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Chasqui Perú EDICIÓN ESPECIAL 2015

Año 44 – 372 Mayo

“Mujer de Dios, mujer eterna… himno de amor a la vida” Cuando el cerebro piensa en redactar, el corazón se dispone a dictar y la mano a escribir… pero esta vez me pasó que la mano estaba lenta, el cerebro atolondrado y el corazón sólo me repetía, es tiempo de agradecer. Y agradecer por la vida, nuestra vida, nuestro ser mujer que se va desplegando y haciendo cuerpo en la Sociedad del Sagrado Corazón, agradecer a aquella santa mujer, cuya vida supo de lucha, compromiso y amor… “Seamos mujeres que aman”... decía el editorial de abril. Pero, vayamos a lo nuestro. Si hablamos hoy de mujer, amor y gratitud, debemos remontarnos a 150 años atrás, cuando un 25 de mayo de 1965, siendo las 11 de la noche, se da inicio al nuevo peregrinar de aquella santa mujer, Magdalena Sofía Barat, “Mujer de Dios, mujer eterna…” que supo abrir caminos en un terreno bastante complicado y que nos pide a cada una esa misma valentía y audacia para responder a los tiempos de hoy. Peregrina de corazón, cuya vida sembró su amor ardiente y exclusivo a Jesús Sacramentado presente en el evangelio viviente de su época: los niños, los pobres y los jóvenes, con quienes se permitía hablar de una vida sumida en el desconcierto y el dolor, pero caminante en la esperanza y el renacer. Peregrina más allá de la vida, quien caminando ya de la mano del Señor, nos permitió acompañarla en sus diversas estancias, paradas, descansos, que nos clama ser a su ejemplo “mujeres caminantes incansables, desplegando sus vidas por amor”. En este tiempo en que nos encontramos “peregrinando” como Magdalena Sofía, hacia nuestro Capítulo 2016, que sepamos agradecer y “celebrar lo que Dios ha ido realizando entre nosotras”, con el llamado a ser mujeres seguidoras y sembradoras de ese camino andado, recordando que tenemos la responsabilidad de sabernos mirar y tocar desde nuestras entrañas, para engendrar nuevas vidas y agradecer por ese don que nos ha sido concedido… “Ser mujeres que aman...” y que comparten ese amor, como bien refleja la imagen de esta niña, que deja sentir y fluir esa pasión por el otro, su capacidad de amar y sentirse amada.


Gracias! Magdalena Sofía, madre y mujer peregrina, que donaste tu vida por amor.

Paso a la vida nueva… SCJM París, 26 de Mayo de 1865 Mis dignas Madres y queridas Hermanas: El boletín del 25 les debe haber hecho presentir la dolorosa noticia que hoy debo anunciarles: nuestra Madre venerada ha pasado a una vida mejor ayer a las 11 de la noche. Parece que Nuestro Señor ha querido que ella participe de las alegrías del cielo en este día de la Ascensión. Una palabra especial que ella nos dijo el domingo último al entrar al recreo nos confirma en esta idea. “Yo estaba, nos dijo, apurada por verlas hoy, porque el Jueves me iré al cielo, por lo que nos debemos encontrar antes.” Probablemente ella no dudaba, como nosotras, del sentido profético de este comienzo. Nunca su piadosa alegría fue tan afectuosa y amable. Los últimos momentos de nuestra Madre tan querida han sido muy tranquilos; la paz del cielo parecía rodear su lecho de dolor y se le pudieron prodigar todos los consuelos de nuestra santa religión. El RVDO. Padre Gamard la asistió hasta el final y le repitió a menudo la gracia de la absolución. Nosotras guardamos con cuidado los mínimos detalles de este fin tan precioso para comunicárselos dentro de poco tiempo. En nuestra profunda aflicción debemos elevar nuestros ojos y nuestros corazones hacia la patria celeste, desde donde, tenemos la seguridad, nuestra recordada Madre velará por nosotras para sostenernos y guiarnos. Oh sí, me parece escucharla decir como el divino Maestro a sus apóstoles: “Yo no las dejo huérfanas!” Ella vivía sólo para el bien de esta Sociedad de la que después de Nuestro Señor, era el alma y el centro. Después que la salud la venció, ella trabajaba con mayor solicitud y parecía urgida a entregarse por la gloria del Corazón de Jesús y por completar su obra durante los días que aún le quedaban. Yo he sido testigo y cuántas ocasiones he tenido para admirarla. Ahora que ella se ha convertido en todopoderosa cerca de Dios, tengo la seguridad que sentiremos sus efectos de una manera muy especial. Comprenderán que hoy me es imposible extenderme más, pero tengo necesidad por lo menos de decirles cuánto les estoy unida en el Corazón adorable de Jesús y de repetirles con qué sincero afecto yo soy Vuestra humilde y entregada hermana J. Goetz RSCJ

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Murió en este cuarto, transformado después en Capilla,

El balcón de tu cuarto tiene flores, es la vida que nos has dejado.

SCJM París, 2 de Junio de 1865 Mis Reverendas Madres y Queridas hermanas: Esperan ustedes sin duda con filial urgencia los detalles de la enfermedad y de los últimos instantes de nuestra Madre venerada; me apresuro a comunicárselos tales como mi corazón me los recuerda. Estoy persuadida de que el simple relato de estos hechos tan emocionantes responderá a los sentimientos de los que sus almas están penetradas ante este acontecimiento tan doloroso como inesperado. Nuestra Madre había retomado desde Pascua todo su vigor y su actividad; asistía regularmente a la Misa de comunidad y consagraba a los asuntos la mayor parte de sus jornadas. El domingo 21 la volvimos a ver por primera vez en su silla de Coro en la Iglesia, y en la sala de Probación, donde pasamos con ella un recreo delicioso. Esta venerada Madre se proponía recibir el mismo día a las niñas de Primera Comunión de la Calle de Varenne que el jueves siguiente debían realizar este gran acto de su vida, pero la visita de Monseñor, el Obispo de Moulins obstaculizó este proyecto; ella mandó decir a estas queridas niñas que las vería con gusto al día siguiente y el día de su Primera Comunión; les prometió también asistir a la ceremonia de Confirmación que debía tener lugar el día 26. Esta jornada tan laboriosa no pareció haberla fatigado demasiado. Al día siguiente, 22, se levantó a la hora de la comunidad e hizo su oración entera 3


antes de la Misa, a las 6.30 la enfermera de la casa vino a darle cuenta del estado de una persona ligeramente enferma; nuestra venerada Madre indicó los cuidados que había que darle, después se dirigió hacia la Capilla del Crucifijo para oír allí la Santa Misa. Prolongó su oración hasta las 8.30 y volvió enseguida sola a su habitación. Ya le habían llevado el correo, lo revisó mientras la Hermana preparaba su desayuno, y me envió una parte de la correspondencia avisándome que la fuera a encontrar a las nueve en punto. Apenas comenzaba a tomar un poco de alimento se sintió invadida de un malestar extraordinario. “No estoy bien esta mañana, dijo a la Hermana, y llevando de repente las manos a la cabeza, “ah! mi cabeza, mi cabeza!” exclamó y al mismo tiempo pareció perder conocimiento. La Hermana le propuso que se acostara, nuestra Madre respondió: “Esperemos todavía algunos momentos”, pero como aumentaba la fatiga, la Hermana la acostó en la cama con la ayuda de otra persona y me hizo llamar rápidamente. Cuando llegué al cuarto de nuestra Madre, la encontré extremadamente abatida, con los ojos cerrados, la alteración de su semblante dejaba adivinar un gran sufrimiento. Le pregunté “Madre, de qué sufre” ella me respondió con una cierta dificultad: “de la cabeza” le propuse para aliviarla una aplicación de sinapismos; “harías bien,” dijo ella. Es la última palabra que le escuchamos. Algunos instantes después la incorporamos para darle una postura menos fatigosa de la que tenía, abrió los ojos, trató de hablar, pero su lengua estaba ya paralizada y no comprendimos lo que quería decirnos. Me di cuenta entonces que esta venerada Madre había sido atacada de una apoplejía. Eran las 9 de la mañana. La Rvda. Madre Cahier acudió en seguida y nos pusimos de acuerdo para hacer llamar a los médicos; todos estaban en visita de enfermos y sólo a las 11 am. nuestros criados y los de la Calle de Varenne enviados en todas direcciones pudieron encontrarlos; mientras tanto habíamos empleado todos los medios indicados en casos semejantes. Estos señores llegaron en número de tres: después de haber examinado atentamente a nuestra venerada enferma declararon el peligro inminente y aconsejaron que se la administrara sin demora. El Rvdo. Padre Gamard, que se encontraba providencialmente en París, había llegado a las 10.30 y había podido confesar por señas a nuestra Reverendísima Madre; a medio día con un permiso del Arzobispado, le dio los últimos Sacramentos porque el Confesor de la comunidad también había estado ausente toda la mañana. Las personas de la casa ya habían sido prevenidas del accidente, y desde hacía dos horas se sucedían ante el Sagrario para pedir al Señor que nos conservara esta existencia tan querida. Asistimos a la triste y emocionante ceremonia de la administración de los últimos Sacramentos durante la cual nuestra Madre tuvo toda su presencia de espíritu; pudimos convencernos por la manera como recibió la partícula de la Santa Eucaristía que le fue dada en una cucharada de agua. El resto de la jornada fue muy doloroso si juzgamos por la expresión y la fatiga extrema que nuestra Madre parecía experimentar; los médicos habían prescrito para combatir la congestión los remedios más enérgicos: sinapismos, diuréticos muy activos, pociones vomitivas etc etc; ellos utilizaron todos los recursos de su arte para conservarnos o por lo menos prolongar esta preciosa vida; deseaban también con un pensamiento de fe, devolver a nuestra enferma el suficiente conocimiento para que pudiera merecer ante Dios, y expresar a sus afligidas hijas sus última voluntad. Sus intenciones religiosas y benevolentes se cumplieron en parte. El 22 a las 8 de la noche, creíamos alcanzar el momento supremo, una violenta crisis de ahogo con estertores parecía indicar la agonía. El Rvdo. Padre Gamard rezó las oraciones de la recomendación del alma en presencia de la comunidad que se apretaba alrededor de este lecho de dolor. Esta misma crisis se renovó por la noche. Dos telegramas advirtieron desde el lunes a nuestras dos Rvdas. Madres Asistentas Generales ausentes, nuestra Rvda. Madre Prevost cuya salud reclamaba una prolongación de descanso en La Ferrandière partió esa misma tarde y se encontraba desde esa mañana del martes junto a nuestra venerada enferma. La Rvda. Madre Lehon no pudo llegar hasta la tarde. El martes en su primera visita de este día los médicos encontraron el cerebro muy dañado, la congestión parecía más violenta que la víspera, ordenaron una aplicación de sangrías, lo que 4


trajo una mejoría sensible. Por la tarde, encontrando a nuestra Rvda. Madre tranquila y muy reanimada, le dirigí por consejo del Padre Gamard, algunas preguntas, rogándole que me apretara la mano en signo de afirmación. “Madre, le dije, se acuerda Ud. de haber recibido ayer a Nuestro Señor que ha venido a visitarla y consolarla en sus sufrimientos? “ ella me apretó la mano con una expresión difícil de explicar… lo mismo fue cuando le recordé la Extrema Unción y la gracia del Jubileo. Comuniqué a los médicos esta circunstancia en su visita de la tarde, en seguida el buen doctor Gourand, que sabía que nuestra Madre no había reconocido a la Rvda. Madre Prevost, se aproximó y le dijo: “conceda, se lo pido, una bendición a la buena Madre Prevost, tan afligida de verla enferma; levante el dedo en señal de que me oye, y ella lo hizo enseguida. Tomando entonces la palabra pedí la misma bendición para toda la Sociedad; a esta palabra levantó la mano con una espontaneidad que nos arrancó lágrimas. El doctor Boucher, su médico de cabecera, exclamó al mismo tiempo: “y a sus médicos no los bendecirá Ud. también?…” permaneció inmóvil, una segunda tentativa no tuvo más éxito; sin duda un sentimiento de humildad no le permitió conceder este deseo. Esta circunstancia que expresa un discernimiento tan rápido y reflexivo nos confirma en la convicción de que esta Madre venerada poseía en ciertos momentos toda la plenitud de sus facultades. La noche del 23 al 24 fue de las peores; las oraciones de los agonizantes, las letanías del Sagrado Corazón, las de la Santísima Virgen fueron rezadas en distintos momentos. La santa enferma se unía con un fervor emocionante golpeándose el pecho al Agnus de las letanías, apretando sobre su corazón y llevando a veces a sus labios el pequeño crucifijo que estaba sobre su cama; notamos incluso que ella lo buscaba cuando se le había resbalado entre los pliegues de la colcha, y ella le daba vuelta entre sus dedos hasta que el crucifijo estuviera colocado frente a ella; hacía también frecuentemente el signo de la cruz. Una de nuestras Madre le presentó agua bendita y ella metió la mano con la vivacidad que caracterizaba todos sus movimientos. Por la mañana, a las 8.15 recibió con confianza la bendición de nuestro Santo padre el Papa, que habíamos pedido la víspera por telégrafo. Más tarde, los médicos queriendo asegurarse del estado de sus ojos que habían permanecido constantemente cerrados desde el comienzo, levantaron el párpado del ojo derecho, encontraron la mirada buena y animada; yo estaba cerca de su cama, y ella quiso dirigirme esta última mirada al mismo tiempo que me apretó la mano por dos veces. Nunca podré expresar lo que mi amor experimentó en ese momento. El día pasó alternando la agitación causada por la fiebre y una especie de postración; la noche fue penosa, su estado se iba agravando; por la tarde del 25, el pulso se debilitó gradualmente. Las Rvdas. Madres Lehon, Cahier y yo, la Rvda Madre Mahé y las enfermeras habíamos pasado la mayor parte de las noches junto a esta Madre venerada, no dejándola más que en raros intervalos. el estado de salud de nuestra Rvda. Madre Prevost no le permitía a ella este consuelo; la Madre Lévêque, la Hermana Honorina y otra se quedaban allí constantemente. Viéndola tranquila y no previendo todavía el triste desenlace que esperábamos, nos retiramos por una hora o dos, acabábamos de hacerlo cuando fuimos advertidas a las 9.30 que los síntomas anunciaban un fin próximo. Acudimos a rodear de nuevo este lecho en el que nuestra Madre amada parecía abandonarse cada vez más entre los brazos del Divino Maestro: la vida se apagaba poco a poco y cada una espiaba los menores movimientos de este rostro impregnado de una calma celestial para captar lo último, qué emocionante y sublime era este espectáculo! Hubiéramos querido que ustedes fueran todas testigos. El Rvdo. Padre Gamard, cuya abnegación por nuestra querida moribunda ha sido sin límites en estos días de dolor, le renovó varias veces la gracia de la absolución. 5


La respiración se hizo cada vez más rara y apenas sensible, a las 11 exactamente nuestra venerada Madre entregaba sin ningún esfuerzo su alma entre las manos de Dios; debía, tengo la convicción, glorificar antes de la consumación de esta fiesta, el triunfo de Nuestro Señor en el cielo y verificar también las palabras que nos había dicho el domingo precedente. A pesar del desgarramiento de nuestros corazones, una paz profunda nos sostenía y nos daba la seguridad de que ella continuaba para nosotras su maternal misión. Los días que siguieron fueron para nosotras días de doloroso pero real consuelo; me sería imposible decirles lo que se experimentaba rezando junto a estos restos venerados. La paz del cielo parecía haber descendido sobre este lecho de muerte, y la serenidad de los bienaventurados se expresaba en los rasgos de nuestra santa Madre. Su fisonomía, alterada por las últimas luchas de la naturaleza, había retomado su expresión natural, la muerte parecía incluso haber respetado esa amable sonrisa que la caracterizaba; así uno no podía alejarse de esta habitación convertida en un santuario venerado. No sólo nuestras Madres y nuestras Hermanas de la Calle de Varenne y de Conflans tuvieron la dicha de venir a rezar junto a este lecho fúnebre, sino también las alumnas del Pensionado de París, solicitaron y obtuvieron el favor de contemplar por última vez estos rasgos sobre los cuales estaban impresas la serenidad y la felicidad celestiales. Un gran número de personas amigas de la Sociedad reclamaron tan insistentemente este mismo favor que creímos poder derogar en esta circunstancia nuestros usos religiosos. Todas, y los mismos Eclesiásticos, pedían hacer tocar a estos restos muchas medallas, rosarios y otros objetos de piedad; dos Hermanas hubieran apenas bastado durante estos tres días para contentar el deseo general. A medida que la hora de la separación se aproximaba la veneración parecía ir creciendo: rosas blancas naturales, ramos enviados por el personal de fuera, cubrían el lecho mortuorio y cada una quería llevarse estas flores que se renovaban con frecuencia. La fecha para la ceremonia de los funerales había sido fijada para el lunes 29. A las 6 de la mañana fue llevado el cuerpo a la Capilla donde se pudieron celebrar todas las Misas con ornamento negro; este Santuario bendito, donde tantas veces nuestra Madre había orado en medio de nosotras estaba totalmente cubierto con cortinas de duelo e iluminado por candelabros; el Santo Sacrificio fue ofrecido sin interrupción hasta las 9 am en que Monseñor Surat, Vicario General, nuestro Superior, celebró la Misa solemne: fue cantada por las alumnas de la Calle de Varenne, felices de pagar un último tributo de agradecimiento a su Madre venerada. Todo transcurrió de una manera digna, tranquila y religiosa; la emoción era general, se sentía la unión de todos los corazones en la misma pena, pero también en la misma esperanza. La partida para Conflans tuvo lugar a la 1pm; era el momento del gran sacrificio. Después del canto del Acordaos la comunidad se puso en marcha y se alineó en el claustro del primer piso. Las niñas estaban arrodilladas en la vereda del patio, sus sollozos se confundieron con nuestras lágrimas, al momento en que el féretro franqueó la puerta de la clausura, era el supremo adiós a la Madre amada, a la que no debíamos volver a ver aquí abajo. El cortejo fúnebre se puede decir que fue el triunfo de la humildad, los carruajes de duelo ocupados por miembros de nuestras dos comunidades de París eran seguidos por muchos otros que pertenecían a los padres de nuestras alumnas, o a las Hijas de María que habían podido conocer la hora de la ceremonia. 6


Algunos de los numerosos pobres que la caridad de nuestra Santa Madre no había cesado de socorrer, se enteraron de la pérdida que habían sufrido y quisieron acompañar a su última morada a su querida bienhechora. Queremos pensar que desde lo alto del cielo dirigió una mirada de preferencia sobre esta parte del cortejo fúnebre. Recién a las 3 pm llegaba el cortejo a nuestra casa de Conflans, yo lo había adelantado por algunas horas para recibir por última vez a nuestra venerada Madre en el seno de esta familia que tenía tan gran parte en su ternura y en su solicitud maternal. Depositado el féretro primero en medio del patio de entrada alrededor del cual estaban alineadas todas las personas de la casa, fue recibido por numerosos sacerdotes dispuestos a prestar su concurso en esta querida y t ri s t e s ol em ni dad. Des pués d e l as oraciones acostumbradas, fuimos a la Capilla donde se cantaron las Vísperas de difuntos; terminado el canto del Responso el cortejo se volvió a poner en marcha. Sería difícil describir el aspecto imponente que presentó la avenida de los castaños, a cuyo extremo se veía la fachada de la Capillita de nuestra Señora de los Dolores, cubierta de cortinas negras; las huérfanas iban a la cabeza del cortejo, después venían sucesivamente el Pensionado de Conflans, las alumnas de la Calle de Varenne en uniforme blanco, el Noviciado, la Comunidad y los sacerdotes precediendo inmediatamente el féretro, rodeado de nuestras Madre Asistentas generales; la gente de fuera a la que no habíamos podido rehusar la entrada en nuestro jardín, se detuvo al comienzo de la avenida. Descendimos a la Cripta y en este momento supremo, el canto de la Antífona Yo soy la Resurrección y la vida vino a consolar los corazones dolorosamente emocionados . Nos parece ver a nuestra Madre amada bebiendo las aguas de la vida eterna en el Corazón mismo de Aquél en quien ella había creído, esperado y al que había únicamente amado. Sus restos mortales reposan ahora cerca de aquellas que habían compartido sus largos y penosos trabajos, y de las que ella comparte ahora, tenemos la confianza, la felicidad y la gloria. Creo responder a los deseos de sus corazones, mis Reverendas Madres y mis queridas Hermanas, transcribiéndoles aquí un pasaje de un escrito de la mano de nuestra venerada 7


Madre que he encontrado entre sus papeles; lleva por título: “Notas en forma de suplemento a mi testamento”, con fecha de abril de 1863. Después de haber expresado con la más profunda humildad algunas disposiciones de las que reserva el conocimiento sólo a las Madres Consultoras generales, añade con esa piadosa exageración que le era característica al hablar de sus actos: “Tengo la confianza que al perdonarme, las Madres que me sucedan y todos los miembros de esta familia querida del Sagrado Corazón, aprovecharán de mi confesión, repararán las faltas que yo deploro, y redoblarán de celo y de trabajo para consolidar cada vez más el verdadero espíritu religioso entre sus miembros, particularmente la práctica de la humildad, virtud querida de Jesús, la de su hermana íntima la pobreza, y en fin esta obediencia, lazo y guardiana de todas las demás y que si predominan asegurarán la prosperidad e incluso la existencia de la Sociedad. Debería pedir oraciones, las espero de su caridad; pero me atrevo a apoyarme sobre todo en las disposiciones que leo en vuestras almas, de mantener al precio de todos los sacrificios y con un celo perseverante la fidelidad a nuestras Santas Reglas y propagar en tanto cuanto lo podamos el conocimiento sagrado de Jesús y de llegar a ser en todos los lugares en que estemos, el buen olor de Aquel del que llevamos el nombre a pesar de nuestra indignidad. Por este medio mis buenas Madres y queridas hijas, podrán reparar las faltas y las negligencias tan multiplicadas de su primera Madre, por las que ella les pide de nuevo perdón. Agradezco los cuidados que me han sido prodigados durante tanto tiempo, y si, por su misericordia, Dios se digna llamarme pronto a El, le pediré con ardor que las recompense. Pido a este buen Maestro que bendiga a todas y grabe profundamente en sus almas la voluntad, la necesidad incesante de inmolarse hasta el último suspiro al amor del Divino Corazón de Jesús y por El a la salvación de las almas según el fin de nuestra vocación” Vuestra Madre e indigna sierva Abril 1863. Firmado: M. L. S. Barat No puedo acabar mis Reverendas Madres y mis queridas Hermanas sin expresar en nombre de nuestra Rvda. Madre Desmarquest de nuestras Rvdas. Madres Asistentas generales y en el mío propio, cuán profundamente enternecidos han estado nuestros corazones por el testimonio de religiosa simpatía recibido de todas nuestras casas, tanto de parte de las nuestras como de las alumnas y de las Hijas de María. Lo sentimos vivamente, los lazos del Cor unum se estrechan sobre la Cruz, y esta unión, vivificada por el sufrimiento, se convierte en el mejor alivio; cada una de nosotras quisiera expresarles a su vez sus sentimientos; pero no podemos abarcar el trabajo y las visitas incesantes que trae esta circunstancia. Por lo menos creo satisfacerlas y responder al impulso de su caridad comunicándoles hoy con la efusión de mi religiosa adhesión estos detalles por siempre preciosos para nuestros corazones. Nos hemos apresurado a hacer tocar a los restos venerados de nuestras primera Madre algunas estampas y diversos objetos de piedad, a fin de poder enviarlos a todas las casas que los han pedido. Quiero también asegurar su justa preocupación con respecto a la salud de nuestras Rvdas. Madres Demarquest y Prevost: gracias al Corazón de Jesús que las sostiene visiblemente, las dos soportan con una serena resignación esta prueba crucificante, y hasta ahora no se han resentido demasiado fuertemente de las emociones de estos últimos días. Nuestra Rvda. y buena Madre Desmarquest incluso se reanima por momentos para decirnos sonriendo y con una enternecedora sencillez: “Oh! Nuestra Madre no tardará en llamarme porque no le gustan las personas desocupadas y yo ya no puedo hacer nada en la tierra...” De todos los deseos de esta Rvda. y buena Madre, éste es el único, así lo esperamos, que no será escuchado, ojalá podamos por el contrario rodearla largo tiempo todavía de nuestro filial afecto y recoger junto a ella las preciosas tradiciones de los primeros días de nuestra amada Sociedad. A fin de responder al deseo unánime de nuestras Madres y hermanas hemos hecho reproducir sin tardanza los rasgos queridos de nuestra tan llorada Madre, su humildad ya no estaba allí 8


para oponerse. Han salido bien las fotografías en dos dimensiones; y previendo que estos preciosos recuerdos serían muy deseados, hemos autorizado al Sr. Disderi (8 Boulevar de los Italianos, en París) que las entregue a todas nuestras casas que se dirijan a él, pero con la expresa condición de no responder a los pedidos que le vengan de otra parte, porque no queremos que circulen por el comercio. Si algunas personas amigas quisieran tenerlas, deberían obtenerlas por medio de ustedes. Por su parte, el fotógrafo quiere, con justicia, que no se sirvan de estas pruebas para hacerlas reproducir, porque entonces él debería perseguir al que contravenga esta disposición. El precio de la más grande es de tres francos y de 35 Fr. la docena; las fotos tamaño postal es de 45 Fr. el ciento Otro de sus deseos mis Rvdas. Madres y mis queridas Hermanas es el de ver emprender pronto el relato de una vida tan rica en virtudes y en méritos como ha sido la de nuestra venerada Madre; es también el más querido de nuestros deseos, pero reclamamos su colaboración para asegurar la completa realización. Que todas aquellas de nuestras Madres y de nuestras Hermanas que poseen algunos documentos apropiados para ayudar en este trabajo, nos los envíen sin demora; estaríamos felices sobre todo de recoger extractos de correspondencia, es decir los pensamientos principales que podrían ser útiles para todas, así como rasgos que caractericen las virtudes especialmente amadas por nuestra Madre, la humildad, la pobreza, el celo por las almas, etc. Este celo que la consumió, se puede decir hasta su último suspiro. Al dejarlas mis Rvdas. Madres y mis queridas Hermanas tengo que comunicarles la época que de acuerdo con nuestras Rvdas. Madres Asistentas generales hemos fijado para la reunión del Consejo. El fin del mes de agosto parece el momento más favorable, por otra parte, una carta especial de convocación determinará con precisión la apertura. Esta reunión no pondrá obstáculo a la renovación de la Probación, las Aspirantes serán pues esperadas como lo indican los Decretos hacia el 15 del mes de Agosto. Mientras tanto unámonos cada vez más en la oración para obtener las gracias que nos son tan necesarias en este momento y reciban de nuevo mis Rvdas. Madres y queridas Hermanas la expresión de mi cordial e inalterable adhesión in C.J.M. J. Goetz RSCJ Nota: Aprovecho de esta circular para advertir a nuestras Rvdas. Madres y nuestras queridas Hermanas que el Oremus después del De Profundis de Vísperas debe ser dicho durante tres meses con el nombre de nuestra muy Venerada Madre a causa de su calidad de Fundadora.

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Magdalena Sofía peregrina, sigue su caminar… Magdalena Sofía hacia Bruselas En el tiempo de las expulsiones, Magdalena Sofía tuvo que salir de Francia como aproximadamente 2,500 de sus hermanas. La Madre Digby, ante las amenazas del cierre de las casas francesas, decide transferir a Bélgica los restos de la Venerable Madre Barat. El traslado del cuerpo se hará de modo legal: la familia de la Madre Barat, contactada por la Sociedad, acepta pedir la autorización para inhumar a su pariente en una tumba de la familia situada en Jette. Todas las gestiones se realizaron en abril de 1904. Una graciosa carta de la Madre Marie Le Baïl, secretaria general, se encuentra en los archivos de Jette. Supongo que una “psicosis de persecución” reina en la Casa Madre. Para desviar las posibles sospechas de la policía de la República, la carta y el sobre son escritos en un papel elegante, color marfil, con un precioso borde impreso en verde. El estilo es digno de una novela policial:

“Querida amiga1 Un asunto bastante urgente obliga a mi Madre2, a dirigirle estas líneas en ausencia de su señora Madre3; pero ella le suplica, querida Victorina, comunicarle este mensaje, pidiéndole realice las gestiones que Ud.. tendrá que hacer para responderle. Quizá le ha hablado en confidencia del proyecto de hacer viajar a Magdalena Sofía de donde está, hacia Bélgica; parece que las cosas se arreglan como se desea; la familia lo ha pedido directamente a la Administración que se ocupa de estos viajes y que parece obtiene fácilmente todos los permisos. Pero antes que nada, sería necesario de asegurarse que Uds. tendrán el permiso de alojarla en el departamento que tienen debajo de la chap. 4 El Señor Alcalde (o Burgomaestre, no sé cómo se llama al jefe de la Municipalidad) recibirá del prefecto de la Policía de París el pedido de si la quieren aceptar en Jette. Desde el momento

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Madre Victorine Damiens, ecónoma de Jette Madre Digby, superiora general 3 Madre Betsy Nieuwland, superiora Vicaria 4 Se trata de la Cripta. La palabra Chapelle (capilla) se ha abreviado a propósito (chap), tratando siempre de no dejar aparecer nada de religioso! 2

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que la acepte, sólo tendremos que dejar a nuestro buen amigo el Sr. De Borniol5 arreglar todos los detalles del viaje; uno de sus empleados la acompañará hasta Jette, la entregará en manos del Señor Alcalde, sin preocuparse de lo que hará. El punto importante es saber: tendrán el permiso de recibirla entre ustedes? Mi Madre espera ansiosa esta respuesta; como la familia hace las cosas abiertamente (aunque no se habla afuera, excepto a los interesados), el Sr. Borniol actuará sólo después de tener esta respuesta. Mi Madre irá al pueblo6 el sábado; regresará el mismo día y cree que los preparativos con mi tío Richard7 se harán de modo que Sofía parta la próxima semana para la querida Bélgica. …Olvidaba decirle que salvo la autorización dada por la Sra. Lesage8 a la familia de Sofía para tomarla y enviarla a Bélgica, nosotras como muertas, no aparecemos en nada. La Prefectura del Departamento del Sena comunica, el 25 de abril 1904, un extracto del acta de fallecimiento de Magdalena Luisa Sofía Barat, firmada por el Alcalde Sr. Pongy. La firma del alcalde está legalizada el mismo día, por el Tribunal de primera Instancia del Sena, legalización firmada por un juez, el Sr. Robert. Esta firma está a su vez legalizada por la delegación de Conservación de los Sellos, el 26 de abril de 1904. El documento pasa enseguida al Ministerio de Asuntos Exteriores, el 28 de abril 1904. Pero no se termina ahí, el documento es legalizado por la Legación de Bélgica el 28 de abril de 1904, por la suma de tres francos. Un certificado de identidad firmado el 28 de abril 1904 por el Comisario de la Policía de Charenton-le-Pont: “El que suscribe certifica que el cuerpo de la Señorita Barat Magdalena, fallecida el 25 de mayo de 1865 se encuentra actualmente encerrado en un triple ataúd, de plomo, de abeto y de fuerte roble, con patas. El cuerpo está actualmente, de paso de Conflans, en Charenton Nº1 (Sena)” Se trata de obtener la autorización del Burgomaestre de Jette, Sr. Ticher, liberal, cuya hija ha sido alumna en el Sagrado Corazón. Desde 1885 no tenemos la autorización de inhumar a nuestras difuntas en nuestro cementerio. El Sr. Prosper De Breucker, secretario comunal está deseoso de ayudar al Sagrado Corazón y, el 28 de abril de 1904, en un documento con sello de la Comuna “El Burgomaestre de Jette-San Pedro, declara autorizar el transporte y la llegada a Jette - San Pedro, de los restos mortales de Magdalena Sofía Barat, fallecida en París el 25 de mayo 1865” El 29 de abril 1904, a las 10 de la mañana, se realizará en Conflans, el traslado del cuerpo de Magdalena Sofía “a un lugar más seguro”. El Diario de la casa de Jette en fecha del 30 de abril de 1904, relata la llegada de los restos de la Fundadora:

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Sin duda el director de la empresa funeraria Conflans 7 El Cardenal Richard, Arzobispo de París 8 Madre Margarita Lesage, superiora de Conflans 6

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“El sábado 30 de abril, hacia las 10.30, comienza la espera inmediata: Una profunda y silenciosa emoción llena nuestras almas.

El carro fúnebre con sus señales de duelo está a nuestra vista; avanza lentamente. Por el claustro, nuestra Venerada Madre es llevada a la sacristía de la cripta hasta que esté preparada la tumba que se le destina y podemos por fin rodear a nuestra Madre y dejar hablar a nuestros corazones… La inhumación se había fijado para el miércoles 11 de Mayo (…) los días precedentes; grandes trabajos se realizan en la cripta a los pies del Calvario, para disponerla a recibir nuestro precioso depósito.

En 1909, después de su Beatificación se fabricó un “Relicario” “Chase” para contener su cuerpo intacto.

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Después se trasladó a la pequeña Capilla de Jette Saint Pierre Desde entonces, nuestra Bienaventurada, convertida en Santa, ha pasado por diferentes cambios.

En 1934 se construyó una Capilla para colocar el Relicario “Chasse”, al fondo de la Capilla grande.

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En 1936 el altar original se reemplazó por un altar de mármol rosa.

Debido a la demolición de la Capilla grande que aisló la Capilla del Relicario, el “Pequeño Castillo” recibe provisionalmente el cuerpo de la Santa en mayo de 1994, donde descansa cerca del altar esperando su nuevo destino…

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En mayo de 1998 Magdalena Sofía llega a la Capilla de la Comunidad de la “rue de l’Abondance” Como la Ha. Véronique Thibaut decía a las exalumnas, Santa Magdalena Sofía continúa “su vida itinerante”. Ella que viajó tanto a lo largo de su vida, en una gran incomodidad, ha “plantado su tienda” en el corazón de un barrio de inmigrantes de Bruselas, en la calle de la Abundancia. Más familiarmente algunas dicen que ella “ha recibido una obediencia”, obediencia a las circunstancias, a la movilidad del tiempo, en la dinámica de lo provisorio.

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El 20 de octubre 2006 El Cardenal Danneels dio la autorización oral para el traslado del Relicario a Francia. La provincia de Bélgica-Países Bajos, ha tenido la felicidad de acoger a una refugiada política durante 100 años. Ella la ha rodeado de oración y ahora está pronta a devolverla a su país de origen.

De regreso a París Después de muchas consultas y búsquedas, Françoise Belpaire, provincial de Bélgica-Países Bajos, y Françoise Greffe, provincial de Francia, durante la Asamblea de Provinciales en Uganda (noviembre 2006), propusieron poner definitivamente la “Châsse” en la Iglesia de San Francisco Javier, Boulevard des Invalides, en París. Se puede ver que la Iglesia está situada frente al Boulevard des Invalides n° 33 donde vivió y murió en 1865 Magdalena Sofía, y muy cerca de la avenida Lowendal, donde actualmente está nuestra comunidad y las oficinas provinciales de Francia.

Es acogida por la diócesis de París, que introdujo su causa de beatificación. En 1925 la comunidad parroquial festejó con un gran Triduo la Canonización de Magdalena Sofía, y el 2000 celebró nuestro Bicentenario. En el terrero de esta Parroquia, estuvo la Casa Madre, hasta 1907.

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El 8 de Junio del 2009, Sofía dejó la Rue de l´abondance…. 8 de junio 2009 Queridas hermanas: Magdalena Sofía Barat acaba de salir de l'Abondance para pasar la noche en Lindthout. Mañana en la mañana, a las 6:30, saldrá para Paris, donde será instalada en su nueva residencia por la tarde. Florènce y Françoise, rscj

Nuestro Superiora General, Kathy Conan escribe:  Cada año la Fiesta del Sagrado Corazón, nos invita a tocar lo más profundo de nuestra vocación.  Este año la celebración está marcada por un acontecimiento particular en la vida de la Sociedad: el traslado de la Chásse de Magdalena Sofía de la comunidad de la Rue de l´Abondance en Bruselas, a la Iglesia de San Francisco Javier en París. En este espíritu meditemos sobre dos aspectos de la llamada que nos hace Sofía a: Enraizarnos y Tender los brazos para compartir el amor de Dios con el mundo. Enraizadas en nuestro mundo Sofía no regresa al Paris que conoció por primera vez en 1795, ni a aquél del que fuera “expulsada” en 1904. Hoy, como lo hizo en su tiempo, Sofía nos llama a enraizarnos en las culturas y mundos que están constituyendo nuestro siglo. Nos llama a estar presentes ahí donde el corazón de nuestro pueblo está siendo traspasado, donde las heridas de la creación y del cosmos están pidiendo una respuesta. París, 9 de junio ¡Ya llegó! La noche fue apacible. Magdalena Sofía conoció Linthoudt antes de dejar Bélgica. Cruzó la frontera sin dificultad y pudo volver a ver, con alegría, la rivera del Sena, una parte de París y su antigua Casa Madre, antes de ser recibida con gran ceremonia y en total privacidad por Mons. Chauvet, párroco de San Francisco -Javier.

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Todos estábamos muy emocionados: los obreros, carpinteros, electricistas, transportistas, los de la funeraria, los arquitectos y nosotras, las 5 rscj

San Francisco-Javier es un lugar público, una Iglesia parroquial abierta, por eso la “châsse” pueda ser venerada por las RSCJ, por toda la Familia del Sagrado Corazón y también por numerosa gente de paso.

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El viernes 19 de junio del 2009, Fiesta del Sagrado Corazón, se instala en París, en la iglesia de San Francisco Javier. Preside la Eucaristía el Cardenal Arzobispo de París, Monseñor André Vingt-Trois. Están presentes la Superiora General y su Consejo, Religiosas del Sagrado Corazón, Antiguas/os alumnos, feligreses de la parroquia, y personas colaboradoras o relacionadas con la Sociedad, de muchos países del mundo. A partir de ese momento, todo el que quiera rezar junto a ella, podrá hacerlo en la capilla del Sagrado Corazón de esta Iglesia.

En la iglesia de Francisco-Javier, Sofía ya no está en un convento ni en una de nuestras casas, sino * en el corazón de la ciudad, * en el seno del pueblo de creyentes, laicos/as y religiosos/as, que se reúnen ahí para rezar, para crear comunidad, para buscar consejos y ayuda, para comprometerse concretamente con la misión de la Iglesia. Es desde este espacio que su espiritualidad del amor del Corazón de Jesús, continúa expandiéndose. 2009 es un año lleno de significado. Marca los 100 años del final de las expulsiones de Francia, pues la última RSCJ se marchó de Conflans en 1909.

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¡Que la santidad de Magdalena Sofía y su presencia entre el Pueblo de Dios, siga inspirando a jóvenes y a menos jóvenes durante muchos años!

“Mujer de HOY, Mujer de siempre Mujer amiga y Peregrina... Tú nos abriste caminos nuevos porque el Amor prendió tu celo porque el Amor prendió tu celo”.

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ABRIL: Miércoles 8: Llegó de Colombia, la Hna. Ma. Zulema Pérez, para reincorporarse a la Cdad. de Layo. Bienvenida querida Zulema!!! Sábado 11: Se realizó en el Chalet el Retiro Intercongregacional de la Confer. Como ponente tuvimos al P. Bernardo Paquette, con el tema: El compromiso cristiano en la Vida Consagrada. Jueves 30: Llegó de USA, la Hna. Cecile Meijer rscj, encargada de nuestra ONG en la ONU para visitar los Proyectos de Bambamarca y Layo y pudo también visitar algunas comunidades de Lima.

MAYO: Miércoles 6 : Con motivo de conmemorarse el día de la Técnica en Enfermería, se realizó en el Chalet, el Taller: “La imagen personal y profesional de Hoy”, así como “Relaciones interpersonales Trabajo en Equipo”, con la asistencia de varias hermanas, de todo el personal de Enfermería y otras áreas del Chalet. Este taller fue organizado y preparado con todos los detalles por la Lic. Rosa Jeri, responsable de la Enfermería de la Provincia, y tuvo también como ponente a la Lic. Elizabeth Cortés Alban. Lunes 11:

Las Hnas. de Lima pudieron reunirse con la Hna. Cecile Meijer, quien nos explicó el interesante trabajo que realiza en la ONU y todas las implicancias que puede tener para participar en la construcción de un mundo más justo.

Sábado 16:

Se realizó en el Chalet el Taller de JPIC, asesorado por nuestra amiga Pilar Arroyo, quien de una manera muy práctica e interesante, nos hizo trabajar sobre el análisis de nuestra realidad, teniendo en cuenta los acontecimientos de estos últimos tres meses.

Por nuestra querida hermana Rosita Miranda, quien ya descansa en el Señor, desde el 19 de Abril. Por la Sra. Flora Vivar Pérez, mamá de Lelia Montes, quien fue al encuentro del Señor, el día 20 de Mayo. Recemos por Lelia, sus hermanos y demás familiares, para que sean reconfortados por la fe y unión de la familia. Por la Hna. Lillian Crosby, quien el día 8 de Mayo, se cayó y se fracturó la pierna derecha. Los exámenes indicaron que se trata de una fractura leve, pero muy dolorosa por ser en el lugar donde tiene una prótesis con varios clavos. Ya se encuentra en nuestra Enfermería, para seguir su tratamiento. Pidamos al Señor por su pronto restablecimiento.

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372 Chasqui mayo 2015  
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