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(traducción de C.Eggers Lan). Libro VI

- Pero ¿acaso preguntó Adimanto no son la justicia y lo demás que hemos descrito lo supremo, sino que hay algo todavía mayor? - Mayor, ciertamente respondí . Y de esas cosas mismas no debemos contemplar, como hasta ahora un bosquejo, sino no pararnos hasta tener un cuadro acabado. ¿No sería ridículo acaso que pusiésemos todos nuestros esfuerzos en otras cosas de escaso valor, de modo de alcanzar en ellas la mayor precisión y pureza posibles, y que no consideráramos dignas de la máxima precisión justamente a las cosas supremas?

- Efectivamente; pero en cuanto a lo que llamas `el # podemos dejar pasar sin preguntarte qué es?

#

$ ' % &y en cuanto a lo que trata, ¿te parece que

- Por cierto que no, pero también tú puedes preguntar. Por lo demás me has oído hablar de eso no pocas veces; y ahora, o bien no recuerdas, o bien te propones plantear cuestiones para perturbarme. Es esto más bien lo que creo, porque con frecuencia me has escuchado decir que la ' % &es el objeto de estudio supremo, a partir de la cual las cosas justas y todas las demás se vuelven útiles y valiosas. Y bien sabes que, si no lo conocemos, por más que conociéramos todas las demás cosas, sin aquello nada nos sería de valor, así como si poseemos algo sin el Bien. O crees que da ventaja poseer cualquier cosa si no es buena, y comprender todas las demás cosas sin el Bien y sin comprender nada bello y bueno? - ¡Por Zeus que me parece que no!

- En todo caso sabes que a la mayoría le parece que el Bien es el ) %*&. - Sin duda.

%(&, mientras a los más exquisitos la

- Y además, querido mío, los que piensan esto último no pueden mostrar qué clase de inteligencia, y se ven forzados a terminar por decir que es la inteligencia del bien. - Cierto, y resulta ridículo.


- Claro, sobre todo si nos reprochan que no conocemos el bien y hablan como si a su vez lo supiesen; pues dicen que es la ) % &, como si comprendiéramos qué quieren decir cuando pronuncian la palabra `bien'. - Es muy verdad. - ¿Y los que definen el bien como el placer? ¿Acaso incurren menos en error que los otros? ¿No se ven forzados a reconocer que hay #$ #? % & - Es forzoso. - Pero en ese caso, pienso, les sucede que deben reconocer que las mismas cosas son buenas y malas. ¿No es así? - Sí. - También es manifiesto que hay muchas y grandes disputas en torno a esto. - Sin duda. - Ahora bien, es patente que, respecto de las cosas justas y bellas, muchos se atienen a las # %+&y, aunque no sean justas ni bellas, actúan y las adquieren como si lo fueran; respecto de las cosas buenas, en cambio, nadie se conforma con poseer apariencias, sino que buscan cosas reales y rechazan las que sólo parecen buenas. - Así es.

#) %"&y por lo cual hace todo, adivinando que existe, pero sumida en dificultades frente - Veamos. Lo que toda $ a eso y sin poder captar suficientemente qué es, ni recurrir a una # %" &como sucede respecto de otras cosas -que es lo que hace perder lo que puede haber en ellas de ventajoso-; algo de esta índole y magnitud, ¿diremos que debe permanecer en tinieblas para aquellos que son # $ , # %-&en el Estado y con los cuales hemos de llevar a cabo nuestros intentos? - Ni en lo más mínimo.

- Pienso, en todo caso, que, si se desconoce en qué sentido las cosas justas y bellas del .# %- &son buenas, no sirve de mucho tener un ) / %- &que ignore esto en ellas; y presiento que nadie conocerá adecuadamente las cosas justas y bellas antes de conocer en qué sentido son buenas. - Presientes bien. - Pues entonces nuestro Estado estará perfectamente organizado, si el guardián que lo vigila es alguien que posee el conocimiento estas cosas. - Forzosamente. Pero tú, Sócrates, ¿qué dices que es el bien? ¿Ciencia, placer o alguna otra cosa? - ¡Hombre! Ya veo bien claro que no te contentarás con lo que opinen otros acerca de eso. - Es que no me parece correcto, Sócrates, que haya que atenerse a las opiniones de otros y no a las de uno, tras haberse ocupado tanto tiempo de esas cosas. - Pero ¿es que acaso te parece correcto decir acerca de ellas, como si se supiese, algo que no se sabe? - Como si se supiera, de ningún modo, pero sí como quien está dispuesto a exponer, como su pensamiento, aquello que piensa. - Pues bien -dije-. No percibes que las ## %0&son todas lamentables? En el mejor de los casos, ciegas. O te parece que los ciegos que hacen correctamente su camino se diferencian en algo de los que tienen opiniones verdaderas sin inteligencia?


- En nada. - ¿Quieres acaso contemplar cosas lamentables, ciegas y tortuosas, en lugar de oírlas de otros claras y bellas? - ¡Por Zeus! -exclamó Glaucón. No te retires, Sócrates, como si ya estuvieras al final. Pues nosotros estaremos satisfechos si, del modo en que discurriste acerca de la justicia, la moderación y lo demás, así discurres acerca del bien. - Por mi parte, yo también estaré más satisfecho. Pero me temo que no sea capaz y que, por entusiasmarme, me desacredite y haga el ridículo. Pero dejemos por ahora, dichosos amigos, lo que es en sí mismo el Bien; pues me parece demasiado como para que el presente impulso permita en este momento alcanzar lo que juzgo de él. En cuanto a lo que parece un /# ) % &del Bien y lo que más se le asemeja, en cambio, estoy dispuesto a hablar, si os place a vosotros; si no, dejamos la cuestión. - Habla, entonces, y nos debes para otra oportunidad el relato acerca del padre. - Ojalá que yo pueda pagarlo y vosotros recibirlo; y no sólo los intereses, como ahora; por ahora recibid esta criatura y vástago del Bien en sí. Cuidaos que no os engañe involuntariamente de algún modo, rindiéndoos cuenta fraudulenta del interés. - Nos cuidaremos cuanto podamos; pero tú limítate a hablar. - Para eso debo estar de acuerdo con vosotros y recordaros lo que he dicho antes y a menudo hemos hablado en otras oportunidades. - ¿Sobre qué?

- Que hay muchas cosas bellas, muchas buenas, y así, con cada $ con el lenguaje. - Lo decimos, en efecto.

,% &decimos que existe y la distinguimos

- También afirmamos que hay algo ' % (&en sí y Bueno en sí y, análogamente, respecto de todas aquellas cosas que postulábamos como múltiples; a la inversa, a su vez postulamos cada multiplicidad como siendo una unidad, de acuerdo con una Idea única, y denominamos a cada una ` 1 #'.% *& - Así es.

- Y de aquellas cosas decimos que son # # % &pero no pensadas, mientras que, por su parte, las ideas son pensadas, mas no vistas. - Indudablemente. - Ahora bien, por medio de qué vemos las cosas visibles? - Por medio de la vista. - En efecto, y por medio del oído las audibles, y por medio de las demás percepciones todas las cosas perceptibles. ¿No es así? - Sí.

- Pues bien, has advertido que el # % &de las percepciones modeló mucho más perfectamente la facultad de ver y de ser visto? - En realidad, no. - Examina lo siguiente: hay algo de otro género que el oído necesita para oír y la voz para ser oída, de modo que, si este


tercer género no se hace presente, uno no oirá y la otra no se oirá? - No, nada. - Tampoco necesitan de algo de esa índole muchos otros poderes, pienso, por no decir ninguno. ¿O puedes decir alguno? - No, por cierto. - Pero, al poder de ver y de ser visto, no piensas que le falto algo? - Si la vista está presente en los ojos y lista para que se use de ella, y el color está presente en los objetos, pero no se añade un tercer género que hay por naturaleza específicamente para ello, bien sabes que la vista no verá nada y los colores serán invisibles. - A qué te refieres?

- A lo que tú llamas ` 23. % +& - Dices la verdad. - Por consiguiente, el sentido de la vista y el poder de ser visto se hallan ligados por un vínculo de una especie nada pequeña, de mayor estima que las demás ligazones de los sentidos, salvo que la luz no sea estimable. - Está muy lejos de no ser estimable. - Pues bien, a cuál de los dioses que hay en el cielo atribuyes la autoría de aquello por lo cual la luz hace que la vista vea y que las más hermosas cosas visibles sean vistas? - Al mismo que tú y que cualquiera de los demás, ya que es evidente que preguntas por el sol. - Y la vista, no es por naturaleza en relación a este dios lo siguiente? - ¿Cómo? - Ni la vista misma, ni aquello en lo cual se produce -lo que llamamos `ojo'- son el sol. - Claro que no. - Pero es el más 45 - Con mucho.

# l, % "&pienso, de los órganos que conciernen a los sentidos.

- Y la 4 % -&que posee, ¿no es algo así como un fluido que le es dispensado por el sol? - Ciertamente. - En tal caso, el sol no es la vista pero, al ser su causa, es visto por ella misma. - Así es. - Entonces ya podéis decir qué entendía yo por el vástago del Bien, al que el Bien ha engendrado análogo a sí mismo. De este modo, lo que en el ámbito inteligible es el Bien respecto de la inteligencia y de lo que se intelige, esto es el sol en el ámbito visible respecto de la vista y de lo que se ve. - ¿Cómo? Explícate. - Bien sabes que los ojos, cuando se los vuelve sobre objetos cuyos colores no están ya iluminados por la luz del día sino por el resplandor de la luna, ven débilmente, como si no tuvieran claridad en la vista. - Efectivamente. - Pero cuando el sol brilla sobre ellos, ven nítidamente, y parece como si estos mismos ojos tuvieran la claridad.


- Sin duda. - Del mismo modo piensa así lo que corresponde al alma: cuando fija su mirada en objetos sobre los cuales brilla la verdad y lo que es, ) , % 0&conoce y parece tener inteligencia; pero cuando se vuelve hacia lo sumergido en la oscuridad, que nace y perece, entonces opina y %( &débilmente con opiniones que la hacen ir de aquí para allá, y da la impresión de no tener inteligencia. - Eso parece, en efecto.

- Entonces, lo que aporta la %( &a las cosas ) # # %((&y otorga al que conoce el poder de conocer, ' % &. Y por ser causa de la ciencia y de la verdad, concíbela como cognoscible; y aun puedes decir que es la siendo bellos tanto el conocimiento como la verdad, si estimamos correctamente el asunto, tendremos a la idea del Bien por algo distinto y más bello que ellas. Y así como dijimos que era correcto tomar a la luz y a la vista por afines al sol pero que sería erróneo creer que son el sol, análogamente ahora es correcto pensar que ambas cosas, la verdad y la ciencia, son afines al Bien, pero sería equivocado creer que una u otra fueran el Bien, ya que la condición del Bien es mucho más digna de estima.

- Hablas de una belleza extraordinaria, puesto que produce la %(*&y la verdad, y además está por encima de ellas en cuanto a hermosura. Sin duda, no te refieres al placer. - ¡Dios nos libre! Más bien prosigue examinando nuestra comparación. - ¿De qué modo? - Pienso que puedes decir que el sol no sólo aporta a lo que se ve la propiedad de ser visto, sino también la génesis, el crecimiento y la nutrición, sin ser él mismo génesis. - Claro que no. - Y así dirás que a las cosas cognoscibles les viene del Bien no sólo el ser conocidas, sino también de él les llega el existir y %( &, aunque el Bien no sea esencia, sino algo que se eleva más allá de la esencia en cuanto a dignidad y a la # potencia. -Y Glaucón se echó a reír: - ¡Por Apolo!, exclamó .¡Qué elevación demoníaca! - Tú eres culpable, repliqué, pues me has forzado a decir lo que pensaba sobre ello. - Está bien; de ningún modo te detengas, sino prosigue explicando la similitud respecto del sol, si es que te queda algo por decir. - Bueno, es mucho lo que queda. - Entonces no dejes de lado ni lo más mínimo. - Me temo que voy a dejar mucho de lado; no obstante, no omitiré lo que en este momento me sea posible. - No, por favor. - Piensa entonces, como decíamos, cuáles son los dos que reinan: uno, el del género y ámbito inteligibles; otro, el del visible, y no digo `el del cielo' para que no creas que hago juego de palabras. Captas estas dos especies, la visible y la inteligible? - Las capto. - Toma ahora una 5 %( &dividida en dos partes desiguales; divide nuevamente cada sección según la misma proporción, la del género de lo que se ve y otra la del que se intelige, y tendrás distinta oscuridad y claridad relativas; así tenemos # %(+&. Llamo `imágenes' en primer lugar a las primeramente, en el género de lo que se ve, una sección de $ /) sombras, luego a los reflejos en el agua y en todas las cosas que, por su constitución, son densas, lisas y brillantes, y a todo


lo de esa índole. ¿Te das cuenta? - Me doy cuenta. - Pon ahora la otra sección de la que ésta ofrece imágenes, a la que corresponden los animales que viven en nuestro derredor, así como todo lo que crece, y también el género íntegro de cosas fabricadas por el hombre. - Pongámoslo. - Estás dispuesto a declarar que la línea ha quedado dividida, en cuanto a su verdad y no verdad, de modo tal que lo opinable es a lo cognoscible como la copia es a aquello de los que es copiado? - Estoy muy dispuesto. - Ahora examina si no hay que dividir también la sección de lo inteligible. - ¿De qué modo? - De éste. Por un lado, en la primera parte de ella, el alma, sirviéndose de las cosas antes imitadas como si fueran imágenes, se ve forzada a indagar a partir de # # #, # %("&marchando no hasta un principio sino hacia una conclusión. - Por otro lado, en la segunda parte, avanza hasta un principio no supuesto, partiendo de un supuesto y sin recurrir a imágenes -a diferencia del otro caso-, efectuando el camino con Ideas mismas y por medio de Ideas. - No he aprehendido suficientemente esto que dices. - Pues veamos nuevamente; será más fácil que entiendas si te digo esto antes. Creo que sabes que los que se ocupan de geometría y de cálculo suponen lo impar y lo par, las figuras y tres clases de ángulos y cosas afines, según lo investigan en cada caso. Como si las conocieran, las adoptan como supuestos , y de ahí en adelante no estiman que deban dar cuenta de ellas ni a sí mismos ni a otros, como si fueran evidentes a cualquiera; antes bien, partiendo de ellas atraviesan el resto de modo consecuente, para concluir en aquello que proponían al examen. - Sí, esto lo sé. - Sabes, por consiguiente, que se sirven de figuras visibles y hacen discursos acerca de ellas, aunque no pensando en éstas #5%(-&y a la Diagonal en sí, y sino en aquellas cosas a las cuales éstas se parecen, discurriendo en vista al Cuadrado no en vista de la que dibujan, y así con lo demás. De las cosas mismas que configuran y dibujan hay sombras e imágenes en el agua, y de estas cosas que dibujan se sirven como imágenes, buscando divisar aquellas cosas en sí que no podrían divisar de otro modo que con el pensamiento. - Dices verdad. - A esto me refería como la especie inteligible. Pero en esta su primera sección, el alma se ve forzada a servirse de supuestos en su búsqueda, sin avanzar hacia un principio, por no poder remontarse más allá de los supuestos. Y para eso usa como imágenes a los objetos que abajo eran imitados, y que habían sido conjeturados y estimados como claros respecto de los que eran su imitaciones. - Comprendo que te refieres a la geometría y a las artes afines. - Comprende entonces la otra sección de lo inteligible, cuando afirma que en ella la razón misma aprehende, por medio de la 4 6 %(0&, y hace de los supuestos no principios sino realmente supuestos, que son como peldaños y trampolines hasta el principio del todo, que es no supuesto, y tras aferrarse a él, ateniéndose a las cosas que de él dependen, desciende hasta una conclusión, sin servirse para nada de lo sensible, sino de Ideas, a través de Ideas y en dirección a Ideas hasta concluir en Ideas.

- Comprendo, aunque no suficientemente, ya que creo que tienes en mente una tarea enorme: quieres distinguir lo que de %* &e inteligible es estudiado por la 6 (31), estableciendo que es más claro que lo estudiado por las llamadas “artes”, para las cuales los supuestos son principios. Y los que los estudian se ven forzados a estudiarlos por medio del # $ # # , (32) aunque no por los sentidos. Pero a raíz de no hacer el examen avanzando hacia un principio sino a partir de supuestos, te parece que no poseen inteligencia acerca de ellos, aunque sean inteligibles junto a


un principio. Y creo que llamas `pensamiento discursivo' al estado mental de los geómetras y similares, pero no `inteligencia'; como si el `pensamiento discursivo' fuera algo intermedio entre la opinión y la inteligencia.

- Entendiste perfectamente. Y ahora aplica a las cuatro secciones estas cuatro 4 # %**&que se generan en el alma; inteligencia, a la suprema; pensamiento discursivo, a la segunda; a la tercera asigna la y la cuarta la , ; y ordénalas proporcionadamente, considerando que cuanto más participen de la verdad tanto más participan de la claridad. - Entiendo, y estoy de acuerdo en ordenarlas como dices.

(514a) --Después de eso proseguí compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de , que tiene la entrada # (34) , de modo abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello # %* &les impiden girar en derredor la cabeza. que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos. - Me lo imagino.

- Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de # # 4) # %*+&de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan. - Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros. - Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las # $ # %*"&proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí? - Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas. - ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique? - Indudablemente. - Pues entonces, si dialogaran entre sí, no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven? - Necesariamente. - Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos? - Por Zeus que sí! - Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados? - Es de toda necesidad.

-Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ) %*-&, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y 4 2 %*0&a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. -Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?


- Mucho más verdaderas. - Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran? - Así es. - Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no # 4 5 % &acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos? - Por cierto, al menos inmediatamente. - Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol. - Sin duda. - Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y #5% &, en su propio ámbito. - Necesariamente. - Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto. - Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones. - Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería? - Por cierto. - Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? O más bien ¿no le pasaría como al Aquiles de Homero, y preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre, o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida? - Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que so portar aquella vida. - Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol? - Sin duda. - Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo? - Seguramente. - Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada-prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; $ $ % (&hacia el ámbito compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el


inteligible , y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo .% *& - Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.

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. Consiste en el estudio de la Filosofía que nos permite conocer el mundo de las ideas hasta alcanzar la máxima sabiduría. Es el conocimiento más elevado al que el alma puede acceder. Tiene por objeto el ser más elevado, la Idea del Bien. Representa la última etapa educativa del filósofo-gobernante. Es por ello el último escalón de la ciencia dialéctica en su parte ascendente, y el primero en la descendente. . Idea que ocupa la cúspide del ser. Por ello es el objeto del estudio supremo. Es causa de la bondad y relativa perfección de los seres sensibles, de las Ideas, de las acciones privadas (ética) y de las públicas (política). Es la causa última de la existencia de los seres sensibles. También es causa de la esencia y existencia de las Ideas, y de su verdad (su ser cognoscible). Finalmente, es causa de que nuestra alma llegue a conocer las Ideas, es decir, de que tenga inteligencia y por tanto pueda actuar justamente: intelectualismo moral. La Idea del Bien no es completamente cognoscible ya que su ser no se reduce a una esencia. (. Platón se refiere a que la forma más baja de considerar el Bien para el hombre es considerar que es la satisfacción que obtenemos cuando satisfacemos nuestras necesidades biológicas. El placer es la sensación agradable producida por la realización de lo que nos gusta. Es lo que experimenta el alma concupiscible cuando obtiene el objeto que apetece. Según Platón, el placer puede ser una consecuencia del bien que debe perseguir el hombre y, por tanto, es positivo, pero no es bueno cuando se prefiere a actividades superiores, o se persigue por sí mismo. *. Con este término Platón lo utiliza con dos sentidos: a) Inteligencia como conocimiento teórico. En este caso pueden tener dos acepciones: en la mayoría de las ocasiones esta expresión significa la facultad más elevada del alma racional, destinada al conocimiento de Ideas (facultad dialéctica). En otros casos, inteligencia significa el conocimiento resultado de esa facultad (ciencia dialéctica). Este uso es menos frecuente. b) Inteligencia como conocimiento práctico o frónesis. En este párrafo Platón lo entiende como facultad dialéctica . El que piensa que el Bien es el "conocimiento del Bien", pero no realiza el esfuerzo por alcanzar su conocimiento en realidad no está aclarando nada, está expresando una tautología. . Caemos en una contradicción ya que todos sabemos que hay placeres malos, y por tanto contrarios a lo bueno. +. En ocasiones no nos importa "aparentar" que algo que tenemos "da el pego" de que es bonito, sin embargo, no nos conformamos con algo que sólo es aparentemente bueno. Normalmente, siempre que tenemos que optar entre algo que es bueno o que es bonito elegimos lo primero pues para nosotros es más valioso. ". El bien. El alma es lo que define esencialmente al hombre. Su naturaleza es vivir separada del cuerpo. Tiene una estructura tripartita: alma racional (inmortal), facultad de conocer racionalmente y de actuar con prudencia en la vida; alma irascible , el carácter o la fuerza de voluntad; y el alma concupiscible , la capacidad de desear y sufrir pasiones. La parte racional es inteligible y, por ello, superior e independiente del cuerpo, que se convierte en su cárcel. Por tanto, la unión de


alma y cuerpo es accidental y temporal: dualismo antropológico. El alma debe perseguir lo más noble: el bien. " 9Creencia que se obtiene sabiendo que es una creencia. Consiste en el conocimiento de los seres sensibles (seres naturales y artificiales), pero sabiendo que ese conocimiento no es ciencia. Quien tiene una sólida creencia no se queda en lo sensible, pues sabe que no conoce lo real. No confunde tales seres con los verdaderos, ni tal conocimiento con la ciencia. Por eso, aunque la sólida creencia no es un conocimiento verdadero, es un medio para alcanzarlo ya que ayuda al alma a continuar su ascenso. -. Los mejores hombres son los filósofos (únicos que conocen el Bien), y en el Estado utópico que teoriza aquéllos deben de ser los gobernantes. En otra parte del texto que comentamos también los llama "guardián". Son los «mejores en el Estado» porque son los seleccionados por sus capacidades y por su esfuerzo intelectual que les lleva a lo largo del proceso educativo al conocimiento de la Idea del Bien. Una vez conocida, se convierten en filósofos y, por tanto, en los más aptos para gobernar ya que han alcanzado la sabiduría, su virtud específica ( intelectualismo moral ). Forman el tercer grupo social de ciudadanos del Estado. - . Organización política que debe convertir a sus ciudadanos en hombres justos y conseguir así el final de sus reencarnaciones. Se estructura en tres grupos sociales: los productores (agricultores, artesanos, comerciantes, asalariados...), los guardianes o auxiliares (para la defensa) y los gobernantes o guardianes perfectos. El Estado será justo cuando cada grupo social cumpla con su virtud propia: los productores. moderados; los guardianes, valientes, y los gobernantes-filósofos sabios. - . El gobernante-filósofo. Forman el tercer grupo social del Estado, y su virtud propia es la sabiduría garantizar que el Estado cumpla con su función, la mejora de los ciudadanos para que consigan ser justos y concluyan así sus reencarnaciones. 0. Cuando hablamos "sin saber" decimos muchas cosas falsas, tonterías, y cuando decimos algo coherente y verdadero lo hacemos "casualidad. Para Platón, la opinión es un conocimiento no verdadero que, gracias a las percepciones, obtenemos de los seres sensibles (que por eso son «opinables»). Es no verdadero porque se obtiene de seres que tampoco lo son, los sensibles. Existen dos tipos de opinión: la creencias : conocimiento de seres naturales y artificiales; y la conjetura : conocimiento de imágenes de esos seres. La opinión, por su carácter no verdadero, no es propiamente conocimiento sino sólo una apreciación subjetiva, mientras que el conocimiento verdadero es totalmente objetivo, absoluto. Cuando se obtiene una opinión sabiendo que es un conocimiento no verdadero, se consigue una «opinión verdadera», esto es, una "opinión ciencia". La diferencia con la simple opinión es que quien tiene una opinión verdadera sabe que los seres sensibles que conoce no son lo auténticamente real. Por eso, sólo consigue una opinión verdadera quien tiene inteligencia. . Un vástago es una rama tierna que brota de una planta. Esta imagen, que representa al sol, señala dos aspectos. Primero, que el sol existe por participar del Bien. Segundo, que en el ámbito sensible es análogo al Bien en el mundo inteligible: el sol permite que los demás seres sensibles existan (causa ontológica) y que sean visibles (causa gnoseológica). El sol juega en el "mundo sensible" un papel similar al Bien en el "mundo de las ideas". Lo mismo que el sol es el que hace posible que veamos y, algo más importante, es el que posibilita el nacimiento y la vida de los seres naturales, lo mismo hace el Bien: por él es posible el conocimiento y la existencia tanto del mundo de las ideas como el natural, pues este último no es sino una copia "material" del mundo de las ideas. . Una multiplicidad es el conjunto de seres sensibles que participan de la misma Idea, participación que les dota de cierta unidad. Así hay muchas cosas: caballos, paisajes, personas,... buenas o bellas, y a cada una de ellas: caballos, paisajes, personas, ... las distinguimos por su nombre: caballo, ... (. Rasgo de los seres inteligibles, de las ideas. Con la expresión "lo que es" inidica una característica que define de forma esencial a las ideas, su carácter inmutable y perfecto.Platón recoge esta expresión de Parménides. Los seres inteligibles tienen los mismos rasgos del ser parmenideo. Si podemos decir de cosas tan distintas como los caballos, los paisajes,... que


son bellos, es porque realmente existe la idea de Belleza, y así con todas las demás. *. A cada idea se la llama filosóficamente "lo que es", expresión con la que se quiere definir a aquellos seres (las ideas) que son siempre de la misma manera, que no cambian. . Las cosas sensibles las vemos, las palpamos, las olemos,.. y las ideas no las podemos sentir con nuestros sentidos, sino que sólo podemos pensarlas: por ejemplo, la esperanza. . Se refiere al ser mítico que formó el mundo sensible con la ayuda de la materia y de las ideas: el demiurgo. El ��Demiurgo divino» es un «dios artesano» que no crea el mundo de la nada, sino que lo fabrica a partir de elementos que le son independientes: las Ideas y la materia amorfa, caótica y en movimiento. El Demiurgo consigue un mundo bello y bueno, un Cosmos, porque lo diseña utilizando como modelo las Ideas, que son perfectas, y porque es un artesano perfecto y bondadoso que persigue el mejor mundo posible (enfoque teleológico). La imperfección del mundo proviene de la materia que lo constituye. +. La vista es el único sentido que además del órgano: ojo, oído, y del objeto: color, sonido... requiere algo más: la luz del sol. ". Platón establece una relación de semejanza entre cosas distintas, una analogía. Ésta consiste en un razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres diferentes. El sol es análogo a la Idea del Bien: ambos son seres distintos en ámbitos distintos, pero desempeñan un papel semejante. El papel que juega el sol en el mundo sensible es similar al del Bien en el mundo de las ideas Tanto en la alegoría de la caverna como en la del sol, representa la Idea del Bien. Mediante el sol se explica la función ontognoseológica de dicha Idea, es decir, de la misma manera que el sol es el que hace posible la existencia de los seres naturales y el conocimiento de ellos (nos da vida y luz), el Bien hace posible la existencia de las ideas y el conocimiento de ellas. De la misma manera que el sol es lo más cercano al Bien, la vista es el sentido más cercano al sol. Esta fiigura literaria se denomina alegoria, que consiste en expresar un pensamiento por medio de imágenes, de forma que haya correspondencia entre la imagen y la idea representada. Así, la imagen de la alegoría del sol es el sol iluminando objetos, y la idea representada es el Bien haciendo que el resto de seres existan gracias a la participación. Unos párrafos más abajo Platón utiliza otra alegoría, la de la línea para explicar los cuatro grados de conocimiento o afecciones del alma. -. Expresión que significa cada capacidad cognitiva del hombre. Pueden ser facultades sensibles (sentidos y percepción) o facultades inteligibles (inteligencia y razón). 0. Comprende. Es la actividad propia de la inteligencia, de la razón con la que conocen las Ideas. de los seres inteligibles, ya que son cognoscibles por la inteligencia es decir, las ideas.

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es el rasgo

( . Percibir es un proceso sensocognitivo por el que se conocen los seres sensibles en un acto de experiencia, es decir, no racional. Las percepciones se obtienen gracias a las sensaciones. A través de las percepciones sólo podemos llegar a una opinión. El hombre posee la facultad de percibir gracias a su carácter corpóreo. ( . El término verdad tiene sentido ontológico. La verdad son los seres inteligibles, lo que es igual que decir que son «cognoscibles» o productores de un conocimiento verdadero (ciencia). Ellos conforman el ámbito de la verdad porque son “lo que es”, seres inmutables y, por tanto, siempre idénticos a sí mismos. En la alegoría de la línea, «verdad» se usa en sentido relativo. Se dice que los seres sensibles superiores son la «verdad» en relación con las imágenes, que son ontológicamente inferiores. Pero en relación con los seres inteligibles, unos y otras son la «no verdad». ((. Los seres inteligibles. Es aquello que sólo se puede conocer por la razón. (*. Conocimiento verdadero (universal, necesario e inmutable). El único saber que es propiamente conocimiento porque se


obtiene de los seres inteligibles, los únicos verdaderos. Puede ser conocimiento de los objetos matemáticos mediante la razón (matemáticas) o conocimiento de las Ideas mediante la inteligencia (ciencia dialéctica), que culmina con la contemplación de la idea del Bien, grado máximo de conocimiento. ( .Lo que hace que una cosa sea esa cosa a pesar de sus cambios de apariencia o estado. La esencia de un ser, cuando es conocida, es la idea que se incorpora a la materia para formar un ser, por eso es espiritual. ( .Es otra de las analogías que utiliza Platón;en este caso la establece entre un segmento dividido en dos partes, y cada una de ellas en otras dos, con los grados de conocimiento. (+. Seres que forman el nivel inferior de seres sensibles. Producen el tipo inferior de opinión llamado conjetura. Las imágenes son las sombras, reflejos en el agua y en cualquier otra superficie que produzca reflejos o imágenes de los seres sensibles superiores, los seres naturales y artificiales. En nuestro mundo, las imágenes son las fotos, las imágenes de la pantalla... Dentro de las imágenes se incluyen las suposiciones, rumores, dichos, mitos ..., lo que en general conocemos de oídas. (". Son verdades que damos como ciertas (supuestos), pero que no podemos demostrar. (-. Ser «en sí» es un rasgo que se opone a seres que cambian, las cosas sensibles. Los seres inteligibles, las ideas son «en sí» porque son siempre así, no cambian, son perfectas: la Idea de Belleza es la belleza absoluta, sin limitaciones. Sin embargo, las cualidades de los seres sensibles no existen en ellos como son «en sí», sino que aparecen limitadas por el carácter material, mutable y particular de lo corpóreo. La belleza de un hombre no es la Belleza en sí, ya que es imposible que en ese hombre la belleza se exprese de manera absoluta. Por la misma razón. en un cuerpo triangular tampoco podrá aparecer la triangularidad perfecta. (0.La inteligencia. Se llama así porque esta facultad conoce las Ideas aplicando el ascenso-descenso dialéctico. Así elabora la ciencia dialéctica. * . Expresión con dos sentidos. En unos casos se refiere a los seres inteligibles. Se les llama «reales» porque han existido realmente siempre y son lo verdadero, frente a los seres sensibles que no existen sino sólo temporalmente. En otros casos tiene un sentido relativo: en la alegoría de la caverna se refiere a los objetos que transportan quienes pasan tras el muro. Esta imagen representa a los seres sensibles superiores. Los califica de «más reales» en relación con las imágenes, ya que son ontológicamente superiores. Inicialmente, los prisioneros, cayendo en el error, también llaman «real» a las sombras de la pared, ya que desconocen cualquier otro ser. En este caso se refiere a las ideas. * . Resultado del conocimiento directo (intuitivo) de las Ideas gracias al inteligir (conocer, contemplar) de la inteligencia. Es un conocimiento inmediato a diferencia del conocimiento discursivo de la matemática. Es el tipo superior de ciencia. Se distingue en ella un proceso ascendente hasta llegar a la Idea del Bien, y otro descendente hasta comprender que el mundo sensible no es sino una copia imperfecta y material del mundo de las ideas y que hay que intentar alcanzar su perfección, aunque nunca la alcancemos realmente por la existencia de la materia, del cuerpo, de los sentimientos... *(. Actividad de la razón por la que se conocen los objetos matemáticos. La expresión «discursivo» alude al carácter procesual que tiene este conocimiento frente al carácter inmediato de la inteligencia. La razón obtiene los conocimientos matemáticos pasando de premisas (supuestos que considera principios) a una conclusión, consecuencia necesaria de aquéllas y que, por tanto, nunca es un principio. Hipótesis o suposición provisional con la que se espera poder justificar una proposición. En las matemáticas, los supuestos son las premisas de las que parte una demostración. Ésta es válida sólo si se acepta la validez de esos supuestos. El razonamiento o demostración es consecuencia de esos supuestos que se dan por ciertos. En este párrafo se refiere al mundo matemático. Éste, parte de una serie de "supuestos", los postulados de Euclides, por ejemplo, y de aquí va obteniendo resultados, "conclusiones". Por el contrario, el conocimiento del útimo segmento, el mundo


de las ideas, parte de las ideas para la llegar a la unidad última: la idea del Bien. **. Formas de conocimiento. Son los cuatro grados del conocimiento del alma. Los dos inferiores son la conjetura y la creencia . Ninguna conduce a la verdad, sino a la opinión , ya que son fruto del conocimiento de los seres sensibles, de los seres que captamos a través de los sentidos y la imaginación. Los otros dos (inteligencia y pensamiento discursivo) sí llevan a la verdad (ciencia), pues son fruto de conocer seres inteligibles, de los seres que conocemos sólo con la razón. * . Expresión que alude a quienes allí viven prisioneros en la caverna. Por ello, Platón también llama a la caverna «prisión». Esta imagen representa a quienes viven en la ignorancia al opinar que los seres sensibles inferiores (sombras) son lo real. Es la situación de los hombres antes de su educación. * . Imagen de la alegoría de la caverna que explica porqué los prisioneros sólo ven sombras. Las cadenas representan los hábitos y prejuicios que el hombre adquiere desde el nacimiento como consecuencia de su carácter corpóreo y que le impiden conocer lo inteligible. Al nacer, el alma olvida lo que ha conocido en su vida celeste y, por la acción del cuerpo en el que se aloja, se acostumbra a valorar que lo conocido por los sentidos es lo real. Para superar esa opinión, tiene que liberarse del «encadenamiento» al que el cuerpo y sus sentidos la someten, y que le impiden conocer del modo que naturalmente le corresponde, mediante la inteligencia. Esa liberación se consigue gracias a la educación. *+. Según la alegoría de la caverna, los dos tipos de objetos que transportan quienes pasan detrás del tabique. Los «utensilios» representan a los seres artificiales. Las «figurillas», a los seres naturales, incluido el cuerpo humano. Ambos forman el tipo superior de seres sensibles. Su conocimiento produce la forma superior de opinión, la creencia. *". En la alegoría de la caverna esta expresión tiene sentido alegórico. Pueden ser las sombras de los objetos de la caverna o de los prisioneros, que representan a las imágenes, o las sombras de los seres naturales del exterior, que representarían a los seres inteligibles inferiores, los objetos matemáticos. Sin embargo, en la alegoría de la línea, «sombras» no tiene sentido alegórico, se refiere directamente a uno de los tipos de seres sensibles que se clasifican dentro de las imágenes. *-. Es el estado en que se encuentran aquellos hombres que consideran a los sentidos como fuente de conocimiento verdadero. En la alegoría de la caverna es el estado en que se encuentran los prisioneros que viven en la caverna. Son ignorantes porque no saben que su conocimiento es erróneo: creen conocer seres reales cuando conocen sombras. Su ignorancia no radica en conocer seres sensibles, sino en opinar que tales seres son lo real. *0. Expresa la necesidad de obligar al prisionero para que inicie la deshabituación de la vida que ha llevado (estar sentado y encadenado mirando sombras) y conozca otros seres. Esta imagen representa la necesidad de forzar al hombre para que avance en su educación. Si no se le forzara no querría moverse, ya que abandonar su posición es doloroso. Es necesario que los maestros ayuden en la educación y que el educando realice un esfuerzo para que su alma supere la influencia del cuerpo, que le hace creer que lo real son los seres sensibles. La educación supone, por tanto, la forzada liberación del alma de la influencia del cuerpo (dualismo antropológico ). . Según la alegoría de la caverna, el prisionero sufre al levantarse y girarse porque está acostumbrado al inmovilismo. Una vez en el exterior, su sufrimiento, lejos de atenuarse, se acrecienta. Esta imagen representa el sufrimiento asociado al proceso educativo. Éste es básicamente un proceso de liberación del alma, liberación dolorosa porque implica luchar contra los hábitos y la tendencia del cuerpo a considerar que la realidad es lo que ofrecen los sentidos y perseguir sólo lo que le produce placer. Por ello, el sufrimiento aumenta cuando se trata de conocer lo inteligible. A medida que se accede a seres más elevados, la dificultad aumenta, por lo que son pocos los que completan la educación. En segundo lugar, el alma llega a conocer lo inteligible sólo si no se deja llevar por los placeres que proporciona lo sensible. Esa lucha también es dolorosa. . Los seres «por sí» son los seres inteligibles. Esta expresión se opone a «lo que es por otro»: las Ideas existen por sí mismas, tienen entidad propia. La causa de su existencia no está en otro ser (aunque en última instancia las Ideas participan del Bien). Los seres sensibles existen gracias a su participación en las Ideas, es decir, existen «por otros» seres, por las ideas. Por sí solos no son nada. (. Este ascenso representa la educación del futuro filósofo hasta llegar a la contemplación de la idea del Bien (representado


en el mito por el solo) Es el paso de la ignorancia (la opinión de que lo sensible es lo real, las sombras) al conocimiento más elevado (estudio supremo, el sol). Sólo los filósofos recorren ese camino completo. por eso los filósofos son los llamados a gobernar en el sistema polítioco que desarrolla Platón. El resto, al quedarse en estadios intermedios, debe dejarse regir por los conocedores del Bien. La educación ocupa un lugar central en el Estado ideal porque mejora a los ciudadanos. Quienes conozcan el Bien, obrarán bien (intelectualismo moral), por eso sólo una educación que enseñe qué es el Bien, mejorará a los ciudadanos. Por la misma razón, sólo los conocedores del Bien, los filósofos, serán buenos gobernantes. La educación es un ejercicio en el que el maestro guía al hombre para que con sus capacidades recuerde por sí mismo la verdad que ya tiene en sí (innatismo). Por ello, la educación es «el arte de volver la capacidad de conocer del alma del modo más fácil y eficaz» para que conozca lo que es. Esa concepción se opone a la sofista, que entiende la educación como un proceso por el que el maestro «transmite» unos contenidos y técnicas. *. Este proceso educativo de ida y vuelta del hombre liberado, simboliza a la dialéctica, concepto que usa Platón con varios sentidos: .a) Sentido amplio: proceso de conocimiento con dos fases. Primero, el camino de ascenso de lo sensible a lo inteligible. Incluye el proceso educativo por el que se superan los distintos niveles de conocimiento. Este es el sentido que tiene en la alegoría de la caverna. Así la dialéctica permite pasar primero de la multiplicidad de lo sensible a la multiplicidad de las Ideas, y después a las Ideas superiores que las unifican hasta llegar a la Idea del Bien, último principio unificador.Tras llegar a la Idea del Bien se inicia el proceso de descenso: en la alegoría de la caverna está representado por el camino de vuelta del prisionero. El filósofo que ha conocido el Bien vuelve a educar a los otros, es decir, la dialéctica lleva al compromiso. En este camino se reconoce el verdadero lugar que corresponde a cada tipo de conocimiento, y se reconocen las relaciones de dependencia entre los seres. b) Sentido estricto: ciencia dialéctica, la filosofía con la que se alcanza la sabiduría, el conocimiento de la idea de Bien.

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Texto y vocabulario de Platón