Page 1

HABEMUS “Un Papa Sudamericano”. ¿Sorpresa para nosotros los peruanos? Creemos que sí, al menos para la mayoría. Estamos tan acostumbrados a minusvalorarnos como población de este sub-continente, que nos hemos sorprendido muy gratamente con la elección de un “sudamericano” para el cargo más alto de la Iglesia Católica Universal. Pero no es sólo un sudamericano que se hizo jesuita, sino que, cuando fue a la universidad, optó por seguir la carrera de “técnico químico”. Había nacido en Buenos Aires, el 17 de Diciembre de 1936, pero en 1958 lo hallamos entrando al noviciado de la Compañía de Jesús, estudiando Filosofía y convirtiéndose Luego en profesor de Literatura y Psicología en uno de los colegios de esta Congregación. A partir de 1982, encuentra tiempos para escribir una serie de libros. Queremos subrayar especialmente algunos de ellos: “Diálogo entre Juan Pablo II y Fidel Castro” y “Educar, exigencia y pasión”. Sorprende la riqueza y versatilidad del universo cultural del nuevo Papa que es, a la vez, un perito químico, un político, un profesor, un escritor, un filósofo y un hombre con gran sentido del humor: recibió cariñosamente a la presidenta argentina, pese a que ella no lo recibió las 3 veces que él, como arzobispo de Buenos Aires, fue a pedirle una cita y nunca la consiguió. Sin embargo, aquí no acaban sus asombrosas preocupaciones. Al asumir el pontificado, ha hecho un llamado a todos, para proteger “la creación divina”, asegurando la defensa de los débiles y el cuidado del medio ambiente. En otras palabras, ha puesto el dedo en las dos grandes llagas que la humanidad de nuestros días está afrontando: 1. La creciente polarización de la población mundial, que ahonda cada día la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen; y 2. La cada vez más peligrosa destrucción del medio ambiente. Con gozo y esperanza, el Equipo de Comunicaciones dedica este número especial al Papa Francisco y pedimos al Señor que guíe su caminar.


Queridísimos hermanos, Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mí respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria. Vaticano, 10 de febrero 2013 BENEDICTUS PP. XVI

2


El Padre Federico Lombardi SJ comenta la renuncia del Papa El padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha comentado en esa sede y en Radio Vaticano la renuncia de Benedicto XVI al pontificado. “Entre los motivos de la dimisión del Papa, como se nota en sus palabras -ha dicho- están las circunstancias del mundo de hoy que, respecto al pasado, son particularmente difíciles, tanto por la rapidez como por el número de los acontecimientos y de los problemas que se plantean, y por tanto se necesita un vigor, quizá más fuerte que en los tiempos pasados. Un vigor que el Papa dice que ha disminuido en él en los últimos meses”. “Muy significativa- ha proseguido- es la frase: “Muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro”. Esta es la declaración formal, importante desde el punto de vista jurídico. En el párrafo 2 del canon 332 del Código de Derecho Canónico se lee: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”. Los dos puntos fundamentales son, por lo tanto, la libertad y la manifestación debida. Libertad y manifestación pública, y el consistorio donde el Papa ha manifestado su voluntad, es público”. “Benedicto XVI seguirá desempeñando plenamente sus funciones y su servicio hasta el 28 de febrero a las 20 horas. A partir de ese momento inicia la situación de sede vacante. “La declaración del Papa es coherente con lo que él mismo había declarado en el libroentrevista “Luz del mundo” a Peter Seewald, en el que hay dos preguntas precisas que se refieren a la hipótesis de dimisión. Seewald planteaba, en la primera de ellas, si, en el caso de situaciones difíciles, éstas pesaban sobre el pontificado en curso y si el Papa había pensado dimitir. La respuesta fue: “Cuando el peligro es grande no se puede escapar, por eso, seguramente, éste no es momento de dimitir” (la referencia era a la cuestión de los abusos etc..). En momentos como éstos es cuando hay que resistir y superar la situación difícil. Esto es lo que pienso. Se puede dimitir en un momento de serenidad o cuando, simplemente, no se tienen fuerzas. Pero no se puede escapar en el momento del peligro y decir “que se ocupe otro”. Por lo tanto, el Papa decía que las dificultades no eran para él un motivo para dimitir, sino al contrario, para no dimitir. La segunda pregunta de Seewald : “¿Entonces, se puede imaginar una situación en la que piense que es oportuno que un Papa dimita?”. La respuesta del Papa fue: “Cuando un Papa alcanza la clara conciencia de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a cabo su encargo, entonces tiene en algunas circunstancias el derecho, y hasta el deber, de dimitir". El Santo Padre, ha explicado el director de la Oficina de la Santa Sede, “se trasladará a partir del 28 de febrero a Castelgandolfo, y, una vez terminados los trabajos en curso, al monasterio donde estaban las monjas de clausura en el Vaticano. Por otra parte, desde el primero de marzo, iniciará el proceso para la elección del nuevo Papa. “Personalmente -ha concluido- he acogido el anuncio de la dimisión del Papa con una gran admiración, por su gran valor, por su libertad de espíritu y la gran conciencia de la responsabilidad por su ministerio. Benedicto XVI nos ha ofrecido un gran testimonio de libertad espiritual, de una gran sabiduría de los problemas del gobierno de la Iglesia en el mundo de hoy”. Fuente: Vatican Information Service (VIS), Ciudad del Vaticano, 11 febrero 2013

3


Jorge Mario Bergoglio es el NUEVO PAPA y eligió de nombre

FRANCISCO

1.00 p m| 14 mar 13 (BUENA VOZ).- Buena Voz saluda con

entusiasmo la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como nuevo sumo Pontífice. Nacido en Argentina era arzobispo de Buenos Aires. Jesuita de 76 años, es el primer Papa latinoamericano. Ya en el 2005 se escribió que en el cónclave obtuvo varios votos frente a Ratzinger. Es el Papa número 266 de la Iglesia Católica y el primero perteneciente a la Compañía de Jesús. El nombre que eligió para guiar la Iglesia católica es Francisco y es el sucesor de Benedicto XVI. En el segundo día de Cónclave y tras apenas cinco votaciones, la Iglesia tenía ya al nuevo Sumo Pontífice, trece días después de que se quedase en Sede Vacante. A las 19.06 del miércoles 13 de marzo, la chimenea de la Capilla Sixtina exhaló el esperado humo blanco anunciando que el nuevo sucesor de Pedro ha sido elegido por los cardenales. Una hora después el cardenal protodiácono Jean Louis Tauran apareció en la ventana del aula de las bendiciones del santuario de San Pedro, frente a la multitud aglomerada de peregrinos que esperaban desde temprano, con ansia de conocer y abrazar al nuevo Papa. Con la célebre fórmula Habemus Papam Tauran anunció que el Cardenal Jorge Mario Bergoglio es el nuevo Papa, Obispo de Roma y que ha elegido para su pontificado el nombre de Francisco. Pasaron algunos minutos y el nuevo Papa salió al balcón para saludar a los presentes. Entre gestos de timidez, vestido completamente de blanco y con una cruz de madera en el pecho, Jorge Mario Bergoglio, se presentó ante la multitud en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

4


EL PRIMER MENSAJE “¡Hermanos y hermanas, buenas noches! Ustedes saben que el deber del Cónclave es dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo, pero estamos aquí. Les agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. ¡Gracias! Y primero que nada, quisiera hacer una oración por nuestro Obispo Emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie". Padre Nuestro, Ave María y Gloria con los fieles en San Pedro. "Y ahora, comenzamos nuestro camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Rezamos por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Auguro que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan bella. Y ahora quisiera darles la bendición, pero primero, os pido un favor: antes de que el Obispo bendiga al pueblo, les pido que recen al Señor para que me bendiga. La oración del pueblo que pide la bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de ustedes por mí". Bendición Urbi et Orbi. "Hermanos y hermanas, los dejo. Muchas gracias por la acogida. ¡Recen por mí! Nos vemos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen para que custodie a toda Roma. ¡Buenas noches y buen descanso".

EL ESCUDO PAPAL DEL SANTO PADRE FRANCISCO El escudo y el lema del nuevo Pontífice son los mismos utilizados desde su consagración episcopal. El escudo tiene fondo azul y lleva los mismos símbolos de la dignidad pontificia de Benedicto XVI: mitra colocada entre dos llaves de oro y plata decusadas (en forma de cruz), unidas por un cordón rojo. En lo alto campea el emblema de la Orden del Papa: la Compañía de Jesús: un sol radiante, con el monograma de Cristo en rojo. La letra H lleva una cruz encima y las puntas son tres clavos negros. Abajo, una 5


estrella y una flor de nardo. La estrella, según la tradición heráldica simboliza a la Virgen, Madre de Cristo y de la Iglesia, mientras la flor de nardo indica a San José, patrono de la Iglesia universal. En la tradición iconográfica española, efectivamente, San José lleva una vara de nardo en la mano. Con esos símbolos el Papa manifiesta su amor por la Virgen y San José. El lema “Miserando atque eligendo” (Con sentimiento de amor lo eligió), procede de un pasaje de una homilía de San Beda el Venerable, comentando el relato evangélico de la vocación de San Mateo y tiene un significado especial para el Papa, ya que a los 17 años, en la festividad de San Mateo en 1953, después de confesarse, percibió la misericordia de Dios en su vida y sintió la llamada al sacerdocio siguiendo el ejemplo de San Ignacio de Loyola.

ESTA ES LA BIOGRAFÍA DEL NUEVO PAPA Jorge Mario Bergoglio, 77 años, nació en el barrio argentino de Flores en el Gran Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Tras estudiar como técnico químico eligió el sacerdocio y entró en la Compañía de Jesús. Estudió filosofía y teología en ambas facultades del Colegio Máximo San José. Fue maestro de novicios y profesor universitario en Teología, provincial de los Jesuitas en su país y presidente de la Conferencia episcopal del 2005 al 2011. El 13 diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote. Cumplió un postgrado en la Universidad de Alcalá de Henares y en 1986 concluyó su tesis doctoral en Alemania. Juan Pablo II lo creó cardenal en el 2001. Según indiscreciones, en el cónclave de 2005 la última votación lo vio protagonista junto a Ratzinger. Tiene una fuerte experiencia pastoral, se caracterizó por decir verdades siempre de manera clara. Su página en Faceboock cuenta más de 37.000 'me gusta' aunque no es él quien la cuida. Viaja normalmente en subterráneo, metro o medios públicos. No da entrevistas por lo que los periodistas toman sus declaraciones de las homilías. Se enfrentó fuertemente con las autoridades locales en temas como aborto, matrimonio homosexual y liberalización de drogas. El cardenal primado de Argentina tomó siempre una posición cercana a las clases menos favorecidas, y de reciente criticó a los sacerdotes que no aceptan bautizar a bebés extramatrimoniales, según indicaron los medios locales.

6


A los religiosos les pidió "salir a dar testimonio e interesarse por el hermano" porque la cultura del encuentro "nos hace hermanos, nos hace hijos, y no socios de una ONG o prosélitos de una multinacional". En diversas oportunidades criticó fuertemente la corrupción y la trata de personas con imágenes fuertes: "Se cuida mejor a un perro que a estos esclavos nuestros". O “la esclavitud está a la orden del día, hay chicos en situación de calle desde hace años, no sé si más o menos, pero hay muchos”. Se “sigue fracasando en librarnos de la esclavitud estructural". "En esta ciudad está prohibida la tracción a sangre” si bien “todas las noches veo carritos cargados de cartones y tirados por chicos, ¿eso no es tracción a sangre?" Recordó que "hay chicas que dejan de jugar a las muñecas para entrar en tugurios de la prostitución, porque fueron robadas, vendidas o traicionadas". Criticó fuertemente el “limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer". Y aseveró: "el aborto nunca es una solución". Se opuso a la liberalización de drogas y exhortó a los jóvenes a no creerles a "los mercaderes de la muerte”. Advirtió que su país “no se cimentó con delirios de grandeza desafiantes", e invitó a ir “más allá de las diferencias". Criticó la falta de "humildad" de los gobernantes y la "veleidad" como un desvalor "que carece de toda propuesta". Sobre Aparecida indicó que “la inspiración del Espíritu es la gran luz que hubo ahí. Sombras son las mil y una cositas que trababan y tuvimos que superar”. “Todo fue un complejo de luces y sombras y que ganó la luz”. Siempre se mostró reacio a obtener encargos de un cierto peso en la Curia Romana, si bien fue nombrado consultor de la Pontificia Comisión de América Latina, miembro de las Congregaciones para el Culto Divino y la disciplina de los sacramentos, del Clero, de los Institutos de Vida Consagrada, del Consejo post-sinodal, y de la presidencia del Pontificio Consejo para la Familia. La fuerza de la Iglesia -indicó el purpurado en el sínodo sobre la nueva evangelización- está en la comunión y su debilidad en la división y en la contraposición.

BENDICIÓN A LOS PERIODISTAS Las primeras palabras en español / castellano del nuevo Papa Francisco I en su primer encuentro con más de 6.000 periodistas, cámaras, fotógrafos y medios de comunicación del mundo que se desplazaron al Vaticano para cubrir el cónclave En un momento, el Papa ha contado cómo tomó la decisión de elegir su nombre y ha hecho un llamamiento a una Iglesia "pobre y para los pobres”. El Santo Padre ha relatado cómo durante la votación final en la que le eligieron como pontífice, el cardenal que estaba a su lado, Claudio Hummes, le reconfortaba a medida que avanzaba el recuento y "la cosa se ponía peligrosa". Ante los periodistas en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa ha narrado que en el momento en el que ya se supo que sería el nuevo Papa, el cardenal Hummes "le abrazó, le besó" y le dijo "no te olvides de los pobres". "Esa palabra entró aquí -ha dicho, señalando su cabeza-: los pobres. Pensé en Francisco de Asís inmediatamente. Así surgió el nombre en mi corazón"."¡Ah, como me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres", ha exclamado provocando la ovación de los asistentes. 7


Terminó diciendo: “Como muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia católica, otros no son creyentes, de corazón doy esta bendición en silencio a cada uno de ustedes, respetando la conciencia de cada uno, pero sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios. Que Dios los bendiga”.

SÚPLICA AL PAPA FRANCISCO en la noche de su elección He oído que te vas a llamar “Francisco”, Francisco de Asís y de Buenos Aires… como obispo de Roma. Pero ¿por qué adoptas ese nombre? ¿Por qué eres el primer papa que llevará este nombre tan universal y fascinante? ¿Por qué el pueblo inmenso al verte por vez primera en la loggia de las bendiciones reconoce en ti al sucesor de Pedro y te ama ya como a un padre? Cerca de mí oigo un grito: “Es tan sencillo, que me entran ganas de darle un beso”. Te veo silencioso, los brazos caídos, pienso en el “Ecce Homo”, el hombre de la Pasión, y quisiera enjugarte las lágrimas porque ciertamente ya no vas a poder ocultárnoslas. Pero yo también he llorado lloré de alegría esta noche: cuando nos invitaste a orar unidos en la diversidad de nuestras condiciones y creencias. Condúcenos tras tus huellas hasta San Francisco y Santa Clara, para adquirir, por la fuerza de nuestra conversión, la primera bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres”. No hay necesidad de exigir matices cuando ya se ha percibido el pensamiento de Cristo en su tranquila plenitud y su terrible desnudez. Tú, guía nuestro o, mejor aún, compañero nuestro de camino, llévanos a ser siempre fieles a la Iglesia de Cristo. 8


Ante los gigantescos problemas del mundo actual, la Iglesia de Oriente y Occidente puede parecer irrisoria como el pequeño David con su morral lleno, en plena era nuclear, de guijarros pulidos en el torrente del Espíritu. La Iglesia, como el apóstol Pedro al enfermo de la Puerta Hermosa del templo, se atreve a decirnos: “No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te lo doy: En nombre de Jesucristo el Nazareno, levántate y anda” (Hech 3,6). Papa Francisco, ayúdanos a creer que en todos los caminos de la Resurrección Cristo siempre nos precede. Cardenal Roger Etchegaray. Vicedecano del Colegio de Cardenales, Presidente emérito del Pontificio Consejo Justicia y Paz y del Pontificio Consejo "Cor Unum"

CARTA A FRANCISCO, OBISPO DE ROMA Hermano Francisco: nunca pensé que me dirigiría así a un Papa, pero como en tu saludo inicial no nos llamaste “hijos e hijas” sino “hermanos y hermanas”, siento que tengo permiso para hacerlo. Y me sale también un tú, aunque llenísimo de respeto, porque no me imagino llamando de usted a un hermano de verdad y el vos argentino no me va a salir. En el diario “La Nación” del 14 de Marzo he leído que tu elección “ha resultado balsámica” y me ha parecido un adjetivo perfecto para calificar lo que nos está pasando desde que nos saludaste desde el balcón, con aquel tono en el que se mezclaban la timidez y la confianza. Primer efecto balsámico: te vemos distendido y hasta bromista (¡qué maravilla, un papa con sentido del humor…!), sin dar en ningún momento la impresión de estar abrumado por el peso de esa responsabilidad agobiante y desmesurada que los Papas se han ido echando sobre los hombros, como si les tocara a ellos solos encargarse de toda la Iglesia universal. Como si no existieran los otros Pastores, como si el pueblo de Dios fuera un fardo con el que cargar y no una comunidad de hombres y mujeres capaces de iniciativa y con deseos de participar y de colaborar, como soñamos con el Concilio. Tú, en cambio, estás consiguiendo comunicarnos la convicción de que ese camino que comienzas lo vas a hacer acompañado por todos nosotros. Qué manera tan franciscana por lo sencilla y tan ignaciana por su lucidez de señalar un nuevo estilo eclesial. Porque si lo que deseas es que se nos reconozca por la fraternidad, el amor y la confianza, empiezan a sobrar y a estorbar (hace tiempo que a bastantes ya nos estaban sobrando y estorbando…) tantas conductas, prácticas y costumbres en las que se han ido confundiendo la dignidad con la magnificencia y lo solemne con lo suntuoso. Resulta una sorpresa balsámica sentir que ahora 9


te tenemos como cómplice en el deseo de ir cambiando esas usanzas e inercias que nadie se decidía a declarar obsoletas y ante cuya incongruencia habían dejado de dispararse las alarmas. No son cuestiones irrelevante, son indicadores que revelan una preocupante atrofia de los sensores que tendrían que haber puesto alerta, hace mucho, de que estaban en contradicción con los usos de Jesús. Así que bienvenida sea esa tarea que emprendes de volver a la frescura del Evangelio y a la radicalidad de sus palabras: ya nos estamos dando cuenta de que, en lo que toca a los pobres, no vas a darnos tregua. Comienzas tu camino en momentos de extrema debilidad de la Iglesia: lo mismo que aquel joven que huyó desnudo en el huerto, a ella le han sido arrancadas las vestiduras con las que se protegía: secretismo, hermetismo, ocultamiento, negación de lo evidente. Pero es precisamente ahora, cuando aparece desnuda y despojada ante la mirada enjuiciadora del mundo, cuando se le presenta inesperadamente una ocasión maravillosa: la de revestirse por fin, únicamente, del manto de la gloria de su Señor. Nos has confiado la tarea de sostenerte con nuestra oración y en estos momentos estoy pidiendo para ti unas cuantas cosas: paciencia ante el rastreo que la prensa está haciendo de tu pasado y que es una consecuencia de lo que dijiste a los periodistas: “Habéis trabajado ¿eh?, habéis trabajado…”. Pues eso, se han crecido y siguen trabajando. También pido que no te agobien más de la cuenta las expectativas descomunales que estás despertando y que te sientas muy libre (y muy hábil también) para elegir a quienes creas que pueden ayudarte en el gobierno de la Iglesia, aunque suponga un ERE para la curia. Vas a encontrar muchas piedras en ese camino: críticas, resistencias y hasta zancadillas así que, siguiendo la recomendación de tu preciosa homilía el día de San José, trata de custodiarte un poco a ti mismo. Y por si no aciertas del todo, que se ocupen de ello las santas de la Iglesia de Roma: Cecilia, Inés, Domitila, Tatiana, Agripina, Demetria, Martina, Basilisa, Melania, Anastasia, Digna, Emérita, Martina, Sabina. Han ido a buscarte casi hasta el fin del mundo y ha sido un acierto: gracias por haber aceptado quedarte, sin poder volver a recoger tus cosas. Menos mal que los zapatos que llevas parecen cómodos. Muchos nos sentimos ahora responsables de rezar por ti, aunque no seamos de tu diócesis y nos alegra saber que estás también encargado de velar por la Iglesia universal. De pronto, está recobrando sentido llamar Papa al Obispo de Roma. Que el Señor te bendiga, te guarde y derrame sobre ti el bálsamo de su paz. Dolores Aleixandre, rscj

EN NOMBRE DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS doy gracias a Dios por la elección del nuevo Papa, Cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J., que abre para la Iglesia una etapa llena de esperanza. Todos los jesuitas acompañamos con la oración a este hermano nuestro y le agradecemos su generosidad para aceptar la responsabilidad de guiar la Iglesia en un momento crucial. El nombre de “Francisco” con que desde ahora le conocemos, nos evoca su espíritu evangélico de cercanía a los pobres, su identificación con el pueblo sencillo y su compromiso con la renovación de la Iglesia. Desde el primer momento en que se ha presentado ante el pueblo de Dios ha dado testimonio de modo visible de su sencillez, su humildad, su experiencia pastoral y su profundidad espiritual. 10


“Es rasgo distintivo de nuestra Compañía ser un grupo de compañeros (…) unido con el Romano Pontífice con un vínculo especial de amor y servicio” (NC 2, n. 2). Por ello, compartimos la alegría de toda la Iglesia al tiempo que deseamos renovar nuestra disponibilidad para ser enviados a la viña del Señor, conforme al espíritu de nuestro voto especial de obediencia, que tan particularmente nos une con el Santo Padre (CG 35, D.1, 17). P. Adolfo Nicolás S.J. Superior General

Llamada del Papa a la Curia, viernes 15 de marzo de 2013 Esta mañana a las 10:15 hrs el Papa llamó a nuestra casa para saludar al P. General. Llamó él, personalmente, no por medio de un secretario. El portero responde al teléfono, le dicen que tiene una llamada desde Santa Marta, y escucha una voz suave y serena: - Buenos días, soy el Papa Francisco, quisiera hablar con el Padre General. - El portero casi le responde: y yo soy Napoleón, pero se contuvo. Le respondió secamente: ¿De parte de quién? - El Papa entendió que nuestro joven portero italiano no le creía, y le repite dulcemente: No, de verdad, soy el Papa Francisco, ¿y usted cómo se llama? Desde la elección del Papa el teléfono de nuestra casa suena cada dos minutos y muchos llaman, incluso gente desequilibrada. - A esa altura el portero responde con voz titubeante, dándose cuenta de su error y casi desvaneciéndose: Me llamo Andrés. - El Papa: ¿cómo estás, Andrés? - Respuesta: yo bien, disculpe, sólo un poco confundido. - El Papa le dice: No te preocupes, por favor comunícame con el Padre General, quisiera agradecerle por la hermosa carta que me ha escrito. - El Portero: Disculpe, Su Santidad, lo voy a comunicar. - El Papa: No, no hay problema; yo espero lo que sea necesario. - El portero pasa la llamada al celular del hermano Alfonso, secretario privado del Padre General. Siguiente conversación: - Alfonso: ¿aló? - Papa: ¿con quién hablo? - Alfonso: Soy Alfonso, secretario personal del Padre General. - Papa: Soy el Papa, quisiera saludar al Padre General, para agradecerle la bonita carta que me envió (todo esto en italiano). - Alfonso responde con serenidad: sí, un momento. Nuestro buen hermano ya se ha puesto de pie y camina incrédulo hacia la oficina del Padre General, al lado de la suya, mientras sigue la conversación. Le dice: - Santo Padre, felicidades por su elección, aquí estamos todos contentos por su nombramiento, estamos rezando mucho por usted! - Papa: ¿Rezando para que yo vaya para adelante o para atrás?, bromea el Papa. - Naturalmente para adelante, le responde Alfonso mientas caminaba. El Papa responde con una risa espontánea. Aturdido con la impresión, el hermano ni siquiera golpeó a la puerta de la oficina del Padre General y entró hasta él, quien lo miró sorprendido. Alfonso extendió la mano con el celular y le dice al Padre General, mirándolo a los ojos: El Papa. 11


Lo que siguió después no lo sabemos en detalle, pero el Papa agradeció muy cordialmente al Padre General por su carta. El General le dijo que le gustaría verlo para saludarlo. El Papa le respondió que va a dar instrucciones a su secretario para que eso pueda ser lo más pronto posible, y que del Vaticano le irían a avisar. (informa: Claudio Barriga, sj, Curia General)

LO QUE SIGNIFICA QUE UN JESUITA SEA EL PAPA. Los jesuitas a veces eran vistos con recelo en ciertas partes del Vaticano. Hay varias razones para ello y algunas son complejas. El Papa Francisco es el primer Papa jesuita de la historia. Cuando escuché que anunciaron su nombre, después de gritar, lo primero que pensé fue lo improbable que había sido todo. ¿Por qué? ¿Por qué era tan difícil que la gente (incluido yo) imaginara a un Papa jesuita? ¿Qué habría pensado San Ignacio de Loyola, el fundador de la orden de los jesuitas (formalmente conocida como la Compañía de Jesús) en el siglo XVI? Abordemos primero la primera pregunta: ¿Por qué era tan improbable? Por dos razones. La primera es que la mayoría de los cardenales provienen de las filas del clero diocesano. Es decir, la mayoría estudia en seminarios diocesanos y están capacitados para trabajar en los ámbitos más conocidos de las parroquias católicas: celebran misa, bautizan niños, ofician matrimonios y trabajan muy de cerca con las familias de su parroquia. Tal vez para el público en general es más fácil entender sus vidas. Comienzan como sacerdotes de parroquia, más tarde se les nombra obispos y arzobispos, y después, el Papa los nombra cardenales. Los miembros de las órdenes religiosas, como los franciscanos, los dominicos y los jesuitas, viven una vida distinta. Hacemos votos de pobreza, castidad y obediencia, y vivimos juntos en comunidades. (En contraste, los sacerdotes de parroquia perciben un salario). Tampoco nos enfocamos en la vida parroquial. En Estados Unidos, por ejemplo, los jesuitas son conocidos principalmente por sus instituciones educativas: secundarias, preparatorias y universidades como el Boston College, Georgetown, Fordham y todas las escuelas que lleven el nombre de 'Loyola'. Así que nuestra vida es distinta a la del clero diocesano; ni mejor ni peor, solo diferente. Por ello, los miembros de las órdenes religiosas parecen más "ajenos" a los cardenales. Es por ello que en la historia reciente no ha habido muchos Papas procedentes de órdenes religiosas. Cuando eligen a un líder, los cardenales prefieren naturalmente a alguien que pertenezca a su "mundo" Pero esta vez no fue así. Tal vez sintieron que era el momento de cambiar. En grande. Además, los jesuitas a veces eran vistos con recelo en ciertas partes del Vaticano. Hay varias razones para ello y algunas son complejas. La primera es, como mencioné, nuestras "diferencias". En segundo lugar, a veces algunas personas pensaban que nuestro trabajo con los pobres y los marginados era demasiado experimental, radical e incluso peligroso. "Cuando trabajas en los límites", dijo un viejo jesuita, "a veces los rebasas". A principios de la década de 1980, el Papa Juan Pablo II "intervino" en nuestra gestión interna debido a las tensiones entre los jesuitas y el Vaticano. Después de que depusieron a nuestro superior general, el Papa designó a su propio representante para dirigirnos (en vez de permitir que se llevara a cabo el procedimiento normal, con el que elegiríamos a un sucesor). Esa era su potestad como Papa, pero desanimó a muchos jesuitas. Algunos años más tarde, elegimos a un nuevo superior general y se restablecieron las relaciones cordiales. Sin embargo, la 12


desconfianza persistió en algunos sectores del Vaticano, lo que significó que imaginar a un Papa jesuita era descabellado. Ahora que hay un Papa jesuita, si la desconfianza no ha desaparecido, al menos ha disminuido. ¿Qué significa tener un Papa jesuita? Muchas cosas. Para empezar, el nuevo vicario de Cristo está profundamente impregnado con la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, quien fundó la orden jesuita en 1540. Como todos los jesuitas "maduros", el Papa Francisco ha participado en dos ocasiones en los Ejercicios Espirituales, un retiro silencioso de un mes dedicado a la vida de Jesucristo. Los Ejercicios requieren que uses tu imaginación para entrar en la vida de Jesús a través de la oración. Podemos asumir que el Papa Francisco es un hombre intensamente espiritual que ha sondeado las profundidades de la vida de Cristo en una forma particularmente jesuita. Desde que fue electo el miércoles, he escuchado a al menos una docena de jesuitas decir: "Bueno, no sé mucho acerca de él, pero sé que hizo los Ejercicios". En segundo lugar, la preparación de los jesuitas es un proceso extremadamente prolongado. El Papa Francisco entró al noviciado jesuita en 1958, a los 22 años, y se ordenó hasta 1969. (Ese es el tiempo promedio de preparación de un sacerdote jesuita. Yo entré en 1988 y me ordené en 1999). Así que el nuevo Papa es un hombre letrado que también tiene experiencia en varios ministerios a los que fue asignado durante su larga preparación. Típicamente se le pide a un jesuita en preparación que trabaje con los pobres, atienda a pacientes en los hospitales y dé clases en escuelas al tiempo que ejecuta lo que San Ignacio llamaba “tareas humildes y sencillas", como lavar los retretes y trapear los pisos. En tercer lugar, el Papa Francisco conoce la pobreza. Los jesuitas debemos tomar en serio nuestros votos de pobreza. Esto significa que durante el noviciado vivimos con un salario mínimo, trabajamos con los pobres y no tenemos posesiones. Las ahora famosas historias de que el cardenal Bergoglio usa el transporte público y prepara su propia comida pueden tener sus bases en San Ignacio de Loyola, quien dijo que debemos amar a la pobreza "como si fuera una madre". A los jesuitas se nos pide que sigamos al "Cristo pobre" —es decir, que imitemos a Cristo en su pobreza en la Tierra— y que vivamos lo más sencillamente posible. A algunos nos va mejor que a otros; una vez que fue nombrado obispo y luego arzobispo, fue liberado de su voto de pobreza, pero es uno de los objetivos esenciales en la vida de un jesuita y lo más probable es que esté profundamente arraigado en su vida espiritual. Se ha enfatizado el nombre del Papa Francisco; yo sentí gran gozo de que decidiera honrar a San Francisco de Asís, probablemente el santo más querido del mundo. Eso indica un gran deseo de ayudar a los pobres. Sin embargo, no pude evitar pensar que a pesar de su devoción a Francisco, obtuvo sus primeras experiencias en el ministerio con los pobres cuando era, como dicen los jesuitas, un "hijo de Ignacio". En cuarto lugar, se pide a los jesuitas que estén "disponibles": abiertos, libres, listos para ir a cualquier parte. El ideal de los jesuitas es ser lo suficientemente libre como para ir a donde Dios quiera que vayas, ya sea a una favela en Latinoamérica o al Palacio Papal en el Vaticano. También debemos ser "indiferentes": lo suficientemente libres como para florecer en cualquier parte, para hacer cualquier cosa que sirva ad majorem Dei gloriam: a la mayor gloria de Dios.

13


En quinto lugar, se supone que no debemos ser "trepadores". Esta es una ironía grandiosa. Cuando los sacerdotes jesuitas y los hermanos terminan su preparación, hacen votos de pobreza, castidad, obediencia y un voto especial ante el Papa "en relación con las misiones", es decir, en relación con los lugares a donde el Papa quiera enviarnos. Sin embargo, también hacemos una promesa inusual, que hasta donde sé es única entre las órdenes religiosas: no "ambicionar ni buscar" un alto cargo. San Ignacio estaba indignado por la ambición en el clero de la que fue testigo a finales del Renacimiento, así que nos pidió que hiciéramos esa promesa singular en contra de la "ascensión". En ocasiones, el Papa pide a un jesuita, como lo hizo con Jorge Bergoglio, que tome el cargo de obispo o arzobispo. Pero eso no es lo usual. Sin embargo, un jesuita que alguna vez prometió no "ambicionar ni buscar" un alto cargo ahora ostenta el cargo más alto de la Iglesia. Respecto a la segunda pregunta: ¿Qué habría pensado San Ignacio de Loyola? San Ignacio fue famoso por rehusarse a que sus hombres se volvieran obispos e incluso hubo ocasiones en las que se resistió al Vaticano para evitar que sucediera. Por otro lado, él estaba lo suficientemente "disponible" como para saber que era necesario romper las reglas estrictas. Además, estaba comprometido con hacer todo lo que fuera posible por la Iglesia y a pedirles a sus jesuitas que hicieran lo mismo. En uno de los estatutos de los jesuitas, Ignacio anuncia sus intenciones de "servir solo al Señor y a su esposa, la Iglesia, bajo la dirección del pontífice romano, el vicario de Cristo en la Tierra". Como dice nuestro lema, hacer cualquier cosa por "la mayor gloria de Dios" y por el servicio de la Iglesia, como diría Ignacio. Así que, francamente, pienso que San Ignacio aprobaría que uno de sus Hijos no solo sirva al pontífice romano, sino que lo sea. Yo ciertamente lo apruebo. James Martin.

Gustavo Gutierrez exhortó a los católicos a

HACER REALIDAD EL SUEÑO DEL PAPA FRANCISCO DE “UNA IGLESIA POBRE PARA LOS POBRES” El Papa Francisco acaba de decirnos que sueña con una “Iglesia pobre y para los pobres, para eso necesitamos reconocer que el auténtico poder de la Iglesia consiste en servir a los pobres. ¿Estamos, como cristianos y como iglesia, dispuestos a morir a nuestras propias ventajas y a ciertas consideraciones sociales por solidaridad con los más pobres, en los que encontramos a Jesucristo, muerto y resucitado por todos? Si no es así, aunque hayamos pasado Semana Santa, ella no habrá pasado por nosotros.

VE CON ESPERANZA PONTIFICADO DE FRANCISCO Hans Küng Para el sacerdote y teólogo progresista del catolicismo, la elección del jesuita Jorge Mario Bergoglio como nuevo sucesor de Benedicto XVI lo 14


ha dejado sorprendido y esperanzado. Si bien, como muchos especialistas, tenía la percepción de que un europeo no sería el más votado, no estaba entre sus cálculos el arzobispo de Buenos Aires, por su parquedad y poca disposición a promoverse a sí mismo. "Estoy contento, feliz, de que ese importante continente, con millones y millones de católicos, finalmente cuente con un Papa (...) Es un hombre culto, jesuita, con una instrucción sólida. También un hombre sencillo y simple, que además escogió como nombre Francisco, por San Francisco de Asís, el primero que se rebeló contra Inocencio III, a la opulencia de la iglesia de entonces, a su poder y a la Inquisición" declaró Küng a la emisora italiana Rai Radio. Días después, en una entrevista para "El Tiempo" de Colombia, Küng, afirmó que Francisco es "el Papa de la esperanza" y resaltó que eso conlleva una responsabilidad mucho mayor. Ha notado la expectativa que ha generado su elección y resalta que la exigencia con que el mundo medirá su desempeño será mucho mayor, sobre todo con el importante desafío que significa reformar una Iglesia en crisis. Si bien el teólogo suizo tiene una posición crítica frente a los asuntos de la Santa Sede, en el caso del cónclave ha tenido palabras positivas: "El cónclave ha elegido muy bien, tanto por el nombre como por la región. América Latina merecía hace décadas ser tenida en cuenta veraz y efectivamente. Que la región llegue hoy a la cúspide de la Iglesia no es un acto furtivo, sino un asunto de lo más justo, propicio y vital". También resaltó la importancia que tiene la elección del nombre Francisco, que para él, más que un nombre es un programa para su pontificado y para la Iglesia. Explica que tener a San Francisco de Asís como ejemplo a seguir "implica humildad, desprendimiento, fuerza de carácter y rebeldía", y que además su figura representa paz y esperanza en los hogares de América del Sur. Küng habló también sobre las reformas necesarias en la Iglesia y se mostró optimista: "El nuevo Papa encontrará el camino. Si lo que quiere es hacer un verdadero apostolado y lo demuestra, el mundo entero lo rodeará y lo arropará, porque para lograr la aprobación de los fieles requiere que tenga la voluntad de asumir el gran reto de ejecutar las reformas que la Iglesia necesita y que los fieles reclaman". Además el teólogo ha notado el nuevo estilo del Papa Francisco, sin grandes gestos y con simplicidad. Tiene la perspectiva de que estamos ante un "Papa de los pobres" y espera de él la mejor actitud para adaptar la Iglesia al mundo de hoy. Finalmente el teólogo propuso continuar la obra de Juan XXIII, "quien en solo cinco años de Papado –entre 1958 y 1963– logró cambiar la faz y el espíritu del catolicismo, mediante el Concilio Vaticano II", y le queda claro que las siguientes señales de que se va por buen camino apuntan a la selección de los cardenales con los que se rodeará el Papa Francisco para trabajar.

CARTA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOBRE EL NUEVO PAPA José Ignacio González Faus Tengo mis quejas contra los medios de comunicación: me han traicionado algunas veces, creo que también ellos son servidores del Capital y que, por tanto, el buen titular o la defensa de la propia ideología pasarán por delante de la 15


verdad; lo que engresca les gustará más que lo que construye; y muchas veces compiten indignamente porque parece que más importante que comunicar una verdad es ser el primero en hacerlo, o darla en exclusiva. PERO: creo que los medios tienen sus derechos que debo respetar, conozco mucha gente honrada y encantadora que trabaja en ellos y que son también conscientes de lo que digo. Y además, aunque no pretendo compararme con Casillas, suelo decirme que al que no le marcan goles o no se lesiona, es señal de que no juega. Y en el juego de construir la historia (el "poema de Dios" que dice la carta a los efesios) me uno a los más dignos, más apasionantes y más cristianos. Dicho esto pido perdón porque estos días he procurado rehuir el aluvión mediático. Simplemente necesitaba tiempo para interiorizar, situarme y aclararme yo mismo. Ahora, si alguien quiere saber algo de mi opinión, lo encontrará en estas páginas que van dirigidas a todos sin exclusivas ni derechos de propiedad privada. Y aquel a quien no le interese (que sería lo más lógico) ya puede pasar a otra cosa. Cuenta uno de los primeros biógrafos de Ignacio de Loyola que cuando, en una sobremesa, se enteró del nombramiento como Papa de Pablo IV, se le demudó la cara y se puso pálido (Ignacio y Caraffa habían tenido antes más de dos pequeños encontronazos; y Pablo IV hizo muy difícil la vida a la naciente Compañía de Jesús). Discretamente Ignacio salió de la sala; y al cabo de un cuarto de hora regresó sonriente y con el rostro pacificado. Se supone que había ido a rezar. Cuento la anécdota tanto para los que ayer se quedaron pálidos como para los que irradiaban alegría: que los hay de las dos clases por lo que ahora diré. Y aprovecho para decir a ambos grupos que ni hay que desengañarse del Espíritu Santo ni hay que buscar en él unas seguridades que son mucho más supersticiosas que creyentes. Dios sólo interviene en la historia respetando nuestra libertad y contando con nuestra respuesta libre. Y esa respuesta sabemos de sobra por dónde ha de ir: por el respeto mutuo dialogante, por el amor fraterno y por negar la primacía al propio interés. Sin el empeño en ir por ahí, no habrá Espíritu que sople (o soplará un espíritu no precisamente santo). Casi no conozco personalmente a Bergoglio. He oído infinidad de cosas sobre él, positivas y negativas. He esperado a ver qué saben los medios de él, y he visto que prácticamente todo lo que yo pudiera decir ya es conocido. Lo cual me confirma que es muy sabia la frase de Jesús que tanto molesta a muchos eclesiásticos: lo que oís en los oídos predicadlo sobre los tejados" porque, a la larga, "no hay nada tan encubierto que no acabe conociéndose" (Mt, 10,27.26). Por eso resumiré, un poco simplificadamente, diciendo que los temores vienen de su época de jesuita y las esperanzas de su época de arzobispo. Sus relaciones con el antiguo general Kolvenbach fueron muy tirantes, dividió la provincia argentina en dos bandos aún no del todo reconciliados: dicen que es un hombre con una increíble capacidad de seducción, pero con una pasión de poder que le vuelve terriblemente duro con los que no van por su línea. El jesuita húngaro-argentino Franz Jalics ha escrito cosas que, precisamente por el enorme respeto con que están escritas sin citar nunca su nombre (habla sólo de "una persona") y por el inmenso sufrimiento que comportaron, no pueden ser pasadas por alto. También porque, según me contaron, la única vez que volvieron a verse los dos después de todo aquello, muchos años después y en Alemania, se fundieron en un largo abrazo donde no faltaron lágrimas. Yo no puedo garantizar como testigo ocular la verdad de todas esas críticas y otras parecidas; pero creo que si el Papa Francisco toma en serio lo que tan bien dijo ayer: "antes de bendeciros os pido que me bendigáis vosotros a mí", aceptará también que "antes de hablaros yo quiero escucharos a vosotros": porque saber lo que se piensa de uno, puede ser un dato muy útil a la hora de actuar, en vez de pensar que la verdad sobre mí es sólo aquello que yo pienso de mí. 16


Y así pasamos a lo positivo: han corrido por ahí todos esos datos del arzobispo que viajaba siempre en metro o en autobús, que cuando tenía un cura enfermo iba él a visitarle, le preparaba a veces la comida o le suplía en trabajos parroquiales, que tronó contra la injusticia y la miseria del mundo. Y es cierta la anécdota de que, la misma noche en que fue nombrado arzobispo de Buenos Aires, sonó el teléfono (supongo que de alguien que querría felicitarle) y al descolgar dijo más o menos: "perdone que ahora me estoy haciendo la cena, si fuera tan amable de llamar media hora más tarde". Y las positividades continúan en su presentación de ayer: ya he evocado lo de "antes de bendeciros habéis de bendecirme vosotros a mí" que, lógicamente, debe ser extendido más allá de la plegaria. Pequeño detalle, pero indicio de sensibilidad, fue el dirigirse al pueblo como hermanos "y hermanas", cuando la congregación de liturgia todavía pretende que digamos que Jesús entregó su vida sólo por todos "los hombres", sin enterarse de cómo ha cambiado el significado de esta palabra. Significativo teológicamente el designarse por dos veces sólo como "obispo de Roma". Y añadamos el potencial simbólico del nombre: porque Francisco no fue sólo el que, en los albores del capitalismo naciente, se quitó la ropa ante su padre negociante y el arzobispo, para "seguir desnudo al Jesús desnudo". Fue también el que, en la era en que la Iglesia hacía cruzadas "contra los moros", se embarcó alocadamente como pudo para ir a dialogar con el sultán. Y fue finalmente el que, ante la visión de una ermita casi en ruinas, siente la llamada de Dios que le dice "repara mi Iglesia que se cae". Si el nombre de Francisco incluye las tres cosas, no puede estar mejor elegido. Vamos pues a tener una paciencia esperanzada: dejando para otros momentos nuestra necesidad de aplaudir y aclamar (porque las multitudes, ya se sabe, son idólatras por naturaleza y así se falsifica la comunidad), y dejando para otros momentos nuestras desesperanzas. Vamos también a ver si, aprovechando estos episodios, los católicos abandonamos la papolatría (o el Papa-natismo): Jesús escogió a un Pedro, intuitivo y con innegable madera de líder según parece, pero cargado de defectos que los evangelios nunca ocultaron. Y le mantuvo aunque Jesús tenía más derecho que nosotros a decepcionarse. Porque si la Iglesia necesita (como yo creo) un ministerio de unidad, es precisamente porque todos somos solidariamente responsables de ella y en ella. De lo contrario, si no hubiera más que un responsable, no haría falta ningún ministerio de unidad. No sé decir más, y perdonen aquellos a quienes he dado carpetazo. Uno también necesita su tiempo.-

FRANCISCO HABEMUS... (por un argentino) Por estas latitudes aún se vive la emoción y la euforia que los ojos del mundo se posen por un momento en esta remota parte del planeta. Es muchísimo lo que se ha hablado en las últimas horas sobre el Papa Francisco (NO Francisco I pues el número se agrega a partir del segundo, como en los apellidos y los nombres de barcos) Y yo no voy a pecar de breve, pero si voy a dar información y opinión, parte de la cual no creo que haya llegado aún a Europa. Yo puedo comenzar diciendo que ojalá se cumpla lo que por estas tierras se dice y se siente: que si la Iglesia necesita cambiar, Bergoglio "tiene los perejiles" para hacerlo con la necesaria firmeza y la debida prudencia. Se vienen aires de cambios en Roma, pero a no engañarse, nada será espectacular aunque algunas veces será controversial y muchos lo apoyen y otros lo denosten. Es un hombre 17


enérgico pero a la vez prudente. Ha hecho una carrera bastante meteórica, pasando por todos los estamentos de gobierno de la Iglesia. Sabe gobernar y es prudente y predica con el ejemplo En lo personal tiene la conocida inteligencia y preparación de los jesuitas unida a la humildad franciscana. Por aquí se lo califica, en sentido metafórico, como el "jesuita franciscano" No hay que dejar de reparar en cosas significativas: - es el primer jesuita en siglos que es aceptado como Papa, - es el primer no-europeo que llega a ocupar el trono de San Pedro, - es el primer Papa que elige ser llamado Francisco, por el santo de los pobres y los humildes. Son signos demasiado notorios y quien no los vea es ciego. Es el único cardenal que siempre llegaba al Vaticano caminando, que saluda a todos, que se despide con un "ora por mí" y que a todos les ayuda a ponerse el abrigo luego de una entrevista personal. Es el clásico hombre del pueblo, de un barrio de Buenos Aires (Flores), que fue a la escuela común, que cursó su secundaria en una escuela técnica (se graduó de técnico químico y trabajó desde temprana edad) y que recien a los 21 años encontró su vocación religiosa. Es el típico hijo / nieto de inmigrantes europeos, en este caso italianos, que vinieron a buscar un nuevo mundo y una nueva vida a estas tierras, que en la segunda mitad del siglo XIX y primera del siglo XX recibía con generosidad a todos los hombres de buena voluntad del Mundo que vinieran a habitar el suelo argentino. Para quienes no lo saben, así reza el Preámbulo de la Constitución Nacional ".... para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres de buena voluntad que vengan a habitar el suelo argentino ... " [año 1852] Por lo tanto, lleva en su sangre el espíritu de tantos inmigrantes gallegos, italianos, judíos y alemanes que encontraron en Argentina y en América, su tierra prometida, retribuyendo la acogida con su trabajo, tesón y honestidad y que en la primera parte del siglo XX llevaron a este país a ser una de las grandes potencias mundiales (no recuerdo si la sexta o la séptima). Pero por sobre todo es un hombre común, argentino y porteño hasta el tuétano, fanático del futbol como la mayoría (su cuadro es el San Lorenzo del barrio de y si alguien no cree en ciertas extrañas señales, ayer, en la Quiniela oficial se dio la paradoja que salieran premiados los números asociados a "el cura" y a "el Papa" pero lo más extraordinario es que salió premiado el número con las ultimas cuatro cifras de su carnet de socio del club de fútbol San Lorenzo de Almagro !!!! Pues hay que creer o reventar !!!! Es extremadamente humilde en su corazón y en su vida cotidiana. Es un cura diferente a la imagen que se tiene de quien llega al Papado. Fijarse: - como Arzobispo de Buenos Aires (su diócesis) y Cardenal Primado de la Argentina, no vive en el hermoso palacio episcopal ubicado en San Isidro, sino en un humilde apartamento de un 18


solo ambiente con cocinita que se hizo adecuar en el edificio de la curia metropolitana justo al lado de la Catedral, frente a la Plaza de Mayo - se traslada a todos lados en bus o en metro y muy excepcionalmente en taxi. - diariamente se lo ve vestido con un sencillo y algo gastado traje negro sin ningún oropel característico de su jerarquía - es un verdadero pastor del rebaño de los más necesitados y excluidos, pero no es para nada uno de esos curas tercermundistas y zurdos que tanto mal le han hecho a la Iglesia y a quienes vivimos en América - sus ceremonias del Jueves Santo no son en la Catedral ni hace el lavapies entre acaudalados y perfumados representantes de la alta sociedad porteña. Muy por el contrario va a lavar y besar los pies al hospital neuro-psiquiátrico, al de los enfermos de SIDA (HIV), a las cárceles, y a las villas miseria, donde pese a ser el gran enemigo de los carteles de la droga, puede caminar con total libertad y con la seguridad que nadie lo va a lastimar. - ha logrado insertar en todos los niveles de la sociedad marginada a curas jóvenes (los curas villeros) que han logrado revertir el avance de los predicadores "evangelistas" especialmente los pertenecientes a las llamadas "sectas electrónicas" - ha tenido los necesarios perejiles para plantarse y cantarles las cuarenta a los cinco últimos gobiernos de Argentina (eso si, con una prudente contundencia y sin ofender a nadie) Esto le ha terminado valiendo el rechazo de los Kirchner y de toda su corrupta corte política. Debido a los claros mensajes que envía en cada una de sus homilías, el gobierno de los K ha roto la tradición secular de que el 25 de Mayo se celebre el Te Deum oficial en la Catedral Metropolitana, sólo para que él no les enrostre el daño que le están haciendo a este país. A buena parte del Kirchnerismo no le ha quedado otra que difamarlo tratando de ensuciarlo por no haber tenido un papel más protagónico en favor de los derechos humanos durante el proceso militar, cuando él era el provincial de los jesuitas de Argentina. Está probado que Bergolio abogó personalmente ante los gobernantes militares por curas, catequistas y laicos que habían sigo detenidos durante el Proceso. - ha hecho por la juventud, por los pobres y por los excluidos cosas que nunca antes se habían visto provenir de anteriores cardenales argentinos. - es un hombre absolutamente ecuménico desde todo punto de vista. Es muy apreciado por todos los grandes rabinos judíos e imanes musulmanes de Argentina. Tiene escrito un libro junto con un rabino y otro prologado por otro rabino. La comunidad judía de Argentina es probablemente una de las que más se ha alegrado de la elección del nuevo Papa. - en la anterior elección Papal, él era la segunda opción después de Ratzinger, pero decidió con extrema humildad que no era su tiempo y pidió a quienes lo apoyaban que votaran por quien luego resultó Benedicto XVI. O sea que no hay nunca que olvidar que Bergoglio ya era "Papabile" como sucesor de Juan Pablo II. ¿Qué podemos esperar de su Papado? No hay dudas que comienza una era de cambios en la Iglesia, pero no como muchos suponen o desean. Habrá cambios de forma más visibles y cambios de fondo menos visibles. Su gran desafío pasará por: - revertir la mala imagen actual de la Iglesia universal; - asestar el golpe de gracia a la corrupción de la Curia romana; - luchar contra la pederastia de una parte de los curas; - hacer que la iglesia cotidiana vuelva a sus raíces basadas en el amor a los pobres, el sacrificio y la caridad; - promover lo que se ha dado en llamar "la nueva evangelización" algo que le encomendó Juan Pablo II (en esto sigue los pasos de San Francisco Javier)

19


Más allá de la alegría de que el nuevo Papa sea sudamericano y argentino, todos tienen la casi total seguridad que dejará huellas positivas en la Iglesia universal, por lo que ya dije: por ser de otro continente, por su formación religiosa, por ser jesuita, por ser extremadamente humilde, por ser un hombre afable, por ser un hombre que no se achica frente al poder de los gobernantes y de los poderosos, por buscar permanentemente mejorar la calidad de vida de los marginados, y por tantas cosas más. ¿cuándo se vio que un Papa recién electo, antes de impartir su primera bendición al mundo, pidiera con absoluta humildad que el pueblo rece por él? ¿no es esto un signo destacable? No sé cuánto de todo lo dicho podrá concretarse ni cuánto le permitirán que concrete. Sabemos que se ganará muchos enemigos poderosos, desde algunos gobiernos, pasando por grupos de poder económico y de otros internos de la curia romana y terminando por los carteles de la droga y la trata de personas. Por eso todos debemos cumplir su reiterado pedido: orar por él. Dios quiera que el Papa Francisco el Papa del Fin del Mundo, el Papa argentino, sea la señal que nos indique el comienzo de los cambios que todos ansían ... Recemos para que así sea.

Provinciales de la Compañía de Jesús en América del Sur COMENTAN ELECCIÓN DEL PAPA FRANCISCO

Buena Voz ha reunido las declaraciones de tres padres Provinciales de la Compañía de Jesús en América del Sur, en que manifestaron sus opiniones respecto a la elección de Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa, su proyección, expectativas y el significado que tiene para ellos que un jesuita se convierta en la máxima autoridad de la Iglesia Católica. 3.00 p m| 21 mar 13 (BUENA VOZ).-

Un común denominador en las palabras de los tres provinciales es la percepción que tienen de la identificación del Papa Francisco con los pobres y que su intención es la de encaminar un pontificado para ellos. Además coinciden en que su propuesta será transmitir esa actitud a toda la Iglesia, que sea sencilla y lejos de la ostentación y el derroche. Para Alejandro Tilve SJ, Provincial de la Compañía de Jesús en Argentina y Uruguay, el nombre Francisco tiene una finalidad singular y diferente de todas las que se han nombrado estos días: "trascender las fronteras de cualquier congregación religiosa y ser 20


universal". Recuerda que Bergoglio desde su trabajo en el entorno eclesiástico argentino ya se identificaba fuertemente con los pobres y compartía con ellos, es un "hombre de Iglesia inclinado hacia las necesidades de los demás, austero, dedicado y de gobierno". Francisco de Roux SJ, Provincial en Colombia por su parte habló de la reacción de la Compañía de Jesús ante la elección de Francisco, "recibimos con discreción el nombramiento, sin actitud de triunfo. Nos pondremos al servicio de este Papa, como con cualquier otro". Para De Roux que el Papa sea jesuita determina algunos rasgos en común con todos los demás en la orden "no se busca prestigio, fama ni poder, sino la sencillez, como Jesucristo. En su estilo, el Papa es un fiel jesuita". El Provincial colombiano tiene la esperanza de un cambio con el Papa Francisco, de modo que la Iglesia se acerque más a las personas "sobre todo del afligido, del sometido a la pobreza. Espero un Papa muy sensible a los migrantes y desplazados". Y no sólo cree eso, sino además confía en que se marque distancia con el poder, "sacará a la Iglesia de la búsqueda del poder y la pondrá al lado de un Jesús pobre. Espero también que luche contra la corrupción". De Roux comenta también sobre la crisis que atraviesa la Iglesia y la oportunidad que tiene con esta coyuntura, "la Iglesia se juega una disyuntiva profunda: o se presenta como seguidora de Jesucristo, apasionada por el ser humano y desprendida del interés material, o la gente se va. Francisco comprende que la fuerza del catolicismo está en la manera en la que la gente sencilla vive su fe". El Padre Provincial Peruano, Miguel Cruzado SJ, en primera instancia resaltó el pasado como docente y formador del Papa Francisco, "fue maestro de novicios, rector de un Centro de Formación Filosófica y Teológica, así como confesor en un templo", y también recordó sus años como Provincial de Argentina y luego Arzobispo de Buenos Aires, "toda esa trayectoria le ha dado experiencia y capacidad de gestión, además de ser una persona hecha para trabajar el evangelio ahí donde hay que trabajarlo: en la calle, los templos, y las universidades". Según el P. Miguel Cruzado, al elegirlo, la mayoría de cardenales ha querido enviar un claro mensaje: "quieren mirar el conjunto, una Iglesia universal, por eso han pensado en alguien que viene de América Latina, es decir no del centro de la Iglesia sino del margen". Así como el P. De Roux resaltó la sencillez del Papa Francisco como característica heredada de su formación jesuita, el P. Cruzado mencionó su espíritu misionero, "el deseo de comunicar el mensaje. Estoy seguro que es alguien que va a mirar el mundo". Sobre sus primeras acciones como Papa, con las cuales ha tratado de marcar una diferencia con lo acostumbrado, el Padre Provincial peruano ha dado mayor importancia al mensaje que a los hechos: "Esa imagen del Papa como alguien lejano, que no tiene nada que ver con las personas es una idea no evangélica. Jesús hablaba en lenguaje de la vida cotidiana de las personas. En sus primeros actos hay un mensaje teológico muy fuerte, está diciendo Dios está presente en la vida". También mencionó sus expectativas sobre una Iglesia más abierta a los problemas contemporáneos del mundo: "El Papa Francisco es alguien renovador que puede abrirnos a novedades a todo nivel, en términos sociales, de estilos, y seguramente también doctrinales sobre temas complejos en los que seguramente escuchará las diversas voces y tradiciones".

21


Por último, para el P. Miguel Cruzado la elección del nombre Francisco implica una perspectiva con cuatro dimensiones: "Primero, tiene los pies descalzos; segundo, el evangelio, Francisco no quería muchas normas en su orden quería que la orden sea el evangelio; tercero, la misión de Francisco fue reconstruir una iglesia en ruinas, Francisco significa alguien que reconstruye los muros golpeados de la iglesia; cuarto, es una tradición de amor a la vida, a la naturaleza, es una mirada positiva a la creación".

EN SU PRIMERA MISA, el Papa Francisco llama a caminar, edificar y confesar Celebró la eucaristía en la Capilla Sixtina junto a los cardenales electores. Francisco celebró su primera eucaristía como Santo Padre en el mismo lugar donde fue elegido y con aquellas personas que le designaron como la persona más indicada para el cargo a través de sus votos. Bajo los frescos de la Capilla Sixtina, el Papa argentino pidió a los cardenales que no olviden a Jesús Crucificado en su tarea. (Miguel Ángel Moreno) “Cuando caminamos sin la cruz, cuando edificamos sin la cruz, cuando confesamos sin la cruz de Cristo, no somos discípulos del Señor, somos mundanos. Somos obispos, sacerdotes, cardenales… Pero no discípulos del Señor”, expresó el Papa en la parte final de su homilía.

Una celebración solemne en un marco excepcional Las espectaculares escenas pintadas por Miguel Ángel Buonarrotti en la Capilla Sixtina fueron el marco de una celebración presidida por Francisco en el altar, frente al resto de cardenales electores. Vestido con casulla del mismo color que el resto de los cardenales, nada distinguía al Papa de los demás purpurados, a excepción del solideo blanco. La celebración fue acompañada en los cantos por un coro de niños. “Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas, porque de Sión saldrá la ley; de Jerusalén, la Palabra del Señor”, rezaba la lectura del profeta Isaías que abría la liturgia de la Palabra, a la que siguió un salmo de aclamación a Dios. La segunda lectura fue un texto de la primera carta de Pedro, que hablaba de Cristo como “la piedra viva, desechada por los hombres, escogida y estimada por Dios”, al que siguió el evangelio en el que Jesús pone en san Pedro la cabeza de su Iglesia. “Pues yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta Piedra construiré mi Iglesia, y el imperio de la muerte no la vencerá. A ti te daré las llaves del reino de Dios: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

“Caminar, edificar, confesar” Con un estilo directo y resuelto, el Papa Francisco identificó al movimiento como nexo en común de los tres textos de la liturgia. “En la primera el movimiento del camino, en la 22


segunda el movimiento de la Iglesia, en el Evangelio el movimiento de la confesión. Caminar, edificar confesar”, comenzó. En su homilía, realizada en italiano y sin guión o papel alguno, el Papa llamó a “edificar la Iglesia” con “piedras ungidas por el Espíritu Santo” y “sobre la piedra angular que es el mismo Señor”. También pidió que la institución eclesial se mantenga en movimiento. “Cuando no se camina, uno se detiene. Cuando no se edifica sobre piedra, sucede como a los niños que hacen un castillo de arena en la playa, todo se viene abajo”, dijo el Santo Padre, para continuar, rotundo: “Si no se confiesa a Jesucristo, se confiesa a la mundanidad del demonio”. El Papa reconoció que el camino de la Iglesia “no es fácil”, y pidió a los purpurados que no caminen, edifiquen o confiesen sin la cruz. “Cuando caminamos, edificamos, confesamos sin la cruz, no somos discípulos de Jesús, somos mundanos. Somos obispos, sacerdotes, cardenales… pero no discípulos del Señor”. Francisco finalizó su disertación reclamando “el coraje de caminar en presencia del Señor” y confesando “la única gloria, que es Cristo Crucificado”. “Así la Iglesia seguirá adelante”, concluyó. El Papa emérito, presente en las peticiones La oración de los fieles contó con el recuerdo a Benedicto XVI, el Papa emérito, como su primera petición, en una ceremonia de algo menos de 90 minutos que se pudo ver tanto por las emisiones de la televisión vaticana como en las pantallas gigantes instaladas en la Plaza de San Pedro, esta vez mucho más apacible, atmosféricamente, que ayer, con la lluvia que presidió toda la espera de la fumata bianca.

EN EL INICIO DE SU PONTIFICADO “Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud. Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de 23


Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático. Hemos escuchado en el Evangelio que “José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer” (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: “Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo”. (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1). ¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús. ¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es "custodio" porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación. Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios. Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen Herodes, que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer. Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos "custodios" de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para 24


"custodiar", también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura. Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura. Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar. En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que “apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza” (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios. Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado. Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amén”.

25


LA PRIMERA SEMANA SANTA Frases más importantes

(VIDA NUEVA/BV).- Apenas

dos semanas después de ser elegido como nuevo Papa, Francisco ha presidido en el Vaticano todos los actos y celebraciones principales de la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. En base a sus homilías y discursos pronunciadas durante estos días, presentamos una selección de las frases más interesantes de todo lo dicho por el Pontífice.

HOMILÍA EN EL DOMINGO DE RAMOS - Jesús ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo. Él ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios y se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma. - Jesús es Dios, pero se ha abajado a caminar con nosotros. Es nuestro amigo, nuestro hermano. El que nos ilumina en nuestro camino. - No sean hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca se dejen vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús, que está entre nosotros (...) Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. - ¿Qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército (...) Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra; entra para ser azotado, insultado y ultrajado; entra para recibir una corona de espinas, una 26


caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz. - Ustedes jóvenes no se avergüenzan de la cruz de Jesús. Más aún, la abrazan porque han comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo, en salir de uno mismo (...) Llevan la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. - Los jóvenes deben decir al mundo: Es bueno seguir a Jesús; es bueno ir con Jesús; es bueno el mensaje de Jesús; es bueno salir de uno mismo, a las periferias del mundo y de la existencia, para llevar a Jesús.

HOMILÍA EN LA MISA CRISMAL DEL JUEVES SANTO - Al buen sacerdote se lo reconoce por cómo anda ungido su pueblo; esta es una prueba clara. Cuando la gente nuestra anda ungida con óleo de alegría se le nota: por ejemplo, cuando sale de la misa con cara de haber recibido una buena noticia. - El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos, para los que están tristes y solos. La unción, queridos hermanos, no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se pondría rancio el aceite y amargo el corazón. - Así hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las "periferias" donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. No es precisamente en autoexperiencias ni en introspecciones reiteradas que vamos a encontrar al Señor. - Esto les pido: sean pastores con "olor a oveja", que eso se note.

HOMILÍA EN EL CENTRO DE MENORES CASAL DEL MARMO - Es el ejemplo del Señor: Él es el más importante y lava los pies porque, entre nosotros, el que está más en alto debe estar al servicio de los otros. Y esto es un símbolo, es un signo, ¿no? Lavar los pies es: "Yo estoy a tu servicio". - A veces estoy enfadado con uno, o con una... pero olvídalo, olvídalo, y si te pide un favor, hazlo. Ayudarse unos a otros: esto es lo que Jesús nos enseña y esto es lo que yo hago, y lo hago de corazón, porque es mi deber. Como sacerdote y como obispo debo estar a vuestro servicio. Pero es un deber que viene del corazón: lo amo. Amo esto y amo hacerlo porque el Señor así me lo ha enseñando. Pero también ustedes ayúdense siempre.

27


PALABRAS EN EL VÍA CRUCIS - En esta noche debe permanecer solo una palabra, que es la Cruz misma. La Cruz de Jesús es la Palabra con la que Dios ha respondido al mal del mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal, que permanece en silencio. En realidad Dios ha hablado, ha respondido, y su respuesta es la Cruz de Cristo: una palabra que es amor, misericordia, perdón. Y también juicio: Dios nos juzga amándonos. - Los cristianos deben responder al mal con el bien, tomando sobre sí la Cruz, como Jesús.

HOMILÍA EN LA VIGILIA PASCUAL - Somos como los apóstoles del Evangelio: muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades, pararnos ante una tumba, pensando en el difunto, que en definitiva solo vive en el recuerdo de la historia, como los grandes personajes del pasado. Tenemos miedo de las sorpresas de Dios. - Hermanos y hermanas, no nos cerremos a la novedad que Dios quiere traer a nuestras vidas. ¿Estamos acaso con frecuencia cansados, decepcionados, tristes; sentimos el peso de nuestros pecados, pensamos que no lo podemos conseguir? No nos encerremos en nosotros mismos, no perdamos la confianza, nunca nos resignemos: no hay situaciones que Dios no pueda cambiar, no hay pecado que no pueda perdonar si nos abrimos a él. - Acepta entonces que Jesús Resucitado entre en tu vida, acógelo como amigo, con confianza: ¡Él es la vida! Si hasta ahora has estado lejos de Él, da un pequeño paso: te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en él, ten la seguridad de que él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como él quiere.

MENSAJE PASCUAL Y BENDICIÓN URBI ET ORBI El amor de Dios transforma y hace florecer los desiertos de nuestro corazón - Jesús ha resucitado, hay la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. La misericordia de Dios siempre vence.

28


- El poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él. - He aquí, pues, la invitación que hago a todos: acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejémonos amar por Jesús, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.

Incluimos también fragmentos de la carta pastoral para la Semana Santa que ya tenía preparada cuando era arzobispo de Buenos Aires, que comparte el espíritu e ideas de sus discursos actuales como Papa, por ejemplo la necesidad de una conversión pastoral, salir de nosotros mismos, compartir y anunciar a aquellos que no se acercan y que más lo necesitan.

CARTA PASTORAL PARA LA SEMANA SANTA 2013 - La Iglesia que nos llama constantemente a una nueva evangelización nos pide poner gestos concretos que manifiesten la unción que hemos recibido. La permanencia en la unción se define en el caminar y en el hacer. Un hacer que no sólo son hechos sino un estilo que busca y desea poder participar del estilo de Jesús. - Los tiempos nos urgen. No tenemos derecho a quedarnos acariciándonos el alma. A quedarnos encerrados en nuestra casita… chiquitita. No tenemos derecho a estar tranquilos y a querernos a nosotros mismos… Tenemos que salir a hablarle a esta gente de la ciudad a quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y decirles que Jesús vive. - La Semana Santa se nos presenta como una nueva oportunidad para desinstalar un modelo cerrado de experiencia evangelizadora que se reduce a "más de lo mismo" para instalar la Iglesia que es de "puertas abiertas" no porque sólo las abre para recibir sino que las tiene abiertas para salir y celebrar, ayudando a aquellos que no se acercan.

29


Oración por el Papa Francisco “UN INSTRUMENTO DE TU PAZ” Señor, haz del Papa Francisco un instrumento de tu paz. Donde haya prepotencia, que él ponga humildad. Donde haya fasto y lujo, que él ponga pobreza y sencillez. Donde haya ambición de poder, que él elija y permita elegir a los que prefieran el servicio. Que sepa amar y defender la naturaleza, la creación y las criaturas, como el regalo de la mano sabia de Dios. Donde haya complicación, trabadas estructuras de poder, que él ponga la fe, el amor y la ingenuidad franciscana. Donde haya exceso de solemnidad y arrogancia, que él ponga sentido común y sentido del humor. Donde haya indiferencia y aspereza, que él ponga ternura. Donde haya una catarata de documentos distantes, que él ponga corazón y palabra cercana. Donde haya gestos justicieros, que él ponga misericordia. Cuando el fantasma de la ruina aparezca en la Iglesia, que él corra con todos a apuntalarla o a reconstruirla. Cuando le fatigue y le abrume verse rodeado de gentes importantes, que él sepa escaparse y correr a la calle de todos. Que como Pedro pueda decir “Oro ni plata no tengo. En nombre de Jesús Nazareno: levántate y anda”. Que cuando le llamen Su Santidad se sienta extraño desde la humildad y el humor “porque sólo Tú eres santo”. Que cuando alguien se arrodille ante él, le diga rápidamente, como Pedro al centurión Cornelio: “Levántate, que soy un hombre como tú”. Que, sucesor de Pedro, nunca se sienta cómodo y halagado con los honores de monarca absoluto o de Jefe de Estado. Que nunca caiga en la idea de pensar que los grandes problemas se resuelven con grandes, largos y sabios documentos, que casi nadie lee, sino con el magisterio del ejemplo propio y el de sus hermanos. Que olvide todos sus altísimos títulos honoríficos para quedarse sólo con el de “siervo de los siervos de Dios”. Señor, haz de él un instrumento de la colegialidad y de la colaboración responsable de todos. Señor, haz de él un buscador incansable de la unidad entre todos los que creen en Jesucristo. Señor, haz de él un instrumento de tu justicia del amor, de tu misericordia en la Iglesia y en el mundo. Amén. 30

353 Chasqui abril 2013  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you