Chasqui Perú Año 44 – 373 Junio 2015
Corazón de Jesús: despliega nuestra capacidad de amar Estamos próximos a celebrar la “Fiesta del amor”, como bien llama el Papa Francisco a la Solemnidad del Sagrado Corazón, fiesta que nos acerca al centro de ese Dios actuante y actual, presente en los rostros de los empobrecidos, fiesta del amor que brota de un corazón cuyo latir conjuga “más un dar que recibir” y que nos permite ser lúcidos al pensar aquellas preguntas clave que traspasan toda nuestra búsqueda de Dios a partir de la humanidad de Jesús: ¿quién es este Dios que acompaña mi vida?, ¿qué sentimientos le mueven a todo un Dios a perdonar a la pecadora?, ¿cómo late un corazón que se acerca a enfermos y oprimidos y le cura?, ¿qué siente un corazón así por mí cuando lloro o me río, me siento confuso o claro, gano o pierdo, soy indiferente o sensible al dolor de su Reino?. Y si nosotros nos hacemos esas preguntas, el Señor se preguntará: ¿ustedes aman como yo los he amado?. Sin duda, esta fiesta nos ayuda a contemplar, cómo en la humanidad de Cristo, el hombre de hoy, se puede identificar con el Dios cercano a nuestras cosas, que se hace compañero de camino, de vida cotidiana y le da una nueva dimensión. Sin embargo es sabio reconocer que más difícil que amar a Dios es dejarse amar por Él, permitiéndole desplegar su ternura y que sus pasos acompañen los nuestros, qué difícil es dejarse amar por Él, cuando le ponemos obstáculos en el camino, en vez de abrir nuestro corazón al suyo. Ya lo dice el carisma que Sofía intuye como suyo: unir y conformar el propio corazón, es decir, la propia interioridad con la de Jesús, así y sólo así podremos conformarnos cada vez más con ese corazón traspasado por amor. Que haciendo vida el querer de Magdalena Sofía, gestemos el amor del Corazón de Jesús en nuestras vidas desde lo más sencillo del saber estar con los otros, en nuestras instituciones y proyectos, con nuestras comunidades, nuestras familias, siendo hermanas que viven en: verdad, coherencia, confianza, respeto y libertad, y desde allí, VIVIENDO DESDE EL CORAZÓN, nos dispongamos a desplegar esta expresión de Amor.
"Señor, yo quiero amarte, ¡pero enséñame la difícil ciencia, el difícil hábito de dejarme amar por Ti, de sentirte cercano y tierno!.