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Guía de Estudio de la Biblia

EL DISCIPULADO

(Lecciones de la Escuela Sabática)

Edición pa­ra Adultos Enero - Marzo de 2014

Autor Dan Solís Dirección general Clifford Goldstein Dirección Marcos G. Blanco Traducción y redacción Rolando A. Itin Diseño Andrea Olmedo Nissen Ilustraciones Lars Justinen

Contenido Introducción......................................................................... 2 1. Los discípulos y las Escrituras.................................... 5 2. Discipular mediante metáforas................................. 12 3. El discipulado y la oración....................................... 19 4. Discipular a los niños.............................................. 26 5. Discipular a los enfermos......................................... 33 6. Discipular a la gente “común”.................................. 40 7. Jesús y los “desechados” sociales............................ 47 8. Con los ricos y famosos........................................... 54 9. Discipular a los poderosos....................................... 61 10. Discipular a las naciones......................................... 68 11. Discipular a los líderes espirituales........................... 75 12. La siega y los segadores.......................................... 82 13. El costo del discipulado........................................... 89 La oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día prepara estas Guías de Estudio de la Biblia. La preparación de las guías ocurre bajo la dirección general de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, una subcomisión de la Junta Directiva de la Asociación General (ADCOM) que publica las Guías de Estudio de la Biblia. La guía publicada refleja la contribución de una comisión mundial de evaluación y la aprobación de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, y por ello no representa necesariamente la intención del autor.

Colección Guía de Estudio de la Biblia GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA PARA LA ESCUELA SABÁTICA EDICIÓN PARA ADULTOS (Sabbath School Lessons), (USPS 308-600). Spanish-language periodical for first quarter, 2014. Volume 119, No. 1. Published quarterly by the Pacific Press® Publishing Association, 1350 North Kings Road, Nampa, ID 83687-3193, U.S.A. Subscription price, $10.36; single copies, $3.99. Periodicals postage paid at Nampa, ID. POSTMASTER: Send address changes to GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA PARA LA ESCUELA SABÁTICA EDICIÓN PARA ADULTOS, P.O. Box 5353, Nampa, ID 83653-5353. Printed in the United States of America. TEXTO Y DIAGRAMACIÓN: CASA EDITORA SUDAMERICANA. IMPRESIÓN Y DISTRIBUCIÓN: PACIFIC PRESS® PUBLISHING ASSOCIATION. DERECHOS RESERVADOS. COPYRIGHT © 2014, BY PACIFIC PRESS® PUBLISHING ASSOCIATION. SE PROHÍBE LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE FOLLETO SIN EL PERMISO DE LOS EDITORES


INTRODUCCIÓN

EL MAESTRO DEL DISCIPULADO

E

n el principio Dios creó un mundo perfecto y sin pecado. Los seres humanos gozaban del privilegio de honrar, adorar y seguir a su Creador. La vida debería haber continuado así por toda la eternidad. Sin embargo, Satanás sedujo a nuestros primeros padres terrenales, y así le robó a la humanidad su significado máximo, su propósito y su importancia. La rebelión se multiplicó e infectó al planeta entero. El sacrificio de Cristo nos proporcionó nuestra única esperanza. La redención del Calvario nos ofrece libertad, y nuestra única salida de la insignificancia y la falta de sentido. A los humanos pecadores se les ofreció la libertad, el perdón y la oportunidad de restauración a su condición original. Dios llama a los creyentes de todas partes a ser heraldos de esta gracia incomparable; a ser embajadores que comuniquen esta redención divina a los que están esclavizados por Satanás, y los llamen a seguir, a adorar y a alabar a su Hacedor. El ejemplo de Cristo al hacer discípulos debe ser el modelo que sigan los creyentes al responder a la Gran Comisión (Mat. 28:19, 20). Por lo tanto, el tema de nuestro trimestre es el discipulado. Aunque el término tiene muchas facetas, en este estudio consideraremos el discipulado como el proceso por el cual llegamos a ser seguidores de Jesús y, como tales, mejores ganadores de almas. Después de todo, Jesús es el ejemplo de todo cristiano; especialmente, en la tarea de ganar almas. ¿Sería lógico suponer que las claves para el evangelismo efectivo se descubren en la psicología popular, las técnicas del mercadeo masivo y los elaborados programas de promoción, en vez de seguir el sencillo ejemplo de Cristo? ¿De qué modo atrajo Jesús a sus seguidores? ¿Qué podemos aprender del ejemplo de Cristo, que nos permita ser más efectivos al conducir a otros a él? ¿Cómo podemos cumplir la Gran Comisión? ¿De qué manera apeló Jesús a grupos tan diversos: los ricos y los indigentes, los religiosos y los no religiosos, los políticamente poderosos y los indefensos? ¿Cómo abrió Jesús los corazones endurecidos; inspiró esperanza a los desechados; despertó tiernamente el corazón sensible de los niños; y pasó por alto las barreras étnicas y sociales, a

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fin de hacer discípulos? ¿De qué forma penetró las fortalezas de la riqueza y el poder, soltó las envolturas de los arrogantes líderes religiosos, y reanimó la esperanza entre los que luchaban contra una enfermedad terminal? Estas no son preguntas meramente de análisis para estimular el intercambio intelectual; más bien, son áreas vitales de estudio para los cristianos que, apasionadamente, desean seguir el ejemplo de Jesús de guiar a las ovejas perdidas al amante Pastor. Pablo también desafió a los creyentes a que lo siguieran así como él seguía a Cristo. Es impensable que, en el siglo XXI, los creyentes acepten una norma inferior a la que Pablo estableció en el siglo I. Al fin, seguir a Jesús excede ampliamente la limitada visión de que el discipulado son métodos para corregir conductas y hábitos aberrantes, por importantes que sean esos cambios. Una comprensión amplia del discipulado es incompleta hasta que incorpora un deseo apasionado de seguir a Jesús y, como resultado sobrenatural, un deseo apasionado de conducir también a otros a Cristo. O, como se nos ha dicho muy elocuentemente: “Tan pronto como viene uno a Cristo, nace en el corazón un vivo deseo de hacer conocer a otros cuán precioso amigo ha encontrado en Jesús; la verdad salvadora y santificadora no puede permanecer encerrada en el corazón. Si estamos revestidos de la justicia de Cristo y rebosamos de gozo por la presencia de su Espíritu, no podremos guardar silencio. Si hemos gustado y visto que el Señor es bueno, tendremos algo que decir a otros. [...] Anhelaremos ardientemente seguir en la senda que recorrió Jesús” (CC 77, 78). Este es el tema de este trimestre. Dan Solís nació en Texas, Estados Unidos, y es nieto de un trabajador agrícola inmigrante. Tiene títulos de posgrado de la Universidad Andrews y del Seminario Teológico Reformado, y ha servido a la iglesia como pastor, director de departamentos en Asociaciones y profesor universitario. Junto con su esposa, Cindy, una maestra de educación primaria, tienen tres hijos adultos que sirven al Señor en Wáshington, California y Tennessee, EE.UU.

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CLAVE DE ABREVIATURAS CBA CC CS DMJ DTG Ed HAp JT MC MM PVGM RH TI

Comentario bíblico adventista, 7 tomos El camino a Cristo El conflicto de los siglos El discurso maestro de Jesucristo El Deseado de todas las gentes La educación Los hechos de los apóstoles Joyas de los testimonios, 3 tomos El ministerio de curación El ministerio médico Palabras de vida del gran Maestro Review and Herald [Revista Adventista, en ingles] Testimonios para la iglesia, 9 tomos

BIBLIOGRAFÍA Bonhoeffer, Dietrich. The Cost of Discipleship. Nueva York: Collier Books, 1963.

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Lección 1: Para el 4 de enero de 2014

LOS DISCÍPULOS Y LAS ESCRITURAS

Sábado 28 de diciembre LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 4:1-12; Mateo 12:3-8; 5:17-39; Lucas 24:13-32; Hechos 1:16-20. PARA MEMORIZAR: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

USANDO UN DETECTOR DE METALES de segunda mano, el británico Terry Herbert descubrió armas anglosajonas bañadas en oro y artefactos de plata, enterrados bajo el campo de labranza. El valor monetario del hallazgo excedía los cinco millones de dólares. Como alguien que busca tesoros en un campo de polvo, rocas y desperdicios, debemos ser cuidadosos de no permitir que las cosas se pongan en nuestro camino y nos hagan perder de vista el verdadero tesoro: Jesucristo. Buscando riquezas eternas, los fariseos y los saduceos, por igual, “excavaban” los antiguos escritos sagrados. Irónicamente, su mapa del tesoro, las Escrituras, era leído en forma tan radicalmente deficiente que perdieron de vista a Jesús. De un modo explícito, Jesús incorporó las Escrituras en su metodología para hacer discípulos. La búsqueda definitiva del “tesoro” estaba basada en los escritos proféticos, que lo señalaban a él. Por eso, perder a Jesús es errar el blanco. Esto significa, entonces, que toda actividad para hacer discípulos debe ser, al fin, acerca de Jesús y de lo que hizo por nosotros.

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Lección 1 // Domingo 29 de diciembre

JESÚS Y LA BIBLIA Como Jesús es el ejemplo para todos los creyentes, su nivel de compromiso con las Escrituras llega a ser más que un asunto de interés pasajero. Lee Lucas 4:1 al 12, y 16 al 21. ¿Qué sugieren estos pasajes acerca de la actitud de Jesús hacia la Biblia?

El relato de las tentaciones de Jesús en el desierto muestra que, citando las Escrituras, Jesús rechazó cada desafío e invitación de Satanás. Es muy probable que los rollos no hayan estado disponibles para Jesús durante los cuarenta días de su permanencia en el desierto. Esto indica, claramente, que Cristo había memorizado porciones importantes de las Escrituras. Mientras los textos citados en el desierto fueron tomados de los escritos de Moisés, en diferentes ocasiones Jesús citó otras partes de las Escrituras hebreas (Mat. 21:42; 22:44). Es evidente: Cristo tenía un conocimiento amplio de las Escrituras. Sin embargo, nota que Cristo comprende que las Escrituras son más que solamente una herramienta para vencer las tentaciones y lograr la santidad personal. Jesús reconoce que las Escrituras lo señalan a él. Durante su visita a la sinagoga registrada en Lucas 4:16 al 30, Jesús cita Isaías, y luego declara que ese texto lo señalaba como el Ungido, para liberar a los oprimidos y proclamar libertad. Jesús entendió que él cumplía las profecías mesiánicas. De este modo, Jesús no solo comprendió que la Biblia lo señalaba a él, sino también temprano en su ministerio usó la Biblia para llamar la atención de otros a sí mismo. Aunque es importante conocer la Biblia, eso solo no es suficiente. Algunos de los eruditos bíblicos más famosos no han sido siquiera cristianos creyentes. Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra lectura y nuestro estudio de la Biblia nos ayuden a conocer mejor a Jesús y lo que él hizo por nosotros?

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Lunes 30 de diciembre // Lección 1

LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS Lee los textos que siguen. ¿Qué nos dicen acerca de la forma en que Jesús consideraba la Biblia? Mat. 5:17-20; 12:3-8; 15:3-11; Juan 10:34-37; 17:14-19; Luc. 24:44.

Cada vez que Cristo debatía con las autoridades religiosas, no se apoyaba en una filosofía abstracta, ni siquiera en su autoridad personal, sino en las Escrituras. Cuando tenía que decidir entre lo correcto y lo incorrecto, Jesús basaba su argumento en un fundamento bíblico. Cuando los adversarios desafiaban la pureza doctrinal de Cristo, él los guiaba hacia pasajes específicos de las Escrituras. Cuando consideraba asuntos prácticos, Jesús se dirigía a la revelación divina. Cristo entendía que su misión, dada por Dios, era cumplir lo que habían predicho los profetas. La exaltada comprensión de las Escrituras que tenía Cristo contrasta con las actitudes generalizadas que a menudo muestran los profesos cristianos de hoy. Confesiones cristianas enteras han llegado a considerar que la Biblia es interesante pero que son manuscritos históricos no confiables. Todo –la creación en seis días, el Éxodo, la resurrección corporal de Jesús (y mucho más la segunda venida literal)– ha sido puesto en duda o relegado a la condición de mito. Lo que esto conlleva para el discipulado es claro. ¿Por qué alguien querría dar su vida a una causa basada solo en mitos? En cambio, la gente abrumada con problemas reales necesita un Salvador real. De otro modo, el evangelio llega a ser un tesoro herrumbrado o, metafóricamente, monedas de plástico cubiertas con oro de imitación. A la distancia, alguien podría ser engañado, pero al examinarlas más de cerca, el plástico sería rechazado. El único camino seguro es seguir el ejemplo de Cristo de exaltar, honrar y obedecer la Biblia. La muerte no es un mito ni un símbolo. Es una de las realidades más crueles que todos afrontamos. Piensa en lo que implica para el concepto de la Biblia que las enseñanzas bíblicas, tales como la resurrección de Jesús o su segunda venida, se traten como meros símbolos o mitos. ¿Por qué nosotros, individualmente y como iglesia, no debemos permitir que Satanás nos entrampe en esto?

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Lección 1 // Martes 31 de diciembre

PROCLAMACIÓN PÚBLICA Jesús atraía a la gente hacia sí en diversos ambientes, incluyendo ocasiones públicas. Las Escrituras ocupaban un lugar prominente en las proclamaciones públicas de Cristo. Citas directas y alusiones bíblicas llenaban sus sermones y sus discursos públicos. Lee Mateo 5:17 al 39. ¿De qué maneras nos muestran estos versículos el modo en que Cristo usaba las Escrituras en su ministerio público?

Durante la peregrinación de Jesús sobre la Tierra, la relación de los israelitas comunes con las Escrituras era, en apariencia sumamente legalista. Miraban las Escrituras buscando reglas y orientación ética. Consideraban que con una conducta correcta se pagaba la felicidad eterna. Sin embargo, Jesús trastornó sus conceptos legalistas y sustituyó un sistema de controles externos por una religión basada en el corazón. La religión centrada en Cristo se arraiga en una transformación del corazón que conduce a una conducta ética. Irónicamente, algunos de los fariseos habían pasado de largo una relación viva con Dios en su afán por alcanzar la perfección moral. Jesús identificó estas fallas y, como curación de ellas, invitó a sus oyentes a aceptarlo como su Salvador y Maestro. Con Jesús como la fuerza controladora interna, las normas de conducta no disminuyen, sino que se elevan. Todo lo que uno tiene que hacer es leer el Sermón del Monte para ver cuán altas son sus normas morales. “Estas palabras resonaron en los oídos de la muchedumbre como algo desconocido y nuevo. Tal enseñanza era opuesta a cuanto habían oído del sacerdote o el rabino. En ella no podían notar nada que alentase el orgullo ni estimulase sus esperanzas ambiciosas, pero este nuevo Maestro poseía un poder que los dejaba atónitos. La dulzura del amor divino brotaba de su misma presencia como la fragancia de una flor. [...] Todos comprendían que estaban frente a Uno que leía los secretos del alma, aunque se acercaba a ellos con tierna compasión” (DMJ 11). Ser legalista, crítico y condenatorio es más fácil de lo que pensamos, ¿verdad? ¿Cómo podemos protegernos de caer en estas prácticas comunes?

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Miércoles 1º de enero // Lección 1

EL MINISTERIO PERSONAL Abundan los ejemplos del ministerio público de Cristo. Igualmente fascinantes son sus encuentros personales, tanto con personas comunes como con miembros de la élite social. Estas historias ofrecen vislumbres singulares de la centralidad de la Escritura en el ministerio de Cristo. Lee Juan 13:18 al 20; y Lucas 10:25 al 28 y 24:13 al 32. ¿Qué lugar ocuparon las Escrituras en estos pasajes? ¿Qué propósito tenía Jesús al citar esos versículos específicos? ¿Qu�� resultó de estos encuentros de pequeños grupos con las Escrituras?

Repetidamente Cristo citó las Escrituras junto con su llamado al discipulado. Esto muestra con claridad que la autoridad de Jesús y su credibilidad descansaban sobre las Escrituras, no solo sobre el carisma personal. Esto se ve especialmente en la manera en que Jesús usó las Escrituras al trabajar con dos discípulos potenciales que estaban en camino a Emaús. “Empezando con Moisés, Alfa de la historia bíblica, Cristo expuso en todas las Escrituras las cosas concernientes a él. Si se hubiese dado a conocer primero, el corazón de ellos habría quedado satisfecho. En la plenitud de su gozo, no habrían deseado más. Pero era necesario que comprendiesen el testimonio que les daban los símbolos y las profecías del Antiguo Testamento. Su fe debía establecerse sobre estos. Cristo no realizó ningún milagro para convencerlos, sino que su primera obra consistió en explicar las Escrituras. Ellos habían considerado su muerte como la destrucción de todas sus esperanzas. Ahora les demostró por los profetas que era la evidencia más categórica para su fe. “Al enseñar a estos discípulos, Jesús demostró la importancia del Antiguo Testamento como testimonio de su misión” (DTG 739, 740). Medita en Lucas 24:32, especialmente en la frase: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros?” ¿Qué significa eso? ¿Cuándo fue la última vez que tu corazón ardió por las verdades que nos han sido dadas? Si ocurrió hace mucho tiempo, ¿podría ser que tu corazón se haya enfriado? Y si es así, ¿cómo puedes cambiar?

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Lección 1 // Jueves 2 de enero

LA GENERACIÓN SIGUIENTE Como vimos, sin duda Jesús puso gran énfasis en la Biblia. Nunca cuestionó la autoridad, la veracidad o la autenticidad de un solo texto bíblico. Y, no obstante, a través de los siglos y aún hoy, muchas personas hacen precisamente eso. Lee Mateo 12:15 al 21; Marcos 1:1 al 3; Hechos 1:16 al 20; 3:22 al 24; y Romanos 10:10. ¿Qué nos dicen estos textos acerca de la forma en que los primeros cristianos consideraban las Escrituras? ¿Qué lecciones podemos extraer de esto para nosotros mismos y el modo en que nos relacionamos con la Biblia?

Los primeros autores cristianos siguieron la práctica de usar la Escritura para autenticar la condición de Mesías de Jesús de Nazaret. En efecto, ellos decían que el cristianismo estaba inextricablemente conectado con la autorrevelación de Dios por medio de las Escrituras hebreas. Jesús mismo había apelado a estos escritos sagrados. Ahora, los discípulos de Cristo hacían lo mismo. Las apelaciones a la experiencia personal, a los milagros y a otros testimonios en favor de Cristo eran importantes y tenían su lugar; sin embargo, obviamente nada reemplazaba las Escrituras como el testimonio principal en favor de Jesús. Los primeros seguidores de Cristo procuraron la conducción de la Escritura en relación con la misión de la iglesia, sus prácticas diarias y su disciplina espiritual. La especulación humana y el trabajo de tanteo se minimizaron; la Escritura llegó a ser preeminente. La consideración con oración de la revelación de Dios era evidente en los concilios de la iglesia (ver Hech. 15). La Escritura tocaba cada aspecto de la vida de la iglesia primitiva. ¡Cuán necio sería, entonces, que nosotros, especialmente al fin del tiempo, tuviéramos una actitud diferente hacia la Biblia! ¿Cómo podemos aprender a hacer que la Biblia esté en el centro de nuestra fe y usarla para que nos señale a Jesús? ¿Cuáles son algunas formas prácticas en que podemos permitir que la enseñanza de la Biblia impacte realmente en nuestra manera de vivir y de relacionarnos con los demás?

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Viernes 3 de enero // Lección 1

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “La enseñanza y el estudio de la Biblia”, La educación, pp. 185-192; “El viaje a Emaús”, El Deseado de todas las gentes, pp. 738-742; y “Tesalónica”, Los hechos de los apóstoles, pp. 182-189. “Cristo había abierto en su ministerio la mente de sus discípulos a estas profecías. [...] Pedro, al predicar a Cristo, había obtenido sus evidencias del Antiguo Testamento. Esteban había seguido la misma conducta. Y también Pablo, en su ministerio, recurría a las Escrituras que predecían el nacimiento, los sufrimientos, la muerte, la resurrección y la ascensión de Cristo. Mediante el inspirado testimonio de Moisés y los profetas, probaba claramente la identidad de Jesús de Nazaret como el Mesías, y mostraba que desde los días de Adán era la voz de Cristo la que había hablado por medio de los patriarcas y los profetas” (HAp 182). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en las que puedes incorporar las Escrituras en tu rutina diaria? ¿Cómo puedes usar la Biblia en tu testificación personal? 2. ¿Por qué enfatizó Jesús la interpretación de las Escrituras en vez de los milagros y el carisma personal? ¿Qué ocurre si la música, el mensaje de salud, los actos sociales o cualquier otra cosa reemplazan la Biblia como el centro de nuestra fe? 3. ¿Cuán dependientes deben llegar a ser los cristianos de hoy? Evalúa la importancia de las Escrituras en la vida de tu iglesia con respecto al establecimiento de prioridades, el uso de los recursos y la fidelidad a la misión. 4. Medita en el hecho de que, en la Biblia, no hay ninguna indicación de que alguno de los autores bíblicos tuviera dudas sobre la veracidad o la autenticidad de cualesquiera de los otros textos. ¿Por qué esto debe ser tan importante para nosotros hoy, en una época en la que parece que muchas personas, incluyendo eruditos bíblicos, hacen que su primera prioridad sea desafiar la verdad de la Biblia en todos los niveles?

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Lección 2: Para el 11 de enero de 2014

DISCIPULAR MEDIANTE METÁFORAS

Sábado 4 de enero LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Samuel 12:1-7; Isaías 28:24-28; Mateo 7:24-27; 13:1-30; Lucas 20:9-19. PARA MEMORIZAR: “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo” (Mat. 13:34, 35).

EL CRISTIANISMO ES RAZONABLE Y LÓGICO. Debemos cultivar el intelecto. Sin embargo, el intelecto expresa solo de manera insuficiente la personalidad humana completa. A diferencia de los robots, que están programados para procesar razón y lógica, los humanos son capaces de amar, sentir, herir, llorar, preocuparse, reír e imaginar. Jesús enmarcó verdades eternas en formas que fueron más allá del solo intelecto. Jesús habló por medio de cuadros concretos tomados de la vida diaria, para alcanzar a la gente donde esta se encontraba. Los niños y los adultos podían comprender las profundas verdades entregadas por medio de parábolas, llenas de imágenes y metáforas. Entretanto, conceptos complejos como la justificación, la justicia y la santificación eran fácilmente captados por medio del arte del Maestro narrador. En otras palabras, los conceptos que a veces son difíciles de captar en el lenguaje ordinario pueden enseñarse mediante símbolos y metáforas.

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Domingo 5 de enero // Lección 2

EJEMPLOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO Lee 2 Samuel 12:1 al 7; Isaías 28:24 al 28; Jeremías 13:12 al 14; y Ezequiel 15:1 al 7. ¿De qué modo estas parábolas y alegorías expanden nuestra comprensión de la relación de Dios con la humanidad? ¿Qué objetos o ambientes usados por los profetas aparecen más tarde en las parábolas de Jesús?

Como vemos, Natán cuenta una parábola para disimular el verdadero propósito de su visita. David se implica como el transgresor, pronunciando su propia sentencia. Usando un recurso literario (una parábola), Natán realiza algo que, de otro modo, podría haber producido una confrontación y, tal vez, incluso una ejecución (¡la propia!). La historia poética de Isaías proviene del trasfondo agrícola familiar para sus oyentes. Siglos más tarde, Jesús emplearía algunos de esos mismos ambientes. La parábola de Isaías enseña acerca de la ilimitada misericordia de Dios durante los tiempos de castigo. El capítulo 12 de Hebreos aplica los castigos de Dios como herramientas de corrección en vez de armas para la venganza. Los castigos divinos reflejan sus propósitos redentores; fueron suficientes para estimular el arrepentimiento, el reavivamiento y la reforma. Sin embargo, cuando aparecían grandes terquedades y rebelión, les seguían castigos mayores. La parábola de Jeremías es una aterradora ilustración del juicio. Cada vez que los seres humanos frustran los propósitos redentores de Dios, él los deja que sufran las consecuencias de lo que eligieron. Del mismo modo, Cristo compartió parábolas de juicio con sus oyentes. Ezequiel usa un símbolo diferente para transmitir un mensaje similar. ¿Qué hay en los relatos de historias que las hacen un medio tan poderoso para expresar verdades? ¿Cuáles son algunas de tus historias favoritas, y por qué te gustan? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.

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Lección 2 // Lunes 6 de enero

SABIDURÍA ARQUITECTÓNICA Lee Mateo 7:24 al 27. ¿Cómo contribuyen estos versículos a nuestra comprensión del discipulado cristiano? ¿Por qué usó Jesús este ejemplo de la naturaleza para enseñar esta verdad tan vital?

Las sociedades cultas modernas dan por sentada la capacidad de leer y escribir. Sin embargo, aún hoy existen muchas sociedades analfabetas. En la antigüedad, el alfabetismo era la excepción, y no la regla. Las clases gobernantes, especialistas en escritura (escribas), obtenían poder por su capacidad de leer. Así, Jesús dio sus mensajes de manera tal que la gente analfabeta (y la educada) podía comprenderlos. Antes de que Gutenberg inventara la imprenta moderna, los libros eran escritos a mano, un proceso que consumía mucho tiempo. Relativamente pocos podían darse el lujo de poseer elementos tan valiosos. Por lo tanto, la comunicación oral por medio de leyendas, parábolas y otros medios era la norma para la transmisión de información. Dios ofrece salvación a toda la raza humana. ¿Nos sorprende que Cristo usara esa forma de comunicación para alcanzar al mayor número de personas? La tradición oral, transferida de generación en generación por medio de historias sencillas, fue la forma corriente para el pensamiento redentor. Lee Lucas 14:27 al 33. ¿Qué lecciones podemos obtener de estas historias? ¿De qué modo estas metáforas iluminan nuestra comprensión del discipulado?

La edificación incluye preparación. Mucho antes de que comience la construcción, se estima su costo. El discipulado también involucra preparación. Alimentaciones milagrosas, curaciones espectaculares y éxitos aparentes podían llevar a los discípulos a suponer que seguir a Jesús era fácil. Jesús animó a sus oyentes a estudiar el cuadro completo. Sacrificio propio, sufrimientos, humillaciones y rechazo son costos considerables. Nota que Jesús eligió transmitir este mensaje usando un lenguaje metafórico cuando simplemente podría haber ofrecido una lista de cosas negativas específicas que sus discípulos podrían tener que afrontar. 14


Martes 7 de enero // Lección 2

ANALOGÍAS AGRÍCOLAS Lee Mateo 13:1 al 30. ¿Qué les enseñó Jesús a sus oyentes acerca del discipulado? ¿Qué lecciones podemos derivar los cristianos modernos de estas metáforas?

La parábola del sembrador es familiar para muchos lectores. El ambiente de esta historia era un lugar corriente en una sociedad agrícola, algo que los oyentes de Jesús podían identificar con facilidad. La conexión con el discipulado es obvia. En esencia, Jesús desafía a sus oyentes a evaluar su posición como discípulos. En vez de confrontar a cada persona específicamente, habló por medio de parábolas, invitando a los discípulos a confrontarse a sí mismos. Al mirar en el espejo de su alma, podían evaluar sus tendencias materialistas, repasar su capacidad de perseverancia, analizar sus enredos mundanos y elegir el estilo de vida de un discipulado sin componendas. Al mismo tiempo, el verdadero discipulado pone el juicio (condenación) en las manos del Maestro, no en las del discípulo. El discernimiento humano es incompleto, el conocimiento humano es parcial. Solamente Dios posee una comprensión sin fallas. Jesús también advierte que ocurrirán infiltraciones satánicas. Los discípulos no pueden entregar su juicio (discernimiento) a otros creyentes profesos, porque estos pueden ser cizaña y no trigo. Ambos crecen juntos hasta el tiempo de la cosecha. “En la enseñanza de Cristo mediante parábolas, se nota el mismo principio que el que lo impulsó en su misión al mundo. A fin de que llegáramos a conocer su divino carácter y su vida, Cristo tomó nuestra naturaleza y vivió entre nosotros. La Deidad se reveló en la humanidad; la gloria invisible en la visible forma humana. Los hombres podían aprender de lo desconocido mediante lo conocido; las cosas celestiales eran reveladas por medio de las terrenales” (PVGM 8). En la parábola del sembrador, Jesús habló acerca del “engaño de las riquezas”. ¿Qué quiso decir él? ¿Cómo pueden las “riquezas” engañar aun a los que no las tienen?

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Lección 2 // Miércoles 8 de enero

LA GUERRA DEL REVOLUCIONARIO El ministerio de Cristo fue revolucionario pero sin las armas comunes. Sus herramientas eran infinitamente más poderosas que las espadas o los cuchillos. Palabras que cambian la vida, expresadas con frecuencia mediante parábolas y metáforas, fueron sus armas no tan secretas en la lucha contra el mal. Las tácticas y las estrategias de Cristo tomaron por sorpresa a muchos líderes; no estaban bien equipados para contrarrestar el poder de la apelación de Jesús a las masas. Muchas de sus parábolas contenían mensajes que denunciaban a los líderes. Los dirigentes religiosos vieron correctamente que su influencia sería en gran manera limitada dondequiera que el mensaje de Cristo penetrara en los corazones de la gente. Lee Mateo 21:28 al 32; y Lucas 14:16 al 24 y 20:9 al 19. ¿Qué poderosos mensajes surgen de estas parábolas? Aunque las parábolas a menudo eran dirigidas a personas específicas, ¿qué principios se aplican aquí a nosotros, no importa quiénes seamos?

“La parábola de la viña se aplica no solo a la nación judía. Tiene una lección para nosotros. La iglesia en esta generación ha sido dotada por Dios de grandes privilegios y bendiciones, y él espera los resultados correspondientes” (PVGM 238). No hay dudas de que hemos sido grandemente bendecidos por el Señor: hemos sido redimidos por la sangre de Cristo, la salvación se nos ha prometido basada en su justicia (no la nuestra), se nos da la seguridad de la vida eterna y se nos ofrece al Espíritu Santo; mucho se nos ha otorgado. Sin embargo, es fácil olvidar todo lo que tenemos, o darlo por sentado, o aun burlarnos de ello. Como los labradores de la parábola, podemos no darnos cuenta de las implicaciones de lo que hacemos. Al fin, la ignorancia de ellos no los excusará en el Día del Juicio. Tampoco nos excusará a nosotros. ¿Cuán a menudo has sido engañado en el pasado acerca de tu condición espiritual? ¿Qué aprendiste de esas experiencias que podría ayudarte a evitar cometer los mismos errores otra vez?

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Jueves 9 de enero // Lección 2

EL LEGADO CREATIVO DE CRISTO Después de completarse el registro del ministerio de Cristo, parece que la enseñanza con parábolas desapareció de las Escrituras. ¿Qué pasó? Vemos que la mayor parte del resto del Nuevo Testamento se centra en Pablo. Él escribió catorce libros del Nuevo Testamento, y casi la mitad del relato de Lucas en Hechos gira casi exclusivamente alrededor de Pablo. Aunque él no usó historias de la manera en que lo hizo Jesús, Pablo usó numerosas metáforas, símiles y otros medios creativos (ver Rom. 7:1-6; 1 Cor. 3:10-15; 2 Cor. 5:1-10). Aunque Pablo no narra historias, sus presentaciones no son aburridas ni descoloridas. Existen diferencias de estilo entre los discursos públicos de Jesús y los de Pablo, pero ambos exhiben considerable creatividad expresiva. Otros escritores del Nuevo Testamento se acercan algo más al uso de las parábolas de Cristo. Santiago, el hermano de Jesús, escribió: “Supongamos que en el lugar donde se reúnen entra un hombre con anillo de oro” (Sant. 2:2, NVI), y comienza una lección narrativa. Pero ni el hermano de Jesús ni ningún otro discípulo utilizaron tantas historias como Cristo. Sin embargo, los símiles y los símbolos están bien difundidos. “El rico pasará como la flor del campo” (Sant. 1:10, NVI). “Fíjense también en los barcos” (Sant. 3:4, NVI). La visión de Pedro (Hech. 10) toma una forma simbólica. Las narraciones simbólicas dan forma a porciones importantes del libro del Apocalipsis. “Cuando el dragón se vio arrojado a la tierra, persiguió a la mujer” (Apoc. 12:13, NVI). Elige un par de los textos siguientes e identifica las metáforas que contienen. ¿Cuáles son los diversos mensajes presentados en estos pasajes? ¿Qué imágenes se usan para transmitirlos? Hech. 10:9-16; Sant. 3:3-12; Apoc. 12:7-17; 18:9-20; 19:11-16.

El principio es el mismo, no importa cómo se expresen; metáforas, símiles, parábolas, alegorías, y otros ejemplos de lenguaje creativo nos permite comunicarnos de una manera comprensible. Basados en las experiencias de los oyentes, Cristo y sus discípulos usaron comparaciones e ilustraciones para ayudarlos a entender la verdad. Cuando sea apropiado, tampoco nosotros debemos tener miedo de usarlas.

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Lección 2 // Viernes 10 de enero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “La enseñanza más eficaz”, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 8-15. “Jesús quiso incitar el espíritu de investigación. Trató de despertar a los descuidados, e imprimir la verdad en el corazón. La enseñanza en parábolas era popular, y suscitaba el respeto y la atención, no solamente de los judíos, sino también de la gente de otras nacionalidades.[...] “Otra vez Cristo tenía verdades para presentar, que la gente no estaba preparada para aceptar, ni aun para entender. Por esta razón, también él les enseñó en parábolas. Relacionando sus enseñanzas con las escenas de la vida, la experiencia o la naturaleza, cautivaba su atención e impresionaba sus corazones. Más tarde, cuando ellos miraban los objetos que ilustraban sus lecciones, recordaban las palabras del divino Maestro. [...] “Jesús buscaba un camino hacia cada corazón. Usando una variedad de ilustraciones, no solamente presentaba la verdad en sus diferentes fases, sino también hablaba al corazón de los distintos oidores” (PVGM 11). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. En la clase, compartan las respuestas dadas a la pregunta del domingo. ¿Qué pueden aprender de las historias de los demás? 2. Jesús usó imágenes y metáforas de cosas que eran familiares a sus oyentes. ¿Qué podrías usar de tu propia cultura que te ayudará a transmitir verdades espirituales? 3. Aunque Jesús usó metáforas mayormente de ambientes agrícolas, gran parte de los cristianos provenía de ambientes urbanos. ¿Qué imágenes “urbanas” encuentras en los escritos de Pablo o de cualquiera de los otros autores en el Nuevo Testamento? 4. Piensa en los elementos que constituyen una buena historia. ¿Cuáles son? ¿Cómo actúan? ¿Cómo podemos aprender a usar estos elementos en nuestro testimonio? 5. Lee Lucas 16:19 al 31. ¿Qué clase de historia usó Jesús aquí? ¿Qué lecciones puedes obtener de ella acerca del uso de la ficción al transmitir mensajes espirituales?

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Lección 3: Para el 18 de enero de 2014

EL DISCIPULADO Y LA ORACIÓN

Sábado 11 de enero LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 9:2-19; Mateo 14:22, 23; 26:36; Juan 17:6-26; Hebreos 2:17; 1 Pedro 4:7. PARA MEMORIZAR: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20, 21).

SEA LO QUE FUERE QUE HAGAMOS en la obra por las almas, cualquiera que sea el programa evangelizador que preparemos, hemos de orar fervientemente por aquellos que procuramos alcanzar. Esto es el centro de lo que significa ser un cristiano; más aun, un hacedor de discípulos. ¡Qué cambios poderosos pueden ocurrir si la oración ferviente y constante está en el centro de nuestra metodología al procurar hacer y retener discípulos! “Que los obreros se aferren de las promesas de Dios, diciendo: ‘Tú has prometido, “pedid, y recibiréis”. Debo convertir a esta alma a Jesucristo’. Pedid oración por las almas por quienes trabajáis; presentadlas delante de la iglesia como objetivos por los cuales suplicar. [...] Elegid diariamente otra y aun otra alma, buscando dirección de Dios, colocando todo delante de él en oración ferviente y obrando en sabiduría divina” (MM 323, 324).

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Lección 3 // Domingo 12 de enero

COMPASIÓN COMPROBADA CON EL TIEMPO Con frecuencia, la oración está centrada en uno mismo. Los creyentes presentan su lista de deseos delante de Dios, esperando obtener lo que piden. Aunque, por supuesto, se nos dice que pongamos nuestras peticiones delante de Dios, algunas veces nuestros motivos no son puros. Después de todo, nuestro corazón ¿no está corrompido, y es malvado y engañoso? ¿No será que nuestras oraciones, a veces, sencillamente reflejan la pecaminosidad que reside en el interior? Sin embargo, la oración intercesora se concentra en las necesidades de otra persona, eliminando así la probabilidad de una motivación egoísta. A lo largo de la historia, las oraciones de intercesión han representado la expresión más elevada del discurso espiritual. No manchadas por el deseo de gratificación personal, estas conversaciones demuestran abnegación, compasión y un anhelo ferviente de la salvación de otros. Lee Daniel 9:2 al 19. ¿Qué abrumaba a Daniel a lo largo de esta oración? ¿Qué lugar ocupó la confesión dentro de la oración? Por causa de su avanzada edad, Daniel probablemente no se beneficiaría en forma personal con la restauración de Jerusalén. Por lo tanto, ¿qué motivaba su oración?

Habían pasado setenta años desde que Jeremías había pronunciado la profecía que Daniel estaba considerando. Después de tantos años, los amigos de Daniel en Jerusalén probablemente habían muerto. La restauración de Jerusalén tampoco restauraría la fortuna personal de Daniel. Nada en la oración de Daniel sugiere preocupaciones egoístas. El anciano profeta, expresamente, implora a Dios con respecto al futuro de la nación judía exiliada y a la propia reputación de Jehová. Una amplia confesión precede a su pedido; y Daniel se incluye entre los desobedientes en la confesión. El profeta no está dispuesto a presumir de su propia inocencia. Daniel mismo asume la responsabilidad aunque, principalmente, procura la restauración para beneficiar a otros. Piensa en tu vida de oración: por cuáles cosas oras, y por qué y para quién. ¿Cuánta muerte al yo se involucra en ella? ¿Cómo puedes aprender a ser menos centrado en ti mismo en tu vida de oración? Es decir, ¿cómo pueden tus oraciones, aun las que son por ti mismo, ser menos egoístas?

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Lunes 13 de enero // Lección 3

TIEMPO PARA ORAR Piensa en lo que realmente es la oración: seres pecadores caídos, dignos de muerte, pueden tener, en forma instantánea, comunicación directa con el Creador del universo, nuestro Santo Dios. Además, cuando Dios en Cristo se vistió de carne humana, aceptando las limitaciones de la humanidad, él también sintió la necesidad de orar. Aunque delante del Padre no estaba en la misma posición de los pecadores caídos, incluso Jesús, como humano, veía la necesidad de la oración. Lee Mateo 14:22 y 23; 26:36; Marcos 1:35 al 37; Lucas 5:15 y 16; y 6:12 y 13. ¿Qué caracterizó la vida personal de oración de Jesús? Describe las circunstancias que rodearon a Jesús en oración. ¿Qué lecciones podemos obtener de detalles de la vida de oración de Cristo, tales como frecuencia, ubicación y tiempo en que oraba?

Cristo realmente vivió el modelo de vida de oración que ordenó a sus discípulos. Por las mañanas, por las tardes, después de predicar, antes de predicar, siempre que fuera posible, Jesús oraba. Jardines, montañas, lugares solitarios, dondequiera las distracciones disminuían, Jesús oraba. Separado espacialmente de la presencia del Padre, Jesús se unía con el Padre espiritualmente por medio de la oración. La sangre espiritual de Cristo fluía por las arterias espirituales de la oración. ¿Deberían los seguidores modernos de Cristo –debilitados por tendencias pecaminosas, ahogados por cuidados mundanales, frustrados por fracasos– conformarse con algo menos que la vida de oración de Jesús? “Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él” (CC 92). Lee Marcos 11:22 al 26; Lucas 11:13; y Juan 14:12 al 14. ¿Cómo hemos de entender las promesas sobre la oración escritas aquí? ¿De qué forma has experimentado lo que Jesús dice aquí? Al mismo tiempo, ¿cómo aprendiste a superarte cuando las cosas por las que habías orado no salieron como lo esperabas?

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Lección 3 // Martes 14 de enero

ENSEÑANZA SIN LÍMITE DE TIEMPO La oración vincula, en forma milagrosa, a las almas finitas con su Creador infinito. La oración es un adhesivo espiritual. Unidos con el Padre celestial, los creyentes trascienden sus naturalezas terrenales y sus tendencias pecaminosas. Esta transformación los separa del mundo. Si Satanás tiene éxito al reconstruir la oración en un molde autocentrado, robándole a la oración su potencial para nuestra transformación, estaríamos fuertemente comprometidos, y nuestro testimonio quedaría obstaculizado. Lee Mateo 6:7 y 8; 7:7 al 11; y 18:19 y 20. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de la oración?

El creyente sincero confía en la capacidad de Dios de cumplir sus promesas. Nunca alguien ha planteado un pedido que intimide a Dios. Su autoridad es ilimitada, sus fuerzas son inigualables. El pueblo de Dios se acerca a los portales del cielo con la confianza en Dios: que él hará lo que es mejor para nosotros, aun si no podemos verlo en ese momento. La fe no es sencillamente confiar en lo que podemos ver; la verdadera fe es confiar en Dios cuando no podemos ver el resultado que queremos o esperamos (ver Heb. 11:1-7). Sin duda, mientras sirvas a Dios, mientras camines por fe, tendrás que confiar en Dios aun cuando no veas que las cosas resultan como esperabas, o aun como pedías en oración. Incluso una leída rápida de la Biblia mostrará que tampoco estás solo. Lee Mateo 6:9 al 15; y 26:39. ¿Qué enseñan estos versículos?

La confianza no debe confundirse con arrogancia o insolencia. Aproximarse al Trono de Dios con confianza no involucra el tener el derecho de hacerlo. La conducta del creyente se caracteriza por la osadía y la humildad. En Getsemaní, Cristo claramente afirmó su preferencia, pero añadió: “No mi voluntad, sino la tuya”. Además de una entrega completa, el espíritu perdonador es otra indicación de humildad. A nosotros mismos se nos perdonó tanto que debemos hacer lo mismo a los demás. ¿Estás enojado con alguien, y te cuesta perdonar? Lleva esto a Dios en oración. Ora por ti mismo, para que puedas aprender a perdonar. Ora por esa persona. Con el tiempo, ¿qué crees que ocurrirá? 22


Miércoles 15 de enero // Lección 3

COMPASIÓN SIN LÍMITE DE TIEMPO Cristo era la encarnación de la perfección; es decir, toda la perfección de Dios se reveló en él. Por lo tanto, ¿fue alguien más compasivo que Cristo? ¿Quién poseyó un deseo más fuerte de aliviar la angustia humana que Jesús? Entonces, nosotros preguntamos: ¿qué relación tienen la compasión y la intercesión de Cristo con el discipulado? Lee Lucas 22:31 y 32; y Juan 17:6 al 26 (ver también Heb. 2:17). ¿De qué modo la identificación de Jesús con la humanidad influyó en sus oraciones intercesoras? ¿Cuáles son los objetivos definitivos de las oraciones intercesoras de Cristo?

Jesús podía interceder a favor de sus discípulos con efectividad porque estaba activamente involucrado en su vida, los comprendía completamente y deseaba apasionadamente su bien. La intercesión efectiva hoy demanda lo mismo. El que hace discípulos en el siglo XXI descartará las actividades que insumen tiempo y que interfieren en su relación con las almas perdidas. El ganar dinero, alcanzar fama y aun la excelencia educacional deben estar sujetos a la meta más grande de la redención de los perdidos. Esta es una verdad importante que se escapa muy fácilmente de la vista, porque a menudo estamos atrapados en la rutina diaria del vivir. Jesús se dedicó a la vida de los discípulos. Los visitaba en sus hogares, conocía a sus familiares, pasaba tiempo libre en su compañía y trabajaba junto a ellos. No se le escapaba nada que fuera importante de su vida. Hacer discípulos hoy requiere más que distribuir publicaciones y argumentar con precisión las enseñanzas bíblicas. Orar con simpatía consciente por la angustia de otra persona, y con un deseo apasionado de aliviar esa angustia, sigue siendo todavía la norma de la oración intercesora en el discipulado efectivo. Aunque suene extraño, hay mucha verdad en la afirmación: “A la gente le importa poco lo que sepas, hasta que sepa cuánto te interesas en ellos”.

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Lección 3 // Jueves 16 de enero

COMPASIÓN DUPLICADA La ofrenda de alabanza más sincera es la imitación. Los primeros discípulos imitaron la vida de oración de su Maestro. Naturalmente, ellos oraban por su seguridad personal, por sus necesidades diarias y por la conducción espiritual individual. No obstante, la oración intercesora llegó a ser un componente importante de su discipulado. Lee Hechos 1:13 y 14; 1 Timoteo 2:1 al 4; Santiago 5:13 al 16; 1 Juan 5:16; Judas 20 al 22; y 1 Pedro 4:7. ¿Qué lugar ocupó la oración en la iglesia primitiva? ¿Cuáles son algunas situaciones específicas por las cuales oraron? ¿Qué podemos aprender de estos ejemplos?

La oración constante era un ancla para la iglesia primitiva. Cada vez que Pablo salía con propósitos misioneros, lo comisionaban mediante la oración (Hech. 13:3; 14:23). Aun sus despedidas estaban revestidas de oración (Hech. 20:36; 21:5). Con frecuencia, sus oraciones tomaban la forma de una intercesión. Pedía por los dirigentes del Gobierno, por los otros creyentes y, hablando en general, por todos. Pablo intercedió por el padre de Publio, el oficial que sufría con disentería. Aun Esteban, cuando yacía moribundo, intercedió por sus asesinos. La centralidad de la oración entre los primeros creyentes no puede exagerarse. La Escritura dice que la oración agrada a Dios porque él desea la salvación de todos y procura hacer avanzar la verdad. Mediante la oración –combinada con la enseñanza de los apóstoles, una predicación ferviente, milagros maravillosos y un compañerismo amante–, la iglesia primitiva se multiplicó rápidamente. A pesar de vigorosas persecuciones, el cristianismo abarcó el Imperio. Miles y miles aceptaron el evangelio. Vidas transformadas ardieron como luces vivientes desde el palacio del César hasta lugares desconocidos. ¿Cuánto tiempo dedicas a la oración intercesora? Medita en tu respuesta. Mejor aun, tal vez la pregunta tendría que ser: ¿Cuánto tiempo más deberías dedicar a la oración intercesora?

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Viernes 17 de enero // Lección 3

PARA MEDITAR Y ESTUDIAR: Lee “Una obra de reforma”, Joyas de los testimonios, t. 3, pp. 344, 345; y “Por medio de esfuerzos personales y fe viviente”, El ministerio médico, pp. 323, 324. “El que no hace nada más que orar dejará de hacerlo pronto o sus oraciones llegarán a ser una rutina formal. Cuando los hombres se alejan de la vida social, de la esfera del deber cristiano y de la obligación de llevar su cruz; cuando dejan de trabajar ardientemente por el Maestro, que trabajaba con ardor por ellos, pierden lo esencial de la oración y no tienen ya estímulo para la devoción. Sus oraciones llegan a ser personales y egoístas. No pueden orar por las necesidades de la humanidad o la extensión del Reino de Cristo, ni pedir fuerza con que trabajar” (CC 101). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Por qué la ausencia de oración intercesora limita el crecimiento de la iglesia? Inversamente, ¿de qué modo una vida de oración intercesora activa estimula la actividad de hacer discípulos? ¿Cuáles son las claves para una oración intercesora efectiva? ¿Cómo sabe el intercesor acerca de qué orar? 2. ¿Qué deben hacer los feligreses en favor de aquellos por los cuales oran, que vaya más allá de sus peticiones privadas en casa? ¿De qué manera pueden los miembros edificar relaciones con los vecinos, los familiares o los compañeros de trabajo por quienes oran? ¿Por qué las oraciones privadas por otros siempre deben estar acompañadas de esfuerzos concretos para formar una amistad con esas mismas personas? 3. ¿Qué pasos deben dar los cristianos del siglo XXI para experimentar vidas de oración dinámicas? ¿Cuál es la relación entre el hacer discípulos con éxito y el encontrarse en la presencia divina mediante la oración? ¿Puede la oración cambiar a las personas por las que se ora sin primero cambiar a los que oran por ellas? ¿De qué modo el tener pasión por las almas perdidas cambia el contenido de la oración? ¿Qué impacto tienen la santidad y la oración personales sobre la capacidad del que espera ganar almas al compartir la verdad? 4. ¿Qué cosas específicas pueden hacer los creyentes para aumentar su contacto con aquellos que no han aceptado a Cristo? ¿Qué pueden hacer los cristianos para ir más allá de las relaciones superficiales con sus semejantes, de manera que conozcan las necesidades específicas por las cuales orar?

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Lección 4: Para el 25 de enero de 2014

DISCIPULAR A LOS NIÑOS

Sábado 18 de enero LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 127:3-5; Deuteronomio 6:6, 7; Lucas 2:40-52; Mateo 18:1-6, 10-14; Marcos 10:13-16. PARA MEMORIZAR: “Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” (Mat. 21:16).

EN NUESTRO DESEO DE PREDICAR al mundo y hacer discípulos de cada nación, no debemos olvidar a todo un grupo de personas: los niños. Los estudios cristianos con respecto a los niños y a los jóvenes difieren en muchas cosas. No obstante, a través de las distintas confesiones religiosas, una cosa parece consistente: la mayoría de los creyentes entregaron su vida a Cristo a una edad relativamente temprana. Pocos conversos provienen de grupos de mayor edad. Aparentemente, muchas iglesias no ven en su planificación evangelizadora este hecho importante, y dirigen la mayor proporción de sus recursos hacia la población adulta. Los primeros discípulos de Cristo también parecen haber subestimado el valor del ministerio de los niños. Jesús rechazó esta actitud y dio lugar a los niños; incluso les dio prioridad. Por ello, debemos hacer lo mismo.

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Domingo 19 de enero // Lección 4

LA VENTAJA DEL NIÑO HEBREO Al comparar a los niños hebreos con otros de las naciones vecinas de esa época, vemos que gozaban de un tratamiento especial. El sacrificio de niños para aplacar a los dioses había saturado muchas culturas. Por otro lado, el valor de los niños se medía a menudo por su contribución económica a la sociedad. La productividad en el trabajo, y no su valor intrínseco, definía su relación con el mundo adulto. Es doloroso decirlo, pero algunas de estas actitudes, especialmente en cuanto al valor económico, aun se encuentran en nuestro mundo actual. Realmente, el día de la ira debe venir. Es evidente que la apostasía de Israel afectó la estimación popular de los niños. El coqueteo de Manasés con la hechicería y otras religiones o cultos de las naciones vecinas lo indujo a sacrificar a sus hijos (2 Crón. 33:6). No obstante, el reinado de Manasés fue la excepción y no la regla; bajo un liderazgo más espiritual, los israelitas valoraban en gran manera a sus descendientes. Lee los Salmos 127:3 al 5 y 128:3 al 6; Jeremías 7:31; y Deuteronomio 6:6 y 7. ¿Qué sugieren estos textos acerca de la estima en que Dios tiene a los niños? ¿De qué forma una adecuada comprensión de las Escrituras podría afectar nuestra relación con los niños?

La educación, la primogenitura y muchas otras prácticas culturales demuestran, claramente, cuán valiosos eran los niños en la antigua cultura hebrea. No sorprende, entonces, que Cristo expandiera a nuevas dimensiones la posición de los niños, ya exaltada en comparación con las culturas circundantes. Después de todo, los niños son seres humanos, y la muerte de Cristo fue en favor de cada persona, cualquiera que sea su edad; esto no debemos olvidarlo nunca. Es difícil de creer que haya adultos tan corrompidos, tan malos y tan degradados que lastimen a los niños; a veces, aun a los propios. ¿Cómo podemos nosotros, en la situación en que nos encontramos, hacer todo lo posible para amar, proteger y nutrir a los niños dentro de nuestra esfera de influencia?

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Lección 4 // Lunes 20 de enero

LA NIÑEZ DE JESÚS Si Jesús hubiera pasado por alto la niñez, llegando al planeta Tierra como adulto, se podrían plantear preguntas serias con respecto a su capacidad de identificarse con los niños. Pero Cristo se desarrolló como lo debe hacer todo niño, sin saltear ninguna de las etapas de desarrollo asociadas con el crecimiento y la madurez. Él comprende las tentaciones de los adolescentes, y pasó por la fragilidad y la inseguridad de la niñez. Cristo enfrentó los desafíos que, en su propia esfera, afrontan los niños. Otra manera en la que nuestro Salvador reveló su verdadera humanidad fue el haber experimentado la niñez. Lee Lucas 2:40 al 52. ¿Qué enseña esto en cuanto a la infancia de Jesús?

“Entre los judíos, el año duodécimo era la línea de demarcación entre la niñez y la adolescencia. Al cumplir ese año, el niño hebreo era llamado hijo de la ley y también hijo de Dios. Se le daban oportunidades especiales para instruirse en la religión, y se esperaba que participase en sus fiestas y ritos sagrados. De acuerdo con esta costumbre, Jesús hizo en su niñez una visita de Pascua a Jerusalén” (DTG 56). Jesús adquirió sabiduría. Dios le otorgó su gracia. Del encuentro de Cristo adolescente en el Templo durante la visita de Pascua, podemos ver que Jesús tenía una profunda sabiduría bíblica. Los maestros rabínicos fueron profundamente impresionados por las preguntas y las respuestas de Jesús. Dios sin duda usó muchas experiencias de la niñez para dar forma al carácter atractivo y sin faltas de Cristo. Tal vez, la disciplina de aprender las habilidades de un carpintero, al atender a sus devotos padres, al estar regularmente en contacto con las Escrituras y su interacción con los habitantes de Nazaret, moldearon el fundamento de su crianza temprana. Al fin, por notable que haya sido la niñez de Jesús, él fue lo que todos hemos sido: un niño. “El niño Jesús no recibió instrucción en las escuelas de las sinagogas. Su madre fue su primera maestra humana. De labios de ella y de los rollos de los profetas, aprendió las cosas celestiales. Las mismas palabras que él había hablado a Israel por medio de Moisés le fueron enseñadas sobre las rodillas de su madre” (DTG 50). Medita en las increíbles implicaciones de esas palabras. ¿Qué nos enseñan acerca de la humanidad de Cristo?

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Martes 21 de enero // Lección 4

SANÓ A NIÑOS Lee los siguientes textos: Mateo 9:18 al 26; Marcos 7:24 al 30; Lucas 9:37 al 43; Juan 4:46 al 54. ¿Qué niños fueron restaurados en estos incidentes? ¿En qué forma los trasfondos de estos niños fueron similares? ¿Qué diferencias podrías detectar? ¿Qué lecciones podemos aprender de estos textos que pueden ayudarnos hoy?

En todas estas historias, hay una similitud abrumadora: en cada caso, un padre desesperado fue a Jesús buscando ayuda para un niño. ¿Qué padre no se identificaría con ellos? ¿Qué padre no ha sentido el dolor, la angustia, el temor y el horror cuando un niño estaba muy enfermo, o aun moribundo? Para los que han estado en esa situación, no hay nada peor. Y, aunque Jesús mismo no había sido padre, se relacionó lo suficiente con ellos, en su humanidad, y sanó a sus hijos. En cada caso hubo curación. No rechazó a ninguno. De este modo, se vio claramente su amor no solo por los padres sino también por los niños. Por supuesto, esto conduce a muchas preguntas acerca de las oraciones y las súplicas de los padres por sus hijos que no fueron sanados. Tal vez no haya experiencia más triste que enterrar a un niño. La muerte debería reservarse para las generaciones mayores. La situación no natural de padres que lamentan la muerte de sus hijos hace que el corazón se rebele. Durante esos funerales, casi cada padre se pregunta: “¿No me debería haber tocado a mí?” Lamentar la muerte física y observar la decadencia espiritual puede ser igualmente doloroso. ¿Cuántos padres han sufrido agonías a causa de hijos abrumados por la adicción a las drogas, la pornografía o la indiferencia adolescente? Cualquiera que sea la aflicción, debemos aprender a confiar en Dios, y en su bondad y amor, aun cuando las cosas no resultan tan felizmente como ocurre en las historias bíblicas enumeradas arriba. Elena de White, una profetisa, tuvo que sepultar a dos de sus hijos. Nuestro mundo es un lugar cruel; sin embargo, nuestro Dios es un Dios amante, y debemos aferrarnos a esa verdad no importa qué suceda.

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Lección 4 // Miércoles 22 de enero

UNA ADVERTENCIA TEMIBLE Analiza Mateo 11:25 y 26; y 18:1 al 6 y 10 al 14. ¿Qué verdades, no solo acerca de los niños sino también acerca de la fe en general, aprendemos por medio de estas historias? Piensa en cuán severa fue la advertencia de Jesús aquí. ¿Por qué deberíamos temblar ante ella?

Hay en los niños una autenticidad singular a la que Jesús apeló con frecuencia cuando ilustraba cómo era su Reino. Su autenticidad, humildad, dependencia e inocencia captan, de algún modo, la esencia del vivir cristiano. ¡Cómo deberíamos todos anhelar esa sencillez y esa confianza al vivir nuestra fe! Los que hacen discípulos hoy deberían aprender otra lección: los niños nunca necesitan dejar atrás su dependencia infantil. Educados apropiadamente, los niños pueden llevar su confiada inocencia a la adultez. Cuando los niños crecen y maduran, cuestionarán algunas cosas, tendrán luchas, dudas y preguntas sin respuestas, como las tenemos todos. Pero una fe infantil nunca pasa de moda. Como padres, o adultos, deberíamos hacer todo lo que podamos para instalar en los niños el conocimiento de Dios y de su amor, y nada es mejor que revelarles ese amor a través de nuestra vida, nuestra bondad, compasión y cuidado por ellos. Podemos predicar todo lo que queramos; pero, al fin, la mejor manera de discipular a los niños (y a los adultos) es vivir frente a ellos el amor de Dios en nuestra vida. En contraste, los actos fríos y severos contra los niños –particularmente en las actividades patrocinadas por la iglesia– pueden destruir la confianza de un niño en la iglesia y en Dios. Los que realizan tales acciones ¡qué ira deben esperar! Cristo y su mensaje despiertan confianza y fe. ¿Cómo se atreverá cualquier organización humana a comprometer esa fe infantil por falta de vigilancia? ¿Qué está haciendo tu iglesia, no solo para nutrir a sus niños, sino también para asegurarse de que estén protegidos de toda manera posible? Piensa en lo que significa que Jesús dijera que “sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 18:10). ¿Por qué esto debe hacer temblar a todos los que hieren a un niño?

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Jueves 23 de enero // Lección 4

DEJAD A LOS NIÑOS Lee Marcos 10:13 al 16. ¿De qué modo el hecho de que Cristo aceptara a los niños facilita que ellos lo acepten a él? ¿Cómo tiene que entenderse la reprensión de Jesús a sus discípulos? ¿Qué aprendemos de este registro sobre nosotros y el modo en que debemos relacionarnos con los niños?

Seguramente, los discípulos de Cristo eran bien intencionados, aunque ignorantes. Intentaron proteger el valioso tiempo de Jesús y conservar su energía para asuntos más “importantes”. Ellos entendieron mal lo que Jesús quería que supieran. Imagínate lo que es ser rechazado por adultos rezongones, solo para ser abrazados por la persona amante y considerada que es Jesús. No es extraño que ellos lo abrazaran. En esta historia, se nos ha dejado un valioso ejemplo con respecto a la manera en que los profesos discipuladores deben tratar a los niños. “En los niños que eran puestos en relación con él, Jesús veía a los hombres y a las mujeres que serían herederos de su gracia y súbditos de su Reino, algunos de los cuales llegarían a ser mártires por su causa. Él sabía que estos niños lo escucharían y aceptarían como su Redentor con mayor facilidad que los adultos, muchos de los cuales eran sabios en las cosas del mundo y de corazón endurecido. En su enseñanza, él descendía a su nivel. Él, la Majestad del cielo, no desdeñaba contestar sus preguntas y simplificar sus importantes lecciones para adaptarlas a su entendimiento infantil. Implantaba en sus mentes semillas de verdad que en años ulteriores brotarían y darían fruto para vida eterna” (DTG 473, 474). ¿Cuán a menudo encontramos adultos que soportaron tanto dolor, tanto sufrimiento, tanta angustia de corazón por cosas que les ocurrieron en su infancia? ¿Qué debería decirnos esto acerca de cuán tierna, cuidadosa y amorosamente deberíamos tratar a los niños, y con cuánta oración?

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Lección 4 // Viernes 24 de enero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Dejad a los niños venir a mí”, El Deseado de todas las gentes, pp. 472-475; y El Deseado de todas las gentes, p. 543. Lee también “El bautismo”, Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 391, 392; y “La enseñanza y el estudio de la Biblia”, La educación, pp. 185, 186. “Es todavía verdad que los niños son más susceptibles a las enseñanzas del evangelio; sus corazones están abiertos a las influencias divinas y son fuertes para retener las lecciones recibidas. Los niñitos pueden ser cristianos y tener una experiencia de acuerdo con sus años. Necesitan ser educados en las cosas espirituales, y los padres deben darles todas las ventajas a fin de que adquieran un carácter semejante al de Cristo. “Los padres y las madres deben considerar a sus hijos como miembros más jóvenes de la familia del Señor, a ellos confiados con el fin de que los eduquen para el cielo. Las lecciones que nosotros mismos aprendemos de Cristo debemos darlas a nuestros hijos a medida que sus mentes jóvenes puedan recibirlas, revelándoles poco a poco la belleza de los principios del cielo” (DTG 474). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Por qué crees que muchos que aceptan a Cristo lo hacen cuando son jóvenes, en vez de hacerlo cuando son mayores? Los escépticos pueden alegar que es porque son demasiado crédulos e ignorantes para darse cuenta de la “tontera” de lo que hacen. Por otro lado, ¿podría ser porque todavía no se han endurecido ni manchado con el cinismo y el escepticismo de muchos adultos? Es decir, su inocencia y su disposición los hacen más susceptibles para aceptar los impulsos del Espíritu Santo. Analiza esto. 2. ¿Cómo puede la iglesia actual llegar a ser más semejante a Cristo en su apelación a los niños? ¿Qué puede hacer cada feligrés para ser más amable hacia los jóvenes que quizás estén experimentando con modas extravagantes, gustos musicales inusitados, o con conductas extremas? ¿Cómo puede la iglesia llegar a ser más vigorosa y atraer así a los jóvenes activos? 3. ¿Qué pasos pueden dar los miembros al prepararse para responder a los jóvenes interesados que desean el bautismo y un compromiso transformador con Cristo? 4. Medita en los atributos de la niñez que hicieron que Jesús dijera: “A menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos” (Mat. 18:3, NVI). ¿Qué significa este texto? Al mismo tiempo, ¿qué no significa?

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Lección 5: Para el 1º de febrero de 2014

DISCIPULAR A LOS ENFERMOS

Sábado 25 de enero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 53:4; Mateo 8:17; Marcos 2:1-12; Filipenses 4:4-9; 1 Juan 3:20-22; Juan 11:37-44. PARA MEMORIZAR: “Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel” (Mat. 15:30, 31).

“EN EL CURSO DE SU MINISTERIO, Jesús dedicó más tiempo a la curación de los enfermos que a la predicación. Sus milagros atestiguaban la verdad de sus palabras: que no había venido a destruir, sino a salvar. Doquiera iba, las nuevas de su misericordia lo precedían. Donde había pasado, se alegraban en plena salud los que habían sido objeto de su compasión y usaban sus facultades recuperadas. Las muchedumbres lo rodeaban para oírlo hablar de las obras que había hecho el Señor. Su voz era para muchos el primer sonido que oían, su nombre fue la primera palabra que jamás pronunciaron, su rostro el primero que jamás contemplaron. ¿Cómo no habrían de amar a Jesús y darle gloria? Cuando pasaba por pueblos y ciudades, era como una corriente vital que esparcía vida y gozo” (MC 12, 13).

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Lección 5 // Domingo 26 de enero

EL MESÍAS SANADOR Lee Isaías 53:4; Mateo 8:17; y Juan 9:1 al 3. ¿Cómo debemos entender estos textos? ¿Qué preguntas plantean? ¿Qué esperanza nos ofrecen?

En la antigüedad, se consideraba la enfermedad como el resultado de pecados. (Y aún hoy, ¿quién no se ha preguntado si la enfermedad no es un castigo por el pecado?) Los amigos de Job le sugirieron que su mala fortuna y su enfermedad eran el resultado de faltas ocultas, diciéndole que sus pecados habían generado su situación. Los discípulos de Cristo entendían la ceguera como un castigo por las faltas de alguien, lo que sugiere que la enfermedad no requería diagnóstico o medicación, sino expiación. Las referencias de Mateo a las profecías mesiánicas de Isaías afirman que Cristo cumplió esta predicción y que se encuentra curación en él. Diversas tradiciones paganas incluían divinidades sanadoras; pero ninguna proponía que los dioses realmente tomaran las enfermedades sobre sí mismos. Isaías predijo un Redentor que asumiría nuestras enfermedades y pecaminosidad. Otras tradiciones tenían una expiación sustitutiva para beneficiar a la realeza. Se sacrificaba a sustitutos en lugar de al rey, transfiriendo el castigo por el mal de una persona a otra. Sin embargo, en ninguna parte hubo tradiciones de que el rey muriese como sustituto por sus ciudadanos. Pero, eso es lo que dijo Isaías y confirmó Mateo: la Realeza del cielo sufrió las enfermedades humanas. Es muy interesante que la palabra “dolor” en Isaías 53:4 provenga de una palabra hebrea que significa “enfermedad”. Jesús reconoció que su misión era predicar liberación y sanar a los quebrantados de corazón (Luc. 4:17-19). Él atraía a muchos gracias al poder que provenía de su amor y su carácter. Otros lo seguían porque comprendían fácilmente su predicación. Otros llegaron a ser sus discípulos por la manera en que trataba a los pobres. Pero, muchos seguían a Cristo porque él había tocado y sanado su corazón quebrantado. Todos tenemos aspectos de nuestra vida quebrados. ¿Cómo podemos aprender a discipular a otros por medio de la simpatía hacia su propio quebrantamiento, un quebrantamiento que podemos comprender muy bien por causa del nuestro?

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Lunes 27 de enero // Lección 5

SANAR EL CUERPO Estudia Marcos 2:1 al 12. ¿Qué nos enseña con respecto a la conexión entre la enfermedad física y la pecaminosidad? ¿Qué lecciones no deberíamos tomar de esta historia?

Contrariamente a la doctrina bíblica, la antigua filosofía griega separaba las dimensiones espiritual (alma) y física (cuerpo) de la existencia humana. Creyendo que el alma humana era inmortal, muchos griegos despreciaban el cuerpo. Como el cuerpo era temporal y moría con el tiempo, era considerado de menor valor que un alma duradera. Uno de los textos más famosos de la antigüedad expresaba en forma elocuente cuán corrupto y malo es el cuerpo ya que, al morir, su alma inmortal quedaría libre de todas las cosas que el cuerpo le impedía hacer. Por supuesto, la Biblia enseña algo muy diferente. Los cuerpos humanos son la creación directa de Dios, una de sus obras “formidables, maravillosas” (Sal. 139:14). Además, el cuerpo no está separado del alma. Cuerpo, mente y espíritu son aspectos diferentes de la personalidad o de la existencia humana, no entidades que existen en forma independiente. Por eso, todo lo que afecta al cuerpo afecta a la mente y al espíritu; son aspectos interrelacionados de la persona humana. Así, cada vez que Cristo sanaba, no solo erradicaba el cáncer o curaba afecciones del corazón, sino también estaba transformando la experiencia física, mental y espiritual de la persona. Jesús sanó más que solo cuerpos. Cristo siempre intentaba sanar a la persona completa. Así reconocía que la salud física era inseparable de la salud espiritual. Por medio de la curación física realizaba una transformación espiritual. En definitiva, ese era su propósito último. Después de todo, la gente que sanara, de todos modos, moriría para enfrentarse con la destrucción eterna al final del tiempo. Aun cuando Jesús sanaba el cuerpo, tenía un objetivo de alcances eternos. Aunque la enfermedad puede resultar directamente de prácticas pecaminosas, a menudo las personas, aun los infantes, se enferman sin una razón obvia fuera de que todos somos víctimas de un mundo caído. ¿Por qué es tan importante recordar esta triste verdad cuando procuramos ministrar a alguien enfermo o que sufre por un ser amado enfermo?

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Lección 5 // Martes 28 de enero

SANAR LA MENTE Y EL CUERPO Mediante la curación física y la restauración mental, Jesús hacía discípulos. A menudo, los oyentes de Cristo sufrían enfermedades mentales y físicas, pero la restauración física, por sí sola, nunca fue su objetivo final. La meta última siempre era el discipulado. La curación podía añadir veinte, cincuenta o más años de buena calidad; el discipulado ofrecía vida eterna con Cristo. En Lucas 8:26 al 39, el hombre poseído por demonios en Gadara pidió acompañar a Jesús. Pero Cristo lo comisionó para que evangelizara a su familia y a sus conciudadanos. Habiendo sido liberado en forma milagrosa, era un testigo poderoso a favor de Jesús. Estudia Mateo 6:19 al 34; 1 Pedro 5:7; 2 Corintios 4:7 al 10; Filipenses 4:4 al 9; y 1 Juan 3:20 al 22. ¿Cómo podrían los principios que enseñan estos versículos aliviar la ansiedad, la culpa y la vergüenza que son la base de muchas enfermedades mentales?

La enfermedad física a veces es producida por estímulos mentales. La relación entre la mente y el cuerpo está bien establecida en la ciencia. La ansiedad predispone a ciertos problemas del estómago. La preocupación causa desórdenes del sueño. La ira no controlada es uno de los factores de enfermedades del corazón. Al enseñar a la gente los principios de la salud mental, debería destacarse la importancia de confiar en Dios, lo que conduce a un compromiso espiritual personal y a un discipulado pleno. “Cada día trae sus aflicciones, sus cuidados y perplejidades; y cuando los encontramos, ¡cuán prontos estamos para hablar de ellos! Intervienen tantas preocupaciones prestadas, se abrigan tantos temores, se expresa tal peso de ansiedades que cualquiera podría suponer que no tenemos un Salvador compasivo y misericordioso, dispuesto a oír todas nuestras peticiones y a ser nuestro protector constante en cada hora de necesidad” (CC 123). Aunque un caminar íntimo con Dios no es garantía de buena salud, no hay dudas de que la paz mental que proviene de conocer a Dios produce un impacto positivo aun en lo físico. ¿De qué modos prácticos podemos aplicar estos principios de salud, en especial si somos propensos a preocuparnos?

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Miércoles 29 de enero // Lección 5

LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA En un mundo donde por ahora reina la muerte, ¿qué gran esperanza hay en los siguientes versículos? Luc. 7:11-17; Mar. 5:21-43; Juan 11:37-44.

Los políticos, los artistas y los atletas siempre ofrecen algo para generar seguidores. Los políticos usan la retórica y promesas increíbles. Los artistas y los actores usan sus habilidades para emocionar a sus oyentes. Los atletas sorprenden con sus capacidades físicas. Los espectadores los siguen, deseando poder hacer cosas similares. ¿Qué ofrece Jesús? ¿Reducir el desempleo? ¿Salarios mayores? ¿Tiene habilidades sorprendentes que arrancan lágrimas o una amplitud vocal increíble? No, Jesús ofrece algo que nadie más en el mundo puede dar: vida eterna en un mundo nuevo. En contraste con esto, ¿qué otra cosa importa? Mientras que la televisión ofrece cosas demasiado buenas para ser ciertas, Jesús va más allá con un trato único: ¡la vida eterna a precio cero y sin costos de envío! Los escépticos se burlan de esta oferta sin precedentes. Los competidores fabrican imitaciones baratas (el concepto satánico del alma inmortal). Los interesados investigan la propaganda con precaución. Por eso, Jesús proveyó tres demostraciones para convencer a los escépticos, exponer las imitaciones y satisfacer a los legítimos buscadores. La hija de Jairo, el hijo de la viuda y finalmente Lázaro demostraron que esta oferta “demasiado buena para ser cierta” es auténtica. La enfermedad y los accidentes pueden prevalecer, pero la vida eterna está garantizada a todos los que hagan de Jesús su Salvador. Lo mismo pasa hoy. A veces, la curación no llega como la queremos. Las personas siguen, aun por años, con enfermedades que debilitan y que, a veces, empeoran. Otros mueren a pesar del ungimiento y la oración. No tenemos respuestas al por qué en algunos casos se produce la curación; y en otros, no. Sin embargo, tenemos algo mejor que una curación milagrosa: la promesa de la resurrección para vida eterna cuando Jesús venga y “los santos del Altísimo [...] poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre” (Dan. 7:18). ¿Por qué esta promesa de vida eterna es tan importante para nosotros? ¿Dónde estaríamos sin ella? ¿Qué esperanza tendrías sin ella?

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Lección 5 // Jueves 30 de enero

EL LEGADO DE CURACIÓN DE JESÚS Repasa Hechos 3:1 al 19; 5:12 al 16; 9:36 al 42; 20:7 al 10; 1 Corintios 12:7 al 9 y 28 al 31; y Santiago 5:13 al 16. ¿Cómo deben los cristianos modernos evaluar la importancia del ministerio de sanidad de la iglesia primitiva?

Los discípulos del siglo I presenciaron la promesa de que verían cumplirse “cosas mayores que estas” (Juan 1:50; comparar con Juan 5:20; 14:12). Curaciones milagrosas y resurrecciones fueron parte del ministerio de los discípulos más destacados del cristianismo temprano: Pedro y Pablo. Esos eventos fueron importantes en el crecimiento de la iglesia primitiva. La presencia de Dios, representada por las curaciones milagrosas, influyó sobre muchos dirigentes religiosos que aceptaron a Cristo, y sus rebaños con frecuencia los siguieron. A veces, los nuevos discípulos entendieron mal el propósito divino. Por motivos egoístas, Simón intentó comprar el poder de hacer milagros (Hech. 8:9-25). Sin embargo, la mayoría reconoció que la importancia de estos milagros era que revelaban la presencia de Dios entre ellos. Estas exhibiciones del poder divino comprobaban que Dios existía y que era digno de ser alabado. Aunque Cristo se había ido al cielo, multitudes lo seguían por medio del ministerio de sus discípulos. Ellos continuaron la misión que Jesús inició. Estaban cumpliendo la visión que Cristo les había mostrado. La salud era una preocupación permanente y el ministerio sanador era una función constante. Entre los dones espirituales está el de sanar. En la Biblia se registran instrucciones para ministrar la gracia sanadora de Dios a quienes están afligidos por enfermedades. Estos dones beneficiarán a los creyentes hasta la segunda venida de Cristo, cuando su presencia personal los hará innecesarios. La historia de la iglesia registra la dedicación al ministerio de curación durante diferentes períodos. El alivio del sufrimiento era una motivación importante. Otros, sin embargo, reconocieron la curación como el primer paso para conocer el evangelio completo.

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Viernes 31 de enero // Lección 5

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee Lucas 18:35-43; 13:10-17; 14:1-6; Juan 6:1, 2; Marcos 6:5-7, 54-56; 7:31-37; 8:22-26; Mateo 8:1-19; y 12:15-23. También lee “Nuestro ejemplo”, El ministerio de curación, pp. 11-18; y “La curación del alma” y “El plan divino en la obra médica misionera”, El ministerio médico, pp. 49-63; 30-36. “El paralítico encontró en Cristo curación para su alma y para su cuerpo. Necesitaba la salud del alma antes de poder apreciar la salud del cuerpo. Antes de poder sanar la enfermedad física, Cristo tenía que infundir alivio a la mente y limpiar el alma de pecado. No hay que pasar por alto esta lección. Actualmente, miles que adolecen de enfermedades físicas desean, como el paralítico, oír el mensaje: ‘Tus pecados te son perdonados’. La carga del pecado, con su desasosiego y sus deseos insatisfechos, es la causa fundamental de sus enfermedades. No podrán encontrar alivio hasta que no acudan al Sanador del alma. La paz que solo él puede impartir restaurará vigor a la mente y salud al cuerpo. [...] “Hubo gran regocijo en la casa del paralítico cuando este volvió trayendo con facilidad la cama en que lentamente lo habían llevado de su presencia poco tiempo antes. [...] Una gozosa gratitud salía de esa casa, y Dios resultaba glorificado a través de su Hijo, quien había devuelto esperanza al desesperado y fuerza al agobiado. Ese hombre y su familia estaban dispuestos a dar la vida por Jesús” (MC 52, 53). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Cómo lograría el ministerio de curación abrir los corazones y las mentes que, de otro modo, estarían cerrados al evangelio? ¿De qué modo los cristianos pueden protegerse del error de pensar que la curación es un fin en sí mismo? 2. ¿De qué forma las iglesias que no están conectadas con hospitales lograrían participar en el ministerio de curación? ¿De qué manera los cristianos involucrados en el ministerio de curación pueden evitar la asociación, en la mente del público, con los así llamados “sanadores por fe”? 3. ¿Qué les decimos a los discípulos en potencia que, leyendo acerca de las curaciones en la Biblia, llegan a nuestras iglesias u hospitales en busca de una sanidad que no ocurre? ¿Qué respuesta tenemos para ellos? ¿Qué nos responderíamos a nosotros mismos al procurar entender estas situaciones? ¿Qué respuestas se encuentran en la Biblia que nos pueden ayudar en momentos como estos?

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Lección 6: Para el 8 de febrero de 2014

DISCIPULAR A LA GENTE “COMÚN”

Sábado 1º de febrero LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 2:21-28; Mateo 15:3239; 16:13-17; Lucas 2:6, 7; 13:1-5; Santiago 2:1-9. PARA MEMORIZAR: “Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron” (Mar. 1:16-18).

LA MUERTE DE CRISTO fue el gran igualador: mostró que todos somos pecadores con necesidad de la gracia de Dios. A la luz de la cruz, las barreras étnicas, políticas, económicas y sociales se derrumban. No obstante, algunas veces, en nuestra ganancia de almas, olvidamos esa verdad vital, y procuramos ganar especialmente a los que podrían considerarse “honorables” o “grandes” a los ojos del mundo. No pasa lo mismo con Jesús, quien vio la insignificancia y vaciedad de la grandeza y el honor mundanos. De hecho, en muchos casos, fueron las personas más “exitosas” –los fariseos bien ubicados, los ricos saduceos y la aristocracia romana– los que lo afligían más. En contraste, la gente “común” –carpinteros, pescadores, labriegos, amas de casa, pastores, soldados y siervos– se reunían alrededor de él y lo aceptaban.

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Domingo 2 de febrero // Lección 6

COMIENZOS HUMILDES Lee Lucas 2:21 al 28; Marcos 6:2 al 4; y Levítico 12:8. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de la clase económica en la cual nació Jesús? ¿Cómo influiría esa clase en su ministerio?

La ofrenda de purificación de José y María claramente indicaba su trasfondo económicamente pobre. Esta tradición surgió de la legislación mosaica registrada en Levítico 12:8, que requería que se llevara un cordero para esta ofrenda. Sin embargo, una excepción compasiva había hecho provisión para los pobres: se podía sustituir el cordero por palomas. De este modo, desde el mismo comienzo –desde su nacimiento en un establo hasta la ofrenda que dieron sus padres– se describe a Jesús como habiendo asumido su humanidad en un hogar de gente pobre y “común”. De hecho, la evidencia arqueológica también parece indicar que el pueblo de Nazaret, donde Jesús pasó su niñez, era una aldea pobre y, además, sin importancia. Y, aunque el oficio de carpintero es honorable, ciertamente no lo colocó entre la “élite”. “Los padres de Jesús eran pobres y dependían de su trabajo diario para su sostén. Él conoció la pobreza, la abnegación y las privaciones. Esto fue para él una salvaguardia. En su vida laboriosa, no había momentos ociosos que invitasen a la tentación. No había horas vacías que preparasen el camino para las compañías corruptas. En cuanto le era posible, cerraba la puerta al tentador. Ni la ganancia ni el placer, ni los aplausos ni la censura podían inducirlo a consentir en un acto pecaminoso. Era sabio para discernir el mal, y fuerte para resistirlo” (DTG 52). El Creador de todo lo que fue hecho (ver Juan 1:1-3) entró en la humanidad no simplemente como un ser humano, un infante –lo que ya habría sido asombroso–, ¡sino en el hogar de una familia relativamente empobrecida! ¿Cómo hemos de responder a algo tan increíble? ¿Cuál es la única manera de responder?

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Lección 6 // Lunes 3 de febrero

TRANSFORMAR LO “COMÚN” Lee Juan 2:1 al 11 y Mateo 15:32 al 39. ¿Cómo usó Jesús los deseos y las necesidades sencillos de todos los días para hacer discípulos y transformar vidas?

Personas “comunes” comparten los deseos físicos, emocionales y sociales naturales. Quieren alimento físico, importancia personal y amistad. Jesús comprendió estas características, poniéndose en situaciones sociales que proporcionasen oportunidades de alcanzar a la gente por medio de estos deseos universales. Sea que Jesús transformara el agua en jugo de la uva sin fermentar o cambiara pescadores en predicadores (Mar. 1:16-18), él se especializaba en transformar lo ordinario, o común, en algo extraordinario. Los espectadores con frecuencia le pedían a Jesús sus credenciales personales (Mar. 6:3) o cuestionaban la ausencia de ostentación. Como habían anhelado lo extraordinario, pasaban por alto lo que consideraban ordinario, y lo hicieron con lo que era una pérdida eterna en potencia. Muy a menudo, Jesús buscó personas que eran consideradas comunes u ordinarias, que no tenían suficiencia propia y estaban preparadas para confiar completamente en Dios para su éxito. La gente que está enamorada de sus talentos, habilidades y realizaciones, con frecuencia, no puede sentir la necesidad de algo más grande que ellos mismos. ¡Qué engaño horrible! Muchos entre los contemporáneos de Cristo poseían una educación académica, posición social o riqueza personal superiores. Sin embargo, sus nombres hace mucho que se han olvidado, mientras que se recuerda a personas comunes –agricultores, pescadores, carpinteros, pastores, alfareros, amas de casa, sirvientes domésticos, etc.– que fueron transformadas en testigos extraordinarios de Cristo. Todos tendemos a admirar a los muy exitosos y muy ricos, ¿verdad? ¿Cuánto de esa actitud ves en ti? ¿Cómo puedes aprender a mantener ante ti el valor de todas las personas, sin importar su situación, fama o riqueza?

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Martes 4 de febrero // Lección 6

EL LLAMADO DE UN PESCADOR CON FALLAS En el Nuevo Testamento, Pedro se destaca como uno de los discípulos más influyentes. De hecho, terminó siendo una de las personas más influyentes en toda la historia humana. ¡Qué decir acerca de cambiar algo “ordinario” en extraordinario! Lee los siguientes textos. ¿Cómo nos ayudan a comprender la manera en que Pedro fue tan radicalmente transformado a pesar de sus tremendas fallas? Lucas 5:1 al 11. ¿Qué dijo Pedro aquí que mostraba que estaba abierto a su necesidad de Jesús? ¿Por qué este rasgo es tan vital para ser cultivado en nuestra propia vida?

Mateo 16:13 al 17. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de Pedro y su apertura al Espíritu Santo?

Mateo 26:75. ¿Qué vemos también aquí, que nos da una vislumbre de Pedro y del modo en que Dios pudo usarlo?

Sin duda, Jesús pasó mucho tiempo con Pedro, y Pedro tuvo muchas experiencias valiosas con él. Aunque era solo un pescador “común u ordinario” con muchas fallas, a causa del tiempo que pasó con Jesús, Pedro se convirtió radicalmente, incluso después de cometer algunos errores penosos, como la triple negación de Jesús, que este había predicho. Aunque la historia de Pedro tiene muchas facetas, desde el momento en que tuvo sus primeras vislumbres de quién era Jesús, se percató de sus propios errores y los reconoció. Por eso, con paciencia y tolerancia, Jesús pudo transformar el carácter defectuoso de Pedro en el de alguien que ayudó a cambiar el curso de la historia. ¿Por qué debemos ser muy cuidadosos al emitir juicio sobre quienes podríamos considerar no “salvables”? ¿Por qué es tan fácil hacer esto?

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Lección 6 // Miércoles 5 de febrero

EVALUACIÓN DEL CIELO Un evangelista una vez celebró (y tal vez se jactó de) la asistencia de personas de clase alta a sus seminarios. Pero, uno esperaría que igualmente celebrara la asistencia de personas más “ordinarias”. Con Cristo no existen distinciones de clases; ninguna era “ordinaria”; todos eran excepcionales. No sorprende, entonces, que Jesús alcanzara a las masas con ilustraciones comunes y un lenguaje directo. Nada en sus maneras sugería que alguien fuera excluido de sus preocupaciones. Los discipuladores modernos deben cuidarse igualmente de dar la impresión de que consideran a algunos más altamente que a otros en cuanto al esfuerzo por alcanzarlos. Lee Lucas 12:6 y 7; 13:1 al 5; y Mateo 6:25 al 30. ¿Qué enseñan estos textos acerca del valor de cada persona? Por supuesto, es fácil para nosotros decir que creemos esto, pero ¿de qué modo podríamos ser culpables de hacer distinciones que la universalidad de la cruz ha erradicado para siempre?

Las aves más baratas en el mercado eran los gorriones. Se podía comprar un par de ellos por un assarion, la moneda de cobre más pequeña y de menor valor. No obstante, el Cielo no olvidó a los gorriones aunque fueran vulgares e insignificantes. ¿Cuánto más sucede en el caso del hombre, por quien Cristo murió? Cristo murió por nosotros, no por las avecillas. La cruz demuestra, de manera que no podemos siquiera comenzar a profundizar, el “valor infinito” (tomando una frase que Elena de White usó mucho) de cada ser humano sin que importe su condición en la vida (una situación que a menudo no es más que una fabricación humana, basada en conceptos y atributos que no tienen sentido para el Cielo o, incluso, que son contrarios a los principios del Cielo mismo). Elena de White escribió que “Cristo habría muerto por una sola alma, para que ella viviera por los siglos sin fin” (TI 8:80). ¡Un alma! Medita en las implicaciones de este concepto increíble. ¿Cómo debería esto influir en la manera en que consideramos no solo a los demás, sino también a nosotros mismos?

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Jueves 6 de febrero // Lección 6

UNA SOCIEDAD SIN CLASES Tal vez la característica más socialmente atractiva del cristianismo primitivo haya sido la ausencia de distinción de clases. Los muros divisorios se derrumbaron bajo el peso del evangelio. La persona común triunfó mediante Cristo. Cristo transformó lo ordinario en extraordinario. Los carpinteros y los cobradores de impuestos, los picapedreros y las reinas, los sirvientes domésticos y los sacerdotes, los griegos y los romanos, los hombres, las mujeres, los ricos y los indigentes, todos llegaron a ser iguales dentro del Reino de gracia de Cristo. En realidad, la comunidad cristiana había de ser una “sociedad sin clases”. ¿Qué enseña cada uno de los siguientes textos acerca de que todos somos humanos por igual? Considerando el trasfondo cultural de la época y el de los escritores bíblicos mismos, ¿por qué pudo no haber sido fácil para ellos captar este concepto vital? Gál. 3:28, 29.

Sant. 2:1-9.

1 Ped. 1:17; 2:9.

1 Juan 3:16-19.

Lee Hechos 2:43 al 47 y 4:32 al 37. ¿De qué manera aplicó la iglesia primitiva, en la práctica, el principio de la aceptación universal? ¿Cómo permitió la expansión del cristianismo primitivo el concepto de que Dios ama a las personas comunes, ordinarias? Al mismo tiempo, necesitamos preguntarnos: ¿Cuán bien aplicamos nosotros, individual y colectivamente, estos principios al modo en que ministramos al mundo? ¿Qué clase de cosas nos dificultan mejorar en esta área importante?

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Lección 6 // Viernes 7 de febrero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “La obra de la vida”, La educación, pp. 269, 270; y “La obra a favor de la clase media”, El evangelismo, pp. 411, 412. “En esta etapa final de la tarea de predicar el evangelio hay un vasto campo que ocupar y, más que nunca antes, la obra debe alistar ayudantes de entre el común del pueblo. Tanto jóvenes como mayores serán llamados del campo, del viñedo y del taller, y enviados por el Maestro para dar su mensaje. Muchos de ellos habrán tenido pocas oportunidades de educarse, pero Cristo ve en ellos cualidades que los capacitarán para cumplir su propósito. Si hacen la obra con todo el corazón y siguen aprendiendo, Cristo los capacitará a fin de que puedan trabajar para él” (Ed 269, 270). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Por qué Jesús fue un discipulador tan efectivo entre el común del pueblo? ¿Por qué su mensaje no fue tan bien recibido entre la élite social y los ricos? ¿De qué modo la crianza humilde de Jesús puede haber contribuido a su efectividad en alcanzar los corazones y las mentes de la gente común? ¿Cuán efectivo podría haber sido Jesús en alcanzar a la persona corriente si hubiera venido como un príncipe real o un rico terrateniente? 2. Lee 1 Corintios 1:26 al 29 en la clase. ¿Cuáles son los puntos clave? Lee cuidadosamente donde Pablo escribió que “lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”. ¿Qué significa esto? ¿Cómo, en el contexto de ser un cristiano, hemos de entender esta idea fascinante? ¿De qué modo muestran estos versículos cuán retorcidas y pervertidas son las maneras del mundo? ¿De qué forma podemos asegurarnos de que nosotros mismos no hayamos caído en estas maneras corruptas? 3. ¿Qué pueden hacer nuestros grupos de estudio de la Biblia a fin de ser más amigables con la gente “común”? ¿De qué manera esto puede afectar nuestra elección de traducciones de la Biblia? ¿Por qué deberían los discipuladores concentrarse en asuntos prácticos en vez de en temas teóricos, especialmente cuando se trata de alcanzar a la gente que está herida y necesita ayuda?

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Lección 7: Para el 15 de febrero de 2014

JESÚS Y LOS “DESECHADOS” SOCIALES

Sábado 8 de febrero LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 21:28-32; Juan 8:1-11; Marcos 5:1-20; Juan 4:5-32; Mateo 9:9-13. PARA MEMORIZAR: “Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?” (Juan 4:28, 29).

UNA MUJER JOVEN –proveniente de un trasfondo increíblemente triste y horrible (que incluía dos hijos fuera del matrimonio para cuando tenía quince años)– estaba en la cárcel, esperando el juicio por haber asesinado a una trabajadora social que había ido para quitarle a su bebé, la única persona por quien había alguna vez sentido amor. Sin madre, padre, esposo, parientes o aun un amigo, ella afrontaba sola un futuro prohibitivo. Mediante las visitas de un pastor, sin embargo, esta jovencita desesperada aprendió que –a pesar de todos sus errores, de lo desesperante de su situación y de lo que asomaba en su horizonte– Cristo la amaba y la perdonaba. No importaba de qué manera la sociedad considerara a esta jovencita, ella conocía, por sí misma, el eterno amor de Dios. Esta desechada social descubrió significado y propósito en su Señor, cuyo amor y aceptación trascendían todas las normas y costumbres sociales, incluso las “buenas”.

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Lección 7 // Domingo 9 de febrero

LOS QUE VIVEN ABAJO Las sociedades establecen jerarquías. Las personas ricas y bien educadas por lo general adquieren las posiciones más altas. Los buenos ciudadanos morales, la gente “ordinaria”, normalmente ocupan los peldaños centrales de la escalera social. Esto deja abajo a personas tales como las prostitutas, los que abusan de drogas, los criminales, los “sin techo” y otros. Durante el tiempo de Cristo, esta lista incluía a los leprosos y a los cobradores de impuestos, o publicanos. Lee Mateo 21:28 al 32 y Lucas 15:1 al 10. ¿Qué enseñan estos pasajes con respecto a la actitud de Cristo hacia los desechados sociales?

¿Qué sucedió para que los desechados sociales fueran delante de los que tenían justicia propia? ¿Qué descubrieron los que vivían en la base de la estructura social que la élite, a menudo, pasó por alto? ¿Por qué Jesús aparentemente era más efectivo en alcanzar a los del estrato social más bajo que a los del más alto? Aunque endurecidos por los placeres pecaminosos, y a veces encerrados en exteriores duros de construcción propia, los desechados sociales eran más fáciles de alcanzar que la élite orgullosa, engreída y llena de justicia propia. A menudo, debajo del alarde de los despreciados yace un vacío emocional caracterizado por una baja estima propia. Con frecuencia, en especial durante la adolescencia, tales personas son abiertamente rebeldes, procurando con frenesí establecer una identidad propia para compensar las inseguridades que sienten por dentro. Esa identidad es establecida, a propósito, en oposición a los deseos de quienquiera que sirve como figura de autoridad (generalmente los padres) para esa persona. Jesús no desperdició esfuerzos dañando su ya debilitado sentido de estima propia. En cambio, creó un renovado sentido de valor personal. Estableció ese fundamento amando y aceptando en forma consecuente a los desechados, cuyos corazones, a menudo, se derretían por la recepción cálida y amante que habían recibido de Cristo. ¿Cuál es tu actitud hacia las personas a las que tu sociedad considera que son desechados sociales? Sé honesto: en muchos casos, ¿no tienes cierto sentido de superioridad? Si es así, medita en las implicaciones de aquellos sentimientos.

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Lunes 10 de febrero // Lección 7

“EN EL ACTO MISMO” Lee Juan 8:1 al 11. ¿Qué nos enseña este texto acerca de Jesús y los desechados sociales?

Después de su retiro en el Monte de los Olivos, Jesús regresó al Templo. Allí lo rodeó una multitud. Mientras Cristo enseñaba, los fariseos arrastraron a una mujer adúltera ante él. Preguntaron a Jesús con respecto a la legislación mosaica acerca del adulterio, que establece la ejecución. Jesús reconoció que el propósito de ellos era entramparlo, no buscar la verdad. La pena capital (pena de muerte) había sido retirada de las cortes judías. Pero, ellos razonaban que, si él rechazaba que se apedreara a la mujer, quedaría comprometido frente a sus seguidores judíos. Inversamente, si él apoyaba la ejecución, podían acusarlo de violar la autoridad romana. Atrapada en medio de la intriga de los líderes estaba esta mujer culpable e indefensa. Al no estar familiarizada con el ministerio de Jesús, ella no conocía su naturaleza llena de misericordia. Irónicamente, él parece declarar su sentencia de muerte; sin embargo, antes de su declaración, pronunció estas palabras inolvidables: “El que de vosotros esté sin pecado...” Esas palabras nivelaron la situación. Personas sin pecado podrían haber ejecutado el castigo sin misericordia. No obstante, los pecadores estaban obligados a ser misericordiosos. Pero, con la excepción de Jesús, no había presente ninguna persona sin pecado. Gradualmente, los dirigentes religiosos se dispersaron, y esta mujer desechada socialmente y culpable recibió gracia. “En su acto de perdonar a esta mujer y estimularla a vivir una vida mejor, el carácter de Jesús resplandece con la belleza de la justicia perfecta. Aunque no toleró el pecado ni redujo el sentido de la culpabilidad, no trató de condenar sino de salvar. El mundo tenía para esta mujer pecadora solamente desprecio y escarnio; pero Jesús le dirigió palabras de consuelo y esperanza” (DTG 427). Aunque Elena de White no da más detalles de la intriga con respecto a esta mujer, sin ninguna duda era una adúltera, hallada “en el acto mismo”. La estratagema de los líderes no cambia el hecho. Y no obstante, ella igual fue perdonada. ¿Cómo aprendemos a mostrar gracia a los culpables sin “atenuar” el pecado?

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Lección 7 // Martes 11 de febrero

EL MÁS BAJO DE LOS BAJOS Lee Marcos 5:1 al 20. Compara la situación de este hombre con el aprieto de las personas sin casa en la actualidad. Compara su descripción con la de pacientes mentalmente enfermos. ¿Qué semejanzas y qué diferencias existen? ¿Cómo trata la sociedad moderna a las personas que sufren enfermedades mentales? ¿Qué explica la exhortación de Cristo en cuanto a que publicara el evento, aunque consistentemente aconsejó a otros mantener el secreto?

Desde la perspectiva actual de muchos, es difícil imaginarse a alguien en un estado tan lamentable, y viviendo en un cementerio. Aunque algunos aleguen que este hombre meramente era un insano, el texto enseña otra cosa. (Además, ¿cómo encaja esa idea con lo que les pasó a los cerdos?) Un punto vital para nosotros, en esta historia, es que ninguno, sin importar cuán trastornado esté y cuál sea la razón (posesión demoníaca, enfermedad mental, uso de drogas, etc.), ha de ser ignorado. En algunos casos, es necesaria una ayuda profesional, que se debería dar cuando fuese posible. Como cristianos debemos recordar que Cristo murió por cada uno; y aun aquellos que podemos considerar más allá de nuestra posibilidad de ayuda merecen tanta misericordia, respeto y bondad como sea posible. Además, ¿quiénes somos nosotros para juzgar que alguno es un caso sin esperanzas, más allá del poder de Dios? Desde nuestra perspectiva, las cosas pueden verse malas; pero, desde la perspectiva de Dios, cada ser humano es de valor infinito. Si no fuera por la cruz, ninguno de nuestros casos tendría esperanza, algo digno de recordar al confrontar a personas perturbadas y dañadas. Medita en algunas personas que conoces que están en muy mala condición, ya sea mental, espiritual o física, o por cualquier otra razón. Trata de considerarlas de la manera en que crees que nuestro Dios, incondicionalmente amante, las considera. Además de orar por ellas, ¿qué puedes hacer, de alguna manera, para ministrar a sus necesidades y mostrarles algo del amor de Dios?

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Miércoles 12 de febrero // Lección 7

LA MUJER JUNTO AL POZO Estudia Juan 4:5 al 32, y luego responde las preguntas siguientes.
 1. ¿Qué convenciones sociales quebró Jesús y por qué? ¿Qué debe decirnos esto acerca de “las convenciones sociales” y la manera en que debemos considerarlas cuando interfieren con la testificación? ¿Cuáles podrían estorbar tu testimonio a otros?

2. ¿De qué manera confrontó Jesús a la mujer con la vida pecaminosa de ella? ¿Qué lecciones podemos obtener de su enfoque?

3. ¿Qué revela esta historia acerca de los prejuicios de los discípulos de Jesús? Y tenemos que preguntarnos: ¿de qué modo nosotros somos culpables de lo mismo?

4. Aunque obviamente impresionada al notar que Jesús sabía de sus diversos intentos amorosos fracasados, ¿qué dijo la mujer en su testimonio que mostró que todavía tenía preguntas acerca de quién era Jesús? ¿Qué lecciones podemos obtener de esto sobre nuestra propia necesidad de paciencia cuando tratamos de hacer discípulos?

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Lección 7 // Jueves 13 de febrero

PUBLICANOS Y PECADORES Es difícil imaginar cómo habría sido nuestro mundo si el pecado no hubiera entrado. La belleza de la naturaleza, aun después de milenios, todavía testifica de la majestad, el poder y la bondad de Dios. Nuestras mentes oscurecidas apenas pueden captar cómo habrían sido las relaciones humanas si el mundo no hubiese caído. Pero, podemos estar seguros de que no existirían las distinciones de clase, los prejuicios, y las fronteras culturales y étnicas que nos impactan. Es triste decir que es muy difícil que, antes del regreso de Cristo, estos límites desaparezcan. Por el contrario, a medida que el mundo empeora, no hay dudas de que estas barreras también empeorarán. Sin embargo, como cristianos, debemos hacer todo lo posible para ir más allá de estas barreras que causan tanto dolor en nuestro mundo, especialmente en quienes la sociedad rechaza como las personas más degradadas. Lee Mateo 9:9 al 13. ¿Cómo se revela aquí la esencia del verdadero cristianismo, no solo por lo que dijo Jesús sino también por lo que hizo? Concéntrate en sus palabras, tomadas del Antiguo Testamento: “Misericordia quiero, y no sacrificio” (Ose. 6:6). Dado el contexto, ¿por qué debemos ser muy cuidadosos para no llegar a ser culpables de la misma actitud que Jesús condenó aquí, ya que todos somos, hasta cierto punto, criaturas de nuestras sociedades específicas, influenciadas por sus prejuicios y barreras sociales?

“Los fariseos veían cómo Cristo participaba en comidas con publicanos y pecadores. Él era tranquilo y tenía dominio propio; era bondadoso, cortés y amigable; y a pesar de que no podían menos que admirar el cuadro que se presentaba, tan diferente de su propio proceder, no podían soportar el espectáculo. Los altivos fariseos se ensalzaban a sí mismos y menospreciaban a los que no habían sido favorecidos con los privilegios y la luz que ellos habían recibido. Aborrecían y despreciaban a los publicanos y a los pecadores. Sin embargo, delante de Dios, su culpa era mayor. La luz del Cielo brillaba en su senda diciéndoles: ‘Este es el camino, andad por él’. Pero habían menospreciado la dádiva de Dios”. “Comentarios de Elena G. de White” (CBA 5:1.063).

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Viernes 14 de febrero // Lección 7

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Junto al pozo de Jacob”, “Calla, enmudece” y “Entre trampas”, El Deseado de todas las gentes, pp. 155-166; 300309; 419-427. Lee también “Ayuda para los tentados”, “La obra en pro de los intemperantes” y “Ayuda a los sin trabajo ni hogar”, El ministerio de curación, pp. 121-126; 127-137; 138-152. “La única clase de gente a la que él nunca quiso favorecer fue la de los engreídos en su amor propio y que menospreciaban a los demás. [...] “Hay que inducir a los caídos a que sientan que no es demasiado tarde para ser hombres. Cristo honró al hombre con su confianza, y así le confirió honor. Aun a quienes habían caído más bajo los trataba con respeto. Era un dolor continuo para Cristo arrostrar la enemistad, la depravación y la impureza; pero nunca dijo nada que denotase que su sensibilidad había sido herida u ofendido su gusto refinado. Cualesquiera que fueran los hábitos malignos, los fuertes prejuicios o las pasiones despóticas de los seres humanos, siempre les hacía frente con ternura compasiva. Al participar de su Espíritu, consideraremos a todos los hombres como hermanos, con las mismas tentaciones y pruebas que nosotros, que caen a menudo y se esfuerzan por levantarse, que luchan con desalientos y dificultades, y que anhelan simpatía y ayuda. Entonces los trataremos de tal manera que no los desalentaremos ni los rechazaremos, sino que despertaremos esperanza en sus corazones” (MC 122, 123). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Qué actitudes personales necesitarías cambiar a fin de llegar a ser un testigo efectivo para los desechados sociales? ¿Qué prácticas congregacionales deberían ser alteradas para que tu iglesia sea más efectiva? ¿De qué modo deberían establecer los cristianos modernos expectativas razonables cuando trabajan por aquellos que son considerados casos muy duros y difíciles? 2. ¿Cómo evitó Jesús excusar los pecados o condenar a los pecadores? ¿De que maneras usó Cristo la confianza, el estímulo y la fe para revertir la espiral hacia abajo en la que están los desechados sociales? Siendo que estos generalmente sospechaban de los líderes religiosos, ¿qué hizo Cristo para que esos discípulos potenciales estuvieran cómodos con él? 3. ¿Qué barreras hay entre los desechados sociales y tu iglesia? ¿De qué forma pueden derribarse?

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Lección 8: Para el 22 de febrero de 2014

CON LOS RICOS Y FAMOSOS

Sábado 15 de febrero LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Deuteronomio 8:17, 18; Génesis 13:5, 6; Juan 3:1-15; Lucas 19:1-10; Marcos 4:18, 19; Mateo 19:16-26. PARA MEMORIZAR: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Tim. 6:10).

SE HA DICHO: “La gente gasta dinero que no tiene en cosas que no necesita a fin de impresionar a gente que no le cae bien”. Se puede debatir cuánta verdad contiene este dicho; pero lo que no se puede debatir, sin embargo, es que el dinero tiene una influencia poderosa sobre todos nosotros. Siendo que los hábitos financieros personales representan ampliamente los valores de una persona, el dinero es realmente un asunto espiritual. Si duda, por esto la Biblia habla extensamente de él. Además, la fama con frecuencia acompaña a la riqueza. Las estrellas del espectáculo, los atletas destacados y los políticos a menudo poseen ambas. Las personas famosas ejercen influencia, que es una forma de poder. Sin embargo, Jesús no se dejó impresionar por la riqueza o el poder de nadie. Sencillamente procuró alcanzarlos por la misma razón por la que hizo todo lo demás: quería que ellos tuvieran la clase de riqueza que el dinero no puede comprar.

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Domingo 16 de febrero // Lección 8

RICAMENTE BENDECIDOS Como seres humanos caídos, estamos sujetos a los celos, especialmente de los que tienen más dinero que nosotros (sin importar cuánto dinero tengamos ya nosotros mismos). La Biblia no menospreció la riqueza ni a los ricos. Como en muchos otros aspectos de la vida, surgen problemas no por las cosas mismas, sino por la forma en la que nos relacionamos con ellas. ¿Qué consejo ofrece la Escritura con respecto a la riqueza? Deut. 8:17, 18; Gén. 13:5, 6; 41:41-43; Job 1:1-3; Dan. 4:28-31. ¿Por qué era muy importante que Israel no olvidara de dónde provenían sus bendiciones?

No hay dudas de que personas como Abraham, José, Mardoqueo, Ester, Ezequías, Josías y Josafat fueron ricos, pero también con mentalidad espiritual. Sin embargo, el ejemplo de Nabucodonosor muestra el peligro que produce hacer de las riquezas un ídolo, lo que es muy fácil que cualquiera haga. Inversamente, para el antiguo Israel, el reconocer la generosidad de Dios al suministrar la riqueza traía bendiciones espirituales y materiales. Se les advirtió específicamente que no olvidaran de dónde venían esas bendiciones (y es también una buena lección para nosotros). En pocas palabras, las riquezas mismas no indican pobreza espiritual o indiferencia. Ha habido personas ricas muy piadosas y fieles, y también algunas bastante desagradables y malas. De cualquier manera, no deberíamos permitir que el deseo de tener dinero llegue a ser una obsesión, ni debemos despreciar a los que son ricos. Ellos necesitan la salvación tanto como cualquier otra persona. ¿Cuál es tu actitud hacia los ricos? Es fácil ponerse celoso, ¿verdad? ¿Cómo puedes aprender a ir más allá de esos sentimientos, y ver a las personas ricas como son, almas con necesidad de un conocimiento salvador de Jesús?

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Lección 8 // Lunes 17 de febrero

ENCUENTRO NOCTURNO Las personas famosas, ricas y socialmente bien ubicadas no intimidaban a Jesús. Cristo nunca se resintió con la élite social ni la reverenció. El Salvador sabía que la prosperidad financiera no podía ofrecer paz, contentamiento personal, relaciones significativas o propósitos bien profundos. El magnate más rico puede estar más solo, vacío y enojado que el creyente cristiano más sencillo, pobre y humilde. Analiza el encuentro de Jesús con Nicodemo (Juan 3:1-15). ¿Qué eventos probablemente estimularon el interés de Nicodemo en el mensaje de Jesús? (Indicio: repasa Juan 2:13-25.) ¿Cuál fue el mensaje central de Cristo para Nicodemo?

Nicodemo había presenciado el poder y la autoridad de Dios revelados en el ministerio de Jesús, y procuró encontrarse con él, pero en secreto. Jesús podría haber rehusado hacerlo así pero, no queriendo que ninguno perezca, aceptó esa oportunidad de llevar a Nicodemo más cerca del Reino. La pobreza de Nicodemo era espiritual, no material. Era rico en bienes del mundo y ocupaba una elevada posición social; no obstante, estaba hambriento espiritualmente. Nicodemo se rebeló ante la sugerencia de que los israelitas educados como él necesitaran conversión. Sin embargo, Jesús persistió, y le presentó a Nicodemo la opción eterna entre la condenación y la salvación. Temiendo el ridículo, Nicodemo rehusó aceptar la invitación de Cristo. Al parecer, la entrevista había fracasado. Pero, esa semilla espiritual quedó enterrada y germinó lentamente. “Después de la ascensión del Señor, cuando los discípulos fueron dispersados por la persecución, Nicodemo se adelantó osadamente. Dedicó sus riquezas a sostener la tierna iglesia que los judíos esperaban ver desaparecer a la muerte de Cristo. En tiempos de peligro, el que había sido tan cauteloso y lleno de dudas, se manifestó tan firme como una roca, estimulando la fe de los discípulos y proporcionándoles recursos con que llevar adelante la obra del evangelio. Aquellos que en otro tiempo le habían tributado reverencia lo despreciaron y persiguieron. Quedó pobre en los bienes de este mundo, pero no le faltó la fe que había tenido su comienzo en aquella conferencia nocturna con Jesús” (DTG 148).

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Martes 18 de febrero // Lección 8

RICOS E INFAMES La respetabilidad no siempre acompaña la riqueza. Aunque muchos obtienen su riqueza honradamente por medio del trabajo duro, la diligencia y las bendiciones de Dios, otros son simplemente estafadores. Peor aún, algunos obtienen su dinero en forma legal pero inmoral, pues no todo lo inmoral es ilegal, como todos muy bien sabemos. Compara Mateo 9:10 al 13 con Lucas 5:27 al 32, y 19:1 al 10. ¿Qué motivó la crítica que afrontó Jesús? ¿Qué nos enseña acerca de la gracia su reacción a la crítica?

Jericó, la ciudad donde vivía Zaqueo, había llegado a ser un centro comercial importante y en ella había un palacio herodiano. A causa de su ubicación geográfica, mantenía una estación de aduanas. Zaqueo pudo haberse enriquecido fácilmente en forma legal como jefe regional de aduanas. Sin embargo, la narración sugiere que la codicia lo indujo a sobrepasar los límites legales. Los patriotas zelotes despreciaban a los recolectores honrados de aduanas, viéndolos como herramientas de sus opresores romanos, pero desdeñaban grandemente a los que eran deshonestos como Zaqueo. Mateo (Leví) ocupaba un cargo similar en Capernaúm, bajo Herodes Antipas. Habiendo esencialmente asumido el lugar de agentes del Gobierno romano, se los consideraba traidores o, peor aún, ladrones traidores. No obstante, Cristo no se acobardó. Desafiando las restricciones sociales, Jesús comió con ellos, trayendo sobre sí intensas críticas de sacerdotes y personas del pueblo por igual. Y, por la interacción de Jesús con ellos, estos hombres despreciados finalmente fueron ganados para el evangelio. Mateo no solo llegó a ser uno de los doce discípulos, sino también un escritor del Nuevo Testamento. Otra vez, debemos ser cuidadosos en cuanto a la clase de juicios espirituales que emitimos acerca de la gente. Aunque no todos los pecados son de la misma magnitud, y algunos son socialmente peores que otros (y con buena razón), todos nosotros somos iguales ante Dios ya que todos necesitamos la justicia de Cristo. Piensa en algunas personas bien conocidas pero despreciadas (y tal vez es comprensible que lo sean) en tu cultura. Imagínate cómo sería si tuvieras la ocasión de testificar a esa persona. ¿Querrías hacerlo? ¿Qué dirías?

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Lección 8 // Miércoles 19 de febrero

MENSAJE ENCHAPADO EN ORO Analiza los siguientes textos: Marcos 4:18, 19; Lucas 1:51-53; 6:22-25; 12:16-21; 16:13. ¿Qué consejo práctico contienen estos pasajes? ¿Qué advertencias espirituales se encuentran allí? ¿Cómo podríamos utilizar estos textos para hacer discípulos entre los ricos?

Se ha dicho que no somos dueños de nuestras cosas; nuestras cosas son dueñas de nosotros. Es muy fácil ser consumidos por las posesiones materiales; por eso, Jesús advirtió sobre el “engaño de las riquezas”. Piensa en cuán fácil es que el dinero, o la búsqueda de él, ciegue nuestras prioridades espirituales. Cuán vital es que recordemos esta verdad al procurar alcanzar a aquellos cuya riqueza puede haberlos ya enceguecido. Al mismo tiempo, todos necesitamos controlar la realidad. Algunas personas viven como si, en el Juicio, solo les fueran a preguntar: ¿Cuánto dinero ganaste? Cristo invirtió nuestras prioridades mal ubicadas. A la vez que no se prohíben las posesiones, ellas deben ponerse en perspectiva. Los bienes materiales son instrumentos de Dios diseñados para beneficiar a la humanidad. Llegan a ser bendiciones cuando se comparten. Si se los acapara, pasan a ser maldiciones. Las personas materialistas, sean ricas o pobres, están en peligro de sacrificar su bienestar eterno por placeres temporarios. La satisfacción eterna se cambia por antojos pasajeros que se deterioran y pasan de moda. Los humanos sirven a Dios o al dinero, nunca a ambos. Todos, ricos y pobres, necesitan recordar: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mar. 8:36). Esta advertencia acerca del materialismo es importante para todos los creyentes; no solo por el bien de su alma, sino también por el bien de ganar a otros. Después de todo, ¿cómo podemos advertir a los acaudalados acerca de los peligros espirituales potenciales contenidos en sus riquezas cuando nosotros mismos estamos atrapados por algo similar?

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Jueves 20 de febrero // Lección 8

TÉRMINOS DE PELIGRO Lee Mateo 19:16 al 26. ¿Qué peligros espirituales se revelan en este pasaje? ¿Cómo pueden hoy los creyentes beneficiar a los “jóvenes ricos”?

Él tenía credenciales, capacidades, recursos materiales, moralidad incuestionable y una exagerada estima propia. El candidato a discípulo pidió con fervor al Maestro la fórmula para la salvación. ¿Se había sentido adulado Cristo? “¡Al fin estamos convirtiendo a las clases superiores!” Al parecer, ningún regocijo manchó el pensamiento de Cristo. Si este suplicante esperaba alguna felicitación, se chasqueó. En cambio, Cristo estableció los Diez Mandamientos como la norma mínima de obediencia. Tal vez el joven rico se había felicitado. Por su propia medición, sobrepasaba a otros. Pero Cristo, en otro lugar, había requerido que nuestra justicia excediera la que poseían los líderes religiosos. ¿Bajaría esa norma para acomodarla a este candidato? Judas se habría alegrado, o cualquiera que manejara las relaciones públicas habría estado feliz. Eso podría ayudar a su imagen pública: gente rica los apoyaba. Sin embargo, las deficiencias espirituales no pueden minimizarse: la misión de Jesús es sagrada. Cada indulgencia egoísta debe ser entregada a él. Cristo esbozó un proceso de tres pasos: Vende tus posesiones, dáselas a los pobres, sígueme. Este era un territorio espiritualmente peligroso. Aunque joven, el posible discípulo había acumulado una fortuna importante. Casas, campos, ropa a la moda, joyas, siervos, ganado: todo pudo haber pasado por su mente. Pero los términos de Dios son inflexibles. Ni negociar ni regatear puede reducir el precio: todo para Jesús; la grandeza terrenal cambiada por los tesoros celestiales. “¡Cuántos han ido a Cristo, listos para unir sus intereses con los de él [...] deseando fervientemente heredar la vida eterna! Pero, cuando se les presenta el costo –cuando se les dice que deben abandonar todo, casas y tierras, esposa e hijos, y no contar sus vidas como valiosas–, se alejan tristes. Quieren los tesoros del cielo, y la vida que se mide con la vida de Dios, pero no están dispuestos a abandonar sus tesoros terrenales. No están dispuestos a renunciar a todo para obtener la corona de la vida” (RH, 19 de abril de 1898).

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Lección 8 // Viernes 21 de febrero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Nicodemo”, “Leví Mateo”, “ ‘Una sola cosa te falta’ ” y “Zaqueo”, El Deseado de todas las gentes, pp. 140-149; 238247; 477-481; 506-510. También lee “Ministerio entre los ricos”, El ministerio de curación, pp. 160-166. “Mucho se ha dicho respecto de nuestro deber para con los pobres desatendidos; pero ¿no debe dedicarse alguna atención a los ricos desatendidos? Muchos no ven promesa en ellos, y poco hacen para abrir los ojos de los que, cegados y deslumbrados por el brillo de la gloria terrenal, no piensan en la eternidad. Miles de ricos han descendido al sepulcro sin que nadie los previniera. Pero, por muy indiferentes que parezcan, muchos de ellos andan con el alma cargada. ‘El que ama el dinero no se saciará de dinero; y el que ama la riqueza no sacará fruto’. [...] ‘Ninguno de ellos podrá, en manera alguna, redimir al hermano ni pagar a Dios su rescate (pues la redención de su vida es de tan alto precio que no se logrará jamás)’. “Las riquezas y los honores del mundo no pueden satisfacer el alma. Muchos ricos [...] anhelan algo que ponga fin a la monotonía de su vida estéril. Muchos funcionarios públicos sienten necesidad de algo que no tienen. Pocos de ellos asisten a la iglesia, pues consideran que no obtienen gran provecho. La enseñanza que allí oyen no conmueve su corazón. ¿No les dirigiremos algún llamamiento personal?” (MC 160, 161). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Los conversos ricos sostuvieron financieramente el movimiento cristiano que nacía. Aunque hubo excepciones, dar con sacrificio caracterizó a los creyentes en buena posición económica. El Reino de Dios consta de personas de corazón íntegro de toda clase social. Los cristianos no deberían sentirse intimidados por las personas acaudaladas, sino que deben proclamar la revelación de Dios de que pueden ser salvos. Sin comprometer la teología y los principios, ¿qué cambios prácticos podría hacer tu iglesia para que personas de buena posición económica puedan encontrar compañerismo allí? ¿De qué modo la estrategia evangelizadora de tu iglesia está tratando de hacer discípulos entre ellas? ¿Qué cosas específicas y realistas puede hacer tu iglesia para alcanzarlas? 2. Considera la cita de Elena de White transcrita más arriba. ¿Cuál es la esencia de lo que dice? ¿De qué manera podemos ayudar a los que piensan que su felicidad se encuentra en la riqueza y las posesiones a darse cuenta de su equivocación?

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Lección 9: Para el 1º de marzo de 2014

DISCIPULAR A LOS PODEROSOS

Sábado 22 de febrero LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Romanos 13:1-7; Marcos 2:23-28; Mateo 8:5-13; 26:57-68; 17:11-14; Hechos 4:1-12. PARA MEMORIZAR: “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hech. 6:7).

“LOS DISCÍPULOS NO FUERON dotados del valor y la fortaleza de los mártires hasta que necesitaron esta gracia. Entonces se cumplió la promesa del Salvador. Cuando Pedro y Juan testificaron delante del Sanedrín, los hombres ‘se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús’ (Hech. 4:13). De Esteban, se dice que ‘todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel’ (6:15). Los hombres ‘no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba’ (6:10). Y Pablo, escribiendo acerca de su propio juicio ante el tribunal de los Césares, dice: ‘En mi primera defensa, nadie estuvo conmigo, antes todos me abandonaron [...] Mas el Señor estuvo conmigo, y me esforzó, para que por medio de mí la predicación fuese cumplidamente hecha, y para que oyesen todos los gentiles; y así yo fui librado de la boca del león’ (2 Tim. 4:16, 17)” (DTG 321).

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Lección 9 // Domingo 23 de febrero

RESPETAR A LAS AUTORIDADES Durante largos siglos, la gente luchó por comprender el papel y la función del gobierno, y el modo en que los ciudadanos debían relacionarse con él. ¿Qué les da a los dirigentes el derecho de gobernar? ¿Cuál es la mejor forma de gobierno? ¿Debería la gente siempre obedecer a su Gobierno? Si no, ¿por qué no? Estas son solo algunas de una multitud de preguntas con las que todavía luchamos hoy. Lee Romanos 13:1 al 7. ¿Qué mensaje importante hay allí para nosotros? No obstante, ¿cómo puede abusarse de estos textos y su mensaje? ¿Qué ejemplos de esto tenemos en la historia? ¿De qué forma podemos, como iglesia, aprender de estas equivocaciones, aun en nuestra propia historia, así como de los errores de la iglesia cristiana en general?

La opresión y la brutalidad caracterizaron al Imperio Romano durante el tiempo de Cristo. Las legiones romanas aterrorizaban y subyugaban naciones civilizadas, integrándolas al Imperio por la fuerza. Centenares de miles perdieron todo, y fueron apresados y asesinados. Gobiernos títere permitidos por Roma fueron, tal vez, peores que Roma misma. Sin embargo, es interesante que Jesús nunca abogó por cualquier tipo de rebelión contra este Gobierno, e incluso no cuestionó que retuviera los impuestos (ver Luc. 20:25). El único acto de desobediencia civil de Jesús –el volcar la mesa de los cambistas de dinero– demostró la repugnancia que sintió con respecto a los abusos sacerdotales. No fue contra los romanos mismos. “El pueblo de Dios considerará a los gobernantes humanos como que han sido confirmados divinamente; enseñará que se les debe obedecer como un derecho sagrado, dentro del ámbito de la legitimidad; sin embargo, cuando sus edictos están en conflicto con los mandamientos de Dios, la Palabra de Dios deberá prevalecer por encima de toda ley humana. ‘Así dice Jehová’ no debe supeditarse a un ‘Así dice la iglesia’ o ‘Así dice el Estado’. La corona de Cristo debe colocarse por encima de las diademas de los gobernantes terrenales” (TI 6:402).

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Lunes 24 de febrero // Lección 9

“¿NO HABÉIS LEÍDO...?” Por desgracia, algunas de las personas más poderosas e influyentes con las que Jesús trató fueron los líderes religiosos de su tiempo, muchos de los cuales le fueron abiertamente hostiles. No obstante, incluso en sus encuentros con ellos, Jesús siempre procuró ser redentor. No estaba buscando discusiones; procuraba la salvación de todas las personas, aun de los poderosos e influyentes que finalmente lo condenaron a muerte. Lee Marcos 2:23 al 28 y 3:1 al 6, y Mateo 12:1 al 16. En estos encuentros, ¿cómo podemos ver que Jesús –a pesar de la abierta hostilidad hacia él– trataba de alcanzar a estos hombres? ¿Qué dijo e hizo, que debería haber conmovido sus corazones si no hubiesen estado tan cerrados?

Es interesante que, al tratar con estas personas, Jesús se refirió a las Escrituras e incluso a la historia sagrada, fuentes que tendrían que haber conmovido a los líderes religiosos. Jesús apeló a lo que debía ser un terreno común entre ellos. Por ejemplo, citó la Biblia cuando habló de la importancia de la misericordia por sobre el ritual. Al hacerlo, procuró llevar a los dirigentes a un significado más profundo de la Ley que ellos pretendían acariciar y sostener tan ferviente y devotamente. En su discurso acerca de sacar a un animal de un pozo en sábado, Jesús entonces apeló a sus ideas más básicas de decencia y bondad, algo con lo que estos hombres deberían haberse identificado. El problema, sin embargo, era que su amargura y odio hacia Jesús nublaba hasta eso. Finalmente, los milagros mismos tendrían que haber hablado poderosamente a estos líderes influyentes acerca del Hombre extraordinario que estaba entre ellos. Es fácil, desde nuestra situación actual, mirar atrás y sorprendernos por la ceguera y dureza de esos hombres. No obstante, ¿cómo podemos estar seguros de que nosotros mismos, procurando proteger algo a lo que no queremos renunciar, no nos cerremos a recibir mayor luz de Dios? ¿Por qué hacer esto es más fácil de lo que pensamos?

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Lección 9 // Martes 25 de febrero

EL CENTURIÓN Aunque varios encuentros de Cristo con personas poderosas terminaron ásperamente, hubo notables excepciones, tales como el que tuvo con Nicodemo. Otra reunión constructiva involucró a un centurión romano (un oficial del ejército romano). Lee Mateo 8:5 al 13 y Lucas 7:1 al 10. ¿Qué podemos aprender de estos informes acerca de testificar a personas con poder?

Cuando el centurión supo que Jesús ya estaba cerca, envió a varios amigos para disuadir a Jesús de que fuera hasta su casa. Profundamente respetuoso de la adoración judía y de la espiritualidad de Jesús, se sintió no merecedor de la atención personal de Cristo. Finalmente, justo antes de que Jesús llegara, se aventuró a acercarse a él. Le explicó la situación, expresando su fe de que la sola la declaración de Cristo podría restaurar a su siervo. Por su experiencia militar, comprendía la autoridad. Él obedecía a su comandante, y sus subordinados le obedecían a él. ¡Cuán sorprendente es que este hombre de poder e influencia (y además romano) pudiera demostrar una fe tan profunda cuando otros que tenían mayores ventajas espirituales despreciaban a Jesús! Aquí, un honesto examen propio es valioso. Necesitamos preguntarnos si hemos sido complacientes y meramente estamos adoptando doctrinas correctas en vez de experimentar una fe viviente. Aun creyentes más nuevos y menos equipados pueden expresar una fe más profunda que los que crecieron en el cristianismo. Tus bendiciones espirituales ¿se han convertido en una razón para depender de ti mismo? ¿Se te escaparon oportunidades espirituales sin que las notaras? Cuando respondemos en forma afirmativa, Cristo es la respuesta. Cualquiera puede gozar de la experiencia del centurión. Esta historia debe animar a quienes evangelizan a las personas que están en posiciones de poder. ¿Cuántos centuriones hay en el siglo XXI? Que la fe de ellos inspire y fortalezca la nuestra. Hay poder en un ministerio abnegado y ajeno al yo, que puede emocionar a cualquier individuo de cualquier clase social. ¿Qué aspectos de esta característica manifestamos en nuestra propia vida y en nuestros testimonios?

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Miércoles 26 de febrero // Lección 9

EL DÍA DEL JUICIO Lee Mateo 26:57 al 68 y 27:11 al 14; Lucas 23:1 al 12; y Juan 18:19 al 23, 31 al 40 y 19:8 al 12. ¿Qué podemos aprender del testimonio de Jesús a estos hombres poderosos?

En estas escenas finales de la jornada terrenal de Jesús, los seguidores de Cristo vislumbraron el doloroso precio de una fidelidad resuelta. Desde su arresto hasta su crucifixión, Cristo dio testimonio delante de los hombres más poderosos de su país: monarcas, gobernadores, sacerdotes. Él estudiaba, uno tras otro, a los que estaban ebrios de la autoridad mundana. Aparentemente, ellos lo controlaban a él. Los soldados arrastraron a Jesús entre las salas de ellos, los concilios de ellos, los palacios de ellos y los tribunales de ellos sin percibir que, en última instancia, el mundo es de él. Cualquiera que fuera la sentencia que ellos pronunciaran contra Cristo, esta era, en última instancia, el juicio que ellos pronunciaban contra sí mismos. Mientras que Cristo testificaba para hacer discípulos, a veces el resultado era diferente de lo que él hubiera deseado. ¡Cómo se habría regocijado si Pilato, Caifás, Herodes y otros le hubiesen entregado sus corazones a él y se hubiesen arrepentido! Sin embargo, rehusaron obstinadamente ceder a las súplicas y dejaron de lado su invitación a la salvación Del mismo modo, los seguidores de Cristo del siglo XXI tendríamos que reconocer que, mientras que testificamos para hacer discípulos, el resultado a menudo difiere del que quisiéramos y por el que oramos. Los esfuerzos no siempre tienen un éxito mensurable. Esto no debería desanimarnos ni tampoco inhibir posteriores testificaciones. El discípulo genuino es, como Jesús mismo, fiel hasta la muerte, no fiel hasta el chasco. Se celebra el trigo, se lamenta la cizaña, y la cosecha continúa. A pesar de la testificación de Cristo aparentemente sin éxito delante de estos hombres poderosos, sucedió algo maravilloso, porque, según Hechos 6:7, no solo el número de los discípulos se multiplicó, sino “también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”. Solamente Dios sabe cuántos de esos sacerdotes estuvieron escuchando y viendo a Jesús en sus horas finales.

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Lección 9 // Jueves 27 de febrero

LA EXPLOSIÓN PRIMITIVA Los primeros discípulos de Cristo difundieron con entusiasmo el evangelio por todo el mundo civilizado. Casas, sinagogas, tribunales y palacios reales llegaron a ser escenarios para la proclamación del Reino. Sin embargo, Jesús predijo arrestos, juicios y audiencias hostiles para aquellos discípulos (Mat. 10:1620). Lamentablemente, quienes estaban saturados de poder terrenal fueron los más lentos en recibir a Cristo. Lee los siguientes pasajes: Hechos 4:1-12; 13:5-12, 50; 23:1-6; 25:23-26:28. Aunque uno tiene la idea de que muchas personas se convirtieron en forma instantánea, eso no es lo que sucedió. Estos resultados fueron el producto de circunstancias anteriores. La siembra precede a la siega. Cristo había proclamado fielmente el evangelio. Misioneros y los primeros conversos habían testificado por toda Judea. Cuando Cristo conquistó la muerte, y confirmó así su mensaje, miles de personas indecisas entraron al Reino. Secretamente lo habían seguido, pues habían respondido a sus invitaciones. Factores culturales, seguridad en el trabajo y presiones de la familia demoraron su respuesta abierta. La resurrección de Cristo destruyó las dudas y los llevó a tomar una decisión. Entonces, el apóstol Pablo entró en el escenario. Pero, su testimonio no fue apreciado universalmente. Algunas veces, lo persiguieron y lo expulsaron hombres destacados. Fue apedreado, azotado, apresado y maltratado de varios modos, a menudo por instigación de personas poderosas. Con frecuencia, motivos políticos fueron el fundamento de esos sentimientos anticristianos. El gobernador Félix encarceló a Pablo para aplacar la oposición religiosa a Pablo. Festo, su sucesor, era más equilibrado; sin embargo, le faltó la voluntad política de liberar a Pablo. Durante una visita oficial del rey Agripa y de su hermana, Berenice (descendientes de la dinastía de Herodes), el monarca solicitó una audiencia con Pablo. Tristemente, como su antecesor, rechazó su invitación a la salvación. Aunque los discípulos de Cristo del siglo XXI afrontemos rechazos y persecuciones similares, también deben perseverar. ¿Cómo pueden los discipuladores que trabajan entre las autoridades mundanas y religiosas evitar el desánimo cuando son rechazados? Siempre que los seguidores de Cristo trabajan en favor de personas poderosas, ¿quiénes más podrían ser afectados por su testimonio?

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Viernes 28 de febrero // Lección 9

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “El centurión”, “Ante Anás y Caifás” y “En el tribunal de Pilato”, El Deseado de todas las gentes, pp. 282287; 647-662; 671-689. Lee también “Ministerio entre los ricos”, El ministerio de curación, pp. 160-166; y “Por poco me persuades”, Los hechos de los apóstoles, pp. 357-368. “Por medio del trato casual o accidental no es posible llevar a los ricos, que aman al mundo y lo adoran, a Cristo. Esas personas son muchas veces las de más difícil acceso. Por ellas deben hacer esfuerzos personales quienes, animados de espíritu misionero, no se desanimen ni fracasen. “Hay personas particularmente idóneas para trabajar entre las clase altas” (MC 164). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Cada vez que Jesús testificaba a personas poderosas, otros tomaban nota. Algunos estaban en posiciones de poder; otros, no. Como Nicodemo y José de Arimatea, muchos de entre la clase sacerdotal, educada, llegaron a la fe gradualmente. Algunos espectadores que presenciaron las confrontaciones de Cristo con los líderes religiosos también creyeron. La turbulencia volcánica generalmente yace escondida debajo de la corteza de la montaña. Es imposible evaluar visualmente la intensidad. Las mediciones exactas requieren instrumentos especiales. En forma similar, el potencial explosivo del movimiento de Jesús permaneció escondido durante su ministerio terrenal. Después de su resurrección, sin embargo, el Reino estalló, poniendo en evidencia conversiones masivas, aun entre los cargos de influencia. La fiel plantación estaba dando finalmente su cosecha abundante. ¿Qué deberían enseñarnos estos hechos acerca de la importancia de no desanimarnos cuando nuestro testimonio no parece ser efectivo como nos gustaría que fuera, especialmente entre la élite poderosa? 2. Elena de White escribió, en la declaración que antecede, que ciertas personas están especialmente capacitadas para el trabajo de alcanzar a los poderosos. ¿Cuáles podrían ser algunas de esas capacidades? Al mismo tiempo, ¿por qué debemos tener cuidado de no limitar a quienes nosotros pensamos que no están capacitados para ello?

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Lección 10: Para el 8 de marzo de 2014

DISCIPULAR A LAS NACIONES

Sábado 1º de marzo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 56:6-8; Mateo 11:2024; Juan 12:20-32; Romanos 15:12; Hechos 1:7, 8. PARA MEMORIZAR: “Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (Isa. 56:7).

EL MENSAJE DE CRISTO, desde su inicio, era para todos en todas partes. El evangelio fue a todo el mundo, porque es universalmente aplicable. Sin duda, este concepto desafió el pensamiento de los discípulos. Su reacción inicial al ver, por ejemplo, a Cristo conversando con la mujer samaritana ilustra este desafío. Ellos pensaban que Jesús, como el Mesías, debía meramente cumplir las profecías y esperanzas judías, pero habían pasado por alto o no habían interpretado correctamente a los profetas, en especial a Isaías, con su mensaje a todas las naciones. Jesús, el Deseado de todas las gentes, no estaba limitado a un solo grupo. La salvación podía provenir de los judíos, pero era para todos. Los seguidores de Cristo trascenderían los límites nacionales y los internacionales, las diferencias de lenguas, y otras dificultades, porque Jesús mismo había establecido el modelo de evangelización transcultural. Como adventistas, en Apocalipsis 14:6 recibimos este llamado: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo”.

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Domingo 2 de marzo // Lección 10

LOS PROFETAS PREDIJERON Los antiguos profetas predijeron la conversión de los “no judíos” (gentiles) a una fe basada en las Escrituras. Las divinidades paganas, su adoración y su estilo de vida destructivo serían derribados por la sumisión sin limitaciones a Jehová y su fe en él. Los enemigos de Israel vendrían en masa a Jerusalén rogando admisión y sedientos de conocimiento espiritual. La comisión de Israel era esparcir la invitación universal de Dios a las naciones que lo rodeaban. Lamentablemente, la pasión misionera de Israel se descarriló por consideraciones terrenales. La grandiosa visión quedó sepultada debajo de la complacencia. La venida de Cristo resucitó esa visión, por lo menos para algunos. Lee Isaías 56:6 al 8; Miqueas 4:1 y 2; y Jonás 3:7 al 10 y 4:1. ¿Qué enseñan estos versículos acerca del alcance universal de la misión de Israel, y cuán limitadamente algunos en Israel comprendieron esto?

Israel había de ser la luz de las naciones. Viendo las maravillosas ventajas que tenían los israelitas, las naciones paganas preguntarían acerca de la fe monoteísta de los israelitas, y así muchos de ellos se convertirían al verdadero Dios. Desgraciadamente, las cosas no resultaron así, pues Israel llegó a centrarse tanto en sí mismo que perdió de vista su propósito más amplio y, a menudo, al Dios que le había ofrecido tanto. Los cristianos modernos afrontamos un desafío similar. ¿Invertiremos con sacrificio en el avance del evangelio, olvidándonos de su propósito más amplio? Es una trampa en la que podemos caer más fácilmente de lo que creemos. “En el nombre del Señor, ofrezcamos expresiones de alabanza y agradecimiento por los resultados de la obra en otros países. “Nuestro General, quien no se equivoca, continúa diciendo: ‘Avanzad. Entrad en nuevos territorios. Levantad bandera en cada lugar’. ‘Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti’. “Nuestra consigna ha de ser: Adelante, siempre adelante. Los ángeles del Señor irán delante de nosotros para preparar el camino. Nuestra preocupación por las ‘regiones apartadas’ jamás puede deponerse hasta que toda la Tierra sea alumbrada con la gloria del Señor” (TI 6:37).

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Lección 10 // Lunes 3 de marzo

¡AY DE TI! Lee Mateo 11:2 al 4; Lucas 4:25 al 30 y 17:11 al 19; y Juan 10:16. ¿Qué mensaje vital muestran estos textos? ¿Cómo podemos tomar lo que está escrito aquí y aplicarlo a nosotros mismos, en nuestro propio tiempo y contexto? ¿Qué principio se revela aquí que debemos tomar en cuenta?

Cristo quería que el pueblo, que tenía tantas ventajas, despertara a lo que era su verdadero llamamiento y propósito como su pueblo. Quería que vieran que esa salvación, aun para la nación elegida, no era algo que tenía por nacimiento. No lo pasaban los genes o la primogenitura. Era algo que debía aceptarse en forma consciente, una elección que incluso los que no eran de Israel podían hacer, y lo hicieron. Los entrenadores atléticos a veces desafían a sus atletas al compararlos con escuelas u organizaciones competidoras. “Si practicas fielmente, con energía e intensamente como ellos lo hacen, tendrás éxito”. La motivación obvia del entrenador es inspirar, desarrollar un deseo y no reducirlo. Del mismo modo, Jesús quería que su propio pueblo compartiera la plenitud de la salvación como algunos pueblos no judíos ya lo estaban haciendo. Sin duda sus palabras habrán escandalizado a algunos, porque él predicaba algo que no querían oír, por más que ellos ya deberían haber conocido y comprendido esas verdades. Algunas personas podrían realmente contar con muchas ventajas espirituales que otros no tienen, pero aquellos que las poseen deben darse cuenta de que, sea lo que fuere que hayan recibido, todo es un don de Dios para ser usado para la gloria de él y no para la propia. Y ¿qué sucede con nosotros? ¿Qué sucede con todas esas ventajas que Dios nos dio, como pueblo? ¿Por qué es importante, primero, reconocer esas ventajas; y luego, humildemente, darnos cuenta de las responsabilidades que traen aparejadas?

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Martes 4 de marzo // Lección 10

“QUISIÉRAMOS VER A JESÚS” Lee Juan 12:20 al 32. ¿Cómo se revela aquí la universalidad del mensaje del evangelio?

Jerusalén está saturada de rumores. La entrada triunfal de Cristo acababa de suceder. No obstante, los “Hosannas” fueron rápidamente reemplazados por preguntas. ¿Qué sucedería ahora? ¿Sería Jesús coronado rey? En la muchedumbre reunida para la Pascua, había adoradores griegos. Nota sus palabras a Felipe: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”. En otras palabras, ellos querían estar con Jesús. Querían aprender de él. ¡Qué testimonio del carácter universal de Cristo y su mensaje! Pero, también, qué triste es que aquellos que tendrían que haber dicho lo mismo eran los que querían librarse de él. Los griegos probablemente se acercaron a Felipe porque, de todos los discípulos, solo él tenía un nombre griego. Viniendo de Betsaida, un centro de pesca comercial –y por ello, un crisol cultural–, tal vez también hablaba su idioma. El texto sugiere que Jesús no estaba presente en las cercanías. Tal vez él adoraba cerca, en los lugares reservados para los judíos. Sin embargo, uniéndose a sus discípulos y a los entrevistadores dentro del atrio exterior, Jesús les otorgó su deseo a estos hombres. Nota lo que les dijo: “Si alguno” –indicando hombres, mujeres, judíos y griegos– “me sirviere”, puede hacerlo, pero con un cierto costo. ¿Cuál sería el precio? ¿Cómo entendemos lo que esto significa? Ver Juan 12:25.

Luego, con estos extranjeros todavía presentes, el Cielo tronó un mensaje de confirmación de juicio y victoria. Esa voz que se oyó, dijo Jesús, no había venido por su causa, sino por ellos, judíos y griegos, para que su fe se fortaleciera. Las palabras de Cristo afirmaron de inmediato que su muerte había de ser para todo el mundo.

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Lección 10 // Miércoles 5 de marzo

DERRIBANDO BARRERAS Lee Juan 7:35 y 8:48; y Lucas 10:27 al 37. ¿De qué manera estos versículos muestran por qué las barreras regionales, étnicas y otras no deben existir entre los cristianos al procurar hacer discípulos entre todas las naciones?

El desprecio que mostraron los líderes por Jesús no tenía límites. Otra vez, la terrible ironía: aquellos que deberían haber estado en primera fila para recibirlo a él y su mensaje eran los mismos que luchaban contra él con mayor fuerza. Los sacerdotes de Israel despreciaron al Hijo de Dios, mientras que los que no eran de Israel lo aceptaban como el Mesías. ¡Qué lección poderosa y solemne hay aquí para los que se consideran (y tal vez con alguna justificación) con ventajas espirituales! Cuando condenaron a Cristo, no solo dijeron que tenía un demonio, sino también hicieron algo todavía peor al llamarlo samaritano. Hasta se burlaron de él por su testimonio entre los griegos, mostrando obviamente su desprecio por los que no eran de su propia nación y fe. Los líderes de Israel encontraban que era impensable que Jesús considerara enseñarles a los griegos. Jesús contradijo esto al enfatizar el carácter por sobre el origen étnico. Además, es muy interesante que él usó la historia verdadera de un samaritano para enseñar una gran lección espiritual acerca de lo que significa realmente cumplir la ley de Dios. Los líderes religiosos, sin duda limitados por su retórica comprensión de la ley levítica y la contaminación, habían pasado antes por alto al hombre herido. El extranjero despreciado, un samaritano, había desafiado el prejuicio étnico y salvado la vida del extranjero. ¡Qué agudo reproche para todos los que desprecian y desdeñan a alguien que tiene una necesidad, solamente porque no es de su propio origen étnico, social o cultural! Piensa en la última vez que pudiste ayudar a alguien con una necesidad y no lo hiciste. ¿Qué justificación usaste para no ayudar? Mirando ahora hacia atrás, ¿qué deberías haber hecho en forma diferente?

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Jueves 6 de marzo // Lección 10

LA GRAN COMISIÓN Lee Romanos 15:12; Hechos 1:7 y 8; Juan 11:52 y 53; y Mateo 28:19 y 20. ¿Qué mensaje esencial hay aquí, y de qué modo se ajusta bien a los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14?

La obra final de Dios es incompleta hasta que el evangelio eterno expresado en el mensaje de los tres ángeles, que aparece en Apocalipsis 14, haya cruzado todos los límites raciales, idiomáticos, nacionales y geográficos. Sin divulgar el momento preciso, la Escritura afirma inequívocamente que este evangelio alcanzar�� a todo el mundo. El triunfo de Dios y su proclamación son seguros. Se profetiza que las naciones aceptarán ese mensaje. Esto debe suceder, pero ¿quiénes se ofrecerán como canales de la gracia de Dios? ¿Quiénes se unirán con Cristo para sobreponerse a las barreras étnicas, geográficas e idiomáticas que estorban el progreso del evangelio? ¿Quiénes vaciarán sus billeteras y cuentas bancarias? ¿Quiénes sacrificarán sus comodidades terrenales y asociaciones con los familiares para hacer progresar la causa del Cielo? Estas son las preguntas que todos debemos plantearnos. ¿Qué estamos haciendo para alcanzar a aquellos que, quienesquiera que sean o dondequiera que estén, los prejuicios culturales y las barreras sociales satánicamente diseñados los apartan de una proclamación vigorosa del evangelio? Hay otros creyentes como ellos, esparcidos por todo el globo, que voluntariamente entregan su vida para que el evangelio pueda ser predicado. “Nuestro éxito misionero ha sido proporcional a nuestro esfuerzo de desprendimiento y altruismo. Únicamente el Señor puede valorar el trabajo realizado, a medida que el mensaje del evangelio sea proclamado en forma clara y precisa. Nuevos territorios se alcanzaron y se realizó un trabajo agresivo. Se sembró la semilla de la verdad y la luz iluminó muchas mentes, y produjo una mayor revelación de Dios y un entendimiento más exacto del carácter que se debe desarrollar. Miles han sido traídos al conocimiento según está revelado en Jesús. Han sido inspirados por la fe que obra por el amor y purifica el alma” (TI 6:36).

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Lección 10 // Viernes 7 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “La Gran Comisión” y “Pentecostés”, Los hechos de los apóstoles, pp. 21-28; 29-38. También lee “En el atrio exterior” y “El buen samaritano”, El Deseado de todas las gentes, pp. 574-580; 460-466. “Un samaritano, de viaje, vino adonde estaba el doliente, y al verlo se compadeció de él. No preguntó si el extraño era judío o gentil. [...] “Así la pregunta: ‘¿Quién es mi prójimo?’ está para siempre contestada. Cristo demostró que nuestro prójimo no es meramente quien pertenece a la misma iglesia o fe que nosotros. No tiene que ver con distinción de raza, color o clase. Nuestro prójimo es toda persona que necesita nuestra ayuda. Nuestro prójimo es toda alma que está herida y magullada por el adversario. Nuestro prójimo es todo aquel que pertenece a Dios” (DTG 463, 464). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Qué indica nuestro apoyo financiero a la misión de la iglesia mundial respecto de nuestro compromiso real con la comisión del evangelio? ¿Por qué nuestra participación va más allá del apoyo meramente financiero? ¿De qué maneras los recursos dedicados actualmente a la conservación de la iglesia local pueden ser canalizados hacia la evangelización transcultural? 2. “No debemos creer que la obra del evangelio depende principalmente del ministerio. Dios ha dado a cada cual una obra que hacer en relación con su Reino. Cada uno de los que profesan el nombre de Cristo debe trabajar ferviente y desinteresadamente, dispuesto a defender los principios de la justicia. Todos deben tomar una parte activa en fomentar la causa de Dios. Cualquiera que sea nuestra vocación, como cristianos tenemos una obra que hacer para dar a conocer a Cristo al mundo. Hemos de ser misioneros y tener por blanco principal ganar almas para Cristo” (JT 3:60). En la clase, mediten sobre el significado de lo que está planteado aquí y, como clase, pregúntense qué más podrían hacer para ayudar a terminar la obra que hemos sido llamados a hacer. 3. Mediten en lo que Jesús dijo en Juan 12:25. ¿Qué significa “aborrecer” nuestra vida “en este mundo”? ¿De qué maneras hemos de expresar este “aborrecer”?

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Lección 11: Para el 15 de marzo de 2014

DISCIPULAR A LOS LÍDERES ESPIRITUALES

Sábado 8 de marzo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 6:12-16; Juan 16:7-14; Lucas 6:20-49; Jeremías 50:31; Isaías 57:15; Hechos 1.

PARA MEMORIZAR: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Luc. 6:12, 13).

AUNQUE JESÚS SIEMPRE se mantuvo activo en su obra de hacer discípulos, reconocía que su jornada terrenal era corta. Por lo tanto, se concentró en entrenar a discípulos para que continuaran la obra después de que él se fuera. Era tanto su Señor Maestro como su Señor Entrenador. Aunque enseñar y entrenar están relacionados, enseñar generalmente se refiere a la comunicación de conocimiento, mientras entrenar sugiere la formación o la calificación por medio de la práctica y la disciplina. La preparación de los discípulos para el liderazgo ciertamente involucraba recibir conocimiento; sin embargo, el crecimiento espiritual era prioritario. Ellos necesitaban adquirir experiencia en las cosas de Dios, en la fe, en las dificultades, en la santificación, en el sacrificio propio, junto con una comprensión intelectual de las doctrinas y la teología. El solo conocimiento era una preparación insuficiente para los rigurosos desafíos que tenían por delante. Jesús les dio ambos.

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Lección 11 // Domingo 9 de marzo

EL LIDERAZGO COMIENZA AQUÍ La estadía terrenal de Cristo fue relativamente corta. Por lo tanto, adiestrar discipuladores era imperativo. ¿Quiénes debían ser elegidos? Los discípulos de Jesús sin duda eran centenares. ¿Debían todos recibir una educación masiva? Cristo comprendió que el liderazgo era cultivado con efectividad en grupos pequeños, y no en masa por medio de conferencias. Un número limitado sería escogido para la clase de graduados iniciales. Estudia Lucas 6:12 al 16. ¿Qué hizo Jesús antes de elegir a sus discípulos, y por qué eso era tan importante?

Elegir con efectividad requería sabiduría avanzada. Jesús se acercó a su Padre celestial en oración para adquirir esa sabiduría. Del mismo modo, la oración debe preceder la selección de los candidatos a líderes de discipuladores en el siglo XXI. Siendo que, evidentemente, Cristo creía que él necesitaba orar mucho para obtener la sabiduría requerida, ¡cuánto más los cristianos de hoy deberían pedir esa sabiduría al elegir a los encargados de velar por el progreso de la Gran Comisión! Habiendo escogido a doce, Jesús los llamó apóstoles, sus representantes comisionados investidos de autoridad espiritual. El grupo mayor de discípulos presenció esta ordenación o comisión sin celos aparentes o sentimientos negativos. Más tarde, Jesús comisionaría a un grupo mayor de 72 y, tal vez, otros no registrados en las Escrituras. Sin embargo, los doce apóstoles retuvieron la identidad de ser los más estrechamente vinculados a Jesús; llevaban la mayor responsabilidad y, por lo tanto, requerían un entrenamiento y un compromiso más intensos. Esta disposición señala con claridad una estructura organizativa intencional entre los primeros cristianos. Dentro de esa organización, Cristo invistió espiritualmente a los líderes con las capacidades y la educación proporcionales a las tareas asignadas. Piensa en las implicaciones del tiempo que pasó Jesús en oración. ¿Qué debería decirnos esto acerca de nuestra vida de oración? ¿Cómo te ayuda la oración?

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Lunes 10 de marzo // Lección 11

CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA – Parte I La información era un componente del mensaje de Jesús que no se podía reemplazar. La información sola no puede transformar; sin embargo, cada transformación incluye información. Ciertamente, los conceptos no poseen poder inherente para iniciar cambios; el Espíritu de Dios, obrando en los corazones humanos, constituye el elemento necesario para la conversión, Lee Juan 16:7 al 14. ¿Qué dice Jesús aquí que nos ayuda a comprender cuán limitado es el conocimiento intelectual para comprender y experimentar el verdadero cristianismo?

El conocimiento bíblico junto con el Espíritu de Dios constituyen la combinación espiritual que transforma a las personas y a las sociedades. El discipulador necesita esforzarse, con fe y estudio, por tener ambos elementos. El cristianismo tiene en alta estima la inteligencia, el pensamiento y la imaginación. La existencia de pensamiento razonado en todas las Escrituras, el tremendo respeto ofrecido a los maestros dentro del judaísmo, la invalorable atención que los escribas dedicaban a conservar los escritos antiguos, todo testifica de la importancia del conocimiento. El cristianismo no es una fe irracional. No obstante, ciertos sectores del cristianismo han elevado la emoción, los sentimientos y la experiencia por sobre el conocimiento. Esta manera de pensar declara que lo que la gente cree tiene poca importancia, porque la experiencia sola ya es significativa. La obediencia y la adherencia a verdades específicas se consideran como de importancia relativa; la emoción y la excitación religiosa llegan a ser la vara de medir para una espiritualidad genuina. La existencia de las Escrituras contrarresta esta fascinación por la experiencia. La experiencia sin el conocimiento llega a ser un misil sobrecargado y sin dirección. Inversamente, el conocimiento sin experiencia está muerto o llega a ser legalista. Los verdaderos líderes cristianos comprendieron la necesidad de cultivar ambos elementos tanto en ellos mismos como en aquellos a quienes están discipulando. Piensa en todas las buenas razones que tienes para tu fe. Al mismo tiempo, ¿qué lugar ha jugado la experiencia? ¿Por qué necesitamos ambas?

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Lección 11 // Martes 11 de marzo

CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA – Parte II Lee Lucas 6:20 al 49. ¿De qué manera estos textos revelan tanto el conocimiento como la experiencia? Es decir, ¿de qué forma están unidos aquí, que muestra por qué ambos son necesarios no solo en nuestro propio caminar con Dios, sino también al hacer discípulos?

El conocimiento espiritual es indispensable para la transformación espiritual. Cristo mismo era considerado como el Señor Maestro. En medio de aulas abiertas a orillas del mar, en las montañas y entre las maravillas creadas por Dios, Cristo diseminaba conocimiento transformador. El Espíritu Santo despertaba conciencias antes cauterizadas para aceptar estas verdades. El hacer discípulos es incompleto sin experiencia, pero la experiencia debe ser dirigida por el conocimiento. Los discipuladores del siglo XXI deben relacionarse completamente con las Escrituras, la fuente de la información espiritual auténtica. Del mismo modo, deberían diseminar doctrinas y enseñanzas sin tomar en cuenta si son populares o convenientes. Dios espera que los creyentes maduros no retengan nada y guíen con paciencia a los conversos infantes a una comprensión y aprecio, siempre en expansión, de las maravillosas verdades del cristianismo que transforman las vidas, especialmente la verdad presente de los mensajes de los tres ángeles. En el contexto de hacer discípulos, ¿qué dice Jesús en Lucas 6:39, que todos los que procuran hacer discípulos deben recordar? ¿Cómo podemos estar seguros de que no somos aquellos acerca de los cuales Jesús nos advierte?

Al fin, una combinación de conocimiento y experiencia produce un amor abnegado, y este será la fuerza más poderosa que pueda poseer cualquier discipulador.

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Miércoles 12 de marzo // Lección 11

LOS PRIMEROS LÍDERES Es muy interesante e importante el hecho de que, al elegir líderes, Jesús los escogió de la clase más humilde y menos educada. Cristo no buscó entre los eruditos o elocuentes hombres del Sanedrín. Pasando por alto a los maestros con justicia propia, el Maestro eligió a hombres humildes y sin educación formal para proclamar las verdades que habían de mover al mundo. Él se propuso entrenar y educar a estos hombres como líderes de su iglesia. Ellos, a su vez, educarían a otros y los enviarían con el mensaje del evangelio. “Para que pudiesen tener éxito en su trabajo, iban a ser dotados con el poder del Espíritu Santo. El evangelio no había de ser proclamado por el poder ni la sabiduría de los hombres, sino por el poder de Dios” (HAp 15). ¿Qué nos dicen los siguientes textos acerca de por qué Cristo, para conducir a su iglesia, eligió a estos hombres en vez de buscar a quienes parecían tener las cualidades necesarias para el liderazgo? Sof. 2:3; Mat. 11:29; Jer. 50:31; Isa. 57:15.

Sin embargo, debemos ser cuidadosos de no hacer suposiciones equivocadas acerca de por qué Cristo eligió a quienes eligió. Jesús no estaba en contra de la clase educada o erudita; él mismo demostró mucho conocimiento a una edad temprana (Luc. 2:46, 47). Es solo que, a menudo, los que tienen más educación, riqueza o poder no están listos para humillarse en la forma en que, especialmente los líderes, tienen que hacerlo para que el Señor pueda usarlos. Esto no ocurre siempre, por supuesto; Dios también usó a tales hombres (piensa en Nicodemo, José de Arimatea; ver también Hech. 6:7). Solo significa que, frecuentemente, este tipo de personas tiende a no estar abierto a la conducción del Espíritu Santo. Lee 1 Corintios 9:19 y Filipenses 2:3. ¿Qué rasgos se exponen aquí, y por qué son tan vitales no solo para un líder, sino también para cualquiera que profesa el nombre de Cristo? ¿Cómo podemos aprender a poseer esos rasgos en nuestra propia vida?

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Lección 11 // Jueves 13 de marzo

LO QUE JESÚS DEJÓ Las siguientes generaciones dieron testimonio del éxito de los esfuerzos anteriores. Siempre que estos generan resultados duraderos, deberían estudiarse y repetirse los principios sobre los que se basan esas realizaciones. ¿Produjeron resultados importantes los métodos que Cristo usó para hacer discípulos? Por supuesto que sí. Cambiaron al mundo. En realidad, ninguno de nosotros estaríamos leyendo esta Guía de Estudio de la Biblia más de dos mil años más tarde si no fuera por el éxito de Cristo al entrenar a los líderes de la iglesia primitiva. Lee Hechos 1. ¿Qué nos muestra este primer capítulo, en la formación de la iglesia primitiva, sobre la necesidad de líderes ordenados por Dios? ¿Qué buscaban en un líder? (Ver el vers. 22.) ¿Cuáles de estas características tendríamos que tener en cuenta en nuestra búsqueda de buenos líderes?

Jesús estableció su Reino, y ejemplificó los principios que perpetuarían su crecimiento. Como pionero en el sendero de la oscuridad a la luz, Cristo eligió líderes cuyas debilidades estaban eclipsadas por la fortaleza de él, porque dependían completamente de él. Aunque fueron desestimados por los líderes religiosos y eran académicamente deficientes, brillaron más que ellos por su transparencia, humildad, dependencia y autenticidad. Es muy vital que todos nosotros, cualquiera que sea nuestro cargo en la iglesia, exhibamos tales características. Con el tiempo, los que poseen una educación formal importante y una elevada posición social llegan a ser parte de la iglesia. “Como representantes de Cristo, los apóstoles debían dejar una huella definida en el mundo. El hecho de que fueran hombres humildes no disminuiría su influencia, sino que la acrecentaría, porque las mentes de sus oyentes se dirigirían de ellos al Salvador, que, aunque invisible, seguía obrando todavía con ellos. La maravillosa enseñanza de los apóstoles, sus palabras de valor y confianza, darían a todos la seguridad de que no obraban ellos por su propio poder, sino por el poder de Cristo” (HAp 19). ¿Qué buscas para los líderes de la iglesia? ¿Por qué? ¿Cuáles son las tres cosas principales que quieres ver en ellos? Lleva tu respuesta a la clase el sábado y compara la de cada uno.

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Viernes 14 de marzo // Lección 11

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Los primeros evangelistas”, “El último viaje desde Galilea” y “El Sermón del Monte”, El Deseado de todas las gentes, pp. 315-325; 449-459; 265-281. Lee también “La preparación de los Doce”, “La Gran Comisión” y “Los siete diáconos”, Los hechos de los apóstoles, pp. 1520; 21-28; 73-80. “Por todo el campo de labor de Cristo, había almas despertadas que comprendían ahora su necesidad, y tenían hambre y sed de la verdad. Había llegado el tiempo en que debían mandarse las nuevas de su amor a esas almas anhelantes. A todas estas, debían ir los discípulos como representantes de Cristo. Los creyentes habían de ser inducidos a mirarlos como maestros divinamente designados y, cuando el Salvador les fuese quitado, no quedarían sin instructores. “En esta primera gira, los discípulos debían ir solamente adonde Jesús había estado antes y había conquistado amigos. Su preparación para el viaje debía ser de lo más sencilla. No debían permitir que cosa alguna distrajese su atención de su gran obra, despertase oposición o cerrase la puerta a labores ulteriores” (DTG 317, 318). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. En la clase, conversen sobre las respuestas que dieron a la pregunta final del jueves. ¿Qué pueden aprender de ellas? 2. Lee Hechos 6:1 al 6. ¿Por qué este incidente revela una de las razones por las que la iglesia necesita buenos líderes? 3. Medita en la idea del equilibrio entre la experiencia y el conocimiento en la vida cristiana. ¿Es posible que personas diferentes necesiten equilibrios distintos? Si es así, ¿cómo podemos aprender a ser sensibles a esa diferencia en nuestros esfuerzos por hacer discípulos? Además, considera este texto: “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría” (1 Cor. 1:22). ¿De qué manera revela este texto la diferencia entre conocimiento y experiencia?

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Lección 12: Para el 22 de marzo de 2014

LA SIEGA Y LOS SEGADORES

Sábado 15 de marzo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 1:40-46; 4:28-30; Lucas 24:4-53; Hechos 1:6-8; Mateo 9:36-38; Lucas 15. PARA MEMORIZAR: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:8).

EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA es una continuación del anterior. Cristo estableció líderes espirituales con el propósito de proclamar el Reino de Dios. Los principios y la metodología que Jesús usó siguen siendo el fundamento espiritual para la preparación del cristiano de hoy. Es decir, las teorías modernas para el liderazgo nunca deben sustituir el fundamento que Cristo puso. Cada vez que la excitación y la publicidad tienen prioridad sobre el crecimiento espiritual, los resultados son superficiales y dan esterilidad espiritual. Cada vez que el proselitismo desplaza el arrepentimiento, la conversión y la transformación espiritual, la misión tambalea. Entrenar a los líderes para dirigir campañas de aumento de feligresía, y para hacer publicidad en los medios y relaciones públicas en lugar de prepararlos para la guerra espiritual es invitar al desastre. La verdadera evangelización y discipulado están centrados en 1) el reconocimiento de nuestra pecaminosidad, 2) una real contrición de corazón, 3) nuestra entrega espiritual total y 4) el impulso irreprimible de diseminar el mensaje divino.

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Domingo 16 de marzo // Lección 12

EL PAN DEL MENDIGO Al acercarse a su partida de la Tierra, la preocupación de Cristo se concentró en sus discípulos, a quienes había servido abnegadamente y amado profundamente. No quedarían abandonados. Aunque Jesús mismo debía retornar al cielo, comisionó al Espíritu Santo para mantener la intimidad espiritual que los discípulos habían gozado con la presencia de Jesús. La instrucción de Cristo con respecto a la obra del Espíritu era tan valiosa que Juan dedicó varios capítulos a su conservación. Un elemento definitorio era el testimonio del Espíritu con respecto a Cristo, aun cuando el Espíritu no testificaría sin ayuda. Acompañados por el Espíritu, los discípulos testificarían del ministerio de Jesús. Dios podría haber comisionado a ángeles para proclamar el evangelio. En vez de eso, eligió designar a seres humanos, pecadores y descarriados, para esa sagrada vocación. Lee Juan 1:40 al 46; 4:28 al 30; 15:26 y 27; y 19:35 y 36. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de las maneras en que lo humano y lo divino actúan juntos en la ganancia de almas?

La evangelización ha sido definida en lenguaje popular como “los mendigos les cuentan a otros mendigos dónde encontrar pan”. Andrés ciertamente se destaca aquí. Los escritos de su hermano Pedro formarían parte de la Escritura, y su ministerio fue registrado en Hechos; Cristo incluyó a Pedro entre sus tres asociados más íntimos. Estos honores nunca recayeron en Andrés. No obstante, él recibió un reconocimiento especial por seguir la sencilla instrucción de Cristo de llevar gente a Jesús. ¿Cuántos de los vasos elegidos por Dios –líderes en la evangelización, la administración y la conducción– fueron presentados a Cristo por fieles discípulos cuyas identidades, hablando humanamente, han sido olvidadas hace mucho? Aunque estas personas no fueron destacadas, piensa en cuánto habría sufrido la obra de Dios si ellos no hubieran testificado fielmente acerca de Jesús. Cristo preparó a sus discípulos para tareas mayores, ofreciéndoles primero labores sencillas, que estaban dentro de sus posibilidades. La mujer samaritana, Felipe y Andrés demuestran el poder de testimonios sencillos e invitaciones fervorosas. Todos somos llamados a hacer lo mismo.

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Lección 12 // Lunes 17 de marzo

CUANDO JESÚS ESTIMULÓ LA PACIENCIA Lee Lucas 24:47 al 53; y Hechos 1:6 al 8 y 16:6 al 10. ¿Por qué era necesario esperar al Espíritu? ¿Cuál fue el lugar del Espíritu en la tarea evangelizadora de la iglesia primitiva? ¿Qué estímulo podrían obtener los creyentes modernos de la experiencia de Pablo frente a la frustración? ¿Qué lecciones con respecto a la paciencia y a esperar los tiempos de Dios se sugieren en estos pasajes?

Por medio de la palabra y el ejemplo, Jesús enseñó a sus discípulos la paciencia. Frente a la intolerancia, la ignorancia, los malentendidos y, directamente, la conspiración, Cristo perseveró en la paciencia. Esta perseverancia estaba anclada en la dependencia completa de Cristo del Espíritu de Dios. Jesús entendió que, a menos que estos discípulos también experimentaran esta dependencia, el progreso del Reino terminaría estando seriamente limitado. A la inversa, si ellos aprendían desde el comienzo esta lección, su ministerio futuro estaría destinado a logros celestiales. Por lo tanto, su orden al despedirse fue: “Esperen”. Cristo desea que los creyentes modernos también dominen esa lección. Cristianos bien intencionados pero con mucha confianza propia pueden traer vergüenza a sí mismos y al Reino de Dios cuando esperan pacientemente, pero de mala gana, la conducción del Espíritu. El apóstol Pablo trazó planes ambiciosos para entrar en Bitinia; pero, aun el testarudo Pablo era sensible a la conducción del Espíritu, y aceptó la interferencia del Espíritu en vez de resistirla. El apóstol recibió de buena gana la directiva del Espíritu que, en cambio, lo envió a Macedonia. Muchos milagros acompañaron sus esfuerzos allí. Si Pablo hubiera seguido sus propios planes, la misión europea tal vez se habría detenido indefinidamente. ¿Cómo pueden los espíritus ansiosos calmarse para esperar pacientemente la conducción del Espíritu? ¿Qué acciones prácticas deberíamos llevar a cabo en nuestros esfuerzos para cultivar esa paciencia? Una confianza paciente y llena de oración ¿qué indica sobre nuestra relación con Dios?

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Martes 18 de marzo // Lección 12

EJERCER AUTORIDAD Compara los siguientes pasajes: Marcos 6:7-13; Mateo 16:14-19; 18:17-20; 28:18-20; Juan 20:21-23. ¿Qué nos dicen sobre el tipo de autoridad que tenían los discípulos? ¿Qué significa esto para nosotros hoy?

“Pedro había expresado la verdad que es el fundamento de la fe de la iglesia, y Jesús lo honró como representante de todo el cuerpo de los creyentes. Dijo: ‘A ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos’. “ ‘Las llaves del reino de los cielos’ son las palabras de Cristo. Todas las palabras de la Santa Escritura son suyas y están incluidas en esa frase. Esas palabras tienen poder para abrir y cerrar el cielo. Declaran las condiciones bajo las cuales los hombres son recibidos o rechazados. Así la obra de aquellos que predican la palabra de Dios tiene sabor de vida para vida o de muerte para muerte. La suya es una misión cargada de resultados eternos” (DTG 382). Como el Padre comisionó a Jesús, Cristo comisiona a sus discípulos. Por medio del Espíritu, el Padre invistió a Cristo con poder divino. Por medio del Espíritu, Jesús inviste a sus discípulos con poder divino para sus tareas terrenales. Ningún seguidor debería sentir temor de que Cristo le esté dando menos. Él da cada habilidad, fortaleza, capacidad y talento que sean necesarios. Algunas veces, el liderazgo humano no reconoce el principio aquí involucrado. Siempre que los líderes asignan tareas sin dar el poder apropiado, el fracaso es predecible. A menudo, las inseguridades del líder se manifiestan a través de conductas controladoras que subyugan los pensamientos, la creatividad ordenada por Dios y la individualidad de otros; entonces, el discípulo deja de ser efectivo. Tal conducta sería como si un director de orquesta tratara de tocar todos los instrumentos simultáneamente, en lugar de dirigir la sinfonía. El ejemplo de Jesús habla con voz muy alta: si alguien poseyó el derecho de tener la autoridad y dictar una conducta, ciertamente ese fue Cristo. Mas, por el contrario, él invistió a otros con autoridad, los comisionó para trabajar donde solo su influencia sería su instructor y ejemplo, y los envió a ministrar y a testificar.

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Lección 12 // Miércoles 19 de marzo

OBREROS PARA LA SIEGA “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mat. 9:3638). ¿Qué mensaje importante podemos encontrar en estos versículos para la tarea que está delante de nosotros hoy?

La mies espiritual era abundante, pero los segadores eran escasos. El suelo del corazón había sido preparado; la semilla espiritual había sido plantada; la germinación, la humedad y la luz solar abundantes fomentaron un crecimiento increíble. Las almas maduras esperaban la cosecha, pero ¿dónde estaban los segadores? Usando palabras gráficas, sencillas y fácilmente comprensibles, Jesús procuró inspirar un celo contagioso. Algunas veces, los cristianos anhelamos el compañerismo con otros creyentes y formamos grupos que pasan por alto, ciegamente, a los buscadores de la verdad que están en el mundo y que ya están maduros para la cosecha. Tal vez no percibimos que debemos rendir cuentas por las almas que perecen, y ocupamos nuestro tiempo con actividades en la iglesia, responsabilidades cívicas, el mantenimiento de los edificios y otros proyectos valiosos dedicados a conservar el statu quo. Sin duda, todo esto es bueno. No obstante, miembros de iglesia bien intencionados dudan, a veces, del valor de la evangelización, o expresan este sentimiento: “Pastor, este asunto de la evangelización está bien, pero ¿no necesitamos programas para las personas que ya están en la iglesia?” Este es un buen cuestionamiento, pero: ¿Cuándo lamentó Jesús la escasez de conservadores de granos? Su súplica, en cambio, fue por “más segadores”. ¿Cómo podemos encontrar el equilibrio correcto entre ministrar las necesidades de los que están en la iglesia y, al mismo tiempo, no descuidar la tarea de alcanzar a otros?

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Jueves 20 de marzo // Lección 12

PERDIDO Y HALLADO Mediante la enseñanza y el ejemplo personales, Jesús instruyó a sus discípulos para que se asociaran con los pecadores, aun los notorios, como las prostitutas y los cobradores de impuestos. ¿De qué otro modo podrían discipular al mundo entero? Muchas veces, su enseñanza se concentró en estos pecadores. Los caracterizó como “perdidos”, lo que demuestra cuán misericordioso era Cristo. Podría haberlos caracterizado como “rebeldes” (y claramente lo eran), o “depravados”. En cambio, eligió llamarlos “perdidos”. Perdido no tiene las connotaciones negativas contenidas en esas otras palabras. Más que castigar a las almas caídas, deberíamos seguir el ejemplo de Cristo. Perdidos es una descripción generosa, porque la responsabilidad está colocada sobre quienes los encuentran. Los comentarios de menosprecio alejan a los perdidos. Un lenguaje neutral transmite aceptación y la posibilidad de trabar relaciones. Por lo tanto, debemos ser cuidadosos con las palabras que usamos y, también, con lo que pensamos, pues nuestros pensamientos impactan sobre nuestras actitudes hacia otros. En todos los evangelios, Jesús estimula a los creyentes a llegar a ser “halladores”. Quiere que amemos y alcancemos a los perdidos, sin importar el tipo de personas que son o la clase de vida que lleven. “Este es el servicio que Dios ha escogido: ‘Desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo [...] y no te escondas de tu carne’ (Isa. 58:6, 7). Cuando comprendáis que sois pecadores salvados solamente por el amor de vuestro Padre celestial, sentiréis tierna compasión por otros que están sufriendo en el pecado. No afrontaréis más la miseria y el arrepentimiento con celos y censuras. Cuando el hielo del egoísmo de vuestros corazones se derrita, estaréis en armonía con Dios, y participaréis de su gozo por la salvación de los perdidos” (PVGM 166). Estudia Lucas 15. ¿Qué mensaje esencial aparece en todas estas parábolas? ¿Qué debe decirnos ese mensaje sobre la forma en que Dios considera a los perdidos y nuestra responsabilidad hacia ellos?

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Lección 12 // Viernes 21 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “El último viaje desde Galilea” y “¿Quién es el mayor?”, El Deseado de todas las gentes, pp. 449-459; 399-410. También lee “La preparación de los Doce”, “La Gran Comisión”, “Pentecostés” y “El don del Espíritu”, Los hechos de los apóstoles, pp. 15-20; 21-28; 29-38; 39-47. “Los discípulos sentían su necesidad espiritual, y clamaban al Señor por la santa unción que los había de hacer idóneos para la obra de salvar almas. No pedían una bendición para sí. Estaban abrumados por la preocupación de salvar almas. Comprendían que el evangelio había de proclamarse al mundo, y demandaban el poder que Cristo había prometido” (HAp 30, 31). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿Qué principios de la metodología de adiestramiento de Cristo deberían utilizar los maestros modernos de discipulado? Imagina cómo se vería ese entrenamiento en tu iglesia. 2. En la sección del jueves, hablamos del lenguaje y de la forma en que se lo usa. Piensa en la clase de palabras que nosotros, como adventistas, solemos usar a menudo. Aunque podamos considerar nuestro lenguaje de cierta manera, reflexiona en lo que otros, que no están familiarizados con nuestros términos, quizá comprendan. ¿Podríamos necesitar ser más cuidadosos al elegir las palabras, especialmente al hablar con aquellos a quienes procuramos alcanzar? 3. Medita en la imagen que ya mencionamos, acerca de “mendigos que les dicen a otros mendigos dónde encontrar pan”. ¿De qué forma describe con exactitud de qué tratan la testificación y el alcanzar a otros? 4. ¿Qué sucede en tu iglesia local? ¿Está más concentrada en sí misma y sus propias necesidades que en buscar a otros? ¿De qué manera enfocarse en alcanzar a otros puede ayudar a tu iglesia? O, para decirlo de otro modo, si tu iglesia estuviera más concentrada en testificar y alcanzar a otros, ¿podría estar menos preocupada acerca de sus propias necesidades? ¿De qué modo el alcanzar a otros podría resolver esas necesidades?

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Lección 13: Para el 29 de marzo de 2014

EL COSTO DEL DISCIPULADO

Sábado 22 de marzo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 12:49-53; Deuteronomio 21:15; 1 Corintios 9:24-27; Mateo 18:8, 9; Juan 14:1-3; Hebreos 11:32-12:4. PARA MEMORIZAR: “Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación” (2 Cor. 1:7).

A LO LARGO DE LA HISTORIA, millones de personas voluntariamente sacrificaron su vida por Cristo. Fueron encarceladas, torturadas, aun ejecutadas. Millones renunciaron a sus empleos, sufrieron el ridículo, soportaron que su familia los expulsaran y perseveraron a través de persecuciones religiosas, pero no renunciaron a Cristo. Solo Dios conoce el sufrimiento que sus fieles soportaron. Por supuesto, Pablo advirtió de antemano: “También todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Tim. 3:12). Y Pedro afirmó: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 Ped. 2:21). A pesar de las promesas de los así llamados “predicadores de prosperidad”, los automóviles de lujo y las ganancias económicas no son bendiciones automáticas otorgadas a los creyentes. Al final, estamos seguros de que, cualquiera que sea el costo del discipulado, si consideramos la recompensa definitiva, ese costo es muy bajo.

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Lección 13 // Domingo 23 de marzo

CALCULAR EL COSTO: PRIMERA PRIORIDAD Estudia Lucas 12:49 al 53; 14:25 y 26; y Mateo 10:37. ¿De qué modo hemos de entender estas fuertes palabras? ¿Qué nos está queriendo decir aquí Jesús?

Los comentaristas de televisión modernos habrían producido un escándalo mayor con las siguientes palabras: “Hoy, el celebrado líder religioso Jesús de Nazaret abogó por el odio familiar durante su discurso de esta tarde. Los analistas comparan estas declaraciones actuales con afirmaciones previamente publicadas, que promovían relaciones amantes con los vecinos y con los enemigos. Los comentadores informados se preguntan si esto indica un cambio reciente de política. Otras citas no confirmadas sugieren vender todo y entregar ese importe al movimiento de Jesús. Daremos más información”. Un estudio más detallado de la Biblia y de la forma en que se usa la palabra aborrecer ayuda a clarificar lo que Jesús quiso decir. Deuteronomio 21:15 contiene una ordenanza mosaica con respecto a los hombres con varias esposas. La versión Reina- Valera de 1960 la traduce así: “la una amada y la otra aborrecida”. Lo que Moisés dice es que, si el esposo favorece a una esposa sobre las otras, no puede privar a las menos favorecidas. Algunas otras versiones hablan de “la una amada y la otra no”. La idea es clara: un afecto relativo. En este contexto, “aborrecida” puede indicar “amar menos”. Mateo 10:37, el pasaje paralelo, da credibilidad a esta sugerencia. Lo que Jesús dice es sencillo, pero está cargado de implicaciones profundas. Siempre que la familia tiene precedencia y Cristo llega a ser secundario, Jesús cede su señorío. Servir a más de un maestro es imposible. Cristo apoya relaciones familiares sólidas. Sin embargo, estas conexiones tienen fundamentos inconmovibles. Ese fundamento significa amar a Dios sin reservas, primero y principalmente. Dios rechaza toda barrera, interrupción o distracción. El discipulado demanda el precio supremo: lealtad indivisa a Cristo. ¿De qué manera ponemos a Cristo antes que todo, incluyendo la familia, diariamente y de un modo práctico? ¿Qué significa hacer precisamente eso, y cuáles podrían ser algunas consecuencias?

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Lunes 24 de marzo // Lección 13

LLEVAR NUESTRA CRUZ “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Luc. 14:27). Ser discípulo significa aceptar a Cristo como Salvador y Señor. Seguir a Jesús quiere decir que estás listo para soportar el mismo sufrimiento que Cristo sufrió. Así, debemos ser honestos en la manera en que presentamos nuestro mensaje. Ciertamente, se deben enseñar las gloriosas verdades de la justificación por la fe, el perdón que Cristo da, el retorno inminente de Jesús, las maravillas incomparables del cielo y la gracia inmerecida de Dios. No obstante, si los creyentes desean proclamar el mensaje de Dios completo, no pueden pasar por alto el llevar la cruz. Por desgracia, algunos creyentes creen, equivocadamente, que predicar cualquier mensaje por el que los seres humanos son llamados a la acción es legalismo. “La gracia divina ha realizado todo”, exclaman orgullosamente, “y la raza humana no hace nada sino recibirla”. Jesús, sin embargo, no está de acuerdo con esto. Lee Mateo 16:21 al 25; Lucas 21:12 al 19; Juan 15:17 al 20; y 16:1 y 2. ¿Qué debemos aprender de estos versículos acerca del costo de seguir a Jesús?

Antes del bautismo, cada candidato debe comprender que Cristo mismo le ha asignado una cruz, sin la cual no puede, de ningún modo, ser su discípulo. ¿Apaga esto el gozo de la conversión? Prometerles algo en forma no realista ¿aumentaría de algún modo su gozo? La conversión libera a los creyentes de las cargas del pecado, no de las responsabilidades del discipulado. Al tomar el nombre de Cristo y revelar públicamente su elección por medio del bautismo, cada creyente debe saber que el discipulado tiene un costo. Entonces, ¿qué ofrece este mundo que hace que la oferta de Cristo no valga la pena? Nada. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste tu cruz? ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué aprendiste de ella, que podría ayudar a alguna otra persona que está luchando con un desafío similar?

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Lección 13 // Martes 25 de marzo

RESPUESTA DISCIPLINADA Analiza los siguientes pasajes: Lucas 14:31-33; 1 Corintios 9:24-27; Hebreos 12:1-4; 2 Pedro 1:5-11. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de la vida de un discípulo? ¿Cómo has experimentado tú mismo la realidad de lo que la Biblia nos dice aquí?

El costo del discipulado incluye la disciplina. Cada impulso, cada imaginación, cada ambición y cada deseo deben ser sometidos a Cristo. Cada posesión, física o inmaterial, cada talento y habilidad, y todo lo de valor deben estar bajo el comando de Cristo. Lo que no le rendimos a él puede llegar a ser un ídolo; inevitablemente lo será, con la posibilidad de desviarnos. De hecho, Cristo nos ofrece el poder de vencer nuestros defectos de carácter. Cada apetito, cada emoción y cada inclinación intelectual pueden estar bajo la conducción de su Espíritu. Nota el ejemplo del atletismo que Pablo usó en algunos de los textos de hoy. Ningún atleta trata de correr más lentamente, saltar a menor altura o arrojar algo a menor distancia. Ningún creyente debería tampoco mirar atrás, especialmente cuando aquello que está en juego en la “carrera” es algo eterno, a diferencia de cualquier premio que un corredor terrestre pudiera ganar como resultado de su esfuerzo y entrenamiento diligentes. “Los corredores renunciaban a toda complacencia que tendiese a debilitar las facultades físicas y, mediante una disciplina estricta y permanente, desarrollaban la fuerza y la resistencia de los músculos para que, cuando llegase el día del torneo, pudieran exigir al máximo sus facultades. ¡Cuánto más importante es que el cristiano, cuyos intereses eternos están en juego, sujete sus apetitos y pasiones a la razón y a la voluntad de Dios! Nunca debe permitir que las diversiones, los lujos o la comodidad distraigan su atención. Todos sus hábitos y pasiones deben estar sometidos a la más estricta disciplina. La razón, iluminada por las enseñanzas de la Palabra de Dios y guiada por su Espíritu, debe manejar las riendas” (HAp 256, 257).

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Miércoles 26 de marzo // Lección 13

COMPARAR COSTOS Las corporaciones exploran la viabilidad de proyectos propuestos por medio del análisis de costo-beneficio. ¿Contienen ciertas propuestas los ingredientes necesarios para dar resultados positivos sobre las inversiones? ¿Hay más beneficios que gastos? Otra medida que se usa con frecuencia es la durabilidad. ¿Ofrece la propuesta retornos sustentables? Del mismo modo, las recompensas del discipulado pueden medirse utilizando la comparación costo-beneficio. Aquellos costos pueden incluir el sufrimiento emocional, el rechazo social, la tortura física, la privación financiera, el encarcelamiento y la muerte misma. Todo el que ingresa al discipulado debería primero considerar cuidadosamente la inversión que demanda hacerlo. ¿Qué nos indican los siguientes textos acerca de algunos de los costos del discipulado? Mat. 18:8, 9; Luc. 6:35; Fil. 2:3.

¿Qué afirman estos textos sobre los beneficios? Luc. 18:28-30; Juan 14:1-3; Apoc. 22:1-5.

No hay dudas de que el costo de seguir a Cristo puede ser elevado, tal vez lo más caro que una persona pueda hacer. De hecho, se puede dudar de la realidad de la fe y del compromiso de alguien si seguir a Cristo no le ha costado mucho (o todo). Pero, una cosa es segura: sea lo que fuere lo que ganemos en esta vida, lo que realicemos, lo que hagamos para nosotros mismos, es solo temporario. Es algo que no durará. Se desvanecerá, y para siempre. En contraste, lo que ganamos por medio de Cristo –vida eterna en un cielo nuevo y una Tierra nueva– es de mucho mayor valor que cualquier cosa que este mundo pueda ofrecernos. Piensa en todos los placeres, todos los gozos y todas las cosas buenas de este mundo, aquí y ahora. ¿Qué son ellos en comparación con una eternidad con Cristo? ¿Cómo podemos aprender a recordar siempre este contraste? ¿Por qué es tan importante que lo hagamos? 93


Lección 13 // Jueves 27 de marzo

UNA MEJOR RESURRECCIÓN Lee Hebreos 11:32 al 12:4. ¿Qué te dicen estos versículos, personalmente, acerca del costo y la recompensa del discipulado?

Aquí se revela un concepto poderoso, especialmente en el versículo que dice: “Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección” (Heb. 11:35). En un sentido, ser un discípulo y un discipulador puede reducirse, en esencia, a una cosa: “una mejor resurrección”. Seguimos a Cristo porque tenemos la promesa, la esperanza, de la redención; de una vida nueva en un mundo nuevo, sin pecado, sufrimiento ni muerte. Al mismo tiempo, porque se nos ha dado esta esperanza, esta promesa –asegurada por la vida, la muerte, la resurrección y el ministerio sumosacerdotal de Jesús–, procuramos señalar a otros esa misma esperanza, esa misma promesa. Al final, antes de que la Gran Controversia acabe, a menos que estemos vivos en la segunda venida, afrontaremos ya sea la primera resurrección, o la segunda con los malvados. Sabemos, con certeza, cuál es la mejor. ¿Qué otra cosa es importante, además de estar en esa resurrección, que hacer lo que podamos para conducir a otros a ella? La cosecha ha madurado; millones esperan el llamado al discipulado. Hemos sido bendecidos no solo con el evangelio, sino también con el evangelio en el contexto de la “verdad presente”: los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14, el último mensaje de advertencia de Dios al mundo. ¿Qué haremos con estas verdades que amamos tanto? Por eso, preguntamos: ¿Dónde están los segadores? ¿Dónde se encuentran los que vienen a estar con Cristo y a compartir los riesgos? ¿Aceptarás la invitación de Dios no solo de ser un discípulo, sino también un discipulador, sin importar el costo para ti mismo? Piensa en las implicaciones: la primera resurrección, la segunda resurrección. A la luz de estas opciones, ¿qué otra cosa importa fuera de estar en la “mejor”, y ayudar a otros a estar allí también?

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Viernes 28 de marzo // Lección 13

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “En las regiones lejanas” y “Berea y Atenas”, Los hechos de los apóstoles, pp. 187-189; 243-245. “Dios hace descender fuego del cielo. La Tierra está quebrantada. Salen a relucir las armas escondidas en sus profundidades. Llamas devoradoras escapan por todas partes de grietas amenazantes. Hasta las rocas están ardiendo. Ha llegado el día que arderá como horno. Los elementos se disuelven con calor abrasador; la Tierra también, y las obras que hay en ella están abrasadas (Mal. 4:1; 2 Ped. 3:10). La superficie de la Tierra parece una masa fundida –un inmenso lago de fuego hirviente. Es la hora de juicio y perdición de los hombres impíos–; ‘es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion’ (Isa. 34:8). “Los impíos reciben su recompensa en la Tierra (Prov. 11:31). ‘Serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos’ (Mal. 4:1). Algunos son destruidos como en un momento, mientras que otros sufren muchos días. Todos son castigados ‘conforme a sus hechos’ ” (CS 731). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. Dietrich Bonhoeffer, cuya fe cristiana lo llevó a su muerte, escribió un famoso libro titulado The Cost of Discipleship [El costo del discipulado]. Más abajo se transcriben algunas citas del libro. ¿Cómo se ajustan a lo que hemos estudiado esta semana? “La vida antigua queda atrás, y es completamente entregada. El discípulo es arrastrado fuera de su seguridad relativa a una vida de inseguridad absoluta (es decir, en verdad, en seguridad y estabilidad absoluta en el compañerismo con Jesús [...]” (pp. 62, 63). “Si siguiéramos a Jesús, deberíamos tomar ciertos pasos específicos. El primer paso, que sigue al llamado, separa al discípulo de su existencia previa” (pp. 66, 67). “La cruz se pone sobre cada cristiano. El primer sufrimiento de Cristo que cada hombre debe experimentar es el llamado a abandonar los vínculos de este mundo. [...] Cuando Cristo llama a una persona, le pide que venga y muera” (p. 99).

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El gran conflicto: Cuenta regresiva es una guía de estudio para rastrear este tema a través de los libros de Elena G. de White que conforman la Serie del Gran Conflicto. Cada uno de los cinco libros —Patriarcas y profetas, Profetas y reyes, El Deseado de todas las gentes, Los hechos de los apóstoles y El conflicto de los siglos— expande nuestro entendimiento de los planes de Dios y explica las razones que se esconden en el dolor y las luchas que vemos y experimentamos cada día. El gran conflicto: Cuenta regresiva nos ayudará a entender mejor la preciosa verdad de la gran controversia para que seamos capaces de compartirla con otros. US$9.99 (Cuaderno de estudio) ISBN 10: 0-8163-2535-9 Disponible en Norteamérica a través de la Pacific Press® y las Agencias de Publicaciones (ABC).

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Folleto escuela sabatica primer trimestre 2014