GASTRONOMY
La Maja de Altea NADIE PUEDE NEGAR QUE LA LOCALIDAD ALICANTINA DE ALTEA ES UNA DE LAS MÁS BELLAS QUE ENCONTRAMOS EN LA COSTA MEDITERRÁNEA ALICANTINA. LA EXCELENTE CLIMATOLOGÍA QUE POSEE HACE QUE LA CIUDAD GOCE DE UN GRAN PRESTIGIO TURÍSTICO Y QUE, UNIDO A LA HISTORIA QUE LE PRECEDE, SEA UNA DE LAS LOCALIDADES COSTERAS QUE MAYOR DEMANDA DISFRUTA A LO LARGO DE TODO EL AÑO. Y, SIN LUGAR A DUDAS, ES LA GASTRONOMÍA EL TERCER PUNTAL DE LA QUE SE PUEDE DISFRUTAR EN ESTA PRECIOSA LOCALIDAD. Babeth Manzano conoce como pocos la Marina Baja: desde muy joven se crió en la vecina localidad de Calpe, donde su familia poseía un restaurante. Por ello, cuando pudo se mudó a Altea, abriendo un restaurante en el propio paseo marítimo de la ciudad. La Maja es una de las referencias gastronómicas de Altea, y su experiencia acumulada ha sido fundamental para conseguir la reputación que posee desde hace ya algunos años. Para seguir manteniendo esa magnífica opinión de los clientes, Babeth incorporó hace algunos meses a uno de los cocineros con más futuro de la Comunidad Valenciana: Kiko Lázaro. Kiko posee una buena técnica que le permite manejar con destreza los mejores productos y materias primas para elaborar sus platos: Mojama de bonito casero con salmorreta alicantina, pan casero de algas y taco de cordero pibil. Empezamos la comida con una recomendación de Babeth: Chablis de la bodega francesa Bouchard Père et Fils de la añada 2014. El primer plato que nos trae Kiko es una Caballa en semi salazón con pepino dulce, requesón de cilantro y esencia de manzana y estragón. Un plato que recuerda a una sopa fría. Hay que valorar, a pesar de su juventud, el gran nivel que desarrolla Kiko en todo el nivel y que sigue manteniendo en Vieira gallega aliñada con tuétano asado.
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El menú de degustación que nos proponen es generoso, y las entradas Kiko las finaliza con una Yema curada con habitas tiernas, panceta curada y escabeche de pollo de corral. Un plato de gran complejidad. Finalizado el Chablis, Babeth ha elegido una garnacha para continuar la comida. Y ¿qué mejor que una garnacha aragonesa de Campo de Borja – Alto del Moncayo 2012 (Bodegas Alto del Moncayo)? Un vino que se ha elaborado con cepas de una antigüedad que oscila entre los 40 y 70 años. 100% garnacha, con una crianza en barrica que supera los 20 meses. La proximidad de las lonjas de Calpe, Jávea, Alicante o Santa Pola hace que unos de los alicientes de La Maja sea el pescado fresco. El pescado de hoy es el Rodaballo asado con el jugo de sus espinas, sobre unas crestas de gallo, el toque picante de chili y unas ramas de bimi que le aportan vegetalidad. Finalizamos con una Presa ibérica infusionada en eucaliptus, consiguiendo una mayor jugosidad, y acompañada con galanga y chalotas glaseadas. En el pre-postre, Kiko busca más el toque cítrico para refrescar el paladar, mientras que en el segundo -Café, limón y leche- busca un toque más dulce, siempre en un gran equilibrio de todos sus ingredientes. Muy buenas las sensaciones que nos ha trasmitido La Maja. Lo cuidado y lo atento del servicio hace que te sientas muy a gusto. En los platos de Kiko encontramos gran interés y estamos seguros de que su gastronomía va a subir muchos puntos en todos los conceptos: gastronomía, producto, bodega y servicio. ¡Felicidades! Pedro G. Mocholí