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n煤mero uno / febrero dosmilonce.

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sumisi贸n.


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® Jalea es una publicación de Les Sardines. Los derechos se reservan según lo señalado en Creative Commons. Los textos son de cada uno de los autores señalados, reservándose cada uno de sus derechos: Edición: David Guerrero Valenzuela. Website: Andrés Correa Guerrero. Fotografía e imágenes: David Guerrero Valenzuela a excepción de las señaladas: página 5, por Francisco Vega Fuentes; página 14, por Camila Madariaga Pothoff; 17 por Andrés Correa Guerrero; 23 y 31 por Juan Pablo Valdés; 03, 25, 28, 30, 31 y 32 imágenes encontradas a través de Google. Contacto: revistajalea@gmail.com | twitter.com/revistajalea | facebook.com/revistajalea

Les sardines.


04 Editorial. David Guerrero 08 Sumisión. Francisco Vega Fuentes en Mi Bemol. 10 Montaje Sara Silva San Martín Pacto. 16 Sagrado Cula Álvarez Villegas vs. Dog. 18 Cat Camila Madariaga Pothoff Tanto. 21 No Andrés Correa Guerrero

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Malditas Tarjetitas Rectangulares. Jorge Gutiérrez Ormeño

Interno Bruto. 24 Producto Hualpén Suárez dioses de la sumisión. 25 Los Juan Pablo Valdés

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De la Sumisión como una opción y su origen. Juan Pablo Valdés

la Imagen. 30 Ante Cerozoom Dios. 32 Ante Rodrigo Maureira Osses

33 Eucaristía. Juan Pablo Valdés 34

De vértice a base y de víctimas a victimarios. Silvia Gutiérrez

Libre. 36 Amor Andrea Guerrero Valenzuela Recomienda. 38 Jalea Libro, disco y película.

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Editorial. David Guerrero Valenzuela

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Jalea aparece como un proyecto de magacín, que como su definición lo entabla, es una revista con muchos artículos de muchos autores para el público en general. Surgió desde la necesidad de hacer algo, con nuevo formato, con otros horizontes. Se piensa entonces en una revista la cual en cada número se trate un tema en específico. Y cuando decimos que vamos a tratar un tema, es porque precisamente estamos tratando de tratarlo. Cada Jalea tendrá un sabor distinto. Y cada uno la hace según su receta. En ese aspecto, siempre existirá total libertad para escribir o dibujar o pintar o fotografiar como sea. El punto es, precisamente, el concepto en común. El resultado, entonces, es una especie de misceláneo, que cuando pareciera totalmente inconexo, el concepto unifica, como hilo conductor de lo que se quiere expresar. En esta primera edición, el tema que se llevó a cabo es el concepto de Sumisión. Y el resultado es interesante: los autores desarrollaron la idea de diversas maneras, con distintos puntos de vista, perspectivas. En esta revista hay cuentos, reportajes, críticas, reflexiones, dibujos, pinturas… La sumisión a la sociedad, al sistema, al vivir, a la rutina, al miedo, a la música, a la iglesia, al sexo opuesto… Muchos de los actuales autores de esta revista son del postergado blog Sardina Escapista. Pero no nos queremos encerrar: se recibirán trabajos para las próximas ediciones, al mail revistajalea@gmail.com. A modo muy personal, creo que en esta primera edición se logró en el sentido de la participación y en la calidad de cada uno de los aportes. Y nada más que decir. Síganos en Twitter, únase en Facebook, y participa con nosotros. Bienvenido a Jalea.


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“Movements”, by dvl.


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Sumisión. Francisco Vega Fuentes

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Un concepto que se da en tantas circunstancias como la sumisión merece una obra abstracta, en este caso quise enfatizar una sumisión mas existencial. Desde el momento de nacer nos encontramos con una sumisión placentera, necesitamos ayuda y nos satisface que nos complazcan. Colores cálidos al medio de la obra pretenden indicar al hombre en la acción de descubrir su verdadero ser, liberándose de una opresión autoimpuesta. El punto blanco casi al centro de la obra es el momento en que la persona escapa de su yo que se encuentra cautivo y crea su propia visión del universo. Colores fríos como azules y violetas son las barreras que el pensante debe evadir para conseguir una verdad, la verdad que cada uno pretende encontrar en nuestra existencia. Todo ser humano se ve envuelto a someterse a la ética y moral, pues cada uno a causa de un poder más fuerte esconde una parte de la personalidad total, evita que digamos siempre lo que pensamos, cohíbe nuestro lado más animal o instintivo. Nos aleja de una verdad a nivel social, dejamos que a cada uno nos conviertan en la verdadera función de teatro. Padres, hermanos y amigos siempre guardan consigo algo que jamás contarían y curiosamente eso que no cuentan ayuda a definir de forma más clara la esencia de esa persona. Somos seres de ficción que interactuamos a base de mentiras, pecados capitales y un sinfín de males que nos atormentan todos los días. También nos encontramos con una sumisión inconsciente, con injusticias que nos suceden en nuestro diario vivir y sin embargo no nos quitan el sueño, no nos inmutamos ante aquello pues hay un poder más fuerte que nos oprime pero ese poder es incluso más abstracto que la obra antes presentada.


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Montaje en Mi Bemol. Sara Silva San MartĂ­n.

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En la vulcanización andaba todo relativamente normal cuando llegó Moisés de Curicó. Tenía 17 años y venía con un gran bolso cargado en su espalda más una carta de recomendación. Mechas lacias, castañas y la piel toscamente bronceada producto de los rayos UV que lo atravesaban sin filtro en el campo del que venía. Hablaba despacito, con miedo hasta de su respiración. El bolso gigante albergaba su máximo tesoro y la mayor herencia que en un futuro le brindaría al hijo que quizás la vida le daría: Un saxo que le regaló un señor pomposo en un campamento veraniego de la Junaeb. Señor pomposo en el que Moisés había despertado una compasión frenética pero sólo estival. Había visto saxofones en las carátulas de vinilos que había en la biblioteca de la ciudad, pero nunca había visto esa variación de saxofón. Años después supo que se trataba de un Saxo Barítono. En el mismo momento en que pisó la vulcanización, contrario a empezar una carrera musical, dio inicio a dos años como mecánico automotriz subyugado al poder de Don Manolo García, dueño de una cadena de vulcanizaciones a nivel nacional y viejo verde asqueroso que desnudaba con los ojos tanto a púberes como adultas mayores, salivando como si se estuviera comiendo un limón cada vez que sonaba a lo lejos un tintineo femenino. Moisés nunca calzó con los demás vulcanizadores. Si bien en ocasiones le bajaba lo poeta de pueblo cuando veía a una ciudadana de proporciones áureas, la mayor parte del tiempo lo dedicaba a hacer su pega, con ese maldito overol azul con el que se moría de frío en invierno y de calor en el verano. De día el trabajo, de noche la obsesión por no poder sacarle ni una sola nota armónica a su saxo barítono. Esto lo dejaba taciturno y fue lo taciturno lo que comenzó a atraer a las vecinas del lugar quienes empezaron a hacer filas para cambiar neumáticos. Llegó a tal punto su grado de aceptación femenina que un día hasta la mismísima esposa de Don Manolo (que no estaba mal) le ofreció fugarse, que ella lo mantendría mientras que él sólo se debía dedicar a amarla. - Ámame, Moisés. Si lo haces no sabes todas las cosas que te puedo dar. Te puedo pagar clases para que aprendas más de ese saxo que te suena como trompa de elefante… sólo si me amas. - Señora Lucy, ¿Cómo me puede decir eso? Usted es una mujer casada.

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- Mira con el animal que me casé. Me deja sola todo el día y mira lo trastornada de su cara cuando pasa cualquier cosa que parece mujer. - Es que yo creo que Don Manolo está medio enfermo. - Sálvame de él, Moisés. Yo te puedo dar todo lo que quieras. - Señora Lucy, usted podría ser mi madre. 12 - A ver si tu madre te podría dar todas las cosas materiales que yo te puedo dar. - La verdad es que no me puede dar nada porque somos más pobres que la misma pobreza. ¿Sabe señora, Lucy? Podríamos ser amigos… - Amantes o nada. - Mmmm……. ¿Y en qué consistiría eso de amarla? - En escucharme, hacerme cariño, darme besos, fingir que me quieres a no más dar y muchas otras cosas que después aprenderás con el tiempo. No tengo problemas con compartirte, pero corazón que no ve es un corazón que no siente, así que hazlo piola. - ¿Hacer piola qué, señora Lucy? - Puedes ponerme el gorro con quién quieras, pero por favor que no me entere. ¿Qué me dices? Fue justo ahí, antes de cualquier respuesta, cuando Don Manolo escuchó la conversación e intentó matar a Moisés ahogándolo con un paño con bencina. Salvando por poco de una muerte prematura decidió terminar su paso por el taller ya que era evidente que si no lo mataba Don Manolo con sus propias manos moría en manos de los matones amigos del gran señor García. Ese día agarró su saxo, unas pocas pilchas y se fue a buscar pega a otro lado. La señora Lucy no dijo nada, ni para bien ni para mal. “Vieja Caprichosa”, pensó. Un bar nocturno le ofreció hacer de limpia pisos y limpia baños. Aceptó contento (no tenía otra forma de aceptar quizás el único otro trabajo al cual sus 8 años básicos de escuela rural le permitían acceder) Se divertía viendo a las esforzadas chiquillas en el bar (funcionarias de tiempo completo) que resultaron ser muy simpáticas y


cariñosas. Eran dos: la Mane y la Mati y hablaban siempre a coro. “Moisés, ¡tan tierno qué eres!” solía decir el par por el muchacho, que ternura causaba, no había nada qué hacer con eso. Un cliente habitual resultó ser Don Manolo (era qué no) y Moisés tenía que reducirse a polvo cuando lo veía entrar por la puerta. El tiempo iba pasando a medida que limpiaba y trataba de tocar su saxo barítono. Lo frustraba el hecho de que lo único que lo hacía feliz era eso pero que sin clases ni en toda su perra vida podría agarrar toda la técnica que necesitaba. El bar nocturno comenzó a traer a bandas de la zona, con las cuales Moisés empezó a interiorizarse más sobre ese saxo tan raro que nunca había visto antes. “Tu instrumento es casi puro jazz y si quieres prosperar debes irte a Santiago, allá está el meollo del jazz nacional, debes ir y aprender a tocar ese saxo de una vez por todas”- le decían los músicos foráneos que visitaban el bar. Fueron muchas noches dominado por estos pensamientos, tantas-tantas que entre medio la Mati y la Mane tuvieron hijos de clientes frecuentes, parece que incluso uno era de Don Manolo. Una de esas noches alguien toco la puerta de la bodega del bar en donde había improvisado un dormitorio. Era la señora Lucy, después de todos esos años desde el episodio que había ocurrido entre ellos, con los ojos llorosos y el maquillaje corrido. - Sé que ya ha pasado mucho agua debajo del puente, pero vengo por tu respuesta- le dijo a Moisés con desesperación y sollozando. - ¿De qué me habla, señora Lucy? - Dime rápido, Moisés, ya no aguanto esta soledad. Dime, por favor. Dime que aceptas irte conmigo fuera de aquí, al lugar que tú quieras. - Me gustaría ir a Santiago- dijo Moisés en forma automática, recordando el consejo de sus amigos músicos, cegado por la idea de aprender a tocar su instrumento. - ¿Entonces debo concluir que aceptas mi oferta?- le preguntó la señora Lucy con una sonrisa tan grande como una luna menguante.

- ¿Cuándo nos vamos, señora Lucy?- contrapreguntó Moisés, despreocupado totalmente de la señora García. - Mañana mismo y ya no me digas más señora. Te enseñaré el mundo a cambio de lo que hablamos aquella vez en la vulcanización… Fue así, como emprendieron viaje rumbo a Santiago en tren y la primera gran labor de Moisés como nuevo amante de la señora Lucy (que habituaba a pagar por el arte de amar) fue escucharle cada uno de sus dramas. Y no tenía pocos. 13 “…siempre ha sido una tragedia mi vida. Yo no amaba a Manuel cuando nos casamos. Quedé embarazada y se funó mi vida. Sí, del Sebita. ¿Cómo lo conoces? Ah!, de veras que igual administra la vulcanización. ¿Te trató mal alguna vez? ¿No? ¡Ah, qué bien!, es un buen chico, muy equilibrado para el par de padres que le tocó. De hecho cada vez que te miro me recuerdas a él…” A su arribo a Santiago, Moisés, que no le encontraba ni un brillo a la señora Lucy, empezó a sentirse atraído hacia esa mujer tan adinerada y tan independiente, que había llegado bastante aceptable a sus 52 años de edad, que tenía un espíritu libre y que no tenía el más mínimo prejuicio de nada. Se hospedaron en la lujosa casa de Ester, una amiga muy liberal de la señora Lucy, cerca del barrio Bellavista. - ¿Cuál es tu máximo sueño, Moisés?- le preguntó la señora García en el momento en el que estaban ambos mirando esperanzados hacia una nada que se veía bastante prometedora. - Mi máximo sueño, mi linda señora Lucy, es aprender a tocar como se debe mi Saxo Barítono. - Lo intuía. Por eso vine donde la Ester. Te voy a llevar mañana mismo a “El Perseguidor” En “El Perseguidor”, Club de Jazz, que sin duda lleva ese nombre por el cuento de Cortázar, estaba tocando un sexteto: Batería, Contrabajo, Guitarra eléctrica, Saxo alto, Saxo tenor y Saxo barítono. - Pablo Jara es el que toca ese saxo que tanto te trastorna.


- ¿Y cómo lo sabe, señora Lucy?

- O sea ¿Ahora soy como su hijo?

- Siempre vengo acá. Conozco a muchos músicos.

- He pensado seriamente en tratarte como tal.

Moisés estaba alucinado en ese club. Descubrió que el jazz era su música favorita y qué a pesar de que nunca comprendió por que ese señor burgués le regaló un Saxo Barítono supo que algo divino manipuló el destino y le permitió que a sus 25 años, observando atónito a ese sexteto, por fin tuviera tan claras las cosas.

“¡Qué raro!”-pensaba Moisés. “Un día la señora Lucy me quiere como amante (ni siquiera como amigo) y al otro día me quiere como hijo. Esta señora está más enferma que Don Manolo”- seguía pensando- “Salvo de amante no le puedo servir de nada y resulta que no me quiere como amante sino como hijo…”

14 - ¡Quiero ser músico y tocar en este club!- exclamó decidido.

Como si hubiera chasquido los dedos, al otro día, bien temprano apareció el profe que doña Lucy prometió. Un tipo de 35 años que en sus tiempos de veinteañero también actuó de seudo gigoló. Comenzaron las clases inmediatamente y en tiempo completo.

- Hay muchos más clubes de jazz acá, incluso podemos ir a pie. - Con este me conformo. - Si quieres hablo con mis contactos para que toques un día acá en El Perseguidor. - No sé tocar, señora Lucy, necesito clases antes que todo. - Fácil. Mañana te consigo un profe y tomas clases en la casa de la Estercita. - Usted es lo más grande que me ha pasado, señora Lucy. En ese momento Moisés sintió deseos de besarla sin saber qué lo motivaba. Tal vez era gratitud por la forma en que doña Lucy se comportaba con él. Se acercó, pero ella corrió la cara. - ¿Qué pasa? – preguntó confundido Moisés. - Lo que pasa es que te estás tomando más atribuciones de las que debes. - Pensé que una de mis labores era besarla. No comprendo nada. - He meditado que lo mejor es reformular eso de las labores. - Justo en el momento que comenzaban a agradarme- dijo defraudado Moisés. - Ubícate, yo podría ser tu madre y además me recuerdas tanto al Sebita.

La vida en la casa de Ester era bastante benevolente. La historia que empezó a escribir en Santiago comenzaba de lo mejor. Pero había un detalle, un maldito detalle que mantenía en suspenso los acontecimientos que en un futuro podrían suscitarse. Y ese detalle era la señora Lucy, con esa manía que le dio un día de que Moisés era igual a su hijo Sebastián y ya no podía pasar nada entre ellos porque casi podía ser incesto. Quería rebelarse contra eso, porque de verdad ahora se sentía atraído hacia ella, pero poco podía hacer más que seguir el juego. Si volvía a intentar besarla lo más probable es que perdería esa beca que la mujer de don Manolo le había brindado y por más atractiva que la encontrara, de ahora en adelante no fallaría jamás en la interpretación de ese humilde joven agradecido infinitamente de su benefactora. Armó pronto un sexteto. La señora Lucy le consiguió un día estable en El Perseguidor y de ahí no paró más. Se sorprendía de la rapidez de su ascenso musical aunque estaba claro quien movía los hilos de su éxito. En la casa de Ester la señora Lucy ya ni se aparecía. Algo raro se percibía, pero Moisés no podía dejar de hacerse el desentendido, si empezaba a pedir explicaciones adiós a El Perseguidor y a sus amateurs jam sessions. La señora Lucy estaba pagando por un servicio que nunca más utilizó sabiendo sólo Dios la razón. Avanzaban los meses y hubo un momento en que la señora Lucy desapareció de la casa de Ester y no volvió más. Lo más lógico es que en el mismo momento


en que ella se marchara de Santiago se terminaría todo esa cotidianidad media esquizofrénica que había montado para Moisés, pero no fue así. - La Lucy me dijo que te ibas a quedar mucho tiempo acá- mencionó Ester una mañana, después de servirle el desayuno. - No sé. Bueno, yo acá vengo a hacer lo que me gusta. Como ya no está ella el día que me aburra me largo. - No es así de simple. La Lucy dijo que cuando volviera te quería ver aquí- dijo Ester en un tono medio apocalíptico. - ¿Y cuándo piensa volver? - Nunca se sabe, pueden ser meses, incluso años. - Años???!!!!- exclamó asustado Moisés. - Sí y debes quedarte. Ella está desembolsando mucho dinero por ti. Moisés se dio cuenta que por puro interés se había transformado en un ente que solo sabía captar oxígeno del ambiente, rehén en la casa de la amiga de una señora mafiosa y quién sabe si con serios problemas mentales. - Lo que pasa es que se aburrió de ti Moisés, porque ella te encontraba igual al Sebita. Te amó un tiempo, como los ama a todos, y luego se apiadó de ti. Por eso nunca más te infló, porque la piedad no es un sentimiento muy atrayente. - Siempre hay alguien que se apiada de mí. Me molesta esa piedad estúpida que despierto en las personas. - A ver si puedes sacarte esos ojos de cordero degollado. - ¿Y qué va a ser de mí ahora? - Tu vida sigue igual, actúa como si nada. Si no, olvídate del jazz. Todo eso que tienes armado en el Club es obra y gracia de la Lucy. ¿Crees honestamente que eres tan diestro como para que en 6 meses de haberte recién iniciado en ese saxo podrías haber formado un sexteto? Ella crea tu ficción. Tú eres de ella. - ¿Y por qué quiere que esté cuando se le ocurra volver? - Quiere ver si aún le recuerdas al Seba. Porque si no es así…

Bueno, no hay que hacer mucho esfuerzo intelectual para saber que pasaría si no es así. La casa de Ester se había transformado en una prisión y lo abrumó eso de “Tú eres de ella”. Por un instante quiso escapar, pero empezó a sopesar: Si se volvía a Curicó lo esperaba la nada, aunque esa nada era de él, no le debía rendir culto a nadie para obtenerla. Ahora bien, si se quedaba viviendo esa vida imaginaria andaría todo perfecto, pero debería asumir el rol perpetuo de esa especie de amante, siempre atento al día en que la señora Lucy volviera. Si en un comienzo pudo fingir sin problemas, no estaba seguro 15 de poder hacerlo un tiempo indefinido. Pensó en quizás armar algo en otro lado, aunque ya a esas alturas sabía que el jazz no le daría más que placer y él amaba los lujos a los que la señora Lucy lo había acostumbrado, así que sin darle más vueltas al asunto optó por seguir su monólogo de ente jamás pensante, en una eterna reverencia hacia una mecenas incógnitamente ausente. La señora Lucy no volvió más, pero su tribuna en El Perseguidor nadie se la quitó, ni siquiera los músicos reales que se habían ganado su lugar a punta de sacrificios. No tocaba mal pero hasta el público lo comparaba en negativo con el resto de los saxofonistas. Sin embargo fue ganando práctica, mucha práctica y con el paso del tiempo adquirió mucha técnica. Eso sumado a toda esa pasión que sentía de niño por su Saxo Barítono, hizo de su sexteto uno de los favoritos del lugar, aunque siempre quedó con una duda enorme: Jamás supo el límite exacto en el que su éxito pasó de ser una quimera a ser una verdad absoluta. El tiempo y su conciencia le pasaron la cuenta no pudiéndole otorgar más importancia a otra cosa sino a esa obsesiva interrogante que ni todo el dinero de la familia García podría ayudar a encontrarle alguna resolución. Moisés había perdido para siempre el sentido de lo tangible y ya nunca más supo distinguir entre la realidad y la ficción.


Sagrado Pacto. Cula Ă lvarez Villegas.

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La quebradiza pintura y los vidrios de colores, postales de divinidad, símbolos de dolor, humildad y amor por el prójimo vería normalmente la gente, pero esa tarde de comienzos de Otoño, en que se podía oler la tierra mojada, Don José pasó por alto los incentivos a golpearse en el pecho, para entrar en el confesionario y esperar impacientemente. Luego de unos minutos se oye la madera del asiento confesador y la cortina se cierra dejando el ambiente en penumbras. - ¿A que has venido hijo mío? - dijo el sacerdote con voz experimentada y cansada de confesiones. - Pues tengo un problema padre - Don José en su agonía. - Cuéntame... - Es mi esposa. El curita abrió los ojos como esperando lo peor del pecado. - ¿Qué sucede con ella hijo? - Ya no quiere besarme, ni tocarme. Me mira con desprecio y me grita ante cualquier equivocación. - O sea hijo tu no quieres perdón, quieres un consejo ¿o me equivoco? - interrumpió el cura con su sabia voz. - Déjeme terminar padre... todas las noches trato de acercarme a ella buscando amor y refugio, pero se aleja suave y escurridizamente de mis brazos. Además cada noche que llego del trabajo huele a vino, incluso he probado el que sobra en la mesa, comprobando su calidad. Esos vinos no son baratos y en casa el dinero no da para esos lujos. - ¿Tu crees que te engaña? - Obvio, se nota en su pelo brillante y su piel rosada que no le falta sexo, con su respeto padre - concluyó José como acordándose que hablaba con el ministro de Dios. - No te preocupes hijo - lo tranquilizó el cura - yo creo que deberías conversar con ella de esta situación, quizá no es tal tu acusación y solo es falta de entendimiento. Yo no puedo ayudarte con más que un consejo, es con el pecado con el que debo lidiar. - Está bien padre... lo comprendo - dijo José resignándose al consejo. En ese momento el sacerdote saliéndose de su rol y bajando a la humanidad, chismosamente pregunta. - ¿Y con quién crees que te engaña hijo? - lo dijo con la voz más sabia que tenía, ocultando su humanidad en la pregunta.

Y aceleradamente don José respondió como si hubiese encontrado agua en el desierto. - ¡Contigo!, ¡Hijo de puta!, aquí tienes tu pecado. Y el arma que guardaba en su pantalón José, soltó un estruendo que le voló la tapa de los sesos al recién descubierto libidinoso cura. En la gama de sonidos de la escena José se percató de uno en particular que le produjo satisfacción, el sonido del casquillo atravesando el cráneo del sacerdote lujurioso, comparándolo con el sonido que hacen las tablas al quebrarlas con el pie. 17 Luego salió del confesionario y se dirigió a las oficinas, buscando aquél vino de calidad que adornaba y santificaba el engaño y la pasión en su hogar mientras él no estaba. Cuando lo encontró dio un buen trago y dijo: “ahora Cristo me ha perdonado a mi también” - soltando una carcajada. Cuando quiso salir se encontró con algunos de los niños de primera comunión en una oficina, eran todos muy pequeños y vestían solo ropa interior. José estupefacto salió rápidamente del lugar. Al salir se topó con la imagen del “pulento” en su cruz mirándolo, con esa capacidad de tirarte toda la culpa encima. José gritó: - ¡¿Esto es lo que te gusta no?! Y le dio un disparo a la estatua para luego salir corriendo sin percatarse que de esta brotaba sangre. José llegó a su hogar y dibujó el círculo y la estrella con sangre y velas, como lo había acordado en el pacto de venganza y protección que hizo el día anterior. Cuando llegó la policía al lugar, se percató que el “pulento” sangraba y todos supieron del milagro sin interesarse en más que eso, dejando como anécdota los sesos repartidos del “santísimo padre”. Ese día Dios y Diablo hicieron un pacto, nadie ahondó en los crímenes que gozaban ambos, y se tomaron una cerveza fría para sellarlo... ese día hubo buen mambo... ¡AMÉN!


Cat vs. Dog. Camila Madariaga Pothoff.

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No Tanto. Andrés Correa Guerrero.

Dos segundos antes lo pensé. He tratado de pensar en cómo se llama ese fenómeno en que sabes antes de hacer o decir algo que te arrepentirás por un buen rato. Y aun no me acuerdo. Llevaba años caminando por el mismo camino, haciendo la misma sonrisa, pidiendo el mismo café con las mismas cantidades de azúcar y yendo las mismas veces al baño. Es extraño como la vida no es más que un sin número de rutinas que decides evadir o tomar. Es súper extraño como la vida no es más que la suma de decisiones en las que te engrandeces o te acobardas. Me gusta la

vida de cobarde. Me ha gustado desde siempre. ¿Para que esforzarse tanto en ser valiente? (claro, porque ser valiente 21 requiere un esfuerzo que YO no estoy dispuesto a hacer). Es por eso que siempre tomé el otro camino. Lo tomé y lo seguiré tomando. Es por eso que el perro es el mejor amigo del hombre. El perro sabe el significado de la palabra “subyugarse” tanto o más como yo la conozco. Y dos segundos antes supe que debía revisar en mi diccionario de bolsillo las diferentes acepciones de la palabra y buscar la más adecuada para el momento y pegármela en la frente. ¿Qué hice? Me envalentoné, me puse mi mejor corbata y dos segundos después me arrepentí. Ojalá creyera en el Dios de los cristianos, así sería mío el reino de los cielos. Pero aun así, estoy seguro que me arrepentiría de poseer el paraíso. Porque jamás me basta. Porque siempre me arrepiento. Siempre. O tal vez nunca. No sé.


Malditas Tarjetitas Rectangulares. Rocknrolla GutiĂŠrrez.

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es pagar la deuda con esta famosa manera de comprar sin dinero: gastar 3 ó 4 veces la suma completa de un salario es lo que cada chileno que posee uno de estos plásticos realiza mes a mes, pagando intereses que hacen una fortuna aparte.

Cuando se lee un título como este, supondríamos que se trata de algún dogma instalado en alguna parte de nuestro modelo. Pues bien, acertó. Quiero, sin ahondar en lo profundo del tema -ni mucho menos caer en lo superficial-, hablar de las tarjetas de crédito, débito o como se le ocurra llamarlas. Se estima que en nuestro país existen en uso más de 20 millones de tarjetas de crédito, y claramente no somos esa cantidad de chilenos. Ése es el negocio: darle a la gente en su imaginario el control total del sistema, ya no como un comprador pasivo, sino como el poseedor de la fuerza necesaria para adquirir lo que sea. Cuantas veces sea y en donde sea. Pero, ¿se ha cuestionado –usted- alguna vez el por qué es necesario tener tarjetas de crédito?, La respuesta que ofrezco es más simple que conseguir una tarjeta. Y eso es mucho decir. Su sueldo no basta, el sueldo de la mayoría de los chilenos no alcanza a satisfacer las necesidades básicas que las mismas tarjetas le imponen. Si un trabajador promedio con un salario de 200 mil pesos y tres hijos quisiera comprar un plasma, LCD, Playstation, Wii, netbook, refrigerador cuatro puertas, lavadora, secadora, tv cable, celular touch, y cuanta cosa se promociona en televisión (referente valido para la people), tendría que dejar de comer unos 2 años y olvidarse de pagar los suministros de luz, agua, gas. Eso no lo estoy inventando. Usted y yo lo sabemos ¿y sabe qué?, las tiendas también lo saben. Y consiguieron un mecanismo para aprovecharse de sus fragilidades, con una tarjeta usted podría tener todo esto y más. Pero ¿cuál es el real costo de una tarjeta? El estar endeudado conlleva sacrifico para poder pagar, lo cual implica no perder el trabajo, lo que tiene directa relación con malos empleos y con pocas garantías. En el fondo, la prioridad de su trabajo

Está sometido a pagar, cree que es usted quien utiliza las tarjetas, que los descuentos exclusivos para personas que la tienen lo hace especial, que los famosos puntos acumulados son un beneficio, que la facilidad de los 48 meses son una señal de gratitud por preferirlos, que el que estas tienditas los vistan igual a la cantidad de gente 23 que posee una línea de crédito es glamuroso. Y mientras todo eso está pasando, detrás de esto hay una cadena de irresponsabilidades que usted no conoce o simplemente deja pasar por que son solo cien pesos o tal vez quinientos: nada que pudiera cambiar la rutinaria vida que lleva. Pero si usted suma esos cien pesos a las 20 millones de tarjetas, seguramente vera muchos ceros. Si viera las condiciones en las que trabajan muchos jóvenes bajo el concepto part-time, (que no se hacen responsable por la pérdida, daño o cualquier cosa que le suceda dentro de la tienda, banco, negocio, etc.), verá muchos más lúcido que se sometió, que usted es un sostenedor de las grandes franquicias que utilizan las tarjetitas, que usted apoya de manera indirecta a que los sueldos no cumplan con satisfacer las necesidades básicas, a que la pobreza sea invisible puesto las fichas que lo comprueban miden por la cantidad de bienes y el poder adquisitivo, a quienes son o no pobres. Usted avala sin ningún remordimiento a que esto vuelva a los años en donde a la gente se le pagaba con fichas las cuales solo podía cambiar en las pulperías. Pero hemos evolucionado y usted está convencido de eso, yo también lo estoy, ahora nuestros esclavos no dicen amo, dicen jefe. Y las fichas se pagan en plazos insospechados hace 100 años, pero en el fondo seguimos siendo los mismos. Antes te miraban los dientes y ahora el DICOM. Antes pedían referencias, ahora te piden últimas cotizaciones. La tarjetita despertó la soberbia, la codicia, la gula y su envidia, pues bien mientras usted sigue alimentando la desigualdad con sus compras, con estar sometido el fin de semana a ir de shopping (como paseo familiar), yo aún podre decidir qué compro, dónde lo compro y a quién se lo compro.


Producto Interno Bruto. Hualpén Suárez.

Es difícil para la máquina de escribir presentarse 24 ante la concurrencia, exhibir el destilado de su elÍxir entre las nuevas formas difusoras que han olvidado los recursos poco expeditos de su realización ya obsoleta -el mensaje de trabajo sigue siendo el mismo-. El sueldo mínimo ha subido otra miseria, ad-hok a todas las cosas que hacen a este miserable. El viejo operador de maquinas a vapor, el parchador de teteras, la experticia en Windows 95, un mecánico de buques de guerra en desuso, que por su humanidad dejo escurrir los nuevos aprendizajes por sentarse, y ya no ve pasar al que reparaba paraguas, que termino su profesión, tantos seres a quienes el tiempo y la vida erosionó y solo son recuerdos los sonidos condicionantes del silbato que el afilador de cuchillos sopló. El avance no ha pasado inadvertido y ha marcado fuerte y nebulosamente la evolución de la esclavitud, y la sociedad presta a que el salario no alcance, que la frustración venza, que las fuerzas de flaqueza den sentido a la oración. Los recursos de la nación son para su gente, las personas son egoístas y se conforman. Leí que hay cien millones de pesos derivados a la incompetente reconstrucción dando vueltas, que cuando los autodidactas aprendan la maniobra, estos fondos como tantos, se disolverán en lo profundo de los bolsillos de un selecto sector de chilenos, mientras que arrepentidas las antigüedades se vuelcan al trabajo, transmutan las añejas tecnologías del cinturón y las maquinas añaden un agujero mas, ya sea para apretar, o por la necesidad de ajustarse a lo delgado, largo y angosto de la silueta famélica de Chile.


Los dioses de la sumisi贸n. Juan Pablo Vald茅s.

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De la sumisión como una opción y su origen. Juan Pablo Valdés.

Hace miles de años aparece el ser humano 26 pensante, soñador y sobre todo, un pensador. En dicho tiempo el hombre debió con seguridad pasar de una etapa nómada a una sedentaria, de cazador y recolector a ganadero y agricultor. Necesariamente esta etapa es una seguridad histórica absoluta. A estos periodos llamamos paleolítico y neolítico respectivamente. Ahora bien, en dicho tiempo, los hombres vieron que la organización era vital para gentes que anteriormente vivían en grupos compactos. Crearon aldeas y viviendas de diversos tipos, dividieron funciones y por un tiempo esto estuvo bien. No obstante, es la división la que genera la desigualdad en el momento en que asumimos que alguien con trabajo distinto al nuestro debe vivir mejor. Pero este no es el caso de la época neolítica en donde los grupos podían vivir hasta 150 individuos sin jerarquías. Pero es sin duda el inicio del mayor problema que ha creado y nos tiene hoy por hoy sin freno y escapatoria: dominación y sumisión. El problema de la desigualdad ha sido tratado en múltiples ocasiones. No me referiré minuciosamente en cuanto a cada observación ni escuela, pero me referiré sin duda a mis favoritos. Pero insertaré una idea que considero elemental. Todos tienen libertad aún hoy para rebelarse o sumirse a la dominación. Es una opción, un libre albedrio único del homo sapiens, la libertad de pensamiento y acción. El costo es conocido: ostracismo, enfermedad, envejecimiento y decadencia, y finalmente muerte; justamente lo que buscaba luchar Buda. Según Thomas Hobbes en su Leviathan, el ser humano se mueve por la razón surgida desde las palabras. Vale decir, el germen de nuestro intelecto es la comunicación. Pero estaríamos equivocados al pensar en esto como una herramienta únicamente para sociabilizar. El ser humano es per se una especie que busca el placer, la satisfacción futura o mantención de la misma, y puede llegar a hacer todo cuanto esté en sus capacidades para

ello. Y es esto lo que necesariamente inculcamos en nuestra educación como el espacio de uno y otro. Tus libertades llegan hasta donde llegan las mías. Nadie desea que pasen sobre otro. Por más que el hombre se sienta extasiado sexualmente, debe comprender que el coito es un acto consentido por la otra persona, y si no es así es una violación; un atropellamiento del espacio de otro, un alud sobre las libertades de una persona. El ejemplo es vago, pero si abrimos el abanico a las múltiples necesidades os daréis cuenta de la gran gama de posibilidades que se tiene de obtener satisfacción y además de pasar sobre otros. Hobbes llamó a esto “Bellum omnium contra omnes”, es decir “guerra de todos contra todos”, free for all. Por esto nos detenemos, ya que estriba en la gran diferencia que antepone Thomas Hobbes a Jean Jaques Rousseau: el hombre es instintivamente (y a conciencia también) un individuo vil, un “Homo homini lupus”; es un lobo para el resto y esto quiere decir igual a malo en sus orígenes. Olviden el pecado original, el hombre es malo por sí mismo, adiós paraíso terrenal. El hombre solo vive poco, vela por sus intereses, bruto, malévolo. Pero la organización que puede restar las libertades mantiene a raya este desorden. Del caos, surge la ley y la ley garantiza mayor vida, bien mancomunado, comida, sexo, etcétera, todo bajo un estatuto fijo. Y alguien debe hacerse cargo de esto: surge la jerarquía. Por esto, para Thomas Hobbes el contrato social surge para mantener un orden y estabilidad en las relaciones sociales, familiares, etc. Es por tanto la desigualdad un mal necesario para impedir el caos. No estamos muy lejos: las fuerzas militares son necesarias para repeler saqueos, los policías para la delincuencia, y nuestros diputados para legislar por nosotros mismos. Rousseau es de otra idea más romántica. El origen del hombre no es negativo, es al contrario un pasado glorioso, una edad dorada. Para Rousseau el problema de la desigualdad estriba en el origen de la convención. Es decir el contrato social. En su ensayo Discours sur l’origine et


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les fondements de l’inégalité parmi les hommes, el filósofo del siglo XVIII nos auxilia en este problema primigenio: el buen salvaje es un hombre con bondades a flor de piel, en su génesis es bueno, la sociedad lo mancilla. En sus inicios los hombres no tenían concepción de los bienes más que comida, fuego y mujer e hijos. Rousseau nos habla de un periodo paleolítico en donde el hombre no tiene vivienda fija, no puede tener posesiones que no sean estrictamente necesarias. Por lo demás no las conoce. Esta idea es maravillosa, puesto que Rousseau advierte una imagen del hombre desprendiéndose del resto de animales por su libre 28 albedrío. El escoger cosas no necesariamente como el resto de especies en la tierra y escoger en dichos casos lo antinatural. Para Rousseau este es el germen que posibilita una cadena de sucesos que desembocan en la sociedad. Es curioso advertir que los bosquimanos hasta el siglo XX contemplan características perfectamente roussonianas, donde no hay jerarquías sociales, no hay bienes más de los necesarios ni vivienda fija. Con estas dos premisas me sirvo para advertir que la organización es necesaria para restar usurpaciones de libertad, pero que es además una usurpación consiente, un contrato o convención. Que en determinado momento debió ocurrir esto: quizás en la unión de bandas y formación de tribus y aldeas. Es en sí mismo la idea de que alguien debe regularte, alguien debe ser jefe del grupo, alguien debe ser guía. Algunos deben especializarse en el campo, otros en la defensa, otros en los ritos y celebraciones. El germen de la defensa y el rito es sin duda el origen de la desigualdad absoluta. Más tarde debieron aparecer concepciones religiosas para dar coherencia a la estructura y con esto la desigualdad y dominación. Aun hoy vemos que la sumisión es un mal necesario. No queremos vivir junto a delincuentes, no queremos perder nuestras posesiones, no queremos dejar el pacer que disponemos, no queremos cazar ni salir por agua, no queremos sentirnos solos en la oscuridad y lejos de la gente, las aglomeraciones o los servicios que disponemos. No lo queremos, al contrario, siempre queremos más para nosotros mismos. “Cuanto más crece el Estado, más disminuye la libertad”, es una de las sentencias de Rousseau en su Contrato Social. Hoy nosotros escogimos, asumimos la competencia entre individuos, nos sumimos a la pirámide social y la explotación nuestra y de todos, incluso quienes no lo aceptan deben ser sumidos a una exclusión social y marginación, nos sumimos a los

bancos y a quienes se hagan cargo de nuestros sueldos y sudor, nos sumimos a la realidad de países pobres y ricos, de arriba y abajo. No importa. Nos sumimos en un mundo en que muere gente de hambre y en que la deforestación, la contaminación y el calentamiento global son necesarios. Nos sumimos a mantener la paz por medio de la guerra y en cuyo caso preservar armas que sean garantes de este fin. Somos sumisos a que usemos energías no renovables, a que haya izquierdas y derechas que nos guíen. El hombre hoy es sumiso incluso a lo que le parece réprobo. Para esto está el gran aparataje burocrático, la televisión, la radio, todo cuanto mantenga millones de personas y aun así separadas. En medio de las opciones de nuestro libre albedrío, hemos escogido este camino. Y por hoy, nos sentimos orgullosos, ya que en nombre del futuro bautizamos esto como progreso. Ahora bien, naturalmente pensamos al inicio la sumisión como un acto solo relacionado con algunos casos. Observemos uno. Islam. Significa sumisión, textualmente. Deriva de aslama, rendirse, hundirse, someterse. Y su seguidor muslim, “que se somete”. Esto es por medio de una estricta veneración acatando sus órdenes tácitamente en lucha contra el mal. Observemos que no obstante islam no es una sumisión por la omnipotencia de Allah, sino también concurre con el concepto de retribución divina. Es decir, se persigue también un bien, esto es bienestar, salvaguarda, salud, paz. Lo que Pedro Martínez Montávez en su Islam y Occidente. Juicios y prejuicios, señala: “Quiere esto decir, sencilla y profundamente, que el creyente se somete a Dios, se pone en sus manos, porque tiene la seguridad de que así se pone a salvo. Obsérvese también que islam y salam —que es como en lengua árabe se dice paz— son términos hermanos, al derivar ambos de la misma raíz”. Volvemos a donde la sumisión trae una conveniencia bajo el brazo. Es algo provechoso, hay un más allá que puede beneficiarse. No debemos ir lejos, el cristianismo como el Islam es un fenómeno patriarcal en el cual la aceptación y sumisión a Dios nos trae al final de nuestras vidas lo esperado: paraíso, bienestar, vida eterna, etc. Nos inculcan a no dejar la sumisión a Dios, Jesús, la Virgen o quien sea por nuestro propio bien, debemos por tanto aceptar orar cada mañana, antes de comer, al dormir, ayunar, ir a misa u otra reunión religiosa, a confesar los pecados, que están instaurados en un texto divinamente


29 revelado. Pero no es en ningún momento un acto de coerción. La sumisión a un poder sobrenatural como un dios o dioses no es un acto de matonaje. Si no se lleva siempre consigo un acto de elección. Acepta Jesús y te salvarás, acéptalo y te ayudará, acéptalo y no estarás solo, etc. Los mormones van de puerta en puerta con una pregunta, aceptas o no. La vida misma es una gran pregunta, ¿aceptas creer en un ente todopoderoso que todo lo ve y que discriminará si eres o no justo y fervoroso? Si lo aceptas firmas un contrato con obligaciones determinadas insondables. Un dogma rígido e irrompible. No atenerse a este sistema es una blasfemia, una herejía y merece una jihad o castigo. La inquisición era de hecho Santo Oficio. Vaya santidad.

necesarios, hasta abajo, más abajo que nosotros. Donde no vemos, ni nos interesa ver. ¿Qué me importa si yo estoy sobre ellos? Me importa que estén sobre mí mismo, nada más. Incluso aceptamos que esto es un canon de belleza y esto no, que ser popular debe perseguir un estándar de belleza y atractivo especifico, que esto es buena música y esto no, que es mejor cuando dura mucho a que dure poco, que si os quedáis en casa un sábado sois ñoños. Pero sobre todo esto quizás, y esta es la gran comedia, es que en esta obra, tu eres un personaje más que la hacen realidad. Tan valioso como cualquier otro. Has vendido tus ideales por un puesto de trabajo, has menospreciado las ideas de ese niño que brillaba como el sol, ahora cegado con hierro y de ojos como agujeros negros en el cielo.

Es por esto, que en verdad, toda la sociedad debe ser entendida como sumisa. Es necesariamente así. Reconocemos la pobreza, el SIDA, la desigualdad de unos sobre otros, el sometimiento a estatutos contra indígenas, el aumento del costo vital, el bulling, las mofas, el capitalismo y el consumismo, la farándula, el sinsentido, la estupidez como opción. En verdad la historia, la existencia es un libre albedrío. Dos pastillas con posibilidades universales. Una elección. Contrato social, creencia religiosa, matrimonio y relación sexual, familia; absolutamente todo conlleva a una elección entre un sí y un no. Nos avergonzamos de lo que reprobamos, pero que aceptamos como parte de este mundo. Lo alejamos y nos acogemos a una medida de protección impersonal: “no importa, no es mi culpa, no lo comparto, una pena”.

Rebelarse es morir, decir lo que no es correcto es locura. El general George Armstrong Custer, tristemente célebre como perseguidor de indios sentenció en 1874 en su libro Mi vida en las llanuras: “Cuando la tierra que consideraba suya y donde había cazado durante tantos años es requerida por este… monstruo insaciable (la civilización), no hay apelación; debe rendirse, o si no pasará por encima de él sin piedad, destruyéndolo a medida que avanza. Al parecer, el destino lo ha querido así, y el mundo lo aprueba”.

En Chile, América, el mundo, todos lleváis una burka o una kipá recordándote que hay algo sobre ti mismo. Una pirámide construida que parte con Dios, luego los poderes más altos de nuestra sociedad y que concebimos como

Recuerdo cuando en Chillán un mendigo se me acercó y en lugar de pedir dinero preguntó: “¿hay posibilidades?”, la pregunta me sustrajo totalmente de la tierra y me guio a una búsqueda elemental y existencial. Cual Buda, uno busca desprenderse del dolor. Sin embargo antes que desprenderse de la dominación, hay que reconocer la sumisión de que cada uno es parte, aun cuando no pueda eludirla.


Ante la imagen. Cerozoom.

Vivimos entre imágenes, de alguna manera éstas 30 han logrado establecerse en la sociedad como un medio de gran impacto, que determina prácticamente todo aspecto cultural. Sin embargo, su importancia no radica en que solamente es intermediaria, sino muchas veces es catalizadora de conductas. Este texto supone una leve mirada al problema de la imagen, cuando nos entregamos, nos dejamos engañar y nos ilusionamos en todo aspecto a través de ella. Abordar el problema de la imagen en nuestra sociedad es caminar sin destino, para problematizar en este laberinto es necesario encontrar el hilo de Ariadna. La producción de imágenes en occidente ha estado marcada por una obsesión1, enraizada en los principios de la humanidad con el conflicto de la irreversibilidad del tiempo. De algún u otro modo, todo deja de existir, todo desaparece. Desde este miedo surgen las prácticas del uso de imágenes como la forma de permanecer en el tiempo. Desde entonces, la imagen nace en la muerte, con los ritos funerarios y su relevancia cultural2. Es la imagen la que prospera en el tiempo volviéndose intermediaria en nuestro conflicto con la muerte. La imagen también presenta un lado oscuro, desde el principio mimético de la representación, la imagen funciona como doble, como portadora de un significado. La imagen se vuelve espejo, solo para invisibilizarse. Lo que podríamos entender como un simulacro. Nos hace creer que la realidad es representable, como si la noción de “realidad” fuese una esencia inalterable y vista por todos de la misma manera. La imagen se vuelve una excelente herramienta para promover ideas y conceptos, ya que trafica con la ilusión. La imagen-simulacro nos hace creer que estamos frente al referente, olvidando que es un doble, o más bien el medio3. Actúa de tal manera que su presencia nos delata siempre una ausencia, mostrándonos lo que ya no está.

La relación que tenemos con las imágenes nos permite entregamos a su existencia criptica, aceptamos e interpretamos sus códigos y nos sometemos a vivir con ellas. Pero ¿de que otra manera podría ser?, sin ser esta pregunta una defensa de la cultura visual, lo importante sería hacer visible justamente lo que intenta ser invisible. Su uso es social, es convencional, desde la representación clásica hasta su choque con las vanguardias. El ser humano no ha podido desprenderse de ellas, es más, se ha expandido su uso. La imagen no solo sirve en la representación de la realidad (aunque sea un camino cerrado, puesto que la realidad es irrepresentable), a través del tiempo su uso se ha expandido. Esto me permite decir que la imagen no es completamente mimética, no responde a una “realidad”, sino que también permite configurarla y crearla4. El espacio visual se vuelve increíblemente complejo, se hace necesario comprender a la imagen como un proceso y no como un producto. Ya que funciona en las relaciones y nunca está terminada. Su lectura y producción cambia con los tiempos, cambiamos nosotros a través de las imágenes, pero también es la imagen la que se encuentra sometida a nuestro modo de vivir. Se produce entonces, una relación dinámica con las imágenes, donde en vez de aclarecer los limites, estos se vuelven confusos y turbios. Porque no se trata de sepáranos a los humanos de las imágenes, sino reconocer que nuestra propia concepción como “humanos” es también una imagen construida socialmente. Al final, en vez de concluir siento que abro mas heridas de las puedo cerrar. En esta pequeña búsqueda por la sumisión ante la imagen he fracasado, quizás es parte de un laberinto en la que Ariadna está tan perdida como me siento yo.

1 Gubern, Roman. Del bisonte a la realidad virtual. 2 La visión antigua otorgaba una relevancia a todo los temas relacionados con la muerte, desde estas practicas rituales, la imagen y el arte logran insertarse en la cultura. Debray, Regis. Nacimiento por la muerte. 3 Gubern, Roman. Del bisonte a la realidad virtual. 4 Gubern, Roman. Del bisonte a la realidad virtual.


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Ante Dios. Rodrigo Maureira Osses

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Con un “Amén vacío como el cáliz de esa noche, el padre terminaba la ceremonia. - “Que Dios bendiga esta investidura” 20 años han pasado desde aquel momento. Por las noches Pedro sueña con aquel joven de ojos pardo que conoció a las orillas del Río de la Plata. 20 años soñando un paseo tal vez por Amsterdam o Estocolmo tomados de la mano. Su familia, los Larraín se negaron aquella noche de cristiana confesión a aceptar que el mas apuesto y prometedor de los 7 hijos fuese un enfermo, un impuro, un desviado, una marginal basura. - “Ya tenemos al abogado, al médico, a la profesora y a la enfermera, al ingeniero y al militar, tu solamente puedes ser el cura...Hubiese preferido que fueras un drogadicto al que rehabilitar, que un maricón que ensucie el apellido”. Hoy, de rodillas ante Dios, de boca al suelo ante la familia, Pedro espera las noches para soñar con el joven de ojos pardo, para volar libremente de su mano, para vivir humildemente con su beso. - “Señor mío, y Dios...Dios mío”


Eucaristía. Juan Pablo Valdés.

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De vértice a base y de víctimas a victimarios. Silvia Gutiérrez

“Estoy buscando niños como tú”, fue lo primero 34 que le dijo Marcel Maciel, el padre fundador, a Juan José. El era un niño de Michoacán, tenía 10 años y pasaba sus días como monaguillo en la parroquia de Zitácuaro. Su familia era muy cercana a la iglesia, al igual que todo el pueblo. Debido a ello, cuando Maciel conversó con la familia de Juan José, para que él, junto con otro niños ingresaran a la escuela apostólica de Tlalpan, al sur de Ciudad de México, la emoción que sintieron los padres por saber que tendrían un hijo sacerdote los hizo aceptar la propuesta de inmediato. En 1949, dos años después de haber ingresado a la escuela, Juan José Vaca es seleccionado para formarse en la universidad jesuita de Comillas, en la provincia española de Santander. Fue ese mismo año, mientras dormía, que su vida y sueño se vieron interrumpidos. Un legionario lo despertó durante la noche para llevarlo hasta la habitación de Maciel. Acostado en su cama, Maciel le pidió al niño que le realizara unos masajes en el vientre, pues sentía un pequeño malestar. Minutos después el padre fundador le pidió seguir con los masajes, pero un poco más abajo, llegando Maciel a tener una erección, y al acabar volvió la espalda y fingió dormir. Para ese entonces, el niño no sabía nada de masturbaciones ni de sexo. Sin embargo hubo veces en que también lo utilizaba “como mujer” y otras en que abusaba de él y de otros niños apostólicos a la vez. Juan José le manifestó a Maciel sus dudas sobre estos encuentros, a lo que este respondió: “No hay nada de pecaminoso en esto. Mira, te absuelvo…” Y le dio la bendición junto a la señal de la cruz.

Durante doce años se repitieron las violaciones en la habitación de Marcel Maciel, el padre fundador de los Legionarios de Cristo. Una congregación religiosa fundada en 1941 y que se plantea como misión “difundir el Reino de Cristo según las exigencias de la justicia y caridad cristianas”. No debe confundirse con los católicos del Opus Dei o de Schoenstatt, más allá de que los dogmas se compartan, hay diferencias en el estilo de vida, hábitos de consumo, relaciones sociales, educación, ritos cotidianos, la política. Los legionarios ponen un énfasis especial en los aspectos rituales y ceremoniales de la fé, y no tanto en logos y en la palabra. Y quizás eso mismo es lo que los lleva a ganar tantos adeptos carentes de consuelo y seguridad. Se disputa la hegemonía de la elite política y económica con el Opus Dei, pero este último le lleva ventaja en lo intelectual. Los legionarios le dan mayor valoración a las redes, a los contactos, a los rituales como base de toda sociabilidad. Sus esferas de influencia son la educativa y la elite socioeconómica. Pero… ¿Por qué Juan José Vaca guardó silencio durante toda su adolescencia e incluso parte de su adultez? La antropóloga mexicana Paloma Escalante, en su artículo “Cuando las víctimas callan”, plantea una respuesta para entender el silencio de las víctimas de abuso sexual, en manos de líderes religiosos o abusados por sus padres. “Supone el niño que su testimonio no será creído, porque el mismo no lo puede creer y porque en el fondo desea que no sea cierto. Asumirlo significa renunciar al padre (o Padre) como figura paterna, como referente de identidad, de seguridad y protección, del sentido de la existencia”. Por su parte, los Legionarios de Cristo, los cuales tienen mandamientos propios, plantean en el cuarto de ellos que: “Se prohíbe criticar las actuaciones de los superiores de la orden y obliga a dar aviso si otro miembro lo hace” .


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El Papa Juan Pablo II diciendo a Marcel Maciel: “Mira, te absuelvo”

Recién a los 25 años, Juan José Vaca comenzó a escribir sus vivencias sicosexuales, las cuales guardaba en su habitación junto a sus cosas personales. Vaca ya estaba por ordenarse como sacerdote. Un día Marcel Maciel lo llamó y le dijo que él no estaba preparado para ser sacerdote. Evidentemente habían registrado su habitación y encontrado sus escritos. Juan José estuvo en el Seminario Menor de Ontaneda y en el Seminario de Dublín en Irlanda. En ambos tenía órdenes de Maciel de reclutar a los niños más “bonitos y listos”. En Ontaneda, Vaca asumió como vicerrector del seminario, y ahí descubrió que el rector abusaba sexualmente de niños apostólicos. Vaca avisó a Maciel, que se encontraba en Roma, y este le respondió que no ventilara esos asuntos. Por orden de Maciel lo único que ocurrió fue que el rector fue trasladado al estado mexicano de Quintana Roo, “el gulag legionario”, debido a las malas condiciones en que se vive y la extrema pobreza de su población. Pero pronto Vaca pudo descubrir algo mucho más grande. El rector era victimario y víctima. FUE ABUSADO DESDE PEQUEÑO POR MARCEL MACIEL. Por su lealtad en ese episodio tan oscuro, en 1969 Juan José Vaca pudo ordenarse sacerdote. Y fue recién en 1976 cuando decide “incardinarse”, es decir, que el

miembro de la congregación religiosa se va y pasa a trabajar en el clero diocesano, dependiendo de un obispo. Esto quizás porque los legionarios anteponen los designios de Dios por sobre los propios. Esa es la marca de humildad y vocación. El argumento de la orden es usado para evitar el libre albedrío de novicios, seminaristas y sacerdotes. Los legionarios se han expandido gracias a sus recursos económicos y la gran capacidad de captar vocaciones sacerdotales y es lo que les permite estar hoy en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, México, Nueva Zelanda, Perú y Venezuela. Y es la religiosidad militante que los caracteriza, la que los hace llegar a las elites políticas y económicas y desde ellas a las bases de la población. Será desde ahí donde controlaran sus vidas, la mía y la tuya. El objetivo es influir en la sociedad de vértice a base, de la familia Matte y Luksic (reconocidos legionarios) hacia nosotros, desde la UDI a nosotros. Y es ahí donde la sumisión pasa de ser sólo sexual y en base a violaciones y convierte a los pueblos en sumisos a los dueños del capital o a cualquier tipo de líder político, económico o religioso. Fuentes: “Legionarios de Cristo en Chile; Dios, Dinero y Poder”


Amor Libre. Andrea Guerrero Valenzuela

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“Amar es querer la libertad, la completa independencia de otro; el primer acto del verdadero amor es la emancipación completa del objeto que se ama; no se puede amar verdaderamente más que a un ser perfectamente libre, independiente, no sólo de todos los demás, sino aun y sobre todo de aquel de quien se es amado y a quien se ama.” Paris, 29 de marzo 1945. M. Bakunin.


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HaciĂŠndome cargo del aire que uso, Invitando a otro a ser parte del proyecto De mi vida, Orgullosa de la vida que llevo Orgullosa de lo que podemos llevar juntos Sin opacarnos Sin ser mejores juntos Sin ser peores separados Siendo felices al lado. Porque somos compaĂąeros Porque nuestro amor no nos somete Porque no te sometes a mi vida Porque no me someto a la tuya.


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recomienda


Junior Röyksopp. 2009 Creo que es complejo sería recomendar un disco que implique la sumisión de por medio. La música es lo suficientemente subjetiva como para agregarle otro concepto subjeivo más. Por ende, intentaré llevar esto adelante por medio de los sonidos que el disco que se propone posee, muchas veces atrapadores. Röyksopp es una banda electrónica que hace rato está sacando algunos discos. Y tuvo un proceso muy raro de disco a disco, al inicio de manera muy sencilla y amigable, luego bajó a una etapa más tenue y emocional; y luego... “Junior”. “Junior”, su tercer trabajo, alcanza momentos épicos, con la forma que alcanzan los temas. Los sintetizadores están regulados milimétricamente, y los beats no trascienden más allá que las voces femeninas que aparecen en varios temas. Es un disco correcto, el cual funciona si se presta real atención a los sonidos. Muy envolvente en temas como “Vision One”, “The Girl and the Robot” y “Tricky Tricky”; nostalgia aplastante en “Miss it so much”, “Silver Cruiser” y “You don’t have a clue”. “Junior” es un disco para escuchar de corrido, y someterse, en cierto modo, a lo que cada nota y tiempo va dictando. D.A.G.V.

V for Vendetta El Jugador James McTeigue (Director) Larry y Andy Wachowski, Joel Silver (Productores) Natalie Portman Hugo Weaving Stephen Rea Stephen Fry John Hurt

2006 “Los gobiernos deberían temerle al pueblo, y no el pueblo a los gobiernos”. Eso explica muy bien el contenido de esta cinta, ambientada en una Inglaterra futurista y fascista, envuelta en el miedo y la tiranía de un primer ministro que gobierna tal logia lautarina. Sin embargo, el antihéroe, un hombre enmascarado, con la convicción de una revolución y métodos más que cuestionables, hacen de esta película la magia de entender de manera muy simple lo valioso: de reclamar, de ser rebeldes, no porque nos los dijeron, más bien porque es necesario. En esta obra quizás solo vea una película, yo tuve la suerte de ver algo más. La sumisión sólo por someter puede crear anarquía, terrorismo y muerte, la libertad es un muy buen sueño, si lo que quiere de verdad es ser libre sin atar a otros… contar más de la película seria una ofensa a quienes no la han visto, destacar la muy buena actuación de Natalie Portman y la riqueza de los diálogos. Cabe señalar que esta película es una adaptación al cina de una novela gráfica escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd. R.G.O.

Fiódor Dostoyevski. 1867 Alexéi Ivanovich es un joven ruso que vuelve a Alemania a trabajar como tutor de los hijos de un general ruso que vive en Ruletemburgo. El General y su familia pertenece a esa típica aristocracia endeudada, que sólo sobrevive gracias a apellidos y opulencias de antepasados aunque en realidad pasan por una terrible crisis económica que solo creen solucionar con la muerte de la abuela del General (La Babulinka) y la consecutiva repartición de su herencia. Paulina es la hijastra mayor del general y obliga a Aléxei a jugar por ella en el casino para poder conseguir dinero. Éste, en el que Paulina despierta toda la variedad de sentimientos, no puede negarse ante esta solicitud mezclada con orden. Desde ese momento se da inicio a todo el drama de Aléxei, quien va descubriendo los enigmas de la familia del general y va amando más a Paulina por culpa de la cual cae rendido al placer y a la desdicha del juego. De ahora en adelante es un esclavo del amor y de la ruleta. “El Jugador” fue escrito entre 1865 y 1866, en momentos que según cuenta la historia, Dostoievski era adicto a los casinos, endeudado hasta el colmo, por lo que se puede deducir que todo el drama que vive Alexei quizás fue el drama que pasó Dostoievski en la vida real. Más de alguno debe pensar (como yo lo hacía) que Dostoievski es uno de esos escritores complejos, que se enredan entre la política, el existencialismo y el drama como sus coterráneos Alexéi o León Tolstoi, pero resulta que “El Jugador” es interesante y de lectura rápida, para perderle totalmente el miedo a este esencial escritor ruso. S.S.S.M

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pr贸ximo n煤mero:

el vicio.


Revista Jalea 1