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Revista Orillera #6

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ORI LLE RA Año 6 - Nº 6 - primavera 2021

Los verdaderos

libertarios


Universidad Nacional de Avellaneda Rector Ing. Jorge Calzoni Vicerrector Bioq. Ricardo A. Serra Secretario Académico Ing. Ricardo Bosco Subsecretaría de Gestión Académica Bimodal Lic. Marcela Gatto Subsecretaría de Administración Académica Lic. Antonela Capurro Secretaria de Extensión Universitaria Lic. Liliana Elsegood Secretario de Bienestar Universitario Esp. Ignacio Garaño Secretaria de Investigación y Vinculación Tecnológica e Institucional Dra. Patricia Domench Dirección de Gestión de Vinculación Institucional Julián Andrés Ojeda Secretario de Planificación y Gestión Administrativa Lic. Oscar Walter Romero Subsecretario de Planificación Lic. Ricardo Gabriel Herrera Secretario del Consejo Superior Dr. Ariel Somoza Barón

Orillera, Revista cultural Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) Año 6, Nro. 6 - primavera de 2021 La correspondencia debe ser dirigida a: Rodolfo Hamawi Tel.: (54-11) 4201-5256 - e-mail: rhamawi@undav.edu.ar Copyright © Buenos Aires, 2021. Todos los derechos reservados. Hechos los depósitos previstos en la ley 11.723. Registro de propiedad intelectual en trámite. Prohibida su reproducción total o parcial sin citar la fuente. ISSN 2525-037X Dirección Editorial: Matías Bruera, Rodolfo Hamawi y Carlos Zelarayán. Diseño y edición gráfica: Mario a. de Mendoza F. Idea y arte de Tapa: Mario a. de Mendoza F., imagen de tapa: Grupo de muchachos durante el movimiento huelguista, (enero de 1919), AGN; imagen de contratapa: Plano del Territorio Nacional de Santa Cruz (1921), archivo personal Osvaldo Bayer. Participan en este número: María Inés Jorquera, María Laura Ruggiero, Marcelo F. Rodríguez, Teodoro Boot, Adrián Cangi, Mariano Pacheco, Vanina Escales, Marcelo Guagliardo, Claudio Véliz. Agradecimientos: Archivo General de la Nación (AGN) – Archivo personal Osvaldo Bayer Impresión: 2Bambú Comunicación Visual – contacto@2bambu.com – www.2bambu.com


Contenido

5 A 100 años de la Patagonia Rebelde. Los verdaderos libertarios 7 El Centenario: síntesis histórica de una Argentina en disputa Por María Inés Jorquera 15 “¿Por qué hay que aprender quién ganó la batalla de Pavón y no el nombre de los obreros que lucharon para vivir con más dignidad?” Por María Laura Ruggiero y Marcelo F. Rodríguez 25 Semana trágica: Cuarenta días negros Dos tragedias Por Teodoro Boot 37 Osvaldo Bayer. El historiador de los asuntos lúgubres Por Adrián Cangi 47 La Patagonia Rebelde Por Mariano Pacheco 53 El santo del anarquismo Por Vanina Escales 61 La Patagonia resiste, como la Cueca del Norte Neuquino Por Marcelo Guagliardo 63 Del Remington al Lawfare Por Claudio Véliz

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A 100 años de la Patagonia Rebelde

Los verdaderos libertarios

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l mapa que reproducimos en la contratapa, se lo regaló a Osvaldo Bayer su padre. Sorprenden dos cuestiones: la extensión de las estancias y los pocos nombres que se repiten como dueños de esas propiedades. La mayoría de esos patronímicos nos son familiares, ya que siguen siendo la crema de una oligarquía con intereses renovados en diversas actividades: agrícolas, comerciales y financieras. Si bien el linaje no configura destino, cuando analizamos los sucesos que tiñeron de sangre la Patagonia hace un siglo, nos encontramos con apellidos conocidos. El 10 de diciembre de 1921, en la Estancia La Anita, el Ejército Argentino fusiló a 150 peones desarmados. Los dueños de esa Estancia eran la familia Braun Menéndez. En el copete de un artículo del (“inobjetable”) diario La Nación (12/09/2018), titulado “La Anónima, la saga patagónica de la familia Braun Menéndez”, se lee: “Tradicional cadena de almacenes de ramos generales de la Patagonia —devenidos en supermercados— que formaron Mauricio Braun y José Menéndez en 1908, ancestros directos del jefe de Gabinete, Marcos Peña”. Nos cuentan, además, que “José Menéndez ya era considerado a principios de siglo XX El Rey de la Patagonia por la gran cantidad de tierras que había logrado concentrar”. Y agrega “no obstante, hubo capítulos bastante oscuros, como el exterminio de los Selkman. Los empleados de las estancias de Menéndez tenían, entre sus quehaceres, la caza de indios. Dice la antropóloga Anne Chapman que el escocés Alexander MacLennan, administrador de la estancia Primera Argentina, apodado Chancho Colorado porque era de tez rosada y rubio de cabello, proponía como solución final para el asunto indígena: mejor es meterles una bala ”. Entre los Braun y los Menéndez llegaron a tener 1.376.160 hectáreas y 1.250.000 lanares que producían cinco millones de kilos de lana. La nota de La Nación, como al pasar, comenta otro “episodios lamentables” las huelgas de 1921 y la masacre de la Estancia La Anita. La Anónima hoy tiene 162 sucursales y su director, Federico Braun, es considerado entre los diez CEOs más influyentes del país. En una reciente entrevista realizada por el diario Perfil (20/02/21), sostiene “En Argentina es muy difícil ganar (…) en algún momento hay que hacer grandes reformas, la laboral, la impositiva, la previsional”. No es difícil conjeturar acerca de quiénes se beneficiarían con las reformas que propone Braun, una de las cincuenta fortunas más importantes del país. Si a estas posturas de clase, le sumamos la exacerbación de la prédica antimapuche con los mismos argumentos que hace un siglo se usaron contra los

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peones en huelga, a saber: que son terroristas, subversivos, que ponen en peligro la unidad territorial de la nación, que expresan el peligro del avance chileno, etc., entonces el problema de la Patagonia no son las distancias, el clima o la aridez del suelo. El problema es la circularidad de una clase dominante, que no acepta ningún desafío a su poder absoluto. Con nuevos nombres, como Benetton o Lewis, junto a los tradicionales, la Patagonia se sigue pensando como propiedad de una elite con poder absoluto sobre el territorio. La muerte de Santiago Maldonado fue la prueba de cómo opera el poder en esas latitudes. Dedicamos este número de Orillera a quienes hace cien años lucharon por sus derechos. Que son los nuestros.•


El Centenario: síntesis histórica de una Argentina en disputa María Inés Jorquera*

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* María Inés Jorquera Magister en Ciencias Sociales, Historiadora, Especialista en Enseñanza y Docente del Ciclo de Complementación Curricular de Licenciatura en Historia (UNDAV)

Sirve (el Centenario) para mitigar los dolores de los pobres oprimidos, de los que en el yunque del trabajo ganan el duro mendrugo de pan que le ha de servir de alimento?”.1 El Centenario Argentino siempre ha sido objeto de disputa, tanto desde las acciones y discursos propios de los actores de su época como desde los debates historiográficos que llegan hasta nuestros días. Ello responde a que el proceso histórico desplegado en Argentina en torno a 1910 revela la complejidad de nuestra realidad socio histórica desde tiempos pretéritos. Cuando los proyectos primigenios de nación se hallaban en mutuo encono, hasta la actualidad donde las concepciones sobre nuestro país continúan en franca pugna. En ese marco, el Centenario de 1910, lejos de corresponder a una mera efeméride que rememora los primeros cien años de vida de la Patria Argentina, muy contrariamente, se erige como un hecho social cultural, político y económico fundamental donde se expone una verdadera síntesis que revela una puja históricamente profunda en la cual se expresan acabadamente ideas, proyectos y acciones en lucha. Como mera recordación, el Centenario de 1910 suele describirse a través de los hechos que conforman los actos festivos llevados a cabo durante la presidencia de José Figueroa Alcorta2, que, desde los grandes desfiles, los “célebres” invitados y hasta la Exposición Internacional del Centenario3 buscaba exhibir los avances del “granero del mundo”. La clase dominante se había propuesto convertir esa celebración en un acontecimiento magno que mostrara al mundo la Argentina del progreso y la modernización, mientras la prensa y los intelectuales de la época expresaban con vivaz prosa el lugar primordial que el país ocupaba en el contexto internacional. Se exaltaba el patriotismo a la vez que crecía el rechazo al cosmopolitismo producto de la inmigración europea y al internacionalismo que emergía del anarquismo y del socialismo. La oligarquía dirigente buscó reforzar su hegemonía liberal, a la vez que conservadora, exhibiendo su glorioso progreso —producto

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“¿Para qué sirve el Centenario?”, en La Protesta, 20/4/1910.

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Presidente de la República Argentina durante el periodo 1906–1910.

La Exposición Internacional del Centenario de 1910 en Buenos Aires, que emulaba a la Exposición Universal de París de 1889, estuvo compuesta por cinco exhibiciones temáticas: la de Bellas Artes en la Plaza San Martín; la de Higiene en la Recoleta; y las Agropecuaria, Ferroviaria e Industrial en Palermo. 3

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se observa que, al correrse el velo de los actos del proyecto de la generación del 80—4 que institucionales del Centenario delineados por desde Mayo de 1810, hallaba su porvenir y exlas autoridades nacionales, emerge claramente presión máxima en la Argentina de 1910. una síntesis histórica que permite explicar el La Revolución de Mayo, así evocada, no se intenso proceso de lucha en torno a lo que refería al desplazamiento de la autoridad mohistoriográfica y comúnmente se ha denominárquica española en el Río de la Plata a través nado como la construcción de la Argentina de un acto revolucionario que llevó a la consmoderna. trucción del primer gobierno patrio, sino que, Una puja donde las elites propietarias —prinmás bien, aludía al punto de partida de una Arcipalmente porteñas y secundadas por las progentina cuyo pródigo devenir alcanzaba el vinciales— han tejido e impuesto un esquema podio hacia 1910 (Salas, 1996). de poder hegemónico frente a una clase trabaSin embargo, frente a esta representación jadora organizada política y sindicalmente bajo del Centenario ligado al orden conservador, la ideas y acciones decididamente opuestas a la clase obrera aprovechó la importancia de los burguesía local –e internacional—; sectores mefestejos con el fin de expresar desde sus órganos dios en abierta pretensión de ascenso y particiy acciones de expresión la tesis de una revolupación; y trabajadores rurales, más bien disción truncada. La misma, según diversas tribupersos, pero expuestos al nas obreras, quedaba decontrol y la represión estatal mostrada en la precaria “La incorporación de los y privada. situación que atravesaba Aquella sociedad reesla clase obrera por aquellos trabajadores al entramado tructurada por la modernidías. Así, con fuertes macapitalista no estará exenta de zación y enfrentada a los tices, desde el movimiento conflictos y, si bien la colisión 5 representantes del capital obrero organizado —anarentre capital y trabajo tendrá quista, sindicalista o sovernáculo se revela aún más cialista—, el Centenario compleja si incorporamos como principal escenario a las solo podía ser recordado los intereses extranjeros zonas urbanas donde en tanto gesta de libertad que, encabezados por el cade un pueblo que reclama predominaban las organizaciones pital británico, resultan en en su presente una pro- obreras, el interior rural no estará un pacto neocolonial profundización de aquella limovido desde el concierto eximido de disputas.” bertad pretérita. de naciones en un mundo Como corolario, desde resueltamente capitalista. la mirada de la interpretación histórica crítica, Para comprender la magnitud de la síntesis histórica que se torna visible en el caldero de 4 Se denomina Generación del 80 al conjunto formado 1910, resulta necesario emprender un derrotero por la élite gobernante y propietaria —porteña y del ininterpretativo sobre dicho proceso socio histórico terior— durante el período 1880-1916, que ha delineado delineado bajo dimensiones económicas, polía la Argentina moderna. ticas y socioculturales. 5 Desde su conformación, el Partido Socialista participó en elecciones y colocó a los derechos de los trabajadores como base de su programa. En las antípodas se ubicaban los anarquistas. Ellos eran firmes defensores de las libertades y la igualdad y consideraban que cualquier forma de representación encarnaba una violación de esos principios. La representación era una farsa que no conducía a la revolución social y para ellos los oprimidos, entre los que incluían a los obreros, solo alcanzarían la transformación de la sociedad capitalista por medio de la acción directa. Por su parte, el sindicalismo, coloca el foco en la organización plenamente obrera y propone a los sindicatos como la institución clave para proteger a los trabajadores frente al capital, sin adoptar un sistema filosófico o ideológico determinado.

Argentina en el mundo En el período 1880-1916, la estrategia para la incorporación de Argentina al mercado mundial fue la implementación del modelo agroexportador. En dicho periodo, la estructura de las exportaciones argentinas de productos primarios comenzó a diversificarse con la producción de cereales, lino, carne congelada ovina y animales en pie. Mientras que, a principios del siglo XX,

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la carne refrigerada vacuna se tornaba en el producto estrella de las pampas argentinas para el mundo. El auge exportador fue parte de un proceso de internacionalización del intercambio comercial que se aceleró a fines del siglo XIX con el desarrollo del capitalismo internacional. Las economías industriales más avanzadas generaban, por entonces, un exceso en la producción de bienes manufacturados —exportables— junto a un aumento en la demanda de alimentos para su población y de las materias primas necesarias para sus fábricas. Complementariamente, en Europa se produjo un exceso de población que se convirtió en la principal fuente de salida de mano de obra hacia las zonas que la requerían y que ofrecían salarios más atractivos, como en la Argentina de entonces. Asimismo, aquella industrialización produjo, también, excedentes de capital que, ante la disminución en la tasa de rentabilidad que la saturación productiva generaba en sus propios mercados, se hallaban disponibles para migrar hacia donde se les ofreciera una ganancia segura. De tal modo, el trabajo necesario para la producción de bienes primarios en Argentina fue provisto a través de la inmigración europea, mientras que el desarrollo de la infraestructura necesaria para la expansión del modelo económico resultaba de las inversiones extranjeras. Por cierto, el arribo del trabajo y del capital requería un orden político y jurídico que protegiera la propiedad y los negocios en torno a ella. La constitución del estado nacional capitalista argentino, a través de su carta magna y un corpus de regulaciones crecientes, comenzó a garantizar la seguridad jurídica, la propiedad privada y el movimiento libre de capitales, con lo que llegaron las inversiones extranjeras y los inmigrantes que componían la fuerza de trabajo. Gran Bretaña conservaría por varias décadas el papel predominante en el conjunto de las inversiones extranjeras en el país, focalizándose en los bonos del Estado —que otorgaban alta rentabilidad y aseguraban ganancias—, pero, principalmente, en la construcción de las vías de transporte que la producción necesitaba

para poder comercializarse y exportarse: los ferrocarriles.6 Como premio adicional a su inversión, a algunas empresas británicas se les cedió una amplia extensión de tierra al costado de las vías lo cual resultaría en un negocio inmobiliario a partir de su venta. Si bien los bonos del Estado y los ferrocarriles fueron los que acapararon su interés, los británicos invirtieron, a la vez, en tierras, comercio y hasta industria.

La relación capital-trabajo en la Argentina Al interior de la estructura de relaciones de producción capitalistas se fue conformando la fuerza de trabajo en Argentina, inserta en las principales ciudades, en los sectores de servicios como el transporte y las comunicaciones, construcción, obras públicas, comercio y en las incipientes industrias y en las zonas rurales como trabajadores en la producción agrícola ganadera. t que, aunque más débiles, esporádicas y ligadas a los vaivenes de la producción rural, serán resueltamente reprimidas por el Estado en connivencia con los propietarios. En ese marco, la política de incorporación de la fuerza de trabajo será acompañada del ejercicio de la coacción, que no solo estuvo dirigida contra el movimiento obrero organizado que rechazaba el juego impuesto por el Estado oligárquico —y la clase propietaria—, sino contra el conjunto de los trabajadores organizados como clase (Iñigo Carrera, 2013). Mientras la burguesía nacional finalizaba su constitución como clase dominante, la “cuestión social” tomaba cuerpo en aquellas elites, a raíz del desafío que la nueva clase obrera organizada significaba para su dominio, en tanto las clases medias se organizaban políticamente para consolidar su camino en pos del ascenso social. De este modo, mientras se reforzaban el aparato Si bien el grueso de la inversión ferroviaria fue realizado por los británicos, la primera vía de tren la construyó el Estado de Buenos Aires en 1857, cuando estaba separado del resto del país. Era una pequeña línea que iba de plaza Lavalle a Miserere y que terminó convirtiéndose en el Gran Oeste Argentino. Dada la estrategia “de fomento”, el Estado nacional continuó construyendo ferrocarriles en las zonas donde el capital privado no quería aventurarse, como ocurría en buena parte del Noroeste, de la región chaqueña y de la Patagonia. 6

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represivo a partir de la Ley de Residencia 41447, de 1902, y la Ley de Defensa Social 70298, de 1910, quedaba en claro el sentimiento hostil de las clases dominantes hacia anarquistas, sindicalistas y socialistas —junto a la “mala inmigración”— pero, fundamentalmente, hacia el conjunto de los trabajadores. El proceso de constitución de la clase obrera urbana argentina se dio en un ciclo ascendente de luchas que culminó con la Semana Roja en 1909. Así, en los tiempos previos al Centenario, la huelga general con movilización de masas se constituyó en la forma de lucha de la clase obrera argentina, presentando como uno de sus rasgos el choque armado con la policía. Tras la muerte de Ramón L. Falcón por una bomba arrojada por el joven obrero Simón Radowitzky, la respuesta institucional fue instaurar el estado de sitio en todo el país mientras la policía, acompañada de un conjunto de civiles y militares, que habían formado parte de las manifestaciones patrióticas, allanaba los locales obreros. Nicolás Iñigo Carrera expone claramente los móviles políticos, económicos y sociales de la elite del Centenario: “Era su conciencia de clase propietaria lo que hacía que la burguesía argentina sintiera amenazado su orden social. Por eso los diputados que aprobaron la Ley de Defensa Social hicieron una explícita declaración del peso que en la “defensa del orden” tenía la defensa de los negocios y la propiedad. Defendían su propiedad y su régimen de organización social” (2013, p. 114). Al respecto de la situación de los trabajadores, paradójicamente, fue la misma elite gobernante la que encargó el “Informe sobre el estado de

las clases obreras en el interior de la República” a Juan Bialet Massé (1904). En este queda expuesta la crítica situación socio laboral de inmigrantes, criollos e indígenas, de mujeres y niños, la necesidad urgente de inspección del trabajo, la existencia de trabajos prohibidos, la cualidad de los contratos, los bajos salarios, la necesidad de descanso semanal e intra jornada y las malas condiciones de alimentación, salud y vivienda junto a la profundidad de los conflictos entre la patronal y los sindicatos.

Mercado interno y clase media: desarrollos colaterales del modelo agroexportador El crecimiento acelerado de la exportación de bienes primarios produjo una serie de transformaciones en el entramado socio económico del país, entre las cuales se destacan la conformación y el crecimiento de la clase media y del mercado interno. En primer lugar, la clase media aumentó ante los efectos multiplicadores que la producción primario-exportadora provocaba sobre las actividades secundarias y terciarias —comercio, transportes, construcción e industria— y a medida que el Estado se modernizaba y ampliaba las posibilidades de empleo a través de su burocracia. El segundo cambio colateral, caracterizado por el tímido desarrollo de industrias de bienes de consumo —alimentos, bebidas, vestimenta, ferretería y construcción— será consecuencia directa de la demanda creciente del mercado interno y de la protección arancelaria. Mientras que, por último, el “boom exportador”, centrado en la región pampeana -de donde se extraía el grueso de la producción exportable- produjo un cambio heterogéneo en el interior del país. Fue así que se desarrollaron ciertas economías regionales como la del azúcar —cultivada en Tucumán y, en menor medida, en Jujuy— y del vino —producido en Mendoza y San Juan. Si bien estos desarrollos colaterales de la economía agroexportadora —mercado interno, industria y economías regionales— se consolidarán como un rasgo particular de la Argentina, su vulnerabilidad ligada a los ciclos de auge y depresión originados por la inserción en el mercado mundial, provocarán frecuentes vaivenes del consumo y de la producción mercado interna.

La Ley de Residencia N° 4.144 autorizó al Poder Ejecutivo de la Nación a impedir la entrada o expulsar extranjeros “cuya conducta comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden público” o que “haya sido condenado o perseguido por los tribunales extranjeros por crímenes o delitos comunes”. Asimismo, faculta al poder ejecutivo para acusar, juzgar, detener y expulsar a los extranjeros sustrayéndolos por completo del Poder Judicial.

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La Ley de Defensa Social N° 7.029 prohíbe la entrada de los condenados por delitos comunes, “anarquistas y demás personas que profesen o preconicen el ataque contra las instituciones”, establece la necesidad de autorización para cualquier reunión pública, proscribe las reuniones anarquistas y fija las penas para los delitos contra el orden social. Tal como la Ley N° 4.44, faculta al Poder Ejecutivo para acusar, juzgar, detener y expulsar a los extranjeros sustrayéndolos por completo del Poder Judicial. 8

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El mundo rural pampeano

que eran los cuellos de botella a los que se enfrentaba la producción agropecuaria. Al interior de esta estructura rural organizada en base a la propiedad y jerarquizada según el rol jugado por los actores en el esquema agro productor y comercial, no faltaron los conflictos entre propietarios y arrendatarios —observables en los enfrentamientos entre estancieros y chacareros—. Disputas entre los productores y los comercializadores —expuesto por los chacareros frente a los almaceneros o colonos y chacareros frente a las casas exportadoras— y la lucha entre capital y trabajo —como es el caso de las estancias y los colonos frente a sus peones. Sin embargo, ninguno de dichos conflictos, salvo el Grito de Alcorta9 que tendrá lugar dos años después de la celebración del Centenario, tuvieron una escalada en su extensión e intensidad, como sí sucedía en las zonas urbanas con el movimiento obrero organizado.

Allende las principales ciudades y su proceso de urbanización vertiginoso donde el conflicto entre capital y trabajo se intensificaba en torno al Centenario. En el interior rural pampeano el entramado social formado por estancieros, colonos, chacareros, carreros, peones y braceros, estaba organizado y jerarquizado conforme la vida económico material, en el cual la propiedad y el rol jugado en el proceso de producción de bienes primarios eran la norma ordenadora, y donde el acceso a la propiedad había sido garantizado a través del exterminio y usurpación de los Pueblos Originarios llevado adelante por el mismo Estado Nacional apenas dos décadas antes del Centenario. Si bien, por un lado, las colonias —habitadas por los inmigrantes, mayormente propietarios, dedicados a la agricultura— posibilitaron el salto de una Argentina importadora a una exportadora de cereales, el escenario pampeano cambió cuando buena parte de la producción de las estancias cerealeras pasaron a ser “estancias mixtas”, empresas donde se combinaba la agricultura con la ganadería y donde la invernada de ganado se consolidaba como el negocio más lucrativo. Bajo la sombra de los estancieros se encontraban los chacareros, quienes explotaban una fracción de tierra arrendada para producir los cereales demandados para el engorde del vacuno. A pesar de que los chacareros no eran propietarios de la tierra, como pequeños capitalistas tampoco eran el eslabón más bajo de la estructura social del agro pampeano. En un nivel inferior, justo abajo del escaso número de trabajadores fijos de las estancias, se encontraba la mano de obra provista por peones o braceros, mayormente criollos, que eran generalmente contratados de manera estacional y frecuentemente señalados como indolentes y carentes de hábitos laborales. El entramado económico pampeano se completa con la cadena de comercialización conformada por los almacenes de ramos generales que proveían a los chacareros de mercaderías y crédito —generalmente prendando la futura cosecha— y las casas exportadoras de cereales, que se ocupaban de la etapa final de la cadena de comercialización y dominaban los mecanismos de financiamiento,

De la política de la restricción a la política de la participación Tras la unidad política consolidada hacia 1880, que reforzó al Poder Ejecutivo nacional El Grito de Alcorta, que se extendió por la zona maicera del sur santafecino, el este de Córdoba y el norte de Buenos Aires, fue el movimiento que colocó en la escena pública el potencial conflictivo existente en el campo. Los protagonistas fueron los arrendatarios quienes reaccionaron ante una coyuntura desfavorable que hacía imposible mantener los valores del arrendamiento. En 1912, los elevados montos de la renta de la tierra y la baja circunstancial del precio del maíz, junto al endeudamiento por la mala cosecha del año agrícola anterior, obligó a los chacareros a reclamar ante los estancieros y a las compañías colonizadoras mejoras en las condiciones del arrendamiento o de la aparcería. Durante el breve lapso que duró “El Grito”, los chacareros se negaron a roturar y sembrar hasta que se produjera la rebaja general de los arrendamientos y las aparcerías, reclamaron contratos con una duración de por lo menos cuatro años, la libertad para trillar y asegurar la siembra y la entrega del grano en las chacras. Las peticiones de los chacareros fueron resistidas por los terratenientes y los colonos, sin embargo, como consecuencia de la protesta, en la mayoría de los campos comenzaron a aceptarse las condiciones de los huelguistas y se firmaron nuevos contratos de arrendamiento. Por último, como resultado del triunfo parcial de la huelga se crea la Federación Agraria Argentina. 9

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frente a las provincias, la elite gobernante emAl comenzar el Siglo XX, el Partido Autonoprendió el proceso de estructuración de las mista Nacional, el partido político de la oligarquía bases para el funcionamiento del Estado, orgaque había posibilitado su continuidad en el nizando los aparatos de gobierno, administración, poder durante más de tres décadas, comenzaba justicia y represión. Los principios de autoridad a debilitarse frente a la pérdida de la cohesión y orden fueron los rectores del régimen conserintra elite, la formación y consolidación de parvador y el requisito primordial para el ejercicio tidos políticos modernos —como el Socialismo, de la libertad individual y el progreso económico. la Unión Cívica Radical y, más adelante, el Esta nueva etapa histórica, que crea una ruptura Partido Democracia Progresista— y la sucesión con el pasado y muestra la solidez presente del de estallidos y revoluciones radicales que ponían statu quo oligárquico, era la estampa que se en cuestión las prácticas fraudulentas durante buscaba exponer en el Centenario. los comicios, la violencia política y los obstáculos Hacia 1910, el afianzamiento del Estado Nainstitucionales a la ampliación democrática. cional se hacía palpable a través de una buroTras el impulso dado por la demanda de decracia que efectivizaba las acciones de gobierno; mocratización del sistema político, la elite conde la recaudación y adquisición de recursos cluyó que la modernización, mediante la ampara su sostén; de la conformación de un pliación de la representación junto a la sistema de obras públicas democratización de las reenfocadas en la construcglas del juego, posibilitaría ción de la infraestructura una regeneración del sis“De este modo, si la realidad necesaria para el desarrollo tema político y un acercaeconómico —ferrocarril, cosocio histórica propia de 1910 miento de los representanrreos, puertos—; de la edites del sector conservador demuestra la desazón de las ficación de un sistema eduhacia las reivindicaciones mayorías, desde el presente, la de los diversos actores que cativo —fundamental para legitimar los símbolos, crerememoración del Centenario aspiraban a la integración. encias y tradiciones que Con la asunción a la preresulta urgente en pos de constituían la identidad nasidencia de Roque Sáenz la construcción de un proyecto Peña11 y el comienzo del cional—; y de la formación de desarrollo inclusivo.” debate de las leyes que de un sistema de salud, modificarían el sistema que era el instrumento báelectoral, se abría una puersico para la prevención de ta para acceder al sistema epidemias y enfermedades. institucional político mediante la confrontación Sin embargo, en torno a 1910, el sistema poelectoral. La principal organización política lítico restrictivo que garantizaba a la elite oliobrera que afirmaría esta política sería el Partido gárquica el ejercicio de la hegemonía política Socialista, que ya había hecho una experiencia —cuyo sostén eran los acuerdos entre diferentes exitosa con la elección de Alfredo Palacios en grupos de notables, garantizados por el fraude 1904 como diputado nacional. En 1910, el Partido electoral y el control de los nombramientos de los gobernantes, tanto en el nivel provincial hombres y la política. Pero, en paralelo a la prensa oficial, como en el nacional—, comenzaba a resquebrase crearon otros órganos de opinión que representaban la jarse frente a las demandas de ampliación de la voz de los obreros, de las nuevas fuerzas políticas, de corparticipación y las reivindicaciones socio mateporaciones, de diversas asociaciones de la sociedad civil — como las étnicas y religiosas— y de empresas periodísticas riales provenientes de los sectores medios y de que descubrían las posibilidades económicas asociadas a la clase trabajadora que se expresaban tanto a la información. Si la prensa de la elite fue clave para incidir través de la calle como de sus órganos de prensa.10 sobre las ideas de nación, de autoridad y de gobierno, hacia 1910 la prensa y la opinión pública se ampliaron hasta incorporar contra públicos cuestionadores del orden que se pretendía sostener.

Más allá de las demandas de democratización, la vida política de la Argentina se manifestaba intensamente a través de la prensa.La prensa oficial permitía unificar opiniones y construir ideas homogéneas sobre la sociedad, los 10

Presidente de la República Argentina durante el periodo 1910-1914.

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Socialista comenzaba a transitar, así, el pasaje a una etapa de consolidación como organización política a través de la decisión de participar en el juego político institucional mientras que la Unión Cívica Radical12 se movía lentamente desde el abstencionismo hacia la participación electoral bajo el nuevo marco legal brindado por la Ley N° 8.871 de 1912.13 Así, frente a la fortaleza del modelo económico que se erigía como base material de la elite dominante, el sistema político vigente durante el Centenario mostraba claras fisuras que pronto debilitarían la hegemonía política de la clase gobernante. El sendero que hemos transitado precedentemente expone cabalmente los intersticios de los proyectos, ideas, acciones y discursos que tensaban a la Argentina del Centenario. En la síntesis histórica que hemos delineado se ma-

nifiesta cómo el año 1910 representa, no tanto un tiempo presto para la celebración, sino, un tiempo socio cultural, político y económico crítico donde el drama se hace visible a través de los conflictos y luchas protagonizados por los diferentes actores. Una elite dominante resueltamente enfrentada a las demandas de la clase trabajadora y los sectores medios, la primacía de la propiedad por sobre las condiciones de vida de obreros y campesinos y la vulnerabilidad de un modelo socio económico de país frente a la omnipotencia de los intereses foráneos y una oligarquía extranjerizante. De este modo, si la realidad socio histórica propia de 1910 demuestra la desazón de las mayorías, desde el presente, la rememoración del Centenario resulta urgente en pos de la construcción de un proyecto de desarrollo inclusivo. •

12 El Partido Radical, a diferencia del Socialismo con su foco en la clase obrera, buscó construir una organización política nacional que represente los intereses del conjunto de todos los habitantes del país. Recién cuando llegó al gobierno nacional inició una relación más fluida con algunos sectores del movimiento obrero ligados, sobre todo, a actividades que poseían gran incidencia en la concreción de las exportaciones de bienes primarios.

Referencias bibliográficas Bialet Massé, J. (1904): Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República. Buenos Aires, Imprenta y Casa Editora de Adolfo Grau. Iñigo Carrera, N. (2013): “Aproximación al análisis del Centenario como hito en la historia de la confrontación social argentina”. En PIMSA Documentos y comunicaciones 2011-2012, N°14, 2013, (edición digital), pp. 69-116. ISSN (versión impresa): 0329-1456. Salas, H. (1996): El Centenario. La Argentina en su hora más gloriosa. Buenos Aires, Editorial Planeta.

La ley N° 8.871, conocida como Ley Sáenz Peña, estableció el voto secreto y obligatorio para los ciudadanos argentinos varones, nativos o naturalizados, mayores de 18 años de edad, habitantes de la Nación Argentina y que estuvieran inscriptos en el padrón electoral. Asimismo, contempló la aplicación del sistema de lista incompleta y la representación de las minorías.

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Silencio, reparación y memoria

“¿Por qué hay que aprender quién ganó la batalla de Pavón y no el nombre de los obreros que lucharon para vivir con más dignidad?” 1

María Laura Ruggiero* Marcelo F. Rodríguez

“¿Por qué hay que aprender quién ganó la batalla de Cepeda y no el nombre de los obreros y el año que consiguieron que se eliminara el trabajo nocturno de las mujeres y la explotación de los niños en nuestra sociedad occidental y cristiana? ¿Por qué se cantan romances al fusilador general Lavalle y no a los obreros muertos en tantas luchas contra la desocupación? […] Ojalá que muy pronto en las escuelas primarias y secundarias se estudie la historia de los movimientos humanos en pro de la justicia y de la vida, principalmente todo lo que lograron los más pobres de los pobres usando esas dos palabras maravillosas del vocabulario de la ética: solidaridad y altruismo”.2 Osvaldo Bayer

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* María Laura Ruggiero, Licenciada en Antropología e integrante de la Cátedra Libre Osvaldo Bayer – UNDAV. * Marcelo F. Rodríguez, Licenciado en Sociología. Docente del Ciclo de Complementación Curricular de Licenciatura en Historia e Integrante de la Cátedra Libre Osvaldo BayerUNDAV.

odo comenzó en 1920, en Santa Cruz, centro de producción de lana con grandes latifundios y frigoríficos extranjeros. Una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, la baja demanda internacional de stocks de lana sumada a la reinstalación de las aduanas en la Patagonia y al auge del canal de Panamá en reemplazo del paso del Estrecho de Magallanes,3 dieron lugar a una crisis regional que afectó a estancieros, comerciantes e industriales pero que repercutió de lleno sobre los peones rurales, quienes ya vivían en condiciones miserables: “[…] dieciséis horas de trabajo para los esquiladores y doce para los obreros frigoríficos, cuartos hacinados sin calefacción, con temperaturas de 18o bajo cero, sin luz ni elementos de aseo, con pésima comida, sin atención sanitaria y con un uso generalizado de vales como medio de pago, además de cheques a fecha y moneda chilena que debía necesariamente cambiarse por argentina con pérdida considerable” (Bonaudo y Bandieri: 2000, p. 262). En este artículo utilizamos el lenguaje inclusivo salvo en aquellas ocasiones en las que citamos palabras de tercerxs o cuando nos referimos a protagonistas varones de los sucesos de la “Patagonia Rebelde”: peones, delegados de estancias, soldados, etc.

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Tomado de “Huelgas Patagónicas de 1920 y 1921 en Santa Cruz”. Revista Empoderar, No 3, pp. 22. Secretaría de Estado de Derechos Humanos. Ministerio de Desarrollo Social, Gobierno de la Provincia de Santa Cruz. Agosto 2020. 2

Hasta la apertura del canal de Panamá en 1913, el estrecho de Magallanes era el paso obligado entre el Atlántico y el Pacífico (Bohoslavsky, 2009).

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Orillera • Año VI – Nº 6 • primavera de 2021


En este contexto de extrema desigualdad, la Sociedad Obrera de Río Gallegos declaró una huelga rural en septiembre de 1920, a la vez que continuaba llevando adelante una campaña intensa de sindicalización. En noviembre de 1920, delegados de toda la provincia presentaron un pliego de reivindicaciones exigiendo la mejora de sus condiciones laborales. Una vez que estas demandas fueron rechazadas por los sectores capitalistas —estancieros, compañías de tierras de capitales extranjeros, industriales relacionados con frigoríficos, curtiembres, etc., y dueños de casas comerciales multilocalizadas en territorio argentino y chileno—, la respuesta de los trabajadores no se hizo esperar y se declaró la huelga general en toda Santa Cruz. Ante la extensión de la protesta, el gobierno federal envió tropas del Ejército al mando de Héctor Benigno Varela: “Vaya teniente coronel. Vea bien lo que ocurre y cumpla con su deber”. En esta primera misión, con la mediación de las autoridades territoriales, Varela consiguió firmar un convenio en el que se reconocieron varias de las demandas obreras. Pero una vez que las fuerzas militares se retiraron, la patronal incumplió con lo firmado y, en octubre de 1921, las huelgas se reiniciaron con mayor intensidad. El gobierno volvió a enviar al Ejército. En su segunda misión, las instrucciones dadas a Varela por el ministro de Guerra, Julio Moreno, fueron algo más precisas y explicitaban el objetivo del gobierno: “hay que liquidar la situación de cualquier manera”. Y así fue. 1500 trabajadores rurales fueron fusilados y en Santa Cruz, hasta 1946, no volvió a firmarse un convenio laboral. En este escrito vamos a centrarnos en la potencialidad pedagógica que nos ofrece La Patagonia Rebelde, a los efectos de reconocer las huellas de estos procesos históricos en el presente y reflexionar en torno a la necesidad de construir y profundizar pedagogías de la emancipación en América Latina y el Caribe. Los sucesos de la Patagonia reflejan un accionar sistemático de represión y posterior intento de silenciamiento que tiene entre sus antecedentes en la historia argentina a los hechos de la Semana Trágica, también analizados y puestos a la luz por, entre otros, Osvaldo Bayer [y en este número de Orillera, por Teodoro Boot].

Recordemos que el 7 de enero de 1919 comenzó la feroz represión contra los obreros de los Talleres Metalúrgicos Vasena, en la ciudad de Buenos Aires, quienes, desde principios de diciembre de 1918, venían organizando huelgas para exigir la reducción de la jornada laboral de 11 a 8 horas, mejores condiciones de salubridad, la vigencia del descanso dominical y aumento de salarios. La respuesta de la patronal no se hizo esperar. Como bien señaló Osvaldo Bayer: “La respuesta del poder fue bala y más bala. Con los uniformados de siempre. Esta vez ya con la ayuda de los muchachos del barrio Norte, las guardias blancas, la llamada después `Liga Patriótica Argentina . Salieron a matar `anarquistas, rusos, judíos y enemigos de la Patria ”.4 A la represión, llevada adelante por la policía, el ejército y rompehuelgas, se sumó un grupo de la oligarquía argentina que, aterrada por la fuerza de la protesta y el peligro de que se instale un “soviet obrero” en Buenos Aires inspirado en la reciente revolución bolchevique, se propuso aplastar la conspiración judeo-maximalista y anarquista formando la “Liga Patriótica”, responsable de cientos de asesinatos y de haber llevado adelante una cacería de ciudadanxs judíxs en el barrio de Once en lo que se conoce como el primer pogromo que tuvo lugar en América Latina. Al finalizar la huelga el 14 de enero, la patronal cedió un acuerdo con el aval del gobierno radical de Yrigoyen en el cual se otorgaba la libertad a lxs más de dos mil presxs, un aumento salarial de entre un 20 y un 40 %, según las categorías, el establecimiento de una jornada laboral de nueve horas y la reincorporación de lxs huelguistas despedidxs. El saldo fue, según diversas fuentes, de entre 700 y 1300 muertxs y más de 4000 heridxs. Como decía Bayer, “las calles de Buenos Aires quedaron teñidas de sangre obrera”. Dos años después, sangre obrera teñiría la Patagonia.

Por qué tanta crueldad “Yo me enteré porque mis padres vivieron en Santa Cruz del año 20 al 24. Y fueron testigos de todas estas cosas”, relataba Osvaldo Bayer. “Me 4

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contaron muchos episodios. Por ejemplo, contaba De manera que tuve también la versión obrera mi padre cómo traían a los prisioneros, a los pede todos los hechos”.6 ones prisioneros. Era el regimiento de caballería Ocho años más tarde, sus artículos “Los y los soldados iban a caballo y los traían camivengadores de la Patagonia Trágica” en la renando después de kilómetros y kilómetros y kivista Todo es Historia (más tarde la publicación lómetros… Me acuerdo el término que utilizaba de los primeros tomos de su libro) y, finalmente, mi padre, ‘los traían a lazazo limpio’”.5 la película La Patagonia Rebelde iniciaron una ¿Cómo eran las condiciones de trabajo de serie de polémicas que se extendieron por esos peones rurales? ¿Cuál fue el lugar de las varios años y que contribuyeron a la visibilización autoridades nacionales y locales en la consede una masacre largamente silenciada. “Si en cución de la represión hacia los trabajadores y algo me alegro de la publicación de mi obra en la Federación Obrera de Río Gallegos? ¿Cuáles tomos es que dio —durante su publicación— las responsabilidades de los sectores de la sooportunidad a la polémica y a que muchos acciedad civil? ¿Por qué nunca se hizo una investores de los hechos salieran a decir su verdad o tigación sobre lo ocurrido? ¿Por qué no se habló a repetir su mentira para encubrir la masacre”, más del tema? ¿Por qué ese silencio? menciona en el inicio del cuarto tomo de La PaCon estas y otras inquietudes, Osvaldo Bayer tagonia, editado en Alemania, en noviembre comenzó a estudiar las de 1977, tres años después huelgas a más de 40 años de haber tenido que marde sucedidos los hechos. char al exilio junto a toda Reconstruyó los procesos su familia una vez publi“Los sucesos de la Patagonia históricos consultando arcados los primeros tomos chivos oficiales, siguiendo reflejan un accionar sistemático y estrenada la película. el derrotero de los protaSu escritura a contrapelo de represión y posterior intento gonistas, relevando sus restituyo a lxs oprimidxs a de silenciamiento que tiene testimonios, recorriendo la la historia, visibilizando sus entre sus antecedentes en la geografía de los hechos: demandas, sus estrategias historia argentina a los hechos de resistencia y la lucha “[…] y tuve la suerte de encontrar a todos vivos. colectiva que emprendieron de la Semana Trágica.” Estaban vivos los oficiales contra las injusticias y la del Ejército, el teniente geexplotación del poder políneral Varela no, había sido tico y económico. Pero, a muerto por el anarquista la vez, los ejes argumentaalemán Kurt Gustav Wilckens por haber sido les de su minuciosa investigación sumados a el fusilador de tantos peones rurales. Vivían su oficio de polemista experto, también permilos oficiales, vivían los estancieros —casi todos tieron tirar por tierra aquellas versiones del de 80 años—, vivían los peones rurales que no poder que quisieron tergiversar los hechos y habían sido fusilados porque en aquel tiempo construirse como épicas. eran menores de 18 años y también vivían los “¿Por qué tanta crueldad, no…? Si pedían soldados que habían tenido que cumplir la tan poco esos peones rurales”, se preguntaba orden de fusilar a los peones rurales. Y encontré Osvaldo Bayer una y otra vez… en el archivo policial, en el archivo del Ejército, Memorias del poder: en el archivo de la Justicia un material inmenso. Por ejemplo, en el archivo de la Justicia habían “señores de horca y cuchillo” intervenido al sindicato de los peones rurales “Cuando nosotros nos enteramos, en espey también a la Central Obrera de Santa Cruz. Y cial que el teniente coronel Varela, fusilaba a tenían en su archivo todos los papeles obreros. Entrevista realizada a Osvaldo Bayer en “El Tugurio”, octubre de 2014. Disponible en http://patagoniarebelde. undav.edu.ar

Entrevista realizada a Osvaldo Bayer en “El Tugurio”, octubre de 2014. Disponible en http://patagoniarebelde. undav.edu.ar

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los peones rurales chilotes, que venían de la isla de Chiloé, nosotros lo fuimos a ver y le dijimos ‘Señor teniente Coronel lo felicitamos por su acción. Lo que usted está haciendo, debido a este método no va a haber nunca más una huelga rural en la Patagonia. Pero le vamos a pedir una cosa, usted fusila preferentemente a los chilotes y nosotros le pedimos que, por favor, eso no lo haga porque los chilotes cobran la mitad que los peones argentinos y europeos. Si usted los fusila a todos no va a venir más gente de Chiloé y se va a encarecer la lana…”.7 Se trata de Edelmiro Correa Falcón, gobernador interino de Santa Cruz durante gran parte de la primera huelga y representante de los productores ganaderos en tanto secretario de la Sociedad Rural de Santa Cruz. El mismo que allá por 1921, el 10 de diciembre para ser más precisxs y a pocas horas de finalizada la masacre en la estancia La Anita, firmó una publicación en el diario La Unión —del que era propietario— en la que la Sociedad Rural de Río Gallegos disponía de manera unilateral la rebaja de casi un 50% de los salarios obreros dispuestos en el Laudo Yza.8 No puede negarse su coherencia. Cerca de cincuenta años habían pasado entre aquella publicación del diario La Unión y su charla con Osvaldo Bayer y, tal como puede inferirse, la preocupación por sus negocios y margen de ganancia había permanecido intacta. Tanto como su indiferencia frente a una represión de la que él fue parte responsable. No cabe duda de que estamos hablando de un escenario en el que la patronal no solo tenía acceso directo a las autoridades locales y nacionales, sino que sostenían altos grados de connivencia. De esta manera, el control político ejercido sobre el territorio sumado al manejo

de las policías locales y al carácter oligopólico de la economía —gracias a un Estado sin capacidad ni voluntad para regular las relaciones laborales—, configuraron un contexto en el que estos verdaderos “senores de horca y cuchillo”9 manejaron a gusto y piacere las condiciones laborales (cualquier coincidencia con los sucesos que llevaron a la desaparición y muerte de Santiago Maldonado en Chubut y el asesinato de Rafael Nahuel en Río Negro, en 2017, no es pura casualidad). En relación con la responsabilidad de los fusilamientos, la postura de Bayer no admite medias tintas: “el responsable de los crímenes cometidos fue el presidente Yrigoyen, ya que le dio al militar Varela el bando de la pena de muerte ‘por subversión’. Señor presidente: una huelga no es subversión”,10 y llama la atención mencionando que “si los estancieros no se hubieran movido en Buenos Aires, la matanza no habría ocurrido”. A lo largo de toda su investigación, Bayer señala las diferentes estrategias implementadas por estos “señores de horca y cuchillo” para doblegar la resistencia obrera. Desde una campaña de prensa feroz destinada a magnificar algunos incidentes —presentando a Santa Cruz como una tierra arrasada por “forajidos”, “bandoleros” o “subversivos” a los efectos de crear un clima favorable para la represión—,11 pasando por el despliegue de fuerzas parapoliciales, hasta el lobby ejercido sobre el gobierno nacional para presionar por el envío urgente de tropas. Sin embargo, en ocasiones también hicieron uso de la potestad de “hacer vivir o dejar morir”: “Estuve en el encuentro de la estancia La Anita donde realice el primer fusilamiento de dirigentes que tuve que efectuar con otros cinco soldados. Los detenidos, que estaban concentrados des-

Relato de Osvaldo Bayer donde cuenta lo que le dijo Correa Falcón en una de las entrevistas que mantuvo con él en el marco de su investigación, entre fines de los 60 o comienzos de los 70. Disponible en http://patagoniarebelde.undav.edu.ar

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Huelga en Dawson (1917). El Socialista. Punta Arenas citado por Harambour, 2016, p. 11.

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Ver Bohoslavsky (2005). Allí recorre las “interpretaciones derechistas” sobre la masacre. Las primeras versiones sobre estos sucesos —sustentadas por la Liga Patriótica Argentina, la prensa ligada al conservadurismo, los estancieros y los militares involucrados en los fusilamientos— bascularon entre la idea de bandoleros asolando el territorio santacruceño hasta las huelgas como resultado del accionar anarquista y el comunismo internacional. 11

Es el laudo firmado por el gobernador Ángel Ignacio Yza, durante la primera llegada de Varela al territorio santacruceño, que acompaña el convenio entre obreros y hacendados que aceptaba muchas de las mejoras económicas exigidas por los obreros rurales y que luego fue homologado por el Departamento Nacional del Trabajo en Buenos Aires. 8

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pués de la rendición, sentados en el suelo eran 2005, en referencia al estado de abandono de clasificados por los estancieros de la zona, perun cenotafio construido, allá por 1996, por inimitiéndoseles retirarse en libertad a los que ciativa de un grupo de estudiantes de la Escuela estos reconocían como peones de buena conducta Secundaria No 9 de El Calafate para reivindicar a los peones rurales fusilados en Santa Cruz de sus establecimientos y fusilándose a los que durante los años 20. poseían antecedentes o eran inculpados de caEl lugar elegido, frente a la entrada de la esbecillas o de hechos delictivos. El fusilamiento tancia La Anita y a unos cientos de metros de que me toco efectuar se ejecutó en La Anita, en los lugares de los fusilamientos y sepulturas un grupo de siete prisioneros […]”.12 Una vez terminada la masacre y cuando en masivas que están dentro del perímetro de la Santa Cruz “ya había vuelto a reinar el orden”, estancia. Un pequeño y conmovedor acto de los grandes estancieros avanzaron sobre las justicia llevado adelante por un grupo de chicas tierras de quienes habían aceptado el pliego y chicos. Una enorme lección “de memoria”, de condiciones obreras; pudieron reducir los nada más y nada menos que frente a una de salarios de los trabajadores en casi un 50% y, las propiedades del conglomerado familiar y en tanto la masacre había eliminado la mano económico (grupo Braun-Menéndez Behety) de obra “innecesaria”, pudieron reacomodar la más poderoso de la región. producción a las necesida“¿Por qué nadie se endes del sistema y cubrir carga de mantenerlo en un las pérdidas sufridas con estado de dignidad?, la crisis lanera. Poco des¿quién se encarga del cuipués, una significativa eledado de los demás monuvación de precios compenmentos de la provincia de “‘¿Nadie se siente saba a los grandes Santa Cruz?, ¿por qué los responsable del monumento productores (Bonaudo y otros monumentos a Roca Bandieri: 2000, p. 269). y el Perito Moreno están a los peones fusilados?’, “Ahora ya sabemos que en excelente estado? Claro, se preguntaba Bayer". ocurrió, quiénes fueron los esos sí. ¿Nadie se siente responsables, por que se responsable del monumenhizo, el por que de la cruelto a los peones fusilados?”, dad, del terror impuesto”, se preguntaba Bayer. menciona Bayer al final de Bastaron estas pregunsu obra. tas para que las acciones que venían desarrollando de manera dispersa Memorias de la resistencia: diferentes actorxs sociales de El Calafate, que se habían sentido interpeladxs y convocadxs “Nosotros somos los vengadores de la Patagonia trágica” para mantener viva la memoria sobre aquellos sucesos, terminaran de anudarse. Por aquel “El don de encender en lo pasado la chispa de la entonces también “se rumoreaba que se quería esperanza solo es inherente al historiador perfectallevar el monumento al pueblo, lo que era igual mente convencido de que, si el enemigo triunfa, ni que distraer la atención del lugar de los hechos”, siquiera los muertos estarán seguros. Y este enemenciona Luis Milton Ibarra Philemón, uno de migo no ha cesado de triunfar”. los fundadores de la Comisión por la memoria Walter Benjamín de las huelgas patagónicas de 1920-1921 de El “¿Quién puede haber vejado de esta manera Calafate. “Luego de varias idas y venidas, ya ese monumento?”, tronaba Osvaldo Bayer, que ni la provincia ni el municipio se hacían desde la contratapa titulada “Vergüenza” del cargo del cenotafio, decidimos hacer una condiario Pagina/12 del sábado 18 de junio de vocatoria abierta. Vino bastante gente, conversamos, debatimos en asamblea y ahí nació 12 Declaración de Juan Faure, quien hizo el servicio mila comisión. Después nos apersonamos en el litar en el 10 de Caballería (Bayer 2007, p. 203).

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cenotafio e hicimos una apropiación pacífica y nos hicimos cargo de acomodarlo y arreglarlo un poco y a partir de ese momento, todos los 8 de diciembre, realizamos el acto de homenaje porque era la fecha que Osvaldo Bayer había solicitado como día de recordación”. Por su parte, Carlos Cobelo, otro de los fundadores de la Comisión, también rememora aquellos primeros pasos: “¿cómo empezamos? Lo primero que hicimos fue rescatar el monumento, lo pintamos de negro, de luto por los 1500 obreros fusilados y empezamos a hacer un acto ahí frente a la estancia La Anita. Convocamos a todos los vecinos, y los vecinos se hicieron presentes y no para observar, sino para participar. Entonces se empezaron a sumar poetas, músicos, cantores, artistas de teatro… ellos querían participar y eso fue sumando… y se siguieron sumando… se fueron sumando funcionarios municipales, provinciales, nacionales… y eso llevó a darle un poco más de importancia e interés a lo que había pasado”. Con el paso del tiempo y el trabajo sostenido de la Comisión y de otrxs actorxs de la sociedad civil, la construcción de una memoria colectiva sobre aquellos sucesos logró ser incorporada en las agendas gubernamentales (del municipio, provincia e incluso nación). Al respecto, mencionamos solo algunos de los hitos que representan avances enormes en relación con la preservación de la memoria histórica sobre aquellos hechos. En primer lugar, en 2010, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a través de la Red Federal de Sitios de Memoria, señalizó la estancia La Anita como Sitio de Memoria por los fusilamientos de los protagonistas de La Patagonia Trágica. Se trata del primer “sitio de memoria” que no tiene relación directa con la última dictadura militar. En 2014, también fue señalizado el Cañadón de los Muertos, en Gobernador Gregores. En segundo lugar, en 2012 se firmó un convenio entre el municipio, la Comisión por la Memoria de las Huelgas de El Calafate y las autoridades de la estancia La Anita para que un equipo interdisciplinario de investigadorxs de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) pudiera ingresar a la estancia para localizar los enterramientos masivos de peones rurales: “Esos trabajos si bien quedaron inconclusos,

según un informe científico y técnico que dio la UNPA, nos dieron la pauta de que allí efectivamente sucedieron los hechos relatados por Osvaldo Bayer en sus cuatro tomos. Todo quedó documentado. En base a estos documentos y testigos, la familia Braun acepta realizar un comodato por 98 años en el que cede una hectárea en ese lugar donde fueron fusilados los compañeros al municipio de El Calafate”, explica Carlos Cobelo. “Tenemos que seguir investigando qué pasó en la estancia. Por eso hace pocos días enviamos una nota a Horacio Pietragalla pidiéndole que actúe el Equipo Argentino de Antropología Forense. Tenemos que recordar que esos son crímenes de lesa humanidad. Tenemos que seguir buscando siempre, no solo acá en la estancia La Anita sino en toda Santa cruz, estamos hablando de 1500 peones fusilados”. También mencionamos que en 2018 se conformó la Mesa Provincial por las Huelgas Patagónicas de 1920 y 1921 en la que confluyen las diferentes comisiones de cada una de las localidades de la provincia la Santa Cruz13 conformadas por cientos de personas comprometidas en el proceso colectivo de recuperación de la memoria de los peones fusilados. Por último, cabe mencionar que en 2019 la Legislatura provincial de Santa Cruz declaró por unanimidad el día 7 de diciembre como Feriado Provincial Permanente en homenaje a los obreros fusilados durante las Huelgas Patagónicas de 1920 y 1921.14 Ese mismo año, también se creó en el ámbito de la provincia de Santa Cruz la “Comisión Provincial de la Memoria”, con el objeto de “promover e implementar políticas públicas en materia de derechos humanos y el estudio e investigación de los sucesos acaecidos durante las Huelgas Patagónicas de 1920 y 1921, al igual que a hechos referidos a Mesa de Huelgas Patagónicas El Calafate; de Jaramillo y Fitz-Roy; De cara a la Liverta-Puerto Deseado; de Gobernador Gregores; de Río Gallegos; Piedra Buena; Puerto Santa Cruz. 13

14 Los hitos señalados forman parte de un proceso de construcción de una memoria oficial en el que se superponen voces múltiples, con estrategias, condiciones de posibilidad e intereses disímiles y, como es de esperar, los conflictos, matices, contradicciones y debates también se hacen presentes en relación, por ejemplo, a los modos de participación y construcción de consensos; si las decisiones que se adoptan promueven o no una rememoración reflexiva de los hechos que se evocan, etc.

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la dictadura cívico-militar impuesta en 1976”.15 Pero volviendo a aquellos inicios de la Comisión de El Calafate, nos interesa abordar una de las tantas líneas de trabajo que desde hace años llevan adelante sus integrantes para rescatar diferentes historias locales.16 Nos referimos a las “ampliaciones de la historia”. “Buscamos aquellas historias de quienes habían pasado por acá, de quienes fueron fusilados, aparecieron nuevos nombres, todo esto en vida de Osvaldo que, por suerte, pudo conocer estas ampliaciones de la historia que él nos legó…”, mencionan desde la comisión. “Y la primera fue la de Juan Esteban…. Un chico nacido en Río Gallegos de familia muy humilde, que siendo muy chico sale a trabajar al campo, en las tareas habituales de campo, esquila, marcación… y en la segunda huelga lo encuentran en la estancia La Anita y es fusilado… Luego corrió un velo de silencio y de represión… Un tipo de represión diferente luego de los fusilamientos porque de estos temas no se podía hablar… La revista que bajó línea fue la revista Argentina Austral con diferentes historias, revistas de la Sociedad Anónima… entonces estas historias no se contaban…. Y las familias rescataban sus historias en el núcleo familiar…”. A través del rescate de estas memorias subalternas se proponen devolverle la palabra a quienes se les ha negado, a quienes fueron forzadxs al silencio: “Nosotros somos los vengadores de la Patagonia trágica, que desde cada localidad aportamos algún datito de interés tratando, precisamente, como Osvaldo decía, que esto no se olvide”, mencionan desde la comisión. La operatoria es similar a aquella realizada por Bayer cuando rescata y deja plasmadas para siempre en su libro las palabras de homenaje de aquel peón libertario escritas en la cruz frente a la tumba masiva de la estancia San José: “A los caídos por la Livertá”. En relación con la historia de Juan Esteban, nos interesa detenernos en dos cuestiones. En primer lugar, porque es su hermana, Candelaria Esteban, quien recuerda y, sin dudas, el rescate del “recuerdo tal como fulgura en un instante 15

de peligro” (Benjamín, 2007) torna audible la voz de una mujer afectada de manera directa por la represión estatal. Así, a través de esta “ampliación de la historia” queda abierta la posibilidad de una línea de indagación con perspectiva de género que visibilice las experiencias de otras tantas mujeres relacionadas de manera directa con los trabajadores fusilados, a fin de reinsertar su participación en el marco de estos procesos históricos. “En el caso de Juan Esteban, por ejemplo, a quien puedo conocer y hablar es a la hermana…”, menciona Ibarra Philemón. “Ella ya había nacido cuando él trabajaba, era chico y se entera que lo habían matado, contaba esta historia y nosotros rescatamos todos esos datos… Bueno cuando se entera del fusilamiento de su hermano mayor acá en la estancia La Anita, en diciembre de 1921, a la semana llega la noticia a Río Gallegos y en la escuela donde ellos iban, era la No 1 la única que había, estaba prohibido tocar el tema de lo que había sido la huelga y entonces ellos tenían un hermano muerto que no lo podían mencionar y no podían hablar con nadie, entonces se había formado el silencio que abarcó a muchas generaciones de santacruceños y en el caso de la familia sería reverenciar la figura del hermano que quedó acá en la estancia La Anita y no pudieron rescatar”. En segundo lugar, porque el rescate del relato de Candelaria, si bien no se traduce en un conocimiento del pasado “tal como realmente ocurrió” (Benjamín, 2007), su memoria construye un sentido de ese pasado que permite constatar, no solo los modos en los que el silenciamiento se fue imponiendo de manera capilar en diferentes ámbitos de la vida cotidiana una vez finalizada la masacre, sino también la configuración de una memoria subterránea (seguramente compleja, diversa, dinámica) que durante las décadas siguientes se siguió consolidando, tal como se escucha una y otra vez en los testimonios de lxs integrantes de la comisión: “En aquellos que somos de acá de Santa Cruz de hace varias generaciones, también el silencio estaba en nuestra familia. Era una historia que no se tocaba, que no se hablaba. Yo me enteré muy tardíamente que mis bisabuelos ya habían poblado Lago Argentino… y estaban. Pero nunca escuché de mi abuela o

Ley 3652. Río Gallegos, 25 de abril de 2019.

Una tarea que se viene desarrollando desde todas las Comisiones por la Memoria de las Huelgas Patagónicas de 1920-1921 de la provincia.

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de los familiares ningún comentario… O sea, luego del fusilamiento de la masacre vino el silencio… impuesto por el Estado, por una especie de autorepresión de las mismas familias que no querían tocar el tema. […]”. “Es un tema interesante el silencio. De hecho, perduró varias décadas hasta que vino Osvaldo Bayer en los años 60 con su investigación magistral y logra rescatar esta historia”. “[…] Ser familiar de un huelguista no fue una cosa fácil, mucho hostigamiento, mucha persecución, no había dónde trabajar […] A nivel general lo que se sabe es que estaba prohibido hablar de las huelgas, hablar de lo que había ocurrido en las estancias… no se podía tocar, esto se mantuvo hasta entrada la democracia en la década del 80”. Es sabido que la investigación llevada adelante por Osvaldo Bayer, quien tuvo “el don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza” cambió definitivamente este escenario, rompiendo el silenciamiento hegemónico y logrando que la historia de quienes lucharon por aquel tiempo comenzara a ser materia de indagación y reflexión. Al respecto, nos quedan resonando las palabras de Karina Alegría17 cuando menciona: “Santa Cruz… lamentablemente sus cimientos fueron construidos sobre la sangre de miles de personas. Yo a veces digo ‘qué paradójico el nombre que tiene la provincia’ […]”.

Comenzamos el apartado anterior relatando la iniciativa de un grupo de estudiantes que allá por 1996 quisieron honrar (y lo hicieron) la memoria de los peones fusilados frente a la estancia La Anita. Un lugar seguramente emblemático por su capacidad de condensar sentidos en torno a la desigualdad más extrema entre explotadorxs y explotadxs. Se trata de una “lección de memoria” que nos permite reflexionar en torno a dos ejes. Por un lado, aquel gesto no quedó limitado a su dimensión conmemorativa, sino que a la vez dejó planteado el desafío de resignificar aquel pasado en el presente y reflexionar en

torno a las problemáticas actuales. Estamos sobre el centenario de aquella masacre y queremos mencionar algunas de las tantas que fueron surgiendo en las entrevistas realizadas a integrantes de la comisión de El Calafate:18 “[…] Hay sectores que aún no lo quieren hablar, hay ganaderos que siguen justificando la represión y los fusilamientos de los trabajadores y entonces esto es una lucha que hay que seguir dando. […] Acá hay mucha gente que tiene que dar respuestas ahora que se van a cumplir los 100 años. La Sociedad Rural festejó que se hayan aniquilado a los trabajadores y quedaron amos y señores, entonces hoy a los 100 años, ellos algo tienen que decir en cuanto a los fusilamientos de los trabajadores. ¿Qué posición van a tomar? ¿Van a seguir justificándola o van decir que fue una masacre innecesaria? […] Otro sector que hizo silencio y sigue haciendo silencio aun hoy es la Iglesia, no se pronunció en este sentido y esto fue un crimen muy grande. […] La policía… la policía ¿qué autocrítica va a hacer? […]”. “[…] No se toca el tema de los obreros fusilados que eran de los pueblos originarios […] Por eso a mí lo que es el trabajo en la Comisión de las Huelgas me incentiva a seguir trabajando y seguir investigando sobre los peones que formaban parte de los pueblos originarios. Porque es importante devolver nuestra memoria, activar nuestra memoria como pueblo, tenemos derecho a saber quiénes eran… Y no es por ocasionarles dolor a las familias, es porque a ver si en algún momento tanto el Estado nacional como el provincial dice ‘bueno ocurrieron estas cosas, vamos por lo menos a…’. No sé, no creo que vayan a pedir disculpas, pero por lo menos hacer un reconocimiento, hacer algo, decir algo, ‘bueno esto no debió haber pasado, lucharemos para que no vuelva a pasar’… No sé, una cosa así… por ahí es una utopía, pero es algo que muchos piensan, pero no lo dicen […]” “Hay cosas que todavía en las estancias no han cambiado… hay cosas que todavía no cambian. ¿Pero, cómo puede ser? Han pasado 100 años. Está bien los peones rurales ya no están viviendo 16 o 30 adentro de una habitación de cuatro por cuatro, pero tenés a una familia vi-

Integrante de la Comisión por la memoria de las huelgas patagónicas de 1920-1921 de El Calafate.

Agradecemos la colaboración de Facundo Sinatra Soukoyan para la realización de estas entrevistas.

Lecciones “de memoria”

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viendo en una habitación de cuatro por cuatro ciedades, reflexionando sobre las estructuras que tiene la misma comodidad, no tenés mayores de pensamiento que han configurado sociedades avances en la estructura edilicia. Por ahí le han asimétricas, en la cual los sectores dominantes sumado internet, pero las condiciones siguen se han desarrollado y han afirmado su dominasiendo iguales… ¿Cómo hacen en la actualidad ción gracias al saqueo, a la explotación y al sicuando vienen las comparsas de 400, 500 perlenciamiento de lxs “otrxs”, generando una sonas? ¿Dónde paran? La historia se repite, es pedagogía de la dominación que tiene por objetivo naturalizar la centralidad y universalidad lamentable, es triste, pero es la actualidad”. En relación con el segundo eje, retomamos de sus matrices sociales y cognitivas profununa de las expresiones de Osvaldo Bayer en damente eurocéntricas. otra de sus contratapas: “El deber ineludible La problemática de la construcción del “otrx” por la cultura hegemónica en determinado pede la escuela. Un deber firme y pleno de nobleza. ríodo histórico, la forma en que esta construcción Comenzar a descubrir dónde las sociedades se 19 se centra en la estigmatización de esx “otrx” equivocaron”. De allí su interés por que La Patagonia Rebelde llegue a las aulas de todas como “inferior”, “marginal” y, en muchas ocalas escuelas del país. Y si bien cabe recordar siones, como una “amenaza” al orden estableque, en 2013, el Consejo Provincial de Educación cido y hegemónico ha sido objeto de varias inde Santa Cruz estableció terpretaciones, abordajes que el libro sea de lectura y debates en el terreno de obligatoria en las escuelas las ciencias sociales y de “La construcción del “otrx” secundarias de la provincia, la pedagogía en particular. tiene a nuestro entender un hilo resta el despliegue de un En las últimas décadas conductor que se mantiene dispositivo pedagógico a se han incrementado los nivel nacional. estudios sobre las diversas desde la colonización de Se trata de una masacre formas y estrategias de América hasta nuestros días: que debe ser interpretada conformación de una idenla justificación y dentro de un concierto de tidad propia, por parte de otras tantas masacres con- “naturalización” ideológica de la los llamados grupos subtra la clase trabajadora, alternos, que confronten explotación y dominación de perpetradas por el Estado con la estigmatización del amplias regiones del planeta.” “otrx”. (nacional, provincial, municipal) en contextos deEn gran medida, estos mocráticos y siempre en estudios han tomado como defensa de las clases dominantes. ¿Cómo compunto de partida la denominada crisis de los prender La Patagonia Rebelde sino en relación grandes relatos, de la idea de buscar interpretar con la Semana Trágica, tal como mencionamos la totalidad, una totalidad que es diversamente anteriormente? ¿Cómo entender la masacre de compuesta, de la problemática del sistema poLa Forestal, o la de Napalpí, sin mencionar La lítico-social. Patagonia Rebelde? ¿Cómo descubrir en cada La construcción del “otrx”, más allá de las uno de estos procesos locales los mismos hilos diferencias que podemos encontrar en disde los proyectos de dominación que atravesaron tintas épocas, tiene a nuestro entender un y atraviesan nuestro país de punta a punta si hilo conductor que se mantiene desde la coinsistimos en aprenderlos y enseñarlos de malonización de América hasta nuestros días: nera fragmentada? la justificación y “naturalización” ideológica de la explotación y dominación de amplias Epílogo regiones del planeta. Los discursos justificatorios de esta situación, Esto nos pone ante el desafío de analizar críque dieron lugar a una pedagogía de la domiticamente los modos de pensar a nuestras sonación, con su correspondiente escala de valores hegemónica y la violencia, tanto física 19 Página 12, 15/03/2008.

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Bibliografía consultada

como psicológica para imponerlos, han sido moneda corriente y, como decíamos, forman parte de nuestra cotidianidad, aunque muchas veces la “naturalización” de la que han sido objeto esas concepciones, impide su rápida identificación. A cien años de las huelgas de la Patagonia y la masacre de peones rurales, la tarea llevada adelante por Osvaldo Bayer para “correr los velos” con que la historia oficial intentó y sigue intentando en gran medida silenciar estos hechos, continúa abonando a la construcción de una pedagogía de la emancipación. Reivindicar y hacer visible la memoria de quienes lucharon y fueron asesinadxs por defender u obtener derechos para lxs trabajadorxs, sigue siendo una tarea urgente, la que emprendieron Osvaldo Bayer y, actualmente, continúan lxs integrantes de las diferentes Comisiones por la Memoria de las Huelgas Patagónicas de 1920-1921 de Santa Cruz.•

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Semana trágica Cuarenta días negros Dos tragedias Teodoro Boot*

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* Teodoro Boot, Escritor, periodista.

os años antes de los asesinatos en el territorio nacional de Santa Cruz denunciados en 1928 por el abogado José María Borrero en su libro La Patagonia Trágica, y más tarde por Osvaldo Bayer en Los vengadores de la Patagonia Trágica y en La Patagonia Rebelde, se había producido en Buenos Aires otra masacre de trabajadores. Conocida como La Semana Trágica la represión de los obreros metalúrgicos de enero de 1919 tendrá mayor difusión que los fusilamientos de trabajadores rurales en una entonces remota y olvidada Patagonia. Pero viene a cuento recordarla toda vez que intervienen en ambos acontecimientos prácticamente los mismos actores reiterando casi idénticos comportamientos. Por un lado, una patronal necia y avara, en gran parte inglesa, amparada por la diplomacia británica y recostada en los rompehuelgas de la “Asociación del Trabajo”, los grupos de choque de la Liga Patriótica (fundada durante el primer conflicto para reprimir trabajadores y activistas de izquierda) y una fuerza policial habituada a actuar como brazo armado de las patronales y alzada contra sus propios mandos. Por otro lado, una asociación gremial que intenta conducir el conflicto y obtener las conquistas, que es permanentemente desgarrada por las distintas tendencias del movimiento obrero. Supuestamente en medio, un gobierno democrático y de naturaleza popular, acusado de “obrerista” por las patronales, vacilante y dubitativo a la hora de mediar y que, a su vez, también es debilitado por sus diferentes tendencias internas. Y un Ejército de comportamiento errático y contradictorio que, finalmente, al parecer, acaba librado a sí mismo y actuando por su propia cuenta. Todos estos factores están presentes en ambos conflictos, desde la absurda apelación de La Liga Patriótica a un patriotismo tan patronal como probritánico, hasta la estremecedora historia de Albino Argüelles, herrero socialista del barrio de Pompeya, trabajador de los talleres Vasena, sobreviviente de la Semana Trágica que, convertido en uno de los dirigentes de las huelgas patagónicas, será fusilado en la estancia San José el 18 de diciembre de 1921. En el marco del conflicto entre los Talleres Metalúrgicos Pedro Vasena e Hijos y la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos (SRMU), el martes 7 de enero de 1919 se desataba la ola de violencia, asesinatos y represión que será conocida como Semana Trágica. Junto a los fusilamientos de los obreros patagónicos y la salvaje represión a la huelga de los trabajadores de La Forestal, constituye una mancha atroz en la historia del yrigoyenismo, en la que algunos han querido ver una muestra de proverbial vacilación radical, y otros, la demostración de su verdadera naturaleza, el “desenmascaramiento” definitivo

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Orillera • Año VI – Nº 6 • primavera de 2021


sino de una “unión cívica”, un muy amplio y heterogéneo movimiento de “reparación nacional”, de recuperación de la soberanía popular y de cumplimiento de la Constitución, indiferente al hecho de que este fuera, en líneas generales, el pliego de condiciones que los vencedores de la guerra civil impusieron a los vencidos. Su propósito era moralizar la vida pública a través del complimiento de las leyes y del normal funcionamiento de las instituciones. “Con la autoridad que le confería el plebiscito reciente y el aura popular que lo envolvía [censurará Ernesto Palacio en la cómoda lucidez que brinda el paso de cuatro décadas] pudo Yrigoyen arrasar con las situaciones provinciales viciadas, cerrar el Congreso y convocar a nuevas elecciones (…) a fin de renovar todos los poderes (…) Con sorpresa y decepción de muchos, Yrigoyen eludió el golpe de Estado salvador que habría sido la garantía de su éxito. En lugar de proceder rápidamente contra los culpables (…) los indultó en masa (…) Ante esta imprevista legalización de sus situaciones espurias, los representantes del régimen derrotado (…) levantaron cabeza y se abroquelaron en sus posiciones para obstaculizar la obra gubernativa. Desde ese momento, el gobierno radical debería soportar la oposición más implacable de que haya memoria en los anales parlamentarios argentinos”. Esa oposición implacable del Congreso y la prensa era, además, alentada por los representantes de los intereses británicos y norteamericanos que, luego de la incorporación de Estados Unidos a la guerra europea, comenzaron a exigir que también Argentina declarara la guerra al imperio alemán. En septiembre de 1917 el Senado votará la ruptura de relaciones con Alemania por una abrumadora mayoría en la que revistarán unos cuantos radicales, entre ellos Leopoldo Melo, quien más adelante liderará la escisión antipersonalista, colaborará con el golpe de Uriburu y será el eje articulador de la Década Infame, y por entonces matizaba sus ocios legislativos y sus afanes belicistas con la defensoría legal de “Pedro Vasena e Hijos”. Poco después, la Cámara de Diputados, donde el bloque radical era primera minoría, también se inclinará por la ruptura. El presidente, sin embargo, se mantuvo inconmovible.

de uno de los grandes caudillos populares argentinos (y, en consecuencia y por extensión, de todos ellos). Sin ser ni una cosa ni la otra, es útil recordar que, en los tres conflictos, intervinieron los mismos actores: un poder económico y mediático que seguía manejando gran parte del aparato estatal, empeñado en domesticar a Yrigoyen (o, en su defecto, desplazarlo del gobierno); un socialismo liberal enfermo de antiyrigoyenismo, obsesionado con destruir la anomalía de un presidente preocupado por la cuestión social; la incomprensión sectaria del anarcosindicalismo, cultor del todo o nada y convencido de la inminencia de la revolución social, y un gobierno que, apremiado por la campaña de miedo y odio a la reciente revolución soviética, abandona su papel de árbitro y moderador de los conflictos sociales para inclinarse por el mantenimiento del orden y la salvaguarda de las instituciones de un Estado que no termina de serle propio.

Contexto Hipólito Yrigoyen había llegado a la presidencia en octubre de 1916, hacía apenas dos años, luego de participar con reticencia en un acto eleccionario en el que no creía, presionado por sus propios partidarios, algunos de los cuales, desobedeciendo sus directivas, en 1914 habían intervenido exitosamente en las legislativas de Santa Fe y Capital Federal, las primeras realizadas según la Ley Sáenz Peña. Luego de veinte años de abstención revolucionaria, se abría ante los radicales la posibilidad de obtener diputaciones, concejalías y empleos. Un número significativo de dirigentes se negaba a desperdiciarla debido a la tozudez y los pruritos incomprensibles de su líder. Es así que Yrigoyen acaba asumiendo el gobierno con un Senado controlado por la oligarquía, gobiernos provinciales adversos, electos según los tradicionales métodos fraudulentos, un Poder Judicial manejado por sus enemigos y una prensa casi unánimemente alineada en su contra, tributaria de los intereses oligárquicos y rectora de una porción significativa de la intelectualidad y las clases medias. El caudillo radical no llegaba al frente de un partido apegado a programas y plataformas

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Anarquistas, socialistas y sindicalistas

“Cuando Yrigoyen ratifica la neutralidad —escribe Jorge Abelardo Ramos— el país presencia una desaforada campaña que se prolonga a lo largo de toda la guerra contra el neutralismo oficial (…) En esa oposición torrencial nadie se excluye: desde la gran prensa mercantil hasta los prohombres de los partidos tradicionales y de izquierda, como el Partido Socialista, numerosos radicales, las ‘fuerzas vivas’ en pleno, la magistratura, y el profesorado universitario, los estudiantes y los intelectuales”.

El enclenque movimiento obrero (debido al poco desarrollo industrial, una ínfima minoría dentro de las masas populares del país) se encontraba dividido en tres grandes tendencias, agrupadas en dos centrales: la FORA V Congreso, exclusivamente anarquista y partidaria de la huelga insurreccional y la acción directa, y la FORA IX Congreso, donde había logrado imponerse la posición “sindicalista”, según la cual el movimiento obrero no debía dividirse Los soviets al poder por “temas filosóficos, científicos o políticos” y en la que los mayoritarios sindicalistas revoluPara sorpresa general, el pueblo de Moscú y cionarios y los socialistas coincidían en la neceSan Petersburgo se rebela y con el apoyo de sidad de luchar por mejoras sociales por medio soldados y marineros acaba con el imperio de de la acción gremial. Disentían en que mientras los zares. Entre febrero y los socialistas apostaban a octubre de 1917 se plasma la vía parlamentaria, los sinla revolución proletaria dicalistas revolucionarios “que conmoverá al mundo” confiaban únicamente en “Los sindicalistas y que redefine las relaciorevolucionarios se acercaron a la acción sindical. A la vez, nes entre las viejas tenlos sindicalistas revolucioYrigoyen, dencias del movimiento narios del IX Congreso coina quien no obstante su obrero y alienta el surgicidían con los anarquistas miento de otras. La utopía del V en su desconfianza “carácter burgués”, de una sociedad sin clases, hacia el “Estado burgués” le reconocían la voluntad sin explotadores ni exploy su desestimación de las de mejorar las condiciones tados, parece estar al alvías parlamentarias, pero cance de la mano. Ya no disentían respecto de la acde vida del pueblo.” se trata solo de la disputa ción directa y la vía insuentre los partidarios de la rreccional. acción directa y los graA inicios del gobierno dualistas, y precipita dentro del Partido Socialista de Yrigoyen, mientras los socialistas conseguían, la ruptura que con el tiempo dará origen al Pargracias al apoyo de la bancada radical, la tido Comunista. sanción de algunas leyes favorables a los traTanto respecto de la neutralidad como del bajadores, lo que no les impedía seguir sostegobierno de los soviets y el derecho de los niendo una feroz oposición, los sindicalistas pueblos latinoamericanos a la autodeterminarevolucionarios se acercaron a Yrigoyen, a quien ción, Yrigoyen mantuvo tenazmente su línea no obstante su “carácter burgués”, le reconocían de conducta. Y será contra la opinión y aun la voluntad de mejorar las condiciones de vida los actos de sus representantes (Honorio Pueydel pueblo. De hecho, el presidente había “merredón y Marcelo de Alvear) que Argentina se diado” en favor de los trabajadores en las huelretirará de la Liga de las Naciones. Para Yrigas de ferroviarios y marítimos. goyen, en la Liga debían estar todas, tanto las “Esto se produce a tal punto —cuenta Norvencedoras como las vencidas, las fuertes berto Galasso— que algunos gremialistas de como las débiles, las capitalistas o la proletaria, esa tendencia [sindicalista revolucionaria], como en ese momento cercada por los poderosos el Gallego García, dirigente sindical de los maejércitos triunfantes en la guerra interimperítimos, acuerda con Yrigoyen, lo cual provoca rialista. la crítica de La Nación, que se escandaliza de

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con su odio: se pone de moda hablar del caos social”.

que este obrero portuario entre y salga de la Casa Rosada como si fuera la suya propia”. Consecuentemente con la estructura económica, las principales organizaciones obreras argentinas de la época eran los sindicatos ferroviarios y marítimos, afiliados a la FORA del IX Congreso. Estos sindicatos, si bien críticos del gobierno radical, tenían una postura favorable a la política yrigoyenista de mediación en los conflictos laborales, para que se resolvieran a través de la negociación colectiva. La actitud del sindicalismo revolucionario “es un símbolo”, precisa Norberto Galasso, de una política social. Según recordará Gabriel del Mazo, el desempleo se reduce del 19,40% en 1917 a 7,20% en 1920; el salario promedio (en tiempos en que la inflación era un fenómeno desconocido) asciende de $ 3,50 en 1916 a $ 7 en 1922, la jornada laboral se reduce de 9, 10 y hasta 11 horas (como era el caso en los Talleres Vasena) a 8 horas en 1920, y los cotizantes a las organizaciones gremiales se elevan de 40.000 en 1916 a los 700.000 de 1920.

Una cronología 2 de diciembre de 1918 Los trabajadores de los Talleres Metalúrgicos Pedro Vasena e Hijos (que en 1912 se había transformado en la sociedad anónima “Argentine Iron & Steel Manufactury Formerly Pedro Vasena e Hijos”) presidida por Alfredo Vasena pero con mayoritaria participación de capitales británicos y sede en Londres, se declararon en huelga. Su reclamo era modesto, y el desarrollo de los acontecimientos demuestra cuánto costó cada uno de los derechos laborales que en los tiempos que corren son considerados “privilegios” por numerosos periodistas y opinadores y, lo que es más grave, no pocos trabajadores: reducción de la jornada laboral de 11 a 8 horas, aumento de jornales, vigencia del descanso dominical, gratificación por las horas extra y readmisión de huelguistas despedidos. La empresa era la más importante metalúrgica del país, con dos establecimientos en Rosario y La Plata, y 2500 trabajadores (incluyendo un par de centenares de trabajadoras en un lavadero de lana). Caracterizada por tener malas condiciones de trabajo, ambientes con temperaturas excesivas y sin ventilación, salarios por debajo de los de empresas similares y jornadas más largas, tenía una postura cerradamente antisindical y contraria a la negociación colectiva que por entonces impulsaba el gobierno. Los trabajadores de la empresa estaban mayoritariamente representados por uno de los dos sindicatos metalúrgicos: la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos (SRMU), adherida a la FORA V Congreso, y eran liderados por el anarquista Juan Zapetini, secretario General del sindicato, y el italiano Mario Boratto, delegado General del personal del establecimiento, de creencia católica, que será autor del folleto de denuncia impreso en 1919, “La huelga de los talleres Vasena”. La fábrica y la administración estaban ubicadas en el terreno que hoy ocupa la Plaza Martín Fierro, con entrada principal en Cochabamba 3075, entre las calles Rioja y Urquiza. A

El “caos social” No es únicamente la oposición socialista y los medios conservadores quienes, a raíz de su apego a la neutralidad, tildan a Yrigoyen de “enfermo delirante”, “loco”, “primitivo” o “arrogante”. Tal como ocurrirá con los partidarios de la represión a los reclamos obreros, los rupturistas están metidos dentro del aparato mismo del gobierno y del propio movimiento radical. El radical antiyrigoyenista Benjamín Villafañe (diputado nacional por la UCR y futuro gobernador de Jujuy) dirá: “Los que estudian la personalidad del señor Yrigoyen creen, unos, que se trata de un hombre orgánicamente perverso; otros lo consideran un caso patológico, digno de la atención del alienista (…) Debo decir que, para mí, el señor Yrigoyen no es loco ni perverso, sino un ser primitivo, poco evolucionado”. La postura internacional de Yrigoyen y su actitud “condescendiente” ante la ola de huelgas y reclamos reivindicatorios que alienta su llegada al gobierno, provocará la furia de la oligarquía. “La prensa de oposición, que es toda la prensa —puntualiza Ramos—, encuentra en la agitación obrera nuevos motivos para abrumar al gobierno

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25 cuadras de allí, en Pepirí y Santo Domingo, 15 de diciembre casi sobre el Riachuelo, se ubicaban los depósitos en los que se almacenaban las materias primas. El rompehuelgas identificado como Pablo Debido a ello, los materiales se trasportaban Pinciroli hace fuego contra uno de los huelguistas en forma constante, casi a diario, entre la que intentaba impedir su ingreso a la fábrica, fábrica y los galpones, a lo largo de las calles hiriéndolo en la espalda. 24 de noviembre y Pepirí, por lo cual las chatas con materiales pasaban a pocos metros de la 16 de diciembre sede del SMRU, en Amancio Alcorta 3483, entre Pepirí y la actual Diógenes Taborda. El trabajador Ramón Sibacini es herido a baEsos serán los principales escenarios en los lazos por dos rompehuelgas. que tendrá lugar la tragedia, que se originará en la ciega oposición de la empresa a negociar 18 de diciembre con los huelguistas. Los hermanos Vasena, decididos a quebrar Ramón Vasena, uno de los propietarios de la la huelga, recurren a la Asociación del Trabajo, empresa, abre fuego contra uno de los piquetes, organización patronal proveedora de rompehiriendo a un vecino que se encontraba en la huelgas armados, dirigida puerta de su casa. por un connotado trabaja“El desempleo se reduce del dor: el presidente de la So19 de diciembre ciedad Rural Joaquín de 19,40% en 1917 a 7,20% en 1920; Anchorena. El jefe de Policía José el salario promedio (en tiempos La solidaridad de la baCasas es desplazado debien que la inflación era un rriada, incluidos los comerdo a su postura favorable fenómeno desconocido) ciantes, y muy especiala reprimir a los trabajadomente la de los gremios de asciende de $ 3,50 en 1916 a $ 7 res. Lo reemplaza Miguel marítimos y portuarios (que Ángel Devoni. en 1922, la jornada laboral se declaran el boicot a Vasena), alienta a los trabaja- reduce de 9, 10 y hasta 11 horas 23 de diciembre dores, que ubican piquetes (como era el caso en los Talleres a fin de impedir el transTiene lugar la primera Vasena) a 8 horas en 1920…” porte de materiales entre muerte cuando en las inla fábrica y los depósitos mediaciones de Puente de Nueva Pompeya. Alsina el rompehuelgas Manuel Rodríguez se ahoga en el Riachuelo, al que se había 13 de diciembre arrojado para huir de los huelguistas que lo perseguían. Se produce el primer acto de violencia con uso de armas de fuego: al enfrentar a un 26 de diciembre piquete, dos policías que custodiaban a un automóvil de la empresa disparan contra una En las inmediaciones de la fábrica, nuevacasa de familia ubicada sobre Amancio Alcorta, mente el rompehuelgas Pablo Pinciroli hiere a en las inmediaciones del sindicato. otro huelguista, curiosamente también en la espalda, así como a la niña Isabel Aguilar que 14 de diciembre caminaba por la vereda. 30 de diciembre

El jefe de Policía José O. Casas se ofrece como mediador, lo que es rechazado por los trabajadores, que exigen tener tratativas directas con la empresa.

Sin mediar ningún tipo de incidente previo, el policía Oscar Ropts hace fuego contra el

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4 de enero

obrero pintor Domingo Castro cuando se dirigía hacia uno de los locales anarquistas.

La policía vuelve a cargar contra el local del sindicato, pero en esta oportunidad es rechazada por huelguistas y vecinos. Como resultado, cae herido de gravedad el cabo Vicente Chávez. “¡Meta bala a los cosacos!” saluda el órgano anarquista La Protesta.

31 de diciembre Fallece Domingo Castro. 1 de enero El huelguista Constantino Otero es herido de bala por otro de los pistoleros de la Asociación del Trabajo.

5 de enero

3 de enero

6 de enero

Sin explicaciones, las fuerzas policiales participan en forma activa en un desordenado tiroteo entre trabajadores y rompehuelgas frente al local sindical de Amancio Alcorta. Es herida de gravedad Flora Santos, vecina del lugar, así como Vicente Velatti y Juan Balestrassi, que se encontraban jugando a las bochas en una cancha de las inmediaciones. Para Jorge Abelardo Ramos la espontánea participación policial y el creciente salvajismo con que en los días siguientes reprimirá a los huelguistas “debía desempeñar un papel objetivo de gran valor para las tentativas oligárquicas de derribar al presidente Yrigoyen aprovechando el caos”. Los policías estaban disgustados con Yrigoyen a raíz del severo castigo disciplinario que por orden del presidente se aplicara al oficial al mando de un escuadrón de la Guardia de Seguridad de Caballería, que había ordenado cargar contra una manifestación de obreros portuarios, hiriendo a algunos de ellos. Juan Ramón Romariz, por entonces titular de la comisaría de La Boca, recuerda en su libro La Semana Trágica: “Estas enérgicas medidas adoptadas por el presidente Yrigoyen en resguardo de los derechos obreros, por lo sorprendentes e inusitadas provocaron estupor y desconcierto en la institución, cuyos componentes, acostumbrados a los procedimientos expeditivos con los huelguistas, los comentaron con acritud y severidad”. Más allá de la existencia de un plan oligárquico para derribar al presidente, esa “acritud y severidad” de los cuadros policiales explica gran parte de los acontecimientos posteriores.

Mientras en los Talleres Vasena los capataces deciden plegarse a la huelga, en el sepelio del cabo Chávez y en presencia de los más altos mandos policiales, el teniente de la Guardia de Caballería Augusto Troncoso llama a “vengar” la muerte del camarada caído.

Muere el cabo Chávez.

7 de enero Comienza la masacre. En sintonía con la amenaza de Troncoso, más de cien policías rodean el local sindical y apoyados por rompehuelgas y bomberos previamente apostados en la escuela La Banderita (emplazada exactamente en Pepirí y Amancio Alcorta), y en los techos de la fábrica textil Bozalla (frente al sindicato), hacen fuego con fusiles Máuser y carabinas Winchester. Durante dos horas disparan más de dos mil proyectiles. A consecuencia del salvaje ataque cinco vecinos mueren en sus casas o comiendo en una fonda, excepto uno, el español Toribio Barrios, que cae en la calle, sableado por la Guardia de Caballería. Ninguno de ellos es huelguista o activista sindical. Los heridos de bala son más de treinta. El parte policial es una admisión de abuso, arbitrariedad y salvajismo: no obstante, los dos mil disparos, los policías heridos son cuatro; dos por golpes de puño, uno de un mordisco y el restante por una cuchillada. El gobierno decide intervenir directamente y el ministro Ramón Gómez encomienda al jefe de Policía Miguel Devoni y al director del Departamento de Trabajo, Alejandro Unsain, entrevistar a Alfredo Vasena a fin de que se avenga a las

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exigencias de los trabajadores. Vasena acepta aumentar los salarios un 12%, reducir la jornada a 9 horas de lunes a sábado (54 horas semanales) y readmitir a todos los obreros en huelga. Esa misma noche Devoni y Unsain consiguen que Vasena y los dirigentes sindicales se reúnan en el Departamento de Policía. Las partes arriban a un vago principio de acuerdo, que, debido a las altas horas, se formalizaría al día siguiente en la sede de la empresa.

obreros recorren los lugares de trabajo. La Protesta titula: “El crimen de las fuerzas policiales, embriagadas por el gobierno y Vasena, clama una explosión revolucionaria”. En los talleres Vasena, 300 pistoleros de la Asociación Nacional del Trabajo custodian a los directivos de la empresa, entre los que hay varios ingleses. En razón de ello, el embajador británico se cree con derecho a intervenir y, acompañado de Joaquín de Anchorena, se hace presente en la Casa Rosada para exigir refuerzos policiales y medidas más enérgicas. El presidente se niega a recibirlos y ordena expulsarlos del lugar. El gabinete discute acerca de la posibilidad de decretar el estado de sitio, pero Yrigoyen se rehúsa: todavía confía en una mediación exitosa. En consecuencia, reemplaza al jefe de Policía por un hombre de su máxima confianza: el ministro de Guerra Elpidio González, mucho más adecuado para presionar al irreductible Alfredo Vasena. A las dos de la tarde, desde el local de la SRMU parte un multitudinario cortejo encabezado por un centenar de militantes anarquistas armados, cantidad que irá aumentando a medida que sean asaltadas las armerías que encuentren a su paso. La columna, que marcha por la calle Rioja, al llegar a Cochabamba, frente a los talleres, se une al cortejo que acaba de llegar desde la Casa del Pueblo. Es entonces que tiene lugar un violento tiroteo con los rompehuelgas apostados en el interior. El enfrentamiento deja un número no precisado de muertos y heridos. Al menos al local socialista de circunscripción 8, llegan cinco cadáveres. Enterado de la confrontación, Elpidio González, acompañado únicamente del comisario Inspector Justino Toranzo, se dirige hacia el lugar. Su automóvil es detenido por los manifestantes, quienes, exasperados, los obligan a bajar del vehículo antes de prenderle fuego. En tanto, precedido de banderas rojas y la vanguardia de protección, el grueso del cortejo renueva la marcha hacia el cementerio de Chacarita. Al llegar por Corrientes a la altura de Yatay, se produce otro violento tiroteo con los bomberos que custodian la Iglesia Jesús Sacramentado. El cortejo, más reducido, prosigue hasta el cementerio. Mientras se suceden los discursos, en momento en que habla el sindicalista

8 de enero Mientras los comercios de Nueva Pompeya cierran sus puertas en señal de duelo y la Federación Obrera Marítima (FOM) declara la huelga, una multitud de indignados vecinos se congrega en locales políticos y sindicales, especialmente en los dos en los que son velados los muertos: la sede de la SRMU y la socialista Casa del Pueblo, de Loria 1341. Las dos FORA repudian la matanza y numerosos sindicatos se declaran en paro a fin de acompañar el día siguiente los restos de los muertos. También la FOM convoca a sus afiliados a sumarse al cortejo fúnebre. En medio de la generalización del conflicto, inopinadamente Alfredo Vasena se niega a recibir a los delegados obreros que se hacen presentes para negociar los términos del acuerdo esbozado la noche anterior. El sindicato pretende un aumento mayor al 12%, jornada de 8 horas, equiparación salarial entre secciones y géneros, no obligatoriedad de las horas extra y pago de un suplemento por ellas del 50% los días hábiles y de un 100% en caso de realizarse en días domingo. La intransigencia de Vasena aumenta la indignación popular que, a esa altura, no es privativa de sindicalistas y partidos de izquierda, sino también de las barriadas de la zona sur de la ciudad. La FORA IX Congreso se solidariza con los huelguistas, la bancada socialista de Diputados pide la interpelación del ministro de Interior y las dos centrales proclaman la huelga general. 9 de enero La ciudad amanece paralizada. No hay subtes, tranvías, carros ni ningún tipo de vehículo; las barricadas cortan las calles y los piquetes

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revolucionario Luis Bernard, surgen detrás de los muros del cementerio miembros de la policía y del ejército dirigidos por el capitán Luis Cafferata, que comienzan a disparar sobre la multitud, entre la que no faltan mujeres y niños. Como ha venido y seguirá ocurriendo a lo largo de estas jornadas, no se sabe con certeza cuál ha sido el saldo de la emboscada: La Prensa informa sobre 12 muertos; para el periódico socialista La Vanguardia las víctimas fatales son 50. En lo que hay acuerdo general es que no se registran víctimas entre las fuerzas que a esta altura de los acontecimientos son menos “del orden” que de cualquier otra cosa. Yrigoyen designa gobernador militar de la ciudad al general Luis Dellepiane, quien ordena emplazar dos ametralladoras pesadas en la esquina de Rioja y Cochabamba. Las baterías abren fuego sobre los manifestantes que intentan incendiar la fábrica con botellas de nafta. Para La Protesta, que al día siguiente tirará 15 mil ejemplares, “El pueblo está para la revolución. Lo ha demostrado ayer al hacer causa común con los huelguistas de los talleres Vasena (…) Entre los diversos incidentes desarrollados en la tarde de ayer, citamos los que siguen: El auto del jefe de Policía fue incendiado en San Juan y 24 de Noviembre. Los talleres Vasena fueron incendiados por la muchedumbre. En la manifestación de Chacarita fue desarmado un oficial de policía. En San Juan y Matheu fue asaltada y desvalijada una armería. En Perú y Cochabamba se levantó una barricada con tranvías y carros dados vuelta, ayudando a los obreros quince marinos. En Boedo y Carlos Calvo fue asaltada otra armería…”. Y así sigue el órgano anarquista enumerando las exitosas acciones obreras que parecerían demostrar que, efectivamente, “el pueblo está para la revolución”. También al día siguiente, el Buenos Aires Herald dirá que a lo largo de la jornada se produjeron 80 muertes, mientras que, para La Época, afín al radicalismo, los muertos habrían sido 45 y los heridos 119.

hículos que llevan la bandera roja pueden atravesar las barricadas. Dos mil marinos se suman a las fuerzas del Ejército. Al tiempo que un grupo de huelguistas intenta una vez más tomar la fábrica Vasena, defendida por los pistoleros de Joaquín de Anchorena, un destacamento policial ataca el local de la SRMU. Luego de la muerte de uno de los gremialistas, el resto es detenido. La Federación Obrera Ferroviaria se declara en huelga y exige la reincorporación de todos los trabajadores despedidos en las huelgas iniciadas el año anterior. Se producen las primeras disidencias entre los gremialistas: mientras la FORA IX Congreso opta por concentrarse en la defensa de los metalúrgicos de los talleres Vasena, la FORA V Congreso declara la huelga general revolucionaria y aumenta sus exigencias, añadiéndole la inmediata libertad de todos los presos políticos y sociales, incluido Simón Radowitsky, matador del coronel Ramón Falcón. En sintonía con la supuesta inminencia revolucionaria, La Protesta deja de aparecer y los dirigentes anarquistas pasan a la clandestinidad. En el Centro Naval se reúne la autodenominada Comisión Pro Defensores del Orden, un grupo de jóvenes cajetillas nacido en la Confitería París. Los contraalmirantes Eduardo O’Connor y Manuel Domecq García, un delincuente económico de infausta memoria y largo prontuario, instan a los jóvenes defensores del orden a acabar con los “rusos” y “catalanes” y les entregan armas automáticas. Es el nacimiento de la Liga Patriótica Argentina que, días después, el 19 de enero, se constituirá formalmente bajo el lema “Patria y orden”. Durante la noche del 10 y la madrugada del 11, el futuro “nacionalismo”, tan antiyrigoyenista entonces como antiperonista después, se estrena llevando a cabo el primer pogromo de la historia latinoamericana. Grupos de “defensores del orden”, armados y apoyados por la guardia de seguridad de la infantería, se abocan a arrasar las viviendas del barrio de Once y Villa Crepo, así como los locales y las imprentas anarquistas y socialistas. Cientos de vecinos de religión judía, o con aspecto de profesarla, son golpeados, torturados, detenidos y llevados a las comisarías 7ª, 9ª y el Departamento de Policía.

10 de enero Los diarios de la mañana aseguran que se está en presencia de un “complot bolchevique”. La ciudad sigue paralizada. Únicamente los ve-

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11 de enero

Al caer el día, la FORA V Congreso, aun en la clandestinidad, ratifica la continuidad de las medidas de fuerza hasta que fueran liberados “todos los detenidos por causas sociales”.

La ciudad amanece desierta y desmovilizada. El gobierno, presionado por los conservadores y los grandes diarios, que reclaman el estado de sitio, intenta llegar a un acuerdo que permita 13 de enero dar salida al conflicto. Yrigoyen convoca a los dirigentes sindicales y a los directivos de talleres Las “fuerzas del orden” ocupan a tiros la Vasena. Con la FORA V Congreso en la clansede de la Federación Obrera Ferroviaria, addestinidad, concurre a la Casa de Gobierno una herida a la FORA IX Congreso. Son heridos y delegación de la FORA IX Congreso encabezada detenidos 17 trabajadores y el local sindical por su secretario General, el sindicalista revoes clausurado. El ejército se hace cargo de la lucionario Sebastián Marotta. Alfredo Vasena, regularización del servicio ferroviario. por su parte, lo hace acompañado del embajador No obstante la gradual normalización de del Reino Unido. El presidente impone a los dealgunas actividades, se producen varios actos legados sindicales el levantamiento de la huelga de sabotaje y algunas localidades, como Avey al empresario la aceptación de las exigencias llaneda, continúan controladas por los piquetes obreras. A la vez, el goobreros. bierno se compromete a la A pedido del gobierno, liberación de todos los deuna delegación del sinditenidos, con excepción de cato metalúrgico, encabe“Con la mediación del ministro aquellos condenados por zada por Zapetini y Boratto, delitos graves, como Simón concurre a la Casa Rosada, de Interior y el director del Radowitsky. Marotta, Berdonde se encuentran AlDepartamento de Trabajo, la nard y los demás dirigentes fredo y Emilio Vasena, patronal acepta todas las dan “por terminado el moacompañados por el senaexigencias de los trabajadores. dor y abogado de la emvimiento” y recomiendan a los huelguistas el inmepresa Leopoldo Melo. Con En consecuencia, el sindicato diato retorno al trabajo. la mediación del ministro decide levantar la huelga.” Mientras los sindicalisde Interior y el director del tas revolucionarios negoDepartamento de Trabajo, cian, grupos anarquistas la patronal acepta todas intentan el asalto a varias las exigencias de los tracomisarías y sucursales de Correo. bajadores. En consecuencia, el sindicato decide levantar la huelga, debiendo retornar el trabajo 12 de enero recién el día 20, una vez que las instalaciones fueran reparadas, pero percibiendo sus jornales No obstante, el acuerdo y la recomendación desde ese mismo día. sindical, la SRMU emite un comunicado declarando que no había formado parte de la nego14 de enero ciación y que, no pudiendo ubicar al titular de la empresa, no levantaría el paro. El general Dellepiane se reúne, por cuerda La policía y los niños bien prosiguen con los separada, con los dirigentes de las dos centrales allanamientos y detenciones de dirigentes obreobreras. Ambas levantan la huelga general luego ros y simples trabajadores. Entre los detenidos de que el gobierno acepta liberar a todos los dese encuentra el periodista Pinie Wald, quien a tenidos, respetar el derecho de reunión y cesar tono con el delirio antibolchevique es salvajela “ostentación de fuerza por las autoridades”. mente torturado por ser el fantasmático “dictador Sin embargo, las fuerzas de seguridad allanan maximalista” de la conjura bolchevique que La Protesta, destruyendo sus instalaciones y habría estado detrás de los conflictos. maquinarias, así como varios locales sindicales.

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Frente a la desobediencia de las fuerzas bajo su mando, el general Dellepiane presenta la renuncia, que es rechazada de plano por el presidente. Al anochecer, los grupos parapoliciales, apoyados por fuerzas policiales, vuelven a arrasar con viviendas y negocios del barrio de Once. Voceros de la embajada de Estados Unidos declaran que en el Arsenal del Ejército Esteban de Luca yacen 179 cadáveres de “rusos judíos”.

El general Dellepiane declarará posteriormente: “En esa oportunidad, enemigos del presidente Yrigoyen me pidieron que intentara su derrocamiento”.

Las “estúpidas mayorías” “Un simple conflicto gremial —señala Jorge Abelardo Ramos— se transforma, por la provocación de Vasena que contrata crumiros armados, en una serie de incidentes sangrientos. La policía, educada en la escuela de Figueroa Alcorta y de los escuadrones cosacos, despechada por las sanciones disciplinarias (…) acentúa la represión. Los anarquistas, que dominan el movimiento obrero, toman la ocasión al vuelo y amplían la naturaleza del conflicto hasta convertirlo en episodios de guerra civil (…) Los agentes políticos de la oligarquía, a su vez, intervienen como una cuña venenosa en el movimiento, multiplicando el caos, realizando pogromos antijudíos, gangrenando así toda posibilidad de acuerdo con el gobierno. Yrigoyen, por su lado, intenta negociar con los huelguistas y con Vasena, mientras los tiroteos se propagan. La oligarquía rodea a Dellepiane y le señala el espectáculo de ‘disolución social’”. En sintonía con el sonsonete de la disolución social, para el politólogo francés Alain Rouquié, si bien la patronal “había aceptado satisfacer las reivindicaciones de los huelguistas (…) los sediciosos, los ‘bolcheviques’, saquearon la ciudad, atacando bienes y personas. No solo los cabecillas quedaron sin castigo, sino que el gobierno dio la razón a los obreros rebelados: los propietarios, que así juzgaban la situación, se encontraban aterrados y descontentos”. Julio Godio centra su análisis en lo que considera errores de los anarquistas, a quienes ve como los grandes derrotados de la Semana Trágica: “Al tercer día de huelga los anarquistas quedaron solos. El centro de la persecución estatal y patronal fue dirigido contra ellos, pues tanto socialistas como sindicalistas los acusaron de servir conscientemente o inconscientemente a los fines de la reacción al impulsar una huelga revolucionaria que no tenía perspectivas de triunfo”. En verdad, el “maximalismo” de la FORA V Congreso, su idea de encontrarse a las

15 de enero Yrigoyen ordena poner en libertad a todos los detenidos, se retiran las tropas de la capital y se reabren los locales obreros. La huelga había triunfado, pero la Semana Trágica terminaría solo en sentido figurado: en la calle Corrientes militantes anarquistas matan al subteniente Agustín Ronzoni, comandante de un pelotón de fusileros, y en la avenida Pueyrredón es muerto a tiros el sargento del ejército Ramón Díaz. Un pelotón militar cae en una emboscada y es repelido un grupo que intenta tomar por la fuerza el Regimiento de Infantería 7. 16 de enero El general Dellepiane amenaza con “emplazar la artillería en la plaza del Congreso y atronar con los cañones toda la ciudad” si la violencia de ambos bandos no cesa. Los activistas matan a los policías Teófilo Ramírez y Ángel Giusti. El destacamento militar ubicado frente a los Talleres Vasena abre fuego contra los trabajadores que intentan castigar a unos 400 carneros refugiados dentro de las instalaciones. El Regimiento de Infantería 3 interviene para liberarlos. Al finalizar el conflicto, no hay acuerdo sobre la cantidad de víctimas. Para el socialista Jacinto Oddone los muertos habían sido 700, el anarquista Horacio Silva eleva la cifra a 800, La Nación habla de 100 muertos y 2000 heridos, mientras el historiador radical Félix Luna y el comisario Romariz coinciden en contar 70 víctimas fatales. La Embajada de Francia, por su parte, informa que han muerto 800 personas y registra más de 4000 heridos. Con precisión envidiable, la embajada de Estados Unidos contabiliza 1356 muertos.

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puertas de la revolución social, parece descabellada, no solo vista desde el presente sino de acuerdo con los propios anarquistas de la época. De hecho, de todos los sectores de la autodenominada izquierda eran los anarquistas quienes más acertadamente caracterizaban la naturaleza, dificultades, alcances y límites del gobierno de Yrigoyen. Decía La Protesta, citada por Godio: “Los ingleses presionan sobre el gobierno argentino dada la posición neutralista que este ha adoptado frente a la guerra mundial (…) Existe el marcado propósito, en los círculos financieros, de crear dificultades económicas a este país. En Londres está el único gobierno argentino y desde allí se imprime a la política criolla sus características esenciales. Esto se debe a que Argentina depende en absoluto de los capitalistas ingleses, que es una especie de colonia tributaria de la poderosa Albión”. Cuesta entender, entonces, cómo los anarquistas persistieron en su difuso internacionalismo en lugar de plantear un mucho más real antiimperialismo. Para Norberto Galasso, “estos hechos quedan como tremendo baldón en la historia del Partido Radical (…) que no fue suficientemente fuerte como para afrontar la presión conservadora nativa y la inglesa, así como para impedir la acción de los grupos de choque de la oligarquía. Aunque también debe reconocerse que había sido colocado en una posición muy difícil, entre la reacción y la ultraizquierda, y que, asimismo, los anarquistas debieron evaluar la correlación de fuerzas y quién era el enemigo principal, no solo en la teoría sino en la acción concreta”. En sus dos primeros años de gobierno, Yrigoyen había promovido negociaciones entre los trabajadores y las patronales, favoreciendo la firma de convenios colectivos, lo que a su vez alentó el surgimiento de los grandes gremios por sector en desmedro de las débiles asociaciones por oficios. El 24 de agosto de 1917 el Review of the River Plate se lamenta: “Los huelguistas han triunfado. El capital extranjero ha sufrido una humillación. Ahora se aclama al gobierno como el protector de los humildes”.

Y, en línea con el poder económico, la oposición oligárquica y las disconformidades internas del radicalismo, La Nación fustiga: “El gobierno es débil ante los reclamos obreros”. Este es, muy sucintamente, el contexto dentro del cual se desarrollaron los hechos de la Semana Trágica. Se reprochará a Yrigoyen que, al igual que hará luego de los fusilamientos de la Patagonia y tal como había procedido con los personeros del Régimen, al concluir estas sangrientas jornadas se niegue a investigar y castigar a los responsables. Con simétrica desaprensión y olvido de las circunstancias de que hace gala Ernesto Palacio, Rodolfo Puiggrós hará hincapié en una recriminación que se ha vuelto lugar común: “Yrigoyen ofreció a los oligarcas las flores marchitas de las libertades del liberalismo salvadas por él de ser tronchadas por la guadaña de la democracia proletaria. La luna de miel duró lo que el miedo. Pronto volvió el caudillo a encontrarse como intruso en el Estado liberal y a descubrir de nuevo que sin el contrapeso de las gentes humildes sería fácilmente derribado por una minoría rica, experimentada y sin escrúpulos”. Sin embargo, no es verdad que los aciagos sucesos de la Semana Trágica —durante la que los obreros de Vasena contaron con la simpatía y entusiasta apoyo de las barriadas plebeyas de San Cristóbal, Patricios y Pompeya— le hayan enajenado a Yrigoyen el apoyo de las gentes humildes. Tal como apunta Galasso, reducir la política social de Yrigoyen a la Semana Trágica y los fusilamientos de la Patagonia puede “generar el aplauso de la clase media pseudoprogresista”, pero el enfoque tiene un grave defecto: supone que las mayorías populares son ignorantes, estúpidas y fácilmente manipulables por la “demagogia”. Años después, esas mismas gentes humildes que se solidarizaron con los huelguistas y según algunos habrían abandonado al caudillo radical, plebiscitarán a Yrigoyen como a ningún otro gobernante, y a su muerte, las manifestaciones de dolor popular serán comparables únicamente con las que provocarán los fallecimientos de Eva y Juan Domingo Perón. •

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Osvaldo Bayer. El historiador de los asuntos lúgubres Adrián Cangi* “jamás el sabio es hombre privado” Marco Aurelio “(…) un ingente quantum de libertad fue arrojado del mundo, o al menos quedó fuera de la vista, y, por así decirlo, se volvió latente” Friedrich Nietzsche

Bandoleros del sur

* Adrián Cangi, Doctor en Sociología y Filosofía. Docente universitario e investigador (UBAFUC-UNLP). Director de la Maestría en Estéticas Latinoamericanas Contemporáneas (UNDAV).

El capítulo más relevante de la primera presidencia de Yrigoyen, fueron los sucesos de la Patagonia, cuya explicación encuentra sus causas en los sustanciales aumentos salariales obtenidos por muchos sectores de la vida social argentina, pero sobretodo, por la normalización de la economía producida por la posguerra. El logro colateral del gobierno radical fue el debilitamiento de los sindicatos anarquistas, porque el pliego de los reclamos de los obreros patagónicos fue rechazado por la Sociedad Rural, inclusive en dos ocasiones, y en un segundo intento, incluso con menores condiciones. Las reivindicaciones de higiene, de comida y de descanso requeridas por los obreros eran mínimas. Se pedía un sueldo magro de cien pesos por mes y comida diaria, doce pesos por día para los peones mensuales que tuvieran que conducir arreos fuera del establecimiento. Para los arreadores no mensuales se requería de un cobro de veinte pesos por día si utilizaban caballos propios. Los estancieros se obligarían a poner en cada puesto un ovejero o más, según la importancia del mismo, dándose preferencia para estos cargos a los que tuviesen familia, a los cuales se les daría ciertas ventajas según el número de hijos, creyendo que de esta forma podía fomentarse el aumento de la población y el engrandecimiento del país. Los estancieros reconocerían también a la Sociedad obrera de Río Gallegos como única entidad representativa de los reclamos de los trabajadores, y aceptarían la designación de un delegado que serviría de intermediario en las relaciones entre las partes y estaría autorizado para resolver con carácter provisional las cuestiones de urgencia que afectasen tanto a los derechos de los obreros como de los patrones. Pero un acontecimiento interrumpe el proceso de negociaciones. En el paraje denominado “El Cerrito”, fueron tomados entre dos fuegos por la policía un grupo de obreros de cuño anarquista, a los que se seguía desde Lago Argentino y a los que se enfrentó también desde Río Gallegos. Aquellos armados respondieron a la agresión con el saldo de muertos y heridos por ambas partes. Hechos de este tenor alentaron la campaña que se venía haciendo desde hacía meses por la gran prensa del país, que llenaba

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Orillera • Año VI – Nº 6 • primavera de 2021


y prolongada huelga de marítimos que culmino fracasando. Pero se sentían los indicios del malestar en el sur de la Patagonia, que entre 1921 y 1922 encontrarían un trágico desenlace. Osvaldo Bayer, investigador de estos hechos, destaca en La Patagonia rebelde (1972-74) que los grandes stocks de lana, acumulados al terminar la guerra por falta de compradores, son los que se convirtieron en el desencadenante de los sucesos de la Patagonia trágica. Una gran crisis se abatió sobre los estancieros y los comerciantes, pero, sobre todo, sobre los peones, que vivían y trabajaban en condiciones inhumanas. Activados por dirigentes anarquistas de Río Gallegos, los peones rurales empezaron a manifestarse en el invierno de 1920. A fines de ese año y comienzos de 1921, se generalizó la huelga en el territorio de Santa Cruz, y algunos grupos ocuparon estancias y tomaron rehenes, aunque sin cometer hechos de sangre. Las denuncias de la Sociedad Rural local y las exageradas informaciones publicadas por La Prensa de Buenos Aires movieron a Yrigoyen a enviar al coronel Héctor Varela con efectivos del 10° cuerpo de Caballería a poner orden en la zona. El coronel Varela logró que las partes en conflicto llegaran a un avenimiento, que reconocía la mayor parte de los pedidos de los huelguistas. La Prensa de Buenos Aires, denunciando situaciones gravísimas, exigía al gobierno nacional evitar los avances de “forajidos y delincuentes, con feroces anarquistas a la cabeza, 600 de ellos armados, envalentonados por la pasividad oficial”. El 29 de enero llega a Río Gallegos el gobernador titular Yza, quien había sido designado por los estancieros como árbitro del conflicto. Varela desembarca en Santa Cruz junto a sus soldados tres días después, el 1° de febrero. Luego de realizar algunas inspecciones personales, Varela comprobó que los grandes diarios habían deformado los hechos. Se dirigió a Río Gallegos para entrevistarse con Iza, manifestándole sus intenciones de solucionar el pleito pacíficamente.

páginas diariamente sobre los “bandoleros del sur”, mote con el que se quiso encubrir los reclamos salariales de los obreros patagónicos. El gobierno de Yrigoyen no tenía interés en destapar un asunto en el que podía enjuiciarse su responsabilidad y la del ejército al que había enviado a resolver los reclamos obreros, aunque los socialistas cumplieron formalmente con un pedido de informes. Sólo los anarquistas clamaron por los masacrados de la Patagonia y juraron venganza contra el coronel Varela, quien más tarde fue asesinado por un joven alemán, muerto por un miembro de la Liga Patriótica mientras estaba en Villa Devoto esperando su condena. Vale recordar que una célebre asamblea patagónica decidió por 350 votos contra 200, entregarse al ejército y acabar con el enfrentamiento por los reclamos. En el grupo minoritario se encontraban quienes habían realizado actos vandálicos, comandados por “El Toscano” y “El 68”, los cuales decidieron huir hacia la zona cordillerana. El 24 de febrero se formalizaron las entregas, y en reunión posterior entre los estancieros y la Federación Obrera Regional se aprobó el “laudo Yza”; que enmarcaba como reales las circunstancias planteadas por el pliego obrero. Varela decidió sumariar a los policías que habían cooperado en el apaleamiento de huelguistas y los trabajadores de Santa Cruz habían triunfado. Pero la historia de sangre dejaría sus huellas entre los grandes levantamientos obreros de la patria.

Un gobierno sangriento El gobierno de Yrigoyen reprimió de modo sangriento la sublevación popular de la Semana de enero de 1919. El ejército entra en la ciudad y se organizan grupos civiles que asaltan locales e imprentas obreras, con un saldo de entre 800 y 1500 muertos y más de 4000 heridos, incluyendo mujeres, ancianos y niños. Pese a la masacre, los ecos del levantamiento obrero y popular de la Semana de Enero llegarán hasta los más apartados rincones argentinos, produciendo reacciones tanto en el norte como en el sur. Ejemplos de esto serán, entre 1920 y 1921, las históricas huelgas de los hacheros alzados contra “La Forestal” y la rebelión de los obreros rurales y campesinos pobres de la Patagonia. En 1920 hubo una nueva

He vengado a mis hermanos Lo llaman el “fusilador de la Patagonia” o el “sanguinario”, y lo acusaban de haber ejecutado en el sur a 1500 peones indefensos. Se decía a

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viva voz que les habían hecho cavar sus tumbas, los pies y saca un revólver Colt. Varela pega un y luego los obligaba a desnudarse y se los bramido, que más es un estertor, como para fusilaba. A los dirigentes obreros se los mandaba asustar a ese desconocido de ojos profundaa apalear y sablear antes de dar la orden de pemente azules que lo va a fusilar. El comandante garles cuatro tiros. Pero llegaba el fin del famoso se va cayendo, pero no es de ésos que se enteniente coronel Varela, más conocido por el tregan o piden misericordia. Sigue tironeando “comandante Varela”. El hombre más aborrecido del sable que no quiere salir de la vaina. Ya y odiado por los levantamientos obreros. El 27 sólo faltan veinte centímetros. Varela está tode enero de 1923 el sol picaba fuerte, y de esa davía seguro de que lo va a poder desenvainar, casa de la calle Fitz Roy 2461 sale un militar. cuando recibe en el pecho el primer balazo. No Son las 7.55 y el comandante lleva una niñita de le quedan fuerzas y empieza a resbalar despacito la mano. El hombre rubio hace un imperceptible por el tronco, y tiene todavía tiempo y voz para gesto de contrariedad. Aunque ahora el militar rajarle una puteada al que lo está fusilando. El se detiene y conversa con la niña. Ésta le dice segundo balazo le rompe la yugular. Wilckens que se siente mal. El militar la alza rápidamente descarga el tambor entero. Todos los impactos en brazos y la entra nuevamente en la casa. son mortales. Varela ha quedado como enroscado Apenas pasan unos segundos el militar sale en el árbol. Adolfo González Díaz y Nicanor Sesolo. Va vestido con uniforrrano alcanzan a pocos pame de diario y sable al cinto. sos a Wilckens y desenSe encamina hacia la calle “Sólo los anarquistas clamaron fundan sus armas, pero no Santa Fe por la misma vetienen necesidad de hacer por los masacrados de la reda en la que está el homnada porque él les está bre rubio. En su paso enérPatagonia y juraron venganza ofreciendo de culata, su gico se nota su carácter contra el coronel Varela, quien propio revólver. Le quitan firme. Y ahora va al encuenel arma y le oyen decir en más tarde fue asesinado por un tro de su muerte en una mal castellano: “He venjoven alemán, muerto por un mañana hermosa, aunque gado a mis hermanos”. un poco calurosa. Kurt Wilcmiembro de la Liga Patriótica kens, de temple diamantino, mientras estaba en Villa Devoto La memoria del anarquismo de las noble compañero y hermano esperando su condena.” obrero, haría la tarea. revueltas obreras Wilckens queda frente a Bayer, el historiador de Varela y arroja la bomba al la Patagonia rebelde, comprendió como pocos piso entre él y el militar. Es un explosivo de al anarquista italiano Severino Di Giovanni, percusión de gran poder. Las esquirlas le dan como el nombre de quien supo desplegar viode lleno en las piernas al sorprendido Varela. lencia y amor en tanto apuestas radicales. Di Pero también a Wilckens, quien al sentir el Giovanni se ocupó de Max Stirner –el autor de dolor punzante vuelve al zaguán y sube instinEl único y su propiedad– en su periódico Culmine. tivamente tres o cuatro escalones. Es como Le dedicó un artículo e intentó publicar un para rehacerse porque la explosión ha sido tretrabajo sobre Stirner de un anarquista italiano menda y lo ha dejado aturdido. Todo dura llamado Nino Napolitano. Osvaldo Bayer rescata apenas tres segundos. Wilckens baja de inmeuna carta del 3 de enero de 1931, en su Severino diato. Es en ese momento en que el anarquista Di Giovanni. Idealista de la violencia (1970). Escomprende que está perdido, que no podrá cribe Di Giovanni: “Querido Hugo, he vivido huir, tiene rota una pierna –el peroné astillado tres días de infierno, créeme, pocas veces en se le mete dolorosamente entre los músculos y mi vida he sufrido tanto. La noticia que tuve – el pie de la otra pierna ha sido inmovilizado con el paquete que me mandó Barca por medio por una esquirla que le ha destrozado el emde Pieretti– del extravío de casi todos los origipeine–. Ahora los dos heridos están otra vez nales de ‘Escritos sociales’ aparte del de la frente a frente. Wilckens se aproxima arrastrando

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‘Pena de muerte’; del extravío del precioso opúsculo sobre Elia y tres números del ‘Pensiero’ con las traducciones al italiano y del extravío ahora irreparable de los originales y de las pruebas de linotipia del libro de Nino Napolitano: ‘Contribuite stirneriani’. Un infierno moral, como ves”. Del libro no se tienen noticias, pero sí queda registro del entusiasmo de Di Giovanni: “Lo verdaderamente maravilloso sobre todo lo hecho será el trabajo de Napolitano sobre Stirner. Estoy ilustrándolo con tantos dibujos originales que quedará un trabajo precioso. Todo está listo. Creo que para el mes de febrero aparecerá definitivamente”. Habiendo estudiado para maestro antes de su partida a Buenos Aires, Severino se forma a sí mismo una vez llegado. Ávido lector y tipógrafo autodidacta, organiza el periódico Culmine de manera unitaria y autónoma. Lee a Stirner e incluye en la serie a Kropotkin, Bakunin, Reclus, Nietzsche, Proudhon, y a un Malatesta que ya había atravesado la Patagonia en busca de oro y fundado luego, en Buenos Aires, el sindicato de panaderos. Entre América Scarfó y su activismo, entre la incontinencia propagandística y los asaltos a bancos, Severino Di Giovanni se midió con la prensa de su tiempo y, no menos, con cierta vocación novelística de una parte de la sociedad que siguió interesadamente, no sin cierto morbo, las noticias sobre sus hazañas, el ridículo en que a veces dejaba a las fuerzas de seguridad y, finalmente, su captura y ejecución bajo el lema: “¡Viva la anarquía!”. Más allá de contar con pocas pistas sobre el modo en que leyó o el interés que mantuvo por Stirner, resuenan en los gestos del italiano las palabras del alemán: “Clasificamos habitualmente a los Estados según la forma en que el poder supremo está distribuido: si pertenece a uno solo, es una monarquía; si pertenece a todos, una democracia. Este poder supremo, ¿contra quién se ejerce? Contra el individuo y su voluntad de individuo. El poder del Estado emplea la fuerza, el individuo no debe hacerlo. En manos del Estado la fuerza se llama derecho, en manos del individuo recibirá el nombre de crimen”. Se podría decir que, si bien Di Giovanni encontró y acusó en las patronales y mandatarios, en el fascismo y el capitalismo los mayores criminales contra los que un anarquista debería

luchar, no se ahorró actividades ilegales en función de esa lucha. De modo que, su “ilegalismo” –como lo define Bayer–, da cuenta de la despreocupación e incluso del carácter desafiante ante lo que la legislación vigente considera criminal. Tal vez los asaltos a bancos, en busca de financiamiento para la actividad política, terminaron definiendo el verdadero perfil y la atmósfera mítica de la vida de Di Giovanni, la instancia culminante en que idea y gesto se encarnan en un solo cuerpo como hervidero de una biografía en la historia. Es a la luz de Di Giovanni, con la que Bayer reconstruye la figura de Kurt Wilckens en La Patagonia rebelde, el diamantino vengador obrero.

Ética Osvaldo Bayer enfrentó durante su vida por igual al “poder de las bestias uniformadas” y a “los personajones que viven de la teta del Estado”. Los unos usan la ley del revólver, la picana y el puntapié o su reverso equivalente, la defraudación, la estafa y la coima. Los otros cacarean amparados en la representación, el dinero y el prestigio o su costado análogo, la policía, la banca y el poder colonial. Los confronta perseverando desde una crítica a la violencia irracional, pero recordando que las prácticas de la libertad muchas veces no resultan gratuitas cuando los chacales pisotean el patrimonio común o el trabajo de todos. Recuerda en su obra que Severino Di Giovanni, Simón Radowitzky y Kurt Gustav Wilckens —almas que practicaron la rebeldía y la esperanza— “hicieron estallar la dinamita de su incontenible ira”. Para Bayer “la violencia es el último recurso” cuando la dignidad está en juego. Nunca negocia la ética como práctica deliberada de la libertad con los señoríos policiales o estatales; no se amedrenta con las reacciones públicas de los diputados y senadores de la Nación frente a sus intervenciones y siempre recuerda que su imaginario y prácticas pertenecen al linaje de los marineros del Kronstadt y al de los milicianos anarquistas que batallaron con los rojos en España. No olvida que la resistencia necesita de una poética, a veces resulta sintetizada en la vida de aquellos que un día reaccionaron, aunque sus pies no pisaban el suelo para no matar insectos.

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Su escritura se mantuvo atenta en la Argenporque este valor, que implica la práctica delitina de la demagogia y de la vergüenza en la berada de la libertad, no resulta negociable. que avanza el instinto de libertad reprimido Las páginas de nuestra historia nunca lo vieron que finalmente se desahoga como mala conni con el ERP, ni con el FAL, ni con las FAR, ni ciencia. Padeció la persecución y el exilio, lo con las FAP, ni mucho menos con Montoneros, que no impidió que produjera una obra y que sin embargo, siempre se lo vio activar la autoactivara a la opinión pública desde los periódicos organización de grupos de afinidad y resistir a Esquel, La chispa y La protesta, para recordar los poderes en nombre de los derechos del traque no hay “República de hombres libres” que bajo y de la libertad. Tanto su obra ensayística neutralice lo impensado, salvaje o anárquico como sus textos de intervención periodísticos de una democracia extrema. Lo hizo con la prepueden ser leídos como cartas a los poderes. tensión de evitar que la democracia se confunda Persona no grata con la policía y la administración pura. Hay potencia instituyente para Bayer, si los hombres Bayer fue amenazado de muerte por la Triple transitan la experiencia de la ausencia de funA, considerado ciudadano de segunda durante damento del poder jerárquico para ver al desla primavera alfonsinista, atacado y luego renudo la irracionalidad de la fuerza. El historiador sarcido por el Senado de pertenece a la larga tradila Nación con acusaciones ción anarquista de los ancomo “traidor a la patria”, tagonistas en favor del de“iluminado demiurgo del recho de persona. Su “No olvida que la resistencia pueblo” y “mesiánico vandefensa de la singularidad activista y de intervención necesita de una poética, a veces guardista revolucionario”. no lo ciega ante los moviresulta sintetizada en la vida de El historiador y periodista resiste a los embates y se mientos colectivos, aunque aquellos que un día yergue incólume en la esdude del mito del “homreaccionaron, aunque sus pies tirpe de los irreductibles e bre-masa” y de las “mayointempestivos frente a las rías automáticas”. Tampoco no pisaban el suelo para no formas conservadoras de culmina creyendo en la rematar insectos.” una pretendida democracia lación “nosotros o ellos”, argentina que lo denuncia. entendida como diferencia Cuando la historia del naantagonista y constitutiva cionalismo y del patriotisde la política. Lo que amemo conservador persigue a un hombre como naza la existencia ética de la persona para “persona no grata”, la vida de una persona es Bayer es la imposibilidad de ejercer la vida y la medida de los síntomas que lo juzgan. Los sus actos de invención –la autogestión produc“justos” y los “honorables” senadores de la tiva, la auto-organización comunal, la invención Nación que lo juzgan tienen “prontuarios”, pedagógica de grupos de afinidad afectiva y mientras el irreductible Bayer tiene una obra perceptiva como sindicatos, escuelas, bibliotecas de vida y una vida sostenida por una obra de y prensa libres–, detenidos por la fuerza e imintervención como historiador de las libertades pedidos en su práctica deliberada de la libertad. civiles. El “alma bella” de la patria de los No se confunde ni con un liberal pluralista, ni “justos” siempre ha querido juzgar a nuestros con un comunitarista agonista. No aspira al mejores hombres, mientras olvida a los feroces consenso que se organiza excluyendo al mismo represores. La historia que juzga se muestra tiempo que reclama armonía, porque sabe que perseverante para perseguir a un hombre por la jerarquía entre los hombres es difícil de sus dichos y por sus declaraciones escritas en igualar y fraternizar. Percibe que los hombres favor de la libertad, sin embargo, funciona de sólo fraternizan ante ejercicios vitales de libertad manera discontinua cuando se trata de dar que puedan interrumpir el imaginario jerárquico. con el paradero de nuestros desaparecidos en Entiende que sin agonística no hay vida ética,

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democracia o cuando hay que enfrentar a las formas del linchamiento civil en nombre de la inseguridad. Bayer siempre recuerda el exterminio de indios, anarquistas y trabajadores bajo las capas de olvido y los nombres de la historia, allí donde los senadores de la Nación descansan en las reglas de una cultura que oculta. Las biografías de las vidas olvidadas en su singularidad son el vórtice del trabajo histórico de Bayer, porque valen para recordar que los senadores del Estado sólo bregan por abstracciones donde el indócil historiador recuerda que el uso vital de la tierra de los originarios nunca estuvo ligado a la propiedad. Quien carece de propiedad en nuestra tradición carece de derecho, como recuerda una y otra vez su pluma, y por eso la vida frágil de los hombres carece de “salvación”. Combatir la “patria propietaria” por parte del “derecho de uso” de las personas ha constituido para Bayer la fuente de sus indagaciones históricas y de la problematización de los nombres de la historia. ¿Qué es lo que hay en la persona humana de un hombre singular para que el Estado y la sociedad exijan su sacrificio? Al exigirlo por la persecución, el ninguneo o el ataque como “persona no grata”, el Estado y la sociedad reconocen su existencia y el supremo valor de una vida perseverante, y más radicalmente aún, la realidad singular de un quantum irreductible de vida. Pero lo hacen en una forma extraña, a la inversa, como matriz de un país en el que todo funciona al revés. Lo que vale más, se lo sacrifica. Lo real de una vida consecuente es entregado en sacrificio por los “justos” y “honorables”, tal vez porque a través del sacrificio aquellos creen poder pulverizar los valores. El cuerpo y corazón de la persona intempestiva ha sido en la historia de Occidente un buen blasón para el Estado, como lo fuera en la historia de los mitos el corazón y vientre humanos para pretender humanizar lo divino. Los dioses abstractos devoran lo más concreto de la vida; sólo una vida que resiste a ser devorada por la abstracción de Dios o del Estado puede conjurar el sacrificio humano para reclamar la libertad de vivir, aunque sea a costa de la soledad de existir. A personas como Bayer se las intenta desconocer sin lograrlo, de expulsarlas sin conseguirlo, porque han perseverado irreductibles e inexplicables

en una vida libertaria, que sin embargo es perseguida por el sacrificio invertido del Estado como suprema ironía, que valora a su presa como lo inaceptable del gesto del hombre libre. Sin embargo, Bayer prueba con su vida, que el cambio histórico introducido por las generaciones depende tanto de los impulsos colectivos como de la persona que obra en soledad y perseverancia. Aquello que las tradiciones anarquistas mostraron con páginas escritas con urgencia y sangre. Se trata de una soledad dentro de la convivencia comunal que siempre brega por el “derecho de uso” y nunca por el “de propiedad”. Quien ha vivido como persona nunca estuvo adherido enteramente a modo de vida alguno. El historiador, el periodista, el activista de prácticas libertarias siempre sabe que el lugar del individuo es la sociedad del hábito y de las reglas, pero que el lugar de la persona es un íntimo espacio de activismo por la libertad en riesgo o inexistente. En la persona reside un absoluto que se iguala a la vida como obra y a la obra de una vida. La realidad humana es soledad y libertad para la persona y su derecho de uso. Pero el “sí” y el “no” de quien así vive puede implicar la muerte, y que Bayer la haya sorteado es en parte condición del azar y en parte voluntad de la suerte de quien ha marchado voluntariamente con el peso histórico de la libertad, confrontando a poderes que lo persiguieron, ningunearon y consideraron no grato. Poderes siempre más pesados e inconsistentes que la aguda ironía de la pluma del historiador que hace su trazo liviano y ligero, agudo y estilístico, para poder encontrar los resquicios de libertad. Se ha dicho de Bayer “no es quién para decir ni para hacer tal cosa”, sin embargo, sólo opuso su condición de autor ante la persecución, para sobrevivir al sacrificio invertido de la patria que le tocó padecer. Su condición imprevisible y consistente, perseverante y con garantía de autenticidad, le ha permitido salir ileso y con paso seguro del juicio de los “justos” y de la moralina de los “probos”.

Intervención Bayer, como otros anarquistas, prueba que la persona resulta en su perseverancia lo más viviente de la vida humana y la única garantía

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de autenticidad. Por ello se confunden en su y su ideal fundido en el inconsciente político pluma la responsabilidad y la ética que brega de la Patria. por una conciencia de libertad y un cuestionaDel diario Esquel, del que fuera expulsado, al miento de la obediencia. La chispa es el periódico periódico La chispa, del que fuera mentor, una de intervención de la aventura patagónica en misma actitud forja la mirada sobre las condila que se inscriben capas sobre capas los nomciones de explotación, el latifundio, el hambre y bres de Radowitzky y Wilckens, en el que la lila injusticia, donde Bayer defiende el derecho bertad íntima de la persona enfrenta al infierno de persona. “Persona” solo se dice por la singude la arbitrariedad, opresión y servidumbre laridad irreductible de una vida que se sustrae con mirada avizora frente a una sociedad que y perfora lo dado. Se sustrae a la orden y a la liolvida la trama minuciosa del poder. ¿Qué sería turgia de Estado practicando la traición y asude una sociedad a la que se le extirpara la inmiendo plenamente la responsabilidad. Perforar tervención crítica sin concesiones? El drama la norma social y sus causas significa para Bayer humano se abre inevitable cuando la persona modelarse a sí mismo en la traza de la historia. es reducida a sujeto histórico de las composiAquello que une las prácticas de sustracción y ciones previsibles y determinadas por la “telade perforación son los modos de resistir a las raña de la costumbre”, olvidando los aconteciviolencias materiales que forjan a los cuerpos. mientos memorables que Bayer pertenece a una esfijan la atención en los artirpe de hombres que nunca chipiélagos de la miseria. “Perforar la norma social y sus asume el imperativo “Yo La pluma de Bayer es el me ordeno a mí mismo obecausas significa para Bayer lugar donde el futuro se decer”, porque éste sinteabre paso porque conserva modelarse a sí mismo en la traza tiza una virtud teologal bajo para el porvenir un ayer la forma de una moral laica de la historia. que le equivalga. No hay moderna, para justificar la Aquello que une las prácticas creación sin profecía, parazón del poder que funde de sustracción y de perforación y reproduce la historia de rece decirnos el historiador, a través de la escritura de los asuntos lúgubres. La son los modos de resistir un diario de intervención. orden siempre está ligada a las violencias materiales Todo francotirador tiene la a la voluntad porque la exque forjan a los cuerpos.” suya, y en este caso, hay presión moral que somete que buscarla en lo inasisólo dice “Uno debe poder milable de una geografía y querer”. Los tres verbos de una ética. “Patagonia” es la geografía donde modales imperativos que atraviesan la fórmula la tierra enfrentó el “uso” a la “propiedad”. moral impiden el ejercicio ético, porque el deber, “Anarquismo” es el nombre de unas personas el poder y el querer están siempre unidos a la con firmeza ética e irreductibilidad política. La voluntad. Voluntad y orden amalgamados conescritura de Bayer recuerda esta geografíaducen lo posible al abismo, para que las potencias ética que fisura y conmueve las instituciones y de vida se vuelvan constreñidas por la voluntad costumbres del mundo jerárquico como una que limita y ordena. Cualquier comienzo se cápsula letal, porque posee su gramática y su funde con la orden que nunca pasa y que jamás funcionamiento en la saga de los actos de lise vuelve pasado, porque el “querer” ordena el bertad argentinos. La anomalía política que “poder”. Si el hombre “debe ordenarse a sí misaporta tanto La Patagonia rebelde como los mo” para limitar y controlar lo que puede, la diarios de intervención, es directamente propersona sólo se sustrae y perfora esta paradoja porcional al misterio de la existencia de la jepara valorar el “derecho de uso” que es un derarquía y de la servidumbre entre los hombres. recho de libertad. El hombre como universal Podrán considerarse sus intervenciones como obedece al imperativo que ordena; la persona donación o como error, pero ante todo serán recomo singularidad, sólo trabaja por la libertad cordadas como el conjuro del poder jerárquico que los afectos provocan.

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Uso

nos ha enseñado cómo el miedo pasa del estado de Naturaleza a la ley forjada por la liturgia de Estado. Desde las páginas de la obra de Bayer se reclama no solo poder “vivir con lo propio” sino poder “vivir sin lo propio”. Para ello es necesario de un principio ético-político que supone usar del mundo sin abusarlo. El Estado moderno es llamado a intervenir por bestias uniformadas y por ‘personajones’ ávidos de vivir de éste, en el punto donde se abre el vértigo del miedo por el abuso, para establecer la regla que nace del hábito consuetudinario y que modela tanto el oficio como la liturgia que constriñe el uso de la vida. Las páginas de antaño que Bayer escribió, como las de La Patagonia rebelde, forman parte de una memoria argentina que le habla a las conductas libertarias y a los movimientos sociales. Conductas y movimientos que siempre han reclamado modos de vida ligados al uso de los bienes por necesidad, mientras los Estados han defendido el poder de los que no viven de contratos sociales sino del ejercicio de la fuerza, favoreciendo el derecho de propiedad y el consumo por sobre cualquier uso de la necesidad de las formas de vida.

La historia del Estado prioriza el “derecho de propiedad” ante cualquier “uso de los bienes” determinados por la necesidad. Bayer sabe que el uso práctico de los bienes tiene que ser reivindicado porque el Estado se confunde con la constitución y la liturgia de las reglas favoreciendo los negociados espurios con su reverso universal de opresión sostenido en el “consumo” y no en el simple “uso”. Claro está que el Estado defiende la propiedad en el punto en el que ésta coincide con el consumo, pero el uso común de las cosas precede a la propiedad común porque afirma la propia vida temporal de las cosas para el uso. Las tradiciones anarquistas mantuvieron vivas las banderas de la utopía que sin embargo fundaron gremios y esgrimieron posiciones activas en la ética y la política argentinas a través de panfletos y declaraciones, de oficios y acciones. Cuando los bienes de hecho como comer y beber son confrontados en su elección con los usos mínimos como el acceso al agua o a la tierra, vuelve a ser necesario reclamar la tradición del antiguo “derecho de persona” que se confronta con el “derecho de propiedad”. Mientras el derecho de persona pertenece al paradigma de la propiedad comunal y a la praxis humana, y por ello no cuenta con la reserva de la postergación, el derecho de propiedad funda la regla y la liturgia que informan a la ley del Estado, organizándose según el tiempo jurídico, teológico y político de lo constitucional. Ante los Estados que pretenden la racionalización a costa de los pueblos solo es posible recordar que el uso de los bienes es tan necesario como irrenunciable porque la única ley que obliga es la del hambre y la del cobijo para un mínimo de vida que produce o simplemente vive, mientras la propiedad pertenece al derecho de conservación y acumulación que se opone a la existencia. El conflicto entre “derecho” y “uso” se ubica en el plano existencial del hambre y del cobijo en el que las formas de vida están liberadas por su necesidad del derecho y del oficio de las reglas. Separar el derecho de propiedad del uso común según la necesidad dirime de qué tipo de Estado hablamos y qué tipo de matriz férrea del poder se impone sobre la vida. La modernidad

Soledad Siempre habrá en nosotros una fantasía personal de comunidad, pero los anarquistas radicales enseñaron a reconciliarnos con la soledad. Lo hicieron como Bayer, sin dejar de formular la pregunta capital y paradójica: ¿cómo sostener un colectivo obrero, que sin abandonar sus causas y reclamos, preserve la dimensión de la singularidad? Habrá que recordar que el territorio existencial es una distancia entre seres de la misma especie, quienes, al mismo tiempo, marcan sus diferencias sin dejar de intentar componer afinidades. La soledad positiva siempre será un valor irreductible de la existencia como reserva salvaje, en sociedades donde las técnicas del poder trabajan para uniformar lo viviente a través de un dispositivo de dominio. Los Estados no toleran ni tolerarán a una singularidad cualquiera —aquella que no hace valer un lazo social imperativo porque ante éste declina toda pertenencia—, y justamente por ello manifiesta lo más irreductible de la existencia común sin jerarquías. Tal vez tengamos que ver allí la in-

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vención de lazos de afinidad que los anarquistas que ha hecho de la intervención en la prensa proyectaron como política futura en la moderlibre un modo autogestionario de producción nidad, hechos de gestos excepcionales de homligado a grupos de afinidad como instrumento bres cualesquiera que han conquistado para sí para interrogar el poder. La crítica a las políticas su irreductible condición de persona para el declamatorias y a las alianzas para perpetuarse uso de la vida, impulsando individuaciones en el poder han encontrado textos bajo su nomnuevas en la experiencia común. Bayer ha exbre o con seudónimo, que han sido vistos como perimentado una soledad poblada en el mundo, “actos de sedición” para las imaginerías políticas porque contiene en sí tanto la memoria del paconsagradas al automatismo social. La intersado como la del porvenir; tanto los valores de vención a favor del derecho de persona es para las singularidades libres de lejanas latitudes Bayer una educación de la voluntad para sembrar como las irreductibles experiencias locales. No un sedimento activo en el lecho social. El diario vivió ni la tristeza ni la zozobra del solitario “La chispa”, subtitulado “Contra el hambreporque no se dejó atrapar por el agujero negro contra el latifundio-contra la injusticia”, muestra de una soledad privada de simpatías y de posien sus textos de intervención que el derecho bles mundos venideros. Elaboró su vida contra de persona es “derecho del trabajador” porque la vigilancia y la felicidad vacía, y se movió nunca oculta ni se oculta. Y ese derecho es heentre la comunidad imporedero de La Patagonia resible y la comunidad que belde. Lo que oculta siemvendrá, trazando en ese inpre explota a los otros con tervalo la experiencia de un rostro respetable uni“Aquel que se dedica a los sus simpatías. La horma versal que se ordena a sí anómala de Bayer no se inasuntos lúgubres de la historia mismo obedecer, mientras clinó sobre las políticas de oscurece la trama de prósenfrenta a la represión que su tiempo. Mantuvo su huperos negocios de una Padisciplina para obligarnos a mor sutil y paródico y su tria tan ávida como conprometer, porque sabe que sólo servadora, que traza la ética tenaz e imaginativa como antídotos existenciapromete aquel hombre que se larga historia de la propieles y como urgencias emandad privada. Una vida transforma en previsible.” cipadoras contra las formas como la de Bayer se mide sofisticadas y despiadadas por el gesto afectivo o crídel poder, haciendo de la tico ante la pobreza o la historia un campo de pruenobleza encarnada en una bas de una libertad irrestricta. Gobernabilidad, vida singular e histórica. Aquel que se dedica legitimidad de la forma-Estado y fiscalización a los asuntos lúgubres de la historia enfrenta a jurídica-policial de un territorio, siempre han la represión que disciplina para obligarnos a pivotado sobre un animal modelado para creer prometer, porque sabe que sólo promete aquel en un valor futuro a través de técnicas férreas hombre que se transforma en previsible. El o suaves, cuyo destino es la voluntad de sumihombre capaz de prometer nunca es capaz de sión articulada por la promesa, el crédito y la traicionar porque las técnicas de gobierno que confianza. Bayer sabe que la asimetría del lo modelaron han reducido la incertidumbre de poder es previa a cualquier diferenciación ecosus conductas. Se dirá entonces que posee nómica y siempre expresa sumisión voluntaria “crédito” para el “futuro”, y su promesa ya no o involuntaria, nunca ajena al terror. habla de “libertad” sino de “deuda” y “desEn sus escritos define el derecho de persona aparición” que se confunde con “trabajo” y como una correspondencia entre fines y medios “acción”. •

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La Patagonia Rebelde Mariano Pacheco*

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e conmemora este año un siglo de la mayor masacre de obreros en la Patagonia, a meses también de cumplirse 50 años de la denominada Masacre de Trelew. Ambas matanzas representan hitos fundamentales del siglo XX argentino, y nutren los imaginarios de distintas generaciones militantes. Así como en lo que va del siglo XXI los rostros de Carlos Fuentealba y Santiago Maldonado (se torna imprescindible aquí agregar a Rafael Nahuel) expresan vectores de lucha de estos tiempos: de las y los trabajadores de la educación y del pueblo mapuche y quienes se solidarizan con él. La importancia de trazar un hilo rojo que enhebre las peleas actuales con una determinada memoria, frente al culto de la instantaneidad típica de la subjetividad neoliberal.

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* Mariano Pacheco, Escritor, periodista, investigador popular. Nacido y criado en Quilmes, zona sur del conurbano. Director del Generosa Frattasi-Instituto Plebeyo de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). Miembro de la Usina del Pensamiento Nacional y Popular (UPNP). Secretario de Formación del Movimiento Evita (PBA).

El 15 de agosto de 1972, cuando se frustra el viaje del segundo contingente de presos políticos que se había fugado del penal de máxima seguridad de Rawson y antes de que fueran trasladados a la base aeronaval Almirante Zar —donde una semana después serían fusilados—los 19 militantes revolucionarios, que no habían podido escapar junto a sus pares a Chile, brindan una conferencia de prensa en el aeropuerto de Trelew. Son combatientes que se han alzado en armas contra la dictadura de la autodenominada “Revolución argentina” y luchan por el retorno de Perón y la conformación de un Gobierno Popular unos, por el comunismo otros, todos y todas por la liberación nacional frente al imperialismo yanqui y la construcción del socialismo. Pertenecen a las organizaciones FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), ERP (Ejército Revolucionario de Pueblo) y Montoneros. Uno de sus voceros es Rubén Pedro Bonet, del ERP, que en nombre de las tres fuerzas políticas expresa: “Aquí, ya que estamos también en la Patagonia, concebimos esta acción como la continuación de la lucha que libraron todos los obreros rurales, los obreros industriales, que en el año 1921 fueron asesinados por el Ejército, por la represión. Entre ellos se encontraban compañeros uruguayos y argentinos, como Pintos, como Uterelo, como Font. Somos los continuadores de ellos”.1 Cincuenta años después de los sucesos de La Patagonia Rebelde, la Argentina en proceso de revolución tiene su momento fundamental otra vez en las tierras del sur del país. Tomás Eloy Martínez y Francisco Paco Urondo supieron dar cuenta con fervor de aquella coyuntura en dos libros fundamentales, como son Rubén Pedro Bonet en la conferencia de prensa en el aeropuerto de Trelew, 15 de agosto de 1972. 1

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Orillera • Año VI – Nº 6 • primavera de 2021


pecífico (“la verdad funciona deliberadamente como un arma para una victoria que es explícitamente partidaria”). También Benjamin supo decir alguna vez que todo intelectual que esté dispuesto a tomar partido debe callar. Por eso hoy se nos torna tan importante asumir como una tarea de militancia política el ejercicio del trazado de genealogías que nos permitan entendernos en un entrelazado de memorias (cortas, medianas y largas) que nos permitan realizar un doble movimiento: por un lado, salirnos del inmediatismo y el culto a la instantaneidad; por otro, sustraernos de las fuerzas del memorialismo nostálgico que sitúa todo pasado como mejor a todo proceso actual. Las redes sociales virtuales, en las que solemos vernos envueltos tantas personas en el mundo de hoy, oscilan entre ambos polos: cultivan una lógica de lo instantáneo mientras rescatan todo el tiempo imágenes del pasado sin ningún tipo de inscripción en su contexto, y mucho menos, apelando a gestar de esas reivindicaciones los jirones de un entramado histórico en el que nos podamos reconocer.

Trelew: la patria fusilada y La pasión según Trelew, así como Raymundo Gleyzer lo hizo a través del documentalismo audiovisual, con Ni olvido ni perdón. Más recientemente Mariana Arrutti retornó sobre aquellas historias en su film Trelew: la fuga que fue masacre. Los 16 fusilados en Trelew fueron bandera de aquella generación militante que parió el Cordobazo, y como vemos a través de las palabras de Bonet, se enlazan con las luchas patagónicas del año veintiuno del siglo pasado.

II Walter Benjamin insistió con agudeza en el hecho de que, en la tradición reformista, la clase desaprendía algo fundamental: que era en la imagen de los antepasados esclavizados de donde las fuerzas revolucionarias debían nutrirse para protagonizar los cambios sociales. Allí radica el nervio de su mayor fuerza, argumenta Benjamin en sus Tesis sobre el concepto de historia, no en las promesas redentoras hacia las generaciones futuras. Así entendidas las cosas, la tarea de “cepillar la historia a contrapelo” que le adjudica al materialista histórico, se torna fundamental, ya que la construcción histórica revolucionaria está consagrada a “la memoria de los sin nombre”. Se trata entonces de una discusión en torno a las herencias, o más bien, de una lucha de linajes entre quienes vencieron antes (y dominan ahora) y quienes fueron derrotados (y resisten hoy). De allí la importancia de las narraciones, y de los archivos militantes para las luchas actuales y por venir. También Michel Foucault supo destacar que el genealogista, el narrador, es parte del conflicto, está posicionado en una determinada perspectiva, que es un punto de vista al interior del enfrentamiento. Este planteo no solo es actual respecto de la discusión política en tono a las memorias, sino también epistemológica, en tanto que la posición descentrada plateada por el autor de Vigilar y castigar, contribuye a pensar la verdad como un arma en esa guerra que se libra en la filigrana de la paz de nuestras sociedades; una verdad, por otra parte, que solo puede ser enunciada desde un campo es-

III Los sucesos de La Patagonia Rebelde son por demás conocidos, y para quienes no mantengan una familiaridad con aquellas historias, no podemos más que recomendar todo el trabajo historiográfico realizado por Osvaldo Bayer, que culminó en la publicación de sus libros varias veces reeditados, así como la novela Los dueños de la tierra, de David Viñas, y el film de Héctor Olivera estrenado en 1974, en el que ahora me quisiera detener un momento. La escena es una conversación entre “El Alemán” Schultz y “El Gallego” Soto, protagonistas de las luchas libradas esos años en el sur. Parece un diálogo de la tragedia clásica, donde el héroe cae en desgracia, pero también un dilema existencialista, del tipo “un teatro de situaciones” sartreano, en el que haga lo que haga el héroe estará condenado a tener que desestimar una opción que lo enfrenta a la angustia de saber que hay una dimensión que se pierde, y que no hay ni bien ni mal en esas elecciones, sino dimensiones buenas y males que quedarán en el camino; un momento en el

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que debe resolver problemas urgentes en el IV que se le va la vida. En el film, el dilema se presenta en torno al Carlos Fuentealba era hijo de peones rurales, qué hacer en términos singulares cuando se muchos hermanos y vida nunca fácil, como la forma parte de una experiencia colectiva que de tantos hombres y mujeres de los sectores resuelve no luchar. Y en ese evitar el conflicto, populares. Unió su vida junto a Sandra Rodrícorrer mayores riesgos de vida aún que en un guez, también docente, pero de plástica, con enfrentamiento abierto. quien tuvo dos hijas: Camila y Ariadna. Cursó Schultz argumenta que él siempre “acató” sus estudios en el colegio Ceferino Namuncurá las decisiones de la mayoría, incluso cuando de San Martín de los Andes, de donde egresó no está de acuerdo, como en ese momento en en 1979. Ceferino Namuncurá, joven argentino el que la asamblea de huelguistas resuelve de origen mapuche aspirante al sacerdocio. entregarse al Ejército, luego de que varios de Namuncurá, apellido de origen boliviano que sus compañeros hayan sido fusilados sin juicio significa “alguien firme, decidido”. previo. Soto le retruca que es un suicidio y Becado por los Salecianos, Fuentealba cursó que, si es para pelear, él se queda, pero que, el profesorado en el Instituto de Formación Dosi no, prefiere irse, salvar cente Nª 5 de Plottier, essu vida, y seguir peleando cuela situada en uno de “Walter Benjamin insistió en otro ladoEl debate (étilos barrios más pobres de con agudeza en el hecho de que, co, político, existencial) la zona, pero también una dura apenas unos minutos, barriada con una gran traen la tradición reformista, la pero es de una enorme dición de lucha. Con el clase desaprendía algo profundidad. paso de los años Carlos se fundamental: que era en Lo recupero porque enfue politizando. Cuentan tiendo que es uno de los quienes lo conocieron que la imagen de los antepasados momentos más álgidos y siempre realizó su activisesclavizados de donde las trágicos del siglo XX armo sindical con una aguda fuerzas revolucionarias debían gentino, y presenta dilemas mirada de clase. Perspecnutrirse para protagonizar semejantes a los que detiva que lo hizo ser parte bemos enfrentarnos, una y activa de las luchas docenlos cambios sociales.” otra vez, quienes pretentes que, en Neuquén, cuendemos pelear por un país, ta con una de las trayectopor un mundo, con mayor justicia y libertad. Y rias más ricas del país. debemos enfrentar, cada tanto, coyunturas don“Carlos tenía una claridad meridiana acerca de el poder homicida de las clases dominantes de su función docente. No era un ‘asistente se presenta con toda su crueldad. social’, aunque asistía, ni era un ‘contenedor’, Lo interesante de la experiencia obrera de la aunque contenía. El interés de Carlos estaba Patagonia en 1921 es que presenta dilemas de claramente centrado en lo pedagógico, esto difícil resolución. ¿Hay que quedarse junto a es, en suscitar en sus alumnos un vínculo polas mayorías, incluso cuando a nuestro juicio sitivo con el conocimiento”, relata Gabriela se equivocan? ¿Hay que sostener una fidelidad Nemiña, compañera de Carlos en el CPEM a nuestros principios, incluso a costa de romper 69, en su “Retrato de Carlos”, publicado en con nuestros compañeros de ruta? Todo indica 2011 en la revista Vientos del Sur. Gabriela que no existe una decisión correcta, y que ante agrega que Fuentealba era de perfil bajo, momentos como esos solo cabe apelar al modo poco afecto a llamar la atención, comprometido interrogativo en que Nietzsche hace responder pero muy respetuoso de los otros. “Mirada serena pero brillante, vivaz, y una sonrisa lua su Zaratustra cuando el jardín de senderos minosa”, así lo describe Nemiña, quien además se bifurca: destaca su “hermosa voz”, su “modo muy “¿Cuál es tu camino? Así respondo yo a agradable de hablar” que también transmitía quienes me preguntan por él camino”.

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serenidad, “como su rostro” que “contagiaba teles y grafitis durante los años del macrismo. entusiasmo”. Fue invocado centenares de veces en reuniones, Carlos Fuentealba fue asesinado el 4 de abril en las calles, en estudios radiales y televisivos, de 2007 mientras participaba en una lucha sinen redacciones de radios y revistas, en las dical docente en la Neuquén gobernada por redes sociales. Es que Maldonado se caracterizó Jorge Sobisch, hombre fuerte del Movimiento por ejecutar ese gesto que trasciende la soliPopular Neuquino. El MPN tan asociado al daridad y se transforma en una actualización nombre de uno de sus fundadores, Don Felipe de lo más humano que tenemos como seres (gobernador en cuatro oportunidades), a su humanos: la capacidad de sentir en lo más vez padre de Ricardo y Enrique. hondo cualquier injusticia, cometida contra Ricardo “El Tata” Sapag llegó a la Zona Sur cualquiera en cualquier lugar del mundo, como del Conurbano Bonaerense a fines de 1976, supo remarcar el Comandante Nuestroameridonde se transformó en el máximo jefe de la cano Ernesto Che Guevara poco más de medio “Sección de Combate Tito Taverna” del Ejército siglo atrás. Montonero. Allí, en el distrito de Florencio Por eso el nombre de Santiago se tornó funVarela, murió en combate el 30 de junio de damental para esa nueva camada de las jóvenes 1977, tras enfrentarse a militancias que enfrentaron una “patota” del Ejército con rigor esa nueva fase Argentino. “Virulana” tenía de ofensiva conservadora “Inspiraciones para nuevas entonces 24 años. Su heren la Argentina que desató mano, Enrique Horacio, era luchas, pero también, cierta idea desde diciembre mismo de militante montonero al 2015. Por supuesto, hay de justicia para quienes igual que su hermano maotros nombres, a veces meya no están, para aquellos que yor. También murió en comnos recordados, como el de Rafael Nahuel, y algunos bate enfrentando la última fueron barridos de la historia que aparecen otras veces dictadura en la Zona Sur por la política homicida del Conurbano, pero cuatro englobados bajo consignas del poder detentado por meses después: el 27 de más genéricas, como #NiUlas clases propietarias.” octubre de 1977. “El PamnaMenos. Pero el de Malpa” o “Arturito”, como le donado logró sintetizar en decían sus compañeros de una singularidad un clamor militancia a Enrique, tenía popular colectivo, yendo entonces 19 años. incluso más allá de los reclamos de la lucha en la que se encontraba inserto. Ambos fueron leyenda entre varios estudiantes secundarios que en los años noventa Santiago puso el cuerpo junto a la comunidad enfrentaron la Ley Federal de Educación junto mapuche de Pu Lof, no solo se solidarizó con a sus profesores. Muchos inspirados asimismo ellos: se puso en su lugar. Sintió el lugar del en las puebladas como las de Cutral Có y Plaza otro transformado en otro absoluto por el poder Huincul, que engendraron al movimiento pique dominaban entonces las instituciones del quetero mientras trazaban un hilo invisible de país, y se expandió horizontalmente con sus alianza entre las y los trabajadores de la eduideas y valores por el cuerpo social. Y eso no es cación, y aquellos ex obreros de YPF que al un dato menor, sobre todo en tiempos neolibequedar desempleados salieron a cortar las rutas rales, donde prima la mirada autocentrada del para abrir nuevos horizontes en la Argentina individuo o, a lo sumo, el ejercicio de una solidel malestar. daridad que implica una externalidad con las causas defendidas. Santiago Maldonado, por el V contrario, supo ponerse en el lugar del otro de cuerpo entero, para que sentimiento, pensaEl nombre de Santiago Maldonado apareció miento y acción pusieran en jaque aquello que una y otra vez en estampados, consignas, carhicieron y aun pretender hacer de nosotros.

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VI

valece es la constante de esa violencia material y simbólica de las clases dominantes hacia los condenados de la tierra, sean malones y montoneras o huelguistas anarquistas o resistentes peronistas, cuando no piqueteras, “feminazis” o “apátridas mapuches”. Se sabe: la historia no es un encadenamiento lógico cuyos fotogramas van prolijamente empalmados. Al menos desde una mirada que se sostenga desde un pensamiento crítico, las posibilidades de construir una constelación de imágenes que logre poner en serie a una determinada cantidad de imágenes que expresen distintos momentos de insubordinación y rebelión de los de abajo. No se presenta como obviedad, una sucesión que tiene todas sus conexiones pre establecidas. Así y todo, cada generación tienen entre sus filas quienes se animan a intentar gestar esos momentos de recorrido histórico a contrapelo del que proponen los sectores dominantes y los subalternos conformistas, para encontrar allí —en el pasado de esos de rostros que se fueron— inspiraciones para nuevas luchas, pero también, cierta idea de justicia para quienes ya no están, para aquellos que fueron barridos de la historia por la política homicida del poder detentado por las clases propietarias. En esas miradas, que alimentan nuevas luchas es posible, tal vez, redimir un poco aquellas generaciones que pelearon y fueron derrotadas antes. •

A fines de la década del ‘50 del siglo XX David Viñas escribe la ya mencionada novela Los dueños de la tierra, texto que comienza fechado a fines de la década del 90 del siglo XIX, en donde dos personajes discuten sobre la mejor manera de cazar indios. “Como si fueran guanacos o cualquier cosa”, dice uno. Porque “matar era como violar a alguien. Algo bueno”, comenta otro. El relato avanza, y las frases pronunciadas por los personajes resuenan desde el fondo de la historia: “¿Nosotros venimos aquí a divertirnos o qué?”. La idea de “Campaña del desierto” fue reactualizada por el ministro de Educación de la Nación en tiempos de macrismo, Esteban Bullrich, y su imaginario suele ser reactualizado con frecuencias por las posiciones racistas de las derechas argentinas. “Era famoso en toda esa parte de la Patagonia. Bond. Y cuando esos animales —o lo que fuera— caían, él los golpeaba hasta que agacharan la cabeza, no miraban más y quedaban completamente oscurecidos como su propia piel”, puede leerse en la novela de Viñas, quien agrega: “lo que molestara tenía que ser eliminado”. Es la serie de la “violencia oligárquica” de la que habla Ricardo Piglia a propósito de la narrativa de Viñas. No importa el nombre de la variación, puede ser indio, gaucho, cabecita negra, piquetero o “choriplanero”, lo que pre-

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El santo del anarquismo

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Vanina Escales*

J

* Vanina Escales, Ensayista, periodista, activista feminista y trabajadora por los DD HH. Publicó una biografía de Lou Andreas Salomé y realizó antologías de la obra periodística de Juan José de Soiza Reilly y de ensayos de Henry Thoreau. Colaboró en distintos medios sobre literatura, cultura, cárceles, seguridad, femicidios, política, con mirada feminista. Es parte del grupo fundador del movimiento Ni Una Menos. Codirige LatFem. Integra el CELS.

osé Ferrari conducía el “milord” tirado por dos caballos. Acababa de arrancar dos cuadras atrás por Quintana. Esperaba a sus pasajeros que venían del cementerio de la Recoleta. Eran las 12.15 del 14 de noviembre de 1909 y el coronel Ramón Lorenzo Falcón conversaba acomodado en el carruaje con su secretario Juan Lartigau. Estaban llegando a Callao cuando un muchacho vestido de negro empezó a correrlos por atrás. No iban rápido. El muchacho tenía algo apretado al cuerpo y logró llegar al lado del estribo, despeinado, desencajado. La mano derecha hizo un movimiento rápido pero preciso y logró tirar el paquete en el asiento de los pasajeros. Cuando entendieron lo que estaba pasando ya era tarde. Un pestañeo y el ruido los ensordeció, la explosión los sacó del auto como invertebrados, la sangre no tapó el agujero que la bomba dejó en el empedrado. Sobrevivieron algunas horas. Simón Radowitzky corrió hacia Libertador, pero lo alcanzaron. Gritó “¡Viva la anarquía!” y se dio un tiro en el pecho. No murió. Detenido, las autoridades buscaron por todos los medios acelerar el proceso judicial para aplicarle de inmediato la ley marcial. Pero llegó el acta de una sinagoga rusa que probó que Simón tenía veinte años, era menor de edad y no podía recibir esa pena. Le esperaba, en cambio, la condena a pasar veintiún años en el presidio de Ushuaia, la mitad en confinamiento solitario. La historia de ese atentado comenzó meses antes, el 1° de mayo de ese año en Plaza Lorea, anexa a la plaza del Congreso, y no solo es el “sangriento epílogo” de la Semana Roja, sino también el comienzo de la vida del “santo del anarquismo”, Radowitzky, que había llegado a principios de 1908 a la Argentina en el mismo barco que Esther Porter, la madre de David Viñas. La de Falcón2 es una historia de represión obrera demasiado larga. Comandó los desalojos de 1907, cuando las inquilinas se declararon en huelga, y mandó en pleno invierno a que los bomberos arrojaran a las familias agua helada con sus mangueras de alta presión. Con el balazo de un arma reglamentaria cayó el niño de catorce años Miguelito Pepe. El 1° de mayo de 1909, cuando el acto anarquista en Plaza Lorea había terminado y las mil quinientas personas se Fragmento de Vanina Escales: ¡Arroja la bomba! Salvadora Medina Onrubia y el feminismo anarco. Buenos Aires, Marea Editorial, 2019.

1

2 Su nombre tiene muchos recordatorios en la ciudad de Buenos Aires. Uno fue eliminado en 2006, el de la Escuela Federal de Policía. En 2011 la Escuela de Cadetes “Ramón L. Falcón” cambió a “Comisario General Juan Ángel Pirker”. Cada 14 de noviembre su tumba en la Recoleta aparece cubierta de flores.

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Orillera • Año VI – Nº 6 • primavera de 2021


una grave invasión política y económica”. Paul estaban dispersando, la policía comandada por Adam, un novelista francés de moda en ese Falcón comenzó a dispararles por la espalda. momento, pero sin datos sobre el país, imaginó Quería desalojar la plaza y la llenó con catorce “la gloria de inaugurar sobre su suelo virgen la muertos y más de ochenta heridos. ciudad futura de Karl Marx o la de Kropotkine”. Caras y Caretas salió rápido a justificar a Paul Reclus fue el único que estaba en tema y Falcón que, seis meses después de la masacre, recordó las expulsiones masivas de extranjeros no había sido citado a declarar ni recibido alguna “que no piensan como los hombres que gocondena pública. La revista lo destacó como biernan vuestra nación”.5 “una de las figuras más familiares de la ciudad”, De este mundo salió Simón Radowitzky para que intervino en episodios “bien simpáticos”, recalar en Tierra del Fuego. Una vez vengados “entre los cuales es justo recordar el de la huelga sus compañeros, nunca más habló de Falcón. de conventillos, a cuya solución contribuyera él Los anarquistas se referían a él como “Simón, eficazmente, poniendo su influencia de parte de un niño grande”. “Era un alma sencilla y sincera los inquilinos, a quienes favorecía la razón en el —escribió Luce Fabbri—, sin complicaciones conflicto”. Para el cronista, nunca confundió a ni ‘complejos’, que salía del infierno con la los anarquistas —con quienes sostuvo un duelo misma profunda honestia muerte— con los obreros, dad y con el mismo amor “de ahí que no exista siconfiado por sus semejanquiera la única atenuante “Dejé para el final a Simón tes con que había entrado que se podría alegar en descargo del crimen absurdo Radowitzky porque quería leerle en él: un alma milagrosa6 cometido en su persona”.3 el escrito inédito de Salvadora. mente invulnerable”. Pero si Falcón estaba Golpeé las puertas del En voz alta, yo en la voz de ella, muerto, la propaganda iniTugurio, la casa de Osvaldo ciada por él contra los anar- invocando el fantasma de Simón Bayer, muchas veces. La quistas había sido eficaz. primera fui con una lista y con las intervenciones de Civilización y Estado se ubide nombres que se me esBayer, parecía un delirante caron en la misma vereda capaban, que nadie conodiálogo con médium.” y lo que no se plegara al cía, y que solo él podía renuevo orden sería un común cordar porque fue un adversario. Ante Falcón diobsesivo de la nota al pie. funto, “vinieron a la meNos sentamos alrededor de moria todas las constantes advertencias relativas la bomba Orsini de percusión que adornaba al progreso del terrorismo en Buenos Aires y a una mesita y comenzó a hablar de personas la necesidad de combatirlo enérgicamente”.4 como si lo hubieran visitado en la semana. Dejé para el final a Simón Radowitzky porque Los festejos del Centenario fueron nacionaquería leerle el escrito inédito de Salvadora. En listas y bajo el estado de sitio. Las publicaciones voz alta, yo en la voz de ella, invocando el fanoficialistas destacaban las victorias económicas tasma de Simón y con las intervenciones de alcanzadas por la industria agropecuaria, el Bayer, parecía un delirante diálogo con médium. arraigo de los bancos y el triunfo del comercio. Este “progreso envidiable y sólido” fue el espíritu común al que se encomendaban las capas En un libro dedicado exclusivamente a él exmedias y altas de la sociedad y gran parte de plicaré el porqué de mi divino anarquismo.7 los intelectuales europeos que miraban la Ar5 Juan José de Soiza Reilly: Crónicas del Centenario, gentina y fueron encuestados por Soiza Reilly. Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 2008. 6 Solo algunas voces incomodaron. Para Máximo “Simón Radowitzky en el Uruguay” en Luce Fabbri: La Libertad, entre la historia y la utopía, Barcelona, Virus y Gorki “el aumento del imperialismo de los Esotros editores, 1998. tados Unidos traerá para la América del Sur Las cursivas corresponden al fragmento dedicado a Simón Radowitzky de Mil claveles colorados, el libro inédito de SMO incluido en este libro, p. 229. 7

3

Caras y caretas, 20 de noviembre de 1909, núm. 581, p. 54.

4

Ib.

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Cuando yo tenía 14 años y estaba en la escuela

de bermellón. Simón, entonces un niño de diecisiete

normal de mi pueblo, Gualeguay, tuve una pesadilla

años, presenció la matanza y, fanático…

B: —¿Por qué fanático? Con sentido de justicia, en todo caso.

horrible: soñé exactamente cómo fue el atentado a Ramón Falcón (después supe por Simón la exac-

como era, juró venganza. Trabajaba entonces en

titud de mi sueño). Después de muerto mi padre, Falcón (que era

un taller metalúrgico de la calle Uruguay cerca de

amigo de mi madre y padrinos ambos del comisario

Santa Fe, propiedad de unos rosarinos de apellido

Gamboa)…

Seno. No sé cómo se las arregló para fabricar su

Bayer: —Pobre piba, ¿no?

bomba. Tenía un pequeño revólver con él. Falcón

nos visitó en la casa en que vivíamos en Buenos

había ido al entierro de un general Victorica y re-

Aires, y yo sentí tal horror kármico por él, que

gresaba en un coche con Juan Alberto Lartigau,

esta es la base de mi novela. Mi veneración por

emparentado con nuestra familia y a quien mi

Radowitzky enraíza en el tiempo de las Pirámides

madre había dado el pecho (de mi hermano mayor

de Egipto.

Iván), y con el que murió. Después del estallido,

B: —No se sabe por qué.

Simón corrió por la calle Callao seguido por los

En mi novela lo llamaré Aglamoé. Radowitzky

indignados ciudadanos, y se pegó un tiro.

B: —No, no es cierto.

estudiaba medicina en Ru-

Tuvo la bala alojada en un

sia.

B: —Eso no es cierto, siempre fue obrero. cuando, en 1905, muchos jóvenes tuvieron que escapar. Los padres de Simón, judíos ucranianos de muy buena posición económica, tenían por entonces una fábrica de muebles en Chicago.

B: —No es cierto. hacia donde creían dirigirse

“Los festejos del Centenario fueron nacionalistas y bajo el estado de sitio. Las publicaciones oficialistas destacaban las victorias económicas alcanzadas por la industria agropecuaria, el arraigo de los bancos y el triunfo del comercio.”

Radowitzky y sus compa-

pulmón todo el resto de su vida.

B: —No, no es cierto. La gente lo perseguía. Una señora rubia que no sabemos cómo se llamaba lo cubrió con su cuerpo gritando: “¡Déjenlo que es un chico!”.

B: —No es cierto. Evitó que lo lincharan y se lo llevó entonces la policía. No pudieron condenarlo a muerte porque su tío, meta-

ñeros. Por desgracia, equi-

lúrgico también, que tenía su

vocaron el barco.

taller por la calle Boedo, pidió por telégrafo la

B: —Eso son macanas.

partida de nacimiento legalizada a Ucrania y, por

y viajaron como polizones rumbo a la Argentina

demostrarse que era menor porque llegó a tiempo,

donde, inesperadamente, Simón encontró un tío

lo condenaron a tiempo indeterminado a Ushuaia,

que poseía un taller metalúrgico.

donde había de permanecer hasta su indulto por

B: —Es el tío que lo llama, pero no esto de la fábrica de muebles. Tenía una imaginación esta mujer…

San Hipólito Yrigoyen.

B: —Está loca esta. Dos heroicos compañeros, Apolinario Barrera

Un histórico 1° de Mayo Falcón estaba en el

y Miguel Arcángel Roscigna emprendieron la

balcón del Club del Progreso…

difícil tarea de liberar a Simón Radowitzky. Barrera

B: —No es cierto, estaba con las tropas policiales a caballo. Y era en la Plaza del Congreso. Se ve que se acuerda y pone.

se largó en el año y logró sacarlo del penal. Después de muchos días de vivir a monte en la maravillosa primavera de Ushuaia, fueron captu-

y venían los “cosacos”, tropa correntina brava a

rados del lado chileno al intentar embarcarse.

quienes dio la orden de cargar sobre la columna de manifestantes. La sangre corrió hasta por las

B: —No es cierto, ya se habían embarcado. Pararon porque veían llegar un buque de guerra.

cunetas. La señora de Navarrete, madre de un di-

Miguel Arcángel Roscigna, años después, logró,

bujante de Crítica, salió con las enaguas orladas

mediante Natalio Botana, un puesto de guardiacárcel.

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—Pero es una locura, hermano. Habría que esperar seis meses para un plan así y tal vez ñol— un diccionario con un marcador de seda fracase todo. Tú puedes irte ya. con el lema “El que busca encuentra”. B: —Esto es interesante. —Prefiero quedarme. Esperaré tu vuelta. En el lomo, cuidadosamente plegado dentro Roscigna comenzó a organizar la fuga de todos, pero en Buenos Aires, en medio de una de la encuadernación, Simón, buscando, encontró discusión en el congreso de la Unión Sindical el plan de fuga elaborado por los compañeros. Argentina, el tipo de actividad adonde no solo Roscigna se las arregló para hacerle saber “quién iban obreros, sino también infiltrados de la poera”, aun cuando nunca lo miraba siquiera, menos licía, un socialista del órgano de los metalúrgicos aún dirigirle la palabra. Sin embargo, no se sabe de México 2070 gritó que Roscigna se hacía por qué, quizás en razón de quien lo encomendó, pasar por penitenciario.8 Al día siguiente le Roscigna fue despedido de su puesto sin mayores llegó la baja y la expulsión del penal. Simón explicaciones, y esta segunda fuga fracasó. B: —Es la misma, una sola fuga. tuvo que esperar seis años más para salir, pero VE: —Es un intento y una fuga, Osvaldo. Roscigna no se fue sin dejar un mensaje: quemó B: —No, fue un intento. Pero está bien, exla casa del director del penal. cepto algunas cosas, está En 1937 Miguel Arcán“En 1937 Miguel Arcángel bien. ¿Vos sabés que, hagel Roscigna y sus compaciendo las ilustraciones ñeros Andrés Vázquez PaRoscigna y sus compañeros para los anarquistas exproredes y Fernando Malvicini Andrés Vázquez Paredes piadores, me encuentro con se convirtieron en los priy Fernando Malvicini un libro que se llama El meros desaparecidos en el martirologio argentino, con se convirtieron en los primeros Río de la Plata. La policía prólogo de la Salvadora que de Orden Social les aplicó desaparecidos en el Río trata de los crímenes de la Ley Bazán: primero disde la Plata. La policía de Uriburu? parar y después preguntar, Orden Social les aplicó la Ley para terminar fondeados en el río.9 Cuando Salvadora escriBazán: primero disparar y Salvadora, antes de cobió Mil claveles colorados, después preguntar, para nocer a Radowitzky, conoció su libro inédito, era anciana terminar fondeados en el río.” y, tal vez, le fallara la mesu mito. Tenía quince años moria. Pero si bien Radocuando fue el atentado y witzky se fugó una sola vez, en noviembre de debió enterarse por la prensa, al igual que su 1918, también es cierto que Roscigna, el héroe madre, Teresa, que fue amiga de Falcón y mandel anarquismo expropiador rioplatense, fue tenía correspondencia con el coronel. Cuando nombrado guardiacárcel en Ushuaia seis años enviudó, según Poroto Botana, “la ayudó en después, cuando nadie dudaba de que era el todo, desde hacerla nombrar directora del colegio único con chances de rescatar a Simón. El del pueblo Carbó, hasta enviarle dinero para escape estaba preparado. Roscigna había loagregar un aula o para que aguantara los grado el puesto gracias a Natalio, que no temía retrasos en el pago de sus sueldos”. Poroto, los riesgos que Salvadora tomaba y, además, que no encontró en su madre ninguna cualidad estaba convencido de que Radowitzky tenía para destacar, atribuyó su odio a Falcón a que que salir de ese lugar. El guardiacárcel anarlos orgullosos —el lenguaje es propio de la quista ni siquiera miraba al penado 155, quien tardía conversión religiosa de Helvio— se ponen había recibido un libro con el plan de fuga es8 condido en el lomo. Pero Simón dudó: Emilio López Arango: “Una campaña solidaria y justiciera. Por la libertad de Simón Radowitzky”, La Protesta, —He visto tanta tristeza en el rostro de mis año VI, núm. 272, Buenos Aires, octubre 25 de 1927. compañeros cuando conocieron que para ellos 9 Osvaldo Bayer: Los anarquistas expropiadores, Simón no había lugar, que decidí no irme. Buscá el Radowitzky y otros ensayos, Buenos Aires, Galerna, medio de que todos podamos marcharnos. 1975, p. 77. Ya había recibido Simón —que estudiaba espa-

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palizas nocturnas, el régimen del terror y las “en contra de aquellos de quienes tuvieron que 10 violaciones. En 1918 Marcial Belascoain Sayós depender en alguna circunstancia”. publicó en la editorial de La Protesta el folleto En La Protesta era común leer las campañas “El presidio de Ushuaia. Impresiones de un obde ayuda a los presos y sus familiares: se pedía servador”, en el que denunció las torturas y los la libertad y se juntaban fondos para enviarles delitos sexuales contra el penado 155 en “la ropas, cigarrillos, alimentos y medicamentos. Sodoma fueguina”. Es que, desde Rosas en Los grupos pro-presos también organizaban los adelante, como podemos leer en El Matadero, escapes. Esta solidaridad con los detenidos se de Esteban Echeverría, la violación fue una de inauguró luego de las movilizaciones de 1901 y las formas del castigo, una vía de conquista 1902, cuando los anarquistas comenzaron a podel cuerpo por un poder. Tanto en El Matadero blar las cárceles. Según Juan Suriano “la Penicomo en Amalia, de José Mármol, la violencia tenciaría Nacional, la cárcel de La Plata y el Dedesbalancea la tensión entre barbarie y civilipartamento de Policía se transformaron en zación en forma de intromisión de afuera hacia fuertes imágenes simbólicas representativas de adentro, de las masas informes sobre el poeta la opresión y de la represión, especialmente el o sobre la casa deshecha, de la carne sobre el penal de Tierra del Fuego”. Es a partir de esto espíritu.12 que liberar a los presos por En la literatura, y en funlas luchas sociales se conción de un proyecto de navirtió en una de las princi“Salvadora no se daba por ción, se establece a partir pales ocupaciones del movimiento, “inaugurando en vencida. Por lo bajo financiaba de esa violencia qué cuerpo el campo de la izquierda los planes de fuga, pero también porta una virtud que es violada por la barbarie. Fueargentina una tradición de le pedía a Hipólito Yrigoyen que ra de la literatura hay una lucha por los presos polítiinvasión civilizatoria, porcos que continuaría con lo indultara. “El Peludo” que si en El Matadero las fuerza hasta comienzos de la llamaba “La Divina Dama” masas bárbaras toman el la década de 1980”.11 y ella le pedía favores y puestos cuerpo del joven unitario, Salvadora comenzó a espara sus protegidos.” sobre los detenidos políticribirle cartas a Radowitzky cos lo que cae es la ley y la y a tejerle medias de lana. restauración de un manAl poco tiempo fueron amidato de obediencia. Congos y se trataban como siderados ellos como bárbaros, irrumpe el orden hermanos. Si la distribución de la riqueza estaba que no respetaron en forma de sometimiento demorada, una vez que se hicieron ricos con sexual: desvirilizar para sojuzgar, feminizar Botana, puso el dinero en circulación y traficó para dominar. Es un delito de género y por influencias para ayudar a los compañeros. “Se tanto político. sabía” que cuando Apolinario Barrera llegaba Belascoain Sayós escribió en clave: “Vayan a la redacción de La Protesta con la plata que a ti en estas líneas compendiados los afectos faltaba para imprimir el diario, venía de Salvade los seres que te aman; de los que comienzan dora. Ella lo hizo nombrar capataz general de a preparar el magno acontecimiento de volverte Crítica. No sorprende, entonces, que fuera él a la vida arrancándote de la ferocidad de los uno de los que intentó fugar a Radowitzky de criminales carceleros”.13 Seis meses después Ushuaia y que el costo de la aventura corriera a cuenta de la gran financiadora del anarquismo. partió de Punta Arenas Apolinario Barrera con El encierro que vivió Simón hubiera desela pequeña tripulación del cúter Sokolo, un tipo quilibrado a cualquiera. El aislamiento como de barco de un solo mástil, y echaron anclas el castigo, las torturas en cada aniversario del 5 de noviembre en Ushuaia. El 7, Simón saltó atentado, el control como hostigamiento, las 12 10

H. Botana: O. cit., p. 78.

11

Juan Suriano: O. cit., p. 111.

David Viñas: Literatura argentina y realidad política, Buenos Aires, Jorge Álvarez Editor, 1964. 13

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Osvaldo Bayer: Los anarquistas expropiadores…, p. 98.


y sus notas eran parte de la campaña del diario por la ventana del taller de hojalatería, vestido por la liberación. El 28 de abril Crítica reprodujo de guardiacárcel. La capa arrugada le tapaba el telegrama “De la madre de Radowitzky” media cara, en el apuro había dejado una desde Chicago: “Congratulations answer will pierna del pantalón adentro de la bota, y la you come here and when family anxious see otra, afuera. El centinela lo miró con desconyou. Mother”.18 Una vez que el presidente Hifianza, pero no dio la voz de alto. La travesía pólito Yrigoyen firmó el decreto de indulto y hasta su recaptura duró 23 días. destierro, Simón siguió libre, pero en un calabozo, Salvadora no se daba por vencida. Por lo a la espera de un barco que lo sacara de la isla. bajo financiaba los planes de fuga, pero también Nunca sospechó que afuera era una causa pole pedía a Hipólito Yrigoyen que lo indultara. pular. Los vecinos de Tierra del Fuego “lo “El Peludo” la llamaba “La Divina Dama” y invitan a sus respectivas ella le pedía favores y puescasas”, 19 juega partidos tos para sus protegidos. de football entre los otros —Don Hipólito —pidió indultados y un cuadro loSalvadora—, le cambio el “Una vez que el presidente cal,20 en los recreos de la escándalo de Rosario por Hipólito Yrigoyen firmó el escuela está con los niños, la libertad de Radowitzky, pero usted no me lo deja decreto de indulto y destierro, “para los que se ha convertido en una figura simen Buenos Aires porque la Simón siguió libre, pero en pática”.21 Liga Patriótica le puede haun calabozo, a la espera de 14 El barco llevó a los incer algo. Lo indulta y me un barco que lo sacara de la isla. lo manda a Montevideo. dultados directamente a En Rosario las huelgas Montevideo. Desde allí SiNunca sospechó que afuera del transporte iban a termón le escribió a Salvadoera una causa popular.” minar de la peor manera. ra: “Hoy fui a ver a un méLos chauffeurs y los guardico, me revisó bien, dice das de ómnibus que estaque los pulmones están ban con las medidas de muy bien y el corazón... fuerza venían agarrándose a los tiros con los muy sano... hasta cierto punto se quedó admicarneros de la patronal que conducían los verado de que mi corazón esté sano, como el méhículos.15 En abril el diario Santa Fe pronosticó dico es de confianza casi casi le digo quién me curó el corazón”.22 una inminente huelga general y el agravamiento del conflicto. A la ligera Salvadora pasaría como una esElla recordó ese momento: “Me fui sola a critora anarquista pero no es del todo exacto. Rosario. Dormí esa noche en el hotel Italia y a En el anarquismo encontró la excusa para su la mañana me reuní con los compañeros y les propia radicalidad. Jean Paul Sartre dio una propuse el trato”.16 pista involuntaria sobre Salvadora en el prólogo El 15 de abril de 1930 Simón telegrafió a Sala El retrato del aventurero, de Roger Stéphavadora: “Salgo hoy Montevideo. No entiendo ne.23 Salvadora fue la aventurera, antes que lo que pasa”. Había llegado el indulto. la militante; fue la agitadora, la entusiasta, Crítica lo anunció como un “Triunfo del Pue18 blo. Triunfo de Crítica”.17 El periodista Eduardo Crítica, 28 de abril de 1930, p. 6. 19 Barbero Sarzábal estaba desde enero en Ushuaia Crítica, 5 de mayo de 1930, p. 4. Kurt Wilckens había sido asesinado en la penitenciaría por el miembro de la Liga Patriótica Ernesto Pérez Millán Temperley.

14

15

Crítica, 7 de mayo de 1930, p. 5.

21

Crítica, 2 de mayo de 1930, p. 5.

Carta de Simón Radowitzky, sin fecha, con seguridad escrita desde Montevideo, en 1936.

22

Diario Santa Fe, 21 de marzo de 1930.

Jean-Paul Sartre: “Retrato del aventurero”, en Problemas del Marxismo I (Situations VI), Buenos Aires, Losada, 1968, pp. 7-17. Agradezco a Marcos Zangrandi la sugerencia de este texto.

23

SMO: Mil claveles colorados. Inédito publicado por primera vez en este libro, p. 258.

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20

Crítica, 15 de abril de 1930, p. 3.

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pero no sometió su individualidad a un colectivo. La aventurera destaca su heroicidad en la acción: “Los militantes han de recoger la herencia de las virtudes aventureras”, recomienda Sartre. Para la escritora Emma Barrandeguy, fue una anarquista con collar de brillantes porque

para mediados de la década de 1930 tenía amigos que habían quedado de la época de juventud y mantenía vínculos con los hijos de estos, pero sus nuevos amigos ya no eran anarquistas. Para su hija, China, era un personaje extraño, “mucha izquierda y mucha ropa cara”.24 •

24 José Tcherkaski: Habla Copi, Buenos Aires, Galerna, 2013, p. 131.

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La Patagonia resiste, como la Cueca del Norte Neuquino Marcelo Guagliardo*

A

* Marcelo Guagliardo, Maestro de grado. Secretario general de aten y miembro de la Junta Ejecutiva de CTERA.

gradezco profundamente la oportunidad de hacer un aporte a esta publicación tan prestigiosa. Me parece importante hacerlo desde una experiencia personal que da cuenta del valor de nuestra cultura, de nuestras construcciones sociales, de nuestra identidad como pueblo y de nuestras resistencias a las imposiciones y a los disciplinamientos. Mi sueño de maestro rural se inició en una escuela albergue del norte de la provincia de Neuquén en 1986, en el paraje Coyuco, al pie del Volcán Domuyo, la cumbre más alta de la Patagonia. Siempre fui un amante de la música y así fue que llegué, de mi Bahía Blanca natal, con mi guitarra y mi música a esa alejada comunidad rural. Una comunidad de crianceros criollos, dedicados a la crianza de chivos y algunos vacunos. Su cultura musical me sorprendió. Ellxs disfrutaban con pasión de la ceremonia de la cueca. Esta cueca es ejecutada por una mujer, la cantora, solo acompañada de su guitarra y el tañido de un varón, que golpea rítmicamente con sus dedos sobre la guitarra durante la ejecución. La escena se completa con parejas que bailan delicadamente flameando sus pañuelos y alguno o alguna que de cuando en cuando riega el piso para evitar la nube inevitable de polvo tras cada zapateo. A pesar del disfrute colectivo en momentos de encuentro social, este se ocultaba de miradas extrañas, ajenas. Grande fue mi sorpresa al conocer el motivo de tal ocultamiento. Diez años antes, en 1978, nuestro país y Chile estuvieron al borde de una guerra por un conflicto limítrofe, el Canal de Beagle y en ese contexto, hubo normativas escolares para los establecimientos de frontera que prohibieron toda actividad cultural que pudiera significar vínculos con nuestros vecinos. La dictadura, con estas acciones, intentó borrar esa hermandad que se había forjado por siglos, tanto a un lado como al otro de la cordillera y cuya relación cultural tenía a la cueca como uno de sus símbolos. Sin embargo, a pesar de la prohibición, del ocultamiento obligado, del doloroso rol de nuestra escuela en ese contexto, la cultura se impuso y ha sobrevivido. Por eso, Cueca a la Cueca o Cueca para Coyuco es un homenaje a las cantoras, a lxs que la bailen, a lxs que resistieron y a todxs aquellxs que mantienen viva la Cueca del norte neuquino como una de las más genuinas y puras expresiones de la música popular argentina.

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Cueca a la Cueca o Cueca para Coyuco Yo vengo de otro pago con otro ritmo en el alma, pero viendo a esta gente cómo la canta y la baila, siento que en cada uno ¡vive la cueca, vive la cueca! Yo la he visto en el norte allí por Coyuco bailar, el hombre zapateando levanta polvaredal. La mujer con su baile derrocha tranquilidad y con pasitos cortos y su pañuelito quiere volar. Yo vengo de otro pago con otro ritmo en el alma, pero viendo a esta gente cómo la canta y la baila, siento que en cada uno ¡vive la cueca, vive la cueca! He sabido de vientos que han intentado apagar esa llama que vive en cada paisano de este lugar. Pero eso no es posible cuando se lleva en la sangre y se huele en la tierra, el Domuyo quiere danzar. Lo invito a Ud paisano pa que se arrime a tañar, mi guitarra lo espera su ritmo quiere llevar. Yo vengo de otro pago con otro ritmo en el alma, pero viendo a esta gente cómo la canta y la baila, siento que en cada uno ¡vive la cueca, vive la cueca!

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Las derechas y el fantasma plebeyo

Del Remington al Lawfare Claudio Véliz*

La República sin pueblo

* Claudio Véliz, Sociólogo, docente.

Podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que, desde la declaración de la independencia en 1816, los vaivenes sociopolíticos de la historia argentina estuvieron atravesados por el asedio fantasmático de las masas. He aquí la inasible perturbación espectral que precedió a la sanción de la Ley Sáenz Peña y que aún continúa latente. Frente a aquella, surgieron una diversidad de propuestas siempre frágiles y vacilantes: integrarlas, excluirlas, asimilarlas, controlarlas, tutelarlas, reprimirlas. Incluso para los partidarios de instaurar una república verdadera (democrática) capaz de superar a la república posible (oligárquica) del siglo XIX, cualquier forma de integración o asimilación (les) resultaba peligrosa e infundía inquietantes temores. Los vaivenes de la economía agroexportadora habían delineado la presencia de una oligarquía elitista, eurocentrista, corrupta y profundamente reactiva hacia cualquier manifestación plebeya, acción colectiva o reclamo gremial. Quizá, en esta singular configuración de una cultura clasista y desenfadadamente antipopular podamos hallar el germen de una tradición liberal que, en nuestro país, se ha conjugado a la perfección con el más rancio conservadurismo, a punto tal que no pocos historiadores la designan como “liberal-conservadora”. A grandes rasgos, el régimen oligárquico consistió en una forma de dominación política que, si bien se apropió de los principios de la democracia liberal, se fue constituyendo en virtud de la exclusión de las mayorías, mediante prácticas paternalistas y metodologías fraudulentas y represivas. El cientificismo positivista y elitista triunfante en Europa les sirvió como argumento para sostener un gobierno de minorías ilustradas “naturalmente” dotadas para ejercer dicho liderazgo. El racismo (biologicista o étnico) fue una práctica corriente de las oligarquías; la utilización de la hacienda como unidad productiva (muy especialmente en el noroeste) facilitó los vínculos semiserviles entre campesinos y hacendados, permitiendo la tutela política y cultural de estos últimos, y el establecimiento de relaciones clientelares. La constitución de nuestro Estado-Nación supuso el exterminio de una buena parte de la población nativa: indios, negros, mulatos, gauchos; y, a la vez, la llegada de inmigrantes del sur europeo, mayoritariamente pobres y analfabetos. Argentina se incorporaba al sistema mundial como país dependiente de los productores de mercancías, a los que abastecía de materias primas (carne y cereales). De acuerdo con este “nuevo pacto colonial”, la economía primaria

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de la pampa húmeda se alzaba sobre el resto Fue en este clima de conflictividad contra de las economías regionales. En el marco de un régimen sustentado en la marginación esta división, nuestro país renunciaba, implísocial y política de las mayorías, que el presicitamente, a cualquier alternativa industrialidente Roque Sáenz Peña decidió impulsar un zadora. Este liberal-conservadurismo nativo proyecto de reforma electoral. Aunque preciexigía la exclusión social (una “República sin pitada por la urgencia, esta osadía le granjeó pueblo”), la desigualdad extrema y elevados la antipatía de los conservadores más recalciíndices de explotación laboral tanto en el área trantes que enarbolaban la represión como rural como en las ciudades. Los derechos ciuúnica herramienta para contener a las masas; dadanos consagrados por la Constitución Natambién ofrecieron resistencia los senadores, cional solo resultaban aplicables para las clases fieles representantes de las aristocracias proprivilegiadas. vinciales. La nueva ley dispuso la obligatoriedad Hacia fines del siglo XIX, el malestar de los y el “secretismo” del sufragio para los argentrabajadores y de las clases medias se había tinos nativos o naturalizados de sexo masculino tornado insoportable: inflación, devaluación y mayores de 21 años. De todos modos, contimonetaria, magros salarios, pésimas condiciones nuaba excluido (además de las mujeres) un laborales, sistemático frauconsiderable porcentaje de de electoral. Las voces reobreros inmigrantes no nabeldes se hacían oír en la turalizados que habían lo“El modelo oligárquico prensa socialista y anargrado sobrevivir a la Ley quista, y también en las de Residencia (1902). Los agrario-exportador había huelgas, movilizaciones y reformistas estaban conmodelado una sociedad levantamientos contra el vencidos de que la incorextremadamente desigual: régimen, que profundizaron poración del radicalismo el clima de inestabilidad por un lado, la riqueza obscena iba a permitir menguar la política. El modelo oligárefervescencia revolucionade las elites, por el otro, quico agrario-exportador ria sin alterar demasiado las miserias de los campesinos los resultados electorales había modelado una sociey proletarios urbanos.” dad extremadamente desque, hasta entonces, se igual: por un lado, la riobtenían mediante el frauqueza obscena de las elites, de y la exclusión. por el otro, las miserias de Entre la democracia los campesinos y proletarios urbanos. Jornadas y la masacre de hasta catorce horas diarias sin descanso semanal; explotación de trabajo infantil; ausencia El radicalismo triunfante en las elecciones absoluta de protección y/o resarcimiento para de 1916 promovió la incorporación de los seccasos de enfermedad, accidente, discapacidad, tores medios y de los hijos de inmigrantes (la embarazo o vejez; condiciones laborales insa“chusma”, según la oligarquía) a la vida púlubres; creciente desocupación; abusos patroblica; nacionalizó los recursos del subsuelo nales; represión policial; hacinamiento, escasez mediante la creación de YPF; defendió la sode recursos sanitarios. Ante este panorama deberanía nacional y la integración regional; solador, los trabajadores comenzaron a organialentó la reforma universitaria; impulsó leyes zarse sindicalmente para enfrentar a los resobreras (sistemáticamente bloqueadas por una ponsables del desastre planificado (no en vano, cámara alta constitutivamente conservadora) persiste la hostilidad y el escozor frente a cualy dispensó un trato amistoso a los sindicatos quier forma de agremiación laboral, y la persede obreros criollos. Sin embargo, se desentendió cución de los líderes sindicales). La constitución por la suerte de los inmigrantes explotados y de La Fraternidad, la FORA o la UGT viene a maltratados por las elites. Como contracara dar cuenta de dicha incipiente experiencia orde las reformas, este gobierno partidario de la ganizativa.

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democratización e inclusión de las mayorías paganda y sindicalización. En Puerto Deseado no impulsó un proyecto alternativo al modelo y Puerto San Julián, las medidas de fuerza agroexportador (manteniendo intacta la hegecontaron con el apoyo de los obreros ferroviarios monía oligárquica); por otra parte, durante la y de los empleados de La Anónima. Los reclagestión yrigoyenista se registraron las más mos de los obreros patagónicos contra la exsangrientas masacres obreras de toda nuestra plotación de sus patrones terratenientes conhistoria: las ocurridas durante la semana sistían, fundamentalmente, en: un salario trágica de 1919 en la ciudad de Buenos Aires, mínimo, mejores condiciones de higiene y salos fusilamientos de peones rurales en la Palubridad, comida en buen estado, velas para tagonia, o los horrores de la explotación forestal alumbrarse en la noche y que las instrucciones en el norte santafesino, por nombrar solo los de los botiquines estuvieran en castellano y más emblemáticos. no en inglés. No obstante, los grandes propiePara comenzar a entender las violencias e tarios de apellidos ingleses o patricios (entre inequidades que signaron nuestro siglo XIX, ellos, las familias Menéndez y Braun), ni siquiera debemos remontarnos al genocidio perpetrado estuvieron dispuestos a canalizar esta solicitud por Julio A. Roca y el consecuente reparto de minimalista y rechazaron la mediación propuesta las tierras arrebatadas a por el enviado de Yrigoyen sus habitantes nativos, a de apellido Varela. Ante principios del siglo XX. Por el incumplimiento del ar“El único acto de dignidad entonces, los beneficiados misticio por parte de los con dos millones y medio y de solidaridad con las víctimas hacendados, los huelguisde hectáreas fueron, muy tas decidieron profundizar fue el ensayado por las especialmente, estancieros sus acciones llegando a prostitutas de San Julián que británicos, alemanes y franocupar establecimientos ceses. El saqueo violento rurales. Pero las presiones decidieron no recibir a los y sanguinario de los puede los propietarios y de represores, expulsándolos de blos primitivos constituyó los delegados británicos La Catalana al grito de: –tal como sugeríamos– el en nuestro país conven“asesinos”, en febrero de 1922.” cieron al Presidente de oracontecimiento fundacional de un modelo basado en la denar la represión. propiedad privada/robada Las acciones de los rede la tierra y en la exporgimientos de caballería a tación de sus ganados y cultivos. Cuando “nueslas órdenes del fallido negociador (auxiliadas tros” liberales-conservadores enarbolan la depor las fuerzas paramilitares de la Liga Patriófensa incondicional de la propiedad privada no tica) exhibieron una violencia inaudita solo hacen más que ocultar un saqueo al mismo comparable con las matanzas de Roca y con el tiempo que lo legitiman. genocidio de la última dictadura cívico-militar. Les debemos al abogado español José María Por su cuenta, Varela decretó la ley marcial y Borrero y al historiador argentino Osvaldo ordenó los fusilamientos de los obreros rebelBayer, el conocimiento detallado de los sucesos des. Estos fueron obligados a pasar por estreocurridos en el sur de nuestro país. Tras la chos corrales para ser golpeados por la soldabaja del precio de la lana que sucedió a la pridesca, despojados de sus escasos bienes mera posguerra, los estancieros de Santa Cruz materiales, rapados con las máquinas de la respondieron con despidos y con una degraesquila y luego asesinados en un improvisado dación de las condiciones laborales y salariales. pelotón de fusilamiento. Según las investigaEsta fue la afrenta que colmó la paciencia de ciones de los historiadores, la masacre arrojó los peones rurales quienes decidieron utilizar un saldo de 1500 víctimas. Tras el último fusila única herramienta con la que contaban para lamiento, las tropas del ejército rastrillaron defenderse de la arbitrariedad patronal: la toda la provincia de Santa Cruz con el objeto huelga, auspiciada por una campaña de prode que ningún rebelde y/o sospechoso de serlo

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los poderes corporativos, intervienen los “nobles” magistrados para volver a (des)equilibrar la balanza. En estos últimos años hemos sido testigos de una ofensiva destinada a frenar/obturar las victorias plebeyas promovidas por los gobiernos populares de Nuestra América. El procedimiento elegido fue la guerra jurídica: una persistente campaña de desprestigio mediático de líderes y funcionarios asociados al fraude y la corrupción, seguida por el armado de causas judiciales a partir de notas “periodísticas” que no aportan prueba alguna. Pongamos un solo ejemplo para ilustrar esta aceitada maquinaria. En ocasión de las elecciones presidenciales de 2015 en nuestro país, los medios concentrados instalaron, a través de sus titulares y zócalos televisivos (multiplicados hasta el hartazgo “Cada vez que los pueblos en las redes por un ejército De las armas mercenario de trolls), la siavanzan en la conquista a las magistraturas guiente escena: la Preside derechos que restringen denta mandó a matar a un la arbitrariedad de los poderes Si bien la derecha libefiscal de la Nación, su hijo ral-conservadora utilizó una y su exministra de Seguricorporativos, intervienen diversidad de herramientas dad tienen cuentas secrelos “nobles” magistrados para “mantener a raya” a tas en un banco norteamepara volver a (des)equilibrar la plebe irredenta, desde ricano, su Jefe de Gabinete la balanza.” el exterminio roquista hasta es el responsable de un triel perpetrado por Videla, ple crimen, su ministro de Martínez de Hoz y Cía, paeconomía cobra dos suelsando por los fusilamientos dos. Fue en este contexto “libertadores” y la proscripción de todo atisbo “comunicacional” que una alianza desenfadade peronismo-populismo-plebeyismo, el instrudamente conservadora y antipopulista se alzó mento elegido fue la violencia desbocada. Cada con el triunfo electoral. Poco tiempo después, vez que asomaba, tímidamente, el rostro morose demostró la falsedad de cada una de las cho de la “república verdadera” (la inclusión acusaciones mediáticas, pero era demasiado democrática de las mayorías), se erguía la estarde: ya se había consumado la derrota del pada, el Remington, el Mauser, o la picana. Y campo popular e instalado una macabra trama cuando la pesada artillería no lograba conquistar de sentido. La instalación de una (falsa) noticia los silencios y las complicidades requeridas, resultaba infinitamente más eficaz que su tardía despuntaban las mafias judiciales vitalicias y tibia desmentida. El meollo de la posverdad para combatir “los excesos de la democracia”. reside menos en la instalación consciente de He aquí el objetivo explícito de la “republicana” mentiras que en la promoción de un extraño división de poderes, desde los escritos de Mon“deseo de no saber”, de no querer cotejar/contesquieu hasta el espíritu y la letra de la consfrontar el eslogan o la fórmula repetida con el titución norteamericana, desde las páginas de dato, la evidencia empírica, el procedimiento El Federalista hasta las bases alberdianas. Cada argumental riguroso. Pero claro, ninguna de vez que los pueblos avanzan en la conquista las “facilidades” que brindan los universos dide derechos que restringen la arbitrariedad de gitales, las burbujas cognitivas y las cloacas permaneciera con vida. Al cabo de semejante “barbarie civilizatoria”, de la muerte planificada perpetrada por las elites ilustradas y liberales de nuestro país, los integrantes de la Sociedad Rural y de la Liga Patriótica homenajearon y condecoraron al coronel Varela, al mismo tiempo que los ruralistas decidían la rebaja de los salarios a una tercera parte, es decir, a un nivel inferior al que percibían antes de las huelgas. En este marco, el único acto de dignidad y de solidaridad con las víctimas fue el ensayado por las prostitutas de San Julián que decidieron no recibir a los represores, expulsándolos de La Catalana al grito de: “asesinos”, en febrero de 1922. A medida que se iban conociendo las dimensiones de la masacre, el gobierno radical se esmeraba por condenar al olvido dichos sucesos.

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reticulares alcanzan para evitar la persecución de los adversarios, la censura, el encarcelamiento, el espionaje, el asesinato por la espalda o la celebración del “gatillo fácil”. Nada de lo (in)humano les resulta ajeno a los adalides de este neofascismo neoliberal que, a pesar de su

prédica antipolítica, no deja de reconocerse en los legados, las herencias y las tradiciones de las elites criollas; no deja de identificarse con las sucesivas “violencias conservadoras” que, desde el siglo XIX, vienen asolando nuestro territorio. •

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