Los turbantes son como el papel en la papiroflexia, dobla aquí, dobla allá, entrecruza aquí, entrecruza allá. Al final del proceso, la forma sigue siendo forma. En un país dónde la belleza es pecado, se te puede expulsar con todo y turbante, las mujeres deben comportarse y dejar de lado la lujuria por el bien de los desiertos. Un turbante te puede dar asilo en la cama de las mujeres que no necesariamente deben comportarse por el bien de su nación. De los retazos de esos rollos de tela salen turbantes para cabezas que se inclinan de vergüenza, vieras nomás como aprietan las orejas cuando no se dejan al descubierto, te das cuenta de lo que esta pasando, te digo que porque me dices eso cuando la gravedad terrestre me desacomoda el frente del sur, por los caminos del sur un turbante de oro y plata es justo y necesario.