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CONTENIDO

EDITORIAL

Editorial:Poder Constituyente...1 Por qué que cambiar lo constituido...2 Esa cosa de la costituyente....3 ¿Porque quéun unproceso procesode depoder poderconstituyente?...4 onstituyente?...4 - 5 ¿Por La Universidad que tenemos y no queremos...6 Distancias...7 Sabías Sabias qué...7 ASPU:Apoyo nacional y regional a la Constituyente Universitaria ...8

Poder Constituyente H

oy cuando los escenarios de resistencia parecen bullir en el planeta y mientras las viejas ortodoxias se rascan la cabeza tratando de encontrar la fórmula que permita dilucidar el panorama político, muchos entendemos que más allá del resurgimiento de un modelo de antiguas luchas, nos enfrentamos a un momento en que todo debe ser “repensado”. Ya no son suficientes los partidos, ni las escuelas de pensamiento, ni las líneas políticas; deben persistir, pero ya no son el centro. Ahora se hace necesario volver la mirada hacia adentro, porque allí está el afuera. El peor de los escenarios capitalistas deambula por el mundo devorándolo, y los síntomas de que algo marcha muy mal inundan los rincones de un planeta desgastado. El dolor es un sufrimiento del aquí y el ahora, que impele a los seres a descentrasen, a buscar oxigeno, a pelear por conservar lo poco que aún no ha logrado depredar el capital, auspiciado por esa falsa idea de democracia. La educación, como dijera Montessori, tiene la función vital de agitar la vida, pero dejarla libre para

que se desarrolle; pero el planeta guiado por el deseo extremo de la obtención, en donde se exprime al máximo la posibilidad de la ganancia, ha dejado sin posibilidades al hombre, ha coartado su libertad hasta convertirlo en una sombra. La idea de democracia se pervirtió hasta el colmo de llamar democráticas las nuevas tiranías. Y claro, la Universidad no está ajena a ello, por el contrario ha sido funcional a esa lógica, propiciando esquemas en donde el saber es apenas una ridícula mueca en medio de un mar de tecnócratas. Por eso repensar la idea de Universidad es vital en este tiempo, dotarla de un sentido de lo humano, propiciar un curso de sucesos que enfrente la gran embestida del moribundo capital. Ante la nueva reforma de la educación superior colombiana, se proyecta un escalón más en el ascenso del capital como forma de existencia que ya había implantado la Ley 30, se hace necesario “repensarlo todo”. No se puede luchar en los espacios de lo abs-


tracto, porque las representaciones del poder no son sólo discursos, sino prácticas cotidianas; el mal que se aventura para la educación es un presente, hace parte de nuestros dramas diarios.

Entonces nace la Constituyente Universitaria, en el peor de los mundos, pero como el mejor de los sueños. Como toda idea se mueve en el mundo real de los deseos, forjada por aquellos que nos negamos a entregarnos a las fauces de un tiempo sin esperanza, aquellos que sabemos que luchar contra lo constituido es labor de titanes, y que incluso tendremos que enfrentarnos a nuestros afectos, porque en un mundo cuya falacia de la comodidad ha lacerado nuestros cuerpos, es más fácil obedecer que actuar con libertad.

En ese sentido es que la comunidad académica de la Universidad del Tolima, en su mayoría estudiantil, entiende que la lucha debe ir más allá de repeler este nuevo ataque del capital a la educación, y por lo tanto debe, una vez por todas, asumir el escenario de la Universidad Pública como un espacio de lo común, un espacio que permita un cambio en las formas que rigen la Universidad.

Por eso la Constituyente Universitaria es desobediencia, es pluralidad, es redescubrimiento de la política, es un escenario de argumentación y confrontación, aquí nada está terminado, no existen fórmulas, no hay recetas; en la Constituyente Universitaria todo debe ser construido y por lo tanto hay mucho por destruir. La Universidad que deseamos no puede levantarse en el escenario del cual estamos ya hastiados.

De aquí nace la Constituyente Universitaria, invocada por la autonomía y desafiando el poder constituido en sus múltiples expresiones, sobre todo en aquellas que a diario se reflejan en los entramados de la servidumbre universitaria, que acomodada a un tiempo y un modelo, se niega a entender que no es posible una Universidad dando tumbos, mediada por el capital, subsumida en la corrupción, aletargada por el oportunismo, acechada por los depredadores de gran y pequeña escala, dormitando en la mediocridad.

Por ahora invitamos a todos a ser parte de este Poder Constituyente, a deletrear nuestro presente para poder garantizar un porvenir.

¿Por qué cambiar lo constituido? D

erruir lo establecido en el ámbito universitario cia. En lo correspondiente a laboratorios, bibliografías general y específicamente en la Universidad y sitios de prácticas, la universidad igualmente tiene del Tolima, es la tarea que se ha impuesto el proceso un déficit en todos los programas de estudio que impiconstituyente, aprobado en la asamblea general tri-esde pensarse una educación de excelencia. Por último, tamentaria del 28 de septiembre y lo que ha organizado la investigación ha quedado resumida al cumplimiento a través de su junta general constituyente. Determinade las disposiciones de COLCIENCIAS, sin ninguna ción que genera inmediatamente una pregunta ¿está capacidad de crítica que ha llevado a que dichos protan mal lo constituido que debe ser transformado íntecesos no sean más que la reproducción regulativa del gramente? Para dar respuesta a este interrogante tesaber con la verdad. nemos que leer la realidad universitaria después de 19 años del proceso privatizador implementado a través Por otro lado, las alarmantes de la ley 30, el bloque normativo de denuncias de corrupción realizadas Ante esta profunda leyes y decretos anexos aprobados por la Veeduría Ciudadana a la alta entre 2002 y 2010 y en la actualidad administración (decanos, vicerrectocrisis que afecta la razón el proyecto de ley 112 que pretendía res, director del IDEAD y al rector) de ser, no queda más que culminar el proceso y desplaza la rahan puesto en evidencia el desmeiniciar un proceso que zón de ser de la universidad. dro administrativo que viene padetransforme la realidad ciendo el alma mater. La Universidad del Tolima al 2011 educativa en aras de ha implementado los procesos de fleEn términos generales, la unirefundar la esencia que xibilización laboral auspiciado por la versidad que tenemos, si aún se le cimienta la universidad. globalización unipolar que orienta las puede llamar universidad, es fruto reglamentaciones en materia educadel proceso privatizador que sufre la tiva, dejando como resultado el 80% del profesorado educación pública en Colombia, al manejo clientelar en condiciones de precariedad laboral a través de la de la dirección y de la incapacidad intelectual de una figura de la cátedra y un porcentaje similar de admidirección que ha subyugado la academia a los procenistrativos que son vinculados bajo la figura de sursos administrativos. penumerarios u orden de prestación de servicios. La financiación de la universidad en un 58% de recursos Ante esta profunda crisis que afecta la razón de propios, que obedecen a las matrículas de presencial, ser, no queda más que iniciar un proceso que transforeducación a distancia, postgrados y ventas de servime la realidad educativa en aras de refundar la esencios. Sí, así como suena, venta de servicios, es decir, cia que cimienta la universidad. En otras palabras, se proyectos de investigación o de extensión orientados necesita un proceso que asuma la deconstrucción de a la gestión de recursos, sin mirar la pertinencia social un ethos universitario en perspectiva de la idea de lo y política o el tipo de empresa con la cual se realiza público, o sea un proceso liderado por un sujeto polítiel convenio. Hay que recordar que la universidad del co llamado poder constituyente. Tolima, estuvo ad portas de firmar un contrato con la multinacional Anglo Gold Ashanti, cuestionada en otras Boris Edgardo Moreno Rincón latitudes por sus prácticas de eliminación de la diferenDocente Universitario UT.

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Esa cosa de la Constituyente... L

en la diferencia. Con el abandono de los trabajadores y el rechazo enérgico de un sector del profesorado de planta, pero con el apoyo de otro de catedráticos, seguimos avanzando. Y decidimos no pedirle a la experticia que pulula en la universidad que nos dijera cómo había que hacerlo, no quisimos invocar muertos insepultos y tampoco les pedimos permiso. Avanzamos, como dice el poeta, haciendo camino al andar.

a primera vez que escuché algo de una tal Constituyente Universitaria como mecanismo de cohesión y discusión política, de cara a construir por parte de todos y todas una nueva política de educación superior, fue por boca de un Salmón* , entonces me trajo buena espina. Ese mismo 27 de septiembre nos reunimos en Asamblea Triestamentaria en el coliseo de siempre en la UT y entonces la idea nos gustó, y en seguida nos declaramos en asamblea constituyente universitaria. ¿Por qué? Debe ser porque no había más propuestas, o porque simplemente entrar o no a paro no era entonces la discusión, y porque sabíamos los distintos estamentos que no nos gustaba y no nos gusta la universidad que tenemos, entonces por medio de la Constituyente, a la vez que peleábamos en el plano nacional en contra de la reforma, nos pensábamos una nueva universidad en el plano local.

Luego de establecer las líneas rectoras del proceso construimos un diagnóstico para saber a ciencia cierta cuál es la universidad que tenemos. No podíamos cambiarla o pensar una nueva sino teníamos certeza de lo que la Ley 30 de 1992 y su ejecución cabal habían hecho de ella. Del diagnóstico nacerían los bloques temáticos para la discusión posterior, bloques que contaron con los invaluables aportes de los y las compas de la Universidad del Valle que nos habían visitado para conocer el proceso. Entonces la cosa cogió forma: los bloques se establecieron, los actores también, incluso los no actores, o sea los que no podrían participar de la discusión. Una vez presupuesto y materializado lo que construimos todos y todas la idea de Constituyente Universitaria empezó a rodar: fue a Cali para encintarse al congreso de los pueblos, a Bogotá al encuentro nacional estudiantil de la MANE por lo que fue reconocida como una propuesta programática local para la construcción de la propuesta de los estudiantes; y luego a Pereira, a la UTP y se convirtió en la propuesta de una red naciente de estudiantes independientes conformada por ocho universidades más al interior de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil.

Tres fueron los detonantes que estallaron dicho proceso: los problemas de legitimidad y gobernabilidad del ejecutivo de la universidad en cabeza del rector, la deuda de la gobernación con la universidad, y el problema de la propuesta de reforma, y la misma Ley 30 de 1992, por lo que nos propusimos desprivatizar la universidad pública. Entonces asumimos la idea que ya dejó de estar en la cabeza de algunos para externalizarse en las juntas Constituyentes. En la primera se definieron los principios que guiarían eso de lo que seguidores y detractores han hablado desde el comienzo: que cambiamos la representación por la participación, que la investigación y todos los proyectos científicos, académicos y sociales deben responder a políticas estratégicas participativas de resolución de problemas de la comunidad; y, en esa misma vía, que todos los planes de estudio deben ser reestructurados a fin de incorporar epistemologías y currículos integradores, descolonizadores y emancipatorios para responder a nuestros problemas públicos regionales y nacionales.

Hoy por hoy, cinco universidades más, seis con la UT, iniciaron las discusiones para declararse en Constituyente, otras nos invitan a sus asambleas generales para exponerles la propuesta y nuestra experiencia. Y valga decir que no se trata exclusivamente de un querer estudiantil, de un arrebato: profesores y trabajadores universitarios a nivel nacional lo ven como una posibilidad cierta para contrarrestar la aprobación del proyecto de reforma, que parece inminente.

A mano de esos tres candiles transitamos por caminos nebulosos, afuera como adentro de las siguientes juntas. Nadie creía en el proceso, ni siquiera algunos de nosotros, sin embargo no tarde empezamos a entender que se trataba de un esfuerzo por pensar, que el proceso valía por ser proceso, independientemente de que lo que nos proponíamos fuera a ser, lo que significó de plano renunciar al efectismo.

Hemos empezado una nueva fase para fortalecer el diagnóstico, de cara a construir un texto definitivo para quienes iniciamos la marcha, pero tentativo para quienes se empiezan a unir al proceso: se trata de la discusión constituyente por escuelas académicas o bloques disciplinares, a fin de fortalecer el movimiento asambleario triestamentario. La idea, como desde el principio, es ampliar el espectro de la participación, y contando con el esquema jurídico y el apoyo de otros sectores, profundizar nuestras conclusiones y empezar a trabajar por la universidad que queremos.

Y en ese proceso nos quedamos con algunos profesores que fungen aun como constituyentes primarios, sin fuero de expertos, y la base estudiantil sin fuero organizacional, todos con la misma cara, iguales

Andrés Tafur Estudiante Comunicación Social UT

*Revista el Salmón: www.salmonurbano.blogspot.com

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¿Por

qué un proceso de Poder Constituyente?

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n la Universidad del Tolima, el momento del poder constituyente nace debido al desgaste y cuestionamiento al poder constituido universitario, contra la democracia representativa, que inhibe el ejercicio cotidiano de la democracia real y los procesos de privatización iniciados con la ley 30. En otras palabras, un momento constituyente se levanta como un proyecto de autonomía que tiene entonces que ver con una puesta en cuestión de las significaciones imaginarias vigentes tanto en el orden social y político como en el orden conceptual. Entonces, un momento de poder constituyente es un pensar crítico que asume la democracia ancha y profunda como eje axial de la superación de lo establecido

¿Qué es la Constituyente Universitaria? En síntesis, la constituyente universitaria es una acción política de autodeterminación de la comunidad para la transformación de la educación universitaria, a través de la participación directa de todos y cada uno de nosotros; con el fin de construir un espacio educativo autónomo, fundamentado en la democracia profunda.

Tesis del poder constituyente: 1. El poder constituyente reside en la comunidad.

El poder constituyente es el nombre que recibe este momento autónomo donde los universitarios asumen la construcción del devenir, contra el hastío que sale a la superficie en dos ámbitos. El escenario empírico muestra una serie de manifestaciones estudiantiles que reclaman los elementos básicos del ejercicio académico (prácticas, laboratorios, profesores…) conjugadas con denuncias de malos procesos administrativos que llegan hasta elementos alarmantes de corrupción (nepotismo, malversación de fondos…). El ámbito político encuentra su fundamento en las medidas de privatización adoptadas a través de la ley 30, el paquete normativo adoptado como suplementos de profundización de privatización de la educación pública (ley 1002 del 2005) y por supuesto la eficiente aplicación de dichas medidas por la administración universitaria.

2. El poder constituyente se opone al poder constituido. 3. El poder constituyente no desaparece al convertirse en poder constituido. 4. El poder constituyente elimina la representación y construye la participación directa. 5. El poder constituyente no hunde sus raíces en el individuo, sino en lo común de la comunidad. 6. El poder constituyente emerge del pensamiento crítico, entendido como un espacio abierto de la poíesis (la creación) y de la infinita interrogación al régimen de verdad (el pensar).

En general, este conjunto regulativo de la educación superior ha desdibujado la universidad en el sentido clásico y ha llevado a la universidad a una crisis que se reconoce en: los mecanismos de autofinanciación, la flexibilización laboral, índices de gestión y eficiencia que responden a los reducidos principios mercantilistas, que han empezado a marcar los programas de investigación y la siempre maltrecha proyección social. Como ejemplo está el convenio fallido con la empresa Anglogol Ashanti.

7. El poder constituyente es federado, elimina el centralismo.

Ejes de la Constituyente Universitaria Idea de fuerza de la constituyente: reconstruir la razón de ser de la universidad pública como un escenario de educación para la vida y no para el trabajo.

En este orden de ideas, el proceso constituyente nace como ejercicio real de la autonomía universitaria que consagra el artículo 69 de la Constitución Política de Colombia y principio sine qua non de una ley alternativa de educación pública, donde se debe consignar claramente la potestad de cada universidad para ejercer su autonomía en todos sus ámbitos. Por ejemplo, en una ley general de educación superior no puede estipular los miembros del consejo superior o decidir qué tipo de órgano debe asumir la dirección del alma mater, si realmente respeta la autonomía.

1. Democracia y autonomía universitaria. Se analiza con el fin de construir una universidad que se pueda pensar por sí misma en perspectiva crítica, a través de los siguientes ámbitos: autogobierno, autonomía y autodeterminación, mecanismos de participación, órganos de dirección y acceso a la educación. examen por núcleos, desconociendo el Icfes. 2. Académico. Se orienta a generar un diálogo de saberes, permitiendo la llegada de los saberes

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Actores de la constituyente universitaria

sometidos, con el fin de encontrar una nueva relación del saber con la verdad, con base en la reflexión sobre los siguientes asuntos: lineamientos generales de educación, política de saber, Proyecto educativo institucional, pedagogía y antipedagogía. currículos, investigación de y para la comunidad, deserción, mortalidad académica, formas de graduación, Ecaes y créditos académicos

El deseo de una universidad basada en los diálogos de saberes es una voluntad de poder, que busca refundar la universidad a partir de lo común en aras del devenir de la comunidad. Por ello, la democracia ancha y profunda debe ser el camino para la construcción de ese diálogo donde el ser y el tiempo encuentren un espacio para deconstruir la universidad e incorporar en ella la singularidad de lo universal.

3. Administrativo. Busca reconceptualizar el papel de la administración con respecto a la dimensión académica, con base en el análisis de: evaluación administrativa. (ODI, Tableros de comando, sistema de gestión de calidad), el tipo de administración, normatividad, Estatutos (general, profesoral, trabajadores y egresados), control financiero, planeación y presupuestos participativos, sistema de participación estatal de igualdad, estructura y sistema de carrera administrativa, veedurías ciudadanas, monitorías académicas, asistencias administrativas y asistencias de docencia y estampilla universitaria.

Los actores de la constituyente son en definitiva los constituyentes primarios, sobre todo aquellos que son la parte de los sin parte, los sujetos que históricamente han sido vilipendiados, oprimidos, subvalorados, todos aquellos que desde su experiencia y pensamiento sientan que es posible una universidad –unidad en la diversidad- radicalmente diferente a la constituida. En este sentido, se definen como participantes con voz y voto de la constituyente a los siguientes actores a saber:

4. Interacción universidad y entorno. Se trata de discutir la relación de la universidad y sociedad más allá del gueto académico para abrir las puertas de la educación al saber de los vencidos. Entonces debe abordarse en enclave de la de-construcción de la noción de progreso y desarrollo y a partir de las siguientes dimensiones de análisis: responsabilidad pública de la universidad, ciencia, estética y comunidad, finalidades de la educación, interacción cultural, interacción social, interacción política y crítica a las pasantías

Actores externos: Campesinos, obreros, desplazados, pequeños productores, prostitutas, desempleados, ambientalistas, feministas, comunidad lgbt y pueblos raizales. Actores internos: la comunidad educativa, entendiendo por comunidad, los profesores (primaria, secundaria, superior), estudiantes (universitarios y bachillerato) Egresados, padres de familia, trabajadores. Documento de trabajo, Junta constituyente Universidad del Tolima.

5. Políticas de bienestar universitario. Orientada a construir y fortalecer el Proyectos de vida de la comunidad.

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La Universidad que tenemos... y no queremos... D

ciudad, a costa del proyecto privatizador de la salud, hecho frente al cual no ha habido manifestación de parte de las autoridades universitarias. La corrupción también es una problemática que se desataca en este análisis, desde la presunta realización indebida de contratos, hasta la inoperancia de la secretaria académica de la Facultad de tecnologías, quien al no realizar oportunamente los trámites de ECAES de los estudiantes, impidió que ellos pudieran graduarse, son algunos de los ejemplos de las acciones administrativas y financieras irregulares que se gestan al interior de la Universidad. procesos en la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría y el Ministerio de Educación, dan cuenta de la gravedad de la crisis de gobernabilidad en la institución.

errumbar lo instituido implica conocerlo, por ello una de las tareas que emprendió en este camino la junta constituyente fue recoger los informes del estado de la cuestión resultante de las asambleas por facultades y programas, de las reuniones de ASPU y las denuncias de la Veeduría Universitaria. De esta manera, a continuación se presenta un breve recuento de los hallazgos que da cuenta de esa universidad que tenemos hoy y que queremos cambiar para construir el proyecto de universidad que queremos y soñamos. En primera instancia es común denominador en los informes la carencia de una planta docente. En la Universidad del Tolima más del 80% de los profesores están vinculados a través de órdenes de prestación de servicios como catedráticos, lo cual redunda en un detrimento de los procesos de investigación y proyección social, pues son vinculados exclusivamente para la docencia.

Pero esto no es todo. De las 650 personas vinculadas a la universidad en tareas del orden técnico, asistencial y profesional no docente, 450 están vinculadas a través de la figura del supernumerario. Ello, así como la significativa cantidad de catedráticos, evidencian que se ha posicionado la precariedad y la flexibilización laboral en la universidad, como figuras privilegiadas de la privatización neoliberal.

La falta de equipos y aulas especializadas también es una constante en los informes de los programas académicos. En este sentido, se destacan ejemplos como los del programa de Artes Plásticas que no cuenta con talleres especializados, o el caso del programa de Comunicación Social que no cuenta con estudios de radio y televisión, además del caso del taller de topografía que ya fue construido y a pesar de que los equipos del mismo están en la Universidad, no se han podido usar y nadie sabe cómo manejarlos porque la institución no ha hecho el pago de los mismos al contratista.

Este hecho se ratifica cuando el 58% de los recursos necesarios para el sostenimiento de la Universidad proviene de recursos propios, bien sea a través de los ingresos por matrículas o de la venta de servicios. No se puede culminar esta descripción sin mencionar la dramática situación de los estudiantes del Instituto de Educación a Distancia, quienes deben recibir clases en condiciones de estudiantes de primaria o secundaria, porque ni siquiera se les asignan salones en el campus universitario sino que deben desplazarse a escuelas y colegios de la Ibagué o las demás ciudades donde hay Centros Regionales. Los casi 40 mil estudiantes del Instituto pagan una matrícula fija, esto es, que no depende de sus ingresos o declaración de renta, sólo cuentan con dos profesores de planta, todos los demás son catedráticos y no cuentan con garantías de bienestar universitario.

Una situación similar es la que viven los estudiantes de los programas de veterinaria, agronomía y forestal, quienes dependen de las granjas universitarias para diversidad de actividades propias de sus planes de formación, pero éstas no cuentan con los recursos y espacios necesarios para tales actividades. Además, estudiantes de estos programas han tenido que soportar la tercerización del parque automotor de la Universidad, pues la entidad en vez de renovarlo, ha preferido acudir a contratistas para prestar este servicio a los estudiantes, en vehículos que muchas veces no se adaptan a los requerimientos de transporte necesarios y que cuestan mucho más de lo que significaría un medio de transporte propio.

Estos son algunos de los elementos que caracterizan la Universidad que tenemos, sabemos además, que faltan muchas cuestiones por incluir aquí, pues, a diferencia de lo que intenta pregonar la administración universitaria, la situación de la Universidad es realmente crítica. Por ello, convocamos a todos los miembros de la comunidad universitaria a construir juntos la Universidad que queremos, una que seguramente será muy distinta a la que hoy estamos padeciendo.

No podemos dejar de mencionar el caso de los programas de la Facultad de Ciencias de la Salud que al no contar con un hospital propio, pone en riesgo la supervivencia de sus programas, dado que para renovar su registro calificado deben tenerlo, además, los estudiantes de la facultad se están viendo afectados por la crisis que vive el Hospital Federico Lleras de la

Documento de trabajo, Junta constituyente Universidad del Tolima.

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Distancias D

la poca reflexión, conformista en la autodeterminación histórica de cada individuo, desligado de la realidad política y económica del país.

esentrañar los procesos de movilización que se han venido consolidando en la Universidad del Tolima y los diversos grupos que conforman la misma, se ha vuelto una espiral donde las soluciones intentan desenvolverse en espejismos del pasado, incertidumbres de un futuro y que como totalidades intentan enmarcarse en una, no pronta, alternativa de verdadera independencia universitaria.

Por lo tanto, la paradoja de lo privado en lo público se puede generar por factores evidentes en la formación a distancia. Los reclamos de los estudiantes no son tenidos en cuenta; las aulas vacías los fines de semana en la Universidad del Tolima muestran la falta de interés con el educando, y la distribución de clases en “sedes” con precariedades para recibir una óptima educación, muestran la contaminación de las directivas que imposibilita la presencia de los estudiantes en los espacios políticos y académicos que son de gran importancia en el campus universitario. Dentro de estas inconformidades subyacen otras que subestiman la voz estudiantil, desfavoreciendo el bienestar universitario. Su insostenibilidad ha hecho sospechar que el IDEAD es simplemente una estructura económica para soslayar la fallas del gobierno en las transferencias de recursos a la Universidad del Tolima.

No se trata de hacer un balance a los diferentes grupos, que son vitales para las universidades públicas, en medio de las diferencias que en cada una de ellas subyacen, sino de hacer de las mismas luchas una iniciativa de no anudarse por medio de otros discursos acomodaticios que intentan hinchar procesos que, sin contaminación, buscan definir una sociedad y por ende, una clara administración de lo público. No obstante, los movimientos estudiantiles de la Universidad del Tolima estaban al margen del IDEAD, a sabiendas que es ahí donde se han generado los primeros procesos de mercantilización de la educación, con un lenguaje dictatorial y una marcada privatización, nutriéndose de la ausencia de un estudiantado inconforme pero silenciado, montado sobre el concepto de “educación autónoma” que se profesa como solución a la crisis laboral y educativa del país, pero que en lo real es sólo dependencia absoluta.

Gracias a un proceso universitario entre la educación presencial y distancia, se ha podido desentrañar lo oculto y lo no evidente en los diferentes Cread de la nación colombiana, pero hemos olvidado que somos una sola universidad, y las soluciones parecen temporales cuando ya hemos aceptado una privatización latente, a pesar de nuestro inconformismo político, dentro de nuestra propia universidad. De esta suerte, es justo presentar las palabras de Walter Benjamin sabiendo que “es preciso cortar la mecha encendida antes de que la chispa llegue a la dinamita”.

Evidentemente, la apropiación de la palabra autonomía ha poblado cada programa ofrecido por el IDEAD, sin un contexto de acción real, porque está inscrita aparte de las necesidades de las nuevas generaciones que entran a una universidad privada dentro de una pública, mantenido su pensum guiado hacia

Luis Fernando Abello Estudiante IDEAD

Sabía Qué... • El gobierno invierte el 5.1% del Producto Interno bruto (PIB) en el presupuesto de la guerra y menos del 1% en educación. • Educación a Distancia tiene el mejor modelo de ánimo de lucro: 38.000 estudiantes, 2 profesores de planta, cerca de 100 empleados supernumerarios y presencia en más de 40 lugares del país. • El rector de la Universidad del Tolima fue felicitado por el presidente Santos debido a su eficiencia neoliberal. • El gobierno invierte menos de un millón de pesos por estudiante en la UT y 18 millones en un soldado raso. • El TLC aprobado con EEUU contiene un capítulo en donde le dan apertura al mercado educativo. • Cerca del 85% de los profesores de la UT son catedráticos. • Que la Gobernación del Tolima le debe cerca de 70 mil millones a la UT.

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ASPU: Apoyo nacional y regional a la Constituyente Universitaria L

a Constituyente Universitaria nació de la potencia creadora de diversos sectores de profesores, estudiantes y ciudadanos. Tan pronto se conoció la propuesta, la Asociación Sindical de Profesores Universitarios, ASPU, la acogió entusiastamente y brindó el apoyo y respaldo a esta iniciativa de participación y deliberación pública.

ejemplo a seguir para construir una democracia real en las universidades”, postulado reconocido en el Bloque Constitucional y que expresa “la autonomía universitaria y la democracia profunda”. Y concluyó haciendo un llamado “a todas la fuerzas sociales, políticas democráticas a respaldar la Constituyente Universitaria como expresión de democracia real, con carácter decisorio y garantías legales y constitucionales” (Declaración, 30 de septiembre de 2011).

El propósito de responder a la pregunta ¿Qué universidad queremos construir? coincidió plenamente con el movimiento universitario nacional que luchaba contra la reforma de la ley 30 y propugnaba elaborar colectivamente una propuesta alternativa de educación superior.

En el mismo sentido el VII Plenario nacional de ASPU, luego de un análisis de contexto del movimiento universitario, tomó nuevamente la decisión de “Reconocer y respaldar los procesos de Constituyente Universitaria que ya se adelantan en algunas universidades hacia la “realización de Constituyentes Universidades que redefinan el modelo actual de universidad acorde a las especificidades locales y las necesidades del País” (Declaración, 1 de noviembre de 2011).

En este proceso de articulación: movimiento universitario contra la ley 30, crisis interna de la Universidad del Tolima y voluntad de perfilar la Universidad que queremos, la Constituyente Universitaria logró desplegarse como espacio abierto y plural para redefinir los alcances y contenidos de esta propuesta.

Tras el triunfo histórico del movimiento universitario, toma fuerza y sentido la Constituyente Universitaria para construir colectivamente una propuesta alternativa de educación superior.

En este contexto la organización sindical del profesorado, a nivel nacional y regional, tomó la decisión de brindar su pleno reconocimiento y respaldo a esta iniciativa cuya misión conectaba con los objetivos del movimiento universitario. Cabe destacar los pronunciamientos de los plenos nacionales de ASPU, las resoluciones de ASPU-Universidad del Tolima y las declaraciones de las asambleas de profesores y/o triestamentarias en la Universidad de Pamplona, la Universidad de Antioquia y la Universidad del Valle, entre otras.

PARTICIPARON EN ESTA EDICIÓN

En el contexto de la resolución de ASPU-Universidad del Tolima de “apoyar y respaldar la convocatoria de la Constituyente Universitaria como proceso de participación plural y de deliberación pública cuyos propósitos, alcances, carácter y formas organizativas se construirán colectivamente y se orientarán a la transformación de la universidad mediante la democracia profunda y real”, el VI y VII Plenario Nacional de ASPU, el primero de los cuales determinó “apoyar y respaldar la convocatoria de la Asamblea Constituyente Universitaria por parte de los estamentos universitarios” y valorar “inmensamente esta iniciativa como

Fotografías: Carlos Arturo Gamboa. Margarita María Cuadros. Betty Alba. Maria Fernanda Botero. Caricatura Betty Alba. Diseño - Diagramación Jose Rubio Velásquez. Cordinación Editorial Maria Fernanda Botero.

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El Comité de comunicacion de la Constituyente Universitaria UT, con su equipo editorial. ...Y todos los que han participado en las Juntas constituyentes, movilizaciones y demás escenarios de la lucha universitaria.

Periodico Constituyente Universitaria UT  

Publicación del movimiento universitario de la Universidad del Tolima _Primera Edición.

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