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Si Dios le ha hablado, haga la siguiente oración: “Dios, ten misericordia de mí, pecador. Señor Jesús, ven a mi corazón, perdóname mis pecados y salva mi alma. Amén”. Le aseguro que Jesús le salvará. El no rechaza a nadie. Si ha orado esta oración sinceramente del corazón, es salvo y está preparado para el fin del siglo—la siega de Dios. Ponga abajo su nombre y la fecha de su decisión para testimonio del día que ha pasado de muerte a vida. ¡Dios le bendiga! Nombre _____________________________________________ Fecha _______________________________________________ Si necesita ayuda en su vida cristiana, puede comunicarse con:

 El tiempo de la cosecha

Regular Baptist Press 1300 N. Meacham Road Schaumburg, IL 60173-4806 1-800-727-4440 Harvesttime Spanish

RBP4051


El tiempo de la cosecha

E

l tiempo de la cosecha es una de las temporadas más bonitas del año. En ella vemos el resultado del trabajo, y la provisión bondadosa de Dios, dándonos el sol, la lluvia y la tierra. La cosecha es el tiempo de verdadero regocijo para los que han luchado en su campo. En la Biblia Dios nos dice de otra cosecha: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7). Sabemos que es la verdad. Si sembramos maíz, cosecharemos maíz; si sembramos yerba mala, cosecharemos yerba mala. En Gálatas 6:8 leemos, “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Este principio de la siembra y la cosecha se encuentra en la ley de Dios, así como en la de la naturaleza. Cuando los discípulos de Jesús le pidieron que interpretara la parábola del sembrador y la cizaña, Jesús les dijo, “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña [o yerba mala] son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de

tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mateo 13:37-43). En Romanos 6:5 Dios nos dice, “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”. Permita que yo le pregunte: Si usted muriera en este momento, ¿cómo será plantado? Recuerde que sólo la buena semilla (los hijos del reino) será resucitada a vida eterna. La semilla mala pasará la eternidad con su padre el diablo atormentada sin esperanza día y noche. ¡Dios ha abierto el camino para que nosotros aún siendo pecadores, podamos ser sus hijos, y su camino es el camino de la cruz! Lo único que él nos pide es que nos humillemos y reconozcamos que somos pecadores, y arrepentidos de nuestros pecados le pidamos a Jesús que nos salve. El puede estar tocando la puerta de su corazón ahora mismo. Si está tocando, dele entrada. En Apocalipsis 3:20 Jesús dice, “He aquí, yo estoy a la puerta [la puerta de su corazón] y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Por favor, reciba el perdón que Jesús le está ofreciendo, con su sangre preciosa derramada en el Calvario. Jesús les dijo a los líderes religiosos que para entrar en el Cielo deberían nacer de nuevo (Juan 3:3). Y leemos en Juan 14:6, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. También vemos en Juan 10:9, “Yo soy la puerta [la puerta del Cielo]; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. ¡SOLO HAY UN CAMINO—JESUS! No permita que Satanás le engañe con enseñanzas y tradiciones humanas. En Efesios 2:8,9 leemos, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Acepte la GRACIA de Dios ahora.


El tiempo de la cosecha

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l tiempo de la cosecha es una de las temporadas más bonitas del año. En ella vemos el resultado del trabajo, y la provisión bondadosa de Dios, dándonos el sol, la lluvia y la tierra. La cosecha es el tiempo de verdadero regocijo para los que han luchado en su campo. En la Biblia Dios nos dice de otra cosecha: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7). Sabemos que es la verdad. Si sembramos maíz, cosecharemos maíz; si sembramos yerba mala, cosecharemos yerba mala. En Gálatas 6:8 leemos, “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Este principio de la siembra y la cosecha se encuentra en la ley de Dios, así como en la de la naturaleza. Cuando los discípulos de Jesús le pidieron que interpretara la parábola del sembrador y la cizaña, Jesús les dijo, “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña [o yerba mala] son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de

tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mateo 13:37-43). En Romanos 6:5 Dios nos dice, “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”. Permita que yo le pregunte: Si usted muriera en este momento, ¿cómo será plantado? Recuerde que sólo la buena semilla (los hijos del reino) será resucitada a vida eterna. La semilla mala pasará la eternidad con su padre el diablo atormentada sin esperanza día y noche. ¡Dios ha abierto el camino para que nosotros aún siendo pecadores, podamos ser sus hijos, y su camino es el camino de la cruz! Lo único que él nos pide es que nos humillemos y reconozcamos que somos pecadores, y arrepentidos de nuestros pecados le pidamos a Jesús que nos salve. El puede estar tocando la puerta de su corazón ahora mismo. Si está tocando, dele entrada. En Apocalipsis 3:20 Jesús dice, “He aquí, yo estoy a la puerta [la puerta de su corazón] y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Por favor, reciba el perdón que Jesús le está ofreciendo, con su sangre preciosa derramada en el Calvario. Jesús les dijo a los líderes religiosos que para entrar en el Cielo deberían nacer de nuevo (Juan 3:3). Y leemos en Juan 14:6, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. También vemos en Juan 10:9, “Yo soy la puerta [la puerta del Cielo]; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. ¡SOLO HAY UN CAMINO—JESUS! No permita que Satanás le engañe con enseñanzas y tradiciones humanas. En Efesios 2:8,9 leemos, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Acepte la GRACIA de Dios ahora.


Si Dios le ha hablado, haga la siguiente oración: “Dios, ten misericordia de mí, pecador. Señor Jesús, ven a mi corazón, perdóname mis pecados y salva mi alma. Amén”. Le aseguro que Jesús le salvará. El no rechaza a nadie. Si ha orado esta oración sinceramente del corazón, es salvo y está preparado para el fin del siglo—la siega de Dios. Ponga abajo su nombre y la fecha de su decisión para testimonio del día que ha pasado de muerte a vida. ¡Dios le bendiga! Nombre _____________________________________________ Fecha _______________________________________________ Si necesita ayuda en su vida cristiana, puede comunicarse con:

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