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magellan De viajero a viajero

Año 3 - Enero 2017

NEPAL

PATAGONIA

UN VIAJE ESPIRITUAL

EXPLORANDO PUERTO MADRYN

EOLIAS

ISFAHÁN LA BELLA JOYA IRANÍ

LAS ISLAS DEL DIOS DEL VIENTO

TANZANIA UN SUEÑO HECHO VIAJE

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magellan De viajero a viajero

magellan De viajero a viajero

Año 3 - Nº25 - Enero 2017 Publicación de periodicidad mensual

Año 3 - Enero 2017

EDITORIAL NEPAL

PATAGONIA

UN VIAJE ESPIRITUAL

EXPLORANDO PUERTO MADRYN

EOLIAS

ISFAHÁN LA BELLA JOYA IRANÍ

LAS ISLAS DEL DIOS DEL VIENTO

TANZANIA UN SUEÑO HECHO VIAJE

Editor Fabrizio Rodilossi fabrizio@magellanmag.com Redacción Laura Fabregat redaccion@magellanmag.com Redes sociales Gonzalo Paraíso redes@magellanmag.com Publicidad publicidad@magellanmag.com Marketing marketing@magellanmag.com Han colaborado en este número Cristina Uzqueda Aitor Urdaniz Álvaro Jacobo Javier Perez Eva Puente Carmelo Caballero Mª José Losada Suscripciones Suscríbete y te mantendremos informado sobre la salida de cada número y acerca de todas las novedades de Magellan. Contacto Tel. +34 680624660 info@magellanmag.com Web www.magellanmag.com

‘Magellan’ no se hace responsable de los artículos firmados por los autores. Foto de portada: Danza Masai (Cristina Uzqueda y Aitor Urdaniz)

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2017: Turismo Sostenible

L

a Asamblea General de las Naciones Unidas ha designado el 2017 Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo mediante la siguiente resolución que reconoce: «la importancia del turismo internacional y, en particular, de la designación de un año internacional del turismo sostenible para el desarrollo, para promover una mejor comprensión entre los pueblos en todas partes, conducir a que se tome una mayor conciencia de la riqueza del patrimonio de las diversas civilizaciones y llevar a una mejor apreciación de los valores inherentes de las diversas culturas, contribuyendo así al fortalecimiento de la paz en el mundo». A los que amamos y nos apasionamos con los viajes nos gustaría pensar que aprender a viajar mejor, aprender a concienciarnos con otras realidades podría llegar a contribuir de verdad a la tan ansiada y necesaria paz en el mundo. Por nuestra parte hemos querido conmemorar este año dedicado al turismo sostenible con un sueño africano en forma de relato que han compartido con nosotros los amigos de Udare. Viajar por África a través de sus palabras e imágenes es un recorrido a través de emociones y sensaciones en estado puro. El primer número de este año viajero nos lleva también a descubrir la bella ciudad iraní de Isfahan, la siempre sugestiva Patagonia, el fascinante Nepal y las maravillosas Islas Eolias.


magellan De viajero a viajero

Disponible gratuitamente en el App Store

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SUMARIO

ISLAS EOLIAS

ISFAHÁN

NEPAL

TANZANIA

PATAGONIA

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6 Noticias Repasamos las noticias y eventos más

de viajes 10 Apps ¿Preparando tu mejor escapada escru-

destacados de la agenda internacional este mes de enero.

pulosamente? Te contamos cuales son las mejores app para organizarte.

mejor foto de mi viaje 8 La Marruecos, Lago de Como, Lekeitio y

sueño tiene un nombre: Tanzania 12 Mi Descubriendo y viviendo África a través

Japón son los lugares en el punto de mira de nuestros lectores este mes.

un viaje único organizado en base a una ética medio ambiental y social.

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SUMARIO

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42

34

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en el viento 24 Oraciones Nepal, cuando el viajero siente en el

la mitad del mundo 42 Isfahán, Según cuenta la leyenda, observar la

alma la caricia de una tierra que te atrapa y te remueve por dentro.

histórica ciudad iraní significa contemplar la mitad de las maravillas de la tierra.

Madryn, Patagonia Argentina 34 Puerto Paisajes, fauna y cultura que llenan el corazón del viajero. Recorrido entre pingüinos, ballenas y panoramas inolvidables.

archipiélago del dios del viento 56 El Explorando con los lugareños, Lipari y Vulcano dos de las joyas de las maravillosas islas Eolias en Sicilia.

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NOTICIAS Dunas en la nieve Según nos informó la NASA, el pasado 19 de diciembre nevó sobre el desierto del Sahara por primera vez en 37 años. Concretamente cerca de la ciudad de Ain Sefra, que se encuentra entre las montañas del Atlas y el extremo norte del Sahara. El espectáculo, que no se producía desde febrero de 1979, fue captado por una cámara satélite en una zona cercana a la frontera de Marruecos y Argelia. Las imágenes de las características dunas de arena naranja de la ciudad de Ain Sefra cubiertas de nieve ya han dado la vuelta al mundo...

La nueva atracción de Viena El pasado mes de agosto el Zoo de Viena conocía a sus dos nuevos integrantes, unos gemelos pandas que son el cuarto y quinto cachorro de la osa Yang Yang, y que ya se han convertido en las estrellas del recinto. Ante tal entusiasmo el zoo decidió abrir una votación publica para poner nombre a los cachorros, y finalmente, tras más de 12.000 votos, ya tenemos veredicto. El macho se llamará Fu Ban, que significa ‘Acompañante Afortunado’, mientras que la hembra recibirá el nombre de Fu Feng, ‘Fénix Afortunado’.

Vino urbano ¿Quién dijo que producir vino en una ciudad era imposible? Tres osados emprendedores estadounidenses han demostrado en Nueva York que puede hacerse, y por todo lo alto. El primer viñedo de Nueva York está plantado ni más ni menos que en una azotea y produce los vinos de la compañía Rooftop Reds. Tienen tres variedades Merlot, Cabernet Sauvignon y Malbec, y estarán en el mercado en otoño. Unas 300 botellas anuales con uvas de las 50 jardineras urbanas del Brooklyn Navy Yard. www.rooftopreds.com

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NOTICIAS Módica huele a chocolate

TOP 5 VISTAS DE ALTURA

El pasado mes de diciembre la bellísima localidad de Módica celebró una nueva edición del evento “Chocomodica”, que tal como su nombre indica tiene como protagonista al más célebre y amado de los dulces a nivel mundial: su majestad el chocolate. En esta ocasión la celebración de “Chocomodica” tenía como leitmotiv el binomio perfecto entre el cine y el chocolate. Un gran éxito de público y de organización avalan la solidez de esta fiesta del chocolate por excelencia que constituye una buena excusa para viajar a este fascinante destino siciliano ubicado en la zona de los montes Ibleos en la provincia de Ragusa. Más información en: www.chocomodicaofficial.it

Singulares, únicos, y por ‘encima’ de todo, con buenas vistas. Abrimos el año visitando algunos de los pueblos con mejores vistas del mundo.

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Cordes du Ciel (Francia). Este pequeño pueblo medieval despunta sobre el cielo desde su atalaya de roca.

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Fontainhas (Cabo Verde). Construido entre rocas volcánicas es de los más singulares de la isla de Santo Antão.

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Ortahisar (Turquía). Pueblecito con vistas privilegiadas a las singulares formaciones rocosas de la Capadocia.

4

Montefrío (España). Construido entre dos tajos, este pueblo de Granada se recorta en el cielo entre peñas.

5

Agira (italia). Ante el imponente volcán del Etna en Sicilia, esta localidad guarda vestigios griegos y romanos.

Perú para viajeros previsores Si eres de esos viajeros previsores que no dejan cabo suelto, esto te interesa. La gran afluencia de gente en las principales atracciones turísticas del país, el Machu Picchu y el Camino Inca, ha hecho que se haya tenido que limitar el acceso de visitantes. El Ministerio de Cultura de Perú ha puesto ya a la venta las entradas para este 2017, que no obligan al pago hasta el momento del viaje.

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LA MEJOR FOTO DE MI VIAJE

Envíanos tu mejor foto a: fotos@magellanmag.com

Desierto Erg Chebbi, Marruecos

Toni de @paseamundos

Lago de Como (Italia)

Víctor Fernández

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LA MEJOR FOTO DE MI VIAJE

Envíanos tu mejor foto a: fotos@magellanmag.com

Playa de Lekeitio (España)

Francesca Cesana

Kamakura (Japón)

Riccardo Lamberto

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APPS DE VIAJES

Skiinfo

Free Touring

Skiinfo es la aplicación de esquí y snowboard más descargada del mundo. La app informa sobre el estado de la nieve y pistas en más de 2.000 estaciones de esquí de todo el mundo, incluyendo, entre otras, Vail, Aspen, Whistler, Taos, Jackson Hole, Verbier, Baqueira, La Molina, Sierra Nevada, o Formigal, además de informes de primera de mano de sus usuarios sobre las condiciones para la práctica del esquí.

Free Touring es una app colaborativa que permite poner en contacto a guías y turistas con el objetivo de llevar a cabo itinerarios guiados por diferentes lugares. En este momento la app esta únicamente operativa para la ciudad de Madrid. El concepto de “freetour” es el de la visita guiada que lleva a cabo un guía de la ciudad recibiendo la compensación que el viajero considera que merece el tour.

Hopper

Rail Planner Eurail

Hopper permite descubrir el momento más económico para viajar. La aplicación analiza billones de precios de vuelos cada día para predecir cómo cambiarán los precios y manda una notificación cuando el vuelo deseado está en el nivel de precio más bajo. Los usuarios de Hopper pueden llegar a ahorrar hasta un 40% en la compra de billetes aéreos. La app es gratuita.

Rail Planner Eurail ofrece todo lo necesario para ayudar a planificar un viaje en tren por Europa. Proporciona información actualizada sobre los horarios, sin necesidar de conexión a la red. La app más cómoda y necesaria para todos los viajeros que aman recorrer Europa disfrutando del ritmo menos vertiginoso del ferrocarril, y de una manera de viajar algo más pausada.

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Associazione di Promozione Turistica Sud Tourism

L’Associazione di Promozione Turistica Sud Tourism nace con el objetivo de impulsar y promover al máximo el conocimiento de las riquezas paisajísticas, ambientales, gastronómicas, históricas y artísticas de Sicilia.

www.sudtourism.it 11


20 DE 17: L AÑ TU O RI IN SM T O ERN SO A ST CIO EN N IB AL LE

Mi sueño tiene un nombre: Tanzania Descubriendo y viviendo África a través un viaje único organizado en base a una ética medio ambiental y social TEXTO Y FOTOS CRISTINA UZQUEDA Y AITOR URDANIZ

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C

omienza un nuevo año y por qué no, lo admito, soy de esos que se ilusionan planteando nuevos propósitos, retos y sueños. Sueños, si hablamos de sueños en mi mente predomina una idea, viajar. Dejarme llevar, descubrir, experimentar, vivir intensamente, reencontrarme, salir de la vorágine del día a día y sentirme de nuevo como un niño chico. Pocos estímulos me producen tanta ilusión y me generan tanta vitalidad, como el viajar. Este año tengo un sueño, lleno de colores, olores, sonidos y posiblemente sabores. Colores cambiantes, desde el amarillo del alba hasta el rojizo del atardecer. Secuencias, instantes en movimiento que desearías poder controlar, pausar, avanzar y retroceder, para poder disfrutar una y otra vez. Olores de vida, descubrir nuestro entorno a través de los matices que la brisa nos traslada. Serengeti

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Serengeti

El ciclo de la vida ante nosotros. Sonidos, qué decir de las experiencias que nos reportan los sonidos, cerrar nuestros ojos y componer nuestra realidad. Nuestra mente sigue viajando, descubriendo y experimentando, con más intensidad si cabe, en ausencia de estímulos visuales. Sabores, siempre receptivo a probar la gastronomía local, ampliar nuestra biblioteca culinaria. Una forma de conocer nuevos pueblos, sus tradiciones, su historia y su cultura también comienza en nuestras papilas gustativas.

MI SUEÑO PARA ESTE AÑO TIENE UN NOMBRE Y SE LLAMA TANZANIA.

Un safari por sus parques más impresionantes y si el cuerpo lo permite, una ascensión al techo de África, el Kilimanjaro y sus últimas nieves perpetuas, ¿Qué me dicen, compartimos sueños? Llevo meses haciendo labor de investigación, disfruto tanto en esta fase preparatoria como en la ejecución del viaje. La mente en ocasiones nos crea unas expectativas que hay que saber gestionar, por eso disfruto haciendo una ardua prospección, para que mi

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imaginación dibuje una realidad lo más ajustada posible. No obstante siempre hay que dejar espacio a la improvisación, ser flexible en los viajes y dejarse sorprender, es lo que nos llena de vitalidad. Ahora bien, cuando me planteé hacer un viaje a Tanzania, me embargó una duda crucial.

Soy consciente de que en cualquier viaje estamos generando un impacto medioambiental, el uso de medios de transporte lo llevan implícito. Pero sí podemos informarnos, escudriñar todas las posibilidades para encontrar el modo en el que nuestro impacto sea el menor posible. Por esta razón mi viaje se basará en los siguientes pilares:

¿SE PUEDE LLEVAR A CABO UN SAFARI DE FORMA SOSTENIBLE Y RESPONSABLE?

Necesitaba hallar la respuesta a esta reflexión, para saber si realmente podía llevar a cabo este viaje de una forma coherente con mis principios, en base a una ética medio ambiental y social. Y sí, vi la luz, encontré el modo de realizar mi viaje de una forma en la que me sintiese en paz conmigo mismo, siendo consecuente con mi forma de entender lo que significa viajar.

Safari fotográfico La única forma que entiendo de realizar un safari, cuyo nombre en el idioma swahili significa viaje, es el fotográfico. Mis únicas capturas serán con mi cámara y mis prismáticos. Nunca me he creído poseedor del don de saber, qué ser vivo debe vivir y cuál debe morir. Esa cacería, esas crías, ese mar de rayas, el poder de la melena, el bostezo fluvial, el pum-

Coche en la pista rodeado de animales

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DE SAFARI CON UDARE

Web: http://udare.es Facebook: facebook.com/udare.es Twitter: twitter.com/udare_es Instagram: instagram.com/udare_es Google Plus: UdareEs

ba, son momentos capturados que jamás caerán en el olvido. Puesto en pie con el techo elevado, asido fuertemente respondiendo a los vaivenes de mi navío, oteando el horizonte cual corsario, buscando en la lejanía, buscando entre la espesura, buscando en el cielo, buscando. Ese juego, el de localizar tu objetivo, vencer sus estrategias miméticas, desenmascararlo y capturar esa instantánea. Esa satisfacción de sentirte vencedor. Avistamientos de fauna Retrocedo en mis recuerdos, Félix Rodríguez de la Fuente y los documentales de la 2, tantos hogares fueron impregnados de

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Descubre el rojizo atardecer en la sabana, las extensas praderas repletas de vida, los temerosos herbívoros y sus depredadores, el ciclo de la vida ante nuestros ojos, los sonidos de la noche, el frescor de la brisa recorriendo los grandes parques naturales, las primeras nieves en la cumbre del Kilimanjaro, el techo de África, un baño en las cristalinas aguas de Zanzíbar, la esencia de la Ciudad de Piedra y ser testigo de la llegada al puerto de los últimos dhows. El latido swahili, pausado marcando el ritmo sosegado de nuestros compañeros de viaje, son ellos los que nos enseñan su cultura, sus costumbres, su forma de vida, orgullosos de ser anfitriones en su tierra. Desde Udare os facilitamos el contacto con agencias locales, para que sean ellas las que os ofrezcan vuestro viaje a medida por Kenia y/o Tanzania. Un viaje medioambiental y socialmente responsable.


amor hacia los animales, respeto, curiosidad y admiración. Cuando poder viajar a las sabanas africanas era una utopía, sólo apto para aquellos exploradores, naturalistas, o reconozcámoslo, personas con aparente poco sentido común, la única forma que teníamos de poder contemplar y disfrutar de la fauna, era en los zoológicos y circos. Hoy por fortuna todo ha cambiado. Poder contemplar la fauna en su medio y sus comportamientos naturales sin entrometernos, es más accesible. La presencia de viajeros y viajeras reporta más beneficios que perjuicios, en este caso el turismo resulta positivo. Los ingresos económicos procedentes del turismo, entre otros aspectos ayudan a la conservación y mantenimiento de los parques

Foto Miguel Angel Arronte

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naturales y con ello, a salvaguardar el bienestar de sus habitantes. Caza furtiva, talas indiscriminadas, comercio de animales exóticos, pérdida de hábitats, son algunas de las amenazas a las que se expondrían los habitantes de sus praderas y sus bosques, sin la presencia del turismo. Para poder hacer un safari lo más inocuo posible tenemos que seguir unas pautas y hacer caso a nuestros acompañantes, el guía será el mejor de los maestros. Que nuestro paso no deje huellas, cumplamos la norma CREP. Conductas, no alteremos sus conductas. No compartamos con ellos los restos de nuestra comida o dejarán de ser autosuficientes, no acosemos a los animales o les trasladaremos

nuestro estrés. Frustrar una cacería, obstaculizar una vía de escape, alterar su comportamiento, en definitiva no interfiramos en su día a día. Seamos meros observadores, no nos perciben como una amenaza, que sean ellos los que busquen la sombra de nuestro vehículo, o nos tomen por su torre de vigía. Residuos, llevémonos con nosotros todos los residuos generados. No queremos dejar una herencia irrecuperable en el corazón del Ngorongoro. Erosión, evitemos la degradación de los parques, sigamos los caminos, perdámonos en Serengeti siguiendo sus zigzagueantes pistas, no es necesario salirnos de ellas. Hacerlo supondría acabar con la vegetación que provee alimento, retiene el agua y frena la erosión

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Centros conservacionistas He valorado poder visitar durante mi viaje algún centro de fauna, donde realmente mi presencia pueda contribuir y no perjudicar. Llegado ese momento acudiré a quienes considero una referencia en este ámbito, la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA). En ocasiones una fina línea separa lo ético y conservacionista, de lo meramente económico. Si queremos saber si nos encontramos ante un centro donde realmente se busca el bienestar de los animales y no ante un mero instrumento lucrativo, debemos fijarnos en pequeños detalles. La interacción humana no resulta beneficiosa, los comportamientos no naturales, el confinamiento de los animales en espacios reducidos, son algunos ejemplos. Los verdaderos centros conservacionistas, cuyo fin es la reintroducción en su entorno natural, de los animales huérfanos y/o heridos, o simplemente ofrecer un hogar, donde poder recuperar una vida tras años de abusos por parte de los humanos, no permiten estos comportamientos de escasos valores éticos.

DNI DEL VIAJERO

Nombre: Aitor

Nombre: Cristina

Apellido: Urdaniz

Apellido: Uzqueda

De: Pamplona (España)

De: Pamplona (España)

Edad: 37 años

Edad: 34 años

Compañeros de viaje y de vida, hemos compartido aventuras en los 5 continentes desde hace más de 15 años. Viajar es parte de nuestra esencia, nos permite evolucionar y crecer, nos llena de vida. Conocer otras realidades, culturas, tradiciones, otras gentes, vivir nuevas experiencias, se ha convertido para nosotros en una necesidad vital. Por el momento la magia africana nos tiene conquistados, hemos creado un vínculo personal importante con esta tierra roja.

del viento. Si destruimos el manto vegetal condenamos al parque a su degradación. Pertenencia, nada de lo que hallemos en el parque nos pertenece. No contribuyamos a su saqueo y expolio. Evitemos recuerdos y souvenirs de origen animal. Nadie necesita un colmillo de león más que al que le pertenece.

Turismo social Soy un viajero y estoy de paso, no quisiera que mi presencia y mi experiencia por estas tierras tuviera un efecto adverso sobre sus gentes. Me gustaría llevarme una mochila llena de buenos recuerdos y no quiero que sea a costa de nadie. Busco sinergias, las relaciones de parasitismo no entran en mi forma de entender el viajar.

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Soy eternamente afortunado de poder conocer otras tierras, culturas y gentes, no he hecho méritos para ello, tuve la fortuna de nacer y crecer en un entorno proclive a que estas experiencias se presenten en mi camino. No todos y todas tienen las mismas oportunidades. No viajo con mi guía, viajo con Gregory, no viajo con mi cocinero, viajo con Hassan, no viajo con mi conductor, viajo con Brunno. Cada uno con sus vidas, sus familias y sus ilusiones. Seré empático y respetuoso, atenderé las recomendaciones de mis acompañantes y por supuesto, las regulaciones y normativas oficiales. Circularé por las pistas de los parques, salirme puede suponer la molestia de la fauna a la que pueda hacer sentirse acosada, y

que Brunno el conductor, se exponga a una fuerte sanción por incumplir la normativa del parque. Me veré satisfecho con jornadas de 8 horas de safari. Es tentador dedicar las 12 horas de apertura de los parques a hacer safari, pero no me quiero exceder. La duración de sus jornadas de trabajo también están reguladas como las nuestras, seré respetuoso con ello. Mis compañeros de viaje, quiero conocerlos, romper esa barrera virtual entre cliente y trabajador, no me gustan esos muros invisibles. Formarán parte de mis recuerdos, las experiencias compartidas, esas charlas a la luz de la hoguera, esas risas en el coche, esos grandes momentos. Quiero que ellos me recuerden con agrado, que sea algo recíproco, que la experiencia sea positiva para todos. Así es como concibo viajar.

Guías masais te enseñan sus tierras

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Kilimanjaro (Foto Frederic Callado)

Tengo mucha ilusión, no sólo el safari, también el Kilimanjaro, sé que tendré energía para afrontarlo. Alcanzar Uhuru Peak a 5895 metros, con sus nieves perpetuas y su leopardo, al menos así lo afirmaba Hemingway. Cuando alcance la cima, el éxito lo compartiré con aquellos que me aúpan, que me animan con su alegría, con su vitalidad, con su “pole pole” (poco a poco en swahili). Son los porteadores los grandes héroes de la montaña, silenciosos, discretos y humildes. He conocido una organización no gubernamental, Kilimanjaro Porters Assistance Project, que lucha por los derechos de los porteadores del Kilimanjaro. Me ha permitido descubrir las duras condiciones, a las que en muchas ocasiones estos jóvenes se ven expuestos.

Míseros sueldos, en ocasiones ni eso, simplemente viviendo de las propinas, más de 20 kilogramos de peso sobre sus hombros, sin ropa de abrigo, con una comida al día y durmiendo hacinados en pequeñas tiendas de acampada. Mi ascensión la haré con una agencia local que respete las directrices de esta ONG, que acepte su supervisión en cada ascenso, así sabré que mi éxito será el de todos. Este viaje me ofrece múltiples oportunidades de conocer otras gentes, culturas y sociedades, no voy a desaprovechar las oportunidades que me brinda. Quien más y quien menos hemos oído hablar de ciertas etnias africanas. En Tanzania la etnia más reconocida son los masai. Y sí, les haré una visita, porque considero que en este caso el turismo también es beneficioso.

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He consultado a Colleta, una mujer masai, residente en Arusha, ciudad al norte de Tanzania. En su opinión, la llegada del turismo ha tenido un saldo positivo en su gente. Según me indica el dinero que yo entregue al jefe masai, el día que visite su aldea, tendrá beneficios para todo el pueblo. El dinero

ayudará a comprar depósitos de agua, evitando arduos viajes hasta los pozos, ayudará en la educación de los más pequeños, construyendo escuelas junto a los poblados y permitirá comprar alimentos en épocas de sequía. A los masai, su orgulloso carácter, les ha permitido mantener su modo de vida, el pastoreo, el trueque en los mercados, sus asentamientos en las tierras de Ngorongoro, sin que el turismo les haya perturbado en exceso. No han abandonado sus labores diarias por estar a la espera de la llegada de turistas a su aldea y eso, según me han explicado, lo viviré. Siendo así, una visita a un poblado masai es una actividad que realizaré, gustosamente contribuiré a que puedan seguir viviendo su vida, como ellos la deseen. Y lo asumo, no

Pueblo masai

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Aprendiendo de gastronomía local

Orfanato de David Sheldrick. Centro conservacionista

me iré de su boma (poblado masai) sin llenarme los bolsillos de artesanía local, puesto que según me han indicado las mujeres masai son muy persuasivas. Fauna, paisajes, etnias, trekking, son algunas pinceladas de este viaje, pero no quiero irme de Tanzania sin conocer la vida cotidiana del pueblo tanzano.

Por ello durante mi viaje no podrán faltar actividades relacionadas con la vida local. De esta forma apoyaré la economía doméstica y diversificaré mi contribución económica durante el viaje. Visitas a mercados, talleres de artesanía, alquileres de bicicletas para paseos rurales, restaurantes familiares, colegios/orfanatos, serán experiencias que me ayudarán a profundizar en su cultura, impregnándome no sólo de su riqueza natural, sino también de la humana. Apoyando los pequeños negocios locales, ayudaré al desarrollo de muchas familias, así con mi paso por sus tierras habré contribuido a su bienestar, dejando una huella positiva. Comienza un nuevo año y por qué no, lo admito, soy de esos que se ilusionan planteando nuevos propósitos, retos y sueños. v

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VI AJ ER O A BL O G UE RO DE

Oraciones en el viento

Nepal, cuando el viajero siente en el alma la caricia de una tierra que te atrapa y te remueve por dentro TEXTO Y FOTOS Ă LVARO JACOBO FECHA DEL VIAJE ABRIL 2012

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E

n la gran Ruta tibetana de la sal me encuentran de nuevo viejas amigas olvidadas… En sus rostros la fatiga de un sueño ebrio, sus vidas gastadas, sus patas torcidas, temblando de transportar ilustres banderas de escaladas malditas. Las mariposas de los bancales conocen sus nombres; en círculos la cruel grandiosidad de senderos de mulas alrededor del glaciar de los Annapurnas (Sharma, poema nepalí). Al viajar escapo del tiempo, o más bien, intento vivir ajeno a él, de su esclavitud, de todo aquello que condiciona en una vida que

da pocas oportunidades de pensar, sentir o respirar con claridad. Al viajar, uno se pierde en realidades, que entusiasman, endurecen, emocionan o debilitan. Uno ve, escucha, se cruza con hechos, vivencias y personas en el camino, cuyo vuelo parece escaparse en el encuentro. Y, a veces, se tiene la suerte de encontrar una tierra en la que cada elemento te atrapa y te remueve por dentro, componiendo en cada paso, de forma inconsciente, palabras y emociones que escapan de ti, como banderas escritas con oraciones que el viento traslada más allá de uno mismo. Esa tierra es Nepal.

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Stupa de Boudhanath al amanecer

Casa de acogida en Katmandú

No es fácil describir Nepal, quizás porque no es fácil recordarla sin que un golpe de emociones enturbie las imágenes que grabé en mi retina. Desde el primer día que pisé Katmandú, en un valle rodeado de increíbles montañas, la consideré una tierra desacostumbrada, a la vez que sensorial, donde volaba el alma pero sin

dirección ni voluntad. Katmandú, una ciudad caótica, perdida, nos acogió reflejando un abanico inmenso de realidades: desde la miseria y callejones sin sentido, o el tráfico demencial sazonado de un ritmo de cláxones frenético, a sus cientos de colores y olores diversos, y la devoción budista e hinduista presente en millones de personas que, entre mercados, stupas, templos y barrios marginales, defienden una cultura que parece perderse en el tiempo. Un lugar donde la pobreza asfixia los santuarios en ruinas, mientras es posible encontrar en cualquier callejón una sonrisa cercana y unos ojos expresivos que te tienden la mano hacia lo poco que tienen. Sí, así nos acogió Katmandú, la ciudad que creció de un solo árbol, como tierra desacostumbrada que abría sus caminos para el encuentro.

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“Hermanos somos, todos los pueblos, todas las gentes, madera de un solo árbol” (Canto tradicional de los Satsi Krana). El carácter solidario del viaje me marcaba el primer camino, la necesidad de recorrer lo interno, lo que nadie iba a mostrarme más allá de los rostros, la verdadera identidad de un territorio: sus gentes. Y la memoria se inició cuando tomamos contacto con la stupa budista de Boudhanath al amanecer. Un hervidero de peregrinos y creyentes que, con devoción, se abstraían en caminar a su alrededor, en el sentido de las agujas del reloj, haciendo girar los rodillos de oración para que sus plegarias se elevaran al cielo a la par de cientos de banderas de colores, oraciones al viento. Y la memoria se grabó cuando nos dirigimos a la casa de acogida y conocimos a las niñas. Aún

me acompaña el primer encuentro, el namasté dibujado en una decena de tímidas sonrisas infantiles mientras te señalaban en la frente con el punto rojo, Bingu o tika, a modo de bienvenida. Nisha, Karishma, Anisha, Saanjeta, Yangui, Nirmala, …, sus ojos, curiosos y llenos de vida, interrogantes sobre nuestra lengua; su baile de bienvenida, y la canción resom Firiri que nos acompañaría hasta el último día, y aún hoy. No importaba el pasado, y el futuro era un camino a descubrir. En ese momento supe que estaba en Nepal, en los ojos de esas niñas, en su sonrisa. Y el viento, con sus oraciones, barrió el frenesí, la contaminación, el rumor de cláxones y voces, la pobreza de sus calles, y comenzó mi entrega y mi propia oración. De su mano se inició el camino de la ciudad, el templo Pashupatinah

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DNI DEL BLOGUERO Nombre: Álvaro Apellido: Jacobo De: Cartagena (España) Edad: 40 años Blog: vocesrobadas.blogspot.com.es Mi nombre es Álvaro Jacobo y soy de Alicante, aunque vivo en Cartagena. De profesión Arqueólogo y Profesor de Historia, mi pasión es viajar, fotografiar y escribir. No sé con certeza cuando empezó esta pasión. Debió arrancar en mi infancia, en esa etapa en la que se crecía entre la realidad y el mito, construyendo sueños a través de las lecturas de Jack London, Mark Twain, Emilio Salgari, o conociendo nombres como Malaspina, el almirante Valdés y el Capitán Cook; lecturas que hablaban de aventuras y supervivencia, de tierras boreales y noches de aurora, de peligros incontables, de bestias salvajes, tribus hostiles, bosques vírgenes e impenetrables y de grandes cordilleras montañosas; las lecturas que nos cambian para siempre, porque supone situarnos en ese camino “donde las cosas pueden ser” del que hablara Rosa Chacel.

Chitwan, río Rapti

de Pashupatinah, principal templo hindú a orillas del sagrado río Bagmati. De su mano, corrimos escaleras arriba y lanzamos hojas a una fuente como buen augurio ante los deseos imposibles. De su mano recorrimos el complejo de templos dedicado a Siva, salpicados de monos salvajes, sadhus (santones hindúes) de largos cabellos que acechan la foto turística, hasta los Ghats (escalones de piedra) que conducen al agua y donde incineran a sus difuntos en rituales piras funerarias. De su mano me sobrecogí y fui incapaz de fotografiar. La leyenda cuenta que el Valle de Katmandú fue en sus orígenes un hermoso lago en el que flotaba una flor de loto de la que emanaba una mágica luz. El patriarca chino Manjushri

decidió, ante tanta belleza, drenar el agua del lago para que la flor se posara en el suelo. En el lugar que el loto se posó, el patriarca construyó un templo, la stupa de Swayambhunath, o Templo de los Monos. En el lugar donde el loto se posó, conocimos el templo,

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reflejo de una oración viviente. Situado en lo alto de una colina, sus vistas de Katmandú tienden un manto de devoción sobre la ciudad. Tan sólo los monos parecen escapar del ritual, con su vida salvaje alrededor de las espinadas escalinatas que conducen a la stupa. De allí, marchamos al centro histórico de Katmandú, Durbar Square, donde casi invisibles por la caída del sol quedamos enmudecidos por su bullicio y templos medievales. A pesar de su pequeño tamaño, Nepal es un país de contrastes no sólo en sus realidades sino también en sus territorios, que se extienden desde las planicies selváticas húmedas del Terai, hasta las más altas cumbres de la tierra. De las primeras, nuestro camino nos llevó a Chitwan (que significa “corazón de la jungla”), a orillas del río Rapti, cerca de la frontera con la India, donde Kipling, el autor del “Libro de la Selva”, sitúa la acción de “Kim de la India”. En un entorno de selva, donde el día se debía al sueño, podías atrapar entre tus dedos el sol del atardecer con la complicidad de tu compañero fotógrafo. Anduvimos por la selva atentos a la presencia de animales salvajes; embarcamos al amanecer en canoas de madera deslizándonos sobre el cauce del río

Chitwan, río Rapti

frente a cocodrilos, aves de colores; y paseamos a lomos de elefantes, vadeando ríos y bañándonos con ellos en un juego acuático que nos hizo volver a la infancia. De las segundas, olvidando el recuerdo de las carreteras y los peculiares sistemas de conducción, el ascenso a los Annapurnas. Partiendo de Pokhara, campamento base para el camino hacia las cumbres de los Himalayas, iniciamos el trekking en Nayapul y Birethanti, hacia Ulleri y Ghorepani, junto a unos sherpas que nos ayudarían con las mochilas y que se convertirían en grandes compañeros de viaje. Días de ascenso cuyo camino tomaba la forma de escaleras de piedra que marcaban el itinerario de la gran ruta tibetana de

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Trekking desde Nayapul

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la sal. Atravesamos pequeñas aldeas de piedra y madera, bosques y montañas nevadas que abrían nuestros ojos al Hiunchuli, el Annapurna sur y la pirámide del Machapuchare, la montaña sagrada de los nepalíes y en cuya forma bífida se inspiran los gorros nepalíes. Mientras, un tráfico lento pero constante de ancianos y jóvenes de espalda cargada de alimento, de supervivencia, de vida. Uno piensa en los porteadores, en su carga de modernidad, de sueños de escalada y campamento base, que contrasta con la indiferencia de sus ojos, sólo atentos a los escalones de piedra, al camino que bifurca, al arroz y al agua. Mariposas de bancales conocen sus nombres. Mientras, continúas ascendiendo bajo la lluvia, vislumbrando arco iris entre las montañas

y los rayos de sol, con pasos cansados pero decididos sobre las hojas secas y las flores de rododendro. Mientras, la vida rural de Nepal permanece ajena al paso del tiempo, al de tu mirada, en un cultivo milenario de terrazas, en el que campesinos te sorprenden por la alegría con que te sonríen a pesar de los surcos de sus rostros. Mientras, asciendes construyendo pequeños túmulos de piedras para simbolizar el buen viaje, la buena suerte en el camino; hacerlo y acostumbrarse a la tierra, sintiéndote cerca de la vida, como nunca antes lo has estado, caminando, curioseando, sonriendo… La cima de Poon Hill, tras un ascenso final en la madrugada en una estela de frontales encendidos en silencio, nos permitió tocar

Amanecer en los Annapurnas

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Ghorepani

el cielo, contemplar los Annapurnas en el despertar del sol. Sentí que todo era posible, cerré los ojos y respiré, dejando volar mi alma, pensando en todos con los que quería compartir ese momento, y que estuvieron allí, conmigo, en el techo del mundo. Iniciamos el descenso hacia Ghandruk, atravesando arroyos, valles, cascadas y pequeños pueblos colgados en la montaña, compartiendo la hospitalidad de la gente en la pobreza, desde la dignidad y la sonrisa. Tras la experiencia de los Annapurnas, el regreso a la caótica Katmandú suponía un gran esfuerzo. Las visitas a las ciudades medievales de Bhaktapur y Patan, con sus tallas de madera newar impertérritas ante el paso del

tiempo y ahogadas por la contaminación y el turismo, nos permitió conocer la historia de Nepal y celebrar el año nuevo, a través de templos con ofrendas de flores y bendiciones, junto a fuegos encendidos que debían cumplir deseos y sueños de esperanza. La estancia en el Monasterio Namo Buddha, situado en la ruta de los exiliados tibetanos, nos adentró en la meditación budista, dejando para el recuerdo plegarias acompañadas por cacofonías de platillos, tambores y cuernos tibetanos, en una melodía casi atonal, profunda, que parecía provenir de las entrañas de un mundo que hace ya tiempo que entró en descomposición. Tierra de nuevo desacostumbrada, que intentaba prevalecer, perdida, al menos en mis ojos.

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En una tierra de carencias, las emociones adquieren un nuevo sentido. En una tierra de contrastes, la necesidad de soñar no es suficiente, aunque se mire al cielo con frecuencia. En una tierra como Nepal, cada uno construye su propia oración, su camino, en un lugar desde el que se puede partir sin certezas hacia donde el viento, el cielo te indique. Y no es fácil, porque a cada paso deshacemos una utopía o constatamos un sueño, y lo que uno cree no tiene por qué ser cierto. Por ello, las palabras que no pronuncié y las emociones que no escribí en mi pequeña libreta negra, y que quedaron perdidas en la montaña, en el lago Fewa del valle de Pokhara, o en las calles polvorientas de Katmandú, son las que me acompañarán, siempre, en el paso del tiempo. Y serán esas palabras y emociones, que aunque se pierden también nacen de nuevo, las que, junto a los ojos de una decena de niñas, construirán la imagen que asociaré a Nepal:

plegarias de colores moviéndose al compás del viento. Namasté v Monasterio Namo Buddha

Bhaktapur

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VI AJ ER O

DE

BL O G UE RO

A

Puerto Madryn Patagonia Argentina Paisajes, fauna y cultura que llenan el corazรณn del viajero TEXTO Y FOTOS JAVIER PEREZ FECHA DEL VIAJE JULIO/NOVIEMBRE 2016

Cerro Avanzado

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Pingüino en Punta Tombo

L

a ciudad de Puerto Madryn, se encuentra ubicada en la Provincia de Chubut en la Patagonia Argentina. Los primeros inmigrantes fueron los colonos galeses y a partir de allí italianos y españoles fueron las colectividades que más poblaron estas tierras. Hoy recibe turismo internacional, preferentemente franceses, que quedan deslumbrados por la fauna marina y la gastronomía. Posee un aeropuerto a 3 kilómetros de la ciudad, que recibe aeronaves pequeñas con vuelos desde Buenos Aires (1 hora 40 minutos) y tiene un puerto de aguas profundas donde en verano llegan Cruceros de distintos lugares del mundo. Es una de las ciudades costeras del país con variedad de atractivos turísticos, cada mes tiene una peculiaridad y se pueden disfrutar diversas actividades durante todo el año. Tuve la oportunidad de visitar la ciudad

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dos veces en 2016: en temporada de ballenas (julio-noviembre) y en temporada de playa, que es el verano en el hemisferio sur. La ciudad es muy fácil de recorrer a pie, tiene un centro comercial con primeras marcas, supermercados, regionales y todo tipo de servicios para el viajero. Les voy a contar los sitios de interés que a mí me encantan de Puerto Madryn y sus alrededores. Cerro Avanzado camino y bicicletas

CERRO AVANZADO

Cerro Avanzado es uno de los lugares que debe estar en tu bucketlist si tienen ADN viajero. Imaginen una caminata lunar, con un mar azul/turquesa (dependiendo como los rayos del sol le peguen) y en el horizonte, si hay nubes y llovizna, verás como por sectores se dibujan formas extrañas. Me tocó vivir días con lluvia y verdaderamente vale la pena. En ese momento deberán tener la cámara de fotos preparada para tomar las mejores instantáneas de su vida.

Cerro Avanzado se encuentra ubicado a a pocos minutos de la ciudad de Madryn. Ya sea en coche, bicicleta o caminando se puede acceder hasta esta Área Natural Protegida. Allí donde la meseta Patagónica y el mar confluyen en un escenario virgen colmado de belleza. Varias agrupaciones ambientalistas, intentan conservar el ecosistema del lugar, mediante la preservación y concientización

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para el futuro del lugar. La visita al Cerro te conecta directamente con un ecosistema que puede advertirse a simple vista: aves de distinto tipo, peces, flora marítima y hasta lobos marinos conviven en un espacio muy rico e inexplorado. Es así como pude vivir la experiencia partiendo desde Golfo Nuevo (unos 40 minutos en lancha) para hacer en aguas frías, snorkel con lobos marinos. La experiencia es única. Ver como las hembras y las crías juegan alrededor tuyo es muy simpático. No corres peligro en ningún momento. El traje de neopreno evita que el calor corporal salga y no se siente frío. Muy cerca del cerro, carteles indicadores te llevan también hasta Playa Paraná. Extensa porción de costa que invita a la contemplación y relax del viajero. Playa que convoca al picnic familiar de los domingos y (lamentablemente) a la diversión de algunos pocos en cuatriciclos y motos que destruyen el paisaje visual y sonoro.

DNI DEL BLOGUERO

Nombre: Javier Apellidos: Perez De: Córdoba (Argentina) Edad: 31 años Blog: www.relatosdeunviajero.com Mi nombre es Javier Perez, soy Argentino y español, tengo 31 años. Soy un adicto a los viajes y a la fotografía. Suelo decir siempre: “la vida es un instante, por eso hay que viajarla”. Comunicador audiovisual de profesión, soy productor de televisión. En esta nueva etapa de mi vida intento unir mi profesión con mi pasión: los viajes. Me pueden encontrar en las redes sociales o ¡viajando por el mundo! Twitter: @relatosviajeros Instagram: relatosviajeros Mi blog: www.relatosdeunviajero.com Facebook: Relatos de un viajero Mail: relatosdeunviajero@gmail.com Abrazo viajero y ¡los veo por el camino!

Cerro Avanzado - panorámica

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EL DORADILLO, AVISTAJE DE BALLENAS

Intentar describir en palabras lo que se vive en Playa el Doradillo cuando aparece la ballena Franca Austral, es indescriptible, hay que vivirlo. ¿Sabían que la Ballena es Patrimonio Natural? Yo no lo sabía, y ahora sé porque se la ha beneficiado con semejante título. Las playas de El Doradillo se encuentran a unos 15 kilómetros de la zona céntrica, se puede ir en coche o bicicleta. Hay taxis que también te llevan hasta el lugar. En época de avistamiento (recomiendo ir de Julio a Noviembre), las costas de El Doradillo se visten de gala y las ballenas se acercan hasta 2 metros de la costa para ser observadas. Es increíble ver como juegan, van y vienen en el agua, tranquilas y haciendo su show. Es realmente un regalo de la naturaleza vivir aquello.

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Playa El Doradillo - avistamiento de ballenas


Playa Parana - panorámica

PLAYAS

En verano, hay varias actividades acuáticas en el Golfo Nuevo para disfrutar en pareja o familia. Tuve la oportunidad de hacer kayak con un mar sereno, sin olas y con una temperatura de 33 grados. La extensas playas, permiten cuando la marea baja disfrutar una gran superficie, sobre todo por la mañana. En enero, que es temporada alta, se llenan de gente, sombrillas y todo tipo de colores y objetos de playa. Recomiendo ir a las playas de El Doradillo. Allí las playas son de canto rodado (piedra) pero hay menos gente que en las playas del centro. Vale la pena. Como recomendación, siempre protector solar, ya que en la Patagonia la capa de ozono casi no existe y el sol puede ocasionar daños en la piel.

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El Pedral - estancia

EL PEDRAL

El Pedral - pingüinos

El Pedral está ubicado a 70 kilómetros y es una estancia privada que posee una pingüinera con 1800 parejas de Pingüinos de Magallanes. Es relativamente virgen, ya que para acceder se debe solicitar autorización al estar en un campo privado. Lo interesante es que es el lugar más cercano a la ciudad de Madryn para ver este tipo de fauna. También hay especies de lobos marinos y aves. La Estancia brinda un servicio completo de gastronomía patagónica, muchos viajeros del exterior se acercan a este lugar en busca de relax y para vivir en primera persona la experiencia de estar en el medio de la Patagonia.

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Hay distintas actividades que se pueden realizar: trekking, cabalgatas, avistamiento de elefantes marinos y pingüinos. Salidas guiadas en bicicleta a distintos miradores. Se presta un servicio de alojamiento con ocho habitaciones totalmente equipadas, con sistema de calefacción y acabados de primera calidad. Si quieren conocer la historia: www.reservaelpedral.com/es PUNTA TOMBO

Ubicado a 200 kilómetros de la ciudad, es la pingüinera más grande del mundo. Aquí se pueden encontrar hasta un millón de ejemplares. Mientras se camina por las pasarelas preparadas para conservar su hábitat, estos

pequeños animales, simpáticos y con bondad en su mirada, caminan entre los viajeros de una manera asombrosa. Tienen una vista privilegiada al mar y en las zonas altas (donde no hay autorización para entrar) se pueden ver los nidos dónde dejan sus huevos y viven. Es un espectáculo verlos cantar y jugar en el recorrido. Son experiencias que te nutren y ni hablar si sacas fotografías, se pueden convertir en expertos de la NatGeo! La Patagonia me sigue sorprendiendo a cada paso. Disfrutar la inmensidad de la estepa, su fauna, su cultura me llena el corazón. Hay que recorrer kilómetros para encontrar estas ciudades, pero vale la pena el esfuerzo. v

Avistamiento de lobos marinos

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VI AJ ER O A BL O G UE RO DE

Isfahán, la mitad del mundo

Entendiendo en primera persona porque viajar hasta la histórica ciudad iraní significa contemplar la mitad de las maravillas de la tierra TEXTO EVA PUENTE MAYA FOTOS CARMELO CABALLERO ABELLA FECHA DEL VIAJE MAYO A JUNIO 2015

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N

o recuerdo la cantidad de veces que he visto documentales sobre Irán en los canales temáticos de pago, pero sí que recuerdo el momento exacto en el que presencié las primeras imágenes de la plaza Naqsh-e-Yahân y del puente Si-o-se Pol y que casi consiguen que saliera corriendo a tomar el primer vuelo hasta allí. Fue amor a primera vista y en ese preciso instante decidí que Isfahán sería uno

de los lugares imprescindibles en mi viaje por Irán. Un viaje que iba aplazando por mi desacuerdo, como mujer, a las imposiciones y prohibiciones del férreo gobierno islámico. Años después, cuando Carmelo y yo pisábamos por fin “La bella Isfahán” no pude contener las lágrimas al ver unos de los

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Cae la noche junto al puente Si o se Pol


atardeceres más bellos del mundo junto al río Zayandeh, el puente Si-o-se-Pol y el sobrecogedor ambiente que los rodea. Estos, son esos momentos en los que piensas que no hay mayor satisfacción para un viajero que ir cumpliendo sueños, tachando los lugares anotados en la agenda viajera para después compartirlos. CUATRO DÍAS JUNTO A ANFITRIONES LOCALES

El periplo que nos llevaría a recorrer el país a lo largo de un mes, lo iniciamos sin reservar hotel, alojándonos en casas particulares. Irán es uno de los países del mundo donde la red de Couchsurfing (alojarse en casa de anfitriones) es inmensa, y funciona muy bien, a pesar de la prohibición.

En Isfahán nos esperaba Ahmad, su casa, más que un hogar acogedor, resultó una subsede de la ONU donde tenían cabida todas las personas capaces de repartirse entre una habitación y el salón. Ahmad, a diferencia de la mayoría de los anfitriones, ejerce solo como host, su casa está abierta a todo aquel que solicita quedarse (siempre que haya un hueco), pero no acompaña a nadie a visitar la ciudad, ni hace recomendaciones, ni explica la historia y cultura de su país. Junto a Ahmad vivimos un Irán progre, moderno, rebelde y underground. Un Irán que nos impactó y nos recordó a películas como “Gatos Persas” en las que grupos de jóvenes viven al límite de las prohibiciones impuestas por su gobierno. Hasht Behesht Palace en los jardines del centro histórico

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DNI DEL BLOGUERO

Nombre: Carmelo

Nombre: Eva

Apellidos: Caballero Abella

Apellidos: Puente Maya

De: Sant Llorenç d’Hortons Barcelona (España) Blog: www.dondevamoseva.com Facebook: facebook.com/DondeVamosEva Twitter: @dondevamoseva Instagram: @dondevamoseva Youtube: DondeVamosEva Google Plus: dónde Vamos Eva? Somos Carmelo y Eva, un catalán y una madrileña embarcados en un proyecto de vida común: los viajes. ‘¿Dónde vamos Eva?’ es nuestro blog, una pequeña despensa que guarda los secretos de aquellos lugares, personas y/o situaciones que nos parecen interesantes para compartir en la mesa de las redes sociales, aderezadas de mil y una historias, sacando la mejor de las vajillas posibles a través de las palabras, de las fotos y de los videos.

En su casa, en plena zona universitaria, conocimos viajeros de Italia, Holanda, Alemania, Argentina e incluso una pareja de homosexuales de la India. El mundo de Ahmad es un mundo abierto, donde las reuniones empezaban bien entrada la noche y se prolongaban casi hasta la hora en que Carmelo yo nos levantábamos para disfrutar de la bella Isfahán. Allí no se preguntaba por la condición sexual, credo o preferencias políticas, la libertad y el libre albedrio comenzaban una vez que atravesabas la puerta. Sin embargo, la visión cotidiana de la ciudad la tuvimos gracias a dos anfitriones locales, Rashid y Azade. El primero era el host de Clara, una viajera madrileña que nos acompañaba desde Teherán. La segunda, una guía turística oficial que conocimos un año antes en FITUR (Feria Internacional de Turismo de Madrid) y de la que guardamos su tarjeta como un preciado tesoro. De la mano de ambos, nos infiltramos por los rincones menos turísticos, descubrimos preciados secretos isfahaníes y conocimos la bondad de la gastronomía iraní entre otras cosas. RASHID Y LOS ALREDEDORES DEL CENTRO HISTÓRICO

El primer día en Isfahan lo dedicamos a visitar puntos de interés alejados del centro histórico. Nos dejamos aconsejar y llevar por Rashid, que puntual, nos recogió en la casa de Ahmad. Recorrer cualquier ciudad, localidad o carretera iraní dentro de un coche es una de las aventuras más temerarias que puedes hacer en

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Minareter Danzantes Mausoleo Amu Abdollah Garladani

la vida. Dicen que Irán es peligroso, nosotros comprobamos que lo que es peligroso es la conducción. Por suerte, en esta ocasión, nuestras vidas pendían de las manos de Rashid, bastante más tranquilo y calmado al volante. Tras recorrer unos diez kilómetros llegamos a nuestro primer destino, los Minaretes Danzantes (Menar Jonban) una atracción turística local que ha conseguido que muchos visitantes se desplacen del saturado centro histórico para admirar el mausoleo del santón derviche Amu Abdolah Gardalani, una joya arquitectónica del siglo XIV que queda eclipsada por el jaleo que se monta alrededor de sus minaretes.

La atracción consiste en que, cada hora, un señor se sube hasta una de las torres y mientras repican las campanas comienza a balancearla. No sabemos cómo, pero en pocos segundos, sin que nadie haga nada, la torre que se encuentra al otro lado comienza a moverse al mismo ritmo. En cuanto acaba la atracción, el enfervorecido público marcha y entonces disfrutamos de la tranquilidad del bello jardín que rodea al mausoleo. A pocos metros, bajo un sol infernal que elevaba la temperatura hasta los cuarenta y cinco grados, escalamos hasta los doscientos metros de altitud para contemplar las vistas panorámicas que proporciona la fortaleza de

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Âtasgâh-e Esfahan, cuya guinda es el Templo del Fuego zorastriano. Desde las alturas, nuestro particular guía nos explica que la ciudad es conocida como “la mitad del mundo” debido al gran número de fastuosos palacios, mezquitas, puentes y barrios construidos durante el reinado de Sah Abbas I el Grande quien convirtió a Isfahán en la capital cultural, artística y política del imperio Safávida a lo largo de los siglos XVI y XVII. Los viajeros que llegaban hasta Esfahan quedaban tan impresionados de la ciudad que se extendió la leyenda de que “quien viajaba hasta Esfahan, había contemplado la mitad de las maravillas de la Tierra”. Desde entonces, la bella Isfahán es conocida como “la mitad del mundo”. Rashid habla un inglés perfecto, ríe ante las patadas que damos, tanto Clara como yo, a la lengua universal de Shakespeare. Se

sorprende de que a nuestra edad y viniendo de Europa nos cueste tanto hablarlo (desconoce el problema estructural de los españoles para los idiomas). Tras el momento zorastriano, bajamos de nuevo al mundo real para acercarnos hasta un cercano mercado de fruta en el que compraremos productos frescos para la comida. Los persas son los reyes de la improvisación, sobre todo a la hora de comer. En cualquier parque, rotonda o zona verde que encuentran, preparan un picnic y hacen un descanso. El asfixiante calor incide en esta manera de vivir que coincide mucho con la española. Los mercados son los lugares que más nos gusta visitar cuando viajamos ya que lo cotidiano, lo real, el día a día de las ciudades, pueblos o localidades se entiende entre sus puestos, sus gentes y los productos que se venden. En Irán nos sorprendió la cantidad de frutas y verduras que hay por cualquier

Paseando por los alrededores del centro histórico

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Plaza Jolfa corazón del barrio Armenio

rincón, mucho más que carnicerías o pescaderías (estas últimas solo las vimos en las localidades del Mar Caspio). NUEVA JOLFA, EL BARRIO ARMENIO

Al sur del río Zayandeh se extiende el barrio armenio de Nueva Jolfa, el Silicon Valey del siglo XVI que mandó construir Abas I el Grande para acoger a más de 100.000 armenios llegados de la ciudad de Jolfa (de ahí su nombre). El rey sabía de las notables capacidades de arquitectos, filósofos, matemáticos y comerciantes armenios, por lo que los “mimó” para que se sintieran bien acogidos. Esta comunidad cristiana fue una de las impulsoras de las grandes reformas que llevaron a Isfahán a convertirse en una de las ciudades más importantes del mundo durante

el renacimiento (hasta el rey español Felipe II tenía embajadores en la capital safávida). Rashid nos conduce hasta la encantadora plaza Jolfa, el corazón del barrio. Antes, hemos caminado por callejuelas y pequeñas avenidas donde la vestimenta no concuerda con lo visto hasta ahora. En Jolfa los armenios continúan teniendo “privilegios” por su condición de cristianos aunque las mujeres deben guardar el decoro dictaminado por la Sharia islámica, eso sí, adaptándola a su estilo. Este barrio enamora. Su jovial ambiente, las pequeñas plazas con encanto, las tiendas y cierto aire de transgresión enganchan enseguida al visitante. A ello hay que añadir la belleza de sus iglesias y el esplendor de la Vank Catedral (o iglesia de San Salvador) posiblemente, una de las catedrales cristianas más bellas del mundo.

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Pero detrás de toda esa belleza y esplendor se esconde una tragedia. Junto a la Vank Catedral sobresale un sobrio edificio que contiene el Museo del Genocidio Armenio. Si la catedral nos deja mudos, el museo arranca nuestras lágrimas. Entre los años 1915 al 1923 murieron más de dos millones de armenios aniquilados por el Imperio Otomano. Con este museo se pretende que la historia no se olvide. La visita a una tienda de alfombras da por finalizada la ruta matinal. Rashid nos devuelve a la casa de nuestro host para que podamos refrescarnos y descansar tras la calurosa y agotadora mañana. A la noche nos espera de nuevo en el centro histórico. EL ENCUENTRO CON UNO DE LOS PUENTES MÁS BELLOS DEL MUNDO

Una ducha reparadora, una buena siesta y la ilusión por encontrarnos cara a cara con Si-o-se Pol nos pone de nuevo en marcha. Tras un larguísimo trayecto en bus urbano en el que contemplamos las imágenes de la trepidante ciudad y tras sentir una inesperada decepción por el caos en el que estamos

Museo del Genocidio Armenio

envueltos, acabamos emocionados ante uno de los atardeceres más bellos que hemos disfrutado en nuestra vida. Si-o-se Pol (el puente de las treinta y seis arcadas) es un lugar de ensueño. Tenemos suerte y el Zayaneh lleva agua. Apreciamos los reflejos de las luces en el río, los sonidos de la música, el ir y venir de miles de isfahanís, las risas de los niños jugando en los patinetes que surcan el río. ¿Quién dijo que Irán es un país peligroso? La escena, bellísima, pero repleta de cotidianeidad se queda fijada para siempre en nuestro corazón. Antes de que lleguen Rashid y Clara decidimos dejarnos engullir por la multitud que deambula por el puente. Jóvenes con maquillajes imposibles, algunos mendigos suplicantes de atención, grupos de hombres tocando música, parejas de enamorados que ocultan su amor entre las oníricas arcadas que forman fantasmagóricas sombras… Si-o-se Pol es un gran teatro al aire libre. Nos fijamos en las caras de las gentes, sus sonrisas les delatan. Este no es un lugar para la tristeza. Un anciano señor se sienta a nuestra lado y nos cuenta que el Zayaneh es el corazón de Isfahán, “años atrás hubo una terrible sequia debido a la construcción de una presa. Todos caímos en una profunda depresión e incluso se dispararon las enfermedades pulmonares debido al polvo que se levantaba del lecho seco”. Carmelo y yo no somos capaces de imaginarnos el mismo lugar sin agua, y en ese momento nos sentimos afortunados. Cuando llegan Rashid y Clara ponemos rumbo hasta el centro histórico de Isfahan. Ya son casi las diez de la noche cuando

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Naqsh-e-Yahân el Mapa del Mundo

atravesamos uno de los laterales de la plaza Naqsh-e-Yahân, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Nunca hemos estado en Florencia, pero entendemos el síndrome de Stendhal. Tras cruzar una de las puertas más grandes del mundo islámico, fuimos cautivos de la excepcional belleza de Naqsh-e-Yahân, solo superada en grandiosidad por la plaza Tiananmén de Pekín. EL MAPA DEL MUNDO

Si la ciudad es la mitad del mundo, Naqshe-Yahân significa literalmente, “el mapa del mundo”. Entrar en esta plaza simétrica, ajardinada, repleta de vida, es hacerlo en las fastuosas historias de “Las mil y una noches”.

Calesas tiradas por blancos caballos, fuentes y pequeños estanques que reflejan los brillantes colores de los edificios que la rodean. Todo el esplendor de la dinastía Safávida se concentra en este lugar. Justo en ese momento comprendí que la realidad supera a la ficción y que las imágenes de la televisión no hacen justicia a lugares como este, ya que no pueden captar su esencia, sus olores y matices. Aun así, gracias a los documentales de viajes podemos soñar con lugares a los que antes llegaban solo unos pocos afortunados. Con la sonrisa en la cara, el corazón latiendo a mil por hora, locos de amor por el ambiente y por los monumentos de la plaza, acaba nuestro primer día en Isfahán.

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AZADE, LA VISIÓN DE ISFAHAN DESDE UN PUNTO DE VISTA LOCAL

Ahmad, nuestro host, continuaba en su sede de la ONU. Rashid y Clara emprendían otra ruta diferente por lo que Carmelo y yo aprovechamos la hospitalidad y buena disposición de Azade para seguir sus pasos a través del mundo de los bazares, de los artesanos y de los secretos mejor guardados de la plaza. Sus increíbles ojos verdes se convertirán en la mirada local de la ciudad. A la hora en punto, Azade aparece entre la gente, sigue igual que cuando la conocimos en Madrid, enérgica, positiva, repleta de color. Sin darnos cuenta, y tras los saludos, nos introduce en el Gran Bazar. Nos aleja de la zona turística a través de callejones y pasillos repletos de puestos de especias, frutas y cachivaches. Los bazares iraníes no están creados para el turismo. En ellos no se encuentra ningún producto Made in China y

a diferencia de los zocos y mercados árabes, puedes moverte sin ser asaltado a cada paso, cosa que se agradece. Un sinfín de especias, de bebidas típicas, de comidas, de productos hechos a mano. En el bazar todo funciona de una manera orgánica, sin sobresaltos. Los responsables de los comercios viven prácticamente en ellos y solo los abandonan cuando cae la noche. El restaurante Mikhak es el punto de parada para reponer fuerzas. El despliegue de platos es excepcional, desde las legumbres al kebbak de ternera o pollo, pasando por el sempiterno arroz y las granadas, “son nuestras patatas fritas” nos aclara Azade. Estamos en el restaurante favorito de los bazaríes. Las calles posteriores al Gran Bazar resultan cautivadoras, son como el backstage de los escenarios, la plaza queda a pocos metros, pero parece que hubiéramos dado un salto en el tiempo y en el espacio. Caminamos Zona de las especias en el Gran Bazar

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Tea House Azadegan

por una zona de sórdidos callejones que conducen hasta el Tea House Azadegan, un local trasgresor de moda en la ciudad. Jóvenes parejas, turistas, grupos de amigos, el ambiente es excepcional, incluso nos agrada el toque kitsch que desprende su recargada decoración. Será aquí donde Azade nos hable de su condición como mujer en Irán, de temas sociales, de su visión del país. Carmelo y yo estamos totalmente callados, escuchamos a la encantadora mujer que nos cautiva con sus ojos, con el elegante movimiento de sus manos, con sus palabras e historias. Isfahán no solo enamora por su centro histórico, lo hace también a través de sus gentes.

No tengo tiempo de escribir en mi cuaderno de notas toda la información que nos aporta Azade quien nos habla de su infancia, del significado de su nombre (Libertad), de las relaciones de su familia de librepensadores con el gobierno e incluso de su propia rebeldía contra las imposiciones sobre vestimenta y uso del color. ¨La cuestión no es vivir en Irán, la cuestión es ser mujer en Irán¨, a pesar de sus duras palabras, sentimos el amor que tiene hacia su país. Cada persona que se cruza en nuestro periplo nos enseña algo nuevo y consigue que empaticemos con este pueblo, con su cultura, su gastronomía e ideales. Visitar Isfahan o cualquier otro lugar de la mano de un local

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es un premio, un lujo del que no queremos desprendernos en nuestros viajes. Tras la interesante charla junto a una deliciosa taza de Shai (té iraní), nuestra guía nos conduce a través de las pequeñas plazas que salpican el Gran Bazar y que se conocen como Sarais. De ellas deriva el nombre de Caravanserai, lugar destinado para el descanso de las caravanas que viajaban a través de la Ruta de la Seda. La más recomendada de todas es Espadana Sarai, en la que se sitúa el restaurante Nagash-e-Jahan (adorado por los turistas). En la misma plaza está el Roozegar Cofe, punto de encuentro del “mundo intelectual” de la ciudad. Azade nos lleva hasta el local de unas mujeres emprendedoras que han conseguido romper las férreas barreras administrativas para crear su pequeño negocio. Las terrazas están prohibidas en Irán, pero estas jóvenes han conseguido una hazaña al poner mesas y sillas en la pequeña Sarai para que sus clientes disfruten de sus productos al aire libre. Sarai del Gran Bazar de Isfahán

Este paseo nos saca de la tradicional visita a Isfahán donde la sobrecogedora plaza se lleva todas las miradas, pero Isfahán oculta rincones sorprendentes que van más allá de las mezquitas, palacios y jardines declarados Patrimonio de la Humanidad. El final de la ruta es otra sorpresa. De nuevo, sus explicaciones son magistrales clases pedagógicas sobre cómo comprar en los bazares. ¨Debéis escapar de las tiendas donde el artesano sale a la calle para invitaros a entrar, los verdaderos maestros siempre están dentro trabajando y no abandonan su oficio para atraer clientes. El ayuntamiento de Isfahán ha creado un sello de calidad que solo otorga a un selecto grupo de profesionales, el resto es puro engaño¨. Este tipo de información no se encuentra en las guías. Azade nos presenta a su artesano favorito de Isfahán, quien nos regala una de sus obras, una preciosa miniatura que guardamos como el más preciado de los tesoros. En el Complejo Artístico del Bazar Aliqapu que se extiende por los bajos del fastuoso palacio de mismo nombre, se sitúan los mejores artesanos de la ciudad. LAS NOCHES ISFAHANÍS

La tarde ya cae sobre los tejados de las brillantes mezquitas cuando llegamos al Hotel Abbasy, el epicentro de las tardes en la ciudad, que en la mayoría de los casos alarga su exquisito ambiente hasta bien entrada la noche. En el Abassy vuelves a sentir el boato y lujo persa, un grandioso edificio reconvertido en hotel donde las prohibiciones parecen olvidarse una vez traspasas la puerta del hall. Turistas,

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Hotel Abbasi

familias, grupos de jóvenes, pero sobre todo muchas mujeres disfrutan del embriagador lugar que atonta los sentidos. El perfume de las rosas, el sonido del agua fluyendo en libertad, la oportunidad de sentarte en diferentes terrazas al aire libre donde se sirven bebidas (sin alcohol), comidas, infusiones. El tiempo se detiene en este lugar que te atrapa sigilosamente con sus encantos. La bella Isfahán, con sus contradicciones, caos circulatorio, avenidas comerciales atestadas de gente, regresa a este rincón, un imprescindible si visitas la ciudad. Una llamada de teléfono nos despierta del sueño persa, al otro lado nos habla Ahmad quien nos comunica que hemos sido invitados a casa de unos amigos suyos, quieren conocernos. En Irán existe una confusa creencia de que los bailes latinos son de España, por eso cualquier español que visita el país, sobre todo en las grandes ciudades, enseguida es invitado a una fiesta particular en la que debe demostrar las dotes salseras.

A nosotros nos costó hacer entender que esta afirmación es incorrecta. Desde el hotel Abassy tomamos un taxi y al cabo de media hora larga llegamos a una zona residencial de Isafahan para vivir una de las veladas más intensas y emotivas de nuestro viaje. Música, poesía, bailes tradicionales e historias cantadas sobre el sufrimiento armenio fueron el broche final a la segunda jornada en ¨la mitad del mundo¨. ISFAHÁN A NUESTRO AIRE

El tercer día de nuestra estancia en Isfahán coincide con un día festivo, por lo que la mayoría de monumentos, tiendas, centros comerciales así como el Gran Bazar están cerrados, no obstante decidimos regresar al barrio histórico y por suerte el Palacio Ali Qapu está abierto. El edificio se eleva hasta las seis plantas algo impensable para las construcciones de su época. Desde la terraza del último piso se divisa la majestuosa plaza del Eman y el conjunto de

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notables edificios que la han dado fama mundial. Caminar por el Gran Bazar cuando la mayoría de sus puestos están cerrados es como hacerlo en medio de una película de ciencia ficción. No podría decir con cuál de las dos visiones me quedo, la de la plaza repleta de vida con las tiendas a plena rendimiento o con esta otra de serena apariencia. Los jardines y parques que rodean el centro histórico están repletos de familias que aprovechan el día festivo. Cada vez que pasamos por delante de un grupo somos automáticamente invitados a sentarnos, a tomar té o comer. Tenemos que declinar las invitaciones. Siempre lo diré, si padeces una crisis de autoestima o de falta de atención, viaja a Irán, ¡allí se te pasará enseguida! A lo largo del río Zayandeh se extiende un largo parque lineal por el que pasean los isfahanís y que lleva hasta los otros puentes de la ciudad, nosotros hemos pasado un buen rato cruzando de una orilla a otra, sacando fotos mientras disfrutamos de otra perspectiva de Isfahán. El río refleja las magníficas construcciones mientras las serenas aguas se llenan de patinetes y barcas. Rashid, nuestro cicerone del primer día nos llama para informarnos que su familia quiere conocernos y que nos invitan a su casa para

cenar, ¡aceptamos encantados! Tras la velada vivida el día anterior, las reuniones underground de casa de Ahmad y la falta de alternativas al ocio nocturno, nos hemos convertido en unos fans de las fiestas ¨caseras¨ en las que las imposiciones Sala de Música del desaparecen una vez Palacio Ali Qapu que traspasas las puertas y y todo ello desde el más absoluto de los respetos. Si tenéis pensado viajar a Irán mete en tu maleta algún vestido para estas ocasiones, además, prepara algún repertorio de música o poesía ya que te pedirán que muestres tus habilidades en esos ámbitos. Sorprende el alto nivel cultural, las dotes para la música, la danza y la exquisita conversación que tienen, en general, los persas. TODA HISTORIA TIENE UN FINAL

Cuando viajas debes aceptar que toda historia tiene un final y a nosotros ese final nos llegó en el climax de nuestro flechazo con los isfahaníes. Posiblemente las mejores historias de amor son las que menos duran y acaban en el mejor momento. No sé si volveremos algún día a Irán, ni tan siquiera si Isfahán estará de nuevo en nuestra agenda viajera, solo sé que tuvimos la oportunidad de vivir un sueño, el sueño de unas inolvidables noches de primavera persa. v

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El archipiélago del dios del viento Explorando con los lugareños, Lipari y Vulcano dos de las joyas de las maravillosas islas Eolias TEXTO Y FOTOS Mª JOSÉ LOSADA FECHA DEL VIAJE 30/09/2016 A 02/10/2016

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H

e elegido el viaje que hice a las Islas Eolias, un archipiélago de 7 islas, porque para mí fue uno de los más especiales, no tenía ni idea de su existencia y me dejé llevar por las sugerencias de diferentes personas de Sicilia que me lo recomendaban. Yo vivía en Messina, así que me cogí un tren a Milazzo (3,80€), el sitio mejor conectado con las Eolias y desde allí un barco a Lipari (15,60 €), la isla más grande del archipiélago,

si lo hubiera sabido antes, hubiera cogido un autobús (4,70€) que tiene parada justo en el puerto, ya que el tren está a 40 minutos andando y al principio ni siquiera tienes aceras, (así que ya me veis a mí con la maleta por la carretera, pegada a un arcén muchas veces borrado por hojas de los pinos que dificultaban bastante que

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Porto Marina Corta


pudiera arrastrar la maleta). Seguramente haya conexión con autobuses urbanos, vi unos cuantos mientras me dirigía al puerto pero mis ganas por empezar el viaje no me dejaron esperar, eso sí, lo sudé, porque a pesar de que era 30 de septiembre, era mediodía y hacía unos 27 grados. Una vez que llegas al puerto de Lipari, ya ves hacia la izquierda una cabina con los horarios de Urso, la compañía de autobuses que opera en la isla, que te ofrece la posibilidad de cogerte bonos de 6 viajes (7 €), 10 viajes (10,5 €). Como tenía el apartamento en Canneto, la zona de la playa, me cogí un bono de 6 para estar conectada con el pueblo de Lipari que estaba a 3,4 km de la playa. Era temporada baja y el apartamento que pertenecía al Camping Baia Unci me costó solo 20€.

Dejé mis cosas, volví al pueblo y allí tenía que coger otro autobús que me llevaría al mirador de Quattrocchi, esta era una línea extraurbana, con lo que el bono no me servía, pero como son gente muy amable, lo que hizo fue sellarme dos viajes del bono de línea urbana. El autobús paró justo en el mirador, tenía una vista chulísima de la Spiaggia Valle Muria y al fondo la isla de Vulcano.

Mirador Quattrocchi

Playa y pueblo de Canneto visto desde la otra punta del pueblo

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DNI DEL VIAJERO Nombre: Mª José Apellido: Losada De: Sarria, Lugo (España) Edad: 29 años Amante de los viajes y buscadora incansable de nuevas experiencias. Unas prácticas de trabajo social con menores fue lo que me llevó a Sicilia, que me recorrí, junto con alguna otra parte de la península italiana, cada fin de semana durante tres meses.

Spiaggia Valle Muria

El camino de vuelta al pueblo era de bajada y eran solo 3,5 km, así que decidí volver andando frente a tener que esperar un autobús que no sabía muy bien a qué hora pasaría. De camino vi una indicación a la Spiaggia Valle Muria y a pesar de saber que tenían un margen de 40 minutos para que se me hiciera de noche, fui hasta allí, me encontré a una encantadora familia que vivía por allí y q les hizo gracia que fuera saltando, (como era cuesta abajo simplemente me dejé llevar por la inercia ya que al principio el camino estaba asfaltado y te permitía ir así, después era imposible ya que ya empezabas a entrar en la naturaleza y el camino además de hacerse más bonito, se hacía un poco más complicado) Cuando un par de parejas subían, yo bajaba, así que pude disfrutar de la playa solo para mí y ver una de las puestas de sol más bonitas de mi vida. No podía esperar a que se

me hiciera de noche, así que venga otra vez para arriba, encontrarme a la familia, saludarlos y seguir mi camino apurada porque aún me quedaban 3 km para el pueblo y no sabía si pasaría algún bus y en caso de que lo hiciera, donde pararía. Al poco rato apareció, Angelo (el nombre le viene que ni pintado), el padre de la familia y me ofreció montar con él en su moto, pues tenía que ir al pueblo y no le importaba

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Spiaggia Valle Muria


Vista de la isla de Vulcano

acercarme. Pasamos por un cruce de caminos y me sugirió ver el mirador más bonito de la isla, le dije que gracias que ya había estado, (en parte porque me daba algo de miedo, lo había conocido hace unos minutos y en parte, porque creía que ya lo había visto), pero insistió, desde ahí se ve todo Vulcano, y como yo también soy muy curiosa y él era el que conducía, ya estaba todo decidido. Empezó a conducir la moto hacia arriba hasta que llegamos cerca de la estación meteorológica, era, después lo pude comprobar desde Vulcano, el punto más alto de la isla, pero allí solo había una casa en la que paramos, que era para mi sorpresa donde se encontraba el mirador. ¡El mirador estaba ahí en la azotea de una casa! Y en ese momento mis señales de alerta subieron muchísimo, estaba con un tío que acababa de conocer y quería que

entrara con él en una casa en medio de la nada. Yo actué como si para mi fuera lo más normal del mundo pero en el fondo estaba aterrada, entré en la casa, era una auténtica pasada, era como la casa de mis sueños, blanca, redondeada, sin apenas paredes, con una chimenea y un salón inmensos, subimos por unas escaleras que daban a una habitación y yo pensando (ala adiós, se acabó, a ver por donde escapo ahora), pero seguí andando y ¡ahí estaba la azotea!, tenía razón era una vista preciosa, se veía todo Vulcano, la pena fue que se nos hiciera de noche y no poder admirarlo de día. Luego salimos de la casa, atravesamos el precioso jardín y me llevó al pueblo tal como habíamos hablado en un principio. Di una vuelta por Corso Vittorio Emanuele II, una de las calles principales del pueblo, que tenía bastante ambiente para cenar, a

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pesar de ser temporada baja, y me entero de la existencia de Stromboli, una isla que al final me quedé sin conocer y espero hacerlo algún día pues dicen que eructa cada 20 minutos y hay excursiones al anochecer, en las que puedes ver este espectáculo de la naturaleza desde el mar. Por la zona del estrecho de Messina, es muy común el pez espada, así que cené un plato de pez espada, atún, langostinos y calamar a la parrilla con alcaparras, (también muy comunes en la zona), por 12€ con birra Moretti en el Bar Chicco Tosto , di Raffaele Anna Maria.

Al día siguiente me levanté para ver el amanecer desde la playa y luego me cogí un autobús hasta Acquacalda, en ese pueblo había una playa llena de obsidiana, era realmente mágico el ambiente que se respiraba allí, no sé si era porque era muy temprano, pero estaba yo sola, y el sonido que hacían las olas al arrastrar estas piedras hacia el mar, que te transportaban a un estado de relajación absoluto. Tenía la opción de esperar por un autobús o seguir andando, adivinar que hice, ¡bingo!, seguí caminando y el paisaje era impresio-

La playa de Acquacalda

nante, había una mina de piedra pómez y el mar tenía un color azul de película. Después de pasar por la mina, apareció un señor en moto que se ofreció a llevarme, yo le dije que no hacía falta pero insistió y a mí también el tiempo se me echaba encima, pues tenía que dejar la habitación y aun quería ver otra playa antes, así que monté con él y me dejó sin ningún problema en Spiaggia Bianca. Dejé la habitación y el recepcionista no solo me guardó la maleta sino que se ofreció a llevármela al pueblo a la hora que quisiera y así pude visitar Lipari tranquilamente, vi el Castillo, el Ayuntamiento, la Cattedrale di San Bartolomeo, el parque arqueológico de Contrada Diana, que alberga numerosos

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Porticello y de fondo Cave di Pomice


Spiaggia Bianca

Comune di Lipari

Cattedrale

sarcófagos y tumbas greco-romanas (siglos IV-II a.C.). En frente a la Catedral había una exposición de películas rodadas en las islas y en la Península, me quedé con nombres como Il Postino, kaos, Terra di Dio, Vulcano, Stromboli, La Meglio Gioventú, L´aventura y Edda Ciano e il comunista, aun no he visto

ninguna pero tenían muy buena pinta, además de que es una forma de volver a ver paisajes tan hermosos. Otro sitio que me encantó de Lipari fue el puerto pequeño de Marina Corta, junto con Corso Vittorio Emanuelle II, de las zonas de la isla con más ambiente. En él se podía

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admirar la iglesia delle Anime del Purgatorio y la de San Giuseppe. Debía regresar al otro puerto, al de Marina Larga, donde me estaba esperando Federico con la maleta, así que me compré un Arancino, una comida muy práctica para llevar y comérsela en cualquier lado (es una especie de croqueta con arroz del tamaño de un pelota de tenis, que en función de el sabor que elijas, puede llevar: carne, guisantes, jamón dulce y mozzarella, este sería el clásico, el de ragú, pero también lo hay de mozzarella con espinacas, o simplemente de mozzarella y tomate o incluso lo tengo probado de mozzarella con pistacho). Mi próximo destino era Vulcano, así que cogí un barco (5,50 €) y en 10 minutos ya estaba allí. De los nombres que se le ha dado a Vulcano, el que más me gusta es el de Hiera, por la historia que trae, dicen que era la

fragua de Hefesto donde los cíclopes forjaban los rayos para Jupiter. Nada más llegar, se puede sentir el olor del azufre ya que a menos de 300 metros está I Fanghi, (unos lodos con fumarolas de vapor). El apartamento, Residence Le palme, estaba también cerquita a 750 metros del puerto, fue algo más caro que el anterior, 35€, pero también las instalaciones eran mejores, tenía un piscina que podía utilizar hasta de noche y el personal (Fabio y Giuseppe) se volcó conmigo. Giuseppe, que nunca había estado, vino conmigo a lo del lodo (3€). Sí, es cierto, el olor te acompañará durante días y en la ropa durante semanas, a pesar de haberla lavado unas cuantas veces, pero merece la pena, yo que soy de estar viendo cosas todo el rato, estuve toda la tarde allí, haciendo el ritual de ponerme el barro calentito desde la cabeza a los pies, dejar que se secara y quitármelo con

I Fanghi

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Panorama desde Vulcano

el agua de la misma poza. Además de poder estar a remojo allí, está el mar al lado, te das una ducha, pues no se debe llevar el lodo al mar y puedes nadar en agua caliente, ya que ahí también hay fumarolas. Otro punto a favor de esta experiencia recomendada 100% es que te deja la piel súper suave, además de los efectos curativos que se le atribuyen para los dolores articulares. Estuve hasta que ya no pude estar más, se nos hizo de noche y todo, me pegué una ducha caliente allí por 1€, pero sin jabón, y luego aún fui al apartamento y me pegué otra. Vulcano es más pequeña que Lipari y en esas fechas, primeros de octubre por la noche, ya solo quedaban abiertos algunos sitios para cenar y tomarte algo. Me

encontré con Fabio, después de que yo me hubiera comido una buena porción de focaccia y como yo en ese momento no tenía mucha hambre y tenía ganas de probar la piscina que cambiaba de color, decidimos coger una pizza para llevar a medias en la Pizzeria Lo Scoglio (6,5 €). Fue una de las mejores pizzas que había probado hasta el momento, La Diavola, en horno de leña. Al día siguiente me levanté también al amanecer ya que quería subir al Gran Cratere de 500 metros, la ascensión decían que no presentaba gran dificultad y que en menos de una hora conseguías llegar, así que, (aunque me habían insistido que en sandalias no podía subir al volcán, era lo único de calzado que tenía), y fui.

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Al principio salvo la gravilla que a veces se me metía por dentro, no tenía problema, las vistas eran impresionantes se veía Lipari y Salina. Pero la cosa se complicó cuando mi vértigo apareció sin avisar y me quedé bloqueada en medio del camino, un miedo atroz se apoderó de mi y no me podía mover, estaba a 50 metros del cráter y no podía seguir, pero es que tampoco retroceder, tuve que sentarme como pude porque me mareaba, en ese momento pensé realmente que me iba a morir y me puse a llorar de la rabia que me daba tener límites, de lo estúpida que había sido en no aceptarlos, en ni siquiera contemplarlos, no querer ver que hay cosas que no puedo hacer, estar tan cerca y tener que parar porque no soy capaz, luego ya se abrió la veda y lloraba porque era muy joven para morir, porque empezaba a llover, por el hambre en el mundo..qué se yo… después me reía de mi misma por verme en esa situación, estaba para encerrarme. Una vez que me tranquilicé, me puse a tomar un yogur que me

había regalado Fabio y bajé arrastrándome (pues aún no era capaz de ponerme de pie), a un sitio en el que me sintiera más segura y luego ya de pie, me puse a andar hacia abajo resignada, pero vi que había gente que iba a subir, así que me senté a esperarles en un banco que había por allí y pensé en intentarlo una última vez. Eran una pareja de alemanes, así que les expliqué en inglés, como pude, si podía subir con ellos porque yo sola no era capaz y aceptaron sin problema. Como no quería ralentizarlos, subí con ellos sin

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Spiaggia delle Sabbie Nere


Valle dei Mostri

pensar, simplemente ponía el pie donde ellos lo habían puesto y así fue como, sin apenas creérmelo, conseguí subir al cráter del volcán. Como disfruté, me sentía muy orgullosa, sentía como si se hubiera desbloqueado una parte de mi, realmente había merecido la pena, estaba impresionada por el vapor que escupía el volcán por sus bocas humeantes, por los fragmentos de obsidiana que teñían la ladera del cráter junto con los cristales amarillos de azufre. Había un sendero que permitía bordear el perímetro del volcán, pero yo estaba hipnotizada con las fumarolas de azufre y simplemente me acerqué con un pañuelo en la cara lo máximo que pude, ya que te puedes intoxicar, de hecho recomiendan no estar mucho tiempo cerca de ellas.

Bajé sola del volcán, lo que antes me resultaba imposible, asombrosamente ahora apenas tenía dificultad para mi, el miedo había desaparecido casi por completo, me cogí unas galletas y me fui primero a la playa del Levante que está justo al lado del fanghi y luego me fui a la del poniente que está prácticamente en frente. No me podía ir de la isla sin visitar el Valle dei Mostri, una sucesión de oladas de lava que han producido formas rocosas extrañas, dicen que se puede ver mejor desde el mar, yo lo vi desde tierra y en algunas la imaginación echaba a volar. Sin duda alguna volvería a las Eolias, infinitamente agradecida por toda la amabilidad y hospitalidad con la que me han recibido. v

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Berlín

en imágenes La ciudad que supo sobreponerse a un terrible pasado de división, y que hoy es meta indiscutible para viajeros de todo el mundo que se rinden a una capital que sabe cómo seducir. Fotos: Marisa Tomás

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PUERTA DE EMBARQUE

Rusia

PALABRAS CLAVE: Moscú, San Petersburgo, Elbrouz, Matriouchkas, Tchouktches, Kandinsky, Gogol, Chapka, Blinis, Samovar, Samara, Mendeleïev, Nenetses, Kremlin, Pouchkine, Vladimir, Kazan, Iakoutsk, cassis.

Piotr Tchaïkovski. Personalidad rusa por excelencia, compuso algunas de las piezas de ballet más célebres del mundo, como ‘El lago de los Cisnes’ o ‘El cascanueces’. Youri Gagarine. Fue el primer hombre que ‘puso’ un pie en el espacio. Ruso, claro. Los rusos también fueron pioneros en tema de satélites. El Spoutnik 1 fue lanzado en 1975. Koulibiak. Plato nacional típico, hecho con una pasta especial rellena de carne con arroz o verduras. Transiberiano. El la vía férrea más larga del mundo con 9.300 kilometros que te llevan de Moscú a Vladivostok. 17 098 242 Km2 de superficie. Rusia es el país más grande del mundo con unos 143 millones de habitantes.

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magellan De viajero a viajero

¿Te animas a compartir tu viaje? Envíanos tu historia junto a las mejores fotos y verás tu relato publicado en uno de los próximos números de Magellan.

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En el próximo número:

Viajamos a Cerdeña

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Revista de viajes Magellan Nº25