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Agosto 2007

Año 1, No. 7

NO NOS OLVIDEMOS MUTUAMENTE

Nunca olvidaré los ojos fríos del hombre que

conducía a toda velocidad e irresponsablemente su automóvil: fue un impacto brutal y mi cuerpo quedó destrozado, del mismo modo espero que él jamás olvide los míos, abiertos por la angustia, el dolor y la desesperación de la muerte. René Avilés Fabila INCONCLUSA

No sabes cómo vive. Déjalo en su calle, en

su mundo. Con esas calles destinadas a todos. No lo distraigas, no lo despiertes. Porque tú eres su pesadilla. Manuel Luna SUEÑO BAJO EL SOL Y LA LUNA

Dos cuerpos celestes inician alineamiento.

Duermes seguro de que al regresar la luz, despertarás. Inicia en tu mente un sueño erótico, el mejor que has tenido; tu respiración se agita, tus facciones denotan mucho placer. Al mismo tiempo la Luna es fecunda y exigente de intimidad. El Sol parece sutil al éxtasis que lo va cubriendo. Tu cuerpo inconsciente se mueve en desorden del gozo; Selene acelera, el Sol se llena de ella, en ese momento todo se paraliza y el orden de las cosas se ha alterado: el efecto del clímax nocturno se perpetuará; eso quiere decir que no regresarás de ese sueño. A la larga se volverá incómodo. Héctor Palacios


INFINIMENT

Ahora entiendo los juegos del lenguaje. Men-

tira que se miente y verdad que no es verdad. Mentir es igual a decir la verdad. Verdad que se pierde. Un lenguaje hemos de inventar para podernos sincerar. Ahora sabemos que si digo la verdad es ella la que miente. Y si miento es porque, al final, temo a la verdad. Falacia infinita. Infinita, ¿verdad? Helena Muréz

EUSTAQUIO

Ahí va, ese es Eustaquio. Aquél, el tipo que

pasa desapercibido. Ese chaparro, feo, bastante panzón... el de la nariz que no es socrática, sino gongórica. Eso sí, es bastante chambeador, seguido lo vemos celebrando con sus amigos alguno de sus más recientes éxitos en la cantina de costumbre. Desde que lo conozco es así, pero eso nos tiene sin cuidado, a final de cuentas sólo lo conocemos por chaparro, feo, panzón, y borracho. Alonso Díaz HISTORIA DE AUTOBÚS

Ellos ríen, se miran, se besan. No cuentan con

que haya alguien más... Ellos juegan, platican, se tocan y piensan en su soledad: nadie da la vida por ellos. Ellos se abrazan, discuten, se asoman. Ella con su blusa y lentejuelas. Él con chamarra imitación piel. Ella con anillo de la Virgen María, Él con su barba sin recortar, con sus lentes grandes y oscuros. Ella con pulsera de 5 pesos, masca chicle con pasión. Ellos ríen, se miran, se besan.... ellos callan. Siempre hay un roto para una descocida. Miryam Ruiz 2


EL CLUB DE LA MONEDA

El Club de la Moneda organizó una fiesta en la

que se reunieron los hombres más ricos y excéntricos del mundo. La frivolidad del glamour y el olor del billete relucieron en el ambiente. Los multimillonarios platicaban de negocios, de contrabandos, de política y de propiedades; sin embargo la atracción en esta fiesta no era un auto, o un invento, o un viaje a la luna, sino un nuevo millonario que se unía al Club de la Moneda y amenazaba peligrosamente con desbancar a algunos del ranking mundial de las arcas llenas. Todos se preguntaban: ¿Y ése por qué se hizo millonario? ¿Dio algún gran golpe, un fraude, qué islas tiene, cuál lotería se ganó? Alguien por ahí respondió: No, no hizo nada de eso, sólo estableció un gran negocio, el más grande. ¿Qué negocio? Sencillo, compró hombres por lo que valían, y luego los vendió por lo que ellos creían valer. Luis Alfredo Gastélum

ASFIXIADA

Despertó de un terrible sueño: había soñado que Rodrigo tenía relaciones con ella. No le alcanzaron los golpes para quitarlo de encima. Su debilidad ante él, permitió que le arrebatara la blusa, le subiera la falda e introdujera su miembro con rudeza. Ella gritó, golpeó, arañó a Rodrigo, odiándolo, deseando que se muriera, que esa escena no fuera real sino una de esas pesadillas que tenía. Lo siguió sintiendo encima de ella. Su cuerpo se debilitó, sus fuerzas cesaron y accedieron a los impulsos de él. Lo odió tanto que cerró los ojos para no ver el resto del acto, y siguió pensando que eso era parte de un mal sueño hasta que sintió que él se alejaba. En ese momento despertó. Se halló en la cama con su cuerpo lleno de sudor, agotada, asfixiada de sentirlo y a un lado de él, quien dormía en paz.

Josúe Barrera

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ESOS PRECIADOS OBJETOS

Mira chulis, en un clóset siempre hay tesoros

guardados: abrigos de piel, costosos atuendos, zapatos de temporada, maletas listas para viajar al Caribe y cositas de ésas. Hay personas que malamente guardan su preferencia sexual (como si realmente se pudiera guardar). Así que no te extrañe que dentro del mío haya toda una joyita que vale millones de recompensa. ¡Sí, amiga, sí! Mi narcomaridoponecuernos. Muerto, ¡claro está! Rosa Razo

INSPIRACIÓN

Recuerdas todas las conversaciones ficticias y

miradas artificiales, hasta el detalle más insignificante reaparece en tu memoria, pero sigues siendo incapaz de comprender que las dirigías a un ser tan real como el dolor penetrando ahora por tus poros, los mismos que se deleitaban con el roce de sus manos después de hipnotizarla con frases seductoras. Observas su mirada penetrante a través del cristal, sonríe al saber que tus palabras hechizadas no pueden traspasar la puerta del congelador y mueren lentamente contigo mientras ella gira un poco más el termostato. Te lanza un beso y en sus labios lees un Adiós querido. Se va, seguramente encaminándose de regreso a la fiesta a la cual aceptaste acompañarla, bailará y seguirá su vida como si nunca le hubieras hecho tanto daño. Mientras tanto te quedas ahí, sintiendo cómo la temperatura desciende hasta más que congelante y todo comienza a ponerse oscuro… Un sobresalto te despierta bañado en sudor y con la boca seca, giras la cabeza y la miras dormir pacíficamente a tu lado, ríes ante la idea de que tu sueño pudiera hacerse realidad mientras te diriges a la cocina por un vaso de agua. Abres el refrigerador y ahí está, acurrucado sobre el hielo: tu cuerpo inmóvil. Elena Álvarez

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TURBIA ESCENA DE JÓVENES ENAMORADOS

¿Cómo paso esto? ¿Fuiste tú? ¿Pero por qué lo hiciste? ¿Acaso no te dije que sí lo quería? ¿Acaso no te juré que íbamos a salir adelante juntos? ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué me lo escondiste? ¿Cuánto llevas sangrando? ¿Me escuchas? ¿Hace cuánto que te la tomaste? ¿Puedes respirar? ¿No? ¿Sí? ¿No? ¿Dónde está la ambulancia? ¿Dónde está lo que ingeriste? ¿Me escuchas? ¿Me escuchas? … Jhonnatan Curiel

ETERNO DESCANSO

Esa noche soñó que iba a morir. No sabía cómo

ni dónde pero estaba cien por ciento seguro de que su sueño se volvería realidad. Esperó lo peor de cada actividad cotidiana: presintió romperse el cuello al caer de las escaleras, un disparo por estacionar el coche en el lugar del vecino; esperó la explosión de su auto al encenderlo como en la película Casino, ser arrollado por el trailer, el navajazo de algún cholo; o por lo menos intuyó un ataque al corazón o un derrame cerebral. Pero no pasó nada. Decidió apartar ese ingenuo pensamiento por el resto del día. Al final de la jornada regresó a casa para descansar agradeciendo otro día prestado de vida. En la sala, su mamá y su hermana estaban llorando. Las ignoró porque siempre chillaban de todo. Prosiguió a su cuarto y encontró a un intruso reposando en su cama: estaba cubierto hasta la cabeza con su sábana favorita. Le destapó el rostro para sorprender a, seguramente, su hermano. Se quedó petrificado al descubrirse a él mismo ahí. Acostado. Dormido ¿Dormido? ¿Cómo? Ciertamente, nunca había despertado. Néstor Robles

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GORDI-BUENAS

¡Mechones rubios, proponiendo cualidades

que no hay! Flagrante belleza eclipsada de telas cortas. Israel Morgado

SALA 13

El par de muchachos confesaron después de

haber sido aprehendidos ayer por la noche. Sucedió aquí, en la sala 13 del Cinépolis Monarca. El señor que los delató salió pidiendo hablar con el gerente. Su rostro estaba bañado en rojo, luego se desmayó y falleció desangrado dos horas más tarde. El gerente en persona ordenó detener la proyección y todos abuchearon al unísono. Cuando la gente se calmó, se enteraron de la terrible tragedia que salía de boca del jefe, quien rogaba al culpable a que se entregara. Todos se voltearon a ver. Nadie decía nada. Hasta que una anciana los señaló: ahí estaban los dos, agachados, asustados, detrás de las butacas de la última fila. ¡Que quisieron molestar tantito nomás al director de la secundaria donde estudian! Traían un puño de piedras. Sí, se lo echaron sin querer. Pero estuvo bien, yo también estudié ahí y ganas no me quedaron de hacerlo yo mismo. Los cabrones ya son toda una leyenda. Bueno: por eso te pido que pases aquí atrás para revisarte bien, muchacha, no te imaginas dónde se pueden esconder piedritas. ¡No, es en serio! Nomás no grites, ¿sí?, es sólo protocolo. Aprecio tu cooperación. Néstor Robles

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QUISIERA SER NARCO

Para pagar mis deudas y tener un friego de

feria y comprarme mi trocona y pasearme por la Pacific escuchando mi propio corrido a todo volumen y tener una buena casa con alberca en Montebello y dormir hasta tarde y comprarme munchas camisas de seda y texanas stetson de mil equis y andar con varias viejas a la vez y sacar a pasear a los plebes los domingos a Hollywood y agarrar fama de maldito y no dejarme de naiden y ponerme mis cadenonas y esclavas de oro y mis dijes de plantitas de mariguana y del mapa de Sinaloa y mis anillos con diamantes en todos lo dedos y después de un tiempo empezar a controlar más territorio y ser uno de los más chacas de Huntington Park y tener muchos gatos de mandaderos y que me llamen a mi Nextel en clave privada y luego de trair munchos dólares en la bolsa que algún cabrón me traicione y que me hagan una emboscada y que me chacaleen machín con cuernos de chivo y entonces muera desfigurado de tanto balazo y quede bien muerto para ya poder descansar y que me entierren con la banda y que todo se vaya a la vergansitos. Pablo Jaime Sáinz

ALTER EGO

Estiro la mano, siento la palma fría, reconozco la muerte en ella, experimento su marea embriagadora y continua. Después puedo soñar. Transpiro inconsciente la ansiedad de tu ausencia, me convierto en un caballero medieval que pelea desnudo con una cacerola en la cabeza y un cucharón en la mano. Despierto herido, como un ciego que observa un alma rota, o un sordo que escucha el llanto de una sirena que ha parido un feto muerto. Alonso Díaz

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Agosto 2007

Año 1, No. 7

DIRECTOR GENERAL Alonso Díaz SUBDIRECTOR EDITORIAL Luis Alfredo Gastélum CONSEJO EDITORIAL DISTRIBUCI�� Ó� N Alonso Díaz Néstor Robles Rosa Razo Luis Alfredo Gastélum C. I. Solórzano Rafael Zamudio EDITORES Rosa Razo Néstor Robles CORRECCIÓN DE ESTILO Rafael Zamudio DIRECTORA ADMINISTRATIVA C. I. Solórzano IDEA DE DISEÑO Octavio Machado VERSIÓN DIGITAL Néstor Robles

Revista Mensual Tijuana, Baja California, México Agosto 2007 Edición Digital Envía tus minificciones a: colaboraciones@revistamagin.com Visita: www.revistamagin.com

MaGín 7  

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