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número diez / noviembre dosmilonce.

Los Sueños. Las pproyecciones, y lo qquerido y lo temido. Lo onírico, la distancia de lo real para el delirio de lo irreal.

El mundo de los sueños en entrevista con Camila Moreno y el trabajo de Pablo Santander.


® Jalea es una publicación de Les Sardines. Los derechos se reservan según lo señalado en Creative Commons. Los textos son de cada uno de los autores señalados, reservándose cada uno de sus derechos. Jalea no se responsabiliza de las opiniones vertidas; Editor: David Guerrero Valenzuela. Redacción: Cula Álvarez Villegas, Natalia Oróstegui Burgos, Pía Arellano Moraga. Website: Andrés Correa Guerrero. Fotografía e imágenes: David Guerrero Valenzuela a excepción de las señaladas: páginas 06 y 07 por Víctor Letelier; 11 por Nicolás Valencia; 12 por Pablo Santander; 19 ilustración de Ana Agorio; 22 (y 23) por Sara Bello y Mauricio Galaz; 27 por Francisco Vega; 28 fotografía proporcionada por Sebastián Humeres; y páginas 03, 08, 24, 25, 32, 34, 36 y 38 encontradas a través de Google. Contacto: revistajalea@gmail.com | twitter.com/revistajalea | facebook.com/revistajalea www.revistajalea.com


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El Sueño de la Casa Impropia. Editorial Por David Guerrero Valenzuela

Una señora de cara chistosa, de arrugas simpáticas se bajó de la micro. Entraba a la casa piloto donde la agente de ventas la reconoció de inmediato. La señora saludó sonriendo y le preguntó si su casa (que ya había pagado) estaría lista dentro del plazo, que era diciembre del 2011. La agente de ventas la miró y de la manera más suave que tuvo, le respondió que no, “que recién se le podría entregar en Junio del año siguiente”. El sueño de la casa propia. La necesidad implícita de cualquier ser humano de tener su lugar en el mundo. Es curioso que, con todas las empresas constructoras que lucran con éste sueño (son muchas), hayan mínimas (o nulas) diferencias entre una casa u otra, entre un barrio u otro. El cuestionamiento base es cómo pueden solucionar un tema tan personal como es el sueño de la vivienda propia, de una manera tan desprolija como lo hacen hoy las grandes Inmobiliarias. Pero claro, nada de ésto le importa a la señora de arrugas simpáticas, que sintió un quebrajido en su pecho ante la respuesta. “Entonces no podré pasar la Navidad aquí...”, respondió despacito, hablándose a ella misma. Y a seguir esperando, con todos sus años, a la realización de su sueño. En síntesis, y apuntando de inmediato, resulta que las inmobiliarias tienen una exagerada responsabilidad con respecto a la ciudad, con respecto a la sociedad y con respecto a las personas. Juegan con el tamaño (por ende, los consecuentes problemas de una ciudad desdensificada y segregada); juegan con la creación de guettos y la polarización económica de la población; y juegan con los sueños de cada persona, al entregar viviendas y barrios de dudosa calidad. Nadie de terno y corbata respeta nuestros sueños. Los sueños estorban en sus cálculos de rentabilidad y por ende siempre somos nosotros los que pagamos. En Vivienda. En Salud. En Educación. En todo. Bienvenidos a la edición de Revista Jalea de Los Sueños, experimentando un nuevo diseño.


Pinturas recomendables para después de la Siesta. Ilustraciones Por Víctor Letelier Lara

(1) “Dentro de un Sueño” (2) “La Tranquilidad de Alberto” (3) “Morís” Más de Víctor, en http://purocreando.blogspot.com

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Campamento Nueva La Habana: A 41 años de un sueño que se hizo realidad. Crónica Por Silvia Gutiérrez

Habían llegado los años 70. El triunfo popular de Salvador Allende, y junto a ello, el protagonismo de todo un pueblo que comenzaba a organizarse.

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Sin embargo, muchos sabían que el sueño de construir el poder popular, no acababa con que Allende ganara las elecciones. Había que construir el “socialismo” en todos los territorios, y debían ser “cientos de miles por todo Chile”.


Fue así, bajo esta premisa, que los pobladores de las tomas Ranquil, Elmo Catalán y Honorato, en el terreno del ex fundo Los Castaños (comuna de la Florida), comenzaron a escribir una nueva historia: Levantar el Campamento Nueva Habana, una experiencia de autogobierno, donde la población como comunidad, da solución a sus problemas.

y Cia Ltda. Estaba la urgente necesidad de instalar provisoriamente a esas 1.200 familias de los 3 campamentos ya mencionados en el terreno de Los Castaños. Había mucho por hacer; emparejar la tierra, desviar canales, instalar los sistemas de alumbrado público, suministro de agua, letrinas, trazado de manzanas, asesorías, etc.

Junto con esto, la gran alegría de los sectores más pobres de la población por la victoria de la UP y la amargura que provocó este hecho a los poderosos, era un ambiente que no favorecía el desarrollo de la lucha armada, por lo que las milicias populares, las tomas de terreno y las organizaciones sociales debieron centrarse dentro los márgenes de la institucionalidad. Por lo que eran más bien experiencias político-sociales que político- militares como se pretendía desde el MIR, organización que ayudó a conducir la experiencia de los pobladores de Nueva La Habana.

El plazo estipulado se cumplió, siendo el 1 de noviembre el día en que los pobladores se mudaron al terreno vacío, y comenzaron a construir no sólo mediaguas, sino también nuevas instituciones, basadas en sus principios morales de autogestión (autogobierno, justicia, cultura y educación), y también una nueva historia, basada en lo comunitario.

Pero en este contexto los intentos de lucha que se levantaban en cada espacio, no dejaron de tener un alma revolucionaria, donde las nuevas formas de vida y de dinámicas de acción política, le permitieron al Campamento Nueva La Habana generar una correlación de fuerzas junto a pobladores, dirigentes, militantes, profesionales, estudiantes y funcionarios. Desarrollaron una “politización popular”, entendida como presión social (organizada) hacia el Estado y como cambios en las formas de vida (desarrollo de la conciencia, identidad, formas de organización, cambio en las relaciones sociales). Los sin casa lograron dar una lucha de carácter revolucionario, que apelaba a una transformación general de la sociedad, conciencia de clase en oposición a las clases dirigentes, nuevas relaciones de solidaridad, enfrentando siempre a un enemigo común de clase y fortalecieron una organización comunitaria en beneficio de los pobladores. Nueva La Habana nace como oposición ante el Estado, como una forma de presión a las instituciones. Pero luego, tras la conducción del MIR, lograron tan altos grados de organización, movilización y madurez política que se convirtieron, a pesar de todas las dificultades, en un campamento que fue el gran referente de vanguardia en el movimiento poblacional. El día 29 de octubre de 1970, la Corporación de la Vivienda (CORVI), solicitó la firma a Gormaz

Con cada paso que dieron creció su conciencia política avanzando en un camino impensable para partidos políticos y para el Estado en general. Un devenir histórico complejo, lleno de altos y bajos, de crisis, de avances y consolidaciones. Fue así como se organizaron en diferentes frentes: El Frente de Abastecimiento, de Vigilancia y Justicia Popular, el de Trabajadores y Obra, de Cultura (una nueva Educación), de Salud (mujeres, salud y comunidad), entre otros. Junto con los frentes, surgieron también los Comités de Los Sin Casas, agrupados en comandos de pobladores luchando por sitios y viviendas. La historia del Campamento Nueva La Habana es sin duda, un ejemplo de mini-sociedad, donde se vivió lo que en la época era “socialismo”, y como en toda la historia de los oprimidos, terminó con la muerte de sus dirigentes y pobladores entre 1973 y 1975. Un memorial en homenaje a estos 6 valientes se levanta en el campamento, hoy llamado Nuevo Amanecer. Y hoy más que nunca, en este nuevo noviembre, de primavera estudiantil y luchas cotidianas, no está de más recordar nuestra historia, para construir nuestro futuro. Recordar la historia de los sin casa, que protagonizaron más de 300 tomas de terreno, con más de 400 mil pobladores, y donde La Toma, era la forma de ganarse un espacio negado, y no una anécdota que contarle a los amigos.

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Shimokitazawa. Cuento + Ilustración Por Nicolás Valencia

Mis primeros viernes de trabajo en Tokio los terminaba deambulando por los restoranes y bares encajonados por los callejones de Shimokitazawa antes de arrastrarme exhausto a la residencia. Gracias al coraje que me dio la combinación de mucho sake y poco sushi aquel viernes, después de meses, terminé acompañado: yo acababa de pedir comida en un chapurrado japonés cuando me la encontré sacando fotografías al estrecho bar donde yo estaba. Como reconocí que no era tokiota, la llamé en inglés. Me respondió en un inglés con rasgos latinos. Me acerqué y la invité a comer en español. Antonia se llamaba. Llevaba un par de horas en Tokio después de dar la vuelta al mundo en un avión por querer llegar acá. Era una joven y talentosísima reportera de revista de papel couché y había llegado a reportear el siempre intrigante imperio del sol naciente. Había llegado sola porque el resto de su equipo de trabajo se quedó varado en algún aeropuerto oriental. Ella, absolutamente sola en una ciudad de 13 millones de almas, se había llenado de coraje y con cámara en mano aprovechó la noche para adelantar algo de trabajo y justificar su viaje. Así fue cómo llegó al barrio de Shimokitazawa. Agradecía escucharla hablar en español: era un alivio no tener que descifrar una ráfaga de palabras ametralladas o asentir con la cabeza cuando simplemente no entendía. A Antonia le hablé de las maravillas de la ciudad. ¿Por qué estás acá?, me preguntó. Me trasladaron cuando se abrió la sucursal nueva acá en Tokio Era el único que no se complicó. Así, de un día a otro, dejé amigos, familia, idioma y costumbres con tal de seguir avanzando. ¿No te arrepientes? No, es necesario si quiero seguir aspirando a más. Pero te quedaste solo. Bebí. Absolutamente solo, pensé.

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Sí, puede ser, pero ¿acaso tú no tuviste que hacer méritos y desprenderte de cosas o personas para llegar adonde estás? Sí, pero sigo estando en mi país, donde están mis raíces. Suerte la tuya, Antonia. Suspiré. Bebimos. Y mientras bajaba el sake, me cuestioné si esto valía la pena. Era verdad. Estaba completamente solo y ni siquiera tan satisfecho con lo que hacía, pero había salido con tanto miedo de la carrera, que salí al mercado como si desembarcara en Normandía armado con una miserable pistola de juguete. Por eso mismo me agrada tu compañía, Antonia. Gracias, a mí igual. ¿Sabís? Dicen por ahí que el amor no es más que el canje de dos soledades. ¿Ah sí?. Sí, ¿saldrías mañana conmigo? No regresé a casa esa noche. La pasé en el 1576, su habitación de hotel donde había alcanzado a dejar sus maletas. Esa noche soñé con mi ciudad con tintes bucólicos. Era la fusión de mi ciudad con el pueblo de mis padres y el campo que araron mis abuelos. Eran recuerdos inexistentes, pero los sentía propios. Eso sí, recuperé sabores olvidados y los juegos de mi infancia. Desperté afligido. Era de noche aún. Tomé una botella de agua de su frigobar y como un estúpido me quedé con la vista perdida en el vapor helado que despedía la máquina. Volví a la cama y corrí la cortina: Tokio no tenía intenciones de dormir, daba la sensación que si se detenía, moría. Como yo. Inevitable recordar mi propia ciudad. Cerré la cortina y me acosté sobre las sábanas. Abracé a Antonia. No pude seguir durmiendo.


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“Me gustan los sueños iniciáticos, entregan pistas en la vida diurna.”


Los Sueños, según Pablo Santander, Ilustrador. Entrevista Por Francisco Vega Fuentes

Hoy presentamos una entrevistas a un importante ilustrador vinculado a la narrativa gráfica en nuestro país. La finalidad es otorgar una plataforma para difundir sus trabajos y aportes artísticos. Para comenzar nos contactamos con Pablo Santander, un dibujante que actualmente trabaja para la editorial Glénat (Europa) con el cómic Bruxelles Metropole. Hola Pablo, antes que todo, cuéntanos sobre ti y tu quehacer laboral. Saludos. Ahora estoy en proceso de color del 4to libro de la serie Bruxelles Metropole, thriller ambientado en Bruselas alrededor de 1883; aparte, un proyecto con un escritor belga, a quien conocí anteriormente como editor de Glenat, en una historia de marinos y brujería; además un par de proyectos con el escritor Sergio Amira, uno sobre la vida privada del alter ego de Atomica, otra historia además, a manera de relato ilustrado, aparte de una historia corta de próxima publicación; sumemos, aparte algunos encargos de portadas, diseños y cosas así, y algunas cosas mas de índole personal mas allá de la historieta (vengo del mundo del diseño teatral). Con respecto al concepto de nuestra revista. ¿qué significan para ti los sueños? Aparte de ser una gran fuente de inspiración, considero como una reproducción bajo otro lenguaje de lo registrado durante la vigilia, un tipo de vida paralela, con su propia lógica, algo así con cierta analogía interior con Narnia, el tiempo dentro del tiempo; en general me gustan los sueños iniciáticos, entregan pistas en la vida diurna. ¿Cómo han influido los sueños en tu trabajo o en tus obras? Como decía, son una gran fuente de inspiración, los registro en palabras o dibujos, los recuerdo por décadas, los interpreto y los conecto con música, a veces esta misma los condiciona, logando mínimo, curiosos resultados, es como manejar espejos dulces, a veces transparentes y vibrantes; en el menor de los casos entrega una divertida historia, si uno puede mantenerlos al borde de la conciencia, la fuente nunca se seca.

¿De qué forma enlazarías los sueños con el acontecer nacional hoy en día? (crisis educacional, Indignados, etc…) La parte instintiva de nosotros mismos, la “razón profunda de la conciencia” se manifiesta a través de los sueños, las culpas, la agresividad las ansias, mas allá del “como puedes dormir cada noche después de lo que has hecho” y las subsiguiente pobre respuesta; la parte oculta de uno se revela, cada cierto tiempo lo sentimos, cada cierto periodo en la vida, reaccionamos, ya me toco en la época de Federicci. ¿Cuál es la postura de tu obra con el acontecer nacional? Siempre he considerado que un artista es (y puede ser) un profeta y testigo de su tiempo, en mi caso, motivar un “mas allá” el racionalismo, en lo practico, ilustro también historias sobre injusticia y la búsqueda de quienes deben “pagar deudas en esta vida y al contado”, tanto de manera particular como colectiva., en todo caso, también busco lo mejor del ser humano; ok, ya conocemos a lo que podemos llegar, por lo demás quiero saber y retratar el otro aspecto. Para encontrar más de Pablo Santander, visita: Editorial Glenat: http://www.glenatbd.com/bd/bruxelles-metropoletome-04-9782874440373.htm Su Devianart: http://phallusdei.deviantart.com/ Facebook: http://www.facebook.com/pages/Arte-de-PabloSantander-Tiozzo/234850736576222 Blog: http://luzsonriente.blogspot.com/

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Los Sueños. Análisis, Reflexión Por Jearim Corvalán

Aún recuerdo el día que desperté dudando de si realmente el sueño había terminado o era que había cambiado de escenario. Los colores, las texturas, la temperatura, y de pronto me siento abriendo los ojos, mirando el techo, dudando. Ayer leía un artículo sobre los avances de la Neurociencia en donde, de manera simple y clara, explicaban y validaban la teoría de Carl Jung (Psicoanalista) sobre el Inconsciente colectivo (contenido de la psique que está más allá de la comprensión de la razón y que se da en todas las culturas de manera innata), esto a través de las Neuronas Espejo, las cuales se activan en ciertas zonas del cerebro al realizar una acción y también cuando observamos una acción, dicho de manera aún más sencilla: las mismas zonas se activan cuando realizo una actividad, como cuando observo esa actividad en otra persona. Conclusión: el cerebro no diferencia entre un hecho real de uno imaginado u observado. ¿Qué es real?, ¿Qué es un sueño? ¿Dormir también sería una experiencia de “realidad”? Más allá de las explicaciones neurocientíficas, de las pseudoteorías y un sinfín de intentos por entender este fenómeno, está lo que para cada ser humano son Los Sueños, y la magnitud con la que afectan la vida diaria; que extraño es tener un sueño con la persona que quieres y andar como idiotizado lo que resta del día, o llorar al soñar que alguien querido muere y despertar totalmente angustiado;

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Los Sueños son muchas veces el puente para conectarnos con nosotros mismos, con lo que en gran parte somos: pensamiento, imaginación, emociones, experiencias de activación fisiológicas. Es decir, esta consecución de conductas desde la actividad cerebral, ese “videoclip mental” y la activación fisiológica de nuestro organismo, forman parte de nuestro motor, es un motivador intenso y fulminante en muchos casos. Claro ejemplo es el conflicto que sacude a Chile hoy en día, y más que a Chile como “concepto país”, a las personas que lo componen, a nosotros; somos el organismo, cada persona una neurona, cada marcha, cada cacerolazo, cada una de las bombas lacrimógenas lanzadas son la activación fisiológica, una a una las pancartas, las consignas, los rayados en las murallas el motivo, la idea. Estamos viviendo el sueño, el cambio de escenario (¿acaso no les pasa estar soñando que caminan por la playa y al darse la vuelta están en un auto viajando?), estamos todos viviendo Los Sueños, llevando al diario vivir la idea, haciendo tangible lo volátil. Tanto el proceso neuronal, el inconsciente colectivo, y la motivación, son la línea delgada entre lo que quieres hacer y lo que imaginas hacer, entre lo que sucede y lo que sucederá. Entre lo real y lo ideal. Hoy para muchos soñar es estar despierto, es vivir, para mí también.


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Aún no se han dado cuenta. Cuento Por Uri Lastra

Reinaldo había salido a la cordillera con unos amigos, hace mucho tiempo que no se veían. La universidad y la distancia los había convertido en unos ingratos, pero ahora que tenían la oportunidad de reunirse decidieron ir a acampar al valle Los Treiles, como lo habían hecho alguna vez cuando estaban en el colegio. Supuestamente iban a acampar y a hacer un poco de senderismos, pero sabían bien que lo más que iban a caminar era para ir al baño, allá entremedio de algún arbusto. Se llevaban las mochilas llenas de copete, y Martin se había hecho la mano para llevarse unas buenas reservitas de pitos como para amenizar el viaje. Iba a ser un buen fin de semana, lo decían las caras de estos tres amigos cuando iban llegando a su destino.

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Pensaron que lo mejor era ocupar el mismo sitio de antes, abajito de ese árbol medio roñoso en el que alguna vez habían dibujado un falo para así identificarlo año tras año, y ahí armaron su carpa, en el árbol del falo. Estaban casi al lado del río, especial para tirarse su piquero de vez en cuando para refrescarse un poquito, y para pescar, que era el pasatiempo favorito para Antonio, ya que según él “fumarse un porro y pescar con una pilsen loca al

ladito es el paraíso”. A Reinaldo le cargaba pescar, y cazar, iba en contra de esa nueva filosofía media veganista que estaba adoptando a causa de la pololita que tenía, que según sus amigos era una mina hedionda a hippie, pero que estaba entera rica. Todos sabían que a Reinaldo le bastaba un poco de trago y un bajón para devorarse todo a su paso y echar a la borda su vegetarianismo, de hecho estaban seguros que ese mismo pescado que había sacado recientemente su amigo, pronto estaría en su estómago. Por eso que cuando lo escuchaban refunfuñar contra la pesca y la muerte innecesaria, solo se reían. Ya de noche, prendieron una fogata, se pusieron a tomar. Pasadas unas horas ya se habían bajado dos botellas de ron, y la mariguana corría y corría. A Antonio “lo agarro el demonio” como decían sus conocidos, empezó a filosofar de lo lindo y a predicar sobre cambiar el mundo y le dio el complejo de Forest Gump y salió corriendo hasta perderse entre los árboles. No estaban preocupados, siempre le pasaba eso, pronto volvería. Despertaron al otro día con una caña atroz, les dolía hasta el pelo. Antonio no estaba en la


carpa. Fueron a ver si estaba afuera o metido en el río, pero no lo encontraron. Salieron a buscarlo en el bosque, y nada. Comenzaron a preocuparse, el tipo estaba muy ebrio y volado y podría haber hecho cualquier cosa, cuando llevaban una hora y media buscándolo lo hallaron durmiendo a un lado del sendero, le dio risa la situación, era muy parecida a la que habían vivido unos cuatro años atrás cuando estaban a punto de salir del colegio y Antonio se había perdido de una forma similar y apareció exactamente en la misma ubicación. Lo llevaron al camping y durmieron un buen rato más. Se despertaron con sed, y dispuestos a retomar su juerga. Había que disfrutar el día. Tomaron desmedidamente y se empezaron a acordar de cosas del pasado, de cuando eran chicos, de la profe jefe militarizada que tenían en la media y que tanto los odiaba. No tenían ganas de hablar del presente, como que el tema los estresaba un poco, querían alejarse de los problemas y las obligaciones. Empezaron a jugar al juego del calcetín, un juego que habían inventado artos años atrás, en que tenían que poder tomar desde un vaso que tenían sostenido con un calcetín tomado por sus extremos, el que no podía o derramaba tenía que tomarse un vaso de ron puritano al seco. Lo divertido del juego es que a nadie se le caía el vaso, pero siempre estaban demasiado ebrios como para darse cuenta, o les parecía tan estúpido que daba igual, total era una cosa de pendejos. “Vamos a tomar al río” dijo Reinaldo, y no faltó respuesta para que los tres se pararan y se fueran a la orilla del río para quedar en pelota y meterse a agua, cada uno con una botella en la mano. El agua estaba heladísima, pero les daba igual, total con sus brebajes podían pasar el frío. En un momento Martín pensó que todo estaba siendo demasiado semejante a su última salida a este lugar, tal vez los chicos se estaban tomando demasiado en serio la idea de recrear esos tiempos, así que le restó importancia. “esta vez no nos quedemos dormidos pos locos, ¿se acuerdan del sustito de la otra vez?” Dijo Reinaldo rememorando el accidente del que no querían hablar. “Ahí éramos unos pendejos que no sabían tomar pues hermano, ahora nada que ver, nadie se va a quedar dormido. De hecho yo digo que unos salud más y nos salimos de acá porque me estoy congelando” vociferó Martin, tomando un gran sorbo de su botella. Realmente hace unos años habían pasado un gran susto, ahí también se les había ocurrido meterse de noche al río, ellos creían que no era peligroso, porque justo se hacía una posita que no era

profunda, y podían estar perfectamente apoyados entre las rocas. Pero les ocurrió que se quedaron dormidos producto del alcohol, se les apagó la tele, y de una forma inexplicable la corriente los llevó a lo hondo, fue una suerte que haya reaccionado justo antes de llegar a unos rápidos muy peligrosos, que de seguro habrían acabado con su vida. Por esa razón era muy temerario repetir la escena, pero pensaban que una cosa así no pasa dos veces. “No pasa dos veces, no pasa dos veces” dijo Martin cerrando los ojos y cayendo en el sueño. Antonio despertó por un golpe en su hombro, no podía ser, la misma situación. Trató de nadar, se aferró de una roca. Vio pasar un bulto entre el agua, era Martín. Se lanzó a rescatarlo, pero la corriente era más fuerte, era la misma situación. Iban directo hacia unas rocas, la corriente era atroz, estaba resignado a chocar, se estaba rindiendo, empezó a gritar. - Toño, despierta hombre, estas soñando. - ¿Qué onda? ¿qué pasó? - No sé, tenías una pesadilla parece. - Chuuu, si les contara lo que soñé locos. - ¿Qué soñaste hueón?, cuenta.-Insistió Reinaldo. - Soñé que nos moríamos. Hubo un total silencio, Martin tomó de su botella y dio un suspiro. - Pero si hace rato estamos muertos, la cosa es que ustedes aún no se dan cuenta, si ninguno de ustedes fue capaz de despertar. Yo desperté entre la corriente, me di cuenta, pero ustedes no despertaron, siguen soñando. Reinaldo y Antonio se miraron aturdidos. Los vacíos, las cosas anormales, la falta de lógica, la atemporalidad selectiva, todo empezaba a tener un porqué. Todo fue ese verano antes de salir de cuarto. Marina prendió su televisor esa mañana para tomar desayuno antes de irse a su clase de aeróbica. En el matinal estaban dando un extra de prensa: “Fueron encontrados tres cuerpos masculinos en el cauce del Río Los Treiles ubicado en la precordillera de la séptima región. Los restos humanos corresponderían a los menores identificados como Reinaldo Mellado Martinez, Antonio Sanhueza Peña y Martín Troncoso Beltrán. Las pericias llevan a sospechar del consumo de alcohol como la principal causa del accidente.” - Esta juventud, cómo desaprovechan sus sueños.Pensó Marina mientras bebía su café.

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El cuerpo transversal. Reflexión Por Ximena Quiroz Peters

Laura corre desesperada. Arranca de unos extraños seres que la persiguen y que parecen acercarse cada vez más. Laura apenas tiene tiempo de voltear para ver quiénes son. Asustada, con las manos sudadas y el pecho agitado, se mete entre medio de unos arbustos espinudos que le terminan por rasmillar los brazos. Laura ve cómo la sangre corre pero sin embargo no le duele. Se lame las heridas y se comienza a tranquilizar. Al parecer los ha perdido. Se han ido. De pronto, de abajo de los arbustos, unas grandes manos la jalan con fuerza, arrastrándola rápidamente por debajo de esas afiladas ramas. Laura grita desesperada y se despierta. En las películas muchas veces se utiliza el recurso del sueño, sino del imaginario, para restarle gravedad a los asuntos que parecieron ser exageradamente terribles o maravillosos. La persona retorna a su estado de conciencia y se calma diciéndose: “Menos mal no era real. Menos mal no es real”. “Uf”. Luego todo sigue su curso y el evento pasa a ser una anécdota más que quizás deje alguna moraleja. Se nos ha malacostumbrado a darle real trascendencia tan solo a aquello que ocurre en nuestro estado de vigilia, a aquello que tiene un efecto directo sobre el diario vivir y que, básicamente, forma parte de él. “No hay tiempo para imaginarios, vamos a lo concreto, seamos prácticos”. Okey, seamos prácticos. ¿Cómo es qué nos damos cuenta que, en realidad, alguien nos está pegando? Pues porque sentimos el golpe, experimentamos el dolor y probablemente reaccionamos en torno a él. ¿Cómo es que nos damos cuenta que el beso que nos estamos dando es real? Pues porque sentimos el roce de los labios, la saliva, la lengua y todo lo

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demás. Lo sentimos. Desde el cuerpo y con el cuerpo, lo sentimos. Él, ese extenso que percibe y que expresa, es el instrumento real, concreto y palpable a través del cual validamos la realidad de los sucesos. Sino ¿qué significa esa clásica imagen de pellizcarse para despertar? ¿O el símbolo de darse una cachetada para reaccionar y ponerse alerta? El cuerpo como sensor, así de simple. Sin embargo, y aún de acuerdo con lo anterior, el cuerpo no se limita tan sólo a un ámbito consciente sino que funciona como un verdadero portal multidimensional capaz de experimentar, retener y manifestar diversas señales e impulsos, más allá de donde ellos provengan. Así, si tuviésemos que darle peso real a las cosas basándonos en lo que nuestro cuerpo –como herramienta sensorial- capta, creo que entonces el peso que tendrían (y debiesen tener) los sueños es transcendental. Sobre todo, y más aún, porque a través de un plano inconsciente y etéreo son capaces de concretizar una ficción en una realidad que el cuerpo vive, orgánicamente, de un modo perceptivo y expresivo a la vez. Más de alguna vez un sueño nos ha provocado una cierta molestia que no sabemos determinar, o alguna sensación onírica nos ha transportado a un resultado concreto en nuestra realidad consiente. El sudor, las lágrimas, los gritos y cuántas cosas más han sido parte de un imaginario colectivo que une al sueño con la vigilia. Y todo esto es porque sí, el cuerpo es un portal, un portal maravilloso que por lo mismo debiésemos aprender a conocer y a cuidar. Es un portal mágico y es en él que quedan las huellas de nuestras vivencias, las de toda índole, las que nos marcan y nos hacen vivir y, súper importante: soñar.


Sue帽o. Ilustraci贸n Por Ana Agorio

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Revelaciones. Cuento Por Gabriel Vidal Sáez

Un día más en la oficina. Siempre empiezo el día con el diario. Las noticias más curiosas y los datos fenomenales que adornan las mañanas de todos los oficinistas del país. Todos se dan este recreo. El primer café del día y las lecturas que llevan a intercambios de opinión en los temas más variados. Los robots de los japoneses, los últimos modelos de automóviles, la situación en el mundo, la situación del país… acá es donde la mayoría se detiene y comienzan los debates más disputados… algunos tiran hacia un lado más individualista, otros apuestan a lo colectivo, otros opinan que los pobres son flojos, otros se ofenden y pelean, contra argumentan. En fin, la primera hora de la mañana se va en esto, sin excepción. Es una regla más de la oficina. Se acabó la hora del café y las noticias y comenzamos todos a trabajar. Atrás quedan los argumentos sociales y los robots, los vehículos que jamás tendremos, etc.

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Me siento en mi escritorio dispuesto a terminar ese balance que me tiene a mal traer. Al poco andar, pienso. Me distraigo. Pienso tantas cosas que el estúpido balance pierde sentido. Se supone que es mi trabajo y se supone que es lo “único” que debería ocupar mi cabeza. Pero no lo es. Siempre me pregunté por qué nunca estoy a gusto. Por qué nunca me ha gustado trabajar, o mejor dicho, nunca

me ha gustado darle tiempo a estas tareas que no tienen impacto alguno en mi vida, sino que en las de los demás. En mi compañero de trabajo, en mi supervisor, en mi jefe, en el gerente, en el dueño de la empresa…o como les gusta a muchos pensar, en el crecimiento del país. Pero no en mí. Cuando niño jamás me imaginé estar aquí, ¡no! Al contrario, imaginaba mundos fantásticos que estaban por conocer, y el trabajo era lo que los papás hacen, no lo que yo quería hacer… el dinero ocupaba el último lugar en mis preocupaciones. Antes tenía que descubrir un remedio para el SIDA, o escalar una montaña, o lanzarme en paracaídas. Había tanto por hacer antes de ser adulto. Antes de tener hijos, a los que me imaginaba sentados en circulo a mi alrededor escuchando alguna de mis aventuras en tierras lejanas… cuantas personas tenía que conocer, cuantas actividades que realizar, cuantas cosas que aprender. Mis ambiciones eran ilimitadas y me daba pena la pobre gente adulta que solamente querían un buen pasar, se conformaban con tener un autito, sus ambiciones pobres eran que los niños crecieran y que estudiaran, para que fueran más que ellos. Sus ambiciones no eran ser ellos más que ellos mismos…eso me producía tristeza y me repetía hasta el cansancio que eso no me pasaría.

Aquel día me veía con lástima de niño, al


estar confinado a realizar estas tareas mecánicas y grises, al ser un igual… cómo me gustaba decir con tono de burla, ¡todos son iguales y se esfuerzan por serlo! Nos inspiramos en las figuras únicas de nuestros héroes, nuestros Mozarts, Van Goghs, Michelangelos, en fin, tantos. Pero en la práctica no somos más que uno más, un “igual” a otro. Todos con la misma cara de conformismo, la misma camisa y pantalones tono pastel, los mismos peinados que dan cuenta de cuanta gente tenemos que agradar, no muy corto, ni muy largo, de un color uniforme, bien peinado, que no toque la camisa. Esa panza que crece al amparo del escritorio, que provoca risas, y que a la larga lucimos orgullosos como si se tratara de un trofeo. La mirada apagada, la mirada que alguna vez fue brillante, llena de vida, llena de sueños, cuyos pétalos ahora marchitos yacen en el fondo, solo para recordarnos que alguna vez alimentaron nuestra alma. ¿Es esto lo que quiero hacer toda la vida, o solo un tiempo para juntar el dinero necesario? Esto me lo preguntaba muy a menudo, aunque paulatinamente, comencé a hacerlo con menos frecuencia. Hasta que lo deje de lado. Esa pregunta me hace daño. Lo que era por mientras, ahora es de por vida, ahora es mi realidad. Jamás me pierdo una junta con mis compañeros de oficina, las bromas “internas”, el jefe del que todos nos burlamos, aunque cínicamente le mostramos, todos por igual, nuestros respetos. Esta es mi vida ahora, la otra, pues, la otra es cosa de niños. ¡¡Hay que madurar!! Me dijeron muchas veces… lo hice. Pero más que madurar, lo que hice fue rendirme ante lo que todos querían de mí, lo que todos esperaban que hiciera, peor… lo que todos hicieron en su momento. Me invitan, o más bien obligan, a ser un igual. A renunciar, tal como ellos lo hicieron, a mis sueños, a mis niñerías. ¿Será tiempo de volver a atrás? ¿Cuándo es eso? ¿Cuándo es el momento de salirme del camino y meterme en terreno pedregoso?… ¿cuándo dejaré de tener miedo? Empecé a sentirme cada vez peor. Me torture durante largos minutos frente al cerro de papeles. Muchas veces me pasó lo mismo, pero me acostumbre a sacarme el dolor con cervezas y amigos, o simplemente a adormecerme frente al televisor, así no estaba obligado a pensar. Luego descubrí que fijarme metas era otro método bastante útil para deshacerme del dolor del camino escogido. -Compraré un auto-, dije un día. Pero hoy es diferente. No se va. Los pensamientos se

agolpan en mi cabeza, se me hincharon las venas de la frente, veo a mis insípidos colegas, chachareando y tipiando algo desconocido en el computador. Me veo de niño, jugando, volando, creyendo que podría ser cualquier cosa que me propusiera. ¡¡Se me acabaron los aparatos que comprar, se me acabaron los televisores de última generación, los celulares… cuanta chuchería!! Veo a mis niños, y sé que no tengo historias que contarles, más que el amorío prohibido entre el jefe y la gerente de marketing o que peleamos el bono de movilización, ya que el transporte sube y sube, y que ganamos. Peor que no tener historias que contarles. No tengo nada que enseñarles. Qué ejemplo les puedo dar si ni yo mismo tengo agallas. -Hoy es diferente – me dije. Veo el sinsentido. El sinsentido de mi propia vida, de lo que he construido hasta ahora. Me levanté de mi puesto y me dirigí directo al jefe de sección. No quise pasar a comentar nada con nadie, no quería cambiar de opinión. Lo vi en el escritorio, lleno de trabajo, con el teléfono en una mano, el ratón en la otra moviéndose rápidamente de un lado a otro, se adivinaba la flechita en la pantalla emulando los movimientos y buscando frenética la información requerida. Parecía tan ensimismado haciendo mil cosas y mi decisión flaqueo. Por un segundo me pareció que lo que hacía tenía sentido, después de todo lo hacía tan concentradamente… No me permití devolverme a mi escritorio, me quede ahí hasta que terminó. A penas tuvo un segundo, le largué la noticia sin anestesia. -Me voy. Renuncio- dije seco. -¿Qué?!!!!! ¿Pero qué rayos te pasó hombre por dios?- respondió con iracunda incredulidad. -Nada. Solo que me di cuenta que no debo estar aquí.- dije y a penas lo hice, se disipo el temor y la angustia. Antes de que articulara algo más ya me había devuelto a mi escritorio, había tomado mi chaqueta y salía por la puerta. La amargura se había ido. Una vez afuera, respiré profundamente, el sol estaba en el punto más alto, primera vez que lo miraba en mucho tiempo. Comencé a caminar entre la gente, no tenia rumbo, pero tampoco tenía miedo. No sabía por dónde comenzar mi nueva vida, porque no me había dado cuenta de que ya había empezado.

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Los Sue帽os de Laureano. Ilustraci贸n Por Sara Bello, Mauricio Galaz.

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Los sueños de progreso: Ucronías de ideales. Ensayo Por Juan Pablo Valdés

El futuro como sabemos es insospechado, es una niebla de la que somos incapaces de vislumbrar. Restando las charlatanerías de adivinos y brujos, o las reinterpretaciones de profecías, lo único que nos resta es la Historia. Esta nos ha mostrado una y otra vez como nuestras pesadillas como temores de lo venidero o nuestros buenos sueños de un venturoso mañana no corresponden nunca fielmente al parecer real de los hechos. Ya egipcios presumiendo de una venturosa dinastía por siempre, o los romanos con su ciudad eterna, nunca previeron la caída de sus civilizaciones madres. Y esto es que estamos preparados para el progreso o para la ruina, pero no en nuestro ideal de un final abrupto mientras los demás siguen viviendo. No importaba si estabas en el siglo I o en el siglo V junto a las invasiones germanas, o en el año 1000, o innumerables veces más tarde… el día del juicio final está cerca. Buen absurdo, siempre está cerca, hablando relativamente, pero a la vez nunca lo estuvo de ninguno de los momentos señalados. La razón es obvia, no existe, y como no existe nunca llego ni llegara, y como no llega ni llegara, se seguirá esperando. Pero no quiero tratar estos temas, sino más bien de nuestros mismos sueños del mañana.

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Cuando la gente empujo la marcha de la Revolución Francesa o la Independencia de los Estados Unidos no lo hacía seguramente por lo que son hoy sus estados. Lo hicieron por sueños por cumplir e ideales, utopías permanentes en el ser humano. Dichos sueños son más o menos los mismos siempre, pero sus medios varían de un lugar a otro. El trabajo


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en el sueño del futuro se ve reducido, ya sea por sirvientes en un estado óptimo o por maquinas. Difícilmente los revolucionarios hubieran prevenido que una nueva escalada de desigualdad se abría paso con la Revolución Francesa, ahora no con los privilegios nobiliarios sino al statu quo que favorece la industria para la alta burguesía. Ni tampoco los Padres Fundadores de Estados Unidos como Jefferson o Washington pensaron que sus colonias serian prontamente muy reducidas y que más allá de sus fronteras se inmiscuirían en asuntos fuera de su pueblo. El resultado es sin duda una desilusión del hombre que vivió ayer, claro, si viviera aun. Año 1900, los hombres proyectan un futuro basado en lo que conocen, la fuerza motriz de vapor y a base de gasolina, diesel, en que las ciudades se complejizan y nos muestran un abanico de insospechadas consecuencias si acaso la industria haya decidido apoyarlas. Claro está había proyectos muy ambiciosos, otros simplemente no realizables, pero otros aún resuenan en la mente de ingenieros, arquitectos y diseñadores urbanos. En aquel entonces los dirigibles, los trenes y los buques eran la proyección de lo que debía ser el futuro. El sueño estaba teñido de gris y negro por el hollín del humo de esas máquinas que se dibujaban en los cielos y mares, ciudades y campos, de una sociedad desarrollada. Basta con ver las estampas de esos años y nos daremos cuenta que no estaban muy alejadas de otras más recientes.

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En la segunda mitad del siglo XX nos adentramos en otro sueño de posibilidades a futuro, el que las maquinas nos ayuden en todo. Funcionan con electricidad, pero se dibujan junto a ellas las energías en uso en esos años: diesel y energía atómica. Todas las películas futuristas o en los más simples dibujos animados podemos ver como se pensaba que debía ser el futuro. Un progreso masificando el maquinismo limpio, los televisores extra grandes, radios planetarias, aeronaves que darían paso al fenómeno ovni en la mente del hombre occidental. El futuro desilusiono, no estábamos tan cerca, pero permitió con el tiempo crear otro sueño que ya no fue cumplido en el año 2000. Quizás sea tiempo de ese futuro venturoso en el año 2100 o quizás antes, el 2050.

Hoy el futuro que soñamos es igualmente venturoso, pero como siempre tiene una óptica oscura que también atormenta. Cualquiera de ambas, lo más probable es que no se dé, y no solo eso, que lo que ocurra no sea siquiera una mezcla de ambas. Nuestro futuro es un futuro cibernético, en el cual las computadoras manejan las maquinas, en las cuales nos ayudan a vivir, los robots que imaginamos ya tienen una explicación más racional que ser una lavadora que es capaz de hablar. Las fuentes de energía son renovables y sustentables, no nos alejamos tanto del planeta, pero nos proyectaos lejos. Se intenta cuidar lo que aún existe y acaso regresar especies extintas, incluso soñamos con el control del clima, antes insospechado. Pero no será así. En 1900 no se previó que a los años se inventarían los aviones y que alcanzarían tanto progreso para anular los globos y dirigibles. Ni tampoco que los trenes serian ya un medio más aparte del automóvil que se transforma en un medio masivo asequible para cada hogar. Al igual que los radiodifusores no previeron la televisión. Y mas tarde, después de los 50, no se previó que la energía atómica será contaminante, perjudicial, peligrosa, o que las máquinas y computadoras tenderían a la miniaturización progresiva, que el paso siguiente a una cinta sería un CD, ni que mucho menos luego sería un dispositivo USB. Por lo tanto el mismo futuro que planteamos venturoso, u oscuro por el cambio climático, el crecimiento de la población u otros miedos, no será el mismo que soñamos, necesariamente por variables que puede que existan hoy como no, pero que no son fuertes como pata tenerlas en cuenta. El futuro es por lo tanto un enigma insondable, un árbol de alternativas infinitas. Si apareciera otra fuente de energía, un medio por el cual las computadoras ya no sean necesarias, en que el sistema de combustión sea nulo, en que los gobiernos republicanos o democráticos den paso a algo que aún no ha sido planteado ni movido voluntades, con cierta seguridad ese futuro cambiara. Y será efectivamente así. A cada paso que damos, nuestro futuro cambia, y ya no son los platillos voladores sino serán otro medio, quizás gorilas robots.


Mal Sue帽o. Ilustraci贸n Por Francisco Vega Fuentes

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_Siesta_ Poesía Por Sebastián Humeres

Este es mi mundo Mi mundo en colores Todo flota Todo calla Todo suena lindo, ¿ves? Es mi mundo, quiero compartirlo, quiero hacerte entender... Quiero hacerte entender... Algunas pocas lo conocieron Quiero esos momentos Compartirlos de nuevo Sentir que finalmente algo bueno puede pasar. No espero nada y no hago nada cuando no deseo nada… Nuevamente… aparece.

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No rompas mis sueños con tu facilidad. Poesía Por Carla Castillo

Manos atrapen el dolor, no la felicidad. Quiero sentirme miserable para valorar lo que es el gozo. No acepto la sonrisa falsa, la caricia suave que engaña y limita mis sueños. El beso escurridizo que eriza la piel, la maldad pura quiere tener el poder. No, no sentimos nada, somos de fierro. Tu mano esta fría y asustan tus largos dedos. El aroma de tu piel atrae el tempano corazón oculto en ese caparazón de tortuga. ¡He tenido que robar el hogar de un pobre animal para que no me dañes! Prefiero el sufrimiento, quiero valorar el sentimiento que es de verdad. ¿No quieres que te hagan daño?, todo lo que hace daño y duele nos lleva a la victoria. Quiero mi trofeo, pero que cueste, o no dejare de odiar la facilidad de tu ser entregando mucho, queriendo poco. Que mis sueños se realicen de a poquito para saborear lentamente la alegría del logro obtenido.

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¡Salta! ¡Salta! ¡Salta! Cuento Por Elena

Julián es un chico más o menos “normal”. Cumple con los estándares definidos por la sociedad, no la pasa ni bien ni mal en la vida, digamos que lo pasa regular-aceptable. Su cabello es negro azabache, alto y delgado, viste jeans, polera roja y sus converse características. Esteban, por su parte, es un tipo “a la moda”. Siempre viste acorde a la temporada que combina perfecto con su cabello colorín y liso. Le gusta la música, sabe de discos, cantantes, bandas, grupos, etc. Con ella crece y sabe cómo pasar su vida bien. Finalmente Carlos, el aventurero, le gusta estar en contacto con la naturaleza la mayor parte del tiempo. En sus fines de semana libres escapaba a la montaña, al lago, al mar… Todo lugar es perfecto para él si está alejado de la ciudad. Los deportes extremos son su debilidad y precisamente a él se le ocurrió la idea de ir con sus dos amigos a vivir una experiencia extrema y de mucha adrenalina. Idea que propuso para un día de diciembre. Carlos, por supuesto, alucinaba. A Esteban le parecía un buen reto y Julián estaba bastante intimidado con la idea, pero los tres vivirían la experiencia y eso ya era un hecho: se iban a tirar en paracaídas. Salieron de la ciudad muy temprano, donde los esperaba una avioneta en un improvisado aeródromo. Subieron sin pensarlo mucho y comenzaron a volar. En el ruidoso trayecto, el instructor repasó las indicaciones a viva voz. Revisaron sus equipamientos, todo correcto: guantes, gafas, traje térmico, doble paracaídas, cascos y el paracaídas de emergencia.

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Se acercaban a los mil seiscientos metros de altura y


ya se les estaba haciendo bastante difícil respirar, mantener la calma y pensar en todo lo que tenían que hacer. Esteban no se sacó sus audífonos hasta el último momento. Según él, se llenaba de energía y euforia. Carlos estaba listo para saltar, quería ser el primero y no hallaba la hora del conteo final. Julián en cambio estaba callado, hermético, escondido en la cola de la avioneta, considerando abortar misión. El instructor comenzó la cuenta regresiva, a Julián se le paralizó el cuerpo, no escuchaba a nadie, veía como el instructor y sus dos amigos movían la boca pero él no lograba oír nada. - ¿Están listos? – dijo el instructor con voz enérgica. - Sí – respondió Esteban. - ¡Vamos! – Gritó Carlos. Julián lo observaba y pensaba: Ya estoy aquí, tengo el traje puesto, no hay nada más que hacer. No puedo arrugar ahora. - Tres, dos, uno, ¡Salta! ¡Salta! ¡Salta! El cielo estaba completamente despejado, el sol iluminaba hermosamente el prado que se veía a lo lejos y el aire estaba tibio. La caída libre había comenzado y todo para Julián estaba en silencio. Sentía como volaba y caía a la vez, poco y nada podía comunicarse con sus dos amigos, quienes iban gritando como endemoniados, riendo y contando hasta sus secretos más íntimos. Habían pasado 30 segundos desde que Julián había saltado de la avioneta. Me tiré, lo hice, estoy cayendo, sin poder detenerme, ya no hay nada más que hacer. Cerró sus ojos y lo primero que se le vino a la mente fue la idea la morir. ¿Qué pasaría si esta cagá de paracaídas no se abre? Una angustia inexplicable lo envolvió. ¿Qué hice? ¿¡Qué hice!? No me puedo morir ahora, no he hecho nada… nada. Apenas salí de la universidad, apenas he ido a un concierto en mi vida, apenas he salido de la ciudad, apenas, apenas, apenas… Fue en ese momento de caída libre, cuando todo parecía tan claro. Se dio cuenta de todo lo que le faltaba hacer en su vida. Tanto por conocer, tanto donde ir, tanto por aprender. Se llenó de energía, de ganar de vivir, una inyección de adrenalina a las venas, una electricidad extraordinaria lo rodeó. He estado puro hueveando todo este tiempo, dejándome llevar por los días, por lo cotidiano, sin un horizonte, y lo peor, sin sueños… se acabó esta hueá, tengo ganas de vivir, de correr, ganas de reír. Desde hoy me saco el peso de mí mismo de encima, me siento libre… Volvió a la realidad, estaba cayendo, rápido, el suelo se acercaba y tenía que salir de ese embrollo como fuera. Ahora tenía por qué hacerlo. ¡Ya!, ¡si tiro de este hilo, el paracaídas se abre y salgo vivo de esto, JURO, que no dejaré que ningún día sea igual al otro, ningún reto sin terminar y ningún sueño sin cumplir!

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“Se despierta del sueño, se muere. Es necesario morir para movilizarse.”

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Los Sueños, según Camila Moreno, Cantautora. Entrevista Por Andrés Correa

La pequeña conversación con la cantautora Camila Moreno, donde divaga acerca de los sueños. Muy en su estilo, Camila comparte sus pensamientos. ¿Qué son para ti los sueños? Los sueños son realidad. ¿Y cómo vives esos sueños-realidad? Pues con mucha alegría y risa. Y como hacerle cuando aparecen esos mata-sueños? Pues o los matas de vuelta o te creas tu realidad donde ellos nos pueden entrar. Te haces guerrero, cazador. ¿Y qué es mejor para ti? ¿Ser guerrero por sueños propios o luchar por el ajeno? ¿Ajeno? Pues si no concuerdo con el “ajeno”, ¿cómo podría defenderlo? Es que sueño, sueño es lo que sueño cuando duermo y que muchas veces es más real que lo que veo. Entonces, si hablamos de esos sueños, ¿El despertar de ese sueño que es para ti? ¿El final del bello sueño? El sueño lúcido es lo más certero para mí. Se despierta del sueño, se muere. Es necesario morir para movilizarse. Y de esos sueños lúcidos, el más recurrente en ti ¿Cuál es? Cuando chica me despertaba y convertía un dragón en elefante; Cuando joven trabajé en ellos y muchos monstruos se presentaban; Hoy me despierto y podemos comunicarnos con los elementos; Hoy me despierto y la capacidad lúdica y creativa sigue viva en los adultos; Hoy juego con mis hermanas y hacemos música en silencio. …Vivimos como adultos luchando por transformar los dragones de nuestra adultez en elefantes… y aun te quedan dragones por transformar en elefantes? Más que luchar soltar, acechar. ”It’s not meant to be a strife It’s not meant to be a struggle uphill”, Bjork. Son los mismos solo que con otras formas. Los dragones siempre están, de hecho pueden ser el centro de la Teoría M.

¿Los dragones como un elemento trans-dimensional? ¿un viajero de universos? Sí. También como el centro misterioso de las cosas. ¿Un centro misterioso que necesita una respuesta lógica? ¿o que prefieres guardar en los sueños? La naturaleza no le puede revelar sus secretos al hombre, porque él no los sabe cuidar por eso los físicos aún no sabe que había antes de la singularidad , de la nuez , porque es... misterioso, develado. Misterioso y a la vez seductor...¿Será posible que encontremos en nuestros sueños la respuesta? ¿Que encontremos al dragón antes de ser transformado en elefante? En los sueños, en las células en las partículas en las estrellas en las relaciones en el aire en las películas, todo tiene conocimiento es que nada se mantiene quieto, el universo cambia, esa es su naturaleza eso es lo que la gente no quiere entender. Tal vez tengan miedo de dejarse llevar por el constante cambio de Universo... el miedo al ser. Por eso los políticos y los dinosaurios con su visión cortita, no entienden que tenemos que cambiar las estructuras caducas; Dar paso a las nuevas, cuando muere lo que las sustentó. Ya se acabó el sueño de los dinosaurios, y ahora que estamos despertando empezamos a vivir nuestro sueño ¿no? Ese sueño en que nos damos al universo y cambiamos, en que las estructuras se renuevan y somos el Universo. Claro, es hora de darle a sus cosas su justo movimiento, o si no vamos contra las leyes del universo. El problema es que cuando el hombre se pone testarudo y quiere permanecer rígido su único destino es la autodestrucción.

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Chalitas de tacón. Poesía Por Daniela Vergara

Ella despierta muy tranquila con el resplandor del sol pequeña dulce niña con guardias alrededor. Burbujas en la tina, salta, ríe, sus esponjas son de flor con vestidos, rosado, diamantes destellan brillos de color. Siempre sonríe, siempre dichosa entregándote su calor ¿quién no anhela ser princesa? sueños de todas sin excepción.

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recomienda

Disco Libro Película Novela gráfica 36


Resistance

Los días del arcoiris

Han pasado 11 años desde el inicio de The Ganjas, y el grupo lo celebró en grande con un repaso por toda su trayectoria en un show único en el GAM, con lo que deja en claro la evolución musical que ha tenido el cuarteto nacional. Si bien los tres integrantes que siguen desde el principio son Samuel Maquieira (Guitarra/voz), Rafael Astaburuaga (Bajo/ voz) y Aldo Benincasa (Batería), a ellos se les sumo el 2007 Pablo Giadach (Guitarra/voz), el mismo de la banda Casino, que generó un cambio en su música. Pero como ha pasado a lo largo de su carrera, gracias a las constantes colaboraciones que han tenido en todos su discos con artistas amigos de la banda. Asimismo el que ahora solo canten en inglés, debido a la gran aceptación que han tenido en el extranjero, siendo que en los primeros discos uno encuentra canciones en español, que son realmente buenas. Pero no es un pecado el que lo hagan, de hecho basta ver la reacción de Andy Bell ex Oasis, cuando le mencionan el grupo, como salta de la emoción al acordarse de ellos. A eso añadir que los integrantes de REM, después de su participación en el SUE, fueron a los camarines de la agrupación a felicitarles en persona. Creo que eso justifica en medida el que canten en inglés, -aunque la música es universal, no sé por qué tanta persecución de algunos medios por ello-.

La última novela de Skármeta, cuyo título apela al tiempo previo al plebiscito del 88’, en donde ante la inminente presión que tenía Pinochet por validar su fortuito gobierno (y la nula capacidad de siquiera pensar en un posible fracaso) dictaminó este histórico plebiscito en donde la ciudadanía decidiría si SÍ o NO al régimen militar.

The Ganjas 2011

Por lo mismo, no da la casualidad que el pasado verano de este año, alguien como Jack Endino viniera desde Seattle a Chile para producir su último disco. Endino reconocido por ser el productor de Bleach, no solo trabajó con Nirvana, sino también con grandes bandas como Soundgarden o Mudhoney, entre otras. Los Ganjas, si bien hace ya desde Loose su disco del 2009, que empezaron a dejar el jam de lado, al igual que la psicodelia más potente de los primeros discos, han sabido reinventarse sin salirse de la esencia de lo que es The Ganjas. Por eso Resistance es otro paso más del grupo, si bien un tanto más grunge, no sólo se puede decir que en eso se nota la mano de Endino, sino también por un sonido más simple y crudo, haciéndolo quizás el disco más melódico de la banda.

Antonio Skármeta 2011

Lo del “arcoíris” es por el famoso eslogan del “NO” y al cual llegar no fue tarea fácil. Es así como “Los días del arcoíris” nos presenta a Nico Santos, la voz de la historia. Hijo de un profesor de liceo municipal es testigo del momento en que inesperadamente llevan detenido a su padre en medio de una clase de filosofía, donde al instante comienza a recordar el plan que mucho antes habían armado juntos en un caso así de detención, la idea es lograr que no lo maten y que lo dejen en libertad lo más pronto posible. Mientras se suscitan un sinnúmero de sucesos desafortunados en las vidas de sus seres más queridos ( desapariciones, asesinatos, hambre, miedo…) un atisbo de ilusión remece a la nación: El Plebesicito del 88’ y el encargado de la creación del eslogan del “NO” es Adrián Bettini, el padre de su polola, que experiencia en publicidad tenía mucha, pero no podía dar en el blanco con alguna gran idea para que el mundo entero sin miedo dijera que NO! a Pinochet, pero el destino le puso a las personas precisas para llegar a la ya conocida y victoriosa : Vamos a decir que no, ooooh!, con el arcoíris de fondo. El libro es de una realidad mezclada con ficción a un punto tal que no se logra determinar qué es que. Hasta Florcita Motuda hace su intervención que al final resulta ser la más importante.

Mucha atención y expectación genera ahora el conjunto, debido a las situaciones ya mencionadas, que los ha hecho internacionalizarse, una presión que logran superar, y como bien lleva por nombre el disco logran resistir a todas estas expectativas dejándonos un disco bien logrado en lo que es la esencia del rock. José Cea Más de The Ganjas en www.myspace.com/theganjas

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recomienda

Disco Libro Película Novela gráfica 38


The Science of Sleep. Director y Escritor: Michel Gondry Gael García Bernal, Charlotte Gainsbourg 2006

Sandman: Dream Country. A Midsummer Night’s Dream Neil Gaiman 1991

En cada uno de nosotros hay un arte y podríamos llamarnos artistas. Quizá más que la historia de amor que se nos presenta, Gondry nos propone una mirada hacia adentro, desde lo más oscuro y secreto. Un llamado a entender la realidad desde la imaginación. Construimos el mundo en pequeños pedazos de celofán, algodón y cartones, y el caos es siempre muy bienvenido. Es por esto que Stephane vive en una desorganización mental, víctima de constantes delirios y confusiones, mezclando la vida con los sueños, inventando artefactos sacados de sus sueños pero que en la vida real logran funcionar. Enamorado de Stephanie que tiene la sensibilidad necesaria para crear y hacer arte con las ideas de Stephane. La obra es una joya independiente, de la calidad de un director que no falla. Una film romántico pero que te lleva a otras sensaciones mucho más interesantes. Un gran trabajo creativo y muy amigo del Stop-motion. Si alguna vez has tenido un sueño, no te la puedes perder. Cula

Sueño es un Eterno, una personalidad cósmica definida por la función de resguardar el mundo de los sueños, que no es otro que los sueños mismos de personas, animales e incluso dioses. El carácter humano y la oportunidad de expresar de forma innovadora los problemas de un ser todo poderoso contemporáneo convierten a Gaiman en uno de los mayores maestros de la novela gráfica, de cuya apoteosis aun ha descendido, aunque no haya presentado mayor obra que esta. Como regente de los sueños, Oneiros, debe custodiar el país que cada uno visita de noche. En el Sueño de una noche de verano, Sueño se presenta ante William Shakespeare para reclamarle la parte de un antiguo trato. Le da la oportunidad al entonces itinerante dramaturgo de hacer una función a pies del hombre largo de Wilmington quien abre un portal a otra dimensión de la cual viene el público selecto para la obra. Ni más ni menos que los mismos personajes que representará Shakespeare y sus actores: el Rey Oberón, la Reina Titania, y su sequito inmenso de criaturas mágicas. Una obra clave para entender la proyección que desprende Gaiman del interés de los seres trascendentales en los humanos, y sus sueños. Juan Pablo Valdés

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pr贸ximo n煤mero:

el sexo.

Revista Jalea 10  

Magacín de temáticas: En esta edición, los Sueños.

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