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Foresta Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural. N.o 73

Cerambyx welensii en el bosque de la Herrería Permeabilidad del territorio para el lince ibérico en Andalucía LIFE+ Comforest Regeneración posincendio del alerce europeo Las plagas de topillo campesino en Castilla y León d Actualida

La caza, a debate

a Entrevist

Antonio Vercher Noguera Fiscal Coordinador de Medioambiente La nutria Pinus pinaster Los incendios forestales en España Bosques y agricultura en el mundo #ElMontecambia: de la necesidad virtud Drones para el cálculo de cobertura vegetal El sector forestal y el medio natural en Eslovenia Especies afectadas por cambio climático: el melojo


Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural

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SUMARIO N.º 73 APUNTES

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Nutria. Enrique García Gómez

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Pinus pinaster Ait. Gregorio Montero González

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#ElMontecambia. Rafael Serrada Hierro, Valentín Gómez Sanz

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Los incendios forestales en España. Jorge Rodríguez López

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Los bosques en el mundo y la agricultura. Ismael Muñoz

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El sector forestal y la protección del medio natural en Eslovenia. Álvaro Enríquez de Salamanca

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Especies afectadas por el cambio climático: el melojo (Quercus pyrenaica). Rut Sánchez de Dios, Álvaro Enríquez de Salamanca

Uso de drones como innovación en el cálculo de la cobertura vegetal de masas forestales. Pedro Alcoba

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Gómez, Ana Rocío García López, Esteban Jordán González

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COLABORACIONES TÉCNICAS

Evaluación de daños y control de Cerambyx welensii (Küster) en el bosque.

48

Alberto Hurtado Hernández, Pablo Pereira Sieso, Luis Hiemaux Candelas, Alfonso Huidrobo Ruiz, Ángel Muñoz Rodríguez

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Eslovenia

Selección del hábitat y permeabilildad del territorio para el lince ibérico (Lynx pardinus) en Andalucía.

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Sonia Illanas, Carlos Ciudad, Aitor Gastón, Sandra Blázquez-Cabrera, Miguel Ángel Simón, Santiago Saura

LIFE+ COMFOREST. Identificación, carcaterización y gestión sostenible de los montes comunales en Extremadura. Joaquín Polanco Noaín, Jesús Ramos Medina,

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ENTREVISTA

Antonio Vercher Noguera. Fiscal Coordinador de Medioambiente

Jesús García Pérez, Juan Manuel Julián Hernández, Francisco Javier Martín Colomé

Regeneración posincendio del alerce europeo.

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José Vázquez Morís, Giorgio Vacchiano, Roberta Beretti, Renzo Motta, Davide Ascoli

Las plagas de topillo campesinno en Castilla y León: el conflicto con las especies cinegéticas y la conservación de la biodiversidad. Javier Viñuela Madera

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LITERATURA Y MEDIO NATURAL

Las plantas en la literatura de Cervantes.

90

Ramón Morales Valverde

PINCELADAS DE VIDA

94

Juan Varela. La conciencia de la conservación hecha arte. Ismael Muñoz Linares

98

Asociación Española de Valorización de la Biomasa.

Ismael Muñoz Linares

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OPINIÓN DE ACTUALIDAD

La caza a debate

Pablo Campos Palacín Álvaro Enríquez de Salamanca Enrique García Gómez Miguel Ángel Hernández Soria Florencio A. Markina Lamonja Basilio Rada Martínez Olmo Linares Juan Carranza Christian Gortázar

LA PÁGINA DE

Jorge Herrero

Centro de investigación de Lourizán.

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Enrique Martínez Chamorro, Sergio Frade Castro

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Noticias Libros

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AGENDA

“Impreso en papel certificado que proviene de bosques gestionados de forma sostenible y fuentes controladas”

2019. N.o 73


EDITORIAL

La caza en el siglo XXI: evolución de una actividad ancestral siglo XXI. La caza es una actividad desarrollada ya por las poblaciones humanas en el Paleolítico, a quienes servía de fuente básica de sustento, junto a la recolección. La revolución neolítica dio lugar al nacimiento de la agricultura y la ganadería, y con ello a un progresivo cambio de modo de vida, pasándose de poblaciones cazadoras-recolectoras a poblaciones sedentarias agrícolas y ganaderas. Poco a poco la caza fue dejando de ser la actividad principal para convertirse en un apoyo a las labores agropecuarias así como en una herramienta de protección del ganado, eliminando predadores que pudieran causarle daño. Con el paso de los siglos, los objetivos de la caza fueron divergiendo. En medios rurales se mantuvo como una fuente adicional de ingresos y sustento y una herramienta de defensa de la ganadería, mientras que la nobleza la adoptó como forma de entretenimiento. Surge así una triple visión de la caza, como recurso para la subsistencia, como modo de eliminar amenazas y como forma de ocio o recreo, que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. La caza como modo de eliminar amenazas se mantuvo de forma generalizada hasta casi el último cuarto del siglo XX, donde de una forma bastante abrupta se pasó del control de “alimañas” a la normativa sobre

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protección de especies amenazadas (ya que muchas de esas “alimañas” lo eran). Aún hoy en día existe, aunque con una intensidad mucho más limitada y controlada. Una consecuencia de esa lucha contra los predadores fue su drástica reducción, dando lugar a desequilibrios ecológicos. Así, la ausencia de depredadores da lugar en ocasiones a un exceso en la población de sus presas. Esto generó una nueva demanda cinegética, para el control de las poblaciones, que se extiende también al control de daños a la agricultura y la ganadería. La caza como recurso de subsistencia fue perdiendo peso con el paso del tiempo, con la mejora en las condiciones de vida del mundo rural, a la vez que crecía la actividad cinegética como actividad de ocio. No se caza ya para obtener alimento sino por el disfrute del cazador con esa práctica, aunque de forma accesoria obtenga alimento. Esto da lugar a un cambio sustancial entre demandantes de caza y ofertantes de ella. Así, en muchas zonas rurales la caza deja de ser un aprovechamiento de subsistencia, pero se convierte en una fuente de ingresos procedente de los cazadores que demandan esta actividad; mantiene su carácter de aprovechamiento, pero pasa de ser de subsistencia a monetario en zonas donde las fuentes de ingreso son bastante limitadas. También la demanda de caza de muchos habitantes del medio rural lleva a la creación de cotos de caza locales y municipales para facilitar la actividad cinegética a todos los vecinos interesados.

Comunidad de Madrid

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bordamos en este número un tema que no por antiguo deja de estar de actualidad: la caza, y su encaje en nuestra sociedad del

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EDITA: Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural Avda. Menéndez Pelayo n.º 75, 28007 Madrid Tfno: 91-501 35 79, Fax: 91-501 33 89. Página web: www.forestales.net DIRECTOR Álvaro Enríquez de Salamanca Sánchez-Cámara Ingeniero Técnico Forestal y Doctor en Ciencias Ambientales DRABA Ingeniería y Consultoría Medioambiental, SL @AlvaroEnriquezS SUBDIRECTOR Andrés Arregui Noguer Ingeniero Técnico Forestal Ministerio para la Transición Ecológica DIRECTOR TÉCNICO Ismael Muñoz Linares Licenciado en Ciencias de la Información Altermedia Comunicacion, SL @ismaelnatura CONSEJO DE REDACCIÓN Francisco Javier Cantero Desmartines Ingeniero Técnico Forestal Dirección General de Medio Ambiente. Comunidad de Madrid Llanos Gabaldón Lozano Ingeniera Técnica Forestal e Ingeniera de Montes Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

Enrique García Gómez Ingeniero Técnico Forestal y Doctor en Medio Ambiente Diputación de Toledo José González Granados Ingeniero Técnico Forestal Parque Regional del Sureste. Comunidad de Madrid / Ayuntamiento de Aranjuez Salustiano Iglesias Sauce Ingeniero Técnico Forestal Sociedad Española de Ciencias Forestales David León Carbonero. Ingeniero Técnico Forestal y Licenciado en Ciencias Ambientales Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación María José Manzano Serrano Ingeniera Técnica Forestal ESMA Estudios Medioambientales, SL @esmasl_es, @mariaj_manzano Jorge Rodríguez López. Ingeniero Técnico Forestal y Licenciado en Ciencias Ambientales Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación @Jorgenemoralis AUTORES QUE HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO: Pedro Alcoba, Davide Ascoli, Roberta Berretti, Sandra Blázquez-Cabrera, Pablo Campos, Juan Carranza, Carlos Ciudad, Álvaro Enríquez de Salamanca, Sergio Frade, Ana R.

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Steve Mantell

Comunidad de Madrid

de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha respondido resaltando el papel de la caza sostenible para la gestión del territorio y el empleo de las zonas rurales. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León suspendiendo la caza en la región como medida preventiva después de la demanda del Partido Animalista, o la manifestación el día 3 de marzo en Madrid de colectivos de cazadores, agricultores y "defensores del mundo rural y sus tradiciones" no han hecho más que poner de manifiesto que esta es una cuestión que provoca debates y posiciones muy enfrentadas. La división de opiniones es evidente entre la ciudadanía, con argumentos variados en cada caso, y con creciente peso de los aspectos éticos y estéticos. Esperamos que las opiniones expresadas en la revista, y que hemos procurado encarecidamente que sean lo más plurales posible invitando a agentes con visiones diferentes, ayuden a los lectores a entender la complejidad del asunto, y a un mejor manejo, respetuoso con todos los agentes implicados.

García, Enrique García, Jesús García, Aitor Gastón, Valentín Gómez, Christian Gortázar, Miguel Á. Hernández, Jorge Herrero, Luis Hiernaux, Alfonso Huidobro, Alberto Hurtado, Sonia Illanas, Esteban Jordán, Juan M. Julián, Olmo Linares, Florencio A. Markina, Francisco J. Martín, Enrique Martínez, Gregorio Montero, Ramón Morales, Renzo Motta, Ángel Muñoz, Ismael Muñoz, Pablo Pereira, Joaquín Polanco, Basilio Rada, Jesús Ramos, Jorge Rodríguez, Rut Sánchez, Santiago Saura, Rafael Serrada, Miguel Á. Simón, José G. Vacchiano, Vázquez Morís y Javier Viñuela. DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Altermedia Comunicación 2000, S.L. C/ Electrodo n.º 68, oficina 6, 28522 Rivas Vaciamadrid IMPRESIÓN: Grupo Impresa. C/ Herreros n.º 42, 28969 Getafe DEPÓSITO LEGAL: M-4.268-1975, ISSN: 1575-2356 FOTOGRAFÍA DE PORTADA: Cabra montesa en Gredos. Alberto Hurtado Las opiniones expuestas por los autores de los artículos no son necesariamente las del C. O. I. T. F. Los artículos, fotografías y gráficos que se publican en Foresta son facilitados por las personas que los firman. Es su responsabilidad la autoría de los mismos. Foresta admite, de buena fe, que este material pertenece a quienes lo firman, o que disponen de los permisos pertinentes para su reproducción.

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Ismael Muñoz

Y esta es en esencia la situación actual, con un mundo rural que mantiene un mayor apego a la caza, como fuente de ingresos o de ocio, y un mundo urbano donde, aunque existe una importante demanda de ocio cinegético, cada vez es más amplio el sustrato social que se opone a ella o, al menos, que no la contempla con mucha simpatía. Al ser la población urbana muy superior a la rural, y la aceptación en el medio rural probablemente decreciente, se está produciendo una progresiva pérdida de aceptación social de la caza en nuestro país. Esta dualidad de concepciones ha saltado a la arena política y judicial. Una sentencia judicial ha negado la autorización para caza selectiva en un parque nacional, entrando a regular una materia que hasta entonces se consideraba basada únicamente en criterios técnicos. Recientemente, un partido político ha adoptado la defensa de la caza como una de sus banderas. E incluso dentro del actual ejecutivo, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha hecho declaraciones mostrándose contraria a la caza, a las que el ministro


Nutria

(Lutra lutra) Texto: Enrique García Gómez Fotografía: Foto Ardeidas

Especie anfibia Propia de ecosistemas acuáticos, desde el litoral hasta la alta montaña: ríos, arroyos, lagos, pantanos, marismas e, incluso, la costa. Fundamental, eso sí, que las orillas en donde habita estén cubiertas de vegetación espesa y arbolada, y con piedras. Se refugia en oquedades de los roquedos próximos o en intersticios de raíces y tocones, con la entrada a veces bajo el agua, utilizando varias madrigueras diferentes.

Perfección aerodinámica Con cuerpo fusiforme, es decir, alargado, elipsoide, ligeramente aplanado. Patas cortas y palmeadas, con sus cinco dedos unidos con una membrana interdigital. Cola poderosa, muy ancha y aplanada en la base y estrecha en el extremo. Hocico ancho y orejas muy chicas, casi ocultas bajo el pelaje. Pelo denso, corto e impermeable. Todo ello ayuda a reducir la resistencia al agua, por lo que nada y bucea elegante y silenciosamente.

Mejor de noche que de día Pueden ser vistas activas a lo largo de cualquier momento del día, pero normalmente su actividad principal comienza al anochecer y dura hasta el amanecer.

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Menú cuatro tenedores Fundamentalmente consume peces, de cualquiera de las especies que habitan las aguas por las que merodean. Complementan su dieta con cangrejos –en algunos casos, su principal plato–, reptiles y anfibios; pero tampoco desestima alimentarse de insectos, aves y otros mamíferos.

Excrementos típicos Su sistema de marcaje se basa en excrementos. Aparecen sobres rocas o raíces grandes y destacadas, en zonas elevadas de las orillas o sobre cimentaciones y escolleras. Sus heces normalmente son viscosas, grasientas y oscuras, que pronto pierden humedad y se vuelven grises o blanquecinas. En ellas se visualizan perfectamente las escamas y espinas de los peces, los restos de los cangrejos... Para los dados a olfatear todo lo que encuentran, decir que el olor no es desagradable, “huelen dulce”, con suaves aromas a grasa o aceite de pescado.

En plena recuperación Desde mediados del siglo XX su población fue disminuyendo paulatinamente, por la degradación de los ecosistemas acuáticos: pérdida de bosque de ribera, contaminación, alteración del hábitat, etc. A mediados de los 80, momento en el que determinados contaminantes bioacumulables desaparecen, se inicia un proceso de recuperación más o menos generalizado que llega a nuestros días. Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural

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Irlanda Pinus pinaster Ait.

Ismael Muñoz

Ismael Muñoz

APUNTES / EL SECTOR FORESTAL Y LA PROTECCIÓN DEL MEDIO NATURAL EN LA UNIÓN EUROPEA

Gregorio Montero González

Distribución. Habita en la mitad occidental de la región mediterránea y zona atlántica de Francia y de la península Ibérica. Superficie. En España ocupa, alrededor de 1.400.000 ha. Produccion de madera. La producción media anual oscila alrededor de los 3.600.000 m³, lo que equivale al 41 % de la madera extraída del resto de las coníferas españolas, y al 21 % de la madera total extraída anualmente de nuestros montes (ISFE, 2017). Producción de resina. El sector de la resina puede considerarse como un buen ejemplo del aprovechamiento de los recursos forestales, porque contribuye a la conservación del medio y proporciona empleo y riqueza para la población rural. En España, la producción fue muy importante hasta el último cuarto de siglo XX. La máxima producción se alcanzó el año 1961 con 55.000 toneladas, y a partir de esa fecha fue disminuyendo paulatinamente hasta los años 1989-90 en que la producción se movía entre las 1.500 y 2.000 toneladas. La superficie de pinar resinada en la época de esplendor de la resina superó las 270.000 ha, la mayoría, propiedad de los ayuntamientos, con una producción media que superaba las 40.000 toneladas anuales. En 1898 apareció la empresa Unión Resinera Española, que aprovechaba sus propios montes y compraba y transformaba la producción de los montes de los ayuntamientos y de los escasos pro-

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pietarios privados que se resinaban. En 2003 cerró definitivamente. Las provincias más productoras eran: Segovia (43-44 %); Ávila (16-17 %); Soria (10-11 %); Valladolid (9-10 %); Cuenca (6-7 %), y Guadalajara y Albacete (2-3 %). La producción media por árbol y temporada oscilaba entre los 2,5 y 3,5 kg de media, dependiendo de las características del monte, la calidad y el cuidado de los árboles y la pericia y dedicación del resinero. Algunos árboles especiales producían entre 5,5 y 6,5 kg de miera; con ellos se comenzaron los estudios de mejora genética de la especie. En los años 2010-11 el negocio de la resina resurgió, seguramente como consecuencia de la crisis económica del medio rural y de la aparición de nuevos métodos de resinación, que permitían rebajar costes y aumentar la producción por árbol.

Mapa de distribución de Pinus pinaster Imagen superior: pinar en resinación en Coca (Segovia)

¡Cómo lloran los pinares, en las cumbres solitarias…! ¡viejos pinos olorosos! Que lloráis en la colina Derramando lagrimones de resina. ¡Viejos pinos generosos Tan inmóviles, tan altos y armoniosos! ¡viejos pinos centenarios Venerables como monjes solitarios! El llanto de los pinares. Luis Fernández Ardavín. 2018. N.o 72


Ismael Muñoz

La producción actual ha pasado de las 4.000 toneladas en 2011 a las 10.000 toneladas en 2013. Aunque no se dispone de cifras oficiales de los últimos cinco años, son muchos los expertos que aseguran que la producción de 2017 y 2018 ha rondado las 17.000 toneladas anuales.

Métodos de resinación 1. Antiguo. Cara ancha (antes de 1850)

La miera se recogía en un hoyito en el suelo al pie del fuste.

Baja calidad de la miera recogida, pérdidas por evaporación y oxidación.

2. Hugues (1850-1960-70)

Pica longitudinal que afecta a la madera. Pote móvil.

Soluciona los problemas del anterior. Su ejecución requiere gran pericia del resinero.

3. Espina de pescado

Estrías inclinadas que forman una cara en V.

Disminuye la producción por árbol. Dificultades para la recolección en el pote.

4. Pica de corteza (a partir de 1960-70)

La pica transversal no afecta a la albura. Estimulación química con ácido o pasta.

Picas ascendentes (a partir de 1960-70) Picas descendentes (últimos 20-25 años).

5. Mecanizado (a partir de 2010)

Desroñe mecanizado Sin desroñe

Picas circulares Picas en espina de pescado Disminuye la producción por árbol.

Flujo de la producción de aguarrás y colofonia Extracción

Recogida del pote, rellenado de barricas y enviado a fábrica

Limpieza de impurezas de la resina (filtrado)

Esencia de trementina (Aguarrás)

1 Decantación

Oleoresina

Destilación Colofonia

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Ismael Muñoz

Ismael Muñoz

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APUNTES / #ELMONTECAMBIA

2005

Hacer de la necesidad virtud

2006

Rafael Serrada Hierro Sociedad Española de Ciencias Forestales @RafaelSerrada1 Valentín Gómez Sanz Profesor Titular, Universidad Politécnica de Madrid ECOGESFOR

En esta ocasión, presentamos la evolución de un rodal que ha sufrido un incendio. En julio de 2005 se produjo un incendio en la comarca de El Rodenal (Guadalajara), de muy triste memoria pues en él murieron once compañeros, componentes de los equipos de extinción, lo que siempre estará en nuestro recuerdo. El incendio duró del orden de una semana y recorrió unas 12.000 ha, de las cuales 10.000 eran masas naturales de Pinus pinaster, muchas de ellas en edad de fustal medio resinado, con una altura media de 15 m y una densidad de unos 400 pies/ha. Estas masas tenían como sotobosque matas y cepas de rebollo (Quercus pyrenaica) con una densidad de unas 150 cepas/ha y una altura de los chirpiales de 5 m. Tras el abandono de la resinación en 1980 cesaron los trabajos de desbroce del matorral (Cistus laurifolius y Calluna vulgaris), lo que hizo adquirir a estas masas una alta combustibilidad. Esta nota se refiere a un rodal situado en el monte n.º 191 del CUP de Guadalajara, situado en término municipal de Selas, y propiedad de su ayuntamiento. El monte se denomina ‘Pinar’, y tiene una superficie de 1.116 ha. La zona que se presenta en las fotos, tomadas desde la torre de vigilancia de incendios de Selas, tiene una extensión de unas 25 ha, situada cerca del paraje ‘Cuesta del Guijo’, en una solana de una cuenca tributaria del barranco de la Raya. Tiene una altitud comprendida entre 1.360 y 1.250 m, en una ladera con pendiente del 40 % y orientación sur. El suelo es un leptosol esquelético (IUSS Working Group WRB, 2015), o

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2007 ránker de pendiente en la clasificación de Gandullo (1984), formado sobre conglomerados silíceos y areniscas del periodo Neógeno de la era Cenozoica, con profundidad limitada y alta pedregosidad, que le confieren baja capacidad de retención de agua. Le corresponde un clima nemoromediterráneo genuino [VI (IV)1] de Allué (1990), con precipitación media anual de 628 mm, 9,7 °C de temperatura media anual, aridez durante 1,8 meses y cinco meses de helada segura. Se trata, por tanto, de unas condiciones de estación bastante limitantes para la especie principal que poblaba el paraje antes del incendio, masa natural en estado de fustal de Pinus pinaster. La actuación tras el incendio consistió en realizar el apeo dirigido y extracción de los fustes afectados que tenían interés comercial, el recepe de las matas de rebollo, y la formación de fajinas con los restos vegetales (fustes y ramaje de pino y fustes de rebollo) siguiendo curvas de nivel (fotos 2, 3 y 8). El objetivo de las fajinas fue reducir la escorrentía a efectos de minimizar la erosión y aumentar la infiltración para favorecer la regeneración natural. Esta forma de proceder se aplicó, aunque no en toda su extensión y con la misma urgencia, en el resto de la superficie incendiada.

2005. Diez días después del incendio 2006. Fase de elaboración de fajinas 2007. Fajinas terminadas. A la derecha parcela testigo de un estudio de la regeneración 2008. Se inicia la brotación de Quercus pyrenaica 2009. No hay grandes cambios en la ladera. Los fustes de la parcela testigo decaen 2014. Se ha completado la matorralización 2018. Los chirpiales de rebollo empiezan a coronar y los pies de pino empiezan a ser visibles

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2008

2009

2014

La densidad del regenerado de pino rodeno que se ha obtenido es suficiente para iniciar una nueva masa que sustituya a la desaparecida por el fuego, dadas las funciones preferentes esperables. Las matas de rebollo brotaron vigorosamente, aunque su desarrollo ha empezado a limitarse a los trece años de su aparición. El desarrollo en altura de los pinos, dadas las limitaciones estacionales, es lento pero constante. En términos generales, y con las diferencias que se manifiestan en la calidad de estación de los diferentes rodales, la regeneración natural de las especies arbóreas se ha completado. El desarrollo del matorral, formado por jaras pringosa (Cistus ladanifer) y estepa (Cistus laurifolius), ha completado su desarrollo superficial y en altura a los nueve años del incendio. Hemos titulado esta nota como Hacer de la necesidad virtud pues, por una parte, con el 85 % del importe del aprovechamiento de los fustes maderables las entidades propietarias pudieron atender a sus presupuestos en una difícil situación, y con el 15 % restante se incrementó el fondo de mejoras de los montes para atender a las tareas de restauración, y, por otra parte, los restos vegetales de lo que murió en el incendio contribuyeron a minimizar sus negativos efectos y ayudaron a la nueva vegetación. Esperemos que, aunque en un plazo inmediato no hay urgencia de actuaciones selvícolas, en el futuro la comarca reciba la atención debida, para que sus montes se vayan recuperando poco a poco y puedan evitar una peligrosa situación de elevada combustibilidad. REFERENCIAS Allué JL. 1990. Atlas fitoclimático de España. Taxonomías. INIA, Madrid. Gandullo JM. 1984. Clasificación básica de los suelos españoles. Fundación Conde del Valle de Salazar, Madrid. IUSS Working Group WRB. 2015. Base referencial mundial del recurso suelo 2014, Actualización 2015. Sistema internacional de clasificación de suelos para la nomenclatura desuelos y la creación de leyendas de mapas de suelos. Informes sobre recursos mundiales de suelos 106. FAO, Roma. Ortofoto de 2011 (PNOA). Las fajinas dejan de ser visibles en foto aérea a los 5 años de su instalación Ortofoto de 2016. Once años después del incendio la regeneración está más desarrollada en las umbrías

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2007 Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural

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2016 @RevForesta

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APUNTES / INCENDIOS FORESTALES #IIFF

Los incendios forestales en España Jorge Rodríguez López Ingeniero Técnico Forestal y Licenciado en Ciencias Ambientales

DEFINICIÓN DEL PROBLEMA El fuego forestal es un fenómeno de la naturaleza que se presenta sin necesidad de intervención humana, como demuestran las adaptaciones vegetales en muchas zonas del planeta. Sin embargo, se requiere la percepción humana para que el fuego adquiera la consideración de incendio. De acuerdo con Vélez (2009), un incendio forestal es el fuego que se propaga sin control por vegetación forestal que no estaba destinada a arder. Independientemente del origen de la ignición, la decisión subjetiva sobre el destino de la vegetación (si puede o debe arder o no) revela que la calificación de incendio forestal es una expresión entre diferentes posiciones sobre el destino del monte. Incluso cuando el fuego no ha sido provocado por la acción humana suele haber opiniones dispares con respecto a la conveniencia de su extinción y el enfoque de la misma. En muchos casos se trata de un conflicto socioeconómico, en el que se enfrentan distintas visiones sobre cuál debe ser el estado de la vegetación y el uso que se debe dar a la misma. En nuestro país la expresión más habitual de este conflicto se da en el uso ganadero de los montes, con el empleo del fuego para la regeneración de pastos, aunque existen otros. POLÍTICAS ADOPTADAS Esta disparidad de opiniones sobre la presencia o exclusión del fuego en los montes lleva a la existencia de distintas políticas: el manejo del fuego y la defensa contra incendios. La primera opción, adaptación del término inglés fire management, trata de incorporar a la gestión el fuego como un factor ecológico, y reduce la extinción a las necesidades de protección de bienes y poblaciones. Esta orientación ha ido ganando popularidad en las últimas décadas, especialmente en los Estados Unidos, y su aplicación se corresponde con grandes extensiones forestales y una escasa conflictividad por incendios

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generados desde actividades humanas. En este enfoque es posible permitir la propagación del fuego en terrenos forestales mientras no amenace otros bienes aparte de los forestales o la seguridad de las personas, como una forma de desarrollo de las dinámicas naturales. La segunda opción, la defensa contra incendios, es la política adoptada en España tradicionalmente, y mayoritariamente seguida por las administraciones competentes. En ella, aparte de la aplicación de actuaciones de prevención, se pone el énfasis en extinguir todos los fuegos cuanto antes. La preferencia en España de este enfoque es explicable debido a la reducida extensión de las masas forestales y, por tanto, a una escasa aceptación a permitir que ardan. Por otra parte, la importante proporción de incendios generados por actividades humanas, ya sea de manera accidental, negligente o intencionada, supone un número de incendios elevado en lugares y momentos no deseados por otros integrantes de la sociedad. Esta es la esencia del conflicto: personas utilizando el fuego en los montes y administraciones luchando por excluirlo. Pero como veremos, aunque una parte importante de los incendios forestales en España tienen su origen en el conflicto descrito sobre el uso de los montes, una buena parte del problema se debe justo a lo contrario, a la falta de uso. El proceso de cambio en el medio rural sucedido en España desde el último tercio del siglo XX ha dado lugar a paisajes con estructuras de combustibles favorables a la propagación del fuego. La reducción de los aprovechamientos de leñas, matorrales y pastos extensivos, y el abandono de tierras de cultivo, han propiciado una expansión de la superficie forestal, principalmente en forma de matorral y regenerado, que se corresponden con modelos de combustible especialmente peligrosos. Allí donde aún permanece cierta población rural que mantiene un uso tradicional del fuego, el proceso de cambio del paisaje ha dado lugar a un incremento 2019. N.o 73


de los incendios estacionales. Las igniciones provocadas (fundamentalmente con finalidad ganadera) en un contexto de incremento de la carga y continuidad de combustibles tiene efectos más allá de lo que era habitual en el pasado, generando episodios de concentración de incendios sin precedentes en número y extensión. Esto es especialmente patente en numerosas comarcas del noroeste y norte peninsular. En las zonas donde es escaso el uso habitual del fuego por la población rural, el cambio en el paisaje también genera situaciones de elevado riesgo. Las grandes extensiones de combustible continuo, frecuentes en muchas áreas del interior peninsular y del mediterráneo, son un medio excelente para la propagación de igniciones de cualquier origen, ya sea natural, accidental, negligente o provocado. Así, cualquier actividad (agraria, recreativa, construcción…) que se desarrolle en los montes o sus proximidades durante épocas de riesgo puede dar lugar a incendios de dimensiones inesperadas en muchos casos. Este es el patrón más habitual en la mayor parte de la Península, Baleares y Canarias. A este contexto, hay que unir la proliferación, a veces desordenada, de urbanizaciones y viviendas colindantes o insertas en el medio forestal, que dificultan y condicionan la actuación de los operativos de extinción. Esto añade una nueva dimensión al problema, convirtiéndolo cada vez más en una emergencia de protección civil, cuando décadas atrás raramente sucedía esto. ALGUNAS CIFRAS Los incendios forestales son un fenómeno totalmente dependiente del clima, por lo que para su caracterización no deben emplarse los datos referentes a años concretos, ya que los especialmente secos o húmedos suponen máximos o mínimos desviados de la tendencia general. Por ello se emplea como unidad de análisis estadístico el decenio. España dispone de una de las series estadísticas más completas a nivel mundial, iniciada en 1961 y con datos recogidos de manera normalizada desde 1968. Actualmente se encuentra centralizada en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA, 2019). Según las últimas estadísticas oficiales disponibles (Tabla 1), durante el decenio 2001-2010 se produjeron en España una media de 17.127 siniestros al año. De estos, 11.001 fueron considerados conatos (menores de 1 ha), y 6.126, incendios (mayores de 1 ha). Como media, se quemaron 113.847,72 ha forestales al año, de las cuales 37.886,69 ha fueron arboladas. Si tenemos en cuenta que de los 27,7 millones de ha forestales aproximadamente dos tercios son arbolados y un tercio desarbolado, podemos comprobar que la proporción de superficie quemada es justo la contraria, en la que solo un tercio de las hectáreas que arden son arboladas. Este dato puede interpretarse a la vista de las causas de los incendios, como se comenta más adelante. Un caso particular dentro de la estadística son

Tabla 1. Incendios forestales 2001-2010, valores medios anuales Número de siniestros Conatos (<1ha)

Incendios (≥1ha)

Total

11.001

6.126

17.127

Superficie quemada Arbolada

No arbolada

Total

37.886,69 ha

75.961,04 ha

113.847,72 ha

los incendios superiores a 500 ha, los llamados grandes incendios forestales (GIF). Como media hubo 32 GIF al año en el decenio, que quemaron más de 17.000 ha al año. Anualmente menos del 0,2 % de los siniestros supusieron más del 30 % de la superficie quemada. Este dato refleja claramente que los GIF son uno de los principales problemas a los que se enfrentan las administraciones responsables de la prevención y extinción. Sin embargo, a pesar de situaciones de emergencia puntuales y casos en los que determinados incendios afectan a áreas de especial valor, los cuales periódicamente atraen la atención de la sociedad, las cifras de la estadística demuestran que las tendencias, tanto en superficie como en número de incendios, son decrecientes. Todos los datos anteriores adquieren matices cuando se estudian por regiones. Para ello, la estadística establece cuatro áreas geográficas: Noroeste (CCAA costeras del norte y provincias de León y Zamora), Mediterráneo (CCAA costeras del Mediterráneo, incluyendo sus provincias interiores), Interior (resto de provincias peninsulares) y Canarias. El Noroeste concentra con diferencia la mayor parte de los siniestros y superficies quemadas en el país, con porcentajes superiores al 50 % y 60 % de media en cada variable. Uno de los datos más llamativos al desglosar la estadística por áreas geográficas es la distribución de los incendios a lo largo del año. Si bien la mayor parte de los siniestros se producen en los meses de verano, aparece otro máximo relativo hacia finales de invierno y principios de primavera, especialmente importante en el Noroeste, menos acusado en el Interior e inexistente en el Mediterráneo y Canarias. En algunos años concretos, el Noroeste puede tener su máximo absoluto en los incendios de invierno, superando incluso en número a los de verano. Este hecho está vinculado con las causas de los incendios, como veremos a continuación.

Las principales causas detrás de los incendios intencionados, accidentales y negligentes son actividades agrarias, fundamentalmente quemas agrícolas y para regeneración de pastos, sumando entre ambas dos tercios de los incendios intencionados

CAUSAS Y MOTIVACIONES DE LOS INCENDIOS EN ESPAÑA La importancia de la investigación de las causas de los incendios forestales radica en poder alimentar la estadística de motivaciones, y por tanto, razonar las decisiones orientadas a la prevención de las mismas. Los incendios intencionados en España suponen más de la mitad del total y más de la mitad de la

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superficie quemada, mientras que las negligencias y accidentes son casi una cuarta parte, tanto en número como en superficie. Las principales causas detrás de los incendios intencionados, accidentales y negligentes son actividades agrarias, fundamentalmente quemas agrícolas y para regeneración de pastos, sumando entre ambas dos tercios de los incendios intencionados. Esto indica que el origen de buena parte de los incendios sigue vinculado a un uso tradicional del fuego, alejado de algunas causas que flotan en el imaginario colectivo, como pirómanos, recalificación de terrenos, venta de madera quemada o incluso tramas delictivas con oscuros intereses, como a veces se apunta. Al descender al análisis de las causas por áreas geográficas se observan diferencias entre ellas. En el Noroeste son mayoritarios los incendios intencionados, más de dos tercios, que se relacionan de manera importante con la regeneración de pastos. Esto explica la elevada incidencia de los incendios de final de invierno, por ser una época de clima propicio para este tipo de quemas, del mismo modo que explica la dominancia de zonas desarboladas en la superficie quemada, ya que el principal objetivo de estos fuegos son los terrenos implicados en la dinámica matorral/pasto. En el resto de áreas geográficas las negligencias y accidentes son predominantes, aunque el componente intencionado sigue ocupando alrededor de un tercio del total. Por tanto, salvo algunas excepciones localizadas, puede establecerse una dualidad cualitativa y cuantitativa entre el Noroeste y el resto del país, debido al número, casuística, frecuencia y tipología de los incendios. UNA MIRADA AL PASADO Y PENSANDO EN EL FUTURO. CONCLUSIONES Los “años negros” de los incendios forestales en España se localizan en el período que va desde finales de la década de los 70 a mediados de los 90. Entre 1978 y 1994, únicamente en un año no se alcanzaron las 100.000 ha quemadas, en ocho años se superaron las 250.000 ha y en cuatro de ellos se superaron las 400.000 ha, cifras que hoy nos resultan inimaginables. En contraste, durante el período 2008-2018, solo cinco años superaron las 100.000 ha, y de ellos solo uno superó las 200.000 ha. En cuanto al número de siniestros, la tendencia ascendente alcanzó sus máximos entre 1995 y 2005, cuando en varios años se superaron los 20.000. Actualmente la tendencia se ha estabilizado alrededor de los 12.000 siniestros al año. Si bien las dos tendencias (superficie y siniestros) son descendentes, existe un desfase entre ambas, reduciéndose las superficies desde mediados de los 90, mientras que los siniestros se mantuvieron ascendentes hasta una década después. La causa de tener menos superficie quemada con un mayor número de siniestros es la mayor eficacia de los dispositivos de extinción, más capaces a la hora de contener las superficies aunque

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Tabla 2. Evolución del número de siniestros y superficie quemada (1978-1988 y 2008-2018)

Año

Superficie quemada (ha)

Número de siniestros

Año

Superficie quemada (ha)

Número de siniestros

1978

424.957,90

8.193

2008

50.322,09

11.655

1979

197.655,05

6.189

2009

120.094,21

15.643

1980

261.514,80

7.075

2010

54.769,88

11.722

1981

291.417,10

10.688

2011

102.161,33

16.414

1982

149.077,10

6.308

2012

216.893,73

15.978

1983

107.551,00

4.736

2013

61.690,61

10.797

1984

164.166,10

7.073

2014

48.717,83

9.806

1985

484.475,20

12.235

2015

100.796,23

13.111

1986

264.787,40

7.514

2016

65.816,69

8.817

1987

147.340,40

8.816

2017

178.233,93

13.793

1988

137.272,60

9.440

2018

25.162,44

7.143

Media

239.110,42

8.024

Media

93.150,82

12.262

Esta mejora en la eficacia apagando parece estar alcanzando sus límites. Los GIF son un grave problema, ya que de manera recurrente superan la capacidad de los dispositivos de extinción. La tendencia al aumento en extensión, continuidad y carga de los combustibles forestales, consecuencia del abandono de los montes y terrenos agrícolas, apuntan a un futuro en el que el margen de mejora por la vía de la extinción parece muy pequeño

el número de siniestros haya aumentado (Tabla 2). Un dato elocuente sobre el incremento de la eficacia en la extinción es la proporción conatos/incendios. Hasta los 90, esta relación era favorable a los segundos, es decir, la mayor parte de los siniestros superaban 1 ha. Sin embargo, la tendencia a invertir la relación es constante, y actualmente dos tercios de los siniestros se quedan en conato. El incremento en el uso de medios aéreos y la profesionalización del personal han sido los principales factores implicados. Pero esta mejora en la eficacia apagando parece estar alcanzando sus límites. Los GIF son un grave problema, ya que de manera recurrente superan la capacidad de los dispositivos de extinción. La tendencia al aumento en extensión, continuidad y carga de los combustibles forestales, consecuencia del abandono de los montes y terrenos agrícolas, apuntan a un futuro en el que el margen de mejora por la vía de la extinción parece muy pequeño.

REFERENCIAS MAPA. 2019. Estadística general de incendios forestales. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. https:// w w w. m a p a . g o b. e s / e s / desarrollo-rural/estadisticas/ Incendios_default.aspx Vélez R. 2009. La defensa contra incendios forestales. Fundamentos y experiencias. Mc Graw Hill, Madrid.

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Los bosques en el mundo y su relación con la agricultura Ismael Muñoz. @Ismaelnatura Entre 1990 y 2015 la superficie forestal mundial ha perdido 129 millones de hectáreas, un 3,1 %. Actualmente se encuentra por debajo de 4.000 millones de hectáreas. En esta misma etapa la población mundial ha aumentado un 37 % y el consumo de alimentos lo ha hecho en un 40 %.

Los bosques cubren el 31 % de la superficie terrestre mundial y albergan el 18 % de la población mundial.

La agricultura comercial a gran escala provoca el 70 % de la deforestación en América Latina y el 30 % de África, mientras que aquí es la agricultura de subsistencia la principal fuente de deforestación.

Un aumento de la población mundial provoca una mayor necesidad de tierras para producir alimentos y una mayor presión sobre las superficies boscosas, especialmente en los países menos desarrollados.

La tasa de deforestación ha bajado de 7,3 millones de hectáreas al año en la década de 1990 a 3,3 millones anuales en el período entre 2010 y 2015. La mayor parte de la pérdida se ha producido en estos 25 años en la zona tropical, donde las poblaciones rurales siguen aumentando. Se han producido aumentos netos de la superficie boscosa en los países de clima templado, donde las poblaciones rurales y la presión sobre los bosques están disminuyendo, ha aumentado la productividad agrícola y se han ejecutado políticas eficaces de gestión y aumento de la masa forestal.

La FAO considera necesario mejorar la coordinación entre las políticas en materia de bosques, agricultura, alimentación, uso de la tierra, desarrollo rural y desarrollo nacional. Bosques y seguridad alimentaria van de la mano. Existe relación directa entre ingresos nacionales y pérdida de bosques. En los países con ingresos altos aumentó la superficie forestal. Al contrario, en los países con rentas medias o bajas, especialmente estos últimos, se produjo la mayor deforestación.

Ganar terreno para la agricultura es la principal causa de pérdida de bosques en el mundo. En las zonas tropicales, entre 2000 y 2010 se perdieron de media 7 millones de hectáreas al año y la agricultura ganó 6 millones. En estas zonas, la agricultura comercial a gran escala es responsable del 40 % de la deforestación; la agricultura de subsistencia local, del 33 %; y la expansión urbana, la infraestructura y la minería, del 27 % .

Superficie ocupada por las principales clases de uso de la tierra, 2010

"

"

FUENTE CONSULTADA FAO. 2016. El Estado de los bosques del mundo 2016. Los bosques y la agricultura: desafíos y oportunidades en relación con el uso de la tierra. Roma.

Nota: la denominación Otra tierra hace referencia a todas las tierras que no se clasifican como agrícolas o forestales.

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APUNTES / EL SECTOR FORESTAL Y LA PROTECCIÓN DEL MEDIO NATURAL EN LA UNIÓN EUROPEA

Eslovenia DATOS GENERALES Eslovenia formó parte de Yugoslavia hasta 1991, cuando se independizó, incorporándose a la Unión Europea en 2004 y a la zona euro en 2007. Con una superficie es de 20.273 km² y una población de 2.070.050 habitantes (2018), es el cuarto país más pequeño de la UE en superficie, y el sexto menor en población. El 14 % de la población reside en la capital, Liubliana. La densidad de población, 102,1 hab/

km², está próxima a la media de UE. El PIB por habitante en estándar de poder adquisitivo es de 82, algo menor que la media de la UE (100). Los sectores más importantes de la economía son la industria (27,6 %), comercio, transporte y hostelería (20,7 %), y administración pública, defensa, educación, salud y servicios sociales (16,9 %). Los principales destinatarios de sus exportaciones son Alemania, Italia, Austria, Serbia y Bosnia, y el origen preferente de sus importaciones Alemania, Italia, Austria, China y Turquía. EL SECTOR FORESTAL Eslovenia es uno de los países más forestales de la UE; aunque de forma absoluta ocupa el lugar 21, por su escasa superficie, es el tercero en porcentaje de terreno forestal, solo detrás de Suecia y Finlandia. Sus 1.205.486 ha de bosques cubren el 60 % de su territorio; la superficie forestal ha crecido un 64 %

Evolución de la superficie forestal

Álvaro Enríquez de Salamanca Ingeniero Técnico Forestal y Dr. en Ciencias Ambientales

60 %

del territorio es forestal 1,2 millones ha

71 %

de los bosques son privados

45 %

de los bosques están dentro de la Red Natura 2000 14

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2019. N.o 73


desde 1900, cuando alcanzaba las 737.000 ha. En el año 2005 el crecimiento medio de los bosques se estimó en 257 m³/ha, duplicando el valor medio de 1950. En ese mismo año registró un crecimiento anual de 7.552.107 m³, y unas cortas anuales de 3.253.184 m³, correspondiendo 2.047.403 m³ a coníferas y 1.205.780 m³ a frondosas. La posibilidad anual teórica según los planes de ordenación vigentes fue de 4.316.098 m³, por lo que se extrajo un 75 % de la posibilidad potencial. Los bosques privados suponen un 71 % del total, y los estatales y comunales, un 29 %. La fragmentación de la propiedad forestal se está incrementando, existiendo ya cerca de 489.000 propietarios y copropietarios. Esta fragmentación afecta a la gestión profesional de los bosques y a su potencial de producción de madera y utilización. En el país hay 71 especies de árboles espontáneas (10 coníferas y 61 frondosas). La mayoría de bosques (70 %) se sitúan en zonas potenciales de hayas, abetos y robles. Otras especies presentes son fresnos carpes y alisos, entre las frondosas, y pinos, píceas y alerces entre las coníferas. Existe una elevada proporción de masas de pícea (Picea abies) debido a las repoblaciones realizadas en los siglos XVIII y XIX en zonas potenciales de hayedo. El pino (Pinus nigra) se plantó de forma extensiva en la región del Karst durante la segunda mitad del siglo XIX para aliviar los efectos del viento y hacer que este deforestado paisaje kárstico volviera a ser verde.

Red espacios naturales protegidos

Red Natura 2000

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El mayor énfasis en la defensa de los bosques se centra en la protección frente a insectos, enfermedades, fuego y herbívoros. La mayor amenaza son los ataques de escolítidos en piceas y abetos, que causan el 54,7 % de cortas sanitarias. Estas cortas suponen como promedio el 30 % del total de cortas anuales. El 90 % de incendios se concentra en la región del Karst, deforestada hace 150 años y hoy con un 50 % de superficie arbolada. Los daños de herbívoros se limitan a bosques jóvenes con altas densidades de ciervo. La gestión de los bosques se realiza mediante planes de ordenación forestal con una vigencia de diez años. En la elaboración de estos planes, el Servicio Forestal colabora con organizaciones ambientales, prestándose especial atención a los bosques ubicados en la Red Natura 2000, donde la gestión considera con especial atención la conservación de la naturaleza. La aprobación de los planes se somete a información pública. El Servicio Forestal se ocupa también de la gestión de la caza, así como del seguimiento de grandes carnívoros (oso pardo, lobo y lince boreal), evaluando los daños causados y gestionando su control. Este organismo dirige, o coopera en ellos, varios proyectos internacionales relacionados con grandes carnívoros, como la reintroducción de osos pardos en Austria, Francia e Italia, la conservación del oso en Eslovenia o la posibilidad de crear una metapoblación de oso pardo en los Alpes.

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PROTECCIÓN DEL MEDIO NATURAL Eslovenia ha designado 355 espacios Natura 2000, 324 de acuerdo con a Directiva Hábitats (LIC y ZEC) y 31 de acuerdo con la Directiva Aves (ZEPA), que protegen a 114 especies amenazadas de flora y fauna, 60 tipos de hábitats de interés comunitario y 122 especies de aves protegidas. En total, los espacios Natura 2000 cubren 7.686 km² (7.675 km² en espacios terrestres y 11 km² en espacios marinos), lo que supone casi un 38 % del país, el porcentaje más elevado de toda la UE. La Red Natura 2000 cubre el 45 % de los bosques eslovenos, donde se incluye la mayoría de bosques estatales. Los bosques cubren el 71 % de los espacios Natura 2000. Alrededor de 128.000 personas viven dentro de zonas Natura 2000. Cerca del 62 % de los eslovenos han oído hablar de Natura 2000, lo que sitúa al país como el quinto más informado de la UE. Aparte de la Red Natura 2000, la red de espacios protegidos comprende un parque nacional (Triglav), tres parques regionales, 44 parques paisajísticos, una reserva natural estricta, 56 reservas naturales y 1.164 monumentos naturales, que abarcan un total de 269.475 ha, el 13 % del país.

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Los Alpes Julianos, denominados así por Julio César, ocupan el extremo oriental de la cordillera de los Alpes, entre el noreste de Italia y Eslovenia. El Triglav es, con sus 2864 m, el pico más alto de estas montañas y de todo Eslovenia. La mayor parte de los Alpes Julianos se integran dentro del parque nacional del Triglav, con 83.982 ha, que aparte de las cumbres incluye también valles de caudalosos ríos como el Soča, el Sava o el Tolminka, en cuyas gargantas está el punto más bajo del parque, a apenas 180 m. El lago Bled, con su iglesia en una isla y los Alpes Julianos al fondo, es posiblemente el icono turístico más característico de Eslovenia, y una de las puertas de entrada al parque nacional del Triglav.

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FUENTES CONSULTADAS European Commission. Environment. http://ec.europa.eu/ environment Eurostat. Comisión Europea. http://ec.europa.eu/eurostat Natura 2000 in Slovenia. http:// www.natura2000.si Republic of Slovenia Statistical Office. https://www.stat.si Slovenian Environment Agency. http://www.arso.gov.si/en/ Slovenia Forest Service. http:// www.zgs.si Unión Europea. https://europa.eu Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural

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APUNTES / CAMBIO CLIMÁTICO Y SECTOR FORESTAL: EFECTOS, MITIGACIÓN Y ADAPTACIÓN

El melojo o rebollo (Quercus pyrenaica) es un roble que se desarrolla sobre suelos ácidos (rara vez dolomías o calizas descalcificadas1), con unos requerimientos hídricos un poco más elevados que otras especies típicamente mediterráneas, por lo que se desarrolla en territorios submediterráneos, en altitudes medias (800-1.600 m); ocasionalmente aparece en altitudes inferiores, en fondos de valle donde compensa la humedad climática con la edáfica. Los melojares constituyen los bosques de frondosas espontáneas más extendidos de España después de los encinares. Sin embargo, se trata también de una de las formaciones más degradadas y en peor estado de conservación2 debido a su uso ancestral, como sesteaderos de ganado y, sobre todo, para la obtención de leña y la producción de carbón, habitualmente mediante cortas a matarrasa. Estos usos humanos han favorecido las formaciones monoespecíficas frente a los bosques mixtos de melojo, y han producido un dominio de chirpiales frente a brinzales, con una regeneración por semilla muy escasa. Con el abandono de los usos tradicionales en los melojares, en gran medida por la generalización del gas butano y por la despoblación rural, se produjo una recuperación de estos bosques, gracias a la capacidad del melojo para rebrotar de cepa y raíz; el volumen de madera de esta especie se ha multiplicado por 3,7 entre 1975 y 2014 3. Sin embargo, muchas de estas formaciones, explotadas tradicionalmente en monte bajo, presentan actualmente problemas de envejecimiento y competencia. Los resalveos de conversión a monte alto han favorecido la reducción de la competencia, pero no han logrado un rejuvenecimiento de las masas, ya que existe una falta de regeneración por

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semilla. También hay un síndrome de agotamiento del rebrote4, que hace cada vez más difícil la regeneración. A estos problemas se suma el calentamiento global. Todos los escenarios climáticos apuntan a una futura reducción de la superficie ocupada por los territorios submediterráneos, que afectará a los melojares. Para los escenarios RCP 6/8.5 estos territorios desaparecerían del Prepirineo, cordilleras costeras catalanas y sistemas Bético y Penibético en 2080 (Fig. 1)5. Las especies submediterráneas, en especial el melojo, sufrirán previsiblemente un fuerte declive, mientras que las típicamente mediterráneas

Luis Fernández García

Especies afectadas por el cambio climático: el melojo (Quercus pyrenaica)

Fig. 1. Territorios submediterráneos actuales (arriba) y en 2080 (abajo) para el escenario RCP 6-8.5. En negro zonas muy submediterráneas y en blanco nada submediterráneas (Sánchez de Dios et al., 2009)

Fig. 2. (en la página de la derecha) Bosques de Quercus pyrenaica, puros (verde) y mixtos (naranja). (R. Sánchez de Dios a partir del MFE50) 2018. N.o 73


se verán menos afectadas6; las restricciones de humedad amenazarán la sostenibilidad del melojo en zonas de baja altitud por debajo de los 40º de latitud7, considerándose una especie amenazada por el cambio climático en lugares como Castilla-La Mancha8 o la provincia de Salamanca9. Los modelos de distribución futuros predicen un movimiento de los melojares en altitud y en latitud, desapareciendo sus manifestaciones más meridionales pero con la posibilidad de expandirse y colonizar nuevos territorios en zonas septentrionales. Aunque las predicciones señaladas están hechas a medio plazo, los efectos del calentamiento global parecen empezar a sentirse ya sobre la especie. En altitud el melojo tiene poco margen de maniobra, puesto que es una especie cuyos bosques se desarrollan por lo general en media montaña. Aun así, existen evidencias de desplazamientos altitudinales; los melojares situados en cotas elevadas, en contacto con el pino silvestre, están desplazando a este último10. Los periodos de abundancia y dominancia de estas dos especies en las zonas de ecotono del Sistema Central en función del clima y del uso antrópico han sido ampliamente documentadas gracias a los estudios paleobotánicos11,12. En cotas bajas algunos melojares están siendo afectados por plagas, lo que podría deberse, al menos en parte, a una falta de vigor13. Respecto al movimiento en latitud, está limitado por la reducida extensión de la franja atlántica española. Los mapas de distribución de bosques con dominancia de melojo y melojares mixtos (Fig. 2) muestran un predominio de estos últimos en los bordes del área de distribución de la especie. En el extremo noroccidental el melojo parece estar incrementando su presencia formando masas mixtas robles carballos y albares, mientras que en el extremo sur abundan los bosques mixtos con encina, y también con alcornoque y pino resinero. El análisis del comportamiento de los melojares meridionales respecto al cambio climático es complejo, pues, como se ha comentado, muchas formaciones dependen más de la humedad edáfica que de la climática. La colonización y retroceso de especies es un proceso habitual a lo largo de la historia geológica de la Tierra. En el Sistema Central, por ejemplo, la aridificación del clima en el Holoceno Tardío dio lugar a la desaparición de tilos y carpes, y a la rarefacción del haya, aceleradas por la competencia del propio melojo14,15. Sin embargo, esos procesos se desarrollaron en un ambiente natural, libre de interferencias antrópicas. En la actualidad, la capacidad del melojo para colonizar nuevos terrenos pasa por que no existan especies mejor adaptadas o más agresivas, y por que estén libres de la influencia humana, algo complejo en España; en el norte no solo debe competir con otras frondosas, donde

parece tener cierto éxito, sino también con prados, cultivos y plantaciones de eucaliptos o pinos, donde su expansión es improbable. Aunque hay opiniones optimistas sobre las posibilidades de expansión septentrional del melojo16, lo cierto es que su desaparición en el sur peninsular es muy probable a causa del clima, mientras que su expansión en el norte es limitada o, al menos, incierta.

FUENTES CONSULTADAS 1 Allué M. 1995. Ordenación de masas de Quercus pyrenaica

Willd. Cuad. SECF 1: 107-135. 2 Hernández L, Romero F. 2009, coords. Bosques españoles.

Los bosques que nos quedan y propuestas de WWF para su restauración. WWF España. 3 MAPA. 2018. Anuario de estadística forestal 2014-2015. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 4 Karavani A, Boer MM, Baudena M et al. 2018. Fire‐induced deforestation in drought‐prone Mediterranean forests: drivers and unknowns from leaves to communities. Ecol. Monogr. 88(2): 141–169. 5 Sánchez de Dios R, Benito M, Sainz H. 2009. Present and future extension of the Iberian submediterranean territories as determined from the distribution of marcescent oaks. Plant. Ecol. 204: 189–205. 6 Benito M, Sánchez de Dios R, Sainz H. 2009. Effects of climate change on the distribution of Iberian tree species. Appl. Veg. Sci. 11: 169–178. 7 Gea-Izquierdo G, Cañellas I. 2014. Local climate forces instability in long-term productivity of a Mediterranean oak along climatic gradients. Ecosystems 17: 228–241. 8 López FR, Rubio E, Andrés M et al. 2009. Efecto del cambio climático en los montes castellano-manchegos. En: Rodríguez A, Fernández H, Rojano I (coords.) Impactos del cambio climático en Castilla-La Mancha, pp. 162-204. Fundación General de Medio Ambiente, Albacete. 9 Hernández V, Martínez-Vilalta J, Martínez-Fernández J et al. 2009. Evaluating the effect of drier and warmer

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Rut Sánchez de Dios1, Álvaro Enríquez de Salamanca2 1 Doctora en Ciencias Biológicas, U. Complutense de Madrid 2 Ingeniero Técnico Forestal y Doctor en Ciencias Ambientales, DRABA Ingeniería y Consultoría Medioambiental / U. Complutense de Madrid

conditions on water use by Quercus pyrenaica. Forest Ecol. Manage. 258(7): 1719-1730. 10 Gea-Izquierdo G, Montes F, Gavilán RG et al. 2015. Is this the end? Dynamics of a relict stand from pervasively deforested ancient Iberian pine forests. Eur. J. For. Res. 134: 525–536. 11 Morales-Molino C, Colombaroli D, Valbuena M et al. 2017. Land-use history as a major driver for long-term forest dynamics in the Sierra de Guadarrama National Park (central Spain) during the last millennia: implications for forest conservation and management. Glob. Planet. Change 152: 64–75. 12 Rubiales JM, García-Amorena I, Génova M et al. 2007. The Holocene history of highland pine forests in a submediterranean mountain: the case of the Gredos mountain range (Iberian Central range, Spain). Quat. Sci. Rev. 26: 1759–1770. 13 Veáse en esta revista el artículo sobre Cerambyx welensii. 14 Franco F, García M, Sainz H. 1998. Vegetation dynamics and human impact in the Sierra de Guadarrama, Central System, Spain. Holocene 8(1): 69–82. 15 Schaad DA, Pulido F, López-Sáez JA et al. 2014. Persistence of tree relicts in the Spanish Central System through the Holocene. Lazaroa 35: 107–131. 16 Felicísimo AM, Muñoz J, Villalba CJ et al. 2011. Impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático de la biodiversidad española. 1. Flora y vegetación. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Madrid.

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APUNTES / TECNOLOGÍA

Uso de drones como innovación en el cálculo de la cobertura vegetal de masas forestales

Fig. 1. Cámara RGB ZENMUSE X5S

En los últimos años los drones se han convertido en una herramienta tecnológica habitual para su uso profesional. El sector forestal, debido al ámbito geográfico en el que desarrolla su actividad, es uno de los que más potencial presenta para la incorporación de estas herramientas. Mediante la tecnología dron se pueden estudiar cuestiones relacionadas con la gestión forestal, tales como el cálculo de la fracción de cabida cubierta (FCC), la identificación de especies y estratos o el cálculo de la intensidad de corta en actuaciones de selvicultura. Una de las aplicaciones de los drones es su uso como herramienta innovadora para el cálculo de la FCC y el análisis de coberturas vegetales. La obtención de modelos robustos de FCC se considera de vital importancia para trabajos de gestión forestal, dado que es una variable de referencia para la toma de decisiones técnicas sobre los estratos de arbolado, matorral y herbáceo. Con los métodos tradicionales de trabajo, la obtención de buenas estimacio-

Dron

Ingeniería del Entorno Natural, S. L.

DESCRIPCIÓN DE LA TECNOLOGÍA INNOVADORA La tecnología dron ha conseguido mejorar la precisión y el tiempo de realización de numerosos trabajos del sector forestal. Donde antiguamente eran necesarios varios trabajadores tomando grandes cantidades de datos durante sema-

Realiza la toma de datos mediante fotografias geoposicionadas Software fotogramétrico (PhotoScan o Pix4D)

Fig. 2. Flujo de trabajo de un proyecto con dron

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Pedro Alcoba Gómez, Ana Rocío García López y Esteban Jordán González

Realiza el vuelo en el área de estudio equipado con

Cámara RGB

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nes de la FCC es un arduo trabajo. Con el desarrollo de la tecnología LiDAR la precisión ha aumentado a niveles de 5 m2, pero la mayor revolución en el terreno forestal se ha producido con el desarrollo de metodologías que usando el dron consiguen fotogramas que una vez tratados alcanzan resoluciones de hasta 3 cm2. Estas nuevas metodologías, unidas al avance en las tecnologías de teledetección, permiten estimar de manera eficaz y fiable los valores de FCC en grandes superficies de estudio, con unas precisiones y resoluciones muy inferiores a 1m2.

Tratamiento de los datos obtenidos con el dron Sistema de información Geográfica (QGIS)

Visualización de los resultados y análisis de los mismos

Fig. 3. Dron DJI Matrice 210

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nas, en la actualidad pueden ser sustituidos por un par de personas en una única jornada de trabajo. En la Figura 1 observamos el flujo de trabajo estándar de un proyecto con dron: APLICACIÓN EN EL SECTOR FORESTAL Los drones son una herramienta versátil con altas posibilidades de integración en los protocolos de trabajo de los profesionales forestales. Algunas aplicaciones son: proyectos técnicos de selvicultura, los drones constituyen una herramienta innovadora para cuantificar la intensidad de corta en tratamientos de regeneración, donde es fundamental proporcionar una correcta entrada de luz para facilitar la regeneración natural. seguimiento ambiental, los drones pueden capturar datos de cobertura vegetal, con identificación de especies, sobre estratos arbóreos, de matorral y herbáceas. investigación científica, la disponibilidad de datos de alta resolución espacial y temporal, relacionados con la infraestructura verde, suponen una ventaja con respecto a otras tecnologías disponibles (LiDAR, satélites, etc.). VENTAJAS DE SU USO En la actualidad, los drones aportan un nuevo punto de vista a la hora de abordar trabajos en el sector forestal. Se pueden citar como ventajas para el sector forestal las siguientes: La mejora de la resolución temporal de los datos, ya que en comparación con otras

tecnologías alternativas coGeneración de Cartografía fisiográfica mediante QGIS: mo LiDAR o satélites, a los Curvas de nivel drones se les puede exigir Pendientes inmediatez en el desarrollo Orientaciones del trabajo. Sombras La mayor resolución esObtención de variables forestales: pacial, pudiendo diferenciar estratos de vegetación y esFCC actualidad pecies dentro de los estratos. Generación de cartografía hidrológica El bajo coste económico, que permite que su uso Seguimiento forestal pueda extenderse a los diferentes ámbitos del sector Trabajos de investigación forestal. La alta disponibilidad en el Toma de fotografías geoposicionadas mercado de esta tecnología facilita el tiempo de respuesFig. 4. Aplicaciones destacadas de ta del profesional forestal, convirtiéndose en los drones en el sector forestal una ventaja de primer orden. En definitiva, el uso de los drones consigue una mejora en la capacidad de toma de decisiones, debido a la ingente cantidad de información que son capaces de obtener. CONCLUSIÓN Los drones constituyen una tecnología de bajo coste y alta aplicabilidad al sector forestal. Los profesionales forestales requieren con frecuencia la disponibilidad de datos de coberturas de los estratos de las masas que gestionan. A través de esta tecnología se pueden conocer características de la infraestructura verde tales como estratos que la componen, especies o número de individuos.

CASO PRACTICO DE USO FORESTAL La obtención de modelos de alta resolución espacial e inmediatez es de gran interés, habiéndose utilizado los drones con buenos resultados en el proyecto europeo LIFE Forest CO2 (LIFE14 CCM/ ES/001271) “Cuantificación de sumideros de carbono forestal y fomento de los sistemas de compensación como herramientas de mitigación del cambio climático”. En este caso se ha calculado la tasa de desfronde a través de la FCC del estrato arbóreo, que se encuentra altamente relacionada con las tasas de producción de materia orgánica y acumulación de hojarasca en los niveles superiores del suelo. La metodología seguida ha considerado el uso de software libre (como QGIS) y del complemento Semi-Automatic Classification Plugin, creado para automatizar tareas de teledetección. En primer lugar, se obtienen una serie de

ortofotos y de modelos digitales de superficies mediante técnicas fotogramétricas aplicadas a las imágenes capturadas mediante dron. Estos archivos son incluidos en un archivo raster con diferentes bandas de información (stack). A continuación, se realizan áreas de entrenamiento (ROiS), mediante las cuales el proceso de clasificación supervisada es capaz de discriminar entre suelo y arbolado. Tras la clasificación supervisada, se obtienen los resultados de clasificación perseguidos. Tras la obtención del raster de la clasificación supervisada, se debe transformar a FCC. Para ello, en este caso la experiencia se ha apoyado en una malla regular de 25 x 25 cm. Posteriormente, mediante geoprocesos estadísticos se obtiene el porcentaje de la fracción de cabida cubierta para cada una de las celdas de la malla.

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Fig. 5. Modelo de FCC actual para una parcela de actuación Fig. 6. Comparación de la FCC actual y la ortofoto obtenida mediante el vuelo del dron

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ENTREVISTA

Entrevista a Antonio Vercher Noguera, Fiscal Coordinador de Medioambiente

"Conseguir 136 condenas por incendios forestales es una cifra con la que estoy muy satisfecho" Ismael Muñoz Linares

Fue la especulación urbanística, en parte, la que provocó la creación de la Fiscalía de Medioambiente en el año 2006. Operaciones como Malaya o Ballena Blanca cambiaron las perspectiva con la que los españoles miramos a partir de entonces al urbanismo desmedido e insaciable. Doce años después la Fiscalía se ha ganado el respeto de la sociedad, ha llevado ante los tribunales delitos que quedaban casi siempre impunes y ha conseguido éxitos en número de condenas que para sí quisieran otras fiscalías semejantes en países de la Unión Europea. En 2017 se dictaron 1.187 sentencias condenatorias de las que 155 lo son por delitos contra el medioambiente, 394 corresponden a urbanismo y ordenación del territorio, 23 sobre patrimonio histórico, 316 por delitos contra la flora y fauna, 136 por incendios forestales y 163 por malos tratos a animales domésticos.

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Antonio Vercher Noguera es el Fiscal Coordinador de Medioambiente. Su relación con estas cuestiones viene de lejos, de cuando ejercía como fiscal en Valencia y ya mostraba interés por esclarecer las responsabilidades en los incendios forestales. Se muestra satisfecho de los resultados obtenidos por el trabajo de los 173 fiscales de medioambiente que hay en España. Pero es consciente de que queda un recorrido por hacer hasta que toda la sociedad ponga al mismo nivel un delito ambiental y otro contra la integridad física o la salud de las personas. Quizás eso llegue cuando toda la sociedad comprenda que un delito contra el medioambiente puede ser también un delito contra la salud de las personas. ¿Está usted satisfecho de cómo marcha la Fiscalía de Medioambiente? Tenemos la ratio más alta de condenas de toda Europa, algo que ha ido creciendo año a año. En las memorias de 2017 están los números: 1.187 condenas y 305 absoluciones, con lo cual la ratio es francamente buena. ¿Qué es lo que más le satisface de su trabajo? Si bien al principio era complicado tomar iniciativas, la Fiscalía era desconocida y había cierta desconfianza, ahora las denuncias que nos llegan vienen de todos los sectores sociales: desde ONG, colectivos, plataformas sociales y hasta empresarios. Lo improcedente es que solo un sector social nos tomara en consideración a la hora de exponer sus cuitas para restablecer el contexto ambiental después de cualquier atentado. Recibimos datos e información de todos los ámbitos de la sociedad. ¿Cuáles son los delitos que más le preocupan a la Fiscalía? Se están consiguiendo más éxitos en los delitos urbanísticos. Hay una fuerte connotación política en esta cuestión, ya que suele haber cargos públicos implicados. Pero hay que reconocer que va a menos. Mientras, en el resto están subiendo. Por ejemplo, lo hace exponencialmente en los delitos de maltrato a animales domésti-

cos. Sin embargo, lo que más nos preocupa son los incendios forestales. Aquí se produce lo que llamamos en derecho procesal prueba diabólica, rara vez hay prueba directa, casi siempre es prueba indiciaria. Hay una serie de factores en los incendios que hace que sea una cuestión extraordinariamente compleja.

La problemática con la temática ambiental es que, a diferencia del resto de delitos, el efecto suele dilatarse muchas veces en el tiempo. La sociedad no acaba de ver la relación de causalidad entre el hecho delictivo y sus efectos

estafa o como cualquier otro delito al uso, entonces ese día habremos llegado a la mayoría de edad en esta materia. Hasta que eso no se produzca, lo que tenemos ahora es una parte del Código Penal a una velocidad y otra parte a otra velocidad más lenta. ¿Puede tener la sociedad una sensación de impunidad porque se alargan las condenas o se desconocen cuando se producen? Impunidad no creo. Incluso en aquellas cuestiones en las que las penas son bajas, como maltrato a animales domésticos, que la máxima es privación de libertad de un año y medio, y puede parecer que el efecto social no es muy potente, lo que se está haciendo es que cuando se plantea el beneficio de suspensión de condena la Fiscalía se opone. Así que te encuentras con personas que están cumpliendo ocho meses de privación de libertad porque la Fiscalía se ha opuesto. Pero esto a la sociedad no le llega. Pero esto ya no es asunto nuestro.

¿Los delitos ambientales que más ocupan la actividad de la Fiscalía los percibe la sociedad como problemas ambientales? En absoluto. Hay grandes sectores de la sociedad que no terminan de entender que algunas actuaciones sean delito. La problemática con la temática ambiental es que, a diferencia del resto de delitos, el efecto suele dilatarse muchas veces en el tiempo. La sociedad no acaba de ver la relación de causalidad entre el hecho delictivo y sus efectos. Es cierto que preocupan cada vez más a un importante sector social pero hay otro sector que cree que esto no va con ellos. ¿Sigue habiendo una cierta condescendencia social con algunos delitos ambientales? Me refiero, por ejemplo, a provocar un incendio forestal por utilizar el fuego como herramienta, o a recoger una planta aromática en peligro de extinción porque son cosas que se han hecho siempre. El día que un vertido se vea como una tentativa de lesiones, o como una

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¿Por qué se dilata tanto el cumplimiento de condenas? No es que se alargue, es que el efecto del delito no suele producirse inmediatamente. Si estás respirando aire contaminado la posible leucemia puede aparecer cinco o diez años después. En cambio, si te dan un navajazo te vas al hospital corriendo y la denuncia y actuación legal es automática. Por otro lado, tenemos un sistema judicial en el que todo se puede recurrir. Además, se trata de delitos, en muchas ocasiones, que no los comete alguien que no tiene medios ni conocimientos para usar todos los recursos del sistema judicial. Al contrario, en muchas ocasiones son empresas o personas que sí tienen acceso a buenos letrados que utilizan todos esos recursos, lo cual alarga la finalización de los procedimientos. Hemos tenido procedimientos que han durado diez años y que al final se los condenó por conformidad. Fue el caso de la papelera ENCE, después de diez años de procedimiento, el juicio duró cinco minutos porque aceptaron la condena propuesta.

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¿Qué influencia tiene su actividad fiscal en el comportamiento ambiental de la sociedad? ¿Cree que las informaciones sobre condenas puede provocar un cambio de comportamiento? Hay de todo. Lo importante es que ya no son solo determinados sectores sociales los que reaccionan con esta materia. Por otro lado, la existencia de la Fiscalía ya se conoce socialmente, es evidente. Sin embargo, tienes reacciones de todo tipo: desde quien se presenta aquí con una denuncia que parece poca cosa y luego es algo pasmoso, hasta quien se presenta porque la han cortado una rama de un árbol delante de su casa y quiere denunciar al ayuntamiento. Otros creen que somos la cimitarra incansable y vamos a decapitar sin eufemismos ni circunloquios. Pero todo esto son percepciones, porque estudios sociológicos no existen, seguro que hay matices que se me escapan. Los medios de que dispone la fiscalía de medioambiente ¿son suficientes? No estoy descontento, sinceramente. Es un sistema organizativo flexible; si en una determinada fiscalía provincial se observa que los delitos ambientales están aumentando, la propia fiscalía puede decidir los compañeros que se dedican a la materia. En cuanto a los medios materiales, siempre hacen falta más. Pero he de decir que todas las policías están colaborando con la Fiscalía de Medioambiente; ya nos hemos preocupado nosotros de que estén todas representadas aquí. Sin embargo, ustedes han puesto en marcha distintos proyectos de investigación gracias a convenios con fundaciones e instituciones La Fiscalía no tiene presupuesto para poner en marcha determinados proyectos, lo hacemos a través de convenios con determinadas instituciones. La Fundación Biodiversidad es, por ejemplo, una de nuestras más importantes colaboradoras. Recientemente hemos firmado uno con la Universidad Autónoma de Barcelona

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para utilizar una aplicación suya que nos permita coger datos en el móvil del posible incendiario. En la práctica, esto implica que avancemos un poco más lentamente porque el proceso de ponerse en contacto, llegar a acuerdos y firmar los convenios es largo. Digamos que el modelo de fiscal que tenemos va evolucionando pero el esquema en el que está incluido ese fiscal es más lento.

El día que un vertido se vea como una tentativa de lesiones, o como una estafa o como cualquier otro delito al uso, entonces ese día habremos llegado a la mayoría de edad en esta materia

¿Cómo condiciona la actuación del ministerio fiscal las directrices internas de los distintos cuerpos de seguridad del Estado? Por ejemplo, si decide no investigar los delitos urbanísticos o los agentes ambientales no pueden presentar denuncias ante la Fiscalía. Lo dice el artículo 126 de la Constitución “la policía judicial depende de jueces, fiscales y magistrados”. La función policial administrativa está ahí y no tenemos nada que decir. La función penal es algo completamente distinto. En primer lugar, porque tiene preferencia sobre la investigación administrativa, lo ha dicho el Tribunal Constitucional y la normativa así lo establece. En segundo lugar, porque si en el procedimiento administrativo a alguien se le ocurre dictar una orden en relación con un hecho que puede ser delictivo para que no se considere como tal está cometiendo un delito del 408 del Código Penal. En relación con lo cual no tenemos el más mínimo asomo de duda.

Si es investigación administrativa no nos incumbe, si fuese penal lo que es inconcebible es que se haga y no se comunique a la Fiscalía o al juzgado de instrucción correspondiente. Si es policía judicial, es decir, está investigando un acontecimiento desde el punto de vista delictivo, y lógicamente en el contexto de jueces, fiscales y magistrados, la Constitución deja perfectamente claro de quién depende. Es inconcebible que alguien apareciera en la administración diciendo que este sector policial a partir de ahora va a investigar el olor del pescado. Todo el mundo lo tiene claro para que eso ni siquiera se oficie. Debo decir que la propia Comisión Europea en un informe de 2014 ha reconocido que el funcionariado español especial es absolutamente modélico. ¿Los delitos urbanísticos han disminuido con motivo de la crisis? No tenemos medios para saber eso al no haber, en un periodo de tiempo determinado, una relación inmediata entre el hecho, su presentación a la Fiscalía y la resolución judicial. Pueden estar sucediendo ahora hechos que no se juzguen hasta dentro de varios años. Lo que sí observamos es que de año en año las condenas van aumentado. Empezamos con algo más de 300 condenas en 2007 y diez años después estamos en más de 1.187. Mientras que en 2007 hay 150 absoluciones y en 2017 hay 305 absoluciones, aumentan porcentualmente mucho más las condenas que las absoluciones. Ha dicho anteriormente que los incendios forestales les preocupan especialmente. También a la sociedad que observa cómo se producen todos los años cientos de ellos con las mismas características en los mismos lugares y parece que no pasa nada. Este tipo de incendios en febrero son los típicos de pastos de la cornisa cantábrica. Lo que la administración debería hacer es estar más atenta a este tipo de cuestiones. Estar más encima en el sentido de prevención y luego aplicar más sanciones cuando, a pesar de la prevención, las decisiones 2019. N.o 73


administrativas no se adoptan. Otra cuestión es el planteamiento penal, que eso es responsabilidad nuestra. Luego están también los que se aprovechan, y con la excusa de que hay incendios para pastos, pues ancha es Castilla. La administración pública más cercana al ciudadano ¿podría hacer más? La administración está haciendo mucho, ha reaccionado muy positivamente. Cuando se requiere su colaboración la reacción es rápida y eficaz. Sin embargo, hay algunos aspectos que no se terminan de comprender: prívales de subvenciones, prohíbe que se explote para pastos, informa a la Unión Europea por si hay subvenciones para que no se le den. Pero todo esto tampoco es cuestión mía, porque mi obligación es solamente que se cumpla el Código Penal. La cuestión es que si todo esto no se hace bien desde el punto de vista de la administración el problema llega a mí. Por eso hablo, porque nos afecta a nosotros en la Fiscalía, otra cosa es que me metiera con la seguridad del tráfico en la ciudad. Han tenido los fiscales de medioambiente una reunión recientemente para poner en común información, conocimientos y estrategias de cara a cómo afrontar determinados delitos. Entre ellos están los relacionados con los incendios forestales, más concretamente de la interfaz urbano forestal. ¿De qué forma va a tener en cuenta la Fiscalía esta circunstancia en su trabajo? Es verdad que tuvimos esa reunión de coordinación y uno de los temas tratados fue el de los incendios forestales en la interfaz urbano-forestal. Lo único que le puedo decir es que vamos a revisar la estrategia de la Fiscalía, estamos trabajando en eso, no puedo decir más. Tuvimos una pequeña incursión en esta cuestión y los resultados fueron altamente positivos. Ahora se trata de ver de qué manera se expande esa experiencia, en íntima colaboración con la administración. He de decir que cuando he expuesto este problema en reuniones con la administración nacional ha sido recibido extraordinariamente bien.

Ustedes están desarrollando un proyecto para conocer el perfil psicosocial del incendiario. ¿Qué utilidad le aporta a la Fiscalía conocerlo? Pensamos que disponer de este perfil nos puede hacer más rápida y eficaz la investigación. Sin embargo, no hemos conseguido aún la cifra que los psicólogos determinan que sería la óptima para tener resultados más concluyentes. Con la información de que disponemos ya podemos centrar la investigación en determinado tipo de personas. Este tipo de proyectos podría hacerlo cualquier administración y dárnoslo hecho. No entra dentro de nuestras obligaciones. Pero como no lo ha hecho nadie pues nos ponemos en marcha porque pensamos que nos puede ser útil.

Lo dice el artículo 126 de la Constitución “la policía judicial depende de jueces, fiscales y magistrados”. Si es investigación administrativa no nos incumbe, si fuese penal lo que es inconcebible es que se haga y no se comunique a la Fiscalía o al juzgado de instrucción correspondiente

¿Existe relación entre incendio y especulación urbanística? No tenemos estudios que nos den esa información. Seguro que la ha habido en algún caso pero en el presente no hay nada que lleve a pensar que se estén produciendo ese tipo de supuestos. La reforma de la Ley de Montes incluía expresamente la prohibición de construir en terrenos quemados, supongo que manejaban datos en el Parlamento que les hizo tomar esa decisión. Yo no recuerdo ningún caso

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aquí en el que tengamos que haber pedido el respeto a esa moratoria. De los más de 5.000 expedientes que se estudian al año por los 173 fiscales de medioambiente que hay en España pudiera haber algún caso relacionado, no lo recuerdo. Otro mensaje muy repetido cuando se producen numerosos incendios simultáneos es el de que hay “tramas detrás de estos sucesos”. ¿Existen esas tramas? Yo no lo veo. Hemos tenido dos momentos muy intensos con esta cuestión, una en 2006 y otra hace dos años, en las que se investigó hasta la saciedad y tramas no vimos ni una. Haberlas no lo sé, verlas nosotros, ni una, y la investigación fue exhaustiva. Más de 12.000 incendios al año en España y en el último informe de la Fiscalía, de 2017, se recogen 136 condenas. Cualquiera que se acerque a estas cifras por primera vez puede pensar que los resultados son pobres. Efectivamente, hay que conocer las cosas para poder opinar de ellas. De esos 12.000 incendios el 90 % son conatos. Del resto nos llega a nosotros una parte muy pequeña. Conseguir 136 condenas me parece una cifra muy importante con la que estoy muy satisfecho.

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OPINIÓN DE ACTUALIDAD / LA CAZA

Pablo Campos Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Contribución de la actividad cinegética a la economía privada de grandes montes familiares en Andalucía Existe una escasa información científica sobre la economía de la actividad cinegética. En este contexto de precariedad de estadísticas económicas cinegéticas, los debates y manifestaciones de los actores académicos, asociaciones profesionales de la caza, grupos ambientalistas y gobernantes, con independencia de que pretendan el fomento de la caza recreativa unos, y otros su prohibición, no consideran en la formación de sus juicios la contribución de la economía cinegética con base científica. En este estudio se analiza la economía de la actividad cinegética aplicando las Cuentas Agroforestales (CAF), basadas en métodos científicos de aceptación generalizada, y la producción propia de datos, por no existir una estadística económica oficial de esta actividad. El objetivo del artículo es presentar los conceptos, métodos y resultados más significativos comparados de las metodologías CAF y Cuentas Económicas de la Agricultura y la Selvicultura (CEA/CES) aplicadas a trece grandes montes familiares de Andalucía, en los que se analiza la contribución de la actividad cinegética a su economía. Palabras claves: Cuentas agroforestales; activo ambiental; valor añadido neto; rentabilidad de explotación INTRODUCCIÓN El diseño de la futura estrategia nacional de la actividad cinegética en España por parte del gobierno debería estar previamente informado de las consecuencias ambientales y económicas de las políticas que se proponga implantar. Sin embargo, el gobierno dispone de escasa información científica de la economía de la actividad cinegética. Esto representa una limitación de partida para la toma de decisiones políticas en una actividad sensible para la gestión de la naturaleza y la economía en zonas rurales, necesitadas de compensaciones por los servicios públicos que produce la población local

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mediante la gestión de los recursos naturales del territorio (Folch y Bru, 2017). Los resultados de las Cuentas Económicas de la Agricultura y la Selvicultura (CEA/CES) del gobierno no informan de la economía de los recursos biológicos y los servicios intermedios de la inversión en la actividad cinegética de los propietarios de la tierra (Comisión Europea, 2001). Las limitaciones de las CEA/CES son reconocidas por la Comisión Europea, que ha acordado diseñar las Cuentas EconómicasAmbientales de los Ecosistemas (SEEA) con la finalidad de incorporarlas al nuevo reglamento de cuentas ambientales a implementar a partir de 2020 en la Unión Europea (European Commission, 2016). Las metodologías CEA/CES y CAF comparten los mismos conceptos teóricos de valoración privados, excepto en la valoración del servicio autoconsumido de la actividad de amenidad, y difieren en que las CAF amplían los bienes y servicios de las CEA/CES con las incorporaciones de la producción intermedia de servicios de amenidad, el crecimiento natural, los consumos intermedios de materias primas ambientales y servicios propios, y las extracciones de productos leñosos y especies cinegéticas inventariadas al inicio del periodo corriente en los montes. CASO DE ESTUDIO: GRANDES MONTES FAMILIARES DE ANDALUCÍA Los trece grandes montes estudiados están compuestos por once dehesas y dos bosques de coníferas de propiedad familiar, repartidos por las ocho provincias de Andalucía. La superficie media es de 950 hectáreas. Nueve montes tienen vallado perimetral cinegético para caza mayor. Las formaciones adehesadas de encinas (50 %) y alcornoques (16 %) suponen el 66 % de la superficie total. La superficie restante se reparte entre pinos piñonero y resinero (15 %), bosques mixtos de coníferas (2 %), matorral (10 %) y pastizal (3 %). En los trece montes la actividad cinegética predominante es la 2019. N.o 73


cría y caza de ciervos. El consumo de pastos en los montes en 2010 fue de 630 UF1/ha, repartido entre las especies cinegéticas (54 %) y el ganado (46 %). En la temporada de caza de 2009/2010, por cada kilómetro cuadrado fueron capturadas 15 cabezas: ocho ciervos, tres jabalíes y cuatro cabezas entre gamo, muflón, cabra montés y corzo. La actividad cinegética supone el 16 % de la mano de obra asalariada total que emplean de media los montes en el periodo corriente (12,5 h/ha). La ganadería requiere 2,5 veces más mano de obra que la actividad cinegética. El coste horario de la mano de obra cinegética es similar al coste medio de la hora trabajada en los montes estudiados (8,50 €/h). CONCEPTOS ECONÓMICOS APLICADOS AL ANÁLISIS DE GRANDES MONTES FAMILIARES En el análisis de la gestión de los montes familiares concurren disciplinas diversas de los ámbitos de las ciencias naturales y sociales. Entre estas últimas la economía es una de las que presenta mayor controversia en relación a la valoración del consumo humano de productos con base natural y a los cambios en la productividad del capital natural. Se ha señalado como causa de controversia entre los científicos en el análisis de la gestión conservacionista de la naturaleza al “laberinto polisémico” de los conceptos empleados (Folch y Bru, 2017); a continuación se definen los utilizados en este trabajo, para facilitar su comprensión. Actividad económica. Es la agrupación de productos que comparten la misma función de producción. Este criterio permite estimar las contribuciones de los factores de producción al valor del producto total. La función de producción del producto se organiza en registros contables con el criterio de la “partida doble” dando lugar al “equilibrio” de los valores del producto y sus factores de producción, siendo el beneficio estimado el valor residual que equilibra los valores de recursos y empleos de la cuenta de producción. Los montes se caracterizan por la gestión conjunta de actividades comerciales que ofrecen productos habitualmente objeto de transacciones en mercados regulados, y la actividad de amenidad, cuyo producto final en forma de servicios de disfrute es auto-consumido sin que medie una transacción comercial. . El precio social de un producto se define como la suma del precio básico y el valor unitario del servicio intermedio de amenidad (coste de oportunidad monetario unitario aceptado del propietario). El precio básico (precio a coste de los factores) representa el precio de productor (precio de mercado) más el valor unitario de las subvenciones de explotación netas de impuestos sobre la producción.

El diseño de la futura estrategia nacional de la actividad cinegética en España por parte del gobierno debería estar previamente informado de las consecuencias ambientales y económicas de las políticas que se proponga implantar. Sin embargo, el gobierno dispone de escasa información científica de la economía de la actividad cinegética

. Es el valor económico de mercado real o imputado de los bienes y servicios agregados, consumidos directa o indirectamente por las personas que producen las actividades económicas de un monte en el periodo corriente. El valor total del producto menos su coste de producción es su beneficio de explotación

El servicio intermedio nocomercial de amenidad se estima por el coste de oportunidad que se deriva de la diferencia entre el beneficio manufacturado normal y el beneficio manufacturado a precio básico de las actividades individuales. El coste de oportunidad de explotación de amenidad se define como el beneficio monetario equivalente que el propietario deja de ganar voluntariamente de la inversión manufacturada en las actividades comerciales de su monte a cambio de un mayor autoconsumo familiar esperado de amenidades privadas (Campos et al., 2019; Oviedo et al., 2017).

Refleja la diferencia de beneficio de explotación a largo plazo entre varias opciones de gestión de las actividades económicas que llevan a cabo los propietarios de los montes. Así, representa el beneficio al que se renuncia con la decisión de llevar a cabo una determinada actividad como contrapartida de la obtención de un mayor beneficio en otra (Masiero et al., 2019; Raunikar y Buongiorno, 2006).

El coste total de producción originado por las actividades económicas se estima por la suma de sus tres componentes: (1) consumo intermedio real o imputado de materias primas y servicios valorados a precio de compra o imputado, (2) mano de obra asalariada y no asalariada y (3) amortizaciones manufacturadas a coste de reemplazamiento del consumo de capital fijo manufacturado.

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. Es la variable residual que equilibra la igualdad entre la oferta del producto total y el coste total de la cuenta de producción de las actividades individuales. El beneficio representa la contraprestación que recibe el propietario por la contribución de la inversión media empleada durante el periodo corriente a la producción del bien o servicio en su finca. Representa la contribución conjunta de los servicios de la mano de obra y el capital total invertido en la generación del producto (bien o servicio) en el periodo corriente de la finca. El valor añadido neto a precio de productor excluye las subvenciones de explotación y los servicios intermedios de amenidad. Representa el valor de la tierra y el capital manufacturado (producido por la intervención humana) empleados durante el periodo corriente en la obtención de los productos de las actividades. El capital tierra inicial de las actividades no se puede observar en las transacciones del mercado de la tierra por ser un valor embebido en el precio total de mercado de la tierra. El capital manufacturado inicial se estima considerando los precios de mercado al inicio del período corriente. El capital inmovilizado se define como la inversión media anual de los propietarios de la tierra y el ganado empleada en las actividades económicas. El capital inmovilizado se estima por la suma el capital inicial y la mitad del circulante compuesto de: compras de capital fijo manufacturado, consumo intermedio comprado y mano de obra asalariada menos las ventas y las subvenciones de explotación. El capital inmovilizado manufacturado es la variable utilizada para estimar el beneficio de explotación manufacturado normal a precios de productor. Este último resulta de multiplicar la tasa de rentabilidad privada normal por el capital inmovilizado manufacturado. La tasa de rentabilidad de explotación a largo plazo puede admitirse que representa el límite inferior de la tasa total de rentabilidad real del monte (que incluye la variaciones del precio de la tierra y el capital fijo manufacturado ajustadas con el índice de precios al consumo) (Campos, 1984). Esta asunción permite emplear la tasa de rentabilidad de explotación del periodo corriente como si fuera equivalente a la tasa total de rentabilidad real del monte, siempre que no se hayan producido extracciones y destrucciones desviadas de las normales. La tasa de rentabilidad de explotación se estima por el cociente (expresado en porcentaje) entre el beneficio de explotación y el capital inmovilizado en la actividad individual y en el conjunto del monte. No obstante, en las cuatro últimas décadas la tasa de rentabilidad real total obtenida en los montes como suma de la tasa de explotación y la tasa de ganancia de capital se ha situado notablemente por encima de la primera por haberse producido variaciones del precio de la tierra por encima de la inflación de los precios al consumo en España. METODOLOGÍAS CEA/CES Y CAF APLICADAS A LAS ACTIVIDADES DE LOS MONTES Las CEA/CES estiman el producto final por medio de:

a precio de coste de producción. do más subvención).

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que incluye la variación del inventario ganadero menos las compras de animales y el coste de producción de las plantaciones, construcciones y equipamientos producidos por cuenta propia del periodo corriente. Además de los productos y costes de la actividad cinegética considerados por la metodología CEA/CES, la metodología CAF incorpora en este estudio de caso los productos cinegéticos adicionales siguientes: loradas a precio ambiental que incluyen las capturas cinegéticas no inventariadas de especies migrantes y estantes. Éstas últimas son simultáneamente contabilizadas como consumo intermedio de materias primas propias cinegéticas a precio ambiental, siendo por tanto registradas por el mismo valor en el producto y en el coste. Estas materias primas propias también incluyen el consumo de pastos económicos de las especies cinegéticas inventariadas, cuando este consumo compite con el consumo de pastos de la ganadería. cos de amenidad, por aceptar el propietario de la tierra el coste de oportunidad monetario de la inversión manufacturada cinegética. ventariadas, compuesto por los nacimientos y las revalorizaciones imputadas de los animales cinegéticos en curso de producción, inventariados al inicio y que aún permanecen en el monte al final del periodo corriente, desagregado en: - Crecimiento natural en curso o formación bruta de producciones en curso ambientales cinegéticas, compuesto a su vez por los nacimientos de animales machos y las revalorizaciones de los animales adultos no reproductores de las especies cinegéticas estantes inventariadas que permanecen en el monte al final del periodo corriente. - Formación bruta de capital fijo ambiental cinegético, que se refiere a los nacimientos de hembras destinadas a la reproducción. El valor con el que contribuye la actividad cinegética al precio de mercado de la tierra se calcula por el valor presente descontado a la tasa normal del 3% del canon de arrendamiento cinegético neto de costes (entendido como el valor de las capturas cinegéticas medias esperadas, menos el coste manufacturado de la actividad cinegética incurrido por el propietario). Este canon neto futuro, también conocido como canon ambiental, se iguala en los montes estudiados a partir del precio ambiental de 2010 (canon neto unitario por especie) para las especies sedentarias, de las que se conocen las dinámicas de sus poblaciones, multiplicado por el número de sus capturas que de media anual fueron capturadas en los montes en el trienio 2008-2010. Para las restantes especies estantes y migrantes, con dinámicas poblacionales desconocidas, se valoran sus contribuciones al precio de la tierra descontando sus precios ambientales (en este caso coincide con el canon de arrendamiento) multiplicados por el número de capturas de animales cinegéticos no inventariados. Las CEA/CES imputan la valoración de la producción de amenidades auto-consumidas por el propietario al coste de producción de las viviendas residenciales destinadas al disfrute recreativo del propietario. Las CAF valoran el autoconsumo de amenidades por la disposición a pagar de los propietarios estimada mediante una encuesta de valoración contingente (Oviedo et al., 2015). La actividad de ame2019. N.o 73


nidad privada emplea como consumo intermedio manufacturado propio de servicios las producciones intermedias comerciales de servicios residenciales del propietario y los servicios intermedios nocomerciales cinegéticos de amenidad. No hay en la actividad de amenidad inversión manufacturada por haberse atribuido a las actividades de origen de los consumos intermedios propios. La actividad cinegética no es la única que contribuye a la producción del servicio de amenidad de los montes privados familiares, también la selvicultura de conservación y la ganadería extensiva se encuentran entre las que aportan servicios intermedios propios como factores de producción de amenidades, aunque en este estudio no han sido estimados. Otras actividades comerciales agrupan a los productos leñosos (madera, corcho y leña), piñas, pastos (hierba, bellota, ramón y otros frutos silvestres), servicios de los tratamientos de la selvicultura de conservación, ganadería, servicios comerciales residenciales del propietario, servicios comerciales de alojamientos de trabajadores y servicios intermedios no comerciales atribuidos a las subvenciones de explotación a la ganadería. Se asume que los servicios de las subvenciones son un consumo intermedio propio de servicio re-empleado en la producción del servicio público de conservación del paisaje. Los métodos de valoración de estas actividades no son objeto de análisis en este estudio (para detalles consultar Ovando et al., 2015). La producción total de otras actividades en los montes estudiados se ha calculado a precios básicos (no incluye el coste de oportunidad). Es muy probable la existencia de costes de oportunidad voluntarios de los propietarios incurridos por las actividades de selvicultura de conservación y ganadería, omitidos en nuestro estudio, y que supondría una subvaloración del beneficio de explotación de estas actividades y la sobrevaloración del beneficio de explotación de la amenidad privada. Sin embargo, el beneficio total de explotación del monte no se altera, ya que por la misma cuantía agregada por la que se subvaloran los beneficios de las actividades de selvicultura y ganadería también se sobrevalora el beneficio de la actividad de amenidad. RESULTADOS COMPARADOS DE LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS DE LOS MONTES Las diferencias de resultados de las metodologías CAF y CEA/CES son notables, salvo en el grupo de otras actividades comerciales, donde la similitud de resultados se debe a que la metodología CAF en este estudio omite la estimación de los servicios intermedios no-comerciales de las actividades de selvicultura de conservación y ganadera incluidas en otras actividades comerciales. Las Tablas 1 y 2 muestran los resultados económicos medios por hectárea en los trece montes de la aplicación de las CEA/CES y CAF de las activi-

Tabla 1. Cuentas de la agricultura y selvicultura (CEA/CES) en grandes montes familiares en Andalucía (2010, €/ha) Variables/Actividades 1. Producto final (PFpb)

Cinegética

Amenidad

Otras

Montes

29,9

9,7

241,3

280,9

29,9

9,7

245,3

284,9

-4

-4

49,3

9,7

282,2

341,2

Consumo intermedio pc (CIpc)

22,7

9,7

167,4

199,8

Mano de obra (MO)

17,6

88,8

106,5

9,0

26,0

35,0

Consumo (PFcpb) Inversión bruta (FBCm) 2. Coste total (CT)

Amortización (CCFm)

5. Beneficio (Bpb: PT-CT)

-19,4

0,0

-40,9

-60,3

6. Valor añadido neto (VANpb)

-1,8

0,0

47,9

46,1

7. Valor añadido neto (VANpp)

-1,8

-6,9

-8,7

8. Capital inmovilizado (CIN)

691,3

1.896,8

3.600,1

6.188,2

Tierra inicial (Ti)

540,1

1.896,8

2.494,5

4.931,5

Manufacturado (CINm)

151,2

1.105,6

1.256,7

-1,1

-0,1

9. Rentabilidad (re: Bpb/CIN %)

-2,8

0,0

Tabla 2. Cuentas Agroforestales (CAF) en grandes montes familiares en Andalucía (2010, € /ha) Variables/Actividades 1. Producto total (PTps)

Cinegética

Montes 911,5

79,3

131,7

211,0

Materias primas (MPI)

22,2

67,2

89,4

Servicios (SSI)

57,1

1.2. Producto final (PFps) 1.2.1 Consumo final(PFc) Ventas (PFv)

259,4

Otras 529,1

1.1 Producto intermedio (PIps)

123,0

Amenidad

64,5

121,6

43,7

259,4

397,4

700,5

29,9

259,4

190,5

479,8

184,3

204,8

20,6

Autoconsumos (PFa)

4,0

1,8

265,2

Otras consumidas (PFo)

5,3

4,4

9,8

13,8

207,0

220,8

197,3

197,3

9,7

23,5

1.2.2 Inversión bruta (FBC)

259,4

Manufacturada (FBCm) Crecimiento natural (CN) 2. Coste total (CTps) 2.1 Consumo intermedio (CI)

13,8 90,1

66,8

559,2

716.1

63,4

66,8

444,4

574,6

166,7

189,4

277,7

385,2

61,7

89,4

2.1.1 Comprado (CIc)

22,7

2.1.2 Propio (ICp)

40,7

Materias primas (MPp)

27,7

Servicios (SSp) Producto en curso (PCu) 2.2 Mano de obra (MO)

66,8

66,8

66,8

13,0

216,0

229,0

17,6

88,8

106,5

2.3 Amortizaciones (CCFm)

9,0

26,0

35,0

3. Beneficio (Bps = PT – CT)

32,9

192,6

-30,1

195,3

4. Valor añadido neto (VANps)

50,5

192,5

58,7

301,7

5. Rentabilidad (re: Bps/CIN)

4,8

10,1

-0,8

3,2

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Tabla 3. Rentas y tasas de rentabilidades comparadas de las CAF y CEA/CES dades cinegética, amenidad y otras comerciaen grandes montes familiares en Andalucía (2010, €/ha) les, así como los resultados medios agregados de las actividades de los montes en 2010. La Variables/Actividades Cinegética Amenidad Otras Montes Tabla 3 muestran las variaciones en las estiVANCAF,ps – VAN CEA/CES,pb (€/ha) 104,4 192,6 10,8 255,6 maciones económicas de las CAF y CEA/CES. En 2010 las CEA/CES estiman un valor añaBCAF,ps – BCEA/CES,pb (€/ha) 52,3 192,6 10,8 135 dido neto, un beneficio neto y una rentabilidad reCAF,ps – reCEA/CES,pb (%) 7,6 10,1 0,3 3,3 de explotación a precios básicos negativos (pérdidas) de la actividad cinegética (Tabla 1). Estos resultados varían notablemente con las ampliaciones que incorporan La tasa de rentabilidad de explotación en 2010, del 3,2 % de las CAF, que estiman un valor añadido neto a precio social de 50,50 / media, es competitiva comparada con la de otros activos alternativos ha, que equivale al 16,7 % del valor añadido neto de los montes, y una de similar riesgo a largo plazo. Las tasas de rentabilidad de explotasa de rentabilidad de explotación a precio social del 4,8 % (Tabla 2). tación individuales de las actividades cinegética, amenidad y otras El resultado de otras actividades puede presentar un sesgo de se originan de las funciones de producción conjuntas de los montes, subvaloración a causa de no haber tenido en cuenta el coste de que en sus interrelaciones entre actividades dan lugar a registros de oportunidad monetario de la gestión de las actividades de selvicultura producciones intermedias que se incorporan a las funciones de prode conservación y ganadería que, con alta probabilidad, están acepducción de los productos finales de otras actividades de los montes tando los propietarios. En consecuencia, el beneficio medio agregado (Tabla 2). Estas interacciones al ser necesariamente imputadas (por de los montes estimado por las CAF sí refleja el beneficio de explono producirse la transacción) pueden generar sesgos contables en tación real que los propietarios obtienen de la inversión total de sus los resultados individuales, pero hay que señalar que dichos sesgos montes. potenciales de las valoraciones individuales de las actividades se En el grupo de otras actividades comerciales con la aplicación anulan en la agregación de los resultados de los montes. de las CEA/CES, la estimación de la inversión bruta por cuenta proUno de los resultados más destacables de la gestión económica pia mediante la mezcla de registros de flujos que suman y otros que de los grandes montes familiares es que la mayor parte del beneficio restan origina un valor negativo en 2010 (Tabla 1). Las estimaciones del monte procede de las amenidades auto-consumidas y no de la de las CEA/CES y CAF presentan resultados positivos de los valores venta de los bienes y servicios comerciales obtenidos. Las ventas de añadidos y beneficios negativos a precios básicos del grupo de otras productos cinegéticos sólo aportan el 10 % del total y el beneficio de actividades (Tablas 1 y 2). la actividad cinegética está originado principalmente por su servicio Un resultado económico destacable de la metodología CAF es la intermedio no-comercial de amenidad empleado como input (consuestimación del beneficio de la actividad de amenidad que equivale al mo intermedio de servicio no-comercial propio) en la producción de 98,6 % del beneficio total medio de los montes. Este resultado está las amenidades. influido por el beneficio a precio social de 32,90 /ha de la actividad Los resultados económicos agregados de las CAF en los montes cinegética y la pérdida (beneficio negativo) a precio básico de -30,10 estudiados prueban que la economía real del monte orientado a la /ha de otras actividades comerciacaza mayor y con presencia de ganales (Tabla 2). El capital total al inicio dería extensiva puede ser generalide 2010 de los montes es aportado zable a otras regiones mediterráneas por las actividades cinegética (11 españolas. En los grandes montes no %), amenidad (31 %) y otras (58 %). Uno de los resultados más destacables de la sería la actividad cinegética la que El capital tierra (activo ambiental) aportaría el mayor valor económico gestión económica de los grandes montes de los montes aporta el 80 % del comercial, como afirman otros autocapital total inicial de mercado de familiares es que la mayor parte del benefi- res (Gómez, 2013). los montes de 6.133 €/ha. El capital REFLEXIONES DEL PAPEL DE inmovilizado es ligeramente supecio del monte procede de las amenidades auLA ACTIVIDAD CINEGÉTICA rior al capital inicial por la influencia to-consumidas y no de la venta de los bienes EN LA ECONOMÍA de las compras de capital fijo y el DE LOS MONTES capital circulante (Tabla 1). y servicios comerciales obtenidos. Las ventas Las zonas rurales alejadas de las El valor añadido neto de las CAF conurbaciones urbanas sufren una supera en el grupo de montes estude productos cinegéticos sólo aportan el persistente decadencia demográfica. diados en 255,60 €/ha al estimado 10 % del total y el beneficio de la actividad Cuando desaparece el pastoreo del por las CEA/CES. La misma compaganado en los núcleos menores de ración para la actividad cinegética cinegética está originado principalmente población las asociaciones de cazaofrece un valor añadido superior dores son de las últimas instituciones de 104,40 €/ha. Las rentabilidades por su servicio intermedio no-comercial de de la sociedad civil que aún mantiede explotación estimadas por las amenidad empleado como input (consumo nen vínculos emocionales y de gesCAF de la actividad cinegética y los forestal en los montes. montes son, respectivamente, 7,6 y intermedio de servicio no-comercial propio) tión La continuidad del beneficio 3,3 puntos porcentuales superiores de las amenidades dependerá en a los estimados por las CEA/CES en la producción de las amenidades notable medida en el futuro de la (Tabla 3).

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actividad cinegética; aunque en 2010 seguía siendo importante la cría de ganado en los montes estudiados, está actividad tiende a decaer, y se espera que sea sustituida en parte por la expansión de las especies cinegéticas. Los resultados cinegéticos de este estudio sugieren que a través del autoconsumo de productos no-comerciales de la actividad cinegética los propietarios están contribuyendo a favorecer la mejora de los valores ambientales recreativos, al mantenimiento del paisaje cultural y la preservación de la biodiversidad silvestre, entre otros aspectos que repercuten en el bienestar de los usuarios de los montes. Las políticas que afectan a la gestión de recursos naturales han de contar con las realidades complejas de la gestión cinegética (Campos y Carranza, 2018). Las especies cinegéticas son en España un recurso económico generalizado en el territorio, que puede crecer en el futuro. La producción cinegética presenta ventajas comparativas para la continuidad de la gestión conservacionista de los recursos forestales, con especial relevancia en las áreas de montaña que sufren problemas de abandono de la intervención selvícola y del pastoreo ganadero. Es también relevante considerar que la renta generada por las especies cinegéticas ramoneadoras se basa en buena medida en el aprovechamiento de especies vegetales leñosas que rara vez son consumidas por el ganado (Cassinello, 2012). No obstante, es preciso reconocer que la gestión de las especies cinéticas requiere el control del tamaño apropiado de sus poblaciones por sus potenciales efectos en la transmisión de enfermedades, pérdidas de cultivos y sobrepastoreo. El consumo excesivo de pastos conduce a la pérdida de capital ambiental además de generar potenciales efectos negativos en la conservación de la biodiversidad. La metodología CEA/CES presenta pérdidas monetarias (beneficios comerciales negativos) de las actividades cinegética y otras actividades comerciales, y beneficio nulo por definición de la amenidad (Tabla 1). La persistencia constatada durante décadas de estas pérdidas comerciales en grandes montes silvopastorales ha dado lugar al desarrollo de la teoría del autoconsumo de la amenidad del propietario que permanece en la posesión de su propiedad. La literatura científica aporta un consenso generalizado: la contrapartida económica existe en forma del beneficio que supone la amenidad privada autoconsumida por el propietario de la tierra (Oviedo et al., 2017).

REFERENCIAS BOE. 2011. Real Decreto 1492/2011, de 24 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de valoraciones de la Ley de Suelo. Boletín Oficial del Estado 270: 116626–116651. Campos P. 1984. Economía y energía en la dehesa extremeña. Instituto de Estudios Agrarios, Pesqueros y Alimentarios, Madrid. Campos P, Carranza J. 2018. ¿Por qué los propietarios optan por la gestión de la caza mayor en sus fincas? Trofeo 579: 52–55. Campos P, Caparrós A, Oviedo JL et al. 2019. Bridging the gap between national and ecosystem accounting application in Andalusian forests, Spain. Ecol. Econ. 157: 218–236. Cassinello J. 2012. El paisaje en mosaico del Mediterráneo y su supervivencia: de la ganadería extensiva al papel desempeñado por las especies exóticas. Lychnos 9: 48–55.

Los propietarios que aceptan costes de oportunidad comerciales de las inversiones en la tierra (activo ambiental) y manufacturadas reconocen el beneficio de la amenidad que perderían si venden el monte (Oviedo et al., 2015). Las CEA/CEA y las CAF admiten el precio de mercado de los montes, ya que en la valoración de los capitales tierra y manufacturado (producido por el hombre) ambas metodologías coinciden (Tabla 1). La incongruencia en la que incurre la metodología CEA/CES es que el precio de mercado requiere admitir la existencia de una parte del valor de la tierra con origen en el beneficio de la amenidad privada, y este último es omitido por las CEA/CES. Por ello es incongruente que el gobierno, por una parte, pague al propietario el precio de mercado de un monte (incorpora el beneficio descontado del servicio de amenidad) en caso de una compra o expropiación y que, por otra parte, no tenga en cuenta el beneficio de amenidad en la medición de las CEA/CES de la renta del propietario de su monte (BOE, 2011). El futuro reglamento de la metodología SEEA se espera que resuelva esta omisión de las CEA/CES, ya que debería ser un objetivo de la Unión Europea que sea incorporado el autoconsumo de amenidad del propietario por su precio imputado de mercado en el nuevo reglamento de cuentas ambientales que estará vigente a partir de 2020 entre los países miembros (European Commission, 2016).

AGRADECIMIENTOS Este estudio ha contado con la financiación de los proyectos RECAMAN (NET165602) de la Junta de Andalucía y VAMSIL (201810E036) del CSIC. Hago constar mi agradecimiento a Rafael Cadenas, Paulino Fandos, María Isabel Martín, Luis Guzmán, María García y al grupo de técnicos contratados por sus contribuciones durante el trabajo de campo, a Bruno Mesa y Alejandro Álvarez por el tratamiento de la información, y a Gregorio Montero por sus comentarios críticos a la versión preliminar de este estudio.

1

Una unidad forrajera (UF) equivale a la energía matabolizable de un kilogramo de cebada.

Comisión Europea. 2001. Manual de las cuentas económicas de la agricultura y de la silvicultura CEA/CES 97 (Rev. 1.1). Oficina Estadística de las Comunidades Europeas, Luxemburgo. European Commission. 2016. Report on phase 1 of the knowledge innovation project on an integrated system of natural capital and ecosystem services accounting in the EU (KIP-INCA Phase 1 report). http://ec.europa.eu/environment/nature/capital accounting/pdf/KIP_INCA_final_report_phase-1.pdf Folch R, Bru J. 2017. Ambiente, territorio y paisaje. Barcino, Barcelona. Gómez J. 2013. Los montes públicos, ¿a la venta? El País, 6 de marzo de 2013. Masiero M, Pettenella D, Boscolo M et al. 2019. Valuing forest ecosystem services: a training manual for planners and project developers. Forestry Working Paper No. 11. FAO, Rome. Ovando P, Campos P, Mesa B et al. 2015. Renta y

Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural

capital de estudios de caso de fincas agroforestales de Andalucía. En: Campos P, Ovando P (Eds.). Renta total y capital de las fincas agroforestales de Andalucía. Memorias científicas de RECAMAN 4.2: 156–445. CSIC, Madrid,. Oviedo JL, Campos P, Caparrós A. 2015. Valoración de servicios ambientales privados de propietarios de fincas agroforestales de Andalucía. En: Campos P, Ovando P. (Eds.). Renta total y capital de las fincas agroforestales de Andalucía. Memorias científicas de RECAMAN 4.1: 8–155. CSIC, Madrid. Oviedo JL, Huntsinger L, Campos P. 2017. Contribution of amenities to landowner income: Case of Spanish and Californian hardwood. Rangeland Ecol. Manage. 70: 518–528. Raunikar R, Buongiorno J. 2006. Willingness to pay for forest amenities: The case of non-industrial owners in the south central Unite States. Ecol. Econ. 56: 132–143.

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OPINIÓN DE ACTUALIDAD / LA CAZA

Álvaro Enríquez de Salamanca, Enrique García Gómez Ingenieros Técnicos Forestales y Doctores en Medio Ambiente.

Objetividad, racionalidad y rigor en el debate sobre la caza Todas las opiniones, favorables o contrarias a la caza, son respetables, y pueden ser razonables. Sin embargo, con frecuencia dominan los planteamientos maximalistas, pasionales, subjetivos o carentes de rigor, que utilizan tanto defensores como detractores de la caza, y que, lejos de permitir un debate constructivo, llevan a enfrentamientos frontales, que nada aportan a una mejor gestión o análisis de la cuestión. Entre los argumentos en favor de la caza es frecuente recurrir a un supuesto derecho natural a ella, que no se le puede negar al ser humano. No obstante, existen otros derechos superiores, como es disfrutar de un medioambiente adecuado, que deberá ser preservado para las generaciones futuras. Y hay otros derechos al menos tan respetables, como el disfrute de actividades que pueden ser incompatibles con la caza, capaz de afectar a un colectivo mucho más numeroso que el de cazadores. Por tanto, esta actividad, como cualquier aprovechamiento, está sometida a una regulación, que debe establecer si es posible cazar o no, y en caso de serlo, dónde, cuándo y cómo. No es por tanto un derecho innato, sino un aprovechamiento objeto de regulación. Hoy en día entendemos que no es razonable circular con vehículos a motor por la mayoría de los montes, acampar de forma libre o circular libremente por zonas de cría de especies amenazadas, todas ellas limitaciones a la libertad de los individuos derivadas de un bien superior, la conservación del medio natural. De igual manera, si es preciso, se debe limitar o prohibir la caza, como ya de hecho ocurre. Tampoco es sólido el argumento de que se trata de una actividad tradicional. La tradición se compone de un amplio elenco de usos y costumbres, algunos de gran valor histórico e incluso ecológico y otros que hoy en día resultarían bochornosos y claramente inaceptables. La caza es una actividad tradicional, y también lo fue durante siglos la quema de bosques y su posterior pastoreo; tradicional no es igual a bueno. En el extremo opuesto, los opositores a la caza utilizan con frecuencia argumentos poco solventes, e incluso recurren al ataque personal: los cazadores son personas carentes de escrúpulos que

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asesinan animales. De acuerdo con esta lógica, los humanos, omnívoros, careceríamos de escrúpulos por nuestra dieta. Es una postura extrema, respetable pero discutible; defender que la dieta humana, parcialmente carnívora, no es ética, es negar nuestra propia realidad biológica. Por supuesto es razonable, y necesario, defender y exigir modos de sacrificio éticos para el ganado, o los animales en general, sin sufrimiento. También es frecuente que se alegue que la caza esquilma las poblaciones faunísticas naturales. Esta afirmación no se sostiene cuando la caza es legal, se desarrolla según planes específicos y se centra en las especies donde puede realmente aplicarse, de una forma sostenible, que es la norma habitual. Pero también es cierto que en no pocos planes cinegéticos se detecta una falta de rigor, en espe-

Hay argumentos que se pueden aportar a favor y en contra de la caza, todos respetables, necesidades y carencias, luces y sombras. Pero sea para defenderla o para atacarla, es preciso tener objetividad, racionalidad y rigor. Científicos y técnicos debemos aunar esfuerzos para maximizar sus beneficios y minimizar sus inconvenientes, de forma que sea una herramienta más para lograr la sostenibilidad y la conservación del medio natural 2019. N.o 73


cial en los censos poblacionales, que alimenta la creencia (en demasiadas ocasiones con razón) de que la caza esquilma las poblaciones. Son lamentablemente frecuentes los ejemplos de cupos de especies estimados sin ningún rigor, y que por tanto puede producir una sobrepresión cinegética, e incluso erróneamente asignados a especies escasas en lugar de a otras con sobrepoblación. Es esta una crítica que debería asumir el sector cinegético, para mejorar en la calidad técnica y científica de sus planes de gestión. Un extremo que llega a ser contraproducente es la oposición a la caza para el control de poblaciones, o para erradicar especies invasoras. Las poblaciones de todas las especies animales deben ser preservadas, pero en sus cantidades razonables, de manera que se mantenga un equilibrio ecológico. Lo ideal es que el propio sistema natural se ocupe de mantener esas poblaciones, pero no siempre es así. En ocasiones la ausencia de predadores, eliminados o enrarecidos por la acción humana, lleva a un exceso de población de ciertas especies. Una proliferación excesiva de individuos da lugar a una plaga, sea de cucarachas, ratas, cotorras o jabalíes; y una plaga puede causar daños ecológicos importantes (a la vegetación, a cultivos, por competencia con otras especies, por enfermedades...), e incluso tener efectos contraproducentes, afectando a las propias poblaciones que se pretendía defender (como ocurrió con las cabras monteses en la sierra de Cazorla). Por ello, no parece razonable llegar a una postura extrema en la que ningún animal pueda ser eliminado. En ausencia de predadores naturales, o cuando estos no son suficientes, la actividad cinegética es una herramienta necesaria de equilibrio (o de reducción del desequilibrio). Asimismo, y aunque suele ser mucho menos frecuente, en zonas donde existen poblaciones de predadores amenazados la caza puede generar una competencia inaceptable por los recursos, y por ello no debería permitirse; son ejemplos las zonas con poblaciones de lince o águila imperial con respecto al conejo. La sociedad percibe la ganadería como una actividad aceptable, mientras que la caza cada vez más se considera una actividad violenta. En ambos casos finalmente se acaba con la vida de animales, pero se percibe más negativamente el empleo de armas de fuego. Probablemente, la sociedad considera la ganadería necesaria y la caza innecesaria, o lúdica, y por ello menos defendible; sin embargo, hay que resaltar que también hay ciertos tipos de ganadería que podrían

etiquetarse como “lúdicos” (avestruz, hígado de ganso o pato...). La ética con respecto al modo y motivo por el cual se sacrifica a un animal es un campo proceloso. Otra cuestión que a menudo se omite, o se aborda de forma sesgada en este debate, son los aspectos económicos de la caza. No pueden alegarse únicamente motivos económicos para cazar, porque eso podría llevar a maximizar su presión y con ello a su falta de sostenibilidad (como tampoco la selvicultura se basa solo en criterios económicos); pero tampoco se puede pasar por alto la importancia de este sector en el desarrollo rural y en la sostenibilidad de muchos montes y zonas de alto valor ecológico. No es exagerado decir que buena parte de los mejores montes mediterráneos de España se han conservado gracias a la actividad cinegética desarrollada en ellos. Y también debemos ser conscientes de que una prohibición de la caza por motivos ambientales o sociales, razonable en ciertas zonas, debería ir acompañada de unas dotaciones presupuestarias para compensar la pérdida de rentas. De no ser así, cargaríamos sobre unos pocos particulares la protección del bien común, algo muy poco equitativo. Además, hay que destacar que las opiniones y corrientes contrarias a la caza, que crecen de forma rápida, se generan fundamentalmente en grandes núcleos urbanos, cuyos habitantes están alejados de la realidad social del mundo rural. Las condiciones de vida en el medio rural no son fáciles, y por ello sufre una constante sangría de población. La caza, como otros aprovechamientos, es parte de la economía rural, y localmente importante para evitar su despoblamiento. Tal vez en el mundo urbano falte cierta empatía hacia el mundo rural. Hay pues argumentos que se pueden aportar a favor y en contra de la caza, todos respetables, necesidades y carencias, luces y sombras. Pero sea para defenderla o para atacarla, es preciso tener objetividad, racionalidad y rigor. Y como en tantas cosas de la vida, la caza no es blanca ni negra. Bien regulada es una herramienta de gestión de poblaciones y de generación de recursos que permiten la sostenibilidad de muchos espacios rurales y forestales, pero no es un derecho indiscutible que pueda ejercerse en todos los territorios. Científicos y técnicos debemos aunar esfuerzos para maximizar sus beneficios y minimizar sus inconvenientes, de forma que sea una herramienta más para lograr la sostenibilidad y la conservación del medio natural.

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OPINIÓN DE ACTUALIDAD / LA CAZA

Miguel Ángel Hernández Soria Biólogo, responsable de conservación de especies de Ecologistas en Acción

La opinión de Ecologistas en Acción sobre la caza Siempre con apoyo social, técnico, jurídico y científico, Ecologistas en Acción lleva décadas tratando el tema de la caza. Ofrece el punto de vista de los colectivos de defensa del medioambiente que más cerca del territorio se encuentran. No en vano, es una gran federación que agrupa a una buena parte de las asociaciones ecologistas con implantación local, provincial y regional. Como tal, ha estado y está en los consejos de participación y grupos de trabajo de todo tipo y ámbito en los que se habla de caza. Desde que vivimos en democracia, España se ha ido dotando de nuevos instrumentos legislativos en materia de conservación de la naturaleza, forestal y cinegética en los que se ha primado, por razones obvias, la protección del medioambiente y la sostenibilidad. Eso era y es lo que la sociedad y la racionalidad demandan. Con mayor o menor aquiescencia, los sectores afectados por esta evolución han tratado de adaptarse a ello. En el caso de la caza, hubo y hay quien entendió esa situación, quien incluso la vio como oportunidad de poner en marcha una transición del modelo de caza de la época franquista a la moderna. Sin embargo, a medida que se han tratado de aplicar las nuevas normativas o se intentaban introducir criterios de sostenibilidad y de racionalidad en la gestión cinegética, en el sector iban creciendo movimientos de oposición a casi cualquier cambio que se quisiera implantar. Mientras tanto se mantiene una ley de caza estatal de 1970, de las pocas normas preconstitucionales vigentes, y en la que se siguen basando las normativas autonómicas. La lista de temas controvertidos ha ido creciendo con el paso del tiempo, basta con consultar la hemeroteca. El control de predadores, la munición de plomo, la introducción y caza de especies exóticas, el silvestrismo, el parany, la caza en los parques nacionales, la Red Natura 2000, las tiradas de pichón y otras aves, la cetrería, la caza del lobo, las zonas de seguridad, el rifle del 22, el lanceo, el acceso a

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vías y espacios de uso público, la media veda, la perdiz con reclamo, la caza de especies en mal estado de conservación, los bancos de conservación de la naturaleza, el maltrato animal, los vallados cinegéticos, la caza intensiva, la edad para cazar, las competencias de los agentes medioambientales, el control de poblaciones, etcétera. Ante la falta de diálogo efectivo del sector cinegético, se abre la vía de las reclamaciones en vía judicial. Senda que, sentencia tras sentencia, ha ido dando casi siempre la razón a los colectivos ambientales en cuestiones esenciales vinculadas a la caza, y que han supuesto anulaciones, tardías a veces, pero anulaciones, de órdenes de veda y decretos estatales y autonómicos de contenido cinegético. En este escenario entran en juego dos elementos más recientes. Por una parte, la creciente concienciación de la sociedad en materia de protección y bienestar animal, que ha dado lugar al lógico cuestionamiento de la caza como mero objeto de divertimento que es. Y, de otro lado, la instrumentalización partidista de la caza y de otros sectores coaligados a ella que cristaliza en retrocesos en materia legislativa, como la reciente revisión de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, y en una autodenominada “Alianza rural”, donde la caza comparte espacio con quienes defienden los toros, los circos con animales, la pesca de exóticas invasoras o la agricultura intensiva. Ahora el sector cinegético, a falta de argumentos que justifiquen éticamente la muerte masiva de animales que provoca, y urgidos por la disminución de practicantes, argumenta básicamente tres cosas para justificarse ante la sociedad. La defensa de las tradiciones, el interés socioeconómico y su papel en el control de poblaciones. Cuyo planteamiento es muy lícito, pero desde luego tiene muy desigual consistencia. Las tradiciones son eso, tradiciones, pero no por ello pueden servir de excusa para frenar los avances de la sociedad. El interés económico hay que verlo siempre con más detalle, y más en los tiempos 2019. N.o 73


Félix Centeno

Se aduce que hay que controlar las poblaciones de ungulados, que se han disparado en los últimos años debido a la ausencia de predadores. Pero se obvia dar respuesta a ciertas preguntas incómodas. ¿Cómo y por qué han desaparecido los depredadores de esos ungulados? ¿Cómo es posible que contando los cotos de caza de

A medida que se han tratado de aplicar las nuevas normativas o se intentaban introducir criterios de sostenibilidad y de racionalidad en la gestión cinegética, en el sector iban creciendo movimientos de oposición a casi cualquier cambio que se quisiera implantar. Mientras tanto se mantiene una ley de caza estatal de 1970, de las pocas normas preconstitucionales vigentes, y en la que se siguen basando las normativas autonómicas

José González Granados

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que corren. Pero resulta obvio que la simple rentabilidad de una actividad no la justifica socialmente. Y aunque es cierto que la actividad cinegética está íntimamente ligada al medio rural, aportando rentas en ese ámbito, no es en absoluto verdadero que haya supuesto un freno al despoblamiento generalizado. En el ámbito rural, por ejemplo, casi cualquier otra actividad es más importante económica y socialmente que la caza. Ya lo son también actividades de turismo ambiental no ligadas a la caza. Quienes defienden la caza esgrimen ahora su papel en el reequilibrio de las poblaciones. Argumento que se da muchas veces sin datos ciertos y contrastables sobre la mesa y sin ver el conjunto de la problemática, de sus causas y de sus posibles soluciones.

instrumentos de gestión llamados a buscar ese equilibrio, los planes técnicos se incumplan sistemáticamente? ¿Cómo y por qué se vienen autorizando los comederos y la alimentación suplementaria en los cotos? ¿Cómo es posible que año tras año crezcan en España el número de granjas de especies de caza, y en especial las de jabalí? ¿Cómo es posible que sigan aumentando los vallados cinegéticos y los cotos intensivos? Por todo lo anterior, Ecologistas en Acción está decidida como organización a denunciar la caza y sus impactos, en especial por su acción de lobby antiambiental y por lo que representa en los últimos tiempos. Más si además se apoya en posiciones extremistas que creíamos olvidadas en Europa. Pero sobre todo porque creemos que están en juego valores y objetivos más importantes para la sociedad como son la preservación del medioambiente, el desarrollo rural sostenible y la protección y defensa de los animales.

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Florencio A. Markina Lamonja Dr. en Ciencias Biológicas. Presidente de la Asociación del Corzo Español (ACE), Aran Servicios Medioambientales, S.L

En estos tiempos convulsos que vivimos, en los que tantas y tantas cosas parecen incorrectas y necesitadas de cambio, la caza es objeto, también, de airadas críticas por parte de una sociedad aglutinada en grandes urbes y cada vez más desarraigada del mundo rural y de las tradiciones. Pero esta actividad bien practicada, hoy día, además de una necesidad como elemento regulador de algunas especies, supone continuar con nuestra huella genética, aceptar un instinto que llevamos en nuestra memoria desde los albores de la primera humanidad. Además, es una actividad legal, regulada y que cuenta con 826.777 licencias en 2016. Además, el 87% del territorio español –el país con mayor biodiversidad de Europa– está declarado como de aprovechamiento cinegético, lo que suponen 43,8 millones de hectáreas, divididas en 32.817 cotos (Andueza et al., 2016). LOS ORÍGENES DE LA CAZA Que la caza es importante dentro de la evolución humana es algo que, en la actualidad, queda fuera de toda duda. Hace tres millones de años, los cambios sufridos en el clima de la tierra obligaron a nuestros antepasados homínidos –seguramente australopitecinos– a salir de su confort en las selvas africanas y buscarse la vida en las amplias sabanas, donde la adquisición de la postura erguida era una ventaja para defenderse de los depredadores. Y con ello vinieron cambios físicos importantes, como el estrechamiento de la cintura, un húmero menos curvado y una articulación del hombro orientada hacia delante, innovaciones esqueléticas y fisiológicas que, a lo mejor por azar, nos adaptaron para la caza en los albores de nuestros primeros parientes directos del género Homo. Aparejada a estos cambios, surgió una nueva vida en las grandes llanuras, donde el alimento vegetal –más escaso y menos nutritivo que en la jungla- tuvo que complementarse con carne animal, primero basada en el consumo de carroñas dejadas por los grandes predadores, y más tarde desarrollando técnicas para la caza, lo que les permitió a los humanos primitivos depender menos del azar y más de su destreza. Los primeros indicios de que los ejemplares del género Homo cazaban los encontramos en la garganta

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La actividad cinegética: de la supervivencia a la conservación

de Olduvai, en Tanzania, hace 1.800.000 años, cuando los homínidos habitantes de esa zona del este de África acumularon restos de ñúes y otros grandes mamíferos, diferentes de los que hubieran acumulado si fueran restos arrebatados a otros predadores (Wong, 2014). A medida que fueron mejorando las técnicas de caza, el aporte de carne fue cada vez mayor, y el acceso a esta fuente de alimento más calórico, permitió un mayor incremento del volumen cerebral y, por tanto, mayor capacidad de raciocinio. Pero la caza además modificó sustancialmente la dinámica social de nuestros antepasados, al necesitar la colaboración de otros individuos para asegurar el éxito en la captura de presas y, lo que es más importante, propició la adquisición de un lenguaje para diseñar nuevas herramientas y estrategias venatorias (Arsuaga y Martínez, 1998). Había nacido el cazador-recolector, lo que nos permitió salir de África y colonizar todos los rincones del planeta. DEL ACTO TRÓFICO A LA ACTIVIDAD RECREATIVA Ya en las civilizaciones antiguas de Oriente los reyes y faraones regulaban el derecho de caza, manteniendo grandes zonas reservadas para practicar esta actividad. Desde entonces la libertad de capturar 2019. N.o 73


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animales ha pasado por diferentes situaciones, desde la concepción de res nullius del derecho romano, hasta la reserva de la actividad, única y exclusivamente, al señor feudal, en la Edad Media. Quizá la primera legislación en materia de caza en España sea la aparecida durante el reinado de Enrique III de Castilla, cuando se promulga una ley que prohíbe la captura de animales en épocas de “cría, fortuna y nieve”. Durante el reinado de los Austrias, son numerosas las disposiciones reales encaminadas a proteger la fauna cinegética, continuando esta política “conservacionista” durante la dinastía de los Borbones. La primera Ley de Caza en España data de 1879, basada en el principio de que el derecho de caza era un atributo de la propiedad del terreno. Si bien durante muchos siglos la actividad cinegética ha continuado siendo una tarea eminentemente trófica, y complementaria a la agricultura y la ganadería –incluso hoy en día algunos grupos humanos siguen dependiendo de la caza y la pesca para su supervivencia–, al menos en el mundo que denominamos “desarrollado” se ha ido transformando paulatinamente en una práctica lúdica. Según Ortega y Gasset, unas “vacaciones de paleolítico” del hombre moderno (Ortega y Gasset, 1962). Hoy en día, en líneas generales, se practica una caza regulada, racional y acorde con las principales pautas de la ordenación de los recursos naturales y, en líneas generales, sigue ligada a la propiedad del terreno, siendo considerada una extracción más de un recurso natural renovable. Sin embargo, a medida que las sociedades se han ido alejando de ese medio rural tradicional y se han tornado más urbanas, se han ido reforzando diferentes corrientes de opinión que se manifiestan abiertamente en contra de la caza. Paralelamente, y fruto de unos cambios profundos en el sector primario –agricultura intensiva y abandono rural, principalmente- algunas especies animales, sobre todo las catalogadas como cinegéticas, han prosperado demográficamente de forma que han entrado en confrontación con el resto de aprovechamientos humanos: daños agrícolas, atropellos en carretera, riesgos de enfermedades, etc. Tal es la situación en algunos lugares, que incluso este desequilibrio está suponiendo un riesgo para el desarrollo de estas especies o para las que comparten hábitat con ellas. Debido a la abundancia de recursos, ni siquiera los grandes predadores son capaces de realizar un control eficaz de estas poblaciones. Por ello, la actividad cinegética, entendida hoy día y en nuestro entorno como una actividad recreativa y legislada como tal, se está transformando en un elemento indispensable para regular y mantener el equilibrio de los ecosistemas. En 2016 se abatieron 643.485 animales de caza mayor en España, de los cuales 354.648 fueron jabalíes (MAPA, 2016). Por otra parte, pensemos que en nuestro país los accidentes de tráfico con animales suponen el 8,9 % de los percances totales anuales, y causan el 0,22 % del total de fallecidos en accidentes de tráfico, en su mayoría provocados por corzos y jabalíes (Sáenz y Tellería, 2015). ¿Qué sucedería si cesara la caza de estas especies? ¿Cuáles serían las consecuencias si, cada año, las poblaciones de animales de caza mayor sufrieran un incremento adicional equivalente al control efectuado por la actividad cinegética? Sin duda la situación sería insostenible para la economía y se multiplicaría, aún más, el riesgo de brotes de enfermedades parasitarias e infecciosas, con las implicaciones sanitarias que tendría para las

Si bien durante muchos siglos la actividad cinegética ha continuado siendo una tarea eminentemente trófica, y complementaria a la agricultura y la ganadería –incluso hoy en día algunos grupos humanos siguen dependiendo de la caza y la pesca para su supervivencia–, al menos en el mundo que denominamos “desarrollado” se ha ido transformando paulatinamente en una práctica lúdica

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El debate no debe centrarse en “caza sí-caza no”, a donde lo quieren llevar algunos intereses, sino en exigir que el aprovechamiento cinegético sea tradicional, social y equilibrado sobre la base de un conocimiento profundo de la dinámica poblacional de las especies cinegéticas. En definitiva, volver a nuestros principios aplicando técnicas modernas

explotaciones ganaderas e incluso para la población humana. En la actualidad, en zonas no sometidas a control cinegético, como es el caso del Parque Nacional de Doñana, la incidencia de la tuberculosis bovina en jabalíes supera el 70 % de prevalencia (Baños et al., 2017), comprometiendo su propia supervivencia, la de otros ungulados silvestres y, por supuesto, la del ganado doméstico de la zona. El reconocimiento formal por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de que el aprovechamiento ético y sostenible de la vida silvestre puede constituir un componente integral y legítimo de los programas de conservación (UICN-SSC, 2012) ampara este hecho. Por tanto, vemos como una actividad proscrita para muchos colectivos de corte animalista, es altamente valorada por las políticas de conservación a nivel mundial. Además, no podemos dejar de lado la realidad de que la actividad cinegética es un aprovechamiento más de los recursos naturales de un entorno rural cada vez más empobrecido y, que según los últimos datos aportados, genera en España 6.475 millones de euros y emplea a 187.000 personas (Andueza et al., 2016). LA ACTIVIDAD CINEGÉTICA DEL FUTURO En en mi opinión, el debate no debe centrarse en “caza sí-caza no”, a donde lo quieren llevar algunos intereses, sino en exigir que el aprovechamiento cinegético sea tradicional, social y equilibrado sobre la base de un conocimiento profundo de la dinámica poblacional de las especies cinegéticas. En definitiva, volver a nuestros principios aplicando técnicas modernas. Por supuesto que hay malas prácticas, casi siempre alejadas de la sostenibilidad, y esas son las que hay que encauzar y alejarlas de lo puramente económico. Como está sucediendo en otros tantos aprovechamientos de los recursos naturales, la ecología basada en términos económicos tiende, inevitablemente, al fracaso (Riechmann, 2017). Otro problema adicional con el que cuenta la actividad cinegética recreativa es, en la actualidad, el hecho de que ser cazador no está de moda, precisamente, por ese distanciamiento de la sociedad de “lo rural”; y las nuevas tendencias, evitan que haya el suficiente renuevo generacional para que la actividad se pueda mantener con eficacia en el futuro. Sin cazadores, tendrán que ser profesionales los que se dediquen al control a cargo del erario público, transformando una actividad rentable en una necesidad presupuestada. Tenemos que entender que es posible utilizar la biodiversidad de manera que los procesos ecológicos, las especies y la variabilidad genética queden garantizados y aseguren la viabilidad de

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la naturaleza a largo plazo. Lo venimos haciendo así desde el principio de los tiempos de nuestra especie, y aunque en momentos determinados nos estemos desviando de esta premisa inviolable, esos tienen que ser los valores inalienables de la caza. De hecho, pensemos que en la actualidad, muchos terrenos conservan su riqueza natural y su biodiversidad gracias a su orientación y gestión cinegética. Llevamos millones de años transformando el mundo, cada vez somos más individuos con necesidades muy especializadas, y con un consumo muy elevado de recursos. Pretender que la naturaleza llegue al equilibrio por si misma es una quimera -o quizá no-, pero a lo mejor ese equilibrio al que llegaría en el caso de no intervenir no sería el más conveniente para nuestra supervivencia. Aceptemos pues, sin trabas, nuestro papel de superpredador, veamos la caza como una parte más de nuestra cultura evolutiva, y usemos nuestra capacidad de raciocinio para buscar siempre la sostenibilidad de nuestra presencia en la tierra. Cazar no es sólo quitar la vida a un animal, es una comunión con la naturaleza, y por tanto requiere esfuerzo, pasión y respeto por los ecosistemas donde se desarrolla la actividad. El futuro de la caza es complicado si no sabemos explicarla a las nuevas generaciones, su herencia, su razón de existir y la necesidad de establecer unas reglas firmes, sólidas y de consenso de toda la sociedad.

REFERENCIAS Andueza A, Lambarri M, Urda V et al. 2016. Evaluación del impacto económico y social de la caza en España. Informe de resultados 2016. Fundación ArtemisanDeloitte. Arsuaga JL, Martínez I. 1998. La especie elegida. Temas de Hoy. Baños JV, Barasona JA, Gortázar C et al. 2017. TB en animales del Parque Nacional de Doñana. Congreso fuiTB-2017. MAPA. 2016. Estadística anual de caza: período 2005-2016. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. https://www.mapa.gob.es/es/desarrollorural/estadisticas/Est_Anual_Caza.aspx Ortega y Gasset J. 1962. La caza y los toros. Espasa Calpe. Riechmann J. 2017. Una ética de la tierra de Aldo Leopold. La Catarata. Sáenz A, Tellería JL. 2015. Wildlife vehicle collisions in Spain. Eur. J. Wildlife Res. 61(3): 399–406. UICN-SSC. 2012. UICN SSC Guiding principles on trophy hunting as a tool for creating conservation incentives. Ver. 1.0 IUCN, Gland. Wong K. 2014. El origen de la caza en los humanos. Invest. Cienc. 453: 23–27.

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OPINIÓN DE ACTUALIDAD / LA CAZA

Basilio Rada Martínez Ingeniero de Montes

La caza y el control de poblaciones de ungulados silvestres En general la caza mayor en nuestro país fue escasa hasta hace bien pocos años. En algunos cotos guardados y con una buena gestión el número de piezas mayores nunca fue pequeño, todavía más si se encontraban rodeados de una valla cinegética, lo que supone una ventaja para su custodia e incrementa notablemente la efectividad de las medidas de gestión. Pero estas excepciones no desvirtúan la primera aseveración; basta consultar los datos estadísticos disponibles o la bibliografía sobre el tema. Más aún: puede sentenciarse que la escasez de la caza se ha dado en cualquier tiempo histórico desde el Paleolítico. Esta escasez de piezas puede entenderse si consideramos que la venación no se da solo en el hombre, sino que constituye la forma mas común de interrelación entre grupos de especies, con animales cazadores y cazados. Con el tiempo, como ocurre cuando la naturaleza actúa o lo hace sin demasiada intervención antrópica, estos sistemas de relaciones tienden al equilibrio, y a limitar, junto a otros factores naturales, el tamaño de las poblaciones; el número de predadores condiciona el de presas y viceversa. La "renta" que el cazador obtenía al actuar sobre estos sistemas estables y en equilibrio debió de ser escasa, ya que aprovechaba los pequeños sobrantes que el equilibrio exigía u ocasionaba a lo sumo "leves desequilibrios", que en poco tiempo eran corregidos por el sistema. LA ABUNDANCIA DE CAZA: UNA SITUACIÓN PARADÓJICA La situación de estabilidad comenzó a cambiar en los últimos años del siglo XIX y primeros años del siglo XX. En esa época muchos pueblos alcanzaron sus máximos de población, y muchas familias, luchando por su supervivencia, se instalaron en pequeños asentamientos en el medio rural, fuera de los núcleos urbanos. Hoy en día es fácil ver desde las carreteras pequeñas edificaciones, prácticamente en ruinas, que constituyeron en su día aldeas o asentamientos familiares. Aunque de forma muy diseminada, se había poblado la naturaleza, y se aprovechaba todo cuanto pudiera ofrecer. Las piezas de caza mayor debieron de ocupar un lugar preferente en el aprovisionamiento de carne; para

la protección de los huertos y cultivos se capturaban jabalíes, ciervos y corzos, en su mayor parte mediante trampeo; y para la defensa del ganado y los animales domésticos se perseguía al lobo o a cualquier otro depredador. La presión fue tal que las poblaciones de algunas de estas especies llegaron a las puertas mismas del tamaño crítico para entrar en peligro de extinción. La actuación de aquellos moradores de pueblos y aldeas de la primera mitad del siglo XX, que procedieron de acuerdo con el concepto de naturaleza que por entonces se tenía, no merece reproche; al contrario, en muchos casos es admirable el esfuerzo que hicieron para vivir, o sobrevivir más bien, con los pocos recursos de que disponían. El pensamiento "oficial" de la época solo consideraba la naturaleza por el potencial económico y de servicios que encerraba; para mucha gente era simplemente algo que había que dominar y domesticar. La Ley de Caza de 1902 no escapaba a esta forma de pensar, considerando a muchas especies que hoy son de reconocido valor ecológico como simples animales dañinos. Solo unos pocos visionarios mostraron otra sensibilidad hacia los valores de la naturaleza, si bien su preocupación se centraba fundamentalmente en la contemplación de sus paisajes (en 1918 se declararon nuestros dos primeros parques nacionales, el valle de Ordesa y la montaña de Covadonga, precisamente por la belleza de sus paisajes). Tuvieron que pasar varias décadas para que en nuestro país arraigara con fuerza una corriente de sensibilidad hacia la conservación de la naturaleza. Esa concepción utilitarista de la naturaleza llevó a que los equilibrios se rompieran. El número de depredadores disminuyó muy sustancialmente, aunque no supuso un aumento de las poblaciones de especies presa, ya que fueron aprovechadas por los cazadores y la población rural. En la década de 1950, el desarrollo de la sociedad industrial generó una enorme demanda de mano de obra. A medida que el proceso industrializador se iba instalando en las ciudades aumentó el flujo migratorio del campo a la ciudad, que alcanzó su máximo en la década de 1960 (y aunque a otro ritmo, continúa en la actualidad). La población española se ha concentrado en las grandes ciudades, que no pierden

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llo: si las especies de caza, aunque habiten dentro de una propiedad, no tienen dueño (res nullius), a aquellos que las cuiden, protejan y fomenten, ya sean propietarios públicos o privados, la Ley, consciente del beneficio que ello supone para todos, les otorga la posibilidad de aprovecharlas en exclusiva, pero siempre de forma ordenada. Es decir, la Ley brindaba la posibilidad de constituir cotos de caza. La importancia que el legislador concedió a la finalidad de esta figura era tal que se facultaba el Ministerio de Agricultura para proceder a la anulación de aquellos cotos que incumpliesen con su obligación de proteger y fomentar la caza. Esta configuración del coto de caza de la Ley de 1970 supuso un primer paso en la protección de las especies, y difería mucho de los vedados y acotados que existían con anterioridad, en los que el mero hecho de ser propietario de los terrenos era suficiente para disfrutar en exclusiva de su aprovechamiento cinegético, prácticamente sin ningún otro condicionante. En la década de 1980 nuestro país se organizó territorialmente en comunidades autónomas, a las que se dotó de competencias en materia de medioambiente, reservándose la Administración General del Estado las competencias en legislación básica sobre esta materia. Las competencias legislativas estatales se desarrollaron fundamentalmente mediante la Ley de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre de 1989, la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad de 2007 (que derogó a la anterior) y la ley de Parques Nacionales de 2014. Igualmente, las comunidades autónomas, con competencias en caza y medioambiente, desarrollan una abundante legislación. Este compendio legislativo, cuyo objetivo es la protección medioambiental y el aprovechamiento ordenado de los recursos naturales, ha favorecido la expansión de las especies mayores (la problemática de las especies menores es muy diferente), que en un medio rural mucho menos poblado y con un descenso general del número de cazadores han aumentado sus poblaciones, en algunos casos de manera muy significativa. La población de lobos también aumenta, pero a

Diego Perea Ruiz-Tapiador

población, mientras el campo se ha despoblado tanto que la recuperación de su población constituye hoy uno de los principales objetivos de la política agraria. Los poderes públicos se ocuparon cada vez con mayor intensidad de la protección y regulación de la actividad cinegética, en una sociedad donde el aumento del número de cazadores demandaba más y más caza. La actuación pública en favor de la protección de las especies cinegéticas y sus hábitats culminó con la promulgación de la Ley de Caza de abril de 1970 y la aprobación de su reglamento en marzo del año siguiente. Esta legislación fue novedosa en su tiempo, y constituyó un instrumento útil para la consecución de los objetivos que se había propuesto. Tuvo el acierto de consolidar la figura de las Reservas Nacionales de Caza, que se había creado en 1966, cuya finalidad principal no era simplemente cazar sino "promover, fomentar, conservar y proteger determinadas especies subordinando a esta finalidad el posible aprovechamiento de su caza". El éxito de las reservas nacionales fue innegable; allí donde se declararon aumentó la riqueza de especies, y proporcionaron rentas a municipios a menudo situados en escondidos lugares de la geografía española. La Ley consideró a nuestro mayor predador, el lobo, especie cinegética, liberándolo de su condición de animal dañino (y por tanto perseguible con cualquier método y en todo tiempo) que le había atribuido la Ley de Caza de 1902. Las poblaciones de esta especie, que hasta mediados del siglo XX ocupaba prácticamente toda la península ibérica excepto el litoral mediterráneo, se habían reducido enormemente, quedando restringidas a algunas zonas del noroeste. La protección que le otorgó su consideración como especie cinegética, y por tanto sometida a vedas y a la regulación de sus métodos de captura, supuso la primera medida de protección para este depredador, y permitió que sus poblaciones aumentaran de forma considerable. Pero la innovación mas importante que trajo la Ley de Caza de 1970 fue vincular a los propietarios de terrenos con la protección y el fomento de la caza. El razonamiento del legislador fue lógico y senci-

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Por primera vez la caza ya no es escasa sino abundante; los inventarios y estadísticas así lo demuestran. Conozco cuadrillas de pueblos del Pirineo dedicadas a la caza del jabalí que cada año cazan más, llegando a multiplicar sus capturas por tres o cuatro en las últimas temporadas. Se da así una gran paradoja: cuanto más se caza más caza hay. El sistema está desequilibrado, y estos desajustes se incrementan con el tiempo

un ritmo muy inferior al de sus presas, algo lógico si se tiene en cuenta que esta especie había desaparecido de la mayor parte de nuestro territorio. Por primera vez la caza ya no es escasa sino abundante; los inventarios y estadísticas así lo demuestran. Conozco cuadrillas de pueblos del Pirineo dedicadas a la caza del jabalí que cada año cazan más, llegando a multiplicar sus capturas por tres o cuatro en las últimas temporadas. Se da así una gran paradoja: cuanto más se caza más caza hay. El sistema está desequilibrado, y estos desajustes se incrementan con el tiempo. LA NECESIDAD DE ACTUAR El síntoma más visible de este desequilibrio es la superabundancia de algunas especies, y las consecuencias que provoca, como daños en los cultivos agrícolas, invasión de zonas urbanas, epizootias que algunos casos afectan al ganado doméstico o accidentes de tráfico por invasión de carreteras. Pero hay otros síntomas, por ahora visibles solo para científicos, técnicos y especialistas en conservación de la naturaleza, que en un futuro acaso no muy lejano nos afectarán a todos. Nuestros sistemas naturales ya están cambiando. Su composición florística dentro de unos años no será la misma. Las especies mas resistentes a este "ganado silvestre", capaz de pastar en lugares a los que no llega el doméstico, aumentarán su presencia a expensas de otras más vulnerables, y algunas especies sensibles que viven en el límite de su área de distribución verán comprometida su existencia. Se producirán episodios puntuales de erosión de suelos en lugares donde nunca la hubo. Algunas especies de la fauna actual se verán desplazadas. Tendremos, en definitiva, unos sistemas naturales degradados y mucho menos estables. El empleo de artes cinegéticas, bien sea practicando caza deportiva o mediante el control de poblaciones, es ahora más necesario que nunca, y la actuación de los cazadores de la mermada población rural, para quienes la caza es una forma de desarrollo socioeconómico de sus municipios, se hace imprescindible. Se puede pensar que la diferenciación entre cazar y controlar poblaciones resulta ociosa, o que controlar poblaciones es un eufe-

El empleo de artes cinegéticas, bien sea practicando caza deportiva o mediante el control de poblaciones, es ahora más necesario que nunca, y la actuación de los cazadores de la mermada población rural, para quienes la caza es una forma de desarrollo socioeconómico de sus municipios, se hace imprescindible

mismo de cazar. En los dos casos se emplean artes cinegéticas, como recechos, batidas o monterías, pero hay diferencias claras entre ambas actividades. La caza constituye una actividad deportiva, una forma de felicidad (como la presenta Ortega), mientras que el control de poblaciones es un trabajo que realiza el gestor de la naturaleza. Quienes controlan poblaciones cobran por ello, y esperan el fin de semana para descansar, y quienes cazan pagan, y desean que lleguen los días festivos para practicar su actividad. Es posible utilizar la caza para realizar controles poblacionales, pero en ese caso los cazadores participan en una actividad planificada por el gestor, quien determinará el número de piezas, el sexo y las clases de edad de los animales a abatir; lo que para los cazadores aficionados es una jornada de caza, para el gestor lo es de actuación profesional. La oportunidad de realizar controles poblacionales la impone el medio; pueden realizarse todos los años o no ser necesarios en alguna temporada. Por el contrario, la decisión de cazar radica solo en la voluntad del cazador, que accede a ella sin más requisitos que el cumplimiento de sus obligaciones legales y del plan técnico de caza vigente en los terrenos donde desea cazar. Las estructuras poblacionales que resultan después de cazar o de realizar actividades de control son diferentes. El gestor cinegético tiende a buscar la máxima renta en piezas, en trofeos o en número de jornadas de caza que sea capaz de proporcionarle su territorio, una vez asegurada su conservación (es decir, la perpetuidad en la obtención de estas rentas cinegéticas). Los controles poblacionales tratan de obtener estructuras poblacionales más naturales en cuanto a número de individuos de cada clase de edad y cada sexo. Frecuentemente recurro al símil de la profesión de taxista para explicar la diferencia entre caza y control: a muchos nos encanta conducir, pero ¿nos gustaría ser taxistas?; todos conducen, pero con motivaciones y objetivos diferentes. Algo semejante ocurre entre quienes cazan y quienes controlan las poblaciones. La caza deportiva, y en mayor medida los controles poblacionales, dada su enorme repercusión sobre los procesos naturales, deben basarse en la mejor información científica disponible y, en todo caso, realizarse con sujeción a planes realizados por técnicos competentes. Se abre así un campo enorme para la profesión forestal, pues hoy en día son pocos (y por cierto, muy caros) los contratos de redacción de planes de control de poblaciones de ungulados que se han encargado.

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OPINIÓN DE ACTUALIDAD / LA CAZA

Olmo Linares y Juan Carranza Unidad de Investigación en Recursos Cinegéticos y Piscícolas (UIRCP) Universidad de Córdoba-Junta de Andalucía

La gestión sostenible certificada como alternativa Actualmente se está imponiendo un modelo de producción intensiva en el sector de la caza. Este modelo de producción no asegura la satisfacción de los cazadores, no respeta los valores tradicionales asociados a las buenas prácticas cinegéticas y genera un fuerte rechazo social. Creemos que estamos en un momento clave en el que los cazadores y los gestores pueden tomar la palabra para decidir qué modelo de gestión quieren potenciar y qué tipo de caza quieren producir. LA CAZA INDUSTRIAL En las últimas décadas se ha producido una industrialización del sector cinegético, especialmente en los modelos de gestión. A partir de los años 80, consolidado ya el “boom cinegético”, la demanda de caza superó a la oferta, y el esfuerzo por satisfacerla abocó a la concepción de esta actividad como negocio lucrativo que propicia la explotación intensiva de los recursos cinegéticos (González-López, 2013; SánchezGarrido, 2014; López-Ontiveros, 1992). A punto de terminar la segunda década del siglo XXI son múltiples los signos de este proceso de industrialización del sector cinegético, y podríamos incluso afirmar que en España están disminuyendo alarmantemente los entornos donde se practica la caza de animales genuinamente silvestres fruto de una gestión cinegética sostenible. En la caza menor el fuerte descenso de la perdiz roja silvestre produjo un profundo cambio en el modelo de gestión para poder cubrir la demanda de caza sobre esta especie en el mercado. Debido a un desarrollo previo de la industria de la cría de perdiz en cautividad en nuestro país, el cambio de la gestión consistió fundamentalmente en la suelta de perdiz criada en granja. Las sueltas en España se incrementaron exponencialmente desde 1990 (Blanco-Aguilar et al., 2008; Duarte, 2012; Viñuela et al., 2013) alcanzando cifras alarmantes, de entre uno y dos millones de ejemplares a principios del siglo XXI (Fig. 1). Numerosos estudios han demostrado que las sueltas de perdiz no redundan en la mejora de las poblaciones autóctonas sino que, al contrario, afectan negativamente al estado de conservación de las poblaciones y ponen en peligro la integridad genética de la especie (Viñuela et al., 2013) sin satisfacer las expectativas de los cazadores que añoran el lance de la

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perdiz silvestre (Delibes-Mateos et al., 2014; Vázquez-Guadarrama, 2012; Vargas, 2008; Sánchez-Garrido, 2006). El aumento de la oferta de caza mayor ha provocado una tendencia hacia la intensificación de los procesos de gestión. La intensificación puede conllevar excesos de densidad, con el consiguiente impacto sobre la vegetación natural, pero también el uso de criterios ganaderos en el manejo de las poblaciones con sus problemas genéticos asociados (Carranza, 2007). En el caso del aprovechamiento de ungulados como el ciervo, la gestión se lleva a cabo a lo largo de un gradiente de intervención creciente, desde la simple recolección de machos silvestres criados en libertad, pasando por el uso de cercas cinegéticas, hasta la cría en granjas con una determinada selección de reproductores para criar trofeos en cotos cercados (Fig. 2). En cuanto al jabalí, hace años que se viene alertando de la peligrosa proliferación de los cercones y un movimiento más o menos legal de jabalíes como único modo de asegurar unos resultados cinegéticos sorprendentes (Fernández-Llario, 2009). Una de las consecuencias de ello es la erosión genética de la especie, por no hablar de la transmisión de enfermedades y el aumento de las tasas de prevalencia (García-Jiménez et al., 2009). LA CERTIFICACIÓN DE CALIDAD COMO ALTERNATIVA Durante la primera década del siglo XXI varias comunidades autónomas (CCAA) comenzaron a considerar la necesidad de introducir instrumentos de evaluación de la calidad en su legislación como alternativa para el fomento de la sostenibilidad de la actividad cinegética. Andalucía fue la primera en mostrar un compromiso público con la certificación de la gestión cinegética sostenible creando la marca “Calidad Cinegética de Andalucía”. En la Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la 2019. N.o 73


flora y la fauna silvestres de Andalucía, se expresa la creciente necesidad de introducir instrumentos de evaluación de la calidad cinegética, y en el artículo 39 se definen las bases del sistema de calidad. Sin duda la marca “Calidad Cinegética de Andalucía” ha sido un catalizador imprescindible en la aparición de marcas similares en otras CCAA, como “Caza Natural de Extremadura” o “Caza Natural de Castilla-La Mancha”. Son varios los puntos en común que mantienen las diferentes marcas: en las tres el concepto de “calidad cinegética” o “caza natural” está relacionado directamente con la sostenibilidad de los aprovechamientos cinegéticos. Cada una de las marcas desarrolló un marco legislativo referente a la obtención y uso de cada marca. Sin embargo, más de una década después de la aparición del concepto de “calidad cinegética” en nuestro país, ninguna comunidad autónoma tiene un sistema de certificación en activo viable. Las certificaciones de calidad se aplican a numerosos sectores, y actúan como punto de encuentro entre intereses públicos y privados, y para demostrar ante el cliente y ante la sociedad en general el cumplimiento de unos principios de gestión sometiéndose para ello de forma voluntaria a una certificación por terceros. En la Unidad de Investigación en de Recursos Cinegéticos y Piscícolas (UIRCP) de la Universidad de Córdoba, junto con numerosos investigadores de otros centros, hemos apostado desde el principio por el desarrollo de un sistema de certificación viable para los diferentes tipos de aprovechamientos cinegéticos a nivel nacional, y de ahí nace GECISO®. GECISO® es un estándar técnico (ET) de certificación con validez supraautonómica para certificar por medio de una tercera parte la sostenibilidad de los sistemas de gestión de aprovechamientos cinegéticos en todo el territorio nacional. GECISO® está concebido con la finalidad de que cualquier gestor de un terreno cinegético, tanto público como privado, que lo desee pueda aplicarlo para obtener un respaldo a su gestión. GECISO® emplea un esquema de certificación elaborado de forma coordinada con la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), al que se pueden sumar las distintas administraciones autonómicas para sus propias marcas de calidad. En este sentido, está previsto que las CCAA que participen formen parte de los órganos gestores del esquema y del comité de supervisión. Las CCAA que apliquen el modelo GECISO® potenciarán la implantación en el mercado de su marca para diferenciar las explotaciones cinegéticas que realicen una gestión sostenible de los

REFERENCIAS Blanco-Aguilar JA, González-Jara P, Ferrero E et al. 2008. Assessment of game restocking contributions to anthropogenic hybridization: the case of the Iberian red-legged partridge. Anim. Conserv. 11: 535–545. Carranza J. 2007. Calidad en la gestión cinegética del ciervo. En: Carranza J, Vargas JM (Eds.) Criterios para la certificación de la calidad cinegética en España, 87–95. Universidad de Extremadura, Cáceres. Delibes-Mateos M, Giergiczny M, Caro J et al. 2014. Does hunters’ willingness to pay match the best hunting options for biodiversity conservation? A choice experiment application for small-game hunting in Spain. Biol. Conserv. 177: 36–42. Duarte J. 2012. Ciclo reproductor y aprovechamiento cinegético de la perdiz roja (Alectoris rufa) en Andalucía. Tesis Doctoral. Universidad de Málaga, Málaga.

Fig. 1. Ejemplares de perdiz cazados y ejemplares de cría en cautividad liberados en campo entre 2006 y 2013 (elaboración propia según datos de MAPAMA, 2015)

Fig. 2. Gradiente de intervención en la gestión de una población de ungulados (Adaptado de Carranza, 2007).

recursos cinegéticos respetando los criterios de sostenibilidad establecidos en el ET. Creemos que un sistema para certificar la gestión cinegética sostenible, por medio de empresas certificadoras acreditadas por ENAC, no es tan solo deseable para el sector de la caza sino que es además necesario.

Fernández-Llario P. 2009. Gestión del jabalí en el monte mediterráneo. En: Saenz de Buruaga M, Carranza J (Eds.) Gestión cinegética en los ecosistemas mediterráneos, 328–350. Consejería de Medio Ambiente, Sevilla. García-Jiménez WL, Benítez-Medina JM, SánchezPrieto S et al. 2009. Manejo productivo del jabalí en cercones (I). Caza Mayor 121: 48–52. González-López A. 2013. Procesos de patrimonialización en el mundo de la caza. Rev. Antropol. Exp. 13. López-Ontiveros A. 1992. La investigación sobre la actividad cinegética en España: estado de la cuestión. Actas del Coloquio de Geografía Rural VI, 145-188. Madrid. MAPAMA. 2015. Estadística Anual de Caza. Tablas resumen 2005-2013. Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. http://www.

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mapama.gob.es/es/desarrollo-rural/estadisticas/ Est_Anual_Caza.aspx Sánchez-Garrido R. 2006. De caza y cazadores. Las construcciones teóricas sobre la actividad cinegética actual a partir de los discursos de sus actores”. Gaz. Antropol. 22. Sánchez-Garrido R. 2014 La caza como tema de estudio desde la antropología ambiental. Actas del XIII Congreso de Antropología de la FAAEE, 307-329. Tarragona. Vargas JM. 2008. Perdices de colores. Otero, Madrid. Vázquez-Guadarrama C. 2012. Análisis sociológico del cazador español. Tesis. Universidad de Castilla-La Mancha, Ciudad Real. Viñuela J, Casas F, Díaz-Fernández S et al. 2013. La perdiz roja (Alectoris rufa) en España: especie cinegética y amenazada. Ecosistemas 22(2): 6–12.

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OPINIÓN DE ACTUALIDAD / LA CAZA

Christian Gortázar Catedrático de Sanidad Animal, Instituto de investigación en Recursos Cinegéticos IREC, Universidad de Castilla–La Mancha y CSIC

La caza: herramienta clave para el control de la sobreabundancia En nuestra sociedad cada vez más alejada del medio rural, la caza se encuentra fuertemente cuestionada. Es previsible que esta situación evolucione a peor conforme el número de cazadores disminuya (Massei et al., 2015) y el pensamiento animalista gane adeptos (Boadella y Gortázar, 2018). Existen sin embargo argumentos poderosos para defender la actividad cinegética. En primer lugar está el argumento de la libertad, que abarca el aspecto social-cultural y la pasión por la caza. Se trata de una actividad legal, pero sobre todo de un afán propio de nuestra especie desde su mismo origen. Es más, nuestra evolución como especie y el desarrollo de nuestro cerebro seguramente no hubiese sido posible sin el acceso a la carne magra procedente de la caza (Mann, 2000). Hoy cazar es un entretenimiento más que una necesidad, pero continúa siendo una pasión que cuenta con un arraigo y una riqueza de tradiciones que justifican su permanencia. Segundo, la caza genera actividad económica: 178.000 puestos de trabajo en España según el informe elaborado por Deloitte para la Fundación Artemisan (2018). Y buena parte de esta actividad se produce en las comarcas más remotas e improductivas, en esa España rural que urge apoyar. Muchas propiedades rurales dependen de los ingresos que genera la caza para complementar los que generan las actividades agrícola, ganadera o forestal y las fluctuantes ayudas públicas. Sin la caza, muchos terrenos valiosos por su paisaje y por su contribución a la conservación de la biodiversidad se verían forzados a cambiar de uso, reduciendo aún más la actividad económica y las perspectivas de bienestar futuro de las comarcas afectadas. Y finalmente está el tercer argumento, seguramente el de mayor actualidad: la caza como herramienta de gestión, la caza como forma más sensata de controlar la sobreabundancia. La caza supone el aprovechamiento de un recurso natural renovable, al igual que ocurre con otras producciones forestales como puedan ser las setas. Pero a diferencia de estas últimas, no cazar (no cosechar la producción anual) da lugar a un crecimiento no desea-

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do de determinadas poblaciones animales. El caso del conejo es un buen ejemplo. Su proliferación en algunas zonas agrícolas, especialmente en las proximidades de grandes infraestructuras como autovías y líneas de ferrocarril, da lugar a situaciones de plaga en las que se producen daños importantes a los cultivos y a las infraestructuras de riego. Se ha observado en el valle del Ebro que esto ocurre principalmente en espacios donde la presión de caza es baja (Williams et al., 2007). Por su parte, el aumento de las poblaciones de ungulados en muchas zonas en las últimas décadas hace necesario su regulación y control. El crecimiento de las poblaciones de ciervo, corzo o jabalí supone la invasión de zonas de cultivo, un riesgo sanitario, en-

Hoy cazar es un entretenimiento más que una necesidad, pero continúa siendo una pasión que cuenta con un arraigo y una riqueza de tradiciones que justifican su permanencia. Segundo, la caza genera actividad económica: 178.000 puestos de trabajo en España según el informe elaborado por Deloitte para la Fundación Artemisan (2018) 2019. N.o 73


Miguel Ángel Campos

tre otros efectos negativos, sobre el ganado doméstico, así como un aumento de los accidentes en carretera. Por consiguiente, la caza ordenada contribuye significativamente al control de especies propensas a la sobreabundancia y supone el aprovechamiento de un recurso natural renovable. Este aprovechamiento, que por tanto supone un servicio tanto al ecosistema como a la sociedad (Quirós-Fernández et al., 2017), no resulta prescindible hoy en día. El caso más representativo es el del jabalí, que se encuentra de actualidad por la re-emergencia de la peste porcina africana en Europa (Boklund et al., 2018). En las últimas décadas, las poblaciones de jabalí se han multiplicado en toda Europa (Massei et al., 2015) dando lugar a daños a la agricultura, a accidentes de tráfico y otros riesgos para la salud pública, a problemas derivados de la presencia de jabalíes en zonas urbanas, pero sobre todo a crecientes conflictos con la ganadería y la sanidad animal. El jabalí se ha convertido en una especie-problema o especie-plaga en toda Europa (Sánchez 2018). El continuo crecimiento de las poblaciones de jabalí se vería acelerado en ausencia de caza. En Asturias, donde el crecimiento anual de las poblaciones de jabalí fue del 6 % entre 2000 y 2014, se calcula que en ausencia de caza dicho incremento hubiese sido

Fig. 1. Resultados de caza de jabalí para Asturias entre las temporadas 2000-01 y 2013-14, y extrapolación de la tendencia en ausencia de caza a partir de 2007 (línea punteada). Fuente: Datos del Gobierno del Principado de Asturias, modificado de Quirós-Fernández et al. (2017)

del 40 % anual, dando lugar a un crecimiento exponencial de la población de jabalí (Quirós-Fernández et al., 2017, Fig. 1). Es decir, la presión cinegética actual no basta para estabilizar las poblaciones de jabalí, pero contribuye de forma muy significativa a su regulación. Por todas las razones anteriores, parece sensato trabajar desde la academia y las administraciones para asegurar la pervivencia de la caza como actividad generadora de ocio y cultura, de riqueza y de equilibrio en el medio natural. Esto, sin embargo, conlleva también regular aquellos aspectos que no casan con el papel positivo de la caza, tales como la alimentación suplementaria o la gestión de los residuos de caza, entre otros. La caza solo sobrevivirá si los demás sectores del medio rural la perciben como un aliado.

REFERENCIAS Boadella M, Gortázar C. 2018. Animalismo y nacionalismo. El Confidencial [27.06.2018]. https://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2018-06-27/ animalismo-y-nacionalismo_1584573/ Boklund A, Cay B, Depner K et al. 2018. Scientific report on the epidemiological analyses of African swine fever in the European Union (November 2017 until November 2018). EFSA J. 16: 5494. Fundación Artemisan/Deloitte. 2018. Evaluación del impacto económico y social de la caza en Castilla–La Mancha https://www.fundacionartemisan.com/ wp-content/uploads/2018/02/Informe-Caza-Castilla-La-Mancha-DeloitteArtemisan.pdf Mann N. 2000. Dietary lean red meat and human evolution. Eur. J. Nutr. 39: 71–79. Massei G, Kindberg J, Licoppe A et al. 2015. Wild boar populations up, numbers of hunters down? A review of trends and implications for Europe. Pest Manag. Sci. 71: 492–500. Quirós-Fernández F, Marcos J, Acevedo P et al. 2017. Hunters serving the ecosystem: the contribution of recreational hunting to wild boar population control. Eur. J. Wildl. Res. 63: 57. Sánchez E. 2018. El jabalí, una plaga con riesgos para el ser humano. El País [06.12.2018] https://elpais.com/sociedad/2018/12/06/actualidad/1544083779_934598.html. Williams D, Acevedo P, Gortázar C et al. 2007. Hunting for answers: rabbit (Oryctolagus cuniculus) population trends in northeastern Spain. Eur. J. Wildl. Res. 53: 19–28.

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COLABORACIÓN / TÉCNICA

Evaluación de daños y control de Cerambyx welensii (Küster) en el bosque de la Herrería Alberto Hurtado Hernández1, Pablo Pereira Sieso2, Luis Hiernaux Candelas3, Alfonso Huidobro Ruiz4 Ángel Muñoz Rodríguez5 1 Ingeniero Técnico Forestal. Jefe de equipo técnico de INFFE, S. L. 2 Biólogo. Director científico de INFFE, S. L. 3 Ingeniero de Montes. Gerente de INFFE, S. L. 4 Ingeniero Técnico Forestal. Servicio de Jardines y Montes de

Patrimonio Nacional 5 Ingeniero Forestal. Jefe de Servicio de Jardines y Montes de

Patrimonio Nacional

Entre los años 2012 y 2017 Patrimonio Nacional ha efectuado una serie de trabajos sin precedentes que han permitido controlar la población de Cerambyx welensii que está afectando seriamente a los rebollos (Quercus pyrenaica) del histórico bosque de La Herrería de San Lorenzo de El Escorial. Inicialmente se evaluó el verdadero alcance de los daños realizando un exhaustivo inventario pie a pie de los árboles afectados. Posteriormente, en los años siguientes, se han ido realizando capturas mediante trampas artesanales, que han sido progresivamente perfeccionadas. En paralelo a las capturas se ha procedido a la tala y quema o retirada de los pies más afectados y a la repoblación de los claros del bosque con ejemplares de rebollo micorrizados. En el presente artículo se muestra la evaluación de los daños y el control de la población de la especie realizado durante los últimos cinco años. Palabras clave: plaga; Cerambyx welensii; Patrimonio Nacional; rebollo; Quercus pyrenaica.

INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS l bosque de La Herrería, cuya gestión corresponde a Patrimonio Nacional, está abierto al público casi en su totalidad, y es para los madrileños uno de los lugares preferentes para el senderismo y el contacto con la naturaleza. Con una extensión de 496 ha, está ocupado en su mayor parte por una masa casi continua de rebollos o robles (Quercus pyrenaica),

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de talla y estructura diferente en función de los aprovechamientos anteriores a que fue sometido cada rodal. Abundan también en las zonas bajas y en las proximidades de los arroyos los fresnos (Fraxinus angustifolia) y, en algunas laderas, los arces de Montpellier (Acer monspessulanum). Debido a los graves problemas detectados por el  técnico de Patrimonio Nacional en San Lorenzo de 2019. N.o 73


Aadulto de Cerambyx emprendiendo el vuelo.

El Escorial sobre los rebollos del bosque de La Herrería, en el año 2012 se decidió realizar un pequeño estudio de campo que aportara datos en relación a la implicación del coleóptero Cerambyx welensii en el estado de la masa (Fig. 1). En el decaimiento de esta influyen múltiples agentes, entre los cuales destacan los cambios en el clima. C. welensii es uno de los coleópteros más grandes de Europa. Comúnmente conocido como “longicornio”, en fase larvaria se alimenta de madera, excavando galerías en el interior de ramas y troncos de árboles pertenecientes al género Quercus (Echevarría y Echevarría, 1996). Estas galerías suponen un importante daño físico además de una vía de entrada de agentes patógenos oportunistas. A medio y largo plazo llegan a provocar la muerte de ejemplares, ocasionando una regresión del monte, y propician roturas de ramas o ejemplares enteros, lo

Fig. 1. Daños en ramas y troncos. a) Serrín abundante en la base de un rebollo. b) Rama desgarrada como consecuencia de las galerías de Cerambyx. c) Rama rota colgando sobre mesa en un área recreativa. d) Tronco apeado con más del 50 % de la sección afectada. e) Pie roto con graves daños provocados por la plaga. f) Tocón con profusas galerías y serrín todavía fresco un año después de su apeo

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Fig. 2. Fases del insecto. a) Huevos. b) Larva recién emergida. c) Larva en último estadio. d) Detalle del pronoto. e) Diferencia de tamaños entre ejemplares del mismo sexo.

que representa un riesgo para los visitantes (Fig. 1). El periodo de vuelo de los imagos suele iniciarse a finales de primavera o comienzos del verano, y tiene una duración de entre diez y doce semanas. Las hembras realizan la puesta en grietas de la corteza de los rebollos, y las pequeñas larvas, que nacen a los pocos días, perforan inmediatamente la corteza y empiezan a alimentarse de la madera, dejando una galería a su paso. El desarrollo larvario tiene una duración de entre tres y cuatro años (Vicente, 2013), durante los cuales la larva llega a alcanzar 9 a 10 cm de longitud y más de 2 cm de anchura (Fig. 2). Respecto a su posible control biológico, aunque se han citado algunos hongos entomopatógenos, como Beauveria bassiana, que pueden contribuir a la reducción de esta plaga, todavía no se han desarrollado métodos eficaces en la práctica (Morales-Rodríguez et al., 2015).

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Tras una primera toma de contacto, en la que se concluyó que los daños provocados por este perforador eran mucho más graves de lo sospechado, en el año 2013 Patrimonio Nacional decidió llevar a cabo un estudio más profundo que permitiera obtener una imagen en tiempo real del grado de afectación por esta plaga de la totalidad de la masa de rebollar (inventario de pies dañados) y, al mismo tiempo, empezar con la eliminación de adultos del insecto de forma sistemática (capturas). Durante ese año, se llevó a cabo un inventario y cartografiado pie a pie de los rebollos afectados; al mismo tiempo, se ensayaron varios tipos de trampas y de atrayentes para la captura pasiva de adultos. Estos trabajos se complementaron con numerosas capturas activas (manuales y con foco de luz) en horario nocturno. Como se explica detalladamente a continuación, durante el 2013 se realizó el inventario poniendo en evidencia el grave problema existente

ya sospechado. Ello motivó el diseño de un Plan de Actuación para el control de la plaga a medio y largo plazo, fundamentado en tres pilares y llevado a cabo desde entonces: mediante trampas para reducir la población de la plaga. y con ello de las larvas, que viven ciclos de 3-4 años en el interior de los árboles. procedentes de semilla y micorrizados para garantizar la persistencia del bosque. EVALUACIÓN DE DAÑOS METODOLOGÍA Y RESULTADOS urante 2013 se elaboró un inventario pie a pie del arbolado dañado. Para ello se contó con un equipo formado por dos técnicos que peinaron la totalidad de la superficie del bosque, examinando uno por uno los pies de rebollo para localizar aquellos

D


Fig. 3a. Pies dañados en función de su clase diamétrica. Izda: gráfico de pies por categoría. Dcha: mapa mediante interpolación geoestadística (kriging) del diámetro.

ejemplares que presentaran daños causados por Cerambyx welensii. Los árboles afectados se marcaron con un pequeño punto blanco de pintura degradable y se georreferenciaron, tomando los siguientes datos con la ayuda de un dispositivo electrónico con GPS: número del ejemplar, coordenadas, diámetro (en cm y a 1,3 m de altura), número de orificios o agujeros, porcentaje de copa muerta y presencia/ausencia de serrín. Para facilitar la recogida de datos se establecieron cuatro categorías, tanto para el número de orificios como para el porcentaje de copa muerta (Tabla 1). Con toda la información recogida se creó una base de datos para su consulta y continua actualización. Los resultados del inventario se muestran en la Figura 3 (a, b, c y d). Con referencia a su clase diamétrica, de los 6.594 pies de rebollo inventariados con daños, más de tres cuartas partes pertenecen a la clase 2 (de 20 a 40 cm) (Fig. 3a). En la Figura 3b se observa que en las categorías de 2, 3 y 4 el reparto de pies es similar, situándose alrededor

de algo menos de un tercio del total en cada una de ellas. Destaca que el 60 % de los pies dañados presentan más de diez orificios (categorías 3 y 4), mientras que solo el 14 % presentan menos de cinco orificios. En la Figura 3c se aprecia que más de la mitad de los pies dañados presentan porcentajes de copa muerta superiores al 50  %: solo el 11  % de los pies dañados muestra menos del 25 % de su copa muerta. Esto da una idea del deficiente estado de salud de la mayoría de los ejemplares afectados por la plaga. Por otra parte, no es raro encontrar ejemplos de árboles con similar diámetro y número de orificios que, sin embargo, muestran un porcentaje de copa perdida muy diferente. Ello se debe a que en unos casos los daños visibles se concentran en la base del tronco, lo cual no suele representar una importante cantidad de copa muerta al menos durante los primeros años de presencia de la plaga. Por el contrario, en otros casos los daños se concentran en ramas concretas o en la horquilla del ejemplar, lo cual suele manifestarse

más tempranamente en una pérdida de copa. En la Figura 3d se comprueba cómo más de la mitad de los pies inventariados presentaban serrín en el momento de la realización del inventario. Aunque estos datos deben ser interpretados como garantía de presencia de larvas activas en el ejemplar en cuestión, la cuantía real de arbolado con larvas debe ser mucho mayor que la observada en campo, ya que no detectar serrín en el momento del inventario no significa necesariamente que no haya larvas en su interior, y además puede lavarse con la lluvia o simplemente no ser detectado. Por ello consideramos que este parámetro es el más susceptible de variación. Por último, en la Figura 4 se muestra la evolución de la densidad del arbolado dañado teniendo en cuenta las cortas sanitarias efectuadas. A partir de 2015 Patrimonio Nacional ha logrado incorporar los datos del rodal 17, arrendado a un campo de golf, empleando una metodología idéntica a la descrita. CONTROL DE LA POBLACIÓN REPRODUCTORA MEDIANTE TRAMPAS 2012-2017

Tabla 1. Categorías establecidas en función del número de orificios, porcentaje de copa afectada y presencia de serrín para cada pie dañado inventariado. CLASE

1

2

3

4

nº de orificios

<5

de 5 a 10

de 10 a 20

>20

CLASE

A

B

C

D

% de copa afectada

<25%

25-50%

50-75%

>75%

CLASE

1

0

Presencia de serrín

SI

NO

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METODOLOGÍA urante los dos primeros años (2012-2013) se ensayaron distintos modelos de trampa al mismo tiempo que se capturaban imagos in situ durante la noche. De esta forma se han podido observar detalles del comportamiento de la pla-

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Fig. 3b. Pies dañados en función del nº de orificios. Izda: gráfico de porcentaje de pies por categoría. Dcha: mapa mediante interpolación geoestadística (kriging) del nº de orificios

Fig. 3c. Pies dañados en función de la copa afectada. Izda: gráfico de proporción de pies por categoría. Dcha: mapa mediante interpolación geoestadística (kriging) del porcentaje de copa afectado

Fig. 3d. Pies dañados en función de la presencia de serrín. Izda: gráfico de proporción de pies por categoría. Dcha: mapa mediante interpolación geoestadística (kriging) de la presencia/ausencia de serrín

ga, además de no dejar de capturar adultos activamente en caso de que las trampas se mostraran ineficaces (captura pasiva).

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Las trampas se instalaban en los árboles más dañados localizados a su vez dentro de los rodales con mayor densidad de afectación. Para

optimizar las tareas de revisión y reposición del atrayente, la distancia entre trampas era aquella en desde cada una se pudiera ver la siguiente, en 2019. N.o 73


Fig. 4. Evolución de la densidad del arbolado dañado teniendo en cuenta las cortas sanitarias efectuadas anualmente

general entre 50 y 75 metros. En cada campaña, las baterías de trampas ya estaban desplegadas y activas la tercera semana de junio. Se efectuaron diez revisiones entre la última semana de junio y la primera de septiembre. En cada revisión, aparte de contabilizar y retirar los ejemplares capturados, se procedió a la liberación de los ejemplares de otras especies no diana y a la renovación del atrayente que se hubiera evaporado. La trampa de partida fue muy similar a la empleada por otros autores (Evans et al., 2007; LópezPantoja et al., 2016), y básicamente consiste en una botella de agua de plástico de seis litros a la que se le corta la parte superior y se invierte para que actúe de embudo. Se trata de una trampa “seca”, ya que incorpora una rejilla que impide que los animales capturados caigan al cebo, no incorporando ningún compuesto insecticida. El modelo empleado por Patrimonio Nacional se fabrica artesanalmente (no está disponible comercialmente), y se ha mostrado altamente eficaz. Además, se ha perfeccionado en cada campaña para optimizar su eficacia y rendimiento, realizando algunas modificaciones como: instalación

de una rejilla metálica inferior en la base, colocada a presión, que impide su deformación con el calor; perforaciones laterales para lograr una mayor dispersión del atrayente y para impedir que se sobrepase el nivel de la rejilla en caso de lluvia; tiras de gancho y bucle (velcro®) fijadas al tronco que permiten su manejo con mayor facilidad; fijación con clips del embudo superior para evitar el escape de adultos del escarabajo o la intrusión de depredadores; y colgado de trampas en altura para evitar daños por el ganado. Fruto de numerosos ensayos previos, para la atracción de estos coleópteros se elabora un cebo artesanal compuesto por vino blanco, agua, azúcar y sal, con una fase intermedia de fermentación. Los compuestos volátiles resultantes se asemejan mucho a los que se desprenden de los troncos muy atacados, lo que hace que los Cerambyx los interpreten como árboles decrépitos y fáciles de colonizar, teniendo por lo tanto sobre ellos un efecto llamada de tipo agregativo. Tanto para la instalación de las trampas como para el cálculo de la superficie de influencia de las mismas, se han tenido en cuenta las experiencias previas obtenidas por Torres-Vila et al. (2012, 2013).

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En 2013 se prosiguen los ensayos de trampeo y se talan y queman in situ 1.250 rebollos seleccionados entre aquellos más infestados y afectados. En 2014 se instalan 265 trampas empleando como base los datos cartográficos obtenidos el año anterior y, por lo tanto, concentrando los esfuerzos en aquellos rodales más afectados. Para 2015 el punto de partida fue instalar 375 trampas, solucionando los problemas causados en campañas anteriores por el ganado de la zona y ampliando los trampeos al rodal denominado “Golf” mediante la instalación de 50 trampas. A comienzos de 2016 se procedió a la corta de 500 pies gravemente afectados, y durante la campaña de verano se pusieron en funcionamiento 275 trampas concentrando los esfuerzos en aquellos focos más afectados, continuando los trampeos en el rodal “Golf”. A comienzos de 2017 se continuó con las labores de tala actuando nuevamente sobre otros 500 pies más con daños importantes provocados por el insecto. Durante la campaña de verano se instalaron 280 trampas y se volvió a muestrear el rodal “Golf” por tercer año consecutivo y el resto de rodales del bosque por cuarto año, con el mismo modelo de trampa.

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Inventario de pies dañados

Gráfico 1. Curvas de vuelo obtenidas mediante la instalación de trampas.

Gráfico 2. Cantidad de machos y hembras capturados cada campaña.

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Trampa empleada de captura en seco

RESULTADOS Curvas de vuelo y capturas totales Para facilitar una correcta interpretación de los resultados y poner de manifiesto las diferencias en las distintas curvas de vuelo interanuales, en el Gráfico 1 se representan conjuntamente las capturas semanales de los cuatro últimos años. Para evitar las diferencias debidas a la distinta cuantía de número de trampas empleadas cada año, los resultados se expresan en número de individuos/trampa y semana. En este gráfico puede observarse que las diferencias interanuales son notables (número de capturas y pico máximo de vuelo). En 2017 las capturas disminuyen considerablemente, pasando de casi 3.000 individuos a menos de 1.000, lo que representa un descenso de casi el 70 %. Si nos fijamos solo en las curvas de los dos últimos años, se observa como durante 2017 el pico máximo ni siquiera llega a una captura/trampa y semana. En cambio el año anterior ese mismo pico máximo fue de casi tres capturas/trampa y semana. Proporción de sexos En el Gráfico 2 se muestra la evolución de la cuantía de machos y hembras capturados durante los últimos cuatro años. Es un hecho que la cantidad de hembras capturadas siempre estuvo por encima del número 2019. N.o 73


Reposición semanal de atrayente

de machos. También se observa que ambas curvas tienden a igualarse tras cuatro años de capturas. Por último, también se ha comprobado que la proporción entre ambos sexos fue muy similar durante las diferentes campañas, de modo que la cuantía media de hembras en cada campaña siempre se mantuvo en torno a un 20-30 % más que el de machos. Hemos observado que esta proporción se mantiene bastante constante durante casi todo el periodo de vuelo salvo durante las 2-3 primeras semanas, cuando la proporción de machos comienza siendo mayor. Esta es una estrategia evolutiva común en muchos insectos, en los que la emergencia de los machos suele adelantarse, de manera que cuando las primeras hembras emprenden el vuelo está garantizada la presencia de machos dispuestos a fecundarlas. Buena parte del éxito del método empleado para el control de la plaga consiste en capturar sobre todo hembras, lo que su vez evita nuevas puestas cada año, aunque no se ha determinado si la mayor cantidad de hembras capturadas se debe a la dinámica natural de la plaga o a que estas se sienten más atraídas por el cebo. En cualquier caso, esto contribuirá a minimizar la plaga en un futuro. En los próximos años es de esperar que las capturas decrezcan como consecuencia de los trabajos realizados (capturas y apeo de pies

Larva de Cerambyx en último estadio

más afectados). Por otra parte, durante la última campaña la cantidad de hembras capturadas ha disminuido casi en 1.000 ejemplares respecto al año anterior. Por lo tanto, no solo se invierte la tendencia al alza respecto del periodo 2014-2016, sino que se produce un descenso de capturas de hembras del 67 %. Aunque importante, la eliminación de machos no se considera tan determinante como la de hembras debido a que un único macho puede fecundar a varias hembras. En referencia a la tasa de ocupación semanal de las trampas, en 2017 los porcentajes fueron los menores desde que comenzaron las labores de trampeo intensivo en 2014. El valor medio durante la última campaña fue de 16,93  %, lo que representa menos de la mitad que la media obtenida en 2016. Por otra parte, el valor máximo para 2017 en una semana fue del 40,36  %, cifra que contrasta con el 70,18  % del año anterior. Se puede concluir, por tanto, que la tasa de ocupación máxima en 2017 se redujo un 42  % respecto del 2016. Esta cifra contrasta con la leve reducción del 9,7  % que se produjo en el periodo 2015-2016. Diferencias de capturas por zonas Si se analiza la cuantía de capturas para cada una de las zonas muestreadas de manera continuada durante los

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últimos cuatro años se obtienen algunas diferencias significativas (Tabla 2). Del análisis se extraen los rodales “Calleja Larga” y “Golf”, puesto que únicamente se trampearon durante dos y tres años respectivamente. En las cinco zonas restantes, donde se ha sostenido el muestreo durante cuatro años consecutivos, se ha comprobado que el número de capturas ha disminuido. En cuanto al total de insectos capturados, la zona “Vaquerizas2-sin colgar” es la que muestra una mayor reducción en 2017 respecto del año anterior. Cabe destacar que como el número de trampas fue variable cada año (2014: 265, 2015: 375, 2016: 275, 2017: 280), la segunda mitad de esta tabla es la que aporta mayor información comparable donde se muestran los valores medios de capturas/trampa. Prestando atención a la última columna de la Tabla 2, se observa que en todas las zonas la cuantía de capturas ha descendido de forma muy notoria entre 2016 y 2017. El descenso más espectacular se ha producido en la zona “Sureste Embalse”, donde se pasa de casi 6-7 capturas/trampa/ año a poco más de una. En el caso de “Carretera Vieja”, aunque el descenso respecto a 2016 ha sido el mayor de todas las zonas, su resultado continúa situándose entre los valores medios obtenidos durante las campañas 2014 y 2015. Dado que el desarrollo larvario necesita cuatro años para

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Macho adulto

Hembra Lucanus cervus- no diana liberado en trampas

Tabla 2. Resultados de capturas por trampa y zona entre 2014 y 2017 VALOR ABSOLUTO

VALOR MEDIO POR TRAMPA

Capturas Capturas Capturas Capturas Capturas/trampa Capturas/trampa Capturas/trampa Capturas/trampa 2014 2015 2016 2017 2014 2015 2016 2017 79 124 … … 2,63 4,96 … …

Zona Caleja Larga Vaquerizas 1 - colgadas

50

388

709

322

Vaquerizas 2- sin colgar

551

553

780

Silla

318

147

369

Sureste embalse

592

361

Carretera Vieja

275

478

Golf TOTALES

1,00

5,17

11,82

5,37

176

5,86

6,91

11,14

2,54

99

10,60

6,68

9,23

2,48

443

66

7,13

6,02

7,38

1,10

334

128

5,50

7,35

16,70

6,40

3,20

4,92

1,40

160

123

42

1.885

2.211

2.758

835

completarse, todas las capturas obtenidas en 2017 provienen de puestas realizadas en 2013, año en el que apenas se prospectó esta zona. En la Tabla 3 se representa la densidad de capturas por hectárea para los cinco rodales que han sido trampeados de forma continua durante los últimos cuatro años. Para el cálculo de la superficie que se considerada tratada se consideró un área de 25 m

a cada lado de cada serie de trampas (Torres-Vila et al. 2015). Como valor medio en el conjunto de las zonas muestreadas durante 2017 se han capturado 40,86 individuos/ha. Este valor es tres veces y media menor que los 140,5 individuos/ha capturados de media en 2016, lo que supone una reducción muy considerable teniendo en cuenta el efecto acumulativo entre 2014 y 2016.

Tabla 3. Densidad poblacional de imagos/ha para cada zona muestreada entre 2014 y 2017 COMPARATIVA capturas / Ha capturas / Ha capturas / Ha capturas / Ha ZONA 4 AÑOS 2014 2015 2016 2017 Vaquerizas 1 - colgadas 13,70 58,43 125,39 53,67 Vaquerizas 2- sin colgar 54,77 65,14 85,29 17,52 Silla 169,15 76,17 89,78 24,81 Sureste embalse 131,56 49,45 83,98 11,34 Carretera Vieja 113,24 139,36 318,08 96,28 Media 96,28 77,71 140,5 40,86

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Total de capturas desde 2012 En el Gráfico 3 se muestran las capturas totales de cada campaña durante los últimos seis años (20122017), expresando los resultados en valor absoluto. Los escasos resultados obtenidos durante los dos primeros años son debidos a que el diseño de la trampa era aún experimental, y por ello buena parte de las capturas se realizaron a mano y por la noche. La cantidad total de imagos retirados durante este tiempo asciende a 9.246, de los cuales poco más de la mitad han sido hembras, y el resto, machos. Existe una notable disminución de capturas entre 2016 y 2017, lo cual, teniendo en cuenta que el esfuerzo de trampeo ha sido similar y sostenido durante los tres años anteriores (años 2014 a 2016), supone que los resultados son 2019. N.o 73


Macho Lucanus cervus - insecto no diana.

satisfactorios y prometedores de cara al futuro. El Gráfico 4 muestra la evolución temporal de las capturas pasivas durante los últimos cuatro años, en los cuales se ha empleado un modelo de trampa similar. El valor medio de capturas por trampa en 2017 ha sido el más bajo desde que se estandarizaron los trabajos a partir de 2014, y supone un descenso del 70 % con respecto del año anterior. Si asumimos como válida la estimación de que por cada hembra capturada se eliminan diez individuos (Torres-Vila et al., 2015), solo en el último verano se habría evitado la aparición de 4.860 ejemplares de Cerambyx para dentro de cuatro años (2021). Si tenemos en cuenta el total acumulado de hembras capturadas desde 2012, se calcula que la población se verá reducida en por lo menos 48.270 ejemplares. Labor divulgativa Finalmente hay que mencionar la importante labor divulgativa y de concienciación que ha llevado a cabo Patrimonio Nacional mediante la colocación de varios paneles informativos y la realización de una campaña divulgativa justificando el cese de permisos de recolección de leña de roble en el bosque (puesto que los restos se trituran o queman in situ para evitar la diseminación de la plaga).

Prionus coriarius

Gráfico 3. Total de capturas por campaña entre 2012 y 2017

Gráfico 4. Número medio de capturas por trampa y año entre 2014 y 2017.

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CONCLUSIONES a realización de un inventario exhaustivo al inicio del proyecto ha permitido que la toma de decisiones (tanto de tala como de zonas a trampear) estuviera avalada desde el punto de vista técnico, y se ha mostrado una herramienta necesaria (no excesivamente costosa) en el control de esta plaga. El inventario pie a pie integrado en un sistema de información geográfica (SIG) ha permitido establecer que el 37 % de la superficie del bosque de La Herrería se encuentra gravemente afectada. Tras cuatro años de capturas se ha logrado un descenso importante en la población de la plaga. En 2017 las capturas disminuyen considerablemente, pasando de casi 3.000 individuos el año anterior a menos de 900, lo que representa un descenso de casi el 70 % (Gráfico 3). Aunque es muy probable que la bajada en 2017 se deba al conjunto de actuaciones, también sería posible que se debiera a fluctuaciones poblacionales de origen natural.

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Los efectos de la captura de adultos (con la correspondiente disminución en el número de huevos puestos) no se reflejan en la población hasta pasados cuatro años, y por tanto la disminución registrada en 2017 parece ser consecuencia de las capturas de 2013. La generación de 2017 sería la consecuencia de la primera generación progenitora “tratada”, mientras que la del 2016 se puede considerar resultado de una generación progenitora “no tratada” (apenas se retiraron 200 ejemplares en 2012). Es de esperar que como resultado de la combinación de los trabajos de captura de imagos y eliminación de árboles afectados la reducción de la población se mantenga durante los años 2018, 2019 y 2020. El trabajo de trampeo es ineficaz si no es acompañado por la tala y quema o retirada de los ejemplares más colonizados y dañados, como se está llevando a cabo. Es de vital importancia garantizar la recuperación del bosque mediante la repoblación de las zonas más afectadas o aclaradas, así como favorecer la regeneración natural.

GESTIÓN DURANTE LOS AÑOS VENIDEROS: atrimonio Nacional tiene previsto continuar con el trampeo de adultos durante al menos tres años más. Manteniendo la presión sobre las tres próximas generaciones se espera lograr una reducción tal que la población se encuentre por debajo del umbral tolerable y por tanto deje de considerarse como plaga durante un tiempo. Para continuar con el control que se viene efectuando sobre esta plaga desde el año 2012 resulta de vital importancia continuar con la eliminación del arbolado más dañado que todavía queda en pie. Dada la frecuencia de caída de ramas y descalce de pies por los daños de la plaga se continuará concentrando las cortas en zonas prioritarias, tanto de tránsito (carreteras, caminos y sendas) como estanciales (áreas recreativas). De cara a la regeneración del bosque, se continuará con las repoblaciones de rebollo micorrizado en zonas acotadas al ganado.

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2019. N.o 73


AGRADECIMIENTOS ueremos expresar nuestro agradecimiento al personal de Patrimonio Nacional que ha hecho posible el presente trabajo. Especialmente a la guardería de El Escorial, que ha colaborado en todo momento para el correcto desarrollo del mismo, particularmente a Félix Muñoz e Isidro Pontón. No podemos dejar de mencionar a Luis Miguel Prieto Pérez de MATINSA (contrata encargada desde 2015 de la conservación de áreas recreativas y viales), sin cuya confianza no hubiéramos podido desarrollar esta ingente labor. No menos importantes son Eva Miranda GarcíaRovés y Eduardo Jiménez, cuya colaboración nos sirvió de gran ayuda.

Q

BIBLIOGRAFÍA Echevarría JM, Echevarría E. 1996. Los Cerambycidae Latreille (Coleoptera) del Bosque de la Herreria, El Escorial, Madrid. Bol. Soc. Entomol. Aragonesa 14: 3–6. Evans H, Moral L, Pajares J. 2007. Biology, ecology and economic importance of Buprestidae and Cerambycidae. En: Lieuiter F et al. (eds.) Bark and wood boring insects in living trees in Europe, a synthesis. Wageningen University, Kluwer. p. 447-474. López-Pantoja G, Domínguez L, Sánchez-Osorio I. 2016. A procedure for calculating the thermal constants associated with the flight period of Cerambyx welensii Kuster and Prinobius myardi Mulsant from field observations. Agr. Forest Entomol. 18: 82–90. Morales-Rodríguez C, Sánchez-González A, ConejoRodríguez Y, Torres-Vila LM. 2015. First record of Beauveria bassiana (Ascomycota: Clavicipitaceae) infecting Cerambyx welensii (Coleoptera: Cerambycidae) and pathogenicity tests using a new bioassay method. Biocontrol Sci. Techn. 25: 1213–1219. Torres-Vila LM, Mendiola-Díaz FJ, Conejo-Rodríguez Y, Sánchez-González Á. 2015. Reproductive traits

and number of matingsin males and females of Cerambyx welensii (Coleoptera: Cerambycidae) an emergent pest of oaks. B. Entomol. Res., Cambridge University Press, 1–12. Torres-Vila LM, Sánchez-González Á, Merino-Martínez J, Ponce-Escudero F, Conejo-Rodríguez Y, MartínVertedor D, Ferrero-García JJ. 2013. Mark-recapture of Cerambyx welensii in dehesa woodlands: dispersal behaviour, population density, and mass trapping efficiency with low trap densities. Entomol. Exp. Appl. 149: 273–281. Torres-Vila LM, Sánchez-González Á, Ponce-Escudero F, Martín-Vertedor D, Ferrero-García JJ. 2012. Assessingmass trapping efficiency and population density of Cerambyx welensii Küster by mark-recapture in dehesa open woodlands. Eur. J. For. Res. 131: 1103–1116. Vicente, C. 2013. Evaluación del grado de afectación por larvas de Cerambyx welensii Küster, 1846, del arbolado de las dehesas en Extremadura y su relación con algunas variables importantes del ecosistema. Tesis doctoral. Universidad de Extremadura, Badajoz.

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COLABORACIÓN / TÉCNICA

Selección del hábitat y permeabilidad del territorio para el lince ibérico (Lynx pardinus) en Andalucía Sonia Illanas1, Carlos Ciudad1, Aitor Gastón1, Sandra Blázquez-Cabrera1, Miguel Ángel Simón2, Santiago Saura1,3 1 ETSI Montes, Forestal y del Medio Natural, Universidad

Politécnica de Madrid 2 Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de

la Junta de Andalucía 3 European Commission, Joint Research Centre (JRC)

El lince ibérico muestra diferencias en su preferencia por distintas cubiertas del suelo, tanto dentro de sus áreas territoriales como fuera de ellas, cuando realiza movimientos de dispersión o exploración. La fuerte selección por parte del lince ibérico de determinadas cubiertas dentro de sus áreas territoriales impone restricciones en cuanto a los paisajes adecuados para su asentamiento y sus poblaciones reproductoras. Por el contrario, la capacidad del lince de usar una mayor variedad de cubiertas durante su dispersión indica una mayor permeabilidad del territorio, es decir, una relativa facilidad de movimiento a través del mismo. Sin embargo, existen zonas de baja permeabilidad en el territorio que pueden dificultar la conectividad y expansión del área de distribución del lince ibérico, y a la larga su conservación, como es el caso de la población de Doñana-Aljarafe, hoy en día conectada al resto de poblaciones solamente a través de un paso crítico. Palabras clave: Monte mediterráneo; collares GPS; paisaje forestal; calidad de hábitat

ESTUDIOS DE SELECCIÓN DE RECURSOS os estudios de selección de recursos aportan gran cantidad de información sobre el comportamiento de los animales y su relación con el territorio. Son capaces de identificar cómo influyen diferentes factores ecológicos (como las cubiertas y usos del suelo) sobre los animales; es decir, permiten inferir qué prefieren o qué los beneficia en mayor medida. Gracias a ellos es posible localizar áreas potenciales de asentamiento, entender cómo se

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mueven los individuos por el territorio, conocer cuáles son las zonas de paso más favorables e identificar recursos críticos y su localización. Este conocimiento del uso del territorio por parte de las especies resulta especialmente importante para aquellas con problemas de conservación, pudiendo dotar este tipo de análisis de herramientas para la gestión del territorio en beneficio de ellas. Estos estudios, a su vez, permiten distinguir el tipo de cubiertas que prefieren los individuos en función de 2019. N.o 73


su modo de comportamiento (Zeller et al., 2014). Así pues, los análisis de selección o calidad del hábitat habitualmente se basan en la relación de las especies con las cubiertas de suelo cuando los individuos realizan un uso territorial del mismo (dentro de sus áreas de campeo), mientras que los análisis de permeabilidad del territorio pretenden conocer la preferencia por determinadas cubiertas cuando los animales realizan movimientos de dispersión o exploración (fuera de sus áreas de campeo). La calidad del hábitat y la permeabilidad del territorio para una determinada especie dependen del uso existente del territorio, de la tolerancia de la especie por el tipo de cubiertas y de los requerimientos de los individuos. Un área determinada puede ser potencialmente óptima para albergar poblaciones reproductivas y viables de una especie (alta calidad del hábitat) pero presentar zonas adyacentes poco favorables para el movimiento de la especie (baja permeabilidad del territorio) o viceversa. Situaciones como la descrita suponen una dificultad

añadida en la búsqueda de nuevos territorios de asentamiento por parte de individuos en dispersión y para el intercambio de individuos y genes entre poblaciones. La situación óptima para una especie es una elevada calidad del hábitat en sus zonas de asentamiento (existentes o potenciales) y una elevada permeabilidad del territorio entre ellas. Este tipo de análisis requiere información sobre la presencia de la especie en el territorio (conocimiento experto, avistamientos en campo, muestreos de huellas, excrementos u otros indicadores de presencia, dispositivos de seguimiento como GPS o radioseguimiento) y de información de las variables ambientales del territorio (mapas de usos y cubiertas vegetales, infraestructura viaria, red hídrica, relieve, etc.). Ambos tipos de información se relacionan mediante funciones de selección de recursos, que son modelos de regresión en los que se estima la probabilidad de presencia de una especie para cada combinación de valores de las variables ambientales consideradas

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(Manly et al., 2002). Es fundamental para la obtención de resultados fiables que la información de partida, tanto biológica como ambiental, sea lo más detallada y fiable posible. Cuando la información biológica es más detallada y la resolución de los datos ambientales es mayor se obtienen resultados más precisos. EL LINCE IBÉRICO l lince ibérico (Lynx pardinus) sufrió un dramático declive poblacional durante el siglo XX, hasta el punto de que a principios del siglo XXI se estimó que la especie contaba con menos de 100 individuos (Simón et al., 2012). Sin embargo, las medidas de conservación y recuperación de la especie han logrado que el número de ejemplares en libertad haya aumentado hasta los 589 estimados en la actualidad (LIFE+ Iberlince, 2018). Estos resultados han permitido que la IUCN (International Union for Conservation of Nature) haya modificado la clasificación del grado de amenaza de la especie de “en peligro crítico de extinción” a “en peligro” en

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2015 (IUCN, 1996; Rodríguez y Calzada, 2015). El referido aumento poblacional ha sido posible, entre otras cosas, gracias a la reducción de las principales causas de mortalidad de la especie, las acciones de mejora de la calidad de hábitat, el reforzamiento genético mediante traslocación de individuos entre poblaciones y la creación de nuevas poblaciones mediante reintroducción de individuos (Simón et al., 2012). La consolidación de las nuevas poblaciones en el territorio y la expansión de estas hacia nuevas áreas hace que sea prioritario conocer con detalle el uso que los individuos realizan de las cubiertas con el fin de poder identificar obstáculos que puedan afectar a la consolidación de la recuperación poblacional de la especie, así como ayudar a identificar las zonas en las que es factible su reintroducción o asentamiento natural. Para hacer un seguimiento detallado de los movimientos de los individuos se han colocado en varias decenas de ellos collares con dispositivos GPS-GSM. Estos collares han sido programados para enviar periódicamente la localización del individuo que los porta, lo que hace posible contar con una gran cantidad de información detallada. ESTUDIOS PREVIOS e han realizado estudios previos de selección del hábitat del lince ibérico empleando distintos tipos de información biológica y variables ambientales. Los resultados son consistentes en cuanto a la preferencia del lince ibérico por el matorral mediterráneo, pero existe una cierta heterogeneidad en otros resultados. Algunos trabajos obtuvieron conclusiones contrapuestas en cuanto a la utilización de terrenos sin vegetación, pastizales, bosques de frondosas y bosques de coníferas para individuos territoriales en distintas áreas de estudio (Palma et al., 1999; Palomares et al., 2000; Palomares, 2001; Fernández et al., 2003, 2006; Gastón et al., 2016). Igualmente ocurre para individuos dispersivos, donde la utilización de cultivos y terrenos sin vegetación ha generado resultados variables entre estudios (Palomares et al., 2000; Gastón et al., 2016).

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Los estudios más recientes sobre el lince ibérico se han realizado con una gran cantidad de datos provenientes de collares GPS-GSM (44 002 localizaciones de individuos), y se han aplicado a escala peninsular en combinación con la clasificación de los tipos de cubierta obtenida a partir de la cartografía del proyecto CORINE Land Cover (1:100 000). Ello ha permitido conocer que la especie sí utiliza cubiertas que previamente se consideraban poco o nada favorables (e.g. cultivos con vegetación natural remanente, olivares extensivos o áreas agroforestales), aun coincidiendo con estudios previos en la

idoneidad para la especie del monte mediterráneo. Además, se ha puesto también de manifiesto que las preferencias de la especie en la selección de cubiertas varían según el modo de comportamiento (territorial o dispersivo/exploratorio) de los individuos (Gastón et al., 2016). El objetivo principal de este trabajo consistió en analizar el uso que hace el lince ibérico de las cubiertas y usos del suelo en Andalucía a partir de la información aportada por los collares GPS-GSM, y determinar posibles diferencias según el modo de comportamiento de los linces utilizando una cartografía de mayor 2018. N.o 72


resolución espacial y temática (SIOSE 2011 de Andalucía a escala 1:10 000 y mapa forestal de España a escala 1:50 000) que la utilizada en estudios previos. ¿DÓNDE Y CÓMO ESTUDIAR LA SELECCIÓN DE RECURSOS DEL LINCE IBÉRICO? a comunidad autónoma de Andalucía es la región que suma más cantidad de ejemplares de lince ibérico, aproximadamente el 76 % del censo de individuos en libertad (LIFE+ Iberlince, 2018). Además, cuenta con la documentación crtográfica del Sistema de Ocupación del Suelo de Es-

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paña en Andalucía (SIOSE Andalucía 2011, 1:10 000) que posee alto grado de detalle, resolución cartográfica y actualización de los datos. Por ambos motivos se eligió esta región como área de estudio. Para el estudio se contó con la información proporcionada, entre diciembre de 2008 y noviembre de 2013, por los collares GPS-GMS portados por 48 linces en Andalucía, que informaban de la posición de los individuos cada cuatro horas, lo cual supuso contar con varias decenas de miles de localizaciones GPS-GSM para la especie. Este amplio y detallado conjunto de localizaciones ha hecho posible diferenciar dos grupos de individuos según su modo de comportamiento: territorial o dispersivo/ exploratorio (Blázquez-Cabrera et al., 2016; Gastón et al., 2016). Esta distinción hace posible analizar con mayor rigor el uso del territorio por la especie en función de las particularidades y necesidades de los individuos englobados en estas dos tipologías diferenciadas. A partir de las categorías de cubierta y uso del suelo del SIOSE de Andalucía y del mapa forestal de España se generaron ocho variables ambientales, de las cuales cinco corresponden a cubiertas forestales (pastizal, matorral, dehesas, bosques de frondosas y bosques de coníferas) y las tres restantes a cubiertas no forestales (áreas inadecuadas, cultivos de olivar, otros cultivos). Las áreas inadecuadas comprenden masas de agua, áreas artificiales y zonas sin vegetación. Para conocer la preferencia o rechazo del lince ibérico por los diferentes tipos de cubiertas se aplicó una función de selección de recursos que compara el tipo de cubierta en el que se encontró cada localización GPS-GSM con los tipos de cubierta que se encontraron alrededor de la misma y que estaban disponibles pero que no fueron seleccionados por el individuo (más detalle de la metodología en Gastón et al., 2016). Se aplicó la función de selección de recursos a los datos correspondientes a comportamientos territoriales para obtener un mapa de calidad del hábitat, y a comportamientos dispersivos/

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exploratorios para obtener un mapa de permeabilidad del territorio. DIFERENCIAS EN LA SELECCIÓN DE RECURSOS: RESULTADOS OBTENIDOS a preferencia del lince ibérico por un tipo de cubierta u otro difiere según el modo de comportamiento de los individuos. Nuestros resultados muestran que cuando estos se encuentran dentro de sus áreas de campeo la selección de cubiertas es más restrictiva, existiendo mayor diferencia en la probabilidad de selección de unas u otras. Así, en sus áreas de campeo seleccionan muy claramente cubiertas de matorral y de bosques de frondosas. También seleccionan positivamente, aunque en menor medida, cubiertas adehesadas y pastizales; y de forma más limitada, bosques de coníferas y cultivos de olivar, de acuerdo con nuestros resultados. Además, rechazan fuertemente, como cabía esperar, las masas de agua, zonas artificiales y zonas sin vegetación. Por otro lado, nuestros resultados indican que aunque las cubiertas de matorral y bosques de frondosas continúan siendo las más seleccionadas por los individuos cuando realizan movimientos de dispersión o exploración, esta preferencia es menos acentuada en relación al resto de cubiertas. Cuando realizan este tipo de desplazamientos, las cubiertas adehesadas, de pastizales, bosques de coníferas y cultivos de olivar también se seleccionan con frecuencia. Precisamente en estas últimas, los cultivos de olivar, es donde se observa el mayor aumento de frecuencia de uso al pasar del comportamiento territorial al dispersivo/exploratorio, lo que indica el papel importante que los olivares, especialmente cuando cuentan con significativos remanentes de vegetación natural herbácea o arbustiva, juegan para la permeabilidad de paisajes heterogéneos por los que transitan los linces. Nuestro estudio confirma la preferencia por una mayor variedad de cubiertas cuando los individuos realizan movimientos de exploración o dispersión respecto a una selección más restrictiva en sus movimientos territoriales, la denominada plasticidad dispersora del lince ibérico (Gastón et al., 2016).

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Fig. 1. Distribución de la calidad del hábitat en la población de Doñana-Aljarafe y su entorno. Las siluetas negras de los linces indican las zonas de presencia de la especie en áreas de campeo, sombreadas en tono grisáceo según la delimitación proporcionada por el proyecto Life+ Iberlince

Las diferencias en el uso de cubiertas de suelo según el modo de comportamiento también ha sido observada en otras especies, como por ejemplo en elefantes, pumas, linces boreales, osos pardos cantábricos o licaones (Roever et al., 2014; Zeller et al., 2014; Bouyer et al., 2015; MateoSánchez et al., 2015; Abrahms et al., 2017). Por este motivo, diferenciar el modo de comportamiento de los individuos es recomendable en la realización de análisis de selección de recursos como del aquí planteado. Esta diferenciación permite determinar de manera más específica y exhaustiva el uso del territorio por parte de las

especies y evitar sesgos en la estimación del uso del territorio, y, por tanto, recomendaciones potencialmente erróneas sobre la gestión del mismo. Así, es posible desarrollar por un lado modelos de calidad del hábitat, útiles para determinar áreas óptimas para el establecimiento de poblaciones estables con suficiente potencial reproductor, y por el otro, modelos de permeabilidad del territorio, sobre los que se fundamenten los estudios de conectividad ecológica, más acordes al uso del territorio que hace la especie considerada cuando necesita desplazarse en búsqueda de nuevas zonas u oportunidades de apareamiento.

ASENTAMIENTO DE POBLACIONES Y DESPLAZAMIENTOS DE INDIVIDUOS EN ANDALUCÍA l modelo de calidad del hábitat obtenido en este estudio refleja la potencialidad del territorio para el asentamiento de poblaciones de lince ibérico (Fig. 1 y 2). Este modelo revela amplias zonas con una calidad relativamente elevada, las cuales podrían ser adecuadas para albergar poblaciones estables de la especie, y por tanto podría considerarse su potencial como áreas aptas para la reintroducción de ejemplares. Es el caso de algunas zonas de Andalucía, en

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Fig. 2. Distribución de la calidad del hábitat en las poblaciones de Sierra Morena y su entorno. Las siluetas negras de los linces indican las zonas de presencia de la especie en áreas de campeo, sombreadas en tono grisáceo según la delimitación proporcionada por el proyecto Life+ Iberlince

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Fig. 3. Permeabilidad del territorio en la población de Doñana-Aljarafe y su entorno. Las siluetas blancas de los linces indican zonas potenciales de dispersión fuera de sus áreas de campeo. Los límites de la población están sombreados en tono grisáceo, según la delimitación proporcionada por el proyecto Life+ Iberlince

las que la probabilidad de selección obtenida es incluso superior a la encontrada para el núcleo de la población de Doñana-Aljarafe y su entorno (Fig. 1). La probabilidad de selección de la población de Sierra Morena y su entorno es sin embargo de las más elevadas, y similar a otras áreas andaluzas con elevada calidad del hábitat estimada por el modelo (Fig. 2). El modelo de permeabilidad del territorio representa la facilidad de movimiento a través de las cubiertas para aquellos individuos que realizan un proceso de dispersión (Fig. 3 y 4). En este modelo se observan áreas con una permeabilidad al movimiento

muy superior a los valores de esas mismas áreas para el modelo de calidad del hábitat (verde oscuro frente a verde claro al comparar las figuras de ambos modelos), lo cual refleja la mayor capacidad de la especie de utilizar una mayor amplitud de cubiertas cuando realiza desplazamientos de dispersión o exploración. Este modelo muestra que el núcleo de población de Doñana-Aljarafe se encuentra rodeado por un territorio de baja permeabilidad, lo que implica una dificultad para el desplazamiento de los individuos entre la población de Doñana-Aljarafe y el resto del territorio. Esta dificultad de

movimiento queda en algunas zonas mitigada por la existencia de ciertos corredores estrechos por donde los individuos podrían moverse con mayor facilidad, como es el curso del río Guadiamar (Fig. 3; Blázquez-Cabrera et al., 2016). Por otro lado, la matriz circundante al núcleo poblacional de Sierra Morena presenta una elevada permeabilidad; es decir, los individuos pueden desplazarse con facilidad, según las estimaciones de este modelo, identificándose zonas especialmente permeables hacia el oeste, donde además existen áreas de elevada calidad del hábitat para el posible asentamiento de poblaciones (Fig. 4).

Fig. 4. Permeabilidad del territorio en las poblaciones de Sierra Morena y su entorno. Las siluetas blancas de los linces indican zonas potenciales de dispersión fuera de sus áreas de campeo. Los límites de las poblaciones están sombreados en tono grisáceo, según la delimitación proporcionada por el proyecto Life+ Iberlince Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural

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IMPLICACIONES PARA UNA GESTIÓN DEL PAISAJE QUE CONTRIBUYA A LA CONSERVACIÓN DEL LINCE IBÉRICO l modelo de calidad del hábitat revela una notable cantidad de áreas con elevada potencialidad para el asentamiento de poblaciones de lince ibérico. Aun así, deben ser evaluados otros factores, como la capacidad de desplazamientos exitosos entre las potenciales áreas de asentamiento y las poblaciones ya consolidadas, que garanticen el flujo genético de la especie. Asimismo, se considera crucial asegurar en estas áreas potenciales la existencia de otras condiciones propicias para la supervivencia de los individuos más allá de los factores considerados en este estudio, especialmente que dispongan de una densidad de conejos que satisfaga sus requerimientos alimenticios, al ser esta la presa principal en la dieta del lince ibérico (≈ 90 %; Delibes, 1980; Palomares, 2001; San Miguel, 2014). Asimismo, son precisas unas condiciones sociales del medio rural favorables a la pre-

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sencia de la especie, acometiendo cuando sea necesario labores de información y sensibilización entre propietarios y vecinos de los municipios y comarcas implicadas (IUCN/SSC, 2013). La baja permeabilidad del territorio estimada para el desplazamiento de individuos en las zonas que circundan gran parte de la población Doñana-Aljarafe sugiere la prioridad de ejecución de medidas correctoras de obstáculos y restauradoras de la conectividad en las áreas del entorno de este núcleo poblacional y en los principales corredores identificados (Blázquez-Cabrera et al., 2016). Las medidas de gestión para favorecer el aumento de la calidad del hábitat y la permeabilidad del territorio podrían centrarse, por ejemplo, en entornos agrícolas mediante cultivos herbáceos de corta duración y el establecimiento de vegetación dispersa de matorral y arbustedos entre cultivos, potenciando una estructura en mosaico del paisaje lo cual favorecería la presencia y abundancia del conejo de monte (San Miguel, 2014). Asimismo, podrían realizarse tratamientos selví-

colas, tales como claras o entresacas, en aquellas masas arbóreas cuya excesiva espesura limite su idoneidad para el lince ibérico (San Miguel, 2014). No obstante, antes de determinar dónde es más adecuada la ejecución de medidas que favorezcan la conservación de la especie, es importante considerar también otros factores que influyen en la expansión natural del lince ibérico, como por ejemplo, el nivel de saturación de cada población (Matthysen, 2005; Fattebert et al., 2015), siendo conveniente facilitar el movimiento de los individuos hacia zonas del territorio en donde puedan establecerse, recogiendo así posibles excedentes poblaciones de las áreas fuente. Finalmente, las medidas de conservación que se realicen sobre el hábitat del lince ibérico no sólo beneficiarían a esta especie, sino también a otras muchas asociadas al monte mediterráneo, redundando en una mejoría general de todo el ecosistema y de la funcionalidad y conectividad del mismo.

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AGRADECIMIENTOS a realización de este estudio ha sido posible gracias a los datos proporcionados por el proyecto LIFE+ Iberlince (LIFE10NAT/ES/570) y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. También agradecer a la Socie-

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dad Española de Ciencias Forestales (SECF) la entrega anual de los premios universitarios y por otorgar a este trabajo el primer premio en 2016 en la categoría de proyectos fin de grado. Asimismo, agradecer a la revista Foresta la oportunidad de divulgar los resultados obtenidos en este estudio.

REFERENCIAS

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COLABORACIÓN / TÉCNICA

LIFE+ COMFOREST. Identificación, caracterización y gestión sostenible de los montes comunales en Extremadura Joaquín Polanco Noain Jesús Ramos Medina Jesús García Pérez Juan Manuel Julián Hernández Francisco Javier Martín Colomé Ingenieros Técnicos Forestales. Servicio de Ordenación y Gestión Forestal. Dirección General de Medio Ambiente. Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio. Junta de Extremadura

En Extremadura hay 170 montes con aprovechamiento vecinal, que ocupan más de 150.000 ha, con una población en los municipios donde se localizan que supera los 170.000 habitantes. Algunos de estos montes, sobre todo los más extensos, tienen gran relevancia en el sustento de numerosas familias, debido al peso que conservan los aprovechamientos comunales tradicionales como pastos, cultivos o leñas. Estos montes forman parte del demanio forestal, con una forma de explotación ligada al territorio que debe gestionarse de manera sostenible. Palabras clave: montes comunales; aprovechamientos vecinales; propiedad forestal colectiva; LIFE

INTRODUCCIÓN Justificación y objetivos onsciente de la necesidad de conocer y defender los montes comunales y de mejorar su ordenación y gestión forestal para compatibilizar el aprovechamiento común de los vecinos con su la persistencia, conservación y mejora, desde la Junta de Extremadura se presentó ante la Comisión Europea una propuesta de proyecto LIFE+ destinado a identificar, caracterizar y marcar las directrices de gestión forestal sostenible de estos montes. El proyecto, titulado LIFE+ Comforest - Identificación, caracterización

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y gestión forestal sostenible de los montes comunales en Extremadura” (LIFE12 ENV/ES/000148), obtuvo la aprobación de la Comisión Europea, y desde el año 2014 lleva trabajando en el mismo la Dirección General de Medio Ambiente, a través de su Servicio de Ordenación y Gestión Forestal. LIFE+ Comforest tiene como objetivo promover, fomentar y valorizar un importante patrimonio público natural de la región extremeña, los montes comunales, fijándose para ello los siguientes propósitos: – Identificar los montes comunales existentes en Extremadura, 2019. N.o 73


Puerto de Santa Cruz, dehesa boyal.

– –

analizando el régimen de usos existente. Conocer sus características forestales y su estado medioambiental. Elaborar unas recomendaciones encaminadas a mejorar su gestión, teniendo en cuenta su especial régimen de aprovechamiento. Proponer la creación de un registro público de montes comunales. Divulgar los resultados del proyecto.

LA PROPIEDAD FORESTAL COLECTIVA Y LA DEFINICIÓN LEGAL DE MONTE COMUNAL a propiedad forestal colectiva en España ha evolucionado en diferentes contextos y situaciones socioeconómicas según las distintas épocas históricas, originando una variada casuística y confusión en los conceptos, ocasionado sobre todo por la existencia de derechos “de propiedad” y “de uso y aprovechamiento” de los montes, que pueden no concurrir en la misma persona o titular. Podemos diferenciar dos tipos de propiedad colectiva en España: una, pública (dentro de la que están incluidos los montes comunales); y otra, privada (dentro de la que quedan

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incluidos los llamados montes de socios y montes vecinales en mano común). Son montes comunales1 o del común los pertenecientes a las entidades locales, en tanto su aprovechamiento corresponda al común de los vecinos (artículo 12 de la Ley 43/2003, de Montes). En este caso, los vecinos se benefician directamente de los productos generados por el monte (leña, carbón, pastos, bellota, ramón, corcho, resina...), mientras que al ayuntamiento le corresponde la gestión. Muchos montes actualmente comunales (o que lo fueron en el pasado) pueden reconocerse por la perduración de topónimos referentes a aprovechamientos colectivos, como dehesas boyales, ejidos, baldíos, suertes o sobrantes. Los montes comunales, por ser demaniales, son inalienables, imprescriptibles e inembargables. Por el régimen de su aprovechamiento, colectivo y gratuito, no procuran renta alguna a las tesorerías municipales, a diferencia de los montes patrimoniales o de propios que tienen un aprovechamiento excluyente y oneroso. En ambos tipos (comunales y patrimoniales), la titularidad es de la entidad local administrativa, pero

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solo en los primeros el uso y aprovechamiento corresponde a los vecinos. También es posible que montes inicialmente con carácter patrimonial adquieran la naturaleza de comunales, por haberse dado una afectación tácita tras un uso comunal durante más de 25 años. El régimen comunal de un monte conlleva una serie de efectos en forma de derechos y obligaciones que afectan a las partes, la entidad local titular y los vecinos del municipio. Corresponde al ayuntamiento: –

Administrar, gestionar, conservar, mejorar y regular los aprovechamientos. Para ello se deben elaborar y publicar las normas precisas y velar por su cumplimiento. Proteger los montes (potestad de investigación, deslinde y recuperación de oficio). Inscribir los montes en el inventario de bienes municipales y en el registro de la propiedad. Distribuir los beneficios obtenidos entre los vecinos o reinvertirlos en el propio monte. Respetar la proporcionalidad en la adjudicación de los aprovechamientos.

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Santibañez El Bajo, dehesa boyal

Corresponde a los vecinos: –

– –

– –

El derecho a acceder a la información relativa al aprovechamiento del monte comunal. El derecho a acceder a los aprovechamientos comunales. Responder de los daños causados en el monte por ellos mismos o por sus ganados. El derecho a formar parte y participar de juntas vecinales u otros organismos de gestión. El derecho a participar en los beneficios que se obtengan en los aprovechamientos con rendimientos pecuniarios (venta de madera, corcho...). El pago del canon exigido. Conservar el monte y cumplir los requisitos exigidos en ordenanzas o por la costumbre. El uso del monte sin perjuicio del derecho de terceros.

ORIGEN Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL APROVECHAMIENTO COMUNAL EN EXTREMADURA a evolución histórica seguida por los montes comunales en Extremadura a lo largo de los siglos no dista mucho de la del resto de España. Para conocer el origen de los montes comunales extremeños es necesario remontarse a la Edad Media. Los

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Abertura, dehesa boyal

primeros datos referentes a estos montes datan de los siglos XII y XIII, con la conquista del territorio extremeño por los reyes cristianos Alfonso IX y Fernando III. Tras la reconquista de los territorios musulmanes por parte de estos reyes, los campesinos, autorizados por los monarcas, se asentaron en tierras que muy pronto se integrarían en concejos. Ligados a estos asentamientos aparecen terrenos como dehesas, baldíos y ejidos, cuyos recursos y aprovechamientos eran el único medio de vida y sustento familiar para los nuevos pobladores. La reconquista y repoblación de las tierras generan interesantes documentos jurídicos (p. e. cartas pueblas y fueros) donde se recoge información sobre la nueva organización territorial de estas zonas. A modo de resumen: – Siglo XV. Hay un ligero incremento demográfico que conlleva un aumento de la roturación de montes. Surgen las primeras ordenanzas. – Siglos XVI y XVII. El incremento demográfico se acentúa, lo que provoca una mayor presión sobre los recursos forestales. Gran degradación de los montes, con aumento de las roturaciones y las pugnas con los ganaderos. – Siglo XVIII. Comienza a tomarse conciencia por parte del Estado

de la importancia que tiene la conservación de los montes. Siglo XIX. El fenómeno desamortizador provoca una acentuación del latifundismo en la región. La lucha por parte de muchos ayuntamientos para conservar los terrenos en manos de los vecinos no impide que numerosas propiedades caigan en manos privadas. Siglo XX. Finaliza el proceso desamortizador. Descentralización a favor de los municipios. Siglo XXI. Mayor conciencia de la importancia económica, social y medioambiental de los montes comunales. Necesidad de identificar y proteger los montes comunales.

ACCIONES DEL PROYECTO LIFE+COMFOREST Y RESULTADOS OBTENIDOS as acciones que integran el proyecto LIFE+ Comforest se encuadran en cinco grupos:

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A. Acciones preparatorias La acción A.1. Planificación técnica del proyecto está destinada a obtener la información necesaria para identificar los montes comunales existentes en Extremadura. Consiste en la preparación y celebración de distintas reuniones de ámbito 2019. N.o 73


Garciaz, monte Pasafríos

comarcal (con ayuntamientos, grupos de acción local, agentes del medio natural y vecinos), provincial (con diputaciones provinciales y gerencias territoriales de catastro), regional (con personal de la consejería competente en medioambiente de la Junta de Extremadura) y nacional (con personal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación). A través de estas reuniones, el equipo de trabajo ha logrado, entre otras cosas: – Dar a conocer el proyecto LIFE+ Comforest. – Establecer lazos de comunicación y colaboración mutua, que han permitido el intercambio de información durante la ejecución del proyecto y hacen posible su continuidad futura. – Recopilar información y documentación que ha permitido identificar montes comunales,

conocer su régimen de usos y aprovechamientos y acceder a los terrenos para su caracterización, Recoger diferentes opiniones, puntos de vista y necesidades de aquellas personas relacionadas con este tipo de bienes y su gestión.

B. Fase de ejecución Las acciones B.1 Análisis del estado legal, origen histórico, y régimen de uso de los montes comunales en Extremadura y B.2 Análisis del estado forestal y medioambiental de los montes comunales están íntimamente relacionadas con la acción A.1. Están destinadas a obtener la información necesaria para identificar y conocer el origen histórico de los montes con aprovechamiento vecinal en Extremadura, así como su actual estado legal y las características forestales y de conservación.

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Con estas acciones se ha elaborado en primer lugar una lista de montes con indicios de ser o haber sido comunales; a continuación, una lista definitiva de montes con aprovechamiento vecinal, y finalmente se ha analizado la situación legal individual de cada uno de los montes. Para ello, se han realizado, entre otros trabajos: – Contactos e intercambio de información con personal de entidades locales, agentes del medio natural y otras personas conocedoras de los montes. – Elaboración de protocolos y estadillos para la recogida de información. – Estudio jurídico de los terrenos públicos municipales a través del análisis de escrituras, notas y certificaciones del registro de la propiedad, inventarios de

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bienes municipales, ordenanzas y otras disposiciones de carácter local, pliegos de condiciones reguladores de aprovechamientos, bandos, edictos y resoluciones municipales, boletines provinciales y diarios oficiales, certificaciones de funcionarios públicos o catálogos de montes de utilidad pública. Estudio histórico general (a nivel autonómico) e individualizado (a nivel de municipio y monte) de los terrenos públicos municipales a través del análisis y la consulta de archivos y documentos históricos (municipales y provinciales), de bibliografía y de catálogos de montes públicos. Consulta de bases de datos de las administraciones sobre convocatorias de ayudas públicas, registros administrativos y mapas topográficos.

Volcado de información catastral a sistemas de información geográfica. Como resultado se ha obtenido una lista de 170 montes (115 en la provincia de Cáceres y 55 en Badajoz) con aprovechamiento vecinal hoy en día, de los cuales 51 (28 en Cáceres y 23 en Badajoz) tienen documentación que acredita el régimen comunal de los terrenos, mientras que en los 119 restantes (87 en Cáceres y 32 en Badajoz) existen aprovechamientos cuyo acceso está de un modo u otro restringido a quienes ostentan la condición de vecinos de la localidad. La superficie total ocupada por estos montes en Extremadura es de 151.096 ha (93.840 ha en Cáceres y 57.256 ha en Badajoz), de las cuales 67.904 ha (18.421 ha en Cáceres y 49.483 ha en Badajoz) se corresponden con montes que cuentan con documentación que acredita su régimen

comunal, y 83.192 ha (75.419 ha en Cáceres y 7.773 ha en Badajoz) con montes en los que el aprovechamientos vecinal no está documentado (Tabla 1). Dentro de la Acción B.2 se han realizado visitas para la toma de datos en campo, que, junto con el tratamiento de otros obtenidos mediante tecnología LiDAR, han permito la elaboración de informes selvícolas y recomendaciones técnicas de gestión, uso y aprovechamiento particularizados para cada uno de los montes incluidos en la lista. El análisis del estado forestal y de conservación, de las formas de gestión y administración utilizadas y del régimen de usos y aprovechamientos existentes ha permitido conocer la casuística y situaciones más comunes en los montes objeto de estudio, posibilitando la elaboración de unas Directrices estratégicas de gestión forestal para la conservación y regeneración de los montes comunales

Pedroso Acim, monte El Berrocal

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Tabla 1. Montes con aprovechamiento vecinal en Extremadura Situación actual

Badajoz

Cáceres

Extremadura

Régimen comunal documentado

23 montes 49.483 ha

28 montes 18.421 ha

51 montes 67.904 ha

Aprovechamiento vecinal existente pero no documentado

32 montes 7.773 ha

87 montes 75.419 ha

119 montes 83.192 ha

Total

55 montes 57.256 ha

115 montes 93.840 ha

170 montes 151.096 ha

(Acción B.3). Estas directrices se han estructurado por áreas temáticas para adaptarlas a los principales agentes relacionados con los montes comunales de Extremadura. Finalmente, dentro de las acciones de ejecución se incluye la creación del registro público de montes comunales en Extremadura (Acción B.4), fundamentalmente concebido como medio de defensa del demanio forestal, pues como se ha comentado los montes comunales forman parte del dominio público forestal. C. Seguimiento de las repercusiones medioambientales y socioeconómicas del proyecto Los resultados y conclusiones (especialmente los relacionados con las características forestales y el estado medioambiental) podrán entenderse y utilizarse como instrumento para concienciar, capacitar y mejorar la estrategia de políticas, planes o programas (ya sean locales o regionales), en términos de “direcciones de cambio” (más que de cifras), y como una herramienta para la toma de decisiones basadas en datos y en criterios de sostenibilidad, a medio y largo plazo. Arroyo de la Luz, dehesa boyal

La información generada por el proyecto LIFE+ Comforest puede incentivar que se tomen decisiones para mejorar la cubierta arbolada, incrementar la rentabilidad en las explotaciones agropecuarias vinculadas a estos montes, paliar daños y perjuicios ocasionados por los incendios forestales, contribuir a mitigar o adaptarse al cambio climático. Además, es un proyecto con un marcado efecto “social” positivo, estando su mayor potencial de impacto directo en: – La valorización, mantenimiento y protección de las costumbres locales. – El incremento del conocimiento en la comunidad social. – La relevancia de los paisajes existentes en los montes comunales – La promoción de la autosuficiencia basada en la participación de las comunidades locales. – La mejora en la infraestructura institucional y administrativa. – La promoción de la información – La identificación de problemas, necesidades y valores. – La posibilidad de flujos de nuevas ideas y resolución de problemas.

Sobre estos factores socioculturales el proyecto manifiesta un gran potencial de permanencia en sus efectos (a medio y largo plazo), pues son los factores sobre los cuales se hacen visibles los resultados de trabajos como la elaboración de las directrices de gestión sostenible, la creación del registro de montes comunales, la edición del catálogo de montes comunales o la elaboración de modelos de ordenanzas municipales reguladoras de los aprovechamientos. D. Acciones de comunicación y difusión La finalidad de estas acciones es dar a conocer el proyecto y sus resultados, para lo cual: – Se ha creado una página web (http://lifecomfores.gobex.es/ es/) cuyo objeto es ser referencia para todas aquellas personas interesadas en la materia, y desde donde se podrán descargar todos los documentos generados en el desarrollo del proyecto. – Se ha llevado a cabo una campaña publicitaria a través de la elaboración de material divulgativo de distintos tipos y formatos (paneles, trípticos, pósteres, pegatinas, calendarios...). – Se han celebrado jornadas educativas y de sensibilización ambiental en diversos centros de formación dirigidas a la población escolar. – Se han celebrado reuniones con representantes de diversos organismos públicos. – Se ha participado en numerosos encuentros, jornadas y ferias, así

Torrejoncillo, dehesa boyal

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Pedroso Acim, monte El Berrocal

como en medios de comunicación como radio y televisión. – Se ha editado un catálogo de los montes comunales de Extremadura. En definitiva, se ha intentado dar a conocer el proyecto y los montes comunales al mayor número de personas y sectores posible. DIRECTRICES ESTRATÉGICAS DE GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE omo se ha comentado, en el marco del proyecto se han elaborado unas directrices de gestión forestal sostenible estructuradas por bloques temáticos con objeto de dirigirlas a cada uno de los principales agentes intervinientes en la realidad de los montes comunales de Extremadura. Existe un bloque introductorio de antecedentes sobre la realidad jurídica de los montes comunales, su encaje en la casuística de la propiedad en España y los derechos y obligaciones que afectan a las partes, tanto a la entidad local titular como a los vecinos del municipio. Un segundo bloque está dedicado a propuestas de actuación por parte de las administraciones públicas (nacional, autonómica y local), con

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medidas posibles de distinta naturaleza (legislativa, de gestión y de fomento o estímulo). Se incluyen bloques específicos dedicados a los principales aprovechamientos comunales tradicionales, como pastos (ganadero), cultivo y leñas. Finalmente, se ha dedicado un bloque a las formaciones adehesadas de especies del género Quercus, las que más superficie ocupan dentro de los montes comunales de Extremadura (cerca de 50.000 ha), y que se enfrentan a un grave problema por la ausencia de regeneración del arbolado. Con estas directrices se persigue que tanto las entidades locales gestoras de los montes comunales como los vecinos encargados de llevar a cabo los aprovechamientos adopten las medidas y recomendaciones que se exponen para conseguir explotaciones con menores costes de producción (más rentables), y más respetuosas con el medioambiente, garantizando su persistencia y sostenibilidad. ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE ACTUACIÓN lgunos montes comunales de Extremadura tienen relevancia en el sustento de numerosas familias, por

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el peso relativo que aún conservan los aprovechamientos comunales tradicionales (pastos, cultivos y leñas). Este es el caso de montes de gran extensión superficial como “Los Baldíos” en Alburquerque (7.500 ha), “Campo Oliva” en Oliva de la Frontera (10.000 ha), “Campos de Valencia” en Valencia de Mombuey (5.700 ha) o “Bienes Comunales” en Villanueva del Fresno (5.300 ha). En estos municipios el conocimiento de la naturaleza jurídica de sus montes y de los derechos y deberes de los vecinos es una garantía para la persistencia de esta forma de explotación, y para la defensa de la demanialidad de la que goza este tipo de terrenos. En contraste, existen montes de pequeña extensión o pertenecientes a municipios donde la despoblación rural o el abandono de los aprovechamientos comunales tradicionales han derivado en una ignorancia generalizada y tal vez intencionada (por parte de gestores y vecinos) de su naturaleza jurídica, y de los derechos y deberes que afectan a los distintos actores locales. Esto supone un riesgo para los montes de sufrir una patrimonialización irregular, o cuanto menos de perder su carácter comunal (y con ello demanial). Por 2019. N.o 73


Calzadilla, monte Rebollar

ello, convendría que las distintas administraciones (autonómica y local) analizasen el papel que actualmente juegan, y el que se quiere dar a los terrenos comunales de Extremadura, y que actuasen movidas por el interés de conservar el carácter comunal o demanial de estos terrenos, y de conservar, proteger y fomentar el derecho de aprovechamiento del que gozan los vecinos de los municipios donde se ubican. A este respecto es importante señalar que se trata de terrenos pertenecientes al dominio público forestal, con una forma de explotación ligada al territorio que debe ser gestionada de forma sostenible. Además, el derecho de aprovechamiento del que gozan los vecinos lleva aparejado el acceso a la tierra de una forma menos costosa que otros regímenes de propiedad, salvando así las dificultades a las que se enfrentan la ganadería y la agricultura extensivas, actividades que pueden ser útiles para la gestión y mejora de ciertas especies y hábitats protegidos (objetivos de la Red Natura 2000) y para el mantenimiento de sistemas agrarios de alto valor natural y de las externalidades ambientales positivas que producen.

Los 170 montes con aprovechamiento vecinal de Extremadura ocupan una superficie superior a las 150.000 ha, de las cuales aproximadamente 84.000 ha pertenecen a montes de utilidad pública, 43.000 ha se ubican en zonas ZEPA, 52.000 ha se ubican en zonas ZEC y 3.600 ha se corresponden con espacios naturales protegidos. La población de los municipios en los que se localizan estos montes supone un total de 170.204 habitantes. En cuanto a las posibles líneas de actuación futuras, convendría trabajar de forma integral y en varios ámbitos. Las administraciones pueden llevar a cabo medidas de tipo legislativo, de gestión y de fomento o estímulo. Las medidas legislativas deberían tener como propósito principal adecuar el régimen jurídico de estos bienes a la realidad y necesidades actuales, con objeto de que la desaparición de los aprovechamientos comunales tradicionales no acarree la pérdida del derecho legítimo al aprovechamiento o beneficio directo por parte de los vecinos respecto de los nuevos y distintos recursos que pueden generar estos terrenos. Este puede ser el caso de los recursos procedentes de concesiones u ocupaciones (instalaciones de energías renovables, cultivos agrícolas de regadío, paso de líneas eléctricas, instalación de antenas o repetidores de telefonía...) o los procedentes de actividades turísticas y recreativas. Con este tipo de medidas se facilitaría la

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defensa del demanio forestal y se protegerían los derechos de los vecinos. Las medidas de gestión y de fomento deberían tener como objetivo fundamental garantizar la sostenibilidad de los recursos. Su adopción puede corresponder a distintas administraciones, por lo que resulta imprescindible la coordinación y cooperación; en este sentido podría fomentarse la creación de entidades de gestión y participación (como son las juntas gestoras) que faciliten la participación ciudadana en la gestión y toma de decisiones, y podrían destinarse ayudas económicas o de asesoramiento técnico. Respecto a los vecinos, a quienes corresponde el aprovechamiento por derecho, convendría que se generalizase la concepción de estos terrenos como una fuente de recursos sostenible (pasada, presente y futura), pues está muy extendida la visión cortoplacista y la idea de aprovechar al máximo los recursos disponibles sin pensar en el futuro, a menudo motivadas (que no justificadas) por la escasa rentabilidad económica que caracteriza a los sistemas agroforestales.

1 Tienen la consideración de comunales aquellos bienes que

siendo de dominio público, su aprovechamiento corresponde al común de los vecinos (artículo 79 de la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local, y artículo 2 del Real Decreto 1372/1986 por el que se aprueba el Reglamento de Bienes de las Entidades Locales).

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COLABORACIÓN / TÉCNICA

Regeneración natural posincendio del alerce europeo José Vázquez Morís1, Giorgio Vacchiano2, Roberta Berretti3, Renzo Motta4, Davide Ascoli3 1 Dr. Ingeniero de Montes, DISAFA, Universidad de Turín 2 Dr. Ciencias Forestales, DISAA, Universidad de Milán 3 Dr. Ciencias Forestales, DISAFA, Universidad de Turín 4 Profesor de Ecología Forestal y Selvicultura, DISAFA,

Universidad de Turín

El alerce europeo (Larix decidua) domina el paisaje forestal en los valles internos de los Alpes occidentales. A pesar de su importancia, su respuesta a los incendios forestales apenas ha sido estudiada. En este trabajo se examina la hipótesis de que el alerce europeo es una especie resiliente al fuego. Para ello se establecieron 200 parcelas en nueve bosques de alerce afectados por incendios, en los cuales se estudió la regeneración natural. En parcelas con gravedad moderada y alta de fuego la regeneración fue satisfactoria aunque muy variable, lo que causó diferentes tipos de sucesión, mayoritariamente hacia masas puras y mixtas de alerce. El fuego tuvo un impacto positivo en la regeneración de alerce, ya que bajas coberturas de copas y distancias cortas a árboles supervivientes proporcionaron condiciones óptimas para su regeneración natural. Concluimos que el alerce europeo muestra un alto grado de resiliencia a los incendios de gravedad mixta. Palabras clave: Alpes; resiliencia; gravedad del fuego; sucesión

LOS BOSQUES DE ALERCE EN LOS ALPES OCCIDENTALES l alerce europeo (Larix decidua) es una conífera caducifolia cuya área de distribución natural abarca principalmente los Alpes. En España se usa como especie ornamental en parques y jardines, aunque también se ha usado en plantaciones forestales. En el mundo existen diez especies del género Larix (Farjon, 2017), con numerosas subespecies e híbridos, que dan lugar a clasificaciones taxonómicas que pueden resultar contradictorias. El alerce europeo es la única especie del género Larix natural en Europa; el resto se encuentra en zonas boreales y cordilleras de América del Norte y Asia.

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El alerce es una de principales especies arbóreas de los Alpes y domina el paisaje forestal en los valles internos de los Alpes occidentales. Las actividades silvopastorales tradicionales han tenido una gran influencia en la distribución y estructura de los actuales bosques de alerce. Muchos de estos bosques se mantenían con estructuras regulares y abiertas (< 300 pies/ha) gracias a la explotación de sus pastos, a la vez que se extraía madera y leña (Garbarino et al., 2011). El alerce era una especie muy apreciada, y se favorecía directamente mediante la plantación y protección de su regeneración con cercados o indirectamente eliminando la regeneración de especies competidoras. 2019. N.o 73


Sin embargo, el uso silvopastoral se ha reducido drásticamente durante el último siglo, y esto ha llevado a que otras especies arbóreas dominen el estrato inferior (Motta y Dotta, 1995). Los bosques de alerce siguen teniendo una importancia capital en los Alpes occidentales debido a su gran relevancia económica, paisajística, turística, recreativa, hidrológica, ambiental y la protección para las personas, edificios e infraestructuras contra avalanchas de nieve, caídas de rocas y corrimientos de tierra. ECOLOGÍA DEL FUEGO EN EL ALERCE l alerce europeo es una especie heliófila y pionera de rápido crecimiento juvenil, a la vez que presenta una gran longevidad. Generalmente los bosques de alerce de los Alpes repre-

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sentan un estadio de sucesión hacia otros tipos de bosque, tanto en el piso montano (800 a 1800 m) como en el piso subalpino (1.800 a 2.400 m) (Dotta y Motta, 2000). El piso montano no es la estación óptima para el alerce, donde normalmente está ligado a un uso intenso del territorio en el pasado o a eventos renovadores naturales como las avalanchas y corrimientos de tierra. En el piso subalpino la dinámica forestal es mucho más lenta, por lo que su sustitución por otras especies puede durar siglos (Motta y Lingua, 2005). La ecología del fuego en el alerce europeo es muy poco conocida. Por lo general se consideró que el alerce europeo ocupaba zonas del paisaje forestal que raramente ardían. No obstante, otras especies de alerce habitan en ecosistemas donde los incendios son más frecuentes. Por ejemplo,

el fuego es fundamental en la dinámica de los bosques de alerce occidental (Larix occidentalis) en Estados Unidos (Schmidt y Shearer, 1995) y de alerce siberiano (Larix sibirica) en Siberia (Schulze et al., 2012). Ambas especies se consideran resistentes al fuego por la presencia de rasgos como la corteza gruesa, que protege el cámbium de temperaturas letales, y una fuerte poda natural que dificulta el ascenso del fuego a las copas (Pausas, 2012). Además, estos alerces encuentran en el ambiente posincendio condiciones adecuadas para su regeneración natural, con un suelo desprovisto de vegetación y mucha luz tras la muerte de la cobertura arbórea. El cambio climático está interactuando con el abandono rural para cambiar el régimen de incendios en los Alpes occidentales. Mayores tem-

José Vázquez Morís

Foto nº. 1. Bosque de alerce en otoño en los Alpes italianos

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José Vázquez Morís Foto nº. 2. Gravedad del fuego alta

peraturas, periodos sin nieve más largos, sequías más frecuentes así como olas de calor más intensas están aumentando el riesgo de incendios (Valese et al., 2014). Además, el abandono de actividades tradicionales como el pastoreo está contribuyendo a la expansión de la superficie forestal y a una mayor carga de combustible en los bosques alpinos. Un cambio en el régimen de incendios es aparente desde hace décadas, y en los últimos años estamos asistiendo a un escenario donde los grandes incendios son más frecuentes y la superficie quemada alcanza cotas más altas (Valese et al., 2014). El objetivo de este estudio fue examinar la resiliencia del alerce europeo al fuego para conocer cómo estos bosques responden al fuego y si se regeneran con éxito tras los incendios. En Moris et al. (2017) se recoge de forma más detallada la metodología y los resultados.

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TRABAJO DE CAMPO e eligieron nueve incendios forestales que afectaron a bosques de alerce, uno en Francia y el resto en Italia, uno en el valle de Aosta y

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siete en Piamonte (Tabla 1). Se establecieron de forma aleatoria entre 20 y 25 pacerlas por incendio, sumando un total de 200 parcelas. Se excluyeron las áreas intervenidas tras

Tabla 1. Peso medio de semilla de diferentes especies forestales y comparación con Eucalyptus nitens Localidad

Área (ha)

Fecha

Parcelas

Altitud (m) 1

Pragelato

207

11.11.2007

22

1890-2191

L’Argentière

245

07.07.2003

25

1575-1823

Bognanco

60

18.01.2002

25

1720-2034

Sampeyre

720

05.03.1990

20

1731-2025

Arnad

371

11.03.1990

24

1598-1787

Crevoladossola

582

25.03.1990

20

1305-1649

Usseaux

125

05.02.1981

21

1737-2005

Mompantero

220

11.12.1980

21

1711-1937

Sampeyre

108

16.11.1973

22

1688-1905

1 Rango de elevación de las parcelas, no de los incendios. Fuente: Moris et al. (2017) 2018. N.o 72


Tabla 2. Resumen de la regeneración natural posincendio del alerce europeo en tres clases de severidad del fuego Número de parcelas

Mínimo (pies/ha)

Máximo (pies/ha)

Media (pies/ha)

Des. est. (pies/ha)

Media (%)

Des. est. (%)

Baja

60

0

4333

364

933

22

38

Moderada

69

0

20690

1677

3302

56

42

Alta

71

0

15739

1819

3240

52

38

Severidad del fuego

Des. est. = desviación estándar. Fuente: Moris et al. (2017)

el fuego (plantaciones y cortas). Las mediciones se realizaron en 2015 en parcelas circulares de 12 m de radio. Se midieron los diámetros normales de todos los pies vivos y muertos, la longitud y diámetros de los fustes caídos al suelo, y se contaron todos los tocones con el fin de conocer la densidad arbórea previa al incendio. Asimismo, se midió la distancia desde el centro de la parcela al alerce adulto vivo más cercano, y se tomó una foto hemisférica para estimar la cobertura de copas. Por otra parte, se estableció una subparcela circular de 6 m de radio desde el centro de la parcela donde se identificaron las especies arbóreas y se contó la regeneración presente tras los incendios. Las parcelas se clasificaron en tres clases de gravedad del fuego: baja, moderada y alta. La gravedad del fuego describe los efectos inmediatos de los incendios sobre la vegetación y el suelo. Una de las formas más comunes de cuantificar la gravedad del fuego es a través de la mortalidad arbórea causada por el incendio. Usamos el porcentaje de árboles muertos en la parcela para definir tres clases de gravedad: baja, cuando la mortalidad arbórea es menor del 40 %, moderada, cuando se sitúa entre el 40 y 80 % y alta cuando es mayor del 80 %. REGENERACIÓN NATURAL POSINCENDIO a regeneración natural posincendio fue muy heterogénea, tanto en densidad como en composición específica (Tabla 2). La especie más abundante fue el alerce, con densidades desde 0 hasta 20.690 pies/ ha. La regeneración de alerce fue más abundante en las clases de gravedad del fuego moderada y alta (Fig. 1). La densidad media no llegó a los 400

L

Fig. 1. Valores medios de regeneración natural posincendio del alerce europeo en tres clases de severidad del fuego. Fuente: Moris et al. (2017)

pies/ha en gravedad baja, mientras que superó los 1600 pies/ha en las clases moderada y alta. Asimismo, la abundancia relativa de alerce con respecto a la regeneración total de especies arbóreas fue mayor en las clases de gravedad moderada y alta (Fig. 1), siendo superior al 50 %, mientras que la proporción solo alcanzó el 22 % en la clase de gravedad baja. Estos resultados sugieren que el fuego tiene un efecto positivo en la regeneración natural del alerce europeo. SUCESIÓN POSINCENDIO a resiliencia al fuego se puede describir a través de la regeneración posincendio. Las áreas quemadas con gravedad baja no resultan preocupantes para los gestores forestales. Sin embargo, un rodal afectado con gravedad alta se considera resiliente solo si se regenera satisfactoriamente. Se examinó la regeneración natural en las parcelas de gravedad alta para clasificar las trayectorias de sucesión tras el paso de fuego (Fig. 2). Un 24 % de las parcelas con gravedad alta mostraban una regeneración de alerce superi-

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or a 2.000 pies/ha y un 8 % tenía entre 1.000 y 2.000 pies/ha. Un 20 % presentaba menos de 1.000 pies/ha, pero el alerce representaba más del 50 % de la densidad total de regeneración. Esto quiere decir que un 52 % de las parcelas se encuentran en sucesión hacia masas de alerce, y por ello podrían clasificarse como resilientes. En un 28 % de las parcelas la regeneración indicaba una sucesión mixta, con densidades de alerce inferiores a 1.000 pies/ha y menos del 50 % de la densidad total. Solo un 20 % de las parcelas no poseían regeneración de alerce: el 13 % mostraba únicamente regeneración de otras especies, y en el 7 % restante la regeneración arbórea estaba ausente. En la mayor parte de parcelas con sucesión mixta o hacia otros tipos de bosque, la regeneración estaba dominada por especies como Pinus sylvestris, Pinus uncinata, Betula pendula y Populus tremula. En resumen, la mayor parte de las parcelas mostraron una sucesión hacia masas puras y mixtas de alerce, aunque con densidades variables, corroborando la hipótesis de que el alerce europeo es

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Fig. 2. Proporción de parcelas por clases de sucesión posincendio en áreas de gravedad del fuego alta. Fuente: Moris et al. (2017)

resiliente a los incendios de gravedad mixta. VARIABLES QUE CONTROLAN LA REGENACIÓN NATURAL ara evaluar la relación de ciertas variables con la regeneración na-

José Vázquez Morís

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tural de alerce usamos una técnica conocida como random forest. Esta técnica permite estimar la importancia de las variables explicativas y generar gráficos de dependencia parcial que muestran el efecto de una variable particular tras integrar la influencia del

resto de variables (Fig. 3). Se observó que la densidad de la regeneración de alerce disminuyó con la continentalidad del clima, aunque su abundancia relativa aumentó. Por lo tanto, en áreas más continentales y de mayor altitud las densidades del regenerado fueron menores, aunque estaban más dominadas por el alerce dado que está mejor adaptado a condiciones climáticas duras que otras especies. La regeneración de alerce disminuyó con la cobertura de copas y con la distancia al alerce adulto más cercano (Fig. 3). Asimismo observamos que la mortalidad óptima para la regeneración fue en torno al 80 %, es decir, una gravedad entre moderada y alta. Dado que el alerce es una especie heliófila, anemócora y pionera, estos niveles de gravedad son adecuados porque aumentan fuertemente la cantidad de luz que llega al suelo, la presencia de árboles supervivientes asegura que las distancias de dispersión de semillas no son muy grandes, y probablemente la intensidad del fuego es suficiente para re-

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Foto 4. Gravedad del fuego2019. baja N.o 73


Fig. 3. Dependencia parcial para variables que explican la regeneración natural posincendio del alerce europeo. Fuente: Moris et al. (2017)

ducir la vegetación inferior y exponer parte del suelo mineral durante varios años. CONCLUSIONES uestros resultados ayudan a conocer mejor la ecología del fuego del alerce europeo. Al igual que sus parientes americanos y asiáticos, el alerce europeo posee adaptaciones al fuego, como una corteza gruesa (Frejaville et al., 2013), que aumentan la supervivencia al fuego en los árboles maduros, los cuales constituyen legados biológicos tras los incendios que aseguran la dispersión de semillas sobre las áreas quemadas con mayor gravedad. De hecho los bosques de alerce en los Alpes occidentales han ardido con mayor o menor frecuencia desde la última glaciación (Blarquez y Carcaillet, 2010). Los resultados ponen de manifiesto que el alerce posee un alto grado de resiliencia a los incendios de gravedad mixta. En las áreas que ardieron con gravedad moderada y alta la regeneración natural fue satisfactoria, dando lugar a diferentes tipos de sucesión, mayoritariamente hacia

N

masas puras y mixtas de alerce. En incendios de gravedad mixta el fuego tiene un impacto positivo en la regeneración, ya que las estructuras abiertas, el suelo desnudo y las distancias cortas a árboles madre proporcionan unas condiciones óptimas para que el alerce pueda regenerarse de forma natural. Hallamos que la distancia a la fuente de semilla es un factor limitante para la regeneración posincendio del alerce. No se ha podido explorar con más profundidad este aspecto porque muchas de las áreas de alta gravedad fueron tratadas con posterioridad al fuego. Desde un punto de vista selvícola, la severidad del fuego baja apenas tiene influencia en la dinámica del alerce, mientras que la gravedad moderada aclara la masa y favorece la regeneración. Las áreas de gravedad baja y moderada no necesitan una gestión activa tras los incendios en las zonas investigadas. Por su parte, muchas áreas de gravedad alta tampoco necesitan una intervención dados los buenos niveles de regeneración natural. Por lo tanto, la aplicación de cortas, sa-

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ca de madera muerta y plantaciones artificiales no son recomendables en todas las áreas afectadas dado que sus costes son altos y no se asegura una regeneración mayor y más diversa que la natural (Marzano et al., 2013). Sin embargo, en algunos casos pueden ser necesarias ciertas intervenciones, como por ejemplo para recuperar la función protectora lo antes posible, ya que la dinámica de la regeneración natural puede ser demasiado lenta (Berretti et al., 2011). En estos casos, la necromasa se mantiene in situ. Los fustes se cortan a una altura de 1 m y se colocan perpendiculares o diagonales a la máxima pendiente, de forma que se construyen numerosas empalizadas dispuestas a los largo de la ladera que frenan la caída de rocas, mantienen el manto de nieve y reducen la erosión del suelo. Al igual que sucede con el alerce europeo, los incendios en masas españolas de pino silvestre no han recibido demasiada atención, y en general se considera una especie poco resiliente a los incendios de gravedad alta (Vega Hidalgo, 2003;

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José Vázquez Morís

José Vázquez Morís

Foto nº. 5. Abundante regeneración post-incendio de alerce.

Foto nº. 7. Incendio en un bosque de alerce en el valle Chisone (Piamonte).

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2019. N.o 73


José Vázquez Morís Foto nº. 6. Sin regeneración posincendio.

Pausas et al., 2008). No obstante, la ecología del fuego en el pino silvestre no es muy diferente a la del alerce europeo, aunque este último es más resistente a los incendios. Ambas especies son veceras, no serótinas y heliófilas, por lo que dependen de la dispersión aérea de semillas, y la cubierta densa de herbáceas y la sequía estival limitan su regeneración. En consecuencia, las variables que limitan la regen-

eración del alerce puede que sean semejantes a las que controlan la regeneración natural posincendio en masas españolas de pino silvestre. El grado de resiliencia del pino silvestre a los incendios de gravedad mixta no debería ser bajo, si bien como ocurre en los Alpes la regeneración de pino silvestre tras los incendios puede ser lenta y muy variable en densidad (Beghin et al., 2010; Vacchiano et al., 2013).

AGRADECIMIENTOS ste trabajo ha sido financiado gracias a una beca predoctoral concedida por la Compagnia di San Paolo al primer autor. Agradecemos a Simone Ravetto Enri, Michele Lonati, Riccardo Perinetti, Elisa Perotti, Sara Martelletti, Fabio Meloni y Emanuele Sibona su ayuda en el trabajo de campo. También a la editorial Springer por autorizar el uso de las tablas y figuras incluidas en este trabajo, publicadas originalmente en la revista New Forests (Moris et al., 2017).

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REFERENCIAS Beghin R, Lingua E, Garbarino M et al. 2010. Pinus sylvestris forest regeneration under different post-fire restoration practices in the northwestern Italian Alps. Ecol. Eng. 36: 1365–1372. Berretti R, Bottero A, Bruno E et al. 2011. Foreste di protezione diretta. Disturbi naturali e stabilità nelle Alpi occidentali. Compagnia delle Foreste, Arezzo. Blarquez O, Carcaillet C. 2010. Fire, fuel composition and resilience threshold in subalpine ecosystem. PLoS One 5: e12480. Dotta A, Motta R. 2000. Boschi di conifere montani. Indirizzi selvicolturali. Regione Piemonte, Torino. Farjon A. 2017. A handbook of the world’s conifers (2 vols.): revised and updated edition. Brill, Leiden. Frejaville T, Curt T, Carcaillet C. 2013. Bark flammability as a fire-response trait for subalpine trees. Front. Plant Sci. 25: 466. Garbarino M, Lingua E, Subirà MM, Motta R. 2011. The larch wood pasture: structure and dynamics of a cultural landscape. Eur. J. For. Res. 130: 491–502. Marzano R, Garbarino M, Marcolin E et al. 2013. Deadwood anisotropic facilitation on seedling establishment after a stand-replacing wildfire in Aosta Valley (NW Italy). Ecol. Eng. 51: 117–122. Moris JV, Vacchiano G, Ravetto Enri S et al. 2017. Resilience of European larch (Larix decidua Mill.) forests to wildfires in the western Alps. New Forests 48: 663–683. Motta R, Dotta A. 1995. Les mélèzeins des Alpes occidentales: un paysage à défendre. Rev. For. Fr. 47: 329–342. Motta R, Lingua E. 2005. Human impact on size, age, and spatial structure in a mixed European larch and Swiss stone pine forest in the Western Italian Alps. Can. J. Forest Res. 35: 1809–1820. Pausas JG. 2012. Incendios forestales. CSIC, Madrid. Pausas JG, Llovet J, Rodrigo A, Vallejo R. 2008. Are wildfires a disaster in the Mediterranean basin? – A review. Int. J. Wildland Fire 17: 713–723. Schmidt WC, Shearer RC. 1995. Larix occidentalis: a pioneer of the North American West. En: Schmidt WC, McDonald KJ. (Comps.) Ecology and management of Larix forests: a look ahead. Proceedings of an international symposium, pp. 33–37. Ogden. Schulze ED, Wirth C, Mollicone D et al. 2012. Factors promoting larch dominance in central Siberia: fire versus growth performance and implications for carbon dynamics at the boundary of evergreen and deciduous conifers. Biogeosciences 9: 1405–1421. Vacchiano G, Lonati M, Berretti R, Renzo M. 2013. Drivers of Pinus sylvestris L. regeneration following small, high-severity fire in a dry, inner-alpine valley. Plant Biosyt. 149: 354–363. Valese E, Conedera M, Held AC, Ascoli D. 2014. Fire, humans and landscape in the European Alpine region during the Holocene. Anthropocene 6: 63–74. Vega Hidalgo JA. 2003. Regeneración del género Pinus tras incendios. Cuad. Soc. Esp. Cien. For. 15: 59–68.

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COLABORACIÓN / TÉCNICA

Las plagas de topillo campesino en Castilla y León: el conflicto con las especies cinegéticas y la conservación de la biodiversidad Javier Viñuela Madera Investigador Científico del CSIC. Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC; CSIC-UCLM-JCCM)

El topillo campesino ha invadido recientemente el valle del Duero, generando explosiones demográficas cíclicas que causan daños a cultivos y problemas sanitarios, como dispersión de la tularemia. Los grandes cambios en el paisaje y el modelo de gestión agraria parecen estar detrás del proceso de invasión y de la generación de plagas de alta densidad. Se han utilizado dos técnicas de control de plagas principales: rodenticidas anticoagulantes y quema de linderos, hábitat de primordial importancia para esta especie, pero también para la biodiversidad del medio agrario en general. Ambas técnicas tienen un alto impacto ambiental y una eficacia cuando menos dudosa, y podrían ser incluso contraproducentes a largo plazo, al afectar negativamente a los depredadores naturales del roedor. El futuro pasa por un control integrado y con base ecológica mediante la gestión del hábitat a escala de paisaje, buenas prácticas agrarias, una correcta planificación de cultivos y otras técnicas de control alternativas o complementarias. Palabras clave: Topillo campesino; Castilla y León; plagas; IMPORTANCIA SOCIOECONÓMICA DE LAS PLAGAS DE TOPILLO CAMPESINO EN CASTILLA Y LEÓN as plagas de roedores son un serio problema para la producción agraria a nivel mundial (Stenseth et al., 2003). El topillo campesino (Microtus arvalis) esta considerado el vertebrado más dañino para la agricultura en Europa (Jacob y Tkadlec, 2010). Este roedor ha colonizado recientemente los medios agrarios del

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valle del Duero, una rápida invasión bien registrada en el mundo científico (González et al., 1995, Luque et al., 2013; Fig. 1). Hasta finales de los años 70 del siglo pasado estaba considerada una especie montana de la mitad norte peninsular, pero no se conocían poblaciones en las zonas bajas de los valles del Duero y Ebro (Rey, 1973). Tan pronto como la presencia del topillo empezó a registrarse en medios agrarios del valle comenzaron a ocurrir las 2019. N.o 73


1973

1978-79

1993-4

1988

Ausente Probable Presente

2002

Fig. 1. Expansión del topillo campesino en Castilla y León. Fuente: Luque et al. (2013)

explosiones demográficas que causan daños a cultivos (Delibes, 1989) y que suelen tener carácter cíclico regular, con bruscas disminuciones naturales tras la fase de explosión (Luque et al., 2013) Algunas cifras obtenidas en Castilla y León ilustran sobre la magnitud socioeconómica de este problema: – Los daños agrarios causados por esta plaga en 2007 en Castilla y León fueron estimados en varias decenas de millones de euros (Olea et al., 2009; Jacob y Tkadlec, 2010). – La superficie agraria que puede ocupar la plaga en los periodos de máxima densidad se mide en centenas de miles de hectáreas (González et al., 1995, Luque et al., 2013), afectando a todas las comarcas agrarias del valle del Duero en las nueve provincias de la comunidad autónoma. – En un año de plaga la densidad de topillos puede ser más de 100 veces superior a la de un año de mínimos, llegándose a densidades de más de 1.000 topillos/ha en hábitat agrario óptimo (Delibes, 1989; Vidal et al., 2009). Se han llegado a registrar más de 2.000 topillos/ha en Europa central.

Fig. 2. Cereal dañado

La lucha contra la plaga de 2007 supuso una inversión de al menos 24 millones de euros con cargo al erario público nacional y autonómico (Jacob y Tkadlec, 2010), a lo que habría que añadir una cantidad no evaluada de inversión realizada por particulares. Además, los topillos campesinos pueden ser portadores de múltiples enfermedades (González y Villate, 2007), entre las que cabe destacar la tularemia; los topillos son dispersores de la enfermedad

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durante las explosiones demográficas (Vidal et el., 2009; Luque et al., 2015). CONTROL DE PLAGAS DE TOPILLOS: IMPACTO AMBIENTAL DE LOS RODENTICIDAS ANTICOAGULANTES ste roedor ha sido objeto de un intenso control demográfico en varios países de Europa, centrado en las últimas décadas en el uso de rodenticidas químicos dada su aparente eficacia e inmediatez a la hora de causar bajas en

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*Las áreas en rosa son precisamente aquellas donde la liebre solía ser más abundante

Fig. 3. Izquierda: áreas afectadas por plaga de topillos en 2007 (ITACYL). Derecha: abundancia de liebre en 2008-2009 (JCYL). Coinciden las áreas con mayor abundancia de topillos (y de tratamientos químicos), y donde la liebre es más escasa (cuando antes era abundante).

las poblaciones (Jacob et al., 2014). La última generación de estos productos se conoce como rodenticidas anticoagulantes, los más usados actualmente; en el caso de Castilla y León, la bromadiolona. Por desgracia, toda la evidencia científica reciente ha demostrado claros efectos ambientales negativos de estos productos tóxicos sobre múltiples especies que no son el objetivo del control (especies no-diana), bien por intoxicación primaria al consumir los cebos tóxicos bien por intoxicación secundaria en depredadores que consumen animales que han adquirido el tóxico, vivos o en forma de carroña (Van den Brink et al., 2018). Entre las especies no-diana afectadas destaca la liebre, con tóxicos detectados con frecuencia en los cadáveres analizados, que prácticamente desapareció de áreas enormes después de los tratamientos con rodenticidas de 2007 y 2008 (Olea et al., 2009; Fig. 3), y cuyas poblaciones se han ido recuperando lentamente, aunque su abundancia dista de ser la que era en muchas áreas. Estos tratamientos afectaron también a otras especies del ecosistema agrario, algunas con rango de conservación delicado, como aves esteparias, rapaces y carnívoros (Olea et al., 2009; Jubete, 2011; Sanchez et al., 2012). Un ejemplo claro es el milano real, particularmente sensible al uso de tóxicos en el medio natural (Mateo et al., 2018), cuyas poblaciones reproductoras sufrieron una disminución de alrededor del 50 % en comarcas tratadas con rodenticida mientras que se mantuvieron

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estables o aumentaron en comarcas donde no hubo plaga de topillos (Mougeot et al., 2011). Por tanto, el método de control de plagas de topillo campesino más empleado en los últimos años causa efectos nocivos para la conservación de la biodiversidad en general y de las especies cinegéticas en particular, en una región donde la conservación del patrimonio natural y la actividad cinegética asociadas a la explotación agraria es muy importante; incluso se han afectado áreas protegidas incluidas en la Red Natura 2000 (p. e. ZEPA de Villafáfila, Laguna de la Nava o La Moraña). Paradójicamente, hay poca información empírica que demuestre la eficacia de estos tóxicos como sistema de control a medio o largo plazo de la abundancia de topillos en el medio agrario (Jacob et al., 2014). De hecho, ya desde las primeras plagas de los años 80, el Ministerio de Agricultura resaltaba que los topillos desaparecían de forma similar de áreas tratadas o no tratadas con el producto tóxico, lo que sugería una desaparición natural, típica en los ciclos poblaciones de los microtinos (MAPAMA 1990-2009). En el último episodio de alta abundancia en Tierra de Campos (2016-2017) comprobamos que la bromadiolona como se está aplicando (cebo en grano a final de invierno o comienzos de primavera) era poco eficaz, reduciendo la abundancia de topillos a nivel de parcela 15 días después de su aplicación (Viñuela, 2017a). En definitiva, este control químico parece poco

eficaz, causa grave daño ambiental e incluso podría estar siendo contraproducente al afectar negativamente a poblaciones de especies depredadoras de topillos como la comadreja (Fernández et al., 2019). Existe una considerable polémica por las plagas de topillos y el uso de rodenticida, reflejada tanto en el mundo científico (Olea et al., 2009; Delibes et al., 2011; Ferreira y Delibes, 2012) como en los medios de comunicación. Cuando se presentan altas densidades de este roedor, los sectores conservacionista y cinegético se oponen al uso masivo de rodenticidas, mientras que buena parte del sector agrario lo reclama. En la última explosión demográfica a escala regional en 2014, las principales ONG de conservación y la Real Federación Española de Caza suscribieron unidos un documento reclamando un uso limitado y racional del control químico y el fuego, y apoyando el uso de técnicas alternativas (Viñuela et al., 2014), que fue remitido a las autoridades responsables. CONTROL DE LAS PLAGAS: ¿ES REALMENTE EFICAZ Y CONVENIENTE LA QUEMA DE LINDEROS? a otra técnica de control que se está aplicando a gran escala en los últimos años es la quema de zonas con vegetación natural que podrían servir a los topillos como hábitat reserva, o funcionar como “fuente” demográfica para la colonización de los cultivos. Ciertamente, los hábitats herbáceos que ocu-

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Fig. 4. Quemas ilegales para el supuesto control de topillos (J. Viñuela y C. Cuéllar)

pan los escasos terrenos no cultivados, fundamentalmente en bordes de parcelas cultivadas (linderos), son un hábitat primordial para los topillos y otros micromamíferos, y un origen obvio (a menudo, el único posible) de la invasión de campos de cultivo (Ruiz et al., 2013; Jareño et al., 2014; Rodríguez et al., 2016). Las quemas autorizadas afectan a linderos entre parcelas y cunetas, pero en sus periodos de aplicación se disparan las quemas ilegales en otros linderos o manchas de vegetación arvense, llegando a afectar a cientos de kilómetros de las maltratadas riberas de la región, y a los escasos árboles y arbustos de estos paisajes (Viñuela et al., 2014; Fig. 4). No hemos encontrado evidencia científica que demuestre que esta técnica esté siendo eficaz, ni conocemos ningún caso en el extranjero de su utilización, pese a que las plagas de topillo campesino son recurrentes en muchos países centroeuropeos desde hace décadas. Hay dudas razonables sobre su eficacia, ya que en algunas zonas donde se han aplicado las quemas con mayor intensidad la población de topillos no parece haber disminuido, repitiéndose las altas densidades al año siguiente (Viñuela et al., 2014); tampoco en 2017 encontramos evidencia de que la quema de linderos redujera la abundancia de topillos en los campos de cultivo (Viñuela, 2017b). También hay dudas

sobre cuál es el papel de estos medios lineales con vegetación natural en la generación de plagas, y sobre cuál debe ser su gestión más adecuada para evitar daños a los cultivos adyacentes. La información más reciente obtenida por nuestro grupo de investigación concluye que en realidad los linderos amplios y bien vegetados, una rareza en los paisajes agrarios modernos, generan menor invasión en las parcelas de cultivo aledañas (Rodríguez, 2017). En estos linderos los topillos se encontrarían seguros y con suficientes recursos, sin necesitar invadir los cultivos adyacentes, y posiblemente acogen más depredadores terrestres de topillos, que podrían actuar controlando su abundancia (Reino et al., 2010; Rey et al., 2010). Estos resultados coinciden con lo observado en Francia, donde se recomienda el mantenimiento de manchas de vegetación natural que acojan depredadores, incluyendo linderos amplios (De Redon et al., 2010). Parece evidente que el efecto de estas quemas primaverales no pueden ser muy favorable, dado que estos elementos del paisaje agrario tienen primordial importancia para la conservación de la biodiversidad en los ecosistemas agrarios (Vickery et al., 2009). En este sentido, la perdiz roja, cuyas poblaciones en Castilla y León se encuentran en situación lamentable, ha podido ser de las especies de aves más perjudicadas,

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dada la importancia que tienen estos medios como lugar de nidificación (Casas y Viñuela, 2008). En definitiva, otra técnica de dudosa eficacia, alto impacto ambiental y que también podría ser contraproducente, al afectar al principal hábitat de depredadores terrestres de los topillos, pero que permite calmar los ánimos del sector agrario en años de plaga. Las ONG de conservación se han opuesto al uso de esta herramienta mientras no se demuestre inequívocamente su eficacia. EL FUTURO: CONTROL INTEGRADO CON BASE ECOLÓGICA Y GESTIÓN DEL PAISAJE AGRARIO a invasión del valle del Duero por los topillos y la aparición de plagas se explica posiblemente por la acción sinérgica de varios cambios a gran escala ocurridos en los paisajes montanos y agrarios de Castilla y León: abandono de la ganadería extensiva, concentración parcelaria e incremento de la superficie ocupada por alfalfa y otros cultivos de regadío (Jareño et al., 2015). En este sentido, las plagas de topillos son un buen ejemplo de los efectos no deseados de la intensificación agraria, que genera paisajes homogéneos y perdida de biodiversidad, lo que a su vez promueve la aparición de plagas por el deterioro del control natural de plagas (Wilby y Thomas, 2002). De

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Fig 5. Cernitopillocaja

hecho las áreas con plagas de topillos están deforestadas, en esta región y en otros lugares del mundo (Luque et al., 2013) mientras que en el área periférica del valle del Duero, donde el paisaje es más heterogéneo y con máyor superficie ocupada por vegetación natural, el problema de plagas desaparece. Esto apoya que la presencia de vegetación natural es clave para mantener a raya a las poblaciones de esta especie, algo bien conocido en Francia (Delattre et al., 1999) y con un alto potencial de ser eficaz para múltiples sistemas de control biológico (Holland et al., 2016). La ONG GREFA, en colaboración con el IREC, desarrolla desde 2009 un programa de promoción del control biológico de plagas de topillo campesino mediante instalación de cajas-nido para dos de sus principales depredadores en medios agrarios, el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y la lechuza común (Tyto alba). El programa incluye ya más de 30 municipios y más de 2.000 cajas-nido instaladas (Fig. 5). Se ha comprobado que es un sistema eficaz en Villalar de los Comuneros, uno de los municipios más afectados por la plaga de 2007 y que no ha vuelto a tener problemas relevantes a pesar de que otros municipios de su entorno sí han vuelto a sufrir plagas (Paz et al., 2013; Viñuela et al., 2015). Sin embargo, en la zona que sufre las plagas de topillos más frecuentes e intensas (sur de Palencia), el control con cajas-nido no parece suficiente para limitar la abundancia de topillos en años con plaga regional, al menos a la escala

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de municipio a la que se está aplicando, necesitando acciones de apoyo para alcanzar una eficacia aceptable (Viñuela et al. 2015). Afortunadamente, en los últimos años el uso de rodenticidas ha disminuido, porque muchos agricultores con responsabilidad ambiental han decidido dejar de usarlo y porque el ITACYL es más prudente en su distribución. El ITACYL ha presentado recientemente una nueva estrategia de gestión, avanzando en la dirección correcta de un control integrado que permita reducir el uso de rodenticidas y evitar el uso del fuego. Pero queda una importante asignatura pendiente: la gestión del paisaje. En contraste con las acciones de promoción de quemas del ITACYL, la gestión del paisaje, promoviendo parches y linderos amplios con vegetación arvense y arbóreo-arbustiva, y con ello la presencia de fauna depredadora terrestre, puede ser la mejor técnica para apoyar el control biológico mediante cajas-nido (Haapakoski et al., 2013), como ya está intentando potenciar GREFA con su incipiente programa de reforestación de linderos. Es paradójico que mientras en el valle del Duero se queman linderos en primavera de forma extensiva, en el sur de España una multinacional de producción de biocidas, Syngenta, en asociación con ASAJA y el sector cinegético, promueven la generación de “márgenes multifuncionales”, linderos amplios sembrados con arvenses que actúan favoreciendo a los polinizadores, el control biológico de plagas, la conservación

de la biodiversidad y la producción de perdiz, sin causar perdidas relevantes de producción agraria. Una cadena montañosa separa políticas agrarias opuestas, que implican a la misma asociación, ASAJA, que en Castilla y León suele reclamar las quemas. En nuestra opinión, estos márgenes serían aún más interesantes si incluyeran elementos arbustivos o arbóreos dispersos en la matriz herbácea; aquí hay una importante tarea futura en la que los ingenieros de montes y forestales tendrían mucho que aportar, también contenida en la nueva estrategia de la JCYL. Por último, en las áreas más propensas a sufrir plagas de topillos, además de esta restauración paisajística es vital una planificación adecuada de usos agrarios, reduciendo la superficie ocupada por cultivos particularmente favorables para los topillos durante todo el año (alfalfa) o en el crítico periodo invernal (colza y leguminosas forrajeras) (Santamaría et al., 2016). La gestión de plagas de topillos ha mejorado desde el punto de vista ambiental, pero queda aún mucho por hacer y esperamos que se siga avanzando en la dirección correcta: un control integrado con base ecológica, usando el control natural de plagas, buenas prácticas agrarias, adecuada planificación de cultivos y uso de otras técnicas alternativas de control de roedores ya disponibles o en desarrollo, como el trampeo, atrayentes, repelentes o la gestión del ganado extensivo.

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LITERATURA Y MEDIO NATURAL

Las plantas y la literatura en Cervantes Ramón Morales Valverde Real Jardín Botánico

Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra en 2016, se publicó el libro El mundo vegetal en la obra de Cervantes, que recoge todas las referencias a plantas o productos vegetales encontrados en las obras conocidas de este autor. A cada planta se le asigna un nombre científico, lo que da como resultado 184 especies botánicas. Si una flora es el conjunto de especies vegetales que viven en un territorio determinado, se podría decir que las plantas de la obra escrita de un autor es su flora literaria. Miguel de Cervantes (1547-1616) tuvo una vida agitada, con numerosos viajes y multitud de experiencias: continuos cambios de domicilio familiar con sus padres; un viaje a Italia; la batalla de Lepanto (1571); el cautiverio en Argel (1575-1580); su boda en Esquivias, pueblo de Toledo (1584); fue comisario de abastos en Sevilla (1587-1600); el traslado de su residencia a Valladolid en 1603; y su regreso a Madrid años después, donde muere el 22 de abril de 1616 y es enterrado en el convento de las Trinitarias. En sus cuarenta obras, seis de ellas atribuidas, y sobre todo en sus tres grandes novelas, El Quijote, La Galatea y Los trabajos de Persiles y Sigismunda, plasmó muchos de los sucesos de su vida. La diversidad de temas tratados guarda relación frecuentemente con algunos ambientes naturales, y es entonces cuando aparecen más referencias a especies vegetales. En otras ocasiones, las plantas son citadas como parte de alimentos, y en muchos casos simplemente como recurso literario. Aunque Cervantes no era un naturalista, analizando las plantas que aparecen en su obra escrita se puede tener un indicio de la con-

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cepción de la naturaleza en su tiempo, y de las especies que eran consideradas más importantes en aquella época. Algunos autores que se han ocupado de este tema anteriormente son Miguel Colmeiro (1895), director del Real Jardín Botánico de Madrid de 1868 a 1901, que escribió Noticia sucinta de los animales y plantas que mencionó Cervantes en El Quijote, con nociones históricas acerca del tabaco, chocolate, café y té, cuyo uso no conoció el ingenioso hidalgo, Luis Ceballos, ingeniero de montes que pronunció en 1965 un discurso de recepción como miembro de la Real Academia Española titulado Flora del Quijote, o Margarita Moreno, que publicó en 2006 De lo que hubiere en el libro de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en relación con la botánica en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. En toda la obra de Cervantes se han encontrado 1.400 citas de plantas que corresponden a 184 especies, y en el Quijote unas 500 citas y 116 especies. Aunque en la obra principal del autor no aparece citada ninguna planta de origen americano, en otras se han encontrado alusiones al pimiento, el tabaco y el cacao. Este detalle podría indicar la lentitud en la difusión y popularización en España de las nuevas plantas provenientes de América, pese a que Cervantes pasó trece años de su vida en Sevilla, el centro principal de entrada de todas las cosas del Nuevo Mundo. De las especies citadas, ochenta son plantas silvestres, árboles, arbustos o herbáceas. Los árboles que se citan con más frecuencia son encinas y alcornoques, pero también pinos, olmos, chopos y fresnos. La relación de todos los árboles a los que alude el autor, tanto autóctonos como introducidos, se encuentra en la tabla adjunta. Como arbustos aparecen: adelfa, alhucema, boj, cambrón, cantueso, caña, jara, lentisco, mirto, orégano, palmito, retama, romero, rosal, tomillo y zarza, y trepadoras como la hiedra, jazmín, madreselva o vid. Entre las hierbas silvestres cita: margarita, albarraz, tártago, cañaheja, beleño, mastranzo, poleo, ortiga, verbena, enea, cebolla albarrana, junco, esparto, cedacillo, amapola, grama y cizaña, las tres últimas como malas hierbas de cultivo, y plantas silvestres comestibles como el berro o la tagarnina. En los huertos, junto a pozos de los que se sacaba el agua mediante norias, aparecen verduras, hortalizas y árboles frutales. La denominación de huerto o huerta se encuentra a veces asociada a la de jardín, ya que el límite entre ambos es impreciso y aún hoy día sigue estando mal definido en ocasiones. Como ejemplo sirvan las siguientes citas: “Junto con ser jardín, era una huerta, un soto, un

bosque, un prado, un valle ameno” (Viaje del Parnaso); “De sus cultivados jardines, con quien los huertos Espérides y de Alcino pueden callar” (La Galatea); “los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas, uvas; las huertas, hortaliza” (La gitanilla); “amanecía sentado al pie de un granado, de muchos que en la huerta había” (El casamiento engañoso). Plantas propias de huerto que se citan son: ajo, berenjena, borraja, cebolla, col, escarola, espárrago, lechuga, nabo, pepino, pimiento, puerro, rábano y zanahoria; legumbres como garbanzos, habas, lentejas; o cereales como trigo, cebada, arroz, mijo o trigo sarraceno. Algunas de ellas son mencionadas en sentido simbólico o como comparación: “como si fuera un nabo” (Quijote I); “porque sus cuellos, por la mayor parte, han de ser siempre escarolados, y no abiertos con molde”, “como yo esté harto, eso me hace que sea de zanahorias que de perdices” o “los moros son amigos de berenjenas” (Quijote II). Otras plantas citadas, utilizadas para aderezar o aliñar, son alcaparra, anís, azafrán, mostaza, orégano, pimienta y tomillo. El cultivo de árboles frutales, su manejo, la pervivencia de ciertas variedades mediante técnicas de injerto, la observación de la floración y el aprovechamiento de sus frutos forma una parte importante de la cultura rural. A partir de estos frutos se elaboraban productos como mermeladas, compotas, dulces, turrón, escarchados o carne de membrillo. Los frutos que se citan son cerezas, cidras, granadas, guindas, higos y brevas, jinjoles, limones, manzanas, membrillos, naranjas, nísperos, peras, uvas; frutos de verano como melón y sandía; frutos secos como almendras, avellanas, castañas y nueces; y también las bellotas en muchas ocasiones. Dentro de las plantas aromáticas y medicinales citadas por Cervantes destacan orégano, tomillo, romero -sin duda la más citada dentro de este grupo-, cantueso y alhucema, poleo y mastranzo, albahaca y juncia. Aunque las referencias a plantas medicinales es escasa, hay que resaltar algunas utilizadas como purgantes, como el tártago y el ruibarbo. La adelfa se considera una planta tóxica, citándola como “ponzoñosas adelfas” (La Galatea) o “amarga adelfa” (Quijote I). Muchas citas sobre la naturaleza se refieren a formaciones como bosques, selvas, florestas, arboleda, jardín, güerta del rey, prados o pradecillos. También las dehesas,

En toda la obra de Cervantes se han encontrado 1.400 citas de plantas que corresponden a 184 especies, y en el Quijote unas 500 citas y 116 especies De las especies citadas, ochenta son plantas silvestres, árboles, arbustos o herbáceas.

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ces tiene tan hondas echadas”, formación de encinar manejaLa naturaleza juega un papel importante “que como raíz escondida, que do, muy frecuente en la mitad el tiempo venga después a oeste peninsular, son citadas en la literatura cervantina. Los quehaceres con brotar, y echar frutos venenoen El Quijote (“dehesas del torsos en España”, “mándole yo a tuoso Guadiana”), en Los bahumanos, más en tiempos pasados que los leños movibles” -que era ir a ños de Argel (“por las dehesas ahora, estaban impregnados de vivencias remar a galeras-, “no la ha cory prados”) o en El rufián dichotado el estambre de la vida” o so (“y tuviera en la dehesa dos relacionadas con plantas de bosques, “que todo sería de poco fruto” yeguas”). (Quijote II); “enderezando las Los jardines o conjuntos de praderas, campos de cultivo, arboledas, tiernas varas de su juventud” plantas ornamentales constituhuertos y jardines o “árbol en cuyo tronco no se yen la naturaleza domesticada. hubiese sentado a cantar” (El Cervantes se refiere a ello en el casamiento engañoso). prólogo de las Novelas EjemEn conclusión, la naturaleza juega un papel importante plares: “horas hay de recreación, donde el afligido espíritu en la literatura cervantina. Los quehaceres humanos, más descanse. Para este efecto se plantan las alamedas, se en tiempos pasados que ahora, estaban impregnados de buscan las fuentes, se allanan las cuestas y se cultivan con vivencias relacionadas con plantas de bosques, praderas, curiosidad los jardines”. campos de cultivo, arboledas, huertos y jardines. Los veAlgunas de las plantas ornamentales citadas son algetales eran parte importante en la alimentación y el veshelíes, amarantos, azucenas, claveles, clavelinas, hiedra, tido, y la madera un material esencial para herramientas, jazmines, juncia, lirios, madreselva y rosas. Estas y los instrumentos o construcción. Dentro del mundo simbólico, rosales son los más citados. En sentido figurado aparelas plantas se utilizan en muchas ocasiones, y en el lencen en muchos de sus textos ciertas partes de la planta: guaje son un recurso para comparaciones y evocaciones de “quitarme allá esas pajas”, “que así a humo de pajas hago aromas, colores o sabores; todo ello queda plasmado en la esto”, “los árboles destas montañas son mi compañía”, literatura. El análisis de la obra de Cervantes ayuda a con“que la escribiésemos, como hacían los antiguos, en hofigurar el imaginario del mundo vegetal hace cuatro siglos. jas de árboles”, “flor de la fermosura”, “los demás días se los pasaban en flores”, “arma de las flores de oro”, “la flor de la honestidad”, “flor de la caballería andante”, “de fruta seca”, “coger el fruto de nuestros trabajos” o “quitar de sobre la faz de la tierra tan mala simiente” (Quijote I); “raí-

Acebo (1) Álamo blanco (2) Álamo negro (4) Algarrobo (15) Arce (1) Alcornoque (27) Almendro (7) Avellano (14) Castaño (4) Cedro (4) Cerezo (2) Cidra (1) Cinamomo (1) Ciprés (15) Encina (54) Enebro (3) Fresno (4) Granado (4) Guindo (6) Haya (11) Higuera (14) Jinjolero (2) Laurel (46)

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Limonero (2) Manzano (15) Membrillo (10) Naranjo (10) Níspero (3) Nogal (12) Olivo (41) Palmera (88) Olmo (24) Peral (13) Pino carrasco (9) Pino piñonero (2) Pino resinero (12) Piruétano (2) Plátano de sombra (2) Quejigo (2) Roble (10) Sabina (2) Sauce (14) Taray (1) Tejo (1) Terebinto (1) Zumaque (1)

Ismael Muñoz

Árboles silvestres y cultivados (46); entre paréntesis (número de citas)

Ejemplar de castaño que se calcula que tiene alrededor de 525 años 2018. N.o 73


Normas de publicación INSTRUCCIONES A LOS AUTORES La revista abarca todo tipo de temas relacionados con la ciencia, gestión e industria forestal, tanto bienes como servicios generados por los terrenos forestales, su gestión, protección, defensa, restauración y mejora. Acepta trabajos originales que no hayan sido previamente publicados ni enviados simultáneamente a otras revistas. De forma excepcional, el consejo de redacción podrá aceptar la publicación de trabajos no originales de especial interés, siempre que no existan conflictos con la propiedad intelectual. Se podrán enviar artículos de opinión o colaboraciones técnicas, debiendo indicar los autores dónde desean que se incluya su trabajo. Las colaboraciones técnicas tratarán sobre cualquier aspecto que entre dentro del ámbito de la revista, aceptándose revisiones, nuevas técnicas o propuestas, análisis históricos o casos prácticos. Los artículos de opinión se deben centrar en temas de actualidad o interés para los lectores, aportando una postura razonada, que justifique su publicación. Los artículos se remitirán por correo electrónico a la dirección foresta@forestales.net. La revista confirmará la recepción del artículo, y el director asignará los miembros del consejo de redacción que se ocuparán de su revisión, así como revisores externos adicionales cuando sea preciso. La publicación de un artículo en la revista supone la cesión de los derechos de propiedad intelectual a la editora, el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural, a efectos de su publicación y distribución. Los autores son los responsables de obtener los permisos necesarios para reproducir materiales con copyright procedentes de otras fuentes. Los artículos se someterán a las siguientes normas: - Título. Será breve y reflejará el contenido del artículo. Se debe evitar el empleo de abreviaturas o fórmulas. - Autores. Se indicará el nombre y apellidos, profesión y centro de trabajo de

todos los autores, y al menos para el autor principal su dirección postal o correo electrónico. Es recomendable incluir una fotografía de los autores. - Resumen. Se incluirá un resumen del artículo, que no supere las 150 palabras, excepto en artículos de opinión. - Palabras clave. Se incluirán 2-4 palabras clave para clasificar el artículo, excepto en artículos de opinión. - Extensión. Los artículos de opinión no superarán las 2.000 palabras y las colaboraciones técnicas 3.500-5.000 palabras en función de la cantidad de tablas e ilustraciones; cuanto mayor sea el material gráfico, menor deberá ser el número de palabras. Trabajos más extensos deberán ser aceptados expresamente por el consejo de redacción. - Formato. El texto se remitirá en un archivo en formato Word o compatible, no existiendo requerimientos específicos en cuanto a formato o tipo de letra. Las páginas deben ir numeradas. - Estructura. No existen normas concretas en cuanto a la estructura del artículo, pero deberá contener apartados adecuadamente organizados y numerados. Se recomienda incluir al menos un primer apartado de introducción, donde se detallen los objetivos del artículo, unas conclusiones finales, y un apartado de referencias. - Idioma. Los textos se redactarán en castellano. Se evitará el empleo de palabras en otros idiomas cuando tengan traducción al castellano; en caso contrario, se escribirán en cursiva. Es aceptable el empleo de términos en otros idiomas, aún teniendo traducción al castellano, cuando formen parte de nombres oficiales de organismos o de empresas o marcas comerciales. - Imágenes. Se incluirán los gráficos, esquemas o fotografías necesarios para facilitar la comprensión del artículo.

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Todo el material gráfico deberá se remitirá en archivos independientes en formato JPG o TIFF con una resolución mínima de 300 ppp. En el texto se identificará la ubicación de las imágenes, incluyendo un pie explicativo. - Referencias. Se incluirán únicamente las referencias citadas en el texto. Los artículos de opinión no incluirán referencias, por lo que si existe alguna se detallará en el propio texto. En el texto las referencias se recogerán de las siguientes maneras: Pérez (2015), (Pérez, 2015), Pérez y Gómez (2015), (Pérez y Gómez, 2015), Pérez et al. (2015), (Pérez et al., 2015). En el apartado de referencias se seguirán las siguientes normas: * Libros: García Gómez E. 2014. La naturaleza en Toledo. Ciencias naturales en la ciudad. DB Comunicación, Toledo. * Capítulos de libros: Cantero Desmartines FJ. 2005. Los árboles singulares de Madrid. En: Sánchez, M, Muñoz, M y Moya, B. (Coords.) El arbolado monumental y singular en España: gestión, conservación y legislación. Ponencias del II encuentro de árboles monumentales y singulares. 311-338. Madrid. * Revistas: González Doncel I, Collada C, Domínguez J et al. 2015. Life + Olmos vivos. Un nuevo impulso a los olmos... o cuando las amistades se vuelven peligrosas: la grafiosis del olmo. Foresta 63: 26-31. * Recursos digitales: Enríquez de Salamanca A, Carrasco MJ. 2013. Evolución de las medidas compensatorias en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental. VII Congreso Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental: Gestión, Seguimiento, Innovación. Libro de Actas. 211-224. http:// www.eia.es/nueva/memorias_programas_coneias/VII_libro_Actas.pdf (9.12.2015).

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PINCELADAS DE VIDA

Juan Varela:

La conciencia , de la conservacion hecha arte Ismael Muñoz

Es uno de los ilustradores de naturaleza con más prestigio de nuestro país. Su trayectoria profesional le ha llevado desde la investigación de aves marinas a la dirección de una ong conservacionista como SEO/ BirdLife. Pero, en el fondo, él siempre ha sido un artista, entonces y ahora, que confiesa “no sabría dedicarme a otra cosa que no fuera el arte”. Hablamos de arte con Juan Varela, del valor de la ilustración como transmisora de emociones y formadora de conciencias; de la reflexión intelectual que hay detrás de cada obra artística y su relación con la ciencia; de la conciencia conservacionista de la sociedad y del ilustrador y de los sentimientos que provocan desde una acuarela de unas aves a un cuadro abstracto. Reflexiones transformadas en trazos y colores llenos de emociones. Una pregunta directa para empezar, ¿cómo entiende la ilustración de la naturaleza: es arte o dibujo científico? Ambas cosas. El concepto de arte ha sufrido decenas de definiciones

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desde Artistóteles hasta Josef Beuys. Pero hay que hacer la precisión de que el arte es en buena medida oficio, igual que la ilustración científica, que además requiere conocer bien el motivo que se va a ilustrar. A lo largo de la historia de la ilustración de naturaleza, desde los primeros dibujos de los científicos y exploradores hasta ahora, ha habido distintas corrientes o estilos de representación. ¿En qué momento nos encontramos de esa evolución? ¿Hay un estilo predominante o conviven distintas corrientes y formas de entender la ilustración? El estilo ha cambiado por diversos motivos, uno de ellos la disponibilidad de nuevas herramientas del oficio, como la aparición del lápiz de grafito, los estilógrafos y los ordenadores, o los colores derivados del petróleo que permiten destrezas antes inalcanzables, pero también por la propia evolución del arte. La introducción del grabado, y posteriormente de la litografía, supuso un paso importante en la reproducción gráfica y en la forma de trabajar. Algo similar ha ocurrido en el pasado siglo con el uso de herramientas digitales. Pero básicamen-

te, e independientemente del estilo, la ilustración científica busca representar con fidelidad el motivo. En su opinión, ¿el ilustrador de naturaleza debe ser divulgador fiel y exacto de la realidad natural o provocador de emociones? Habría que hacer una distinción entre ilustración científica, en el sentido de facilitar la identificación o servir de instrumento para la educación de biólogos, médicos, etcétera, o la ilustración de naturaleza, con el fin de despertar en el público el respeto por el medio natural. En este último caso el artista puede permitirse más libertades en la realización de la obra. ¿La ilustración de naturaleza permite transmitir las mismas emociones que la pintura abstracta, por ejemplo? Sí, desde luego. Una obra naturalista puede contar una historia con un antes y un después de la imagen representada, por ejemplo un grupo de aves migradoras en vuelo, en plumaje de transición de invierno a verano, nos proporciona mucha información. La obra abstracta juega con las emociones de una forma distinta. 2018. N.o 73


Usted está explorando otras líneas creativas en la pintura, más abstractas, alejadas de la representación que supone la ilustración de la naturaleza. ¿Es una evolución creativa natural del ilustrador? ¿Responde a la necesidad de abrir nuevos mercados o un nuevo público? Yo siempre me he considerado un artista plástico y he buscado distintas formas de expresión: dibujo, acuarela, acrílico, óleo, incluso he hecho algo de bronce y linograbado. La ilustración por encargo permite unos ingresos seguros y crear un archivo de imagen que genera derechos de autor. Ello da la libertad de trabajar otro tipo de obra sin las limitaciones del cliente. La abstracción es muy interesante porque juega con el color puro, la composición y la experimentación. Siempre he pensado que el arte y la ciencia deben ser parte de una misma cosa: la investigación y el riesgo de equivocarse y aprender del error. Para mí, lo importante de mi trabajo es el proceso, no la obra terminada.

¿Qué diferencias existen, desde el punto de vista creativo, entre la pintura y la ilustración? ¿Se enfrenta el artista de la misma forma a la cuartilla que al lienzo en blanco? Bueno, una ilustración no es necesariamente una obra en formato pequeño. El gran ilustrador Norman Rockwell realizaba óleos de una calidad impresionante para las portadas del Saturday Evening Post y Audubon hacía grabados a gran tamaño. El problema se plantea, más bien, si el encargo de ilustración es complejo, con varios elementos, animales, vegetales, etcétera; entonces hay que hacer un estudio previo y cuidadoso de la composición. Por el contrario, un óleo grande puede ser complicado por simple: un ave sola en un entorno muy limpio puede ser muy impactante, pero hay que elegir muy bien el encuadre, la luz, etcétera. ¿Qué le motiva para dibujar o pintar? ¿Qué es lo que hace que más de cuarenta años después de que empezara a hacerlo profesionalmen-

te coja los pinceles en vez de hacer cualquier otra actividad? En realidad he tenido una actividad bastante variada, ya que tras terminar la carrera de biólogo trabajé durante unos años en investigación en aves marinas y luego fui contratado como director de la sociedad de ornitología SEO/BirdLife, pero no dejé de colaborar con publicaciones como ilustrador y exponer en algunas galerías. A partir de un cierto momento he trabajado únicamente como artista. Lo cierto es que ahora no sabría dedicarme a otra actividad que no fuera el arte, salvo que este trabajo se volviera rutinario, trabajando, por poner un ejemplo, decorando platos de cerámica para una empresa, algo que, curiosamente, hacían algunos impresionistas en sus horas de mayor estrechez económica. Es la parte de investigación y aprendizaje lo que me intriga de este trabajo. De todas formas, cuando dejo los pinceles me pongo a estudiar música e interpretación, que es mi segunda pasión.

Retrato de estío. Oleo sobre lienzo, 81 x 60 cm. Colección privada

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la. Estudio del natural de distintas subespecies de

Estudio de subespecies de Campephilus. Lápiz y acuare

Picamaderos de Gauayaquil

Siempre he pensado que el arte y la ciencia deben ser parte de una misma cosa: la investigación y el riesgo de equivocarse y aprender del error. Para mí, lo importante de mi trabajo es el proceso, no la obra terminada

Técnica y conocimiento, esas son las dos cualidades que ha comentado en alguna ocasión que debe tener el ilustrador de naturaleza. ¿Y la sensibilidad, la empatía, la admiración por el objeto retratado…? El arte, como decía, tiene un mucho de oficio, de aprendizaje de destrezas; el resto es lo que se suele llamar talento y ahí encaja lo que llamas sensibilidad y empatía. Esto es común a cualquier profesión artística: no todo músico interpreta igual una misma melodía, pero usan las mismas notas y armonías. Seguramente yo no pintaría el mismo paisaje o composición de dos formas iguales en distintos momentos de mi vida, y no sería solo por haber adquirido más habilidad. La admiración puede no ser tan importante, pero sí saber encontrar el punto de interés del tema. Imagino que un actor puede detestar a su personaje pero debe encontrar el punto de enganche para interpretarlo. A veces tienes que ilustrar un tema que no te interesaba en absoluto para pagar el alquiler del estudio, pero ningún trabajo es perfecto.

movimientos artísticos de vanguardia. Yo creo que la diferencia principal es que la ilustración es una obra por encargo, muchas veces limitada en su técnica, dimensiones y libertad creativa por la función que debe cumplir y la forma de mostrarla al público, incluida entre el texto. Por ello no entra en la misma liga ni es sometido a los mismos estándares de crítica que el arte de galería. Conozco a excelentes artistas como Lars Jonsson o Robert Bateman a los que algunos catalogan como ilustradores cuando su obra se expone en las mejores galerías y se vende por cifras de cinco ceros.

¿Goza la ilustración de naturaleza de reconocimiento profesional y social? O, por el contrario, ¿se considera a la ilustración como un arte menor si lo comparamos con la pintura de gran formato? Suele ser integrada en el capítulo de las artes menores o como un arte utiltario, aunque no por ello se deje de admirar su calidad. Pero es algo que, en cierto sentido, viene ocurriendo con la pintura figurativa frente a los

¿Hasta qué punto la situación socioeconómica de un país marca la relación de sus ciudadanos con la naturaleza? Y ¿qué reflejo tiene esto en la ilustración de naturaleza desde el punto de vista creativo y desde el punto de vista de demanda social de este tipo de trabajo? La relación con la naturaleza es una tradición que se hereda y se forma a lo largo de la historia de un país. Originalmente, esta relación es un equilibrio en-

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Carpintero campestre, del natural. Acuarela, 27 x 37 cm. Apunte del natural en Paraguay.

tre lo que se toma y lo que se da. Hace ya mucho que se impuso un sistema de mercado que demanda productos competitivos y de rápida obsolescencia y la conduce a la esquilmación de recursos. No es una economía de mercado destinada a satisfacer las necesidades humanas, sino a sostener ese mismo sistema. Por todo ello, es normal que el ciudadano termine perdiendo la noción del origen del producto y se aleje del medio natural. Por poner un ejemplo, si queremos comer fresas o uvas todo el año tendremos que forzar la producción o importar la fruta con el consiguiente aumento en la huella de carbono; basta mirar la errónea política agraria comunitaria y su efecto sobre el medioambiente. El interés por la cultura y el arte, sea el que sea, depende del nivel educativo y de información del ciudadano, y la demanda social de un arte naturalista depende de la relación de aquel con el entorno natural. En países con un desarrollo más temprano de la conciencia ambiental, como Suecia o Estados Unidos, hay una demanda mayor de temas relacionados con la naturaleza. ¿Es el ilustrador un conservacionista? ¿Qué entiende Juan Varela por conservación de la naturaleza? El ilustrador especializado en naturaleza debiera tener una conciencia conservacionista para transmitir esa sensibilidad en su trabajo, no es un artista aséptico como el que ilustra esquemas anatómicos para un libro de medicina o esquemas para un li2018. N.o 73


Polvareda (merinas y cogujada). Acuarela, 73 x 52 cm. Un rebaño de ovejas en trashumancia espanta a una cogujada montesina

Estudio de lobo. Acuarela, 37 x 27

bro de mecánica. Otra cosa es que además esté implicado en ONG o en campañas de conservación. El concepto de conservación de naturaleza ha cambiado desde los años 70, tras la muerte del dictador y el surgimiento del ecologismo en nuestro país. Se ha pasado del concepto “protección” al de “conservación” desde un planteamiento ecológico de la biodiversidad. Actualmente, hay una corriente animalista que muy frecuentemente choca con el concepto de conservación, al preocuparse del bienestar individual -muy frecuentemente de las especies domesticadas- pero no del concepto de biodiversidad, a veces amenazado por la presencia de especies invasoras. Mi idea de conservación implica cambios sociales importantes, en consumo, en producción de alimentos y en actitud hacia el medio natural.

conciencia conservacionista. Yo participo desde hace bastantes años en los proyectos de la Artists for Nature Foundation, una organización holandesa del tipo “artistas sin fronteras” que apoya propuestas de conservación en distintos países por medio del arte. Este tiene una enorme capacidad para potenciar la conciencia ambiental y la transformación social mediante el fomento de la empatía. Una imagen, a veces, es mucho más potente que un largo discurso.

¿Cuánto le debe la conservación de la naturaleza a la ilustración? Mucho. Ya desde la época de las primeras expediciones científicas al nuevo mundo se hizo necesario embarcar a artistas que documentaran los descubrimientos de fauna y flora, paisajes y antropología. Hasta entonces los bestiarios y otra literatura de origen medieval solo representaban la imaginación del autor. A partir de un cierto momento, y con la invención de la litografía y posteriormente de la fotografía, se fue difundiendo el interés por la naturaleza. Ya desde finales del siglo XIX se popularizaron los libros ilustrados de fauna y flora, que permitían a los no iniciados identificar plantas y animales; y el conocimiento siempre es un primer paso hacia la

¿Por qué el ser humano no aparece prácticamente nunca en la ilustración de la naturaleza? ¿Por qué no suele ser objeto directo o indirecto de su contenido? Es como si no existiese, como si su actividad y relación con el medio natural no mereciera atención. A veces aparece, en ilustraciones que pretenden alertar sobre los problemas que causamos o, indirectamente, en obras que representan espacios humanos en armonía con el medio natural, cultivos, almiares, etcétera. Charles Tunnicliffe publicó una serie de libritos titulados Qué ver en (las cuatros estaciones del año) que incorporaban las actividades humanas en el medio rural. Un ejemplo podría ser una ilustración que represente

El ilustrador especializado en naturaleza debiera tener una conciencia conservacionista para transmitir esa sensibilidad en su trabajo

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cm.

una lechuza o una golondrina en un establo o un granero. Personalmente creo que resulta más atractivo mostrar la presencia humana de forma indirecta. Los encargos y el trabajo para el ilustrador de naturaleza han pasado distintas etapas en los últimos veinticinco años ¿En qué momento se encuentra el mercado de la ilustración de naturaleza? Nunca ha sido un gran mercado si lo comparamos con otro tipo de ilustración. Tuvo una época de gloria en la transición, cuando se publicaban varias revistas de naturaleza, enciclopedias y muchos carteles. Actualmente ha aumentado el número de ilustradores especializados en naturaleza, pero el trabajo viene casi siempre de encargos de las administraciones, de alguna consultora ambiental o de alguna ONG. Poco a poco aumenta el interés de los aficionados a la naturaleza por adquirir obras originales y se realizan algunas exposiciones, pero si consideramos que ya es difícil para un artista vivir de su obra, si encima la restringimos al mundo de la naturaleza se convierte en misión casi imposible, al menos en España. Un joven ilustrador con cualidades y calidad en su trabajo ¿puede vivir económicamente de la ilustración de naturaleza? Me suelen hacer esta pregunta. Si realmente tiene talento y oficio y está dispuesto a vivir con no demsaiados recursos, debiera intentarlo, pero yo le diría que no olvide tener un plan B, al menos mientras empieza a darse a conocer.

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EL SECTOR FORESTAL/ LA PÁGINA DE...

Asociación Española de Valorización Energética de Biomasa Jorge Herrero Ingeniero Técnico Forestal y Economista, Director de Proyectos en la Asociación Española de Valorización Energética de Biomasa

¿QUÉ HACEMOS? Defendemos los intereses del sector ante las administraciones europeas, nacionales, regionales y locales. Participamos activamente en debates, plataformas, jornadas o reuniones, y somos parte activa en EPC (Consejo Europeo del Pellet), BioenergyEurope (Asociación Europea de la Biomasa) y WBA (Asociación Mundial de la Biomasa). Damos visibilidad al sector ante la sociedad, informando sobre el uso energético de la biomasa a través de los medios de comunicación, portales web, canales multimedia y exposiciones itinerantes como “Biomasa en tu casa”, que ha recorrido 23 ciudades y ha sido vista por más de 330.000 ciudadanos. Por medio de proyectos y actividades contribuimos a la eliminación de las barreras para lograr un adecuado

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La Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), constituida en 2004, reúne a los principales actores del sector de la bioenergía a lo largo de toda la cadena de valor de la biomasa con el objetivo de promover el desarrollo de este sector en España, representar sus intereses y contribuir a incrementar el consumo de biomasa con fines energéticos. Avebiom cuenta en la actualidad con 180 asociados, que emplean a 11.355 personas y generan un volumen de facturación de 2.200 millones de euros anuales.

desarrollo del sector. Como ejemplo, el sello de calidad ENplus® (del que Avebiom es la entidad designada en España para desarrollar este sistema de certificación) certifica la cadena de suministro de los pellets domésticos de madera hasta los distribuidores y consumidores finales. También hemos

desarrollado, junto a otras asociaciones europeas, el sello de calidad BIOMASUD para el resto de biocombustibles sólidos (astilla, hueso de aceituna, etc.). Otras funciones de la asociación son la promoción de iniciativas para el aprovechamiento del matorral con fines energéticos, así como de cen2019. N.o 73


tros logísticos, el análisis y evolución de precios o el mantenimiento del sitio web www.observatoriobiomasa.es, que recopila información relevante del sector. Actualmente estamos desarrollando un sello de calidad para instaladores de biomasa con el objetivo de garantizar a los usuarios y consumidores que las instalaciones están hechas por personal competente, poseedor del carnet del RITE, y que reúne una serie de requisitos y estándares que consideramos necesarios para el desempeño de su trabajo. Promovemos las oportunidades de negocio que ofrece el uso energético de la biomasa a través de la revista Bioenergy International, una publicación especializada en bioenergía publicada en seis idiomas (inglés, francés, italiano, polaco, ruso y español), que distribuye más de 150.000 ejemplares impresos por todo el mundo; mediante EXPOBIOMASA, la feria especializada en tecnología para el uso energético de la biomasa, que celebrará su edición número doce en Valladolid los días 24 a 26 de septiembre de 2019, y a través del “Canal Clima de Avebiom”, mediante el cual gestionamos proyectos individuales de biomasa bajo un esquema común de registro y seguimiento en los contratos por reducción de emisiones firmados en el marco de los Proyectos Clima del Ministerio para la Transición Ecológica. ¿CÓMO EVOLUCIONA EL SECTOR? El progreso del uso térmico de la biomasa en España ha sido tan importante durante los últimos años que en estos momentos aspira a satisfacer el 50 % de la energía empleada en

calefacción, un objetivo que implicaría multiplicar por más de cuatro en porcentaje actual (12 %) a medio plazo. El número de estufas y calderas de pellets instaladas en España aumenta a buen ritmo, por encima del 20 % anual desde 2008, funcionando actualmente más de 300.000 instalaciones más modernas y automatizadas que las tradicionales estufas o chimeneas de leña, cuya evolución es estable desde hace unos diez años. El suministro de pellets de madera, a su vez, está alcanzando cifras récord año tras año, y su producción se ha multiplicado por 2,7 desde 2012. En 2018 se fabricaron 600.000 toneladas de pellets de madera en España, lo que requirió más de tres millones de metros cúbicos de madera. Las expectativas son que el consumo se duplique en torno al año 2022, cuando se requerirán unos ocho millones de metros cúbicos para satisfacer la demanda de pellet para calefacción. Desde Avebiom confiamos en que el sector forestal español reaccione valorizando los bosques, y que no pierda esta oportunidad de oro y este gran nicho de empleo para reducir el abandono de los bosques y el despoblamiento rural. Este sector, que lleva años “rogando” el fomento del uso de los recursos forestales, debe ser capaz de reaccionar, pues de lo contrario se producirá una llegada de pellets de otras procedencias, como está ocurriendo actualmente en Italia. El consumo de astillas para uso energético es mayor aun que el de pellets de madera. Las calderas industriales, comunitarias y las redes de calefacción son los principales destinatarios de este producto en el sector térmico.

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La instalación de estos equipos crece de forma constante, con la excepción de los años 2015 y 2016 por los precios inusualmente bajos del gasóleo de calefacción. Actualmente hay en España 375 redes de calor con biomasa en funcionamiento, 340 más que hace siete años, con una potencia acumulada de 312 MW térmicos. A esta cifra hay que añadir las 78 instalaciones que hay en fase de construcción, que elevarán la potencia acumulada a 453 MW térmicos. Según nuestras estimaciones, en 2020 habrá alrededor de 700 redes de calor, operativas o en fase de construcción, con una potencia acumulada superior a los 860 MW térmicos. Respecto a la generación eléctrica con biomasa, es un sector que no ha recibido más que trabas por parte de algunas administraciones. La limitación en las horas de funcionamiento y la falta de plantas específicas de generación eléctrica con biomasa en algunas zonas hará difícil aumentar el aprovechamiento de una determinada fracción forestal, que sería capaz de sustituir en parte la generación de las centrales térmicas de carbón, las de ciclo combinado y las nucleares que pretende cerrar el Gobierno. En resumen, nuestras empresas, nuestros profesionales y nuestro país siguen la estela de la Unión Europea, donde hay en funcionamiento más de 4,5 millones de estufas y calderas de biomasa, que generan más de 315.000 empleos dedicados al uso de biomasa sólida de origen forestal, y que sustituyen el equivalente al consumo de 98.000 millones de litros de gasóleo para calefacción. Es, hoy por hoy, la principal fuente de energía renovable consumida en la UE (63,83 %).

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EL SECTOR FORESTAL/ LA PÁGINA DE...

Centro de Investigación Forestal de Lourizán Enrique Martínez Chamorro Sergio Frade Castro Centro de Investigacion de Lourizán

El Centro de Investigación Forestal de Lourizán (CIFL) se creó en 1943 bajo la denominación de Centro Regional de Enseñanzas e Investigaciones y Experiencias Forestales (CREIEF). Está situado en la finca de Lourizán (Pontevedra), que fue cedida a tal efecto por la Diputación Provincial de Pontevedra y que actualmente ocupa 52 hectáreas. Esta propiedad perteneció anteriormente a D. Eugenio Montero Ríos, presidente del Consejo de Ministros a finales del siglo XIX, quien, entre finales de dicho siglo y principios del XX, construyó el palacio actual, un invernadero y jardines con una importante influencia modernista.

E

n el Centro se unían, pues, la investigación, a través del Departamento del Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE), posteriormente Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA), y la enseñanza, tanto profesional como superior (la profesional, desde la Escuela de Capataces Forestales, y la superior, desde el Palacio de Lourizán, convertido en residencia de prácticas de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de

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Madrid). El CIFL, a través de las bolsas de formación de personal investigador, ha sido y es un vivero de investigadores y docentes, muchos de los cuales ejercen hoy su trabajo en otras instituciones. En 1984 el CIFL fue transferido a la Xunta de Galicia, y actualmente está adscrito a la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria (AGACAL). Desde sus inicios, su labor investigadora se ha desarrollado en tres áreas troncales: protección forestal (incendios y fitopatología), conocimiento del medio natural y mejora forestal (genética y silvícola). El CIFL también tuvo un papel destacado en la creación de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, que se constituyó el 12 de junio de 1991. El Jardín Botánico de Lourizán fue creado en el año 1949, bajo la denominación de arboreto, con un objetivo de investigación y experimentación al mismo tiempo que con una finalidad didáctica y recreativa. Actualmente destaca, entre las más de 850 especies incluidas en sus colecciones e individuos aislados, el Eucalyptetum, probablemente el más completo de Europa, el Coniferetum (Pinus spp., Abies spp., Picea spp., etc.), que se considera el más completo de la península ibérica con 172 táxones, la colección de castaños

(Castanea spp.), la colección de flora de Taiwán y otros árboles especialmente singulares, como una Metasequoia glyptostroboides de 35 m de altura, un Cedrus libani con más de 120 años, o un avellano (Corylus avellana) y un boj (Buxus sempervirens), ambos con más de 200 años de edad. También se encuentran seis árboles que en su especie son los más altos del mundo: cuatro eucaliptos, una camelia y una Angophora. El CIFL dispone además del herbario LOU con más de 80.000 pliegos. El CIFL estableció desde su creación una red con numerosas parcelas experimentales dentro y fuera de Galicia, en una amplia variedad de ubicaciones, que han permitido obtener resultados utilizables con una gran amplitud de situaciones ambientales teniendo en cuenta la respuesta de las especies forestales a largo plazo. La transferencia de los resultados de la investigación ha sido una constante del CIFL durante estos años, y hoy en su página web (https:// lourizan.xunta.gal/) se tiene acceso a publicaciones científicas y divulgativas; a libros (por ejemplo, Acciones urgentes contra la erosión en áreas forestales quemadas, Guía do cultivo do castiñeiro para a produción de castaña o El cerezo gallego para madera: selección, conservación y 2018. N.o 72


usos actuales); a la relación de cursos técnicos realizados; y a enlaces con otros medios de comunicación que difunden estos trabajos. A través de tres departamentos de investigación se desarrollan las diferentes líneas de trabajo, muchas de ellas en el marco del Plan de Innovación y Mejora Forestal de Galicia 2010-2020. En el departamento de protección forestal se estudian los combustibles forestales, el comportamiento del fuego sobre los mismos, los posibles tratamientos preventivos y la rehabilitación urgente y la restauración de áreas quemadas. Parte de estos trabajos se recogen en la Fotoguía de combustibles forestales de Galicia y en el libro Eficacia de los tratamientos de estabilización del suelo después del incendio en Galicia. Además se ha desarrollado un protocolo de actuaciones para la priorización de las acciones de mitigación del riesgo hidrológico-erosivo posincendio en Galicia. Siguiendo ese protocolo, el CIFL está coordinando la planificación de las tareas de estabilización del suelo realizadas por la Consellería do Medio Rural, siendo pionero en la comprobación de la eficacia de varios tratamientos de control de la erosión, particularmente el uso de acolchados (mulching), cuyos resultados son extrapolables al noroeste ibérico. El departamento de ecosistemas forestales está dedicado a la investigación de los distintos sistemas silvopastorales, al estudio de las comunidades vegetales y de los suelos para la gestión y conservación de los ecosistemas naturales, así como a la selección de especies forestales más adecuadas frente al cambio climático en el marco del proyecto europeo Reinfforce. En este proyecto participan cuatro países del arco atlántico (Gran Bretaña, Francia, España y Portugal), que han instalado 38 arboretos Reinfforce (tres de ellos realizados por el CIFL) con unas 2.000 plantas en cada uno, correspondientes con al menos 32 especies forestales y tres procedencias por especie. Después de seis años, algunas especies muestran una mayor variación en supervivencia y crecimiento en respuesta a la variable climática (Betula pendula, Pinus elliotii

y Thuja plicata) que otras (Pinus nigra y Quercus shumardii). El departamento de silvicultura y mejora centra sus investigaciones en cuatro especies forestales principales, castaño (Castanea spp.), cerezo (Prunus avium), pino resinero (Pinus pinaster) y pino insigne (Pinus radiata), a las que recientemente se ha unido también el roble (Quercus robur), mediante la implantación de varios rodales selectos como reserva genética de esta especie emblemática de Galicia. El proceso de mejora genética pasa por las fases de selección, propagación y conservación, con el fin de alcanzar los caracteres genéticos deseados. Entre estos se busca un mayor crecimiento en volumen, mayor rectitud del fuste, menor nudosidad, buena calidad de madera y compatibilidad al injerto, mejor adaptación al frío y a la sequía y resistencia o tolerancia a plagas y enfermedades. En los últimos tres años, un fruto de esta mejora genética ha sido la declaración de tres nuevos huertos semilleros de Pinus pinaster de la categoría “material controlado”, la inclusión de cinco clones de cerezo en el Registro Nacional de Materiales de Base para la producción de Material Forestal de Reproducción de la categoría “cualificado”, así como la inscripción en el Registro de Variedades Comerciales de 23 variedades tradicionales de castaña gallega. Por otra parte, se está avanzando en la investigación de la resistencia y tolerancia a plagas y enfermedades como el nematodo del pino (Bursaphelenchus xylophilus), la avispa del castaño (Dryocosmus kuriphilus), la tinta (Phytophthora cinnamomi) y el chancro (Cryphonectria parasitica). Por último, se están abriendo nuevas líneas de investigación. Una de ellas estudia mejoras silvícolas en las plantaciones de Pinus pinaster y Pinus radiata en Galicia, en cuanto a preparación de terreno, densidad de plantación y fertilización inicial, con el fin de sacar el máximo partido a la planta fruto de la mejora genética realizada. Otra línea es el estudio de la adaptación a Galicia de diferentes sistemas de resinación, para compatibilizar la producción de resina con la producción de madera.

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NOTICIAS FORESTALES

Su Majestad el Rey Felipe VI preside los actos de celebración del Día Internacional de los Bosques La jornada, promovida por Juntos por los Bosques, se celebró en el centro de Formación y Experimentación Agroforestal de Sergude, a pocos kilómetros de Santiago de Compostela. El acto ha contado también con la presencia del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijó, y del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. Felipe VI tuvo oportunidad de recorrer las instalaciones del centro de investigación y charlar con los trabajadores forestales, subirse a una procesadora y conocer los trabajos de poda en altura y otra serie de tratamientos selvícolas que necesita la gestión de cualquier bosque. Juan Picos, de la Escuela de Ingeniería Forestal de Vigo, valora muy positivamente que todo el sector forestal haya sido capaz de trabajar para organizar un acto de estas características, “hoy no nos reunimos porque estén aquí las autoridades. Están aquí las autoridades porque

fuimos capaces de reunirnos. Esta voluntad de trabajo y las ganas de sumar, reforzando lo que nos une y tendiendo puentes que crucen lo que nos separa, serán la partitura sobre la que el sector forestal deberá interpretar su futuro”. El coordinador de la plataforma Juntos por los Bosques, Eduardo Rojas Briales, destacó en su intervención que “la presencia de su Majestad el Rey constituye para el mundo forestal español un hito extraordinario por lo que implica de reconocimiento de la importancia de nuestros bosques y su gestión sostenible, pero, sobre todo, para su gente que se esfuerza cada día en vertebrar el territorio rural”. Para José González Granados, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural, “el apoyo del Rey al sector forestal es muy importante por la visibilidad que le da, pero no solo por su presencia en este acto sino también

por su recibimiento en La Zarzuela, donde tuvimos oportunidad de hablar con más tiempo y se mostró muy interesado por la realidad forestal”.

Castilla y León acogerá los días 17 a 19 de mayo la LVI Asamblea General Ordinaria del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural La Delegación Territorial del Colegio en Castilla y León prepara la próxima Asamblea General Ordinaria en Valladolid. Como es habitual, la asamblea tendrá dos partes claramente diferenciadas: la asamblea propiamente dicha, en la que se someterá a aprobación las actividades del Colegio y el plan de actuaciones para este año, y la parte lúdico, cultural y formativa en la que visitarán espacios naturales y lugares de interés cultural.

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La asamblea ordinaria se celebrará la tarde del viernes 17 de mayo en el “Hotel Novotel Valladolid”. A continuación se celebrará la cena de gala en el Hotel Abadía Retuerta Le Domaine, en Sardón de Duero (Valladolid). El sábado 18 de mayo se visitará el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León y el parque natural Lago de Sanabria y Sierras Segundera y de Porto, ambos situados en el noroeste de la provincia de Zamora. Estos espacios naturales abarcan parte de las

comarcas zamoranas de Sanabria, Carballeda, Aliste y Tábara. El domingo 19 de mayo se visitará el parque natural Arribes del Duero en la parte salmantina, donde se realizará un crucero fluvial por el río Duero con información sobre la fauna, flora, geología y otros aspectos del arribe. También se visitará la localidad de Aldeadávila de la Ribera. Se terminará la jornada con una comida campestre en una finca de la dehesa salmantina. 2019. N.o 73


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AGENDA / LIBROS

INCENDIOS FORESTALES. EXPERIENCIAS Y COMPORTAMIENTOS DEL FUEGO A TRAVÉS DE LOS INFORMES TÉCNICOS Manuel Díaz Tapia Ediciones Mundi-Prensa. 2019

El autor, ingeniero técnico forestal, prácticamente ha desarrollado toda su trayectoria laboral –casi 40 años– en el mundo de los incendios forestales. Ha participado en la dirección de extinción en más de cien incendios forestales ocurridos en las cinco provincias de Castilla-La Mancha, especialmente en Toledo, en donde ha desempeñado durante años el puesto de director del Centro de Operaciones Provincial. Esta experiencia es la que recoge en el libro, dedicado, eso sí, exclusivamente a incendios acontecidos en la provincia de Toledo. En sus páginas refleja un conocimiento exhaustivo de los incendios forestales que han asolado esta provincia en las tres últimas décadas. Ubicación, causas, superficie afectada y, sobre todo, actuación de medios y planes de operaciones. Todo ello como base de información y lecciones aprendidas para futuras actuaciones, que, por desgracia, habrá. El libro está dividido en dos partes claramente diferenciadas. Por un lado, y a modo de introducción, se realiza un estudio de las características forestales de la provincia y aporta detalles del número de incendios ocurridos durante un periodo de 30 años, analizando las causas, su distribución en el tiempo, las variables que han determinado las características de los incendios forestales, la tipología, etcétera. Por otro lado, el grueso del libro se ocupa del estudio de casos reales sucedidos entre 2002 y 2017. Analiza pormenorizadamente una serie de incendios que se han producido en la provincia toledana, detallando los de mayor tamaño o potencialmente peligrosos durante los trabajos de extinción. Para los 15 incendios que se recogen en el libro hay una descripción que incluye datos generales, distribución de medios, propiedad y superficie afectada, detección y activación de medios, análisis del incendio, investigación de causas o valoración económica. Todo ello acompañado de fotografías, mapas y gráficos que complementan la inmensidad de datos recogidos El contenido de este libro es fundamentalmente práctico. Todos los casos que se incluyen están planteados de una forma muy didáctica para, mediante un banco de arena, poder recrear de una forma económica y rápida, el desarrollo y fases de cada incendio.

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2018. N.o 73


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Revista Foresta nº 73  

Este número continúa con el nuevo formato y presenta nuevas secciones. Entre otras destacan la entrevista a Antonio Vercher Noguera (Fiscal...

Revista Foresta nº 73  

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