¿Libertad o muerte? | Eitan Abramovich (AFP) Activistas a favor de la legalización del aborto se reconfortan mutuamente a las afueras del Congreso Nacional en Buenos Aires (Argentina) (Texto: El País) LA VISIÓN DE CARONTE
Miguel II Hernández Madero Escritor y maestro
EL NEGOCIO DEL TRANSPORTE URBANO…
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ESTEBAN SANJUÁN
27/12/2018
AGOSTO: TODO ES TRANSICIÓN
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or siglos, un libro sagrado dirimió nuestras dudas y conflictos. Sin embargo, en la era de la posmodernidad, que acepta la fe, pero también la razón y la ciencia, es tiempo de entender que, aunque la verdad es una, deben encontrarse caminos donde todos quepan, con o sin textos divinos para encontrar el destino. No es esto una invitación al ateísmo. Creer es como respirar. Sí es un exhorto a entender que cada mañana, en la virtualidad, todo es nuevo y todo se cuestiona. La verdad debe poder hallarse a partir de lenguajes comunes. Los que hablan latín deben aprender también a hablar como todos.
n agosto, los permisionarios del transporte urbano pidieron un incremento en sus tarifas para llegar a trece pesos. Eso implicaría un gasto diario por persona de 52 pesos. Si se gana el salario mínimo únicamente quedarían 36 pesos con 36 centavos para hacer tres comidas: menos de doce pesos para cada una de los tres alimentos del día. El salario mínimo de 88.36 pesos hubiese resultado pulverizado con esa propuesta. Pagar cuatro pasajes de trece pesos al día, representa el 56 por ciento por un servicio que deja mucho que desear. Esta petición no fue nueva. Hace varios meses la hicieron, al inicio de las campañas electorales, pero en esta ocasión los permisionarios dicen que ya no están dispuestos a “sacrificarse” e irán sacando unidades del servicio y reducirán su horario. Es curioso que lo hicieran en vacaciones y faltando poco para el inicio de clases. Buscaron convertir en rehenes a la población presionando a una Administración que va de salida y cuyo partido perdió en las elecciones, por lo que no podrían continuar su modelo y estilo de gobierno. Pero las tarifas se mantuvieron en ocho pesos en Mérida, lo cual para los pasajeros en la ciudad representa en promedio casi el 37 por ciento del salario mínimo, tomando en consideración que una persona requiera pagar cuatro pasajes al día para ir y regresar. En descargo a su petición de 13 pesos, permisionarios dijeron que se mantendrá el transporte gratuito a las personas con discapacidad, lo cual suena muy bien, pero es vox populi que muchos choferes cuando les hace la parada una persona en esta situación de vulnerabilidad, simplemente pasan de largo. El Gobierno del Estado, desde Ortega Pacheco, otorga un subsidio a los transportistas. En sus orígenes ese apoyo estaba condicionado a una mejora substancial en el servicio, tanto en el aspecto de las condiciones de las unidades, como en la capacitación del personal y en el trato dado a los usuarios, pero seguimos viendo unidades c0n asientos rotos, pisos picados, y con choferes discutiendo y regañando a su pasaje. Si los estudios socioeconómicos atendieran un panorama más real, se darían cuenta que casi el 50 por ciento de los meridanos o que se desplazan en la ciudad, viven con salario mínimo o un poquito más. El resto, quienes tienen más de ese ingreso, tienen algún tipo de vehículo con qué desplazarse. Cierto, en Yucatán se goza de uno de los menores índices de desempleo en el país, pero irónicamente, también es una entidad con los menores índices de salarios a nivel nacional. O lo que es lo mismo, se trabaja mucho y se gana poco… eso no es motivo de orgullo. Hasta la próxima…