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Memorádum.

Diarios sobre una bicicleta

Introducción Cuando me pongo a recordar mis vivencias pasadas, de las que mejor suelo acordarme son de aquellas extraordinarias. Escenas casi cómicas, absurdas o melodramáticas que te envuelven sin tú darte cuenta. Fueron escenas improvisadas, plagadas de espontaneidad, de frescura, donde el azar juega un papel dominante en todas ellas: libres de prejuicios y precauciones. Exponerte al azar alimenta la adrenalina y la posibilidad de vivir experiencias inimaginables. Situaciones que rozan el surrealismo. Y yo, quiero vivirlas.

Qué Me propongo un reto. Cruzar Europa de sur a norte a los largo de 2000km en busca de nuevos lugares, nueva gente, nueva arquitectura. Resumiendo: nuevos modos de vivir, nuevos climas. Este éxodo se propone con pocos recursos energéticos, buscando una independencia casi absoluta en pro de sentirme capaz de desarrollar mi propia vida. No horarios. No caminos establecidos.

Cómo En los últimos 7 años, una acompañante constante me ha permitido ser quien soy, ir de un lugar a otro sin depender de nadie, apurar el tiempo al límite, y descubrir cosas entre trayecto y trayecto. Y todo ello se lo debo a mi Bicicleta. Parecerá irrisorio pero hay elementos que alteran por completo el modo de entender tú alrededor. Tu vida no se entiende sin ellos: la familia, el móvil, Internet… son a veces lastre, a veces instrumentos indispensables. En este caso la bicicleta se vuelve testigo de todo lo que te ocurre en el día a día. Se establece una relación personal-objetual interesante sólo entendible por quien tiene su propia bici. La bici elegida para este proyecto se llama BiciPeu, fabricada en Francia en 1987 (año de mi nacimiento) fue adquirida por mi padre como bici de carreras. Después de bastantes años de uso, un día fue a parar al trastero, lugares que una vez se entra, cuesta mucho salir. Contempló la oscuridad durante largos años, hasta que un día la curiosidad de mi hermano y mía hizo que la sacáramos de allí. Un nuevo lazado de cara y de uso le vendría bien, así que entre los dos se adaptó a lo que yo denomino: una bicicleta urbana revertida.


Porqué Mucha gente acentúa mi poca cordura al hablarles de este viaje, pero son mis ganas de generar un punto de inflexión en mi vida lo que consigue convencerlos de que todo esto tiene un sentido. En un principio este viaje surgió con mi hermano Sergio como un éxodo a Copenhague en un intento de reivindicar la bicicleta como un medio de movilidad sostenible al alcance de todos (y protegido de las crisis del petróleo). Incentivar una política de movilidad común europea en favor de adoptar estrategias que promuevan el uso de la bici en el ámbito urbano. Pero como toda historia va retorciéndose y ganando interés conforme se añaden componentes a su desarrollo. La boda de Sylvaint y Florence en Lyon, unos amigos que tuve la suerte de conocer en mi estancia universitaria en Sevilla, marcó un recorrido y una fecha. Lyon está de camino en el eje norte-sur francés y la fecha no era ni mucho menos desfavorable. Sólo debía aprobar el Proyecto Final de Arquitectura en Julio en lugar de Octubre como lo tenía previsto, para no arrastrar ninguna responsabilidad académica. ¡Y fue todo un éxito! http://issuu.com/raul_martinez_rodriguez/docs/binder1        


Diarios sobre una bicicleta