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La BasĂ­lica Catedral de RĂ­mini

El Templo Malatestiano

I - 47900 Rimini, piazza Malatesta 28 tel. +39 0541 716371 - fax +39 0541 783808

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edizione spagnola

Riviera di Rimini Travel Notes


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A Capilla de los Mártires, llamada de la Virgen del agua

Iglesia del s. XI - “Santa Maria in Trivio” Iglesia benedictina (Pomposiana)

B Capilla de los Caídos

Iglesia del s. XIII - Construida por los franciscanos y dedicada a S. Francisco de Asís

C Capilla de S. Gaudencio, llamada de los juegos infantiles

Iglesia del s. XV - Transformación y ampliación realizada por los Malatesta

D Capilla de S. José, llamada de las Musas y de las de las Artes Liberales

Iglesia del s. XVI - Nueva disposición del ábside

E Capilla del Smo. Sacramento

Iglesia del s. XVIII - Nueva y definitiva disposición del ábside

G Capilla de S. Miguel Arcángel, llamada de Isotta

F Capilla llamada de los Planetas H Celda de las Reliquias I Capilla de S. Segismundo

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Provincia di Rimini Assessorato alla Cultura Assessorato al Turismo Agenzia marketing turistico Riviera di Rimini Diocesi di Rimini

Pier Giorgio Pasini El Templo Malatestiano La Basílica Catedral de Rímini

En colaboración con


Coordinación: Valerio Lessi Diseño gráfico: Relè - CODEsign Fotografías: L. Liuzzi, T. Mosconi, Paritani Traducción: M. Pilar Roca-Alsina, Link-Up, Rimini Actualización a cargo de: Marino Campana, Caterina Polcari Paginaciones y sistemas de la prensa: Litoincisa87, Rimini Licia Romani Primera edición 2005 Reimpresión 2008


Índice

> 4

La Basílica Catedral de Rímini

> 7

Entre tradición y modernidad

> 8

De iglesia franciscana a iglesia malatestiana

> 11

La Capilla de San Segismundo

> 12

La Celda de las Reliquias

> 15

La Capilla de S. Miguel Arcángel, llamada de Isotta

> 16

Las Capillas de los Planetas y de las Artes Liberales

> 19

La Capilla de S. Gaudencio, llamada de los juegos infantiles

> 20

La Capilla de los Mártires, llamada de la Virgen del agua

> 23

Formas clásicas para un templo cristiano

> 24

Las restauraciones de 1950 y 2000

www >

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La Basílica Catedral de Rímini

Rímini via IV Novembre, 35 tel. +39 0541 51130 (sacrestia) +39 0541 439098 (secretaría diocesana) www.diocesi.rimini.it diocesi@diocesi.rimini.it • Apertura días laborables: 8:30-12:30/15:30-19:00; Apertura festivos: 9:00-13:00/15:30-19:00 • Misas: Domingos 11:00/17:30 Laborables 10:30/17:30

En la página de al lado, la fachada, inconclusa, se inspira en los modelos clásicos tanto en su conjunto como en los detalles y subtiende unos refinados juegos de perspectiva. La ornada gravedad del exterior del templo tiene algo de triunfal en la riqueza de la articulación plástica y en la controlada sobriedad de los elementos de decoración. 4

La actual catedral de Rímini se conoce como “Templo Malatestiano”, denominación que fue utilizada a partir del siglo XVIII: Templo, en el sentido de iglesia, es una copia, más que una traducción, de “Templum”, término usado constantemente en el latín humanístico; Malatestiano nos recuerda, y en un cierto sentido celebra, a la familia señorial de la cual formaba parte ese Segismundo Pandolfo quien, a mediados del siglo XV, transformó profundamente la iglesia, dándole las formas solemnes del Renacimiento que aún hoy la caracterizan y convierten en una obra maestra y un “edificio símbolo” del humanismo. Pero su historia no se limita al siglo XV y al humanismo, ni se vincula únicamente a la familia de los Malatesta; es muy amplia y ha sufrido modificaciones y destrucciones: desde hace apenas dos siglos, en 1809, es Catedral bajo la advocación de Santa Colomba; primero, y durante más de cinco siglos, fue una iglesia franciscana conventual dedicada a San Francisco y, aún antes, una iglesia benedictina que dependía de la abadía de Pomposa dedicada a la Virgen (Santa Maria in Trivio). La antigua Catedral de Rímini se erguía junto a los edificios municipales y Castel Sismondo, en la actual plaza Malatesta. Fue fundada hacia el s. VI y en origen su planta era la de una basílica bizantina según el estilo de Ravenna. Abolida por Napoleón (1797) y transformada en cuartel, fue demolida a principios del s. XIX.


Entre tradición y modernidad

En la página de la izquierda: un lateral del Templo, con grandes arcos de gusto clásico con los sarcófagos preparados por Segismundo para acoger los restos mortales de los humanistas de su corte. Incluso después de su muerte, los poetas, escritores, filósofos, sabios cortesanos y capitanes debían estar junto a su señor y seguir dando fama a su nombre. Abajo: bajorrelieve con la sigla de Segismundo (SI). 7

Todo el paramento de piedra exterior, creado entre 1450 y 1460, es de Leon Battista Alberti; servía para dar solemnidad “moderna” y solidez a una simple iglesia franciscana que desde siempre custodiaba las sepulturas de los Malatesta. Se inspira en los principios constructivos y las formas de la arquitectura romana imperial que en Rímini habían dejado dos ejemplos muy destacados: el Arco de Augusto y el Puente de Tiberio y es la primera interpretación “clásica” de una iglesia cristiana. La inscripción latina de la fachada y las dos inscripciones griegas a los lados nos cuentan que Segismundo la construyó en el Año Santo de 1450 cumpliendo un voto hecho durante las “guerras itálicas” y que está dedicada a Dios y a la ciudad. Al principio, el propósito de Segismundo era más modesto, quería construir sólo dos capillas gentilicias situadas a la derecha, cuyas obras, de forma absolutamente tradicional, habían empezado en 1447. Inmediatamente después, motivos de carácter religioso (el voto), propagandístico (un gran “mausoleo” dinástico) y estático (las obras de las dos capillas quizás ponían en duda la estabilidad del edificio), convencieron al príncipe a intervenir sobre la totalidad del mismo pidiendo un proyecto global a Alberti, arquitecto-humanista, muy apreciado en la corte papal y en la de los Este. En el interior, las obras continuaron según el estilo adoptado en las dos primeras capillas a la derecha, cuyas partes de obra ya habían sido construidas dado que, en el edificio actual, un exterior clásico se contrapone a un interior gótico que bien refleja el tradicional decorativismo que seguía los cánones de la corte, apenas suavizado por unas “correcciones” aconsejadas probablemente por el mismo Alberti. El único elemento que unifica ambas partes es un claro intento conmemorativo: fuera, el hombre nuevo que domina la historia y que es consciente de su nobleza intelectual, dentro, el príncipe que se complace en su riqueza y en su corte de eruditos, para quienes predispuso unos solemnes sarcófagos a los lados del edificio. La construcción, tanto interior como exterior, aparece claramente incompleta: las obras se interumpieron en 146061 por las divergencias entre Pío II y Segismundo, excomulgado en 1460, derrotado y casi desposeído de sus dominios en 1463.


De iglesia franciscana a iglesia malatestiana

El interior se caracteriza por una única nave con cerchas vistas, rodeada por ocho capillas laterales y coronada por un amplio ábside. Parece ser que Alberti hubiera previsto para la nave una bóveda de cañón y una gran rotonda con una cúpula en lugar del ábside. El proyecto y el modelo preparados por el arquitecto y aprobados por el señor, y ni que decir tiene por los franciscanos que seguían siendo los legítimos propietarios de la iglesia, no han llegado hasta nosotros y En la página de al lado, sólo una medalla modelada y fundida por Matteo de’ Pasti arriba: el interior del Templo, nos da una idea de cómo debía de ser completado el edificio. cerrado por un ábside amplio Ahora en el ábside, reconstruido después de la guerra, y desnudo con formas del se conserva la única reliquia importante de la antigua iglesia s. XVIII, debe “leerse” del siglo XIV: un gran Crucifijo pintado sobre tabla por Giotto lentamente, debido a sus hacia el año 1300; en la antigua capilla de la izquierda, tamdetalles, todos ellos de gran bién reconstruida, se encuentra el único rastro del antiguo elegancia y sugestión franciscanismo de la iglesia: una tela con San Francisco que decorativa. recibe los estigmas, pintada en 1548 por Giorgio Vasari. Abajo, a la izquierda: una Las seis primeras capillas son del siglo XV; se caracterimedalla malatestiana, obra zan por unas altas balaustradas de mármol que sobresalen, de Matteo de’ Pasti, orienta por arcos y ventanas góticas, por revestimientos de mármol y sobre el proyecto original del por bajorrelieves y estatuas. Todas las obras escultóricas del Templo realizado por Leon templo se atribuyen al florentino Agostino di Duccio, que con Battista Alberti. Hay que notar su taller trabajó en ellas durante unos diez años, por lo el arco que debía coronar la menos, hasta 1456; la simetría arquitectónico-decorativa se fachada y la gran cúpula que debe, en cambio, al veronés Matteo de’ Pasti, medallista, tenía que cerrar la nave. miniaturista, arquitecto y supervisor de todas las obras Abajo, a la derecha: el gran encargadas por Segismundo. Los temas de las representaCrucifijo, roto en sus ciones que adornan las capillas fueron sugeridos por los eruextremos y que ahora se ditos de la corte (con la contribución del mismo Segismundo encuentra en el ábside, fue y de Alberti) y desarrollados sobre la base de estudios realipintado por Giotto para la zados por parte de humanistas de la importancia de Guarino Iglesia de los Franciscanos en da Verona, Basinio da Parma, Roberto Valturio y Poggio 1299 o a principios de 1300 Bracciolini. (año del primer Jubileo). Su presencia influyó profundamente a los artistas locales del s. XIV, que supieron captar los elementos de novedad que contenía, considerándolo un modelo inigualable. 8


La Capilla de San Segismundo

La primera capilla de la derecha fue la primera en construirse, en 1447, y se consagró solemnemente a San Segismundo en 1452; en 1449 estaba ya terminada, si bien estuviera por completar su decoración al fresco tal como quería la tradición. Quizás por sugerencia de Leon Battista Alberti, se revistió, por el contrario, con mármol: el pintor encargado de la decoración, Piero della Francesca, se dedicó a pintar un fresco con San Segismundo venerado por Segismundo (firmado y fechado en 1451) en el modesto espacio contiguo, llamado Celda de las Reliquias. En el altar se puede admirar la estatua de San Segismundo, rey de Borgoña, sentado en su trono formado por dos elefantes, los animales “heráldicos” predilectos de los Malatesta; unas parejas de elefantes forman la base de los pilares, que representan las virtudes cardinales y teologales. Junto a esta capilla, que en origen se había concebido como gentilicia y funeraria, en la pared interior de la fachada se encuentra la tumba de mármol de Segismundo, fallecido con poco más de cincuenta años en 468 (la inscripción especifica: 51 años, 3 meses y 20 días).

A la izquierda: Capilla de San Segismundo. Fue la primera en construirse, como capilla patricia y funeraria de Segismundo Malatesta, y se consagró en 1452. En las hornacinas de las columnas están representados unos jóvenes pajes con las insignias de los Malatesta y las alegorías de las virtudes teologales y cardinales, todas ellas obras de Agostino di Duccio. 11


La Celda de las Reliquias

Arriba: San Segismundo venerado por Segismundo Pandolfo Malatesta, pintado por Pietro della Francesca que firmó la obra, fechándola en 1451. Abajo: detalle del rostro de Segismundo Pandolfo Malatesta en el cuadro de Piero della Francesca. Abajo, a la derecha: en la balaustrada de la capilla de Isotta, una serie de querubines sujeta unas placas con los escudos o las enseñas heráldicas de los Malatesta. Éste, con las tres cabezas, es el “escudo que habla” de la familia. 12

Entre la primera y la segunda capilla se encuentra la Celda de las Reliquias, en origen destinada a la sacristía y al tesoro: en ella se habían colocado preciosos paramentos y reliquias insignes donados por Segismundo y, después, por otros. Ahora el ambiente recoge elementos marmóreos procedentes del Templo y de la antigua Catedral, Santa Colomba, alcunos restos procedentes de la tumba de Segismundo y sobre todo la llamada “sinopia”de Piero della Francesca: en realidad se trata del “encrespado”, con pocos trazos preparatorios para el fresco que, desprendido por fortuna durante la última contienda, ahora se expone en la cuarta capilla de la derecha. Se trata del primer fresco que ha quedado de este gran artista y es una de las primeras e importantes realizaciones de su madurez. Por su rigurosa organización del espacio, regulada por una calculada geometría y suavizada por una cálida luminosidad, el fresco contrasta con el arcaizante estilo gótico y con la animada decoración plástica del Templo, constituyendo un ejemplo espléndido de la poesía “racional” del mejor humanismo.


La Capilla de S. Miguel Arcángel, llamada de Isotta

La segunda capilla contiene en el tabernáculo central la estatua de mármol de S. Miguel Arcángel; unos delicados artesonados con ángeles que tocan y cantan decoran las columnas y unos graciosos ángeles niños, los “querubines malatestianos”, adornan la balaustrada. En la pared de la izquierda se encuentra la tumba de Isotta degli Atti, la amante y luego tercera esposa de Segismundo, sostenida por elefantes y coronada por un escudo malatestiano cuya cimera es una doble cabeza de elefante con el lema bíblico: Tempus loquendi, tempus tacendi. Las recientes restauraciones han vuelto a evidenciar la elegante decoración de falsa tela que sirve de fondo a la tumba de Isotta, cuya placa dorada lleva la fecha de 1450. Ésta, al igual que las restantes del Templo, conmemora el Año Santo, que no corresponde con el año real, ya que Isotta falleció en 1474. En esta capilla se encuentra el sepulcro de los obispos de Rímini.

Capilla de S. Miguel, con la tumba de Isotta degli Atti, la tercera esposa de Segismundo. El pintoresco conjunto arquitectónico decorativo, de gusto cortesano, probablemente se debe al veronés Matteo de’ Pasti, mientras que todas las elegantes esculturas son del florentino Agostino Duccio, que con frecuencia recuerda a su maestro Donatello. 15


Las Capillas de los Planetas y de las Artes Liberales

La tercera capilla, completamente revestida con mármol rojo de Verona, quizás estaba dedicada a San Jerónimo; es conocida como “de los planetas” por la representación de los planetas y sus respectivos símbolos zodiacales y se considera como una de las obras maestras más importantes de Agostino di Duccio y de toda la escultura italiana del siglo XV. Su disposición sobre columnas indica fielmente la idea del firmamento que se tenía en el Medievo y evoca la perfección y la armonía del cielo. Perfección y armonía a las que, en la tierra, deben tender los hombres con su quehacer: en efecto, es especulario con la de los planetas y, también, en el lado opuesto de la nave con la capilla llamada de las “artes liberales” antes dedicada a S. Augustín y ahora dedicada a S. José, con una estatua de bronce de Enrico Manfrini (1999). Los elegantes motivos decorativos de los pilares que representan las Musas y las Artes fueron de los últimos esculpidos en Rímini por Agostino di Duccio (1456); su fineza y la calidad del cincel hicieron pensar que se trataba de obras debidas a antiguos escultores griegos, traídas por Segismundo desde Morea en ocasión de su última guerra contra los turcos (1464-66).

En la página de al lado: en las columnas de la Capilla llamada de los Planetas, las imágenes de todos los cuerpos celestes con sus signos zodiacales, quieren significar la armonía del firmamento. Realizadas en bajorrelieve, tenían el fondo azul y partes doradas: son unas de las figuras con mayor encanto y vivacidad esculpidas por Agostino di Duccio por sugerencia de los eruditos de la corte malatestiana. 16


La Capilla de S. Gaudencio, llamada de los juegos infantiles

En el mismo lado se encuentra también la capilla denominada “de los juegos infantiles”, en origen dedicada al Arcángel S. Rafael, decorada con bajorrelieves con angelitos y querubines que juegan, guardando una perfecta simetría de formas y de significados con la de enfrente, dedicada al Arcángel S. Miguel. Por lo que parece, esta capilla guardaba el sepulcro de las mujeres y los niños de los Malatesta. En la hornacina del s. XV ahora hay un relicario de plata de S. Gaudencio, obispo y mártir, patrón de la ciudad, obra del orfebre alemán Franz Rupert Lang (1735), donado por Pío IX a la catedral en 1857. En la pared de la derecha se encuentra una tabla del pintor de Rímini Bartolomeo Coda que representa el Pentecostés (1510), procedente de la antigua catedral de Santa Colomba.

A la izquierda: angelitos que juegan en el agua. Es uno de los dieciocho bajorrelieves de las columnas, que representan todos ellos a unos querubines que juegan (a caballito, al corro, al “triunfo” con delfines o bien en una barquita) y que llevan a hombros al ganador. El tema de los juegos de los niños, siempre coherente con el culto del Arcángel S. Rafael y los Ángeles de la Guarda, parece haber desencadenado la imaginación del escultor Agostino di Duccio, que trabajó aquí con numerosos colaboradores. 19


La Capilla de los Mártires, llamada de la Virgen del agua

La capilla sucesiva, precedida por la capilla de los Caídos, simétrica con la de las Reliquias situada en el lado opuesto, es la última mirando hacia la fachada; estaba dedicada a los mártires, o mejor, al “martirio de Cristo”, y ahora está dedicada a la Virgen del agua que se invoca como protectora ante las calamidades naturales. La imagen de alabastro situada en la hornacina central y que representa a la Virgen con Jesús muerto en las rodillas (la Piedad) es una obra alemana de la primera mitad del s. XV. Sobre las columnas, apoyadas sobre unos elefantes como los de la capilla de enfrente, están esculpidas las Sibilas y los Profetas que habían previsto la encarnación y la muerte de Jesucristo; en el cubo inferior, están dos retratos de Segismundo. El sarcófago de los antepasados y los descendientes de Segismundo, colocado sobre un suntuoso drapeado de inspiración gótica en la pared de la izquierda, presenta dos bajorrelieves que simbolizan los méritos de la familia Malatesta en las empresas culturales, “El triunfo de Minerva”, y la gloria lograda con las victorias militares en “El triunfo de Escipión”. La capilla fue restaurada en 1862 según el proyecto del arquitecto Luigi Poletti y a dicha restauración se debe el brillo de los dorados y el esplendor de los tonos azules. A decir verdad todo el Templo había sido ideado, en principio, con un suntuoso interior policromado en azul y oro, así como en rojo, verde y blanco, los colores malatestianos, con una recargada decoración pintada en la que destacaban los motivos dorados.

En la página de al lado, perspectiva de la Capilla de la Virgen del agua, que contiene también la tumba de los antepasados y los descendientes de Segismundo. Los dorados y los colores de esta capilla fueron restaurados en los años sesenta del s. XIX. 20


Formas clásicas para un templo cristiano

Bajorrelieve de una vista panorámica de Rímini a mediados del s. XV, con el puente romano y el puerto sobre el río Marecchia, con los palacios municipales y la fuente de la plaza, las murallas con sus torres en la playa y el Castillo de Segismundo Malatesta que domina la ciudad y el movimiento marítimo y terrestre. Este panorama es el fondo del signo zodiacal de Cáncer, en el bajorrelieve esculpido por Agostino di Duccio en la capilla llamada “de los Planetas”. 23

La huella malatestiana es muy fuerte en las partes del edificio construidas en el s. XV, distinguiéndose por los elementos heráldicos y por las inscripciones y monogramas (“SI”) malatestianos. A esta huella y a la sucesión de formas clásicas y citas eruditas, el edificio debe su fama de “Templo pagano”, captada y ampliada por Pío II quien, entre los muchos verdaderos y presuntos delitos de Segismundo, incluyó también este edificio. En realidad se trata de una primera, e inédita, tentativa de dar formas clásicas a un edificio cristiano, y a representaciones plásticas de significado tradicionalmente cristiano. Así pues, incluso las imágenes aparentemente más profanas, que expresan la belleza y la perfección del firmamento, como los planetas y los símbolos zodiacales, y el trabajo del hombre, es decir las artes liberales, aparecen en las iglesias a partir del alto Medievo si bien, y a decir verdad, nunca habían sido representadas con unas formas tan llenas de fantasía y, al mismo tiempo, tan plenas de recuerdos de la antigüetad. Después de la caída de Segismundo Pandolfo Malatesta, los franciscanos tuvieron que completar el edificio, que se encontraba sin tejado, ábside y campanario, con los escasos recursos de que disponían. Después de la abolición de los franciscanos y de la destrucción de la antigua catedral de Santa Colomba, por orden de Napoleón, el título de catedral pasó al Templo Malatestiano (1809).


Las restauraciones de 1950 y 2000

Durante la segunda guerra mundial el edificio sufrió el impacto de numerosas bombas que destruyeron el tejado y el ábside, las capillas del siglo XVIII, la sacristía y el antiguo mueble litúrgico, destrozando balaustradas y altares, algunos bajorrelieves y el paramento exterior. También fue destruido el convento franciscano situado junto al Templo, y que estaba destinado en gran parte a Museo Cívico. La reconstrucción de posguerra y las restauraciones, que fueron posibles gracias también a una consistente contribución del “Comité americano para la restauración de los monumentos”, se concluyeron con su nueva consagración en 1950. En ocasión del Año Jubilar, que coincidió con el 450° aniversario de la fundación oficial del edificio y el 50° de su reconstrucción, se realizó otra restauración general con la participación del Estado italiano y de la Fundación Cassa di Risparmio de Rímini, que restituyó al Templo Malatestiano su antiguo decoro, permitiendo así mismo la recuperación parcial de su policromía original. Al concluirse la restauración, el área conmemorativa se adecuó al uso litúrgico según las normas canónicas y el antiguo altar mayor del s. XVIII, procedente de la demolida iglesia de los teatinos, se colocó en la última capilla de la derecha, que ya era marco un interesante monumento neoclásico obra de Giacomo De Maria (1828) . En 2002 la Catedral de Rímini recibió el título de Basílica.

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El Templo Malatestiano  

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