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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAD DEL CUZCO

DEL M ÜSEO E INSTI TUTO ARQUEOLÓGICO 1

1 No.

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CUZCO - PERU

JUNIO - 1 9 6 7


UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAD DEL CUZCO

REVISTA DEL MUSEO E INSTITUTO ARQUEOLÓGICO DIRECTOR: Luis A. Pardo Año XIV

Cuzco, JUNIO de 1967

N? 21

S U M A R I O Pág.

Editorial

La Dirección

El Quechua a través de la Historia, por Luis A. Pardo

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La Restauración del Ccoricancha y Templo de Santo Domingo, por Osear Ladrón de Guevara Aviles

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Interpretación de los Personajes Mitológicos del Manto N^ 5, del Fardo Funerario de Paracas N? 27, abierto en la Universidad Nacional del Cuzco, por Carlos A. Galimberti Miranda

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Origen del Imperio de los Incas — Mito de los Hermanos Ayar, por Victor Pérez Armendáriz 102 Conceptos vertidos por eminentes personalidades que han visitado el Museo e Instituto Arqueológico de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cuzco, que constan en el "Libre de Honor" y que certifican el constante progreso y mejor organización de esta Dependencia 119 ÍNDICE, alfabético y cronológico de autores que han colaborado en la Revista del Museo e Instituto Arqueológico de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cuzco, del W 1 al 20 129 Crónica Universitaria

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La Restauración del Ccoricancha y Templo de Santo Domingo

Por el Arquitecto OSCAR LADRÓN DE GUEVARA AVILES PROLOG© del Dr. LUIS A. PARDO

Cuzco, Junio de 1966


P R O L O G O

El Ingeniero Arquitecto Don Osear Ladrón de Guevara Aviles, es un profesional ya cuajado, por la experiencia, que unida a su sólida preparación profesional, constituye un factor invalorable frente a los cargos que desempeña. Es descendiente de una de las familias de rancio abolengo y clara estirpe, de esos troncos linajudos de la España de ayer? que mezclado con la sangre aborigen, hacen de su persona, el exponente de la fusión de dos castas, igualmente nobles y dignas, del mestizo que traza nuevos rumbos en el amplio campo de la vida. Su vocación profesional tiene dos facetas: ama lo incaico y venera lo hispano y ambas herencias reúne en un solo haz, para infundirles vida y calor. Cuando el cataclismo terráqueo del 21 de mayo de 1950, que asoló el Cuzco, desde sus cimientos, cuando sus mejores joras, los templos coloniales, se resquebrajaron, sus torres se abatieron; cuando las espadañas se contorsionaron y los campanarios se cayeron; los cenobios se fulminaron, cuando las casas señoriales se derrumbaron; entonces, el Gobierno de aquella época, crea la Junta de Reconstrucción del Cuzco, allí se le encuentra al Arquitecto Don Osear Ladrón de Guevara Aviles, planificando la futura reestructuración del Cuzco mayestático. En contraste con lo señalado, los palacios incaicos se mostraron pertinaces e inconmovibles, ante el fragor destructor de la conmoción terráquea.


— 32 — Guevara Aviles, solícito y amante de la casa de Dios, toma a su cargo la restauración del templo de la Compañía de Jesús, cuya hermosa cúpula, sus linternas habían sufrido tremendas fracturas, juntamente que sus torres; Guevara Aviles, las restauró y otra vez, ahora, la imponente cúpula, llena de nervaduras interiores, cobija las oraciones de los creyentes y el airoso campanario, como ayer, lanza a los espacios sus metálicas voces, sus timbres argentados, como palomas mensajeras de paz y amor... Así lo ha hecho también en Belén, San Francisco, San Pedro, La Merced, San Cristóbal, el Seminario, San Blas; Beaterio del Carmen, Nazarenas, el Triunfo, Santa Ana, San' ta Clara, Santa Teresa, San Sebastián y otros. En esos sanios lugares, nuevamente suena el órgano de la liturgia; el tabernáculo, asiento de la Eucaristía y el Ciborio que guarda la Sagrada Forma se hallan remozados. Así de esta manera, la feligresía tiene nuevamente sú hogar espiritual, para comunicarse con el Ser Supremo. Esta es la obra restaur ador a del Arquitecto Guevara Aviles. El Templo y el Convento de Santo Domingo de Guzmán, es el monumento de sus predilecciones: sus primeras labores se concretaron a realizar exploraciones, su intuición en sus tareas, descubre nuevos detalles que ignorábamos. Se retiran todas las construcciones superpuestas y aparecen las bases más antiguas del Ccoricancha, en este aspecto se remonta hasta las épocas más primitivas, hasta ese período tan lejano, anterior a la aparición de Manco Ccápac o los hermanos Ayar y sus huestes. Se ha constatado en el antiguó Ccoricancha, en el lugar donde se asegura haber sido el tabernáculo del dios Sol, unos bloques megalíticos, con sus ensambladuras metálicas, las famosas llaves "T", como se observa en Tiahuanacu, en la unión de las piedras, qué sorpresa es esta? Quiere decir que antes de Ayar Manco, estos lugares ya fueron edificados y quiénes lo hicieron, cómo y cuándo? Estas serán siempre unas tremendas interrogantes, desgraciadamente, todo se pierde en la noche de los tiempos. Con los hallazgos antes citados, se puede imaginar qué


33 estos lugares indudablemente ya fueron edificados y desde luego habitados. Cabría preguntar, si en esas lejanas épocas fue siempre un santuario el Ccoricancha, objeto de este prólogo? La aparición de ciertos signos en las piedras de las paredes de las capillas menores, como del Rayo, el Trueno, etc., tan enigmáticos y misteriosos, que indudablemente, corresponden a expresiones de algo que quisieron decir los constructores de estos recintos, son caracteres hieráticos, de secreto milenario y no pienso que daten solo de mediados del siglo XI de nuestra actual era, sino son mucho más viejos, son muy antiguos, así inducen a pensar los testimonios pétreos de que habla el Arquitecto Guevara A., en el curso de este meritorio trabajo, que lo conceptuamos revolucionario dentro del cam' po de la Arqueología Cuzqueña. El antiguo Urin-Ccoscco, donde se ubicó el Ccoricancha, a la llegada de Ayar Manco, según todas las tradiciones, estuvo cuajado de peñolerías, por eso, le denominaron "CCOSCCO HUANCA", allí, según la tradición, se asentó Ayar Aucca que tenía alas, y por orden de Ayar Manco, voló desde Matara a CCOSCCO HUANCA. El lengendario personaje, se remonta por los aires y se asienta en las dichas peñolerías, para luego convertirse en piedra, que transformación es ésta? La crítica histórica cree interpretar la lucha de la tribu invasor a de Ayar Aucca, con los Sahuasiras, uno de los grupos humanos que vivía en este sector. El Apu de los invasores muere y los suyos son exterminados, probablemente, esta es una pálida interpretación, al fin y al cabo, pero quizás cierta o no. Más tarde, después de este suceso, Ayar Manco, al haber tomado el sector Norte del valle del Cuzco, Ccollccampata, baja hacia Huaynapata, actual barrio del setentrión de la Ciudad incaica. Así rodearon el Cuzco los Ayar, con sus gentes adiestradas en el manejo de las armas, para luego llegar al antiguo Ttocco-Cachi, aunque nombre posterior de esta época; parece que fue el lugar referido o por lo menos donde se replegaron los Huallas, que formaban una tribu muy aguerrida entre


— 34 — todos los más antiguos moradores del Cuzco Pre-incaico. Manco Ccápac, triunfante de la seria resistencia de Copa' limayta, Culunchima y Alccahuisa, jefes de una confederación tribal, que se formó para defender esta ciudad ante la invasión triunfante de los Ayar; así se desliza y llega a Ccoscco Ruanca, donde está emplazado el actual Templo y Convento de Santo Domingo de Guzmán. La conquista del Cuzco estaba hecha y el gobierno de los Urin-Ccosccos, nace y se forja una cultura: la incaica. El Licenciado Don Fernando de Montesinos, afirma que los primeros pobladores de esta parte del Cuzco, se ocuparon previamente de allanar e igualar las tierras de estos lugares; tan larga y penosa sería, probablemente, esta tarea, que eso de allanar o terraplenar, en Quechua se dice, actualmente, "CUSCACHAY", igualar para qué esta labor? Precisamente, para trazar el primer plano de esta vieja capital y así parece que fue. Los primeros urbanistas y los primeros arquitectos, trazaron cuatro manzanas más o menos iguales y cuyos vestigios todavía aún subsisten; habiendo surgido una calle central, que ahora, se conoce con el nombre de "Ahuaccpinta". Esos cuatro barrios, en aquellas lejanías se llamaban canchas y cuyos primeros nombres son los siguientes: Inticancha, Sairicancha, Cumpicancha y Yarampuycancha. Cuatro barrios, con los que nació el Cuzco incaico. El Inticancha, es justamente el lugar donde actualmente está emplazado el Templo Católico y el Convento de Santo Domingo, como su nombre lo indica, al comienzo era un circuito encerrado por una muralla, dentro del cual se hicieron algunas edificaciones, para la morada del dios Sol, no obstante lo dicho, parece que hubieron construcciones muy antiguas, de una data muy pretérita, me refiero a los paramentos de orden megalítico y a las llaves metálicas de contensión que se han hallado, en los trabajos de restauración que va ejecutando el Arquitecto Don Oscar L. de Guevara Aviles. Es probable que las gentes que se asentaron en estos sitios, en el reinado de Manco Ccápac, hayan tratado de adaptar a sus necesidades religiosas los paramentos indicados, ya

— 35 — sea procurando amejorarlos o añadiendo nuevos elementos arquitecturales; esta obra, como todas las de su género demandaron mucho esfuerzo y tiempo muy largo. Todo esto hace pensar que el reino de los Urin-Ccosccos tenía carácter teocrá' tico, reyes-sacerdotes, dedicados más al culto que a las actividades socio-económicas o a la política guerrera expansionista, que necesariamente se imponía para ensanchar el pequeño territorio del naciente Imperio. Los reyes posteriores a Manco Ccápac, después de los primeros años de su establecimiento en el Valle del Cuzco, parece que cayeron en la molicie, en el abandono, el ocio se apoderó de ellos, estancándose las conquistas para agrandar el Imperio. Entonces una mujer muy hábil y valiente, una de esas capullanas, llamada Mama Siuyacu, organiza una revolución, bajo el comando de su hijo ROCCA, tomando como bandera de la rebelión la plataforma de que no se hacía nada, para engrandecer el pequeño reino; esta situación, naturalmente, creó gran descontento en las masas y entre éstas se hallaba la astuta y varonil mujer que tramó la conspiración, para transformar el orden social que imperaba, y así fue, Rocca, valiéndose de una serie de ardides se hizo coronar en el Inticancha, como Inca y luego después de exhortar al pueblo al trabajo y a los ejercicios militares, entre otras cosas, antes de ceñirse la borla imperial, al pueblo se dirigió en estos términos: "Mi padre el Sol ha permitido esta decadencia; pero no obstante os ha preservado de la esclavitud y su providencia quiere, ahora, poner remedio al mal, por eso me envía para que me obedez" caís en todo, como a su hijo". La revolución estaba hecha y luego la división del pueblo del Cuzco en dos aillus se estableció de inmediato, esto es los Urin-Sayacc y los Janan-Sayac.c. Inca Rocca, inmediatamente se trasladó al Cuzco alto, estableciéndose en el Palacio de Jatun-Rumiyocc. Esta forma de tomar el poder, en la época incaica, parece que no fue extraña, eran frecuentes las conspiraciones, así lo atestiguan: Montesinos, el Padre Acosta, Morúa y otros autores, revelan que a la muerte del Emperador Inca, se toma-


— 36 — ban grandes precauciones, para impedir que cualquier tirano se apoderase del poder. La revolución de Inca Rocca es una de las pruebas fehacientes de tales sucesos. Inca Rocca;, al trasladar la sede del gobierno a JatunRumiyocc, abandonando Inticancha, procedió a la separación de la religión del campo administrativo, con miras a una mejor organización del aspecto religioso y de la monarquía. En los años posteriores, según referencias, de los cronistas, Mayta Ccápac, fue de los que mayormente se preocupó de que la morada del dios Inti fuese digna y de lo mejor para el bienestar social, es muy de asegurar que en esta época se haya empezado con las construcciones pétreas, que ahora son la admiración de todos. Si al comienzo solo se llamó Inticancha, lo fue debido a su estado incipiente, una cancha cercada, eso es lo que justamente se llamaba cancha, como también ahora se dice así de la misma manera. Cuando empezaron las construcciones primorosas y luego que se culminó con la decoración áurea de los recintos, se le denominó Ccoricancha, circuito de oro. Según algunos cronistas y especialmente la distinguida y notable historiadora señora María Rostworonski de Diez Canseco, en su libro "PACHACÚTEC", pág. 128, dice ocupan' dose del Ccoricancha, que el Inca Pachacútec, decidió reedificar el templo del Sol, esta afirmación nos hace pensar, que al comienzo, el Inticancha fue un recinto pequeño, de muy modesta factura, primitivamente ocupado por la tribu de los SAHUASIRAY. \ Como bien cita la autora mencionada, Pachacútec, es reedificador del Inticancha, convertido después en Ccoricancha, por obra de este gran Monarca. Este soberano dedicó todo su esfuerzo en reconstruir el templo, para lo cual conforme atestiguan muchos historiadores, él mismo planificó la obra, hizo la maqueta, de este santuario como de otros, en barro y piedra, así tenemos en el Museo Arqueológico de la Universidad, la maqueta, en piedra, del Ccoricancha, Pachacútec, se constituyó en Ingeniero y Arquitecto, al mismo tiempo, así diseñado por este Inca y eje-

— 37 — cutado por alarifes más connotados y procedentes de todas las regiones del Tahuantinsuyu, surgió el Ccoricancha, cuya construcción, al decir de los comentaristas duró poco tiempo. Si el Ccoricancha, se reedificó, en tal forma, que sus poliedros fueron asentados, unos sobre otros, con una precisión que abruma y desconcierta el pensamiento, y no hay una milésima de resquicio donde introducir la punta de una aguja, de esta suerte, los paramentos del Ccoricancha, son actualmente un primor acabado. Esta exactitud matemática hace pensar que la piedra, en la época incaica, fue manejada como barro, pensamiento ingenuo, pero que hace meditar en ello. Bajo la hábil dirección y vigilancia de Pachacútec, surgieron las capillas del Sol, la Luna, las Estrellas, el Rayo, el Trueno y el Relámpago, dando frente a un amplio patio. Los aposentos del Sol estaban decorados de planchas de oro, desde lo alto hasta el piso, con su ancha cenefa del áureo metal y su techo de paja. La capilla de la Luna, estaba igualmente adornada, con láminas de plata. Al centro del patio, se levantaban las piletas ceremoniales, con sus tazas pétreas, una de ellas, a comienzos de este siglo (1910), la llevaron a Lima, es una pieza octogonal, en ese recipiente desenvocaban primorosas cañerías conduciendo las bebidas sagradas. Dicha taza tenía una plancha de oro con la efigie del Sol que la cubría, la cual como bien se conoce, en el reparto de los tesoros del Ccoricancha, le tocó a Mando Sierra de Leguízamo, que lo jugó antes del ama' necer. A propósito de esta disgresión, el auténtico disco solar era bastante grande y grueso, más que el otro, que se ha mencionado, se supone fue llevado por Manco II, cuando se internó en Vilcabamba, después no se tiene más noticias de ello. Posteriormente, fue extraordinariamente, adornado el recinto solar, con objetos de oro y esto se atribuye a Inca Yupanqui. Luego se construyeron las terrazas que bajaban hasta el riachuelo Huatanay, antes llamado Purin Huaylla, allí, al parecer, se ubicó el Jardín Solar, de una faustuosa riqueza, entonces el Ccoricancha fue el Santuario más rico del Mundo.


— 38 — Cuando la cruz y la espada aparecen juntas, en el escenario del Tahuantinsuyu,, los templos son profanados, los tesoros que contenían son saqueados y la política del reparto para unos más que para otros; se impuso la codicia, y la ambición no tuvo límites. A esto se agrega la extirpación de las idolatrías, de la cual es uno de sus más conspicuos representantes el Padre Árriaga. For la primera, por encontrar mayores tesoros rompen los magníficos paramentos, como lo que ocurrió en el Ccori(ancha, derrumban las paredes hasta los cimientos y por la segunda razón, para hacer desaparecer las creencias religiosas de los incas, destruyen los santuarios del Sol y de la Luna y de las demás capillas y finalmente, por ostentación del triunfo de la religión Católica, los conquistadores, sobre los escombros del Ccoricancha, trazan el plano del nuevo Templo de Santo Domingo, aprovechando, en parte, algunos muros que sobrenadaban ante la borrasca destructora de la conquista. Así levantan el altar mayor sobre el tambor solar, cuya magnifi' cencía se ve todavía, en parte; en los restantes sectores abren nuevas puertas de comunicación, rompiendo las paredes, desmoronando sin piedad otros recintos y esas mismas piedras de gran valor artístico, por su forma y su pulido se llevan de un sitio a otro, para luego enterrarlas cubriéndolas con gruesas capas de tierra. El monumento más recio y de soberbia contextura desaparece, casi en su totalidad, siendo reemplazado por paredes de adobe y ladrillo, así queda el Ccoricancha transformado en el Cenobio Católico de Santo Domingo de Guzmán. A los antiguos aposentos reemplaza el templo hispánico con sus pilastras, sus recias arquerías, sus bóvedas, sus altares, el coro de fina mueblería, el órgano chillón, los cuadros bíblicos, las recias puertas claveteadas, el gran campanario, las imágenes reverenciables. Toda la estructura del Ccoricancha se convierte en aquello que tiene otros contornos menos durables, en aquello que puede calificarse de fugaz y efímero. Llega el 21 de mayo de 1950, siendo horas 2 de la tarde, la furia infernal desata en la tierra sus movimientos ondulatorios, rompiendo el centro de gravedad de todos los edificios;

— 39 — se caen los templos y casas, una nube de polvo cubre la Ciudad y sus habitantes se lanzan a los campos, calles y plazas, por doquier, es la amenaza del derrumbe porque quedaron cuarteadas las paredes, poniendo en peligro la existencia de los moradores. Viene la acción gubernamental, entonces aparece la figura del Arquitecto Don Osear Ladrón de Guevara, se compenetra de la gravedad del estado del templo de Santo Domingo, que por todas sus partes ofrecía desplome, dicta las disposiciones técnicas que el caso requiere y se pone en marcha un plan anteriormente elaborado, para la restauración total del edificio, en sus elementos constitutivos: arqueológico, e histórico; ambas arquitecturas reciben tratamientos especiales. En el primer aspecto, como se ha referido, se explora, se observa, se estudia, luego se reestructura nuevamente los muros de origen inca y colonial; se reponen las capillas, las hor~ nacinas, previa selección de los materiales dispersos, se les reúne en grupos homogéneos, se busca cuidadosamente sus ubicaciones primitivas, se les coloca en sus sitios, y así surgen los antiguos tronos que dan al patio principal y a la sala de ceremonias o capilla de la Luna; son hornacinas de doble función, cuyas jambas exhiben orificios como para contener las planchas áureas, extraños signos que hacen pensar en mil suposiciones; pero al fin y al cabo rehechas, ahora, con sus mismos materiales. En estas obras de restauración no se ha hecho otra cosa que colocar los mismos elementos anteriores a sus sitios correspondientes, sin caer en ninguna mistificación, así se han hecho, no se ha alterado la originalidad de los paramentos y recintos incaicos; este procedimiento umversalmente aceptado y los especialistas extranjeros que han visitado le han dispensado su más amplia aprobación, así como los peritos nacionales que han apreciado de cerca estas obras. Los hallazgos arqueológicos que ha logrado el Arquitecto Guevara Aviles, son sorprendentes, como las tantas veces citada llave "T", la constatación de un pavimento, cerca de las capillas menores, está formado de piedras pequeñas, color blanco y en forma de clavos, de singular aspecto, el mismo que


40 — .«• conserva; cimientos y paramentos, que han recibido un tratamiento muy tamizado, a tal punto que, ahora, es posible team una idea aproximada de cómo fue el Ccoricancha antigua-

mente. En el orden religioso de la época incaica, el Arquitecto < 'nevara Aviles, se ha esmerado en estudiar el posible altar mayor, el sitio donde se veneraba la figura del Sol y demás deidades que le acompañaban, así como de otras imágenes, <¡iie parece se alternaban en el altar mayor del Ccoricancha o quizás en una de las paredes laterales del mismo, existía una lámina que ostentaba ciertos signos que fueron dibujados por Pachqcútec Salccamaihua, que se hallan descritos en "TRES RELACIONES DE ANTIGÜEDADES PERUANAS", los mismos que han sido estudiados y explicados por el peruanista lioberto Lehmann Nitsche de la Universidad de la Plata en 1928. A estas interpretaciones, el Arquitecto Guevara Aviles, l$S da aún mayor fuerza y valor, con sus deducciones, especialmente, en lo referente al huevo cósmico, cuya procedencia se encuentra en la India antigua. Con lujo de detalles habla del Ccoricancha a través de varios cronistas, cómo fue este santuario de los incas, hecho que lo consagra a dicho profesional, como a un magnífico y erudito conocedor de estas materias. En la obra "LA RESTAURACIÓN DEL CCORICANCHA", valiosa producción del Arquitecto Osear Ladrón de Guevara, que tenemos a bien de comentar, hay un capítulo, el referente al "Calendario Incaico", disquisición que fluye ine" vitablemente porque la religión va aparejada con el calendario, es decir, lo uno y lo otro se completan. Se ocupa del interesante tema de la "Placa Echenique", la misma que fue estudiada por el notable peruanista Clemente R. Markham en 1853, considerándolo, después de pacientes observaciones, como el calendario de los Incas, coincidiendo en este aspecto con la opinión de Markham. La Placa Echenique, es una lámina circular de oro, mide cinco pulgadas y tres décimos de diámetro, ostentaba ciertas figuras en relieve, a manera de orla, las mismas que Mar-

—• -4J. — kham identificó como los doce meses o quillas del año solar de 30 días cada mes, más cinco días finales llamados Alcanquis, agregándose un día cada cuatro años y otros por menores, de suyo muy interesantes; pero el mérito de Guevara Aviles, está en que esas figuras grabadas en la placa, las analiza, una a una y piensa, con mayor fundamento, como Markham de que es el verdadero calendario incaico. TJOS nombres de los meses varían según los autores, pero los que más se acercan a la realidad son los cronistas Polo de Ondegardo, Acosta, Morúa, Calancha aunque Cobo discrepa en muchos de ellos. Los demás detalles de este somero análisis se verán en el enjundioso estudio que a continuación presenta el Arquitecto citado, sobre todo, con la exposición gráfica que acompaña, que constituye un valioso auxiliar para el conocimiento de tan importante tema, que comentamos. Y, en cuanto a la restauración de la parte colonial de Santo Domingo, podemos asegurar que su obra va a ser coronada con el éxito; ya tenemos la torre de bellas proporciones, levantada, porque ella con la violenta conmoción terráquea de 1950, se vino al suelo, en casi toda su integridad; sus elementos decorativos han vuelto a sobresalir con mayor nitidez que nunca, sus columnas salomónicas, sus capiteles, sus rosetones, las magníficas molduras, todo ha regresado a sus sitios y es que ha sido técnica la restauración en el amplio sentido de la palabra. '

Las bóvedas, los arcos, las pilastras todo se está rehaciendo, dándole toda su prístina hermosura al templo católico de Santo Domingo de Guzmán. "La Restauración del Coricancha y del Templo de Santo Domingo", es un estudio concienzudo que ha puesto en nuestras manos el Arquitecto Guevara Aviles, en el que vibra la modestia junto a sus conocimientos y que jamás ha hecho alarde de su obra, sino que trabaja silenciosamente, propio de los que saben mucho y hacen obra positiva, en contraposición de aquellos que alardean de ciencia y sabiduría sin tener bagaje alguno.


— 42 — El Arquitecto Guevara Aviles, ha entrado con toda felicidad á estos campos donde el enigma y el misterio lo envuelve todo. Felicitamos muy sinceramente a tan distinguido profesional por esta labor tan patriótica y meritoria. Cuzco, 11 de marzo de 1966. LUIS A. PARDO. Director del Museo e Instituto Arqueológico de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cuzco.

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TRABAJOS DE RESTAURACIÓN EN EL CCORICANCHA Y TEMPLO DE SANTO DOMINGO

"De los innumerables monumentos que encierra el Cuzco —la Ciudad Milenaria de los Incas— ninguno ha despertado tanto interés en toda época como el Convento yr Templo de Santo Domingo, que si bien no tiene la magnitud de la Catedral ni la belleza de conjunto de La Compañía, en cambio su campanario de estilo "Crespo Cuzqueño", calificado por el Arq. Alfredo Benavides, Gomo la obra, más maravillosa realizada por el hombre de América; su importancia arqueológica, estriba en la especial circunstancia de haberse eregido sobre el Templo del Ccoricancha, el principal Santuario Incaico, cuya magnitud y trazado, hoy tratamos de desentrañar; pues, estas ruinas conservan una página remota a muchos siglos,de nuestra historia: grandes bloques de piedra granítica finamente labrados, aparejo perfecto, potencia y expresión cultural de los hombres dormidos por la eternidad del tiempo y de la Historia. Unos ostentan el último toque espectacular y fascinante y muchos de ellos, cual obra interrumpida y destruida por la furia iconoclasia del conquistador, quedaron allí para dolorosa angustia de remotas investigaciones y como capítulo final a toda excelsitud imponderable, en silencio cauteloso y místico convertido en mágico vigía insondable de la Ciudad! Sagrada del Hatun Ccoscco. o Si hemos de remontarnos a los cronistas coloniales: Cieza de León, el Padre Calancha, Polo de Ondegardo, el Pa-


— 44 — dre Cobo, Fray Reginaldo de Lizárraga, Garcilaso de la Vega, han dedicado sendas páginas de sus obras al comentario del famoso Santuario, algunos de ellos con hipotéticas reconstrucciones, dando lujo al explendor de ornamentación y tratamiento de sus capillas; descripciones que nos dan el concepto arquitectónico de planificación, posiblemente por el hecho psicológico de tener el hombre conquistador el concepto del Templo Cristiano y como tal su interpretación un tanto delicada y confusa de la planificación de un Santuario netamente pagano y de una cultura que hoy recién venimos comprendiéndola en parte de su magnitud. o Dice Cieza de León: "Es público entre los indios ser este templo tan antiguo como la misma ciudad del Cuzco; más de que Inca Yupanqui, hijo de Wiracocha Inca, lo acrecentó en riquezas y para tal como estaba cuando los cristianos entraron en el Perú"; opinión que amplía Juan de Betanzos al informarnos que "Yupanqui, viendo el mal estado en que se hallaba el primitivo Santuario, ordenó su reconstrucción, y él mismo por sus manos con el cordel midió y trazó la Casa del Sol". Desgraciadamente, el hecho de la conquista suponía la imposición de la Religión, el ansia ¡desmedida del fácil enriquecimiento, la búsqueda de tesoros del Inca, el abandono de la vida republicana y el menosprecio y desconocimiento de nuestro ancestro pre-hispánico convertido en un complejo arqueológico prácticamente desconocido. o Garcilaso de la Vega dice: "El altar mayor, digámoslo así para darnos a entender aunque aquellos indios no supieron hacer (altar) estaba al oriente, la techumbre era de madera muy alta, porque tuviese mucha corriente, la cobija fue de paja, porque no alcanzaron a hacer teja, todas las paredes del templo estaban cubiertas de arriba abajo de planchas y tablones de oro, en el testero que llamamos altar mayor tenían puesta la figura del Sol hecha de una plancha de oro, al doble más grueso que las otras que cubrían las paredes.

— 45 — La figura estaba hecha con su rostro en redondo, con sus rayos y llamas de fuego, todo de una pieza, ni más ni menos que la pintan los pintores, era tan grande que tomaba todo el testero del templo, pared a pared. No tuvieron los Incas otros ídolos suyos ni ajenos. Con la imagen del Sol en aquel templo ni otro alguno porque no adoraban otros dioses sino al Sol aunque no falta, quien diga lo contrario. Esta figura del Sol cupo en suerte cuando los españoles entraron en aquella ciudad a un hombre noble, conquistador de los primeros, llamado Mancio Sierra de Leguízamo, que yo conocí y dejé vivo cuando me vine a España, gran jugador de todos los juegos, que con ser tan grande, la imagen la jugó y perdió en una noche de donde podremos decir siguiendo al Padre Acosta, que nació el refrán que dice: Juega el Sol antes que amanezca". El propio Mancio Sierra de Leguízamo, así afirma en su testamento, fechado en el Cuzco a 13 de Setiembre de 1539 y recogido por el Padre Calancha (Dice): "Yo uve una figura del Sol que tenían hecho de oro los incas en la casa del Sol en el Cuzco, que ora es Convento de Santo Domingo donde se azian sus idolatrías, que me parece valdría asta dos mil pesos". o Con lo cual no solo se disminuye enormemente el valor asignado comunmente a la pieza de orfebrería, sino que deja abierto el camino para ciertas versiones que afirman que habían varios discos Solares y de mayor tamaño. El Padre de las Casas escribe: "El Sol escondieron los incas que nunca pareció". _o Fray Reginaldo de Lizárraga dice: "Que en el Convento había una pila grande o fuente donde se vertía la chicha para las libaciones sagradas y que cubría la boca desta pila una lámina de oro en la cual estaba el Sol esculpido; cuando los españoles entraron en la ciudad, le cupo en suerte a uno de los conquistadores, que yo conocí, llamado Mancio Sierra". En una rarísima relación del indio Juan de Santa Cruz, Pachacuti Yamqui, aparece un dibujo del testero del San-


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tuario donde se ven dos discos solares, uno de ellos mucho mayor que el otro, que debe ser precisamente, el que los indios lograron ocultar. El origen del Templo del Sol, denominado el Ccoricancha, posiblemente se encuentra enraizado con las primeras culturas, ya que en diversas piedras encontradas, muestran la técnica venida de Tiahuanaco, como ser la traba de los sillares por medio de llaves de bronce, procedimiento constructivo que denota un horizonte arqueológico más antiguo. o

EL CCORICANCHA.

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Por los datos acumulados podemos decir, que sin lugar a dudas el local llamado "Ccoricancha" debió ser enfáticamente el más importante y expléndido edificio' construido por los incas, ya que su significación era no solamente la expresión de su religión, sino la materialización de su filosofía, ya que la religión, la astronomía, encerraban en sí una multitud de ritos, cada uno de ellos dentro de un intrincado y esotérico ritualismo. Por esta razón fundamental, en el Ccoricancha se encuentran también la determinación de la medida del tiempo, para cuyo* objeto existían construcciones destinadas a este fin, según Garcilaso, la posición del Sol y de la Luna fue estudiada con mucha atención, en orden al movimiento del Sol, para cuyo objeto se levantaron ocho torres del tipo cilindrico, colocadas en tal forma de constituir en proyección horizontal un rectángulo, siendo las que se ubicaron los ángulos más anchos y altos, correspondiéndoles menor dimensión a los centrales. Este tipo de construcciones se encontraban, una ubicada al Este de la ciudad y otra situada en el Coricancha. Las ocho torres tenían treinta o más pies de altura, tan altas según Garcilaso, como las torres de España.

Estas se usaban para las observaciones; viendo la manera justa como producían una sombra al través del conjunto. En cada momento se observaba el tiempo, por los huecos cerca de la parte alta, por donde el Sol brillaba o el tiempo que el Sol iluminaba entre las torres, utilizando el mismo criterio de las sombras arrojadas en el pavimento, y marcando el recorrido. Por este procedimiento podían determinar muy aproximadamente el tiempo y el cambio de los solsticios alrededor de las marcas. Los equinoxios fueron determinados de otra manera, consistente en el uso de un simple pilar aislado o Gnomon, colocado en el centro de un círculo atravezado por una línea diametral, en la cual se dibujaba una curva, según el camino recorrido, marcando en bajo relieve, el equinoxio, era señalado por la sombra arrojada durante el día, por la columna. La torre de observación se llamaba "Succana". Markham, anota, que fuera del juego alternativo de luz y sombra, sobre el suelo; el Sol por medio de las torres determinaba los solsticios. La torre única llamada Gnomon, usada para la determinación de los equinoxios, se llamaba Intihuantana "El lugar donde el Sol se ata". El monumento más importante del Intihuantana, sin lugar a dudas se encontraba en la zona del Ccoricancha, pudiendo decirse que existían construcciones de este tipo en Pisac, Machu Picchu, etc. Es decir por medio de estas dos maneras conocían los solsticios y por la torre única los equinoxios, por sete procedimiento podían determinar la formación año solar (Huata). El sistema solar fue controlado por los estudios y observaciones del movimiento lunar, llegando a establecer el año lunar; comparando ambos se puede establecer, que faltaban cinco días, a los que llamaron "allcocanqui" que signifi:a tú estas faltando, al fin del año, (palabra aimara).


— 4a — Es probable que los incas no conocieron otro sistema más preciso que éste, por esta razón se piensa que en tiempos de Tiahuanaco II, la gente se encontraba más atrasada que los Aztecas y Mayas, cuyo calendario grabado en piedra muestra gran adelanto, sin que fuese posible haber alcanzado tal grado por las culturas primitivas peruanas. El Inca llamado Ccapac Raymi "Ccapac Raymi Amauta", fue un Rey del Imperio Inca, quien tuvo estos tres nombres y fuy muy sabio filósofo. Este gobernó 40 años, en tiempos del cuarto Sol, antes del nacimiento del Señor; halló los solsticios y los llamó Raymi, de su nombre el de Diciembre, quiso que se llamase Ccapac Raymi, es decir solsticio mayor porque entonces son en el Perú los días mayores de todo el año. El otro solsticio que cae en Junio, quiso que se llamase "Inti Raymi" Sullo Raymi, solsticio menor; es porque entonces, son los días menores en todo el Perú. Esto hizo que se comenzase el año desde el solsticio de Diciembre, y por lo tanto habiendo hasta su tiempo comenzado el año desde el equinoxio de Marzo. Finalmente los peruanos llamaron el mes de Diciembre Ccapac Raymi, qué fue el trigésimo Rey del Incario (Blas Várela). A nuestro modestísimo entender, la placa conocida con el nombre de "Echenique" representa el Calendario Inca, cuyo origen no hemos de tratar en este resumen. Esta placa, (fig N<? 1), fue vista por Markham y estudiada en Lima en 1853 y discutida en la reunión de la Sociedad de Anticuarios, de Londres en 1860. La placa conocida generalmente como la de Echenique —posteriormente perdida por muchos años—, para después ser adquirida por el Dr. Gaffron, el célebre coleccionista germano de antigüedades peruanas, quien vendió en 1912 a Gerge Hedy, para el Museo de América India de New York City. Markham y Bollaert consideran ques es un calendario. El señor Seville manifiesta que no se trata de un calendario, sino simplemente de un objeto de otra significación, atribuyéndole un posible origen Tiahuanaco, y no Inca.

— 49 — El Dr. Tello le asigna un sentido místico y astronómico. La diferencia de ambas teorías, la del Dr. Seville y la del Dr. Tello referente a la placa, examinada con mucho cuidado, llegan a establecer lo siguiente: El Dr. Seville distingue sobre el anillo de la Placa veinte campos decorados que los designa con una letra colocada afuera, pero no todos difieren uno del oro. Tratando una identificación, después de un estudio detenido, marca cada campo con una letra: A.— Aparece dos veces. B.— Aparece cuatro veces C.— Aparece do® veces D.— Aparece dos veces E.— Aparece cuatro veces F.— Aparece dios veces G.— Aparece dos veces H.— Aparece dosi veces. En el momento de efectuar el análisis, el señor Seville, lee un punto fuera del cuerpo central ubica al rededor signos simétricos y opuestos. Las dos figuras marcadas con la letra A, en sentido opuesto una a la otra, se encuentran las figuras que muestran cierta secuencia respondiendo en forma precisa y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, a partir de A. La expresión de este sistema aparece más patente cuando se examina la interpretación del Dr. Tello, que es diferente a la expuesta por Seville. El Dr. Tello, ve cuatro signos y cada cambio acontece dos veces ,siempre en sentido opuesto del disco, siguiendo siempre un sentido rítmico y simétrico. Tello dice que: A está compuesto de C y de H del cuadro de Seville. B está compuesto de C y D del cuadro de Seville C está compuesto de E, E y B del cuadro de Seville D está compuesto de E, F y B del cuadro de Seville Existe la posibilidad del estudia ejecutado por el Dr. Tello, cuando se comparan dichos argumentos; pero es claro que Tello, en su estudio, muestra los campos C y D contienen


— 50 — elementos designados por Seville, en los campos E y B, pudiendo acontecer este aglutinamiento por dos o más veces en los demás campos. Practicando el desarrollo de las figuras representadas en el anillo exterior de la placa de Echenique podemos llegar a establecer: (Fif. N9 2) que la placa está compuesta por elementos básicos, agregándose a estas puntuaciones cuyo número y posición determinan un valor, cuyas ideas asociadas lógicamente a la representación del Sol, la Luna y las estrellas, y jugando siempre el número básico, ya sea tres puntos, tres formas o tres campos dan la representación de 30 composiciones perfectamente establecidas (fig. N*? 2). Si en la Placa, llamada de Echenique ,el profesor Seville, logra establecer 20 campos, asignados por una letra, e indicando que en forma simétrica se repiten, lo que a nuestro juicio, dichos campos, como se puede apreciar en el desarrollo determinan 30 composiciofaes diferenciándose en algunos elementos, al parecer secundarios, pero que naturalmente dan un concepto diferente de apreciación y significación. Comenzando por la figura o campo determinado por A, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, el elemento piramidal determinado con dos puntuaciones, en el tercio inferior; la figura simétrica no muestra esta composición. El diámetro hipotético que pasa por A, determina tres campos, signados con las letras E — A — B. El campo B en la fila exterior muestra un hovo mayor que los otros tres campos signados con esta letra. El campo C quedaría descompuesto según nuestra apreciación por la adición de tres elementos básicos, base tres con la asociación astronómica, puede ser la Luna y el rombo inferior; Cl un hovo adicionado en la parte alta. C— Separación de un canal y dos puntuaciones en sentido radial. Campo D.— Formado por una línea curva, forma de un hovo, separado por una línea curva, representación lunar acompañado de dos puntos ubicados siempre en sentido radial. Campo D.— Separación por medio de línea compues-

I

— 51 ta, se ubica en forma perfectamente determinada tres casetones, sentido radial. Campo E.— Perfectamente determinado e independiente, formado a nuestro juicio por una barra de sentido horizontal, campo rectangular en el cual según su significación se colocan un elemento curvo o una puntuación. Campo F.— Extremo tres espacios perfectamente determinados de sección rectangular, muy parecidos a los encontrados en la parte superior de los bajos relieves del muro de las capillas ubicadas al poniente del cuadrángulo del Ccoricancha, hovo central con asociaciones eminentemente astronómicas, con puntuaciones laterales; parte inferior Disco central y puntuación lateral. (Figs. Nos. 3 y 4). Campo B.— Composición rectangular, con dos discos del mismo valor, parte inferior barra horizontal. Campo G.— Elemento lateral tres casetones en sentido radial, separados por línea curva, zonas influenciadas por curvas, teniendo como composición diagonal elemento de base asociado con signo astronómico, puntuación del ángulo inferior. Campo G.— Cinco secciones rectangulares, hovo inferior dentro de una curva. Campo H.— Separación de líneas compuesta, parte superior, forma romboidal, parte inferior doble puntuación. Campo H.— Parte superior formada por un elemento básico, con puntuación tres, asociados con forma astronómica, parte inferior gran hovo de eje mayor en sentido radial. Campo E.— Igual al simétrico. Campo A.— Formado por un espacio que muestra un solo plano, teniendo una forma piramidal, diferenciándose de su simétrica, por faltarle la doble puntuación horizontal. Campo B.— Igual a su simétrico. Campo C.— Disposición igual a su simétrico. Campo C.— Parte superior un hovo, separado del campo inferior por una línea quebrada, donde se ubican tres puntos y por lo tanto diferente de su simétrico. Campo D.— Conjunto central determinado por el lími-


— 52 — te de una línea compuesta, gran hovo, Asociaciones Lunares, dos casetones superiores. Campo D.— Separación línea compuesta, cuatro casetones superiores. Campo E.— Parte inferior barra con línea paralela, campo superior igual a su simétrico opuesto. Campo F.— Sección exterior cuatro campos de sección rectangular; parte central composición diferente a su simétrica opuesta, parte inferior, disco afectado por curva envoiVente. Campo B.— Igual a su simétrico opuesto. Campo G.— Tres casetones en eje radial. Campo G-l.— Afectado en su integridad, por líneas curvas dentro de las cuales se presentan dos líneas paralelas. Campo G-2.— Afectado por el signo astronómico y un hovo, diferenciándose de su simétrico por no tener en el extremo periférico los seis casetones. Campo H.— Igual distribución a su simétrico. Campo H-l.— Con igual distribución a su simétrico. Campo E.— Afectado en el campo superior, por una línea en bajo relieve que la diferencia de su simétrica. Como se podrá observar en el desarrollo del sector circular periférico de la placa de Echenique se encuentran 30 campos perfectamente determinados, muchos de ellos formando un conjunto complejo por adición. (Fig. N<? 2). Eexaminando la composición podemos distinguir, al fina] del primer sector circular la ubicación de cuatro segmentos ubicados en forma simétrica y afectando los campos signados con la letra G, en la explicación del doctor Seville, y D, aparecen por segmentos pequeños a manera de doble línea. (Fig. N<? 5). Como se puede observar, el campo D, difiere en algunos detalles de su simétrico, estando ambos compuestos a base de representaciones podíamos llamar astronómicas; lo mismo acontece con el campo G y su simétrico puesto que muestran diferencias notables, pues uno de ellos se encuentra acompañado de cuatro puntos y cuatro casetones exteriores,

53 mientras el opuesto solo muestra dos puntos y dos rayas paralelas junto al campo central y trayectoria oblicua. Estas cuatro líneas o segmentos pequeños de arco ubicados al comienzo del sector circular interior, creemos que marcan en forma perfecta los solsticios y equinoxios; la misma simbología usada nos da a entender tal representación en la placa. (Fig. N<? 1). Por este análisis llegamos a creer que posiblemente los meses del año (Huata) fueron treinta, cuya base simbólica quedó establecida al conocerse la pieza denominada "Placa de Echenique". El motivo central constituido por dos grandes hovos y la representación aparente de dos caras, podemos decir que dicha simbología parte, de la base numeral, cuya foto y dibujo corresponden al elemento (Fig. N<? 6 — 6-A), que fue encontrada formando el antepecho de las galerías del Primer Claustro del Convento de Santo Domingo. Fácilmente se puede establecer, si esta pieza arqueológica es representada en proyección horizontal rodeamos por un círculo, aparece inmediatamente, la figura utilizada en forma de caras y que nosotros nos permitimos darle cierta asociación astronómica. (Figs. 7, 8, 8-A y 39). La puntualización central afectada por dos formas perfectamente circulares asocia la idea de nivelación, posible igualdad, también alcance de horizontalidad en su aspecto más amplio. Los conos representados en la parte baja, cuando éstos se colocan en un número determinado y junto a una figura, indican idea de materia tal como se puede apreciar en el gráfico dibujado y que existía en el altar mayor del templo del Ccoricancha, cuyo croquis fue ejecutado por el cronista indio Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamayhua, ayudado por el padre misionero Avila. Dice el escritor Means, que el cuadro o diagrama fue hecho en los primeros veinte años ¿el siglo XVII, con la probable colaboración del misionero padre Franciscano Avila, a quien pertenecía dicho manuscrito y que fue conocido en 1853 y publicado por Markham en 1897, y posteriormente por Jiménez de La Espada (Fig. N? 9). El diagrama ejecutado por Santa Cruz lógicamente re-


— 54 — presentaba, el esotérico, astrológico y religioso mundo de los incas, cuyo origen posiblemente fue Tiahuanaco. La exposición efectuada por el doctor Lehman-Nitsche, quien pone en evidencia el tema que revela el diagrama y dibujo del altar, indudablemente debía contener re.aciones referentes al calendario y por lo tanto a la placa denominada o conocida con el nombre de Echenique. Su aplicación precisa creemos que es muy difícil, por encerrar una significación muy compleja tanto en el sentido filosófico, como por la simbología, el valor y las relaciones con la vida misma tanto de la religión como por el sentido y alcances de cada valor representado en el campo, o altar mayor, dándole además un sentido ideográfico muy especial. En la parte superior del diagrama, se ubican cinco estrellas, que representan una constelación. (Fig. N<? 9). Cuyo número es de cinco, su representación posiblemente corresponda a una de las constelaciones, como anota Means, a la llamada Pleaides, ya que por medio de la representación de las estrellas y constelaciones de acuerdo al número indican el Verano, en este caso con un número de trece estrellas pequeñas, sü número correcto debe ser siete. Formando el motivo central se encuentra una superficie ovalada sin ningún motivo, éste representa al Dios Wiracocha, puesto que en un principio fue llamado, según el padre Blas Valer a "ILLA TECC", que quiere decir el Dios Creador, puesto que el Sol la Luna y los astros han debido ser creados por algo superior, cuyos efectos se sienten, por ser principio y fin de las cosas, y por lo tanto su simbología sería la asociación de una superficie totalmente limpia, en la cual los sacerdotes o Huillac-huma, imaginan al Dios Illa Tecc; cuya palabra es de origen Tiahuanaco, habiéndose cambiado el nombre en época posterior, vale decir Inca, con la palabra Wiracocha. A un costado se ubica la imagen del Sol, astro Rey llamado Inti, en el otro costado se ubica la imagen de la Luna, Mama Quilla. Esta disposición marca una trilogía muy asentuada. Nostros pensamos que fue conocida como elementos

55 destinados al Sol y la Luna, es natural que tales astros, se presentasen como dioses, sobre todo cuando se trata de gente que tenía una simplicidad muy grande en su forma de pensar, en este aspecto la población que observaba el celo llegaba a esta coclusión: La religión del estado Inca y de los destinos de la administración se relacionaban con el Sol llamado Inti Macy, que significaba el culto al Sol grande y brillante. Conforme al Capitán Sarmiento de Gamboa, todos los Incas después del Inca Pachacutec Yupanqui, tenían un doble llamado "Huayque" asociado con la vida futura, vale decir con el espíritu, por lo tanto era un hermano y pariente espiritual, que tenía la forma de un pájaro, llamado Inti Huayque, muy parecido a un Alcón y volaba muy alto en el firmamento como el doble del Rey. El Inti "Hermano" Halcón del Inca, era confundido con la identidad del Sol, teniendo como resultado el traslado de dicho nombre al Sol. El Sol observado con la luz, daba el día ' "Punchau", cuyo término fue el día. La hermana del Sol se llamaba Mama Quilla, Madre Luna. El doctor Lehman Nitsche, le da extrema importancia, en su reciente trabajo, encontrando tres diferentes interpretaciones: Primero.— El Sol es observado como un hombre y la Luna como su mujer, no obstante, los dos son motivo de adoración y al mismo tiempo, ambos se relacionan. Segundo. El Sol es considerado como esposo de la Luna y las estrellas como sus hijos. Tercero. El Sol y la Luna son hijos del Creador, observados como el resultado de una unión incestuosa. La Luna por adición era la Reina del espacio y Princesa de los hijos, en este caso las estrellas. El Padre Cobo, manifiesta que la Luna fue reconocida como la mujer del Sol, pero su divinidad era en grado inferior, correspondiéndole un segundo plano en el Panteón Incaico. Es interesante anotar las observaciones del Padre Co-


— 56 — bo, que dice: "Que existía tres estatuas ejecutadas en oro del Sol, que se encontraban en el Ccoricancha, que fueron hechas de un espesor muy grueso, que se ubicaban muy alto, dentro de un cielo nuboso artificial. Cada una tenía cubierta la cabeza con un "Llauto" hecho en tejido primoroso de muy gruesa lana, teniendo una forma muy parecida a una Mitra, colocadas todas encima, y cada una tenía una cabellera muy larga, como las que usaban los Incas". Estas imágenes también fueron mencionadas por el Padre Acosta, agregando que existía una representación diabólica de la Santa Trinidad y que representaba: Apu Inti.— Cuya significación determinaba al Jefe Sol. Churi Inti.— Hijo del Sol e Inti Huayque - Sol hermano. El Padre Cobo, no obstante de ello expresa una idea sana y no le da una interpretación muy interesante a las tres estatuas. A nuestro juicio, la representación de las tres estatuas tenía una significación muy grande y filosófica del resumen de la religión. Apu IníL— Estaba asociado con la deificación del señor que ha creado los astros, por lo tanto superior en categoría, sé conocían sus efectos, sus bondades, puesto que vivificaba el campo, creaba el día, fructificaba la semilla, en un principio se le llamó "iUca Tecc", después Wiracocha, pero faltaba una representación física expuesta por una expresión puramente plana, en la cual uno imagina al dios Wiracocha; si bien fue comprendida por los sacerdotes, en cambio era muy difícil de imaginar por el Runa-runa, o común de las gentes. Por esta razón fue necesario crear una asociación con la divinidad del dios Sol llamándose "Apu Inti". Churi Inti.— El Sol debía tener una representación física, asociada directamente con el astro Sol, puesto que lo vemos, sentimos sus beneficios y por lo tanto representa la vida actual, ya que éste fue creado por el Dios que gobierna y dirige todo principio del firmamento, de los astros, de la luz, en una palabra representaba la vida misma, más como un paso y un nexo entre un concepto de principio Apu y una

57 — existencia física Churi, Hijo creado o formado por el primero. Inti Huayque.— La asociación de la vida trae consigo la muerte, por lo tanto existe una posible relación del presente con el futuro, intimamente ligado, uno del otro, puesto que la vida significa un paso material, cuyo origen se encuentra en el que crea el universo Apu, si pasa por el estado físico como un ser viviente, existe una. vida posterior asociaoia con el Halcón que vuela muy alto, siendo siempre hermano del Rey, cuya significación podíamos compararla con la existencia del espíritu. Por esta razón las momias de los Incas fueron deificadas y se les llamaba "Huayque", diríamos un sentido muy parecido al "Ka" de los egipcios. Es decir que el espíritu fue conocido en un sentido cósmico con el nombre de Inti Huayque. Donde se deduce que ha existido una perfecta trilo^gía y lógicamente representada en las distintas manifestaciones de su religión, dando éste concepto a la concepción del numeral cuya base es tres, anotada al principio dé esta exposición (Fig. N? 6). Por estas razones expuestas Nitsche manifiesta con respecto al disco "Oval". Aún cuando adoraban al Wiracocha presentándose la confusión del Dios Creador, con el dios Sol, puesto que también se, le denominó Apu Inti. Por consiguiente el dios Wiracocha tenía una personalidad, llamado también Apu Inti, y más antes Illa Tecc, a esta representación se levantó en Huaccay Pata, en el lugar actualmente ocupado por la Catedral un gran templo conocido con el nombre de Quishuar Cancha. Podemos resumir que dentro del Culto material al Dios Sol encontrábase presente como base fundamental, el concepto abstracto del Dios Creador, Wiracocha, que fue representado por medio de diferentes ideas, surgiendo unas veces una cara, para la fácil comprensión del hombre de la calle "Runa-runa", otras simplemente por una superficie blanca plana, donde el criterio del Sacerdote imaginaría la forma del Dios Creador, el que ha permanecido como concepto clá-


— 59 — 58 — sico en las culturas antiguas, con un sentido cósmico principio y origen de todas las cosas; por esta razón también se llamó Pachacamacc. En el diagrama del indio Santa Cruz colaborado por el Padre Avila, se observan tres clases de caras, representadas en oro, y colocadas en diferentes lugares y tiempos o épocas; la primera ubicada cerca al círculo fue puesta por Manco Ccapac, cuando se fundó el Ccoricancha; la segunda de forma oval, fue colocada por el Inca Mayta Ccapac, cuya existencia pertenece al diagrama; la tercera fue de forma circular puesta por Huáscar, al comenzar su reinado. La última de las tres caras tiene una curiosa historia, cuando Huáscar fue a la guerra, contra su medio hermano Atahuallapa, dos años después de la muerte de Huayna Ccapac. El Padre Cabello de Balboa relata de la siguiente manera: Cuando Atoe, (Capitán general de Huáscar) tomó la imagen de oro, que se encontraba ubicada en el altar del Ccoricancha, pensando con ésta persuadir a Atahuallpa, por medio de su presencia, para que entregara éste al prisionero, más tarde cuando entraban los conquistadores al país, la imagen se perdió en las manos del rebelde Inca Manco II, quien se fue a refugiar a Vilcabamba. Diferentes manifestaciones, del año, relacionadas con el tiempo o las estaciones, se encontraban representadas por conjuntos de estrellas formando constelaciones, llamándose Orcorara, palabra aimara, que se encontraba asociada con la idea de alimentos. El Dr. Lehman Nitsche, cree que la ubicación de las tres estrellas en línea horizontal, representa a la constelación denominada "Las Tres Marías". A un costado del diagrama, se encuentra representada la asociación del conocimiento material de la tierra con el Arcoiris y Mama Pacha, cuya representación ideográfica muestra tres conos, dentro de un círculo lo que hace suponer la relación representada de la tierra en función del tiempo o época de cultivo en la "Placa de Echenique", en número de siete unidades, teniendo igual forma, a la representa-

ción de la figura del croquis que ejecutara el indio Santa Cruz (Fig. N<? 9). En la parte inferior aparece un conjunto de puntuaciones, del tipo circular en número de siete, relacionadas, según la inscripción con la vida, posiblemente tenían el sentido de la información total de la posible actuación del creyente. En el croquis señala el Padre Avila la representación de una estrella designada con el nombre de Ucchur cuisser, que en aimara significa enfermedad general; en un grupo seguido queda representado el Invierno por un número de nueve formas circulares. En la parte inferior al ovalo que representa el dios Wiracocha se colocan cuatro estrellas en forma opuesta, formando una cruz, esta disposición también noltamos en la placa llamada "Echenique" en una de ellas se encuentra la anotación de Coca marca, nos figuramos que de la posición ya sea de un solsticio o de un equinoxio; en el diagrama separado de la placa se puede apreciar perfectamente la relación y ubicación de cuatro zonas perfectamente determinadas por la puntuación respectiva. (Fig. N<? 5). Creemos, que la representación del agua, no de una determinada Laguna o gran Lago, sino más bien como un nexo de la vida, puesto que de ella salieron los primeros reyes del Imperio, por esta razón dentro de esta acepción se tiene a Mama Cocha. Indudablemente, la planta del maíz, debía tener gran importancia, no solamente como alimento, sino como la asociación de los diferentes arbustos y árboles, que significaban la vida y riqueza del Imperio, por esta razón queda determinado en el diagrama de Santa Cruz, el "Malqui". El rayo fue representado por una línea zigzagueante, junto a la tierra puesto que siempre vieron que las manifestaciones de tales formas tenían contacto con Pacha Mama. Es interesante anotar, que la representación del río, nace de la ideografía de Pacha Mama, teniendo un recorrido indeterminado, no creemos que pudo ser conocido el lugar a donde iban los ríos, pero si mucho de su cauce, por esta razón


— 60 — muestran indeterminación, no creemos que se trataba de la representación de un determinado río, sino fue un simbolismo general. Al centro se encuentran la representación de un hombre y una mujer, posiblemente, como individuos creado:?, por la divinidad del dios Wiracocha, y por lo tanto debían estar sujetos a la simbología de conjunto. En la parte inferior aparecen siete líneas de trayectoria horizontal y diecisiete de trayectoria vertical, formando una especie de cuadrícula que posiblemente significan, o tienen relación, con el trazado del cultivo del campo, dentro del tiempo apropiado, relacionado con Cuichi poccoy, Coca Marca, etc. (Algunos cronistas manifiestan relación con el infierno). En el santuario del Ccoricancha, presentaban a continuación del altar, colocados en línea las momias de los emperadores, ellas se encontraban sentadas sobre sillas de oro, según Garcilaso, o también en bancos hechos de madera, primorosamente adornados, labrados y pintados, según el Padre Bétanzos. Pero existe alguna duda al respecto de la colocación, en la parte inferior dícese que estaba ubicada la momia de Yahúar Huaccac, cuando Bétanzos habla referente a Pachacútec, manifiesta que estaban debidamente presentadas en línea, encontrándose el cuerpo de Pachacútec, debidamente embalsamado e íntegro y dice: "Hizo hacer muy muchos bultos y tantos cuantos señores habían sucedido desde Manco Ccapac, Hasta su padre Wiracocha Inca, los cuales se enconban debidamente presentados". Además eí santuario contenía más imágenes de caras, pero Huayna Ccapac, fue deificado en vida, siendo especialmente honrado, ocupando un lugar cerca de la imagen del

Soí. Ya hemos visto que además de estas representaciones, ya sean ideográficas, religiosas o simplemente de concepto, y de tendencia puramente cósmica y filosófica como la del dios Wiracocha, eí Padre Cobo describe las tres caras del Sol

61 — que en acápite especial describimos su posible interpretación. Por esta simple observación que en forma muy ligera exponemos, se puede apreciar la coexistencia y profunda relación entre la placa conocida con el nombre de "Echenique" y el diagrama presentado por el indio Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamayhua, pudiéndose insinuar que la indicada placa representa el Calendario Inca. o — Efectuando una recopilación de datos recibida al través de los Cronistas y comparada al calor de los trabajos de restauración del Ccoricancha, llegamos a establecer las siguientes relaciones. Tras el Santuario se ubicaba un claustro de forma rectangular, estando formado uno de los lados, por el muro Suroeste del templo donde se ubica en forma exacta la actual Iglesia del Convento de Santo Domingo, formando un lado del Monasterio del claustro actual. El resto del cuadrángulo del Ccoricancha estuvo formado por los muros de cinco espaciosas habitaciones, con techos piramidales, ejecutados en fina paja, cuatro de ellas pertenecían a relicarios, siendo la quinta una habitación especial. Los relicarios o capillas más cercanas al gran templo, ubicadas al Nor-Éste del Santuario estaban dedicadas a Mama Quilla, La Luna, que era venerada como esposa del Sol y madre de los Incas. La adaptación de las momias y la representación de Coya Mama, se encontraba en esta sala, la Coya Mama Quilla^ madre del Inca Huayna Ccapac, quien tenía el honor de la imagen de la Luna. Próxima al Santuario de la t u n a , estaba dedicada una capilla a Chasca, la estrella con cabellera larga, Venus, las PJeades y todas las estrellas, según Garcilaso, en compañía de la Luna, no del Sol. En el lado opuesto del claustro cuadrangular se ubicaban otros santuarios dedicados al culto de 111 apa —eí Trueno, el Relámpago — el Rayo y también el Arcoiris — Chuychi— Illapa.


— 62 — Pero no existe ninguna documentación que autorice a determinar el destino de los otros santuarios, cuyo número es de dos. En sus crónicas Squier, manifiesta, haber medido la planta de los cuatro santuarios, los que tenían cerca de cuarenta pies de largo por treinta de ancho, agregando que la parte posterior de los santuarios de la Luna y las Estrellas medían más o menos cuarenta de largo por veinte de ancho, y se ubicaban por pares frente a frente, en todo caso los demás santuarios o capillas se dedicaban al culto del ArcoirisIllapa, al rayo, etc., pues estos tenían una categoría inferior y secundaria con respecto al culto del dios Sol. Según el historiador Philip Ainsworth Means, en el lado opuesto al Santuario principal, conforme al plano de Squier, que confirma la suposición de las capillas, donde se ubica el Santuario se encontraba la habitación destinada al Huillachuma, principal sacerdote del Sol. Según el historiador Squier, no existían vestigios de restos arqueológicos, teniendo el claustro un muro largo, el que formaba el cuadrángulo. Según Means, la parte Sur, donde actualmente se ubica el Refectorio o Sala Profundis, la cocina y otras dependencias se encontraban planificadas varias dependencias destinadas al servicio del Templo del Ccoricancha, las mismas medían 105 pies de largo por 55 de ancho. Es decir que existían diferentes recintos construidos destinados a los numerosos servidores, así como recintos destinados al servicio de almacenamiento de alimentos, cerámica, cocinas y habitaciones para los sacerdotes. Según el Cronista Cieza de León, que probablemente conoció el Templo, éste no tenía más de 400 pasos de ancho por 1,200 pies de perímetro, datos que al parecer están acordes con los planos y medidas tomadas por Squier, en el Templo del Sol cuando estuvo alojado en el Convento de Santo Domingo. Del exterior al Templo no existía entrada, pero si se efectuaba por la plaza del Sol, Inti Pampa, en forma directa al Santuario Mayor. Al frente existía una habitación muy

— 63 — grande que tenía una extensión de 296 pies de 1 ^ 8 de ancho teniendo todo el conjunto un acabado de finísima a l l a S eria de piedra labrada, podiendo calificarla de pnmorosa. De este tipo existe el muro finamente ejecutado en pie dra y de trazado elíptico, que aun se conoce en la parte Cana

TZtderecho construido con sumo cuidado, sobre m i r a se mantenía en buenas condiciones empleando paia finalmente la parte alta de los muros estaba embale S S ¿ c Z planchas de oro delgado, sostenidas por^medio de clavijas de madera e incrustadas en los citados muros, cu tes, un!' e s Í e a el suelo ocupando el centro del. cuadran, guio donde existía una fuente de 7 pies de large por , de profundidad, toda construida en piedra, mostrando una lahra finísima esta fuente tenía una cobertura o tapa de oro que ZTVele tocó en el reparto al conquistador Mancio ttt

^¿TSSÍ del riachuelo Huatanay existían innumerabfe errazas con muchos vestigios de construcciones a L i r formando el jardín con flores y animales ejecutados 611

° r °El área total comprendía más de 300 pies de ancho por m á s de 600 de largo, teniendo el conjunto un emplazamiento m " J f i c o asegurándole una vista total sobre la ciudad sagrada. Cuando Fr*ncis¿o Pizarro hizo el reparto de solares entre de epopeya, el Templo del Sol e tocóle tntre sus sus compañeros compa d(mó n ese m i s m o ^ o e levantara un templo cristiano; 18 dominicos v T d s t e s a m e n t e de Santa Cruz de Méx co encabezai por „- el «i Padre PaHre Juan de Olias, formaron núcleo dos ^ ^en 1538 ^ p el adre T m C

- i San Martín que alcanzara más tarde gran celebridad p T h a b e r fundardon'en X551 la Universidad de San Marcos de Lima.


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— 64 — Fue natural y lógico que al haberse eregido el Templo y Convento de la Orden Dominicana, tenía que ser destruido el conjunto, dejando tan sólo aquellos fragmentos que se adaptasen al nuevo programa, netamente de carácter religioso; así tenernos la cristalización del período que podemos llamar de influencia españolizada; debemos recordar el terremoto que asoló el Cuzco en 1650' habiendo quedado en pie la Catedral, por ese entonces inconclusa, el Convento de Santa Clara y el claustro del Convento de San Francisco, del cual sólo se dañaron los ángulos. Los demás templos y casas debieron ser reconstruidos total o parcialmente, de donde podía deducirse que, toda la construcción Dominica es posterior a esta fecha. Posiblemente dicha Orden, contaba con muy pocos recursos, sólo así se explica que, en diversos sectores de los muros de la Iglesia se ha encontrado, muros cuya base fue ejecutada en adobe, para recibir ladrillos sobre los que se asentaban sillares perfectamente labrados de piedra. La capilla abierta que daba hacia el puente, vale decir a los terrenos adyacentes al río Hutanay, si bien las bases y columnas eran de piedra perfectamente talladas, el conjunto descansaba sobre hiladas de adobe de mala calidad. La Torre de basamento cúbico que, domina el conjunto muestra claramente una distinta factura y por lo tanto diferente época entre el cuerpo del Templo y su campanario. (Fig. Ñ<? 10). Dice el Arq. Buschiazzo: "aquel está construido con tendencia al opus certum, de labra rudimentaria, en tanto que los sillares de éste revelan otra clase de técnica totalmente distinta, más acabada y cuidada, más nueva; las pilastras de las columnas de las portadas son de tipo clasista, las de la torre muestran en su violenta expresión el influjo del barroco mestizo del Siglo XVIII, con motivos de la flora cuzqueña". Este monumento por cuyas celdas pasaron, entre otros el Padre Ojeda, que escribió la V. Cristiada; en su Sala Capitular, se firmó la creación del Capítulo de la Escuela de San

Fernando, vale decir de la Escuela de Medicina, en el secundo claustro en época de la efervecencia en que germinaba la llama de la independencia, se preparaban los fusiles y la pólvora; fueron sus campanas las que anunciaron la victoria de la Batalla de Ayacucho; de sus claustros salieron generaciones de sacerdotes llevando la Fe; Santo Domingo significa la fusión material Hispano-aborígen, que encierra en síntesis del sillar labrado de origen inca soportando la bóveda de trazado hispano. o Podemos decir que, el sismo de 1950, por el tiempo de su estructura, por la amalgama de materiales usados, fue el monumento que más daño había sufrido; sus claustros caídos, su torre derribada, su Iglesia fracturada, sus bóvedas destruidas. Sería justo decir que, una vez más este monumento había desaparecido: Es ahí donde surgen diferentes ponencias... ? No debía restaurarse... Quizás podía ser limpiado de todo el significado que podía darle la estructura colonial, para así conseguir lo que fue el Ccoricancha; moni mentó del cual no se tiene aún idea cabal de lo que fue. Para muchos era fácil conseguir una construcción de piedra imitando el Templo del Sol. Después de numerosos estudios y consultas del Departamento de Monumentos históricos de la Corporación de Reconstrucción y Fomento del Cuzco; se pensó que la restauración de este monumento debía contemplar dos aspectos perfectamente determinados, los cuales son: a) Restauración con los propios elementos de todo el sector de mayor valor en su aspecto colonial, hasta donde prevalecía la evidencia. Dicho trabajo debe contemplar en ciertos aspectos el empleo del material típico. En este proceso se descarta todos los aditamentos colocados en la época de la República y las transformaciones que, por razones diversas ejecutaron los moradores. Si en el Cuzco, todavía nos encontramos en el período pre-industrial, creemos que debe utilizarse la brillante artesanía con que contamos; en poco tiempo más, por la

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— 66 — forma de trabajo, y el empleo de la máquina, necesariamente este factor de trabajo será muy escaso y de gran valor económico. Situación que se hace impracticable, para el trabajo de restauración en otros centros de mayor grado de desarrollo. b) El aspecto arqueológico: Si bien este factor es de mayor importancia para nosotros, también debemos confesar que, la destrucción efectuada por los conquistadores primero, después por los buscadores de tesoros y por último, por las diferentes transformaciones llevadas a cabo en distintas épocas, torna el camino a recorrer sumamente difícil y laborioso. Creemos que, al tratar de poner, al descubierto, todos los fragmentos de carácter inca; al verificarse la restauración de algunos sectores por el proceso llamado Anastislosis, es decir, colocando los elementos auténticos encontrados en el lugar, utilizando los mismos procedimientos, se puede llegar a tener una vaga idea de lo que fue el Templo del Sol. Nuestra labor se encuentra conjuncionada con las directivas y brillante colaboración del arqueólogo Dr. Luis A. Pardo, e Ing. Banuel Briceño Vásquez. Actualmente, venimos preparando el plano de los sectores y fragmentos de construcción inca, para lograr a tener el conjunto de lo que fue el templo mayor de la Cultura Inca. En los centros de Antropología de México, Estados Unidos y Guatemala, se ha podido comprobar que nuestros modestísimos métodos de restauración no estaban equivocados; por el contrario, tal vez por casualidad seguían y daban el mismo tratamiento. Lamentamos no poder disponer de unos minutos más para poder dar una idea aproximada de un trabajo que juzgamos interesante y lleno de emoción, que constituye un timbre de orgullo en nuestro glorioso pasado. Por esta razón, queremos traer a nuestra memoria la expresión de este momento con la Cabala del cero, para J

nuestro monumento: "Es lo eterno en potencia, frente a la vida; da lugar a todos los valores, tiene su comienzo en el mismo punto que concluye, es un anterior y posterior, de IGó hechos, se identifica con el círculo del Zodíaco, infinitamente grande y con el aura de los cuerpos, en lo infinitamente pequeño, es lo anterior a la emoción y al deseo divino manantial en cuanto existe y sin embargo, sin existencia conocida".

CCORICANCHA

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Nos dice en el siglo XVI el Inca Gaxcilaso. "Fue la misma imperial ciudad del Cuzco, que la adoraban los indios como sagrada, por haberla fundado el primer Inca Manco Ccapac. . . . y porque era casa y corte de los incas sus dioses;... si dos indios de igual condición se topaban en los caminos, el uno que fuese del Cuzco y el otro que viniese a él; el que iba era respetado y acatado del que venía, como superior del inferior, sólo por haber estado e ir de la ciudad cuanto más si era vecino deila y mucho más si era natural". Del gran templo del Sol, el Ccoricancha o recinto dorado, convertido desde los días de la conquista en monasterio de Santo Domingo, sólo se conservan algunos muros y las descripciones de los cronistas. A ellas hay que atenerse para conocer sus diversos departamentos. La más circunstanciada es la del ya citado Inca Garcilaso. "El aposento del Sol era lo que es la iglesia del divino Santo Domingo", escribe a fines del siglo, "Es labrada de cantería llana muy prima y pulida". El altar mayor estaba al Oriente? "La techumbre era de madera muy alta, porque tiene mucha corriente; la cobija fue de paja, porque no alcanzaron a hacer teja. Todas las cuatro paredes del templo estaban cubiertas de arriba abajo de planchas y tablones de oro.


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68 En el testero que llamamos altar mayor tenían puesta la figura del Sol, hecha en una plancha de oro, el doble más gruesa que las otras planchas que cubrían las paredes. A un lado y otro de la imagen del Sol, estaban los cuerpos de los reyes muertos, puestos por su antigüedad como hijos de ese Sol, embalsamados que no se sabe como, parecían estar vivos; estaban asentados en sus sillas de oro, puestas sobre tablones de oro en que solían asentarse. Pasado el templo había un claustro de cuatro lienzos; el uno de ellos era el lienzo del templo. Por todo lo alto del claustro había una azanefa de un tablón de oro de más de una vara de ancho, que servía de corona al claustro. Alrededor del claustro había cinco cuadros o aposentos grandes cuadrados, cada uno por sí no trabados con otros, cubiertos en forma de pirámides, de los cuales se hacían los tres lienzos del claustro. Una cuadra de aquellas estaba dedicada para aposento de la Luna, mujer del Sol; toda ella y sus puertas estaban aforradas con tablones de plata, porque por el color blanco viesen era aposento de la Luna; teniendo puesta su imagen y retrato como el Sol, hecho y pintado con rostro de mujer en un tablón de plata... A una mano y a otra de la figura de la Luna estaban los cuerpos de las reinas difuntas, puestas por orden de antigüedad. Otros aposentos estaban dedicados a la estrella Venus a la que llamaban Chasca, que quiere decir de cabellos largos y crespos y cuyo santuario, como el de ésta, se encontraba cubierto de plata, a Illapa encarnación del relámpago, el trueno y el rayo y el arco iris".

TRABAJOS DE RESTAURACIÓN DEL CCORICANCHA CONVENTO DE SANTO DOMINGO

SÍNTESIS DEL PLAN DE TRABAJO. Las primeras obras que se ejecutaron, en el monumento colonial, inmediatamente después del sismo de 1950, fueron todas destinadas a la defensa; los primeros puntales colocado^ para evitar el desplome de muchos sectores fueron dispuestos por los mismos religiosos encabezados y dirigidos por el Padre Aymón de La Cruz; en días posteriores el Ministerio de Fomento dispuso la creación de una sección destinada con este fin, juntamente que las obras de defensa de los demás monumentos afectados, bajo la dirección del íng. Arq. Oscar L. de Guevara A. En 1951, el Gobierno Peruano solicitó la colaboración de la UNESCO, habiéndose nombrado una comisión destinada a estudiar los varios problemas planteados y formular rerecomendaciones concretas para una acción posterior. La misión estaba integrada por los siguientes expertos- el Profesor George Kubler, Jefe del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Yale, Jefe de la Misión, Sr Luis Mac Gregor Ceballos, Arquitecto Restaurador de la Ciudad de México, Sr. Osear Ladrón de Guevara A., Arquitecto Restaurador y Arq. de la Ciudad del Cuzco, en representación del Ministerio de Fomento y Obras Públicas.


70 Una de las obras principales estudiadas, fue el recinto del antiguo Ccoricancha, Convento de Santo Domingo, donde se practicaron dos pozos estratigráficos; uno en el ábside del templo, habiéndose descubierto una gran hornacina en el paramento interior del muro denominado Tambor Solar. (Fig. W 11 y 12). Asimismo, al retirar el estuco del paramento interior del ábside,' se comprobó la existencia de grandes sillares de fina labra, mostrando dos de ellos perforaciones en una de las aristas, sillares que fueron retirados de sus emplazamientos originales para ser colocados como elementos de relleno en el proceso de la construcción del Templo. (Fig. 13 y 14). En el interior de la Iglesia se determinó la existencia de tres criptas, dos de ellas con sus accesos indicados por grandes lápidas ricamente exornadas y pertenecientes a la familia Gallinato (1633). (Fig. 15 y Plano N<? 1). En las diferentes visitas que efectuó el Dr. Luis E. Valcárcel, acompañado del Arq. Osear L. de Guevara A., se procedió a formular un plan de estudios concordante con la importancia del monumento. Este debía darle mayor trascendencia al conjunto de restos incaicos, eliminando todos los agregados efectuados durante la época republicana y procurando que los fragmentos de conjuntos de construcciones incas debían tener fácil acceso, independizándolos y, además estén a la vista y alcance del estudioso, armonizando con los conjuntos coloniales. o En 1952, ya fue posible establecer un verdadero programa y plan de trabajo, el mismo que fue consultado con el Dr. Luis A. Pardo, Arqueólogo del Patronato. En visitas posteriores que hizo a esta Ciudad el Dr. Luis E. Valcárcel pudo constatar dicho planteamiento. o El plan en síntesis, establecía tres grupos perfectamente determinados y denominados con el nombre de Complejo "A", sector que se ubica al oriente del Convento, abarca todo el claustro de éste, teniendo como límite la calle denominada Ahuacpinta, abarcando hasta el centro del patio, o

71 primer claustro, extendiéndose desde la fachada hasta la zona donde se levanta actualmente el colegio de las religiosas de Santa Rosa. (Ver Plano General N<? 1). Complejo "B", este recinto se encuentra formado por la proyección horizontal de la galería poniente, incluye todos ios recintos de esta zona teniendo como límite la actual Sacristía; por el Norte el muro de fachada de la Nave de Crucería y por el Sur, el segundo claustro. Complejo "C", este recinto se encuentra determinado por el Presbiterio y toda la zona comprendida entre "¡a Sacristía, el Tambor Solar y los terrenos que actualmente forman la casa de Misiones del Convento, teniendo como límite poniente la Avenida Sol. o Nuestro plan consistía en efectuar estudios sistemáticos en el complejo "A", retirando todas las construcciones ejecutadas en la época de la colonia, clasificando todos los elementos líticos, agrupándolos según sus características, es decir, teniendo en cuenta el grado de inclinación de su paramento visible, la altura, el grado de labra de sus caras, el ancho y la forma de unión en sus aristas laterales, la tectura aparente, su densidad, composición granulométrica, procedencia de origen (cantera) y por último su dimensión (Anatomía de la piedra o sillar). Clasificados los elementos, bien se podría determinar su ubicación por el sistema de anastislosis. En este sector las construcciones coloniales del Convento, habían sufrido grandes deterioros ocasionados por el sismo de 1950, por consiguiente fue tarea progresiva y metódica ir desarmando y clasificando todos los elementos valiosos, así como verificar diferentes pozos y trincheras destinados a conocer datos que permanecían ocultos por la adición de las construcciones coloniales. Para organizar en mejor forma el trabajo, se estableció el plano de proyección horizontal, signado con el número II, para ir anotando en él, todos los elementos y restos de origen inca encontrados, para así tener una idea panorámica de conjunto.


— 72 Durante los años de 1953, 54, 55; esta obra permaneció totalmente paralizada, por falta de fondos y en parte suscitada por la polémica entre los de tendencia peruanista, es decir, que debían retirarse todos los elementos de origen colonial, y el otro grupo que sostenía la posibilidad de encontrar un camino racional, dando importancia a los restos del Ccoricancha, valorándolos en todo su prestigio, dando al mismo tiempo, importancia al aspecto arquitectónico colonial, (amalgama histórica). En 1956, se procedió a restaurar la hermosísima torre, juntamente que parte del Coro y otras dependencias, siendo concluido el campanario a mediados de 1957. (Fig. 16, y 17). Por consiguiente, en los trabajos de restauración del monumento dominico, fue necesario tomar en cuenta su doble aspecto, es decir, la restauración del monumento colonial, tratando de mantener sus elementos más puros, el estudio y la restauración arqueológica, concordante con los elementos disponibles que se tenían. En el plano arqueológico, se consultó en repetidas oportunidades, diferentes aspectos con el Dr. Luis E. Valcárcel, eminente arqueólogo, quien en ocasiones posteriores visitó los trabajos, muchos de ellos en proceso de estudio. Tratándose de un problema netamente arqueológico, en diferentes oportunidades, se expuso los diversos aspectos del tema al Dr. Luis A. Pardo, Arqueólogo de reconocido prestigio' e integrante del Patronato Departamental de Arqueología, lo mismo que al Ing. Manuel Briceño Vásquez y al Visitador de la zona Sur, Arqueólogo Dr. Manuel Chávez Bailón. En otras oportunidades cuando visitaron la obra, se consultó y analizó diferentes aspectos con los siguientes profesionales: Dr. Erik Reed, Arqueólogo de nacionalidad americana, Hans Horkheimer, alemán, Dr. Rex Gonzáles, Arqueólogo de nacionalidad uruguaya, etc., etc. Cuando efectuamos un estudio de los monumentos mesoamericanos, becados por la UNESCO, nuestro plan fue ex-

— 73 — puesto en carácter de consulta en el Instituto de Antropología y Arqueología de Santa Fe, Estado de Nuevo México en Estados Unidos de Norte América, habiendo sido aprobado. El arqueólogo Daniel Hammerl Dupuy, visitó, estudiando la obra que se venía trabajando, habiendo aprobado el planteamiento en todos sus aspectos. En cuanto al trabajo que se venía ejecutando en la parte colonial y su tratamiento de la parte arqueológica, fue motivo de felicitación del Arq. Gibson Andrew Danes, catedrático de la Universidad de Yale de la Facultad de Arte y Arquitectura. o Los trabajos efectuados en el complejo A. actualmente se encuentran casi concluidos en sus fases fundamentales; las dos habitaciones separadas por un recinto abierto (capillas y patio ceremonial), los canales de drenage, el pavimento original inca ejecutado en piedra clavo del tipo calcáreo de dimensiones reducidas, los remates del pavimento, los dinteles recuperados de los vanos, las hornacinas, los paños restituidos son factibles de poderse apreciar en toda su magnitud. (Figs. Nos. 18, 19 y 20). Es digno de hacer notar que, en el frente del muro que da al patio, actualmente convertido en galería oriente, en su parte superior, existen canales en bajo relieve dando la impresión de formar una casetonada con aparente distribución significativa, puesto que en principio se marcan casetones del tipo cuadrado con intervalos de secciones rectangulares muy pronunciados e independientes de todo concepto constructivo o funcional; por consiguiente, podíamos insinuar como un tema abstracto, el que puede significar tiempo o época que relaciona con las estaciones o festividad litúrgica (Fig. 21 y Plano III). Cuando efectuamos trincheras de reconocimiento, para verificar la cimentación de la parte colonial y al mismo tiempo para conseguir datos y estudios del subsuelo relacionados con el aspecto arqueológico, tuvimos la gratísima sorpresa de poner al descubierto fragmentos de muros de origen inca a una profundidad de 1.00 m. los que afectan la for-


75 —' — 74 — ma en proyección de una L, con una extensión de 8.00 mts. y la parte que forma ángulo de 2.50 y un ancho de 0.90 mts. (Fig. N<? 22). Existen dos hiladas (anotación del cuaderno de diario de 9 de julio de 1957). Cuando se practicó un pozo de reconocimiento se constató la existencia de un pavimento de piedra muy menuda, cuyas piezas afectaban la forma de un clavo; al comienzo nos dio la impresión de ser un pavimento de origen colonial. En 1960 se efectuaron cuidadosas excavaciones, habiéndose comprobado que dicho pavimento alcanzaba una extensión considerable, en algunos casos hasta el jardín actual del primer claustro, descubrimiento que fue consultado con el Dr. Chávez Bailón, quien confirmó,-lo mismo que el Dr. Luis A. Pardo de que se trataba del hallazgo de un pavimento de origen inca, cuya trascendencia tenía proyecciones insospechadas. (Figs. Nos. 18, 19 y 20). En los trabajos efectuados en la Sala de Recepciones, cuya entrada queda subrayada por la puerta Mudejar, se pudo constatar, que existían fragmentos de muros enterrados, lo que establecía la existencia de una sala gemela a la que se ubica en el sector Sur de esta zona, separada por un patio, a nuestro juicio del tipo ceremonial. (Plano N? II). o De las observaciones efectuadas en los trabajos de restauración en los centros arqueológicos de Yucatán, Huajaca, Veracruz, Teotihuacán, Guatemala, Tical, Montealban, Mitla, Santa Fe, Nuevo México en Estados Unidos, etc., etc., debe existir una indicación precisa que sin llegar a producir una gran diferencia que pueda identificar la parte original de la restaurada. Al haberse efectuado restauraciones con elementos originales, por el procedimiento anastilosis, debíamos establecer una línea franca que indicase la separación; fue entonces que, ideamos perforaciones en bajo relieve de sección rectangular, de dimensiones más pequeñas, ubicadas- junto a las aristas de unión para así poder establecer la separación entre las etapas y obras de restauración, procedimiento ampliamente aprobado por el Arqueólogo Rex Gonzáles y el Et-

riólogo y Arqueólogo Luis E. Valcárcel, lo mismo que por el Dr. Luis A. Pardo, Arqueólogo de reconocido prestigio. (Plano N<? 2). El pavimento de origen inca, remata junto a los paramentos exteriores con una guarda o acera de piedra pulida plana, colocada a manera de lajas o losas siguiendo una proyección horizontal muy regular. Este procedimiento fue utilizado también en las construcciones de la ciudadela de Machupicchu. (Figs. Nos. 18, 19 y 20). En los ángulos superiores de los muros que forman el patio, existe un ángulo diedro, practicado por el despiezo de 1.1 albañilería pétrea dando lugar al alojamiento de una pieB con cuatro perforaciones en la arista visible y con evidente función litúrgica. (Figs. Nos. 23 y 24). Complejo "B". Al haberse acumulado grandes sillares de forma paro lelepípeda, fue tarea bastante fácil restaurar con ellos el antiguo muro que había sido desarmado para conseguir mayor dimensión en la Sala Capitular, puesto que se encontró |i:;rte de las hiladas inferiores ubicadas bajo el pavimento actual. Con esta restauración se consiguió conocer la dimenllón de una de las dos capillas mayores destinadas al culto reUgioso Inca, asimismo se estableció el pasaje o callejón (Kquicllo) principal, cuyo acceso se encontraba perfectamente determinado por una gran portada de doble jamba. (Figs. 25, 26, 27 y Plano N<? 1). Cuando efectuamos el reelevamiento de este sector, se pudo comprobar y establecer hipotéticamente que este recinlo estaba planificado por dos grandes salas separadas por un pasillo monumental (Plano N<? II). Cada sala debía tener dos vanos ubicándose al centro una hornacina del tipo ceremonial, con doble tratamiento, es decir, debía tener igual función interior. (Plano N<? II). Según Garcilaso, debía existir cuatro tronos destinados al culto.


— 77 — 16 — La dimensión de los mismos y su forma nunca se había tratado siquiera de esbozar puesto que no se tenían datos suficientes para poder efectuar una posible restauración hipotética. Como planificación inca en general toma ejes y distribuye elementos arquitectónicos de igual magnitud y casi siempre dicho eje es de simetría y en algunos casos de composición. (Plano N«? V). Por esta razón, cada habitación o capilla debía tener dos vanos exactamente iguales; el que se ubica hacia el Sur, había sido cortado juntamente que el paño o parte de la hornacina ceremonial, si fuese, esto cierto debía existir las huellas respectivas sobre la hilada que sirve de umbral de la portada de acceso a la Sala Capitular. Además se encontró en el muro del ábside una pieza cuyas dimensiones eran iguales a las del vano existente de la Sala Capitular, es decir, un sillar de piedra labrada cuyas dimensiones son: largo 1.22, ancho 1.02 y alto 0.55 m. Si tomábamos el eje de la habitación al centro de la hornacina ceremonial, la base de la jamba, debía estar formada por un sillar de las dimensiones anotadas y éste ser igual al que formaba la base- del vano existente y conocido en su sector opuesto; sobre esta base debía descansar un sillar con una longitud de 1.48, una altura de 0.51 y un ancho de 0.53 m., con una arista rebajada por medio de un püento y tres perforaciones en el ángulo, paramento lateral; si encontramos dichos elementos nos conduciría al conocimiento en forma, dimensiones y profundidad de la hornacina ceremonial. (Ver plano de detalle. Plano V; Fig. 28: A - B - C- D - F). El control se encontraría dado por la inclinación de la jamba del vano que se restituía, además este vano debía ser de igual dimensión al existente en el eje Norte (Plano N? V). Con esta idea habíamos juntado en el lapso de 10 años diferentes sillares, con perforaciones, cuyo número alcanza a 5 unidades perfectamente determinadas. En 1960 al ser retirada la escalera construida por la Orden Dominica, en el án-

«nln Nornoniente del claustro, en la parte del relleno del £ 2 S L - t r o piezas ^ ^ ^ f ^ Z perforaciones, canales, dos secciones rectangulares y de las siguientes medidas: 0.98 m. Longuitud 0.30 m. Ancho 0.40 m. Altura Sección rectangular céntrica de 0.30 x 0.17 m. Este elemento se encontró fracturado. (Figs. 14, 14-A, 14-B, 14 C, 14-D, 14-E). La proyección vertical nos dio la forma ligeramente trapezoidal. A principios del año en curso —enero 1963— se procedió a retirar el arco de entrada, el vano y demás elementos colocados en la época colonial para dar ingreso a la Sala Capitular; tuvimos la gratísima sorpresa, al presentar los elementos reunidos, cazaban en forma perfecta, dándonos la ubicación y forma de la hornacina ceremonial. El elemento central descrito más arriba, también pudimos comprobar que pertenecía al conjunto, el mismo que fue fracturado en parte al haberse retirado de su lugar de origen. (Fig. N^ 34). Los dinteles tanto del vano, como de la hornacina ceremonial, habían sido fracturados para dar campo al arco de trazado colonial en la planificación del convento. (Figs.. Nos. 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35 y 36). La Sala Capitular Dominica en un principio tuvo cielo razo artesonado, es decir sobre los muros Uticos se colocaron adobes, estos recibían un entramado de viguería; los paramentos interiores fueron empastados y pintados con diferentes colores dando el aspecto de una policromía propia de la época,

f A comienzos de 1800, por orden del Prior del Convento, se construyeron arcos, fajonesy bóvedas de aristas de diferentes luces en material de piedra, los primeros y los segundos en ladrillo pastelero, todo el conjunto simplemente adosado. (Fig. N<? 37).


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Por efecto de la torción y empujes que produjo el sismo de 1950, la composición de fuerzas incidía justamente en los ángulos diedros. (Fig. 38. Ver apéndice). En la actualidad se ha procedido- a retirar dichos elementos. En la parte superior del muro, de los dos recintos se acusan en bajo relieve casetones dispuestos en forma orgánica; el fragmento central presenta protuberancias circulares, más bien una puntuación perfectamente determinada. (Plano N<? V, Figs. 39 y 40). Suponemos que tales motivos no son constructivos, sino ideográficos, o que tengan alguna relación con el tiempo y las festividades destinadas al culto del Sol, puesto que su orientación y calidad de las hornacinas ceremoniales, exornadas con casetones, perforaciones, canales y demás elementos todos se encuentran frente a la salida del sol (Ver plano de relieve N<? V). Las secciones rectangulares tienen su mayor acentuación en los bordes del encuentro de las jambas y dintel de Ja hornacina. Se han encontrado cuatro fragmentos pertenecientes a la otra hornacina ceremonial de la habitación gemela formando el relleno de la escalera colonial, que fue retirada en 1960. Por esta razón nos atrevemos a insinuar, la existencia de otro elemento de esta naturaleza (hornacina ceremonial) (Plano V. Figs. 33, 34, 35 y 36). En los trabajos adyacentes a las dos salas descritas se efectuaron los siguientes hallazgos: El 22 de octubre de 1960, un canal construido en piedra de sección rectangular, zolado de material labrado y tapa de lozas especialmente preparadas con este fin. (Fig. 41). En 1960, mes de diciembre, se descubrió el encuentro de dos canales construidos en piedra, de sección rectangular, gradiente uniforme, ejes de intersección a 37*?, todos ellos con tapas. Estos descubrimientos se encuentran anotados en el plano N<? II. Fig. 42.

• - 79 — En 1961, se descubrió dos canales adicionales cuyo encuentro se verifica por medio de una caja, en razón de estar diferentes niveles. (Fig. 43). En la parte posterior de lo que es la Sala Profundis, junto a los cimientos, lado poniente, a una cota negativa de 1.20 m. de profundidad, al haberse ejecutado una trinchera, con el objeto de calzar el muro colonial, se puso en descubierto la existencia de un muro de origen inca, el mismo que fue anotado en el plano N? II. Todos estos canales, recién descubiertos presentan una sección rectangular; los lados del canal han sido ejecutados con piedras perfectamente labradas, las uniones tanto del solado como de los elementos laterales es motivo de un tratamiento muy especial, es decir son casi perfectas. La gradiente es constante, la unión de los canales se efectúa por medio de un ángulo cuya medida cae dentro de la hidráulica moderna. El canal asimismo ha sido recubierto por losas pequeñas de piedra de forma rectangular y en algunos casos perfectamente labrada; estos canales se encontraban destinados servicio de la evacuación de las aguas pluviales. Podemos asegurar que, el tipo de los canales incas en Bate aspecto han superado a los canales encontrados en la ciudadela de Teotihuacan (México) por ser más perfectos. Junto al ángulo Sur poniente del primer claustro, al < l'octuarse una trinchera de reconocimiento en el mes de octubre de 1S58, se determinó la existencia de un fragmento de muro inca, dos hiladas a una cota de 0.80 m. con dirección paralela al muro de la Sala Profundis, junto al paramento exterior. Para su estudio y posible comprobación se ha dejado un acceso practicable. En el antiguo recinto donde se alojaban las escaleras ([Lie conducían a la planta alta, al retirar los muros adosados, i ni de apreciarse la existencia de un vano de iguales dimensiones, al opuesto en la habitación o recinto que formaba la Sala Capitular.

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80 La dimensión de este recinto o capilla fue materializada en las trincheras efectuadas en 1959, en la Iglesia actual. Este descubrimiento nos dio la comprobación de la existencia de dos recintos iguales, los que debían tener la misma planificación, y por lo tanto debían presentar una hornacina ceremonial al medio del paño central; los fragmentos pertenecientes a la segunda hornacina se han encontrado alcanzando el número de piezas a cinco, cuatro de ellas con perforaciones. No solamente en su aspecto arquitectónico estos dos recintos fueron iguales, sino también en lo tocante al simbolismo, pues ambas habitaciones a igual altura del paramento interior llevan una franja de color obscuro (gris negruzco), la misma que en la actualidad subsiste. En la parte superior del muro que da al oriente existen grabados en bajo relieve que afectan la forma rectangular intercalados por fajas de menor dimensión, al final de los casetones se presentan puntuaciones en alto relieve en número de 38 y en la parte central estos altos relieves tienen la forma cilindrica perfecta, en número de 34. Del fragmento existente se ha podido contar 91 casetones; suponemos que estos casetones hayan sido distribuídos en forma simétrica teniendo como eje central el plano vertical que pasa por la hornacina ceremonial. (Plano N<? V). Complejo "C". En 1959 cuando se practicaron excavaciones con el objeto de conocer el subsuelo de la parte posterior del muro conocido con el nombre de Tambor Solar y que se ubica junto al ábside de la Iglesia, se constató que, este lugar había sido removido en épocas anteriores, pues muchos sillares de la parte alta de dicho muro sirvieron como relleno incluyéndose dos ménsulas de sección cuadrada. Todos estos elementos encontrados fueron clasificados y analizados, nos llamó la atención en forma inquietante al-

— 81 gimas piezas de grandes dimensiones con su paramento visible curvo, los mismos que presentaban una inclinación perfectamente determinada. En 1960 se tomaron plantillas de estos elementos, en material de cartón, las que fueron presentadas en diferentes lugares; con gran sorpresa, dichas plantillas calzaban perfectamente en la última hilera del muro conocido con el nombre de Tambor Solar, paramento interior sobre el que se alzaba el Tambor Solar conteniendo una gran hornacina ceremonial, operación que nos dio la forma del sector Norte de dicho muro, en su trazado y forma. Por su ubicación le correspondía a una especie de atalaya dominante sobre toda la ciudad inca. (Fig. 44). Si proyectábamos dicha curva en el piso, nivel posterior del ábside y aplicábamos la inclinación del paramento conocido, bien podíamos restituir la parte faltante del muro en cuestión de estudio. Dicho muro se restauró en el mes de noviembre de 1960. Las piezas colocadas han sido identificadas por medio de pequeñas perforaciones de forma rectangular, ubicadas en las aristas junto a los planos de unión. En el sector Sur-poniente de la actual Sacristía, se practicó un pozo de reconocimiento, con el objeto de estudiar el subsuelo cercano a la cimentación colonial del edificio; dicho pozo tuvo las siguientes dimensiones: Ancho Largo

3.10 m. 3.10 m.

Hasta los 0.50 cm. de profundidad, se extrajo material de escombros, todos pertenecientes a la época republicana, a una cota negativa de 1.00 mts. se encontró arcilla con trazas de carbón y algunos elementos pétreos, cuya coloración variaba del gris al glauco, por estas observaciones se pudQ' comprobar, que esta zona había sido trabajada en época colonial, al mismo tiempo se constató la existencia de gran cantidad de fragmentos de tejas, del tipo español. (Plano II).


— 83 — 82 Junto al sector de la Sacristía, lado poniente, existían diferentes construcciones, en adobe y otras en piedra y barro, de muy mala calidad, ejecutadas en diferentes períodos, tanto coloniales como repub-icanos, sin ningún valor, por esta razón se procedió a liberar, con cuya operación se consiguió poner al descubierto un hermosísimo muro Inca el mismo que es continuación del Tambor Solar. Al efectuar los. trabajos de consolidación y obras de defensa, del ábside de la Iglesia, se tomaron como norma, las recomendaciones de la MISIÓN UNESCO, que trabajó en 1951; quien practicó el primer pozo estratigráfico, en dicho sector. El muro de factura Inca, conocido con el nombre de Tambor Solar, debía quedar liberado, en su parte interior, desalojando el cúmulo de elementos de relleno, de diferente tipo y clase, sobre el que descansaba, el altar posterior o Capilla abierta, cuya proyección se encontraba, distante del muro "lítico", como puede apreciarse en el Plano N? II. Operación con la que se eliminaba, los empujes trasmitidos, primero por el relleno y después por la resultante de las fuerzas que trasmitían las columnas salomónicas de los arcos, que fueron parte integrante de la "Capilla abierta". El trazado del muro Inca, tiene la proyección horizontal formada por la composición de dos curvas, una se aproxima a un arco de círculo, y la otra corresponde al trazado de la asíntota de la parábola, sin ser ésta. Si el muro que forma el ábside de la Iglesia, es perpendicular al eje, de la misma, se proyectará por medio de un plano, infinitamente próximo al plomo, y perpendicular al horizontal, por lo tanto será una recta; como vemos el muro Inca, constituye una superficie, no desarrollable en su paramento exterior, cuya proyección en ningún caso puede ser una recta, sino una curva, la cual no puede ser coincidente con la recta; por lo tanto el muro "colonial" vale decir el ábside de la Iglesia, no podía apoyarse sobre el muro Inca (Ver Planos de Squier, John H. Rowe, Diego Ángulo Iñiguez, 1*? Tomo, pág. 670. Plano de Mario Buschiazzo). Todos los elementos Uticos extraídos y que habían sido colocados como

f«lleno, fueron clasificados, para una ulterior distribución, concordante con su anatomía. En el ángulo Sur-poniente, lindante con, la antigua Sai lía, zona donde se produjo un gran asentamiento, fractupando los arcos, bóvedas, muros y machones; para conocer DS posibles, causas, fue necesario desarmar todos los elementos que a manera de estribos, se habían adosado en diferentes épocas. El hecho de haberse producido un asentamiento, acusando un descenso de más de 0.50 cm. demostraba descomposición del subsuelo o en su defecto deslizamiento de las capas Inferiores, hacia el antiguo cause del río Huatanay. Para determinar el posible origen, de esta anomalía, se estableció un lugar o punto de cota fija, controlándose, desde dicho punto, por medio de un taquímetro, los posibles descensos; para cuyo efecto se inyectó agua. Después de seis horas de inyección, se estableció que la posición original no había variado; esto significaba que la cimentación descansaba sobre roca o en su defecto sobre una capa formada por un fuerte contenido de piedra, puesto que la saturación no producía ningún efecto de lubricación. La segunda posibilidad insinuaba, que la cimentación colonial había encontrado, en su trayectoria vertical, de asentamiento, alguna construcción de carácter pétreo, en cuyo caso, podía suponerse algún muro de factura Inca, pudiendo ser éste un andén, o un muro. Cuando se practicó el pozo de reconocimiento, se pudo establecer, la última teoría, es decir que la cimentación de la Sacristía descansaba sobre un fragmento de un muro "Inca", descubrimiento que nos llenó de satisfacción. (Fig. 45. Plano N<? II). El material extraído de esta zona, en su parte superior, en una profundidad variable, de 0.30 a 0.6O, consistía en relleno de fragmentos de tejas coloniales, a los dos metros de profundidad se encontró sillares sueltos, de forma casi cúbica, dimensiones reducidas, de coloración rojiza, de tectura similar a las piezas que forman el andén, ubicado en el frente del Tambor Solar.


I — 84 — A los tres metros de profundidad se encontró, una hilada de sillares perfectamente colocados, formando el resto de un andén original Inca, sobre el que descanzaban los elementos pétreos que forman el ángulo Sur-poniente de la Sacristía; de donde se dedujo, que la cimentación original de la Sacristía, se había construido, 0.60 cm. más alta que el muro pre-hispánico; por efecto de las filtraciones, la humedad capilar, sumándose a esto los diferentes movimientos sísmicos, necesariamente habían originado un asentamiento de un gran sector de la Sacristía, ángulo Sur-poniente, descenso aCÜsádo en más de 0.50 cm., originándose ruptura de las bóvedas, arcos, fajones, grietas en los muros de trayectoria vertical, y desplazamiento de una zona del pavimento, originándose una descomposición general del recinto, amenazando inminente ruina. El muro Inca, que forma la parte posterior del ábside de la Iglesia, en su paramento interior, presentaba fragmentos añadidos de mampostería de ladrillos, retirados éstos se encontró un muro lítico de finísima talla cuyo módulo difiere de la escala de esta zona, presentado más bien como un remate decorativo. (Fig. 46). En el mes de setiembre de 1961, día 24, fueron descu- , biertas tres hiladas de un andén superior, distante en el lado Sur 1.50 m., y en la parte Norte 2.50, trayectoria Norte Sur, con una longitud de 4.00 m. (Ver plano de detalle N<? II). Junto a estos fragmentos se encontraron diferentes piezas totalmente destrozadas de cerámica, elementos que fueron debidamente clasificados para su posterior estudio, (Fragmentos pertenecientes al período Inca). Nos llamó la atención el hecho de haberse encontrado fragmentos de cerámica de coloración negra pertenecientes a las culturas del Norte, posiblemente fue traída como ofrenda, (monocroma). Todos estos hallazgos tienen capital importancia, puesto que con dichos datos recién se tenía la proyección de la colina, tanto en su forma, dimensión y orientación. En el mes de enero de 1963, se descubrió un fragmento de muro de origen inca ubicado bajo el relleno de las gradas que conducen al segundo claustro.

— 85 — Hemos querido dejar en último término el atrio del Templo, el que naturalmente queda comprendido dentro del complejo "A". En 1957 cuando se efectuaban trincheras con el objeto de conocer la dimensión de la cimentación de la torre, para estudiar su estabilidad, tuvimos la gratísima sorpresa de encontrar a una profundidad de 0.80 m. un fragmento de muro inca, de trayectoria oriente-poniente, dos hiladas con una extensión de 8.00 m. L., ancho de 0.80 rn. tipo de sillar grande, coloración verduzca, perfectamente labrados en sus seis caras. La ubicación y descubrimiento de este fragmento es de importancia capital, puesto que en forma muy ligera nos determina el posible límite Norte del recinto. (Fig. N<? 47). En las diferentes observaciones y descubrimientos de piezas consignadas en lo que actualmente constituye la proyección del actual Templo se anotan los sillares de grandes dimensiones, cuya sección no es rectangular, sino en una de sus caras presenta una extracción para darnos la idea de dos rectángulos uno mayor y el pequeño adosado. Todos estos elementos así descritos muestran bajos reHeves que acusan el empleo de llaves de bronce como unión. <Figs. Nos. 48, 49; 1-A, IB). En los demás sectores no se han encontrado tales elementos ni sillares que muestran esta característica. En la fachada de la Iglesia, frente a la plaza denominada de Santo Domingo, en la parte baja del paramento visible se constata la existencia de un sillar de grandes dimensiones, con un bajo relieve que, acusa francamente el empleo de las llaves de bronce. El tipo de sillares de sección compuesta, empleo de llaves de bronce para las uniones, nos daría un origen más antiguo, puesto que este procedimiento no usó la construcción del período Inca Imperial, sino fue utilizado en un Horizonte más antiguo, nos atrevemos a insinuar como procedimiento constructivo Tiahuanaco. (Fig. N<? 1-A, IB). Esta observación nos da la posibilidad de poder insinuar, que las construccio-


— 86 — nes ubicadas en el emplazamiento de la actual Iglesia tenía un origen más antiguo. El resto de las construcciones acusan época posterio (Inca Imperial). Con todos los datos así recopilados podemos establecer la siguiente hipótesis en cuanto a la distribución y planificación del Templo del Ccoricancha: La planta general del conjunto es casi rectangular, un gran patio central. Construcciones de carácter astronómico y de origen más antiguo al frente. Costado oriental, dos habitaciones rectangulares, construidas en sillares de dimensión media, separados por un patio ceremonial, parte alta de los muros interiores con despiezo para alojar, en forma opuesta, dos sillares con cuatro perforaciones. i Costado poniente, dos recintos de gran importancia, con planificación especial, puesto que alojan dos hornacinas ceremoniales, las que tienen su frente destinado a recibir los primeros rayos solares. (Fig. 51 y 52). Estos dos recintos de igual dimensión, se encuentran separados por un pasaje, acusado en fachada por un vano de doble jamba. Los sillares utilizados son de gran dimensión, trabajos de labra muy fina, juntas perfectas, por lo tanto debía tener esta zona mayor importancia en relación al culto Solar. Al fondo del patio, cerrando lo que podíamos llamar un cuadrángulo, posiblemente se ubican los recintos destinados a los sacerdotes de este templo. Es de advertir que, en el lado Nor-poniente la composición remataba en una construcción muy característica, la que posteriormente fue conocida como Tambor Solar, su proyección actual, denota la presencia del trazado de dos curvas envolventes, solución buscada de antemano, posiblemente por tener relación astronómica. Todo el patio central presentaba un pavimento de piedra calcárea en forma de clavo, actualmente descubierto, al centro de dicho patio se ubica una pila o taza de una sola pieza.

— 87 — En la parte superior de los muros que forman en este caso las dos capillas o recintos principales, muro de fachada, se han encontrado bajos relieves, los que dan formas de caonadcs, alternando en su disposición, unas veces juntos y '•has separados, en la parte superior, zona central, se notan puntuaciones perfectamente redondas, para acusar en el lado dyacente al eje del muro protuberancias unas veces rectangulares y otras simplemente insinuadas. Cuando efectuamos el reelevamiento, nos ha dado la Impresión de ser un fargmento de "QUIPO" materializado, bien podía ser una escritura que indicase las fechas religiosas de liturgia del templo solar. (Plano V. Figs. 39 y 40). Por la disposición de las dos salas orientadas, una con preferencia a recibir los primeros rayos solares, hornacinas ceremoniales, jamba monumental de la portada de acceso, l te, etc. nos induce a creer que dichos recintos se destinaban al culto del Sol en sus primeros minutos de iluminación. Frente a éstas existen dos recintos de menor dimensión, cuya fachada se orienta al Sol poniente, patio ceremonial, con sillares que muestran perforaciones en su parte alta, creyésemos que son destinados al culto del Sol en su ocaso. Capillas principales, comienzo de la vida, sol que nace, capillas opuestas al Sol en el ocaso, lindes de la vida. Debemos dejar constancia que, en los actuales momentos, con los datos obtenidos ya es posible construir una Maqueta, del mayor templo de la cultura Inca y poder conocer BU composición aproximada en más del 60%.


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A P É N D I C E

SALA CAPITULAR DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO La Sala Capitular del Convento de Santo Domingo a principios de 1800, fue transformada, colocándose machones adosados al paramento incaico en número de cuatro, distanciados del muro Sur; primer machón 6.00 mts. adosado al muro para recibir un arco fajón de tres centros, ejecutado en material de piedra, con un metro de ancho; segundo machón, a 6.G0 mts. del paramento del muro inca, con un ancho de 1.20 mts.; tercer machón, distanciado a 3.50 mts. del segundo, con un ancho igual al anterior recibiendo un arco fajón ejecutado en material de piedra, con trazado de tres centros; el cuarto machón se encontraba adosado a la cara del paramento incaico de la segunda sala. La luz que cubría estos arcos fajones es de 7.95 mts. Los arcos fajones recibían bóvedas de arista ejecutadas en material de ladrillo. Como es natural, los empujes trasmitidos a los muros fueron muy considerables, por la carga que soportaban, por la iuz que cubrían, por la clase de material; en este caso, piedra, más el peso de las bóvedas sobre las que descansaba gran cantidad de material de relleno.

Cuando se produjo el terremoto de 1950, los muros ejecutados en material de adobe, de la segunda planta se desplomaron disminuyendo el peso que soportaban los muros incas, originándose con esto el cambio de la resultante de los empujes de los arcos fajones sobre los muros laterales, solicitación de fuerzas que sometió a grandes empujes los sectores adyacentes a los ángulos del recinto. Por esta razón &e presentaron grandes grietas acusadas por la separación de los sillares en cuatro partes perfectamente establecidas de trayectoria vertical, en algunos casos, triturando las aristas de los elementos pétreos. Estas cuatro grietas se aprecian perfectamente, dos en el muro Sur e igual número en el muro Norte. Se pudo constatar un desplazamiento del paramento Oriente, hacia el claustro, al mismo tiempo aparecieron fisuras en la cara exterior motivadas por la presión trasmitida por los arcos fajones, compresión originada por el desplazamiento de la resultante, con cambio del núcleo central. Sumados todos estos factores dieron origen a la inminente caída del conjunto. Nuestra primera posición fue de tratar de impedir el libre acceso. Como quiera que el recinto era siempre visitado, no obstante la clausura impuesta y las condiciones de estabilidad fueron empeorando a medida del tiempo transcurrido. El único camino posible, fue de construir en forma apresurada cerchas sostenidas por un andamiaje apropiado. Cuando aún faltaba un pequeño techo para cubrir las bóvedas y arcos fajones centrales, prácticamente se apoyaron sobre los andamios, habiéndose salvado por breves minutos la caída del conjunto, que en todo caso hubiese alcanzado los contornos de una catástrofe. El material de ladrillo de las bóvedas, en este caso no fue siquiera sometido al menor trabajo, sino simplemente tuvo que ser retirado de las cerchas y andamios. El material de los arcos fajones fue numerado y presentado en el patio del primer claustro. Una vez retirados todos los elementos caídos sobre los andamios se pudo comprobar que, la sala originalmente tenía


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tres ventanas al poniente, los muros de la sala recibían vi gas para soportar el piso; teniendo' el cielo raso empastado. Los paramentos interiores, fueron pintados a la cal para recibir una policromía propia del siglo XVII. Como los machones fueron construidos con posterioridad, se encontró este tratamiento, al retirar, habiéndose dejado por encontrarse en buen estado de conservación, el que se encuentra en el ángulo diedro interno Nor-oriente.

EL

C A L E N D A R I O (Anotaciones)

i i interpretación de la medidla dell tiempo por lbs Cronistas. Dice el arquitecto Mario Buschiazzo: "Es cierto que el español llevaba una energía de conqul ita en la que se sumaba la vehemencia aguzada en la lu'lii de siglos contra los moros, la ambición de los segundóme y los desposeídos en procura de una fortuna fácil y el anula de un catequismo impositivo e irrazonable". "El conquistador era un rudo complejo de bestialidad v avaricia dosificado con un mistisismo paradójico; puesto que sólo creyendo en Dios como se creía en aquellas épocas »o podía justificar la brutalidad de sus procedimientos"/ "El indio era simplemente objetivo, el conquistador iM Mginativo, en la mentalidad del indio no cabía sino la voluntad gregaria del "Ayllu", contenida en la realidad inmediata de la naturaleza que le rodeaba; el otro acrecía diariamente una voluntad dimensionada para el milagro de todo lo nuevo". "Cada acto de arrojo o de bestialidad era un hecho que BO cabía en su mentalidad; seres que habían vivido durante


r 92 siglos en una objetivación simple y natural no podían de inmediato afrontar a super-hombres cuya voluntad se traduce en actos que eran una continua parábola". Podemos afirmar que la mentalidad que traía el conquistador se encontraba forjada de conceptos básicos de gran arraigo, como resultados de su formación filosófica reinante de la época; por esta razón no había lugar para poder comprender o imaginar un santuario, sino aquel cuyo origen fuese cristiano y como tal su representación debía encontrarse íntimamente ligada al concepto del templo cristiano, cuyo trazado representa la Cruz Latina. Por otra parte una gran mayoría de los cronistas fueron precisamente de las diferentes órdenes religiosas, lo que necesariamente imprimiera en forma subjetiva e inconsciente la interpretación de los diferentes adoratorios y demás centros religiosos que encierran dentro la acepción genérica de centros paganos. Por esta razón ninguno de' los cronistas nos dan una descripción completa de ningún santuario Inca. En el caso del Ccoricancha, si hemos de atenernos a los datos, su interpretación se hace difícil y tortuosa. En cuanto a la medida del tiempo; el conquistador poseía el arraigo de muchos siglos, la medida del año en doce meses, cada mes de cuatro semanas, por consiguiente no podía imaginar, la existencia de otro calendario, sino aquel que distribuía el año en 365 días. Por esta razón era mucho más fácil acomodar cualquier distribución y medida del tiempo al sistema que tenían y no buscar las posibles relaciones que pudiesen existir con otros sistemas. En nuestro modesto trabajo aludimos a la posibilidad de la existencia de un calendario con 30 meses, por consiguiente, debía tenerse, 30 voces toponímicas que indicasen en quechua, si ha existido horizonte más antiguo tiahuanaco; y el origen posiblemente fue tiahuanaco y no inca, creemos que también contó con la denominación de 30 vocablos de este origen; sumados estos nos dan 60 designaciones. Los cronistas manifiestan que Pachacutec fue el Inca que introdujo modificaciones en el calendario; creemos que

ABRIL Ayri Huaiquis Arihuaquiz Inca Raymi Quilla Arigua Quiz Ayri Guay Arigua Quiz Arigua Yquiz Haocaycusqui OCTUBRE Omt. raimi Quis Homoraymi Puchayquiz Urna Raymi Quilla liorna Raymi Puchayquiz Homa Raymi Punchaisquiz Ayo marca Raimi Catarayquiz Cantara Yquiz Cantarayquilla Chaupioousquio

MAYO Aymorayquis Quilla Hatuncuzcu-Aymoray Aimoray Quilla Hatun Cuzqui Aymoray Hatun Cuzqui Aymoray Hacicay Llusque Aymorayquiz Anday Mura Yquiz Aymoray Quilla NOVIEMBRE Canta Rayquis Ayamarca Aya Marcay Quilla Aya Marca Ayamara Capac Raimi Laymequiz Layme Yquiz Raymiquilla


CRONISTAS Betanzos Calancha Huamán Poma Cobo Acosta Molina El Palentino Gutiérrez de Santa Clara Anónimo (1) CRONISTAS Bentazos Calancha Huamán Poma Cobo Acosta Molina El Palentino Gutiérrez de Santa Clara Anónimo (1)

DICIEMBRE Pucuy Quillaimi Capac Raimi Capac Inti Raymi Raymi Capac Rayme Camay Quilla Camay Quiz Cama Iquiz Camay Quilla JUNIO Hátun Cosqui QuiHan Aucay Cuzqui - Yntiraymi Cuzqui Quilla Aucaycuzqui Inti Raymi Aucaycuzqui Intiraymi Cauay Aucay Cuxqui Auca Ycuxqui Yquiz Hatun Cusqui

ENERO Coiquis Camay Capac Raymi Camay Quilla Camay Camay Atún Pucuy Pura Opiayquiz Pura Opia Iquiz Hatun Pocoy

FEBRERO Ccollappoccoyquis Hatun Pucuy Paucar Huaray Hatunpucuy Hatun Pucuy

Pachap Occoy Quiz Pacha Pucuy Pacha Pucuy Pacha Pucuy

Pacha Pucu Cap Mayquiz Cacma Yquiz Pacha Pocoy

Paucar Huara Paucar Ruaquiz Rura Pauca Yquiz Ayriuaquilla

JULIO Cahuarquis Chihuahuarquis Chacra Conacuy Chahuar Huayquiz Chahua Huarqui MoronpaEsa Tarquiquüla Chahuar Uayquiz Chauaxua Yquiz Chauaruay

MARZO

AGOSTO Capacsiquis Yapaquis Chacra Yapuy Quilla Yapaquis Iapaquis Coyaraymi Cituaquiz Cituya Yquiz «Tarpuy Quilla

(1).—"Discurso de la Sucesión y Gobierno de los Yngas".— Juicio de Límites entre el Perú y Bolivia, Tomo VIII.

SETIEMBRE Cituayquis Coyaraymi Coya Raymi Coya Raymi Joya Ray Mi Omac Raymi Puzquiayquiz Puzquia Yquiz Cituaquilla


— 93 — fue así, posiblemente el Calendario Solar fue controlado por el calendario Lunar; en consecuencia debía existir 30 denominaciones o vocablos quechuas, que sumados a las 60 anteriores hacen 90 denominaciones. Es posible que al recoger los datos hayan existido cambios originales por la mala pronunciación, y muchas veces por la escritura; estos errores suponemos que signifiquen más. de un 10% del número total de voces toponímicas, o sea nos daría un número, superior a los 100 vocablos. Esta hipótesis queda perfectamente aclarada con el cuadro extraído del libro titulado "Pachacutec Inca Yupanqui" de María Rostworowski de Diez Canseco. En él se puede observar que los cronistas asignan hasta nueve nominaciones a un mes., que nos parece algo ilógico e inexplicable, resultando más esta observación al conocer el sentido utilitario y práctico del hombre de la cultura inca. Nos permitimos insinuar que los cronistas acomodaron las 105 voces que recogieron de las nominaciones de los mese: del calendario que regía la vida del Imperio del Tahuantinsuyos al calendario clásico que ellos conocían.

W origen; sumados estos nos dan bü designaciones. !,.,•; cronistas manifiestan que Pachacutec fue el Inca ,,IIC introdujo modificaciones en el calendario; creemos que


Ccoricancha 1967 oscar ladrón de guevara  

Revista del Museo e Instituto Arqueológico N°21

Ccoricancha 1967 oscar ladrón de guevara  

Revista del Museo e Instituto Arqueológico N°21

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