Libro liderazgo emprendedor 5

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Liderazgo  Emprendedurismo  Motivación


Liderazgo Emprendedor 5

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Liderazgo Emprendedor 5

Todos los derechos reservados por el autor ©2017

Primera edición

Se permite la reproducción total o parcial de la presente obra, así como su comunicación pública, divulgación o transmisión, mediante cualquier sistema o método, electrónico o mecánico [incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información], siempre y cuando esto sea sin fines de lucro y con la condición que se señale la fuente


ÍNDICE

¡SALUDOS! ......................................................................................................... 1 1. Lo que eres no se demuestra con lo que tienes, sino con lo que dices y con lo que haces ...................................................................................... 2 2. Elige con cuidado tus metas ya que después de todo pagaras con el tiempo de tu vida por ellas...................................................................... 4 3. Cuando eres libre, nadie más que tú eres el responsable de tus errores pero también de tus aciertos .................................................................. .6 4. Lo mejor de la vida es que si bien no puedes desandar tus pasos, sí puede iniciar nuevos caminos................................................................ 9 5. No es tan malo tropezarse: cada error te vuelve más sabio ................ 12 6. Todo problema o tiene una solución o tiene una enseñanza .............. 14 7. Los retos por más difíciles que sean no son imposibles, lo que sí es difícil a veces es creer esto .................................................................... 16 8. Para priorizar tus acciones no solo consideres lo urgente o lo importante sino también lo trascendente .............................................. 18 9. A veces los problemas parecen no tener solución simple y sencillamente para darte la oportunidad de tu crearla ......................... 20 10. Perder el rumbo no es tan malo, a veces te permite encontrar nuevos, mejores y más plenos caminos .............................................................. 22 11. Un sueño, por más difícil que parezca, si aplicas voluntad, pasa de imposible a inevitable ............................................................................. 24 12. Sea que la vida se canse de golpear o tú te canses de ser golpeado, al final el resultado es ganancia ................................................................. 26 13. No puedes impedir el que la vida tenga cosas buenas y malas, lo que si puedes es decidir cada día con que te quedas ................................. 29 14. Uno no puede ganar siempre, pero lo que sí puede hacer siempre es salir a luchar con actitud triunfadora ..................................................... 32 15. Los sueños son como el aroma de los alimentos: despiertan en nosotros el apetito por ellos ................................................................... 35


16. La belleza que uno es capaz de apreciar en el exterior es un reflejo de la belleza que trae uno en el interior ...................................................... 37 17. Tres consejos: piensa con el corazón, siente con la mente y vive con todo tu ser ................................................................................................ 39 18. ¿Sabes algo? En tu vida siempre tendrás razón, excepto cuando crees que no puedes ......................................................................................... 41 19. Los malos momentos son como el polvo, tú no decides cuando entran pero sí cuando los barres y sacas fuera................................................ 43 20. Receta básica (si no es que única) para que lo que quieres sea tuyo: lucha ......................................................................................................... 45 21. El que un problema no tenga la solución que tú quieres no quiere decir que no tenga arreglo ............................................................................... 47 22. La esencia de un árbol radica en que hunde sus raíces en la tierra mientras con sus ramas trata de abrazar el cielo ................................. 49 23. Claro que puedes ver hacia el pasado, pero solamente con la intención de aprender de él ..................................................................................... 51 24. La vida es tuya, te pertenece, es de tu propiedad, entonces ¿qué esperas?, ¡sal y reclámala ...................................................................... 53 25. ¿Que no quieres cambiar el mundo?, no hay problema ¡con que por lo menos no dejes el mundo te cambie a ti ............................................... 56 26. Tan importante como la sangre que recorre tus venas, son los sueños y pensamientos que abrigas en tu mente.............................................. 59 27. El primer paso es el más difícil, en parte por el esfuerzo pero más por tu decisión de superarte a ti mismo ....................................................... 61 28. Para llegar cada vez más alto se requiere que tu deseo de volar supere con creces tu miedo a caer ..................................................................... 63 29. Dar el extra en tu vida no es esforzarte todo lo posible sino más bien lograr esforzarte hasta lo imposible ...................................................... 66 30. No es lo que logras con lo que tienes lo que define tu carácter sino lo que logras incluso con lo que no tienes................................................ 68


31. La capacidad de alguien puede medirse tanto cuando tiene todo a favor como cuando tiene todo en contra............................................... 70 32. Un buen líder no solo te muestra el camino sino que incendia tu corazón para que ilumine tu andar ........................................................ 72 33. ¿Hasta cuándo detener tu andar? Sencillo: hasta alcanzar el horizonte ................................................................................................................... 75 34. En cuanto a sueños, luchar no es tanto cuestión de fuerza sino más bien de constancia y tenacidad .............................................................. 77 35. Vive tu vida de tal forma que para convencer, en vez de discutir, solo tengas que mostrar lo que has hecho ................................................... 79 36. Sueña. No mucho para que no pierdas tu tiempo, ni tan poco que olvides para que estás realmente aquí .................................................. 81 37. Cuando pienses detenerte toma en cuenta que ni el tiempo, ni la vida, ni las oportunidades lo hacen ................................................................ 83 38. Todo sueño nace con dos caminos por enfrente: "si se puede" y "no se puede": Tú decides cuál recorrer ...................................................... 86 39. Es natural frustrarse a veces, lo que no es natural es creer que pateando el camino se avanzará en él ................................................... 88 40. El primer aplauso cuando consigues una meta debe ser tuyo, interno, callado, todos los demás serán eco de este ......................................... 90 41. Una vela para dar luz necesita de encenderse; tú, tan solo creer en ti ................................................................................................................... 93 42. La adversidad tiene objetivo, recuerda que se requiere obscuridad para apreciar el brillo de las estrellas .................................................... 95 43. Una grieta en el camino: el necio cae en ella, el listo le saca la vuelta, pero el trascendente la tapa para los demás ........................................ 98 44. Tú no sostendrías en la mano un carbón ardiendo, entonces ¿por qué guardar en tu alma sentimientos que te dañan ................................... 100 45. No puedes cambiar lo que eres, pero de todo lo que eres cada día puedes optar por lo mejor de ti… ......................................................... 46. Conquistar un sueño es comenzar a soñar uno nuevo...................... 106


47. Las metas son nobles si te mejoran, pero son trascendentes sin mejoran el mundo .................................................................................. 108 48. Caerse puede ser consecuencia de muchos factores, levantarse solo de uno: tú ............................................................................................... 111 49. Caer duele un momento, no levantarse duele toda la vida… ............ 50. No existen puertas imposibles de abrir, solo puertas para las que aún no has encontrado la llave .................................................................... 115 PALABRAS FINALES ....................................................................................... 117 ACERCA DEL AUTOR ...................................................................................... 118


¡SALUDOS!

El liderazgo, el emprendedurismo y la motivación son tan complejos como lo es el ser humano, es por ello que estos temas no pueden ser abordados de una única y exclusiva forma sino que deben de ser vistos desde las diferentes aristas que los conforman.

La idea de compartir en este libro 5º reflexiones sobre estos temas busca precisamente lograr el objetivo anterior: hablar, sí, de liderazgo, emprendedurismo y motivación, pero dando diferentes perspectivas del mismo para lograr, por un lado, una visión más amplia, más completa, del tema, y por otro, proporcionar al lector diferentes opciones para que él mismo vaya armando su propia visión y aplicación sobre estos temas.

Y es en esto último donde radica el verdadero reto, no de esta obra, sino de quien incursiona en estos temas: el poder desarrollar una filosofía de vida propia y, sobre todo, el poder llevar con éxito a la práctica los principios fundamentales que subyacen tras estos temas.

El liderazgo, el emprendedurismo y la motivación no son un fin al que se llega, sino un camino que uno va recorriendo hacia las metas, sueños y objetivos que uno se ha fijado, luego entonces no podemos hablar propiamente dicho de técnicas o estrategias para llegar a ser líderes, emprendedores o estar motivados sino de estrategias que nos permitan desarrollar esas cualidades/habilidades con el objetivo de usarlas en nuestro andar por la vida.

Esperando que lo compartido pueda ser de utilidad para quien desee construir su propio proyecto de vida sigamos recorriendo con asombro y con decisión este trecho que nos ha tocado andar y que es nuestra propia existencia.

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Lo que eres no se demuestra con lo que tienes, sino con lo que dices y con lo que haces

Una de las principales características que podemos valorar en una persona es su congruencia, cuando alguien es congruente con lo que piensa, dice y hace genera una confianza que le permite a los demás valorarlo como persona con integridad y carácter y la verdad dicho sea de paso eso es algo inapreciable.

Los seres humanos somos realmente complejos, no solo pareciéramos tener un sinfín de peculiaridades en nuestra personalidad sino que ésta constantemente está cambiando. Ante esto generalmente expresamos no sin un dejo de cierto desaliento que nunca terminamos de entender y mucho menos conocer a los demás.

Si bien esto es cierto, tampoco quiere decir que de plano no podamos llegar a un nivel de entendimiento general de los demás y de conocimiento o más bien reconocimiento de lo que son, incluso de sus pensamientos y de sus sentimientos, pero para esto se requiere ser bastante receptivo y perceptivo.

Esta receptividad y esta perceptividad consiste en no dejarse llevar por las apariencias sino considerar el todo de lo que el otro es como eso: un todo que hay que tener presente para poder emitir juicios de valor. Este todo es alguien con sentimientos, con pensamientos, con luces y sombras, con defectos y cualidades, entonces, ¿cómo abordar lo que parece ser una tarea titánica?, una propuesta para ello es mediante la congruencia.

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Si uno quiere partir de un evento, un suceso, un logro o un resultado específico para sacar una conclusión general de la persona lo más probable es que erre en su intento por conocerla, por entenderla, por describirla; pero una cosa que uno puede hacer para disminuir esa probabilidad de errar es ver a esa persona y efectuar un análisis a lo largo de todo el tiempo que tenga uno de conocerlo (y más incluso si es posible) tratando de ver si hay congruencia entre lo que dice y lo que hace, de ahí y validar sus pensamientos (muchas expresados por la misma persona) solo hay un paso.

Pero este ejercicio también es aplicable a ti y esto debes tenerlo siempre en mente ya que los demás de igual forma pueden estar evaluándote en función de lo que dices y haces y de los pensamientos que muchas veces expresas. Por lo que la mejor sugerencia para uno mismo es ser congruente en nuestras palabras y nuestras acciones con lo que pensamos y con lo que sentimos ya que tarde que temprano, sino lo somos, alguna incongruencia de nuestra parte dejará ver ese absurdo con lo que la valoración de los demás hacia nosotros no saldrá bien labrada.

Nuestra vida muestra mucho de lo que somos, pero no todo, lo que vamos logrando solo es una parte de los resultados que en nuestro andar hemos alcanzado, pero para ser congruente eso debe estar en línea con nuestros dichos y nuestros hechos, después de todo lo que eres no se demuestra con lo que tienes, sino con lo que dices y con lo que haces.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1RKOan1

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Elige con cuidado tus metas ya que después de todo pagaras con el tiempo de tu vida por ellas

Para lograr algo es necesario que tengamos claridad en qué es precisamente eso que deseamos lograr, esa claridad implica no solo saber qué es lo que queremos sino también por qué y para qué.

Piensa en algo que hayas logrado de lo que estés muy orgulloso. Tal vez sea una carrera profesional, un negocio, etc. ¿Cuánto te costó lograr eso? Mira que cuando hago esta pregunta muchos se ponen a sacar cuentas para ver la cantidad monetaria invertida en el logro de esa meta, pero ¿te has puesto a pensar en el tiempo que le invertiste? El tiempo también es un recurso y a diferencia del dinero no es recuperable.

Piensa un poco en lo anterior: el tiempo es un recurso no renovable. ¿Cuánto vale una hora de tu vida?, ¿y un mes?, ¿o un año? Creo que no pudiéramos ponerle precio a nuestro tiempo por lo valioso del mismo (no confundir precio con valor). El tiempo es valiosísimo, de eso no cabe la menor idea, entonces en consecuencia nuestro manejo del mismo debe ser impecable.

¿Te has puesto a pensar en aquellas cosas que le has dedicado tiempo y que al final te has dado cuenta que, como se dice, todo fue una pérdida de tiempo? En esos casos has perdido algo invaluable, eso sí, pero el hecho de no lograr algo no quiere decir que todo se ha perdido ya que la lucha a lo mejor te sirvió para forjar en ti el carácter, para desarrollar la personalidad.

Pero peor aún que no lograr algo que nos proponemos es cuando nos proponemos algo (lo logremos o no) y le dedicamos tiempo sin siquiera reflexionar 4


en lo que nos hemos propuesto. ¿No lo crees? Vamos haciendo un ejercicio. Piensa en una meta que aún no hallas logrado y que estés trabajando por ella, algo a lo que le estés dedicando tiempo, dinero y esfuerzo, ¿listo? Tienes claridad en el qué, es decir, en la meta, en el sueño, en el objetivo. Muy bien, pero ahora hazte esta pregunta ¿por qué? y ¿para qué?

Esos ¿por qué? y ¿para qué? son los que inmediatamente deben responderse una vez que sabemos el qué queremos lograr. Esos ¿por qué? y ¿para qué? son los que le dan sentido no solo a la meta misma sino a nuestra misma vida. Esos ¿por qué? y ¿para qué? son los que nos permiten no solo buscar algo externo sino construirnos desde dentro como personas en su totalidad.

¿Ves la seriedad del asunto? Reflexionar sobre lo que queremos no es un ejercicio más, sino que es el requisito sin el cual todo lo que hagamos puede carecer de sentido y, peor aún, darnos cuenta de eso cuando se nos haya ido el recurso más valioso que poseemos: nuestro tiempo.

Dado que no podemos hacer todo lo que desearíamos, ni lograr todo lo que nos propondríamos, en el sentido de que somos seres limitados que debemos optimizar nuestros recursos, hay que escoger muy bien las metas que nos proponemos y las batallas que luchamos, en ese sentido elige con cuidado tus metas ya que después de todo pagaras con el tiempo de tu vida por ellas.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1LI2vfy

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Cuando eres libre, nadie más que tú eres el responsable de tus errores pero también de tus aciertos

¿Qué es lo más valioso que tiene un ser humano? Sin duda alguna la vida está en primer lugar ya que ella habilita todo lo demás. ¿Qué podría ser lo segundo? Creo no equivocarme si señalo que eso es sin duda la libertad. Pero no una seudo-libertad cómoda donde creemos ser libres sin serlo, sino una plena libertad donde nos erigimos como constructores de nuestro destino con todos nuestros aciertos y todos nuestros errores.

Fíjate en una paradoja de nuestro tiempo. Ahora que tenemos tanta libertad son pocos los que quieren ser libres. ¿No lo crees? Hay quienes entienden la libertad como el hacer lo que a uno le dé la gana, pero esa es una seudo-libertad ya que si no somos conscientes de lo que hacemos pudiéramos creer que estamos actuando libremente cuando en realidad estamos siendo influenciados por factores externos que nos llevan a ser más bien títeres de fuerzas externas a uno.

No voltees a juzgar a los demás, evalúate tú. Piensa en algo en lo que creas firmemente, puede ser sobre un tema laboral, social, político, etc., el que tú quieras. Luego cuestiónate por qué crees eso que crees. Si realmente estás ante ideas que son tuyas y sobre las cuales te sostienes para decidir el rumbo de tu vida, deberás ser capaz de dar razón de ellas a cabalidad.

¿Pero qué es lo más común que vemos? Pues gente que cree en ciertas cosas pero que la verdad ni siquiera sabe el por qué. Si te dan algunas ideas sueltas como para tratar de explicar las ideas que tienen respecto a algo, pero esa

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exposición adolece de la fuerza que uno esperaría de alguien que sobre ello está construyendo su proyecto de vida.

Lo peor es que si queremos ahondar en nuestras creencias lo primero con lo que nos enfrentamos es con una barrera interna que como molestia nos quiere impedir mover los cimientos de lo que consideramos como real. ¡Ni qué decir cuando abordamos a los demás con esa intención!

La verdad es que es muy cómodo no ser libres. Dejar que otros piensen, que otros decidan, que otros digan por nosotros. Es sumamente cómodo pero pagamos con algo sumamente valioso: nuestra vida. Por el contrario, dejarnos de cosas, crecer como persona y comenzar a decidir con razón y sentimiento sobre el destino que queremos para nuestra vida es sumamente incómodo, ¿por qué? algunos podrán decir que es por el esfuerzo de pensar por uno mismo, pero yo digo que es más bien porque cuando nos hacemos responsable de nuestro propio destino ya no hay manera de echarle la culpa a los demás. Estamos solos ante lo que hacemos y ante lo que obtenemos siendo los éxitos solo nuestros, pero también los fracasos.

Cuando te veas (sí, tú y a ti, deja de ver a los demás que bastante trabajo hay contigo), repito: cuando te veas dando razones y excusas para hacer o no hacer fíjate cómo es que la mayoría de esas razones y excusas son externas a ti, es decir, son factores externos que están construyendo en realidad tu proyecto de vida.

Cuando uno deja de buscar excusas y razones para lo que hace y lo que no hace comienza a hacerse responsable de su proyecto de vida. De la misma forma esto lo lleva a dejar de andar por la vida con ideas prestadas y comenzar a pensar por sí mismo buscando razones para lo que hace o deja de hacer y cuestionándose cada día sin descanso pues así como la vida no se detiene la verdad total sobre ella nunca se obtiene. 7


La verdadera madurez del ser humano es cuando sin excusas ni pretextos nos erigimos como únicos responsables de nuestro proyecto de vida, esto puede que no sea de la noche a la mañana pero creo que no podemos esperar menos de nosotros mismos ya que lo que está en juego es nuestra vida misma, así que no olvides que cuando eres libre, nadie más que tú eres el responsable de tus errores pero también de tus aciertos

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1MXiJS5

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Lo mejor de la vida es que si bien no puedes desandar tus pasos, sí puede iniciar nuevos caminos

¿Qué cambiarías de tu vida si pudieras dar marcha atrás al tiempo? Si bien creo que a esta pregunta pudieras tener varias respuestas, debes considerar que todas las ideas que puedas mencionar se basan precisamente en la experiencia que has adquirido por lo que si cambiarias eso que te dio experiencia no tendrías la perspectiva que ahora de la vida tienes.

Conozco mucha gente, y supongo que tú también la conocerás, que se arrepiente de algo que le ha pasado en su vida, sea que esta persona lo haya ocasionado o bien que simplemente le haya acontecido. El arrepentimiento, si bien es un sentimiento muy natural del ser humano, puede hacer que no veamos más que un lado de la moneda: lo negativo de la experiencia, pero quiero decirte que hay otro lado y eso es la perspectiva que de la vida vas adquiriendo.

Vamos siendo prácticos: dado que no puedes cambiar el pasado, mejor enfoquémonos en algo que si puedas cambiar y eso es el futuro. Toda experiencia, por desagradable, traumática o negativa que nos parezca puede utilizarse para ser mejores, sea que nos lleva a sernos y sabernos más humildes o sea que nos lleve a entender a los demás con todos sus aciertos y errores, luces y sombras, que puedan tener.

Pero aún seamos más prácticos: incluso en el caso de que esas experiencias perniciosas no pudieran servirnos de ninguna forma en lo que está por venir de nuestra vida, créeme que tampoco nos sería de mucha utilidad estar 9


lamentándonos de algo que no podemos cambiar con el resultado en contrario en el balance de nuestra vida de que de todas formas le estaríamos destinando tiempo a ese ver hacia atrás.

Esto último lo señalo para aquellos que no creen que de todo pueda sacarse algo bueno, pero sí quiero aclarar que yo creo en lo que dije antes de esto: que de cualquier situación por mal que la veamos algo de bueno habrá que tenga, por lo menos la experiencia que ello te deja.

¿Y la experiencia para que nos sirve? Uuuuuhhhh, pues para muchas cosas, pero nomás te digo una: para ser cada vez mejores. Piensa en cualquier cosa en que hayas adquirido destreza y veras que, como dice el dicho, la práctica ha hecho al maestro. Pues bien, la vida es como una maestra, pero una maestra que desea que nosotros también seamos maestros y para ello nos acerca experiencias de todo tipo que van encaminado hacia ello.

Como podrás ir viendo, una manera de comenzar a sacar de ese fango cenagoso que bien nos pudo haber dejado una experiencia ingrata las pepitas de oro que toda vivencia trae, es precisamente preguntándote de lo vivido ¿qué puedo aprender de esto?

No quiero decir que este ejercicio es fácil, sencillo o agradable. Para nada. En ocasiones conlleva revivir la experiencia vivida, lo cual en ocasiones es bastante complejo y complicado, pero al igual que ese expertise que te he mencionado y que solo se adquiere con la práctica, poco a poco irás viendo cómo es que este tipo de ejercicio, de reflexión, de análisis se te irá haciendo cada vez más accesible y por lo tanto más enriquecedor.

La vida no se detiene por las experiencias que vayamos experimentando, sean estas agradables o no, luego en función de esto podemos usar lo que vamos viviendo para alcanzar cada vez mejores formas de ser como individuos, después 10


de todo lo mejor de la vida es que si bien no puedes desandar tus pasos, sĂ­ puede iniciar nuevos caminos.

Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1OrfrN5

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No es tan malo tropezarse: cada error te vuelve más sabio

A nadie nos gusta equivocarnos, mucho menos que eso se convierta en un tropiezo en nuestra vida, pero dado que no nacemos sabiendo todo es lógico que nos equivoquemos, lo que no es lógico es que no podamos aprender algo de ello.

¿Cuál es el peor error que has cometido en tu vida? Piensa un momento esta pregunta y contéstala en tu fuero interno. Ahora bien, ¿qué es lo que aprendiste de ello?

Generalmente cuando se piensa en un error lo primero que se viene a la mente es lo perdido, el daño, el dolor experimentado, todo lo cual es válido pero dado que esa es nuestra primer reacción, debemos ser capaces de pasar a la segunda que es comprender y aprender, comprender el evento y aprender de él.

Comprender el evento quiere decir simplemente no hacernos ni sentirnos ni víctimas ni victimarios. Generalmente en todo evento hay muchas circunstancias que nos influyen, también hay percepciones de la vida que no hemos logrado del todo e incluso errores sobre los que sustentamos nuestras decisiones.

Esto no quiere decir que no seas responsable de toda decisión tuya ya que según lo dicho hay factores que inciden en ella, al contrario, permite establecer la verdadera responsabilidad no cargando en tu espalda toda la responsabilidad de la culpa sino solo la que te corresponde.

Esto de comprender se requiere para que, sin sentirnos ni hacernos víctimas ni victimarios podamos entonces pasar a lo segundo: el aprender. Una cosa es 12


comprender, la otra es aprender. Para aprender se requiere comprender, una vez que has comprendido en lo que cabe lo que sucedió estás en posibilidad de tener un correcto aprendizaje, digo correcto ya que si no comprendieras igual podrías aprender, pero mal.

Por ejemplo, quien ha sufrido una decepción amorosa y no intenta comprender puede ponerse en el papel de víctima o victimario y llegar a conclusiones como de que “ya no vuelvo a confiar en los hombres” o “todas las mujeres son iguales”. Sí, eso es un aprendizaje, pero un aprendizaje erróneo que parte de una mala comprensión del evento.

Una correcta comprensión nos trae un correcto aprendizaje y solo de esta forma podemos retomar nuestro camino y avanzar hacia nuestra realización como personas, después de todo no es tan malo tropezarse: cada error te vuelve más sabio.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1Qkt2WV

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Todo problema o tiene una solución o tiene una enseñanza

Las pruebas de la vida, es decir, los retos que uno enfrenta, en ocasiones pueden ser solucionados y en ocasiones no, en ambos casos uno puede decidir salir enriquecido de ello con el aprendizaje que lo vivido nos deje.

La vida está hecha de retos, grandes o pequeños, pero retos al fin. Y en esa variedad de retos hay algunos que enfrentamos con éxito mientras que otros no. Independientemente de ello dichos retos, sea que los conquistemos o no, puede hacernos mejores personas si nos decidimos a aprender de ellos.

Primero veamos el caso de los retos con solución. Para encontrar esta solución uno debe por un lado hacer acopio de toda la experiencia que tenga y al mismo tiempo abrir la mente para enfrentar con flexibilidad el problema. La solución del mismo nos dará una nueva forma de ver la vida, primero porque nos permitirá validar lo que hemos vivido y las experiencias que de ello hemos sacado y segundo porque la nueva forma flexible de abordar el problema habrá sido puesta a prueba.

En el segundo caso, es decir cuando no hay solución, no quedamos por ello impedidos de aprender. De igual forma que en el caso anterior podemos ver las experiencias en que fundamentamos nuestro actuar para ver si eran pertinentes así como la nueva forma de abordar ese problema para ver en qué estuvo el error.

En ambos casos podemos decidir aprender de la experiencia. Y mira que digo que podemos decidir ya que no necesariamente todo lo vivido se trasforma en experiencia pues debemos permitirnos que lo experimentado constantemente nos esté re-educando.

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Hay personas que, sobre todo en el caso de los tropiezos de la vida, adoptan una actitud tan negativa hacia esos eventos y hacia ellos mismos (recriminándose, condenándose, etc. por ejemplo) que prácticamente cancelan toda posibilidad de aprendizaje.

Si bien un tropiezo no es nada agradable la experiencia que ello puede dejarnos puede ser a tal grado enriquecedora que nos habilite para éxitos futuros, así que ante la vida no olvides todo problema o tiene una solución o tiene una enseñanza.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1HZpKpk

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Los retos por más difíciles que sean no son imposibles, lo que sí es difícil a veces es creer esto

Hay muchas cosas seguras en esta vida, una de ellas es que en algún momento te enfrentarás con algún reto que parezca insalvable, repito: que parezca, pero que viéndolo bien no lo sea a menos que tú así quieras.

La vida está llena de retos, retos que en algunos momentos nos habrá hecho decir que eran prácticamente imposible de solucionar, más sin embrago sostengo, esta es una apreciación que salvo contadas excepciones es real sino que por el contrario se basa en nuestro desánimo y falta de confianza y resolución.

Fíjate que he señalado que salvo contadas excepciones todos los obstáculos son salvables, digo esto para no irme al extremo falso de creer que todo tiene solución, la verdad es que hay cosas que no. Pero de la misma forma quiero hacer énfasis que los casos que en efecto no tienen solución si los vemos de manera objetiva son los menos, no los más.

Pero, ¿qué es lo que pasa?, pues que la mecánica de funcionamiento del ser humano, sobre todo cuando se enfrenta a retos, tiende a darse por vencido incluso antes de iniciar la lucha. Esto es comprensible desde muchos puntos de vista, pero una cosa es que sea comprensible y otra muy distinta que la demos por correcta y justificadora de acciones de derrota previa.

Como ves, lo difícil no son tantos los retos sino la actitud mental y emocional que uno adopta ante ellos. Los retos existen, eso es una realidad, pero la carga emocional y mental negativa que podemos recargarles es lo que nos nubla la visión para poder determinar soluciones, planes contingentes o planes opcionales. 16


Por soluciones me refiero cuando el problema en sí lo podemos resolver tal cual, por planes contingentes cuando tenemos que cambiar algo (pensamiento, estrategia, acciones) para poder resolver el problema aunque esto no nos lleve a la solución al 100 del mismo como quisiéramos, y por planes opcionales cuando de plano el problema es de tal calado que tenemos que buscar otra opción que ya no es lo deseado sino algo diferente aunque parecido.

¿Qué sugerencia práctica puedo darte? Una muy sencilla: cuando creas estar frente a un reto sin solución escribe el problema en la parte superior de una hoja, debajo dibuja tres columnas, cada una con un encabezado: “cómo resolver esto”, “qué debo cambiar para conseguir lo que se pueda de esto”, y “que puedo hacer para conseguir algo similar” y llénalo con ideas. Verás cómo es que en ese momento las mismas fluirán de mejor manera que si desde un inicio uno adopta una actitud derrotista ante los obstáculos que uno enfrente.

En cualquiera de los casos la claridad mental y la estabilidad emocional son el requisito previo para lograr enfrentar un desafío, así que no olvides que los retos por más difíciles que sean no son imposibles, lo que sí es difícil a veces es creer esto.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1jlrpK2

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Para priorizar tus acciones no solo consideres lo urgente o lo importante sino también lo trascendente

Una de las principales restricciones o limitantes que como seres humanos experimentamos es sin duda el tiempo. El tiempo es algo de lo que constantemente buscamos sacar el mayor provecho, generalmente para ello buscamos priorizar nuestras acciones pero en esa priorización no debemos dejar de lado lo que realmente vale.

Haz una lista con cinco cosas que te gustaría hacer este fin de semana. ¿Listo? Muy bien. Ahora imagínate que por X o Y solo dispones de cuatro horas para hacerlas y dado que ya no te alcanza el tiempo para las cinco cosas tienes que tachar de tu lista algunas, ¿cuáles tacharías y por qué?

Casi todos los días nos vemos enfrentados en mayor o menor medida a decisiones como esta donde tenemos que priorizar nuestras acciones en función de lo urgente o lo importante. ¿Por qué digo esto? Aparte de la experiencia personal, que supongo tú compartirás, también está la experiencia profesional que he visto en mis talleres de desarrollo personal cuando hago el ejercicio anterior, pero ¿y lo trascendente?

Así es: lo trascedente. El ejercicio anterior se resuelve digamos de una forma más o menos fácil cuando para sopesar nuestras acciones utilizamos el criterio de lo que consideramos urgente o importante, después de todo eso hacemos todos los días, pero ¿y el criterio de lo trascendente?

Pocos son los que al tomar decisiones para priorizar acciones, sí, usan el criterio de lo urgente y de lo importante, pero además de lo trascendente. Cuando uso 18


este término de lo trascedente me refiero a aquello que sirve para llevarte a la totalidad de tu ser, a transformarte en el ser de excelencia que estás llamado a ser, a llenarte completa y totalmente y permitirte alcanzar tu destino y a lo que estás llamado.

Sé que lo anterior no define de manera práctica, concisa y objetiva el término pero eso es porque cada quien debe definirlo en función de su propia persona. Lo único que puedo sugerirte, para que tu tiempo realmente sea de manera provechosa aprovechado es que cuando priorices lo que harás tomes en cuenta lo urgente, lo importante y lo trascendente.

Dado que el tiempo es finito y nuestros deseos prácticamente infinitos, debemos tener la sabiduría capaz de decidir en función de nuestro proyecto de vida lo que deseamos, así que no olvides que para priorizar tus acciones no solo consideres lo urgente o lo importante sino también lo trascendente.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1OtxCyI

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A veces los problemas parecen no tener solución simple y sencillamente para darte la oportunidad de tu crearla

La vida está llena de retos, algunos más agradables que otros, pero todos ellos nos dan la oportunidad no solo de ver de qué estamos hechos sino de poco a poco irnos convirtiendo en el ser de excelencia que estamos llamados a ser.

No sé si te haya pasado o si tú mismo lo hayas experimentado, de conocer o ser gente que ante ciertos retos exclama “¡no hay forma de hacer esto!, ¡esto no tiene solución!”. Y, ¿te digo algo?, puede que tengan toda la razón del mundo, pero el hecho de que algo no tenga solución en ese momento no quiere decir que en un futuro tampoco la tenga ni mucho menos que tú no puedas construírsela.

Hay que entender esto muy bien ya que hay personas que creen que la vida es como una sopa que para prepararse solo hay que seguir las instrucciones. La vida es tan cambiante y tan dinámica que muchas cosas que enfrentamos no tienen una solución prefabricada donde el seguir instrucciones nos lleve a la solución de nuestros problemas.

Lo que pasa en la mayoría de los casos, es que los retos que enfrentamos bien pueden ser abordados en función de la experiencia de vida que tenemos a ese momento pero, ojo con esto, a partir de ahí idear una nueva forma de resolver lo que tenemos enfrente.

De esta forma, como puedes darte cuenta, ni estamos en total estado de indefensión ante los problemas que enfrentemos ya que tenemos experiencia que nos sirve para abordarlos, pero tampoco estamos en un estado de confianza y

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certeza total donde con seguir el 1-2-3 de las instrucciones que tengamos es suficiente para lograr lo que queremos.

La vida es compleja, es dinámica, es retadora, no todo está dicho y es ahí donde radica la magia pues eso nos permite ser co-creadores de nuestro propio destino, así que no olvides que a veces los problemas parecen no tener solución simple y sencillamente para darte la oportunidad de tu crearla.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1TgTRtI

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Perder el rumbo no es tan malo, a veces te permite encontrar nuevos, mejores y más plenos caminos

En la vida hay de errores a errores, con esto me refiero que hay algunos que por su misma simplicidad no dejan huella en uno pero también que hay otros que nos marcan para toda la vida, de estos últimos, incluso de los peores, siempre habrá algo de provecho que podamos obtener para usarlo en la construcción de nuestro proyecto de vida.

Perder el rumbo. Supongo habrás oído esa frase. Aunque la misma se aplica literalmente a las cuestiones de viajes y direcciones, la misma también tiene una aplicación en nuestra vida cuando nuestros pasos se desandan del camino que hubiéramos querido llevándonos hacia momentos y situaciones que no hubiéramos esperado.

Ni modo. Así es la vida. Ni ella es perfecta ni nosotros lo somos. Tarde que temprano tú, yo y todos los que conocemos llegarán a perder el rumbo. A verse en un momento, en una situación, inesperada. Bueno cuando esta situación es agradable, pero malo, muy malo cuando es desagradable.

¿Por qué digo que lo último no solo es malo, sino muy malo? Porque generalmente detrás de ese perder el rumbo surge el juez más severo que podamos encontrar en la tierra: nosotros mismos. Y lo que hace ese juez no solo es señalarnos, recriminarnos y condenarnos sino constantemente estarnos actualizando ese perder el rumbo para que no lo olvidemos y por lo tanto no lo superemos.

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¿Qué hacer?, bueno, no podemos mandar a volar a ese juez, después de todo somos nosotros. Tampoco podemos negarle verdad en lo que nos diga, aunque exagere, después de todo nos permite aprender de la experiencia. Pero lo que sí podemos (igual que en un juicio siguiendo el símil del juez) es también presentar los otros hechos de ese perder el rumbo.

¿Qué otros hechos? Lo que aprendimos, lo que maduramos, lo que conocimos, ¡caray!, siquiera y si no hay nada más, la humildad que el golpe de vida pudo haber dejado en nosotros al mostrarnos falibles, débiles e imperfectos, y de ahí a la empatía de los demás solo hay un paso pues ellos comparten nuestra fragilidad humana con lo que nuestra actitud hacia nosotros y hacia los demás cambia, se suaviza, se relaja y nos permite sacar del peor evento algo mejor de lo esperado.

No tenemos un mapa que nos permita recorrer la vida sin tropiezos, nosotros mismos vamos haciendo el mapa a base de sudor, de lágrimas y de sangre pero también de alegrías, logros y conquistas, así que no olvides que perder el rumbo no es tan malo, a veces te permite encontrar nuevos, mejores y más plenos caminos.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1kVfynX

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Un sueño, por más difícil que parezca, si aplicas voluntad, pasa de imposible a inevitable

Un hecho de la vida es que los sueños requieren de esfuerzo para ser alcanzados, mientras mayor sea el alcance de estos sueños mayor deberá ser el esfuerzo que tengamos que imprimir en su consecución, pero la dificultad de alcanzar ese sueño no es la que definirá su conquista sino tu decisión y voluntad para ello.

Una vez escuché una reflexión interesante. Partiendo del hecho de que durante mucho tiempo los científicos no podían explicarse cómo es que podía volar la abeja, ya que su cuerpo era demasiado grande para las alas que posee, me gustó lo que alguien dijo: lo que pasa es que a la abeja nadie le ha dicho que no puede.

Aún y cuando ese hecho pueda ya ser explicado la reflexión procedente del mismo no deja de ser verdad: mucho de lo que logramos así como de lo que no logramos debe su resultado a la creencia que en ello tengamos.

No quiero reducir todo como algunos simplistamente pretenden señalando que es solamente necesario imprimir fe en algo para que se realice, sé que se requiere esfuerzo, constancia, disciplina y pasión, pero también sé que el ánimo con que uno emprenda esas pequeñas batallas que nos guían al triunfo final es un factor determinante.

Aplicando esto a los sueños tenemos que si éstos son en realidad relevantes, si realmente tienen que ver con nuestro potencial y nuestro destino, es obvio que requerirán de un esfuerzo considerable, pero de la misma forma es lógico pensar

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que detrás de la conquista del mismo estará la satisfacción del logro y también de nuestro avance como persona.

De todo esto podemos deducir que la voluntad que apliquemos a este proceso es la que finalmente decidirá hacia donde se incline la balanza. No cómo nos sintamos, no cómo nos veamos, no cómo avance el proyecto en sí, sino la decisión expresada como voluntad para alcanzar nuestra meta. En este punto quiero ampliar la connotación dada a “voluntad” pues en el extremo de su acepción debe ser entendida como el actuar independientemente de las circunstancias. Esto podemos ejemplificarlo si vemos el caso de un deportista, un músico o un empresario que a pesar de las adversidades, las pruebas, las dificultades que experimente, sigue entrenando, sigue estudiando, sigue trabajando pues en su mente solo existe una cosa: la meta que quiere lograr.

De esta forma la voluntad puede salvar incluso aquellas circunstancias que harían que cualquier otra persona desistiese pues desasocia las acciones de los sentimientos o de los pensamientos y las asocia con la decisión de conseguir lo que uno se ha propuesto.

Los sueños, metas y objetivos de vida requieren de un esfuerzo que podemos englobar con el término de voluntad, esfuerzo que si es constante decidirá el resultado final del mismo, es así como entonces un sueño, por más difícil que parezca, si aplicas voluntad, pasa de imposible a inevitable.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/QaN2x7LuDEU

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Sea que la vida se canse de golpear o tú te canses de ser golpeado, al final el resultado es ganancia

Sin duda alguna la motivación es un factor determinante para alcanzar lo que nos propongamos, pero el término motivación no debe ser confundido con esa sensación momentánea que tenemos cuando, como se dice coloquialmente, andamos al 100, sino en su acepción más amplia debe ser entendida como la fuerza interna que nos lleva a avanzar a pesar incluso de los obstáculos.

Me ha tocado estar, sea como asistente o como expositor, en eventos relacionados con la motivación. Por regla general uno sale de esos eventos con las pilas recargadas, pero al igual que las pilas al pasar el tiempo esa sensación de, como comúnmente se dice, poderlas todas va aminorando hasta hacerse casi imperceptible.

La motivación anterior, que surge de algún evento, de leer algo, de platicar con alguien, generalmente es de corta duración. Nuestra misma naturaleza no puede mantenerse en ese nivel y busca regresar a niveles más aceptables o manejables para ella. Esto es incluso entendible pues al igual que cualquier otra actividad física, mental o emocional, un híper-estado consume mucha energía y de igual forma desgasta.

Lo anterior no quiere decir que esa sensación no sea aceptable o que no la debamos de procurar. Al contrario, esa sensación es como las cápsulas vitamínicas que de vez en cuando necesitamos para dinamizar nuestro paso hacia las metas. Pero, el gran pero, es pretender enganchar con esa sensación momentánea nuestras acciones y nuestro andar, ¿por qué?, pues por el problema 26


que surge cuando ésta sensación disminuye hasta hacerse imperceptible generando que, si estamos anclados a ella para nuestro avance, nos detengamos.

¿Entonces cuál es la solución? La solución es la motivación multi-plataforma, como la llamo yo, es decir, aquella que no solo se sustenta en la parte sentimental (como la de los ejemplos citados), sino que también se sustenta en la parte física, mental e incluso espiritual. En esos casos, aunque pase la sensación de la que hemos estado hablando nuestro andar no se detendrá pues tendremos otros elementos para movernos en pos de nuestras metas.

¿Cuál es el resultado de esto? Un carácter a prueba de pruebas. Un carácter que nos permite afrontar los obstáculos y levantarnos de las caídas incluso con mayor facilidad que si solo tuviéramos el canal de la motivación emocional. Es así que ante los escollos que se enfrenten en la vida uno siempre estará avanzando.

¿Cuál sería mi sugerencia? Si tienes una meta que estés consiguiendo y veas que solo avanzas cuando te sientes motivado (si digo “te sientes” es porque señalo el carácter emocional de ese tipo de motivación), entonces lo que debes hacer es que a esa misma meta le encuentres otras “razones” físicas, mentales o espirituales que puedan servirte de asidero para cuando el sentimiento emotivo se vaya.

Lo que sucederá es que al igual que si estuvieras en un barco con tormenta, tendrás más mástiles de dónde agarrarte en tanto las pruebas pasan, lo cual no sería así si solo tienes el mástil de la motivación emocional. Y dado que siempre estaremos experimentando pruebas qué más que contar con esa motivación multiplataforma para mayor soporte y dinamismo.

Las pruebas, los obstáculos, las caídas pueden enfrentarse con mayores recursos si uno no solo cuenta con la motivación sentimental, sino también se sustenta en la motivación física, emocional, e incluso espiritual, así que no lo olvides sea que 27


la vida se canse de golpear o tĂş te canses de ser golpeado, al final el resultado es ganancia.

Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/6-tDmSG1O_M

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No puedes impedir el que la vida tenga cosas buenas y malas, lo que si puedes es decidir cada día con que te quedas

La vida está hecha de buenos y malos momentos, si de uno dependiera seguro estoy que siempre optaríamos por los buenos momentos pero sin los malos ¿cómo podríamos valorar los primeros y crecer como personas?

Vamos a suponer que vas a preparar una comida, la que gustes. Pones los ingredientes y comienzas su preparación, una cosa que seguro va a suceder es que de esos ingredientes habrá algo que desecharas: cáscaras o raíces en el caso de frutas y verduras, grasa o dentros en el caso de animales, etc. Si todo lo usaras no solo el resultados sería muy diferente sino incluso tal vez incomible.

Lo mismo pasa en la vida, solo que en vez de una comida día con día trabajas en lo que es tu proyecto personal, pero de la misma forma ese proyecto recibe ingredientes, si los llamamos de alguna forma, que pueden ser buenos o malos. Vivencias, experiencias, situaciones que lo mismo nos pueden se agradables que desagradables, a esto me refiero cuando hablo de ingredientes buenos y malos.

Ahora bien, si en el primer ejemplo de la comida somos capaces de desechar aquellas cosas de los ingredientes que no nos sirven para nuestro propósito, ¿por qué no aplicamos lo mismo para lo que vamos experimentando como parte de nuestra existencia?

No creo que puedas imaginarte que, por ejemplo, si vas a hacer un caldo de pescado éste salga comible si echas el pescado entero con todo y dentros al agua donde se va a hervir. De igual forma no creo supongas que si te quedas con todo 29


lo que experimentas, bueno o malo, sobretodo esto último, el resultado vaya a ser el mismo que si te quedaras, usaras y valoraras lo bueno que te sucede.

Pero entonces, ¿qué hacer con las malas experiencias que nos acontecen? Antes que nada déjame decirte que no hay que pensar en función de experiencias buenas o malas, sino de solo experiencias. Ahora bien eso no quita que algunas no son sean tan agradables como otras, pero incluso éstas últimas algo pueden dejarnos que nos sirva para nuestro proyecto de vida.

¿Has oído de la composta? Es un abono natural que uno mismo puede crear para nuestras plantas donde se combinan tierra, hojas y ramas secas y los desperdicios de comida que salen de forma cotidiana de nuestras casas. Igual podemos hacer con las experiencias malas que a nuestra vida llegan. No se trata de ocultar nuestra cara a ellas y hacer de cuenta que no existieran sino, al igual que el proceso para preparar composta, permitir que estas experiencias se conviertan el algo que podamos usar de otra manera.

¿Y cómo se logra esto? Como te comenté, lo primero es quitarle esa etiqueta de algo mal y lo segundo es preguntarnos ¿qué puedo aprender de esto? El simple hecho de hacer esta pregunta nos pone frente a la situación experimentada con otra actitud, una actitud que nos permite sacar algo de provecho de ella. De esta forma la misma situación nos deja libres, o nosotros la dejamos ir a ella, como quieras verlo, pero nos quedamos con algo que podamos utilizar en nuestro proyecto de vida.

Esto no es tan sencillo como parece sino que implica mucho esfuerzo y disciplina pero ese esfuerzo y esa disciplina reditúan más que el simplemente quedarnos con las cosas malas que experimentamos y estar rumiando nuestra amargura por ello, después de todo no puedes impedir el que la vida tenga cosas buenas y malas, lo que si puedes es decidir cada día con que te quedas.

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Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/hs0WXrCnG94

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Uno no puede ganar siempre, pero lo que sí puede hacer siempre es salir a luchar con actitud triunfadora

Sin duda alguna que la actitud que adoptamos frente a la vida puede servirnos o entorpecer nuestro andar dependiendo si ésta es positiva o negativa, y dado que la actitud depende de nosotros, ¿qué más que optar por una actitud triunfadora?

Cuando me toca dar alguna plática sobre liderazgo, emprendedurismo o motivación, en ocasiones veo que muchos creen que la actitud es garantía de éxito. Si bien me gusta mucho el tema no por eso dejo de ser práctico por lo que cuando se da la oportunidad me gusta aclarar que una cosa es nuestra actitud y otra muy distinta el resultado de lo que emprendamos.

En el caso de nuestra actitud ésta depende de nosotros, en el caso del resultado de todo lo que emprendamos esto depende no solo de nosotros sino de muchos otro factores, luego entonces si bien lo uno está relacionado con lo otro la actitud no define el resultado.

Entonces, si no define el resultado la actitud que tengamos, ¿para qué una actitud positiva, de triunfo? La respuesta es sencilla: si bien una actitud positiva, de triunfo no define el resultado sí define el proceso que emprendemos y que experimentamos y ese proceso influye (ojo con la palabra: influye, no define) sobre lo que podamos lograr.

Pero independientemente del grado de influencia que nuestra actitud pueda tener en lo que buscamos lograr lo más importante es lo que experimentamos y en el caso de una actitud positiva, de triunfo, el proceso se vuelve en una experiencia

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mucho muy superior en lo personal que un proceso guiado por una actitud negativa o de fracaso.

Además, de una actitud positiva o de triunfo hay efectos secundarios, como en las medicinas, solo que estos efectos secundarios, a diferencia de las medicinas, generalmente son favorables. ¿Cómo cuáles?, por ejemplo que una actitud positiva o de triunfo nos permite más fácilmente encarar las dificultades que experimentemos, de igual forma una actitud positiva o de triunfo nos permite ver nuevas oportunidades que la misma lucha o nuestro andar por la vida nos van poniendo enfrente, y por último, independientemente del resultado de nuestra lucha, una actitud positiva o de triunfo nos habilita a seguir caminando en la consecución de nuestro proyecto de vida.

¿Y cómo puede tener uno una actitud positiva o de triunfo? Para ello es importante la manera en que abordamos todo lo que nos sucede sea como una bendición o una maldición, como una fortuna o una fatalidad, como algo bueno o algo malo, esto no cambia lo que experimentamos, es verdad, pero sí cambia la manera en que lo experimentamos que es lo importante.

Otra técnica es tratar de observar sin juzgar nuestros estados de ánimo y tratar de ver qué es lo que subyace en ellos. Así, por ejemplo, si nos sentimos muy mal por algo en vez de echarle más leña al fuego, como comúnmente se dice, podemos tratar de ver, entender y comprender el porqué de ese sentimiento. Créeme que una vez asimilado, el sentimiento derrotista deja de existir y de manera natural surge la actitud positiva requerida para enfrentar todo.

Por último, otro tip es el de cambiar el paradigma de nuestra mente, así en vez de repetir lo malo, dañino o negativo que fue una experiencia comenzar a decir lo bueno, favorable o positivo que pudimos obtener de ésta, sea como experiencia, como carácter o cómo madurez. No se trata de engañarnos sino de enfocar nuestra mente en algo más que lo que inmediatamente percibimos. 33


Nuestro andar por la vida nos irá enfrentando con retos y obstáculos que nos permitirán crecer como persona, independientemente el resultado final de ello, después de todo uno no puede ganar siempre, pero lo que sí puede hacer siempre es salir a luchar con actitud triunfadora.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/dXkPryMsyKM

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Los sueños son como el aroma de los alimentos: despiertan en nosotros el apetito por ellos

Si bien el soñar por sí mismo no implica que esos sueño se hagan realidad si es un requisito para que esto último se consiga ya que si sueños no habrá ese deseo de alcanzar nuestras metas y objetivos.

La idea que tenemos de soñar, es decir, de pensar en lo que queremos hacer o lograr, en ocasiones raya en una noción de perder tiempo. Incluso cuando alguien habla de eso que quiere obtener un dicho muy socorrido para ayudarle a que “ponga los pies en la tierra”, como comúnmente se dice, es hacerle ver que no hay que querer vender los huevos de una gallina antes de tenerlos.

En mis conferencias, frases, artículos o videos comparto plenamente la idea de que a la intención hay que ponerle acción para que lo pensado se vuelva algo tangible, eso sin embargo no quita la riqueza que “perder” el tiempo soñando pudiera tener para nosotros.

¿Cómo qué riqueza? Déjame ponerte un ejemplo. Imagínate que tienes hambre, no antojo sino hambre y que no sabes que comer. Vas a un buffet y ¿qué haces? ¡te pones a ver todo lo que el buffet te ofrece para ver qué es lo que se te antoja! ¿Verdad? Pues con los sueños pasa lo mismo: en tu mente comienzan a aparecer escenas de cosas que quisieras tener o lograr o de situaciones que quisieras vivir hasta que uno de esos pensamientos te engancha a tal grado que debes salir tras él para hacerlo realidad.

A lo mejor y esto que te he comentado ya te ha pasado, pero ¿cuántas veces ese tiempo “desperdiciado” en soñar nos puede? Vivimos en lo que yo denomino “la sociedad de la escasez” donde la falta de recursos o el deseo de optimizarlos al 35


máximo nos lleva a pensar que el destinar tiempo simplemente a soñar es una pérdida del mismo, pero visto como anteriormente te lo mencioné no es así.

Ahora bien, esto hay que verlo en su justa dimensión y no irse al otro extremo donde los sueños suplan toda acción para tratar de conseguirlos. La idea es que exista una etapa sin penas ni remordimientos donde podamos usar tiempo para soñar, pero una vez enganchado con un sueño debe venir otra etapa de acción, mucha acción, para hacer ese sueño realidad.

Todo esto te lo digo para que tengas cuidado pues hay quienes se pierden entre la primera y la segunda etapa, es decir, sueñan y sueñan y sueñas y cuando aparece un sueño del cual se enganchan por desidia, falta de voluntad o miedos y temores no dan inmediatamente el paso para poner acción a su ideación; eso sí: pasan a otra etapa de soñar con lo que este ciclo improductivo se repite.

La motivación surge de la ideación pero es necesario poner acción para lograr lo que deseamos, es así como decimos que los sueños son como el aroma de los alimentos: despiertan en nosotros el apetito por ellos

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/bEL-Tqch8XA

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La belleza que uno es capaz de apreciar en el exterior es un reflejo de la belleza que trae uno en el interior

¿Qué es la belleza?, yo creo que todos en algún momento de nuestra vida nos hemos preguntado eso, sobre todo frente a opiniones sobre lo mismo que difieren de nuestra noción de belleza, la respuesta no es única y objetiva ya que depende de la percepción de cada quien, pero lo que sí es verdad es que mucho de lo que apreciamos como bello no es más que el reflejo de lo que traemos dentro.

¿Alguna vez has ido a una muestra de arte?, ¿o a ver alguna película?, ¿o a observar un paisaje?, si tienes alguien a tu lado pregúntale cuánto, de 1 a 10, le daría a eso que ambos observan. Te vas a sorprender de las diferentes respuestas que obtendrás sobre todo considerando la opinión que tú mismo tengas.

Y mira que en el ejemplo anterior hablamos de personas que como tú están observando el mismo evento, es decir, de gente que como quiera que sea aprecia lo mismo que tú pero que tiene una escala de medición personal del mismo diferente. Ahora imagínate si esa misma pregunta se la hicieras a gente que no aprecia lo mismo que tú. Las respuestas serían extremadamente variadas.

Lo que nos gusta y lo que no, dice mucho de nosotros, de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestros valores, pero de la misma forma eso sólo es un parámetro, un reflejo, no una regla que nos ciña. ¿Qué quiero decir con eso? Que así como nos educamos para apreciar algo, de igual forma podemos re-educarnos para apreciar lo bello de la vida. 37


¿Cómo hacemos eso? Vamos viendo los mismos ejemplos del inicio: muestra de arte, cine o paisaje, ¿cuál de estos eventos es el que te gusta menos?, ¿la muestra de arte, el ir al cine o el observar un paisaje?, puede ser cualquiera, pero una vez que la has elegido contéstame ahora ¿qué de bueno, de bello, de hermoso puedes ver, apreciar y decir de eso? Así es: de eso que es lo que menos te gusta (incluso que no te gusta para nada) bien podrás ser capaz de decir algunas cosas que puedas apreciar.

Con esto quiero demostrarte que prácticamente de todo puedes señalar algo que pudiéramos decir bello, positivo, hermoso. No es que lo sea o no lo sea, sino que tú así lo consideres. ¿Y esto para qué? Para apreciar lo bello, positivo y hermoso que hay en ti.

Lo que uno habla es lo que uno trae, pero no todo lo que uno dice todo lo que uno tiene. A veces la costumbre, la educación, los hábitos nos van arrastrando a ciertos comportamientos, mismos que dejan de lado algunos aspectos de nuestra vida. Este ejercicio no es tanto para que comiences a apreciar lo bello que la vida pueda tener (si bien es algo que se requiere) sino para que, a través de ello, comiences a re-descubrir lo bello que interiormente tú ya tienes.

El mundo simplemente es, no hay más, es, y como tal somos nosotros los que podemos percibirlo de una u otra forma, lo positivo, lo dinámico, lo motivador que podamos percibir en él nos dicen mucho de nosotros, después de todo la belleza que uno es capaz de apreciar en el exterior es un reflejo de la belleza que trae uno en el interior.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/Catz5WSuJxw

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Tres consejos: piensa con el corazón, siente con la mente y vive con todo tu ser

Nuestro mundo se ha vuelto mucho muy práctico, todo lo queremos rápido y concreto, aunque no estoy de acuerdo con esa tendencia pues soy un convencido que muchas de las cosas valiosas de la vida requieren de tiempo, quisiera resumir la filosofía de los artículos que comparto en el título de éste referido al pensar, sentir y vivir.

Pensar, sentir y vivir son las tres facetas del ser humano que no podemos descuidar ya que somos lo mismo ideas, sentimientos y trascendencia. Si vamos por la vida siendo pura razón nos volveremos unos desalmados, si vamos por la vida siendo puro sentimiento fácilmente los demás se aprovecharan de uno, y si vamos por la vida sin ver más allá del momento actual prácticamente estaremos muertos en vida. Para vivir plenamente se requiere lo mismo el pensar, el sentir y el vivir.

Ahora bien, quiero cambiar un poco las cosas. Generalmente asociamos el pensar con la mente, la cabeza, nuestro cerebro. Quiero proponerte que pienses con el corazón, así es: con el corazón. Que dotes a tus sentimientos de razones, que no sientas nomás por sentir sino que tus sentimientos tengan un fundamento sólido para ellos. ¿Cómo puede hacerse eso? Sencillo: de lo que sientas siempre preguntante del porqué de ello. Todo sentimiento tiene una causa, objetiva o subjetiva, externa o interna, es cuestión de que seas capaz de identificar esa causa para comenzar a dotar a tus sentimientos de razones y así pensar con el corazón.

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Sentir con la mente va en el mismo sentido. Generalmente asociamos el sentir con el corazón, aquí te propongo que sientas pero con la mente, es decir, que dotes de sentimientos, sensaciones, emociones a tus razones. ¿Cómo se logra esto? Sencillo: tus ideas velas en un contexto emocional relacionado con preguntarte ¿para qué? Así es: todas tus ideas buscan algo y ese algo no solo es razón sino también emoción, así la idea de darle sentimientos a tu mente es que puedas ubicar el para qué de tus ideas en el contexto de la emotividad que las mismas arrojan en ti.

Por último el vivir con todo tu ser conjunta los dos elementos anteriores con un sentido de trascendencia. Piensas con el corazón, sientes con la mente, pero ambos aspectos de ti los conjuntas para darle sentido a tu existencia, no solo somos un por qué y un para qué sino también un trascender y eso es cuando le hayas un sentido a tu vida que va más allá del momento, incluso que excede una visión de mediano o largo plazo. ¿Y cómo se logra esto? Sencillo: imagínate ya mayor de edad, anciano, voltea atrás y ve tus sentimientos y tus pensamientos, ¿cómo te gustaría, desde esa perspectiva, verlos? ¿Cómo te gustaría pensarte y sentirte en ese momento respecto de tu vida? ¿Qué luces ese momento futuro puede arrojar a la forma en que estás viviendo ahorita? Esas preguntas te sitúan en una totalidad de tu ser, con todos tus sentimientos y todos tus pensamientos, y te permiten verlo en un contexto más amplio que es toda tu vida.

La vida no es solo ideas, tampoco es sólo emociones, se requieren de ambas para vivir y se enriquecen ambas cuando son vistas desde puntos donde raramente las consideramos, por eso te doy tres consejos: piensa con el corazón, siente con la mente y vive con todo tú ser

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/9XxsLn3SibQ

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¿Sabes algo? En tu vida siempre tendrás razón, excepto cuando crees que no puedes “Tienes razón” es una frase que muchos de nosotros deseamos escuchar y que nos nos cansamos de ello incluso cuando en ocasiones sepamos que no la tenemos, que bien se siente ¿verdad?, pues bien, en tu vida tú siempre tendrás razón, excepto cuando creas que no puedes.

¿Cómo puede alguien tener siempre la razón en su vida? ¿Y los errores? ¿Puede considerarse tener siempre la razón aún y cuando nos equivoquemos? No hay que confundirnos, yo hablo de tener la razón no de poseer la verdad. ¿Qué no es lo mismo? Pues no, paso a explicarte.

Tener la razón es precisamente tener argumentos que justifiquen un actuar, bueno o malo. Es así como incluso la peor acción tendrá una explicación, que nosotros como terceros la aceptemos o no es otra cosa, pero de que cada acción que hagamos tendrá justificaciones las tendrá.

Ahora bien, tener razones para algo no quiere decir poseer la verdad, puede que estemos completamente equivocados pero aun así tendremos razones para explicar nuestro actuar. ¿Queda clara la diferencia?

Pues bien, en la vida para todo lo que hagas o dejes de hacer siempre tendrás razones, la razón digo yo, excepto para el “no puedo”, ¿por qué?, porque el “no puedo” es una negación de uno mismo, de nuestras capacidades, de nuestro potencial. Es como si repitiéramos que “no existimos”, si no existimos ¿cómo es que que podemos decir que “no existimos”?

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Así, al decir “no puedo” en realidad no estás dando una razón sino negando tu misma esencia por lo que como puedes negarte cuando de inicio el solo estar vivo indica que eres, que estás y que puedes. ¿Poder qué? te preguntaras, ¿poder lograrlo?, tal vez no pero al menos poder intentarlo. El “no puedo” esconde detrás del mismo miedo, desánimo, comodidad… cosas que tú no eres pero de las que buscas agarrarte para justificar el declararte vencido. El “no puedo” es una negación de ti mismo y no solo de lo que eres sino de lo que puedes ser. Es como decirle al futuro “no vengas”. El futuro llegará y será presente pero si “no podemos” y por lo tanto no hacemos llegará de una forma diferente a como llegaría en el caso de, al menos, haberlo intentando.

Intentar no quiere decir lograr, pero al menos quiere decir que te sobrepusiste a tus temores, a tu comodidad, a tu letargo y saliste en pos de lo mejor que eres, así que ¿sabes algo? En tu vida siempre tendrás razón, excepto cuando crees que no puedes

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/f7vRCDdin-Y

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Los malos momentos son como el polvo, tú no decides cuando entran pero sí cuando los barres y sacas fuera

Si pensamos en nosotros como en una casa veremos el símil que existe entre los malos momentos que experimentamos en el primero caso y el polvo que entra en el segundo, así como en ambos la decisión de uno por echarlos fuera.

¿Te has fijado cómo encuentras tu casa cuando sales de vacaciones aunque sea unos días?, tal vez todo siga igual cuando regreses pero ¿qué es lo primero que ves? Claro: el polvo que se ha acumulado. Cochera, sala, comedor, habitaciones, todo tiene una fina capa de polvo que se acumuló los días que no estuviste en casa.

¿Y te has fijado cuando, estando tú en casa, se deja venir una tolvanera?, ¿cómo es el ingreso del polvo en esos casos? Abrupto, ¿verdad?, a veces no te da ni siquiera oportunidad de cerrar la puerta cuando todo está lleno de tierra.

Algo similar pasa con tu vida y los malos momentos que vas experimentando. Esos malos momentos pueden ser sutiles como el polvo que tarda días en acumularse cuando tú estás fuera de casa, o bien pueden ser abruptos como la tierra que se mete a tu hogar en una tolvanera.

Los primeros momentos mencionados son a veces tan sutiles en ir haciendo mella en nosotros que prácticamente no nos damos cuenta sino hasta que éstos hacen una crisis en nuestra persona. Los segundos momentos son fácilmente reconocibles pues su grosera aparición en nuestra vida no deja lugar a duda.

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Independientemente esos momentos, al igual que el polvo que se mete a tu casa, pueden ser echados fuera. Fácil, ¿verdad?, pues no lo es tanto. Si no me lo crees fíjate en tu vida, no en la de los demás, sino en tu vida y ve todas esas veces en que te has sentido tan cómodo con ese polvo que entró, con esos malos momentos, que no los barres para afuera. ¿No me crees? Echemos un vistazo.

Cada vez que rumias una mala situación para justificar tu presente, cada vez que te regodeas en malos momentos para sentir lástima por ti mismo o para que los demás la sientan, cada que lo que te pasó sea usado como un pretexto para lo que te pasa, no estás haciendo otra cosa más que sentirte a tus anchas en esos problemas y dejarlos que se queden formando parte de tu vida. Aceptas que el polvo se quede en casa.

¿Que no te gusta el polvo?, o más bien ¿que no te gustan los malos momentos?, ¡pues no te quedes con ellos! , ¿qué haces recordándolos en todo momento si tanto te disgustaban?, peor aún: ¿qué haces incorporándolos como fundamento y justificación de las decisiones que tomas sin tanto los rechazas! Echa ese polvo fuera de tu vida, no te lo quedes, ¿por qué? por dos razones. La primera es que ese polvo ni era tuyo, esos malos momentos vinieron de fuera, la segunda es que ese polvo para nada te va a servir, esos malos momentos, al contrario, detendrán tu andar en pos de tu proyecto de vida.

No debería ser necesario encontrar motivos para sacar de tu vida aquello que, como el polvo en una casa, no te sirve, motivos hay y de sobra, la cosa es que tú tomes esa decisión, después de todo los malos momentos son como el polvo, tú no decides cuando entran pero sí cuando los barres y sacas fuera.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/7Itb_y2M0cA 44


Receta básica (si no es que única) para que lo que quieres sea tuyo: lucha

Todos quisiéramos poder contar con un plan que no fuera muy elaborado para salir en pos de lo que deseamos, y ¿sabes una cosa?, ese plan existe, es muy sencillo pero no fácil, ese plan es de un solo paso y ese paso se refiere a luchar.

¿Te has fijado lo extremadamente complejo que es un automóvil? ¿Las cientos sino es que miles de piezas que lo componen? Al mismo tiempo, ¿te has dado cuenta lo extremadamente sencillo que se ha pensado para que pueda ser conducido por una persona? Algo muy complicado puede hacerse sencillo para que su uso, manejo y demás pueda darse. El caso de ir en pos de lo que queremos es igual.

Cuando uno va por sus sueños, sus metas, sus objetivos de vida, hay muchas técnicas, estrategias, métodos y demás para ello, cada una más compleja que la otra, cada una más exitosa que la otra. Pero todas estas formas de avanzar en pos de lo que quieres puede resumirse en un único botón de inicio, una sola llave de encendido: lucha.

Ahora bien, ¿luchar contra qué? Buena pregunta ya que muchos creen que la lucha debe darse contra los obstáculos que uno encuentre en el camino en pos de sus metas y objetivos y sí, así es, pero la lucha no solo es externa sino de inicio interna, con uno mismo.

¿Con uno mismo? Así es, con uno mismo. Con sus miedos, con sus recelos, con sus desconfianzas. De hecho, como te menciono, de inicio ésta es la lucha que primero se da, después de todo ¿cómo va a salir uno a luchar contra los retos

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externos que se nos presenten cuando de inicio uno duda, uno teme, uno no está convencido?

La primera lucha que uno hace es interna y esto es lo que muchos olvidan y salen a luchar contra lo que hay afuera para poder así, según ellos, alcanzar sus sueños, pero como no han visto, no se han preparado, no han siquiera contemplado la lucha interna que previo debió darse se olvidan de ella y ante el primer reto externo que enfrentan caen porque esa lucha externa no tenía los cimientos que se desarrollan al vencer los retos internos que todos tenemos.

¿Y luego que sigue? El segundo paso es luchar, el tercero luego es luchar, el cuarto posterior a estos es luchar, el quinto… ¿queda claro? Ese es prácticamente el único paso: luchar, luchar y luchar. Es otra forma de hablarte de constancia, disciplina, esfuerzo y pasión. Seguir en pos de lo que deseas más allá de los retos que enfrentes tanto interior como exteriormente.

Retos y obstáculos siempre habrán en nuestra vida, de igual forma siempre puede haber decisión y carácter para enfrentarlo si es que así tú lo quieres, después de todo la receta básica (si no es que única) para que lo que quieres sea tuyo es: lucha.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/LOSASgfCyxI

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El que un problema no tenga la solución que tú quieres no quiere decir que no tenga arreglo

La inflexibilidad en la vida, aparte de que nos impide avanzar, nos hace la misma vida más pesada, por el contrario la adaptabilidad es sin duda un rasgo requerido para poder avanzar en la vida con mayor soltura y mayor ligereza y para esto último se requiere saber que los problemas aunque no tengan solución no quiere decir no tengan arreglo.

Solución y arreglo, ¿qué no es lo mismo? -preguntarás. Casi, pero no. Solucionar es dar una respuesta eficaz a un problema, duda o cuestión, también puede definirse como el fin o resultado positivo de un proceso o acción. Arreglar por su parte es hacer los cambios necesarios a una cosa que está estropeada, rota o en mal estado para que deje de estarlo. ¿Te fijas como una solución tiene un carácter definitivo mientras que un arreglo puede ser temporal? Ese es el quid de la adaptabilidad.

En la vida nos enfrentaremos a muchos problemas: obstáculos, retos, incluso caídas. La tendencia de uno siempre será a resolverlos, es decir, solucionarlos, pero siendo honestos hay situaciones que nos sobrepasan. Yo creo que tú has de haber vivido ya algunas como para entender. Hay cosas que simplemente están fuera de nuestro alcance como para solucionar, así, de forma definitiva. ¿Qué hacer entonces? Arreglarlo.

Cuando una situación, evento o circunstancia problemático, retador o complicado no tenga una solución lo más sano física, mental y emocionalmente para uno será buscarle un arreglo, algo que nos permita siquiera temporalmente abordarlo de tal forma que nos permita seguir andando por la vida. 47


Veamos un ejemplo mucho muy sencillo que visiblemente muestra la diferencia entre solución y arreglo. Algo cotidiano. Imagínate comienza a llover y ves que una gotera se asoma por el techo de tu casa. Primero una gota, luego al rato otra, y al rato otra más. Ante esto, ¿cuál sería la solución? Obvio que impermeabilizar la casa, ¿verdad?, pero bueno, está lloviendo y no puedes en ese momento, entonces ¿qué haces?, ¿dejas que el piso se llene de agua por culpa de la gotera mientras la lluvia dure? Quiero suponer que no, ¿entonces qué haces? Un arreglo temporal: poner un recipiente donde caiga el agua de la gotera para que no se llene el piso de agua en tanto la lluvia termina y tienes luego tiempo de aplicar impermeabilizante. ¿Ves la diferencia entre solución y arreglo?

Esta es una lección de vida pues conozco mentes tan inflexibles que si algo no tiene solución no avanza, se traman con el problema en vez de aplicarle un arreglo para poder avanzar. El arreglo te permite que ante un problema sin solución no te detengas y puedas seguir tu camino.

Ahora bien, quiero dejar algo muy claro: tampoco se vale estar arreglando todas las cosas en vez de solucionarlas, esto es como ir por la vida nomás parchando nuestra existencia. Lo que tenga solución debe buscar solucionarse, pero lo que no tenga solución uno debe tener la flexibilidad de adaptarse para buscar un arreglo que nos permita continuar.

La capacidad de vivir se amplía cuando dispones de mayores opciones, una es solucionar las cosas, otra es arreglarlas, después de todo el que un problema no tenga la solución que tú quieres no quiere decir que no tenga arreglo.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/xuS-CkH4zTc

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La esencia de un árbol radica en que hunde sus raíces en la tierra mientras con sus ramas trata de abrazar el cielo

Cuando hablamos de liderazgo, emprendedurismo y motivación, no hay que olvidar que nos estamos refiriendo a dos aspectos relacionados: uno, sí, tiene que ver con los logros externos, pero el otro, también, con los internos. En ocasiones me da la impresión de que el “alcanza tus metas” o “sigue tus sueños” o “no te des por vencido” son tomados en un sentido de lo que podemos tener, dejando de lado lo que podemos ser. Si no crees esto pregúntale a cinco personas qué consideran ellas tener éxito en la vida. Por experiencia personal puedo decirte que al menos cuatro señalaran cosas materiales: carrera, auto, cuentas bancarias, trabajo, ascensos, etc.

No digo que lo anterior está mal, para nada. Todos los logros externos, por llamarlos de cierta forma, son una forma de evidenciar la conquista de nuestras metas, pero eso no quiere decir que ahí termine todo, en una carrera, auto, cuentas bancarias, trabajo, ascensos, etc. Hay más.

Eso más es lo que tú como persona eres. Tus ideales, tus valores, tus principios. O como yo lo presento: aquello que no puedes dejar y que nadie te puede quitar pero sin lo cual no eres lo que eres. Tú persona misma. Tus sueños, metas e ideales no deben olvidar este último aspecto pues es finalmente el que soporta todos aquellos mencionados al principio.

Por eso la imagen contenida en el título de este artículo. Las raíces del árbol representan esa practicidad material sobre la cual te mueves, después de todo 49


vives en un mundo material. Son lo que vas logrando, lo que visible y ostensiblemente vas consiguiendo, y que demuestran el esfuerzo que has impreso en tu andar.

Las ramas hacia el cielo ejemplifican lo mejor de ti y de los demás que deseas alcanzar. Esos valores, esos principios que quieres vivir y por los que quieres luchar. Esa mejor manera de hacer las cosas que te permitan sentirte bien contigo mismo, en conciencia, al haber trabajado por un mundo mejor.

Ambos aspectos se necesitan para sentirte completo, pleno, lleno. Ambos son igualmente importantes. Y ambos, aunque no lo parezca, están íntimamente relacionados. Esto último quiere decir que aunque parezcan que son excluyentes no es así sino que uno bebe del otro y el otro se nutre del uno.

Imagínate un árbol solo con raíces, es decir, una vida sólo con metas físicas o materiales conseguidas, realmente no tenemos algo que valga la pena, ¿verdad? De igual forma imagínate un árbol que fuera sólo ramas, es decir solo ideales. Bueno, que lo intentara. No sería algo factible, ¿verdad? Pues de la misma forma tu vida requiere tanto de raíces como de ramas, de alcanzar cosas, es decir tener, como de lograr mejorar y mejorarte como persona, es decir ser.

Lo que logras en tu exterior requiere de un equilibrio en la forma en que tu interior también va mejorando, es decir, que tu tener esté en armonía con tu ser, después de todo la esencia de un árbol radica en que hunde sus raíces en la tierra mientras con sus ramas trata de abrazar el cielo.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/47d2rQ-jjTM

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Claro que puedes ver hacia el pasado, pero solamente con la intención de aprender de él

La idea del emprendedurismo, el liderazgo y la motivación es, sí, ir hacia adelante en pos de las metas, sueños y objetivos, pero eso no quiere decir no poder voltear a ver el pasado siempre y cuando sea para aprender de él.

Cuando d e avanzar hacia adelante en la vida se habla, me han tocado ocasiones en que esto se interpreta, o más bien se mal interpreta, como de que no podemos voltear hacia atrás. Incluso hay algunas frases como esa que dice que “atrás ni para agarrar vuelo” que refuerza esa idea.

Y en parte hay razón ya que el pasado, a diferencia del futuro, es ya algo inamovible. Nada de lo que hagamos lo podrá cambiar, así que ¿para qué enfocarnos en algo así? El futuro, por el contrario, es dinámico, está en constante movimiento dependiendo de las acciones que tomemos.

Pero digo que en parte se tiene razón por que el pasado, por más estático e inamovible que esté tiene algo de extremo valor que no tiene el futuro: experiencia. Dado que el futuro aún no lo hemos experimentado no tenemos experiencia de él, pero en el caso del pasado el mismo ha dejado en nosotros experiencias de todo tipo: físicas, mentales, emocionales, espirituales. Y es ahí donde radica su riqueza.

Ahora bien, dado que la experiencia del pasado es precisamente esa riqueza es eso entonces lo que debemos buscar en él. No las justificaciones para lo que somos o tenemos, no el regodearnos en los logros o fracasos experimentados, no

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en buscar responsables y culpables de lo vivido, sino simple y sencillamente para aprender de él.

Esto no es tan fácil como parece pues el vínculo emocional, ideológico, espiritual que nos une con las experiencias del pasado es lo que lo hace complicado. ¿Por qué? Pues porque ese aprender del pasado implica que nos hacemos responsables del mismo, al menos en lo que atañe a nuestra persona, así que no buscamos personas, circunstancias ajenas a nosotros pues esas personas o esas circunstancias no son nosotros, no pueden esas personas o esas circunstancias aprender de nosotros ni nosotros de ellas, es nuestra experiencia individual, única e irrepetible la única de la cual podemos aprender y la cual puede moldear nuestro presente.

Dada la dificultad de desvincularnos intelectual, emocional o espiritualmente de nuestras experiencias lo que yo te propongo, sobre todo para las más difíciles, es que las veas como si les hubieran pasado a otra persona. Así es. Que recuerdes ese evento del cuál quieres ver qué puede aprender pero que lo veas como si de una película se tratara y como si le hubiera pasado a otra persona. De esta forma añadiremos algo de objetividad al proceso de aprendizaje y estaremos en mayores capacidades de mejorar nuestro presente a raíz de nuestro pasado y con eso avanzar hacia nuestro futuro.

El pasado debe verse como una ventana hacia lo que hemos sido, mientras que el futuro lo es hacia lo que podemos ser, una es un hecho la otra una posibilidad, por lo que la primera debe usarse para mejorar nuestra experiencia presente con vistas a potenciar los logros futuros, en ese sentido claro que puedes ver hacia el pasado, pero solamente con la intención de aprender de él.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/gWlAVATiv6U 52


La vida es tuya, te pertenece, es de tu propiedad, entonces ¿qué esperas?, ¡sal y reclámala!

El liderazgo, el emprendedurismo y la motivación, desde mi punto de vista, tienen una sola base la cual es dejar de buscar responsables para nuestra situación, sea la que fuere, y comenzar a comprometernos al cien con nuestro proyecto de vida.

Quero comenzar este tema con una dinámica que hago en mis talleres y conferencias de liderazgo, emprendedurismo y motivación: escribe o piensa en dos o tres cosas que hubieses querido lograr y que a la fecha no lo has conseguido. ¿Listo? Ahora, para cada una de esas metas, escribe las razones por lo cual no has logrado lo propuesto. ¿Ya? Sigamos.

Antes de pasar a las respuestas quiero aclarar un punto, el cual es que reconozco y acepto que en muchas ocasiones hay circunstancias externas a nosotros a las cuáles prácticamente no podemos hacer frente y que pueden terminar impidiendo que avancemos en la forma que hubiésemos deseado. ¿Entendido? Una vez aclarado esto, sigamos.

Mira las razones que diste para no haber logrado lo que te habías propuesto. No sé cuáles puedan ser esas razones, a lo mejor son económicas, familiares, sociales, educativas, profesionales, de salud, etc. Sean las razones que sean te voy a pedir una cosa: cambia cada razón por una sola palabra, ¿sabes qué palabra es esa?, la palabra “yo”. Así es: “yo”.

Te recuerdo que ya aclaré y acepté que bien puede haber circunstancias ajenas a nosotros prácticamente insalvables, pero desde mi perspectiva la razón principal para no lograr o alcanzar algo siempre será uno. E incluso en esos casos en que 53


hay esas causas más que justificadas que son insalvables es muy diferente hacerse uno responsable de todo a dejar parte a factores externo.

No sé si me explique, pero la idea de este ejercicio no es negar lo que externamente puede afectarnos sino cambiar nuestra forma de pensar para dejar de vernos como víctimas y dejar de justificar nuestras situaciones actuales en función de lo que nos ha pasado o de factores externos. Es ayudarnos a forjar carácter y crecer como personas haciéndonos responsables a nosotros y solo nosotros de nuestro destino.

¿Te fijas lo diferente del pensamiento? Vuelve al ejercicio inicial pero ahora viéndolo con los ojos de la respuesta “yo”. Sea lo que hayas puesto como objetivo no logrado y viendo la nueva causa de ello, que es “yo”, ¿cómo te sientes?, ¿cómo ves ahora las cosas?, más importante aún: ¿qué harás en adelante?

Hacernos responsable de nuestra vida es, contrariamente a lo que pudiera pensarse, una situación mucho menos cómoda que hacer a lo que nos pasa responsable de ella, ¿por qué?, pues porque ya no hay a quién culpar de lo que somos o tenemos sino que solo estamos nosotros ante ello por lo que forzosamente las decisiones y acciones quedan en nuestra mano.

Así es: es menos cómoda esa situación pero más satisfactoria porque te hace dueño de tu destino, de tus pasos, de tus logros. E incluso en los casos en que por reales y objetivos factores externos no puedas lograr algo, esta actitud te forja carácter para habilitarte para la siguiente lucha.

En el camino hacia nuestras metas, sueños y objetivos la responsabilidad de los pasos que damos es nuestra, igual cuando nos quedamos inmóvil, así que no olvides que la vida es tuya, te pertenece, es de tu propiedad, entonces ¿qué esperas?, ¡sal y reclámala!

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Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/iaRlBua63lY

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¿Que no quieres cambiar el mundo?, no hay problema ¡con que por lo menos no dejes el mundo te cambie a ti!

Creo que todos nos hemos encontrado esas gentes que desean cambiar el mundo, mis respetos para ellos, y que también hemos conocido a otras personas que no les interesa eso, igual de respetable su postura, a estos últimos les digo que no se duerman pues aunque ellos no quieran cambiar al mundo lo más probable es que el mundo sí los quiera cambiar a ellos.

En mis conferencias y talleres de liderazgo, emprendedurismo y motivación siempre me enfoco en la persona ya que parto de la premisa de que ese es el elemento esencial para cualquier cosa que quiera hacerse, incluso hacer del mundo un lugar mejor.

Pero una vez me quedé pensando en que quienes van a este tipo de eventos es gente que ya trae en sí el interés de hacer algo mejor con su vida, pero ¿y los que no? Así es, ¿qué puede ofrecer alguien que trabaja con liderazgo, emprendedurismo y motivación a quienes no quieren saber nada precisamente de liderazgo, emprendedurismo y motivación?

Esa pregunta me la hice muchas veces y llegué a una conclusión: respetar. Punto. No hay más. Respetar. No andar queriendo que todos compartan esa visión de mejorar y mejorarse, de convertir ese potencial que uno tiene en hechos y circunstancias, de alcanzar las metas, sueños y objetivos. Simplemente respetar.

Y ese respetar me llevo a lo siguiente: buscar que se les respete. Y es en este punto donde pude hacer una aportación desde el punto de vista del liderazgo, 56


emprendedurismo y motivación para la gente que no le interesa el liderazgo, emprendedurismo y motivación.

Como uno respeta y busca se les respete a quienes no les interesan los temas del liderazgo, emprendedurismo y motivación, a estos últimos hay que decirles que hay quienes no quieren respetarlos, que deben estar muy atentos, que deben ponerse muy alertas ya que de otra forma pudieran ser influenciados, cambiados, presionados para dejar de ser lo que son.

¿Y por quien o quienes pudiera darse esa presión?, tal vez pregunten algunos. Digamos que en forma general por el mundo. Así es: el mundo. El mundo ejerce una presión considerable con sus ideas, costumbres, prejuicios, valores y demás sobre todos nosotros.

Quienes están en el camino del liderazgo, emprendedurismo y motivación obvio que constantemente están dando la batalla para no dejarse dominar (o más bien la palabra sería conformar) por el mundo, pero ¿y a los que no les interesan los temas del liderazgo, emprendedurismo y motivación? Esos están indefensos ante el mundo a menos que se pongan muy pero muy vigilantes.

A esos no les puedo decir mucho pues todo lo que manejo está en la línea del liderazgo, emprendedurismo y motivación, sólo que analicen lo que son, lo que tienen, lo que piensan y que constantemente esté viendo si las reacciones, los cambios, las modificaciones que estén haciendo en sus vidas corresponden con lo que ellos quieren ser o más bien con lo que el mundo está queriendo quieran.

No todos están llamados ni es obligatorio cambiar, mejorarse, superarse y con ello influir en un mundo mejor, ¿que no quieres cambiar el mundo?, no hay problema ¡con que por lo menos no dejes el mundo te cambie a ti!

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Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/ynY1eUmenvo

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Tan importante como la sangre que recorre tus venas, son los sueños y pensamientos que abrigas en tu mente

Un tema constante de la motivación, el liderazgo y el emprendedurismo es precisamente el de las metas, sueños y objetivos que tengas y esto es más que obvio pues una cosa sin la otra no tendría sentido alguno así que una práctica muy sana es saber lo mismo que vamos avanzando que saber hacia dónde vamos.

Todos queremos sentirnos motivados, todos queremos tener liderazgo, todos queremos emprender, y eso está bien pero hay que tener mucha claridad en que eso es un medio no un fin. Así es. La motivación, el liderazgo y el emprendedurismo son el vehículo, o más bien la gasolina del vehículo, que te permitirá llegar a tus sueños, metas y objetivos.

Lo anterior puede parecer muy obvio pero conozco gente que desea todos los días estar al 100 en cuanto a liderazgo, emprendedurismo y motivación pero aunque parezca increíble no sabe para qué. Todos los días se mira al espejo antes de salir de casa y se dice algo de aliento, todos los días comparte una frase en sus redes sociales, todos los días tiene un mensaje de optimismo que compartir, pero cuando le pregunta uno sobre sus metas, sueños y objetivos no tiene mucho que decir.

¿Te ha pasado?, ¿no? Hagamos un ejercicio. ¿Te gustaría hoy, mañana, pasado, el resto de la semana y la que viene, el resto del mes y del año estar motivado, tener liderazgo, ser emprendedor?, ¿sí? Que bien. Ahora dime ¿cuáles son tus metas, sueños y objetivos para hoy, mañana, pasado, el resto de la semana y la 59


que viene, el resto del mes y del año? ¿Cómo te fue?, ¿te das cuenta de lo que digo?

Más allá de hacernos sentir bien, de nada sirve estar motivado, tener liderazgo o ser emprendedor si no tenemos claridad en lo que queremos lograr. Es como agarrar un vehículo y soltarse manejando sin un rumbo fijo, a ver hacia donde nos lleva el camino.

No desdeño una actitud positiva ante la vida, lo que te digo es que ante el tiempo finito que tenemos debemos ser muy estrategas para aprovecharlo, y eso implica que el liderazgo, el emprendedurismo y la motivación tienen un fin, un fin que llamamos metas, sueños y objetivos.

Si en el ejercicio anterior, cuando pasamos a la cuestión de las metas, sueños y objetivos sentiste que te quedaste corto no te preocupes ¡mejor ocúpate! Es decir, ponte a reflexionar donde estas, donde quieres estar y a partir de ahí desarrolla metas, sueños y objetivos que lograr y hacia dónde dirijas tu liderazgo, tu emprendedurismo, tu motivación.

Una buena actitud ante la vida es imprescindible para vivirla al máximo, pero para aprovecharla al máximo se requiere que esa buena actitud tenga una intención más que clara, después de todo tan importante como la sangre que recorre tus venas, son los sueños y pensamientos que abrigas en tu mente.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/l1qvk1P62vI

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El primer paso es el más difícil, en parte por el esfuerzo pero más por tu decisión de superarte a ti mismo

La vida está llena de retos, obstáculos y dificultades, eso es un hecho, pero tal vez algo en lo que no has reparado es que desde el mismo momento en que decides enfrentar esos retos, obstáculos y dificultades ya has dado el paso más difícil.

¿Alguna vez has iniciado una dieta o una rutina de ejercicio?, ¿sí?, dime, ¿cuál fue tu día más difícil? Cuando hago esta pregunta generalmente me dicen que el primero, ya que ese es el día donde rompes con la rutina que previamente traes para iniciar esta nueva que implica esfuerzo, constancia, disciplina y pasión. Con todo no creo sea ese el momento más difícil sino el previo al primer día: cuando tomaste la decisión.

Casi siempre todo nuevo proyecto comenzamos a contarlo desde el primer día en que, como se dice, ponemos manos a la obra. Pero en realidad todo nuevo proyecto tiene una etapa previa, de gestación si podemos llamarla así, que es cuando nace en tu interior llevándote a ir en pos de él.

Esa etapa previa al primer paso operativo de todo proyecto es el que considero la etapa más difícil del mismo, por un lado porque es algo que apenas germina y tiene todos los riesgos de trastocarse y ni siquiera venir a existir, pero por otro ya que rompe con nuestros esquemas mentales llevándonos a la incertidumbre de un nuevo caminar.

Por eso es que sostengo que ese paso previo al primer paso es el más difícil, No el primero que das en tu andar una vez que el proyecto ha tomado forma en tu 61


interior y lo sacas para llevar a cabo, si ese período previo donde comienza a tomar precisamente esa forma en tu interior y a mover, reacomodar, quitar y poner nuevas ideas, sentimientos y deseos dentro de ti.

¿Ah qué viene esta reflexión? A algo muy común, muy natural, incluso predecible, que es ese momento, que tarde que temprano tendrás cuando inicias un nuevo proyecto, de dejar todo, de desistir, de darte por vencido. Pensar que el momento más difícil, más complicado, es decir, el previo al primer paso, ese del que venimos hablando, ya sucedió y saliste avante, puede serte de mucha utilidad para ver las cosas en perspectiva, tomarte un respiro, y sí, continuar en pos de lo que te has planteado.

Así que cuando llegue ese momento piensa, no en el primer paso que diste en tu andar, si no en ese período previo donde se dieron todos los cambios necesarios que te llevaron a iniciar ese caminar.

Cuando en tu lucha diaria con los retos, obstáculos y dificultades que enfrentes tengas la intención de desistir, piensa que lo peor, lo más difícil, lo más complicado ya ha pasado, después de todo el primer paso es el más difícil, en parte por el esfuerzo pero más por tu decisión de superarte a ti mismo.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/oauHcmZcQy0

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Para llegar cada vez más alto se requiere que tu deseo de volar supere con creces tu miedo a caer

Llegar cada vez más alto no quiere decir solo el tener más sino también ser más y en esto último hay más riesgo y por ende más miedo ya que implica la incertidumbre cambiar de algo que se es a algo que aún no se es.

Supongo que en la escuela o en tu vida, en alguna ocasión ante una opción que tenías hablabas de ella señalando los pros y contras como una forma de evaluar si valía o no la pena tomarla. Cualquier cosa que intentes en la vida, cualquier sueño, meta u objetivo que persigas igualmente tiene pros y contras siendo el principal contra el miedo de fracasar.

No podemos pretender ser ingenuos y decir que no sentimos miedo cuando intentamos algo, en mayor o menor medida, dependiendo de la percepción que del riesgo tengamos, el miedo siempre estará ahí presente. Lo interesante es que sigamos avanzando hacia lo que nos hemos propuesto incluso con ese miedo.

Cuando uno se detiene en algo que está intentando, por el miedo, es prácticamente como si le entregáramos el poder que de nuestra vida debemos tener a ese sentimiento negativo para que sea él quien ahora dirija y controle nuestra vida.

Lo peor del caso es que en cuanto al miedo a caer, a no lograrlo, a fracasar, curiosamente estamos hablando de un miedo de algo ¡que no es real! Al menos que no se ha hecho realidad y que quien sabe si se haga.

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No es como el miedo que uno puede sentir al estar subiendo una montaña, me refiero una montaña real y a el miedo a caer. Ese es un miedo real ya que salvo nuestro esfuerzo, todo empuja a que la fuerza de gravedad haga su trabajo y que la aceleración lo complete. Es un miedo real, como digo, y así como ese hay muchos.

Pero, ¿miedo a fracasar, a no lograrlo, a caer? Sé que siempre eso será una posibilidad, pero comparándola con el ejemplo anterior, ¿qué tan real? Si la vemos desde este punto de vista es una posibilidad como muchas otras que pudieran darse, pero el miedo surge cuando la vemos como casi la única posibilidad y no solo eso sino que con una gran probabilidad de darse.

Aun así no todo es tan fácil como decir que ya no sentiremos miedo, a veces ese sentimiento es tan natural en nosotros que prácticamente no sabemos cómo vivir si él. La idea es verlo tal cual es.

Mira. ¿Recuerdas cuando niño, en la oscuridad de tu cuarto, que comenzabas a ver sombras y que esas sombras se volvían avasallantes y amenazadoras?, ¿alguna vez te levantaste y prendiste la luz?, ¿qué fue lo que encontraste? Tal vez como yo solo te diste cuenta de las jugarretas que tu mente te hacía al ver unas sombras como algo tan terrorífico que te infundía ese miedo, para finalmente ver que ahí no había nada.

Pues bien. Tus miedos a caer, a no lograr algo, a fracasar son iguales que esas sombras que en la oscuridad de nuestro cuarto cuando niños veíamos. Sólo es cuestión de verlas en su correcta proporción: como una posibilidad más, una en muchas y en muchas en las cuales está el éxito, el logro, el aprendizaje, el mejorar. Y en el último de los casos pensar que incluso con todo y miedo es mejor tratar a permanecer preso de ese sentimiento y luego lamentarte de no haberlo intentado.

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Cuando se intenta algo no se puede dejar de sentir cierta aprensión a no lograrlo, pero de la misma forma en nosotros está en conectarnos con esos otros sentimientos que nos impelen a tratar de alcanzar lo que nos proponemos, después de todo para llegar cada vez más alto se requiere que tu deseo de volar supere con creces tu miedo a caer.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/6r1TPYv_L_o

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Dar el extra en tu vida no es esforzarte todo lo posible sino más bien lograr esforzarte hasta lo imposible

La búsqueda de sueños, metas y objetivos no es más que un llegar de lo que se es hasta lo que no se es pero que se puede ser. En ese sentido tenemos que pensar esta evolución como un salto de fe ya que siendo objetivos nunca sabrás de lo que eres capaz de lograr hasta intentarlo.

Hay un dicho que dice que nadie está obligado a lo imposible y podríamos decir que muchas facetas de nuestra vida es así, pero hablando desde el punto de vista del liderazgo, el emprendedurismo y la motivación bien podríamos dejar de lado este axioma. Deja te explico por qué.

Si ves los grandes logros de la humanidad, aquellos que han cambiado la forma de hacer las cosas o la forma de ser de las personas, podrás darte cuenta que en un momento dado de la historia existieron personas que llegaron más allá de lo que se sabía o conocía, incluso rayando esas conquistas en lo imposible.

¿Ir a las Indias por el lado contrario a las rutas marítimas establecidas?, eso es de locos pues todos sabemos que la tierra es plana y que para ese rumbo no hay nada o cuando mucho se termina el mar. ¿Volar? Claro que no: nada más pesado que el aire puede hacerlo. ¿Guardar información en arena? Imposible, aunque les digas “chips” la información no puede guardarse ahí menos de forma electrónica.

Como esos ejemplos pudiéramos hablar de decenas más, sino es que cientos, y en todos los casos nos toparíamos con situaciones en las que aquellas personas

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que osaron ir más allá de lo que se creía posible fueron las hicieron viable ese salto del ser y estar de la humanidad hacia otro impensable. A eso me refiero con “hacer lo imposible”. A no dejar que los paradigmas actuales de tu mente o tus emociones, de tu entorno o tu sociedad sean los que limiten hacia dónde quieres ir y hasta dónde quieres llegar. Lo que ahorita pudiera parecerte como “imposible” no es sino una barrera que en tu mente se ha establecido, pero una barrera que no necesariamente tiene que ser real pues, como hemos visto en los ejemplos anteriores, puede llegar el momento en que esa barrera sea franqueada para mostrar otra realidad. ¿Por qué no ser tú quien la franquee?

En cuestión de liderazgo, emprendedurismo y motivación, de inicio ni siquiera deberías pensar en cuestión de “imposibles”, pero y aunque así lo hicieras, debes establecer en ti el firme propósito de conseguir incluso aquello que no crees capaz de lograr, después de todo dar el extra en tu vida no es esforzarte todo lo posible sino más bien lograr esforzarte hasta lo imposible.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/d4_S9uKbZtk

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No es lo que logras con lo que tienes lo que define tu carácter sino lo que logras incluso con lo que no tienes

En el camino hacia nuestras metas, sueños y objetivos, las adversidades que enfrentemos nos servirán, por una parte, si, para valorar aquello que logremos, pero por otra, también, para transformar nuestra esencia y forjar en nosotros el carácter de un triunfador.

Si te preguntaran cuál es la principal característica de un triunfador, ¿qué dirías? Creatividad, esfuerzo, iniciativa, etc. podrían ser tal vez algunas de tus respuestas, pero sin duda una que bien puede definir el carácter de un triunfador es la tenacidad.

Salvo que estemos hablando de chiripadas o golpes de suerte, como suelen llamarse, un triunfador tiene que esforzarse e incluso experimentar adversidades antes de alcanzar su meta, y es precisamente esto lo que lo define finalmente como triunfador, no tanto las cosas que logre o que no logre.

¿Cuántas veces ha escuchado a gente decir que si tuvieran todo el dinero del mundo hicieran tal o cual cosa? Supongo que al menos un par de veces en tu vida lo habrás oído si no es que hasta tú mismo lo habrás podido decir, pero yo quiero poner eso mismo desde otro contexto: ¿qué mérito tendrías si teniendo todo el dinero del mundo con el pudieras hacer lo que quisieras? ¿No sería de mayor mérito que lo lograras aunque no tuvieras ese todo dinero del mundo?

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Hay quienes se pasan toda su vida esperando un cambio en la suerte de su vida, como ellos la ven, que haga que todo esté a su favor para lograr las cosas que se propusieran, pero así ¿qué mérito tendrían ellos? Es como estar en un bote esperando que el viento nos lleve a buen puerto en vez de remar hasta él.

No minimizo los retos que podemos enfrentar en la vida, pero quiero que cambies de perspectiva y que no intentes solamente aquellas cosas cuando todo esté a tu favor e incluso cuando prácticamente solo tengas que dejarte llevar por el viento cuando éste sea propicio para tu barca. Al contrario, la idea central es intentar todo lo que puedas aun y cuando tengas incluso todo en contra. A eso me refiero con “dar el extra”. Si lo que consigues lo lograras sin un esfuerzo adicional por que tienes todo a tu favor realmente no podríamos hablar de “dar el extra”. Dar el extra es precisamente ir más allá de tus capacidades y tus habilidades, más allá de los límites y obstáculos que enfrentas, solo para darte cuenta que ese esfuerzo extra te lleva a un lugar de tu persona que siendo tuyo no conocías y que desde ese momento te pertenece.

En el camino hacia tus metas, sueños y objetivos muchas veces tendrás que esforzarte más allá de lo que tú crees solo para darte cuenta de cuánto potencial tienes y a partir de ahí erigirte como triunfador ante tu vida, después de todo no es lo que logras con lo que tienes lo que define tu carácter sino lo que logras incluso con lo que no tienes

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/Qghr3QC-_O4

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La capacidad de alguien puede medirse tanto cuando tiene todo a favor como cuando tiene todo en contra

En nuestra vida a veces tendremos, como se dice, todo el viento a nuestro favor, pero de la misma forma habrá ocasiones en que tengamos todo en contra, curiosamente en ambos casos lo que estará detrás de lo que logremos y consigamos hablará de la capacidad que tenemos.

En otras ocasiones he hablado del carácter que se requiere para lograr las cosas aún y cuando se tenga todo en contra, pero eso no quiere decir que no exista ningún reto en aprovechar las circunstancias cuando se tiene todo a favor, para nada, en este último caso el reto estriba en saber aprovechar esas circunstancias de tal forma que maximicen lo que podamos lograr.

Me gustaría retomar el ejemplo del bote de vela. Si tienes todo en contra, es decir, si no tienes viento que sople a tu favor, gran parte del mérito que logres será el que a pesar de ello puedas llevar tu barca a buen puerto. Pero de igual forma, el reto que enfrentas cuando tienes el viento a favor es utilizarlo para también llegar a ese puerto.

Hay que gente que espera toda su vida a tener las circunstancias a su favor para intentar algo, pero curiosamente cuando se le presentan esas circunstancias no saben cómo aprovecharlas y las desperdician.

A este respecto pudiéramos hablar de muchos ejemplos, de muchos casos de la vida real. Quiero atraer tu atención sobre alguno que tú habrás oído relativo a 70


gente que con esfuerzo y dedicación busca fama y fortuna y cuando lo logra, es decir, cuando ya tiene todo a su favor pues ha triunfado, no sabe qué hacer con ese éxito tirando su existencia por la cañería.

Cuando tengas todo en contra lo único que debes tener en mente es tu intención de seguir avanzando a pesar de las adversidades, pero de igual forma pensar en las formas y maneras en que aprovecharías las circunstancias para cuando estas cambien y estén a tu favor, después de todo la capacidad de alguien puede medirse tanto cuando tiene todo a favor como cuando tiene todo en contra.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/zcsTvwjmL-o

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Un buen líder no solo te muestra el camino sino que incendia tu corazón para que ilumine tu andar

La cuestión de liderazgo entraña dos vertientes, una tiene que ver con el liderazgo personal, es decir, la capacidad de automotivarse para alcanzar las metas, sueños y objetivos que establezcamos, la segunda vertiente tiene que ver con el liderazgo grupal, lo que llamamos líder, donde quien se se ostente como tal debe ser capaz de formar liderazgo personal en los integrantes del grupo.

Cuando hablamos de liderazgo la primera etapa del mismo necesaria y forzosamente tendrá que ver con el liderazgo que podamos desarrollar en nosotros mismos, es decir, con formar la capacidad de ir en pos de las metas, sueños y objetivos que nos fijemos a pesar de los obstáculos, retos y caídas que enfrentemos.

Pero el liderazgo no termina ahí, sin ser necesario ni forzoso como lo es la primera etapa comentada anteriormente, existe una segunda etapa donde quien ostenta las características de liderazgo se convierte en líder, es decir, en alguien quien, al frente de un grupo, los lleva a lograr lo que se propongan.

En este segundo caso, en el del líder, hay dos expresiones del mismo. Una es la del líder que motiva, dirige, lleva, fortalece al grupo para que con su guía lleguen a dónde desean llegar; la otra expresión es aquella donde ese líder, no conforme con ser una guía para el grupo, busca desarrollar en cada uno de sus integrantes la capacidad, la habilidad y el carácter del liderazgo personal.

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Esta segunda expresión del liderazgo es más retadora que la primera, entraña mayores riesgos y esfuerzos pues el líder no solo está trabajando con metas, sueños y objetivos grupales sino con metas, sueños y objetivos personales y más que eso con un proceso de transformación personal de cada integrante para llevarlo de lo que es a lo que puede ser cuyo fin último es que deje de necesitar al líder como tal al tener cada integrante las capacidades, habilidades y el carácter del liderazgo personal.

Obvio que no todos estamos llamados a ser líderes, tampoco siendo líderes estamos llamados a formar líderes, lo que sí estamos llamados todos es a tener al menos ese liderazgo personal que nos permita ir de manera autosustentada en pos de nuestros sueños, metas y objetivos, pero en el caso de que alguien esté en la posición de líder y que no solo quiera dirigir al grupo sino formar el liderazgo en sus integrantes, una buena forma de medir eso es ver en cada uno de los miembros del grupo esa motivación personal para luchar en pos de lo que se quiere y desea.

Así como un buen maestro sabe que su tarea se ha cumplido cuando el alumno deja de necesitarlo, un buen líder que está formando líderes sabe que su labor se ha cumplido cuando sus seguidores dejan de serlo, cuando ya no lo necesitan más y cuando son capaces de ir por sí mismos tras lo que se han planteado.

La cuestión del liderazgo grupal enfrenta su máxima expresión cuando quien está frente a un grupo se plantea el objetivo de formar liderazgo en cada uno de sus integrantes sabiendo que llegará el momento cuando, habiendo logrado esto, cada seguidor dejará de serlo para alzar el vuelo y volar con sus propias alas, después de todo un buen líder no solo te muestra el camino sino que incendia tu corazón para que ilumine tu andar.

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Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/UX-TAQHPOiw

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¿Hasta cuándo detener tu andar? Sencillo: hasta alcanzar el horizonte

Todos tenemos metas, sueños y objetivos en nuestra vida, algunos son de gran alcance, implican mucho tiempo y esfuerzo alcanzarlos, otros son parte de la misma cotidianeidad y casi casi se van cumpliendo solos, independientemente de eso el liderazgo, emprendedurismo y motivación entraña una paradoja relativa a un inconformismo permanente que nos impele a ser más y mejores.

Piensa en lo que hasta ahorita sea la mayor meta, sueño u objetivo que tengas en tu vida. Tómate el tiempo que creas necesario, no hay prisa en esto. Piensa bien de entre todas las cosas que te has propuesto cuál sería aquella que pudieras considerar como la de mayor relevancia para tu vida. ¿Listo? Muy bien. Ahora te pregunto ¿qué harías después de que lograras esa meta, sueño u objetivo?

Generalmente lo que tenemos en mente como sueño, meta u objetivo no nos permite pensar más allá de la misma, sobre todo si esa meta, sueño u objetivo es algo de relevancia considerable para nuestra vida. Es como una gran montaña que hemos comenzado a escalar y que por su volumen nos impide ver más allá. Pero ¿qué pasa una vez que hemos llegado a la cima de la montaña? Pues que somos capaces de ver otras montañas que ascender.

De igual forma las metas, sueños y objetivos que nos planteemos no nos permiten ver otras metas, sueños y objetivos que podemos alcanzar pero que por la misma dinámica que estamos viviendo no las consideramos en nuestro horizonte.

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Esta reflexión está dada con la simple intención de hacernos ver que realmente en nuestra vida no tenemos un fin último, por así decirlo, después del cual ya no exista nada que queramos lograr.

Una de las características del liderazgo, que plantea una paradoja con el buen ánimo que debe embargarnos cuando nos encauzamos en él, es que constantemente tenemos una insatisfacción, por decirlo en cierta forma, que nos impele a tratar de ser más y mejores.

El liderazgo, emprendedurismo y motivación implican que siempre vamos a tratar de mejorarnos a nosotros mismos, si en eso podemos tener más que bueno, si en eso logramos ser más de lo que somos que más que mejor, pero siempre estaremos viendo en nosotros, en lo que somos y en lo que hacemos, esas áreas de oportunidad que nos permitan ir más allá de lo que ahorita somos y tenemos mientras podamos, mientras queramos.

El liderazgo, el emprendedurismo y la motivación no son un fin en sí mismo sino un camino que recorremos y que no tiene fin pero que por lo mismo nunca deja de sorprendernos, nunca nos aburre, nunca nos sentimos defraudados, así que no lo olvides ¿hasta cuándo detener tu andar? Sencillo: hasta alcanzar el horizonte

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/PcsVZoldxKM

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En cuanto a sueños, luchar no es tanto cuestión de fuerza sino más bien de constancia y tenacidad

En nuestro mundo actual de “los pasos hacia” vemos y esperamos recetas para casi todo lo que hacemos, lo mismo laboral que personal, esas recetas funcionan en algunos casos, pero quienes las hemos seguido sabemos que no son infalibles y que nada garantiza el éxito en algo que persigamos por lo que el no darse por vencido debe ser siempre la receta básica sobre la que se construyan las demás.

En un taller de liderazgo de grupos les pregunte a los equipos formados que cada uno expusiera un método para lograr lo que uno se proponga. Todos dieron procedimientos parecidos, aunque con leves diferencias. Algunos nos hablaron de X cantidad de pasos para esto, otros con un diagrama de flujo nos vendieron la idea del procedimiento para, otros más a manera de slogans o sugerencias nos decían que hacer. “Todo está bien –les dije-, pero a todos les falta algo”. Ante la pregunta de qué si qué era lo que faltaba les aclaré que faltaba el paso, diagrama o slogan que precisamente hiciera funcionar lo que nos habían presentado, y que ese paso, diagrama o slogan era precisamente el de la constancia y tenacidad.

Todas las recetas que puedas conseguir para lograr algo, sea en tu vida personal o profesional, necesariamente deberán hacer énfasis (y si no tú debes tenerlo en mente) de que en ocasiones hay que repetir, repetir y repetir los pasos, métodos o sugerencias dadas (eso sí: con algunas leves diferencias) para poder conseguir lo que uno se ha establecido. 77


Pudiera parecer obvio y evidente esto pero quiero que veas que los equipos mencionados inicialmente no lo habían considerado, y por experiencia propia conduciendo talleres como el mencionado si de algo me doy cuenta es de que la gente está dispuesta a intentar los métodos, pasos y sugerencias que se le den para lograr algo pero de la misma forma están dispuestas a dejar todo cuando las cosas no funcionan.

Recuerdo cuando joven que se nos enseñaba programación para computadoras, teníamos que diseñar un flujo de las operaciones para que a A siguiera B luego C y así sucesivamente pero en partes donde se requería se realizara una acción si esta acción no se realizaba el paso D, F, G o el que fuera regresaba a A para iniciar de nuevo el ciclo.

Pues bien, algo así es lo que te estoy proponiendo y que puede resumirse en que tu plan principal debe llamarse constancia y tenacidad y que sobre ese debes construir todos los demás pasos, métodos o sugerencias que quieras para poder lograr lo que te propones.

La constancia y tenacidad no son ingredientes o pasos adicionales que formen parte de tu proyecto, es la base misma sobre la cual debe sustentarse este para poder lograr y estar en posibilidad de avanzar en pos de tus sueños.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/1G-dn7FFWyg

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Vive tu vida de tal forma que para convencer, en vez de discutir, solo tengas que mostrar lo que has hecho

La argumentación de ideas sin duda es un excelente ejercicio tanto para dilucidar la verdad como para avanzar en ella, pero cuando se trata de convencer de lo que somos ¿qué crees pese más: lo que uno diga o lo que uno muestre y demuestre?

No sé si te ha tocado una discusión deportiva, sobre todo cuando entre amigos se está viendo un partido donde los reunidos tienen diferentes equipos a los que le van. Ganen o pierdan sus equipos siempre entrarán en discusión tratando de demostrar que lo mismo uno que otro tienen razón en sus apreciaciones.

Algo así pasa con las personas que quieren convencer a los demás sobre lo que ellas son: dicen y dicen y dicen pero, al igual que la discusión anterior que todo se reduce al marcador, el peso no está en lo que se dice sino en lo que se muestra y demuestra.

¿A qué viene esto? Te lo explico, pero antes déjame comentarte un ejercicio que manejo en mis talleres de liderazgo, emprendedursmo y motivación.

En esos talleres les pido (y ahora de igual forma te lo pido a ti), que en una columna pongas aquellas cosas que te definen como persona, refiriéndonos a esta definición a aspectos relacionados con ideas, principios y valores.

Palabras como honestos, congruente, valiente, patriota, comprometido, etc. surgen de este ejercicio, pero el mismo no termina ahí, el siguiente paso es que en otra columna, relacionando cada palabra que escribiste y que te definía, hablando 79


de ideas, principios y valores, pongas ahora hechos que demuestren sin necesidad de palabrería eso que dices te define.

Este ejercicio no es para mostrar luego los resultados sino que es eminentemente personal y busca evidenciarte ante ti mismo que lo que dices ser si no va acompañado de eventos contundentes que hablen por ti solo queda en palabrería.

Pero de igual forma esto no termina ahí pues lo importante es que de la reflexión venga la acción y que señales que hechos quisieras escribir en tu futuro para que fueran ellos los que hablaran de lo que tú dices ser.

La cuestión aquí radica vivir con congruencia y entender que lo que uno piensa y siente no es visto por lo demás, solo lo que uno hace, en este sentido vive tu vida de tal forma que para convencer, en vez de discutir, solo tengas que mostrar lo que has hecho.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/weF6hyszWEk

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Sueña. No mucho para que no pierdas tu tiempo, ni tan poco que olvides para que estás realmente aquí

Una de las máximas de la motivación, el liderazgo y el emprendedurismo es precisamente el impelerte a soñar, pero el soñar tiene un límite y ese límite es cuando la acción debe tener lugar para hacer lo que has soñado realidad.

Sin duda alguna que el soñar (y no en su acepción onírica sino en la de idear nuevas situaciones existenciales) es necesario para establecer nuevas formas de ser y hacer y conseguir cambios en nuestra vida. Ese soñar es precisamente el que nos permite vislumbrar nuevas formas de ser, hacer y tener que nos cambian, nos fortalecen, nos definen.

Visto de esta forma, el soñar refleja lo mejor de nosotros, no solo en lo que somos sino más en lo que podemos ser. Uno sueña cuando siente que merece aspirar a algo mejor. Un mejor trabajo, una mejor relación, una mejor vida. El soñar es la respuesta que resume ese “sí se puede” cuando viendo al horizonte de nuestra vida podemos percibir nuevos y mejores estados de desarrollo.

Ese soñar, que implica las metas y objetivos que establezcamos, requiere de la misma forma de la acción para llevar esos sueños a una realidad concreta. Esto lo comento por que seguro estoy que todos conocemos (e incluso todos alguna vez hemos caído en esto) a personas que tiene muchos sueños pero pocas acciones.

El soñar nos dice el qué, incluso tal vez el cómo, pero son las acciones que irán haciendo realidad esa cómo y por ende y como resultado de ello ese qué. Tanto uno como otro son necesarios para poder tener una vida completa y plena pues

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uno, el soñar, nos habla de lo que podemos ser, mientras que el hacer nos lleva ahí.

En el otro extremo está la gente que se autodefine como realista y que, según sus propias palabras, no “pierde el tiempo soñando” sino que se la pasa haciendo. El problema aquí es que ante esa necesaria reflexión personal que no se da llegará el punto donde ese hacer ya no sea nuestro sino de los demás o forzado por las situaciones y condiciones ajenas a nosotros.

Cuando uno hace, logra; pero cuando uno sueña, vuela. El vuelo nos dice a dónde, el lograr nos lleva ahí. No se trata de pasarnos toda la vida soñando, eso sería de igual forma desperdiciarla, pero tampoco se trata de hacer por hacer sin ningún significado trascendental en lo que nosotros mismos somos.

Si sueñas es señal de que estás llamado a mejores formas de ser, hacer y tener. Una vez soñado lo que debes hacer es levantarte y poner manos a la obra, así que no lo olvides: Sueña. No mucho para que no pierdas tu tiempo, ni tan poco que olvides para que estás realmente aquí

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/FOWmi62j_ZY

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Cuando pienses detenerte toma en cuenta que ni el tiempo, ni la vida, ni las oportunidades lo hacen

Todos tenemos sueños, metas y objetivos que lograr en la vida, algunos son de corto alcance, casi casi de logro inmediato, pero otros implican mucho tiempo, mucho esfuerzo, en ambos casos, pero más con lo segundo, la forma en que veamos detener o no nuestro andar puede ser el factor que haga la diferencia.

Suponte que inicias un viaje, un recorrido. Quieres llegar a una ciudad, a una playa, a un bosque. El viaje te llevará muchos días, tal vez incluso semanas. Vas caminando pero comienza a ser de noche y encuentras una posada donde pasar la noche. Al día siguiente te levantas y sigues tu viaje. Todo bien hasta aquí, pero ¿te imaginas si al levantarte tu destino estuviera a más distancia que cuando te acostaste a descansar?

Tal vez la situación anterior te parezca absurda y lo es pues en la vida real no pasa eso que hemos comentado, bueno, casi no pasa pues hay una situación en la que sí sucede: cuando detienes tu andar hacia tus metas.

A diferencia del desplazamiento físico es decir como en el ejemplo inicial donde vas de un punto a otro, cuando detienes tu andar hacia tus metas, sueños y objetivos éstos se siguen moviendo por lo que la distancia que te separa de ellos puede acrecentarse. Te pongo un ejemplo muy claro de ello y luego volvemos sobre esta idea.

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Imagínate, como tal vez ya te pasó, que estás aprendiendo algún idioma. Llevas meses y meses practicándolo. Tal vez incluso te inscribiste en algún curso y vas viendo avance en el dominio del idioma. Pero ¿qué pasaría si de repente, por lo que quieras, dejas de estudiarlo y pasan años y años sin que vuelvas a tocarlo?, ¿verdad que no solo no llegas al dominio que esperabas sino que incluso tal vez comiencen a olvidársete algunas cosas que ya habías logrado? Ese ejemplo es muy claro y funciona en diferentes niveles. Incluso en el de los sueños, metas y objetivos.

Los sueños, metas y objetivos, sobre todo los de largo alcance, los estratégicos, aquellos que tienen incidencia en tu proyecto de vida, tienen un sinfín de variables que requieren ser atendidas, en algunos casos dominadas, para ayudarte a conseguir lo que te has propuesto.

La mayoría de estas variables tienen, por decirlo en cierta forma, vida propia, es decir, no dependen enteramente de ti sino que se ven afectadas por otras personas, lugares, eventos, circunstancias y demás. Por lo que esas variables se mueven constantemente y sólo es tu acción (curiosamente la única variable que sí depende de ti) la que impide se alejen demasiado de tu persona y la que te va moviendo en pos de ellas.

Pero cuando tú te detienes esas variables no lo hacen. Ellas siguen siendo influenciadas por los factores que mencionamos con lo que se siguen moviendo desplazándose fuera de tu alcance e imprimiendo mayor distancia en ti y las metas, sueños y objetivos que te has fijado.

En ocasiones uno cree que bien puede dejar un momento de luchar por lo que quiere ya que en cualquier momento puede reiniciar la lucha, ese pensamiento puede ser decisivo para alcanzar lo que quieres o no, así que cuando pienses detenerte toma en cuenta que ni el tiempo, ni la vida, ni las oportunidades lo hacen. 84


Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/Q4cEM7wCgHM

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Todo sueño nace con dos caminos por enfrente: "si se puede" y "no se puede": Tú decides cuál recorrer

Todos tenemos sueños, metas y objetivos. Desde el momento mismo que los concebimos o que vienen a nuestra existencia, en ese mismo momento, se nos confiere la capacidad de hacerlos o no realidad teniendo únicamente el requisito de que así lo queramos.

Siempre hemos oído de sueños, metas u objetivos que por X, Y o Z no lograron concretarse. Tal vez tú mismo alguna vez te encontraste en una situación así. El problema no es si los sueños, metas y objetivos pueden o no lograrse sino la forma en que vas en pos de ellos.

Cualquier cosa que intentemos en la vida tiene factores que no dependen de nosotros, esos factores pueden ser de tal alcance que prácticamente den al traste con todos nuestros intentos por lograr lo que queremos. El argumento principal de lo que te comparto no estriba en enfocarnos en eso que no podemos controlar sino en lo que sí: tu actitud.

Ir en pos de metas, sueños y objetivos es como tomar un camino para ir de un lugar a otro. Nada nos garantiza que llegaremos. Alguna vicisitud, accidente o demás puede dar al traste con esto. Pero si te fijas uno no se concentra en eso si no que cuando quiere llegar a una parte hace maletas y se pone en marcha. A eso me refiero. La actitud para lograr algo es muy distinta de la certeza de lograrlo, pero la primera sí la podemos controlar mientras que la segunda no.

¿A qué viene este comentario? Pues a un aspecto tan sencillo como el salir con una actitud derrotista o triunfadora en pos de lo que uno quiere. Si no dime, 86


¿cuántas veces hemos oído –o a lo mejor te ha pasado- que alguien se queja de las metas, sueños y objetivos a tal grado de darse casi casi por vencido antes de iniciar siquiera a luchar por ellas?

Aunque pareciera algo absurdo hay gente que en efecto, antes de luchar comienza a ver, evaluar, analizar, sopesar y decidirse por todos los inconvenientes, riesgos y demás que pueden darse cuando se va en pos de algo y simplemente desiste de iniciar la pelea, y si no desiste sale a luchar con una actitud más que de derrota.

Lo que uno debe tener en mente cuando sale en pos de algo es precisamente ese algo que desea uno lograr, las demás cosas que pudieran estar en el camino puede uno considerarlas, después de todo tampoco se trata de lanzarse así nomás por que sí sin reflexión previa, durante e incluso posterior, pero lo que sí no hacer del camino (pruebas, caídas, luchas) el motivo de nuestras decisiones ya que no es él sino la meta, el destino, lo que nos está moviendo a caminar.

El que logremos o no los sueños, metas y objetivos que nos fijemos, es verdad, puede depender de muchos factores que no está en nuestro poder controlar, pero eso es una cosa y otra muy distinta la actitud de logro y conquista que podamos mostrar en su búsqueda, después de todo todo sueño nace con dos caminos por enfrente: "si se puede" y "no se puede": tú decides cuál recorrer.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/AePaCgfa3VE

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Es natural frustrarse a veces, lo que no es natural es creer que pateando el camino se avanzará en él

Todos tenemos momentos buenos y momentos malos, respecto de estos últimos hay que tener muy en claro que los mismos pasarán pero que lo que hagamos en esos malos momentos puede quedarse durante mucho tiempo con nosotros.

¿Cuántas veces te has caído en la vida?, ¿cuántas veces has cometido un error?, ¿cuántas veces te has recriminado por haber cometido una equivocación? Es natural, muy natural de hecho, el que nos sintamos incómodos ante algo que hayamos hecho mal o que nos haya salido mal en la vida, ese sentimiento tiene su lado positivo y su lado negativo.

Su lado positivo es que ese sentimiento de inconformidad, de molestia, de desasosiego, te habla de una forma muy clara de que no estás llamado para la mediocridad sino para la excelencia y que cualquier cosa que consigas menos que eso no te dará la satisfacción completa y total que esperas. Este sentimiento bien puede usarse para aprender de la experiencia, para retomar el camino con un mejor andar, y para lograr más y mejores cosas en tu vida.

En cuanto al lado negativo, este sentimiento puede conducirte al derrotismo, a la frustración, al pesimismo generando en ti sentimientos que para nada ayuden en tu andar sino que al contrario, cual si fueran piedras pesadas que cayeran sobre tus hombros impriman en ti una carga que dificulte sino es que detenga de plano tu caminar en la vida en pos de lo que deseas. 88


Ahora bien, como comenté al principio, ese sinsabor de un mal paso en la vida es algo que naturalmente trae en nosotros sensaciones de insatisfacción. De igual forma y aunque es natural uno debe ser capaz de reconocer, aprender y superar esa sensación. Míralo de esta forma: es como cuando tienes hambre. El hambre es unas sensación natural pero ¿qué es lo que haces? ¿Te quejas, te enojas, te frustras por sentir hambre o más bien te pones en pie, vas a la cocina y te preparas algo de comer?

Ante las caídas que experimentes, las derrotas momentáneas, los tropezones de la vida lo mejor que uno puede hacer es reconocer las causas externas e internas que hicieron pasáramos por esa situación, una vez reconocidas esas causas aprender de ellas en el sentido de qué es lo que uno puede hacer para modificar, cambiar e incluso usar para nuestro proyecto de vida, y una vez aprendido eso la última etapa será la de superar, no en un sentido de olvidar o de que por arte de magia ya no nos afecte lo acontecido sino en un sentido donde reconocemos qué nos pasó, aprendemos de ello y con ello siendo más sabios, más inteligentes, vamos en pos de más y mejores cosas en nuestra vida incluyendo un mejor yo.

Cuando uno enfrenta una adversidad, una caída, vamos: un tropezón en la vida, hay que darnos la oportunidad, si: de sentirnos mal, pero no de arremeter contra el mundo, después de todo es natural frustrarse a veces, lo que no es natural es creer que pateando el camino se avanzará en él

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/LT182NKDPJI

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El primer aplauso cuando consigues una meta debe ser tuyo, interno, callado, todos los demás serán eco de este

Sin duda alguna que a todos nos gusta el reconocimiento que de los demás podamos obtener, como seres sociales que somos deseamos sentirnos parte de un grupo y que ese grupo nos valore. Esta tendencia natural de nosotros, sin embargo, no debe llegar al extremo de que ese sea el fin de nuestras acciones, sino más bien que el avance en el camino de la excelencia personal con la satisfacción que esto trae sea lo primero siendo el reconocimiento social algo que venga como consecuencia de.

Todos tenemos metas, sueños y objetivos en la vida. Seguro estoy que si te pregunto cinco cosas que quieras lograr en los próximos meses serás capaz de indicármelas sin mayor problema. De igual forma si esas cinco cosas se refieren a lo que quisieras lograr en la vida también podrías indicármelo.

Esto nos habla de que en nuestras vidas, en mayor o menor grado, tenemos claridad en cuanto a lo que queremos lograr. Una mejor casa, un mejor trabajo, una mejor familia, y un sinfín de etcéteras son los que pueden ser añadidos a esta lista, pero así como conocemos el qué ¿podemos decir que conocemos el por qué y el para qué?

Si de una de tus metas, sueños u objetivos que tienes, sólo de una, se te pidiera que dijeras el por qué y el para qué de ello, ¿serías capaz de hacerlo? ¿Qué tal si en este momento lo intentas?

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No sé cuál pudiera ser el resultado del ejercicio anterior pero siguiendo con la línea del tema que estamos comentando puedo tratar de atraer tu atención al hecho de que si en esos argumentos está en mayor medida el que los demás vean, aplaudan, valoren o reconozcan, entonces estás en un camino muy peligroso.

¿Qué si por qué peligroso? Primero porque los demás (ese término tan general: los demás) son tantos y tan variados que difícilmente sería posible darle gusto a todos con lo que tus esfuerzos por lograr su reconocimiento pueden no fructificar como lo deseas, segundo porque incluso aunque lograras el reconocimiento de los demás (de nuevo ese término: los demás) eso no garantiza para nada que tú en lo personal estuvieras internamente satisfecho, y tercero que el hecho de buscar el reconocimiento de los demás (otra vez: los demás) hace que entonces sean ellos los que están dictando tu vida, no tú.

Ahora bien, ¿cuál es la otra opción? Pues aquella donde tú vives tu propia vida y dejas que los demás vivan la suya. En ese vivir tu propia vida te estableces metas, sueños y objetivos de ti, por ti y para ti y avanzas en pos de ellos buscando sacar lo mejor de ti e ir caminando hacia la excelencia a la que estás llamado.

Ahora bien, eso de buscar metas, sueños y objetivos de ti, por ti y para ti no le da a eso una connotación eminentemente egoísta pues nuestro andar hacia la excelencia requiere de la tolerancia, el respeto, el servicio y la ayuda los demás, sino que establece un enfoque donde tú te haces dueño de tu propia vida imprimiendo en ellos el carácter de la responsabilidad personal que implica.

El avanzar en pos de nuestros sueños, metas y objetivos debe manejarse desde la perspectiva del logro personal, de la satisfacción de uno, de la mejora continua de lo que somos y de la conquista diaria de lo que estamos llamados a ser, es así como el primer aplauso cuando consigues una meta debe ser tuyo, interno, callado, todos los demás serán eco de este. 91


Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/_GjrBJzdpj0

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Una vela para dar luz necesita de encenderse; tú, tan solo creer en ti

Cuando hablamos de motivación, liderazgo y emprendedurismo hay que saber y entender que no necesaria y forzosamente siempre estaremos o viviremos en un ambiente y con una actitud de positivismo y, como se dice, buena vibra, habrá momentos oscuros, momentos que servirán de pretexto para mostrar tu luz interior y alumbrar tu camino y el de los demás.

En las conferencias y talleres de motivación, liderazgo y emprendedurismo que doy siempre me gusta de una u otra forma tocar una realidad que es más que verdadera: el hecho de que por más motivación, liderazgo y emprendedurismo que manejes, eso no detendrá que en tu vida vengan malos momentos.

Sin duda alguna a uno no le gusta pasar por esos días en que parece que el mundo se nos viene encima, pero si lo piensas de otra forma, son días en los cuales la oscuridad reinante nos permite encender la luz que traemos dentro.

Imagínate que día tras día tomarás clases de canto pero nunca pudieras en algún evento demostrar lo que has aprendido, o que aprendieras un nuevo idioma y jamás de los jamases pudieras entablar una comunicación con alguien nativo del idioma que aprendiste, o que…, bueno, pudiéramos poner muchos ejemplos, pero ¿te imaginas saber hacer algo… y nunca practicarlo?

Algo así pasa con el emprendedurismo, la motivación y el liderazgo, si te fijas bien esos temas y por ende su aplicación, como que están más bien hechos para usarlos cuando tienes todo en contra más que cuando tienes todos a favor. Si no dime, ¿qué necesidad hay de estar motivado cuándo todo te va de maravilla?, ¿o 93


de qué sirve el emprededurismo cuando las cosas en tu vida simplemente se van dando y dando excelentemente bien?, ¿o para qué estaría el liderazgo cuando solito vas avanzando delante de los demás?

Si la piensas de esta forma podrás darte cuenta de que la motivación, el liderazgo y el emprendedurismo son herramientas muy prácticas y aplicables que tienen su máxima expresión precisamente cuando se les necesita, que es curiosamente cuando las cosas van mal, cuando lo propuesto no está saliendo como lo esperábamos, cuando estamos experimentando dificultades y adversidades.

Te comento esto porque me he encontrado gente que cuando las cosas van mal tiran por la borda lo que han aprendido del emprendedurismo, la motivación y el liderazgo pensando que por experimentar esos sentimientos y pensamientos adversos ante las dificultades que tienen enfrente no están hechos para ello, cuando es todo lo contrario.

La motivación, el liderazgo y el emprendedurismo son como esos ejemplos de aprender a cantar o idiomas que se mencionaron, o cualquier otro ejemplo de aprender a hacer algo, que te lleva a tener los conocimientos, las habilidades, las actitudes y valores que te permitan sortear las dificultades que enfrentes y si no puedes vencerlas por lo menos aprender de ellas.

Como puedes darte cuenta, pensar de esta forma te permitirá en esos momentos oscuros de tu vida sacar la luz que tienes dentro e iluminar tu camino y ¿por qué no?, también iluminar el de los demás, después de todo una vela para dar luz necesita de encenderse; tú, tan solo creer en ti.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/qQB9G17OsEI

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La adversidad tiene objetivo, recuerda que se requiere obscuridad para apreciar el brillo de las estrellas

A nadie le gustan los malos ratos, los malos momentos que la vida pueda traer consigo, pero en muchas ocasiones, una vez que esas malas experiencias se han ido podemos darnos cuenta de que en algo han servido para nuestro crecimiento como personas.

Un breve ejercicio que aplico en mis conferencias y talleres sobre liderazgo, emprendedurismo y motivación: piensa en una mala experiencia que la vida te haya traído. Trata de recordarla tal cual como fue en su momento así como las sensaciones y pensamientos que esa experiencia generó en su momento en tu persona. Por último, y aquí viene la parte interesante, aunque te cueste trabajo aceptarlo o reconocerlo encuentra por lo menos una cosa positiva que dicha experiencia también haya traído a tu vida.

En el ejercicio menciono eso de que identifiques algo bueno que esa mala experiencia te haya traído aunque eso te cueste trabajo, sea por aceptarlo o por reconocerlo, ya que en mi experiencia de buenas a primera uno no está dispuesto a aceptar o reconocer que una mala experiencia trajo algo bueno a nuestra vida. En lo personal en ocasiones he tenido que repetir el ejercicio hasta que los participantes bajen la guardia y son capaces de, siendo objetivos, reconocer algo bueno que esa experiencia haya traído a sus vidas.

Por ejemplo casi siempre aparece como algo positivo que la mala vivencia dejó en la vida de cada quien la cuestión de la experiencia. Por más mala que ésta haya sido bien puede quien la experimentó señalar de que ya no le volverá a pasar 95


algo semejante por qué ha aprendido la lección. Aunque esto a veces se diga con un dejo de amargura en muchas ocasiones es verdad ya que esa experiencia algo nos hizo aprender que nos hará enfrentar mejor la vida.

Otra respuesta muy frecuente también es la cuestión de la fortaleza, es decir, que tal o cual mal experiencia hizo que tal o cual persona se fortaleciera a grados que nunca hubiera imaginado de no haber sido por eso que paso. Claro que esto es difícil reconocer pues generalmente las experiencias negativas traen malestar, incluso dolor, pero es precisamente eso lo que hace que reaccionemos fortaleciéndonos para enfrentarlas.

Una última respuesta referida a esto es la generación de carácter, es decir, que a pesar de las adversidades que uno estuviere experimentando es capaz de hacer lo correcto aunque eso acarree problemas.

Tengo que aclarar esto porque lo más probable es que en el ejercicio inicial no respondieras con algo positivo que la mala experiencia que pensaste haya traído a tu vida, pero una vez que te he ejemplificado estas respuestas ¿realmente no hay nada bueno que esa mala experiencia haya traído a tu vida? Te pido lo vuelvas a intentar de una forma objetiva, seria, fría.

Por experiencia puedo decirte que hasta ahorita no me he encontrado una mala experiencia que no haya traído algo bueno a la vida de la persona que lo experimentó, pero –y aquí viene la paradoja- se requería de esa mala experiencia para que eso bueno llegara a la vida de la persona, de ahí el título de este artículo.

Las caídas, problemas y dificultades siempre estarán en nuestra vida, pero si somos capaces incluso de ellos podemos aprender, fortaleceremos y desarrollar carácter, después de todo la adversidad tiene objetivo, recuerda que se requiere obscuridad para apreciar el brillo de las estrellas.

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Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/VvWzx_oF-xo

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Una grieta en el camino: el necio cae en ella, el listo le saca la vuelta, pero el trascendente la tapa para los demás

La vida está llena de problemas, dificultades y caídas, esto es un hecho y no está a discusión, pero lo que sí podemos discutir es si enfrentamos esto como víctimas, exitosos o trascedentes.

¿Recuerdas la última vez que enfrentarse en tu vida alguna situación difícil, un problema o un reto en verdad considerable? ¿Cuál fue la manera en la que lo abordaste? Te pregunto esto porque en esta ocasión quisiera reflexionáramos sobre las tres maneras en que uno puede enfrentar las adversidades que en la vida se encuentre: como víctimas, exitosos o trascedentes.

La primera opción, como víctimas, se refiere cuando uno, a pesar de las advertencias y señales, tropieza cayendo ante los problemas y adversidades. En esta situación, repito: de víctima, uno le echa la culpa a todos los demás, es decir, todos los demás son responsables de nuestra situación.

Una actitud así es más que inmadura pues si bien es cierto que los demás pueden influir en nuestras decisiones la responsabilidad de las mismas, al menos la responsabilidad última, será siempre de nosotros. Comenzar a pensar así nos hará conscientes de nuestro andar y por ende más juiciosos.

La segunda opción, como exitosos, es cuando logramos ver los problemas y adversidades y, adelantándonos a ellos, no tropezar ni caer sino lograr superarlos. Esta situación, que yo creo todos desearíamos, nos hace sentir satisfechos con nuestro actuar pues no solo no caímos ante los eventos negativos que experimentábamos sino que salimos avante.

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Esta actitud implica mucha capacidad de análisis, de síntesis, de razonamiento, de conciencia, pues, entre otras cosas, requiere el poder experimentar en cabeza ajena para aprender de las experiencias de los demás para no incurrir en sus mismos errores sino detectarlos, enfrentarlos y superarlos.

Pero hay una tercera opción, la trascendente, que es aquella superior a la anterior ya que no solo implica que somos capaces de salir avante ante las adversidades que enfrentamos sino que, en un sentido de solidaridad con los demás, somos capaces de compartir con ellos algo de nuestra vida para ayudarlos en la construcción de sus propios proyectos.

Respecto de esta última opción hay que aclarar que no se trata de, como se dice, “hacerle la tarea a los demás”, cada quien como dijimos es responsable de su propio andar, pero lo que sí podemos compartir con ellos son las lecciones, las enseñanza, las riquezas que nuestro andar ha traído a nuestra vida para que ellos, en el libre ejercicio de su razón y voluntad, decidan qué hacer con eso.

En nuestro andar por la vida, si uno no aprende, cae; si uno aprende no cae; pero si uno se solidariza trasciende. Es como caminando encontrarse con una grieta en el camino: el necio cae en ella, el listo le saca la vuelta, pero el trascendente la tapa para los demás

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/G-xkUl_g9HI

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Tú no sostendrías en la mano un carbón ardiendo, entonces ¿por qué guardar en tu alma sentimientos que te dañan?

La forma en que uno aborda la cuestión del liderazgo, el emprendedurismo y la motivación, necesaria y forzosamente pasan por la manera en que uno es capaz de administrar los tropiezos, caídas y frustraciones que tarde que temprano experimentaremos en nuestra vida.

Una de las características básicas del ser humano, independientemente de su género, nacionalidad, historia, cultura o creencias es que siempre se encuentra éste en un permanente estado de insatisfacción. Este estado de insatisfacción no quiere decir que no esté disfrutando de la vida o que siempre esté amargado sino que de una u otra forma en su mente y en su corazón siempre está viendo que más puede ser, hacer o tener.

Esta inconformidad es parte inherente de nuestra naturaleza y a mí, en lo personal, me dice mucho sobre el increíble potencial humano que todos tenemos. Déjame te lo explico. El que uno desee siempre ser, hacer o tener más es una muestra tangible de que estamos llamados para niveles de excelencia, perfección y totalidad que difícilmente podemos alcanzar como humanos, y mira que digo difícilmente aunque creo que la palabra correcta más bien sería imposiblemente.

Si bien este logro de la excelencia, perfección y totalidad, al menos en su grado completo, nos es imposible por nuestra propia naturaleza inferior, imperfecta e incompleta, esto no impide que en nuestra mente y en nuestro corazón esté el deseo, deseo perennemente insatisfecho, de alcanzar aquello. 100


Este deseo nos lleva a ser, hacer y tener cada vez más o por lo menos a intentarlo; y es en este intento donde debemos saber, entender, comprender y aceptar que en ocasiones lograremos lo que nos propongamos pero en otras ocasiones no.

Son esas ocasiones en las que no logramos lo que nos proponemos, lo que llamo tropiezos, caídas y frustraciones las que, dado necesaria y forzosamente experimentaremos, debemos desarrollar alguna forma de administrar para que no malogren el resto de nuestro andar por la vida. Y mira que uso intencionalmente el término de “administrar” pues cual si fuera un proyecto, los tropiezos, caídas y frustraciones también deben hacernos establecer una estrategia para pasar del punto A (el tropiezo, las caídas o la frustración) al punto B de continuar avanzando en nuestra vida.

En la actualidad, a través de la increíble cantidad de información a la que todos tenemos alcance, podemos encontrar un sinfín de sugerencias, tácticas y estrategias que nos permitan de una manera práctica enfrentar el fracaso, entendiendo por fracaso, fracaso temporal, esos tropiezos, caídas y frustraciones.

Lo que en esta ocasión quiero proponerte es reflexionar sobre la actitud ante el mismo, más que las sugerencias, tácticas y estrategias que encontrarás para enfrentar ese fracaso temporal.

¿A qué me refiero con actitud? A esos sentimientos, a esos pensamientos, que bien pueden embargarnos cuando experimentamos esos tropiezos, caídas y frustraciones. Mira que en esto hay una trampa: nuestra insatisfacción surge del deseo permanente de cada vez más y mejores niveles de excelencia, perfección y totalidad, pero como esto último es imposible lograrlo en grado total esa insatisfacción permanece generando en nosotros sentimientos y pensamientos 101


que para nada nos sirven en nuestro andar. Es así como esa insatisfacción que bien puede ser usada para avanzar en nuestra vida hacia más y mejores estados de desarrollo puede también volverse en nuestra contra para intentar (y lograr si se lo permitimos) sabotear nuestro proyecto de vida.

Visto de esta forma, ¿cuál es la aportación de este artículo? Simplemente el que te des cuenta de lo anterior. Así como que quien vela dificulta que un ladrón se meta a su casa, de igual forma el que tú te des cuenta de que esos sentimientos y pensamientos negativos que experimentamos ante los tropiezos, caídas y frustraciones si permitimos nos controlen y nos definan terminarán deteniéndonos en nuestro andar y socavando la posibilidad de avanzar en nuestro proyecto de vida.

Los tropiezos, caídas y frustraciones son algo que tarde que temprano todos experimentaremos varias veces en nuestra vida, pero los mismos, curiosamente, nos servirán para desarrollar carácter, entereza y capacidad para avanzar con mayor decisión en nuestro proyecto de vida, claro siempre y cuando no cedamos el control de nuestra vida a los sentimientos negativos que surgen cuando enfrentamos las adversidades, después de todo tú no sostendrías en la mano un carbón ardiendo, entonces ¿por qué guardar en tu alma sentimientos que te dañan?

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/FiZWINp7DvU

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No puedes cambiar lo que eres, pero de todo lo que eres cada día puedes optar por lo mejor de ti

No creo que exista una persona que esté conforme al 100% con lo que es, tal vez quisiera poder cambiar algo de su físico, de su personalidad, de sus sentimientos, de la manera en que reacciona ante ciertas circunstancias o de lo que hace o puede hacer, independientemente de lo que no nos guste de nosotros tenemos mucho bueno, mejor o excelente que diariamente podemos elegir para nuestro pensar, sentir y actuar. Antes que nada quiero aclarar eso de que “no puedes cambiar lo que eres”. Con esta frase no me estoy refiriendo a aquellas áreas de mejora que sí puedes trabajar en ti. Es más que obvio y evidente que tenemos un increíble potencial de cambio y adaptación, de que podemos dejar viejos y dañinos hábitos y costumbres por otras mejores, de que podemos siempre avanzar con un ánimo de ser cada vez mejores.

A lo que me refiero es a eso que te define como lo que eres, a eso que te hace diferente, a esas cualidades que puedes explotar y a esos defectos que estás llamado a disminuir. Aquello puedes y debes trabajarlo todos los días pues el más importante proyecto que tienes eres tú mismo, pero esto es lo que te da las características de tu personalidad y que difícilmente eliminarás de tu persona.

Pero el meollo del asunto no es discutir que eres o que no eres, o si puedes cambiar tal o cual cosa de ti o no, lo realmente importante del día a día que independientemente de lo que seas, de lo que tengas, todos los días puedes elegir lo mejor de ti para usarlo en tu proyecto de vida. 103


Imagínate que vas a hacer una comida. Para realizar la receta puedes escoger los mejores o los peores ingredientes. Ingredientes de primera, de calidad, frescos, sanos, o bien ingredientes de segunda o tercera, de nula calidad, llenos de químicos y procesados. La decisión será tuya así como las consecuencias de lo que comas.

Pues bien igual en tu proyecto de vida, cual si fuera una receta puedes usar los mejores ingredientes que tengas. ¿Eres desesperado, tienes mal humor o no tienes paciencia? Obvio no elijas esos ingredientes para tu receta. ¿Por qué no mejor elijes la confianza, la esperanza, el buen humor?, ¿no los tienes?, bueno pues igual que en la alacena de tu cocina busca en la alacena de tu vida otros ingredientes que sí tengas y que sí puedas elegir para tu receta.

¿Qué a veces no puedes elegir? Mira, pensar así de inicio establece un fatalismo en nuestra vida donde prácticamente decidimos que no podemos decidir. Yo quiero pensar que sí, incluso cuando en ocasiones es eso casi imposible (como por ejemplo en cuestiones de carácter), ¿por qué? por qué el simple hecho de pensar que la decisión final está en mí me permite estar en plenitud de mis capacidades, de mis habilidades, para enfrentar mi proyecto de vida.

Por ejemplo, alguien te fastidió, ni modo, a veces así pasa, eso no lo puedes controlar, pero lo que si puedes controlar es el ingrediente con que sazonaras tu receta de vida. En este caso tienes la opción de enojarte (o de continuar enojado) o bien de dejar pasar ese mal estado de ánimo no aferrándote a él con ideas justificatorias que hacen permanezca ese mal estado de ánimo. La decisión es tuya.

¿Qué a veces lo anterior es difícil? No digo que no lo sea. Igual una buena receta de cocina, una receta elaborada, es difícil y requiere de tiempo y esfuerzo, pero te pregunto ¿qué será más difícil?, o mejor aún ¿qué hará más fácil o más difícil tu 104


vida: seguir molesto, enojado o enfadado o tratar (a veces tratar es el primer paso para lograr) que se te pase el enfado? Finalmente la decisión es tuya.

Todos los días tendrás muchas experiencias que te permitirán decidir qué parte de ti deseas trabajar para tu proyecto de vida, así que no lo olvides: No puedes cambiar lo que eres, pero de todo lo que eres cada día puedes optar por lo mejor de ti.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/t0u5ff_C9A0

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Conquistar un sueño es comenzar a soñar uno nuevo

La vida está hecha de sueños, metas y objetivos que nos planteamos y que en muchas ocasiones le dan sentido a lo que hacemos y a lo que somos, pero el hecho de conquistar una meta, sueño u objetivo no implica que nuestro andar se detiene sino que nos habilita para ir a buscar más.

Todos los días nos levantamos para algo, ese algo puede ser tedioso, frustrante, pesado, o bien puede ser retador, excitante, satisfactorio, la diferencia residirá en el grado en que lo que se busca refleja el desarrollo del potencial que tenemos para transformarnos en el ser de excelencia que estamos llamados a ser.

Tal vez hayas escuchado alguna vez a alguien referirse a lo que hiciera si lograra sus más preciados sueños. Generalmente la expresión es de casi casi entrar en un estado de satisfacción tal que no se buscaría nada más, pero la realidad no es así. El ser humano es un proyecto constantemente incompleto que siempre busca ser, tener o hacer más y mejor, en ese sentido prácticamente no hay, por así decirlo, un sitio de descanso donde ya no queramos caminar más en esta vida.

La ventaja de cada sueño, meta u objetivo que conquistamos es que ese mismo hecho nos habilita a ir en pos de otros sueños, metas y objetivos, y esto precisamente porque la lucha emprendida para alcanzar el éxito en lo propuesto generalmente habilita en nosotros mayores capacidades para ir en pos de nuevos retos.

Ahora bien, también es cierto que después de una férrea batalla por alcanzar algo lo que uno puede desear es descansar un poco, y eso está bien, siempre que no 106


se considere ese descanso como permanente ya que la vida no se detiene y nuestro tiempo en ella es limitado.

Ese descansar después de una batalla nos sirve para renovarnos física, mental, emocional e incluso espiritualmente hablando. Nos permite ver las cosas en perspectiva, valorar lo que hemos logrado e incluso disfrutar de ello. Pero después, y eso te va a pasar, llegará esa inquietud interna por ir en pos de nuevos sueños, metas u objetivos.

Ese cúmulo de sueños, metas y objetivos que vayamos logrando tendrán el principal mérito de mostrar lo que somos, de lo que estamos hechos, lo que podemos lograr y la manera en que nuestra lucha nos conduce cada vez a más y mejores estados de desarrollo, superación y excelencia.

Cada vez que logramos algo es como llegar a la cima de una montaña lo cual nos habilita para ver otras cimas que nos están esperando es así como conquistar un sueño es comenzar a soñar uno nuevo

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/RAjsgiF0iB4

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Las metas son nobles si te mejoran, pero son trascendentes sin mejoran el mundo

Todos queremos hacer más, tener más o ser más en esta vida, y eso está bien, forma parte del proyecto inacabado que como seres humanos cada uno de nosotros somos, pero en ese hacer, tener y ser no hay que olvidar que existe también el trascender.

Hacer, tener y ser forman las tres facetas que necesaria y forzosamente tienen que ver con el ser humano. Esas tres facetas pueden ser o bien viles o bien nobles. Serán viles cuando te lleven por caminos y hacia resultados que te dañen, te denigren, te hagan terminar peor que como comenzaste; serán nobles si por el contario te benefician, te mejoran, hacen que al final el resultado en ti sea mejor que como comenzaste.

Ese hacer, tener y ser prácticamente no podemos eludirlo mientras estemos vivos, es parte de nuestra propia naturaleza y de lo que somos. O dime, ¿conoces a alguien que no haga, que no tenga o que no sea nada? Hacer, tener y ser son prismas que reflejan nuestra esencia, pero con todo y todo esas no son las únicas facetas que podemos tener en nuestra vida sino que existe una cuarta: el trascender.

A diferencia del hacer, tener y ser que son ineludibles en nuestra vida mientras estemos vivos, el trascender es opcional, es algo que podemos llegar a conformar como parte de nuestra vida pero que requiere de constancia, disciplina, esfuerzo y pasión y una visión que exceda lo que hacemos, lo que tenemos y lo que somos.

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De lo anterior lo más importante es lo último, es decir, de esa visión que exceda lo que hacemos, lo que tenemos y lo que somos ya que de manera natural nuestra vista está fija de una manera egoísta en nosotros mismos, pero si nos damos cuenta (es decir, si ampliamos nuestro rango de conciencia), formamos parte de una sociedad, si a esa sociedad la va bien a nosotros también nos va bien, si a esa sociedad le va mal a nosotros también nos va mal. Vivimos relacionándonos con otros seres humanos y como parte sistémica de ese conglomerado la manera en que los ayudemos repercute indirectamente en la forma en que nosotros mismos trabajamos en nuestro proyecto de vida.

Pero si te fijas lo anterior requiere un grado de conciencia que exceda al simple “yo” para incluir el “nosotros”. Y en ese “nosotros” no solo entran las personas sino también la naturaleza, el medio ambiente, todo lo que nos rodea. Respecto de esto último date cuenta cómo es que no ha sido sino hasta muy reciente que nos hemos dado cuenta que el daño que hacemos a la naturaleza, el medio ambiente y todo lo que nos rodea termina por devolvérsenos y repercutir en nosotros.

Pero tú no tienes que esperar hasta que los efectos de nuestra desidia egoísta nos afecte, en la medida de las posibilidades de cada quien puede uno contribuir a mejorar este mundo, en cualquiera de sus aspectos. Ahora bien, tal vez veas en esto una tarea titánica sino imposible y tal vez tengas o no tengas razón, eso no lo voy a discutir, lo único que quiero que tengas en mente es que independientemente de que logres algo en el mundo o no, el sólo hecho de intentarlo te cambia, te mejora, te lleva por el camino de la excelencia y te vuelve trascendente.

No estamos aquí solo para pasar por este mundo como algo que vino y se fue y no significó nada sino para trascender haciendo cada vez más, siendo cada vez más y teniendo cada vez más con un sentido trascendental, después de todo las metas son nobles si te mejoran, pero son trascendentes sin mejoran el mundo.

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Este artĂ­culo puede verse en video en https://youtu.be/CAp5n7ZuWm0

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Caerse puede ser consecuencia de muchos factores, levantarse solo de uno: tú

Parafraseando la expresión que dice que si quieres la paz prepárate para la guerra bien podría decirte que si lo que quieres es caminar prepárate para las caídas.

A nadie nos gusta cuando en la vida experimentamos tropiezos, caídas, fracasos, pero una de las dos realidades sobre esto es que en algún momento todo experimentaremos algo así; con todo y todo la otra realidad es que de esto podemos aprender, mejorar y seguir avanzando.

Piensa en las caídas que experimentes en la vida como en aquellas que experimentaste cuando de pequeño comenzaste a caminar, ¿lo recuerdas? Tal vez tengas aún algún recuerdo de esa etapa, incluso algún recuerdo físico de esas caídas. Pero veámoslo de esta forma ¿qué hubiera pasado si, por temor al tropiezo, te hubieras negado a aprender a andar?

La vida es igual. Hay quienes no quieren experimentar ningún tropiezo, caída o fracaso y en su interior no toman las decisiones para poder avanzar en la vida quedándose atrofiados en cuanto a sus posibilidades. Si fuera aún más sincero contigo te diría que no estás propiamente llamado a caminar o correr sino más bien a volar. Obvio que esto es una paráfrasis para indicarte el increíble potencial que tienes, pero de la misma forma para señalarte las inmensas posibilidades que existen de que en algún momento tropieces, caigas, fracases.

Uso esas expresiones para tratar de transmitir una idea no para señalar una realidad por que el fracaso como tal solo existe cuando te das por vencido y dejas

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de luchar. Mientras sigues en la pelea, es decir, que aun cuando tropieces o caigas te levantes y continúes avanzando, podemos decir que no has fracasado.

Y de esto quiero señalarte algo. Las caídas pueden tener muchos factores: físicos, mentales, emocionales, espirituales, internos o externos, pero cuando decides levantarte y seguir en la lucha el único factor que tiene peso en esa decisión es tu decisión.

El levantarte de una caída implica que apliques razón, voluntad, percepción y atención, y el hecho de seguir en la lucha implica que apliques constancia, disciplina, esfuerzo y pasión.

Obvio que cuando se experimenta un tropiezo, una caída, un fracaso, lo menos que uno quiere o puede pensar es en levantarse y seguir luchando. Esto es normal, es natural. Incluso podría decirte que es bueno y saludable tomar un respiro, un descanso, dejar que las aguas tomen de nuevo su curso y entonces levantarse para continuar la batalla de nuestra vida.

Es un hecho que en la vida las caídas que experimentes en tu andar son algo prácticamente ineludible pero esto no es un fatalismo que impida, con valor y con carácter, el levantarte con mayor decisión a cada una de ellas, después de todo caerse puede ser consecuencia de muchos factores, levantarse solo de uno: tú

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/DaAJPXZIOwM

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Caer duele un momento, no levantarse duele toda la vida

En algún momento de nuestra vida todos experimentaremos lo que denominamos caídas, es decir, esos tropiezos que se nos presentan en nuestro caminar hacia nuestras metas, y si bien este hecho será en su momento doloroso peor que ello es el tirar la toalla y quedarse tirado. “¿Ya para qué?, ¿qué caso tiene?, no vale la pena”, ¿cuántas veces has escuchado o incluso tal vez dicho alguna de las frases anteriores ante alguna contrariedad que en tu andar hayas experimentado? Yo creo que a tú, yo y muchos más nos hemos sentido en algún momento de nuestra vida abatidos ante algún tropiezo que hayamos vivido.

Este sentimiento es natural, incluso si me permites la expresión diría que es hasta benéfico pues nos permite desahogar esa contrariedad ante un leve fracaso experimentado, también como nos detenemos un momento en nuestro andar, nos permite descansar y renovar fuerzas. Pero una cosa es caer y por un momento, como se dice coloquialmente “lamernos las heridas” y otra cosa muy distinta de plano dar la batalla por perdida y, también como se dice coloquialmente, “tirar la toalla”. “Pero es que esto, esto y esto otro”, podrás argumentar para tratar de justificar un estado no de desánimo sino más bien de derrotismo, y la verdad no es mi intención entrar en una lucha de razonamientos respecto de si vale o no la pena luchar por algo o más bien darse por vencido.

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En vez de eso quiero proponerte que veas un tropiezo, una caída, con otra perspectiva: ¿cómo te sentirías si, dentro de unos 5, 10 o 20 años, voltearas atrás y vieras que dejaste de luchar?

Es más que evidente que ante una caída experimentada la sensación, como ya comenté, es de desánimo, pero una vez que pasé ese sentimiento, ¿cómo crees que te sentirías si dejaste de luchar?

Mucha gente con el tiempo se recrimina por las decisiones que en su momento tomó respecto de dar todo por perdido y dejarse vencer por las dificultades que en su momento experimentaba. Por el contrario, los que han seguido luchando, incluso aunque no hayan conseguido por lo que luchaban, se sienten en lo personal satisfechos por el simple y sencillo hecho de que pueden decir que al menos de su parte no quedó, que hicieron todo lo que estuvo a su alcance.

Es así como caerte y levantarte, si bien no garantiza logres en automático lo propuesto, sí genera en ti carácter, madurez y determinación, después de todo caer duele un momento, no levantarse duele toda la vida.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/JjDv_I8A_QM

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No existen puertas imposibles de abrir, solo puertas para las que aún no has encontrado la llave

Muchas veces en la vida, tal vez incluso más de las que quisiéramos, nos encontraremos ante situaciones que en algún momento dado consideraremos insalvables, pero una cosa es que en ese momento no podamos superarlas y otra muy distinta que en realidad sean insuperables.

Si hiciéramos un recuento por la historia de la humanidad podríamos encontrar casi casi en cada década de su existencia situaciones que se creían insuperables pero que con el tiempo resultaron no ser así. El que un buque de metal flote en el agua, el que un avión de hierro vuele en el aire, las vacunas, el ir a la luna y un sinfín de eventos que lo único que nos dicen es que nada está dicho ante eventos que se consideran imposibles.

Pues bien. De la misma forma podríamos señalar que la vida de cada uno de nosotros es como una historia de la humanidad en pequeño. Nacemos, crecemos, aprendemos, maduramos. Igual como ha sido la historia de la humanidad. Y de la misma forma que ha sido la historia de la humanidad, en muchas ocasiones nos encontraremos ante situaciones que consideraremos imposibles de superar.

Si vemos la historia de la humanidad y todas esas situaciones imposibles que luego llegaron a ser posibles podremos concluir que no hay que ser tan duros en las conclusiones sobre lo que se puede o no hacer. Es más, basta con que veamos nuestra propia vida, seguro estoy que encontraremos situaciones que, al igual que la historia de la humanidad, consideramos en su momento imposibles de vencer o superar para darnos cuenta después de que no eran así. 115


¿Y a qué viene todo esto? Simplemente para no constreñir, no enclaustrar a nuestra mente en un paradigma que no solo es falso sino que nos hace daño: el paradigma del “no se puede”.

Digo que ese paradigma es falso por los ejemplos que hemos estado mencionando y que nos muestran que ante la vida nunca se está dicha la última palabra. Digo que nos hace daño pues nos pone en una situación de fracaso, de infortunio, de desesperación.

Pero bien, podrás decir, aun así en ocasiones nos enfrentaremos a situaciones o eventos que consideremos insalvables, ¿qué hacer ante eso? Me gustaría decirte más bien lo que no hay que hacer y es pensar que en efecto son insalvables. Más bien vamos pensando cómo es que aún no hemos visto la manera de superarlos, de resolverlos, pero que como situaciones de vida, sean las que sean, no podemos darle ese poder decisivo de imposibles.

Lo mejor que podemos hacer ante los obstáculos, retos y desafíos que encontremos es no darles ese poder de etiquetarlos insuperables, después de todo no existen puertas imposibles de abrir, solo puertas para las que aún no has encontrado la llave.

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/qZxoQOPK4hE

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PALABRAS FINALES

Cuando uno lee u oye acerca de los temas de liderazgo, emprendedurismo o motivación, la actitud que puede devenir en impregnar de dinamismo nuestra vida es aquella en donde uno, como un constructor, va usando las diferentes aproximaciones que sobre esos temas se nos dan, como ladrillos para edificar nuestro proyecto de vida.

Es así que los temas aquí expuestos no son a manera de palabra final sobre los mismos, sino de una exposición que busca ser al mismo tiempo reflexiva que práctica, pero sobre las cuales cada quien debe de tener y adoptar una postura que genere una visión de vida y acciones para avanzar en ella.

La relación entre lo que uno piensa y lo que uno hace, luego entonces, es innegable. Las ideas sobre liderazgo, emprendedurismo o motivación deben ser analizadas y sopesadas para que, quedándose uno con lo mejor de ellas, pueda generarse una visión personalísima de la vida que permita dirigir con certeza las acciones para alcanzar los sueños, metas y objetivos que se planteen.

Pero de la misma forma que en el presente libro se ha reflexionado sobre lo que estos temas significan, compartiendo con el lector lo que pudiera serle de valor, de esa misma forma uno genera una responsabilidad que lo debe llevar, mientras avanza uno en la vida, a compartir con los demás, como se ha hecho en la presente obra, de ideas que permitan desarrollar ese liderazgo, emprendedurismo y motivación sirva en el andar por la vida

Sabiendo que el potencial de grandeza todos los tenemos, es el deseo que éste sea alcanzado plenamente llevando a la persona de excelencia que todos estamos llamados a ser.

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ACERCA DEL AUTOR

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D. 

Doctor en Ciencias (Sc.D.) en el Área de Relaciones Internacionales Transpacíficas por la Universidad de Colima

Consultor de Negocios Certificado por la Norma Conocer

Académico Certificado por la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Contaduría y Administración, A.C. (ANFECA)

Premio Nacional de Contaduría Pública a la investigación obtenido consecutivamente en sus ediciones 2002-2003 y 2004-2005 por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos

Miembro de la Asociación de Profesores de Contaduría y Administración de México, A.C. (APCAM)

Socio Director de Consultoría Independiente (Formación • I & D • Consultoría)

Autor de libros, articulista,

conferenciante y tallerista a nivel nacional e

internacional.

www.rocefi.com.mx

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