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mundo Róterdam

Róterdam La ciudad del mañana

EL “MANHATTAN” DE HOLANDA. Cualquier cosa dicha sobre Róterdam hoy caducará en una década. La innovación es la única tradición que cuenta para ella. No es famosa por casitas apretujadas y peripuestas con ribetes de canales pintorescos. Más que a Ámsterdam, la metrópoli portuaria se ha querido parecer al delirio de Manhattan, y Así se apoda: “Manhattan sobre el Mosa”, el río junto al que se concentra el raudal de rascacielos. texto: MERITXELL-ANFITRITE ÁLVAREZ MONGAY

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Combinación de edificios clásicos y de vanguardia en el muelle Wilhelmina.


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Granja flotante, ejemplo de arquitectura a prueba de crecidas.

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s la ciudad menos holandesa de Holanda. En las riberas del Mosa se levantan los edificios que forman parte de su identidad diferencial. El más alto del país, el Maastoren (165 metros), está aquí, pasado el puente Erasmus, en la orilla sur. También el gigante de Rem Koolhaas, el más fornido en metros cuadrados de los Países Bajos (160.000 m²). No se queda chica la torre de Renzo Piano, ni la de Norman Foster, ni la de Álvaro Siza, ni la de Francine Houben. A su lado, el Hotel New York es un anciano encogido por la edad; sin embargo, conserva todo el donaire modernista de principios del siglo pasado. “Funciona como alojamiento desde 1993, pero su historia va mucho más allá...”. Arie Boere es el botones; sonrisa encendida, a juego con el uniforme: “Antes aquí no había nada, un pólder con vacas. No éramos nadie...”. Un villorrio de pescadores.

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Markthal, icono arquitectónico que alberga el mercado cubierto más grande del país.

“Los puertos importantes eran los de Brielle, Hellevoetsluis, Dordrecht...”. Todo cambió cuando construyeron un canal –el Nieuwe Waterweg– que conectó Róterdam con el mar del Norte, en 1873. “Se abrieron nuevos muelles...”. Como este, en Wilhelminapier. “Y la ciudad empezó a crecer con trabajadores llegados de todas partes”. Hasta convertirse en el puerto con más trajín de Europa y del mundo. “Fue entonces cuando se creó la Holland-America Line”. El cuatro estrellas se ubica en sus antiguas oficinas. “Un huésped me contó que su familia huyó a Estados Unidos en un barco de la compañía... Eran judíos. Él tenía 2 años, pero se acordaba de que su madre había preparado un montón de galletas kosher para ese largo viaje”. Un millón y medio de emigrantes fueron estibados hacia una tierra de promesas en vano. A rastras con un millón y medio de maletas. Maletas de sueños fundidos, que son las que de verdad pesan (ver la escultura Depósito de equipajes perdidos, de Jeff Wall, allí cerca).

En la otrora terminal de pasajeros sirven menús con vistas al embarcadero a partir de treinta euros; en un viejo almacén se ha instalado el Nederlands Fotomuseum; en otro está un museo de pinball y el teatro Walhalla y una galería de arte y el restaurante Posse y un mercado gourmet –la Fenix Food Factory– donde también dan de comer. Desaparecieron las tabernas con marineros borrachos en Katendrecht. historias del puerto

A este barrio peninsular del puerto se accede por el conocido como “puente de los puteros”, aunque las prostitutas también desaparecieron. Esquinas pervertidas con burdeles fovistas donde Kees van Dongen realizó algunas de sus pinturas. Por arte. Por necesidad. Por vicio. Los mozos se jugaban a los dados quién descargaba un barco, porque para todos no había trabajo. Había chinos, muchos chinos baratos, opio y jazz de contrabando. La música prohibida por el ocu-

pante nazi sonaba en el café Belvédère subrepticiamente. El 14 de mayo de 1940 los alemanes aniquilaron el centro urbano. La escultura de Ossip Zadkine aún grita de horror. Le arrancaron el corazón como desmedida de presión para que los neerlandeses firmasen la rendición. Peor que el bombardeo fue el incendio descontrolado que siguió: más de ochocientos muertos, miles de viviendas derruidas en el infierno. La desesperación no se extinguió en días; las calles ardían y arden todavía: llamas rojas en el suelo indican dónde se detuvo el fuego; las llamas verdes señalizan el fuego amigo –¡líbrennos de camaradas parecidos!–, fuerzas aliadas que causaron tantas bajas colaterales como la Luftwaffe. Evaluados los daños, decidieron qué demoler y preservar sobre el plano, sin sentimentalismo alguno, porque ese ayer ya no era suyo. Además, tampoco era de su gusto; ya antes de la catástrofe ha-

Vestigios del pasado en Delfshaven Para hacerse una idea de cómo era Róterdam antes de la Segunda Guerra Mundial hay que visitar el Museo de Historia de la ciudad (museumrotterdam.nl) y el barrio de Delfshaven, que escapó a las bombas. Conserva incluso un molino que gira con el mismo viento que otros tiempos. Allá por el siglo XVII zarparon de este puerto hacia el Nuevo Mundo los Padres Peregrinos, comunidad puritana que había llegado a los Países Bajos huyendo de la iglesia anglicana. Si se marcharon también de aquí es porque los holandeses les parecían unos profanos y aprender su idioma era demasiado complicado; para acabarlo de arreglar, temían por esos rifirrafes que habían de durar 80 años. Piet Hein participó en ellos, con un saqueo memorable a la Flota de Indias. Y viene a colofón el corsario porque tiene su casa natal en el vecindario.

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Tarde en el parque: Róterdam tiene el mayor número de árboles per cápita de Holanda.

Las casas cubo de Piet Blom con el White Huis al fondo.

bían proyectado otro futuro, con avenidas amplias para coches en lugar de canales, que pavimentaron con cascotes. Un futuro de luz, espacio, aire. Milagrosamente, St Laurenskerk sobrevivió al ataque. La iglesia es el último vestigio tardo-medieval de la ciudad de Róterdam. Medio derruida tras la guerra, contó con el favor del Führer, que la puso bajo su protección artística (quizá intervino allí Lorenzo, santo custodio del cáliz de Cristo...). Asimismo, se cuidaron muy mucho de no cargarse (demasiado) ni el ayuntamiento ni la cárcel ni la oficina de correos, para no quedarse sin telégrafo (este edificio de corriente historicista se está transformando en hotel, o en gimnasio, o en centro comercial... a saber). El Schielandshuis salió totalmente indemne, un palacete del siglo XVII donde se alojó Napoleón, así como el zar Alejandro I, quien se negó a ocupar la misma habitación donde había dormi-

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Cocina y sentido del humor En Róterdam, el 48% de la población es de origen inmigrante, empezando por el alcalde, Ahmed Aboutaleb, que es medio bereber. Conviven 176 nacionalidades, por lo que cuesta tanto dar con un local como con un restaurante sin influencias asiáticas, árabes o mediterráneas (evitar a toda costa la pseudococina española). Para probar a qué sabe Holanda hay que ir a deballentent.nl: llevan desde 1962 preparando las mejores bitterballen de la ciudad; el éxito es tal, que sirven trescientas albóndigas de estas al día, en un local donde se juntan desde trabajadores del puerto hasta el primer ministro. Otro plato típico es la erwtensoep, una sopa de guisantes con tropezones de salchicha ahumada. Buenos precios y mejores raciones, música popular y... “habéis sido muy bienvenidos, pero lo seréis mucho más cuando os vayáis”... Buen sentido del humor: cierran a las once.

do su homólogo. Hoy los aposentos son oficinas y en la planta baja hay un restaurante-cervecería. el primer rascacielos

También resistieron a las bombas los almacenes De Bijenkorf, en la calle Coolsingel. El Witte Huis es otro indestructible, el primer rascacielos que hubo en los Países Bajos, que ya en 1897 apuntaban alto: ningún otro en Europa superaba sus (ahora modestos) 45 metros. A punto estuvieron de derribarlo en el rediseño urbano. De Hef, por su parte, es un puente ferroviario levadizo que quisieron enviar al desguace por desuso, pues el viejo armatoste de 1878 está ocioso desde que los trenes dirección Breda pasan por un túnel bajo tierra; pero la aclamación popular le salvó de la condena, como se había salvado antes de la Segunda Guerra Mundial; hoy es monumento nacional. Y la factoría Van Nelle, Patrimonio de la Humanidad, por ser “el

espectáculo más hermoso de los tiempos modernos” (esto lo dijo Le Corbusier, no la Unesco). La firma Brinkman & Van der Vlugt –responsable también del estadio del Feyenoord– la pensó para que siguiera pareciendo actual al cabo de veinticinco años; se superó: nadie diría que esa estructura de acero y cristal empezara a producir café, tabaco y té en 1931. Tanto fascinó su lírica funcional al director de la fábrica que quiso un chalé ideado por los mismos arquitectos para él: la residencia retrofuturista de los Sonneveld; se puede visitar junto al Netherlands Architecture Institute, en el Parque de los Museos. El café De Unie, por el contrario, es una réplica del de 1925: quisieron recuperar su fachada a lo Mondrian como ejemplo del movimiento De Stijl; pero el original, que se hallaba en otro lugar, fue arrasado por la Wehrmacht... y por la crítica de la época. De hecho, el bar había cerrado por falta de clientela y lo acabaron repintando de color grisáceo.

En general, hay pocas nostalgias que resguardar, así que cualquier arquitecto se siente aquí como en un patio de juegos. “Róterdam es una ciudad caótica en el estilo –Beatriz Ramo lleva once años viviendo aquí y ha fundado su propio estudio de arquitectura, Star, después de trabajar en el despacho más famoso de Holanda, el de Koolhaas (OMA)–. Y el clímax del caos es esto”. La esquina de la calle Binnenrotte con Blaak: “Yo la llamo la plaza de los horrores... Se le acaba cogiendo cariño, pero da la sensación de objetos dejados caer”. Las casas cubo y el lápiz de Piet Blom; la biblioteca central y sus cañerías a lo Pompidou; un aparcamiento para novecientas bicis y un platillo volador (o una tetera, o una estación de metro, a saber qué es eso...). Y la estrella del cotarro, el Markthal, un invernadero catedralicio que alberga el mercado cubierto más grande del país, bajo una capilla sixtina de las verduras obra de Arno & Iris; además de 228 viviendas de compra y de alquiler (alguna

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junto al puente erasmus Maastoren tiene sus días contados como edificio más alto de Róterdam: hasta que se levanten los 190 metros de la futura torre Zalmhaven. En 2022 también estará listo el rascacielos más delgado de Europa: un figurín de 20x20m.

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Autobús acuático por el río Mosa. Detrás, el hotel New York.

se anuncia por 155 euros la noche en plataformas de alquiler). Revitalizó una zona marginada y colocó a Róterdam en la lista de ciudades guapas. No es que de previo fuera fea... carecía, digamos, de reclamos agraciados, tono gris proletario. Por eso las familias se establecieron en la periferia: “Pero cada vez atrae más”. Imantada como está por los iconos arquitectónicos de los Super Dutch. Aparte de que es más barata que Ámsterdam y aún no está ocupada por turistas. No son pocos holandeses que trabajan en la capital se han mudado hastiados a Róterdam, que en tren queda a media hora. Beatriz vive en un piso-galería de los años 70, al que se entra por un corredor abalconado: “Es un sistema que en España no gusta, pero aquí es muy típico”. Salir al pasillo y ver (no mirar) en qué anda el vecino: “Las ventanas son grandes y no hay cortinas, para aprovechar la luz; no se tiene esa cultura de la intimidad”. El baño es minúsculo; el usuario debe contorsionarse

para acomodarse en el retrete, que, si es cien por cien neerlandés, tendrá el agujero adelante, de forma que el asunto no caiga directamente al agua y desaparezca en las cloacas sin haber sido sometido a un minucioso examen metafísico. Pensar antes de tirar. “Les encanta optimizar”, dice quien acaba de diseñar la vivienda más diminuta del mundo: un dúplex con dormitorio, salita de estar-comedor, baño y sauna compartimentados en 7 m². ideas frente al clima

En Holanda menos es más. Lo demostraron siglos ha, al levantar un imperio de un lodazal. Ahora vuelven a hacer alarde de su resiliencia adaptándose a los efectos del cambio climático con estratagemas eco. A sabiendas de que la lluvia moja y cada vez mojará más, plantan techos verdes que absorban unos aguaceros previsiblemente en aumento –el DakPark es el mayor parque público de Europa construido sobre un centro comercial–. Para

que no se les encharquen las calles también están sondeando plazas inundables. Y como está claro que el nivel del mar subirá, se han inmerso en una arquitectura a prueba de crecidas: pronto habrá un barrio residencial flotante con 18 lofts estancos en Nauhaven. En otro muelle, en Rijnhaven, ya fondea un pabellón y un bosque flotante. Y por fin está en marcha una granja cuya inauguración se retrasó por comprobar si las frisonas se mareaban con el flujo y reflujo del agua, no vaya a ser que luego la leche sepa rancia... El establo flotante está situado al lado del Uit Je Eigen Stad, un huerto urbano con restaurante de donde salen purés y ensaladas de Km 0 incuestionable. En la zona también se ha instalado el artista Daan Roosegaarde, inventor de una bicicleta que purifica el aire en torno al ciclista, cometas que generan energía, carreteras alumbradas con algas biolumínicas... Esta es la ciudad del mañana y se está fabricando en Róterdam.

i VIAJAR recomienda Observar la ciudad desde todos los puntos de vista: a pie de calle, desde las alturas y en taxi acuático (watertaxirotterdam.nl). Cómo llegar

Volar a Ámsterdam y, desde el aeropuerto de Schiphol, coger el tren dirección Róterdam, cuya estación también tiene su atractivo arquitectónico.

y sábados, aprovechar que la Binnenrotte se transforma en el mercado al aire libre más grande de los Países Bajos; para caprichos gourmet, perderse en el Markthal. También salir del asfalto y disfrutar una tarde en un parque (Róterdam tiene el mayor número de árboles per cápita del Estado). Dónde dormir

Qué hacer

Descubrir la metrópolis a través de su arquitectura con las rutas que ofrece urbanguides.nl, a pie o en bicicleta. Ir de compras por Lijnbaan, el primer paseo peatonal que hubo en Europa, o por Witte de Withstraat, que es más bohemia y llega hasta el Museumpark. Martes

En el Hotel New York (hotelnewyork.nl), por el ambiente viajero y por el trato. El nhow Rotterdam (nhow-rotterdam. com) tiene eso de dormir en una obra de Koolhaas, aunque él mismo dijo que por dentro carecía de interés alguno. Y resulta curioso dormir en una casa cubo, con todas las paredes

inclinadas 45 grados (stayokay. com/en/hostel/rotterdam). Dónde comer

Desayunar a la americana en By Jarmusch (byjarmusch.nl). Tomarse unas cañas en Kade 4 (kade4.nl), uno de los muchos bares del puerto viejo (Oude Haven). Probar la cocina del estrella Michelin François Geurds en FG Food Labs (fgfoodlabs.nl), donde antes había una estación de tren; si se quiere algo más castizo, Bierhandel De Pijp (bierhandeldepijp.nl). Para merendar, pedir la legendaria tarta de manzana de Dudok (dudok. nl), en homenaje al arquitecto homónimo; aunque en Melief Bender (meliefbender.nl) también tienen tartas, y este es el

café más antiguo de Róterdam. Cenar en el Euromast (euromast.nl), la torre de observación más alta del país; ahora bien, quien quiera sorprenderse con los cinco sentidos y no solo con la vista, que elija el menú Bib Gourmand de IDRW (idrw.nl), situado en una posada que ya atendía a trotamundos en 1597. Cuándo viajar

Del 24 de mayo al 16 de junio se celebra el Mes de la Arquitectura y es posible visitar edificios usualmente cerrados al público. Más información

En holland.com, web oficial de la Oficina de Turismo & Congresos de Holanda, y en en.rotterdam.info

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Media coverage 2019 Viajar  

Medium: Viajar Journalist: Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay Datum: mei/juni 2019 Oplage: 74.000 Meer media coverage van Rotterdam: http://...

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Medium: Viajar Journalist: Meritxell-Anfitrite Álvarez Mongay Datum: mei/juni 2019 Oplage: 74.000 Meer media coverage van Rotterdam: http://...

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