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Noroeste Asiテ。tico: Diplomacia y Comercio con Amテゥrica

Dr. Roberto Celaya Figueroa Dr. Juan Gonzalez Garcテュa Dr. テ]gel Licona Michel Coordinadores

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Noroeste Asiático: Diplomacia y Comercio con América Autores: Juan Felipe López Aymes Ángel Licona Michel Fátima Ashanty Rojo Cisneros Carlos Uscanga Roberto Celaya Figueroa Rodolfo Valenzuela Reynaga Zulema Ruiz Rosas Jerjes Aguirre Ochoa Joel Bonales Valencia José Cesar Lenin Navarro Chávez Oscar Hugo Pedraza Rendón Juan José Ramírez Bonilla Francisco Haro Navejas Carlos Gómez Chiñas Juan González García Coordinadores Dr. Roberto Celaya Figueroa Dr. Juan Gonzalez García Dr. Ángel Licona Michel Edición literaria: Gestión Editorial: Oficina de Producción de Obras Literarias y Científicas Diseño: Mtro. Víctor Manuel Valenzuela Hernández

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ITSON Instituto Tecnológico de Sonora 5 de Febrero, 818 sur, Colonia Centro, CP 85000 Ciudad Obregón, Sonora, México Teléfono: (644) 410-90-00, Email: rectoria@itson.mx Web: www.itson.mx

Noroeste Asiático: Diplomacia y Comercio con América

Primera edición 2014

Se permite la reproducción total o parcial de la presente obra, así como su comunicación pública, divulgación o transmisión, mediante cualquier sistema o método, electrónico o mecánico [incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información], siempre y cuando esto sea sin fines de lucro y con la condición que se señale la fuente ISBN (libro electrónico): 978-607-609-094-7


Directorio

Dr. Isidro Roberto Cruz Medina Rector del ITSON

Dr. Jesús Héctor Hernández López Vicerrector Académico

Mtro. Jaime René Pablos Tavares Vicerrector Administrativo

Dra. Imelda Lorena Vázquez Jiménez Directora de Ciencias Económico Administrativas

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Índice Introducción........................................................................................................... 1 CAPÍTULO I La vinculación de Corea con América Latina y México tras 50 años de relaciones diplomáticas: realidades y desafíos ............................................... 10 Juan Felipe López Aymes 1.1 Introducción................................................................................................... 10 1.2 Condición actual de los vínculos de Corea con América Latina .............. 12 1.3 La singularidad de la estrategia coreana .................................................... 13 1.4 Desafíos del acercamiento de Corea y recomendación a sus políticas ... 16 1.5 Potencial para una sociedad comercial entre Estados Unidos y Corea en México ....................................................................................................... 19 1.6 Conclusión ..................................................................................................... 21 Referencias .......................................................................................................... 23 CAPÍTULO II América Latina y México en la política exterior de la República de Corea ... 25 Ángel Licona Michel Fátima Ashanty Rojo Cisneros 2.1 Introducción................................................................................................... 25 2.2 Contexto del estudio de las Relaciones Internacionales ........................... 26 2.3 Política exterior de Corea del Sur con América Latina ........................... 299 2.4 Países latinoamericanos prioritarios en la política exterior de Corea del Sur ........................................................................................................................ 34 2.5 Política exterior de Corea del Sur hacia México ......................................... 36 2.6 Reflexiones finales ........................................................................................ 43 Referencias bibliográficas y electrónicas ......................................................... 45 CAPÍTULO III ¿El Capítulo 14 del Acuerdo de Asociación Económica México y Japón como modelo? La agenda de cooperación en el posible mecanismo económico bilateral entre México y Corea del sur ............................................................... 49 Carlos Uscanga 3.1 Introducción................................................................................................... 49 3.2 El Principio de Subsidiaridad ....................................................................... 50 3.3 Los Factores de la Negociación del Capítulo 14 en el AAE con México .. 52 3.4 Corea: Modelos de los instrumentos comerciales ..................................... 56 3.5 Reflexión Final: ¿Cooperación bajo el principio de subsidiaridad en el I


instrumento comercial entre México y Corea? ........................................... 60 Bibliografía........................................................................................................... 63 CAPÍTULO IV Tendencias y perspectivas Corea del Sur......................................................... 65 Roberto Celaya Figueroa Rodolfo Valenzuela Reynaga Zulema Ruiz Rosas 4.1 Introducción................................................................................................... 65 4.2 Tendencias y perspectivas Corea del Sur................................................... 67 4.3 Modelo de desarrollo de Corea del Sur ....................................................... 71 4.4 Conclusiones ................................................................................................. 82 Bibliografía básica de consulta.......................................................................... 87 Bibliografía adicional de consulta ..................................................................... 88 CAPÍTULO V Similitudes y diferencias de los procesos de integración a EUA de la Migración Mexicana y China a Estados Unidos en el siglo XX ....................... 90 Jerjes Aguirre Ochoa Joel Bonales Valencia José Cesar Lenin Navarro Chávez Oscar Hugo Pedraza Rendón 5.1 Introducción................................................................................................... 90 5.2 La asimilación de los mexicanos a EUA ..................................................... 91 5.3 Migración China a EUA ................................................................................. 96 5.4 Conclusiones ................................................................................................. 97 Bibliografía........................................................................................................... 98 CAPÍTULO VI Reposicionamiento a través de las negociaciones económicas: Iniciativas asiáticas y americanas ..................................................................................... 101 Juan José Ramírez Bonilla Francisco Haro Navejas 6.1 Introducción................................................................................................. 101 6.2 De las inercias estadounidenses en Asia-Pacifico .................................. 103 6.3 Las inercias estadounidenses en materia de política exterior regional . 104 6.4 La consolidación del gobierno chino como un actor regional decisivo 108 6.5 Una competencia peculiar: la TPP-9 vs el ALC-CHJK.............................. 111 6.6 Conclusiones ............................................................................................. 1188 Bibliografía......................................................................................................... 121 II


CAPÍTULO VII China y México: participación en el mercado estadounidense ..................... 123 Carlos Gómez Chiñas Juan González García 7.1 Introducción................................................................................................. 123 7.2 La inserción de China en la Economía Internacional ............................... 126 7.3 La estructura comercial de China .............................................................. 132 7.4 Consideraciones Finales ............................................................................ 141 Bibliografía......................................................................................................... 143

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Introducción Los procesos de integración regional, que adquirieron un dinamismo a partir de la década de los 80´s, han devenido en procesos que no solo propugnan por una liberalización del comercio y una facilitación de la inversión, sino que han incluido en sus agendas temas tan diversos como medio ambiente, derechos humanos, movilidad laboral, seguridad energética y nacional, que obligan a un constante y renovado análisis del desarrollo, situación y perspectivas de dichos procesos de integración. Asia Pacífico, como una de las más dinámicas regiones del mundo que propugnan por procesos de integración, no queda excluida de la dinámica anterior. Para mantener la vigencia de la visión que sobre la región se tiene, reconocidos especialistas en el área plasman en el presente trabajo las conclusiones más recientes sobre los procesos que en ella se dan. En su trabajo “La vinculación de Corea con América Latina y México tras 50 años de relaciones diplomáticas: realidades y desafíos”, Juan Felipe López Aymes se basa en el supuesto de que la vinculación de Corea con Latinoamérica está relacionada con la dotación de los recursos que poseen ambas partes y el acceso a mercados, su planteamiento gira en torno a que esto crea una relación interdependiente en la que Corea debe vencer muchos obstáculos para poder asentar su posición como socio confiable respecto a sus contrapartes latinoamericanas, especialmente con México. La conclusión que nos plantea refiere que la vinculación de Corea con México y América Latina es una estrategia relativamente reciente que obedece principalmente a imperativos económicos. Es muy importante para México que Corea se involucre, especialmente para que contribuya a diversificar las relaciones económicas y funja como contrapeso a la creciente y abrumadora presencia de China. Esta es una preocupación mutua, ya que Corea también necesita mantener abiertas las 1


economías de sus socios no tradicionales. El lograr que la sociedad latinoamericana, los gobiernos y sus negocios se interesen en fomentar una actitud de colaboración hacia Corea es un desafío de gran importancia. Una manera de superar este reto y las consecuencias que conlleva, podría ser mediante la participación activa en los mecanismos regionales y asociarse con Estados Unidos en proyectos que contribuyan genuinamente al desarrollo de la región en infraestructura educativa y avances tecnológicos. En el capítulo referido a “América Latina y México en la política exterior

de la

República de Corea”, Ángel Licona Michel y Fátima Ashanty Rojo Cisneros muestran cómo es que a pesar de tener acercamientos con más de 30 países, de acuerdo a la relevancia en el contexto internacional y al crecimiento de la economía de Corea del Sur, sus nexos de mayor importancia son con los Estados Unidos de América, Canadá, México, Brasil, Chile, Perú y Argentina, los cuales tienen mercados más extensos que permiten a las empresas surcoreanas incrementar sus niveles de producción para acercarse por medio de la exportación e importación de bienes a los consumidores de estos mercados; de la misma forma presentan un análisis acerca de la evolución en las relaciones diplomáticas por parte de Corea del Sur con los países de América y México. Entre otras conclusiones ambos investigadores nos refieren a que el acercamiento entre Latinoamérica y Corea del Sur puede incrementar sus relaciones a través de la búsqueda de vínculos más fuertes, y no solo económicos, sino también políticos y socioculturales, para que así pueda haber una mayor comprensión recíproca, en el caso específico de México, los intereses que tienen en común, permiten que las relaciones tengan

varias situaciones

dependido del contexto internacional. De la misma forma y sobre este último punto se hace un énfasis en que México no ha realizado un esfuerzo notorio para fortificar las relaciones con Corea del Sur, por lo tanto consideramos que debe buscar áreas de oportunidad en los sectores de alta tecnología en lo que ha logrado sobresalir Corea del Sur, entre ellos, la electrónica, petroquímica, naval, automotriz y acereras. Asimismo generar

un vínculo en materia cultural y educativa que les permita un 2


mayor entendimiento sobre ambas culturas, y con ello mitigar o eliminar las barreras que nos alejan de mercado dinámicos. En su trabajo “¿El Capítulo 14 del Acuerdo de Asociación Económica México y Japón como modelo? La agenda de cooperación en el posible mecanismo económico bilateral entre México y Corea del sur”, Carlos Uscanga señala que después de la incorporación de México dentro de la última etapa de las rondas de discusión del Transpacific Partnership Agreement (mejor conocido por sus siglas TTP), se anunció la posibilidad del reinicio de las negociaciones bilaterales con Corea del Sur, suspendidas desde el verano del 2008. De lograr esa reapertura, sin lugar a dudas, estará sustentado en la capacidad política y habilidades negociadoras de los nuevos responsables de la política comercial de México. Empero de manera independiente, es interesante conocer

las diferentes opciones que el documento final pudiera

contener y en lo particular cómo se integraría el eje de cooperación dentro del nuevo instrumento comercial. Sí se toma en cuenta la experiencia del Acuerdo de Asociación Económica (AAE o por sus siglas en inglés, EPA, Economic Partnership Agreement)) entre México y Japón, podrían derivarse algunos puntos referenciales que pudieran servir de base para la negociación con el gobierno sudcoreano. En este sentido, su trabajo ponencia buscará explorar, tomando en cuenta el capítulo o apartado 14 del AAE México-Japón, cómo pudiera moldearse – si fuera el caso- un capítulo similar o ampliado para el caso de Corea.

Una pregunta adicional que

pudiera derivarse es sí el principio de “subsidiaridad” pudiera estar o no presente en el caso de las acciones en el rubro de cooperación que pudiera tener el futuro AAE con Corea del Sur. La colaboración titulada “Tendencias y perspectivas Corea del Sur“, Roberto Celaya Figueroa, Rodolfo Valenzuela Reynaga y Zulema Ruiz Rosas, tomando como referencia el hecho de que el crecimiento de Corea fue de 60% en los 60´sy 70´s y de cerca del 90% en los 80´s y 90´s cayendo a 70% en la primera década del año 2000 y con la premisa de que establecer las tendencias y perspectivas nos permitirá desarrollar escenarios de desarrollo para esta nación cuya economía es la cuarta 3


más grande de Asia, proponen los siguientes objetivos para su investigación presente trabajo son el de (1) Presentar un marco de referencia que permita entender el modelo de desarrollo del este asiático, (2) Presentar un marco de referencia que permita entender el modelo de desarrollo de Corea del Sur, y (3) determinar las tendencias y perspectivas para Corea del Sur en cuanto a Índice de Desarrollo Humano, Producto Interno Bruto (PIB), PIB per cápita, Precios de consumo, Tipo de cambio, Indicadores de consumo privado,

Inversiones en la

industria, Ocupados y asalariados, Niveles de desempleo, Empleo por ramas de actividad, Asalariados por tipo de contrato y parados por duración (empleos vulnerables), Índice de precios al consumidor, Índice de precio al productor, Inflación, Gasto

público,

Balanza

de

pagos,

Inversión

extranjera

directa,

Reservas

internacionales, Deuda externa, y Tasas de interés: mercado de dinero y mercados de valores. Los resutados del presente trabajo, segpun los autores,

pueden

resumirse en lo siguiente (1) Producto Interno Bruto reducido a más de la mitad que en su punto más alto en los 80`s y a la baja, (2) Precios de consumo que pasaron de 20 en los 80´s a 100 en la actualidad y a la alza, (3) Tipo de cambio tres veces más alto que en los 80`s y a la alza, (4) Indicadores de consumo privado en los mismos niveles que los 80’s y seis veces más bajo que en su pico de finales de los 90´s y a la baja, (5) Encuesta de inversiones en la industria al mismo nivel que a principios de los 80´s y tres veces más bajo que en su pico más alto de finales de los 90`s y a la baja, (6) Empleo por ramas de actividad con tendencia a la alza para el sector servicio pero a la baja de la industria y agricultura, (7) Índice de precio al productor creciente y a la alza en sus niveles más altos en treinta años, (8) Gasto público en sus niveles más altos en treinta años y con tendencia a la alza, (9) Inversión extranjera directa en sus niveles más bajos en treinta años, (10) Deuda externa casi triplicada en estos últimos 30 años y con tendencia a la alza, y (11) Tasas de interés estables. De lo anterior los investigadores concluyen que existen fuertes presiones sobre la economìa Coreana que vislumbran un escenario recesivo en cuanto a su economía en el mediano plazo.

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En el capítulo titulado “Similitudes y diferencias de los procesos de integración a EUA de la Migración Mexicana y China a Estados Unidos en el siglo XX” Jerjes Aguirre Ochoa, Joel Bonales Valencia, José Cesar Lenin Navarro Chávez y Oscar Hugo Pedraza Rendón hacen referencia a como es que la comunidad estadounidense de origen chino es el mayor grupo étnico dentro de los llamados “americanos” de origen asiático. Comprende el 25.9% de la población de Asiático-Americana. Asimismo, constituye el 1.2% de la población de los Estados Unidos (EUA), incluyendo aquellos con ascendencia china parcial. Por su lado, los mexicanos constituyen la minoría étnica

más

importante

en

los EUA,

muy

por

encima

de

la

población

de origen africano (American Community Survey, 2009). En este contexto, el presente trabajo busca analizar los diferentes patrones de integración de ambos grupos étnicos a los EUA y determinar la influencia de estos procesos en la relación económica y política entre China y EUA y México y EUA. El trabajo presenta una serie de reflexiones sobre los procesos de integración de ambas etnias a los Estados Unidos y las implicaciones que pueden darse en la relación bilateral entre su país de acogida y de origen. Se presenta un recuento histórico de las migraciones chinas y mexicanas a EUA para a partir del análisis de estos procesos históricos definir la naturaleza de la relación que puede darse entre las comunidades mexicanas y chinas en Estados Unidos y sus países de origen. En su trabajo señalan como es que son los intereses de los migrantes en los EUA y nos los intereses de sus países de origen, los que determinan la actitud que tendrán estas minorías en relación con sus países de origen. Las conclusiones a las que llegan pueden resumirse en que el caso de la diáspora china y mexicana en EUA muestra que la construcción de una identidad étnica en los EUA tiene poca influencia en la conformación de una relación política pero si influye en la relación económica. Particularmente, se plantea que la diáspora china ha tenido influencia en fortalecimiento de la relación económica entre los dos países, situación que no se ha dado en el caso mexicano. Una fluida relación de EUA con China y México puede traducirse en beneficios concretos para las comunidades mexicanas y chinas en ambos países. Estimular la interacción entre ambas comunidades puede generar un interés por establecer nexos en un contexto de oportunidades económicas y culturales. Existe una ventana de oportunidad 5


política, económica y cultural en los procesos de integración de los descendientes de mexicanos y chinos a Estados Unidos. Los resultados del trabajo apuntan a la necesidad de analizar como factor fundamental el peso que tendrán las diásporas chinas y mexicanas en EUA en la relación con sus países de origen. El trabajo presentado por Juan José Ramírez Bonilla y Francisco Haro Navejas, titulado “Reposicionamiento a través de las negociaciones económicas: Iniciativas asiáticas y americanas”, hace referencia a cómo es que la reorientación de la política exterior estadounidense, anunciada por la Secretaria de Estado Hilary Clinton mediante su ensayo titulado “America’s Pacific Century” (Clinton, 2011), representa una ruptura dentro de la continuidad en la materia seguida por la administración Obama durante sus primeros 34 meses de ejercicio. La autolimitación del gobierno estadounidense para continuar con la intervención militar en Irak y Afganistán es un claro signo de una voluntad política tendiente a relativizar el “combate contra el terrorismo internacional” como eje de una política exterior practicada desde el 11 de septiembre de 2001, no exenta de fricciones y de tensiones con aliados, así como de contrincantes políticos internacionales. En ese marco, con el trabajo que presentan, exploran una de las dimensiones de la relación bilateral evocada de manera oblicua por la señora Clinton en su texto: la competencia entre chinos y estadounidenses en torno a la construcción, en el caso de los primeros, o por la consolidación, en el de los segundos, de alianzas diplomático-comerciales con los gobiernos de los países pertenecientes a Asia del Pacífico; dicho de manera más precisa, a los autores les interesa destacar: Primero, la voluntad del gobierno estadounidense para recuperar el terreno político en la región asiática del Pacifico, perdido como consecuencia tanto de la “guerra” contra el “terrorismo internacional” como de una política comercial a favor de acuerdos de comercio preferencial (ACP)

establecidos con gobiernos

aliados. Segundo, la influencia de la reorientación de la política exterior estadounidense sobre la dinámica de los procesos de integración en Asia del Pacífico, en general, y, en particular, del acercamiento entre los gobiernos de la República Popular China (China, de aquí en adelante) de la República de Corea (Corea, a partir de ahora) y de Japón. Ytercero, la recuperación de la Trans-Pacific 6


Partnership Initiative (TPP o Trans Pacific Partnership) por la administración Obama, como una respuesta a la consolidación de la presencia del gobierno chino en la región asiática del Pacífico; como contrapunto, consideramos las posibilidades de un ACP entre los gobiernos de China, Japón y Corea como respuesta asiática a las nuevas veleidades diplomático-comerciales estadounidenses. El trabajo presentado concluye sugiriendo que, aún cuando la TPP pueda ser negociada satisfactoriamente en un plazo todavía indefinido, el ACP entre los gobiernos de China, Corea y Japón tan solo es un elemento de un complejo sistema de cooperación intergubernamental que, al consolidarse, influirá radicalmente sobre la configuración de un orden global nuevo, lo cual en el América Latina tiene manifestaciones específicas con las acciones chinas que utilizan las instituciones existentes y en la gestación de nuevos organismos gubernamentales de cooperación internacional. Por último el apartado titulado “China y México: participación en el mercado estadounidense” y presentado por Carlos Gómez Chiñas y Juan González García señala como es que China es la economía que ha tenido el crecimiento más rápido en el último cuarto de siglo. Desde que se inició el proceso de reformas económicas en 1978 a 2005 ha crecido a una tasa real promedio de 9.5% por año, según estadísticas oficiales. La industria ha sido el principal motor de esta expansión: la producción de bienes manufacturados desde 1990 ha crecido 12% por año. Por su parte, a partir de 1985, la política comercial mexicana ha venido favoreciendo el comercio con el resto del mundo, y en especial con Canadá y Estados Unidos. En un primer momento el objetivo fundamental fue la racionalización de la protección, esto es, el paso de los permisos previos de importación a los aranceles como principal instrumento de protección con el fin de asegurar que los potenciales exportadores tuvieran acceso a sus insumos a precios internacionales. De esta manera aumentaría la competitividad de las exportaciones no petroleras principalmente de manufacturas. Posteriormente, con la idea de mandar señales claras sobre la permanencia de la apertura, México se adhiere al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1986. No obstante la importancia de la adhesión al GATT, la característica más relevante de la política comercial en las últimas dos décadas la 7


constituye la negociación y puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Entre 1982 y 2004 se privatizaron sectores importantes de la economía mexicana, se puso en marcha un decidido programa de desregulación y se crearon algunas de las instituciones indispensables para la operación de una economía de mercado. Aun cuando este proceso no ha estado exento de tropiezos y dificultades, y a pesar de que falta mucho por hacer para alcanzar niveles altos y sostenidos de crecimiento, la transformación de la economía mexicana en esas dos décadas ha sido notable. No obstante, después de más de dos décadas de la puesta en práctica de la apertura comercial se puede decir que su éxito ha sido parcial y que los efectos iniciales de algunas de esas medidas ya se han agotado. Así, si bien es cierto que las exportaciones han crecido de manera impresionante también es cierto que las importaciones lo han hecho a un ritmo ligeramente mayor. De manera similar, en este período México fue uno de los países emergentes más atractivos para la inversión extranjera. Sin embargo, esto no se ha reflejado en un mayor crecimiento para la economía en su conjunto y los beneficios se han quedado en el grupo relativamente estrecho de las grandes empresas exportadoras, en su mayoría de capital extranjero. Como resultado del TLC, las exportaciones a Estados Unidos experimentaron un crecimiento sin precedentes lo que llevó a que México fuera el segundo mayor exportador al mercado estadounidense. De manera simultánea, los sucesivos gobiernos mexicanos se han empeñado en firmar más de una decena de acuerdos comerciales que han servido más para diversificar y aumentar las importaciones que para diversificar las exportaciones. Por otra parte, los efectos favorables que se dieron con la firma del NAFTA han tendido a diluirse y México ha perdido competitividad en el mercado estadounidense y ha sido desplazado por China como segundo mayor exportador al mercado estadounidense. Es claro, entonces, que se requiere un replanteamiento de la política comercial de México y más que pensar en firmar acuerdos de libre comercio adicionales hay que formular estrategias para diversificar exportaciones, pasando a líneas de producción con mayor valor agregado pensando más en recuperar el lugar perdido en el mercado 8


estadounidense y menos en conquistar el mercado europeo, esto no significa que no se considere un objetivo importante la diversificación de mercados, sino que ésta, dada la amplia red de acuerdos comerciales de México, será el resultado de la diversificación de exportaciones. Para lograr lo anterior, se requieren de políticas comercial e industrial selectivas. Por todo lo anterior el objetivo que persiguen los autores con el trabajo presentado es realizar una descripción de las principales características del comercio exterior chino, principalmente en la forma que se ha ido posicionando en los mercados

internacionales, su impacto sobre la economía

mexicana y analizar como los efectos favorables del TLCAN han sido contrarrestados por la competencia de los productos chinos que han ido desplazando no tan paulatinamente a los productos mexicanos. En la medida que sepamos entender las diferentes, convergentes y divergentes fuerzas que los diferentes actores imprimen a los procesos de integración en la región Asia Pacífico, estaremos en posibilidad de comprender no solo los procesos que han llevado al estado actual de las cosas, sino las tendencias en los mismos junto con las oportunidades y amenazas que invariablemente tienen que ver con procesos como este.

Dr. Roberto Celaya Figueroa

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CAPÍTULO I La vinculación de Corea con América Latina y México tras 50 años de relaciones diplomáticas: realidades y desafíos1 Juan Felipe López Aymes2

1.1 Introducción

Este trabajo se basa en el supuesto de que la vinculación de Corea con Latinoamérica está relacionada con la dotación de los recursos que poseen ambas partes y el acceso a mercados. Esto crea una relación interdependiente en la que Corea debe vencer muchos obstáculos para poder asentar su posición como socio confiable respecto a sus contrapartes latinoamericanas, especialmente con México. En los años cincuenta y sesenta, cuando Corea comenzaba a consolidarse como Estado, su política exterior y relaciones diplomáticas se enfocaban en objetivos políticos, buscando principalmente el reconocimiento como el gobierno legítimo del Estado coreano (León 2010). En 1962, una misión diplomática salió de Corea con ese fin, y es por ello que en este mismo año, otros países latinoamericanos celebren también 50 años de relaciones bilaterales. En los últimos años de la década de los ochenta, cuando el desarrollo económico se encontraba en estado avanzado y el reconocimiento internacional ya no era un tema urgente, los aspectos económicos se consideraron imperativos en materia de seguridad nacional. Recientemente, el apoyo político contra la proliferación de armas nucleares en la península coreana es un tema que se ha tratado de nuevo en sus relaciones con Latinoamérica, aunque las cuestiones económicas son las que imperan al final. Basándose en una política 1

Una versión previa de este trabajo fue presentada en el seminario Korea Compass series “U.S.-ROK Joint

Participation in the New Economic Order of Latin America”, organizado por el Korea Economic Institute of America’s (KEI), en Washington, D.C., el 13 de diciembre de 2011. 2

Profesor-Investigador de Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México

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externa hacia la globalización, se enfatizó el comercio, la inversión y la cooperación como las áreas que facilitarían el acceso de Corea a recursos, tecnología y mercados, así como también a mejorar la eficiencia en los procesos de producción. Por lo tanto, la vinculación de Corea con Latinoamérica debe entenderse dentro de este contexto. Aunque la relación actual entre Corea y Latinoamérica es primordialmente económica, es prácticamente de carácter unilateral: por parte de Latinoamérica, el interés no es recíproco. Debido a que la obtención de recursos es la principal preocupación de Corea, su política exterior se diseñó de manera más consciente, al menos en comparación con la de los gobiernos latinoamericanos que tienden a reaccionar a los procesos que ya están en marcha y a los hechos una vez que ya acontecieron. Esto se refleja en la pasividad de las empresas y gobiernos latinoamericanos hacia los países del este de Asia en general, y hacia Corea en particular. No poseen una política exterior clara y proactiva para ser capaces de relacionarse de manera efectiva con esa región ni por iniciativa ´propia, como lo hace Corea hacia Latinoamérica. Ciertamente, el comercio y la inversión entre Latinoamérica y Corea se han incrementado de manera continua desde los últimos 20 años, incluso a un porcentaje mayor que el comercio que Latinoamérica efectúa con sus socios tradicionales, como lo son Estados Unidos y Europa. Sin embargo, a pesar de que Corea cuenta con una política exterior más articulada, el comercio y la inversión en Latinoamérica son, en términos relativos, más bien marginales. Por ejemplo, Corea es el sexto socio comercial más importante de México con sólo una participación del 2%. Además, aunque se ha mencionado que México es uno de los principales objetivos para la inversión y la cooperación coreana, ni siquiera está entre los 15 o 20 socios de mayor importancia. Esta marginalidad está presente en la mayoría de los casos, lo cual sugiere que existe un gran potencial, y quizá muchas oportunidades para forjar lazos más fuertes y estrechos. 11


1.2 Condición actual de los vínculos de Corea con América Latina ¿Por qué Corea se vincula con Latinoamérica y cuáles son sus intereses económicos en esta región? A pesar de la aserción de que Latinoamérica es una región estratégica para Corea, la cercanía puede no ser tan literal como se dice. La inversión y el comercio coreano se concentran principalmente en otros países asiáticos (Kwak and Mortimore 2007). A pesar de la marginalidad para ambos lados, los estudiosos latinoamericanos y coreanos, así como algunos funcionarios del gobierno, consideran que el objetivo de Corea es obtener recursos naturales (minería, agricultura y, sobre todo, fuentes de energía) y mano de obra barata para labores de ensamblaje. Esto se refleja en términos comerciales, en los cuales la mayoría de las economías importan bienes coreanos manufacturados y productos de alta tecnología, mientras exportan materias primas y bienes de manufactura ligera (Mesquita Moreira 2011). Esta asimetría estructural se debe al desarrollo más avanzado de la industria en Corea y a la mayor dotación de recursos en Latinoamérica, aunque con industrias y tecnologías menos desarrolladas. Algunos autores y funcionarios gustan de calificar esta relación como complementaria. En el caso específico de México (y quizá de Centroamérica en general), el factor geográfico juega un papel esencial en los patrones de inversión y comercio del país. Siendo el vecino del sur de los Estados Unidos y habiendo desarrollado una amplía infraestructura, México es particularmente atractivo para las empresas coreanas en comparación con otras economías de la región. Esta concepción se acentúa con la economía relativamente abierta, la cual permite el comercio intra-industrial e intrafirma para la re-exportación. Alrededor del 70% de las importaciones desde Corea son insumos que se ensamblan para la creación de un producto final y se exportan a Estados Unidos. Es por eso que el gobierno mexicano no considera el déficit de crecimiento comercial entre Corea y México un problema.

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Se debe reconocer también que la vinculación económica ha evolucionado de la búsqueda de recursos naturales y de mercados a una búsqueda de internacionalización eficiente (Kwak y Mortimer 2007), debido a que los elevados sueldos y el incremento en el precio de la tierra en Corea son un obstáculo a su competitividad global. Sin embargo, Latinoamérica no es un objetivo de inversión en actividades de alta tecnología, ya sea en adquisición, investigación o desarrollo. Aparentemente, dadas las circunstancias descritas con anterioridad, la falta de una política económica efectiva para el desarrollo de la industria y la pasividad de los modos de vinculación por parte de los gobiernos latinoamericanos hacia Corea, ocasionará que esta estructura de intercambio permanezca igual por largo tiempo. Pero, ¿puede la apertura coreana hacia el comercio internacional hacer alguna diferencia en la mejora de relaciones y en el desarrollo de México?

1.3 La singularidad de la estrategia coreana Algunos países latinoamericanos están interesados en ser socios de Corea, sobre todo a causa del factor China. En este respecto, ¿qué tiene de original la forma de vinculación de Corea hacia Latinoamérica? Los países latinoamericanos podrían interesarse en tener a Corea como socio de importancia en tres áreas primordialmente. Primero, como fuente de capital y tecnología. Existe la expectativa de que Corea podría contribuir a la creación de empleos y facilitar el desarrollo económico a través de la inversión extranjera. En segundo lugar, está la posibilidad de considerar a Corea como un contrapeso a la presencia de un poder económico mayor como lo son Japón y China, asumiendo que aun reconociendo la superioridad tecnológica de Corea, comparada con sus socios latinoamericanos, existen algunos elementos en común con países en desarrollo. Esto puede cambiar nuestra percepción de Corea, como un socio más confiable y con menor inclinación a dominar las economías locales. En tercer lugar, Corea puede ser vista como una fuerza diversificadora en el ámbito político y económico (de manera más realista en Sudamérica que en México). 13


Dado este trasfondo, ¿se puede considerar como único el acercamiento de Corea hacia Latinoamérica? De cierta forma podemos decir que sí. Corea es un caso especial en las relaciones internacionales, ya que en muy poco tiempo se ha convertido en una potencia media orientada hacia la exportación y, recientemente, de receptor de ayuda a donante. Sin embargo, de manera similar a Japón, su fortaleza se ve afectada por su poca riqueza de recursos naturales. Aunado esto Corea sufre de una dependencia estructural cuasi permanente hacia el sector externo, lo que deriva en una política exterior activa en la búsqueda de vínculos firmes y estables con muchos países, y con los que se puedan comprometer beneficios mutuos (Dent 2002). En estas condiciones, Corea muchas veces se torna en el socio más vulnerable porque tiene que competir con países más fuertes y franquear los costos que implica hacer negocios en Latinoamérica, donde es común encontrar relaciones políticas y comerciales superficiales. En consecuencia, Corea enfrenta desafíos en la creación de vínculos a largo plazo con gobiernos, políticos y empresarios locales. Por lo tanto, las compañías coreanas que realizan inversiones en el extranjero, especialmente en Latinoamérica, las hacen con sus socios tradicionales de origen coreano, extendiendo sus redes nacionales de negocios y dando pocas posibilidades a los distribuidores locales de incorporarse a la cadena de valor en la producción (Lopez Aymes y Salas Porras 2011). Además, para superar la falta de conocimiento, desde principios de los noventa el gobierno coreano y muchas de sus agencias han desarrollado una política a nivel mundial de Marca País (Country Branding) mediante el llamado “poder suave”. Como argumenta un estudiante mexicano, en algunos casos puede existir una relación entre la diplomacia pública, la cooperación para el desarrollo y el fomento del expansionismo económico del comercio y la inversión extranjera directa (Tadeo 2011). Lo que hace que el caso coreano sea especial, aunque no único, es que su política exterior está mucha más relacionada a la necesidad de garantizar el suministro de 14


materias primas y bienes intermedios (que sólo pueden encontrarse en el extranjero), para el sector exportador. Recientemente, el desafío ha sido aún mayor, ya que también busca mano de obra más barata para mantener su competitividad en mercados de importancia. Lo interesante y único del modelo coreano es que copia fórmulas de internacionalización económica similares a aquellos que siempre han estado en el núcleo del sistema económico internacional. Con algunas excepciones (India, por ejemplo), la mayoría de las economías periféricas no han podido alcanzar y reducir la brecha entre los niveles de desarrollo industrial y tecnológico. Corea es un caso único, en el sentido de que sin ser un imperio como tal, se encuentra en una posición cercana al llamado núcleo o centro, y muchas de sus empresas trasnacionales dominan porciones importantes del mercado mundial de productos de alta tecnología y otros sectores extremadamente competitivos, como el automotriz, telecomunicaciones, electrónica, industria aeroespacial y acerera, entre otros. Sin tener el estigma ni la desconfianza que genera el ser una gran potencia, Corea puede ser reconocida como un caso de éxito en la salida del atraso y relacionarse fácilmente con países en vías de desarrollo y comenzar a considerarse como un país dispuesto a contribuir en el desarrollo de otros. Siendo miembro de la OCDE y del G20, Corea se coloca en una posición central que le ayuda a conjuntar los intereses de economías menos desarrolladas con los de países más ricos. Para Corea, las políticas de cooperación internacional y diplomacia cultural también juegan un papel estratégico en el cumplimiento de sus objetivos, al lograr una mayor simpatía y suavizar la percepción con que otros países la visualizan. Por último, se puede argumentar también la importancia del papel que ha jugado el presidente coreano en su vinculación con México y el resto de América Latina, especialmente el impulso en la agenda que buscaba incrementar las relaciones políticas y económicas que, de otra manera, probablemente, serían muy limitadas, aun si sólo fueran a nivel ministerial. Ciertamente, la “diplomacia de cumbres” eleva 15


el nivel de compromiso y puede destrabar los asuntos pendientes. Sin embargo, debido a la falta de conocimiento en cuanto a la condición de Corea en la economía mundial y el bajo perfil que mantiene en la lista de prioridades de algunos gobiernos latinoamericanos, tales iniciativas diplomáticas no garantizan el éxito, como fue el caso de la visita de Lee Myung-bak a México en 2010, durante la cual no se alcanzó ningún resultado concreto en lo referente al Tratado de Libre Comercio que se tenía programado. Dado que el TLC era el asunto prioritario de la agenda, su rechazo en México dio pábulo a imputaciones de fracaso y críticas hacia el régimen del presidente Lee (Uscanga 2011). A pesar de la singularidad del acercamiento coreano hacia Latinoamérica son muchos los desafíos a enfrentar, como se puede entender de lo anteriormente señalado.

1.4 Desafíos del acercamiento de Corea y recomendación a sus políticas ¿Cuáles son los distintos desafíos que enfrentan los inversionistas coreanos en Latinoamérica en general, y en México en particular? Dado que la vinculación entre Corea y la región es muy reciente y ocurre en un espacio competido por todas las potencias globales, son muchos los desafíos a enfrentar para lograr una relación fructífera entre ambas partes. Por ejemplo, Kwon et al. (2009), identifica 16 desafíos específicos para la inversión extranjera directa por parte de Corea en Latinoamérica. En un informe reciente del BID, Mesquita Moreira y colegas (2011), y en un anterior Kwak y Mortimore (2007), se mencionan muchos más. Todo se puede resumir en seis grandes desafíos. Desafío 1: China. La amenaza que China genera podría ser la principal preocupación para el gobierno coreano y sus prospectos de negocios. Actualmente, China está expandiendo su influencia económica de manera agresiva como comprador e inversionista en sectores que compiten de manera directa con los 16


objetivos de Corea de hacerse presente. Corea puede intentar forjar alianzas estratégicas con productores y distribuidores locales y comprometerse en ser un verdadero socio al compartir conocimiento y toma de decisiones para, de esta manera, formar un contrapeso sólido ante las empresas chinas. Desafío 2: ¿Qué es Corea? A pesar de tener una considerablemente larga relación diplomática, la atención del público mexicano hacia Corea es más bien reciente. Esto significa que las construcciones sociales que se tiene sobre el país se han visto fuertemente influidas por algunas ideas e imágenes que se filtran en los medios de comunicación y también, hasta cierto punto, por la mercadotecnia de negocios, los programas académicos y la investigación, así como conspicua aparición de la ola cultural coreana. En ocasiones, lo único que escuchamos de Corea son historias sobre legisladores forcejeando en las votaciones de proyectos de ley en la Asamblea Nacional, o acciones militares efectuadas por Corea del Norte que parecen llevar a la península al borde de la guerra. El conocimiento general sobre Corea es muy limitado y pocos saben que es hogar de muchas grandes compañías que juegan en las grandes ligas de la información y las comunicaciones, así como también en la industria pesada. La mayoría de los políticos y hombres de negocios en México deben ser educados en este aspecto. Este ambiente de ignorancia no ayuda necesariamente a la construcción de un punto de vista positivo y, muchas veces, influye en una percepción negativa que genera desconcierto o indiferencia. Desafío 3: ¿Por qué debería importarme? Como consecuencia de la falta de conocimiento descrita en el punto anterior, Corea debe trabajar para atraer el interés y fomentar curiosidad genuina en una región donde es poco conocida. Esto significa que debemos darnos cuenta de la importancia de pensar más en la realidad que nos rodea. Pocos son conscientes de que muchos productos coreanos son parte de nuestra vida diaria; muy pocos se dan cuenta de la creciente influencia que tiene Corea en asuntos internacionales más allá del papel que juega en el noreste de Asia. Se puede promover y desarrollar una más amplia y efectiva campaña de concientización en distintos frentes; por ejemplo, expandiendo los programas y temas 17


de estudio coreanos en las universidades y haciendo una mayor difusión de los muchos proyectos de cooperación en los que actualmente participan agencias coreanas. Intercambios culturales y artísticos también pueden contribuir a este objetivo, ya que el “descubrimiento” de la riqueza cultural coreana suele ser sumamente placentero. Esto puede marcar una gran diferencia en tanto los hombres de negocios y los funcionarios del gobierno reconocerían la condición actual de la vinculación económica y su potencial. Esto podría traducirse en un compromiso de vinculación más profundo y fructífero con intereses locales. Desafío 4: Concluir los acuerdos y desarrollar sociedades de negocios más significativos. ¿Es un TLC la única manera de facilitar los negocios y el avance tecnológico? Por supuesto que no. Corea debe buscar alternativas para poder cumplir el objetivo de tener mejor acceso a los recursos naturales y humanos de América Latina. Algunos países están más dispuestos a hacerlo mediante un TLC, pero a otros, como México, se les puede convencer de otra manera. Algunas medidas alternativas pueden ser el establecimiento de instrumentos legales, centros de I+D e incluir a más empresas locales en la cadena de valor y de la producción. El crear empleos (no especializados) no es suficiente para un país que se enorgullece de apoyar el desarrollo local de otros países. También es cierto que con la pobre e insuficiente infraestructura, los bajos niveles de educación y prácticas predatorias de negocios que se efectúan en Latinoamérica, no parece muy atractiva la idea de comprometerse a largo plazo, por lo que, en este caso, el desafío recae en los países latinoamericanos. Lo cual nos lleva al siguiente reto. Desafío 5: Bajo nivel tecnológico en México y Latinoamérica. Este factor es uno de los motivos más importantes que explican por qué las compañías coreanas expanden sus propias redes de producción, involucrando marginalmente a las compañías locales (López Aymes y Salas-Porras 2011). El avance en la economía del conocimiento que prevalece en Corea no existe en nuestra región, por lo que Corea no puede hacer mucho al respecto. Por lo tanto, el tipo de internacionalización 18


que pueden llevar a cabo las compañías coreanas en México se apegará a lo que se encuentra disponible: mano de obra barata y recursos naturales. Desafío 6: Localización e incentivos. En un mercado muy competitivo, las compañías de electrónicos o la industria automotriz enfrentan una presión muy grande en cuanto a calidad, eficiencia y cantidad. Por lo mismo, es entendible que su internacionalización aplica nociones organizacionales con las que se encuentra familiarizadas y con estándares laborales similares. La confianza es un elemento fundamental entre empresas que conforman una red productiva, la cual es difícil de encontrar en Latinoamérica. Otra preocupación común es el alto índice de rotación laboral, sobre las cuales existen muchas quejas referentes a una falta de lealtad o una endeble ética laboral. Estos problemas son reales no sólo para las empresas coreanas sino para todas las demás, tanto internacionales como locales. Sin embargo, al mismo tiempo, ¿qué tanta motivación puede tener el trabajador o gerente local de una compañía coreana si inevitablemente se encontrará estrictas limitantes en su aspiración de ascender los niveles organizacionales? En otras palabras, ¿las empresas coreanas están dispuestas a abrir los escalafones gerenciales al ámbito local? Localización en términos de contratar proveedores locales en la cadena de valor es un problema que puede atenuarse si se establecen determinados estándares en los negocios y se fomenta el entendimiento mutuo. En cuanto a la rotación, quizá la situación pueda mejorar a través de diferentes incentivos, además del salario.

1.5 Potencial para una sociedad comercial entre Estados Unidos y Corea en México ¿Cómo es la vinculación de Estados Unidos con Latinoamérica? Los vínculos de Estados Unidos con Latinoamérica abarcan un amplio rango de mecanismos y niveles, que van del bilateral al multilateral, a través tanto del gobierno y la sociedad civil, como de las corporaciones trasnacionales. También, sus propósitos son diversos, pero la mayoría se relacionan con asuntos de seguridad, comercio e 19


inversión. No es necesario mencionar que Estados Unidos está siempre presente y profundamente involucrado en la mayoría de los asuntos del continente, puesto que es su área natural de influencia. Es interesante señalar que la relación de los Estados Unidos con Latinoamérica se encuentra en una lucha permanente y pende siempre de un hilo muy delgado, donde la presencia militar es más bien excepcional. Debido a que los intereses de Corea en Latinoamérica no están ligados a los temas tradicionales de seguridad (militares), sino que son de índole económicos, la alianza estratégica entre Estados Unidos y Corea debería tomar un enfoque distinto al que se tiene con el este de Asia. Sin embargo, un punto en común es el lidiar con la presencia de China y la consecuencia de que se profundice sus vínculos y se convierta de manera permanente en el principal socio comercial de los países latinoamericanos. La arquitectura actual por la que operan las relaciones de Corea y Estados Unidos hacia Latinoamérica es de naturaleza económica y política, y abarca tanto mecanismos bilaterales como multilaterales. Mientras que Estados Unidos ha construido su influencia desde hace décadas, no fue sino hasta mediados de los años noventa que Corea se unió formalmente a dicha arquitectura y comenzó a hacer sentir su presencia en la región (Kim 1996). Este proceso se ha ido consolidando en los últimos años. La membresía de Corea en el BID desde 2005 ha sido particularmente importante, y su participación como observador en los foros y mecanismos de cooperación más importantes de la región la une y enlazan formalmente con Estados Unidos, puesto que el objetivo de ambas naciones es mantener a los países latinoamericanos abiertos al comercio y la inversión. El marco bilateral es más bien un trabajo en proceso, en el que los acuerdos de libre comercio parecen ser el objetivo final. Como se mencionó anteriormente, Corea debe poner más énfasis en relacionarse a través de acuerdos de cooperación para ganar adeptos e incrementar la capacidad tecnológica local para nivelar el campo de juego. Estados Unidos y Corea pueden trabajar en conjunto en Latinoamérica en otros asuntos tales como: seguridad ciudadana, cambio climático, crecimiento verde y 20


desarrollo sostenible. Esto se puede lograr a través de foros internacionales (el G20 y organizaciones y mecanismos multilaterales especializados) y organizar a la sociedad civil para que se involucre en mayor medida en la toma de decisiones. Es cierto que alcanzar acuerdos sobre temas tales como el cambio climático y crecimiento verde es complicado. Se deben eliminar las barreras políticas y económicas, a pesar de su popularidad e importancia. El mantener las economías abiertas y el desarrollo sostenible son áreas sobre las cuales la relación entre Estados Unidos y Corea puede trabajar de manera más o menos armoniosa (ya que ambos enfrentan el desafío que China presenta). Los desafíos que enfrenta Corea mencionados en la sección anterior podrían mitigarse de manera parcial mediante la creación de esa sociedad, siempre y cuando Corea encuentre el modo de acomodar sus intereses económicos dentro de la arquitectura regional formal. La percepción del nivel de vinculación y presencia de Estados Unidos en Latinoamérica es compleja, es distinta en cada país y sector, y no siempre es positiva. Como resultado, Corea tiene que balancear cuidadosamente su sociedad con Estados Unidos. Sin embargo, debido a la antigua y arraigada relación entre Estados Unidos y muchos países latinoamericanos, Corea puede aprender de su presencia en la región y actuar de manera constructiva.

1.6 Conclusión La vinculación de Corea con México y América Latina es una estrategia relativamente reciente que obedece principalmente a imperativos económicos. Es muy importante para México que Corea se involucre, especialmente para que contribuya a diversificar las relaciones económicas y funja como contrapeso a la creciente y abrumadora presencia de China. Esta es una preocupación mutua, ya que Corea también necesita mantener abiertas las economías de sus socios no tradicionales. El lograr que la sociedad latinoamericana, los gobiernos y sus negocios se interesen en fomentar una actitud de colaboración hacia Corea es un desafío de 21


gran importancia. Una manera de superar este reto y las consecuencias que conlleva, podr铆a ser mediante la participaci贸n activa en los mecanismos regionales y asociarse con Estados Unidos en proyectos que contribuyan genuinamente al desarrollo de la regi贸n en infraestructura educativa y avances tecnol贸gicos.

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Referencias

Dent, Christopher. 2002. The Foreign Economic Policies of Singapore, South Korea and Taiwan. Cheltenham: Edward Elgar. Kim, Sung Han. 1996. “Korea and Latin America Toward a New Partnership.” Ministry of Foreign Affairs and Trade: Seoul. Kwak, Jae Sung y Michael Mortimore. 2007. Republic of Korea: Investment and Corporate Strategies in Latin America and the Caribbean: KOTRA/ECLAC. Kwon, Kisu, Jin-o Kim y Hee-chae Ko. 2009. Korea’s Overseas Direct Investment in Latin America: Its Performance and Challenges. Policy Analyses 09-20. Seoul: Korea Institute For International Economic Policy. León Manríquez, José Luis, “Formal Friendship, Real Suspicions: Diplomatic Relations between Mexico and South Korea, 1962-1987”, México y la Cuenca del Pacífico, 2010, vol. 13, núm. 38, pp. 19-36. López Aymes, Juan Felipe y Alejandra Salas-Porras. 2012. “Companies in Mexico: Business Practices and National Identity.” Journal of Asia-Pacific Business, 13:4. Mesquita Moreira, Mauricio (Coord.). 2011. “Korea: Breaking the Mold of the Asia-Latin

America

Relationship.”

Inter-American

Development

Bank:

Washington, D.C. Tadeo, Eduardo. 2011. “La Importancia del Soft Power a través de la Diplomacia Pública para las Potencias Medias.” International Relations 23


Department, Vol. B.A. Tesis de grado. Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla: Puebla. Uscanga, Carlos. 2011. “La Diplomacia de “Último Recurso” en la Negociación del Tratado de Libre Comercio entre México y Corea del Sur.” Revista Asia y América, 11:1, pp. 165-80.

24


CAPÍTULO II América Latina y México en la política exterior de la República de Corea Ángel Licona Michel1 Fátima Ashanty Rojo Cisneros2

2.1 Introducción

El inicio de las relaciones diplomáticas con los países de América por parte de la República de Corea en adelante Corea del Sur, se presenta desde que se constituye como nación en el año de 1948, es decir tres años después de haber concluido la II Guerra Mundial, al principio fueron de poca interacción, porque se tenían problemas políticos, sociales y económicos por la división de la península coreana, y el nacimientos de las dos Repúblicas (República de Corea (Corea del Sur) y de la República Democrática de Corea (Corea del Norte)). Después de una década de haberse creado las dos Coreas, Corea del Sur tiene un crecimiento en sus relaciones diplomáticas, con países del continente americano. Manteniendo nexos diplomáticos con más de treinta países en la región de América, entre los que destacan Estados Unidos de América, Canadá, Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile,, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Perú, Uruguay, Venezuela, Bolivia, y Guyana.

1

Profesor investigador de la Facultad de Economía y del Centro Universitario de Estudios e Investigaciones sobre la Cuenca del Pacífico y Centro de Estudios APEC de la Universidad de Colima. 2 Egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad de Colima

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A pesar de tener acercamientos con más de 30 países, de acuerdo a la relevancia en el contexto internacional y al crecimiento de la economía de Corea del Sur, sus nexos de mayor importancia son con los Estados Unidos de América, Canadá, México, Brasil, Chile, Perú y Argentina, los cuales tienen mercados más extensos que permiten a las empresas surcoreanas incrementar sus niveles de producción para acercarse por medio de la exportación e importación de bienes a los consumidores de estos mercados. En el trabajo se presenta un análisis acerca de la evolución en las relaciones diplomáticas por parte de Corea del Sur con los países de América y México.

2.2 Contexto del estudio de las Relaciones Internacionales

La ciencia de las Relaciones Internacionales es un fenómeno reciente, que ha surgido como tal desde el siglo XX, surge como una necesidad de explicar los fenómenos de la realidad social internacional. En un inicio, el estudio de las relaciones internacionales se presenta como una realidad empírica en la llamada “era de los descubrimientos”, pero no fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando se afianzó la conciencia de las crisis mundiales y de cómo evitar las catástrofes en un futuro mediante respuestas científicas (Krippendorff, 1993). El estudio de las relaciones internacionales, desde la Primera Guerra Mundial hasta la década de 1970, ha pasado por cuatro etapas: la primera, idealista y normativa; la segunda, realista y empírico-normativa; la tercera, behaviorista-cuantitativa; y la cuarta es la posbehaviorista (del Arenal, 1993). Aplicando el contexto internacional de la teoría de las relaciones internacionales a Corea del Sur, éste surge como Estado en pleno trama de Guerra Fría. En este 26


contexto, el realismo político vino a dar explicación en esta situación, ya que la lucha por el poder de potencias extranjeras en un ambiente anárquico dio como resultado la división de las Coreas, y continúan siendo un claro ejemplo de esta etapa. En un principio, como la mayoría de países recién formados, lo que busca es la consolidación como Estado dentro del sistema internacional, donde la relación entre guerra y paz lo define. Las relaciones internacionales se encargan, actualmente, de “estudiar las interacciones políticas y sociales de los estados, actores no estatales e individuales”3 (Griffiths, 2008, VII p). Ésta ciencia, en la perspectiva actual, contiene tres principales paradigmas que explican la visión del mundo, los actores en el escenario global y el objeto de la disciplina, los cuales son referidos distintamente dependiendo de los estudiosos dentro de esta área. Tomando como referencia a J. A. Vasquez, define al paradigma “como las premisas fundamentales que los especialistas adoptan acerca del mundo que están estudiando” (Vasquez en Sodupe, 2003, 35-36pp). Actualmente ésta es la definición de paradigma que es aceptada mayoritariamente en la materia por los estudiosos y la tomada como correspondiente para este trabajo. Una vez precisado la definición de paradigma, se puede afirmar de acuerdo con Kepa Sodupe y Celestino del Arenal que pueden ser: Estatocéntrico o Tradicional, Globalista o de la Sociedad Mundial y el Estructuralista o de la Dependencia. Dentro de las posturas más destacadas entre los tres paradigmas pueden destacarse (Sodupe, 2003, 35p): La visión del mundo que se obtiene de cada enfoque básico Los actores esenciales y/o las unidades de análisis y 3

Traducción propia.

27


El objeto de las Relaciones Internacionales Tabla 1. Los tres paradigmas de la Relaciones Internacionales

Paradigmas

Premisas

Premisas

Premisas

Visión del mundo

Actores esenciales

Objeto de disciplina

Estatocéntrico Sistema anárquico

Estado

Causas de guerra

Globalista

Pluralidad de actors

Paz,

Sociedad Mundial

Ecología,

superpoblación, Recursos globales Estructuralista Sistema

Centro- Clases sociales

Periferia

Causas

de

la

explotación

Fuente: Kepa Sodupe,

Para entender las relaciones internacionales se presentan tres principales paradigmas, a saber, el estatocéntrico, el estructuralista y el globalista. El Estado ha ido perdiendo hegemonía frente a nuevos actores trasnacionales en un mundo cada vez más interconectado a causa de la globalización y del globalismo. El paradigma estatocéntrico se ha quedado rezagado al tratar de exponer la esfera internacional, esto por su estancamiento en la capacidad de explicación de las relaciones internacionales. Un caso de esta evolución es el de Corea de Sur. La política exterior de Corea del Sur ha sufrido cambios desde sus inicios hasta la actualidad. Dichos cambios son, de alguna forma, por la adaptación de ésta al clima internacional de la época y su desarrollo económico interno, el cual ha tenido fuerte influencia en su panorama de relaciones internacionales. Corea del Sur mantiene relaciones diplomáticas con más de 170 países y un tejido amplio de relaciones comerciales, forma parte de la Organización de las Naciones Unidas desde 1991, ha participado en cumbres internacionales y regionales, incluso

28


fue admitida al Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE en noviembre del 2009, entre otras4 (US Department of State, 2010).

2.3 Política exterior de Corea del Sur con América Latina

El inicio de las relaciones diplomáticas de la República de Corea con los países de América, se presenta desde que se constituye como nación en el año de 1948 siendo estos de poca interacción, por los problemas políticos, sociales y económicos que se vivían en la península coreana, por la división política y el nacimiento de Corea del Sur y Corea del Norte, a unos años de haber terminado la Segunda Guerra Mundial. Para la década de los años 60. Corea del Sur tiene un boom de nexos diplomáticos, con países del continente americano. Sumando de los años de 1949 a 1968, relaciones diplomáticas con 23 países, entre ellos Estados Unidos de América desde 1949, Brasil en 1959, y a partir de 1962 con Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y República Dominicana, para 1963 con Canadá y Perú, en 1964 con Uruguay, en 1965 con Venezuela y Bolivia, en 1968 con Guyana. (MOFAT, 2012). Durante la década de los 70 y 80, así como por la dinámica de crecimiento económico que se presenta en Corea del Sur, superando tasas del 7%, adquiere mayor relevancia en su relación con América, y durante estos años estableció relaciones diplomáticas con los países de Granada en 1974, Surinam en 1975, Barbados en 1977, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas en 1979, Antigua Barbuda en 1981, Las Bahamas en 1985, Trinidad y Tobago 1987, y para 1992 con Belice, llegando en este año sus relaciones diplomáticas con 33 países del continente americano (MOFAT, 2012; Paz, 1997). 4

Traducción propia

29


Se debe tener presente desde el nacimiento como nación por parte Corea del Sur (año de 1948) hasta los años 80, uno de los objetivos de su política exterior era la obtención del reconocimiento diplomático de la comunidad internacional, ya que se encontraba en una competencia con sus hermanos de sangre, es decir Corea del Norte país que también nació en 1948 por la división de la península coreana. En estos años la diplomacia se concentraba en una ideología anticomunista y de relaciones comerciales limitadas (Kim, s.f.; León, 2010). En los años 60, la diplomacia surcoreana emprende una misión por el continente americano, en la que visitan los países de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Haití, Argentina, Uruguay, Colombia, Ecuador, Chile, Nicaragua, Honduras, Nicaragua y México. La misión por América obtuvo resultados favorables, ya que es entre 1959 y 1962 cuando empiezan relaciones diplomáticas con Corea del Sur al menos 16 países de América entre ellos México, de igual manera en 1962 con la llegada al poder del general Park Chung-hee se crean bases sólidas para empujar el crecimiento económico de la economía de Corea del Sur, y con ello desarrollar estrategias de acercamiento bilateral, que le permite al país en el ámbito global se reconocido por 76 países pertenecientes a la Organización de Naciones Unidas (MOFAT, 2012; Licona, 2011; León, 2010). Otro de los aspectos rescatables de los primeros acercamientos de Corea del Sur para con los países de América, consiste en que muchos de los países del continente Americano estaban bajo el ala derecha de la política y regímenes militares anticomunistas, lo que ayudaba a Corea del Sur a respaldar su reconocimiento y legitimarse. Además en 1962 se promulgo el Acta de Emigración en el Extranjero, la cual daba prioridad a la región latinoamericana para que emigraran los coreanos. Los principales países que recibieron migración coreana fueron Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú (Kim, 1998). Sin embargo, también se presentaban dificultades en el acercamiento entre América y Corea del Sur, además de la barrera del idioma, tenían el problema de la política de 30


sustitución de importaciones en la mayor parte de países de América, mientras los surcoreanos mantenían un patrón de orientación a las exportaciones. Esta es una de las razones por las que desde un principio las relaciones económicas surcoreanas se orientan a Estados Unidos y Japón. De igual modo, Corea del Sur fabricaba similares productos de industria ligera en esos años, tal como sucedía en México y Latinoamérica, careciendo en esos momentos de la capacidad industrial para producir artículos que fuesen necesarios en la región (Kim, 1998). Corea del Sur tenía un déficit comercial con América: en 1964, sus exportaciones hacia la región latina solo eran el 0.25% del total de exportaciones, lo que en cantidad solo era de $300,000 dólares. En este mismo año, las importaciones que hizo de la región sumaron un total de $1,573 millones de dólares. En lo que respecta al comercio bilateral, ya para 1971, dicho comercio creció a 22 millones de dólares, y solo 8 años después alcanzó 651 millones de dólares (Kim, 1998.; Xu, s.f.). Para los años 70, la balanza comercial empezó a tornarse más equitativa debido al rápido crecimiento económico, asimismo Corea del Sur veía con interés los vastos recursos naturales que posee la región latinoamericana, los cuales beneficiarían el proyecto de la industria pesada en desarrollo. Un ejemplo de ello fue en 1982, cuando Corea del Sur importó por primera vez petróleo de países latinos. Sin embargo, el crecimiento de relaciones económicas siguió un proceso lento debido a las restricciones de América Latina. (Kim, 1998). En 1980 se presentan cambios en las relaciones entre Corea del Sur y América. Primero, la Guerra Fría daba la pauta de la base ideológica de las relaciones, es decir, el anticomunismo. Por otra parte se tiene una dinámica positiva en la migración de coreanos hacia tierras latinoamericanas, ello por el rápido crecimiento de la economía surcoreana, además de incrementarse el PIB per cápita. Otro aspecto positivo son las reformas económicas que se emprenden en América, las cuales se orientan a la apertura del mercado desde los años primeros años de la década de los 80. Siendo todo ello una oportunidad para Corea del Sur en reforzar y estrechar un 31


vínculo más cercano con los países de América. Es así, que para los años de 1990, las exportaciones surcoreanas empiezan a experimentar un incremento, al mismo tiempo de presentarse la privatización de empresas paraestatales que dinamizan el comercio. (Kim, 1998; Licona, 2011). América Latina simbolizó el mayor crecimiento en exportaciones para Corea del Sur: entre 1991 y 1994 representó un incremento de 199% de las exportaciones surcoreanas, aunque en volumen todavía eran bajas5. El incremento de las exportaciones también se debe al esfuerzo de Corea del Sur para ver otros mercados extranjeros (ajenos a los tradicionales) y mejorar en competitividad con otros productos. A pesar de esto, Japón lideraba las exportaciones hacia la región, pero Corea se posicionaba mejor que China tal como lo muestra la tabla 2 (Kim, 1998). Tabla 2. Exportaciones de países Asiáticos hacia América Latina, durante el primer lustro de la década de 1990. (Millones de dólares) 1990 1991 1992 1993 1994 1995 China Total de 116,791 135,759 167,335 195,163 236,458 280,762 Comercio Comercio 2,182 2,357 2,984 3,728 4,422 5,738 con A.L. % del total1.9% 1.7% 1.8% 1.9% 1.9% 2.0% AL Corea Total del 134,885 152,749 156,184 167,873 201,635 260,630 Comercio Comercio 3,780 4,454 5,176 9,351 9,832 9,342 con A.L. % del total2.8% 2.9% 3.3% 5.9% 4.8% 3.6% AL Japón Total de 522,953 551,457 572,673 603,294 669,327 778,940 Comercio Comercio 19,067 21,724 23,412 24,044 26,662 30,046 con A.L. % del total3.6% 3.9% 4.1% 4.0% 4.0% 3.9% AL Fuente: Elaboración propia con datos de Kim, s.f.

5

Las exportaciones a América Latina representaban un total de $6.5 mil millones de dólares en 1994. En

comparación con las exportaciones de Corea al resto de Asia, estas las superaban por $25.3 mil millones de dólares para el mismo año (Kim, 1998).

32


La política exterior sigue reforzando sus lazos y para ello se incrementan las visitas al más alto nivel entre Corea del Sur y varios países latinoamericanos en los 90. En 1991 el presidente Roh Tae-Woo visitó México. Posteriormente en 1996, el presidente Kim Young-Sam visitó Guatemala, Chile, Argentina, Brasil y Perú, y en 1997 realizó una visita a México. Estos intercambios de visitas promovieron los vínculos bilaterales (Xu, s.f), después de estos años siguieron las visitas de los presidentes Kim Dae-Yung, Roh Moo-Hyun, Lee Myung-Bak, logrando pactar Acuerdos de Libre Comercio con Chile, Perú, Estados Unidos y Colombia, asimismo los coreanos mantienen un diálogo abierto con el resto de los países para incrementar los acuerdos comerciales en la región del continente Americano. Para el año de 1996, Corea del Sur se encontraba en el top ten de las listas de países exportadores de varios de los Estados latinoamericanos. En ese mismo año, las exportaciones hacia la región representaron el 6% del total de las exportaciones surcoreanas. Por el lado contrario, las importaciones que hace Corea de Latinoamérica son principalmente materias primas y productos procesados de bajo valor agregado. Esto ha generado algunas protestas de los países latinos ya que se ven en disparidades porque Corea exporta productos ya manufacturados (Kim, 1998). En 1981 el total de las inversiones surcoreanas en Latinoamérica eran de 700,000 dólares, pasando a 43,90 millones de dólares en 1991 y 628 millones de dólares en 1997. En éste último año, el porcentaje de inversiones de Corea del Sur en América Latina representaban el 11% del total de inversiones en la región (Xu, s.f.). Los conglomerados electrónicos de LG, Samsung y Daewoo iniciaron inversiones en gran cantidad en el norte de México desde los inicios de 1990, debido a que se habían iniciado las negociaciones para el Tratado del Libre Comercio en 1989 entre los países de Norte América6. Ya para a mediados de la misma década, la inversión

6

El Tratado de Libre Comercio entre los países de Norte América fue firmado hasta el 17 de diciembre de 1992,

pero entro en vigencia hasta el 1° de enero de 1994 (SICE, 2011).

33


coreana volteó hacia Sudamérica, especialmente en Brasil (Licona y Rangel, 2013, Kim, 1998).

2.4 Países latinoamericanos prioritarios en la política exterior de Corea del Sur Corea del Sur lanzó su política de una Corea Global como un modelo económico acoplado a su desarrollo a comienzos de los años 90. Se basa en el gran dinamismo de la economía coreana y sus crecientes relaciones con Latinoamérica se ha liberalizado recientemente. A pesar de esto, en América Latina y el Caribe, Corea del Sur mantiene relaciones con 32 países: Antigua y barbuda, Barbados, Brasil. Dominica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas, Uruguay, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Granada, El Salvador, Guyana, Haití, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, San Kitts y Nevis, Santa Lucia, Surinam, Trinidad y Tobago, Venezuela (MOFAT, 2009). Los países que mantienen relaciones con Corea del Sur han surgido en diferentes periodos como lo muestra la tabla 3. Tabla 3. Países con los que Corea del Sur mantiene relaciones diplomáticas en América Latina y el Caribe País Año en que inician País Año en que inician las Relaciones

las Relaciones

Antigua y Barbuda

Noviembre, 1981

Argentina

Febrero, 1962

Bahamas

Julio, 1985

Barbados

Noviembre, 1977

Belice

Abril, 1987

Bolivia

Abril, 1965

Brasil

Octubre, 1959

Chile

Junio, 1962

Colombia

Marzo, 1962

Costa Rica

Agosto, 1962

Dominica

Noviembre, 1978

Ecuador

Octubre, 1962

El Salvador

Agosto, 1962

Granada

Agosto, 1974

Guatemala

Octubre, 1962

Guyana

Junio, 1968

Haití

Septiembre, 1962

Honduras

Abril, 1962

Jamaica

Octubre, 1962

México

Enero, 1962

34


Nicaragua

Enero, 1962

Panamá

Septiembre, 1962

Paraguay

Junio, 1962

Perú

Abril, 1963

República

Junio, 1962

Sn. Kitts y Nevis

Septiembre, 1983

Febrero, 1979

San Vicente y las

Octubre, 1979

Dominicana Santa Lucia

Granadinas Suriname

Noviembre, 1975

Trinidad y Tobago

Julio, 1985

Uruguay

Octubre, 1964

Venezuela

Abril, 1965

Fuente: Elaboración propia con datos del MOFAT.

A lo largo de los años, Corea ha visto una conexión mayor con ciertos países, como es el caso de Estados Unidos, México, Brasil, Chile, Perú, Colombia y Argentina entre otros. (León, 2010; Xu, s.f.). La vinculación entre América y Corea del Sur, presenta un incremento de las inversiones (ver tabla 4), que alcanzo para el 2008 los 6,727 millones de dólares, lo que representa el 7% del total de inversiones coreanas a nivel global. A pesar de una gran inversión coreana en América Latina, se concentra el 82,7% del total de inversiones en solo 7 países (Xu, s.f.). Tabla 4. Países latinoamericanos donde se encuentra el mayor porcentaje de inversión coreana (2008).

País Bermudas Brasil México Perú Islas Caimán Panamá Islas Vírgenes Británicas Otros

Porcentaje del total de inversión coreana 35,3% 13,4% 9,4% 9,3% 7,7% 7,6% 4,3% 17,3%

Fuente: Elaboración propia con datos de Xu.

35


En lo que respecta a cooperación, Corea del Sur es miembro activo del Banco Interamericano de Desarrollo7 (BID) desde el 2005 y dos años más tarde se unió a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe8 (CEPAL). En 2008 se llevó a cabo el primer Foro de Cooperación entre Corea del Sur y América Latina en Seúl, el cual tiene el objetivo de estrechar los intercambios comerciales y la cooperación en esferas de energía e infraestructura, tuvieron participación más de 10 países. En 2009 se alcanzó la cifra de 38,410 millones de dólares en comercio bilateral, Corea del Sur exportó 26,760 millones de dólares a la región, mientras que importó de ésta 11,640 millones de dólares. En el 2010, Corea del Sur albergo la 5ta cumbre de las reuniones del Grupo 20, en la cual estuvieron presentes Felipe Calderón de México, Lula da Silva de Brasil y Cristina Kirchner de Argentina. (Xu, s.f.).

2.5 Política exterior de Corea del Sur hacia México

Corea del Sur ha mostrado un mayor interés en mantener y mejorar sus relaciones con México. En 1949, es decir, desde su surgimiento como estado en 1948, comenzó los primeros acercamientos hacia México, contactando en Washington y en Nueva York a los diplomáticos mexicanos, presionándolos para que instaran a su país a la inauguración de relaciones entre ambos, pero estos tenían la instrucción de rechazarlos. La posición de México cambió, aunque no completamente, hacia Corea del Sur, ya que entablaron relaciones diplomáticas el 26 de enero de 1962. El país asiático abrió inmediatamente una embajada en la Ciudad de México y nombró como embajador a Lee Sung-ka. A pesar de ello, México se mostro discreto en esta relación. Un ejemplo del bajo perfil de México para con Corea del Sur es que abrió una embajada en Seúl 16 años después. Asimismo cabe señalar que este cambio, mucho o poco, se dio por las presiones de Estados Unidos para con México (León, 2010). 7

El BID fue fundado en 1959 para apoyar a los países Latinoamericanos y del Caribe a oprimir la pobreza y la

desigualdad, siendo la mayor fuente de financiamiento (BID, 2011). 8

La CEPAL fue fundada el 25 de febrero de 1948, con el objetivo de contribuir al desarrollo de la región.

36


Las razones por las que México en un principio mantuvo un perfil bajo hacia Corea del Sur fueron razones geográficas, ya que se enfocaba en las áreas próximas, es decir, tenía una preferencia por Estados Unidos y Europa. A esto debemos agregar que México prefirió mantener sus vínculos necesarios con Corea del Sur para evitar conflictos con Estados Unidos. Sin embargo, hubo algunos avances en el acercamiento diplomático, en ámbitos de educación y cultura entre ambos. A ejemplo se pueden citar el Acuerdo de Cultura, el cual entro en vigor en 1966; al año siguiente se firmarían intercambios estudiantiles entre la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Hankunk de Estudios Extranjeros; entre otros (León, 2010). Las relaciones diplomáticas entre Corea del Sur y México empezaron a dejar de ser frías, para pasar a otro nivel a la mitad de la década de 1970. Esto se debió a la progresiva visibilidad del crecimiento surcoreano ante la mirada mexicana. Estos primeros avistamientos de México hacia Corea se dieron mediante la embajada mexicana en Japón. En 1977, el documento Realidades y Potencialidades de Relaciones Comerciales entre México-Corea de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), señalaba el rápido crecimiento económico experimentado por Corea y las oportunidades para México como socio. Durante una visita a México en 1977 del ministro de Relaciones Exteriores surcoreano, se acordó enviar a un delegado para evaluar las posibilidades de abrir una embajada en Seúl. Y solo tardo un año más para abrir la embajada en dicha capital, aunque la representación del país continuaría dependiendo de la embajada mexicana en Japón, ya que no se designó un embajador. A pesar de depender de Japón, la delegación mexicana empezó a trabajar en los nexos de ambos países, como ejemplo de ello es que se logró la suspensión de la visa para poder entrar en territorio surcoreano (León, 2010). Fue hasta más de 10 años cuando México por fin nombró un embajador residente en Seúl: Ricardo Galán Méndez. Este nombramiento no sólo coincidió con el crecimiento económico, social y cultural entre ambos países, sino también a factores 37


externos como la normalización de las relaciones surcoreanas con potencias enemigas9, los juegos olímpicos que sostendría Seúl (ya que esto representaba una carta de presentación ante la comunidad internacional como potencia emergente), y las crecientes demandas de pluralismo político dentro de Corea (León, 2010).Las relaciones hasta éste entonces eran puramente políticas. Las relaciones comerciales se empiezan a dar más fuertemente a partir de 1985. Entre 1985 y 1988, la balanza comercial estaba a favor de México, ya que para 1989 y 1993 México mantuvo una exportación de entre $163 y $158 millones de dólares, mientras que Corea del Sur dio un salto enorme: paso de 462 millones de dólares en 1989 a 997 millones de dólares en 1993 (González, 1995). Cabe señalar que desde los 80, Corea del Sur empezó a importar petróleo de México, lo cual continúo hasta la década de los 90, mientras que México importaba electrodomésticos, azúcares en bruto, tejidos estampados, etc. Éste déficit vino de la mano del cambio de las políticas mexicanas para la apertura de su mercado comercial. La relación bilateral entre México y Corea del Sur dependía del pilar del petróleo (González, 1995; Lee, 1995; Xu, s.f.). México generó mucha expectativa a nivel internacional en cuestión de oportunidades después del inicio de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre éste país, Estados Unidos de América y Canadá. Pero Corea empezó a hacer inversiones en México desde 1988, un año antes del inicio de las negociaciones, con el asentamiento en Tijuana de plantas de accesorios electrónicos de la compañía Samsung. Con las relaciones económicas incrementándose, México y Corea del Sur firmaron el Acuerdo en Cooperación Económica, Científica y Técnica en 1988 (Licona y Rangel, 2013; León, 2010; SRE, 2012; Xu, s.f.).

9

El acercamiento de Corea del Sur con la Unión Soviética y China principalmente, mediante su nordpolitik

(Asociación de Profesores de Historia, 2005; Di Masi, 1997; Hong, 2008; León, 2010).

38


Las visitas al más alto nivel entre Corea y México no se hicieron esperar a partir de la década de los 90, visitando Corea del Sur los presidentes Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, de igual manera los presidentes surcoreanos Roh Tae-Woo, Kim Young-Sam, Kim Dae-Jung, Roh Moo-Hyun y Lee Myung-Bak visitan México. Es destacable que Corea del Sur tiene un número superior en las visitas realizadas a México, lo que puede demostrar el pujante interés de este país sobre la búsqueda de un nexo más fuerte y acabado con el territorio mexicano. Por el lado contrario, México refleja un acercamiento lento y poco interés en el país asiático, aunque hay que señalar que esto es en el plano de relaciones de alto nivel. Dichos acercamientos permiten que México y Corea del Sur hayan celebrado 11 Acuerdos bilaterales (tabla 5), siendo el último en firmarse en el 2005. (SRE, 2012). Tabla 5. Acuerdos bilaterales entre México y Corea del Sur

Tratados

Estatus

1.

Vigente

2.

3.

4.

5.

Lugar y fecha de Entrada en adopción vigor de Convenio cultural entre Cd. De México, 29 17 marzo de Estados Unidos Mexicanos y de abril de 1966 1969 la República de Corea de Convenio comercial entre el Cd. De México 12 17 de gobierno de los Estados de diciembre de marzo 1969 Unidos Mexicanos y el 1966 gobierno de la República de Corea de Convenio sobre servicios Seúl, 21 de julio de 9 noviembre aéreos entre el gobierno de 1988 de 1989 los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de la República de Corea 9 de 21 de Acuerdo de cooperación Seúl, de agosto de económica, científica y noviembre 1990 técnica entre el gobierno de 1989 los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de la República de Corea de Convenio entre los Estados Cd. De México, 6 11 Unidos Mexicanos y la de octubre de febrero de 1995 República de Corea para 1994 evitar doble imposición e

Vigente

Vigente

Vigente

Vigente

39


impedir la evasión fiscal en materia de impuestos sobre la renta 6. Protocolo de cooperación turística entre el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de la República de Corea 7. Tratado de extradición entre los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de la República de Corea 8. Acuerdo entre el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de la República de Corea para la promoción y protección recíproca de las inversiones 9. Acuerdo para enmendar y adicionar el convenio sobre servicios aéreos entre el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de la República de Corea, firmado el 21 de julio de 1988 10. Acuerdo entre el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de la República de Corea sobre cooperación y asistencia en materia aduanera 11. Tratado entre los Estados Unidos Mexicanos y la República de Corea sobre asistencia jurídica mutua en materia penal

Seúl, 29 noviembre 1996

de 10 de junio Vigente de de 1997

Seúl, 29 noviembre 1996

de 27 de Vigente de diciembre de 1997

Badar Seri 28 de junio Vigente Begawan (Brunei), de 2002 14 de noviembre de 2000 Seúl, 4 de junio de 3 de enero Vigente 2001 de 2003

Cd. de México, 9 12 de mayo Vigente de septiembre de de 2006 2005

Cd. De México, 9 18 de enero Vigente de septiembre de de 2007 2005

Fuente: Elaboración propia con datos de la SRE.

A pesar de estos acuerdos firmados, ratificados y vigentes, Corea del Sur y México no han llegado a un Tratado de Libre Comercio. Esto sería predecible teniendo en cuenta de que el intercambio comercial bilateral ha crecido 80 veces desde 1980, pero esto representa apenas el 1.2% del comercio de México. Es en el año 2006 que 40


se formó un Grupo de Expertos entre Corea y México con el fin de definir el camino para llegar a un mayor establecimiento y ensanchamiento de las relaciones (Cho, 2007; Reyes, 2006; Licona y Rangel, 2013). En 1990, como se ha dicho anteriormente, hubo un flujo de capital surcoreano hacia México, el cual ascendió a 100 millones de dólares a través de las empresas que vinieron a invertir en el territorio mexicano. Catorce años después, el monto total de inversión surcoreana era de 1,500 millones de dólares esparcidos en 150 empresas procedentes del país asiático. El aumento del intercambio fue más notorio en el 2009, al llegar a la cantidad de 11,400 millones de dólares. En el 2006, se llegó al establecimiento de una “asociación estratégica para la prosperidad común en el siglo XXI”, y los presidentes respectivos de México y Corea enunciaron su voluntad para lograr potencializar sus esfuerzos en materia económica. (Cho, 2007; CNN expansión.com, 2010). La resolución sobre un acuerdo comercial entre ambas naciones requiere mucho más que solo acuerdos entre los gobiernos de cada uno, sino un acercamiento más profundo y un conocimiento mutuo tanto de mercado como de cultura y sociedad. Desde mediados del nuevo milenio, se ha venido gestando un Tratado de Libre Comercio entre México y Corea del Sur. Pero México ha rechazado múltiples veces las propuestas para ello. Una de las razones es el déficit en la balanza comercial de México (CNN Expansión.com, 2007). El comercio entre México y Corea del Sur en 2010 alcanzó 13 mil 660 millones de dólares, lo cual representó una transacción de 37.4 millones de dólares por día. En el caso de las ventas que hace México con Corea del Sur, en 2010 sumaron 929 millones 349 mil dólares, representando una entrada de 2.5 millones dólares por día, y en lo que corresponde a las compras, representaron 12 mil 730 millones, 677 mil dólares, lo cual constituye una salida de 34.8 millones de dólares por día, es decir, un déficit de 32.3 millones de dólares por día en la balanza comercial de México con Corea del Sur, situación que nos indica la relevancia de fortalecer e integrar la 41


estructura productiva de México, para incrementar las ventas con el exterior y en concreto con Corea del Sur, tratando con ello de mitigar los déficit comerciales que van en aumento, como puede apreciarse en la tabla 6. Tabla 6.Balanza Comercial México y Corea del Sur 1990-2011 (Miles de dólares) Año Exportaciones Importaciones Comercio Saldo Total 1990

9,214

27,099

36,313

-17,885

1991

32,021

386,835

418,856

-354,814

1992

44,063

665,571

709,634

-621,508

1993

27,145

837,476

864,621

-810,331

1994

37,855

938,399

976,254

-900,544

1995

246,572

770,875

1,017,447

-524,303

1996

341,985

1,059,429

1,401,414

-717,444

1997

213,576

1,584,296

1,797,872

-1,370,720

1998

136,129

1,823,092

1,959,221

-1,686,963

1999

264,933

2,780,768

3,045,701

-2,515,835

2000

294,252

3,690,380

3,984,632

-3,396,128

2001

208,590

3,531,748

3,740,338

-3,323,158

2002

161,921

3,909,968

4,071,889

-3,748,047

2003

181,466

4,112,885

4,294,351

-3,931,419

2004

218,953

5,227,825

5,446,778

-5,008,872

2005

241,842

6,495,910

6,737,752

-6,254,068

2006

457,495

10,621,408

11,078,903

-10,163,913

2007

680,587

12,615,532

13,296,119

-11,934,945

2008

538,074

13,570,619

14,108,693

-13,032,545

2009

500,052

10,946,194

11,446,246

-10,446,142

2010

929,349

12,730,677

13,660,026

-11,801,328

2011*

402,737

6,123,403

6,526,140

-5,720,666

6,168,811

104,450,389

110,619,200

-98,281,578

Acumulado

*2do trimestre. Fuente: Secretaría de Economía, recuperado el 8 de febrero de 2012 de http://www.economiasnci.gob.mx/sic_php/pages/estadisticas/mexicojun2011/E8bc_e.html

42


Para finalizar, ya en el 2010, México y Corea del Sur reanudaron las negociaciones para el Tratado de Libre Comercio. Este hecho fue posible por la visita del presidente surcoreano Lee Myung-Bak, incluso, este mandatario buscó la forma de permitir el acceso de las empresas de su país más fácilmente, aun antes de la firma de un TLC. Aun así, es poco probable que se llegue a una firma de un tratado de libre comercio, ya que México no está preparado para ello y sigue teniendo un déficit en la balanza comercial, además de tener sectores como el automotriz, entre otros que se verían afectados con la entrada de bienes del mercado surcoreano con altos niveles de competitividad.

2.6 Reflexiones finales

Se puede observar un acercamiento de las relaciones surcoreanas con América en tres etapas: la primera de 1948 a 1962, la segunda de 1962 a 1992 y la tercera a partir de 1993. En los inicios de Corea como nación, se da un acercamiento marcado por turbulencias y recuperación, la segunda etapa se caracteriza por el crecimiento acelerado de este país y la tercera etapa marcada por los reajustes y reformas que dinamizan la actividad económica y comercial. El acercamiento entre Latinoamérica y Corea del Sur puede incrementar sus relaciones a través de la búsqueda de vínculos más fuertes, y no solo económicos, sino también políticos y socioculturales, para que así pueda haber una mayor comprensión recíproca. Pasando al caso específico de México, los intereses que tienen en común, permiten que las relaciones tengan varias situaciones dependido del contexto internacional. Actualmente, sus vínculos más estrechos son por la parte económica y comercial.

43


Las relaciones mantenidas actualmente entre ambos países es una minúscula parte de lo que realmente podrían llegar a obtener dado el potencial de cada uno, como por ejemplo poner la complementariedad industrial. Corea y México deben de aprovechar sus ubicaciones, ya que son estratégicas y pueden servir como puertas para el intercambio de productos en Asia y en América. México no ha realizado un esfuerzo notorio para fortificar las relaciones con Corea del Sur, por lo tanto consideramos que debe buscar áreas de oportunidad en los sectores de alta tecnología en lo que ha logrado sobresalir Corea del Sur, entre ellos, la electrónica, petroquímica, naval, automotriz y acereras. Asimismo generar un vínculo en materia cultural y educativa que les permita un mayor entendimiento sobre ambas culturas, y con ello mitigar o eliminar las barreras que nos alejan de mercado dinámicos.

44


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48


CAPÍTULO III ¿El Capítulo 14 del Acuerdo de Asociación Económica México y Japón como modelo? La agenda de cooperación en el posible mecanismo económico bilateral entre México y Corea del sur1 Carlos Uscanga2

3.1 Introducción

Después de la incorporación de México dentro de la última etapa de las rondas de discusión del Transpacific Partnership Agreement (mejor conocido por sus siglas TTP), se anunció la posibilidad del reinicio de las negociaciones bilaterales con Corea del Sur, suspendidas desde el verano del 2008. De lograr esa reapertura, sin lugar a dudas, estará sustentado en la capacidad política y habilidades negociadoras de los nuevos responsables de la política comercial de México. Empero de manera independiente, es interesante conocer las diferentes opciones que el documento final pudiera contener y en lo particular cómo se integraría el eje de cooperación dentro del nuevo instrumento comercial. Sí se toma en cuenta la experiencia del Acuerdo de Asociación Económica (AAE o por sus siglas en inglés, EPA, Economic Partnership Agreement)) entre México y Japón, podrían derivarse algunos puntos referenciales que pudieran servir de base para la negociación con el gobierno sudcoreano.

1

La presente ponencia es un avance dentro del proyecto de Investigación del proyecto SEP CONACYT de

Ciencia Básica

2010-1 con registro150933 intitulado “El Acuerdo para el Fortalecimiento de la Asociación

Económica México-Japón: Análisis Global y Sectorial de los Flujos Comerciales, Inversión y Cooperación ( 20102013)” 2

Profesor – Investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM

49


En este sentido, la presente ponencia buscará explorar, tomando en cuenta el capítulo o apartado 14 del AAE México-Japón, cómo pudiera moldearse – si fuera el caso- un capítulo similar o ampliado para el caso de Corea. Una pregunta adicional que pudiera derivarse es sí el principio de “subsidiaridad” pudiera estar o no presente en el caso de las acciones en el rubro de cooperación que pudiera tener el futuro AAE con Corea del Sur.

3.2 El Principio de Subsidiaridad3 Las disposiciones del eje de la cooperación estuvieron relacionadas con las características de la agenda bilateral que Japón ha tenido en la materia con los diferentes países firmantes de AAE, en la que pueda haber varias situaciones: 1) Países en los que ya existe una agenda diversificada en materia de cooperación donde permanecen instrumentos bilaterales firmados donde las acciones de operación superan las de subsidiaridad. 2) Países en que las acciones de cooperación son menos comprehensivas buscando que ese eje en el AAE pueda denotar actividades en la materia donde el principio de subsidiaridad es más robusto. 3) Países en las que las acciones de cooperación están bien definidas por la normatividad y los convenios bilaterales pero el eje de cooperación sirve como base para subsanar deficiencias en su contraparte para aprovechar las disposiciones contenidas en el AAE. En este contexto, tanto el principio de operacionalidad y subsidiaridad trabajan en el mismo plano pero con la diferencia de que el último se orienta a acciones puntuales y acotadas. El ejercicio del principio de subsidiaridad por Japón está también vinculado a lo siguiente:

3

Este subapartado es parte del documento inédito: Carlos Uscanga “El eje de cooperación en mecanismos

económicos de Japón a la luz del análisis del capítulo 14 del Acuerdos de Asociación Económica con México”

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a) Capacidades de negociación de la contraparte. A diferencia de los temas “duros”, la cooperación es una agenda que se ajusta conforme a su uso compensatorio donde puede observase un rasgo abierto o enmarcado a un grupo de temas definidos por los negociadores japoneses. b) Dentro de la demanda abierta tener claridad en la definición de una “canasta de temas” objeto a ser parte de las acciones de cooperación por la contraparte. c) La posición de la contraparte como actor de la Cooperación Internacional: donante, receptor neto, perfil dual (receptor-donante). d) Las capacidades e interés para implementar las acciones solicitadas por Japón en el caso de la demanda abierta. La dimensión compensatoria de la subsidiaridad representa un aspecto importante cuando pueden observarse los siguientes tres casos: a) Frente a un “impasse” en la negociación donde Japón busca reactivar la misma ampliando su oferta donde incluye paquetes de cooperación que puedan ser de interés de su contraparte. b) Acciones específicas para generar un paliativo a una situación que implique a su contraparte ceder en un sector sensitivo. c) Abrir un frente nuevo de cooperación ante la inexistencia de mecanismos bilaterales que implique una acción que pueda redundar en el cumplimiento de Japón en sus intereses dentro del proceso de negociación.

Es un hecho, que los AAE - como instrumentos comerciales de nueva generaciónimplementados por Japón buscaban superar a los iniciales TLCs que habían dejado una imagen -en el contexto de la negociación de actores desiguales- de ser instrumentos técnicos de corte neoliberal donde los mecanismos de subsidiaridad eran inexistentes o se dejaban los mismos a las fuerzas del mercado. Japón al 51


retrasar su arribo a la firma de esos instrumentos consideró que debían tener un valor agregado y el mismo lo representaba la cooperación. Lo anterior sustentado en su posición que tenía y posee actualmente dentro del sistema de Cooperación Internacional como oferente en los programas de Ayuda Oficial para el Desarrollo ( AOD), además en su ya larga en la acciones de colaboración técnicas y científicas. Asimismo, Japón buscaba armonizar con sus compromisos como miembro de las 21 economías que integran al mecanismo de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) donde a la par de la promoción y liberalización del comercio, existe el tercer eje de cooperación técnica. Asimismo, las mismas siglas de AAE se alejaba de las ya referidas imágenes negativas del TLC ( por sus siglas en inglés, FTA, Free Trade Agreement) que podrían complicar las negociaciones con sus contrapartes por posibles reticencias internas a los efectos de la liberalización económica. También se elevaba la vinculación con su contraparte como “socios” donde se partía el hecho de las acciones eran de colaboración mutua donde cada uno tendría beneficios.

3.3 Los Factores de la Negociación del Capítulo 14 en el AAE con México La negociación con México del AAE, como ya se ha documentado tenía una característica especial para Japón: sería el primer instrumento donde se discutiría el acceso al sector agrícola, hecho que tendría importantes implicaciones para generar un modelo de negociación futura de esos instrumentos con otros países. El negociado previamente con Singapur fue el ensayo inicial para evaluar la viabilidad de los AAE, a pesar de que no se incorporaron ninguna disposición en materia agrícola, era una forma para preparar al reticente sector campesino japonés y el sector político conservador ligado al mismo, que la liberalización económica debían ir más allá de los compromisos de apertura pactados dentro de la OMC y que tendrían 52


que abrirse algunas áreas pero manteniendo reservados a sectores sensitivos como la producción de arroz. Japón desplegó una estrategia proactiva en su nuevo eje de su política comercial, misma que se reflejó en: a) Proponer la creación de Grupos de Estudios integrados por funcionarios, empresarios y académicos para elaborar un reporte sobre la factibilidad de la adopción de un AAE. Lo anterior le permitía dos cosas centrales: Por un lado, conocer a la mayoría del futuro equipo negociador y tener una primera aproximación de la posible agenda de negociación, así como de las demandas de su contraparte donde se convertía de facto en un espacio de pre-negociación b) Asumir una posición proactiva proponiendo tanto un proyecto de reporte como de acuerdo en la futura negociación donde la contraparte reaccionaba con el documento agregando, modificando o eliminando aspectos de su contenido. En la negociación con México se observaron de manera clara los dos elementos anteriores, añadiendo que la contraparte mexicana tenía una ventaja que pudo usar a su favor: 1) Las empresas japonesas que operaban en el territorio nacional les urgía eliminar la situación de desventaja por pertenecer a un país no signatario de un acuerdo comercial con México frente a la reformulación del sistema de maquiladora y del papel de los Estados Unidos en sus estrategias de negocios. 2) México no ofrecía una amenaza a los sectores agrícolas sensitivos en Japón, la oferta exportable mexicana era complementaria a los requerimientos de la demanda de productos requeridos en el mercado japonés. 53


En este sentido, México podía obtener importantes dividendos como ampliar bajo la figura de una demanda más abierta de los principios de subsidiaridad de Japón en el AAE que se estaba negociando. Sin embargo, se observaron dos elementos importantes que podían aminorar esas capacidades. Por un lado, México se encontraba en el tránsito de ser un actor dual de la cooperación donde la Agencia de Cooperación Internacional de Japón ( JICA, por sus siglas en inglés) le resultaba más complejo implementar proyectos bajo el perfil de receptor neto e impulsaba la necesidad de reconocer a México como un socio de la cooperación. Por el otro, la existencia de diversos acuerdos y convenios bilaterales en materia de cooperación en un rango amplio en lo cultural, lo económico y en aspectos técnicos-científicos. En este sentido, la contraparte Mexicana consideró lo siguiente: a) Invertir más su capital negociador en la mayor apertura para el acceso de la oferta exportable mexicana, tanto para ampliar los cupos de los productos que ya habían logrado un posicionamiento; así como abrir nuevos nichos en el mercado japonés que se observaban prometedores. b) Con base en lo anterior, desechó una agenda más comprehensiva de cooperación y por ende, no se tomó en cuenta existencia de una virtual “carta blanca” por la contraparte japonesa para incrementar hasta donde lo deseara México la aplicación del principio de subsidiaridad por parte de Japón. c) Al adoptar un paquete más específico de acciones de cooperación, lo concentró con el requerimiento de ampliar las capacidades competitivas de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMEs) de tipo exportador para que pudieran penetrar de mejor manera al mercado japonés, además del apoyo a la promoción del Comercio e Inversión y de la Industria Soporte. Lo anterior estaba alineado a las políticas de fomento de ese subsector industrial durante la administración de Vicente Fox Quesada, una prioridad sectorial para la Secretaría de Economía que era la responsable de la negociación con Japón.

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El punto anterior, permitió inclinar la balanza a favor de Japón y le permitió resolver algunos problemas que enfrentaba, como ya se apuntaron, al visualizar a México como actor dual con una economía clasificada de renta media alta. a) Focalizar acciones específicas de capacitación y asesoría técnica para el incremento de las capacidades competitivas para la PYMEs mexicanas conocieran más al mercado japonés para generar productos con la calidad suficiente que fueran aceptados por e exigente mercado japonés, ampliar las capacidades para vincular a empresas mexicanas en la cadena de suministro de insumos requeridos por las empresas japonesas en el país, en ese proceso JETRO ( Japan External Trade Organization) jugaría un papel central. b) Concentrar la agenda de JICA en el eje de la cooperación dentro del AAE, pero también profundizando las acciones de México -ya como socios- dentro de las modalidades de la cooperación triangular y reduciendo los proyectos de tipo tradicional aplicables a receptores netos por tener un grado de desarrollo relativo menor.

El eje de subsidiaridad del AAE de México, en su momento, representó algo inédito. En los instrumentos tradicionales como los TLC no se identificaban los ejes de cooperación y ni mucho menos acciones para fomentar la competitividad de los actores económicos, ya que se partía del hecho de que esas acciones tenían que ser orquestadas en el ámbito del fomento de las políticas públicas internas y la acción emprendedora de los hombres de negocios. Sin embargo, el instrumento bilateral contiene elementos de apoyo para ampliar las oportunidades de negocios en el plano de la inversión y comercio ajustadas a las necesidades y formas que Japón requiere y exige. Es decir, Japón le indica a México cómo debe de exportar, cuáles son los márgenes de calidad que deben de contener sus productos, cómo debe operar para insertase en la diversas fases del encadenamiento productivo de sus corporaciones y cómo debe hacer negocios.

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3.4 Corea: Modelos de los instrumentos comerciales Durante los análisis de factibilidad4 que precedieron a los trabajos para el Grupo Conjunto de Expertos México-Corea del Sur, se delinearon dos opciones que México pudiera adoptar en su negociación con Corea del Sur. La primera, la negociación de un TLC tradicional y la segunda la adopción de un AAE.

La opción TLC

La decisión gubernamental para emprender negociaciones debe estar sustentada en la definición de las metas específicas que podrían traducirse, en el caso de México, en ampliar el rango de acceso al mercado coreano para incrementar sus exportaciones en los sectores con mayor capacidad competitiva. Sin embargo, una precondición necesaria será revisar lo siguiente: 1) Corea mantiene altos aranceles en el sector agrícola, pesquero y cárnico, así como en alimentos procesados. Mientras en el sector de manufacturas, electrónico y químicos se encuentran gravadas con aranceles relativamente bajos cuya eliminación para México incrementaría su participación en esos sectores. Los productos mexicanos ven mermada su competitividad en el mercado coreano por la existencia de aranceles altos como el caso del tequila con el 56.5 por ciento y la cerveza con el 30 por ciento. 2) La existencia de barreras no arancelarias han afectado la expansión de los productos agrícolas en el mercado coreano como las regulaciones sanitarias y fitosanitarias, así como otro tipo de impedimentos de carácter técnico. En el caso de Corea se buscaría eliminar el trato discriminatorio que padecen las firmas coreanas por proceder de un país no firmante de un TLC con México. La 4

“Mexico and Korea: Challenges for a New Economic Partnership´” Secretaría de Economía, México, Octubre

2003.

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eliminación de los topes arancelarios tendrá efectos positivos en términos de los volúmenes de comercio. Las exportaciones coreanas en el rubro de bienes intermedios y de capital podrán tener un incremento significativo en particular en las áreas en la que el capital coreano tiene mayor presencia como la electrónica y textiles. Esto podría generar un efecto de diversificación de la inversión en áreas no tradicionales e incorporar nuevos bienes dentro del comercio intrafirma, así como la presencia de otros productos manufactureros con alto valor agregado con destino al mercado mexicano. En suma, existe un impacto positivo para ambas partes cuya intensidad dependerá de los resultados de la negociación, pero sobre todo de la capacidad de respuesta de los agentes económicos en aprovechar esas oportunidades. Bajo el supuesto anterior puede proyectarse lo siguiente: 1) Para México: a. Introducción de nuevos bienes de exportación en el sector agroidustrial y bienes procesados con mayor capacidad competitiva en el mercado coreano como carne de bovino con hueso o deshuesada, carne de pollo, frutas tropicales, ajo, chile seco, semillas de ajonjolí, aguacate, miel natural, naranjas, melón y sandías. Corea mantiene restricciones cuantitativas para el arroz, pero las referentes de la carne de res fueron eliminadas en enero del 2001. De acuerdo con el gobierno coreano, sus tarifas no arancelarias son consistentes con las disposiciones contenidas sobre el particular en el marco GATT/OMC y de otras disposiciones internacionales. b. Expansión de la participación de bienes que ya tienen un nicho de mercado en Corea como carne de cerdo, calamar sazonado, sal de mar, cerveza y tequila. c. Incremento de la participación de bienes intermedios y de capital dentro de las exportaciones de México a Corea. d. Eliminar o atenuar de barreras no arancelarias y técnicas. 57


e. Incremento de los volúmenes de IED coreana con posibles efectos positivos en el empleo. g. Efecto favorable en los patrones de consumo locales por la posibilidad de la adquisición de una mayor variedad de bienes con alto valor agregado. 2) Para Corea: a. Facilitar las operaciones de las corporaciones coreanas dentro de sus estrategias de negocios. b Incrementar su capacidad competitiva de los productos coreanos. c. Acceso al mercado nacional y mejorar las ventajas de México como plataforma exportadora. d. Expansión de sus estrategias de diversificación de mercados con base en sus principios de seguridad alimentaria e. Efecto positivo en los patrones de consumo del pueblo coreano al obtener mayor capacidad de selección y obtención productos seguros con alta calidad. Si se plantea en estos términos, es claro los resultados tangibles de un acuerdo de libre comercio bilateral. Sin embargo, como ya se comentó, la maximización de sus beneficios está en función del grado de sus capacidades institucionales y humanas internas. Empero, un proceso inevitable es la existencia de sectores afectados por las disposiciones de liberalización y apertura. Aquí se tendrá que entender las posibilidades de los gobiernos respectivos para atenuarlos y crear nuevas estrategias.

La opción del AAE

Los AAE son una nueva generación de acuerdos con carácter más amplio que combina acciones de liberalización y facilitación como la profundización de mecanismos de cooperación que incluyen a un mayor rango de sectores. Como es ya conocido, Japón implementó ésta fórmula con Singapur donde ambos países firmaron el documento final en enero de 2002 con la virtual exclusión del sector 58


agrícola. Un esquema parcialmente similar fue adoptado para las actuales negociaciones con México. El AAE busca ampliar el rango de alcance de un TLC tradicional al incorporar acciones para el fortalecimiento de la cooperación bilateral en áreas como ciencia y tecnología, energía, turismo, promoción comercial y de inversiones, educación, capacitación de recursos humanos, mejoramiento del ambiente de negocios entre algunos temas. Como puede notarse, es un instrumento integral cuyos beneficios se presentan en economías con grados significativos de interrelación. En el caso de la adopción de esa vía por parte de México y Corea podrá generar lo siguiente: a) Para México 1. La obtención de los beneficios referidos dentro del marco de un TLC. 2. La extensión de beneficios que alcances a un rango mayores de sectores que incluyen desde turismo hasta programas de fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa mexicana. 3. Profundización de la esfera de cooperación bilateral en áreas existentes y creación de nuevas. 4. El reforzamiento de marco operativo y legal en el que se despliegan acciones de comercio e inversión. 5. Transferencia de tecnología y cooperación industrial para la pequeña y mediana empresa mexicana. b) Para Corea 1. La obtención de las ventajas negociadas dentro marco del TLC. 2. La apertura de mayores oportunidades para incrementar sus opciones de negocios en el sector de compras gubernamentales y servicios financieros, por sólo referir dos rubros. 3. La intensificación de sus acciones de cooperación dentro del marco de sus estrategias de su política económica exterior. 59


4. El reforzamiento de marco operativo y legal en el que se despliegan acciones de comercio e inversión. Las opción del AAE dependerá de la capacidad de ambas naciones en no sólo en adelantar en el proceso de liberalización sectorial sino también en impulsar mayores márgenes internos en los procesos de desregulación e identificación de áreas para la cooperación bilateral. En este sentido, son claras las mayores ventajas del AAE que del tradicional TLC en tanto que son instrumentos de nueva generación donde el eje de cooperación se presenta como activo que permite abrir nuevos espacios de colaboración, además – como ya se apuntó- servir como instrumento compensatorio.

3.5 Reflexión Final: ¿Cooperación bajo el principio de subsidiaridad en el instrumento comercial entre México y Corea? Corea del sur a diferencia de Japón es un actor nuevo dentro del escenario de la Cooperación Internacional. Sin embargo, en los últimos años se ha logrado posicionar de manera clara como donador neto dejando ya atrás su otrora calidad de recetor lo que se ha reflejado en el fortalecimiento de las acciones en el plano bilateral en el marco de los trabajos de la Agencia Coreana de Cooperación Internacional (Mejor conocida por KOICA, por sus siglas en inglés) y en lo multilateral ya logró su pertenencia como miembro de pleno derecho en el Comité de Ayuda de la OCDE. Las acciones de cooperación desplegadas por Seúl en México han sido puntuales en tanto que se le considera como un país de renta media alta, por lo que el gobierno mexicano ha perdido elegibilidad para recibir recursos como los receptores netos de cooperación internacional para el desarrollo. Los mecanismos que están surgiendo entre los dos países están más orientados a reconocerse, de manera mutua, como

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socios donde, en términos de corresponsabilidad, pueden realizarse programas con las diferentes modalidades de cooperación, siendo una de ellas la triangular. Dentro de este panorama puede apreciarse diferencias sustanciales con Japón. Corea no tiene el problema -como lo tuvo Tokio- de ajustar la cooperación con México por su nuevo nivel de donador emergente. Asimismo, México mantiene y ha ampliado su capacidad de negociación que puede servir de activo para mejorar la oferta negociadora por su contraparte. En este sentido, el gobierno mexicano tiene a su favor: a) El mantener su papel importante por su vecindad geográfica con los Estados Unidos y de ser un portal para la producción con destino al mercado local y latinoamericano,

hecho

altamente

importante

para

las

corporaciones

sudcoreanas en sus estrategias de negocios. b) Su incorporación al TPP y su posibilidad de servir de vehículo para ampliar el proceso de integración regional. c) Al no ser Corea del Sur signatario de un TLC o AAE, las empresas sudcoreanas mantienen una desventaja relativa frente a sus competidores cuyos países tienen un mecanismo económico firmado con México, por lo que se agrega presión del sector privado al gobierno de Corea del Sur para lograr el acuerdo con México

Bajo esa perspectiva, los negociadores mexicanos pudieran construir una “canasta” amplia de acciones que pueden ser utilizadas bajo el principio de subsidiaridad en la que el eje de la cooperación fuera fortalecido. En el posible capítulo de cooperación del documento, las autoridades mexicanas deben de decidir sobre el alcance del mismo: un de carácter comprehensivo o de tipo más acotado. Es decir, acciones amplias que impacten diversas áreas temáticas u otro de carácter más específico con subsectores claramente identificados ligado al fortalecimiento de las capacidades

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institucionales que permitirán el mejor aprovechamiento del instrumento económico bilateral. De manera independiente de las opciones que pudieran decidirse, es factible que Corea del Sur pueda cumplir o ampliar la demanda de acciones de cooperación en: 1) PyMES mexicanas para el incremento de sus capacidades y calidad en su oferta exportable en el mercado sudcoreano ( tal como lo establece el capítulo 14 con Japón). 2) Profundizar las iniciativas de Seúl denominadas KNOWLEDGE SHARING PROGRAM (KSP) en las siguientes macro áreas: a) promoción de exportaciones e industrialización; b) economía basada en el conocimiento; c) desarrollo de recursos humanos. 3) Desarrollo ambiental sustentable y rehabilitación de recursos hídricos 4) Cooperación para el fortalecimiento de cadenas de aprovisionamiento

La decisión de cómo instrumentar y el alcance la agenda de cooperación integrada al AAE dependerá de la sensibilidad y visión de los funcionarios mexicanos responsables. Lo que es cierto es que se abre una amplia área de oportunidad en la que el gobierno mexicano y el sector privado pudieran ser favorecidos en la medida que se identifique una estrategia clara para potenciar los beneficios a través de sacar provecho de su posición negociadora para ampliar el principio de subsidiaridad.

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Bibliografía

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¿Oportunidad para México?, en José Luis Calva, Crisis Económica Mundial y Futuro de la Globalización, Vol. 1, Colección Análisis Estratégico para el Desarrollo, editorial Juan Pablos, 2012, ( en proceso de edición) Documento: Uscanga, Carlos. “Mexico and Korea: Challenges for a New Economic Partnership´” Secretaría de Economía, México, Octubre 2003. Office for Economic Development Cooperation (ODECO) Korean Development Institute

(KDI).

Knowledge

Sharing

Program,

2008.

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CAPÍTULO IV Tendencias y perspectivas Corea del Sur Roberto Celaya Figueroa Rodolfo Valenzuela Reynaga Zulema Ruiz Rosas1

4.1 Introducción

El crecimiento de Corea fue de 60% en los 60´sy 70´s y de cerca del 90% en los 80´s y 90´s cayendo a 70% en la primera década del año 2000. Establecer las tendencias y perspectivas nos permitirá desarrollar escenarios de desarrollo para esta nación cuya economía es la cuarta más grande de Asia. Los objetivos del presente trabajo son el de (1) Presentar un marco de referencia que permita entender el modelo de desarrollo del este asiático, (2) Presentar un marco de referencia que permita entender el modelo de desarrollo de Corea del Sur, y (3) determinar las tendencias y perspectivas para Corea del Sur en cuanto a Índice de Desarrollo Humano, Producto Interno Bruto (PIB), PIB per cápita, Precios de consumo, Tipo de cambio, Indicadores de consumo privado, Inversiones en la industria, Ocupados y asalariados, Niveles de desempleo, Empleo por ramas de actividad, Asalariados por tipo de contrato y parados por duración (empleos vulnerables), Índice de precios al consumidor, Índice de precio al productor, Inflación, Gasto público, Balanza de pagos, Inversión extranjera directa, Reservas internacionales, Deuda externa, y Tasas de interés: mercado de dinero y mercados de valores.

1

Profesores-Investigadores del Instituto Tecnológico de Sonora

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Lo anterior se hará a través de la revisión documental (desarrollo documental) y la compilación y análisis de valores de los indicadores anteriores (desarrollo analítico y prospectivo) mediante la consulta directa de las bases de datos de Human Development Report, Korea Statistical Information Service, The World Bank Group, entre otros_; todo ello mediante (1) retrospectiva a través del análisis documental que explique los patrones de desarrollo del este de asia y de Corea del Sur, (2) análisis en cuanto a las tendencias históricas de los indicadores señalados y (3) prospectiva en cuanto los escenarios esperados Los resutados del presenta trabajo pueden resumirse en lo siguiente (1) Producto Interno Bruto reducido a más de la mitad que en su punto más alto en los 80`s y a la baja, (2) Precios de consumo que pasaron de 20 en los 80´s a 100 en la actualidad y a la alza, (3) Tipo de cambio tres veces más alto que en los 80`s y a la alza, (4) Indicadores de consumo privado en los mismos niveles que los 80’s y seis veces más bajo que en su pico de finales de los 90´s y a la baja, (5) Encuesta de inversiones en la industria al mismo nivel que a principios de los 80´s y tres veces más bajo que en su pico más alto de finales de los 90`s y a la baja, (6) Empleo por ramas de actividad con tendencia a la alza para el sector servicio pero a la baja de la industria y agricultura, (7) Índice de precio al productor creciente y a la alza en sus niveles más altos en treinta años, (8) Gasto público en sus niveles más altos en treinta años y con tendencia a la alza, (9) Inversión extranjera directa en sus niveles más bajos en treinta años, (10) Deuda externa casi triplicada en estos últimos 30 años y con tendencia a la alza, y (11) Tasas de interés estables. De lo anteror se coincluye que existen fuertes presiones sobre la economìa Coreana que vislumbran un escenario recesivo en cuanto a su economía en el mediano plazo.

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4.2 Tendencias y perspectivas Corea del Sur

Desde 1960 las economías altamente desarrolladas del este de Asia, Japón, Hong Kong, Corea del Sur, Singapur, Taiwán y China, han crecido dos veces más rápido que el resto del Este de Asia, tres veces más rápido que Latinoamérica y el sur de Asia y veinte veces más rápido que el África Sub-sahariana. De la misma forma, tal y como menciona Singh, A. (1998), la región del este de Asia ha sido una, sino es que la más, dinámica del mundo: comparando su crecimiento se observa que de 1965 a 1980 creció en promedio 7.3% contra 6% con el de Latinoamérica, en la década de 1980 creció a una tasa de 6% mientras Latinoamérica bajaba a 1.7% y en las décadas de los 90´s y primera de 2000, y a pesar de la crisis bursátil que experimentó, su crecimiento como región en promedio ha sido del orden del 7% mientras que Latinoamérica prácticamente ha quedada estancada2.

La percepción neoclásica.

En 1993, World Bank emitió su reporte The East Asian Miracle. Economic Growth And Public Policy en el cual concluía que dicho comportamiento había sido consecuencia de la inversión privada nacional presentada y el rápido crecimiento del capital humano. A estos dos factores principales se les unieron otros que sirvieron para encauzar el crecimiento de la región: disminución del crecimiento demográfico, el incremento del sector terciario a costa del sector primario, un desempeño macroeconómico estable (lo cual proveyó el ambiente idóneo para la inversión privada), políticas educativas enfocadas a niveles básicos que generaron una mano de obra preparada, además de un “mercado amigable3” con el exterior y niveles de precios comparativos a nivel internacional. Es así como, según este reporte, lo 2 3

Cálculos propios con datos del Banco Mundial, http://datos.bancomundial.org/ Tal como lo señala World Bank (1993) el término “mercado amigable” se refiere a la existencia de tres

características en la economía: (1) Una intervención limitada de los gobiernos que permita que los mercados se autorregulen, (2) intervenciones gubernamentales en la economía sujeta a la disciplina internacional, y (3) dichas intervenciones son abiertas y trasparentes (pp. 66-67)

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anterior resultó en un mantenimiento de una estabilidad macroeconómica4 acompañado de una acumulación de la riqueza, eficiente inversión5 y rápida mejora tecnológica6. Kennedy, Paul (2003) señala cinco factores: (1) el gran énfasis que se le da a la educación, (2) el elevado nivel de ahorro nacional con relación al PIB, (3) un fuerte marco político en cuyo interior se promovió el crecimiento económico: aunque se favorecieron el espíritu empresarial y la propiedad privada, los ‘tigres’ no siguieron en ningún momento un modelo de laissez-faire; (4) el compromiso con las exportaciones (en contraste con las políticas indias de sustitución de importaciones y las políticas estadounidenses dirigidas por el consumidor); y (5) los ‘tigres’ poseen un modelo local (esto es, Japón) del que sencillamente carecen otros países como Yemen, Guatemala y Burkin Faso (pp. 255-257).

Intervencionismo discrecional.

4

Como señala World Bank (1993), esta estabilidad macroeconómica tiene que ver, entre otras cosas con un

déficit fiscal limitado y una inflación controlada: durante los últimos treinta años la inflación promedio anual anduvo en los países de la región en un 9% (p. 12) 5

Como señala World Bank (1993), los gobiernos del Este de Asia lograron esto mediante tres estrategias: (1)

creando infraestructura complementaria a la inversión privada, (2) creando un ambiente de inversión amigable a través de la combinación de políticas fiscales que favoreciera la inversión y mantuvieran bajos los precios de los bienes de capital, y (3) manteniendo los intereses sobre depósitos y préstamos bajos (pp. 16 y 17) 6

En este mismo sentido Castell, M. (1999) resume las características del éxito del este asiático en (1) la

existencia de una situación de excepción en la sociedad, como resultado de importante tensiones y conflictos, tanto nacionales como geopolíticos, (2) los cuatro procesos de desarrollo se basaron en una orientación hacia el exterior de la economía y, de forma más específica, en la exportación de artículos manufacturados, sobre todo el mercado estadounidense, (3) la ausencia de una clase terrateniente rural, (4) la disponibilidad de una mano de obra educada, capaz de reciclarse durante el proceso de modernización industrial, con una alta productividad y salarios bajos según las pautas internacionales, (5) la capacidad de estas economías para adaptarse al paradigma informacional y al modelo cambiante de la economía global, subiendo la escalera del desarrollo mediante la modernización tecnológica, la expansión de los mercados y la diversificación económica, y (6) el papel del Estado en el proceso de desarrollo, el cual nació de la necesidad de supervivencia y luego creció a partir de un proyecto nacionalista, afirmando la identidad cultural política en el escenario mundial (p. 295-301)

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De la misma forma el reporte de World Bank (1993) reconoce que el gobierno intervino sistemáticamente y a través de múltiples formas para encauzar el desarrollo y, en ciertos casos el desarrollo de industrias específicas7. Es interesante notar que el mismo reporte de World Bank reconoce el problema metodológico para establecer relaciones estadísticas entre el crecimiento económico presentado y las intervenciones del gobierno efectuadas; en otras palabras, no hay manera de saber el comportamiento que se hubiera dado en ausencia de tal o cual política (sobre todo ante la evidencia de intervenciones efectuadas por otras economías que no han resultado tan satisfactoriamente como en la región de estudio). Como quiera que sea, el reporte considera como prerrequisitos para este tipo de intervención del gobierno en la economía dos elementos claves: (1) los gobiernos del noroeste de Asia desarrollaron mecanismos institucionales con los cuales consiguieron establecer criterios claros para seleccionar y monitorear las intervenciones, y (2) el costo de dichas intervenciones en ningún momento llegó a ser excesivo.

Crecimiento y equidad.

El reporte World Bank (1993) señala como parte de la esencia del milagro asiático el rápido crecimiento aunado a un reparto de la riqueza: de 1960 a 1990 las tasas de inversión excedieron 20% del Producto Interno Bruto. La relación entre las políticas públicas y el crecimiento puede establecerse, a parte de los acercamientos geográficos y culturales, a través de las visiones neoclásicas y revisionistas. La primera tiene que ver con proporcionar un marco macroeconómico estable que promueva la competencia nacional e internacional, el segundo tiene que ver precisamente con una intervención más dinámica de los gobiernos en el desempeño económico de las naciones. 7

Según World Bank (1993), esta intervención se dio a través de múltiples formas: destinando y subsidiando

créditos a ciertos sectores industriales, manteniendo tasas de interés bajas, protegiendo las importaciones sustitutas, subsidiando industrias con problemas financieros, estableciendo bancos de gobierno, efectuando inversiones públicas, estableciendo políticas industriales enfocadas a la exportación, desarrollando instituciones de apoyo a la exportación e intercambiando información entre los sectores público y privado (pp. 5 y 6)

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Eficiente asignación de recursos y cambio en la productividad.

Tal y como menciona el mismo reporte de World Bank, algunas políticas que favorecieron una acumulación de capital en las economías altamente desarrolladas del este de Asia pudieron tener efectos adversos en lo que se refiere a la asignación de recursos, esto por la razón de que en estos países no se permitió que fuera el mercado, y solo el mercado, el que determinará dicha asignación, sino que hubo una intervención sistemática por parte de los gobiernos en tres rubros principales: los mercados labores, los mercados de capitales y la asignación de sus recursos, y la promoción industrial con un enfoque exportador (pp. 259 ss.). La mayor parte de las economías altamente desarrolladas del este de Asia influenciaron la asignación de recursos a través de tres formas: (1) reforzando las regulaciones para mejorar la selección por parte de los bancos de los proyectos de inversión, (2) creando instituciones financieras (especialmente bancos dedicados a financiamientos de largo plazo), y (3) a través de créditos a sectores específicos. Y por último, se dio una gran promoción de industrias específicas con un claro enfoque exportador, ejemplo de ello el cinturón industrial Keiyo, ubicado en las ciudades de Tokio y Chiba, iniciado en la década de 1950, donde palpablemente se determina la guía gubernamental en su planeación y desarrollo8.

4.3 Modelo de desarrollo de Corea del Sur Como lo señala C. Nahm, A. (1993) Corea, hasta poco antes de concluir la 2ª Guerra Mundial, se encontró bajo dominación japonesa, al término de la guerra, el

8

Sobre todo, como menciona Junnosuke, M (1995), cuando para 1958 se reconoce el desarrollo que estaba

cobrando la región y se crea un comité tripartita entre representantes de las compañías, del gobierno nacional así como de la prefectura en agosto de 1959, dicho comité haría cuatro señalamientos, a saber: (1) el señalamiento que el desarrollo industrial de la prefectura de Shiba formaba parte de un plan mayor inter-regional, (2) el desarrollo de este plan requería el desarrollo de mayores áreas para el establecimiento de industrias y personas, (3) el plan, asimismo, requería asegurar el abastecimiento de energéticos e infraestructura, y (4) el comité estaba capacitado para efectuar deliberaciones por iniciativa propia, no sólo de las partes integrantes. (pp. 271-272)

70


enfrentamiento entre las fuerzas comunistas y capitalistas, generaron que el país se partiera en dos en 1948, adoptando el norte al comunismo como su forma de política mientras que el sur adoptaba el sistema capitalista de mercado. Poco después ambas naciones se enfrentarían en la Guerra de Corea (con China por un lado y Estados Unidos por el otro) misma que terminaría en 1954 y que dejaría un país empobrecido. Desde 1962 y hasta su muerte en 1979, el General Park Jung-Hee llevó a la parte sur sobre las vías del desarrollo de mercado a través de la organización de Chaebols, conglomerados de compañías seleccionadas para desarrollar ciertas industrias a través de la producción de bienes y servicios bajo las reglas del mercado pero con el apoyo del gobierno a través de créditos y otros incentivos (capítulos 9, 10 y 11). Como menciona Morrisey, O. (1999), los resultados fueron una expansión industrial y un cambio de una economía agrícola a una industrial. La primera fase de Corea fue la de sustitución de importaciones (textiles, fertilizantes, comida procesada, productos de acero) para posteriormente enfocarse a una promoción de las exportaciones. La normalización de las relaciones con Japón en 1965 generaron el flujo de inversiones de ese país hacia Corea. A la muerte del General Park en 1979 siguió una política de represión que garantizó la estabilidad necesaria para continuar con el desarrollo implementado en Corea. El crecimiento de Corea fue de 60% en promedio en la década de 1960 y de cerca del 90% en la década de 1980 y 1990 (p.217). En el primer punto, analizando a Corea del Sur en una primera etapa económica referida a la reforma agraria, aunada a políticas tales como educación universal primaria o acceso a los servicios de salud, significó en cierta forma que el crecimiento económico inicial no generara más pobreza sino que sirviera en cierta forma para generar un crecimiento equitativo. En la segunda etapa económica, la de industrialización exportadora (a partir de 1960 en Corea del Sur), serían los trabajadores los que pagarían la factura del crecimiento económico: en Corea del Sur eran forzados a trabajar 12 horas al día y los sindicatos estaban prohibidos, esto generaría una ola de demandas de trabajadores y estudiantes que originarían 71


grandes represiones en el país, pero que finalmente conducirían a su democratización La república de Corea se sitúa en el nordeste de Asia, ocupando la mitad sur de la península de Corea. Limita al norte con la República Democrática Popular de Corea, al este con el mar del Este o mar del Japón, al sureste y sur con el estrecho de Corea, y al oeste con el mar amarillo, su capital es Seúl y cuenta con aproximadamente 48.5 millones de habitantes. El idioma oficial es el coreano y su moneda es el won surcoreano. Actualmente la República de Corea es considerada como uno de los principales protagonistas de la economía internacional.

Índice de Desarrollo Humano (IDH)

Se basa en un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno. Corea del Sur presenta de los más altos IDH no solo de la Cuenca del Pacífico sino del mundo. Fuente: Regional and National Trends in the Human Development Index 1980-2011. http://hdr.undp.org/en/data/trends/

Producto Interno Bruto

Representa el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un período determinado. EL PIB es un indicador representativo que ayuda

a

medir

el

crecimiento

o

decrecimiento de la producción de bienes y servicios de las empresas de cada país, únicamente dentro de su territorio. 72


En este caso el Producto Interno Bruto se ha reducido a más de la mitad que en su punto más alto en los 80`s y sigue a la baja Fuente: KOSIS Korea Statistical Información Servicie, Principales indicadores sobre cuentas nacionales (2005 año de referencia, 1970), El Banco de Corea Anual/1980 ~ 2011. http://kosis.kr/eng/

PIB per cápita (US$ a precios actuales)

El PIB per cápita es el producto interno bruto dividido por la población a mitad de año. El PIB es la suma del valor agregado bruto de todos los productores residentes en la economía más todo impuesto a los productos, menos todo subsidio no incluido en el valor de los productos. Se calcula sin hacer deducciones por depreciación de bienes manufacturados o por agotamiento y degradación de recursos naturales. Datos en US$ a precios actuales. Fuente: Principales indicadores sobre cuentas nacionales, El Banco de Corea Anual/1980 ~ 2011. http://kosis.kr/eng/

Precios de consumo

2010

2007

2004

2001

1998

1995

20 1992

respecto a un muestreo anterior.

40 1989

"cesta o canasta familiar" y su variación

60

1986

rastrean los precios de la conocida como

80

1983

Es un indicador económico en el que se

100

1980

Precios de consumo (por categoría de gastos).

La canasta o cesta familiar es un conjunto de productos que se determina mediante una encuesta continua sobre presupuestos familiares y que incluye aquellos productos básicos que el consumidor medio compra de forma regular. Los Precios de consumo que pasaron de 20 en los 80´s a 100 en la actualidad y siguen a la alza, 73


Fuente: Principales indicadores sobre cuentas nacionales, El Banco de Corea Anual/1980 ~ 2011. http://kosis.kr/eng/

Tipo de cambio

El tipo de cambio real de un país (país local)

Tipo de cambio 0.013

respecto de otro (país extranjero) es el precio relativo de los bienes del país en

términos

de 2010

2007

2004

2001

1998

1995

1992

1980

1989

0.003

bienes locales.

1986

expresados

1983

extranjero

0.008

El tipo de cambio es tres veces más alto que en los 80`s con una tendencia a la alza Fuente: Elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, con datos del Federal Reserve Bank of St. Louis, E.U. y Free Lunch.com, http://www.finanzas.com/cotizacion/historico-yen-japones-euro.htm

Indicadores de consumo privado

Engloba el valor de todas las compras en el mercado interior, cualquiera que sea su duración, así como de servicios realizados por

las

unidades

familiares

y

las

instituciones privadas sin fines de lucro. Incluye la remuneración de asalariados recibida en especie, la producción de artículos para autoconsumo y el valor imputado por las viviendas ocupadas por sus propietarios. Se excluyen las compras de tierra y edificios para viviendas. Indicadores de consumo privado en los mismos niveles que los 80’s y seis veces más bajo que en su pico de finales de los 90´s y a la baja Fuente: Principales indicadores sobre cuentas nacionales, El Banco de Corea Anual/1980 ~ 2011. http://kosis.kr/eng/

Encuesta de inversiones en la industria (excepto construcción)

74


Comprende

toda

aquella

orientada

al

desarrollo

cambio

e

innovación

inversión

tecnológico,

el

técnica,

la

modernización y eficiencia productivas. La encuesta de inversiones en la industria al mismo nivel que a principios de los 80´s y tres veces más bajo que en su pico más alto de finales de los 90`s y a la baja Fuente: Principales indicadores sobre cuentas nacionales, El Banco de Corea Anual/1980 ~ 2011. http://kosis.kr/eng/

Ocupados y asalariados

Población ocupada (% mayor de 15 años)

La población activa de un país es la cantidad

Niveles de desempleo

2010

2007

2004

2001

1998

1995

1992

1989

7.5

extensión es la parte de la población que

5.5

estando en edad, condiciones y disposición

3.5 2010

2007

2004

2001

1998

1995

1992

1989

1.5

1986

de trabajar carece de un puesto de trabajo

1986

Desempleados (% de la PA)

Se refiere a la situación del trabajador que carece de empleo y, por tanto, de salario. Por

1983

Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=3&id =4

1983

empleo o que lo buscan actualmente.

1980

mercado de trabajo, es decir, que tienen un

61 60 59 58 57 56

1980

de personas que se han incorporado al

Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=3&id=4

75


Empleo por ramas de actividad

Se refiere a la forma como esta se distribuye

Empleo por ramas de actividad

terciario (III) seguido del sector primario (I) y

50 10

del sector secundario (II).

-100

En cuanto a Empleo por ramas de actividad

Empleados en agricultura (% del total de empleados)

2007 2007 2010 2010

30

2001 2001 2004 2004

cantidad de población activa es el sector

1995 1995 1998 1998

50

1989 1989 1992 1992

que el sector que concentra la mayor

Índice de precios al consumidor (% anual) 1983 1983 1986 1986

70

1980 1980

en cada uno de los sectores definidos. Indica

Empleados en industria (% del total de empleados) Empleados en servicios (% del total de empleados)

con tendencia a la alza para el sector servicio pero a la baja de la industria y agricultura. Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=3&id=4

Asalariados por tipo de contrato y parados por duración (empleos vulnerables)

Se

refiere

a tiempo parcial,

a

la población ocupada aquélla que no llega a

trabajar el número de horas requerido para que se considere como población ocupada a jornada completa. Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=2 &id=4&hActiveDimensionId=WDI_Series

Índice de precios al consumidor

Es el promedio ponderado de los bienes de un conjunto especifico de bienes y servicios consumidos por las familias , conocido como la canasta básica o de mercado, el cual es convertido a una serie de tiempo que relaciona los precios de un periodo con los precios de otro periodo. Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=3&id=4

76


Índice de precio al productor

Se define como el precio de los bienes y servicios que las empresas venden a otras empresas. Este precio se compone de un promedio ponderado de un conjunto de bienes y servicios en los mercados de mayoristas, convertido a una serie de tiempo. Índice de precio al productor creciente y a la alza en sus niveles más altos en treinta años Fuente: Precios al consumidor de Corea del Sur http://www.indexmundi.com/es/corea_del_sur/deuda_externa.html

Inflación

Es el incremento generalizado de los precios de bienes y servicios con relación a una

50 2010

2007

2004

2001

1998

1995

1992

1989

0 1986

Inflación (% anual) 25 15

77

2010

2007

2004

2001

1998

1995

1992

-5

1989

5

1986

Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=2&id =4&hActiveDimensionId=WDI_Series

100

1983

determinado.

150

1983

un período de tiempo

1980

durante

1980

moneda

Precios al productor


Estado. Recursos y empleos El gasto público son las erogaciones en

Gasto público (% del PIB)

que incurren el conjunto de entidades estatales de un país. El gasto público

2010

2007

2004

2001

1998

1995

1992

14 1989

que por lo general es un año.

1986

19

1980

estado realiza en un periodo determinado,

1983

comprende las compras y gastos que un

Gasto público en sus niveles más altos en treinta años y con tendencia a la alza Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=2&id=4&hActiveDimensionId=WDI_Series

Balanza de pagos.

La balanza de pagos es una cuenta que

Saldo en cuenta corriente

transacciones

transferencias corrientes netas. Datos

2010

2007

2004

2001

-50

1998

bienes, servicios, ingresos netos y

1995

0 1992

la suma de las exportaciones netas de

50

1989

mundo. El saldo en cuenta corriente es

Miles de millones

monetarias entre un país y el resto del

1986

las

1983

todas

1980

registra

en US$ a precios actuales. Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=3&id=4

78


Inversión extranjera directa

La inversión extranjera directa constituye la

Inversión extranjera directa, ingresos netos (% del PIB)

entrada neta de de inversiones para obtener un control de gestión duradero de una empresa que funciona en un país que 5.00

no es el del inversionista.

2010

2007

2004

2001

1998

1995

1992

1989

1986

-5.00

1980

Inversión extranjera directa en sus niveles

1983

0.00

más bajos en treinta años Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=3&id=4

Reservas internacionales

El total de reservas comprenden las

reservas de los miembros del FMI

Total reservas internacionales, incluyendo oro ( MDD…

que mantiene el FMI y tenencias de

350

2010

2007

2004

-50

2001

monetarias.

150 1998

divisas bajo el control de autoridades

1995

giro,

1992

de

1989

especiales

1986

derechos

monetario,

1983

oro

1980

de

Miles de millones

tenencias

Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://datos.bancomundial.org/indicador/FI.RES.TOTL.CD

79


Deuda externa

La deuda externa total es el monto

2010

2007

del crédito del FMI y la deuda a corto plazo.

2004

0 2001

pública, y privada no garantizada, el uso

1998

50 1995

deuda a largo plazo pública, con garantía

1992

100

1989

La deuda externa total es la suma de la

1983

150

1980

reembolsa en divisas, bienes o servicios.

1986

Deuda externa

adeudado a los no residentes, que se

Deuda externa casi triplicada en estos últimos 30 años y con tendencia a la alza Fuente: Deuda externa de Corea del Sur http://www.indexmundi.com/es/corea_del_sur/deuda_externa.html

Tasas de interés: mercado de dinero

Reflejan las condiciones del Mercado de Dinero en moneda nacional y en unidades de inversión (UDIS) al mayoreo. Funcionan como tasas de referencia de un gran número de operaciones financieras. Tasas de interés estables Fuente: Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://datos.bancomundial.org/indicador/FI.RES.TOTL.CD

80


Tasas de interés: mercados de valores del país a corto y a largo plazo

de

Tasas de interés: mercado de valores

financiamiento o inversión de operaciones como créditos hipotecarios, fondos de

2010

2007

2004

2001

0 1998

Banco Mundial, Estadísticas Corea del Sur http://datos.bancomundial.org/indicador/FI.RES.TO TL.CD

10 1995

común de los ciudadanos.

20

1992

están estrechamente ligadas al interés del

30

1989

pensiones y/o fondos mutuos, las cuales

1986

condiciones

1983

las

1980

Determinan

81


4.4 Conclusiones

1. Índice de Desarrollo Humano.

En 1980 cuenta con un desarrollo de 0.634 mayores al del mundo y menos al muy alto, es decir esta en medio en equilibrio, para el 2008 su desarrollo incrementa notablemente ya que está por encima del desarrollo muy alto, al igual de los siguientes años 2009, 2010 y 2011 llevando a dicha republica a un parámetro de buen nivel de vida, educación y salud. Según estudios realizados por el Índice de Desarrollo Humano, la República de Corea es de 0.897, lo que coloca al país en la posición 15 de los 187 países para los que se disponen datos comparables. El IDH de OCDE como región ha pasado del 0.749 de 1980 al 0.873 de la actualidad, por lo que la República de Corea se sitúa por encima de la media regional. Las tendencias del HDI muestran un importante histórico tanto a nivel nacional como regional y localiza las pronunciadas brechas existentes en el bienestar y en las oportunidades de vida que continúan dividiendo nuestro mundo interconectado.

2. Producto Interno Bruto.

En el caso de la República de Corea se tiene un cambio constante en cuanto las variaciones del PIB, en el año de 1980 y 1988 se desatacan una recesión ya que su PIB es negativo en dichos años la economía se encontraba en desventajas económicas, en los años siguientes hasta la fecha se estabiliza arrojando números altos, sin embargo cabe destacar que el año de 2009 se presenta un PIB muy bajo el cual logro estabilizar hasta el año 2010 con un aumento hasta el 6.2 de sus crecimiento, por último en el año 2011 se encuentra con una reducción a la mitad.

3. PIB per cápita (US$ a precios actuales).

En cuanto el PIB per cápita o bien por cada persona, se muestra un aumento muy considerable año tras año ya que en 1980 era de 1660 y en comparación al 2010 es de 20759, como se denota es un incremento mucho mayor ya que su economía es

82


estable, trae consigo dichos números con una calidad por persona muy alta, lo que representa la producción de cada indiviso de esta república es elevada.

4. Precios de consumo (por categoría de gastos).

En cuanto al precio de consumo se denota en la gráfica una aumento a la alza en el trascurso de los años la cual no presenta ninguna baja, dado a que el consumo de este país ha ido incrementado por la mayor demanda de productos.

5. Tipo de cambio.

Por ello en cuanto el tipo de cambio de la República de Corea se denota un alza muy marcada en los años 1988 seguidos de los años 1996 y en el 2011 y 211 la cual oscila en 0.01299. En términos generales al inicio de este análisis 1980 se ve un tipo de cambio muy bajo el cual ha ido incrementando en el paso de los años.

6. Indicadores de consumo privado.

En el consumo final privado encontramos una disminución muy considerable en los años de 1980 y 2003, al igual en el años de 1998 con una picada mucho mayor de 12.5, sin embargo en el 1999 se tiene la mayor alza de 11.9 porciento, el más alto registrado en el transcurso de estos periodos. Por otro lado en los años donde se registra una estabilizada es el periodo que abarca de 1980 a 1996 una continua alza. En 2009 el consumo final es de cero es una baja muy marcada de la cual se recuperó los siguientes años restantes de 4.1 en el 2001 y 2.2 en el año del 2011.

7. Encuesta de inversiones en la industria (excepto construcción).

En cuanto a la industria manufacturera encontramos discrepancias muy marcadas en el año 1998 ya que la industria disminuyo a -7.3 una picada muy baja, al contrario en 1999 con un porcentaje más alto de 23. Se mantuvo de 2002 al 2007 una estabilidad entre el 5 por ciento y 10 porciento el máximo, y en el año de 2009 de nueva cuenta se presenta una picada a menos -1.5 por ciento, la cual fue recuperada rápidamente en el año siguiente con una alza del 14.8 por ciento, un aumento muy 83


considerable, sin embargo en el 2011 el último año bajo a 7.1 por ciento a pesar de su baja no es mala, ya que se encuentra en los estándares.

8. Ocupados y asalariados.

La población activa de este país ha aumentado considerablemente desde 1980 a la fecha, como se muestra en la gráfica, la ocupación total de la población ha variado un poco ya que encontraron una tendencia alcista en los noventas, pero al principio de esta 1998 empezó a decaer para luego recuperarse en el año 2000.

9. Niveles de desempleo.

El nivel de desempleo siempre ha sido bajo a excepción de 1998 cuando se disparó a causa de la crisis económica que se presentó en varios países asiáticos, República de Corea presenta una tendencia a la baja en los últimos años, por lo tanto su economía se encuentra estable.

10. Índice de precios al consumidor.

Este índice se ha mantenido constante a lo largo de varias décadas, lo que indica que los precios de la canasta básica de la República de Corea se han mantenido en un nivel aceptable.

11. Inflación.

En este país ha jugado un papel muy importante ya que han surgido muchos cambios en su tendencia, principalmente en la década de los noventa donde muestra picos muy marcados, para luego presentar una tendencia bajista llegando a niveles aceptables para la población.

12 Estado. Recursos y empleos.

En lo que respecta a los gastos hechos por el estado, han ido incrementando con el paso del tiempo lo cual es bueno porque su PIB aumenta, en cuanto a las deudas que se puede observar que han aumentado año con año lo cual no es favorable ya 84


que esto genera que la banca no de presupuesto para reactivar el mercado. A lo largo de varios años se las operaciones financieras han tenido un comportamiento muy inestable, pero el país ha sabido alcanzar un desarrollo económico y presentar un superávit en varios años. Los pasivos en circulación tuvieron una tendencia alcista desde los ochentas hasta, presentando sus niveles más altos en los años de 19981999, producto de la crisis económica que sufrían, para luego mostrar una recuperación en los primeros años de la siguiente década, indicando una reducción de la deuda del estado. 13. Balanza de pagos.

En este rubro el saldo corriente que tiene el país como se ve en la gráfica tiene muchas variaciones muy marcadas, pero lo importante es que en los últimos años se han registrado números positivos en su cuenta corriente lo cual estimula el desarrollo económico. Las exportaciones e importaciones que realiza la republica han aumentado muy poco aunque también han tenido sus problemas, se han estado comportando en promedio en un buen nivel en todos los años. Las exportaciones han sido mayores a las importaciones que se realizan, por lo cual se tienen grandes beneficios. 14. Inversión extranjera directa.

En la inversión extranjera directa se observa una tendencia alcista a lo largo de la década de 1980 para luego caer en picada hasta niveles mínimos en comparación a los que se tenían en años anteriores, a últimos años la tendencia es bajista. 15. Reservas internacionales.

Para este país sus reservas internacionales han ido en aumento alcanzando un crecimiento de más del 300% lo cual le brinda mayor estabilidad y respaldo ante sus obligaciones. 16. Tasas de interés: mercados de valores del país a corto y a largo plazo.

Como se observa en la tabla este país tenía en el año 1980 un índice negativo lo que indica que su mercado de dinero no es bueno, pero en la actualidad ellos se 85


encuentran en positivo en un con una tendencia alcista. Las condiciones de financiamiento o inversión de operaciones como créditos hipotecarios, fondos de pensiones y/o fondos mutuos, las cuales están estrechamente ligadas al interés del común de los ciudadanos han estado ligados es decir el país han tenido cambios ya que sus interés al principio eran muy alto pero en la actualidad ya se encuentran muy por debajo. Intervencionismo Crecimiento y equidad Eficiente asignación de recursos discrecional y cambio en la productividad

Conclusión general: Los resutados del presenta trabajo pueden resumirse en lo siguiente (1) Producto Interno Bruto reducido a más de la mitad que en su punto más alto en los 80`s y a la baja, (2) Precios de consumo que pasaron de 20 en los 80´s a 100 en la actualidad y a la alza,

IDH  PIB  PIB per cápita  Precios Consumo  Tipo Cambio  Consumo Privado  Encuesta Inversiones  Empleo  Desempleo  IPC  IPP  Inflación  Gasto Público  Balanza de Pagos  IED  Reservas Interls. Deuda Externa  Tasas Interes 

(3) Tipo de cambio tres veces más alto que en los 80`s y a la alza, (4) Indicadores de consumo privado en los mismos niveles que los 80’s y seis veces más bajo que en su pico de finales de los 90´s y a la baja, (5) Encuesta de inversiones en la industria al mismo nivel que a principios de los 80´s y tres veces más bajo que en su pico más alto de finales de los 90`s y a la baja, (6) Empleo por ramas de actividad con tendencia a la alza para el sector servicio pero a la baja de la industria y agricultura, (7) Índice de precio al productor creciente y a la alza en sus niveles más altos en treinta años, (8) Gasto público en sus niveles más altos en treinta años y con tendencia a la alza, (9) Inversión extranjera directa en sus niveles más bajos en treinta años, (10) Deuda externa casi triplicada en estos últimos 30 años y con tendencia a la alza, y (11) Tasas de interés estables. De lo anteror se coincluye que existen fuertes presiones sobre la economìa Coreana que vislumbran un escenario recesivo en cuanto a su economía en el mediano plazo. 86


Bibliografía básica de consulta

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Mundial,

Estadísticas

Corea

del

Sur

http://databank.worldbank.org/ddp/home.do?Step=3&id=4, recuperado 20/02/2012 Banco

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http://datos.bancomundial.org/indicador/NE.EXP.GNFS.ZS, recuperado 18/02/2012 Chiu, Stephen W.K. & Tai-lok, Lui, 1998, "The Role of The State in Economic Development", cap. 6 de Ecnomic Dynamism in the Asia-Pacific, Grahame Thompson, Ed., Routledge Database Corea del Sur: http://bit.ly/M59mok, recuperado 23/02/2012 KOSIS Korea Statistica lnformación Servicie, Principales indicadores sobre cuentas nacionales (2005 año de referencia, 1970), El Banco de Corea Anual/1980 ~ 2011. http://kosis.kr/eng/database/database_001000.jsp?listid=H&subtitle=Construction/Ho using/Land, recuperado 10/03/2012 Lubeck, Paul, 1998, "Winners And Losers In The Asia-Pacific", Cap. 11 de Economic Dynamism in the Asia-Pacific, Grahame Thompson Ed., Routledge Singh, Ajit, 1998, "Growth: Its Sources and Consequences", Cap. 3 de Economic Dynamism in the Asia-Pacific, Grahame Thompson Ed., Routledge

87


Whitley, Richard, 1998, “East-Asian And Anglo-American Business Systems", Cap. 9 de Economic Dynamism in the Asia-Pacific, Grahame Thompson Ed., Routledge World Bank, 1993, “Overview: The Making of a Miracle" and "Using Resources Efficiently: Relying on Markets and Exports" en The East Asian Miracle. Economic Growth and Public Policy, Oxford U. Press

Bibliografía adicional de consulta Castells, Manuel, 1999, "¿Hacia La Era Del Pacifico? El Fundamento Multicultural de la Interdependencia Económica", Cap IV de La Era de la Información, Vol III, Fin de Milenio, Siglo XXI D. Coox, Alvin, 1989, "The pacific War", en The Cambridge History of Japan, Vol. 6, Cambridge, Cambridge University Press (pp.368-370, 373-375) Junnosuke, Masumi, 1995, Contemporary Politics in Japan, traducción Lonny E. Carlile, Berkeley, California University Press Kennedy, Paul, 1993, Hacia el Siglo XXI, España, Editorial Plaza y Janés Martin, Will, 2000, Trade Policy Reforms in the East Asian Transition Economies, The World

Bank,

http://econ.worldbank.org/files/1393_wps2535.pdf,

recuperado

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2001,

http://www.worldbank.org/data/wdi2001/pdfs/tab3_15.pdf,

recuperado 15/03/2012 88


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89


CAPÍTULO V Similitudes y diferencias de los procesos de integración a EUA de la Migración Mexicana y China a Estados Unidos en el siglo XX Jerjes Aguirre Ochoa Joel Bonales Valencia José Cesar Lenin Navarro Chávez Oscar Hugo Pedraza Rendón1

5.1 Introducción

La comunidad estadounidense de origen chino es el mayor grupo étnico dentro de los llamados “americanos” de origen asiático. Comprende el 25.9% de la población de Asiático-Americana. Asimismo, constituye el 1.2% de la población de los Estados Unidos (EUA), incluyendo aquellos con ascendencia china parcial. Por su lado, los mexicanos constituyen la minoría étnica más importante en los EUA, muy por encima de la población de origen africano (American Community Survey, 2009). En este contexto, el presente trabajo busca analizar los diferentes patrones de integración de ambos grupos étnicos a los EUA y determinar la influencia de estos procesos en la relación económica y política entre China y EUA y México y EUA. El trabajo presenta una serie de reflexiones sobre los procesos de integración de ambas etnias a los Estados Unidos y las implicaciones que pueden darse en la relación bilateral entre su país de acogida y de origen. Se presenta un recuento histórico de las migraciones chinas y mexicanas a EUA para a partir del análisis de estos procesos históricos definir la naturaleza de la relación que puede darse entre las comunidades mexicanas y chinas en Estados Unidos y sus países de origen. El trabajo señala que son los intereses de los migrantes en los EUA y nos los intereses de sus países de

1

Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales (ININEE) de la Universidad Michoacana de San

Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán, México.

90


origen, los que determinan la actitud que tendrán estas minorías en relación con sus países de origen.

5.2 La asimilación de los mexicanos a EUA Tanto en el caso de los migrantes chinos como mexicanos a EUA pueden aplicarse el término de diáspora. La palabra diáspora tiene su origen probable en la versión de los Setenta del Deuteronomio 28:25, "serás una diáspora (del griego dispersión) en todos los reinos de la tierra". El término se utiliza para referirse a cualquier pueblo o población étnica forzada o inducida a abandonar sus países de origen étnico tradicional, que se dispersa en otras partes del mundo, con la consiguiente dispersión de su cultura. Si bien muchos autores consideran a los migrantes mexicanos en EUA como diáspora (Hamm, 2006; Escobar, 2006; Kunz, 2008), el término puede implicar un compromiso moral con la región de origen como lo es el caso de los judíos y en una buena medida de los chinos. Si bien estos países comparten un origen milenario en sus civilizaciones, como el caso de México, el sentido de obligación con la región de origen parece no estar presente en la llamada diáspora mexicana radicada en EUA. La connotación de diáspora puede implicar un sentido de compromiso moral que los México-Americanos no presentan y del cual tampoco existe evidencia empírica. Esto parece ser también el caso de los migrantes chinos. La discusión de la existencia o no de una diáspora mexicana o china se enlaza con la tendencia reciente a nivel mundial de buscar formas de utilizar el capital financiero, humano o social de las diásporas residentes en países avanzados para financiar proyectos de desarrollo en sus países de origen. La facilidad en las telecomunicaciones y los trasportes han contribuido a una mayor interacción entre las diásporas residentes en países desarrollados y las comunidades en sus países de origen. Los casos de las diásporas egipcias (Stocchiero, 2004), armenias

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(Minoian, 2004) o la del caso de los países caribeños son algunos de los casos más frecuentemente estudiados (Lapointe, 2004). En general, las investigaciones que se han realizado han concluido en que estas diásporas pueden realizar contribuciones importantes al desarrollo de sus comunidades de origen a partir de aportaciones en capital o en trasferencias de conocimientos. En particular, las contribuciones de las diásporas Chinas e Hindúes en el desarrollo de las industrias de alta tecnología de sus países de origen son comúnmente señaladas (Saxenian, 1999). Tanto las comunidades mexicanas como las chinas en EUA se encuentran en un proceso de integración a la sociedad estadounidense. Al respecto, existen dos teorías fundamentales que explican estos procesos de integración, la integración lineal (Abbasi-Shavazi y McDonald, 2000; Arias, 2001) y la teoría de la asimilación segmentada (Portes y Rumbaut, 1996; Zhou, 1997). La primera de las teorías señaladas parte que a medida que avanzan las generaciones se da un proceso de integración lineal de los inmigrantes. De acuerdo con esta teoría la primer generación de inmigrantes se encontrará débilmente asimilada a la cultura del país anfitrión pero su descendencia mostrará un mejor patrón de integración. En esta perspectiva los migrantes de tercera o cuarta generación se encontrarían perfectamente asimilados a la sociedad del país anfitrión. Esta teoría ha mostrado sus deficiencias al explicar los débiles patrones de integración de algunas etnias en los Estados Unidos, particularmente los mexicanos, los cuales no han logrado una inserción en la sociedad estadounidense en términos de igualar sus niveles educativos y de ingreso con el resto de la población. La teoría de asimilación segmentada plantea que los inmigrantes pueden tener distintas rutas de integración a la sociedad estadounidense dependiendo de los niveles educativos y la cultura de sus padres. De acuerdo con esta segunda perspectiva existen dos rutas que pueden seguir los procesos de asimilación. Una ruta hacia arriba en la cual los niveles de educación, e ingreso tiendan a ser similares a los existentes al común de los ciudadanos de ese país. La segunda ruta plantea 92


una situación en la cual se eternizan las condiciones de pobreza y miseria en la viven muchas de las minorías en los Estados Unidos. Esta segunda perspectiva parece ajustar mejor al caso de los México Americanos y los migrantes chinos en los cuales los niveles de ingreso y de educación parecen quedar estancados a partir de la segunda generación (Trejo 1997, 2003; Duncan, Hotz, y Trejo 2007; Blau y Kahn 2007). En general, las teorías de la asimilación lineal pueden entenderse en la ausencia de factores externos que modifiquen un patrón lineal de integración. Con el paso de los años los migrantes europeos efectivamente lograron su integración a la sociedad estadounidense, sin embargo, las condiciones de facilidad de comunicación, cercanía con la familia de origen, la influencia presente del país de origen en la cotidianeidad del país anfitrión y la llegada constante de nuevos núcleos de mexicanos, son condiciones objetivas que distinguen el caso de los mexicanos de fines del siglo XX respecto a los migrantes europeos de inicio y mediados del siglo pasado. El peso que puedan tener estos factores en los procesos de asimilación debe ser motivo de posteriores estudios. Otro elemento de consideración es el relativo a la facilidad de transporte que permite estancias itinerantes en ambos países y que dificulta la consolidación de los individuos en EUA de una manera semejante a la planteada en las teorías de asimilación antes señaladas. Por otro lado, otro factor importante que particulariza los procesos de asimilación de los mexicanos a EUA es la integración económica que viven México y los Estados Unidos. Los flujos comerciales y de capital son intensos y crecientes entre los dos países a pesar de la situación económica mundial y la inestabilidad financiera en los EUA. La interacción económica genera contactos y flujos de personas e ideas que pueden influir en la integración de las comunidades. Las consecuencias de estos procesos se encuentran poco considerados en las teorías de asimilación existentes y son también poco considerados al tomar el espejo de las migraciones europeas a EUA como los posibles predictores del proceso de integración a Estados Unidos de los migrantes mexicanos y sus descendientes. 93


Estos elementos no se encuentran presentes en el caso de los migrantes chinos que seguiría más bien un patrón parecido al de los migrantes europeos, pero que sin embargo no se ha dado en función de los bajos niveles de ingreso y educación que logran las segundas generaciones de chinos en patrones muy similares a los de los migrantes mexicanos. Las investigaciones sobre los procesos de asimilación de los mexicanos a EUA (Segura, 2005; Jacoby, 2004; Blau, 2005) muestran que los descendientes de mexicanos en EUA se encuentran fundamentalmente ocupados en sus procesos de identificación y asimilación a dicho país, sin que aparezca como elemento que defina estos procesos un mayor o menor acercamiento con México. El papel del país de origen de sus padres no es un elemento de esta nueva identidad, como lo sería en la formación de otras identidades particularmente del caso de los judíos en Estados Unidos. Este patrón se encuentra también en el caso de los migrantes de origen chino. Ligado a los procesos de asimilación se encuentran los procesos de identidad étnica. De acuerdo con Trimble (2005) el concepto de identidad étnica varía de acuerdo con la teoría subyacente utilizada sin que exista consenso sobre una definición única. Para dicho la autor la identidad étnica es una construcción de afiliación, donde se ve a un individuo por sí mismo y por otros como pertenecientes a un determinado grupo étnico o cultural. La identidad étnica es importante en términos económicos porque moldea el sentimiento de pertenencia a un determinado grupo o sector de la sociedad de la que puede derivarse igualmente, un comportamiento económico o político particular. Así, por ejemplo, los mexicanos o chinos en Estados Unidos que aspiran a una identidad “estadounidense” no elegirían participar en las dinámicas del país de sus padres o antepasados. Asimismo, la solidaridad étnica entendida como el reconocimiento de una identidad común dentro de un grupo, dado un origen étnico común, podría

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extrapolarse hacia México en donde residen una buena parte de los familiares de muchos México-Americanos. México no forma parte sustantiva dentro de la identidad de los México-Americanos y del sentido de identificación de sí mismos como parte de la llamada comunidad hispana. A diferencia de otras identidades con comunidades extensas en el exterior, como los judíos, los descendientes de mexicanos no presentan un sentido de identidad y pertenencia común basado en un sentimiento religioso-secular o de carácter nacional. La identificación con México en este contexto podría darse a partir de un sentimiento basado en percepciones, intereses y actitudes individuales. Sin embargo, es prematuro aventurar el papel que pueda jugar México, como país de origen de estas comunidades, dentro de los procesos de formación de una identidad México-Americana. Factores como la relativa juventud de los México-Americanos, la relación entre una integración satisfactoria a EUA y el interés por México, el papel de la educación y los ingresos y el rol mismo que puedan jugar los México-Americanos en el mundo de negocios, cultural y académico de México son factores sustantivos en la definición a futuro del carácter de la relación de estas comunidades con su país de origen En el caso de los migrantes chinos puede observarse un mayor apego a su identidad china, sin embargo, también se observa un interés de sus diásporas por preservar sus propios intereses en los EUA. Finalmente, en lo referente a la solidaridad étnica que pudiera esperarse de estas comunidades para con México y China, puede utilizarse como indicador los estudios que han analizado las percepciones de los México-Americanos sobre los migrantes en EUA (Jiménez, 2006). En dichos estudios se percibe más bien, una preocupación por que los nuevos inmigrantes empeoren y dañen los procesos de asimilación de las comunidades mexicanas ya establecidas. No se observó un mayor sentimiento de afinidad o fraternidad entre los MéxicoAmericanos y los mexicanos recién llegados. Esta percepción es importante, ya que de alguna manera es una aproximación del interés y solidaridad que puede existir hacia México y los mexicanos. Como se ha señalado, son los intereses y no las 95


pasiones las que motivan el comportamiento de estas comunidades (De la Garza, 1998). Esto parece también repetirse en el caso de la migración china.

5.3 Migración China a EUA

Los inmigrantes chinos son la más grande y antigua población asiática americana. Los chinos han emigrado a los EE.UU. desde finales de 1840, trabajando como obreros, mineros y en la construcción de los ferrocarriles transcontinentales estadounidenses. Los chinos han sido discriminados por su color de piel, su mala educación y porque, en tiempos económicos difíciles, fueron vistos como una amenaza para los trabajadores estadounidenses. En 1882, el Congreso de EE.UU. aprobó la Ley de Exclusión China, que suspendió la inmigración procedente de China, ley que estuvo en vigor hasta 1943. En 1952 la Ley McCarran-Walters terminó la exclusión para emigrar a los Estados Unidos, al presentó un sistema de preferencias basado en habilidades y la reunificación familiar, y eliminar las leyes que prohibían a los asiáticos convertirse en ciudadanos estadounidenses naturalizados. En este contexto, la primera generación de inmigrantes chinos ha intentado construir y reforzar una imagen de la cultura china o valores, que son de hecho específicas del contexto en el que estaban familiarizados antes de dejar China. Esto se conoce como una "museización" de las prácticas (Das Gupta 1997). Sin embargo, la segunda generación de estadounidenses de origen chino al asistir a escuelas ordinarias, comunicarse con sus profesores y compañeros en inglés, en particular a blancos y al exponerse a medios de comunicación americanos sufren un conflicto cultural entre los valores de sus ancestros y los de la realidad que está viviendo (Tong 2003). Estos chinos de segunda generación se encuentran en un conflicto de asimilación (Kibria 1997). En general, los problemas de asimilación al mainstream norteamericano de los migrantes chinos son de algún modo similares a las 96


identidades de distintas partes del mundo que han poblado los EUA. Es de esperar que los chinos logren una asimilación completa a los EUA en el trascurso de la tercera o cuarte generación. Sin embargo, este plazo genera una ventana de oportunidad de años para que estos migrantes puedan influir en la relación económica y política que existe entre China y los EUA. La relación entre ambos países se da fundamentalmente en términos económicos el papel que puedan jugar los chinos-americanos estará en función de sus propios intereses y procesos de asimilación a los EUA. Actualmente, EUA busca trabajar en cooperación con China, en la medida en que un estado no democrático como China pueda convertirse en un "participante responsable" en el sistema global. En este aspecto los migrantes chinos pueden jugar un papel de enlace entre ambas naciones y mejorar la comprensión mutua entre ambas naciones.

5.4 Conclusiones

El caso de la diáspora china y mexicana en EUA muestra que la construcción de una identidad étnica en los EUA tiene poca influencia en la conformación de una relación política pero si influye en la relación económica. Particularmente, se plantea que la diáspora china ha tenido influencia en fortalecimiento de la relación económica entre los dos países, situación que no se ha dado en el caso mexicano. Una fluida relación de EUA con China y México puede traducirse en beneficios concretos para las comunidades mexicanas y chinas en ambos países. Estimular la interacción entre ambas comunidades puede generar un interés por establecer nexos en un contexto de oportunidades económicas y culturales. Existe una ventana de oportunidad política, económica y cultural en los procesos de integración de los descendientes de mexicanos y chinos a Estados Unidos. Los resultados del trabajo apuntan a la necesidad de analizar como factor fundamental el peso que tendrán las diásporas chinas y mexicanas en EUA en la relación con sus países de origen. 97


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100


CAPÍTULO VI Reposicionamiento a través de las negociaciones económicas: Iniciativas asiáticas y americanas Juan José Ramírez Bonilla1 Francisco Haro Navejas2

6.1 Introducción La reorientación de la política exterior estadounidense, anunciada por la Secretaria de Estado Hilary Clinton mediante su ensayo titulado “America’s Pacific Century” (Clinton, 2011), representa una ruptura dentro de la continuidad en la materia seguida por la administración Obama durante sus primeros 34 meses de ejercicio. La autolimitación del gobierno estadounidense para continuar con la intervención militar en Irak y Afganistán es un claro signo de una voluntad política tendiente a relativizar el “combate contra el terrorismo internacional” como eje de una política exterior practicada desde el 11 de septiembre de 2001, no exenta de fricciones y de tensiones con aliados, así como de contrincantes políticos internacionales. En cuanto al contenido de la reorientación anunciada por Hilary Clinton, los seis ejes de acción propuestos son fortalecimiento de las alianzas de seguridad bilaterales; profundización de las relaciones con los poderes emergentes, China incluida; compromiso con las instituciones multilaterales regionales; expansión del comercio y de las inversiones; forjamiento de una presencia militar sobre una base amplia; promoción de la democracia y de los derechos humanos. Ejes que tan solo recuperan la práctica estadounidense de los últimos 23 años, sin proponer ninguna novedad en materia de política exterior. En ese sentido, el aspecto más destacado de la reorientación es su dimensión geográfica; en efecto, para el gobierno estadounidense, se trata de desplazar el foco de atención del medio oriente (Irak y 1

Doctor en Desarrollo Económico y Social, profesor-investigador de El Colegio de México.

2

Profesor-investigador de la Universidad de Colima.

101


Afganistán) hacia Asia-Pacífico, en general, y, en particular, hacia a la República Popular China. En este marco, con nuestro trabajo, exploramos una de las dimensiones de la relación bilateral evocada de manera oblicua por la señora Clinton en su texto: la competencia entre chinos y estadounidenses en torno a la construcción, en el caso de los primeros, o por la consolidación, en el de los segundos, de alianzas diplomático-comerciales con los gobiernos de los países pertenecientes a Asia del Pacífico; dicho de manera más precisa, nos interesa destacar: Primero, la voluntad del gobierno estadounidense para recuperar el terreno político en la región asiática del Pacifico, perdido como consecuencia tanto de la “guerra” contra el “terrorismo internacional” como de una política comercial a favor de acuerdos de comercio preferencial (ACP) establecidos con gobiernos aliados. Segundo, la influencia de la reorientación de la política exterior estadounidense sobre la dinámica de los procesos de integración en Asia del Pacífico, en general, y, en particular, del acercamiento entre los gobiernos de la República Popular China (China, de aquí en adelante) de la República de Corea (Corea, a partir de ahora) y de Japón. Tercero, la recuperación de la Trans-Pacific Partnership Initiative (TPP o Trans Pacific Partnership) por la administración Obama, como una respuesta a la consolidación de la presencia del gobierno chino en la región asiática del Pacífico; como contrapunto, consideramos las posibilidades de un ACP entre los gobiernos de China, Japón y Corea como respuesta asiática a las nuevas veleidades diplomáticocomerciales estadounidenses. Nuestro trabajo concluye sugiriendo que, aún cuando la TPP pueda ser negociada satisfactoriamente en un plazo todavía indefinido, el ACP entre los gobiernos de China, Corea y Japón tan solo es un elemento de un complejo sistema de 102


cooperación intergubernamental que, al consolidarse, influirá radicalmente sobre la configuración de un orden global nuevo, lo cual en el América Latina tiene manifestaciones específicas con las acciones chinas que utilizan las instituciones existentes y en la gestación de nuevos organismos gubernamentales de cooperación internacional (Haro, 2011).

6.2 De las inercias estadounidenses en Asia-Pacifico

Desde el legendario encuentro de Richard M. Nixon con Mao Zedong, el 21 de febrero de 1972, los representantes gubernamentales estadounidenses han mantenido una misma línea de conducta para intentar regular el comportamiento de los gobernantes chinos, mediante las reglas prevalecientes en las instituciones multilaterales y en los mecanismos bilaterales. Para algunos observadores de la relación entre los gobiernos estadounidense y chino, los lineamientos de política exterior definidos por Richard M. Nixon “han guiado ocho presidentes americanos y cuatro generaciones de líderes chinos;” esos lineamientos siguieron siendo aplicados “después de la desaparición de la Unión Soviética y de la amenaza militar que representaba para china; continuaron aún después del escándalo que siguió a la masacre de Tiananmen, en 1989. Tres semanas después del 4 de junio, la Casa Blanca envió emisarios secretos para asegurar a los dirigentes comunistas que la alianza sino-americana permanecería a pesar de todo.” (Becker, 2011) El eje de la doctrina Nixon, de acuerdo con Henry Kissinger, estaría basado en una suerte de “co-evolución” de ambas potencias, basada en intereses estratégicos compartidos y resultante en un “marco [bilateral] más amplio.”(Frankel, 2011) En este sentido, la secretaria de Estado, más allá de la reorientación geográfica de la política exterior estadounidense, se ubica en una línea de continuidad. Dicho en términos llanos: desde el acercamiento de 1972, la política exterior estadounidense con respecto a la República Popular China ha estado orientada a 103


contener al gobierno chino dentro de un marco institucional regulado por los principios y los intereses de Washington. Por supuesto, debemos tener en cuenta que esta política de contención está sujeta a tensiones y fricciones, pues el lado chino también tiene principios e intereses propios; así, cuando éstos coinciden con los estadounidenses la relación bilateral se desenvuelve en la senda del entendimiento mutuo; pero, cuando existen desavenencias, la relación bilateral es marcada por confrontaciones con diversos grados de intensidad.

6.3 Las inercias estadounidenses en materia de política exterior regional

En la transición de los ochenta a los noventa, el tema del libre comercio devino el leit motiv del foro APEC. Los gobiernos de los países desarrollados (Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón y Nueva Zelanda) promovían una conclusión rápida de la Ronda de Uruguay del GATT; los gobiernos de los países asiáticos en desarrollo estaban interesados en el desarrollo del libre comercio, en la medida en que se encontraban en la fase de consolidación (Corea, Hong Kong, Singapur y Taiwán) o de inicio (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia) de una industrialización basada en la exportación de manufacturas y beneficiada por una apertura comercial creciente. Las reiteradas profesiones de fe librecambistas de la administración de George H. W. Bush eran contradichas por una práctica tendiente a favorecer el establecimiento de uno de los principales bloques comerciales y la firma de acuerdos de comercio preferencial con un grupo selecto de gobiernos. En ese sentido, la administración Bush Sr. sentó las bases de la inercia en materia de política comercial internacional del gobierno estadounidense. En efecto, las administraciones posteriores mantendrían la misma política oscilatoria entre un discurso favorable al libre comercio dentro del marco multilateral y una práctica propicia para la conformación de bloques comerciales centrados sobre la economía estadounidense. Las administraciones Clinton (1993-1997 y 1997-2001) no solo mantuvieron el discurso librecambista en el marco de un foro como APEC. También hicieron uso de 104


la influencia política propia de la potencia hegemónica, para impulsar la liberalización comercial y financiera como uno de los tres ejes de acción de APEC; no obstante, la liberalización comercial y financiera terminó convirtiéndose en el fin último del foro y, con el tiempo, en el mayor fracaso político del mismo. El inicio de la primera administración de George W. Bush (2001-2005) estuvo marcado por las dudas sobre la limpieza del proceso electoral; sin embargo, como consecuencia de los hechos del 1º de septiembre de 2001, pudo galvanizar la nación y emprender un giro radical en materia de política exterior, para anteponer el combate contra el terrorismo internacional a cualquier otro tema. En APEC, los representantes gubernamentales estadounidenses hicieron todo lo posible por imponer un programa antiterrorista; no obstante, durante 2001, el gobierno chino fue el responsable de organizar las actividades del foro y el anfitrión de la reunión de los líderes. Éstos, en su declaración de ese año (APEC, 2001a) y en la declaración ad hoc sobre el terrorismo internacional (APEC, 2001b), contemporizaron con el gobierno estadounidense, pero también tuvieron cuidado en no cometer el error de la Organización de las Naciones Unidas, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y de la Organización de Estados Americanos, de otorgarle una carta en blanco para liderar el combate contra el terrorismo internacional; por el contrario, propusieron que dicho combate fuera coordinado por la ONU, dentro del marco del derecho internacional formulado en la Carta de las Naciones Unidas. A partir de entonces, APEC fue convertido en un escenario donde los estadounidenses pugnaban por subordinar la agenda del foro al combate contra el terrorismo y los asiáticos se esforzaban en diluir dicho combate en una agenda cada vez más amplia sobre seguridad. En ese nuevo contexto, el gobierno estadounidense, para beneplácito de sus socios de APEC, terminó por desentenderse completamente de la liberalización comercial y financiera. Así, al llegar el 2010, todos los gobiernos asociados tuvieron dificultades para reconocer el fracaso del programa más ambicioso del foro y la realización del libre comercio mediante instituciones multilaterales (OMC o APEC) resultó ser una quimera. 105


La práctica estadounidense de los acuerdos de comercio preferencial

El desentendimiento estadounidense por la liberalización comercial y financiera en los marcos multilaterales tuvo como contrapunto una práctica favorable a la negociación de acuerdos de comercio preferencial. De acuerdo con la información contenida en el cuadro 1, esa práctica puede ser resumida en sus rasgos más sobresalientes: Primero, el gobierno estadounidense, hasta ahora, ha negociado 14 ACP, de los cuales 12 estaban en operación hasta el momento de escribir el presente ensayo. Segundo, mediante esos 14 acuerdos, el gobierno estadounidense mantiene relaciones comerciales preferenciales con los gobiernos de 20 países. Tercero, si consideramos como criterio de análisis el origen partidista de las diferentes administraciones estadounidenses que han negociado ACP, existe un predominio de las administraciones conservadoras republicanas, a las cuales cabe el mérito de haber negociado 11 de los 14 ACP. Cuarto, entre las administraciones de filiación republicana, destacan las de George W. Bush, con nueve de los 14 acuerdos negociados. Quinto, a partir de 2004, constatamos la ampliación de los lapsos entre el momento en que los representantes comerciales firman un acuerdo y el instante en que es ratificado por el congreso estadounidense y entra en operación; en el acuerdo con Perú, el plazo fue de 34 meses y en el de Corea del Sur fue de 57 meses. Todo esto indica, un complicado juego de intereses entre el titular de la rama ejecutiva y la rama legislativa, entre los partidos en el marco del congreso, entre el titular del ejecutivo y su propio partido, entre el titular del ejecutivo y el partido de oposición, marco de tensiones en el cual también participan las personas de negocios con su propia agenda. Sexto, de los 14 acuerdos negociados por el gobierno estadounidense seis involucran a siete de los 21 gobiernos participantes en APEC: Canadá, México, Chile, Singapur, Australia, Perú y Corea del Sur.

106


Cuadro 1. El gobierno estadounidense y los acuerdos de comercio preferencial ADMINISTRACIÓN

SOCIO COMERCIAL

FIRMA

ENTRADA EN OPERACIÓN

R. Reagan

1. Israel

22 abril de 1985

1º septiembre de 1985

G.H.W. Bush

2. Canadá y México

W. Clinton

3. Jordania

G.W. Bush

4. Chile 5. Singapur 6.

El

Salvador,

17 diciembre de 1992

1º enero de 1994

24 octubre de 2000

17 diciembre de 2001

6 junio de 2003

1º enero 2004

6 mayo de 2003

1º enero de 2004

5 agosto de 2004

2006

Guatemala, Honduras, Nicaragua R. Dominicana

1º marzo de 2007

Costa Rica

1º enero de 2009

7. Australia

18 mayo de 2004

1º enero de 2005

8. Marruecos

15 junio de 2004

1º enero de 2006

14 septiembre de

11 enero de 2006

9. Bahrain

2004

B.H. Obama

10. Omán

9 enero de 2006

1º enero de 2009

11. Perú

12 abril de 2006

1º de febrero de 2009

12. Corea del Sur

30 junio de 2007

15 marzo de 2012

13. Colombia

21 octubre de 2011

14. Panamá

21 octubre de 2011

Fuente: Office of the United States Trade Representative http://www.ustr.gov/trade-agreements/

Por supuesto, los gobiernos de China y Japón no están incluidos en la lista de gobiernos miembros de APEC beneficiados por una relación comercial preferencial con el de Estados Unidos. En todo caso, el punto clave es que, más allá de la retórica sobre la liberalización comercial a través de los espacios multilaterales de la OMC y de APEC, el gobierno estadounidense, a través de las administraciones republicanas, ha privilegiado la negociación de ACP. La ausencia de una práctica efectiva, por parte del gobierno estadounidense, en materia de liberalización comercial y financiera en el marco de APEC, en cierta medida, explica, por un lado,

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el fracaso del foro para cumplir con las metas de Bogor y, por el otro, el impasse del foro para definir otro medio para alcanzar el objetivo de la liberalización comercial y financiera. La situación prevaleciente en APEC y el relativo descuido de las relaciones con sus contrapartes de la región asiática del Pacífico por parte del gobierno estadounidense han sido aprovechados por el gobierno chino para consolidar las relaciones políticas con las contrapartes de su entorno geográfico inmediato y para presentarse como una potencia regional con proyección global.

6.4 La consolidación del gobierno chino como un actor regional decisivo En el campo de la política, sea doméstica o internacional, la inactividad de un actor puede crear un vacío político momentáneo; éste, sin embargo, tarde o temprano, es llenado por la actividad de otro agente. En Asia del Pacífico, esta regla se ha cumplido al pie de la letra. En un primer momento, cuando los gobiernos de América del Norte anunciaron, a principios de los noventa, su voluntad de negociar el ALCAN, los del sureste de Asia propusieron la creación de un bloque regional encabezado por Japón e integrado por los NIC (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán) y por los tigres del sureste de Asia (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia); ante la negativa del gobierno japonés de encabezar una iniciativa que incomodaría a su socio estratégico estadounidense, la idea de un ACP entre asiáticos fue dejada para tiempos más propicios. Esos tiempos llegaron cuando el éxito las reformas económicas puestas en práctica a partir de 1979, permitieron al gobierno chino comenzar a proyectarse internacionalmente. En ese proceso de proyección internacional, 1997 fue un año crucial: el gobierno chino logró ser aceptado por sus contrapartes de Asia del Pacifico como un actor regional confiable; así, pudo capitalizar políticamente la coyuntura generada por la crisis asiática para afianzar las relaciones con los

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gobiernos participantes en la Asociación de Naciones del Sureste de Asia (ANSEA); la experiencia política con ANSEA, a su vez, le permitió resolver los diferendos limítrofes con la Federación Rusa y las repúblicas de Asia central así como comprometerse en un segundo proyecto de cooperación multilateral conocido como la Organización de Cooperación de Shanghai; así mismo, el marco de ANSEA+3 (ANSEA+China+Corea+Japón) permitió un acercamiento, no carente de dificultades, entre los tres gobiernos de Asia del Este; finalmente, con el regreso del Kuomintang al gobierno de Taiwán, chinos y taiwaneses han logrado superar una parte substancial de los diferendos que los separaban, inclusive lograron firmar el Acuerdo marco para la Cooperación Económica el 29 de junio de 2010. Con estas iniciativas, el gobierno chino ha podido afianzar su posición regional, llenando el vacío que el gobierno japonés había dejado. Por otra parte, en enero de 1997, ante la sugerencia de Ryutaro Hashimoto, entonces Primer Ministro japonés, de elevar el diálogo Japón-ANSEA a su máximo nivel (al de Jefes de Estado y/o de Gobierno), la respuesta de los gobiernos de ANSEA fue positiva; pero, dicho diálogo fue remitido al marco de una nueva relación ANSEA-China-Corea-Japón (Ramírez, 2011). Con ello, los gobiernos de ANSEA buscaban, como el estadounidense, contener la proyección internacional de China mediante un marco institucional favorable a ellos y llenar el vacío político dejado por el gobierno japonés cuando rehusó encabezar el bloque regional asiático y por el gobierno estadounidense empeñado en construir relaciones económico-financieras privilegiadas con socios de su elección y, después del 11 de septiembre de 2001, en combatir el terrorismo internacional. En noviembre de 2000, durante la reunión de cumbre ANSEA-China, el Primer Ministro Zhu Rongji propuso a sus contrapartes de la ANSEA una iniciativa inédita en el contexto regional: puso sobre la mesa de las discusiones la regulación de las relaciones entre las economías nacionales mediante un ACP bilateral China-ANSEA (Lu, 2012). En la reunión de noviembre de 2002, mediante el Acuerdo Marco para una Cooperación Económica Amplia entre China y ANSEA, los jefes de Estado y de 109


gobierno anunciaron su disposición para poner en práctica la reducción progresiva de las tarifas arancelarias y de las barreras no arancelarias, con el fin de promover los intercambios de bienes y servicios entre los once gobiernos signatarios; un aspecto importante de esta intención fue el trato diferenciado otorgado a los socios más recientes y menos desarrollados de la ANSEA: Camboya, Laos, Myanmar y Vietnam. Para evitar quedar empantanados en una retórica análoga a la del “regionalismo abierto” de APEC, chinos y sudeste asiáticos decidieron comenzar, a partir de 2004, con la reducción gradual de las tarifas para los productos agrícolas comerciales, mediante el Programa de Cosecha Temprana (Early Harvest Program). En paralelo, fueron negociadas, primero, las reducciones arancelarias aplicadas a los bienes en general y, luego, las correspondientes a los servicios. El objetivo era que el denominado Acuerdo de Libre Comercio ANSEA-China (ALC ANSEA-Ch) estuviera totalmente en operación a partir del 1º de enero de 2010; sin embargo, el acuerdo empezó a operar parcial y progresivamente desde 2004, con el Programa de Cosecha Temprana. Por otra parte, los gobiernos de Camboya, Laos, Myanmar y Vietnam se vieron acordar plazos relativamente más largos para poner en operación las reducciones arancelarias y todos los signatarios recurrieron al expediente de seleccionar bienes y servicios “sensibles” para excluirlos de las preferencias comerciales o para tratarlos de manera diferenciada. La negociación y la puesta en práctica de este ACP tuvieron como principales características la determinación decidida para alcanzar un acuerdo considerado benéfico para las economías de los once países de la nueva área de libre comercio y la flexibilidad para evitar que los intereses particulares llegasen a convertirse en escollos infranqueables. En términos regionales, el ALC ANSEA-China marcó la pauta de la integración económica en la región asiática del Pacífico; así, los representantes gubernamentales nipones se vieron obligados a cambiar su estrategia basada en la negociación de ACP bilaterales con tan sólo algunos del los gobiernos del sureste asiático, para negociar un Acuerdo de Asociación Económica global con los diez gobiernos de la ANSEA; éstos, de su lado, lograron que los 110


japoneses también firmaran el Tratado de Amistad y Cooperación de ANSEA (TAC). Para no quedar atrás, el gobierno de Corea del Sur también firmó el TAC y, con ello, despejó el camino para la negociación del ALC ANSEA-Corea. Como podemos apreciar, el tándem ANSEA-China ha funcionado como el motor político de la integración regional, determinando el marco institucional al cual han debido ajustarse japoneses y coreanos; como veremos a continuación, mediante la recuperación de la Asociación Transpacífica, la administración George W. Bush buscaba influir sobre el proceso de la integración económica de Asia del Pacífico, para recuperar un espacio descuidado hasta entonces y donde la influencia del gobierno chino era creciente.

6.5 Una competencia peculiar: la TPP-9 vs el ALC-CHJK

Cuando los gobiernos de Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur firmaron la TPP original (de aquí en adelante TPP-4), el 3 de junio de 2005 (la entrada en operación fue el 28 de mayo de 2006) estaban lejos de imaginar la importancia que llegaría a adquirir este ACP. Se trata de cuatro economías pequeñas, pero dinámicas y abiertas al comercio internacional; la TPP-4 es uno de tantos ACP entre gobiernos participantes en APEC y tan sólo ganó relevancia cuando la administración George W. Bush anunció su interés por participar en la iniciativa, en febrero de 2008; en ese momento, la economía estadounidense estaba en la etapa más difícil de la crisis financiera provocada por el mercado inmobiliario de riesgo (subprime market) y el compromiso contraído con las Metas de Bogor era más que incómodo para un gobierno cuya retórica abogaba por el libre comercio y cuya práctica privilegiaba los ACP con socios seleccionados por las administraciones republicanas estadounidenses. Así pues, el anuncio de la participación en la TPP tuvo un efecto doble: por un lado, la administración George W. Bush confirmó su renuencia a cumplir las Metas de 111


Bogor de APEC y, al mismo tiempo, desechaba la propuesta del APEC Business Advisory Council (ABAC) de negociar un Acuerdo de Libre Comercio de Asia Pacífico entre las 21 gobiernos participantes en APEC; por otra parte, el efecto político fue inmediato y, en noviembre de 2008, durante la reunión de APEC en Lima, los gobiernos australiano, peruano y vietnamita solicitaron ser sumados a las negociaciones de la TPP. En octubre de 2010, el gobierno malasio también se sumó a las negociaciones, completando la novena de gobiernos comprometidos formalmente en las negociaciones de la TPP-9. La administración Obama se encontró con un compromiso contraído por la administración precedente y se vio obligada a honrarlo; todavía más, buscando mantener la retórica librecambista, se propuso terminar las negociaciones antes de la reunión de APEC 2011, en Hawaii, y anunciar la culminación de las mismas durante dicha reunión. La amplitud tanto del número de gobiernos negociantes como de los temas cubiertos ahora por el TPP-9 han dificultado las negociaciones; de allí, la imposibilidad de alcanzar el resultado esperado en las fechas deseadas por la administración Obama y, de enero 2010 a mayo 2012, los nueve gobiernos han realizado 12 rondas de negociaciones y, pese a los progresos alcanzados, su culminación todavía es incierta (OUSTR, 2011). Ahora bien, en el campo de las relaciones internacionales también es válida la tercera ley de Newton; según ésta, a toda acción corresponde una reacción del mismo tamaño, pero de sentido contrario. En efecto, una vez comenzadas las negociaciones de la TPP-9, los gobiernos de Asia del este reaccionaron en el otro sentido, apresurándose a dejar de lado las diferencias que habían prolongado, desde 2003 hasta 2009, la terminación del Proyecto Trilateral de Investigación Conjunta, tendiente a sentar las bases para la negociación de un posible ACP trilateral ChinaCorea-Japón. Así, durante la cumbre trilateral de octubre de 2009, en Beijing, los tres jefes de gobierno decidieron restablecer el grupo trilateral de estudio, incluyendo esta vez participantes provenientes del sector de negocios y de la academia, además de los representantes gubernamentales. 112


Las reuniones del Grupo Conjunto comenzaron en Seúl, mayo de 2010; no obstante, en mayo de 2011, durante la reunión en Tokio y ante la perspectiva de la conclusión de la negociación de la TPP-9 antes de noviembre de 2011, los tres jefes de gobierno decidieron instruir los integrantes del grupo de estudio para concluir sus trabajos antes de terminar el año; así, en un tiempo casi récord, del 6-7 de junio de 2010 al 14-16 de diciembre de 2011, las tres delegaciones nacionales realizaron siete rondas de negociaciones. El comunicado conjunto del 16 de diciembre de 2011, sintetiza de la manera siguiente el trabajo realizado (METI, 2011): …hemos reafirmado que un posible ALC entre los tres países contribuirá al proceso en curso de integración económica no solo en Asia del Este (como ANSEA+3 y ANSEA+6), sino también en la región Asia Pacífico. ……………………………………………………………………………………… Recomendamos cuatro principios-guía que, en el futuro, serán aplicados para las negociaciones del ALC-ChJC: primero, el ALC-ChJC debe buscar [ser] un ALC integral y de alto nivel. Segundo, el ALC-ChJC debe ser consistente con las reglas de la OMC. Tercero, el ALC-ChJC debe buscar un resultado equilibrado y permitir una situación gana-gana-gana, sobre la base de la reciprocidad y del beneficio mutuo. Cuarto, las negociaciones del ALC-ChJC deben ser conducidas de una manera positiva y constructiva, con la debida consideración de los sectores sensibles en cada país. Dos puntos merecen atención particular: primero, la referencia a los procesos de integración regional en curso apunta esencialmente al proceso ANSEA+3; pues, cada uno de los tres gobiernos cuenta con un acuerdo bilateral con la Asociación. Segundo, la experiencia adquirida en la negociación con los ACP con ANSEA trasluce en el cuarto punto del comunicado: la garantía de una negociación rápida descansa sobre la capacidad de los negociadores para excluir o limitar la liberalización de los sectores más sensibles para cada gobierno.

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El 13 de mayo de 2012, los tres jefes de gobierno de China, Corea y Japón se reunieron en la V Reunión Cumbre trilateral; la declaración emitida contiene 50 parágrafos sobre diversos tópicos de la relación trilateral; no obstante para los fines de nuestro trabajo, son de particular importancia los párrafos 3; 12, 13, 14 y 15; 42, 43 y 44. El párrafo 3 forma parte del preámbulo de la declaración y destaca la situación contradictoria del sistema internacional; por un lado, señala “la incertidumbre de la economía mundial, la profundización de la crisis de la deuda en las economías desarrolladas, la inestabilidad en Asia occidental y África del Norte;” por el otro, destaca “el continuo momento de crecimiento en Asia del Este;” esta contradicción entre Asia del Pacífico en crecimiento sostenido y el resto del mundo en dificultades económicas o políticas basta para reflexionar sobre la dirección hacia donde apuntan los cambios en el sistema internacional, hacia una economía global dinamizada por el motor asiático, hacia un sistema militar dominado por Estados Unidos y hacia un sistema de relaciones políticas fluido, donde los realineamientos serán determinados por los intereses económicos y estratégicos de los actores internacionales. En ese sentido, el parágrafo 3 insiste (CKJ, 2012): “una mayor profundización [enhancement] de la cooperación trilateral ha contribuido a sostener el crecimiento económico en los tres países y aceleró la integración económica en el Nordeste de Asia. Esto [el crecimiento y la integración economicos] inyectará un fresco vigor y vitalidad en la cooperación de Asia del Este, sirviendo a la paz, la estabilidad y la prosperidad en la región; así, facilitará la recuperación económica y el crecimiento en el mundo” Nótese, los tres jefes de gobierno hacen una distinción geopolítica clara entre el nordeste y el este de Asia, para diferenciar el área geográfica de pertenencia de sus tres países y el área geográfica más amplia que también abarca el sureste de Asia y que en el presente texto hemos llamado Asia del Pacífico. Esta distinción apunta claramente al objetivo del proceso de integración regional: Asia del Pacífico; con esto, los dirigentes políticos parafrasean un slogan que recientemente ha ganado popularidad en la región “Asia [del Pacífico] primero y luego el resto del mundo;” en 114


un sentido general, dicho slogan tan sólo es una forma diferente de expresar la adaptación de la Doctrina Monroe a la región y a las circunstancias del momento. Los párrafos 12, 13, 14 y 15 pertenecen a la sección titulada “Profundizar la cooperación comercial y económica” y ponen de relace los principales aspecto de la cooperación trilateral en esos campos específicos. Por supuesto, para el tema de nuestro trabajo, el parágrafo 12 es el más importante, pues mediante él, los dirigentes políticos apoyan “las recomendaciones de los ministros de comercio según las cuales la negociación del ALC trilateral sería iniciada durante este año.” Quedaría todavía por ver si las reticencias de unos u otros, que en el pasado habían retrasado las consultas trilaterales, han sido superadas y si, en efecto, el inicio de las negociaciones tiene lugar en lo que resta del año; sin duda, el inicio y el ritmo de las negociaciones dependerán de la manera como progresan las del TPP-9. Los párrafos restantes son relevantes, pues nos muestran los principales aspectos de la cooperación económica trilateral. Así, el parágrafo 13 destaca el Acuerdo Trilateral para la Promoción, la Facilitación y la Protección de las Inversiones, firmado por los tres dirigentes durante la V Reunión Cumbre. Los medios y los observadores se han apresurado para afirmar que el Acuerdo Trilateral contribuye ampliamente a despejar el camino para una negociación expedita del ACP trilateral. El párrafo 14 subraya las iniciativas regionales en el campo financiero: - El fortalecimiento de la multilateralización de la Iniciativa de Chiang Mai (ICM), mediante la duplicación de los fondos asignados, el aumento de la porción desvinculada con el Fondo Monetario Internacional y la introducción de la función preventiva de crisis; desde su establecimiento, la ICM es considerada como la simiente de un banco central regional; con el reforzamiento de sus funciones y, sobre todo, con el proceso de multilateralización su carácter intergubernamental ha sido reforzado. - Los progresos realizados para consolidar la Iniciativa sobre Mercados de Bonos Asiáticos (Asian Bond Markets Initiative o ABMI); puesta en marcha en el marco 115


de ANSEA+3, en agosto de 2003, ABMI tiene como finalidad crear un mercado regional de bonos (privados y públicos) para utilizar la elevada capacidad de ahorro de las sociedades asiáticas. Por supuesto, la compra-venta de bonos es encarecida por las transacciones entre las diversas monedas nacionales; de allí que uno de los puntos en discusión para hacer más eficiente la ABMI es el establecimiento de una Unidad Monetaria Asiática. Así, mientras la Unión Europea está a punto de experimentar el colapso del euro, en Asia, los gobiernos discuten la pertinencia de una unidad monetaria regional. - El exitoso inicio de las actividades de la Oficina de Investigación Macroeconómica de ANSEA+3 (ASEAN+3 Macroeconomic Research Office o AMRO); creada en abril de 2011 sobre la base de la experiencia obtenida mediante los mecanismos de supervisión puestos en práctica por ANSEA+3 después de la crisis asiática de 1997, la AMRO tiene como finalidad “supervisar y analizar las economías regionales así como contribuir a la detección temprana de riesgos, a la puesta en práctica de acciones remediales y a la toma de decisiones efectiva de la multilateralización de la Iniciativa de Chiang Mai.” (ASEAN+3, 2012) Quienes han seguido el desarrollo de la crisis financiera global durante 2007-2009, saben que el impacto sobre las economías asiáticas fue exógeno (vía la reducción de la demanda externa de bienes y servicios así como la disminución de las inversiones directas) y que la adquisición de valores tóxicos fue evitada, en gran medida, gracias a los mecanismos de supervisión; de allí, la pertinencia de reforzar la institucionalización de un mecanismo supervisor como AMRO. El párrafo 15 pone el acento sobre iniciativas financieras de carácter trilateral que han reforzado las relaciones entre las economías del este asiático: por un lado, la ampliación acuerdos bilaterales en materia de swaps; por el otro, la puesta en operación de mecanismos tendientes a promover las inversiones por parte de las autoridades que manejan las reservas internacionales de cada país en bonos emitidos por los gobiernos de las contrapartes. Estas iniciativas, por supuesto, tienden a estabilizar los mercados financieros regionales y a marcar otro contraste 116


entre Asia del Pacífico (cuyos gobiernos no solamente cuentan con recursos financieros abundantes sino también empiezan a dotarse de mecanismos orientados a utilizar esos recursos en beneficio propio) con las regiones restantes del mundo (donde los gobiernos deben endeudarse en el exterior para evitar nuevas recaídas en crisis). Los párrafos 42, 43 y 44 pertenecen a la sección titulada “Reforzando la comunicación y la coordinación en asuntos regionales e internacionales.” De nueva cuenta, la experiencia política ganada mediante la participación de los gobiernos de China, Corea y Japón en las iniciativas de la ANSEA trasluce en el contenido de los tres párrafos y pone de realce la importancia de la Asociación como contraparte de los tres gobiernos para el proyecto de integración de Asia del Pacífico. Así, en el párrafo 42, al lado de APEC, son destacados los foros ANSEA+1 (donde el 1 representa a China, Corea o Japón), ANSEA+3, Cumbre del Este de Asia, donde participan tanto los gobiernos del este y sudeste asiáticos, como los de Oceanía y, a partir de noviembre de 2011, el de Estados Unidos; y el Foro Regional de ANSEA, Abocado desde su creación a la discusión de temas de seguridad regional y la búsqueda de mecanismos de diplomacia preventiva. El párrafo 43 está dedicado totalmente a ANSEA (CKJ, 2012): “En relación a la Asociación de Naciones del Sureste de Asia como un importante socio en la cooperación regional, reafirmamos nuestro apoyo al liderazgo de ANSEA en la cooperación de Asia del Este. Hemos expresado nuestra voluntad para realizar esfuerzos conjuntos para contribuir al desarrollo de los países de ANSEA y la construcción de la comunidad de ANSEA. Apoyaremos los esfuerzos de ANSEA en sus esfuerzos para poner en práctica el “Plan Maestro sobre Conectividad de ANSEA” y reforzar la cooperación con ANSEA en áreas como alimentos, energía, ciencia y tecnología, protección ambiental y administración de desastres. Manifestamos nuestra voluntad de unir esfuerzos con ANSEA para profundizar la cooperación financiera dentro del marco de ANSEA+3.” 117


Finalmente, el párrafo 44 es una convocatoria para llevar a buen término la integración de toda Asia del Pacífico (Asia del Este, de acuerdo con el texto); para ello, los dirigentes políticos consideran necesario que todos los grupos de trabajo ANSEA+1 y ANSEA+3 sean orientados, “sin ningún retraso, para acelerar la discusión […] del comienzo de negociaciones, tomando en cuenta las iniciativas del ALC de Asia del Este y de la Asociación Económica Integral para Asia del Este.”(CKJ, 2012) La redacción en inglés deja mucho que desear, pero queda claro que el ACP ChJK será realidad tan sólo en el marco de un proyecto único de integración regional para toda Asia del Pacífico; en ese marco, la ANSEA será un elemento de equilibrio político entre los gobiernos de los tres principales países de la región.

6.6 Conclusiones El reposicionamiento en Asia del Pacifico, anunciado por el gobierno de Estados Unidos a través del artículo de la secretaria de Estado difícilmente tendrá todos los resultados esperados por la clase política estadounidense. Sobre la base del poderío militar, todavía es posible un nuevo despliegue en aquella región y el alcance del mismo dependerá del grado de la influencia política del gobierno estadounidense sobre sus principales aliados. No obstante, esa influencia será ahora modulado por los intereses económicos que vinculan de una manera cada vez más estrecha a los países del Pacífico asiático. En ese sentido, podemos constatar que la economía mundial ha cambiado; cierto, la economía estadounidense sigue siendo clave; pero Asia del Pacífico, en conjunto, no solo es el nuevo dinamo global y la nueva fuente de excedentes financieros, también es una región encaminada hacia un proyecto de integración sobre la base de múltiples iniciativas en una amplia gama de espacios de cooperación intergubernamental; los gobiernos asiáticos son ahora más interdependientes y resienten menos las influencias políticas estadounidenses.

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En todo caso, como hemos visto a lo largo del trabajo, los proyectos de ACP promovidos por estadounidenses y asiáticos tan sólo muestran la competencia entre unos y otros en el campo de la diplomacia económica. Sin embargo, dadas las formas diferenciadas en que cada proyecto ha sido construido y en que operan los sistemas políticos estadounidense y asiáticos, es evidente que el ALC-ChJK tiene más visos de ser puesto en práctica que la TPP-9. La TPP-9 ha debido ser negociada sobre la base del acuerdo original de la TPP-4; al ampliar el ámbito de cobertura del acuerdo y el número de gobiernos negociadores, los puntos neurálgicos de la negociación se han multiplicado, prolongando más allá de lo deseado el calendario de la negociación. El ALC-ChJK, por el contrario, es tan sólo uno de los elementos de un complejo sistema multidimensional de integración regional; abocado a la liberalización del comercio de bienes y servicios, éste ACP puede ser negociado con celeridad, si los gobiernos respetan la idea de tomar medidas ad hoc para los sectores sensibles de cada economía. La forma de operar de los sistemas políticos pueden entorpecer o facilitar la puesta en marcha de uno u otro ACP; en el caso estadounidense, el ejecutivo puede culminar relativamente rápido las negociaciones, pero todavía deberá superar las dificultades existentes en el Congreso para obtener la ratificación. En Asia del Este, dada la relación estrecha entre las ramas ejecutiva y legislativa, la obtención del apoyo para negociar prácticamente supone ceteris paribus la ratificación. Por otra parte, el ALC-ChJK es tan sólo una pieza de un sistema multidimensional de relaciones intergubernamentales que abarca toda Asia del Pacífico. Así, si es cierto que el ALC-ChJK es modulado por los acuerdos comerciales de ANSEA con los gobiernos del acuerdo comercial trilateral, la puesta en práctica de aquél llevaría necesariamente a la constitución de un bloque económico de Asia del Pacífico, dotado, en la escala regional, de la simiente de un banco central, de un sistema 119


financiero y de mecanismos de supervisión, de vigilancia y de prevención de crisis económicas. Por el contrario, la TPP-9 tan sólo sería un ACP de última generación, si se quiere, pero que vincularía en los ámbitos comercial y financiero a tan solo a ocho economías dinámicas, pero menores, con la economía más grande del planeta. Mientras el impacto global de la TPP-9 sería mínimo, el del ALC-ChJK significaría un cambio en el sistema internacional tanto o más grande que el de la Unión Europea en su momento. Podemos, en consecuencia, concluir que, a pesar de la voluntad de la secretaria de Estado, en el ámbito estrictamente económico, el XXI no será el siglo del Pacífico de Estados Unidos, sino el de Asia del Pacífico. La transformación en curso del sistema internacional, como hemos analizado en estas página, se puede apreciar en el este de Asia, lo cual ya es importante para el reacomodo de la relación de fuerzas entre los poderes, China y Estados Unidos, y la manera en cómo se reconfigura las alianzas de la segunda posguerra mundial, las hasta ahora puntales de la Pax Americana Corea del Sur y Japón actualmente cercanas a Beijing; sin embargo, lo relevante es el impacto global que este proceso tendrá. No se tratará de la sucesión de una serie de acontecimientos de acuerdo a la llamada teoría del dominó. Por el contrario, lo que es posible apreciar es un conjunto de políticas chinas que privilegian el fortalecimiento y creación de instituciones, lo cual es constatable inclusive en América Latina.

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CAPÍTULO VII China y México: participación en el mercado estadounidense Carlos Gómez Chiñas1 Juan González García2

7.1 Introducción

China es la economía que ha tenido el crecimiento más rápido en el último cuarto de siglo. Desde que se inició el proceso de reformas económicas en 1978 a 2005 ha crecido a una tasa real promedio de 9.5% por año, según estadísticas oficiales. La industria ha sido el principal motor de esta expansión: la producción de bienes manufacturados desde 1990 ha crecido 12% por año (Lora, 2005:5). Por su parte, a partir de 1985, la política comercial mexicana ha venido favoreciendo el comercio con el resto del mundo, y en especial con Canadá y Estados Unidos. En un primer momento el objetivo fundamental fue la racionalización de la protección, esto es, el paso de los permisos previos de importación a los aranceles como principal instrumento de protección con el fin de asegurar que los potenciales exportadores tuvieran acceso a sus insumos a precios internacionales. De esta manera aumentaría la competitividad de las exportaciones no petroleras principalmente de manufacturas. Posteriormente, con la idea de mandar señales claras sobre la permanencia de la apertura, México se adhiere al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1986. No obstante la importancia de la adhesión al GATT, la característica más relevante de la política comercial en las últimas dos

1

Profesor- Investigador del departamento de Economía. UAM-A. Miembro del Sistema Nacional de

Investigadores. 2

Profesor de la Universidad de Colima. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Nivel II.

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décadas la constituye la negociación y puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Entre 1982 y 2004 se privatizaron sectores importantes de la economía mexicana, se puso en marcha un decidido programa de desregulación y se crearon algunas de las instituciones indispensables para la operación de una economía de mercado. Aun cuando este proceso no ha estado exento de tropiezos y dificultades, y a pesar de que falta mucho por hacer para alcanzar niveles altos y sostenidos de crecimiento, la transformación de la economía mexicana en esas dos décadas ha sido notable (Zabludovsky, 2005:59). No obstante, después de más de dos décadas de la puesta en práctica de la apertura comercial se puede decir que su éxito ha sido parcial y que los efectos iniciales de algunas de esas medidas ya se han agotado. Así, si bien es cierto que las exportaciones han crecido de manera impresionante también es cierto que las importaciones lo han hecho a un ritmo ligeramente mayor. De manera similar, en este período México fue uno de los países emergentes más atractivos para la inversión extranjera. Sin embargo, esto no se ha reflejado en un mayor crecimiento para la economía en su conjunto y los beneficios se han quedado en el grupo relativamente estrecho de las grandes empresas exportadoras, en su mayoría de capital extranjero. Como resultado del TLC, las exportaciones a Estados Unidos experimentaron un crecimiento sin precedentes lo que llevó a que México fuera el segundo mayor exportador al mercado estadounidense. De manera simultánea, los sucesivos gobiernos mexicanos se han empeñado en firmar más de una decena de acuerdos comerciales que han servido más para diversificar y aumentar las importaciones que para diversificar las exportaciones. Por otra parte, los efectos favorables que se dieron con la firma del NAFTA han tendido a diluirse y México ha perdido competitividad en el mercado estadounidense 124


y ha sido desplazado por China como segundo mayor exportador al mercado estadounidense. Es claro, entonces, que se requiere un replanteamiento de la política comercial de México y más que pensar en firmar acuerdos de libre comercio adicionales hay que formular estrategias para diversificar exportaciones, pasando a líneas de producción con mayor valor agregado pensando más en recuperar el lugar perdido en el mercado estadounidense y menos en conquistar el mercado europeo, esto no significa que no se considere un objetivo importante la diversificación de mercados, sino que ésta, dada la amplia red de acuerdos comerciales de México, será el resultado de la diversificación de exportaciones. Para lograr lo anterior, se requieren de políticas comercial e industrial selectivas. La economía china ha crecido a pasos agigantados y es actualmente un actor importante del comercio mundial. Para América Latina, el crecimiento chino constituye a la vez una amenaza y una oportunidad. En general, y pese a algunas excepciones, la integración de China al comercio mundial favorece claramente a América Latina. Desgraciadamente, México constituye una de esas excepciones ya que ambos países compiten en productos similares. No obstante, aún para México se pueden abrir oportunidades en el comercio intraindustrial. Para varios países de la región, China ya es uno de los principales mercados para sus exportaciones. El comercio de los países de América del Sur ha sido muy favorable para ellos, y acumula como subregión un superávit creciente en el período 2002-2005. Sin embargo, el superávit acumulado se concentra en los productos primarios y manufacturas basadas en recursos naturales, con un marcado aumento del déficit en manufacturas que incorporan tecnologías (Rosales y Kuwayama, 2007:35). El objetivo de este trabajo es realizar una descripción de las principales características del comercio exterior chino, principalmente en la forma que se ha ido posicionando en los mercados internacionales, su impacto sobre la economía mexicana y analizar como los efectos favorables del TLCAN han sido contrarrestados 125


por la competencia de los productos chinos que han ido desplazando no tan paulatinamente a los productos mexicanos.

7.2 La inserción de China en la Economía Internacional En el último cuarto de siglo, China ha aumentado de manera considerable su peso en la economía mundial en diversas magnitudes, en especial producción, comercio internacional e inversión extranjera directa (IED). En términos del producto interno bruto (PIB), medido a precios corrientes, la economía china se convirtió en la tercera economía más grande del mundo en 2006, después de Estados Unidos y Japón, superando ya a Alemania, la Gran Bretaña y Francia. Si la medición del PIB se hace en términos de la paridad del poder adquisitivo (PPA), aparece como la segunda economía mundial después de Estados Unidos. China por si sola explica 27.9% del crecimiento del PIB mundial en 2007(OECD, 2007:143). En 2006, China fue el tercer mayor exportador mundial de mercancías, después de Alemania y los Estados Unidos, con una participación en las exportaciones globales de 8%, mientras que en 2008 dicha participación fue de 8.9%, superando a los Estados Unidos que tuvo una participación de 8% y sólo por debajo de Alemania que tuvo una participación de 9.1% en las exportaciones globales, como se puede observar en el cuadro 1. Sus exportaciones han aumentado de 18000 millones de dólares que representaban menos del 4% del PIB en 1980 a 760 000 millones de dólares que representaron aproximadamente el 35% del PIB en 2005 y ya es el principal consumidor de productos básicos. Así, China se ha constituido en el mayor consumidor de cobre. En cuanto a petróleo, si bien está por detrás de Estados Unidos, el crecimiento promedio anual de su demanda se sitúa en torno a 8%. Aunque como un todo consume menos petróleo que Europa, duplica al que registra Alemania. En el caso de productos agrícolas, como la soya, también se ubica en el primer lugar, acumulando un crecimiento promedio anual de casi 13% durante los últimos 6 años. En lo que se 126


refiere al maíz, cuyo precio ha tendido a aumentar fuertemente en los últimos años, China es el segundo mayor consumidor detrás de Estados Unidos. (Lehmann, Moreno y Jaramillo, 2005:7) Adicionalmente, es de destacar el rápido aumento del grado de sofisticación de las exportaciones chinas. (Wang y Wei, 2008:2) Esto significa que China se especializa cada vez más en los sectores de alta tecnología y valor agregado y ha dejado gradualmente las áreas que ofrecen ventajas comparativas tradicionales como las manufacturas de baja tecnología (entre ellas, los textiles y la ropa). Aunque hay que ser cautelosos en este punto ya que como bien señalan Amiti y Freund (2008), esto puede deberse a que China importa insumos intermedios con alto contenido tecnológico que ensambla para su posterior exportación (maquila). Esto significa que si se toma en cuenta que un porcentaje significativo de las exportaciones chinas son maquila, China continúa especializándose en bienes intensivos en trabajo. Las exportaciones chinas están concentradas en tres sectores claves: bienes manufacturados, maquinaria y equipo de transporte y bienes manufacturados misceláneos, los que en conjunto representaron el 88.7 % de las exportaciones totales en 2005. La evolución de la rama de maquinaria y equipo de transporte es particularmente destacable ya que este sector incluye numerosos productos que requieren normas tecnológicas relativamente altas (OECD, 2007:146). En cuanto a las importaciones, destaca la participación de las materias primas, incluyendo combustibles y productos agropecuarios. Las importaciones globales de China aumentaron sostenidamente durante la primera década del presente siglo. Este hecho ha llevado a China a convertirse en el tercer actor más importante en términos de participación en el comercio internacional, detrás de Estados Unidos y Alemania. En efecto, China actualmente representa alrededor del 8% del comercio mundial de bienes (cuadro 1).

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La estructura exportadora china ha cambiado drásticamente en las últimas dos décadas, desde un exportador de petróleo crudo y refinado, y ropa hacia un exportador de productos electrónicos y de tecnología de información (TICs). Sin embargo, esta transformación no significa necesariamente que China se ha convertido en uno de los principales países productores y exportadores de estos productos. La mayoría de estos productos son cuasi commodities de alto volumen (equipos de DVD, computadoras portátiles (notebooks) y teléfonos celulares). Además, la expansión exportadora de estos sectores dinámicos requiere de altos niveles de insumos importados, razón por la cual el valor agregado local es reducido, representando solo 15% del valor exportado de los dos sectores (los electrónicos y de las TIC), siendo el resto el valor de insumos importados. En estos productos, China sigue especializándose en ensamblajes cuyos procesos de producción son intensivos de mano de obra (Amiti y Freund, 2008). Otro aspecto a destacar es que la mayoría de actividades de ensamblaje se realizan no por las empresas nacionales chinas sino por las empresas extranjeras, especialmente de las de origen de la Provincia china de Taiwán, que utilizan a China como una plataforma de exportación. En consecuencia, la transición de la economía china desde un importador neto hacia un exportador neto de los productos de alta tecnología falta mucho para concretarse (Rosales y Kuwayama, 2007:24-25). En Latinwatch de junio de 2003 (BBVA, 2003) apareció un artículo titulado “México y China, dos potencias exportadoras”, en el cual se afirmaba que el surgimiento de China como partícipe en el comercio mundial ha sido negativo para México. Existe una percepción un tanto contradictoria sobre el impacto generado en América Latina por el surgimiento de China. Por una parte, los bajos costos de la mano de obra y la consiguiente competitividad de China pueden amagar a otras economías; por la otra, su enorme mercado interno significa una oportunidad. Retomando a Blázquez-Lidoy (2006), cabe preguntar ¿Es China un ángel o un demonio para América Latina?

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La mayoría de los estudios sobre el impacto del comercio chino en los mercados emergentes centran la atención en Asia, donde las exportaciones chinas tienden a desplazar las exportaciones de otros países asiáticos. De hecho, gran parte del aumento de las importaciones estadounidenses desde China no se ha generado a expensas de países como México o los de Centroamérica (amparados por la proximidad geográfica), sino en desmedro de economías asiáticas como la de Japón y otros países emergentes. Retrocediendo al decenio de 1980, por ejemplo, en el año 1988 casi 60% de las importaciones estadounidenses de calzado provinieron de la República de Corea y la provincia china de Taiwán, y solo un escaso 2% de China. En el 2005, la participación de China en las importaciones estadounidenses de calzado aumentó a más de 70%, mientras que las importaciones estadounidenses desde las economías sudcoreana y taiwanesa fueron insignificantes. El surgimiento comercial de China como actor mundial es en muchos sentidos excepcional por su rapidez y vigor. La economía china es mucho más abierta que la de la mayoría de los mercados emergentes. En el 2005, la suma de sus exportaciones e importaciones de bienes y servicios superó el 70% del PIB, mientras que en Estados Unidos, Japón o Brasil fue de 30% o menos (aunque el desempeño del comercio chino puede compararse con el de algunos países latinoamericanos como Chile o México, con cifras de 60-65%, y también con el de algunos países desarrollados como España). (Blázquez-Lidoy, 2006:20) La evolución positiva de las exportaciones permitió que China aumentara su participación en los mercados desarrollados. Por definición de lo que es la participación de mercado, este aumento se logró a expensas de otras economías. Esta es una de las razones por las cuales la mayoría de los países emergentes percibe a China como un fuerte competidor comercial. Algunos países incluso le atribuyen los resultados poco favorables de sus exportaciones en los últimos años. En realidad, China está reemplazando a otros países emergentes en los mercados mundiales. La percepción negativa señalada se intensificó después del 2001, fecha 129


en que China finalmente ingresó a la OMC. La incorporación a este organismo implicó una apertura de los mercados mundiales a los productos chinos y puso aún más de manifiesto la capacidad de China para competir en ellos con éxito. La realidad es que hay una fuerte competencia entre China y otras economías que se especializan en la exportación de productos industriales de valor agregado relativamente bajo. La participación de China en las exportaciones mundiales ha aumentado en forma acelerada en los últimos 25 años. Entre 1990 y 2002 las exportaciones mundiales aumentaron aproximadamente en 90% y las de China cerca de 425%. La evolución de las exportaciones chinas implica, por definición, que otros países están reduciendo su participación en el mercado, como se puede observar en el cuadro 1. En 1997, China era el décimo mayor exportador a nivel mundial. Por encima de China estaban países como Holanda, Canadá, Italia, el Reino Unido, Francia, Japón, Alemania y Estados Unidos. En 2000 ya había escalado al puesto de séptimo mayor exportador, sólo superado por Canadá, el Reino Unido, Francia, Japón, Alemania y Estados Unidos. En 2008, ya sólo fue superado por Alemania. Cuadro 1. Principales exportadores mundiales de mercancías Porcentajes y clasificación 1997 2000 2002 2005 2006 2007 2008 2004 Exportadores Orden Parte Orden Parte Orden Parte Orden Parte orden parte orden parte orden parte orden parte Alemania 2 9,4 2 8,7 2 9,5 1 10,0 1 9,3 1 9,2 1 9,5 1 9,1 Estados Unidos 1 12,6 1 12,3 1 10,7 2 8,9 2 8,7 2 8,6 3 8,3 3 8 China 10 3,3 7 3,9 5 5 3 6,5 3 7,3 3 8 2 8,7 2 8,9 Japón 3 7,7 3 7,5 3 6,5 4 6,2 4 5,7 4 5,4 4 5,1 4 4,9 Francia 4 5,3 4 4,7 4 5,1 5 4,9 5 4,4 5 4,1 5 4 6 3,8 Países Bajos 8 3,5 9 3,3 9 3,8 6 3,9 6 3,9 6 3,8 6 4 5 3,9 Italia 6 4,4 8 3,7 8 3,9 7 3,8 8 3,5 8 3,4 7 3,5 7 3,3 Reino Unido 5 5,2 5 4,5 6 4,3 8 3,8 7 3,7 7 3,7 8 3,1 10 2,9 Canadá 7 3,9 6 4,3 7 3,9 9 3,5 9 3,4 9 3,2 10 3 11 2,8 Bélgica 11 3,6 11 2,9 10 3,3 10 3,3 10 3,2 10 3,1 9 3,1 8 3 Hong Kong, China 9 3,4 10 3,2 11 3,1 11 2,9 11 2,8 12 2,7 13 2,5 13 2,3 exportaciones locales 0,5 0,4 0,3 0,2 0,2 0,1 0,1 reexportaciones 2,9 2,8 2,8 2,7 2,6 2,4 2,2 Corea, República de 12 2,9 12 2,7 12 2,5 12 2,8 12 2,7 11 2,7 11 2,7 12 2,6 México 15 2,4 13 2,6 13 2,5 13 2,1 15 2 15 2,1 15 2 16 1,8 Rusia, Federación de 20 1,2 17 1,7 17 1,7 14 2,0 13 2,3 13 2,5 12 2,5 9 2,9 Taipei Chino 14 2,6 14 2,3 14 2,1 15 2,0 16 1,9 16 1,9 16 1,8 Singapur 13 2,7 15 2,2 15 1,9 16 2,0 14 2,2 14 2,2 14 2,1 14 2,1 exportaciones locales 1,3 1,2 1 1,1 1,2 1,2 1,1 1,1 reexportaciones 0,9 0,9 0,9 1 1,1 1 1 España 16 1,9 16 1,8 16 1,8 17 2,0 17 1,8 18 1,7 17 1,7 17 1,7 Arabia Saudita 15 2 Fuente: Elaboración propia con base en OMC, Estadísticas del Comercio Internacional, varios años

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No hay duda de que a corto plazo se harán sentir algunos costos, ya que China puede producir bienes de poco valor agregado a un costo muy bajo, porque cuenta con mano de obra relativamente más abundante que en otras economías. Por ejemplo, en China los salarios son cuatro veces inferiores al promedio de los países de América Latina. En el 2002, el salario medio mensual en el sector manufacturero chino fue de 112 dólares, en tanto que era aproximadamente de 440 dólares en México y 300 dólares en otros centros maquiladores de Centroamérica, como Costa Rica, El Salvador o Panamá. Por el lado positivo, el comercio con China genera algunos efectos favorables. Desde luego, posee un enorme mercado interno y el desarrollo del país contribuirá a que este florezca. A largo plazo, el surgimiento de China traerá beneficios provenientes del comercio. Los países en desarrollo que han establecido fuertes lazos comerciales y de inversión con China, como los del sudeste asiático, podrían salir favorecidos con este proceso. El cuadro 2 muestra la importancia creciente de China en el comercio mundial. Así, en 2000 China era el octavo mercado de exportación para las economías avanzadas y en 2008 era el tercer mercado de exportación para dichas economías. Para Estados Unidos, China fue en 2000 el décimo mercado más importante para sus exportaciones y en 2008 ya fue el tercero. Para los países de América latina pasó de ser el decimo sexto a ser el segundo mayor mercado para sus exportaciones, incluso para economías como la mexicana, el mercado chino es cada vez más importante y pasó de ocupar el lugar 25 al 5 como mercado para las exportaciones mexicanas. En lo que se refiere a las importaciones, China es el principal origen de las importaciones de los Estados Unidos y de las economías avanzadas en su conjunto. En el caso de México ocupó, en 2008, el tercer lugar como origen de las importaciones mexicanas.

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Cuadro 2.

Fuente: CEPAL, Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe 2008-2009, Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2009.

7.3 La estructura comercial de China En China existe una brecha enorme entre las exportaciones y las importaciones de bienes. De hecho, la diferencia entre ambas fue en 2006, (OMC, 2007:13) de 177 mil millones de dólares. Sin embargo, esta característica de la balanza comercial china debería ser transitoria. En otras palabras, a largo plazo la balanza comercial debería ser más sostenible. Pero en 2009, esto todavía no había ocurrido ya que de acuerdo con la OMC el superávit de la balanza comercial china fue de 195846 millones de dólares.

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Cuadro 3

Fuente: Jorge Blázquez-Lidoy, Javier Rodríguez y Javier Santiso, “¿Ángel o demonio? Los efectos del comercio chino en los países de América Latina”, Revista de la CEPAL, número 90, diciembre de 2006, p.23.

El hecho de que las exportaciones y las importaciones tengan una estructura similar, como se observa en el cuadro 3, muestra que hay un volumen importante de comercio intraindustrial. Esto indica que China se ha convertido en un centro regional de producción y de fabricación para la reexportación. La participación de las manufacturas de alta tecnología está aumentando rápidamente. Por otra parte, las manufacturas de baja tecnología están perdiendo terreno en la estructura comercial, tanto en el caso de las exportaciones como en el de las importaciones. Así, juntos China y Hong Kong proveen ya más de la mitad de las cámaras digitales del mundo, más de un tercio de las unidades de DVD, computadores personales y portátiles, y al menos un cuarto de los teléfonos celulares y televisores a color. China ha transformado la estructura de oferta de la industria de equipos electrónicos y es responsable del 30% de todas las exportaciones de productos electrónicos de Asia. Estos logros son el resultado de una estrategia de innovación que empezó en los años cincuenta con el apoyo de tecnologías consideradas críticas para la defensa nacional, y que en la mitad de los años ochenta se reorientó hacia diversos sectores civiles de alta tecnología. El compromiso con el desarrollo tecnológico ha aumentado 133


en los últimos años y actualmente el gasto en investigación y desarrollo (I&D) excede el 1% del PIB. Con la excepción de Brasil, donde el gasto en I&D representa 0.9% del PIB, los esfuerzos en I&D son mucho más pequeños en los demás países latinoamericanos (0.2-0.6% del PIB) (Lora, 2005:17). La innovación es, además, apoyada por políticas que favorecen a los sectores de software y circuitos integrados a través de fondos de investigación, compras públicas preferenciales y exenciones de impuestos. Este tipo de políticas se aplica tanto a las firmas domésticas como extranjeras, y no hay un intento de “escoger empresas ganadoras” dentro de cada sector. Los incentivos a la investigación parecen haber producido resultados con creces, pues 60% de los gastos en I&D son hechos por empresas privadas. Recientemente la innovación ha sido fuertemente incentivada por la creación de estándares de tecnología chinos –en oposición a los estándares de tecnología globales— lo cual brinda una ventaja competitiva a las empresas chinas, dado que esto representa un obstáculo a la libre entrada de empresas extranjeras en el mercado chino y brinda a las firmas chinas un poder de negociación con los proveedores extranjeros sobre la propiedad intelectual y de tecnología. Esta estrategia ha facilitado el desarrollo de nuevas tecnologías digitales por parte de empresas chinas y taiwanesas. La eficacia de las políticas de apoyo a la innovación en China contrasta con la situación en la mayoría de los países latinoamericanos, donde (con la excepción de Brasil) las incipientes políticas industriales fueron desmanteladas en los ochenta y noventa, y sólo recientemente están volviendo a ser consideradas. Sin embargo, el ambiente de innovación en China tiene sus limitaciones, muchas de ellas similares a las de los países latinoamericanos. La creación de nuevas empresas es impedida por procedimientos engorrosos y poco transparentes, el acceso al crédito y al mercado de capitales es muy limitado, los derechos de propiedad están poco protegidos y la competencia está restringida geográficamente, no sólo por las distancias, sino por la multiplicidad de mecanismos de protección a la industria local a través de licencias

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de operación, requisitos de uso de materias primas locales, impuestos y otras restricciones (Lora, 2005:18). En el caso de México, Las cifras indican que encara una dura competencia comercial de China, inferior únicamente a la que soportan Tailandia, Hungría y la República de Corea, como se constata en la gráfica 1. En esta misma gráfica se puede apreciar que de América Latina, otros países que enfrentan la competencia china, en menor medida que México, son Costa Rica, Brasil y el Salvador. Gráfica 1. Competencia exportadora de China con países seleccionados de América Latina y otras regiones

Fuente: OECD, Latin American Economic Outlook 2008, Development Centre of the Organisation for Economic Co-operation and Development, Paris, 2007. P. 149.

La competencia comercial con China tiende a aumentar con el tiempo. China podría poner en riesgo algunas exportaciones mexicanas en los mercados externos. El principal mercado para las exportaciones de México es, con mucho, el de Estados Unidos, que en 2009 absorbió 80.5 % de las exportaciones mexicanas. En el cuadro 4, se puede observar que en 1995, México era el cuarto mayor exportador al mercado estadounidense, representando el 8.1% de las importaciones totales de los Estados Unidos mientras que las exportaciones chinas sólo significaron el 6.3 % de las importaciones estadounidenses. 135


En 2001, México ya había desplazado a Japón como el tercer mayor exportador a los Estados Unidos mientras que China seguía en el cuarto lugar. En 2003, China desplazó a México como el tercer mayor exportador a los Estados Unidos, considerando a la Unión Europea como una unidad. El avance de China en el mercado estadounidense ha sido impresionante y en 2008 ya había superado a Canadá como segundo mayor exportador al mercado estadounidense, sólo por debajo de la Unión Europea. Como se puede observar en este cuadro, el aumento en la participación de China en el mercado estadounidense se ha dado a expensas de Japón, Corea y México y en menor medida la Unión Europea y Canadá. En este mismo cuadro se puede observar que en los años recientes, la participación mexicana en las importaciones estadounidenses ha disminuido mientras que la china ha aumentado. Cuadro 4. Estados Unidos: Comercio de Bienes por economías (participación %) Exportaciones País

Importaciones

1995 2000 2001 2002 2003 2005 2006 2007 2008 1995 2000 2001 2002 2003 2005 2006 2007 2008

Canadá 21.6 22.6 22.4 23.2 23.4 23.4 22.2 21.4 20.3 19.2 18.5 18.7 17.3 17.5 16.8 16 15.7 15.6 UE 21.1 21.5 21.8 20.8 20.8 20.6 20.6 21.3 21.1 17.7 18.6 19.2 19.3 19.3 18.3 17.7 18.1 17.4 México Japón

7.9 14.3 13.9 14.1 13.5 13.3 12.9 11.7 11.7

8.1 10.9 11.3 11.3 10.7 11 10.4

8.4

7.9

7.4

7.2

6.1

5.7

5.4

5.1 16.5

12

China

2

2.1

2.6

3.2

3.9

4.6

5.3

5.6

5.4

6.3

8.6

9.3 11.1 12.5

15 15.9 16.8 16.4

Corea

4.3

3.6

3

3.3

3.3

3.1

3.1

3

2.7

3.2

3.3

3.1

2.6

3.1

9.3

10 10.4 10.6 10.1

11

2.9

8.2

7.9 2.5

7.4

6.6

2.4 2,3*

Fuente: OMC, Estadísticas del Comercio Internacional, varios años. *En este año Corea no ocupó el sexto lugar sino el octavo superada por Arabia Saudita y Venezuela.

De esta manera, para México, la emergencia global de China representa un reto. Se ha demostrado que si las capacidades exportadoras de China hubieran permanecido inalteradas, la tasa de crecimiento anual de las exportaciones mexicanas habría sido tres puntos porcentuales más alta en los primeros años de la primera década del siglo XXI, lo que evidencia que México ha sido uno de los países más afectados por el ingreso de China a la OMC (OECD, 2007: 165).

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Cuadro 5

Fuente: Jorge Blázquez-Lidoy, Javier Rodríguez y Javier Santiso, “¿Ángel o demonio? Los efectos del Comercio chino en los países de América Latina”, Revista de la CEPAL, número 90, diciembre de 2006. Como se puede constatar en el cuadro 5, China y México se especializan en sectores análogos, lo que provocó que México haya sido el país de América Latina más expuesto a la competencia de las exportaciones chinas. El único sector en que México es competitivo y la competencia de China no resulta significativa es el de equipo de transporte, pero incluso esto ya está cambiando ya que las exportaciones chinas de equipos de transporte están aumentando rápidamente. La fuerte competencia entre China y México está concentrada en las tecnologías de información y electrónica de consumo, componentes electrónicos, ropa y manufacturas misceláneas (OECD, 2007:164). La composición de los productos que México y Centroamérica exportan al mercado estadounidense se asemeja a la de los productos que China vende a dicho mercado. Esa subregión exporta manufacturas de intensidad tecnológica media y alta (por ejemplo, los artículos eléctricos y electrónicos, incluidos equipos de computación, y los productos de la industria automotriz), tanto en términos absolutos como relativos, 137


mientras que China se especializa más en los productos de bajo nivel tecnológico (por ejemplo, los textiles y las prendas de vestir), como se puede observar en el cuadro anterior. Pese a que cada grupo exporta al mercado estadounidense productos de alta tecnología equivalentes a 40.000 millones de dólares, la mayor competencia entre ambos todavía está en las manufacturas de intensidad tecnológica baja y media (Rosales y Kuwayama, 2007:37). Un análisis detallado de la estructura de importación de Estados Unidos desde América Latina y el Caribe muestra que entre las 30 principales categorías de productos de importación estadounidense desde la región en 2004, México compite cara a cara con China como principales proveedores en 20 categorías. Las áreas de competencia en los mercados estadounidenses entre los dos países son extensas, desde los sectores eléctrico/electrónico, maquinarias, automotriz, muebles y hasta los textiles y de confección (Rosales y Kuwayama, 2007:39). El impacto sobre las exportaciones mexicanas del crecimiento de la capacidad exportadora de China es de dos a cinco veces mayor que el impacto del lento crecimiento de los Estados Unidos. Aunque puede ser razonable ver el lento crecimiento de los Estados Unidos como un choque temporal, no se puede hacer lo mismo con el crecimiento de las exportaciones chinas. Así, sólo una pequeña parte de la disminución de la tasa de crecimiento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos estaría asociada con factores transitorios asociados al ciclo económico (Hanson y Robertson, 2009: 166). Por lo anterior, se puede afirmar que el modelo exportador mexicano se encuentra en peligro. En 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México se especializaba en manufacturas de escaso valor agregado, es decir, en productos de la industria maquiladora. China también produce este tipo de bienes a un menor costo, y es probable que la competencia china conduzca a cambios en la actual estructura exportadora mexicana. Tales cambios ya se están 138


dando en países como Singapur, Taiwán y Corea del Sur, los que han reducido sus exportaciones de bienes manufacturados, maquinaria y equipo de transporte. La competencia comercial entre México y China ha decrecido desde el 2001 hasta el 2005. Además, las regulaciones del TLCAN han requerido una disminución escalonada, a partir de 2001, de las ventajas otorgadas a la industria maquiladora, provocando una disminución en la producción de dicha industria. Todo esto afecta a las exportaciones mexicanas a los Estados Unidos y resalta la necesidad de mejorar la competitividad de las empresas mexicanas (OECD, 2007:165). Dos de los principales elementos que explican que México haya perdido y que siga perdiendo oportunidades en el mercado mundial son la ausencia de consensos básicos entre los principales actores económicos sobre políticas para el desarrollo económico y social y la no consideración de elementos de mediano y largo plazo en la toma de decisiones, todo se centra en el corto plazo. Con todo, en el caso de México, si se consideran otras variables, además de los costos de producción y de la mano de obra, es difícil prever el rumbo que tomarán esos cambios y evaluar los efectos futuros del comercio. Comparado con China, México posee una clara ventaja comparativa, que es su proximidad con Estados Unidos. Queda claro que una mayor inversión en infraestructura y la focalización en industrias donde los tiempos de entrega sean fundamentales, otorgará a México una sustancial ventaja estratégica. Los costos de tiempo no solo son un aspecto cuantitativamente importante de la proximidad; también tienen efectos cualitativos en la sincronización de las tareas y la entrega de los productos, y de este modo incentivan la aglomeración de las actividades. Probablemente en el caso de México haya que identificar los sectores y productos en que la distancia y el tiempo constituyan importantes ventajas comparativas y competitivas.

139


En el caso de México, se puede afirmar que podría recuperar su ventaja estratégica, si lograra reducir los costos de comercio que se han vuelto mucho más importantes que los costos de producción. En promedio los costos de comercio casi duplican los costos de producción. Esto implica que los primeros son un factor significativo de la existencia de ventaja comparativa, tal vez incluso más que los costos de producción, en los que China tiene ventaja competitiva. En los últimos decenios el efecto de la distancia en el comercio ha aumentado en vez de disminuir. A lo largo del tiempo los costos del transporte no se han reducido de manera uniforme. A algunos países, todavía, les favorece su proximidad al centro de la actividad económica mundial, mientras que a otros les perjudica encontrarse lejos de él. La cercanía con Estados Unidos ofrece una ventaja comparativa potencial de suma importancia para todos aquellos bienes donde la entrega rápida o la reducción del tiempo de tránsito son cruciales. Entre estos bienes cabe destacar, por ejemplo, a la industria textil y de prendas de vestir, donde la moda cambia con frecuencia y rapidez, o los componentes intermedios en industrias como la automotriz o la electrónica, con sistemas de producción y montaje que dependen de la entrega inmediata de determinadas piezas. Para aprovechar la ventaja competitiva que ofrece la cercanía con Estados Unidos se requiere, sin embargo, una infraestructura sólida tanto en el transporte como en las telecomunicaciones. Lamentablemente los niveles actuales de inversión en infraestructura en América Latina continúan siendo sustancialmente inferiores a los de los países asiáticos, lo que hace recomendable para muchas naciones latinoamericanas el replanteamiento de sus estrategias de inversión en infraestructura (OECD, 2007: 162). Otro aspecto que deben enfrentar tanto México como otros países de América Latina es la necesidad de disminuir los costos de transporte y elevar la eficiencia de la infraestructura.

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La infraestructura constituye, por lo tanto, un sector potencialmente clave en la respuesta de América Latina al incremento de la competencia asiática. México necesita explotar al máximo su ubicación geográfica mediante mejoras en su infraestructura. América Latina, en su conjunto, necesita invertir más y mejor en este sector. Este tipo de inversión también contribuirá a reducir la desigualdad y la pobreza, requiriendo un sector público bien organizado y capaz de administrar proyectos de infraestructura pero que a su vez mantenga la disciplina fiscal y consiga atraer la participación del sector privado (OECD, 2007: 162). A pesar de que México supera en diferentes rubros la competitividad de China como productividad en la mano de obra calificada, costos de transporte a Estados Unidos y acceso preferencial derivado del TLCAN, la penetración de las exportaciones chinas en el mercado estadounidense se sigue incrementando, incluso en algunos productos que requieren cierto grado de capital humano.

7.4 Consideraciones Finales Tanto China como México han puesto en práctica estrategias de desarrollo basadas en las exportaciones, pero mientras China ha experimentado avances considerables tanto en materia de participación en las exportaciones mundiales como en el crecimiento del PIB, la experiencia mexicana no se puede catalogar como exitosa. Así, tanto China como México participaban en 1980 con el 0.89 % de las exportaciones mundiales pero en 1995 las exportaciones chinas ya representaban el 2.93 % de las exportaciones mundiales mientras que las mexicanas sólo ascendían al 1.57 % de dichas exportaciones, en 2008 las exportaciones chinas ya representaban el 8.9 % de las exportaciones mundiales, mientras que las mexicanas sólo el 1.8 %. Por otro lado, mientras que China tuvo una tasa media de crecimiento anual de 9.5% de 1978 a 2005, México, sólo creció a una tasa media anual de 2.7 % en este mismo período. Es decir, México creció aproximadamente a menos de un tercio de lo que creció China.

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Es evidente

la pérdida de competitividad de la economía mexicana. Las

exportaciones mexicanas están siendo desplazadas por las chinas en el mercado estadounidense. México no puede competir con China con base en salarios bajos, tiene que hacerlo con base en otras ventajas, una de estas es su proximidad geográfica con Estados Unidos, su principal mercado de exportación, pero esta ventaja tiene que ser complementada con una buena infraestructura y una buena educación, elementos que no son susceptibles de mejoría si no hay una estrategia decidida de políticas públicas. Para finalizar se puede afirmar que aunque negativos, los efectos del crecimiento económico de China sobre las exportaciones manufactureras de México no son tan grandes como podría creerse. Las restricciones domésticas sobre las manufacturas parecen ser un factor más importante como limitante del crecimiento de las exportaciones.

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Bibliografía Amiti, Mary y Caroline Freund, “The Anatomy of China’s Export Growth”, Policy Research Working Paper 4628, The World Bank, Washington, 2008. Blázquez-Lidoy, Jorge, Javier Rodríguez y Javier Santiso, “¿Ángel o demonio? Los efectos del comercio chino” en los países de América Latina”, Revista de la CEPAL, número 90, diciembre de 2006. CEPAL, Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe 20082009, Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2009. Hanson, Gordon H. y Raymond Robertson, “China and the Recent Evolution of Latin America’s Manufacturing Exports” en Lederman, Daniel, Marcelo Olarreaga y Guillermo E. Perry (Edits), Opportunity or Threat? The World Bank, Washington, D.C. 2009. Lora, Eduardo, “¿Debe América Latina Temerle a la China?”, Documento de Trabajo, número 536, Departamento de Investigación, Banco Interamericano de Desarrollo, Washington, 2005. OECD, Latin American Economic Outlook 2008, Development Centre of the Organisation for Economic Co-operation and Development, Paris, 2007. Organización Mundial de Comercio, Informe Sobre el Comercio Mundial 2007, OMC Ginebra, 2007. Rosales, Osvaldo y Mikio Kuwayama, “América Latina y China e India: hacia una nueva alianza de comercio e inversión”, Serie Comercio Internacional, 81, CEPAL, Santiago de Chile, 2007.

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Wang, Zhi y Wei Shang-Jin, “What Accounts for the rising sophistication of China’s exports?”, NBER Working Paper Series, National Bureau of Economic Research, Cambridge, MA, 2008. Zabludovsky, Jaime (2005), “El TLCAN y la política de comercio exterior en México: Una agenda inconclusa”, Información Comercial Española, ICE, Revista de Economía, marzo-abril, número 821.

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“Noroeste Asiático: Diplomacia y Comercio con América” se terminó de editar en de en el Instituto Tecnológico de Sonora y fue puesto en línea en la página: www.itson.mx/publicaciones

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Noroeste Asiático: Diplomacia y Comercio con América  
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