EDICIÓN 10: Cuerpo negros, cuerpo diversos

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10°Edició

Febrero

NOTA EDITORIAL

En esta ocasión nuestra edición N° 10 llamada Cuerpxs negrxs, cuerpos Diversxs, quiere resignificar las connotaciones históricamente negativas, peyorativas y estereotipadas, utilizadas por la hegemonía blanco-mestiza y heterosexual con la intención de subordinar, reducir e invisibilizar a eso que no entra (o que no quieren dejar entrar) dentro de lo normal.

Por lo tanto, los escritos presentes reflejan luchas y resignificaciones que van por separado. O eres negrx o eres diversx demostrando que no puedes ser ambas cosas al tiempo. También van a reflejar, las ideas coloniales que persisten sobre los cuerpos racializados, ya que los hombres negros están encerrados en el imaginario cultural de la hipermaculinidad/hiperheterosexualidad y las mujeres negras, encerradas en la feminidad objetivada e hipersexualizada al servicio de los hombres negros y blancos, por lo que la diversidad sexual para ellas también esta negada.

Los escritos, retractan las experiencias de vida de personas negras atravesadas por la diversidad sexual y de género. Hemos sabido que las siglas “LGBTIQ+”, o palabras como “genero fluido”, “no-binario” o “pansexual”, nunca han aplicado sobre nosotrxs, sobre nuestros cuerpos. Nos lo hicieron saber cuándo nos pedían que

no habláramos, camináramos, o fuéramos de cierta forma, obviamente formas que no entraban dentro de la heteronormativa y eso lo hacían mientras nos gritaban con odio palabras como “maricones”, “areperas” “marimacha” “mujercita” etc. Para estos, nosotrxs solo alcanzamos a ser maricas.

Por ello, hablar de Cuerpxs negrxs, cuerpos Diversxs no es más que una figura política que nos sirve para mostrar lo que nadie ha querido ver. Somos la negación de lo negado. Por esa razón en esta edición en Matamba nos arriesgamos a gritar que existimos, que importamos y que somos más poderosxs que nunca, que estamos juntxs, y que nos amamos negras, negros y disidentes.

Escrito Por : Macu.

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MI CUERPO ES POLÍTICO

“Amor para mis amores, amor para mi esposa Johana Caicedo; gracias por compartir tu cuerpo que lucha con el mío”

Cuando me pidieron escribir sobre cuerpos diversos y disidentes pase varios días pensando que puede definirse como cuerpo diverso, púes ningún cuerpo es igual; por más que las cirugías estéticas estén uniformando las formas y tamaños de nariz, senos, abdomen, nalgas… todas y todos exhibimos una diversidad rotunda en nuestros cuerpos.

Pero reconocí a tiempo que estaba cayendo en la trampa que el mestizaje ha creado para las personas negras e indígenas; el hacernos creer que todos somos iguales en la diferencia.

MI SEXUALIDAD NO ES RESPETADA.

No importa que tan grandes o pequeñas tenga las tetas; son tetas de mujer negra, eso ya marca una diferencia vital a la hora de habitar cualquier espacio. Vivir este cuerpo de mujer negra es un desafío constante y un ejercicio de reflexión y empoderamiento necesario.

Filósofas, pensadoras y académicas mestizas –alguna negra - hablaban y hablan argumentando que lo privado es político y por ello objeto de debate y tensión. Mi cuerpo de mujer negra lesbiana constantemente es objeto de debate desde muchos frentes, el primero y más importante para mi, es desde el Pueblo Negro Negro que juzga mi lesbianda como traición y deshora para la etnia al asumir “enfermedades” propias de los mestizos en segundo lugar la sociedad en general que debate sobre mi cuerpo, entendiendo que cuerpo no es solo lo biológico sino que abarca toda la representación social y política de mi yo; mujer negra, que se reconoce lesbiana y ¿porqué mi cuerpo de mujer negra lesbiana, es político? Mi cuerpo es político, porque como dije arriba es objeto de tensiones y debates.

Mi sexualidad no es respetada, ya que como lesbiana no cumplo el rol asignado a nivel sexual; dar placer a los hombres, condenada desde la religión y el sistema patriarcal

pasando por imposición de la heteronormatividad obligatoria, que busca a toda costa unificar sentires y placeres.

Porque el compartir la cama y sentir/dar placer obviando el falo/pene, me convierte en una subversiva que atenta contra las normas sociales aceptadas y normalizadas. Afirmo que mi cuerpo es político pues de una u otra manera transgrede las estructuras sociales impuestas a las mujeres y sobre todo a las mujeres negras.

Aunque se ha luchado por eliminar las estigmatizaciones y objetivación que se hace de los cuerpos negros concibiéndolos como objetos sexuales, para muchas y muchos el ser visto y percibidos por las y los mestizos como seres súper sexuales, ha sido una forma de “reconocimiento” y estatus. Si, ya se suena loco, pero el mito del hombre negro con inmenso pene que logra saciar sexualmente a una mujer, a llevado a muchos hermanos negros a explotar ese mito en beneficio propio: hombre negro fogoso consigue rápido mujer mestiza necesitada.

Estudiante de Estudios Políticos de la universidad del valle, hace parte de la Fundación afrodescendiente por las diversidades sociales y sexuales: somos identidad.

Y, pues las mujeres negras también se han “beneficiado” de la fábula de ser súper sexuales, pero a riesgo de ser leída como parcializada diré que las mujeres negras explotan esa creencia por razones distintas a los hombres y tal vez en otra ocasión alguien escriba a profundidad sobre esto, porque se debe debatir acerca de como nos ven y como permitimos que nos vean, según la ocasión, el lugar y las personas. Una mujer negra “puede” dejarse ver como sexual en algunos momentos.

Regresando a mí, diré que mi cuerpo, ese que todos los días me lleva hasta mi lugar de trabajo y/o estudio, aquel me permite ser, estar y sobrevivir, recibe a diario todo tipo de miradas que van desde el deseo sexual, el asco y el miedo, llegando pocas veces hasta la indiferencia. Además, manifiesto que las lesbianas negras nos rehusamos a ser el fetiche de hombres mestizos y negros – mujeres también caben aquí - que en público nos desconocen y violentan, pero nos quieren para cumplir su lista de deseos sexuales. Y es que algunos tienen como sueño máximo el sexo con lesbianas negras.

Porque, como una muestra más de ese racismo normalizado, es casi imposible salir a cualquier espacio público sin ser objeto de miradas. Ya sea que estés en un centro comercial o en la tienda del barrio, pases por una calle o esperes el transporte público, lleves el cabello al natural o con algún peinado; siempre, siempre te están mirando, observando como un ser extraño que está ahí con su cuerpo negro perturbando el paisaje.

Los cuerpos de las mujeres negras son mucho más que culo, tetas, bocas, cabello, piel… son cuerpos que resisten y dan la lucha diaria, cuerpos marcados con siglos de explotación. Marcados por manos que dejan huellas dolorosas en ellos al palparlos, magullarlos y usarlos para el placer sin la mínima intensión de reconocer la humanidad que en ellos habita. Nuestros cuerpos hoy siguen siendo marcados, ayer por los látigos de los esclavizadores, hoy por la sociedad en pleno.

Como mujer negra lesbiana aprendí a reconocer la belleza de los cuerpos de las mujeres negras, a admirar esas bocas que además de ser bellas gritan consignas de lucha, esas piernas fuertes que caminan por ellas y los suyos, esos cabellos que se levantan hacia el cielo y esas tetas que nos han amantado. Esos cuerpos de mujeres negras que se contorsionan con la música y el amor, llevándonos hasta el éxtasis y que están re-contruyendo la hermandad entre quienes habitamos los diversos cuerpos negros.

Hace 10 años ser marica en Tumaco significaba un balonazo en la cara si te atrevias a caminar cerca de la cancha de futbol. Cómo no quieren que las maricas no se odien a sí mismas? si mientras una llora y se seca las lágrimas de la humillación y vergüenza, con la cara adolorida, los futbolistas heterosexuales se burlaban de vos, mientras te recordaban con su acción que lo que eres, a pesar de que no lo elegiste, esta mal.

Llevo más tiempo odiandome a causa de otros que amándome a causa de mi mismo. No merezco más que amor y no me voy a permitir menos de eso.

Ser marica es andar pensando en que debes hablar como “hombre” siempre para que no se te burlen y te traten con dignidad. Es tener que pararte como “hombre” cuando vas a tomar el transporte público porque puede que no te paren. Es aguantar las situaciones incómodas como cuando te preguntaban de más peque si tienia novia aún cuando era obvio que no, pero la gente igual lo hacia...

Ser marica es saber que tu habitar la ciudad, tus rutas de camino deben estar mediadas en función de la cantidad de hombres que hallan por qué lo mínimo puede pasar es una burla, un robo, o una golpiza si no estás de suerte.

Es sentirte mal toda tu infancia por ser algo que ni tú mismo entiendes, y en la adolescencia es estar escondida, sin poder ser tú, aunque tú no elegiste ser tú.

Ser marica es saber que no puedes ser.

Somos las que les quitamos la calentura a los negros heteros cuando en sus rumbas no pudieron tirarse a alguna hermana negra porque ahora andan de feministas (leer con sarcasmo), y entonces ya no quieren resolver, por eso después de haberse burlado o ignorado de la marica, vienen a que una les resuelva su gana, pero a escondidas porque no son cacorros, y sin besos en la boca. Si eres lesbiana, seras la experiencia lésbica tanto de negras como de blancas, parecen que saben que tenemos problemas de autoestima por vivir en esta sociedad y se aprovechan de ello. Dejamos de ser personas con humanidad y dignidad para ser una experiencia para contar en grupos sociales, un ítem mas en la lista de “cosas locas que me gustaría hacer”. Check!

Demasiado negrx para ser tenido en cuenta por la gente blanca, pero no lo suficientemente “serix” para ser tratada con dignidad por la gente negra.

Las maricas negras estamos jartas de tener la cabeza llena de pensamientos negativos: “compórtate, que no se te note lo marica”, “debes oler mejor que un blanco”. “Lxs blancxs no me querrán lo suficiente, ellxs buscan otrxs blancxs y lxs negrxs no son capaces de decir lo que sienten”, “si tras de negrx vas a ser marica, al menos debes ser la mejor estudiante”.

¿Porque debemos cargar con esto? Es en nuestros cuerpos donde se materializan múltiples identidades de opresión, y lidiar con esto, sobre todo si eres trans, bueno de la cabeza no puedes estar. Hay una racialización del género y una feminización de nuestra raza, y estos procesos

se dan bajo relaciones de poder en donde siempre nosotrxs somos los subordinados e invisibilizados. ¿Cuándo han visto gente negra en campañas LGBTIQ+? ¿Cuándo la agenda de la lucha antirracista tiene en sus agendas el tema de diversidad sexual? ¿Cuándo han visto que existimos? Estamos cansadas de solo existir en los privados de Chaturbate y en los estudios de modelos web-cam, que sin bien a muchas nos dan de vivir, es horrible que esa sea nuestra única opción.

Tenemos razones de sobre para estar jartas, nadie habla de nuestras violaciones sexuales, de los abusos de la heteronorma, tanto blanca como negra. Nadie habla de nosotras.

¿Existo?Si. Y estoy jarta de que nadie más lo sepa

Escrito por Macu: supuesta activista, académica y escritora. Marica negra de tiempo completo, jarta desde nacimiento.

FORMA DE VIDA NO CONVENCIONAL EN SOCIEDAD: Experiencia de vida

Soy del Urabá central, de Carepa exactamente, el “municipio modelo de Urabá”. Una tierra muy bella pero al mismo tiempo altamente machista, racista, llena de prejuicios y, con altos índices de violencia y miseria.

Muchos han sido los episodios en que la experiencia de ser una marica, negra y empobrecida ha sido para mí un calvario. Esta experiencia de vida en una sociedad como la colombiana es sinónimo de recibir constantes humillaciones, burlas, malos tratos y demás. Para ejemplificar lo anterior traeré a colación una de las experiencias que ha marcado mi vida.

Recuerdo que tenía una profesora en cuarto grado quien me dictaba clases de matemáticas. Mientras estaba a su cargo, manifestó varias veces su preocupación a cerca de mi orientación sexual y mi comportamiento extremadamente delicado, por tal motivo, se vio en la obligación de comentarlo en el colegio; habló en repetidas ocasiones con las personas que acudían por mí al final de la jornada, pero nunca tuvo respuesta.

No contenta con el hecho, una vez decide emplear el tiempo que tenía asignado de clase para entablar una charla abierta en el aula de clase sobre mi sexualidad con mis compañeres. Yo obviamente le di una respuesta negativa dado que, en primer lugar me sentía muy avergonzado y luego estaba el hecho de que yo no quería darle detalles sobre algo que evidentemente no sabía cómo explicar. En vista de la negativa, le comentó a mis compañeres que tenían la libertad de tomar todo el espacio de la clase para intentar imitarme, ellos accedieron. Comenzaron las burlas y yo no sabía cómo sentirme, al principio me

dio muchísima rabia e intenté pedirles que no lo hicieran, pero ellos continuaron. Me rendí esa vez, y me vi disminuide viendo los intentos que a mis compañeres les hacían gracia; No dije una sola palabra. Vi la humillación y lo único que hice fue llorar.

Este suceso muestra como el machismo es expresado en el rechazo de la delicadeza ha calado en el imaginario del común. Era (según tengo conciencia) la primera vez que algo de este tipo me pasaba; evidentemente no era la última.

De pequeñe siempre había tenido la ilusión de tener el cabello largo; recuerdo que no podía irme a la cama, despertarme, salir del baño o caminar en la calle sin fantasear en algún momento con la ilusión de tener un cabello tan largo que pudiera ondear con el viento al ritmo de mi caminar. Fueron pocas las veces que le mencioné el tema a mi madre, pero recuerdo que en varias oportunidades le pedí una muñeca que pudiera peinar o una peluca que pudiera usar.

De igual manera, en aquel momento de mi vida no entendía las razones que me condicionaban a tener el cabello corto, no entendía por qué no debía ser tan “niña” y tampoco entendía la preocupación que mi madre había manifestado en ocasiones anteriores puesto que en infancia había tenido el privilegio de contar con un entorno familiar bastante empático.

de las personas que todas las personas negras debemos cumplir con el mito de que somos fogosas sexualmente hablando.

Durante mi adolescencia, no me instruí ni me interesé sobre temas de reivindicación étnica, racial y cultural; puesto que, al igual que muchos paisanos consideraba que el racismo ya estaba sobrevalorado, y que con la mal llamada abolición de la esclavización ya todo se había solucionado. Recibir una precaria educación en cuanto a temas étnicos había causado el desconocimiento del significado de ser una persona negra de territorio.

Llegué entonces a Bogotá con una visión completamente sesgada, pero aquí mismo fue donde me di cuenta de que era una persona negra, muy diferente al común de la sociedad con la que ahora convivía, donde no me sentía representado ni identificado. El desconocimiento del movimiento me llevo a ser la cuota negra de los grupos, la persona que se prestaba para entretener, el alma de la fiesta y el tipo de persona que apoya los malos chistes racistas de los mestizos para no parecer lo que ellos consideran “un negro resentido”.

ENTRE MÁS

OSCURA LA

PIEL, MÁS SE LE ASOCIA CON LA MASCULINIDAD Y VIRILIDAD. “

Así, que empecé un proceso de sanación y a desprenderme de ciertos ideales, ha sido un proceso difícil pero provechoso, he empezado a construirme. Soy una persona no binaria, une reine del kaneakalón, tan delicada como me da la gana. Puedo ser Diego, Annie, Nía, Sis, Bitch; No sé cómo quiera llamarme cada persona, lo único que sé es que estoy completamente cómodo con la sensación de frescura que me produce decidir de qué manera quiero ser llamado y asumido. La experiencia de transgredir espacios me ha mostrado la ruta para contribuir y abrirle la puerta a muches jóvenes que también como yo son una forma de vida no convencional en un territorio altamente heteronormado.

Me encontré con episodios bochornoso en Bogotá, la violencia ha encontrado la manera de desplazarse y ahora se traduce en recibir del común de la sociedad el rechazo por no encajar con lo que la visión cargada de racismo que elles tienen del como debo vivir

Referencias

Giraldo, F. U., & Cano, D. F. E. (2015). Experiencia investigativa sobre raza, etnicidad, clases sociales, géneros y sexualidades en el suroccidente colombiano. Maguaré, 29(2), 239-268.

Escrtito Por:

Diegx ,Estudiante en la Universidad Nacional de Colombia. Es modelo alternativx y hace parte de la iniciativa virtual Afrolocolores

FAMILIAS NEGRAS Y DIVERSAS

En casa cada espejo me sonríe y al verme llorar corren a abrazarme

Es tristemente común encontrar todo un compilado de imaginarios al rededor del ser y habitar cuerpos negros, unos imaginarios que varían conforme dichos cuerpos se conciben socialmente como femeninos o masculinos y que chocan o no hallan lugar de existir cuando los cuerpos negros son construidos y habitados desde la diversidad.

Cuando ocurre esto, pareciera que habitar y reivindicar cuerpos negros diversos requiere, o mejor, no tiene la autorización social para existir, sin importar los espacios en que se proponga dicha existencia; siempre habrá miradas, comentarios y agresiones que nos ponen en otra esfera, la esfera de lo que no tiene cabida, de lo que no entra en los moldes de nuestras “sociedades prácticas”, en cuya lectura, además, a las personas negras se nos ha arrebatado históricamente la voz, aún peor, se nos ha quitado la posibilidad de usarla para su función más elemental: poder decir “Aquí estoy, hago parte de este mundo y también tengo historias, creencias y verdades que deben, que necesitan ser reconocidas.”

Por estas cosas y todas las demás, abrazar y ejercer una existencia negra y desde la diversidad se convierte en una acción de construcción constante dado que prácticamente no hay nada para nosotrxs. Al no encontrar un lugar seguro para ser, debemos construir, nutrir, fortalecer y defender -nunca dejar de defender- espacios en los que sea posible, en los que podamos estar, usar nuestras voces; vernos y reconocernos

como somos. Este ejercicio duele. Duele no poder llevar esa seguridad que construimos con nosotros mientras caminamos por la calle, usamos el transporte público, trabajamos o estudiamos, cuando acudimos a las autoridades, en fin, cuando somos en la esfera pública.

Pero es entonces cuando pasa, en medio de todo el caos y el desgaste que puede generarse durante nuestras construcciones, aprendemos, conocemos y nos reconocemos en personas gratas que, probablemente, se encuentran en circunstancias similares. Entonces los procesos que emprendemos para resguardar y disfrutar nuestras identidades se hacen colectivos.

Construir colectivamente, desde la diversidad de las experiencias -porque no hay una sola forma para lo que llamamos “ser diversx” como tampoco una única de “ser negrx”- me representa una carga enorme de motivación, genera la sensación de seguridad que tanto anhelo en el transcurso de mi transitar por el mundo, las personas y la vida. Se trata, básicamente, de constituir familias, familias donde te respetan y te escuchan, donde no cuestionan tu existencia porque estas junto a personas que saben que lo que dices es real, porque lo han vivido.

Creo que estas familias diversas son posos de riqueza, en todos los sentidos no monetarios. No he visto en una familia de consanguíneos la solidaridad, el afecto, la sinceridad y el respaldo que he visto en las familias que se construyen desde la diversidad negra, porque sabemos que

por ser personas negras, nos vemos en la obligación de triplicar esfuerzos porque también nos enunciamos desde la diversidad, desde las distintas formas de ser negrxs, maricas, trans, hombres o mujeres, desde las distintas formas que elegimos para ser personas.

De eso creo que se trata, cuando encuentras a tu familia negra y diversa, sabes que cada persona que hace parte de ella es para ti un

Escrito por:

Mayra Lucia Vergara Salazar, Amaimeña tanto como negra (de nacimiento, corazón y convicción). Estudiante de Sociología y Lic. En Literatura de la Universidad del Valle, miembro activa en la Fundación Afrodescendiente por las diversidades sociales y sexuales Somos identidad. Una persona en construcción, antes que nada.LiteraturaUniversidad del Valle lugar seguro y lo único que quieres es llegar a representar lo mismo para ellxs, quieres aprender, desaprender y defender junto a estas personas, porque el mundo nos ha dicho que no tenemos cabida, que no encajamos en los moldes del hombre o la mujer negra, porque no queremos encajar en los moldes. Porque queremos -tenemos que- usar nuestras voces y decir, de todas las maneras: “Aquí estamos, hacemos parte de este mundo y también tenemos historias, creencias y verdades que deben, que necesitan ser reconocidas.”

LA NEGACIÓN DE LA DIVERSIDAD

RACIAL Y SEXUAL EN LOS

CUERPOS

Si bien se ha hablado sobre el tema, e intentando no caer en el cliché sobre situaciones que recaen en los cuerpos negros, hablaré sobre la negación de la diversidad en el cuerpo negro del hombre homosexual. Hace poco hablaba con hombre gay blanco mestizo para quien no existía la posibilidad de tener un amigo gay amanerado o todos los sinónimos que se les han impuesto a los cuerpos de hombres gais afeminados es decir hombres que corporalmente manifiestan comportamientos similares a las mujeres.

Aquella persona dijo: “Lo respeto y tolero, pero no hablaría y mucho menos compartiría un espacio con alguien así...”, me impresionó tal aseveración, a pesar de ello, continúe con la conversación. Posteriormente, me encontré con otros dos amigos mestizos a los cuales les comenté lo que había sucedido, hasta ese momento todo iba bien, rechazamos las posturas del sujeto y concluimos que era normal ser afeminado -uno de ellos lo es- que debía de aceptarse a las personas actuarán libremente y expresarán su forma de ser tal y como era; lo importante que esto no impida relacionarse con las demás personas. Sin embargo, en el diálogo uno de mis amigos dijo... “pero qué bueno que a ti no se te nota la maricada porque a los negros se les ve muy feo ser afeminados”. Quedé estupefacto ante ese comentario y más cuando mi otro amigo agregó “si, los hombres gais negros no deben ser amanerado deben ser masculinos y varoniles”. Inmediatamente hice las siguientes

preguntas, ¿Acaso sólo existe la posibilidad de ser afeminado si eres un gay blanco? ¿Por qué se niega la diversidad del hombre negro homosexual? No obstante, confieso que en muchas ocasiones comportarme como un heterosexual -queriendo actuar de otra formame ha hecho pasar por desapercibido ante las críticas sobre las personas diversas, en muchas ocasiones mi compartimiento respondió a ese miedo de la crítica, el rechazo y la negación.

No es nuevo que las personas gais negras sufrimos una clara discriminación y prejuicios no solo dentro de la comunidad LGTBI sino, dentro de la misma comunidad afro. Estas posiciones machistas y homófobas, han calado ejerciéndose en prácticas cotidianas de discriminación en nuestra sociedad en donde hay un impedimento o más bien barreras de negación de la diversidad, bien sea en la forma de ser, de vestir, de actuar y de estilos estéticos diferentes que termina siendo objeto de burla, rechazo y en algunos casos de agresiones. Estas prácticas, han superpuesto una masculinidad en la cual muy pocos logran entrar y legitimada gracias a estereotipos como tener la verga grande, ser musculoso, fuerte, viril. No podemos negar la existencia de las diferencias sexuales y mucho menos permitir que dicha

negación de la diversidad acabe y reprima nuestra forma de ser y actuar. Recordemos que la discriminación es un proceso social que parte de estereotipos y prejuicios generalizados que atribuimos a un grupo social, aunque son dañinos terminan camuflados en el soy una persona tolerante, pero no estoy de acuerdo con eso, en él deben respetar mi opinión, aun cuando esta sea dañina para otra persona, es cuestión de gustos, No podemos permitir que estas acciones racistas se legitimen y oprobien nuestro cuerpo la única forma de ser y existir. Por la tanto, la tarea si bien está en hablar sobre estos temas debe ir en la concientización sobre dichos estereotipos y prejuicios que recaen sobre los cuerpos negros. ¿Los retos son cómo empezar a desmontar esa masculinidad tóxica? como hacerle entender a las personas que no está mal ser afeminado, amanerado o mariquita como muchos lo dicen. Cómo hacerle entender tanto a los homosexuales blancos como a los heterosexuales que cuerpos negros tiene la libertad de expresar su sexualidad. Ante esto, es necesario y urgente empezar hablar sobre lo diverso primero en nuestras comunidades negras.

Escrito por :

César Andrés Guerrero Cuero

Estudiante de Licenciatura en Ciencias Sociales

Este cuerpo negro, este cuerpo que le toco quedarse callado muchas veces, este cuerpo que no tuvo las fuerzas para para decir No, este cuerpo ahora quiere hablar.

Este cuerpo que está cargado de supuestos y estigmas, pues al ser negro debe ser un cuerpo fogoso, un cuerpo que siempre está caliente y sumándole a este cuerpo estar atravesado por la diversidad, entonces debes de ser un cuerpo que siempre esta arrecho.

Pero este cuerpo negro y diverso hoy quiere gritar sus vivencias, sus experiencias, su dolor. Este cuerpo recuerda que tenía 7 años cuando abusaron de él sin la posibilidad de decir NO, no sé le permitió decir NO.

Había olvidado este suceso, lo había guardo para sí, hasta los 15 años al ver ese hombre que había accedido a él sin reparo alguno; con rabia y dolor le pregunto a este hombre el porqué; y este sin remordimiento alguno le respondió que lo calentaba y que había gozado; otra vez este cuerpo sé quedo callado, este cuerpo no pudo decir NO.

ESTE CUERPO NO HABLABA DE SUS

HISTORIAS DE VIOLACIÓN POR

QUÉ LAS PERSONAS

ASUMEN QUE SON

MARICAS POR SER VÍCTIMAS DE ELLO

Este cuerpo negro y diverso también debe ser castigado por su tío cristiano, quien lo violaba como una forma de castigo por ser distinto, por ser afeminado. Esto lo llevo a vivir crisis nerviosas, a llorar en las noches y a cargar con una culpa impuesta por una sociedad quien dice que sentirse y vivirse desde otras formas merece el castigo de Dios.

Este cuerpo intento estar en la intimidad con otros, pero se le dificultaba aceptar las caricias, y los besos de sus acompañantes, pues recordaba a los tres tipos que lo arrastraron hasta un cañal, le amarraron la boca y antes de violentarlo le dijeron: “te gusta los hombres, aquí tienes tres”. Dejándolo ahí tirado entre el dolor y la incertidumbre de estar vivo o muerto.

Este cuerpo no hablaba de sus historias de violación por qué las personas asumen que son maricas por ser víctimas de ello. Lo preguntan

sin censura, como si no fuera suficiente cargar con estos traumas, son revictimizados por eso se cohíbe en decirlo.

Este cuerpo, no es marica, por una violación, pero si fue depresivo, acomplejado, angustiado y revictimizado por ello.

Este cuerpo ha sufrido, ha llorado, ha sido violentado, estigmatizado, golpeado, humillado, invisibilizado, marcado. Pero después de tantas penumbras, este cuerpo se construyó, se transformó, se reinvento; por eso este cuerpo hoy te habla y dice no.

No al violentador, NO al sexo sin consentimiento, NO a la cosificación de los cuerpos, no al hetero “confundido” que nos ve como experimento. NO al sistema patriarcal quien nos dice que no podemos ser, pero si quiere acceder a nosotrxs desde el morbo y fetichismo.

NO a la iglesia, por qué según ellos estos cuerpxs son una aberración, pero sus violadores si merecen el perdón de Dios.

Estos cuerpxs hoy te hablan, estos cuerpxs hoy importan.

UN HOMBRE NEGRO Y DIVERSO

Durante las últimas décadas se han generado múltiples debates sobre los sistemas estructurales de opresión, segregación y discriminación por distintas condiciones culturales, biológicas y sociales. Algo que Williams K (1989) teorizó y conceptualizó como “interseccionalidad”.

Existen distintas aproximaciones teóricas e interpretaciones de este concepto. Sin embargo, hoy hablaré de la interseccionalidad como una forma de opresión y discriminación por motivos de raza/etnia, género y clase, pero no abordada desde el campo académico, sino desde mi experiencia vivencial.

Soy un hombre negro nacido y criado en Buenaventura, una de las ciudades con mayor población afro en el suroccidente colombiano, con mayor índice de pobreza en el país y con un sistema heteropatriarcal predominante.

Cuando era niño jamás tuve que lidiar con el racismo en mí ciudad, puesto que como gran parte de la gente en Buenaventura es negra, no existe una concepción negativa de lo negro/ afro. Sin embargo, esta naturaleza no aplica para la condición de género, pues cuando de niño empecé a tener algunos comportamientos “afeminados” (según la heteronorma), inmediatamente comenzó a operar toda una estructura homofóbica y machista, primero en mi familia, luego en el colegio, después en el barrio y así se fue creando toda una maquinaria

de rechazo, segregación, matoneo y burla. Realmente yo no sabía que era homosexual sino hasta que la misma gente comenzó a recalcarlo y decírmelo de manera muy constante y ligeramente agresiva.

Finalmente logré comprender que todas esas situaciones debían ser elementos que me permitieran alcanzar un objetivo de vida para construir mi propia geografía personal.

Cuando estaba en el bachillerato comenzaba a acercarse la fecha de graduación y aún no había decidido qué carrera estudiar, pero aún así estaba seguro de algo y era que tenía que continuar mí formación académica; lastimosamente para un hombre negro de Buenaventura no existen condiciones y garantías reales que le permitan estudiar en su propia ciudad una carrera como Ciencias Políticas o Derecho, entonces debía decidirme por ingresar al SENA o hacer alguna otra cosa, ya que mí familia no contaba con los recursos para enviarme a estudiar en otra ciudad. Así que finalmente decidí estudiar Trabajo Social en la Universidad del Valle sede Pacifico, como un camino de formación y aprendizaje que me

MI EXISTENCIA

Cuando decidí escribir mi autobiografía me quedé en blanco; así como el 03 de septiembre de 1996 a las 08:00 am en las altas montañas del Tolima cuando llegué a este mundo. Me recibió la partera del pueblo y fue ella quien definió por primera vez mi existir y en voz alta dijo ¡Es varón!, aquí inicia mi historia bajo el nombre de Bryan Bohórquez.

A tan solo un mes de haber abierto mis ojos mi familia decide cambiar de residencia y nos mudamos al municipio de Palmira, Valle del Cauca. Pasaban los años y con ellos me golpeaba cada vez más fuerte una incomodidad frente a mi ser, ese que definieron una vez llegué a este mundo. A mis 7 años le expresé por primera vez a una amiga mi gran deseo así, “ me hubiese gustado haber nacido mujer “ y le expliqué que no me sentía muy cómodx con mi cuerpo.

PASABAN

LOS AÑOS

Y CON ELLOS ME

GOLPEABA CADA

VEZ MÁS FUERTE

UNA INCOMODIDAD

FRENTE A MI

SER, ESE QUE

DEFINIERON UNA

VEZ LLEGUÉ

A ESTE MUNDO.

Estudié en un colegio mixto dónde fui víctima de bullying por ser muy femenina, y ni decir en el barrio en el que vivía, cuando salía a la calle era muy común que me gritaran “Mariquita, ahí va la loca, mariquita cuidado te coge el tren” fueron momentos de mucha tristeza y agobio.

A mis 14 años, nos mudamos con mi mama y mi hermano a Sogamoso, está fue mi etapa de empezar a encontrarme, descubro formas de vivir y sentir que atravesaban mi vida y mi sexualidad. Empiezo a tener un espacio donde podía sentirme cómoda, conozco personas con identidades diferentes y esto me hace sentir mucha más confianza en mí; viví en Boyacá hasta los 19 años.

Mi familia siempre se preguntaba si yo era gay, preguntas que siempre evadía porque no tenía el conocimiento y no me sentía segura, después de un tiempo cuando empecé a conocerme y estar en espacios LGTBIQ, respondí esos cuestionamientos de mi familia, pero desde una percepción de hombre marica, desde ese punto inicia la aceptación de mi familia.

Sin embargo, no me sentía conforme con esa categoría, aun me sentía incompleta, insegura, no me sentía yo. Al regresar a Palmira, empiezo a investigar, indagar y querer saber más sobre las personas trans y veo que así me he sentido toda mi vida, empiezo a reconocerme, a aceptar que me sentía femenina, me sentía mujer.

Desde ahí decido iniciar una transición en mi forma de vestir y el cabello principalmente, pero hace dos años, cuando tenía 21 decido cambiar mi Nombre a Bicky Bohórquez Bastidas, cambiar mi ropa, sacar todo lo que era de hombre, ¡cambiar mis pensamientos y ser yo!

Y RESISTENCIA

Esta es una pequeña parte de mi vivir, que quiero compartir con ustedes, buscando que otrxs se identifiquen con estas palabras, y sientan que no están solxs, que somos más.

Muchas personas me preguntar el porqué de Bicky con B y no con V y la razón es porque quiero seguir por la línea de las tres B en mi nombre y además ser diferente desde el nombre hasta mi ser. Hace casi un año empiezo a tener mucha cercanía con las chicas trans y conozco historias que me marcan, historias fuertes y dolorosas pero que lo que hacen es darme ánimo y fuerza. Igualmente debo lidiar, con la transfobia, la hipersexualizacion de mi cuerpo como mujer negra, el los insultos de los hombres combinado con morbo. Pero aquí estor existiendo y resistiendo, acompañada y acompañado a otrxs personas que ha pasado por mis mismas experiencias de conflicto, confusión y dolor, de no saber quienes son o del miedo a ser los son.

El haber asistido a la marcha trans que se realizó en Bogotá el 05 de julio de 2019 marcó un antes y un después en mi vida, me sentí en un espacio seguro, un espacio de hermanda y colectividad que me lleno de fuerzas para seguir avanzando, para que Bicky siga existiendo, siga viviendo.

Escrito Por:

Bicky Bohórquez Bastidas: Integrate del movimiento de mujeres únicas diversas y empoderadas (MUDE), hace parte de la mesa de concertación Afro de Palmira y de la confluencia LGBTIQ+ del mismo municipio.

SOY UN CUERPO QUE IMPORTA

Negro, marica, vergüenza, confusión, afrontar, clóset, huida, discreción, loca, promiscuo, amanerado, diva, plumas, se le moja la canoa, macho, desprecio, orgullo, dignidad, extraterrestres. Y podría extenderme y llenar está revista de palabras con las cuales cargamos a diario en nuestras espaldas y en nuestra conciencia. Ser diverso y ser negro es ahora un acto de valentía, resistencia, de lucha, y perseverancia. Ser un sujeto diverso es un acto irreverente ante el espectro patriarcal.

En mi caso, aceptarme tal cual soy, un sujeto masculino, ha sido un cambio considerable pero positivo para mi vida. Sin embargo, no es fácil ir en contra de la “corriente”, o más bien de lo que se cree que es la corriente. La sociedad a lo largo de su desarrollo se ha ido construyendo con un pensamiento machista, un poder masculino que queramos o no está en nuestro pensamiento y nuestra acción. Y esta condición no la adoptamos desde cierta edad, sino que nacemos bajo ella. El machismo o el poder masculino ha sido una herencia permanente que no solo viene de la crianza con nuestros padres, sino que viene de generación atrás… mucho más atrás. Quien dijo que un hombre no puede ir al supermercado a hacer compras. O ¿Quién me impuso que no puedo no puedo usar un perfume de “mujer”? De hecho ¿Quién dijo que el perfume debe responder a un género o a un sexo si solamente es un olor? ¿Por qué para el hombre está socialmente prohibido ser delicado? ¿Por qué es tan difícil entender que un hombre quiera, le guste y sepa cocinar?

¿QUIÉN ME IMPUSO QUE NO

PUEDO NO PUEDO USAR UN PERFUME DE “MUJER”? DE

HECHO ¿QUIÉN

DIJO QUE

EL PERFUME DEBE RESPONDER

A UN GÉNERO O A UN SEXO SI SOLAMENTE ES UN OLOR?

cuerpo que importa. Un sujeto, que no busca caer en la categorización, y que más que este acto divisorio busca su propio. A pesar que algunos comportamientos parezcan inusuales o que no estén social y moralmente aceptados, no debería ser una barrera para expresarnos, para hacer escuchar nuestra voz, porque somos cuerpxs que andan, que respiran, que piensan y que viven. Somos cuerpxs sociables, y si somos cuerpxs sociables somos cuerpxs políticos, y si somos cuerpxs políticos somos cuerpos que importan.

Bienestar, es sentirme cómodo en donde estoy, como pienso y como soy. Importamos y existimos independientemente de la manera en yo soy un

Un cuerpo que habla y que tumba la matriz masculina es una revolución tanto en casa como en la vida. En casa porque rompo y abro nuevas alternativas donde puedo entenderme como sujeto masculino y me permito expresar: mis

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