Liderazgo Emprendedor 3

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Liderazgo  Emprendedurismo  Motivación


Liderazgo Emprendedor 3

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Liderazgo Emprendedor 3

Todos los derechos reservados por el autor ©2015

Primera edición

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ÍNDICE

¡SALUDOS! ..................................................................................................... …1 1. Recuerda: El esfuerzo es momentáneo, el triunfo es para siempre ... 2 2. Triunfar pero perder la esencia de uno es pagar un precio muy alto por el éxito ...................................................................................................... 5 3. En la vida, correr volteando hacia atrás solo te hará ganar un tropezón.................................................................................................... 8 4. No todo es incierto en la vida: no intentar algo te da 100% de garantía de no lograrlo ........................................................................................... 11 5. Tú decides: O conquistas al mundo o el mundo te conquista a ti ...... 13 6. Si quieres algo encontraras el camino para alcanzarlo y si no lo hay ¡tú mismo lo trazaras! .................................................................................. 15 7. ¿Qué no te gusta el plato que la vida te sirvió? ¡Pues levántate y prepárate otro! ........................................................................................ 18 8. Detener tu andar no mantiene la distancia entre tú y tus sueños sino que la incrementa .................................................................................... 21 9. Un buen líder sabe que el logro de sus metas está en función de que sus seguidores logren las de ellos ........................................................ 24 10. Opiniones sin acciones son solo buenas intenciones ......................... 27 11. Quien critica algo tiene la obligación de proponer, no una, sino al menos tres formas de mejorar lo que señala ........................................ 29 12. En tu andar por la vida recuerda que mientras más cosas cargues más lento vas y más pronto te cansas .......................................................... 31 13. En la vida, los demás te podrán acompañar, pero eres tu quien debe caminar ..................................................................................................... 34 14. Lo bueno de caer es que sabes hasta donde caerás, lo bueno de volar es que límites nunca habrá ..................................................................... 37 15. Fíjate en las huellas en la vida: si están delante de ti solo sigues a otro, si están detrás tú haces la historia ........................................................ 40 16. Lo mejor es quedar bien contigo mismo, después de todo ¡eres la única persona que te acompañara toda tu vida! .................................. 43


17. Tal vez nunca alcances un ideal, pero el solo seguirlo te convertirá en un ideal que otros buscarán alcanzar .................................................... 46 18. La diferencia entre "querer" y "tener" se llama "hacer" ...................... 49 19. Éxito no es lograr todo lo que quieres, sino convertirte en la persona de excelencia que estás llamado a ser .................................................. 52 20. En el viaje por la vida es cómodo ser pasajero, pero mil veces más satisfactorio ser el conductor ................................................................. 55 21. Cada día es un nuevo comenzar, una nueva oportunidad, un nuevo intentar y lo que es mejor ¡es todo tuyo! .............................................. 58 22. Tus objetivos deben tener tres características, no solo dos: ser alcanzables, ser medibles, ¡y ser apasionantes! ................................. 61 23. Recuerda: ecuanimidad en las caídas y ecuanimidad en los triunfos 64 24. Si los cambios se van a dar contigo o sin ti, ¿por qué mejor no participar en ellos? ................................................................................. 67 25. Un líder ve una meta, no como el final del camino, sino como el inicio de otro ...................................................................................................... 69 26. Los sueños son tan fugaces que se nos dotó de las alas de la voluntad para darles alcance ................................................................................. 72 27. Un sueño puede ser algo difícil de lograr, no lograrlo es aún más difícil de aceptar ................................................................................................. 75 28. ¿Fracasos?, para nada, mejor velos como entrenamientos para tu éxito futuro ............................................................................................... 78 29. Como dicen que a la oportunidad la pintan calva ¡asegúrate de al menos tú no estar manco! ..................................................................... 81 30. Cada caída de la que te levantas te acerca más a la persona de excelencia que estás llamada a ser ....................................................... 84 31. La voluntad logra sueños que para la razón parecieran irrealizables 87 32. El triunfo es más cuestión de tenacidad que de casualidad ............... 90 33. Para vislumbrar un sueño valioso hay que estar bien despierto y para realizarlo, bien activo .............................................................................. 93


34. Tu no escoges muchas de las batallas que pelearas en tu vida, pero si puedes elegir la actitud con la que lo harás........................................ 96 35. Superar un reto te capacita para, por un lado, esperar un reto mayor, y por otro, ayudar a otros a superarlo .................................................... 99 36. Solo se está derrotado cuando se decide dejar de luchar ................. 102 37. Un buen líder siempre va al frente de sus seguidores y si vienen problemas se adelanta aún más........................................................... 105 38. ¿En el camino de tu vida te tropezaste con una piedra?, ¡qué bien: úsala en la construcción de tu vida! ................................................... 107 39. Un buen líder comparte sus triunfos y retiene para si las derrotas .. 110 40. Ante las circunstancias, un buen líder reacciona, un gran líder se adelanta, y un excelente líder las crea ................................................. 113 41. Creer que perder una batalla es perder la guerra es tener una visión de muy corto plazo ..................................................................................... 116 42. Cada paso que imprimes en tu vida te cambia a ti... y al camino que recorres .................................................................................................. 119 43. Todo esfuerzo tiene su recompensa, si no la encuentras fuera búscala dentro de ti ............................................................................................. 122 44. No es golpeando el suelo como avanzaras en la vida, sino dando pasos firmes y decididos ...................................................................... 125 45. Al inicio los límites no alcanzarás y ya luego ¡los límites no importarán! ............................................................................................ 128 46. No pienses en las caídas como algo injusto, piensa mejor como algo que te hace humano .............................................................................. 131 47. Hacer lo correcto, aunque a veces no sea lo conveniente, requiere de carácter ................................................................................................... 134 48. Luchar con carácter, por un ideal y con valores te convierte en un guerrero .................................................................................................. 137 49. Solo hay un riesgo que no vale la pena correr: el riesgo de no lograr tus sueños por no intentarlo ................................................................ 140


50. Con o sin puentes, los ríos y hondonadas de la vida deben ser cruzados ................................................................................................. 143 PALABRAS FINALES ..................................................................................... ..146 PRÓXIMA PUBLICACIÓN ............................................................................... ..147 ACERCA DEL AUTOR .................................................................................... ..149 ALGUNAS OTRAS PUBLICACIONES GRATUITAS DEL AUTOR ................ ..151 APLICACIÓN ANDROID “FRASES PERSONALES” ..................................... ..157


¡SALUDOS!

Los temas de liderazgo, emprendedurismo y motivación no están acotados solamente a hacernos sentir bien sino a desarrollar en nosotros las capacidades de hacernos dueños de nuestro propio destino y llegar a ser lo que estamos destinados a ser: seres completos, totales trascendentales.

Este es el sentido de las 50 reflexiones que contiene Liderazgo Emprendedor 3 y que desde diferentes prismas busca ver diferentes realidades que son a la vez complementarias.

Si bien cada tema es desarrollado y acompañado de sugerencias sencillas pero prácticas, la totalidad de los mismos debe verse como un todo, algo así como tener un auto, para que este auto que es nuestro proyecto de vida esté al 100 no basta con tener las mejores llantas mientras el motor está descuidado, de la misma forma estas 50 reflexiones tienen su máxima utilidad cuando son vistas y aplicadas en conjunto.

Independientemente de eso, estas 50 reflexiones no buscan para nada suplir al verdadero maestro de tu existencia que eres tú mismo, así es, tú eres el responsable de lo que hagas y de lo que no hagas, de los resultados que obtengas tanto internos como externos. Si quieres verlo de esta forma estas 50 reflexiones son apenas herramientas básicas para tu proyecto de vida, pero el verdadero artífice del mismo eres tú.

Con esto en mente van mis mejores deseos para que este proyecto que es tu vida se corone con grandes éxitos, internos y externos, y con una visión que te permita conseguir la maestría de tu vida.

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Recuerda: El esfuerzo es momentáneo, el triunfo es para siempre

Todo en esta vida requiere esfuerzo, de la misma forma todo esfuerzo por su misma naturaleza es desgastante; puede llegar incluso ese momento de quiebre donde nuestra decisión sea lo único que haga la diferencia entre lograr nuestra meta o desistir de ello.

Imagínate que hubiera sido de la historia si Edmund Hillary hubiera desistido de conquistar el Everest, o Roald Amundsen en llegar al Polo Sur, o Neil Armstrong en poner su pie en la luna, necesariamente la historia hubiera sido diferente, otros se hubieran colgado esos logros, pero no ellos.

Así como estos ejemplos, todos los grandes logros de la humanidad, tanto en su forma individual como colectiva, han implicado esfuerzo, esfuerzo que es proporcional en cuanto magnitud al de la meta que se desea alcanzar; de la misma forma, esfuerzo que por su naturaleza puede llegar a desgastar a cualquiera en el camino hacia la meta.

Este desgaste no solo es físico o emocional sino también puede ser intelectual e incluso espiritual. Desgastarse implica que la energía motivadora llega a niveles mínimos poniendo en riesgo nuestra lucha por conquistar la meta.

En otras ocasiones he señalado que en estos momentos de desgaste, igual que cuando uno toma una siesta reparadora, es válido, y no solo válido sino incluso necesario, el tomarse un breve respiro para recuperar nuestras energías sin pretender con ello el desistir de conquistar nuestra meta. Aún así, el riesgo tanto del desgaste como del descanso, es que en el primero no encontremos fuerzas

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para continuar nuestro andar mientras que en el segundo por comodidad no queramos reiniciar la lucha.

Ese momento llegará. A todos nos llega en alguna ocasión. Y la diferencia entre desistir y continuar forma parte del milagro de ser humano: nuestra voluntad. Cuando tenemos una reserva de motivación para avanzar podemos continuar nuestro andar ya que esa reserva funciona como el combustible en un vehículo, pero cuando esa reserva ha desaparecido, lo único que queda es continuar el camino solo porque así lo deseamos, es decir, por que ejercemos nuestra voluntad para ello.

Volvamos a los ejemplos anteriores, o incluso trae a tu mente cualquier ejemplo de logro que quieras; date cuenta de cómo es que todos los logros permanecen en el tiempo, incluso cuando las personas que los obtuvieron ya se han ido. De la misma forma reflexiona como es que el esfuerzo que ellas imprimieron en conseguir esa meta ya ceso, no sigue existiendo en la actualidad. Ahora compara ambas situaciones: esfuerzo-logro.

Si hiciéramos una analogía pensaríamos en ese binomio esfuerzo-logro como el de una moneda y un producto; el esfuerzo es la moneda y el logro es el producto, pero si vemos que el esfuerzo es de un instante y que el logro es para siempre, podemos imaginar ese producto que es el logro como algo que excede con mucho el valor de la moneda que es el esfuerzo. Luego entonces si desistimos de conseguir nuestra meta por que el esfuerzo nos parece demasiado pesado, pensemos que estaríamos pagando un costo demasiado alto ya que el producto valiosísimo que es el logro lo estaríamos cambiando por la moneda de mucho menor valor que es nuestro esfuerzo.

En esos momentos de cansancio piensa que no hay esfuerzo que dure para siempre, pero que la meta que conquistes te pertenecerá para toda la vida; así que recuerda: El esfuerzo es momentáneo, el triunfo es para siempre. 3


Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/14PbFVK

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Triunfar pero perder la esencia de uno es pagar un precio muy alto por el éxito

Cuando se menciona la palabra éxito, generalmente se le asocia con el logro de una meta, meta que puede ser personal, profesional, social, etcétera así como material, económica, intelectual, etcétera; pero en esa perspectiva no debemos perder la visión que el origen y destino de todos nuestros esfuerzos somos nosotros mismos por lo que conseguir la meta no debe pasar por perder nuestra esencia. Siempre he dicho que la vida nunca deja de sorprendernos… ni de enseñarnos. Cuando nacemos somos como un lienzo en blanco donde se irán plasmando todas nuestras experiencias, tanto nuestros aciertos como nuestros errores, pero ese lienzo blanco que de inicio no está supeditado más que a vivir conforme crecemos comienzan a definirse ciertas metas a las cuales supeditamos nuestro esfuerzo.

Todos conocemos el caso de gente que pudiéramos señalar como de éxito: cantantes, actores, magnates, de los cuales luego nos consterna las noticias de los escándalos de drogas o alcohol en los que se ven envueltos por no decir otros desenlaces aún más impactantes. Cuando uno descuida su parte interna, ese esfuerzo por el logro y la conquista, aún cuando las metas sean logradas, se transforma en un vacío que avasalla y termina por doblegarnos.

Todos tenemos gustos, deseos y necesidades que se transforman en los objetivos que queremos lograr, de la misma forma esas metas que nos ponemos requerirán 5


que le dediquemos tiempo y esfuerzo, por decir lo menos, tiempo y esfuerzo que será la moneda con la que paguemos por lo que deseamos obtener. Solo que en ambos casos lo que está detrás de ese tiempo y ese esfuerzo no es otra cosa más que la vida misma. Así es: nuestra vida. ¿Qué precio le podrías a eso?

Esa pregunta tiene la intención de hacerte reflexionar sobre las metas y objetivos que persigues, dado que tu vida es algo a lo que no puede ponérsele precio es obvio suponer que las metas y objetivos que nos pongamos deben ser lo más trascendentes posibles, de otra forma haremos un mal negocio y no solo eso sino que nos sentiremos vacíos al final.

Esa sensación de vacío se da precisamente por que nos vaciamos en nuestro andar hacia lo que queríamos lograr. Tal como se expresa en el párrafo anterior: dimos nuestra vida a la que no puede ponérsele precio por algo que tal vez es de valor ínfimo si comparamos con la vida por lo que al final nos quedamos con menos (si no es que con nada) de cómo comenzamos.

¿Cómo puede uno siquiera intuir si va por buen camino? Un indicador es la forma en que te sientes. De la misma manera que cuando uno come algo en mal estado, si en tu vida vas avanzando por el camino incorrecto tendrás esa sensación de que algo no está bien. Por el contrario, si en cada paso sientes un gozo, o al menos el balance entre las sensaciones buenas y las malas es positivo, puedes confiar que vas por buen camino.

Pero no somos solo seres de instinto, sino también de razón, así que otra forma que complementa lo anterior es pensar sobre lo que hacemos, por qué lo hacemos y para qué lo hacemos. Saber, entender y comprender el sentido que tiene nuestra vida y el sentido que queremos darle.

Esas dos maneras, el instinto (la sensación relativa a nuestro andar por la vida) y la razón (el sentido racional que le damos a nuestra existencia), son dos maneras 6


en la que podemos ir tomando la temperatura de nuestra vida para garantizar una vida no solo plena sino trascendente, despuĂŠs de todo recuerda que triunfar pero perder la esencia de uno es pagar un precio muy alto por el ĂŠxito.

Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/18V8JYz

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En la vida, correr volteando hacia atrás solo te hará ganar un tropezón

El ser humano es una serie de hechos y potencialidades, los hechos se refieren a nuestra historia, las potencialidades a nuestro futuro, en tanto sepamos diferenciar ambos y no permitamos que uno interfiera con el otro, estaremos en plenitud de facultades para desarrollar todo nuestro potencial.

Una pregunta: ¿conoces a alguien que siempre esté recordando algo de su pasado con odio, tristeza o pesadumbre?, otra pregunta: cuándo esa persona hace eso, ¿la ves en plenitud de sus potencialidades o menoscabada en ellas? Es un hecho demostrado que las personas estamos hechas de energía, energía que cotidianamente debe renovarse vía la alimentación o el descanso. De la misma forma es un hecho demostrado que cualquier actividad que realicemos, sea esta física, mental o emocional, requiere un aporte de energía, energía que se desgasta independientemente de si la actividad es noble o no lo es.

Piensa en la energía que tienes como un tesoro que posees, ¿en qué lo gastarías? Hay quienes lo gastan (e incluso justifican el gastarlo así) en cuestiones negativas como odios o amarguras, hay otras personas que se regodean en recuerdos que les hacen mal sin percatarse que están usando su reserva de energía en alimentar ese aspecto negativo de ellos mismos.

Te pregunto: ¿puedes cambiar el pasado? Sé tú respuesta, pero ¿cuánta gente conoces que se la pasa recordando el pasado, haciéndolo más bien un presente, cuando incluso ese pasado por su propia negatividad le resta, le quita, no le aporta sino que la disminuye. 8


Sé que ya habrás escuchado eso de olvidar, de dejar ir, en esta ocasión no quiero argumentar a favor de ese olvidar, ¿sabes por qué? Porque simple y sencillamente no podemos olvidar, pero lo que si podemos es ver las cosas en perspectiva y usar incluso ese pasado para impulsarnos hacia un mejor futuro.

Pero no vayamos tan lejos, seguro estoy que conoces gente que le ha pasado en su vida cosas realmente dramáticas y que aún así pudieron salir adelante. Eso demuestra que incluso los peores errores que hayamos cometido o las peores injurias o daños que los demás nos hayan ocasionado, no son factores que nos definan como personas ni mucho menos que definan nuestro futuro.

Pero bueno, no podemos controlarnos siempre. Habrá momentos en que esos recuerdos negativos que nos restan energía (y nos quitan tiempo), afloren en nuestra mente, ¿qué hacer en ese momento? Lo primero es darte cuenta de ello, a lo mejor pasan minutos u horas hasta que caigas en la cuenta de cómo tu mente está detenida en un momento del pasado quejándose, justificándose o autocomplaciéndose, no importa el tiempo que haya pasado, el darte cuenta de eso es el primer paso; el segundo es no juzgarte, no condenarte por estar destinando tiempo y energía en recuerdos banales que en nada te aportan, todos somos personas y es una tendencia natural esa; lo tercero es que analices y te respondas si ese recuerdo, si ese sentimiento, te hace más o te hace menos, si te aporta o te resta, si te da energía o si te la quita.

Esos tres pasos, por su misma sencillez, son fáciles de hacer y asombrosos en sus resultados. Te permiten tener perspectiva y darte cuenta que el pasado no es para detenernos en él sino para impulsarnos hacia nuevos y mejores estadios de desarrollo.

La historia que hemos vivido es como un camino que hemos recorrido, no es deteniéndonos para ver lo andado como es que avanzaremos sino continuando 9


con nuestros pasos, así que recuerda en la vida, correr volteando hacia atrás solo te hará ganar un tropezón.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/H3uGM0

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No todo es incierto en la vida: no intentar algo te da 100% de garantía de no lograrlo

Una característica de la vida es precisamente la incertidumbre de la misma, nunca sabemos que es lo que va a pasar; una característica de nosotros como personas es que siempre buscamos certidumbre, seguridad, en lo que hacemos y buscamos; si somos capaces de avanzar a pesar de esa incertidumbre y a pesar de nuestro deseo de certezas, habremos desarrollado un carácter a prueba de todo.

En una ocasión estaba platicando con un compañero, ya hace rato, sobre un proyecto que traía, en realidad no implicaba mucha inversión de dinero, sino tal vez de tiempo y esfuerzo, aún así mi amigo dudaba de intentarlo. En la charla con él comentó lo que era evidente, y que de hecho es evidente para toda la vida: la probabilidad de no tener el éxito que esperaba. Le comenté que en efecto, cabía esa posibilidad y jugando con los números le pregunté que si que probabilidad le daba al evento de resultar exitoso, después de pensar un rato le asignó apenas un 20% de probabilidad, ante esto le dije “¿sabes una cosa? El no intentarlo cambia esa probabilidad a cero y el no lograrlo se vuelve una certeza”.

Es algo natural en nosotros ese temor a la incertidumbre y, en muchos casos, ese temor al fracaso, pero pensemos una cosa: si solo intentáramos aquello en lo que tenemos certeza de éxito prácticamente nunca haríamos nada. Pero también piensa que prácticamente todo lo que hacemos, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos (e incluso el inter de nuestro dormir) es incierto, nunca sabemos que es lo que va a pasar. Aceptémoslo: la vida es incierta y tenemos que aprender a vivir así, pensar de otro modo es un ejercicio banal e improductivo.

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Ahora bien, no estoy diciendo que todo debe intentarse sin ton ni son, sin evaluar ni recursos, capacidades o riesgos. Nada más alejado de la realidad. Es importante, incluso necesario, el utilizar nuestra capacidad de razonamiento, de análisis, de síntesis y de inferencia, para planear lo que queremos hacer. Lo que estoy diciendo es que en esa fórmula que sustenta nuestra toma de decisiones la variable “miedo a la incertidumbre” debe ser excluida. No debe ser el miedo el que tenga el peso decisivo en las decisiones que tomemos, menos el miedo a lo que pudiera pasar, sino más bien el peso debe estar en nuestro carácter, nuestra voluntad y en la pasión que nos mueva a realizar las cosas.

Te propongo dos ejercicios. El primero es que pienses en una de las cosas que consideres importante que hiciste el día de hoy, la que quieras. Pregúntate del para qué hiciste eso. Ahora pregúntate si estabas realmente seguro, con una certeza del 100% que ibas a lograr eso. No es así ¿verdad? Y sin embargo lo hiciste. El segundo ejercicio es parecido: piensa en uno de los mayores logros que hayas tenido en tu vida hasta la fecha, ¿estabas seguro con una certeza del 100% que lograrías eso cuando estabas en pos de ello? Tampoco, ¿verdad?, pero gracias a tus acciones a pesar de la incertidumbre lo lograste. Por último, el cierre de los dos ejercicios tiene que ver con contestar la pregunta: si no hubieras hecho absolutamente nada en los dos casos, ¿qué probabilidad habrías tenido de logarlo?

Hay quienes buscan vivir sin esa incertidumbre normal de nuestra existencia y por ello rehúyen todo lo que implique riesgos cuando lo único que logran es cancelar la posibilidad de lograr sus sueños después de todo hay que entender que no todo es incierto en la vida: no intentar algo te da 100% de garantía de no lograrlo

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/17M3Yh7

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Tú decides: O conquistas al mundo o el mundo te conquista a ti

Cuando hablamos de sueños, esfuerzos y logro de metas hay dos ideas que deben quedar claras: una es obvia y se refiere a la meta en sí, a lo que queremos lograr; la otra idea más sutil es la que se refiere a mostros y los cambios que experimentamos en nuestro andar, cambios que son más permanentes que la misma meta.

Nuestro andar por la vida está lleno de luchas y esfuerzos, luchas y esfuerzos que en ocasiones dan como resultado éxitos y en otras ocasiones fracasos; quienes tienen solo la vista puesta en la meta que desean pueden llegar a frustrarse si no entiende que en este juego, independientemente de los logros y fracasos, hay cambios sutiles en nuestra persona que pueden hacernos verdaderos triunfadores independientemente del resultado de la lucha.

En una ocasión en un taller les pedí a los asistentes que enlistaran tres grandes fracasos que hubiesen tenido en los últimos cinco años. Una vez que hicieron esa pequeña lista, lo siguiente es que en cada fracaso pusieran lo que a su juicio habían sacado de valor: alguna enseñanza, algún cambio en su carácter, alguna perspectiva de vida. No hubo uno solo de los participantes que no pudiera poner algo positivo relacionado con su persona que tuviera que ver con ese fracaso que había de inicio señalado.

Tú mismo puedes hacer ese ejercicio anteriormente señalado y darte cuenta de lo mismo: los logros y fracasos son una cosa, nuestra persona es otra y ésta siempre sale beneficiada de lo primero. Si puedes darte cuenta de esto en cada paso que des en tu vida no solo aligerarás la carga de la misma, pues tu estado de ánimo ya 13


no dependerá al 100% del logro favorable de lo que intentes, sino que te permitirá ser testigo y copartícipe de lo que te va sucediendo en tu andar.

En este punto del argumento quiero hacer una pausa ya que si siempre ganas a nivel personal, independientemente del resultado exterior, podrías estar tentado entonces a no hacer gran esfuerzo, total, en algunos casos lo primero puede compensar a lo segundo, y tal vez tengas razón, no voy a discutir eso, lo que sí quiero hacerte ver que en este caso te vuelves víctima de las circunstancias al actuar de manera pasiva, cuando emprendes, luchas, te esfuerzas, tu participación en los cambios que como personas te van sucediendo se dan de una manera proactiva y dinámica donde tú imprimes tu sello personal.

Piensa esto de otra forma: imagina una casa, la casa te la pueden regalar o bien la puedes construir, en ambos casos al final tendrás un hogar, pero créeme que en el segundo te sentirás inmensamente más satisfecho por el esfuerzo que imprimiste en la meta.

Por último, y relativo a lo anterior, date cuenta que constantemente estamos sujetos a diversas fuerzas externas que ayudan o entorpecen nuestro caminar, si dejas de luchar ellas dictan lo que conseguirás externamente y en lo que te convertirás internamente, si luchas constantemente eres tu el que tiene la directriz de tu vida, aunque triunfes o fracases de manera externa.

Ya en otras ocasiones he señalado que contrariamente a lo que creemos, la vida no es algo que se nos da al nacer sino algo que debemos ganarnos día a día con el fragor de la batalla cotidiana, así que no olvides que tú decides: O conquistas al mundo o el mundo te conquista a ti

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/19j6L5g 14


Si quieres algo encontraras el camino para alcanzarlo y si no lo hay ¡tú mismo lo trazaras!

La conquista de una meta no solo implica el saber qué es lo que se quiere lograr sino también cómo es que se va a lograr, de la claridad que exista en ambos dependerá la eficiencia de los esfuerzos que hagamos, lo cual no quiere decir que todo esté ya hecho pero sí que podemos hacer lo que haga falta.

En ocasiones sucede algo curioso: la mayoría de nosotros tenemos cierta claridad en lo que queremos lograr, pero de manera inversa la forma o el cómo para lograr eso carece de definición. El objetivo, la meta, es algo que tiene características definidas pues responde a un deseo personal, pero el camino para llegar a él es lo que no siempre está claro pues no depende en su totalidad de uno y, peor aún, las condiciones que lo rigen pueden ir cambiando.

Lo anterior implica que el no tener un camino claro para avanzar por él hacia la meta trazada nos obligará de manera doble no solo a luchar por dicha meta sino a trabajar por estar construyendo el camino que necesitamos para cumplir lo que deseamos.

Seamos claros: en muchas ocasiones no están las formas para lograr nuestros deseos como si alguien ya las hubiera construido solo para que llegáramos nosotros e hiciéramos uso de ellas, en muchas ocasiones hay ciertos indicios de lo que hay que hacer pero en muchas más ocasiones uno mismo va haciendo el camino necesario para avanzar.

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Te propongo un ejercicio que realizo en mis talleres de liderazgo dinámico: escribe en un papel una meta que desees lograr, puede ser una meta personal, profesional, económica, intelectual, emocional e incluso espiritual. Pon debajo de esa meta aquellas cosas que sabes necesitas hacer para alcanzar tu objetivo, mientras más claro seas en estas actividades mejor y por claridad me refiero a que mientras más preciso seas en los cuándo, cómo y dónde, mejor. A continuación debajo de todo eso pon aquellas cosas que sabes necesitas para lograr la meta pero que no sabes cómo lograrlas. Por último, de estas últimas cosas que apuntaste, escribe qué se te ocurre deberías empezar a hacer para ver si con eso te va dando guía o luz de lo que debes hacer para lograr esto de lo que no tienes idea.

En todas las ocasiones en que he efectuado este ejercicio no hay una sola cosa que se necesite hacer y de la cual inicialmente no se tenga idea de cómo entrarle, a la que finalmente no pueda señalársele alguna actividad que nos permita al menos dar el primer paso para comenzar a hacer ese camino.

Una vez que haces este ejercicio, mejor aún: una vez que das ese primer paso (aunque no estés del todo seguro que sea el indicado para alcanzar esas cosas que sabes requieres para lograr tu meta pero no sabes cómo entrarles), comenzarás a darte cuenta cómo es que el camino comienza a abrirse paso ante tu andar.

El problema no es no saber en muchas ocasiones qué debe hacerse a ciencia cierta sino más bien el no dar siquiera un primer paso que nos permita ir identificando lo que puede hacerse al mismo tiempo que se camina hacia nuestro objetivo.

Muchas de nuestras metas no tendrán de manera implícita un camino claro y sencillo para alcanzarlas, pero eso solo quiere decir que nos corresponde a

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nosotros trazarlo, después de todo si quieres algo encontraras el camino para alcanzarlo y si no lo hay ¡tú mismo lo trazaras!

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1hPXoh3

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¿Qué no te gusta el plato que la vida te sirvió? ¡Pues levántate y prepárate otro!

La inconformidad permanente que como seres humanos experimentamos nos sirve para buscar día con día mejorar nuestra situación, la de los demás, y mejorarnos como personas, pero de la misma forma puede servirnos de pretexto para la desidia, la desmotivación y para querer cargar en los demás la responsabilidad de nuestra vida.

Cuando uno lanza al viento sus palabras nunca sabe qué es lo que éstas traerán de vuelta, lo que sí es que siempre esto nos sorprenderá. En una ocasión con motivo de un artículo que sobre liderazgo y emprendedurismo publiqué un lector se tomó el tiempo para escribirme un comentario donde, a su ver, justificaba el por qué él no había podido hacer gran cosa de su vida, achacando a lo que le había tocado vivir la causa de eso y señalando que el artículo, si bien era motivador, era difícil de aplicar.

He aprendido que la experiencia personal de cada quien es sumamente valiosa y que merece respeto aún y cuando su visión no coincida del todo con la nuestra, en este caso actué de igual forma y más que convencer en la razón personal sobre mi artículo, le di la razón a quién me escribía en el sentido de lo difícil que le había resultado su vida, pero al final le lancé la pregunta que regresaba la responsabilidad de su vida en sus manos “¿qué estás haciendo para cambiar todo eso?”

Esa misma pregunta me la hago a mí mismo, y en esta ocasión te la hago a ti, cuando las circunstancias que nos han tocado vivir no son del todo de nuestro 18


agrado, o peor aún, para nada favorables con nuestro ideal de proyecto de vida: “¿qué estás haciendo para cambiar todo eso?”

Las cosas que nos pasan en muchas ocasiones no son controlables en el sentido que no dependen de nosotros. Uno es parte de un sistema infinito de variables donde no puede siquiera el creer que pueda controlarlo como para responsabilizarnos de nuestro entorno y lo que nos pasa, pero lo que sí podemos responsabilizarnos es de lo que depende de nosotros, y esas son nuestras acciones, nuestras emociones, nuestros pensamientos.

A pesar de lo anterior, hay personas que al parecer razonan ese mismo cuadro de otra forma: se molestan por las cosas que les pasan como si de ellas dependiera lo que les sucede y le achacan a los demás, sean eventos o personas, la responsabilidad sobre los actos que ellos deberían desempeñar. Todo esto es una sinrazón.

Los demás no son responsables de lo que hacemos o no hacemos, de la misma forma nosotros no somos responsables de lo que nos pasa y que excede nuestras capacidades para incidir en dichas eventualidades. Entender esto nos permite retomar la responsabilidad sobre nuestra vida no buscando ni victimas (nosotros) ni victimarios (los demás, sean eventos o personas) de lo que llamamos nuestro proyecto de vida.

Independientemente de todo esto hay ocasiones en que aunque hagamos y deshagamos no podemos cambiar ciertas cosas que nos pasan, pero el solo hecho de no quedarnos tirados a la orilla del camino de nuestra vida nos habilita para encontrar otros caminos por los cuales transitar.

Siempre que te encuentres quejándote de lo que te ha pasado en la vida recuerda que nuestra responsabilidad está en lo que podamos hacer no tanto con lo que

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hemos recibido sino incluso a pesar de lo que nos ha faltado, así que recuerda ¿qué no te gusta el plato que la vida te sirvió? ¡Pues levántate y prepárate otro!

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/19ozUrJ

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Detener tu andar no mantiene la distancia entre tú y tus sueños sino que la incrementa

En muchas ocasiones usamos la imagen del andar o el caminar para referirnos a nuestro paso por esta vida, pero contrariamente al andar o caminar real, si nos detenemos en la vida no solo no avanzamos, sino que curiosamente retrocedemos.

En otras ocasiones he comentado la necesidad de detener nuestro andar por la vida cuando nos sentimos cansados con la finalidad de retomarlo una vez recuperadas nuestras fuerzas, esta sugerencia reconoce el hecho de que como personas nos cansamos y que lo más saludable física, emocional, intelectual e incluso espiritualmente hablando es recuperarnos para retomar nuestro paso.

Eso, que es algo eminentemente práctico, no implica el detenernos definitivamente en nuestro camino a nuestras metas, sueños y objetivos; tampoco implica el diferir el seguir nuestro andar aún y cuando nuestras fuerzas se hayan recuperado solo por desidia o comodidad; implica recobrar las energías para seguir luchando por ellos.

Cuando hablo de esto me gusta hacer una comparación entre lo que es la vida física y lo que es nuestra vida personal, una comparación que muestra cuán diferente es una cosa de la otra. Identifica dos puntos A y B distantes entre sí geográficamente, imagina ahora que partes del A al B y que avanzas lo que quieras pero en un punto intermedio te detienes; suponiendo que sabes la distancia que te separa desde donde te detuviste y hasta el punto B, imagina te mantienes ahí por el tiempo, el que quieras, te pregunto ¿si pasa un día la distancia será mayor? ¿y qué tal si pasa un mes, un año o diez años? Obvio que 21


la distancia entre dos puntos en el mundo físico no se incrementa por el tiempo que transcurra.

Ahora veamos otro ejemplo. Supón que quieres mejorar tu nivel de dominio de un idioma y comienzas a estudiarlo con mucho ímpetu, pero a los años, ya que has alcanzado cierto nivel dejas el estudio y la práctica, ¿qué pasaría con tu conocimiento del idioma si pasan uno, dos, tres, cinco o diez años? Es lógico suponer que perderías mucho de lo aprendido, pero en caso extremo ¿pudieras llegar al mismo punto en que comenzaste o a un punto inferior a este?

Yo sostengo que podrías llegar a un punto inferior, ¿cómo es esto? Sencillo: el idioma sigue avanzando, hay nuevos modismos que se incorporan como parte de la cultura por lo que al paso del tiempo no solo habrás perdido lo logrado sino que será más lo que desconozcas.

Eso mismo podemos decir de otros aspectos de la vida tanto en su forma profesional, social, cultural, política, religiosa y demás: todo sigue avanzando, la sociedad y la vida misma se mueven, así que en el caso de la vida, a diferencia que en el mundo físico, el detenerte incrementa la brecha entre tu persona y lo que deseas.

¿Nunca lo habías pensado así? Yo conozco mucha gente que cree que puede dejar lo que quiere y que de la misma forma cuando quiera puede retomar su lucha por ello como si las cosas se quedaran estáticas en los puntos donde las dejó, esperando solo a que sean retomadas para continuar de la misma forma que antes.

La vida no es una película que uno puede detener y que puede retomar donde se quedó en el momento que uno lo desee. El creer eso hace que en muchas ocasiones nos encontremos personas que se quejan de que la vida “se les fue” sin

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saber cómo y, lo que es peor aún, sin lograr (o al menos intentar lograr) lo que querían.

No creas que el dejar de trabajar por lo que queremos dejará las cosas estáticas para cuando quieras retomar la lucha, como dice una frase “el martes no le pide permiso al lunes para llegar”, más bien ten en mente que detener tu andar no mantiene la distancia entre tú y tus sueños sino que la incrementa.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1dkSnxt

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Un buen líder sabe que el logro de sus metas está en función de que sus seguidores logren las de ellos

Cuando hablamos de liderazgo, no me ha tocado conocer a una sola persona que no le gustara la idea de ser reconocido como líder de una u otra forma, pero generalmente por que esto implica que logra sus metas a través de sus seguidores cuando más bien se trata de logre sus metas en conjunto con ellos.

Empecemos con un ejercicio que realizo en mis talleres de liderazgo. Escribe algo en lo que te gustaría ser reconocido como líder así como cinco razones por las que te gustaría ser líder de lo que sea. No importa la cuestión en la cual desees ser reconocido como líder, lo que importan son las razones que plasmes para ello.

Cuando hago este ejercicio la mayoría de los participantes no tarda ni cinco minutos en escribir las razones por las que le gustaría ser reconocido como líder, principalmente por que todos tenemos en mente una serie de metas que nos gustaría alcanzar con la ayuda de los demás.

¿Listo? Pues bien –y aquí viene la conclusión de ese ejercicio- : empezamos poniendo la carreta delante de los caballos, como coloquialmente se dice, ¿por qué? por que independientemente de las metas y objetivos que tú tengas, cuando hablamos de liderazgo, un buen líder primero indaga, conoce, entiende y hace suyas las metas y objetivos de sus seguidores para acomodar sus metas en ello, ¿por qué –de nuevo preguntarás-? Pues por la simple y sencilla razón de que la única forma que existe en que un líder tenga seguidores es que éstos últimos vean representado en aquel la esperanza de conquistar sus sueños. 24


Es así como con el liderazgo deviene una responsabilidad que recae sobre quien lo ostenta ya que bajo su guía muchos ponen las ilusiones, metas y objetivos que tienen. De ahí que el líder sea capaz de aglutinar esas diferentes –y en ocasiones divergentes- ilusiones, metas y objetivos para darles cohesión, dirección, y logro.

Retomemos el mismo ejercicio del inicio pero ahora de otra forma. Como ya sabemos ese algo en lo que te gustaría ser reconocido como líder ahora te pido escribas cinco razones que tengan que ver con los demás, con tus seguidores, por las que te gustaría ser ese líder. Obvio que ahora es una elucubración en el aire pues necesitaríamos conocer a nuestros seguidores para ver qué es lo que desean, pero como la mayoría tenemos una idea de eso en lo que nos gustaría ser reconocidos como líderes el ejercicio intelectual es válido.

Por último quiero que compares los dos ejercicios, tanto lo que tú escribiste para ti mismo al inicio como lo que escribiste para los demás en la segunda parte del ejercicio. Generalmente el resultado de esta comparación es la afinidad salvable que existe entre ambos resultados. Afinidad salvable quiere decir que lo que buscas tu y lo que buscan tus seguidores no está en contraposición ni mucho menos son excluyentes por lo que, como líder puedes trabajar para amalgamar los diferentes intereses tanto tuyos como los demás en un concepto coherente que sustente tu liderazgo.

Estar a la cabeza implica que no solo sabes a dónde vas sino por qué y que lo que buscas no solo es para ti sino también para los demás, después de todo un buen líder sabe que el logro de sus metas está en función de que sus seguidores logren las de ellos.

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1c1ARrJ

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Opiniones sin acciones son solo buenas intenciones

Un principio de la física señala que a cada acción corresponde una reacción, este principio también es aplicable en nuestra vida cotidiana donde nuestras intenciones, por más nobles y elevadas que sean, requieren de nuestra acción para convertirse en algo tangible.

En una ocasión, en un receso en un taller que estaba dando, uno de los participantes señalaba que ciertos logros de ciertas personas en realidad no tenían mucho mérito pues eran cosas que cualquiera pudo en su momento haber hecho, y tenía razón, pero no veía la película completa, por lo que mi comentario fue ese, qu e tenía razón, pero que las personas que habían logrado esto o lo otro tenían una cosa que los diferenciaba de los demás: habían puesto acción a sus ideas.

En muchas ocasiones podemos ver pequeños, medianos o grandes logros y preguntarnos ¿por qué no lo hice yo? La respuesta es como la que le di a esa persona que criticaba logros ajenos: porque para que algo se lleve a cabo tenemos nosotros mismos que realizarlo.

Cuando platico de esto me gusta ver desde otra óptica el proceso de realizar lo que deseamos, yo lo llamó la óptica creacionista. A diferencia de los animales que actúan por instinto, los humanos tenemos imaginación, creatividad y pensamiento que nos permite crear ideas en lo abstracto y después trabajar para hacerlas realidad. Este es un proceso netamente creacionista, usando con toda intención y connotación esa palabra, pues nos caracteriza con un potencial de convertir las intenciones en acciones y lo intangible en tangible. 27


Cada acto que realizas, por más cotidiano que te parezca, es un reflejo de ese enorme poder creador que tienes. Piensa en lo que sea, desde prepararte la comida hasta realizar un proyecto, todo en ello implica ideación y realización, y en medio de esto estamos nosotros como creadores.

Ahora bien, se entiende que hay de metas a metas y de sueños a sueños. Hay algunas metas y algunos sueños fáciles de hacer y lograr y algunos difíciles y complicados, pero la cuestión no está en lo fácil o difícil que puedan ser sino en la capacidad que tenemos de sobreponernos a los retos para hacer que nuestra voluntad salga avante. Incluso en aquellas empresas donde no logremos lo deseado, el solo hecho de dinamizar nuestra voluntad nos va habilitando cada vez más para mayores capacidades creadoras y en ese sentido nos va permitiendo ser cada vez más dueños de nosotros mismos y de nuestro destino.

Por último, no podemos dejar de mencionar la responsabilidad que existe cuando se expresan ideas de cómo deberían hacerse las cosas, ya que ello implica una responsabilidad para quien habla: demostrar sus acciones encaminadas a hacer lo que dice debería hacerse.

No estamos aquí solo para esperar que nuestros sueños y metas se hagan realidad o para decir cómo deben hacerse las cosas, estamos aquí para ser partícipes de los cambios que deseamos, después de todo: opiniones sin acciones son solo buenas intenciones.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1b1GUzL

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Quien critica algo tiene la obligación de proponer, no una, sino al menos tres formas de mejorar lo que señala

Si bien todos tenemos derecho a expresar nuestras ideas y opiniones es la congruencia de nuestras acciones de manera consecuente lo que hará que se nos considere con la seriedad debida. La frase “sobremesa de café para resolver el mundo” se refiere a esas charlas que todos hemos hecho en algún momento donde establecemos las formas en que deberían de ser las cosas, eso sí, como se dice: “desde la barrera”.

Yo creo que todos en algún momento dado nos hemos sentido inconformes con algún proceso o servicio público o privado que hemos recibido, o hemos visto formas de hacer las cosas que no nos han dejado satisfecho del todo; esta inconformidad bien encauzada (más allá de una crítica por sí misma y para sí), puede llevar a mejoras que repercutan en bien de todos. Para lograr lo anterior es necesario no solo decir de la manera más concreta lo que esperamos sino, más importante aún, las formas en que podemos lograr esto.

Me ha tocado ver en muchas ocasiones exigencias de resultados pero donde no se decía cómo y, peor aún, desconociendo los procesos y las limitaciones que los mismos tienen.

Si bien, como comenté al principio, uno puede decir lo que quiera, estas sugerencias van encauzadas a aquellos que desean de una forma u otra cimentar su liderazgo en más que palabras.

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El líder, por su propia definición, va a la cabeza en todo proceso y es capaz de hacer que las cosas sucedan, pero para esto en muchas ocasiones debe, como coloquialmente se dice, remangarse y entrarle con todo al problema, lo cual implica dar sugerencias para mejora de todos.

Si bien lo anterior es lo deseable, en lo personal no es óptimo, en un nivel superior de exigencia el líder debe ser capaz no solo de ver una forma de mejora sino varias, ¿por qué esto? Pues por la simple y sencilla razón de que debe tener la capacidad de establecer diferentes alternativas para poder dar cauce a las mejoras que se buscan.

Si un líder es capaz de ver un problema y proponer una mejora pero esta mejora por X, Y o Z no es aplicable prácticamente deja sin posibilidad de avanzar en ello pues solo otorgó una única opción de mejora, pero si es capaz de proponer varias opciones surge entonces un área de negociación y cauces para desembocar en acuerdos concretos.

La capacidad de líder es visible cuando este deja el nivel de los señalamientos para llegar al de las propuestas y en este sentido el de la mejora, después de todo quien critica algo tiene la obligación de proponer, no una, sino al menos tres formas de mejorar lo que señala.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/18sD5VA

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En tu andar por la vida recuerda que mientras más cosas cargues más lento vas y más pronto te cansas

Las relaciones interpersonales y de nosotros con el mundo van dejando huellas en nuestra persona, huellas que pueden servir para indicarnos un mejor caminar en la vida o para detenernos en observarlas.

Quiero iniciar con una reflexión que surge de una técnica que uso en mis talleres de liderazgo: piensa en algo o alguien (una conducta o una persona) que te caiga sumamente mal, algo o alguien que en realidad te desagrade. En tu mente piensa el por qué esa situación o esa persona te desagrada tratando de enfocarte en una sola cosa, por obvias razones que sea la más importante.

Una vez que has establecido la característica principal por la que un evento o un suceso te desagrada, ahora piensa en las razones abstractas del por qué te desagrada. Por ejemplo, a lo mejor alguien no te cae bien por mentiroso, pero esa es la característica que tú ves en la persona, un análisis abstracto implica que despersonalices y señales por que la mentira (así en abstracto) te cae mal. Una vez que tengas esas razones “en abstracto” quiero que veas cómo es que las mismas tienen referente, de una u otra forma, con la experiencia misma que es tu vida. Esa experiencia puede ser en personal, es decir, que te haya pasado a ti, o bien de un tercero pero que conociste como para introyectarla en tu ser y desarrollar una opinión sobre la misma.

Lo que quiero que veas con este ejercicio es que mucho de lo que vemos del mundo, de los demás y de nosotros mismos no es una realidad objetiva sino una 31


interpretación subjetiva que se ve influenciada por las diferentes experiencias que acumulamos en la vida.

Lo anterior no es del todo malo, una gran ventaja de la vida es precisamente que podemos aprender de nuestras experiencias y que es mejor esto cuando aprendemos de la experiencia ajena, pero de la misma forma esta interpretación del mundo, nosotros mismos y los demás basada en las experiencia puede condicionar nuestro actuar estancándonos en un pasado que a lo mejor no nos beneficia en nuestro andar.

Yo creo que todos conocemos personas que van por la vida cargando todo un bagaje de odios, corajes y rencores por X, Y o Z cosas que les han pasado, lo cual es entendible, pero lo que no es entendible es como en muchas ocasiones estas personas sabotean su presente y su futuro precisamente por ese pasado que han vivido.

Sé que la vida en muchas ocasiones no es fácil y que todos somos afectados por cosas buenas y cosas malas, pero también sé que es decisión de uno el permitir que lo que hemos vivido condicione nuestro presente y nuestro futuro.

Y precisamente para que eso dependa de nosotros debemos ser capaces de integrar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma, poner las cosas en justa perspectiva y decidir que deseamos hacer con la experiencia que hemos acumulado. No es fácil, pero tampoco imposible, ejemplos hay y de sobra así que si otros pudieron, tu ¿por qué no?

La vida que se nos da es tan efímera que si uno tuviera eso en mente cuidaría lo que llevaría a cuestas en ella, así que trata de no olvidar que en tu andar por la vida recuerda que mientras más cosas cargues más lento vas y más pronto te cansas.

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1cRdUsO

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En la vida, los demás te podrán acompañar, pero eres tu quien debe caminar

El ser humano es un ente social, desde que nacemos y hasta el final de nuestros días estamos rodeados por personas que interactúan con nosotros y que en muchos casos llegan a formar parte de nuestra vida, con todo y ello, la responsabilidad última de nuestro andar recae siempre en nosotros.

Es un hecho que a todos nos gusta estar acompañados. Este acompañamiento puede ser físico pero nuestra mayor necesidad es emocional e intelectual. Cuando decimos acompañamiento emocional e intelectual nos estamos refiriendo a esa necesidad de ser aceptados e incluso reconocidos en nuestros pensamientos y en nuestras emociones. De manera natural tenemos en nosotros esa necesidad de aceptación que nos impele a buscar en los demás una aprobación con nuestro actuar.

Esto es entendible ya que una manera en que la sociedad se protege y nos protege es precisamente validando o sancionando socialmente el actuar de cada uno de sus individuos. Ahora bien, aunque esto es entendible, hay que tener sumo cuidado en no supeditar a la opinión ajena nuestras decisiones como si la finalidad de las mismas fuera el conseguir esa aprobación que tanto se desea. La finalidad última de todo lo que somos y hacemos debe estar en función precisamente de nuestra plena realización.

Si lo anterior conlleva enfrentarnos al dilema de hacer lo que consideramos es lo mejor para nosotros o bien lo que los demás nos digan, en nosotros estará la 34


decisión y sea la que sea no podremos adjudicarles a los demás la responsabilidad de la misma.

Pero también esta otro punto negativo para nuestro desarrollo donde no solo se espera la aprobación de lo que hacemos por parte de los demás sino incluso se espera que sean ellos los que nos digan que hacer y prácticamente decidan sobre nuestra vida.

Creo que todos debemos de conocer a alguna persona que siempre espera que sean otros los que con sus guías y consejos le señalen el camino que debe de seguir, esta actitud aún es peor que la anterior pues busca poner en otros las riendas de la vida de cada quien.

En ambos casos, sobre todo en este último, si bien es sumamente cómodo el traspasar la responsabilidad de las decisiones que se tomen a los demás, no deja también de ser trágico en el sentido que dejamos que otros decidan, que otros vivan nuestra vida, pero peor aún: en ocasiones ni siquiera llegan a buen puerto en cuanto las decisiones que se tomen.

Ojo, no estoy abogando por no considerar todas las voces que puedan darnos luz sobre alguna decisión, dice un dicho que dos cabezas piensan mejor que una y es verdad, claro que puede uno preguntar, inquirir, buscar consejo, pero también hay que tener claro que eso será simplemente para poder tener más elementos de decisión, pero la decisión siempre será nuestra.

No creo que alguno de nosotros permitiera que otra persona usara su cepillo de dientes, pues más importante que el cepillo de dientes es nuestra propia vida como para esperar que otros validen favorablemente todo lo que hacemos o peor aún sean ellos quienes tomen nuestras decisiones, después de todo en la vida, los demás te podrán acompañar, pero eres tu quien debe caminar.

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1lY2VBk

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Lo bueno de caer es que sabes hasta donde caerás, lo bueno de volar es que límites nunca habrá

Nuestro caminar por la vida está lleno de momentos azarosos donde la oscuridad parece nunca va a ceder y momentos luminosos donde nos damos cuenta del enorme potencial que tenemos, aprovechar ambos nos permite alcanzar nuestro destino en la vida.

Pensemos en alguien que le haya ido mal en un negocio, que haya, como se dice, perdido “hasta la camiseta”. Podemos en este caso llegar incluso a cuantificar su pérdida, pero aunque no fuera así al menos podemos ver cuál es el límite de la misma: lo que la persona poseía.

Pensemos ahora en alguien que le haya ido mal en una relación. En este caso de igual forma podemos cuantificar cuanto tiempo ésta persona “desperdicio” (por llamarlo en cierta forma) en la relación que se fue al traste y aunque no hicieramos esa cuantificación, sí podemos saber que el tiempo de “perder el tiempo” terminó una vez que la relación finalizó.

Pudiéramos poner más ejemplos, pero quiero quedarme con esos y ahora verlos de otra forma. En el primer caso, supongamos que al contrario de lo que sucedió, a la persona en cuestión le hubiera ido excelentemente bien, ¿cuánto puede ganar alguien en un buen negocio? No lo sabemos, el negocio puede dar y dar por años e ir creciendo por lo que no sabemos hasta donde pueda dar.

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Veamos el segundo ejemplo, si a esa persona le hubiera ido bien en la relación o bien si esa persona una vez concluida la relación que le fue mal iniciara otra y que ésta fuera excelente, ¿cuánto tiempo se beneficiaría de la misma? No lo sabemos, pueden ser años, lustros, décadas.

Lo que quiero que veas con estos ejemplos es que la vida nos da lecciones muy interesantes sobre la misma: las caídas, los errores, las pérdidas, siempre tienen un límite, un punto hasta donde pueden llegar; más sin embargo los triunfos, los logros, los aciertos, prácticamente no tienen un límite, puede seguir los beneficios que devengan de los mismos más allá incluso de lo que pudiéramos prever.

Esta reflexión sobre la vida es para retomarla en nuestro andar por la misma ya que una regla de la primera es que experimentaremos en la misma sombras y luces, es decir, momentos negativos (por llamarlos en cierta forma) y momentos positivos.

Los momentos negativos si bien a nadie le gustan hay que verlos en la perspectiva no solo de que no van a durar por siempre sino de que sus efectos en nosotros para dañarnos, quitarnos o hacernos menos es limitado; de la misma forma cuando tengamos momentos de gran triunfo o ideas de gran lucidez y claridad, debemos aprovechar para dar el impulso necesario en alcanzar nuestros sueños y nuestras metas en el pensamiento de que no hay límites para nuestro potencial.

La vida nos permite mediante la caídas entender nuestras limitaciones y ejercitar nuestra humildad, requisitos ambos para alcanzar nuestro potencial como seres de luz explotando los momentos favorables que se nos presenten, así que no lo olvides lo bueno de caer es que sabes hasta donde caerás, lo bueno de volar es que límites nunca habrá

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://youtu.be/PPiIMJNj3kg

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Fíjate en las huellas en la vida: si están delante de ti solo sigues a otro, si están detrás tú haces la historia

Cuando uno habla de caminar en la vida luego luego vienen a la mente las preguntas ¿hacia dónde? y ¿cómo?, de las respuestas a estas dos preguntas dependerá vivir nuestra vida o vivir la de los demás.

Una de las áreas a las que me dedico es precisamente la del Liderazgo Emprendedor, tengo conferencias, talleres, artículos y libros que van en ese sentido, pero todo ello no es más que un entrenamiento para quien haga uso de estas herramientas, un entrenamiento que debe llevar a la habilitación personal para que cada uno se haga responsable de su propia vida. Lo mismo va para todas las conferencias, talleres, artículos y libros que existen sobre ese tema.

Creo que el punto final de todo proceso de habilitación (llámese emprendedurismo, motivación, liderazgo, etc) es precisamente cuando la persona que hace uso de cualquiera de las herramientas dice un día “ya no te necesito más”. Aunque parezca rara la expresión lo mejor que nos puede pasar a quienes trabajamos esta temática es cuando escuchamos ese “ya no te necesito más” de quienes interactúan con nosotros. De la misma forma ese “ya no te necesito más” lo estoy circunscribiendo al momento donde la persona ha alcanzado la madurez mental, emocional y espiritual para hacerse responsable total y completamente de su vida. Ese es el fin de toda instrucción, de todo proceso formativo, de todo desarrollo personal.

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Sin forzar las cosas, cuando veo a alguien que lee este o aquel libro o que cita a este o aquel pensador, no puedo menos entender que están aún en un proceso formativo y esperar el momento en que deje esos libros para ponerse a escribir su propio libro de la vida y deje de citar a los demás para que comience a citarse a sí mismo. Y ese día llega, tarde que temprano llega.

No quiere decir que una vez que llega ese día uno no lee más, no asiste a tal o cual evento o no cita a tal o cual persona, pero lo hace de manera diferente. En vez de hacerlo como algo que uno piensa en algún momento alcanzar, lo hace con la autoridad de una idea que vive en nosotros pues nos ha transformado.

Todas las conferencias y talleres de desarrollo personal a los que vas, todos los artículos de liderazgo que lees, todos los libros de emprendedurismo que consultas, son una escalera que te lleva a lo más alto que eres, son herramientas para echar a andar tu motor, son un camino que te conduce a la plenitud.

No te quedes cómodamente en las opiniones de los demás, ni de lo que se diga en una conferencia o un taller, ni de lo que leas en un artículo, ni de lo que se exprese en un libro; tómalo, eso sí, como un ladrillo más en la construcción trascendental que es tu proyecto de vida, pero llega a ser la autoridad última de lo que debe hacerse en la misma.

Las preguntas iniciales de ¿hacia dónde debemos ir? y ¿cómo? se responden, cuando has llegado a la última etapa de tu habilitación, con un “hacia donde tú quieras” y “de la forma en que tú quieras”. Es en ese momento donde puedes llamarte realmente un hombre o una mujer de verdad, donde te haces responsable de tu vida con todos los logros y fracasos, los aciertos y errores, los gozos y las lágrimas que eso conlleva. Y en este punto ya no hay quien te pare.

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Avanzar en la vida quiere decir ir a la plenitud que como persona estás destinado a lograr, así que pon atención: Fíjate en las huellas en la vida: si están delante de ti solo sigues a otro, si están detrás tú haces la historia.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/Mv83mr

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Lo mejor es quedar bien contigo mismo, después de todo ¡eres la única persona que te acompañara toda tu vida!

Las decisiones que uno toma en la vida necesariamente son excluyentes, es decir, se opta por algo rechazando otra cosa, esto siempre es así; de la misma forma lo que siempre es así es y será que dichas decisiones dejarán a algunos conformes mientras que a otros no, siendo que tu persona es la primera y última quien debe quedar satisfecha.

Todos conocemos el cuento del viejo, el niño y el burro, donde primero el viejo y el niño van de pie, luego los dos arriba del burro, luego solo el niño y luego solo el viejo, y en todos los casos la gente los criticaba; que si eran unos tontos por desaprovechar el burro, que si eran unos desconsiderados por ir los dos arriba, que si era un maleducado el niño por dejar a un viejo ir a pie o que si se era un inconsciente el viejo al dejar un niño ir a pie. El caso es que nunca le dieron el gusto a nadie, y esa era precisamente la moraleja, el mostrar cómo es que cuando uno quiere quedar bien con todos, finalmente con nadie queda bien.

Esto es muy obvio, tal vez bastante y por eso nos pasa desapercibido, pero ni nuestros padres, ni nuestros hijos, ni nuestra esposa o esposo, ni nuestros amigos, nadie vivirá la vida por nosotros; de igual forma nosotros no podemos vivir las vidas de los demás. Nos tenemos que conformar (si es que puede decirse conformar con el milagro maravilloso que implica vivir) con vivir nuestra vida.

Pero para vivir nuestra vida se requieren dos cosas, así es, solo dos cosas, complicadas y valiosas, pero solo dos: una es visión y la otra es decisión. Visión se refiere a saber que queremos, que pensamos, que deseamos. Ojo con esto 43


pues muchas veces lo que uno cree creer no es más que las ideas que padres, hermanos, amigos, líderes han implantado en nuestra mente y que rebotan en nuestro interior como un eco cacofónico que impide escuchar nuestra propia voz.

Una vez que tenemos esa visión, es decir, que sabemos que lo que queremos es realmente nuestro, lo que sigue es tener decisión, es decir, el valor y la fortaleza para luchar por ello y avanzar en su consecución día con día.

Internamente, la visión es lo más difícil; externamente lo es la decisión. La visión es lo más difícil internamente hablando pues implica un ejercicio mental y emocional para dilucidar cuáles ideas y sentimientos son realmente nuestros y cuáles no, lo cual implica depurar, reorganizar, reestructurar nuestro mundo interno.

La decisión es lo más difícil externamente hablando pues se ve sometida a los embates de factores externos –familia, amigos, líderes- quiénes cuando no estén de acuerdo con nuestras ideas o acciones pretenderán de una forma u otra el cambiarnos no hacia algo mejor que podemos ser sino a lo que ellos creen es mejor y tal vez lo sea, pero para ellos.

Un pequeño ejercicio: escribe en una hoja las principales actividades que hayas hecho el día de ayer, después señala la meta final que quieres lograr con cada una de esas actividades, por último argumenta el por qué quieres lograr esa meta, qué valores intrínsecos para ti ves en ello, que satisfacción personal obtendrías con eso. Esto te dará muchas luces para ver si estas construyendo tu vida o siguiendo las indicaciones de otro proyecto ajeno.

Dado que vida tienes solo una y cada día es una oportunidad para alcanzar tu pleno potencial, cuida cada instante para que nada ni nadie te quite este derecho de ser, así que recuerda lo mejor es quedar bien contigo mismo, después de todo ¡eres la única persona que te acompañara toda tu vida! 44


Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1l6gKiK

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Tal vez nunca alcances un ideal, pero el solo seguirlo te convertirá en un ideal que otros buscarán alcanzar

Hay dos formas de ver la vida, una es aquella en la cual pretendemos alcanzar un ideal, la otra es aquella en la cual pretendemos convertirnos en uno; la búsqueda del primero nos permitirá lograr el segundo en la medida que nuestro carácter como persona se conforme a prueba de todo.

En una ocasión en un taller de liderazgo les pedí a los participantes establecieran una meta que desearan con todo su corazón conseguir, esa meta bien podía ser personal, profesional, material, intelectual, emocional e incluso espiritual. Les aclaré que no me entregarían ni compartirían lo escrito para que escribieran con mayor libertad.

Después les hice una serie de preguntas que cada quien tenía que ir resolviendo para sí mismo. La primer pregunta era que si para qué deseaban alcanzar esa meta, luego e independientemente de la respuesta que hubieran dado de nueva cuenta les pregunté para qué de eso que habían respondido, por último e independientemente de la nueva respuesta que hubiesen dado de nueva cuenta los cuestioné con un para qué.

Por experiencia propia sé que solo se necesitan tres para qué para llevar a una respuesta específica a la generalidad, así que al terminar de preguntar los tres para qué, les pedí por favor que levantaran la mano aquellos cuya última respuesta estuviera cerca de algunas de las ideas que yo iría diciendo: paz, felicidad, prosperidad, tranquilidad. Todos quedaron con las manos levantadas.

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Lo anterior no es cuestión de magia sino de sentido común ya que todas nuestras metas tienen ocultas intenciones relacionadas con altas metas y valores que con este ejercicio quedan evidenciadas, y esa es la idea del ejercicio mismo, el permitir a los participantes ver que sus metas están relacionadas con cuestiones de mucho mayor valor que la meta misma.

Esto les permite a quién desarrolla una visión de mayor nivel y alcance mayor margen de maniobrabilidad pues la meta ya no se convierte en un fin en sí misma sino en un medio para algo mayor y si no se logra la meta uno puede seguir en la lucha por ese bien mayor por otro camino.

Lo anterior permite entender que la meta es el pretexto para lo que realmente somos, necesitamos una justificación, una motivación, ¿o por qué no decirlo? un acicate que nos impela a movernos hacia mejores estadios de desarrollo, ese acicate es la meta y ese mejor estadio de desarrollo nuestro máximo potencial.

Ahora bien, cuando uno entiende esto pasa algo curioso ya que uno se pone en mayor posesión de sus habilidades y capacidades convirtiéndose en un ideal en sí mismo, un ideal marcado por la lucha, la tenacidad y el carácter; un ideal que se sabe sustentando y con las miras en algo mucho más grande que la meta misma o incluso que uno mismo; un ideal para sí mismo y ¿por qué no? para los demás que evidencia no solo lo mejor que tenemos sino lo mejor que podemos llegar a alcanzar.

Entender que la vida es un camino y que la meta es uno mismo, permite tener la perspectiva de lo que somos y de lo que podemos ser, así que no lo olvides tal vez nunca alcances un ideal, pero el solo seguirlo te convertirá en un ideal que otros buscarán alcanzar.

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1mgll5R

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La diferencia entre "querer" y "tener" se llama "hacer"

Todas las personas somos seres con prácticamente infinitos deseos; estos deseos, personales, profesionales, emocionales, intelectuales e incluso espirituales, definen con mucho nuestra vida, pero con todo y todo la realización de cada uno de ellos pasa necesariamente por las acciones requeridas para lograrlos.

Te propongo un ejercicio que hago en mis talleres de liderazgo, para iniciar este artículo: haz una lista de las más grandes y trascendentales metas u objetivos que tengas en tu vida, después escribe al lado de cada una de esas metas u objetivos al menos una acción que hayas realizado el día de ayer para lograrlo, si no hubo una acción para lograrlo el día de ayer pon una efectuada en el mismo sentido en la última semana aclarando esto, si tampoco hubo una acción para lograr esa meta u objetivo realizada la última semana pon una realizada el último mes también con esta aclaración.

No sé cuál es el resultado de este ejercicio de tu parte, por experiencia en estos talleres puedo decirte que arriba del 90% no tiene una acción realizada al día anterior para lograr esas grandes y trascendentales metas, un 70-80% no tiene acción alguna en el mismo sentido en la última semana y un 50-60% no tiene acción relativa en el último mes.

Es curioso como si nos preguntan sobre las más grandes y trascendentales metas que tengamos para nuestra vida prácticamente no batallemos en nombrarlas, y no son una, dos o tres, generalmente son más esas metas de lo que queremos ser y 49


hacer en nuestra vida. Pero en este sentido es aún más curioso que cuando se nos pregunta, o nos preguntamos, por las acciones requeridas para que estas metas se hagan realidad prácticamente dichas acciones brillan por su ausencia.

Es de sentido común el saber y decir que para lograr algo tenemos que poner manos a la obra, ¿luego entonces por que esas metas que deberían ser prioritarias carecen de acciones concretas y prácticas en nuestra vida para lograrlas? Cada quien podrá tener una respuesta, te doy la mía: lo que pasa es que la naturaleza humana inercial está hecha para el diario, para las cuestiones de inminencia, si bien es cierto que tenemos esa capacidad de soñar con un futuro, no solo en el mediano sino incluso en el largo plazo, mientras no hay un acicate no hay acciones que sean establecidas.

Pero este estado inercial no es determinista sino que puede ser cambiado, pero para cambiarlo se requiere la acción de la voluntad. Una sugerencia práctica que propongo en el inter de estos talleres es que escojamos una de esas metas que anteriormente señalamos como grandes y trascendentales y establezcamos una acción a realizar al día siguiente para lograrla.

En la siguiente sesión lo que propongo, antes de preguntar y verificar que una mayoría hizo algo por esa meta o acción, es que se establezcan acciones por semana o al menos por mes que lleven el sentido de avanzar hacia la consecución de lo que nos hemos planteado. A esto se le llama visión estratégica, es decir, un alcance en las metas y objetivos de largo plazo (visión) pero con acciones prácticas, concretas y cotidianas (estrategia) que nos llevan en ese sentido.

Las más grandes y trascendentales metas que puedas ver y proponer para tu vida generalmente nacen del destino que estás llamado a cumplir, es así como esa voz interna que nos llama a ello debe ser escuchada y poner nuestras fuerzas en acción para desarrollar las semillas de grandeza que están en nosotros, así que recuerda la diferencia entre "querer" y "tener" se llama "hacer". 50


Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1kgDsac

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Éxito no es lograr todo lo que quieres, sino convertirte en la persona de excelencia que estás llamado a ser

Cuando escuchamos la palabra éxito generalmente la asociamos a un cúmulo de logros externos que permiten evidenciar el logro de nuestras metas, y es una acepción del mismo que es correcta y aceptada pero no completa como tal ya que existe otro ámbito, en ocasiones más rico y totalizador, que tiene que ver con la persona en la que nos vamos convirtiendo.

En un taller de liderazgo pedí a los asistentes que escribieran en un papel el más grande logro que hubieran tenido el año pasado y, si podían, los tres más grandes logros que hubieran tenido en su vida. Igual tú puedes hacer este ejercicio. La mayoría de los presentes anotó cuestiones laborales, empresariales e incluso sociales que dejaban patente un esfuerzo que se había convertido en resultado, lo cual está bien, pero ¿y la persona dónde queda?

El mundo actual se ha vuelto cada vez más competitivo y en ese sentido las personas en ocasiones pasan a formar parte de una maquinaria que reconoce lo que hacen antes que lo que son. No hay que ser ingenuos y pretender que las cosas no son así, pero tampoco tan fatalistas como para pensar que de todo eso no pueden rescatarse cuestiones de valor para cada uno como personas.

El logro de metas, la obtención de resultados, es algo que es inherente a nuestra naturaleza y con mucho a nuestra sociedad actual, pero eso no debe ser pretexto para perder de vista lo que somos y, más aún, lo que podemos llegar a ser.

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En otras ocasiones he escrito sobre las grandes personalidades del cine, la industria, la política, cuyos logros pudiéramos tomar como referentes de vida, pero que al final terminan de maneras deplorables evidenciando un tremendo vacío existencial. ¿Qué fue lo que pasó? Que olvidaron la persona que eran, con todo el potencial que tenían, y se enfocaron en lo que no eran, es decir, en cosas externas a ellas.

Con esto no estoy haciendo una apología del desarrollo interior en detrimento de los logros externos que podemos llegar a obtener, nada más lejos de la realidad, pero sí estoy abogando por ese equilibrio necesario que permita desarrollarnos hacia afuera y hacia adentro y lograr completarnos y totalizarnos como personas.

El ser humano es un ente eminentemente complejo y multidimensional. Complejo ya que debe equilibrar los logros externos, loables, necesarios y perseguibles, con sus logros internos relacionados con su persona, sus deseos, sus gustos. Multidimensional en el sentido que no solo es un ente material sino que como persona también tiene aristas intelectuales, emocionales e incluso espirituales que deben ser atendidas.

En una ocasión que apliqué el mismo ejercicio inicial, después de la reflexión que he plasmado aquí, uno de los que estaban participando me preguntó que si entonces qué debía hacerse, pero no lo preguntó con un sentido de sugerencias generales sino más bien de una serie de pasos que esperaba se le dieran para lograr ese equilibrio. Tal vez tú estés pensando lo mismo así que quiero aclarar este punto tal como lo hice en aquel entonces.

No puedes pretender transferir la responsabilidad de lo que significa tu proyecto de vida a las directrices de otra persona, pensar algo así es injusto tanto para ti como el otro. Es injusto para ti porque dejas de lado tus gustos, ideas, potencialidades para someter tu proyecto de vida a la concepción que tenga otra persona, y es injusto para la otra persona por que la miras como lo que no es 53


dándole un lugar privilegiado por encima de ti cuando es alguien que como tú está en la lucha diaria.

Pero para responder a esa inquietud comienza planteándote en los aspectos material, intelectual, emocional y espiritual qué es lo que quisieras. Ese “qué es lo que quisieras” se refiere a identificar eso que en esos planos te llene, te queme por dentro, te regocije solo el pensar en ello. Una vez identificado eso que quieres ser, tener u obtener, el siguiente paso es que establezcas las acciones para lograrlo, pero tú, no otra persona, y cada día pongas empeño en avanzar hacia la meta.

En la medida que llegues a ser todo lo que puede ser podemos hablar de que tu proyecto de vida ha sido exitoso, después de todo éxito no es lograr todo lo que quieres, sino convertirte en la persona de excelencia que estás llamado a ser.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1idF402

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En el viaje por la vida es cómodo ser pasajero, pero mil veces más satisfactorio ser el conductor

Cada quien podrá tener una visión particular y personalísima de lo que es la vida, pero en lo que todos podríamos estar de acuerdo es que con nosotros, sin nosotros e incluso a pesar de nosotros la vida sigue su curso. En ese ir y venir de la vida, ¿qué papel deseamos desempeñar en la misma: el que sigue o el que guía?

Me ha tocado dar ya varias conferencias y talleres sobre liderazgo, parece ser que en la actualidad es una moda el querer ser líder, sin entrar en discusiones si todos podemos ser líderes lo que sí puedo señalar es que no todos quieren serlo, ¿y eso por qué? pues porque es mucho más cómodo dejar que otros tomen las decisiones, y por lo tanto asuman las responsabilidades de ellas, en vez de nosotros.

En esos eventos que comento a mi pregunta de quién quiere ser líder casi todos, por no decir todos, levantan la mano, pero conforme vamos platicando de lo que significa ser líder son pocos los que mantienen el compromiso inicial. ¿Estás dispuesto a pensar por ti mismo, no dejar que otros piensen por ti?, ¿estás dispuesto a aceptar las responsabilidades de tus acciones sin echarle la culpa a nadie más?, ¿estás dispuesto a vivir en la zozobra que implica ir al frente liderando por caminos no recorridos?, y las más difícil ¿estás dispuesto a ser diferente ya que eres único aunque eso implique que no te entiendan e incluso te rechacen?

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Ya cuando las cosas se ponen en esa perspectiva pues como que no es tan agradable el pensar en ser líder. Es algo así como cuando uno ve un auto muy lujoso y desea tenerlo, solo piensa en las ventajas y los beneficios de ello, pero cuando comienzan a decirle el precio y los años que tardará en pagarlo, además del mantenimiento y cuidados, como seguros para evitar robos o accidentes, uno se da cuenta que con la posesión del vehículo en cuestión no solo vienen cosas buenas sino también cosas que a uno no le gustan tanto.

Pero en verdad, y esto te lo digo sinceramente, no hay absolutamente ningún problema en que uno no desee ser líder, para nada, es tu decisión y es tu vida. Con lo que sí hay problema es con querer, desear, trabajar por ser líder sin tener en cuenta y en ocasiones incluso sin aceptar, los aspectos no tan agradables de lo que ello implica, como los que hemos ya comentado. ¿Por qué con esto sí hay problema? Pues porque con esta actitud vendrán luego los sinsabores, las depresiones y la amargura de tener a cuestas una carga que no se deseaba ni se quería. Ser líder es toda una responsabilidad.

Y en esto del liderazgo hay varias acepciones, la más común es la del que guía a otros, a mi me gusta pensar en otra más básica. La del que se guía a sí mismo. Si uno no puede guiarse a sí mismo, ¿podemos pensar que pueda guiar a los demás? Y ¿cómo guiarse a sí mismo?, hay muchas condiciones que cumplirse, una de ellas es pensar por ti mismo, otra es sentir por ti mismo, otra es actuar por ti mismo. ¿Ves el patrón?

Ser líder es ser uno mismo, en ese ser uno mismo motivar a los demás a que nos sigan pero luego llevarlos a ser ellos mismos, y si no pueden o no quieren esto último tratar en ese seguimiento que pudieran darte como líder que eres el llevarlos lo más cercano de lo que pueden ser. ¿Y cómo puede lograrse esto? Aunque hay muchos métodos, muchas herramientas para forjar el liderazgo, la primera por la que yo iniciara es por dejar de preguntar eso, ya que haces líder a otro y tú te vuelves seguidor, y comenzar a intentarlo, así, aunque no estés seguro 56


y a tientas, ya que liderazgo también es forjar carácter y vivir y administrar la incertidumbre.

El liderazgo no se da de la noche a la mañana, requiere no solo de visión, estrategia y acción sino también de carácter, decisión y voluntad, si estás de acuerdo con el esfuerzo y la responsabilidad que ello implica adelante, después de todo en el viaje por la vida es cómodo ser pasajero, pero mil veces más satisfactorio ser el conductor.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/Nabn5H

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Cada día es un nuevo comenzar, una nueva oportunidad, un nuevo intentar y lo que es mejor ¡es todo tuyo!

La cuestión de las nuevas oportunidades para intentar algo, hacer algo o lograr algo, es una idea que nos parece de inicio difícil de aceptar. Difícil por el simple y sencillo hecho del peso que significa el pasado cuando de intentos fallidos hablamos, pero si lo vemos de otra forma esos intentos fallidos pueden ser la experiencia, el entrenamiento, la capacitación necesaria para el intento que en sí mismo lleve la simiente del éxito.

En una ocasión en un taller de liderazgo le pedí a los asistentes (y ahora te lo sugiero a ti) que escribieran un gran fracaso que hubieran tenido, sea en el ámbito personal, profesional, familiar o social, y que después se hubiese convertido en éxito al intentarlo de nuevo. Este ejercicio de inicio se aclaró no llevaba la intención de ser expuesto o comentado públicamente sino que era para sí mismos. Luego les pedí que, sin decirnos que fracaso-éxito había sido el que escribieron, quien quisiera señalara que fue lo más difícil del segundo, tercer o cuarto intento antes del éxito. La mayoría coincidió en que era el peso del fracaso anterior.

La vida, o más bien la percepción que de la vida tenemos, requiere de que exista una continuidad. Imagínense como sería el mundo y nuestra vida si cada día, por no decir cada momento, se estuviera reiniciando nuestra memoria partiendo en cada reinicio de cero, realmente sería un caos. Pero esa característica de nuestra mente funciona lo mismo para ordenar nuestro mundo que para atarnos a él.

Considera esto: constantemente te estás regenerando física, intelectual, emocional e incluso espiritualmente hablando. En cuestión física cada día se 58


regeneran miles de células de tu cuerpo, incluso tus huesos que es lo más duro del cuerpo a los siete años se han regenerado por completo. En cuestión intelectual, emocional o espiritual solo necesitas ver hacia atrás digamos unos cinco o diez años para que veas el contraste de tus ideas, de tus emociones y del aspecto religioso. Todo cambia, y paradójicamente todo permanece.

Aunque todo en ti sea un cambio continuo nuestra mente nos da la sensación de continuidad, de estabilidad, de permanencia, es por ello que los fracasos o errores cometidos pesan tanto ya que permanecen en el presente como algo real, tangible, existente. Es decir, en vez de tomar esos eventos como la oportunidad de crecer, de aprender, los usamos como ancla para no movernos de donde estamos ni de lo que somos.

La segunda parte del ejercicio consistió en ver a la luz del logro que finalmente se había conseguido qué tan real era la percepción del fracaso que se cargaba, igual ahora te lo pregunto a ti. La respuesta generalizada es que ese fracaso que impedía avanzar o que al menos pesaba para avanzar a la meta era más bien algo irreal, inexistente, creado y alimentado por la mente, lo cual quedaba palpable una vez que se conseguía el éxito y se le miraba en retrospectiva.

No quiero terminar esta reflexión sin darte una herramienta básica pero práctica para remontar esos pesos que implican los fracasos o errores en el camino de la vida, la herramienta cuando sobrevengan esas nubes de duda e incertidumbre es que analices como tú no eres ya la misma persona que tuvo ese fracaso o ese error (por todos los cambios que se dan en ti y que ya han sido previamente comentados), y con esa imagen te niegues a cargar con el peso de “otra persona” que eras tú en el pasado, pero que no eres más en el presente.

En el camino de la vida no estamos exentos de las caídas, los fracasos y los errores, pero tampoco condenados a cargar siempre con ellos, después de todo

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cada día es un nuevo comenzar, una nueva oportunidad, un nuevo intentar y lo que es mejor ¡es todo tuyo!

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/OxKOc3

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Tus objetivos deben tener tres características, no solo dos: ser alcanzables, ser medibles, ¡y ser apasionantes!

Cuando hablamos de cuestiones de liderazgo, emprendedurismo y motivación, la idea subyacente estriba en la existencia de una fuerza dinámica que nos impulse a alcanzar nuestros sueños, de ahí la necesidad de que esa fuerza se soporte sobre objetivos que también posean esa característica. Como parte de las líneas que desarrollo, Formación • I+D+i • Consultoría, y las áreas que trabajo, Consultoría Empresarial · Liderazgo Emprendedor · Gestión Universitaria, entiendo la necesidad básica de todo proceso de contar con metas y objetivos que permitan no solo tener dirección de la intención sino evaluación de la acción. Esta necesidad se subsana cuando esas metas y objetivos que nos planteamos reúnen las características de ser alcanzables y medibles, pero a esas características yo les adiciono aquella de que sean apasionantes.

Las características de las metas y objetivos de ser alcanzables y medibles yo creo que a todos nos quedan claros, alcanzables significa que exista una convicción real de que nuestras acciones pueden lograr lo que nos hemos planteado, medible se refiere a esa cualidad de los objetivos mediante la cual sabemos qué vamos a lograr, así como el avance en ello, para verificar contra lo que vamos obteniendo.

La característica de ser apasionantes no es tan clara, ¿por qué? porque a diferencia de las dos características anteriores que son objetivas y externas de uno, en el caso de hablar de un objetivo apasionante esa cualificación queda en el ámbito de lo subjetivo e interno, es decir, depende de cada quien. Con todo y eso 61


hay cuestiones que nos pueden permitir identificar esos objetivos apasionantes e incluso crearlos.

Yo creo que todos en algún momento dado hemos emprendido algo que, como se dice, nos apasionaba. Esa pasión puede verse reflejada de muchas formas, una de ellas es esa fuerza interna prácticamente inagotable que nos impulsaba en alcanzar lo que habíamos establecido. Cuando se tiene esa pasión no hay cansancio, no hay desánimo, no hay agobio que nos detenga en nuestro camino hacia lo que queremos. Hay algo sobrenatural en esas metas y objetivos que nos apasionan que nos dan la fuerza para seguir en pos de ellos a pesar de todo.

Pero bueno, hay que ser objetivos y honestos y señalar que muchas de las cosas que hacemos no siempre son necesariamente apasionantes, aunque sí pueden ser necesarias. Esta dicotomía entre algunas cosas que nos apasionan y otras que no, es similar a la analogía de las materias que se cursan en una universidad para obtener un título: todas las materias son necesarias, aunque hay unas que nos gustan en extremo (nos apasionan) y otras que si por nosotros fuera ni las lleváramos.

Claro que siempre recomendaré seguir con ánimo esas metas y objetivos que nos apasionan, incluso cuando sea paralelamente a nuestro proyecto oficial de vida; pero en el caso de las cosas que no nos apasionan no quiero dejar de poner a tu consideración algunas ideas para despertar esa pasión en el mejor de los casos o al menos hacerlas más agradables en el peor de ellos.

Cada cosa que haces, aunque no sea apasionante, te faculta para hacer alguna otra cosa que sí sea apasionante. Es como la secretaria que trabaja en una oficina (lo cual no le apasiona mucho), pero gracias a ello obtiene los recursos para darse tiempo para leer, pintar, cantar, oír música o lo que sea que la apasione. Así que esta es una técnica que bien puedes usar. Piensa en algo que tienes que hacer aunque no te guste del todo, luego ve estableciendo una ilación donde vayas 62


viendo la relación entre esa cosa y otra y otra y otra hasta llegar a la que sí te apasiona. El solo hecho de ver esas cosas que no te apasionan con esta luz les da otro valor en nuestra vida y, créeme, si no las hace apasionantes al menos las vuelve más agradables.

Todo lo que tengas que hacer, lo que te propongas, las acciones que emprendas, son los pasos necesarios que te irán convirtiendo en la persona completa, total y trascendente que estás llamado a ser, así que recuerda tus objetivos deben tener tres características, no solo dos: ser alcanzables, ser medibles, ¡y ser apasionantes!

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1dw1PyD

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Recuerda: ecuanimidad en las caídas y ecuanimidad en los triunfos

El tren que hemos abordado y que nos lleva camino hacia la excelencia pasa por muchas estaciones, algunas, que son los triunfos que experimentamos, son en extremo agradables, otras, que son los fracasos que experimentamos, son por el contario desagradables, podemos bajarnos del tren, recorrerlas, gozarlas o sufrirlas, pero no quedarnos en ellas pues nuestro destino está más allá.

Vamos iniciando este tema con un pequeño ejercicio. Piensa en una situación de euforia relacionada con algún evento que te trajo mucho gozo y felicidad por algún logro que obtuviste, ahora piensa en un evento completamente opuesto donde lo que prevalecía era un ánimo de tristeza y depresión por alguna derrota experimentada. Te pregunto ¿dónde quedaron esos sentimientos tan fuertes que en su momento experimentaste? Así es: simplemente se han ido.

Los sentimientos que experimentamos son como olas que rompen en la playa de nuestra vida, algunas veces esas olas son limpias, frescas y cristalinas y otras son aguas sucias, turbias y enrarecidas. En muchas ocasiones no podemos controlar eso, pero sí podemos no aferrarnos a ello como para tratar de definir nuestra vida con base en un momento específico de la misma.

¿Has tratado alguna vez de aferrarte a una ola? Es imposible, ¿verdad? El símil anterior de los sentimientos que como olas golpean la playa de nuestra vida nos lleva a concluir que, al igual que la ola real que tratamos de apresar, estos deben ser dejados para que completen su ciclo, se retiren y nos permitan seguir avanzando en el nuestro camino.

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Ahorita que lees esto estarás de acuerdo conmigo en ello, pero sabemos que tarde que temprano llegará una ola de sentimientos, positivos o negativos, con la que sentirás que casi casi eres tragado por ese océano inmenso que está ante tu mirada. Ecuanimidad. No podemos controlar nuestra vida para cuidar estos aspectos que llegan a ella, pero no importa ya que la cuestión no es controlarlos sino vivirlos y seguir adelante.

Los triunfos y fracasos forman parte de tu camino, son como las pisadas que te van desarrollando como persona, pero los mismos no son el destino de tu viaje, solo son una estación en ese recorrido. Los grandes éxitos que obtengas en la vida, esos logros que desborden tu corazón de alegría, deben ser disfrutados, eso sí, pero nunca con el espíritu de hacerte perder el piso. De la misma forma las derrotas que experimentes, con los sentimientos negativos que llevan aparejado, no debe llevarte a tirar todo por la borda con la finalidad de entregarte a una autocompasión por lo sufrido.

Toma con serenidad ambos puntos y en el medio de los mismos podrás encontrarte con tu propia persona. Esa persona no es esos estados extremos de alegría y tristeza relacionados con tus éxitos y tus fracasos, tampoco esta persona es definida por esos estados, por el contrario, esta persona, tu verdadero yo, puede experimentar y, mejor aún, aquilatar lo que cada triunfo y fracaso trae a la playa de su vida.

Bueno, pero ¿qué es ecuanimidad y cómo se logra? Ecuanimidad, como la expongo en este tema es no aferrarte a esos estados de ánimo que vienen con los triunfos y fracasos, ¿cómo se logra? No hay una fórmula mágica para ello pero el darte cuenta de esto ya es el primer paso, el segundo es permitir que los estados de ánimo vengan y vayan a tu vida y nunca detenerte en ellos como algo definitivo.

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El camino de tu vida, cual sendero que recorra valles y montañas, experimentará subidas y bajadas que te irán convirtiendo en el ser de excelencia que estás llamado a ser, así que recuerda: ecuanimidad en las caídas y ecuanimidad en los triunfos.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1lE2Abu

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Si los cambios se van a dar contigo o sin ti, ¿por qué mejor no participar en ellos?

La vida tiene tal dinamismo que prácticamente no hay nada que pueda semejársele, pudiéramos tratar de semejarla a un mar donde las olas van y vienen y nunca está en calma, pero aún con esta imagen nuestro símil se quedaría corto. Ante este escenario, y dado que no podemos hacer nada para impedirlo, las opciones que tenemos es participar o no de los cambios que la vida conlleva.

Muchos ejemplos de la vida nos remiten a la idea del cambio y de un cambio donde podemos ser partícipes o no. En una ocasión hablando de elecciones políticas, un amigo mío se negaba a participar pues estaba bastante decepcionado de los gobiernos en turno. Una vez que pasaron las elecciones se seguía quejando del gobierno a lo que le comenté que él tuvo en sus manos, con su voto, cambiar las cosas, pero que optó por dejar ser, por decirlo en cierta forma, lo que ahorita era.

Igual si no te gusta ese ejemplo podemos pensar en muchos más: un amanecer, la edad, los amigos que vienen y van, el dinero, la salud, etc., lo que quieras, cualquier cosa en la que pienses sea de tu ámbito personal, familiar, profesional o social o de tu aspecto físico, mental, emocional o espiritual, lo veras sometido al constante cambio.

Ese cambio forma parte de la vida misma, ya que si te fijas, mientras menos cambios tienen algo es señal que no está vivo. Piensa en una piedra. Pueden pasar décadas y casi no cambiar. Está muerta. Pero algo vivo no, la vida imprime 67


una característica de dinamismo realmente avasallante si pensamos en ello. Así que en ese tenor de ideas es realmente imposible que puedas detener los cambios que la misma vida tiene.

Ahora bien, si no puede detener esos cambios lo que sí puedes hacer es ser parte de ello, a veces originándolos y otras veces simplemente participando en la dinámica misma. Esto es muy importante ya que a veces solo puedes participar de los cambios, no ser quien los origine, otras veces, sobre todo cuando las circunstancias dependen de ti, sí podrás originar los cambios, pero en todas las ocasiones lo que siempre podrás hacer es participar de ellos e imprimir tu sello personal en los mismos.

Este imprimir tu sello personal quiere decir sacar algo bueno de ellos y poner algo bueno de ti en ellos, quiere decir aprender y madurar en los mismos y prepararte para lo que viene, quiere decir usarlos antes que ellos te usen y decidir en la medida de lo posible la manera en que permitirás incidan esos cambios en tu proyecto de vida.

En este momento mismo cambios se están dando en ti y alrededor tuyo, cambios que solo requieren que exijas tu parte en ellos para que comiences a incidir en los mismos y para que de una forma decisiva comiences a reclamar el control y dirección que puedas imprimir en tu vida a pesar de los cambios.

Piensa en todos los cambios que desde que tienes memoria se han dado en tu vida, ahora imagínate todos los cambios que aún te esperan en este camino que llamamos vida, si los cambios se van a dar contigo o sin ti, ¿por qué mejor no participar en ellos?

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1eu8SD5 68


Un líder ve una meta, no como el final del camino, sino como el inicio de otro

Muchas son las características que definen a un líder, una de estas es precisamente el que nunca considera la conquista de una meta como el final del camino pues sabe que por delante le quedan más batallas que ganar.

Si pudieras señalar cuál ha sido hasta la fecha el mayor logro que has tenido en tu vida, ¿cuál sería ese? Ahora bien, si te preguntara qué tuviste que hacer antes para lograr eso, ¿cuál sería tu respuesta? Y si todavía más aún te preguntara qué tuviste que hacer para lograr eso que fue requisito para luego lograr tu meta ¿qué responderías?, ¿ves el patrón?

Todo logro que hayas obtenido en la vida hasta hoy, sea éste grande o pequeño, depende a la vez de otras metas que has ido logrando y que como peldaños de escaleras te han ido conduciendo a conquistas cada vez mayores; luego entonces, el mayor logro que a la fecha puedas señalar en tu vida puede verse como un peldaño para algo más que estás por conseguir, ya que la vida sigue y con ello las batallas cotidianas por ser mejor.

En una ocasión en un taller de liderazgo les propuse el siguiente ejercicio. Les pedí señalar qué meta, logro o conquista necesitarían se diera en su vida para ya no hacer ni intentar absolutamente nada. Como nadie contestaba comencé a proponer “¿sacarte millones en la lotería?”, la respuesta era que no pues con esos millones podrían hacer todavía muchas cosas más, “¿sacar a tus hijos adelante?” respuesta negativa también ya que vendrían los nietos y si no al menos la vida de uno seguía, “¿jubilarte?” tampoco ya que muchos tenían planes para cuando tuvieran mayor cantidad de tiempo a su disposición.

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Es así como quedó claro que realmente no hay un destino en la vida que podamos llamar meta. Una meta, al menos en el argot de los deportes, es un punto al cual se llega y listo. Ya no hay nada más después de él. Quien lo cruza o llega primero gana, el resto quedan en lugares subsecuentes, pero la competencia termina, no hay una continuación, ni más metas.

En la vida no es así, lo que consideramos metas, tal como señalé antes, pueden verse más bien como fases de un andar que como destinos finales. Cada meta nos capacita y nos habilita para logros mayores y nos da mayores alcances de miras para establecer esos logros por venir.

Considero que esa es una característica del liderazgo, ya que quién lo detenta está en una permanente lucha consigo mismo para mejorarse constantemente, luego entonces nunca puede decir que ese proceso ah concluido pues siempre encontrará áreas de mejora que trabajar, trabajo que en muchas ocasiones tienen su referente en el logro de lo que llamamos, con todas las limitaciones que la palabra tiene, metas

Sé que tendrás una meta de la cual sentirte orgulloso, pero de la misma forma sé que si te preguntas seriamente “¿qué es lo que sigue?” Encontrarás muchas otras metas cuyos caminos a ellas se han abierto una vez que lograste la meta actual de la que te sientes orgulloso. Así que a la respuesta que siga a la pregunta “¿qué es lo que sigue?” conviene prestarle mucha atención pues es la señal de los caminos que esperan tu andar.

El principal liderazgo que puede cultivar uno es el personal, con eso puedes luego replicar un liderazgo grupal, comunitario, social. Y en ese liderazgo personal tener presente que no hay destinos propiamente dichos en la vida, sino más bien estaciones de paso, después de todo un líder ve una meta, no como el final del camino, sino como el inicio de otro.

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1jwv4ke

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Los sueños son tan fugaces que se nos dotó de las alas de la voluntad para darles alcance

Yo creo que todos hemos tenido alguna experiencia donde casi casi sin pensar hemos aprovechado una oportunidad que la vida nos ponía, oportunidad que seguramente no hubiésemos explotado si los miedos, la duda o la inseguridad hubieran tomado en sus manos nuestra decisión. “Luego lo hago”, “más delante”, “déjame pensarlo”, “ya habrá otra oportunidad”, frases como esas que seguramente hemos oído y que incluso tal vez en más de una ocasión hemos hecho nuestras, esconden detrás de las mismas esos sentimientos de desconfianza, duda o turbación frente a las oportunidades que se nos presentan.

No incluyo aquí aquellas situaciones donde desde el inicio sabemos que algo está mal, es incorrecto o simplemente no es nuestro camino y que optamos mejor por no hacerlas nuestras, hablo de esas situaciones donde algo muy dentro de nosotros grita que es nuestro tren que hemos estado esperando pero que las voces del desasosiego y la ansiedad terminan ahogando en nosotros.

Esto de ir por nuestros sueños es muy complejo, pero no debería serlo. Todos tenemos esa voz interna que nos señala cuando aparece uno pero que a veces no dejamos nos guíe. En una ocasión me preguntaron cuál debía ser la actitud correcta para ir con ganas por un sueño aunque la vacilación estuviera presente, mi respuesta fue la siguiente: “preguntas por la actitud correcta y claro que hay una actitud correcta, es más, es una actitud que todos hemos conocido alguna vez. ¿En alguna ocasión se han quedado sin gas en tiempo de frío y han tenido la 72


imperiosa necesidad de bañarse?, yo creo que sí, que a todos nos ha pasado, ¿cómo le hemos hecho?, ¡ah!, pues esa misma actitud de lanzarse a pesar de todo debajo del chorro helado del agua para tomar nuestro baño es la actitud que debes tener cuando aparezca un sueño y con él nuestros titubeos”.

Los miedos, la duda, la inseguridad, el desasosiego, la ansiedad, los titubeos, todo eso surge de la experiencia que hemos acumulado por ejemplo de los errores y caídas que hemos experimentado, cuando decidimos en función de esto lo único que hacemos es que estiramos ese pasado dándole continuidad no solo en el presente sino incluso en el futuro.

Ahora bien, dado que no podemos dejar de experimentar esas sensaciones, las cuales por cierto son útiles para los casos de peligro como los comentados cuando sabemos que algo está mal, es incorrecto o simplemente no es nuestro camino, lo que sí podemos hacer es sobreponernos al sentimiento actuando, y para actuar de esta forma debemos apelar más que a nuestra razón (la cual está abrumada por la experiencia, sobre todo y en este caso la experiencia negativa) debemos apelar a nuestra voluntad.

La voluntad no eso que surge cuando estamos plenamente convencidos de algo o cuando después de sopesar pros y contras la balanza se inclina a favor de una decisión, en todo caso en estos ejemplos estaríamos hablando de la razón, la voluntad es esa fuerza que incluso teniendo todo en contra o experimentando esos sentimientos adversos somos capaces de dar ese paso que posibilita y facilita el resto de nuestro andar en pos de la meta.

Dicen que la oportunidad la pintan calva, yo agregaría que cuando hablamos de una oportunidad relacionada con el logro de nuestros sueños no solo está calva sino embadurnada de aceite, esto para ejemplificar que en muchas ocasiones se requerirá de un gran aplomo para aprovechar el momento preciso en que se de,

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después de todo los sueños son tan fugaces que se nos dotó de las alas de la voluntad para darles alcance.

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Un sueño puede ser algo difícil de lograr, no lograrlo es aún más difícil de aceptar

Los sueños, las metas, aquello que sentimos que tenemos que lograr en nuestra vida, guarda la proporción entre el esfuerzo y la conquista, es decir, mientras mayor sea uno mayor será lo otro, como quiera que sea y a pesar de los pesares, no lograr eso que deseamos supongo es aún más difícil de aceptar que todo el sacrificio para lograrlo.

Quiero que pienses en la conquista del polo norte, de la cima del Everest, de la luna, por no mencionar más que algunas de las grandes proezas de que está matizada la historia de la humanidad en todas las áreas, ¿te imaginas todo el esfuerzo que detrás de cada logro individual o colectivo existe? Ahora hazte esta pregunta ¿ese esfuerzo se compensó con el logro de la meta?

Tengo una frase personal en la que señalo que el esfuerzo siempre será momentáneo pero que la conquista de la meta es para siempre. Piensa en esto: todo esfuerzo llega un momento en que termina, pero lo que hayas logrado quedará ya para siempre en tu vida como un éxito para ti.

Con esto en mente quiero hacerte ver esos momentos de desasosiego donde la carga que implica el esfuerzo pesa tanto que tentados estamos a tirar todo por la borda y a dejar que el fracaso nos arrope. Tengo otra frase en la que digo que ante el cansancio de nuestras luchas uno tiene todo el derecho de descansar, pero nunca de claudicar en lograr lo que nos hemos propuesto.

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Quiero tengas en mente ambas frases. Cuando cansado estés por la lucha, descansa, retírate, toma un respiro, pero siempre ten en mente que todo tu esfuerzo solo será momentáneo y que una vez que logres la meta ese esfuerzo se diluirá cediendo su espacio al gozo de la conquista.

Otro ejercicio que puedes hacer y que recomiendo es pensar en algún logro que te llene de orgullo, que te haga sentir sumamente satisfecho contigo. Puede ser un logro personal, profesional, etc., pero debe cumplir la característica de ser algo que realmente te haga sentir bien, piensa en todo lo que en su momento tuviste que esforzarte para conseguir, momentos en que seguramente el fantasma de la claudicación sacó su cabeza sin que te lograras amedrentar por ello, ¿tu vida sería la misma si te hubieras dado por vencido?

Ahora bien, en este punto de la argumentación quiero hacerte ver una cosa, el esfuerzo y el logro de la meta son dos cosas relacionadas pero distintas, eso ya se ha comentado, lo otro que debes tener en mente es que toda lucha que emprendas te estará formando, no, mejor aun: transformando, en una persona diferente, con mayores recursos, con mayor carácter, con mayor fortaleza, es como un entrenamiento solo que en este caso aunque logres la meta el cambio personal no desaparece sino que te habilita para lograr más y mejores cosas en tu vida.

Las batallas que constantemente estarás enfrentando en tu vida lograrán en ti grandes cambios pues modificarán la manera en que tienes de ver el esfuerzo y el logro, de la misma forma los sacrificios que el logro de las metas impliquen dejarán su espacio a la satisfacción de haber conseguido lo que te habías propuesto, así que no lo olvides: un sueño puede ser algo difícil de lograr, no lograrlo es aún más difícil de aceptar

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/Siiw7y

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¿Fracasos?, para nada, mejor velos como entrenamientos para tu éxito futuro

Todos deseamos que nuestros proyectos se coronen con el éxito, de eso no hay duda, pero en ocasiones el camino hacia ese éxito pasa por muchos obstáculos, por muchas caídas, por muchos fracasos, situaciones que al igual que un entrenamiento pueden verse como adquisición de experiencia, valor y carácter.

¿Sabías que Walt Disney fundó en 1922 la empresa Laugh-O-Gram Films que terminó en bancarrota un año después?, ¿o que el proyecto de Steve Jobs, Next, se convirtió en un pozo sin fondo para inversores?, ¿o que Stephen King cansado de tantos rechazos a su primer novela quiso tirarla?, ¿o que los estudios y los productores rechazaban a Charles Chaplin porque consideraban que su forma de actuar no se entendería?, ¿o que la empresa de Henry Ford, Detroit Automobile Company, terminó en la bancarrota por las exigencias de Ford en el desarrollo de prototipos y las escasas ventas?, ¿o que a Soichiro Honda, Toyota lo rechazó como ingeniero, un punto de inflexión que aprovechó para dedicarse a su verdadera pasión (las motos) y crear su imperio?

Cuando uno ve a las personalidades que han alcanzado éxitos icónicos en la historia de la humanidad tiende a no reconocer los grandes fracasos que acompañaron su ascenso, fracasos que solo templaron su carácter haciéndolos prácticamente invencibles en su determinación y por lo tanto líderes de su propia vida.

Las contrariedades de la vida pueden verse de dos maneras, una es fatalista donde uno se deja vencer por esos golpes que la existencia nos da y en la cual dejamos todo de lado tirando nuestros proyectos por la borda. La otra es de 78


serenidad al entender que es mucho más lo que no depende de nosotros, tomando las cosas con calma y filosofía, aprendiendo de las circunstancias y volviendo de nuevo a la carga. Independientemente de que estas dos posturas son diametralmente opuestas ambas tienen una cosa en común: cualquiera de esas dos decisiones es responsabilidad única y exclusivamente de uno.

Me ha tocado ver gente que estando en la primera de las actitudes busca responsabilizar a los demás de sus decisiones, es así como su familia, sus amigos, la sociedad, el gobierno, la vida o Dios es quien tiene la culpa de lo que pasa. Esa es una actitud por demás infantil que a lo mejor le sirve para paliar sus emociones pero que no termina por convencer a nadie, ¿por qué? porque siempre habrá ejemplos de gente en peores circunstancias que salió adelante, además nunca habrá evidencia alguna que permita sostener que la decisión tomada les fue impuesta, al contrario, cada quien decide de manera libre en su fuero interno el camino que desea seguir.

En un taller de liderazgo donde toqué este tema, en el receso del mismo se me acercó una persona a la cual le había llegado el comentario pues acaba de pasar por una derrota que aún le calaba hondo y de la cual, según esta persona, había muchas responsabilidades que no eran suyas y que prácticamente la habían llevado a tomar esa decisión.

Cuando alguien aborda un tema como este que se comenta con una postura de defensa o de justificación el enfoque que dicha persona trae sigue anclado en el problema, en la caída, en el fracaso, con lo cual su avanzar en la vida se ha detenido, por ello mi estrategia fue diferente, en vez de ahondar más y más en el problema para ver quien tenía la responsabilidad de sus decisiones lo que hice fue salir de ese radio de acción y preguntar por lo que había aprendido de esa situación. Al inicio las respuestas eran bastantes negativas como el “no confiar en”, “no ilusionarme con”, “no volver a”, con lo que el enfoque seguía de nueva cuenta siendo reactivo, pero no solo reactivo sino incluso negativo, así que la 79


siguiente pregunta fue en el sentido de qué cosas en base a lo aprendido sí se podían hacer y sí se podían emprender.

En este momento las respuestas ya fueron diferentes y avanzaron en un sendero de la proactividad positiva con aseveraciones tales como “planear a la otra tal o cual cosa”, “pensar en lo que puedo o no puedo hacer”, “tener cuidado con”, etc. Mi comentario final fue que con ese nuevo bagaje saliera de nuevo a la carga ya que el resultado necesariamente debía ser otro. Con el tiempo me informó esta persona de su éxito, aunque no de la forma que pensaba pues la vida abre sus propios caminos, pero sí como un éxito que no se hubiera logrado si el fracaso hubiera derrumbado permanentemente toda intención por realizar sus metas.

Cada golpe que la vida nos da no va en el sentido de hacernos caer sino, al igual que el acero, de templar nuestro carácter y de formar nuestra personalidad para habilitarnos para logros cada vez mayores, así que ya lo sabes ¿fracasos?, para nada, mejor velos como entrenamientos para tu éxito futuro.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1iVGESu

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Como dicen que a la oportunidad la pintan calva ¡asegúrate de al menos tú no estar manco!

Una frase muy conocida por todos señala que a la oportunidad la pintan calva, esto hace referencia a lo difícil que es poder atraparla, como si quisieras atrapar a un calvo de sus cabellos, pero al mismo tiempo implica el estar preparado para aprovechar la oportunidad.

¿Te gustaría ser Jeff Bidelman? Jeff Bidelman estaba realizando trabajos de limpieza en una casa que estuvo abandonada por 20 años, cuando se derrumbó una parte del primer piso, cayendo varias monedas de oro sobre él. Se estima que el valor real de las piezas podría ser de 200,000 dólares, ¿te gustaría ser él? La historia anterior, aunque real, son esos casos de uno en un millón donde el golpe de suerte que le cambia para siempre la vida a una persona llega sin que uno siquiera lo imagine.

La vida real es un poco ¿o un mucho? diferente. Más allá de las monedas sin mucho valor que uno pueda encontrar en la calle o incluso de ese billete que olvidamos en un pantalón y nos sorprende encontrarlo en algún momento, nuestra vida transcurrirá sin que encontremos un tesoro como el que encontró Jeff.

Pero el no encontrar un tesoro no quiere decir que no tengamos ya uno. Piensa en la capacidad que tienes de pensar, de sentir y en el gran milagro que implica el estar vivo y poder construir tu vida, vamos, piénsalo, ¿cuánto vale eso?

En una ocasión en un taller de liderazgo alguien comentó, a mi comentario anterior, que el prefiriera de todas formas encontrarse un tesoro. Yo le pregunté 81


que si cuánto le gustaría encontrarse a lo que me dijo que con un millón de dólares para empezar se conformaría. Muy bien –le contesté yo-, supongamos que alguien te ofrece un millón, no, mejor dos millones por tus ojos. Te quedarías ciego pero tendrías dos millones, ¿aceptarías? La persona no tuvo más que aceptar que no, que por nada del mundo vendería su vista. Bueno –entonces le dije- acabas de descubrir que ya posees un tesoro que supera al que inicialmente deseabas encontrar.

Bueno, tenemos un tesoro, podemos estar de acuerdo, pero ahora lo que falta es que le saquemos provecho, ¿y cómo es eso?, pues explotando nuestros potencialidades, habilidades y capacidades y aprovechando cada momento que la vida nos presente para alcanzar nuestra excelencia en la misma.

El trabajar nuestra persona tiene muchas aristas, no solo intelectuales como pudiera pensarse sino también emocionales e incluso espirituales, ese trabajar va de la mano con desarrollar nuestro carácter como guerreros en una vida donde las oportunidades se nos presentan pero que depende de nosotros el aprovecharlas.

En una ocasión en otro taller de liderazgo hicimos una dinámica sencilla. Todos los participantes parados en círculos debían tener las manos en la espalda y no debían separarlas. Yo tomaba una pelota, suave, de esas que se inflan con aire, y se las lanzaba para que la atraparan. Obvio que nadie podía. ¿Qué pasa? –les pregunté. La respuesta fue que con las manos en la espalda no podían atrapar la pelota. ¡Exacto! –les dije- ahora piensen cada que no logren algo ¿qué es lo que me falta para alcanzar eso que no puedo?

Fíjate en la pregunta, el cuestionamiento no va en función de ¿por qué no puedo alcanzar esto o lo otro que quiero?, ya que por experiencia sé que las razones que da la gente en su mayoría va hacia cuestiones ajenas a ellas que les impide lograr lo que quieran, como si quisieran hacer ver que si no han logrado algo es por algún factor externo que se los ha impedido. La pregunta va hacia ese ámbito 82


personal de la responsabilidad individual donde siempre, ante un logro que no se ha concretado, habrá un área de oportunidad para mejorar.

Cada momento que experimentemos en nuestra vida esconderá detrás de sí oportunidades para ser y hacer, para crecer como personas y para realizarnos como seres de excelencia, pero eso, como todo, requerirá de nuestra acción decidida, después de todo como dicen que a la oportunidad la pintan calva ¡asegúrate de al menos tú no estar manco!

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1mvPjAR

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Cada caída de la que te levantas te acerca más a la persona de excelencia que estás llamada a ser

El avanzar por la vida hacia nuestras metas implica una fuerza de voluntad interior que va adquiriendo carácter conforme nos enfrentamos a las pruebas y obstáculos inherentes a la lucha por alcanzar nuestros sueños, esta lucha en ocasiones deviene en caídas que no deben verse como fracasos sino como la oportunidad de aprender tanto sobre el mundo como sobre nosotros mismos.

Cuando algo falla es que hubo algo que salió mal. Este aforismo no es banal sino que nos permite entender que una caída en la vida no debe verse como un fracaso pues un fracaso implica la derrota total y no podemos hablar de una derrota total cuando solo una parte del todo fue la que falló.

Por ejemplo, supongamos que vas a hacer un pastel por primera vez. Para ello sigues los pasos e instrucciones contenidos en una receta. Cuando sacas el pastel del horno resulta que éste no quedó como se suponía. Tal vez no se infló, tal vez se infló de más, tal vez quedó duro o demasiado blando, quemado o crudo, pero el resultado final deja mucho que desear del esperado. Revisando los pasos te das cuenta de tu error: un ingrediente lo agregaste en una cantidad indebida. ¿Podemos decir que el hacer pasteles para ti debe considerarse como un fracaso y por lo mismo dejarse para siempre de lado? Claro que no, nadie pensaría eso, cuando mucho se aprendería de esto, tanto del proceso como de uno mismo, y a la otra se tendría más cuidado para que el pastel resultara como se supone debe resultar.

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La vida es igual que ese pastel, solo que más personal para uno. Una caída no implica una derrota completa, total y permanente, sino que debe ser vista como un momento para entender qué falló con la intención de mejorar la lucha y mejorarnos como persona. Así que en vez de esa crítica severa al momento de fallar, hay que ver la caída con esa sabiduría que nos permita arrojar luz sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser.

Pero hay un factor oculto en todo esto, un factor con un potencial todavía más enriquecedor como persona si podemos darnos cuenta de ello: la cuestión de la humildad. Cada caída, como hemos dicho, nos permite entender el mundo y a nosotros mismos y a partir de ahí mejorarlo y mejorarnos, pero cuando hablamos de excelencia personal la sencillez, característica de una persona que se sabe finita y falible no tiene precio, a eso es a lo que llamo humildad.

Esa humildad nos va revistiendo de un carácter de tolerancia, paciencia y empatía para con los demás ya que nos hemos visto a nosotros mismos en circunstancias adversas por lo que podemos no solo saber qué es sino incluso como se siente cuando uno tropieza por la vida.

Luego entonces el mantener la lucha sobre nuestros objetivos sean estos materiales, emocionales, intelectuales o espirituales, incluso cuando viene una caída, nos va fortaleciendo como personas en nuestra voluntad y nuestra intención, y al mismo tiempo nos va dotando de lo necesario para potencializar nuestra humanidad y llegar a ser excelentes en la medida que somos completos ya que no solo hablamos de logros externos sino de conquistas internas.

La lucha diaria por lo que deseamos implica en ocasiones caer, caer que en muchas ocasiones depende de factores ajenos a uno mismo, pero el levantarnos solo depende de nosotros y los frutos de ello en ocasiones supera a la meta en sí, después de todo cada caída de la que te levantas te acerca más a la persona de excelencia que estás llamada a ser. 85


Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1m9Hy2O

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La voluntad logra sueños que para la razón parecieran irrealizables

Si todas nuestras decisiones se basaran +únicamente en lo que podemos medir, saber o conocer a ciencia cierta, pocas serían las acciones que realizaríamos y menos aun las metas, objetivos y sueños que conquistaríamos, afortunadamente tenemos la voluntad que nos permite ir adelante incluso cuando tenemos todo en contra y lograr lo que parecería imposible. “Ya no puedo más”, ¿cuántas veces has dicho o escuchado esto?, más aún ¿cuántas veces después de haber dicho o escuchado esto has visto como es que se puede ir más allá y lograr lo que uno se propone?

El ser humano le ha dado un peso enorme en la actualidad a la razón y el conocimiento. Esto no tiene propiamente nada de malo, pero hay cuestiones que la sola razón o el conocimiento no pueden resolverse y que en muchas ocasiones son las que hacen la diferencia entre avanzar o no avanzar, entre lograr o no lograr. Una de estas cosas es la voluntad.

Si vemos la historia de la humanidad y sus grandes logros, tanto individuales como comunitarios, podremos encontrar un sinfín de ejemplos donde el sentido común indicaba desistir. Cuestiones de recursos, tiempo, opinión, etc. pudieron en su momento, usando la razón y el conocimiento, indicar que lo mejor era no continuar, pero el tiempo (y los logros que se obtuvieron) han demostrado lo equivocado que pudieron estar estos razonamientos.

Todavía en la actualidad, y a lo mejor te ha pasado, hay cuestiones por las que las personas, de manera individual o social, estamos luchando, cuestiones que prácticamente parecen irresolubles pero que algo en nuestro interior nos dice que 87


no podemos aspirar a menos, y ese aspirar a menos es conformarnos con lo que tenemos, con lo que somos.

El ser humano es un ente constantemente inconforme. Siempre quiere tener más, ser más, lograr más. Esto está bien pero debe mesurarse para no perder en este perseguir cosas la esencia de uno, es más, puede uno usar esto para avanzar hacia estado de desarrollo como persona, y por ende como comunidad, cada vez mejores, cada vez más excelentes.

En una ocasión hablando con un amigo sobre algo que quería él emprender, comenzó diciéndome lo mucho que le gustaba la idea, la pasión que sentía por lo que quería hacer al grado de a veces no dormir de la emoción, luego comenzó a enumerarme los contras que la idea tenía. Eran contras muy claros, muy concretos, cuestiones de tiempo y dinero encabezaban la lista. Al terminar de platicarme eso le comenté como es que yo había notado su voz diferente, visto sus facciones diferentes, cuando hablaba de lo mucho que le emocionaba la idea y luego cuando habló de todo lo que tenía en contra. “¿Con cuál es esos dos estados de ánimo te quedarías?” –le pregunté. “Con el primero” -me contestó. “Entonces no la pienses tanto –le dije- haz lo que desees con tal ímpetu que, como me has dicho, no puedes ni dormir, ya que incluso aunque no lo logres te sentirás satisfecho de haberlo intentado, de otra forma no solo no logras sacar eso que ahorita te quema por dentro, sino que ni siquiera darás una oportunidad de alcanzar lo que deseas”.

La voluntad se refiere a esa fuerza que todos en un momento u otro de nuestra vida hemos sentido en nuestro interior y que pasa incluso por encima de esas voces racionales que en nuestra cabeza nos dicen “no”, logrando que avancemos teniendo todo incluso en contra. Esa fuerza no es ajena a nosotros, no es extraña o externa, dado que es nuestra podemos hacer uso de ella, todo estriba en apagar un poco la razón, por decirlo en cierta forma, y enfocarnos, como mi amigo del relato, en el fuego interno que nos motiva a andar, a luchar, a lograr. 88


Optar solo por la razón para resolver todo en nuestra vida es como querer caminar solo con una pierna, es posible, aunque difícil, pero si a ese andar lo dotamos de razón y voluntad nuestro andar no solo es más suave, sino más decidido, después de todo la voluntad logra sueños que para la razón parecieran irrealizables

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1o0to3y

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El triunfo es más cuestión de tenacidad que de casualidad

Para lograr lo que nos proponemos, no hay nada mejor que la acción. Muchas frases son las que señalan esto y no están equivocadas. De la misma forma hay que señalar que esa acción debe ser constante para terminar por triunfar ante las adversidades que se nos presenten.

Si vemos cualquier proceso que implique lograr una meta, un objetivo, podremos ver tres momentos: el inicio, el inter, y el logro. El inicio es ese primer paso que se da, la fase primera que abre la puerta a todas las acciones que posteriormente se desarrollaran. No es el momento mismo en que se piensa la meta u objetivo o se vislumbra el sueño que se pretende lograr, sino más bien se refiere a la primer acción necesaria para hacerlo realidad. El logro es precisamente cuando la meta, objetivo o sueño se ha conquistado, cuando ya hemos conseguido lo que nos habíamos propuesto. El inter es el período que está entre el inicio y el logro y engloba en sí todas las acciones que hacemos para avanzar del primer punto al segundo. ¿Cuál de estos tres momentos crees dure más?

Dado que el inter es el período de mayor duración de los tres momentos anteriores es precisamente en ese donde debemos enfocar nuestras energías y estar conscientes de que dada la mayor duración que presenta, nuestra constancia y disciplina debe ser también extrema para poder cumplir con él.

Sé que habrá casos de gente que por pura suerte obtuvo lo que siempre deseó en la vida, pero también sé que esos casos son contados. La mayoría de todas las personas que pudiéramos analizar se pondrían en el grupo de los que tuvieron

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que luchar por lo que querían y esas personas podrían dar fe de que el no cesar en esforzarse para conseguir lo que deseaban fue lo que marcó la diferencia.

Piensa en un logro que te haga sentir orgulloso, un logro que también haya implicado en su momento grandes esfuerzos de tu parte. ¿Qué hubiera pasado si en uno de esos esfuerzos te hubieras sentido derrotado y hubieras abandonado la lucha por lograr lo que querías? La historia para ti en este momento sería bastante diferente, ¿verdad?

Pero bueno, eso es el pasado, tu pasado, un pasado que nos permitir ver ciertas correlaciones de variables y sacar ciertas conclusiones, como la que acabamos de hacer, pero lo más importante es que ese conocimiento lo podemos traer al presente para que nos sirva en lo que actualmente estamos esforzándonos por conseguir, ¿cómo?, mira, te explico.

Como ya tienes el referente de logros que has conseguido y que si hubieras cesado en tu esfuerzo mientras luchabas no hubiera sido así, piensa en eso cuando estés en la actualidad o en el futuro en una lucha que esté tan pesada que pienses en desistir. Capaz y ese momento es el último que requieres para lograr la meta y tirar todo por la borda te dejará con esa meta al alcance de tu mano pero sin poder lograrla.

¿Quién dice que ese esfuerzo necesario que está a punto de derrotarte no es el que hará la diferencia entre la conquista o el fracaso? Así como en tu pasado hay esfuerzos que marcaron la diferencia, hoy o mañana eso puede presentarse de nuevo en la forma de nuevas luchas por alcanzar tus sueños y viendo hacia atrás podemos tomar la firme determinación de seguir en la pelea hasta conquistar lo que deseamos.

Yo siempre digo que cada paso que damos nos acerca más a la meta que nos hemos fijado, así que el seguir esforzándonos por conseguir algo que deseamos 91


es una mejor inversión que darnos por vencido, después de todo el triunfo es más cuestión de tenacidad que de casualidad

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1ofTLoa

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Para vislumbrar un sueño valioso hay que estar bien despierto y para realizarlo, bien activo

Así como el árbol más frondoso nace de una pequeña semilla, de la misma forma nuestras más grandes metas nacen de los sueños que sobre ellas tenemos, y siguiendo el símil del árbol, los frutos de éste serán los logros que obtengamos de realizar nuestros sueños a través de trabajar por ellos.

Cuando en liderazgo, motivación y emprendedurismo hablamos de sueños, no nos referimos a ese estado onírico propio de cuando dormimos, sino a la ideación activa en nuestra mente de las metas y objetivos que queremos lograr. El término sueño dota a esas metas y objetivos de una íntima esencia personal diferente a las metas y objetivos aunados con cosas ya que éstos, nuestros sueños, implican deseos, anhelos y esperanzas que tienen que ver con nuestra propia esencia y nuestro más grande potencial.

Con todo y todo y aunque suene contradictorio, al hablar de estos sueños, es decir, de esas metas y objetivos que no solo buscan tener más sino hacernos ser más, estamos hablando de una situación donde la característica validadora de estas ideaciones mentales requieren estar lúcidos, es decir, bien despiertos.

Cuando digo que se requiere estar bien despiertos me refiero a que más allá de los castillos en el aire, hablando coloquialmente, nuestros sueños para ser vistos como partes de un proceso de logro y conquista, requieren claridad en cuanto a los qué, cómo, dónde, con qué, por qué y para qué.

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Un buen ejercicio es que a esas metas y objetivos que te propongas les apliques la “prueba de fuego” de pasar las preguntas mencionadas anteriormente, de no ser así tal vez se requiera trabajar un poco más con el sueño para tener claridad en cuanto a él antes de emprender las acciones que creamos convenientes. Ahora bien, no quiere decir que las preguntas que hemos mencionado deben tener en todos los casos respuestas concretas, amplias, detalladas, pero al menos una aproximación a ellas que nos permitan guiar con sentido nuestras acciones.

Y ya que hablamos de acciones, la realización de todo sueño requiere de una extrema actividad. De la misma forma quiero aclarar que esa actividad, contrariamente a lo que pudiera pensarse, no se refiere solo a las acciones que emprendamos sino también a los pensamientos y las emociones que comprometamos con las mismas.

Es por eso que al referirnos a la realización de los sueños hablamos de estar bien activos, ya que esa actividad incluye, claro, las acciones que emprendamos, pero también las ideas y sentimientos que pongamos en ello.

Por esto último es que en muchas ocasiones lo que las personas emprenden no llega muy lejos: porque se tiene, eso sí, una meta bien clara así como acciones necesarias para lograrlas, pero no hay ese compromiso mental y emocional por lo que a la primera de cambios o ante el desgaste de las pruebas que se presentan se desiste de buscar el sueño.

Así como las preguntas que podemos hacernos para evaluar la claridad de nuestros sueños, de la misma forma la “prueba de fuego” para evaluar la calidad de nuestras acciones consiste en analizar las ideas y emociones que subyacen en las mismas, si dichas acciones carecen de ese nivel de compromiso habrá que tener mucho cuidado pues faltaría un ingrediente clave para conseguir lo que nos proponemos y que yo llamo pasión.

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¿Cuál sería la solución de esos dos aspectos, es decir, de los sueños y de las acciones si no pasan las pruebas de fuego mencionadas aquí? Una solución que desde siempre se nos ha dicho: más que tratar de crear ese fuego interno que nos impela a avanzar en la vida, debemos de seguir aquellos andares que en cada paso nos hagan vibrar, sentirnos vivos, y saber que estamos llamados a soñar y lograr eso que nos propongamos.

La claridad de nuestros sueños y la calidad de nuestras acciones nos permiten evaluar el camino que hemos decidido andar y evaluarnos como personas en cada paso que damos, después de todo para vislumbrar un sueño valioso hay que estar bien despierto y para realizarlo, bien activo.

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Tu no escoges muchas de las batallas que pelearas en tu vida, pero si puedes elegir la actitud con la que lo harás

La vida personal e íntima de cada quien, cual camino que no ha sido aún transitado, presenta un sinfín de experiencias para las que no estamos preparados en el sentido de saber lo que nos depara ese andar, pero independientemente de eso en todo momento podemos llevar una actitud que permita el avanzar en nuestro proyecto de vida.

¿Cuántas veces al andar por un camino que nunca hemos recorrido nos hemos encontrado lo mismo con parajes atractivos que con situaciones desagradables? Yo creo que un sinfín de ocasiones. De la misma forma ¿cuántas de esas veces que hemos iniciado un andar por un camino desconocido lo hemos hecho lo mismo con una actitud abierta que con una precaución activa? También creo que en todas las ocasiones.

De la misma forma que el ejemplo anterior, nuestra vida no es otra cosa más que un sendero inexplorado. Nadie en ningún momento y bajo ninguna circunstancia ha andado lo que nosotros vamos a andar. ¿Qué las vidas de unos y otros son similares? Así es: son similares, pero no exactamente iguales.

Las experiencias, ideas, sentimientos, vivencias, aprendizajes, y un sinfín de etcéteras hacen que cada andar sea único e irrepetible. Más allá de lo pasmoso que significa esta reflexión, la misma va en un sentido de la actitud que podemos tener ante la vida. Y fíjate que digo podemos, no debemos.

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Ese “podemos” implica una capacidad volitiva de decisión. Por más que las circunstancias sean adversas las mismas no son definitorias de lo que somos y de lo que podemos ser. Eso de quejarse o justificarse de lo que hicimos o no por las condiciones a las que nos enfrentamos no es más que un intento (así es, solo eso: un intento) por transferir la responsabilidad de nuestras acciones.

Y aunque esa transferencia de responsabilidad fuese posible (premisa con la que no estoy de acuerdo), los efectos de dichas acciones no lo serían, es decir, las consecuencias de lo que hicimos o dejamos de hacer quedarían por siempre y para siempre con nosotros, así que ¿para qué perder tiempo tratando de justificar cuando más bien debemos poner nuestro esfuerzo en tratar de lograr?

¿Qué a veces no se puede lograr todo lo que uno se propone?, ¿qué a veces los obstáculos son real y objetivamente insalvables?, ¿qué a veces las circunstancias son tan adversas que prácticamente definen el resultado de la batalla? Supongamos que todo eso fuera verdad, la discusión no estriba en ello sino más bien en la actitud que puedes (de nuevo: puedes) tener ante la vida.

Esa actitud de lucha, optimismo, esfuerzo, esperanza, valor, dirección, etc. etc. etc. es algo con lo que no nacemos (aunque puede tengamos alguna disposición) sino que es algo que vamos construyendo, curiosamente a través de intentarlo. Es como el que sobresale en cualquier deporte quien para lograr eso inició simplemente practicándolo hasta adquirir una maestría que lo hace sobresaliente.

La vida es un espacio infinito donde nos movemos hacia experiencias únicas e irrepetibles, experiencias que nos van desarrollando y permitiendo alcanzar nuestro máximo potencial, experiencias que de la misma forma pueden suponer retos, retos ante los cuales nosotros decidimos como actuar, después de todo tu no escoges muchas de las batallas que pelearas en tu vida, pero si puedes elegir la actitud con la que lo harás.

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Superar un reto te capacita para, por un lado, esperar un reto mayor, y por otro, ayudar a otros a superarlo

Una tónica de la motivación relacionada con la consecución de nuestras metas señala la lucha constante que debemos hacer para lograr esto, pero algo que en ocasiones se deja de lado es también señalar con claridad la habilitación de que somos objeto con cada sueño que conquistamos.

El ser humano es un ente permanentemente insatisfecho, no lo digo esto con un ánimo de señalar un vacío existencial sino más bien un constante buscar hacer más, tener más, ser más. Esa insatisfacción que todos damos por hecha al parecer la olvidamos cuando estamos trabajando por lograr un sueño o una meta, ¿por qué digo esto?, pues porque muchos suponen, al menos en la práctica, que una vez que logren lo que buscan o desean sus esfuerzos terminarán y podrán ponerse a descansar sin luchar más, lo cual no es así. ¿Qué es lo que realmente sucede? –y que por cierto en ocasiones tiende a deprimir a quienes experimentan esto-, pues que una vez que se conquista un sueño, una meta o un objetivo, lo que sigue es otra lucha, otro camino, otro esfuerzo. Claro que si tú tienes claro que este andar es así no experimentarás ese desasosiego sino que al lograr tus propósitos te sabrás y sentirás listo para lo que viene.

A eso es a lo que me refiero cuando señalo que el logro de algo te habilita para buscar algo mayor, ya que la lucha experimentada te ha dado la fortaleza y la experiencia para sentirte capaz de hacer más, de lograr más, de ser más. Pero esa habilitación es solo una parte de la consecuencia de tus luchas, la otra está en 99


la responsabilidad que adquieres ante los demás, responsabilidad que podemos señalar como solidaridad.

Esta solidaridad la explico señalando que la habilitación que adquieres, si bien te faculta para nuevos retos, también te faculta para ayudar a los demás a que superen los suyos. Cuando expreso esta idea, por lo menos en confianza, hay quienes señalan que eso no es su responsabilidad, que cada quien debe luchar por lo que quiere y que dependerá solo de ellos el lograrlo o no, pero quiero explicarlo de otra forma.

Piensa en cualquier sueño, meta u objetivo que te haga sentir muy orgulloso de haberla logrado, piensa en este momento en todas esas cosas que tuviste que hacer, incluso esos pequeños logros que tuviste que alcanzar al lograr lo que buscabas, piénsalo un momento, ahora te pregunto ¿realmente tú lo hiciste sólo?, ¿no hubo gente que te ayudó de una u otra forma?

Realmente considero muy difícil si no es que imposible el que alguien logre algo sin deberle nada a nadie, veamos una cosa tan simple como leer y escribir. Muchos de nuestros logros requieren de eso, así que estamos en deuda con aquellas personas que desde nuestra más tierna infancia nos enseñaron esto.

De la misma forma podemos ir avanzando en nuestra vida y encontrar muchas personas que nos fueron ayudando a construirnos como personas hasta llegar a ser lo que somos. Obvio que cuando nos referimos a una meta en concreto podemos identificar o no a quienes nos hayan ayudado o no para lograrla, pero más allá de quien tuvo una incidencia directa están las decenas de personas cuya incidencia indirecta –como los ejemplos que acabo de mencionar- nos facultó para lograr el sueño, meta u objetivo en cuestión.

Así que eso de ayudar a los demás no es una acto de altruismo o de buena voluntad sino de reconocimiento de nuestra deuda con muchas personas que 100


antes nos ayudaron y cuya forma de pagarles es ayudando a los que en nosotros buscan una guía, un apoyo, un empuje.

La habilitación que cada esfuerzo va haciendo en nosotros nos genera un carácter, una fuerza y una voluntad que nos permitirá avanzar en el logro de nuestras metas y ayudar a avanzar a los demás en la consecución de las suyas, después de todo superar un reto te capacita para, por un lado, esperar un reto mayor, y por otro, ayudar a otros a superarlo.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1qW5hFv

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Solo se está derrotado cuando se decide dejar de luchar

La finitud de los eventos que experimentamos en la vida nos genera una impresión donde todo tiene un principio y un final, extrapolado esto a nuestros proyectos de vida el final de ese esfuerzo se entiende como un éxito o un fracaso en función de si se cumplió o no lo que se buscaba, pero como todo proyecto se circunscribe dentro del proyecto mayor que es nuestra vida la derrota no tiene cabida en tanto sigamos luchando.

La vida conlleva en su misma esencia una naturaleza de tal dinamismo que es literalmente imposible el concretizarla como si de un hecho conocido, entendido y explicado a cabalidad se tratara. Los cambios al orden del día, la infinitud de ideas y sentimientos subyacentes, las múltiples variables correlacionadas, y la enormidad de lo que desconocemos le confiere un carácter de misterio reverencial.

Pero por otro lado nuestra mente busca constantemente el entender lo que experimenta para lo cual establece parámetros de pensamiento donde reduce al mínimo lo experimentado tanto en las variables, sus procesos y sus resultados, con la finalidad de poder manipular la información en un sentido práctico.

Estos dos extremos deben ser comprendidos para buscar un punto medio donde la maestría sobre nuestra existencia se lleve a cabo en un ambiente que nos permita avanzar constantemente hacia mejores estados de desarrollo.

Este comentario va en el sentido de aquellos proyectos en los cuales definimos el éxito o fracaso de los mismos en función de las metas y objetivos que nos hayamos establecido, lo cual es correcto desde el punto de vista de la finitud de 102


nuestro pensamiento que concretiza lo abstracto, pero en un sentido más amplio y relacionado con el misterio que es nuestra vida esa percepción no tiene lugar.

Supongamos que emprendes un proyecto, el que sea, y que éste no resultó en lo esperado por lo cual consideras se fracasó en el mismo. Visto el proyecto como un proceso de inicio y fin, donde hay insumos y esfuerzos aplicados, la valoración del éxito o fracaso está correctamente en función del resultado obtenido, pero, el gran pero, es que ese proyecto no es tu vida ni mucho menos la define o circunscribe, los resultados que se obtengan, sean estos buenos o malos, pueden ser aquilatados como experiencia y usarse en la construcción del proyecto mayor que es tu existencia.

Yo no conozco una sola persona de éxito, incluso éxito en el sentido común que todos entendemos, que no haya experimentado eso que podríamos denominar fracasos; lo que sí conozco son muchos casos de éxito en los cuales encontramos fracasos pero que curiosamente éstos no son vistos como tales por estas personas sino más bien como experiencias que los fueron formando, moldeando, hasta llegar a ser lo que ahora son.

El fracaso, la derrota, no existe como tal pues casos hay de sobras donde de la peor situación puede sacarse un provecho mayor. Esto es innegable. Incluso situaciones que se vean ya sin sentido alguno, es decir, grandes fracasos de proyectos, han generado las presiones necesarias para detectar una gran oportunidad de vida en medio de la crisis experimentada.

La caídas que en nuestro andar experimentamos deben ser vistas a la luz de un andar mayor que es nuestra vida, si nuestra vida no se ha terminado entonces no podemos pensar en un fracaso pues aún estamos en proceso de logro y conquista, no habiendo mayor proyecto que el de nuestra propia existencia, así que no olvides que solo se está derrotado cuando se decide dejar de luchar.

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1oKi25m

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Un buen líder siempre va al frente de sus seguidores y si vienen problemas se adelanta aún más

El reconocimiento del liderazgo personal es algo que la mayoría ve como positivo, deseable, anhelado, pero la cuestión que en ocasiones se pasa por alto implica el también reconocer, entender y aceptar que ese liderazgo implica ciertos sacrificios, sacrificios que permiten a los demás confiar en la labor de uno como líder.

En una ocasión en un taller de liderazgo les pedí a los participantes que enlistaran aquellas cosas por las que quisieran en algún momento dado ser reconocidos como líderes. El trabajo fue por equipo y cada equipo generó una lista de no menos de diez ítems relacionados con lo anterior, todos ellos muy agradables tales como creatividad, decisión, inteligencia, don de gentes, etc.

Una vez que cada equipo hizo y presentó esa relatoría, yo les presenté un listado de otros diez ítems donde venían cuestiones que no eran tan agradables, tales como riesgo, luchas, soledad, ataques, vituperios, desasosiego, etc. Con ese listado pedí levantaran su mano los que quisieran vivir eso. Obvio que nadie la levantó.

Al poner las dos relatorías de ítems, las que cada equipo había generado y la que yo les presentaba, les comenté que ese era el paquete de ser líder. No solo lo agradable que cada equipo había señalado sino también las otras cuestiones que están aunadas a lo que significa ser un líder.

La misma imagen del líder es de alguien que va por delante de sus seguidores, tanto de una manera real como metafórica, y eso implica que ante los riesgos, 105


ante las luchas, ante los problemas, el líder va un paso adelante lo que implica que en muchas ocasiones él tendrá que enfrentar los primeros embates de los problemas por sí solo, pero de la misma forma establecerá un plan de acción para sus seguidores.

Sé que lo agradable del liderazgo todos los quisiéramos, pero también sé que el ser líder implica grandes esfuerzos personales, esfuerzos que conociéndolos uno no puede ocultarlos de las gentes que desean alcanzar ese reconocimiento pues no sería honesto de nuestra parte.

¿Y todo esto para qué? pues para desarrollar ese nivel de conciencia, de conocimiento, de voluntad que requiere ser un líder. De la misma forma para medir y medirnos en esta cuestión e identificar esas, no digamos debilidades, sino áreas de oportunidad que nos permitan enfocar las acciones necesarias para desarrollar el liderazgo, liderazgo que sostengo siempre empieza con nosotros mismos antes de extenderlo hacia los demás.

El liderazgo es algo que aunque es deseado en ocasiones no es correctamente construido, esta corrección en la construcción implica tener en ambas manos tanto lo negativo como lo positivo de tal papel y saber desempeñarlo con valor y carácter incluso en las situaciones más adversas, después de todo un buen líder siempre va al frente de sus seguidores y si vienen problemas se adelanta aún más.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1nOd88l

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¿En el camino de tu vida te tropezaste con una piedra?, ¡qué bien: úsala en la construcción de tu vida!

Si hay algo de lo que podemos estar seguros en esta vida es precisamente de que no podemos estar seguros de nada, esta situación lejos de permitir cause desasosiego en nosotros debe movernos a adoptar una actitud proactiva en nuestro proyecto personal que nos permita utilizar a nuestro favor incluso aquellas adversidades que enfrentemos.

Seguro estoy que todos conocemos la historia de una o dos personas que a pesar de los grandes desafíos que enfrentaron en su vida lograron hacer de ésta algo de excelencia al grado de volverse un referente, pero no solo eso sino que esas mismas personas reconocen que en muchas ocasiones esas adversidades fueron el origen de la grandeza que lograron realizar.

Lo anterior puede parecer contradictorio pues uno esperaría que una adversidad tuviera un impacto negativo en lo que queremos lograr más que un impacto positivo, y este razonamiento aunque correcto guarda un error en el mismo ya que solo considera a la adversidad en sí sin considerarnos a nosotros como el sujeto que lleva las riendas del proyecto de vida.

Si las cosas que enfrentamos fueran las que definieran nuestra vida realmente sería muy poco lo que podríamos lograr pues estaríamos a merced de que las circunstancias externas fueran completamente favorables, pero los ejemplos de gentes que teniendo todo en contra lograron salir adelante nos dice que esto no es así sino que somos nosotros los que finalmente decidimos que hacer con lo que vivimos. 107


Volviendo a los ejemplos que conocemos, yo creo que también pueden venírsenos a nuestra mente los casos de dos o tres personas que enfrentando adversidades no supieron sobreponerse a las mismas dando al traste con su proyecto de vida. Sin tratar de juzgar de una manera absoluta esto, pues cada quien sabe lo que vive, sí podemos señalar que ante los diferentes resultados vivenciales de gente que ha experimentado adversidades, debe haber algo personal, íntimo, que define el resultado final.

Piensa en algo que hayas experimentado y que creíste resultaría para mal en tu proyecto de vida, pero que ahora visto a la distancia no podemos decir que así fue, sino que al contrario, sirvió para hacerte alguien mejor. Vamos, piénsalo, no puede ser tan difícil ya que todos tenemos experiencias que en su momento creímos devastadoras para nosotros y que vistas ya en el tiempo pierden ese cariz pero nos dejan algo de valor.

Con esa reflexión quiero que veas que en muchas ocasiones eso negativo que hemos vivido, incluyendo lo positivo que pudo habernos dejado, ha sido más bien una cuestión de causalidad que de volición, es decir, se dio por que sí más que por que lo hayamos querido así.

De la misma forma quiero que pienses que si eso es posible de darse solo por qué sí, también debe ser posible de darse por que nosotros lo queramos. ¡Esa es nuestra ventana de oportunidad en nuestro proyecto de vida! El hacernos responsables del mismo y el buscar todas las experiencias para sacar lo mejor de nosotros por más desagradables que éstas pudiesen en su momento ser.

No me digas que la vida es pesada, que los retos son insalvables, o que las adversidades son abrumadoras, ¿en el camino de tu vida te tropezaste con una piedra?, ¡qué bien: úsala en la construcción de tu vida!

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1lzeQG5

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Un buen líder comparte sus triunfos y retiene para si las derrotas

El ser líder es una faceta que guarda muchas aristas, aristas que tienen que ver lo mismo con la persona que es reconocida como líder que con las acciones y resultados que ésta realiza, siendo en estos últimos, los resultados, un espacio para motivar cuando son favorables y para aprender cuando no lo son.

¿Qué es lo que hace un líder? Pudiéramos señalar varias cosas tales como establecer o proponer objetivos, estrategias y acciones, hasta dirigir, estructurar y motivar a la gente para alcanzar lo propuesto, y esto solo por mencionar algunos aspectos habiendo muchos que se relacionan con el ser líder. Pero hay uno que en pocas ocasiones es abordado y que tiene que ver con los resultados que se obtienen.

Teniendo en mente la reflexión anterior pensemos en los resultados que un grupo guiado por un líder llega a obtener y hagámonos dos preguntas ¿esos resultados se hubieran logrado si nadie hubiera estado con el líder? No lo creo así. La otra pregunta es ¿hay alguna responsabilidad en el líder cuando los resultados alcanzados no son los deseables? Yo creo que sí. Veamos estos dos aspectos.

Una acción grupal bajo la guía de un líder solo tiene razón de ser cuando se requiere precisamente de esa acción grupal. Si las metas que se establecen no requieren que varias gentes se pongan de acuerdo y con la dirección de un liderazgo se alcance, el grupo y el líder no tiene razón de ser y simplemente no se da. Luego entonces tenemos que los resultados que necesariamente requieran varias voluntades serán en su consecución el resultado del esfuerzo de todos. 110


Por otra parte, cuando un resultado requiere la acción grupal bajo el liderazgo de guía, y a pesar de los esfuerzos del equipo dichos resultados difieren de lo que se buscaba, existe cierta responsabilidad en el líder ya que por definición el líder es quien propone y asigna objetivos, revisa y supervisa las acciones, y juzga y valora los resultados previos, con lo que un mal resultado puede implicar que parte de este proceso a su cargo no se realizó correctamente.

¿Qué siempre hay situaciones ajenas que pueden ser adversas al proyecto grupal bajo la guía de un líder? Así es, pero eso debe verlo y preverlo el líder, de no hacerlo así de nuevo hablamos de una falla en su liderazgo.

¿Y a qué viene esta reflexión? A algo muy sencillo pero de gran alcance en cuanto a los resultados que bajo la guía de un líder se obtengan: el reconocimiento de los aciertos y de los errores. Dado que los logros favorables son gracias al esfuerzo de todos, el reconocimiento de los mismos debe ser compartido, pero de la misma forma dado que los resultados desfavorables señalan hacia deficiencias en el liderazgo los mismos deben ser aceptados en su responsabilidad por quien ejerció ese liderazgo.

Lo anterior además de ser una consecuencia lógica de las ideas que aquí se han venido exponiendo forma también parte de la labor del líder en cuanto a lo que es motivación, ya que lo primero motiva al grupo mientras que lo segundo lo desmotiva y la idea de líder es de alguien con una capacidad para aceptar ese tipo de derrotas pero aquilatarlas en el trabajo de equipo para las batallas que vengan por delante.

Liderazgo es una palabra que aunque de moda conlleva una gran responsabilidad por parte de quien ostente ese reconocimiento lo mismo para sí mismo que para quienes lo siguen, y en ese orden de ideas quien desee ser reconocido como tal

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debe entender que un buen lĂ­der comparte sus triunfos y retiene para si las derrotas.

Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1nMS6aq

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Ante las circunstancias, un buen líder reacciona, un gran líder se adelanta, y un excelente líder las crea

La cuestión del liderazgo y ser líder tiene varias vertientes, una es reactiva, otra es proactiva y otra es creativa, pero en todas estas vertientes independientemente de sus diferencias la gran similitud del líder es la congruencia entre lo que piensa, dice y hace.

El liderazgo es estudiado por muchos pero practicado por pocos. Con esta frase inicié un taller sobre liderazgo y una vez generado la polémica pasé a explicar el por qué de esto. Contrariamente a lo que se cree, liderazgo no solo es que alguien logre que otros lo sigan ya que si ese liderazgo no tiene una base sólida de ideas, motivos y objetivos se convierte en una motivación inicial sin más resultados que la decepción grupal.

El verdadero liderazgo, tomando incluso la definición del mismo, implica conocer y conocerse: conocer a los demás, sus intereses, sus carencias, sus deseos, sus temores; conocerse uno mismo en las limitaciones, potencialidades, debilidades, fortalezas. Con este conocimiento visualizar acciones y estrategias y entonces sí, dinamizar al grupo para avanzar en pos de lo establecido.

Curiosamente muchos tienen en mente un solo tipo de liderazgo tipificado por la persona que guía y motiva, pero ese liderazgo en realidad tienen tres vertientes: la reactiva, la proactiva y la creativa y las tres están bien pues cada una se corresponde con la personalidad del líder, el temperamento del grupo y las características de la situación en particular.

El liderazgo reactivo es aquel que ante las situaciones que enfrenta establece acciones que le permitan sacar el mayor provecho de ellas bien potencializando 113


las oportunidades o disminuyendo las amenazas. El liderazgo proactivo es aquel que se adelanta a los hechos y busca en relación a estos marcar una pauta de acción que permita dirigir más que ser dirigido. El liderazgo creativo es aquel que innova, que sueña, que crea, que establece formas óptimas, ideales, incluso utópicas de ser y hacer y luego busca la manera de llevar esas ideas a la práctica, a la realidad.

Este análisis viene a colación pues en ocasiones se quiere ajustar a la persona a un tipo de liderazgo cuando más bien debe ser al revés. El liderazgo es el que se debe ajustar a la persona. Si eres cauteloso y esperas a tener todos los elementos el liderazgo que te queda es el reactivo. Si eres dinámico, te gusta estar en acción y no puedes esperar a que todos los elementos encajen para poder ejecutar tus acciones el tipo de liderazgo que te está es el proactivo. Si eres osado, arriesgado, incluso imprudente, el liderazgo que te caracteriza es el creativo.

¿Cuál de esos tres liderazgos es mejor? Ni uno ni otro ni otro. Los tres dependen como te comenté de ti, tus seguidores y las circunstancias. Pero si se me permite extenderme en esta respuesta diré que el líder de excelencia es el que sabe combinar en sí mismo estas tres tipologías pues las condicionantes anteriores le marcan la pauta para ello.

Así, una misma persona puede ser en un dado momento un líder reactivo, en otro momento un líder proactivo y en otro momento un líder creativo. Igual si no se te da manejar estos tres liderazgos en tu persona no hay problema: usa y explota aquel que te calce, pero entonces sí pon mucha atención en las batallas que emprendas, no vaya a ser que una batalla que requiera cierto tipo de liderazgo la emprendas con otro que no ajuste y entonces los resultados no sean los esperados.

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Ser líder más que una técnica es un arte, el arte de conocerse, de conocer a los demás y de conocer o al menos vislumbrar el futuro, un futuro que motive que mueva, que dinamice las acciones personales y grupales hacia un objetivo común.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1kOp5M2

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Creer que perder una batalla es perder la guerra es tener una visión de muy corto plazo

Sin duda alguna que una de las pruebas más difíciles que como personas podemos experimentar es cuando nos enfrentamos a los tropiezos y caídas que relacionamos con el fracaso, pero de la misma forma podemos tener la sabiduría para ver y entender que una caída no implica el final de nuestro caminar.

En una ocasión en un taller de liderazgo pregunté que si cuántos de los que estaban ahí habían experimentado alguna caída en su vida, algún tropezón en el andar hacia sus metas y objetivos, obvio que todos levantaron la mano; luego pregunté que dado que veía a todos ahí era más que obvio que su vida no había terminado ¿qué fue lo que sucedió?, respuestas más respuestas menos contestaron que habían seguido adelante. Ese es el resumen de todos los cursos de motivación, liderazgo y emprendedurismo a los que puedan ir, les señalé.

A veces estamos tan enfrascados en nuestros problemas que necesitamos que alguien externo a ellos y a nuestra vida nos diga cosas que pueden parecer obvias pero que de otra forma no veríamos. Es como el que se está ahogando, en ocasiones requerirá que otra persona se lance al agua a sacarlo pues en su misma desesperación es capaz de ahogarse pues no piensa en ese momento ni mucho menos coordina sus movimientos.

Va este comentario porque me doy cuenta que en muchas ocasiones las respuestas de la vida son extremadamente obvias y sencillas, pero el camino para llegar a ellas puede ser largo y extenuante. Este de seguir nuestro andar a pesar de las caídas es una de esas respuestas. 116


En los cursos que doy me extiendo mucho más sobre este tema hasta que queda claro pues me he dado cuenta que el énfasis motivacional también puede confundir a las personas al hacerles creer que casi casi deben ser ajenos a los problemas que enfrentan, lo cual no es así. En esos eventos dejo muy claro que está bien detenernos un poco, llorar, deprimirnos, descansar en otras palabras, pero no ver la caída como el final de nuestro andar y entender que una vez renovado las fuerzas debemos volver a la lucha.

Este punto medio es el que me gusta resaltar: ni dejarse derrotar por las caídas, pero tampoco pensar que no podemos detenernos un poco para descansar cuando enfrentemos una. El otro punto es sustentar mis argumentos con las vivencias personales de cada uno, por eso la pregunta de las caídas que se han experimentado y el seguir andando que se ha practicado.

Tú no estás en un evento como ese pero sí lees esto y puedes hacer las reflexiones anteriores. Piensa en un momento de vida oscuro, difícil, un momento en el que experimentaste una caída de la cual pensaste nunca recuperarte. Incluso puede ser que en efecto esa caída implicara el no seguir en pos de tal proyecto. Pero date cuenta como la vida siguió y tú con ella y como es que llegaste a donde ahora estas con mayor fuerza, carácter y entereza.

Ese carácter, fuerza y entereza se refleja en el hecho de que tu vida siguió y tú con ella y de que fuiste capaz de hallar una salida a aquel problema que experimentaste. ¿Y la meta? Bien pudiste seguir en pos de ella o tal vez no. Hay metas que no están ahí para nosotros. La cuestión es seguir avanzando. ¿Y cómo sé si una meta estaba ahí para mí o no? sencillo: si a pesar de que ha pasado el tiempo sigue ese fuego interno relacionado con la meta consumiéndote entonces es algo que debes seguir procurando, si no tal vez sea mejor que sigas con tu vida, ya vendrán más retos y por ende logros.

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La vida está llena de éxitos y fracasos, éxitos y fracasos que no nos definen como personas pero que sí podemos usarlos como peldaños en esa escalera de vida que usamos para llegar a ser más y mejores, así que no lo olvides creer que perder una batalla es perder la guerra es tener una visión de muy corto plazo.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1sZ2tJV

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Cada paso que imprimes en tu vida te cambia a ti... y al camino que recorres

El dinamismo de la vida es tal que en ocasiones podemos pensar que al final lo que resultamos es el producto de la confluencia de las fuerzas que enfrentamos y esto es en parte verdad, la otra parte de esta verdad tiene que ver con que nuestro andar también incide en el mundo en que vivimos y en la sociedad de la cual somos parte.

¿Cuántas veces hemos escuchado a tal o cual persona señalar que lo que ahora es se debe a lo que ha vivido? Yo creo que varias veces, tal vez no todas de manera explícita pero implícita detrás de una actitud que busca responsabilizar a todos y a todo de lo que cada quien es.

Esta es una actitud normal, pero para nada provechosa. Normal en el sentido de que al relacionar a factores ajenos a nosotros lo que hemos llegado a ser no somos para nada responsables de lo que hemos hecho y lo que hemos llegado a ser, por ende es una actitud por demás cómoda. Pero como comenté para nada es provechosa ya que esa actitud nos hace desligarnos completamente de nuestros deberes para con nosotros mismos y casi casi quedar al garete de los vaivenes de la vida.

No podemos negar que mucho de lo que somos es precisamente por lo que hemos vivido, pero adjudicar a esto último la totalidad de nuestra persona es mostrarnos como seres sin capacidad, sin voluntad, sin carácter. Una actitud de provecho reconoce, si, la incidencia de los factores externos en lo que somos pero también aplica la capacidad volitiva libre y personal de cada uno para incidir en sí mismo, en el mundo y en los demás. 119


Sobre esto último quiero extenderme un poco más pues no creo que la incidencia de nuestras acciones en uno mismo sea difícil de entender, pero sí creo que muchos piensan que lo que uno hace no impacta para nada, o cuando mucho lo hace muy poco, en los demás o en la sociedad.

Y me quiero extender pues esa visión no es del todo correcta. Casos hay de actuares personales que aunque siendo individuales lograron grandes cambios en las maneras de ser y hacer de las gentes, pueblos y naciones. En esos casos claramente no eran personas fuera de lo común en un sentido amplio, aunque sí en un sentido de que creían en lo que pensaban y de que actuaban en consecuencia con lo que sentían.

Pero independientemente de que nuestras acciones no vayan por el derrotero de los grandes cambios y los grandes logros no por eso dejan de incidir en lo que el mundo y la sociedad es.

Pensemos un momento que todo lo que conocemos, refiriéndonos a la sociedad a la que pertenecemos, no es más que el resultado de la suma de las partes, partes que venimos siendo todos y cada uno de nosotros. Luego entonces lo que somos de alguna forma incide en lo que el mundo es, por lo que cualquier cambio que hagamos en nuestra persona, para bien o para mal, necesariamente repercutirá en el todo.

La lucha constante que llamamos vida no solo es para lograr nuestros sueños, metas y objetivos sino también para incidir en el mundo y en la sociedad, después de todo cada paso que imprimes en tu vida te cambia a ti... y al camino que recorres.

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Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1oh3Bm3

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Todo esfuerzo tiene su recompensa, si no la encuentras fuera búscala dentro de ti

Sin duda alguna que una de las más grandes frustraciones que podemos experimentar es cuando todos nuestros esfuerzos no reditúan en lograr aquello que nos estábamos proponiendo, pero dado que tampoco puede quedar todo esfuerzo en nada deberíamos preguntarnos qué cambios logró en nosotros.

En un taller de liderazgo les propuse un ejercicio para reflexionar sobre el tema de esfuerzos-resultados sobre todo de cara a las derrotas que enfrentamos, de igual forma te propongo lo vayas siguiendo. Lo primero que les pedí es que escribieran algún esfuerzo que hubieran realizado para conseguir algo con la condición de que ese algo no se hubiera logrado. Algunos escribieron cuestiones profesionales, otros personales, pero en todos lo común es que había un esfuerzo sin una correspondiente conquista de metas u objetivos.

Después les pedí dejaran esa hoja y en otra escribieran el por qué comían. Así es, les pedía escribieran el por qué cada día se alimentaban. La mayor parte de las respuestas giraba en torno a comer para estar vivo. Entonces les pedí me dijeran que ese estar vivo les permitía hacer. En este punto surgieron una infinidad de respuestas tales como trabajar, leer, divertirse, caminar, estudiar, etc. Llegado a esto les pedí vieran como el resultado inmediato, comer, daba pauta a muchos otros que no habíamos pensado pero que ahí estaban.

Posteriormente les pedí retomaran el primer papel, aquel del esfuerzo que no había fructificado, y en la misma tónica les pedí que, obviando el resultado que no se había logrado, señalaran que otras cosas les dejó ese esfuerzo. En todos los 122


casos hubo respuestas, algunas iban en el sentido de aprendizaje, otras en un sentido más práctico de experiencia, e incluso algunas respuestas giraban en torno a oportunidades diferentes a la meta inicial que se abrieron ante el fracaso experimentado.

Generalmente nuestro cerebro tiende a estructurar el mundo de una manera lógica donde al paso uno le sigue el paso dos, pero en realidad el mundo y nuestra existencia es multidimensional por lo que no puede aprisionarse en una serie de pasos concatenados sino más bien saltar de un paso a cualquier otro.

Va este ejercicio y esta explicación para todos esos esfuerzos que hemos hecho y que desde nuestra perspectiva lógica de paso uno-paso dos, no han redituado en lo que esperábamos, para hacernos ver cómo es que precisamente ese esfuerzo fue necesario para otra cosa, otra cosa que o no sabíamos existía (como en el caso de las oportunidades no esperadas que salen ante los fracasos experimentados) o bien no hubiéramos estado dispuestos a experimentar por lo difícil que fuera ese trance aún y cuando eso nos sirviera para crecer como personas.

No quiero adelantar muchas conclusiones que cada quien debe sacar ante las reflexiones que estoy aquí haciendo, pero sí deslizar la idea de que en ocasiones me parece que las cosas en que andamos entretenidos, esas que requieren nuestro esfuerzo y demás, en realidad son secundarias, son el pretexto para algo más grande que sucede en nuestra vida pero que no vemos precisamente por salir de nuestro campo de percepción. Estas reflexiones y estos ejercicios pueden llevarte a descubrir de qué se trata.

Si partimos del hecho de que a cada acción corresponde una reacción entonces tendremos que esperar que todo lo que hacemos sirve para algo en nuestra vida, aunque de inicio no seamos capaces de percibirlo así, así que no olvides que todo esfuerzo tiene su recompensa, si no la encuentras fuera búscala dentro de ti. 123


Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1pQAbjX

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No es golpeando el suelo como avanzaras en la vida, sino dando pasos firmes y decididos

Muchas reflexiones sobre liderazgo, emprededurismo y motivación hacen referencia al peso que para conseguir algo tiene nuestra actitud ante las luchas cotidianas que experimentaos, y esto es verdad, pero hay que agregar que la variable actitud también tiene un peso enorme en las caídas que uno experimenta.

Las reflexiones sobre la actitud aunada al esfuerzo necesario para alcanzar las metas y objetivos que nos propongamos es algo que seguro estoy todos conocemos, todos hemos oído, y en muchos casos, todos hemos aplicado. Cuando uno sale a la batalla en pos de lo que desea necesita ir con la totalidad de sus recursos para ello, y esos recursos se aglutinan en la actitud que nos envuelva como coraza.

Una actitud correcta, es decir, optimista pero no ingenua, valerosa pero no aventurada, emotiva pero no irrazonable, nos permite focalizar nuestros recursos y nuestros esfuerzos así como dinamizar las fuerzas físicas, mentales, emocionales y espirituales para avanzar en pos de lo que nos hemos planteado.

Pero la cuestión de la actitud no se circunscribe solamente a la faena de buscar conseguir lo que queremos, sino también al aspecto que tiene que ver con los golpes que experimentemos en nuestro andar, golpes en la forma de fracasos, caídas y derrotas.

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Ya en otras ocasiones he señalado claramente que no existen fracasos o derrotas permanentes, de hecho he comentado que solo podemos decir que hemos fracasado o que se nos ha derrotado cuando decidimos dejar de luchar, mientras tanto podemos pensar en esos momentos de oscuridad en nuestro andar como algo pasajero, un bache, a veces muy hondo, del cual saldremos más delante.

Y es en esos momentos aciagos donde la actitud con que los enfrentemos tendrá mucho que decir para las acciones subsecuentes que tomemos. Esa actitud para nada está relacionada con el derrotismo o el fatalismo que tan fácilmente viene a nosotros cuando ante un escollo sentimos venirse el mundo encima y evaporarse la meta que estábamos persiguiendo.

Ese derrotismo al cual me refiero quiere decir que maximizamos los obstáculos a los cuáles nos enfrentamos, sobre todo porque ante las caídas pareciera que esos obstáculos son más fuertes que nuestra determinación por salir adelante, pero esto no es así ya que incluso en la vida real uno puede tropezarse con una pequeña piedra lo cual no vuelve a esa piedra una montaña inamovible.

El fatalismo es peor pues no tiene que ver con algo tan específico como un obstáculo, como en el caso del derrotismo, sino con una visión sombría de nuestra existencia donde creemos que todo nos sale mal o que nunca podremos lograr nada de lo que nos hemos propuesto.

Ambas actitudes son tremendamente pesadas, como una losa de concreto que quisiéramos cargar voluntariamente para detenernos y no avanzar más. ¿Te fijas que he dicho voluntariamente?, así es, voluntariamente pues nadie nos impone ni el derrotismo ni el fatalismo pero son actitudes que permiten, al menos así lo vemos, el justificar el tirar todo por la borda.

Siempre he mencionado que en nuestro andar nos podemos tomar un descanso, sobre todo en situaciones adversas como las que menciono, pero nunca claudicar 126


de conseguir nuestras metas. Vale esto para lo que estamos comentando. En vez de la actitud derrotista o fatalista es mejor descansar, despejar la mente, el alma, el espíritu y volver de nuevo a la carga cuando hayamos recobrado nuestras energías y sobre todo la actitud correcta para seguir en la lucha.

Obstáculos para lograr lo que nos propongamos siempre encontraremos, de la misma forma en nuestro interior siempre tendremos dos opciones ante las caídas que experimentemos: tirar todo por la borda o seguir luchando, tú decidirás en todos los casos, solo recuerda que no es golpeando el suelo como avanzaras en la vida, sino dando pasos firmes y decididos.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1pNGpSD

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Al inicio los límites no alcanzarás y ya luego ¡los límites no importarán!

Los humanos somos seres duales, por un lado estamos limitados por el tiempo y el espacio y por otro no conocemos límites cuando de ideas, creatividad o trascendencia hablamos, éstas dos dualidades coexisten en nosotros y de las dos debemos aprender y enriquecernos sin dejar nunca que una excluya a la otra. “¿Falta mucho para llegar?”, esta frase es aquella con la que los niños hacen un viaje más pesado al estar preguntando constantemente por el tiempo que falta para llegar a nuestro destino y es que desde que nacemos sabemos que todo tiene un principio y un final así que el camino que se inicia para llegar a una parte cuenta con un término al cual se desea llegar y por el que se pregunta.

Esta actitud de preocuparse por el principio y el final de algo, podemos extrapolarla a los aspectos de nuestra vida, sean estos personales, profesionales, familiares, sociales y demás, cuando constantemente estamos poniendo nuestra atención en lo que consideramos los límites que nos acotan.

Cualquier cosa que emprendas tiene (o al menos así lo sentirás) límites propios que te condicionan. Por ejemplo: estudiar algo implica que tendrás que dedicarle tiempo y esfuerzo (incluso en ocasiones dinero) lo cual es finito y por lo tanto debe ser bien aprovechado. De la misma forma cualquier cosa que hagas podrás identificarle ciertos límites que por decirlo en cierta forma constituyen condicionantes que no pueden soslayarse.

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No quiero disertar sobre si los límites que pudiéramos enumerar de una u otra actividad de la vida humana existen o no, doy por hecho que si, al menos muchos de ellos, pero lo que sí me parece de importancia resaltar es ese cambio que el andar por la vida, más bien el luchar en la vida, va haciendo en ti y que es que esos límites pierden importancia pues la vida misma adquiere el valor que de inicio debe tener.

Me gusta ejemplificar esto como aquel deportista o acróbata que cuando comienza a practicar algún deporte o a preparar una nueva acrobacia, está pendiente de las condiciones limitantes para hacer bien las cosas e incluso para proteger su integridad física, pero conforme este deportista o este acróbata va adquiriendo maestría en su desempeño la actividad fluye casi automáticamente con una destreza y una seguridad que los límites iniciales prácticamente se borran del horizonte de quien ahora puede decir domina lo que emprendió. Fíjate que hablé de “maestría”, pues bien, esa maestría que no es otra cosa que el dominio de lo que hacemos, puede realizarse en todos los aspectos de nuestra vida que nos propongamos, incluso en nuestra vida en conjunto, con lo que los límites con los que nos topemos, existan realmente o no, pasarán a un segundo término pues lo que adquirirá importancia será lo que somos y lo que hacemos.

Quiero explicar esto último ya que cuando los límites son los que están en primer lugar en tu vida estamos hablando de un enfoque en la misma hacia cosas que no eres tú sino más bien cosas que funcionan como fronteras para ti, pero cuando se adquiere esa maestría esos límites existan o no ya no son prioridad uno sino que tú misma vida se vuelve, o más bien recobra, la importancia cardinal que siempre debe tener.

¿Y qué puede hacerse para poner tu vida y no los límites en primer lugar? Una técnica muy sencilla (yo a estas técnicas las llamo “técnicas de bolsillo”) es que en este momento pienses en algo que en alguna ocasión consideraste imposible de 129


realizar y que finalmente terminaste consiguiendo. El pensar en eso te debe hacer ver que en muchas ocasiones los límites, que pueden ser reales o no, actúan como barreras reales que finalmente son franqueadas si nuestra voluntad nos mantiene en la pelea.

Dicen que todo en esta vida requiere de esfuerzo, mucho o poco, pero esfuerzo al fin, y es verdad, ese esfuerzo si es constante nos permite desarrollar un carácter a prueba de todo y avanzar incluso a pesar de lo que tengamos en contra, así que no detengas tu andar recuerda que al inicio los límites no alcanzarás y ya luego ¡los límites no importarán!

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1ACH4XF

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No pienses en las caídas como algo injusto, piensa mejor como algo que te hace humano

Desde el primer momento en que en nuestra más tierna infancia nos pusimos de pie todos sabían que en algún momento nos caeríamos, conforme hemos ido creciendo esas caídas físicas han dado lugar a las caídas personales, pero estas últimas al igual que las primeras, solo señalan dos cosas: una es que estamos en la lucha por avanzar en nuestra vida, la otra y muy importante es que somos humanos.

A nadie nos gusta equivocarnos. Cuando la responsabilidad de algo que no se logra recae sobre nosotros no hay manera, al menos lógica y creíble, de responsabilizar a los demás por lo que el peso a cargar es doble: el de la caída y el de la responsabilidad de la misma.

Una caída, como menciono, puede ser un quebranto momentáneo o bien un fracaso permanente. En el primer caso hablamos de situaciones adversas que nos afectan en nuestro andar sin detenerlo del todo, mientras que en el segundo hablamos de la cancelación de toda esperanza por continuar nuestra lucha.

Independientemente de si hablamos de infortunio temporal o definitivo, el verdadero problema es la animosidad negativa que esto nos genera. Piensa en esto: la meta que por una u otra razón has dejado temporal o definitivamente de alcanzar está igual respecto de ti que cuando comenzaste a luchar por ella, es decir, sigue estando fuera de tu alcance, pero la falla experimentada en su consecución ha acarreado a tu vida, sobre todo a tu vida interna, un estado de 131


ánimo que no solo merma la calidad de la misma sino que socava tus proyectos futuros.

¿Querías lograr algo y no pudiste? A veces así pasa, ¡ah!, ¿pero eso te ha traído una pesadumbre que como loza aplasta tu vida? Que mal, si antes no tenías lo que buscabas y no estabas mal, ¿por qué ahora sí lo estás? Si vemos de otra forma una situación como esta podríamos concluir que todo tu esfuerzo para lo único que sirvió fue para dejarte peor que antes. Y no creo ese sea el objetivo de nuestra lucha.

Entonces, ¿cómo ver las caídas que experimentamos?

¿Y quien dijo que las teníamos que ver de una u otra forma? Las caídas no se ven: se experimentan, se aceptan y se dejan de lado mientras retomamos nuestra vida. Pero no solo eso, si logramos hacernos dueños de nuestro andar las caídas, por más estruendosas que sean, pueden incluso traer cosas buenas a nuestra vida, ¿cómo qué? como sencillez, humildad, tolerancia, empatía.

En la edad media los alquimistas buscaban con denuedo la famosa piedra filosofal, una sustancia que según esto facultaba para transmutar el plomo en oro. Nunca la encontraron. Pero lo interesante de esto es que tu, yo y todos nosotros podemos erigirnos en estos tiempos como verdaderos alquimistas al tomar nuestra vida en nuestras manos sin permitir que las caídas sean quienes la dominen y convertir, transmutar, esos malos estados internos que las caídas traen a nuestra vida en verdaderas pepitas de oro para nuestro desarrollo humano.

Una técnica muy sencilla para lo anterior: cuando estés experimentando un momento aciago motivo de una caída hazte la siguiente pregunta: ¿hasta dónde voy a permitir que este quebranto que acabo de experimentar trastoque mi proyecto de vida? El solo hecho de hacerte esta pregunta te permitirá poner las

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cosas en perspectiva y recobrar la plenitud de tus habilidades para tomar las decisiones que te permitan retomar tu andar.

Quiero cerrar retomando el ejemplo dado al inicio. Piensa en todos los cientos, miles, millones de pasos que has dado y compara con las pocas, poquísimas caídas en comparación que has experimentado, pues bien, de la misma forma los logros y realizaciones que como persona tendrás serán mucho mayores que tus caídas si te mantienes en la lucha, así que no pienses en las caídas como algo injusto, piensa mejor como algo que te hace humano.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1AV9iNe

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Hacer lo correcto, aunque a veces no sea lo conveniente, requiere de carácter

La construcción de todo proyecto de vida debería partir de una idea clara de lo que quisiéramos lograr el final, algo así como la respuesta a “cuándo todo esto termine, ¿cómo quisiera verme?”, esta respuesta nos permitirá entender la necesidad de hacer lo correcto aunque esto a veces no sea lo conveniente. El autor Stephen R. Covey tiene una obra titulada “El Liderazgo Centrado en Principios”, en esa obra Covey señala lo que a su parecer son ocho principios que todo líder práctica: (1) aprende continuamente, (2) es orientado a servir, (3) irradia energía positiva, (4) cree en las otras personas, (5) se mueve en balance, (6) enfoca su vida como una gran aventura, (7) entiende y practica la sinergia, y (8) practica la renovación personal. A riesgo de ser muy simplista yo resumiría esos principios en uno: hace lo correcto aunque no sea lo conveniente.

En la actualidad una oleada amenaza la vida personal, profesional y social, esa oleada es la del actuar a conveniencia. Este actuar a conveniencia carece totalmente de principios y valores y se enfoca en lo que mejores beneficios y rendimientos a corto plazo sobre todo personales se puedan obtener.

La miopía de un proyecto de vida con una visión así estriba en que carece de viabilidad y sustentabilidad pues se fundamenta en los vaivenes de las situaciones, pero peor aún: cede la dirección de nuestro proyecto de vida a las variables y circunstancias ajenas a uno mismo que vayan apareciendo en nuestro camino. 134


Aunque Covey no lo hubiera dicho en su libro, la condicionante de los líderes establece precisamente que tienen y demuestran un carácter como persona que les permite erigirse como líderes. Pensemos en cualquier líder, alguien que aunque ya no esté con nosotros siga manteniendo el reconocimiento de su liderazgo a pesar del paso del tiempo y veremos en él ese carácter que le permite hacer lo correcto más allá de lo conveniente.

Lo conveniente generalmente, si no es que siempre, no es otra cosa más que la expresión del miedo: hago esto pues si hago lo otro ganaré menos, o me embroncaré más, o me señalarán, etc., etc., etc., y si se fundamenta en el miedo entonces nos hace reos de una de las peores facetas que como seres humanos podemos experimentar ya que el miedo agota, reprime, destruye.

La única manera de vivir un proyecto de vida real es sin miedo, y esto solo puede lograrse cuando se tienen valores y principios pero además se tiene esa fuerza interna personal que llamo carácter para vivir, defender e incluso imponer esos valores y principios a las adversidades, retos y obstáculos que puedan experimentarse.

Ese carácter, al igual que esos principios y valores que podríamos tener en nuestra vida, no surgen de la noche a la mañana, se van construyendo desde nuestra más tierna infancia y fortaleciendo conforme vamos creciendo. Pero esto no quiere decir que no podamos hacer nada si a estas alturas todo ello no ha sido cultivado, claro que siempre puede hacerse algo, solo que mientras más tarde comience uno más trabajo, esfuerzo y ¿por qué no? dolor implicará.

Cualquier situación que haga que esa voz interna nos diga que no vamos por donde deberíamos puede servirnos para detenernos un momento y pensar y evaluar nuestro actuar. En ese momento son tres preguntas las que puede ayudarnos a generar ese carácter para hacer lo correcto más que lo conveniente: 135


¿me gustaría me hicieran a mí esto que yo ahora voy a hacer?, ¿este actuar me hace sentir orgulloso ante mí mismo y ante los demás?, ¿seguiría con la decisión de hacer esto si hoy fuera mi último día de vida?

Si cualquier cosa que pensemos requiere de esfuerzo para hacerla ¡ahora imaginemos el esfuerzo que se requerirá cuando hablamos de algo como un proyecto de vida!, pero de la misma forma no puede haber mayor satisfacción que trabajar en eso que somos y más aún, en lo que podemos llegar a ser, pero para ello se requiere saber y tener en cuenta que hacer lo correcto, aunque a veces no sea lo conveniente, requiere de carácter.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1vgsdRl

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Luchar con carácter, por un ideal y con valores te convierte en un guerrero

El liderazgo es una lucha constante, una lucha contra uno mismo y contra el mundo. Contra uno mismo por que busca día con día no caer en el pesimismo ni la autocomplacencia, contra el mundo por la cantidad de obstáculos que enfrentamos constantemente. Si esa lucha se desarrolla impecablemente entonces se vuelve trascendente.

Pregunta a cuántos quieras qué es lo que según ellos define a un líder. La mayoría dirá, palabras más palabras menos, que un líder estará definido por la cantidad de gente que pueda influenciar. Pero si lo pensamos un poco más esa definición nos habla más del resultado que vemos de lo que consideramos liderazgo más que del proceso, siendo curiosamente que es el proceso el que define el resultado.

Si me preguntas a mí te diría que lo que define a un líder es su constante lucha. Una lucha contra él mismo, contra los demás, por ser mejor y hacer cada vez mejor las cosas. En esa lucha está la semilla de la influencia que pueda ejercer en otros y el impacto que pueda tener en el mundo mismo. En otras palabras, en pocas palabras, un líder es alguien que lucha.

Ahora bien, esa lucha puede tener varias aristas, pero cuando en la misma se conjunta el carácter, un ideal y los valores, entonces hablamos de una lucha trascendente que nos reconoce como verdaderos guerreros.

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El carácter se refiere a la integridad de la persona, a esa contundencia en sus acciones fruto de la claridad en su visión. Ese carácter, por lo mismo, no es algo con lo que se nazca sino que es algo que se va formando en la vida misma con el esfuerzo por ser cada vez más y cada vez mejores.

El ideal no es esa utopía irrealizable que más que una meta es una evasión de la realidad, sino que por el contrario son objetivos perfectamente alcanzables. Perfectamente, no fácilmente. La misma característica del ideal implica un estado sublime de las cosas, no etéreo sino real, pero que requiere el esfuerzo y el convencimiento para alcanzarlo.

Por último, y no por ello menos importante, están los valores. Sin valores no tenemos un líder sino un mercenario, alguien que busca ganar a como dé lugar sin importar el cómo, alguien que cree que los fines justifican los medios, alguien que, por lo tanto, se supedita a lo que desea lograr como si de un ídolo se tratara y le ofrenda su vida misma con tal de conseguirlo.

Por el contrario, el verdadero líder, el líder trascendente, el líder guerrero, establece sus accione sobre valores que le permiten valorar, ponderar y decidir las acciones para conseguir lo que desea pero siempre de la mejor manera. De esta forma su esfuerzo se ve doblemente gratificado ya que la misma lucha sustentada en valores genera por sí misma un mundo mejor y el resultado obtenido guiado por ese ideal del que ya hablamos permite avanzar a él, a sus seguidores y a la sociedad hacia mejores estados de desarrollo.

Dicen y es verdad, que la vida es algo sumamente valioso que se nos concede, pero más valioso aún es lo que hacemos con ella y el resultado que de la misma obtenemos cuando de manera íntegra hacemos lo que nos corresponde con una congruencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Así que no lo olvides: luchar con carácter, por un ideal y con valores te convierte en un guerrero 138


Este artĂ­culo puede verse en video en http://bit.ly/1pIQQBf

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Solo hay un riesgo que no vale la pena correr: el riesgo de no lograr tus sueños por no intentarlo

Aunque sea una paradoja, la expresión de que “lo único seguro en este mundo es la incertidumbre” es una verdad que nos salta día con día andemos por donde andemos, pero curiosamente en esa incertidumbre está la semilla de grandes cosas pues si a pesar de ella avanzamos no habrá nada que pueda detenernos. “¿Y si no lo logro?”, imaginemos que esta expresión hubiera sido la que hubiese definido el intentar o no muchas de las cosas que ahora conocemos como historia, simplemente Colón no hubiera llegado a América, Armstrong no hubiera caminado sobre la luna, Hillary no hubiera conquistado el Everest, y cientos si no es que miles de grandes ideas no hubieran llegado a concretarse. La diferencia en todos los casos fue que a pesar de ese “¿y si no lo logro?”, todos decidieron intentarlo. “¿Sabes la probabilidad que tienes de sacarte la lotería con ese boleto?” -le señalaba una persona a otra que compraba un cachito. “No, no lo sé” -le contestaba la otra-“pero lo que sí sé es que de seguro esa probabilidad ha de ser mayor que si no comprara ningún cachito”. No todo es incierto en este mundo, si no intentas algo tienes el 100% de probabilidad de no lograrlo. Si bien estas ideas son obvias, evidentes, la actitud de uno en muchas ocasiones pareciera ser la de intentar solo aquello en lo que no exista riesgo de fallar, lo cual es de inicio imposible.

Cuando en mis pláticas sobre liderazgo hablo sobre riesgos y demás aunado al avanzar hacia nuestras metas y objetivos, me gusta ver el tema desde otra 140


perspectiva. Comienzo pidiendo que cada quien señale algo que en un momento dado de su vida no intentó por el miedo al fracaso (obvio que esto es un ejercicio personal, no para comentar los resultados de manera pública). Luego les pido que piensen en lo que no consiguieron por ese no intentarlo. En este punto la mayoría pone precisamente las metas que no conquistaron (un trabajo, un negocio, etc.), luego les pido que señalen lo que, en caso de haber logrado esa meta se hubiera dado en tres niveles: personal, familiar y social. Una vez que hacen esto último les pido que se fijen en todo lo que pusieron en este punto y se den cuenta que en realidad lo que no lograron no fue la meta, sino más bien que lo que no lograron fue todo esto que señalaron al final.

Cuando uno piensa en función de una meta puede tener una visión de muy corto alcance en cuanto a los riesgos aunados al esfuerzo-resultado, pero cuando uno analiza todo lo que la conquista de la meta traería a su vida bien puede tener una perspectiva más amplia del verdadero riesgo que está corriendo. En esto quiero hacer el énfasis: El verdadero riesgo no está en no cumplir tal o cual meta, sino en no impactar nuestro desarrollo personal, familiar y social simplemente por no intentarlo.

¿Y el fracaso?, ¡ah!, el fracaso es una parte importante que no hay que dejar de considerar pues muchos creen que si fracasan el resultado personal, familiar y social es igual que si no lo hubieran intentado, pero yo no estoy de acuerdo con esta visión pues en mi experiencia quien intenta algo aunque no lo logre aprende y mucho, madura y mucho, crece y mucho, y ya con eso hay una ganancia aunque la meta no se logre tal y como se pensaba.

En otras ocasiones he señalado el valor que el esfuerzo tiene por sí mismo, ese esfuerzo dado incluso ante las peores incertidumbres que podamos encontrar en nuestra vida, nos va generando un carácter triunfador que tarde que temprano dará frutos en nuestra existencia. Pero si ni siquiera hay ese esfuerzo será muy

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difícil que la maduración como personas se de, y muchas de las metas dependen precisamente del grado de madurez que como personas tengamos.

La preocupación de nuestro andar por la vida no debería estar en los riesgos que corremos, sino más bien en las metas que nos proponemos y en el esfuerzo que en el caminar hacia ellas imprimimos, así que recuerda solo hay un riesgo que no vale la pena correr: el riesgo de no lograr tus sueños por no intentarlo.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1EzfL58

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Con o sin puentes, los ríos y hondonadas de la vida deben ser cruzados

La inventiva humana basada en la creatividad que todos poseemos ha llevado a la humanidad a niveles excepcionales de confort y esparcimiento, pues bien, esa misma iniciativa, que tú, yo y todos poseemos puede ser utilizada, o mejor aún: debe ser utilizada, en mejorar lo más valioso que tenemos y que somos nosotros mismos.

Piensa en el invento que quieras, el que gustes, y te darás cuenta que detrás de ese inventó existió una simple pregunta que en su momento se hizo alguien: “¿no hay una mejor forma de hacer las cosas?”. La respuesta creativa del ser humano a los retos que la vida le va poniendo parece no tener fin. A cada necesidad surge una forma de mejorar la situación de uno y por ende de los demás. Pero, ¿y nuestra vida?

Así es: nuestra vida. Esa misma creatividad que día con día volcamos en resolver los problemas que se nos presentan pareciera estar ausente cuando se trata de mejorar lo que somos como personas. Piensa simplemente en las áreas de oportunidad que tienes (ya, aquellas cosas que te gustaría cambiar en ti), y te darás cuenta de la enorme oportunidad que tienes de aplicar en ti esa misma creatividad que aplicas en el mundo.

En mis talleres de liderazgo personal, hay una dinámica donde les pido que piensen en cada uno como en un producto. Un producto, si lo pensamos así, es algo susceptible de mejora. De hecho día con día vemos como los productos que se ofertan presentan mejoras, a veces pequeñas otras de mayor magnitud pero que todas tienden a mantener el producto en la preferencia de sus consumidores. 143


Pues bien, para facilitar el proceso de introspección pido se vea cada uno como un producto. Ahora te invito a que hagas este mismo ejercicio. Vete como un producto, para ello indica qué producto, si pudieras elegir, te gustaría ser. A lo mejor dices un refresco, un auto, una casa, un lápiz, lo que sea, no hay problema. Nomas recuerda que ese producto eres tú.

Como ese producto que elegiste eres tú, di que cosas te gustaría mejorarle. A lo mejor puede ser el tamaño, el color, la utilidad, la duración, no sé, lo importante es que veas por lo menos una mejora del producto. De la misma forma te pido señales cómo lo mejorarías, es decir, eso que señalaste como susceptible de ser mejorado qué le harías.

Bien, una vez que has determinado una mejora a ese producto (que recuerda eres tu) así como lo que le harías para mejorarlo, has la analogía de lo que en tu persona (no en el producto, sino en tu persona) sería eso que señalaste en el producto como mejorable, de la misma forma, y por consiguiente, has la analogía de qué sería en tu persona (no en el producto, sino en tu persona) esos cambios que pensaste para lo que según tú era mejorable en el producto.

Tal vez te preguntes por qué tantos rodeos, pues bien, la explicación es sencilla. Lo que pasa es que con este ejercicio te alejas emocionalmente de algo que nos es muy conflictivo y que es trabajar con nosotros mismos, así que en vez de directamente señalar en ti aquello que crees podría cambiarse o mejorar, trabajamos la idea de un producto y sus mejoras aunque al final volvemos a ti pero sin el conflicto emocional del abordamiento directo. Ya lo único que queda es que pongas manos a la obra en mejorar y mejorarte.

La vida está llena de oportunidades para mejorar y mejorarnos, para ello esa misma creatividad que aplicamos a resolver los problemas y retos que cotidianamente enfrentamos puede ser utilizada en nosotros mismos, no hay 144


pretexto para no hacerlo, después de todo recuerda que con o sin puentes, los ríos y hondonadas de la vida deben ser cruzados.

Este artículo puede verse en video en http://bit.ly/1suabef

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PALABRAS FINALES

Si vemos desde una perspectiva mayor, no hay camino con final; podremos llegar a una meta, pero una vez ahí surge otra, otra que en muchas ocasiones estuvo condicionada al logro de la primera, de esa forma nuestro caminar no termina sino que cada vez nos lleva no solo más lejos, sino más alto y hacia mejores estados de desarrollo.

Esta obra, como se estableció desde el principio, no es más que un paso en tu andar infinito, un paso en el que el sentido de la misma fue ayudarte para los cientos, miles, millones de pasos subsecuentes que tienen que ver con tu andar por la vida.

Ahora te toca a ti escribir un libro, pero no uno como este sino uno mejor, mayor, superior: el libro de tu propia vida. Y no con cincuenta reflexiones sino con una infinidad de vivencias donde si bien tú eres el centro de tu vida misma no por eso estás aislado y tú pensar, decir y hacer inciden en este mundo haciéndolo un mejor lugar para todos.

Así como dos amigos que se encuentra en un camino y se acompañan un momento, así ha sido estos momentos que juntos hemos compartido con esta obra que espero ha sido de tu agrado. Me despido sabiendo que volveremos a vernos y que entonces serás tú quien me cuente cincuenta historias, cincuenta reflexiones, cincuenta vivencias donde habrás aquilatado lo aquí leído, lo habrás corregido, lo habrás mejorado y en ese proceso habrás cambiado y de alguna forma cambiado el mundo.

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PRÓXIMA PUBLICACIÓN

 El solo hecho de levantarte de cada caída te convierte en un triunfador  Tal vez tu no escojas el camino, pero si puedes elegir caminarlo  La mitad de la batalla está ganada si sales a pelear con actitud triunfadora  Un sueño deja de serlo, para hacerse realidad, cuando despiertas de ello y te pones a trabajar  Un líder no necesita estar acompañado para serlo, simplemente requiere que sus acciones trasciendan  Para ser líder de los demás primero debes ser líder de tí mismo  Cuida que no sea que las mismas ideas que te protegen sean las que te limiten  Un líder que no forma líderes es un líder

 Lo que haces debe seguir a lo que dices para que funcione lo que eres  Trabajar en equipo no es solo que todos reman hacia una dirección sino que incluso todos construyen el barco  Grandes sueños implican grandes sacrificios pero traen grandes satisfacciones  En la vida, carga lo que te hace mejor y deja lo que no, ¡ah!, y no olvides que al revés no funciona  Qué curioso, el camino al destino "Éxito" necesariamente pasa por la estación "Caída"  Si quieres árboles de libertad, siembra semillas de justicia  Un maestro se vuelve líder y un líder se vuelve maestro, cuando es capaz de iluminar la mente y encender el corazón  El camino a la excelencia tiene dos condicionantes: controlarse a uno mismo y liberar a los demás  En la vida, cuando el camino

Una vida sin metas, retos ni sueños es como pretender avanzar en un auto sin gasolina, llantas ni motor Las grandes conquistas de la vida están reservadas para los espíritus temerarios No pierdas mucho tiempo diciendo lo que harás, mejor hazlo y deja que tus acciones hable por ti En la vida, las metas deben estar pensadas en función de uno mismo, y no al revés Paradójicamente el tiempo, aunque infinito, nos es escaso, ¡aprovéchalo! Quien no se arriesga por no perder, lo único que asegura es no ganar La mejor tarjeta de presentación en tus intentos de cambiar al mundo es tu ejemplo

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incompleto El primer paso para que los demás crean en ti es que tu lo hagas Sueña mas una persona despierta que una dormida ¡y hace más sueños realidad! La dificultad de un reto es lo que lo hace interesante, y con el tiempo ¡hasta más provechoso! En esta vida las caídas son gratis, el triunfo tiene un costo, y lo que hagas con ambos dependen de ti Tus miedos, más que protegerte de las caídas que puedas tener, limitan los triunfos que puedas lograr No todo reto tiene una respuesta correcta y otra incorrecta, pero todos son pruebas de carácter Ante las oportunidades de la vida tú decides, sí o no, pero que sea con carácter Cada éxito conseguido se convierte en el escalón para impulsarte hacia el siguiente

es largo, los sueños deben ser grandes El mejor proyecto es tu vida, la mejor inversión es tu tiempo, y los mejores rendimientos son tus sueños No se trata de tomar las riendas de tu vida sino de convertirte en el caballo que te llevará a tu destino Los árboles que siembres tal vez den sombra a otros pero al mundo le hablarán de ti No tiene mucho mérito el hacer las cosas cuando puedes, lo grandioso es que las hagas cuando no puedas Pon atención ya que en tu caminar a la meta que te plantees podrás lograr otras metas igual de ricas que la vida te regalará Ya sean tu miedo o tu valentía, tu decides que deseas guíe tu vida Si sientes que tu mundo se acaba, ¡crea uno nuevo y comienza tu andar en él! Recuerda: el humor es el lubricante del engranaje de tu existencia Tan importante como lo que se hace es saber el por qué se hace y el para qué se hace Nunca te conformes ni con una vida sin sueños ni con unos sueños sin vida

¿Sabes que es lo mejor del futuro? Que depende enteramente de ti Si no has logrado lo que crees merecer, revisa que no sea porque no has luchado lo suficiente La cima de la montaña te permitirá descubrir más montañas que están esperando por ti ¿Cometiste un error? ¡Excelente! Has descubierto un área de oportunidad de mejora personal La vida igual que la naturaleza: Para cosechar primero tenemos que sembrar Para iniciar tu vuelo lo primero es dejar de ver el suelo y alzar la vista hacia el horizonte Muchas veces quien te critica no es más que alguien que está sentado a la orilla del camino mientras tu avanzas Nunca sabrás de lo que eres capaz hasta que lo intentes

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ACERCA DEL AUTOR

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D. • Licenciado en Contaduría Pública y Maestro en Administración con acentuación en Finanzas por el Instituto Tecnológico de Sonora; Doctor en Ciencias (Sc.D.) en el Área de Relaciones Internacionales Transpacíficas por la Universidad de Colima • Socio Director de Consultoría Independiente (Formación • I & D • Consultoría en las áreas de Consultoría Empresarial • Liderazgo Emprendedor • Gestión Universitaria), se ha desempeñado además como Auditor Interno en la entonces Secretaría de la Contraloría General de la Federación y como Director y Secretario de Desarrollo Económico del Municipio de Cajeme • Académico Certificado por la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Contaduría y Administración, A.C.

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• Premio Nacional de Contaduría Pública a la investigación obtenido consecutivamente en sus ediciones 2002-2003 y 2004-2005 por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos • Miembro de la Asociación de Profesores de Contaduría y Administración de México, A.C. • Consultor de Negocios Acreditación por el Sistema Nacional de Consultores de la Secretaría de Economía y Consultor de Negocios Certificado por la Norma Conocer • Diplomado en Desarrollo del Potencial Humano por el Instituto Tecnológico de Sonora • Nivel Superior: Maestro Distinguido, Responsable de Programa Académico, Líder de Cuerpo Académico, Director Académico, Miembro de Consejo Directivo, y profesor, tutor y asesor nacional e internacional en licenciatura, maestría y doctorado • Escritor con más de 20 libros en su haber (muchos en descarga gratuita) en las áreas de liderazgo emprendedor, consultoría empresarial y gestión universitaria, así como más 450 artículos publicados en las áreas de consultoría empresarial (más de 50), liderazgo emprendedor (más de 160) y gestión universitaria (más de 180), autor de más de 450 videos publicados en las áreas de consultoría empresarial (más de 72), liderazgo emprendedor (más de 200) y gestión universitaria (más de 190 ) y educación superior (más de 32); Tallerista y Conferencista a nivel nacional e internacional con una oferta de más de 40 temas en consultoría empresarial, más de 340 en liderazgo emprendedor y más de 120 en gestión universitaria.

www.rocefi.com.mx

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ALGUNAS OTRAS PUBLICACIONES GRATUITAS DEL AUTOR (GRATIS en www.rocefi.com.mx, menú “Libros”, sección “e-book gratis”)

Rumbo a la Cumbre trata de un viaje, un viajero y una meta. El viaje es por la montaña, ¿cuál montaña?,

la

montaña

de

nuestra

vida

profesional; es un viaje de reflexión pero al mismo tiempo de eminente practicidad, un viaje que todos hemos emprendido y del cual podemos hacernos dueños y responsables en cualquier momento de nuestro andar. El viajero somos nosotros: hombre o mujer, joven, adulto o anciano, rico o pobre; el viajero representa nuestras dudas y certezas, nuestros miedos y valentías, nuestras decepciones y esperanzas, en pocas palabras todo lo que hemos sido, somos y podemos ser. ¿Y la meta?, la meta es la cumbre, cumbre que representa la conquista, el éxito y el logro; una cumbre de plenitud, una cumbre de satisfacción, una cumbre de aquí y ahora pero que resonará por siempre en los ecos de la eternidad.

Rumbo a la Cumbre 2

es la continuación de

Rumbo a la Cumbre, que retoma la intención de compartir desempeño

una

visión

profesional

de

excelencia sustentada

en en

el la

impecabilidad personal, esto a través de un esquema fácil para acceder, ligero para leer y personal para aplicar en la figura de un escrito en primera persona a manera de relato.

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Como personas tenemos un potencial increíble, un potencial que se desarrolla de manera única y particular en la vida de cada uno de nosotros. Ciertamente no tenemos una guía de cómo vivirla, pero si

vemos un plan detrás de toda nuestra

existencia, un plan trascendente que comienza con nuestros pasos en la tierra pero tiene su destino en el fulgor de las estrellas. De eso trata Liderazgo Emprendedor,

de

ese

andar

que

todos

experimentamos en nuestra existencia. Con un enfoque

de

motivación,

liderazgo, este

libro

emprendedurismo contiene

y

reflexiones,

vivencias, ejercicios, análisis que nos permiten ese alto en el camino para valorar lo que hemos conseguido y para motivar la esperanza de lo que podemos conseguir. Cada artículo va acompañado de un video que replica lo escrito pero de una manera más gráfica e interactiva.

Una educación superior será realmente superior cuando

quienes participan en el proceso

(académicos, administrativos y funcionarios) así como sus alumnos y egresados, muestren y demuestren con carácter, congruencia y decisión tanto personal, como profesional y social su trabajo

constante

consenso,

la

por

la

inclusión,

transparencia,

el

compromiso,

la

el

rendición de cuentas y la cordialidad. Para esto se requiere, creer firmemente que se puede construir entre todos una sociedad mejor, tener el deseo de llevar ese sueño a cabo, y luchar todos los días por hacerlo realidad. Dado que lo anterior requiere de encauzar esa fuerza interna que nos puede motivar en nuestra lucha cotidiana para construir esa sociedad, y que ese encauzar implica presentar

no

solo

críticas

sino

también

propuestas, Educación REALMENTE Superior lo hace con un sentido pragmático tanto en su análisis como en sus planteamientos.

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Educación REALMENTE Superior 2 parte de la premisa de que una universidad no puede ser definida por la magnitud de los bienes que posee, el tamaño de los recursos que administra o las características de los programas que oferta sino que necesariamente deberá hacer referencia al carácter

de

la

gente

que

la

compone,

al

compromiso con los valores que profesa y a la congruencia

constante

de

las

acciones

que

emprenda. Lo anterior ya que el valor de los diferentes

modelos

institucionales

de

las

universidades sustentados en el trabajo, el servicio y la calidad tiene su referente en los valores de honestidad, solidaridad y justicia. Ya que solo un trabajo honesto es productivo, solo un servicio solidario es fructífero, y solo una calidad que exceda lo esperado es justa.

“Soy un convencido de que todos estamos llamamos a desempeñar un liderazgo completo, transformador y transformante, o como yo le llamo un liderazgo trascendental. Cuando hablo del liderazgo como algo completo me refiero al desarrollo pleno y total de nuestras habilidades, nuestras potencialidades, nuestras capacidades; cuando

a

ese

liderazgo

lo

denomino

transformador me refiero a él como algo que nos permite

cambiar,

desarrollarnos,

avanzar;

y

cuando comento que ese liderazgo es algo transformante me refiero al impacto que en nuestra comunidad, nuestra sociedad y en última instancia en el mundo puede tener para hacernos avanzar hacia mejores, superiores y cada vez más excelentes

estados de desarrollo. ¿Tu

Helado se Derritió? -Construcción dinámica de liderazgo trascendental-: Los cuatro pilares del liderazgo trascendental va en ese sentido, en el de construir de una forma dinámica ese liderazgo que yo llamo trascendental”.

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Huellitas de amor es esa realidad, creada o entendida, que gira alrededor de una pequeña vida como puede ser la de una perrita: Miny a través de pequeñas historias.

Estas historias tienen ese significado que la percepción nos permite crear o entender, las mismas se han puesto en esta obra a manera de reflexiones en voz de Miny y reflejan mucho de lo que nos permite Miny ver a través de sus ojos.

Son historias sencillas, como lo es la vida de una perrita, pero detrás de esa misma sencillez se esconde la grandeza que hace que un animalito como éste pueda prendarse de tu corazón para siempre.

Asia y América frente a nuevos desafíos: Integración, energía verde y medio ambiente  Competitividad, Regionalismo e Integración de México con Asia Pacífico  Noroeste Asiático: Diplomacia y Comercio con América, son tres obras que reúnen los análisis y conclusiones de expertos en el tema referente a los procesos de integración asia-pacífico de una manera práctica, concreta y muy actual.

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Con la finalidad de facilitar el análisis de la situación de la empresa y la obtención de información que permita el diseño de planes de acción estratégicos, operativos y tácticos, se ha desarrollado la presente obra, Autocalifícate Empresarialmente, que a través de siete capítulos - Administración, Recursos Humanos, Mercadotecnia, Producción, Operación Comercial, Finanzas, y Calidad- pone al alcance del empresario una autoevaluación que permite un diagnóstico en esas áreas con propuestas prácticas de mejora.

Rumbo a la Cumbre 3, tercera y última parte de Rumbo a la Cumbre, las bases que permiten ir hilando una reflexión de vida y de profesión están dadas por el Bagahad Gita, texto sagrado hinduista escrito alrededor del siglo III a. C. Su contenido es la conversación entre Krisná

-a

quien los hinduistas consideran una encarnación de

Visnú

(mientras

que

los

consideran el origen de Visnú)-

krisnaístas

lo

y su primo y

amigo Áryuna en el campo de batalla en los instantes previos al inicio de la guerra de Kurukshetra. Respondiendo a la confusión y el dilema moral de Áryuna, Krisná explica a éste sus deberes como guerrero y príncipe, haciéndolo con ejemplos y analogías de doctrinass yóguicas y vedánticas. Esto ha hecho que el Bhágavad-guitá sea considerado un resumen breve de las doctrinas hinduistas. Durante su discurso, Krisná revela su identidad como el ‘mismísimo Dios’ (suaiam Bhagaván), bendiciendo a Áryuna con una impresionante visión de su divina forma universal.

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Parafraseando un pensamiento que dice que no puede esperar resultados diferentes en lo que haces si tus acciones siempre son iguales, es que en esta serie de libros Educación REALMENTE Superior he pretendido, espero haberlo logrado aunque sea un poco, proponer discusiones paradigmáticas sobre los pilares en que se sustenta lo que yo llamo gestión universitaria, no para destruir todo o hecho o para empezar a construir desde cero sino para reconocer lo bueno que en este tema nuestras universidades tienen y retomarlo para afianzarlo, mejorarlo, pero también para reconocer esos vicios del sistema, creados precisamente por nosotros mismos, para que, con un nuevo enfoque, veamos nuevas formas, nuevos

caminos,

nuevas

acciones

que

nos

conduzcan no solo a nuevos resultados sino a mejores resultados. En esta línea se presenta este último libro de la serie, Educación REALMENTE Superior 3.

Joven ¡Construye tu Futuro! Es un libro dividido en tres grandes apartados, lo de adentro - lo de afuera - lo demás, y que mediante un viaje por los caminos de la física, la química, la biologia, la psicología y la historia busca

darte elementos y

herramientas que permitan hacerte dueño de tu destino y permitirte remontar tus sueños

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La actualidad empresarial espera, requiere y obliga a que el conocimiento no solo sea aplicado sino también generado de manera innovadora, esto debido al entorno cambiante de los negocios y al dinamismo propio de los mercados.

Esta

innovación necesaria y forzosamente deberá sustentarse en el conocimiento y la experiencia que sobre los negocios se tiene pero al mismo tiempo ser capaz de proponer nuevas y mejores formas de hacer las cosa, esto llevará a resultados diferentes que se propone sean superiores a los existentes, superiores tanto al interior

de

la

empresa

(costos,

tiempos,

administración) como al exterior de la misma (clientes, proveedores, competencia). Es bajo estas premisas que se pone a disposición del empresario esta obra, 24 Temas Selectos de Consultoría Empresarial,

que recopila los

mejores 24 artículos que he publicado en los últimos años en la Revista PYME Adminístrate Hoy.

Disponible ya GRATIS aplicación android Frases Personales para tu Smartphone o Tablet; cada día una frase propia con bellas imágenes, descarga directa en Google Store buscando como "Frases Roberto Celaya" 157


Liderazgo Emprendedor 3

Primera edici贸n

Es una obra editada y publicada por Emprende 7 Joven (www.emprende7joven.com.mx)

Septiembre 2015

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