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Un aire lleno de chispas (espacio ganado para la escritura) Octubre 2013

I.S.P.I.N° 4031 “Fray Francisco de Paula Castañeda”

Instituto Superior Particular Incorporado N° 4031

“Fray Francisco de Paula Castañeda” 1988 -2013 BODAS DE PLATA 25 AÑOS SEMBRANDO EDUCADORES

DIRECTOR: Prof. José Antonio Medei REGENTE: Prof. María Verónica Sejas AYUDANTE TÉCNICO- DOCENTE: Prof. María Mónica Ac s COORDINADORES DE CARRERA: Prof. María Carolina Ac s Prof. Osmar Vessi P. Ernesto Agüera

Alfonso Durán 3649 (3000) Santa Fe. TE: 0342-4554048/4561181 E-mail:

ispi_4031@arquisantafe.org.ar Web: institutocastaneda.com.ar

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Un aire lleno de chispas (espacio ganado a la escritura) ISBN En trámite

¿Por qué escribimos? Prof. MARÍA MÓNICA ACTIS (…) leer “lo que fue escrito” supone además, y sobre todo, entrar al “mundo escrito”, al registro de memoria de la sociedad. Su sedimento de significaciones. Lo que se considera por alguna razón “perdurable”, merecedor de quedar asentado. ” Graciela Montes, La gran ocasión. M.E.C. y T. Plan Nacional de Lectura.

Hicimos este número Compiladoras / Editoras: Prof. María Mónica Actis Prof. María Verónica Sejas

Ayudantes de Edición: Prof. María Carolina Actis Prof. Marcos Gregori

Colaboradores: Profesores: Cristina Ambrosio, Claudia Bejarano, María Cecilia Cappelletti, Daniela Cargnello, Milagros De la Fuente, Silvina Ereira, Laura Farías, María Laura Feck, Olga Fornillo, José Medei, Daniela Rebechi, Osmar Vessi, Natalia Villalba

Alumnos Escritores: Mauro Abad, Daniela Bär, Julio Bataglini, Ana Laura Ba stella, Sandra Bene o, Maela Benitez, Luisa Bosisio, Verónica Buia , Ma. Huerto Bustamante, Mariela Bustos, Mariana Cantero, Florencia Cañete, Nadia Castro, Mariana Clemente, Diego Da Silva, Brian Damiani, Adrián Espíndola, Julieta Falcone, Ma. Estela Fornés, Josefina Fornillo, Diego Francia, Carolina Ghisolfo, Brunela Grazioli, Pablo C. R. González, Diego Gue e, Paula Gu errez, Guillermo Haidar, So a Huergo, David Leonhard, Damián Lovino, María Sol Mandón, Ma. Jimena Marcoaldi, Ma. Belén Mendez, Victor Molinas, Eugenia Monjo, Ma. Viginia Murchio, Marcelo Nessier, Yamila Pared, Ma Eugenia Peralta, So a Peralta, Yanina Perna, Ma. Luisa Perri, Walter Petkus, Ma as Petrosino, Nahuel Pinget, Stella Podestá, Federico Poldi, Camila Poloni, Natalia Porta, Maximiliano Ramirez, Natalia Roldán, Emilse Rosycki, Ana Paula Sabá, Pamela Salasevicius, Melisa Seimandi, Natalia Sosa, Micaela Schweigel, San ago Valente, Lorena Vallejos, Ma as Valls, Ivana Velazque, Nazaret Villarino, Marcos Yanicelli, Esteban Zamaro, Emanuel Zaniboni.

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Para quienes la escritura constituye un ritual casi mágico, el de saberse parte de una cultura letrada y sentirse un escriba, un amanuense que retorna a los orígenes y vuelve a poner en palabras sobre papel o sobre la pantalla haciendo uso de la milenaria tecnología, la pregunta surge casi recurrente: ¿Por qué escribimos? E inexorable también, algún esbozo de respuesta. En el ámbito de una clase, mientras se conversaba sobre la importancia de la alfabetización, pensábamos juntos - docente y alumnos- cómo había sido esto de escribir, cómo hemos hecho este tránsito de la oralidad a la escritura. Y así volvimos a esa caverna en la que el hombre del paleolítico superior plasmó sobre sus paredes los primeros rastros o petrogramas –que quizás tengan que ver con premoniciones mágicas, recordatorios de hechos importantes o decoraciones artísticas-. ¿Fue que su memoria ya no podía retener la información? ¿Fue una necesidad de organización para el grupo? ¿Fue que a la luz de la fogata los signos empezaron a atraparlo? ¿Fue la fascinación de la huella en la piedra y otorgar significado lo que los incitó a continuar? Seguimos, y encontramos cómo se realizaron las primeras transformaciones: la piedra - cuyo uso por ejemplo, se ilustra en la biblia en el episodio de Moisés y las tablas de la ley- , las tablas de arcilla y madera como las de los sumerios y asirios, más maleables y que permitían en algún caso escribir más de una vez sobre ellas –e incluso encontrar los rastros de los signos acuñados con anterioridad – Posterior y simultáneamente, según el lugar, aparecieron: las láminas de bambú y la seda de los chinos, el papiro –utilizado por los antiguos egipcios, los griegos y los romanos, cuero de animal curtido –los famosos pergaminos, que como eran costosos en ellos también se borraba y así se perdieron miles de escritos-. Después el papel; ahora, además, la pantalla. Y tantos otros soportes de los que nos hemos servido, entre los que podríamos incluir hasta la piel humana. Quedamos extasiados pensando en el origen y en el ahora, en la punta filosa grabando en la piedra y en el lápiz o el dedo en la pantalla del celular…

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Todo este recorrido no cobraría sentido si no se pensara que la escritura fue inventada por el hombre porque necesitó de ella hace sólo 5000 años. Así se nos representan mnemogramas, ideogramas, pictogramas, logogramas, silabarios y alfabetos. Necesitó permanecer, dejar huella y a la vez cumplir con ciertos requisitos de uso, escribió por algo y con una finalidad determinada: “(…) la función primordial de la escritura ha de centrarse en la conservación de la memoria de la humanidad. Prácticamente todo lo que sabemos de nuestro pasado (los hechos y las técnicas) los conocemos porque han sido conservados a través de la escritura. Sin ésta, tendríamos que depender de una transmisión oral muy limitada y, en gran medida, cada generación se vería obligada a empezar casi desde cero.” 2 Es decir, dejar huella, esa huella permanente que es la escritura (del latín scribere : 3 “hacer huellas o incisiones” y en griego γραφεῖν ), esa marca con el cincel sobre la piedra, el punzón sobre la madera, la tinta y el pincel sobre la tela, la pluma sobre el papiro, el pergamino y el papel... es lo que ha hecho de la escritura una instancia comunicativa sin igual. En palabras de Emilia Ferreiro (2001) “(…) Parte de la magia consiste en que el mismo texto (osea, las mismas palabras, en el mismo orden) vuelven a re-presentarse una y otra vez, delante de las mismas marcas. ¿Qué hay en esas marcas que permite no solamente elicitar lenguaje, sino provocar el mismo texto oral, una y otra vez?...la escritura fija la lengua, la controla de tal manera que las palabras no se dispersen, no se desvanezcan ni se sustituyan unas a otras. Las mismas palabras, una y otra vez. Gran parte del misterio reside en la posibilidad de repetición, de reiteración, de re-presentación. (…)”4 Por eso insistimos en propiciar la escritura en un instituto de formación de docentes, escribimos porque pretendemos que nuestros alumnos hagan uso de ella. La propuesta es mejorar y optimizar las prácticas escriturarias de los alumnos, ganar espacios en los cuales cobre sentido escribir adecuadamente, ayudar a resolver los problemas de escritura que se presentan en el transcurso del cursado de las materias, fomentar las instalación de estas prácticas en todas las cátedras, socializar lo que algunos docentes ya vienen realizando en relación con estas tareas y que les han dado buenos resultados para enriquecer a todos. Las escrituraciones, en este marco, conforman la huella que deseamos dejen nuestros alumnos, para así sumarse de manera participativa a la cultura letrada de la que todos tenemos derecho a formar parte.

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Tusón, J. (1997) La escritura. Una introducción a la cultura alfabética. Madrid. Octaedro. pág 19. Corominas, Joan (1997) Breve Diccionario etimológico de la lengua castellana, Madrid, Gredos. 3 The online Liddell, Scoott, JonesGreek –English Lexicon. 4 Ferreiro, Emilia (2001) “Leer y escribir en un mundo cambiante” México. CINVESTAV. 2

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No hay dos fuegos iguales Reflexiones sobre la biografía escolar. Comentarios breves al cuento “El Mundo” de Eduardo Galeano y al film “Querido Maestro” (Mr. Holland Opus) HUELLAS por MARÍA EUGENIA PERALTA Sobre "El mundo" de Eduardo Galeano Asomándome a mi formación como alumna, tanto en enseñanza primaria, como secundaria y universitaria, puedo decir que si bien uno tiende a encasillar al docente como el malo y el bueno, en una especie de antinomia, no deja de ser un motivo para que éste marque nuestra memoria y quede en nuestros corazones. Pero no solamente por su conocimiento en la materia, sino más bien por su conocimiento de vida, y su trato para con el alumnado. El maestro puede ser un erudito y brillar en ese aspecto, pero puede generar una actitud temerosa en sus discípulos. Por eso debe haber un equilibrio entre el saber y saber relacionarse a nivel humano. Las relaciones humanas, creo, se basan en cumplir roles, sea de padre, hermana, o tío, y el de alumno-profesor no es más que otro rol que cumplimos y aprendemos en el camino al igual que el resto. Hay maestros y maestros, no todos brillan por igual, como tampoco hay alumnos que lo hagan, todos somos distintos y únicos “fueguitos” que nos adaptamos y ensamblamos cuando nos vamos conociendo. Hay de esos que brillan tanto como llamaradas y dejan huellas como todo aquello que se incendia dejando pruebas o vestigios de ese accionar. Y es en la búsqueda de ese aprendizaje que se van huelleando los caminos de ambos…

INTERROGANTES Y REFLEXIONES TRAS LA PELÍCULA por SOFÍA HUERGO ¿Qué sentimientos nos despierta el trabajo de la docencia? ¿Tenemos vocación o la iremos descubriendo como pasa en la película a Mr. Holland? ¿Tendremos el valor de cambiar frente a situaciones que sean necesarias, para mejorar el ambiente de clases y nuestra relación con los alumnos? ¿Seremos capaces de dejar nuestra propia huella o marca personal cuando ejerzamos nuestra tarea como docentes? ¿Estamos dispuestos a hacer de la docencia una “pasión por enseñar”? ¿Serán nuestros futuros alumnos la sinfonía que queramos componer y escuchar por el resto de nuestra vida? Mr. Holland se encuentra rodeado de todos sus más grandes logros y se alegra al saber que definitivamente en su labor como docente había logrado un éxito mayor que la riqueza y la fama. No había una sola vida en ese auditorio que él no hubiera tocado, cada una de esas personas fue mejor gracias a él. Esas personas, sus ex alumnos, eran su sinfonía, la melodía y las notas de su obra y la música de su vida. A través de la película se recalca que cuando hay pasión, vocación y placer al buscar el perfeccionamiento y la trasmisión de contenidos como valores, no importan las barreras que se tengan que superar ni lo que haya que hacer para que la enseñanza sea la mejor e igual para todos y para lograr que los alumnos sean la mejor sinfonía y música que logramos componer.

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INCENDIO EN EL INTERIOR por NAZARET VILLARINO En su relato Galeano relaciona a las personas con fueguitos, esto me parece muy significativo. Representa a la persona en sí, a su vocación, a su amor por lo que hace. Todos sabemos que una vez que el fuego enciende, es muy difícil apagarlo. Esto relacionado con la docencia me recuerda a muchos profesores que tuve que más que una llama eran una vela sin encender, tenían los estudios y el conocimiento, pero su luz no alcanzaba a transmitir ningún tipo de entusiasmo. Pero no me voy a quedar solo con eso, siempre hay que recordar lo mejor, existieron profesores que dejaron huellas en mi corazón, amaban lo que hacían y esto generó un cambio en mi, su fueguito sigue latente; con una llama tan intensa, que me pude llevar una porción de ella y hoy me estoy preparando para encender la mía y ser como ellos. Pensando que este tipo de fueguito, es el que se tiene que multiplicar constantemente. El mejor legado que se puede dejar no es solo lo que se sabe, sino enseñar a que aprendan y creen por sí mismos, proporcionando actividades, retos… no cosas a memorizar o copiar. En una oportunidad leí otra obra de Galeano que ahora la recuerdo y está muy relacionado con la educación, la escribo para compartir: “ A o r i l l a s d e o t r o m a r, o t r o a l f a r e r o s e r e t i r a e n s u s a ñ o s t a r d í o s . Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición, entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia. Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla”. Brindar todo para que los otros puedan construir con libertad y con su propio fueguito.

LA SIGNIFICANTE TAREA DE ENSEÑAR por MELISA SEIMANDI Todo lo que el Sr. Holland fue construyendo ya sea como docente de una institución o en su vida personal, en el seno de su hogar, ha sido de un valor que quizás él no lo pudo visualizar hasta el día en que se lo homenajeó. A raíz de esto me surge el interrogante y su inmediata respuesta de la importancia que tiene en cada persona el plantearse metas positivas en la vida y tratar de lograrlas con el máximo empeño posible, porque seguramente estas guías nos conducirán a realizar otras, que hasta el momento en que las hacemos eran impensadas. Esto le pasó al protagonista de la película, ya que su meta máxima era la de componer su obra, la cual pudo concretar pero no sin antes haber transitado un largo camino que lo condujo por el largo camino apasionado de la enseñanza, sin siquiera detenerse quizás a evaluar si aquello era lo que había pensado en un principio. Creo que en parte de esto se trata la hermosa y apasionada tarea del docente, en primer lugar trazar un horizonte que se logra a partir de la identidad personal la cual nos conducirá a descubrir en esta obra de transmitir, lo que realmente nos enamora y encontrar en el otro aquello que nos mueve a dar lo que tenemos y que el otro carece. Por su parte también se puede imitar la entrega que este docente realiza a su vocación, vista está en su doble arista, por un lado la de ser maestro en sus clases dentro de la institución y por otro la de ser aprendiz en su hogar, a partir del testimonio que irá de la mano de su hijo, quien siente el alejamiento de su padre, en definitiva porque este último no tenía en sus “planes” atravesar la prueba de tener un hijo sordo de nacimiento. 8

Lo cual da cuenta del valor que se debe tener a la hora de ejercer la docencia, ya que esta labor no sólo se ejerce dentro del aula sino que también es parte de la vida que cada uno elige llevar adelante a pesar de las adversidades que se pueden ir presentando. Esto me hace pensar que la educación va mucho más allá de la realización de las tareas que implica la gestión académica, más allá del cumplimiento de unas normas o de la aplicación de unas técnicas. Los fines a los cuales se debe proponer uno alcanzar tienen más que ver con el testimonio personal que importa sin lugar a dudas un carácter moral, afectivo, social y espiritual de los alumnos para que puedan llegar a obtener la plenitud como personas; esto se ve imposibilitado cuando hay quienes sólo se limitan a impartir estrategias empresariales propias de aquel que piensa la enseñanza como un deber, en función de logar el producto que he planteado en un comienzo, y no como un hacer desde lo que verdaderamente amo realizar. Sólo una persona apasionada, comprometida con su trabajo, inconformista, deseosa de mejorar la sociedad, amante de sus alumnos y de la materia que enseña, está en condiciones de educar verdaderamente. La vocación docente es mucho más que una dedicación laboral como otra cualquiera, implica no solo la vida profesional del maestro, sino también la personal y no solo su trayectoria intelectual, sino también sus emociones y hasta su propia identidad. Es una auténtica “vocación” y, por tanto el que se siente llamado no puede responder a ella más que con pasión. No se puede seguir una vocación aplicando un manual de instrucciones ni cumpliendo un reglamento. Tal vez la pasión lo lleva también al cumplimiento, pero este no puede ser la raíz de su decisión por enseñar. Seguramente hay muchos ejemplos que dan cuenta de la tecnicidad que envuelve a muchos docentes, pero creo que con esta nueva forma de pensar la formación docente comienzan a encontrarse destellos de lo que un verdadero docente debe representar en una sociedad que sin lugar a dudas necesita del contagio de muchos más que puedan hacer de una profesión una vocación y más aún un verdadero testimonio vivo de lo que si se está convencido se puede alcanzar.

LA SINFONÍA DEL SR. HOLLAND por VÍCTOR MOLINAS Una partitura (lo que dará vida a la sinfonía) está compuesta por varias piezas de diferentes índole y característica: algunas son notas musicales de sonido más agudas, otras más graves y otras son mudas; algunas notas llevan un tiempo corto de duración, otras más extenso, y otras a contratiempo; hay composiciones en tonos “mayores” (sinfonía alegre o elevada) y tonos “menores” (tristes o más nostálgicos). Existen “puentes”, que son los encargados, a través de una realización instrumental, de dar paso a otro sitio o parte. Y existen otras piezas más, que independientemente de cuál es la más importante o se utilice para determinada composición, pueden recobrar su importancia. Pienso que la alumna -al final convertida en gobernadora- quiere significar eso en su discurso: Algunos siguieron en la música, (profesional o independiente) otros han seguido otras carreras u otros caminos en su vida: quizás uno de sus ex dirigidos tiene un taller mecánico, otra es ama de casa; rabino en una sinagoga de la ciudad o vaya a saber que… De hecho uno de ellos falleció en plena guerra, no sin antes haberse “llevado” algo. Pero independientemente de que si Holland fue su profesor de música, física o gimnasia, la enseñanza no se quedo solo en el aula, en lo estrictamente académico, sino que traspasó ese pequeño límite para llegar a otros ámbitos de su vida, ad extra y ad intro. 9


Concluyendo, por un lado digo: es el caso de los profesores que nos marcan. Marcan al grupo, y es esa cohesión hace que la vida del docente también resulte ser marcada. Holland era un hombre algo adulto ya y su vida no parecía ser muy divertida que digamos (por otro lado). También se trata de eso: la vida de cada uno de sus alumnos le ha dado re valoración a la suya. Le ha dado un motivo, una razón para re pensarse, actuar y trascender. SOBRE “QUERIDO MAESTRO” por MARÍA BELÉN MÉNDEZ Lo que impacta en la manera de ser profesor de Mr. Hollad es, a mi juicio, el descubrir que su hijo es sordo y que tiene que tener una manera nueva de tratarlo. Llega un momento en el que él ve que tiene que ayudar de manera especial, con más cariño, a aquellos alumnos que tienen dificultad con su materia, es decir la música, dedicarles más tiempo para sacar lo mejor de ellos; que no se sientan frustrados y sepan que hay cosas buenas en ellos. (…) Mr. Holland tenía una pasión muy fuerte por la música, específicamente por tocar el piano, que lo llevaba a estar en constante creación. Al comenzar a desempeñar su labor docente no encontraba placer por enseñar. Pero poco a poco en medio de su labor se dio cuenta que esa pasión lo tenía que llevar a transmitir con placer lo que el tanto amaba; que no podía guardarlo para sí mismo sino darlo a los demás, a sus alumnos. Para así generar en ellos pasión por la música. (…) Los alumnos son la razón de ser del docente, por la que este se reinventa nuevamente para salir de si, y sacar una buena música. REFLEXIONES SOBRE LA PELÍCULA por FLORENCIA CAÑETE Muchas de las situaciones que acontecieron en la película reflejan parte de lo que ocurre en nuestra vida personal. En cuanto a las vivencias escolares, la principal es la existencia de ese profesor/a tan especial para nosotros, el que se destaca por estar siempre dándonos apoyo y ese consejo tan necesitado para poder darnos cuenta de que somos capaces de lograr eso que tanto deseamos. En cuanto a acontecimientos de vida significativos, podemos observar el hecho de planificar nuestra vida como si todo fuera a salir como deseamos, y con el tiempo saber que no es así. Como muestra esta película la vida te puede presentar algo inesperado, lo cual debe afrontarse sin que nadie te enseñe a hacerlo. En el caso de Mr. Holland, lo inesperado fue ser padre de un chico con capacidades diferentes. Otro punto es el tema de que cuando somos adolescentes siempre queremos ser iguales o mejores que los demás para que alguien se sienta orgulloso de nosotros sin darnos cuenta que todos somos diferentes y que todos a nuestra manera somos buenos en algo. En relación a las características del contexto me siento identificada con el tema de que hoy nosotros nos estamos preparando para ser docentes, estamos atravesando diferentes situaciones y emociones que nos van marcando a la hora de decidir qué clase de profesor queremos ser el día mañana, rescatando lo bueno que cada uno de nuestros educadores nos brindan y descartando aquello que creemos que no es conveniente. Además, al igual que el niño en la película necesita de su padre (que tiene cerca pero a la vez tan lejos) nosotros también necesitamos siempre de nuestros padres en esta etapa de la vida que es tan importante, aunque no siempre lo demostremos.

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SOBRE LA AUTOBIOGRAFÍA ESCOLAR por ESTEBAN ZAMARO En mi vida escolar tuve una profesora que, al igual que el señor Germain lo hizo con Albert Camus, me enseñó a interesarme por sus clases ya que la forma en que las llevaba adelante y que explicaba me ayudaba mucho a comprender. La tuve en mis últimos tres años de la escuela secundaria, en tres materias distintas, y a pesar de que a cada año daba una disciplina distinta, siempre se las arreglaba para que sea ésa mi materia preferida. Sus clases fueron la pequeña última ayuda que me faltaba para tomar la decisión de estudiar el profesorado. Siempre se interesó por mí y se ofreció a ayudarme aún en actividades que no estaban en sus materias. Quizás hubo docentes que me exigieron más o menos, que fueron más o menos tolerantes, pero el trato y la concepción que ella tiene para con sus alumnos es distinto y eso sin duda la hace muy especial. Personalmente voy a estar siempre agradecido con esta profesora ya que ella entendía que el hecho de que éramos sus alumnos no significaba solamente que debíamos comprender y aprobar las pruebas de sus materias sino que también intentaba comprender qué pasaba por nuestras cabezas, qué pensábamos, qué sentíamos. En las clases de ella me sentí escuchado como si mi opinión fuera igual de valida que la de ella, y fue algo muy valioso para mí.

Espacio de publicidad: "Ningún justificativo nos vuelve inocentes. No hay "causas" ni "ideales" que sirvan para eximirnos de culpa. Se trata, por lo tanto, de asumir ese acto esencialmente irredimible, la responsabilidad inaudita de haber causado intencionalmente la muerte de un ser humano...Más allá de todo y de todos, incluso de un posible dios, hay el no matarás...Si no existen "buenos" que si pueden asesinar y "malos" que no pueden asesinar, ¿en qué se funda el presunto "derecho" a matar?" OSCAR DEL BARCO 11


Miradas encendidas Producciones a partir de la contemplación de obras de arte plástico. Alumnos de la cátedra “Movimiento y Cuerpo”. Llamamos “gestos” a señales elementales y fugaces que usamos cotidianamente, y “actitudes”, a posturas que comprometen más globalmente y durante un lapso mayor nuestro esquema corporal. Pero en general, los gestos y las actitudes son partes de la acción. La misma acción que se pone de manifiesto en todo el quehacer docente, un cuerpo en movimiento, centro de la experiencia formativa y como una forma de ser y estar en el mundo. El espacio curricular Movimiento y cuerpo intenta desde una infinidad de lenguajes, recursos y propuestas que cada alumno se descubra a sí mismo y alimente su capacidad de expresión buscando recuperar la “importancia de lo corpóreo” y de la “percepción” que tenemos de él. El año pasado nos animamos a “escribir”, el disparador fue la obra de arte… el pincel, el lápiz, el color, y la maravilla creativa de artistas argentinos que año tras año visitamos, conocemos y descubrimos… Prof. Silvina Ereira

www.pilay.com.ar

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“Los efectos que producen las pinturas en las personas son muy diversos… Leí junto a mi esposa, cada uno de los trabajos. Ambos experimentamos emoción y un agradecimiento al comprobar que, mi obra también puede ser disparadora de cosas como estas. Disfrutamos las historias, cuentos y poemas de cada alumna. Ambos pudimos ser llevados por cada relato a esos mundos de ficción que aunque irreales, pueden movernos cosas y hacernos soñar. De eso se trata la vida, de soñar leyendo, soñar con la música, soñar mirando arte visual…” Eduardo Malara (artista plástico santafesino) 13


DEL OTRO LADO DE LA CIUDAD por SANDRA BENETTO Había una vez un simple pescador apodado “Menchito”, quien vivía del otro lado de la gran ciudad. Esa urbe de calles y avenidas llenas de luces, pe plazas multicolores, de autos que van y vienen, de personas que caminan apuradas de acá para allá pasando una al lado de la otra sin saludarse, donde el ruido es la constante durante el día. Esas cosas eran las que a Menchito no le gustaban y no estaba acostumbrado. El vivía tan solo cruzando el puente en un lugar totalmente distinto, donde estaba en contacto con la naturaleza, su rancho estaba cerca de la costa del río, el podía sentir el trinar de las aves en la mañana, que era algo que le apasionaba, como también el correr del río cuando estaba embravecido, disfrutaba del silbido del viento en las ramas de los árboles y la tranquilidad de la costa. Su vida era muy sufrida ya que vivía de la pesca para poder sustentar a su familia. Cada día se levantaba de madrugada y salía con su precaria canoa y sus remos a recorrer los espineles y recoger las mallas. Su piel estaba curtida de los fríos inviernos, como los días calurosos de verano. Él no tenía alternativa de elegir quedarse en su casa, era su obligación salir a realizar su tarea de buen pescador… Muchas veces la enfermedad no era escusa para que Menchito no cumpla con su tarea, era responsable y sabía que de él dependía el poco dinero que entraba cada día. Si bien su trabajo era duro siempre tenía una sonrisa a flor de piel, era muy querido por toda la gente de la zona. Era humilde de corazón y con buenas costumbres, Eso era lo que se destacaba de este simple pescador. Tenía su puestito a la vera de la ruta, muy sencillo, cuatro postes y una lona delimitaban su lugar de venta de pescados. Menchito sabía que tenía posibilidad de ir directamente a la ciudad para ofrecer su mercadería, pero elegía quedarse de ese lado del puente y seguir trabajando rudamente, ya que él tenía en claro que del otro lado no quería estar. Prefería vivir en su simple rancho, con su gente y su sacrificada labor y apasionada tarea de pescador, viviendo tranquilamente del otro lado de la ciudad.

LA MUJER DEL CUADRO por MARÍA SOL MANDÓN Una mujer reflexiva con pensamientos, deseos y sueños muy profundos. Ella proyecta sus anhelos hacia un futuro mejor, buscando interiormente las herramientas necesarias para lograrlo. Piensa en la unión de todos los seres humanos, aportando cada uno lo mejor de sí mismo para ir construyendo un mundo lleno de amor, paz, esperanza, sin injusticias y sin maldad. ¿Podrá la mujer del cuadro salir de ese mundo pintado para atravesar la barrera que la comunica con la vida?

RECUERDO por JULIETA FALCONE Recuerdo aquel día en que saqué esa foto, uno de los días más hermosos que pasé. Aquel domingo, en el que fui a visitar a mis abuelos que viven en la orilla de la Laguna Setúbal. Ese día…como tantos otros disfrutamos de una pesca en canoa con mi abuelo Juan. Mientras la abuela Ester se había quedado preparando la leña para calentar el horno de barro, donde allí prepararía unos ricos y únicos panes caseros. Recuerdo que era una tarde muy bella, con un sol brillante y el cielo tan celeste como pocas veces ha visto. Mientras tanto con el abuelo Juan, estábamos pescando varias mojarritas. El olor del pan cocinándose en el horno se sentía a lo lejos, y nosotros deseábamos pronto comer uno. Al regresar, la abuela nos estaba esperando en los sillones que estaban al frente de la casa, en donde estaban los árboles de naranja y sauces muy grandes que daban una fresca sombra a las tres de la tarde. Con la pava en una mano y el mate en la otra, nos sentamos a contemplar la hermosa vista del puente colgante. Disfrutamos la tranquilidad del lugar, en la que solo se oían las gallinas, el cantar de los pájaros, el movimiento de las hojas y el sonido del río junto con los camalotes que corrían en una misma dirección. Y en la quietud de la tarde la abuela contaba historias bíblicas, recordándome que eran reales y me dejaban una enseñanza sabia de cómo debemos ser mejores en la vida con la guía de Dios. Hoy doy gracias por esas hermosas tardes de mi niñez llenas del amor de mis abuelos.

Leñitas para que no se apague.

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“PEDAGOGOS, DE LA CONDICIÓN HUMANA”… por JULIO BATAGLINI Y dio a Luz… Sin nombre, apenas era… Sin alas y un poco de esperanza; como buscando nido, asoma una nada… Sin saber cómo, ni por qué; emprendió el ascenso… Sin poder distinguir; veía formas, escuchaba voces, eran hombres que acuñaban almas… Sí, bien digo, eran ya… Nuestro hogar… Aún sin distinguir, vislumbró el mensaje de un eterno silencio… A poco de la cima, aquellos hombres le ungieron una segunda naturaleza… La que revelaría la libertad de su propio vuelo… Y dio a Luz… Y confió su fruto, a los templarios de un saber Eterno… Ya sin tiempo… escuchó su nombre, Maestro… Luego, habitó lo eterno…

ESCRIBIR DESDE LA DISCIPLINA (I) CIENCIAS SOCIALES Elaboración escrita de contenidos disciplinares, en las cátedras “Doctrina Social de la Iglesia”, “Historia Argentina I”, “Derecho Constitucional”, Introducción al Conocimiento Histórico y “Metodología de la investigación histórica”

LA LUCHA DE LOS CURAS VILLEROS por EMILSE ROSYCKI Los principios de la Doctrina Social de la Iglesia desarrollados teóricamente recobran su valor mediante la acción libre, desinteresada y amorosa de los curas villeros. Conducen la Doctrina a su máxima expresión mediante la práctica, involucrándose íntimamente con las experiencias que se viven en las villas y con la cuestión social. Bien sabemos que la Doctrina Social de la Iglesia no es un cúmulo de moralismo, sino que “el camino de la Iglesia es el hombre”.

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El reconocimiento de la dignidad humana es lo que nos permite el crecimiento común. El papel de la Iglesia es motivo de expansión y apertura y no mera dogmatización y alienación. Los curas villeros son conducidos por el ideal cristiano del Santo o mejor dicho, por la persona de Cristo como modelo ideal de todo lo creado. Tienen una vida referida a y configurada en Cristo, y conviven comprendiendo la realidad según dicha dinámica. Así como Dios se encarnó en la historia mediante el verbo, donde lo infinito se hace finito a través del espacio y el tiempo, los curas villeros se comprometen con las cuestiones histórica y social mediante la Iglesia viva. Con una dedicación preferencial hacia los pobres y los más necesitados (entendiendo la pobreza en su sentido más amplio, pobreza material y espiritual). Es el enfermo el que necesita cura. Estos hombres, encarnan el evangelio en la historia, en sus vidas y en las de los demás. Es decir, son mensajeros de caridad, movidos por el amor y la solidaridad, se dirigen hacia la búsqueda del bien común y de la participación de todos en Cristo. Los principios de la Doctrina Social de la Iglesia (bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, participación y solidaridad) brotan del encuentro íntimo entre los menajes del evangelio y lo que éste exige: por sobre todas las cosas amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Dichos principios se hallan atravesados y motivados por los valores primordiales, que constituyen parte de la dignidad humana, tales como la verdad, la justicia, la libertad y el amor. Recobran su valor mediante las necesidades concretas, referidos a las exigencias reales de la cuestión social, fluctuando en un interjuego donde unos desembocan en otros naturalmente. La acción social de los curas villeros, está referida fundamentalmente a la búsqueda del Bien Común, promoviendo la igualdad y la dignidad de las personas que viven en las villas, reconociendo el amplio sentido de la persona humana, de su ser “con” y “para” los demás. De su imagen y semejanza con Dios. Al hablar de dignidad humana nos referimos a la concepción integral del hombre, a su relación con el mundo y a su relación con Dios, a la existencia de su persona referida a la persona de Cristo. La lucha real de los curas por la erradicación de la pobreza (material, cultural, religiosa, espiritual, entre numerosas formas), la justicia y la inclusión social, entre tantas cosas, a partir del diálogo y el compromiso, son claros ejemplos de la aplicación concreta de estos principios. Luchan así por las necesidades (materiales y en especial, espirituales) de estas personas, tales como los derechos de alimentación, vivienda, salud, trabajo, educación, la libre circulación y expresión, el acceso a la cultura, etc. Promoviendo la libertad y la reflexión, llevada a la acción, del sentido de la vida. Apuntando a los logros nos hagan cada vez más humanos y al bien común de toda la creación. (…) El bien común implica directamente el Destino Universal de los Bienes. Todos los hombres tienen el derecho de gozar de los bienes necesarios para su pleno desarrollo. Dios destinó la tierra para el uso sabio de todos los hombres, para gozar de sus frutos por medio del trabajo. (Pensemos en cuán ricos son los frutos de las acciones de los curas). Se trata de incluir en la economía valores morales en donde se tenga memoria de Dios, respecto del valor de los bienes y la finalidad de los mismos, para un mundo más justo y solidario que no es posible sin la caridad. Sin la caridad vemos como la economía se ha situado por encima de cualquier otro valor, unos acumulan propiedades y riquezas, ignorando el destino universal de los bienes, mientras los curas luchan para que aquellos a los que logran rescatar de diversos malestares (drogas, delincuencia, depresión, etc.) puedan tener una vivienda y una vida digna para no volver a “caer”. (…) 16

Los curas villeros intentan que el estado se haga presente, de alguna manera, en las villas para poder protegerlos de los abusos que puedan sufrir y para que exista un lugar físico y concreto dentro de las villas en donde las personas del barrio puedan hallar respuestas directas a sus problemáticas. Evitando la exclusión y, en parte, la desolación. El subsidio no es posible sin la ayuda concreta y real, como consecuencia surge la participación, por la cual las personas (individual o grupalmente, representados o no) contribuyen a la vida en comunidad (económica, cultural, política y social). Es un deber que tiene en vistas el bien común. Vemos la participación comprometida y responsable de los curas en las villas, que se hacen parte real y enteramente, viven allí “dentro”, conocen a sus vecinos, comparten el tiempo con ellos y conocen sus realidades más íntimas. Así también promueven constantemente la participación de los vecinos en todo lo que pueda favorecerlos humanamente. Todas sus acciones están regidas por la solidaridad y el amor, reconociendo lo que nos une como hombres. Los curas villeros poseen una clara perspectiva del mundo como creación divina, como don de Dios, fruto de su amor. Somos todos iguales en dignidad y en nuestro origen (que es divino). Vemos como lo subsidiario propicia el destino universal de los bienes (y viceversa) y desembocan en el bien común, y así también la participación supone el subsidio y la solidaridad. De esta manera en las relaciones inter-humanas los principios toman su fuerza y sentido propio. Los curas villeros son movidos por la caridad que los construye, a su vez, a sí mismos. La caridad presupone la justicia, el respeto de los derechos y el cumplimiento de los deberes. Esto es llevado a la práctica por los curas villeros que cumplen con los mandatos del estado, pero por sobre todo con el camino liberador y de vida del mandato divino, según la verdad, que es Dios. Los curas villeros se preocupan por situaciones dolorosas y problemas concretos tales como el consumo de sustancias adictivas( lo cual genera intoxicación, narcotráfico, violencia y hiere la libertad); el tráfico de armas (cuestión en la que tienen un papel fundamental los adultos) la fragmentación familiar, los abusos, la discriminación, la falta de acceso a diversos servicios (vivienda, alimentación, agua, transporte, salud, educación, la ausencia de espacios recreativos), la falta de oportunidades. También comparten y expanden la alegría. Los curas villeros trabajan ante todo para que las personas reconozcan sus propias vidas como vidas cargadas de sentido, para que puedan proyectarse hacia el futuro, no solo espiritualmente, sino también en lo que refiere al trabajo y al estudio a través, por ejemplo, del aprendizaje de diversos oficios como carpintería, herrería, electricidad, mimbrera, panadería, pintura, etc. Bien sabemos que poseer un trabajo digno en esta época postmoderna, donde lo que manda no es la persona sino la economía es sumamente difícil. Trasladando esta situación a las personas que viven en las villas, imaginémonos cuán difícil puede ser. He aquí la presencia necesaria de la sociedad. Todos estos problemas no son individuales, exclusivos de las villas, están presentes en la sociedad entera, y de cualquier forma, se hace necesario un tratamiento integral por parte de todos. Por este motivo deben trabajar en conjunto diversas instituciones estatales, públicas, nacionales e internacionales, para fortalecer la comunicación entre los miembros de la sociedad. Los curas villeros trabajan por el bienestar de la gente, ellos ven esperanza, valores, enseñanzas y oportunidades en las villas; donde otros solo somos capaces de ver drogas y delincuencia. No solo comprenden sus dolores y tristezas sino que lo viven con ellos en una experiencia comunitaria profundísima. (Bien común y participación). “venimos transitando distintos caminos de prevención, recuperación y reinserción; de acuerdo con cada realidad y con las posibilidades que contamos”.

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Trabajan para evitar la caída y levantar a los que ya cayeron. Así, han rescatado a muchos jóvenes. Nos referimos a rescatar en el sentido de recuperarse: algunos de los recuperados lo llaman “volver a sentir y vivir”. Los curas mediante su presencia recuerdan, en medio de la oscuridad, que no se está solo . Para ello, generan espacios de encuentro donde las personas pueden expresar sus necesidades, deseos, esperanzas e intereses, realizándose como personas, para que puedan valorar y encontrar el sentido de la vida. Su función es de asistencia y contención, acompañan a vivir generando lazos afectivos y sociales. (Esto es lo que llaman “pedagogía de la presencia”). “Desde la pedagogía de la presencia buscamos que los niños y jóvenes crezcan desde dentro, apoyándose en su libertad interior y la guía de líderes positivos del mismo barrio”. (…) La escuela es un mecanismo de inclusión fundamental, la educación es promovida por los curas en las villas. Si bien la escuela puede no lograr resolver todos estos problemas, genera al menos que los niños no queden librados a la violencia, las drogas, el abuso. (Obviamente debería crecer en sus cosmovisiones, procedimientos y pretensiones). El trabajo con las familias para la orientación de la educación de sus hijos también es un camino para la prevención. Los curas villeros disfrutan y promueven las actividades que forman parte de “la cultura villera”, entre ellas una muy significativa: la murga. Mediante la murga se transmite un mensaje de amor, de esperanza y de alegría, es una vía para manifestarse, ser escuchados y sobre todo, celebrar la vida. (…) Los curas villeros pelean contra la estigmatización y los prejuicios. Por eso hablan de integrar, antes que de urbanizar. Las políticas estatales hablan de urbanización de las villas, entendiendo que es necesario transformarlas en sociedades “civilizadas”, así también combaten los problemas sin atacar sus raíces, sin ir a las causas más profundas de los mismos. Además tratan la cuestión de forma vertical como si “de arriba” hacia “abajo” debieran poner orden unilateralmente. Frente a esto, los curas, creen que lo que se necesita es una integración en donde las sub-culturas sociales (o mejor la sociedad en su conjunto) puedan convivir, dialogar, compartir y aprender unas de otras. Estos curas sienten que las villas les enseñan una vida más humana, que la “cultura villera” tiene valores muy profundos como la solidaridad y el amor, hasta el punto de dar la vida por otros, al igual que Cristo. Sobre todo rescatan la resiliencia (unida a la fortaleza y ésta a la esperanza) de dichas personas, la capacidad para vivir superando las adversidades saliendo de ellas con fortaleza y esperanzas, el sentido del dolor que los impulsa a seguir luchando por la justicia y una vida mejor y más digna. El valor de sus vidas no reside en el consumismo, la economía no rige sus existencias. Hablan de “un modo especial de celebrar y de vivir la vida, y una profunda fe y religiosidad”. Valoran el sentido religioso profundísimo que tienen, la fe como conciencia religiosa natural que persiste frente a todas las adversidades, resaltan sus esperanzas. Incluso hasta los jóvenes hundidos en la tristeza y bajo la aparente esclavitud de la droga se preguntan por Dios y por el sentido de sus vidas realizándoles preguntas tales como “¿Dios a mí me ama?” “¿Me voy para arriba o para abajo?” o pedidos de bendición y de ayuda para salir de dichas realidades. Preguntas y pedidos que en el resto de la sociedad son mucho menos frecuentes. Los curas creen que sobre todo la fe de esta gente es la que le da un mayor sentido a sus presencias en las villas y que las villas son distintas de lo que los medios, los políticos y la gente que vive fuera de ellas dicen o creen. Lo que se dice de las villas no es constructivo, e incluso a veces irreal, solo incitan a la fragmentación, el miedo, el desprecio y la exclusión. "La marginalidad es un no lugar en la sociedad y todos somos responsables de su creación. Es una responsabilidad colectiva”. Pero la sociedad prefiere mirar para otro lado y la clase política “alzar muros invisibles de estigmatización y miseria”. Si bien existen profesionales (asistentes sociales, psicólogos, abogados, médicos) que trabajan en el estado, el trabajo del estado es desarticulado y mínimo frente a la cantidad de necesidades. 18

2) Nos han acostumbrado a entender la realidad de manera numérica y fría y hemos aceptado este sistema. Bajo el paradigma de los números, concebimos las experiencias humanas, incluso la vida y la muerte. Si entendemos que la vida es sagrada, que las personas son dignas, si le damos el verdadero valor a la vida ¿Cómo podemos minimizar la tragedia y la muerte y afligirnos por ella o no según el número, la intensidad, o la tragedia mediática?, ¿Cómo minimizamos una muerte naturalizándola, pero cuando los medios nos hablan de muertes en masa nos impresionamos y aterramos? Si miramos la realidad estadísticamente, actuamos como si estuviéramos ciegos o dormidos y nos desligamos cómodamente de la realidad. Nos acomodamos en nuestro pequeñísimo lugar en el mundo “confortablemente insensibles” cuando sabemos que se trata de todo lo contrario de “mirar la realidad desde el corazón de Dios” y de comprometernos con ella a través de las obras. Aunque nos parezca sumamente difícil debemos salir de este ritmo que nos han contagiado. El desprecio es alimentado por todos nosotros, en tanto hacemos oídos sordos a la realidad, y la ignoramos, minimizamos o reducimos. Producto de esto, oímos comentarios tales como “negro de mierda”, “los negros viven de arriba, no les gusta laburar, viven de planes”, “no sé para que existen”, “habría que poner una bomba y matarlos a todos”, o algunos que “creen” ser más profundos como “negros de alma, no de piel”, ”yo no digo que hay que matar a los chicos, hay que matar a los padres que no los educan” entre infinidades de miserias, ya casi históricas, que resultan del engaño a uno mismo, del egoísmo, de la falta de sensibilidad. Impurezas que, para seguir el camino de Cristo, debemos limpiar. Reconocer esto, es el punto de partida para el cambio. (…) Desde la educación es necesario provocar acciones comunitarias y preguntas en torno a la desigualdad social, a la violencia, el estigma, al compromiso social, a lo que nos hace ser personas, al sentido del dolor y al valor de la vida, para que ya no ciegos ni esclavos nos recuperemos o como decían “volvamos a sentir y a vivir” y dejemos de pisotear la dignidad, la naturaleza y la vida misma, que es Don de Dios.

ANÁLISIS E IMPACTO DE “CIVILIZACIÓN O BARBARIE” EN ARGENTINA por DIEGO DA SILVA, ADRIÁN ESPÍNDOLA Y MAURO ABAD Es interesante determinar que en este ensayo de la obra del Facundo, “Civilización o Barbarie”, es una descripción sociológica e histórica por excelencia de la situación política, cultural y económica de la argentina del siglo XIX. Creemos que es importante establecer en este trabajo, de tanta trascendencia en nuestra histórica, estructura sus pilares explicativos en teorías europeas y sobreestima las idea extranjeras en su capacidad explicativa de la realidad americana, por sobre la reflexiones locales, a las cuales descalifica. Nos referimos así a la ideología que se expresa detrás de la dicotomía “Civilización y Barbarie”, que Sarmiento imaginara para esclarecer los problemas de la incipiente nación y utilizara como columna vertebral de su proyecto político. Esta ideología no es otra que el iluminismo, que Sarmiento importa de la Europa civilizada para aplicarla a la realidad de argentina. Además, encontramos que Sarmiento, a partir de su enfoque iluminista donde lo real es lo irracional y debe dejar lugar a lo racional, expresa una profunda fascinación por la irracionalidad del caudillaje. Para este, pudimos encontrar que: “un caudillo que encabeza un gran movimiento social, no es más que el espejo en que se reflejan en dimensiones colosales las creencias, las necesidades, preocupaciones y hábitos de una nación en una época determinada de su historia”. Esta ideología no es otra que el iluminismo, que Sarmiento importa de la Europa civilizada para aplicarla a la realidad de argentina. Además, encontramos que Sarmiento, a partir de su enfoque iluminista donde lo real es lo irracional y debe dejar lugar a lo racional, expresa una profunda fascinación por la irracionalidad del caudillaje. 19


Para este, pudimos encontrar que: “un caudillo que encabeza un gran movimiento social, no es más que el espejo en que se reflejan en dimensiones colosales las creencias, las necesidades, preocupaciones y hábitos de una nación en una época determinada de su historia”. E n e l “Facundo…” encontramos que se refleja la influencia del iluminismo, en un intento por revisar, a través de una biografía, la vida del caudillo Juan Facundo Quiroga con la intención de que, en palabras del propio Sarmiento: “¡te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgranan a tu pueblo! Tú posees el secreto: ¡revélanoslo!”. Buscaba la explicación de por qué la barbarie y la irracionalidad de la campaña se había apoderado de la ciudad y de la nación, focalizada o encarnad en la figura de Rosas, y porque había que lograr imponer el criterio de la razón a partir de la Europeización de América. Es así que Sarmiento llega a la conclusión de que la irracionalidad se ha apoderado del país, ha establecido un orden particular de asociación, que se encarna en la figura de Rosas y que refleja el gran impedimento al progreso de la nación. En este sentido plantea que “Facundo no ha muerto, está vivo en las tradiciones populares, en la política y en las diferentes revoluciones argentinas, en Rosas, su heredero, su complemento; su alma ha pasado a este otro molde más acabado, más perfecto, y lo que en él era solo instinto, iniciación, tendencia, convertirse en Rosas en sistema, efecto y fin; la naturaleza campestre, colonial y bárbara, cambios en esta metamorfosis en arte, sistema y en política regular, capaz de presentarse a la faz del mundo como el modo de ser de un pueblo encarnado en un hombre que ha aspirado a tomar los aires de un genio que domina los acontecimientos, los hombres y las cosas. Finalmente, vimos, con Sarmiento, como la Argentina es un país acostumbrado a pensarse desde la mirada del extranjero, siempre desde teorías importadas. En este sentido, no nos planteamos una hostilidad a lo extranjero, pero si creemos necesario una revalorización de nuestra propia cultura; una integración donde lo proveniente del extranjero se acerca a lo nativo generando una síntesis, en la confluencia de ambos en una situación de equilibrio, donde predomina siempre lo nativo. Esto es fundamental cuando nos proponemos refundar la Nación sobre nuevos valores; proceso que, como ya dijimos, sigue aún inconcluso en nuestra actualidad.

EL CONCEPTO DE CAUDILLO: DIFERENTES PUNTOS DE VISTA HISTORIOGRÁFICOS (REVISIONISTA, LIBERAL Y PERSONAL) por MATÍAS VALLS Dentro de la bibliografía dada por la cátedra utilizaré a José María Rosa, que hace una definición y tipología del caudillo en su texto: Formación de las Provincias”; le agregaré la función de gobernador que le atribuye Rosa. Y luego lo compararé con Lynch que es citado en el texto de Goldman y Salvatore: introducción. Lynch aportará las condiciones del surgimiento de este actor social. Por último pondré mi opinión personal sobre dicho concepto y lo que yo entiendo por el mismo. En el texto de José María Rosa, el caudillo es definido como quien representa al pueblo que interpreta y conduce. Toma el nombre de “gobernador”, pero es esencialmente el jefe militar, “capitán general” de la provincia, el cual con el apoyo de las milicias ha podido mantenerse en gobierno. Rosa dice que hay dos tipos de caudillos: de “las orillas” y de “la campaña. Los primeros provenientes de las milicias urbanas, los cuales no perdurarán, en cambio los segundos que venían de la zona rural serán los que se mantendrán inamovibles, un ejemplo de estos últimos son Rosas y Quiroga.

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En cuanto a la función del caudillo, es la de gobernador, desde la cual gobierna desde la acepción española, dado que ostenta las cuatro ramas clásicas: militar, político, justicia y hacienda. Porque como Capitán General tiene sus fuerzas bajo su mando, en lo político dicta las leyes con el asesoramiento de la Sala de Representantes, en justicia interviene como juez en los pleitos que suscitan en la región que gobierna, en hacienda establece los presupuestos y da los estados de la tesorería. Pero se apoya en organismos que lo aconsejan en las cuatro ramas anteriormente explicadas. Lynch, en texto de Goldman-Salvatore, define al caudillo como un tipo de clientelismo propio de la posindependencia latinoamericana, dado que sus seguidores como su clientela más periférica estaban unidos a aquel por relaciones de intercambio marcadamente desiguales. El autor nos dice el surgimiento de estos actores históricos se debe a una serie de condiciones: Un vacío institucional o la inexistencia de reglas formales, la competencia política llevada adelante por medio de conflictos armados, y una sociedad agraria de terratenientes y peones, entrelazada por relaciones de tipo clientelar. Este autor nos habla de varios tipos de caudillos de acuerdo a las condiciones históricoconcretas que habían surgido. En primer lugar, estaban aquellos que emergieron durante las guerras de la independencia: Artigas y Güemes. Ellos eran el producto de la propia experiencia de la guerra y, en particular, de las organizaciones informales surgidas en ese contexto: las montoneras. Los caudillos provinciales que se apoderaron de la ciudad de Buenos Aires en 1820 (Estanislao López y Francisco Ramírez) pertenecían a un segundo grupo. Ellos habían surgido en oposición al centralismo porteño y su poder no era más que el interés económico regional llevado a la política armada. Estos caudillos, lo mismo que Quiroga, eran la encarnación del avance de la “barbarie” sobre la “civilización” en términos sarmientinos; su ascenso inauguraba un período de predominio de lo rural sobre lo urbano. Juan Manuel de Rosas pertenecía a una categoría especial: él era el “súper-.patrón”, el caudillo de caudillos. Por ende su clientela era más amplia, incluyendo a los peones, milicianos, estancieros, comerciantes e indígenas. En su base, el liderazgo de Rosas se asentaba en la estructura clientelar de la sociedad de la campaña. A mi parecer, este concepto de “caudillo” hace referencia a una época y/o período de la historia argentina en la que se intentó organizar el país de una manera distinta a la convencional, en la cual cada provincia era autónoma y dictaba sus propias leyes en su territorio ajustándose a los parámetros impuestos por el gobernador porteño en los diversos pactos y tratados firmados hasta entonces entre las provincias más importantes. Los caudillos dentro de este sistema confederativo cumplen la función de administrar su provincia natal y dirigir sus tropas en caso de ser atacada la provincia. Por otra parte, el caudillo intervenía en las disputas que se generaban en el territorio que gobernaban como juez de la misma. Por eso yo pienso que los caudillos cumplieron su rol de manera excelente mientras duró el la época rosista, ya sea por sus relaciones con el pueblo llano y sus tropas o por ser muy bien asesorados por sus diferentes consejos en los diversos ámbitos de gobierno, pero lo que realmente importa es que esta es la época dorada de este personaje, la cual termina cuando Mitre derrota a Urquiza en Pavón, de ahí en más va a ir perdiendo influencias en las décadas siguientes, convirtiéndose sólo en un general de montoneras federales en el interior del país, las cuales serán extinguidas del todo en la década del 1870. Poniendo así fin a una etapa del país, de la cual su legado máximo fue darnos una forma de gobierno federal por sobre una centralizada.

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LA MULTICAUSALIDAD EN PERSPECTIVA HISTÓRICA: EL CAMINO HACIA LA REVOLUCIÓN por PAULA GUTIERREZ Considerando que el proceso emancipador como tal, es un proceso complejo y de gran importancia a través del cual podemos entender la historia de nuestro país y a pesar de que el proceso emancipador americano y su reducción al ámbito del Río de la Plata abarcó aproximadamente desde 1808 hasta 1826, debemos buscar los factores más allá de este período de tiempo. Dentro de estos factores encontramos primeramente las reformas llevadas a cabo por la monarquía borbónica española dentro de la península y sus dominios americanos, que llevan al descontento de los criollos. Las reformas van a estar enfocadas en la reorganización, en el caso de los dominios americanos, de las esferas administrativas, militares y mercantiles (no siendo éstas las únicas reformas llevadas a cabo por la monarquía). La reforma administrativa sobre la cual se va a proceder en la creación de dos nuevos virreinatos, dentro de los cuales se encuentra el Virreinato del Río de la Plata, va a pretender un mayor control de los dominios territoriales y una mayor organización dentro de los mismos, suponiendo, primero (en la esfera del Río de la Plata) una política de integración jurisdiccional y administrativa dentro del territorio con la creación de la intendencias, al mismo tiempo que se quería bloquear la expansión del Brasil. Segundo, el requerimiento de nuevos funcionarios que llenen estos nuevos espacios de administración, en los cuales se les va a quitar puestos de poder a las élites criollas que habían escalado durante este último tiempo. Teniendo de esta manera una nueva organización gubernamental que combina según Noemí Goldman “… una efectiva acción en la administración local y la completa subordinación a la autoridad central…”. Otra de las reformas que va a tener grandes consecuencias en nuestros territorios va a ser la militar, estando ésta ligada a la formación de ejércitos propios para su defensa, a los cuales la corona va a mantener económicamente. Ésta reforma responde a la necesidad de defensa de los dominios españoles de la amenaza de Inglaterra y Portugal, tanto en materia territorial como mercantil. La reforma en la flexibilización de los mercados que lleva a cabo la monarquía borbónica, como consecuencia del aumento del contrabando inglés, que al mismo tiempo era generado por la escases de bienes consecuencia del sistema de flotas galeones; va a generar que la corona permita el comercio libre con otras potencias europeas para evitar el desabastecimiento de sus colonias. Sin olvidarnos de la importancia de este nuevo Pacto Colonial, en el cual se le niega el derecho (fundado en la legislación indiana) al autogobierno que le venía de considerar los dominios americanos como reinos de España, de esta manera se expresa la voluntad de la corona de ejercer su poder absoluto sobre los mismos considerándolos súbditos, lo cual genera un gran descontento en sus colonias. Otro gran factor que lleva a la emancipación del Rio de la Plata va a ser la invasión de Napoleón Bonaparte, consecuencia de la Revolución Francesa llevada a cabo el 1789, de la cual además vamos a recibir el sustrato ideológico de la emancipación, con las ideas de la Ilustración. La guerra entre Francia y España, teniendo en cuenta así mismo las Abdicaciones de Bayona en 1808, van a debilitar los lazos entre la metrópoli y sus colonias, generando un verdadero vacío de poder que se pretenderá ejercer desde los dominios americanos a través de la formación de juntas de gobierno a favor del rey depuesto, Fernando VII. Consecuencia de este desenlace va a ser la intensión de la Infanta Carlota Joaquina de Borbón, de poner bajo su regencia a todas las indias españolas, siendo ésta hermana del rey cautivo, lo que generará oposiciones en medidas a tomar entre los revolucionarios el Río de la Plata. El último gran factor que genera al mismo tiempo otros acontecimientos circunstanciales, es la Revolución Industrial que se da en Inglaterra a principios del siglo XVIII, llevando a la misma en búsqueda de nuevos mercados donde imponer sus manufacturas, al mismo tiempo de adquirir nuevas materias primas, consecuencia de la independencia de las 13 colonias en 1776.

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Es esta necesidad la que desencadena las invasiones inglesas al Río de la Plata en 1806-1807, siendo ésta una de las causas más importantes del descontento rioplatense que lleva a la revolución, primero por el comportamiento de las autoridades que llevan a la huida del Virrey Cisneros, generando la conformación de la junta de gobierno provisoria y en segundo lugar, por la formación de las milicias locales en las cuales predominan los criollos dándoles a éstos un papel muy importante dentro de este acontecimiento, sin olvidarnos del apoyo que va a brindar Inglaterra a los movimientos emancipadores. En síntesis dentro de los factores que generan la emancipación del Río de la Plata, encontramos aquellos que son estructurantes, como las Revoluciones Francesa e Industrial y las Reformas Borbónica, porque son éstos los que dan origen al proceso, estructurándolo, dándole un marco de acción y por la importancia de su incidencia en los acontecimientos circunstanciales que generan, siendo éstos: la invasión napoleónica, las invasiones inglesas, el carlotismo y el descontento que generan no sólo las reformas borbónicas, sino también el vacío de poder que generan estos acontecimientos, formado por la creación de los gobiernos provisionales en respuesta a ese marco histórico. De esta forma, a partir de los hechos ocurridos llegamos a la conclusión de que el proceso emancipador, visto desde la complejidad de la realidad histórica fue una confluencia u acumulación de factores que, si bien permitieron la emancipación de las colonias ultramarinas, va a estar lejos de cerrarse en 1826, ya que se generarán en nuestro territorio problemáticas que seguirán vigentes a lo largo del siglo XIX. SAN MARTÍN, EL “HÉROE” HUMANO por MATÍAS PETROSINO San Martín, yo me pregunto (y nos preguntó): ¿Quién es San Martín? ¿Es el prócer que nos enseñaron en la escuela primaria? ¿Es el héroe que nos mostró Billiken y Anteojito? ¿O es el hombre? (José Francisco de San Martín y Matorras) A 163 años de su muerte, hoy en día, seguimos teniendo dificultades para definir o catalogar al que hoy recordamos. Sin embargo, no cabe duda de que es un prócer. Según una definición de diccionario, un prócer es una “Persona de elevada distinción o constituida en alta dignidad”. Y San Martin posee un historial de elevadas distinciones. (¿No es de elevada distinción ser uno de los responsables de la emancipación de América Latina?) Hoy, propongo no encausarnos en esos discursos en los que se exalta el heroísmo, el patriotismo o la valentía del prócer. Sino que, propongo recordar (o en realidad, pensarlo por primera vez) como el hombre, como una persona de naturaleza humana, y no como nos lo pintaron la revistas para niños de primaria. San Martín, ¿A caso nadie pensó alguna vez en su caballo blanco? (Que era bayo en realidad. Y que los Andes los cruzo en mula) ¿A caso a nadie se le ocurrió pensar que el héroe estuvo a punto de morir (en San Lorenzo) si no fuese por Juan Bautista Cabral? ¿Y si San Martín hubiera muerto en ese, o en otro combate? ¿La historia seria esta que conocemos o seria otra? ¿Hubiera aparecido otro San Martin si este moría? Son preguntas que quizás, jamás les encontremos respuesta. Pero hay algo que sabemos, algo que si tiene respuestas. Nuestro San Martin, tiene que dejar de ser el héroe inmortal, y tiene que comenzar a ser el hombre, tiene que volver a ser encausado como humano. Y como todo hombre humano, poseía sus cualidades y sus defectos. · El hombre y las ideas: como todo revolucionario del siglo XIX, San Martin era un hombre convencido de sus ideas, era un político liberal. Un liberal estricto, quizás casi un liberal utópico. En la época en la que vivió, los liberales defendían los derechos humanos y los principios de igualdad emanados de la Revolución Francesa en la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.”

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OCIO BAR Local 45 Terminal de Omnibus Santa Fe 24

· El hombre y América: nacido en Yapeyú (Corrientes; como todos sabemos). Pero de niño su familia se traslada a España. Don José se educa en este país, bajo el régimen de los reyes Austrias. Fue militar español, en el sentido de que su carrera la comenzó en dicho lugar, sirviendo a un rey que no satisfacía sus ideas. Pero nuestro prócer jamás renuncio a su nacionalidad de origen; y es que, estando en España, toma contacto con liberales revolucionarios que sentían y comprendían que la emancipación americana solo se daría por las armas. Estableciendo como auténticos dueños del país a los habitantes originarios de América, y se refería a ellos como “nuestros paisanos los indios.” · El hombre y el laicismo: sí, don José de San Martin era masón. Esto no se puede negar. Nuestro “héroe inmortal” no era un católico ferviente, pero los nacionalistas católicos intentaron demostrar lo contrario, tergiversaron una verdad que estaba (y está) más que revelada y sabida. · El hombre y el amor: no todo era política y mandos militares en la vida del General. Se podría decir que para las mujeres solteras era un “buen partido”. En casa de la familia Escalada conoció a Remedios, se casaron el 12 de Septiembre de 1812 después de una ferviente oposición de los Escalada ya que José tenía 34 años y Remedios 15. Estos son algunos de los aspectos de la vida de San Martin que muchos de nosotros nunca vemos, o pensamos. ¿Y lo de más? Lo demás es historia sabida: creo el Regimiento de Granaderos a Caballo (1812), fue Gobernador de Cuyo (1814), libertador de Chile (1817) y Perú (1821), entrego el mando de la revolución y del ejército a su contemporáneo Simón Bolívar (en Guayaquil, año 1822) y; se retiro a Boulogne Sur Mer (Francia) a vivir hasta su muerte, acaecida en el año 1850. Este es el San Martín que necesitamos recuperar, o quizás crear, el humano. El San Martin que tenia ideales, amores, arraigos con su tierra, pasiones y, como toda persona, errores (que podrían haberle costado su vida o la de sus hombres). Ahora nos damos cuenta, el Libertador era un hombre más, pero que acorde con sus ideas y sus sentimientos, decidió intervenir en la independencia de América Latina. Y como opinión personal, los únicos “héroes” son aquellos que aplican a su vida, sus ideales. No hay mejores héroes que esos.

LA EDUCACIÓN ARGENTINA: UNA MIRADA HISTORIOGRÁFICA por DANIELA BäR (fragmento) Introducción: En el presente trabajo me he propuesto realizar una búsqueda de ciertos elementos epistemológicos propios de la Historia Tradicional en los libros de enseñanza secundaria. Dicha iniciativa surge de la observación de la pervivencia de algunos de esos elementos en el ámbito educativo, por lo que me he propuesto rastrearlos en los libros que aborden el tema de la fundación y los primeros años de la historia de Santa Fe. Considero importante el análisis del sistema de ideas implícitas en los libros de enseñanza, ya que, los mismos guardan correlación con una manera de pensar y de ver el mundo social. Es por esto que creo conveniente también, reflexionar sobre los objetivos que persigue la educación Argentina en general, en relación a la idea de persona en que esta se sustenta. Cabe destacar que la idea de sujeto ha ido cambiando con el transcurso del tiempo, en relación a los intereses políticos de cada época.

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Para llevar a cabo dicha reflexión me centraré, primordialmente, en el trabajo que realiza Francisco Romero en relación a este tema. También creo conveniente destacar la evolución del conocimiento histórico, teniendo en cuenta los grandes procesos a nivel mundial, que luego se han ido incorporando a la realidad Argentina y adoptando características propias. Llegando por último al análisis de caso propuesto al principio. (…) Conocimiento Histórico. Partiendo de la idea de que cada uno de los modelos historiográficos representa una manera de concebir y de abordar el conocimiento de la realidad histórica, es que me he propuesto examinar a grandes rasgos la dimensión epistemológica de la Historia Tradicional. Pero para esto es preciso destacar que la concepción de Historia ha sufrido modificaciones y ha sido objeto de debate en el transcurso del tiempo; si bien hoy en día se concibe que la historia se ocupa de los hombres tanto individuales como colectivamente, y aborda los hechos que se refieren a los mismos; esto no siempre fue así. El término Historia hace referencia a la realidad histórica que es producto tanto de las decisiones personales, como de las configuraciones sociales y de otros factores de orden económico, político y cultural. La misma es posible de ser conocida por quienes se han constituido en historiadores; y sus producciones son reconocidas como conocimiento histórico ya que intentan comprender y hacer comprensible la realidad histórica en su conjunto. Cabe destacar que estos conocimientos poseen un carácter provisorio, ya que siempre se está abierto a nuevos descubrimiento, más aun debido a que se trabaja con datos fragmentarios. Por otro lado vemos que la Historia Tradicional u Oficial Argentina se encuentra en gran medida influencia por la historia emanada de la Escuela Erudita Alemana del s. XIX, cuyo mayor referente fue Leopoldo Ranke. Quien concebía a la Historia como ciencia y a la realidad histórica como sucesión de acontecimientos y de hechos que tenían sentido por sí mismo; se concebía además, que los mismos proporcionaban los elementos en torno a los cueles podía vertebrarse la idea de pasado. La historia alemana se constituye bajo el predominio de la historia política, militar y diplomática, por lo que la historia no se ocupaba de todo los hombres, sino de aquellos que se han destacado, siendo así una historia de los grandes hombres. Con la intención de otorgarle un carácter científico a la Historia, se combina junto con la búsqueda y el análisis riguroso de las fuentes, la idea del tiempo histórico como lineal, continuo, ascendente, que a su vez deviene de la idea de progreso. Partiendo de esta idea es posible ver que en general la Historia Oficial Argentina se ha escrito en el marco del paradigma tradicional, con una gran base erudita de fondo. Esto se debe a que en Argentina, la corriente positivista tuvo una gran influencia y alumbró el nacimiento de la forma historiográfica denominada "erudita", que tuvo sus inicios con los trabajos de Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López y que se caracterizó por ser fáctica y lineal. Si bien esta tendencia se ha ido resquebrajando a lo largo del siglo XX, no se ha abandonado del todo retomándose especialmente en el ámbito educativo en estas últimas décadas. Esto se debe, en parte a las huellas profundas que ha dejado la misma en el ámbito historiográfico, que dificulta su desprendimiento total. Como hemos visto la historia tradicional, toma elementos del positivismo en cuanto al tratamiento de las fuentes, que otorga legitimidad al análisis al dotarlo de un carácter científico, pero a la vez posee otros elementos que la caracteriza. Algunos de ellos son: la perspectiva temática, los sujetos de la historia, la dimensión temporal, las furentes con las que trabaja y el método utilizados. En relación a los mismos es preciso destacar que la historia tradicional tiende a centrarse en el análisis de temas políticos, guerras o batallas, y no tanto económica. Es decir, que este modo de hacer historia tiende a concentrarse en los grandes acontecimientos, siendo una historia evenemencial. Por lo que, a su vez, tiende a centrarse en los grandes personajes, como únicos artífices de la historia. 26

En cuanto a la dimensión temporal, la historia tradicional suele acotar su análisis a algún hecho trascendente como ser el acto de fundación de Santa Fe, sin ir más allá de dicho hecho. En este mismo sentido el análisis suele estar acompañado de fuentes o relatos como un acta fundacional, que abalen o legitimen el relato histórico propuesto y le otorgue un carácter científico. Análisis de Caso: Primero quisiera destacar una de las dificultades con la que me he topado y que ha limitado realizar un análisis más profundo o específico sobre el tema. Debido al escaso material disponible sobre la temática seleccionada, en relación a libros de nivel secundario que aborden Santa Fe colonial. En este caso he elegido trabajar con dos libros de nivel secundario el de: Alejandro A. Damianovich, Breve Historia de Santa Fe (1988); y el otro de Amelia del Carmen Meneghetti, Historia I Provincia de Santa Fe (1988). A grandes rasgos es posible ver que ambos libros realiza un trabajo meramente descriptivo, a través de subtítulos precisos como ser: “Los antiguos dueños de la tierra”, “Los guaycurúes”, “La fundación de Santa Fe”, “El trazado de la ciudad”, “La revolución de los 7 jefes”, entre otros. A través de estos títulos, también, es posible darse cuenta que se hace hincapié en la historia evenemencial, principalmente de carácter político. Por otra parte se observa que las explicaciones son meramente descriptivas y, que se utiliza como parte de las mismas citas textuales de documentos de la época como ser, en el caso del apartado que trata sobre el “trazado de la ciudad”, el Acta Fundacional. Donde la explicación en sí es el documento, sin que haya un análisis más profundo que reflexione sobre el mismo. El libro describe la temática del siguiente modo: “En el Acta Fundacional de la ciudad de Santa Fe, leemos: 'Otro sí, mando que el asiento y reparto de los solares, casas de vecinos de esa ciudad, se edifiquen y asienten y se guarden conforme una traza que tengo señalada en un pergamino que es hecho en este asiento y ciudad de Santa Fe, hoy domingo, a quince de noviembre de 1573 año' “ También es posible apreciar ciertos elementos europeizantes, que establecen el tradicional antagonismo planteado por Sarmiento de civilización y barbarie, cuando se realiza una descripción de las comunidades autóctonas existente en la región al momento de la fundación de la ciudad por parte de Juan de Garay. Que refleja la visión del “otro” distinta al “nosotros”. Esto se lo percibe claramente en el siguiente apartado: “Al llegar los españoles a lo que es hoy el territorio provincial, lo encontraron poblado por distintas naciones o parcialidades indígenas […] Estos primitivos habitantes de nuestra provincia tenían un bajo grado de civilización…” Conclusión: A través de dicho trabajo he pretendido ver a grandes rasgos el sistema de ideas imperantes en los libros de enseñanza secundaria a través del análisis de caso propuesto. Y es a partir de los cuales que me fue posible ver la supervivencia de elementos propios del pensamiento tradicional que presentan a la historia como algo lineal, continuo y ascendente, donde subyace la idea de progreso. También hemos visto que estos elementos guardan correlación con una manera de pensar y de ver el mundo social; y que se relacionan a la vez con los objetivos que persigue la Educación Argentina en relación a la idea de persona en que esta se sustenta. Cabe destacar que todas las reflexiones propuestas parten de la idea de que para entender el presente, y en especial el empobrecimiento económico, social, político, cultural y educativo en el que nos hallamos, es necesario ir tras las huellas de las causas profundas que le darán origen. En relación a esto F. Romero plantea que estas huellas son posibles encontrarlas en las secuelas que han dejado los sucesivos golpes militares, los cuales repercuten hasta el día de hoy.

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Otro de los principios que guiaron este trabajo es que, solo a través del cuestionamiento de la realidad se podrá aspirar a un cambio, a una transformación. Solo si somos capaces de identificar y reflexionar críticamente sobre aquellos valores culturales que sostienen buena parte de nuestra concepción de la realidad, discurso y practica social. Como el mismo Sartre plantea “no nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación intima y radical de lo que han hecho de nosotros” y de ahí la importancia del análisis de las ideas imperantes dentro de la educación, que influirá en cómo nos proyectamos al futuro, y que configura nuestra cosmovisión o cultura. Ya que la misma es una construcción de significados que media en la experimentación, comunicación, reproducción y transformación del orden social dado; por lo que ésta conforma nuestra subjetividad (o nuestra conciencia, según F. Romero), nuestro modo de concebir el mundo. Cabe destacar el papel importante del docente en todo esto, ya que depende de ellos, como seres activos, que se siga reproduciendo esta situación, al no proponer un análisis crítico de la realidad. Y al no pretender el desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo en los alumnos, que los configure como ciudadanos activos y responsables de su hacer histórico. Sin embargo y a pesar de todo lo expuesto, en los últimos años se ha ido percibiendo un incipiente cambio en todo esto. Al verse un retorno a querer intentar pensarnos a sí mismos. Pero como plantea F. Romero, para esto es necesario emanciparnos de los imposibles, de todo aquello que nos dijeron que no existía o que no se podía buscar; planteando que esta es la mayor aventura intelectual que podemos y debemos parir, construyendo un imperativo ético-político. Bibliografía: Jorge María Ramallo, Etapas Históricas de la Educación Argentina. Francisco Romero, Culturicidio: historia de la educación argentina (1966-2004). Apuntes de cátedra VIDAS PASADAS QUE ESTÁN PRESENTES por MAXIMILIANO RAMÍREZ En la búsqueda de la comprensión del mundo y la humanidad, el hombre, a través de la ciencia de la historia, va al encuentro del pasado para resignificar su presente. Requiere de la tarea de búsqueda de datos, que como piezas de rompecabezas el historiador debe recolectar para aplicar el difícil arte de leer, interpretar, armar y darle un sentido que lleve al entendimiento del pasado de las sociedades humanas. Para facilitar tal estudio fue preciso poner límites al tiempo, ya que se dificulta la noción de un pasado tan largo. Es el tiempo histórico que abarca el tiempo cronológico, medible, pero el primero significa mucho más que una cronología; se puede ordenar como un cuerpo de unidades, cada una con su lógica propia. Son los procesos históricos que se van sucediendo a lo largo de la existencia de las sociedades; sucesos que son continuidad de hechos y procesos anteriores, y que darán lugar a nuevos períodos históricos. Haciendo una alusión al psicoanálisis, en la búsqueda del autoconocimiento, del sentido de la vida personal y de su lugar en el mundo, las sociedades necesitan mirar hacia su pasado, y de esta manera poner en ejercicio una conciencia histórica que, viendo lo que fueron pueda proyectar su devenir. Con la opción de integrar en algún grado o rechazando radicalmente su origen, lo que vivió, su herencia.

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Existe diversidad en los métodos científicos para trabajar, así como de ideologías que ofrecen su visión particular. También hay variedad de objetos de estudio y de motivos a la hora de hacer historia. Los disímiles relatos ofrecen una rica mirada retrospectiva de la vida de los seres humanos como sociedad, y proyectan o tratan de entrever cada uno desde su lugar lo que podrá ser en el futuro. Con sus leyes que hacen de la historia un saber científico, los conocimientos de esta disciplina son presentados metodológicamente en distintos niveles, desde el escolar hasta la historiografía. En historia no está todo dicho, sino que se sujeta a nuevos descubrimientos de documentos escritos, como también de hallazgos arqueológicos, tradiciones orales, obras artísticas y todos aquellos elementos que testimonian la vida de los seres humanos en diferentes tiempos, regiones, culturas, etc.. El entretejido de vidas y creaciones, de obras consumadas como de frustraciones, de aciertos y yerros, de ecos de voces como de profundos silencios, invitan a vivir la aventura, ya no del mero conocer, sino del diálogo con el pasado, porque hay vidas que hoy pueden volver a vivirse, lecciones que deben ser escuchadas y aprendidas, ejemplos que esperan ser luz para los hombres y mujeres de hoy… y de mañana. MÚSICA: ¿ARTE O CONTROL SOCIAL? APROXIMACIONES A LA VALORACIÓN DE LA MÚSICA EN LA OBRA EVANGELIZADORA DE LAS REDUCCIONES JESUÍTICAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVII por GUILLERMO HAIDAR (Frag) Introducción En la construcción de la realidad iberoamericana actual confluyen los elementos que aportó el complejo sustrato de pueblos originarios con las aportaciones de los europeos. La religión fue un factor determinante de la conformación de las identidades, pero también en la génesis de un patrimonio artístico y cultural. Justamente, ese patrimonio cultural heredado de las misiones tiene una riqueza excepcional. Sus manifestaciones artísticas y musicales testimonian el sincretismo religioso entre las culturas originarias americanas y las europeas a través de la influencia jesuítica para el caso de la geográfica y el arco histórico que ofrece este estudio. Estas manifestaciones constituyen una fuente de muchas tradiciones populares actuales. La llegada de los Jesuitas a América permitió que rasgos estéticos del Renacimiento tomasen cuerpo en el ingenio de los artistas locales y se desarrollaran, originando un Barroco pleno de simbolismos. Este proyecto propone ofrecer un espacio de reflexión y análisis sobre esta confluencia que, a partir del hecho religioso (la conversión a la fe católica) generó fenómenos sociales que pueden abordarse desde varias dimensiones: cultural, antropológica, religiosa, artística (pictórica, musical, arquitectónica), política, etc. El foco de atención será la música y su influencia dado el sobresaliente desarrollo de este arte del que quedaron importantes registros. Consecuentemente, durante la década del 90 se descubrieron manuscritos con obras musicales utilizadas en el período cronológico misional que corresponde a este estudio y a décadas posteriores. Estas, fueron celosamente guardadas por los habitantes de pueblos que tuvieron su origen morfológico como reducciones jesuíticas. La preservación de las mismas destaca su importancia para la población local. El más importante descubrimiento de este tipo se produjo en la zona de los indios Moxos en Bolivia. Este hecho ha generado un creciente interés por la temática que abordará este trabajo, a sabiendas de que la presencia de la música en la obra evangelizadora de las primeras misiones fue una constante y que la mayoría de los sacerdotes jesuitas empleados en las mismas fueron experimentados músicos. En las siguientes páginas se intentará responder a los por qué y a los cómo de este fenómeno del que quedaron tantas pruebas y registros, muchos de ellos, como se expuso, recientemente descubiertos. 29


Marco teórico Existe una faltante en cuanto al estudio de la influencia de la música en la conquista en general y de la evangelización en particular. El presente trabajo se remitirá al estudio de la música en las misiones jesuíticas porque de ella quedan abundantes registros, inclusive en la llamada sabiduría colectiva de los pueblos que antaño fueran reducidos. Ahora bien, diversos testimonios inducen a pensar que los jesuitas no fueron los primeros europeos en percatarse del efecto de la música sobre los pueblos que se pretendía dominar. Un siglo antes del inicio de las reducciones, ya había emanado desde la misma Corona la recomendación de usar este arte como medio eficaz para pacificar y evangelizar a los aborígenes: “No queriendo los indios recibir la paz de la santa fe, se use de los medios que por esta ley se manda, entre otros la música de cantores y ministriles”. Se afirma que también en el siglo XVI, convencido de la fuerza de persuasión que la música tenía para la evangelización, el misionero del Brasil, Manuel de Nóbrega decía: “Dadme una orquesta de músicos y conquistaré al punto todos los infieles para Cristo”2. Capaz de transportar al ejecutante y a los que escuchan a una dimensión superior y abstracta; este efecto era patente entre los pueblos que se pretendió evangelizar y de su resultado pronto se dieron cuenta los jesuitas: En efecto, no era poco el gusto que los pueblos originarios de las tierras sudamericanas experimentaban a través de la música, sobre todo durante las celebraciones litúrgicas. Como afirmara en éste sentido el padre Francisco Xarque: “Parece que aquellos nuevos cristianos viven más en el templo con Dios que en sus casas de familia” Es factible pensar que a través del sonido se podía llegar a sus gustos, a su espíritu, al interior de su personalidad. Al menos desde el punto de vista de los observadores europeos, la fascinación aborigen por la música era un efecto palpable del que los europeos se percataron tempranamente. Además de ser un recurso de captación barato y fácilmente transportable. En definitiva, el sonido y todo lo captable a través de los sentidos era algo que realmente los movilizaba, esta idea fue atestiguada y está en las fuentes: “…Y aunque es verdad que gente que ha estado toda su vida sin conocimiento de estas cosas que les predicamos, y por su natural algo remiso, cuesta trabajo y sudor el ponerlos en esto, pero es gente que se deja llevar mucho por esto exterior que percibe por los sentidos..” (Padre Romero SJ, a principios del Siglo XVII). Es esta una expresión muy clara, pero ¿cuál es la particularidad de todas las fuentes que se están citando? Todas son la expresión de la voz de los dominadores, la cosmovisión que se expresa es la de los europeos, no hay registros escritos que expresen la cosmovisión o la opinión sincera de los dominados. En otras palabras: El problema de las fuentes es su etnocentrismo. Y, en razón de la dominación sobre las culturas aborígenes, tanto desde un abordaje macro como microsocial representan la historia oficial, la de los dominadores. La complejidad del tema elegido excede los paradigmas teóricos de todos los autores conocidos, el mismo no puede ser analizado desde el marxismo y sus variables como un método sistemático de dominación, puesto que no redundó en un sistema de explotación ni esclavista, ni feudal, y aunque si desarrollo un gran comercio tampoco fue capitalista. Se podía huir del sistema, generar contravenciones e inclusive matar a los misioneros, para un análisis marxista deben existir condiciones de dominación avaladas por la fuerza, no era este el caso de las misiones. (…) Es pertinente, entonces, desarrollar el eje de esta futura investigación según esta problemática de las fuentes. Las mismas representan la historia oficial. Apelando a la opinión de James Scott, los únicos capaces de dejar un legado escrito fueron los europeos, los guaraníes no dominaban la escritura y su producción cultural mayoritariamente fue suprimida por la acción constante de 500 años de dominación socioeconómica y cultural, tanto consciente como inconsciente.

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Pero además, existe la posibilidad de que se desarrolle “el arte de disimular” tan necesario en la vida de los dominados y que a través de ella, lo que los europeos hayan atestiguado en las fuentes fuera sólo un recurso teatral o fingido que los dominantes ofrecieran para generar cierta conformidad y continuar con sus prácticas culturales sincréticas. Ahora bien, ¿qué indicios se tienen acerca de que lo expresado más arriba pudiera ser cierto? Para resolver este interrogante se apelara a un enfoque microhistórico y desde allí, desde las relaciones de los individuos entre sí y con el entorno, en su vida cotidiana, en los conflictos que no trascendieron o modificaron los grandes relatos, intentar proyectar un estudio que se acerque más a la estructura de la sociedad en su conjunto Sólo a través de un análisis exhaustivo de casos puntuales se podrá dar cuenta de esta aseveración. Se vuelve necesario entonces, un trabajo de campo in situ que sirva a los fines de determinar si esta estipulación planteada por Scott se vuelve real según los hechos atestiguados por la tradición oral que aún guardan los pueblos dominados. (…) Reflexiones finales Si bien se vuelve necesario un trabajo interdisciplinario de campo para determinar en el lugar de los hechos el legado musical de las misiones y lo que los aborígenes sienten con respecto a la música, resulta poderosamente llamativo el hecho de que con tan poco se haya hecho lo que se hizo. Como ex alumno de una institución jesuita fui testigo personal de la importancia que aquella orden le da a la música. La instrucción musical es tan importante como las matemáticas, la literatura, o las ciencias biológicas. Esta tradición fuertemente anclada en La Compañía, tiene un correlato histórico en las misiones de la época colonial. No es casualidad que esta temática fuera abordada en una de las escenas cumbres del famoso film de 1986: La misión. Considero grandioso el hecho de que los jesuitas fueron defendidos por sus aborígenes reducidos y que, por lo tanto personas de una cultura tan distinta a la europea hayan decido cambiar su forma de vida para aceptar el rigor de las misiones. Esto no está en discusión, los guaraníes y los otros pueblos originarios reducidos podían escapar, abandonar la misión o rebelarse, pero en la mayoría de los casos, esto no sucedió. Hubo episodios de muerte y ataques a los misioneros, pero, como se dijo, también de defensa. La música, como expresan los epígrafes, es un lenguaje y llega al corazón. Cualquiera que la conozca en su interior sabe de lo que estoy hablando, desde esta perspectiva es posible entablar comunicación con cualquier ser humano sin importar su nacionalidad o etnia. Los jesuitas entendieron esto y a través del recurso musical crearon una sociedad nueva sobre las bases de lo que ellos consideraban la forma más apropiada de preservar el espíritu y difundir la fe que profesaban. Y aunque el por qué de la fascinación de la música por parte de los aborígenes no haya podido responderse aún, esto no significa que no exista tal efecto, el éxito de las misiones explica que, al menos como forma de entablar una relación pacífica o como intercambio cultural, la música es y seguirá siendo una forma de expresión, un intercambio presente en todos los pueblos, en definitiva, una constante antropológica. 1 Recopilación de indias, 1.1.4, citado por SASTRE Eutimio, El empeño de constuir la Iglesia en Hispanoamérica y en las islas Filipinas bautizando las personas y la sociedad, en: “La Evangelización el nuevo mundo”, p. 250 nota 59. 2 Citado por FURLONG, Guillermo, Músicos argentinos durante la dominación hispánica, p. 45.

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Quien se acerque, que se encienda Narrativas pedagógicas sobre experiencias de prácticas de ensayo y de residencia. Alumnos de “Taller de Docencia III” (Lengua), “Taller de Docencia IV” (Lengua) y “Taller de Docencia IV” (Primaria) EXPERIENCIA por NATALIA PORTA 26 de setiembre de 2013 El Taller Docente III nos propuso que desarrollemos nuestra práctica docente, desde una perspectiva interdisciplinaria. Fue así que nuestro grupo, Carolina de Historia, Ángel de Filosofía y yo de Letras, tuvimos que abordar el tema de la Revolución Industrial desde nuestras respectivas disciplinas. No fue tan simple encontrar un eje transversal a todas las materias, que haga de hilo conductor de todas las clases que había que preparar. Pero finalmente, nos pusimos de acuerdo. Encontramos que el tema del Trabajo Humano sería ese hilo conductor. En realidad, surgió como consecuencia de la poesía que yo había decidido trabajar para mi clase individual, que hace referencia al trabajo infantil, problema acuciante de la época de la Revolución Industrial. La primera clase fue grupal, y resultó bastante bien. La respuesta de los alumnos fue aceptable. Sólo hubo dificultad en que realicen las actividades grupales que les propusimos como cierre. Viendo lo desordenado que se ponía el curso cuando se les pedía que trabajen grupalmente, yo decidí cambiar las actividades de mi planificación, y organizarlas de manera que los alumnos trabajen individualmente. También cambié las consignas, que noté que eran muy exigentes para el grupo en cuestión. Retomaré este relato de mi experiencia de práctica, luego de mi clase de Literatura, que será el próximo miércoles 3 de octubre. Jueves 4 de octubre de 2013 Bien, ayer finalmente pude dar mi clase interdisciplinaria Literatura-Historia. Dejando de lado algunas dificultades técnicas que surgieron, como la demora de la llegada del cañón al aula y el no funcionamiento del parlante, y los nervios que me hicieron olvidar algunas partes de mi clase planificada, sentí que pude conectarme con los alumnos, que me escuchaban con una atención y un silencio fuera de lo esperado, y pude lograr que todos cumplieran con la actividad solicitada con una actitud activa y en buen clima de trabajo. Tuve muchos llamados de alumnos que me pedían ayuda con las consignas, lo cual también fue un buen síntoma de receptividad e interés por parte de ellos. Me encantó poder tener llegada con los chicos, me parece hermoso tener la posibilidad de hacerles conocer muchas cosas nuevas, provocarles asombro, risa, intriga; ayudarlos a reflexionar, cuestionarse; en definitiva, me parece un privilegio el poder, humildemente, contribuir a su formación académica y humanamente. 32

MENÚ A LA CARTA. SÓLO PARA PALADARES EXQUISITOS por LUISA BOSISIO Con la curiosa expectativa que nace de lo “nuevo”, de lo “inexplorado” y con ese sabor picante que nace desde las entrañas de cuando comenzamos a saborear nuestros primeros pasos como futuros profes… es que emprendí mi experiencia desde el taller docente de tercer año. Y ya en la cocina del taller comenzamos con la propuesta de compartir. “Compartir” e “Intercambiar”. Compartir experiencias, opiniones, hipótesis, dudas, saberes… Así, en nuestros encuentros de los lunes se amalgamaban historia, filosofía y letras en un potaje de los más inesperados sabores. Y luego de varios encuentros pasamos a la segunda parte de esta receta con la preparación de clases de historia en un quinto año de un EEMPA con ingredientes históricos y literarios. ¡Qué desafío…! No cualquier gourmet está capacitado para elaborar una ensalada que equilibre los ingredientes de tal modo en el que, al saborearlos, los comensales descubran el justo sabor de cada uno de los alimentos. Pero como se dice por ahí… “en la variedad está el gusto” y aceptando el reto, mis compañeros Dani, Pablo y yo nos abocamos por entero a cocinar el más sabroso de los manjares que juntos pudiéramos preparar. Así, con los brazos abiertos, la mejor de las predisposiciones y de los recibimientos y con el tema de “La Argentina agroexportadora” planificamos nuestras clases. Y, teniendo como premisa que la literatura es capaz de sentar todas las voces a la misma mesa, con menú abierto y la posibilidad de degustar platillos diversos, nos atrevimos a fusionar los contenidos en una propuesta que invitara no sólo a “ingerir” sino también a cocinar. Porque luego de beber y saborear nuestra historia como país a través de relatos en videos, de lecturas de experiencias, y de fotos y genealogías compartidas; nuestros recientes pero ya queridos alumnos, se sumaron al intercambio preparando nuevos platos con ingredientes literarios como “una carta”, “un telegrama”, “una página de diario íntimo” o “una publicidad” que date de los años estudiados. ¡Fue todo un desafío! Ya lo creo. ¡Pero a su vez fue todo un hallazgo! Porque descubrimos que si te decidís a cocinar y lo hacés con la receta y temperatura apropiadas, respetando los pasos y utilizando ingredientes de buena calidad no hay horno que se resista.

COMPRENDÍ, DE REPENTE, QUE TODO RECIÉN COMENZABA…por SOFÍA PERALTA Ésta que traigo a mi memoria fue la última jornada de mis prácticas de residencia en el colegio de San Roque. Ese día lunes, (mis días de dictado de clases era lunes y martes) debíamos cerrar una actividad en pequeños grupos con afiches que los chicos habían comenzado a exponer la semana anterior y que, por cuestiones de tiempo, no pudieron finalizar. Esta tarea estaba basada en los temas trabajados durante el mes en que yo fui la que llevó adelante la explicación de los ejes temáticos.

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También debía devolver las evaluaciones tomadas el martes, llevar adelante una actividad extra-curricular para conocer a los chicos desde otro lugar y, por último despedirme de ellos. Ese día, caminé las siete cuadras que separan mi casa de la parada del colectivo que me dejaba más cerca del colegio (la línea 8) llena de cosas y repasando mentalmente en ese trayecto si no me olvidaba de nada. Una vez que abordé el ómnibus, luego de una pequeña espera, mi cabeza todavía no comprendía demasiado lo que esa fecha significaría para mí, al de terminar la jornada escolar. Luego de unos 30 minutos aproximados de viaje, y una pequeña caminata de dos cuadras arribé a la escuela, toqué timbre y me abrió la portera Graciela que siempre y muy amablemente me decía: “Hola profe, ¿cómo estás?” Saludo al que respondía con un “Bien, gracias, ¿vos?” y seguí mi camino a la sala de profesores porque todavía no era el horario de comenzar con la clase. Una vez allí, me encontré como casi todos los lunes, con la profesora integradora de la institución (no recuerdo su nombre en este momento) que se encontraba completando planillas y otras cosas. Charlamos un rato hasta que sonó el timbre del recreo y la sala se llenó de profesores necesitados de café, mate o cualquier otra infusión que les ayudara a calentar su cuerpo (y la garganta sobe todo) para recuperar energías y seguir con su labor docente. Antes de que finalizara el receso, me encontré con Pablo (el profesor que me “prestó” sus horas muy amablemente para esta experiencia fuera posible) y juntos nos dirigimos al aula de 5º año de Ciencias Naturales para que yo pudiera comenzar con mi último encuentro con los chicos. Al ingresar al curso, se me acercó un alumno y me dejó una rosa de papel, realizada con la técnica del origami (plegado de papel) sobre el escritorio. Creo que en ese momento casi se me cayó una lágrima por el hermoso gesto el cual le agradecí muy educadamente. Comenzamos con la clase y cada grupo de los que restaban, pasó a explicar su trabajo recibiendo sus merecidos aplausos de parte del “auditorio” que escuchaba muy atentamente a cada expositor. En medio de esta situación, ingresó la preceptora del curso, Silvia, quien les solicitó dinero a los chicos con motivo de la venta de ensaimadas que llevaba adelante la institución educativa. Esta actividad llevó un tiempo más o menos prolongado por lo que aproveché la ocasión para devolverles a los alumnos las evaluaciones corregidas y evacuar cualquier duda que les surgiese de manera personal a cada uno. Una vez que la preceptora se retiró con el dinero y los estudiantes estuvieron en “un clima de normalidad relativa”, volví a consultarles si tenían alguna duda de las correcciones de las evaluaciones y dada la negativa, proseguimos con su exposición. A continuación, una vez terminada esta tarea, les pedí que de una bolsa que yo tenía con papeles en los cuales estaban los nombres de todos los alumnos sacaran uno y, sin revelarle a los compañeros el contenido, intentaran describir o caracterizar a esa persona (actividad con la cual llegaron a la conclusión de que la mujeres estudian y los varones son unos “chantas” por lo menos en este grupo). Cuando finalizamos esta tarea, ya quedaban pocos minutos de clase y los utilicé en pedirles que completaran las evaluaciones anónimas sobre mi desempeño en las clases con sugerencias y aportes. En este momento se produjo un silencio sepulcral, se notaba que están concentrados en lo que hacían. Luego de recolectar todas las repuestas, les dije unas palabras de agradecimiento, les entregué una tarjetita para que me recuerden, acompañada de un pequeño bombón mientras Pablo le pedía un aplauso para mí como despedida y justo tocó en timbre que indicaba el fin de la jornada escolar para ellos. Camino a la parada de colectivos, mi cabeza no entendía cómo fue que pasó el tiempo tan rápido y ya había terminado con esta etapa de mi carrera cuando comprendí, de repente, que todo recién comenzaba…

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UN MAR DE FUEGUITOS por MARÍA VIRGINIA MURCHIO ¡Qué difícil elegir una de las clases para contar! Creo que cada encuentro con los alumnos es único e irrepetible. Mi memoria trata de recuperar momentos, situaciones, diálogos, palabras, que volcados en este papel puedan dar una idea a quien lo esté leyendo de lo que viví, de la experiencia que tuve. De igual forma, y lo aclaro de antemano, sé que me va a ser imposible transmitir en un par de líneas sentimientos, emociones, y toda aquellas cosas que quedan marcadas a fuego en una persona. Mis prácticas las realicé en la escuela Nuestra Señora de Lourdes N° 8224, en el 4° de Comunicación. En éstas, debo reconocer que hubo dos días claves que me movilizaron y me hicieron, como comúnmente se dice, “mover la estantería”, esa estantería que uno cree tener bien ordenada y conformada y que, con un simple sacudón, se desacomoda pero exige que rápidamente se vuelva a colocar todo en su lugar. Estos dos momentos son el primer día de clases que tuve con el grupo de alumnos y también el último. Comencé a dar clases el primer lunes que tenía después de volver de las vacaciones, el 29 de julio. Ese día recuerdo que estaba sumamente nerviosa, si bien ya ejerzo la docencia, me iba a enfrentar a un grupo totalmente nuevo y poco conocido; ya que solo sabía de ellos lo que pude ver en mis observaciones. Creo que dar clases por primera vez a alumnos de un curso es como salir a un escenario a mostrar una obra ante un público desconocido que no sabés si te va a recibir con aplausos o abuchear. Llegué un rato antes de la hora de inicio para esperar a la profesora titular, Alejandra Roig, y no sentirme tan sola al ingresar al aula. Entramos, saludo primero ella y después yo: “Buena tardes”, dije mientras observaba detenidamente sus rostros que reflejaban una actitud de desconcierto e incertidumbre hacia esa persona, que era yo, un tanto desconocida para ellos. Para ese día lo alumnos tenían que traer leído hasta el capítulo 21 de la novela que habían empezado a trabajar con Alejandra: “La pregunta de sus ojos”. Yo ya había preparado una clase, a través de la planificación, que pretendía hacerlos recuperar lúdicamente aquello leído y poder empezar a trabajar con algunos conceptos nuevos. Sin embargo, toda mi estantería(a la que hice referencia anteriormente) se vino abajo después que realicé la pregunta clave “¿Leyeron la novela?”, un silencio abrumador envolvió el aula y luego se oyó solo una voz que dijo “sí”. Pero el desconsuelo fue mayor cuando consulté quién la tenía, a lo que respondieron que “sí” cuatro chicos. Algo preparada estaba, contaba con un plan “B” porque después de realizar las observaciones sabía que los alumnos de ese curso les costaba cumplir con las tareas, trabajar en clases, etc, etc, pero debo confesar que tenía encendida una chispa de esperanza y pensaba que en las vacaciones iban a disfrutar de la lectura de ese libro. Enseguida y sin dudar un minuto, abrí la novela y me puse a leer, me fui deteniendo en ciertos puntos para explicar algunos fragmentos. Poco a poco fui notando que los chicos se iban, se podría decir, metiendo en la historia, hacían comentarios y me pedían que me detenga en algunas partes para consultar dudas. Ya sabían quiénes eran los personajes, algunas de sus características y estaban ansiosos por saber cómo seguía el relato. Fui haciendo anotaciones en el pizarrón para ir recuperando lo más importante de la lectura y ellos fueron tomando apuntes de cada idea, de cada palabra que copié. De esta manera, la clase se fue convirtiendo en un trabajo compartido, en el que si bien era yo la que leía, ellos escuchaban atentamente la historia que les estaba contando y participaban de alguna forma. Ese día me fui con la sensación de que si bien, como dicen los jóvenes, “les cuesta ponerse las pilas”, cuando se lo proponen realmente pueden trabajar muy bien, que son creativos, que les gusta ser parte activa de la clase, y que solo les faltaba un empujoncito de parte mía para que puedan dar lo mejor de ellos. La experiencia de ese día me sirvió de mucho para poder armar las clases siguientes y hacerlos poco a poco leer la obra literaria en su totalidad.

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Me gustaría detenerme, a modo de cierre de esta narrativa, en el último día de mis prácticas. Ese día, como la profesora estaba demorada, decidí ingresar sola al aula, ya los nervios de la primera clase se habían disipado, ya no eran un grupo un tanto desconocido para mí, ya los sentía como “mis alumnos de 4°”. Entré, saludé, me respondieron y casi a coro dijeron, “¿hoy es su última día?, ¡qué pena!” Al oír eso sentí una mezcla de angustia y de alegría al mismo tiempo, porque no iba a ver más a esas veinte personitas que me acompañaron más de un mes y medio; pero me puso contenta saber que al igual que yo, ellos también sentían de alguna forma un poco de nostalgia con el fin de mis prácticas. Les di unas encuestas para que puedan expresar, en un par de líneas, que tal les parecieron las clases, la manera de darlas y poder saber así qué pensaban ellos del trabajo que fuimos haciendo juntos con la novela. Después, de que los alumnos finalizaron era hora de empezar a despedirme. Creo que a nadie le gustan las despedidas en ellas se da una separación momentánea o, a veces, para siempre; por eso, quise hacerlo un momento especial, que deje en nuestras cabezas y, sobre todo, en nuestros corazones un lindo recuerdo. Les regalé unas golosinas y una tarjetita con la foto del curso junto a Alejandra y a mí, acompañada de la siguiente frase extraída de “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano: “- El mundo es eso- reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arde la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.” Una vez que les entregué este presente, quise explicarles el porqué de la elección de esta frase y se me hizo un nudo en la garganta y se me llenaron los ojos de lágrimas, no pude decirles mucho solo les di las gracias porque me permitieron conocerlos y aprender mucho de ellos; y hablando de fueguitos como dice este fragmento, les di la gracias por encenderme con esa chispa inconfundible que tiene este 4°. Los saludé a cada uno con un beso y cuando me dirigía hacia la puerta ya para retirarme, los chicos empezaron a aplaudirme, entonces me dije a mí misma en voz baja: “misión cumplida”.

NARRATIVA por BRUNELA GRAZIOLI “Debo hacer las prácticas” fue lo primero que pensé. Acordé día, hora y escuela. Por un lado estaba contenta porque llegar a esa instancia implicaba ya haber recorrido mucho en la carrera como estudiante, representaban el tramo final pero, por otro lado, creía que eran innecesarias, ya contaba con años de docencia y me sentía en una situación un tanto extraña: después de doce años, me evaluaban cómo doy clase. La situación se tornó para mí un compromiso y un desafío, y enseguida pensé: “Quiero hacer las prácticas”. Tenía a mi favor cierta previsibilidad: el contacto diario con alumnos de distintas escuelas, sabía cómo manejarme en el aula, cómo reaccionan los adolescentes frente a determinadas propuestas, etc. Sin embargo, era una ocasión para aprender. Nunca habían evaluado mis clases, nunca una crítica, un señalamiento, esa mirada exterior me iba a ayudar a “ver” de otra manera. La institución que me tocó era una escuela parroquial y, si bien conocía la Iglesia porque yo vivía por la zona, hice allí mi comunión, mi confirmación e incluso, me casé, no conocía la escuela. Y, si bien es una escuela chica, con pocos recursos materiales, tiene muy buenos recursos humanos. Me llevé la mejor de las impresiones. 37


Pero no fue lo único, ver cómo otro profesor da clases ayuda, ayuda muchísimo y más si es un profe como Pablo que tan buen trato tiene con los chicos, ver cómo brinda todo su conocimiento, cómo escucha a sus alumnos y cómo esos seres contra los que uno “despotrica” tanto lo escuchan y atienden también con respeto y entusiasmo. El tema que acordamos con Pablo fue texto explicativo y, si bien no tenía el atractivo de un texto literario lo bueno es que es un tema que se da en la secundaria a lo largo de los años con diferente complejidad, por lo que me sirve para trabajar luego ese tema con mis alumnos. Así el receso de invierno lo dediqué a confeccionar un dossier con todo el material de lectura para trabajar a lo largo de las prácticas. Fue algo muy positivo porque a mí me permitió trabajar tranquila (tener una coherencia e ir de lo simple a lo más complejo, elegir y armar con tiempo los textos, etc.) y a los chicos se le facilitó la adquisición del material y fue un modo de asegurarse de que todos lo tuvieran para la comprensión y futura evaluación. Las observaciones previas me permitieron conocer el curso, a cada uno de ellos: quienes hablaban más, quienes eran más tímidos, los inquietos, etc. Era un muy buen grupo, al menos en su relación con Pablo; deseaba que conmigo fuese igual. Tenía ese reto. La primera clase estaba muy nerviosa: ¿me escucharían?, ¿podría motivarlos con un tema tan aburrido? La voz me temblaba, con el correr de los minutos y al ir ganando confianza me fui tranquilizando y a manejar mejor la situación. Los chicos preguntaban, participaban, eso me permitía preguntarles el nombre y ganar confianza. El curso respondió muy bien a la propuesta diaria y las evaluaciones arrojaron resultados muy positivos. Solo tengo palabras positivas por la experiencia. Debo confesar: aprendí también a planificar. Hacer, rehacer, “primero el ejemplo después el concepto”. Me ayudó mucho como docente, saber que puedo hacer las cosas bien e incluso mejor de lo que las hago diariamente en las que muchas veces por falta de tiempo o ganas no pienso mis clases con la dedicación suficiente.

PREPARAR CADA CLASE COMO SI FUERA LA ÚNICA por MAELA BENÍTEZ Durante mi último año de práctica transité por diferentes estados. Hasta el momento de pisar por primera vez la institución designada para finalizar mi formación docente, todo era incertidumbre, miedos e interrogantes. Estando ya en el lugar, todo cambió, los directivos, docentes co - formadoras y alumnos facilitaron mi transcurrir y allanaron el camino para que todo fuera más fácil. Lo terrible que pensé que sería la tan esperada RESIDENCIA, se convirtió en el inicio del bello camino de esta profesión. En cuanto al día a día de ésta experiencia puedo decir que cada uno de ellos fue un nuevo comenzar, cada mañana preparaba mis clases como si fueran las únicas o última que daría, esas horas eran de tijeras, papeles, colores y expectativas. Y los fines de semana transcurrían entre libros y teclados de computadoras para lograr plasmar mis ideas en las hojas en blanco que se encontraban frente a mí. Frente a cada decisión que toma tenía el apoyo y consejo de directivos y docentes, también una palabra de aliento, pero por sobre todas las cosas tenía las caritas felices de “mis alumnos” esperando saber qué actividad realizaríamos al otro día. No todo fue color de rosas, pero hoy, mirando a la distancia, siento que todo (bueno y malo) me ayudó a crecer y a aferrarme cada vez más fuerte a mi vocación y a la gran aventura de ser docente.

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HACER TODO PARA QUE ELLOS APRENDAN CON ALEGRÍA por YAMILA PARED Y YANINA PERNA Nuestra residencia comenzó de un modo repentino, si bien las profesoras ya tenían escuela destino, nunca nos imaginamos que empezaríamos tan rápido. Cuando recibimos la noticia nuestros nervios y ansiedades se multiplicaron. El primer día dentro de la institución fue muy acogedor y por más que realizamos nuestras prácticas en turnos diferentes, ambas fuimos muy bien recibidas, se nos presentó a los directivos, las instalaciones del edificio, el personal docente y el no docente. Esta presentación habla muy bien del colegio, ya que deja ver la unión que hay entre todos sus integrantes. Pero lo más importante todavía no había llegado, conocer a la docente y al grupo de niños con los que trabajaríamos Las docentes co-formadoras nos recibieron muy cálidamente, ya que desde un primer momento se pusieron a nuestra disposición para lo que necesitemos. Lo mejor de todo llegó…conocer a 30 hermosas personitas, las cuales ingresaron en nuestro corazón sin conocer sus nombres, era nuestro grupo, los chicos por los que teníamos que dar lo mejor de nosotras. Uno comienza sus prácticas centrándose en uno mismo, pero desde el momento que nos conectamos con los niños, esos pequeñitos pasan a ser nuestro centro y queremos hacer todo lo mejor para que ellos logren aprender con alegría. El periodo de observación fue uno de los pilares más importantes que tuvimos a nuestro favor, ya que pudimos crear un vínculo muy importante con las docentes a cargo así como también con nuestros alumnos. Era muy agradable saber que ellos, ahora que te conocían, te estaban esperando, te recibían con un beso y escuchar constantemente la palabra “seño”, que nos hacía sentir queridas y reconocidas por los niños. El tiempo pareció pasar muy rápido y comenzó así el periodo de dictado de clases. Momento muy esperado pero a su vez invadido de nervios y dudas ¿Les gustará? ¿Me entenderán?, miedos y todo tipo de sentimientos que las prácticas nos crea. El primer día fue el más difícil de todos y volvimos a casa pensando en muchas cosas para corregir: hablar más alto, no demostrar los nervios, estuvo linda la clase pero otra vez que me toque el mismo tema lo abordaré de otra manera y muchas cosas más, que nos servirán de experiencia a lo largo de toda nuestra carrera. El aliento de las maestras fue de mucha ayuda pero no existió nada mejor que interactuar con los chicos, que te pregunten sus dudas, que te muestren sus trabajos esperando una palabra de aliento, escuchar sus ideas y saber que todos estaban esperando algo de vos, también aprendimos que a veces es más lo que los chicos esperan de nosotros que lo que nosotros esperamos de ellos. Todos los días fueron diferentes tanto en primer ciclo como en el segundo, pero todos nos convencían cada vez más que amábamos esta bellísima profesión de ser docente. Ya acercándose el final comenzamos a sentir que se cerraba otra etapa en nuestras vidas, el haber transitado por la práctica docente, una primer experiencia de lo que va a ser tu trabajo, la que te muestra si en verdad es lo que querés para tu vida. Y por otro lado la tristeza de saber que vas a dejar esas treinta caritas que todas las mañanas te recibían con una sonrisa, un beso, un chiste o alguna travesura y comenzás a preguntarte si se acordarán de vos algún día. Para finalizar queremos agregar que nos sentimos muy conformes con todas las ayudas que recibimos de nuestras profesoras de práctica y ateneos, en la disposición y tiempo que nos brindaron cuando nos iban surgiendo miedos o dudas. También estaremos eternamente agradecidas a la Escuela Nuestra Señora de Fátima que nos abrió las puertas para que realicemos nuestra residencia, una hermosa experiencia que no se borrará de nuestros corazones.

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TRABAJAR EN ESTO QUE TANTO PLACER ME PRODUCE por MARÍA JIMENA MARCOALDI El comienzo… muchas incertidumbres rondaban por mi mente, muchos sentimientos encontrados, ansiedad, alegría, miedos. La mayoría de ellos desaparecieron cuando estuve por primera vez en el aula, cuando comprendí el placer que me da esta profesión. Me siento muy segura frente al aula, sé que tengo muchísimo por aprender, pero tengo como claro objetivo buscar mi perfeccionamiento para no estancarme en sólo la sensación de seguridad que siento en el momento de interactuar con el grupo-clase. El transcurrir de las vivencias y la experiencia docente que iba descubriendo… todas las situaciones que experimenté en el transcurso de mi residencia docente fueron absolutamente enriquecedoras. Pude capitalizar cada una de las situaciones que iban surgiendo, pude aprender no sólo de las maestras tutoras, sino también de los niños y de todo el equipo docente que forma parte del establecimiento. Analizando algunas situaciones particulares sé que hay muchas cosas que pude haber hecho de manera diferente para optimizar mi rol docente, pero no considero haber cometido graves errores, lo cual me deja muy tranquila en cuanto al rol que me tocó desempeñar. La mirada hacia una etapa que finaliza… este aspecto me desconcierta demasiado ya que pensé que iba a sentirme muy relajada en el momento de finalizar mi residencia y por el contrario, si bien estoy feliz con la experiencia que me tocó vivir, siento mucha ansiedad por lo que va a llegar después de esto; las materias por rendir, los trabajos por finalizar, el momento que más anhelaba: trabajar en esto que tanto placer me produce. Pienso que ello se debe a que todo comienzo implica sentir dudas y ansias, y que con el correr del tiempo irán desapareciendo de a poco. La y las docentes Co-formadoras, los niños y las niñas, el grupo clase… lo que más destaco de la experiencia vivida es sin duda que me encontré con docentes sumamente eficientes, experimentadas y principalmente muy generosas. Me sentí constantemente acompañada. Las docentes supieron guiarme, enseñarme y en todo momento lo hicieron pensando en mi perfeccionamiento y aconsejándome de manera muy clara, con indicaciones muy constructivas y que siempre quedarán guardadas en mi mente y en mi corazón, ya que pude construir mis propios aprendizajes. Estoy infinitamente agradecida del modo en que las docentes de ambos ciclos se comportaron conmigo. En cuanto a los niños y niñas, sentí en todo momento su apoyo y confianza para todo lo que les proponía, siempre se mostraron cariñosos y abiertos a recibir mis estrategias de enseñanza y mi trato personal con ellos. Realmente amo estar en el aula con los niños, no importa la edad que tengan, en ambos ciclos pude disfrutar de la misma manera, me encanta escuchar las respuestas espontáneas, disfruto de los momentos en los cuales los niños van descubriendo paulatinamente un conocimiento. Me siento profundamente feliz y agradecida de cada una de las personas que Dios puso en mi camino para acompañarme en este trayecto final de mi carrera. Mi preparación, mis planificaciones, las clases, los recursos… este aspecto es sumamente importante ya que a mi modo de ver denota el grado de compromiso personal con la vocación elegida. (…) Traté de ser fiel a mí misma, utilizando recursos divertidos y motivadores para desarrollar los contenidos a transmitir. En cuanto a las planificaciones, procuré siempre respetar las indicaciones marcadas, buscando siempre cumplir con las pautas sugeridas. Me parece muy importante destacar dentro de la clase los momentos de la misma, es decir, inicio, desarrollo y conclusión. En la mayoría de las clases pude cumplir con ese objetivo. Las actitudes que tuve que mostrar… Humildad y autocrítica, para poder reconocer mis equivocaciones y tomar conciencia de las mismas y así realizar las modificaciones pertinentes. Respeto, es fundamental en todo momento para con los docentes, directivos y principalmente para con los niños.

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Responsabilidad, en el cumplimiento de horarios, planificaciones, tiempos, etc. Afecto, es una actitud indispensable para desenvolverme con los niños. Ellos perciben esta actitud y así se hace recíproca. Solidaridad, para con mis compañeros de residencia mostrándome dispuesta a ayudar en lo que necesiten. Paciencia, para enfrentar las situaciones que van surgiendo y que no son previstas o cuando las cosas no salen como uno quiere. Creatividad, para motivar a los niños, buscando estrategias novedosas y entretenidas que a su vez no sólo sirvan como disparador sino para utilizarlas significativamente. Buena disposición, para con las docentes ofreciéndome para realizar las tareas que ellas crean pertinentes. Para con los alumnos, estando siempre a su disposición y acudiendo a sus inquietudes. Amabilidad, en el trato con los niños y con todo el personal de la institución. La institución… me recibió de muy buena manera. Los directivos y docentes se mostraron muy solidarios para conmigo y bien dispuestos a apuntalarme en el transcurso de la residencia. (…) No sólo se habla de religión en las horas de Catequesis, sino que se tratan de inculcar esos valores reflexionando en todo momento cuando surgen situaciones cotidianas que se refieren a ello. Se trabaja con mucha responsabilidad y solidaridad, y a su vez, el clima general en la institución es muy ameno.

EL MOMENTO ESPERADO por CAROLINA GHISOLFO Lo que tanto se había hecho desear, había llegado. Desde que comencé con mi carrera docente, esperé el momento de la residencia, y no por ser el último momento de mi largo trayecto, sino porque sería el momento que por fin iba a sentirme realmente la “Señorita Carolina”. Primero nos designaron las escuelas. A mí me tocó Nuestra Señora de Lourdes, escuela en la cual yo había realizado toda mi educación primaria. Es un colegio con gran cantidad de alumnos, varones y mujeres. El saber que volvería a caminar por los pasillos y aulas de mi niñez ya no como alumna sino como docente, generó una gran emoción en mí. Recuerdo que ese fin de semana previo a asistir no podía dejar de realizarme varias preguntas: ¿qué grado me tocará? ¿Cómo serán los alumnos?, ¿Cómo me recibirán los directivos?, ¿Cómo las maestras?, ¿Seré buena docente?... Y todas esas preguntas hoy tienen respuestas. La institución me recibió abiertamente, las docente me trataron desde un principio como una par, los alumnos me “adoptaron” como maestra titular, y toda mi residencia (tanto en 3° como en 5°) fue una excelente experiencia que me permitió vislumbrar diversos potenciales y dones que tenía guardado. Enseñar en un nivel escolar, no es una tarea fácil, requiere de muchos años de formación y preparación. El alumno no aprende solo, sino a través de la enseñanza formal de un adulto capacitado para tal fin. En la práctica puede desarrollar, innovar e implementar todo mi potencial, todo lo que traía guardado durante 4 años mientras duró el cursado. Fue el momento de aplicar todo el conocimiento adquirido, fue el momento de comenzar a actuar. Actuar poniéndome el traje de diferentes tipos de docentes de acuerdo a los momentos que iban surgiendo. Y así, entre planificaciones, preparaciones de clases, de láminas, de recursos, fueron pasando los días, las semanas y los meses. Y lo que durante tantos años había esperado, llegaba a su fin. La ansiedad del primer día se transformaba poco a poco en melancolía. Los niños, las docentes, los directivos y toda la institución entera me hicieron muy feliz durante todo el 2013. ¡Fue una experiencia muy positiva, que jamás voy a olvidar!

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EL TIEMPO LO DIRÁ… por VERÓNICA MARIEL BUIATTI

APRENDER LA ESCUELA por MARIELA BUSTOS

El comienzo de mi práctica de residencia fue con muchos miedos. A pesar de que no estaba totalmente a cargo del aula, era mi oportunidad de probar todo lo que había acumulado en tres años de cursado. En esos momentos me sentí muy vulnerable, porque la persona que era cuando entré al aula la primera vez, ya no era la misma al salir. En tan corto tiempo hubo un cambio y se volvió a reafirmar mi elección de ser docente. (…) Al comenzar a dar las clases sentía que la imagen que estaba dando no era la que tenía planeada. Cómo cambiaban las cosas, qué difícil, todo lo que pensaba hacer iba fluctuando sobre la marcha. Después reflexioné, me autoconsolé y tomé conciencia de que aún no tenía experiencia y que no sería nada sencillo, por lo menos al principio. En la interrelación con los alumnos detecté señales muy significativas que me permitieron hacer un análisis y evaluación constante de mis prácticas. Me sentía no sólo un docente, sino también un radar. Cuántas cosas uno detecta estando parada en el frente; cuánto se puede descubrir con sólo revisar los cuadernos, con hacer una pregunta, con mirar un dibujo. Es increíble todo lo que pasa por la cabecita de los niños. Intenté dar las clases como lo había planificado, pero sentía la presión de la atenta mirada del docente del aula y también sabía que mi autoridad para con los alumnos era una ilusión, pues ellos sabían que yo era la practicante y no su “Seño”. Pese a las dificultades, igualmente sentí que estaba construyendo un vínculo con esos niños, pues serían para siempre mis primeros alumnos. Durante las clases fui adquiriendo algunos de los rasgos que caracterizan a la docencia, fui tomando esas particularidades de otros docentes que consideraba que me podían beneficiar, más que nada las que tenían que ver con la relación con los chicos y la manera de explicarles los contenidos. Ello hizo que pueda potenciar y exteriorizar mis propias cualidades. Estas prácticas me posibilitaron la incorporación, de modo pasajero, a una institución que me permitió conocer cómo se maneja el mundo real en esta profesión; me permitieron darme la oportunidad de probar cuáles eran mis fortalezas, mis debilidades y de vencer algunos miedos, porque todavía me quedan muchos. Las críticas de los docentes tutores, que fueron excelentes guías y consejeros, me ayudaron a mejorar mi desempeño. Cumplimentar las planificaciones me demostró lo importantes que son y cómo facilitan y organizan el dictado de las clases. Cada día era todo un preparativo: procuraba que no me falte nada, que los recursos funcionen como lo había planeado, que los alumnos respondan como esperaba, y siempre ese temor a que algo falle. Fueron semanas de mucha ansiedad y llenas de expectativas. Ingresé a la institución como la “practicante”, pero en este momento tomo conciencia de que nunca voy a tener ese mismo grupo de alumnos, aún estando en la misma escuela, siempre habrá nuevas circunstancias que me plantearán un desafío permanente y teniendo siempre una primera vez en cada grado. Y con cada uno, tendré que practicar nuevas estrategias, técnicas y propuestas. Ahora pienso que siempre seré practicante, en este momento sin título y en el futuro, practicante con título. El colegio Sagrada Familia me recibió con los brazos abiertos, todos sus integrantes respondieron a todas mis inquietudes y siempre tuve las puertas abiertas de la Dirección para lo que necesitara. Me hicieron sentir una más y valoraron muchísimo mi esfuerzo. Más allá de los desvelos y las rabietas, me gustó transitar esta etapa. Ahora surgen nuevos temores e inquietudes y me pregunto: ¿Qué me deparará el destino? ¿Cómo serán mis futuros alumnos? ¿Lograré atender a las nuevas demandas educativas? ¿Caeré en la rutina o podré innovar? ¿Amaré mi tarea y la viviré con optimismo? El tiempo lo dirá…

Primera parte: En la Escuela de Educación Primaria para Adultos Mi comienzo en esta primera etapa incluyó expectativas, interrogantes ya que fue un sueño que postergué durante mucho tiempo, pero afortunadamente pude ver que cuando ingresé a la institución que reinaba un clima de armonía muy gratificante, en el cual se podía ver a sus actores desempeñando su labor con alegría, con dedicación, con esfuerzo ante los conflictos que se pudieran suscitar, no pudiendo evitar sentir admiración por todo lo que eran capaces de brindar. A pesar de ser una institución con características diferentes a las que como alumnos de una carrera de nivel primario estábamos acostumbrados, en cuanto a la franja etaria, ya que sus alumnos eran adolescentes y adultos, fuimos recibidos, tanto mis compañeros como yo de tal modo que pudimos sentirnos parte del lugar. Pude vivir y aprender mucho de cada uno de ellos: alumnos, docente y directivo. La tarea en dicho lugar conllevó de mi parte el conocer la realidad de los alumnos, adaptar lo planificado a las expectativas y posibilidades de ellos pero con la satisfacción de hacerlo con alegría cada día, a partir de la colaboración, empeño e infinita generosidad de las personas que conforman la institución. Fue muy gratificante vivir mi experiencia de primer tramo de práctica de tal modo, algo que me sorprendió y de lo que estaré eternamente agradecida.

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Segunda parte: En la Escuela Primaria Común Mi comienzo en esta nueva etapa estuvo cargado de diferentes matices. Por un lado, las expectativas de un nuevo camino que comenzaba a transitar, con toda la ansiedad e incertidumbre que conlleva y por el otro, encontrarme ante una realidad cargada de un dinamismo casi abrumador: la percepción de personas atareadas al punto de verse apabulladas me hizo sentir un poco de congoja deseando, a pesar de comprender las numerosas actividades que implican la vida diaria de una escuela, un poco de la calidez que sentí y recibí tiempo atrás. Rememoré, por tanto, los conceptos trabajados en el comienzo de la carrera: “…la educación es una actividad social, con implicancia moral…” y varios otros con relación a estos aspectos, tuve la triste visión de que no se notaba esto, a partir de un ensimismamiento muy notorio en la mayor parte de los protagonistas de este ámbito. A medida que fueron transcurriendo los días en la escuela, fui tomando conciencia de que el ámbito escolar ya no está exento de las problemáticas de la sociedad teniendo, por ello, que asumirlas en el seno escolar y contrarrestarlas con las medidas que resulten más eficaces. A pesar de esto, comencé mis días en la institución, tratando de aprender cada día, en primera instancia desde la observación y luego desde el rol de docente del grupo, sin renunciar a la idea y la esperanza de lograr un acercamiento a los actores del lugar, para comprender así y poder ”derribar “las barreras que se dibujaban en el aire…

y como escribo desde un intersticio, estoy siempre invitando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el jardín donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras preciosas. Julio Cortázar 43


Lugares para encender Reflexiones sobre los desafíos de los profesores de escuela secundaria, a partir de la confrontación con un texto del antropólogo Bradley Levinson. Alumnos de “Taller de Docencia III” (Filosofía)

EL DESAFÍO DE CREAR UNA ESCUELA SECUNDARIA CON SENTIDO por MARCELO NESSIER ¿Es importante asistir a la escuela secundaria? ¿Por qué? Pienso que es realmente importante asistir, nutrirse de conocimientos, y concluir los estudios secundarios (y más si fuera posible). ¿Por qué? Porque el conocimiento alimenta y satisface los deseos más profundos del ser humano (los deseos de ser alguien, los deseos de comunicación, los deseos de amistad y convivencia, los deseos de adquirir herramientas para llevar adelante un trabajo). ¿Qué argumentos utilizarías para “convencer” a un adolescente que ha dejado la escuela, de volver a ella? Buscaría mostrarle el costado atractivo, la posibilidad de acceder a nuevos mundos a través la lectura y la escritura, pero al mismo tiempo, si este lado de la imaginación no fuera lo suficientemente rico como para captar su atención e interés, le mostraría también, la necesidad práctica de un saberhacer, es decir, un saber como herramienta que le permita acceder al mundo laboral por medio de una elección sobre un campo libremente escogido. Le mostraría cómo la educación te libera de ciertas ataduras culturales y laborales, y te ubica en una posición privilegiada para vivir la vida mejor. (…) En función de tu experiencia como alumno del nivel secundario, hace poco o mucho tiempo, ¿qué cambiarías de la escuela si tuvieras poder para hacerlo? Si bien hace tiempo que terminé la escuela secundaria, me parece que los trabajos en equipos de profesores para abordar diversas temáticas de la Institución Escolar tienen efectos muy positivos ya que aportan una multiplicidad de miradas sobre un mismo tema, pero también es cierto que coordinar dichos equipos se transforma en una tarea ardua que debe ser encarada por los equipos directivos. Un cambio que promovería sería la implementación de un plantel estable de docentes, mejor pagos, y con dedicación exclusiva en una única Institución Escolar a fin de buscar un mayor compromiso de parte de estos actores para con las problemáticas de la Institución en la que prestan servicios. Otro cambio que promovería, aunque no tengo resuelto para mí como lo haría, sería dotar nuevamente de autoridad a los docentes y directivos para que contaran con mayores herramientas para mantener cierto orden hoy perdido. No tengo resuelto para mí (sostengo debates conmigo mismo) respecto a la posibilidad de expulsión de aquellos alumnos realmente ¿irrecuperables? No sé si hay personas “irrecuperables”, es decir, personas que merezcan ser expulsadas del sistema educativo; pero sí sé que hay personas que, cuanto menos, deberían ser apartadas –y educadas en otro contexto o en otra disciplina- para no entorpecer, obstaculizar, empobrecer o hacer redondamente imposible la educación de sus compañeros, provocando al mismo tiempo colosales desgastes en los docentes. (…) 44

¿De qué manera te posicionarías vos, como profesor, frente a los jóvenes alumnos? Estoy de acuerdo con la afirmación que sostiene que los docentes debemos buscar formas de adentrarnos en la cultura estudiantil, y también –respecto de los contenidos curriculares- que “ya no se trata de ir “derechito a los contenidos”, al contrario, los contenidos de la enseñanza escolar se acercan y se apropian por medio de los intereses e inquietudes de los alumnos, y estos intereses se pueden revelar por indagaciones sinceras de los profesores”. El docente debe encontrar herramientas para despertar interés en sus alumnos, y estas herramientas, en parte, las va a encontrar en sus alumnos. Una vez que el docente encontró y se apropió de esas herramientas, recién ahí –y con sutileza- al abordar ciertos problemas de la juventud podrá introducir, cual caballo de Troya, contenidos pedagógicos que, al tiempo de responder a las inquietudes de los estudiantes, inserten ideas más genéricas. En otras palabras, captar el interés a partir de realidades singulares que “me tocan, me mueven y conmueven”, para pasar a realidades generales, sociales, y hasta universales que si bien en principio parecen lejanas, muchas veces abarcan esas inquietudes –esas preguntas- singulares. ¿Te parece que tendrá consecuencias concretas en tu futuro actuar como docente el hecho de concebirte como un “experto disciplinar” o como un “formador de jóvenes”? ¿Por qué? Estoy convencido que concebirse un experto disciplinar es limitante; la mera visión de uno mismo como experto en tal o cual materia –por más que efectivamente lo sea- resulta limitante. Es cierto que no podemos ser excelentes en todo –y que, reconocer los límites resulta ser un buen ejercicio de humildadpero debemos esforzarnos por ser cada día mejores. La autopercepción de “experto en” no sólo es limitante, sino que, además, parte de la soberbia de concebirse infalible; y el ser humano comete errores, y a partir del reconocimiento y la asunción de esos errores, el hombre es capaz de crecer no sólo en conocimientos sino también en valores.

PROFESORES DE SECUNDARIA, FORMADORES DE JÓVENES por FEDERICO POLDI ¿Es importante asistir a la escuela secundaria? ¿Por qué? ¿Qué argumentos utilizarían para “convencer” a un adolescente que ha dejado la escuela, de volver a ella? Pienso que la escuela es un espacio único de aprendizaje, no solo en contenidos académicos, sino también en sociabilidad y preparación para la vida y por lo tanto es muy importante que se asista a ella. Pienso que hay determinadas experiencias que difícilmente un adolescente pueda vivir a tal edad si no es en el ámbito escolar, tales como la sociabilización con chicos de una misma edad o la asistencia a una institución en la cual se debe acatar un orden y disciplina. Pero más allá de eso, la secundaria acompaña de una manera sistémica e integral (o por lo menos ello intenta) esta edad tan particular de la vida de las personas. En ella se brindan herramientas útiles y eficaces para el desenvolvimiento de la persona en la sociedad y en la vida. Más allá de la cuestión concreta y real de que hoy día para cualquier tipo de trabajo solicitan como requisito mínimo el tener el título de secundaria (y que sin él es muy difícil conseguir un trabajo digno), si tuviera que convencer a un adolescente que haya dejado la secundaria para que vuelva a ella mis argumentos serían los siguientes:

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- La secundaria completa te permitiría continuar con tus estudios si el día de mañana tuvieras la oportunidad y deseo de estudiar algo más para ejercer una profesión. - Todo estudio te prepara para tu vida, y te dignifica, te ayuda a ser mejor persona y te brinda herramientas para poder pensar y valerte por vos mismo. - Es cierto que completar la secundaria no te garantiza un porvenir asegurado, pero sí abre más horizontes para poder cumplir los sueños y metas que uno se propone. (…) ¿Te parece que tendrá consecuencias concretas en tu futuro actuar como docente el hecho de concebirte como un “experto disciplinar” o como un “formador de jóvenes”? ¿Por qué? Supongo que esto de convertirse en un “experto disciplinar” es un riesgo que corremos todos los presentes y futuros docentes, y por supuesto que nos puede acarrear consecuencias no muy positivas, principalmente a la horade relacionarnos con nuestros alumnos. Ya en el primer reclamo del “discurso moral” del autor se puede leer este reclamo de que el trato del docente a los alumnos sea siempre orientado desde la humildad y hacia el buen trato, lo cual también es posible desde los límites estrictos y bien definidos. Basándome en mis experiencias como alumno, yo le hubiera agregado al reclamo del discurso moral el denunciar los abusos de autoridad y valorar las cercanías. Yo me concibo a mi mismo como un “formador de jóvenes”. Intento mantener una mente abierta y amplia con respecto a lo que significa formar y educar. Para mi uno puede educar desde muchas formas, aspectos y lugares. Me parece que con pequeños gestos y a veces con la sola presencia uno puede educar mucho a los jóvenes y que esto no se limita al ámbito del aula, ni siquiera al ámbito escolar.

Ya cerca de iniciar tus prácticas como profesor en la disciplina que elegiste… Escribí una carta a tus futuros alumnos, explicándoles qué sentido tiene comprometerse juntos en la enseñanza/ aprendizaje de la materia, qué esperas de ellos en esos días que van a compartir y qué estás dispuesto a ofrecerles. Para mis queridos alumnos: Me animo a tomarme el lujo de empezar esta carta usando las mismas palabras que una persona, un educador, un padre con todas las letras a quien admiro mucho una vez usó para referirse a sus muchachos: “Cerca o lejos, yo pienso siempre en ustedes. Uno solo es mi deseo: que sean felices en el tiempo y en la eternidad. Este pensamiento y deseo me han impulsado a escribirles esta carta… Son las palabras de quien los ama tiernamente en Jesucristo y tiene el deber de hablarles con la libertad de un padre. Me lo permiten, ¿no?” (San Juan Bosco, Carta de Roma 1884) Seguramente están cansados de escuchar el tema del cual les quiero hablar. Seguramente no soy la primer persona que les va a intentar hablar sobre la importancia del estudio y sobre el por qué hay que comprometerse con la escuela. Es un tema que ya a estas alturas incluso los debe tener cansados. Por eso quiero que la primera idea a compartirles en esta carta sea otra. Quiero empezar intentando hablarles sobre algo que es igual de importante, y es la ESPERANZA. Algo de lo que seguramente han de estar más cansados todavía es de la cantidad de mensajes desesperanzadores que la sociedad y el mundo nos da. Frases como “si no estudias no vas a ser nadie”, “sin un título se te va a hacer todo más difícil”, “este país se está hundiendo”, “estas cosas solo pasan en la Argentina” y muchas otras también me llegan a mí, y también me llenan de dolor. Me llenan de dolor no solo porque en buena medida todo parece indicar que la realidad es así… me duele porque detrás de cada una de esas frases hay como un “globito de esperanza” que se pincha. Cada vez que una persona dice estas cosas, hay una persona que pierde un gramo de esperanza para poder seguir luchando por el país.

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Se preguntarán cómo voy a hacer para darles esperanzas después de esto… es simple, enfocando las mismas frases desde otra óptica (supongo que para eso estudio filosofía), una óptica más positiva y activa. ¿Si no estudias no van a ser nadie? Yo más bien diría: “Chicos, ¡estudien! ¡Porque estudiar los va a ayudar a ser cada vez mejores personas, más libres y dueños de sí mismos! ¿Sin un título se les va a hacer todo más difícil? Prefiero decir: “Esfuércense para conseguir sus títulos académicos, porque ellos les van a dar más herramientas para defenderse en la vida, y para poder cumplir sus más anhelados sueños y metas” ¿Este país se está hundiendo? Yo prefiero decir “A este país lo sacamos adelante nosotros los argentinos, o no lo hace nadie. Así que pongámonos las pilas. ¿Estas cosas solo pasan en la Argentina? Bueno… yo prefiero decirles que ustedes y yo somos los que podemos hacer que dejen de pasar. No sé cuál es la manera más efectiva de hacerles entender lo valiosa que es la educación, simplemente espero que juntos podamos descubrirla para que cuando de verdad la necesiten no sea tarde. Éste es mi granito de arena para poder intentar construir un mejor país, una mejor nación, un mejor mundo: la educación en la filosofía. Con ella espero poder ayudarlos a que aprendan a pensar y entender las cosas de sus vidas cotidianas, para luego mejorar y mantener las que sean buenas, y transformar aquellas que no ayuden. Espero mucho de ustedes. Ayúdenme también a tener esperanzas en un presente y futuro mejor. Un saludo grande, espero verlos pronto, Federico

Luz propia ENTREVISTAS A DOCENTES

ENTREVISTA A ANA AGUSTINA LOVATO por EUGENIA MONJO Y ANA LAURA BATTISTELLA La persona entrevistada fue Ana Agustina Lovato. Vive en el pueblo de Llambi Campbel con 68 años. Luego de 3 años de bachiller y 2 años de especificidad en Magisterio se recibió a los 17 años, edad en la que comenzó a ejercer la docencia. ¿Cómo era la relación entre el alumno y el docente? ¿Recuerda alguna anécdota? Los niños eran muy respetuosos, las familias querían mucho a los docentes, había una muy buena relación entre el alumno-docente, entre docente-padre y docente-familia. La relación con los alumnos era muy buena, hasta jugábamos con los chicos en los recreos, hacíamos la ronda, saltábamos la soga, nos pasábamos la pelota. Era algo que los chicos y nosotros disfrutábamos. Como era un pueblo chico todos nos conocíamos; al mediodía, como teníamos clases a la tarde, un grupito de chicos conocidos, los más cercanos del barrio donde yo vivía, pasaban a buscarme y se peleaban por llevar el portafolio. Así que tenían que turnarse. O también llevaban flores para la señorita todos los días (tenían muchos jardines porque en los pueblos se acostumbra eso). Nos sentíamos alagadas por los chicos. 47


¿Observabas la realidad del aula para tomar nuevas decisiones acerca de los métodos de enseñanza? Sí, porque siempre estaba en la búsqueda de algo mejor para mis chicos. Por ejemplo en primer grado habíamos iniciado con el método de la palabra generadora; después el método Bleecker que basado en símbolos, todas las letras imprentas tenían un dibujo; entonces los chicos aprendían y se le grababa así el abecedario a través de los dibujitos, y después cuando ya lo sabían bien entonces se pasaba a la letra directamente. Ese método nos dio muy buen resultado, los chicos aprendían con mucha facilidad. Así íbamos tratando de innovar. Después llego el Constructivismo, del que yo no pude ser participe activamente, pero por comentarios de unas compañeras docentes fue un método mal entendido, suponía que no se le debía corregir los errores a los chicos, ni siquiera una pequeña rayita, eso fue un fracaso en algunos lugares. Hoy actualmente no sé decirles si se sigue con un constructivismo bien entendido, pero por lo menos en las etapas en que yo pude ejercer sí corregíamos los errores para mejorarlos. ¿Tuviste alumnos que tenían dificultades en el aprendizaje? ¿Qué tratamiento se les daba? Sí. Como tratamiento, había algunos padres que aceptaban, por suerte, traerlos a los chicos aquí a Santa Fe a un psicopedagogo. Yo recuerdo al Doctor Daniel de Greff que daba charlas al Colegio y era un excelente psicopedagogo. Algunos chiquitos de mi grado fueron a él, y después llamaba a los docentes y a los padres para comunicarnos e informarnos sobre el proceso que el niño iba haciendo. Me encantaba escucharlo porque aprendía mucho, hubiese querido seguir aprendiendo más. El nos explicaba que el chico hace como el vuelo del avión, levanta, se estabiliza y después sigue subiendo y, cuando él se siente que ya logró lo que no podía lograr antes, ya no quiere ir más, él solito por su propia cuenta deja de ir al psicopedagogo. En el caso de otros chicos se les pedía a los papás que los manden a maestras particulares para que refuercen las tareas en las que ellos no rendían y, a algunos los llevábamos nosotras mismas a nuestra casa y adelantábamos en eso que ellos no podían lograr. (…) ¿Te acordás de algún cambio social o cultural que haya ocurrido en el entorno escolar donde trabajabas afectando directa o indirectamente a los docentes, a los alumnos o a los criterios en los que la escuela se basaba? En ese tiempo fue cuando entró la televisión que vino a cambiar muchas cosas para bien y otras no para bien. A veces las mamás se quejaban porque los chicos se la pasaban mirando televisión; entre otros efectos fomentaba los anti valores y gestos de mala educación (...); la moral y las buenas costumbres se vieron muy afectadas. Como también ofrecían informaciones muy buenas; era cuestión de saber regularlas. ¿Qué rescatas o que es lo que más te gusto de tu trabajo docente? Creo que el afecto de los padres y de los chicos y el compañerismo entre las docentes. La búsqueda del bien, de la formación de una persona de bien porque eso es lo que buscábamos en nuestros niños; que sepan usar de su libertad y de su vida para bien de ellos y el bien de los demás. ¿Qué es para vos la educación? La educación es un trabajo en conjunto, es específico de la familia, la escuela tiene como especificidad la instrucción. Por supuesto que también educando en los valores, complementando, pero en principio parte de la familia. La docencia se lleva en el alma, porque por más que uno esté jubilada y demás siempre tiene esa tendencia a ser docente. Hoy si a mí me dijeran que maestras jubiladas pueden ser auxiliares de las docentes, sería la primera en anotarme. La docencia es algo hermoso, porque trabajar con seres humanos y más con niños en formación es muy lindo. Siempre tengan mucho en cuenta el respeto por el niño, es importantísimo, por el niño y por los padres; si el chico se siente respetado aprende a respetar, y si se siente querido, si se siente atendido, también aprende a querer y a amar a los demás. 48

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ENTREVISTA A MADRE SANDRA PETKUS, RELIGIOSA HIJA DE LA DIVINA PASTORA CALASANCIA por WALTER PETKUS Es mi hermana, por eso la entrevista se dio en un clima distendido y familiar. Conozco muy bien la trayectoria docente de mi hermana ya que la acompañé en muchos momentos importantes de su vida. No la entrevisté por ser mi hermana simplemente, sino porque creo que tiene mucho para compartir, como religiosa y como docente, ejerciendo su rol en varios países, como Argentina, Uruguay, España e India donde estuvo tres años misionando y evangelizando por medio de la docencia. Fue una gran alegría poder entrevistarla y compartir un momento ameno con ella. A continuación, un fragmento de la entrevista. ¿Cómo vivís tu vocación docente dentro de la vida religiosa, y en particular en tu Congregación? La docencia es parte de mi vocación ya que nuestra misión carismática la realizamos en la escuela. En nosotras es una unidad ya que vivimos nuestra vocación como madres y maestras. Soy religiosa de la Congregación Hijas de la Divina Pastora – Calasancia- , nuestro fundador, el Beato Faustino Miguez, era sacerdote Escolapio, y siguiendo el camino de San José de Calasanz, su fundador, pensó en un congregación religiosa dedicada la educación de los más pobres, en especial de la mujer, que en su tiempo era muy discriminada. ¿Qué es para vos ser docente? Ser docente es una tarea no sustituible por otra cosa. Una máquina o un libro son instrumentos del “docente” pero la relación humana que se da entre alumno-docente es muy intensa y rica. Coincido con el fundador de nuestro Instituto que educar es la tarea más noble y sublime, ya que se educa al hombre entero. ¿Qué cosas positivas tiene para vos el trabajo docente? La interrelación con personas de diferentes edades es una posibilidad de maduración personal y de formación permanente. Para muchos autores en el campo educativo, la educación es uno de los pocos campos que exige una puesta al día constante ya que la misma sociedad, sus cambios así lo requieren. Otro de los aspectos positivos o gratificantes es el trabajo con el alumno, ese paso del “no entender” a “produzco por mí mismo”, es el obsequio más grande que podemos tener ya que nos sentimos parte de esos progresos e instancias de crecimiento. ¿Cuál fue tu experiencia docente estando en India? En India estuve 3 años enseñando hasta con un idioma diferente. Yo hablaba en inglés, un inglés irlandés que ellos no podían comprender cuando alguna persona más culta podía sernos de traductor. Lo primero que los demás aprenden es lo que somos. Pueden no entender lo que decimos pero sí lo que somos y transmitimos. Pudieron entender claramente que estábamos ahí por ellos, por amor a ellos y eso creó un clima de entusiasmo por aprender. Una de las dificultades con las que nos topamos y que tuvimos que saltar fue la gran barrera de la concepción de enseñanza. En India la enseñanza es memorística, se aplica la vara para obtener disciplina y promover el compromiso con el estudio. Técnicas que no implementamos en nuestra cultura. Nuestra pedagogía se basa en el amor y el estímulo. Respetando lo técnico (distribución de contenidos por año escolar, asignaturas, horas cátedras, etc.) fuimos incorporando nuestro estilo pedagógico que terminó siendo aceptado aunque con mucha desconfianza. Es más fácil el castigo duro para que, en base al miedo, se obtengan los logros. Al ver ellos que desde otro lugar se obtenían más y mejores resultados, fueron a vernos otras escuelas, tomándonos como modelos en poco tiempo.

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¿Qué le dirías a alguien que se está preparando para ser docente? Le diría que el patio, un pasillo de la escuela son lugares de educación, no es solamente la clase que damos sino lo que somos y nuestro estar en los lugares ya citados, es un lugar de enseñanza. El cansancio nos hace dejar pasar momentos claves por los que nos recordarán. Dar clases es una vocación, no un oficio y nos abarca por enteros. En cualquier lugar somos “la maestra, el profesor”. Nos implica una gran coherencia de vida. También que los alumnos pasan y nosotros quedamos, qué lindo sería que algo de nosotros puedan llevar, que como docentes podamos ser referentes y compañeros de camino. Les diría que somos testigos privilegiados del crecimiento y maduración de nuestros alumnos, y que nosotros como docentes podríamos aportar mucho en esto. Que hay que creer en nuestros alumnos y ayudarlos a descubrir sus posibilidades y dones, ya que muchas veces están acostumbrados a que se les diga solo sus defectos. Finalmente y no por eso menos importante les diría que vale la pena gastarse en la docencia, buscando aprender de los alumnos y viviendo felices en lo que elegimos, que es ser docentes.

ENTREVISTA A UN DOCENTE QUE DEJÓ UNA HUELLA por DAVID LEONHARD A la hora de encarar esta consigna, no di lugar a dudas y me puse en contacto con alguien que durante mis últimos años en la escuela secundaria Padre Monti me ha demostrado ser un ejemplo de vida, una persona que siempre aspira al bien de los demás, un ejemplo de vocación… Mi profesor de Enseñanza Religiosa, el Hno. Leandro Lobato Cfic (34 años), el cual actualmente es representante legal de mi colegio (Padre Monti) y vive allí junto a otros hermanos concepcionistas debido a que pertenece a la Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción, Congregación fundada por el mismísimo Beato Luis María Monti. Siempre caracterizándose por ser servicial, me ha invitado a desayunar y a charlar un rato con él en su casa la mañana del domingo 25 de agosto del 2013. DAVID: Bueno Lea, como bien te había dicho ya, el motivo de esta visita era para charlar un poco sobre tu profesión y vocación docente, y creo que nos convendría empezar desde tus inicios ¿No? Entonces, contame cómo fue que llegaste a elegir a la docencia como profesión ¿Cuál fue el motivo? LEANDRO: Bien David, me parece perfecto. La opción por la docencia no figuraba entre mis preferencias cuando terminé la escuela secundaria, de hecho consideraba las carreras docentes como algo de menor valor frente a las carreras profesionales. Por eso es que nunca me planteé seriamente en mis años de escuela esa posibilidad. La ocasión llegó de la mano de los idiomas... Yo estudiaba italiano y cuando estaba casi por terminar me ofrecieron si quería dar clases... Y bueno, acepté como parte del gusto por ese idioma y poco a poco fui encontrando las posibilidades y el gusto por la enseñanza, además de ir dándole también su valor. Así, con el tiempo, cambié la orientación de mi carrera que de Licenciatura pasó a Profesorado en Historia. (…) D: Parece que todo ha sucedido muy rápido… ¿Quién iba a pensar que un simple Profesor de Italiano iba a terminar siendo el Representante Legal de mi propia escuela en tan poco tiempo? (risas). Actualmente no estás ejerciendo la docencia... Pero cuando realmente lo hacías... ¿Cómo describirías aquellos días? L: "¡Días felices!"...jajaja... La interacción con los alumnos en el aula es una experiencia única que por más que trabajes en el ámbito de la educación nada más la puede suplir. Por supuesto que es una experiencia ardua, desde el punto de vista del tiempo y el empeño que implica pero sin lugar a dudas sumamente gratificante. D: ¿Y qué sentís o sentías frente a tus alumnos?

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L: Depende del alumno...jajajaja… No, fuera de broma, estar parado frente a otro siempre es algo sumamente comprometido desde lo existencial, pero estar parado frente a otro con la responsabilidad de "enseñar", "facilitar", "compartir", "testimoniar", o como uno quiera considerarlo, es una experiencia sumamente profunda. Al menos en lo personal siempre comparto lo que me pasa cuando percibo que frente a algo que vos quieres exponer o compartir todo el curso de pronto te presta atención y se dispone a escucharte de verdad... Siempre me viene a la mente: "¡Dios mío! Ojo con lo que vas a decir porque te están escuchando realmente". (…) D: Cuando comentas cuál es tu trabajo... ¿Cuáles son los comentarios? ¿Qué sentís? L: Los comentarios son múltiples... Y van del "ustedes sí que la pasan bien con los tres meses de vacaciones" hasta el "pobre, qué difícil debe ser hoy estar paradito ahí en el aula". Todavía hay gente que "se saca el sombrero" frente al rol del docente pero en general hay una gran desvalorización de esta tarea. Y los sentimientos son un poco encontrados porque por una parte sentís la injusticia de la percepción equivocada de lo que es tu tarea... Pero por otro lado, en muchas ocasiones, no podes no sentirte responsable de cuánto uno como docente colabora para que nuestra tarea se vea desprestigiada. Hay muchos abusos en general y una abrupta caída del compromiso profesional y ético entre los docentes, y de eso hay que hacerse cargo por más que nos cueste reconocerlo. (…) En lo personal me molesta mucho ver que en los reclamos del sector un docente, alguien que ha tenido la posibilidad y ha optado formarse para formar a otros utilice los mismos medios para manifestar o reclamar por sus derechos que otros... No disculpo en el docente no darse su lugar, no comportarse como tal en todos los ámbitos, la escisión que se ha ido produciendo cada vez más marcada entre su tarea profesional y vida personal. En definitiva si nosotros mismos no valoramos la función social que cumplimos y no nos damos nuestro lugar... ¿Qué podemos pretender del resto del conjunto social? D: Exactamente, concuerdo con vos… ¿Qué es lo fundamental que hay que saber para ser un buen profesor/maestro? L: ¿Qué es lo fundamental? Que ser buen profesor/maestro va mucho más allá de un trabajo... Antes se hablaba de "vocación docente" y creo que tan errados no estaban... Si no tienes eso en claro tu trabajo va a ser siempre algo bastante mediocre. (…) D: Y para ya ir terminando ya que sé que estas bastante ocupado con el viaje de egresados para quinto año, te pregunto… ¿Qué nos dirías a los futuros docentes? L: A los futuros docentes... ¡Qué estudien! ¡Que se preparen! Jajaja... Que se tomen en serio lo que están eligiendo… Y que ya desde ahora tengan actitudes en consonancia al rol que aspiran a desarrollar. Si quieres ser un buen docente, tienes que ser un buen estudiante. No se puede ser un estudiante "bagre" y pretender que con eso uno vaya a ser un buen educador: nadie da lo que no tiene. Si quieres ser un buen docente tienes que entender que no es un trabajo cualquiera, que requiere de mucha entrega y sacrificio y que si no estás dispuesto a dar lo mejor de vos, es preferible que sigas otro camino. Si quieres ser un buen docente tienes que dejar entrar también en esta opción la dimensión sobrenatural, abrir este ámbito también a la vivencia de tu fe. Sólo se puede ser buen docente si estás plenamente convencido que estás haciendo lo que el Señor quiere que hagas. Así que futuros docentes... ¡A hacer lo que hay que hacer! Y a no bajar los brazos que… ¡HACEN FALTA DOCENTES! ¡MUCHOS! Pero sobre todo de esos "DE ALMA", "DE VOCACIÓN".

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ENTREVISTA A UNA PERSONA MAYOR PARA CONOCER SU EXPERIENCIA POR EL TRANSCURSO DE SU ESCOLARIDAD por CAMILA POLONI Y EMILIA HUERGO Nos dirigimos hacia el sur de la ciudad de Santa Fe, con el propósito de realizarle una entrevista a la Señora Bertilde Enriqueta Santiano de Bonetto. (13 de abril de 1937 - ) Oriunda de “La Pelada”, nos invitó a la casa de una de las hijas que vive en la ciudad. El día 7 de junio del corriente año, fuimos hasta el domicilio acordado. Al llegar nos recibieron cálidamente, ella y su hija mayor María Rosa Bonetto. A continuación disponemos las preguntas realizadas: ¿Qué recuerdos tiene de su infancia en la escuela? Tengo recuerdos muy buenos, tuve dos maestras muy buenas; una de primero a 2do y otra hasta 6to. Había un director muy recto, estricto. Yo era quien hacía todas las cosas de escritura, la maestra me lo pedía por mi linda letra. ¿En cuál establecimiento educativo curso su educación primaria? Escuela San Martin n° 502. Era todo una manzana. ¿Cómo era dicho establecimiento? Teníamos parque, cancha de tenis, y comedor escolar para los chicos; las aulas eran bien amplias, nos sentábamos de a uno, no era el pupitre común sino que el banco donde yo escribía salía de la silla de mi compañera que tenía adelante, y teníamos lugar para el tintero porque escribíamos con la pluma de metal. Yo me sentaba segunda. La escuela era mixta, y había docentes varones y mujeres, pero yo sólo tuve maestras. Mi hermano sí tuvo la oportunidad de tener docentes mujeres y varones. ¿Cómo era la relación docente-alumno? ¿Se respetaba al docente? Sí se respetaba, y había comunicación entre las dos partes. El silencio en el aula era sagrado. Se entraba al aula y el que hablaba se iba afuera. Nosotros desde nuestras casas, desde nuestro hogar salíamos con el respeto hacia el director y la maestra; hoy se perdió, la cuestión del permiso y el respeto. Antes no nos podíamos levantar del banco sin pedir permiso, hasta que no te decían que sí, no te levantabas, si vos estabas parado dando una lección hasta que la maestra no te decía no te podías sentar (eso era algo natural, no te tenían que decir 'sentate' 'hace esto' 'silencio') ¿Cómo era el contenido de las materias? ¿Qué material de estudio usaban? Usábamos libros. Los manuales de estudio y lectura. Para trabajar también usábamos las revistas Billiken, hacíamos carpetas en forma de collage con la información de dichas revistas, de la vida de San Martin, Belgrano, etc. ¿Repitió algún año? ¿Por qué? No, no repetí. Y a mí no me mandaron a hacer un año más como a mi hermano porque en la mujer era distinto, siempre estaba en la casa. Había un taller, muy grande, que enseñaba costura, telar, tejido a máquina. Para motivarnos entregaban premios a los más lindos, entonces nosotras nos entusiasmábamos y aprendíamos a coser y tejer. Recuerdo siempre a una maestra de esperanza, de clase media-baja, siempre se le rompían las medias, entonces recurría a mí para que se las arregle. ¿Usaba guardapolvo blanco o algún otro distintivo? Usábamos guardapolvo blanco, prendido adelante, con tablas y un moño atrás. Los docentes también se vestían con guardapolvo blanco. (…)

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¿Era muy común que repitan? Y… el que no sabía repetía. No importaba la condición social ni económica. Mi hermano termino a los 12 años, porque era obligatorio hasta 6to grado. Mi mamá decidió que, para no tenerlo de “vago”, porque mandarlo a Santa Fe para estudiar, no era posible económicamente, hacerlo repetir el último año. Y así compañeros de él hicieron lo mismo. Desde Santa Fe mandan una docente recién recibida de 18 años, y la ubican a cargo del el grado de mi hermano. Al ser un grado de “repetidores” iban a la institución a “hacerle la vida imposible a la docente primeriza”; una de las cosas que siempre recuerdo era que el director siempre llamaba a mi mamá por la mala conducta de mi hermano. ¿Tenían actividades extraescolares que involucren a las familias? No. Si era necesario en alguna reunión, pero no. Estaba la cooperadora escolar y la biblioteca, pero no se encargaban los padres. ¿Volvería a repetir su escolaridad o le gustaría ser partícipe de la escolaridad de ahora? Me gustaría lo de antes, viendo lo que cuentan las maestras de ahora. Tengo la experiencia del “ahora” con mis dos hijas que son docentes de los distintos niveles de escolarización.

Leñitas para que no se apague: ESCRIBIR DESDE LA DISCIPLINA.PSICOLOGÍA. (II) Elaboración escrita de contenidos disciplinares, en la cátedra “Psicología y Cultura del Alumno”. Eje temático: Entrada de los adolescentes en la temporalidad, como punto de inicio de la etapa de joven adulto.

SU NOTA MUSICAL INTERNA por PABLO CÉSAR RAFAEL GONZÁLEZ Claramente expresado en su obra “El Principito”, Antoine Saint- Exupery cuenta la historia y aventura de un joven que no soporta a los adultos. Decide hacer un viaje con su avioneta, y cuando estaba sobrevolando el desierto del Sahara, la avioneta se descompone. Como no llevaba acompañante alguno, tenía que arreglársela él mismo pero con el inconveniente de que solo tenía agua para ocho días. Es aquí cuando conoce al Principito le pide que le dibuje un cordero y es en este momento cuando entablan amistad… Según Gisele Tessier en su obra “Comprender a los adolescentes”, la resolución del conflicto adolescente estará fuertemente marcada por la forma en que el adolescente viva y resuelva tres pruebas vitales, y finalmente ingrese en la prueba de la temporalidad… haciendo carne la idea de que no son inmortales. El adolescente va buscando y construyendo su propia identidad a través de relatos literarios, cine, Rock and Roll, y hoy, en estos tiempos marcados por las tecnologías (internet, redes sociales, dispositivos móviles… ¿de comunicación?) motivos que los llevan a revelarse y cuestionar la ley contra la autoridad paterna, o no. Según Piaget en esta etapa el adolescente tendrá relaciones sociales más complejas, como dice Tessier la complejidad será mayor o menor según su propia historia, y esta historia pasada obtendrá gran importancia si hubo necesidades básicas satisfechas y con la presencia afectiva, viva y real de ambos progenitores. Estos estilos familiares son condicionantes, no determinantes en casos de adopción, huérfanos, padres separados o hijo no reconocido. Es una etapa en que el adolescente interioriza las relaciones familiares. 54

En la escuela, hoy en día puede reinar la incertidumbre y las prácticas educativas son muy complejas. Antes la escuela como la familia marcaban certezas y expresaban solidez a la existencia futura, en cambio hoy encierran el riesgo de hacer más difícil la integración de la personalidad, que como postulaba Allport( psicólogo del siglo XX) “ es la organización dinámica dentro del individuo de aquellos sistemas psicofísicos que determinan sus ajustes únicos a su ambiente”. Lo interesante seria articular y dinamizar lo que los adolescentes esperan de la escuela y lo que esta está dispuesta a brindarles, como expresa Tessier. Eso sí, en un ambiente de consenso entre educadores y adolescentes, ambiente de acuerdos que favorezcan la autenticidad y la autoestima… indispensables para hacer afianzar una personalidad sana, armónica y madura , trabajando de parte de los educadores a ayudar a ayudarse, caminando juntos al tiempo de los adolescentes. Creo en una escuela con capacidad de escucha activa y de diálogo constructivo, que no juzgue, que fomente el respeto, la empatía, la congruencia, la confiabilidad, la aceptación incondicional positiva, la autenticidad en aras de llegar al “cambio”… respetando también la autoridad. En el trabajo de la Alteridad, la autoestima es importantísima, primero porque consiste en un adecuado aprecio de sí mismo y se adquiere dentro del Grupo Familiar. Como dice el Bambino Veira – ex Director Técnico de Fútbol: - “La Base Está “...lamentablemente, a veces… Claro... la base es la familia, los grupos familiares son los que generan el crecimiento sano del Yo, y estos grupos se relacionan mediante lazos afectivos, no están necesariamente constituidos por lazos de sangre, basta que se trate de grupos vinculados con relaciones de afecto para que prime el Amor. Gracias a esta sana autoestima, el adolescente podrá llevarse bien consigo mismo, con los demás, con Dios y con el cosmos. Para ir finalizando este mini ensayo, lo que más me preocupa es el modelo Peter Pan que está enmarcado en estos tiempos por los medios masivos de comunicación y del consumismo. Este modelo embandera el ideal de mantenerse joven por siempre. El presente se mantiene continuo como en las redes sociales y hay una negación al valor del crecer envejeciendo, a la práctica del ser espiritual…como reflexiona Frai Betto (1944, fraile Dominico brasileño) : < estamos formando súperhombres y súper-mujeres, totalmente equipados, pero emocionalmente infantiles>. Volver a la meditación y al trabajo interno de sabernos finitos, que el último paso es la muerte, generar esta conciencia en los adolescentes para que puedan crecer, madurar y tomar conciencia para ir formando un proyecto de vida, y hacer de la cultura esa interacción entre diversos: infancia, adolescencia, adultez y vejez… enseñando y aprendiendo entre todos y para todos, desarrollando la congruencia, siendo honestos y sin máscaras. Sería una buena forma para facilitar que se construyan los adolescentes su propia nota musical interna. “El músico es para la orquesta, como lo es el hombre para la humanidad” Anónimo.

AFECTIVIDAD Y PROCESOS por MARÍA ESTELA FORNÉS “Un sentimiento de identidad óptimo se vive como una impresión de bienestar, y sus manifestaciones son el sentimiento de estar bien con su cuerpo, el sentimiento de saber hacia dónde se va y la certeza interior de que se será reconocido por los que cuentan”. (E. Erikson) Giselle Tessier nos presenta el tema de la entrada en la temporalidad en la etapa adolescente con un concepto más que fundamental que pertenece a E. Erikson. 55


En la conformación de la identidad que, la autora determina como un proceso de introspección caracterizándose por la capacidad de tomar decisiones y cierto grado de compromiso en el dominio ideológico, sexual y profesional; vemos una visión amplia de la intervención del adolescente en sus propias decisiones y determinaciones, como así también de las intervenciones externas que lo llevarán a consolidar su identidad. Identidad que sufrirá modificaciones en pos de su afirmación, encontrando, en el ingreso a la temporalidad, el escollo más importante e interesante, porque el adolescente tendrá que trabajar sobre sí mismo, para poder transitar este proceso y mantenerse en pie. No siempre resultará agradable u óptimo. Este abandono de la infancia y la instalación en el mundo adulto, que aún él no reconoce como propio ni querido, puede hacerlo bien o no, como así también puede tener las herramientas externas que lo ayudarán, o carecer de ellas. Me vienen al pensamiento tantos adolescentes con los que convivo diariamente… quisiera, sin faltar a lo que son en realidad, poder identificarlos en algún aspecto. José, 15 años, con una dislexia bastante importante, protegida y estimulada a mucho más por su familia, tiene clara visión de su realidad, es muy consciente que necesita exigirse mucho para poder superarse; amigable, dócil, sencilla, ordenada. Con algunos altibajos en su humor, pero que muy bien sobrelleva cuando logra calmarse y entender. Necesita siempre de alguien que la acompañe, entienda lo que le sucede y no la castigue. Su rendimiento escolar es excelente. Rochi, 15 años, podríamos decir “súper” inteligente, muy vivaz, cero complejos de nada, muy popular, demasiada vida social, recibe de su casa mucho amor y, desde hace bastante tiempo también la confianza que pretende, sus padres dejan librado a su sola responsabilidad el trabajo escolar, como también todas las decisiones que ella quiera tomar. Su rendimiento escolar es bastante mediocre como también su entrega a la responsabilidad. No hace reparo en esta cuestión puesto que estudiando a fin de año, “seguro saco todas”. Cito solo dos casos, no sé si logro expresar lo que pretendo. Pero cuando trabajamos sobre el tema de la afectividad, vemos claramente que estos factores externos (en este caso el amor, el reconocimiento y contención familiar) con lo que cuentan nuestros adolescentes son fundamentales en la conformación de su identidad, como en su aprendizaje. La afectividad influye ampliamente en la persona: en el campo físico, psicológico, conductual, cognitivo y volitivo. Nos dice Gladys Brites: “Los afectos motivan nuestras acciones y pensamientos, nuestros vínculos con nosotros mismos y con los demás. Son el dinamismo que impulsa nuestras vidas, están en la base del desarrollo psicofísico, del impulso vital y de la creatividad”. Pienso, entonces en la enorme cantidad de padres que se enfrentan cada día con la crianza de sus hijos, parándose frente a aquello que se les plantea como beneficioso, o cómodo, o exigente, o inofensivo; y ante hijos adolescentes que ponen a prueba o sobrepasan toda autoridad, corrección o límite, exigiendo la independencia, exponiendo lo que les conviene y aferrándose a su propia manera de ver la realidad. Respecto a esto la Tessier menciona el “engranaje de la provocación” en el que muchos adolescentes entran, y que en algunas ocasiones puede sostenerse en ciertas actitudes que derivarían ya en actos delictivos. Aquí se manifiesta la necesidad de establecer entonces mediaciones acordes, que deben surgir tanto de la familia como de la escuela. Estas mediaciones deben servir para establecer referencias, límites y el sentido que tienen. Necesario y primordial será entonces que estas mediaciones, que surgen como estrategias, estén impregnadas de afectividad hacia el adolescente. Debemos buscar las formas de hacerlos sentir importantes, valorados; que comprendan que su presencia nos importa. Para esto deben ver en la autoridad un real servicio. Deben encontrarnos capaces de un diálogo sincero, y de presencia que acompaña, no como quien juzga actitudes y resultados que muchas veces pueden quedar a mitad de camino. Deben a la vez comprender y respetar su propio lugar, sus responsabilidades y darse cuenta que deben establecerse compromisos para poder llevar a cabo un proyecto propuesto.

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Álvaro Sierra en su texto “La clave de la educación es la afectividad” escribe: “Jóvenes y adultos son el resultado de su crianza, ellos aprendieron al ver sus modelos que en este caso eran los padres y si ellos los direccionaron mal las consecuencias son evidentes en la etapa de la adolescencia”. Cotidianamente, en cada acto o decisión que tomen nuestros adolescentes, se verá cuánto afecta el que se los ame, se los reconozca, se los aprecie, se los estimule; probablemente todos los procesos por los que deban transitar, en general se verán influencias por esta mirada y respaldo del adulto.

VIENTOS DE CAMBIOS por DIEGO FRANCIA Pienso que una de las tareas más importantes de las personas en la vida es quizás (y sin quitarle la debida importancia a otras etapas) la adolescencia, ya que en ella, me animaría a decir, se abandona el territorio “mágico” de la infancia para ir en busca de la promisoria juventud y de, consecuentemente, una adultez responsable. Por ello es que toda la adolescencia palpita y vibra bajo el signo de la manifestación y el descubrimiento de los valores, sea en el orden del mundo íntimo, del cuerpo, de la sexualidad y el amor, de la aspiración a la autonomía y a la integración grupal, que son aspectos sucesivamente encadenados del proceso identitario. En esa configuración, si se me permite el término, se va develando poco a poco el ingreso en la vida adulta al tiempo que se consolida el aprendizaje y la orientación existencial (la temporalidad) como experiencia personal decisiva y como clave del cambio social, que, por otra parte, concentra de manera renovada la problemática familiar, en sentido restringido y la concepción y/o visión del mundo que nos rodea ,en sentido amplio, replanteándonos algunas cuestiones de base. He volcado en este escrito ciertas convicciones muy profundas que será de vital importancia analizar oportunamente: la necesidad de espiritualizar los enfoques y conceptos psicológicos trabajados, y en cierta manera aprendidos, el respeto por la persona humana, el amor por la vida familiar, la afectividad, la creencia en el diálogo (como instrumento fundamental que tenemos los seres humanos e imperiosamente necesario para convivir) y la certeza de que las experiencias de la vida dan uno de los pocos, si no el único, camino firme para construir una sociedad mejor. Aliento la expectativa de que este “recorrido” sirva como un llamado cálido a la comprensión y acción solidaria de adolescentes, jóvenes y adultos. Porque pienso que no hay dolor más intenso que el desgarramiento de las generaciones.(hoy por hoy lamentablemente más presente que nunca). A la inversa, creo que no hay mayor felicidad que supere a la reconciliación de las edades separadas. En este sentido a muchos de nosotros nos ha tocado y nos toca vivir una época de rupturas y sendas fragmentaciones morales, éticas y crisis de valores conocida con el nombre de postmodernidad, y lo hacemos de la manera mas crítica posible, sin olvidar que no vivimos separados de esta realidad, sino reconociendo y reconociéndonos como participes e inmersos en ella. Sin embargo en las entrañas y a pesar de ese aparente y desgraciado encierro, de muchos de sus antagonismos y contradicciones, algo que comienza como una leve brisa lejana, se agita en la voluntad de reunificación. Esa esperanza, al menos para quien escribe, nos reconforta y confió en que no nos abandonara jamás. Pero volviendo al punto principal: ser adolescente implica, nada más y nada menos y de modo especial, un redimensionamiento de las conductas y un ensanchamiento del mundo. Juventud y en consecuencia temporalidad, concierne al “cierre” de la adolescencia, a la etapa de expansión social más rica, a la época de la elección amorosa estable, de la realización, la de los proyectos profesionales, de las definiciones políticas y religiosa...

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Juventud es la ocasión en que el sujeto de nuestra cultura puede afrontar y resolver los problemas básicos que se le plantean al hombre, porque ya ha alcanzado, en la práctica más que en la teoría, un nivel de madurez necesario. Como bien sabemos no existe acuerdo en una fría y certera cronología de cuándo concluye la adolescencia y, a menudo, hay incertidumbre, pero es evidente que puede, y en ocasiones debe, prolongarse más allá de lo que en el ámbito de la justicia el derecho define como “mayoría de edad”. Ahora bien, resolver determinados conflictos como seres sujetos a este mundo, cuando tenemos a mano formas estables y confirmadas por la vida cotidiana, nos confiere mucha confianza y seguridad. Solucionar las dudas cuando recibimos apoyo y afectos desde afuera, ciertamente disminuye todas las tensiones e inseguridades. Pero las situaciones que vivencian los adolescentes no parecieran ser las ideales, ni siquiera siempre las reconfortables y pertinentemente descriptas. En contrapartida su situación es de una irremediable transición, en muchos aspectos indefinida, tanto para él como para la gente que lo rodea. Por ello si nuestra cuestión central es caracterizar y, en la medida de lo posible transformar mejorando la particular manera de ser y existir de los adolescentes, para lograr una descripción y entendimientos adecuados, acaso será conveniente retornar caminos ya transitados y rescatar las imágenes más significativas que, nosotros, en tanto futuros educadores, maestros, profesores, pero también padres, familia, amigos y la sociedad en general hemos tenido acerca de esta etapa compleja de la vida como lo es la de ser adolescente. Porque en definitiva, como dijo un famoso cantante y compositor argentino conocido con el apodo del “El Indio”, hay que aprender a escucharlos, ya que en sus “nervios” y “tensiones” hay más y mejor información sobre el futuro que la que muchos adultos pueden darles. “Cuando miras hacia delante en el túnel del tiempo te parece que él durara una eternidad, pero llegado el momento, cuando miras hacia atrás, te parece que tu vida ha pasado como un relámpago”. Jean Paul Sartre (Filósofo y Dramaturgo francés, 1905-1980).

ADOLESCENCIA: EL SEGUNDO NACIMIENTO DEL HOMBRE por SANTIAGO VALENTE Y MICAELA SCHWEIGEL Una de las mayores inquietudes que tiene el hombre, y que siempre ha tenido, es la del paso del tiempo. La vida del hombre se estructura a partir de este concepto, se vive de acuerdo a la aceleración o a la lentitud con que veamos y entendamos el devenir temporal de nuestra existencia, que a muchos preocupa y que a otros aterroriza. Pero existe un período crítico en la relación del hombre con el tiempo y su paso, y es la adolescencia: el cierre de esta etapa es quien da al ser humano la noción de que nada es para siempre, es decir, la noción de finitud o “no eternidad”; de que las cosas y uno mismo cambian de manera irreversible, ya que el pasado no puede volver a nosotros ni nosotros a él; y de que este cambio no es necesariamente negativo, aunque en primera instancia percibamos que sí lo es. Esta temporalidad, parece ser contraatacada con la formulación de la personalidad, es decir, al afianzar la personalidad, nos estabilizamos, y podemos creer que esa finitud está, por lo menos, atenuada. La generación de la identidad comienza en la adolescencia; en un estado continuo de insatisfacción, de incertidumbre, de miedo, de incomprensión, donde es necesario definirse de tal o cual forma para establecerse como individuo. La independencia emocional, económica, cultural, social, profesional, etc. atraviesa longitudinalmente la vida del adolescente, ya sea que se concretice o no, no deja de ser el punto básico de esta etapa humana. Cuando el adolescente se da cuenta de que con el paso del tiempo va madurando y va madurando también su forma de ver la vida, comienza a tener inquietudes internas que si no encuentran respuesta, pueden derivarse en angustias.

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Las inquietudes internas tienen que ver con varias cuestiones; en principio, el adolescente entiende que ha dejado de ser un niño y que no volverá a serlo, esto produce una sensación de vacío porque se ha dejado de ser lo que se ha sido siempre y se está empezando a ser algo que se desconoce; por otro lado, el conocimiento de que se pertenece a una familia que tiene un origen determinado y un pasado del que desciende, hace que el adolescente quiera dejar todo eso de lado y, en su sensación de omnipotencia, “autocrearse” como si no tuviese origen o como si no pudiera tomar nada de él. La necesidad de distanciarse de los padres y la búsqueda de nuevos referentes favorecen la formación de la identidad, debido a que el separarse de las “grandes figuras” que rigieron la infancia y la posibilidad de elegir a las nuevas que representarán un cambio en su vida le permiten tener independencia y libertad de elección –desde luego esto puede llevar a tener compañías perjudiciales o referentes equivocados-. Investigaciones han demostrado que, si bien estas sensaciones existen en todos los adolescente, el tratamiento que cada uno hace de ellas es diferente. Es importante determinar que existen experiencias que enriquecen al adolescente en cuanto a su autoestima y su visión de futuro. La formación profesional ayuda a que el adolescente que no haya tenido aciertos en cuanto a su desempeño escolar, se sienta útil en otros aspectos y pueda encontrar un anclaje de su identidad. El dinero funciona como otro gran factor de independencia y elevador de autoestima; aunque, más allá de la obtención del dinero, importa también la actividad que lo genera y, en este punto, es necesario aclarar que, generalmente, se prioriza la actividad y el entorno social a la cantidad de dinero conseguido. El joven que tiene, en un ámbito laboral, modelos adultos que lo benefician, alcanza un mejor desempeño y un mayor compromiso, porque precisa de esas relaciones positivas con sus nuevos referentes para poder lograr su identidad e independencia. En cuanto a la relación entre el adolescente como alumno y la escuela, son los docentes quienes tienen que intervenir, acercando a ellos los saberes técnicos, culturales y morales. La promoción del desarrollo del pensamiento y la autogestión del conocimiento, así como también la reflexión, deben provocar que el sujetoalumno-adolescente tenga los recursos necesarios para alcanza su autonomía personal a partir de la enseñanza y la educación. Se ha insistido en la idea del abandono de las figuras parentales como referentes del adolescente, sin embargo –y sin querer plantear un contradicción-, podemos afirmar que es imprescindible el continuo acompañamiento de los padres hacia su hijo adolescente, para sostener su autoestima, manteniéndolo estimulado y sin que tenga una sensación de abandono. Los padres de hijos que no han tenido desempeños escolares buenos, no deben castigarlos, sino fomentar su crecimiento en otros aspectos tal como se ha dicho. El adolescente que no tiene apoyo de sus padres puede incurrir en hechos violentos y/o delictivos, porque se planta en una posición desafiante hacia aquello que lo abandonó, no lo acompañó ni lo comprendió, o que, simplemente, ve como un enemigo. La familia y la escuela no deben confundir, desde ningún punto de vista, el error que puede cometer el adolescente con el fracaso. Es común que se confundan estos dos términos, y la consecuencia es que, así como el error se corrige, el fracaso se castiga y el adolescente castigado por su fracaso (error) pierde autoestima y gana “autoestigma” y eso impide que tenga proyectos a futuro. Por lo tanto es imprescindible que, tanto la familia como la escuela, intervengan en la formación de la identidad conjuntamente para que esta sea positiva. En definitiva, el adolescente se hace solo, pero a partir de los demás. Se hace independiente, pero con el acompañamiento de otros. Proyecta su futuro, conociendo el pasado. Y los demás, los otros y el pasado, somos las familias y los docentes y es nuestro deber acompañarlo y guiarlo, porque lo que él haga de sí mismo será lo que hagamos de él y con él y será lo que será el resto de su vida.

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Inflamable… RELATOS DE VISITAS A ESCUELAS SECUNDARIAS Y PRIMARIAS RELATO por DAMIÁN LOVINO Acaba, no de sonar, sino de gritarme al oído de la manera más grosera el reloj despertador. Y no para. Y sigue. Seis y media de la mañana. He de reconocer que pensaba que era un mito aquello de que existían las seis y media de mañana. No así las seis y media de la noche, cuando uno vuelve de fiesta. Cualquiera que me viese a esta tan intempestiva hora podría pensar que tengo orígenes asiáticos. Soy incapaz de abrir completamente los ojos. Me afeito, me corto. Me ducho, me congelo. Me visto, camisa y zapatos. Desayuno, café y tostadas. Busco las llaves. Busco la billetera. No encuentro ni una cosa ni la otra. Miro el reloj. Encuentro las llaves. Vuelvo a mirar el reloj. Encuentro la billetera. Bajo la escalera. Abro la puerta. Corro. Corro. ¡Y corro! La calle está vacía, aun no se adivina el día. Hace un frío que congela el alma. Estoy nervioso. Tengo un nudo en el estómago. Me invaden los recuerdos. He hecho millones de veces el camino a la escuela pero, esta vez es diferente. No voy de la mano con mi hermana, tampoco llevo ese horrible guardapolvo marrón, no tengo los zapatos sucios de cruzar la Plaza Constituyentes, ni están mis amigos esperándome en la esquina de La Yema de Oro, la fábrica de pastas de la esquina de la escuela. Diría que el paisaje es el mismo, pero yo, yo no soy el mismo. Han pasado quince años de golpe, y un par de vidas, quizás más. Beatriz llama a la secretaria, Clarisa. Ella no se acuerda de mí, pero yo no la he olvidado. Sigue, sorprendentemente, igual. Delgada, con el pelo ondulado, rubio y abundante, y esa majestuosidad que siempre la ha caracterizado. Clarisa me acompaña a Dirección. Y me deja allí esperando hasta que el Director decida cuál será el curso al que acompañaré durante la jornada. El Director. ¡Qué gran sorpresa, Roberto!, no tenía ni la menor idea. Mi historia con Roberto se remonta a antes de que comenzara su carrera docente. Roberto fue mi profesor de vóley durante años, antes de comenzar su andadura como profesor de gimnasia. Y ahora, ¡ahora es el Director! Nos damos un fuerte abrazo, y le comento a modo de broma si las clases que acabo de presenciar son un “montaje” para ocultar las verdaderas carencias del centro, no puede más que esbozar una sonrisa y decirme, como antes ha hecho la profesora, “segundo año es especial”. Roberto, el director, me autoriza la encuesta, también me da su visto bueno para echar un par de fotos, etc. Todas las facilidades. Realmente estoy muy agradecido y conmovido por el trato recibido hasta el momento. (…) Cómo ha crecido la escuela. La Dirección es tres veces más grande de lo que la recordaba. Bonitos muebles de madera, monitores de pantalla plana, todo muy limpio y ordenado. Vuelve Clarisa y me informa que podré pasar el día con la comunidad de segundo año. Me hace de guía por las instalaciones hasta el aula, durante el camino aprovecho para ojear el laboratorio. Era consciente de la fama de aquel laboratorio, conocido por lo grande y bien suministrado que estaba. No puedo más que decir que hace justicia a tan aclamada fama. Sin palabras. profesor de vóley durante años, antes de comenzar su andadura como profesor de gimnasia. Y ahora, ¡ahora es el Director! Nos damos un fuerte abrazo, y le comento a modo de broma si las clases que acabo de presenciar son un “montaje” para ocultar las verdaderas carencias del centro, no puede más que esbozar una sonrisa y decirme, como antes ha hecho la profesora, “segundo año es especial”. Roberto, el director, me autoriza la encuesta, también me da su visto bueno para echar un par de fotos, etc. Todas las facilidades. Realmente estoy muy agradecido y conmovido por el trato recibido hasta el momento. (…) Cómo ha crecido la escuela. La Dirección es tres veces más grande de lo que la recordaba. Bonitos muebles de madera, monitores de pantalla plana, todo muy limpio y ordenado. Vuelve Clarisa y me informa que podré pasar el día con la comunidad de segundo año. Me hace de guía por las instalaciones hasta el aula, durante el camino aprovecho para ojear el laboratorio. Era consciente de la fama de aquel laboratorio, conocido por lo grande y bien suministrado que estaba. No puedo más que decir que hace justicia a tan aclamada fama. Sin palabras. El Director. ¡Qué gran sorpresa, Roberto!, no tenía ni la menor idea. Mi historia con Roberto se remonta a antes de que comenzara su carrera docente. Roberto fue mi profesor de vóley durante años, antes de comenzar su andadura como profesor de gimnasia. Y ahora, ¡ahora es el Director! Nos damos un fuerte abrazo, y le comento a modo de broma si las clases que acabo de presenciar son un “montaje” para ocultar las verdaderas carencias del centro, no puede más que esbozar una sonrisa y decirme, como antes ha hecho la profesora, “segundo año es especial”. Roberto, el director, me autoriza la encuesta, también me da su visto bueno para echar un par de fotos, etc. Todas las facilidades. Realmente estoy muy agradecido y conmovido por el trato recibido hasta el momento. (…) Cómo ha crecido la escuela. La Dirección es tres veces más grande de lo que la recordaba. Bonitos muebles de madera, monitores de pantalla plana, todo muy limpio y ordenado. Vuelve Clarisa y me informa que podré pasar el día con la comunidad de segundo año. Me hace de guía por las instalaciones hasta el aula, durante el camino aprovecho para ojear el laboratorio. Era consciente de la fama de aquel laboratorio, conocido por lo grande y bien suministrado que estaba. No puedo más que decir que hace justicia a tan aclamada fama. Sin palabras.

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Los alumnos de segundo año están en clase, concretamente de Historia. Entramos en el aula, Clarisa me presenta al profesor. Los alumnos se han puesto de pie nada más cruzar junto a Clarisa el umbral de la puerta, rectos y firmes nos han saludado. Veo que no se han perdido las buenas costumbres. El profesor amablemente me invita a sentarme. Queriendo sentirme como Jackson, acomodo mi silla en la parte del final de la clase. A primera vista me sorprende que el grupo no sea muy numeroso. Son una veintena. En mis tiempos éramos más de treinta salvajes los que poblábamos aquellas aulas. La mayoría, mujeres. Los bancos son dobles, están unidos. A la izquierda de la pizarra los niños. En el medio y hacia la derecha las niñas. El profesor, de manera muy informal, sentado sobre una mesa, lejos de su escritorio. En medio del meollo. El profesor es joven, treinta y cinco años, delgado, con el pelo rizado, gafas y un aire desenfadado. Está dando indicaciones acerca de cómo realizar un trabajo práctico, sorprendentemente, no vuela ni una mosca. Silencio de iglesia. Todos le prestan atención. Y para intervenir lo hacen de manera muy ordenada, la mayoría de las veces sin necesidad de levantar la mano. Está claro que son las niñas las que dirigen la clase. Ellos son más callados, quizás un poco más dispersos, aun así no interrumpen y siguen la clase sin molestar. Ellas no paran de hablar, preguntan, se quejan del exceso de trabajo y buscan el debate, pero sin contar con ellos. El aula está impoluta. Siquiera un papelito en el suelo, ni una mota de polvo. Pizarrón blanco, encima un plasma de unas cuarenta pulgadas, aire acondicionado, calefactores. Cortinas blancas sobre las muchas ventanas y una pequeña notebook en el escritorio del profesor conectada al plasma. Realmente es un ambiente idóneo, ayuda muchísimo la luz natural y la amplitud de la habitación. Una alumna se ha sentado en el escritorio del profesor y haciendo uso de la computadora está enseñando una versión beta de un trabajo práctico en grupo. Estoy sin palabras, el trabajo está realizado de manera exquisita, muy profesional. ¡Y lo han hecho alumnos y alumnas de catorce y quince años, menudo dominio de los recursos cibernéticos! Estoy fascinado. Yo, diez años mayor que ellos, no domino lo suficiente ningún software similar. Una alumna levanta la mano, se llama Candela, está triste y preocupada porque no va a poder asistir a la presentación final del trabajo práctico. Habla muy bien, hace un gran uso de sinónimos y tecnicismos. Durante el recreo me cuenta que no va a poder asistir a la presentación porque ha ganado una beca a Nueva York. Seguramente, por lo que he visto y observado, más que merecida esa beca. El trabajo práctico, según voy deduciendo, es un compendio de conocimientos de diferentes asignaturas, Historia, Geografía, Religión, Música, etc. El núcleo central en torno al cual gira el trabajo: los Pueblos Originarios. El profesor les ha matizado diferentes detalles acerca de la vida y costumbres de los Pueblos Originarios, y los ha animado a buscar más información a través de internet. Les ha hablado de fuentes primarias, secundarias, la necesidad de que éstas sean citadas, así como también les ha unos cuantos consejos informáticos. Ahora entiendo aquello de que hoy se hable de las personas nacidas a partir del último lustro del pasado siglo como de “nativos digitales”. La clase ha sido muy amena. Los alumnos han acumulado bastante tarea para la próxima clase. Toca el timbre, sale el profesor e inmediatamente entra otra profesora. Misma situación, todos de pie, rectos, firmes y a una sola vos: “buenos días profesora”. Es poesía. Formación Ética y Ciudadana, no se confunda con el nombre de la asignatura, los alumnos han dado una clase de Sociología más propia de años superiores que de segundo año. Ha sido muy interesante la clase. El famoso salvaje de Aveyron ha copado el debate. El timbre vuelve a sonar y rompe la magia que se crea cuando el docente logra captar el interés de los alumnos. Comienza el recreo.

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Aprovecho el recreo para realizar una inspección a fondo de los bancos y mesas. Increíblemente ni siquiera el menor rastro de firmas, comentarios desafortunados, chicles pegados, ni nada que se le parezca. Crece por momentos mi estupefacción. Me invita la profesora a tomar un café en la sala de profesores. Aprovecho para continuar con mis observaciones. Otra vez una sala amplia y bien iluminada, equipada con todo. Una amplia mesa en medio de la habitación, cocina, cafetera, heladera, etc. Todo lo necesario, y más. (…) Entro en clase. La profesora de Religión me brindará unos minutos para realizar las encuestas. Les expongo a los alumnos, de manera breve, la intención de tales encuestas y les ruego sinceridad. La profesora de … rompe un poco con el estereotipo clásico de chica de buena voluntad, cariñosa, simpática, a la que los alumnos hacen las mil y unas. Vestida pulcramente, cercana a la sexta década, piel albina y pelo negro bien recogido, es la viva imagen de las seguidoras del nacionalsocialismo en los años cuarenta. El tono amable y cercano de los demás profesionales choca con la actitud seria, soberbia, y de pocos amigos de la profesora. Recojo las encuesta, le doy las gracias por su tiempo, sonrío amablemente y huyo, que diga, me marcho. Rompiendo un poco mis planes iniciales de asistir a cada clase durante el día, me dirijo a la dirección en busca de una profesora que ha accedido, no podía ser de otra manera, a concederme su tiempo para realizarle una pequeña entrevista. Marta es la docente que dejó, de alguna manera, una huella en mí. Fue mi maestra de Lengua y Literatura durante cuarto, quinto y sexto de primaria. Ahora ocupa la vice-dirección de la primaria del centro. Me abraza, me agarra los cachetes. Me dice lo grande que estoy, me aconseja quitarme la barba porque me hace parecer viejo, me vuelve a dar un abrazo y me lleva hasta la biblioteca para poder conversar tranquilos. He de decir que, más que un alumno que se encuentra con su maestra, lo nuestro fue un café entre dos viejos amigos, al menos ese fue el tono de la charla. Entre chistes, anécdotas y carcajadas. Inmejorable. Finalizada la entrevista me lleva hasta la sala de maestros de primaria, me ha comentado que allí está Marisa, mi maestra de segundo grado. Abro la puerta y veo esa melena rubia, rizada tan incorrecta y llamativa de Marisa. Rozando la cuarentena sigue pareciendo una nena de veinte. Me llama por mi apellido, como siempre hizo. Me pregunta por mi madre, por mi padre, por mi hermana. Nos ponemos al día. Me ha rogado hacer una juntada con mis antiguos compañeros, nosotros a principios de los noventa, fuimos sus primeros alumnos. No deja de repetir que nunca nos ha olvidado. Doy mi palabra de organizar todo y contar con ella como invitada de honor. Se me acumula la vida social, cuando acabe este trabajo, si algún día lo acabo, tengo que tomarme unas cervezas con el Director y cenar con mi antigua maestra. Me resulta cómico, pero estoy contento. Salgo de la sala de profesores y estando de espaldas alguien me golpea cariñosamente, me giro y la veo, ¡Alba! Alba es la otra portera, y lleva allí más años que Beatriz. Qué gran sorpresa, se acuerda de mí. Miles y miles de alumnos durante décadas y se acuerda de mí. Qué honor, qué alegría. Estoy emocionado y sin palabras. Me despido de todos. Primero de Marta, luego de Alba. De Marisa y de su compañera. Antes de irme me ha dicho que es una maestra nueva, que tiene mi edad, unos veinticinco, que está soltera, y qué bueno, que ella organiza algo, mi guiña un ojo, le devuelvo el guiño y le hago un guiño a la joven maestra. Nos reímos todos. Ya en la puerta está Beatriz, como siempre, me da un beso, me desea suerte y me abre la puerta, una vez más. Le doy las gracias, las infinitas gracias y me voy. Volviendo a casa me detengo en la plaza, me enciendo un cigarrillo y trato de ordenar tanta información. Estoy orgulloso de ver en lo que se ha convertido la escuela. Estoy orgulloso de mis padres, de mis tíos, de mis amigos, de todos aquellos que ayudaron a levantar la escuela. Porque sepa usted, que la Escuela … no siempre fue lo que hoy es.

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Como dice siempre mi madre, la escuela se levantó gracias a las quermeses, bicicleteadas, ventas de empanadas, de pollos, y de cualquier cosa vendible. Papá decía, sabiamente, “había que arrimar el lomo”. Ver que el esfuerzo de tanta gente ha dado frutos, aunque quede mucho por hacer aún, reconforta de una manera especial, que creo solo lo comprendemos aquellos que hemos formado parte de esa gran comunidad que es la Escuela Nº…, con su extensión secundaria Escuela…. Dejo la plaza atrás, me giro para echar un último vistazo, y me veo tirado sobre la tierra con mis amigos, al pasto lo gastamos jugando a la pelota. Vuelvo a mirar y me veo de la mano con mis hijos acompañándolos en su primer día de clase en futuro que desconozco.

VISITA A UNA ESCUELA por DIEGO GUETTE Al surgir este trabajo práctico de una visita a una escuela, me acerque a dos compañeros del curso, Salacevicius Pamela y Fontana Nery, quienes después de un par de bromas aceptaron formar un grupo, y tras largo tiempo de debate nos inclinamos a la propuesta de Pamela de ir a la escuela donde ella prestaba servicios en el comedor; esta escuela es la nº…. El día del encuentro nos enteramos de que Nery había cambiado de grupo, por lo tanto sólo hicimos la observación Pamela y yo. Al llegar a la escuela, que está situada sobre calle Estrada y Mendoza, comencé a tratar de registrar los detalles que me llamaran la atención del lugar. La escuela está situada pasando el cruce de vías que está detrás de la calle Lamadrid, es un barrio de aspecto humilde, donde no todas las calles están asfaltadas, las edificaciones son en su mayoría casas de clase media y alguna que otra más sencilla. Por la mañana antes de las 7 hs. se ve poca gente transitando y en su mayoría personas que van a trabajar o padres llevando a sus hijos a la escuela. Al llegar a la puerta del establecimiento me llamó la atención que habiendo tantos grafiti en las paredes de la zona, la escuela en su enorme paredón del frente presentaba una cara inmaculada de color amarillo pastel lo cual me llevó a preguntarme si seria por cuestión de respeto o si habría sido pintada hace poco. Afuera la presencia de dos porteras, fue mi excusa para acercarme y preguntarles qué tal era el barrio. Enseguida me interrogaron con mucha seriedad y sin responderme “¿vos sos uno de los chicos que vienen a visitar la escuela no?” A lo cual respondí “NO. YO ME PERDI Y ESTOY ASUSTADO”; para romper un poco el hielo, pero pareció no causarle gracia y su expresión facial me llevo rápidamente a responder que sí era uno de los que venían a visitar la escuela. Se distendieron y me contaron varias cosas, como que si bien no era un barrio muy seguro tampoco era para ir asustado, “solo estar atento”, me dijo Irma (una de las porteras). En cuanto a los chicos en general la conducta era buena y pocas veces había algún desorden; también me contaron que pegada a la secundaria estaba el primario, el patio usado de gimnasio, un jardín y el comedor. Todo ocupaba la cuadra entera. Después de un rato llego Pamela y enseguida entramos, dirigiéndonos a la oficina del Director Javier, quien nos recibió muy atento. Tuvimos una charla acerca de cómo era la escuela y de la falta de profesores que hay. Pegada a su oficina y separada por una pared abierta estaba la sala de maestros, que funcionaba también como biblioteca, ya que ahí se encontraba todo el material de lectura. Allí fuimos presentados con la profesora de historia de 2do año, quien nos preguntó por qué habíamos elegido estudiar historia y después de responderle cada uno, nos contó que ella lo había elegido por su salida laboral, y que en realidad ella siempre quiso estudiar una carrera contable, pero por la falta de dinero buscó algo alternativo y más corto, planeado estudiar la carrera contable cuando se hubiera recibido y estuviera ejerciendo como profesora de historia; pero que unas vez recibida, había abandonado la idea por el tiempo que demandaba hacerla y que como ahora era madre los tiempos ya no eran los mismos. 64

En el mismo lugar había un profesor de matemática bastante joven, que ejercía desde hace 4 años y nos contaba que es algo muy grato estar frente a una clase y nos contó también un poco de su vida y de cómo le había costado llegar a recibirse, pero acotó “que todo había valido la pena”. Se encontraba ahí otra profesora muy mayor, que nos ignoró totalmente. Después de veinte minutos era la hora de ir clases y tras el sonido del timbre, al salir al patio, observamos que casi todos habían entrado a sus aulas; sólo quedaban un par de rezagados, que eran empujados literalmente por la preceptora a sus aulas. Dentro del aula fuimos presentados con los chicos por la profesora y nos dirigimos a un costado para presenciar la clase como habíamos acordado previamente con ella. La clase no fue muy dinámica, nuestras expectativas se limitaron a la profesora en el frente sentada en su mesa; ya que sólo dio un trabajo práctico que se basaba en responder un cuestionario sobre la REVOLUCION INDUSTRIAL, cuyas preguntas eran fácilmente contestadas o copiadas del libro, por que los títulos marcaban donde estaban las respuestas. Dentro del salón había 20 jóvenes, 9 mujeres y 11 varones, ubicados por un lado los chicos y por el otro las chicas, por decisión propia. El clima en la clase parece tranquilo; si bien hay un murmullo de charla no es tan alto como yo me lo esperaba. Los varones trabajan con las chicas aunque se notan diferenciados los grupos; unos más trabajadores que otros. Según el comentario de la profesora, los que tenían problemas de atención o comportamiento, estaban sentados adelante. Pero no parecían distinguirse del resto, quizás nuestra presencia los intimidaba. Todos los chicos, estaban en un promedio de edad de 14 a 16 años. Pamela me comenta que este salón es el más grande del establecimiento. El mismo se encuentra decorado por “arte rupestre” con algún contenido sexual descriptivo u ofensivo hacia alguna persona, cuyos autores fueron: MAITA, EL JAVI y EL TITO los más destacados. En un rincón hay tres láminas de contenido no muy claro. El salón presenta un aspecto deteriorado y un hoyo en la esquina del techo; todo en general le daba un “aspecto rústico” que hoy en día está de moda. Las ventanas poseen rejas bien reforzadas. Desde la entrada al salón hasta que se sentaron los alumnos y hubo orden, pasaron 15 minutos. Bastante bien para ser un segundo año, en mi opinión. La hora de trabajo transcurrió sin problema, una música de fondo muy bajita acompañaba la clase y de vez en cuando acompañaba un tarareo la lectura de un libro. Esta música provenía de 4 neetbooks provista a los alumnos por el estado. La condición de la profesora según esta nos decía es: que podían escuchar música, pero solo utilizando un auricular en una oreja, cosa que era respetada por todos. (…) Pasado los 15 minutos tocó el timbre de cambio de hora y la clase había llegado a su final pero no pudimos retirarnos por que surgió un problemita : se había perdido la batería de una de las neetbooks. No faltó el chiste fácil de Pamela diciéndome “¡bueno milico botón a chequearlos!” Después de esperar otro 15 minutos y después de haber mandado la profesora a unos de los chicos a buscar al director y antes de que éste llegara, apareció la batería. Nos despedimos de la profesora y fuimos a realizarle la entrevista al director del establecimiento antes de retirarnos. Nos cuenta el director que estas situaciones de extravío de cosas se suceden frecuentemente pero siempre se solucionan y recalcando que las mayoría de las veces es solo por picardía y no por maldad o costumbre. Y así despidiéndonos de todos los que cruzábamos, nos fuimos. Yo por mi parte con un montón de datos, caras, sentimientos, y demás cosas dando vuelta en mi mente tratando de pensar cómo plasmar la primera experiencia de volver a la secundaria, de nuevo a aprender pero esta vez aprendiendo cómo ser un buen profesor.

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VISITA A UNA ESCUELA por PAMELA SALASEVICIUS El silencio del amanecer, el ruido del transporte público, las arenga de las madres que llevan tarde a sus hijos a la escuela, todo queda atrás, todo queda en el pasado y olvidado automáticamente y sale a la luz, en el momento de sentarme a escribir. Porque en el momento de trasponer esa puerta, uno se da cuenta que no estudiaba sólo historia, sino que estudiaba para profesor y que en unos momentos nada más, debe pararse frente a personas desconocidas, que me miraran impacientes, expectantes y hasta incómodos de que un extraño traspase en su lugar, en su aula y comparte un momento de su mundo. Nos presentaron con los profesores que charlaban tranquilos alrededor de un escritorio viejo de madera, que contenía más libros de los que podía sostener. Nos dimos cuenta, que nos encontrábamos en lo que por momentos es considerado biblioteca y sala de maestros en los recreos u horas libres. Me recordó, a la biblioteca donde concurrió asiduamente, ya que allí hay un sector dónde se pueden conseguir los volúmenes más antiguos, ya que la cantidad de libros de planes de estudios anteriores eran la mayoría. Se podía observar que los de mayor uso, era los que se encontraban bajo una mesa blanca, formando una pequeña pila a mis pies. La forma edilicia de la biblioteca/sala de maestros era en forma de L invertida, en la parte posterior a donde nos invitaros cordialmente a que tomáramos asiento, se ubicaba otra mesa más donde en su perímetro se disponían sillas de diversos colores y tamaños.

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El timbre del fin del recreo, nos corta una charla sobre el dilema de estudiar y trabajar al mismo tiempo, y además, nos hace tomar conciencia que nuestra primera observación de una clase está a minutos de comenzar. Nos disponemos a salir traspasando por la oficina de la preceptora y la del director, que sólo está separada por una tipo pequeña barra de bar, llena de papeles, libros de actas y demás afiches de los diversos gremios que representan, tanto a los empleados públicos, entiéndase UPCN y ATE, como a los docentes oficiales, AMSAFE. Una puerta tan deteriorada como la principal de la institución, pero en este caso totalmente blanca, nos lleva a que los rayos de un sol prominente nos dé de lleno en la cara y nos advierta que nos encontrábamos en un reducido patio, donde los alumnos escapaban de sus profesores o de la preceptora, queriendo estirar un poco más los segundos de ocio o libertad, según como lo vea cada integrante. Porque desde el lado de los profesores, es estirar el recreo, el tiempo de ocio. Y desde la óptica del alumno, es respirar un poco de libertad antes de tener que sentarse, escuchar y estudiar dentro de las paredes que demarcan el momento de la enseñanza. El patio se terminaba unos metros más allá de nuestros pies hacia delante. Para la derecha duraba hasta donde el perímetro del salón llegaba. Y para la izquierda, se encontraban un salón más, donde se observaba que esta el 1º años, y los baños de mujeres y hombres, que permanecían bajo llave y ante la atenta mirada del único portero de la institución, debido a problemas sucedidos en el pasado. Pero centrémonos en nuestra aula, el 2º año. El pizarrón colgaba marcando el norte y los alumnos corrían o se tiraba con bollos de papel desde los demás puntos cardinales. Nos dispusimos a sentarnos dándole la espalda a una de las dos ventanas que tenía el salón. Era el único espacio libre, pequeño, pero libre, donde podíamos tomar asiento, ya que los chicos se desparramaban por todo el diámetro del cuarto, dejando sólo el lugar que nuestros seres ocupaban y un pasillo claramente demarcado. Saltaba a las claras la diversidad de grupos. Se podía encontrar cuatros bancos en el centro del aula, donde uno de los alumnos había faltado, pero la lealtad de sus compañeros era más fuerte y su silla y mesa se encontraba formando el cuarteto, pero vacía. Uno o dos metros atrás de ellos se encontraba una joven sola, que curiosamente sólo se comunicó con la profesora durante los ochenta minutos de la cátedra. En ningún momento, intercambió un diálogo ni superfluo con alguno de sus pares. A su costado derecho, se encadenaban grupos de masculinos pegados sobre las paredes sur y este que llegaban hasta las inmediaciones del escritorio de la profesora. A la izquierda de la niña que se encontraba sola, se formaba un trío de chicas, luego seguíamos nosotros, y el último aglutinamiento de alumnas, que eran las encargadas de abrir y cerrar la puerta del aula. La presentación y la consiguiente contestación al interrogante del por qué de nuestra presencia, se realizó por parte de la profesora, cuando pudo conseguir que se sentaran en sus respectivos bancos y se quedaran en silencio, con ayuda, evidentemente, del líder de los escolares que pegó un grito y todos obedecieron. No demoró más de tres o cuatro minutos, donde pudo controlarlos sin problemas; y principalmente sin levantar la voz la educativa, ya que el que se desgargantó fue el joven. Les comentó de nuestra presencia allí y los veinte pares de ojos se giraron hacia nosotros. Nos observaron unos momentos, se escucharon unos murmullos apagados y brillaron en algunos rostros unas sonrisas. Y de un sopetón, se olvidaron de nosotros. De esos extraños que invadían su espacio y los usaban como meros conejillos de indias para un trabajo práctico. (…) Como nos había explicado la docente cuando llegamos, estaban investigando sobre la Revolución Industrial. Y como no pude controlar mi lado de periodista, le pregunte al grupo que tenía a mi costado que estaban haciendo. Automáticamente me respondieron que tenían que buscar unas respuestas sobre el tema que mencione anteriormente y me extendieron una hoja de carpeta, sumamente prolija y con una letra envidiable, sobre el contenido de dicha investigación. Apenas las leí decidí copiarlas, eran básicas y en ellas se podrían resumir uno de los hechos que marcaron de manera tajante la historia de la humanidad. Las describiré más abajo y luego argumentaré el por qué de dicha enumeración:

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1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10.

¿Qué fue la Revolución Industrial? ¿Por qué se produjo en Inglaterra? ¿Por qué se produjo a fines del siglo XVIII? ¿Por qué las leyes y las guerras favorecieron el desarrollo de la Revolución Industrial? ¿A quién favoreció? ¿Cuáles fueron algunas de esas medidas? ¿Cuáles son los nuevos grupos sociales que aparecen en la Revolución? ¿Cómo eran los lugares de trabajo y las viviendas? ¿Cómo eran las jornadas de trabajo? ¿Cómo eran las condiciones de los trabajadores?

Es necesario exponer lo anterior, porque luego de escribirlas en mi cuadernos de notas y solicitar a una alumna de que me prestara unos segundo el manual con el cual estaban trabajando, pude observar que cada una de las preguntas dadas por la profesora eran los subtítulos de los apartados que tenía el libro “Historia para pensar” de la Editorial Kapelusz. Y sentí, como cual ráfaga de viento otoñal que de un profundo y contundente zarpazo desnuda a los árboles llevándose sus hojas, como todo y cada uno de los aprendizajes del instituto sobre el constructivismo se desplomó a mis pies. Aunque en el fondo sabía que podía ser así, hasta que no había una comprobación casi científicamente, no pude creer que la profesora ni siquiera se tomara unos segundos para pensar unas preguntas que conllevaran que el alumno por lo menos leyera e interpretara la información dada en el libro. ¡No!, el alumnado sólo copiaba textual de las hojas de papel brillante y colorido. Ni siquiera se tomaban la molestia de resumirlo o cambiarle las palabras. Si hasta se notaban los trazos de grafito de un lápiz, seguramente mordido en su punta, desde donde empezaba la primera oración hasta su punto y seguido. Pero no se puede culpar a los alumnos de no preocuparse por procesar y apropiarse del contenido de la cátedra. No se puede recriminar que no quieran envolver en su cerebro el hito histórico más importante después del descubrimiento y manipulación del fuego para los que caminamos en dos patas. No, no. No se puede ni siquiera pensar en culpar a un joven por esa bestialidad hacia el pasado del hombre, si no nos detenemos a pensar que el docente agarró los subtítulos del libro y los convirtió en preguntas. La única modificación sufrida fue la de agregarles a esas frases escritas por vaya a saber quién unos míseros signos de interrogación. Y el constructivismo en ese momento quiso morir… Pero me jure guardar ese momento en mi cabeza, para que en el futuro, cuando me tenga que ver en esa situación no caiga en el abominable recurso de tratar de enseñarles a mis alumnos de esa manera. De verdad, espero no caer en ese pozo, del que jamás se sale. Luego de la indignación sufrida y compartida inconscientemente por los alumnos, que se lo reprocharan a sus docentes en un futuro, me dispuse a observar detenidamente y con ojos de investigador privado como trabajaban los chicos y la estructura edilicia del aula. (…) Las paredes blancas mostraban una diversidad de nombres escritos con una paleta de colores. De seguro Picasso se hubiera sentido inferior. Los grafitos alcanzaban la superficie, tanto de los muros, como de las dos ventanas y el pizarrón. La humedad de la lluvia hizo sus propios paisajes surrealistas en el cielo raso, donde se distinguían claramente la paleta de colores marrones y amarillos. Era realmente una obra de arte y puede ser por ello que el Ministerio de Educación, tanto provincial como nacional, no brinde la pintura necesaria para refaccionar las instituciones educativas, para no desperdiciar tanta belleza y creatividad por parte de la madre Naturaleza. Es un punto para pensar… (…) Casi antes de finalizar la clase, la docente nos cedió unos minutos, para que nos presentemos nosotros y les contemos a los alumnos el propósito de nuestra visita. Además de hacerles entrega de la encuesta que debían contestarnos. Esa simple actividad, nos demostró que les había gustado.

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Enseguida se pusieron a hacerla y preguntaban si podían marcar más de una opción. Algo que me sorprendió sobremanera, fue que todos y cada uno me preguntó que significaba la palabra “edilicia”, que aparece en uno de los apartados de la pregunta número dos. Sorteando ese episodio, las encuestas fueron contestadas sin problemas. Saludamos y agradecimos a todos sus ayuda y buena disposición. Al trasponer la puerta que nos marcaba que la primera observación había llegado a su fin y que la brisa cálida nos acariciaba la piel, se escuchó que unas voces decían “suerte con el trabajo”. Es una tontería, porque son simple palabras, simples signos lingüísticos, pero con una significación para mí, más allá de lo descriptible. Saludamos y recogimos la entrevista que le habíamos dado para realizar al director de la institución, como a la profesora, y nos dispusimos a abrir esa puerta gris con óxido en su parte baja y contemplamos la soledad de la calle. Casi nada había cambiado del afuera, solo que ya no estaban los padres que se habían retrasado con sus hijos que debían ingresar a estudiar. Pero los autos estaban allí, esperando que terminara la jornada educativa, el colectivo de la línea dieciocho se detenía en la garita de la esquina para que asciendan tres personas, que allí esperaban. Todo estaba igual, salvo en mi cabeza, donde ya se asomaban estas líneas…

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VISITA A UNA ESCUELA por BRIAN DAMIANI Y MARCOS YANICELLI El día lunes 29 de julio de 2013 siendo las 8.00 AM comenzamos el recorrido por el barrio del colegio secundario de educación media .. El barrio donde se encuentra este establecimiento se llama Acería (llamado así por la Acería que se ubicaba sobre la calle Berutti y Caferatta donde se producía acero que era transportado en trenes a distintos lugares de la ciudad y la provincia). Cuenta con un complejo de viviendas deterioradas en forma de monoblocks, grafitis por doquier (arte urbano, política y clubes de futbol). Además vemos otras viviendas de “nivel medio” y se destaca la presencia de otras instituciones escolares (…) También en la fisionomía del barrio se ve un destacamento policial y un dispensario. El establecimiento escolar cuenta con un nivel inicial, nivel primario, nivel secundario y un EEMPA que funciona de noche. En la entrada de la secundaria se pueden observar grafitis de hinchas de Colon intimidando a la gente de Unión. Entramos a la institución y conversamos con los directivos a cargo. En primer lugar conversamos con uno de los preceptores llamado…; en nuestra conversación hablamos sobre política y futbol. Luego de unos minutos de cálida conversación le preguntamos para poder ingresar a algún salón para la realizar la encuesta y la investigación del Taller Docente Uno. Nos respondió que aguardáramos unos minutos. En ese momento previo al ingresar al curso, comenzamos a charlar con el secretario... También tuvimos la oportunidad de charlar con el representante legal, el Pastor…. Llegado el momento de ingresar al aula, tuvimos la suerte de conversar con la docente..., profesora de Lengua y Literatura a cargo del segundo año de este colegio. Nos recibió cordialmente, nos presentó con el alumnado y procedimos a tomar asiento al fondo del aula para comenzar la investigación y realizar dicha encuesta. Siendo las 9.33 AM penetramos en la clase y éramos dos alumnos más en ese curso. En ese momento el tema dado por la docente era “los textos explicativos y expositivos”. Notamos una gran atención por parte de los alumnos. A las 9.40 AM luego de que la profesora terminó su explicación sobre el tema, un alumno de nombre Agustín preguntó qué pasaba con aquellos alumnos que salieron mal en el trabajo práctico y la profesora cordialmente le respondió su pregunta. Continuamos viendo a los alumnos copiando lo del pizarrón muy en silencio. A las 9.54 AM la profesora con sus alumnos estaban debatiendo la conjugación del verbo “estar” en los artículos científicos. Un alumno preguntó qué es un “articulo” y la docente explicó brevemente ese tema. En esa explicación la profesora comenzó a dar ejemplos de textos científicos y tomó como ejemplo los textos que leemos en nuestro terciario. Luego de que los alumnos comprendieron el tema dado, la profesora aprovechó el momento y nos dio parte de su tiempo para realizar la encuesta a los alumnos y a ella. Pasamos al frente del curso y explicamos la actividad que debíamos realizar con ellos. Les comentamos por qué estábamos ahí y repartimos cada fotocopia a cada alumno. Al terminar de repartir a todos los chicos explicamos cada pregunta. Los alumnos comenzaron a realizar la encuesta dada. En el transcurso de la encuesta cada chico comenzó a evacuar las dudas sobre las preguntas dirigiéndose a nosotros. Pasaron unos diez minutos y el alumnado gradualmente empezó a finalizar la encuesta. Antes de terminar la docente nos hizo una crítica constructiva sobre la encuesta al docente y a los alumnos. Sobre la encuesta al docente Silvia nos dijo que era muy extensa, y de la encuesta realizada a los alumnos nos dijo que iban a tener un argumento muy pobre ya que estaban en segundo año y recién comenzaban a enriquecer sus argumentos

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Una vez finalizada la encuesta comenzó el recreo. A su fin, los alumnos comenzaron de a poco a ingresar al curso para comenzar con las horas de Plástica. El profesor a cargo se llama.. Al principio de su clase comenzó un descontrol monumental. Luego de utilizar varios recursos sin poder controlar la clase, comenzó a retar a un alumno y a cambiar de lugar a varios. Pasaron varios minutos y no logró controlar la clase. En ese momento quizo sacar a un alumno afuera de la clase y vio en el pasillo al representante legal, quien ingresó al curso. Al ingresar, los alumnos rápidamente se callaron y se quedaron quietos. En ese momento vimos la gran autoridad que tiene el pastor con todos los alumnos del colegio. Gracias al pastor el profesor logró la atención requerida. El docente comenzó a plantear la actividad, que consistía en realizar un dragón para los chicos y para las chichas un hada. Además el docente mostró un dinosaurio hecho de papel, cartón y cinta de enmascarar que los alumnos debían realizar en sus casas para clases próximas. Al terminar de exponer su trabajo el maestro comenzó a dibujar un dragón de orientación en la pizarra. En el momento que el profesor estaba realizando dicho dibujo fue interrumpido más de una vez por un alumno de quinto año que pidió conversar con su hermano y por tres directivos. El desorden volvió nuevamente y más marcado, ya que un alumno empezó a poner música con su celular. Luego de varios minutos el profesor comenzó con otra actividad y el alumnado (la mayoría varones) no le prestó demasiada atención. Luego de unos tremebundos minutos de caos y rebeldía la clase comenzó a pacificarse y a realizar las consignas planteadas desde el principio. Los alumnos consultaron al docente sobre las consignas, y el docente no respondió porque estaba completando la planilla. Luego de terminar con su actividad empezó a responder las dudas de los alumnos. En ese breve instante los alumnos comenzaron a caminar por el salón libremente demostrando así la falta de autoridad del profesor. (…) Llegando al final de la jornada los alumnos estaban parados nuevamente mientras el profesor realizaba otro dibujo. Algunos alumnos se asombraron con el dibujo y con sus celulares procedieron a tomarle fotos para subirlo a su redes sociales (Facebook, Twitter, etc.) Otros alumnos que estaban dispersos comenzaron a charlar cordialmente con el preceptor. Llegando a las 11.50 AM el docente quiso poner orden reiteradas veces y retó a toda la clase. En ese mismo instante salió del salón para ir a la dirección a buscar el parte de sanciones. Al ingresar nuevamente al salón el descontrol se aminoró totalmente. Transcurridos los últimos minutos de clases los alumnos estaban ansiosos de irse a sus casas y entre ellos se preguntaban la hora. Mientras tanto otros alumnos estaban dibujando y finalizando la actividad planteada en ese día. Al tocar la campana de salida los alumnos se pusieron contentos y rápidamente abandonaron la escuela. Nosotros agradecimos al profesor, a los directivos y nos despedimos de ellos cordialmente.

VISITA A LAS ESCUELAS “I.D.E.I. PILARES” Y “JESÚS RESUCITADO” por MARIA LUISA PERRI y NATALIA ROLDÁN Los días dos y tres de Julio del año 2013 los alumnos del Instituto Fray Francisco Castañeda visitamos las escuelas con el fin de ver, como futuros docentes, las realidades que se vivencian en las aulas. Visitamos la escuela Particular Incorporada N° 1431 PILARES. Para llegar a la misma tomamos un colectivo de la línea C de Sauce Viejo. El colectivo nos dejó sobre la ruta N° 11 y tuvimos que caminar un kilómetro para entrar. En el trayecto a Pilares la calle es de ripio, que a su alrededor hay mucho campo y a un costado, una fábrica.

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La Escuela Jesús Resucitado se encuentra localizada en Alto Verde por lo tal tuvimos que tomar la línea N° 13. Ella se encuentra ubicada al frente de la Laguna Setúbal, su calle es de tierra; en la cercanía de su cuadra hay calle asfaltada pero se encuentra en pésimas condiciones. Pertenece a un barrio humilde. Si bien poseen casi la misma cantidad de alumnado pudimos observar que no poseen los mismos niveles de educación ya que en Pilares la institución estaba compuesta por el Nivel Inicial, Nivel Primario y Nivel Secundario, en cambio en Jesús Resucitado solo había Nivel Inicial y Primario. (…) Los establecimientos de ambas no se parecen ya que una escuela era más bien rural y la otra escuela es más bien urbana. Hablando de la escuela Pilares lo que pudimos ver es que la construcción consiste en aulas una al lado de la otra formando una fila y en paralelo aulas del mismo modo unidas por un techo, tipo galería. Sobre las paredes se observan diferentes decorados ya sean afiches, pinturas, carteles, guirnaldas hechas por los docentes y los alumnos. La entrada al edificio es poco común ya que es solo una abertura grande sin puerta y al aire libre. En cambio el edificio de Jesús Resucitado es pequeño. Tienen dos patios pero con poca disposición de espacios, y uno de ellos está ocupado casi siempre debido a que los niños realizan Educación Física. Por estas razones tienen que turnarse los cursos para salir al recreo. Ambos poseen un comedor pero la diferencia es que en Pilares la jornada escolar es de doble turno y el Jesús Resucitado no. Durante la tarde los alumnos de Pilares tienen talleres. Después de conocer la institución de Sauce Viejo, nos dirigimos a un aula. Por medio de un sorteo nos tocó observar el aula de cuarto grado en el cual que había 17 alumnos, los cuales estaban dispuestos en tres mesas grandes y más o menos cinco chicos estaban en mesas individuales. La clase que observamos fue la de Lengua con la señorita Verónica, que es quien se encarga también de darles Ciencias Sociales. La Seño pasó un video llamado "La leyenda del Pombero", en la que narraba que un niño llamado Ñatui estaba cazando pajaritos con la gomera. (…) Mientras que en la otra institución (Jesús Resucitado) nos tocó estar en quinto grado. Estaban en hora de Matemáticas; los alumnos se encontraban a cargo de un profesor el cual estaba desarrollando o mejor dicho terminando de dar perímetro para empezar área. (…) Durante la clase pudimos ayudar a realizar las actividades a los pequeños (…) La docente a cargo de la dirección ese día, Patricia, nos comentó que la escuela antes era sólo secundaria (N° 2042), pero que en el año 1998 se desarrolla el nivel primario por necesidad. Este nivel no tiene ninguna relación con el secundario solo comparte el edificio. La primaria da clases el por la mañana, mientras que el secundario lo hace durante la tarde. Como así también nos dijo que sólo poseen dos armarios. No cuenta la escuela con material suficiente; la biblioteca, también es sala de docentes. Cuando llueve la institución se inunda y por lo tal nadie asiste a clases. Al principio, cuando se inició la institución, los encargados de la mantención o mejor dicho de todas las actividades eran los docentes. En la actualidad realizan trabajos a beneficencia. Poseen como actividad la huerta la cual este año le tocó a al segundo grado. El cuerpo docente se encuentra conformado por: personal directivo, docentes titulares de los grados, y los docentes de Música, Plástica y Educación Física.

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Imitación de Prometeo Propuesta de avatares para la figura del maestro, a partir de la confrontación con un texto de Fernando Vásquez Rodríguez. Alumnos de “Taller de Docencia III” (Primaria)

EL MAESTRO COMO ARQUERO… por MARÍA JOSEFINA FORNILLO Esta es la historia de un hombre que vivía en una casa común y corriente cerca de un campito de fútbol, en un barrio cerca del río en las afueras de la capital. Este hombre de cabello negro caminaba todas las mañanas por una calle de tierra llena de hermosos árboles que lo llevaban hacia ese campito donde, a los lejos, se encontraba una vieja pero hermosa escuela a la que asistían todos los niños de los alrededores. En su mano no llevaba lo que habitualmente lleva un maestro: sí porque él lo era. Este hombre en vez de llevar portafolios llevaba unos guantes, guantes de arquero. Le gustaba tanto el fútbol como su profesión, la de educar. Sentía que la cancha era su lugar; el aula, los jugadores y el arco, sus alumnos a los que había que cuidar, defender y educar para la vida; la pelota, su gran contrincante, representaba las dificultades, tanto para él como las propias como las de los demás. Dicen que el arquero es uno de los jugadores más importantes de la cancha, es el que tiene que evitar el gol. En este caso este hombre de cabellos negros es el maestro que utiliza estrategias, el que defiende, el que ayuda y comprende a los demás y el que a su vez cuida a sus compañeros de equipo, en este caso sus alumnos y donde todo es un ida y vuelta de diálogo, comprensión y solidaridad. Evitar con cualquier estrategia que la pelota no entre al arco significa no quedarse estancado y eso es que lo hace un maestro, cuando esa pelota que viene de frente o esa dificultad en el aula quiere vencer al aprendizaje es el maestro el que busca la forma, la manera de alejarla del arco y de superarla logrando que ese aprendizaje sea eficaz, sea significativo. Por eso el maestro es como un arquero que, como gran estratega, defiende el conocimiento pero también defiende y busca soluciones para que esa pelota o esa dificultad no venzan al alumno. Sin embargo, este maestro arquero sabe que juega en equipo: no tiene que caer en el individualismo y generar cierto autoritarismo dentro de la cancha o en el aula. Debe tener en claro que trabaja en equipo y por eso, cuando juega, aprenden todos. EL MAESTRO COMO MEDIADOR DE CONFLICTOS por IVANA NATACHA VELAZQUE En una de las inserciones que tenemos durante la carrera en diversas aulas, me tocó vivir una situación de exclusión a una alumna. Poniéndome a observar ambas partes, me di cuenta el por qué: había una de las alumnas que lideraba un subgrupo, el más amplio del salón, y la otra niña estaba “sola” (no tenía un grupo de pertenencia). Pude percibir que había diferencia por la estética entre las partes (diferentes formas de vestirse, peinarse). Es aquí donde el educador debería situarse en el papel de mediador para lograr una equidad entre los alumnos y un bienestar a favor de todos. En este proceso, el maestro debe garantizar un clima adecuado y propicio para la resolución del problema y, para ello, debe contar con una estabilidad emocional propia. Como docente, se debe favorecer y estimular la comunicación entre las partes en conflicto para que entre ellas logren encontrar las causas del mismo y poder visualizarlo de una manera global, dejando de lado los sentimientos (odio, rencor, sentimientos a favor), pero mostrando las posibles heridas emocionales que pueden existir si se continúa en esa situación. El maestro debe ser capaz de adoptar una posición totalmente neutra, aun notando que una de las partes está en lo cierto. No debe herir a nadie ni adoptar una postura rígida. Debe ser objetivo y tener la capacidad de negociación para lograr un acuerdo favorecedor.

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EL DOCENTE COMO INSTRUMENTO CULTURAL…por MARIANA CANTERO En una escuela de un barrio de la zona periférica de la ciudad de Santa Fe, la directora planteaba a un grupo de alumnas practicantes, la dificultad que se le presentaba a la institución para poder acercar a sus alumnos a la cultura. Una cultura merecida a todos pero más a los estos niños, una cultura de la que estaban excluidos. Esta limitación, constituía una situación problemática que, para todos, era algo habitual por el contexto donde se desarrollaban. Un lugar donde no se podía ir a la plaza, porque las diferentes gestiones municipales no acercaban sus propuestas para solucionar los problemas de enfrentamientos entre bandas que allí se daban. Por eso, los niños muchas veces debían quedarse encerrados en sus casas a horas tempranas para no quedar expuestos a lo que se mal llama “balas perdidas”. Por otro lado, el estado económico y el nivel de vida de las familias tampoco permitía que los niños salieran del barrio a conocer el mundo cultural que se les puede ofrecer afuera como por ejemplo ir al cine, presenciar obras de teatro o títeres, entre otras. Este grupo de alumnas practicantes tomó la iniciativa de tratar de llevar la cultura a la escuela. Fue así como, partiendo de la idea de organizar hasta el último detalle una obra de teatro realizada con títeres, comenzaron su proyecto. El mismo consistía en trabajar con los alumnos sobre los personajes, la historia, la realización de los personajes y todos los detalles que eran necesarios para componerlos, de esta manera los alumnos estarían familiarizados con el tema y lograrían entender, en parte, ese mundo de la cultura al que no podían acceder. Una vez finalizado este proyecto que por cierto fue fascinante para todos, las alumnas practicantes propusieron, a manera de sorpresa, exponer una obra de títeres organizada anteriormente, por ellas llamada “Los tres cerditos”. Así fue como los alumnos y docentes de la institución lograron conocer en parte y acercarse al gigante mundo de la cultura. Las alumnas practicantes, por su parte, pudieron cumplir con todas sus expectativas sabiéndose tranquilas que habían aportado su granito de arena para que esos niños no sigan estancados en ese lugar donde a la salida de la escuela no tenían más opción que encerrarse en sus casas para salvar sus infancias. Una cosa sí les quedó en claro a las alumnas practicantes… No lograron cambiar la realidad pero sí lograron dar riendas sueltas a la imaginación y a la creatividad de los niños… Quizás desde ahí ellos pueden acceder a la cultura sin poner en riesgo sus vidas. EL MAESTRO COMO ESTILISTA por LORENA VALLEJOS Esta analogía se basa en un episodio que se repite en unas clases sucesivas. En el trascurso de la semana una alumna llega tarde al aula, sucia, desalineada y despeinada. Este suceso se repite constantemente. El docente practicante interviene corrigiendo la imagen de la niña. La docente titular habla con la madre, pero es en vano, la niña sigue llegando en las mismas condiciones. Al ver la situación, la docente practicante sigue interviniendo para corregir a la niña. En esta ocasión, el docente es un estilista que tiene como salón de acto, el salón de clases. Tiene la virtud de hacer salir de cada alumno un príncipe, y de cada alumna una hermosa princesa. Solamente necesita un peine, jabón, unas colitas, perfume y muchas ganas de enseñar. No solamente enseña con una tiza y el pizarrón, sino también con su ejemplo y su compromiso verdadero con los niños. El docente puede llegar a ser un excepcional estilista o puede ser la persona que acentúe el deterioro de cada uno de sus alumnos, siendo así, fomentador de la desprolijidad y de la suciedad. Pero hay que tener cuidado: no queremos a un militar que imponga frente a los niños, sino que hay que sacar de cada niño la esencia pura, ayudando a embellecerlos desde lo que se puede.

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EL MAESTRO COMO ENFERMERO por MARÍA DEL HUERTO BUSTAMANTE Viernes a la última hora; en unos minutos tocaba el timbre, empezaba el fin de semana. Particularmente, estos días pasaron rápido, no hubo problemas con padres ni alumnos, y parecía que todo iba a seguir así. Tocó el timbre, empezó el bullicio, los alumnos estaban guardando sus cosas, algunos empezaron a formar para despedirse, un grupo bajaba rápido por las escaleras, me fui hacia ella para advertir que bajaran despacio, algunos me hicieron caso, otros hicieron oídos sordos y salieron corriendo. De repente se sintió un ruido de vidrios romperse, todos dejaron de hablar, giré la cabeza para ver qué pasaba, un frío me corrió por el cuerpo cuando vi que dos maestras corrían hacia un aula, hice lo mismo, esquivando a varios alumnos que no se movían. Llegué, y vi lo que esperaba, una nena de 9 años, llorando tres alumnos tratándome de explicar qué había pasado. Saqué un pañuelo de la chaqueta, le sequé las lágrimas a la alumna y le vi su mano. Presentaba una cortadura de gran tamaño, le salía mucha sangre, no sabía qué hacer, así que actué por impulso, tapé la lastimadura y la llevé al baño de la sala de profesores para que tratara de limpiarse, mientras yo buscaba el botiquín de emergencias. Lo encontré, lo tomé rápido y la llamé, vino llorando, pidiéndome disculpas por romper el vidrio, no podía creer lo que estaba escuchando. Me acerqué, limpié sus lágrimas y me fijé en la mano: la sangre no para de fluir; traté de limpiar la herida, era imposible, la vendé y hablé con ella para que se tranquilice. Dejé a la niña tomando un té y llamé a su papá para que venga a buscarla. El padre llegó, le dije lo que había ocurrido y le comenté lo que pensaba, que esa herida, necesitaba puntos. El señor me agradeció, tomó a su hija de la mano y se la llevó. El día terminó y el fin de semana pasó, el lunes llegó, y ahí estaba ella, con una pequeña venda en la mano, sonriendo y contándole el hecho ocurrido a sus amigos. Al ver la sonrisa, me di cuenta que ya todo estaba bien y que ese hecho quedaría como una anécdota. “Esta representación hace referencia al maestro como la persona capaz de ayudar, cuidar, atender, curar a todo aquel alumno que se sienta enfermo, que se lastime, que presente alguna anomalía. Este maestro como enfermero siempre está dispuesto a atender a cada uno de sus alumnos, con su sabiduría podrá cuidarlos y protegerlos, pero muchas veces se verá limitado para ciertas situaciones” MAESTRO COMO GUÍA por EMANUEL ZANIBONI Un alumno llamado Darío me llama porque tiene una duda sobre un problema de matemática, en el que la forma para resolverlo era libre, siempre que quedara algún registro. “Julián y Marcos van caminando a la escuela. Marcos vive al doble de cuadras que Julián. Sabiendo que Julián vive a 6 cuadras de la escuela, ¿a cuántas cuadras vive Marcos de la escuela?” Darío: no sé cómo empezar. Yo: empecemos por el enunciado, leelo en voz alta así lo escucho. Darío lee el enunciado y al terminar aguarda en silencio. Yo: ¿Entendiste el enunciado? Darío: Sí, Julián y Marcos van juntos a la escuela porque van por el mismo camino. Yo: Bien, ¿qué más dice el enunciado que leíste? Darío: Que Julián vive a 6 cuadras de la escuela. Yo: Muy bien, entonces tenemos a Julián que para ir a la escuela camina 6 cuadras. ¿Cuántas cuadras camina su amigo? Darío relee parte del enunciado. 75


Darío: Marcos camina con Julián, así que camina 6 cuadras. Yo: Bien, pero recordá una parte del enunciado “Marcos vive al doble de cuadras que Julián” Darío: entonces, si vive al doble de cuadras, sería el doble de 6. Yo: ¡Bien! Entonces, ¿a cuántas cuadras vive Marcos de la escuela? Darío: a 12 cuadras. El maestro como guía, sirve de parámetro, un punto de referencia, un camino predeterminado a seguir. El maestro como guía que es, ya sabe en qué punto del camino se encuentran sus alumnos, por lo que puede saber hacia dónde van, con todo lo que esto implique. Al guiar a los alumnos, los orienta hacia dónde ir, pero les da autonomía en cómo llegar. En contraposición, el maestro como guía no ofrece demasiada independencia por parte del alumno respecto del docente. Si bien puede ser independiente en cómo llegar al final de un camino, el lugar que transita es el que propone el docente. EL MAESTRO COMO ÁRBITRO DE FÚTBOL por NATALIA SOSA SITUACIÓN: En una escuela de un barrio vulnerable de la ciudad de Santa Fe, durante un recreo en el patio de la misma, un grupo de alumnas estaban jugando y una de ellas dibujaba. Luego de terminar el dibujo se los mostró a sus demás compañeras y éstas comenzaron a reír. Llorando, la nena que había realizado el dibujo, se dirigió a mí para contarme lo que había sucedido. Resulta que la niña había dibujado a sus compañeras mientras jugaban, pero ellas se burlaron de su dibujo. Me dirigí hacia el grupo de alumnas y les llamé la atención por reírse del dibujo de su compañera, pero ellas me comentaron que la risa no era en tono de burla sino que les había agradado el dibujo y ellas simplemente sonreían ante el mismo. La analogía surge a partir de la relación que existe entre el papel de autoridad que transmite y la tarea de dirigir y resolver una situación determinada; así mismo se lo ve como mediador, intermediario. El maestro, frente al aula o frente a un grupo de alumnos, cobra un papel determinante como es el de tener la palabra que define distintas situaciones, así como lo hace un árbitro de fútbol que, ante una situación, decide quién respeta las reglas del juego y quién está en falta con ellas. Esta tarea de mediador, intercesor como juez y autoridad, demanda ciertos escenarios apropiados, ciertas herramientas que ponen al maestro en todo momento como observador desde afuera y es ahí cuando tiene una mirada, aunque siempre relativa ,porque depende del ángulo donde está ubicada. Esta mirada es la que luego va a delimitar y va a dar el veredicto final ante determinada circunstancia. Desde este papel, al ser mediador y poder dirigir y controlar lo que sucede a su alrededor, puede observar todo su entorno y actuar ante lo que sucede. Pero como su mirada es relativa, porque depende del lugar donde se encuentre, cae en las limitaciones de ser imparcial y juzgar erróneamente.

EL MAESTRO COMO COCINERO, COMO FUENTE DEL ALIMENTO QUE NUTRA LAS NUEVAS MENTES por NADIA CASTRO Aquella tarde, María Laura, ingresó a la sala de maestros quejándose del comportamiento de los chicos de 3° A, grado en el que debía cubrir su primer remplazo. Estaba totalmente exhausta, hacía dos semanas que lidiaba con un curso al que no podía manejar. Dentro de la sala, se hallaba Marta, docente de la escuela desde hacía varios años. Marta la escuchó. La miró sonriente y le pidió que le cuente qué le había sucedido. 76

_ Hace dos semanas que estoy tratando de buscar la manera de que los chicos se concentren, y puedan aprender, pero no puedo. Tobías no presta atención, se distrae fácilmente con lo que cualquiera de sus compañeros haga; Romina se levanta del banco en plena clase, se pone a cantar y bailar en medio del salón, ya la senté delante del escritorio para tenerla más controlada, pero nada; Juan pelea con su compañerito de banco y con los chicos más grandes en los recreos. Los insulta, también se hace el gracioso en medio de la clase, me descalifica. Sinceramente ya no sé qué hacer. A veces creo que todo lo que hago es en vano. _Y sí, - contestó Marta-, a todas nos pasa la primera vez. Enfrentarse a un grupo de niños no es tarea sencilla. Y más con un grupo tan diverso como el que te tocó. ¿De qué forma estás trabajando? ¿Con todos por igual? _ Sí, yo armo la planificación, selecciono las actividades, incluso me mato haciendo recursos, pero nada. Quizás no sirvo para esto. _¡No digas eso! – exclamó Marta-, todo se puede lograr si realmente queremos que nuestros niños aprendan. Cuando ingresamos a trabajar en el aula, nos damos cuenta que lo que dicen los libros muchas veces no condice con lo que pasa en la realidad. Pero no te hagas problema: con la práctica todo se solventa, solo hay que probar, como cuando hacemos una torta de manzana y le agregamos algún ingrediente secreto que la hace única e inigualable. Seguramente, cuando decidimos dar el salto, nos equivocamos una y otra vez, y se nos apelmaza la masa, nos excedemos con lo dulce, nos sale desproporcionada…. Hasta que un día encontramos la medida exacta para obtener un producto excepcional. Nunca te des por vencida. _ Es muy lindo lo que me decís Marta, pero qué hago, cómo hago… _ En muchos casos, hace falta trabajar con algunos chicos de forma diferenciada, presentando los temas con ejercicios más simples, o menos ejercitación… yo lo hago cuando noto algunas falencias. Tengo bastante material que te puede ayudar, no te preocupes. _¡Ay! ¡Muchas gracias Marta!, qué bueno poder encontrar gente que se alegre con el crecimiento de sus colegas. _ De nada Laura, todas pasamos por esto… lo importante es que haya buena predisposición en nuestras acciones, y amar lo que hacemos, el resto se aprende. Luego de tan amena charla, sonó el timbre del cambio de hora, y Marta regresó a su salón a continuar con su labor. Desde aquel día, María Laura (con ayuda de su compañera) buscó la manera de brindar a sus alumnos conocimientos atendiendo al modo de aprender de cada uno, intentándolo una y otra vez hasta “dar en la tecla”. Desde aquel día, Marta se volvió no solo un referente para María Laura, sino también una gran amiga. Todos sabemos que quien sabe cocinar, quien ama cocinar, elabora desde ingredientes, a veces totalmente incompatibles, una deliciosa comida, un exclusivo plato. El maestro que sabe lo que quiere lograr con su grupo, que cree en los seres que Dios ha puesto en su camino, es como el mejor chef profesional que, aunque a veces le falten elementos para el trabajo o sienta que no puede lidiar con determinadas situaciones dentro de las aulas, con ganas y amando su tarea, instruyéndose y capacitándose, busca día a día alcanzar los objetivos propuestos. Tanto en la cocina como en la docencia, la entrega, el dar al otro, el amor por los otros, la idea de satisfacer una necesidad básica, como es nutrirse, para crecer, para prosperar, para perfeccionar al hombre, son los pilares básicos de quienes se desempeñan en ambas profesiones. Partiendo de estas ideas, educar es saber complementar armoniosamente las partes que permiten construir un aprendizaje significativo, para así brindar a los demás, a las futuras generaciones, el manjar que nutra las nuevas mentes, que amplíe los horizontes, que dé respuestas a los fenómenos que suceden a nuestro alrededor, que haga crecer, que enaltezca al hombre. 77


Dentro de las aulas, al igual que en la cocina, se nos presentan diferentes realidades, diferentes modos de aprender, incluso alumnos que presentan necesidades educativas especiales. En una cocina, hallaremos diferentes especias, condimentos, frutas, verduras, carnes… lo importante es saber apreciar la individualidad, la potencialidad, los beneficios que cada uno de los distintos ingredientes puede aportar, para así poder combinarlos de manera armónica para realizar una mezcla óptima, que dé como resultado la realización de un plato delicioso, exclusivo, consistente y único.

EL MAESTRO COMO VOLANTE DENTRO DE LA CANCHA DE FÚTBOL… por ANA PAULA SABÁ Se trata de quien se para en el medio de la cancha, quien maneja el partido; sin él el trabajo colectivo no es posible porque es quien se encarga del orden de cada jugada, quien aporta su mente y corazón a una tarea de conjunto. Tiene la fortaleza de armar cada jugada y la debilidad es que si él falla, en la mayoría de los casos, el equipo también y esto es fundamental en cada partido. Este caso se trata de un alumno con una dificultad visual que, a pesar de tan grande dificultad, pudo construir aprendizajes básicos con sus compañeros de la escuela común. Trabajó en cuadernos tamaño oficio que se adaptaron a las circunstancias. Se rayaron renglones en doble espacio, marcados con tinta oscura, en los que escribió con fibrones gruesos que le facilitaban la visión del trazo por él realizado. El texto impreso que se manejaba en el nivel grupal era previamente pasado por una fotocopiadora que lo amplificaba, haciéndolo accesible al niño. La misma modalidad se implementó con los ejercicios y las tareas que la maestra entregaba en las fotocopias. En matemática, presentó dificultad en la manipulación del material concreto que utilizaban para operar. Los escarbadientes eran muy finitos, los porotos le resultaban chicos, los lápices rodaban y se agrupaban de manera inconveniente o caían al suelo, con el problema que esto presentaba para él y sus compañeros. Después de varios intentos, se encontró el recurso ideal: chapitas de gaseosas pintadas de colores brillantes. No ruedan, son fáciles de ubicar y de un tamaño adecuado a la dificultad visual del alumno. Como valor agregado, no tienen costo alguno. Los agrupamientos de unidades en decenas se resolvieron perforando las chapitas y enlazándolas de a diez. Varios de sus compañeros renunciaron a los porotos y escarbadientes y pasaron a trabajar con las chapitas. El docente, en este caso, actuó como un volante porque no dejó de lado al alumno con la dificultad que presentaba e intentó hacer una actividad colectiva en la cual todos participaran aprendiendo lo mismo pero de distintas maneras. Así, como el volante central, dispuso los mecanismos para lograr el objetivo deseado.

EL MAESTRO COMO HINCHADA por MARIANA CLEMENTE Dentro del aula se encontraba un niño que no escribía nada en su cuaderno si el docente no estaba al lado de él, alentándolo para que copie y realice las actividades dadas por la maestra. Entonces, el docente, mientras daba vueltas por todo el salón controlando que todos se encuentren realizando lo pedido, regresaba al banco de este particular alumno para alentarlo y lograr que siga concentrado en su actividad. El docente es como un miembro de la hinchada de un cuadro de fútbol que, en cada partido, se encuentra en ese mismo lugar alentando a su equipo (alumnos) para que llegue a cumplir su objetivo. Pero, no sólo está cuando más lo necesita, sino en todo momento y lugar porque ama a su equipo, ama su lugar y ama lo que hace.

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Cada uno de los escolares tiene su propio estilo de aprendizaje en el aula. Como maestros, debemos aprender a animar a los alumnos a hacer su mejor trabajo. Además, tenemos la oportunidad de desarrollar a los estudiantes emocionalmente, ya que muchos no pueden recibir este estímulo especial en casa.

EL MAESTRO COMO ALBAÑIL por NAHUEL PINGET El maestro es como un albañil, que analiza su área de trabajo, actúa con mucha precaución y con paciencia, ya que, como buen constructor, espera que sus preparados sean sólidos y resistentes para sobrevivir, porque él sabe que para que no se derrumbe la obra tiene que tener una muy buena base. El maestro como albañil es astuto, sabe muy bien qué estrategia usar en cada proceso de la obra y al caer en un error, busca las herramientas adecuadas para arreglarlo. Pero es muy probable que, durante la ejecución de su construcción, disminuya la calidad de esta obra por acelerarla y querer terminarla en el tiempo establecido por su patrón y no en el tiempo que sería óptimo. En el trabajo del maestro como albañil, su actuar pasa desapercibido a corto plazo; sin embargo, tiene muy en claro cuál es su fin, y en cada ladrillo que ubica, piensa en el final de la obra. Trabaja de la misma manera en que se sube una escalera, con la esperanza de llegar a la meta y, de esta manera, sube un escalón más. Ser un maestro albañil es un camino a paso de hombre y difícil de terminar, pero su verdadero sentido lo constituyen los resultados a futuro.

EL MAESTRO COMO OBSERVADOR por STELLA PODESTÁ Soy un maestro preparado para la realidad de la institución en la cual debo trabajar, creo que nada me va a sorprender. Este colegio tiene las mismas características de la institución donde hice mi primaria. Los alumnos son humildes y con necesidades. De esta manera pensé cuando me destinaron el lugar de trabajo. (…) Un día observé en el recreo a una niña de aproximadamente ocho años; estaba sentada en el piso, como escondida y muy triste, de repente comenzó a gritar: “me quiero matar, me quiero matar”…se acercó su maestra y con mucho amor se la llevó. Recuerdo que llegué a casa y me puse a llorar, sentía impotencia y me preguntaba por qué una niña de tan corta edad se manifestaría de esta manera. En ese preciso momento me di cuenta que no estaba tan preparada y todavía me quedaba mucho por aprender. Mis alumnos eran diecisiete, pero sólo tres observaciones les contaré: 1) Uno de los alumnos miraba al pizarrón escrito, me escuchaba pero, a la hora de escribir en el cuaderno, se anulaba. Se entretenía en su banco o mirando a algún compañero que pasaba. Las primeras semanas me acercaba y le dictaba o le ayudaba a escribir, un día sin darme cuenta él me dice “seño me corregís, yo ya terminé”. Lo abracé, le di un beso y lo felicité. Nunca imaginé ver ese cambio en tan corto tiempo. 2) Otro de los niños tenía problemas de conducta pero era muy buen alumno. Era muy activo, caminaba toda el aula jugando con una pelotita de papel; en el recreo corría, molestaba a las niñas con su amada pelotita de papel. Con él hicimos un pacto: yo le regalaba una pelotita de goma pero para jugar en su casa y él me regalaba la suya. Los dos cumplimos. 3) Este niño me pidió que lo ayude a hacer la tarea en la escuela porque nos quedaban unos minutos libres. Yo respondí que no era necesario, que la hiciera más tranquilo en su casa, él me dijo que no podía porque tenía que trabajar con su papá. Cuando le pregunté en qué trabajaba, me respondió que cirujeaba en el carro. Debemos observar a nuestros alumnos antes de juzgarlos. Buscar la manera para que el niño llegue a aprender. Aprendamos también de ellos.

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Por qué (otra vez) una publicación Prof. MARÍA VERÓNICA SEJAS Las empresas dificultosas tienen la virtud de hacer aflorar más fácilmente que otras, la pregunta acerca de los motivos que las impulsan, el sentido que las sostiene. Hacer que una publicación se concrete - aún una muy modesta como ésta que hoy ve la luz- demanda tanto trabajo, esfuerzo, tiempo, cuidados, consultas, titubeos…que es casi forzoso explicitar por qué nos empeñamos en este trabajo. Desde hace algunos años, en el Instituto venimos impulsando la incorporación de la escritura como práctica formativa en todas las materias. El balance arroja que hemos dado varios e importantes pasos en ese camino. También indica que es mucho, muchísimo lo que resta para instalar esta práctica de forma sostenida y seria. En la decisión de continuar avanzando por este derrotero se ponen en juego y a prueba muchas certezas y convicciones. Entendemos que educación tiene que ver con hacer invitaciones sugerentes y valiosas a los alumnos, con apreciar logros por pequeños que parezcan, con entablar una cruzada contra la comodidad y el facilismo, con reivindicar el esfuerzo y el empeño, con desarrollar una mirada propia sobre las cosas, con intercambiar con otros para crecer juntos… Por eso volvemos a proponer una publicación. Escribir es una forma de aprender. Esta premisa sostiene el trabajo institucional en torno de la promoción de la escritura. La función epistémica de la escritura es un aspecto sobre el cual investigadores, docentes y alumnos que se animan a escribir pueden dar perfecta cuenta: la escritura no sirve sólo para registrar información o comunicarla a otros, sino que puede ser un instrumento para acrecentar, revisar y transformar el propio saber. De esta manera, al terminar de escribir, el escritor sabe más que al empezar. Quien lo haya intentado, sabe que no se trata de nada fácil, ni cómodo. Decidirse a escribir un texto propio exige disponerse a una especie de combate. Temerarios, los escritores hacen frente a la hoja en blanco, y acometen la tarea. Ordenar ideas y transformarlas en palabras, acertar con la expresión que mejor refleje el pensamiento, desechar con pesar lo que no resulta, someterlo al escrutinio de la lectura de otros, revisar y corregir, una vez y otra, leer a otros que ya escribieron para poder escribir…¡Ciertamente, no se sale indemne de una experiencia como esta! Un aire lleno de chispas pone en circulación algunos textos escritos a lo largo del año en diferentes asignaturas, con la intención de fortalecer la institucionalización de la escritura como forma de trabajo en todos los espacios curriculares. Hacer públicos textos que hasta ahora eran sólo compartidos por el alumno/ escritor y el docente que propuso y orientó su escritura es un paso más en la batalla de la escritura. Publicar es trascender cierta intimidad. Dar a leer un texto propio es ofrecer un poco de lo que somos, de lo que pensamos, de lo que hemos logrado. Confesamos que no hay de nuestra parte ningún reclamo de originalidad en cuanto a la decisión de enfatizar la escritura dentro de la formación docente inicial. La propuesta de hacer escribir a los 80

docentes y a quienes aspiran a serlo reconoce una variedad de antecedentes en América Latina. Y más allá de la formación docente, existen iniciativas distribuidas por todo el continente para ayudar a los estudiantes de Nivel Superior a pensar y a escribir simultáneamente. Los trabajos que aquí se incluyen son de diverso tipo. Pertenecen a alumnos de todas las carreras y de todos los cursos. Tienen distintos formatos, porque son múltiples las actividades de escritura posibles en el trayecto de la formación: entrevistas a docentes significativos, narrativas de primeras experiencias docentes, intentos de ensayos, relatos de visitas a escuelas, reflexiones sobre textos y películas, producciones escritas a partir del encuentro con obras plásticas, inicios de escritura académica … Textos que son chispas que encienden el aire con las ideas, preguntas, emociones, descubrimientos, cavilaciones, apologías y rechazos de sus autores… No son trabajos de expertos disciplinares, ni de escritores consumados. No fueron elegidos por su maestría. No son textos impecables. Son producciones de alumnos que están transitando un camino formativo. Parte del valor inestimable de estos textos radica en que nos dejan asomar a lo que sucede en el interior de quienes se preparan para ser maestros y profesores a medida que descubren y maduran de qué se trata este oficio. En este sentido, los textos publicados son, también, una ventana para echar una mirada a lo que sucede en las cátedras. Detrás de los trabajos, hay una propuesta. Un docente que invitó, requirió, incentivó, leyó, corrigió y volvió a leer. El trabajo que tenemos por delante todos los miembros del Instituto Superior “Fray Francisco de Paula Castañeda” consiste en apropiarnos de esta publicación, hacerla cada vez más nuestra. Docentes y alumnos congregados en torno del desafío de enseñar y aprender a pensar escribiendo y de compartir humilde y generosamente los textos logrados. Para que el aire se llene de chispas.

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Indice ¿Por qué escribimos? Actis

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No hay dos fuegos iguales. Peralta – Huergo – Villarino – SeimandiMolinas – Méndez- Cañete - Zamaro

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Miradas encendidas. Benetto- Falcone – Mandón- Bataglini

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Leñitas para que no se apague. Escribir desde la disciplina (I) Ciencias Sociales. Rosycki – Da Silva- Espíndola- Abad – Valls- Gutierrez – Petrosino – Bär- Ramírez Haidar

15

Quien se acerque, que se encienda. Porta- Bosisio- Peralta- Murchio- GrazioliBenitez – Pared- Perna- Marcoaldi- Ghisolfo – Buiatti- Bustos

32

Lugares para encender. Nessier – Poldi

44

Luz Propia-.Monjo – Battistella – Petkus – Leonhard – Poloni -

47

Leñitas para que no se apague. Escribir desde la disciplina (II) Psicología. González – Fornés – Francia – Valente - Schweigel

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Inflamable. Lovino – Guette – Salasevicius – Damiani – Yanicelli – Perri – Roldán -

61

Imitación de Prometeo. Fornillo – Velazque – Cantero –Vallejos – Bustamante – Zaniboni – Sosa – Castro –Sabá – Clemente- Pinget - Podestá

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Por qué (otra vez) una publicación. Sejas

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Un aire lleno de chispas