No sin nosotras
Carol Santana Activista y feminista
kcarolsantana@gmail.com
IRLANDA DESPENALIZA EL ABORTO ESTEBAN SANJUÁN
23/12/2018
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MAYO: EL CAMBIO SIGUE IGUAL
ANUARIO M
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eres de delirios suelen creerse sus propias mentiras. Se sueñan de día, mientras que, de noche, deambulan despiertos buscando espejos para creerse que un solo cuerpo admita tanta grandeza. Pero afuera del palacio –su auténtico palacio– la calle es un teatro que no tolera farsas. Mucho menos directores ciegos que nos vengan con el cuento de que solo ellos pueden ver en la oscuridad. La gente grita y marcha. Escucha y habla. Canta y lucha. La resistencia comienza en las charlas familiares, en los muros que no se vigilan, en las esquinas solitarias. Allá donde el tirano no escucha, la rebelión encarna, nace y se reproduce. No muere. Siempre está allí, a la mano, porque sabemos que los tiranos nunca se van del todo. Suelen volver con oropeles distintos y en honor a la democracia: fascismos, priísmos, chavismos. Ciertamente deberíamos poder detenerlos con nuestro ejército del voto, con esa trinchera que se llama urna y ese rifle que se llama boleta, sin embargo, también pueden engañarnos. Es preciso admitirlo. Por eso hay que aprender la lección. No dejarnos enjaular con sus trampas y argucias. Y no, no nos basta con que el telón baje y la obra transcurra aburrida. Queremos historias que nos traigan regocijo, bienestar, unión. Si el director elegido no puede, que lo diga. Si la obra no ocurre al gusto de todos los espectadores, ya escribiremos, entre todos, a varias manos, un argumento que alcance para resucitar la felicidad. Los directores siempre han sido lo de menos.
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a despenalización del aborto en Irlanda fue un evento histórico. Miles de mujeres regresaban a su país natal para votar en contra de la octava enmienda de su constitución, la cual prohibía el aborto, ya que otorgaba los mismos derechos a la gestora y al producto. El referéndum del 25 de mayo se convirtió en un ejemplo para todo el mundo y una inspiración para poder lograr lo mismo en otros países, donde sigue siendo un problema de salud pública para las mujeres que representantes y ciertos sectores sociales aún se niegan a reconocer. La esperanza de que un país caracterizado por muchos años de ser sumamente católico haya aprobado con un 66% la despenalización del aborto, nos llegó hasta América Latina, donde meses después, nuestras hermanas argentinas estarían también haciendo historia con sus pañuelos verdes al exigir lo mismo. Irlanda demostró que la conversación sobre el aborto no puede seguir siendo si estamos en contra o a favor, sino de la autonomía que las mujeres deben tener para decidir sobre su propio cuerpo. Se trata de reconocer que el aborto existe y seguirá existiendo, y que lo único que se logra al prohibirlo es la muerte de mujeres al recurrir a prácticas peligrosas para interrumpir su embarazo. La imagen de las irlandesas con maletas en mano para ir a votar a favor del derecho de sus hermanas a decidir se nos quedará grabada por siempre, con las ganas de que algún día en México podamos otorgarle el mismo derecho a todas las mujeres.