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EDITORIAL

Basajaun es como se conoce en euskera al señor del bosque. Un hombre salvaje de prodigiosa talla y colosal fuerza. Desde tiempos inmemoriales protege los bosques y montes de Euskal Herria. Este señor de apariencia semi−humana, cubierto de larga pelambrera y poseedor de importantes conocimientos en agricultura y herrería, es el auténtico custodio y garante de la conservación de estos espacios naturales y de la riqueza cultural que estos albergan. Yo, como cada año, regreso, y respetuosamente me adentro en el bosque. Siempre que vuelvo a la montaña me invade un sentimiento de culpabilidad por haberme ausentado durante tanto tiempo. Sin saber muy bien por qué, me detengo, me disculpo y continuo el camino. Quizás la magia de regresar al lugar que amas es que siempre te esperan, todos te están esperando. La anciana bruma, serena, me recibe afectuosamente. Unas hojas tapizan el suelo, amortiguando amablemente mi pisada. El musgo que reviste un majestuoso roble condensa mil lágrimas puras que aguardan pacientemente mi visita. Una frágil rama se refugia titubeante sobre la piedra de un arroyo evitando ser arrastrada por la corriente... me espera. Entre tanto, el viento juguetea entre los verdes helechos, susurrando y cotilleando a mi paso. Las enormes rocas milenarias, aquejadas por la humedad y la artrosis, apenas logran saludarme. En cambio los pájaros, con timbre frenético, lo hacen alegremente presidiendo las copas de los árboles. Una sombra zigzaguea perdiéndose entre la bruma y mi imaginación la persigue. Poco a poco, las gotas que anteceden a la tormenta comienzan a barnizar el paisaje.

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EDITOR y DIRECTOR Fernando Barbarin REDACCIÓN María Larumbe

CONTACTO Telf. 928 177 440 Fax 928 177 435 revista@nu2.es www.nu2.es

Sin previo aviso la luz escapa ante la presencia gris de una nube, que sin contemplaciones, deja caer toda el agua que porta en su vientre. En ese momento tu mejor refugio es la humildad. Los estruendos y descargas eléctricas que proyectan los cielos retumbando por los valles te recuerdan quién eres, y tú, acobardando los párpados, temeroso, te cobijas bajo un árbol. Con la cabeza gacha, sientes como las gotas se precipitan al vacío por el extremo de tu nariz... entonces elevas la cara para observar con respeto la supremacía del cielo. Esa orgía sensorial te invade y el olor a tierra embriagada penetra por tu nariz dejando un profundo sabor de nostalgia en boca. ¿Regresaré algún día para quedarme?... Algún día regresaré para quedarme. De repente la lluvia cesa, y un rayo de luz logra atravesar la coraza del bosque, tallando frente a mí un busto iluminado. Lo que segundos antes era un solitario tocón, el resto de un árbol talado, ahora es.... Yo tiritando pregunto: − ¿Ba...Ba...Basajaun? No me contesta, no habla, no se mueve. Parece decepcionado. Su mirada recuerda los ojos de quien contempla desolado la ceniza de un hermano, las cenizas de otro bosque, en un lugar lejano. Observo su rostro hasta que una sombra me lo arrebata. Pero antes consigo capturar una imagen, para mostrarla a quien quiera escuchar mi historia, a quien quiera entenderla. Yo no hice la comunión porque mis padres los domingos me llevaban al monte. En la montaña, las religiones son leyendas.

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SUMARIO

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REPORTAJE

MI ISLA >

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Ahora, siete años después de organizar por primera vez el concurso de fotografía submarina Lanzarote mar de lava.

FOTODENUNCIA >

Luis Miguel Coloma · 10

Vergüenza y orgullo · 18

Existe un lugar donde el viento acumula las palabras que en algún momento...

Localización de diferentes actividades en la conservación y cuidado del medio ambiente.

MENSAJE PARA... >

MAR DE CANARIAS >

José Ramón Betancort Mesa · 12

Félix Hormiga · 20

Siempre pensé que la crisis nos traería el ansiado antídoto que acabaría con la amnesia...

Durante al menos dos horas estuvo viendo cómo crecía la isla.

CAPTURA>

ARTICULO >

César Piret · 13

Palabras al vuelo · 24

Controlar el temperamento, la rabia, la angustia; controlar los gastos...

Este trozo de isla que se adentra en el amplio océano y, para ser más exacto y familiar...

ABC SUB >

ARTE COLECTIVO >

Historia de un delfín · 14

Parto Cerebral — ARS Magna · 25

Le envidiaba uno de aquellos cientos de peces que nadaba a su altura...

Espacio para el arte asociativo conejero canalizado por asociaciones culturales.

ARTICULO >

ISLAGRAM >

Gerson Díaz · 15

Espacio móvil · 27

Normalmente no vemos bien las cosas que tenemos muy lejos...

En muchas ocasiones la belleza se camufla en lo cotidiano, una mirada tras la cámara...

27 MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE · MAR Y ARTE ·

PINTURA > Luis del Pino . . . . . . . . . . . . . . . . . 30 FOTOSUB > Arturo Telle . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31

MAR Y ARTE · 27 Espacio de intercambio artístico donde el punto de referencia para el desarrollo creativo se genera en torno al mar.

FOTOGRAFÍA > Nicolás Melián . . . . . . . . . . . . . 32 PINTURA > Nuria Meseguer . . . . . . . . . . . . . . . 33 FOTOGRAFÍA > Rosa Curbelo . . . . . . . . . . . . . . 34


Mejor ambiente: Arturo Telle y Davinia Hernández

VII OPEN

Fotosub Lanzarote Mar de Lava CUANDO

CREES EN UN PROYECTO, TRABAJAS DURO Y CON SERIEDAD, EL

ÉXITO ES CUESTIÓN DE TIEMPO.

apuestan por el mar de lava como uno de los eventos de fotografía submarina más importantes a nivel nacional. Cada año que pasa las ilusiones se refuerzan y los nuevos retos

Ahora, siete años después de organizar por primera vez el concur-

suponen un esfuerzo generoso para superarnos.

so de fotografía submarina Lanzarote mar de lava podemos afir-

Durante este 2016 era muy importante hacer visible el fotosub a

mar, con orgullo, que hemos dejado nuestra impronta al asentar

todos los niveles y en todos los escenarios posibles.

en Lanzarote un evento de esta categoría.

La gala de entrega de premios se adelantó al sábado 25 de junio,

El camino nunca fue sencillo, sobre todo cuando arrancas desde

llevándose a cabo en las instalaciones de “Marina Lanzarote”

cero. Sin embargo, tras siete años de trabajo, amor por el buceo y

(Puerto de Naos, Arrecife). De esta forma se trató de acercar al

la fotografía submarina, lo hemos logrado.

ciudadano una modalidad deportiva relevante para la isla pero

Un año más, la prueba ha contado con el apoyo del Cabildo

muchas veces desconocida.

Insular de Lanzarote, Promotur Turismo de Canarias, Turismo

Este cambio y otras modificaciones importantes alteraron el pro-

Lanzarote, European Sport Destination y Ayuntamiento de

grama de esta séptima edición, comenzando un día antes y aña-

Arrecife, entre otros.

diendo más horas de “agua” para poder bucear.

Durante la celebración de la séptima edición recibimos con sor-

En cuanto al premio especial con el que cada año distinguimos a

presa y satisfacción la noticia de que el Open fotosub Lanzarote

una categoría específica se contó con la colaboración de los

mar de lava había sido incluido en el calendario de eventos anua-

Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo Insular de

les que tienen lugar en la isla de Lanzarote dentro del programa

Lanzarote y su “Museo Atlántico”, que tan buena aceptación ha

European Sport Destination de Turismo Lanzarote.

tenido tanto a nivel nacional como internacional.

Sin embargo y aún más importante para nosotros es comprobar

Veintitrés equipos venidos de diversos puntos de la geografía

como año tras año los fotógrafos de las islas y de la península

canaria y peninsular se dieron cita en los fondos de Lanzarote en 7


IerPremio : Sacha Lobenstein y Carlos Gonzรกlez


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4

5

1-Mejor foto del Museo Atlántico: estebAn lorenzo y MíriAM ruíz. 2-segundo preMio: jAvier MAdinAveitiA y AidA góMez. 3-tercer preMio: elAdio friAs y joAnA pereirA. Mejor MAcro: estebAn lorenzo y MíriAM ruíz. 4-Mejor fAunA: yolAndA coronAdo y sArA gArcíA. 5-Mejor Modelo: AidA góMez.

busca de esas ansiadas colecciones.

Sacha Lobenstein y Carlos González sorprendió a todos con una

Al igual que en citas anteriores, los participantes podían tomar sus

excelente colección con la que cosechó una merecida victoria.

fotos en diversos puntos de la isla, desde el Faro de Pechiguera

Más de 5000 euros en premios para los galardonados y una sema-

hasta los Jameos del Agua pudiendo diseñar diversas estrategias

na de buceo y vida a bordo en Maldivas para el equipo ganador,

de competición.

fueron entregados durante la gala. Un año más queremos agrade-

Si bien hizo un poco más de viento en comparación con la sexta

cer públicamente el apoyo recibido de los diferentes sponsors que

edición, los participantes han coincidido en destacar la excelente

hace posible que el Open fotosub Lanzarote mar de lava sea una

visibilidad durante las inmersiones en este 2016, cosa que benefi-

realidad.

ció notablemente la calidad de las colecciones en especial al contemplar las fotografías de ambiente.

Gracias a:

Otra de las grandes apuestas para esta septima edición fue la

Excmo. Cabildo Insular de Lanzarote, Promotur Turismo de

inauguración de la primera exposición retrospectiva “Lanzarote

Canarias, Turismo Lanzarote, European Sport Destination, Centros

mar de lava” donde el público pudo disfrutar de una selección de

de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo Insular de Lanzarote, Museo

treinta de las mejores fotos presentadas a concurso durante estos

Atlántico, Ayuntamiento de Arrecife, Submaldives, Toyota auto-

años, muchas de ellas premiadas en pasadas ediciones. Todas ellas

móviles de Lanzarote, Marina Lanzarote, Mercado de Naos,

permanecieron expuestas en las instalaciones de Marina

Naviera Armas, Canaryfly, Revista Buceadores, Buceo Pandora,

Lanzarote.

Revista NU2, Restaurante La Miñoca y Lanzarote Geoparque.

Usando como base de operaciones las instalaciones de Marina Lanzarote, los participantes pudieron desempeñar su trabajo con

Para terminar nuestro agradecimiento sincero para Gorka Leclercq

total comodidad. Tras trece horas de competición un total de 115

de Alfa Rec, ya que gracias a su trabajo el Open fotosub Lanzarote

fotografías correspondientes a veintitrés colecciones fueron

mar de lava ha sido emitido por televisión a nivel nacional duran-

entregadas a la organización.

te la celebración de los Juegos Olímpicos de Rio 2016.

Un jurado formado en esta ocasión por David Barrio, Sergio

A todos gracias, a los participantes, a nuestros colaboradores, al

Hanquet y Mar Cuetos cumplió con el siempre complicado traba-

público en general; gracias por disfrutar del mar de lava, un pro-

jo de elegir a los ganadores. En esta edición el equipo formado por

yecto por y para nuestro mar canario y su singularidad. Rafael Mesa 9


isla Luis Miguel Coloma

Montaje: Nicolás Melián

mi

http://islaflipica.blogspot.com.es/

PALABRAS ABANDONADAS Existe un lugar donde el viento acumula las palabras que en algún momento arrancó de la boca de los indecisos. Un espacio sin tiempo, en cuyas esquinas revolotean aleatoriamente agrupadas en remolinos, palabras que no llegaron a ser pronunciadas por miedo a lo largo de los siglos. Allí, en ese rincón ignorado, el pudor y la pleitesía social elevados al rango de estupidez despojaron de su significado a los sonidos, como cuando se trilla el grano. Estos navegan por su cuenta, ligeros como la paja, amparados en la noche o caen en bocas de deslenguados ignorantes que trafican con alegrías postizas y pesares fabricados en serie. Mercaderes despiadados del saber banal y contrabandistas de la trivialidad conceptual. Piratas tristes a fin de cuentas. En el limbo de las palabras esperan cientos, miles de sentimientos que murieron con los ojos abiertos. Los hay de todo tipo, edad y condición. Dulces, fríos, banales, distantes, amorosos, quebradores, inoportunos, hirientes… También muchas verdades demasiado importantes, algunas rescatadas ‘in extremis’ de la boca de cobardes y mediocres. Otras no tuvieron tanta suerte. No les correspondía a ellos pronunciarlas, pero se adelantaron y las quemaron. Nadie las creería ahora aunque las dijera alguien con la debida talla moral, alguien noble y auténtico, porque han quedado trivializadas. Ahora son como cartas marcadas.

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Esperan con paciencia inerte a que un hombre o una mujer realmente sabios y limpios de alma tengan a bien devolverles su valía por el honor de emanarlas de su boca. Y también a receptores dignos merecedores de ellas. Aguardan adheridas a cosas también abandonadas, como esa vieja maleta que se quedó sin viajero o esa bota que yace en la cuneta con la esperanza de que un día su par venga a darle un abrazo y se siente con ella. Aguardan, pero lo hacen sin sentimientos de culpa ni rencor. Se incrustan en las piedras para descansar del viento y se cubren del frío con una capa de musgo. Es agotador estar siempre volando… Ejercen su eterno descanso en respetuoso silencio, como ruinas de antiguas ciudades engullidas por violentas tempestades y protegidas después por la calma de esas mismas aguas. Un silencio grave y profundo…, absoluto. Aplastadas en el lodo del fondo por el peso de la contradicción. Sumidas en la oscuridad, esperan. Sostenidas en la leyenda, esperan. Muchas de esas palabras aguardan con la paciencia del anciano y la esperanza del sabio a que lleguen las lluvias. Confían en que la noche les devuelva quizás su corporeidad sonora. Miran sus relojes de arena vacíos y esperan. Miran al cielo y esperan. Soportan la aridez del hastío en un inverosímil acto de fe. Miran constantemente a un lado y a otro. Total, quién sabe…


Mensaje para

una botella José Ramón Betancort Mesa

AMNESIA INSULAR Siempre pensé que la crisis nos traería el ansiado antídoto que acabaría con la amnesia paisajística y ambiental que la ciudadanía lanzaroteña padece, ya sin remedio, desde hace más de dos décadas y que progresivamente está degradando a pasos agigantados el territorio insular. Pero me equivoqué. La crisis no ha hecho sino agravar este estado agónico que provoca que, día a día, Lanzarote se siga convirtiendo en un enorme muladar ante “la mirada dormida” de los que en ella residimos. Mientras haya ilusionistas gráficos y visuales que sigan colgando en las redes sociales fotos espectaculares y videos sobrecogedores de paisajes maravillosos de Lanzarote, a base de seleccionar encuadres estratégicos, de distanciarse prudencialmente del suelo o maquillar con efectos digitales determinadas tomas, seguiremos no solo escondiendo las basuras y el deterioro generalizado del paisaje insular, sino viviendo idiotizados y borrachos de una belleza cada vez más ilocalizable e irreal de Lanzarote. Es lo que tiene la amnesia. La mayoría de la población residente transita por la isla con una mirada anestesiada. Hemos perdido la capacidad de molestarnos cuando observamos las casas sin encalar o las obras abandonadas. Ya no decimos nada cuando vemos los muladares junto a las viviendas donde se amontonan vehículos y barcos abandonados, escombros, enseres en desuso, materiales de construcción, así como electrodomésticos viejos y basura de todas clases. Nadie parece percatarse ya de la cantidad de collillas, botellas, latas y otras suciedades que hay en los bordes de las carreteras o las zonas ajardinadas, amén de las bolsas que quedan aprisionadas en cualquier paraje, sin que alguien se digne a recogerlas. Y no hablemos de lo sucio y deteriorado que está el litoral costero, durante casi todo el año, por los propios residentes. Pasamos sin inmutarnos ante palmeras, árboles y plantas secas que a duras penas sobreviven en

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los pocos parques y áreas ajardinadas de la isla. Tampoco nadie se alerta de los peligros ambientales que suponen los rallies automovilísticos, el tránsito diario de todoterrenos, motos o quads, así como los daños irreparables causados a la delicada biodiversidad con cada pista, sendero o camino que abren los intocables deportistas y sus multitudinarias pruebas anuales. Poco queda ya de los mensajes ambientales y de conservación paisajística que impulsara Manrique. Nada de aquel legado parece perdurar. Y sin memoria ni conciencia ambiental, no hay respeto ni valoración a un paisaje. Ahora todo es amnesia. Buena parte de la culpa es nuestra, es decir, de los propios lanzaroteños que vemos, consentimos o llevamos a cabo verdaderas barbaridades paisajísticas sin inmutarnos. Quién no ha oído frases como: “no hay nada de malo en hacer una obra ilegal si el suelo es mío, tiro los escombros en una zona apartada y no molesto a nadie; coloco un container en mi parcela porque no me dejan fabricar; en mi solar puedo poner todos los arretrancos que me de la gana; a quién molesto si dejo la casa sin terminar y en puro bloque; no hay de malo en convertir un cuarto de aperos en un chalet en una zona rústica...” Ante estas insensibles manifestaciones, la amnesia insular ha construido un triste y envilecido argumentario sobre dos máximas terribles: “para eso la isla es mía” y “si no te gusta, te vas”. Al final, solo nos quedarán las fotos y los videos maravillosos en que se adormecerán las conciencias de una sociedad ciega, egoísta, ignorante y cainita que hace mucho tiempo decidió olvidar que tenía que salvaguardar a Lanzarote. Solo quedará el recuerdo digitalizado de algo bello, en forma de postales idealizadas y nostálgicas sobre las que llorar su pérdida sin consuelo.


la ola − Controla – me digo a mí misma continuamente. − Tenéis que aprender a controlaros – les digo a mis alumnos. Trato de enseñar a mi hijo a controlarse. Controlar el temperamento, la rabia, la angustia; controlar los gastos, los excesos, incluso el deseo; controlar las lágrimas, hasta controlar el tiempo pretendemos. Habitamos este planeta sujetos a un ritmo ficticio perfectamente dividido y regulado en porciones idénticas en torno a las cuales organizamos nuestra diminuta existencia. Jornadas laborales y escolares marcan el ritmo de este vals que debería ser la vida y que en ocasiones transformamos en un baile mecánico, simultáneo, aprendido, simétrico y sujeto a una perfecta coreografía que estructura nuestra sistemática presencia. Ya de mayores ejercemos este control aprendido sobre los seres que creemos educar, convencidos de lo asimilado, dominantes, sin poner en duda la miopía y la sordera

Fotografía: César Piret · Texto: María Larumbe

que acompaña muchos de nuestros comportamientos. Y entonces aparece Ella. Tan capaz de mecernos con su brisa o bañarnos tímidamente con el rocío de la mañana, como de arrojarnos a un tornado o destrozarnos con la descomunal fuerza de un tsunami. En esta ocasión captada en forma de ola. Poderosa, salvaje, incontrolable. Este es su baile, imprevisible. Fluye dentro de un todo al que, aunque nos parezca mentira, también nosotros pertenecemos. Que la ola azote nuestros, raquíticos cerebros, que nos empuje a danzar con ella. No hay nada que nos sitúe más que la propia Naturaleza, con su ritmo, con sus ciclos, determinando realmente nuestra existencia. Igual es más necesario aprender a fluir con la marea que pretender controlarla. Un día viene una ola…

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ABCSUB

FOTO: FRANCIS PÉREZ www.uwatercolors.com TEXTO: MARIO M. RELAÑO http://hisaetuvalu.wix.com/mariomrelano

HISTORIA DE UN DELFÍN ¡Qué bien sabes voltear en el mar! − le envidiaba uno de aquellos cientos de peces que nadaba a su altura y que también tenía al mar como lecho y espacio de vida. Era cierto que Paul saltaba como nadie y que daba vueltas y vueltas cuando nadaba, mientras que las caballas que le rodeaban chocaban estúpidamente unas contra otras dejando el rastro de sus babas. Él estaba acostumbrado a surcar el mar y dormir entre la brisa del océano y los lamentos de los corales que, incapaces de moverse, lagrimeaban constantemente. Cada mañana, cuando despertaba, le venía el recuerdo del día anterior, lo acabado y lo inacabado, lo recuperable o lo vano, aquello que realmente merecía un recuerdo. Y él nadaba hacia el prado que formaban las diferentes aguas en busca de las nuevas aventuras que aquella jornada le pudiera proporcionar. Uno de aquellos días en que Paul estaba nadando y saltando entre el océano y el cielo, entre el aire y el agua, vio su rostro reflejado en el mar. La imagen que veía reflejada no era la que él suponía que debía de tener. Una y otra vez saltaba dentro y fuera del agua para comprobar si el mar se equivocaba, pero una y otra vez, el espejo del agua le mostraba la más extraña de las realidades. Paul, acongojado por el descubrimiento que acababa de 14

realizar, se sumergió triste en las aguas profundas hasta que su panza tocó el fondo, y cabizbajo entre algas, permaneció oculto días enteros junto con sus noches lastimeras de corales, escondiendo los dientes dentro de su boca y llorando lágrimas secas. Días después, las cientos de caballas con las que Paul solía encontrarse asiduamente bajaron en bandada hasta el fondo y una de ellas, al verlo escondido, quiso interesarse por el motivo de su tristeza. − ¿Por qué nunca me dijiste que era humano? − le dijo a la caballa, después de contarle lo que había visto. − No es por tu cara, si no por el resto de tu cuerpo y alma por lo que te vemos como delfín, Paul. Tu cara posee los rasgos del hombre que un día enamoró a tu madre, tras su desgraciado naufragio. Creo que malinterpretas lo que viste reflejado en el agua. No olvides nunca que el espejo del agua agranda o empequeñece las cosas dependiendo de la posición del sol y cómo de oculta se tenga el alma. Los corales llorones se retiraron y Paul asomó su hocico humano. La estela que dejó al subir nuevamente hacia la superficie era de espuma y de aprobación


Gerson DĂ­az

Arrecife(sublimando

lo cotidiano) gersondiaz@insidephoto.es @6ersondiaz

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N

ormalmente no vemos bien las cosas que tenemos muy lejos, a veces por una cuestión física (no podemos ver más allá de lo que nuestros ojos abarcan) y a veces por una cuestión mental (no queremos ver más allá de lo que nuestros ojos abarcan). Sin embargo tampoco podemos ver bien algo si lo tenemos demasiado cerca, muy cerca, pegado a los ojos. Eso es lo que me pasa

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con Arrecife. Todos los días paso por los mismos sitios de esta ciudad, y la costumbre me dice que todo está igual que ayer, así que mi mente y el mirar (que no es lo mismo que ver) desconectan como si en esa normalidad, en ese no pasar nada, no hubiera nada interesante. Pero yo me empecino en encontrarlo, en verlo y reconocerlo. Arrecife nunca fue el sitio más bonito de la isla, más bien todo lo contrario, pero yo siem-


pre le vi encanto y carácter. Recuerdo las historias sobre el Pollo de Arrecife, comprar pipas a Contreras y ahora, en los últimos años, comprar un boleto al Filuo. Bañarme en El Reducto o ir al muelle de la pescadería, luego el camino de bajada desde Titerroy y por último algunas cervezas en el Charco de san Ginés. Arrecife ha cambiado mucho en mis 39 años de vida y, aunque nunca estuvo bien, siempre ha ido a peor, siempre preferimos

buscar la belleza de esta isla en otros lugares, así que para qué esforzarse en mejorarla. Arrecife hoy raya lo insalubre y su aspecto, aunque muy auténtico, es un esperpento. Les propongo buscar en lo común y ordinario algo extraordinario. Igual les parece contradictorio, pero no veo otra manera de hacer de este querido lugar, un sitio más amable, limpio y habitable. Gerson Díaz

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.. VERgUENZA

FotografĂ­a: Arturo Telle

al mar Ejemplo de la basura que los humanos vertemos

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y


y

FotografĂ­a: Arturo Telle

orgullo

Limpieza por iniciativa de los socios del Club de actividades subacĂşaticas de Lanzarote y voluntarios de Emerlan

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Mar de Canarias EL PAÑUELO AZUL Durante al menos dos horas estuvo viendo cómo crecía la isla. El barco se movía sereno hacia ella, hacía un día espléndido, el mar estañado se dejaba trazar una estela profundamente azul ribeteada de croché blanco y turquesa a la popa, y Manuel no apartaba su mirada del destino. Navegaban seguidos de una sonora bandada de gaviotas que se ocupaba de devorar los desechos tras el baldeo de la cubierta. La escalinata del embarcadero olía a musgo y musitaba el mar, entretenido en meter su lengua entre los huecos de las piedras, devolviendo ecos canoros. Manuel fue el primero en saltar, una vez despachada la pesca, una treintena de cajas llenas de coloridos pejes que aún abrían y cerraban sus branquias en un intento de sobrevivir. Varias torres de cajas rodeadas de los compradores habituales, los de la recova, los de los restaurantes, el rubio del hotelito de la playa y los particulares que buscaban siempre cómo hacerse con un pescado para degustar un buen caldo con papas nuevas y cilantro. El aire olía a fuego, secaba los labios y se marcaban geométricas en el suelo las sombras de los toldos de las tiendas. María cumplía años, treinta y siete, y él quería sorprenderla, llevarle un regalo. Se lo había dicho, le había dicho que le regalaría algo bonito para el cumpleaños, y ella, con la mirada perdida en las tierras secas, abiertas por el solajero, le había dicho, agotada de tanta sequía, «mejor será que me regales un balde de agua para al menos salvar las ñameras». Aconsejado por el patrón buscó una pequeña tienda en una callejuela de suelo de tierra apelmazada, con olor a zotal. El tendero estaba sentado a la puerta, aprovechando una franja estrecha de sombra. Vestía un pantalón de color claro y muy holgado, como si antes hubiera sido más gordo, y una camisilla. Se abanaba parsimonioso con un trozo de cartón y en el suelo, al pie de la silla, tenía un vaso con ron amarillo. −¿Te manda Prudencio, el patrón? −le preguntó, cuando Manuel llegó a su altura, y el marino asintió mientras saludada, al tiempo que se preguntaba cómo sabía aquel hombre, que antes había sido bien gordo, que Prudencio le había mandado a la tienda. El hombre se levantó de la silla y asiéndola con la mano derecha por el respaldo la hizo volar volteándola hasta colocarla pegada a la pared, pues estaba sentado al revés, con los brazos dibruzados en lo alto del respaldo. Se colocó en el umbral de la puerta y con un gesto elegante pidió a Manuel que entrara, un gesto que se traducía perfectamente por la consabida frase de «está usted en su casa». Las estanterías estaban abarrotadas de cosas que él nunca había visto y muchas cajas de las que ignoraba el contenido. Miles de frascos de vidrio con tapas lacradas se alienaban en las baldas, la mayoría de ellos tenía oraciones escritas en una pequeña y desvaída etiqueta blanca enmarcada de azul. −¿Por qué tienen rezos en las etiquetas? −Para que Dios nos libre de usarlas. −Y esa, ¿qué dice ahí? −señaló Manuel a un frasco con una etiqueta que no lograba entender. −Eso es ruso. −¿Y qué dice?

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−Beso a quien quiero. −¿Para qué sirve? −Pues, para besar a quien se quiera. −Pero dentro parece que hay una cucaracha −acertó a decir Manuel acercando el pomo a cuatro centímetros de su mirada. −No es que lo parezca, es que realmente hay una cucaracha −dijo el hombre que había sido gordo, mientras se giraba y restaba importancia al hecho de que dentro del frasco hubiera una cucaracha. Manuel dejó el frasco sobre la estantería con el mismo cuidado que alguien que espera no despertar al asqueroso bicho de su letargo. Lo hizo sin siquiera preguntarse qué tenía que ver la decisión de besar a quien se quiera con aquel bicho repugnante. −¿Qué viene a buscar, marino? −Algo para regalarle a mi mujer, hoy cumple años, treinta y cuatro. −Treinta y siete −dijo el hombre. −Eso, treinta y siete, ¿cómo lo sabe usted? −No lo sé, solo le corrijo. Manuel miró hacia el techo de la tienda, estaba pintado de azul casi negro; negruzco, le hubiera dicho su madre que parecía estar enamorada de esa palabra; siempre decía: el día está negruzco, fulano tiene la mirada negruzca, este asunto me parece negruzco… El caso es que su madre murió y al día siguiente la enterraron y había sido el día más negruzco que él había presenciado, un día negruzco como esas telas mugrientas que ni con lejía. Y él entendió que su madre, con mucha antelación, había presenciado el día de su funeral y esperaba pacientemente la celebración, aunque con un cierto temor, pues recordaba un rictus de tristeza y desasosiego cuando el día se ponía negruzco. −¿Y sabe qué quiere regalarle o qué espera ella? −le sacó el tendero de sus recuerdos. −No, la verdad es que no y ella, la pobre, con un balde de agua se quedaría encantada. −Una mujer práctica, si tenemos en cuenta esta calufa que no nos deja pegar ojo. Un muchacho de unos diez años entró con prisas en la tienda, olía a alcanfor. −¡Don Shlomo!, vengo por lo de mi madre, que tiene otra vez los ojos en blanco. −Vale, vale, Santiaguito, perdone marino, termino enseguida, es una urgencia. Descorrió una cortina y entró en un cuarto tras el pequeño mostrador y allí estuvo un rato hablando con alguien o solo, pues nadie más intervenía en la conversación. Al poco salió con una botellita en la mano con un líquido de color lila y se lo dio al niño que, sin mediar palabras, salió embalado. −¡Ah, estos calores y la primavera hacen más estragos que las epidemias! Bueno, ¿ha visto algo que le interese? −No, y si le digo la verdad no entiendo nada de lo que usted vende, no sé por qué Prudencio me recomendó venir aquí, que tal vez solo le esté entreteniendo y hasta molestándolo. −No, no se preocupe, nada ni nadie me molesta, si acaso este


testado: «tanto», y él, metiendo la calor que me saca de quicio. Y si mano en el bolsillo, cogió una canPrudencio lo mandó aquí es porque tidad de dinero y al abrir la mano aquí está lo que necesita. ¿Es guapa? había la cantidad solicitada por el La pregunta cogió desprevenido a hombre que antes había sido Manuel, que se quedó mirando al gordo, ni más ni menos. Fue una hombre fijamente a los ojos y, tras lo transacción sin emociones, estaba que le pareció una eternidad y a insclaro que el dinero no era en ese tancia de varios gestos del tendero, momento lo importante. consiguió decir: Agradecido se despidió afectuosa−Es la mujer más guapa. En mi vida mente del hombre que había sido solo puedo mencionar un momento gordo y salió en dirección al mercade buena suerte: haberme encontrado. Siempre que venía de viaje se do con ella y que me aceptara. acercaba por allí antes de subir a su −Eso parecen ser dos momentos. No casa, se entretenía hablando con el cabe la menor duda de que usted es pajarero y admirando sus jaulas de un hombre feliz −afirmó el hombre cañas que él mismo hacía allí delanque había sido gordo. te de los viandantes y curiosos. A −Sí, muy feliz, pero ahora, al no Manuel le parecía que el pajarero encontrar un regalo para ella, me tenía un don especial, como si estuestoy angustiando y temo no mereviera tocado por Dios. Luego visitacerla. Ella siempre se contenta con Antonio Padrón (Museo Antonio Padrón. Gáldar) ba el bar de Serapio, del que se poco, apenas se compra caprichos. decía le faltaba una luna, y se echaba dos «quince» de ron, −Voy a enseñarle algo que le gustará. ni uno más ni uno menos, le tenía cogida la medida, no era El señor Shlomo, que este parece ser su nombre según el chicuestión de cantidad, más bien se trataba de la liturgia de los quillo que olía a alcanfor, entró de nuevo en la habitación movimientos que hacía con precisión para jalarse los dos tras la cortina e inmediatamente apareció con una pequeña tanganazos, luego arrugaba la frente y engruñaba los ojos, escalera. La colocó sobre una de las estanterías y con mucho esta parte más que liturgia era puro teatro, pues Manuel tenía esfuerzo, como si todavía fuera gordo, alcanzó una caja alaruna garganta donde podía varar un barquillo sin dejar la gada, muy plana y no muy grande. marca de la quilla. La colocó sobre el minúsculo mostrador, y levantó su tapa María abrió la caja y, perpleja, le pareció ver el mar moviéncon cuidado. Le sorprendió a Manuel que la caja no tuviera dose, tocó con sus manos la tela y tuvo la sensación de estar polvo, pues relucía como si recién la hubieran limpiado o tocando la profundidad fresca de una aljibe. como nueva (cosa improbable según podía ver a su alrede−Tiene el color del cielo y del mar −dijo, y, cogiendo a dor, pues parecía un almacén parado en el tiempo, de hecho Manuel de la mano, salió a la huerta, todavía el sol ardiente el reloj de pared solo tenía la aguja del minutero). se enseñoreaba del día. Corriendo llegaron hasta el centro −Aquí tiene −dijo con cierto entusiasmo. de la finca, sentían bajo sus pies desmoronarse los terrones −¿Qué es? de tierra seca. Al fondo se podía ver las casas del pueblo, una −Un pañuelo. hilera de ventanas y puertas abiertas, buscando el poco de −Ella tiene varios pañuelos, aunque ninguno como este, pues aire fresco. Allí, en medio de la sequía, ella buscó en el cielo la mayoría son negros o grises. el color del pañuelo que puesto en su cabeza parecía un −¿Le gusta a usted? trozo vivo de mar. Y, entonces, comenzó el día a ponerse −Sí, me gusta, pero ¿de qué color es? negruzco (como hubiera dicho su suegra). Se unieron los −Del color del mar, del agua, del cielo nocturno de puntitos que fabrican las tardes de lluvia y ella los sentía bronoviembre. ¿No le parece? tar de su nuevo pañuelo. Al poco unas gotas erráticas caye−Sí, pues a cada mirada parece distinto y hasta profundo. ron sobre el rostro de María, que abierto al firmamento bus−Insondable, se diría con mayor precisión. Y si lo cambiamos caba saciar la sed de la tierra y, acto seguido, la lluvia de sitio, según le dé la luz, será misteriosamente distinto. Así, comenzó a empapar los campos sedientos. Y fueron ellos a ella, le parecerá que en cada momento tiene un nuevo y mismos agua entre la bendita oscuridad y el fulgor azul del diferente pañuelo. pañuelo. −Perdone que le pregunte ¿por qué la caja está tan limpia?, A los tres días Manuel volvió a la callejuela, buscaba agraen este pueblo limpias y al rato está todo lleno de polvo −y decerle el milagro al hombre que había sido gordo, pero no remató la certeza de la frase con un gesto de la mano señaencontró el menor rastro de la tienda, pese a estar seguro de lando las mercancías en las baldas. encontrarse en la misma calle. −Porque la limpié un momentito antes de que usted llegara −¿Seguro que fuiste a la misma calle que te dije? −le pregun−dijo el señor Shlomo. Manuel inició en su mente un intentó Prudencio en el barco, mientras ponía rumbo al pesquero. to de preguntas, pero decidió callarse, le pareció más razo−Sí, seguro, me fijé bien que al comienzo de la calle había nable y menos peligroso. una tienda de juguetes y al otro lado una relojería. El tendero cobró por la caja con el pañuelo la cantidad de −Pues entonces, Manuel, olvídate de todo, pues está claro dinero exacta que Manuel había sacado del bolsillo. que la tienda existe solo cuando es necesario Manuel había preguntado cuánto era y el hombre había con-

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Ilustración: Elena Odriozola

reconocernos en otros timbres de voz. Estas aguas —que con los siglos han visto pasar proas castellanas, normandas, portuguesas, inglesas y árabes— serán el escenario de seis reconocidos narradores: Alexis Diaz Pimienta (Cuba), Luis Carmelo Correia (Portugal), Ifigeneia Krakidori (Grecia), Ana Griott (León, España), Fabio González (Tenerife) e Isabel Cabrera (Lanzarote, España). Entre los 29º 15' y los 28º 50' de latitud Norte, y los 13º 25' y 14º 57’ de longitud Oeste se han contado multitud de historias. En el Romancero de Lanzarote que escribió Maximiano Trapero aparecen quince “variopintas historias” reunidas en un capítulo titulado Romances del mar que habla de hundimientos y salvamentos de barcos, de noticias trágicas que fueron verseadas por poetas populares de la isla. Marinero al agua es uno de los viejos romances que en 1989 el profesor transcribió de labios de Candelaria Ramón, una vecina de Uga, que entonces tenía 85 años. Comienza así:

Tirando bombas al viento cayó un marinero al agua, y se presenta el demonio diciéndole estas palabras. —¿Qué me das, marinerito, si yo te saco del agua?

En apenas un 6% de la superficie de Lanzarote, habita el 75% de la flora endémica de la isla. Este cogollo de biodiversidad tiene un nombre, Risco de Famara. Lamiendo sus pies de basalto está un océano Atlántico que es reserva marina y un auténtico filón arqueológico: contiene anclas, ánforas y barcos hundidos, testimonios de un pasado que habla de transacciones comerciales, rutas indianas y titánicas faenas de pesca. Al Sur, entre el puerto de La Tiñosa y los Ajaches, mar adentro, nada una extraordinaria diversidad de cetáceos (una treintena de especies, que aquí encuentran un hábitat singular, propicio por sus montes submarinos). En estas aguas se contarán los ‘Cuentos entre olas y volcanes’ de la cuarta edición de Palabras al Vuelo, el Festival del Cuento Contado de Lanzarote, que organiza cada año la asociación cultural Trib−Arte. Abordo de un barco, se alzará la voz para ejercer una actividad tan natural como el marisqueo de los primeros pobladores isleños: contar historias para entender la vida (y para reírnos con ella). Para compartir temblores. Para

El romance cuenta la conversación entre un marinero en trance de ahogamiento y el demonio, que solo se dignará a echarle una mano si el hombre le vende su alma. El accidentado no acepta y termina encomendándose a una virgen y al astro rey (“sácame, sol, sácame de aquí, llévame a la playa donde yo nací”). Palabras al Vuelo recupera durante cuatro días al año este arte de la narración a viva voz. Del 27 al 30 de octubre, programará espectáculos de narración para adultos, cuentos por las calles de Arrecife, espectáculos de narración para público familiar y para bebés, cuentos en colegios e institutos, talleres, un encuentro con la ilustradora Elena Odriozola —Premio Nacional de Ilustración 2015 y autora del cartel de Palabras al Vuelo 2016— y una travesía marítima de cuentos, gracias al apoyo de Líneas Romero. Esta aventura también será posible gracias a la colaboración del área de Cultura del Cabildo de Lanzarote, el Ayuntamiento de Arrecife, el Ayuntamiento de Haría, el Ayuntamiento de San Bartolome y el Ayuntamiento de Teguise. Además de la enorme biodiversidad marina que encontraremos en nuestra travesía marítima, Palabras al Vuelo reivindica la riqueza lingüística y la memoria oral de este y de otros territorios. M.J. Tabar.

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AYUNTAMIENTO DE ARRECIFE Concejalía de Cultura

AYUNTAMIENTO DE TEGUISE Concejalía de Cultura

AYUNTAMIENTO DE HARÍA Concejalía de Cultura


LUIS DEL PINO

“peña_del_charco_de_lo_pobres” miles de años paseando por aquí la brisa fresca Tomás Estévez.

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ARTURO TELLE

“donde las leyes de la física entán al revés”

Los humanos, como respiradores de aire, solo tenemos dos posibilidades de salir de nuestro entorno y visitar uno distinto. Una opción es salir al espacio exterior, en busca de otros planetas, y la otra es sumergirnos bajo la superficie del agua y descubrir un mundo diferente, cercano pero inaccesible, bravo a la vez que pacífico, en el que reina el silencio roto por una infinidad de sonidos, donde las leyes de la naturaleza van de cabeza, origen de toda la vida que hay a nuestro alrededor. Igual que los astronautas que han pisado la Luna, somos visitantes privilegiados en un mundo que no es el nuestro, y en el que no tenemos el derecho a dejar nuestra huella.

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NICOLÁS MELIÁN

“sin_título” La suerte de haber coincidido con Hitchcock en La Graciosa.

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NURIA MESEGUER

“canary_islands_halloween” “En los cielos marinos de la cotidianidad alterada se vislumbra un camino sin retorno, aquel donde descansa ronroneando el reflejo de nuestra mejor versión….”

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ZAYDA CURBELO

“larvas” Larvas, malditas larvas.

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DiseĂąo: www.fernandobarbarin.com


RECUERDA

Revista nu2 nº42  

REVISTA CULTURAL

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