Las Fiestas Solemnes de Jehová -El Plan de Dios con respecto a Su familia-

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Lv. 23:2

-El Plan de Dios con respecto a Su familia-

Roberto Celaya Figueroa


…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de él (I Corintios 8:6)


Dedicatoria

A la Iglesia de Dios (7° Día)

Página web habla hispana: http://www.iglesiadediosapostolica.org/ Página web oficinas centrales: http://www.churchofgod-7thday.org/


Índice

Introducción........................................................................................................................ 1

Fiestas de primavera ........................................................................................................... 4 Pascua ..................................................................................................................... 5 Panes sin levadura ................................................................................................... 22 Primicias .................................................................................................................. 30 Pentecostés ............................................................................................................. 35

Fiestas de otoño .................................................................................................................. 42 Trompetas................................................................................................................ 43 Expiación ................................................................................................................. 48 Tabernáculos............................................................................................................ 69

Holocaustos, ofrendas y sacrificios ...................................................................................... 79 Tipos ........................................................................................................................ 79 Ritos ........................................................................................................................ 81


Sombras y luces........................................................................................................ 84 En las fiestas de Dios ................................................................................................ 85

Presentaciones .................................................................................................................... 97

Perennidad y temporalidad ................................................................................................. 104 Perspectiva etimológica ........................................................................................... 105 Perspectiva lógica..................................................................................................... 107 Perspectiva lingüística .............................................................................................. 109 Pascua........................................................................................................... 109 Panes sin levadura......................................................................................... 109 Pentecostés................................................................................................... 110 Trompetas..................................................................................................... 112 Expiación....................................................................................................... 112 Tabernáculos................................................................................................. 113 Perspectiva bíblica ................................................................................................... 115 Los dos sacerdocios ....................................................................................... 115 Las dos leyes ................................................................................................. 120


Perspectiva histórica ................................................................................................ 128 Los primeros cien años de la iglesia ............................................................... 128 La iglesia a través de los siglos ....................................................................... 130

Conclusión .......................................................................................................................... 137


Introducción

Desde el momento mismo en que Dios creó a nuestros primeros padres, Él inicio con la humanidad una relación cargada de significado, tanto en amplitud como en profundidad, con un alcance que excede la temporalidad y llega hasta la eternidad; más que el de un Creador con su creación, el de un Padre con sus hijos. En esta relación pueden identificarse momentos de llamamiento, instrucción, corrección, perdón, cuyo culmen son Jesús mismo por cuya encarnación fuimos hermanados con Él, por cuyo sacrificio fuimos reconciliados con el Padre y por cuya resurrección fuimos hechos coherederos del Reino de Dios venidero. En su trato con la humanidad, Dios ha utilizado muchos canales de comunicación y diversas formas de acercarse a nosotros. Como dice Hebreos 1:1-2 “Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo”. Este hablado muchas veces y en muchas maneras incluye la forma en que Dios ha hecho patente a la humanidad el plan que desde la eternidad concibió para ella, siendo una de estas formas las fiestas que Él mismo le estableció a Su pueblo, Israel: Pascua, Panes sin levadura, Primicias, Pentecostés, Trompetas, Expiación, y Tabernáculos. Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio contienen las indicaciones sobre las fechas, los requisitos, los cuidados previos y la manera de desarrollar estas siete fiestas que Dios le estableció a Su pueblo y que hablaban de antemano sobre el plan de Dios sobre la humanidad. Las cuatro primeras - Pascua, Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés- eran fiestas que se celebraban en primavera y que, como veremos en el desarrollo de las mismas, ya han sido cumplidas con la primer venida de Jesús; las tres restantes -Trompetas, Expiación, y Tabernáculos- eran fiestas de Otoño y su cumplimiento, como veremos al abordarlas, está pendiente a verificarse con la segunda venida de Jesús. El hecho de que Dios haya establecido una concordancia de Sus fiestas con los ciclos agrícolas de Su pueblo tiene un significado tan trascendente que si sólo fuera un punto con el que nos quedáramos sobre este tema sin duda alguna sería este, ya que esto evidencia una verdad trascendental: todo el plan de Dios se lleva a cabo de manera natural. 1


Cuando decimos que el plan de Dios se lleva de manera natural, por natural no nos referimos a la naturaleza humana sino a la naturaleza divina. Los ciclos agrícolas de preparar la tierra, sembrar, regar, cuidar, cosechar, están dados por esa naturaleza divina de Quien los creó. Es cierto que el hombre participa, pero si ponemos en la balanza lo que el hombre hace comparado con lo que la naturaleza hace siguiendo los patrones de Aquel que la diseño, vemos que es mínima –aunque necesaria- la participación del hombre en esto. Esta verdad debería darnos paz y tranquilidad, confianza y esperanza, pues ello implica que la mayor parte el plan de Dios depende de Él y se realizará, en nuestra vida y en la historia de la humanidad, conforme a Su voluntad. Como dice Filipenses 1:6 “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”. No es nuestro esfuerzo el que logra el cumplimiento del Plan de Dios, sino Él con SU voluntad y, claro, con nuestra participación. Como dice Romanos 9:16 “así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”, de igual forma 1 Corintios 3:7 nos dice que “de manera que ni el que siembra ni el que riega son nada, sino que Dios lo es todo, pues él es quien hace crecer lo sembrado”, y Marcos 4:26-27 reitera “Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo”. Aclarando esto que debería llenarnos de gozo y regocijo al saber quién está peleando por nosotros y en manos de Quien estamos, hay que señalar que nuestra participación es necesaria. Éxodo 14:14 nos dice cómo es que “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”, de igual forma Romanos 8:38-39 dice “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Pero también Dios nos ha dotado de libertad para elegir, sea la vida en Él, sea la muerte en el pecado, como dice Deuteronomio 30:19 “al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia”. AL elegirlo a Él nos ponemos en Sus manos. El sacrificio redentor de Jesus nos justifica ante el Padre e iniciamos una vida de santificación, pero es Él quien da el crecimiento. Las Fiestas de Dios nos dicen lo anterior y de manera clara y específica nos van descubriendo Su plan para con la humanidad entendiendo en ese sentido lo que dijo en Isaías 55:11, cuando señaló 2


que “así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié”.

3


Fiestas de primavera

Las primeras fiestas que se verán son aquellas con las que iniciaba el año bíblico y que se refieren a Pascua, Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés. Las primeras tres fiestas Pascua, Panes sin levadura y Primicias se celebraban en el primer mes del año bíblico conocido como Nisán o Abib que correspondería a nuestro Marzo-Abril, con lo que se generaba un vínculo cronológico en cuanto a su observancia, y se conocen como fiestas de primavera por darse en esa estación. De estas tres fiestas, Pascua y Panes sin levadura estaban tan íntimamente ligados que en muchas ocasiones se consideraban una sola fiesta y así se denominaba ya que Pascua era el 14 de Nisán o Abib e inmediatamente el 15 de Nisán o Abib iniciaba la fiesta de Panes sin levadura la cual se extendían por siete días. La siguiente fiesta de este grupo, la de Primicias, se celebraba el día siguiente del sábado semanal de la semana en que cayera la Pascua, es decir, el domingo, con lo que prácticamente estas tres primeras fiestas se celebraban entre un lapso de 8 días, estableciéndose así una íntima correlación entre las tres. Para celebrar la siguiente fiesta, Pentecostés, se contaban cincuenta días a partir de la última fiesta del grupo anterior, es decir de Primicias, con lo que si bien Pentecostés caía dos meses después de Nisán o Abib, es decir caía en el mes de Siván, aun así estaba relacionada con las tres primeras fiestas pues su celebración dependía del conteo que se hiciera de la de las Primicias. Con esto comentado debe quedar claro que estas cuatro fiestas forman un mismo grupo de fiestas, llamadas las fiestas de primavera, pero lo más importante a tener en cuenta, y que servirá para entender la naturaleza de las tres fiestas faltantes, las de Otoño, es que estas cuatro fiestas tienen su referente con la primer venida de Jesús. Como vemos Pascua abre las festividades, el resto de las fiestas de Primavera están relacionadas y tienen su referente en esta primera fiesta, por lo que la inherencia de la primer venida de Jesús con estas festividades es más que evidente. Esto es sumamente importante tenerlo en mente ya que si las primeras cuatro fiestas de las siete que Dios decretó, las fiestas de primavera, están relacionadas con la primer venida de Jesús, las últimas tres las fiestas de otoño, tendrán su referente en la segunda venida del Señor. 4


Pascua

Éxodo 12 1

El Señor habló en Egipto con Moisés y Aarón, y les dijo:

2

«Este mes será para ustedes el principal, el primer mes del año. 3 Díganle a toda la comunidad israelita lo siguiente: “El día diez de este mes, cada uno de ustedes tomará un cordero o un cabrito por familia, uno por cada casa. 4 Y si la familia es demasiado pequeña para comerse todo el animal, entonces el dueño de la casa y su vecino más cercano lo comerán juntos, repartiéndoselo según el número de personas que haya y la cantidad que cada uno pueda comer. 5 El animal deberá ser de un año, macho y sin defecto, y podrá ser un cordero o un cabrito. 6 Lo guardarán hasta el catorce de este mes, y ese día todos y cada uno en Israel lo matarán al atardecer. 7 Tomarán luego la sangre del animal y la untarán por todo el marco de la puerta de la casa donde coman el animal. 8 Esa noche comerán la carne asada al fuego, con hierbas amargas y pan sin levadura. 9 No coman ni un solo pedazo crudo o hervido. Todo el animal, lo mismo la cabeza que las patas y las entrañas, tiene que ser asado al fuego, 10 y no deben dejar nada para el día siguiente. Si algo se queda, deberán quemarlo. 11 Ya vestidos y calzados, y con el bastón en la mano, coman de prisa el animal, porque es la Pascua del Señor. … 14

Éste es un día que ustedes deberán recordar y celebrar con una gran fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán como una ley permanente que pasará de padres a hijos. … 43

Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella.

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44

Más todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado. 45

El extranjero y el jornalero no comerán de ella.

46

Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. 47

Toda la congregación de Israel lo hará.

48

Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. 49

La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros.

Levítico 23 4

Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos: 5

En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová.

Números 28 16

Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová.

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Deuteronomio 16 1

Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tú Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tú Dios de Egipto, de noche. 2

Y sacrificarás la pascua a Jehová tú Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que habite allí su nombre. … 4

Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana. 5

No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da;

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sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto. 7

Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás a tu habitación.

La fiesta de la Pascua, inicia el calendario de las fiestas de Dios. Esta fiesta era celebrada por el Pueblo de Israel, conforme a la ordenanza, el 14 de Nisán. Nisán era el primer mes del calendario dado por Dios a Su pueblo, como es un calendario luni-solar no corresponde exactamente con el nuestro calendario actual, por lo que el mes de Nisán cae entre marzo y abril cada año, siendo que específicamente el 14 de Nisán puede caer en Marzo o en Abril cada año. Nisán abre el calendario dado por Dios a Su pueblo precisamente cuando la vida comienza de nuevo cada año, en lo que conocemos con primavera. La Pascua, así como las restantes fiestas que caen en primavera Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés- marcan, al igual que las cosechas tempranas de esa estación, ese inicio con el que Jesús abrió la consumación del plan de Dios, el resto de las fiestas 7


Trompetas, Expiación, y Tabernáculos- de manera significativa caen en otoño, época de la recolección final de los frutos de la tierra, con lo que se cumplimenta el plan de nuestro Creador. De manera trascendental la Pascua es una sombra del sacrificio redentor que en su momento haría por toda la humanidad. Pascua (‫פסחא‬, Pesaj), significa Pasar en referencia a cuando el ángel de la muerte pasó por alto las casas de los hebreos que habían marcado sus muertas con la sangre del cordero evitando la muerte de sus primogénitos cuando cayó la décima plaga sobre Egipto, esto es sombra del sacrificio de Cristo cuando derramando Su sangre nos libró de la esclavitud del pecado y nos salvó de la muerte. Al igual que el cordero pascual, Cristo es seleccionado el día 10 de Nisán. El 9 de Nisán Jesús estaba en Betania (Juan 12:1), al día siguiente, 10 de Nisán, va a Jerusalén y la gente lo aclama como el que viene en el nombre del Señor, como el rey de Israel (Juan 12:12-13). La idea de tener el cordero pascual desde el 10 y hasta el 14 de Nisan era para inspeccionarlo y estar seguro que cumplía los requisitos dados de ser sin defecto, esto inicia cuando el 10 de Nisán Jesús echa a los mercaderes del Templo y es cuestionado por los sacerdotes por hacer eso, es decir, lo estaban examinando, dando Jesús en sus respuestas prueba de ser sin defecto alguno (Mateo 21:23-27; 22:35-40), esta examinación no terminaría sino hasta su sacrificio el día 14 de Nisán. Y todavía previo a este sería revisado por Anás, sumo sacerdote del Sanedrín (Juan 18:1214), por Caifás, sumo sacerdote del Sanedrín (Mateo 26:57-68), por Herodes, rey de Judea (Lucas 23:6-12), y por Pilato, prefecto de la provincia de Judea (Mateo 27: 1-2, 11-14), en este sentido claramente este último, Pilato, llega a decir “No encuentro delito en este hombre” (Lucas 23:4). Ahora veamos algo impresionante que tiene que ver con el momento en que debía celebrarse la Pascua, hacerse el sacrificio pascual. ¿Alguna vez te has preguntado de que si existiera un momento específico y exacto para la Pascua tendríamos un problema ya que o Jesús la celebró en el momento correcto mientras que Su sacrificio fue en el momento incorrecto o bien Jesús la celebró en el momento incorrecto y Su sacrificio fue en el momento correcto? ¿Cómo conciliar estos dos momentos? La pascua debía ser celebrada la noche del 14 de Nisán (Éxodo 12:6,8), entre las dos tardes (Levítico 23:5), el 14 de Nisán (Números 28:6), a la puesta del sol (Deuteronomio 16:6). Éxodo, Números y Deuteronomio no dejan lugar a dudas que la celebración de la Pascua sería al inicio de Nisán (recordar que para Dios los días se calculan de tarde en tarde, es decir el día comienza caída del sol y termina hasta la siguiente caída del sol -Génesis 1.5 “la tarde y la mañana de un día”-), 8


por lo que su celebración sería a la caída del sol, cuando comienza la noche propiamente dicho. Sobre la cuestión del término las dos tardes de Levítico 23:5 para el sacrificio de la Pascua, es asombroso como es que Jesús cumplió con las dos interpretaciones existentes. Para los Saduceos y los Samaritanos “entre las dos tarde” significa al anochecer, ya que de esta manera definen el período de tiempo que va desde la puesta del sol a la oscuridad total. Por esta razón ellos sacrificaban al cordero inmediatamente después a la puesta del sol del 14 de Nisán y es decir que cenaba al comienzo del 14 de Nisán, como lo hizo Jesús (Mateo 26:20). Mientras que los fariseos consideraban que “la primera tarde” como el tiempo posterior a la primera caída del sol, es decir, después del mediodía hasta la hora novena (las 15.00 hrs.) y la segunda tarde desde la hora novena hasta la puesta del sol. Por eso sacrificaban al cordero “entre las dos tardes” es decir entre la novena y la décima hora (entre las 15:00 y 16:00 hrs.) y lo comían a la noche, es decir al comienzo del 15 de Nisán, por eso después de la Santa Cena, al día siguiente cuando Jesús es llevado al Pretorio, algunos de los sacerdotes no entraron para poder luego celebrar la Pascua (Juan 18:28). Jesús cumplió ambas interpretaciones, que al parecer y solo por esto pueden ser válidas ya que celebró la Santa Cena al inicio del 14 de Nisán, a la puesta del sol, iniciando la noche (dejándonos ese memorial para siempre) y a la vez fue muerto “entre las dos tardes”, es decir, a la hora novena (Mateo 27:45-56), 15:00 horas. Así que tenemos un momento para la celebración (al inicio del 14 de Nisán) y otro para la consumación (14 de Nisán, entre “dos tardes”), siendo que ambos los cumplió Jesús. Jesús celebró la Santa Cena al inicio del 14 de Nisán (Mateo 26:20), fue muerto en la cruz el 14 de Nisán entre dos tardes (Mateo 27:50, 57-60), fue muerto en Jerusalén, dónde Dios había establecido se celebrara la Pascua (Juan 12:12, 19:4; Marcos 15:25) aunque fuera de sus puertas como ofrenda por el pecado (Levítico 4:12), y no se le quebró hueso alguno (Juan 19:36). La sombra de comer la carne del cordero pascual –lo cual sólo podía hacerlo todo siervo comprado (1 Timoteo 2:6; Romanos 3:25; Hebreos 10:12)- se clarifica cuando “Jesús [ ] dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Juan 6:53). Sobre esto, el profeta Isaías predijo el sacrificio supremo de Jesucristo: al señalar que “más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). Isaías profetizó además que “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (v. 6). El Mesías iba a ser “angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (v. 7). “Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién

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la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido” (v. 8). El rey David, cuyos escritos se remontan unos 1.000 años antes de la muerte de Cristo, también profetizó sobre la humillación y el dolor insoportable que sufriría Jesús durante su crucifixión: “más yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen” (Salmos 22:6-7). “He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan” (Salmos 22: 14-17) Los alcances de este sacrificio, si bien estaban contenidos en sombra en la celebración de la pascua judía, serían claramente expuestos en los primeros años de la iglesia de Dios. Pedro hablando al respecto señalo sobre Jesús en 1 Pedro 2:24 que “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. Pablo escribiendo a los Hebreos señaló en cuanto a Jesús que “en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26); escribiendo a los Romanos señaló que “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Romanos 5:6), escribiendo a los Corintios les dijo que “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7) Si bien la reconciliación que el sacrificio redentor de Jesús con su muerte nos ganó ante el Padre, el efecto pleno de esto excede incluso lo que pudiéramos decir o pensar: ser parte de Su familia divina (Efesios 2:19) como reyes y sacerdotes (Revelación 5:10) y coheredar con Jesús todas las cosas (Romanos 8:32). Por último, tanto con la sombra del Antiguo Testamento como con la plenitud del Nuevo, podemos leer de nuevo los Salmos que en la Pascua se cantaban y entender con mayor profundidad el mensaje que ellos contenían. A los Salmos 113-118 se les denomina tradicionalmente los “Salmos Hallel” y al Salmo 136 “Gran Hallel”, pues tienen que ver con la alabanza a Dios por la liberación de la esclavitud egipcia bajo Moisés. Por esta razón, estos salmos forman una parte importante del culto tradicional de la Pascua. Por costumbre judía los primeros dos (113-114) se cantan antes de la cena de la Pascua, y los últimos cuatro (115-118) después. El 10


Salmo 136 era el de mayor solemnidad y el conclusivo de la Pascua. No cabe duda que se tratan de los himnos que Jesús y sus discípulos cantaron en la noche en que instituyó la Cena del Señor (Mateo 26:30). Antes de la Cena de la Pascua

Salmo 113 1

Alabad, siervos de Jehová, Alabad el nombre de Jehová.

2

Sea el nombre de Jehová bendito Desde ahora y para siempre. 3

Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Jehová. 4

Excelso sobre todas las naciones es Jehová, Sobre los cielos su gloria. 5

¿Quién como Jehová nuestro Dios, Que se sienta en las alturas, 6

Que se humilla a mirar En el cielo y en la tierra? 7

El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del muladar, 8

Para hacerlos sentar con los príncipes, Con los príncipes de su pueblo.

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9

El hace habitar en familia a la estéril, Que se goza en ser madre de hijos. Aleluya.

Salmo 114 1

Cuando salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo extranjero,

2

Judá vino a ser su santuario, E Israel su señorío. 3

El mar lo vio, y huyó;

El Jordán se volvió atrás. 4

Los montes saltaron como carneros, Los collados como corderitos. 5

¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás? 6

Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros,

Y vosotros, collados, como corderitos? 7

A la presencia de Jehová tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob, 8

El cual cambió la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca.

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Después de la Cena de la Pascua

Salmo 115 1

No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad.

2

¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios? 3

Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho. 4

Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. 5

Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; 6

Orejas tienen, más no oyen; Tienen narices, mas no huelen; 7

Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. 8

Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.

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9

Oh Israel, confía en Jehová; Él es tu ayuda y tu escudo. 10

Casa de Aarón, confiad en Jehová; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo. 11

Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo. 12

Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá; Bendecirá a la casa de Israel; Bendecirá a la casa de Aarón. 13

Bendecirá a los que temen a Jehová, A pequeños y a grandes. 14

Aumentará Jehová bendición sobre vosotros;

Sobre vosotros y sobre vuestros hijos. 15

Benditos vosotros de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. 16

Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres. 17

No alabarán los muertos a JAH,

Ni cuantos descienden al silencio; 18

Pero nosotros bendeciremos a JAH Desde ahora y para siempre. Aleluya.

Salmo 116

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1

Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas;

2

Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días. 3

Me rodearon ligaduras de muerte, Me encontraron las angustias del Seol; Angustia y dolor había yo hallado. 4

Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma. 5

Clemente es Jehová, y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios. 6

Jehová guarda a los sencillos;

Estaba yo postrado, y me salvó. 7

Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque Jehová te ha hecho bien. 8

Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de resbalar. 9

Andaré delante de Jehová En la tierra de los vivientes. 10

Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera. 11

Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.

15


12

¿Qué pagaré a Jehová Por todos sus beneficios para conmigo? 13

Tomaré la copa de la salvación, E invocaré el nombre de Jehová. 14

Ahora pagaré mis votos a Jehová Delante de todo su pueblo. 15

Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos. 16

Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; Tú has roto mis prisiones. 17

Te ofreceré sacrificio de alabanza,

E invocaré el nombre de Jehová. 18

A Jehová pagaré ahora mis votos Delante de todo su pueblo, 19

En los atrios de la casa de Jehová, En medio de ti, oh Jerusalén. Aleluya.

Salmo 117 1

Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.

2

Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya. 16


Salmo 118 1

Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

2

Diga ahora Israel, Que para siempre es su misericordia. 3

Diga ahora la casa de Aarón, Que para siempre es su misericordia. 4

Digan ahora los que temen a Jehová, Que para siempre es su misericordia. 5

Desde la angustia invoqué a JAH,

Y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso. 6

Jehová está conmigo; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre. 7

Jehová está conmigo entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen. 8

Mejor es confiar en Jehová

Que confiar en el hombre. 9

Mejor es confiar en Jehová Que confiar en príncipes. 10

Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. 11

Me rodearon y me asediaron;

Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. 17


12

Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. 13

Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó Jehová. 14

Mi fortaleza y mi cántico es JAH, Y él me ha sido por salvación. 15

Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra de Jehová hace proezas. 16

La diestra de Jehová es sublime; La diestra de Jehová hace valentías. 17

No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH. 18

Me castigó gravemente JAH, Mas no me entregó a la muerte. 19

Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré a JAH. 20

Esta es puerta de Jehová; Por ella entrarán los justos. 21

Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salvación. 22

La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo. 23

De parte de Jehová es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

18


24

Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él. 25

Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora. 26

Bendito el que viene en el nombre de Jehová; Desde la casa de Jehová os bendecimos. 27

Jehová es Dios, y nos ha dado luz; Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. 28

Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré. 29

Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

Conclusivo de la Pascua Salmo 136 1

Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.

2

Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia. 3

Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia. 4

Al único que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.

19


5

Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia. 6

Al que extendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia. 7

Al que hizo las grandes lumbreras, Porque para siempre es su misericordia. 8

El sol para que señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia. 9

La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia. 10

Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia. 11

Al que sacó a Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia. 12

Con mano fuerte, y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia. 13

Al que dividió el Mar Rojo en partes, Porque para siempre es su misericordia; 14

E hizo pasar a Israel por en medio de él, Porque para siempre es su misericordia; 15

Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, Porque para siempre es su misericordia. 16

Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.

20


17

Al que hirió a grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia; 18

Y mató a reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia; 19

A Sehón rey amorreo, Porque para siempre es su misericordia; 20

Y a Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia; 21

Y dio la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia; 22

En heredad a Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia. 23

Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia; 24

Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia. 25

El que da alimento a todo ser viviente, Porque para siempre es su misericordia. 26

Alabad al Dios de los cielos, Porque para siempre es su misericordia.

21


Panes sin levadura

Éxodo 12:15-20

15

Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. 16

El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa

convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. 17

Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. 18

En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19

Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. 20

Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.

22


23 15

La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.

Levítico 23 6

Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. 7

El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.

8

Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis.

Números 28 17

Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura. 18

El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

19

Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. 20

Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos

décimas con cada carnero; 23


21

y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima.

22

Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros.

23

Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo.

24

Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación. 25

Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

Deuteronomio 16 3

No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto. 4

Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana. … 8

Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él.

La fiesta de los panes sin levadura (matzot, palabra plural que deriva de matzo, ‫הָּ צַמ‬, y que significa panes ázimos o panes sin levadura), era una conmemoración que iba unida a la celebración de la Pascua, la cual como ya vimos se celebraba el 14 de Nisán, y deriva su nombre de 24


la obligación de comer en el lapso de la fiesta panes sin levadura. Los Panes sin levadura, segunda fiesta de primavera, se celebraba por siete días, desde 15 y hasta el 21 de Nisán (Levítico 23:6; Números 28:17) – Nisán, como ya se comentó, puede caer en Marzo o en Abril cada año-, aunque como podemos ver los Panes sin levadura estaban íntimamente unidos con la Pascua, en la cual también se comía junto con el Cordero Pascual panes sin levadura: “Esa noche comerán la carne asada al fuego, con hierbas amargas y pan sin levadura” (Éxodo 12:8), por eso en Éxodo 12:18 se señala que “en el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde”. Si bien los Panes sin levadura se observaba como fiesta del 15 al 21 de Nisán, sólo el primer día y el último, es decir, el 15 y el 21, eran de reposo en los cuales no se hacía ningún trabajo (Levítico 23:7-8; Números 28:18-25). Como puede verse, los Panes sin levadura consistía principalmente en dos condicionantes: comer panes sin levadura y retirar de todas las casas en esos días la levadura que en su interior pudiera encontrarse. Tan importante era esto que cualquiera que comiere pan con levadura debía ser cortado de la congregación (Éxodo 12:19). La levadura es un símbolo del pecado. Mateo 16:5-12 lo explica: 5

Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.

6

Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

7

Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.

8

Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? 9

¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? 10

¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?

11

¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la

levadura de los fariseos y de los saduceos? 25


12

Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. El no comer nada leudado y el retirar de nuestras casas la levadura es un símbolo de la vida perfecta (Mateo 5:48) y santa (1 Pedro 1:16) a la que el cristiano está siendo llamado. Pablo escribiendo a los Corintios les indica esto al señalar “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad” (1 Corintios 5:6-8) Éxodo 23:15 y Deuteronomio 16:3 señalan el simbolismo detrás de esta fiesta: el que el señor sacó a Su pueblo de la esclavitud en que vivía en la tierra de Egipto. Éxodo 20:2 señala como es que Dios se presenta como “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”, esa servidumbre es el dominio que hasta el sacrificio redentor de Jesús el pecado tenía sobre nosotros. Una vez reconciliados por el sacrificio redentor de Jesus, corresponde a cada cristiano vivir santa y perfectamente, como dice Juan, “si decimos que tenemos comunión con [Dios], y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7). ¿Y qué pasa cuando como cristianos, siendo débiles, torpes o cobardes, caemos y pecamos? “Si confesamos nuestros pecados, [Dios] es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Por último, Éxodo 23:15 señala un aspecto adicional: nadie debía presentarse con las manos vacías, es decir, todos debían que traer alguna ofrenda (Números. 28:19-24 señala las ofrendas aceptables). De igual forma, en ese vivir perfecto y santo al que está llamado todo cristiano que ha aceptado a Jesús como su salvador, debe dar frutos, “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Sobre este punto, Pablo escribiendo a los Gálatas les dice “Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos” (Gálatas 6:9-10), escribiendo a los Hebreos señala “no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios” (Hebreos 13:16), y escribiendo a los Corintios les indica que “Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8); de igual forma Pedro en su primer epístola señala “sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde” (1 Pedro 3:8-13). 26


La referencia a ser cortado de Israel todo aquel que en esa fiesta comiera panes con levadura, es una sombra de la muerte que trae consigo el vivir en pecado, “porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Ahondando en esto Pablo escribe a los Corintios diciéndoles (1 Corintios 5:9-13): 9

Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;

10

no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los

ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11

Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. 12

Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 13

Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros De todas las fiestas dadas por Jehová a Su pueblo, sólo dos, Panes sin levadura y Tabernáculos, no tienen un referente temporal único en el Nuevo Testamento, es decir, todas las fiestas que Israel celebraba en el Antiguo Testamento apuntan a un momento preciso histórico en la historia de la salvación de la humanidad, sea ya cumplido o por cumplirse, representado por una fecha exacta para su cumplimiento, pero no así Panes sin levadura y Tabernáculos, fiestas que duran siete y siete más un día, respectivamente, esto porque así como la Pascua señalaba a lo que Jesús tenía que hacer, Panes sin levadura señalan a lo que todo cristiano tiene que hacer en su vida y que es vivir sin pecado, simbolizado por la levadura. De Tabernáculos se comentará cuando se aborde esa fiesta. De hecho, mientras que todas las demás fiestas se celebran en un día dado, Panes sin levadura es la única que abarca un período de tiempo, siete días, donde el primero y el ultimo son de reposo. Ese periodo de tiempo se refiere a la vida de cada persona como individuo, la vida de la iglesia como congregación, y la vida de la humanidad como colectividad, ambos, como ya se comentó, viviendo una vida de perfección (Mateo 5:48) y santidad (1 Pedro 1:16).

27


Ahora bien, la figura de Jesús como redentor y salvador, debe ser el centro de toda nuestra vida cristiana. Como referente de esto, Cristo es presentado como el pan sin pecado, sin levadura, del cual debemos alimentarnos como cristianos: Juan 6:48-49: “Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná, y murieron”. Juan 6:51: “Yo soy el pan, el vivo, el del cielo descendido; si alguno comiere de este pan, vivirá por el siglo. Y el pan también que yo daré, la carne mía, es por la del mundo vida”. Juan 6:55: “Pues mi carne, verdadera es comida, y mi sangre, verdadera es bebida”. Juan 6:57: “Según me ha enviado, el vivo, Padre y yo vivo por el Padre, también el que me come, también aquél vivirá por mí”. Juan 6:58: “Este es el pan el del cielo descendido; no según comieron los padres, y murieron; el que come este pan vivirá por el siglo”. Juan 6:35: “Díjoles Jesús: «Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí, no hambreará, no; y el que cree en mí, no tendrá sed, no, jamás»”. Mateo 4:4: “Y él respondiendo dijo: «Escrito está»: No de pan sólo vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»”. Mateo 26:26: “Y, comiendo ellos, tomando Jesús pan y bendiciendo, partió, y, dando a los discípulos, dijo: «Tomad, comed; éste es mi cuerpo»”. Es interesante notar, respecto de esto, como es que la ascensión de Jesús al Padre se lleva a cabo precisamente a la mitad de la semana de los Panes sin levadura. Jesús muere el 14 de Nisán, en la parte clara, y antes de la puesta de sol es enterrado. A la puesta de sol comienza la semana de Panes sin levadura, siendo ese primer día de reposo. La prueba mesiánica de que Jesús estaría enterrado tres días y tres noches (Mateo 12:38-40) comienza a contar a la puesta de sol el 14 de Nisán, poco antes del inicio del 15 de Nisán, cumpliéndose los tres días y las teres noches el 17 de Nisán antes de la puesta del sol. El domingo las mujeres van al sepulcro estando aún oscuro (ya había transcurrido la parte oscura del 18 de Nisán), estando por amanecer: “el primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que ya la 28


piedra había sido quitada del sepulcro” (Juan 20:1), “Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado” (Lucas 24:1). Cuando María Magdalena ve al Señor y lo quiere tocar “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17), siendo así que para cuando inicia la parte clara Jesús asciende al Padre con lo que si antes de caer la noche del día anterior ya había resucitado, sumada la parte oscura del día previo a su resurrección, tenemos medio día adicional que agregar que nos da tres días y medio después del inicio de la semana de Panes sin levadura, es decir, la mitad de la semana, que es cuando asciende al Padre. Esta aclaración es importante porque, aparte del enorme simbolismo respecto que el centro de la vida cristiana -individual, congregacional o colectiva- debe girar en torno a Jesús, sirve para entender, como se explicará al concluir de presentar todas las fiestas, por qué sólo tres de todas las fiestas exigían presentarse ante Jehová en Jerusalén: Panes sin levadura, Pentecostés y Tabernáculos (Deuteronomio 16:16) Estas dos primeras fiestas, la Pascua y los Panes sin levadura, están íntimamente relacionados con las cuestiones de la fe y las obras, ya que por fe somos justificados (sacrificio de Jesús, Pascua) y llamados a vivir santamente (buenas obras, Panes sin levadura). Tan íntimamente está ligado esto que, como ya se comentó, ambas fiestas, la Pascua y los Panes sin levadura estaban ritualmente unidas, tan así que a la Pascua también se le decía el primer día de los panes sin levadura (Mateo 26:17) pues en la Pascua también se comían panes sin levadura (Éxodo 12:8).

29


Primicias

Éxodo 23 16

También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.

34 22

También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año.

Levítico 23 9

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

10

Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11

Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá.

30


12

Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. 13

Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. 14

No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis.

Números 28 26

Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. 27

Y ofreceréis en holocausto, en olor grato a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año; 28

y la ofrenda de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 29

y con cada uno de los siete corderos una décima;

30

y un macho cabrío para hacer expiación por vosotros.

31

Los ofreceréis, además del holocausto continuo con sus ofrendas, y sus libaciones; serán sin defecto.

31


Deuteronomio 16 9

Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. 10

Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido. 11

Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita

que habitare en tus ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner allí su nombre. 12

Y acuérdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardarás y cumplirás estos estatutos.

La siguiente fiesta en el orden de las establecidas por Dios era la de las Primicias. Primicias viene del hebreo Bikkurim, ‫יםביכור‬, que literalmente significa primeros frutos y como señala Levítico 23:11 esta fiesta se celebraba “el día siguiente del día de reposo”, es decir, después del sábado semanal de la semana en que cayera la Pascua, por ende siempre caía en domingo dentro del mes de Nisán, que como ya se comentó puede caer en Marzo o en Abril cada año. Deuteronomio 16:9 señala que “siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas”, como señala Éxodo 34:22 al inicio de estas siete semanas está la fiesta de las Primicias y al final (al final de Pentecostés) la fiesta de la cosecha plena. Así que Primicias se relaciona con Pentecostés ya que esta fiesta lo inicia (más delante veremos la relación entre Pentecostés y las Primicias). Esta fiesta era sombra de la resurrección de Jesús. Pablo explica esto al señalar en 1 Corintios 15:20-23 que 20

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

21

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

32


22

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

23

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Recordemos que las fiestas dadas por Dios tenían una fuerte vinculación con los ciclos agrícolas de Israel, siendo así que Primicias caía cuando se recogían precisamente los primeros frutos de la tierra, siendo para más adelante, como ya se comentó, la recolección completa (esto lo veremos en Pentecostés). Como se comentó al inicio, esta fiesta se celebraba el día siguiente del sábado semanal de la semana en que cayera la Pascua, es decir, el domingo. En la fiesta el sacerdote mecía las primeras gavillas como ofrenda a Jehová (Levítico 23:11), como sombra de la resurrección de Jesús podemos ver esto siguiendo el relato de Juan (Juan 20:1, 11-18): 1

El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. 11

Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; 12

y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. 13

Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14

Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15

Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16

Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).

33


17

Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; más ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. 18

Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas. Como podemos ver, el domingo Jesús se la aparece a María Magdalena y le dice, cuando ella quiere tocarlo, que no lo toque pues aún no había subido a Dios, pero que iba a subir, cumpliendo así la sombra del mecimiento de la gavilla como ofrenda a Jehová en la figura de Su ascensión. Levítico 23:13 y Números 28:28 nos hablan de la ofrenda de panes que conjunto con la primera gavilla tenía que ofrecerse. Lo interesante de estas disposiciones es que estos panes se preparaban sin levadura, lo cual contrastará con Pentecostés (explicando esto cuando se aborde esta fiesta), símbolo de Jesus sin pecado, ni falta, ni mancha, es por eso que María no podía tocarlo hasta que subiera al Padre. De igual forma Levítico 23:12 nos habla de la ofrenda del Cordero, símbolo de Jesús, y Números 28:27-30 complementa esta ofrenda con la solemnidad, plenitud y perfección de la misma. Deuteronomio 16:11 hablan de la alegría que debía expresarse en esta fiesta. Esta alegría la refleja el cristiano actualmente al saberse reconciliado con el Padre por el sacrificio redentor de Jesús y por fincar su esperanza en la resurrección de Cristo, nuestro Señor y Salvador: “[Jesús], a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” (1 Pedro 1:8-9), “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡¡Regocijaos!!” (Filipenses 4:4)

34


Pentecostés

Éxodo 23 16

También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.

34 22

También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año.

Levítico 23 15

Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. 16

Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. 17

De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová.

35


18

Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a Jehová, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehová. 19

Ofreceréis además un macho cabrío por expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz. 20

Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote. 21

Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones. 22

Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.

Deuteronomio 16 9

Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. 10

Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de

tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.

La fiesta que le sigue a Primicias es la de Pentecostés. Pentecostés (del griego πεντηκοστή, pentēkostḗ, quincuagésimo- resulta de dividir un todo en 50 partes iguales-), viene de la fiesta de Shavuot. Shavuot (del hebreo ‫ שבועות‬- plural de Shavúa - ‫שבוע‬, semana), también se le conoce como la fiesta de las semanas (Ex. 34:22) pues se contaban siete semanas desde el día siguiente en 36


que se había ofrecido la gavilla de la ofrenda mecida -primicias- (Levítico 23:15; Deuteronomio 16:9) lo que daba cincuenta días (Levítico 23:16), cayendo así en el mes de Siván (Mayo-Junio). Esta fiesta, la última de primavera, era la fiesta de la cosecha plena (Éxodo 23:16; 34:22) después de las primicias obtenidas cincuenta días antes. En esta fiesta no se hacía ningún trabajo de siervos (Levítico 23:21) El cumplimiento de esta fiesta tiene su referente con la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y Discípulos, precisamente cincuenta días después de la fiesta de las Primicias, como dice Hechos 2:1-42: 1

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

2

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. 5

Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6

Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7

Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8

¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9

Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,

37


10

en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11

cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

12

Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

13

Más otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.

14

Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 15

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16

Más esto es lo dicho por el profeta Joel: 17

Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; 18

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19

Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; 20

El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; 21

Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 38


22

Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 23

a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 24

al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. 25

Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

26

Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; 27

Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. 28

Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia. 29

Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30

Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31

viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. 32

A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

33

Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del

Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 39


34

Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

35

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

36

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. 37

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Jesús ya les había dicho a Sus discípulos que era menester que Él partiera para que el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios fuese enviado, “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7), el cual les revelaría todas las cosas, “Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26), por eso después de resucitar Jesús se les apareció a sus Apóstoles “durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios” (Hechos 1:3), pero partiendo antes de 40


cumplirse los cincuenta días (Hechos 1:9) término en el cual habrían de recibir el Espíritu Santo (Hechos 1:4). Esta fiesta tiene el referente histórico de su primer cumplimiento en Pentecostés, y a partir de ahí continúa el Espíritu Santo siendo derramado en todos aquellos creyentes que una vez bautizados reciben la imposición de manos para ello (Hechos 8:17; 19:6). A partir de Pentecostés ha comenzado la cosecha plena de aquellos que en Sus designios, el Padre ha considerado para ser llamados en esta era (Juan 6:37, 39, 44, 65). Aquí lo interesante es la ofrenda mecida que son “dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura” (Levítico 23:17), ¿por qué es interesante?, porque la ofrenda de Primicias era un pan hecho con “dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin” (Levítico 23:17), este pan de Primicias, como vemos, no tenía levadura, pues representaba a Cristo, las primicias, y la levadura es un símbolo del pecado (Mateo 16:5-12), pero en la fiesta de pentecostés vemos que los dos panes (no uno, sino dos: “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” Efesios 2:14-), sí tiene levadura pues representa a todos los cristianos que si bien son pecadores han sido rescatados por el sacrificio redentor de Jesús. De igual forma Levítico 23:18-19 nos habla holocaustos, ofrendas y libaciones que complementa esta festividad con toda la solemnidad, plenitud y perfección de la misma. Con esta fiesta se cierran las solemnidades de Jehová que ya han tenido su cumplimiento histórico - Pascua, Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés- que son fiestas de primavera, siendo las tres restantes las que aún están por cumplirse -Trompetas, Expiación, y Tabernáculos- las cuales son de Otoño.

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Fiestas de otoño

Después de haber considerado las primeras cuatro fiestas de las siete decretadas por Dios, Pascua, Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés, conocidas como las fiestas de primavera, es momento ahora de considerar las últimas tres fiestas de las siete decretadas por Dios, Trompetas, Expiación, y Tabernáculos. Estas tres últimas fiestas, al igual que de las de primavera, estaban íntimamente relacionadas, siendo que las tres tenían su verificativo en el séptimo mes del calendario bíblico, Tishri. Trompetas se celebraba el 1er día de ese mes, Expiación se celebraba el día 10 de ese mes, y Tabernáculos se celebraba el día 15 de ese mes, con lo que, al igual que con las fiestas de primavera, se generaba un vínculo cronológico en cuanto a su observancia. Cuando de revelar Su propósito se trata, Dios no deja sin guía el entender Sus caminos, siendo que, como en el caso de las fiestas decretadas por Él, ha dado ciertas claves para entenderlas. En este sentido el papel de Jesús en ellas, alrededor de Quien gira toda la historia de la salvación, es el que permite entenderlas. El primer grupo de fiestas, las fiestas de primavera, tienen su referente en la primera venida de Jesús. Las mismas abrían con la Pascua, la cual es más que clara se refería a Jesús, siendo que el resto de aquellas fiestas se entendían teniendo esa primera venida como referente. Con esto en mente, es decir, si aquel grupo de fiestas tienen su referente la primera venida de Jesús, las fiestas restantes, las de otoño, deben tener su referente en Su segunda venida. Si bien cada fiesta tiene sus propios fundamentos escriturales para entenderse, es importante tener en mente el contexto de que las mismas giran en torno a Jesús, en este caso a Su segunda venida, para poder comprenderlas a cabalidad.

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Trompetas

Levítico 23 23

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

24

Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. 25

Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.

Números 29 1

En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas. 2

Y ofreceréis holocausto en olor grato a Jehová, un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; 3

y la ofrenda de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 4

y con cada uno de los siete corderos, una décima;

5

y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros,

6

además del holocausto del mes y su ofrenda, y el holocausto continuo y su ofrenda, y sus

libaciones conforme a su ley, como ofrenda encendida a Jehová en olor grato. 43


La siguiente fiesta en el orden de las establecidas por Dios era la de las Trompetas. Trompetas viene del hebreo Teru'ah, ‫ תרועמ‬, que significa un trompetazo que despierta y como señala Levítico 23:24; 29:1 esta fiesta se celebraba en “el mes séptimo, al primero del mes”, el séptimo mes era Tishri (Septiembre-Octubre), es decir, es la primer fiesta de las tres consideradas de otoño: Trompetas, Expiación, y Tabernáculos. También Teru'ah puede traducirse como grito. Isaías 12 coloca este grito en el contexto del reinado de mil años del Mesías: 1

En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. 2

He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. 3

Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.

4

Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. 5

Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. 6

Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

De igual forma el Salmo 98 hace referencia lo mismo al sonido de las trompetas que a los gritos de júbilo relacionados con esta fiesta: 1

Cantad a Jehová cántico nuevo, Porque ha hecho maravillas; Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

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2

Jehová ha hecho notoria su salvación; A vista de las naciones ha descubierto su justicia. 3

Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. 4

Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. 5

Cantad salmos a Jehová con arpa; Con arpa y voz de cántico. 6

Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, Delante del rey Jehová. 7

Brame el mar y su plenitud, El mundo y los que en él habitan; 8

Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo 9

Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.

También se menciona la era mesiánica y el grito en Isaías 42:11 “Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo”, y 44:23 “Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado”. De igual forma se menciona en Jeremías 31:7 “Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oír, alabad, y decid: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel”, y Sofonías 3:14 “Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén”. 45


La primera venida de Jesús está asociada con un grito en Zacarías 9:9 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. El último grito es a su segunda venida, cuando los suyos sean resucitados/transformados, tal como se señala en Isaías 26:19 “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos” y en 1 Tesalonicenses 4:16-17 “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. La parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes fatuas hace referencia a esto al indicar como es que “a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas… vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta” (Mateo 25:6-7, 10) Mateo 24:31 también menciona eso al señalar que “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”. Con lo que, como dice Daniel 12:2, “muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Así que Trompetas tiene su cumplimiento a la segunda venida de Jesús y la resurrección/transformación de los suyos, de los fieles, de aquellos que hayan calificado para ser resucitados/transformados a la venida de Jesús. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero

cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia” (” (1 Corintios 15:22-24). “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52). Una cosa interesante de observar es que a diferencia de Pentecostés donde los panes ofrecidos contenían levadura (Levítico 23:17), señal de la iglesia aún imperfecta que recibía el Espíritu Santo, 46


en Trompetas los panes ya no contienen levadura (Levítico 29:3; Números 29:3), pues los fieles resucitados/transformados lo hacen de forma gloriosa: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:53-54). Por último, y muy importante, es el papel que juegan estos resucitados/transformado a la segunda venida de Cristo: “Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años” (Revelación 20:6). ¿Y qué pasa con el resto de la humanidad? “Pero los demás muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se cumplieran los mil años. Esta es la primera resurrección” (Revelación 20:5). Esto es muy importante tenerlo en mente pues nos servirá para entender la fiesta siguiente, la de la Expiación. De igual forma Levítico 29:2-5 y Números 29:2-5 nos habla holocaustos, ofrendas y libaciones que complementa esta festividad con toda la solemnidad, plenitud y perfección de la misma.

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Expiación

Levítico 16:29-32 29

Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes,

afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. 30

Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. 31

Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo.

32

Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas.

23 26

También habló Jehová a Moisés, diciendo:

27

A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. 28

Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. 29

Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.

30

Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona

de entre su pueblo. 48


31

Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. 32

Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo.

Números 29 7

En el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas; ninguna obra haréis; 8

y ofreceréis en holocausto a Jehová en olor grato, un becerro de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. 9

Y sus ofrendas, flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 10

y con cada uno de los siete corderos, una décima;

11

y un macho cabrío por expiación; además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado,

y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones.

La siguiente fiesta en el orden de las establecidas por Dios era la de la Expiación. Expiación viene del hebreo Teru'ah, ‫כיפור‬, que significa cubrir, expiar, condonar, cancelar, perdonar, reconciliar, es una palabra que que denota expiación o la acción de cubrir algo. Como señala Levítico Levítico 16:29 esta fiesta se celebraba en “en el mes séptimo, a los diez días del mes”, el séptimo mes era 49


Tishri (Septiembre-Octubre), es decir, es la segunda y penúltima fiesta de las tres consideradas de otoño: Trompetas, Expiación, y Tabernáculos. Todos en algún momento dado nos hemos hecho la pregunta sobre el destino de aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de conocer la salvación a través de Jesús y no solo a quienes de manera literal nunca oyeron hablar de Él sino incluso de aquellos que creyendo conocerlo han estado oyendo y siguiendo una doctrina falsificada sobre Cristo en alguna de las miles de sectas que se dicen cristianas pero que forman parte del esfuerzo del Enemigo por engañar al mundo entero. Si pensamos un poco sobre la historia de la humanidad podemos identificar en ella estos dos grandes grupos: aquellos que nunca oyeron hablar de Jesús y aquellos que aunque sí han oído hablar de Él esto ha sido a través de un mensaje tergiversado en el seno de alguna de las sectas que se dicen cristianas sin ser la verdadera iglesia fundada por Jesús y vivificada por el Santo Espíritu de Dios. En el primer caso tenemos los literalmente miles de millones de personas que han vivido en diferentes épocas de la historia de la humanidad y que nunca pudieron tener la posibilidad de oír de Jesús: Sumerios, Babilonios, Asirios, Fenicios, Persas, Olmecas, Toltecas, Aztecas, Mayas, Incas, Japoneses, Mongoles, Vikingos, y un sinfín de pueblos, estados, reinos y naciones que jamás oyeron hablar de Jesús. En el segundo caso tenemos las diferentes sectas cristianas, entre grandes y pequeñas denominaciones, que suman más de 33,000 en la actualidad, fuera, diferentes y aparte de la verdadera iglesia de Dios y que creen en un Cristo y creen en un Evangelio, pero es un Cristo falsificado Cristo y un Evangelio tergiversado. La pregunta entonces muy concreta: ¿Qué pasa con quienes nunca tuvieron la posibilidad de conocer a Jesús? La Fiesta de la Expiación permite entender esto. Veamos. Como ha quedado más que evidente, las Fiestas Solemnes de Jehová presentan y representan el Plan de Dios sobre la humanidad en su desarrollo cronológico: Primero la Pascua, que representa el sacrificio redentor de Jesús, luego Panes sin Levadura, que representa la vida que a partir de la redención obtenida por Jesús cada cristiano debe vivir, luego Primicias que es Jesus mismo 50


resucitado como el primero de muchos hermanos, luego Pentecostés que es el resto de cristianos llamados, escogidos y fieles en este siglo, y Trompetas, que es la segunda venida de Jesús por sus llamados, escogidos y fieles mismos que son resucitados/transformados. Hasta aquí vamos y queda claro el desarrollo cronológico de las fiestas de Dios como parte de Su plan para la humanidad. Con esto en mente ¿para quienes es la Fiesta de la Expiación? Entender esto es muy importante. En la Fiesta de las Trompetas, previo a la de la Expiación, vimos que se refiere a la segunda venida de Jesús por sus llamados, escogidos y fieles mismos que son resucitados/transformados. De estos llamados, escogidos y fieles la Escritura se refiere a ellos de la siguiente forma: “Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años” (Revelación 20:6). Es decir, son los santos y santas resucitados/transformados al regreso de Jesús que serán reyes y sacerdotes con Él durante el milenio. Lo importante a resaltar para entender la Fiesta de la Expiación es que, como se señala, “la muerte segunda no tiene poder sobre éstos”. Entonces, ¿para quienes es la Fiesta de la Expiación? Vamos analizando primero la Fiesta en sí. La Fiesta de la Expiación, que es de reposo (Levítico 16:29, 31; Levítico 23:28, 30, 32) es la única de las fiestas decretadas por Dios con una connotación de tristeza, de pesar, de hecho mientras que en las demás fiestas hay gozo, comida y bebida, en esta hay aflicción (Levítico 16:29, 31; Levítico 23:27; Números 29:7). Esta tristeza, este llanto, este lamento, está de igual forma señalada en la Escritura para la humanidad para un tiempo futuro. “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zacarías 12:10); “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén” (Revelación 1:7); “Allí os acordaréis de vuestros caminos y de todas vuestras obras con las que os habéis contaminado, y os aborreceréis a vosotros mismos por todas las iniquidades que habéis cometido” (Ezequiel 20:43); “Entonces cambiaré vuestras fiestas en llanto y todos vuestros cantos en lamento; pondré cilicio sobre todo lomo y calvicie sobre toda cabeza; haré que sea como duelo por hijo único, y su fin, como día de amargura” (Amós 8:10); “Ahora bien —afirma el Señor —, vuélvanse a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos” (Joel 2:12) 51


¿Por qué es todo esa tristeza, este pesar, esta aflicción? “Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová” (Levítico 16:30), “porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios” (Levítico 23:28). Pero, ¿para quién? Los santos y santas resucitados/transformados que al regreso de Jesús son con Él reyes y sacerdotes durante mil años gozan de la bienaventuranza de que “la muerte segunda no tiene poder sobre éstos”, entonces, ¿para quién es esta expiación? Si Revelación 20:6 llama a la resurrección/transformación de los santos y santas llamados, escogidos y fieles, a regreso de Jesús, al inicio del milenio, “la primera resurrección”, entonces debe haber una segunda resurrección, ¿quiénes resucitan en esa segunda resurrección? Revelación 20:5 nos dice que “los demás muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil años”. ¿Cuáles “demás muertos”? Pues los que no tomaron parte en la primera resurrección, es decir, tanto aquellos que nunca oyeron hablar de Jesús como aquellos que aunque sí han oído hablar de Él esto ha sido a través de un mensaje tergiversado en el seno de alguna de las sectas que se dicen cristianas sin ser la verdadera iglesia fundada por Jesús y vivificada por el Santo Espíritu de Dios, en otras palabras, todos los que no calificaron para ser considerados llamados, escogidos y fieles y participar de la primer resurrección, al regreso de Jesús, y ser al inicio del milenio reyes y sacerdotes con Él. ¿Y para qué son resucitados todos estos que no calificaron para participar de la primera resurrección? Si nos atenemos a la Escritura en cuanto al sentido de esta fiesta sería para que participen de la “expiación [que se hará] por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová” (Levítico 16:30), “porque es día de expiación, para [ser] reconcilia[dos] delante de Jehová vuestro Dios” (Levítico 23:28). ¿Pero que no los que son resucitados al final del milenio son echados al Lago de Fuego, “Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Revelación 21:8)? No, sólo los que no se hallen inscritos en al Libro de la Vida, “Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras…. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Revelación 20:13, 15). Vamos analizando más este punto. Generalmente, respecto a qué va a pasar con aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de conocer la salvación a través de Jesús, hay dos visiones: una severa y otra laxa. La severa dice que aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de conocer la salvación a través de Jesús 52


simplemente se van a condenar. La permisiva dice que aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de conocer la salvación a través de Jesús, de alguna forma, serán juzgadas según su conciencia y sus obras y por ende pueden incluso así salvarse. Veamos a detalle cada una de estas posturas.

Como se señaló la opción en extremo severa dice que solo quienes aceptaron a Jesús se salvan, los que no, no se salvan. Esta se sustenta precisamente en las citas que hemos visto de Revelación que mencionan las dos resurrecciones ya que dicen que como a primera resurrección es para los santos y la segunda para condenación no hay opción para quienes no conocieron a Jesús. Además la Escritura constantemente nos indica que los impíos serán destruidos (Salmos 37:38; Proverbios 14:11; Salmos 94:23; Salmos 28:5; Salmos 73:19; Salmos 92:7; 2 Pedro 3:6; Proverbios 10:29; Oseas 7:13; Daniel 8:25; Filipenses 1:28; 1 Timoteo 6:9; Romanos 9:22; Filipenses 3:19; 2 Tesalonicenses 1:9; 2 Timoteo 2:14; 2 Pedro 2:3; 2 Pedro 2:12; 2 Pedro 3:7; Judas 1:10). La destrucción de los impíos no está en duda, la pregunta sería ¿cómo, cuándo y por qué será destruidos? Detengámonos un momento y pensemos si realmente lo anterior es coherente con el Padre amoroso que tenemos (1 Juan 4:8), con la imagen de ese Padre que quiere que todos los hombres sean salvos y que vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4), y que quiere que nadie muera (2 Pedro 3:9). Es decir, los miles y miles de millones de personas que nunca tuvieron la oportunidad de conocer a Jesús, ¿será simplemente olvidados o destruidos? Si nosotros que somos malos veríamos esto extremadamente injusto, ¿podemos pensar que nuestro Padre, que es Santo y Perfecto, lo verá justo? (Mateo 7:11). Toda Escritura muestra un Padre amoroso que con vehemencia busca al hombre procurando su salvación y dándole siempre la oportunidad de escoger libremente sea la vida o sea la muerte (Deuteronomio 30:19), ejemplos y ejemplos tenemos de cómo es que Dios proclama su Verdad antes de acarrear el castigo por la desobediencia (historia de Noé ante las gentes de su tiempo antes del diluvio, historia de Jonás ante Nínive para su arrepentimiento, historia de Moises ante el Faraón para que dejara ir a Israel, historia de los profetas enviados por Dios a Israel y de Judá antes del cautiverio), ¿cómo compensar eso con la idea de nuestro Dios condenando al olvido o la muerte a quienes vivieron engañados, esclavizados, sin oportunidad de conocer y optar por la verdad?

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Tanto Hechos 10:34 como Romanos 2:11 nos indican que Dios no hace acepción de personas, pero la opción de la salvación sólo para quienes pudieron oír de Jesús, el verdadero Jesús, crea una contradicción con este punto. Aparte tenemos la verdad de quien seduce y engaña al mundo entero es el Diablo (Revelación 12:9), pero esta opción castiga a aquellos que fueron engañados por el Enemigo y siguieron otra fe, otra doctrina, ajena a la de Dios. También está el caso de aquellos que como los Escribas y Fariseos cierran el reino de los cielos a los hombres no entrando ellos ni dejando entrar (Mateo 23:13) pero esta opción castiga a aquellos que aunque deseándolo no pudieron acceder a la Verdad pues otros no se los permitieron. Además tenemos la declaración de quien llama, de quien trae a la Verdad, es el Padre (Juan 6:44, 65; Hechos 2:39), e incluso de que Él mismo la oculta “como está escrito: Dios les dio [a los israelitas) espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy” (Romanos 11:8), pero esta opción resulta en que si aunque el Padre no ha llamado o le ha ocultado la Verdad a alguien ese alguien es condenado pues nunca pudo conocer a Jesús, peor aún: respecto de la voluntad de Dios se nos dice que Él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Por último, si el caso fuera de salvarse sólo por conocer la Verdad revelada por el Padre y su Hijo, esto debería ser una prioridad, pero al contario vemos a Jesús señalando claramente que cuando Él hablaba en parábolas era para ocultar la verdad y evitar que la multitudes entendieran, se convirtieran y fueran salvas (Marcos 4:11-12; Lucas 8:10; Mateo 13:13-15). Mucho puede decirse al respecto pero esta idea de olvido o condenación de quienes no tuvieron la oportunidad de conocer a Jesús contraría toda la Escritura y no hay manera de conciliarla con la idea de un Padre justo y más que justo: misericordioso y todo amor. ¿Entonces?

La otra opción es la laxa, la cual es en extremo condescendiente, y señala que incluso los que no conocieron a Jesús podrán salvarse cuando sus vidas y sus obras sean evaluadas. Esta opción se basa en las múltiples y variadas escrituras que clara y coincidentemente señalan que los hombres serán juzgados según sus obras (Revelación 20:13,2:23; Jeremías 17:10; Mateo 12:36-37,16:27; 2 Corintios 5:10; Proverbios 24:12; Romanos 2:5-6; Marcos 9:49).

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Pero aceptar esto es prácticamente y contra toda Escritura hacer irrelevante e innecesario el sacrificio de Jesús, además que va en contra de las múltiples escrituras que señalan la realidad de los hombres ante Dios: Marcos 10:18 “Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios”. Romanos 3:10 “Como está escrito: "no hay uno justo, ni aún uno” Romanos 3:23 “…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 5:12 “…la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron.” Pero también se nos dice cómo venimos a reconciliarnos con nuestro Padre: Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”

Romanos 3:24 “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” 1 Juan 4:9 “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” 1 Corintios 15:22 “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” 1 Juan 1:7 “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” 1 Juan 5:13 “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”

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Además la necesidad de conocer, aceptar y vivir la Palabra de Dios queda expuesto en la parábola del sembrador cuando al explicarla (Lucas 8:11-15) Jesús dice a sus discípulos: “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”. Tenemos además las palabras de Jesús a Nicodemo cuando hablan del nacer de nuevo, donde Jesús de manera clara, haciendo doble énfasis, señala que “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. (Juan 3:5) Por último para quienes, a pesar de lo anteriormente señalado por la Escritura, creen que hay alguna otra forma de salvarse sin Cristo, haciendo por lo tanto irrelevante Su sacrificio redentor, veamos lo que nos dice Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Como puede verse la opción de salvación por obras sin conocer y aceptar a Jesús con todo lo que ello implica es contraria a la Escritura, deja en nada el sacrificio de Jesús, hace irrelevante la recepción del Santo Espíritu, hace innecesaria la vida cristiana y contradice puntos doctrinales de nuestra fe, pero entonces ¿a qué se refiere eso de que existirá un juicio basado en las obras de las personas?

Pero no sólo hay esas dos opciones sino que, leyendo la Palabra de Dios podemos encontrar una tercera, acorde con la Fiesta de la Expiación así como toda la Escritura, la cual permite que incluso los que no tuvieron la posibilidad de conocer a Jesús tienen en un momento dado esa posibilidad. Antes que nada y primeramente hay que dejar muy claro que sólo existen dos resurrecciones generales, y si existen dos resurrecciones generales existen sólo dos tipos de resucitados: aquellos que van a vida y aquellos que van muerte, de nuevo la cuestión, para estos últimos, es cuándo, dónde y por qué.

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Dado que ya vimos el significado de la primera resurrección y que clara, explícita y tajantemente sólo participan en ella los justos (Lucas 14:14), los que creen en Jesús (Juan 6:39-40), los llamados por el Padre (Juan 6:44), los perseguidos por el testimonio de Jesús y por la palabra de Dios (Revelación 20:4), quienes reinan con Cristo en el milenio, nos queda ver si hay espacio para que quienes no tuvieron la oportunidad de conocer a Jesús sean resucitado al final del milenio, junto con los que van a condenación (Revelación 20:12- 15). Esta segunda resurrección, como en su momento se señaló, se señala que “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Revelación 20:15), también se dejó abierta la pregunta de si esto puede implicar que hay más quienes son resucitado y que no van a condenación. Veamos el orden de la resurrección. 1 Corintios 15:23-24 “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia”. La palabra “fin” en la expresión “luego el fin” en la cita anterior, se ha traducido de la palabra griega telos, τέλος, que hace referencia a la consumación de un proceso, al cierre del mismo con todos su resultados. [Esta raíz ( tel- ) significa "llegar al final ( objetivo )", está bien ilustrado con el telescopio, el cual va desplegándose (extendiéndose) una etapa a la vez para funcionar a toda potencia (efectividad de la capacidad)]. Así que si vemos las etapas y en la primera está Cristo, las primicias, en la segunda los que sean de Él a su venida, la conclusión de este proceso [telos, τέλος] se refiere al resto de la humanidad. Aunque tanto Revelación 20:15 como 1 Corintios 15:23-24 infieren un período posterior al milenio donde quienes no conocieron a Jesús pueden conocerlo y decidir si se acepta o no, hay que ser honestos y señalar que esto no está clara, explícita y tajantemente señalado (como el caso de la primer resurrección), pero ¿no hay más escrituras que apoyen esta idea? Ahora veamos otras escrituras que hacen necesaria esa oportunidad para todos de conocer y aceptar o rechazar a Jesús. Revelación 1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. 57


Para que todos los linajes de la tierra hagan lamentación por Jesús (Sumerios, Babilonios, Asirios, Fenicios, Persas, Olmecas, Toltecas, Aztecas, Mayas, Incas, Japoneses, Mongoles, Vikingos, y un sinfín de pueblos, estados, reinos y naciones que jamás oyeron la predicación de la Buena Nueva), se requiere que todos vuelvan a la vida y escuchen el Evangelio con la opción de aceptar o rechazar a Jesús, de otra forma sólo serían unos cuantos linajes (de hecho muy pocos linajes según Mateo 24:22) Respecto de esto mismo ¿qué nos dice Jesús en Mateo 7:14 y Mateo 22:14? Mateo 7:14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 22:14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. ¿Más sin embargo que nos dice Revelación 7:9? Revelación 7:9 Después de estas cosas miré, y he aquí una gran multitud, la cual ninguno podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos Vemos como si bien son pocos los escogidos, pocos los que hallan el camino a la vida, la multitud de Revelación 7:9 no se puede contar y es, igual que Revelación 1:7 , de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas (de nuevo: Sumerios, Babilonios, Asirios, Fenicios, Persas, Olmecas, Toltecas, Aztecas, Mayas, Incas, Japoneses, Mongoles, Vikingos, y un sinfín de pueblos, estados, reinos y naciones que jamás oyeron la predicación de la Buena Nueva). Isaías es enfático en que habrá un momento en que todos conocerán la verdad que hasta ahorita ha estado velada y vedada: Isaías 25:7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Y los santos resucitados mostrarán la verdad a todos quienes no la oyeron: Isaías 66:18-19: Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria. Y pondré entre ellos 58


señal, y enviaré de los escapados de ellos (santos resucitados) a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. La única manera que todos los linajes (Revelación 1:7) y todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas (Revelación 7:9), quienes nunca oyeron la verdad de Dios, estén presentes al final de este siglo es que estén precisamente todos y todas y que todos y todas tengan la oportunidad de conocer la verdad (Isaías 25:7). No hay otra forma. Ahora bien, quienes “no oyeron la verdad de Dios” no puede referirse solo a quienes nunca escucharon de Dios, su Hijo y la salvación revelada en Su palabra sino incluso aquellos que, engañados por el enemigo, oyeron de otro Dios, otro Hijo y otra salvación, falsa y no verdadera (Gálatas 1:6-9; 2 Corintios 11:4; Mateo 24:24). La única oportunidad es conocer la verdad de Dios, su Hijo y la salvación revelada en Su palabra, no otra, y optar con libertad aceptarla o no. Pero hay más. Revelación 20:11-15 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios [el resto de la humanidad que no participó en la primera resurrección]; y los libros fueron abiertos [libros, biblos, βίβλος: la Verdad contenida en las Escrituras] , y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras [al optar o rechazar la salvación y demostrar con hechos (su vida y sus obras) su decisión que será para vida o muerte]. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras [al optar o rechazar la salvación y demostrar con hechos (su vida y sus obras) su decisión que será para vida o muerte]. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida [al rechazar la salvación y demostrar con hechos (su vida y sus obras) su decisión que será para muerte] fue lanzado al lago de fuego. La palabra para juzgados es el griego ekrithēsan, ἐκρίθησαν, que deriva de krinó, κρίνω, y que puede significar juzgados, juzgar, decidir. Es decir, puede referirse a un proceso que tiene cierta duración y que se usa para dirimir una cuestión, no única y exclusivamente a la parte final del mismo cuando se dicta ya una sentencia. Es decir, el juicio de Revelación 20:11-15 puede referirse a ese período para que todos los que nunca tuvieron la oportunidad de conocer la Verdad puedan 59


conocerla, ser corregidos (castigados) y puedan optar o rechazar la salvación y demostrar con hechos (su vida y sus obras) su decisión que será para vida o muerte. Respecto al castigo como corrección, vemos esto muy caramente en Lucas 12:47-28: “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho. Pero el que no la sabía, e hizo cosas que merecían castigo, será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigirán”. Así tenemos un período de corrección, período que no puede ser al inicio del milenio, luego entonces puede ser después y para todos los seres humanos. También Proverbios 3:12 nos dice que “Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”. Así que hay castigo que es para corrección, lo mismo que castigo que es para destrucción. De no ser así, ¿cómo podría entenderse lo dicho en Mateo 5:19? Veamos: “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”. Es algo ilógico pensar que alguien que quebranta los mandamientos, y no solo solo quebranta sino que enseña a los demás a quebrantarlos, pueda estar en el reino venidero. Pero si se piensa en esa resurrección general, donde todos podrán comprender la Verdad y decidir libremente entre aceptarla o rechazarla, es más que evidente que en ese momento se caerá en cuenta de los errores, desviaciones y rebeldías siendo señalados quienes así hicieron como pequeños, es decir, que no dieron la medida para el reino (Efesios 4:13), pero en un señalamiento que les permita corrección. Es así como en esa resurrección se deja claro quien estuvo en la verdad y quien en el error y que tanto se desviaron para entonces proceder a corrección y subsecuentemente a las promesas del Padre1. Para concluir la exposición de esta opción vemos que no hay nada en las Escrituras que impida después del Milenio la opción para todos los que no conocieron a Jesus el conocerle, el aceptarle con todo lo que esto implica e ir a vida eterna o el rechazarle e ir a condenación. De hecho la Fiesta de la Expiación indica eso claramente cuando señala que “en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová” (Levítico 16:30), “porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios” (Levítico 23:28).

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Para un discernimiento del destino de aquellos que a lo largo de toda la historia de la humanidad no conocieron la Verdad se sugiere la obra “Los otros muertos -¿Qué pasa con quienes no conocieron a Jesús?-”. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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Volviendo a la Fiesta de la Expiación, es interesante notar que, mientras que el resto de las Fiestas hablan en general de gozo, de reposo, de ofrendas, ésta y la Pascua contienen indicaciones muy precisas, en este caso incluso adicionales, de cómo llevarla a cabo. Levítico 16 1

Habló Jehová a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron delante de Jehová, y murieron. 2

Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio. 3

Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto. 4

Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá

el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua. 5

Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto. 6

Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa. 7

Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión. 8

Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel. 9

Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación.

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10

Más el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto. 11

Y hará traer Aarón el becerro que era para expiación suya, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo. 12

Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo. 13

Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera. 14

Tomará luego de la sangre del becerro, y la rociará con su dedo hacia el propiciatorio al lado oriental; hacia el propiciatorio esparcirá con su dedo siete veces de aquella sangre. 15

Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. 16

Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas. 17

Ningún hombre estará en el tabernáculo de reunión cuando él entre a hacer la expiación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la expiación por sí, por su casa y por toda la congregación de Israel. 18

Y saldrá al altar que está delante de Jehová, y lo expiará, y tomará de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar alrededor. 19

Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel. 20

Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo;

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y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. 22

Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto. 23

Después vendrá Aarón al tabernáculo de reunión, y se quitará las vestiduras de lino que

había vestido para entrar en el santuario, y las pondrá allí. 24

Lavará luego su cuerpo con agua en el lugar del santuario, y después de ponerse sus vestidos saldrá, y hará su holocausto, y el holocausto del pueblo, y hará la expiación por sí y por el pueblo. 25

Y quemará en el altar la grosura del sacrificio por el pecado.

26

El que hubiere llevado el macho cabrío a Azazel, lavará sus vestidos, lavará también con agua su cuerpo, y después entrará en el campamento. 27

Y sacarán fuera del campamento el becerro y el macho cabrío inmolados por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario para hacer la expiación; y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol. 28

El que los quemare lavará sus vestidos, lavará también su cuerpo con agua, y después podrá entrar en el campamento. 29

Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. 30

Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. 31

Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo.

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32

Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas. 33

Y hará la expiación por el santuario santo, y el tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación. 34

Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó.

Los versículos del 2 al 4 son sombra o imagen de la función sacerdotal que desempeñaría de una vez y para siempre Jesús: “Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio. Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto. Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua” Hebreos 9:7: pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; Hebreos 4:16: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 6:18-20: 18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Mateo 27:51: Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron.

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Los versículos del 7 al 10 nos hablan de dos machos cabríos, ambos son sombra o imagen de la redención que íbamos a obtener a través de Jesús. “Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación” (v. 9), la cual es sombra o imagen de la muerte de Jesús “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24), como dijo Juan cuando vio a Jesús “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Respecto del otro macho cabrío “sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto” (v. 10), éste es sombra o imagen de como Jesús quitaría de nosotros apartándolo de la presencia de Dios, “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmos 103:12), “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos” (Isaías 53:11). Los vv. 12 y 13 son sombra del camino franco que Cristo nos iba a abrir detrás del velo hacia la presencia de Dios. “Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo. Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera”. Recordemos que “detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo” (Hebreos 9:3), “queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie” (Hebreos 9:8). Jesús accede hacia el lugar santísimo “por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne” (Hebreos 10:20), como Él mismo dijo “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6), por lo cual “tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo” (Hebreos 6:19). El versículo 27, de Levítico 16, “Y sacarán fuera del campamento el becerro y el macho cabrío inmolados por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario para hacer la expiación; y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol”, hace referencia, de igual forma, al sacrificio redentor de Jesús. “Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir” (Hebreos 13:11-14)

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La imagen o sombra de los dos machos cabríos de Expiación, representan el sacrificio redentor de Jesús, tal como proféticamente lo describió el profeta Isaías: Isaías 53 1

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2

Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni

hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8

Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9

Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 10

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

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Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12

Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Como una anotación adicional a lo comentado sobre esta fiesta, está la cuestión de algo que en el pueblo de Israel se conocía como el jubileo. El jubileo era una indicación dada por Dios y que uno puede leer en el capítulo 25 de Levítico, donde cada cincuenta años se ponían los esclavos en libertad, se dejaban de trabajar las tierras y se restituían las posesiones que se habían comprado, lo interesante es que el inicio del jubileo estaba decretado a iniciar, cada cincuenta años, con la fiesta de Expiación, la cual como ya se ha visto es el día 10 del séptimo mes. 8

Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete

semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. 9

Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra. 10

Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia.

Pudiendo iniciar en cualquier momento o en cualquier fiesta, Dios decreta que el inicio del jubileo coincida, cada cincuenta años, con la fiesta de Expiación, declarando aún más la naturaleza de esta última, pues el jubileo gira en torno a la liberación del esclavo o cautivo, la restitución de los familiares y la reintegración de las posesiones perdidas.

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Después de todo lo que se ha mencionado sobre esta fiesta, queda más claro el significado de la misma, sobre todo si consideramos, como se hizo al inicio de este apartado referido a dicha fiesta, que el nombre de la misma no es condenación, castigo, destrucción, separación, culpa, sino Expiación, que como vimos significa cubrir, expiar, condonar, cancelar, perdonar, reconciliar. “He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a sanarte, y en tres días podrás subir al templo del Señor” (2 Reyes 20:5) “Y en aquel día dirás: Te doy gracias, oh Jehová, porque aunque estabas airado conmigo, se ha apartado tu ira y me has consolado” (Isaías 12:1)

Este cubrimiento, expiación, condonación, cancelación, perdón o reconciliación, nos dan la pauta para la siguiente y última fiesta, la de los Tabernáculos, cuando en Jeremías 31:34 dice: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.

Por último, y al igual que en las demás fiestas, Números 29:8-11 nos habla holocaustos, ofrendas y libaciones que complementa esta festividad con toda la solemnidad, plenitud y perfección de la misma.

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Tabernáculos

Levítico 23 33

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

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Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días. 35

El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.

36

Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.

……

39

Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra,

haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. 40

Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días. 41

Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis.

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42

En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos,

43

para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.

Números 29 12

También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a Jehová por siete días. 13

Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida a Jehová en olor grato, trece becerros de la vacada, dos carneros, y catorce corderos de un año; han de ser sin defecto. 14

Y las ofrendas de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada uno de los trece becerros, dos décimas con cada uno de los dos carneros, 15

y con cada uno de los catorce corderos, una décima;

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y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 17

El segundo día, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto, 18

y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley;

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y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación. 20

El día tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

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y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 22

y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, y su ofrenda y su

libación. 23

El cuarto día, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

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sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 25

y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, su ofrenda y su

libación. 26

El quinto día, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

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y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 28

y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 29

El sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

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y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 31

y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 32

El séptimo día, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 71


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y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 34

y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. 35

El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis.

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Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un

carnero, siete corderos de un año sin defecto; 37

sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 38

y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación.

Deuteronomio 16 13

La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. 14

Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. 15

Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.

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La última fiesta en el orden de las establecidas por Dios era la de los Tabernáculos. Tabernáculos (sukkōt, ‫סוכות‬, es una palabra plural que deriva de sukkah, ‫סוכמ‬, y que significa cabaña, tienda tabernáculo; esta última tiene su referente con la palabra mishkán, ‫הָּ כְׁ שַמ‬, morada, vivienda, tabernáculo). Como señala Levítico Levítico 23:34 (Levítico 23:39, 41; Números 29:12) esta fiesta se celebraba “a los quince días de este mes séptimo”, el séptimo mes era Tishri (Septiembre-Octubre), como ya se comentó es la última fiesta de las tres consideradas de otoño: Trompetas, Expiación, y Tabernáculos. Las primeras referencias a la palabra tabernáculo las encontramos en Éxodo y se refiere al santuario móvil construido por los israelitas bajo las instrucciones dadas por Dios a Moisés en el Monte Sinaí. Éxodo 25:8-9: Y que hagan un santuario [mishkán, ‫ ]הָּ כְׁ שַמ‬para mí, para que yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que te voy a mostrar, [conforme] al diseño del tabernáculo [mishkán, ‫ ]הָּ כְׁ שַמ‬y al diseño de todo su mobiliario, así [lo] haréis.

Lo interesante de Éxodo 25:8-9 es que el Tabernáculo, en palabras de Dios mismo, era “para que yo habite entre ellos” (Éxodo 25-27, 30, contiene las especificaciones de cómo habría de construirse el Tabernáculo de Éxodo 25:8-9). En Juan 1:14 tenemos una cita muy conocida, referida a Jesús, que señala como es que “el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. La palabra traducida como “habitó” es eskēnōsen, ἐσκήνωσεν que significa morada, vivienda, tabernáculo, exactamente igual que mishkán, ‫הָּ כְׁ שַמ‬. Si tradujéramos Juan 1:14 bajo esta premisa sería correcto indicar que “el Verbo se hizo carne, y [levantó su tienda, levantó su tabernáculo] entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.

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Ahora bien, si la palabra para Tabernáculo es mishkán, ‫הָּ כְׁ שַמ‬, ¿de dónde viene referirse a esta fiesta por sukkōt, ‫ ?סוכות‬En las instrucciones dadas por Dios sobre uno de los aspectos que esta fiesta debía de cubrir, contenidos en Levítico 23:39-42, se señala que “en tabernáculos [sukkōt, ‫ ] סוכות‬habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos [sukkōt, ‫”]סוכות‬, en cumplimiento de esto vemos cómo es que Nehemías 8:17 relata cómo es que después del cautiverio la gente de Israel comenzó de nuevo a celebrar esta fiesta y señala “Y toda la congregación que volvió de la cautividad hicieron tabernáculos [sukkōt, ‫]סוכות‬, y en tabernáculos [sukkōt, ‫ ]סוכות‬habitaron; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo alegría muy grande”. Así vemos que el pueblo en tiempos de Nehemías, para celebrar esta fiesta, construyó tabernáculos [sukkōt, ‫]סוכות‬. Así que tenemos dos referentes para la palabra Tabernáculo, uno relacionado con el lugar donde mora [vivienda] Dios y Su Hijo, el otro referido con los lugares donde mora [vivienda] su pueblo. De esta forma la fiesta de los Tabernáculos tiene su referente en la sombra representativa a cumplimentarse en un futuro cuando Jesús y el Padre habiten entre nosotros, pero de igual forma se refiere a nosotros cuando lleguemos a ser tabernáculos.

Siguiendo con el análisis de la fiesta vemos como se menciona en Levítico 23:34, Números 29:12 y Deuteronomio 16:13 que la fiesta de los Tabernáculos debía ser celebrada por el pueblo de Israel durante siete días, siendo el primer día de estos siete de reposo (Levítico 23:36, 39; Números 29:12). Números 29:13-34 prescribe los holocaustos, ofrendas y libaciones a realizarse en cada uno de estos siete días, pero Levítico 23:39 y Números 29:35 menciona un octavo día de fiesta, el cual también era de reposo, un día que sale o excede los siete propiamente de los siete de la fiesta de los tabernáculos pero que aun así se vincula con ésta. Números 29:36-38 prescribe los holocaustos, ofrendas y libaciones a realizarse en este octavo día. ¿Por qué si la fiesta son siete días existe un octavo día de fiesta? Porque representa dos momentos diferentes de la misma pero íntimamente relacionados. Como ya se comentó, la fiesta de los Tabernáculos tiene un primer referente de la sombra representativa a cumplimentarse en un futuro cuando Jesús y el Padre habiten entre nosotros, pero esto lleva dos momentos diferentes de los misma pero íntimamente relacionados: los siete días de la fiesta de los Tabernáculos referidos a partir del momento cuando Jesús regresa a regir las naciones (lo cual empieza desde el milenio) y el octavo día de la fiesta de los Tabernáculos referido al momento posterior cuando el Padre habita entre nosotros. 74


Los siete días de la fiesta representan el tiempo de Jesús con los hombres a partir de su segunda venida, ese Jesús “Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos [son] como llama de fuego, y [hay] en su cabeza muchas diademas; y [tiene] un nombre escrito que ninguno [conoce] sino él mismo. [Está] vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le [siguen] en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro [ ]. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Revelación 19:11-16). El octavo día que excede la fiesta, representa el tiempo del Padre con los hombres cuando todas las cosas sean restauradas y todo sujetado a sus pies para que Él sea todo en todos. Representar ese tiempo como un octavo excedente de la fiesta es precisamente para denotarle como “el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver” (1 Timoteo 6:16). Al respecto 1 Corintios 15:25-28, a manera explicativa, nos habla de esos dos momentos diferentes pero íntimamente relacionados referidos en la fiesta de Tabernáculos: 25

Porque preciso es que [Jesús] reine [inicio de Tabernáculos] hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

27

Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 28

Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos [conclusión de Tabernáculos]. Esto es muy importante tenerlo en mente pues así como las primeras cuatro fiestas de primavera Pascua, Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés- están íntimamente interrelacionadas formando casi una única secuencia de eventos, de igual forma últimas tres fiestas de otoño Trompetas, Expiación, y Tabernáculos- está de igual forma están íntimamente interrelacionadas formando casi una única secuencia de eventos. Esta casi única secuencia de eventos representadas por las tres fiestas de otoño se refieren al regreso de Jesús con la 75


resurrección/transformación de los santos que serán reyes y sacerdotes con Él en el milenio, seguido por el período para que todos los que nunca tuvieron la oportunidad de conocer la Verdad puedan conocerla, ser corregidos (castigados) y puedan optar o rechazar la salvación y demostrar con hechos (su vida y sus obras) su decisión que será para vida o muerte, y que concluye con el Padre habitando entre nosotros. Ahora hay que ver también otro aspecto de esta fiesta. Como ya se comentó, la fiesta de los Tabernáculos tiene un primer referente de la sombra representativa a cumplimentarse en un futuro cuando Jesús y el Padre habiten entre nosotros, pero de igual forma tiene un segundo referente a de la sombra representativa a cumplimentarse en un nosotros al llegar a ser tabernáculos. 1 Corintios 3:16 nos pregunta “¿no sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”, así que nosotros somos el templo de Dios y Su Espíritu mora en nosotros. Si bien somos templo de Dios estamos siendo en este momento edificados, sobre esto Efesios 2:19-20 nos dice “Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular”, de igual forma Colosenses 2:6-7 dice “Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en El; firmemente arraigados y edificados en El y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud”. Pero este proceso que ahorita se está llevando en nosotros, y que posteriormente estará disponible para toda la humanidad, tiene un fin, Efesios 4:13 nos lo señala al decirnos que durará “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”, de igual forma Romanos 8:29 dice “porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”, y si somos conformados a la imagen del Hijo, somos conformados a la imagen del Padre, pues como dice Colosenses 1:15 “Él [Jesús] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”, y esto porque así lo estableció el Padre desde un principio como dice 1 Juan 3:1-2 “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él [Jesús]. Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Él [Jesús] se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es”. El cumplimiento de este plan sin duda alguna deviene en gozo y alabanza a Dios quien lo hace posible: “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se regocijará en mi 76


Dios; porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas” (Isaías 61:10)

¿Cuál es la conclusión de la fiesta de Tabernáculos, que es en sí la complementación del plan de Dios para con la humanidad? “Y te alegrarás [ ] tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones” (Deuteronomio 16:14), ¿y por qué esa alegría, ese gozo? “porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre” (Deuteronomio 16:15).

Juan 14:23 resume de manera muy clara y concreta el sentido de esta fiesta al señalar que “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Siendo el resultado de esto, lo que señala Revelación 21:3 cuando dice “Y oí una gran voz del cielo, que decía: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios»”.

Pero esta conclusión no es el fin de lo que Dios ha pensado desde siempre para Su familia, es apenas el principio, el octavo día que excede a la fiesta, es la sombra de la eternidad que se abre para los hijos de Dios, llenos de Su Santo Espíritu, con Cristo como Rey de Reyes y Señor de Señores. “Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir» (Revelación 21:1-4).

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Como se comentó en su momento al analizar la fiesta primaveral de Panes sin levadura, sólo aquella fiesta, Panes sin levadura, y ésta, Tabernáculos, no tienen un referente temporal único en el Nuevo Testamento, es decir, todas las fiestas que Israel celebraba en el Antiguo Testamento apuntan a un momento preciso histórico en la historia de la salvación de la humanidad, sea ya cumplido o por cumplirse, representado por una fecha exacta para su cumplimiento, pero no así Panes sin levadura y Tabernáculos, fiestas que duran siete y siete más un día, respectivamente, que señalan hacia una vida de perfección y santidad, en el caso de Panes sin levadura para la iglesia recogida en la primer siega y para Tabernáculos para el resto de la humanidad recogida al cumplimiento del plan de Dios.

Por último, y al igual que en las demás fiestas, Números 29:13-38 nos habla holocaustos, ofrendas y libaciones que complementa esta festividad, tanto en los siete días de la misma como en el octavo día, con toda la solemnidad, plenitud y perfección de dicha fiesta.

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Holocaustos, ofrendas y sacrificios

Un aspecto que sobre las fiestas de Dios no se ha comentado es el referido a los holocaustos, ofrendas y sacrificios, esto porque era menester entender lo principal de cada fiesta primero, así como presentar todos los holocaustos, ofrendas y sacrificios juntos para una mejor comprensión.

Tipos Antes de entrar al tema en sí de los Holocaustos, ofrendas y sacrificios en las fiestas de Dios, es menester tener una visión general de los holocaustos, ofrendas y sacrificios decretados por Dios. Estos holocaustos, ofrendas y sacrificios están contemplados sobre todo en Levítico y pueden agruparse de manera general como: (1) holocaustos (Levítico 1), aquellos sacrificios que enteramente eran dados a Dios y se consumían sobre el fuego (de hecho la palabra holocausto viene del griego ὁλόκαυστον holókauston, de ὁλον 'completamente' y καυστον 'quemado'). Se hacían de ganado mayor (becerros, vacas), ganado menor (ovejas, corderos, cabritos). (2) Ofrendas de gracias (Levítico 2), también llamadas oblaciones, que eran de origen vegetal, como panes o flor de harina. En este caso una parte era para entregarse a Dios (Levítico 2:9) y ser consumida sobre el fuego y otra parte era para ser consumida únicamente por los sacerdotes (Levítico 2:3, 10). (3) Ofrendas de paz (Levítico 3), se hacían de ganado menor (cordero, cabra). Al igual que las ofrendas de acción de gracias una parte era para entregarse a Dios (Levítico 3:2-5, 9-11) y ser consumida sobre el fuego y otra parte era para ser consumida únicamente por los sacerdotes (Levítico 6:17-19; 7:1-10, 28-37). (4) Sacrificios por el pecado los cuales dependían de quien hubiese cometido una infracción: novillos si los infractores eran sacerdotes (Levítico 4:1-11) o la asamblea (pueblo) como comunidad (Levítico 4:13-21); cabritos si el infractor era un jefe de la comunidad (Levítico 4:22-26); cabra o cordero si el infractor era un hombre común (Levítico 4:27-35); aunque había ciertos pecados específicos para los cuales se requería sacrificar ovejas o cabras (Levítico 5:1-6); y de igual forma estaba la consideración para quienes fueran pobres 79


quienes podían ofrecer por reparación de su falta dos tórtolas o dos pichones (Levítico 5:713); un apartado especial era para aquellos cuya infracción fuese sobre las cosas sagradas y para los cuales el sacrificio se denominaba de reparación siendo éste en todos los casos un carnero (Levítico 5:14 ss.). En el caso del sacrificio por el pecado la sangre era derramada en el altar del incienso y todo el sacrificio era consumido por el fuego, solo que una parte (grosura que cubre los intestinos y la que está sobre las entrañas, los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares, además de la grosura de sobre el hígado) se quemaba en el altar de holocausto (Levítico 5:8-10) y otra parte (lo sobrante: piel, carne, cabeza, piernas, intestinos, estiércol) era quemada fuera del campamento (Levítico 5:11-12). Un aspecto interesante, como señala forma Levítico 2:11 es que “Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehová será con levadura; porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para Jehová”, esto porque, como ya se vio, levadura es símbolo del pecado, (1 Corintios 5:6-8), y la miel es símbolo de la Palabra de Dios viva en nosotros (Salmos 119:103), así que en el caos de la levadura (pecado) ésta no debe ser incorporada en las ofrendas pues la ofrenda debe ser perfecta y santa, pero de igual forma la miel no se incorporaba pues la ofrenda había de ser quemada, consumida, de nueva cuenta; “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmos 51:17). Otro aspecto, como lo dice Levítico 2:13, es que todo holocaustos, ofrendas o sacrificios debía ser salado, es decir, aderezado con sal, “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.” Hay más de treinta referencias en la Biblia acerca de la sal, concretamente el uso preferido en la Escritura es el preservador: al contrario de la levadura, la cual corrompe la masa con la que se hace el pan, la sal era utilizada como preservante de alimentos. Esto tiene referencia con la frase de Jesús “vosotros sois la sal de la tierra” (Mateo 5:13) referida a Su iglesia como factor de que ésta detiene el proceso de descomposición de la humanidad, al mismo tiempo que es vehículo asignado por Dios para sanidad, esto es, salvación de todas las naciones: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).

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Ritos Cuando se estuvieron analizando las fiestas, algo que salta a la vista es que en los apartados escriturales donde se les menciona no se indica cómo se hagan los holocaustos, las ofrendas o los sacrificios por el pecado, esto porque en los primeros cuatro capítulos de Levítico, donde aparece precisamente los holocaustos (Levítico 1), ofrendas de gracias (Levítico 2), ofrendas de paz (Levítico 3) y sacrificios por el pecado (Levítico 4), se señala el rito a seguir para efectuar cada uno de ellos, siendo así que cuando en las fiestas se mencionen los holocaustos, las ofrendas o los sacrificios por el pecado éstos debían atenerse, en cuanto al rito para efectuarlo, con lo que ya se había establecido en los primeros capítulos de Levítico. Aun así comentaremos las generalidades de los mismos. (1) holocaustos (Levítico 1:5-9): Si fuese ganado mayor “degollará [el sacerdote] el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión. Y desollará el holocausto, y lo dividirá en sus piezas. Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego. Luego los sacerdotes hijos de Aarón acomodarán las piezas, la cabeza y la grosura de los intestinos, sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová”. Si fuese ganado menor (ovejas o cabras) “lo degollará [el sacerdote] al lado norte del altar delante de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. Lo dividirá en sus piezas, con su cabeza y la grosura de los intestinos; y el sacerdote las acomodará sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; y lavará las entrañas y las piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecerá todo, y lo hará arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová” (Levítico 1:1113) Si fuesen aves “el sacerdote la ofrecerá sobre el altar, y le quitará la cabeza, y hará que arda en el altar; y su sangre será exprimida sobre la pared del altar. Y le quitará el buche y las plumas, lo cual echará junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas. Y la henderá por sus alas, pero no la dividirá en dos; y el sacerdote la hará arder sobre el altar, sobre la leña que estará en el fuego; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová” (Levítico 1:15-17). 81


(2) Ofrendas de gracias: Si fuese de flor de harina “sobre [misma] echará aceite [el sacerdote], y pondrá sobre ella incienso, y la traerá a los sacerdotes, hijos de Aarón; y de ello tomará el sacerdote su puño lleno de la flor de harina y del aceite, con todo el incienso, y lo hará arder sobre el altar para memorial; ofrenda encendida es, de olor grato a Jehová” (Levítico 2:1-2). Si fuese pan: “cuando ofrecieres ofrenda cocida en horno, será de tortas de flor de harina sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite. Más si ofrecieres ofrenda de sartén, será de flor de harina sin levadura, amasada con aceite, la cual partirás en piezas, y echarás sobre ella aceite; es ofrenda. Si ofrecieres ofrenda cocida en cazuela, se hará de flor de harina con aceite. Y traerás a Jehová la ofrenda que se hará de estas cosas, y la presentarás al sacerdote, el cual la llevará al altar. Y tomará el sacerdote de aquella ofrenda lo que sea para su memorial, y lo hará arder sobre el altar; ofrenda encendida de olor grato a Jehová” (Levítico 2:4-9). (3) Ofrendas de paz: Si fuese de ganado vacuno “pondrá su mano [el sacerdote] sobre la cabeza de su ofrenda, y la degollará a la puerta del tabernáculo de reunión; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. Luego ofrecerá del sacrificio de paz, como ofrenda encendida a Jehová, la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas, y los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de los intestinos que está sobre el hígado. Y los hijos de Aarón harán arder esto en el altar, sobre el holocausto que estará sobre la leña que habrá encima del fuego; es ofrenda de olor grato para Jehová” (Levítico 3:2-5) Si fuese de cordero “pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y después la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. Y del sacrificio de paz ofrecerá por ofrenda encendida a Jehová la grosura, la cola entera, la cual quitará a raíz del espinazo, la grosura que cubre todos los intestinos, y toda la que está sobre las entrañas. Asimismo los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado. Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda encendida para Jehová” (Levítico 3:8-11). Si fuese de cabra: “Pondrá su mano sobre la cabeza de ella, y la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. 82


Después ofrecerá de ella su ofrenda encendida a Jehová; la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas, los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado. Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda que se quema en olor grato a Jehová; toda la grosura es de Jehová” (Levítico 3:13-16) (4) Sacrificios por el pecado: Si fuese un becerro ofrecido por un sacerdote que hiciese pecado “traerá el becerro [el sacerdote] a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará delante de Jehová. Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro, y la traerá al tabernáculo de reunión; y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de aquella sangre siete veces delante de Jehová, hacia el velo del santuario. Y el sacerdote pondrá de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático, que está en el tabernáculo de reunión delante de Jehová; y echará el resto de la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión. Y tomará del becerro para la expiación toda su grosura, la que cubre los intestinos, y la que está sobre las entrañas, los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado, de la manera que se quita del buey del sacrificio de paz; y el sacerdote la hará arder sobre el altar del holocausto. Y la piel del becerro, y toda su carne, con su cabeza, sus piernas, sus intestinos y su estiércol, en fin, todo el becerro sacará fuera del campamento a un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña; en donde se echan las cenizas será quemado” (Levítico 4:4-12). Si fuese un becerro ofrecido por toda la congregación por un pecado comunitario que hubiesen hecho “los ancianos de la congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehová, y en presencia de Jehová degollarán aquel becerro. Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo de reunión, y mojará el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo. Y de aquella sangre pondrá sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová en el tabernáculo de reunión, y derramará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión. Y le quitará toda la grosura y la hará arder sobre el altar. Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él; así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón. Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará como quemó el primer becerro; expiación es por la congregación” (Levítico 4:15-21).

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Si fuese un cabrito ofrecido por un jefe de la congregación quien hubiese pecado “y pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto, delante de Jehová; es expiación. Y con su dedo el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, y quemará toda su grosura sobre el altar, como la grosura del sacrificio de paz; así el sacerdote hará por él la expiación de su pecado, y tendrá perdón” (Levítico 4:24-26). Si fuese una persona común de la congregación quien hubiese pecado y trajese un cabrito (Levítico 4:29-31) o un cordero (Levítico 4:33-35) “pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de la expiación, y la degollará en el lugar del holocausto. Luego con su dedo el sacerdote tomará de la sangre, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar. Y le quitará toda su grosura, de la manera que fue quitada la grosura del sacrificio de paz; y el sacerdote la hará arder sobre el altar en olor grato a Jehová; así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado”.

De todo esto, para la el tema de los holocaustos, ofrendas y sacrificios de las fiestas de Dios hay que tener en cuenta que los becerros y los carneros eran la mayor ofrenda (en cuanto a valor) que podía darse (Levítico 1:5-9) y que estaba especificada para los sacerdotes de Israel. De la misma forma, y aunque en los holocaustos, ofrendas y sacrificios por el pecado señalados en las fiestas no se mencione el rito para ello las referencias a los mismos deberán buscarse en los primeros cuatro capítulos de Levítico.

Sombras y luces Si bien Levítico es material de un estudio por sí mismo, es importante destacar algo respecto de los holocaustos, ofrendas y sacrificios. Al ir leyendo Levítico, aparte de los diferentes holocaustos, ofrendas y sacrificios que se encontrarán dependiendo de la intención y del oferente, puede uno ir viendo que hay un tratamiento especial para ciertas partes de lo que se ofrece como holocausto, ofrenda o sacrificio.

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De manera especial y reiterativa se menciona, respecto de los holocaustos, ofrendas y sacrificios, las maneras en que debían de disponerse en estos de la sangre (Levítico 1:5, 11), la cabeza y el sebo (1:8, 12), las entrañas y las patas (1:9, 13), y los riñones y el sebo (3:3-4, 9-10, 14-15). Todas estas sombras tiene su realización plena, en cuanto a significado, en la frase “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37). La sangre representa toda la vida en sí (Levítico 17:11), la cabeza representa los pensamientos, es decir, lo que creemos (Deuteronomio 6:8), el sebo, las entrañas y los riñones nuestro interior, sobre todo la fuerza (Job 30:27), y las patas nuestro andar, es decir lo que hacemos (Jeremías 6:16; Oseas 14:9). De esta forma las sombras del trato especial a estas partes de los holocaustos, ofrendas y sacrificios eran un referente de la manera en que uno debe entregarse a Dios: con toda nuestra mente, nuestro corazón, nuestra voluntad, nuestras fuerzas, nuestro ser; lo que pensamos, hacemos, decimos, sentimos. De igual forma, en ciertos holocaustos, ofrendas y sacrificios se hace un tratamiento especial al pecho (Levítico 7:30) y a la pierna derecha (Levítico 7:32). El pecho representa el corazón y tiene que ver con la fe: “Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios” (Hechos 8:37), “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía” (Hechos 16:14). La pierna representa nuestro andar y tiene que ver con las obras que hacemos: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos” (Jeremías 6:16); “¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes caerán en ellos” (Oseas 14:9). De esta forma el pecho y la pierna hacen referencia tanto a la fe como a las obras que ambas deben conducirnos a ser perfectos (Mateo 5:48) y santos (1 Pedro 1:16).

En las fiestas de Dios Excepto Pascua, cuya cena (cordero) se comía en la casa de cada familia, todas las fiestas de Dios requerían que se hicieran en el Templo ciertos holocaustos, ofrendas y sacrificios, de los cuales ya se ha comentado en qué consistían (tipos) y como se hacían (ritos).

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En la siguiente tabla se presentan ordenados estos holocaustos, ofrendas y sacrificios por fiesta y éstas agrupadas por estación. Fiesta

-Cena-

Holocaustos

Ofrendas

Sacrificios

Fiestas de primavera Pascua Panes sin levadura

1 Cordero 2 becerros

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

2 panes con levadura

1 cabrito

1 carnero 7 corderos Primicias

1 Cordero 2 becerros 1 carnero 7 corderos

Pentecostés

1 becerro 2 carneros 7 corderos

Fiestas de otoño Trompetas

1 becerro 1 carnero

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Pan sin levadura

1 cabrito


7 corderos Expiación

1 becerro

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

1 carnero 7 corderos Tabernáculos

1er día 13 becerros 2 carneros 14 corderos 2° día 12 becerros 2 carneros 14 corderos 3er día 11 becerros 2 carneros 14 corderos 4° día 10 becerros 87


2 carneros 14 corderos 5° día

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

Pan sin levadura

1 cabrito

9 becerros 2 carneros 14 corderos 6° día 8 becerros 2 carneros 14 corderos 7° día 7 becerros 2 carneros 14 corderos Total 1°-7° días 70 becerros 14 carneros 98 corderos 88


8° día

Pan sin levadura

1 cabrito

1 becerros 1 carneros 7 corderos

Lo primero que salta a la vista es lo asintomático de la Pascua, como ya vimos cuando se analizó esa fiesta, ésta era la que iniciaba el ciclo de fiestas consistiendo en comer de un cordero. Las sombras y luces de la Pascua ya se vieron, aquí lo interesante es precisamente eso, que abre las fiestas. El sacrificio redentor de Jesús es el que permite todo el resto del plan del salvación, de la misma forma este sacrificio es tan completo que no hay más en la fiesta, ni holocausto, ni ofrendas ni sacrificios sobre el pecado, sólo el cordero que debía ser muerto, preparado y comido por cada familia. A continuación, una mirada general a los holocaustos del resto de las fiestas, nos permitirá ver que éstos consistían en becerros, carneros y corderos. Respecto de los becerros y carneros ya se comentó que estos animales de ganado mayor, los de mayor valor (Levítico 1:5-9) eran los exigidos para los sacerdotes (Levítico 4:4-12). En este sentido la referencia a que las fiestas señalan lo que los reyes y sacerdotes del Señor, quienes son llamados, encogidos y fieles, deben ofrecer. En el caso de los corderos, en todas las fiestas tienen una referencia inherente al cordero pascual. Desde Panes sin levadura hasta Expiación puede verse que el número de corderos inmolados es siete, lo cual comunica la idea de perfección y plenitud (Josué 6:15; Levítico 4:6; 25:8; 26:18; Salmo 119:164; Revelación 1:20; 13:1; 17:10; Mateo 18:21, 22), esto porque el sacrificio de Jesús es completo y total. Tabernáculos trae el doble de corderos, es decir, dos veces siete en cada día, esto se comentará más delante. Después de lo anterior, ya de manera específica, cuando uno entra ya a detalle en cada una de las fiestas, una vez habido sido analizadas a lo largo de todo este estudio, puede uno comprender, en el caso de los holocaustos, ofrendas y sacrificios, el alcance y profundidad de las mismas.

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Pascua, Panes sin levadura y Primicias, como ya se comentó, están íntimamente relacionadas, tan así que prácticamente las tres se festejaban en un lapso de ochos días: Pascua el 14 de Nisán, Panes sin levadura del 15 al 21 de Nisán, y Primicias el primer día de la semana (domingo) siguiente al sábado de la semana en que cayera la Pascua. Esta interrelación era, como ya se vio al analizar estas fiestas, por el hecho de circunscribirse fuertemente a Jesús. La Pascua era Su muerte, Panes sin levadura es la vida que el cristiano debe vivir y que gira en torno a Jesús, y Primicias representa lo primero de la cosecha, Jesús resucitado, que es acepto por el Padre. Si bien, como se comentó, Primicias se celebraba el primer día de la semana (domingo) siguiente al sábado de la semana en que cayera la Pascua, en el caso específico de cuando fue sacrificado Jesús, Primicias se celebró exactamente a la mitad de la semana de Panes sin levadura, siendo precisamente a la mitad de esa semana cuando Jesús asciende al Padre, con lo que se representa, como ya se dijo, la vida cristiana (toda la semana de Panes sin levadura) que debe girar en torno a Cristo (primicias ascendidas al Padre a la mitad de la semana de Panes sin levadura). Esta íntima interrelación de estas tres fiestas queda más palpable cuando se ve la relación entre la Cena de Pascua y los holocaustos correspondientes a Panes sin levadura y Primicias. Como podemos ver la Cena de la Pascua es 1 cordero, los holocaustos de Panes sin levadura son 2 becerros, 1 carnero y 7 corderos, pero Primicias mezcla las dos cosas anteriores siendo 1 Cordero (como en Pascua) más 2 becerros, 1 carnero y 7 corderos (como en Panes sin levadura). De nuevo, en estas tres fiestas está contemplado la muerte y resurrección de Jesús, así como la vida que el cristiano debe vivir teniéndolo a Él como centro de su salvación. Si bien primicias, como ya se comentó, representa lo primero de la cosecha, Jesús resucitado, que es acepto por el Padre, la mezcla en esa fiesta de la Cena de Pascua (el sacrificio del Cordero, Jesús) y los holocaustos de panes sin levadura (la vida que el cristiano debe vivir y que gira en torno a Jesús), es por el hecho de que la aceptación del Padre de la primicia que representa Jesús con su ascensión en esa fiesta, es el inicio de un proceso que culminará con una cosecha mayor, “porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29). Esto último lo deja más claro Efesios 4:8-13 8

Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.

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Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10

El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12

a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Después viene Pentecostés, cincuenta días después de Primicias. Esta cuenta establece una relación con las primeras tres fiestas y, como ya se analizó, representa el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios derramado en este siglo en quienes Él llama a salvación, Su iglesia. Aquí lo interesante, como en su momento se comentó al analizar esta fiesta, consiste en que las ofrendas se hacen con dos panes, no uno, y estos panes sí llevan levadura, esto representa los dos pueblos, judíos y gentiles, que son hechos uno sólo así como la condición aún imperfecta (levadura, pecado) que presenta la iglesia en este tiempo. En cuanto a los holocaustos, como pueden verse, pareciera fuese un complemento de Panes sin levadura: en Panes sin levadura hay como holocausto 2 becerros y 1 carnero, en Pentecostés su contraparte complementaria, 1 becerro y 2 carneros, esto es porque realmente es así, la vida del cristiano que gira alrededor de Cristo (Panes sin levadura) sólo es posible gracias al Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que pone en quienes son llamados a salvación en este siglo (Pentecostés). Por último, si nos adelantamos y vemos los holocaustos de Trompetas, Expiación y el 8° día de Tabernáculos, veremos que en todos los casos son, además de los 7 corderos, 1 becerro, 1 carnero, pero si vemos Panes sin levadura y Pentecostés, veremos que en el primero son 2 los becerros y en el segundo son 2 los carneros, como si se señalara algo extra, adicional, que está ahí presente, siendo ese algo extra, adicional presenta la presencia de Jesús en la vida del cristiano

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(Panes sin levadura) y la presencia del Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que pone en quienes son llamados a ser salvos en este siglo (Pentecostés).

Trompetas y Expiación presentan ambas holocaustos de 1 becerro, 1 carnero y 7 corderos. Ya no hay duplas como en Panes sin levadura, Primicias o Pentecostés, donde había dos becerros o dos carneros, porque es en las fiestas de otoño donde comienza la etapa final del plan de Dios donde Él será todo en todo.

Tabernáculos representa un análisis particular pues son siete días más un octavo, donde en cada día hay holocaustos diferentes en cantidades en cuanto a los becerros. Estos holocaustos forman parte de un todo, que es la fiesta en sí, que se va construyendo, por así decirlo, durante los siete días de la misma. Así tenemos al final que se han sacrificado 70 becerros. 70 es múltiplo de siete (plenitud y totalidad) y diez (leyes, mandamientos), y es referido al gobierno de la familia de Dios, de ahí los setenta ancianos (gobierno) instituidos por Moisés (Éxodo 24:1; Números 11:16), las setenta almas (familia) de la casa de Jacob (Génesis 46:27), los setenta años (perfeccionamiento) del destierro (Jeremías 25:11 ss.; 29:10), las setenta semanas (cumplimiento) de años en Daniel 9:2, 24 ss., los setenta pueblos (familia) el mundo (Génesis 10; Éxodo 1:5; Deuteronomio 32:8), los setenta mensajeros (gobierno) enviados por Jesús (Lucas 10). También se completa un total de 14 carneros, dos veces siete, pues los dos pueblos, judíos y gentiles, han llegado a perfeccionarse. De igual forma tiene un fuerte significado generacional (Mateo 1:17) lo que puede entenderse como que el proceso generacional humano se ha completado conforme al plan de Dios llegando a ser lo planeado por Él desde la eternidad. Los 98 corderos resultantes del sacrificio continuo durante los siete días de la fiesta de 14 cada día (el comentario anterior sobre el número total de carneros aplica al número diario de corderos sacrificados), hacen referencia al sacrificio perfecto de Cristo efectuado para los dos pueblos que ahora son uno. El octavo día de Tabernáculos muestra la obra completa del plan de Dios donde el holocausto consiste en 1 becerros, 1 carneros y 7 corderos.

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Si se le ven de otra forma, las fiestas de Otoño muestra un mismo holocausto: 1 becerro, 1 carnero y 7 corderos para Trompetas, Expiación y el 8° día de Tabernáculos, entendiendo que los siete días previos de Tabernáculos son un proceso pero el 8° es el resultado final, por ello que estas tres fiestas pueden verse como la etapa en la cual el plan de Dios se concluye, se completa, llegando al final a ser Él todo en todo.

Salvo Pentecostés por lo que ya se comentó, todas las fiestas que implican ofrendas, éstas deben ser hechas sin levadura, representado la vida sin pecado, perfecta y santa que debe vivirse. De igual forma, la figura del cabrito como sacrificio por el pecado, está presente en todas las fiestas, excepto Pascua por lo ya comentado de que Jesús mismo es la Cena y Él no tiene pecado alguno, pero en el caso del resto de las fiestas, su consideración tiene que ver con que quienes ofrecían los holocaustos y las ofrendas eran personas aún imperfectas, pecadoras, por lo que tenían que ofrecer, junto con la sombra del holocausto y la ofrenda, el cabrito como sacrificio por el pecado, pero de la misma forma representa la maldad en uno que debe llegar a morir, a ser eliminada, para poder uno llegar a ser perfecto y santo, es decir, no ser cabritos sino ovejas (Mateo 25:3146).

Como comentario final, así como las fiestas santas de Dios eran sombras que apuntaban al plan que sobre la humanidad realizaría Dios en tiempo y forma, de igual manera esos holocausto, ofrendas y sacrificios han comenzado a llegar a Su plenitud con el cumplimiento de las cuatro primeras fiestas primaverales y que tendrán su plena realización cuando el resto de fiestas, las otoñales, se realicen. Y así como la inclusión en dichos holocausto, ofrendas y sacrificios se refiere a lo que los sacerdotes debían presentar, de igual forma la referencia a los reyes y sacerdotes en Cristo, los hijos de Dios llamados, elegidos y fieles, es clara, evidente y contundente. Salmos 40:6-8: Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.

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Salmos 51:15-17: Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 1 Samuel 15:22: Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz de Jehová? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros. 2 Reyes 22:19: porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante de Jehová cuando oíste lo que hablé contra este lugar y contra sus habitantes, que vendrían a ser desolación y maldición, y has rasgado tus vestidos y has llorado delante de mí, ciertamente te he oído'-declara Jehová. Salmos 34:18: Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu. Isaías 57:15: Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos. Oseas 14:2: Tomad con vosotros palabras, y volveos a Jehová. Decidle: Quita toda iniquidad, y acepta nos bondadosamente, para que podamos presentar el fruto de nuestros labios. Joel 2:13: Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora a Jehová vuestro Dios, porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal. Miqueas 6:6-8: 6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

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Romanos 12:1-2: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 6:13: ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Romanos 15:16: para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu Santo. 1 Corintios 6:20: Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Hebreos 13:15: Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre. 1 Pedro 2:5: también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

De igual forma, y aunque no se ahondará en ello en la presente obra, todos los enseres del Tabernáculo tenían una correspondencia con las fiestas santas que Dios dio a Su pueblo2: En el atrio del Tabernáculo, la era de las leyes mosaicas, la Pascua está representada por el altar de bronce (símbolo de la muerte de Cristo); Primicias está representada por la fuente de bronce (símbolo de la resurrección de Cristo); en el lugar santo, la era de la iglesia, Panes sin levadura está representado por los panes colocados en la mesa de la proposición (símbolos de la vida perfecta y santa a las que los llamados y elegidos han sido convocados), Pentecostés está representado por 2

Para un discernimiento de la simbología subyacente al diseño y disposición del Tabernáculo se sugiere la obra “El tabernáculo de reunión - Una fotografía dinámica de la familia de Dios-”. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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el candelabro de oro (símbolo del Espíritu Santo), Trompetas está representado por el altar del incienso (símbolo de los llamados y elegidos que son aceptos para reinar con Cristo); y en el lugar santísimo, la era milenial, Expiación está representada por el propiciatorio, la tapa del Arca, sobre la cual una vez al año el Sumo Sacerdote vertía la sangre para la expiación de los pecados del Pueblo (símbolo del sacrificio de Cristo que redime a la humanidad, con lo que el inicio de los enseres del Tabernáculo –el altar de bronce- y el final del mismo –el Arca- se unen lo que apunta a Cristo como iniciador y consumador de nuestra fe -Hebreos 12:2-), y Tabernáculos está representado por el Arca en sí (simbolizando la estatura perfecta de Cristo (Efesios 4:13) alcanzada por los llamados, elegidos y fieles quienes han llegado a ser semejantes a Jesús -1 Juan 3:2-)

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Presentaciones

Como se ha visto, las fiestas dadas por Dios a Su pueblo sirvieron en el Antiguo Testamento para tipificar, a manera de sombras, lo que comenzaría a realizarse en la humanidad a partir del sacrificio redentor de Jesús, siendo que cada fiesta tiene un significado específico que escrito fue para nuestra enseñanza. En este sentido todas las fiestas son importantes ya que cada una concatena con la otra y todas cumplen el propósito de Dios para con la humanidad. Con todo y todo hay una cita que debemos tener en cuenta para llegar a la comprensión final de las fiestas. Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías (Deuteronomio 16:16) Tal vez en este punto alguien pudiera preguntarse por qué, si todas las fiestas son importantes, todas son solemnes, todas son decretadas por Dios, por qué solamente tres de ellas implicaba el presentarse cada año en el lugar que Dios había designado para ello, es decir, Jerusalén. En este punto del estudio es que se puede llegar a entender esto. Para llegar a comprender esto, lo que debemos llegar a entender es qué tienen de común estas tres fiestas, qué relación existe entre ellas, qué característica las conecta. Comencemos con Panes sin levadura. Panes sin levadura, como se vio en su momento, apunta hacia la vida que todo cristiano debe vivir alejado del pecado centrando esto alrededor de la figura salvífica de Jesús. Visto así no hay un evento específico que pudiéramos encontrar en esta fiesta ya que su referencia apunta a toda la vida de todo cristiano, pero si recordamos, cuando se analizó esta fiesta, se vio un evento extraordinario que puntualmente se verificó en la semana correspondiente a esta fiesta que inició después de la Pascua en que Jesús fue crucificado, este evento al que nos estamos refiriendo, y que curiosamente tuvo verificativo a la mitad de aquella semana, fue la ascensión de Jesús al Padre. Esta ascensión está representada por la fiesta de las Primicias que bien pudo haber caído en cualquier día de esa semana posterior a la muerte de Jesús, conocida como la Fiesta de los panes sin levadura, pero providencialmente cayó a la mitad 97


exacta de la semana. El hecho de que la ascensión de Jesús al Padre se hubiese efectuado exactamente a la mitad de aquella semana es sumamente significativo como símbolo de que toda a vida del cristiano debe girar en torno a la figura salvadora de Jesús. Así que ya tenemos el evento puntual específico que sucedió en aquella semana de los Panes sin levadura posterior a la muerte de Jesús. La otra fiesta que Deuteronomio 16:16 menciona como para presentarse ante Dios es la de las semanas que, como ya se comentó cuando se abordó, se refiere a la fiesta de Pentecostés. De nueva cuenta, ¿qué evento puntual y específico ocurrió en aquella fiesta de Pentecostés después de la muerte y resurrección de Jesús y su ascensión al Padre? La respuesta es la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y Discípulos. Sobre esto, como ya se vio, la fiesta de las Primicias cayó a mitad de la fiesta de Panes sin levadura y aquella fiesta se ofrecía un pan sin levadura, representando Jesús, por otra parte en Pentecostés se ofrecían dos panes, señalando los dos pueblos que como parte de la iglesia de Dios habían llegado a ser uno, el judío y el gentil, panes que sí contenían levadura, por ser aún imperfectos y estar sujetos al pecado. En ambas fiestas los panes se ofrecían, se presentaban, al Padre. Por último la fiesta de Tabernáculos, como ya se vio cuando se abordó, tiene un primer referente de la sombra representativa a cumplimentarse en un futuro cuando Jesús y el Padre habiten entre nosotros, pero de igual forma tiene un segundo referente a de la sombra representativa a cumplimentarse en un nosotros al llegar a ser tabernáculos, llegando así a estar todos ante el Padre. Vistas así podemos determinar precisamente lo que tienen en común, la relación que existe, la característica que conecta estas tres fiestas que menciona Deuteronomio 16:16 –Panes sin levadura, Pentecostés y Tabernáculos-, siendo esto los tres momentos clave del plan de Dios en que Él va conformando Su familia: Jesús en Panes sin levadura, Su iglesia en Pentecostés, y el resto de la humanidad en Tabernáculos. Aquí la clave estriba en el mensaje inicial contenido en Deuteronomio 16:16 “se presentarán… delante de Jehová”: “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere…” Como ya vimos, a la mitad de la fiesta de Panes sin levadura Jesús se presentó al Padre. De hecho cuando María Magdalena quiso tocarlo en esa mañana de domingo Jesús le aclaró que no lo tocara pues aún no había subido [no se había presentado] al Padre (Juan 20:17). Posteriormente, en Pentecostés, con la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y Discípulos, la iglesia naciente, la la iglesia de Dios, fue presentada al Padre. Por último, en Tabernáculos, el resto de la 98


humanidad está en la presencia del Padre, cuando ya todas las cosas ha sido restauradas y todo sujetado a sus pies para que Él sea todo en todos. Estas tres fiestas apuntan hacia una vida de perfección y santidad, Panes sin levadura para la figura de Jesús, Pentecostés para la iglesia recogida en la primera siega y Tabernáculos para el resto de la humanidad recogida al cumplimiento del plan de Dios. En otras palabras las fiestas de Deuteronomio 16:16 apuntan al proceso de Dios para cumplimentar Su familia: Uno (Jesús: Primicias en Panes sin lavadura), algunos (Su iglesia: en Pentecostés), todos (resto de la humanidad, todos: en Tabernáculos): Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Romanos 8:29) No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes (Romanos 9:8) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es (1 Juan 3:1-2) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Romanos 8:14-17) Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo (Gálatas 4:4-7)

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En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado (Efesios 1:5-6) Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios (Efesios 2:19) Las siete fiestas solemnes de Dios apuntan a Su plan para con la humanidad, pero Dios es un Dios de resultados, por lo que las fiestas de Deuteronomio 16:16 específicamente apuntan a los tres momentos en que ese plan se va cumplimentando con uno-algunos-todos, es decir, apuntan a los resultados que indubitablemente Dios cumple, realiza y logra. Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié (Isaías 55:11) Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá? (Números 23:19) Secase la hierba, marchitase la flor, más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre (Isaías 40:8) Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad (Isaías 45:23) Que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: ``Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré” (Isaías 46:10) Para siempre, oh Jehová, tu palabra está firme en los cielos (Salmos 119:89) Alzad vuestros ojos a los cielos, y mirad la tierra abajo; porque los cielos como humo se desvanecerán, y la tierra como un vestido se gastará. Sus habitantes como mosquitos morirán, pero mi salvación será para siempre, y mi justicia no menguará (Isaías 51:6) Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla (Mateo 5:18)

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Mirando de manera completa el plan de Dios para con la humanidad, uno puede creer que esto no sólo es difícil sino incluso imposible considerando nuestras debilidades, nuestras rebeldías, nuestras cobardías y nuestros pecados, pero lo que es imposible para el hombre es posible para Dios (Mateo 19:26; Lucas 18:27), “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9): Tuya es, Señor, la salvación; ¡envía tu bendición sobre tu pueblo! (Salmos 3:8) Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación. (Salmos 62:1) Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar (Salmos 18:35) Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; ¡mi refugio está en Dios! (Salmos 62:7) Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias… Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová (Salmos 34:17, 19) Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos (Salmos 18:1-3) El Señor libra a sus siervos; no serán condenados los que en él confían (Salmos 34:22) Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! (Salmos 25:5) Restáuranos, Señor, Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos (Salmos 80:19) Oh Dios y salvador nuestro, por la gloria de tu nombre, ayúdanos; por tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados (Salmos 79:9) Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer! (Salmos 62:2) Que irradie tu faz sobre tu siervo; por tu gran amor, sálvame (Salmos 31:16) 101


En este punto, una vez visto cómo es que las tres presentaciones a que se refiere Deuteronomio 16:16 son los tres momentos establecidos por Dios para la conformación de Su familia, podemos volver sobre la cita en cuestión por debajo de ella subyace una explicación que nos puede dar más luz sobre lo ya comentado. Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías (Deuteronomio 16:16) La cita anterior apuntaba en el Antiguo Testamento a una ordenanza que obligaba a realizar ciertas acciones en el pueblo de Israel, como el hecho de presentarse físicamente en Jerusalén en las tres fiestas mencionadas y cumplir con los holocaustos, ofrendas y sacrificios previstos. Todo esto era alcanzable y realizable de parte del pueblo de Israel por sus propios esfuerzos, poniendo en ello voluntad, ánimo y decisión. Pero, si como se ha comentado, esas tres fiestas prefiguraban como sombras los tres momentos establecidos por Dios para la conformación de Su familia, y si sabemos que esto no puede ser logrado con el esfuerzo, la voluntad, el ánimo y la decisión del hombre, sino que es logrado por gracia, misericordia e infinito amor de Dios, ¿por qué Dios daría una instrucción que si bien podía ser alcanzada en el Antiguo Testamento no podía de ninguna forma ser lograda por iniciativa personal en el Nuevo Testamento? Claramente Dios les dice que tres veces al año se presentarían, si eso se refería a ir a Jerusalén y hacer los holocaustos, ofrendas y sacrificios previstos era alcanzable, pero si la sombra de eso apuntaba a la salvación de la humanidad no era alcanzable por el esfuerzo, la voluntad, el ánimo y la decisión del hombre, ¿entonces? Visto así genera cierta incongruencia, pero si como hemos ya comentado, estas tres presentaciones son los tres momentos establecidos por Dios para la conformación de Su familia, y si esto se logra por Su gracia, por Su infinita misericordia y SU eterno amor, entonces ese “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová…” puede tomarse, no como solamente una ordenanza de lo que el pueblo de Israel debía y podía hacer, sino de manera profética como el señalamiento de los tres momentos que Dios cumpliría por Su sola voluntad, por la gloria de Su nombre y por amor a Su pueblo en la humanidad. Ese “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová…” es parecido a cuando nuestros padres terrenales nos dice “cuando seas padre entenderás…” o “ya que seas mayor comprenderás” o frases similares que apuntan no tanto a algo que nosotros vayamos a hacer sino a algo que sucederá conforme la vida avanza, a algo que nos sucederá, algo con que nos encontraremos 102


cuando llegue el momento. Ese “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová…” puede entenderse también como el anuncio esperanzador de las formas y los tiempos en que Dios, de gracia, por Su infinita misericordia y eterno amor, logrará en la humanidad, conforme a Su voluntad y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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Perennidad y temporalidad

Prácticamente con el apartado anterior bien pudo haberse concluido este estudio sobre las fiestas de Dios, pero dada una tendencia reciente en ciertas iglesias a querer de nuevo observar las fiestas, obvio: con una connotación –según ellos- espiritual. Por espiritual se entiende que se dejan los holocausto, las ofrendas y los sacrificios, se entiende la dimensión espiritual de lo que simbolizaban (como se ha explicado a lo largo de este estudio), y se toman de manera discrecional algunos aspectos de las mismas para ser observados como ayunos, comidas o días de descanso. Conforme se fueron abordando las fiestas de Dios se fueron analizando a la luz de lo que las mismas representan respecto del plan que Dios ha ideado para la humanidad, con todo y todo hay unos versículos que a cualquier lector pueden mover a cuestionamientos como el anteriormente planteado. Pascua: Éxodo 12:14 “Éste es un día que ustedes deberán recordar y celebrar con una gran fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán como una ley permanente [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām] que pasará de padres a hijos”. Panes sin levadura: Éxodo 12:17 “Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”. Primicias: Levítico 23:14 “No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām] es por vuestras edades en dondequiera que habitéis”. Pentecostés: Levítico 23: 21 “Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām] en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones”. Trompetas: [ … ]

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Expiación: Levítico 16:29 “Y esto tendréis por estatuto perpetuo [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros”. Tabernáculos: Levítico 23: 41 “Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām] por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis”. Salvo Trompetas, todas las fiestas de Dios tienen expresiones que indican la permanencia, la perpetuidad de lo establecido, e incluso aunque Trompetas no lo expresa al estar esta fiesta dentro del rubro de las fiestas de Dios de Levítico 23 comparte sus naturalezas. Siendo así, ¿las fiestas de Dios está o no vigentes?, ¿hay que guardarlas?, ¿deben ser observadas? Vamos abordando estos cuestionamientos desde la perspectiva etimológica, lógica, bíblica, lingüística e histórica.

Perspectiva etimológica La perspectiva etimológica toma en cuenta que la palabra hebrea traducida en las citas con las que se inició este apartado relativas a las fiestas en cuanto a su permanencia es ‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām. Esta palabra, además de que significa eterno o para siempre, también se traduce como algo de larga duración, continuo, permanente, duradero. Es decir, una duración temporal sujeta en tanto las condiciones originales se mantengan que por lo tanto puede ser tan larga como esto sea. Eclesiastés 12:5, señala respecto de la muerte del hombre señala que éste “va a su morada eterna [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”, obvio que sabiendo que existe una resurrección donde todos serán levantados, la tumba en sí no es una morada eterna [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām], sino permanente en tanto las condiciones iniciales subsisten. Éxodo 21:5-6 dice sobre los siervos “y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”. Levítico 25:46, también hablando de los esclavos señala “los podréis dejar en herencia para vuestros hijos después de vosotros, como posesión hereditaria [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]; para siempre os serviréis de ellos; pero en vuestros hermanos los hijos de 105


Israel no os enseñorearéis cada uno sobre su hermano con dureza”. Es obvio que esta servidumbre no dura por toda la eternidad sino durante la vida de quienes en esto participan. Isaías 63:9 dice sobre la relación de Dios con Su pueblo que “En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”. Amós 9:11 indica proféticamente que “En aquel día levantaré la choza caída de David. Repararé sus grietas, restauraré sus ruinas y la reconstruiré tal como era en días pasados [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”. Miqueas 7:14 hablando de la compasión de Jehová por Israel señala “Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad, que mora solo en la montaña, en campo fértil; busque pasto en Basán y Galaad, como en el tiempo pasado [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”. Malaquías 3:4 hablando proféticamente señala “Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”. Estas cuatro citas hacen referencia a algo que era hace mucho tiempo y que volverá a ser., ‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām se usa como una referencia a una temporalidad que abarca mucho espacio de tiempo. Salmos 143:3 señala sobre la condición del perseguido “Pues el enemigo ha perseguido mi alma, ha aplastado mi vida contra la tierra; me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām] están muertos”. Es obvio que estos muertos a los que hace referencia no han estado siempre, eternamente, muertos sino que hubo un tiempo que estuvieron vivos, peo refiere a su condición actual que será la misma en tanto no cambie. 1 Samuel 1:22, refiriéndose a a Ana, madre de Samuel, indica “Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām]”. De igual forma es obvio que Samuel no iba a vivir para siempre y por ello servir eternamente sino mientras él estuviera vivo. Pero claro, ‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām también puede significar algo eterno, por siempre, para siempre, como el Salmo 136:1 que dice “Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre [‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām] es su misericordia”

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Muchas citas más pueden presentarse para señalar que ‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām puede significar eterno o para siempre, pero que también puede ser usada como algo de larga duración, continuo, permanente, duradero, en tanto las condiciones iniciales no se vean modificadas. Estrictamente hablando eterno hace referencia a algo que no tiene ni principio ni fin, por lo que siendo precisos este término sólo puede ser aplicado a Dios, nada que hubiese tenido un principio (como en el caso de las fiestas decretadas) podría ser eterno, aunque sí de tan larga duración en tanto las condiciones originales no sean modificadas. Si tomáramos la palabra ‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām, de las citas con las que se inició este apartado relativas a las fiestas en cuanto a su permanencia, y le asignáramos la única traducción de ser eternas o para siempre, tendríamos un problema con Pablo pues como él mismo indica en Gálatas 2:1 “Después, pasados catorce años, fui otra vez a Jerusalén juntamente con Bernabé, tomando también conmigo a Tito”, ¿por qué esto sería un problema? Por qué Deuteronomio 16:16 –que en su momento ya se comentó en otro apartado del presente estudio- dice “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías”, así que Pablo, estando obligado ir tres veces al año a Jerusalén estaría en una situación donde durante catorce años estuvo incumpliendo esta ordenanza relativa a las fiestas de Dios ya que aunque estas hubiesen sido espiritualizadas la ordenanza de presentarse en Jerusalén hubiese seguido vigente.

Perspectiva lógica La perspectiva lógica parte del mismo supuesto que esgrimen las iglesias que de nuevo quieren observar –espiritualmente- estas fiestas al ponerlas casi al mismo nivel de los mandamientos y hacerlas requisito ineludible para la salvación. Teniendo esto en mente uno esperaría encontrar en las cartas del Nuevo Testamento la indicación no solo de su celebración sino también el cómo, máxime que para esto último hay la connotación de espiritualizar la fiesta lo cual hubiese sido necesarísimo aclarar–, pero no hay ni prescripción ni indicación, ni aclaración alguna.

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Es cierto que algunas fiestas se mencionan, lo cual se verá cuando se aborde la perspectiva lingüística, pero se mencionan como referencia de algo, nunca como ordenanza en su observación ni mucho menos dando indicaciones o aclaraciones de cómo observarla. Pensemos un poco en esto. El Nuevo Testamento, en las cartas que los Apóstoles escribieron, contiene indicaciones de casi todo relativo a la vida tanto del creyente como de la iglesia. Hay indicaciones sobre el cómo vestir, cómo hablar, cómo comer; hay indicaciones sobre como sobrellevar las tribulaciones y tentaciones; hay indicaciones sobre los requisitos que deben reunir diáconos, pastores y obispos; hay indicaciones sobre cómo debe ser el trato entre esposa y esposo y entre padres e hijos; hay incluso indicaciones sobre casos concretos de pecados en la comunidad o desviaciones doctrinales; pero ordenanzas para celebrar –espiritualmente- las fiestas de Dios e indicaciones de cómo hacer esto no existe absolutamente ninguna carta, ningún capítulo, ningún versículo. Así que quien propugna volver a observar, a celebrar –de manera espiritualizada- las fiestas de Dios se enfrenta a dos problemas: el primero es que lo tal no está indicado en el Nuevo Testamento de manera clara, tajante y contundente, el segundo y que complica más las cosas, es que no hay instrucción, indicación o aclaración alguna de cómo celebrar dichas fiestas ahora de manera espiritualizada. Por el contrario, la Santa Cena (no confundir con la Pascua) además de que está indicada en los Evangelios como una ordenanza dejada por Jesús a Su iglesia (Mateo 26:17-29; Marcos 14.12-25; Lucas 22.7-23; Juan 13.21-30), en el Nuevo Testamento encontramos varias citas sobre dicha ordenanza, pero además aclarando la manera correcta del orden de la misma, así como las indicaciones para celebrarla e incluso amonestaciones ante desviaciones en ello (1 Corintios 10:16; 11:20-21; 11:23-34; 15:3). Usando la lógica, ¿no habría de esperarse que si las fiestas de Dios fuesen celebradas en la iglesia, hubiese ordenanzas, indicaciones e incluso correcciones respecto de esto? Pero más sin embargo no puede encontrarse nada de ello en el Nuevo Testamento. Tan no puede encontrarse indicación alguna de cómo celebrar las fiestas de Dios en el Nuevo Testamento –espiritualizadas- que los propugnadores de volver a guardarlas tienen que acudir al Antiguo Testamento para retomar de ahí, discrecionalmente, aspectos que les sirvan para guardarlas en la actualidad, por ejemplo ayunos, ciertas comidas o días de descanso.

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Perspectiva lingüística Pero bueno, ¿y qué hay de los casos en que las fiestas sí se mencionan en el Nuevo Testamento? Aquí entra la perspectiva lingüística. Dado que, después de la connotación de eternas o para siempre dada a la palabra ‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām de las citas con las que se inició este apartado relativas a las fiestas en cuanto a su permanencia, este es el otro argumento que quienes propugnan por celebrar de nuevo las fiestas de Dios –espiritualizadas- retoman señalando que si la iglesia naciente las celebrara en la actualidad deben celebrarse, pero esto no es así ya que el análisis de las veces en que se hace alguna indicación a una fiesta sólo sirve como punto de referencia para algo, no como ordenanza, instrucción o aclaración en cuanto a su observación. Veamos fiesta por fiesta. Pascua: No se menciona celebrada en el Nuevo Testamento por la iglesia. Lo que sí se menciona, como ya se indicó, es la Santa Cena. La Pascua tenía un sentido muy claro y preciso “Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró” (Éxodo 12:25-27), pero era sombra del sacrificio redentor de Jesús; ahora bien, la Santa Cena ya no era sombra del sacrificio redentor de Jesús sino que apuntaba, señalaba y describía el mismo “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mateo 26:2628; Marcos 14.12-25; Lucas 22.7-23; Juan 13.21-30). De nuevo: en todo el Nuevo Testamento no hay una sola ordenanza, indicación, instrucción o aclaración sobre la observancia de la Pascua del Antiguo Testamento (de nuevo: no confundir con la Santa Cena), si ésta tuviera un sentido de cumplir de manera eterna o par siempre habría un problema incluso por quienes defienden el cumplir actualmente las fiestas ya que tendría que observar la Pascua –espiritualizada si se quiere- y además la Santa Cena ya que, como se dijo, son dos cosas diferentes. Panes sin levadura: “Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días” (Hechos 20:6). Quienes propongan por seguir en la actualidad observando las fiestas de 109


Dios –espiritualizadas- señalan esta cita para pretender demostrar que la iglesia en sus inicio guardaba la fiesta de los Panes sin levadura (y por ende el resto de las fiestas), pero esto es llevar a un extremo una referencia que no dice tal cosa. Aquí el indicativo de la fiesta sólo es para señalar el tiempo al que se estaban refiriendo como parte el relato y para ubicar a los lectores. Esto no debería ser tan complicado de entender ya que en la actualidad se hace lo mismo. Los cristianos que saben que el año bíblico comienza en Nisán (Marzo-Abril) aun así al comunicarse con otras personas e incluso entre ellos hacen referencia a enero como el inicio del año, eso no indica crean que en enero inicia el año sino que es sólo para señalar un tiempo y que esto sea entendible. De igual forma los cristianos que no celebran Navidad o Semana Santa pueden hacer referencia a esos períodos del año, como se conoce por el mundo, sólo para comunicar el tiempo al que se refieren, no por que observen esas festividades. Si el sólo hecho de mencionar una fiesta implicas su observancia tendríamos un problema con Jesús mismo pues en Juan 10:22-23 se nos dice “En esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomón”. La fiesta de la dedicación era una fiesta que se celebraba el 25 de Diciembre y que estableció el Pueblo Judío, no Dios, no es bíblica, y hace referencia a cuando se recobró la independencia judía al liberarse de la dominación sirohelénica y la nueva dedicación a Jehová del templo de Jerusalén, que había sido profanado por Antíoco IV Epífanes. De nuevo: dicha fiesta no la decretó Dios, no tiene un sitio dentro del plan de Dios para con la humanidad, y por más noble o loable que sea era una tradición humana del pueblo de Israel. Mal pondríamos a Jesús observando una festividad basada en tradiciones humanas cuando por un lado ésta no fue ordenada por Dios y por otro Jesús mismo en varias ocasiones alertó el seguir tradiciones humanas. En este mismo sentido otra fiesta establecida por el pueblo de Israel, no bíblica, no decretada por Dios, era la fiesta de Purim (Esther 9: 20-32) que se guardaba los días 14 y 15 del mes doce, o sea Adar. Al indicativo en Hechos 20:6 a la fiesta de Panes sin levadura sólo es para indicar un momento del año y volviendo a la perspectiva lógica se vuelve más incongruente que el Espíritu Santo inspirara incorporar el indicativo de una fiesta dado que ésta debería haber seguido siendo observada –espiritualmente- pero no inspirara ordenanza, instrucciones o aclaraciones sobre ello. Pentecostés: “Sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso tenga la Fiesta que viene [Pentecostés], en Jerusalén; mas otra vez volveré a vosotros, queriendo 110


Dios. Y salió de Éfeso” (Hechos 18:21); “Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén” (Hechos 20:16); “Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés” (1 Corintios 16:8). De nueva cuenta y para estas tres citas vale el comentario dado para la cita de la fiesta anterior, en el sentido de el indicativo de la misma sólo es para ubicar en el tiempo el hecho o situación que se está comentando. Como cuando un cristiano que no celebra alguna fiesta del mundo, al hablar con otro cristiano o alguien del mundo, la utiliza como referencia. De nuevo, en ningún momento se dan instrucciones, indicaciones o aclaraciones sobre la celebración de la fiesta para la iglesia. Sobre la primer cita, la de Hechos 18:21, hay que hacer un análisis adicional, ¿por qué? porque algunas versiones traducen la frase señalando “…Es necesario que en todo caso yo guarde la fiesta que viene, en Jerusalén…”. Los propugnadores de la observancia actual de las fiestas de Dios toman esta traducción (aunque otras traducen “…Es necesario que en todo caso tenga la Fiesta que viene, en Jerusalén…”) para demostrar que Pablo guardaba – en el sentido que ahora algunos esgrimen- esta fiesta y por ende el resto de las fiestas siendo que entonces está vigente actualmente para la iglesia de Dios. La palabra en discusión es ποιῆσαι, poiēsai, puede traducirse como realizar, hacer, pasar, llevar, mostrar, tomar, y claro que también como guardar en un sentido de celebrar. Por ejemplo, en Hechos 18:23 “Y habiendo estado [ποιῆσαι, poiēsai] allí algún tiempo, partió, andando por orden la provincia de Galacia, y la Phrygia, confirmando a todos los discípulos”, también en Hechos 15:33 hay una derivación de la palabra cuando se dice “Y pasando algún [ποιήσαντες , poiēsantes] tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos, para volver a aquellos que los habían enviado”. Por eso algunas versiones traducen Hechos 18:21 como “…Me es necesario pasar la próxima fiesta en Jerusalén…”. En la cita analizada, ¿Pablo se estaría refiriendo a que iba a guardar, en un sentido de celebrar, esta fiesta? La Palabra de Dios no nos deja sin pistas que nos permitan entenderla, siempre y cuando nos ciñamos a su guía, no a nuestros pensamientos, “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105). Y en el caso de Hechos 18:21 lo que nos da luz sobre el significado de dicha cita es precisamente la palabra necesario en “…Es necesario que en todo caso yo [tenga, pase o guarde] la fiesta que viene, en Jerusalén…”. La palabra que se ha traducido como necesario es ⧼Δεῖ, Dei, y tiene ese sentido de algo que imperiosamente se requiere (necesario, correcto, apropiado, debido). Cuando uno pregunta a los propugnadores por qué le era necesario a Pablo estar en Jerusalén para la fecha de Pentecostés ellos responden tomando como referencia Deuteronomio 16:16 que 111


era una obligación, “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos…”, pero si era una obligación esta entra en contradicción, como ya se comentó, con Gálatas 2:1 donde Pablo dice “Después, pasados catorce años, fui otra vez a Jerusalén [es decir, no había subido en catorce años, no había cumplido catorce veces con Deuteronomio 16:16] juntamente con Bernabé, tomando también conmigo a Tito”. Esos mismos propugnadores de celebrar actualmente las fiestas de Dios señalan que en el caso de las veces que Pablo no fue a Jerusalén había atenuantes para ese incumplimiento (como el que su vida peligraba o el que la evangelización le era prioritaria, argumentos improcedentes que se abordarán más delante). Así que en este punto tenemos un grave problema con relación a Hechos 18:21 ya que si era obligatorio el ir a Jerusalén entonces Pablo había durante catorce años incumplido con esa ordenanza, ahora que si no era del todo obligatorio existiendo atenuantes que justificaran el incumplimiento de Deuteronomio 16:16 ¿por qué la urgencia de Pablo en cuanto a estar en Jerusalén señalando que le era necesario fuera así? ¿Entonces cómo debe entenderse eso de que “…Es necesario que en todo caso yo [tenga, pase o guarde] la fiesta que viene, en Jerusalén…”? Si la noción de necesario no puede ser adjudicada a Pentecostés en sí mismo, como fiesta a guardar, a celebrar, luego por ende como en el resto de las citas del Nuevo Testamento cuando se menciona una fiesta, la mención aquí de Pentecostés debe ser entendida como la referencia a un momento preciso en que le era necesario estar a Pablo en Jerusalén para atender cuestiones o compromisos que tuviesen que ver con su estancia ahí y que le requiriesen, con carácter urgente e imperativo, llegar para esa fechas. Trompetas: Esa fiesta ni siquiera se menciona como referencia en todo el Nuevo Testamento, no se dice no haya ordenanza, instrucción o indicación de cómo celebrarla, ya que la ausencia de esto es común a todas las fiestas, sino que ni siquiera se le menciona, como las anteriores dos, para señalar algún período de tiempo en cuanto a las narraciones que se hacen o los temas que se tocan. Expiación: “Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba” (Hechos 27:9). El ayuno a que hace referencia esta cita es el referido a la fiesta de Expiación, ¿pero por qué mencionarlo? Curiosamente la misma cita lo aclara al señalar que era peligrosa la navegación: “siendo ya 112


peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno”, ¿la navegación era peligrosa por haber pasado el ayuno? Obvio que no, era peligrosa por la temporada a la que se refiere ya que la referencia a la fiesta es para indicar un tiempo específico en la narrativa (al igual que los otros casos comentados). Como se comentó cuando se analizó esta fiesta Expiación ese observaba en el séptimo mes, Tishri (Septiembre-Octubre). La estación peligrosa para la navegación comenzaba a mediados de septiembre y duraba hasta mediados de noviembre, de hecho toda navegación por mar se detenía hasta que terminaba el invierno ya que los mares se volvían transitables hasta febrero. Así que esta referencia a que la navegación era peligrosa pue ya había pasado la fiesta de Expiación indica que estaba precisamente a la mitad de la peor temporada para andar navegando. Eso es todo. Tabernáculos: Esta es otra fiesta que al igual que Trompetas ni siquiera se menciona como referencia en todo el Nuevo Testamento, no se dice no haya ordenanza, instrucción o indicación de cómo celebrarla, ya que la ausencia de esto es común a todas las fiestas, sino que ni siquiera se le menciona, como algunas anteriores, para señalar algún período de tiempo en cuanto a las narraciones que se hacen o los temas que se tocan. Ante la debilidad de referencias en el Nuevo Testamento respecto de la ordenanza, instrucción y aclaración con relación a la observancia de las fiestas de Dios por parte de la iglesia, algunos toman de referencia el ejemplo que Jesús nos dejó. “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1), “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6), y dado que en este sentido Jesús, como judío, observó las fiestas, la iglesia está obligada también a ello. Este argumento no toma en cuenta que Jesus nació bajo la Ley (Gálatas 4:4), para liberarnos de las ordenanzas levíticas de la Ley, “Ha anulado el acta de los decretos que había contra nosotros y que nos era adversa; la quitó de en medio y la clavó en la cruz” (Colosenses 2:14). Si la premisa anterior fuera válida luego entonces la iglesia debería seguir celebrando las fiestas tal cual eran guardadas por Jesús incluyendo holocaustos, ofrendas y sacrificios, o seguir practicando la circuncisión tal como Jesús fue circuncidado. La imitación de Cristo es en el sentido de obediencia al Padre y cumplimiento de Sus mandamientos, pero las cuestiones superadas de la Ley, las que eran sombra de lo que habría de venir (Colosenses 2:17), han quedado superadas como ritos.

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Para concluir con esta perspectiva, y ya que se ha comentado que no existen ordenamientos, indicaciones o aclaraciones sobre la observancia de las fiestas de Dios en el Nuevo Testamento, ¿qué hay de 1 Corintios 5:6-8? “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad” Adelantándonos un poco a la respuesta final que se dará a la pregunta sobre las fiestas de Dios están o no vigentes, se puede comentar que la cita anterior no habla de guardar una fiesta en el sentido que quienes propugnan eso quieren hacer entender, sino a la vida que todo cristiano debe vivir en Jesús. Cómo ya se vio cuando se abordó la fiesta de Panes sin levadura, esa fiesta prefiguraba la vida del cristiano centrada en Jesús, es por ello que Pablo, haciendo referencia a la sombra de esa fiesta apunta a la realidad ya existente de la vida que todo cristiano debe vivir centrada en Jesus de sinceridad y de verdad. Si como señalan los propugnadores de la observancia actual de las fiestas de Dios la cita anterior se refiriera a los siete días (con uno primero un un último de descanso) en que actualmente y de manera espiritual –conociendo su real significadoun cristiano debe guardar la fiesta, tendríamos un problema ya que el indicativo de Pablo de celebrar la fiesta con panes de sinceridad y verdad estaría entonces acotada a esos días, no siendo así ya que, como la misma sombra de la fiesta en el Antiguo Testamento señalaba, se refiere a toda la vida en que el cristiano debe vivir de esa forma. Luego entonces esa celebración de las fiestas a que hace referencia Pablo no es sino, basado en la sombra de lo que era la fiesta en el Antiguo Testamento, recordarles a los cristianos que su vida debe estar centrada en Jesús y vivirla con sinceridad y en la verdad. De otra forma la sombra de la fiesta se desvirtúa y en vez de apuntar a la realidad actual de la vida del cristiano vuelve a referirse a la sombra misma aunque, según esto, espiritualizada. ¿Y qué hay de Colosenses 2:16-17? “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”. La carta a los Colosenses se centra en disputar respecto al énfasis judío sobre la circuncisión y las tradiciones. Aparentemente la herejía provenía del gnosticismojudaico o de una mezcla entre el ascetismo judío y la filosofía griega. Dado que los cristianos habían superado las cuestiones ritualistas levíticas del Antiguo Pacto, se enfrentaban a muchas presiones de quienes tenían una percepción torcida de esto y que les argumentaban para comer o 114


dejar de comer ciertos alimentos y de ciertas formas, volver a celebrar las fiestas judías –algunos espiritualizándolas y otros tal como se hacía antes-, guardar el sábado como lo dictaban las tradiciones levíticas, etc. En esta cita Pablo los llama a la tranquilidad y la paz de las creencias de la iglesia poniéndoles en alerta para no dejarse perturbar por quienes tengan otra percepción ya que la palabra final, la guía e instrucción, corresponde al Cuerpo de Cristo, Su iglesia.

Perspectiva bíblica En este punto, dado que ya se han abordado las perspectivas etimológicas, lógicas y bíblicas, dejando sueltos algunas cuestiones que requerirían ser contempladas a la luz de un panorama de mayor alcance, se hace necesario abordar la cuestión de las fiestas de Dios desde la perspectiva bíblica. Cuando se vio la perspectiva etimológica se concluyó que la traducción de ‫עָ֖ ַ ֹו ם‬, ‘ō·w·lām podía significar eterno o para siempre, pero que también podía ser usada como algo de larga duración, continuo, permanente, duradero, en tanto las condiciones iniciales no se vean modificadas, en este sentido y dado que las fiestas no tendrían una observancia en la iglesia, ¿qué condiciones pudieron ser las que se modificaron cambiando la vigencia de las fiestas de Dios como eran guardadas? Si puede determinarse esto entonces la ausencia de ordenanzas, indicaciones y aclaraciones para guardar las fiestas en el Nuevo Testamento –que se argumentó ya cuando se vio la perspectiva lógica- sería muy congruente pues las fiestas habrían dejado de tener vigencia en cuanto a cómo eran guardadas. De igual forma se entendería –como se vio cuando se abordó la perspectiva lingüística el que se mencionen algunas fiestas en el Nuevo Testamento pero sólo como referencia hacia los tiempos relacionados con un hecho o un tema. De nuevo, ¿qué condiciones pudieron ser las que se modificaron cambiando la vigencia de las fiestas de Dios como eran guardadas? Aunque es un tema bastante extenso para contestar esto tenemos que abordar las cuestiones de los dos sacerdocios y las dos leyes. Los dos sacerdocios. Cuando se habla del sacerdocio con relación a Dios, la mayoría puede pensar en aquel que se ejercía en el templo y que devino de las leyes que Moisés recibió, pero alrededor de 300 años antes de este evento vemos otro sacerdocio existente.

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En Génesis 14:17-20 vemos este pequeño, peo significativo, relato: “Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo”. Cuando Dios estableció Su pacto con el pueblo de Israel a través de Moisés, estableció una diferencia entre el poder gubernamental y el poder religioso, unos podían ser reyes, pero no sacerdotes, otros serían sacerdotes, pero no reyes. Los sumos sacerdotes provenían de la línea genealógica de Aharón y los sacerdotes de la tribu de Levi; por otra parte una vez establecida la monarquía en Israel el poder gubernamental provenía de la línea genealógica de la casa real. Pero en la cita anterior vemos que 300 años antes de que se estableciera el pacto de Dios con su Pueblo, antes que se definieran las funciones sacerdotales y de culto, antes que se estableciera el poder gubernamental que deviniera en la monarquía, existía un personaje, Melquisedec que era al mismo tiempo sacerdote y rey, y lo era del Dios Altísimo. Este Melquisedec era un tipo del sacerdocio de Jesús, el cual es sacerdote y rey, y cuyo sacrificio redentor nos ha ganado el poder de igual forma ser nosotros sacerdotes y reyes, no sacerdotes o reyes, sino sacerdotes y reyes. El capítulo 7 de Hebreos contiene esa comparación entre aquel sacerdote, el de Melquisedec, y el de Jesús, viendo cómo se refieren a un sacerdocio diferente del de Aharón o levítico y sujeto a leyes y normativas diferentes: Hebreos 7 1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, La figura de Melquisedec era la de rey y sacerdote, no sacerdote o rey, apuntaba al sacerdocio y regencia de Jesús y de quienes son llamados a ser cómo Él.

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a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;

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sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Esto no quiere decir, como algunos presuponen, que Melquisedec no tuviera principio o fina (con lo que concluyen era Jesús), sino que a diferencia del sacerdocio de Aharón o levítico, el sacerdocio de Melquisedec no dependía de la genealogía o ascendencia, de hecho el versículo 6 aclara esto. “Sin padre, sin madre”, en el griego original simplemente significa: “Padre desconocido, madre desconocida”. Por supuesto que Melquisedec tuvo padre y madre. Pero el punto que Pablo está tratando de establecer es que Melquisedec no fue rey o sacerdote por causa de su genealogía. Él no era un rey en virtud del hecho de que su padre fuera rey antes que él. No fue un sacerdote porque su padre lo haya sido antes que él. En el Antiguo Testamento, los reyes de Judá reinaban debido a su genealogía. Ellos podían trazar su genealogía hasta David, y por ende, sus demandas al trono estaban basadas en el derecho de nacimiento. Así mismo, el sacerdote debía remontar su genealogía hasta Aarón. Por lo tanto, sus demandas al sacerdocio estaban basadas en la genealogía. Sin embargo, en el Nuevo Testamento es completamente diferente. El Nuevo Testamento no está basado en la genealogía. Cuando estudiamos la historia de los tiempos de Melquisedec, encontramos que los reyes ascendían al trono por elección, no por genealogía. Ésta es la razón por la cual Pablo dijo: “Sin padre, sin madre”. En el griego original dice que su padre y su madre eran desconocidos. La genealogía natural no intervino en esto. Luego Pablo dice: “sin genealogía” esto significa que sus hijos no heredaron el trono por derecho de nacimiento. El reinado fue determinado por elección. “Que no tiene principio de días, ni fin de vida”. Melquisedec no fue la preencarnación de Cristo, como algunos lo han sugerido. No es posible que Cristo tuviera una existencia anterior como hombre sobre la tierra. Esto significaría que Cristo nació dos veces, y dos veces murió. Melquisedec fue un hombre. Fue literalmente, un rey elegido en Jerusalén. Cuando Pablo dice de él “que no tiene principio de días”, significa que el sacerdocio o reinado de Melquisedec no fue remontado hasta su genealogía, o hasta su nacimiento. “Ni fin de vida”. El apóstol Pablo hace referencia al hecho de que el ministerio de Melquisedec continuó hasta la eternidad y no terminó con la muerte. Melquisedec se asemeja al Hijo de Dios. En otras palabras, fue un tipo extraordinario de Cristo. Él fue como el Hijo de Dios, pero no era el Hijo de Dios.

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Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín. 117


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Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. 6

Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Aquí la aclaración del versículo 3 en el sentido que ni la regencia ni el sacerdocio era por cuestiones genealógicas, a diferencia de los reyes y sacerdotes de Israel bajo el Antiguo Pacto, sino por elección de Dios.

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Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

Esa figura de sacerdote y rey como Melquisedec era superior a la que surgiría después en la figura de los reyes o sacerdotes de Israel en el Antiguo Pacto.

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Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. 9

Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;

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porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. 11

Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Aquí claramente se diferencia la existencia de dos sacerdocios, el de Melquisedec con las características que ya se han mencionado, y el de Aharón o levítico con las características bajo el Antiguo Pacto.

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Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;

Aquí están las condiciones que cambiaron y por las cuales, como más delante se ahondará en ello, implica que las fiestas de Dios dejaron de tener observancia para la iglesia del Nuevo Testamento formada por llamados y elegidos a ser reyes y sacerdotes.

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y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

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Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. 15

Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, 16

no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. De nueva cuenta se contrasta diferencia los dos sacerdocios

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Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec. 18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19

(pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. De igual forma y de nueva cuenta se señala un cambio en las condiciones, cambio que implicaría que las fiestas de Dios, dadas para en el Antiguo Pacto, al sacerdocio de Aharón o levítico, dejarían de tener vigencia u observancia.

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Y esto no fue hecho sin juramento;

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porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste,

con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec. 22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Aquí la referencia es clara a Jesús como sacerdote según el orden de Melquisedec, de igual forma al señalamiento de que bajo ese sacerdocio hay un pacto mejor, lo cual implica, como decía el versículo 12, un cambio de leyes.

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Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24

mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;

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por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27

que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. 28

Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre. Estos últimos versículos de nueva cuenta establecen la diferencia entre los dos sacerdocios y, ya podemos también concluir, las dos leyes.

Las dos leyes. De lo visto anteriormente, Hebreos 7:12 señala que “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”. ¿Cómo puede haber cambio de ley?, ¿Qué no la Ley de Dios es eterna (Salmos 119:152), santa (Romanos 7:12), perfecta (Salmos 19:7)?, ¿entonces? Veamos primero, su no pregunta a alguien ¿qué es pecado? Esta persona bien puede señalar 1 Juan 3:4 para responder que es infracción a la ley, “Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley”. Si luego uno pregunta ¿qué ley?, acudiendo a Romanos 8:7 se respondería que es más que evidente que es la ley de Dios, “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Si a continuación uno pregunta ¿cuándo dio Dios su ley?, tomando como referencia Éxodo 20 puede decirse que una vez que Dios hubo sacado a Su pueblo de Egipto. Ahora bien, si hasta el tiempo de Moisés Dios dio Su ley a su pueblo, ley que definió pecado considerando la infracción a la misma, ¿cómo es posible que desde tiempos de Adán se hablara de pecado, ya que Dios, amonestando a Caín, le dice en Génesis 4:7 ”Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él”?, de igual forma, y considerando esa misma cita ¿cómo alguien podría hacer “lo bueno” si no hubiera una norma que lo definiera, máxime si “los que son de la carne 120


piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Romanos 8:5)? De igual forma Génesis 3 registra la caída de Adán y Eva. En el capítulo siguiente aparece el primer homicidio. ¿Cómo sabría Caín que era culpable de homicidio por asesinar a su hermano si no había Ley? Mucho antes del Pacto en Sinaí, Dios mencionó el asesinato en el pacto que estableció con Noé después del Diluvio (Génesis 9:6). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Enoc “caminó con Dios” (Génesis 5:22). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Noé era “justo” y “perfecto” (Génesis 6:9). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Job era “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”, (Job 1:8; 2:3). Obviamente, existía una norma del bien y del mal. Enoc, Noé y Job vivieron muchos años antes del Éxodo, mucho antes del Pacto en Sinaí. ¿Cómo alguien hubiera podido caminar con Dios, ser justo y perfecto, ser recto, temeroso de Dios y apartado del mal si no hubiera una norma definiera el bien y el mal, lo correcto de lo incorrecto, lo agradable a Dios de lo que Él consideraba pecado? Cómo ya se vio en el apartado anterior relativo a Melquisedec, 300 años antes de que se estableciera el pacto de Dios con su Pueblo, antes que se definieran las funciones sacerdotales y de culto, antes que se estableciera el poder gubernamental que deviniera en la monarquía, existía un personaje, Melquisedec que era al mismo tiempo sacerdote y rey, y lo era del Dios Altísimo. De igual forma desde mucho antes, según la cita Génesis 4:7 ya vista, así como las otras, existía una noción de pecado que requería hubiera una norma contra la cual contrastar las acciones, emociones y pensamientos de uno. Esa era la Ley de Dios y bajo esa Ley servían los sacerdotes del orden de Melquisedec. Dicha Ley estuvo vigente desde Adán hasta Abraham, es decir, durante más de 1500 años donde hubieron gente que caminaba con Dios, que era justa y perfecta, recta, temerosa de Dios y apartada del mal. Ahora bien, cuando Dios saca a Su pueblo de Egipto establece un Pacto que incluía esa Ley pero que además le fue adherido otras normas que vinieron a formar parte de las reglas de Israel. La primera es lo que conocemos como los Diez Mandamientos (así como normas sobre alimentos limpios y no limpios (Génesis 7:8) y otras relativas al diezmo (Génesis 14:20), las demás son todas las demás normas religiosas y civiles que Dios dio a Su pueblo, de estas últimas la primera, como sello del Pacto de Dios con Su pueblo fue la circuncisión, después con Moisés vendrían el resto. Veamos como en Jeremías 7:22-23 Dios dice por medio de Jeremías que “Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: ``Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien”. 121


Cuando Dios hace Su pacto este consistía en una relación como la de Abraham, Isaac y Jacob, cuando no había todas las reglas y normas que después vinieron; una relación simple, sencilla, esta relación se basaba en los Diez Mandamientos, pero dada la rebeldía del Pueblo se le adicionaron otras normas que vinieron a conformar las reglas que regían toda la vida de Israel, sobre esta ley adicional Gálatas 3:19 nos dice “Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa, ley que fue promulgada mediante ángeles por mano de un mediador”. Así vemos que esta segunda ley fue añadida, no formaba parte de la primera, pero además de que fue añadida tenía una vigencia la cual era “hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa”. Así, el sacerdocio de Melquisedec se interrumpió y comenzó un sacerdocio de Aharón o levítico que contenía normas, reglas y prescripciones, entre las cuales estaban las sombras de las fiestas de Dios, que estarían vigentes en tanto el sacerdocio de Melquisedec no fuera reestablecido con Cristo. Veamos como contrastan estas dos leyes en el entendido que la primera, la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, es para siempre (Salmos 119:44) mientras que la segunda, la ley de Moisés, el resto de normas, reglas y prescripciones, es temporal (Gálatas 3:19). 1. La Ley de Dios fue dada por Dios “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo” (Éxodo 20:1); la ley de Moisés fue dada por Moisés “Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab” (Deuteronomio 1:1) 2. La Ley de Dios fue escrita en tablas de piedra “Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12); la ley de Moisés estaba escrita en un libro “Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse” (Deuteronomio 31:24) 3. La Ley de Dios fue escrita por el mismo Dios “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Éxodo 31:18); la ley de Moisés fue escrita por Moisés “Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel” (Deuteronomio 31:9)

4. La Ley de Dios fue puesta dentro del Arca de la Alianza “Y cuando acabó de hablar con él en el monte Sinay, dio a Moisés las dos tablas del testimonio, las tablas de piedra escritas por el dedo de Dios” (Éxodo 31:18) “después tomó y puso el Testimonio dentro del Arca, y colocó las varas en el Arca, y puso el propiciatorio encima del Arca” (Éxodo 40:20); la ley de Moisés fue puesta enseguida del Arca de la Alianza “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Deuteronomio 31:26) 122


5. La Ley de Dios trae bienaventuranza “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová” (Salmos 119:1); la ley de Moisés trae maldición “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10)

6. La Ley de Dios permanece “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés tendría un término final “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2:15) “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14). 7. La ley de Dios es perfecta y perfecciona “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (Salmos 19:7); la ley de Moisés era imperfecta y no perfeccionaba “pues nada perfeccionó la ley, y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios” (Hebreos 7:19) 8. La Ley de Dios es espiritual “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado” (Romanos 7:14); la ley de Moisés era carnal “ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas” (Hebreos 9:10).

9. La Ley de Dios es santa, justa y buena “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12); la ley de Moisés apenas y si era una sombra de lo que habría de venir “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (Hebreos 10:1)

10. La ley de Dios es para siempre “Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés es temporal “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador” (Gálatas 3:19). 11. La Ley de Dios trae vida “Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1); la ley de Moisés no da vida “También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir” (Ezequiel 20:25)

Podemos ver que en todas las citas se menciona la palabra ley, pero de la misma forma y aunque se hable de ley se está refiriendo a dos normas reglamentarias diferentes. Pero para aún mayor claridad y contundencia respecto de la existencia de dos leyes, la misma Escritura señala “Y [Jehová] os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez 123


mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella” (Deuteronomio 4:13-14) Así tenemos dos sacerdocios y dos leyes, el sacerdocio de Melquisedec y la Ley de Dios que estaban en vigencia antes del Pacto, y el sacerdocio de Aharón y levítico más las leyes de Moisés, que interrumpen el primero, en tanto viene Jesús a restaurarlo. Hay que entender que la Ley de Dios siempre estuvo, está y estará vigente, incluso durante el sacerdocio de Aharón y levítico pero en este período, el del sacerdocio de Aharón y levítico, además de la Ley de Dios estuvieron vigentes normas adicionales referidas como la ley de Moisés. Con esto en mente puede comprenderse una cita que siempre lleva a confusión pues parece contradictoria, la cita es de Romanos 5:13-14 y señala “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir”. A simple vista pareciera que dice que hasta que la ley fue dada en Sinaí antes no existía ley alguna que inculpara pecado, pero esto es absurdo pues la misma Escritura menciona, como ya se ha analizado, al pecado como tal mucho antes de que la ley fuese dada en Sinaí, incluso desde Génesis, de igual forma esa interpretación es absurda porque si no hubiese habido ley, tal como dice la cita, no se hubiese imputado pecado, pero como sabemos que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23) nos encontramos, como señala la misma cita que “reinó la muerte desde Adán hasta Moisés”. Siguiendo el mismo razonamiento que esta cita da, si donde no hay ley no se imputa pecado, y si la paga del pecado es la muerte, y si hubo muerte desde Adán hasta Moisés, es más que evidente que entonces sí existía antes de Sinaí una ley, la Ley de Dios, perfecta, santa y eterna, ley a la que en Sinaí se la adicionaron otras normas de carácter temporal. Una manera de clarificar esto es considerar como es que la Ley de Dios (por lo que ya se comentó) estuvo, está y estará vigente siempre, de igual formas aquellas normas que estaban vigentes antes del Pacto de Dios con Abraham, cuando estaba vigente el sacerdocio de Melquisedec, como las normas sobre alimentos limpios y no limpios (Génesis 7:8) y otras relativas al diezmo (Génesis 14:20). Para entenderé esto veamos como en génesis 12 Dios hace el Pacto con Abrahám, un Abrahám no circuncidado y con una relación simple y sencilla con Dios basada en las normas vigentes en ese momento, pero no es sino hasta por lo menos 14 años después (Génesis 17:27) cuando la circuncisión sería incorporada como la primer norma (Génesis 17:10-14) que luego sería completada con el resto de normas bajo el sacerdocio de Aharón o levítico. En esa temporalidad, las normas vigentes cuando Dios hace su Pacto con Abrahám eran las que siempre habían estado vigentes por más de 1,500 años desde Adán -Diez Mandamientos más normas sobre 124


alimentos limpios y no impíos y las relativas al diezmo-, estas normas siguieron y siguen vigentes; las que mucho después comenzaron a añadirse –iniciando con la circuncisión con Abraham y siguiendo con el resto de normas mosaicas bajo el sacerdocio de Aharón o levítico- estarían vigentes “hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa” (Gálatas 3:19). Es por eso que en Hechos 15 el Concilio de Jerusalén decide que la circuncisión carnal no es aplicable a la iglesia, no es, como algunos creen, que los Apóstoles reunidos hubieren cancelado una norma vigente (lo cual sería casi casi poner en contraposición a los Apóstoles y la iglesia contra Dios y Sus normas), sino que entendiendo que la reglamentación sobre la circuncisión era parte de las leyes adicionadas a la Ley de Dios, vigentes estas durante el sacerdocio de Aharón o levítico, al concluir ese período y reiniciar al sacerdocio de Melquisedec dejando de lado las normas añadidas, la circuncisión había dejado de tener efecto. Como comentario adicional al calce, con estas aclaraciones, puede uno volver a leer el Nuevo Testamento, las cartas apostólicas, y entender por qué en ocasiones se habla de la ley como algo superado y por qué en ocasiones como algo que todavía aplica: esto por el hecho de que para lo primero se está refiriendo a la ley de Moisés y lo segundo a la Ley de Dios y entender así expresiones que parecen contradecirse. Un ejemplo muy visible de esto es Gálatas 2:19 que señala “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios”, ¿cómo podría por la ley ser muerto para la ley?, entendiendo la existencia de dos leyes uno comprende que la referencia aquí aplica a que dado ha sido reestablecido el sacerdocio de Melquisedec dejando de estar vigente el sacerdocio de Aharón o levítico, uno está sujeto a la Ley de Dios mientras que las normas adicionales (ley de Moisés) ha dejado de tener vigencia. En otras palabras “dado que me encuentro ahora bajo la Ley de Dios he dejado de estar sometido a la ley de Moisés”.

Por último, para cerrar esta argumentación, alguien podría con razón preguntar sobre qué base se divide la legislación entregada al Pueblo de Israel. A partir de Éxodo 20 vemos cómo es que se le entregan a Israel una serie de normativas, en Éxodo 20 está contenido lo que se conoce como los diez mandamientos, pero en los capítulos siguientes siguen otra serie de estatutos dados de carácter obligatorio para el pueblo. Si bien nuestras Biblias están divididas en capítulos y versículos, en la escritura original no hay tal división, es más, ni siquiera espacios hay por lo que le escritura es de continuo, así que ¿por qué hemos de dividir toda esa legislación en los diez mandamientos por un lado y otras normas por otro?

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Tres razones hay para lo anterior. La primera es muy evidente ya que al comenzar a leer de Éxodo 20 en adelante, podemos ver cómo es que hay una pausa discursiva entre lo que se conoce como los Diez Mandamientos y el resto de la legislación dada. Una vez entregados los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1-17), vemos cómo es que en los vv. 18-21 hay una pausa para describir la reacción del pueblo, incluso con un diálogo entre el pueblo y Moises, y no es sino en el siguiente capítulo que se dan otras normas, retomando el hilo normativo a partir del v. 22 y los capítulos subsecuentes.

La segunda se basa en una diferenciación que de las normas dada hace la misma Escritura. Ya vimos anteriormente como es que hay dos leyes, por así decirlo, una permanente y otra temporal con sus respectivas características. También ya se comentó lo dicho por Jeremías 7:22-23 “Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: ``Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien”. Así que la cuestión de sacrificios y demás era algo añadido. Sobre esto ya se comentó al respecto con lo dicho Gálatas 3:19 nos dice “Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa, ley que fue promulgada mediante ángeles por mano de un mediador”. Así que, ¿cuál era esa legislación original eterna, inmutable que nosotros relacionamos en Éxodo 20 con los Diez Mandamientos?

Éxodo 34:28 señala “Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos”; Deuteronomio 4:13 dice “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra”; y Deuteronomio 10:4 indica “Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová”.

En estas tres citas la traducción de diez deviene en todos los casos de de ‫עֶ ֲ ֹור ֲרת‬, ‘ă·śe·reṯ que significa diez, y mandamientos se traduce también en todos los casos de de ‫מָּ ְִֽׁ ב ָּ דַרים‬, had·də·ḇā·rîm, que significan dichos, palabras o sentencias. Éxodo 20 es la única parte de la legislación entregada que presenta esa división entre diez sentencias claramente delimitadas y el resto de una legislación que abarca diversos aspectos de la vida religiosa y secular del pueblo de Israel. De hecho Éxodo 20:1 inicia indicando “Y habló Dios todas estas palabras [‫מָּ ְִֽׁ ב ָּ דַרים‬, had·də·ḇā·rîm], diciendo:”, mientras que Éxodo 21:1 señala “Estas son las leyes [‫ מָּ ִָּ֔ כְׁ פַ שָּמ ים‬, 126


ham·miš·pā·ṭîm] que les propondrás”, ‫ מָּ ִָּ֔ כְׁ פַ שָּמ ים‬, ham·miš·pā·ṭîm, puede traducirse como normas, juicios, regulaciones, pero es distinta de ‫מָּ ְִֽׁ ב ָּ דַרים‬, had·də·ḇā·rîm, dichos, palabras o sentencias que se traduce como mandamientos.

De igual forma, en esas diez sentencias se incorpora la cuestión del shabat que ya se analizó, y que permite identificar al resto de esas diez palabras con las mismas características del cuarto mandamiento, a saber: santas, perfectas, eternas e inmutables. De hecho la cita de Ezequiel 20:25 que ya fue comentada cuando se compararon las diferencias entre la Ley de Dios uy la ley de Moises, que señala “También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir”, la palabra hebrea de donde se traduce estatutos es ‫םהָּ כְׁ פַ שָּמ ים‬, ū·miš·pā·ṭîm, la misma de Éxodo 21:1. Con lo que la delimitación entre los diez mandamientos, ‫מָּ ְִֽׁ ב ָּ דַרים‬, had·də·ḇā·rîm, santos y perfectos, y el resto de las normas entregadas ‫ מָּ ִָּ֔ כְׁ פַ שָּמ ים‬, ham·miš·pā·ṭîm, normas que por cierto no dan vida, es más que evidente.

La tercera, que surge de considerar las dos anteriores, resulta de considerar la secuencia de eventos relacionados con la entrega de la legislación divina al Pueblo de Israel. Como ya se vio, la Escritura indica que se entregaron diez sentencias, sin embargo en Éxodo 20 y los capítulos subsiguientes hay muchas sentencias normativas, no sólo diez. Incluso Éxodo 25:40, respecto del Tabernáculo, señala en voz de Dios “mira que los hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte”. De igual forma se indica que si bien hubo una legislación original entregada, que no incluí nada de sacrificios y demás, a ésta se la agregaron otras más a causa de las rebeldías. Para conciliar todo esto hay que entender, como se mencionó, la secuencia de eventos.

A partir de Éxodo 10 y en adelante se da cuenta de la legislación entregada al Pueblo de Israel, si bien se presenta junta por considerarse un solo cuerpo normativo, un análisis de la Escritura nos permite identificar que hay dos momentos para la entrega de la misma. Después de las normas que uno puede leer desde Éxodo 20 en adelante, en Éxodo 32 vemos como Moisés, al bajar de la montaña, se encuentra al pueblo entregado a la idolatría. En los vv. 15 y 16 se indica “Entonces se volvió Moisés y descendió del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por uno y por el otro estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas”, ¿podemos ver esto?, Moisés baja sólo con las dos tablas de la Ley de Dios conteniendo las diez sentencias que la Escritura dice originalmente fueron entregadas. Luego el v. 19 señala que “Y sucedió que tan pronto como Moisés se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte”. Después de ese evento, del 127


castigo de los trasgresores y de la súplica de Moisés a Dios por el pueblo rebelde, en Éxodo 34:1-5 encontramos lo siguiente “Y el Señor dijo a Moisés: Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que tú quebraste… Moisés, pues, labró dos tablas de piedra como las anteriores, se levantó muy de mañana y subió al monte Sinaí, como el Señor le había mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra. Y el Señor descendió en la nube y estuvo allí con él, mientras éste invocaba el nombre del Señor”. Este segundo momento, después de la rebeldía de Israel, es el único espacio de tiempo disponible, sin contradicción de la Escritura, en que puede entregarse alguna legislación adicional, de nuevo: a causa de la rebeldía del pueblo, y que concilia lo dicho en cuanto a lo que fue entregado al Pueblo de Israel: una ley que ha existido desde el principio del mundo, que es santa, perfecta, eterna e inmutable, y otras normas imperfectas y temporales adicionadas a causa de las rebeldías del pueblo.

Con esta perspectiva cada quien ya puede contestar la pregunta con la que se inició este apartado y que decía ¿qué condiciones pudieron ser las que se modificaron cambiando la vigencia de las fiestas de Dios como eran guardadas?

Perspectiva histórica La última perspectiva nos servirá para contrastar contra la realidad todo lo que se ha comentado en las perspectivas anteriores ya que si algo no es demostrable por más que se razone sobre ello siempre quedará un resquicio de duda. Veamos esto desde dos posiciones: los primeros cien años de la iglesia y la iglesia a través de los siglos.

Los primeros cien años de la iglesia. Toda la historia humana, sobre todo la que ha quedado registrada en la Sagrada Escritura, sin duda alguna tiene un sentido desde la perspectiva de Dios. En este sentido podemos ver la cuestión de la destrucción del Templo, la cual aconteció en el año 70 d.C. Pensemos un poco en esto, si el Templo hubiera sido destruido inmediatamente después de Pentecostés tendríamos la duda de si las fiestas cambiaron en algo su esencia al no tener donde congregarse, pero no fue así, Dios dio varias décadas a Su iglesia con un Templo existente lo cual nos arroja mucha luz sobre la cuestión de las fiestas ya que no se menciona en ninguna parte del Nuevo Testamento a la iglesia celebrando las fiestas que estaban vinculadas con el Templo. Volvamos sobre Gálatas 2:1, que ya se comentó en su momento, “Después, pasados catorce años, fui otra vez a Jerusalén juntamente con Bernabé, tomando también conmigo 128


a Tito”. Como ya se dijo esto sería un serio problema por qué Deuteronomio 16:16 –que en su momento ya se comentó en otro apartado del presente estudio- dice “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías”, así que Pablo, estando obligado ir tres veces al año a Jerusalén estaría en una situación donde durante catorce años estuvo incumpliendo esta ordenanza relativa a las fiestas de Dios ya que aunque estas hubiesen sido espiritualizadas la ordenanza de presentarse en Jerusalén hubiese seguido vigente. Los propugnadores de la observancia actual de las fiestas de Dios presentan argumentos para tratar de justificar a Pablo, por ejemplo que su vida estaba en peligro (a pesar que la Escritura dice que todo aquel que quiera salvar su vida la perderá y que quien la pierda por Jesús la salvará- Mateo 10:39; Mateo 16:25; Marcos 8:35; Lucas 9:24; Lucas 17:33) o que la labor Evangelizadora era de mayor importancia que ir a Jerusalén para celebrar las fiestas (a pesar de no somos nosotros quienes proponemos, actuamos y logramos sino Dios Filipenses 2:13; Romanos 12:3; 1 Corintios 12:6; 1 Corintios 15:10; Hebreos 13:21); y otras justificaciones más que improcedentes al contrastarlos lo que el mismo Pablo dice en la Escritura, “pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24), pero que sea caen por sí solos ya que incluso considerándolos válidos se contraponen cuando en Hechos 21 Pablo va a Jerusalén a sabiendas de lo que le esperaba: 8

Al día siguiente partimos hacia la región de Cesárea. Fuimos a la casa de Felipe y nos quedamos con él. Felipe, uno de los siete ayudantes, se dedicaba a anunciar la buena noticia de salvación. 9 Tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban. 10 Después de estar allí varios días, un profeta llamado Agabo vino de Judea 11 a donde estábamos nosotros y tomó el cinturón de Pablo. Agabo mismo se ató de pies y manos con el cinturón y dijo: —Esto es lo que dice el Espíritu Santo: “Así es como los judíos de Jerusalén atarán al que lleve puesto este cinturón. Después lo entregarán a los que no son judíos”. 12

Cuando oímos esto, nosotros y los que estaban allí le rogamos que no fuera a Jerusalén. 13 Pero Pablo contestó: — ¿Por qué están llorando? ¿Por qué me parten el corazón? Estoy dispuesto no sólo a que me aten, sino incluso a morir en Jerusalén por la causa del Señor.

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Nosotros no pudimos convencerlo de que no fuera a Jerusalén. Entonces dejamos de rogarle y le dijimos: —Que se haga la voluntad del Señor.

Así tenemos décadas en las cuáles existió el Templo mientras la iglesia iniciaba su andar pero no hay una sola referencia en las Escrituras a la celebración de fiestas y mucho menos a esto relacionado con el templo aún y cuando esto era requisito según lo estipulaban las normas de las fiestas.

La Biblia fue terminada alrededor del año 100 d.C., esto nos da una perspectiva bastante amplia de la vida inicial del Cuerpo de Cristo. Dado lo largo del período que abarca el Nuevo Testamento es curioso notar que, considerando lo comentado anteriormente sobre el Templo, no existe ninguna indicación a la destrucción del mismo máxime si consideramos que hay cuestiones relativas a las fiestas que estaban relacionadas con el Templo. La otra cosa curiosa es, como ya se comentó cuando se vio la perspectiva lógica, es que hasta que se concluyó la Biblia alrededor del año 100 d.C., ninguno de los Apóstoles consideró importante –no fue inspirado- a escribir clara, manifiesta y comprensiblemente sobre ordenanzas, indicaciones o aclaraciones relativas a las nuevas formas en que las fiestas debían ser guardadas –de manera espiritual- por la iglesia.

La iglesia a través de los siglos. Cuando se comenzó este apartado se señaló que existen algunos que, a pesar de todo lo ya comentado, propugnan por celebrar las fiestas de Dios – de manera espiritual-, en este grupo están algunas congregaciones surgidas de la iglesia de Dios (7° Día), la cual no observa estas fiestas, y otras congregaciones que pudieran ser catalogadas como mesiánicos (estos últimos son judíos que han aceptado a Jesus como su salvador pero incorporan cuestiones del Antiguo Testamento en esta fe), pero estas congregaciones y otras que pudiéramos mencionar, presentan un tremendo problema bíblico y doctrinal ya que todas, absolutamente todas, presentan un momento histórico – sobre todo extremadamente reciente- en el cual comenzaron a observar de nuevo las fiestas de Dios –espiritualizadas-. Las congregaciones que salieron de la iglesia de Dios (7° Día) aducen que quienes dedujeron que las fiestas debían celebrarse tuvieron que salir de la iglesia y fundar sus propias congregaciones para restaurar la verdadera fe. Las congregaciones mesiánicas que sostienen lo mismo respecto de las fiestas señalan que de igual forma la verdadera fe debe 130


ser restaurada antes que Jesús regrese por Su iglesia. Pero la cuestión de la restauración implica dejar de lado lo que la Biblia nos dice sobre la verdadera iglesia de Dios. A menos que se deseché la Escritura, un debe aceptar lo que Dios mismo dijo a sus escritores inspirados, cuando señaló que la iglesia siempre existiría y que esta –la verdadera- no se corrompería, no se pervertiría, no se extraviaría, por lo tanto no procede la premisa de que la misma debería en algún momento futuro ser restaurada: Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18) Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre (Juan 14:16) No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé (Juan 15:16) …enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20) …a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. (Efesios 3:21) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:11-13) Si Jesús fundó Su iglesia, misma que nunca iba a dejar de existir (Mateo 16:18), si Jesús iba a estar con Su iglesia todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), si el Santo Espíritu del Padre iba a estar con esa iglesia siempre (Juan 14:16) guiándola hacia la verdad plena (Juan 16:13), si esa iglesia sería luz del mundo (Mateo 5:14-16), columna y sostén de la verdad (1 Timoteo 3:15), ¿cómo podría explicarse un error tan grande, una desviación tan fenomenal en la iglesia como el que resultaría si se aceptara que ésta habría de dejar de lado algo tan serio, tan solemne, tan formal –y tan perenne- como es el observar las fiestas de Dios? Si la observancia de las fiestas de Dios, que no es cosa menor pues los propugnadores de la observancia actual de dichas fiestas devienen de ahí mucha doctrina, dogmas y ritos, se hubiera perdido en el tiempo, no podría uno menos que concluir que 131


todas las citas anteriores se incumplieron. El error entró en la iglesia, con lo que ésta dejo de existir, Jesús no cumplió estando con ella todos los días hasta el fin del mundo, tampoco el Santo Espíritu del Padre estuvo con ella, mucho menos la guío a la verdad plena, dejando la iglesia, o más bien nunca llegando a ser, luz del mundo ni mucho menos columna y sostén de la verdad. Es cierto que en la iglesia existieron y siempre existirían personas y grupos que corrompiéndose, pervirtiéndose y extraviándose saldrían de ella (Mateo 7:15; Hechos 20:29; 1 Juan 2:19), pero la iglesia de Dios permanecería en todos los siglos y si bien sería fuertemente zarandeada ésta no se corrompería, no se pervertiría, no se extraviaría. Luego entonces el problema de estos propugnadores de la observancia de las fiestas adquiere matices insalvables cuando al indagar en sus historias uno detecta un punto de partida para estas actuales observancias. En el caso de las congregaciones que salieron de la iglesia de Dios (7° Día) –que no observa las fiestas de Dios-, uno puede trazar sus momentos históricos a partir de la primera mitad del siglo XX, en el caso de los mesiánicos uno puede trazar sus inicios entre los siglos XIX y XX. Es así como, según sus mismas explicaciones, durante casi 2000 años la iglesia de Dios dejó de existir ya que la existente ni retuvo la fe dada una vez a los santos para siempre (Judas 1:3), ni se mantuvo en la verdad (1 Juan 1:6; Hechos 20:30; Juan 4:23; Colosenses 1:23), ni mucho menos, y por ende, fue sal de la tierra ni luz del mundo (Mateo 5:13-16), después de todo no estamos hablando de cosas sin importancia sino tan importantes –la observancia de las fiestas- como para justificar que congregaciones salgan de la iglesia de Dios (7° Día) para fundar sus propias iglesias o que movimientos mesiánicos establezcan cuasi-iglesias para observar estas fiestas. La iglesia de Dios (7° Día) y su doctrina han sido siempre perseguidas desde su comienzo. La iglesia ha sido fuerte, pero también débil algunas veces. Ella fue presentada a todos los pueblos y naciones de la tierra. Y ha existido en todas partes y en todos los tiempos desde su comienzo, pero se ha balanceado de ida y vuelta como un péndulo. La razón de esto es que Satanás lanzaría un ataque en contra de la Iglesia. Y ella vendría a ser débil y también fuerte, y algunas veces desaparecería en algunos países. Pero la Iglesia nunca se extinguió completamente en ningún tiempo, y las doctrinas del Señor fueron preservadas hasta nuestro tiempo. Históricamente la persecución de la iglesia de Roma a través del Imperio Romano y sus resurrecciones ha sido hacia los señalados por la Ramera como herejes (llamados por el mundo Nazarenos, Hypsitarianos, Euchitas, Valdenses, Albigenses, Paulicianos, Cathari, Lolardos, Quakeros, Anabaptistas, Moravianos, o Sabatistas, pero llamados por ellos mismos como iglesia de Dios) que, observando el sábado de Dios, se identificaban entre los 132


pueblos como guardadores de los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, haciéndose visibles y acarreándose sobre ellos la persecución de la Bestia por órdenes de la Ramera. En la actualidad, el término iglesia de Dios es usado por muchas denominaciones y grupos. Esto es bastante confuso. Una forma de diferenciar estos grupos es agregando la ciudad del cuartel general al nombre, como un prefijo o sufijo. Todas estas Iglesias de Dios son claramente de origen Americano, pero con una excepción, la iglesia de Dios (7° día), la cual tenía conexiones europeas antes de venir a América. Europeos, guardadores del sábado vinieron de Inglaterra, Holanda, Bohemia y Moravia, a Rhode Island y más tarde a Connecticut. De aquí se dispersaron a los 13 estados originales, y más tarde a muchos otros estados que vinieron a formar parte de los Estados Unidos. En su devenir histórico la iglesia de Dios (7° Día) tiene el haber retenido la fe dada una vez a los santos para siempre (Judas 1:3), el haberse mantenido en la verdad (1 Juan 1:6; Hechos 20:30; Juan 4:23; Colosenses 1:23), y por ende, ser sal de la tierra ni luz del mundo (Mateo 5:13-16), siendo que la observancia de las fiestas de Dios no formaba ni forma parte de su doctrina por todo lo ya comentado en este tratado, aunque sí se nutre de la riqueza de las mismas en cuanto a las sombras que representaban y que iniciaron su cumplimiento con la venida de Jesús.

Pero con todo y todo, ¿qué respuesta pudiéramos dar a las preguntas con las que se inició este apartado?, ¿las fiestas de Dios está o no vigentes?, ¿hay que guardarlas?, ¿deben ser observadas? De inicio la pregunta está mal planteada. Las fiestas de Dios, ni están vigentes ni no están vigentes: están vivientes. Las fiestas de Dios, tal como se comentó cuando se abordó cada una, son la sombra de lo que había de venir (Hebreos 10:1; Colosenses 2:17), señalaban hacia el plan que Dios en Su infinita misericordia y eterno amor había ideado desde antes de la fundación del mundo para con la humanidad, y cada fiesta apunta hacia un momento preciso de ese plan de Dios en la historia humana. Ese plan comenzó a realizarse con el sacrificio redentor de Jesús. Esa es la palabra: realizarse. Las fiestas no podemos decir no están vigentes pues las mismas se están realizando, las sombra que eran ha comenzado a ser una realidad. Como vimos, las primeras cuatro fiestas ya han tenido verificativo en la historia de la humanidad con la primer venida de Jesús mientras que las últimas tres tendrán su verificativo a partir de Su segunda venida. Si se contesta que ya no están vigentes es como señalar que la sombra, el indicativo de lo que habría de ser, no existe y por lo tanto tampoco a lo que apuntaban. Pero no es así, las fiestas a partir del sacrificio redentor de Jesús han comenzado a realizarse por lo que no están vigentes, están vivientes, han comenzado a deja de ser sombras para convertirse en realidades. 133


Tampoco puede contestarse que las fiestas están vigentes y que deben ser observadas, ya se dieron los argumentos de ellos desde varias perspectivas, pero si las mismas somos sombras apuntaban a una realidad que comenzaría a realizarse, una vez que comienza a llegar esa realidad las sombras dejan de tener utilidad como indicativo de lo que habría de pasar. Esto no quiere decir que no contengan riquezas en cuanto a las sombras que representaban y que iniciaron su cumplimiento con la venida de Jesús, pero la observancia bajo el Antiguo Pacto (ayunos, comidas o descansos) ha quedado superada con la realidad una vez que ésta comienza a ser manifiesta. Con esto en mente podemos abordar una cita del Antiguo Testamento sobre Tabernáculos que no se comentó anteriormente pues era necesario tener la perspectiva que ya se tiene, pero ¿por qué analizar una cita si es del Antiguo Testamento? Porque es una profecía aun no cumplida, y si no es cumplida es para el futuro, luego entonces si implica la celebración de esta fiesta puede uno concluir que la misma está vigente. La cita es de Zacarías 14:16 y dice “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos”. Esta cita tiene un cumplimiento futuro, ¿eso quiere decir las fiestas siguen vigentes en cuanto a ser celebradas o por lo menos volverán a estarlo? Primeramente veamos que según Deuteronomio 16:16 “Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías”, si las fiestas siguieran vigentes o por lo menos fueran a volver a estar vigente ña cita de Zacarías 14:16 no hablaría sólo de una fiesta, Tabernáculos, sino de las tres que menciona Deuteronomio 16:16. ¿Entonces? Primero veamos el tiempo a qué hace referencia la cita de Zacarías 14:16. Zacarías 14 contiene cuatro momentos, los vv. 1 y 2 son el preámbulo para el regreso de Jesús, cuando las naciones se abalanzan sobre Jerusalén (Revelación 16:14, 16), los vv. 3 al 7 hace referencia a la fase de guerra del regreso de Jesús contra las naciones reunidas para atacar Jerusalén (Revelación 19:11-21), los vv. Del 9 al 11 hacen referencia a lo que se conoce como el Milenio, cuando Jesús con sus santos como reyes y sacerdotes rigen la tierra (Revelación 20:1-4), los vv. Del 12 al 15 hacen referencia a la última rebelión comandada por Satanás después de ser soltado al final del milenio y el destino de aquellos que se le unan para atacar Jerusalén (Revelación 20:7-10). Así llegamos a Zacarías 14:16, “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos”.

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Como ya se comentó, la fiesta de los Tabernáculos tiene un primer referente de la sombra representativa a cumplimentarse en un futuro cuando Jesús y el Padre habiten entre nosotros, pero esto lleva dos momentos diferentes de los misma pero íntimamente relacionados: los siete días de la fiesta de los Tabernáculos referidos a partir del momento cuando Jesús regresa a regir las naciones (lo cual empieza desde el milenio) y el octavo día de la fiesta de los Tabernáculos referido al momento posterior cuando el Padre habita entre nosotros. Con esto en mente podemos entonces entender que Zacarías 14:16 se refiere a la realización de lo que representaba la fiesta de Tabernáculos (recordemos que en el Nuevo Testamento lo que viene es la realización de lo que representaban las sombras de las fiestas del Antiguo Testamento). Así que esta cita es la realización tiene su referente en la sombra representativa a cumplimentarse en un futuro cuando Jesús y el Padre habiten entre nosotros, pero de igual forma se refiere a nosotros cuando lleguemos a ser tabernáculos, siendo que aquellos en los que no se cumpla esto, es decir, que lleguen a ser Tabernáculos mientras Jesús (primeramente, siete días de fiesta, milenio) y el Padre (posteriormente, octavo día de fiesta, eternidad) habitan entre nosotros, serán sobre los que sobrevendrán las plagas que Zacarías nos dice posteriormente (Zacarías 14:17-21). 17

Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18

Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 19

Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. 20

En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ; y las ollas de la casa de Jehová serán como los tazones del altar. 21

Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos.

Para terminar veamos de nuevo Zacarías 14:16 y dice “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos”. La palabra celebrar se traduce de ‫ו ְׁ ֹוַח לו‬, wə·lā·ḥōḡ, que nos habla precisamente de eso: celebrar, alegrarse, recrearse, incluso en ocasiones 135


se traduce como bailar para externar ese gozo que se siente, ¿y qué nos decía sobre esta fiesta Deuteronomio 16: 13-15? “La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre”.

Desde el inicio de este apartado se ha estado señalando que los propugnadores de la observancia actual de las fiestas señalan que esto debe hacer espiritualizando dicha observancia, pero no hay manera de espiritualizar las fiestas, no hay nada en la Biblia que hable de espiritualizar la fiestas, todo lo que en la Escritura está al respecto, como ya se ha visto, habla de sombras que en su momento iban a tener su cumplimiento, es decir, las fiestas no iban a ser más delante observadas de manera espiritualizada –sea lo que esto quiera decir pues la Escritura no lo dice y hay diferencia de criterio entre quienes observan las fiestas en cuanto a lo que significa-, lo que sí señala es que las fiestas apuntaban hacia eventos que iban a tener un cumplimiento cierto, real, vivo, y en ese cumplimiento el valor de las fiestas radica en el mensaje inherente hacia lo que apuntaban – mismo que ha sido abordado en el presente estudio-, pero entendiendo lo señalado en este apartado darle su debido significado como parte del plan de Dios para con la humanidad y su lugar en la historia y doctrina de la iglesia de Dios.

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Conclusión Analizar a la luz de la Escritura las sombras contenidas en las fiestas de Dios nos ayuda a entender el Plan que Él ideó desde la eternidad para cumplimentar a través en Jesús, en Su iglesia y en la humanidad, este estudio abarca toda la Escritura, toda la historia humana, y ya estando para concluirlo, ¿habrá alguna forma de resumirlo todo? Esto sin duda sería una tarea titánica pero, ¿por qué no dejamos que la misma Escritura nos presente un resumen del mismo? En ese tenor sería algo verdaderamente asombroso que encontrásemos una cita que nos presentara de manera resumida el proceso del Plan de Dios contemplado en Sus fiestas solemnes, pero ¿qué tal si además de eso la misma cita resumiera toda la Escritura en la forma de presentar el primer y el último libro de ella y además presentara las etapas de la humanidad desde su creación hasta su glorificación incluyendo los tres momentos de la conformación de la familia de Dios: uno (Cristo), algunos (Su iglesia), todos (la humanidad)? Encontrar algo así sería providencialmente prodigioso, ¿existirá tal cita? Aunque parezca increíble existe tal cita. Una cita que habla de la historia de la humanidad incluyendo los tres momentos de la conformación de la familia de Dios: uno (Cristo), algunos (Su iglesia), todos (la humanidad), la Escritura en la forma de presentar el primer y el último libro y además que nos presenta las etapas del Plan de Dios para con la humanidad contemplado en sus fiestas solemnes, esa cita es 1 Corintios 15:22-28: 22

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

23

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

Primero veamos en esta cita la historia de la humanidad, desde su creación hasta su glorificación, incluyendo los tres momentos de la conformación de la familia de Dios -uno (Cristo), algunos (Su iglesia), todos (la humanidad)-:

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22

Porque así como en Adán [creación] todos mueren [caída], también en Cristo todos serán vivificados [redención]. 23

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias [uno]; luego los que son de Cristo [algunos], en su venida. 24

Luego el fin [todos], cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia [glorificación].

Ahora veamos como en esa cita está contemplado un resumen de la Escritura en la forma de presentar el primer y el último libro: 22

Porque así como en Adán [Génesis] todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia [Revelación].

Por último, veamos cómo se nos presentan todas las fiestas de Dios explicadas, como hemos venido haciendo, en el proceso del plan que Dios ha establecido para la humanidad: 22

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo [Pascua] todos serán vivificados [Panes sin levadura]. 23

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias [Primicias]; luego los que son de Cristo [Pentecostés], en su venida [Trompetas]. 24

Luego el fin [Expiación], cuando entregue el reino al Dios y Padre [Tabernáculos], cuando

haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 138


Que mejor conclusión que un resumen que la misma Escritura nos da donde está la historia de la humanidad, desde su creación hasta su glorificación incluyendo los tres momentos de la conformación de la familia de Dios: uno (Cristo), algunos (Su iglesia), todos (la humanidad), un resumen de toda la Escritura en la forma del primer y el último libro, y un resumen de las etapas del Plan de Dios para con la humanidad contemplado en sus fiestas solemnes.

"Jehová, tú eres mi Dios, yo te ensalzo, alabo tu nombre, porque has hecho maravillas y planes muy de antemano que no fallan." (Isaías 25:1, BJ)

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Paz a vos

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Las Fiestas Solemnes de Jehová -El Plan de Dios con respecto a Su familia-

Todos los derechos reservados por el autor ©2018 Primera edición

Se permite la reproducción total o parcial de la presente obra, así como su comunicación pública, divulgación o transmisión, mediante cualquier sistema o método, electrónico o mecánico [incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información], siempre y cuando esto sea sin fines de lucro y con la condición que se señale la fuente

Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Reina-Valera 1960. Utilizado con permiso.

Reina-Valera, 1960® es una marca registrada de Sociedades Bíblicas Unidas, y puede ser usada solamente bajo licencia.

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