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TODO LO IN TIENE SU ESP ACIO

El camino de

Santiago


Era el19 de Abril de 2010 a las 3:33pm y me encontraba en Portugal en la terraza de una de las tantas bodegas de Vino que hay en Gaia, únicamente cruzando el rio que divide ésta ciudad con Porto. Hacía un calor de los mil demonios y yo me “refrescaba” con una degustación de muy buen vino. Era uno de esos momentos en el que recordaba mi travesía de 33 días por el antiguo Camino de Santiago... y preparaba el “photo-story” que se publicaría, 4 meses después, en NatGeo España. En ese momento recibí en mi celular un mensaje de parte de Valeria, una amiga de mucho tiempo pero que apenas había vuelto a ver después de varios años, días atrás, en la ciudad de Santiago de Compostela, en España. “Martin, me acaban de entregar algo que es tuyo, y que olvidaste en el albergue en Sansol; necesito tu dirección en Atlanta o en México para hacértelo llegar, saludos y que todo vaya bien. Valeria”


Por motivos personales, y como no me dijo a qué se refería, no le di mucha importancia al mensaje. Pero lo que recibí semanas después vale la pena contarse: Valeria me mandó, pocos días antes de que “partiera”, una de las memorias SD de mi cámara digital. Esta memoria contenía todas las fotos de mi etapa final de mi primer Camino de Santiago: desde O Cebreiro, hasta Finisterra. ¿Cómo la perdí? Sencillo. Una vez terminado el Camino, regrese a Santiago, y quise volver, en un mismo día, hacia ciertos lugares que me gustaron muchísimo. Rente un coche y fui a los albergues de Sansol y Cirauqui; pase de nuevo por Castrojeriz y Foncebadón, y termine la tarde en Molina Seca. Fue genial compartir de nuevo con peregrinos y hospitaleros y mostrarles mis fotos. Regresé esa noche a Santiago al albergue de Monte de Gozo para pasar la noche y coger, al día siguiente, un autobús que me llevaría a Portugal (Autobús que nunca tome. La historia vale la pena contarse pero en otro momento...).


Y en algunos de esos pueblos fue donde esa memoria digital se me quedó extraviada (después me enteraría, por el mensaje de Valeria, que fue en Sansol). No me di cuenta de la perdida hasta que regresé a Atlanta y noté la falta de una de mis memorias. Ni hablar. Terminé mi “photo story” y viajé a México a pasar tiempo con mi familia. Estando ya en Zacatecas, Valeria intentó comunicarse conmigo, tenía un viaje a Monterrey y quería que nos viéramos. Yo ya había olvidado por completo aquel mensaje en mi celular recibido mes y medio atrás en Portugal. De nuevo, por motivos personales, no quise (o no pude), reunirme con Ella. Regresé a mis labores a Atlanta, y fue ahí donde me esperaba un paquete con un sobre... y con mi memoria digital extraviada. ¿Cómo fue que Valeria encontró mi Memoria? ¿Quién se la entrego? ¿Cómo supieron que me pertenecía y como supieron que Valeria me conocía? No lo sé. Es un pequeño misterio, el cual se lo ha llevado consigo Valeria para siempre.... pero ahora sí cabe decir que “el Universo conspiró “ para que algunas o varias personas me hicieran llegar esas imágenes...


En esta primeria “historia” que les comparto a ustedes, amigos de Gente In, y en esta “1ra Parte” del publirreportaje titulado “Camino de Santiago”, lo más grandioso, para mí, es la pequeñez de nuestro mundo, y de nuestra propia capacidad de creer en los milagros cotidianos... A ese Peregrino desconocido que encontró mi memoria y se tomó la molestia de investigar a quién podría pertenecerle, y de hacerla llegar a alguien que me conocía, mil gracias. A Valeria, donde sea que estés ahora, te agradezco infinitamente por rescatar esos grandes momentos de mi vida y por conseguir mi dirección y mandarme mis fotografías. Perdóname por no habernos dado la oportunidad de vernos una última vez. Y por favor, desde donde estés, sigue acompañándome en mi Camino Personal.


“Cuando no te toca, ni aunque te pongas; y cuando te toca, ni aunque te quites...” Solía decirme mi Madre. En mi vida, tengo que aceptar que gran parte de lo que soy, ha sido obra del destino. Más puntualmente, ha sido el destino que mediante “accidentes” me ha dado las oportunidades más grandes, aun sin estar preparado. Y aun así, he podido aprovecharlas casi todas. Puedo decir que el destino “me ha vencido” cientos de veces y Yo, no he tenido más que tomar lo que me da y aprender de esas “derrotas”. La ruta “lógica” para todo extranjero que llega a España con el objetivo de hacer el Camino de Santiago es llegar al aeropuerto de Madrid, y de ahí coger un autobús que le lleve a Pamplona. Después tomar un taxi local para Roncesvalles y/o cruzar la frontera con Francia para llegar al inicio del Camino Francés en St. Jean Pied de Port.


La sola idea de pasar un mes “extra” en España, haciendo un “Photo-Story” para Nat Geo me era ya demasiado incomoda: chocaba con toda mi agenda y planes de regresar a Atlanta y terminar todo trabajo pendiente lo antes posible para liberarme e irme a México de vacaciones. Entonces la idea de recorrer más de 900 kilómetros a pie durante un mes por el norte de España, cargando más de 35 kilogramos de equipo fotográfico y ropa me parecía fuera de toda lógica. ¿Qué diablos pensaba mi Agente (manager) al interrumpir mis planes de vacaciones con semejante odisea y con un “trabajo de última hora”? ¿Quién creía que Yo era: el protagonista de “A prueba de Todo”? Más que ilógico me parecía siquiera impensable, absurdo. IMPOSIBLE. Así que con esos pocos ánimos llegué al aeropuerto Barajas en Madrid...


Pero vaya que los mexicanos nos las ingeniamos en todo: invento que migración española me entretuvo más de lo esperado y a causa de ese retraso pierdo el autobús a Pamplona. Caso solucionado. Ya tendré 2-3 días extras para inventarle una verdadera excusa a mi Agente para no llevar a cabo el “plan loco” del Camino ese... Así que decido ir a Bilbao a visitar a un amigo zacatecano de la universidad y pasar un par de días con Él, en lo que hablo con mi jefe, le explico que por ‘problemas de salud” me es imposible hacer el “Camino” (típica y poco creativa, pero eficiente, excusa) y le pido que me compre un billete de avión de regreso a Atlanta lo antes posible. Todo perfecto. Así que después de una bien merecida cena en algún local de Puerta del Sol, me dirijo a la estación de Atocha en Madrid, tomo el Bus a la media noche rumbo a Bilbao y llego a la capital Vasca al amanecer (hermosísima, por cierto). Feliz y liberado.


Todo se desvanece de pronto: me intento comunicar con mi amigo y me informan que está en “México de vacaciones preparando su boda”. Intento pagar 2 noches de hotel y “hay un problema - crédito insuficiente- con mi tarjeta de crédito”. Llamo a mi Manager y su secretaria en Atlanta me comunica: “-Martín, el Padre Esquivia (mi agente; Sí: es sacerdote Jesuita) se ha ido de vacaciones y me dice que tu vuelo de regreso a Atlanta es dentro de 35 días, está todo agendado y pagado y para el Camino de Santiago NO ocuparás efectivo, así que por eso no te depositó a tu tarjeta las últimas 4 semanas de tu sueldo debido a un retraso de parte de la institución bancaria. Cuando estés de regreso se ponen de acuerdo en lo que quede pendiente. Saludos cordiales-”


Menos de 30 euros en efectivo y menos de 60 euros en la tarjeta. Mi única ayuda en ese momento, es otro amigo Jesuita ubicado en la comunidad de Lourdes, en Francia, aproximadamente a un día de camino en autobús y tren de Bilbao. La situación no era tan mala después de todo. Así que a disfrutar: paso la mañana en Bilbao y por la tarde voy a San Sebastián. En pocos lugares se come mejor que en el País Vasco. Entre Pinchos y Vinos, gasté la mitad del dinero que me quedaba, total: a la mañana siguiente estaría en Lourdes con mi amigo y asunto solucionado. Reservé la cantidad justa de efectivo para el transporte. A eso de las 6:00 pm salgo de San Sebastián rumbo a Hendaya, apenas cruzando la frontera entre España y Francia... llegué a las 6:45pm. Luego he cogido un tren rumbo a Bayona, y de ahí, a las 8:55 pm., un autobús que me dejaría en la madrugada en Lourdes, Francia.


Y vaya casualidad: el autobús haría una escala, a eso de las 12:00 am., en el pueblo francés de St. Jean Pied de Port (donde, según mi Agente, supuestamente empezaría el Camino de Santiago). JAJAJAJAJ. Pocas veces me he burlado del destino como aquella noche: dentro de poco estaría en Lourdes descansando de unas merecidas vacaciones y las “casualidades” me daban el postre de pasar por el pueblo donde hubiera tenido que comenzar mi caminata. A parte de salirme todo perfecto, tendría la oportunidad de conocer por minutos el pueblo de St. Jean Pied de Port. Le llamaría a mi Jefe y le diría: “-Oye, vine a St. Jean Pied de Port con toda la intención de hacer el trabajo, pero me he sentido mal bla bla bla bla.... así que tengo que ir con un amigo que vive cerca de aquí bla bla bla bla -” Plan perfecto.


Pero me burlé del destino demasiado pronto. Y él, se cobró venganza de inmediato. En el único bar abierto en St. Jean Pied de Port me conecto a la WIFI y obtengo respuesta al email que le había enviado horas antes a mi amigo de Lourdes, avisándole que llegaría y me estaría un par de días con él. “- Hola Martín, ¿qué tal? ¡Que mala suerte! Llevo 2 semanas de regreso en Guadalajara, México, en una misión bla bla bla bla bla bla..... ¿cuándo nos vemos acá en México? Te puedo ver en Zac..... bla bla bla bla -” ¡Me llevaba la j....! Para qué les repito la ensarta de maldiciones que solté en ese momento. Basta con decirles que tengo una imagen de mí mismo bastante cómica, dramática y terrorífica: Jean Pied de Port a las 12:25 am, el autobús partiendo sin Mí, y Yo con mi mochila completamente sólo en la madrugada.....


En mi vida, tengo que aceptar que gran parte de lo que soy, ha sido obra del destino. Más puntualmente, ha sido el destino que mediante “accidentes” me ha dado las oportunidades más grandes de mi vida, aun sin estar preparado. Y aun así, he podido aprovecharlas casi todas. Puedo decir que el destino “me ha vencido” mil veces y Yo, no tengo más que tomar lo que me da y aprender de esas derrotas. Tenía que re-escribirles aquí el verso anterior. Aun con riesgo de redundar. Sin dinero, ni a quién acudir, mi única opción era comenzar el antiguo Camino de Santiago y seguir con el plan trazado por mi Agente. Huir de Pamplona, desviarme 500 kilómetros, y todo para que 36 horas después, esté en el lugar donde debía de haber estado antes. Resignación y coraje. Coraje y decepción. Decepción y de nuevo resignación. Pero este “accidente” me daría una “oportunidad” valiosísima. Y mi estado de ánimo, sería totalmente distinto en un par de días.


A continuación les dejo un fragmento de lo que escribiría, 3 días más tarde, en mi bitácora de viaje. “...Llegue A St. Jean Pied de Port a las 12:15 am, o sea no hotel, no hostales (y no dinero eheh)...en estos pueblos tan chicos la vida se “esconde” junto con el sol... así que he pasado la noche con unos tipos que estaban algo bebidos en el único bar del pueblo y me han acogido. El Sábado descanso, extasiado de la belleza del lugar..Hermosísimo pueblo enclavado en los Pirineos. El Domingo a eso de las 7:00am salgo de Jean Pied de Port rumbo a Roncesvalles. Genial: Una travesía de 27.1km por los Pirineos con más de 30 kilogramos de peso a mis espaldas y con un desnivel hacia arriba por la montaña de 1260 metros!!! Paisajes hermosos, viento terrible...nieve (y durante más de 5 kilómetros hasta por debajo de las rodillas) y con el ánimo de todo Peregrino que empieza su Camino.. Llego a Roncesvalles a las 3:00pm... 8 hrs caminando por la montaña. Después a Misa: una Celebración tranquila y cálida en la casi milenaria iglesia de Santa María... no puedo expresarlo. En la cena, la famosa “sopa de ajo” mitiga el dolor de todo el cuerpo y lo entumecido me mis extremidades. Duermo como no recuerdo haberlo hecho en lustros.


Hoy por la mañana he salido a las 7:00 am de Roncesvalles rumbo a Zubiri: total otros 25km.. Conocí a Iñigo Marcos Sanz, un chico Vasco quien sería mi amigo y compañero durante más de una semana. Esta tarde a descansar y a recordar estos 53km y 2 días de caminata, como algo inolvidable... ¿Cómo olvidarla? si me duele hasta el cabello!!! Sin desearlo, ni pensarlo ni pedirlo, ya me siento un Peregrino...”


Por el camino de Santiago  

Articulo del Camino de Santiago por Martín Alonso