…les servirá de alimento… -Un análisis sobre las leyes dietéticas y la relativa al diezmo-

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Génesis 9:3

Roberto Celaya Figueroa


…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de él (I Corintios 8:6)


Dedicatoria

A la Iglesia de Dios (7° Día)

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Índice

Introducción......................................................................................................

1

Los dos sacerdocios y las dos leyes .............................................................

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Los dos sacerdocios .............................................................................

2

Las dos leyes .........................................................................................

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Las leyes dietéticas .......................................................................................... 22

Vigencia, validez y observancia de las leyes dietéticas .................... 26

Génesis 7:1-3 .............................................................................. 26

Isaías 65:3-4; 66:15-17 ............................................................... 28

1 Timoteo 4:1-5 ........................................................................... 29

Hechos 10:9-16 .......................................................................... 31

Hechos 15:19-20 ......................................................................... 35

Marcos 7:14-19 ........................................................................... 39

1 Corintios 10:25-27 .................................................................. 44

Romanos 14:5-6 .......................................................................... 47


ComprensiĂłn testimonial de las leyes dietĂŠticas ............................... 50

Animales de tierra ....................................................................... 60

Rumiar ................................................................................ 61

PezuĂąa hendida .................................................................. 64

Animales de agua ........................................................................ 67

Aletas .................................................................................. 67

Escamas ............................................................................. 68

Animales de aire .......................................................................... 69

El andar .............................................................................. 70

El alimentarse ..................................................................... 71

Insectos........................................................................................ 74

La ley relativa al diezmo .................................................................................. 79

Ley normativa .............................................................................. 79

Ley moral ..................................................................................... 82

Vigencia, validez y observancia de la ley relativa al diezmo ............ 85


Génesis 14:17-24 ......................................................................... 87 Hebreos 7:1-10 ............................................................................ 88

1 Corintios 9:13-14 ....................................................................

90

Hebreos 7:11-28.........................................................................

91

Génesis 14:20 ............................................................................

93

Génesis 28:10-22 .......................................................................

96

Génesis 4:1-8 ............................................................................. 101

Comprensión testimonial de la ley relativa al diezmo ...................... 109

Permanencia de las leyes dietéticas y las relativas al diezmo ................... 116

Conclusión ...................................................................................................... 120


Introducción

Si bien son muchas las diferencias doctrinales que existen entre todas aquellas iglesias, congregaciones o denominaciones que se dicen cristianas, una que generalmente se adjudica más bien a la religión hebrea, más que a la cristiana, es la referida a las leyes dietética y las relativas al diezmo.

Es por todos sabidos que ambas cuestiones, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, estuvieron –y siguen estando- como distintivo de lo que fueron -y son- las creencias judías, estando basado en lo que se conoce como las Escrituras Hebreas o el Antiguo Testamento.

Esto último, es decir, el que se encuentre en la Biblia, en vez de ser un factor para la observancia por los cristianos ha sido la principal causa de su inobservancia ya que se considera como parte de una religiosidad superada, de hecho cuando se llega a mencionar como una cuestión siquiera a analizar los cristianos tienden a tildar de judaizantes o legalistas a aquellos que viendo argumentos a favor de ambas cosas en la Escritura desean escudriñar los mismos.

Pero independientemente de esto, ¿a qué se refieren las leyes dietéticas?, ¿a qué se refieren las leyes relativas al diezmo?, ¿formaban parte de la legislación del Pueblo de Israel?, ¿fueron superadas ambas normas con el advenimiento de Cristo?, ¿puede encontrarse en el Nuevo Testamento evidencia a favor o en contra de la observancia o inobservancia de ambas normas?, y si es que su observancia aún es aplicable al cristiano, ¿qué significado tienen ambas normas más allá de su conceptualización inmediata, práctica y material?

Que el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que mora en nosotros abra la mente y el corazón para que el entendimiento correcto sobre este tema sea comprendido, conforme a Su voluntad y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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Los dos sacerdocios y las dos leyes1

Dado que, como se verá cuando se aborden ambos temas, tanto las leyes dietéticas como las relativas al diezmo formaban parte de la legislación del Pueblo de Israel, es menester iniciar este estudio clarificando la cuestión relativa a dicha reglamentación, reglamentación que generalmente en la Escritura se le conoce como Ley, pero que un análisis cuidadoso permite identificar en la misma la Ley de Dios y las leyes mosaicas, siendo la primera eterna mientras que la segunda serían temporales y si bien las leyes dietéticas y las relativas al diezmo se encontraban incluidas en estas últimas, ya no vigentes, las mismas, como se verá cuando se aborden ambas, pertenecían a una legislación primigenia que sólo fue reconocida por las leyes mosaicas pero que al cesar estas últimas aquellas no perdieron vigencia.

Pero vayamos por partes, veamos primero lo relativo a los dos sacerdocios y las dos leyes.

Los dos sacerdocios

Cuando se habla del sacerdocio con relación a Dios, la mayoría puede pensar en aquel que se ejercía en el templo y que devino de las leyes que Moisés recibió, pero alrededor de 300 años antes de este evento vemos otro sacerdocio existente. En Génesis 14:17-20 vemos este pequeño, peo significativo, relato: “Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le

1

Este apartado se ha extractado de la obra “Muerto a la ley por la Ley –Temporalidad y perpetuidad de las leyes de Dios-”, la cual se sugiere para un mayor discernimiento del tema. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo”.

Cuando Dios estableció Su pacto con el pueblo de Israel a través de Moisés, estableció una diferencia entre el poder gubernamental y el poder religioso, unos podían ser reyes, pero no sacerdotes, otros serían sacerdotes, pero no reyes. Los sumos sacerdotes provenían de la línea genealógica de Aharón y los sacerdotes de la tribu de Levi; por otra parte una vez establecida la monarquía en Israel el poder gubernamental provenía de la línea genealógica de la casa real. Pero en la cita anterior vemos que 300 años antes de que se estableciera el pacto de Dios con su Pueblo, antes que se definieran las funciones sacerdotales y de culto, antes que se estableciera el poder gubernamental que deviniera en la monarquía, existía un personaje, Melquisedec que era al mismo tiempo sacerdote y rey, y lo era del Dios Altísimo.

Este Melquisedec era un tipo del sacerdocio de Jesús, el cual es sacerdote y rey, y cuyo sacrificio redentor nos ha ganado el poder de igual forma ser nosotros sacerdotes y reyes, no sacerdotes o reyes, sino sacerdotes y reyes. El capítulo 7 de Hebreos contiene esa comparación entre aquel sacerdote, el de Melquisedec, y el de Jesús, viendo cómo se refieren a un sacerdocio diferente del de Aharón o levítico y sujeto a leyes y normativas diferentes:

Hebreos 7 1

Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que

salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, La figura de Melquisedec era la de rey y sacerdote, no sacerdote o rey, apuntaba al sacerdocio y regencia de Jesús y de quienes son llamados a ser cómo Él.

3


2

a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa

primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; 3

sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin

de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

Esto no quiere decir, como algunos presuponen, que Melquisedec no tuviera principio o fin (con lo que concluyen era Jesús), sino que a diferencia del sacerdocio de Aharón o levítico, el sacerdocio de Melquisedec no dependía de la genealogía o ascendencia, de hecho el versículo 6 aclara esto. “Sin padre, sin madre”, en el griego original simplemente significa: “Padre desconocido, madre desconocida”.

Por supuesto que Melquisedec tuvo padre y madre. Pero el punto que Pablo está tratando de establecer es que Melquisedec no fue rey o sacerdote por causa de su genealogía. Él no era un rey en virtud del hecho de que su padre fuera rey antes que él. No fue un sacerdote porque su padre lo haya sido antes que él.

En el Antiguo Testamento, los reyes de Judá reinaban debido a su genealogía. Ellos podían trazar su genealogía hasta David, y por ende, sus demandas al trono estaban basadas en el derecho de nacimiento. Así mismo, el sacerdote debía remontar su genealogía hasta Aarón. Por lo tanto, sus demandas al sacerdocio estaban basadas en la genealogía. Sin embargo, en el Nuevo Testamento es completamente diferente.

El Nuevo Testamento no está basado en la genealogía. Cuando estudiamos la historia de los tiempos de Melquisedec, encontramos que los reyes ascendían al trono por elección, no por genealogía. Ésta es la razón por la cual Pablo dijo: “Sin padre, sin madre”. En el griego original dice que su padre y su madre eran 4


desconocidos. La genealogía natural no intervino en esto. Luego Pablo dice: “sin genealogía” esto significa que sus hijos no heredaron el trono por derecho de nacimiento. El reinado fue determinado por elección. “Que no tiene principio de días, ni fin de vida”. Melquisedec no fue la preencarnación de Cristo, como algunos lo han sugerido. No es posible que Cristo tuviera una existencia anterior como hombre sobre la tierra. Esto significaría que Cristo nació dos veces, y dos veces murió. Melquisedec fue un hombre. Fue literalmente, un rey elegido en Jerusalén. Cuando Pablo dice de él “que no tiene principio de días”, significa que el sacerdocio o reinado de Melquisedec no fue remontado hasta su genealogía, o hasta su nacimiento. “Ni fin de vida”.

El apóstol Pablo hace referencia al hecho de que el ministerio de Melquisedec continuó hasta la eternidad y no terminó con la muerte. Melquisedec se asemeja al Hijo de Dios. En otras palabras, fue un tipo extraordinario de Cristo. Él fue como el Hijo de Dios, pero no era el Hijo de Dios. 4

Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca

dio diezmos del botín. 5

Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio,

tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. 6

Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de

Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.

5


Aquí la aclaración del versículo 3 en el sentido que ni la regencia ni el sacerdocio era por cuestiones genealógicas, a diferencia de los reyes y sacerdotes de Israel bajo el Antiguo Pacto, sino por elección de Dios. 7

Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

Esa figura de sacerdote y rey como Melquisedec era superior a la que surgiría después en la figura de los reyes o sacerdotes de Israel en el Antiguo Pacto. 8

Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno

de quien se da testimonio de que vive. 9

Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los

diezmos; 10

porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió

al encuentro. 11

Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él

recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Aquí claramente se diferencia la existencia de dos sacerdocios, el de Melquisedec con las características que ya se han mencionado, y el de Aharón o levítico con las características bajo el Antiguo Pacto.

12

Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio

de ley;

6


Aquí están las condiciones que cambiaron y por las cuales, como más delante se ahondará en ello, implica que las fiestas de Dios dejaron de tener observancia para la iglesia del Nuevo Testamento formada por llamados y elegidos a ser reyes y sacerdotes. 13

y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al

altar. 14

Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la

cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. 15

Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta

un sacerdote distinto, 16

no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la

descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

De nueva cuenta se contrasta diferencia los dos sacerdocios 17

Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.

18

Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad

e ineficacia 19

(pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor

esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.

De igual forma y de nueva cuenta se señala un cambio en las condiciones, cambio que implicaría que las fiestas de Dios, dadas para en el Antiguo Pacto, al sacerdocio de Aharón o levítico, dejarían de tener vigencia u observancia. 7


20

Y esto no fue hecho sin juramento;

21

porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes;

pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec. 22

Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.

Aquí la referencia es clara a Jesús como sacerdote según el orden de Melquisedec, de igual forma al señalamiento de que bajo ese sacerdocio hay un pacto mejor, lo cual implica, como decía el versículo 12, un cambio de leyes. 23

Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte

no podían continuar; 24

mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio

inmutable; 25

por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se

acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha,

apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27

que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de

ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

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28

Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la

palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.

Estos últimos versículos de nueva cuenta establecen la diferencia entre los dos sacerdocios y, ya podemos también concluir, las dos leyes.

Las dos leyes De lo visto anteriormente, Hebreos 7:12 señala que “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”. ¿Cómo puede haber cambio de ley?, ¿Qué no la Ley de Dios es eterna (Salmos 119:152), santa (Romanos 7:12), perfecta (Salmos 19:7)?, ¿entonces?

Veamos primero, su no pregunta a alguien ¿qué es pecado? Esta persona bien puede señalar 1 Juan 3:4 para responder que es infracción a la ley, “Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley”. Si luego uno pregunta ¿qué ley?, acudiendo a Romanos 8:7 se respondería que es más que evidente que es la ley de Dios, “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Si a continuación uno pregunta ¿cuándo dio Dios su ley?, tomando como referencia Éxodo 20 puede decirse que una vez que Dios hubo sacado a Su pueblo de Egipto. Ahora bien, si hasta el tiempo de Moisés Dios dio Su ley a su pueblo, ley que definió pecado considerando la infracción a la misma, ¿cómo es posible que desde tiempos de Adán se hablara de pecado, ya que Dios, amonestando a Caín, le dice en Génesis 4:7 ”Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? ¿Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él”?, de igual forma, y considerando esa misma cita ¿cómo alguien podría hacer “lo bueno” si no hubiera una norma que lo

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definiera, máxime si “los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Romanos 8:5)?

De igual forma Génesis 3 registra la caída de Adán y Eva. En el capítulo siguiente aparece el primer homicidio. ¿Cómo sabría Caín que era culpable de homicidio por asesinar a su hermano si no había Ley? Mucho antes del Pacto en Sinaí, Dios mencionó el asesinato en el pacto que estableció con Noé después del Diluvio (Génesis 9:6). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Enoc “caminó con Dios” (Génesis 5:22). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Noé era “justo” y “perfecto” (Génesis 6:9). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Job era “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”, (Job 1:8; 2:3). Obviamente, existía una norma del bien y del mal. Enoc, Noé y Job vivieron muchos años antes del Éxodo, mucho antes del Pacto en Sinaí. ¿Cómo alguien hubiera podido caminar con Dios, ser justo y perfecto, ser recto, temeroso de Dios y apartado del mal si no hubiera una norma definiera el bien y el mal, lo correcto de lo incorrecto, lo agradable a Dios de lo que Él consideraba pecado?

Cómo ya se vio en el apartado anterior relativo a Melquisedec, 300 años antes de que se estableciera el pacto de Dios con su Pueblo, antes que se definieran las funciones sacerdotales y de culto, antes que se estableciera el poder gubernamental que deviniera en la monarquía, existía un personaje, Melquisedec que era al mismo tiempo sacerdote y rey, y lo era del Dios Altísimo.

De igual forma desde mucho antes, según la cita Génesis 4:7 ya vista, así como las otras, existía una noción de pecado que requería hubiera una norma contra la cual contrastar las acciones, emociones y pensamientos de uno. Esa era la Ley de Dios y bajo esa Ley servían los sacerdotes del orden de Melquisedec. Dicha Ley estuvo vigente desde Adán hasta Abraham, es decir, durante más de 1500 años donde hubieron gente que caminaba con Dios, que era justa y perfecta, recta, temerosa de Dios y apartada del mal. 10


Ahora bien, cuando Dios saca a Su pueblo de Egipto establece un Pacto que incluía esa Ley pero que además le fue adherido otras normas que vinieron a formar parte de las reglas de Israel. La primera es lo que conocemos como los Diez Mandamientos (así como normas sobre alimentos limpios y no limpios (Génesis 7:8) y otras relativas al diezmo (Génesis 14:20), las demás son todas las demás normas religiosas y civiles que Dios dio a Su pueblo, de estas últimas la primera, como sello del Pacto de Dios con Su pueblo fue la circuncisión, después con Moisés vendrían el resto. Veamos como en Jeremías 7:22-23 Dios dice por medio de Jeremías que “Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: ``Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien”. Cuando Dios hace Su pacto este consistía en una relación como la de Abraham, Isaac y Jacob, cuando no había todas las reglas y normas que después vinieron; una relación simple, sencilla, esta relación se basaba en los Diez Mandamientos, pero dada la rebeldía del Pueblo se le adicionaron otras normas que vinieron a conformar las reglas que regían toda la vida de Israel, sobre esta ley adicional Gálatas 3:19 nos dice “Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa, ley que fue promulgada mediante ángeles por mano de un mediador”.

Así vemos que esta segunda ley fue añadida, no formaba parte de la primera, pero además de que fue añadida tenía una vigencia la cual era “hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa”. Así, el sacerdocio de Melquisedec se interrumpió y comenzó un sacerdocio de Aharón o levítico que contenía normas, reglas y prescripciones, entre las cuales estaban las sombras

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de las fiestas de Dios, que estarían vigentes en tanto el sacerdocio de Melquisedec no fuera reestablecido con Cristo.

Veamos como contrastan estas dos leyes en el entendido que la primera, la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, es para siempre (Salmos 119:44) mientras que la segunda, la ley de Moisés, el resto de normas, reglas y prescripciones, es temporal (Gálatas 3:19). 1. La Ley de Dios fue dada por Dios “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo” (Éxodo 20:1); la ley de Moisés fue dada por Moisés “Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab” (Deuteronomio 1:1) 2. La Ley de Dios fue escrita en tablas de piedra “Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12); la ley de Moisés estaba escrita en un libro “Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse” (Deuteronomio 31:24) 3. La Ley de Dios fue escrita por el mismo Dios “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Éxodo 31:18); la ley de Moisés fue escrita por Moisés “Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel” (Deuteronomio 31:9) 4. La Ley de Dios fue puesta dentro del Arca de la Alianza “Y cuando acabó de hablar con él en el monte Sinay, dio a Moisés las dos tablas del testimonio, las tablas de piedra escritas por el dedo de Dios” (Éxodo 31:18) “después tomó y puso el Testimonio dentro del Arca, y colocó las varas en el Arca, y 12


puso el propiciatorio encima del Arca” (Éxodo 40:20); la ley de Moisés fue puesta enseguida del Arca de la Alianza “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Deuteronomio 31:26) 5. La Ley de Dios trae bienaventuranza “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová” (Salmos 119:1); la ley de Moisés trae maldición “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10) 6. La Ley de Dios permanece “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés tendría un término final “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2:15) “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14). 7. La ley de Dios es perfecta y perfecciona “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (Salmos 19:7); la ley de Moisés era imperfecta y no perfeccionaba “pues nada perfeccionó la ley, y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios” (Hebreos 7:19) 8. La Ley de Dios es espiritual “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado” (Romanos 7:14); la ley de Moisés era carnal “ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas” (Hebreos 9:10).

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9. La Ley de Dios es santa, justa y buena “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12); la ley de Moisés apenas y si era una sombra de lo que habría de venir “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (Hebreos 10:1) 10. La ley de Dios es para siempre “Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés es temporal “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador” (Gálatas 3:19). 11. La Ley de Dios trae vida “Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1); la ley de Moisés no da vida “También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir” (Ezequiel 20:25)

Podemos ver que en todas las citas se menciona la palabra ley, pero de la misma forma y aunque se hable de ley se está refiriendo a dos normas reglamentarias diferentes. Pero para aún mayor claridad y contundencia respecto de la existencia de dos leyes, la misma Escritura señala “Y [Jehová] os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella” (Deuteronomio 4:13-14)

Así tenemos dos sacerdocios y dos leyes, el sacerdocio de Melquisedec y la Ley de Dios que estaban en vigencia antes del Pacto, y el sacerdocio de Aharón y 14


levítico más las leyes de Moisés, que interrumpen el primero, en tanto viene Jesús a restaurarlo. Hay que entender que la Ley de Dios siempre estuvo, está y estará vigente, incluso durante el sacerdocio de Aharón y levítico pero en este período, el del sacerdocio de Aharón y levítico, además de la Ley de Dios estuvieron vigentes normas adicionales referidas como la ley de Moisés.

Con esto en mente puede comprenderse una cita que siempre lleva a confusión pues parece contradictoria, la cita es de Romanos 5:13-14 y señala “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir”. A simple vista pareciera que dice que hasta que la ley fue dada en Sinaí antes no existía ley alguna que inculpara pecado, pero esto es absurdo pues la misma Escritura menciona, como ya se ha analizado, al pecado como tal mucho antes de que la ley fuese dada en Sinaí, incluso desde Génesis, de igual forma esa interpretación es absurda porque si no hubiese habido ley, tal como dice la cita, no se hubiese imputado pecado, pero como sabemos que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23) nos encontramos, como señala la misma cita que “reinó la muerte desde Adán hasta Moisés”. Siguiendo el mismo razonamiento que esta cita da, si donde no hay ley no se imputa pecado, y si la paga del pecado es la muerte, y si hubo muerte desde Adán hasta Moisés, es más que evidente que entonces sí existía antes de Sinaí una ley, la Ley de Dios, perfecta, santa y eterna, ley a la que en Sinaí se la adicionaron otras normas de carácter temporal.

Una manera de clarificar esto es considerar como es que la Ley de Dios (por lo que ya se comentó) estuvo, está y estará vigente siempre, de igual formas aquellas normas que estaban vigentes antes del Pacto de Dios con Abraham, cuando estaba vigente el sacerdocio de Melquisedec, como las normas sobre alimentos limpios y no limpios (Génesis 7:8) y otras relativas al diezmo (Génesis 14:20). Para entenderé esto veamos como en génesis 12 Dios hace el Pacto con Abrahám, un Abrahám no circuncidado y con una relación simple y sencilla con 15


Dios basada en las normas vigentes en ese momento, pero no es sino hasta por lo menos 14 años después (Génesis 17:27) cuando la circuncisión sería incorporada como la primer norma (Génesis 17:10-14) que luego sería completada con el resto de normas bajo el sacerdocio de Aharón o levítico. En esa temporalidad, las normas vigentes cuando Dios hace su Pacto con Abrahám eran las que siempre habían estado vigentes por más de 1,500 años desde Adán -Diez Mandamientos más normas sobre alimentos limpios y no impíos y las relativas al diezmo-, estas normas siguieron y siguen vigentes; las que mucho después comenzaron a añadirse –iniciando con la circuncisión con Abraham y siguiendo con el resto de normas mosaicas bajo el sacerdocio de Aharón o levítico- estarían vigentes “hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa” (Gálatas 3:19).

Es por eso que en Hechos 15 el Concilio de Jerusalén decide que la circuncisión carnal no es aplicable a la iglesia, no es, como algunos creen, que los Apóstoles reunidos hubieren cancelado una norma vigente (lo cual sería casi casi poner en contraposición a los Apóstoles y la iglesia contra Dios y Sus normas), sino que entendiendo que la reglamentación sobre la circuncisión era parte de las leyes adicionadas a la Ley de Dios, vigentes estas durante el sacerdocio de Aharón o levítico, al concluir ese período y reiniciar al sacerdocio de Melquisedec dejando de lado las normas añadidas, la circuncisión había dejado de tener efecto.

Como comentario adicional al calce, con estas aclaraciones, puede uno volver a leer el Nuevo Testamento, las cartas apostólicas, y entender por qué en ocasiones se habla de la ley como algo superado y por qué en ocasiones como algo que todavía aplica: esto por el hecho de que para lo primero se está refiriendo a la ley de Moisés y lo segundo a la Ley de Dios y entender así expresiones que parecen contradecirse. Un ejemplo muy visible de esto es Gálatas 2:19 que señala “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios”, ¿cómo podría por la ley ser muerto para la ley?, entendiendo la existencia de dos leyes uno comprende que la referencia aquí aplica a que dado ha sido reestablecido el sacerdocio de 16


Melquisedec dejando de estar vigente el sacerdocio de Aharón o levítico, uno está sujeto a la Ley de Dios mientras que las normas adicionales (ley de Moisés) ha dejado de tener vigencia. En otras palabras “dado que me encuentro ahora bajo la Ley de Dios he dejado de estar sometido a la ley de Moisés”.

Por último, para cerrar esta argumentación, alguien podría con razón preguntar sobre qué base se divide la legislación entregada al Pueblo de Israel. A partir de Éxodo 20 vemos cómo es que se le entregan a Israel una serie de normativas, en Éxodo 20 está contenido lo que se conoce como los diez mandamientos, pero en los capítulos siguientes siguen otra serie de estatutos dados de carácter obligatorio para el pueblo. Si bien nuestras Biblias están divididas en capítulos y versículos, en la escritura original no hay tal división, es más, ni siquiera espacios hay por lo que le escritura es de continuo, así que ¿por qué hemos de dividir toda esa legislación en los diez mandamientos por un lado y otras normas por otro?

Tres razones hay para lo anterior. La primera es muy evidente ya que al comenzar a leer de Éxodo 20 en adelante, podemos ver cómo es que hay una pausa discursiva entre lo que se conoce como los Diez Mandamientos y el resto de la legislación dada. Una vez entregados los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1-17), vemos cómo es que en los vv. 18-21 hay una pausa para describir la reacción del pueblo, retomando el hilo normativo a partir del v. 22 y los capítulos subsecuentes.

La segunda se basa en una diferenciación que de las normas dada hace la misma Escritura. Ya vimos anteriormente como es que hay dos leyes, por así decirlo, una permanente y otra temporal con sus respectivas características. También ya se comentó lo dicho por Jeremías 7:22-23 “Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: ``Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien”. Así que la cuestión de sacrificios y demás era algo añadido. Sobre esto ya se comentó al respecto con lo dicho Gálatas 3:19 nos 17


dice “Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa, ley que fue promulgada mediante ángeles por mano de un mediador”. Así que, ¿cuál era esa legislación original eterna, inmutable que nosotros relacionamos en Éxodo 20 con los Diez Mandamientos? Éxodo 34:28 señala “Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos”; Deuteronomio 4:13 dice “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra”; y Deuteronomio 10:4 indica “Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová”. En estas tres citas la traducción de diez deviene en todos los casos de de ‫תֶ ֲר ֲשע‬, ‘ă·śe·reṯ que significa diez, y mandamientos se traduce también en todos los casos de de ‫םי ִֽר ְּ דָשַה‬, had·də·ḇā·rîm, que significan dichos, palabras o sentencias. Éxodo 20 es la única parte de la legislación entregada que presenta esa división entre diez sentencias claramente delimitadas y el resto de una legislación que abarca diversos aspectos de la vida religiosa y secular del pueblo de Israel. De igual forma, en esas diez sentencias se incorpora la cuestión del shabat que ya se analizó, y que permite identificar al resto de esas diez palabras con las mismas características del cuarto mandamiento, a saber: santas, perfectas, eternas e inmutables. De hecho la cita de Ezequiel 20:25 que ya fue comentada cuando se compararon las diferencias entre la Ley de Dios uy la ley de Moises, que señala “También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir”, la palabra hebrea de donde se traduce estatutos es ‫םיְּ טפָ שְּ ַה‬, ū·miš·pā·ṭîm, la misma de Éxodo 21:1. Con lo que la delimitación entre los diez mandamientos, ‫םי ִֽר ְּ דָשַה‬, had·də·ḇā·rîm, santos y perfectos, y el resto de las normas entregadas ‫ םי ְִּ֔ טפָ שְּ ַה‬, ham·miš·pā·ṭîm, normas que por cierto no dan vida, es más que evidente. 18


La tercera, que surge de considerar las dos anteriores, resulta de considerar la secuencia de eventos relacionados con la entrega de la legislación divina al Pueblo de Israel. Como ya se vio, la Escritura indica que se entregaron diez sentencias, sin embargo en Éxodo 20 y los capítulos subsiguientes hay muchas sentencias normativas, no sólo diez. De igual forma se indica que si bien hubo una legislación original entregada, que no incluí nada de sacrificios y demás, a ésta se la agregaron otras más a causa de las rebeldías. Para conciliar todo esto hay que entender, como se mencionó, la secuencia de eventos.

A partir de Éxodo 10 y en adelante se da cuenta de la legislación entregada al Pueblo de Israel, si bien se presenta junta por considerarse un solo cuerpo normativo, un análisis de la Escritura nos permite identificar que hay dos momentos para la entrega de la misma. Después de las normas que uno puede leer desde Éxodo 20 en adelante, en Éxodo 32 vemos como Moisés, al bajar de la montaña, se encuentra al pueblo entregado a la idolatría. En los vv. 15 y 16 se indica “Entonces se volvió Moisés y descendió del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por uno y por el otro estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas”, ¿podemos ver esto?, Moisés baja sólo con las dos tablas de la Ley de Dios conteniendo las diez sentencias que la Escritura dice originalmente fueron entregadas. Luego el v. 19 señala que “Y sucedió que tan pronto como Moisés se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte”. Después de ese evento, del castigo de los trasgresores y de la súplica de Moisés a Dios por el pueblo rebelde, en Éxodo 34:1-5 encontramos lo siguiente “Y el Señor dijo a Moisés: Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que tú quebraste… Moisés, pues, labró dos tablas de piedra como las anteriores, se levantó muy de mañana y subió al monte Sinaí, como el Señor le había mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra. Y el Señor 19


descendió en la nube y estuvo allí con él, mientras éste invocaba el nombre del Señor”. Este segundo momento, después de la rebeldía de Israel, es el único espacio de tiempo disponible, sin contradicción de la Escritura, en que puede entregarse alguna legislación adicional, de nuevo: a causa de la rebeldía del pueblo, y que concilia lo dicho en cuanto a lo que fue entregado al Pueblo de Israel: una ley que ha existido desde el principio del mundo, que es santa, perfecta, eterna e inmutable, y otras normas imperfectas y temporales adicionadas a causa de las rebeldías del pueblo.

Como conclusión de este apartado puede señalarse que previo a los Pactos de Dios con su Pueblo, iniciando con Abraham y con su culmen con Israel en Sinaí, existía un sacerdocio llamado de Melchisedec que por su propia naturaleza requería de una legislación para ejercerse, esta legislación la conformaban la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, así como ciertas normas relativas a los alimentos y al diezmo, normas que difieren en cuanto a la Ley de Dios en cuanto alcance, como se verá más delante, pero que tenían una preexistencia histórica verificable.

Una vez que Dios inicia los Pactos con Su Pueblo, esta legislación, La Ley de Dios así como las leyes dietéticas y las relativas a diezmo, al ser permanentes aunque diferentes en alcance, se incorporan como parte de la legislación que Dios da a Su pueblo, legislación añadida hasta el advenimiento de la promesa y que por lo mismo era de carácter temporal, legislación rectora de lo que vino a conocerse como el sacerdocio de Aharón y que interrumpió momentáneamente el sacerdocio de Melchisedec.

Una vez venido nuestro señor se restaura en Él, y ahora de manera eterna, el sacerdocio de Aharón, siendo que las leyes añadidas quedan sin vigencia, ni validez, ni observancia, pero –y esto es muy importante- las leyes permanentes, que existían antes de esta legislación añadida, y que fueron reconocidas por la 20


misma, al cesar esta, aquellas siguen existiendo siendo válidas, vigentes y observables.

Esto último es importante tenerlo en cuenta ya que hay quienes, al ver las leyes dietéticas y las relativas al diezmo incorporadas en lo que se conocen como leyes mosaicas, las leyes añadidas, consideran que al dejar estas últimas de tener vigencia, validez y observancia aquellas comparten este destino sin comprender que sólo fueron reconocidas por la legislación añadida ya que al ser permanentes no podían suspenderse, pero al terminar la temporalidad de las leyes mosaicas, las que eran permanentes, que estaban antes de esa legislación, que sólo fueron reconocidas para no suspenderlas, siguen vigentes siendo por ende válidas y observables.

Con todo y todo esta aseveración se desarrollará con mayor alcance y profundidad cuando se vea cada uno de estos dos temas, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, demostrando su existencia previa a las leyes añadidas y todavía más: su observancia por la iglesia neotestamentaria.

21


Las leyes dietéticas

Lo que escrituralmente se conoce como leyes dietéticas es una serie de indicaciones que Dios dio a Su Pueblo sobre los alimentos que les eran permitidos.

La codificación de esta normativa podemos encontrarla en Levítico 11, siendo repetida en Deuteronomio 14:3-21

Levítico 11 (Deuteronomio 14:3-21) 1

Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciéndoles:

2

Hablad a los hijos de Israel y decidles: Estos son los animales que

comeréis de entre todos los animales que hay sobre la tierra. 3

De entre los animales, todo el que tiene pezuña hendida y que rumia,

éste comeréis. 4

Pero de los que rumian o que tienen pezuña, no comeréis éstos: el

camello, porque rumia pero no tiene pezuña hendida, lo tendréis por inmundo. 5

También el conejo, porque rumia, pero no tiene pezuña, lo tendréis por

inmundo. 6

Asimismo la liebre, porque rumia, pero no tiene pezuña, la tendréis por

inmunda. 7

También el cerdo, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, pero

no rumia, lo tendréis por inmundo. 8

De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto; los

tendréis por inmundos. 9

Esto comeréis de todos los animales que viven en las aguas: todos

los que tienen aletas y escamas en las aguas del mar, y en los ríos, estos comeréis.

22


10

Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en el mar y en los ríos,

así de todo lo que se mueve como de toda cosa viviente que está en las aguas, los tendréis en abominación. 11

Os serán, pues, abominación; de su carne no comeréis, y abominaréis

sus cuerpos muertos. 12

Todo lo que no tuviere aletas y escamas en las aguas, lo tendréis en

abominación. 13

Y de las aves, éstas tendréis en abominación; no se comerán, serán

abominación: el águila, el quebrantahuesos, el azor, 14

el gallinazo, el milano según su especie;

15

todo cuervo según su especie;

16

el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán según su especie;

17

el búho, el somormujo, el ibis,

18

el calamón, el pelícano, el buitre,

19

la cigüeña, la garza según su especie, la abubilla y el murciélago.

20

Todo insecto alado que anduviere sobre cuatro patas, tendréis en

abominación. 21

Pero esto comeréis de todo insecto alado que anda sobre cuatro

patas, que tuviere piernas además de sus patas para saltar con ellas sobre la tierra; 22

estos comeréis de ellos: la langosta según su especie, el langostín según

su especie, el argol según su especie, y el hagab según su especie. 23

Todo insecto alado que tenga cuatro patas, tendréis en abominación.

24

Y por estas cosas seréis inmundos; cualquiera que tocare sus cuerpos

muertos será inmundo hasta la noche, 25

y cualquiera que llevare algo de sus cadáveres lavará sus vestidos, y será

inmundo hasta la noche. 26

Todo animal de pezuña, pero que no tiene pezuña hendida, ni rumia,

tendréis por inmundo; y cualquiera que los tocare será inmundo.

23


27

Y de todos los animales que andan en cuatro patas, tendréis por inmundo

a cualquiera que ande sobre sus garras; y todo el que tocare sus cadáveres será inmundo hasta la noche. 28

Y el que llevare sus cadáveres, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta

la noche; los tendréis por inmundos. 29

Y tendréis por inmundos a estos animales que se mueven sobre la tierra:

la comadreja, el ratón, la rana según su especie, 30

el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija y el camaleón.

31

Estos tendréis por inmundos de entre los animales que se mueven, y

cualquiera que los tocare cuando estuvieren muertos será inmundo hasta la noche. 32

Y todo aquello sobre que cayere algo de ellos después de muertos, será

inmundo; sea cosa de madera, vestido, piel, saco, sea cualquier instrumento con que se trabaja, será metido en agua, y quedará inmundo hasta la noche; entonces quedará limpio. 33

Toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos será

inmunda, así como todo lo que estuviere en ella, y quebraréis la vasija. 34

Todo alimento que se come, sobre el cual cayere el agua de tales vasijas,

será inmundo; y toda bebida que hubiere en esas vasijas será inmunda. 35

Todo aquello sobre que cayere algo del cadáver de ellos será inmundo; el

horno u hornillos se derribarán; son inmundos, y por inmundos los tendréis. 36

Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas serán limpias;

mas lo que hubiere tocado en los cadáveres será inmundo. 37

Y si cayere algo de los cadáveres sobre alguna semilla que se haya de

sembrar, será limpia. 38

Más si se hubiere puesto agua en la semilla, y cayere algo de los

cadáveres sobre ella, la tendréis por inmunda. 39

Y si algún animal que tuviereis para comer muriere, el que tocare su

cadáver será inmundo hasta la noche.

24


40

Y el que comiere del cuerpo muerto, lavará sus vestidos y será inmundo

hasta la noche; asimismo el que sacare el cuerpo muerto, lavará sus vestidos y será inmundo hasta la noche. 41

Y todo reptil que se arrastra sobre la tierra es abominación; no se comerá.

42

Todo lo que anda sobre el pecho, y todo lo que anda sobre cuatro o más

patas, de todo animal que se arrastra sobre la tierra, no lo comeréis, porque es abominación. 43

No hagáis abominables vuestras personas con ningún animal que se

arrastra, ni os contaminéis con ellos, ni seáis inmundos por ellos. 44

Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y

seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. 45

Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser

vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo. 46

Esta es la ley acerca de las bestias, y las aves, y todo ser viviente que se

mueve en las aguas, y todo animal que se arrastra sobre la tierra, 47

para hacer diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales

que se pueden comer y los animales que no se pueden comer.

El análisis de esta normativa permite identificar tres cosas, la primera es que claramente se señala una diferencia entre animales aptos para el consumo humano, que la escritura llama de manera genérica como limpios o puros, y de animales no aptos para el consumo humano, que la escritura llama genéricamente como inmundos o abominables. La segunda cosa que esta normativa permite identificar es que la misma abarca animales de tierra, aire y agua. Y la tercer cosa que esta normativa permite identificar es que existen ciertas características que permiten identificar precisamente de estos tres grupos de animales, aquellos que reuniéndolas pueden ser considerados aptos para consumo humano, limpios o puros pues, o aquellos que de la misma manera pueden no pueden ser considerados aptos para consumo humano, inmundos o abominables pues.

25


Vigencia, validez y observancia de las leyes dietéticas

Ahora bien, la parte medular de las leyes dietéticas estriba sin duda alguna en si las mismas siguen siendo vigentes, válidas y por ende observables. Tal como se comentó, las leyes dietéticas forman parte de una normativa previamente existente a las leyes mosaicas así que no forman parte de las leyes añadidas que por lo mismo tendrían una temporalidad, pero de igual forma, y con mayor contundencia de esa vigencia, validez y observancia, podemos encontrar en el Nuevo Testamento referencias a las mismas que permiten concluir esto.

Génesis 7:1-3 Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; más de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.

Esta cita es la que permite entender cómo es que antes del pacto de Dios con Abraham, antes de la entrega de la Ley -tanto la Ley de Dios, sus Diez Mandamientos, como las leyes mosaicas añadidas hasta el advenimiento de la Promesa-, existía una legislación relativa a los alimentos, lo que se conoce como las leyes dietéticas.

Es así como Dios, en las indicaciones previas que da a Noé para prepararse ante el próximo diluvio que estaba por venir, claramente le señala como debe actuar respecto de los animales a efecto de preservarlos para el mundo postdiluviano: de todos los animales puros debía Moisés tomar siete parejas, más de los animales impuros una sola pareja. Si bien esta indicación conllevaba una aplicación mucho muy práctica, ya que Noé y su familia debía alimentarse todo el tiempo que estuvieran en el arca debiendo disponer para ello de animales, de los cuales sólo los puros hubiesen podido ser consumidos, la diferenciación que establece Dios 26


es más que significativa pues implica que existía un conocimiento y un reconocimiento de lo que para Dios consideraba aceptable como base de la alimentación humana en la forma de los animales puros.

Lo anterior queda palpable pues la indicación se hace de forma tan natural como si ese conocimiento no fuese algo extraordinario que por primera vez se estuviese esbozando, sino que formase parte de las indicaciones dadas por Dios a la humanidad desde tiempos atrás sobre la manera correcta de alimentarse haciendo diferenciación entre alimentos aceptables para ello, provenientes de los animales puros, y aquellos que no debían ser base de alimentación, en la figura de los animales impuros.

Si lo anterior no hubiese sido así, es decir, si esa norma no fuese del conocimiento de las personas que quisiesen vivir según las indicaciones de Dios, tal indicación hubiese sido acompañada de extensas explicaciones, después de todo lo que estaba por acontecer no era un fenómeno menor sino que se trataba de toda la extinción de seres vivos que habitasen sobre la tierra.

Dado que posteriormente esta norma se incorporó en las leyes dadas al Pueblo de Israel como parte del Pacto en Sinaí, es cómo podemos saber y comprender a qué se refería Dios cuando señalaba a Noé la diferenciación de animales puros e impuros, pero el mismo hecho de que existiese esa legislación la hace pre-pactos abrahamánicos e israeltícos por lo que su incorporación en Sinaí no implicaba que en ese momento había comenzado a existir tal legislación, sino que al ser previa y permanente para la humanidad, en tanto ésta requiriese alimentarse, eran necesario de igual forma reconocerla en dicho Pato siendo que al ser superadas las leyes mosaicas mediante el advenimiento de la Promesa y dejado por tanto de tener vigencia y validez, lo que era previo y permanente y se había incorporado no perdía esa validez sino que continuaba siendo observable.

27


Isaías 65:3-4; 66:15-17 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos; que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas… Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados. Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente serán talados, dice Jehová.

Estas citas, aunque están incorporadas en el Antiguo Testamento, forman parte de la profecía que Dios entregó a través de Isaías. En ambas citas se habla del juicio futuro de Dios para con la humanidad. Los preliminares de Isaías 66: 10-14 no dejan lugar a duda que se lo expresado por el profeta se refiere al Juicio de Dios: “Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella; para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria. Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados. Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo. Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus enemigos”.

En ambas citas con las que inicia el presente apartado el indicativo de los rebelde, los inicuos, pasa por aquellos que comen carne de cerdo y cosas inmundas (Isaías 65:4) así como de rata (Isaías 66:17). El cerdo y la rata, según las explicitaciones contenidas en el Pacto de Sinaí respecto de las leyes dietéticas existentes desde el inicio de la humanidad, son animales impuros, prohibidos para consumo humano, pero hay más en estas citas ya que en ambas se menciona de 28


manera general la alimentación por medio de cosas inmundas, si se considera que las leyes dietéticas que muchos consideran que tuvieron existencia en el Pacto de Sinaí y que al ser abolidas como parte de las leyes mosaicas ya no tienen mayor observancia, ya no están vigentes a partir del advenimiento de Cristo, ¿cómo es que Dios va a juzgar a la humanidad cuando Jesús regrese tomando como consideración este criterio? La única explicación es que dichas leyes referidas a los alimentos permitidos así como a los prohibidos siguen vigentes incluso en los tiempos actuales de la iglesia, que serán indicativos de los juicios que Dios vierta sobre la humanidad, y que seguirán vigentes después de la segunda venida de Cristo en tanto la humanidad requiera seguirse alimentando.

1 Timoteo 4:1-5 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

Esta cita es una de las favoritas de aquellos cuya mente rebelde les impide someterse a los designios de Dios, por más que la cuestión de las leyes dietéticas se muestre como algo existente antes de los pactos de Dios con Abraham y con el Pueblo de Israel, algo que se seguía respetando en la iglesia apostólica y algo que es incluido en las profecías relativo al juicio de Dios con la humanidad al regreso de Cristo, pero vemos realmente lo que dice.

La cita habla de aquellos que apostataría de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas, luego menciona que estos apóstatas prohíben el matrimonio, lo cual comienza a perfilarnos hacia cierta iglesia, grande, 29


poderosa, perseguidoras, que hace del celibato piedra angular de su ejercicio ministerial, pero la parte conflictiva es que estos apóstatas no sólo prohíben el matrimonio sino también -y hay que poner especial atención en esto- aquellos alimentos que Dios creó para que fueran comidos, ¿por qué es importante prestar atención a esto? Porque si se señala que estos apóstatas prohibirán lo que Dios creó para ser comido, eso quiere decir que hay otro tipo de alimentos creadas por Dios pero cuya finalidad no fue el que sirvieran de consumo humano. Dicho de otra forma, esta idea señala que estos apóstatas prohibirían aquellos alimentos permitidos por Dios, luego entonces si hay alientos permitidos por Dios también debe haber alimentos no permitidos, de otra forma no tiene sentido hacer esa aclaración.

Ahora bien, si seguimos el hilo conductor de esa iglesia grande, poderosa, perseguidora que a través del celibato a prohibido a sus ministros el matrimonio, podemos de igual forma ver cómo es que esa misma iglesia ha prohibido, al menos en ciertas épocas de su año litúrgico, aquellos alimentos creados por Dios para consumo humano, ejemplo de esto la carne de res, que nunca fue prohibida por Dios, en lo que esta iglesia denomina Viernes de Cuaresma.

Pero esto no termina ahí sino que la última parte de esta cita termina por dar luz completa a lo realmente expresado ya que señala que todo lo que Dios ha creado es bueno, obvio siguiendo el sentido de lo expresado: todo lo que Dios creó para que legítimamente sirviera de alimento, lo cual como se vio anteriormente no debe ser prohibido por doctrinas de hombre, pero lo que define a qué se ha estado refiriendo Juan en estas citas es el cierre cuando señala que todo aquello que pueda comerse queda santificado por la Palabra de Dios y por la oración. Esta es la parte significativa y de la cual quienes señalan que las leyes dietéticas ya no están vigentes toman sólo la parte que señala que todo lo que se coma queda santificado por la acción de gracias que sobre los alimentos se haga, señalando que la oración sobre los mismos permite esto, lo cual es correcto, pero ignoran la otra parte significativa de esta cita y requisito para santificación que señala que los 30


alimentos quedan santificados por la Palabra de Dios. Santificar es apartar para un uso santo, dado que aquí señala que es la Palabra de Dios la que santifica, es decir, la que aparta para un uso santo, ¿en qué parte de la Escritura, la Palabra de Dios, podemos identificar aquellos alimentos que de todo lo que existe Dios a apartado para consumo de Sus hijos? Esta respuesta está en las leyes mosaicas que explicitaron lo que desde el principio de la humanidad han estado, siguen estando y seguirán estando vigente: las leyes dietéticas.

Hechos 10:9-16 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

Esta es otra cita que quienes propugna por unas leyes dietéticas que han perdido vigencia y validez gustan de presentar como prueba, según ellos, de esa premisa. La confusión de la misma se da tanto por la visión que Pedro tiene implica animales tanto puros como impuros que Dios le ordena coma como por la respuesta de Dios cuando Pedro desea negarse, aduciendo que no ha comido en su vida cosa inmunda, en el sentido de que lo que Dios ha limpiado no debe ser considerado inmundo, pero ¿la visión versa sobre cuestiones alimenticias?

Lo primero que hay que considerar es que la fecha de estos eventos es muy posterior a la muerte y resurrección de Jesús y de la venida del Espíritu Santo sobre la iglesia. Algunos han fechado estos eventos alrededor del año 39 d.C., es 31


decir, casi 10 años después del sacrificio redentor de Cristo y de la venida del Consolador sobre la iglesia.

Esto no es es menos importante ya que si se considera que con la redención ganada por Cristo para la humanidad las leyes dietéticas hubiesen dejado de tener vigencia, validez y observancia, no habría habido mayor problema con la instrucción de Dios a Pedro respecto de comer los animales que se le presentaban, pero contrariamente a esto vemos a un Pedro negándose a lo anterior aduciendo precisamente que nunca en su vida había comido cosa inmunda.

Esto debería ser más que suficiente para descartar la idea que las leyes dietéticas hubiesen sido abolidas con al sacrificio redentor de Cristo, aun así ¿a qué se refiere entones la visión?

Esto no es muy difícil de comprender si se sigue la lectura el resto del capítulo: 17

Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la

visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18

Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por

sobrenombre Pedro. 19

Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres

hombres te buscan. 20

Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he

enviado. 21

Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron

enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?

32


22

Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que

tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. 23

Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente,

levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. 24

Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando,

habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. 25

Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies,

adoró. 26

Más Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy

hombre. 27

Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.

28

Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío

juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; 29

por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué

causa me habéis hecho venir? 30

Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en

ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, 31

y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido

recordadas delante de Dios. 32

Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre

Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. 33

Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues,

todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.

33


34

Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios

no hace acepción de personas, 35

sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

36

Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la

paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. 37

Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde

Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38

cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y

cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 39

Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra

de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. 40

A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;

41

no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de

antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. 42

Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el

que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. 43

De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él

creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. 44

Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre

todos los que oían el discurso. 45

Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron

atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46

Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.

47

Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para

que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? 48

Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron

que se quedase por algunos días. 34


Si bien la lectura es algo extensa es necesaria para entender el sentido de la visión inicial que tuvo Pedro, visión que queda más que claro no tenían nada que ver con las leyes dietéticas. Lo primero que puede verse es que después de la visión que Pedro tuvo él mismo se queda perplejo pues no sabe a qué podrá referirse, señal de que no era algo tan concreto como el comer de ahí en delante de todo. Luego aparecen en escena los enviados por el centurión romano, paganos, siendo que el Espíritu mueve a Pedro a seguirlos en atención a la invitación que se le había girado.

La parte que termina de explicar la visión Pedro mismo la da cuando señala a sus oyentes, versículos 28 y 29, que “vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar”. Es así como la visión que Pedro tuvo de lienzo con animales de todo tipo se refería a la humanidad en su conjunto, y la lección que Dios deseaba transmitir a Pedro, dado que Él iba a abrir la predicación del Evangelio a los gentiles (Hechos 15:7), es que dejara la idea de que sólo el Pueblo de Israel –quien consideraba a los paganos alejados de las promesas de Dios- era digno de ese llamamiento, “a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar”.

Hechos 15:19-20 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.

En ocasiones esta cita, que se refiere a las conclusiones dadas en lo que se conoce como el Concilio de Jerusalén, se toma para señalar como es que la legislación judía, Diez Mandamientos y leyes mosaicas, estaban superadas, pero un análisis a detalle no permite concluir eso. 35


Primeramente es bueno leer todo el capítulo 15 de Hechos que menciona los antecedentes del conflicto que se dirimió en el Concilio de Jerusalén. El versículo 1 comienza señalando que “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos”, esta postura era contraria al pensamiento de Pablo lo que generó un choque entre ambas opiniones por lo cual tuvieron ambos bandos que ir ante las autoridades debidamente establecidas en la iglesia para que se dirimiera.

Cuando se abordó al inicio de la presente obra la explicación relativa entre las dos leyes, quedó claro que la Escritura presenta una Ley perpetua, vigente desde el inicio de la creación, que sigue vigente y que seguirá siendo válida incluso después de la segunda venida de Cristo: Los Diez Mandamientos; de igual forma presenta una serie de regulaciones adicionales de carácter temporal o que representaban una sombra de lo venidero, como en el caso de la ley mosaica , para lo primero, o la circuncisión, para lo segundo.

La circuncisión fue una señal establecida con Abraham relativa al pacto que Dios establecía con él y su descendencia, de nuevo: esa señal no formaba parte de la Ley perpetua de Dios vigente desde el inicio de la creación sino que formó parte de algo específicamente implementado más delante con un fin más que claro, pero además dicha señal era una sombra de lo venidero ya que la misma no se ha cancelado sino que se le ha dado el sentido pleno que tiene que es referido a la circuncisión del corazón.

Aquí lo importante, como ha tratado de manejarse como hilo conductor, es tener claridad en la Ley perpetua de los Diez Mandamientos vigente desde la creación del mundo y aunada al sacerdocio de Melquisedec, y el resto de legislaciones, normas y directrices adicionadas con un carácter temporal.

36


Esto queda confirmado por la resolución que se da en ese Concilio de Jerusalén donde se determina que la circuncisión, entendida como ese señal en la carne que desde Abraham se había establecido para sus descendientes, no tenía aplicación para los conversos a Cristo sin demeritar la circuncisión en el corazón requerida para el cristiano y para la cual la circuncisión de Abraham era sombra de lo que vendría.

Más sin embargo hay un detalle que muchos pasan por alto, lo que se conoce como el Primer Concilio de Jerusalén, narrado en Hechos 15, no versa única y exclusivamente sobre la cuestión de la circuncisión, sino, como señala el versículo 5, sobre el hecho de que “algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés”, ¿puede verse el pequeño detalle?, la cuestión a dirimir en ese primer concilio era sí, la relativa a la obligatoriedad de la circuncisión por los conversos, pero además la relativa a guardar la ley de Moisés. A estas alturas es entendible la referencia dada a la ley de Moisés diferenciada con relación a la Ley de Dios, más sin embargo, ¿cuál fue la decisión de este concilio respecto de estas dos cuestiones? Pedro señala en los versículos 10 y 11 “¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos”, no hay dos caminos sino sólo uno, y no hay dos normas sino una misma tanto para judíos conversos como para paganos conversos (Éxodo 12:49), y como cierre Jacobo concluye en los versículos 19 y 20 que “yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”. Así que las dos cuestiones, no sólo una, la de la circuncisión, sino también la relativa a guardar las leyes mosaicas, no fueron refrendadas por ese primer concilio sino que se determinó no imponer más cargas que las señaladas, las cuales, por cierto, no se señalan como leyes adicionales, sino como sugerencias de conducta edificante: “de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis” (versículo 29). 37


Pero hay algo más que debe tenerse en cuenta ya que después de la cita inicial, en el v. 21 se señala “porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo”, ¿qué tiene que ver Moisés con lo que aquí se está decidiendo?, ¿no hemos quedado que las leyes mosaicas han quedado superadas?

Como se estableció desde el principio de la presente obra, el que los aspectos ritualísticos, castigos y sacrificios, señales y prácticas aunados a las leyes mosaicas hayan quedado superados al restablecerse la legislación original aunada al sacerdocio de Melchisedec, a saber: los Diez Mandamientos, esto no quiere decir que toda la riqueza moral que igual puede servir para edificación del creyente deba desecharse pues la misma apunta a la forma en que Dios ve las cosas.

Por ejemplo, ya no se mata a quien practique brujería o viole el sábado, pero la lectura y comprensión de esto en las leyes mosaicas permite entender cómo es que Dios ve esas prácticas y edificarnos en nuestra comprensión.

Esto queda más que claro cuando vemos lo que determina el Concilio de Jerusalén. Primero deja de lado la cuestión de la circuncisión en la carne como requisito de salvación, pero luego añade algunas cuestiones como ídolos, fornicación, ahogado y sangre, es decir, lo mínimo que se espera en los cristianos como parte de una vida moralmente agradable a Dios, aun así se señala que si se hace esto, es decir, si se apartan los cristianos de estas cosas, harían bien (v. 29), con lo que queda claro que no se está imponiendo una doctrina a nivel de requisito de salvación, la cual es obtenida por Cristo, sino como una línea de acción, como parte de una vida santa, a la que el cristiano debe tender.

En ese sentido, dado que lo que el Concilio de Jerusalén sugiere como algo bueno a observar por los cristianos, debemos entender que esto va en la línea de la moralidad, del pensamiento correcto, con lo que la lectura de Moisés, los primeros 38


cinco libros de la Biblia, permitirá al cristiano ir desarrollando esa visión que Dios, que es el mismo ayer, hoy y siempre (Malaquías 3:6), tiene sobre la vida misma, ese pensamiento correcto, perfecto y santo, es por eso el señalamiento de que la lectura de Moises cada sábado a la que el cristiano podría atenerse para ir comprendiendo lo anterior.

Marcos 7:14-19 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. Si alguno tiene oídos para oír, oiga. Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.

Esta es otra de las citas preferidas para aquellos que sostienen que las leyes dietéticas han sido superadas en el Nuevo Testamento debido al sacrificio redentor de Cristo y que por ende no formaban parte de la doctrina de la iglesia primitiva, después de todo la cita es muy clara, ¿acaso Jesús no dice que “todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar” y todavía con mayor contundencia se señala que así esto declaraba “haciendo limpios todos los alimentos”?

Ya hemos visto otras citas que contrariamente a lo que el mundo señalan de manera clara y contundente como es que la cuestión de las leyes dietéticas eran de observancia para la iglesia primitiva, el pretender con esta cita aislada, y fuera de contexto como se verá, probar que las leyes dietéticas ya no están vigentes en el Nuevo testamento pone en contradicción no sólo esta cita contra las otras que se han analizado sino incluso con el resto de citas del Antiguo Testamento que señalan lo contrario. 39


Quien entiende la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes entiende que bajo el sacerdocio de Melchisedec, la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo y las relativas a ser profeta, sacerdote y rey -unción y función-, estaba vigentes siendo que el sacerdocio de Aharón que devino del Pacto de Dios con su Pueblo en el Sinaí lo suspende temporalmente sin abrogar -esto es muy importante- aquellas normativas existentes pero si añadiendo otras, las leyes mosaicas, hasta el advenimiento de la Promesa.

Una vez que viene Cristo y completa su obra redentora, el sacerdocio de Melchisedec es restaurado dejando lo relativo al sacerdocio de Aharón así como a las leyes añadidas, las leyes mosaicas, siendo que las leyes dietéticas, al estar en vigencia desde el inicio de la humanidad, no forman parte de estas leyes añadidas sino de las normas originales, por lo que el dejar la observancia de las leyes mosaicas no afecta a aquellas.

Con todo y todo es necesario y menester abordar aquellas citas, como estas, que plantean un reto para la comprensión de lo expresado anteriormente después de todo, ¿cómo conciliar lo dicho anteriormente con el hecho de que Jesús mismo diga que “todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar” o aún más, que la Escritura señala de manera tajante que de esta forma “[hacía] limpios todos los alimentos”?

Antes de adentrarnos en el análisis de esta cita debería ser interesante para el estudioso de la Escritura el hecho de que si Jesús hubiese en efecto, con esta enseñanza, declarado que todos los alimentos ya pueden ser comidos, y por lo tanto las leyes dietéticas han sido superadas, ¿por qué Pedro, como ya se vio, años después de la muerte y resurrección de Cristo, años después de haber recibido al Espíritu Santo, al recibir la visión del lienzo que bajaba del cielo con todo tipo de animales, previo a ir a abrir la predicación del Evangelio a los gentiles en la figura del centurión Cornelio, aún no lo había entendido negándose a comer 40


de lo mostrado aduciendo, precisamente, las leyes dietéticas? Aunque ya se explicó esto, es interesante que la explicación de la abrogación de las leyes dietéticas pone en entredicho el entendimiento que la iglesia primitiva tenía de la verdad revelada, pero, como se verá más delante, esto no es así, si es que se tiene una correcta comprensión del tema en cuestión.

Lo primero que hay que considerar, como se señaló anteriormente, es el contexto, es decir, ¿de qué se estaba discutiendo?, ¿de las leyes dietéticas?, ¿de las leyes mosaicas?, ¿de toda la Ley incluyendo los Diez Mandamientos?

Para responder lo anterior hay que leer desde el primer versículo de ese capítulo 1

Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían

venido de Jerusalén; 2

los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con

manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. 3

Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los

ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. 4

Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas

hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. 5

Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos

no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? 6

Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías,

como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. 7

Pues en vano me honran,

Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. m

41


8

Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los

hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. 9

Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar

vuestra tradición. 10

Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al

padre o a la madre, muera irremisiblemente. 11

Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es

Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 12

y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre,

13

invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis

transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

Como podemos ver la discusión no estribaba para nada sobre alguna cuestión doctrinal sin exclusivamente sobre un rito higiénico: el lavarse las manos. Ahora bien, los fariseos habían llevado ese rito higiénico al punto de establecerlo como una doctrina de hombres, sin base escritural pues, sobre la que criticaban a quien no la siguiere como ellos decían. De hecho ellos mismos declaran al cuestionar a Jesús, de que si por qué Sus discípulos no hacían eso de lavarse las manos antes de comer “conforme a la tradición de los ancianos”, es decir, no había una base escritural pero si una tradición que si bien estuvo bien intencionada había devenido por el pensamiento legalista de los fariseos en normas pesadas para la comunidad.

Ese es el contexto que hay que considerar.

Una vez entendido esto, lo segundo que hay que considerar es que en ese contexto es que Jesús dice que nada de lo que entra en el hombre puede contaminarle, es decir, que si se comiese con manos sucias esa suciedad que pudiese haberse ingerido no llegaba a contaminar espiritualmente al hombre, 42


como propugnaban los fariseos al señalar que el no hacerlo casi equivalía a un pecado, y luego para mayor énfasis de lo dicho en ese sentido señala las cuestiones que llegan a contaminar espiritualmente al hombre (versículos 21-23), pero en ningún momento señala alguna cuestión relativa a la abrogación de las leyes dietéticas. Para cerrar esta idea Jesús señala como es que esas contaminaciones que pudiesen ser ingeridas no van al corazón sino al vientre y luego a la letrina.

Lo tercero y último que hay que considerar es un punto muy interesante que termina por ordenar todo el cuadro, pero que al mismo tiempo sino se considera presenta una dificultad importante para entenderlo ya que la frase final de la cita en cuestión señala “Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos” (versículo 19). Sobre esto es interesante notar que en el griego original no está la frase “Esto decía”, la cual ha sido insertada, sino que el texto griego original señala “Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina, haciendo limpios todos los alimentos”2, es así que lo que esta frase dice no es que Jesús declaraba puros todos los alimentos, sino que el proceso digestivo mismo terminaba por purificar los alimentos ya que si se ingieren ciertas impurezas por no lavarse las manos estas, junto con los alientos, pasan por el vientre, el proceso digestivo pues, siendo que el cuerpo aprovechará lo que le sea de utilidad y desechará en la letrina aquello que no le sirva, incluyendo las impurezas ingeridas.

Es así como esta cita no tiene nada que ver con leyes dietéticas abrogadas sino que versa sobre un rito de higiene que los fariseos habían elevado al grado de doctrina y ante lo cual Jesús les señala correctamente que esto, aparte que no era escritural, no tenía sentido alguno pues el cuerpo mismo se encargaba de purificar con el proceso digestivo lo ingerido, y sin detenerse en esta explicación, Jesús

2

Mark 7:19, biblehub.com, https://biblehub.com/interlinear/mark/7-19.htm

43


aprovecha para de nueva cuenta señalar aquellas cuestiones que deben ser cuidadas para no contaminarnos, espiritualmente hablando.

Como cierre del análisis de esta cita hay una cuestión adicional a considerar, ¿cuáles son las cosas que contaminan al hombre? “los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (versículos 21-22), ahora bien, si como ya se vio las leyes dietéticas han estado vigentes desde el inicio de la humanidad, no formaban parte de las leyes añadidas, las mosaicas, y por lo tanto al terminar estas últimas aquellas no pierden vigencia, ¿Quién puede ser señalado como maledicente, soberbio e insensato, aquel que se sigue sujetando a esa norma vigente o aquel que de manera consiente , ejerciendo rebeldía y no sujeción a la Palabra de Dios, viola las normas y preceptos vigentes, válidos y observables? Es así como incluso con esta lección espiritual que Cristo da a sus oyentes y a nosotros, la obediencia o no a las leyes dietéticas aún válidas, vigentes y observables nos pone sea en el lugar de los obedientes o de los maledicentes, soberbios e insensatos.

1 Corintios 10:25-27 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

De nueva cuenta una cita que puede confundir a todo aquel que no entendiendo la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes no identifica ni deferencia las leyes vigentes desde el inicio de la humanidad -los Diez Mandamientos, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo y las relativas al ser profeta, sacerdote y rey (unción y función)-, de las leyes añadidas, las mosaicas. Pero de igual forma, incluso para quien ha entendido lo anterior, ¿qué quiere decir Pablo con eso de comer de todo lo que se venda en la carnicería?, o peor aún ¿qué quiso decir 44


cuando señaló que de todo aquello que se pusiese en la mesa uno podía comer sin preguntar nada por motivo de conciencia? Si se entiende como licencia para comer de todo, y por ende abrogación de las leyes dietéticas, tenemos una fuerte contradicción escritural con las otras citas que anteriormente se han analizado y con el grueso de la Escritura, así que ¿qué puede significar?

De nueva cuenta el contexto es que permite entender lo que realmente se está exponiendo, para ello es menester leer desde el versículo 14 y hasta concluir ese capítulo 14

Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

15

Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16

La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre

de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17

Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo;

pues todos participamos de aquel mismo pan. 18

Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son

partícipes del altar? 19

¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se

sacrifica a los ídolos? 20

Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican,

y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21

No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis

participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22

¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23

Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo

edifica. 24

Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25

De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por

motivos de conciencia; 45


26

porque del Señor es la tierra y su plenitud.

27

Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga

delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. 28

Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis,

por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29

La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de

juzgar mi libertad por la conciencia de otro? 30

Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por

aquello de que doy gracias? 31

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria

de Dios. 32

No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;

33

como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi

propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

Como puede verse aquí la cuestión no estriba en cumplir o no las leyes dietéticas sino en comer lo que ha sido ofrecido a los ídolos. Esto tal vez suene raro en nuestros tiempos pues ya no hay cuestiones como las que aquí Pablo plantea, pero en tiempo de la primera iglesia existían muchos ritos paganos que aceptaban sacrificios de animales los cuales luego eran vendido en el mercado. La cuestión que explica Pablo es no llegar a extremos de rechazar la comida que legítimamente Dios dispuso para que sea comida por el hecho de que ésta haya sido ofrecida a un ídolo pues como Pablo mismo señala, al preguntar retóricamente, ¿acaso los ídolos son algo?, claro que no, un ídolo no es nada como para por eso privarse uno de una comida lícita que previamente un pagano haya ofrecido y luego se nos haya vendido, más sin embargo Pablo hace una aclaración pertinente: a pesar de esto, si la comida que se va a degustar es señalada por quien la sirve como ofrecida a los ídolos ahí uno debe privarse pero con motivo de no ser razón de escándalo, no por cuestiones dietéticas.

46


De nueva cuenta: esta enseñanza para situaciones que eran muy comunes en tiempo de Pablo, puede parecer extraña pero de igual forma debe ser entendida para comprender que Pablo o abogaba por la abrogación de las leyes dietéticas sino por no privarse uno de las comidas que legítimamente Dios dispuso par ser ingeridas por motivos de conciencia si éstas habían sido previamente ofrecidas a los ídolos salvo que esa actitud, aunque no infringiese ninguna norma, fuese motivo de escándalo para los demás.

De igual forma la enseñanza para la iglesia de Dios en la actualidad se mantiene extendida a todas aquellas cuestiones que siendo lícitas pueden llegar a ser motivo de escándalo para los débiles en la fe y que por sólo esta razón uno hace bien en contenerse en ello para no ser motivo de escándalo.

Romanos 14:5-6 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Quien no tiene el entendimiento de la perpetuidad de la Ley de Dios y la temporalidad de las leyes mosaicas, al leer la cita inicial pudiera creer que el séptimo día, el sábado, contenido en la Ley de Dios, ya no está vigente como observancia, “El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace”.

O bien que las leyes dietéticas, vigentes desde antes del pacto del Sinaí, y que sin ser parte de los Diez Mandamientos tienen que ver, al igual que lo diezmos, con la vida delos creyentes bajo el sacerdocio de Melchisedec, ya no están vigentes “El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come”. 47


Ambas ideas no tienen sustento. Para un entendimiento correcto de lo expresado en la cita inicial hay que leer todo el capítulo 14 de Romanos. De esta lectura veremos que había contiendas entre los cristianos respecto de cuestiones alimenticias: “Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres… Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo… Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió… Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (v. 2, 10, 15, 21), así que toda esta disertación tiene ese tema de trasfondo, ¿qué es lo que estaba pasando? Algunos cristianos tenían ciertas costumbres no doctrinales referidas a comer de todo mientras que otros por un sentido de pureza o mortificación sólo comían legumbres, de igual forma algunos establecían ciertos días para comer sólo ciertos alimentos o para hacer ayunos. Aquí lo que Pablo está enseñando es que al no ser esas prácticas cuestiones doctrinales no se debía contender por ellas entre los hermanos ni mucho menos ser las mismas causas de tropiezo de unos para con otros.

Esta postura todavía podemos verla y validarla en nuestros tiempos, y no sólo referido a cuestiones alimenticias o de ayunos sino incluso de gustos personales como el vestir, la música o la comida entre los cristianos, y de igual forma que en aquel entonces en ocasiones se dan contiendas al interior de la iglesia pues quiere imponerse una postura sobre algún tema no doctrinal sobre el grueso de la congregación.

Pablo no estaba invalidando el día de reposo o diciendo que ya se podía comer de todo, sino que lo referido a las prácticas alimenticias que pudieran tener algunos miembros de la congregación, siempre y cuando no violasen las leyes dietéticas, estas no debían ser utilizadas para contender, ya que no formaban parte de las 48


doctrinas como tal de la iglesia, ni mucho menos para ponerse como piedra de tropiezo unos a otros.

El análisis escritural de las citas que integran el presente apartado permiten establecer sin duda alguna tres cosas: la primera es que la cuestión de la normativa de las leyes dietéticas forman parte de una legislación previa a los Pactos de Dios son Su Pueblo, legislación identificada con el sacerdocio de Melchisedec que si bien fue interrumpido por el sacerdocio de Aharón, con leyes que fueron añadidas, aquellas no fueron invalidadas en ese período ya que eran permanentes siendo de esta forma incorporadas en las leyes mosaicas, pero una vez perdido estas últimas validez, vigencia y por lo tanto observancia, aquellas no siguieron el mismo destino continuando su permanencia.

Segundo, la iglesia neotestamentaria reconocía el hecho anterior ajustando su doctrina y por ende su práctica a la vigencia de los preceptos relativos a las leyes dietéticas

Y tercero, como conclusión de los dos puntos anteriores, las leyes dietéticas siguen vigentes, son válidas y por lo tanto observables, como lo han sido durante dos mil años, para quienes conforman la iglesia de Dios.

49


Comprensión testimonial de las leyes dietéticas

Dado que las leyes dietéticas han estado y siguen estando vigentes, son válidas y por ende observables, quienes de alguna forma desean responder a las directrices dadas por Dios buscan su acatamiento.

En esto sin duda alguna que el Pueblo de Israel lleva la delantera ya que no sólo entiende y aplica lo relativo a las leyes dietéticas sino incluso ha desarrollado certificaciones internacionales para garantizar que los productos que puedan adquirirse se adhieran a las mismas, esta certificación se conoce como Kosher.

La palabra Kosher es un término de origen hebreo que significa apto o adecuado y es utilizado para definir todos aquellos productos alimenticios que son permitidos por la Toráh, el libro que rige la doctrina de la religión judía. Entre sus reglas están las siguientes3: • La carne debe provenir de animales rumiantes con pezuñas partidas por ejemplo: el borrego, la cabra, el carnero, el pollo, el pato, y el ganso. Generalmente este tipo de carnes son muy caras en el mercado y la carne de cerdo está estrictamente prohibida. • El alimento no debe presentar al momento de la compra y cocción nada de sangre animal • Entre los productos del mar solo el pescado es permitido, los mariscos ni pensarlo. • No se puede mezclar carne con leche. • Al preparar los alimentos no se pueden mezclar los utensilios de cocina, por ejemplo: Si un cuchillo cortó queso al ser este un alimento proveniente de la leche, ya no se puede utilizar para cortar carne o vegetales.

3

huevosanjuan.com.mx, Todo lo que debes saber sobre la Certificación KOSHER, https://huevosanjuan.com.mx/blog/detalle/6/todo-lo-que-debes-saber-sobre-la-certificacion-kosher

50


Existen varias agencias locales e internacionales que expiden el certificado Kosher, también puede ser otorgado por cualquier rabino facultado para expedirlo. El grado de aceptación y reconocimiento del mismo va a depender del reconocimiento y prestigio con el cual goza el rabino o la autoridad que lo emite 4. Clasificación de Productos Kosher5 

Lácteos: La leche y sus productos derivados (queso, crema manteca etc). Estos productos no se pueden mezclar con la carne.

Cárnicos: Todo animal apto para consumo según las normas kosher debe ser rumiantes y poseer las pezuñas partidas. Es kosher la carne de vaca, oveja, cabra, y de ciertas aves como pollo, pavo, pato y ganso.

Parve o Neutro: Denominado así porque no contienen ni carne ni ingredientes lácteos. Son parve las frutas, granos y vegetales en su estado natural, los huevos y aquellos pescados que no poseen escamas ni aletas.

Como puede verse, las normas alimenticias anteriores desarrollada por el Pueblo de Israel devienen en una estricta interpretación literal de la Escritura, sobre todo del Antiguo Testamento, que no contempla lo que la misma dice de “ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos” (Isaías 8:16), es decir, la comprensión testimonial neotestamentaria, ni tampoco que “lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual” (1 Corintios 15:46), de igual forma, como señala la Escritura respecto del Pueblo de Israel, “hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos” (2 Corintios 3:14-15), con todo y todo esta información se incluye por considerarse de interés siendo al mismo tiempo una opción, no la única, para que el cristiano pueda cumplir con las regulaciones dietéticas relativas a los alimentos, de igual forma la identificación de los alimentos permitidos para consumo humano según la Escritura es muy clara para que, de manera personal, 4 5

globalstd.com, ¿Kosher o Halal?, https://www.globalstd.com/networks/blog/kosher-o-halal Idem

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sin necesidad de alimentos certificados en ello o de requerirse formaciones académicas al respecto o los servicios de laboratorios para esto, uno pueda ajustar en conciencia su alimentación a ello.

Pero el sentido de este apartado no es este sino el tratar de llegar a una comprensión de la razón subyacente sobre la normativa referente a las leyes dietéticas, es decir, ¿para qué nos fueron dadas?

Esta pregunta no es menos importante pues dada nuestra naturaleza uno desea siempre entender todo y de esto no escapan las indicaciones que como normas Dios nos ha proporcionado, pero a diferencias de normas objetivas y claras, como los Diez Mandamientos, la cuestión de las leyes dietéticas parecen no tener un sentido del todo claro.

Para subsanar esto muchos han tratado de buscar argumentos que permitan entender por qué Dios estableció para la raza humana normas relativas a lo que es apto para su consumo como alimentos de aquellos que no lo es. Dado que la alimentación busca primariamente proporcionarnos aquellos requerimientos nutricionales para poder vivir, muchos encontraron ciertas similitudes respecto a esto con relación a los animales permitidos.

Vieron, por ejemplo, que el que los animales terrestres que rumian les permite extraer más eficientemente nutrimentos de aquello con lo que se alimentan, de igual forma observaron que aquellos que también tienen la pezuña hendida se alimentan a su vez de hierba lo cual garantiza inocuidad en lo que ingieren, en contraste aquellos que no rumian no extraen de manera más eficiente los nutrientes de sus alimentos y si no reúnen el requisito de la pezuña hendida generalmente en su alimentación también incorporan desechos lo cual no garantiza inocuidad en lo que consumen.

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Siguiendo el mismo razonamiento se observó que en cuanto a los animales de agua, los peces con escamas y aletas se alimentan más sanamente que aquellos seres marinos que no tienen estas características y que se alimentan de carroña o desperdicios,

De igual forma a lo anterior se observó que en el caso de los animales de aire tanto aves como insectos, los primeros, no se da una característica sino una relación de aves inmundas, mientras que en los segundos se aclara que los insectos alados que además de sus cuatro patas tengan coyunturas para saltar podrán comerse, pero en ambos casos los animales de aire no permitidos tienen una característica general de ser carroñeros o alimentarse de basura, de desperdicios.

La anteriores observaciones llevaron a muchos a deducir a lo largo de la historia que la razón principal por la que Dios había dado una normatividad relativa a los alimentos aptos para consumo humano de aquello que no lo son tenía su principal referente en los beneficios que dicha alimentación conseguía para el ser humano, pero esta idea tiene sus inconsistencias, de hecho cuatro.

La primer inconsistencia es que si a alimentación sana se refiere, mayor énfasis hay en ello si uno sigue una dieta vegetariana, así que la cuestión de las leyes dietéticas no pueden ser exclusivamente para proveer la mejor alimentación pues si así fuese se quedarían cortas.

La segunda inconsistencia es que una dieta Kosher no garantiza para nada una alimentación saludable, sino que simplemente se están cumpliendo las regulaciones escriturales relativas a las leyes dietéticas. Por ejemplo, una hamburguesa puede ser 100% Kosher: carne de res, pan de acuerdo a la norma, lo mismo que los aderezos, de igual forma un refresco de cola puede ser, y de hecho es, 100% Kosher, pero ¿qué pasaría si uno desayuna, come y cena una hamburguesa, o dos, con su respecto refresco de cola? En poco tiempo uno 53


podría comenzar a tener problemas de salud sea en la forma de sobrepeso, hipertensión, triglicéridos por las nubes o glucosa alta, así que el ceñirse a una dieta escrituralmente correcta tampoco garantiza una alimentación saludable.

Un tercer inconsistencia, nutricionalmente hablando, es que en estricto sentido el consumir con moderación un alimento escrituralmente no apto para consumo humano no pone en riesgo la salud, por ejemplo consumir camarones bien cocidos una vez al mes, de hecho haría más daño comer, como el ejemplo manejado anteriormente, una hamburguesa con refresco de cola diariamente, por más Kosher que se maneje, que una orden de camarones bien cocidos al mes.

Y por último, la cuarto inconsistencia es que de igual forma muchos de los alimentos considerados escrituralmente no aptos para ser usados como alimentos han resultado, gracias a las técnicas actuales de producción, incluso mejores que aquellos alimentos permitidos por la Escritura, ejemplo de esto el cerdo el cual se ha demostrado que siguiendo una alimentación y cuidados como los que se dan en una graja certificada, da como resultado carne más magra, con mayores proteínas y con menos ácido úrico que una carne de res de una granja tradicional.

Así que la argumentación generalmente esgrimida en el sentido nutricional de las leyes dietéticas, si bien tienen algo de razón, no permiten entender del todo la razón de las mismas.

Pretender entender la razón de las leyes dietéticas desde el punto de vista nutrimental es mantenerse en un nivel material de las mismas, pero ¿es que hay otro nivel de entendimiento?, alguien podrá preguntar. Como ya se comentó, la Escritura nos señala que “lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual” (1 Corintios 15:46), de igual forma proféticamente se decía en las escrituras hebreas, el Antiguo Testamento, “ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos” (Isaías 8:16), es así con el advenimiento de Cristo y el 54


establecimiento de Su iglesia, uno debe buscar entre Sus discípulos, es decir, en las escrituras griegas, el Nuevo Testamento, ese testimonio que nos permita entender lo espiritual que está fundamentado en lo terrenal.

Las leyes mosaicas, que aunque incluían las leyes dietéticas estás no formaban parte de aquellas al ser preexistentes a las mismas, al contener la sombra de los bienes futuros (Hebreos 10:1), pueden ser entendidas en extensión y profundidad una vez venida la promesa (Gálatas 3:19), atado el testimonio, sellada a ley, entre los discípulos de Jesús al inicio de la iglesia (Isaías 8:16) y entendiendo que lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual (1 Corintios 15:46).

Veamos un ejemplo de esto. Éxodo 34:26 trae una normativa que para quien no ha recibido la revelación de Jesucristo (2 Corintios 3:14) deviene en un sinsentido: “No cocerás el cabrito en la leche de su madre”. Esta normativa, como se comenta, no tiene mucha lógica máxime si se considera que en Génesis 18:8 Abrahám, el mismo al que Dios se refiere como aquél que obedeció, y guardó Su ordenanza, Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus leyes (Génesis 26:5), pone delante de los tres seres espirituales enviados por Dios para destruir Sodoma y Gomorra carne y leche la cual es comida por aquellos (Génesis 18:8).

Esta normativa ha generado toda una serie de cuidados en el procesamiento de la comida judía al grado de contar, a parte de las certificaciones Kosher relativas, con utensilios de cocina e incluso refrigeradores diferentes para procesar y guardar carnes y lácteos con el fin, según ellos, de no violentar esta norma. De igual forma se han establecido ciertas reglas para que ni siquiera en el estómago sean mezclados estos dos productos, como el espaciar horas entre la ingesta de uno y de otro.

Tan sinsentido tiene esta frase para quien con el velo de Moisés lo lee que hasta se ha inventado una categoría de mandamientos como los de este tipo que le llaman no lógicos, pero de nuevo: no son lógico para quienes la luz de Cristo no 55


les ha amanecido, pero para quienes han venido a la revelación del Mesías, y se ha entendido la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes, comentadas en la presente obra, la anterior cita adquiere nueva luz.

¿Qué representan los cabritos? 31

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32

y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33

Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

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Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36

estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38

¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?

39

¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

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Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41

Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42

Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43

fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

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Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45

Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. 46

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Así los cabritos son aquellos rebeldes a la Palabra de Dios tanto en su pensar, de decir y hacer. Y la leche, ¿qué puede significar? “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud” (1 Pedro 2:2), “Os di a beber leche, y no vianda: porque aún no podíais, ni aun podéis ahora” (1 Corintios 3:2). De esta forma la leche son las enseñanzas, las doctrinas, los credos de los cuales alguien pueda alimentarse.

En ese mismo orden de ideas, la analogía de la cita en comento conlleva a preguntar ¿qué representa la madre de donde el cabrito se alimenta de la leche, en la cual no debe ser hervido? Dado que la leche son las enseñanzas, las doctrinas, los credos de los cuales alguien pueda alimentarse, la madre debe simbolizar aquella iglesia, congregación o denominación de donde el que ajeno a la verdad contenida en la iglesia de Dios, el cabrito, se alimente. La verdadera iglesia siempre es representada simbólicamente como virgen. Pura y sin mancha (2 Corintios 11:2), como una esposa para nuestro Señor (Efesios 5:24-27; Revelación 19:7-9; 21:1-2), luego entonces una mujer que fuese representada simbólicamente de manera completamente contraria, es decir, ramera (Revelación 17:1-2), abominable (Revelación 17:4-6), inmoral (Revelación 14:8) sería contrariamente a la verdadera iglesia, una iglesia apóstata, de la cual saldrían otras muchas falsas iglesias con el tiempo así como un sinfín de desviaciones doctrinales que permearían a toda iglesia que no fuera la verdadera (Revelación 17:5). 57


En cuanto a cocer esto implica hacer comestible un alimento crudo sometiéndolo a ebullición o a la acción del vapor, someter pan, cerámica, piedra caliza, etc., a la acción del calor en un horno, para que pierdan humedad y adquieran determinadas propiedades, someter algo a la acción del fuego en un líquido para que comunique a este ciertas cualidades, en otras palabras, a transformar algo para darle utilidad por la acción del fuego sobre él.

Así que la normativa contenida en la ley mosaica de no cocer al cabrito en la leche de su madre era una sombra cuyo pleno entendimiento implica en la era del Evangelio, no el aplicar ciertas normas alimenticias para el consumo de ambos productos, sino a no pretender transformar a alguien, rebelde por naturaleza, contrario a Dios, cabrito pues, para darle utilidad a través del llamamiento a salvación, a través de confrontar, humillar, o contender con él, someterlo a cocimiento pues, con las doctrinas, creencias e ideas de la fe de dónde provenga, leche de la madre pues. En todo caso esto debe hacerse a través de la proclamación del evangelio y del testimonio sobre la Palabra, estar dispuestos en todo momento para dar razón de nuestra fe (1 Pedro 3:15).

Así, todos esos mandamientos que pueden parecer ilógicos pueden de igual forma ser entendidos de manera plena una vez que la luz de Cristo ha comenzado a brillar sobre los escogidos, aunque hay que tener muy claro, para no estar “hinchados sin causa por [nuestra] mente carnal” (Colosenses 2:18) que ahorita, con todo y todo, “en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará” (1 Corintios 13:9-12).

Por último, ¿hay alguna corroboración de lo dicho anteriormente en el sentido de que el Nuevo testamento da luz, entendimiento y comprensión sobre el Antiguo Testamento? Sí que la hay. Deuteronomio 25:4 señala “No pondrás bozal al buey mientras trilla”, esto se cumplía por el Pueblo de Israel literalmente, pero ¿cuál era la comprensión espiritual subyacente? Pablo hablando de esta cita señala 58


“¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto” (1 Corintios 9:4‭-10).‭

Volviendo sobre el tema de los alimentos aptos para consumo humano según la Escritura, quedarnos en la cuestión nutrimental de ello, aunque existan fundamento en ello, es mantenernos en el nivel animal sin pasar al nivel espiritual (1 Corintios 15:46), así que la pregunta válida es ¿cuál es la razón subyacente, espiritual, de la normativa relativa a las leyes dietéticas?

Es realmente asombroso como es que la Escritura presenta la información de tal forma que sirva para nuestra edificación, siendo que en este caso específico se va entregando información que permite ir avanzando poco a poco en el entendimiento.

Como ya se comentó, la normativa de los animales de tierra es muy clara y detallada, señala claramente que los animales que son aptos para consumo son aquellos son aquellos que rumian y que tienen la pezuña hendida, y como si de una primera lección formativa se tratase incluso da ejemplo de ello señalando claramente como identificar e incluso como diferenciar.

Ya luego en lo de los peces sólo señala que tengan escamas y aletas, no es tan detallada la explicación como en el caso de los animales de tierra, pero lo

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comentado al respecto de estos últimos sirve para entender lo que sobre los animales de agua se presenta.

Por último, respecto de los animales de aire, en el caso de las aves ya ni siquiera da características sino una relación de aquellos que no son aptos para consumo humano, pero en el entendido de la construcción paulatina del conocimiento previo, lo dicho para los animales de tierra y los animales de agua debe servir para entender esto; de igual forma la mención relativa a los insectos permite un cierre comprensivo de todo lo mencionado anteriormente al señalarles las extremidades saltarinas requeridas para ser considerados aptos para consumo.

De nueva cuenta considerando todo esto, ¿cuál es la razón subyacente, espiritual, de la normativa relativa a las leyes dietéticas?

Vayamos por partes.

Animales de tierra. Las características para que los animales de tierra fueran considerados aptos para consumo humano es que rumien y que tengan la pezuña hendida, lo primero tiene que ver, obvio, con la manera que tienen de alimentarse y lo segundo, también obvio, con la forma que tienen de caminar, ¿qué puede significar esto para el cristiano?

Como se mencionó antes, y se repetirá tantas veces como sea necesario pues es importante tenerlo siempre en mente, la Escritura nos señala que “lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual” (1 Corintios 15:46), de igual forma proféticamente se decía en las escrituras hebreas, el Antiguo Testamento, “ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos” (Isaías 8:16), es así con el advenimiento de Cristo y el establecimiento de Su iglesia, uno debe buscar entre Sus discípulos, es decir, en las escrituras griegas, el Nuevo Testamento, ese testimonio que nos permita entender lo espiritual que está fundamentado en lo terrenal. 60


Rumiar. Con todo lo dicho anteriormente, ¿qué significa el rumiar, como característica referida al alimentarse, y el tener la pezuña hendida, como característica referida al caminar, para el cristiano?

Vamos viendo, ¿cómo se alimenta un cristiano como tal?, ¿cuál es su alimento?, sí, claro, con la comida material cotidiana, pero ¿es es todo? “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4; Deuteronomio 8:3). Así tenemos que la manera de alimentarse del cristiano, quien de la Palabra de Dios hace su principal alimento, debe ser igual a la manera de alimentarse de los animales de tierra: rumiando.

Uno es lo que come, dice un dicho popular, y en efecto esto es así, tanto en el plano materia, emocional, mental y espiritual, de igual forma la Escritura incorpora este principio. Nadie pretendería que comer la carne de Cristo o beber Su sangre (Juan 6:51-57) implique efectivamente el consumirlo de manera material, sino el de volverse uno con Él, por Él y para Él, pero el simbolismo implícito en ello es muy fuerte, claro y contundente. Por eso de igual forma en Revelación 17:16 se menciona que los diez reyes de los últimos tiempos comerán la carne de la ramera, la iglesia apóstata, que implica que se harán como ella en el sentido de que el poder secular comenzará a legislar como nunca lo hizo antes en cuestiones morales y éticas dejándola desnuda, es decir, sin la autoridad religiosa para impedir ello.

Los animales que rumian se alientan de pasto, de plantas, a diferencia de los que no rumian que se alimentan de desperdicios o de carroña, ahí el primer simbolismo de que el alimento debe ser vivo, sano, puro, a diferencia del desperdicio que es sucio o de la carroña que está muerta. Sobre esto, y relacionado con la vida del cristiano?, ¿qué es lo que está vivo, que es lo que le da vida? “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4), “porque la palabra de Dios es viva y eficaz” (Hebreos 4:12), siendo que “el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es 61


vida y paz” (Romanos 8:6). Así que el alimento de los animales que rumian vivo, sano, puro, representa para el cristiano las características del principal alimento del cual él obtiene vida: la Palabra de Dios.

En cuanto a la manera que tienen estos animales de alimentarse rumiando, el alimentarse de animales que tengan esa manera de comer implica ese simbolismo de uno de igual forma ser como ellos a la hora de alimentarnos, ahora bien, ese alimento en la vida del cristiano como tal, como se mencionó, se refiere a la Palabra de Dios la cual debe ser rumiada, es decir masticar una y otra vez las Escritura para, al igual que el fin del rumiar en los animales de tierra, sacar toda la riqueza que la misma tiene.

Eso está muy bien, pero ¿menciona la Escritura ese rumiar la Palabra como parte de la manera en que un cristiano debe alimentarse?

Deuteronomio 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Deuteronomio 11:19 Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

Deuteronomio 31:11 cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.

Deuteronomio 17:19

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y lo tendrá consigo [libro con copia de la Ley], y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra;

Josué 1:8 Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.

Salmos 1:2 Antes en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

Salmos 63:6 Cuando en mi lecho me acuerdo de Ti, En Ti medito durante las vigilias de la noche

Salmos 119:15-17 Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos. Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra. ¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

1 Tesalonicenses 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno

1 Timoteo 4:13, 15 Entretanto que llego, ocúpate en la lectura [de las Escrituras], la exhortación y la enseñanza... Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

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A lo largo de la Escritura la instrucción al que forma parte del Pueblo de Dios es a leer, estudiar, meditar constantemente sobre la palabra de Dios con el fin de ser ser enseñados, redargüidos, corregidos e instruidos (2 Timoteo 3:17), este no se da de un momento a otro sino que es un proceso que dura toda una vida ya que el Padre está formando a Cristo en nosotros (Gálatas 4:19), siendo que Él la llevará a término como la pensó (Filipenses 1:6), hasta alcanzar la estatura perfecta de Cristo (Efesios 4:13), mientras tanto Él nos dice "bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 12:9).

Es así como el alimentarse de animales que rumian es el indicativo de llegar a ser como ellos en el sentido espiritual de alimentarse de la Palabra de Dios viva, sana, pura, leyéndola, estudiándola, meditándola constantemente.

Pezuña hendida. Así como el rumiar tenía que ver con la manera de alimentarse, la pezuña hendida tiene que ver con el caminar, en ese sentido ¿cómo debe ser el caminar del cristiano? Dios nos pide que caminemos delante de Él y seamos perfectos (Génesis 17:1), para ser perfectos la Escritura, como ya se ha comentado nos sirve “para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17), de igual forma Jesús aclara que “no todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21-23), y Pablo escribiendo a los Romanos señala que “no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, ésos serán justificados” (Romanos 2:13), es así como el andar del cristiano es con pezuña hendida: la fe y las obras, por eso Revelación define a los santos como aquellos que “que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Revelación 14:12).

Pero obre esto no basta o el tener fe o el tener obra, ambas son requeridas.

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Sobre la fe la Escritura es muy clara al señalar que “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6), en palabras de Jesús se nos dice que “El que cree en Él [en el Hijo de Dios] no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18,19), en este sentido “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor” (Gálatas 5:6).

Pero de igual forma las obras son requeridas, sobre esto Santiago es muy claro al señalar que incluso los demonios tienen fe pero esta no les sirve para salvación, “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19), por eso en el versículo inmediato a este señala “Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (v. 18), y extendiéndose sobre este tema expone “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:14-17), es así como las obras nos son requeridas como expresión viva de nuestra fe.

Aquí la primera dualidad de la pezuña hendida, que nuestro andar por el Camino sea por medio de la fe y de las obras, es decir, por medio de la fe en Jesús y de los guardar los mandamientos del Padre (Revelación 14:12).

Pero esta no es el único simbolismo relacionado con la dualidad que debemos imprimir en nuestro paso, existe otra relacionada por un lado con los dones del Espíritu y por otro con los frutos del Espíritu, ambos relacionados con lo anteriormente visto relacionado con la fe y la obras. Esto es interesante ya que los dones son dados, mientras que los frutos uno debe producirlos a través del trabajo, del esfuerzo, del hacer. Así que la pezuña hendida, relacionado con esto, 65


nos indica, por un lado los dones que del Espíritu se nos dan: sabiduría, conocimiento, fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento, lenguas e interpretación (1 Corintios 12:8-11), y por otro lado los frutos del Espíritu que poniendo a trabajar aquellos dones e imprimiendo en ello nuestro esfuerzo generamos: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio (Gálatas 5:22-23).

Es así como el simbolismo subyacente sobre la pezuña hendida de los animales que la Escritura considera aptos para consumo humano tiene que ver con ese andar del cristiano aunado a la fe y las obras así como a los dones y a los frutos del Espíritu.

Es interesante notar que en esta primer categoría que la Escritura presenta se sientan las bases para entender las subsecuentes, las cuales tienden a ampliar en extensión o profundidad los conceptos espirituales vertidos anteriormente relacionados con el comer y con el andar, es por ello que esta primer categoría se habla a detalle precisamente de lo que debe de llegar a comprenderse como base para el resto de las categorías de animales aptos para consumo humano y sus características.

En este sentido puede verse que no sólo se dan especificaciones en cuanto a los animales de tierra aptos para consumo humano sino que incluso se dan ejemplos aclarando cuáles si pueden comerse y cuáles no. Los versículos del 4 al 7 señalan a manera de ejemplo aquellos animales de tierra que bien pueden poseer una de las dos características dadas para identificar a aquellos aptos para consumo humano, pero que al no poseer las dos son descartadas para ello. Esto es significativo ya que implica la reprobación que hace la Escritura de aquellos que diciendo ser cristianos sólo presentan una de las dos características que deberían mostrar en su vida ya que o rumian o andan con la pezuña hendida, espiritualmente hablando, pero no las dos cosas.

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Como ya se comentó se requiere de ambas cosas en la vida del cristiano: el alimentarse sanamente tomando como principal comida la Escritura, rumiando su contenido, es decir, leyéndola, estudiándola, meditándola una y otra vez, y el caminar en fe y en obras, en dones y en frutos. De igual forma, como también ya se vio, la Escritura reprueba a aquellos que leen, estudian, meditan la Escritura una y otra vez pero no la ponen por obra (Romanos 2:13-15), o a aquellos que obran incluso milagros pero su falta de conocimiento los aleja de lo esperado por Dios de ellos (Mateo 7:22-23). Se requiere de ambas cosas, de otra forma uno caería en la categoría de aquellos animales que presentan una característica, no las dos, y por ello son declarados impuros.

De esta forma la primer categoría de animales aptos para consumo humano, los de tierra, con la información relativa al rumiar, la manera de alimentarse, y a su pezuña hendida, la forma de caminar, tienen un referente relacionado con el leer, estudiar, meditar de manera constate sobre la Palabra de Dios mientras se avanza por el Camino mediante la fe y las obras y los dones y los frutos del Espíritu. Quenado esto claro las siguientes clasificaciones de animales aptos para consumo humano no pueden ir en contra de esta enseñanza, cuando mucho reiterarla o agregar mayor entendimiento. Veamos.

Animales de agua. La siguiente clasificación de animales aptos para consumo humano son los de aquellos de agua, es decir los peces, siempre y cuando tengan escamas y aletas. De nueva cuenta, como se mencionó, es asombroso como la misma Escritura va enseñando paulatinamente sobre un tema, y sobre esto podemos ver que de nuevo hay dos características sobre los animales de agua aptos para consumo humano. Que tengas escamas y que posean aletas.

Aletas. Si vemos las características que se dieron en la primer categoría, la de los animales de tierra, a saber: el rumiar y la pezuña hendida, y si comenzamos por lo que es más obvio y evidente, tendremos que relacionar la pezuña hendida, la 67


forma de caminar de los animales de tierra aptos para consumo humano, con las aletas que le sirven para lo mismo a los animales de agua, los peces, es decir, con ellas se desplazan hacia donde quieren ir.

Sobre esto de nueva cuenta vemos la dualidad: los peces tienen dos aletas para desplazarse mientras que los animales de tierra tienen pezuña hendida para caminar.

En este punto podemos ver cómo es que la Escritura es reiterativa respecto de la dualidad que debe acompañar el andar del cristiano: avanzar por el Camino mediante la fe y las obras y los dones y los frutos del Espíritu, dado que ya se comentó esto en la categoría anterior no se comentará más al respecto.

Escamas. Ahora bien, las aletas pueden ser relacionadas de manera muy clara con la pezuña hendida, pero ¿y las escamas?

Si seguimos la comprensión que de la Escritura recibimos tendría necesariamente que relacionarse con la manera de comer, pero ¿qué tiene que ver las escamas con la manera de comer? De nueva cuenta podemos tener el referente animal para poder luego pasar al referente espiritual y ver, al igual que en la cuestión de las aletas, que en este caso la Escritura de igual forma es reiterativa, ¿por qué? por qué los peces que presentan aletas y escamas se alimentan de plantas acuáticas, a diferencia de los que no presentan estas características que o son predadores (matan), o son carroñeros (se alimentan de seres muertos) o se alimentan de desperdicios.

Con este entendimiento animal pasamos al espiritual y vemos, como se comentó, que en este punto la Escritura es reiterativa en el sentido de alimentarse de la Palabra de Dios viva, sana, pura, no de aquello que genere muerte o que sea basura, desperdicios. Ahora bien, aunque reiterativa la Escritura agrega un alimento nuevo: no sean como los peces predadores que matan, espiritualmente 68


entonces el cristiano debe ser ejemplo de vida, sobre esto la Palabra de Dios señala “así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16), y si seguimos el hilo conductor de esa admonición recordaremos las palabras previas de Jesús cuando exhortaba a Sus discípulos, y en la figura de ellos a los discípulos de todos los tiempos, “»Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea. »Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa” (Mateo 5:13-16)

De esta forma, si bien el rumiar y la pezuña hendida de los animales de tierra señalaban características particulares que el cristiano debe mostrar en su vida, la enseñanza sobre los peces, si bien es reiterativa, en el sentido espiritual, en cuanto a las características de los animales de tierra, agrega el testimonio que ante los hombres el cristiano debe dar, haciendo todo buscando agradar a Dios, “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).

Animales de aire. Pasando ahora a los animales de aire, las aves, vemos, como ya se comentó, que a diferencia de los animales de tierra y los animales de agua, aquí no se dan características sino un listado de aves no aptas para consumo humano, pero al analizarlas de manera animal, para posteriormente pasar a lo espiritual, puede identificarse lo siguiente:

Lo primero que salta a la vista es que la relación de aves inmundas se refiere en su generalidad a aves de rapiña, es decir o que matan a otros seres vivos para comer o bien que se alimentan de desperdicios. Lo segundo, en cuanto a su fisonomía, es las aves que no están en la relación escritural de inmundas tienen 69


alargado el dedo delantero de en medio y un dedo trasero y extienden los dedos de las patas de tal manera que los tres del frente quedan sobre un lado de la rama en que se posan y el dedo trasero sobre el otro lado. Lo tercero es que tienen buche (que es un filtro natural y permite que la carne no quede contaminada con las toxinas que se consumen) y tienen molleja con doble revestimiento que puede separarse fácilmente.

Partiendo del conocimiento que escrituralmente se ha ido acumulando, podemos a simple vista ver que estas características que se presentan en las aves aptas para consumo humano de aquellas que no lo son, son reiterativas de lo comentado anteriormente para los animales tierra y los animales de agua y tienen que ver con su manera de andar y con la forma de alimentarse.

El andar. En cuanto a la manera de andar, la dos patas retoman el significado de la pezuña hendida de los animales de tierra y de las dos aletas de los animales de agua, pero adicionalmente agregan la imagen propia de los animales de aire aptos para consumo humano: que sus extremidades están hechas para caminar, y caminar específicamente hacia adelante, a diferencia de los animales de rapiña que están hechas para matar o para hurgar en los desperdicios.

¿Qué nos dice la Escritura sobre el caminar que debe presentar el cristiano en su vida?

Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte

Proverbios 4:18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

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Salmos 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Salmo 56:13 Porque me has librado de la muerte, y mis pies de la caída, para que ande delante de Dios en la luz de la vida

Salmo 89:15 Dichosos los que saben aclamarte, que andan en la luz de tu rostro, Señor

Isaías 2:5 Venid, hijos de Jacob, caminemos a la luz del Señor

Juan 12:35-36 Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz

1 Juan 1: 7 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado

El alimentarse. Ahora bien, en cuanto al buche y la molleja, relacionados con la forma de comer, vemos de nueva cuenta lo reiterativo de la Escritura en cuanto a la enseñanza previa entregada pues estas características, propias de la aves consideradas aptas para consumo humano, sirve lo mismo que el rumiar en los animales de tierra: para procesar, mascar, moler una y otra vez las semillas de las que se alimentan.

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Y sobre este punto, es decir, el de que el principal alimento para el que están diseñadas las aves aptas para consumo humano, a saber: las semillas, ¿qué nos dice la Escritura?

Mateo 13:31-32 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas».

Marcos 4:26-29 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

Mateo 13:24-30 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

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Lucas 8:4-15 De cada pueblo salía gente para ver a Jesús y, cuando se reunió una gran multitud, él les contó esta parábola: «Un sembrador salió a sembrar. Al esparcir la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron. Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad. Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron. Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Sus discípulos le preguntaron cuál era el significado de esta parábola. «A ustedes se les ha concedido que conozcan los secretos del reino de Dios — les contestó—; pero a los demás se les habla por medio de parábolas para que »“aunque miren, no vean; aunque oigan, no entiendan”. »Este es el significado de la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Los que están junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven. Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Estos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba. La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran. Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y, como perseveran, producen una buena cosecha.

Es así como los referentes de la Escritura relacionados con semillas buenas, de las cuales se alimentan las aves consideradas aptas para el consumo humano pasan por el trabajo que en nosotros hace la Palabra de Dios preparándonos para el Reino Venidero.

Lo último a comentar, respecto de los animales de aire, es lo primero que se vio al repasar la lista de aves inmundas: que eran carroñeras o se alimentaban de 73


desperdicios, de nueva cuenta esto tiene el referente, respecto de las aves consideradas aptas para el consumo humano: que el alimento de estas aves aptas para consumo humano, a diferencia de las inmundas, es vivo, sano, puro, lo cual, como ya se vio en la otras categorías, representa para el cristiano las características del principal alimento del cual él obtiene vida: la Palabra de Dios.

Es así como de nueva cuenta, en cuanto a la forma de caminar y la manera de alimentarse de las aves consideradas aptas para consumo humano, retoma lo señalado de manera acumulativa para los animales de tierra y los animales de agua agregando de igual forma mayor comprensión en ello.

Insectos. Por último tenemos a los insectos de los cuales los permitidos, tal como se señala, aparte de sus patas para caminar y las alas para volar deben tener dos extremidades adicionales que les permita saltar.

A estas alturas podemos ver, dado lo reiterativo en las categorías anteriores que la Escritura fue presentando relativo a la forma de caminar y la manera de comer, que de nueva cuenta en el caso de los insectos nos remite a aquellos que se alimentan de plantas vivas, mientras que los insectos que no presentan estas características son por lo general carroñeros o se alimentan de desperdicios.

Esta imagen nos remite a lo anteriormente explicado el sentido espiritual respecto de alimentarse de la Palabra de Dios viva, sana, pura.

En cuanto a la característica adicional que presenta la Escritura, las dos extremidades que le sirven a los insectos aptos para consumo humano para saltar, la referencia a la dualidad que ya se ha comentado anteriormente, fe y obras y dones y frutos del Espíritu, es clara, de igual forma retoma lo de las aves ya que las extremidades de estos insectos están configuradas para darles un impulso hacia adelante. 74


Pero de igual forma se agrega información adicional ya que el saltar, escrituralmente y relacionado con la vida del cristiano, implica decisión en la vida, avance constante y decido, el ir de triunfo en triunfo

Salmos 18:29 Pues por ti he desbaratado ejércitos; y por mi Dios he saltado sobre muros

Salmos 18:33 El hace mis pies como de ciervas [las cuales corren saltando], y me afirma en mis alturas.

Malaquías 4:2 Más para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldréis y saltaréis como terneros del establo.

Lucas 6:23 Alegraos en ese día y saltad [de gozo] porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas.

Isaías 35:6 El cojo entonces saltará como un ciervo, y la lengua del mudo gritará de júbilo, porque aguas brotarán en el desierto y arroyos en el Arabá.

Es así como en el caso de los insectos, la manera de alimentarse y la forma de caminar retoman lo comentado para las categorías anteriores agregando el impulso adicional que el Espíritu Santo de Dios imprime en el andar por el Camino del cristiano.

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Como conclusión previa de este apartado relativo a las leyes dietéticas puede señalarse que si bien aún hay mucha enseñanza, animal y espiritual, relativa a los alimentos aptos para consumo humano de aquellos que escrituralmente se consideran inmundos, lo principal es que esta normativa sigue vigente ya que no pertenece a las leyes por Dios añadidas sino que forman parte de una legislación que deviene desde los principios de la humanidad, además de que las citas neotestamentarias confirman esta vigencia.

Ahora bien, en cuanto a instrucción el hilo conductor de las cuatro categorías de animales aptos para consumo humano de aquellos que no lo son tiene que ver de manera general con la manera de alimentarse así como la forma de caminar, lo cual tienen un referente respectivamente relacionado con el leer, estudiar, meditar de manera constate sobre la Palabra de Dios mientras se avanza por el Camino mediante la fe y las obras y los dones y los frutos del Espíritu, considerando el testimonio que ante los hombres el cristiano debe dar, haciendo todo buscando agradar a Dios, dejando que la Palabra de Dios nos prepare para el Reino Venidero mediante el impulso adicional que el Espíritu Santo de Dios imprime en el andar por el Camino del cristiano.

Para terminar este apartado van dos comentarios adicionales finales.

El primer comentario es una extensión hacia con quienes nos relacionamos de los principios anteriormente estudiados. Si bien el peso de lo comentado anteriormente para todas las categorías de animales aptos para consumo humano, referidas al comer y al andar y entendidas en su sentido espiritual, fue de índole personal, es decir, aplicable a cada uno de los llamados, esa explicación se extiende por obvias razone hacia las personas con quienes uno se relaciona.

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La iglesia de Dios no es excluyente, de hecho, tal como el Padre, no hace acepción de personas (Hechos 10:34; Romanos 2:11; Gálatas 2:6; Efesios 6:9), siguiendo el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo así como de la iglesia neotestamentaria uno se relaciona con personas que no necesariamente son de la fe, esta situación fue prevista por Jesús quien si bien señalaba que sus seguidores no eran de este mundo, como Él no lo era, no pedía al Padre los sacara de aquí sino que los cuidara del Maligno (Juan 17:15-16).

En este orden de ideas, aunado a lo dicho anteriormente, uno debe prestar atención a las personas con las que se relaciona buscando estas también coman y caminen, espiritualmente hablando, como los animales aptos para consumo humano, esto para que la edificación de la relación pueda darse. Cristo mismo nos previno al señalar “yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” (Mateo 10:16), de igual forma Pablo escribiendo a los Corintios les decía “No os dejéis engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”” (1 Corintios 15:33).

En ese sentido sería muy iluso pensar que uno puede hacer lo que le corresponde para cumplir de manera material las leyes dietéticas así como de cumplir lo que las mismas indican de manera espiritual, pero relacionarse de manera íntima, personal, profunda con quienes no comen ni caminan como los llamados, y pretender que de esa forma será edificado: “Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica” (1 Corintios 10:23).

De nueva cuenta: sin discriminación, sin exclusivismos, sin prejuiciar, uno debe ejercer discernimiento para saber en las relaciones sociales qué conviene y qué no, que edifica y qué no, qué es acorde a lo que se espera de uno –perfección y santidad- y qué no, y en función de eso, aparte de uno comer y caminar, espiritualmente hablando, como se espera de nosotros, buscar la compañía de quienes compartan la misma alimentación y el mismo andar para la edificación mutua. 77


El segundo comentario es relativo a lo adicionado que dejó de tener vigencia, validez y por lo tanto observancia.

Como quedó establecido, previo a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas, ya existía una normativa respecto de los animales aptos para consumo humano, llamados limpios, respecto de aquellos que no lo eran, considerados impuros. Las leyes mosaicas, a través de la caracterización de ellos permitieron entender a qué tipo de animales hacían referencia esas normativas alimenticias previas a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas, pero de igual forma adicionaron mucha regulaciones más señaladas en Levítico 11: cualquiera que tocare sus cuerpos muertos [de los animales inmundos] será inmundo hasta la noche (versículo 24), cualquiera que llevare algo de sus cadáveres lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la noche (versículo 25), cualquiera que llevare algo de sus cadáveres lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la noche (versículo 32), etcétera, prácticamente del versículo 24 hasta el 40 son indicaciones adicionadas respecto de las formas de conducirse con relación a los animales inmundos más allá de la alimentación.

Si se consideran las leyes mosaicas superadas, es decir, sin validez, ni vigencia, y por ende sin observancia a partir del sacrificio redentor de nuestro Señor Jesucristo, todo lo adicionado queda sin efecto, más la normativa previa a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas relativa a los animales aptos para consumo humano respecto de aquello que no lo son sigue vigente, es así como la caracterización de dichos animales que contienen las leyes mosaicas nos sirve para entender la aplicación de la normativa respecto de las leyes dietéticas previa a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas y cuyo énfasis está en la alimentación - para hacer diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer (Levítico 11:47)- , más lo adicionado queda sin efecto por tratarse de leyes añadidas “a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa” (Gálatas 3:19). 78


La ley relativa al diezmo

Lo que escrituralmente se conoce como la ley relativa al diezmo es una serie de indicaciones que Dios dio a Su Pueblo sobre la manera en la que la práctica religiosa debía ser sostenida.

Esta ley relativa al diezmo puede ser clasificada en dos vertientes: la ley normativa y la ley moral. La ley normativa tiene que ver con las indicaciones precisas sobre la manera correcta de cumplir lo estipulado, por su parte la ley moral son aquellas disertaciones que permiten entender el significado de la norma más allá incluso de su aplicación práctica. Veamos ambas.

Ley normativa. La codificación de la ley relativa al diezmo la podemos encontrar principalmente en los libros de Levítico, Deuteronomio y Números.

Levítico 27:30-32 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa consagrada a Jehová. Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello. Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.

Números 18:21-24 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran. Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel. Porque a los levitas he dado por heredad

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los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.

Números 18:26 Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.

Deuteronomio 12:5-6 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis. Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas;

Deuteronomio 14:22-29 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia. Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás 80


todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.

Deuteronomio 26:12-15 Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. Y dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos. No he comido de ello en mi luto, ni he gastado de ello estando yo inmundo, ni de ello he ofrecido a los muertos; he obedecido a la voz de Jehová mi Dios, he hecho conforme a todo lo que me has mandado. Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.

Nehemías 10:38 y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro.

De estas citas podemos resumir la normativa de la ley del diezmo en lo siguiente:

1. El diezmo se daba de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles lo cual incluía diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que

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pasa bajo la vara (Levítico 27:30-32) así como del grano, de tu vino y de tu aceite.

2. Los diezmos eran para el sostenimiento del servicio en el Templo de los Levitas (Números 18:21-24). 3. Los Levitas, quienes eran los que recibían los diezmos, tenían a su vez la obligación de diezmar de ellos al sacerdocio aharónico (Números 18:26; Nehemías 10:38).

4. El diezmo tenía que traerse al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación (Deuteronomio 12:5-6), en este caso al Templo de Jerusalén.

5. Aparte del diezmo anterior, había otros dos diezmos: uno que se apartaba cotidianamente de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados para usarse sea en efectivo o en especie en las fiestas a las que anualmente la Ley convocaba en Jerusalén para comer delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia; el otro diezmo era cada tres años y era para el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda (Deuteronomio 14:22-29; Deuteronomio 26:12-15).

Curiosamente, como se verá más delante, son precisamente estas conclusiones respecto del diezmo las que sus detractores usan para argumentar la no vigencia, ni validez y por lo tanto no observancia del mismo en la actualidad.

Ley moral. La ley moral sobre el diezmo se refiere a disertaciones que permiten entender el significado de la norma más allá incluso de su aplicación práctica:

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Malaquías 3:6-10 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

En esta cita la Escritura presenta una confrontación entre Dios y los hombres ya que el primero acusaba a los segundo de haberle robado, a lo que estos aducían desconocer a qué se refería, aclarando Dios que se refiere a los diezmos, por lo cual están malditos, pero que esto puede revertirse y tornarse en bendición si cumplen con esa normativa, pero incluso va más allá pue Dios mismo insta a probarle en la cuestión de darle el diezmo y ver en ese sentido como la bendición aunada va a sobre abundar.

Levítico 27:30 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa consagrada a Jehová.

Esta cita, relacionada con la ley moral, deja más que clara la manera en que Dios ve el diezmo: como algo consagrado para él. La palabra que aquí se traduce como consagrada viene del hebreo ‫ׁש ֲֶֹ֖ ט‬, qō·ḏeš, que literalmente significa santo, sagrado, consagrado, apartado [para Dios]. Esto permite entender la naturaleza del diezmo no como uno podría verlo sino como Dios lo ve, ahora bien ¿por qué Dios habría de verlo así? ¡Porque es el recurso que Él ha establecido para que el

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Su culto, alabanza, veneraciĂłn y adoraciĂłn debida se dĂŠ de manera perfecta y santa!

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Vigencia, validez y observancia de la ley relativa al diezmo

Ahora bien, la parte medular de la ley relativa al diezmo estriba sin duda alguna en determinar si la misma sigue siendo vigente, válida y por ende observable. Tal como se comentó, la ley relativa al diezmo forman parte de una normativa previamente existente a las leyes mosaicas así que no forman parte de las leyes añadidas que por lo mismo tendrían una temporalidad, pero de igual forma, y con mayor contundencia de esa vigencia, validez y observancia, podemos encontrar referencias escriturales que permiten concluir esto.

Pero antes de pasar a esto hay que señalar que las conclusiones respecto del diezmo que ya se vieron las que sus detractores usan para argumentar la no vigencia, ni validez y por lo tanto no observancia del mismo en la actualidad, ¿por qué? (1) porque el diezmo se daba de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles lo cual incluía diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara (Levítico 27:30-32) así como del grano, de tu vino y de tu aceite, así que quienes no se dedica a esas actividades no podrían en estricto sentido de la Escritura cumplir la ordenanza, (2) porque los diezmos eran para el sostenimiento del servicio en el Templo de los Levitas (Números 18:21-24), siendo que si en la actualidad no hay Templo ni Levitas en estricto sentido de la Escritura no puede cumplirse esto; (3) por que la normativa señala que los Levitas a su vez tenían que diezmar al sacerdocio aarónico de los diezmos recibidos (Números 18:26; Nehemías 10:38), siendo que si en la actualidad no hay Templo ni Levitas en estricto sentido de la Escritura no puede cumplirse esto; (4) por que el diezmo tenía que traerse al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación (Deuteronomio 12:56), en este caso al Templo de Jerusalén, siendo que al no estar en pie el Templo de Jerusalén los diezmos no pueden llevarse y por lo tanto no puede cumplirse esta parte de la Escritura; y (5) porque, dado que aparte del diezmo anterior, había otros dos diezmos: uno que se apartaba cotidianamente de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados para usarse sea en 85


efectivo o en especie en las fiestas a las que anualmente la Ley convocaba en Jerusalén para comer delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia; el otro diezmo era cada tres años y era para el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda (Deuteronomio 14:22-29; Deuteronomio 26:12-15); al no estar en la actualidad las condiciones para ello no puede cumplirse la Escritura en cuanto a lo que aquí establece.

¿Qué puede decirse ante estas argumentaciones? Simplemente ¡que tienen razón! Así es, tienen toda la razón en cuanto a lo que señalan como contraargumento respecto de los diezmos tal como está establecido en las leyes mosaicas, el problema es que esa normativa es adicional, añadida, siendo que existía una normativa previa, y por lo tanto permanente, que al quedar sin efecto las leyes mosaicas no se afecta aquella original sino que al contario se restaura en su forma primigenia.

Pero antes de abordar esto veamos lo siguiente. En los evangelios, Cristo, al tratar el tema del diezmo señaló: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23), si la la justicia, la misericordia y la fe es algo que aún el cristiano debe practicar, es lógico considerar que lo otro que no debía dejarse de hacer, el diezmo, de igual forma sigue vigente. Esto estaría en consonancia con lo que Jesús dijo respecto de devolver lo que le pertenece a Dios: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21), si se descarta la ley relativa al diezmo, ¿en qué parte de la Escritura se encontraría alguna normativa vigente y permanente, clara y obligatoria, para contribuir de manera constante para las obra encomendada por Dios a Su iglesia? Con todo y todo, tal vez alguien pueda aceptar que en tiempos de Jesús, antes de Su sacrificio redentor, la ley del diezmo estaba vigente, peor no así después de su muerte y resurrección, así que vayamos varias décadas después de ello para ver

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la doctrina que se enseñaba en la iglesia de Dios y comprender lo relativo a este tema.

Retomando la cuestión de la existencia previa a las leyes mosaicas de la ley relativo al diezmo, la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes fue algo que se desarrolló al inicio de la presente obra pues su comprensión es requerida para entender la cuestión relativa tanto a las leyes dietéticas como a la ley relativa al diezmo. Esto es importante tenerlo en mente ya que tanto las leyes dietéticas como la relativa al diezmo pertenecen a una normativa pre-existente a las leyes mosaicas, en ese sentido dichas normas, vigentes desde el inicio de la humanidad, al no poderse cancelar por ser permanentes, fueron reconocidas en las leyes mosaicas añadiéndosele directrices que fuesen acorde con el grueso de la legislación, pero al ser superadas esas leyes mosaicas lo único que fue cancelado es lo añadido, quedando lo primigenio en su espíritu original, en este entendido, ¿tenemos nociones del diezmo previo a las leyes mosaicas?, ¿en qué sentido?, de igual forma ¿el Nuevo Testamento cancela o refrenda esta obligación?

Génesis 14:17-24 17

Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. 18

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; 19

y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; 20

y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. 21

Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes. 87


22

Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, 23

que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram; 24

excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte.

En los versículos remarcados se evidencia la observancia de lo que se conoce como el diezmar, dar la décima parte de lo que uno obtiene cientos de años antes de las leyes mosaicas añadidas, pero ¿cómo podemos estar seguros que se trataba de una legislación como tal previa a las leyes mosaicas?

Reflexionando sobre este pasaje Pablo escribiendo alrededor del año 60-65 d.C., es decir, más de treinta años después de la muerte, resurrección y ascensión al cielo de Jesus, a los Hebreos señala:

Hebreos 7:1-10 1

Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, 2

a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa

primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; 3

sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. 4

Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín. 5

Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. 88


6

Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. 7

Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

8

Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. 9

Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; 10

porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. Recordemos de nuevo la cita de Isaías 8:16: “Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos”, es así lo señalado en Génesis 14:17-24 debe ser comprendido a cabalidad de cara a lo explicado en Hebreos 7:1-10.

Siguiendo esa comprensión que Hebreos 7:1-10 nos permite tener de Génesis 14:17-24 podemos establecer lo siguiente:

Lo primero y más importante a considerar, aquello que permite entender cómo es que el diezmo formaba parte de una legislación previa a las leyes mosaicas, es que Pablo establece una equivalencia entre ambos diezmos, es decir, entre el que dio Abraham a Melchisedec y los que recibían los Levitas del Templo. Esto es importante ya que quienes señalan que la ley relativa al diezmo no está vigente analizan de manera aislada Génesis 14:17-24 para concluir que lo que dio Abraham fue un diezmo diferente en el sentido que no formaba parte de legislación alguna, es decir, no era obligatorio normativamente hablando por lo que aquel diezmo fue espontáneo. De nuevo, a la luz de lo expuesto por Pablo se ve la equivalencia de ambos diezmos, de otra forma Pablo se hubiese referido a esto como una ofrenda, regalo o dádiva, figuras que también estaban en las leyes mosaicas, no como el diezmo el cual tiene la característica peculiar que forma parte intrínseca de una legislación establecida y por lo tanto obligatoria.

89


Esta equivalencia es notoria en los versículos 5 y 6 y 8 y 9 que señalan “ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas” y “aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos”. Así que la equivalencia es más que aclara, en ambos casos se habla de diezmos, en ambos casos existe una normativa que los hace obligatorio, en ambos casos deben entregarse a las personas adecuadas para los fines adecuados.

Por cierto, y con relación a estas ideas relativas a este primer punto, es interesante como es que Pablo en su primer carta a los Corintios, escrita en 54-57 d.C., es decir casi treinta años después de la muerte, resurrección y ascensión al cielo de Jesús, de nuevo establece una analogía que permite entender la vigencia, validez y por ende observancia del diezmo:

1 Corintios 9:13-14 ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

Los sacerdotes y levitas vivía de manera regular y constante por medio del diezmo, no de las ofrendas y demás que tenían un carácter esporádico y en muchos casos voluntario, lo cual no permitiría un flujo de recursos regular y constante para el servicio del Templo, sino que su subsistencia estaba fundada en el diezmo, de igual forma en esta cita Pablo de nuevo equipara ambos a aquellos sacerdotes y levitas con quienes anuncian el Evangelio señalando que ambos deben vivir de su trabajo relacionado, y de nuevo: lo único que genera un flujo 90


regular constante permanente que permite esto, en ambos sacerdocios, es el diezmo.

Como segundo punto y no menos importante para ir determinando la vigencia, validez y por lo tato observancia de la ley relativa al diezmo en la iglesia neotestamentaria, si bien no va a repetirse en este apartado lo visto anteriormente con relación a los dos sacerdocios y las dos leyes, debe tenerse en cuenta sin embargo, aquello que ya se comentó previamente al respecto, es decir, puede verse la reiteración que hace Pablo al señalar que el sacerdocio de Melchisedec era superior al que posteriormente se establecería con Aharón y los Levitas, siendo que si en aquel sacerdocio existía la normativa permanente del diezmo, ésta vino a incorporarse en las leyes mosaicas siendo que cuando éstas dejaron de tener vigencia, validez y observancia, lo añadido fue eliminado, no así lo preexistente que era la cuestión de dar la décima parte de lo que se obtuviera, el diezmo, pues.

Pero extendiéndose en este tema, de manera reiterativa podemos continuar con los versículos de Hebreos 7 posteriores a lo señalado anteriormente con respecto al diezmo pues la exposición que Pablo hace, como ya se vio en el apartado de los dos sacerdocios y las dos leyes, señala a Cristo restableciendo el sacerdocio de Melchisedec, sólo que ahora de una manera eterna, con todas las regulaciones y normativas que le son inherentes, incluyendo, obvio, los diezmos:

Hebreos 7:11-28 11

Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? 12

Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;

91


13

y aquel de quien se dice esto [Cristo], es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. 14

Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. 15

Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, 16

no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. 17

Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.

18

Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19

(pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. 20

Y esto no fue hecho sin juramento;

21

porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec. 22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 23

Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24

mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; 25

por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;

92


27

que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. 28

Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.

Aunque se comentó esto en extensión y profundidad en el apartado relativo a las dos leyes y los dos sacerdocios, debe quedar claro cómo es que previo a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas existía un sacerdocio, el de Melchisedec, en el cual los sacerdocios, al igual que aarónico y levítico, era investido y ejercía y el cual tenía sus regulaciones eternas, los Diez Mandamientos, y permanentes, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, siendo que al establecerse los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas dicho sacerdocio es interrumpido por el aarónico y levítico hasta el advenimiento de la promesa, Cristo Jesus, quien de nuevo reestablece el sacerdocio de Melchisedec dejando sin efecto todo lo añadido en las leyes mosaicas pero no invalidando lo que desde antes fungía como normas eternas, los Diez Mandamientos, y permanentes, las leyes dietéticas y la relativa al diezmo.

Como tercer y último punto, es interesante determinar la manera correcta de cumplir este precepto, dado que lo que estipulaba la ley mosaica era que el diezmo se entregaba sobre el grano, el vino y el aceite, y las primicias de las manadas y de los ganados, pero como dicha ley ya no tiene validez, ni vigencia y por ende no es observable, ¿sobre qué se entrega el diezmo?

Génesis 14:20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

93


Hebreos 7:2 a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;

Así que en la actualidad, el diezmo se da a la iglesia de Dios para la obra que le ha sido encomendada, sobre todo lo que uno obtenga.

Ahora bien, ¿existe alguna otra mención del diezmo previo a las leyes mosaicas? Si la hay, ya la misma debe abordarse a la luz de la comprensión previa, de otra forma, como pasa con muchos, el entendimiento de la misma se desvirtuaría.

La Escritura sólo presenta otra ocasión en la cual el diezmo es mencionado previo a las leyes mosaicas, curiosamente esta otra mención del diezmo confunde a quienes sin el entendimiento previo que se ha comentado, abordan el tema desde la concepción de la no vigencia, ni validez, ni observancia en la actualidad de este precepto.

Un hecho en la Escritura es que el conocimiento, la comprensión, se va construyendo sobre lo que se va revelando. La Escritura no es una serie de revelaciones sin conexión una con otra sino que toda forma un todo, “la suma de tu palabra es verdad” (Salmos 119:160), por eso es sumamente importante considerar la información que la Escritura va presentando a la luz de lo que con la misma ya se ha ido comprendiendo.

Sobre esta cita que menciona por segunda y última vez al diezmo previo a las leyes mosaicas, ha de considerarse la información que se entrega a la luz de lo ya comprendido respecto del diezmo.

Si bien la primer mención del diezmo se vio aparece en Génesis 14:17-24, la comprensión plena de dicha mención deviene de considérala cara a cara con lo 94


señalado en Hebreos 7:1-10. Del análisis que ya se hizo quedó claro que la comparativa implica una equivalencia de términos ya que de otra forma Pablo hubiese utilizado otra figura como ofrenda, oblación, etc. para referirse a lo que Abraham dio a Melchisedec, pero la comparativa del diezmo levítico con lo que Abraham dio a Melchisedec, nombrado de igual forma diezmo, implica que ambos pertenecían a una normativa que lo regulaba como tal. Dicha normativa implicaba en su base dar la décima parte de todo lo que se obtuviera y la misma se daba a las personas encargadas de la administración religiosa de la fe del Pueblo de Dios.

De igual forma se comprendió que dicha normativa, al ser permanente, se incluyó en lo que posteriormente sería conocido como leyes mosaicas, la cual, para ser observada, se le añadieron regulaciones adicionales que al venir la Promesa quedaron sin efecto, como el resto de las leyes mosaicas, manteniendo el espíritu original de la norma.

Por último, se estableció que la normativa original referida al diezmo, es decir, la décima parte lo obtenido, lo que se producía, lo que se ganaba, era dada al sacerdocio de Melchisedec, mientras que la disposición contemplada en las leyes mosaicas, incluyendo las normas añadidas, era dada al sacerdocio aharónico y levítico, este último sacerdocio interrumpió temporalmente al primero pero una vez venida la Promesa el mismo fue reestablecido, siendo así que si aquel primero incluía la normativa relativa al diezmo, al reestablecerse la misma siguió en funciones sólo que ahora relacionada con el sacerdocio de Melchisedec y bajo el espíritu de la norma original.

Este es el conocimiento previo que deviene de considerar Génesis 14:17-24 a la luz de Hebreos 7:1-10, y ambos a la luz de los dos sacerdocios y las dos leyes, con todo y todo quienes abordan el tema del diezmo desde la perspectiva de su no validez, ni vigencia, ni mucho menos observancia, analizan la cita que a continuación se va a abordar de manera aislada para validar así su pensamiento, 95


con todo y todo e incluso en este caso, es decir, tomándola de manera aislada, no hay elemento para considerar las conclusiones a las que llegan, a saber: que antes de las leyes levíticas no había una normativa relativa al diezmo.

La cita en cuestión está en Génesis 28:10-22

10

Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.

11

Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y

tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. 12

Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. 13

Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14

Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. 15

He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. 16

Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. 17

Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. 18

Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. 19

Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

96


20

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21

y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

22

Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

El problema de esta cita es la parte final donde Jacob hace un voto señalando que “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (versículos 20-22).

Los detractores de la normativa del diezmo previa a las leyes mosaicas señalan que esto es una evidencia de que el mismo, es decir el diezmo, no era una normativa como vino a establecerse posteriormente en las leyes levíticas, a saber, algo permanente referido a la décima parte de lo obtenido, lo que se producía, lo que se ganaba, ¿por qué?, por la lectura, o más bien la interpretación, que hacen del versículo 22 que señala que si Dios concede lo que Jacob espera entonces él “de todo lo que [le] diere, el diezmo apartar[á] para [Dios]”.

La lectura, de nuevo: más bien la interpretación de esto, lleva a los detractores de la normativa del diezmo previa a las leyes mosaicas a señalar que dada la manera en que esto está escrito señala más bien una promesa condicionada, algo así como un compromiso mutuo, siendo que si fuese una norma de carácter obligatorio no estaría sujeta a negociación.

Como ya se comentó uno debe ir construyendo el conocimiento que la Escritura va presentado conforma a la comprensión previa que va teniendo, siendo así esta interpretación no es coherente con lo entendido previamente del análisis de Génesis 14:17-24 y Hebreos 7:1-10, pero antes de pasar al entendimiento de esta

97


Escritura sobre la base de lo ya comprendido, ¿qué está de mal en el argumento de los detractores de la normativa del diezmo previo a las leyes mosaicas?

Veamos.

Ellos señalan que la redacción de la Escritura es condicionada, es decir, si Jacob recibía ciertas cosas de Dios entonces, y sólo entonces, él, casi casi como contraprestación le daría el diezmo de todo lo que le diere. En ese sentido, argumentan los detractores de la normativa del diezmo previo a las leyes mosaicas, dado que la figura del diezmo presentada aquí estaba sujeta a una condición no podía tratarse de una norma obligatoria, en ese sentido no era algo que Jacob obligatoria, rutinaria, y consuetudinariamente observase. De nuevo ¿qué está mal con este razonamiento?, que el mismo se invalida a si mismo si se le da continuidad a la argumentación en que se sustenta ya que si se considera que la supuesta condicionante establecida en dicha Escritura de sólo dar el diezmo si se obtenía lo esperado implicaba que el mismo, es decir el diezmo, no era observado antes, entonces tendremos que aplicar la misma regla a la otra parte de esa misma Escritura que señala en el versículo 21 que si Dios concede a Jacob lo que espera entonces, y sólo entonces, “Jehová será [su] Dios”, es decir, si la condición de dar diezmos sólo se cumplía si se obtenía lo esperado por lo que antes no se diezmaba, entonces la condición de aceptar a Jehová bajo la misma premisa, es decir, sólo si se obtenía lo que se esperaba, implicaba que antes no se le tenía ni consideraba por Dios, pero esto nos lleva a un absurdo donde Jacob se estaría dirigiendo a Alguien que no consideraba Dios estableciendo condiciones bajo las cuales entonces, y sólo entonces, sí lo consideraría. No tiene sentido.

Más bien la idea es que Jacob conocía, entendía, comprendía y aceptaba a Jehová como Su Dios, de esa forma la condicionante no tiene cabida, y si no tiene cabida tampoco aplica como tal para la cuestión del diezmo. Pero entonces, ¿por qué la redacción supuestamente condicionada de esta Escritura?

98


Partiendo de la comprensión previa que sobre la normativa del diezmo se tiene, puede entenderse la manera en que la Escritura presenta esta nueva información sin caer en contradicciones ni con aquella comprensión, como ya se abordó, ni esta misma cita, como se ha visto.

Ese entendimiento implica reconocer en esta cita la decisión voluntaria, madura, consiente de aceptar la relación con Dios. Esto no debería sorprender pues es el mismo principio que ha aplicado en los dos mil años de historia de la iglesia de Dios y que sigue aplicando. Uno podrá formar parte, como Jacob, de una familia que haya aceptado a Dios, puede desde niño congregarse, participar en los grupos de la iglesia, tener actividades de cada vez mayor responsabilidad en la misma, pero llegado el tiempo, cuando la persona se sienta lo suficientemente madura física, mental, emocional y espiritualmente hablando, de tomar la decisión personal de acepar el llamamiento pidiendo entonces, y sólo entonces, ser bautizada para remisión de los pecados y recibir por medio de la imposición de manos el Espíritu Santo. ¿Quiere decir que hasta antes de ese momento dicha persona, en su niñez, adolescencia, juventud y puede incluso que parte de su adultez no formase parte de la familia de Dios? Formaba parte, sin duda, pero aún no había decidido en su corazón aceptar de manera volitiva el llamamiento.

Dios no es un Dios de imposiciones sino que busca que en libertad Sus hijos le amen, eso implica que cada quien debe responder al llamamiento del que en su momento puede llegar a ser objeto por parte del Padre. Es entonces y sólo entonces en donde uno, al aceptar de manera libre ese compromiso, se vuelve responsable personal, de manera individual, de las consecuencias del mismo.

Algo así puede entenderse de la cita en cuestión, de nuevo: a la luz de lo que ya se ha comprendido de la normativa del diezmo previa a las leyes mosaicas.

En esta cita, dado que no puede entenderse la condicionante de que Dios lo sería para Jacob sólo si le correspondía con lo que él solicitaba (¿cómo establecer una 99


promesa previa con Alguien al cual aún no se le reconoce como receptor de tal promesa?), lo que puede deducirse es la misma actitud que deviene en el cristiano en la actualidad cuando ya de manera libre, madura y consiente acepta lo que pudo ya haber vivido, entendido, comprendido e incluso observado, pero que aún no era motivo de una decisión personal.

El cristiano al bautizarse no dice que a partir de ahí va a creer en Dios, sino porque ha llegado a un conocimiento maduro de Dios, Dios al que ha aceptado, entonces es que decide bautizarse. De igual forma Jacob había vivido toda su vida con Su Padre, Abraham, un Abraham receptor de las promesas de Dios, amigo de Dios (Santiago 2:23), cumplidor de mandamientos, leyes y normas de Dios (Génesis 26:5), en ese sentido Jacoba había vivido, entendido, comprendido e incluso observado lo que su padre Abraham vivía, entendía, comprendía e incluso observaba, pero aún no había llegado al punto donde de manera libre, madura y consiente Jacob mismo se decidiera por el llamamiento.

En este sentido lo que vemos en la cita en cuestión no es sino la expresión madura, libre y consiente de vivir, entender, comprender e incluso observar lo que tal vez ya se hacía desde antes, pero ahora reconocido como una aceptación personal, como un compromiso individual, como una responsabilidad particular.

Por último tal vez alguien pregunta el porqué de manera específica se menciona en esta aceptación, en este compromiso, en esta responsabilidad que libre, madura y conscientemente hace Jacob la cuestión del diezmo. La razón es que la normativa del diezmo está condicionada a un evento: que haya obtención, producción o ganancia de algo.

Como se ha comentado, la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, son eternos, han estado, están y seguirán siendo válidos, vigentes y por ende observables, el sólo hecho de estar vivos nos obliga a ello, mismo caso que las leyes dietéticas ya que para vivir hay que comer por lo cual son insoslayables, no así en el caso de la 100


cuestión del diezmo el cual, como la misma normativa señala, sólo aplica en cuestión de lo obtenido, lo que se producía, lo que se ganaba, es por eso que si bien en esta aceptación, compromiso, responsabilidad que libre, madura y conscientemente hace Jacob lo que se da por hecho es lo que es ineludible, inevitable, a saber, cumplir la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, eternos, así como las leyes dietéticas, permanentes, condicionando la cuestión del diezmo a lo que forma parte de su normativa: darlo siempre y cuando existan obtención, producción o ganancia de algo.

Una vez aclarado este punto, y antes de pasar a la comprensión testimonial de la ley relativa al diezmo, se quisiera proponer una explicación a un evento de la Escritura que ha intrigado a quienes la estudian: la razón del rechazo de las ofrendas de Caín.

Para esto es menester considerar como es que, como se ha desarrollado a lo largo de este libro, las leyes alimenticias y la relativa al diezmo forman parte de una legislación previa a los pactos abrahamanicos y las leyes mosaicas, como lo son de igual forma lo que se conoce como la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos; aquellas, es decir, las leyes alimenticias y la relativa al diezmo, al ser permanentes solamente fueron reconocidas en las leyes mosaicas agregando, eso sí, muchas otras normativas al respecto, siendo que al venir la Promesa, Cristo Jesús, las leyes mosaicas dejan de tener vigencia t validez y por lo tanto dejan de ser observables, removiendo lo añadido, pero las legislaciones originales permanecen en la iglesia neotestamentaria.

Con este entendimiento se abordará la cuestión del rechazo de las ofrendas de Caín.

La historia de Caín y Abel, sobre todo en cuestión del asunto que interesa, está en Génesis 4:1-8: 101


1

Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón. 2

Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. 3

Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4

Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5

pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7

Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8

Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que

estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Los versículos 4 y 5 señalan como es que “miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya”. Esta diferencia ha intrigado a los estudiosos de la Escritura quienes han propuesto diferentes explicaciones, todas las cuales adolecen de solidez argumentativa, veamos esas explicaciones. Unos dicen que Dios rechazó la ofrenda de Caín pues este “trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (versículo 3), a diferencia de Abel quien “trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” (versículo 4), porque la tierra había sido maldecida por Dios cuando expulso a Adán y Eva del Jardín de Edén (Génesis 3:17), en ese entendido, es decir, si la tierra estaba maldita, los frutos de la misma en cierta forman compartían su naturaleza por lo 102


que no eran ofrendas aceptables para Dios. Esta explicación, si bien tiene cierta lógica se derrumba ante la evidencia de que Dios sí aceptó la ofrenda de Abel basada en los primogénitos de sus ovejas, ya que si la maldición de la tierra en cierta forma es transferible a sus frutos, continuando esa argumentación los animales también deberían de adquirir esa maldición por lo cual la ofrenda de Abel hubiese sido rechazada de igual forma.

Otros señalan que el motivo del rechazo de la ofrenda de Caín por parte de Dios es que ésta no era lo que Dios había establecido. Leen como es que Adán y Eva, después de comer del Árbol de la Ciencia del Bien y el Mal, “cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 4:7), imagen de querer hacer las cosas como nuestra naturaleza lo indica, pero Dios, después de enunciar las maldiciones y castigos derivados de la desobediencia, “hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” (Génesis 4:21), lo cual implicó matar animales como preámbulo de los sacrificios que posteriormente se harían para expiación lo que a su vez prefiguraría el sacrificio del Cordero cuya sangre derramada cubriría nuestras faltas (Levítico 17:11; Hebreos 9:14), es así como las ofrendas gratas a Dios pasaban por matar animales e implicaba derramamiento de sangre, lo cual no hizo Caín, pero sí Abel. De nueva cuenta: este razonamiento tiene algo de razón, pero de igual forma no se sostiene cuando se ve en las leyes mosaicas que como parte de lo ofrecido a Dios había panes (Levítico 7:13; 23:17), cereales y aceites (2:116), es decir, ofrendas que no implicaban matar animales ni derramar sangre.

Algunos más lo que argumentan es que las intenciones de Caín, es decir, el ánimo de su espíritu, no era acorde a Dios. Leen como es que “Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él” (Génesis 4:6-7), y dado que ensañar y decaer el semblante apunta a un ánimo muy diferente al esperado por Dios, es más que claro que la disposición de Caín al presentar las ofrendas no era la correcta, por lo cual dichas ofrendas fueron rechazadas. Al igual que las anteriores 103


este argumento parece tener algo de razón, pero de la misma forma que los otros argumentos no resiste un análisis profundo ya que los versículos señalados son posteriores al rechazo de Dios de la ofrenda de Caín, lo cual justifica ese ánimo que le devino, pero no hay ningún versículo antes del rechazo de Dios de la ofrenda de Caín que implicase que ese ánimo ya estaba presente en él y que por lo tanto fue esa la razón del rechazo de su ofrenda.

Esos son los principales argumentos que buscan responder la interrogante relativa a la causa del rechazo de la ofrenda de Caín por parte de Dios, argumentos que, como se demostró, adolecen de solidez argumentativa dejando insatisfecho a quien aborda esta cuestión, pero ¿podría ser otra la razón del rechazo?

Para entrar en la explicación de este asunto, y relacionarla con el tema tratado en el presente apartado, hay un punto del relato que a muchos ha intrigado, y que debiendo de haber sido observado pues termina de arrojar luz sobre lo comentado, ha sido relegado al no entenderse la situación que se indica, ese punto del relato está señalado en los versículos 3 y 4 que señalan como es que “andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas”. Como sabemos “miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante” (versículos 4 y 5). La cuestión que arroja luz a lo que se está tratando, pero que confunde a muchos es ¿por qué Caín y Abel coincidieron en la presentación de sus ofrendas?

Pensemos un poco en esto. Dos personas de edad diferente, de caracteres diferentes, de personalidades diferentes, de oficios diferentes y con ofrendas diferentes, coinciden en un mismo momento para presentar sus ofrendas, interesante ¿verdad?

104


Los que han tratado de explicar este asunto no tienen más que cruzarse de brazos y señalar que no hay nada que permita inferir el por qué esa coincidencia de los hermanos al momento de presentar sus ofrendas, a lo más algunos lanzan la explicación de que tal vez un hermano le dijo al otro y se pusieron de acuerdo, pero de nuevo: nada se dice de eso en la Escritura y eso ya es echar a volar la imaginación.

Pero, realmente nada nos puede dar luz sobre este asunto el cual ya se ha complicado pues no sólo está la duda del rechazo de la ofrenda de Caín por parte de Dios sino ahora la cuestión de por qué los os hermanos coincidieron al momento de traer su ofrenda. De nuevo, ¿nada nos puede dar luz sobre este asunto o sí?

Pensemos primero en lo segundo, ¿por qué los dos hermanos, tan diferentes entre sí, coincidirían en un mismo momento para presentar sus ofrendas? Lo único que puede pensarse, no es que a uno se le ocurrió esa idea y luego se la comentó al otro, sino que más bien tendríamos que pensar que existía una normativa que señalase que algo así se tenía que hacer. Y en este punto ¿cuál es la única normativa existente desde el inicio de la humanidad, con carácter obligatoria, que existía relacionado con ofrendas que debían presentarse a Dios? La respuesta, como ya se ha visto, es la ley relativa al diezmo.

Si se considera que en esos inicios de la humanidad, dado que las ley relativa al diezmo, si bien vigente comenzaba su aplicación, puede entenderse como es que los dos hermanos coincidieron en presentar sus ofrendas directamente a Dios, ya que aún no existía un sacerdocio, pero no sólo eso sino que permite entender la causa del rechazo de la ofrenda de Caín por parte de Dios, ¿cuál es esa causa? Esto se resuelve respondiendo ¿cómo y sobre qué se presentaba el diezmo? Era la décima parte de todo lo obtenido, lo que se producía, lo que se ganaba. Es así que en este tenor de ideas, es decir, que las ofrendas estaban siendo presentadas cumpliendo una normativa existente, la ley del diezmo, que la única explicación 105


para el rechazo por parte de Dios de las ofrendas de Caín es que éste no cumplió con el requisito condicional de la ley relativa al diezmo: la décima parte de lo obtenido, lo que se producía, lo que se ganaba. A lo mejor fue la novena parte, la octava, o lo que Caín considero suficiente, pero no lo que se estipulaba para la correcta aplicación de la ley relativa al diezmo.

Con todo y todo hay cuatro elementos de análisis adicional de esta explicación dada.

El primero. Piénsese en lo siguiente: si fuese una ofrenda cada uno de los hermanos pudo haber traído algo que fuese representativo, emblemático, significativo, pero no fue así. Ya se vio que la ley del diezmo implicaba dar la décima parte de todo lo obtenido, lo que se producía, lo que se ganaba, ¿y sobre qué fue la ofrenda de los hermanos? La de Caín, labrador de la tierra, “del fruto de la tierra” (versículos 2, 3) y la de Abel, pastor de ovejas, “de sus ovejas” (versículos 2, 4), siendo así que los dos hermanos no presentaron algo que fuese representativo, emblemático, significativo, sino de todo lo que tenían trajeron lo correspondiente, de nueva cuenta y en función de lo dicho: la décima parte de lo obtenido, lo que se producía, lo que se ganaba. El segundo. Como ya se vio, “le dio [a Melchisedec] Abram los diezmos de todo”, recordemos de nuevo las citas escriturales que señalan “Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos” (Isaías 8:16), “Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual” (1 Corintios 15:46), así que ¿qué tiene el Nuevo Testamento que decirnos sobre esta cita? “Abraham el patriarca dio diezmos del botín” (Hebreos 7:4), siendo que botín se ha traducido de ἀκροθινίων, akrothiniōn, que literalmente quiere decir lo mejor del despojo, ¿y sobre qué trajo Abel su ofrenda? “de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” (Génesis 4:4), la palabra gordo se traduce de ‫חלר‬, ḥel·ḇê, que se refiere a los mejor, lo más selecto, la más fino. Así que de nueva cuenta aplicación de la normativa existente

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de la ley del diezmo permite entender que lo presentado por los hermanos se circunscribía a ella. El tercero lo tenemos en 1 Juan 3:12 que señala, respecto de Caín, que este “era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas”, así que la cuestión del rechazo de las ofrendas de Caín y la aceptación de las ofrendas de Abel, tenían que ver con la justicia de cada una de ellas, ¿cómo se debe entender eso de la justicia?, sobre los padres de Juan el Bautista, Zacarías y Elizabeth, Juan nos dice que “Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor” (Lucas 1:5-6). Es así como la justicia está en función del cumplimiento de los mandamientos de Dios, ahora bien, tomando el contexto de la historia de Caín y Abel, sobre todo lo relacionado con las ofrendas de ambos presentadas, ¿qué mandamiento u ordenanza, vigente previo a la entrega de las leyes mosaicas en Sinaí, tiene ver con la presentación de ofrendas y que permita su cumplimiento ubicar dicha acción como justa?, el único mandamiento, la única ordenanza, es el que aborda la cuestión relativa a la presentación del diezmo.

Y, por último, el cuarto, Balo escribiendo a los Hebreos, en lo que se conoce como el capítulo de los héroes de la fe, el 11 de su carta, señala respecto de esta cuestión “por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (Hebreos 11:4), lo interesante de esto es que la expresión “más excelente” se ha traducido del griego πλείονα, pleiona, el cual deriva de πολύς, polýs, que implica grande en número, mayor en cantidad comparativamente hablando), más que ( numéricamente), abundante (mayor en número), es decir, tiene una connotación mayormente cuantitativa como puede verse en Juan 7:31, “Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace?”, Juan 15:2, “todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”, Hechos 18:20, “los cuales le rogaban que se 107


quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió”, Hebreos 3:3, “porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo”, Revelación 2:19, “yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”, lo cual, en el orden de ideas ya comentado, solo puede referirse a que la ofrenda de Caín, cuantitativamente no fue suficiente, ¿y cuál sería el parámetro de comparación?, la normativa referida al diezmo.

Sirva esto para nuestra propia edificación recordando las palabras que más delante Dios inspiraría a Malaquías a que escribiera? “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:8-10).

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Comprensión testimonial de la ley relativa al diezmo

Sin duda que la ley sobre el diezmo tiene una connotación eminentemente práctica, concreta y material: contribuir con las funciones asignadas al Cuerpo de Cristo, la iglesia de Dios.

En varias ocasiones, la Escritura arroja entendimiento sobre este tema.

Proverbios 3:9-10 Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.

1 Timoteo 5:8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

1 Corintios 15:42-44 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

Gálatas 6:8-10 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

1 Timoteo 5:17-18 109


Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.

1 Corintios 9:4-13 ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

Lucas 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

Todas las citas anteriores tienen un referente que puede ser entendido respecto de la obligación que como creyentes se tiene de aportar los recursos necesarios 110


para que la Gran Comisión asignada por Cristo a Su iglesia pueda realizarse (Marcos 16:15), con todo y todo, y al igual que con las leyes dietéticas, ¿no hay una enseñanza espiritual que devenga de este entendimiento material? Sí que la hay y curiosamente está relacionada con lo que se vio al analizar las leyes dietéticas.

Pensemos esto: la iglesia es referida en la Escritura como el Cuerpo de Cristo:

Colosenses 1:18 Él es también la cabeza del cuerpo [que es] la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.

Colosenses 1:24 Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia,

1 Corintios 12:12-14 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu. Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos

1 Corintios 12:27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y [cada uno] individualmente un miembro de él.

Efesios 4:11-13

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Y El dio a algunos {el ser} apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Efesios 5:23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, [siendo] El mismo el Salvador del cuerpo.

Efesios 5:29-30 Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; porque somos miembros de su cuerpo.

Siguiendo la analogía dada en las leyes dietéticas, las cuales proveen alimento considerado como apto para consumo a nuestros cuerpos físicos, ¿qué sería el alimento físico del Cuerpo de Cristo?, ¿de dónde provendrían los recursos materiales que requiere para funcionar de igual forma que nuestro cuerpo material debe hacerse de recursos para estar vivo? La respuesta es de los diezmos.

Los diezmos, como se vio, tienen una connotación eminentemente práctica, concreta y material: contribuir con las funciones asignadas al Cuerpo de Cristo, la iglesia de Dios. En ese sentido el símil de los diezmos que se entregan para ello puede compararse con los alimentos que nos son dados para su consumo. En ambos casos, tanto en el Cuerpo de Cristo, Su iglesia, como en en el caso de nuestro cuerpo material, se requieren de recursos, de insumos materiales para subsistir, esos recursos están dado en el caso del Cuerpo de Cristo por los diezmos y en el caso de nuestro cuerpo material por los alimentos aptos para consumo. 112


¿Y a dónde nos lleva esto? Pues a la enseñanza espiritual subyacente en la materialidad de los diezmos: que en este nosotros, al cumplir con la ley relativa al diezmo, somos en figura como aquellos animales considerados aptos para consumo humano pues proveemos al Cuerpo de Cristo de los insumos, los recursos materiales que requiere para su subsistencia.

Así como los animales considerados aptos para nuestro consumo nos proveen de lo que necesitamos para nuestra vida física, con una subyacente enseñanza espiritual en ello, de igual forma esos son figura nuestra cuando a su semejanza nosotros proveemos al Cuerpo de Cristo de lo que necesita para su vida física. Recordemos que las leyes dietéticas fueron dadas “para hacer diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer” (Levítico 11:47), es decir, para apartar, en otras palabras santificar, aquellos alimentos considerados aptos para consumo humano (1 Timoteo 4:3-5), ¿y cómo define la Escritura a los creyentes “que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”? santos (Revelación 14:12). Así que tanto los alimentos como los creyentes son santificados, puestos aparte para un uso santo, siempre y cuando cumplan con lo que la misma Escritura establece.

Ahora bien, ¿uno podrá ser considerado como un animal limpio, si se permite la comparación, como un creyente santo, si no está cumpliendo con lo que se supone es su deber material de proveer a Cuerpo de Cristo de lo que necesite? “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado” (Malaquías 3:8-9). Un poco difícil considerar una respuesta afirmativa a la pregunta anterior cuando la Escritura misma señala a quien obra de esa manera como maldito, y no sólo maldito sino doblemente maldito: Malditos sois con maldición.

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Cuando se analizó lo relativo a las leyes dietéticas se concluyó que el hilo conductor de las cuatro categorías de animales aptos para consumo humano de aquellos que no lo son tiene que ver de manera general con la manera de alimentarse así como la forma de caminar, lo cual tienen un referente respectivamente relacionado con el leer, estudiar, meditar de manera constate sobre la Palabra de Dios mientras se avanza por el Camino mediante la fe y las obras y los dones y los frutos del Espíritu, considerando el testimonio que ante los hombres el cristiano debe dar, haciendo todo buscando agradar a Dios, dejando que la Palabra de Dios nos prepare para el Reino Venidero mediante el impulso adicional que el Espíritu Santo de Dios imprime en el andar por el Camino del cristiano.

En ese sentido, ¿podrá considerarse como quien el lee, estudia, medita de manera constate sobre la Palabra de Dios mientras se avanza por el Camino mediante la fe y las obras y los dones y los frutos del Espíritu, considerando el testimonio que ante los hombres el cristiano debe dar, haciendo todo buscando agradar a Dios, dejando que la Palabra de Dios nos prepare para el Reino Venidero mediante el impulso adicional que el Espíritu Santo de Dios imprime en el andar por el Camino del cristiano, si esa personas no cumple con alimentar de manera perfecta y santa al Cuerpo de Cristo? La respuesta difícilmente podría ser afirmativa cuando la misma Escritura, respecto de quienes se comportan así, señala “porque vosotros, la nación toda, me habéis robado” (Malaquías 3:9) y cuando uno de los Diez Mandamientos señala “No robarás” (Éxodo 20:15)

De igual forma, ¿cómo son llamados los animales que no cumple con lo establecido para ser considerados aptos para consumo humano y por lo tanto no alimentan de manera perfecta y santa al nuestro cuerpo material? La Escritura los llama inmundos. ¿Y un animal inmundo puede presentare como ofrenda a Dios? “si fuere algún animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda a Jehová” (Levítico 27:11).

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Pedro exhorta a los fieles de todos los tiempos diciendo “os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios” (Romanos 12:1), ahora bien, si no se está proveyendo de manera perfecta y santa para las necesidades del Cuerpo de Cristo, volviéndonos inmundos al símil de los animales no aptos para consumo humano, si se le está robando a Dios, violando así Su Ley, ¿podrá considerarse uno como ofrenda acepta por Dios, como “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”?, ¿podrá uno conspirarse como parte de los santos, los “que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Revelación 14:12)? Cada quien responda.

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Permanencia de las leyes dietéticas y las relativas al diezmo

Antes de cerrar el estudio que a lo largo de esta obra se fue desarrollando sobre las leyes dietéticas y las relativas al diezmo es necesario aclarar lo relativo a la permanencia de ambas normativas.

En la exposición que se ha hecho respecto de ambos temas se ha mencionado, al comparar estas normas con la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, que ésta es eterna, mientras que aquellas son permanentes, ahora bien ¿qué no es lo mismo?, no, no lo es. Vamos viendo.

Las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, así como la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, corresponden, como ya se vio, a una legislación previo a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas, legislación que dada sus características de permanente, para las primeras, y eterna, para las segundas, fueron incluidas en las leyes mosaicas hasta el advenimiento de la Promesa, siendo que, después de Cristo, las leyes añadidas quedaron sin efecto, pero las primigenias continuaron con su espíritu original.

Pero entonces, ¿qué diferencia hay entre la Ley de Dios, eterna, y las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, permanente? La diferencia es precisamente la duración de ambas, ya que la primera no está condicionada a nada mientras que la segunda sí. Veamos esto.

La Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, es eterna. Ha existido siempre como un reflejo de la perfección y santidad de Dios, ha sido el marco regulatorio por excelencia en el presente siglo, y seguirá estando vigente, siendo válida y por lo tanto observable en el reino venidero.

Por su parte las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, al tener un sentido vinculado a las condiciones humanas del presente siglo, son permanentes en 116


tanto dichas condiciones se mantengan, siendo que en el reino venidero, al cambiar estas condiciones, la permanencia de ambas legislaciones no tendrá mayor aplicabilidad. Expliquemos con mayor detalle esto.

Las leyes dietéticas, en su sentido material, tienen el valor inherente de señalar aquellos alimentos que la Escritura revela como aptos para consumo humano, si bien detrás de esto existe una enseñanza espiritual no puede negarse el fuerte cariz material en el cual se sustenta dicha normativa. Ahora bien, ¿en el reino venidero seguiremos con la constitución actual que tenemos y con las necesidades de, en este caso, de alimentarnos y por ende observar las leyes dietéticas? “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).

En el caso de las leyes relativas al diezmo es lo mismo: desde el inicio de la humanidad y durante todo el presente siglo, hasta su conclusión y el establecimiento pleno del reino venidero, las mismas son aplicables pues se requiere de un fluir de recursos hacia la adoración organizada del Pueblo de Dios para que pueda realizar su labor, pero ¿qué sucederá en el reino venidero? “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31:34), cita que es repetida textualmente por Pablo en Hebreos 8:11.

Así que si cuando el reino venidero, el Reino de Dios, sea establecido plenamente –no en el Milenio donde apenas comenzará su establecimiento, sino después de ese período-, “no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos [le] conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande”, no se ocupará más la labor de la iglesia respecto de la Gran Comisión “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El 117


que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16), sino que los llamados, elegidos y fieles, serán con Cristo Jesús, reyes y sacerdotes reinando sobre la tierra (Revelación 5:10).

A lo mejor esta idea expresada sobre la permanencia de las leyes dietéticas y las relativas al diezmo sorprenden a algunos, no es tanto que las leyes dietéticas o las relativas al diezmo ya no sigan vigentes, sino que las condiciones humanas, al cambiar, las harán inaplicable. No así la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, los cuales seguirán siendo vigentes, válidos y observables.

Si bien, como se dijo, la idea expresada puede sorprender a algunos, esto no debería ser así pues hay ejemplos similares a lo que se está expresando, tal es el caso del matrimonio.

En la actualidad existen muchas normas que como miembros de la iglesia de Dios deben ser observadas respecto del matrimonio, normas que están sustentadas en la Escritura. Pero ¿qué sucederá en el reino venidero? “porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos” (Marcos 12:25), así, las normas relativas al matrimonio en el presente siglo dejarán de aplicarse no por que no sean válidas como tales sino porque las condiciones de los hijos de Dios habrán cambiado haciéndolas inaplicables.

De esta manera, desde el inicio de la humanidad y hasta la concusión del presente siglo, en el reino venidero, las leyes dietéticas ya no requerirán ser observadas pues la naturaleza misma de los hijos de Dios, al haber cambiado, las harán inaplicables. Es por ello que se señalan como permanentes, no eternas sino permanentes: por que permanecen, son válidas, vigentes y observables, en tanto las condiciones que las hacen aplicables permanezcan.

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Con todo y todo, ambas normativas, es decir, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, como ha quedado establecido a los largo de la presente obra, son de carácter obligatorio en la actualidad, su validez, vigencia y por lo tanto observancia están más que claras escrituralmente hablando, pero si es menester hacer esta aclaración para diferenciar en su naturaleza intrínseca a la Ley de Dios, eterna, de las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, permanentes.

Ahora bien, y para cerrar este apartado, el hecho de que la materialidad de la aplicación de las leyes dietéticas y las relativas al diezmo tengan una permanencia relacionada a las condiciones imperantes en los hijos de Dios en el presente siglo, no siendo aplicables en el reino venidero cuando dichas condiciones serán cambiadas, eso no quiere decir –y esto es muy importante- que la enseñanza espiritual subyacente en ambas normativas también vaya a dejar de tener vigencia y validez , al contrario, las enseñanzas espirituales que ya se vieron seguirán estand vigentes y siendo válidas: es decir, que los hijos de Dios seguirán mostrando su característica de leer, estudiar, meditar de manera constate sobre la Palabra de Dios mientras se avanza por el Camino mediante la fe y las obras y los dones y los frutos del Espíritu, considerando el testimonio que ante los hombres el cristiano debe dar, haciendo todo buscando agradar a Dios, dejando que la Palabra de Dios nos siga edificando en el Reino Venidero mediante el impulso adicional que el Espíritu Santo de Dios imprime en el andar por el Camino del cristiano. De igual forma seguiremos honrando a Dios con sacrificios, ofrendas y holocaustos, ya no como diezmo material, sino de una índole con sentido espiritual.

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Conclusión

Previo a cerrar el análisis de los temas desarrollados a lo largo de la presente obra, tal vez en ya haya saltado a la vista un entendimiento relativo a las leyes dietéticas y las relativas al diezmo en el sentido de que ¡ambas se refieren a lo mismo!, son lados de la misma moneda, variables de la misma ecuación: ambos se refieren a los recursos materiales que un cuerpo necesita, alimentos en el caso del cuerpo individual, el nuestro, y diezmos en el caso del cuerpo colectivo, la iglesia de Dios.

Tanto el cuerpo material de cada uno de nosotros, como el cuerpo colectivo que conforma la iglesia de Dios, necesitan recursos físicos, materiales, tangibles para existir en este mundo. En el caso del cuerpo individual esos recursos están normados por las leyes dietéticas que señalan las características de los animales que son aptos para consumo humano; en el caso del cuerpo colectivo esos recursos están normados por las leyes relativas al diezmo que señalan el qué, cómo, cuándo, dónde y a quién debemos entregar los recursos que la iglesia de Dios necesita para funcionar.

Respecto de las leyes dietéticas, el hilo conductor de las cuatro categorías de animales aptos para consumo humano de aquellos que no lo son tiene que ver de manera general con la manera de alimentarse así como la forma de caminar, lo cual tienen un referente respectivamente relacionado con el leer, estudiar, meditar de manera constate sobre la Palabra de Dios mientras se avanza por el Camino mediante la fe y las obras y los dones y los frutos del Espíritu, considerando el testimonio que ante los hombres el cristiano debe dar, haciendo todo buscando agradar a Dios, dejando que la Palabra de Dios nos prepare para el Reino Venidero mediante el impulso adicional que el Espíritu Santo de Dios imprime en el andar por el Camino del cristiano.

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Respecto del diezmo, los mismos tienen una connotación eminentemente práctica, concreta y material: contribuir con las funciones asignadas al Cuerpo de Cristo, la iglesia de Dios, pero de igual forma, la enseñanza espiritual subyacente en la materialidad de los diezmos es que que en éste, nosotros, al cumplir con la ley relativa al diezmo, somos en figura como aquellos animales considerados aptos para consumo humano pues proveemos al Cuerpo de Cristo de los insumos, los recursos materiales que requiere para su subsistencia.

Con todo y todo, ambas normativas, es decir, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, como ha quedado establecido a los largo de la presente obra, son de carácter obligatorio en la actualidad, su validez, vigencia y por lo tanto observancia están más que claras escrituralmente hablando, pero si es menester hacer esta aclaración para diferenciar en su naturaleza intrínseca a la Ley de Dios, eterna, de las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, permanentes.

Y en el caso del reino venidero cuando las condiciones de los hijos de Dios sean cambiadas, haciendo inaplicables materialmente hablando las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, eso no quiere decir –y esto es muy importante- que la enseñanza espiritual subyacente en ambas normativas también vaya a dejar de tener vigencia y validez, al contrario, las enseñanzas espirituales que ya se vieron seguirán estand vigentes y siendo válidas.

Mientras tanto, en cuanto a estos temas y otros de la fe cristiana, sigamos avanzando en el Camino, cada vez con mayor entendimiento, mayor compromiso, mayor perfección y mayor santidad, como dice la Escritura, “más la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18)

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Paz a vos

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…les servirá de alimento… -Un análisis sobre las leyes dietéticas y la relativa al diezmo-

Todos los derechos reservados por el autor ©2019

Primera edición

Se permite la reproducción total o parcial de la presente obra, así como su comunicación pública, divulgación o transmisión, mediante cualquier sistema o método, electrónico o mecánico [incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información], siempre y cuando esto sea sin fines de lucro y con la condición que se señale la fuente

Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Reina-Valera 1960. Utilizado con permiso.

Reina-Valera, 1960® es una marca registrada de Sociedades Bíblicas Unidas, y puede ser usada solamente bajo licencia.

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