La imagen del Dios invisible -el Hijo unigénito como revelador de Dios Padre-

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Colosenses 1:15

La imagen del Dios invisible -el Hijo unigĂŠnito como revelador de Dios Padre-

Roberto Celaya Figueroa


…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de él (I Corintios 8:6)


Dedicatoria

A la Iglesia de Dios (7° Día)

Página web habla hispana: http://www.iglesiadediosapostolica.org/ Página web oficinas centrales: http://www.churchofgod-7thday.org/


ร NDICE

Introducciรณn ............................................................................................... 1

Un problema, una soluciรณn ....................................................................... 4

La palabra de Dios .................................................................................... 13

El rostro de Dios ........................................................................................ 23

El Brazo de Dios ........................................................................................ 32

La plenitud de la Deidad........................................................................... 48

El Tabernรกculo .......................................................................................... 71

Conclusiรณn .................................................................................................. 110


Introducción

Cuando de comentar la Palabra se trata, muchos cristianos suponen, sin base escritural, que las manifestaciones de Dios, Jehová, en el Antiguo Testamento, no eran otra cosa más que las interacciones que el Padre tenía con la humanidad, más sin embargo esto plantea dos interrogantes: la primer interrogante, como se comentará en su momento, se refiere al indicativo contenido en la Escritura de que al Padre nadie la ha visto ni oído (Juan 1:18; Juan 5:37; Juan 6:46); la segunda interrogante es referida al papel de Cristo en esa etapa de la historia humana, es decir ¿qué estaba haciendo?, sobre todo si se entiende y se acepta que por medio de Él se hizo desde el principio todo.

El hecho de que sea la misma Escritura, inspirada por el Santo Espíritu de Dios, la que señale que al Padre nadie le ha visto ni oído plantea un obstáculo literalmente insalvable para sostener que las manifestaciones de Jehová en el Antiguo Testamento se refieren al Padre, ¿cómo mantener sin contradicción 1


ambas aseveraciones cuando se tiene por un lado todas las historias escriturales que presentan a Dios activamente interactuando con la humanidad y por otro lado la aseveración de la Palabra, la cual no puede ser quebrantada (Juan 10:35), de que al Padre nadie le ha visto ni oído?

En cuanto al papel de Jesús, resulta de igual forma incomprensible como es que Su participación en la creación desde el principio es sobre todo decisiva para posteriormente quedar literalmente miles de años en silencio, sin interacción alguna con su creación, hasta Su venida en la carne.

Si se quieren resolver los anteriores cuestionamientos desde la propia mente carnal, para la cual las cosas de Dios son incomprensibles (Romanos 8:5-8), es más que lógico que las conclusiones a las que se lleguen, aunque apacigüen por el momento la necesidad de entendimiento, lejos estarán de acercarse siquiera a la verdad.

Salmos 119:160 señala que la suma de tu Palabra es la verdad, de igual forma 2 Timoteo 3:16 indica de igual forma que toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, redargüir, corregir y educar, luego entonces y por consiguiente la búsqueda de respuesta a la aparente contradicción escritural inicialmente señalada debe ser abordada, no desde el punto de vista de la mente humana, sino desde el punto de vista de la verdad revelada por Dios, de igual forma no puede circunscribirse a algunas citas aisladas sino que debe buscar en toda la Escritura, con fundamento en la doctrina de la iglesia (Romanos 12:6), columna y fundamento de la verdad (1 Timoteo 3:15), la armonía que deviene de un Dios, no de confusión, sino de orden (1 Corintios 14:33). 2


Que el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que mora en nosotros nos ilumine y fortalezca para crecer en el conocimiento del Padre y de Su Hijo, a través de la Palabra escrita y de la Palabra hecha carne, para Su mayor gloria, para testimonio de las naciones y para nuestra propia edificación, conforme a la voluntad del Padre y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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Un problema, una solución

La lectura, el estudio y la comprensión de la Escritura forman parte fundamental de la vida cristiana. El creyente cree en lo que ella misma declara sobre sí cuando señala que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17), esa creencia lleva a considerar lo que ella dice como Palabra de Dios y por lo tanto cierta, verdadera e infalible. Con todo y todo hay ciertas partes de la misma que representan todo un reto para el cristiano.

Juan 1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

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Juan 5:37 Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer

Juan 6:46 No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que viene de Dios, éste ha visto al Padre.

Las citas anteriores son claras en cuanto a su expresión y concretas en cuanto a la idea que buscan transmitir: por un lado que nadie ha visto u oído a Dios, al Padre, y por otro lado que es el Hijo quien lo ha revelado.

A diferencia de otras citas que requieren interpretación, estas citas son por así decirlo muy sencillas, pero a la vez muy complejas; sencillas, sí en cuanto a lo expresado, pero complejas en cuanto a su significado, ¿por qué? Porque en el Antiguo Testamento se tienen cientos de referencias de Dios siendo visto, escuchado o ambos.

Génesis 18:1, 13, 16-17, 33 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día…. Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?... Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer… Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

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La cita anterior está tomada de Génesis 18, capítulo que se recomienda su lectura completa para ver lo que aquí se expone. En dicho capítulo tres varones se encuentran con Abraham previo a la destrucción de Sodoma y Gomorra, dos de estos varones son simplemente señalados como tales (v. 22), pero en el siguiente capítulo son identificados claramente como ángeles (Génesis 19:1), en tanto que un tercero es señalado como Jehová.

El capítulo en cuestión está lleno de los “apareció Jehová”, “Jehová dijo”, “Jehová respondió”, “Jehová se fue”, incluso hay un momento en que los tres varones, los dos ángeles y Jehová, comen con Abraham lo que se les preparó (v. 8).

¿Cómo entender este capítulo cuando la Escritura señala claramente que a Dios, al Padre, nadie le ha visto ni escuchado?

Éxodo 33:11 Jehová hablaba con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo, y después Moisés regresaba al campamento. Pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, nunca se apartaba del interior de la tienda.

Números 12:8 Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de Jehová. ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moisés?

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Deuteronomio 34:10 Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien Jehová trataba cara a cara

Estas tres citas señalan algo conocido para el lector de las Escrituras: le deferencia que tenía Dios para con Moisés con quien se relacionaba cara a cara, y todavía para mayor claridad y que no halla confusión señala “como quien habla con un amigo”.

¿Cómo puede conciliarse esto con la idea de que a Dios, al Padre, nadie le ha visto u oído?

Jueces 6:11-24 Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. Y él respondió: Yo 7


te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo. Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas. Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina. Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así. Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista. Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.

Esta cita no sólo incluye elementos que aún pueden confundir más ya que quien se presenta ante Gedeón es señalado en ocasiones como el ángel de Jehová pero en otras como Jehová mismo.

¿Cómo puede entenderse lo anterior y además conciliare eso con la idea de que a Dios, al Padre, nadie le ha visto u oído?

Casi no hay libro del Antiguo Testamento que no presente alguna interacción, auditiva, visual o ambas, entre personajes bíblicos y Dios, pero si tenemos que la misma Escritura señala que a Dios, al Padre, nadie le ha visto, y que ella 8


misma declara sobre sí que no puede contradecirse (Juan 10:35), ¿cómo podemos entender esto?

Una primer clave nos la da la cita de Números 12:8 ya mencionada que señala a Jehová reconviniendo a Aharón y María, hermanos de Moisés, cuando de Moisés se quejaban, diciendo “Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de Jehová. ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moisés?”. Es interesante que en esta cita se mencione que Moisés contemplaba la imagen de Jehová, una imagen es algo que representa a algo. La cita no dice que Moisés contemplaba a Jehová, sino que contemplaba la imagen de Jehová, esto es más interesante cuando Dios mismo está hablando, por lo que se esperaría la expresión estuviese en primera persona -me contemplaba, contemplaba a mí, o algo similar-, pero no es así sino que señala que Moisés contemplaba la imagen de Jehová, así que la pregunta que cabría hacerse es ¿a qué imagen de Jehová se refiere Dios en esta expresión? Colosenses 1:15, hablando de Cristo, señala que “El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura”, ¿podría aquella imagen de Jehová que contemplaba Moisés ser esta imagen que señala Pablo escribiendo a los de Colosas referida a Cristo?, en este punto, con las citas que se tienen, no puede uno llegar a una conclusión distinta. Veamos: (1) A Dios nadie la ha visto ni oído, (2) es el Hijo quien revela al Padre, (3) la revelación en el Antiguo Testamento era dada por la imagen de Jehová, y (4) la imagen de Dios es Jesús, Su Hijo. Si se es honesto cognitivamente hablando y se ciñe uno a lo que la Escritura dice, no puede menos, en este punto, que concluirse que quien se presentaba como Jehová en el Antiguo Testamento era Jesús, 9


quien actuaba en nombre y con la autoridad de Dios, con todo y todo esta puede ser una idea conflictiva para muchos quienes en su mente han formado dos momentos históricos relacionados con el Antiguo y con el Nuevo Testamento asignado para el primero una intervención directa de Dios, el Padre, en la historia de la humanidad, y para el segundo asignando la participación activa del Hijo, ¿habrá más indicios en la Escritura que permita concluir, como ella misma lo dice, que a Dios nadie le ha visto u oído sino que es el Hijo, en todos los tiempos, Quien le ha revelado?

1 Corintios 10:4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Esta cita de la primer carta de Pablo a los de Corinto, se hace en el contexto de la reflexión que inspiradamente el Apóstol hace, donde se refiere al Pueblo de Israel en la travesía por el desierto una vez liberados de Egipto, lo interesante de Pablo es que señala como es que la roca, espiritualmente hablando, que los seguía era Cristo y no solo eso sino que el pueblo bebía de ella, es decir, se alimentaba de la verdad que a través de ella era expresada. De nuevo: la roca era Cristo.

1 Corintios 10:9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.

En esa misma carta, en el mismo capítulo y en el mismo contexto, Pablo más delante exhorta a los de Corinto a no comportarse como aquel pueblo rebelde que se rebelaba una y otra vez contra Dios, la referencia explícita de la cita 10


señala a aquel momento donde, a raíz de las habladurías y murmuraciones del pueblo, Dios les manda serpientes a que los castiguen causando gran mortandad hasta que, por mediación de Moisés, Dios le pide hacer una serpiente de bronce colocada en un mástil -símbolo del futuro sacrificio de Cristo- con la condición de que quien mordido por las serpientes la viera se curaría. Lo interesante de esta cita es el inicio de la misma “Ni tentemos al Señor…”, ¿a qué Señor se refiere? Muchos cuando leen esto deducen que ese Señor a que se está refiriendo es Dios, Jehová, esos entienden que ese Jehová era quien desempeñó en ese trance del pueblo un papel preponderante, para la cual la anterior comprensión de tal cita no representa mayor problema. Pero sí hay un problema, el problema es que en el griego original la palabra que se ha pretendido traducir como Señor es Χριστόν, Christon, Cristo. Correctamente algunas traducciones expresan esa misma frase diciendo “Ni tentemos a Cristo…”, pero la mayoría presenta la de “Ni tentemos al Señor…”, ¿por qué si la traducción es muy clara -Χριστόν, Christon, Cristo-, se fuerza la Escritura poniendo Señor donde debería decir Cristo?, por la manera tradicional, común y generalizada de entender que quien se presentaba en el Antiguo Testamento era Dios, Jehová, el Padre, no Jesús, y el poner Cristo implicaría rehacer todo ese pensamiento.

De nueva cuenta, como se señaló anteriormente: Si se es honesto cognitivamente hablando y se ciñe uno a lo que la Escritura dice, no puede menos, en este punto, que concluirse que quien se presentaba como Jehová en

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el Antiguo Testamento era Jesús, quien actuaba en nombre y con la autoridad de Dios, con todo y todo, esta idea ¿tiene sustento escritural?

1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre

En esta cita de la primera carta de Pablo a Timoteo de nueva cuenta se corrobora lo dicho por la Escritura en el sentido de que es el Hijo quien revela al Padre. Primero señala que existe un solo Dios, luego señala que de igual forma existe un solo mediador, por ultimo señala que ese mediador es Jesucristo.

Esta frase es por todos conocida pero, a la luz de lo visto hasta ahorita, dado que Dios no cambia (Malaquías 3:6) y que Jesucristo es el mismo por siempre (Hebreos 13:8), uno no puede menos que deducir que esa mediación no comenzó con la venida de Cristo como nuestro redentor, sino que dadas las previas interacciones entre la humanidad y Dios, Cristo tuvo que ser quien fungiera como intermediario de ella, aun así, ¿puede encontrarse en la Escritura mayores referencias que apunten a esta idea?

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La palabra de Dios La Escritura señala respecto del Padre que “… nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer…” (Juan 5:37), de igual forma dice que “…el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer…” (Juan 1:18), siendo que, como se ha señalado anteriormente, dadas las previas interacciones entre la humanidad y Dios, Cristo tuvo que ser quien fungiera como intermediario de ella. Lo primero que señala Juan 5:37 es que del Padre “…nunca habéis oído su voz…”, siendo que habría que ver primero esas citas escriturales que presenten precisamente a eso: una interacción auditiva, esto referido como la palabra de Dios, Su voz.

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El Antiguo Testamento reboza de expresiones que, referidas a la intervención de Dios en la historia de la humanidad en general y de Su pueblo en específico, adjudican esto la palabra de Jehová.

Génesis 15:1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

1 Reyes 17:2 Y vino a Elías palabra de Jehová, diciendo:

Jeremías 1:4 Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:

Jeremías 2:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ezequiel 1:3 …vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová.

Ezequiel 30:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

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Hageo 1:1 En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo:

¿A qué o a quién puede estarse refiriendo las citas anteriores que presentan a la Palabra de Jehová interactuando con la humanidad?, dado que a Dios nadie le ha oído, ¿qué quiere decir lo anteriormente señalado?, ¿será un mero recurso narrativo, cuasi poético, para simbolizar algo?, y aunque así fuera ¿a qué o a quién se quiere simbolizar?

Juan 1:1 En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios.

Así inicia el Evangelio de Juan, y en este inicio la referencia a la Palabra de Dios es determinante para entender las referencias a la misma en el Antiguo Testamento, ¿a qué se refiere Juan en su Evangelio como la Palabra de Dios?

Juan 1:1 2

Este era en el principio con Dios.

3

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 15


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Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

7

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

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Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

10

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

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Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14

Y aquella Palabra fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15

Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

17

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

De la lectura de las citas precedentes la única conclusión clara y evidente es que Juan estaba refiriéndose a Cristo como la Palabra de Dios, “Y aquella Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (v. 14).

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Esta comprensión permite corroborar que las referencias escriturales en el Antiguo Testamento referidas a la Palabra de Dios no pueden menos que referirse a eso ¡la Palabra de Dios!, Palabra que en su momento se hizo carne.

De igual forma la referencia a Palabra tiene una connotación auditiva, así que su equivalencia de igual forma aplica a aquellas citas que mencionan la voz de Dios.

Isaías 6:8 Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí.

Deuteronomio 5:23 Y aconteció que cuando oísteis la voz de en medio de las tinieblas, mientras el monte ardía con fuego, os acercasteis a mí, todos los jefes de vuestras tribus y vuestros ancianos

Deuteronomio 4:12 Entonces el SEÑOR os habló de en medio del fuego; oísteis su voz, sólo la voz, pero no visteis figura alguna.

Hebreos 3:7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: SI OÍS HOY SU VOZ

Hebreos 3:15 en cuanto se dice: SI OÍS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES, COMO EN LA PROVOCACIÓN. 17


Con todo y todo, ¿existirá alguna corroboración que permita concluir indefectiblemente que la Palabra mencionada en el Antiguo Testamento es Cristo?, ¡sí que la hay!

Deuteronomio 30 10

cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus

mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. 11

Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado

difícil para ti, ni está lejos. 12

No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al

cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? 13

Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por

nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? 14

Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón,

para que la cumplas.

En la cita precedente, por boca de Moisés, se mencionan ciertas preguntas (vv. 12 y 13) referidas a la Palabra (v. 14), inspiradamente Pablo retoma esta cita pero la aplica ¡al Mesías!

Romanos 10 6

Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón:

¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 7

o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de

entre los muertos). 18


8

Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu

corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9

que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu

corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Así que de manera categórica la Palabra de Dios, que está cerca de uno, que no hay necesidad de ir al cielo por ella o bajar al abismo, es Cristo.

Así que en consonancia con lo expresado al inicio de la presente obra, las interacciones de Dios con la humanidad registradas en el Antiguo Testamento referidas como la Palabra de Dios, Su Voz, hacen referencia a Cristo fungiendo como intermediario de ellas.

***

Con esta comprensión puede avanzarse haca el entendimiento de un punto que si bien claro para la mayoría de los creyentes, plantea retos en su concepción: ¿quién creó el universo?

La generalidad de los creyentes pudiera creer que la pregunta anterior no presenta mayor conflicto, después de todo uno de los fundamentos de la fe es que todo lo hizo Dios a través de Cristo, como señala Juan al inicio de Su Evangelio referido precisamente a Jesús, “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3).

Más sin embargo, si uno se remite al primer capítulo de Génesis, desde el versículo 1 y hasta el 25 pareciera Dios está sólo creando, de hecho es 19


reiterativo que es Dios quien dice el orden generativo de la creación: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (v. 3), “Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas” (v. 6), “Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así” (v. 9), “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así” (v. 11), “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así” (v. 14-15), “Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos” (v. 20), “Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así” (v. 24).

De hecho no es sino hasta el versículo 26 donde se vislumbra que Dios no está sólo pues al disponerse a crear al hombre dice “…hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”, el verbo en plural hagamos implica que había alguien aparte de Dios en ese proceso creativo, ese alguien se le identifica con la Palabra de Dios, Cristo, pero ¿aparece sólo hasta el momento de la creación del hombre?, las etapas de la creación previa, donde Dios dice para crear, ¿implican que Él estaba sólo?

Este conflicto se resuelve cuando se entiende, como se ha expuesto en el presente apartado, que las referencias a la Palabra de Dios, Su voz, tienen una connotación relacionada con Cristo, siendo así que esos “…dijo Dios…” implican que Su voz, Su Palabra, Cristo, actuaba como el medio por el cual se 20


estaba haciendo la creación. Es decir, el “…dijo Dios…” implica que Dios obra través de Su Palabra, Cristo.

De hecho esto último es corroborado la Escritura que señala claramente que “por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca” (Salmos 33:6), “Porque Él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió” (Salmos 33:9).

*** Con el entendimiento sobre la Palabra de Dios, Su Voz, léase el siguiente salmo que es una confirmación de las intervenciones de Cristo, como revelador del Padre, a lo largo de la historia de la humanidad.

Salmos 29 1

Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder.

2

Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. 3

Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. 4

Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria. 5

Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano. 6

Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos. 7

Voz de Jehová que derrama llamas de fuego; 21


8

Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades. 9

Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria. 10

Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre. 11

Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

Es así que al comprenderse que las referencias a la Palabra de Dios, Su voz, aquella manifestación relacionada con lo que Dios dice para que tal cual se haga, son referencias a Cristo, es así que tal como se dijo anteriormente, las interacciones de Dios con la humanidad registradas en el Antiguo Testamento referidas como la Palabra de Dios, Su Voz, hacen referencia a Cristo fungiendo como intermediario de ellas, ahora bien ¿qué hay de aquellas interacciones de Dios con la humanidad que pudieran referirse como visuales?

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El rostro de Dios

Una vez visto que las interacciones de Dios con la humanidad registradas en el Antiguo Testamento referidas como la Palabra de Dios, Su Voz, hacen referencia a Cristo fungiendo como intermediario de ellas, y retomando la otra parte de Juan 5:37 que señala respecto del Padre que “… nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer…”, habría ahora que abordarse aquellas citas escriturales que presenten precisamente a eso: una interacción visual, esto referido como el rostro de Dios, Su cara.

El Antiguo Testamento reboza de expresiones que, referidas a la intervención de Dios en la historia de la humanidad en general y de Su pueblo en específico, adjudican esto al rostro de Jehová.

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Números 6:25-26 Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y te dé paz.

1 Crónicas 16:11 Buscad a Jehová y su fortaleza; buscad su rostro continuamente.

Salmos 4:6 Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? ¿Alza, oh Jehová, sobre nosotros la luz de tu rostro!

Salmos 31:16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame en tu misericordia.

Salmos 105:4 Buscad a Jehová y su fortaleza; buscad su rostro continuamente.

Salmos 102:2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina hacia mí tu oído; el día en que te invoco, respóndeme pronto.

Isaías 59:1 He aquí, no se ha acortado la mano del SEÑOR para salvar; ni se ha endurecido su oído para oír.

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Ezequiel 20:35 y os llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con vosotros cara a cara.

Mateo 18:10 Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

Job 34:29 Cuando está quieto, ¿quién puede condenar[le?;] y cuando esconde su rostro, ¿quién puede contemplarle?; esto es, tanto nación como hombre,

Revelación 22:4 Ellos verán su rostro, y su nombre [estará] en sus frentes.

Levítico 17:10 ``Si cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen entre ellos, come sangre, yo pondré mi rostro contra esa persona que coma sangre, y la cortaré de entre su pueblo.

Levítico 20:3 ``Yo pondré mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo, porque ha dado de sus hijos a Moloc, contaminando así mi santuario y profanando mi santo nombre.

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Salmos 34:16 El rostro de Jehová está contra los que hacen mal, para cortar de la tierra su memoria.

2 Crónicas 7:14 y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.

¿A qué o a quién puede estarse refiriendo las citas anteriores que hacen referencia al rostro de Jehová al referirse a las interacciones de Dios con la humanidad?, dado que a Dios nadie le ha visto, ¿qué quiere decir lo anteriormente señalado?, ¿será un mero recurso narrativo, cuasi poético, para simbolizar algo?, y aunque así fuera ¿a qué o a quién se quiere simbolizar? Para esto retómese una de las citas anteriores, Números 6:25-26, “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y te dé paz”. Esta era la bendición sacerdotal que dos veces se impartía en el Templo, en el sacrificio de la mañana y en el sacrificio de la tarde. La bendición es clara y tiene un mensaje entendible, pero quiero proponerse una lectura adicional.

Como ya vimos, Juan 1:18 nos dice que "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer", de igual forma, también ya mencionado, Colosenses 1:15 dice de Cristo que Él "es la imagen del Dios invisible", así que ese rostro de Dios que contiene la bendición de Números 6:24-26, es Cristo. Vuélvase a leer la bendición de 26


Números 6:25-26 entendiendo Cristo por rostro y se hará visible que adquiere un significado mayor referido no sólo a bendiciones temporales sino a la salvación eterna.

Así que en consonancia con lo expresado al inicio de la presente obra, las interacciones de Dios con la humanidad registradas en el Antiguo Testamento referidas como el rostro de Dios, Su cara, hacen referencia a Cristo fungiendo como intermediario de ellas.

Así, la declaración de Cristo a Felipe adquiere significado:

Juan 14 6

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al

Padre, sino por mí. 7

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le

conocéis, y le habéis visto. 8

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

9

Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has

conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

***

Con este entendimiento puede avanzarse en la comprensión de un pasaje de la Escritura, registrado en Génesis 32:22-30, que genera diferentes opiniones ante la pregunta ¿con quién luchó Jacob? 27


Génesis 32 22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23

Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.

24

Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25

Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26

Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27

Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

28

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29

Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

La tradición cristiana, referida a este pasaje, señala que es un ángel enviado por Dios contra el que pelea Jacob, incluso algunas versiones de la Biblia así lo señalan: “Jacob lucha con el ángel en Peniel”, más sin embargo la cita anterior en ningún momento menciona la palabra ángel, sino que reiterativamente (vv. 24, 25, 27, 28 y 29) señala que fue un varón ( ‫י‬ ִ ‫ׁ֙ש‬, ’îš) contra el que luchó Jacob. Por si fuera poco, y para complicar más las cosas, el v. 28 pone en boca de dicho varón la sentencia referida al cambio de nombre de Jacob a Israel cimentando esto en el hecho de que “has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”, y en el v. 30 Jacob señala ese encuentro le implicó a él ver a Dios cara a cara ¿cómo podría Jacob haber luchado con un 28


varón y que éste le declarara que era como si hubiera luchado con Dios?, ¿cómo registraría inspiradamente la Escritura el dicho de Jacob de que vio a Dios cara a cara si no hubiera sido así? La respuesta lógica a esto, considerando lo dicho anteriormente, es que dicho varón, Cristo, el rostro de Dios, fungiese como intermediario de Él en este evento.

Toda Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), por lo que en consonancia con lo anterior es asombroso que haya quedado registrado el nombre que Jacob puso al lugar de ese encuentro, Peniel (‫שׁ֙פ‬ ְּ ‫ ֵ֑ל נ‬, pə·nî·’êl), que literalmente significa el rostro de Dios, y para cerrar la idea, Israel (‫ש רֵָ֑ נ ְּׁ֙פ‬, yiś·rā·’êl), el nuevo nombre que le fue dado a Jacob, significa literalmente el que lucha con Dios o Dios lucha.

***

Con el entendimiento sobre la el rostro de Dios de Dios, Su cara, léase el siguiente salmo que es una confirmación de las intervenciones de Cristo, como revelador del Padre, a lo largo de la historia de la humanidad.

Salmos 27 1

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

2

Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3

Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; 29


Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. 4

Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. 5

Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. 6

Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. 7

Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. 8

Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová; 9

No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. 10

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá. 11

Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos. 12

No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 13

Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.

30


14

Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.

Es así que al comprenderse que las referencias al rostro de Dios, Su cara, aquella manifestación relacionada con la manera en que Dios se muestra, son referencias a Cristo, es así que tal como se dijo anteriormente, las interacciones de Dios con la humanidad registradas en el Antiguo Testamento referidas como el rostro de Dios, Su cara, hacen referencia a Cristo fungiendo como intermediario de ellas, ahora bien ¿qué hay de aquellas interacciones de Dios con la humanidad que pudieran referirse como visible, audible, ambas o ninguna pero que hacen énfasis en la intervención de Dios en la historia de la humanidad?

31


El Brazo de Dios

Una vez visto que las referencias a la Palabra de Dios o el Rostro de Dios, se refieren a Cristo en las interacciones audibles o visibles de Dios con la humanidad, hay que ver esas referencias que señalan una intervención – visible, audible, ambas o ninguna- de Dios en los asuntos de la humanidad, referido esto como el Brazo de Jehová, es decir, quien ejecuta lo que es Su voluntad.

El Antiguo Testamento reboza de expresiones que, referidas a la intervención de Dios en la historia de la humanidad en general y de Su pueblo en específico, adjudican esto al brazo, la mano o la diestra de Jehová.

Isaías 59:16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia. 32


Jeremías 16:21 Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les haré conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre es Jehová.

Jeremías 32:17 ¡Ah, Señor Jehová! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible.

Éxodo 3:20-22 Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir. Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías; sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.

Éxodo 6:6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy Jehová; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;

Deuteronomio 5:15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.

33


Deuteronomio 7:19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.

Deuteronomio 9:29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.

Deuteronomio 11:2 Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido

Deuteronomio 26:8 y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros;

1 Reyes 8:42 (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa,

2 Reyes 17:36 Mas a Jehová, que os sacó de tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido, a éste temeréis, y a éste adoraréis, y a éste haréis sacrificio.

34


Salmos 44:3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.

Salmos 77:15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Selah

Salmos 89:10 Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.

Salmos 89:13 Tuyo es el brazo potente; fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.

Salmos 89:20-21 Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción. Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá.

Salmos 98:1 Cantad a Jehová cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

Isaías 31:3 Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una. 35


Isaías 33:2 Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación.

Isaías 40:10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

Isaías 40:11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.

Isaías 51:9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?

Isaías 52:10 Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.

Isaías 63:12 el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que dividió las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo,

36


Isaías 51:9-10 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón? ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?

Deuteronomio 33:1-2 Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese. Dijo: Jehová vino de Sinaí, Y de Seir les esclareció; Resplandeció desde el monte de Parán, Y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha.

En las citas precedentes se han señalado en negritas expresiones que adicionan información respecto de ese brazo, diestra o mano de Jehová, esas citas se verán posteriormente, por el momento la pregunta en el aire es ¿a qué o a quién se refiere la expresión brazo, diestra o mano de Jehová?, dado que Dios es Espíritu y no tiene propiamente brazos, ¿serán las referencias anteriores un mero recurso narrativo, cuasi poético, para simbolizar algo?, y aunque así fuera ¿a qué o a quién se quiere simbolizar?

En el Evangelio de Juan se recoge el sentir de muchos que, a pesar de las señales que Cristo hacía, se negaban a aceptarlo como el Mesías, actitud que había sido profetizada tiempo atrás.

37


Juan 12 36

Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de

luz. Incredulidad de los judíos Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos. 37

Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no

creían en él; 38

para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?

39

Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:

40

Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón;

Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan, y yo los sane. 41

Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.

La profecía de Isaías a que hace referencia la cita anterior, contenida en el capítulo 53 de ese libro de la Escritura, terminará por dar luz sobre el asunto del brazo, la mano o la diestra de Jehová.

Isaías 53 1

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado

el brazo de Jehová? 2

Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay

parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

38


3

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores,

experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;

y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros

pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por

su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado

al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8

Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará?

Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9

Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su

muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 10

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.

Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su

conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12

Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá

despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con 39


los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Sin duda alguna las expresiones contenidas en dicho capítulo de Isaías son de todos conocidas como profecías sobre el papel redentor que Cristo desempeñaría, pero lo interesante es la manera en que inicia dicho capítulo “¿sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?” (v. 1), a partir de ahí los siguientes versículos se referirán a ese brazo de Jehová: “no hay parecer en él [el brazo de Jehová], ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo [el brazo de Jehová] para que le deseemos” (v. 2), “despreciado y desechado [el brazo de Jehová] entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos [el brazo de Jehová] (v. 3), ciertamente llevó él [el brazo de Jehová] nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” (v. 4), más él [el brazo de Jehová] herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (v. 5), y así.

¿A quién se refiere Isaías cuando al inicio de este capítulo menciona al brazo de Jehová?, ¿quién ese ese brazo de Jehová referenciado como “varón de dolores, experimentado en quebranto” (v. 3) que “llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” (v. 4) y que fue “herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados [cuyo] castigo de nuestra paz fue sobre él, y [que] por su llaga fuimos nosotros curados” (v. 5)? La respuesta es Cristo.

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Así que esta profecía referida al brazo de Jehová es una referencia al papel redentor de Cristo, luego entonces ambos términos se refieren a lo mismo: el Mesías, Jesús, nuestro Señor y Salvador, el brazo, la mano, la diestra de Jehová.

Una vez comprendido esto, se pueden retomar las citas referidas a ese brazo de Jehová que contienen palabras que fueron remarcadas con negritas y que agregan mayor comprensión a la referencia de Cristo como el brazo, la mano, la diestra de Jehová.

Jeremías 32:17 ¡Ah, Señor Jehová! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible.

Con lo ya comentado en el capítulo referido a la Palabra de Dios, en el sentido de la relación que dicho término hace de Cristo cuando Dios crea todo por medio de Él, puede entenderse la cita de Jeremías 32:17 que casi casi es una explicación literal de esta idea al señalar que es Jehová quien ha creado los cielos y la tierra con su gran fuerza y Su brazo poderoso, Cristo.

1 Reyes 8:42 (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa,

En esta cita, aparte de las referencias a la mano y el brazo de Jehová, hay una referencia que vincula a estos con el nombre de Jehová, es decir, que sobre la mano, la diestra de Jehová, está Su mismo nombre, idea que se desarrollará 41


más adelante, más sin embargo puede decirse en este momento que la referencia a Cristo es clara pues Dios ha dado a Cristo el nombre que es sobre todo nombre (Filipenses 2:9), siendo que el único nombre que puede estar sobre todo nombre es el de Dios, Jehová.

Salmos 44:3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.

En esta cita, aparte de las referencias a la diestra y el brazo de Jehová, hay una referencia que vincula a estos con la luz del rostro de Jehová, es decir, que la diestra, el brazo de Jehová, muestra la luz del rostro de Dios, idea que se desarrollará más adelante, más sin embargo en este momento puede decirse que el rostro de Jehová puede tomarse de igual manera que la expresión la imagen de Dios, es decir, aquel, Cristo, que siendo visible y audible permite acercarse en representación a la realidad infinita y eterna que es el Padre.

Isaías 40:10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

Esta cita es una profecía sobra la segunda venida de Cristo, no puede ser sobre la primera pues claramente señala que viene la paga delante del rostro de Jehová (Revelación 22:12; Romanos 2:6), lo interesante es que la cita señala que será su brazo, el brazo de Jehová, el que señoreará en esa segunda venida, mayor referencia al brazo de Jehová como Cristo. 42


Isaías 52:10 Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.

Esta cita histórica (referida a los pocos que en el presente siglo son llamados a salvación (Mateo 22:14) y profética (referida al tiempo en que todas las naciones oirán de las verdades del Evangelio reveladas para salvación), vinculan es salvación al brazo de Jehová mostrado a todas las naciones: Cristo.

***

Con este entendimiento puede avanzarse en comprender una referencia escritural que sin el conocimiento anterior no tiene sentido. Éxodo 4:1-9 Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu 43


seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera. Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra.

La anterior cita es de todos conocida y es previa a la presentación de Moisés con Faraón, como puede leerse en la misma Dios primero le dice lo relativo a la señal de la vara, luego a la de la mano sana que se vuelve leprosa y lego otra vez sana, y por ultimo al inicio de las plagas como todos las conocemos.

Lo curioso de esta cita es que en el capítulo 7 de Éxodo puede leerse lo relativo a las señales que Moisés realizó ante Faraón y no hay momento alguno en que se realice la cuestión de la mano sana que se vuelve leprosa y luego otra vez sana. Los versículos 8 al 13 de dicho capítulo muestran cuando la vara de Moisés se transforma, pero inmediatamente después, en el versículo 14, viene la indicación de la realización de la primera plaga: la conversión de las aguas del Nilo en sangre, ¿y la señal de la mano que se vuelve leprosa y luego otra vez sana?

Dios es un Dios de orden 1 Corintios 14:33, las instrucciones que da no son sin sentido, lo registrado en la Escritura es para útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (2 Timoteo 3:16-17), entonces ¿qué significa la señal relativa a la mano sana que se vuelve leprosa y luego otra vez sana?

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En este punto puede verse que dicha señal registrada en la Escritura se refiere precisamente al papel de Cristo, el brazo de Dios, Su diestra, Su mano, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:6-11).

Así que la mano sana que se vuelve leprosa es ese despojo que de su naturaleza divina hizo Cristo para hacerse semejante a nosotros y ser cargado con nuestros pecado, para después de ocultarse un breve tiempo aparecerá de nuevo en toda su gloria y majestad, o como lo dice Pablo escribiendo a los hebreos, “Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreos 9:28).

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Con el entendimiento sobre el brazo de Dios, Su mano, léase el siguiente salmo que es una confirmación de las intervenciones de Cristo, como revelador del Padre, a lo largo de la historia de la humanidad.

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Salmos 98 1

Cantad a Jehová cántico nuevo, Porque ha hecho maravillas; Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

2

Jehová ha hecho notoria su salvación; A vista de las naciones ha descubierto su justicia. 3

Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. 4

Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. 5

Cantad salmos a Jehová con arpa; Con arpa y voz de cántico. 6

Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, Delante del rey Jehová. 7

Brame el mar y su plenitud, El mundo y los que en él habitan; 8

Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo 9

Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.

Es así que al comprenderse que las referencias al brazo de Dios, Su mano, aquella manifestación relacionada con la manera en que Dios ejecuta su voluntad, son referencias a Cristo, es así que tal como se dijo anteriormente, las interacciones de Dios con la humanidad registradas en el Antiguo Testamento referidas como el brazo de Jehová de Dios, Su mano, hacen 46


referencia a Cristo fungiendo como intermediario de ellas, ahora bien Âżhay mĂĄs referencias escriturales que soporten la idea de Cristo como imagen de la intervenciĂłn de Dios en la historia de la humanidad?

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La plenitud de la Deidad

En los apartados precedentes se han analizado aquellas referencias en la Escritura a las interacciones visibles, audibles, e incluso ambas o ninguna pero identificables de Dios para con la humanidad, entendiendo que, como dice la Escritura, si al Padre nadie le ha visto ni oído y que es el Hijo quien le ha revelado, entonces era Cristo quien actuaba en todos esos casos en Su nombre, refiriéndose la Escritura a Él, en esos momentos, como el rostro, la palabra o el brazo de Dios.

La idea anterior, de Cristo como revelador del Padre, no es aislada en la Escritura sino que forma un hilo coherente a lo largo de ella, siendo que la revelación plena ha venido con el advenimiento de la era de la iglesia Pablo, en su primer carta a Timoteo, señala respecto del Padre, que es “el único […] que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha 48


visto ni puede ver…”, siendo necesario, a la luz de todas las interacciones registradas en la Escritura, que Alguien hubiese fungido representante en Su nombre, ese Alguien, como se ha establecido, sólo puede ser Cristo “porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).

Con todo y todo no son esas las únicas referencias escriturales a las que uno podría referirse, hay más, referencias que por cierto si se deja de lado la premisa de este libro de que Cristo es quien actuaba en el Antiguo Testamento a nombre del Padre, no hay manera de explicar.

Isaías 43:10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.

La cita anterior, leída sin mayor detenimiento, pareciera no tiene nada que aportar el tema que se está desarrollando en la presente obra, más sin embargo, si uno se detiene a analizarla más detenidamente se verá que la misma arroja luz a lo que se ha venido argumentando. “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová”, así comienza la cita, pero luego agrega algo que sonaría extraño para quien no entendiera la revelación que del Padre se ha recibido en todos los tiempos a través de Jesucristo: “y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí”. De nuevo léase la cita. En ella Dios señala a sus oyentes que ellos son Sus testigos, pero luego agrega que también lo es Su siervo -un testigo es quien puede dar un 49


testimonio de algo, en este caso del Padre-, pero la parte realmente determinante es la que sigue cuando señala que ese siervo ha sido escogido “para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy”, es decir, ese siervo, identificado con Cristo, es por medio de Quien los creyentes conocerían, creerían y entenderían la naturaleza del Padre.

Salmos 91:4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.

Lucas 13:34 (Mateo 23:37) »¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!

Las citas anteriores tienen la idea convergente de un ave encargándose de proteger a los suyos, el “con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro” tiene su referente en el “cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste”, más sin embargo eso no demostraría nada de manera contundente pues puede ser una referencia más, sin embrago es interesante a la luz de la comprensión que puede obtenerse de lo señalado por Lucas en boca de Jesús, ¿por qué?, por el significado subyacente de la expresión “»¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!”. Veamos.

50


La expresión como tal va dirigida a Jerusalén, luego Jesús circunscribe lo que va a señalar reclamándole a Su pueblo “que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían”, así que ya se tiene el contexto, pero luego la parte que sigue es la que arroja luz sobre el tema de la presente obra pues Cristo señala, “¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!”, ¿en qué momentos, referidos a la historia de Israel, relacionada con profetas y enviados de Dios, podrían señalarse los intentos por reunir a los suyos “como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas”?, la única respuesta es en lo que conocemos como el Antiguo Testamento.

Para mayor énfasis en lo dicho anteriormente, hay que prestar atención a la manera en que Cristo expresa sus dichos cuando dice “Cuántas veces quise reunir a tus hijos…”, si en ese momento esa hubiera sido la primera vez que Cristo vino a nosotros ¿por qué mencionar “Cuántas veces” como si fueran muchas?, claro, a menos que en efecto hubieran sido muchas veces en las cuales Cristo, actuando en nombre del Padre, mediante Sus profetas y enviados, que finalmente eran rechazados, hubiese intentado eso que ahora reclama.

Lucas 11:49 Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán,

En el mismo orden de ideas relativo a las veces en que Dios, por medio de Cristo, envió profetas y emisarios a Su pueblo, siendo rechazados por ellos, se tiene esta cita de Lucas que señala lo mismo, más sin embargo aquí es 51


interesante que señala que es la sabiduría de Dios la que decide ese curso de acciones, ahora bien ¿qué o más bien Quién es esta sabiduría de Dios? “pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1:23-24)‬

Sin ser parte necesariamente del tema desarrollado en la presente obra, Proverbios presenta una caracterización de dicha sabiduría de Dios de la cual, la única lectura es que se refiere a Cristo.

Proverbios 8:22-31‬ Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada; No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.

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1 Pedro 1:10-11 Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.

Por cierto, y hablando de profetas, la cita anterior va en el tenor de lo expresado a lo largo de la presente obra: Cristo como revelador en todos los tiempos y en todos los lugares del Padre.

Ya se vio en el apartado relativo a la Palabra de Dios, las varias veces que en la Escritura, en boca de los profetas, se establece el contexto de la revelación como “vino Palabra de Jehová”, es así como Pedro en esta cita referida a su primer carta, señala, respecto de esos profetas, que “el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”, es así como aquella revelación que de parte de la Palabra de Dios se recibía era, como se señaló en el apartado correspondiente, una referencia a Cristo “el cual [les] anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”.

Zacarías 12:10 Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

53


El capítulo 12 de Zacarías inicia señalando que es Jehová Quien le habla al profeta, el primer versículo no deja lugar a dudas: “Profecía de la palabra de Jehová acerca de Israel. Jehová, que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él, ha dicho:” (Zacarías 12:1), más sin embargo en el versículo 10 se tiene esa expresión que, sin la comprensión que se tiene de Cristo como revelador en todos los tiempos y en todos los lugares del Padre, no puede entenderse, ¿por qué?, porque dicha cita, después de señalar en boca de Jehová “derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración”, indica “y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”. ¿Cómo podría ser Jehová a Quien Su pueblo traspasó?, con la comprensión que hasta ahorita se tiene se entiende que la referencia es a Cristo, quien es imagen de Dios y en quien habita la plenitud de la Divinidad y quien en todos los tiempos ha actuado en nombre del Padre para revelarle, pero aun así la misma cita presenta indicios, que aunado al entendimiento anterior, permite redondear la idea, esto cuando se consideran las referencias al hijo unigénito y al primogénito, que escrituralmente sólo aplican a Cristo.

Jeremías 6 9

Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el

resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. 10

¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus

oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. 11

Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de

contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión 54


de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. 12

Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus

mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. 13

Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno

sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.

La cita anterior presenta uno de los muchos reclamos de Jehová a Su pueblo por el rechazo que este último hacía a Su Señor y la rebeldía que mostraba a Su verdad. Pareciera no agrega nada más, sobre todo con referencia al tema de la presente obra, pero no es así. Véanse unas expresiones que, sin el entendimiento de Cristo como revelador del Padre en todos los tiempos y en todos los lugares, no pueden comprenderse. El versículo 10 señala en boca de Jehová “he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa”. Es interesante que Jehová no diga “he aquí que mi palabra les es cosa vergonzosa” sino que diga “he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa”, como si de algo ajeno a Él se tratara o de más bien Alguien diferente a Él. Pero más rara, sin el entendimiento del tema desarrollado en la presente obra, lo que inmediatamente dice la cita anterior en el versículo 11 cuando señala “Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová”. De igual forma que anteriormente es interesante que Jehová no diga “estoy lleno mi ira” sino que diga “estoy lleno de la ira de Jehová” como si de algo ajeno a Él se tratase o más bien un sentimiento de Alguien diferente a Él.

55


El entendimiento de Cristo como imagen de Dios en Quien habita la plenitud de la Divinidad permite comprender que la expresión anterior involucra a dicho revelador, Cristo, y que las expresiones señaladas hacen énfasis a ese reflejo perfecto y santo en Él del carácter del Padre.

Jueces 13:18 Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?

Isaías 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Se ha señalado reiterativamente a lo largo de la presente obra que todas las interacciones audibles, visibles, ambas o ningunas pero perceptibles, de Dios para con la humanidad, han sido llevadas a cabo por Cristo, imagen de Dios en Quien habita la plenitud de la Divinidad. Las citas anteriores son una prueba clara y concreta de ello.

La primera, referida a Jueces, muestra al ángel de Jehová interactuando con los que serían los padres de Sansón, en la cita en cuestión los futuros padres de Sansón cuestionan al enviado de Dios por su nombre y la respuesta de este es que su nombre es Admirable. En ese orden de ideas, es interesante que, en la segunda cita, la de Isaías, se contenga una profecía referida al Mesías cuya primera nomenclatura sea precisamente el de Admirable. 56


En este punto tal vez alguien señale que la cita claramente señala que se trataba de un ángel, más sin embargo hay que entender que la palabra ángel viene del hebreo ‫ לְךפ לֵַׁ֑֙מ‬, mal·’aḵ, que quiere decir mensajero, siendo que lo que Dios desea revelar a los hombres puede hacerlo por medio de propiamente ángeles, como ha sido el caso en otras ocasiones en la Escritura, o por medio de Su Hijo quien de igual forma lleva Su mensaje aunque actúa, a diferencia de los ángeles, plenamente en nombre de Dios. Mayores referencias a Cristo como el Ángel [mensajero] de Jehová, pueden encontrarse en las Escrituras. Veamos.

Jueces 2:1 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros

Malaquías 4:4 Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.

Hechos 7:35 A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza.

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Hechos 7:38 Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos;

Hechos 7:53 vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.

Hebreos 2:2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

Aquí se tienen seis citas referidas al ángel de Jehová quien sacó a Israel de Egipto y por medio del cual el Pueblo de Dios recibió la Ley, ¿a Quién podría estarse refiriendo a propiamente ángeles de Dios o a Su Hijo como Su mensajero?

Malaquías 3:1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

La cita de Malaquías es esclarecedora. Tal como la misma concluye esa cita se trata de un dicho de Jehová, más sin embargo inicia señalando que Jehová envía a Su mensajero (referido esto como a Juan el bautista) “el cual preparará 58


el camino delante de mí”. ¿Juan el bautista preparó el camino para que Jehová viniera?, no, lo preparó para Cristo, pero si es Cristo Quien en todos los tiempos y lugares ha revelado al Padre, la expresión aquí en primera persona está correctamente aplicada. Pero hay más ya que la cita continua señalando “vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”, esta es una referencia mesiánica, una profecía sobre Cristo cuando viniera en la carne, más sin embargo véase que se señala a ese Señor que vendría después del mensajero que previamente sería enviado como “el ángel del pacto”, es decir, Aquel por medio del cual el pacto fue recibido, así que redondeando todas las ideas, si esta cita sólo puede ser aplicable a Cristo, ese ángel [mensajero] del pacto sólo puede ser aplicable a Él, por lo que de nuevo se reitera la premisa de que al Padre nadie le ha visto ni oído siendo que ha sido el Hijo Quien en todos los tiempos y todos los lugares lo ha revelado.

En este punto tal vez para algunos ya no implique mayor problema el aceptar o al menos considerar la posibilidad, de ver a Cristo como Quien en todo los tiempos y todos los lugares ha interactuado con la humanidad a nombre del Padre, pero lo que sí puede ocasionar tal vez un conflicto es aceptar la realidad de verle refiriéndose a si mismo como Jehová, ¿no sería eso una ostentación inaceptable?

Primeramente hay que señalar que Cristo no se abroga del nombre de Dios por sí mismo sino que el Padre se lo concede para que actúe en Su nombre, es así que las referencias a Jehová deben ser entendidas dichas por Cristo pero referidas al Padre. Secularmente cuando alguien da un poder para que un tercero actúe en su nombre todos los actos de este último de pleno derecho son 59


adjudicados al primero, algo así en el caso de Cristo Quien, actuando con poder y según la voluntad del Padre, le revela Su verdad a la humanidad. Esta idea tiene de igual forma referentes escriturales. Veamos.

Éxodo 23:20-21 He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

De nueva cuenta esta cita hace referencia al ángel de Jehová como Aquel que sacó a Israel de Egipto, como ya se vio, la referencia es a Cristo como el ángel [mensajero] de Dios, pero lo interesante de esto es la manera en que termina la exhortación contenida en la cita anterior: “porque mi nombre está en él”. Así que ese ángel [mensajero], Cristo, al tener de parte de Dios Su nombre en Él, actúa como intermediador con pleno derecho, majestad y autoridad. Zacarías 3:1-2‬ Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?

Esta otra cita está en el mismo orden de ideas de lo expresado anteriormente y la misma es tan conflictiva que algunas versiones incluso la cambian forzando la idea contenida pero haciéndola aceptable para la mente humana. 60


La cita de Zacarías hace referencia a una visión dónde Josué, el sumo sacerdote, está ante el ángel de Dios, estando de igual forma presente Satanás, y generándose un diferendo entre dicho ángel y el Enemigo. Lo interesante de la cita es la manera en que el ángel de Jehová reprende a Satanás: “Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás”, ¿cómo puede decir Jehová a Satanás que Jehová le responda como si se tratara de otra persona?, de igual forma, si se señala que se trata del ángel de Jehová, ¿por qué en la admonición que este le hace a Satanás la cita señala que “dijo Jehová a Satanás”?, ¿era Jehová o era el ángel de Jehová? El entendimiento previo permite comprender que este ángel [mensajero] de Jehová, sobre el cual está el nombre de Jehová y que por lo mismo puede ostentarse como tal, es Cristo, revelador del Padre en todos los tiempos y lugares, de otra forma no se comprende y obliga, como algunas tradiciones lo han hecho, a generar versiones escriturales que cambian “Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda” por “Y dijo [el ángel de] Jehová a Satanás: Jehová te reprenda”, agregando “el ángel de" para hacer cognitivamente más aceptable la idea.

De ese capítulo, en consonancia con todo lo dicho, es interesante la manera en que el ángel de Jehová se dirige más delante a Josué: “Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar” (Zacarías 3:6-7). Así que el ángel de Jehová habla con poder y autoridad de parte de Dios y dado que el nombre de Dios está sobre Él las expresiones anteriores son entendibles, pero de igual forma, dado que al Padre nadie le ha visto ni oído y que el Hijo es Quien le ha revelado, dichas expresiones son 61


adjudicables a Cristo, tal como dice Pablo escribiendo a los hebreos y poniendo en boca de Cristo la expresión “…Anunciaré a mis hermanos tu nombre…” (Hebreos 2:12).

***

Con este entendimiento puede avanzarse en comprender un asunto que siempre ha sido motivo de discusión para los creyentes, ¿Cristo tenían mandamientos diferentes a los del Padre?

Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos

La cita anterior ha sido motivo de polémica a lo largo de la historia de la iglesia ya que quienes están ajenos a las verdades de la fe reveladas por Cristo y guardadas por Su iglesia argumentan que la Ley de Dios ha sido superada por la Ley de Cristo.

Sin comprender que la legislación divina que el Pueblo de Israel tenía incluían los Diez Mandamientos, la Ley de Dios, eterna, vigente, permanente, así como las leyes mosaicas, temporales, ya no vigentes, transitorias, muchos al leer aquellas citas del Nuevo Testamento que señalan a la ley como algo cancelado, superado, clavado, suponen que se refiere a ambas legislaciones sin entender que las referencias son a las leyes mosaicas, no a la Ley de Dios1. 1

Para un discernimiento de la cuestión relativa a la Ley de Dios, vigente, válida, actual, y las leyes mosaicas canceladas, superadas, clavadas, se sugiere la obra “Muerto a la ley por la Ley –Temporalidad y perpetuidad de las leyes de Dios-”. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

62


Es así que cuando leen la cita anterior referida a los mandamientos de Cristo refuerzan el pensamiento comentado y señalan que lo que ahora rige son esas directrices dadas para la vida material y espiritual por Cristo, pero ¿es correcta esta forma de pensar?, ¿Cristo tiene unos mandamientos, mandamientos que son diferentes a los del Padre?, ¿ya no está vigente la Ley de Dios sino los mandamientos de Cristo?

En este punto de la obra, donde se espera haya quedado clara la comprensión de que en las interacciones que menciona la Escritura, auditiva, visual o ambas, entre personajes bíblicos y Dios, Cristo tuvo que ser quien fungiera como intermediario de ella, debe quedar clara que dicha intermediación también aplica para la entrega de los Diez Mandamientos (eternos) y las leyes mosaicas (temporales), por lo que la expresión de Cristo referida a sus mandamientos se entiende como a aquellas ordenanzas dadas por Su medio. Con todo y todo ¿hay más evidencia escritural que apunte a esta conclusión?, la misma cita de Juan 14 aclara esto y lo responde de manera firmativa.

Juan 14 7

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le

conocéis, y le habéis visto. 8

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

9

Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has

conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

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10

¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que

yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. … 15

Si me amáis, guardad mis mandamientos;

… 21

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama;

y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. … 23

Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi

Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. 24

El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habéis

oído, no es mía, sino del Padre que me envió. 25

Estas cosas os he hablado estando con vosotros.

… 31

Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el

Padre me dio el mandamiento, así hago. Levantaos, vamos de aquí,

La expresión de Cristo de que Su mensaje no es suyo sino del Padre es reiterativa en la Escritura:

Juan 7:16 Jesús entonces les respondió y dijo: Mi enseñanza no es mía, sino del que me envió.

64


Juan 12:49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.

Es así que Cristo, como la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15), muestra al Padre – por eso la expresión de Juan 14:9 El que me ha visto a mí, ha visto al Padre-, es así como los mandamientos a los que hace referencia Jesús son los mismos del Padre, revelados por el primero desde la creación y confirmados mediante el pacto con Su pueblo.

Con todo y todo, y esto hay que acláralo, Cristo ha engrandecido y dado lustre a la Ley (Isaías 42:21), por lo que la aplicación de la misma ha sido ampliado a todos los ámbitos del ser humano a niveles de perfección y santidad:

Mateo 5:21-48 (Lucas 6:27-36; 12:57-59) 21

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que

matare será culpable de juicio. 22

Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será

culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu

hermano tiene algo contra ti, 24

deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con

tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

65


25

Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él

en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26

De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último

cuadrante. 27

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

28

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla,

ya adulteró con ella en su corazón. 29

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de

ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30

Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti;

pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 31

También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de

divorcio. 32

Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de

fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. 33

Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino

cumplirás al Señor tus juramentos. 34

Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque

es el trono de Dios; 35

ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén,

porque es la ciudad del gran Rey. 36

Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un

solo cabello. 66


37

Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto,

de mal procede. 38

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

39

Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te

hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40

y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la

capa; 41

y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él

dos. 42

Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo

rehúses. 43

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu

enemigo. 44

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os

maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45

para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace

salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No

hacen también lo mismo los publicanos? 47

Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más?

¿No hacen también así los gentiles? 48

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los

cielos es perfecto.

*** 67


Con el entendimiento que se tiene de que las referencias escriturales al rostro, la palabra o el brazo de Dios, es decir aquellas interacciones visibles, audibles, e incluso ambas o ninguna pero identificables de Dios para con la humanidad, son referencias a Cristo, la plenitud de la Divinidad, léase el siguiente salmo que es una confirmación de las intervenciones de Cristo, como revelador del Padre, a lo largo de la historia de la humanidad.

Salmos 80 1

Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece.

2

Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos. 3

Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 4

Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo? 5

Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia. 6

Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí. 7

Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 8

Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste. 9

Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

68


10

Los montes fueron cubiertos de su sombra, Y con sus sarmientos los cedros de Dios. 11

Extendió sus vástagos hasta el mar, Y hasta el río sus renuevos. 12

¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino? 13

La destroza el puerco montés, Y la bestia del campo la devora. 14

Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña, 15

La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste. 16

Quemada a fuego está, asolada; Perezcan por la reprensión de tu rostro. 17

Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste. 18

Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre. 19

¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

El comprenderse que las referencias el rostro, la palabra o el brazo de Dios, es decir aquellas interacciones visibles, audibles, e incluso ambas o ninguna pero identificables de Dios para con la humanidad, son referencias a Cristo, permite entender que aquellas otras referencias escriturales que directamente señalan a Jehová como el centro de las mismas, hacen referencia a Cristo, la plenitud de la Divinidad, fungiendo como intermediario de ellas, ahora bien, para cerrar la idea desarrollada a lo largo de la presente obra, ¿habrá algún simbolismo que 69


permita representar en una sola imagen todo lo visto en los apartados precedentes, es decir, la idea de Cristo como imagen de la intervenciĂłn de Dios en la historia de la humanidad?

70


El Tabernáculo

La respuesta a si habrá algún simbolismo que permita representar en una sola imagen todo lo visto en los apartados precedentes, es decir, la idea de Cristo como imagen de la intervención de Dios en la historia de la humanidad, es afirmativa y ese simbolismo está dado por el Tabernáculo2, específicamente por las puertas que el mismo presenta, pero para comprender dicho simbolismo, además de la comprensión sobre el tema compartida en los apartados anteriores, es necesario comprender algunas verdades subyacentes el diseño del mismo. Tabernáculo, es una palabra que deriva del hebreo, ‫ישרמ‬ ֵ֑ ‫ְך‬, mishkán, y significa morada, vivienda, tabernáculo.

2

Para un discernimiento de la simbología subyacente al Tabernáculo se sugiere la obra “El tabernáculo de reunión - Una fotografía dinámica de la familia de Dios-”. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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Las primeras referencias a la palabra tabernáculo las encontramos en Éxodo y se refiere al santuario móvil construido por los israelitas bajo las instrucciones dadas por Dios a Moisés en el Monte Sinaí. Éxodo 25:8-9: Y que hagan un santuario [mishkán, ‫ישרמ‬ ֵ֑ ‫ ]ְך‬para mí, para que yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que te voy a mostrar, [conforme] al diseño del tabernáculo [mishkán, ‫ישרמ‬ ֵ֑ ‫ ]ְך‬y al diseño de todo su mobiliario, así [lo] haréis. Lo interesante de Éxodo 25:8-9 es que el Tabernáculo, en palabras de Dios mismo, era “para que yo habite entre ellos” (Éxodo 25-27, 30, contiene las especificaciones de cómo habría de construirse el Tabernáculo de Éxodo 25:8-9). Como se menciona reiteradamente en ese mismo capítulo, las indicaciones respecto de la construcción y disposición del Tabernáculo correspondería a las visiones que sobre eso mismo Moisés tendría en la cima del Monte Sinaí durante los cuarenta días que estuvo ahí:

Éxodo 25:9 Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Éxodo 25:40 Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

72


Éxodo 26:30 Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

Sobre este punto, a saber, las instrucciones para la construcción y disposición del Tabernáculo, Pablo en su carta a los Hebreos arroja una luz que permite entender el significado trascendental del mismo:

Hebreos 8 1

Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que

tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2

ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el

Señor, y no el hombre. 3

Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y

sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer. 4

Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote,

habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; 5

los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales,

como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Las instrucciones sobre lo relativo a la adoración y el culto debido a Dios, incluyendo la construcción y disposición del Tabernáculo, el versículo 5 de la cita anterior aclara que todo es “figura y sombra de las cosas celestiales” y 73


para mayor énfasis en lo que al tema de la presente obra se refiere el mismo versículo aclara “como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo”.

Inmediatamente después de las indicaciones anteriores, que de nuevo: uno debe tener muy presente para comprender el tema del Tabernáculo, llama la atención que no se inicie con las instrucciones respecto de la construcción y disposición del mismo, sino con su contenido, siendo en primer lugar abordada el Arca.

Esto permite entender que el centro de todo el diseño del Tabernáculo gira alrededor del Arca, de hecho, como se verá más delante, la misma está ubicada en el lugar santísimo, espacio de relevancia preponderante en el Tabernáculo mismo y el los ritos relacionados.

Éxodo 25 10

Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos

codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11

Y la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una

cornisa de oro alrededor. 12

Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro

esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13

Harás unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro.

14

Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el

arca con ellas. 15

Las varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella. 74


16

Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.

17

Y harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos

y medio, y su anchura de codo y medio. 18

Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en

los dos extremos del propiciatorio. 19

Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro

extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. 20

Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus

alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines. 21

Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el

testimonio que yo te daré. 22

Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio,

de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.

Para comenzar a construir la comprensión que sobre el Tabernáculo da la Escritura es menester, primeramente, entender el significado del Arca. En los versículos anteriores se detalla la manera en la misma iba a ser construida así como la forma en que estaría dispuesta, pero ¿qué significa el Arca?, esto es necesario pues las indicaciones anteriores requieren de este entendimiento para poder ser comprendidas.

Para entender el significado del Arca es necesario saber qué contenía la misma, es decir, para qué fue hecha, cuál era su finalidad. Es cierto que sobre la misma Dios se revelaba (v. 22), pero el Arca en sí, ¿qué uso tenía? El 75


versículo 21 menciona que dentro de la misma se pondría el testimonio que Dios mismo daría, ¿cuál es ese testimonio? Éxodo 31:18 menciona que “dio [Dios] a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios”, de igual forma Éxodo 34:29 señala que “aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios”, es así como el testimonio que se colocaría dentro del Arca se refería a los Diez Mandamientos de la Ley de Dios escritos en las dos tablas de piedra. Éxodo 40:20 señala al respecto que una vez que se concluyó el Tabernáculo y todo lo relacionado con él, “[Moisés] tomó el testimonio y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y encima el propiciatorio sobre el arca.” Así que dentro del Arca se encontraban las tablas de la Ley de Dios, referidas en la Escritura como el testimonio.

Ahora bien, ¿eran las tablas de la Ley de Dios lo único que contenía el Arca? Hebreos 9:4 señala “…el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto”

La Escritura muestra un pasaje donde el pueblo de Israel se rebeló (Números 16), creían que cualquiera podía ser sacerdote, para dirimir esto Dios pide que de cada tribu se traiga una vara, incluyendo la de Aharón, siendo que al día siguiente la que reverdeciera, indicaría quien tenía el favor de Dios para esa encomienda, la única que reverdeció fue la vara de Aharón. Números 17:10 señala que después de lo anterior “Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de

76


Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para que no mueran”

El Maná era el alimento con el cual de manera milagrosa Dios proveyó para alimentar a Su pueblo mientras anduvieron por el desierto rumbo a la tierra prometida. Éxodo 16:31 señala del Maná que “…era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel”. Sobre esto la Escritura señala que “dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes”.

Así que todo lo anterior permite entender que el Arca tenía un fin en sí misma y que era precisamente el de contener las tablas de la Ley de Dios, la vara de Aharón y el Maná, ¿podrá servirnos esto para comprender qué representaba el Arca? Veamos.

Las tablas de la Ley tienen una correlación con la función de Moisés, de hecho las tablas de la Ley no fueron dadas a Aharón, sino a Moisés, y Moisés trajo al Pueblo de Israel el mensaje que Dios le había dado. Moisés es señalado por la Escritura, en boca de Dios mismo, como profeta, siendo así que las tablas de la Ley tienen un referente relacionado con la función de profeta.

Por su parte, y a diferencia de lo anterior, la vara de Aharón tiene una clara correlación con la función sacerdotal de él mismo, de hecho el reverdecimiento de la vara sirvió para identificar claramente a quien Dios había seleccionado para desempeñar la función sacerdotal dirimiendo en su momento la controversia que algunos rebeldes habían generado. La vara 77


reverdecida se colocó en el Arca, es así como la misma apunta a la función de sacerdote.

En este punto es fácil darse cuenta por donde va este razonamiento. La Escritura tiene una peculiaridad de que ni explica todo lo que hay que explicar, aunque sí da atisbos de ello, ni oculta todo lo que desea ocultar. Tal como la misma Escritura señala “Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo” (Proverbios 25:2). Pero de la misma forma, como si de una instrucción progresiva se tratase, la Escritura explica ciertas cosas y, con base en el entendimiento y comprensión que se van adquiriendo, puede entonces avanzarse a entender lo que permanece oculto. Muchos ejemplos hay de esto, sirva como muestra señalar lo relativo a las profecías en la Escritura. Daniel presenta imágenes proféticas de cuyo entendimiento depende la comprensión de muchas otras profecías, incluyendo las contenidas en Revelación. Si uno estudia Daniel puede ver cómo es que las primeras imágenes proféticas (Daniel 2:31-35) son explicadas por la misma revelación dada (Daniel 2:36-45), pero luego siguen otras revelaciones que no son explicadas pero que con el entendimiento previo, relacionándolo con toda la Escritura en sí, y con ayuda del Santo Espíritu de Dios, se puede llegar a comprender. En este caso relacionado con el Arca es igual.

Las tablas de la Ley de Dios que contenía el Arca están relacionadas con la función de profeta, la vara de Aharón que reverdeció está relacionada con la función de sacerdote, ¿qué función es la que haría falta de las que se han considerado relacionadas con Cristo? Así es. La función de rey. ¿Podrá ser el Maná, que es lo tercero que el Arca contenía, una figura relacionada con esta función? Así es. Tal como Hebreos 9:4 señala al respecto, dentro del Arca 78


estaba contenido el Maná dentro de una urna de oro. El oro es símbolo de la realeza, muchos pasajes de la Escritura señala esto, tanto en su connotación natural referida a los reyes de Israel, como en su connotación trascendental referida a Dios mismo como rey (Salmos 47:7) y a Su Hijo como rey de reyes (1 Timoteo 6:15). Es así como la urna de oro apunta a la función monárquica. Pero hay más. La urna de oro contiene, a diferencia de los otros dos objetos colocados en el Arca -las tablas de la Ley de Dios y la vara de Aharón-, otro elemento que permite entender a qué se refiere el Arca, o más bien a quién. Respecto de la urna de oro que estaba en el Arca junto con las tablas de la Ley de Dios y la vara de Aharón, la Escritura señala que la misma contenía el Maná. ¿A qué o a quién se refiere el Maná? El Maná tiene un fuerte simbolismo, de hecho un único simbolismo, relacionado con Cristo, el pan del cielo (Juan 6:48, 51), pero a diferencia del Maná que sólo daba vida física, Cristo, hablando precisamente de esto señala que “vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera” (Juan 6:49-50=. Es así como la urna de oro que estaba en el Arca se refiere a la función monárquica, pero el Maná que estaba dentro de dicha urna habla precisa, exclusiva y específicamente, como sombra e imagen, de Cristo. Siendo así que siguiendo esta misma línea de pensamiento, el resto de lo que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios y la vara de Aharón, están de igual forma referidas al papel de Cristo, conjuntando todo, como profeta, sacerdote y rey.

Por esto era menester entender, las tres funciones relativas a Cristo y que en su momento se analizaron como profeta, sacerdote y rey, siendo de esta forma que lo que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios, la vara de Harón que reverdeció y la urna de oro conteniendo el Maná, hacían referencia a las tres 79


funciones a desempeñar de manera perfecta y santa por Cristo: profeta, sacerdote y rey.

Ahora bien, esas tres cosas que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios, la vara de Aharón y la urna de oro conteniendo el Maná, apuntaban a las funciones de profeta, sacerdote y rey, siendo que el Maná de la urna de oro apunta hacia Cristo por ende los otros dos objetos también, con todo y todo sin símbolo de las tres funciones que ya se han mencionado, funciones desempeñadas de manera perfecta y santa por Cristo, es así como puede responderse la pregunta inicial ¿a qué representaba el Arca? O más bien, ¿a quién? Siendo la respuesta, con base en lo comentado, a Cristo. El Arca representaba a Cristo, los tres objetos que contenía el Arca representaban las tres funciones a desempeñar por Cristo.

Hagamos un paréntesis para explicar a con mayor detalle esto.

Sin pretender ahondar mucho sobre estos puntos, mucho antes de iniciar Dios los pactos con Su pueblo, primero en Abraham y con mayor énfasis en Sinaí, tenemos la existencia de Melquisedec, rey y sacerdote de Salem (Génesis 14:18), lo interesante es que una vez añadida la ley mosaica, no podía una misma persona ostentar el reinado y el sacerdocio siendo que estos recaían sobre dos personas diferentes (2 Crónicas 26:3, 16-21), pero cuando en Jesús se restablece el sacerdocio de Melquisedec ambas figuras de nuevo recaen sobre una sola persona (1 Timoteo 6:15; Hebreos 2:17).

80


La función de profeta, si bien puede ser una figura desempeñada de manera exclusiva por una persona, también es inherente a la función de sacerdote y la función de rey en el sentido de exhortar, redargüir, corregir, enseñar. Dicho de otra forma un profeta puede no ser sacerdote, un profeta puede no ser rey, pero un sacerdote necesariamente será un profeta, un rey necesariamente será un profeta, en el sentido de exhortar, redargüir, corregir, enseñar desde su posición.

En el caso de Cristo podemos claramente identificar en su persona las tres funciones de profeta, sacerdote y rey.

Profeta La función de profeta, entendida como la de aquel llamado a proclamar la verdad del Padre, es fácilmente identificable en Cristo, con todo y todo la Escritura, tanto las profecías como las declaraciones testimoniales de quienes conocieron a Jesús y las suyas propias confirman esto.

Deuteronomio 18:15-19 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis; conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera 81


que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

Esta profecía que Dios mismo dio a Moisés, se refería precisamente al papel de Cristo cuando éste viniera al mundo. Esto está claramente explicado por Pedro cuando el día de Pentecostés, dirigiéndose a la multitud, sobre Cristo declara:

Hechos 3:22-23 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.

De igual forma, durante el ministerio de Jesús, mucha gente lo reconoció como el profeta y de manera inspirada estos dichos fueron recogidos en las Escrituras:

Lucas 7:16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo.

Mateo 21:11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

Juan 6:14

82


La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.

Juan 7:40 Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profeta.

Juan 9:17 Entonces dijeron otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta.

Si bien las citas anteriores no dejan lugar a dudas de la figura de Jesús como profeta, tenemos sus propios dichos que al respecto así lo atestiguan:

Lucas 13:33 Sin embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

Ahora bien ¿qué es un profeta? Generalmente se tiene la idea de que un profeta es aquel que devela algo oculto, generalmente relacionado con el futuro, el porvenir. Si bien es cierto que esta es una de las funciones que ocasionalmente desempeña un profeta, el término abarca muchos más que eso.

Sacerdote

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La función sacerdotal de Cristo, aunque escrituralmente es clara, implica reconocer la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes, de igual forma conocer la correcta secuencia de preponderancia entre las tres funciones de profeta, sacerdote y rey.

Salmos 110:4 Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Es de todos conocidos que este salmo es un salmo mesiánico que se refiere precisamente a Jesús, nuestro Señor y Salvador, con todo y todo mayor confirmación de esto lo tenemos cuando Pablo, escribiendo a los Hebreos, tomando precisamente este salmo, señala respecto de Jesús:

Hebreos 5:6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec

En esa misma carta Pablo se explaya explicando en extensión y profundidad la figura de Jesús como ese sacerdote, perfecto, santo y eterno:

Hebreos 6:20 …donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.

Hebreos 7:15

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Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,

Hebreos 7:11 Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad {había} de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón?

Hebreos 7:23 Los sacerdotes [anteriores] eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar

Hebreos 7:26 Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos,

Hebreos 3:2 El cual fue fiel al que le designó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

Rey

En el Antiguo Testamento tenemos varias profecías que presentan a Jesús, el Mesías, como ese rey que habría de reinar de manera perfecta, santa y eterna, de igual forma el testimonio de sus contemporáneos incluido inspiradoramente 85


en la Escritura, así como las profecías que aún están por cumplirse señalan esto.

Salmos 2:6 Pero yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte.

Zacarías 9:9 Regocíjate sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna.

Números 24:17 Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel que aplastará la frente de Moab y derrumbará a todos los hijos de Set.

Números 24:19 De Jacob [saldrá] el que tendrá dominio, y destruirá al remanente de la ciudad.

Miqueas 5:2 Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.

86


Esta última profecía es retomada por Mateo en su Evangelio cuando al referirse al lugar de nacimiento de Jesús señala:

Mateo 2:6 `` Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará[a] a mi pueblo Israel”

De igual forma, durante el ministerio de Jesús en la tierra, muchos testificaron sobre su realeza, sobre su carácter monárquico, dichos que de manera inspirada fueron recogidos e incorporados en los Evangelios:

Juan 1:49 Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

Juan 12:13 …tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Mateo 2:2 ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

Independientemente de lo anterior, Jesús mismo testificó sobre su carácter monárquico: 87


Mateo 27:11 Y Jesús compareció delante del gobernador, y éste le interrogó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices.

Marcos 15:2 Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo El, le dijo: Tú [lo] dices.

Lucas 23:3 Pilato entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y {Jesús} respondiéndole, dijo: Tú [lo] dices.

Juan 18:33 Entonces Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

E incluso la inscripción que se colocó en la cruz, de manera providencial establecía su realeza, su carácter monárquico:

Mateo 27:37 Y pusieron sobre su cabeza la acusación contra El, que decía: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

Lucas 23:38 Había también una inscripción sobre El, [que decía:] ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. 88


Marcos 15:26 Y la inscripción de la acusación contra Él decía: EL REY DE LOS JUDÍOS.

Juan 19:19 Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.

Ahora bien, y esto es muy importante tenerlo en cuenta, las tres funciones anteriores son inherentes a la persona de Jesús y las tres coexisten en el mismo de manera continua, pero en la temporalidad cada una de ella tiene una preponderancia sobre las demás, es decir, Cristo es profeta, sacerdote y rey, pero en el transcurso de la historia de la salvación cada una de las funciones anteriores tiene preeminencia.

Cuando Cristo vino, dada la función que desempeño, su papel preponderante era de profeta, es decir, de transmitir lo que del Padre había oído (Juan 5:19; 8:38; 12:49), Su verdad, pero eso no quiere decir que sus funciones sacerdotales o de la realeza no las desempeñara, claro que las desempeñaba pero con menor realce pues un orden hay para todo, orden del que se hablará más delante.

En su venida, Jesús siendo profeta, también desempeñaba un papel sacerdotal pues Él mismo oraba al Padre e intercedía por las necesidades de los hombres físicas y espirituales (Juan 11: 41-42; 17:9, 11, 13, 15; 17: 17-19), de igual 89


forma en su papel monárquico definía y establecía las reglas aplicables para quien lo reconociese como Señor (Lucas 6:46; Mateo 7:21; Juan 14:15, 21), más sin embargo en ese entonces su papel preponderante era de profeta.

En la temporalidad actual, la era de Su iglesia, Cristo está desempeñando un papel preponderante de sacerdote al interceder ante el Padre (Hebreos 2:17; 4:14-16; 6:20; 7:26; 8:1) como único mediador entre los hombres y Dios (1 Timoteo 2:5), más sin embargo a través del Santo Espíritu del Padre sigue profetizando en Su iglesia, para edificación de sus miembros (1 Corintios 14:3, 5), y a través de Su iglesia, para testimonio del mundo (Mateo 24:14), de igual forma desempeña también su papel monárquico pues ha despojado a los poderes y autoridades de este siglo (Colosenses 2:15) y Él ha sido puesto encima de todo principado y autoridad y poder y señorío (Efesios 1:20-22; 1 Pedro 3:22) y se ha sentado a la derecha del Trono de la Majestad (1 Pedro 3:22; Hebreos 8:1).

Y en el Milenio Jesús comenzará a desempeñar de manera preponderante Su papel monárquico (Revelación 19:16), más sin embargo eso no quiere decir que no desempeñará su papel de profeta o su papel de sacerdote, seguirá la instrucción, enseñanza y edificación de Su pueblo (Isaías 2:3) así como la intercesión de Cristo ante el Padre por los hijos de Dios (1 Timoteo 2:5).

Es así como las funciones de profeta, sacerdote y rey son inherentes a Jesús, más sin embargo cada una de ellas, en el Plan de Dios, tiene un carácter preponderante sin excluir el ejercicio de las demás.

90


Sobre esto es interesante como es que los regalos que llevaron los sabios de oriente a Jesús cuando nació eran oro, incienso y mirra (Mateo 2:11), de nueva cuenta la Escritura registraba una verdad de la persona de Jesús y las funciones inherentes a su persona que realizaría: el oro tiene la connotación de la realeza, la función de rey, el incienso tiene la connotación del culto religioso, la función de sacerdote, y la mirra, por eliminación correspondería a la función de profeta, el hecho de que sea la mirra la asignada para esta función tiene su significado con la muerte, ya que la mirra se usaba para preparar los cuerpos de los muertos, y dado que en la función como profeta es en la única que por una sola vez y para siempre Cristo experimentó la muerte, es a esta a la que corresponde esta sustancia.

Una vez entendido esto puede avanzarse a comprender precisamente el orden establecido por el Padre para el desempeño de Su Mesías como profeta, sacerdote y rey.

Cuando Cristo vino vemos que en Israel existía una gran expectativa respecto del Mesías prometido, pero dicha expectativa era eminentemente monárquica, es decir, un Mesías que vendría para sacudir el yugo que en ese entonces tenían de Roma y para establecer el Reino de Israel, incluso sus discípulos tenían esa idea (Hechos 1:6). Cuando Jesús muere, muchos de los que esperaban esa era monárquica bajo la guía del Mesías esperado se sienten decepcionados, tristes, abatidos, de nuevo: esto incluso entre sus seguidores (Lucas 24:13-35).

Sobre esta última cita es importante ver lo que se ha comentado: como existía una expectativa de instauración de la monarquía mesiánica en Israel, incluso 91


entre los seguidores de Jesús, misma que se siente decepcionada a la muerte del Señor. Aún más importante es ver como Jesús, a estos discípulos, les abre el entendimiento mediante su explicación para que entendieran como es que el Mesías tenía primero que morir y resucitar, es decir, desempeñar el papel sacerdotal expiatorio previo a desempeñar de manera preponderante su función monárquica.

En la actualidad puede darse por hecho que las funciones establecidas para desempeñar por el Mesías, con un carácter preponderante, tenían que ser, en ese orden: profeta, sacerdote y rey, más sin embargo en el Israel de Su tiempo esto no era así. Si bien la Escritura, como vimos, contiene referencias hacia estas tres funciones, los estudiosos de las mismas no entendían la manera de congeniar las mismas, máxime cuando se presentaba por una parte un Mesías sufriente, abatido, y por otra un Mesías poderoso, victorioso. La solución a esto, como Cristo revela a los discípulos en el camino a Emaús, estriba en, como se ha comentado, entender que las tres funciones del Mesías, profeta, sacerdote y rey, tenían un verificativo de cumplimiento temporal preponderante y consecutivo.

Pero para terminar de entender que las tres funciones del Mesías, profeta, sacerdote y rey, tenían un verificativo de cumplimiento temporal preponderante y consecutivo, aparte de todo lo que la Escritura, como se ha mostrado, revela, puede de igual forma hacerse uso de la capacidad de razonamiento que Dios mismo nos ha dado. Veamos.

Si tomamos las tres funciones que la Escritura nos revela del Mesías, profeta, sacerdote y rey, y vemos en qué consisten, puede comprenderse que sólo 92


existe una forma, una única forma, de ordenarlas de manera relevante, coherente y pertinente. La función de profeta consiste en revelar la verdad que el Padre desea transmitir, la función de sacerdote consiste en interceder entre los hombres y Dios y lograr la reconciliación de los primeros ante el Padre, y la función de rey consiste en regir en un territorio, sobre súbditos y bajo ciertas leyes. Ahora bien, ¿cómo podemos ordenar estas tres funciones para que las mismas sean relevantes, coherentes y pertinentes? La respuesta es una sola: profeta, sacerdote y rey.

Si se estableciera primero la función monárquica, es decir, que primero viniera el Mesías como rey, tendría el insalvable problema que nadie podría formar parte de su reino pues al haber todos pecado no podrían ser considerados aptos para el reino, luego entonces se hace necesaria, antes de la función monárquica, una función sacerdotal para reconciliación de los hombres con Dios y entonces sí, poder ser parte de Su reino. De igual forma esto conlleva de manera natural poner previo a la función sacerdotal la función de profeta ya que, como se comentó, la función sacerdotal tiene la característica de reconciliar a los hombres con Dios, pero esa reconciliación deviene de las trasgresiones dadas a la verdad revelada del Padre, pero entonces ¿cómo puede hablarse de transgresiones si no había previamente una revelación de lo que el Padre esperaba?, es así como la función de profeta necesariamente tiene que estar antes que la función sacerdotal para revelar la verdad del Padre, de esta forma una vez revelada y no aceptada generaba transgresiones, transgresiones que necesariamente tenían que ser expiadas para que los transgresores fueran reconciliados y poder ser parte del reino venidero.

93


Si bien este ejercicio permite a través de la razón llegar al ordenamiento correcto de las tres funciones mesiánicas, no es la razón por si la que nos lleva a ello, sino que la razón viene a confirmar lo que la Escritura ya ha revelado de las tres funciones mesiánicas. De igual manera pueden intentarse otros acomodos de las tres funciones mesiánicas pero sólo uno permite ordenarlas de manera relevante, pertinente y coherente: una primera función, profeta, que revela la verdad del Padre; una segunda función, la de sacerdote, que reconcilia a los transgresores de la verdad del Padre revelada por el Mesías en su función de profeta; y una tercera función, la de rey, que rige sobre un territorio, sobre súbditos que al ser reconciliados por la función sacerdotal del Mesías pueden formar parte de ese reino y con leyes que lo rigen.

Entender que es la figura de Cristo la que permite entender la Escritura y, en este sentido, dar guía a la comprensión del Tabernáculo, es prioritario para avanzar en el tema.

Esto es un conocimiento de extrema importancia al cual el Pueblo de Israel no tuvo acceso y por el cual no entendió, hasta la fecha, el papel de Cristo.

Después de este paréntesis sobre Cristo como profeta, sacerdote y rey, como puede verse los tres objetos que apuntaban a las tres funciones que desempeñaría el Mesías estaban contenidos en el Arca, en una sola Arca, no entres Arcas sino en una sola, ¿y esto que tiene que ver? Pues que dichas tres funciones sería desempeñadas por una misma persona, y de nuevo ¿esto qué tiene que ver? Pues nada más y nada menos que si no se entiende esto no puede comprenderse el papel del Mesías, tal cual le pasó al Pueblo de Israel. 94


Las profecías que la Escritura consigna sobre el Mesías presentan lo mismo a un Mesías sufriente que a un Mesías triunfante.

Mesías sufriente

Mesías triunfante

Isaías 53

Zacarías 9

1

9

¿Quién ha creído a nuestro

Alégrate mucho, hija de Sion; da

anuncio? ¿y sobre quién se ha

voces de júbilo, hija de Jerusalén; he

manifestado el brazo de Jehová?

aquí tu rey vendrá a ti, justo y

2

salvador, humilde, y cabalgando

Subirá cual renuevo delante de él, y

como raíz de tierra seca; no hay

sobre un asno, sobre un pollino hijo

parecer en él, ni hermosura; le

de asna.

veremos, más sin atractivo para que

10

le deseemos.

los caballos de Jerusalén, y los arcos

3

de guerra serán quebrados; y hablará

Despreciado y desechado entre los

Y de Efraín destruiré los carros, y

hombres, varón de dolores,

paz a las naciones, y su señorío será

experimentado en quebranto; y como

de mar a mar, y desde el río hasta los

que escondimos de él el rostro, fue

fines de la tierra.

menospreciado, y no lo estimamos.

11

4

Ciertamente llevó él nuestras

pacto serás salva; yo he sacado tus

enfermedades, y sufrió nuestros

presos de la cisterna en que no hay

dolores;y nosotros le tuvimos por

agua.

azotado, por herido de Dios y

12

abatido.

prisioneros de esperanza; hoy

5

también os anuncio que os restauraré

Mas él herido fue por nuestras

rebeliones, molido por nuestros

Y tú también por la sangre de tu

Volveos a la fortaleza, oh

el doble.

95


pecados; el castigo de nuestra paz fue

13

sobre él, y por su llaga fuimos

como arco, e hice a Efraín su flecha,

nosotros curados.

y despertaré a tus hijos, oh Sion,

6

Todos nosotros nos descarriamos

contra tus hijos, oh Grecia, y te

como ovejas, cada cual se apartó por

pondré como espada de valiente.

su camino; más Jehová cargó en él el

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pecado de todos nosotros.

su dardo saldrá como relámpago; y

7

Jehová el Señor tocará trompeta, e irá

Angustiado él, y afligido, no abrió

Porque he entesado para mí a Judá

Y Jehová será visto sobre ellos, y

su boca; como cordero fue llevado al

entre torbellinos del austro.

matadero; y como oveja delante de

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sus trasquiladores, enmudeció, y no

amparará, y ellos devorarán, y

abrió su boca.

hollarán las piedras de la honda, y

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Jehová de los ejércitos los

Por cárcel y por juicio fue quitado; y beberán, y harán estrépito como

su generación, ¿quién la contará?

tomados de vino; y se llenarán como

Porque fue cortado de la tierra de los

tazón, o como cuernos del altar.

vivientes, y por la rebelión de mi

16

pueblo fue herido.

su Dios como rebaño de su pueblo;

9

porque como piedras de diadema

Y se dispuso con los impíos su

Y los salvará en aquel día Jehová

sepultura, más con los ricos fue en su

serán enaltecidos en su tierra.

muerte; aunque nunca hizo maldad,

17

ni hubo engaño en su boca.

cuánta su hermosura! El trigo

10

alegrará a los jóvenes, y el vino a las

Con todo eso, Jehová quiso

quebrantarlo, sujetándole a

Porque ¡cuánta es su bondad, y

doncellas.

padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la

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voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Los israelitas estudiosos de la Escritura no entendía cómo conciliar lo anterior, ¿el Mesías sufriría o el Mesías triunfaría? Tratando de entender esto algunos eruditos propusieron que dependiendo de la situación del Pueblo el Mesías, cuando viniese, o sería sufriente o sería triunfante. Otros eruditos, por su parte, propugnaron porque habría dos Mesías, uno sufriente y otro triunfante. Todas estas ideas se daban por lo complicado de conciliar las ideas de un Mesías sufriente y de un Mesías triunfante.

Tal vez lo anterior en la actualidad para el cristiano no implique mayores problemas pero eso es gracias a la revelación que sobre lo expresado en la Escritura sobre el Mesías en la actualidad se tiene, pero en aquellos tiempos, cuando aún faltaba para que Jesús viniera a Su pueblo, la comprensión no alcanzaba a entender estas aparentes contradicciones escriturales.

Para el tiempo de Cristo la idea de un Mesías sufriente casi se había dejado y la idea de un Mesías triunfante era la que prevalecía. Esto se entiende por la situación que pasaba el Pueblo de Israel sometido en aquel entonces al Imperio Romano.

Este pensamiento es claro en los diferentes pasajes de la Escritura dónde el Pueblo de Israel quería hacer rey a Jesús, de igual forma queda esto en evidencia incluso entre los mismos discípulos para quienes la imagen de un Mesías triunfante era preponderante (Hechos 1:6).

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Pero la imagen de un Mesías sufriente y de un Mesías triunfante no son contradictorias sino que apuntan a diferentes fases de la labor de Mesías que en su momento serían desempeñadas, fases que tiene su entendimiento y comprensión en las funciones de profeta, sacerdote y rey contenidas a manera de imágenes en los objetos que eran contenidos por el Arca.

Extendiéndose sobre esto último puede decirse que la función preponderante de Cristo como profeta es hasta su muerte, la función preponderante de Cristo como sacerdote es a partir de Su resurrección, y la función preponderante de Cristo como rey será a su segunda venida, de igual forma entendiendo esto y considerando la Escritura pueden verse en Él mismo las figuras del Mesías sufriente y del Mesías triunfante.

Con este entendimiento es que puede uno avanzar a comprender el simbolismo entregado en el diseño del Arca y, posteriormente avanzar en la comprensión de la construcción y disposición del Tabernáculo.

Del Arca se dice que la misma estaría hecha de madera (v. 10) cubierta de oro por dentro y por fuera (v. 11). La madera es un símbolo escritural referido a la naturaleza humana (Mateo 12:33; Salmos 1:3; Jueces 9:8-10; Jeremías 17:7-8; Isaías 55:12), mientras que el oro es una referencia directa a la naturaleza divina (Hageo 2:8; Isaías 62:3; Salmos 21:3), dado que ya quedó establecido que el Arca representa a Cristo y el contenido de la misma a sus tres funciones -profeta, sacerdote y rey-, no es difícil entender el simbolismo subyacente al material del Arca, Jesús Hijo del Hombre (Mateo 20:28; Marcos 8:38; Lucas 18:8; Juan 6:53), Jesús Hijo de Dios (Romanos 1:4; 1 Juan 5:10). Con todo y todo existe otro simbolismo aplicable a cada uno de los llamados y elegidos 98


que sean encontrados fieles, simbolismo que se tratará más delante pues la comprensión del significado del Tabernáculo y su contenido debe hacerse en dos sentidos: de adentro hacia afuera, que es el que se está siguiendo, y posteriormente de afuera hacia adentro.

Las medidas que sobre el Tabernáculo y su contenido son entregadas en la Escritura no cumplen meramente una función arquitectónica sino que guardan un simbolismo trascendental, pero en el caso del Arca este simbolismo queda trunco por la misma Escritura no permitiendo avanzar en la comprensión del mismo al menos en cuanto a lo que dice pero sí en cuanto a lo que no dice.

El versículo 10 señala respecto de las medidas del Arca que estas serían de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. Todo bien hasta ahí, pero el Arca incluye una tapa que la Escritura llama propiciatorio, tapa cuyas medidas de igual forma deben ser consideradas como parte de las medidas del Arca en sí, pero ¿qué encontramos respecto del propiciatorio?, lo que escrituralmente hallamos es que las medidas del mismo están incompletas. El versículo 17 señala respecto de las medidas del propiciatorio que las mismas son de longitud dos codos y medio y de ancho codo y medio, pero no menciona nada de la altura.

Al carecer de la medida referida a la altura no podemos tener las medidas completas del Arca por lo que el simbolismo aunado a estas permanece velado, pero dado que toda la Escritura no es casual esta misma falta de información entrega una comprensión diferente al respecto.

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La tapa del Arca, el propiciatorio, también es llamado al Trono de la Misericordia (Éxodo 25:17-22; Levítico 16:2; Hebreos 4:16), así que al no presentarse una medida referida a la altura de dicho propiciatorio, el cual se refiere a la misericordia divina, implica que la misma no tiene límite, no es cuantificable, esta misericordia infinita es un atributo del Padre, atributo que Su Hijo refleja como imagen del Dios Vivo (Colosenses 1:15).

El versículo 11 señala que el Arca tendría una moldura de oro, esto es un símbolo de limite, escrituralmente de un límite que no hay que traspasar para no morir (Deuteronomio 22:8), dado que el Arca simboliza a Cristo, ¿qué límite es ese?, el límite de no desobedecer al Padre de no pecar (1 Juan 3:4 Romanos 6:23). Cristo es imagen de Dios y Él mismo señalaba que no hablaba sus palabras sino las palabras que había oído del Padre (Juan 12:49), de igual forma indicaba que Él no había venido a hacer su voluntad sino la voluntad del Padre (Juan 6:38). El Hijo de Dios, de esta forma, se limita al ser obediente en todo al Padre (Filipenses 2:8), curiosamente esta obediencia es la que trae la verdadera libertad pues permite actuar en perfección y santidad como Dios mismo (Mateo 5:48; 1 Pedro 1:16).

Para mover el Arca el versículo 12 señala que se harían para ella cuatro anillos de oro mismos que serían puestos en sus cuatro esquinas: dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. Para comprender el simbolismo aunado a esto hay que entender el uso de lo mismo: los anillos serían usados para que el Arca pudiera ser desplazada de un lugar a otro. El Arca representa a Cristo, pero quienes la tenían que llevar era los israelitas, visto simbólicamente indica que hacia dónde vayan los elegidos deben llevar a Cristo.

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Es interesante como algunos grupos evangélicos hacen un énfasis en el Nuevo Testamento, mientras que otros grupos judaizantes hacen un énfasis en el Antiguo Testamento, este énfasis es excluyente ya que la contraparte o es dejada fuera o demeritada, pero a quienes la Escritura llama santos son aquellos que tienen los Mandamientos de Dios y el Testimonio de Jesús (Revelación 14:12), es decir, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, entendiendo testamento como Pacto.

La Escritura presenta el simbolismo del testimonio siempre en la figura de dos que precisamente testifican, con todo esto puede entenderse porque el arca tenía cuatro anillos para desplazarla, dos de un lado y dos de otro, ese dos representa el testimonio (Zacarías 4:3; 11:14; Juan 15:27; Hechos 1:8; Mateo 24:14; Génesis 41:32; Hebreos 6:18), que están de un lado y de otro implica que el cristiano retiene en su mente y en su corazón el testimonio que nace de los Mandamientos de Dios y del testimonio de Jesús. Ambos son uno sólo en la figura de Cristo, el Arca; ambos deben formar parte del pensar, del sentir, del decir y del hacer del cristiano, vaya a donde vaya, viva lo que viva, se encuentre donde se encuentre.

El complemento de los anillos del Arca para poder desplazarla eran las varas de madera recubiertas de oro que pasándose entre loa primeros servían para transportar el Arca (v. 14 y 15). La vara escrituralmente hablando tiene el simbolismo de rectitud, de justicia que es puesta a prueba (Mateo 22:14; Lucas 12:32; 2 Corintio 10:13; 1 Pedro 4:12-14; 17-19; Cfr. Revelación 17:1, 15; Habacuc 3:6), siendo así que solamente lo justos, los que obran con rectitud, no considerando sus propios pensamientos sino la voluntad del Padre, son aquellos que precisamente son considerados para llevar el Arca, para 101


mostrar con su hechos la fe que se tiene (Santiago 2:18), de igual forma las varas son de madera cubiertas de oro, es decir, la naturaleza humana cubierta de la naturaleza divina.

Ya puede irse identificando que el mismo, incluye la participación de los llamados a salvación, de aquellos que serán considerados con Cristo coherederos. Aquí las varas tienen ese sentido, mostrar que la justicia, la rectitud de los llamados a salvación llevan en su vida a Cristo mismo.

Sin ser parte del Arca, pero sí entregando simbolismo sobre la misma, sobre ella debía haber dos querubines, una a cada extremo cubriendo con sus alas el propiciatorio y si bien cada uno estaba frente al otro, ambos mirarían hacia el Arca (v. 18 al 20). Esto tiene un fuerte simbolismo que devela ese ámbito espiritual que sin la Escritura sería imposible comprender.

Hebreos 1:6 señala que del Hijo el Padre dice a los ángeles que le adoren, de igual forma la Palabra de Dios señala que los ángeles ansían conocer el Evangelio (1 Pedro 1:12), así ambos querubines representan esa realidad espiritual que reconoce en Cristo al Hijo de Dios y que a la vez está expectante del desarrollo y develación del plan de salvación.

Los últimos dos versículos referidos al Arca señalan aspectos que ya se han considerados, el versículo 21 señala que dentro del Arca estaría el testimonio que Dios mimo daría, esto es, Su Ley, las dos tablas conteniendo Sus diez mandamientos. Junto con la Ley de Dios, como ya se vio y ya se comentó, también se pondría en el Arca la vara de Aharón y una vasija de oro conteniendo el maná. El versículo 21 señala que sobre el Arca, encima del 102


propiciatorio, entre los dos querubines, Dios mismo se revelaría, es decir, Dios se revelaría a través de Cristo, revelación que expectantes esperaban los mismos Ángeles, revelación que tendría un fin sobre el cual se volverá más delante y que tiene que ver con cada uno de los hijos llamados a salvación: “allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio… todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel”, es decir, el plan que Dios mismo tiene para que Sus elegidos lleguen a ser lo que Él pensó desde la eternidad: Su familia.

Es interesante, como se comentó anteriormente, que las instrucciones relativas al Tabernáculo no comiencen directamente con las indicaciones sobre la construcción del mismo sino con las indicaciones relativas al Arca, una vez entendido el simbolismo del Arca puede entenderse el por qué: Cristo mismo es el centro de todo el Tabernáculo, como Cristo mismo debe ser el centro de la vida cristiana.

El Arca estaba colocada en el lugar que se conoce como Santo de Santos, o lugar Santísimo, esto para diferencia su significado y naturaleza, de igual forma para ejemplificar, como se verá más delante, el simbolismo que el diseño del Tabernáculo entrega respecto del Plan de Dios para con Su familia.

La entrada del Tabernáculo al lugar santo y de igual forma la entrada del lugar santo al lugar santísimo, tenían una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino torcido (Éxodo 26:31, 36) -de nuevo estos colores, ¿qué significarán?

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Por otro lado, el perímetro del Atrio mide 300 codos en total de largo (100 de cada lado sur y norte –o sea 200 en total- y 50 codos de cada lado occidental y oriental –o sea 100 en total-), de igual forma ese perímetro mide cinco codos de altura, así se tiene que el área del perímetro del Atrio mide 1,500 codos en total (resultantes de multiplicar 300 codos de largo del perímetro del Atrio por sus cinco codos de altura).

Si se continúa enfocándose en las medidas del Tabernáculo, las siguientes son las relativas al lugar santo, las cuales en su momento se analizaron y que eran de veinte codos de largo, por diez codos de ancho, por diez codos de alto. El lugar santo, al igual que el lugar santísimo están techados, lo cual nos da cubos para los cuales calcular el volumen (a diferencia del perímetro del Atrio que no está techado por lo que no hay volumen que calcular), es así como el volumen del lugar santo es de 2,000 codos (resultantes de multiplicar 20 codos de largo, por veinte codos de ancho, por veinte codos de alto).

Por último, considerando las medidas del lugar santísimo que eran de 10 codos de largo, por 10 codos de ancho, por 10 codos de alto, siguiendo la misma argumentación que para el lugar santo, se tiene que el volumen del lugar santísimo es de 1,000 codos (resultante de multiplicar 10 codos de largo, por 10 codos de ancho, por 10 codos de alto).

En este punto puede comenzar a entenderse el concepto que entrega el diseño del Tabernáculo. El perímetro del Tabernáculo mide 1,500 codos, lo que sigue es el lugar santo que mide en volumen 2,000 codos, por último está el lugar santísimo que en volumen mide 1,000 codos. ¿Qué pueden significar estas medidas? 104


Aparte de las medidas en sí, hay que considerar que las mismas van apareciendo ante cualquiera que accediese al Tabernáculo en ese orden, es decir, primero se encontraría uno con el perímetro del Tabernáculo, luego con el lugar santo, y luego con el lugar santísimo. En ese orden de ideas, ¿dónde encontramos una sucesión cronológica de eventos relacionados con los números 1,500, 2,000 y 1,000? Para el estudioso de las Escrituras esto no representa mayor problema pues la historia misma de la salvación entrega de manera específica, y no sólo específica sino incluso exclusiva para evitar confusiones, esa sucesión numérica, a saber: 1,500 años relativos a la era de las leyes mosaicas, 2,000 años relativos a la era de la iglesia, y 1,000 años relativos al milenio.

No existe en toda la Escritura una sucesión cronológica de eventos relacionada de manera consecutiva con los números que el Tabernáculo entrega. Siguiendo con la simbología del perímetro del Atrio del Tabernáculo, el primer paso cronológico en la historia de la salvación de la humanidad estaba dado por el pueblo que Dios había escogido como suyo, siendo que la participación en ese pueblo, para propios y extraños, estaba dada por la aceptación del Pacto que Dios había hecho con Israel en Sinaí y que incluía la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, así como lo que se conoce como las leyes mosaicas, representado esto por el perímetro del Atrio del Templo.

El siguiente paso cronológico era la era de la iglesia de Dios, donde las leyes mosaicas habían dejado de tener vigencia en su forma material, pero la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, al ser eternos, seguían y seguirán vigentes.

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El último paso cronológico, aún por venir, se refiere al lugar santísimo, a la era relativa al milenio donde comienza el Reino de Dios, donde sigue vigente Su Ley, pero Su Pueblo, Su iglesia, Su familia, ha sido transformada gloriosamente pudiéndole adorar de manera perfecta y santa.

La puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo estaba dada por una cortina de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido (Éxodo 38:18, ¿qué significará esto?, curiosamente tanto la puerta de entrada del Tabernáculo, la que permite ingresar al lugar santo, como la de la entrada del lugar santo al lugar santísimo, presentan el mismo diseño (Éxodo 26:31, 36), ¿qué significará?, ¿habrá alguna relación entre las puertas?

Para responder las preguntas anteriores debe primero responderse la pregunta sobre ¿cuál era la finalidad última del diseño del Tabernáculo?, dicho de otra forma ¿hacia dónde señalaba todo este diseño? Y para responder esto es necesario saber cuál era la parte más importante del mismo. Ahí está la clave.

En este punto no debe ser muy difícil concordar que el espacio más importante del Tabernáculo era el lugar santísimo y que lo más importante de ese lugar era el Arca, la cual como en su momento se dijo, representa a Cristo en sus manifestaciones como profeta, sacerdote y rey, ¿habrá alguna relación de esto con el diseño de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, con el diseño de las puertas de ingreso al lugar santo y al lugar santísimo?, lo que permitirá entender y enlazar dos puntos, es decir, al inicio del Tabernáculo, dado por la puerta de acceso al Atrio, y el final del mismo dado por el Arca contenida en el lugar santísimo, así como el resto de puertas y cubiertas, es entender qué significa esa primera puerta de acceso. 106


Dado que se está hablando del plan de salvación de Dios para con la humanidad, con Su familia, ¿cuál es la puerta de acceso para esto?, ¡Cristo!, así es, la puerta por la que se entra a la salvación y con ello a formar parte de la familia de Dios es Cristo (Juan 10:9), no hay otro nombre dado a los hombres con el que se alcance salvación (Hechos 4:12), este entendimiento permite enlazar la entra al Tabernáculo dado por la puerta de acceso al Atrio con el fin del mismo que es el Arca contenida en el lugar santísimo, de igual forma concordar esto con la Escritura que menciona que todo fue hecho por Él y para Él (Colosenses 1:16) y que Él es el el primogénito de toda creación (Colosenses 1:15 ) y que tiene primacía en todo (Colosenses 1:18)

Ahora bien, la puerta estaba dada por una cortina de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido, ya se vio que el lino son las acciones justas de los santos, siendo Cristo el primogénito de muchos hermanos (Romanos 8:29), entonces que significarán los colores azul, púrpura y carmesí? Si todo el diseño del Tabernáculo lleva al punto focal del lugar santo y en el del Arca, ¿qué relación puede haber entre este lugar y aquellos tres colores de la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo?, la misma pregunta va dirigiendo la atención para que pueda ser respondida, para mayor claridad: los tres colores de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, dado que son diferentes entre sí y si bien son mencionados como parte de la puerta misma también son diferenciados entre ellos ¿a qué grupo de tres cosas puede estarse refiriendo que de igual forma formen parte de una sola entidad pero sean diferentes entre sí? La respuesta obvia, y no sólo obvia sino evidente en cuanto a la finalidad última del diseño del Tabernáculo, es al Arca y su contenido.

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Como se vio en su momento el Arca contenía las tablas de la ley, la vara de Aharón y una vasija de oro conteniendo el maná, de igual forma como ya se vio, esas tres cosas representaban a Cristo en sus funciones preponderantes, cronológicas y sucesivas de profeta, sacerdote y rey, funciones que, como se dijo, la simbología de estar contenidas en una sola Arca implicaban que serían desempeñadas por una sola persona: Jesús.

Es así como los tres colores de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, así como las puertas de entrada al lugar santo y al lugar santísimo, apuntan a lo que se encontraría al final del mismo: El Arca y su contenido, en este sentido se mantiene y refuerza la idea de que la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo, así como las puertas de entrada al lugar santo y al lugar santísimo, representa a Cristo, que los tres colores de ella son las tres funciones relativas a su ministerio que visto como una sola cosa, o más bien, desempeñado por una sola y una misma persona, es el lino blanco, las acciones justas de los santos, en este caso del Santo de santos: Jesús, de igual forma la tres puertas (atrio, lugar santo, lugar santísimo) apuntan a los tres momentos claves de la historia de la salvación.

Toda la explicación anterior relativa al Tabernáculo, con énfasis en los tres espacios del mismo –Atrio (era de las leyes mosaicas), Lugar Santo (era de la iglesia) y Lugar Santísimo (era milenial)- así como las tres puertas de acceso a los mismos –Cristo en esos tres momentos precisos del plan de salvación e la historia humana-, permiten enlazar dicha comprensión con el tema de la presente obra partiendo de lo que se sabe hasta llegar a lo que no se puede saber.

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¿Y qué se sabe? Si se toma el Lugar Santo, la era de la iglesia, y dado que la puerta significa Cristo, se comprende que dicha era fue abierta por Él teniendo Su persona preponderancia en la misma como sacerdote. ¿Qué más se sabe? Si se toma el Lugar Santísimo, la era milenial, y dado que la puerta significa Cristo, se comprende que dicha era será abierta por Él teniendo Su persona preponderancia en la misma como rey. Y con estas dos comprensiones, ¿qué es lo que se puede saber? Si se toma el Atrio del Tabernáculo, la era de las leyes mosaicas, y dado que la puerta es Cristo, se comprende que dicha era fue abierta por Él teniendo Su persona preponderancia en la misma como profeta.

Siendo así que el papel protagónico de Cristo en las dos eras que no presentan mayor problema de entendimiento –la era de la iglesia y la era milenial-, permiten entender que dicho protagonismo necesaria y forzosamente tuvo que haber sido de igual forma en la era de las leyes mosaicas, con lo la intervención de Dios en la historia de la humanidad en esos 1,500 años de la misma puede entenderse –de hecho solo puede entenderse- como realizada por Cristo en Su nombre, como imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).

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Conclusión

El entendimiento y la comprensión que devienen de la Escritura permiten apaciguar, de manera definitiva, la necesidad imperante que cognitiva o emocionalmente hablando, en nuestro cuerpo y en nuestra alma, se tiene de la verdad.

En ocasiones esto presupone un cambio de paradigmas, cambio que inicialmente puede ser complicado por implicar un reordenamiento comprensivo, pero que en el mediano y largo plazo permiten, además de lo mencionado anteriormente, acceder a mayores estados de comprensión de la Palabra.

Escrituralmente hablando, privilegiando la revelación contenida en la Palabra, así como la armonía requerida de la misma, puede señalarse que (en aquellas interacciones audibles…). Este entendimiento permite comprender muchos pasajes escriturales, algunas veces oscuros, otras velados y otras más donde aunque entendidos estos guardan mayores tesoros que como toda la Escritura sirven para crecer en el conocimiento del Padre y de Su Hijo, Jesucristo, a quien Él ha enviado.

Que el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que mora en nosotros nos ilumine y fortalezca para crecer en el conocimiento del Padre y de Su Hijo, a través de la Palabra escrita y de la Palabra hecha carne, para Su mayor gloria, para testimonio de las naciones y para nuestra propia edificación, conforme a la voluntad del Padre y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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Paz a vos

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La imagen del Dios invisible -el Hijo unigénito como revelador de Dios Padre-

Todos los derechos reservados por el autor ©2019

Primera edición

Se permite la reproducción total o parcial de la presente obra, así como su comunicación pública, divulgación o transmisión, mediante cualquier sistema o método, electrónico o mecánico [incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información], siempre y cuando esto sea sin fines de lucro y con la condición que se señale la fuente

Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la ReinaValera 1960. Utilizado con permiso.

Reina-Valera, 1960® es una marca registrada de Sociedades Bíblicas Unidas, y puede ser usada solamente bajo licencia. 112


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