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Jacaranda REVISTA CULTURAL del IES La Janda

Número 2: Soñadores

Vejer de la Frontera. Marzo de 2011


Sumario Soñadores, pesadillas, sonámbulos, noctámbulos. Ana del Moral, pp. 4-5. La estética de lo siniestro en el expresionismo alemán. El gabinete del Dr. Caligari. José García Cárdenas, pp. 6-7. Réquiem por un sueño. José Luis Méndez y alumnos de 2º y 3º de ESO y 1º de Bachillerato, pp. 8-9.

Los sueños de Akira Kurosawa. Este sueño ya lo he vivido. Antonia Pérez y alumnos de 2º de ESO y 1º de Bachillerato, pp. 10-11. Freud y los sueños. Andrés Comesaña, pp. 12-13. Hypnos y Thánatos. Paco Clavero y Juan de Dios Borrego, p. 14.

Maurits Cornelis Escher. Paco Suárez, p. 15. Los sueños desde la perspectiva científica. Purificación Peralta, p. 16. El psicoanálisis. Una disciplina pseudocientífica. Noelia Ortiz, alumna de 2º de Bachillerato, p. 17. El surrealismo: algo más que un movimiento de vanguardia. Esteban Doncel y alumnos de 3º de ESO, p. 18-22. El surrealismo literario. Ramón Tejero, p. 23. El surrealismo en el cine. David Collis, p. 24. Cansarse de Vivaldi. Ana del Moral, p. 25. Mentre dormi amor fomenti de L’Olimpiade de Vivaldi. Antonio Torralba, José Amador Morales y Francisco MM Cabeza de Vaca. Ilustrado por Juan Francisco Corrales, 1º de ESO, pp. 26-27. La siesta de los borrachos. El Otoño de Las cuatro estaciones de Vivaldi. Alumnos de 1º de ESO, pp. 28-30. La bella durmiente. Lola Villar, Ana del Moral y alumnos de 2º de ESO, pp. 31-35. Los sueños en la Literatura. Una antología. Alumnos de diferentes niveles, pp. 36-45. I have a dream. José Luis Méndez y alumnos de 1º, 3º y 4º de ESO, pp. 46-47. Pesadillas. María José García y Carmen María Ladrón de Guevara, alumnas de 1º de Administrativo, p. 48. Sueños profesionales. Alumnos de 1º de Cuidados Auxiliares de Enfermería, 2º de Atención Sociosanitaria y 2º de PCPI, p. 49. Sueño con mi país. Eve Loreen Langlitz, Raphael Leander Gerich, Mario Sattelmaier y Federico Gialdi, alumnos de 1º de ESO, pp. 50-51. Soño coa la Muller de Azul. Héctor Amado, p. 52. Hablamos de Educación. David Collis, Antonio Torralba y Daniel Castillo. Ilustrado por alumnos de 1º y 2º de ESO, pp. 53-59. Homenajes. Rocío Bernal, Bernabé Ureba, Cristóbal Domínguez, Mariano Salamanca, Antonio Pérez, Miguel Teruel y alumnos de 3º de ESO, pp. 60-66.

Ilustración de la portada: detalle de Ariadna. John William Waterhouse, 1898.


Jacaranda

REVISTA CULTURAL del IES La Janda Vejer de la Frontera Número 2: Soñadores quipoderedaccin

Alumnos de Alternativa de 3º de ESO A

Hancolaborado: José García Cárdenas, José Luis Méndez, Marta Clavijo, Amaya Pagani, Jorge Pérez, Vanesa López, Sara Muñoz, Ángel Gomar, Yolanda Sánchez, Isidoro Rambaud, Verónica Ciancia, Andrés Comesaña, Purificación Peralta, Noelia Ortiz, Paco Suárez, Regina Gonçalves, Ramón Tejero, Desireé Tamayo, Jara Doncel, Irene García, Emilia Jiménez, José Ramón Valdés, Maria Oliva Fernández, María Natividad Corrales, Loubna Nouari, Fabián Benítez, Laura Crespo, Antonio Braza, Francisco Morales, Juan Antonio Casado, Juan Antonio Sánchez, Nicolás Astorga, Miguel Ángel García Foncubierta, Esteban Doncel, Paco Clavero, Carmen Gutiérrez, Cristian Braza, Pepi del Pino, Eva Torne, Anabel Sánchez, Sergio Rodríguez, María José Vega, Federico Gialdi, Juan de Dios Borrego, María Oliva Ligero, Nazaret Romero, Yessica Muñoz, Melissa Rivera, Félix Silva, Raphael Leander Gerich, Juan Francisco Pozo, Marta Tello, Lucía Román, Antonio Luis González, Manuel Alejandro Real, Isabel Reina, Eva Sánchez, Eve Loreen Langlitz, María José Bermúdez, Mario Sattelmaier, Juan José Navas, Ana Muñoz, Nuria Guerrero, Melisa Alvarado, Juan Crespo, Natalia Ramírez, Ana Vallejo, Claudia Mendoza, Alfonso Ortiz, Lidia Amaya, Rocío Morillo, Juan Francisco Corrales, Diego Valdés, Ana Secades, José Manuel Hernández, Laura Morillo, Juan Durán, Francisco Javier Segura, Nazaret Ureba, Jesús Sánchez, Noelia Suárez, Theo Doncel, José María Soler, Alicia Fernández, Manuel Muñoz, Salvador Pérez, José Ramón Doncel-Moriano, José María Bermúdez, Santi Cocinero, Pilar Viaña, Maria Dolores Altamirano, María Lara, José Gilabert, Almudena Braza, José Antonio Sánchez, Francisco Martínez Cabeza de Vaca, Pablo Acedo, Ana Rodríguez, Paqui Sánchez, María Cristina Ramírez, Juan Francisco Morillo, Miriam Gomar, Ismael Gallardo, David Collis, Antonio Torralba, Daniel Castillo, Lola Villar, Celia Cana, Christian Molina, José Manuel Guerrero, José Luis Morales, Francisco Manuel López, Francisco Manuel Cruzado, Santiago Suárez, Antonio Pacheco, Lucía Galindo, Pablo Rivera, Rocío Bernal, Bernabé Ureba, Cristóbal Domínguez, Pepi Moraga, Pablo Castro, José María Rivera, Nazaret Hurtado, Petronila Doncel-Moriano, Carmen Altamirano, Jim Douglas Móñison, José Amador Morales, Miguel Teruel, Mariano Salamanca, Carmen Oliva Morillo, Lucía Sánchez, Cristina Guerrero, José Pablo Ocaña, Antonio Bermúdez, Antonia Basallote, Emilio Collis, Antonia Pérez, José Antonio Valdés, Ana Longenecker, Moisés Sánchez, Marina Loaiza, María Estrella Sánchez, Teresa Narbona, María José García, Carmen María Ladrón de Guevara, Héctor Amado y el Proyecto Lector IES La Janda.

ditorial En la mitología griega Ariadna es hija de Minos, rey de Creta, y Pasífae, hija del Sol. Cuando Teseo llegó a la ciudad para combatir al Minotauro, Ariadna lo vio y se enamoró perdidamente de él. Para adentrarse en el Laberinto –la prisión del monstruo-, la joven le dio un ovillo cuyo hilo sirvió para indicar a Teseo el camino de regreso si vencía y salvaba la vida, como finalmente ocurrió. Luego huyó con él para escapar de la ira de Minos, pero no llegó a Atenas. En una escala en la isla de Naxos, Teseo la abandonó dormida en la orilla. La pintura de John William Waterhouse recrea el plácido sueño de Ariadna, nada dice de su dolor al despertar, aunque nosotros lo intuimos al ver que un barco se aleja. No todos los soñadores están tocados por la Fortuna en todo momento... algunos sueños se escapan, algunos cuestan demasiado, otros se desvanecen y dejan sensación de vacío... todos los fracasos hacen una herida, pero qué extraña fuerza da un nuevo sueño para que olvidemos el dolor y sigamos soñando, tropezando, sufriendo, soñando... Qué no tendrán de mágico o de sagrado los sueños, capaces de hacer creer en un futuro mejor a los más desconfiados. Jacaranda ha hurgado en los sueños de sus colaboradores durante dos cursos y ha conocido a algunos soñadores decaídos, algo desencantados, un poco perdidos, que sin embargo nos han regalado lo mejor de sí mismos a través de la escritura –nuestro próximo tema-. Por eso, el número dos de nuestra revista da comienzo con un cariñoso abrazo y desea convertirse en una inyección de esperanza para ellos: A menudo el sol resplandece en el cielo más bello y gracioso si una oscura nube ya lo ocultó*. A los vitalistas, a los que perseveran y nunca se cansan de soñar... ánimo y mil gracias.

Maquetacin

José María Guillén Elvira Aranda

iseogrfico ycoordinacingeneral Ana del Moral

* Versos extraídos del libreto de Vincenzo Cassani para la ópera de Antonio Vivaldi Andromeda liberata.

Jacaranda no suscribe necesariamente –y, en ocasiones, necesariamente no suscribe- las opiniones manifestadas por sus colaboradores.


Viaje a la luna Georges Méliès. Francia, 1902.

Soadores Pesadillas Sonmbulos Noctmbulos

Drácula Tod Browning. Estados Unidos, 1931. Pronto surgieron adaptaciones cinematográficas de la novela de Bram Stoker (e infinidad de versiones libres del mito del vampiro), de las cuales tenemos como referencia la impresionante película de Tod Browning (protagonizada por el húngaro Béla Lugosi) y la de Francis Ford Coppola, estrenada en 1992. Entre una y otra, las Historias del Cine dan una lista de más de sesenta versiones donde sobresale Nosferatu, vampiro de la noche, de Werner Herzog (1979), y algunas curiosidades como un film de Andy Warhol llamado Batman Drácula (1964), Cuadecuc, vimpir (1970) del catalán Pere Portabella o Buenas noches, señor monstruo (1982) de Antonio Mercero.

Freud, pasión secreta John Huston. Estados Unidos, 1962. El destino de Montgomery Clift era convertirse en el mismísimo Sigmund Freud de la pantalla cinematográfica. Tras su papel en De repente, el último verano, John Huston debió pensar que no merecía la pena “devanarse los sesos” en busca de un actor que interpretase al padre del psicoanálisis. La película parte de un guión inacabado del existencialista Jean Paul Sartre y relata los primeros esfuerzos del Dr. Freud en su lucha interminable para que la ciencia aceptara sus teorías. El film se centra en el caso de una joven que, bajo el pseudónimo de Anna O., fue publicado en su obra Estudios sobre la histeria en colaboración con el psicólogo Josef Breuer.

Un grupo de científicos de la Asociación Astronómica de París inicia un viaje a la Luna en una nave espacial construida en forma de bala y disparada desde un cañón. Durante la travesía, observan asombrados todo tipo de extrañas criaturas y, al llegar al satélite, son capturados por sus habitantes: los selenitas. Nos encontramos ante la primera película de ciencia-ficción de la Historia del Cine. No es de extrañar que Méliès, después de asistir como espectador a la primera proyección de imágenes en movimiento (Llegada de un tren a la estación de la Ciotat, de los hermanos Lumière), se obsesionara con poseer un cinematógrafo. Méliès era mago.

Recuerda Alfred Hitchcock. Estados Unidos, 1945. Donde esté Hitchcock hay, al menos, una buena pareja. En este caso hay varias: Gregory Peck e Ingrid Bergman, protagonistas de la película; los decorados de Salvador Dalí y la música de Miklos Rozsa; surrealismo y psicoanálisis. El joven y prestigioso Dr. Edwards llega a la clínica psiquiátrica Green Manors para sustituir a su ya anciano director. Su extraña actitud hace que todo se vuelva confuso desde el principio: puede que el nuevo psiquiatra en realidad sea un enfermo mental que cree haber asesinado al verdadero doctor; el problema es que no recuerda nada, ni siquiera su nombre. A través del psicoanálisis, la doctora Constance Petersen intentará que sus sueños revelen la verdad.

Taxi Driver Martin Scorsese. Estados Unidos, 1976. Taxi Driver cuenta la historia de Travis Bickle (Robert De Niro), excombatiente de la Guerra de Vietnam sumido en una depresión a causa del profundo asco que le produce la degradación del ser humano en una sociedad violenta e insensible en la que se siente continuamente rechazado. Adicto a la pornografía y perdido en medio de la desolación en la que se hunde la ciudad de Nueva York, para sobrellevar el insomnio crónico que padece decide trabajar como taxista nocturno. A medida que transcurren las noches, aquello que observa silenciosamente lo va enfureciendo hasta conducirlo a la paranoia. Anota todo en un cuaderno, resuelto a pasar a la acción respondiendo a la violencia con violencia.


El gabinete del Doctor Caligari Robert Weine. Alemania, 1920. El sonámbulo Cesare comete crímenes bajo las órdenes hipnóticas del Dr. Caligari, quien lo exhibe durante el día por las ferias de las ciudades alemanas. La idea de los guionistas era la de denunciar la actuación del Estado alemán durante la I Guerra Mudial: para ellos, Caligari inducía a un sonámbulo a cometer asesinatos del mismo modo que el Estado alemán inducía a un pueblo dormido a perpetrar crímenes que, de hecho, se consumarían dos décadas después, en la II Guerra Mundial. Las autoridades presionaron a la productora para que Rober Weine añadiese una escena inicial y otra final que trastocaban el sentido de la historia, quedando convertida en el relato de un loco.

Nosferatu, una sinfonía del horror F. W. Murnau. Alemania, 1922. Poco nos horroriza la historia del vampiro cuando las tinieblas de la noche y la claridad del día están rodadas con la misma luz, cuando este ser escalofriante corre con su ataúd bajo el brazo como el ladrón de un cómic de Mortadelo y Filemón... pero es curioso y no deja de impactar. En cuestiones técnicas, El gabinete del Doctor Caligari es mejor película, estando rodada con los mismos medios dos años antes. Murnau quiso realizar la primera adaptación cinematográfica de la novela Drácula, de Bram Stoker, pero su productora no logró hacerse con los derechos de la novela. De modo que decidió filmar su propia versión y el resultado es una película que tiene un gran parecido con la historia original. El nombre de Drácula se cambió por el de Nosferatu y también se cambiaron los nombres de los personajes: el Conde Drácula es aquí el Conde Orlok, por ejemplo.

De repente, el último verano J. L. Mankiewicz. Estados Unidos, 1959.

El séptimo sello Igmar Bergman. Suecia, 1957. Unos compases del Dies Irae y una enigmática frase del Apocalipsis dan comienzo a una inquietante película impregnada de teología y pensamiento crítico frente al dilema existencial que supone el fin de nuestras vidas. Tras combatir en las Cruzadas, un caballero medieval y su escudero regresan a su tierra natal, encontrándose en el camino con un paisaje devastado por la peste y el fanatismo religioso. La Muerte, personificada en una figura fantasmagórica, aparece para reclamar a los habitantes del pueblo, y el protagonista, Antonius Block, la retará a una partida de ajedrez para ganar tiempo y encontrar un acto que dé sentido a su vida antes de morir. Así, el tiempo transcurre inexorable entre sugerentes conversaciones y momentos visuales espléndidos.

Los sueños Akira Kurosawa. Japón, 1989. Después de este recorrido a través de un paisaje desolado por el horror y la enfermedad mental, desembocamos en una película luminosa que, aunque muestra una serie de pesadillas modernas como el peligro de ciertos avances tecnológicos, la industria química y la guerra, de acabar arrasando con nuestros sueños y nuestra propia vida, está repleta de imágenes cálidas y esperanzadoras: la pureza de la infancia, el tesoro de la naturaleza en estado puro, la magia del arte…

La lobotomía es la destrucción total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro. Las primeras aplicaciones a partir de 1935 produjeron nefastas consecuencias en los enfermos mentales intervenidos, a menudo incluso la muerte. Con ello se esperaba curar enfermedades como la depresión o la ansiedad y disminuir comportamientos autodestructivos o violentos. La última lobotomía fue practicada en 1967, ocho años antes del estreno de esta formidable película que narra la historia de Catherine (Elizabeth Taylor), una mujer depresiva que, víctima de rencillas familiares, está a punto ser lobotomizada por deseo de su influyente tía Violet (Katharine Hepburn), mientras el doctor Cukrowicz (Montgomery Clift) aboga por el psicoanálisis como medio de expulsar los miedos de la paciente.

Réquiem por un sueño Darren Aronofsky. Estados Unidos, 2000. Pero ese mundo de esperanza e ilusiones, rebosante de deseos, expectativas de éxito y amplitud de miras… ese reino de la juventud se precipita en una historia de ambiciones descontroladas, oscuros atajos y callejones sin salida. Réquiem por un sueño es la cruda y estremecedora historia de la decrepitud: la condena de un bello sueño a quedar sepultado en la miseria y la destrucción.

Ana del Moral Profesora de Música


Lacategoraestticadelosiniestro

enelexpresionismoalemn

lgabinete delr.aligari El concepto de lo siniestro, que como categoría estética vinculamos al auge del movimiento romántico, fue definido por Freud como “una suerte de espanto ante cosas familiares y conocidas desde tiempo atrás” en su estudio sobre el cuento El arenero, de E.T.A. Hoffmann, a quien consideraba “el maestro sin par de lo siniestro en literatura”. En principio, puede resultar chocante que una categoría estética que sirve de base al Romanticismo tenga continuidad en un movimiento de vanguardia (término que designa una serie de corrientes estéticas y artísticas que

surgen y se desarrollan por breve espacio de tiempo en los primeros años del siglo XX), puesto que el principio rector que aparentemente inspira dichos movimientos es la ruptura con la tradición. Sin embargo, es una de las tantas contradicciones en las que incurren las vanguardias que, como señalaba el poeta creacionista Vicente Huidobro, abogaban en sus manifiestos por romper con la tradición mientras propugnaban e incluso glorificaban nuevos temas y valores estéticos para el arte –la exaltación de la guerra y el deporte, en el caso del Futurismo– cuando estos se hallaban ya presentes en el arte de Homero y Píndaro, en el arte de la Antigüedad. Y es que el término vanguardia, casi siempre mal aplicado, tiende, por un lado, a uniformar corrientes muy dispares y en algunos casos opuestas (como el Cubismo, el Futurismo, el Expresionismo, el Dadaísmo o el Surrealismo), aunque sea inconciliable la exaltación de la guerra y el maquinismo que hace el Futurismo con los valores del Expresionismo; y, por otro lado, persevera en el error de una, en realidad, inexistente ruptura con el arte precedente, porque el conjunto de actitudes, rebeldías, motivaciones e incluso temas adoptados por el artista de vanguardia se halla ya presente en los románticos y en movimientos posteriores como el Decadentismo, el Parnasianismo o los simbolistas, a través de los cuales se asoma la Vanguardia. El Expresionismo como movimiento de vanguardia incorpora valores como el rechazo hacia una sociedad dominada por la técnica y el maquinismo, y un sentimiento antibelicista exacerbado. En cambio, en su vertiente cinematográfica en general –a excepción hecha de Metrópolis (Fritz Lang)– y, en particular, en El gabinete del Dr. Caligari (Robert Weine), no es así. Si es cierto que el cine expresionista no suele reflejar una sociedad deshumanizada y maquinizada como la de la película Metrópolis, tampoco puede negarse en él la presencia de temas aún más importantes y persistentes en el desarrollo de las vanguardias, como son los automatismos psíquicos, las pulsiones, la pérdida de control y, en definitiva, los lados más oscuros de la mente humana... la mayoría de ellos asociados al concepto de lo siniestro tal como fuera planteado por Freud. Jacaranda 6


En el cine expresionista, el concepto de lo siniestro se asocia a la presencia de una serie de motivos o situaciones que aparecen en El Gabinete del Dr. Caligari y en otras películas: • La duda generada en torno a la existencia animada o inanimada de un muñeco de cera o un autómata. • El tema del doble, la repetición ineludible de lo semejante. • Todo cuanto esté relacionado con la muerte: un individuo que ayudándose de fuerzas particulares es portador de presagios funestos o causa infortunio a quienes con él se encuentran, como la muerte, el asesinato, el desamor o la demencia. • Los miembros que, amputados del cuerpo, mantienen una actividad independiente. • La irrupción de elementos fantásticos en la realidad o el simple desvanecimiento de sus límites... Si analizamos El gabinete del Dr. Caligari que, tanto por fecha como por la fascinación e influencia que ejerció en el cine alemán posterior, podemos considerar como principal paradigma del cine expresionista, vemos que concurren en la película varios motivos que imprimen en el espectador el sentimiento de lo siniestro: • El sonámbulo Cesare resulta siniestro por ser causante directo de la muerte de Alan, la demencia de Franzis y el desamor de Jane. • Además, Cesare, es suplantado durante la noche por un muñeco de cera que reproduce fielmente su figura provocando la confusión en Franzis. • Por otra parte, el Dr. Caligari es un honrado psiquiatra por el día y un depravado criminal de noche, lo que desarrolla el motivo del doble. • Asimismo, el Dr. Caligari repite el nombre, el carácter, el destino y los crímenes del original Dr. Caligari del siglo XVIII y controla mediante el hipnotismo la mente de Cesare. A todo esto habría que añadir los espectaculares decorados realizados por Walter Reimann, la actuación sublime y realmente expresionista de Conrad Veidt y Werner Kraus, quienes reducen la gestualidad buscando el movimiento brusco y, por último, la iluminación tenebrista. Afortunada integración de valores que bogan en una misma dirección: la de imprimir la inquietud y el terror en la mente y el alma del espectador. José García Cárdenas Profesor de Literatura en Almería Antiguo profesor del IES La Janda durante el curso 2007/2008

Fotogramas: El Gabinete del Doctor Caligari, Robert Wiene.

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La impactante pelcula del neoyorquino Darren Aronofsky, narra de forma paralela dos historias vinculadas por la relación entre dos personajes: Sara, viuda que vive sola, y Harry, su hijo. A pesar de que la relación entre ambos no es del todo óptima, la madre teme perder a su hijo y tolera sus malas decisiones con la esperanza de que todo saldrá bien, sin hacer nada por cambiar la situación. El hilo conductor de la película es la adicción. El consumo de drogas, legales e ilegales, es un grave problema de salud pública. Lo que verdaderamente hace que una adicción sea nociva es el hecho de que se vuelve en contra de uno mismo y de los demás.


Aficionada a un concurso televisivo, la madre de Harry recibe una llamada telefónica que le ofrece la posibilidad de acudir a él como participante. Este hecho la motiva para buscar una mejor imagen de sí misma. Es así como empieza una severa dieta de adelgazamiento. Mientras la obsesión de Sara se va agudizando, su hijo y su novia, Marion, junto con el mejor amigo de él, Tyrone, se organizan para convertirse en distribuidores de droga, además de ser consumidores habituales. Gracias al “negocio” consiguen dinero fácil y sentirse exitosos. Mención especial merece el final de la película: es totalmente cruel, desgarrador, inquietante, conmovedor, angustioso, ansioso y tenso, y transmite de forma clara al espectador un mensaje contundente: no hay salida en el mundo de las drogas. Los sueños de todos los personajes se verán truncados por sus respectivas adicciones.

José Luis Méndez Profesor de Filosofía

Luxeterna.SOdeRquiemporunsueo.ompositor: lintMansell.

Al escuchar la banda sonora de Réquiem por un sueño me dan unas ganas increíbles de llorar, de gritar lo que llevo por dentro. Me siento como si estuviese encerrada entre cuatro paredes, en una habitación sin puertas, siento que mi final está cerca y no puedo hacer nada, nadie puede ayudarme, me veo sola y me vuelvo loca de furia.

Esta obra musical me da miedo. No el miedo que se puede tener a una persona, sino miedo al vacío, a la muerte. Imagino que la soledad y la oscuridad me persiguen y no puedo escapar porque ellas son muy fuertes y me han elegido a mí.

Marta Clavijo, 2º ESO A

Cuando escucho Lux Aeterna me parece que me estoy enfrentando a algo muy malo, muy angustioso, como la muerte. Ángel Gomar, 2º ESO A

La música de Clint Mansell me acelera el pulso, me encoge el corazón, me corta la respiración. Me agobia, me da pánico, siento una fuerte desesperación… como si estuviese metida en un gran lío. Pero en un momento dado me devuelve la calma y decido luchar, seguir adelante.

Sara Muñoz, 2º ESO A

Lux Aeterna me hace pensar en... toda clase de miedos... mis sueños rotos. Yolanda Sánchez, 3º ESO D

Amaya Pagani, 3º ESO C

Es impresionante. Se me vienen a la cabeza miles de imágenes: un bosque ardiendo en la noche, todo en destrucción, un nuevo amanecer, un dinosaurio gigante, gente muerta, un viaje a través del tiempo, el telediario, golazos de Messi, una bola de fuego atravesando la luz, un piano roto. Y al final de todo, la nada. Jorge Pérez, 2º ESO A Cuando escucho la música de Réquiem por un sueño me da la sensación de que me alejo de la realidad. Los árboles agitados por el viento, el cielo gris a punto de llover, el mar revuelto. Es una música con mucha fuerza. Venesa López, 3º ESO D

Lux Aeterna, de Clint Mansell, es una música inquietante, cada vez más angustiosa, cada vez va a más: cambia de ritmo, incorpora más instrumentos, más intensidad, más velocidad... y de repente vuelve la calma. Isidoro Rambaud, 1º Bachillerato CD Esta música es intrigante. Al principio, me imagino un camino largo y sombrío, las olas del mar rompiendo en las rocas, un caballo corriendo por el monte, imágenes sueltas de una guerra cruel. Pero al final llega la calma total: veo un lago tranquilo, mucha luz, mucha paz. Sensaciones muy extrañas. Verónica Ciancia, 3º ESO C

Grabación recomendada: BSO Réquiem for a Dream. Clint Mansell. Colaboración de Kronos Quartet. Elektra.

Nota: ningún alumno vio la película con anterioridad a la escucha de su banda sonora y al comentario por escrito de la misma.

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LossueosdekiraKurosawa stesueoyalohevivido

Losespritusdelosmelocotoneros

¿Cómo recordaremos un sueño infantil cuando seamos ancianos? ¿Qué quedará realmente de él y qué le añadiremos sin darnos cuenta? El sueño que el niño Akira soñó era con bastante probabilidad muy distinto al que muchos años más tarde él mismo nos relata en el segundo corto de su película Los sueños (1989). No es que nos quiera mentir, es que las experiencias pasadas dejan de modo inevitable sus huellas vitales y artísticas. Es el sueño del niño con el lenguaje del adulto, cineasta y pintor. Kurosawa nos cuenta un cuento con ingredientes tradicionales y final feliz. Un niño se aventura solo tras una chica desconocida y misteriosa: sólo el niño la ha visto y los espectadores únicamente tendremos de ella una fugaz visión, casi fantasmal. El niño la persigue hasta que se encuentra en su propio jardín, donde entabla un diálogo con los muñecos de su hermana, que de repente han cobrado vida. Conoceremos a unos curiosos seres ataviados con vistosos y teatrales vestidos que, como una corte de justicia, exigen venganza por haber sido talados, ya que son la personificación de los melocotoneros que vivían allí. Una voz atronadora condena al niño pagar por tal atrocidad. El niño, que añora los días en que veía la floración de los árboles, llora desconsoladamente haciéndoles ver que fue él el único miembro de la familia que se opuso a que los cortaran. Finalmente, los melocotoneros, conmovidos, regalan al niño una nueva floración. En los sueños, igual que en los cuentos, nada extraña: aparecen fantasmas, muñecos vivientes, sucesos extraordinarios que vamos asumiendo con naturalidad. Todo es asombrosamente real y así lo vivimos y sufrimos. Hay verdadero dolor y sufrimiento en el niño cuando llora por un castigo injusto. ¿Cuántas veces no nos habremos despertado con angustia y dolor a causa de un sueño? Del mismo modo, los colores y a veces los sonidos, los olores, se sueñan y se recuerdan con gran precisión aunque sea por poco tiempo. Cree recordar el ya anciano Kurosawa a unos muñecos que lucen colores brillantes con expresiones tan exageradas como las de los actores del teatro japonés que tantas veces vería en su vida adulta. Un grupo de danzantes y músicos perfectamente coordinados dispuestos en el jardín con tal armonía que se funden en él. Belleza en unos movimientos que igualan el estallido luminoso de la floración. El espectador contempla el espectáculo maravillado y a la vez entristecido, ya que nunca se verán de nuevo estos melocotoneros en flor. Destruimos la naturaleza sin pensar en las consecuencias y puede que ella nos esté reclamando su particular venganza. ¿Podemos evitar esta situación? ¿A quién rendiremos cuenta nosotros? ¿Estamos haciéndolo ya? Finalmente queda un resquicio de esperanza en la misteriosa niña, ya convertida en una vigorosa rama de melocotonero en flor que el niño mira con la expresión del que luchará por su supervivencia. Todos queremos creer que el pequeño Akira finalmente lo consiguió.

Antonia Pérez Profesora de Inglés


stesueoyalohevivido Latormentadenieve El tercer corto muestra a un grupo de hombres que van en una expedición por la montaña cuando se encuentran con una tormenta de nieve y caen. Una mujer misteriosa los arropa para que tengan un dulce sueño, pero uno de ellos no se rinde y despierta a sus compañeros. Siguen avanzando un poco y llegan hasta el campamento base, donde se salvan. Moisés Sánchez, 2º de ESO A.

Me ha parecido un corto impresionante por la forma en que está hecho, cómo se escucha a los hombres respirar con dificultad, cómo se van quedando dormidos, cómo se pasa de la tristeza y la desesperación ante la posibilidad de morir a la felicidad de la salvación en el campamento. Pablo Acedo, 1º de Bachillerato AB. Me ha gustado la manera de transmitir sensaciones al espectador, como la ansiedad o la impotencia de los personajes. Pero lo que más me ha llamado la atención es que dentro del realismo de la escena, hay un toque de surrealismo en la aparición de una mujer en medio de la nieve. Ana Rodríguez, 1º de Bachillerato AB. Es difícil para mí ver lo que representa esa mujer, pero creo que les da fuerza para despertar y conseguir sobrevivir. Paqui Sánchez, 1º de Bachillerato AB. La mujer representa la esperanza que le falta al hombre (María Cristina Ramírez); el espíritu de la montaña que despierta a los alpinistas salvándolos (Juan Francisco Morillo); el ángel de la guarda de los montañeros (Miriam Gomar). 1º de Bachillerato AB. La aparición de la mujer simboliza la muerte que empuja a los montañeros a quedarse dormidos tapándolos con mantas y susurrándoles que “la nieve está caliente”. Ismael Gallardo, 1º de Bachillerato AB. Me ha gustado este corto porque en él no se ve la muerte como algo tan malo como lo vemos nosotros. En él la muerte es bella, dulce y tranquila, sin embargo para nosotros es negra y espeluznante. Marina Loaiza, 2º de ESO C. Mientras todos se rinden, hay un hombre que decide luchar por su vida y, gracias a su valentía, consigue que sus compañeros también luchen y sigan su camino. Este corto nos enseña que nunca debemos rendirnos sin haber luchado antes. María Estrella Sánchez, 2º de ESO C.

Alumnos de Ana Longenecker y David Collis Jacaranda 11


Todos tenemos el peligro de creernos el centro del universo. Nos lo creímos al nacer, y cada vez que tenemos la necesidad de volver a pensar que la existencia de todos los demás debe girar alrededor nuestro, que la gente está ahí para satisfacer todos nuestros deseos, nos volvemos insoportablemente egoístas y fracasamos.

reud ylossueos

También la humanidad vivió una infancia en la que durante siglos se aceptó que éramos el centro de la creación, que el ser humano era distinto, único, el dueño de este universo, con el que podíamos hacer lo que quisiéramos. Pero algunas personas inteligentes empezaron a descubrir que eso no era así: Copérnico (14731543) nos enseñó que era el sol y no la tierra la que estaba en el centro; Darwin (1809-1882) escandalizó a su época mostrando que veníamos del mono; Nietzsche (1844-1900) desmontó el engaño del más allá; Marx (18181883) reveló y criticó las contradicciones de nuestro sistema económico capitalista; y Sigmund Freud (1856-1939) descubrió que no controlamos nuestra propia mente y no somos conscientes de la mayor parte de las cosas que guarda nuestro cerebro. Esa parte de nosotros mismos de la que no somos conscientes, que no podemos controlar ni recordar y que se muestra sólo en los sueños y otros pocos comportamientos, es el inconsciente. Es fácil de entender con un ejemplo: tú no recuerdas tu infancia más temprana, desde la concepción (cuando se juntaron el óvulo y el espermatozoide de los que, multiplicándose, surgiste) hasta los cuatro o cinco años. Puede que tengas algunos recuerdos de, sobre todo, la parte final de ese periodo, momentos, músicas u olores que se quedaron fuertemente grabados, pero no eres consciente de todo lo que viviste en aquellos años y la mayor parte de los sucesos y experiencias quedan ocultos por una neblina que desdibuja un paisaje semejante al de los sueños. Sin embargo, al igual que te quedan las cicatrices de accidentes o golpes que recibiste (si tuviste la mala suerte de sufrirlos) esas impresiones de la primera infancia están en ti, te marcan y condicionan de alguna manera lo que eres hoy. Si un perrazo ladró amenazante junto a tu cuna, ese susto de muerte perdurará seguramente en forma de fobia a los perros de cualquier clase. Si te dieron protección y amor, tu salud y seguridad actuales se levantan sobre esa labor de tus padres. Somos el resultado de nuestro pasado, tanto biológico como biográfico, y darse cuenta y asumirlo supone la mejor lección de humildad.

Uno de los descubrimientos más importantes de Freud es que las emociones enterradas en el subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños, y que recordar fragmentos de los sueños puede ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados. Todos nosotros, cuando soñamos, nos convertimos en artistas y representamos simbólicamente lo que nos atormenta o lo que nos place de nuestro pasado, que sólo aparentemente está oculto en el inconsciente. La deformación de los deseos en los sueños es intencional y se debe a la censura que la propia persona ejerce contra la libre expresión de sus deseos, al encontrarlos censurables por algún motivo. Esto no nos debe extrañar porque, desde su comienzo, toda la cultura es represión y censura de nuestros instintos y deseos animales, desde el pipí y la caca hasta el sexo. Esto también fue magníficamente expresado por Freud en la que quizás sea la obra más fácil de leer (y por tanto la más recomendable para empezar a conocer a Freud): El malestar en la cultura. El surrealismo sigue las ideas básicas del pensamiento de Freud. Por eso propone el método de la asociación libre, que consiste en soltar lo primero que se te pasa por la cabeza, sin pensar, sin que el filtro de lo razonable te haga esconder lo que guardas. Si hay algo que el surrealismo quiso, es ver el deseo librado de ataduras, barrer con los obstáculos que perturban su realización. Andrés Comesaña Profesor de Filosofía

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Psicoanálisis. M. C. Escher

La interpretación de los sueños, 1900. Por el Dr. Sigmund Freud

“El 23 de septiembre de 1939, ahora hace 70 años, moría en Londres Sigmund Freud a consecuencia de las tres dosis de morfina que le había suministrado su amigo Max Schur para acabar con los atroces dolores de su cáncer de boca. El último libro que el llamado padre del Psicoanálisis leyó fue La piel de zapa, de Balzac, una novela construida en torno a una asombrosa piel de asno que tiene la propiedad de conceder a quien la posee todos sus caprichos, pero cuyas dimensiones van reduciéndose a medida que los deseos se van cumpliendo”.

Artículo de Manuel Rodríguez Rivero Publicado en El País (Babelia) 19/09/09

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HypnosyThanatos Hesíodo hace a Hypnos, el sueño, y a Thanatos, la muerte, hermanos: hijos de Nyx, la noche, y Erebos, la tiniebla. Más que un mito hallamos aquí un arquetipo universal. El sueño anticipa la muerte. Para el héroe una de las pruebas es la vigilia, y lo habitual es que fracase. Gilgamesh, tras conseguir la hierba de la inmortalidad, parece vencer a la muerte; pero el sueño lo rinde y la serpiente le roba la hierba: será ella la que, al mudar de piel, logre la inmortalidad. En el huerto de Getsamaní, los discípulos fracasan miserablemente en su vigilia; su maestro está destinado a la muerte. El dormido yace como muerto. Está a merced de la bestia, del enemigo. El que vela se yergue, su pie está a la altura de la cabeza del dormido, el daño puede ser terrible. Cuántos han pasado así del sueño a la muerte. Cuántos inventos para defendernos: el fuego, las puertas, las rejas, el candado, la pared de cal y canto. No obstante, el miedo persiste: cuando un ruido nos despierta de madrugada, un teléfono de madrugada, el viento, un candado que se cae. Nos acurrucamos absurdamente, como niños. El coraje de las cuatro de la mañana es el más raro, el de más precio por tanto. ¿Qué decir de Oneiros, el sueño de soñar? ¿Es también hermano de Thanatos? Heráclito de Éfeso, el filósofo dialéctico y obscuro, nos da algunas pistas; de él dos frases: Los cadáveres son como basura y como tal deben ser tratados. Terrible simpiedad para un griego. Los dormidos contribuyen al orden del mundo como los que velan. Un dormido no es comparable a un muerto. Hay una dialéctica sueño/vigilia decisiva para el mundo. Sugiero una interpretación: la dialéctica sueño/vigilia puede valer como dialéctica vivos/muertos. El sueño, al abolir la realidad, permite el diálogo con los muertos. En él intervienen no como en el recuerdo, sino autónomos, de nuevo vivos. Contra la realidad que es tiempo que huye, muerte, sólo dos salvaciones: el sueño y la ebriedad. No es casual que Dionisos, dios de la ebriedad, tenga relaciones íntimas con los de abajo, con los muertos, con los dioses infernales. Según un mito, nació de ellos, en el propio infierno. Dionisos, como su avatar Jesucristo, es dios asesinado y resucitado. El sueño, en sus dos acepciones, tiene estrechas relaciones con la muerte: la prefigura y, al derrotar al tiempo, nos promete una salvación. Paco Clavero Profesor de Latín y Griego en El Puerto de Santa María Antiguo profesor del IES La Janda

Hypnos –Somnus para los romanos-, dios del sueño, es mencionado generalmente como una divinidad benéfica y benévola con los mortales, puesto que posee el poder de proporcionar el descanso del cuerpo, curar los males de espíritu y dispensar la paz por medio del olvido. Asimismo, una de sus misiones más importantes era la de proporcionar el consuelo a las almas y conducirlas al mundo de los muertos. Iconográficamente se lo describe como un dios joven. Su principal atributo son las alas dispuestas sobre las sienes. Sin embargo, en ocasiones también puede ser representado con alas de mariposa en la frente o en la espalda y, raras veces, con alas de murciélago, animal muy ligado al mundo de los muertos y de los sueños. Al mismo tiempo suele asir en sus manos un ramillete con flores de adormidera y un cuerno que contiene un elixir soporífero, o bien una copa o una varita impregnada con agua del río Lete, la cual procura un olvido absoluto a quien la bebe. No obstante, el dios es capaz de inducir al sueño con su mera presencia, entonces su acción se subraya mediante su actitud, por ejemplo llevándose el dedo índice sobre a boca en señal de silencio –esta imagen parece ser fruto de la asimilación del dios del sueño y de la muerte, Thanatos-. Cuando no aparece en solitario, siempre juega un papel subordinado a otra divinidad, a quien favorece en sus intereses o ayuda a consumar sus amores. Así sirve de intermediario entre dioses y hombres, eligiendo los sueños más propicios para dar a conocer a los mortales aquello que los dioses quieren transmitirles y de esta forma puede provocar visiones y transmitir oráculos. En otro sentido, el curativo, merece la pena resaltar la vinculación de Somnus y Esculapio, el dios de la medicina, puesto que según las creencias de los griegos ciertas enfermedades se curaban a través del sueño, por medio de lo que los romanos denominaron incubatio. Juan de Dios Borrego Arqueólogo. Universidad de Córdoba.

Hypnos y Thanatos llevando el cuerpo de Sarpedón. Cerámica ática, siglo IV a.C. British Museum. Londres. Jacaranda 14


Maurits ornelius scher nació en Leeuwarden, Holanda, en el año 1898, siendo el hijo más joven de un ingeniero hidráulico. No fue precisamente un estudiante brillante, y sólo llegó a destacar en las clases de dibujo. Bajo presión paterna empieza los estudios de arquitectura en la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas de Haarlem, que abandonó poco después para pasar a ser discípulo de un profesor de artes gráficas. Durante el año 1924 se trasladó a Roma donde permaneció hasta 1934. Más tarde viajará por Suiza y Bélgica hasta que en el año 1941 se instaló definitivamente en Baarn, Holanda, donde moriría en el año 1972. Hasta 1951 (53 años) vivió básicamente dependiendo económicamente de sus padres. A partir de entonces fue cuando comenzó a vender sus grabados y obtener un buen dinero por ellos. Esto le permitió vivir sus últimos años con una economía personal excelente, haciendo copias de sus litografías y grabados por encargo. A menudo me encuentro más cerca de los matemáticos que de mis colegas los artistas. Todos mis trabajos son juegos. Juegos serios. Estas palabras de Escher definen muy bien su obra y sus inquietudes. Las Matemáticas son para él no sólo un recurso técnico, sino también una fuente de inspiración. Sus grabados y litografías, además de provocar una sensación visual, atacan directamente al cerebro, provocando mentalmente al espectador y haciéndolo pensar. Muchas de sus obras parecen estar concebidas por una mente que procesa números y algoritmos. Hace un uso imaginativo de sus conocimientos de geometría para diseñar unos frisos y mosaicos imposibles. En todas sus obras subyace la sensación de que lo que no es posible en la realidad, sí es posible en el plano mental y, en su caso, el pictórico. Es eso lo que hace de Escher un pintor de la abstracción pura, un inventor de situaciones, un teórico de la expresión plástica. En definitiva, un matemático de la pintura. Francisco Suárez Profesor de Matemáticas Ilustraciones (de arriba abajo y de izquierda a derecha): El balcón; Sueño; Cóncavo y convexo; Ojo; Relatividad; Encuentro.


Los sueos desde la perspectiva cientfica Todos sabemos lo que es un sueño y tenemos la experiencia de que es algo más de lo que contamos, que nuestros relatos no los recogen de una forma exacta, sin embargo el conocimiento científico de los sueños tiene que basarse en las narraciones que se hacen de ellos, porque no vale analizar exclusivamente nuestros propios sueños para hacer una teoría sobre ellos. Hobson (2000) describe de la siguiente forma lo que es un sueño: “La actividad mental que ocurre en el sueño se caracteriza por una imaginación sensomotora vivida que se experimenta como si fuera la realidad despierta, a pesar de características cognitivas como la imposibilidad del tiempo, del lugar, de las personas y de las acciones; emociones, especialmente el miedo, el regocijo y la ira, predominan sobre la tristeza, la vergüenza y la culpabilidad y a veces alcanzan una fuerza suficiente para despertar al durmiente; la memoria, incluso de los muy vívidos, es tenue y tiende a desvanecerse rápidamente después de despertarse, a no ser que se tomen medidas especiales para retenerlo”. Dentro del sueño se distinguen distintas fases que se identifican por la existencia o no de un movimiento rápido de ojos REM (Rapid Eye Movement), que es visible debajo del párpado para el observador. En el sueño no-REM (NREM) que se llama también sueño lento, se distinguen igualmente cuatro etapas (Bobes, Diaz y Bomper, 1999): • La Etapa 1 de transición de la vigilia al sueño ocupa cerca del 5% del tiempo de sueño en adultos sanos. Aparece un enlentecimiento del latido cardíaco. Esta fase dura pocos minutos y en ella el sueño es fácilmente interrumpible. • La Etapa 2 aparece a continuación y representa más del 50% del tiempo de sueño. El tono muscular se hace algo más débil y se eleva el umbral del despertar. • Las Etapas 3 y 4 se corresponden al sueño más profundo. El tono muscular es débil y la frecuencia cardiaca y respiratoria disminuyen. Durante ellas ocurren los sueños, así como los episodios de terror nocturno en el niño y los episodios de sonambulismo. Los movimientos oculares, si existen, son lentos. Luego, las distintas fases del sueño se alternan cíclicamente a lo largo de la noche y presentan una serie de diferencias entre sí: • Los sueños que se recuerdan cuando uno se despierta en la fase REM del sueño son típicamente más largos, más nítidos perceptivamente (llegando a tomar la forma de alucinaciones), más animados motóricamente, cambian rápidamente de escena y son más raros y estrafalarios. El control voluntario está muy atenuado. • Los sueños que surgen del despertar en las fases NREM contienen más representaciones de nuestras preocupaciones cotidianas y son más de tipo pensamiento y menos como imágenes. Existen relaciones entre las funciones fisiológicas del sueño y sus contenidos: • Las alucinaciones visuales intensas se deben a la autoactivación del cerebro visual. • Las emociones intensas, especialmente ansiedad, regocijo y rabia, se deben a la autoactivación de la amígdala y otras estructuras del sistema límbico. • La ilusión de que estamos despiertos, la falta de pensamiento dirigido, la pérdida de la conciencia reflexiva y las experiencias ilógicas e imposibles del sueño, se deben a la combinación, y posiblemente efectos relacionados, de la demodulación aminérgica y la desactivación selectiva de la corteza frontal. • Las cogniciones raras y estrafalarias del sueño se deben a la inestabilidad orientativa causada por la naturaleza caótica del proceso de autoactivación del tronco cerebral y a la ausencia del control frontal y de la memoria episódica, debidos en parte a los fallos en la modulación aminérgica. Nuestro cerebro está tan entrenado para dar significado a lo que percibe que no puede aceptar las percepciones sin orden ni sentido; si lo que ve o siente no lo tiene, nuestro cerebro lo crea. Siguiendo este razonamiento, la interpretación que da Seligman (1987) de los sueños es que son una elaboración cognitiva que intenta dar coherencia a los estímulos caóticos que generan las funciones fisiológicas que se han descrito en los puntos anteriores. El intento de racionalizar el sueño comienza en el mismo momento en que se produce y continúa cuando se narra o se escribe para consolidar su recuerdo. Si partimos de las funciones psicológicas del sueño, su interpretación nos puede ayudar a enfrentar la ansiedad y a automatizar el proceso de manera eficaz. Para ello, en el propio sueño o en la interpretación se tendrían que enfrentar aquellas situaciones que aparecen en el contenido manifiesto y que son potencialmente peligrosas. Pero el empleo de la interpretación de los sueños en psicoterapia cognitivo conductual es muy aislado y se tiene que dar asociado a problemas concretos que surjan en el curso de la terapia.

Purificación Peralta Profesora de Biología


l psicoanlisis una disciplina pseudocientfica El psicoanálisis es una disciplina fundada por Sigmund Freud, médico y neurólogo austriaco, en 1890. Mediante el psicoanálisis, Freud estudió la conducta, las emociones, los pensamientos, las motivaciones y la existencia del hombre a través del análisis de sus sueños. La interpretación de los sueños fue identificada en origen con la Oniromancia, técnica o arte por el cual se pretendía adivinar o predecir acontecimientos futuros a través de los sueños. Desde el punto de vista neurológico, la función de los sueños es una consecuencia de la actividad cerebral y orgánica. Pero el psicoanálisis de Freud ve en la función del sueño efectos compensatorios y fantasmas producidos por la libido, entendida aquí como energía de los instintos, de las tendencias que constituyen el fondo de la personalidad; su finalidad sería un cumplimiento del deseo. Entendemos que el psicoanálisis carece de rigor científico por responder a las siguientes características, más propias de una disciplina pseudocientífica: •

Invoca artes materiales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como la fuerza vital, el alma, el “superego”, la creación divina, el destino, la memoria colectiva y la necesidad histórica.

Es crédula, no somete sus especulaciones a prueba.

Es dogmática, no cambia sus principios cuando fallan; no busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias.

Rechaza la crítica, no recurre al argumento honesto.

No encuentra ni utiliza leyes generales, al contrario de la ciencia.

No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha, ya que no se fundamenta sobre ningún cuerpo de conocimientos auténticos.

Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad desinteresada, ni admite ignorar algo: tiene explicaciones para todo.

Sus procedimientos y recetas son ineficaces por no fundarse sobre conocimientos auténticos.

Al igual que la magia, tiene aspiraciones técnicas infundadas.

Por último, se mantiene al margen de la comunidad científica.

Noelia Ortiz Alumna de 2º de Bachillerato CD

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lsurrealismo:algomsqueunmovimientodevanguardia porstebanoncel La palabra surrealismo es una adaptación al español del término francés surréalisme con el que se denomina al movimiento artístico y literario que se desarrolló a nivel internacional en torno al año 1924 hasta su declive a finales de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, bajo mi punto de vista, resulta impreciso o desacertado circunscribir su definición a un estilo concreto o limitarlo cronológicamente a un periodo determinado de la evolución de las vanguardias históricas de nuestro reciente siglo XX. El término fue utilizado por primera vez en 1914 por el escritor Guillaume Apollinaire (Italia, 1880-1918) y no tardó mucho tiempo en ser adoptado para acuñarse definitivamente en 1924 entre otros similares como sobrenaturalismo o suprarrealismo; englobando, a su vez, términos que definían actitudes artísticas ya existentes como arte metafísico, arte onírico (oneiros significa sueño en griego), realismo mágico o automatismo. En todos estos términos subyace la intención de destacar el aspecto fundamental que caracteriza su propia idiosincrasia como una corriente o actitud artística de carácter universal y, en cierto modo, atemporal: la exploración de una realidad superior a la cotidiana, no basada en ningún sistema ideológico, filosófico o religioso sino en una realidad interior, individual y subjetiva como es el mundo de lo imaginario, de los sueños, del inconsciente y de lo irracional. El Surrealismo cuenta con numerosos antecedentes tanto plásticos como literarios. Así, artistas como Hieronymus Bosch (Holanda, 1450-1516), Giuseppe Arcimboldo (Italia, 152793), Francisco de Goya (España, 1746-1828) o los escritores románticos y simbolistas como el Marqués de Sade (Francia, 1740-1814), Matthew Lewis (Inglaterra, 1775-1818), Edgar Alan Poe (USA, 1809-49), Génard de Nerval (Francia,1808-55), Charles Baudelaire (Francia 182167), Etienne Mallarmé (Francia, 1842-98), Arthur Rimbaud (Francia, 1854-91), Lautréamont (Uruguay, 1846-70) o Alfred Jarry (Francia, 1873-1907) desarrollaron aproximaciones tempranas y visionarias sobre el potencial creativo que nos ofrece el mundo de los sueños, de lo imaginario y lo irracional. El Romanticismo y el Simbolismo pictóricos, con William Blake (Inglaterra, 1757-1827), Heinrich Füssli (Suiza, 1741-1825), Gustav Moreau (Francia, 182698) u Odilon Redon (Francia, 1840-1916), rechazaron la observación de la realidad tangible por los sentidos como modelo de inspiración, apelando a la imaginación y a la expresión de la espiritualidad como fuente de creación. Las vanguardias artísticas del siglo XX, en su búsqueda enfurecida de una renovación absoluta de los lenguajes artísticos, crearán el ambiente propicio y desarrollarán todas las premisas necesarias para la revolución surrealista. Artistas como Marc Chagall (Rusia, 1887-1985) y Paul Klee (Alemania, 1879-1940), desde una vertiente figurativa y desde otra más abstracta respectivamente, venían desarrollando una Pintura Onírica en la que establecían relaciones subjetivas y personales llenas de lirismo y poesía entre las imágenes pictóricas y las imágenes del sueño. Otros artistas como Giorgio de Chirico (Italia, 1888-1978), Alberto Savinio (Italia, 1891-1952) y Carlo Carra (Italia, 18811966) ya indagaban en un estilo definido como Pintura Metafísica caracterizado por la introspección del propio artista en sí mismo, la construcción de imágenes de un subjetivismo extremo y de un aspecto enormemente misterioso e inquietante. El Dadaísmo será la vanguardia que ejerza una influencia más directa sobre el Surrealismo y surge durante la Primera Guerra Mundial como reacción contestataria al absurdo e irracionalidad de la guerra. Los dadaístas como Tristan Tzara (Rumania, 1896-1963), Hugo Ball (Alemania, 1886-1927), Marcel Duchamp (USA, 1887-1968), Francis Picabia (Francia, 1879-1953), Max Ernst (Alemania, 1891-1976), Jean Arp (Francia, 1887-1966) y Man Ray (USA, 1890-1976) promueven una ruptura total contra todo arte, toda cultura y toda civilización anterior desde una actitud intransigente y brutal para intentar desmantelar definitivamente los modelos tradicionales de representación artística y buscar una forma totalmente subversiva de creación artística. En este contexto de negación y ruptura absoluta, de las cenizas de la consumación nihilista del antiarte llevada a cabo por Dadá, surge el Surrealismo como la necesidad de dar una nueva oportunidad a los artistas de vanguardia en su esfuerzo utópico por encontrar un arte puro al servicio de la libertad individual que fuese capaz de romper las cadenas de la alienación del ser humano. Jacaranda 18


El Surrealismo fue un movimiento internacional y multidisciplinar, asimilando entre sus filas a los artistas oníricos, metafísicos y dadaístas antes mencionados. Su núcleo más activo y compacto desarrolló su acción principalmente en París, ciudad convertida por aquellos entonces en capital y referencia de todos los movimientos artísticos, pero enseguida extiende su área de influencia. Entre los escritores más destacados están: André Breton (Francia, 1896-1966), Louis Aragon (Francia, 18971982) y Philippe Soupault (Francia, 18971982), fundadores del movimiento, Paul Éluard (Francia, 1895-1952), Robert Desnos (Francia, 1900-45) y Antonin Artaud (Francia 1846-1948). Pintores: René Magritte (Bélgica, 1898-1967), André Masson (Francia, 1896-1987), Joan Miró (España, 1893-1983), Salvador Dalí (España, 1904-89), Yves Tanguy (Francia, 1900-55), Paul Delvaux (Bélgica, 18971994), Hans Bellmer (Polonia, 1902-75), Victor Brauner (Rumania, 1903-66), Roberto Matta (Chile, 1911-2002), Wilfredo Lam (Cuba, 1902-82) y Frida Kahlo (México, 1907-54). Escultores: Alberto Giacometti (Suiza, 1901-66), Henry Moore (Inglaterra, 1898-1986) y Joseph Cornell (USA, 1903-72). Fotógrafos: Man Ray, Paul Horst (Alemania, 1906-99) y Philippe Halsman (Letonia, 1906-79). Cineastas: René Clair (Francia, 1898-1981), Germaine Dulac (Francia, 1882-1942), Luis Buñuel (España, 1900-83). A nivel ideológico, en la gestación del Surrealismo como movimiento de vanguardia influyeron pensadores como Henri Bergson (Francia, 1859-1941) que llegó a profetizar que el siglo XX sería el siglo de lo inconsciente y alertó de la necesidad de lo intuitivo para contrarrestar los excesos del racionalismo positivista y cientificista imperantes en el pensamiento del hombre moderno. Sobre todo fue fundamental para el desarrollo del Surrealismo la aportación de las teorías del Psicoanálisis encarnadas en las figuras de Sigmund Freud (Austria, 1856-1939) y sus discípulos, Alfred Adler (Austria, 18701937) y Carl Jung (Suiza, 1875-1961), que se fundaban en el reconocimiento del inconsciente y en el estudio que hacen de las imágenes de los sueños. En el primer Manifiesto Surrealista, los artistas que lo suscriben apelan a diferentes métodos de automatismo psíquico para bucear en el Jacaranda 19

Ilustraciones Jean Arp. Hombre, bigote y ombligo, 1928. Joan Miró. El cazador, 1924. Benjamín Palencia. Cuatro figuras, 1932. Giorgio de Chirico. Sin título, 1930.


enorme potencial creador que se esconde en el inconsciente humano. Aunque no de manera unánime, pues conoció como movimiento numerosas escisiones y luchas internas, el Surrealismo se adhiere también al Marxismo. Muchos creadores surrealistas creían fielmente en el poder transformador del arte sobre la sociedad. Así, en un acto de evidente militancia política, el núcleo duro del movimiento elabora su Segundo Manifiesto Le Surréalisme au service de la Revolución.

Ilustraciones Salvador Dalí. La mesa solar, 1936. André Masson. El jardín de Armida, 1940. Marc Chagall. Sobre la ciudad, 1918.

Los artistas españoles, como Joan Miró y Salvador Dalí, son cruciales e imprescindibles para comprender la gestación de este movimiento. Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), promotor de diversas tendencias y vanguardias, también tuvo su etapa surrealista. Otros artistas menos conocidos pero no por ello irrelevantes como Óscar Domínguez (1906-57), Benjamín Palencia (1894-1980), José Caballero (1915-91), Maruja Mallo (1902-95) y Gregorio Prieto (18971992), por citar algunos, participaron activamente de los postulados surrealistas. A nivel literario no podemos olvidar su influencia en los poetas de la Generación del 27 como Rafael Alberti (1902-99), García Lorca (1898-1936), Luis Cernuda (1902-1963) o Vicente Aleixandre (1898-1984). Y como no, mencionar la trascendencia que tuvo durante la posguerra en el desarrollo de una de las primeras vanguardias desarrolladas en España, concretamente en Cataluña, con la aparición del grupo Dau al set donde se integraron artistas y escritores catalanes como Joan Brossa (1919-98), Antoni Tápies (1923), Modest Cuixart (1925-2007) y Eduardo Cirlot (1996-73). Aunque en algún momento se le haya achacado que ofreciera una evasiva hacia la crudeza de lo real, el Surrealismo nos abre un camino hacia lo inquietante e inexplicable, lo irracional, lo aún por conocer, de ahí que tantas veces resulte rechazado y menospreciado tanto por racionalistas como por moralistas. Hasta tal punto que hoy día se utiliza el término surrealista con una segunda acepción de carácter peyorativo: como sinónimo de absurdo, delirante, descabellado o extravagante. A pesar de estas críticas, los efectos liberalizadores que supusieron sus nuevas formas de inspiración y su actitud estética siempre inconformista con la mediocridad de lo convencional han seguido influyendo en las generaciones posteriores de artistas hasta nuestros días. Esteban Doncel Artista gráfico-plástico y Profesor de Dibujo Jacaranda 20


l jardn de rmida ¿Nunca has pensado que podría haber algo más? Creemos saber mucho sobre nuestras vidas y lo que nos rodea, pero somos minúsculos granos de arena ante un espacio inmenso que no conocemos. Podemos creer que todo gira alrededor de nosotros, pero ¿nunca has pensado que podrías ser una pequeña marioneta dirigida por algún ser extraño? ¿Que realizas una serie de actos y no te das cuenta de lo que haces? Y si fuésemos parte de una pequeña pecera y alguien nos pudiese tener como mascotas, únicamente por diversión y entretenimiento... Viendo cómo nos surgen problemas y nos peleamos, o cómo estamos alegres y bailamos. Cómo nos quedamos solos y olvidados. Sin poder ayudarnos, sino únicamente dándonos un suelo donde apoyarnos. Y si nuestros pensamientos pudiesen ser escuchados por ese ser, y él los fuese almacenando como extensas raíces que se acaban acumulando. Y sobre esas raíces comenzase todo de nuevo, unos nuevos personajes, unas nuevas historias, y nosotros fuésemos simplemente desechados. Olvidados, abandonados. Que nuestras vidas no tengan sentido alguno, sino sólo el de sobrevivir a lo que nos encontramos. Que aquello que hemos logrado acabe del mismo modo que nosotros. ¿No lo habías pensado? Jara Doncel

Sobre la ciudad Una pequeña aldea en la llanura al pie de los Andes. Allí siempre es 1970. Nunca empieza una nueva década. Sus habitantes son un poco especiales, pueden volar sobre las nubes pero con una condición: para poder volar tienen que ser una pareja, formada por un hombre y una mujer. Y tienen que tener algo en común. Miguel Ángel García

uatro figuras Hay dos alienígenas jugando en una playa con una pelota hecha con trozos de coco, pieles y otras cosas que han encontrado por allí. También hay un pollo asado que acaba de salir del horno, recién hecho, y seguramente desprende un agradable olor. No parece muy lógico que dos alienígenas estén jugando al lado de un pollo asado, y que el esqueleto de un samurai esté dando tumbos por la calle mientras todos cantan una alegre canción, pero se supone que la fiesta de un amigo está a punto de realizarse en un lugar muy frío y temeroso donde nadie se atrevería a entrar, a no ser que los amigos que juegan a la pelota dejasen de hacer paranoias, pues al fin y al cabo el samurai sabe entender muy bien cuando se ha comido un pollo asado que escondía dentro un gran misterio. María Oliva Fernández

Rueda de bicicleta. Marcel Duchamp, 1951.

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La mesa solar Y la soledad, fiel compañera de mi viaje, sin fondo... de cielo blanco y luz brillante allá en el infinito... Lágrima cae en la arena, evaporada por el mar inexistente de seda fina. Mirando al horizonte, caminando sin rumbo. Personas que se cruzan, palabras que no se escuchan, palabras que no aparecen. Si un suspiro que es aire va a parar al aire, una lágrima que es agua va a parar al mar... ¿así es? Soledad, tristeza, melancolía, antigua pasión, pasión seca... ¡Ya no queda nada! Copa marchita, contaminada por tus labios... ¿mis labios? Fundidos en un beso ¿un beso? Contaminado con falso amor... ¡no pudo ser! Emilia Jiménez

Sin ttulo Maltrecho, herido... se escondía entre las sombras. Vivía la vida que más detestaba y se lamentaba cada día por ello. Se odiaba. Odiaba al resto de la humanidad. Destructivo y autodestructivo, pero sólo para encubrir su sentimiento de culpabilidad. Soledad, desesperación, resentimiento, desorientación... aquí afloraban sus lágrimas, cuando el dolor resultaba devastador. Irene García

l cazador Distinto, cómico, de risa. En el mar se encuentra un pez algo raro... la verdad es que no es un pez ¿una patata, quizá? Lo denominaremos resolución. Esa especie de bellota con patas puede ser una araña. Un punto de peculiaridad: en la cima de un cono se encuentra la bandera de España: un ojo que lo vigila todo, absolutamente todo. Un pájaro suelta un anzuelo para comerse algún triángulo, tendrá hambre. Una bacteria aliada pone cara de foca en el borde del mar. Fantástico. Pobres pájaros, vienen del circo. ¿Un camarón? ¡Revolución! María Natividad Corrales

Todos los escritos inspirados en las imágenes surrealistas

fueron automáticos

Equipo de redacción Alumnos de 3º de ESO A

La traición de las imágenes. René Magritte, 1929.

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l surrealismo literario El escritor André Breton definió el surrealismo como “Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral”. Este movimiento literario, que se inicia hacia 1919, alcanza su apogeo en 1938; pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 hace que sus miembros se dispersen y acabe diluyéndose, aunque posteriormente se sigan produciendo obras con técnicas surrealistas. Entre las técnicas usadas por los surrealistas como medio de expresión destaca la escritura automática: redactar lo más rápidamente posible todo lo que se pase por la cabeza antes de que intervengan la razón o la lógica –si bien el primer Manifiesto surrealista de André Breton aparece en 1924, ya en 1919 este poeta y Philippe Soupault habían comenzado a redactar Les Champs magnétiques empleando esta técnica como medio de explorar el pensamiento y el lenguaje-.

El cadáver exquisito –en francés: le cadavre exquis-, es otra técnica muy recurrente que consiste en escribir un texto entre dos o más personas, donde cada una sólo puede leer el final del texto anterior y debe darle continuación, es una especie de collage literario. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando se jugó por primera vez en francés: “Le cadavre - exquis - boira - le vin - nouveau” (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo). Asimismo, el sueño se convierte en fuente inagotable de inspiración: abandonado a sí mismo, el espíritu se mueve en un mundo de fantasmagorías donde seres y cosas toman un aspecto imprevisto. En el sueño somos transportados a un mundo de imágenes, de recuerdos rechazados que nos arrastran fuera de toda lógica y de todo razonamiento. Así, algunos surrealistas, como Robert Desnos, se quedaban dormidos voluntariamente, dando lugar a sueños hablados. En literatura, la producción surrealista se caracterizó por una vocación libertaria sin límites y una exaltación de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica, concebidos como armas de lucha contra la tradición cultural burguesa. En esta búsqueda de la emancipación del espíritu, el surrealismo ataca la lógica, la moral y el gusto de la época: • •

Contra la lógica, contra el racionalismo: siguiendo a Freud, se busca el lado oculto del ser humano en los sueños, la locura, la imaginación, la intuición. Contra la moral, contra los tabúes religiosos, sexuales y sociales: se persigue liberar el inconsciente, liberar el principio del placer. Contra el gusto regido por los convencionalismos: los surrealistas se oponen a la visión del arte como mero adorno y proponen la exploración del inconsciente humano.

Ramón Tejero Profesor de Francés


lsurrealismoyelcine Es en el cine donde se celebra el único misterio absolutamente moderno, afirmaba André Breton. Parece evidente que los surrealistas encontraron en ese nuevo arte que había nacido con el siglo un lenguaje idóneo para eliminar las disociaciones establecidas por el racionalismo y aventurarse en el funcionamiento real del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón. La pantalla cinematográfica era un terreno abonado para que pasaran a primer plano el lenguaje del inconsciente y de los sueños, enfrentados al discurso de la lógica. Así debió de entenderlo Luis Buñuel: Es el mejor instrumento para expresar el mundo de los sueños, de las emociones, del instinto. El mecanismo productor de imágenes cinematográficas, por su manera de funcionar, es, entre todos los medios de expresión humana, el que más se parece al de la mente del hombre, o mejor aún, el que mejor imita el funcionamiento de la mente en estado de sueño.

Por otra parte, el cine aportaba también un extraordinario aliado en esa rebelión contra los convencionalismos de la sociedad burguesa que abanderaron los surrealistas. La navaja de barbero que corta el ojo en la primera escena de Un chien andalou (1929), corta también la mirada acomodaticia del espectador burgués. No es de extrañar que la sala donde se estrenó La edad de oro en 1930 fuera objeto días después de un furibundo ataque por parte de jóvenes reaccionarios franceses que no podían tolerar una agresión tan abierta a las convenciones morales de la época. Las proyecciones fueron finalmente suspendidas, para evitar nuevos altercados.

A pesar de esta estrecha hermandad entre surrealismo y cine, las películas de la época que pueden calificarse de surrealistas son realmente escasas: además de las ya mencionadas del director aragonés, se podrían citar La Coquille et le Clegyman (1928), de Germaine Dulac con guión de Antonin Artaud y L’Etoile de mer (1929), de Man Ray. Aunque sentaron las bases para el desarrollo de un cine surrealista, la industria cinematográfica, encauzada hacia un público masivo, no fue muy proclive a fomentar aventuras que se saliesen de los cánones narrativos. Cabe pensar, no obstante, que la huella del surrealismo en el cine, como en el resto de las artes, tuvo por fortuna un recorrido más amplio que el del propio movimiento. David Collis Profesor de Literatura y Lengua Ilustraciones: Falso espejo (página anterior) y El telescopio. René Magritte (1898-1967). Jacaranda 24


Caro Ugo:

ansarsedeVivaldi

Quiero pensar que en mi carta anterior no te hice cálidas promesas de escribir en italiano... algo más que caro amico, come ti va. De vez en cuando me llegan noticias tuyas a través de Julio y me alegra saber que la nueva obra poco a poco se va dejando escribir. Siempre hablamos de ella... ¡nos gusta tanto revolcarnos en el teatro en las noches de victoria tremebunda! Celebro especialmente la valentía y el gusto de vuestra elección musical: Il cimento dell’armonia e dell’inventione de Vivaldi. Las cuatro estaciones. Qué duro es enfrentarse a los miserables prejuicios, a la estúpida consigna intelectualoide de que Las cuatro estaciones es una obra cursi, manida, fácil... ¿pensarán que es demasiado bonita? Lo único que se le puede reprochar es que, sin quererlo ella y queriéndolo las discográficas de toda la vida, haya eclipsado gran parte de la música adorable de Vivaldi, especialmente su música vocal. Su Stabat Mater, el Nisi Dominus, arias como Sovente il sole, Vedro con mio diletto, Mentre dormi amor fomenti... son obras por las que merecen compasión aquellos que ya han escuchado lo que tenían que escuchar de Vivaldi y siempre, siempre, prefieren a Bach o a Shoenberg. Bravo, una vez más, por escoger la frescura y la sencillez de la elegancia... lo que te vengo diciendo desde que conocí La signora que luego fue Ergo non sei y derivó en Il grappolo; nuestra defensa de lo clásico como el punto de partida más admirable de cualquier creación y el único capaz de proteger la originalidad contra la ligereza de las opiniones del público contemporáneo. El mundo del teatro, como la enseñanza de la música, está lleno de tópicos excesivamente dañinos, pero hay que tener esperanza. Te encantaría ver con qué cariño reciben a Vivaldi mis alumnos pequeños, de doce o trece años, la atención que prestan y el nivel de concentración que alcanzan escuchando Las cuatro estaciones (cuántas veces oigo no la quites justamente ahora, maestra, que viene el solo!). Esos niños están preparando un artículo precioso sobre La siesta de los borrachos de El otoño para la revista del instituto en el que trabajo. Son los mismos que, poco a poco, empiezan a aceptar la peculiar voz de contratenor, extrañísima para ellos, y apenas ya se ríen de cómo canta Philippe Jaroussky, que es mariquita; van apreciando su hermosa voz y el virtuosismo de su canto (entre mis alumnos hay uno que se le parece mucho, es incluso más guapo, al que ya no le da tanta rabia el parecido... el pequeño Antonio Bermúdez). Vivaldi es inagotable, en clase han escuchado Cum dederit dilectis, Crucifixion, Stabat Mater, Mentre dormi amor fomenti... y no se cansan. Cansarse de escuchar a Vivaldi es como cansarse de vivir, o de mirar el mar. Un abrazo muy fuerte e buona ventura.

Ana del Moral

P. S. Permíteme recomendarte la grabación de Accademia Bizantina, dirigida por Ottavio Dantone. Se trata de una interpretación muy vitalista, algo anárquica, especialmente brillante en los movimientos rápidos. Puedo hacerte llegar una copia.

San Marcos en el día de la Ascensión Antonio Canal Canaletto, 1732.


Mentredormiamorfomenti. Cuando era niño, aunque me gustaba la música, me fastidiaban las películas en las que cantaban. Empezábamos a ver una y, de pronto, aparecía la sospecha. La mujer se dirigía hacia el espejo del tocador y, al iniciarse la introducción instrumental, ya no había esperanza: arrancaba a cantar. Y es que te puede gustar una canción sin que estés dispuesto a tragarte el musical; e igual pudiera darse el caso de que un aria de ópera te emocione sin que te guste la ópera como espectáculo. Por eso he aceptado la invitación de vuestra profe de música –mi antigua alumna- para escribir sobre esta hermosa obra de Vivaldi, porque me encanta escucharla, aunque ni me gusta la ópera a la que pertenece, ni demasiado tampoco la ópera en general. El teatro es una cosa social muy admirable; pero el aria es poesía, pura emoción; sí, muchas arias, como muchas canciones de ahora y de siempre, son concentrado de emoción: hay primero un placer físico como de baile y un contagio de ganas de cantar; y luego, como en el amor, el deseo infatigable de volver de nuevo al comienzo. Este deseo se cumple en parte en la forma que se llama “aria da capo”. “Da capo”, desde el comienzo… Cuando parece que va a acabarse, vuelve a sonar desde la cabeza. Y como el corazón de los enamorados –y esto lo dice un poco antes el propio personaje que canta este fragmento-, también la música “se llena de alegría con sólo pensar en lo que vendrá”. El personaje, interpretado por ese muchacho que canta con voz de mujer (porque en la fantasía disparatada de la ópera nunca sabemos si cantan personas, melodías, almas o deseos), está ahora junto a un amigo que duerme. Le ha encargado que realice al día siguiente unas gestiones para conseguir a su amada sin saber que el otro también quiere a esa mujer. Todos enamorados de la misma, como en segundo de ESO. Sobre un bajo que va repitiendo la nota fa (la más importante de la escala que utiliza este aria) los violines pintan la suave brisa que invita al sueño (¿has escuchado Las cuatro estaciones?). Creo que están al aire libre, porque se oye (también con un fa largo) una trompa, que es un instrumento relacionado con la caza y el campo. Y así, entre fas y dos (do es la nota que en esta escala hace desear el fa), expresa el enamorado su fantasía: “mientras duermes, que el amor acreciente el placer de tu sueño con mi idea de felicidad”. Menos mal que entrar en el sueño de otro es sólo una ilusión, porque ahí cada mente iba por un lado. Hacia la mitad, la atmósfera cambia para pintar lo que ahora se expresa: que nada interrumpa el sueño “que el arroyo corra más lento” (fíjate en lo que ahora hacen los violines como mandando callar) y que hasta se pare el aire. Vivaldi hace callar al bajo y a la trompa y cambia la escala creando un efecto que sugiere la quietud mágica de la noche (¿has escuchado el concierto La Notte?). Después (y en eso consiste un “aria da capo”) regresa de nuevo el comienzo; pero ya no es exactamente igual ¿verdad? Cuando era niño, aunque me gustaba la música, me fastidiaban las películas en las que cantaban…

Antonio Torralba Profesor de Música en Córdoba

Grabación recomendada: Philippe Jaroussky. Ensemble Matheus bajo la dirección de J. Ch. Spinosi. Virgin Classics.

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de L`Olimpiade de Vivaldi. La primera vez que escuché este aria fue en un recital de la mezzosoprano Sara Mingardo. La interpretó al final, fuera de programa, y fue algo único, mágico, inolvidable. Es difícil describir un momento así: la comunicación entre artista y oyente es tal que uno pierde la noción del tiempo. Los allí presentes estábamos entregados después de un recital soberbio: es decir, estábamos pre-dispuestos. Cuando al salir una vez más a recibir los aplausos hizo un gesto dando a entender que cantaría una obra más, se hizo un silencio sepulcral en la sala. Volvió a ofrecernos su canto tan expresivo como elegante, su musicalidad –adjetivo revelador donde los haya en este tipo de menesteres, pero tan difícil de explicar-, su sensibilidad… Y, por supuesto, la propia obra de Vivaldi. Los grandes artistas y los genios son los únicos que tienen el don y el talento necesario para extraer y compartir con el común de los mortales el arte, la verdad artística que está ahí, que nos rodea, pero que sólo ellos descubren. En este aria, Vivaldi consigue expresar mucho con pocos medios, pero muy eficaces: ritmo sugerente –esa sensación que anuncia la “calma lunar” de muchas arias y escenas de Bellini-, una melodía natural y fluida, recursos descriptivos en sintonía con el texto, una instrumentación cantabile al tiempo que un tratamiento de la voz muy instrumental –un legato casi de violín-. Una “receta” con la que Vivaldi logró componer otras maravillas como su aria Gelido in ogni vena de Il Farnace. El resultado me parece de una potente sensualidad, algo por otra parte casi genético en la música italiana, pero que nunca ha dejado de sorprenderme viniendo de un sacerdote veneciano. José Amador Morales Profesor de Música en Villanueva de los Castillejos (Huelva) Antiguo profesor del IES La Janda durante el curso 2007/2008

Llevo unos días recibiendo señales terribles. Yo siempre he sido un optimista militante, y me molesta que se identifique el optimismo con la ignorancia o la ingenuidad. Sí, ya sé que el mundo puede ser horroroso pero, como dice Tolstoi, no necesitamos a los pesimistas para que nos recuerden constantemente lo que, en el fondo, todos ya sabemos. Pero a pesar de este punto de partida, últimamente la vida me ha mostrado su rostro deformado a través de noticias tremendas, mientras que la encantadora música de Vivaldi, su deliciosa aria Mentre dormi amor fomenti, me aguardaba en el ordenador para ser recreada por mí en unas letras. Y me esfuerzo por escribir sobre la belleza de su melodía, tan cantabile, delicada y esperanzadora, o sobre la fluida armonía que nos mece en una agradable travesía sobre ese río de los segundos que avanzan; o sobre su desarrollo dramático (teatral) que nos hace seguir el texto con la atención y el interés de quien escucha la confesión íntima de un amigo. Pero hoy no puedo (ayer no pude, anteayer...). Sin poder controlarlo se me impone en la memoria el terrorífico arranque de la película Anticristo de Lars Von Trier, en el que otra hermosa aria barroca, Lascia ch'io pianga del Rinaldo de Haendel, acompaña con efectiva y perfecta naturalidad a imágenes de una tragedia. Y así me encuentro frente a frente con ese otro Barroco: un Barroco escuchado desde la consternación de hoy. Barroco en el que las más delicadas voces supieron como nunca cantar al dolor, al sufrimiento y a la sangre; en el que la ópera conquistó para los argumentos profanos el intenso pathos antes reservado a la devoción religiosa. Y a veces ocurre esto, que el Barroco me conecta con ese territorio, el del sueño que canta Lycidas a través de Vivaldi, pero también el de la pesadilla que construye (porque intuye) Lars Von Trier ayudado por Haendel. Y, sin que sirva de precedente, mi tristeza me convierte hoy en el aguafiestas que Tolstoi denuncia, y no puedo más que celebrar y saborear la belleza de este aria como la de un hermoso decorado barroco (dorado ornamento, brillante, suntuoso) que cubre y camufla la mugre, el horror y la miseria de un mundo que, a veces, esconde su belleza a quien lo mira y escucha de frente. Fran MM Cabeza de Vaca Profesor de Música en Getafe (Madrid)

Ilustración: Juan Francisco Corrales, 1º de ESO D.


Lasiestadelosborrachos.lOtoo delasuatrostacionesdentonioVivaldi La msica La música es triste, parece que algo se encendiera y se apagara en el mismo instante Maria Oliva Ligero. Es un poco siniestra, transmite mucha amargura, como una historia de amor cruel y dolorosa Nazaret Romero. Con el tempo que lleva queda genial Yessica Muñoz. Es como una historia de amor y a la vez de terror Melissa Rivera. Al escucharla me parece estar solo en un mundo donde eres un bicho raro, donde la muerte y la tristeza invaden nuestros corazones. Recuerdos de todo lo malo. Desolación Félix Silva. Siento un poco de tristeza y de odio. Pero no puedo dejar salir el odio. La tristeza sí Raphael Leander Gerich. Qué triste, qué amarga Juan Francisco Pozo. Es como una llama que se va encendiendo y luego se apaga lentamente. O como un sueño que se convierte en una pesadilla Marta Tello. Puro encantamiento Lucía Román. Sueño. Magia. Dolor Antonio Luis González. Sueño. Placer. Emoción Manuel Alejandro Real. A medida que se va escuchando es más bella, se te olvida todo lo malo Isabel Reina. El ritmo es escurridizo Eva Sánchez. La melodía no cambia mucho, pero lo que al principio me da pena luego se convierte en alegría Eve Loreen Langlitz. Da tanta paz... María José Bermúdez. Me duerme un poco. Me transmite esperanza, pero no alegría. Un lugar deshabitado Mario Sattelmaier. Es muy elegante Juan José Navas. Sobre todo, esta música es muy bonita Ana Muñoz.

Grabación recomendada: Accademia Bizantina, bajo la dirección de Ottavio Dantone. Arts Barroca.

El triunfo de Baco o Los borrachos (1626-1628) de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.


l paisaje En el paisaje que imagino, el sol no se refleja en un lago, ni hay animales encantadores, ni se escucha la brisa del viento, ni el canto de los pájaros… si fuese de noche, no se verían las estrellas, ni la luna. Es un mundo oscuro lleno de sombras misteriosas Nuria Guerrero. Me siento a mirar cómo las olas del mar se estrellan contra las rocas. Los delfines tristemente dan saltos enormes y me salpican, me dejan la frente mojada de gotitas iluminadas por el sol. Mi cabeza sigue dándole vueltas a la soledad Melisa Alvarado. Sobre la hierba, rodeado de bonitas flores, un hombre está tendido echando la siesta a la luz del mediodía Juan Crespo. Un campo verde donde el rocío baña las hojas de los árboles al amanecer. Se abren las flores para dar su lado más bello. Es un paisaje pequeño, pero muy especial Natalia Ramírez. El campo bañado por el agua de la lluvia. Pronto escampa y aparece el arco iris que ilumina el aire puro y le da un brillo espléndido. No hay nada que lo intoxique. Los pájaros revolotean por el cielo azul despejado Ana Vallejo. Ese campo lleno de árboles, flores y animales se convirtió en un campo negro de cenizas… todo quedó destrozado. Nunca volvió a ser ese lugar hermoso, tranquilo y soleado Claudia Mendoza. Un paisaje con montañas, el cielo nublándose y poniéndose todo oscuro. Los pájaros vuelan en bandadas escapando de allí. Hay mucho viento y los árboles se mueven mucho y se rompen. Está lloviendo muchísimo y un río rebosa por la cantidad de agua que cae del cielo y riega todo el campo. Los animales quedan atrapados y con el ruido de los relámpagos se asustan. Salen corriendo por donde pueden y algunos saltan al agua e intentan cruzar al otro lado nadando Alfonso Ortiz. Un callejón oscuro, por donde nunca pasa nadie, tan sólo hay una farola que alumbra muy poco. Allí sólo viven los gatos abandonados Lidia Amaya. Una tienda de tejidos y lanas Rocío Morillo. Un pequeño Lidia Amaya. pueblo solitario y oscuro, que al parecer hace años que no es bañado por un rayo de sol. En lo más recóndito del pueblo, a lo lejos, se ve un castillo en ruinas. El puente que lo unía al pueblo está destruido, como si el castillo hubiese sido condenado para siempre a una soledad y oscuridad eternas Juan Francisco Corrales. Es un escenario lleno de peligro y de silencio Daniel Valdés. Un bello amanecer en una misteriosa playa. Su arena es cálida, las olas rompen contra sus altas rocas. Hay un faro muy alto en el que está escrito: “amor y traición” Ana Secades. Jerez en Semana Santa José Manuel Hernández.

Baco (1596-1598) (1596-1598) de de Michelangelo Michelangelo Merisi Merisi da da Caravaggio. Caravaggio. Baco

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Las historias... En una habitación cerrada hay alguien enfermo. Y hay mucho silencio, porque está bastante enfermo Laura Morillo. Una persona le da el pésame a alguien en la calle Juan Durán. Es el entierro del Che Guevara Francisco Javier Segura. Por una calle oscura, de madrugada, va paseando una mujer vestida de negro. Sigue andando hasta un descampado por donde pasa la vía del tren. Hay personas enterradas allí. La mujer camina sobre la vía y toda su vida le pasa por su cabeza. Al oír el tren sale La vendimia o El otoño (1786-1787) de la vía, se tira al suelo y duerme de Francisco de Goya y Lucientes. Nazaret Ureba. Nueva York (1956). Ha estallado una bomba nuclear. La ciudad está totalmente destruida Jesús Sánchez. Va caminando solo por una calle a la luz de la luna, está muy borracho, no puede con su cuerpo; en la calle no hay nadie, sólo otro borracho y un gato comiendo las sobras en el cubo de la basura Noelia Sánchez. Si te paras a mirar por las ventanas, con sus cristales rotos y las cortinas carcomidas, puedes ver a las personas que vivían antes allí... los puedes ver tristes, pero con una pequeña mota de esperanza en sus ojos, esperando la libertad del pueblo en el que vivían Juan Francisco Corrales. La dama se acerca al altar. Allí encuentra a su padre pálido y muerto. La guardia real se arrodilla. Se acabó, con el Gran Rey muerto ya no hay esperanzas. La dama se agacha, le coge las manos al héroe muerto y llora. La madre aparta a la dama mientras trasladan al padre hasta un montículo de trozos de madera. Y el príncipe lo prende Theo Doncel. Muerte por todos lados. Una historia nueva para los vencidos. No recibieron ayuda. No llegaron los refuerzos. Cayeron sin motivo aparente. Es el final. Las nubes de guerra ya pasaron. Pasarán años. Y años. Se recuperarán. Algunos sobreviven. Vuelven con miedo. Los demás siguen ocultos en las sombras José María Soler. Era un día de lluvia. Estaba sola en casa, tirada en la cama, pensando en aquellos momentos tan bonitos que vivimos. Cuando íbamos al cine de la mano, cuando me besaste por primera vez, todo, todo aquello que no podré olvidar. Te has ido y no volverás... ¡¿por qué la vida es tan perra?! Alicia Fernández. Soy el jefe de la mafia italiana y estoy negociando un trato para que no aniquilen a mi hermano. Estoy a punto de cerrarlo, pero uno de los míos libera a mi hermano y paso del trato Manuel Muñoz. Alumnos de 1º de ESO

El otoño (1573) de Giuseppe Arcimboldo.


Labelladurmiente En el palacio del Rey Florestán XXIV se festeja el bautizo de su hija recién nacida, la princesa Aurora. A la fiesta están invitadas seis hadas y cada una se acerca a la cuna de la recién nacida para entregarle su regalo. La malvada bruja Carabosse, furiosa porque no fue invitada, irrumpe en la fiesta y lanza una maldición sobre la niña: cuando cumpla dieciséis años morirá al pincharse con un huso. Pero aparece el Hada de las Lilas, quien aún no había entregado su regalo: mi regalo es que esta niña no morirá, caerá en un sueño y será despertada por un beso de amor. La bella durmiente es un ballet del compositor ruso Piotr Ílich Chaikovski (1840-1893) basado en el cuento del francés Charles Perrault. La música se caracteriza por tener pasajes muy melódicos que sugieren una profunda melancolía combinados con otros extraídos de la música popular rusa, todo ello con efectos sorprendentes de colorido orquestal. Los ballets de Chaikovski, compuestos en estrecha colaboración con el coreógrafo Marius Petipa, representan el primer intento de utilizar música dramática para danza después del ballet operístico del compositor alemán Christoph Willibald Gluck (1714-1787). El 11 de enero asistí a una representación de este ballet en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. El Ballet de la Ópera de Munich –considerado una de las grandes compañías del momento y formado por unos setenta bailarines de diversas nacionalidades- fue el encargado de la representación, bajo la dirección de Ivan Liska. La primera bailarina fue la española Lucía Lacarra, Premio Nacional de Danza 2005. La dirección orquestal de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla corrió a cargo del maestro norteamericano Myron Romanul. No es fácil escaparse entre semana a Sevilla, colocar a los niños y trasnochar, pero el esfuerzo mereció la pena. El despliegue de color, la música dramática y la delicadeza plástica de los movimientos... me emocionó. Era simplemente belleza: sucesión de movimientos imposibles, permanente sensación de ingravidez. Un auténtico cuento de hadas. Lo más sorprendente, a mi parecer, la deliciosa recreación en el tercer acto del Pas de deux de El Gato con Botas con una música casi vanguardista muy lejana de las melodías dramáticas a las que nos tiene acostumbrados Chaikovski. Entre los personajes, destacar la presencia de Lucia Lacarra en el papel protagonista, el Hada de las Lilas de Séverine Ferrolier y la teatral bruja travestida de Peter Jolesh. A mi lado el hombre que amo. Lola Villar Profesora de Música

La bella durmiente (1871) de Edward Coley Burne-Jones.

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raseunavez... Había una vez un pequeño reino a las afueras de Cádiz habitado por unos seres cuya vida era fantástica: el Reino de lo Maravilloso. Abundaban las flores más preciosas de todo el mundo y allí había hadas, cisnes, gnomos, unicornios y pequeños pájaros que se dedicaban a fabricar todas las estaciones del año. Cierto día, un hada llamada Amapola se acercó a la ciudad de Cádiz y vio que ya había que dar lugar a la primavera. Entonces, al volver para avisar a los demás, un águila la atrapó. Pasaron tres meses y el hada Amapola no había aparecido, la primavera no podía llegar y todos los habitantes de Cádiz estaban muy tristes, ya que las flores no podían florecer. Amapola nunca volvió, tampoco la primavera… las hadas, los gnomos, los unicornios estaban descontrolados. El Reino de lo Maravilloso desapareció por completo por culpa de un águila. Celia Cana, 2º ESO B Un hombre está durmiendo y entra en un profundo sueño que le hace ver un pasadizo del tiempo marcado por muchos relojes de todo tipo, tamaño y color. Cuando lo atraviesa va enchaquetado y aparece en una pista de baile rodeada de árboles. De pronto salen bailarinas de detrás de ellos y empiezan a bailar alrededor del hombre. De una nube aparece una orquesta. Él, emocionado, comienza a bailar con una bailarina que resulta ser su mujer fallecida. Cuando termina el baile y se besan, el hombre desaparece con un polvo dorado que se lo lleva de vuelta a la cama. Se despierta y empieza a llorar. Christian Molina, 2º ESO D Érase una vez una princesa que estaba atrapada en un castillo con un demonio. La princesa se llamaba Raquel, y alguien tenía que liberarla. El chaval que la iba a rescatar era un campesino de los alrededores, todo el pueblo lo llamaba “El Langui”. Al Langui le gustaba ir de caza con los galgos a coger liebres y conejos. Era un furtivo de los buenos. Y en fin, estuvo luchando contra el demonio y lo mató. La princesa y el Langui fueron muy felices y comieron perdices (cazadas por el Langui, claro). Jacaranda 32

José Manuel Guerrero, 2º ESO B


Creo que es el arpa la que le da a esta música ese aire de melancolía, después los violines tocan notas muy tristes que no me gustan. Me parece una escena dramática como las que había en Orfeo y Eurídice. Luego cambia y se vuelve alegre. José Luis Morales, 2º ESO D Al escuchar esta música imagino una yegua pariendo que está sufriendo hasta que logra salir el potrillo. La melodía se pone tensa porque el potrillo no se puede poner de pie, pero lo logra y empieza a andar, a trotar, a galopar… El potro se hace mayor y sólo quiere correr aventuras. Él corre con movimientos elegantes y firmes. Francisco Manuel López, 2º ESO C Esta obra se podría interpretar al descubrir un nuevo mundo lleno de vida y misterio. Francisco Manuel Cruzado, 2º ESO D

Grabación recomendada: Philharmonia Orchestra, bajo la dirección de Efrem Kurtz. EMI. Todos los escritos han surgido a partir de la audición de un fragmento del ballet: Pas d´action (Adagio Rosa) del Acto II.

El sueño de Dante (1871), de Dante Gabriel Rossetti y Ofelia (1850) de John Everett Millais.


LapinturadelosPrerrafaelistas “Nos sentimos seriamente comprometidos con la expresión de las ideas nobles y sinceras”. Así comienza el ideario que Dante Gabriel Rossetti, William Holman Hunt y John Everett Millais firmaron una noche de 1848 en la casa de los padres de este último en Gower Street, Londres. La ciudad se encontraba en pleno estallido revolucionario: el desarrollo industrial del siglo XIX había fortalecido a la clase burguesa y estrangulaba cualquier brote subversivo, pero la crisis del comercio colonial del otoño de 1847 convirtió a Inglaterra en escenario incomparable para una sublevación de la clase obrera de alcance internacional. Resulta difícil vincular la obra de estos pintores –y la de los que pronto se unieron a ellos en “hermandad”- con la expresión de las ideas sinceras en una época y en una ciudad donde se estaba decidiendo el destino del proletariado; quizá porque apenas asociamos la idea de revolución a la de belleza. La violencia bella, lo sublime, es La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix, un cuadro pintado en 1830 en el que nos unimos a la masa revolucionaria o somos aplastados por ella. “He emprendido un tema moderno, una barricada, y si no he luchado por la patria, al menos pintaré para ella”, son palabras de un francés que alimentaba las revoluciones burguesas europeas a las que, según Marx en el Manifiesto Comunista, el proletariado habría de unirse “a fin de que, tan pronto sean derrocadas las clases reaccionarias, comience inmediatamente la lucha contra la misma burguesía”. Marx era un burgués alemán que se arruinaba continuamente para salvar la imagen social de su familia. Difícil conectar eso también. Pero por sus obras los conoceréis.

Lady of Shalott (1888) y Ariadna (1898) de John William Waterhouse.


La Hermandad de los Prerrafaelistas adoptó ese nombre en su afán de despojar a la pintura inglesa del amaneramiento, conservadurismo y frivolidad en que había caído desde que se dejara influenciar por los genios italianos del Renacimiento personificados en la figura de Rafael Sanzio. Creían en la libertad personal del artista para escoger sus propios temas; bajo la perspectiva del Romanticismo, pensaban que la libertad y la responsabilidad eran en el arte conceptos inseparables, pero el contenido no era su fuerte ni su batalla, sino la idea y su plasmación formal, la expresión de las ideas sinceras. Sus temas son uno: la melancolía, el espíritu de la Antigüedad renaciendo una vez más... esta vez en Inglaterra, antigua tierra de bárbaros fascinada por la Edad Media. Para los prerrafaelistas, la Edad Media entrañaba una integridad espiritual y creativa que se había perdido en épocas posteriores, enemigas todas de lo medieval; una idea que no se aleja de la nostalgia de socialistas y marxistas por el orden preburgués del medievo, al que atribuían un carácter humano destruido luego por el capitalismo y destinado a ser reinstaurado por el comunismo. Desde su marginal punto de partida, los prerrafaelistas destruyeron la organización jerárquica de la composición, desplazando el interés por el ser humano y poniendo de relieve el detalle, los microscópicos hilos del tejido natural. El fondo pasó a primer plano –pintaban siempre al aire libre- y de él brotaron extrañas flores con forma de mujer desposeída de alma humana. Su pintura tiene poco que ver con el retrato y mucho con el paisaje. Pero si algo retratan los prerrafaelistas en su desfile de bellas muertas y vivas durmientes, es un profundo amor a la belleza frágil, a lo que muere pronto y renace puro. En sus cuadros renacen los mitos que atesora la literatura medieval, y renace también la Ofelia de Shakespeare que, enloquecida, vuelve a buscar la muerte en el río; la dama de Shalott de la leyenda artúrica, presa otra vez de las sombras, se desliza hacia su trágico destino en una barca mortuoria... Ariadna de nuevo abandonada mientras duerme; Beatriz, la eterna amada del poeta, que no puede morir para siempre, duerme el sueño eterno entre los versos inmortales de Dante... en plena era industrial. Pero a diferencia del ímpetu romántico con que representan la tragedia humana grandes pintores de la misma época, los prerrafaelistas parecen refugiarse en una extraña fantasía de trazo hiperrealista, delicado producto artesanal de un ideal –expresión ésta que pretende ser más gráfica que rigurosa-. Curiosamente, William Morris, que inició su carrera artística como prerrafaelista, más tarde fue pionero del “diseño a bajo coste” fundamentado en los ideales de democratización del arte. Ana del Moral Profesora de Música Jacaranda 35


LossueosenlaLiteratura Unaantologa En determinados círculos intelectuales cercanos a la Universidad se discute frecuentemente sobre el canon literario: qué autores, qué escritos hay que dar a conocer a la juventud. Y es algo que espanta a la progresía, que al grito de ¡rompamos moldes! a veces desvirtúa el importante dilema: qué autores, qué escritos merecen ser conocidos por la juventud. En los institutos no se habla del canon literario, es una cosa muy seria que se cuestiona, en todo caso, cuando se acerca la Selectividad. En los institutos preocupa más que los alumnos no sepan comentar un texto –en la Selectividad-, algo que, al parecer, les cuesta mucho. Cambiamos moldes por esquemas porque, al fin y al cabo, intuimos que el camino más seguro en la enseñanza pasa por un modo de proceder disciplinado. Pero no deja de ser un placer contemplar cómo esos alumnos que se paralizan ante nuestras imposiciones, muestran su ingenuo y particular desprecio por el orden establecido escribiendo tanto mejor cuanta más libertad tienen para hacerlo... juventud, divino tesoro.

Naturaleza muerta con mujer dormida Henri Matisse, 1940.

Jacaranda 36


Hölderlin, Cristóbal Domínguez, Quevedo, Primo Levi, Emilio Collis, Arbert Camus, Herri Matisse, Pascal Quignard, Lucía Sánchez, Miguel Hernández, Bernabé Ureba, John Berger, Antonia Basallote, Juan del Encina, Antonio Bermúdez, Frederic Leighton, Julio Cortázar, Cristina Guerrero, Shakespeare, Cernuda, José Pablo Ocaña, Leopoldo María Panero, Carlos Edmundo de Ory, Klimt, Walter Benjamin, Carmen Oliva Morillo.


“Vivimos en la era del socialismo, del feminismo, del individualismo, del tráfico. ¿No estaremos yendo hacia la era de la juventud? En todo caso, vivimos en una época en la que no se puede abrir una revista sin encontrarse con la palabra escuela, en la que expresiones como coeducación, centro de educación rural o infancia y arte están en boca de todos. Pero la juventud es la Bella Durmiente que no sabe que el príncipe que la va a liberar se encuentra ya muy cerca. Y nuestra revista quiere contribuir con todas sus fuerzas a que la juventud despierte, a que la juventud participe en la batalla que se está librando en torno a ella. [...] Quiere mostrarle caminos para que despierte al sentimiento de comunidad, para que despierte a la consciencia de sí misma, de quien dentro de unos lustros tejerá y modelará la historia”. La Bella Durmiente. Revista juvenil Der Anfang, 1911. Walter Benjamin

“Porque posees todo y nada, porque el espectro de los días de oro que deben venir te pertenece, pero todavía no está ahí, porque eres un ciudadano en las regiones del derecho y de la belleza, pero eres un dios entre dioses en los hermosos sueños que te invaden durante el día, y cuando despiertas te encuentras en el suelo de la Grecia actual”. Hiperión, 1797. Friedrich Hölderlin

“El amor consiste en imágenes que acosan el espíritu. A estas visiones irresistibles se suma una conversación inagotable que se dirige a un solo ser, al que dedicamos todo cuanto vivimos. Este ser puede estar vivo o muerto. Es algo parecido a los sueños, pues en ellos no cuentan ni la voluntad ni el interés. Ahora bien, los sueños son imágenes. Incluso, para ser más exacto, los sueños son a la vez los padres y los amos de las imágenes. Soy un hombre al que las imágenes atacan. Hago imágenes que surgen de la noche. Me había consagrado a un antiguo amor cuya carne no se ha desvanecido en la realidad, pero cuya visión ha dejado de ser posible”. Terraza en Roma, 2000. Pascal Quignard

Has dejado huella en mi carne y memoria en la piel de las antiguas bofetadas que surcan mi cuerpo en el claustro del sueño quién sabe si mi destino se parecerá al de un hombre y nacerá algún día un niño para imitarlo. Poemas del manicomio de Mondragón, 1987. Leopoldo María Panero

¿Con qué culpa tan grave, sueño blando y suave, pude en largo destierro merecerte que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no te busco yo por ser descanso, sino por muda imagen de la muerte. Jacaranda 38

El sueño. Francisco de Quevedo (1580-1645)


Un sueño soñaba anoche soñito del alma mía, soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca muy más que la nieve fría. -¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, vida? Las puertas están cerradas, ventanas y celosías. -No soy el amor, amante; la Muerte que Dios te envía. -¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día! -Un día no puedo darte, una hora tienes de vida. Muy deprisa se calzaba, más deprisa se vestía; ya se va para la calle, en donde su amor vivía.

-¡Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña! -¿La puerta cómo he de abrirte si la hora no es convenida? Mi padre no fue a palacio, mi madre no está dormida. -Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida; la Muerte me está buscando, junto a ti vida sería. -Vete bajo la ventana donde labraba y cosía, te echaré cordón de seda para que subas arriba, y si la seda no alcanzare mis trenzas añadiría. La fina seda se rompe; la Muerte que allí venía: -Vamos, el enamorado, la hora ya está cumplida.

Romance del enamorado y la muerte. Juan del Encina (1468-1529)

Sueño, dulce sueño, suave nodriza de la naturaleza ¿qué espanto te he causado, que no quieres ya cerrar mis párpados y empapar mis sentidos en el olvido? ¿Por qué, oh sueño, prefieres y te complaces en las chozas ahumadas, tendido sobre incómodos jergones, adormecido por el zumbar de los insectos nocturnos, en vez de las perfumadas moradas de los grandes, bajo doseles de lujosa pompa, arrullado por los sonidos de la más dulce melodía? Enrique IV, hacia 1600. William Shakespeare

“Pienso en esos objetos, esas cajas, esos utensilios que aparecen a veces en graneros, cocinas o escondrijos, y cuyo uso ya nadie es capaz de explicar. Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego –encender una vela, andar con ella por el corredor- nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos”. Rayuela, 1963. Julio Cortázar Jacaranda 39


Solo en mi cuarto me voy sintiendo viejo en la mentida risa ante el espejo o en el beber o en el dejar el vaso. Pero cada mañana como todos vuelvo del sueño donde estoy de codos: y un verso más y un día más y un paso.

Un verso más, 1923. Carlos Edmundo de Ory

Cartas, relaciones, cartas: tarjetas postales, sueños, fragmentos de la ternura proyectados en el cielo lanzados de sangre a sangre y de deseo a deseo. Aunque bajo la tierra mi amante cuerpo esté, escríbeme a la tierra que yo te escribiré.

Carta, de El hombre acecha, 1937-1938. Miguel Hernández

No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe. La angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel, surtidores de sueño hechos carne en interrogación vuelta a las nubes. Un roce al paso, una mirada fugaz entre las sombras, bastan para que el cuerpo se abra en dos, ávido de recibir en sí mismo otro cuerpo que sueñe; mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne, iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Auque sólo sea una esperanza porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

No decía palabras, de La Realidad y el Deseo, 1934-1935. Luis Cernuda Jacaranda 40


“Las plagas, en efecto, son una cosa común, pero es difícil creer en las plagas cuando las ve uno caer sobre su cabeza. [...] Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo, eran humanidad: no creían en las plagas. La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y del mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan. [...] Nuestros conciudadanos no eran más culpables que otros, se olvidaban de ser modestos, eso es todo, y pensaban que todavía todo era posible para ellos, lo cual daba por supuesto que las plagas eran imposibles. Continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. [...] Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas”. La peste, 1947. Albert Camus

“La palabra recientemente se ha transformado desde que te encerraron. Hoy no tengo ganas de escribir sobre cuánto tiempo hace ya de eso. La palabra recientemente abarca ahora todo ese tiempo. Antes significaba unas semanas o antes de ayer. Recientemente, tuve un sueño. En el sueño había una carretera, una carretera peligrosa, llena de asechanzas. Era una carretera polvorienta, sin asfaltar y con unas rodadas muy, muy profundas. Muchos habían perdido la vida o habían caído heridos en ella en diferentes momentos. Esto lo sabía en el sueño: estaba escrito de algún modo en su superficie. Iba caminando por esa carretera, y llevaba el corazón roto, pero no tenía miedo. [...] ¿Y qué vi desde allí arriba? No sé qué palabras usar. Las palabras nunca vienen en tu ayuda. Pero entre las palabras inútiles verás lo que vi. Varios montones de ciruelas, pilas, cargamentos de ciruelas azules cubiertas de escarcha. Y dos cosas me sorprendieron, amor mío. En primer lugar su tamaño [...] Y en segundo lugar me sorprendió su color. Pese a la escarcha, el azul de las ciruelas era incandescente, radiante. No te equivoques: ningún cielo tiene ese azul; era el azul de las pequeñas ciruelas maduras. Y su azul es lo que quiero hacerte llegar esta noche a la celda, mientras escribo a oscuras”. De A para X. Una historia en cartas, 2008. John Berger

“Así se arrastran nuestras noches. El sueño de Tántalo y el sueño del relato se insertan en un tejido de imágenes menos claras: el sufrimiento del día, compuesto de hambre, golpes, frío, cansancio, miedo y promiscuidad, reaparece por las noches en las pesadillas informes de una violencia inaudita como en la vida libre se tienen sólo en las noches de fiebre. Se despierta uno a cada instante, helado de terror, con todos los miembros sobresaltados, bajo la impresión de una orden gritada por una voz llena de cólera, en una lengua que no se entiende. [...] Pero durante toda la noche, a través de las alternativas del sueño, de la vigilia y de la pesadilla, acecha la espera y el horror del momento de despertar. [...] A la hora de diana, suena largamente la sirena del campo de concentración, y entonces en todos los barracones el guardia de noche recoge: enciende las luces, se levanta, se estira y pronuncia la condena de cada día: Aufstehen –a levantarse-, o con más frecuencia, en polaco: Wstawa’c. Son poquísimos los que esperan durmiendo el Wstawa’c: es un momento de dolor demasiado agudo para que el sueño más duro no se rompa al sentirlo acercarse”.

Si esto es un hombre, 1958. Primo Levi Jacaranda 41


Danae, de Gustav Klimt (1862-1918).

Rayuela. Julio ortzar.

Pienso en todo aquello que ha quedado y está quedando en el olvido. Pienso en el presente, el futuro del pasado. Nosotros también nos convertiremos en objetos olvidados tarde o temprano, sólo es cuestión de tiempo. Pero ¿qué es el tiempo? Nosotros somos tiempo. Nosotros enterramos esos muertos y guardamos las llaves en un intento de alcanzar eso que llamamos el mañana. Sólo que terminamos perdiendo las llaves. Cristina Guerrero, 1º de Bachillerato AB

Terraza en Roma. Pascal Quignard.

Nuestra vida es una sucesión de imágenes alimentadas por sentimientos que a veces alteran nuestros sentidos, confunden nuestra realidad y nuestros sueños, los mezcla en un solo espacio, en una misma fuente de emoción. Por eso el amor puede confundir nuestra percepción cuando se disfraza de deseo, o el desamor de pérdida, de lamento... nuestra realidad interpretada con el guión de los sentimientos. Jacaranda 42

Lucía Sánchez, 1º de Bachillerato AB


La bella durmiente. Walter enjamin.

Desde hace varias décadas, en España la juventud ha ido ganando una mala fama no del todo merecida. Cada día, cuando leemos un periódico o encendemos la televisión, nos asaltan terribles noticias protagonizadas por jóvenes y encabezadas por titulares como “Así va el país”. Pocos hablan de la otra parte, de los jóvenes que en absoluto se desinteresan por el futuro y que luchan diariamente por conseguir un hueco en “la gran sociedad”. ¿Acaso los no tan jóvenes no cometen errores? Como parte de la juventud, me ofendo cuando nos identifican con problemas relacionados con la delincuencia, las drogas, el bajo nivel cultural… ¿acaso los no tan jóvenes no tienen gran parte de responsabilidad en el gran caos de la sociedad actual? Carmen Oliva Morillo, 2º de Bachillerato AB

La peste. rbert amus.

En este texto, el autor quiere decir que el hombre intenta huir de las plagas ignorándolas, viviendo como si nada ocurriera, cosa que no se puede hacer: no podemos eludir un tema y actuar como si nada por muy molesto que nos parezca. Los ciudadanos a los que se refiere Albert Camus en La peste, veían su plaga como algo normal esperando a que pasara, la veían como una mentira confiando en que no fuese verdad; lo que no sabían es que las mentiras son parte de la verdad, pero el ser humano no puede vivir con ello. El hombre necesita eludir los problemas -o simplemente lo que no es de su agrado- y esperar a que desaparezcan. Ha sido siempre así, desde el inicio. Este texto me recuerda a un relato de Charles Bukowsky incluido en su libro La máquina de follar, en el que, al igual que aquí, la plaga simboliza un problema persistente: un conocido pesado. Las plagas son la vida misma, y esa actitud evasiva del ser humano no parece ser la más correcta desde el punto de vista cívico. Emilio Collis, 2º de ESO A

Sol ardiente de junio, de Frederic Leighton (1830-1896).


Romance del enamorado y la muerte. Juan del ncina. Este es el mejor poema de amor que he escuchado en mi corta vida. Lo he leído después de escucharlo cantado por mi maestra de música, como se hacía con los romances de la Edad Media y el Renacimiento: se cantaban y se aprendían oralmente porque la mayoría de la gente en esos tiempos era analfabeta. Había romances que hablaban de héroes y otros que hablaban de amor, como el de Juan del Encina. A mí al principio me parecía un poco raro que la muerte se le apareciera a un hombre en sueños y el tío, más enamorado imposible, la confundiera con su amada, porque todo lo que cuenta después parece real: la muerte le da una hora de vida, él sale rápido a la calle, como están los padres en la casa de ella él intenta escalar, pero la seda se parte, la Muerte que allí venía / vamos, el enamorado, / la hora ya está cumplida. Antonio Bermúdez, 1º de ESO C Si esto es un hombre. Primo Levi. Este texto narra la reflexión de un prisionero judío en un campo de concentración nazi durante la II Guerra Mundial. Aquellos hombres vivían muertos cumpliendo órdenes y recibiendo castigos. Vivían con miedo: miedo al trabajo, miedo a irse a dormir, miedo a levantarse por las mañanas. Ese era el mayor temor, levantarse y volver a su cárcel de día rellenado con segundos, minutos y horas de trabajo, trabajo y odio. Miedo a los soldados alemanes que quitaban a los prisioneros judíos su mayor libertad, el sueño, y la sustituían por una orden que “los haría libres”, como decía el terrorífico lema del campo de concentración de Auschwitz: El trabajo os hará libres, grabado a fuego en cada prisionero. Emilio Collis, 2º de ESO A eparaX.Unahistoriaencartas.Johnerger. Este texto forma parte de una carta. Su destinatario se encuentra en la cárcel, y su mujer lo espera con ansia, con ganas de abrazarlo, de sentirlo cerca. Para ella, su perspectiva ante la vida ha cambiado, pues poco a poco siente que va pasando el tiempo y en parte ha perdido a su amor, pero sabe que la espera para él es más dura, que se encuentra encerrado entre cuatro paredes oscuras y sombrías, e intenta darle ánimos, a él y a sí misma. El sueño de las ciruelas, que a pesar de su pequeño tamaño tenían un resplandeciente y bello color, en medio de aquel paisaje donde se respiraba tristeza y dolor, simboliza la esperanza. Antonia Basallote 1º de Bachillerato AB Jacaranda 44


No deca palabras, de La realidad y el deseo. Luis ernuda. Este poema, en mi opinión, representa la voz de todas las personas que de un modo u otro, se han sentido cohibidas y oprimidas, impidiéndoles esto expresar sus sentimientos y sus deseos, llegándolos a dar por perdidos o incluso inexistentes. A su vez, esa represión se ve reflejada en la sutileza con la que escribe, para no ser acusado cuida cada palabra y cada expresión, lo que paralelamente hace que el poema crezca en belleza y en imágenes, como cuando describe el camino de la angustia por todo el cuerpo –la angustia se abre paso entre los huesos, / remonta por las venas / hasta abrirse en la piel-, lo cual me parece de nuevo una consecuencia del deseo contenido, de la impotencia. José Pablo Ocaña, 2º de Bachillerato AB Hiperin.riedrichHlderlin. Este texto conecta el pasado histórico con las percepciones presentes en los sueños; la época dorada que pueda venir en el futuro se la deberán los hombres al maravilloso sueño que vivieron siglos atrás. El pasado y los sueños utópicos van cogidos de la mano por un camino que lleva a la esperanza. Muchas son las veces en las que el pasado y los sueños comparten significado, pero ¿debemos fijarnos en el pasado o adentrarnos en los sueños para construir un futuro mejor? Hölderlin parece sugerir que quien sólo recuerda y sueña para ser feliz tiene un futuro oscuro y un presente tal vez decepcionante. Cristóbal Domínguez, 2º de Bachillerato AB

arta, de l hombre acecha. Miguel Hernndez. Débiles e impotentes lágrimas caen por mi mejilla cuando imagino mi carta y mi sueño plasmados en el papel con un solo destino: Miguel Hernández. Hermano Miguel: Te escribo tras haber sentido el mensaje que reluce en tu poema, Carta. Sé que estés en el lugar que estés recibirás esto y me escribirás. Viviste en una sociedad intolerante e incomprensible, llena de gente ambiciosa que sólo pensaba en sus poderes y en sus riquezas; en la actual, incluso instaurada una democracia, persisten los mismos preocupantes adjetivos que utilizaría para describir aquella. También en ambas coinciden los sueños, esos sueños que se hallan en los corazones de las personas racionales, esos sueños que desembocan en un mundo tolerante, en un mundo utópico, un mundo de felicidad, igualdad y amor… un mundo real. Querido amigo, es preocupante que el ser humano se autodestruya. Daría mi vida para que estuvieras aquí y con uno de tus poemas, capaces de darle vida a las piedras, pudieras despertar el alma de todos aquellos seres que no sueñan con ese mundo… está tan cerca, pero a la vez tan lejos. Uno de tus poemas podría añadir el ingrediente que falta, el ingrediente más importante, el amor. El amor a la sabiduría, el amor al ser humano, el amor a nuestra madre naturaleza… créeme, ese ingrediente nos daría fuerzas para cruzar la laguna en la que nos encontramos. Escríbenos, hermano, escríbenos… Bernabé Ureba, 1º Bachillerato AB


Ihaveadream Sin sueños no se sobrevive. Mantener el estado utópico como expresión del desasosiego que nos produce la realidad en que vivimos, y también como incentivo de crítica constante, es uno de los recursos imprescindibles que nos quedan para mantener nuestra dignidad. ¿Cómo evitar el nihilismo cuando no nos merece credibilidad ningún proyecto de futuro? ¿Cómo mantener, sin autoengañarnos, una cierta esperanza? El peligro que realmente nos acecha es la complaciente instalación en un mundo que, por carecer de norte, pierde la capacidad crítica y es insensible a la amenaza del “todo está permitido”. Nuestro problema no es el relativismo, sino el amoralismo o la desmoralización. No debe preocuparnos tanto la legitimación de un deber ser, cuanto el mantenimiento de la tensión y el desasosiego ante una realidad que no debería ser como es. Sueño, luego existo. Éste ha de ser el principio, el motor y el punto de mira fundamental y apasionado desde el que deberíamos asumir todos y muy especialmente las nuevas generaciones, el reto que compartimos y que, en verdad, le da sentido a nuestra existencia: poder disfrutar del acontecimiento y del hecho de vivir, y construir el futuro –el nuestro, y en la medida de nuestras posibilidades, el de toda la humanidad- desde la solidaridad, en la justicia, en el amor y en la confianza. José Luis Méndez Profesor de Filosofía

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el “sueño americano”. Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”. Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad. Sueño que un día, incluso el estado de Misisipi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad. ¡Hoy tengo un sueño!

Fragmento del discurso de Martín Luther King leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington, 28 de agosto de 1963. Jacaranda 46


Yo tengo un sueño en el que todos somos iguales, en el que se deja de invertir en armas, en el que se combate de verdad la pobreza, en el que las mujeres no son apedreadas por hacer lo que les gusta. Un sueño en el que no todo es dinero y se da más importancia al amor. Pablo Castro, 3º ESO C. Yo tengo un sueño, sueño que en los colegios nadie se burle de nadie y que mis compañeros no se peleen por nada. Maria Dolores Altamirano, 1º ESO C. Yo tengo un sueño de un mundo sin países, sin fronteras ni guerras. Sin religiones ni dinero, donde todo fuese para todos. Con libros educativos. Música y cultura. Lagos y mares cristalinos sin basura ni residuos químicos. Mario Sattelmaier, 1º ESO F. Yo tengo un sueño en el que el mundo se convierte en algo mejor, donde todos tienen los mismos medios para la supervivencia, donde lo material sólo sea un camino para llevar una vida normal, donde no haya diferencias o desigualdades. Un mundo en el que todos nuestros proyectos se conviertan en realidad, en el que no haya que ver sufrir a las personas, ya sea por cuestiones raciales o de género. Simplemente, sueño con un mundo mejor. Lucía Galindo, 3º ESO C. Yo tengo un sueño de paz: que un día ningún niño del mundo conozca la guerra. Almudena Braza, 1º ESO C. Yo tengo un sueño: que en todo el mundo las enfermedades se pudieran curar con facilidad, con medicinas que se pudieran encontrar en las farmacias y que estuvieran al alcance de todas las personas. José María Rivera, 3º ESO C. Yo tengo un sueño en que todo el mundo es feliz, en igualdad y con tranquilidad. Sin guerras. Creo que de alguna manera se podrá cumplir mi sueño, de alguna manera se tiene que poder... Loubna Nouari, 3º ESO A.

Yo tengo un sueño: que todos los hombres y mujeres tengan un trabajo, porque la cosa está fatal... Y que en lugar de llover lluvia lluevan billetes! José Antonio Sánchez, 1º ESO C. Yo tengo un sueño. Es difícil de conseguir, pero con la ayuda de todos lo conseguiremos. Mi sueño es que cuando nazcan mis hijos y se les hable de violencia de género ya nadie sepa lo que es eso. Nazaret Hurtado, 3º ESO C. Yo tengo un sueño. Sueño con que todo el mundo pueda vivir como quiera sin temor a nada y, sobre todo, sin temor a nadie. Un mundo donde no se recluya a las personas por sus ideas. José Ramón Valdés, 3º ESO A. Yo tengo un sueño: un mundo nuevo y limpio, un mundo como el que muchos de nosotros tenemos en mente pero no hacemos nada al respecto. Un mundo en el que todos fuésemos iguales, donde no existieran las muertes injustas... aunque muertes justas no creo que haya. Sí, me refiero a la violencia de género, y a todos esos malditos que matan porque sí. Pero me desanimo y me entristece pensar que los sueños, me atrevería a decir, nunca se cumplen... pero es lo que tiene, que son sueños. José Gilabert, 4º ESO C. Yo tengo un sueño: que logremos conseguir que en todos los países del mundo exista el derecho a la educación. Petronila Doncel-Moriano, 3º ESO A. Yo tengo un sueño: un mundo en el que te den la mano cuando te caigas. Carmen Altamirano, 3º ESO A. Yo tengo un sueño. Sueño con un mundo de música. La música es alegría, serenidad, vida. Sueño con la libertad de expresión. Sueño con una vida fácil de vivir. Emilia Jiménez, 3º ESO A.

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Alumnos de José Luis Méndez


Pesadillas No sé nada de ti, salvo tu nombre. Desconozco tus rasgos físicos, tu aspecto, tu carácter. Puede incluso que nos hayamos cruzado alguna vez en este flujo anónimo de personas que van y vienen caminando por la calle. Es lo de menos, porque eso no me impide imaginarte. Imaginarte, como todas las niñas de tu edad, jugando a las casitas, preparando imaginarios guisos con los que alimentar a una hipotética familia. Soñando con un marido y unos hijos que te iban a dar toda la felicidad que deseabas. Creyendo en un futuro utópico en el que tus sueños se harían realidad. Seguro que charlarías con tus amigas del colegio de lo que querías ser de mayor y reirías con la sana alegría de la inocencia, creciendo confiadamente y con una mirada limpia y llena de optimismo. La vida te aguardaba y tú tendrías en la cabeza mil y un proyectos con los que vivirla. Más tarde, ya en la adolescencia, comenzarían tus primeros coqueteos, tus primeros pasos aún vacilantes e inseguros por el camino del amor. Empezarías a relacionarte con hombres e irías buscando en cada uno de ellos ese príncipe azul como el que conociste en los cuentos de tu infancia. Y un día, sin tú siquiera saber cómo, creíste haberlo encontrado y tu juventud se llenó de ilusión, tu sonrisa se hizo más rotunda y tus ojos revelaron la alegría que no podías contener en tu interior. Imagino tu anhelo por compartir tu vida con ese hombre del que estabas enamorada y tu nervioso sin vivir preparando la boda. Imagino ese momento en el que pronunciaste ese “Sí” en el que cifrabas todas tus esperanzas y con el que iniciabas ese proyecto que tú deseabas que fuese la confirmación de lo que siempre habías soñado. Imagino tu reacción cuando te enteraste de que ibas a ser madre por primera vez y que en tu vientre se albergaba la semilla de lo que iba a ser tu hijo. Te imagino acunando la criatura en tus cálidos brazos, imagino tus cuidados y desvelos para irlo criando y sacarlo adelante. Y así sucesivamente, con cada uno de tus hijos... Imagino tus preocupaciones por sus problemas y tus alegrías por sus éxitos. Y un día todo eso se cortó de raíz, porque tu marido, aquel príncipe azul de tu cuento de hadas, se convirtió en el criminal protagonista de un relato de terror y te cosió a puñaladas en medio de la calle. Y no puedo imaginar un final peor para tu historia. Como tampoco pudiste imaginarlo tú, aquella niña feliz que soñaba con ser mayor cuando jugaba con sus amigas a las casitas... María José García y Carmen María Ladrón de Guevara 1º A de Administrativo Alumnas de Teresa Narbona Departamento de Coeducación Ilustración: La pesadilla. Johann Heinrich Füssli, 1781. Jacaranda 48


Sueosprofesionales El año pasado soñaba yo tener el Graduado Escolar. Me puse a pensar sobre mi futuro y me dije: este sueño, si lo quiero, lo puedo hacer realidad con trabajo y esfuerzo. Me puse a organizar mi vida y decidí matricularme en Educación Secundaria de Adultos. Y este año me he propuesto conseguir mi segundo sueño: obtener el título de Auxiliar de Enfermería para poder trabajar en lo que a mí más me gusta. Pepi del Pino, 1º de Cuidados Auxiliares de Enfermería.

De pequeña me preguntaban: ¿qué quieres ser de mayor? Y yo sin duda alguna respondía: quiero ser matrona. Sí, ese es mi gran sueño, ayudar a todas las mujeres que en un futuro quieran ser mamás, con la mayor confianza y, sobre todo, con mucha amabilidad. Ayudar a traer una criatura al mundo es algo que he deseado toda mi vida, y además pienso que esa profesión motiva y da satisfacción: ver cómo la vida de un nuevo ser comienza, oír su llanto, ver cómo abre los ojos ante el mundo y cómo su madre llora de felicidad. María José Vega, 2º de Atención Sociosanitaria. El trabajo de mis sueños es ser electricista. Me gusta este trabajo porque me gusta la luz: la forma de empalmar conductos eléctricos (por donde pasa la corriente), cómo hacer funcionar una lámpara, instalar un cuadro de mandos… Mi abuelo era electricista, al igual que mis tíos; también por esto quiero ser electricista. Salvador Pérez, 2º de PCPI. El trabajo que me gustaría tener de mayor sería el de comandante de las Fuerzas Armadas Españolas. Este trabajo me gusta por la responsabilidad de llevar a todo un ejército sin que cometan ningún fallo. Y el uniforme también me gusta mucho, porque mientras ejerces tu labor intentas añadir medallas a la chaqueta de trabajo. José Ramón Doncel-Moriano, 2º de PCPI. El trabajo de mis sueños está relacionado con el campo, los árboles, las plantas… pero no me gustaría ser agricultor, ya que siempre tienen que hacer lo mismo. A mí me gustaría ser jardinero: un día cortas el césped, otro recortas las altas palmeras, otro quizás riegas o abonas las plantas… nunca me aburriría. También me gusta por ser un trabajo que puedo hacer solo, sin el ajetreo y el barullo de la gente. En fin, el trabajo de mis sueños es la tranquilidad de la jardinería. José María Bermúdez, 2º de PCPI. Fotograma de El resplandor, de Stanley Kubrick, 1980.

Muchas veces sueño que estoy trabajando en una guardería, rodeada de miles de niños alegres y sonrientes que juegan sin cesar, pero cuando me doy cuenta veo que estoy despierta, que lo soñado se va en un suspiro… Anabel Sánchez, 2º de Atención Sociosanitaria. Cuando sueño o intento ver mi vida en un futuro, me imagino en un hospital atendiendo y apoyando a pacientes y acompañantes. Ese sería mi gran sueño profesional, pero no menos importante para mí sería profesionalizarme en el mundo del baile latino. Cristian Braza, 1º de Cuidados Auxiliares de Enfermería.

El trabajo de mis sueños es un trabajo digno, con un buen sueldo y no muy duro. Mi trabajo ideal sería notario, así podría permitirme el lujo de comprarme un buen coche, una buena casa y tener una buena vida. Mis aficiones con ese trabajo serían el rally y la caza con galgos. Mi vecino es notario y tiene bastante dinero, pero para llegar a eso le ha costado mucho sacrificio, muchas horas de estudio y mucho valor. En fin, ese sería el trabajo “de mis sueños”. Sergio Rodríguez, 2º de PCPI.

Alumnos de David Collis, Eva Torne y Carmen Gutiérrez Profesores en Ciclos Formativos y PCPI


Sueoconmipas Nací en Alemania, en un pueblo llamado rbesdesheim, cerca de Frankfurt. Vivía en un cortijo con más de doscientos años de antigüedad y una larga historia: en la Segunda Guerra Mundial bombardearon la mitad y quedó muy deteriorada. Erbes-Büdesheim tiene un pequeño bosque que echo mucho de menos.

En el bosque había un río donde yo jugaba cuando vivía allí, en él se podían buscar peces y algunos otros animales. También había un molino al que llamábamos “El molino de los fantasmas” (Die Geistermühle). Cerca del molino había otro cortijo al que casi todas las mañanas de verano iba en bicicleta para montar a caballo. También solía ir mucho a Alzey para visitar a mi abuela, una ciudad que está muy cerca de mi pueblo y que tiene una historia muy interesante, pero muy larga… Eve Loreen Langlitz, 1º ESO F

Yo vengo de Alemania, del país autónomo Nordrhein-Westfalen. Nací en achen (en español Aquisgrán), cerca de Köln (Colonia). Mi pueblo es muy grande y tiene mucha historia, fue fundado por los romanos en el siglo I y posteriormente fue la capital del imperio de Carlomagno, quien la convirtió en el centro cultural cristiano más importante del momento. Su famosa catedral empezó a construirse en el siglo XII y terminó en el siglo XV. Lo que más echo de menos es un gran lago que hay en medio de un parque y mis excursiones casi cada fin de semana a Bélgica, pues vivíamos muy cerca de la frontera con este país. También echo mucho de menos a mi hermano, que vive allí. Encuentro muchas diferencias entre Aachen y Vejer: además de ser más grande, en mi pueblo hace más frío y los bosques son muy distintos. Raphael Leander Gerich, 1º ESO F

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Yo nací en Waiblingen, Alemania, pero apenas conozco este pueblo. Mis padres tienen una casa muy grande en Ludwigsburg, y otra más pequeña en Freiburg, donde vive mi abuela. Ludwigsburg es tan grande como Cádiz y está cerca de Stuttgart. Es una importante ciudad del Barroco y tiene más edificios públicos y más entretenimiento que los Caños de Meca, pero eso no me molesta mucho porque a mí me gusta la naturaleza, el bosque, el mar y las dunas que están cerca de mi casa de aquí. Al lado de mi casa de Ludwigsburg lo que había era una carretera muy grande y ruidosa, aunque cerca también había tres palacios, un lago enfrente de uno de ellos y un parque donde había ciervos adorables. De Alemania echo de menos la escuela, sobre todo la de Freiburg, donde estuve una vez de prueba y me gustó mucho. Hicimos cosas que en España creo que se hacen en 4º de ESO. Mario Sattelmaier, 1º ESO F

Mi ciudad es Milano (Milán en español). Allí vivía en un barrio periférico llamado Quarto Oggiaro e iba a una escuela llamada Scuola Media Giovanni Battista Vico. Milano tiene muchas estatuas, iglesias y otros monumentos, el más bonito es el Duomo (la Catedral), pero también hay plazas preciosas como la Piazza Firenze y la Piazza Cinque Giornate. Echo de menos todo... la escultura de Aldini en el parque Vivalio, las pintadas en los muros, la autovía frente a mi casa, mi vieja casa, el Metropoli, nuestras reuniones los días de nieve, tirar pelotas de nieve contra los coches, el frío y el calor, mayores que aquí. Echo de menos el sabor de la pizza y de los pizzocher, los autobuses 40 y 57, la Galleria di Milano, el ruido de los petardos y de la sirena de las ambulancias. Echo de menos mi calle Felice Orsini, mi barrio Quarto Oggiaro... Echo de menos a los amigos. Federico Gialdi, 1º ESO A


SoocoalaMullerdezul Coñecina fai moito tempo en Calella mentres disfrutaba dunhas vacacións coa miña familia. Pode ser que nos tiñamos coñecido de antes mais non podo lembralo, eu era moi novo todavía. Estou convencido de que o noso encontro non foi casualidade, pois dende sempre sentime atraído por ela; sua beleza camaleonica, a sua serenidade as veces convertida en salvaxe ira, o seu olor, a cor da sua pel... véxoa perante o día na praia e nos meus soños algunhas noites. Dende o primeiro dia fixémonos inseparabeis e sereille fiel ate o último. Dica que coñecina con tres anos. Aquel día comecei a xogar con ela a pesares da nosa gran diferencia de idade. A recordo coma unha dama solitaria aunque sempre disposta a xogar con calquera que acepte as suas regras. Eu era todavía moi xoven para estar cunha muller asi a soas, mais non me pude negar, entregueime para sempre o seu embruxo. Nun intre casi me quita a vida e, ó mesmo tempo, salvoume de morir nos brazos. Foi un aviso que nunca olvidarei e que lembro cada vez que acudo o seu encontro. Cadaquen ten cadansúas normas, e aprendín a xogar respetando as suas, sen dúbidas nin preguntas. Dende ese encontro meu amor hacia ela crece cada día da miña vida. Pouco a pouco convertiuse na miña millor amiga e o motivo principal para as paradas de meu camiño. Vivimos e viaxamos xuntos a moitos sitios e agora estou en Conil por tela preto. Nunca nos separamos máis dunha semana seguida nin tiven un reproche en trinta anos de relación. Sempre foi nobel, atenta, divertida, paciente. Incluso nos días nos que me recibe furiosa e é difícil acercarme a ela, tamén a admiro. Só con mirala dende a lonxanía, ver como se move, rozala suavemente coas mans ou senti-lo olor e frescura fan que me olvide do resto. Gústame soñar con ela, é inevitable. Ás veces porque voto de menos os nosos xogos e outras porque paseino en grande perante horas ó seu carón. Case sempre e a última que escoito pola noite e a primeria que miro ó despertar. Soño como vai ser a próxima vez, como vestirase, xa que cambia de parecido todo los días e sempre vai preciosa. Soño que deixome levar por ela, que me arrastra a outros lugares como a primeira vez. Soño que me relaxo ó seu carón escoitándola e mirándola fixamente. Soño que ten o pelo rizado e xogo coas suas interminabeis ondas. Soño que me espera sorrinte e me deixa acaricia-lo seu ventre coa miña táboa. Soño con poder disfrutar cada día dela. Soño con estar sempre xuntos. Soño que, cando xa non poda sentila, terame no seu regazo para sempre. Quérote MAR. Héctor Amado Profesor de Tecnología

Cabo Vilán dende a praia de Reira. Costa da Morte. Galicia.


Hablamosde ducacin

Grabado de la serie Los Caprichos (1799). Francisco de Goya.


Preferira no hacerlo En 1953, Juan Ramón Jiménez, en el curso que impartía en la Universidad de Puerto Rico sobre el Modernismo, definía éste como un movimiento de entusiasmo y libertad hacia la belleza. En la última semana del mes de octubre pude asistir al congreso que, bajo el título de Enseñar literatura, tuvo lugar en Jerez, organizado –de un modo exquisito- por la Fundación Caballero Bonald. Durante esos tres días de congreso se escucharon las voces de la enseñanza, profesores de universidad y de instituto, tanto entre los ponentes como entre el público que intervenía en los coloquios; también, cómo no, las voces de los escritores, algunos de ellos igualmente profesores. Recordé entonces, desde mi pupitre, las palabras pronunciadas por el poeta en su exilio americano. Las recordé porque considero que también son aplicables al concepto de enseñanza de la literatura y –en general- de cualquier asignatura: un movimiento de entusiasmo y libertad hacia la belleza. El entusiasmo, la pasión, el apostolado docente eran bien visibles y audibles en los profesores reunidos aquellos días de congreso en torno a ese sugerente título: Enseñar literatura. También, por supuesto, las dudas, las divergencias, las contradicciones, la necesidad de resolver cuestiones tal vez irresolubles: la apertura del canon literario, la reivindicación de los clásicos, el desembarco de las nuevas tecnologías al aula de la mano de los nativos digitales y la adaptación de los inmigrantes digitales a esta nueva situación, el descubrimiento de la vocación literaria, el recuerdo de los profesores –de los buenos profesores- que nos entregaron el testigo del amor por la literatura y la docencia. Y se habló, sobre todo, de la lectura; y de un modo casi invisible, modesto y sutil, una palabra fue elevándose como protagonista del relato de esos días: el contagio.

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Se hacía evidente que la enseñanza de la literatura ha de pasar por la lectura de los autores y sus textos, tan evidente como que el interés por la lectura no surge a partir de la transmisión de una información más o menos erudita o la acumulación de datos, fechas, títulos… sino del contagio de la pasión, la necesidad de compartir o dar a conocer aquello que a nosotros, lectores, nos entusiasma. Pasar el testigo, en definitiva, como a nosotros nos lo pasaron aquellos buenos profesores. Pero en la definición de Modernismo que Juan Ramón Jiménez proponía en su curso de Puerto Rico había otro término que también se hizo presente en el congreso: libertad, para ejercer el apostolado docente. Entonces, en las palabras de los asistentes, casi siempre sin acritud, a veces sí con amargura, la administración educativa –por ventura ausente, creo, aquellos díasadquiría la consideración de un cuerpo opaco que se interpone, con demasiada frecuencia, entre el profesor y sus alumnos. Un intervencionismo ideológico y, sobre todo, fiscalizador y burocrático, que entorpece y distrae el trabajo diario en las aulas. Se podría citar un no breve catálogo de disparates que, al abrigo de una orden publicada en BOJA, llegan a los centros educativos como pequeñas zancadillas que, poco a poco, van mermando la capacidad de equilibrio del profesor funambulista. No dejó de llamarme la atención el hecho, por ejemplo, de que durante aquellos días de congreso, en los brillantes discursos de ponentes, escritores o participantes en el coloquio, en ninguna ocasión asomaran los atropellos gramaticales que, en aras de la coeducación, se extienden como una plaga en los documentos oficiales. También esos atropellos gramaticales nos los quieren imponer desde arriba. Como nos impusieron, en su momento, ese engendro de materia siamesa llamada Lengua y Literatura surgido, con probabilidad, de alguna mente pseudopedagógica, que al final acaba no siendo ni una cosa ni la otra. O los cuadrantes semanales o quincenales que fijan fecha, hora y minutaje para la lectura en el aula. Pero considero que la libertad está no sólo para reclamarla, sino también para ejercerla; con criterio, con argumentos pedagógicos, con entusiasmo; el intervencionismo de la administración educativa no debería servirnos de excusa para dejar de hacer aquello que, con razón y corazón, quisiéramos hacer en el aula. Porque, a pesar de todo, hay margen; para actuar, pero también para dejar de actuar, aunque sea necesario para ello pedir prestadas las palabras a Bartleby, ese turbador personaje de Herman Melville que ante los requerimientos de su jefe para que realizara los trabajos encomendados, contestaba, una y otra vez: Preferiría no hacerlo.

David Collis Profesor de Literatura y Lengua

Marco realizado por Regina Gonçalves, 2º de ESO A.


prender y ensear Desde antiguo se sabe que aprender y enseñar son como dos caras de la misma moneda. Cicerón escribió "Si quieres aprender, enseña"; y perfectamente podría haberlo formulado (otros lo hicieron) al revés: "Si quieres enseñar, aprende". Las aptitudes (y actitudes) para una actividad llevan aparejadas las necesarias para la otra. Y son consustanciales a la esencia del ser humano, que al parecer necesita compartir para ser feliz o para simplemente ser. ¿Por qué, entonces, la enseñanza pasa por momentos tan extrañamente difíciles? Imagino que hay muchas causas, pero me gustaría apuntar dos que me parecen explicativas. Las últimas reformas que se han hecho en España han estado lideradas por personas del mundo de la Formación Profesional, que han intentado aplicar criterios de evaluación y fomento de la calidad provenientes del mundo de la empresa. Parecía partirse de la idea de que la capacitación profesional debía ser la meta desde edades tempranas. Algunas asignaturas resultaban incómodas (¿Latín?, ¿Griego?, ¿Historia de la Música?), otras debían ser reformuladas hacia su aplicación más práctica (Filosofía y Ciudadanía). Se llenaron los horarios de Tecnología. En muchos centros, como no había dotación suficiente de talleres, esta asignatura práctica se volvía teórica por razones prácticas. En los casos más afortunados, suplía la falta de Teatro: “a ver, imagina que tienes el berbiquí en la mano, ¿qué haces ahora?”. Mimo. Y desconcierto. Los institutos se llenaban de problemas porque a los profesores les cambiaron radicalmente la clientela. Era como si todos se hubieran equivocado de colegio muy temprano por la mañana.

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Los alumnos que venían dejaron de venir: se fueron yendo a la concertada. Y peor: los que no venían empezaron a venir. Eran dos grupos de mucha enjundia: los del primer grado de la antigua FP y los de los dos últimos cursos (séptimo y octavo) de la EGB. Estos muchachos eran muy diversos (una palabra que…), pero tenían (tienen) en común algo que les daba (da) una fuerza enorme: no querían. No quieren. Y nadie les da motivos para querer. La motivación, sí, la otra palabra. En este contexto, los disparates que hemos ido viendo en los últimos años, cobraban la comicidad (vistos desde fuera), la tragedia (vistos desde dentro), el absurdo (vistos desde cualquier lado) de una obra de Ionesco. Son tantos. El más desagradable tiene que ver con la burocracia: los profesores van por los pasillos escondiéndose unos de otros temiendo que sus compañeros les pidan alguno de los innumerables papeles en cuya escritura e intercambio parece consistir ahora la actividad docente. Como esta revista es de alumnos y de profesores, pensando en los primeros (si alguno ha llegado hasta aquí), aclararé que los tres párrafos anteriores son sólo una explicación de por qué a veces estamos todos tan nerviosos. Tan asustados. Podríamos intentar olvidarnos de todo eso durante cada clase. Porque, a diferencia de los profesores, los alumnos sólo hacen los cursos (más o menos) una vez… Y merece la pena aprovechar esos momentos tan bonitos de aprender y de enseñar. Antonio Torralba Profesor de Música en Córdoba Marco realizado por Yessica Muñoz, 1º de ESO F.


Las aulas para quienes las trabajan Los cambios legislativos en materia educativa que han venido sucediéndose en Andalucía desde la ya lejana implantación de la LOGSE han ido forzando un proceso de cambio gradual en el modelo de la profesión docente. Este proceso, en intención de la Consejería, había de resultar en la adopción generalizada de un nuevo modelo de profesor al tiempo que, para hacerle sitio, no podía sino conllevar el desmantelamiento del antiguo. Ambas dimensiones del proceso, la destructiva y la, llamémosle de momento así, constructiva, se han centrado en cada claustro y en cada profesor tratando de hacerles ver los intolerables defectos del modelo antiguo −propio de un pasado oscuro- y las bondades del nuevo, apoyado en la supuesta competencia científica de psicólogos, pedagogos y demás tecnócratas asesores de la Consejería y adecuado a los tiempos de progreso imparable que dicen que vivimos. Como quiera que los resultados de los más amplios proyectos educativos en los que ese proceso de cambio se integra, en términos de la proporción de fracaso escolar, no han dejado de ser muy negativos curso tras curso, en los últimos años la administración le ha dado un sesgo particular al mencionado proceso, con la intención de combatir las causas, no ya de la demora del éxito, sino del empeoramiento de la situación educativa andaluza.

Tratándose de los problemas de la enseñanza, ningún plan diseñado para solventarlos incidiendo sobre un único factor puede tener resultados favorables. El ámbito educativo se encuentra conectado con estructuras y dinámicas económicas, sociales y políticas complejas cuya evolución no puede tratar de condicionarse interviniendo sobre las mismas de forma simple. Pero es justamente esto lo que la administración ha venido haciendo estos últimos años: focalizar al profesorado como factor decisivo del fracaso de sus grandes proyectos. Apoyados en la escasa popularidad del profesorado, incapaces del menor asomo de autocrítica y cínicamente condicionados por los intereses creados del sistema burocrático hipertrofiado en que se ha convertido la Consejería, han responsabilizado a los profesores, directa o indirectamente, del mencionado fracaso, acusándoles de no haber querido adoptar las nuevas directrices de trabajo para la enseñanza. Se han presentado proyectos de formación y de mejora del rendimiento de los profesionales de la enseñanza sostenidos sobre la suposición de que son ellos los únicos que están fallando.

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Por haberse mantenido tenazmente fieles a las tradicionales formas de hacer, los profesores han sido tachados por los voceros mediáticos del sistema de clasistas, de añorantes del viejo sistema y de sus implicaciones antidemocráticas. La resistencia a abandonar el viejo modelo de docencia puede explicarse, al menos en parte, atendiendo a lo que el nuevo modelo supone. La casuística es muy amplia, y desgraciadamente no siempre les falta razón a los voceros arriba citados, pero una buena parte del profesorado, aun no aprobando incondicionalmente el viejo modelo, lo prefieren al nuevo. Prefieren seguir tratando de ser profesores a ver degradados y desarticulados los roles profesionales que pueden estimarse específicos de un profesor y sustento de su dignidad en cuanto tal. El nuevo modelo de docente va acercándose cada vez más a una mezcla descoyuntada de funciones de burócrata −a falta de un verdadero sistema de evaluación pública, transparente y eficaz del funcionamiento de la escuela en tanto servicio público, se enfrenta a los profesores a montañas de papeles absurdos que vienen a llenar horribles vacíos y a dar una ridícula apariencia de seriedad a tantísima chapuza-, de funcionarios de prisiones −a día de hoy los institutos son centros de reclusión cuasi carcelarios, aun cuando sólo los alumnos más valientes, en su sabia inocencia, los llamen por su nombre-, de peón subordinado al psicopedagogo y al inspector de turno −cada vez menos espacio para la libre iniciativa de cada claustro y de cada profesor, para la improvisación creativa, para la autonomía y competencia científica de cada profesor en su materia: cada vez más tiempo para obedecer y menos para poder saber, pensar y dialogar sobre qué se va a enseñar, cómo y por qué-. Entre tanto, contribuimos así a la creciente e interesada mala imagen de la educación pública, unos por su cinismo e incompetencia, otros por su excesiva pasividad. Y así entre todos seguimos haciendo el juego a los de siempre: a los que no quieren más educación pública, a los que no quieren más justicia social.

Daniel Castillo Profesor de Filosofía en San Fernando Marco realizado por Eve Loreen Langlitz, 1º de ESO F.


Homenajes

Érase una vez un grupo de poetas, un grupo de hombres cuya afición a la poesía les servía de enlace y unión. Un grupo genial al que no se sabía cómo nombrar, pues no encajaban en los criterios que fijan los estudiosos para el concepto de generación literaria. Finalmente, un sentimiento fue el que sirvió de vínculo, la admiración por un poeta olvidado al que todos rindieron homenaje con su poesía: Góngora El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo, El poeta cuya palabra lúcida es como diamante, Harto de fatigar sus esperanzas por la corte, Harto de su pobreza noble que le obliga A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las sombras, Más generosas que los hombres, disimulan En la común tiniebla parda de las calles La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje; (…) Luis Cernuda, de Como quien espera el alba. La reunión en el Ateneo de Sevilla en 1927 no sólo sirvió para darle nombre a una generación, sino para estrechar aún más los lazos de una amistad y reforzar la admiración que mutuamente sentían, lo que se demuestra en los continuos homenajes que entre ellos se tributaron. Y es que la poesía, canal de expresión de los más humanos sentimientos, tiene en la amistad uno de sus filones más inagotables. Rocío Bernal Profesora de Literatura y Lengua Jacaranda 60


El cielo se serena Salinas cuando suena Cantan los verbos en vacaciones Jaculatorias y conjugaciones Yo seré tú serás el será La imagen del ayer mañana volverá La imagen duplica el presagio ¿Rezas cuando truena el trisagio? El mundo se envenena Salinas cuando no suena La música más extremada es el silencio de la boca amada Amar amar y siempre amar haber amado haber de amar Y de la media de la abuela caen las onzas oliendo a canela El cielo se enrojece Salinas cuando te mece Era tu reino el del rubor Tanta hermosura alrededor Rosa y azul azul y rosa Cuidado que no se te rompa (...)

Sal tú, bebiendo campos y ciudades, en largo ciervo de agua convertido, hacia el mar de las albas claridades, del martín-pescador mecido nido; que yo saldré a esperarte, amortecido, hecho junco, a las altas soledades, herido por el aire y requerido por tu voz, sola entre las tempestades. Deja que escriba, débil junco frío, mi nombre en esas aguas corredoras, que el viento llama, solitario, río. Disuelto ya en tu nieve el nombre mío, vuélvete a tus montañas trepadoras, ciervo de espuma, rey del monterío.

Adiós a Pedro Salinas (fragmento) de Gerardo Diego

A Federico García Lorca de Rafael Alberti

Entre lo intelectual y lo sentimental. La emoción tiende a ser refrenada por el intelecto. Prefieren inteligencia, sentimiento y sensibilidad a intelectualismo, sentimentalismo y sensiblería. José Bergamín

Poetas de la Generación del 27, cada vez que leo alguno de vuestros versos, cada vez que leo vuestros maravillosos versos... aflora en mi interior la palabra ciudadanía, comienzo a entender cuál es el sentido de mis días, rezo para que en mi vida haya poesía, porque sin poesía... sin poesía yo no sé si existiría. Poetas de la Generación del 27, el ser humano admira vuestra sabiduría, sois la razón de nuestra melancolía, de nuestra filosofía, de nuestra autonomía... simplemente sois el camino hacia una utopía. Allá por el lugar donde andéis quiero que sepáis que estáis y estaréis por siempre en nuestra mente y en nuestro corazón. Precursores del amor y de la inspiración, apiadaos de nuestras almas, y llevadnos a ese mundo de fascinación y emoción porque es allí donde se encuentra nuestra religión. Bernabé Ureba 1º Bachillerato AB Jacaranda 61

Guiñan desde un pasado y entre sueños de futuro, nacidos en tiempos malencarados, estériles y barbudos, (Rubia esperanza bandolera). Abanderados hombres sin bandera. Cultos versos asesinados, con infinito significado inteligible, omnipresentes en cada rincón, negados por el corazón insensible. Dícenme-lodías tradujo, entre el cielo y la tierra, lo que ni el mismísimo Dios pudo. 2 (veces) Muera, 7 (veces) muera la ignorancia. Cristóbal Domínguez 2º Bachillerato AB


No sé quién me aconsejó leer a Saramago, pero se lo agradeceré siempre pese al anonimato que da el olvido de mi memoria. Me encontré con Saramago en la lectura de su libro, homenaje a Pessoa, El año de la muerte de Ricardo Reis y consiguió sumergirme en una Lisboa gris y melancólica con una prosa pausada, sin pretensiones, hecha de pequeñas e incisivas reflexiones que en el conjunto del libro dejan una sensación agria y desencantada a veces, opresiva de la existencia del hombre en su historia y de las difíciles o imposibles relaciones que establecemos entre nosotros: los seres humanos. Pero Saramago, a pesar de ello, consigue que comprendas y tengas empatía con ese personaje cansado, desilusionado y solitario por el que sentí compasión, sentimiento que pocos libros han conseguido despertar en mí, lo que hizo que siguiera sus pasos y sus palabras. Después de este libro, las emociones y sensaciones se han repetido con otras muchas de sus obras: La balsa de piedra, Todos los nombres, Las intermitencias de la muerte, Ensayo sobre la ceguera, Ensayo sobre la lucidez o La caverna, sin olvidar a ese Jesucristo profundamente humano de El Evangelio según Jesucristo; y lo maravilloso de este autor es que siempre lo hace desde un punto de vista original y sorprendente: una península que se separa de Europa y va a la deriva por el océano Atlántico buscando una identidad, una muerte que deja de hacer su trabajo, una ceguera colectiva sin explicación que ilumina la fealdad del mundo y su ternura, unos electores que toman sus propias decisiones al margen de la demagogia gubernamental o un quijotesco alfarero; y todos para hablar de la soledad del hombre, de la violencia del mundo y de la necesidad de amor o como mínimo de leves contactos humanos que nos hagan soportable una vida que no nos merecemos, como el mismo Saramago ha afirmado siempre. En Saramago la literatura se convierte en un ideario de la búsqueda de la identidad del ser humano, de sí mismo y del individuo en la sociedad desasosegada en la que vivimos. Y su compromiso lo hizo ser un activista independiente, tan inconformista que afirmaba: “Disentir es uno de los derechos que le falta a la Declaración de los Derechos Humanos”. Y el escritor Saramago, que escribe como distante, como alejado de lo que nos cuenta, en realidad nos abre su alma y su pensamiento, porque para él “es necesario leer y escribir para entender el mundo y para entendernos mejor a nosotros mismos. Leer es bueno para la salud. De leer y de intentar comprender nadie ha enfermado, diga lo que diga Cervantes”. Por ello todavía me queda por leer más de Saramago, para no enfermar, obras como Cuadernos de Lanzarote, Caín, Viaje de un elefante o Saramago en sus palabras, que está aún por editar, además de su poesía, de la que os dejo una pequeña joya. Descansa en paz de este infierno en el que siempre has luchado con un pesimismo lúcido.

José Saramago 1922-2010

En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en que no necesitamos morir. En ese momento sabemos todo lo que fue y será. El mundo se nos aparece explicado definitivamente y entra en nosotros una gran serenidad, y se dicen las palabras que la significan. Levantamos un puñado de tierra y la apretamos en las manos. Con dulzura. Allí está toda la verdad soportable: el contorno, la voluntad y los límites. Podemos en ese momento decir que somos libres, con la paz y con la sonrisa de quien se reconoce y viajó alrededor del mundo infatigable, porque mordió el alma hasta sus huesos. Liberemos sin apuro la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz. Cada uno de nosotros es en este momento la vida. Que eso nos baste. Na ilha por vezes habitada. Provavelmente alegria, 1985.

Mariano Salamanca Profesor de Literatura y Lengua en El Puerto de Santa María Jacaranda 62


En la edad en que uno teme más los obituarios que las pocas –y sinceras- ocasiones en que se acerca una celebración largo tiempo querida, se advierte con desgana que en septiembre del pasado año la Señora, puntual en su cita, nos daba un golpazo irreparable.

José Antonio Labordeta 1935-2010

Abandonado el recuerdo de tantas noches en la Wiener Staatsoper o en el Covent Garden, y lejos de la euforia juvenil de un paseo por aquel Sydney de un teatro recién inaugurado con fantasmagóricos dientes que a una luz mortecina meten miedo de verdad y le hacen a uno pensar que está en cualquier sitio menos en la Tierra, echamos de menos sin remedio a José Antonio Labordeta, pues para los que alguna vez estuvimos con él, no hay ahora consuelo. A Labordeta se le podía conocer sin problemas –de hecho, por entonces a casi cualquiera se le podía conocer sin problemasdespués de un concierto, en la barra de un bar, en una librería y, en los últimos tiempos, incluso saliendo del Congreso de los Diputados. Yo conocí al cantautor en una reunión de profesores de enseñanzas medias cuyo supuesto objetivo era elaborar estrategias adecuadas para el cambio que se avecinaba con la desaparición de la antigua reválida y la aparición de la selectividad: a la sazón desconocía que aquel individuo de hablar pausado y sereno cantara y militara en la izquierda política y sindical. La fama le llegaría por la televisión y la política, no por sus actividades más tempranas y vocacionales: la música y la poesía, y a pesar de ser el “tapado” de todo el grupo de talentosos cantautores de la transición, él se consideraba ante todo músico y poeta, por este orden, y para comprobarlo sólo hace falta echarle un vistazo y una audición a Cantata por un país o a Cantar y callar. Labordeta iba al fútbol e intentaba que nadie se enterase mas allá de los que le acompañábamos habitualmente, y allí disfrutaba como un niño con un juego que a todos divertía y al que no dábamos crédito por la genialidad de la ocurrencia, y es que si insultaba al árbitro –esto no ocurría a menudo-, utilizaba todo el repertorio de giros existentes que contuvieran una o más verduras. Recuerdo cuando le enseñé el típico y cada vez menos oído en nuestra tierra “te voy a mandar donde pica el pollo”, y lo invité a utilizarlo en lugar de su frase más celebre que no vamos a reproducir ahora... o sí, porque a algunos ya sólo nos queda ir preparando el hatillo y esperar a encontrarnos, allí donde te encuentres, aunque sea para que nos mandes a todos a la mierda. Así, José Antonio. Antonio Pérez Profesor jubilado en La Carolina (Jaén)

Normandía. Pearl Harbour. Nagasaki. Stalingrado. Londres canta en las calles. Berlín bombardeado. Madrid guarda silencio. Teruel, Ebro, Brunete, Belchite desolado. Mamá llora a su virgen. Y yo quiero saber los nombres, uno a uno, de quienes nos cortaron la infancia con sus cantos de guerra, de venganza, e hicieron de este mundo un triste Campo Santo. Primer vocabulario Cantar y callar, 1971.


Luis García Berlanga 1921-2010 Bienvenido Mr. Marshall (1952) supuso un antes y un después en el cine español. Ya Buñuel se había sacudido la caspa del franquismo, pero tenía que rodar en el exilio. Berlanga lo hizo desde dentro. Presentó como guionista-avalador al prestigioso Miguel Mihura, que le allanó el paso por la censura. Pero además se burló de los censores desarrollando temas muy patriótico-españoles –como los toros y la copla- para convertirlos en una irónica crítica disfrazada de humor. Aunque Berlanga no era muy conocido a nivel mediático, con esta película, premiada en el prestigioso Festival de Cannes, alcanzó renombre internacional y sobre todo orientó lo que sería su posterior cine, a medio camino entre el humor y la despiadada descripción de la España de la época. A comienzos de la década de los sesenta yo estudiaba en la Universidad Complutense de Madrid. Algunos formábamos grupos que en la clandestinidad intentábamos salir de la cultura nacionalcatolicista en la que nos habíamos educado mientras repartíamos panfletos subversivos, acudíamos a conciertos de cantautores malditos o asistíamos a la proyección en Super8 de películas prohibidas. Uno de mis mejores amigos era Luis M. Un día se nos ocurrió la idea de organizar una sesión de “Cine Forum”. Yo sugerí la proyección de Bienvenido, Mr. Marshall. Entonces Luis M. nos dijo: “Si queréis, invito a mi tío Luis”. No lo sabíamos, pero Maruja García, su madre, era la hermana mayor de Luis García Berlanga, que desde ese momento pasó a ser para nosotros “el tío Luis”. Cumplía entonces los cuarenta y la imagen que tengo de él no es la de ese venerable y anciano Berlanga de sus últimos años. Era divertido, irónico, ocurrente, y nos contaba anécdotas extravagantes de su infancia en una familia acomodada y conservadora que después incluía en sus películas. Cuando lo conocí preparaba el rodaje de Plácido (1961), una hilarante comedia coral que él y el inolvidable Rafael Azcona convirtieron en una feroz visión crítica de la falsa caridad de la alta burguesía que en Navidades lava su conciencia organizando “rastrillos” o sentando a un pobre en la mesa familiar. Un día Luis M. vino a verme con su hermana María Victoria y juntos fuimos a unos estudios cinematográficos donde asistimos al rodaje de una escena interior de la que creo que es la mejor de sus obras, El verdugo (1963). Nunca podré olvidar al viejo Pepe Isbert y la sonrisa de Berlanga invitándole a que improvisase sus gestos. La película se estrenó con muchos cortes de la censura y las autoridades españolas quedaron muy preocupadas por la repercusión exitosa que tuvo en el Festival de Venecia, donde los críticos aprovecharon para censurar la pena de muerte vigente aún en España en su modalidad de “garrote vil”. A partir de ahí Berlanga fue vigilado de cerca. Berlanga en el Festival de Cannes, 1952. Todos sus proyectos fueron rechazados. “Guiones imposibles”, los llamaba él. Desencantado, abandonó los rodajes y se refugió en la entonces Escuela de Cine como profesor. Un día, nunca lo olvidaré, me dejó leer un guión cinematográfico lleno de tachaduras con comentarios, tacos y signos de exclamación en los márgenes. Fue su último proyecto rechazado. Se desarrollaba en dos trincheras, una nacionalista y otra republicana, separadas sólo por el cauce de un río seco. Cuando llegaba la noche se intercambiaba tabaco, comida y mensajes para los familiares de la otra zona. Se llamaba La Vaquilla. Después de aquello ya no lo volví a ver nunca. Luis M. se quedó en Madrid y yo me fui, como neoprofesor, a Marruecos. Berlanga volvió al mundo del cine acuciado por la vida y la necesidad de rodar. Aprovechando el comienzo del llamado “cine del destape” –triste etapa que duró hasta la muerte del Dictador- rodó unas pocas películas, todas fallidas, incluida una de proyección internacional realizada en Francia, Tamaño natural (1973). Muerto Franco, ya no era el joven y rebelde Berlanga. Ya era el maestro de una nueva generación de directores. Su adiós cinematográfico al franquismo quedó retratado en una trilogía en la que, en clave cómica y aparentemente desenfadada, ponía “a parir” a todos los franquistas cuando el propio franquismo hacía aguas: La escopeta nacional (1977), Patrimonio nacional (1980) y Nacional III (1982). En 1985 asistió emocionado y expectante al estreno de La Vaquilla. La película gustó tanto al público como a la crítica, pero yo sentí, recordando la lectura del guión censurado hacía ya veinte años, que prefería a aquel Berlanga de los años de cuando “contra Franco se vivía mejor”. París-Tumbuctú (1999) fue como una caja de pandora que se atrevió a abrir dejando escapar, en una atípica y controvertida película, sus más ocultos, rijosos y sicalípticos fetiches. Sus demonios interiores que de alguna forma ya había asiluetado en algunas de sus películas. Y poco más. Nunca más molestó a nadie en su ostracismo. Murió en la discreción pero se ganó el homenaje póstumo de un público agradecido.

Jacaranda 64

Miguel Teruel Antiguo profesor del IES La Janda


Santi,Pablo,Jose,ntonio,Luca,InProcess A pocos días de las vacaciones de Navidad, el bullicio de los pasillos era abrumador. Las horas no pasaban en vano, debíamos terminar la entrevista a tiempo. Reunimos a todo el grupo en el aula de música. Las bromas entre ellos no cesaban. Parecía imposible sacar algo más de dos sílabas seguidas de un “risas”. Finalmente, lo conseguimos. ¿Qué os motivó a crear el grupo? Santi: ¿Cómo fue, tío? Pablo: ¿Tú crees que yo tengo memoria? (Se ríen). José Ramón: Fue porque no teníamos nada que hacer, Santi quería aprender a tocar la guitarra... Santi: Sí, y Pablo también quería tocarla, pero como no había guitarras, para no aburrirse en los ensayos comenzó a coger el bajo. Jose daba clases de batería (una vez al año), lo cogimos y con él aparecieron Ángel y el Peluca. Pero esos dos se aburrieron y a la nada se fueron. Vuestros primeros ensayos ¿cómo fueron? Pablo: Eran para pasar el rato, no iban muy en serio, faltaban materiales y apenas sabíamos tocar... pero lo pasábamos muy bien. José Ramón: Conseguimos tocar en el salón de actos, gracias a que anteriormente estuvo ensayando aquí el grupo Mi Bemol, así que dijimos: ¿y por qué nosotros no? ¿Cuántos cantantes han formado parte del grupo? Santi: Tres esporádicas y dos fijas. Empezamos con Ángel Santos, pero finalmente se quedó como teclista y luego tuvimos a Lidia como cantante.

¿Y cómo apareció Lidia? Pablo: Jose nos la presentó, nos pareció muy simpática, le hicimos una prueba y decidimos meterla en el grupo porque nos gustaba su forma de cantar. José Ramón: Después de un tiempo con Lidia no encontrábamos canciones que le fueran, y las que ella nos daba... pues no nos iban. Santi: Luego llegó Fátima, que cantaba muy bien, pero no había química. Nuestro primer concierto fue con ella, pero pronto los ensayos comenzaron a ir mal... y poco a poco dejó de venir, hasta que finalmente desapareció. Fue entonces cuando empecé a cantar. Yo formaba parte de un grupo paralelo, Amor Borrico, y estaba pensándome si seguir con In Process o con el otro grupo. Pablo y José Ramón: TRAIDORRRRRR!! (Risas). Jacaranda 65


¿Por qué te lo planteaste? Santi: Porque iban muy mal los ensayos con In Process y en el otro grupo empecé con más ilusión y vi que podría funcionar mejor... ¿Cuándo entró Antonio a formar parte del grupo? Antonio: Yo llegué justamente hace un año. Había tocado antes con ellos, pero no de forma oficial. Pablo: Para el concierto de Navidad del instituto me puse malo, no podía tocar. Le propusimos sustituirme y aceptó. Antonio: Diarrea... JOJO. (Risas). Santi: Poco después teníamos previsto otro concierto, esta vez en La Bombonera. Invitamos a Antonio a tocar con nosotros ese día y bien. Esa misma noche decidimos meterlo en el grupo. Entonces todo bien con Antonio y al tiempo entra Lucia... ¿cómo fue? Antonio: Yo la conocí por unos amigos y le ofrecí que cantara alguna que otra canción con nosotros... pero no estaba fija. Más tarde ya la anunciamos oficialmente como cantante del grupo en un concierto benéfico en la muralla este verano. Y retrocediendo un poco ¿cómo fue vuestro primer concierto? Santi: Todo fue muy mal, nos equivocamos mucho... Pablo: Fue en La Ventana. José Ramón: Bueno, pero fue el primero, así que eso es lo de menos. Santi: Y no había servicios, lo cual era muy malo, porque estábamos súper nerviosos. Pablo: ¿Y eso que tiene que ver, tío? (Risas). Santi: Que cuando estás nervioso te entran ganas de ir... ¿Por qué decidisteis llamaros In Process? José Ramón: Queríamos llamarnos Los huevos de la Mancha, Janda huevos, The Nothing, pero como no nos decidíamos y el nombre estaba en proceso... ¿Soléis discutir? Antonio: No... pequeños roces, en plan “APRÉNDETE LA CANCIÓN, CABRÓN”, pero nada importante. ¿Y alguna mala experiencia? Pablo: Guiris salidas borrachas ligando con nosotros en el concierto de Montenmedio. José Ramón: A Antonio se le rompen mucho las cuerdas en mitad de las canciones. Antonio: Yo donde verdaderamente lo pasé mal fue la primera vez que tocamos Poncho en público; veía a nuestros padres mirándonos con unas caras cuando cantábamos lo de “polla-olla-polla-olla”... que vergüenza pasé (risas). ¿Nos contáis alguna anécdota? Lucía: El sábado pasado, por ejemplo, en la canción Zombie, habíamos pensado hacer una parada, pero me metí tanto en la canción que seguí cantando sola... ¿Qué significa para vosotros la música? Santi: Nos metimos para echar el rato y el resto fue saliendo poco a poco. Pretendemos pasarlo bien y que la gente lo pase bien con nosotros, nada más. Y para mí es una forma de desahogo... una vía de escape. José Ramón: La música es algo que... Pablo: Expresas lo que tienes dentro. Sí, es un desahogo. ¿Tenéis pensado dedicaros a la música en un futuro? Santi: Creo que vamos a lo que salga... ¿Tenéis algún sueño con relación al grupo? Santi: Supongo que como el de todos... llegar a ser alguien, que nos conozcan... pero ¡bah!, lo que fluya.

Entrevista realizada por Emilia Jiménez, Irene García y Jara Doncel del Equipo de redacción de Jacaranda Jacaranda 66


gradecimientos Cuando los amigos de Jacaranda despertaron la mañana de noviembre que siguió al día más nublado del otoño, se encontraron convertidos en mecenas de la revista. No era un sueño. Habíamos comido, bebido y holgado gracias a la generosidad del cocinero de Naveros y su corte; en los pasillos del instituto se pagaba por el menú especial pensado para los que no pudieron venir... incluso llegó una transferencia bancaria. Como consecuencia, la mitad del segundo número era ya una realidad material. Avanzado el invierno, el Departamento de Actividades Extraescolares nos dio el pellizco definitivo. No era un sueño. La redacción de Jacaranda desea expresar nuevamente su sincero agradecimiento a todos sus colaboradores, en especial al Proyecto Lector y a los alumnos del IES La Janda, que una mañana de septiembre despertaron a la revista de un mal sueño de verano. Con estas palabras queremos transmitir nuestro reconocimiento a su trabajo y a su entusiasmo. Vejer de la Frontera, primavera de 2011.


Ilustraci贸n: Pesadilla, de Pepi Moraga Profesora de Literatura y Lengua IES La Janda


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