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staff SEGUNDA ÉPOCA (AÑO 4) NÚMERO 21

Diez deseos para quienes manejan canal 7 Los slogans peronistas, adaptados o en estado natural, han servido, sirven y servirán para explicar todo en la vida de los argentinos. Más o menos, desde 1946 en adelante. Ya nadie se asombra cuando una señora de Barrio Norte le contesta a otra, “la única verdad es la realidad”. Y muy pronto veremos a nuestros niños invocando, bajo el temor de sus padres escandalizados por la inseguridad, una repetición pasiva que suena así: “de la escuela a la casa y de la casa a la escuela” “Desensillar hasta que aclare”, entonces, podría ser el slogan que tentaría a los directores y gerentes de canal 7 para las transmisiones del fútbol para el 2010. Una versión del más popular y antiguo “quedate piola”. Porque después de la brillante jugada de 2009, (poner en marcha una etapa del Fútbol Para Todos, arrebatándole los derechos al monopolio de la cornetita), que alguien se ponga a pensar en el desensille puede ser suicida. Les deseamos, en consecuencia, a quienes manejan canal 7, diez iluminaciones: -Buscar relatores de mejor instrucción, calidad, honestidad y coherencia que Marcelo Araujo. -Garantizar en todo el territorio del país repetidoras de canal 7 que aseguren realmente Fútbol Para Todos. -Despegar a las transmisiones del tufillo pro-Julio Grondona. -Conseguir que los partidos de incidencia en títulos o ascensos se jueguen a la misma hora en las fechas finales. -Propiciar programas de discusión y debate futbolero y deportivo con periodistas jóvenes y críticos que no se entregaron al oro y al amarillismo de TyC. -Rendición de cuentas mensual, y en las pantallas, de los dineros estatales que se dedican al fútbol. -Exigirle a la AFA la exhibición pública de los dineros que se destinan a cada club por derechos de TV. -Desvinculación de toda empresa que se encuentre relacionada con alguno de los periodistas que trabaja en Canal 7. -Ruptura del contrato monopólico que aún mantiene la AFA con la empresa que televisa el fútbol del Ascenso. -Comercialización de los derechos del fútbol argentino al exterior para lograr fondos dirigidos a la educación y al fútbol local. Porque “mejor que decir es hacer” y porque “el hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor”, brindamos por un 2010 que será revolucionario. O será 2010, nada más. Pablo Llonto

CONSEJO DE DIRECCIÓN Alejandro Caravario Christian Colonna Pablo Cheb Terrab Mariano Hamilton Pablo Llonto Matías Martin Fabián Mauri Víctor Hugo Morales Ralph Rothschild Ariel Senosiain Adrián Soria SECRETARIO DE REDACCIÓN Pablo Llonto DIRECCIÓN DE ARTE Alicia Sliwkin EDITOR DE FOTOGRAFÍA Fabián Mauri CORRECCIÓN Alejandro Lingenti COLABORAN EN ESTE NÚMERO Juan Ignacio Beltrán, Ezequiel Bergonzi, Martín Denegri, Sebastián Domenech, Alejandro Fabbri, Nacho Levy, Ezequiel Fernández Moores, Pedro Nesta, Mariano Murphy, Román Iucht, Nacho Levy, Alejandro Lingenti, Fernando Pacini, Juan Ignacio Provéndola, Gonzalo Rodriguez, Nino Segura, Roscoe Tanner, S.Hamui Varrone, Gustavo Veiga, Leandro Vila, Sebastián Wainraich, Alejandro Wall, Osvaldo Alfredo Wehbe, Ramón Zapico, Diego Martín Zelonka, Photogamma.com

DEPARTAMENTO COMERCIAL Paula Jaimes comercial@paulajaimes.com.ar Tel.: 15.5483.5200 María Raquel Chehébar mrch3@fibertel.com.ar www.revistauncaño.com.ar www.facebook.com/revistauncanio correodelectores@revistauncanio.com.ar IMPRESIÓN Kollor Press S.A. Uruguay 124 -Bs.As-4116-3598/3599/3601. DISTRIBUCIÓN EN CAP.FED Y GRAN BS.AS Sanabria S.R.L Baigorri 103. Capital Federal. 4304-3510. DISTRIBUCIÓN EN INTERIOR Distribuidora Austral de Publicaciones S.A. Isabel la Cátolica 1371, Cap.Fed. 4301-0701. Esta publicación es propiedad de DOS A CERO S.A. Prohibida su reproducción parcial o total. Registro de la propiedad intelectual, en trámite.

ILUSTRACIÓN DE TAPA Sebastián Domenech

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PICADO

Yo quiero a mi bandera (si no es española, mejor)

A propósito del Catalunya-Argentina, breve historia de las selecciones autonómicas, una mezcla de negocio, deporte, política e identidad. ¿Te imaginás acá un Corrientes-Chubut? Por MARTÍN DENEGRI

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a son un clásico navideño, cual visita al Corte Inglés. Un Papá Noel de pantalones cortos entregando panfletos en un estadio de forofos, de ultras disfrazados de Heidi, tiritando entre inmigrantes. Hay platita de por medio, claro. Pocas fechas disponibles. Y mucha historia. Se trata de una mezcla de negocio, deporte, política e identidad. Y de un problema también. Tienen entidad pero nadie las reconoce. Una bomba a punto de estallar en un escritorio. En la taquilla, en la FIFA, en la Federación Española de Fútbol... A la Argentina le tocó Catalunya porque Barcelona tiene con qué. Será el Camp Nou, como pudo haber sido el potrero del Alcorcón. Y estudiá bien la oferta, que si te portás mal jugás en la nieve, ante 3.000 personas, contra Guinea Ecuatorial, con suerte. Porque las selecciones autonómicas españolas son así. Un grupo de combinados provinciales polirrubro. Están los que quieren jugar con la granada separatista en la boca, los que se juntan con los suyos por amor al deporte, los que pretenden fomentar el turismo de su región. Y se lo toman en serio, eh. Con los mejores jugadores de Primera. O de las grandes ligas europeas. Incluso de Selección mayor. Más allá de que sea por una sola vez al año. Vaya cultura. ¿O te imaginás acá una cancha llena para ver un Chubut (con el Cuqui Silvera) - Formosa (con el Negro Ibarra)? ¿Y un Corrientes (con el Pepe Sand) contra Antillas Holandesas? Casi cada rincón español tiene un 11 casi barrial, pero de lujo, y prioridad estatal (salvo Madrid, por caso, que gasta sus cartuchos en objetivos macro, como los Juegos Olímpicos, y se manca). Aunque, como reza la bandera que acompaña cada evento con rebote nacional e interna-

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cional en tierras de Messi, “Catalunya is not Spain”. Y así arrancamos... Con himno propio. Con Johan Cruyff a la cabeza, Culés, Periquitos, nacidos y criados, cultivan el tiqui-tiqui y el contraste constante. La pelota no se mancha. La bandera autónoma (y de la autonomía) tampoco. Por eso, jamás jugarán un Mundial. Porque desde Suiza, según los estatutos, les bajan el pulgar a selecciones que no representan a estados independientes o a aquellas que no tienen el OK de la asociación de turno. Eso sí, igual la Federación Española transa en un punto: les permite participar en torneos juveniles. Casi un reconocimiento tácito, un chupete al llanto anual para esos combos que se crearon, en su mayoría, en los albores del siglo XX, que durmieron durante la dictadura de Franco y que, lentamente, supieron ser utilizados como grafitis deportivos. Las hay en Catalunya, claro, como en País Vasco, Navarra, Galicia o Islas Baleares. Y siempre hay cuentitos para contar. En 1938, un equipo de Euskadi participó, en gira (con el ex sanlorencista Isidro Lángara), en la liga mexicana y salió campeón. En 1929, la selección andaluza jugó con Boca uno de sus partidos de bautismo. En 1924, prensa de Cantabria organizó una serie de apuestas sobre formaciones, resultados y goles sobre un mano a mano contra el combinado de Aragón: así nacía la Quiniela, nuestro viejo Prode. Y es más, en 1997, el porteño Pablo Díaz (del Sporting Gijón), defendió sus colores. Rara defensa. Los catalanes jugaron de blanco y negro, metieron vivos aurirrojos por Saint Jordi (patrón de la ciudad), de azul y amarillo, de Puma, de Astore, de... Todo por un voto popular... Autonomía, polémica, fútbol y marketinero negoción. Como la Navidad. Como un paseíto por el Corte Inglés.


s a b r e y s a r t O

RO JAND

LE

Por A

ENTI

LING

“Dinamita” Grabia, un capo

S

on muchos los que hablan de la violencia en el fútbol, de sus causas y sus consecuencias. Pero no hay en Argentina un solo periodista que haya hecho más para desentrañar ese problema que Gustavo Grabia. La Doce. Historia de la Barra Brava es un libro de enorme valor, no sólo por la densidad de la información que incluye y por la valentía que implica la decisión de publicarla. También merece atención por la calidad de la escritura de Grabia, evidente también en sus incursiones en la ficción (recomendamos los cuentos que forman parte de Disquisiciones sobre la habilidad, publicados por la ejemplarmente batalladora Ediciones al Arco que sostienen desde hace años Julio Boccalatte y Marcos González Cezer). “El libro nació a partir de una propuesta de Ezequiel Fernández Moores, que era director de una colección de libros deportivos para la editorial Capital Intelectual. La idea era hacer un libro sobre el fenómeno de las barras argentinas, pero a mí el concepto no me cerraba del todo, me parecía como un libro sociológico sobre el tema, y yo soy de los que prefieren la información dura. Así que le retruqué: ‘hagamos un libro sobre una barra en particular, contando su historia y sus relaciones’. Ezequiel aceptó de inmediato, y no hubo mucho que pensar para elegir a La Doce, porque es la más emblemática de todas en cuanto a tamaño y poder. El libro implicó una investigación exhaustiva de un año y medio, contando entrevistas y recolección de archivo. Y una vez que estuvo listo, la editorial decidió no publicarlo, según me comentaron a mí, por los políticos que estaban nombrados como soportes de la barra. Ahí el libro durmió un rato, hasta que Marcelo Panozzo, de Sudamericana, me ofreció sacarlo con ellos. Me llevó siete meses actualizarlo, hasta que lo entregué a mediados de este año y se publicó en octubre”. A pesar de que asegura haber perdido la capacidad de asombro luego de trece años de investigaciones sobre el tema en Olé, Grabia sostiene que lo sigue perturbando que “gente como el Rafa Di Zeo me diga ‘tener poder es tener los números del poder’, y que yo compruebe que no miente. Su agenda está repleta de esos números. Y los usaba...”. En cuanto 6 UN CAÑO | ENERO 2010

a las presiones que un libro como éste puede provocar, Grabia dice que “mientras lo estaba escribiendo no hubo, porque nadie sabía lo que estaba haciendo. Pero en algún momento se filtró la información y tuve un par de llamados. Pero el libro ya estaba en imprenta... Después de la salida, tuve que reunirme con un par de los barras para aclarar los tantos. Creo que salvo con dos, con los que por su nivel de agresión en sus mensajes telefónicos no pienso hablar, las cosas quedaron bastante a mano”. Y a la hora de pensar en soluciones para el mentado tema de la violencia en el fútbol, el periodista es categórico: “hay que dinamitar toda la estructura de seguridad actual. Es imposible pensar un plan de seguridad con una Policía que es socia de los negocios de los barras en las canchas y con un Gobierno, éste o cualquier otro, que los usa para sus fines. Ahí tenés el ejemplo de Hinchadas Unidas Argentinas para ratificarlo”.


Descamisados

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unca es tarde para encontrar una buena novela. Llegué a El trabajo, de Aníbal Jarkowski (Lanús, 1960), gracias a mi amigo Martín Rodríguez, el poeta más brillante del kirchnerismo. Editada en 2007, cuenta la historia de Diana, una mujer que, como observó agudamente Gustavo Ferreyra en una crítica publicada en el blog El señor de abajo, más que vivir, “transcurre por el espacio de una ciudad”. Quien narra esa historia -y la de él mismo, y la de él y Diana- es un escritor empobrecido y acusado insólitamente de obsceno. Asumiendo módicos riesgos formales, Jarkowski construye una novela dinámica y apasionante sobre el trabajo de la prostitución y la prostitución del trabajo, convirtiendo a su protagonista en artífice de un género extraordinario: el strip tease con denuncia social. La génesis de El trabajo fue un relato publicado en la antología La selección argentina (2000), coordinada por Sergio Olguín, flamante ganador del premio Tusquets. Ajustada crónica de la crisis cultural de los 90 en la Argentina, la novela tiene una riqueza de estilo que nace de una profunda convicción: la literatura como compensación simbólica de la angustia de una vida gris. Hijo de una ama de casa y un obrero metalúrgico que murió al poco tiempo de perder su trabajo de toda la vida, Jarkowski exorcizó sus fantasmas con una escritura que da cuenta de los males de este mundo apelando al erotismo

sin perder nunca la elegancia. Hay otras dos novelas del autor publicadas previamente, Rojo amor y Tres. Nos ponemos ya mismo a buscarlas.

Que sepa abrir la puerta para ir a leer Por PABLO LLONTO

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iteratura deportiva, bella denominación para un género que abunda en su escasez y se ignora en la mayoría de redacciones. Cuando Ediciones Al Arco presenta un libro (en este caso, dos), imaginamos que los lectores se alegran, que en algún lugar se encienden luces inspiradoras y, en otro, los mediocres ven renacer sus envidias más argentinas: “cómo carajo no se me ocurrió escribir sobre eso”. Enredados, de Sebastián Fest es un recorrido por las historias de los tenistas argentinos en la esperanzada marcha rumbo a una Copa Davis. Al menos, una. Reutemann, rey sin corona en la Fórmula Uno promete darnos aquellas que fueron “las últimas noveda-

des” de una carrera de carreras que parecía condenada al segundo o tercer escalón. Las críticas sobre libros forman parte de esta doble página. No es el caso. Para criticar un libro primero hay que leerlo. Una lectura que no hemos finalizado de estas dos obras. Pero el tiempo de lectura, abundante en el verano, hosco en la primavera, no debe impedir, ni por asomo, la recomendación que se dirige a los otros protagonistas de ambos libros: los editores, la editorial. Bien por el trabajo, paciente, independiente y solidario, de quienes le abrieron la puerta a esa hermosa aventura que se llama literatura deportiva. Bien por los libros, y por quienes se animan a acercarse a ellos. ENERO 2010 | UN CAÑO 7


PICADO

El Punk nuestro de cada día

Cuando el Fortuna Düsseldorf se hundía perseguido por los acreedores y las malas campañas, un grupo de punk rock -Die Toten Hosen, y especialmente su cantante- decidió darle una mano. No fue mala la idea de ayudar a un club desde una banda. ¿Será una iniciativa que nuestros dirigentes podrían importar? Por JUAN IGNACIO PROVÉNDOLA

“El manejo del club era tan desastroso, que un día recibí un llamado en el que me decían que necesitaban pagar un millón de euros en 24 horas o, de lo contrario, quebraban”. Esa misión digna de James Bond no la recibió un experto en finanzas vinculado al fútbol profesional, sino un cantante alemán de punk rock. El que lo cuenta es el cantante de Die Toten Hosen, un baluarte europeo del género, con casi veinte discos a cuestas, que tiene muchos seguidores en la Argentina: de hecho, en su disco Ausswärtspiel (2002), que significa en alemán “partido de visitante”, Die Toten Hosen le dedicó expresamente la canción homónima a su público argentino. Campino, el carismático vocalista del grupo alemán, recuerda aquella vez, en 2001, cuando con la banda arreglaron de apuro un contrato de publicidad con una cervecera a cambio del urgente rescate financiero para el Fortuna Düsseldorf, el modesto equipo de la ciudad donde se crió el grupo. En señal de gratitud, el equipo lució en su camiseta el emblema de Die Toten Hosen durante dos años. “Nunca usamos la banda para hacer publicidad, pero hicimos la excepción esa vez, y gracias a eso, el club pudo sobrevivir”, cuenta orgulloso el cantante. El Fortuna Düsseldorf tuvo su época de gloria entre 1971 y 1987, cuando participó ininterrumpidamente de la Bundesliga durante dieciséis temporadas. A fines de los 70 alcanzó una memorable performance que incluyó dos Copas de Alemania (la última, ganada al Colonia de Harald Schumacher, Bernd Schuster y Pierre Littbarski) y una final de Recopa Europea perdida agónicamente ante el Barcelona. Algo esperable para el equipo de una ciudad con medio millón de habitantes que juega en un estadio de 50 mil butacas. Pero ese respetable equipo comandado por los hermanos Thomas y Klaus Allofs se fue desdibujando hasta convertirse en un errante cuadrito que recién ahora resurge de las miasmas del ascenso germano (llegó a vagar por ligas regionales), logrando un demorado retorno a la Segunda División. El mérito eterno de Die Toten Hosen será haberse sentado a la mesa cuando ya no quedaba ni el postre: en 1988 (un año después 8 UN CAÑO | ENERO 2010

del descenso a Segunda) los integrantes de la banda decidieron destinar a las arcas del club un marco por cada entrada vendida en la extensa gira con la que presentaron Ein kleines bisschen horrorschau (1988), uno de sus discos mas célebres. El dinero recaudado fue utilizado en la compra del por entonces defensor ghanés y, hasta hace poco, entrenador de la Selección de su país, Anthony Baffoe. “Jugamos partidos benéficos contra otros equipos y nos invitaron como miembros de honor. Me saqué las ganas, porque de chico jugaba en un club de los suburbios y alguna vez aspiré a dedicarme al fútbol, pero con el tiempo veo que tomé la decisión correcta: tengo 40 años y aún sigo en el negocio, lo cuál me hace sentir un afortunado”, sostiene Campino, quien actualmente apoya al Fortuna financiando a sus divisiones inferiores. Tal vez porque entre pasiones se entienden mejor, el amor y el odio encuentran en la dinámica artística de Die Toten Hosen al fútbol como principal agente expansivo. Y así como le dieron lo que pudieron al Fortuna, le dieron con lo que tuvieron al Bayern Munich en Bayern, una canción del disco Unsterblich (2000) en la que decían cosas tales como “nunca en la vida iría a ver al Bayern”, “¿no es la vida demasiado bonita como para echarse a perder siendo del Bayern?” o, sin metáforas ni eufemismos, “ese equipo de mierda”. Editada también en formato simple, la canción causó un impacto inesperado. Los noticieros mostraban imágenes de jugadores tirando discos de los Hosen a la basura, mientras que el propio propio Franz Beckenbauer (figura sacrosanta del cuadro bávaro) bramaba por televisión que “la mierda de la sociedad, tarde o temprano, va a morir”. Campino opina que “son arrogantes y transformaron nuestra Liga en un shopping; también representan una conciencia política, ya que en otras épocas era difícil ser de izquierda y jugar en el Bayern. Cuando hicimos esa canción, nos enfrentamos a ese inmenso poder sin imaginar la locura que íbamos a desatar incluso fuera del círculo de fanáticos del Bayern. Pero de alguna forma quisimos expresar la frustración que sentimos los equipos chicos ante ese mismo poder con el que es imposible competir”.


EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

Los personajes del año

Un caño armó su seleccionado. Están los buenos y los malos, y otros que ni siquiera arriman para una calificación. Sea por lo que fuere, éstos son los elegidos de 2009. Por MARIANO HAMILTON

C

omo ocurrió en diciembre de 2006, y en nuestro permanente afán por parecernos a Gente y Caras, otra vez nos decidimos por la irrefrenable tentación de destacar a los personajes del año. En aquel número 16, les recordamos, estaban en tapa Grondona con un gorrito de Papá Noel y una copa de champagne –muy cómodo, sentadito sobre la “ñ” de Un Caño), el Sargento Giménez, Tinelli con un barrilete azulgrana, en sus primeros acercamientos como dirigente del club de sus amores, Materazzi y Zidane (protagonistas de la final de Alemania 06), el camionero Madonna Quiroz (el de los tiros en San Vicente durante el traslado de los restos de Perón), la Hiena Barrios, la Locomotora Oliveras (que se había cagado encima durante una pelea por el título mundial), la mamá de Riquelme pidiéndole a su hijo “Román no corras”, la Tigresa Acuña (por “Bailando por un sueño”), el policía rosarino que se reía mientras disparaba balas de goma contra la tribuna de Central, Oscar Ruggeri (DT de San Lorenzo), Tevez y Mascherano (eran las contrataciones de Manchester), Ariel Ortega y Daniel Passarella (jugador que recién confesaba su adicción al alcohol y el entrenador que lo cuidaba), Guillermo Coria, que ya empezaba su declive, Rafa y Alan ( barrabravas de Boca y River), Poroto Cubero (comenzaba su romance con Nicole Neumann), el asterisco (aquel Clausura tuvo decenas de partidos suspendidos), el Pato Abbon-

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danzieri por su no-actuación en el Mundial de Alemania, José Pekerman con pantuflas y un tecito anunciando el retiro y, por supuesto, Susana Giménez, quien jamás puede faltar en una tapa del año de cualquier revista de la Argentina. Pasaron tres años y algunos personajes fueron dados de baja y otros se repiten. Marcelo y Susana vuelven a estar, ya que ambos tuvieron un año intenso tanto en lo profesional como en sus reclamos por mano dura y críticas por derecha al gobierno. Tinelli, además, cerró dos años como vicepresidente del Consejo de Fútbol de San Lorenzo con el no muy grato honor de haber endeudado al club hasta el tuétano y de haber conseguido un título con Ramón Díaz como DT. A Susi le elegimos un traje verde oliva, acorde con su postura represora, muy en línea con el ex gobernador de Buenos Aires y actual asesor de seguridad del motonauta Daniel Scioli, Carlos Metabala Ruckauf. En sus brazos descansa su bebé, Juan Martín del Potro, la revelación del tenis argentino y que, según nuestro columnista Juan Ignacio Beltrán, está llamado a ser el número uno del mundo de acá a poco. Otro personaje que parecía fuera de nuestra vida pero irrumpió con fuerza arrasadora es el ex menemista, ex duhaldista y ex teiceesportista Marcelo Araujo. El devenido en relator del pueblo hizo gala de su travestismo político y se metió de lleno en “Fútbol para todos” de la

mano de su protector y protegido Grondona, quien no fue invitado a esta tapa pero que hizo lo necesario para colarse. Dos personajes ineludibles son Maradona y Marcelo Bielsa. Diego hizo su debut como técnico de la Selección y, más allá de haber conseguido la clasificación dejó dos marcas indelebles: la primera es la duda sobre su capacidad para conducir al plantel y la otra es aquella sentencia post triunfo ante Uruguay que será recordada por los siglos de los siglos. El personaje que acompaña a Diego, ante la atenta mirada de Susana, apareció de golpe en la producción y no pudo ser separado del Diez durante un par de horas. Bielsa, por su lado, transformó a Chile en un equipo competitivo que, si todo marcha de acuerdo a lo que se espera, podría tener protagonismo en el Mundial de Sudáfrica. Es de esperar que Marcelo sepa capitalizar los errores que cometió en Corea-Japón 2002 y lleve a Chile lo más alto que se pueda en 2010. El mejor jugador del mundo según France Football sigue siendo una incógnita para todos los argentinos, por lo que decidimos no llamarlo y conformarnos con una gigantografía, ya que por ahora sus actuaciones en la Selección son cartón pintado. Le damos crédito, por supuesto, pero por ahora somos realistas. También invitamos a Ángel Cappa a la tapa, porque nos sentimos obligados a


honrar al fútbol que nos dio con Huracán durante la primera mitad del año, pero al mismo tiempo le dimos un par de granadas para que profundice sus contradicciones entre que “ganar no es lo más importante” y la cantidad de barbaridades que dijo después de aquella final perdida con Vélez. Tampoco podía faltar un homenaje al último campeón, Banfield, primerizo en esta cuestión de las consagraciones tras 113 años de historia. Podríamos haber invitado a Julio Falcioni, cara visible de la gesta, a nuestra producción. Pero por razones estéticas y futboleras (nadie podrá decir que este Banfield quedará en la historia por su juego vistoso y su excelencia) nos decidimos por Garrafa Sánchez, ángel de la guarda sureño. Passarella es el nuevo presidente de River y deberá dar todo para sacar al club de una de las crisis más grandes que se le recuerden. Le ganó por un pelito a Rodolfo D’Onofrio, una persona que llegaba acompañada por el Grupo Werthein, Daniel Hadad y C5N, Enzo Francescoli y Paco Casal. Passarella, ya todos los sabemos, no es un nene de pecho, pero al lado de los personajes que mencionamos (incluimos al intachable Francescoli en la lista*) es San Francisco de Asis. Con esto queremos decir que celebramos el triunfo de Passarella pero le avisamos que lo vamos a estar mirando de cerca para que no repita viejos errores con sus amigos empresarios y vendedores de jugadores. Si hablamos de Passarella presidente de River, es inevitable referirnos a Mauricio Macri, quien tampoco fue llamado a la tapa por no pertenecer desde hace un par de años al mundo del fútbol. Pero el Jefe de Gobierno de la Ciudad de buenos Aires necesitaba estar al tanto de lo que se estaba cocinando en la foto. Y como

Ciro James y el Fino Palacios están presos, él mismo se debió ocupar del asunto. Victoria Vanucci representa al mundo botinero y a Henry parece que la mano no se le va sólo para hacer goles. Fue difícil controlar la situación. No podía faltar en la tapa una despedida para TyC que nos acompañó durante más de una década en las transmisiones deportivas. Y como alguna vez dijo Luca Prodan, los despedimos con una salva de pedos. Aníbal Fernández, el ideólogo de la movida del Fútbol para todos, está prendido en la producción, aunque de refilón, porque tampoco fue convocado pero no se quería quedar afuera. Aníbal Hay, abrazado a Marcelingui, es la cara visible del gran problema que padece el referato argentino, sospechado por donde se lo mire de acomodar los resultados de los partidos. Verón, de gran temporada, y Palermo representan el saludo a la bandera que le queremos hacer a los mejores jugadores de la temporada. *Quien firma esta nota va a contar un hecho de 2001, cuando dirigía El Gráfico.

Al ser publicada una nota sobre Paco Casal y sus negocios en el fútbol uruguayo, este periodista, junto a los cronistas Pablo Aro Geraldes y Diego Melconian (había firmado la nota), fue citado al Sheraton por Casal, Francescoli y Nelson Gutiérrez, socios –en aquel momento– de Tenfield, empresa pariente de TyC Sports. Casal, ante Francescoli, Gutiérrez, Melconian y Aro Geraldes, dijo que me iba a ensuciar con una denuncia de corrupción y que, además, tuviera cuidado con las cosas que me pudieran pasar a mi y a mi familia. Azorado, le pregunté a Francescoli y a Gutiérrez si compartían ese proceder y ambos dijeron que estaban con Casal. Dije que no había nada más que hablar y nos retiramos del lugar luego de un fuerte cruces de palabras (para decirlo brutalmente, los insulté de arriba a abajo y les dije que hicieran lo que quisieran). Como se imaginarán, no creo que Francescoli sea la persona incorruptible que se vende en todos los medios de comunicación. Ah, si me pasa algo, ya saben quien fue…

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EL Aテ前 SEGテ哢 UN CAテ前

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Mirá lo que quedó

La tinellización de San Lorenzo es parte del balance de un 2009 que dejó más penas que alegrías en Boedo. Disminución del patrimonio, déficit, un pasivo enorme y la sospechosa intervención de empresarios con tufillo menemista encienden cierto ardor que lleva a preguntarse: ¿algún día aprenderemos a decirles no a los encantadores de serpientes? Por LEANDRO VILA

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asta que las frustraciones deportivas se fueron acumulando, y con ellas los números comenzaron a desequilibrarse, Marcelo Tinelli y la dirigencia de San Lorenzo intentaron copiar la fórmula que tanto rédito le da al conductor en su labor televisiva: búsqueda de impacto mediático como estrategia de marketing, a través de la contratación de estrellas que garanticen, a priori, éxitos y jugosos ingresos. Una apuesta que, trasladada al fútbol local, no tenía sustento en el mediano y largo plazo y estaba condenada al naufragio. Pero la cultura showmatch ya no es bien recibida por Boedo. Su mentor no cosecha la misma simpatía que reunía tiempo atrás cuando San Lorenzo era protagonista de los campeonatos y copas internacionales que disputaba. “El club va más allá de mi persona, la deuda venía de antes, y yo sólo quise dar una mano. Nuestra apuesta es a que en los próximos años el club sea el dueño del pase de todos sus jugadores”. La frase, dicha por Tinelli en agosto de 2009, contrasta con la realidad. Si bien se involucró en las decisiones a partir de diciembre de 2006, fue a mitad del año siguiente cuando el grupo

empresario que lidera puso los dos pies en San Lorenzo. En ese entonces, el pasivo era de 48 millones de pesos y el equipo que se consagró campeón del Clausura estaba conformado, en su mayoría, por jugadores propios. Orión, Bottinelli, Lavezzi, Silvera y Ledesma eran algunos de ellos. Dos años más tarde, y a juzgar por el último balance, el pasivo trepó a 70.689.830, y el déficit fue de 13.619.267, gracias a la activación de un predio en Boedo por más de nueve millones. En simultáneo, la descapitalización en materia de jugadores se hizo cada vez más ostensible. Pocos hombres del plantel pertenecen íntegramente a San Lorenzo. La mayoría está a préstamo o tiene al grupo inversor como propietario de su pase, y al club en condición de socio minoritario o en partes iguales. La fragilidad económica y la disminución en el patrimonio tuvieron su origen en el alto presupuesto de los últimos dos años. Luego de que en el período 2006 – 2007 se destinaran 30 millones al mantenimiento del equipo campeón, en el año siguiente la apuesta se incrementó a 55 millones, cuando los ingresos por televisión eran de sólo 12. Para Tinelli y el oficialismo, encabezado por el presidente

Rafael Savino, la posibilidad de ganar la Copa Libertadores en el año del centenario ameritaba tamaña erogación. Con esa meta se retuvo a Ramón Díaz a cambio de 2.200.000 dólares y el grupo empresario acercó a Andrés D’Alessandro y Gonzalo Bergessio, cuyos contratos de 900 mil y 600 mil dólares, respectivamente, fueron abonados en gran medida por la tesorería. Para la temporada 2008 – 2009, el gasto se mantuvo en niveles similares a los del año anterior, pese a que se había contemplado un fuerte ajuste. La postura del grupo inversor fue clave para que se conservara el esquema. A raíz del descalabro económico y la falta de decisión para encarar una reestructuración, el plantel se reforzó con jugadores llegados a préstamo o comprados por los empresarios. Para colmo, los montos de los contratos que Savino pactó con varios futbolistas no eran acordes al momento económico. Esa tensión inquietó hasta al mismo oficialismo, y muchos dirigentes señalaron públicamente que de no achicarse el gasto, San Lorenzo corría riesgo de presentarse en quiebra. Sin embargo, gracias al acuerdo entre el Estado y la AFA para la televisación del

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fútbol, se canceló deuda por 11.800.000 pesos con los jugadores, dándole un respiro momentáneo a las cuentas y reduciendo el pasivo a cerca de 60 millones. En el ejercicio en curso, se destina 22 millones de pesos para el plantel, una cifra similar a la que se recibirá a través del Fútbol Para Todos. La necesidad de buscar un equilibrio fue comunicada a Marcelo Tinelli, quien sigue ligado a la gestión, aunque, por variadas razones, ya no tiene el manejo total del fútbol profesional. DE TODOS, MENOS DE SAN LORENZO La descapitalización en jugadores propios es consecuencia directa de la intervención de los capitales privados. Si se toma como base a los apellidos más importantes del plantel que afrontó el

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último certamen, San Lorenzo solo tenía el 100% de los derechos económicos de Rivero y Romeo, de escasa o nula cotización en el mercado, y de los juveniles Bazán y Sebastián González, que habitualmente son suplentes. En cambio, el grupo empresario, que en casi todas las operaciones aparece bajo el nombre de Argentine Football, participa en los pases de ocho jugadores con valor de reventa. En casi todas las operaciones, San Lorenzo comparte la propiedad del pase en iguales porcentajes o, en su defecto, es socio minoritario de los inversores. Los ejemplos más claros son Bordagaray (80 y 20%), Aguirre (70 y 30), Bottinelli (57 y 43), Papu Gómez (40 y 10, el 50 restante es de Arsenal de Sarandí), Menseguez, Aureliano Torres y Pintos (50 y 50). La ficha del Chaco Torres

es en su totalidad de los inversores. Los demás futbolistas están a préstamo o son juveniles con poco roce en primera. CON OLOR A MENEMISMO El trípode que sostiene la estructura de inversiones lo integran Tinelli, Gustavo Ranucci y Raúl Delgado. Ranucci fue vicepresidente de la Cámara Argentina de Bingos y Anexos, y titular de los Bingos de Avellaneda y Florencio Varela. Su primera aparición, en julio de 2007, ocurrió mientras la dirigencia buscaba efectivo para cubrir un desfasaje financiero. Fue el propio Ramón Díaz, su amigo y socio comercial en La Rioja, quien acercó su nombre a la Comisión Directiva para que comprara la mitad del pase de Bottinelli en 1.100.000 dólares. Poco después, Ranucci se converti-


de las principales fuerzas políticas de nuestro país. ría en una pieza fundamental para que el entrenador continuara en el Ciclón, y no regresara a River. Llamativamente, el empresario es un confeso simpatizante millonario, y ocupaba uno de los palcos del Monumental hasta el 2005. “Soy hincha de River, y me hubiese gustado que volviera Ramón, pero es importante que la gente cumpla con lo que pacta de antemano”, afirmó en una lección de valores que conmovería hasta al menos sensible. Su activo rol en el grupo motivó las gestiones que inicio para que su amigo siguiera en el cargo, ante el advenimiento de la Libertadores 2008. Raúl Delgado es dueño del Club Unión San Felipe de Chile, además de haber sido Secretario de Medios de Carlos Menem. El ex periodista utiliza la figura jurídica de la entidad trasandina, un Locarno versión trasandina, para inscribir los derechos federativos de los jugadores que son de su propiedad, y luego poder cederlos a otras instituciones, como ocurriera con Bergessio, el nigeriano Felix Orode y el delantero Víctor Meza. Uno de sus colaboradores más estrechos sería el ex ministro de Justicia menemista, Elías Jassán, quien ya había cobrado cierta notoriedad cuando viajó a España para cerrar lo de D’Alessandro junto con Ranucci y Savino. La primera cara visible que tuvo el grupo inversor fue el titular de Estática Internacional Carlos Abdo. Su firma y la de José Vital, un hombre allegado al conductor de televisión, fueron estampadas como parte de las contrataciones de Gastón Fernández y el paraguayo Torres. Sus diferencias de criterio con Ranucci, y también con Tinelli, lo llevaron a distanciarse, aunque aportó para las llegadas de Gómez y el uruguayo Pintos. La segunda línea la compone un grupo de empresarios, en el que participaría un importante dirigente de una

¿MEJOR QUE DECIR ES HACER? “En el corto plazo, se podría duplicar la cantidad de socios de 28 mil a 56 mil, y también realizar importantes obras en el estadio, la Ciudad Deportiva y también en la zona de Avenida La Plata”, prometió Tinelli, en medio de su asunción como presidente del Departamento de Marketing, Desarrollo e Infraestructura. Los alcances de la propuesta fueron refutados por los propios datos oficiales que afirman que, en el último año, se inscribieron un 30% menos de socios que en el mismo período de 2008. En cuanto a la infraestructura, las pocas obras que se hicieron corrieron por cuenta del club, y no del área comandada por el hombre fuerte de Ideas del Sur. LO QUIEREN MUCHO, POQUITO O NADA En el oficialismo, la imagen de Marcelo Tinelli cosecha amores y resquemores al mismo tiempo. En los tres años que lleva como uno de los hombres fuertes de la conducción, amagó en más de una ocasión con pegar un portazo. Acostumbrado a que su figura aparezca asociada al éxito, el empresario tiende a dar un paso al costado cada vez que el equipo atraviesa una crisis. De cara a las elecciones de diciembre próximo, el

gobierno pretende que el conductor siga comprometido, pero sin el control absoluto del poder. Una situación que se ve a diario en el manejo del fútbol, que comparten los directivos más representativos, y que ya no recae sólo en Tinelli. En la oposición existen espacios que defienden, y otros que critican lo hecho por el empresario. Progreso Azulgrana y el armado del ex directivo Jorge Aldrey coinciden en criticar “la enajenación de la capacidad de decisión que les corresponde a los órganos estatutarios”, y lo que ellos consideran como un “desmesurado aumento del pasivo” desde que el grupo inversor acercó jugadores. Una visión distinta tienen en el Frente Sanlorencista, que lidera Horacio Arreceygor, y en la fracción Boedo en Acción, de Marcelo Moretti. Ambos sectores, de escasa relación entre sí, le endilgan al oficialismo la responsabilidad por los errores en la gestión, y rescatan el aporte hecho por el conductor. La tinellización de San Lorenzo tiene aristas económicas, políticas y deportivas, pero también culturales. A muchos de los socios sólo les preocupó conseguir éxito rápido, sin detenerse en la viabilidad del modelo, ni en los antecedentes de los nombres que sostendrían la maquinaria económica. Un rasgo que parece formar parte de buena cantidad de hinchas. Ni más ni menos que el fiel reflejo de la sociedad argentina.

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EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

Carta de Bolívar a Tinelli

Frente a la monarquía del Drean Bolívar en la Liga Argentina de vóley y el restablecimiento del orden feudal en el torneo, el Libertador reavivó su prosa revolucionaria para salvaguardar su nombre, mediante una misiva celestial al hijo pródigo de su tierra, autoproclamado heredero y administrador del apellido que supo convertir en marca. Tipógrafo NACHO LEVY

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uy señor mío: Sensible como debo al interés que usted ha querido tomar por la suerte de mi pueblo, afligiéndose con él por los tormentos que padece, requiero confesarle que me perturba la comercialización de la Federación del Vóleibol Argentino y de la Asociación de Clubes. No siento menos el compromiso en que me ponen sus filantrópicas miras, y por ello me encuentro en un conflicto, entre el deseo de corresponder a la confianza con que usted me favorece y el impedimento de satisfacerle, tanto por mi falta de presencia en la Tierra cuanto por lo contrariado que me hallo al verme inmiscuido en este Nuevo Mundo. En mi opinión, es imposible responder a las contradicciones con que usted me ha honrado, exponiendo las ideas de Voltaire, Montesquieu y Rousseau a la filosofía de la mala praxis de Ricardo Fort. No son ya los valores de mi tío Simón y de mi querida negra nodriza, Hipólita, contrastando con las tierras, los esclavos y las minas de mi padre, los causantes del dilema que me aqueja en el siglo XXI, sino la devaluación de mi estirpe libertadora, encadenada a los redentores de la globalización. Por caso, ese canal extran-

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jero que sólo aporta un productor y dos comentaristas al móvil conformado por sus propias cuadrillas. Sin ser agorero, deduzco que canal 7 garantiza el acento criollo en el mensaje bolivariano que ESPN exporta a otras metrópolis, mientras sus soldados más sumisos procuran puntear con la espada cuando una publicidad vale más que un jugador. El mismo barón de Humboldt apenas lo comprendería, porque la coyuntura actual está cubierta de tinieblas, como la tarifa que debiera percibir la ACLAV según el tratado por usted refrendado, incumplido los últimos dos años gracias al despotismo impune que dispara su poder económico. ¿Qué alma burguesa hubiera suscrito una inficionada normativa de puntuación por jugador? ¿Qué trompeta hubiera anunciado su éxito, si le hubiesen impedido valerse de los mejores? Posiblemente no el mismo Clarín que comprara un tercio de las acciones de Ideas del Sur. Se venden acciones, entre quienes compran ideas. ¿Ha quedado el pueblo sordo al clamor de su propio interés? Napoleón de la televisión, Bonaparte de la culpa, supo huir de las huestes voleibolísticas tras haber engendrado a un

equipo en 17 días. Dijo chau, chauuu, chauuuuuu. Y combatiendo la anarquía demagógica con su tiranía monócrata, retornó tras la revocación de la normativa regulatoria, para que DirecTV o Drean rebautizaran mi apellido, que hoy vale oro, enemigo de todo régimen justo. Será, de seguro, mi inexperiencia deportiva limitada a las vagas palizas de croquet propinadas a Fernandito VII, allá por 1799, la que restringe a mi lisonjeado vocablo la acepción justa para esta “revolución” del vóley, que me alabó en su séptimo aniversario con la presencia de Alé, Alfano, Francese y otros insurgentes que no levantan ya la bandera de la Patria Grande, pero sí al menos las de Drean, Banco Provincia, Provincia Seguros, Lotería de la Provincia, Olímpikus, Sinteplast, Tiernitos, Travel Rock, Radio del Plata y Plusmar. No obstante esto, los emisarios de sus dependencias desangran la transparencia, vociferando que “en Ideas, no hablamos de números”. Sí dirán que no se venden jugadores, que las graderías sólo albergan 2.000 concurrentes y que las entradas valen 8 pesos, pero del balance nada se sabe, es un desertor. Valga a la sazón la honestidad de este mortal del siglo XIX


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para reconocerse imposibilitado de imaginar qué diestro profeta se rehusaría al asequible monto de 180 mil dólares ofrecidos por la Corona Española a cambio de sus manufacturas, como lo hizo el mártir Guillermo García, sin haber abrazado aquí un estipendio mejor. Y si hubo de abrazarlo, ¿será tan magro el excedente al arriendo prefijado que recae en las arcas de sus ideas oscurantistas? “Te matan y nadie se calienta”, dice. Barbaridades que la presente edad ha rechazado como fabulosas, porque parecen superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas si constantes documentos no testificasen estas infaustas verdades. “Hago un programa de humor”, proclama, y actúa en consecuencia. ¿Quién jugaría al básquet con Carlos X, antes de viajar al shopping natural de la Patagonia? ¿Quién canjearía una foto de campaña por 2,6 millones de dólares para el polideportivo, tras comparar con López Rega al portavoz del inversor? ¿Quién encendería un sol para los niños, mientras ruega que los encierren? ¿Al parecer, no reconocerán sus dádivas al cofre del comisionista Joca, por su presteza en el pacto de integración de Wallace y William, cuyas aparcerías rondan los 200.000 pesos. Tampoco han valorado las joyas que ofrendó al Arroyo, para que Gabriel dejara el Fortín y se aunara a sus filas. Pero ecuménicamente destellará un día que su apoyo a las tropas juveniles persigue el próvido fin de educarlas, y no comercializarlas como a De Cecco, por parcos 100 mil euros. Pura gesta social, ante el bajo coste de catapultar una provincia al plano nacional, mediante una Liga devastada. Tal económica alternativa propagandística ha concebido a sus únicos contendientes, UPCN San Juan y la Unión de Formosa, impulsados por envites políticos a una Liga sin valor propio, que apenas decora el paquete publicitario de la Selección. Solía ser más difícil sa-

car a un pueblo de la servidumbre, que subyugar a uno libre; hoy 50 centavos le agrandan el combo a cualquier libertador del mercado. Con cuánta zozobra lo he escuchado decir “que dejen de joder con los Derechos Humanos”. Yo tomo esta esperanza por una predicción, si la justicia decide las contiendas de los hombres. Pero por desdicha, lo recuerdo ahí, jugando para Sobisch en la presentación de los Gigantes del Sur, mucho antes de verlo llorar a Fuentealba por la mano dura de los que no perturban su inmaculada paz. Esos que

jamás hubieran sentido la caída de los sesenta operarios de Radio Show que saltaron fiados a su terraplén televisivo. Esos que también se sienten fieles pupilos de José María Muñoz. El alma de un siervo rara vez alcanza para apreciar la sana libertad: se enfurece en los tumultos o se humilla en las cadenas. Vaya ideas del sur… Difamar así al forjador de una famélica industria inex-

pugnable desde el deporte bolivariano, que apenas agració con 15 mil dólares a los colosos de la última batalla. Lenguaraces ellos, quienes le imputan la llegada de Conarpesa a la Liga, tiempo antes de que sus titulares, Cornejo y Álvarez Castellano, rindieran cuentas en la Justicia por la ejecución de Espinoza, denunciante de la pesquera. Ignominias, de los mismos que emparentan las directrices de Scoltore a la renta que presupone albergar la Liga Mundial 2010, con la impudicia propia de los que señalan a Quaini y Rodríguez como milicias adiestradas para servir al señorío que regentea al vóley. Serán infamias belicosas contra su investidura, lo sé,

de quienes soñaron verlo incinerado bajo los rayos del Sol Group que brilló sobre el combate de Skanska. Tales son, señor, las observaciones y pensamientos que tengo el honor de someter a usted para que los rectifique o deseche según su mérito; suplicándole se persuada de que me he atrevido a exponerlos, más por no ser descortés que porque me crea capaz de ilustrarlo en la materia.

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EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

El hombre y el plan

Maradona, de discreta tarea al frente de la Selección, vive sin embargo bajo el cielo protector de un nombre poderoso. Trabajará siempre de fetiche. Bielsa, en cambio, aun en la cresta de la ola, depende de que sus dirigidos ejecuten con eficacia el dispositivo inconfundible que le ha dado, más allá de cualquier pintoresquismo, su verdadera dimensión en el fútbol. Por ALEJANDRO CARAVARIO

“Dicen que yo modifiqué una realidad del fútbol chileno. Eso no es cierto. Nadie estimula condiciones que no existen y nadie activa potenciales afectivos que el ser humano no tiene”. Tales fueron las palabras de Macelo Bielsa cuando la idolatría arreciaba en Chile desplegando el fantasma de la vacuidad. Razonador hasta el vicio (antes que modesto), el DT ponía cierta distancia necesaria para ejercer su trabajo sin contaminaciones eufóricas. Sólo prevención: Bielsa cree –y también lo ha dicho– que el éxito (y mucho peor si se lo enfatiza ciegamente) diluye la tensión que requiere su función, afloja el estado de alerta. Su discurso también extiende una brecha: la pretendida asepsia científica, que sólo se esmera en la precisión; la sintaxis ardua que cobija argumentos, no el lema ni

el contrapunto ingenioso. Creo que ese registro inhabitual para el fútbol es una invitación gentil a sus interlocutores, por lo general periodistas de deportes. Bielsa acaso entiende que no se toman la materia sobre la que opinan y predican con la seriedad que se merece, con las palabras adecuadas que den cuenta de su complejidad. El paralelo, Diego Maradona sentenciaba: “que la sigan chupando”. Se desquitaba así, al costo de una sanción leve, del grupo de periodistas que, según él, lo cuestionaron a destajo y con voluntad golpista. Una vez obtenida la clasificación en Montevideo, Diego emprendió a su modo el desahogo, luego de tanto sufrimiento. La diferencia de tono entre los entrenadores de Chile y Argentina describe estilos contrapuestos, aunque igualmente radicales. Pero antes que la relación improbable entre el minucioso análisis de un des-

cendiente de juristas y el barro espeso de Fiorito, conviene situarse en posiciones también dispares, sólo que más actuales y determinantes. Por allá, la serenidad satisfecha por un plan que funciona ajustado estrictamente a diseño (el sueño de Bielsa) y, por acá, la insuficiencia de un talismán, de un nombre sagrado que si bien consiguió un resultado valorado, no impregnó con la magia prevista al plantel a sus órdenes. EL CABALLO DEL CARRO Cuidado, el plan de Bielsa no se limita a una agenda que prevé la sucesión de partidos de una eliminatoria y el modo inteligente de afrontarlos. Su propósito, siempre y también esta vez al frente de la selección chilena, contempla un dispositivo de inconfundible autoría que, como consecuencia de su eficacia, transforma la ética de un equipo. Por dar un ejemplo a mano: César Menotti echaría mano de la tradición, de las aspiraciones del público o de la representatividad de los futbolistas para insuflarles confianza a sus dirigidos, en especial si la estadística histórica no los favorece. Bielsa se aboca al mapa de la cancha y le da al equipo la forma de


DOBLE FILO

una organización sólida y agresiva, con recursos para imponer su juego en cualquier domicilio. Va de suyo que el salto de calidad influye de modo directo en la autoestima de los jugadores. Es el modo de Bielsa de colocar el carro delante del caballo. Cada quien tiene el suyo. Maradona heredó un cuadro grave. Un equipo fofo, insatisfecho, y en apariencia falto de entusiasmo, que había provocado el alejamiento de Alfio Basile, justamente después de la derrota ante Chile. Pero se esperaba que semejante lote de estrellas, con Messi a la cabeza, recuperaría sus talentos con la mera presencia de su majestad el Diez. Su mera presencia significa el legajo a disposición de los pupilos, las experiencias mundialistas y todo eso. Pero en especial su aura benéfica y contagiosa. No fue así. Salvo el envión inicial, cuando pareció sellarse una liga de superhéroes y los amistosos ganados esbozaron un espejismo, el equipo resultó, por el contrario, apocado, sin personalidad. El estruendoso nombre del DT no sirvió de vitamina. A punto tal que hubo que acudir al álbum de la infancia y rescatar un par de figuritas de tiempos remotos como Martín Palermo y Rolando Schiavi en busca de cierta mística que llenara el vacío.

Bielsa se aboca al mapa de la cancha y le da al equipo la forma de una organización sólida y agresiva, con recursos para imponer su juego en cualquier domicilio.

Los saberes de Maradona no están en tela de juicio. Pero si se lo ungió conductor de la Selección es porque -rara religión nacional- algunos suponen, todos suponemos, que al caducar el soporte anatómico de aquella genialidad, algo poderoso, de todos modos, seguiría vigente. Pero Diego, como esos señores de maduración tardía, sigue siendo un futbolista (aunque hace un año, al debutar, haya sembrado algunas pistas falsas con una gravedad profesional muy poco verosímil). Con la ventaja de que cierto compinchismo estimula a sus dirigidos (están en confianza, de igual a igual, con el más grande), pero con la imposibilidad de ir mucho más allá de su territorio de siempre. Maradona sabe, Maradona “trabaja”, no se trata de eso. Sino de falta de costumbre en eso de atravesar las fronteras del ombligo. Pero ese patrimonio de doble filo le da a Maradona la posibilidad de renacer cada vez. A diferencia de Bielsa, que se expresa por medio de sus equipos, que es sus equipos, Diego permanece como fetiche, aun luego del fracaso (que tuvo varios), insinuando que su poder es inextinguible. Por el momento, las expectativas depositadas en la Selección para el Mundial de Sudáfrica son escasas. Es probable que el gran plantel de cracks sea, en defini-

Diego, como esos señores de maduración tardía, sigue siendo un futbolista.

tiva, un callejón sin salida. Una máquina que seguirá resistiéndose a funcionar, indiferente a recetas tácticas y al influjo de cualquier personalidad. En todo caso, Maradona podrá consolidarse como un entrenador respetable o, a la inversa, como un proyecto fallido. Pero su capital, creo, está más allá de los resultados, así se trate de un Mundial. Bielsa depende de su obra. Por mucho que se haya afianzado como uno de los cerebros más lúcidos del fútbol. Está obligado a la mediación de su equipo, a que sus jugadores expliquen el manual del rosarino con sus movimientos y su actitud. Claro que si esto no sucede, no tendrá inconvenientes en desaparecer de la escena y negar cualquier sucedáneo (explicaciones, promesas, vericuetos intelectuales o abuso de la primera persona). En su caso, sólo los hechos, la marca indeleble de su trabajo, le dan su dimensión en el fútbol. Tal vez una brizna de envidia enturbie de cuando en cuando su ánimo.

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EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

El año en que vivimos en peligro

Quienes, como todos ustedes, se encuentran en dificultades para encontrar el jugador del año, pueden recibir una interesante ayuda con la lectura de fin de año de nuestro observador de futbolistas. Para Román, armar el podio requirió un tiempo de pensamiento y otro de escritura. Silva, Otamendi, Verón, Pastore, Palermo, Buonanotte y, con algún esfuerzo, cinco más. Por ROMÁN IUCHT

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con vertiginosa velocidad, se recompuso con madurez. Si los jugadores son la fiel expresión de lo que representan sus clubes, no cabe ninguna duda de que Otamendi es nacido en Vélez. Tiene trabajo, coherencia, seriedad y buenos guías. Habrá que disfrutarlo ahora. Vélez lo sabe muy bien. El futuro llegó hace rato. El salto internacional lo aportó Estudiantes, o Verón, que es decir exactamente lo mismo. A la hora de liderar al grupo, el tipo siempre está. Si se trata de hacerlo jugar, no hay mejor GPS en la Argentina que Juan Sebastián. Si buscamos excelencia, la Bruja le da un plus a sus compañeros. A los útiles los hace valiosos y a los buenos los hace mejores. La epopeya del Mineirao en la final de América ante el Cruzeiro nos hizo a todos un poco hinchas del Pincha, y la imagen de su ícono arrodillado en el centro de la cancha festejando el título quedará grabada por siempre. Podríamos hablar también de Palermo y su leyenda cada día más grande dentro de un Boca cada día más chico. De Buonanotte como la luz al final del túnel del nuevo River de Passarella. Del buen recuerdo del Huracán de Pastore, Defederico y Bolatti. Del retorno milagroso de Almeyda, del increíble gol en contra de Aguirre ante Lanús y de la resurrección de Gimnasia en la Promoción con Rafaela. Hagan memoria y agreguen los que les gusten. Al fin y al cabo están de vacaciones. PHOTOGAMMA.COM

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rbitros sospechados y removidos. Campeonatos con definiciones polémicas. Ausencia absoluta de equipos grandes en la próxima Copa Libertadores de América. Entretiempos eternos. Fútbol para todos con varios torneos pero sin competencias. La Selección a la deriva y con una clasificación agónica. Y la lista sigue… Es imposible no reconocer que el fútbol argentino arranca el 2009 con un dejo de preocupación y la secreta esperanza de que lo venga (no costará mucho esfuerzo) sea un poco más saludable. En este contexto, el fútbol, igual que la vida, terminó premiando a aquellos que hicieron las cosas bien y con las patitas en la orilla, con Un caño como lectura ideal para poner la sillita en la arena mojada, encontramos algunas caritas que bien valen una mención a la hora de un improvisado balance. Si Banfield fue el campeón del esfuerzo, Santiago Silva es el exponente de tal condición. Un delantero que apenas si asomó la cabeza en sus pasos por Newell´s, Gimnasia y Vélez. Fue en el Sur donde encontró su eje y logró el enfoque perfecto. Hizo goles de todos los colores, pero lo más importante fue que demostró que en este fútbol tan parejo –se puede reemplazar la palabra “parejo” por “discreto”-, la confianza es la piedra basal de cualquier rendimiento. El uruguayo se animó a todo, 0 y todo le salió redondo. Como si su economía de recursos se hubiera incrementado en forma directamente proporcional a sus hazañas. El “keynesianismo futbolero” no dudaría en definir a su Apertura como un estado de bienestar absoluto. Para los de Falcioni el trabajo colectivo fue fundamental a la hora de sostener su estructura, pero fue su goleador el as de espadas que le permitió ganar siempre la última mano redoblando la apuesta. Haciendo un ejercicio de memoria y repasando la primera mitad del año, Vélez se quedó con la sonrisa del Clausura con un nombre rutilante: Nicolás Otamendi es la mejor aparición del fútbol argentino entre los defensores del último lustro. El público lo descubrió una tarde en la que se lo comió a Palermo, nada menos, con una naturalidad de asombro. El pibe tiene condiciones extraordinarias. Es firme pero también es rápido. Sabe acompañar, pero su fuerte es el anticipo. Tiene sentido del tiempo y determinación para romper juego. Ya mostró su personalidad en partidos calientes, y aunque la Selección lo hizo quemar un par de etapas


EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

En el tren de los consuelos

¿Fue el 2009 un año para rescatar equipos? En la mesa del balance, cuando entre trago y trago se discute lo mejor y lo peor, muchos estaremos condenados al eterno rito de discutir por discutir. Buen ejercicio, para el que necesitamos letra. Por eso nos ayuda Fernando, con un repaso de los campeones y los otros. ¿Con cuál se queda usted? Por FERNANDO PACINI

BANFIELD y NEWELL´S Ambos equipos representan cabalmente el asalto de los Chicos a los Grandes. Newell´s debió refundarse en unos cuantos meses para, desde su nueva gestión, consolidar los aspectos más fuertes de su fútbol. Inmediatamente se constituyó un Consejo de Fútbol, con Dezzoti a la cabeza, y se buscó el reemplazante para Gamboa. Sensini padeció los altibajos normales de una transición y luego afirmó algunos conceptos básicos para dar forma a un equipo que respondió más rápido de lo previsto. Newell´s se define por tres o cuatro patrones que hacen a su esencia colectiva. En el plano defensivo, es un equipo fuerte, potente en el juego aéreo, con más marca que anticipo y con criterio para equilibrar con el mediocampo. Acaso el único punto débil haya sido la escasa claridad en el comienzo del juego, en el primer tercio del campo. Se ha caracterizado por ser un conjunto rapidísimo en la transición y con buenas dosis de creatividad y contundencia para atacar. La paciencia, la confianza ganada a lo largo del torneo y el magnífico

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rendimiento de más de la mitad de sus futbolistas (incluidos los refuerzos) hicieron lo demás. Hasta el partido con Arsenal… Banfield tuvo un “punto de partida” distinto al de Newell´s. Sin tanta jerarquía individual defensiva, buscó (y encontró) calidad colectiva. Una línea de cuatro más bien retrasada y una doble contención con dos exteriores de buen regreso configuraron un equipo durísimo de romper. E insoportable para los rivales. Hay un dato revelador de la potencia defensiva de Banfield: no recibió ni un solo gol en todo el torneo por jugadas de “corte central”: esas maniobras que empiezan y terminan por el medio, que precisan de paredes, gambetas o importantes errores defensivos. Es un mérito objetivo, irrefutable del campeón. Ese perfil rocoso, combinado con la potencia de sus dos atacantes, configuraron un equipo directo, que nunca se fue por las ramas. La distancia entre la línea defensiva y de ataque, fue acortada por el fútbol de Erviti, que puso su excelente técnica al servicio de la madurez y ya no del regodeo.

Además, James Rodríguez fue posiblemente la gran revelación del certamen. Algo tiene este Banfield de aquel Vélez de Bianchi del pelotazo de Chilavert a Flores y Asad. Dos puntas confiados y fuertes, y un equipo concentrado hasta el exceso, para tomar todos los rebotes que andan sueltos por el país. Banfield tuvo un proyecto y un entrenador que convenció a los futbolistas de la conveniencia de su método. Sin dudas, fue el mejor del Apertura. VÉLEZ Y HURACÁN Los dos grandes protagonistas del Clausura. Vélez fue campeón en la tabla y más tarde lo confirmó en la cancha. Es el equipo de los conceptos claros, de la cordura, la paciencia… Como el club. Hoy Vélez es mejor equipo que hace seis meses, cuando salió campeón. Tiene el plantel más parejo y equilibrado de la Argentina. Y de no cometer errores en los próximos mercados, podrá confirmar la tendencia. La tendencia de Vélez siempre es mejorar. Pero el impacto del Clausura lo dio Huracán. Desde la Selección colombia-


¿Y RIVER, y BOCA? En el análisis futbolístico exclusivamente, el 2009 deja nada para River y nada para Boca. Acaso solamente las apariciones (que necesitarán confirmarse)

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na de Pancho Maturana que metió cinco en la cancha de River que no veía a un equipo tan suelto, con una relación tan natural con el juego. Huracán fue un caos indescifrable para sus rivales. Un caos lleno de armonía, belleza y efectividad. Descomponía sus líneas y atacaba directo y bien abierto o simplemente jugaba hasta descubrir el momento justo para profundizar. Se dice mucho que este asunto del fútbol es un negocio y ya no un juego, que no se trata de arte ni de belleza ni de ninguna de esas “mariconadas”. Resulta que Huracán se ganó la admiración de todos por tener una altísima consideración por la estética. Si ese equipo hubiera jugado en su campo, con dos líneas de cuatro y tirando la pelota a Amancio Alcorta, nadie lo iba a recordar por más a la moda que estuviera. Hoy Huracán es también la dolorosa evidencia de cómo en un par de semanas se puede desguazar un plantel.

perspectiva aparentemente imposible al ras del suelo. Ve como un plateísta, y juega como los dioses.

de Mauro Díaz y Nico Gaitán. Independiente califica mejor: Gallego pudo, en poco tiempo, conseguir refuerzos confiables y armar un equipo prometedor. Y otro debutante de buen nivel: Galeano. San Lorenzo quedó a mitad de camino, sin respuestas ante la venta de Bergessio, con grandes problemas ofensivos y con muchas preguntas para el 2010. Racing salió herido de la era Caruso. Ahora no tiene margen para el error en las contrataciones.

ESTUDIANTES y VERÓN Estudiantes fue la mejor muestra de regularidad y calidad. Y Verón, un conductor fascinante. Estudiantes es el resultado de un muy buen plantel, sumado a un jugador Clase A. Sabella completa el cuadro, siempre con gestos austeros y sin demagogia. Es fácil imaginarse a Sabella sentado en una mesa del rincón de un bar, no contra el vidrio. Pero desde ese lugar, aparentemente poco luminoso, siempre se lo escuchará decir cosas interesantes. Estudiantes es un grupo de calificados jugadores, pero también es su historia, el respeto por el pasado glorioso. Verón es el líder, el que transfiere esos valores a todos, con la autoridad del que juega mejor que nadie. Porque en el campo ve el partido que vemos nosotros desde el palco. Lo ve con ese panorama, con esa

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¿El mejor del mundo? Lionel Messi fue elegido por periodistas (Balón de oro de France Football) y técnicos y capitanes de todas las selecciones (FIFA World Player). Se ve que no tuvieron en cuenta la materia “Selección Argentina”. ¿Lo merecía más que sus compatriotas Xavi o Iniesta? Por CHRISTIAN COLONNA

U

na frase del Viejo Charly, compañero de la revista Olé, a propósito de comparaciones entre Di Stéfano y Messi, dos argentinos que ganaron el Balón de Oro, resume a la perfección por qué Lionel todavía no es un crack, aunque se le parezca bastante: “Messi es capaz de definir jugadas, Di Stéfano define a su equipo”. Por cuestiones generacionales, y por los conocimientos de Carlitos Rodríguez Duval, desde esta columna no hay ninguna posibilidad de discutir sus precisas observaciones. Todo lo contrario. Al Barcelona lo definen Xavi, Iniesta, el toque como premisa y la “filosofía Guardiola”. Con esa estructura detrás, la temporada pasada la rompió Eto’o y en ésta la rompe Ibrahimovic. Tanto el camerunés como el sueco son bestias del fútbol: talento y lectura del juego. No cualquiera se pone esa camiseta y se destaca, pero cualquiera de nivel alto o más alto, seguro que la tiene fácil. En esa misma bolsa entraría Messi, aunque eso de bolsa suene despectivo porque parece que se lo equiparara con un jugador más. Messi no es un jugador más, hoy es

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un distinto para resolver ciertas jugadas, pero no todas. “Para ser el mejor, tienes que dominar todos los registros, y Leo los domina”, expresó Guardiola. Con todo respeto, ni él se lo cree. A Messi todavía le cuesta entender el juego en su totalidad. Va en camino, pero le falta para llegar al disco. Un premio en el que votan periodistas no le va a cambiar la vida a Lionel. Lo que no debería, tampoco, es cambiarle su idiosincrasia (rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo). ¿Y cuál es su idiosincrasia? Porque luego de posar para la foto con el trofeo de France Football, Messi, entre otras cosas, dijo: 1) “Estoy orgulloso de ser el primer argentino en ganarlo”. En este caso habría que hacer un par de aclaraciones: a) Sívori y Di Stéfano también lo ganaron, pero uno como italiano y el otro como español. Sin embargo, Sívori nació en San Nicolás y Alfredo, en Barracas; b) Maradona no podía ganarlo porque recién en 1996 tenía derecho a ser votado un jugador sin pasaporte europeo. 2) “Ser el primer jugador salido de La Masía

(las inferiores del Barca) es dar una mano al proyecto futbolístico del Barcelona, y es muy importante para el club y para la gente que trabaja en el fútbol base”. Aunque esas frases no lleguen a ser contradictorias, con ellas Messi aporta a la causa de los que lo “acusan” de catalán cuando se pone la camiseta de la Selección y no la toca. Por eso enseguida tiene que aclarar, como si fuera necesario, que “en el Mundial voy a dejar todo”. Una frase de ocasión para la muchachada. Lo que queda por descubrir es a cuál de las frases de más arriba hay que ponerle “verdadero” y a cuál “falso”. ¿Es Messi el mejor jugador del mundo? Lo eligieron los periodistas y también los técnicos y capitanes de todas las selecciones afiliadas a la FIFA. Ante la evidencia, habría que rendirse y contestar que sí. Pero, ¿eso alcanza? Xavi e Iniesta, los corazones del Barcelona, también la rompen con España. Es decir, a méritos similares, los catalanes (nacidos en Catalunya y no por adopción) le sacan una ventaja al argentino. O a su compatriota. Depende del día...


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Ser o no ser (fácil) ¿Quién determina y en base a qué análisis que un grupo sea fácil o difícil? ¿Qué razones tiene la mayoría de los medios argentinos para decir, con mínimas precauciones, que Argentina arranca el Mundial en octavos de final? ¿Cómo se demuestra que, como suelen declarar los protagonistas, las Eliminatorias son más difíciles que el Mundial? Para el Mundial 86, Argentina se clasificó en el último segundo y luego fue campeón. Para el Mundial 2002, Argentina se clasificó caminando, cinco fechas antes, y se volvió de Oriente sin jugar. ¿Va a ser más fácil Nigeria en Sudáfrica que Perú en el Monumental, por ejemplo? ¿Le alcanzará a Maradona ese puñado de días previos para hacer de las individualidades un equipo? ¿Será Messi, por fin, parecido al del Barcelona? Si Argentina juega de acuerdo a sus nombres, claro que le tocó un grupo accesible. Y claro que es candidata a ganar el Mundial. ¿Pero quién lo puede garantizar? Las que sí pueden responder algunas de las interrogantes de arriba son las casas de apuestas. Para ser campeón, por ejemplo, Argentina comparte el cuarto puesto junto a Alemania (10 a 1). Los favoritos son, obvio, los dos mejores equipos en la actualidad: España (5 a 1) y Brasil (6 a 1). Y un escalón más abajo aparece Inglaterra (7 a 1). Chile, una Selección con muchos menos nombres que Argentina pero con mucho más equipo, ofrece suculentos 50 a 1. Costa de Marfil es el equipo africano mejor cotizado (26 a 1) y Serbia, de brillante eliminatoria, incluso superando a Francia en el grupo, tienta con 67 a 1. ¿Y los grupos? Siempre según las casas de apuestas, el que más sencillo lo tiene es España, que paga 1,25 para ganarlo. Lo sigue Inglaterra: 1,30. Luego viene Italia: 1,35. Y, después, aparece Argentina: 1,40. Lo que marca que está en un grupo sin demasiada oposición. Pero acá surge una pregunta: ¿le jugarías mil pesitos a que Argentina gana el grupo para llevarte 400? No es necesario enviar correos...

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Este canal es mío, mío, mío Los ambientes de la AFA, indignamente obedientes a los desaciertos grondonianos, aprobarán en breve el lanzamiento del multimedio del fútbol. Los detalles de esta revelación son tratados en forma abundante en esta historia de datos, números y testimonios que nuestro investigador Veiga proporciona para que empecemos bien el año: sabiendo que en la AFA siempre están tramando algo.Por GUSTAVO VEIGA

E

n la era post Torneos y Competencias (TyC), el multimedios de la AFA ya tiene fecha de parto: el 25 de mayo de 2010. Habrán transcurrido casi nueve meses desde el 20 de agosto pasado, cuando se firmó el contrato con el Gobierno nacional, que decidió pagar 600 millones de pesos anuales por el fútbol televisado. Será para la fecha del Bicentenario. Julio Grondona colocará la piedra fundamental del ambicioso proyecto cuando la criatura mediática esté por salir del vientre. Lo hará junto a la presidenta Cristina Kirchner, en un acto con toda la pompa, igual que cuando rescindió los derechos de TV con el multimedios Clarín. Para entonces, las unidades de negocios del grupo, TSC, Trisa, TyC Sports y demás compañías que empiezan con T, ingresarán en la prehistoria de esta saga de encuentros y desencuentros. ¿Acaso Julio Grondona se transformó en el nuevo Rupert Murdoch? ¿El patriarca de Sarandí es la versión rediviva de Carlos Ávila, su alter ego de los 90? Un especialista en marketing, Horacio Alberto Gennari, hijo de un proveedor de Acindar que le vendía al capo del fútbol local metales para su ferretería, lo convenció

de que la casa del fútbol debe contar con canal, radio y museo propios. Se construirán en el predio de Ezeiza, y la AFA podría mudarse hacia allí, abandonando su histórico edificio de Viamonte 1366. Inspirada en la sede de la Conmebol, que se levanta en Luque, Paraguay, y muy cerca del aeropuerto, sólo le restaría conseguir inmunidad diplomática para las instalaciones. Nicolás Leoz lo hizo posible. ¿Por qué no el vicepresidente de la FIFA, alguien tan nuestro? El advenimiento del nuevo orden comunicacional para el fútbol es el final de un sinuoso camino donde la nueva Ley de Medios le facilitará a la AFA los trámites de inscripción de su multimedios. Como sociedad civil sin fines de lucro, tendrá señal televisiva propia, estudios de radio y un museo, además de la página web y la revista con que ya cuenta. Para Gennari, el valor aproximado de la inversión rondará entre el 1,50 y el 2% de todo lo que recaude la entidad por los derechos televisivos que le pagará el Estado a diez años: 6.000 millones de pesos. O sea, entre 90 y 120 millones. La construcción del complejo, que pretende la descentralización administrativa de la

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AFA, se completará con una escuela para la formación de dirigentes, que mucha falta hace, aunque depende de quién la dirija, claro… El presupuesto dolarizado, que se está discutiendo en estos momentos, oscilaría entre 25 y 30 millones. Una obra de este tipo demandará dos años hasta su terminación, aunque por razones políticas se lanzaría para los doscientos años de la Revolución de Mayo. Entre los dirigentes se comentó de manera risueña la forma que tendría el complejo. No es original: sería la de una pelota de fútbol. Parece que Gennari convenció a Grondona de lo necesario que es crear un cronograma de metas ambiciosas para la AFA hasta 2015. El ascendiente del licenciado en comercialización de la UADE sobre don Julio tiene una razón. El dirigente siempre fue un patriarca o pater familias (locución latina utilizada en el Imperio Romano). La leyenda dice que nunca abandonó a su suerte a quien le dio una mano, incluida su parentela. El hacedor del multimedios AFA es el hijo de Horacio Adriano Gennari, un ex vendedor de Acindar al que Grondona le debía ciertos favores. Como Rogelio Riganti, el ex presidente de la filial argentina

¿Acaso Julio Grondona se transformó en el nuevo Rupert Murdoch? ¿El patriarca de Sarandí es la versión rediviva de Carlos Ávila, su alter ego de los 90?

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de la quebrada ISL. Grondona impulsó a este proveedor de materiales ferrosos del viejo corralón de Sarandí a meterse en el negocio del fútbol. Le entregó el negocio del merchandising de la AFA y lo transformó en un nuevo rico gracias a las ventas de camisetas y peluches de la selección nacional. Gennari (h), de 57 años, quizá no necesite ese espaldarazo económico, pero ganará un nuevo mercado. Tiene una consultora, Business Bureau, es docente universitario desde 1981 y en 1993 fundó la Confederación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios y se convirtió en su primer presidente. También fue director del laboratorio Parke Davis. Grondona no sólo aprobó su proyecto multimedia, el plan maestro que tiene como mascarón de proa el canal AFA TV, la señal que terminará por eclipsar a Torneos y Competencias (TyC). Además, lo designó como uno de los tres miembros de la asociación en el Comité de Coordinación de Gestión – otros tantos están por la Jefatura de Gabinete – junto a Alejandro Marón, el ex presidente de Lanús, y Angel Borthwick. El objetivo de ese cuerpo colegiado es monitorear el programa Fútbol Para Todos por el que se vincularon comercialmente el Gobierno nacional y la AFA. De allí se espera que surjan las ideas para hacer viable como producto al fútbol transmitido por televisión abierta, según establecen los pliegos de licitación que ya estarían terminados. Gennari confía en la prosperidad de la sociedad: “el negocio es altamente viable. Nosotros le acercamos al gobierno varias propuestas”, le dijo a Un Caño este empresario que no se guía por la casi nula publicidad de empresas privadas que se ve en la pantalla de TV desde que el fútbol dejó de ser controlado por el Grupo Clarín. Una teoría que se escucha en el am-

En la última memoria y balance de la AFA aprobada en octubre, se acusa a TSC -es decir, a Clarín, es decir, a TyC Sports- de haber hecho ofrecimientos “cuasi dadivosos”. biente del fútbol televisado para justificar la sequía de auspiciantes es ésta: las transmisiones llevan apenas cuatro meses en la TV pública, y la tarifa resulta más cara porque se acabaron los descuentos de agencia, que antes les daban más margen a los publicistas para operar. La multiplicación de los panes bíblicos (llámese comisiones) se acotó al máximo. Ahora todo lo centraliza Aníbal Fernández, el Jefe de Gabinete, que en el Comité de Coordinación de Gestión designó a dos hombres de su confianza: el abogado Pablo Paladino, responsable del Subsef (Subsecretaría de Espectáculos Futbolísticos) y el periodista Ignacio Candia. El tercer representante por el Estado es Tristán Bauer, el cineasta y presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos. Marón describió un cuadro de situación a pedido de nuestra insubordinada revista: “ahora no tenemos reuniones del Comité de Coordinación. Todavía no se fijó la cláusula de ajuste del contrato que garantiza un mínimo de 600 millones. Yo creo que cuando se discuta eso, volveremos a encontrarnos”. Así como Gennari es el hombre de confianza de Grondona para los proyectos multimedia, el ex presidente de Lanús lo apuntala en temas jurídicos. No en vano es el representante de la AFA en la Cámara de Resolución de


Disputas de la FIFA, y mientras duró su mandato como dirigente en el club, también era el secretario de Asuntos Legales del Comité Ejecutivo. Primero la ruptura del contrato que unía a la AFA con TSC hasta 2014 y ahora la apuesta a un complejo multimedia controlado por los propios dirigentes dejaron en una situación tan precaria como incómoda a TyC Sports, el canal deportivo que tenía más rating y que controla Clarín. Según quien lo cuente - las autoridades o los trabajadores -, se alejaron entre 90 y 110 personas de la señal que, pese a todo, mantiene ciclos con buena audiencia como Estudio Fútbol, Paso a paso y Despertate. En la lista de profesionales que aceptaron el retiro voluntario están los periodistas Gastón Recondo, Matías Palacios y Ezequiel Fretes, los productores generales de Estudio Fútbol, Carlos Negro Silva, y de Paso a paso, Mariano López, además de decenas de integrantes del staff de producción. Además, TyC Sports no seguirá emitiendo programas desde una productora con estudios en el Bajo Belgrano y retornará a las instalaciones de la Avenida San Juan, en el barrio de Constitución. Un periodista de los que continuará en el canal nos comentó al oído: “no se sabe nada de la programación para el 2010, aunque podría achicarse su franja horaria. También se dice que algunos programas no seguirían. Suponemos que no habrá muchos cambios más hasta el Mundial de Sudáfrica, del que tienen los derechos”. El talón de Aquiles de TyC Sports, cuya propiedad comparten la productora TyC y Clarín, aunque el management está en manos del Grupo, es la disminución

que sufrió en sus ingresos por cada abonado al cable. La caída ha sido drástica, hasta de dos tercios del valor que percibía cuando existía la calma chicha de un contrato que nadie se atrevía a rescindir. Encima perderá los derechos del fútbol de Ascenso que están regulados en un contrato que no fue rescindido. El programa Fútbol para Todos prevé recuperarlos cuando finalice ese convenio. En la última memoria y balance de la AFA aprobada en octubre último, se acusa a TSC - es decir, Clarín, es decir, TyC Sports- de haber hecho ofrecimientos “cuasi dadivosos”, de “no potenciar los ingresos beneficiando a cableoperadores vinculados con TSC SA”, de “no facturar el fútbol codificado a una importante cantidad de cableoperadores independientes”, de “incumplir la entrega de facturas con fines informativos requeridos por la AFA”, de “la imposibilidad de revisar los derechos otorgados por TSC SA a otros medios fuera de la TV tradicional”, de que “la señal TyC Max posee presencia en otros países y sus ingresos no son declarados por TSC SA a la AFA” y de “incumplimiento de TSC SA de realizar gestiones ante entidades banca-

rias”. Munición gruesa que hasta ahora no fue respondida, aunque el presidente de TyC, Marcelo Bombau, la cara visible del sector empresario durante el conflicto que finalizó en la ruptura, ratifica que “los juicios se van a hacer”. Para entonces, la AFA, cuestionada desde el fondo de la historia, esa entidad rica que tiene su razón de ser en sus clubes pobres, tal vez haya puesto en marcha su propia señal. Grondona ya no necesitará de una corte de amanuenses en medios privados ni de socios que ignoren sus negocios y roscas en medios públicos. Cuando se encienda la luz roja del estudio de TV, allá en el predio de Ezeiza que supo construir, entrará sin pedir permiso. Si quiere, hablará ante las cámaras hasta que le plazca. Como un jefe de Estado. Por la cadena nacional de la pelota. Y hasta nos deseará felices fiestas.

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EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

Me pareció ver un lindo gatito

Cada tanto un escándalo breve o no tan breve se desprende del fútbol nuestro de cada día. Con maravillosa ortodoxia la prensa lo olvida, y entonces las apariencias de un arbitraje honesto nos cubren. Aquí, Ezequiel toma la palabra y da rienda a sus curiosidades profesionales, llenas de datos. Por EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES Ilustración GONZALO RODRÍGUEZ

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níbal Hay cumplía un oficio que, en Europa, tiene vieja y polémica historia. El ex árbitro, hasta su despido a fines de noviembre pasado, era RR.PP. de la AFA. Se encargaba, entre otras cosas, de atender a los árbitros extranjeros que venían a dirigir a la Argentina. Además, era asesor de Jorge Romo, presidente del Colegio de Árbitros de la AFA. Una tarea delicada si se advierte que también juzgaba la labor de los árbitros en sus programas por Radio América y por Fox. Atendía árbitros, asesoraba a la AFA y los juzgaba por la TV. ¿Dilema ético? El fútbol no suele reparar en ese tipo de nimiedades. La pelota no sabe -no quiere saber- lo que significa “tráfico de influencias”. Se trata de un oficio mucho mejor rentado que todos los citados anteriormente. No sólo porque paga mejor, sino porque además paga en negro, sin recibos, sin aportes previsionales, sin que haya que rendir impuestos. Paga en negro porque su silencio vale oro. Es la clave de su elevada cotización. La prensa de las últimas semanas reavivó el escándalo de corrupción en Italia que en 2006 envió a la poderosa Juventus a la Serie B. Antonio Giraudo,

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su dirigente número uno en el área de fútbol, fue condenado a tres años de prisión, acusado de arreglar partidos. El año que viene será el turno de su mano derecha, Luciano Moggi, sobre quien ya pesan suspensiones deportivas. El “monje negro” del calcio explicó una vez en qué consistía el oficio de atender a los árbitros cuando trabajaba para el Torino, a comienzos de los años 90. El club había quebrado y cuando los jueces preguntaron qué significaban ciertos gastos extraños que aparecían en los registros, los contables respondieron que era el pago de prostitutas y regalos para los árbitros que dirigían al equipo y dijeron que de ese tema se encargaba “il signore Moggi”. Citado por los jueces, Moggi aclaró que esas señoritas que contrataba no eran putas, sino que eran “traductorasacompañantes”. Fue condenado a cuatro meses de arresto y a una multa de tres millones de liras. Asustada por lo que ella misma denominó “el mayor escándalo de corrupción en la historia del fútbol” (una red de doscientos partidos arreglados para

favorecer a las apuestas clandestinas que fue descubierta en noviembre pasado por la Fiscalía de la ciudad alemana de Bochum), la UEFA convocó al periodista canadiense Declan Hill, autor del libro The Fix (El Arreglo), en el que denuncia tongos hasta en el mismísimo último Mundial de Alemania, específicamente en el partido que Brasil venció 3-0 a Ghana. “Hasta fines de los 90 había una gran cultura en la Liga de Campeones de Europa de corromper árbitros con favores sexuales. Hay un árbitro galés que aceptó propuestas para tener sexo con prostitutas en casi 15 de 45 partidos que dirigió en la Liga de Campeones. Obviamente que lo hacía a cambio de algo”, me cuenta Hill, para quien la mayor parte de los clubes tienen un encargado que, aunque sea en las sombras, se ocupa del tema árbitros. Al menos en el caso europeo, muy azotado por la mafia de las apuestas clandestinas del mercado asiático, las personas que suelen oficiar de nexo entre jugadores y árbitros suelen ser


“ex”. Ex jugadores tienen confianza con actuales jugadores. Y ex árbitros tienen confianza con actuales árbitros. El “tráfico de influencias” sirve en el caso europeo no sólo para favorecer a uno u otro equipo, sino también para el negocio de las apuestas, me dice Hill desde su casa en Canadá. En el escándalo italiano de 2006, se comprobó que Juventus no era el único que ejercía esa práctica. También el Milan tenía un dirigente especialmente encargado de atender a los árbitros. Leonardo Meani era el hombre de Berlusconi, un hombre que sabe mucho sobre tráfico de influencias, ética y hacer dinero privado con asuntos públicos. Estos hombres suelen servir, entre otras cosas, para saber anticipadamente qué árbitro dirigirá cada fin de semana. Saberlo antes puede servir para un eventual cambio, antes de que la designación se haga oficial ante la prensa. Y si no hubo chance de cambio, se pueden negociar futuras designaciones, siempre de modo clandestino, lejos de los medios. Los dirigentes a cargo del tema arbitral sirven también para atenuar informes que pudieran ser duros contra jugadores expulsados. Las escuchas telefónicas ordenadas por la justicia italiana, por ejemplo, permitieron descubrir que los árbitros eran agasajados no sólo con mujeres,

sino también con automóviles Fiat (en el caso de Juventus) o Rolex de oro (como lo hizo en su momento la Roma). En España, el Real Madrid de Florentino Pérez tuvo que dar marcha atrás en septiembre pasado cuando anunció que incorporaba a su plantel al ex árbitro Carlos Mejía Dávila. Su tarea, por supuesto, era encargarse de los árbitros. Florentino Pérez, poderoso empresario de la construcción, ya había aprendido algo del mundo del fútbol en su primera presidencia de Real Madrid, cuando debió renunciar porque su plan galáctico se venía a pique. Pérez advirtió que, tal vez, no bastará ahora con Cristiano Ronaldo y Kaká para ganar la Liga. A veces no se trata de comprar árbitros, sino de evitar que sean comprados. El anuncio de la contratación de Mejía Dávila levantó polvareda y generó numerosas suspicacias que frenaron la iniciativa. El trabajo de nexo de Aníbal Hay con los árbitros y su cercanía al poder a través de la AFA y de la cadena Fox fueron siempre tema de comidilla en el fútbol argentino. Pero los que frecuentan los pasillos de AFA dicen que el caso Hay sólo es el más visible de todos. Y que no es el único. Se sabe de dirigentes que han hecho carrera de ese modo, influyendo no sólo en el orden lo-

cal, sino también en la Conmebol. Nombres que han sido claves para avanzar en la Copa Libertadores. Las fuentes hablan de “padrinos” influyentes, “comisiones”, favores y de una AFA que sabe todo lo que ocurre, pero que sólo actúa cuando algún protagonista pierde el sentido de la discreción y cree que puede volar con sus propias alas.

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Todo passa

El 6 de diciembre de 2009 fue un día de vergüenzas múltiples que terminó con la designación de Daniel Passarella como presidente de River. Boletas truchas, votos manejados, irregularidades, declaraciones explosivas, el poder y una caja millonaria en juego: entre oficialistas y detractores pelearon con armas varias una elección en la que podría haber ganado cualquiera, menos River. Por PABLO CHEB TERRAB

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ran casi las 14 cuando Aguilar se dio cuenta de que la elección se le escapaba. El presidente saliente sondeó a todos los candidatos e hizo una cuenta sencilla: con las tendencias del momento, Passarella le ganaba a D’Onofrio, su hombre. Por poco, pero le ganaba. / “Tengo que conseguir 500 votos. Con eso, es nuestra”. ¿Pero el tema es: cómo? / Habría que definir qué fue lo que dio más vergüenza aquel día: las boletas más cortas, Frassarella, las frases nocturnas de los candidatos, los medios cubriendo como si fuera una elección nacional el escrutinio para una presidencia sin fines de lucro en un club de 30 mil votantes, Araujo anunciando un resultado apócrifo vía celular en medio del clásico Boca-Independiente… / A las 16, en una de esas casualidades explicables por el poder, se cayó el sistema en el club. Pequeño detalle: eso impedía controlar si los votantes estaban al día con sus cuotas sociales y, por lo tanto, si estaban en condiciones de votar. El sufragio no se detuvo. Hasta las 17,15, cuando el sistema quedó restablecido, el oficialismo aguilarista extendió 500 autorizaciones a socios que no tenían manera de verificar si eran o no deudores. / 500, lindo

número, redondo, necesario, ¿suficiente? “Con 500 votos sobra”. Sólo hasta que la realidad exija lo contrario. / Caselli, sabiéndose perdedor y esperando que no ganara su archienemigo D’Onofrio, puso en marcha su propio aparato. A esa altura de la tarde le quedaban unos 1.500 votos manejables, y decidió moverlos para el lado de Daniel Alberto. Esa movida lo emparejó todo. / El Kaiser, rodeado de un grupete (¿De amigos? ¿De guardaespaldas?) perteneciente a la Prefectura, saltaba y cantaba cerca de Rivermanía, a unos metros de las puertas del club. La gente se acercaba, y él firmaba autógrafos, accedía a sacarse fotos y convencía indecisos. Francescoli no aparecía y en el ambiente de D’Onofrio se empezaban a caldear los ánimos. / “Yo iba de manager. Lo mío iba a ser el fútbol, no la política”. “D’Onofrio compartía que yo no fuera a las elecciones”. “Decir que no ganamos porque yo no estuve es una pelotudez”. / De Santilli hijo a Santilli padre, ambos aliados de D’Onofrio, en medio de la decepción: “¡Te dije que el uruguayo nos iba a cagar!”. Antes de que se reuniera la junta electoral, sonaron varios teléfonos. “No lo caguen a Daniel”, dijo Néstor Kirch-

ner. La ventaja fue la que fue. Dos votos, cinco observados. Seis al final, en total. ¿Recuento? Esa posibilidad la definía la Junta, presidida por Domingo Díaz (hombre del Kaiser). Por otra parte, Caselli le dio sus dos votos al NO, igual que Passarella. Un favor que rápidamente sería valorado. / “La gente de D’Onofrio firmó las actas de la junta electoral y, cuando vieron que perdían, Balota elevó una queja al IGJ. Pero antes, cuando supuestamente habían ganado, firmaron el acta. Así que no me parece que haya un recuento de votos que sirva ahora”. / D’Onofrio quedó solo en el sí, y no hubo mucho que definir / “Nos encontramos con una junta electoral que provenía del oficialismo. El presidente de esta junta es el vicepresidente segundo de River, que estaba con Passarella. Estamos en una situación poco transparente” / Y entonces fue hora de brujas: en el hall de River saltaba la barra brava que demostraba sin ambigüedades su apoyo a un D’Onofrio decididamente dueño del aparato. La pantalla gigante mostraba una ventaja a favor del candidato extraoficialmente oficial / “Fue una medida de emergencia. Pensá que si poníamos que ganó Passarella nos rompían el club entero” / y Passarella, sin filtro,

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salía a hablar por cualquier medio que le diera aire. En TN, fuera de sí, se declaraba ganador. / “Derrotamos al imperio: Aguilar, Israel, Werthein, Juanjo Álvarez, Hadad, C5N, Radio 10, InfoBae, TyC…”. / La insistencia mediática inicial con la victoria de D’Onofrio había empezado a limar su paciencia. / “En 2007 me fui del club, y nunca dije por qué. Ahora voy a hablar…”. / Al conocerse su victoria bajó el tono / “Quizás uno dijo algunas cosas fuera de lugar porque estaba nervioso, les pido perdón a los hinchas”. Conclusión: jamás sabremos cuáles fueron los espurios actos que lo echaron del club en 2007. Conclusión (II): Qué inútil resulta ese tipo de amenazas. / La tranquilidad de D’Onofrio, contrapuesta a la calentura del Kaiser, hacía dudar de la estabilidad mental del ex gran capitán. / “No sé por qué Passarella habla de fraude. Nosotros respetaremos cualquier resultado que dé la junta electoral y no acudiremos a la justicia”. / Nobleza obliga, en la mañana siguiente, cuando Clarín, La Nación, Olé y casi todas las radios del dial daban como ganador a Passarella, en InfoBae se leían dos títulos. El primero: “Denuncian fraude de Passarella en las elecciones”. El segundo: “D’Onofrio y Passarella se declaran ganadores y se definirá en la Justicia”. Lo mismo se decía en Radio 10 y en C5N, que aquella noche tuvo a D’Onofrio como protagonista en continuado. Conclusión: el imperio Hadad estaba con el

De Santilli hijo a Santilli padre, ambos aliados de D’Onofrio, en medio de la decepción: “¡Te dije que el uruguayo nos iba a cagar!”. 34 UN CAÑO | ENERO 2010

perdedor. Conclusión (II): un día, apenas, duró la afirmación “respetaremos la decisión”. / Sin determinaciones oficiales, los nervios iban ganando batallas. Cerca de las dos de la mañana, en el hall del club empezaron las agresiones de los barras a piñazo limpio. La Policía tiró gas pimienta. Ligó, entre otros, el hijo del Beto Alonso. Passarella quiso entrar al club, pero la Policía lo frenó a una cuadra para evitar disturbios. / “No voy al club ahora porque está tomado por la barra. Si llego a ir, me linchan”. / La madrugada, para Daniel, llegó en la gloria: un celular que explotaba y llamados de Kirchner, Macri, Laporta (presidente del Barcelona), Rafaini (Vélez), Lorente (Newell’s), Davicce (ex presidente de River), Luis Brandoni, Lucho Avilés, Fernando Bravo… Ya era poderoso. LO QUE ELIGIERON (LOS QUE ELIGIERON) Si hay algo que se cansó de marcar Passarella en su campaña, eso es su alejamiento del oficialismo. / “La gente me votó porque quiere un cambio”. / Y si bien quedó claro que Aguilar estaba con D’Onofrio, el Kaiser no puede despegarse de lo que pasó en River estos últimos ocho años en el club. Ejemplos sobran: Domingo Díaz, Hernán Díaz (el hijo de Domingo, no el jugador), Susana Gil, Macchi, Barujel, Carulo, Mancusi… / “Mi lema será el séptimo mandamiento: ‘No robarás’. Y lo voy a cumplir a rajatabla”. / Todos esos nombres oficialistas apoya-

La pantalla gigante mostraba una ventaja a favor del candidato extraoficialmente oficial (D’Onofrio). “Fue una medida de emergencia. Pensá que si poníamos que ganó Passarella nos rompían el club entero”.

ron a Passarella de cerca durante el ciclo eleccionario. Casi ninguno pasó a la lista definitiva por considerarlos “piantavotos”, demasiado ligados a Aguilar. / “Yo no soy político, yo voy al hueso” / Ni hablar de Daniel Bravo, que será secretario en la nueva gestión y tiene un pasado reciente en el síjosemarismo (era presidente del Instituto River Plate, o sea, la escuela del club). / “No sé si hubo corrupción; para decir eso hay que tener pruebas. Pero si la hubo, se acabará. Aunque, la verdad, los números no me cierran” / O de Luis Renzi, designado como tesorero. / “Se habla de 41 millones de déficit, pero calculo que estará entre los 130 y los 150 millones”. / En total son más de 30 los nombres que antes respondían a Aguilar, y ahora están ligados al nuevo presidente. / “Me voy a encontrar con una caja de Pandora”. / Claro que al lado de D’Onofrio, que tenía apoyo de Israel, un 30% de su lista con nombres de oficialistas (quizá Aguilar tenía razón: “el eje de la campaña pasó por quién es más o menos oficialista. Hubiera preferido un mayor debate de ideas”), una sociedad con Paco Casal y la sombra de Werthein en la campaña no parecía una opción más inocente.


Pero habrá que concentrarse en quien ganó. Passarella ya dijo que para incorporar refuerzos River “pagará por ver”. Es decir, que recurrirá a préstamos por jugadores que, si rinden, serán comprados. / “Con la cantidad de nombres que nos van a acercar los empresarios no tenemos de qué preocuparnos”. / Caselli, por ejemplo, tiene mucho interés en acercar futbolistas. Ya en su campaña habló de Julio Baptista, Cavenaghi, Diego Lugano y algún otro apellido rutilante. / “En muchos proyectos coincidimos con Caselli, ¿por qué no amalgamarlos?”. / También tienen jugadores los representantes Simonián y Mascardi, acusados de hacer negocios con Passarella en otro tiempo.

/ “No me tiembla el pulso para llamar a Mera, a Kiper, a D’Onofrio, a Francescoli...”. / También habría que revisar el tema del DT: Passarella se juntó con Ramón Díaz gracias a Eduardo Rabuffetti, amigo del riojano y vocal suplente en la lista del Kaiser, que logró una reunión entre los ex DT tras trece años sin diálogo. Aunque en principio el nuevo presidente dio su apoyo a Astrada, habrá que ver en qué termina ese vínculo con Ramón. / “Voy a necesitar de todos los riverplatenses para recuperar al club. Yo solo no puedo” / Otro de los objetivos de Passarella es ganar dinero a través del “marketing”, su nueva palabra fetiche. Quizá eso explique que Oscar Vásquez, jefe de campaña

y mano derecha del nuevo mandamás, no fuera incluido en ningún puesto oficial en el club: su hijo Máximo (14to. vocal) tiene, justamente, una agencia de publicidad. / “Ahora asumo yo, y se acabó la joda”. / ¿Se acabó la joda? Dejemos de lado el yate trucho o las acusaciones que indican que en su época de DT Buonanotte no era titular porque no le pagaba el diezmo correspondiente para estar en cancha. Hoy, el deseo de todos los hinchas apunta al éxito de Passarella. Tiene un apoyo incondicional y una imagen de hombre limpio, comprometido, histórico, sapiente y listo para la reivindicación. Lo peor que le puede pasar a River: que este ciclo que comienza, percibido a todas luces como un nuevo principio, sea apenas una continuación. O, peor aún, que sea el fin.

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Verde que te quiero celeste Hombre clave en el último campeón argentino, el socio inestimable del Pelado Silva, ha sido Sebastián Fernández. Fan de La Vela Puerca, recientemente convocado a la Celeste, la nota lo muestra sereno y manso después de la coronación y con la esperanza de un 2010 el doble de sublime. Por RAMON ZAPICO Y EZEQUIEL BERGONZI

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uando Sebastián Fernández llegó a Banfield, en abril de 2008, nadie sabía mucho de él. Lo había pedido Jorge Burruchaga para reforzar la delantera, sin certezas claras de su apuesta. Típico riesgo que se corre con los jugadores uruguayos: a veces funciona, a veces no. Había debutado cuatro años atrás en un pequeño club llamado Miramar Misiones y había pegado el supuesto salto de calidad dos temporadas más tarde, tras ser transferido a Defensor Sporting. Para ese entonces ya tenía 22 años y buenas referencias locales (una citación a la Selección mayor incluida), así que, a la primera oferta de Argentina, armó las valijas y saltó el charco. “Jugar en este país era uno de mis sueños”, explica a la distancia. Para sorpresa del cuerpo técnico de Banfield , Fernández era más bajito de lo que creían: ciento sesenta y siete centímetros. “Me decían Petiso allá”, aclara por si hiciera falta. La situación comenzó a complicarse para Burruchaga cuando lo único que hacía su refuerzo en la cancha eran disparates. Porque el uruguayo, en definitiva, era

apenas un fusible descartable dentro de un equipo que pecaba por su constante irregularidad y estallaba en su interior con un conflicto inocultable (todos contra Nicolás Bertolo). Sin dudas, no era el comienzo que había soñado. “Costó un poco al principio. No tenía el rendimiento que quería y no le encontraba la vuelta. Tal vez por la ansiedad de demostrar. Extrañaba un poco, también”, confiesa. El escenario, lejos de mejorar, empeoraba día a día: luego de la renuncia no tan sorpresiva de Burruchaga, llegó Julio César Falcioni y en la primera oportunidad que Sebastián tuvo para mostrarse, lo expulsaron. “Me agarró un poco de miedo, la verdad, porque no bien él llegó al club a mí me echaron. Pero también es cierto que Julio siempre me dio todo su apoyo, me ayudó. Fue muy importante”, reconoce. El periplo continuaba: no había forma de que convirtiera. Tuvo que regalarle un gol el árbitro Rafael Sabino para maquillar un poco la historia. “Fue ante Central, y se dio tras un hecho muy curioso. Yo salté y la pelota me pasó por arriba, no sé porque me lo dio a mí, pensé que se lo

había dado a Silva. Se equivocó, ja”, contó en aquel momento. Todo iba al revés. La clase de madurez forzada terminó de completarse con la visita de la barra brava al entrenamiento del plantel en medio de un clima horrible. Ya no faltaba nada. Fernández, a pesar de todo, se mantuvo en sus cabales. O mejor dicho, no se volvió loco. Estaba en sus genes, al fin y al cabo, en los del uruguayo de manual. Hay algo en ellos, un aura, que los distingue del argentino medio, históricamente mal llevado: una mezcla de parsimonia, amabilidad y optimismo. Y a él se le nota mucho. La mano, entonces, empezó a cambiar por sí sola. De pronto descubrió en Santiago Silva, el otro uruguayo del plantel, no un compañero de fórmula ideal, no un referente aéreo, sino un amigo. Y comenzó a destacarse. De pronto descubrió que detrás suyo, todo un barrio lo respaldaba. Y ya no se sintió solo. ¿Silva te salvó la vida o vos a él? El grupo, en general, es bárbaro, y ayudó a mi adaptación. Pero con Santiago compartimos los mismos códigos. Hay buena química. Quizás ésa sea una de las

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claves para que nos entendamos tan bien dentro de la cancha. Ya es un amigo para mí. Uno de esos que te ayudan a pasar los momentos bravos. ¿Se unieron ante la adversidad? Creo que jamás me pasó esto de entenderme tan bien con otro compañero. Dentro y fuera de la cancha. Muchas veces estamos pensando en hacer movimientos para que el otro quede libre y tenga una chance concreta. Nos complementamos bien. Siempre uno se potencia cuando tiene a otro buen jugador al lado. Y Santiago me hizo rendir mucho mejor a mí. El repunte de Fernández fue vertiginoso. Con los goles vinieron los elogios, el respeto, la adoración por él y Silva, la punta del campeonato argentino y la inesperada convocatoria para la Selección uruguaya. Por fin la buena onda, habrá pensado. “Creo que gané en confianza y tranquilidad, y eso fue clave. Julio, en ese aspecto, fue decisivo. Cuando te dan confianza uno se anima a más cosas”, aclara. Simple. ¿Y ya no extrañás más? Al menos no tanto como al principio. Uno con el tiempo se acostumbra. Además, mi familia y mi novia van y vienen todo el tiempo. También tengo un par de amigos que viajan seguido. ¿Cómo es la relación con Falcioni? Parece que no se ríe nunca... Esa tal vez es la imagen que se ve desde afuera, pero con nosotros es muy bue-

“Creo que jamás me pasó esto de entenderme tan bien con otro compañero. Dentro y fuera de la cancha”.

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na. Nos exige lo normal, pero lo mejor es la tranquilidad que transmite. Firme pero dado, tímido pero amable, Fernández se acomodó al grupo a la par de su evolución futbolística. Y lentamente se animó a la inserción. Según una fuente llamada Walter Erviti hoy ya es, por lejos, el más divertido del plantel. También el más golpeado, dado que en las previas motivadoras del plantel minutos antes de cada partido ha llegado a recibir palizas. Eso lo divierte mucho más que su apodo argento, Papelito, gracia impuesta por un relator debido a su físico liviano, que él no comparte para nada. Prefiere Sebas, a secas. Sin embargo, hay un triunfo que podrá adjudicarse por siempre y que vale más que cualquier sufrimiento: logró que en el vestuario se escuchara algo de música uruguaya. “No fue fácil. Los muchachos meten mucha cumbia, je. Pero cada tanto podemos mechar con un par de temas de rock. La Vela Puerca, por ejemplo, mi banda favorita, se convirtió en una cábala antes de los partidos. Y siempre suena”, comenta. ¿Y candombe también? En el vestuario no tanto, eso lo escuchamos más con el Tanque en la habitación. Ahí no se prenden los muchachos. Adentro de la cancha, los roles con su socio se fueron ajustando solos. Casi naturalmente. A él le va mejor la tarea de asistir: de hecho, les sirvió cinco goles a sus compañeros, suficiente para ser el número uno en ese rubro del equipo. Ya lo dijo Silva, incluso antes de la vuelta olímpica: “nunca me sentí tan cómodo con

“Falcioni nos exige lo normal, pero lo mejor es la tranquilidad que transmite”.

alguien dentro de una cancha”. Los goles de Papelito fueron pocos pero buenos. Tres en total: uno a River, nada menos, en el amanecer del Apertura, uno a Arsenal, clave para empatar un partido muy chivo de visitante, y otro a San Lorenzo, en el Nuevo Gasómetro, la tarde en que Banfield se supo candidato en serio. Ese además, tuvo el plus de una definición fogosa: bomba desde afuera del área, a la carrera, y chau Migliore. ¿A quién fue el primero que buscó Sebas en la Bombonera, cuando el título era un hecho? Si fuese una pregunta de multiple choice, todas las respuestas dirían Silva. Así fue nomás. “Nos abrazamos y nos reímos bastante, la verdad es que no hablamos mucho en ese momento. Tenemos una relación genial. El momento fue soñado”, cuenta. Vos sabés lo que es lograr un campeonato. ¿Es lo mismo haberlo ganado con Defensor que con Banfield? Para mí sí, se siente lo mismo ganar en cualquier lado, aunque es cierto que el campeonato argentino es de los más importantes del mundo. Acá se le da otra dimensión al fútbol, la gente lo vive mucho más intensamente y te pide todo el tiempo que ganes, los medios también le dan mucha más importancia. Se vive a otra escala, digamos. ¿Y de qué te vas a acordar en unos años, cuando te mencionen este título? De que nadie nos regaló nada, el club


se merecía este campeonato. Esto no se logra todos los días. Se sufre demasiado y este grupo dejó todo para alcanzar el título. Ahora hay que disfrutar. El final del campeonato, además de la vuelta olímpica en el Florencio Sola, lo puso de vuelta en Montevideo, allí donde nació. Y donde había estado, además, la noche en que la Celeste consiguió la clasificación a Sudáfrica 2010. Claro que ese 18 de noviembre será más recordado por la mano del francés Henry contra Irlanda que porque Sebas haya visto el 1 a 1 contra Costa Rica sentadito al lado del Maestro Tabárez. En el partido de ida, en San José, sí había estado en la cancha, aunque fueron unos míseros diez minutos. “Debió haber ingresado antes”, alentaron los me-

dios locales al otro día. Como sea, para el rubiecito de rulos era bastante: entró por la ventana en la última convocatoria. “Me siento un privilegiado por haberlo vivido desde adentro, pero tengo la misma alegría que cualquiera porque la Selección es lo más grande que hay y si estás afuera lo vivís igual”, dice, lejos del egoísmo de quienes no saben disfrutar si no son protagonistas. Ahora modera sus ilusiones de ser uno de los 23 que irá al Mundial: “viste cómo es el fútbol, no sabés lo que te está esperando a la vuelta de la esquina”, suelta, casi como si no quisiera quemarse por contar un sueño. Sabe que no la tiene fácil: delante están, por ejemplo, Diego Forlán y Luis Suárez, dos que meten goles a montones en Europa. Nada nuevo, al cabo. Si

lo suyo fue siempre remar desde atrás… Todavía no gritó goles propios en la Selección, a pesar de que debutó en 2006. Cómo olvidarlo: “fue un día después de mi cumpleaños veintiuno, en Los Angeles”, detalla. Entró faltando cinco minutos en un amistoso contra Rumania (victoria por 2 a 0). Ahora, el calendario marca el viernes 11 de junio como fecha clave. Ese día, Uruguay aparecerá en un Mundial después de ocho años, contra Francia. “Todavía faltan seis meses para eso. Ahora tengo que pensar en Banfield y en nada más. Si la rompo acá, voy a tener más chances de estar”, se vuelve políticamente correcto. Sus brazos están rígidos detrás de la espalda. ¿Será que está cruzando los dedos?

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ez y Silva, Banfield

. Sebastián Fernánd

La dupla de la gloria

tocó el cielo.

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EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

El divo de las pelotitas

Con semblante muy serio nuestro especialista en tenis recibió la directiva de hacer un balance sobre el año tenístico del joven Del Potro. Le pedimos que no mencione vinculación alguna con la bruja del Photoshop que agoniza en Telefé. Beltrán cumplió. Y aquí tenemos algunas meditaciones sobre dónde ubicamos al tenista y sus proyecciones para 2010. Por JUAN IGNACIO BELTRÁN

C

uando la aurora del 2010 despliegue su manto rosado sobre nuestra pampa húmeda (¡a que los sorprendí con este comienzo tan arcaico y bucólico!), el tute sobre qué será de la vida tenística de Juan Martín Del Potro habrá dado paso a la picadora de carne del día a día en los diarios. Porque con estas semanas cortas, de sidra y cañitas voladoras, en cualquier momento ya lo estamos persiguiendo para ver qué es de su vida en el Abierto de Australia en Melbourne a mediados de enero, donde se comenzará a cortar el bacalao. Pero eso es futuro, y por eso lo vamos a patear para más adelante. Es que como Un Caño se caracteriza por darse lujos abandonados por este cada vez más taquicárdico metier, vamos a mirar atentamente el vaso de scotch a trasluz antes de practicar un extraño (d) efecto periodístico conocido como “periodismo de retrovisión”. Cuando el mundo presume de ir para adelante, nosotros iremos hacia atrás, a hacerle una segunda autopsia al tan masticado 2009 y a dar con algunas claves que nos puedan

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orientar sobre qué será de nuestro ancho de espadas (quién es el otro ancho de nuestro tenis no hace falta decirlo, cae por su propio peso) en su merodeo por las cumbres del ranking mundial. En 2009, recordaremos para siempre, Del Potro ganó brillantemente el US Open y perdió la final del Masters. Sobre él, podemos tirar a la mesa estadísticas pelotudas (es el campeón más alto de un torneo de Grand Slam en la era profesional, por ejemplo) y otras realmente a considerar (es el tenista más joven de los mejores 20) porque hablan de su proyección. Terminó quinto en el ranking detrás del cuarteto imperial (los menciono sólo para los futboleros distraídos que se animaron a llegar hasta acá: Federer, Nadal, Djokovic y Murray), pero para valorar como oro hay tres victorias sobre Nadal (Miami, Canadá y US Open), dos sobre Federer (US Open y Masters) y una sobre Murray (Madrid). No le ganó aún a Djokovic, con quien este año perdió en Roma, pero tampoco se enfrentaron en el caliente y asfáltico final de año de Delpo. Es decir: les ganó, y en torneos muy importantes, a los tipos que se reparten la

torta grande. La primera conclusión que nos deja esto es que Delpo tiene con qué. O sea, como dijimos tras el US Open, porta munición tenística para sacudir a cualquiera. Se nota que su velocidad percute en todos ellos. Se volvió a ver en el Masters cómo Federer no tenía nafta para pasarlo en velocidad (y si no pudo en una cancha rapidísima, dónde si no?) y terminó perdiendo por forzar demasiado con el saque y la derecha para contrarrestar el frontón de palos con que Delpo lo iba desbordando en los peloteos. De la cabeza olvídense y vean mi nota anteriormente citada: es la mejor de la historia del tenis argentino. Es un tipo emotivo y que sabe jugar con los límites. Culebrea con el drama sin burocratizarlo (a lo Nalbandián), una condición necesaria para llegar al tope. ¿Cómo se hace para escalar en este nivel tan parejo? Ahora necesita tener “consistencia”, una palabra muy usada y gastada en el mundo del tenis, que describe ni más ni menos que la habilidad de un jugador por mantener su pico de juego durante plazos lo más largos posibles.


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No sabemos todavía si porque es muy grandote o por qué corno, pero a Delpo le ha costado encontrar los picos de nivel durante el año, y lo apretado que son los grandes momentos del calendario, además, lo condena a perder fuerza física en uno de los dos Masters 1000 que vienen en yunta (Indian Wells-Miami, Roma-Madrid, Canadá-Cincinnati), asunto que por supuesto afecta a los demás, pero notoriamente al gigante. Dicen también por ahí que le gusta más la noche que al pálido Conde de Transilvania y que, como a todo muchacho de 21 con diversas capacidades ilimitadas, lo esperan muy pocas noches solitarias. Traigo este párrafo chimentero a cuento porque la consistencia será prima segunda de la monotonía, pero es prima hermana de la disciplina. En algún lugar, el tenis es repetitivo y hasta aburrido, porque para ser número no alcanza con jugar dos o tres torneos soñados, hay que jugar bien todo el año. Volver a probarse y volver a probarse. A favor para seguir la escalada tiene un coach óptimo, Franco Davin, que sabe cuidarle el físico, habla poco, y por sobre todo no tiene ese mal tan argento del miedo al éxito ni tampoco piensa a lo cipayo, cosas como “el número uno es para otros”. Entre los cuatro que están arriba de él se van a ganar unos a otros; Delpo ya se ha mezclado en esa repartija, cortado del resto (una aseveración que el infalible patito feo del circuito, Nikolai Davydenko, podría pulverizar en cualquier momento). Para decirlo de un modo directo, en el resultado de unos diez partidos contra los de esta alcurnia –semis y finales de los Grand Slams, finales de los Masters 1000– se decantará el balance 2010 para Delpo. La cantidad de ellos que gane será inversamente proporcional al lugar que le corresponderá en el ranking.

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EL AÑO SEGÚN UN CAÑO

Los que hablan desde el ring side

Son un lujo estas reflexiones de fin de año de Víctor Hugo. No es poco recordar las hipócritas indignaciones que nos malgastaron los oídos en 2009. La historia de la televisación del fútbol es de tantas vergüenzas y despropósitos que merecemos repasarla, para no olvidar. Por VÍCTOR HUGO MORALES

E

l Gobierno nacional tiene gente peleadora que, a veces, en su andar de locomotora le pega al juez, al público, al contrincante, a lo que se le ponga por delante, y suele darse la cabeza contra las columnas de los rincones. Así y todo, ofreció su cuerpo a la pelea más desfavorable que haya encarado, y eso lo valoran hasta los que no sienten apego por ese boxeador desmañado. Pelear contra Clarín implicaba elegir como adversario al campeón nacional invicto de los últimos treinta años, con cientos de peleas ganadas por knock out, abandono o tongo, temido y adulado por la mayoría de los políticos y los comunicadores. La desventaja en el peso y en la experiencia, como en las bases de sustentación de ese litigante empedernido que es el Gobierno -al que se le reconoce que nunca parece abatido, ni cuando lo dejan en la lona y está a punto de comenzar la cuenta final-, era evidente. Tan evidente que su desafío -y de ahí su ventaja inimaginable- parecía un despropósito tan grande como para que no lo tomaran en serio. Los poderosos se van durmiendo de a poco, lo saben los Césares cuando ya es tarde. Esta nota no habla de la Ley de Medios. Ese es otro capitulo-la pelea del siglo II. Este espacio está destinado al cambio de las trasmisiones televisivas del fútbol, al final de la estafa, de un negocio espurio y fraudulento de los que se defienden hablando de la libertad de prensa y la seguridad jurídica de los apropiadores. Y un día se termina...

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La defensa del negocio fue heroica y aún patalean políticos serviles del verdadero poder, empresarios que amenazan con juicios que después no llevan adelante -lo único que faltaría es que después de lo que se robaron se quedaran con la cancha de Independiente o de Boca...- y periodistas que le tiraban centros al presidente de Torneos y Competencias para que revelara las sumas que iban a pagar los clubes por su desobediencia. De pronto, una pregunta sin más preámbulos: ¿no se les hace cuento el cambio de mano en la televisación del fútbol? A veces se asume con naturalidad lo excepcional. Habría que hacer asambleas de “emocionémonos todos de nuevo”. ¡Con la final de Gaudio y Coria en Paris! ¡Con el básquetbol campeón olímpico en Atenas! ¡Con el futbol fuera de las manos de sus depredadores! Antes de que sucediera, ¿alguien puede decir que se atrevió a imaginar esos hitos? “Sí, pero lo pagan con mi plata”, suele escucharse. Servilismo y mala información. O pocas ganas de entender. Denuncian, de a ratos, “salieron cien millones para la AFA”. Y ofrecen datos del cheque. Los mismos que nunca dijeron que salían partidas aún más grandes hacia los medios. Clarín, el Grupo, sin ir más lejos, recibió casi 200 millones en el primer semestre. ¿Han leído algo al respecto? Supieron de algún rechazo de esos aportes, tipo “no che, no pueden gastar esa plata en publicidad, háganlo en otro diario”. Si el Gobierno no comete la torpeza de mentir flagrantemente, son esos dineros que antes tenían la dirección de los bolsillos de los empresarios de los medios, una parte de esos dineros, los que sostienen al fútbol. Los que aceptaron seiscientos millones en seis meses de publicidad estatal sin chistar, ahora no pueden denunciar nada. La publicidad esta bien defendida, llega a más gente y, sobre todo, a gente que no puede comprar diarios y que por trabajar catorce horas diarias no puede escuchar la radio. Pero que fútbol ve seguro, porque para muchos es el único entretenimiento posible y la última pertenencia que les queda. Si el Gobierno gasta más de las sumas que los diarios y las radios aceptaron este año como publicidad estatal, traicionará lo que prometió. No gastar un peso del Estado. Un peso nuevo. Un peso que no se gastaba antes. De eso se trata.


El deporte y el hombre (pobre)

El regalito de fin de año llegó de la mano del Comité Olímpico, el gobierno, los diputados y los senadores. Para sostener el deporte de alta competencia, impuesto para todos. En un país con 45 millones de celulares, la mayoría en manos de los laburantes, todos abonaremos un 1%. Mientras tanto, que el deporte social, escolar y popular se joda. Por PABLO LLONTO

G

erardo Werthein heredó de sus padres y abuelos acciones de bancos, unas cien mil hectáreas, algunas miles cabezas de ganado, pujantes empresas y buena parte de esa romántica y caritativa compañía, siempre preocupada en que los argentinos nos comuniquemos más y más, llamada Telecom. A Gerardo no le gusta que lo llamen magnate, y mucho menos aristócrata. Pero Gerardo es, un magnate y un aristócrata. Gerardo es... el presidente del Comité Olímpico Argentino. Por supuesto, no está mal dotado para semejante cargo. Dueño de caballos y yeguas, y de un desanimado pasado como jinete, ha sido presidente de la Federación Ecuestre Argentina, uno de los deportes que los niños argentinos admiran por la televisión cuando, velozmente, hacen zapping por los selectos canales ESPN o Rural. Y, además, es el autor de la idea que nos ocupa en esta doble página. Werthein, presidente de Telecom, empresa que maneja los celulares Personal, convenció a los legisladores del gobierno K y también a los de la oposición para que sancionaran una ley que le brindará al deporte olímpico de alta competencia 200 millones de pesos por año, como mínimo.

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Dinero que saldrá de los muy cristianos y generosos bolsillos del pueblo argentino, conmovido por el gesto de caridad de Werthein, del Gobierno, del PRO y de la Coalición Cívica, que han pensado que un 1% de impuesto mensual a los abonos y servicios de los celulares no es nada. Una breve cuenta nos ilustrará: un trabajador humilde que posee celular pagará 6 pesos anuales para el deporte olímpico. El señor Werthein, también. El mismo señor Wethein que hace unos meses había anunciado que recurriría a los aportes del sector privado. Claro, como bien dice Maradona. Del sector privado: privado de salud, privado de educación, privado de buena comida… Este equitativo impuesto, basado en el principio socialista de que todos somos iguales, permitirá que un pequeño grupo de deportistas y deportes, y otro más pequeño grupo de dirigentes y sus familiares y amigos, reciban el fecundo aporte que solventará entrenamientos, preparaciones, compra de elementos deportivos, viajes, competencias, congresos y contrataciones de entrenadores. Mientras tanto, Gerardo y los originales legisladores atribuyen a los insatisfechos piqueteros del deporte andar

quejándose de las decrépitas malezas que envuelven la actividad deportiva, a saber. - Escuelas y colegios públicos del país mendigando una pelota, una cancha, una pileta de natación, un profesor de educación física que les enseñe tres, o diez, deportes. - Clubes pagos, selectivos, elitistas, destinados a la clase media, convertidos en vidrieras para fomentar negocios empresarios y especular con los deportes profesionales. - Las pésimas condiciones de los Polideportivos de la Ciudad de Buenos Aires. Con la H de los carteles amarillos del Jefe de Gobierno Posse (¿o era Macri?) podrían Higienizarlos. - Dirigentes buscadores de fama y/ o negocios, amigos de intermediarios, o intermediarios ellos, rosqueros de la publicidad, la TV, la cometa. Jamás dispuestos a quedar pobres por su club o por su federación, sino devotos del mármol y las tarjetas de crédito. Sabemos que hay excepciones. Y que también hablaremos de quienes, casi entre murmullos, son los héroes caminantes del mucho hacer. Pero permitan que en este diciembre, antes de alzar la copa, alcemos la bronca.


Palabra de secretario Un caño: Una ley de financiamiento del deporte que se apoya en cobrarles 1% a todos los abonos afecta a los sectores populares que tienen celulares. ¿Por qué no pusieron un impuesto a quienes más consumen celulares? ¿O a las empresas telefónicas? Claudio Morresi (secretario de Deporte de la Nación): Es un impuesto poco significativo en términos individuales, pero que puede provocar un importante avance en una actividad de enorme influencia cultural, psicológica o hasta económica para cualquier sociedad. El impuesto en si fue propuesto por el área legislativa. ¿Cuáles son los cinco principales problemas del deporte argentino? No sería serio identificar sólo cinco problemas o, por el contrario, decir que el único problema es el económico. Cada deporte tiene características que se transforman en oportunidades o problemas que en muchos casos no se relacionan entre sí. En los deportes profesionales, la problemática de los recursos humanos técnicos y dirigenciales está resuelta o es claramente menor que en los amateurs. En estos deportes, por razones obvias, hay menos

deportistas practicantes y casi no existen técnicos que puedan vivir de su profesión, salvo aquellos que son solventados por el Estado Nacional o Provincial. Las posibilidades de una inserción en todo el territorio son claramente desiguales entre la lucha y el fútbol o el nado sincronizado y el básquet, para dar algunos ejemplos. Esto ocurre no sólo en nuestro país, sino en casi todo el mundo. Aquellos deportes que no puedan participar del show business y/o de la sponsorización tienen menor desarrollo, son menos reconocidos por los medios y tienen a menudo como única alternativa la ayuda del Estado. En las escuelas públicas, la ausencia de prácticas deportivas es notoria. Los chicos practican poca variedad de deportes. ¿Podremos tener alguna vez un plan de deporte escolar a nivel nacional? Este es un tema que debería trabajarse desde el Ministerio de Educación. El deporte y la escuela son una ecuación ideal. Desde la Secretaría impulsamos y logramos poner en marcha la primera escuela pública con orientación deportiva, hace ya cuatro años. También apoyamos, dentro

de los Juegos Evita, la categoría escolar. ¿Argentina podrá lograr alguna vez el modelo deportivo cubano? El modelo cubano, si bien exitoso y ejemplar en ciertas áreas, sólo puede ser desarrollado dentro de un sistema como el de Cuba. Es claro que nuestro país no tiene las posibilidades de desarrollarlo en todo su potencial, dadas las características sociales y políticas, por lo que quizás es inteligente tomar, como ya hacemos, sólo algunas de sus premisas, Por ejemplo: selección y seguimiento de talentos y apoyo a los deportes individuales con más medallas en juego. ¿Cuál es el deporte que más ha crecido en los últimos años y a qué se debe? Los deportes profesionales tienen una clara ventaja sobre los demás, así que es obvio que teniendo más ingresos por sponsors, televisión, etcétera, las posibilidades de desarrollo crezcan. Sin embargo, deportes de incipiente profesionalismo, el hóckey, por ejemplo, y otros con programas conjuntos con el Estado como lucha, canoas, pentatlón, ente otros, han logrado crecimientos sostenidos en los últimos años.

PRENSA SECRETARÍA DE DEPORTES

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PICADO

Cómo lograr un buen servicio (más allá de los courts...) Por ROSCOE TANNER

L

a verdad, estoy anonadado, fue too much para mí. Demasiadas revelaciones para una sola temporada, amigos. Primero las confesiones de Agassi en Open, y ahora esto… Pensaba que el año no podía depararnos más sorpresas y, de pronto, el mundo entero se preguntaba cuántas manchas tiene el tigre. Hubo, hay, ¡y seguirá habiendo, ya van a ver!, tantas malas noticias en tan pocos días, que el pelaje dorado se fue manchando más y más. Y ya se sabe: un tigre negro, más que tigre es pantera… Pantera negra, obvio. Como la noche negra que de pronto se le vino encima a nuestro gran campeón de golf, devenido, en pocas horas, en el campeón de los golfos. Por razones obvias trataré de no mencionar (demasiado) las palabras “hoyo”, “palo” ni “putt” (hijos de una gran…). Sería dejársela picando a los jorgeriales, que en mi país también abundan, no se crean. Y todo por qué, porque el negro resultó atorrante, por no decir putañero. Perdón, saquémonos la careta: ¿y quién no lo es? De verdad, que levante la mano quien no haya engañado alguna vez a la patrona. Quién puede decir con absoluta convicción “yo nunca pagué”. Podemos hablar con confianza y abrir nuestros corazones cual Agassi en Open. Fuentes bien informadas en el circuito de canillitas me aseguran que Un caño tiene muy bajo porcentaje de lectoras, lo cual reduce a la nada (casi) la posibilidad de que tu chica vaya a leer esto y te haga la pregunta tan temida: “che, amor, los martes a la noche, cuando me decís que vas a jugar al fútbol con los chicos (por obvias razones, cambiar “fútbol” por “tenis”), ¿ustedes no se irán de putas, no?” De todo esto escuchaba hablar hace unos días en mi habitual tour por las casas de citas en busca de un buen servicio. Por cierto, la famosa frase llegó puntual la tarde que recalé en un depto. de Belgrano. Consumado el rito de la presentación (hola-soy-Mary, hola-Tatiana, hola-Pili, hola-Maru, ¿y vos? Roscoe, mucho gusto, lo que necesitas, me avisás, se despidió Maru, moviendo su cola al máximo en la retirada), todas eran caras extrañas. La rota-

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ción en el rubro 59 es mucho mayor de lo que yo imaginaba, amigos. Y la importación ni les cuento: tras conocerlas no pude menos que hacer un flashback mental al casi glorioso 79, año en el que un servidor (nunca mejor dicho) supo llegar a la final de Wimbledon para perder con Borg, el mismo Borg que unas semanas antes había dejado en las puertas de la gloria a mi gran amigo Víctor Manuel Pecci, al derrotarlo en la final de Roland Garros. Por esos días el sueco se ganaba todo (menos el US Open), y Pecci era el único tenista latino que, a la hora de seducir a una chica, además de hablar español, decía cosas raras como rojaijú, términos extraños que daban que hablar en el vestuario. Un día nos explicó que hablaba en guaraní, el idioma nativo de su país. Y ahí quería llegar: mientras cavilaba con cuál de estas chicas íbamos a pelotear media hora, las escuché hablar con el inconfundible acento de Pecci y deduje que eran paraguayas; hecho que confirmó Maru, dueña de un gran servicio, por cierto. “Igual que Pecci”, le dije, y me miró con desconcierto. “Qué casualidad”, le explique. “Víctor, como vos, es paraguayo, y dueño de un gran servicio. Y ni hablar de su tremendo revés con slice...”. Maru aumentaba su desconcierto, algo comprensible para sus 20 añitos, del mismo modo que las teens de mi país cuando piensan en un gran servicio piensan en Andy Roddick y no en el poderoso saque de Roscoe Tanner. Cuestión que le pregunté qué estaban diciendo en guaraní y me habló de un tal Ricardo Fort (ahí, el que no entendió fui yo), y enseguida se mostró consternada con lo del Tigre. “Al final va a ser cierto lo del dicho”, me dijo. “¿Qué dicho?”, pregunté. “Ése que dice hijo de tigre. Vas a ver que, en unos días, alguna de estas pirujas que le quieren sacar plata le van adjudicar más de un pibe”. Rial-mente, no me extrañaría. Además, coincidirán conmigo que el título podrá sonar obvio, pero resultará inevitable. Ya me lo puedo imaginar en la primera plana del News Of the World, tan afecto a estos cotilleos. Eso sí, hasta que se confirme la noticia, lo van a poner con signo de pregunta (y de paso evitan el juicio): Hijo’e tiger?


Bares sin ideas

Qué discutimos los argentinos futboleros, entre café y café, entre cerveza y cerveza… ¿Es que somos un país sin ideología de tablón? El sorteo del Mundial, los rivales, dieron pie para que nuestro columnista de Rio Cuarto se pusiera bravo. Y a usted, ¿cómo le va en las tertulias? Por OSVALDO ALFREDO WEHBE

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uidos de tazas lavándose, quejido de la cafetera, murmullos de conversaciones varias y, fundamentalmente, ideologías. Ésas que algún presidente argentino, con perdón de los argentinos, enterró verbalmente en los 90 ufanándose de una frase tan dolorosa como casi verdadera. La escena es la de un café nacional en los 70, o más atrás aún. Y si quiere, un buen cacho de los 80 también. La cintura de Rojitas, la inteligencia de Ermindo, el gol del Chango Cárdenas, los goles coperos de Mario Rodríguez y los “carasucias” de Boedo… Perón, Evita, los zurdos, los fachos, los liberales, los socialistas, las patrias que cada uno quería para los argentinos. El fútbol que cada uno defendía. Ideologías. Y nos enojábamos con ese par de tipos que nunca opinaban, que no se jugaban, que parecían estar en gris en una película en blanco y negro, pero de color. ¡Cómo no ibas a decir algo de Willington! ¡Cómo te iba a resbalar el Huracán de Menotti! ¿Te podía ser indiferente el Che? ¿No ibas a putear a los yanquis por Vietnam? Ideologías. Se nos va otro año vacío de ellas. A pedido de los que las enterraron verbalmente en los 90, en un todo de acuerdo con aquellos que las desaparecieron en los 70. Se mata de muerte física y se mata de muerte intelectual. Si uno no lee, no escribe, no come; no se rebela y tampoco está. En una de las últimas rondas del vermouth del mediodía, en ese momento que en tierra adentro existe a la salida del laburo matutino y antes del almuerzo y la siesta, si es que en lugar de siesta no hay tute ò truco en el club, en ese momento mágico, el comentario fue el Mundial de Sudáfrica. Ya advertí al otro día del gol de Bolatti en el Centenario que hasta la idea del festejo, de la alegría, había sido suplantada por la indiferencia y hasta la bronca por la felicidad misma. ¡Qué culo este Maradona!, dijeron varios en esa oportunidad, mostrando cómo aquellos dichosos goles del Ratón Ayala a Paraguay en el 73, de Gareca a Perú en el 85 y hasta el de Batistuta a Australia en el 93 eran

fervores de tiempos en los cuales queríamos ganar. Ya me di cuenta durante el año que el tema retenciones no tenía contenido alguno en la discusión. Los K, una mierda; los del campo, héroes. O viceversa. Ideas, ninguna. De un lado o del otro. Por intereses, porque me lo dijeron en la tele, porque sí… Poco o nada de análisis. ¿El peón rural? Bien, gracias, qué me importa. ¿Las retenciones para dónde van? Qué sé yo, son unos chorros, pero para qué nos vamos a meter a pensar. Y así todo el año: con la ley de medios, con el gol de Vélez a Huracán… Y me acordé de aquellos grises de la mesa de los 70. Los hombres grises que no opinan, que no se juegan; y los que dicen jugarse sin conceptos, sin reflexión alguna, abonan a los grises de las ideologías ausentes. Ni con las minas nos ocurre lo que debería ser un debate. Ya no hay una buena discusión sobre si está bien de adelante, de atrás o simplemente es inteligente y a cobrar. Seguro que hay cientos de bares en los que perduran las ideologías, el debate. Hoy la liviandad hace héroes o villanos semanales a Blumberg, a Cobos, a Juez o a Moyano. Pero la mayoría puede cambiar la semana que viene si a alguno de ellos lo imitan bien en el programa de Tinelli. Ahora que sabemos los rivales de Argentina en el Mundial, la frase volvió a aparecer: “¡qué suerte este Maradona! Como si fuera la fortuna de otra Selección, lejana y extraña. Autodestrucción, carencia de pasiones dignas, olvidos permanentes, ingratitud e ideologías muertas. En la mesa no hubo alguien que dijera que lo emocionó la frase de Nelson Mandela durante el sorteo: aquello de haber tenido paciencia persiguiendo la libertad y que esperar tuvo su beneficio. Por ahí hay que tener esa paciencia para rescatar las viejas buenas discusiones de bar. Ésas en las que las ideologías se defendían con fundamentos. Para estar más cerca de Alfredo Palacios o de Alsogaray; del Toto Lorenzo o del Gitano Juárez. Y los que las mataron de muerte física o intelectual tendrán el castigo de verlas, escucharlas y sentirlas en beneficio de la Nación. ENERO 2010 | UN CAÑO 47


Maldita noche

C

ayó jueves, aquel 30 de diciembre. Las noticias venían desde el sudeste asiático porque un tsunami dejaba más de 130.000 muertos. Buenos Aires amanecía nublada. Se esperaban casi 30 grados de máxima. “Salimos de Luján con mi mejor amigo y los dos hermanitos de él. Nos fuimos en colectivo hasta Moreno y ahí nos tomamos el tren hasta Once. Llegamos a eso de las siete de la tarde. Era temprano. Compramos un agua mineral y nos quedamos haciendo la cola. Llegamos temprano porque, como mi amigo iba con los dos hermanos de él, que eran chicos, y era el primer recital al que iban, queríamos verlo en un lugar cómodo, tranquilo”. Benjamín Abel Orona nació el 28 de marzo de 1982. Desde chico lo conocen por su segundo nombre. Es volante ofensivo y aquel 30 de diciembre de 2004, era jugador del club Luján. Tenía 22 años y era la primera vez que iba a ver a Callejeros. “Nunca había ido a verlos. Unos días antes habían tocado en Excursionistas, pero ese día era el cumpleaños de mi novia, así que no pude ir. Después volvían a tocar en Cromañón. Como juego al fútbol, no me quería acostar tarde. Así que por eso fuimos ese día. No era de ir a recitales, y era la primera vez que los iba a ver”. En el 2003, Orona ganó el premio Alumni al mejor jugador de la Primera C. Sin dudas, lo que le tocó vivir marcaría la vida de cualquiera. Desde que sucedió la tragedia de República de Cromañón, nunca logró alcanzar el nivel que había mostrado en años anteriores. “Yo estuve mucho tiempo en terapia, 48 UN CAÑO | ENERO 2010

FABIÁN MAURI

Las narraciones sobre los hechos de Cromañón, cinco años después, merecen nuestra atención, y alejarnos de quienes argumentan que ya se ha dicho todo. La mirada y el recuerdo de un futbolista sobreviviente persigue el fin de no hacernos los distraídos. Hay justicia pendiente. Por eso buscamos a Abel Orona, jugador del ascenso. Un caso en el que aún faltan manos por tender. Por DIEGO MARTÍN ZELONKA


Cuando llegué a la puerta del baño por segunda vez, ya no tenía más fuerza. Dije ´hasta acá llegué, que sea lo que Dios quiera´. Y me tiré al piso de hecho todavía sigo. Pasé noches, meses sin dormir. En mi rendimiento, todo esto influyó mucho. Pero creo que también pasa por los prejuicios que hay. Creo que no se me dan oportunidades porque no saben si quedé bien, si estoy mal... Algunos me lo hacen notar. Yo lo tomo así, qué se yo… Desde ese día no volví a ser el mismo. Estoy luchando, entreno, pero…”. Branca, su perra, que ladra. Un auto que pasa y toca bocina. Abel se levanta y vuelve a calentar el agua. Vamos por la segunda ronda de mates. De fondo, la televisión que muestra noticias de deportes. Los recuerdos de esa noche siguen dando vueltas. “Lo que me llamó la atención es que en la entrada nos revisaron y nos hicieron sacar todo. La remera, las zapatillas... Mi amigo tenía una riñonera y se la hicieron vaciar. Nos sacaron todo. Yo entré en cuero y descalzo. Una vez que entramos, como éramos los primeros en llegar, nos fuimos arriba, cerca de los baños. Nos quedamos ahí. Era impresionante la cantidad de gente que había. Muchísima. A mí me llamaba la atención. La verdad que era la primera vez que tenía miedo. Que sentía algo malo, algo en el ambiente…”. Algo en el ambiente. Retumban esas palabras. Silencio y mirada perdida. Muchas sensaciones se le vienen a la mente. Muchas cosas pasaron en tan pocos segundos. “Antes del show de Callejeros salió alguien a hablar. Supuestamente era Chabán, pero no lo sé porque yo no lo conocía. Dijo que no seamos boludos, que iba a pasar lo mismo que en Paraguay, y la gente empezó a silbar”. La banda de Villa Celina, ese día em-

pezó su recital con el tema Distinto, corte que abre la placa Rocanroles sin destino. Fueron algunos segundos, porque después explotó una bomba de estruendo, y se encendieron bengalas y candelas. Una de ellas originó un incendio en las mediasombras que cubrían el techo. “Arrancó el tema y no sé cuánto habrá pasado, pero no fue ni un minuto, y empezó el fuego; lo primero que hice con mis amigos fue salir corriendo para el baño. Pensaba que se iba a terminar rápido, que lo apagaban y por ahí seguía. O se suspendía, pero que no iba a pasar a mayores. Cuando entramos al baño, empezó a caer mucha gente. Ahí se cortó la luz. Perdí a mis amigos y empecé a caminar. Era un griterío tremendo. Oscuridad total. Caminaba sobre cuerpos y llegué hasta la puerta del baño. Me volví a buscar a mis amigos, pero no los encontraba. La gente que estaba en el suelo, te agarraba de los brazos, las piernas, tenías que ir luchando. Encontré una canilla, me saqué la remera, la mojé y me la puse en la nariz. Intenté salir del baño pero el ambiente era tremendo. Ya no se podía respirar. Te quemaba la cara”. Hace una pausa. Toma un mate dulce, con dos tipos de yerba mezcladas, porque sino le da acidez, explica. Y sigue su relato. “La primera vez que intenté salir, vi la media-sombra prendida fuego, y eso era lo que iluminaba. Era todo humo negro. Lo que se veía era por la luz del fuego. Cuando llegué a la puerta del baño por segunda vez, ya no tenía más fuerza. Dije ´hasta acá llegué, que sea lo que Dios quiera´. Y me tiré al piso. Eso es lo que me acuerdo”. Su familia lo ubicó a las 6 de la mañana del 31 de diciembre. Llevaba una agenda y por un número que figuraba ahí, quienes lo encontraron se pudieron comunicar con un amigo que estaba en Mar

del Plata y que le dio aviso a su familia. Abel se despertó siete días después en la terapia intensiva del Sanatorio Franchín. Lo habían buscado en diferentes hospitales y en la morgue judicial. Cerca de las 2 de la mañana, su familia se enteró de que su amigo y el hermano habían fallecido. “Cuando llega la fecha se hace difícil. Se me vienen muchas imágenes a la cabeza. Las noches se me hacen un poco más largas. Siempre me pongo a pensar que hubiera pasado si… Hasta el día de hoy, lo que me pregunto es porque fuimos para el baño si estábamos más cerca de la escalera. ¿Por qué no salimos corriendo para ese lugar? A todo le quiero buscar una explicación, pero que se yo, por más que piense…”. Los últimos seis meses jugó en Ferrocarril Midland, pero actualmente Abel está entrenándose por su cuenta, esperando cerrar con algún club para el próximo torneo. También se hace un tiempo para los chicos de Luján, su lugar en el mundo. “Después de Cromañón, me puse a estudiar el profesorado de educación física. Hice los primeros dos años a full, pero en tercero tuve que dejar. Iba y no prestaba atención, no me podía concentrar, no estudiaba. Y la psicóloga me dijo que lo deje y retome más adelante. Vamos a ver…”. Llega su novia, quien lo había dejado sólo para la nota. Para que esté tranquilo. “Hace nueve años que estamos juntos, ella sufrió todo lo mío, las pasó todas”. Momento de las fotos. Le pide al fotógrafo que se apure porque le da vergüenza que sus vecinos lo vean. Mientras tanto me quedo pensando en algo que dijo: “desde ese día no volví a ser el mismo”. Ese día había sido un jueves.

Jugando para Luján. Gol y festejo dedicado a su amigo Ignacio Cordero, víctima en Cromañon.

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PICADO

El bueno y el malo

Cristiano Luccarelli es comunista. Paolo di Canio, confeso fascista. Los juntó la TV italiana y les hizo las mismas preguntas sobre política, sexo, dinero, racismo, droga y rock & roll. Un Caño te traduce las respuestas para que te diviertas. Por PEDRO NESTA

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n el Calcio, más que en cualquier otro fútbol del mundo, hablar de izquierda o derecha no se limita tan sólo a wings, volantes y laterales. En sus tribunas, el tufillo político vendría a ser como la baranda a chori en nuestras canchas. Se siente en cada rincón. Abundan banderas políticas, símbolos fascistas y comunistas. Esto es desde siempre, aunque en ciertos casos las corrientes fueron mutando con el tiempo. Sin ir muy lejos, al Milan de Berlusconi ya no le queda nada de aquel club encolumnado en el progresismo milanés. De hecho, Il Cavaliere de la partuza, entre tantas otras cosas, carga con una frase de hace ya 20 años, previa a una final entre Milan y Steaua de Bucarest: “he rezado para que pierdan los comunistas”. Todo dicho. Ahora bien, vayamos al meollo de esta nota. A dos jugadores que son glorias

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en sus clubes por llevar, más que todo, la ideología política en la sangre. Paolo di Canio es de Lazio y fascista. Cristiano Lucarelli es de Livorno y comunista. El primero ya está retirado. El segundo volvió al equipo de sus amores para esta temporada. Ambos han resignado dinero con tal de jugar “entre los suyos”. Los dos generaron polémicas por sus festejos, uno saludando a los tifosi con el brazo en alto y el otro, con el puño cerrado. En 1997, representando a la Sub 21 de Italia, Lucarelli celebró un gol mostrando una remera con la imagen del Che Guevara. “¿Por qué a él no lo penalizaron y a mí sí?”, refunfuñó en algún momento di Canio. Aunque la sanción no escrita igual ocurrió: Lucarelli pasó, llamativamente, ocho años sin ser convocado a la Nazionale. Di Canio se define nacionalista, patriota y admirador de Benito Mussolini

(era tifoso de la Lazio, claro), y lleva la palabra “Dux” tatuada en un brazo. Lucarelli nació en la misma ciudad (Livorno) que el Partido Comunista Italiano, creció rodeado de hoces y martillos y ahora en su celular suena como ringtone del himno de La Bandera Roja. A di Canio le llegó el agradecimiento de Alessandra Mussolini, nieta del ex dictador. Lucarelli cumplió su sueño de conocer a Aleida, hija del Che. Son dos extremos que se unieron en Le Iene, un programa de la televisión italiana que tiene como segmento top a La doble entrevista, (algo similar vimos aquí en CQC): las mismas preguntas a personajes opuestos. Lo que sigue es la traducción. Imperdible, por cierto. ¿Por qué te rebajaste el sueldo para jugar en el club de tus amores? DC: Porque de otra manera no hubiese podido volver a jugar en la Lazio. L: Porque soy un estúpido... Tratá de convencer a un hincha rival para que aliente por tu equipo. L: Difícil... DC: Imposible. Si naciste de la Roma, nunca podrás ser un digno hincha de la Lazio. Reaccioná, como un hincha, ante un penal inexistente. L: No... DC: Árbitro, ¡¡¿qué carajo cobraste?!! Y ahora como jugador. L: ¡Porca miseria, árbitro! ¡No fue penal! DC: Árbitro, ¡se tiró, se tiró! ¿Cómo reaccionás por un gol que te comiste? L: No...


DC: ¡Mamma mia!, lo que me comí... ¿Y si fueras un hincha? L: Mirá vos a este Lucarelli, qué imbécil, qué burro es. DC: Retirate, ya sos viejo. ¿El festejo más polémico? L: Cuando hice el puño cerrado. DC: El saludo romano, que generó muchos problemas, pero no a mí. ¿Debieron pagar multa por esos festejos? L: No. DC: Sí, 10.000 y una tarjeta amarilla. ¿Hay diferencias entre los dos saludos? L: Sí, porque la Constitución italiana prohíbe el saludo romano-fascista. ¿Qué opinás de las banderas políticas en las tribunas? DC: Mejor dejarlas afuera. L: Cada uno es libre de hacer lo que quiera. ¿Las hinchadas de Livorno y Lazio están politizadas? L: Los de Livorno son de izquierda. DC: Los de la Lazio son bastante de derecha. ¿Y vos? L: De izquierda. DC: De derecha. ¿Te ofenderías si te dijera “comunista”? L: No. DC: Sí, te hago juicio. ¿Y si te dijera “fascista”? L: Sí DC: No te hago juicio. ¿Qué opinás de Mussolini? DC: El conductor más grande que la Italia unida recuerde. L: Prefiero no opinar. ¿Qué opinás del Che Guevara? DC: Un gran revolucionario del que algunos se adueñaron la imagen. L: El símbolo de la revolución proletaria. ¿Hay gente que abuchea a los jugadores negros. ¿Por qué? DC: Porque les temen y los quieren molestar. L: Porque son idiotas. ¿En ese caso deberían suspender los partidos? L: Sí DC: Entonces también deberían suspenderlos por insultos graves. ¿Alguna vez fuiste un ultra? L: Sí, fui. DC: Sí, todavía soy. ¿Y si tu hija lo fuera? DC: No tendría problemas. L: Lo importante es que no se meta

en quilombos. ¿Hay droga en las tribunas? DC: Sí, como en la sociedad. L: En la de Livorno, no. ¿Y violencia? L: Si nos provocan, sí. DC: Como hay en la sociedad. ¿Alguna vez te peleaste por tu club? DC: Sí, muchas veces. L: Digamos que no. ¿Un jugador-ultra incentiva a la violencia o la frena? DC: Ninguna de las dos cosas. L: Incentiva los antiguos valores del fútbol. ¿Alguna vez viste a un compañero doparse? L: No. DC: No. ¿Alguna vez viste a un jugador mediocre convertirse en crack al poco tiempo? DC: Si arranca de mediocre, no puede convertirse en crack. L: Sí. ¿Y qué pensaste? L: Que un jugador mediocre se convirtió en crack al poco tiempo. ¿Alguna vez insultaste a un árbitro? DC: No de manera vulgar. L: No (se ríe)... Bueno, a veces se me escapa algún insulto. ¿Alguna vez le pegaste a un árbitro? L: A lo sumo le puse las manos en el cuerpo, pero sin violencia. DC: Sí. ¿Cuántas fechas de suspensión te dieron? L: Me parece que dos. DC: Once, pero lo empujé y lo mandé al piso. ¿Alguna vez fuiste al psicólogo?

L: No. DC: Sí. ¿Maradona o Pelé? DC: Maradona. L: Maradona. ¿Sacchi o Trapattoni? L: Trapattoni. DC: Sacchi. ¿Vialli o Van Basten? DC: Gianluca fue uno de los mejores. L: Van Basten. ¿Nesta o Baresi? L: Nesta. DC: Baresi. ¿Alguna vez tuviste sexo antes de un partido? DC: No, nunca. L: Sí. ¿Y pudiste convertir en la cancha? L: Sí. Tu arquero hizo un blooper en el último minuto. Entrevista post-partido. ¿Qué declarás? DC: Cualquiera puede tener un mal partido. L: Todos se pueden equivocar. ¿Y en realidad qué opinás? L: ¡Maldita sea! DC: ¡Tenés manteca en las manos! Un árbitro no te cobra un claro penal. ¿Qué declarás? DC: Y, el penal fue claro... L: Como nos equivocamos los jugadores, también pueden equivocarse los árbitros. ¿Y en realidad que opinás? L: ¡Maldita sea! DC: ¡Cornudo sucio, mamma mia, si te agarro te como la cabeza! ENERO 2010 | UN CAÑO 51


FABIÁN MAURI


“No creo que Boca tenga que llenarse de gente nueva” Después de un año de escasas buenas noticias, el arquero de Boca fue invitado a discurrir sobre su pasado y su futuro. El hombre, señor del campo, piensa que su equipo debe mantener a los experimentados, no perdona a Maradona y cree que en el campo está la verdad. Y hay más: por ejemplo, interesantes consideraciones sobre la vida del futbolista argentino. Por ARIEL SENOSIAIN

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a historia de Roberto Abbondanzieri es la de un futbolista que, a diferencia de la gran mayoría, no soñó con serlo: “yo quería estar en el campo con mis tíos. Mi pasión era la época de la cosecha. No tenía ni idea, a medida que me iba metiendo en el fútbol comprendí que se iba a convertir en mi futuro”. ¿Hay algo de lo que estás seguro que no vas a hacer cuando te retires? Seguir ligado a este deporte, en cualquiera de sus variantes. Tengo que zafar el primer año, que parece que es el crítico. Yo crecí cerca de los tractores. Quiero volver a trabajar en el campo, siempre quise regresar. Estar cerca de mis raíces, de mi viejo, recuperar el tiempo que no viví con él. Me fui muy chico de su lado. A los nueve años dormía más en Las Parejas que en Bouquet, mi pueblo. El Club Atlético Bouquet no participaba

de la Liga Cañadense; es que somos pocos habitantes, mil quinientos nada más, y entonces me ofrecieron ir a Argentino de Las Parejas, a sesenta kilómetros, de donde surgió Valdano. Vivía en la casa de una familia amiga, volvía cada dos, tres días. A los 13 me instalé en la pensión de Central. Su historia, también, es la de un tipo con suerte. “Siempre es necesaria, y yo la tuve. Por ejemplo, para cruzarme en Central con Ricardo Palma, el técnico que había tenido en Las Parejas”. Y a la vez, naturalmente, de sacrificio: “Mi familia no tenía auto, era un nene y viajaba a dedo. Recuerdo llantos cuando oscurecía y todavía estaba tirado en la ruta. Mi viejo no quería saber nada primero, también tuvieron que convencerlo a él. O las noches que pasé solo, en un hotel de Constitución, a los 15, por una citación de una Selección juvenil. El sufrimiento es clave para luego valorar.

Por eso creo que hay más jugadores del Interior que de Capital en Primera. Antes de que me hicieran contrato en Central, dudé mucho en volver a Bouquet. ¿Sabés la cantidad de compañeros de pensión que no llegaron por no poder aguantar? No aguantaban estar lejos de sus padres, sus amigos, no salir un sábado”. Lo decía Borghi recientemente: “al jugador se lo analiza desde que es conocido, no se repara en la historia que arrastra”. ¿Cuánto hacen ustedes para que así sea? Los futbolistas nos distanciamos mucho de la gente. No tendría que ser así, somos tan normales como cualquiera. Lo que sucede es que algunos se confunden. Caminan por la calle, se sienten observados y se creen que realmente son diferentes. Firmar un autógrafo o ser requerido para una foto les hace creer algo que no son. Se enganchan en la locura

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del público y se transforman. Creo, por otro lado, que somos jodidos los jugadores. Hay muchos que no son de la misma manera dentro y fuera de la cancha. ¿Ejemplos? A mí todos me dicen que (Marcelo) Gallardo es muy buena persona. Y aquella noche de la Libertadores, cuando me rasguñó, me pareció mala leche. Con otros ocurre lo contrario. Con Guillermo (Barros Schelotto), por ejemplo. Jugando parece un enano hijo de puta, da ganas de liquidarlo, y afuera es hermoso. En Getafe, el tercer club de su carrera además de Central y Boca, se había proyectado jugar hasta el 2010 y retirarse, con Mundial incluido. “Iba a ser la mejor forma de dejar”, resume. Pero llegó la cadena de hechos que lo alejaron de la Selección, a partir de aquel choque con Gabriel Heinze que derivó en el gol de Paraguay por Eliminatorias y en seis puntos de sutura en la rodilla. Así quedó marginado de los partidos siguientes (ante Perú, Uruguay y Chile), después de los cuales Basile renunció. Asumió quien había criticado con más dureza a Abbondanzieri en los últimos años: un tal Maradona. De regreso de Alemania, y sobre la salida del Pato en el partido contra Alemania, Diego dijo en el diario Olé: “el arquero tiene que estar muerto para salir. Cuando se fue, me di cuenta de que la cagábamos. Le dolía, pero para salir en un momento así tendría que haber estado quebrado o con una cruz en cada ojo. Todavía no lo pude hablar con él, pienso hacerlo porque tenemos buena onda”. Aún hoy no lo hablaron. Y no parece que vayan a hacerlo. Abbondanzieri se descarga: “siempre trato de ser respetuoso con las trayectorias. Maradona es el gran referente del fútbol argentino. Yo creo que conmigo no tuvo razón, pero por ser quien es me cuidé. Por otro lado, en una pelea con él, todos sabemos quién puede perder… Me dolió su ataque, porque lo que dijo no es cierto. Dijo que

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“Yo crecí cerca de los tractores. Quiero volver a trabajar en el campo, siempre quise regresar”. 54 UN CAÑO | ENERO 2010


“Aquellos que ganamos mucho con esta camiseta debemos enseñarles a los más chicos cómo tienen que seguir esta historia”. yo podría haber seguido jugando y, en realidad, yo no podría haber atajado el partido siguiente si nos hubiéramos clasificado. Él, que tuvo un problema serio durante su carrera, debió haber hablado con conocimiento”. ¿Se te cayó del pedestal? Lo había tenido casi dos años como compañero y había sido una experiencia espectacular. Se peleaba con los dirigentes por nosotros. Sí, lógicamente se me cayó: se pasó la vida defendiendo a los jugadores y a mí me destrozó. Mi familia lo sufrió mucho. ¿Hubo algo turbio en el cambio de técnico de la Selección? Mientras estuve en la Selección pensábamos en tratar de clasificarnos al Mundial, no en quién era el técnico. Es muy difícil que los jugadores echen a un técnico. No puedo negar que algunos lo destrozan al entrenador de turno si no lo bancan o si no les toca entrar, pero pongo las manos en el fuego por los jugadores, nadie juega a menos. Lo único que puede suceder es que les dé lo mismo y no entreguen el plus que todos tenemos. Voy al ejemplo de Lavolpe en Boca. Cuando volví, hablé con jugadores que habían estado en ese momento: varios estaban encantados con Lavolpe. Y desde afuera podía pensar algo distinto. Había, como siempre, de todo: los que lo bancaban y los que no. ¿Pero vos creés que en Boca alguien pudo haber perdido a propósito la final contra Estudiantes porque no toleraba al técnico? Lo mismo en la Selección. Al Coco lo respeto muchísimo, él nunca va a decir lo que sintió. Pero no creo que le hayan hecho algo por atrás. El Pato no necesitó invitación para sentirse parte de la clasificación a Sudáfrica. Una vez conseguida, en octubre pasado, recordó: “en los puntos que pudimos rescatar, pocos o muchos, allí estuve”. También insinuó la conveniencia de que Maradona respaldara a un

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¿Boca está preparado para cuando los de 30 no estén más? Lo dudo. Suelo hablarlo en intimidad con mis compañeros y con gente del fútbol. Hoy lo más fácil para muchos sería sacarnos a los más viejos. Pero hay que ver qué quedaría. Aquellos que ganamos mucho con esta camiseta debemos enseñarles a los más chicos cómo tienen que seguir esta historia. No nos queda mucho, y no sé si ellos están preparados. No estamos en la misma época de la llegada de Bianchi, que se la jugó por un plantel más corto, con pibes que no habían ganado nada hasta ese momento y jugadores de otros clubes, como Palermo y Guillermo. Quizás me equivoque, pero digo lo que digo porque es muy difícil jugar en Boca. ¿Está gastada la vieja guardia? Estamos más grandes. Fuera de la cancha puede suceder, como pasó cerca del final del torneo, un cruce de declaraciones entre Hugo (Ibarra) y Martín (Palermo), porque todos creemos tener la autoridad para decir lo que nos parezca. Pero en el juego, guste o no guste, Boca tiene que agarrarse de los Palermo, Riquelme, Battaglia y Abbondanzieri. Nosotros tenemos que poner la cara, no Gaitán o Mouche. ¿Tienen cuerda? Para mí sí. Tuvimos un 2009 de funcionamiento muy malo, pero sigue dependiendo de nosotros. En lo personal no tuve gran regularidad en el nivel. Mi autocrítica, que es dura, recuerda los errores que tuve. Pero no falté nunca. Jugué absolutamente todos los minutos del Clausura, el Apertura y las copas. Y no tengo comprado el puesto. No creo que Boca tenga que llenarse de gente nueva. Hace sólo un año fuimos campeones. En el 2010 no podemos resbalar.

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arquero y dejara de probar. A mediados de año, también había agitado en los medios, aunque en ese caso hablando de Boca, cuando escuchó que podían traerle un competidor: “son más necesarios refuerzos en otros puestos que en el arco”. Ahora, no duda en respaldarse y respaldar a los de su generación.


“Y encima me hablan”

Un Caño te presenta la increíble historia de Rogelio Gabriel Funes Mori, un pibe que dio vueltas por el mundo hasta cumplir su sueño: conocer el Monumental. Y ahora no puede creer la relación que tiene con Ortega, Gallardo y Almeyda. Por PEDRO NESTA

“Mi papá es fanático de River. Pero muy fanático, eh. Mal. Allá en Mendoza, hincha por el Tomba, claro, pero en los Estados Unidos siempre se prendía a la tele para ver los partidos de River; y mirá que no miento: se volvía loco, el viejo. Con mi hermano nos enganchábamos, también, porque desde chiquitos nos llamó la pelota, es algo que nos inculcó papá. El fue jugador: en la provincia jugó en Huracán y en Atlético Argentino, y con mi hermano creo que empezamos a patear en Godoy Cruz antes de que dejáramos los pañales, je. Pero, igual, nosotros al Monumental sólo lo conocíamos por la tele. Era algo inalcanzable, imposible, qué sé yo, imaginate, como un pibe que en la Argentina está viendo un partido de la NBA”. Esta historia arranca así, a la distancia. Inevitablemente. Es la historia de Rogelio Gabriel Funes Mori, una de las tantas personas que se dan vuelta cuando las llaman por su segundo nombre. Aunque ésta, su historia, no esté entre las tantas. “No me acuerdo bien cómo ni por qué, pero un día papá y mamá nos dijeron que nos íbamos a vivir a los Estados Unidos. Y fuimos, nomás. Era el año 2000, estaba lo de la crisis y recién después, con el tiempo, entendí que ellos estaban cansados de la inseguridad y de todo eso, ¿viste? Éramos una familia de clase media, papá manejaba un colectivo, mamá trabajaba en el aeropuerto, vivíamos bien... Nunca nos faltó nada, pero simplemente se hartaron”. 58 UN CAÑO | ENERO 2010

Miguel Ruperto Funes y Silvana Margarita Mori tomaron esa decisión. Tomaron distancia. Lo de la historia. Parte de la historia. Partieron rumbo a Arlington con sus tres hijos, los mellizos Rogelio Gabriel y José Ramiro y Martina (luego llegaría Serena), en busca de una vida mejor dentro de una cultura totalmente distinta a la que estaban acostumbrados. “Se la rebuscaron, los viejos. Son un ejemplo para nosotros. Trabajaron en hoteles, en restaurantes, hasta que papá aprendió el oficio de chapista y consiguió un laburo fijo en un taller mecánico. Y mamá, de cajera”. Los Funes Mori se las ingeniaron, se afincaron, le encontraron una meseta a esta historia. Bien por ellos. Llegaban sin mayores inconvenientes a fin de mes, los chicos iban a una buena escuela, hacían las típicas cosas de yanquis. “Como nos gustan los deportes, para integrarnos, con mi hermano jugábamos al básquet, al fútbol americano... Ahora nos encanta ver fútbol americano, aunque en su momento sólo entrábamos al campo

“¿Ufff! es que todavía no caigo. Todo pasó en menos de dos años: el reality, el Chelsea, River...”

para patear, je. Hasta que una tarde fuimos a andar por ahí con papá y mi hermano y pasamos por un club en el que estaban jugando unos chicos con camisetas de Argentina. Enseguida se nos iluminaron los ojitos. Y papá nos vio. Entonces pedimos jugar. Era un equipo con mayoría de pibes de El Salvador, jugaban a modo de recreación y lo dirigía Jaime Quintana, un genio. Entramos con mi hermano y ya no hubo quien nos sacara. Se llamaba Independiente, este equipo, no tengo idea por qué, pero el tema es que no paramos de ganar y ganar hasta que llegamos a la Primera amateur del estado de Texas”. Justo ahí es donde empieza otra historia dentro de esta historia, una historia todavía a la distancia. Los melli desnudaron sus condiciones futbolísticas, sorprendieron y pegaron el estirón. Gabriel, como un punta dúctil de buena estatura; José, como un zaguero con presencia, zurdo y de idéntico físico al de su hermano. “Teníamos 16 años, o 17, y surgió lo del reality, el Sueño MLS 2008 se llamaba. Lo vimos promocionado en un programa de deportes que se transmitía por la cadena estadounidense República Deportiva, y te podías inscribir por Internet o mismo ir directamente a las canchas. Nosotros fuimos a las canchas y había una multitud de chicos esperando su oportunidad. Me acuerdo que le dije a mi papá que no valía la pena, que era perder el tiempo, pero él insistió. Habremos jugado tres partidos ese


día y quedamos seleccionados. No era un reality al estilo Gran Hermano, no teníamos que convivir con otra gente en una casa. Íbamos, jugábamos y ya. Al principio éramos 2.000 pibes, después 60, 20, 11, hasta que quedamos cinco. Mi hermano y yo entre ésos. Y lo gané yo. En el momento fue hermoso porque me presentaron con la camiseta del FC Dallas, dado que el premio era firmar un contrato con ese club de la Mayor League Soccer. Pero al final yo no firmé nada y apenas integré un selectivo Sub 18 del equipo con los otros cuatro finalistas. Me parece que me cagaron, je”. Eso es lo que él cree. O, al menos, lo que creía. Porque su historia, empecinada como pocas, debía seguir construyéndose a la distancia. “Estuvimos poco tiempo en Dallas porque fue un cazatalentos del club quien nos alertó de una prueba que hacían en el Chelsea inglés. Habló con mi papá y él dio la autorización para que viajáramos a Londres con mi hermano. Fuimos solos y estuvo buenísimo porque quedamos selec-

cionados para el equipo Sub 18. Yo llegué a entrenarme con la Reserva, pero todo se acabó pronto ya que no teníamos pasaporte comunitario. Igual, pudimos conocer a Franco di Santo, que también es mendocino, y con su familia nos ayudaron un montón, y además vimos de cerca al animal de Drogba y a todos esos monstruos”. Es aquí, pues, donde las distancias se empiezan a achicar, donde las raíces empiezan a tirar. “Tuvimos la suerte de que, mientras estábamos en el Chelsea, vino a jugar un torneo la categoría 92 de River, la del Keko Villalva y Lamela, que era una maquinita y ganó todo en Inferiores. La gente de River no nos vio jugar pero le informaron de nosotros y, entonces, se consiguió una prueba. No lo dudamos ni un segundo cuando nos avisaron y ya desde febrero que vivimos en la pensión del club, sí, tal cual, a metros de esa cancha que papá nos señalaba en la tele”. Y ahora tan cerca y, a la vez, tan lejos. Ellos dos acá, juntos como en toda esta

historia, y el resto de la familia aún en Arlington. Todo de repente. Gabriel pregunta, como si nada, en qué año estamos y hay que apuntarle que todavía no llegamos al 2010. “¡Ufff! Es que todavía no caigo. Todo pasó en menos de dos años: el reality, el Chelsea, River, aprender a vivir lejos de la familia... Pero no me puedo quejar, esto es un sueño. Es muy fuerte estar al lado de mis ídolos, de Ortega, de Gallardo, de Almeyda... ¡Y encima me hablan! Se portan muy bien conmigo. De la Quinta pasé a Tercera y ya debuté en la Primera de River. Jugué tres partidos y tuve la suerte de hacer un gol de cabeza ante Tigre. Estoy en la lista para la pretemporada que viene y hasta me convocaron para la Selección Sub 18. Es todo muy loco. Ahora sólo sueño con jugar al lado de mi hermano, afianzarme y conseguir títulos para que el resto de mi familia pueda volver al país”. Esta es su historia, la historia de Rogelio Gabriel Funes Mori, un delantero de 18 años que promete. La verdad, ya nada puede parecer lejano.

Tres partidos en Primera y un gol. Funes Mori festeja el cabezazo ante Tigre. ENERO 2010 | UN CAÑO 59


Operación Hill

Casi un desconocido en la Argentina, el periodista canadiense Eclan Hill es altamente recomendable por sus despliegues de investigación. Ahora que entramos al año de los mundiales, es bueno saber que en la rueda de los partidos sospechados de arreglo también hay mal olor en torno a algunos de Alemania 2006. Por ALEJANDRO WALL

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ntre las 390 páginas de su libro, desbordadas de mafiosos impunes, apostadores clandestinos, futbolistas vendidos, árbitros corruptos, dirigentes sordomudos y una larga lista de partidos arreglados, Declan Hill guardó una carta. “Esto no es sensacionalismo –advertía-; está basado firmemente en una rigurosa investigación. Avísennos cómo podemos ayudar”. Michel Platini, ese jugador florido que ahora viste saco y corbata como presidente de la UEFA, recibió el ejemplar gracias a los contactos de un editor francés. La semilla creció hasta parir: tres semanas más tarde, Platini decidió armar un departamento anticorrupción para el fútbol europeo. Yo creo que el libro jugó un rol importante en el establecimiento de esa unidad independiente, bien dotada económicamente y con recursos especializados –dice Hill, el periodista canadiense que también es doctor en sociología de la Universidad de Oxford- que hace un año sacudió el mundo de la pelota. Su libro lo anticipó todo. The Fix -o sea, El arreglo- reveló cómo el mercado asiático de las apuestas clandestinas, que mueve unos 15.000 millones de dólares anuales, tiene al fútbol en un puño cerrado. Durante varios años de investigación, Hill descubrió que la mafia manipula partidos sin límites. En Alemania 2006, según cuenta en el libro, se arreglaron cuatro resultados: entre ellos, un 3 a 0 de Brasil a Ghana. Las historias siguen en otros torneos. Y este año, cuenta Hill, podrán leerse en castellano: en mayo, su trabajo será publicado en España por la editorial Alba, 60 UN CAÑO | ENERO 2010

que promete distribuirlo en la Argentina. “¿Juegos Olímpicos? ¿Mundiales? No sé. ¿Qué es más grande?”, le contestó Lee Chin, el nombre de fantasía de un agente chino que opera en Bangkok. Hill le había preguntado cuál era el partido más importante de los que había arreglado. Si algún incrédulo supone que la respuesta del amigo Chin es sólo la jactancia

de un loco, pasemos del libro a las últimas noticias: la Fiscalía de Bochum, en Alemania, sospecha que unos doscientos partidos de ligas europeas fueron arreglados por una red que operaba en Berlín. Hubo quince detenidos, incluidos dos jugadores. La UEFA dice que se trata del mayor escándalo de corrupción en la historia del fútbol.


¿Podrías decir, entonces, que vos lo avisaste? Sí, por supuesto. La investigación está basada, en parte, sobre mi libro. Los lectores sabrán que los capítulos 8, 11, 14 mencionan estas redes, y que hay entrevistas con mucha de la gente que ahora es mencionada en la investigación. Como Milan y Ante Sapina, los hermanos croatas que fueron condenados por sobornar en 2005 al árbitro alemán Robert Hoyzer. En un encuentro con Hill, Milan sostiene que ellos sólo eran “pescados pequeños”. “Hay muchos pescados más grandes en el acuario”, advierte, sin dar nombres. Ahora, han vuelto: están implicados en la nueva causa. Hill, a pedido de la UEFA, participó en la conformación de la unidad anticorrupción. En octubre, de hecho, se reunió en Ginebra con dirigentes del organismo. Y entre la maraña del escándalo, rescata al dirigente francés: “Platini ha mostrado un enorme coraje e integridad en este tema”.

¿Y la FIFA? ¿Fue cómplice o inoperante? Su respuesta ha sido un chiste. Piensa que puede manejar el problema controlando los medios de comunicación en lugar de hacer algo concreto. Su EarlyWarning System (Sistema de Alerta Temprana), por el cual las agencias avisan de movimientos extraños en las apuestas, es un buen primer paso, pero en términos reales es una broma. Hill responde a las preguntas de Un Caño por correo electrónico. Es, de algún modo, el hombre del momento. Para su investigación, entrevistó al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, a quien le mostró toda la documentación de su trabajo. “Yo creo que no es verdad. Yo creo que no es verdad. Yo creo que no es verdad”, le repitió el dirigente. Entre tanta negación, sólo admitió que si los arreglos fueran ciertos su trabajo era un fracaso. En el último Play the Game dijiste que había dos escándalos en el fútbol: los partidos arreglados y que la FIFA no

hacía nada. ¿Hubo algún cambio? No, todavía hay dos escándalos. Uno es el hecho de que en los últimos veinte años los manipuladores de partidos asiáticos hayan estado en grandes torneos internacionales –Sub 17, Sub 20, Mundiales, Mundiales femeninos, y Juegos Olímpicos—.Se han acercado a decenas de equipos y a muchos jugadores. La FIFA nunca ha hecho nada eficaz para pararlos. Dicen: “ningún jugador ha cobrado sobornos”. Mi respuesta es: “entonces, ¿estos manipulares vienen a todos estos torneos diferentes y nunca jamás tienen éxito? ¿Pero vuelven? ¿Qué son? ¿Los turistas más desafortunados del mundo? En el último tiempo, varias federaciones se han acercado al periodista pidiéndole consejos sobre cómo parar la onda expansiva de los arreglos. Él siente que algunos dirigentes están cambiando y que lo escuchan. Otros, en cambio, siguen en la misma. “La reacción -dice Hill- es enterrar sus cabezas un poco más adentro en la arena”.

La pregunta de los 64 mil dólares En Gualeguaychú, Hamilton, Colonna y De Biase expusieron sobre el proyecto de Un caño en una jornada universitaria organizada por el Proyecto de Marketing Deportivo y Organización Social del Deporte de la Universidad de Concepción del Uruguay.

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l Centro Regional Gualeguaychú de la Universidad de Concepción del Uruguay está trabajando en un proyecto de Marketing Deportivo y Organización Social del Deporte que se propone la investigación de los diversos aspectos sociales, económicos, políticos y de gestión de la organización del deporte. Así como intentar comprender y explicar las acciones de los principales actores sociales del deporte en sus distintos niveles, los roles, la participación social y ciudadana en la industria deportiva… Por otra parte, la idea del Proyecto es trabajar con instituciones, empresas, clubes y programas públicos vinculados con

la promoción y consolidación del deporte, que incorporen y desarrollen una estrategia global de comunicación y gestión. El 4 de diciembre se realizó la “Jornada de Marketing Deportivo y Organización Social del Deporte”, auspiciada por el Concejo Deliberante de Gualeguaychú, la municipalidad y Un caño. Expusieron sobre los fundamentos de la organización actual del deporte y los problemas de gestión y marketing –a nivel de grandes organizaciones y a nivel local-, José María Blanco, docente de marketing estratégico, el coordinador del proyecto, el sociólogo y periodista Pablo de Biase, y Federico García Dobon y Emanuel Maistegui, alumnos

del último año de la carrera de marketing de la Universidad de Concepción del Uruguay y colaboradores del proyecto. Luego una charla abierta con el público en la que Mariano Hamilton, Christian Colonna y De Biase contaron la experiencia de Un caño, y la analizaron a la luz de los conflictos que atraviesan el periodismo como profesión, la industria de los medios y la industria del deporte, en su relación con la sociedad actual. Hamilton culminó su exposición planteando el dilema del periodismo moderno, la pregunta de los 64 mil dólares: ¿es posible ser independiente frente a los Estados totalitarios y las grandes corporaciones mediáticas? ENERO 2010 | UN CAÑO 61


Futbol a la sombra

¿Un equipo integrado por presos y guardicárceles? Sonaba a tomada de pelo. Pero de pronto, aparecieron con la nota. Los Pioneros, el curioso seleccionado de la Unidad 21 de Campana que participa en la Liga local, juega sus partidos en la cancha de la cárcel y busca el ascenso al Argentino C. Si usted pensaba que estaba todo inventando, no se pierda esta historia. Por MARIANO MURPHY Fotos FABIÁN MAURI


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l agente penitenciario está parado en la barrera de acceso a la Unidad 21 de Campana. Por la Ruta Provincial 6, pasa un 147 de vidrios polarizados, llantas cromadas, bajito, acelerando al mango. Levanta tierra. La tarde de domingo se parte, llena de ruido. En la cárcel de máxima y mediana seguridad, es día de visitas y en la entrada hay unas 40 personas. ¿Familiares? ¿Amigos? ¿Conocidos? Matan la espera hablando y fumando. Sostienen bolsas, algo de ropa. Nada original, el agente que está en la barrera pide documentos. Lleva borceguíes, chaleco antibalas y el gesto duro que le hace juego con el uniforme. Todo esto allí, parado en la barrera que, de un instante a otro, se elevará para permitir el acceso a esta cárcel que tiene más de 600 detenidos. -Salga por esta misma puerta - indica mientras devuelve los documentos -, no sea cosa que se quede adentro, je. La barrera se eleva. Atrás quedan la ruta, los familiares, la tarde de domingo. Un rato después, ya dentro del perímetro del penal, no resulta raro ver a varios polis parados en otra barrera. Esta vez es la de un tiro libre. Allí ya no llevarán borceguíes ni chalecos antibalas. Allí, en la canchita de la Unidad 21, los agentes están al lado de los presidiarios, con los cortos puestos. Todos formando la barrera. Todos pateando para el mismo lado. Difícil será distinguir quién es “cobani” y quién es “chorro”. Nunca el fútbol igualó tanto. “Nunca -dice Carlos Romero, director de la Unidad 21 de Campana- se vio algo así en el mundo”. Está nublado. Hace frío. Lo que se ve dentro de la Unidad 21 de Campana es, como mínimo, original: entre pabe-

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llones, torres de vigilancia y los amarillentos muros de seis metros de alto que cercan el perímetro, se juega un partido de fútbol por un torneo oficial de la AFA. De un lado está el Otamendi de Campana, equipo de la zona, formado por pibes y tipos curtidos, acostumbrados a jugar en canchitas de vestuarios sin ducha, poco pasto, poco público. Del otro lado, lo que nunca se vio en el mundo: Los Pioneros, un equipo integrado por

un campeonato comercial de la zona. Como la experiencia fue muy buena, decidimos hablar con la gente de la Liga de Campana. Se hizo una reunión y los clubes aceptaron, por unanimidad, nuestra inclusión. El nombre Los Pioneros obedece a dos cuestiones: por un lado porque la Unidad está ubicada en el barrio Pioneros y por otro a que esta iniciativa es precursora”. De este modo, Los Pioneros quedaron conformados por 18 detenidos y 15 agentes penitenciarios de la Unidad 21 y tres presos y cinco agentes de la Unidad 41, emplazada en el mismo predio. “El hecho de sumar personal de la Unidad -explica Romero- nos dio una doble función: por un lado intentar cruzar esa barrera entre detenido y penitenciario y, por el otro, un mayor control”.

Es un afano, suspendanló

presos y guardiacárceles. Participan de la Liga oficial de Campana, Liga que integran 17 equipos y permite acceder al Argentino C. De allí se clasifica al Argentino B, del que luego se salta al Argentino A y, después, a la B Nacional. O sea, en cinco años, este equipo de presos y guardicárceles podría estar jugando contra River o Boca... “La idea de formar este equipo -cuenta el director Romero-- nació el año pasado, cuando participaron de

El Bebe tiene 24 años, varios tatuajes. Fuma. Espera sentado en el banco de suplentes y espera, también, “salir pronto de acá”. El Bebe no es un bebé de pecho: hace dos años y tres meses que está preso. Cayó por robo calificado. “Robo poblado en bandas con uso de armas”, precisa. El Bebe asaltó una fábrica de pinturas, en Villa Adelina. Antes de eso, jugó en las Inferiores de Acassuso y de Colegiales de Munro, entre el 99 y el 2000. “A nosotros nos sirve mucho tener un equipo, ¿sabés? Nos ayuda a salir adelante. Estamos mal mirados por la sociedad, pero queremos mostrar que no somos asesinos, que tenemos conducta”. Justamente buena conducta deben tener los internos para formar parte del equipo. Una de las condiciones para jugar es asistir periódicamente a la escuela que funciona dentro del Servicio Penitenciario. “Desde que empezó el equipo


de fútbol, se ha bajado notoriamente el nivel de conflictividad de la Unidad”, resalta Carlos Romero. Explica, además, que, por seguridad, el equipo juega siempre de local y que se acordó con la Liga que los partidos fueran sin público. “Incluso, como pide el Consejo de la AFA, en Los Pioneros tenemos hasta una Reserva”, cuenta. Edgardo Pepy Sanabria es profe de Educación Física y desde hace años trabaja en el Servicio Penitenciario. Es el encargado de entrenar al equipo de internos y guardiacárceles. “Al principio fue duro -cuenta-. De ser el profe me tuve que poner la ropa de guadiacárcel. Pero no me arrepiento porque eso me ayudó a conocer más los códigos dentro del penal. Creo que acá todos los empleados cumplimos la función

de psicólogos. Cuando el interno logra abrirse se manifiesta y te cuenta cosas muy íntimas. Te habla de su familia, de sus proyectos y hasta de sus causas. La relación conmigo es más de confianza que con los demás guardias”. Ema tiene cara de nene. Es un nene: 19 años, acné, tres pelos de barba, gorrita y zapas Nike. En la edad en la que muchos están en la facu, viajando a Bariló o debatiéndose entre ser floggers o emos, él está en cana. “Yo tengo el secundario terminado”, aclara. Pero no aclara, como casi ninguno de los detenidos, por qué está acá. La pregunta, como a la mayoría, lo incomoda. “Fue por afano. Robé un súper en San Isidro. Pero no soy asesino, ¿eh? No maté a nadie”. Ema jugó en las Inferiores de Tigre y todos en la Unidad dicen que es un crack. Sus compañeros juran que de no estar en cana ahora mismo estaría en la Primera de algún club. A Ema sus compañeros lo apodaron Buonanotte, por su habilidad y su físico chiquitito. Ahora está lesionado y mira los partidos desde afuera. “Me cagué los meniscos hace dos fechas”, cuenta.

Carlos Romero, director del penal explica que, por seguridad, el equipo juega siempre de local y que se acordó con la Liga que los partidos fueran sin público. “Incluso, como pide el Consejo de la AFA, en Los Pioneros tenemos hasta una Reserva”.

¿Y cómo es patear para el mismo lado que los guardiacárceles? Acá se trata de dejar la cárcel de lado y enfocarse en el fútbol. Dejamos los berretines a un costado. Pensá que antes, los domingos, la única era esperar a que llegara la hora de la visita. Después, pasábamos todo el día engomados. Engomados es pasar el día en la celda, en muchos casos encadenados. Las celdas son de 2,8 por 3 metros. Una cama, un pequeño lavatorio, una mesa,


un inodoro. “La gente de afuera nos tiene miedo -sigue Ema-. Y con razón. Se pide mano dura, pero sabés qué... A los que dejan salir son a los violadores. A ellos sí. Dicen que lo de ellos es más de la cabeza y que nosotros cuando afanamos sabemos bien lo que hacemos. Por eso ellos salen. Y vuelven a violar. Y nos cagan a todos porque después se pide mano dura y a los pibes que salen a robar para comer los dejan en cana, ¿entendés?”. Es difícil entender. Mientras, en la cancha, el partido está 1-0 para Los Pioneros y los que tienen mala conducta son los rivales: uno de los centrales de Otamendi ve la roja por un patadón. La patada es temeraria, para perpetua. Enseguida, el cuatro de Otamendi insulta al árbitro y también se va expulsado. Llega al banco de suplentes y patea un par de bidones. Está sacado, putea a todos. Pero, rápido, mira al banco de suplentes de los internos y aclara: “Muchachos, con ustedes todo bien, ¿eh? El problema es con el árbitro”. El cuatro de Otamendi es guapo, pero no es boludo.

que en un partido de la D, mirá todos los policías que hay”. Miramos. Desde cada esquina de la canchita entre cuatro y cinco agentes penitenciarios controlan todo. Intimidan. Se lucen con unos rifles más largos que el palo del banderín del córner. “Yo recién estuve en la cancha de Ariel del Plata, otro equipo de la Liga, y había tres policías para 200 personas. Acá se

Llegó la policía, oh, oh, oh “Esta es la primera vez que dirijo acá”, cuenta Emir Michelón. Arbitro de la AFA, asistente de Primera B y con cinco años en la C, ahora está acá, arbitrando en la cárcel a un equipo de presos y guardicárceles. El marco parece no inquietarlo. “Vine sin ningún problema -cuenta-. Me parece bárbaro esta idea de formar un equipo de internos y guardicárceles. Todo lo que sea de inclusión es muy bueno, y más si está relacionado con el deporte. El fútbol no hace diferencia de clases. Esto es como Escape a la Victoria pero sin escape, ja. Y te digo más: acá hay más seguridad

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juega sin público y hay como 20 efectivos”, señala José Cejas, director de la Liga de Campana. Uno de los efectivos que no miran el partido desde afuera, sino que juega, es Nicolás Salva. De 30 años, hace nueve que trabaja en la Unidad. Tiene cargo de subjefe de vigilancia y los domingos cumple la misión de vigilar... a los delanteros rivales. “Apenas nos dijeron de la idea de formar un equipo, hubo un interés tanto de los internos como del per-

sonal penitenciario. El laburo es cotidiano: nosotros hablamos mucho con los internos, pasamos todo el día acá. Esto se entendió como un compromiso general. En la cancha no hablamos de presos y de vigilantes, en la cancha somos un equipo. Para ellos significa mucho salir de la Unidad, independientemente de que la cancha esté dentro del perímetro. Es demostrarse y demostrarles a sus familias que pueden respetar pautas, es demostrar que se equivocaron y tratan de recuperarse”. Paisa es hincha de River. Tiene 26 años. Lleva un gorro de lana metido hasta las orejas. Nació en Bahía Blanca y jugó en las Inferiores de Olimpo. “Soy como Mascherano -se define-, lo mío es meter y correr; pasa la pelota pero el rival no, ja”. Hace un año y medio que está en la Unidad 21 de Campana. Es la segunda vez que cae preso. Ya estuvo tres años detenido por robo y reincidió. Ahora lleva adentro dos años y seis meses. “Lo del equipo de fútbol está muy bueno -dice-. Pensá que para nosotros es como reinsertarnos por un rato en la sociedad. Jugar con pibes de la calle es tocar una vez por semana la realidad que se vive afuera. Y eso te hace bien, porque sino la única realidad que vemos desde acá es la que nos muestran los noticieros”. El partido sigue. Ganan Los Pioneros 1-0 pero, cerca del final, Otamendi, con nueve jugadores, se lo da vuelta 2-1. Hay festejo enloquecido de los visitantes. José González es el técnico de Otamendi. Canoso, rulos a lo Carlitos Bianchi, cuenta: “De entrada pensamos que alguno de nuestros chicos no iba a responder bien al venir acá, pero no hubo ningún problema. Sí hubo que hablarles, porque varios de nuestros jugadores son muy propensos a la pelea.


“Esto es como Escape a la Victoria pero sin escape, ja. Y te digo más: acá hay más seguridad que en un partido de la D, mirá todos los policías que hay”.(Emir Michelón, árbitro de la AFA)

Y los concientizamos de que venimos a jugar y ganar, pero también a darles una mano a los chicos que están adentro”. Eduardo Méndez, delantero de Otamendi, suma: “Para mí no hay diferencias en jugar contra Los Pioneros o contra otro equipo. A ellos, como a nosotros, nos gusta el fútbol y son pibes que se merecen la oportunidad de jugar”. Falta poco para el final. Con un espectacular remate desde fuera del área, Los Pioneros empatan 2-2. Hay abrazos, festejos. Llega el final. Felicitando a los jugadores está Pepy Sanabria, el profe del equipo. “¡Viste qué buen partido!”, dice.

Luego de esta actuación, ¿para qué creés que está el equipo? -le preguntamos en la forma en que lo hubiese hecho un Tití Fernández. El sueño de los chicos es llegar al Argentino C. Hoy no se pudo ganar, pero yo creo que estos chicos ya ganaron por goleada.

Los Pioneros quedaron conformados por 18 detenidos y 15 agentes penitenciarios de la Unidad 21 y tres presos y cinco agentes de la Unidad 41, emplazada en el mismo predio.


Pablito clavó un polito

Como futbolista se fue al descenso dos veces; como técnico dirigió a la selección de Haití, y allí aprendió a vivir con mínima energía eléctrica. Ahora, Pablo Erbín es preparador físico de Ellerstina, el segundo mejor equipo del mundo. Vive del polo, piensa en el fútbol. Y recuerda aquella mala tarde en que una patada suya retiró a Bochini. Por NINO SEGURA

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ara los que abonan la teoría de que en la diversidad está el sentido de vivir, el caso de Pablo Erbín es un buen ejemplo: jugó en Boca y en River, le metió un golazo de emboquillada al Loco Gatti en un superclásico y le pegó la última patada a Ricardo Bochini, se fue al descenso con Platense y con Estudiantes y ascendió con Huracán, pasó por raídos vestuarios de la Primera C, como técnico de Acassuso, y ahora se pasea por el opulento Campo Argentino de Polo de Palermo como preparador físico de Ellerstina, el equipo de la familia Pieres, vivió con lo mínimo indispensable de energía eléctrica en Haití, cuando fue a dirigir a la selección centroamericana junto con Juan Amador Sánchez y ahora, cada verano, ayuda a sus pupilos a cargar energías en la soleada Palm Beach. Tan extrema ha sido la diversidad de este trotamundos, que anduvo a los banquinazos y sorteando contrastes, que se podría decir que no asombra verlo hoy, a los 44 años, como parte del staff de Ellerstina, reciente protagonista de un hecho histórico: la final del 116° Abierto Argentino de Polo, el torneo más importante del mundo, que fue disputada por dos equipos con 40 goles de hándicap. Fue el primer partido oficial jugado en el mundo con 80 goles en el campo, lo

ganó La Dolfina y Erbín, aquel enrulado futbolista, lo vivió in situ para contarlo. “Soy un tipo de suerte. Estuve en Haití, uno de los países más pobres del mundo, y mirá dónde estoy ahora. La verdad es que no puedo quejarme”, refrenda. Erbín no es preparador físico; aplica los conocimientos que adquirió en el curso de técnico de fútbol. Tres veces por semana tiene bajo sus órdenes a Facundo y Gonzalo Pieres, a Pablo Mac Donough y a Juan Martín Nero, el dream team de Ellerstina. Claro que con los Pieres, los hijos de Gonzalo (ganador de varios Abiertos con La Espadaña en los 80 y con Ellerstina en los 90), se convierte en un ciudadano itinerante. Así fue en los últimos cinco años. “Ellos juegan tres meses en Estados Unidos, tres meses en Inglaterra, un mes en España y después juegan la temporada fuerte de alto hándicap en la Argentina. Me pidieron que los acompañara todo el año y ahí voy…”. Debés tener un estrés bárbaro... Je, no tanto, porque mi familia a veces me sigue. Es una buena vida. Pero la felicidad total no existe, porque hay veces que me gustaría estar en el mismo lugar con

mis hijos y con mi mujer. Los polistas también se cansan de viajar. Si les das a elegir, les gustaría hacer lo mismo, pero en la Argentina. ¿Vos ya te acomodaste en este mundo como para tener un buen seguro de retiro? El seguro de retiro no lo tiene nadie. Pero acá no vivís el estrés que tenés en el fútbol. Yo me he ido de una cancha en un patrullero. Acá perdés un partido y es “mala leche, encararemos el otro partido y chau”. Y lo mismo si perdés un torneo. Hay menos exigencia, claro. Pero personalmente cada polista tiene su estrés porque quiere ganar. El polo es glamour. Y la Catedral de Palermo recibe una feligresía de alta alcurnia, gente que es del jet set, que quiere serlo o que juega a serlo, y que no tiene

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Atiende Erbín. Hoy, como preparador físico ayuda a uno de los jugadores de Ellerstina.

empacho en pagar hasta 1.700 pesos una entrada en la reventa para ver la finalísima de los 80 goles. Sí: hay reventa, como en un clásico de fútbol. Y excentricidades: Adolfito Cambiasso, el Maradona del taco, alguna vez experimentó metiendo a la hinchada de Nueva Chicago en el Abierto y despertó críticas. Agua y aceite son quizá más homogéneos que el polo y el fútbol. En este ambiente se mueve Erbín, el mismo que en Haití, donde dirigía la Selección, comía todas las noches “en una estación de servicio que tenía generador eléctrico y, por lo tanto, luz”, y allí se alimentaba con un banquete de lujo: “baguettes de jamón y queso, con fiambres importados”. Avatares que soportó por tener el fútbol como pasión. ¿Te quedaron amigos del fútbol? Sí. El Pelado Moner, el Loco Dalla Libera, la Bruja Berti, Santiago Hirsig, y muchos otros. ¿Los traés al polo? Cuando pueden, vienen. Santi Hirsig es medio concheto y viene mucho (risas). El Pelado Moner me está prometiendo hace tres años que va a venir a vernos y nunca cumple. Aunque me parece que él está para que le pongan una montura (risas). Leo Astrada ha venido a vernos... Y con Batistuta jugando al polo (N.de la R.: fundó el Boca Polo Team), mucha gente a

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la que le gusta el fútbol seguramente se pondrá a ver polo. Cuando Adolfito Cambiasso trajo a la barra de Chicago no lo miraron con buena cara... Pero hay cosas que no van. Cuando vino la barra de Chicago, estaban por tirar un penal y ellos estaban a los gritos y a los insultos. Y esas reglas no las podés romper. ¿El Erbín futbolista pasa inadvertido acá? Sólo un núcleo pequeño sabe quién fui. El resto, ni idea. ¿Y Pieres te pregunta por tus vivencias en el fútbol? Sí, ellos sí me conocen y muchas veces hablamos de mi carrera. No me pesó para nada meterme en este mundo porque yo me siento igual que cualquiera, me siento bien con un futbolista, con un polista o con un tenista. Ellos no hacen

“Es un mito que los polistas están en una clase social tan alta”

diferencias. Tomamos mates con los petiseros, comemos muchos asados en las caballerizas. Es un mito que los polistas están sólo en una clase social alta. No es un mito: el polo no es para cualquier hijo de vecino. Se necesita mucha plata. Sí, pero las excentricidades se ven más entre los patrones. El polo es el único deporte en el que vos estás lleno de plata y querés jugar con los dos mejores jugadores del mundo, los contratás y lo hacés. Eso es muy frecuente en el exterior. Y para eso tenés que ser un tipo muy poderoso. ¿Y te tocó vivir alguna excentricidad? Sí, obvio. Un día estábamos charlando con un patrón estadounidense en Londres y como le dijimos que no conocíamos Florencia, nos subió a un helicóptero, aterrizamos en la pista de un aeropuerto, nos subieron a un jet privado, volamos a Florencia, la recorrimos y al otro día nos devolvieron a Londres. No parece real que pasen cosas así. ¿Al polista le ofrecen tentaciones parecidas a las del futbolista? Y, las tentaciones están en todos los niveles. Lo importante es saber ocupar todo el tiempo libre que hay. Cuando no sabés hacerlo, puede que la cabeza te juegue una mala pasada. Del futbolista se dice que es poco


aplicado y se culpa, por lo general, a su origen humilde. ¿En el polo es distinto? Los riesgos existen más allá de la condición social. La decisión final pasa por ellos. Yo les aconsejo que no fumen, que no tomen, que no cometan excesos. Claro que cuando se está con gente más preparada, que sabe qué le hace bien y qué le hace mal, es más fácil hacerle entender las cosas. Ni siquiera esta vida acomodada, rodeada de lujos, excentricidades y de gente “que entiende mejor”, le quita a Erbín el fútbol de su subconsciente. “Tengo sueños vinculados con el fútbol: que tengo que ir a jugar y hasta dormido digo que ya no estoy para jugar”. ¿Dejarías todo esto para ponerte a dirigir un equipo? Tendría que ser una propuesta muy seria y muy importante. Acá no tengo chapa para dirigir. La única posibilidad de meterme es que un amigo me lleve como ayudante de campo. De otra forma, es imposible, porque hace cinco años que estoy fuera del fútbol. Pero si algún día tuviera la chance, me voy. El fútbol te atrapa, es casi adictivo. Veamos esta frase: “Hubiese preferido retirarme con un partido entero. Tenía un par de lesiones que me complicaban y Erbín me pegó justo ahí. Ojo, tampoco me retiré por Erbín. Ya estaba lesionado. Distinto hubiese sido si tenías 20 años y te lesionan feo. Fue la patada que más me dolió en mi carrera. Pero está todo bien con él”. Ricardo Bochini, ya con 37 años, venía gambeteando el retiro. Igual que lo hacía con los rivales, con su cintura articulada. Pero el 5 de mayo de 1991 quedó marcado para los hinchas de Independiente como “el día de la patada”, de la última patada… Pablo Erbín, en ese entonces jugador de Estudiantes, le pegó desde atrás al Bocha y le agravó una lesión en los ligamentos que venía sufriendo en la rodilla derecha. Fue la última imagen del 10 en una cancha. Lo reemplazó Silvio Rudman. Y Erbín, expulsado por el árbitro Manuel Jácome, se fue de la Doble Visera atravesando un pasillo de escupitajos e insultos. Hay muchas formas de quedar en la historia. A Erbín, en el fútbol, le tocó ésta, por ser quien pulverizó la ilusión de muchos hinchas rojos que pretendían ver un

“Ahora me cruzo con Bochini y se ríe. Y cuando nos juntamos en un picado, pidió que jugáramos juntos. Por las dudas...” poco más de esos pocos pelos volando al compás de gambetas indescifrables. “No lo siento como algo malo porque no se lo hice a propósito. Fue una jugada más y pude haber pegado cien patadas así. Y tengo la tranquilidad de que ese mismo día el referí me dijo que si no tenía amarilla, no me echaba por esa patada. Lo que pasa es que fue un jugador extraordinario. El estaba resentido en esa pierna y ya tenía 37 años. No siento nada especial por eso. Cero remordimiento. Todavía me divierte que en la calle hay hinchas de Independiente que me quieren matar. Los fanáticos me lo recuerdan”, asume el ex defensor. ¿Pasaste algún episodio complicado? Y sí. En aquella época todavía no estaba la autopista Buenos Aires-La Plata, y yo iba todos los días a entrenarme con Estudiantes. Tuve que cambiar el itinerario,

evitar Avellaneda, porque una vez en un semáforo casi me rompen todo el auto. Otra: mi hijo se hizo hincha de Independiente porque jugaba Montenegro y él lo conocía de cuando habíamos jugado en Huracán. Y nunca lo pude llevar a la cancha, porque si yo aparezco en la cancha de Independiente, me matan. Así que las dos o tres veces que estuve con Bochini le dije “tengo que ir de la mano con vos”. Y él me dijo que encantado me llevaba. Pero nunca se dio. El dice que esa patada fue de las que más le dolió en su carrera. ¿Ah, sí? Nunca me lo dijo. Es una mancha que tengo, lo sé. Pero lo real es que cuando Bochini estaba bien, no le pegaba nadie. En ese momento ya no estaba bien y tuve la mala suerte de que me pasara a mí. Pero no tuve mala leche. Y el que tuvo peor suerte fue el árbitro: lo llamaron de la AFA y le dijeron que cambiara el informe, no lo quiso hacer y nunca más dirigió en Primera. Por el informe que él había pasado me tenían que dar una fecha, se negó a cambiarlo, pero alguien lo cambió, me dieron cinco fechas y Jácome nunca más dirigió en Primera. Algo pasó, de eso estoy seguro. Toqué un ícono. Ahora me cruzo con Bochini y se ríe. Y cuando nos juntamos en un picado, pidió que jugáramos juntos. Por las dudas... ¿En serio? No, era chiste. Es mentira. ¿Mentira?

Atendió Erbín. El Bocha se retira del fútbol luego de una patada del ex River. ENERO 2010 | UN CAÑO 71


A partir del próximo número no se aceptarán cartas que excedan los 1000 caracteres.

Asunto: INTERIOR VS. BUENOS AIRES 2 De: Fernando Mary Respecto al interesante cruce de opiniones entre Osvaldo Wehbe y el Sr. Jorge Buamden, tengo para decir lo siguiente: Jorge, yo soy un porteño de 30 años que desde hace dos vive en Venado Tuerto, Santa Fe, ciudad a la ya había empezado a viajar desde dos años antes de mudarme. Puedo asegurar que jamás en la vida me sentí discriminado o me faltaron el respeto por ser porteño. Y no me cabe la menor duda que más de una vez vos, yo y unos cuantos porteños, hemos tratado de negro de m... a alguna persona del Interior o nos hemos reído de ellos por no conocer lo que es viajar en subte o en el 60. Y ni hablar de lo que podemos saber del fútbol del Interior, que es directamente nada, a menos que alguno no cambie de canal cuando en TN Deportivo pasan los goles de los Torneos Argentinos. No nos pongamos en víctimas. ¿Por qué en vez de llorar porque nos dicen porteños hdp no nos ponemos a pensar en qué podemos haber hecho para ganarnos ese insulto? Sería mejor ver qué hacemos mal para que una gran parte de la Argentina nos mire de reojo y no nos quiera demasiado.

Asunto: PREGUNTÓN De: Carlos Schneider Hola a todos, me pareció muy buena la investigación sobre el enriquecimiento de Aguilar en River y demás chanchullos de éste y compañía. Quiero preguntar: ¿cómo es posible que esto sólo lo saquen a la luz ustedes, con detalles y todo, y los demás medios hablen de si Ortega está borracho o no, si Granata habla mal de Fabbiani o si Archubi se fumó uno… y dejen pasar por alto semejante manejos mafiosos de parte de dirigentes de River. ¿Tan poco espacio tiene la verdad en los medios de comunicación o los que en verdad regulan estas situaciones también se llevan una porción de la torta? Sigan así, es excelente lo que hacen, me gusta porque comparto algunas cosas y otras no, y eso está muy bueno. Un caño: Suponemos que es una pregunta retórica ya que seguramente sabés la respuesta.

Asunto: ADMIRADOR DE LOS CAÑOS De: Rodrigo Ruiz Les mando un saludo de Santiago del Estero. Soy un nuevo lector de la revista: pude conocerla gracias a una charla que dio Pablo Llonto en el ENEC 2009 (Encuentro de Estudiantes de Comunicación) que se realizo en Río Cuarto. A las pocas semanas me fui al kiosco y pedí Un Caño. Los informes, las entrevistas, los grandes momentos del deporte y los diferentes picados me parecieron muy buenos. Espero que nos sigan sorprendiendo. Ya 72 UN CAÑO | ENERO 2010

me suenan ideas que imagino podrán verse en un futuro, como la Selección Nacional de Un Caño, pero seguro es una frutillita que tienen guardada hasta días antes del mundial, así como también el equipo Un Caño Apertura 2009. Algo que no vi hasta ahora es ¿en donde están los caños? Como el de Salvio a Paletta, el del Chapu Braña, Gallardo, Hauche, el Pochi Chávez, Cubero… Esos son algunos, como para tirar ejemplos. Sin olvidarme de caños como el de Riquelme a Yepes en la Copa Libertadores 2000 o el que Placente le hizo a Riquelme. Siempre estamos a la espera de que un jugador se inspire, la pise, tire una gambeta y de la forma más sutil y majestuosa nos recuerde qué lindo que es ver tirar un caño.

Asunto: REFLEXIONES AL ANOCHECER De: Manuel Bravo La influencia de los medio masivos de comunicación en la sociedad es tan impresionante como evidente, y esta influencia ha sido tan positiva en algunos aspectos como negativa en tantos otros. El fútbol como actividad y entretenimiento social no puede estar al margen de esta realidad, al punto que es notable como la dinámica del mundo comercial pretende trasladarle sus preceptos y paradigmas. Es que el fútbol, como todo juego, depende de las personas y sus gustos y es imposible pretender que a todo el mundo le agrade. Ahora, me detengo y pienso: ¿el fútbol no le puede gustar a todo el mundo? Si bien es pasión de multitudes, no es del gusto de todos y es ahí donde choca la dinámica comercial con la utilización que el mundo de los medios de comunicación hacen de él. Es ahí donde nace la necesidad de “ venderle futbol a los que no les gusta” y la única forma de hacerlo es mezclarlo con otro tipo de entretenimiento que nada tiene que ver con el juego. Es en este momento donde cobran importancia los “chimentos”, la información (cierta o no) sobre los protagonistas, su estilo de vida, sus casas, el dinero que ganan y lo que con ello pueden comprar. Es por eso que a los medios de comunicación sólo les interesa el titular de la noticia, el resultado, porque ver el partido es aburrido. Sólo así se entiende que alguien priorice el resultado sobre el juego (falsa premisa) como si el resultado no dependiera de la forma en que se juegue.

Asunto: ¡QUE VUELVA EL FULBO, CARAJO! De: José Alfageme ¿Cuántas veces habrán escuchado o chamuyado (puteado) sobre el fulbo de antaño para ingresar al estúpido terreno de las comparaciones? En las últimas tres décadas, los progresos que se han vivido en áreas como la tecnológica o la medicina son de una gran relevancia. Y si observamos como éstas han favorecido al deporte, nos damos cuenta de todo lo que ha logrado cambiar el mundo y particularmente al fulbo. Por citar algunos ejemplos, digo que el tema de la preparación física es la base de las unidades de entrenamiento que realizan los futbolistas en todo el mundo, no se puede hablar de tácticas o filosofías sin considerar la preparación física. Es más, en la actualidad se prepara primero al atleta que al jugador, algo que no sólo sucede en el mundo del fulbo (camino muchas veces incorrecto). Hace años los equipos entrenaban dos o tal vez tres veces a la semana, los jugadores combinaban su actividad con estudios y profesiones alternas. Esto ya no sucede, son pocos aquellos futbolistas que logran concluir una formación académica. En función de lo que se entrenaba en aquellos ya lejanos años 60’s y de lo que actualmente se invierte en la preparación de un equipo hay una enorme distancia y como resultado la práctica del juego es totalmente distinta. Para aquellos que aseguran que “todo tiempo pasado fue mejor”, se puede decir que los esquemas eran más abiertos y mucho más ofensivos, que los equipos solían


jugar hasta con cinco delanteros y eso dio como resultado que el fulbo fuera un gran espectáculo. Algo que en la actualidad difícilmente se puede asegurar. Por raro que suene, los directivos y entrenadores se preocupan por conservar la franquicia en la categoría correspondiente (este fenómeno no sólo concierne a los clubes de primera división). De tal forma que el enfoque de trabajo y las prioridades son contrarios a lo que fueron hace años, actualmente se piensa primero en lo económico que en lo deportivo. Cuando está visto que el tema deportivo es la fuente principal de todo tipo de ingresos (no siempre claros), si se planea adecuadamente desde contratar a un entrenador que no tenga intereses con promotores, si el Presidente confía en el director deportivo y si los jugadores son bien elegidos, entonces los resultados se observarán en corto o mediano plazo. No se trata de regresar al pasado en absoluto ni tampoco sustraerse de la modernidad, se pueden alentar todos aquellos valores que dieron forma a las instituciones deportivas y jugar con once atletas/futbolistas que se entreguen y que no antepongan la trillada frase de “soy un profesional” para no involucrarse y comprometerse. ¡Cuanto más se comprometan más profesionales serán! Y a todo esto pregunto a usted lector amante de este amado/odiado deporte: ¿Qué fóbal le gusta más, el de antes o el de ahora? Yo simplemente reflexiono un instante y digo: ¿Se podrá volver a jugar y ver espectáculos de fulbo tan lindos como antes?

Asunto: LOS RELATORES De: Elvio Grocci Me colgué con la nota de Walter Vargas y los relatores como Marcelo Araujo y Mariano Closs, quienes han marcado mucho en el difícil relato televisivo. Claro que, como nada es perfecto, cuando comienzan a relacionarse con los sentidos éticos del relato la cosa se complica mucho. Araujo discrimina a los extranjeros de países limítrofes (sobre todo los que lindan al norte como Bolivia y Paraguay) y Mariano justifica los golpes cobardes, a traición, como por ejemplo el de Zandoná, defensor de Vélez, a Edmundo. Hoy los dos, desde sus posiciones de poder ante un micrófono, disparan desde su propia vereda. Closs, sin ninguna vergüenza, le pide a Grondona que se jubile, que se vaya, ahora que ha decidido apartarse del negocio de sus patrones periodísticos. Araujo llega desde el menemismo explícito y también roza el duhaldismo: en medio de un relato instó a ir a “tomar unos champucitos con la Chiche” (Duhalde) en medio de una elección que terminó perdiendo ante Fernández Meijide.

Asunto: CHAU EL GRAFICO De: Nicolás Gallo Hola gente, les comento que la última revista que publicaron fue la primera que leí. Soy de Mar del Plata y no sabía lo que era Un caño hasta que mi amigo Abel, el canillita, me ofreció la revista. La compré mirándola de reojo pero cuando la leí me di cuenta del tiempo que perdí leyendo El Grafico, así que a partir de hoy ya sé qué revista comprar todos los meses.

Asunto: ¡BASTA DE POLÍTICA! De: Andrés Cánovas Hola, antes que nada quería decirles, que soy un nuevo lector de la segunda etapa de la revista. Busqué el primer número y no lo conseguí. La revista me parece muy buena, pero no me gusta cuando los periodistas empiezan a escribir, para mi gusto, de más, sobre sus diferentes tipos de ideologías. La verdad es que no me interesa para nada si el que escribe banca a Cristina o esta a favor de la Oligarquía. Para eso ya tengo los diferentes diarios

que circulan por el país. A veces siento cuando leo las notas que esta todo muy politizado y ya sé que no vivimos en un tupper, pero aflojen un poco. Es mi humilde opinión. Un caño: A mal puerto fuiste por leña. En esta revista cada uno de los periodistas invitados escribe de lo que desea, siempre tratando de anclarlo en el deporte. Esta es una revista de deportes claro, pero también de cultura y de política. No creo que tu humilde opinión encuentre demasiado eco entre los que hacemos la revista. Igual, por supuesto, la valoramos.

Asunto: EN EL RECUERDO De: Luciano J. Scordato La revista, muy buena, como siempre, aunque algunas notas, son medio de unidad básica. Quería hacerles un pedido, a Alejandro Fabbri, uno de los mejores, sino el mejor, estadígrafo del fútbol argentino. Primero, decirte, Alejandro, que en tu nota de Platense, pasas por alto un tema para nada menor: aquel partido en el que el Calamar se impone a River con los goles de Gambier. No sólo porque la mano de Gallego en el penal dio vergüenza, sino también porque al poco tiempo los jugadores reconocieron que el partido estuvo arreglado. José Miguel, el arquero de River en ese partido, afirmó -como hincha confeso del Celeste- que no pudo hacer nada dado que los jugadores de River habían acordado el resultado con los de Platense. De ese partido se llegó al desempate que ganó Platense 2-0 y, para el Gasolero, fue una debacle que hasta el día de hoy no pudo remediar. Lo segundo que le quería pedir es que, al mejor estilo de historias negras del fútbol argentino, por favor comente lo que paso.

Asunto: DESILUSIONADO De: Fernando Jiménez De verdad me puso muy contento su vuelta. En la etapa anterior los descubrí gracias a un gran profesor de periodismo, que me los recomendó. Sí, soy periodista deportivo, recibido de la “Escuela” de Niembro y de Araujo (casi me da vergüenza decirlo) y no trabajo, entre otras cosas, por la falacia, el total engaño que es nuestro periodismo, salvo contadísimas excepciones. Sinceramente, después de segundo año, me di cuenta de que no quería pertenecer al rubro, porque uno se va enterando de cosas, cositas, chanchullos y demás menesteres que, la verdad, avergüenzan. Y uno se pregunta: si recién tipos reconocidos como Víctor Hugo o Ezequiel Fernández Moores son los que pueden denunciar dichos chanchullos en el fútbol, ¿qué nos queda a los que recién arrancamos, sin posibilidad de trabajar en forma independiente, sin libertad? Y he ahí los motivos de mi no persistencia en el periodismo, que me encanta. Les escribo para contarles esto, para ver si desde alguna perspectiva más “formal” pueden darle una vuelta al asunto y entusiasmar a los que están en el camino, ENERO 2010 | UN CAÑO 73


quiere. Así se ha perpetuado en el poder, haciendo la vista gorda a estos hechos y muchos más para tener más votos y quedarse. Por estas cuestiones no se hace un debate serio ni una restructuración. Los felicito por tener un espacio para que podamos opinar y dar nuestras ideas acerca de los cambios que el torneo necesita.

Asunto: FANA De: Martin Rougier

o para “avivar” a los que quieren entrar pero aún no lo hicieron y sobretodo para “consolar” a los perejiles que garpamos una cuota totalmente al pedo atrás de un sueño. Todo esto viene a colación de una carta que leí en la edición noviembre de un ex árbitro que decía, aseguraba que la selección se iba a clasificar frente a Uruguay porque Grondona y Blatter ya habían arreglado los referís. Y no sé, me agarró una rara sensación, inexplicable. Porque los que vemos fútbol y leemos Un caño, o leímos algún libro de Veiga o Llonto, sabemos que pasaron, pasan y pasarán cosas raras en el fútbol, que se arreglan pases de jugadores, partidos, referatos y demás hierbas, y los aceptamos manteniéndonos en la ignorancia… Pero cuando nos dicen “tal partido estaba arreglado” nos indignamos, porque no queremos saber, queremos creer que todo es legal y que se juega por amor a la camiseta y amor al fútbol, que es puro cuento de los que pierden eso de que está todo armado… Pero sabemos que nos estamos mintiendo… Es como si a los católicos nos mostraran pruebas fehacientes de que Dios no existe… Por favor, díganme algo para sacarme esta desazón de saber que el fútbol es una mentira muchas veces; que los periodistas son, en su mayoría, personajes indeseables; que los dirigentes están en los clubes sólo para robar… Porque cuando pienso en esas cosas, me dan ganas de no jugar más los domingos, ni mirar a River, ni ninguno de los otros 5 o 6 partidos que veo por finde… Denme motivos para seguir creyendo que “el fútbol es el deporte más lindo y más sano” como dijo D10s… Un caño: ¿Qué te podemos decir? ¿Qué no hay que bajar los brazos? ¿Qué siempre hay chance de ser digno en lo que se haga? Mirá espejos como Llonto o Veiga y ahí, probablemente, encuentres las respuestas a tus preguntas y la fuerza que estás buscando para seguir adelante. La otra chance es la terapia.

Asunto: GRAN ENCUESTA NACIONAL De: Cristian Giorgis Era necesaria una revista en la que haya diversidad de opiniones y plumas del calibre que escriben. Entre ellas hay algunas por las que tengo mucho respeto como Fabbri, Matías Martin o mi coterráneo Wehbe. Me animé a escribirles porque me entusiasmó la encuesta acerca de los torneos y la creación de uno nuevo (Copa Argentina). Quisiera explayarme en algunas cosas al respecto: un torneo todo el año ayudaría a disminuir las renuncias de técnicos, ayudaría a que los equipos que jueguen la Libertadores en la primera parte del año, puedan tener margen para poder revertir un mal comienzo en el torneo. En cuanto a los sistemas de descensos, deben ser cambiados ya, es obvio que castiga a los ascendidos. La única razón por la que se sostiene es por el miedo al arreglo de partidos, esto declarado por el propio Julio Grondona. Esto quiere decir que el señor Grondona duda de la buena fe de los jugadores, de los técnicos, de los dirigentes; es decir de todos. Entonces es por qué Grondona no castiga a los responsables. La respuesta es clara: porque no 74 UN CAÑO | ENERO 2010

Afortunadamente, cuando salió el número 1 de esta revista trabajaba en un puesto de diarios en la estación de Lanús. Desde aquel momento que tengo todos los números guardados celosamente. Es, como lo refleja la mayoría, la mejor revista de futbol/deportiva. Tiene contenidos que realmente interesan, notas curiosas y cuentos tan delirantes como graciosos. Además, hay un crisol de opiniones que hacen que se pueda hacer una reflexión propia fundada en las distintas opiniones. Realmente los felicito, es reconfortante saber que existe periodismo serio.

Asunto: LA ESPUMA Y LAS LOMAS DE BURRO De: Bruno Ferrari La hinchada local deliraba luego de que Víctor Zapata metiera un hermoso chanfle al ángulo de Migliore. Si bien el empate en el Amalfitani no era en la previa lo más esperado, o mejor dicho lo más deseado por los hinchas velezanos, haber remontado un 0-2 se merecía un gran festejo. En el final del torneo vendrían las discusiones por la actuación del arbitro, del gol mal anulado, la falta de López a Monzón, la rivalidad filosófica entre el pragmatismo de Gareca y el “tiki tiki” de Cappa, etc. Lo concreto es que Vélez se quedó merecidamente con el campeonato y aquel gol del chapa Zapata resultaba clave. Justo esa noche, en el repaso de siempre por los goles de la fecha, escucho a un periodista deportivo hablando maravillas del aerosol que se comenzó a implementar en el torneo y como eso promovía una mayor cantidad de goles de tiro libre (como el de Zapata), 5 en 5 fechas, cien por ciento de efectividad, ¡fabuloso! El tema de la espuma en aerosol para los tiros libres es un gran invento, siempre que se cuente con una sociedad corrompida como la argentina. En Europa hubo, hay y habrá siempre goles de tiro libre, Frankie Lampard, Steven Gerrard, Roberto Carlos, y Cristiano Ronaldo no dependen de la espumita para incrementar su promedio de goles de pelota parada. Esto a mi parecer responde sencillamente a dos cuestiones. La primera es que los rivales respetan la distancia impuesta por el árbitro, sin duda. El mismo Maradona reconoce que su mítico gol (el segundo obviamente) a los ingleses hubiera sido imposible en el medio local ya que hubiera caído fulminado por una patada a metros de ingresar al área grande. También, a colación de la diferencia de conducta deportiva entre propios y ajenos, podemos recordar el debut de Bassedas en el Newcastle inglés cuando ante una infracción sufrida desde atrás reclamaba amarilla para su rival y un propio compañero se le acercó para decirle que eso no se hacia en la Premier League. Seguramente ustedes dirán, “pero el futbol europeo está repleto de sudamericanos”. Bien, esta reflexión cierta se contrarresta con dos opiniones. La primera es que los sudamericanos, ante un contexto de legalidad y orden, suelen adaptarse por convencimiento o por imitación. De esta forma encontramos vecinos que, en la primavera económica de la convertibilidad, viajaron a Europa y volvían contando la felicidad y el estupor que les generaba el museo del Louvre, cuando acá no iban ni siquiera al Planetario. Y la segunda es más contundente, más sencilla y menos filo-sociológica que la anterior: si en un torneo europeo un defensor se adelanta en la barrera es amonestado, así de simple. Es por esto que la espumita es un concepto similar al de las lomas de burro, no es más que una


demostración concreta de nuestra propia incapacidad para cumplir las leyes. Cuando en un municipio nos encontramos con una hermosa avenida, ancha e iluminada y a la vez repleta de lomas de burro, uno podría elogiar la gestión del intendente de turno. Pero hay que pensar que la cantidad de lomas es directamente proporcional a la velocidad desarrollada por los conductores. También recuerdo a un vecino que me comentaba con el pecho inflado que la Argentina es el único lugar del mundo donde las esquinas cuentan con “ochavas” que son ese ángulo que permite mayor visibilidad al llegar a un cruce de calles. Es por esto que en lugar de hacer alarde de que el aerosol para marcar la distancia es tan argentino como el dulce de leche deberíamos revisar nuestras conductas, ¿Por qué se adelantan los jugadores? ¿Por qué no son amonestados los infractores? ¿Por qué cuando un arbitro cobra penal ante un agarrón en seguida comentamos “ese penal no lo cobra nadie”? Mucha tela para cortar, el resto es pura espuma.

Asunto: ¿LA REVISTA DEL PUEBLO? De: Ricardo Oyarzo Valoro y distingo el perfil de la revista y por ello me dirijo a ustedes sólo para compartir mi opinión con respecto a lo referido en el artículo de Diego Bonadeo, donde menciona a periodistas que cambiaron su cambio de opinión con la Ley de Medios. Me parece que pertenecer a un medio no necesariamente refleja compartir la editorial del mismo, si bien hay casos de periodistas que comparten y defienden los intereses de los oligopolios. Además, con la democratización del futbol, ¿terminó el fixture digitado? Por último, espero que al igual que Marcelo Araujo, reciban el título de “revista del pueblo”, sólo que esta vez será merecido.

Asunto: EN DEFENSA DE LOS PITOS De: Guillermo M. Giménez Es bueno encontrar en estos tiempos que corren una publicación con el nivel de análisis y compromiso que Uds. demuestran número tras número. Desde ya, se agradece. Quiero salir en defensa de los árbitros, porque considero que estos tipos, en la mayoría de los casos en los cuales se generan polémicas (y los relatores hasta suelen inventárselas), son la carne de cañón para justificar la espantosa calidad de juego que se ve todas las semanas en las canchas. Aclaremos que estos tipos deben resolver en milésimas de segundos situaciones que la televisión repite hasta el hartazgo desde todo tipo de ángulos y con todo tipo de tecnología. Esta situación es injusta. Pero la verdad es que se juega muy mal y eso complica la tarea de los árbitros. Se juega a nivel de potrero, se arman planteles con nivel de B metropolitana; los técnicos juegan a no perder cuidándose el traste para que no los rajen, los comentaristas no quieren comprometerse a decir la verdad por temor a que se le cierren los vestuarios y los fanáticos no saben más que pedir huevos. ¡Y los jugadores ! Creo que el jugador argentino modelo 2009 es el peor del mundo. No sólo por el paupérrimo nivel técnico, también porque saca a relucir todas las miserias humanas en 90 minutos: son sucios, ventajeros, mala leche, mentirosos, espamentosos, llorones, soberbios, buchones, camarilleros, traidores, egoístas, vagos, desleales, malos compañeros, desconsiderados, etc, etc; y lo peor es que a todo eso se lo llama “picardía”. ¿Dónde quedaron las convicciones?, ¿las condiciones técnicas?, ¿la formación del individuo? Y los árbitros tienen que lidiar con estos personajes y luego con dirigentes que piden explicaciones y comentaristas desaforados que buscan quedar bien con quién sabe quién. En un juego donde la mayoría de las acciones quedan a criterio de aplicación del árbitro, es bueno que todos entendamos sus limitaciones para alcanzar una mayor tolerancia y poner el foco donde corresponde.

Asunto: PARA AGREMIADOS De: Diego Togni Gracias por volver. Me hacían mucha falta. Ante tanto negociado de Aguilar, la flamante asociación ilícita “Hinchadas unidas” y el llamado “Fútbol para bobos”, entre otras “desprolijidades”, es muy bienvenida y necesaria la revista/Biblia, de cuyo nombre nunca podré olvidarme: Un caño. Los otros medios nunca dicen nada. Ustedes son los únicos que les sacan la ficha a todos. Si hablan con Sergio Marchi, de Agremiados, pregúntenle si los jugadores están al día. Supongo que sí. De no ser así, Marchi debería organizar una huelga para que todos los jugadores cobren hasta el último centavo. También habría que averiguar si el Gobierno Nacional efectuó como corresponde los pagos a la AFA. No me extiendo más para dejarle lugar a otro lector.

Asunto: MALTRATO A LOS HINCHAS De: Francisco Les reenvío este texto de la página de Chaca, noticia que no tuvo difusión en los medios nacionales. No espero demasiado. Solamente quería hacérselos llegar como hincha de Chaca y como lector de la revista.Saludos y fuerza con la revista. “Ante versiones surgidas en distintos medios periodísticos nacionales tras el encuentro frente a Atlético Tucumán, la Comision Directiva del Club Atletico Chacarita Juniors aclara: 1) Desmiente terminantemente la responsabilidad de sus hinchas ante los incidentes sucedidos durante y a la finalización del partido. 2) Aclara que el lugar asignado para sus hinchas, que viajaron mas de mil kilómetros para alentar a su equipo, fue inseguro y separado apenas 20 metros de la parcialidad local por un cordón policial ineficiente e inactivo a la hora de prevenir incidentes pero muy violento a la finalización del partido, atacando infundadamente a hinchas de Chacarita que se retiraban pacíficamente. 3) La Comision Directiva de Chacarita Juniors le brinda todo su apoyo a su gente y no solo reconoce, sino que fue testigo del buen comportamiento de la misma ante las agresiones de hinchas de Atlético Tucumán pero sobre todo ante la desmedida represión de la ineficiente policía encargada del operativo de seguridad.. 4) Chacarita Juniors hace publica su versión para que todos los medios puedan conocer lo realmente sucedido en Tucumán y para que todos los clubes que tengan que viajar a jugar a dicho estadio sepan el trato que recibirán por parte de la policía y el lugar que ocuparán sus hinchas.”

Asunto: HOMENAJE AL NEGRO BRIZUELA De: Seba Turco, te iba a escribir un mail por tus últimas dos notas. Yo soy cordobés de pura cepa (léase: cuartetero, de la gloria y de Atenas) y te cuento algo: de chico me indignaba porque mis compañeritos del colegio eran hinchas de Boca o de River antes que de un equipo de Córdoba; o que no supieran quienes jugaban en Atenas. Como verás, coincidimos y disfruto mucho tu columna. No obstante, por diferentes motivos, hace 7 años que vivo en Córdoba y al estar acá me di cuenta de algunos puntos que no son tan así como los vemos desde el Interior. Lo quería compartir con vos, pero falleció el Negro Brizuela y todo pasó a segundo plano. Hoy te escribo para manguearte algo: Turco, contanos algo del Negro Brizuela. Hace un mes falleció mi abuelo, se me fue una parte de mi vida con él, el dolor sigue y no se va a ir nunca, pero cuando me enteré que había fallecido Víctor Brizuela pensaba que mi abuelo debe estar hablando sin parar con el Negro de su Bella Vista querida. ENERO 2010 | UN CAÑO 75


Un club de emociones fuertes

Aquí están, éstas son, las páginas de la historia de Banfield. Quién mejor que Fabbri para contarnos sobre los orígenes y trayectoria del último campeón del fútbol argentino. Y hay de todo: glorias, sobornos, incentivaciones, ascensos, descensos y una particular cartelera de records que difícilmente puedan superarse en los próximos años. Y de yapa, la inquietud de todos: ¿por qué le habrán puesto Taladro? Por ALEJANDRO FABBRI

L

a semilla que plantaron aquellos británicos en 1867 fue prendió lentamente. Aquel partido entre “los ingleses locos” que se jugó en los flamantes bosques de Palermo, reunió a dieciséis valientes que corrieron tras la pelota, en la cancha de cricket junto a la estación. El periodista Víctor Raffo, en su exquisita investigación “El origen británico del deporte argentino” señala que “siempre se afirmó que fueron empleados de empresas ferroviarias los que trajeron este deporte a la Argentina y que también fueron ellos los primeros que lo jugaron, pero lo que se pudo averiguar sobre la mayoría de estos jugadores permite desmentir esa afirmación. Si algo tenían en común, eso era su condición de cleros y merchants. Clero era el empleado que llevaba los libros contables y hacía el trabajo general de una oficina. Y el merchant era su jefe.” Pocos años después comenzó a extenderse el ferrocarril hacia el sur de Buenos Aires y en 1873 se creó la estación de Banfield, entre Lanús y Lomas de Zamora. Debe su nombre a un ingeniero británico –Edward Banfield- quien fue gerente del Ferrocarril del Sud entre 1865 y 1872. El 24 de enero de 1896 el diario The Standard informó sobre la reunión entre los re-

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sidentes británicos que resolvieron crear un “club atlético”. Lo llamaron Banfield Athletic Club y empezó a jugar a los pocos meses, con un debut poco auspicioso: perdió 5-0 ante el poderoso Lomas Athletic. Vinieron momentos de frustración, de desunión, y el club fue decayendo, hasta llegar al borde de la desaparición. Sin embargo, apareció Alberto Dehenen, un muy joven estudiante de medicina que animó a todos para jugar partidos amistosos y crecer de nuevo. Así, el 27 de febrero de 1904 resolvieron castellanizar el nombre del club y lanzarlo de nuevo como Club Atlético Banfield, con Beltrán Montenegro como presidente. Eso sí, desde ese momento, Banfield sería verde y blanco a rayas verticales. Atrás había quedado el marrón y oro a rayas verticales o el mitad negro-mitad azul de los inicios, pasando por la camiseta

En numerosas ocasiones el color naranja ha aparecido en la camiseta: ¿sería por el supuesto origen irlandés de los fundadores?

blanca y roja a cuadros grandes. Desde 1904 serían los albiverdes, aunque en numerosas ocasiones el color naranja ha aparecido mezclado en la camiseta: ¿sería por el supuesto origen irlandés de varios de los socios fundadores? La bandera irlandesa es, justamente, blanca, verde y naranja, aunque según el historiador Víctor Raffo no hubo irlandeses entre los fundadores y aún no hay una explicación concreta sobre el tema. En 1913 llegó a Primera; descendió en 1917 y en 1920 ingresó en la Asociación Argentina, donde fue subcampeón de Boca. Cuando llegó el profesionalismo, en 1931, sus dirigentes no adhirieron al nuevo sistema: los socios, en acalorada asamblea, decidieron quedarse con el “espíritu amateur”. Para muchos fue un acto de dignidad; para otros, un error histórico. En 1934 se fundó la AFA y comenzó a jugarse la Primera B. Banfield fue campeón en 1939, llegando a la A recién en 1940. Llegó envuelto en escándalos, porque a sus dirigentes –encabezados por Florencio Sola- se les comprobó un caso de soborno a jugadores de Barracas Central. La sanción fue leve: el club ascendió, pero le quitaron los puntos de los primeros cinco partidos. Allegados y dirigentes banfileños re-


pitieron la patraña en la temporada de 1941, con el arquero José Monjo, de Tigre, que denunció el hecho. La pena fue más dura: suspensión de 60 días, con obligación de presentarse a jugar los partidos, pero pérdida de puntos durante ese lapso. Banfield debía descontar 16 puntos y necesitó de una campaña fenomenal para eludir el descenso. Fue en 1941 cuando nació el apodo que no se le borraría jamás: El taladro. Cuando Banfield le ganó 4-3 a Independiente, el diario zonal “El Pampero” de claras simpatías nazis, tituló: “Banfield taladró las ilusiones rojas”, referencia al avance alemán en el frente ruso, que se desmoronaría tras la terrible batalla de Stalingrado. Descenso en 1944 y retorno rápido, campaña excepcional en 1951, que lo llevó al desempate con Racing: jugaron dos finales, ambas en el viejo Gasómetro de San Lorenzo. La primera terminó igualada sin tantos, y la segunda fue para la Academia, gracias a un tremendo derechazo del Atómico Mario Boyé, repatriado desde Italia con el dinero que aportaba el ministro Ramón Cereijo. Banfield –que lideró buena parte del torneo- fue señalado como “campeón moral”, algo usual para la época. El soborno quedaba atrás en el fútbol argentino y llegaba la incentivación para quedarse. Nunca se pudo probar el dinero que cobraron los jugadores de Chacarita por ganarle 2-1 a Banfield, a dos fechas del final, lo que permitió a Racing alcanzarlo una jornada más tarde. Fue el primer cuadro chico que saboreó el campeonato, y que quedó atragantado hasta diciembre pasado. Descenso en 1954 y regreso en 1962, con el Nene Maidana, el arquero Righi, el Mono Zárate, los zagueros Calics y Villano, el puntero Mario Chaldú. Banfield se

“Si usted ataja el penal, lo hago patear de nuevo porque Taverna está a un gol del récord argentino…”. (Roberto Goicochea)

las arregló para pelear arriba. Sin embargo, otro intento de soborno lo condenó de nuevo al descenso: en 1971 unos allegados quisieron tentar al defensor Alfredo Ortiz, de impecable carrera en Chacarita y Ferro. Denuncia del futbolista, policías en acción y la AFA también: suspensión de 60 días, descuento de puntos, descen-

goles, algo que nadie superó hasta hoy. Cuenta la leyenda que, enterados sus compañeros del record próximo a batir, cuando ya el Juanchi llevaba 6 goles concretados, le pasaban la pelota pero el goleador no mojaba. El juez Roberto Goicochea sancionó penal con el partido 12-1 y le advirtió al arquero bahiense lo siguiente: “Si usted ataja el penal lo hago patear de nuevo, porque este muchacho (Taverna) está a un gol del record argentino…”. Taverna confiesa que pateó la tierra, le pegó muy mal, pero la pelota igual entró y llegó el record. Gran campaña del equipo que se vis-

so inexorable… Más de lo mismo. Sin embargo, no todo fue negativo: Banfield tiene tres records que no han podido ser superados. Estuvo desde el 16 de abril de 1950 hasta el 4 de junio de 1953 sin perder en su cancha. 49 partidos, hasta que Platense lo venció por 3-1. Produjo la máxima goleada en la historia del profesionalismo, al aplastar por 13-1 al modestísimo Puerto Comercial de Bahía Blanca, durante el Nacional 74. En ese mismo partido, Juan Taverna convirtió 7

tió de naranja en 1976, nuevo descenso en 1978, retorno fugaz por una temporada en los 80, con un joven Cappa como entrenador. El infartante partido desempate con Colón en 1993, el nuevo retroceso en 1997. Con dirigentes más capaces y prácticos, llegó el regreso a la A, en 2001. Se fue modelando un equipo, y una ilusión que nunca fue más fuerte que ahora. Los británicos del ferrocarril sonreirán satisfechos desde algún lugar. Mejor, imposible.

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Un DT de película

No se estrenó en Buenos Aires pero se consigue en DVD. The Damned United (2009), dirigida por Tom Hooper, cuenta el peor momento de la vida deportiva de Brian Clough, el entrenador inglés que una vez declaró “no me considero el hijo de Dios, eso le sucede a mi hijo”. Se vienen días sin fútbol, una buena oportunidad para alquilar una peli para ver con la patrona. Por FABIÁN MAURI

“Brian Clough sigue siendo el entrenador más exitoso de la historia del fútbol inglés”. Esa sentencia cierra The Damned United, película que, sin embargo se concentra, en los más fatídicos y polémicos cuarenta y cuatro días que el protagonista vivió al frente del Leeds United, el equipo más ganador de su época. Duro y odiado por sus rivales, siempre al filo del reglamento. Una especie de Estudiantes de La Plata de los 70, que bajo la conducción técnica de Don Revie, un hosco ex delantero que había quemado sus últimos cartuchos como futbolista vistiendo los colores del club, pasó de la monótona mediocridad del fondo de la tabla a acostumbrarse a ser campeón durante una prolongada racha a finales de los 60. El relato, que engarza con precisión largos flashbacks que incluyen imágenes documentales de partidos y entrevistas de la época, va construyendo la antinomia que encarnaron Brian Clough y Don Revie en un contexto de crispados debates futboleros en la isla, a raíz del fracaso de Inglaterra, en ese momento Campeón Mundial, en el Mundial de México 70, lo que significó el fin de la era de Alf Ramsey al frente del equipo nacional. Para que quede claro: Brian Clough se nos presenta como “más cappista que Cappa”. Junto con su ayudante de campo-casi hermano, el gordo Peter Taylor, toman las riendas del Derby County en

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el fondo del mar de la Segunda División y lo ascienden a Primera. Luego, se consagran campeones y juegan la Copa de Europa. Para tener una dimensión de la hazaña, el Derby County es comparable en la Argentina a Los Andes o Talleres de Remedios de Escalada. Con estos pergaminos, y al suceder la convocatoria de Don Revie al seleccionado inglés, Brian Clough es contratado por los dirigentes del Leeds. Este desafío, más que alegría, reaviva en Clough afán de venganza. Dos temporadas atrás, todavía en el ascenso, el bolillero había resuelto que el rival de su modesto Derby County en la fase inicial de la FA Cup fuera la sensación del momento, el todopoderoso Leeds United que, comandado por el malo de Don Revie, viaja al centro de la isla y vapulea con su anti-futbol, dentro y fuera de su embarrado terreno de juego, a los muchachos y a las ideas “fulbofilosóficas” de Clough. Ese orgullo herido es el motor del film. El fútbol en sí mismo pasa a ser una excusa y las épicas, aunque estetizadas, escenas de juego, los entrenamientos y las conferencias de prensa, donde cada respuesta es un título de tapa, son sólo el contexto para que la paranoica, soberbia y megalómana obsesión del entrenador encarnado por Michael Sheen (Tony Blair en The Queen, de Stephen Frears ) lo exponga a no dejar macana sin cometer. Quiere ser mejor que

Don Revie, se considera genial y pretende que todo el mundo lo reconozca. Quiere el Manager of the Year y se olvida de que el domingo siguiente tiene un partido por los puntos. Su único interés es su propia gloria, y entra en conflicto con sus dirigentes, con sus jugadores, con el público… Además, lo manda al hospital a su fiel ayudante de campo. Le explota el corazón al pobre gordo, que procesa por dentro los desplantes de su jefe. Un ayudante de campo valioso que tenía la virtud de descubrir jugadores y pararlos donde mejor rendían. Era parte fundamental de la fórmula de su éxito. Pero bueno, antes de que se pongan a llorar, mejor dejo de contarles la película, así la ven. Les anticipo que termina bastante bien. Muy bien diría. En los planos finales, imágenes documentales muestran la última hazaña de un exultante Brian Clough -junto con el rehabilitado Peter Taylor, que no era tan gordo en la vida real-, ya en los 80: levantando la Copa de Europa ganada dos veces con el modestísimo Nottingham Forest, una especie de Atlanta o Nueva Chicago del fútbol inglés. El verdadero Clough, volcado al alcohol en los últimos veinte años de vida, recibió un transplante de hígado y murió el 20 de septiembre de 2004 debido a un cáncer de estómago. Sigue siendo el entrenador más exitoso de la historia del fútbol inglés.


HONORES •Una de las tribunas del estadio del Nottingham Forest, The City Ground, fue reconstruida en 1980 con el nombre de Brian Clough Stand. Es la más grande del estadio, con capacidad para casi 10.000 espectadores. •En 1990 le fue otorgado el Doctorado Honoris Causa, por la Universidad de Nottingham, en la disciplina británica Master of Arts. •En 1991 recibió la Orden del Imperio Británico con el rango de oficial. Esto le permitía que le trataran oficialmente añadiendo las iniciales OBE (Officer of the British Empire) tras su nombre. Clo-

ugh decía que las iniciales debían ser de su apodo Old Big ‘Ead (“viejo creído”). •En 1993 recibió el título honorífico Freedom of Nottingham, similar al de Ciudadano Ilustre. Diez años más tarde también obtendría el mismo título de la ciudad de Derby. •El 1 de julio de 2004 el tranvía 215 de la ciudad de Nottingham fue rebautizado con el nombre de Brian Clough. •El tramo de la carretera A52 que une Derby con Nottingham, las dos ciudades —de gran rivalidad futbolística entre ellas— en las que triunfó Clough como entrenador, pasó a llamarse Brian Clough Way en agosto de 2005.

•El 31 de julio de 2007 se inauguró el Brian Clough Trophy. Se trata de un trofeo que se otorga aprovechando cada partido que tengan que jugar Nottingham Forest y Derby County. •El 16 de mayo de 2007, en la ciudad de Middlesbrough se erigió una estatua de Clough en Albert Park, luego de que se recaudaran 65.000 libras a través de donaciones. El 6 de noviembre de 2008 se inauguró otra estatua en Nottingham, también con fondos voluntarios que recaudaron 70.000 libras. Ese mismo año se inició una campaña para erigir una estatua de Clough y Peter Taylor en Derby, en las afueras del Pride Park Stadium.

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De aquellos semblantes muy serios a estos energúmenos de las entradas más caras, ha pasado mucho tablón y cemento por nuestras canchas. Sebastian no añora a los viejos plateístas. Todo lo contrario, se divierte con la fauna gritona y siempre enojada que, por poco, no anda a los navajazos con todo aquello que lo irrita en un partido. Por SEBASTIÁN WAINRAICH Fotos FABIÁN MAURI

C

uando yo tenía 16 años, el que iba a la platea era un verdadero hijo de puta. Esa gente de derecha creía que ir a la cancha era como ir al cine o al teatro. ¡¡¡Veían el partido sentados!!! ¡¡¡Gritaban sólo los goles!!! Ahora que pasaron los años, estoy seguro de que, para ver fútbol en un estadio, la platea es el mejor lugar. En la mayoría de los casos está en un costado de la cancha, no hay que adivinar la jugada detrás de un alambrado de quince mil metros ni existen las banderas que directamente tapen la visión. Eso sí: hay que convivir con el resto de los hinchas. 1. El protestante: “no sé para qué mierda vengo” es la frase con la que entra al estadio. “Los dirigentes unos ladrones, los jugadores van para atrás, el técnico es un caprichoso. ¿Diez pesos la coca?”, pregunta a los gritos ante el vendedor y después agrega, según qué tipo de protestante sea: a. Protestante sin humor: “¡hijos de 80 UN CAÑO | ENERO 2010

puta, estos siguen acá porque están entongados con el club, con la AFA y con la puta que lo parió!” b. Protestante con humor: “¿Diez pesos la coca? ¿Incluye una tirada de goma de Karina Jelinek?”, dice a los gritos y se gana la primera carcajada de sus compañeros de platea. 2. El memorioso: el rival puede ser Deportivo La Mantequita, pero él tiene un dato: “a estos conchudos los cogimos en el 44, 3 a 1, con dos tipos menos”. Apenas aparece el árbitro en la cancha, se acerca lo más que pueda y le recuerda: “Giménez, no me olvido del off side que nos cobraste en el apertura de hace tres años”. Si es hincha de un equipo chico, recuerda qué

simpatizante faltó al partido anterior y lo pena con un “tu mujer no te dejó venir la vez pasada, forro”. 3. El pretensioso: autor de la frase “Martínez, tenés menos centro que Mar de Ajó”, aquella vez que un tal Martínez intentó mandarla al medio del área chica y le pegó al carrito que lleva a los lesionados. Esclavo de ese éxito, el pretensioso constantemente busca otra frase que lo mantenga en el podio. Probó con “línea, sacate el corpiño de los ojos” y gritó que a un lastimado “lo tapen con diarios”, pero no logró la repercusión que aludía al centro del balneario argentino. 4. El insistente: el que siempre conoce una intimidad. Insultará al árbitro, al asistente, a un jugador de su equipo, a un rival, no importa a quién.


Pero lo insultará todo el partido, usando un dato del que se enteró en la semana: “Gómez, tu mujer se puso cama solar hasta en el orto”. “Ramírez, así que tenés un restorán en Caballito, hijo de puta. Lo pusiste con la plata que robás acá, Ramirez”. 5. El arrepentido: quiere mostrar, aún en la platea, que su lugar es la tribuna. Se para a pesar de que todos griten “abajo”, queda en cueros primero, se pone bien cerca de los rivales para insultarlos… Es capaz de acompañar, desde la platea, en una corrida, todo el movimiento del árbitro asistente para recordarle que hoy de ahí no se va. 6. El gestual: mira a la tribuna rival y mueve su pelvis hacia delante y hacia atrás, al tiempo que mueve también sus manos a los costados, en clara señal que les está haciendo el amor. Por la cara, pareciera que como concepto general entiende que en el sexo sólo disfruta el activo. El gestual hace chás chás en la colita para advertir que se va a encargar de golpear a otros, señala hacia afuera del estadio para avisar que se agarrarán a trompadas ahí y muestra claramente los dedos de su mano para informar erróneamente que los hinchas rivales que fueron al estadio son sólo cinco. 7. El pronosticador: como si fuera una película que el ya vio, pasa los noventa minutos arriesgando qué puede suceder. “A Morales lo va a echar, te digo que lo va a echar”. “Hagamos el segundo que nos empatan”. Considera que premia con su sabiduría a su compañero de butaca más cercana. Le dice al oído para que sólo

escuche él: “vas a ver que saca a Rodríguez y lo pone a Tapiales” 8. El táctico: mientras todos insultan al árbitro o a un delantero que perdió un gol increíble, él se pregunta “adónde querés ir con un 3-5-2; de local, para un 3-5-2; dejame de romper las pelotas”. 9. El observador: mira atentamente el partido, pero también a los hinchas. De a ratos es parte de ese grupo y de a ratos se refugia en el silencio. Después, con cobardía, los describe en una revista. Le dan color al fútbol, los hinchas. Muchas veces el espectáculo está en ellos y no en el juego. Ahora, ¿de quién se haría amigo de todos los ejemplares que conoció recién? ¿A cuál le compraría un auto? ¿Con quién le gustaría que su hija, hermana o madre tenga una relación?


El Código Carrió

Cuando las copas abundan, los diálogos se multiplican. Aparecen versiones, rumores, gente amiga que habla y escritores obligados a escuchar, tentados por el licor. Por eso -imparcialidad ante todo-, el hombre apura su botella de escocés mientras desenmascara eso que no quiere verse: el proyecto que Lilita ya tiene listo para reencauzar el fútbol argentino. Por S. HAMUI VARRONE

“Te juro, viejo, yo estaba ahí. Bonelli, Sylvestre, Piolín y toda la troupe de TN acosando a Passarella para que escupiera algún adjetivo a favor de la corporación. El tema era el demoníaco Fútbol Para Todos, el Clausura, la TV, la dictadura pingüina y el satánico Dr. Julio Grondona. Lo tenían cercado a dos voces: el Kaiser no sabía bien para dónde disparar. Es que nadie quiere pelearse con la AFA, pero todos le tienen miedo a Clarín, ¿viste? Cuando fueron al corte, Lilita le solucionó la vida”. Mi amigo es diputado. No le cuesta entusiasmarse con disparates, desorientarse con medias verdades ni tampoco inventar historias. Pero esta vez hablaba convencido. “Yo la viví, no me la contaron. La taxista de cámara solar se sacó a dos guardias de encima y se mandó al estudio. Le dio en la cabeza a Bonelli con una biblia y cuando estuvo lo suficientemente cerca se abalanzó sobre Daniel Alberto al grito de ‘¡tengo la solución, María Santísima!’. Passarella, novato en estas cuestiones de protocolo, intentó ser diplomático. Ella le hablaba de fútbol, ni más ni menos”. Promesa de gran historia: Carrió en el regazo del Gran Capitán, dictándole al oído su nuevo proyecto para la salvaguarda deportiva del país. Amén. “Le dijo que era necesario que los cinco grandes se revelaran para hacerle explotar una bomba al Gobierno. ‘Yo le voy a pasar un proyecto para que usted impulse en el Comité Ejecutivo, ¿me sigue?’, le dijo textualmente. Recuperados del sofocón inicial, los guardias echaron a la señora con la cara pintada de naranja y la conversación siguió en el pasillo”. Parece que el nexo fue un tal Recondo, que en una misa compartida le deslizó a Lilita las ventajas de apoyarse en un referente futbolero de fuste para cualquier innovación en ese terreno. “Carrió le dio una carpeta a Passarella 82 UN CAÑO | ENERO 2010

y le habló de la encuesta de Un Caño. ‘La gente quiere campeonatos largos, dos descensos, dos promociones, una Copa Argentina y que se terminen los promedios. Yo apoyo a la mayoría, pero con algunos cambios formales. Si lo hacemos, vamos a tener el respaldo de la Mesa de Enlace del campo y del Vaticano’. A Passarella se le encendieron los ojos. Si entraba con el pie derecho al Vaticano, después podía negociar tranquilo con Caselli. ‘¿Qué tenemos que hacer?’, le preguntó”. Lilita le pasó una carpeta negra con un proyecto integral. Ahí describía en detalle el plan Kirchner para desestabilizar a Grondona (‘van por todo, ¿me sigue?’) y poner a sus amigos en el gobierno de la AFA. “Le habló de la trama K para destronar a Don Julio: aseguró que recibían plata de Chávez y de Correa para bancarlo, dijo que Aníbal Fernández era el Maquiavelo detrás del plan maestro. ‘Los clubes grandes se le tienen que plantar para pedirle más plata por la TV. Él quiere redistribuir el ingreso para beneficiar a Quilmes’. Passarella se tragaba el discurso entero. Cuando Lilita terminó con las denuncias, él le preguntó qué sacaba ella con toda esa cuestión. ‘Mire, Daniel, yo tengo un corazón solidario y sólo pido cambios mínimos. No le voy a decir que eliminemos del mapa a todos los equipos pobres, aunque me encantaría. Sí quisiera que se ponga un crucifijo obligatorio arriba de los arcos, como en las aulas de las escuelas. Y que en lugar del minuto de silencio, antes de los partidos, el público rece un Padre Nuestro. O que, domingo por medio, cuando un club es visitante, ceda su cancha para el engorde de ganado. En fin, cosas sencillas, ¿me sigue?’. Passarella se rió. Bajó la vista, la volvió a mirar. Se rió de nuevo. Lilita estaba impávida. El Kaiser cambió el gesto. Por un momento pensó que era un chiste. Pero la diputada hablaba en serio.”



Revista Un Caño - Número 21 - Enero 2010