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NÚMERO 9


FOTO DE TAPA

TO N Y PATR I O LI FOTO DE contratapa “Patrioli fotografiando a un modelo” (2014)

Giovanni Dall’O rto

concepto, edición y diseño

damián miroli pablo correa senestrari

tony patrioli · giovanni dall’orto marcela canelada rolo juárez · carlota beltrame lucas rizo roberto jacoby / syd krochmalny alfredo frías · andrea fernández m.a.f.i.a.

EL MATERIAL PUBLICADO EN MUTA PERTENECE A SUS AUTORES Y FUE CEDIDO EXCLUSIVAMENTE PARA ESTA REVISTA, DICHO CONTENIDO NO PUEDE SER REPRODUCIDO CON FINES COMERCIALES.

ISSN en trámite. muta es propiedad de pablo correa senestrari


MUTA

Internazionalle

presenta


Una entrevista a Tony Patrioli, pionero de la fotografia homoerotica


decidimos escribirle al fotografo italiano de 75 anos. tantas cosas para preguntarle a un tony patrioli. Fue giovanni dALL'orto* quien nos respondio en su nombre, y condujo esta entrevista en milan para revista muta. * periodista, escritor, FOTร“GRAFO y activista LGBT. ES el historiador de temas LGBT mรกs importante de Italia. amigo de tony Y SU INTERMEDIARIO CON EL MUNDO DIGITAL


1 SUS COMIENZOS Muta me pide que le pregunte cuáles fueron sus comienzos y cómo fue su carrera artística Quiero ser franco, ya que no tengo nada que esconder y nada de lo que avergonzarme: comencé en la pornografía. A fines de los ‘60, comienzo de los ‘70, nadie tenía el coraje de hacer porno en Italia, lo digo sin ánimos de alardear, sólo describiendo la situación de aquel momento. Yo no tenía miedo a nada ni a nadie, por eso hice lo que quería y lo que me gustaba hacer. Me da gracia cuando la gente me pregunta por mi “carrera artística”: ¿cómo les explico que cuando era adolescente empecé fotografiando vergas? No me importaba el arte, era sólo un pretexto para tener sexo con los modelos. Por supuesto que no se los decía directamente, iba improvisando con la situación: por eso me considero una “actriz” consumada, moviéndome de un guión a otro hasta conseguir mi objetivo. Comencé a sacar fotos cuando tenía alrededor de 16 años: les sacaba fotos a mis amantes, siempre apuntando a intimar con estos chicos que eran de mi edad o un poco más grandes, era un pretexto que fuí perfeccionando con los años. Obviamente nunca empecé proponiendo retratarlos desnudos, pero apenas entrábamos en confianza todo se daba naturalmente. Estaba medio obsesionado, siempre llevaba mi cámara conmigo: apenas veía a alguien que me gustaba lo paraba y le proponía que fuera mi modelo; apenas terminaba con él le proponía a alguien más, estaba verdaderamente obsesionado. Me acuerdo muy bien de aquella época de mi vida porque fue cuando mandé a la mierda la religión, al igual que a los curas que me habían aterrorizado con su infierno en mi niñez, y empecé al fin a vivir mi vida, como tenía ganas de vivirla. En fin, debería no contar toda la verdad a los que ven mis imágenes: mejor dejarles la libertad de soñar y fantasear por ellos mismos en qué podría haber pasado en las sesiones de foto. La imaginación y la fantasía son mejores que la verdad.

Mirando tus fotos uno nota que no son simples capturas de un amateur, hay habilidades técnicas en ellas. No sos tan “fauve” como querés que creamos... Sí, es verdad, cuando mis fotos empezaron a circular y a publicarse asistí a una escuela de fotográfia que me dió los conocimientos que apliqué el resto de mi carrera. Sin embargo, insisto en que mis primeros pasos fueron en la pornografía: la necesidad de mejorar mi técnica vino después, como consecuencia, no como punto de partida.


¿Cómo pasaste de capturar recuerdos de tus amantes a publicar tus fotos? Conocí a una persona que escribía bajo el seudónimo de Bizancio Padano en una revista de esas sexualmente sugerentes, pero heterosexual. Se había cruzado con algunas de mis fotos de tipos con los pingos parados e hizo que me llamaran de la editorial para una reunión...

¿Cuando pasó esto? Principios de los ‘70: 1972, 1973... Así empecé publicando mis fotos, después, cuando se creó la revista gay mensual Homo subió la demanda por mis fotografías. De Homo pasé a otras revistas, como Doppio Senso, que se lanzó en 1976, y que en los años posteriores me encargó un montón de producciones.

Conociste por supuesto a Giò Stajano, quien actuó en la “Dolce Vita” en Roma y fue editor de “Homo” Stajano se mudó de Roma a Milán para convertirse en editor de Homo, yo compartí con él tanto en Roma cuando todavía era hombre y cuando se hizo el cambio de sexo. Imaginate, ella pretendía que yo lo haga también, me decía: “así nos vamos de levante juntas”... a lo que yo le respondía “querida, tenemos puntos de vista muy distintos”. Cuando vivía acá en Milán era un escándalo viviente y me acuerdo que ya en Roma a la gente le daba vergüenza porque él se vestía de manera muy excéntrica, muy femenina, y claro, se notaba que no era realmente una mujer. Incluso llegué a hospedar a Giò en mi casa por un tiempo cuando la policía la buscaba por ser editora de Homo: cerraron la revista y le pusieron un pedido de captura, así que la escondí en mi casa de Limbiate. Así estaban las cosas en Italia en aquellos años.

¿Qué pasó después de que se descontinuó “Homo”? Yo seguí publicando durante los ‘70 y las mayor parte de los ‘80. Tenía mucho trabajo para hacer, varias producciones por semana y no vendía sólo en Italia sino que también en el exterior. No existía lo digital todavía así que yo viajaba a Alemania o Dinamarca contrabandeando valijas llenas de fotos de chicos ostentando erecciones… o peor. Me comentaron que algunas de esas fotos están resurgiendo por Ebay, pero al no ser hombre de la tecnología no tengo como corroborar si es así o no. Después, en 1982 apareció la revista gay Babilonia y empecé a trabajar con ellos también. En 1984 publiqué mi primer libro. Justo era en el momento en el que los editores italianos estaban empezando a pasarse al porno americano, que podía ser republicado casi sin costo, y ya que en Italia la pornografía no puede sujetarse a derechos de autor. Por eso publiqué varios libros para Babilonia, lo que permitió a mucha gente de todo el mundo conocer no sólo mis fotos (las cuales ya estaban circulando) sino también mi nombre.


2 INFLUENCIAS MUTA quiere que le pregunte por las principales influencias en su trabajo Ninguna. Yo tuve que hacer todo por mi mismo. La mía fue una evolución íntima, porque aparte de Von Gloeden (cuyas fotos eran muy difíciles de encontrar y eran sólo para algunos afortunados), no había ningún tipo de circulación de fotografias sobre desnudos masculinos en Italia de aquella época, y conseguir fotos de artistas extranjeros era casi imposible. Las aduanas ponían mucho esmero en evitar que se importe “pornografía”, aunque se tratase de material de lo más casto. Obviamente entonces, al igual que hoy, entre los fotógrafos había muchos homosexuales. Yo me hice cercano a varios de ellos a los que hasta les presenté varios de mis modelos, pero todos se morían de miedo ante la idea de publicar fotografía de desnudos masculinos, incluso ante la sola idea de hacerlo. Por mi parte, no me molestaba, yo me animé, lo hice y lo publiqué. Esa fue la diferencia, animarse a hacerlo. Por lo tanto puedo decir que trabajé por instinto; tuve que crear mi propio estilo en el andar, trabajando.

Mencionaste a Wilhelm von Gloeden, ¿qué significó él para vos? Conocí el trabajo de Gloeden en 1980, de casualidad, por un libro que ví en la vidriera de una librería. Inmediatamente lo compré, y me impactó mucho: me dí cuenta que su estilo de fotografía tenía muchos puntos en común con la mía, así que decidí re-interpretar algunas de sus imágenes. De hecho para mi primir libro, Mediterráneo, me inspiré pacientemente en él para un grupo de imágenes que saqué en Sicilia: recreé algunas de las poses o situaciones en una especie de tributo a su arte. Todo esto, sin embargo, pasó en la segunda parte de mi carrera, cuando ya había abandonado la pornografía y tenía más tiempo y tranquilidad para cuidar el lado estético de las imágenes. Al comienzo, cuando hacía porno, me encargaba de hacer todo lo más rápidamente posible, no me importaban las puestas en escena, sólo quería agarrar a mi presa y huir. Cuando dejé la pornografía es que tuve más tiempo para cuidar las ambientaciones, retratos y demás... La gente ahora conoce casi exclusivamente la segunda parte de mi producción, la que se publicó en libros. Desconocen que muchas de esas imágenes las tomé para mí mismo, sin intención original de publicar a mis modelos porno. En aquel entonces a absolutamente nadie le importaba las fotos “artísticas”: el mercado pedía porno solamente. Entonces les dí porno e hice fotos artísticas para mi pura satisfacción personal.


Contanos de tu libro Mediterráneo Fue una experiencia interesante, vino de una idea de Ivan Teobaldelli, editor de la revista Babilonia. Tuvo dos ediciones en Italia y una en Estados Unidos. Lo que más me sorprendió haciendo las fotos fueron dos tipos, uno rubio y uno morocho en Segesta, Sicilia. Me llamaron la atención desde el primer día pero no podía abordarlos porque pasaban siempre en una moto, así que el último día me paré en el medio de la ruta para detenerlos. Les dije lo que quería hacer, nosotros estabamos en un auto así que les dije: “sígannos hasta una playa que queda acá cerca para que les saquemos unas fotos que se van a publicar en un libro, así se van a acordar en el futuro cómo se veían cuando eran jóvenes”. Así que nos acompañaron al templo griego de Segesta que estaba lleno de turistas por lo que era imposible hacer desnudos ahí, pero hicimos unos retratos “en cuero” fantásticos, de cualquier forma. Me acuerdo de este episodio porque me enseñó cuán efímera es la belleza. Unos años después le pregunté a otro chico de Segesta que conocía a estos modelos, cómo estaban, y me respondió: “deberías venir a Sicilia, no los reconocerías”. Tengo muy buenos recuerdos del período que pasé haciendo ese libro. Otra sesión que recuerdo implicaba a tres modelos que eran sordo-mudos, eran tres pescadores de la misma familia. Por suerte había alguien que sabía lenguaje de señas y pude hacer con ellos unas imágenes bien gloenescas... Aún más gloenescas fueron una fotos que tomé en Erice, un pequeño pueblo cerca de Trapani: al borde de un acantilado puse al modelo en la pose del Cain de Gloeden. En síntesis, estaba infectado por las fotografías de él, por lo tanto Mediterráneo es una clara inspiración de su trabajo.

MUTA quiere saber si crees que tu trabajo contribuyó a dar visibilidad social al deseo homoseaxual No creo, quizás tuvo algo que ver, pero yo lo hice para mí mismo, no para otros. Aunque debo agregar que alguno de mis amigos se “vieron” mucho con los modelos a los que les presenté...

¿Qué le recomendarías a alguien que quiera hacer fotografías de desnudos masculinos hoy? Es imposible responder esa pregunta, ¡no se puede decirle a los demás qué hacer! Cada uno debe encontrar su propia motivación. Yo lo hice porque tenía una motivación muy fuerte, ¿pero como podría decirle a alguien qué motivaciones debe tener? De seguro tenés que tener una motivación lo suficientemente fuerte. Hay miles de temas para retratar que tienen más aceptación social y tienen más mercado. Si no querés tener más problemas de los necesarios y que te miren con desprecio por lo que hacés, entonces no te dediqués a la fotografía de hombres desnudos.


3 LOS CHICOS DE TONY

¿Cómo seleccionabas a tus modelos? La cara era lo más importante: necesitaba una cara que me inspire, necesitaba rasgos que me resultaran atractivos. Hay una de mis fotos que es famosa, que muestra a un chico saliendo de una pileta. Le saqué provecho a su cara, que era realmente hermosa, su cuerpo no tanto así que solo usé su cara. Claro que en caso de que el cuerpo fuera hermoso también, los fotografiaba enteros.

¿Cómo convencías a tus modelos? Después de todo en los ‘70 y ‘80 el desnudo masculino era aún un tabú, tanto en Italia como afuera Bueno, al principio tenía que ser muy sutil, ir con lentitud, iba desnudándolos poco a poco. Había casos más fáciles que otros, la mayoría de las veces usaba fotografías de mujeres desnudas que siempre llevaba conmigo (por supuesto que nunca les decía que a mí me gustaban los chicos), les decía que tenía varias amigas que eran admiradoras de mi trabajo y ...“hey, saquemos algunas fotos tuyas así se las puedo mostrar a estas amigas”…

¿Cómo podían no darse cuenta de tus veraderas intenciones? ¡Esta es la peor de las excusas que he escuchado! Por supuesto que entendían muy bien mis verdaderas intenciones, y en caso de que no les pareciera me decían que no, y yo entendía que hasta ahí llegaba. Pero, admitámoslo, aunque entonces había que esconderse tras la “excusa de las mujeres”, eso era lo único que hacía falta. Y bueno, una vez desnudos, si les pedía fotos con una erección, ya seguro dudaban de mi heterosexualidad pero como estaba la excusa dada y a ellos les excitaba el juego, todos querían ir hasta el final. De hecho, una vez excitados eran ellos los que pedían que los hiciera llegar al fin de la cuestión... Para ellos era un juego inusual, la oportunidad quizás de experimentar formas de sexo imposibles con mujeres entonces, así que lo disfrutaban mucho. Si se daba la ocasión, si el encuentro no había sido del todo casual, eran ellos lo que volvían a buscarme, incluso proponiendome tener una relación.


Tus fotos fueron tratadas a menudo como “documentos antropológicos” de la Italia previa a la revolución sexual, cuando los chicos “heterosexuales” estaban más dispuestos a tener encuentros ocasionales con otros hombres ya que las chicas no querían tener sexo con ellos y las prostituas eran demasiados caras. También, los cuerpos eran diferentes en aquella época. Nadie iba al gimnasio, si muchos tenían cuerpos bien formados era por el trabajo manual. ¿Crees que hoy sería posible re-crear tus fotografías? La respuesta no es sencilla. Las cosas han cambiado mucho y aunque tenemos más libertad ahora y el desnudo masculino ya no está prohibido, no creo que las cosas sean necesariamente más fáciles ahora. Porque aquellas complicidades, aquellos juegos, no serían posibles hoy. En lo que refiere a la situaciuón actual no te sabría responder, porque ya no tengo un conocimiento directo del “terreno”, por así decirlo. Solo sé lo que hice en aquel entonces. A muchos de mis modelos los conocí al costado de la ruta, yendo en bicicleta: los llamaba, los detenía, charlaba un poco con ellos, y si veía que “respondían” les pedía que posen atrás de un arbusto, en el campo, donde esté. Sí, seguro esto sería impensable hoy. Era un Italia diferente. El hecho de que haya estado prohibido hablar de ciertas cosas como la homosexualidad implicaba que la gente no podía siquiera pensar en esas cosas. No eran sólo indecibles sino que era también impensables. Y yo tenía extremo cuidado de no mencionar estos asuntos, de hecho el truco era precisamente nunca mencionarlos. Mientras no menciones la heterosexualidad de tu compañero, mientras no menciones la homosexualidad, podías hacer de todo. Claro esto era así sólo cuando los chicos querían tener sexo, y no todos lo querían, es más, algunos eran peligrosos, simulaban aceptar el cortejo sólo para “darte tu merecido por puto”. Varios “suicidios” en los canales de las afueras de Milán no fueron para nada suicidios. La habilidad estaba en saber a primera vista y sin insistir quién quería tener sexo, quién podía ser peligroso o quién simplemente no estaba interesado. La mitad de mi talento no tuvo nada que ver con la fotografía: era mi habilidad para hacer que el modelo se sintiese cómodo y en convencerlo. Este es un don que siempre tuve y no tiene nada que ver con la técnica de la fotografía.

¿Es posible que nunca nadie te rechazara de forma violenta? Me parece muy raro porque damos por hecho de que la violencia homofóbica era peor antes que ahora... ¿Si tuve rechazos? Bueno, no deberías asumir que yo encaraba a alguien y le decía de entrada que lo quería fotografiar. Empezaba hablando, pidiendo un cigarrillo o preguntado por alguna dirección, entonces medía la reacción y decidía cómo seguir. Como tenía mucha experiencia, una verdadera “técnica”, como yo me veía masculino y eso daba confianza, la charla se daba con mucha normalidad. Cuando yo no estaba del todo seguro la mayoría de la veces eran ellos lo que me hacían saber que tenían ganas de caminar un rato conmigo o de que les saque unas fotos. Si alguien no quería, me decía que estaba ocupado, que no tenía tiempo, pero siempre de buena manera, porque yo siempre tuve un trato muy amable. ¡Ah, qué tiempos aquellos! Lo unico triste es que cuando miro mis fotos, por mi edad, a veces ya no recuerdo absolutamente nada sobre el modelo.


4 el amor ¿Siempre se trató solamente de sexo? ¿Nunca de amor? Bueno, no, me enamoré varias veces y fue un sufrimiento terrible. Ocho o diez chicos me llevaron a desesperar, ya que fueron ellos los que me dejaron. Lo que muestra que mi apego por ellos fue muy intenso. Hubo varios hombres que me gustaron mucho y hubos otros a los que amé, pero nunca me fue fácil tener una relación. Entonces no había celulares, tenía que llamarlos a sus casas, muchas veces atendían sus madres, quienes empezaban a sospechar y los terminaba perdiendo para siempre. ¡No te das una idea cuántos amores perdí por esta razón!

Bueno, claro, si tenés sexo con alguien que se considera “heterosexual” y que sólo quiere “sacarse la leche”, no podés esperar que se enamore de vos... Nunca me importó si mis amantes eran héteros o gays, se trata simplemente de chicos de los que me enamoraba y que me hacían sufrir. Por suerte conocía a tantos que el “reemplazo” nunca tardaba en llegar. Mi secreto eran estas relaciones secretas en las que me involucraba con casi todos para hacer mi trabajo. Porque con la excusa de tener una relación se hacía muy facíl. Claro, eran fugaces e intensas. Así podía sacar provecho del modelo por una semana, un mes, lo que fuera. Cuando alguno completaba el ciclo, le daba plata para el pasaje de vuelta a su casa; casi siempre seguíamos en contacto y podía venir a visitarme cuando quisiera. Me daba sumo placer tener estas historias sin que me descubran, tenía mis estrategias para no ofender a nadie especialemnte cuando tenía varias al mismo tiempo. Sin embargo, cuando estuve viviendo en Limbiate, un pueblito cerca de Milán, nada de ésto me fue fácil porque a veces tenía dos o tres personas en mi casa, y no me quedaba otra que portarme bien, ser discreto y por esto me perdí de varias oportunidades. (...)


5 el arte MUTA pregunta qué necesita tener un buen arte homoerótico Me están poniendo nervioso con este tipo de preguntas. ¿A quién le importa? A mi sólo me importaba yo, me importaba lo que podía obtener conociendo chicos, así que imaginate como me preocupaba el arte...

Así y todo, mucha gente hoy habla muy seriamente del arte de Tony Patrioli. ¿Qué siente ante eso? En mi juventud, si alguien me hubiera dicho que mi producción iba a ser considerada arte, no les hubiera creído; la idea me hubiera hecho reir mucho. Nunca pense en términos de “mi arte”. Recién ahora, que ya soy un viejo tonto, puedo considerar la idea de que pueda haber sido un artista. Así que me dije a mi mismo: “si están exhibiendo estas fotos, si una revista de Argentina me quiere hacer una entrevista, entonces quiere decir que estas fotografías les parecen interesantes”. Es ahí recien cuando la duda de si podría haber sido un poquito artista se me aparece. En aquella época me era suficiente satisfacción ver mis fotos publicadas en alguna revista gay, como Homo o Babilonia.

¿Qué le gustaría que se recuerde de su trabajo en el futuro? Cuando esté muerto ¿qué carajo crees que me vaya a importar las cosas por las que la gente me recuerde? ¿No preferís mejor que te cuente que me da satisfacción? El hecho de haber vivido una vida sexual muy intensa gracias a la fotografía. Tuve muchas historias, todas las que pude.

¿Y hoy? Yo dejé de tener sexo en 1990. Si alguién me hubiera dicho en los años previos que iba perder el interés por los hombres no lo hubiera creido, porque el sexo era todo para mí. Pero ahora no sufro por la falta de sexo en mi vida. Si no tenés deseos, como me pasa a mí, no extrañás el sexo para nada. Sin deseo no hay arrepentimientos.


Entrevista por Giovanni Dall’Orto gdallorto@gmail.com Milán, 25 Octubre de 2015 T r a d u cc i ó n : Damián Miroli

www.tonypatrioli.com


Tony Patrioli NACIĂ“ EN Manerbio EL 9 de junio de 1941. actualmente Vive y trabaja en brescia, lombardĂ­a.


LA SERIE “BORDADOS” DE ROLO JUÁREZ (1998 / 2005)


EL REY I terciopelo, gibrĂŠ y mostacillas de bijouterie 15 x 20 cmS 1999


Cupido terciopelo, gibrĂŠ, lentejuelas y mostacillas de bijouterie 18 x 25 cmS 1999


GATO EN MARTE terciopelo, lentejuelas y mostacillas de bijouterie 40 x 60 cmS 2002


C a r l o t a B e l t r a m e , 1999. La primera impresión ante la obra de Rolo Juárez , es que se trata de una producción kitsch. Toda la caracterización sabiamente establecida por Abraham Morales parece reflejarse escrupulosamente en ella: el miedo al vacío, eclecticismo, ambiente familiar, plus de belleza, pastiche, simulación etc. Sin embargo, a mi juicio, más allá de la manipulación consciente que de esas estrategias hace el artista y que lo coloca, no en el kitsch sino en el camp; no exime a la obra de ser un claro y pertinaz reflejo de unas evidentes condiciones socio-económicas preestablecidas (como toda manifestación estética). A comienzos de los `90, el crítico de arte Pierre Restany, de visita a nuestro país, observó que las manifestaciones artísticas de esta década, al menos en Buenos Aires, se enemarcaban en lo que llamó la estética menemista. De hecho la polémica que despertó tal afirmación aún se siente en los círculos de aficionados, pero resulta innegable que los recursos obtenidos en los negocios todos por dos pesos, han proliferado entre los productores artísticos de la última generación. Brillantina, lentejuelas y falsas piedras sin los materiales con que aquellos trabajan, y el artista tucumano Rolo Juárez también los utiliza con evidente placer.


ANDRoGINUS terciopelo, gibrĂŠ y mostacillas de bijouterie 41 x 51 cmS 2000


VIVA LA VIDA terciopelo, gibré, CANUTILLOS y mostacillas de bijouterie 20 x 25 cmS 1999 COLECCIÓN GUSTAVO BRUZZONE


¿Se trata pues de una simple adhesión a una tendencia de moda?, o por el contrario, ¿de una imposibilidad real del artista de hacer otra cosa, tal como ha planteado la realidad de nuestro país?. ¿Se trata además de la utilización de recursos que, a la manera de una técnica permiten aparecer o reflejar no sólo unas desoladoras circunstancias histórico sociales, sino íntimas y por ello individuales?. En estas preguntas, creo, se hallan las pistas para comprender una obra que a simple vista pareciera sólo bonita y divertida, superficial y cholula. Mas en medio de esta proliferación de belleza perezosa y barata, subyace un planteo más dramático de lo que el expectador desprevenido pueda imaginar. En efecto, no hay nada más desolador que contemplar los esfuerzos por retener un momento de lozanía, belleza o amor con las herramientas más vulnerables que se tiene a mano. Como la memoria, que finalmente no es más que otra forma del olvido, el deseo de permanencia de aquellos valores sólo puede ser una infeliz y patética ilusión cuando se trabaja como lo hace Rolo. No hay nobleza en los materiales, no hay recursos elaborados, no hay imágenes trascendentes, pero es posible sentir una gran conmoción interior cuando se descubre el verdadero gesto del artista. El de intentar retener lo imposible, el de solicitar una y otra vez lo que no le será dado. Pero no sólo se trata de una petición sino también de una oferta, y es esto lo que hace doblemente patética y conmovedora la obra de Rolo Juárez, en donde el sentido (que es muy pícaro) se encuentra agazapado sobre el terciopelo y entre los brillitos de las lentejuelas. Sólo hay que saber mirar.


PAISAJE 1 terciopelo, gibrĂŠ y mostacillas de bijouterie 15 x 20 cmS 1999


PAISAJE 2 terciopelo, gibrĂŠ, lentejuelas y mostacillas de bijouterie 16 x 22 cmS 1999


PENTÁGONO terciopelo, gibré y mostacillas de bijouterie 50 x 52 cmS 2005


ARTEROLOARTE.BLO GSPOT .COM F LI CKR.COM /ROLO_JUARE Z


Tu cu mán La ti no a mé ri ca fotografías de lucas rizo


S o b r e “ l o Re a l - M a r a v i ll o s o ” Ale j o C a r p e n t i e r


Diarios del odio Roberto Jacoby y Syd Krochmalny


Todos los días en las versiones electrónicas de los principales diarios de la Argentina los lectores se encuentran habilitados para opinar libremente sobre las noticias. “Diarios del odio” (2014) se basa en estos comentarios de lectores. Algunas de sus palabras y frases están escritas con carbonilla en las paredes de la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes. Los fragmentos elegidos rastrean específicamente aquellos núcleos discursivos donde se produce la deshumanización de sectores enteros de la sociedad argentina. La construcción del otro como objeto del odio extremo busca definir a determinadas personas como un excedente social. Mierda, basura, desperdicio, son algunas de las metáforas que convierten al otro en un excremento que el cuerpo social debe expulsar. Esta visión organicista de la sociedad también aparece cuando se utilizan los términos médicos como cáncer, infección o gangrena que han de ser extirpados. Sin embargo, todo odiante necesita de su objeto ya que define su identidad por relación con lo odiado. Así vemos que los comentaristas se perciben argentinos por relación al “bolita”, al “paragua”, al “perucho”. Se perciben blancos en tanto denigran a los que llaman negros, hombres en cuanto destituyen a la mujer, educados en la medida que estigmatizan a los ignorantes. Se sienten clases medias porque detestan a los pobres. Y siempre es posible imaginar a alguien más pobre. Estas observaciones no señalan nada nuevo. Incluso puede pensarse que los comentarios seleccionados de los diarios no son más que exabruptos anónimos. Es posible que no revistan mayor importancia. Sin embargo, no debe olvidarse que las masacres fueron precedidas por elaboraciones discursivas deshumanizantes, que no fueron escuchadas en su momento.


La piel de


la sombra DIBUJOS DE ALFREDO FRÍAS


Pág. anterior: Rubí - látex, acrílico y lápices de colores sobre lienzo 30 x 30 cm (2007)


La banda del zurdo carb贸nico sobre pared 200 x 150 cm (2013)


Un mar de Lรกgrimas lรกpiz y sangre sobre papel 24 x 32 cm (2014)


¿Quisiste inventar el amor?

Fui a tu casa esa tarde de cuarenta grados. Me esperabas con cuatro cervezas en el congelador y un bolero en los parlantes. Abriste la computadora y me mostraste las fotos. Eran cientos de imágenes; en un piso y otro, alguna pared, una alfombra, un acolchado con arabescos, un pedazo de raso, el pasto. Pasabas las fotos como marcando el ritmo de tu pulso mientras sonaba “si me diste tu olvido/ no te culpo ni riño/ni te doy el disgusto/de mirar mi dolor”. El primer plano de un culo perfecto, y otro, la piel más oscura, más clara, con pelos, sin pelos, con flash, sin flash, una boca, cerrada, llena, abierta, una pija, rosada, negra, semen sobre una espalda, sobre un vientre, tus ojos rojos. Te pensé como un cazador. En el medio estaba la foto del chico lindo que viste en la calle y te quedaste con sus ojos rasgados en la cámara del celular. Y de ese chico que conociste en el bar, y te mandó una foto en la que abraza a su perro casi ahogándolo. El ritmo de la proyección se aceleró, y de repente se detuvo. Entonces comenzó el video -que me explicaste que era fundamental-, el monólogo de ese personaje de película francesa en blanco y negro “En el barco hay una mujer que se entrega con su pensamiento a un pasajero que no conoce. Esa confesión explica tu forma de comprender el universo. Yo también tengo esa curiosidad (...)” y por detrás la canción decía “vagaré siempre, siempre/partiré sin enojos/y mis labios sin besos/cantarán un Madrigal”.


¿Es el cielo, a tus pies, lo que comienza a derrumbarse? Dibujás un Adonis, con la concentración de un científico. Le pintás lágrimas de sangre, y esas lágrimas construyen un pedestal. Vuelve esa imagen de la caída al vacío, desnudo, con los ojos vendados. Ahí estás, sin ningún temor, temblando. El primer plano de un culo perfecto, y otro, la piel más oscura, más clara, con pelos, sin pelos, con flash, sin flash, una boca, cerrada, llena, abierta, una pija, rosada, negra, semen sobre una espalda, sobre un vientre, tus ojos rojos. “Si quieren saber de tu pasado/vas a tener que decir una mentira/ decí que venís de allá, de un mundo raro/que no sabés llorar/que no entendés de amor/que nunca has amado”. La piel de tus sombras provoca estremecimientos, una y otra vez, es una melodía siniestra que no deja de insistir en el amor (o en gozar, que dicen que es muy parecido al amor). En tu cuerpo la memoria se despierta, y laten -en vos- otras vidas. Tenés ese vicio de dejarte llevar, quizás por la belleza.

Andrea Fernández


La Anunciaci贸n l谩piz de color sobre papel - 50 x 50 cm (2011)


Izq.: Straight rules - carb贸nico sobre pared - 100 x 150 cm (2013) Der.: Amor profano - l谩piz sobre papel - 21 x 28 cm (2008)


Sin t铆tulo carb贸nico sobre pared 150 x 100 cm (2013)


Sin tĂ­tulo lĂĄpiz sobre papel - 58 x 40,5 cm aprox. (2007)


Asunci贸n l谩piz sobre tela - 20 x 20 cm (2011) Colecci贸n Roxana Chediac Salvo

boladenieve.org.ar: alfredo fr铆as


La despedida según

M.A.F.I.A. 09/12/2015

“Somos un colectivo fotográfico argentino creado en noviembre de 2012. A partir de la firma colectiva y el trabajo colaborativo, concebimos la labor fotográfica como un espacio de exploración artístico-documental que busca interpelar al espectador desde una doble perspectiva: informativa y estética. Creemos que es importante relevar los hechos desde sus protagonistas. Lo mostramos como lo vemos”. M.A.F.I.A. somos: Nahuel Domínguez, Ceci Estalles, Lina Etchesuri, Luciana Leiras, Mariano Militello, Gonzalo Pardo, Juan Francisco Sanchez, Florencia Trincheri, Nicolás Villalobos.

WWW.somosmafia.com.ar www.facebook.com/holamafia


La bienvenida segĂşn

M.A.F.I.A.

10/12/2015


DICIEMBRE DE 2015


Profile for Revista MUTA

Muta Nº9  

Tony Patrioli · Giovanni Dall’Orto / Marcela Canelada / Rolo Juárez · Carlota Beltrame / Lucas Rizo / Roberto Jacoby y Syd Krochmalny / Alfr...

Muta Nº9  

Tony Patrioli · Giovanni Dall’Orto / Marcela Canelada / Rolo Juárez · Carlota Beltrame / Lucas Rizo / Roberto Jacoby y Syd Krochmalny / Alfr...