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NIÑA JUEGA CON

RACI MOS Toda su infancia en Perú la pasó dibujando mapas, corriendo por viñedos, yendo a la playa y contemplando puestas de sol. Grimanesa Amorós

vive en Nueva York desde 1984 y sus esculturas en forma de burbuja han recorrido todo el planeta, convirtiéndola en una de las artistas peruanas más reconocidas. Un reciente viaje a Puno inspira su obra actual, que se ha expuesto en los mejores museos de Europa y Estados Unidos. Por primera vez siente que ha encontrado su esencia.

Escribe: Carlos Fuller M. / Fotos: Archivo personal

S

e llamaban a sí mismos Kot’suña u Hombres del lago. Los uros no eran aimaras ni quechuas. Sus orígenes se remontan a una etapa anterior a la de los Incas. Con los años llegaron al lago Titicaca donde, a 3810 metros sobre el nivel del mar y flotando sobre el agua, construyeron su hogar. La totora crece a lo largo del lago y los pobladores la utilizan para hacer sus embarcaciones, casas y herramientas. También la usan para construir sus 42 islas. La primera vez que Grimanesa Amorós pudo visitar Puno fue el año 2011. Conoció el Titicaca; conoció a sus habitantes, gente que vive de la venta de suvenires y alimentándose de la pesca; contempló las puestas de sol a la caída de la tarde suspendida sobre cúmulos de totora. Ese viaje la inspiró a crear una serie de instalaciones que llamó Uros Islands. Esa exposición recorrió el mundo. Se presentó en la edición número 54 de la Bienal de Venecia, en el Wereldmuseum de Rotterdam, en la Paul and Lulu Hillliard University Art Museum de Louisiana; la instalación se vio en el Times Square de Nueva York, en la Chapelle de la Persévérance de Tarascon y sigue viajando a las principales capitales del planeta. Las esculturas de Grimanesa Amorós semejan burbujas. Esferas grandes y pequeñas, decoradas con trazos de diferentes formas e iluminadas desde adentro. De sus superficies emana una luz muy natural, similar a la de un ocaso. A Grimanesa siempre le obsesionó el océano. Le obsesionó la espuma que salía de las crestas de las olas peruanas. Le obsesiona-

DE BURBUJAS

ban los atardeceres que veía en las playas de Lima, iluminación la hizo para el Allure of the sea, el crucuando aún era muy pequeña. cero más grande del mundo. Esa muestra se llamó Racimo. Cuando era niña, su abuelo la llevaba a *** caminar por los viñedos de Pisco. A veces se escondía De niña, a Grimanesa Amorós le gustaba dibujar detrás de los muebles para que no la vieran probar el mapas y lo hacía hasta muy tarde en la noche. En su licor. Años más tarde, vería también los viñedos del clase de Geografía le mandaban a estudiar las capitalnorte de Portugal y el sur de Francia. La forma de los es, los ríos y las montañas. Siempre supo que viviría racimos, la manera en que se aglomeraban influiría fuera del Perú y sentía curiosidad por lo que había también en sus obras siguientes. más allá de Lima. Desde muy chica caminaba por sus Las burbujas de Grimanesa están colocadas como calles preguntándose hasta cuando las recorrería. si fuesen racimos de uvas. Su madre le contrató a una profesora que le Nueva York le dio una estética moderna. Perú le enseñó a pintar con óleo. Sin embargo, Grimanesa dio su esencia. Grimanesa siente que está en un gran sabía que a sus padres les preocupaba que estudiase momento de su carrera porque ha logrado encontrar arte. Por ello decidió cursar Psicología y el arte lo su esencia. El éxito de Uros Islands la ha llevado a hacía paralelamente en talleres particulares. Vivía en dar conversatorios en varios puntos de Asia y a exLa Molina y después de sus clases se pasaba al taller poner en toda Europa. Ha ganado el reconocimiento de Miguel Gallo, en San Isidro. Psicología desde las mundial por su manera de jugar con las burbujas. siete de la mañana, Arte desde las cuatro de la tarde hasta las doce de la noche. Ritmo fuerte para una *** chica de dieciocho que quería salir con sus amigos. Todas las Semanas Santas, el mar peruano se pone Cuando tenía tiempo, le fascinaba ver los colores más bravo que de costumbre. De pie, en la orilla, y las luces del sunset. Grimanesa Amorós veía las olas inmensas y, en sus Desde entonces, Grimanesa ya viajaba por el crestas, la espuma amarillenta. Los pescadores solían mundo buscando el lugar donde finalmente viviría. decirle que se ponía de ese color porque el mar estaba Lo encontró en Nueva York: por su rapidez, su modenfermo y que era así como se limpiaba. Grimanesa ernidad, la altura de sus estructuras y la energía de se colocaba la espuma por todo el cuerpo. El viento sus personas. En 1984, Grimanesa Amorós se mudó hacía que las burbujas se muevan, el sol refractaba definitivamente y cambió la pintura por las figuras de su luz sobre sus superficies. Y mientras en la costa tres dimensiones. le gritaban «¡Que cochina esta niña!», en su piel las Una de las primeras esculturas en la que utilizó burbujas reventaban una a una.

Revista Asia Sur - Edición Nº 116  

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