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Num 1 Nov 20

Colectiva LAS LUCHAS Y LAS VOCES DE

AMÉRICA LATINA


IMAGEN

PAULA V. CONTRERAS | @PAUC.PH


Ma

nifi esto.

PERIODISMO LATINOAMERICANO, INTERSECCIONAL Y CON ENFOQUE DE GÉNERO, CONSTRUIDO SOBRE LA PAZ, LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA PARA AMPLIAR EL DISCURSO DE LOS DERECHOS HUMANOS, SIN CENSURA Y SIN LA TRAMPA DE LA OBJETIVIDAD


EQUIPO EDITORIAL


Directora Gina Borré Politóloga con estudios en Historia y Estudios críticos de géneros y sexualidades. Maestra en Derechos Humanos, Ética y política.

Diseñadora Daniela Cuervo Diseñadora gráfica y collagista.

Editora Vanessa Parra Comunicadora Social y Periodista, con énfasis en redacción y edición de textos. Ex Escuela de Periodismo Multimeria ET.

Correctora de estilo Mariana Guerrero Periodista con estudios en Derechos Humanos y DHI. Politóloga en formación y Ex Escuela de Periodismo Multimedia ET.


CRÉDITOS SUDACA


CON TE NI DO 11

13

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ENTREVISTA

CARTA AL LECTOR

ESPECIALES DL El trabajo sexual en Colombia

Georgina Orellano

26

LA MODA COMO UN ACTO POLÍTICO

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Entrevista a la rapera Ana Tijoux

Entrevista a Tavo Garavato

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Una defensa al lenguaje inclusivo

Lo personal es político también a través del vestuario.

CARTELIAR

Tomarse las paredes y las pantallas con este cartel

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SORORIDAD

AMÉRICA LATINA RESITE Las protestas latinoamericanas en fotos

56

El derecho a parir y abortar de las personas trans

SIN PERREO NO HAY REVOLUCIÓN

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CUERPXS

LO PERSONAL ES POLÍTICO

Género y comunicación negativa

70

NO NACIMOS PARA LA GUERRA Sobre la legalización de la marihuana

Pensar el reguetón históricamente y desde las mujeres

POLITIZARTE

Alerta por feminicidios en Colombia

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PALABRAS DE RESITENCIA

Reseña de arte: la obra de José Ruíz

ARTIVISTA

46

DOS LATINAS

Panorama sobre la interrupción voluntaria del embarazo en América Latina y el Caribe

58

SIN PERREO NO HAY REVOLUCIÓN Afrofeminismo y perreo

66

EL PLACER COMO DERECHO

Entrevista a Sola Me Gusto

76

GLOSARIO

Lo que debes saber para entender esta edición


Valentina Gutiérrez Directora de la galería Espacio El Dorado, Bogotá. Estudiante de Magíster en Estudios Latinoamericanos del Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos (CECLA) de la Universidad de Chile.

Ángel Méndoza Marica, transfeminista, abortere y amante del perreo intenso. Fastidiando al Cis-tema y a la norma heteropatriarcal desde la colectiva AlienHadas y ATAC.

Torta Golosa

Par de lesbianas que un día se juntan a leer feminismo y a hablar de sus lesbiandramas. Luego, desde el humor la rabia y con bases gratis comienzan a hacer reguetón.

Camilo Car

Abogado e historiador. H proyectos para generar garanticen el respeto por

Putamente

Organización que visibiliza l alrededor del trabajo acompañando y transfor en las que s

Tavo Ga

Ilustrador y arti


Hace parte de diferentes r cambios sociales que r los derechos humanos.

Poderosas

las problemáticas existentes sexual en Colombia, rmado las condiciones se ejerce.

aravato

ista bogotano.

Valeria Angola Afrocolombiana y mexicana, feminista antirracista, reguetonera, cimarrona erótica en AFROntera. Estudió etnología en la ENAH y danza contemporánea en la Facultad de Artes-ASAB y en la Escuela Ollin Yoliztli.

Karol Solis Politóloga e Internacionalista. Magíster en Gobierno y Máster en Ciencia Política, con certificado en estudios latinoamericanos de Florida International University. Actual candidata a doctora en Ciencia Política.

Laura Beltrán-Rubio

Historiadora del arte y de la moda, con énfasis en el mundo hispánico moderno. Es candidata a Ph.D. en la Universidad de William & Mary en Virginia y tiene una Maestría en Estudios de Moda de Parsons School of Design, Nueva York.

Créditos

rlos García


La lucha

| EDITORIAL |

por EL lenguaje es defensa

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por la vida


| CARTA AL LECTORX |

01.

Antes de presentarles Colectiva y abrir esta primera edición, les diré que hablaremos con la x, con la e, con el @ y con el dejo sudaca. Aquí hablaremos en nuestrxs términos, en nuestrxs formas y bajo esas reglas que reconocen que el lenguaje es dinámico, está vivo y que moldea la realidad. Aquí haremos, cada día, lo posible por ir borrando, a través de nuestrxs narrativas, esas prácticas lingüísticas sexistas, excluyentes y que se adhieren a lo binario como la única opción posible de habitar y entender el mundo. Acá imaginamos, soñamos y trabajamos por otro mundo posible y también damos esa pelea desde el lenguaje y desde la escritura. Hablar usando el lenguaje inclusivo es un tema de respeto, de dignidad, de visibilidad de vidas, de derechos. Es una apuesta política transformadora. Buscamos también desde la esquina del lenguaje apostarle a desmontar esa inequidad histórica, la “naturalización” de la represión de lo diverso y el castigo de “lo diferente”. Buscamos sumarnos también al trabajo para eliminar los estereotipos de géneros, la “masculinización” del lenguaje y cuestionar a la Rae, que va un paso atrás de estos tiempos que demandan cambios estructurales, incluyendo las palabras. El lenguaje es una forma de batalla por los derechos humanos y desde aquí también la damos. No hay nada inocente, caprichoso y vacío en esta disputa. El lenguaje nos atraviesa, le da forma a la realidad, nombra a quien le interesa y deja en lo oscuro a lo que quiere borrar. El lenguaje inclusivo es un campo de disputa, resistencia, reconocimiento y camino. Es una ideología lingüística que se suma a la búsqueda y al trabajo por un mundo libre de opresiones. A su vez, esta revista “Colectiva”, bus-

ca ser una plataforma de amplificación de nuestras voces latinoamericanas disidentes, rebeldes, cuestionadoras y periféricas. Sus textos desde el “no lugar” como es entendido lo contrahegemónico, sin censura, sin agenda política a cual respaldar, son tan generosos que nos sacan de nuestra comodidad y nos invitan a ver las cosas desde otra esquina y con otros lentes. Lxs columnistas, que son todo lo poderoso en esta revista, nos inundan a través de sus textos de aires de libertad, de esperanza, de cambio, del sueño de una latinoamérica justa, feminista y decolonial. Esa esperanza nos la dan acompañadas de preguntas sin respuestas que, estoy segura, le aportarán a la construcción de una ciudadanía más empática y consciente de su rol en el mundo. Esta revista es el nuevo proyecto de la Fundación Dos Latinas Colombia, otro espacio y otro medio para nuestro mismo objetivo: la promoción y defensa de los DDHH. Trabajamos por una vida desde y por los derechos, por vidas dignas que no lo son si carecen de ellos. Creemos que la Paz solo se logrará en una democracia fortalecida y solo lo será cuando tenga una ciudadanía crítica, cuestionadora y transformadora. Creemos que nada debe ser imparcial cuando se habla de derechos y un periodismo meramente informativo estará al servicio del establecimiento y eso es todo lo que no es, ni será nunca Colectiva. Ojalá se nos sumen, porque este es solo el comienzo de este proyecto que se visualiza también fuera de las redes y se vislumbra en comunidad, abriendo espacios pedagógicos, de juntanza y de construcción colectiva que defiendan la paz y la democracia. Con ustedes Colectiva y sus letras de libertad, que nos recuerdan que tomarse la palabra es también una forma de batalla.

Gina Borré Solano Directora. | C O L E C T I V A | A B Y A Y A L A | 11


LAURA CANO


El trabajo sexual en Colombia: una discusiรณn sobre Derechos Humanos POR: Redacciรณn Dos Latinas y P u t a m e n t e Po d e r o s a s


| ESPECIAL |

La conversación sobre el trabajo sexual en Colombia no es solo sobre un oficio, también considera docenas de problemáticas sociales que vienen junto a esta forma de trabajo. Tiene que ver, ante todo, con la autonomía de los cuerpos, la libertad, la agencia y la sexualidad como derechos. Si bien la penalización social sigue negando oportunidades de un trabajo digno, el principal obstáculos para lxs trabajadorxs sexuales en el país es que, a pesar de estar amparado por la ley, el Estado sigue sin reconocerlo, regularlo y darle plenas garantías, aunque su despenalización tiene más de 10 años. En Colombia el trabajo sexual es considerado como digno desde que se creó la Sentencia T-629 de 2010 de la Corte Constitucional. Antes, ejercer el oficio, aunque no estaba prohibido, sí representaba una problemática social y hasta civil, pues en el Código de Policía de 1970 se le daba a las autoridades el poder para restringir su oficio y su ocupación en el espacio público. Antes de ese cambio, desde 1994 hasta el 2009, la Corte Constitucional la había considerado una actividad denigrante e inmoral, y afirmaba que quienes la ejercían debían “rehabilitarse”. Pero todo dio un giro con la sentencia del 2010, que planteó que “si media la voluntad libre y razonada de una persona que vende el trato sexual” debía considerarse un trabajo digno. Y aunque la deuda legal parece saldada, en realidad, la regulación y la plena garantía de los derechos laborales es inexistente. Más allá de las sentencias de la Corte y la delimitación administrativa que surgió con las zonas de alto impacto, mejor conocidas como zonas de tolerancia, las instituciones encargadas de regularlo, como el Congreso, siguen ignorando el tema. Pero el debate es más extenso y complejo, pues necesita alejarse de la conversación moral y prestar más atención ante trabajadorxs que requieren derechos y garantías. Es un tema que sobrepasa lo jurídico, instalándose sobre la responsabilidad estatal con las personas que ejercen el trabajo sexual que es, en gran parte, nulo; además que su posición en la agenda social del país, en términos de derechos, ha sido relegado por años. 14 | C O L E C T I V A | A B Y A Y A L A

En un Estado Social de Derecho, como lo es Colombia, las instituciones estatales deberían brindar las bases mínimas de los demás trabajos, proteger las zonas que habitan poblaciones en riesgo como a las que la penalización social y la falta de regularidad les han llevado. Pero ello no sucede, el Estado colombiano no brinda ningún tipo de garantías humanas ni laborales a quienes ejercen este oficio, no están las medidas de protección ni seguridad social que un trabajo digno debería ofrecer dentro del marco legal. Pero la realidad va más allá de la regularización, se debe crear un panorama óptimo de acceso a la información y a los derechos, se trata de crear una sociedad óptima para un ejercicio digno del trabajo sexual como elección.

Si bien la penalización social sigue negando oportunidades de un trabajo digno, el principal obstáculos para lxs trabajadorxs sexuales en el país es que, a pesar de estar amparado por la ley, el estado sigue sin reconocerlo, regularlo y darle plenas garantías, aunque la despenalización tiene más de 10 años.

“La visión laboralista es muy diferente. Mi lucha es un marco laboral digno para el trabajo social, teniendo en cuenta que se va a bajar el estigma, se va a bajar la explotación sexual y vamos a poder trabajar en condiciones dignas. Indigno no es nuestro trabajo, indignas son las condiciones”, explica Carolina Calle, trabajadora sexual y fundadora de Calle 7. Para ella el regulacionismo es una visión restringida, que tolera la existencia de las personas que ejercen el trabajo sexual pero que no les brinda derechos ni garantías.


PUTAMENTE PODEROSAS | @PUTAMENTEPODEROSAS

“ ”

Crear una sociedad óptima para un ejercicio digno del trabajo sexual como elección. El peligro de habitar la calle

Pero la falta de derechos y el desamparo estatal no ha sido el único problema. La violencia se ha convertido en uno de los principales riesgos que ellxs deben correr, pues el espacio que habitan es uno de los más peligrosos y, generalmente, está en las zonas periféricas y precarizadas de las ciudades. La violencia policial, por ejemplo, sigue siendo sistemática, perpetuando la discriminación y vulnerabilidad de esta población. Según la Fiscalía, los miembros de las fuerzas armadas y de la Policía Nacional son responsables de 40.481 casos de violencia interpersonal denunciados en los tres últimos años en el país y aunque es difícil establecer con certeza cuántos de estos casos iban dirigidos a la trabajadoras sexuales, hay varios testimonios que apuntan a esta realidad.

Estefa Yo llevo muchos años ejerciendo el trabajo sexual y después de muchos miedos que he tenido por dentro, me he dado cuenta de lo putamente verraca que soy por pararme en La Veracruz y ejercer este oficio que me ha permitido sobrevivir y velar por la vida de mis siete hijos.

Para las trabajadoras sexuales hay muchos peligros, porque nos toca tratar con personas desconocidas y uno a veces no sabe qué esperar de ellas, tenemos que ser muy precavidas y saber que no con todos uno puede irse para una pieza. Por eso yo estoy de acuerdo con una regulación para que haya más seguridad para nosotras, además qué rico sería poder tener un sueldo fijo, y sobre todo, un seguro de bienestar para el futuro, porque no me imagino el día mañana estando viejita y seguir todavía en estas. A mí me ha gustado encontrar el respaldo de muchas mujeres verracas, porque entre todas nos ayudamos, entre mujeres armamos equipos poderosos y entre todas encontramos esas ganas de salir adelante juntas y de exigir nuestros derechos.

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| ESPECIAL |

Claudia Cordoba, trabajadora sexual de la ciudad de Medellín y beneficiaria de la corporación Putamente Poderosas, asegura que en el marco de la pandemia los abusos policiales han aumentado de manera significativa, tanto así que “los miembros de la fuerza policial se sienten con la autoridad de pedirles favores sexuales a cambio de no hacernos el comparendo por salir a trabajar durante las medidas de aislamiento obligatorias”. Las instituciones se han negado hacer frente de manera sistemática a estas problemáticas, en una primera instancia porque las trabajadoras sexuales no tienen acceso a información en materia de sus derechos humanos, además, porque la falta de respaldo estatal ha hecho que busquen seguridad de otras maneras. El abandono es evidente, no solo en la falta de regulación, sino en materia estadística, pues como dice Kimberlee Crenshaw, “lo que no se mide, no se puede mejorar”. Hablar de políticas públicas que beneficien y cuiden a lxs trabajadorxs sexuales requiere cifras. En Medellín, por ejemplo, no se ha realizado un censo a trabajadoras sexuales desde el año 1963, esto reafirma el tema de la invisibilización de esta población por parte de la administración municipal. A pesar de la falta de estadísticas oficiales, algunas agrupaciones han intentado organizar cifras sobre el trabajo sexual en el país. De acuerdo con Sintrasexco, sindica16 | C O L E C T I V A | A B Y A Y A L A

to nacional de trabajadoras sexuales, hay más de 2.000 personas ejerciendo este oficio, de las cuales más del 80 % son mujeres. ‘Guerra de los sexos’: una conversación vigente entre los feminismos

Pero el debate sexual no ha estado sumergido únicamente en la palestra jurídica, sino que la pregunta por su estatus ha sido también puesto sobre la mesa desde la teoría, la academia y la prácica popular y comunitaria feminista. Esta conversación, que no es nueva, fue el motor de la discusión en los 70s entre si la sexualidad era una condición o no que reforzaba los estereotipos de género. Por un lado, el feminismo radical señalaba que en la prostitución (y otros espacios como la pornografía) se dibujaban las dominaciones de los hombres sobre las mujeres. Algunos, incluso, cercanos a etiquetarlo como trata de personas para fines de explotación sexual, pero ese concepto requiere más explicaciones. Para la Organización de Naciones Unidas (ONU) la trata de personas es “la acción de captar, transportar, trasladar, acoger o recibir personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción (...) para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación” y equiparar esto con el trabajo sexual no solo reduce agencia a quienes lo ejercen, sino no permite determinar los límites jurídicos de una y otra.


Vale la pena resaltar la diferencia que existe entre el trabajo sexual y la explotación sexual, pues no se desmiente el hecho que muchas mujeres se han visto forzadas de manera violenta a realizar actividades sexuales para la remuneración económica de un tercero, pero ese no es el único espacio donde hay explotación, especialmente si hablamos en el marco de un sistema capitalistas, y el reconocimiento del trabajo sexual como una labor en la que deben reconocerse derechos, también exige protección y oportunidades para quienes quieren otros trabajos.

“ ”

Para las personas que se dedican a esto y quienes a voluntad continuaría ejerciéndolo, es necesario que existan derechos.

Medellín y los otros municipios del Valle de Aburrá tienen altos índices de este delito. De acuerdo con un diagnóstico realizado en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y la Universidad de Antioquia, entre 2014 y el 2019, se presentaron aproximadamente 500 denuncias de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en el Valle de Aburrá. En Colombia, las cifras no son diferentes, como registró la Fiscalía solo en 2018

hubo 2.824 investigaciones por explotación sexual de menores. Violencia que es “rechazada por los colectivos regulacionistas, al igual que las mujeres sigan siendo violentadas en esta actividad ilegal para el lucro de otras personas”, señala Putamente Poderosas. Sin embargo, otras corrientes promulgaban derechos para lxs trabajadorxs sexuales. El movimiento prosex y agrupaciones de personas que laboraban en este ámbito buscaron abrir una conversación que entendiera que las únicas opresiones y discriminaciones no partían desde un sujeto sino a partir de un sistema capitalista, institucionalista y patriarcal. Luego del ‘la guerra del sexo’ del feminismo, que aún se sigue disputando, establecer un modelo en el que las naciones se muevan es complicado, pues el trabajo sexual no suele recorrer al mismo ritmo los caminos jurídicos y sociales. En realidad, esta discusión va más allá de lo ilegal o legal, también más allá del debate moral que supone que sea el sexo el servicio de intercambio, y se sitúa en la practicidad: para las personas que se dedican a esto y quienes a voluntad continúarían ejerciéndolo es necesario que existan derechos. “Las abolicionistas son antiderecho, son abusivas, crean el estigma social y generan odio contra nosotrxs, porque están tachando a otxs de malxs y eso nos perjudica a quienes ejercemos actividades sexuales pagas”, aclara Carolina Calle. | C O L E C T I V A | A B Y A Y A L A | 17


| ESPECIAL |

PUTAMENTE PODEROSAS | @PUTAMENTEPODEROSAS

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Y para otrxs, quienes quisieran tener opciones diferentes, también se deben propiciar posibilidades, pero sin la criminalización y la abolición de su categoría de trabajo, que desampara a otrxs. El derecho a ser puta

El feminismo antipunitivista también está tejiendo esta conversación en otros términos, más allá del negro y el blanco del abolicionismo y el prosex de los 70, dando lugar a lxs trabajadorxs para que sean quienes hablen. El regulacionismo, el mecanismo que procura que dentro de su oficio las trabajadoras sexuales puedan tener las regulaciones jurídicas y sociales que cualquier otro trabajo digno posee, apareció como una primera opción para entender la necesidad de los derechos humanos como base para cuestionar las dinámicas de poder que se pueden dar en los lugares donde se ejerce el trabajo sexual. En esta corriente están múltiples colectivos, redes y agrupaciones en Colombia. Para Putamente Poderosas “se debe ser consciente de que, con la regulación no solucionara todas las problemáticas existentes alrededor del trabajo sexual, pero de esta manera las trabajadoras sexuales tendrán rutas de acceso a la justicia más claras cuando se atente contra su dignidad, pues así le son reconocidos sus derechos laborales, su derecho a la vida e integridad física, los cuales en este momento están siendo vulnerados por la falta de garantías, como consecuencia de la invisibilización histórica del oficio”. Pero para otras organizaciones es importante hablar de un marco jurídico laboralista, pues es en este espacio es donde realmente se puede hablar de derechos, garantías y acceso a una información y formas dignas del ejercicio de esas actividades sexuales pagas. Calle 7, creado por Carolina Calle, trabajadora sexual y Lxs Nadie, un grupo de “putxs aliadxs antes la emergencia del covid-19”, son dos agrupaciones que encontraron en el trabajo y la solidaridad comunitaria una forma de resistencia ante el abandono institucional,

que no solo lxs ha precarizado por años sino que no lxs tuvo en cuenta en medio de la fuerte emergencia sanitaria que vive el mundo. A estas organizaciones se suma La red comunitaria trans, que además de trabajar por lo derechos de las personas trans en el país, busca la reivindicación del trabajo sexual, especialmente para personas con disidencias de identidades sexuales, a través de su campaña “Estamos putas”, junto a Calle 7 y Putamente Poderosas.

Claudia Como cuando sale un exconvicto de la cárcel que tiene que adaptarse a la sociedad, así mismo es para nosotras si queremos dedicarnos a otras cosas. Cuando la gente se da cuenta de la vida de uno empiezan los malos tratos, las malas palabras y a mí agachar la cabeza no me gusta. Yo sí he intentado salirme varias veces, pero putear es lo que yo sé hacer y aunque no crean, para abrir las piernas hay que tener talento.

Por eso sigo parándome en la plazoleta de La Veracruz esperando que me lleguen clientes, a veces uno da con hombres muy especiales con los que se hace el amor muy rico, otras veces he tenido clientes groseros y toca defenderme sola porque la policía en vez de ser un apoyo es un riesgo. Aún así, me siento con más poder que en otros oficios, la mayor parte del tiempo yo manejo mis reglas, yo elijo con cúal me voy y elijo qué es lo que quiero. Me gustaría alzar mi voz para exigir garantías pero es muy duro andar por uno mismo, por eso yo quisiera luchar con alguien que se empodere y que también quiera pelear por esta causa. Mi lucha interminable es que mis hijas no terminen en esto, por eso para mí quiero derechos y para mis tres hijos quiero oportunidades y que les abran las puertas para un buen futuro.

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| ESPECIAL |

La regulación del trabajo sexual mantiene la lucha porque las mujeres que ejerzan el oficio puedan ser libres, independientes y autónomas sin caer en ningún tipo de violencia patriarcal. El modelo legalizador (laboralista) se asemeja en gran parte al regulacionismo, distinguiendo la prostitución entre forzada y voluntaria, donde la última pasa a considerarse trabajo sexual, como cualquier otro oficio con un marco de derechos humanos claro y acceso a estos. La lucha, entonces, es por el reconocimiento del trabajo sexual, única y exclusivamente cuando este es ejercido desde una decisión propia y autónoma. Cuando dicha retribución económica se da desde el consentimiento y la consciencia plena de las partes de la negociación. Lxs trabajadorxs sexuales deberían poder decidir siempre con quién se van y con quién no, que puedan establecer sus horarios de trabajo, decidir cuánto cobran por sus servicios y ser las únicas en recibir las retribuciones económicas de la prestación de dicho ejercicio sexual, ejercerlo bajo las garantías legales. Pero también está el abolicionismo, que defiende que la prostitución debe acabarse, pues considera que es una actividad que atenta contra las mujeres al mercantilizar su cuerpo para el placer masculino. De acuerdo con la autora Sofia Santoyo, “también el prohibicionismo considera en gran parte que la prostitución es un trabajo que es denigrante” y que vulnera por completo los derechos de quienes ejercen el oficio, entonces las trabajadoras sexuales llegan a ser denominadas como “delincuentes” dentro de esta postura, pues su defensa es jurídica y ataca a la prostitución como un delito. Se considera que desde una sociedad libre de prejuicios y estereotipos alrededor del trabajo sexual, se pueden generar grandes cambios para el oficio. También desde un diálogo horizontal que cuestione las creencias sociales y morales sobre quienes ejercen este oficio. También se debe eliminar el sesgo social que se tiene hacia el trabajo sexual y las mujeres que lo ejercen. En Colombia, a pesar del reconocimiento del oficio, aún queda un largo camino por recorrer, pues no basta con despenalizarlo sino se regulariza

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y no se ofrecen garantias a lxs trabajadorxs sexuales sobre sus derechos humanos y laborales. Se necesita dar esta conversación en otros términos, en los que se deberían dar todas las conversaciones: sobre la base de los derechos. Una conversación supeditada en la “moral”, donde se sataniza este oficio y a las personas que lo ejercen lo que hace es lanzarlas al silencio, al mundo de lo innombrable y este mundo atenta contra vidas, se vuelve cómplice de la violencia sistemática y brutal de la que son víctimas día a día trabajadorxs sexuales. Esa es la base para que puedan ejercerlo con toda la seguridad y acceder a los mismos beneficios laborales que cualquier otro oficio regulado. Se busca que se les sean garantizados sus derechos al trabajo digno, salud, integridad y vida digna. Agencia y libertad: las voces de las trabajadoras Flor

Cuando yo tuve a mi hija mayor entré a trabajar como confeccionista y me iba muy bien con eso, el problema es que la niña se me enfermaba mucho y nadie accedía a quedarse con ella mientras yo trabajaba, por miedo a presenciar las convulsiones que le daban a veces. Me tocó pedir muchos permisos para llevarla al médico y poderla cuidar, hasta que en el trabajo se cansaron de que yo faltara y me despidieron. Cuando la niña tenía unos tres años empecé a ejercer el trabajo sexual porque no me quedaba de otra. Ahora yo manejo mis propios tiempos, voy a trabajar a las once de la mañana, me paro diagonal al centro comercial La Cascada para esperar clientes u otras veces con mi puesto de tintos y me devuelvo para mi casa a las seis de la tarde. El mayor problema es que a veces llega la policía, los dueños de los almacenes o Espacio Público a correrme de ahí, me gustaría que mejorara esa situación para poder trabajar más tranquila. Ya han pasado 33 años desde que soy trabajadora sexual y fue con este trabajo con el que pude conseguir mi casa y con el que he levantado a mis tres hijos, a dos de ellos los tuve ejerciendo este


oficio y son mi vida y los adoro. A mí sí me gustaría que hubiera más garantías para nosotras y más seguridad, además que no nos estigmatizaran tanto, uno debería poder ejercer lo que uno quiera libremente, sin críticas ni prejuicios. Jaqui Estaba en un proyecto de manualidades en el Museo de Antioquia cuando me propusieron a mí y a otras mujeres ser parte de un cabaret performance que se llamó “Usted no sabe quién soy yo”. Fue una experiencia espectacular donde recorrimos los más grandes teatros de Medellín y presenciamos como cada función llenaba las salas, eso también se repitió con la continuidad de la obra que se llamó “Putamente, usted sabe quién soy yo”. Con esas obras teatrales pude crear mis monólogos y ser la guionista de mi propia historia, una estuvo atravesada por el trabajo sexual que ejercí durante años y por la violencia machista de la que tantas mujeres hemos sido víctimas. Por eso en mi monólogo trago rosas que representan la sangre y las promesas sin cumplir, y suena esa canción que dice: “Ese hombre que tú ves ahí, que parece tan galante...” y que al final resulta ser un abusivo y maltratador. A mí me gustan las manualidades, el bordado y hasta fui tallerista de crochet en espacios donde podemos contar nuestras historias sobre el trabajo sexual. Me gusta el arte y por eso no veo la hora de volver a subirme a un escenario y seguir haciendo teatro, porque a mí eso me llena totalmente.

Malú

Cuando a uno le han pasado tantas cosas como me han pasado a mí, el miedo deja de ser miedo para convertirse en rabia y la rabia se convierte en lucha. A mí ya se me quitó el miedo y por eso empecé a incomodar y a alzar mi voz por las causas que parecen perdidas. Soy gestora de memoria, soy escritora, trabajo por mi comunidad y en los espacios de discusión sigo preguntando: “¿Dónde están las mujeres trabajadoras sexuales?, ellas deberían estar aquí para ser escuchadas”. A mí la violencia me hizo ejercer el trabajo sexual porque no fue una decisión propia, pero después de muchos años de sentir violentado mi cuerpo y mi vida, tuve mi segunda oportunidad. Pasé de sentirme una basura a sentir dignidad cuando me gradúe como promotora psicosocial en la universidad, la escritura se volvió mi mejor amiga y aprendí a expresarme a través de ella, comencé el activismo y no se imaginan la felicidad que me dio las primeras veces en las que me pagaron por mi trabajo y no por vender mi cuerpo. Para mí en este momento el trabajo sexual no es un trabajo, aunque yo sé que lo que significa para mí puede no significar lo mismo para las demás. Pero para que sea un trabajo digno deben haber derechos, garantías y beneficios para las mujeres que lo ejercen, debe haber seguridad para ellas y sobre todo, debe ser siempre una decisión personal y completamente autónoma, y en esto soy muy firme porque nadie tiene por qué decidir por el cuerpo de uno.

A mí sí me gustaría que hubiera más garantías para nosotras y más seguridad, además que no nos estigmatizaran tanto, uno debería poder ejercer lo que uno quiera libremente, sin críticas ni prejuicios.

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| ESPECIAL |

Georgina

¿Cómo llega Georgina al trabajo sexual?

Yo comienzo a ejercer el trabajo sexual a mis 19 años, hoy tengo 34. Lo comencé a realizar porque se me presentó como una posibilidad laboral, dado que vengo de una familia de clase trabajadora, de los sectores populares. Había terminado el secundario y como toda joven se arma un curriculum y empieza a buscar un trabajo, porque ese es el destino de muchxs, que bien terminés el colegio tenés que salir a trabajar para ayudar al núcleo familiar. Comencé por ejercer trabajos muy precarios, en los que me llevaba la mitad del día hacerlos, por un valor muy menor a lo que yo consideraba, en ese momento, tenía que ganar. Me comenzaron a ofrecer trabajos en fábricas, pero no me gustaron las condiciones que me imponían desde una agencia de trabajo, una tercerización laboral. Desestimé porque uno de los proyectos que tenía era ingresar a la universidad y una de las condiciones de esta fábrica era trabajar con horarios rotativos, había semanas que trabajaba mañana, otros tarde o noche y esas condiciones daban por terminado mi proyecto. Entonces comencé siendo niñera, dando apoyo escolar a un grupo de chicos del barrio. Hasta que me topé con una trabajadora sexual, que era ni más ni menos que la mamá de los chicos que yo cuidaba durante la semana. Empezamos a tener una relación de más confianza. Era una madre soltera, con cuatro hijxs. Ella me dijo que trabajaba como empleada en un hotel y para mi era un buen trabajo porque podía ver la calidad de vida que tenía ella y sus hijxs, que era un poco uno de los proyectos que tenía con mi independencia económica.

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Una de las cosas que más me llamó la atención era la poca cantidad de horarios en los que ella trabajaba. Le pregunté que cómo podía conseguir un trabajo como el de ella, dónde tenía que ir a dejar este curriculum de presentación para que me hagan alguna entrevista. Ella siempre evadía estas preguntas y cambiaba de conversación, hasta que, luego de un año trabajando juntas, me contó que se dedicaba a la prostitución y que no era empleada de un hotel. Me pidió que no le contara a nadie. Cuando vi su angustia frente a esa revelación, comencé por investigar un poco más sobre la prostitución, porque ví que durante un año estuve con una mamá trabajadora sexual y no me había dado cuenta de nada, tenía muchos prejuicios frente a una actividad que en ese momento era totalmente desconocida para mí. Así que fue el principio de conocer un trabajo sobre el que ella me contó un montón de cosas que yo desconocía totalmente y comencé a plantearme que era una buena posibilidad porque no era tan malo como yo pensaba o me habían hecho creer. ¿Qué decirle a las feministas y la población abolicionista?

Muchas de las cuestiones, debates, tanto interesantes como intensos que se dan dentro de los feminismos con respecto a nuestro trabajo están avalados por una cruzada moral, porque todos los cuestionamientos, las preocupaciones y los intereses que se ponen en juego a la hora de discutir qué hacer con el trabajo sexual o la trata de personas y la explotación sexual no suceden cuando hablamos de la trata personas en el trabajo textil o en el trabajo rural.


PUTAMENTE PODEROSAS | @PUTAMENTEPODEROSAS

Orellano

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| ESPECIAL |

Parecería ser que hay un sector de feministas a las que no les interesa abolir la esclavitud que todavía hay en las maquilas, en el trabajo bajo servidumbre, donde se tiene que atravesar malas condiciones, subordinación total por parte de la patronal. Sí hay mucho interés en esta lucha porque creo que, de fondo, lo que realmente molesta es que las mujeres trans y lesbianas hayamos puesto a disposición, meramente nuestra, la sexualidad como un proyecto laboral. Y creo que la sexualidad todavía atraviesa un montón la estructura patriarcal que está muy arraigada en nuestra sociedad, cultura, en nuestra forma de pensar y vivir, en el deseo sexual. ¿Cuál es la deuda del feminismo con lxs trabajadorxs sexuales?

Nosotrxs necesitamos de las feministas, pero también las feministas necesitan de las putas. Creo que durante muchos años se ha hablado sobre la prostitución, se ha debatido, se ha definido, se han creado políticas públicas, pero sin tener en cuenta nuestras voces. El feminismo tiene este tema desde los años 70 y hay organizaciones de trabajadorxs que son muy recientes. Claro que hay una deuda. La pregunta es qué han hecho durante todo este tiempo para que la vida de lxs trabajadorxs sexuales no se siga precarizando. Hay ahí una responsabilidad, no solo con las leyes que llevaron adelante con cierto feminismo institucionalizado, sino sobre lo peor de todo, que son parte del estigma que han generado sobre nosotrxs, porque la violencia que produce el estigma no lo podemos olvidar más; podemos algún día tener una ley de trabajo sexual, de despenalización y reconocimiento, pero toda esa violencia que hemos atravesado no lo vamos a olvidar. Han calado tan profundo en nuestras vidas y cuerpos, parte de un sector del feminismo, que es imposible olvidarlo. Entonces una de las deudas es sentarse hablar, pero con un rol más bien de escucha. Es actuar desde la sororidad de una vez por todas. De escuchar, aunque lo que otrx me diga no es lo que yo elegiría para mi vida. Entender que no podemos seguir dividiéndonos entre lxs buenos y lxs malos. El feminismo tiene que ser con todas y para que sea así debe ser yendo a buscar a las últimas de la fila. ¿Cómo se entiende la sororidad dentro del trabajo sexual y cuál es la importancia de la sindicalización desde ahí?

La primera vez que escuché la palabra sororidad lo hice en un espacio feminista, donde no se estaba de acuerdo con lo que estaba diciendo una compañera, una posición política y

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El femini que ser co y para que debe ser y a buscar a últimas d


ismo tiene on todas e sea así, yendo a las de la fila.

comenzaron a escucharse quejas y silvidos. Escuché ahí esto de “hay que ser sorora con la compañera” y me pareció una utilización totalmente errónea, porque creo que ser sorora es otra cosa; pensar que todas porque somos feministas tenemos que pensar igual es olvidarnos que existen debates aún no saldados dentro del feminismo, y, justamente, lo que nos hace más potente y enriquecedor son justamente los debates políticos, el derecho a no acordar con la otra, a pensar distinto. En cambio sí pude aclarar ese concepto con las compañeras (trabajadoras sexuales), las veces que me han intentado llevar presa. Teniendo 19 años, mi familia sin saber, otra compañera poniéndose delante del patrullero, diciéndole al policía “no la llevés a ella, llévame a mí, porque ella es nueva en la zona”. Ahí sí trasladé que había un verdadero acto de sororidad: anterponerte, intentar hacer un poco más de justicia. Es abrazar a la otra. Pero es algo que sucede en el territorio, más allá de trabajar en clandestinidad existen relaciones sociales; cuando no tenés donde vivir siempre hay unx trabajadorx que te brinda su casa y no te deja en la calle. Pero estando dentro del sindicato pude ponerle otras palabras, más atravesadas por la clase, ahí había una clara solidaridad de clase: saber que lo que le está pasando a la otra te puede pasar a vos, o saber que lo que está pasando la otra es algo que vos ya pasaste, que ya viviste. Por eso esa compañera se puso delante mío frente al patrullero, porque ella ya había ido muchas veces presa. Hablemos de una palabra que tiene tatuada: PUTA, la cual tiene una carga despectiva para la sociedad ¿por qué es tan importante esta resignificación de la palabra por parte de las trabajadoras sexuales?

Es resignificante habernos reapropiado de una palabra que tiene una carga peyorativa, de vergüenza, que te intenta aleccionar. Porque entendemos que la lucha no es solamente porque el estado reconozca nuestrxs derechos, la lucha es mucho mayor, es cultural y una de las forma que entendimos desde nuestrx activimo es justamente entender que el lenguaje es político y que nosotrxs no podíamos seguir regalando palabras o negando ciertas etiquetas, porque parte del estigma que tiene la palabra puta, que sigue siendo utilizado en múltiples ámbitos sociales como un insulto, es que el trabajo sexual no es reconocido como trabajo. Cómo querés ganarle al patriarcado si le seguís regalando un montón de etiquetas e imposiciones, si seguís cayendo en ese juego de sentir vergüenza y culpa por intentar hacer algo que el patriarcado no espera de nosotrxs.

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| LA MODA ES UN ACTO POLÍTICO |

REVESTIR LA MODA DE POLÍTICA: UN RECORRIDO POR LA HISTORIA POR: Laura Beltrán-Rubio

La moda es un aspecto esencial de la vida diaria. Tal vez por su cotidianidad, ha sido entendida como banal, superficial, poco importante. Pero la moda está en el centro de muchísimos acontecimientos históricos y contemporáneos de la humanidad. La moda refleja y participa en fenómenos y discursos sociales, culturales, económicos y —más importantemente para esta discusión— políticos. Tal vez las historias más famosas de la moda como acto político vienen de la Revolución Francesa. Los rebeldes adoptaron los pantalones anchos y largos representativos de las clases trabajadoras; todo aquel que vistiera los calzones cortos y las casacas de la élite podía ser ejecutado en nombre de la Revolución. Por razones similares, se les prohibió a los descendientes de los Incas utilizar sus vestidos tradicionales hacia finales del siglo XVIII en Sudamérica: la Corona Española lo veía como un símbolo de rebelión. Las mujeres francesas donaron sus joyas de metales preciosos por la causa revolucionaria y, a cambio, adoptaron pequeños adornos de tela y cuero. Los accesorios con la tricolor de la nueva República vistieron a todxs lxs que se pronunciaban en contra del Antiguo Régimen. Esta asociación del color con una posición política me hace pensar en las historias de los colombianos que fueron asesinados por vestir de rojo o de azul en el conflicto entre liberales y conservadores del siglo pasado. Y ni hablar de las mil veces que hemos oído a las víctimas de violencia sexual ser acusadas de “habérselo buscado” precisamente por la forma en la que iban vestidas.

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Así, algo que parece ser banal y tremendamente personal, como la moda, se convierte en un acto y un arma política. Porque, como lo han afirmado tantas feministas, lo personal es político y esto incluye, también, a la moda.

La moda de los revolucionarios contrasta tremendamente con la imagen de María Antonieta, la última reina del antiguo régimen francés. Muchos la imaginan como la mujer frívola, que arruinó a la monarquía francesa por gastar demasiado en ropa. Pero para ella, la moda también fue un medio para la expresión política. Sus peinados extravagantes comunicaban las grandes victorias navales del entonces imperio francés. Y cuando el descontento del pueblo se hizo imposible de ignorar, adoptó un vestido más simple para tratar de acercarse a ellos (sobra decir que falló en el intento). Hillary Clinton también usó la moda durante su campaña presidencial en Estados Unidos en el 2016: adoptó el blanco para identificarse con las sufragistas, a quienes les debe la participación política de las mujeres a través del voto. Por la misma época en que cogieron fuerza los movimientos sufragistas, la norteamericana Amelia Bloomer propuso una reforma del


vestuario femenino para que las mujeres usaran pantalones. Entre otras, esto les facilitaba el uso de la bicicleta, cada vez más común, y la movilización en tranvías y otras vías modernas de transporte que surgieron hacia finales del siglo XIX. Pero las mujeres que se vestían con estos “bloomers” llegaron incluso a ser apedreadas en las calles, por vestirse con ropa que transgredía el ideal de género del momento. Detrás de estas historias hay muchísimas formas más sutiles en que la moda se vuelve política cuando nosotrxs, desde nuestras pequeñas acciones como consumidores de moda, decidimos actuar políticamente a través de ella: limitando nuestras compras o volviéndolas más conscientes y sostenibles; o cuando decidimos dejar de invertir nuestro dinero comprándole a compañías racistas, excluyentes o extranjeras. Así, algo que parece ser banal y tremendamente personal, como la moda, se convierte en un acto y un arma política. Porque, como lo han afirmado tantas feministas, lo personal es político y esto incluye, también, a la moda. Pero, ¿qué es la moda? Tradicionalmente, la moda es un fenómeno moderno, que surgió después de la industrialización en los grandes centros de producción de indumentaria como París y Nueva York; y que se relaciona con el cambio constante y cada vez más rápido de los estilos de vestir. Esta definición está pensada en contraposición al “vestido” o la “indumentaria”, que serían las prendas básicas que cubren el cuerpo humano. Pero también está el “traje”, que con frecuencia se asocia a las poblaciones rurales y las culturas étnicas e indígenas. Pero esta división entre moda y vestido/traje/ indumentaria realmente no es tan clara. Estas categorías son más bien nebulosas y con mucha frecuencia es imposible distinguirlas entre sí. De alguna forma, la separación de estos términos refleja la concepción eurocéntrica y patriarcal que separa la “alta cultura” de la “cultura popular”. Entre más lo pienso, más me convenzo de que no deberíamos distinguir es-

tas dos formas de expresión cultural. Muchísimo menos deberíamos declarar la producción cultural hegemónica como necesariamente superior a la cultura popular. Entonces, resulta prácticamente imposible separar la moda de la indumentaria/vestido/traje. Por un lado, los cambios en el vestido se han dado desde hace siglos: la moda, muy parecida a como la conocemos hoy, también existió en sociedades premodernas y por fuera de Europa y sus colonias, incluida la América precolombina. En pleno 2020, además, predomina alrededor del mundo una especie de “vestido cosmopolitano”, muy parecido al europeo. Este se ha esparcido alrededor del mundo y toma diferentes expresiones en sus distintos contextos, incluidos África y Latinoamérica. Esto también es moda, así no quepa dentro de la definición más tradicional del término, pues el “impulso de la moda” está en la necesidad de vernos y vestirnos de forma atractiva y que refleje nuestro estatus, identidad y personalidad. Este impulso no es algo que nos hayamos inventado en los últimos siglos sino, más bien, hace parte de nuestra naturaleza o condición humana. Hay que ampliar la definición de la moda para que incluya todas aquellas prácticas relacionadas con el adorno del cuerpo y que estén mediadas por el contexto en el que nos movemos, debe incluir no sólo a las expresiones de la “alta moda” que se ofrecen desde Europa y Norteamérica, sino también las prácticas más cotidianas de nuestro vestir, incluso en Latinoamérica. Y desde ahí descubrimos cómo la moda es y ha sido política en distintos momentos de la historia. Indumentaria: prendas y accesorios que las personas usan como vestuario para revestir sus cuerpos.

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ANA TI


Rapera franco-chilena, ha sido la voz de fondo de las protestas del país suramericano y la autora de la canción principal de la serie La Jauría de Amazon Prime Video

IJOUX


| SORORIDAD |

ANA T IJ O UX “No sumisa ni obediente Mujer fuerte insurgente Independiente y valiente Romper las cadenas de lo indiferente No pasiva ni oprimida�

Antipatriarca / Somos sur / Sacar la voz / Shock / No estamos solas / 1977 /

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‘no estamos en guerra, estamos en alerta’: ana tijoux POR: Redacción Dos Latinas Ana Tijoux nos dejó entrar a su casa en Francia a través de su cámara en Zoom en medio de la pandemia. Al principio se le nota un aire de despreocupación pero cuando empieza a hablar resuena una tranquilidad potente, alejada de toda pretensión. Habla de su vida y su carrera, pero también lo que demanda la cuarentena con los hijxs en casa, mientras se escucha la voz de unx en el fondo. Tiene tiene ojos café oscuro, su cabello es corto y sus brazos están llenos de tatuajes, de historias. Levanta su mano derecha y se lee 1977, el año de su nacimiento y uno de sus primeros discos de su carrera, casi una autobiografía. Cantante, compositora, letrista, arreglista francochilena, ganadora de un grammy y considerada como una de las raperas latinoamericanas más importantes de la escena internacional. Nació en Europa mientras huían de la dictadura de Pinochet y ahora ella canta contra todo lo que el dictador significaba. Entona un himno contra el patriarcado, contra el sistema capitalista, contra la sangre que cae en su pueblo y en América Latina. Su voz suena en un video viral en redes sociales, se escucha en los noticieros, en una serie de Amazon Prime y se desliza por las calles de Santiago, vuelve a sus raíces y a su tierra. En Chile, donde su corazón sigue, miles de personas se tomaron las calles, desatando una oleada de protestas que pronto se tomaron otras latitudes del continente. Es una artista del rap latinoamericano, feminista y madre; es tan diversa como su música, que se convirtió en una especie de banda sonora de las marchas sudamericanas. Tijoux es como una activista poética descolonizadora que se mantiene firme contra la desigualdad de género, canta a favor del pluralismo y el cuidado de la naturaleza. Ella es un referente del activismo artístico (artivismo).

Se levanta y se acuesta en Francia, donde vive, pero, a veces -en la realidad donde la pandemia no existía- no sabía dónde amanecería, pero está bien, el viaje le permite “tener otras miradas del mundo”, quizás por eso cuando dice que “ama moverse”, nadie lo duda, al final, eso es Tijoux, movimiento. Hace un año, en 2019, estudiantes iniciaron una protesta, evadiendo los pagos del sistema de Transporte Público, que estalló con el incremento del pasaje del metro de la capital chilena, pero que tenía de fondo un problema más grande y estructural. Todo empeoró cuando la policía reprimió las manifestaciones y Sebastián Piñera, presidente de Chile en ese momento, se negó a solucionar el alza. La respuesta de los chilenos fue clara: tomarse las calles como señal contra el abuso de poder del presidente, a lo que el gobierno reaccionó decretando estado de emergencia, y las protestas terminaron alargándose por meses, pero con música de fondo. En el intento por reclamar dignidad, muchos perdieron hijxs, hermanxs, amigxs, otros alguna parte de sus cuerpos, pero ninguno, la esperanza, pues como dice la misma Ana, “nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo” Entonces Tijoux se volvió una de las canciones de fondo de un pueblo que con cacerolazos frente al Palacio de La Moneda, donde reside Piñera, exigió libertad y dignidad, porque como entona en su canción, “no estamos en guerra, estamos alerta”. Así despertaba Latinoamérica. ¿Cómo lee lo que está sucediendo en América Latina?

Latinoamérica está en un momento muy complejo, porque la precariedad laboral siempre estuvo, lo que hizo el coronavirus fue dejarlo al descubierto, se cayó el telón, pero no es que se lo inventó; no hay ninguna seguridad de parte de un Estado que dé apoyo a las personas, estamos frente a un Estado abandonador. Estuvo la crisis sanitaria pero viene la pandemia del hambre ahora, lo que deja una brecha muy compleja y la lucha de clases, porque si esto sigue así va a ser el que tiene hambre y el que no la tiene.

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| SORORIDAD |

Hay una palabra que a Dos Latinas le parece fundamental y es la palabra memoria. Cómo reconstruir nuestra memoria, cómo lo hacemos desde las marchas, con letras de canciones, por las redes sociales, ¿cómo le apostamos a través del activismo a crear memoria latinoamericana?

Mi trabajo no sería factible o no sería realidad sin haber conocido maravillosas mujeres que me formaron, y que me siguen formando, me sigo corrigiendo un montón de cosas, cometo mil errores, porque tenemos el machismo tan interiorizado, el patriarcado que es una misión permanente. Eso es lo lindo, esto es una revolución permanente: estar permanentemente preguntándonos, cuestionándonos permanentemente, estamos permanentemente poniéndonos en la palestra; pensando qué tipo de relaciones queremos llevar, qué es el amor, qué tipo de amor, nos enseñaron tanto este amor sufrido. Y por más que uno no esté de acuerdo eso se mete en la cabeza, porque lo lees, lo ves, lo escuchas, está bonito cuestionarse todo porque qué tipo de feminismos queremos construir, qué tipo de sociedad queremos armar entre todxs. Como mujer, qué referentes latinoamericanas pondría sobre la mesa

El colonialismo en la industria musical se ha instalado muy bien, tenemos tremendas referentes latinoamericanas, lo que pasa es que no suenan en la radio como deberían, no le han dado la tribuna que merecen. Pienso en Violeta Parra, Toto La Momposina y muchas otras folcloristas. Pero no está metido en el ADN social, tenemos que estar todo el tiempo recordándonos de dónde venimos, porque la identidad es parte de quienes somos, para saber a dónde vamos, pero es un trabajo de construcción permanente. Para usted, como artista, ¿el arte transforma?

Creo que el arte transforma porque el arte a su vez se alimenta de un montón de procesos políticos y sociales externos, no es que el arte solo transforma, el arte es parte de un proceso colectivo de muchas otras perso-

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nas: sindicalistas, portuarios, minerxs, estudiantes, pobladorxs. Entonces creo que todxs se transforman juntos. El arte no va a cambiar el mundo. El arte de la mano de todxs sí. Su música ha estado en la ola de marcha de América Latina, en pancartas, ha sido parte de la voz latinoamericana. Pero, ¿sus letras están hechas para aquellos que no son feministas, que no le apuestan a los derechos o al contrario para quienes le apuestan al cambio? ¿Para quién crea Ana?

Encuentro bonito siempre hablarle a la gente que no está convencida, porque al final hablarle al cercano o a la cercana, a la gente que tiene profundas convicciones, le estás hablando lo mismo, no hay nada más que alargar. Encuentro importante hablarle a esas personas porque se ha terminado explicando las violencias en sus cuerpos y en lo cotidiano, para que digan “verdad, nunca lo había visto desde ese punto de vista”. No sé si sea consciente en todo momento, porque sería mentira, porque en hay momentos en los que me creo y no me cuestiono y lo hago no más; en otros lo hago muy a conciencia y, a veces, es como una suerte de intermedio. Entonces, no quiero mentir, depende, abordo la obra depende de la situación y del momento. Desde su experiencia, ¿cómo es ser una mujer feminista en la música?

Lo más lindo, cuando se habla de feminismo, es que es una construcción permanente, que implica por ende una deconstrucción, es una cosa que va de la mano. En nuestro rubro, que es la música, el patriarcado se ha instalado de manera permanente, desde cómo uno tiene que presentarse y venderse. Es un camino muy lindo, con duros momento, porque la deconstrucción como es permanente uno se pone mucho en cuestionamiento, en lo cotidiano, pero cuando uno hace una síntesis de lo que ha sido es muy hermoso, porque estamos en aprendizaje permanente, es una revolución en todo orden y en todo sentido, en el mundo de la música y la cultura también. *Entrevista realizada por Gina Borré


“LO MÁS LINDO,

CUANDO SE HABLA DE FEMINISMO, ES QUE ES UNA CONSTRUCCIÓN PERMANENTE.

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tavo garavato POR: Redacción Dos latinas ¿Cómo nace Tavo Garavato? ¿Quién está detrás?

Garavato es ese niño que no quiero, o no debo, dejar morir, es ese salvavidas de Tavo. Nace de pura curiosidad, de cuando llegué a vivir a Bogotá en el 2003, de dejar que esta mole de ciudad me sorprendiera, me enseñara, porque fue a las malas. Nace de estar mucho en conciertos. Siempre escuché punk, entonces me iba al centro a escuchar a Las Policarpas, Sistema Sonoro, a Piso 3 -cuando existía-, Sangre y Fuego, pero también iba a los toques de Macondo en el Norte, donde había amigos que tocaban, y ver toda esa parte de graffitti o arte bajo que se estaba formando en Colombia. Nace por esa curiosidad de por qué mucha gente estaba haciendo y yo me estaba dedicando a ser un chofer de mouse. Está detrás Tavo, soy como el cuarto de una generación de Gustavos que ha habido en mi familia, todos son provenientes de Boyacá. Y detrás no estoy solo yo sino toda mi familia y los que me han inspirado durante casi 40 años.

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¿El arte es político? ¿debería serlo?

Siento que el arte es totalmente político y debe incluirse en lo político; no solo el arte sino cualquier decisión que tomamos, lo que comemos, lo que vestimos, a dónde vamos, a quién le compramos, muchas veces nuestro mismo círculo profesional o social va de la mano con lo político. Esto es fundamental, también en el arte, qué queremos expresar en el arte, porque el arte debe tener un mínimo de sentido social, sino sería solo decoración, y la sociedad y el capitalismo nos llena más de ser decorados que de tener una propuesta sincera. ¿El arte es una herramienta para transformar?

Sí, totalmente. Tanto en mi experiencia personal como para otras personas que seguimos, que no conocemos o que son anónimas, es una puerta que te da a entender cosas que no se pueden explicar con lo que vemos, el arte te da una sensibilidad y una empatía que te pone en otro


sentido. Arte no solo de crear dibujando, sino un arquitecto, que puede conseguir un espacio diferentes, un chef que puede conseguir los sentidos y recuerdos; la música, los escritores. El arte cambia y abre otras posibilidades de vivir otras vidas, tratar de entender lo que siente el otro.

eL ARTE DEBE TENER UN MÍNIMO DE SENTIDO SOCIAL, SINO SERÍA SOLO DECORACIÓN Y LA SOCIEDAD Y EL CAPITALISMO NOS LLENA MÁS DE SER DECORADOS QUE DE TENER UNA PROPUESTA SINCERA.

¿Es el artista un activista o debería serlo?

Es una decisión. El artista, el que trabaja con arte, tiene una herramienta de comunicación y eso ya es un poder, es crear un mensaje, es ser un comunicados. El activismo es explicar ese poder, es explicar ese mensaje. ¿Por qué intervenir el espacio público es tan importante? ¿Cuál es la importancia de las paredes en esa dinámica?

Estamos criados por una sociedad y unos agentes publicitarios que nos saturan visualmente en la calle. La calle, literalmente, es de todxs, es un espacio público y es la mayor galería que puedes tener encima tuyo. Entonces, el dinamismo de poder intervenirlas, las veces que lo he hecho, hay mucha visibilidad ahí, puede pasar un bus con 40 personas donde tu mensaje lo van a ver 25. Colombia es mucho más flexible con el arte urbano, graffiti y toda esta parte del mensaje “vandálico”, y acá hay muchas personas que con coraje y valentía lo hacen. Es una protesta visual muy valiosa. Es hermosa.

Usted ha viajado por muchos países del mundo, expuesto en ellos y conocido varios artistas, ¿qué cree que está detrás de la ilustración colombiana? ¿Hay una esencia particular en América Latina?

Creo que hay gente con muchas ganas de decir cosas. Hay empíricos, principiantes y gente que ha estudiado, que viene de escuela; hay mucho por decir. Pero también siento que, en una parte, hay una pereza de investigar para decir algo por medio de la ilustración, porque calcan mucho. Sin embargo, hay mucha gente con curiosidad, no solo en la técnica sino en la comunicación. Somos un país con un archivo de historia gigante, hay que profesionalizarnos más en esto porque ya hay gente muy buena, con mucha calidad. Sobre América Latina, antes no lo veía pero sí, porque antes estaba muy influenciado por lo de afuera, pero ya lo puedo ver. Estando con otrxs amigxs que hacen carteles me han dicho que reflejo mucho la colombianidad, y que junto a otrxs artistas tenemos algo tropical mágico-misterioso, hasta frío. Creo que en todo Latinoamérica tenemos un punto a mostrar y que somos ejemplos de muchos otrxs.

El artista, el que trabaja con arte, tiene una herramienta de comunicación y eso ya es un poder, es crear un mensaje, es ser un comunicador.

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| ARTIVISTA |

REIVINDICAMOS EL DERECHO A TOMARNOS LAS CALLES. EL CARTEL COMO EL ACTO POLÍTICO DE INTERVENIR EL ESPACIO PÚBLICO, RESIGNIFICARLO Y USAR LAS PAREDES DE TODXS COMO NUESTRA IMPRENTA, LA DEL PUEBLO QUE DEMANDA UNA VIDA DIGNA Y CON DERECHOS.

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Asesinato de una mujer de 22 años en Puerto Rico provoca protestas contra la violencia a la mujer Durante la jornada hubo manifestaciones pacíficas en las principales ciudades del país, aunque, al caer la tarde, Bogotá se convirtió en el epicentro de choques entre encapuchados y el Escuadrón Antidisturbios de la Policía. Nuevamente, hubo denuncias de abusos policiales y llamados a una reforma estructural de la institución.

Autoridades en Puerto Rico investigan el asesinato de Nashaly Torres, de 22 años, en Villalba. Según las estadísticas de la policía de la isla al menos 32 mujeres han sido asesinadas durante el 2020. Organizaciones contra la violencia a la mujer y otras voces como la del cantante puertorriqueño Ricky Martin han solicitado al Gobierno declarar el estado de

La protesta e gobernador de Ricardo Rossell gases lacrimógen en la noche y n madrugada de es se retiraron del l dijo que los derrumbaron zonas a las cu

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Cacerolazos y marchas con una misma consigna: “no se cayó, lo lanzaron”. Así protestaron en Chile este sábado un día después de que un policía empujara a un menor de edad por encima de un puente y aquel cayera al río Mapocho, en Santiago. El video que muestra los hechos fue grabado el pasado viernes 2 de octubre, en medio de las protestas cerca a la Plaza Italia, renombrada por los manifestantes como Plaza Dignidad. El video que muestra los Feministas realizan «antigrita» en protesta hechos fue grabado el pasado viernes por la violencia de género en México 2 de 38 octubre, | C Oen L Emedio C T I V Ade|lasA protestas B Y A Y A L A Integrantes de colectivos feministas llevaron a cabo la protesta cerca a la Plaza Italia, renombrada pacífica «antigrita». El objetivo fue recordar la violencia de por los manifestantes como Plaza género en México y la falta de justicia en los casos de

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NUEVAMENTE, HUBO DENUNCIAS DE ABUSOS POLICIALES Y LLAMADOS A UNA REFORMA ESTRUCTURAL DE LA INSTITUCIÓN.

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México: protestas en aniversario de masacre de Tlatelolco Mientras cientos de personas se reunieron para conmemorar pacíficamente a las víctimas de la masacre estudiantil de Tlatelolco, otro grupo se enfrentó con violencia a la policía. Cientos de personas participaron este viernes (02.10.2020) en un acto conmemorativo por el 52 aniversario de la masacre estudiantil de Tlatelolco -ocurrida el 2 de octubre de

Cientos de pers participaron este vie (02.10.2020) en un conmemorativo por e aniversario de la mas estudiantil de Tlate -ocurrida el 2 de octubr 1968, en la Plaza de las Culturas, en la Ciuda México- que finalizó enfrentamientos e algunos de los manifesta

PACIFISMO, ABUSOS Y CONFRONTACIÓN: ASÍ TRANSCURRIERON LAS PROTESTAS DEL 21S EN COLOMBIA

El Paro Nacional del 21S fue una ornada en su mayoría pacífica que alió más allá de la capital. Hubo rotestas en las principales ciudades el país, e incluso algunos plantones n otras naciones como Bélgica y Argentina. "Desde Buenos Aires, yo me planto para que caiga la orrupción, pare la represión y se etenga este genocidio", decía un etrero que levantaban dos jóvenes aciendo alusión al incremento de las

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| AMÉRICA LATINA RESISTE |

MARCHA 21 N: Noviembre de 2019 fue un mes histórico para Colombia. Las calles de varias ciudades se llenaron en un Paro Nacional sin precedentes que inundó aceras, puentes y avenidas de arengas, banderas, pancartas y gritos por la libertad de un pueblo. También hubo arte en todas partes, hubo resistencia ante las instituciones que desplegaron para reprimir al pueblo. Aún con llanto por la despedida de Dilan Cruz, el joven asesinado por un proyectil de Esmad, las protestas se mantuvieron varios días.

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ALEJANDRA ARIAS | @LASUJETA_


| PERREO AMÉRICA LATINA RESISTE | COMBATIVO.

Con música, baile y resistencia, los puertoriqueños continuaron con la ola de protestas de América Latina y el Caribe. Su lucha era contra la corrupción del gobernador Ricky Rosselló, pero también contra un sistema político que los sigue poniendo bajo la lupa y el control estadounidense. A este movimiento no se sumaron solo artistas de reguetón, sino las feministas y las disidencias sexuales que hicieron del espacio público un campo de batalla. Un campo de victoria.

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ALEX DIAZ | @ALEXDIAZFOTO

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JUAN MANUEL NUÑEZ

ALAN VEAS

ELIAS ARIAS

CONTRA LA DESIGUALDAD. Chile no fue la excepción, aunque ha sido conocido como el país con mayor desarrollo económico de la región, la brecha entre ricos y pobres es infernal. Tanto como la constitución que dejó el dictador Augusto Pinochet y paralizó al país en un época de violencia que hoy rompe en llamas en las calles, consiguiendo los primeros pasos para cambiarla.


ELIAS ARIAS

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| DOS LATINAS |

MATERNIDADES DESEADAS: LAS CONDICIONES PARA LA INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE POR: Redacción Dos Latinas

Colectiva presenta una serie de reportajes sobre el acceso al aborto en América Latina y el Caribe. Esta primera entrega es una introducción a la situación panorámica de la región. El reclamo por la libertad y la autonomía de los cuerpos de mujeres, niñas y personas gestantes ha sido una de las principales consignas del feminismo y lxs defensorxs de Derechos Humanos, por la que se ha luchado en diferentes lugares del mundo, movilizando a miles de personas en las calles e instituciones. En América Latina y el Caribe las garantías para el acceso a los derechos reproductivos han estado como principal bandera de múltiples movimientos y se han convertido no solo en un debate jurídico sino social y político. La lucha se fortaleció en 1990 mientras se celebraba el V Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, en el que estableció el 28 de septiembre como Día de la Lucha por la Despenalización y Legalización del Aborto en la región, fecha que conmemoraba la ley de “libertad de vientres” de 1871, del Imperio del Brasil, que otorgaba la libertad a lxs hijxs nacidxs de mujeres esclavas. Desde entonces las protestas y manifestaciones se han tomado las calles de todos los países de la región, desde las zonas donde hay penalización hasta aquellas donde hay mayores libertades. La consigna no solo ha sido por un aborto libre, seguro y gratuito, sino por una educación sexual integral, acceso a anticonceptivos e información y formación para relaciones consentidas, consensuadas y basadas en la reciprocidad del cuidado. En los últimos años, a pesar de haber conseguido grandes triunfos en la región, el ascenso 46 | C O L E C T I V A | A B Y A Y A L A

de gobiernos conservadores y catalogados de derecha ha buscado frenar algunas iniciativas o retroceder en los derechos ya conseguidos. Anualmente en la región mueren al menos 47.000 mujeres y niñas por abortos inseguros y al menos 800.000 se ven riesgo por efectos colaterales de estos procedimientos. En cada país las legislaciones varían, pero hay una tendencia al acceso bajo condiciones, causales o restricciones. El 90% de mujeres en edad reproductiva en América Latina y el Caribe habita en lugares con leyes restrictivas. Al menos 1 de cada 4 abortos son inseguros y se realizan en la clandestinidad (de forma insegura o no), lo que ha convertido a la región en la zona del mundo con las mayores tasas de embarazos no deseados y muertes por interrupciones inseguras. Prohibido decidir

Seis países de la región prohíben completamente el acceso a este procedimiento, catalogado como un derecho humano por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2006. En El Salvador, Honduras, Haití, Nicaragua, República Dominicana y Surinám no se puede interrumpir voluntariamente el embarazo bajo ninguna circunstancia, e incluso este procedimiento es penalizado con prisión. En Honduras hay penas de 3 a 6 años para las mujeres y personas gestantes, así como para los médicos que realicen los procedimientos. En Nicaragua y Guatemala, van de 1 a 3 años. En el caso de El Salvador la condena puede llegar hasta los 8 años. Para Costa Rica también se consideran estas penas, pero pueden ser menores si el feto no ha alcanzado los seis meses de gestación intrauterina.


Restricciones que arriesgan vidas

En otros países se puede recurrir a la IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) de forma parcial, es decir, mediante diferentes causales. Esta es la realidad para la mayoría de lugares en la región, condiciones que no reducen las altas tasas de mortalidad. En el caso de Argentina el aborto es permitido cuando hay riesgo de la vida de la mujer, afectación en la salud física o cuando el embarazo es consecuencia de una violación. De acuerdo con las cifras estimadas en el país se realizan anualmente entre 370.000 y 520.000 abortos. Este también es el caso para Ecuador y Panamá, en donde puede haber consecuencias penales para quienes lo realicen por fuera de las condiciones permitidas. Para Chile, país en el que se practican aproximadamente entre 80.000 y 260.000 abortos al año, la IVE es legal cuando corre riesgo la vida de la mujer o niña, cuando hay incompatibilidad del feto con la vida extrauterina o en casos de violación. Esta ley fue aprobada en 2017, luego de que el marco normativo en materia de derechos reproductivos estuviera fuertemente controlado durante la dictadura de Pinochet y se mantuvieran hasta ese año. Bolivia vive una situación similar a los países ya mencionados, permitiendo el acceso a la IVE cuando hay riesgo en la vida de la mujer, cuando el embarazo es producto de una violación, cuando el feto tiene malformaciones que se consideren incompatibles con la vida extrauterina o cuando la gestante es una niña o adolescente. Brasil también permite recurrir al aborto cuando hay violación, peligro de la vida de la mujer o niña, así como cuando hay presencia de anencefalia fetal. Pero el país suramericano, además, tiene límite de tiempo, siendo únicamente permitido antes de la semana 22. Perú y Paraguay son los países de esta lista con menores posibilidades. El primero solo lo permite cuando hay peligro en la vida de la mujer; el segundo únicamente en riesgo de muerte o por afectaciones en la salud física.

Anencefalia fetal: es una condición que afecta la formación del cerebro y de los huesos de cráneo que rodean la cabeza.

En ambos está penalizado el procedimiento cuando se realiza bajo otras circunstancias. México es un caso especial por ser un país federado. Si bien hay estados del país donde hay fuertes restricciones y se ha criminalizado el acceso al aborto, en otros, como Ciudad de México y Oxaca hay leyes que permiten la Interrupción Voluntaria del Embarazo de forma libre en las primeras 12 semanas de gestación. Colombia y una Causa Justa

El país suramericano también hace parte de la lista de restricciones. Según Profamilia, en Colombia se realizan cerca de 17.000 abortos legales al año y otros 400.000 clandestinos. El 92% de estos procedimientos, en la institución, se realizan en las primeras 15 semanas de gestación. La gran mayoría de las interrupciones suceden antes de los tres primeros meses. Solamente entre el 10% y el 15% se hacen después de este periodo y apenas el 2% luego del sexto mes. En Colombia hay tres causales bajo las que una mujer o niña (y no otros cuerpos gestantes) pueden acceder a una IVE. La primera razón es si su embarazo es producto de violación o inseminación sin consentimiento; la segunda, cuando el feto tiene una malformación o la supervivencia es incompatible con la vida extrauterina; la tercera, la más importante y sobre la que parece haber más desinformación, cuando está en peligro la vida de la mujer o niña o su salud. Pero esta no se refiere únicamente al riesgo físico de la mujer –y no madre, porque adjudicarle ese título es una forma de tortura, genera presión e ignora su deseo– sino que también contempla su bienestar psicológico. En ese último punto hay que entender que la mujer o niña no tiene que presentar trastornos agudos, porque si un embarazo no es compatible con su proyecto de vida también afecta su salud mental y emocional.

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| DOS LATINAS |

Este detalle es vital porque el desarrollo de los planes de vida de una persona también entra en la definición integral de salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se ajusta a lo despenalizado por la Corte Constitucional en el 2006. Pero en la práctica las causales se cumplen solo para el 9% de las mujeres de las grandes ciudades. En cambio, el 53% de mujeres en la ruralidad presenta complicaciones, siendo especialmente fuerte en la región pacífica del país, donde esto mismo sucede en el 40% de los casos. El problema principal del país es que, además de los obstáculos sociales, mientras la IVE se convertía en un derecho, con la sentencia de 2006, paradójicamente, la presencia del aborto como un delito dentro del Código Penal colombiano seguía fortaleciendo los prejuicios y el desconocimiento frente a la decisión de acceder a este. Esto afecta especialmente a niñas y adolescentes. Entre 2010 y 2017, 396 niñas y adolescentes fueron investigadas por este delito, de acuerdo con datos de Mesa por la vida. Mesa por la vida y la salud de las mujeres es un colectivo feminista activista que defiende los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Desde la sentencia C-355, que despenalizó el aborto en el país bajo tres causales, ha acompañado a 1.300 mujeres que han enfrentado barreras para acceder a la IVE. Este colectivo ha impulsado el movimiento Causa Justa, que nace de la unión de más de 91 organizaciones y más de 150 activistas y académicas, con una alianza interdisciplinar, que busca “eliminar el delito del aborto del Código Penal colombiano a través de una demanda frente a la Corte Constitucional que acaba de ser aceptada por el alto Tribunal”, explica Ana María Méndez, abogada del colectivo Muchas mujeres, adolescentes y niñas se han visto afectadas por esto. Desde 1996 a 2019 la Fiscalía ha tenido 5.000 actuaciones por el delito del aborto. En el 97% de esos casos se afectó a mujeres rurales, en el 75% a

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La realidad de los lugares donde no hay delito de aborto es que han disminuidos las tasas de este procedimiento.

niñas y jóvenes entre 10 y 24 años, en el 35% a mujeres que ejercían trabajo doméstico, que estaban desempleadas o que estudiaban y en el 30% a víctimas de violencia sexual. Méndez indica que lo que han encontrado “es que los efectos de que siga existiendo en el Código Penal es que recae de manera más dura y sistemática contra las mujeres más vulnerables, contra quienes viven en las zonas más apartadas del país, contra las mujeres migrantes y también las niñas, quienes menos información tienen”. De acuerdo con la abogada, los principales obstáculos que se evidencian al momento de querer acceder a este procedimiento son “el desconocimiento del marco normativo, es decir, hay personas que aún desconocen que existe una despenalización sobre el aborto o que esto es un derecho o un servicio que se debería prestar por parte del estado. También lo aplican de manera restrictiva, exigiendo requisitos que no están registrados en la sentencia; y otra barrera es que existen fallas en la prestación del servicio, a veces no hay protocolos o muchas otras se dilata la prestación del mismo”. Estas barreras afectan de forma directa a las personas en situaciones precarizadas y con poco o nulo acceso a la información, especialmente en términos de derechos humanos. A ello se suman los prejuicios, la estigmatización y la penalización social, incluso aunque la evidencia muestre la necesidad de la despenalización total. La realidad de los lugares donde no hay delito de aborto es que han disminuido las tasas de este procedimiento. En general, los paí-


ses con leyes para el acceso libre a este derecho suelen tener cifras más altas en un comienzo, ya que se empiezan a registrar procedimientos que antes eran clandestinos, pero luego estos números descienden. En España, por ejemplo, desde la entrada en vigencia de la Ley de plazos se redujo en un 16,73%. Lo mismo ha sucedido en Holanda, que tiene el menor índice de abortos en Europa. Los mismo sucede en la región cuando hay mayor libertades. Para 2017, seis años después de la aprobación, Uruguay alcanzó apenas 10.000 casos y se ubicó como el segundo país con menor mortalidad materna de toda América, después de Canadá, país donde también hay libertad para el acceso al aborto. CLANDESTINO NO ES INSEGURO Hablar de aborto en la región no solo es complejo en términos de las pocas cifras oficiales que hay y de lo problemáticas que son aún como subregistro, sino porque lo legal, ilegal, clandestino e inseguro parecen tener líneas muy delgadas de cruzar, pero la realidad es que eso que llamamos clandestino no siempre es inseguro, porque en la práctica, el acompañamiento feminista y de organizaciones de derechos sexuales y reproductivos, muchas veces se hace en estos términos. Lo clandestino señala ocultamiento, puede rondar los linderos de la ilegalidad, así como los de la inseguridad, pero no siempre lo hace. Pensarse este término como algo naturalmente peyorativo sigue estigmatizando la labor de miles de organizaciones, colectivas y agrupaciones que encontraron en la clandestinidad, incluso contra la ley, una forma de ayuda a otrxs, quienes en la autonomía de sus cuerpos no quieren maternar ni paternar.

La discusión sobre las elecciones que tienen las mujeres, adolescentes y niñas sobre sus cuerpos es íntima y personal, toda disposición sobre él debe ser considerada tortura o esclavitud, porque los cuerpos no pueden ser percibidos como incubadoras y esas elecciones no pueden ponerse a discusión de la opinión pública. Si bien la región tiene la cifra más alta de abortos del mundo, algunos países han conseguido que este derecho sea respetado y tienen un marco normativo que se ajusta a la autonomía de los cuerpos. Libres para decidir

tado y tienen un marco normativo que se ajusta a la autonomía de los cuerpos. De 27 países de la región, solo cuatro han otorgado la libertad de decisión a mujeres y niñas. Cuba lo logró como una de las conquistas de la Revolución en 1965, Puerto Rico en 1973, para 1995 lo hizo Guyana; y Uruguay, bajo el mandato de izquierda de Pepe Mujica, lo consiguió en 2012. Para Uruguay hay tiempo indefinido si la la vida o salud de la mujer o niña corre riesgo; en caso de violación se puede accede a la IVE hasta la semana 14 y en otras condiciones hasta la 12. Sin embargo, incluso en estos lugares el aborto sigue siendo un derecho únicamente para las mujeres y niñas. Pero hay otros cuerpos con capacidades para gestar, que deben ser reconocidos desde sus identidades y tener el mismo acceso a la IVE. A excepción de Argentina, donde se presentó un proyecto de Ley que incluía a “los cuerpos gestantes”, rechazado en 2018 por el Congreso, América Latina y el Caribe no reconocen a los hombres trans y personas no binarias como sujetos de ese derecho.

Clandestino no es inseguro, a veces, es salvavidas.

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| DOS LATINAS |

PERSPECTIVA LEGAL DEL ABORT

MÉXICO

En caso de violación En caso de alteración fetal.

GUATEMALA

Para salvar la vida de la mujer.

EL SALVADOR Prohibido completamente.

ECUADOR

Para salvar la vida y salud física de la mujer En caso de violación a una mujer con discapacidad.

COLOMBIA

En caso de violación En caso de alteración fetal En caso de peligro de la vida o afectación de la salud de la mujer (integral).

PANAMÁ

En caso de violación En caso de alteración fetal.

PERÚ

En caso de violación En caso de peligro de la vida y salud física de la mujer.

CHILE

En caso de violación En caso de peligro de la vida de la mujer o el feto.

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TO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE CUBA Libre

HONDURAS

Prohibido completamente

NICARAGUA Prohibido completamente

VENEZUELA

En caso de violación En caso de peligro de la vida de la mujer.

BRASIL

En caso de violación En caso de peligro de la vida de la mujer.

BOLIVIA

En caso de violación En caso de peligro de la vida y salud física de la mujer.

PARAGUAY

En caso de violación En caso de peligro de la vida de la mujer.

URUGUAY Libre

ARGENTINA

En caso de violación En caso de peligro de la vida y la salud física de la mujer. | C O L E C T I V A | A B Y A Y A L A | 51 *Fuente: Woman on Waves


| CUERPOS |

En primera persona: el derecho a parir y abortar como trans Si a las personas trans aún les toca pelear el derecho a la vida, hablar sobre la posibilidad de los hombres de gestar o interrumpir embarazos, no parece estar en la lista de discusión de la sociedad colombiana. POR: Ángel Mendoza

Hace un tiempo he venido pensando en la relación que tiene la lucha por el aborto libre y la lucha de las personas trans por el derecho a decidir sobre nuestrxs cuerpos y nuestrxs identidades. Esa lucha para que nuestra existencia se reconozca como legítima y no sea leída como una fractura en la norma cisbinaria o desde una perspectiva patológica que nos hace ver como una falla en el sistema, un error a corregir o una enfermedad. Aunque hace 30 años fue la despatologización de la homosexualidad por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lxs trans permanecieron en esa lista bajo la categoría de incongruencias sexuales hasta 2018. Y el sistema de salud colombiano sigue alejado de esa realidad. Ambas luchas, la de parir y abortar, se centran en un punto específico: “recuperar nuestros cuerpos”. Cuando hablo de esto me refiero a que sea evidente que las instituciones de poder como la medicina, la escuela, la religión, el Estado, entre otras, se han encargado de apoderarse de ellos y de trazar unas líneas que demarcan unos límites muy claros que nos imposibilitan la existencia. Límites que se marcan aún más cuando estas decisiones sobre nuestros cuerpos no son acordes con ese sistema hetero cis patriarcal, judeocristiano y medieval, que tiene unas ideas (normas) de “mujer y de hombre” en las que muchxs no tenemos cabida. En la lucha por el aborto libre, no solo estamos hablando del derecho a decidir gestar o

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no, en el fondo lo que estamos peleando es la liberación de los cuerpos de las mujeres y de las personas que fuimos asignadxs como mujer al nacer, cuerpos que históricamente han sido violentados, instrumentalizados y cosificados. En el país, anualmente cerca de 70 mujeres mueren por abortos clandestinos y aunque existe un subregistro, esas cifras ni siquiera existen para personas trans. La lucha por el aborto libre es la lucha por la autonomía, es la manifestación pura de nuestrx negación ante un mundo que nos instrumentaliza y nos ve como objetos dispuestos a satisfacer deseos patriarcales.

Esa lucha para que nuestra existencia se reconozca como legítima y no sea leída como una fractura en la norma cisbinaria o desde una perspectiva patológica que nos hace ver como una falla en el sistema.


Quise ahondar esta relación entre la lucha por el aborto y la lucha trans, con el fin de hacer evidente la ardua tarea que tenemos las personas trans (específicamente las personas trans asignadxs mujer al nacer) ya que, mientras nos peleamos el derecho a la vida, está latente nuestro derecho a la autonomía reproductiva, nuestro derecho a gestar y nuestro derecho a abortar, si así lo deseamos. Y este es el lugar del problema: ¿Cómo reacciona la sociedad ante una persona trans (asignadx mujer al nacer) que además de atreverse a modificar su cuerpo, moldear su identidad y romper las imposiciones binarias, biológicas y esencialistas, ahora viene a pelear por su derecho a reproducirse e incluso a decidir abortar? Solo hay que imaginar la reacción de la sociedad ante “un hombre embarazado”, “una machorra embarazada”, “un ser que no sabemos si es hombre o mujer, porque su aspecto no busca encajar en lo binario, que además de todo eso, se encuentra en embarazo”. Ahí, la historia toma otros matices. Cuando las personas trans iniciamos un proceso de tránsito de género o de modificación corporal, se nos castra la posibilidad de siquiera concebir la idea de quedar en embarazo, gestar o abortar. Somos seres a quienes la sociedad no considera en los procesos de reproducción sexual, ¿o acaso a ustedes en sus escuelas, universidades, hogares o en cualquier lugar, les han hablado de la reproducción sexual en personas trans? La verdad es que tengo una certeza casi completa, de que eso no ha pasado. Desde la Alianza Trans Abortera de Colombia (ATAC) un escenario de personas trans asigandxs mujeres al nacer, que luchamos por el aborto libre, seguro y transfeminista, se han

tejido conversaciones internas sobre las formas en las que debemos enfocar nuestro activismo, y lastimosamente, en muchos casos, nos hemos tenido que devolver a explicar, a muchas personas, por qué un grupo de personas trans, empuña un pañuelo verde y se para junto a las mujeres en la lucha por el aborto. Eso ocurre porque las personas trans no somos consideradas en asuntos de reproducción sexual, como si ejercer nuestro derecho a construir nuestras identidades de género llevara consigo una esterilización forzada. Pero, independientemente de estas violencias estructurales, es innegable que existimos personas trans con capacidad de gestar, que podemos quedar en embarazo, que tenemos derecho a abortar y que también tenemos derecho a continuar con este si eso es lo que deseamos. Además, es innegable que esto no es algo nuevo, no es algo actual, las personas trans siempre hemos existido y de múltiples maneras hemos enfrentado embarazos y abortos que en la mayoría de casos se han presentado de formas muy violentas, llenas discriminación, odio, rechazo y una constante vulneración de nuestros derechos. Sin olvidar que estas violencias están directamente relacionadas con nuestra identidad de género y que en la mayoría de casos se manifiestan de forma correctiva, como si la sociedad no estuviera afirmando que merecemos esas violencias por ser quienes somos.

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| CUERPOS |

Todo lo que he compartido con ustedes hasta este momento, lo escribo desde una perspectiva política en mi rol como activista, pero eso no es lo único que me conforma como persona, además de ser parte de ATAC y de la colectiva AlienHadas, también soy Ángel, una persona que día a día se enfrenta a sus inseguridades, miedos, anhelos y sueños. Soy una persona que día a día trata de fortalecerse ante el miedo que me generan estas situaciones que he expuesto. Hace unos años, ante la pregunta de si quiero o no quedar en embarazo, mi respuesta era un rotundo “No”, un “No” cargado de mucho dolor, de mucha rabia, de mucho odio. Un “No” que provenía de muchas dudas frente a quién soy, quién puedo ser, ya que, en esos momentos, sentía que al ser una persona trans, muchas cosas no me eran permitidas. Hoy, después de muchas reflexiones, aprendizajes y crecimiento personal junto a mis hermanxs de lucha, les puedo decir que ese “No” rotundo que antes me acompañaba, ahora ya no está y no porque en este momento quiera estar en embarazo, sino porque me niego a que la sociedad me imponga una respuesta y no me permita tener la posibilidad de decidir. Sin embargo, sea cual sea la decisión que yo tomaría si me encontrara en embarazo, muchos temores se agolpan en mi corazón y mi

La lucha por ser quienes somos y la lucha por ejercer nuestra sexualidad y reproducción se chocan directamente con esas estructuras binarias y biologicistas, los estereotipos de género y las lecturas sociales frente a lo que somos y lo que “deberíamos ser”

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cabeza se llena de ruido ante esa posibilidad. Solo me quedo pensando en que, si por un lado, decido abortar, ¿qué cantidad de violencias voy a tener que vivir para poder acceder al aborto?, ¿respetarán mi identidad?, ¿tratarán mi cuerpo con respeto? y ante estas sensaciones, quienes llegan a mi mente, son mis compañeres de ATAC, pues consideramos que el aborto debe ser Transfeminista y en ese sentido nos acompañamos entre nosostrxs. Pero también pienso en que si decido continuar con el embarazo, ¿cómo voy a ir a controles prenatales? ¿Qué le va a pasar a mi cuerpo y a todos los cambios que he decidido hacer en él? ¿Cuántas situaciones tendremos que enfrentar en el proceso de crianza de un niñx que fue concebido por una persona trans? Y en esta última pregunta, me refiero específicamente a cómo nos va a recibir esta sociedad y sus instituciones. La identidad y sexualidad se entrelazan y nos exponen de formas diferentes. Las entidades estatales también tienen un rol en ese miedo. En un estudio realizado por Profamilia, con apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos y organizaciones nacionales del movimiento trans, 57% de lxs encuestadxs dijeron que no había accedido al sistema de salud por temor a que su género afectara su atención.


Ese mismo informe mostró que las principales necesidades para la población trans son “consultas obstétricas, controles prenatales, atención de las violencias basadas en género y aborto”, pero el temor imposibilita una vida saludable y pone, de nuevo, a las personas trans a vivir al borde esa cifra que parece tan cercana a la peste negra pero es más actual que nunca: 35 años, tres-cinco, como expectativa de vida. La lucha por ser quienes somos y la lucha por ejercer nuestra sexualidad y reproducción se chocan directamente con esas estructuras binarias y biologicistas, los estereotipos de género y las lecturas sociales frente a lo que somos y lo que “deberíamos ser”, todo esto se configura en barreras que nos limitan la vida y nos coartan los deseos. Pero el panorama no es tan oscuro como parece, el hecho de que exista ATAC, que seamos muchxs quienes hoy alzamos nuestra voz e incluso el simple hecho de que esto esté quedando escrito aquí y de que muchas personas lo lean, ya genera otras dinámicas, estas palabras no son mías, son de todxs lxs que históricamente han levantado sus voces y por todxs lxs que hoy nos acompañamos. Con estas palabras decimos que aunque muchas cosas nos generan miedo, ese miedo no nos limita y por eso estamos aquí, por eso nos acompañamos entre nosostrxs, nos cuidamos entre nosostrxs y resistimos ante tanta violencia. Por eso alzamos nuestras voces y enunciamos que la revolución será transfeminista, porque es desde el amor, la sororidad trans y el acompañamiento, que hemos sobrevivido y que seguiremos existiendo, amándonos y manifestándonos ante todo aquello que nos cause dolor, que nos limite y que nos niegue la posibilidad de amar, de vivir plenamente nuestra identidad de género y nuestros derechos sexuales y reproductivos con dignidad.

Por eso alzamos nuestras voces y enunciamos que la revolución será transfeminista, porque es desde el amor, la sororidad trans y el acompañamiento, que hemos sobrevivido y que seguiremos existiendo, amándonos y manifestándonos ante todo aquello que nos cause dolor, que nos limite y que nos niegue la posibilidad de amar.

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| SIN PERREO NO HAY REVOLUCIÓN |

Desde las Islas, desde el Caribe: muevan, suden, sientan ¡el poder del reggaeton latino! P O R : To r t a G o l o s a : O s a F l a c a & A n d y C o

¿Por qué defender el origen latino del reggaetón? ¿Cuál es su potencial político? ¿Qué puede significar esto para América Latina? El reggaeton surge de un diálogo trans- caribeño entre el reggae panameño en español de los 80 y el underground puertorriqueño de los 90. El nombre reggaeton se escucha en los labios de Daddy Yankee a comienzos de los años 90, y aparece en el disco de Playero 34 que se llama Reggaeton Underground. Ahora, también es verdad que hay otros músicos que se arrogan la invención de la palabra y del género, como DJ Nelson o DJ Joe. Lo cierto es que surge en el Caribe. Pero cuando pensamos en “lo latinoamericano” a veces se incluye “lo caribeño” y a veces no. En ocasiones incluso es necesario decir “Latinoamérica y el Caribe”, pero si nos detenemos a pensar ¿qué es el Caribe? Parece no existir un criterio claro. La idea de un Caribe Insular apela a las islas que se encuentran en esta región pero también suele incluir a Belice, Guyana y Surinam. Por su parte, la noción de “Cuenca del Caribe” amplía, de alguna forma, la idea de un Caribe Insular y considera a todas las costas caribeñas de Centroamérica, de Colombia y de Venezuela. Si hacemos caso a este último criterio la existencia del artista colombiano J. Balvin se inscribirá en esta genealogía caribeña del reggaeton. Existen más formas de agrupar criterios para definir qué es y qué no es El Caribe, sin embargo, históricamente el modelo económico y social de la plantación en esta región le entregó unidad y también heterogeneidad, una característica muy propia de Latinoamérica.

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La plantación era el lugar destinado como punto de partida para el cultivo, procesamiento y exportación de la caña de azúcar, aunque sabemos que los países del Caribe también fueron grandes productores de café, tabaco y plátano, entre otros cultivos. A lo largo de los primeros tres siglos y medio de dominación colonial, la región del Caribe experimentó, como ninguna otra del continente, el más intenso, prolongado y masivo tráfico de personas africanas sometidas a la esclavitud. Se piensa que entre el siglo XVI y el XIX fueron más de 12 millones de personas las que llegaron a ese territorio, incluso, hay investigaciones que señalan que podrían ser más, por el tráfico ilegal. Pese a las violentas formas de sujeción que implicaba la esclavitud, las personas esclavizadas que huían tenían dos formas para hacerlo. La primera era la individual y la segunda, la colectiva. En ella se formaban sociedades cimarronas (lo mismo ocurrió en otras zonas del continente, como en Brasil, donde se les decía quilombos, o en Colombia, conocidxs como palenques) que constituyeron espacios de resistencia que no hicieron una guerra directa al colonialismo, pero que conformaron su punto de fuga.

Torta Golosa es un dúo de reguetón lesbofeminista conformado por Osa Flaca, médica cirujana quien acompaña mujeres en situación de aborto, y Andy Co, Licenciada en Historia quien es activista desde la educación popular feminista. Todo comenzó el 2015 y este año se lanza su primer disco.


El 24 de julio de 2019, en la calle Fortaleza y frente a la Catedral, miles de mujeres, hombres, personas queer y no binarias de Puerto Rico se tomaron el espacio público para bailar al ritmo del perreo y exigir, desde sus raíces, la salida del gobernador de Ricardo Roselló, por estar involucrado en problemas de corrupción

ALEX DIAZ | @ALEXDIAZFOTO

El cimarronaje era el escape africano de la esclavitud, en Chile, territorio desde el cual escribimos, se le dice “hacer la cimarra” a escaparse del colegio… ¿Por qué traer estas referencias al papel? Porque en el Caribe el colonialismo todavía funciona, es decir, hay territorios que son estrictamente coloniales, como es el caso de Puerto Rico, que tiene la figura de Estado Libre Asociado de los Estados Unidos, y su máxima autoridad es el gobernador. El año pasado varios artistas del reggaetón, como Bad Bunny, Daddy Yankee y Residente de Calle 13, entre otros, encabezaron junto al pueblo, protestas masivas que pedían la renuncia del gobernador por motivos de corrupción. Tras dos semanas de intensas protestas, el cuestionado Ricardo Roselló se vio en la obligación de renunciar a su cargo. Así comenzó la oleada de estallidos sociales que marcaron el 2019 al sur del Río Bravo. El malestar del pueblo se hizo escuchar, también sus demandas de dignidad y autodeterminación. Se trató de una coyuntura en la que que-

dó de manifiesto que el contexto de producción del reggaetón es social, es económico, es político y es cultural. El reggaetón no podría haber surgido de otra forma: es un género popular, que nace de los barrios bajos y de una historia profunda de resistencia en el Caribe, luchas que han tenido en la cultura uno de sus ámbitos más prolíficos, como lo demuestran este y otros géneros musicales surgidos a lo largo de los siglos. Todo esto lleva a la pregunta ¿podríamos comprender la cultura caribeña sin la influencia de las personas africanas esclavizadas y de las sociedades cimarronas que se configuran a partir de la huida de la plantación a la que se encontraban atadas? Hay que reivindicar el reggaetón como un género musical latino que posee densidad histórica, social y cultural, que tuvo la fuerza de imponerse a los prejuicios hasta sonar en todas partes como expresión de la fuerza que tenemos como pueblo latinoamericano y caribeño heterogéneo, que hace suyo este anhelo de libertad.

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| SIN PERREO NO HAY REVOLUCIÓN |

Afrofeminismo y movimiento: cinco canciones para entenderlo P O R : Va l e r i a A n g o l a

Las mujeres afrodescendientes somos herederas del gozo y la sabrosura ancestral. Las mujeres negras hemos resistido por más de 500 años a la multiplicidad de opresiones a través de la música y el baile, con el cuerpo, la voz y el movimiento. Resistimos al sexismo, resistimos al racismo, resistimos al empobrecimiento capitalista. A pesar de la arraigada creencia de que el reggaetón es intrínsecamente machista, en el fondo, las mujeres negras, afrolatinas y afrocaribeñas, han sido partícipes activas

en el desarrollo de este género musical. Son sujetos con agencia, dueñas de sus propias representaciones, compositoras, coristas, musas, pero también cantantes y bailarinas. Estas son cinco recomendaciones de canciones para comprender cómo es que las mujeres de la diáspora africana se posicionan frente a la multiplicidad de las violencias, cómo han generado sus propias estrategias de resistencia sin la intervención de personas externas a sus comunidades.

Anacaona - La Sista

Paso a paso - La Hill

La Sista, también conocida como la Musa del Reggaetón, es la Anacaona africana. Anacaona fue una cacique del pueblo taíno, mujer rebelde y anticolonialista de pura cepa. Anacaona organizó una emboscada contra los colonizadores, mató a 43 de ellos. Después de esto, fue ahorcada en público frente a todo su pueblo. La Sista en Anacaona dice que ella es cimarrona, amazona, faraona… Que La Sista mencione a Anacaona en esta canción significa la reivindicación de la resistencia histórica de las mujeres racializadas frente a los vestigios de la Colonia.

Esta canción significa la denuncia de una mujer negra que experimenta la simultaneidad de opresiones por cuenta del género y la raza. A través de la enunciación de algunas figuras representantes de poder como los “cuellos rojos” (los gringos), el “superintendente” y “las blanquitas que le tienen miedo al sol”, La Hill se refiere al sexismo y el racismo en Puerto Rico, a raíz de la relación colonial que Estados Unidos ha establecido con la isla. También habla de las vicisitudes que enfrentan las mujeres negras en la industria de la música urbana. La Hill afirma en el verso final de la canción: “Y me retiro, yo seguiré cantando, saludos aquellos que de mí se mofaron, no seas loco, ya no quiero tu respaldo, no te me preocupes que yo sigo paso a paso”.

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Tu pum pum- Lisa M

Mal polvo - Demphra

Lisa M es una de las mujeres precursoras del género más importantes. Esta canción es una de mis preferidas porque es un diálogo entre ella y un hombre de corta estatura, Santi, que pretende enamorarla. Él le dice cosas para convencerla, sin embargo, Lisa M marca su raya de manera fulminante: “si me tocas la cara, yo te voy a romper”. Tu pum pum, para mí, significa cómo las mujeres han marcado los límites de lo que quieren y lo que no cuando interactúan con hombres.

Esta canción tiene la duración de un mal polvo, apenas dos minutos; no obstante, es sustanciosa porque Demphra, una de las mujeres de la agrupación panameña La Factoría, sabe perfectamente que un hombre debe complacerla en la cama. Si eres mal polvo, Demphra no titubeará para dejarte. El placer sexual femenino es primordial y las mujeres negras lo saben, lo exigen y te dejan si no das la talla.

Yo quiero bailar Ivy Queen

La popolaGlory Glow

Himno feminista. “Bailo reggaetón, pero no soy chica fácil...” Las mujeres que bailan reggaetón, que se desnudan o que trabajan con su cuerpo y su sexualidad pueden decidir cuándo ir al mambo y cuándo no. Yo quiero bailar de Ivy Queen es una canción que desmiente la creencia que las mujeres en contextos sexuales se encuentran dominadas por completo y que son incapaces de discernir o resistir frente al poder. No hay poder sin resistencia.

Glory Glow es una de las mujeres más importantes en la historia del reggaetón. Pese a que fue corista de grandes éxitos como Gasolina, Dale Don Dale y Baila Morena, Glory Glow no ha tenido el reconocimiento que merece. Fue castigada de forma severa por la industria musical por esta canción: La popola. La popola (o la vulva) habla de un encuentro sexual en el que ella pide que “le dé por allá para que descanse la popola”. La prohibición de esta canción en algunos países del Caribe es un hecho relevante, porque habla de los miedos de la blanquitud por la sexualidad femenina negra, de cómo la censura y el castigo suelen ser las formas para disciplinar los cuerpos de las mujeres.

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| LO PERSONAL ES POLÍTICO |

género y ataques en campañas políticas P O R : Ka r o l S o l í s

Los estereotipos de género están presentes en las campañas políticas y afectan a las mujeres en mayor medida que a los hombres. La relación entre género y las formas y efectos de las campañas negativas ha sido estudiada desde la ciencia y la psicología políticas pero sigue siendo un campo fértil en el que hay mucho por explorar. Una campaña política negativa no es otra cosa que la acción de hablar o referirse al oponente político, y que no implica incluir mentiras o noticias falsas, sino más bien apuntar las debilidades del oponente ofreciendo información relevante para los votantes que de otra forma no conocerían. ¿Qué candidatx subrayaría sus debilidades? Ningunx La evaluación que en democracia se hace de las posturas, propuestas y formas de expresarse de candidatas y candidatos tiene una relación directa y responde a estereotipos de género. Cuando se ataca a una política, político o politique en campaña, haciendo referencia a que no posee “cualidades” típicamente asociadas con su género o partido, los atacantes tienen la capacidad de disminuir el apoyo. Las mujeres son particularmente vulnerables cuando se les ataca subrayando que, por

ejemplo, carecen de aquellas características que son expectativas basadas en género. Erin Cassese y Mirya Holman, en un artículo en 2017 indicaron que, tras aplicar una encuesta en el marco de un estudio experimental para medir la respuesta de los electores frente a los ataques, si bien es cierto que tanto hombres y mujeres son vulnerables cuando se les perfila como débiles en el cumplimiento de patrones asociados a su género, existe una clara disparidad y las de ellas reciben el efecto más negativo cuando se alejan de estereotipos y son atacadas por ello (en especial las demócratas, toda vez que este estudio fue conducido en los Estados Unidos). Las autoras concluyen que se espera de las mujeres algunas características tales como mostrarse siempre asertivas, calmadas, compasivas o que defiendan con contundencia algunas políticas alrededor de temas como educación. En resumen, encontraron que los ataques en este sentido lastiman o logran reducir de forma más significativa el apoyo a mujeres que a hombres. En América Latina existe aún un vacío en la literatura que investigue con más detalle la relación entre género y su particular relación con los efec-

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tos de las campañas políticas negativas. Pero no resulta nada difícil extrapolar este tipo de hallazgos y pensar en ejemplos contundentes. Pensemos por un minuto en Bogotá y los incesantes ataques a Claudia López durante su paso por el Congreso de la República. ¿Por qué a Claudia, a modo de ofensa, la etiquetaron como la gritona? No se nos ocurrió nunca llamarle a otro congresista, “el gritón” (¡y gritan todo el tiempo!). A la luz de estudios como el que aquí mencionamos, la respuesta parece una obviedad, y analistas, mujeres feministas, entre otros, lo han anotado antes: porque elevar la voz, hablar con contundencia, confrontar y ser disruptiva no son características que se esperan de las mujeres. La expectativa es, por el contrario, mujeres dóciles. Necesitamos más mujeres disruptivas en política, lo digo también con contundencia: más mujeres feministas, capaces de, en la esfera de lo público, confrontar los estereotipos de género, no solo para ganar más espacios, sino porque las dinámicas que no se confrontan, estando dispuestas a incluso perder en el intento, no podrán nunca ser modificadas.


Aunque las mujeres en Colombia son el 52% de la poblaciĂłn, en cargos de representaciĂłn la realidad es:

12% 16% 19.7% concejos y alcaldĂ­as

gobernaciones

congreso

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| LO PERSONAL ES POLÍTICO |

¿Les parece normal la ausencia de mujeres y disidencias sexuales en los cargos de poder?

Diciembre de 2020 Más información @sonorabogotá

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| POLITIZARTE |

Colectivo La Matera @la_materazine

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Aunque la pandemia paralizó el mundo, la violencia contra mujeres y niñas no se detuvo. En lo corrido de 2020 al menos 200 fueron víctimas de feminicidios. Si la calle no era segura, las casas también están infestadas.


Reivind derecho a

Entrevista a Lar issa y Naz y plataforma S


dicar el al placer

zareth escritoras del libro Sola Me Gusto


| EL PLACER COMO DERECHO |

Hace casi dos años, Larissa, una puertorriqueña de 24 años que creció escuchando perreo y Nazareth, una ilustradora erótica española de 26 años, iniciaron Sola Me Gusto, un proyecto que buscaba mostrar la realidad de la masturbación femenina y explicar por qué seguía siendo un tabú entre mujeres. A diferencia de lo que piensa la mayoría de personas que conocen la plataforma digital, todo empezó al revés. Larissa llegó en 2017 a Barcelona, para hacer un Máster en Comunicación y Género, ahí conoció a Naza, su compañera de piso, y, de a poco, todo fue surgiendo. El producto fue un libro, pero el proceso una conversación de amigas sobre masturbación tardía y una infinidad de razones que terminaban en lo mismo: el placer como imposibilidad. Como proyecto final para su Máster, Larissa se reunió con su amiga e iniciaron una serie de entrevistas que terminaron en un libro, en el que reunían 15 de esas historias alrededor del mundo, así como las ilustraciones eróticas de la española, pero también una infinidad de lecciones sobre placer, sexualidad y diversidad. ¿Cuáles fueron sus conclusiones finales sobre por qué las mujeres, entre todos esos valores y lugares del mundo tan diversos, no se masturban o tardan tanto?

Algo que nos llamó mucho la atención con las entrevistas es que nos sirvió para quitarnos prejuicios sobre los lugares de procedencia de cada chica, porque aunque empezamos con mujeres de Barcelona, luego hablamos con personas de toda Latinoamérica y del Caribe y lo que nos dimos cuenta es que a veces se tiene a España como referente de una sexualidad muy libre, en donde las mujeres podemos disfrutar libre y plenamente de nuestra sexualidad, pero luego nos dimos cuenta que para nada depende de eso, porque hay muchos casos diferentes. El factor procedencia no tiene nada que ver.

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Lo que sí tuvieron las más de 100 entrevistas en común es que ninguna hemos recibido una buena educación sexual. La mayoría no hemos recibido y las que sí, ha sido una educación sesgada, así como orientada a tener una pareja cis-hetero. El sexo se orienta hacia el embarazo y al miedo de las ETS. Claro que es importante hablar de las enfermedades de transmisión sexual pero de una forma que no nos asuste y no nos aleje de disfrutar de nuestra sexualidad. ¿De qué manera descubrieron la forma de hablarle sobre sexualidad a disidencias? ¿Cómo hablar del placer desde la diversidad?

Al final la ventaja que tenemos es que Larissa es una muy buena representación de las mujeres racializadas y yo soy una de las mujeres dentro del colectivo LGBT, obviamente no de todxs, pero somos nuestra propia representación dentro de estos colectivos oprimidos. Entonces cuando estás dentro del feminismo, de la sexualidad, en el campo del placer y del amor propio es un camino en el que te tienes que observar y deconstruir todos los días, porque nos han enseñado cómo son las cosas, o hablar de cierta manera, que todo eso nos lo tenemos que cuestionar, porque igual que nosotras pertenecemos a colectivos oprimidos, hay personas que nos leen que pertenecen a otros. Lo que siempre hemos tenido muy claro es que en Sola Me Gusto hay tanto representación de mujeres cis como de mujeres trans. Es verdad que hay menos presencia de mujeres trans porque nosotras no nos queremos apropiar de su discurso, porque tenemos más privilegios como cisgénero, pero siempre que podemos intentamos incluir todo tipo de cuerpos dentro de lo “femenino”, más allá de lo normativo. También entender que dentro del feminismo tenemos cabida todas las personas. Con respeto y escucha vamos encontrando el camino para no dejar de lado a nadie.


El amor propio parece una conversación muy importante pero puede entenderse como un discurso suave, ¿de qué manera colectivizarlo y volverlo público?

En sus redes también han tenido una conversación sobre la música en ese proceso, ¿cómo interpretan la presencia del reguetón en su discurso?

Para nosotras el amor propio siempre ha sido un concepto colectivo, porque eso decimos: “Solas nos gustamos pero juntas luchamos”, porque la realidad es que como persona te puedes amar y querer, pero hay un conciencia colectiva que tenemos que trabajar para lograr los cambios que de verdad se quieren en la sociedad; y la realidad es que el amor propio por años ha sido una conversación que se ha centrado en culpabilizar individualmente, hay una responsabilidad cuando se individualiza demasiado, porque también es necesario tener un ambiente en el cual se pueda florecer todo ese trabajo personal. Por eso es necesario crear redes, para poder entre todas crear unos círculos con mucho más respeto, empatía y aceptación.

El reguetón y el placer tienen todo que ver. Es una música que se vive, cuando se mueve el cuerpo estás bailando para tí, estás, en cierto punto, disfrutando de tu sexualidad. El reguetón tiene ese toque sensual, en el cual yo puedo bailar y mover el culo para mí, darlo todo en la pista, y si yo voy a bailar contigo, nos vamos restregar en la pared, no quiere decir que yo quiero tener sexo contigo, simplemente estoy disfrutando de lo que a mí me gusta, de mover mis caderas y sentirme libre con el movimiento. No hay ningún otro tipo de música que nos dé esa libertad. Al ser algo tan cultural, porque yo me críe con el reguetón, desde que tengo 7 años estoy perreando Vico C, nos hace libres y empodera: el poder de bailarle a alguien toda la noche y al final decir acá no va a pasar nada. Ahora la cultura latina, las mujeres, está retomando ese espacio. Porque aunque por muchos años sí hubo mujeres en el género como la Caballota (Ivy Queen) y la Sista, era un mundo muy masculino. También está bueno cuestionarse el reguetón, qué está pasando que hasta ahora están empezando a entrar en masa mujeres reguetoneras y por qué no tienen el mismo apoyo que los hombres. Esa discusión es muy interesante, nosotras amamos el reguetón pero también me gustaría ver cómo va evolucionando, porque la letra y el discurso está cambiando. Hablando del placer, el reguetón tiene una línea muy conectada con la sexualidad y los orgasmos femeninos.

En esa misma línea hay una enseñanza cultural muy constante que dice que para acceder al placer hay antes que acceder amor, ¿qué relación han encontrado entre el amor romántico y el placer?

Es algo que está muy ligado. Nos van educando de cierta manera en la que antes de darle importancia a nuestro propio placer y amor, nos enseñan que tenemos que demostrar afecto por otras personas y nos enseñan a depositar esa confianza en nosotrxs mismos a través del amor que otrxs nos puedan dar. El amor romántico es tóxico, entonces todos los inputs que recibimos vienen de ese lugar, así para poder quererte y darte placer debes deconstruir todo lo que sabes. Te tienes que replantear todo lo que has aprendido.

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| NO NACIMOS PARA LA GUERRA |

dejar el temor por las plantas En Colombia el uso de cannabis medicinal es legal pero su cultivo y producción requieren seguir un protocolo legal determinado. Luna es una de las niñas que sobrevive gracias al autocultivo familiar, cuya legislación no es tan clara. Este mercado, que podría llegar a 166.000 millones de dólares en 2025, genera 17 puestos de trabajo por cada hectárea.

POR: Camilo Carlos García Santaella

Medellín, octubre de 2019 Luna Valentina juega a las escondidas con otrxs niñxs entre las plantas del jardín. Su mejoría es asombrosa. Desde que sufrió su primera convulsión, en medio del calor de Leticia cuando tan solo tenía 9 meses, su vida cambió Ahora, a sus 11 goza de su mejor salud, porque hace 2 años las convulsiones desaparecieron. La epilepsia fue para ella un largo peregrinar por consultorios llenos de noticias desalentadoras y angustiosas para su madre, Inés, que ahora se encuentra explicando, a dos mujeres que empujan a una niña catatónica en una silla de ruedas, el proceso con el que se transforman las flores en el aceite con el que le dijo que no a la pronta muerte que lxs médicxs le pronosticaron a su hija. A las señoras les queda imposible ocultar su asombro y la incomodidad que les genera encontrarse rodeadas de plantas de marihuana. Las miran con desconfianza, esperando que en algún momento se impulsaran desde sus raíces sobre ellas gritando “nadie se mueva, que esto es un atraco.” Sin embargo, las risas infantiles que se cuelan entre las ramas cargadas de gruesas flores esmeraldas, les devuelven la tranquilidad. Las comprendo. Cualquiera que haya crecido en los años de la guerra contra el narcotráfico puede recordar los tiempos cuando la violencia parecía ser nuestro único destino, porque las semillas que crecían en los campos sólo podían germinar abonadas por la metralla, fructificar jun-

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to a las minas y cosechar destrucción y muerte. Las plantas de marihuana, coca y amapola eran presentadas por los medios como las culpables de la guerra, se mostraban monstruos incontenibles que obligaban a lxs jóvenes a bendecir las balas con las que se ganaban la vida, quitándosela a otrxs porque era la única forma de beneficiarse de la bonanza de su tierra. Es difícil dejar atrás la imagen demoníaca de plantas asesinas, que la política con sus enmarañados conjuros legales ha creado sobre la marihuana, coca y amapola, pero Inés y Luna Valentina se han propuesto eliminar este terrible disfraz, borrarles las capas de maquillaje macabro y devolverles su naturalidad. Amparadas en la Ley 30 de 1986, la jurisprudencia de la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia han creado a Fundaluva, una fundación destinada a ayudar a pacientes que encontraron en el cannabis medicinal un alivio a sus enfermedades. En la actualidad tiene más de 200.000 pacientes que se benefician de su sistema asociativo de autocultivo con el que garantizan un suministro constante de medicamento y un precio accesible para todxs. Inés y Luna no planean detenerse y se han comprometido en difundir el esquema de autocultivo y autoaprovisionamiento para brindarle una solución natural y económica a las 450.000 personas que sufren ataques epilép-


Cualquiera que haya crecido en los años de la guerra contra el narcotráfico puede recordar los tiempos cuando la violencia parecía ser nuestro único destino.

ticos en el país, un alivio a las 50.000 pacientes de enfermedades huérfanas; y cultivar la esperanza en cientos de miles de personas que padecen cáncer, lupus, esclerosis múltiple, entre otras graves afectaciones de la salud. Las señoras se acercan precavidas a la planta y miran de reojo a lxs niñxs que continúan escondiéndose entre sus ramas. Inés no necesita más pruebas, ni tiene la necesidad de recurrir a la jerigonzas científicas y frases complicadas para convencerlas de los beneficios terapéuticos que el extracto de flores de cannabis puede traer para la niña que observa inmóvil hacia un punto extraviado en el horizonte. El juego de aquellxs que antes ni se podían mover, es su mejor prueba. Una de las señoras estira la mano hacia uno de los brotes enmarañados que crece en el extremo de una de las ramas, pero la retira rápidamente al sentir el contacto con la melcochuda resina que brota de la flor. “No tenga miedo. Es sólo una planta, no hace nada malo. Maldades hacen lxs que la prohíben, porque estas flores son medicina”, le dice Inés con una sonrisa. La señora inicia nuevamente el movimiento y aprieta la flor, mientras su cara revela la paz de haber desenmascarado a un falso demonio que la había atormentado por años.

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| PALABRAS DE RESISTENCIA |

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| C O L E C T I V A | A B Y A Y A L A | 73 OBRA DE JOSÉ RUÍZ EN ESPACIO EL DORADO


GALERÍA ESPACIO EL DORADO | @ESPACIOELDORADO

Una apuesta contra el tiempo: así es la obra de José Ruíz en Espacio El Dorado. P O R : Va l e n t i n a G u t i é r r e z Tu r b a y

Todos los días me levanto a las 8 de la mañana en Santiago de Chile. Mientras me tomo una taza de agua tibia con limón, me conecto a la transmisión en vivo del canal de YouTube de Espacio El Dorado, la galería que fundé hace cinco años en Bogotá. En la esquina inferior derecha veo una oruga pixelada dentro de un saco de dormir anaranjado sobre un aislante hecho de papel burbuja y cartón. Se trata de José Ruíz, artista visual bogotano. Desde hace cinco meses, al igual que todxs lo hemos hecho en nuestras casas, cumple con las medidas de aislamiento preventivo contra el covid-19, pero no e n su casa sino en la galería. Ahí era en donde estaba desarrollando su exposición Impresiones sobre actualidad desde el 15 de febrero de este año.

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El proyecto ha sido ampliamente cubierto por medios especializados y masivos, nacionales e internacionales; fue acogido por la plataforma internacional Tropical Papers durante el mes de abril y tuvo una segunda etapa de producción intensiva en apoyo al crowdfunding del Museo La Tertulia. La socióloga e historiadora de Arte Paola Peña en su ensayo covid-life/covid-art, publicado en la revista autogestionada Calentao, en su primera edición de mayo 2020, hace un análisis sobre algunos proyectos artísticos y sus estrategias para coexistir con el virus. Allí, atribuye el éxito de Impresiones sobre actualidad a ciertas características: “video en tiempo real, fácilmente adaptable a la interacción de plataformas web, genera contenido, funciona publicitariamente, no encuentra fácil


| PALABRAS DE RESISTENCIA |

competencia y, sobre todo, logra mantener la apariencia que el sistema arte sigue funcionando tal como lo conocemos”. Esta última afirmación me permite elaborar sobre las ideas y discusiones que dieron lugar a esta exposición que buscaba resistir a la forma en que venía funcionando el sistema artístico. El tema de la exhibición, la actualidad, exigió de parte del artista y la galería un compromiso de estar disponibles para reflejar, tomar posición, inmortalizar y archivar los acontecimientos que se desarrollaran en ese tiempo. Pensado durante la “antigua normalidad”, la obra es una forma de resistencia al aceleramiento propio del circuito global del arte: tener en una galería comercial una instalación que hace visible el tiempo y espacio de producción, en lugar de exhibir mercancías enmarcadas y listas para ser consumidas, es una apuesta política.

para estar vigentes en la región y en el mundo, en el año teníamos que hacer un recorrido más o menos así: México-Madrid-Hong Kong-Buenos Aires-Nueva York-Basilea-BogotáLondres-París-TorinoPuerto Rico-Miami. Vendiendo obras en pesos colombianos, con un mercado tan pequeño como el nuestro, esto era insostenible para la gran mayoría de galerías locales.

Con la pandemia se han agudizado las falencias de nuestro campo, pero la fragilidad de muchos proyectos y espacios es una condición constitutiva de los modelos en los que estábamos basando nuestro crecimiento, pues correspondían a realidades económicas y mercados muy lejanos a las propias. Había una intensa maratón de ferias de arte a las que era imperativo asistir para hacer parte de la constelación global y tener reconocimiento. Esto significaba que, para estar vigentes en la región y en el mundo, en el año teníamos que hacer un recorrido más o menos así: México-Madrid-Hong Kong-Buenos Aires-Nueva York-Basilea-Bogotá-Londres-París-Torino-Puerto Rico-Miami. Vendiendo obras en pesos colombianos, con un mercado tan pequeño como el nuestro, esto era insostenible para la gran mayoría de galerías locales. Impresiones sobre actualidad era una forma de sortear estas exigencias, proponer unos tiempos y procesos que tuvieran en cuenta la escala humana de producción y la capacidad, también humana, de gestión. La exposición es a la vez síntoma y resistencia, reflexiona sobre el tiempo y juega con su plasticidad. Hoy, la cuarentena de impresión se mantiene e incluye labores de distribución de los carteles: tiempo y materiales transformados en mercancía. Este proyecto es una especie de resistencia tangencial, un concepto definido por el filósofo mexicano Luciano Concheiro en su libro Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante, como aquella que además de no ser confrontacional se distancia de las estrategias de la resistencia pasiva y sus acciones (manifestaciones pacíficas, boicots, huelgas de hambre, laborales o de celo) para “[...]resistir a la situación presente, porque no busca cambiar el sistema desde dentro sino vivir transitoriamente fuera de él”.

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| GLOSARIO |

Glosario

A

C

Aborto

Consumo Consciente

Interrumpción de un embarazo, que puede ser forzada o voluntaria. El aborto voluntario es una interrupción consciente y consentida del embarazo, responde a una decisión personal y libre, por ende es un derecho fundamental. El procedimiento forzado, en cambio, es un délito.

Proceso de consumo que reconoce los impactos sociales, económicos y ambientales de cualquier compra de un producto y servicio y ve en el consumidor xn sujetx de derechos y responsabilidades, que trabaja para desarrollar una conciencia crítica sobre el rol de los consumidorxs y su poder de presión.

F

H

Feminismos

Heteronormatividad

Es un movimiento social plural, múltiple y diverso. Es un conjunto de teorías. Es una práxis política que trabaja por la igualdad de los derechos para todxs y busca acabar con el sistema violento y asesino que es el patriarcado. Es un movimiento cuestionador y transformador de las relaciones de poder que busca un mundo libre de opresiones.

Régimen social, político y económico que percibe como natural la maternidad, el matrimonio y la heterosexualidad. La ‘heteronorma’ no es más que el proceso de normalización de la heterosexualidad y la binariedad por la que sujetxs, agentes, instituciones y espacios se ven atravesados.

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I

L

Interseccionalidad

Lenguaje inclusivo

Es una teoría que invita a pensar en la discriminación y las opresiones como una matriz donde diferentes categorías convergen. Estos lentes permiten ver que las desigualdades no se jerarquizan, se superponen unas a otras y tienen dinámicas operativas diferentes, funcionan de diversas maneras en diferentes contextos y relaciones de poder.

Postura política que desafía las reglas y normas patriarcales y sexistas del lenguaje. Opera bajo la premisa de un mundo diverso, plural y múltiple que debe ser leído y nombrado desde esa esencia, lejos de la binariedad y la maculinización de las palabras.

Sororidad

Patriarcado

Es una postura solidaria entre mujeres que se perciben como iguales. Una práctica política que sobrepasa la homogeneidad y gestiona la crítica desde la deliberación y no a partir de las plataformas patriarcales desde donde se nos ha identificado como rivales.

Sistema y estructura que percibe a los varones blancos y heterocis como superiores, configurando el espacio público y privado para privilegiarlos. Es una estructura históricamente diseñada para el dominio de hombres sobre las mujeres, así como disidencias sexuales (orientaciones e identidades) que desafían los marcos de la heteronormatividad.

S

P

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“POR QUÉ NOS ASESINAN SI SOMOS LA ESPERANZA DE AMÉRICA LATINA


PAUTE CON NOSOTRXS Y FINANCIE EL TRABAJO POR LOS DERECHOS HUMANOS.

¿quién está detrás de este proyecto?

320 277 47 31 revistacolectivadoslatinas@gmail.com

DOS LATINAS Es una plataforma y fundación de Derechos Humanos que trabaja diariamente por apostarle a la construcción de una ciudadanía más empática y consciente de su rol en el mundo. Financia talleres sobre DDHH en contextos precarizados en Colombia y México (buscando expandirse a otros lugares de Latinoamérica) y asimismo, a través de este trabajo, busca ser puente entre la audiencia digital y estas realidades sociales. Esto se logra por medio de plataformas digitales, el arte y las narrativas “populares”, para llegar a nichos más amplios y alejados de estos temas, esos espacios que a las narrativas “tradicionales” (lenguaje institucional, académico y el del activismo tradicional) les ha costado permear. 2L tiene una bandera y un discurso que se enraiza desde latinoamérica, sus dinámicas, sus contextos, sus voces y sus luchas. Lo demuestra en las voces que amplifica y en la forma en que usa el lenguaje y como apela a ese lenguaje sudaca, rebelde y disruptivo. Colectiva se suma como un nuevo brazo para ampliar y seguir democratizando estas conversaciones, además de fortalecer una democracia sólida, así como el respeto por el estado de derecho, por medio del acceso a la información, promoviendo la construcción de paz desde la diversidad y la colectividad.


Agradecimientos Esta primera edición es gracias a la energía y tenacidad de Vanessa Parra, todo el cuidado contenedor de Daniela Cuervo y toda la fuerza de quienes están detrás de cada letra. Gracias a Camilo Carlos García, Valentina Gutierrez, Laura Beltrán, a Osa y Andy de Torta Golosa, Karol Solis, Angel Mendoza y Valeria Angola, son la resistencia hecha palabra. También a Larissa y Naza de Sola Me Gusto, a Ana Tijoux, Georigina Orellano y Putamente Poderosas por su tiempo y disposición. A Tavo Garavato y al Colectivo Matera por el poder de sus imágenes. Dos Latinas les agradece su generosidad para acompañarnos a emprender este sueño que se llama Colectiva y Abya Yala les agradece su trabajo, existencia y lugar de enunciación.


JHHFRANN | @JAHFRANN


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Bienvenidxs a la primera edición de Revista Colectiva, un medio de comunicación de periodismo digital e impreso independiente, gestionado a...

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