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Aテ前 4 - Nツコ13 - JULIO/AGOSTO 2012

ARGENTINA $ 50


Nuestra empresa ha certificado bajo estรกndares del FSC (Forest Stewardship Council).


El sello FSC garantiza al consumidor que el papel ha sido producido de manera responsable y que, con nuestra certificaci贸n, contribuye a la conservaci贸n de los bosques.

La marca de manejo forestal responsable SW-COC-004188 漏 1996 Forest Stewardship Council A.C.


“El premio de toda buena acción es haberla hecho” Séneca (4 a. C. – 65 d. C.)


¿Qué son las Empresas B? ¿Las empresas privadas constituyen la fuerza más poderosa del planeta? ¿Cómo utilizan este poder? Estas dos preguntas permiten comprender el origen de las Empresas B, un nuevo intento de humanizar al sector privado. La tesis de esta nueva forma de hacer negocios es que los gobiernos y las ONG son necesarios pero insuficientes para resolver los problemas más urgentes de nuestros días. La solución propuesta es sumar al sector privado y utilizar su fuerza para instrumentar el cambio social. Para obtener la certificación de Empresa B, la organización debe atravesar un estricto control y aprobar una auditoría. El proceso comienza con una evaluación de impacto que varía en función del tamaño y el rubro de la organización. La ONG que nuclea el proceso de certificación se llama B Corporation y en Latinoamérica se puede acceder a través de la organización Sistema B. Actualmente entre Estados Unidos y Canadá suman más de 500 las empresas certificadas, en Latinoamércia aún no han llegado al 10 por ciento de esa cifra.

SEBASTIÁN MAGGIO EDITOR

El tiempo será el mejor juez para calificar el emprendimiento de las Empresas B. Sin embargo quisiera analizar el tema de fondo. Si el gran poder que antes tuvieron otras instituciones hoy lo tiene el sector privado, vale la pena redefinir cuál es la naturaleza de sus integrantes y el concepto de éxito que guía sus pasos. ¿El impacto que las empresas generan en las comunidades y el medio ambiente tiene una relación directa con los objetivos de la misma? ¿Son temas que ocupan la agenda del directorio? ¿El éxito de una empresa consiste en ser la mejor del mundo o para el mundo?


EMPRESAS RESPONSABLES - AGM “Estamos en el camino correcto” Fernando Leiro

AÑO 4 - Nº13 - JULIO/AGOSTO 2012

EDITOR SEBASTIÁN MAGGIO COORDINACIÓN EDITORIAL LESLIE B. DRABBLE l-drabble@prs.com.ar Asesor en ARquitectura Arq. Emanuel Baldino

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DISEÑO GRÁFICO NICOLÁS SEGUÍ DAMIÁN ARZANI IMPRESIÓN ARCÁNGEL MAGGIO Publicidad Departamento Comercial Binta Diakité b-diakite@prs.com.ar AGRADECIMIENTOS Santiago Ramundo

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TURISMO RESPONSABLE BARBADOS

PRESENTE RESPONSABILIDAD SOCIAL TEL. (54 11) 4303-1158 www.prs.com.ar E-MAIL: info@prs.com.ar PRESENTE RSE es una publicación bimestral editada por EDITORIAL Acción S.A. El editor no se responsabiliza por el contenido, opiniones y mensajes vertidos en los artículos. Prohibida su reproducción total o parcial. PRS se imprime en papel certificado por el FSC® (Forest Stewardship Council®). Este papel proviene de bosques gestionados responsablemente.

PERSONAJE - Santiago Ramundo “Me imagino como Hugh Laurie”

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ARQUITECTURA RESPONSABLE - Daniel Silberfaden El arquitecto sostenible

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EMPRESAS RESPONSABLES - Tarjeta Nevada Dando crédito a los valores José Luis Innocenti

ONG - CIPPEC “Tenemos todo para que nos vaya muy bien” Fernando Straface

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CARA A CARA Universidad Torcuato Di Tella y Universidad Austral Ana Estenssoro y Silvia Carolina Martino

EMPRESAS RESPONSABLES - SMS Una pyme que piensa a lo grande Pablo San Martín

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“Estamos en el camino correcto”

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AGM lleva medio siglo de historia en el mundo gráfico. Fernando Leiro, un apasionado por el fútbol, es su presidente. Considera que la RSE debe atravesar a toda la compañía.


EMPRESAS RESPONSABLES

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ernando Leiro está sentado en una silla dentro de su oficina. Saluda con una sonrisa y enseguida dejará en evidencia uno de los principales rasgos de su carácter: el humor. Tanto es así –confesará Leiro a poco de iniciar la charla– que si está haciendo zapping en su casa y de repente se encuentra con un programa de Alberto Olmedo, se queda viéndolo, aunque ya lo haya visto veinte veces. “Permanentemente creo que tengo buen humor, pero no dejo pasar las cosas por alto. Soy ácido o irónico y así señalo todo lo que veo para corregir. En líneas generales, tengo buen carácter”, asegura. Antes de ser presidente de Artes Gráficas Modernas (AGM), una empresa que está entrando en su quinta década de trayectoria en el mercado, jugaba al fútbol en clubes de su barrio, San Telmo, y hasta hace algunos años, en torneos intercountries: “Veinte kilos atrás jugaba, ahora ya no”, se ríe el empresario, que además es en la actualidad el presidente del club San Telmo. “Eso es más difícil que llevar adelante la empresa, porque es muy complicado administrar pasiones. Una pelotita pica, pega en el palo

y entra, y sos un ídolo, sos Gardel. Pero si pega en el palo y sale, te quieren matar”, comenta nuestro entrevistado, mientras revuelve su café. Leiro empezó a trabajar en AGM a los 14 años, cuando su papá tenía una sencilla gráfica de barrio y hacía pequeños trabajos para los vecinos. “Terminé el secundario y ya me quedé con él, haciendo a la vez la universidad. Papá falleció prematuramente en 1976, y desde ahí en adelante seguí solo, hasta ahora”, recuerda el empresario, que en 2006 fue elegido Líder Gráfico de las Américas por la Printing Association of Florida, miembro de la Printing Industries of America (PIA). Más allá de los reconocimientos que recibió durante todos estos años, Leiro está convencido de que hay otras cosas más importantes. “¿Mi mayor logro? Trabajar todos los días. Vivo pensando en esto. Pero, en realidad, mi mayor logro es haber formado una familia y tener a mis tres hijos integrados en la empresa”, dice con brillo en los ojos. “También es un logro que la empresa se haya llamado siempre de la misma manera, sin manchas, siempre familiar, sin integración de socios”, remarca el empresario, que también es vicepresidente

de la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (FAIGA) y miembro de la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina, además de Presidente de la Fundación Gutenberg. Al ingresar a AGM se impone la presencia de una antigua máquina de impresión. Es ahí donde empezó la historia de esta empresa, que luego fue cambiando con el paso de los años hasta lograr instalarse hoy en la vanguardia de la región, con un total de 260 personas, exportando a 21 países y con una facturación de 160 millones de pesos. “Mi mayor atrevimiento fue cambiar el ciento por ciento de actividad. AGM era una empresa gráfica de offset plano, de las muchísimas que hay. Hasta que un día, por el año 1987, empecé a cambiar nuestro rumbo gráfico, incursionando en la impresión de etiquetas autoadhesivas en bobina. Cuando me di cuenta, ya hacíamos el ciento por ciento autoadhesivo. Hoy somos la empresa más grande de Latinoamérica en el rubro”, se enorgullece Leiro, al repasar la historia de la compañía y recordar que la empresa se fundó en 1963, cuando su papá compró la primera máquina, esa que está en exhibición en la zona de ingreso a la compañía.


“...mi mayor logro es haber formado una familia y tener a mis tres hijos integrados en la empresa”

Su presidente define a AGM como una empresa que siempre busca superarse, apostando a la inversión constante para mantenerse en lo más alto del mercado gráfico. El desarrollo y la fabricación de sus productos son realizados íntegramente en la empresa, con recursos humanos capacitados y comprometidos cotidianamente con el trabajo y los clientes, contando con el respaldo de la más alta tecnología y brindando el más completo servicio. AGM es una empresa certificada que trabaja con un sistema de gestión de la calidad bajo la norma ISO 9001-2008, junto con un programa de mejora continua. Entre los principales objetivos sobresale que la empresa tenga un crecimiento sustentable, promoviendo una mejor calidad de vida en su personal y en la comunidad en la que actúa, y respetando los recursos que la naturaleza brinda para proteger el medio ambiente. “Responsabilidad social empresaria –como se le llama ahora, con los términos modernos– es un punto que yo tengo en cuenta desde el primer día que empecé a trabajar, sin saber que se llamaba así. Tratar bien a la gente, darle condiciones de trabajo dignas o que no haya personal precarizado son cosas por las que nos preocupamos siempre. Es algo cultural, que viene de la educación que te dan tus padres. Si tuviste unos viejos ordenados, es muy difícil que vos seas desordenado. Y el orden empieza en la casa. No se puede ser vivo de día y tonto de noche”, sostiene Leiro, que enumera una gran cantidad de acciones que realiza la compañía en este sentido, para capacitar, brindar igualdad de oportunidades de crecimiento, integrar y permitir que el personal se desarrolle tanto a nivel profesional como humano.


EMPRESAS RESPONSABLES


Los principios de la RSE en AGM están basados en la ética, la responsabilidad y el respeto. La estrategia consiste en trabajar con iniciativas simultáneas dirigidas a mejorar las relaciones con los trabajadores, con la comunidad y con las futuras generaciones, haciendo un uso racional de los recursos que utiliza la empresa. “Somos una empresa que se suma a los programas de responsabilidad a nivel general, con el fin de generar una sustentabilidad tanto en el plano social como en el cuidado del medio ambiente. Eso lo veníamos haciendo, simplemente que en los últimos años lo plasmamos en un esquema de trabajo para poder cuantificarlo, medirlo, y así ver si estamos dentro de las líneas que se están manejando hoy”, explica el presidente de AGM. ¿Cuál es la definición de RSE para la empresa? Hacer las cosas bien, todos, y todos los días. Tener siempre todo bien. En AGM se trabaja desde la dirección para generar directrices y lineamientos en busca del involucramiento y compromiso de cada

integrante. Somos una pyme familiar, gráfica, ciento por ciento nacional, y consideramos que la RSE debe atravesar a toda la compañía. ¿Cómo es la política de AGM de cuidado del medio ambiente? Nos focalizamos en tener conciencia de que todos estamos involucrados en el cuidado del medio ambiente, con los residuos y los desechos, y que también tenemos que generar un ambiente que no sea tóxico. Somos una empresa libre de humo, sumándonos a la protección de la salud y la disminución del tabaco. Cumplimos con las normativas habituales, pero además tenemos programas para recuperar y minimizar residuos. Llamamos “onda verde” a todo lo relacionado con la reducción del efecto invernadero y el consumo responsable de los recursos, sean o no renovables. Tenemos una política desde el sector de compras, para utilizar los recursos de forma responsable, hasta el área productiva, para definir qué hacer con los insumos y los desechos.


EMPRESAS RESPONSABLES

Fernando Leiro Hobbies: el fútbol, sin ninguna duda. Colegios: primario en la Escuela Adolfo Alsina. Secundario en la Escuela Superior de Comercio N.° 1 Joaquín V. González. Universidad: UBA, Contador Público, no llegué a terminarla. Mayor logro: trabajar todos los días y haber formado una familia. Tener a mis tres hijos integrados en la empresa.También es un logro que la empresa se haya llamado siempre de la misma manera, sin manchas, siempre familiar, sin integración de socios. Rasgo principal de tu carácter: el humor. Mayor atrevimiento: cambiar el ciento por ciento de la actividad de AGM; actualmente la empresa más grande de Latinoamérica en impresión de etiquetas autoadhesivas.

En este sentido, la materia prima ocupa un lugar importante. Para todo lo que sea papel, tenemos un programa para trabajar con proveedores FSC, sigla que identifica a los productos que contienen madera de bosques bien gestionados, certificados de acuerdo con las reglas del Forest Stewardship Council. Se trata de un organismo que certifica a nivel internacional el cuidado, la protección y el mantenimiento de los bosques. Cuando es posible, AGM busca alternativas. Por ejemplo, en algunos casos, la empresa trabaja con papeles que son derivados de la caña de azúcar, en lugar de hacerlo con aquellos que provienen directamente de la parte forestal. Lo mismo hace con los materiales sintéticos, aunque muchos de ellos no son reemplazables por las características técnicas, y en ese caso, lo que hace es trabajar en una política de optimización de los recursos e intentar que se genere una menor cantidad de desperdicios. En paralelo a las acciones de la compañía, Leiro asegura que para tener éxito, el mayor énfasis hay que ponerlo en la educación, en la capacitación de

la gente. “Ese es un tema crucial, porque de pronto la empresa puede hacer muchísimos esfuerzos en que todo funcione muy bien, pero a veces sucede que por falta de conocimiento, alguien puede volcar algún líquido en la red cloacal, por ejemplo”.

¿Qué cambiarías si volvieras a nacer?

¿Por qué considera que es tan importante la capacitación? Porque yo veo una caída en la educación, que es alarmante. Me parece que la salida de este país y la realización de un ser humano pasa por la educación. Una persona educada, instruida y con buenos saberes puede aplicar lo que sabe en cualquier parte del mundo. Si no tiene base, estará condenada, donde sea que vaya. Una prueba de la preocupación de Leiro por la educación se evidencia en que desde hace 25 años integra el consejo directivo de la Fundación Gutenberg, de la cual es presidente desde 2008. “Estamos permanentemente capacitando jóvenes para nutrir de personas calificadas a todo

bien inglés y bailar tango.

Nada, no me arrepiento ni me quejo de nada. Lo que te resta hacer: seguir como hasta ahora. Un talento que te gustaría tener: hablar Posesiones más atesoradas: mi familia. Un héroe: René Favaloro, un hombre que no fue reconocido nunca en su real dimensión. Palabras que más usás: no se pueden publicar (risas). ¿Qué te hace reír? despertarme todos los días y ver crecer a la familia y a mis nietos. Y también cuando gana San Telmo. Lo que más disfrutás: trabajar. Lo que más te gustó hacer en tu vida: conocer lugares, viajar mucho.


el gremio. Por la fundación pasan más de 1200 alumnos por año en las distintas carreras y cursos. Siempre hay personal de AGM formándose ahí, no menos de diez personas. Además, en la empresa estamos muy apoyados por proveedores, que son grandes multinacionales, que nos vienen a dar cursos de nuevas tecnologías o aplicaciones”. Si hay algo en los últimos años de lo que no quedan dudas es de la impresionante evolución tecnológica. Y el sector gráfico no es ajeno a este fenómeno. “Hoy las tecnologías son tan importantes que para aprender bien el oficio gráfico hay que contar con una base intelectual fuerte, con conocimientos de física, química, matemática y computación. Antes teníamos máquinas impresoras, ahora

tenemos computadoras que imprimen. Estamos en la era digital y hay cambios devoradores que nos superan permanentemente”, dice Leiro, quien destaca que “para explotar bien esas tecnologías se necesita gente preparada”. ¿Cómo hace AGM para mantenerse en el aspecto tecnológico? Es increíble lo que se avanza año a año, siempre me quejo que me condenan a pasar la vida invirtiendo, comprando máquinas. Pero es la única forma de poder atender cuentas globales. Porque el 45 % de la producción de esta empresa se exporta y tenemos el orgullo de decir que somos el mayor exportador gráfico en los últimos siete años en forma consecutiva.

Claro, por eso AGM recibió el premio a la excelencia exportadora argentina en el rubro Industria Gráfica y Editorial, organizado por la revista especializada Prensa Económica y auspiciado por el Ministerio de Economía y Producción y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional de la Nación. Sí, últimamente todos los años recibimos el reconocimiento. Es la satisfacción de saber que estamos en el camino correcto, creciendo bien, cumpliendo con todos nuestros compromisos en cuanto a calidad y entregas. De todos modos, el premio es un besito que nos da la sociedad de vez en cuando. Acá, el único secreto es levantarse y trabajar todos los días, de todas las semanas, de todos los meses, de todos los años.


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“Me imagino como Hugh Laurie” Actor y cantante, Santiago Ramundo está feliz por su presente profesional. En un futuro se imagina como el protagonista de la serie Doctor House. Además, cuenta sobre su tarea solidaria y opina del papel de las empresas y el Estado en la sociedad de hoy.


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sto es un camino individual, un crecimiento personal. No me gusta pensar en que hay suerte en la vida. Prefiero creer que uno hace y el universo contribuye para que todo se dé. Si no, me quedo en mi casa durmiendo”, dice el actor Santiago Ramundo, integrante del elenco de Dulce amor, la exitosa novela en la que interpreta a Ciro, un profesor que se enamora de su alumna. Esta frase resume a la perfección cómo concibe la vida este porteño de 28 años, que en 2010 pegó su salto en la actuación con la telenovela Sueña conmigo. Sin embargo, su primer trabajo grande fue en 2006, con una producción que no se vio en la Argentina, Tango de a tres, novela juvenil para Rusia donde asumió el papel protagónico. “Fueron siete meses en Buenos Aires y tres meses allá, mitad en San Petersburgo y mitad en Moscú. Todo con traductora, chofer, hoteles cinco estrellas... Me cambió la vida”, asegura el actor al recordar sus primeros pasos en la profesión, que le dejaron una marca para lo que vendría después. “Llegué a Buenos Aires y, a la semana, estaba otra vez a las cuatro de la mañana repartiendo diarios con mi viejo. Con ese toque de realidad, es muy difícil perder la cabeza. Después vino Son de Fierro, que fue una locura de gente, un éxito. Pero yo ya tenía una base, fue muy bueno haber empezado con algo que no se vio acá”, cuenta Ramundo, mientras almuerza en los estudios de Telefé en Martínez, en la zona norte del Gran Buenos Aires. Para conocer los orígenes de este artista hay que bucear en su infancia. Ahí surge que, tal vez, pudo haber sido futbolista, ya que nació y creció en Villa del Parque, cuna de grandes jugadores. “Hay mucho fútbol infantil, es una gran cantera”, dice, y señala que en su barrio está el Club Parque, por donde pasaron cracks como Diego Maradona, Fernando Redondo, Juan Román Riquelme, Carlos Tévez y Fernando Gago, entre otros tantos. “Jugué un poco en All Boys. Pasa que me empecé a dedicar a la música de muy chico. Desde los nueve años tocaba el piano y tenía miedo de lastimarme los dedos. Por eso jugaba menos. Me divertía más armar una bandita con amigos para ir a tocar que jugar al fútbol”, afirma. ¿Por qué se te dio por la música? Fue muy loco, siempre me gustó escuchar música. A los seis años, la maestra ya le decía a mi mamá que me gustaba cantar y que yo me fascinaba cuando veía el piano del colegio. Cuando tenía nueve años, mi tío se fue a Disney y le pedí un Family Game, pero me trajo un órgano. Increíble, porque no sabía que a mí me gustaba ni nada por el estilo. Justo la chica de enfrente de casa tocaba el piano y me empezó a enseñar. Ahí me enamoré y me puse a estudiar lenguaje musical. Tuve varias bandas de amigos con los que tocábamos.


“No me gusta pensar en que hay suerte en la vida. Prefiero creer que uno hace y el universo contribuye para que todo se dé”

Su pasión por la música lo acompaña hasta estos días. Tanto, que en los últimos meses, Ramundo grabó su primer disco solista, que tiene previsto presentar “en breve”, aunque sin apuro ni fecha definida. “Todo a su tiempo, de a poco. Es algo que va paralelo a la actuación. Lo quiero hacer muy bien. Lo más importante ya está, que es la música. Eso ya lo tengo. Pero hoy estoy pasando un gran momento en la actuación y estoy contento con eso”, dice el actor, que siempre se refiere con cariño a sus padres y les agradece por la educación que le dieron: “Mis viejos me apoyaron mucho, nunca me insistieron en nada. Su premisa para mí y para mis hermanos fue ‘sean felices’. Son unos genios”. Ramundo empezó y terminó sus estudios en el colegio Santa Rita de Villa del Parque. Desde los nueve años toca el piano y a los catorce empezó a trabajar ayudando a su papá, que es diariero. Con lo que ganaba pudo estudiar comedia musical en los estudios de Valeria Lynch. “Mi verdadera vocación es la actuación, lo artístico”, dice. ¿Admirás a alguien? Sí, a Hugh Laurie. Es un capo. No pude verlo en Buenos Aires porque estaba de viaje. Me imagino así, como él. Lo veo a ese tipo y me veo a mí. Me gusta la profundidad de su personaje en Doctor House... Hizo comedia, dramas... Hizo todo y bien. Creo que tiene que ver con la dedicación y con una cuestión de administrarse los tiempos, la energía. Por eso mi faceta musical la voy a explotar cuando vea que puede llegar a salir.

Antes tenés otras prioridades… Claro. Por ahora, lo más importante es que suene bien la banda, que los temas estén buenos. Confío en que en la vida todo se va dando, me gusta pensar así. Yo estudio teatro desde hace más de diez años y trabajo de actor desde hace seis. Primero hay que mirar el capital, qué es lo que tenés para dar, quién sos. Si no podés responder esa pregunta, te pueden venir a buscar de Hollywood y no sirve de nada. Hay que focalizar bien qué es lo que uno quiere. Son diez años rompiéndome el lomo para ser el mejor actor del mundo, no para salir en las revistas. Ramundo aún no tuvo su debut en el cine, pero admite que le “encantaría” participar en una película: “Igual me divierto mucho haciendo una tira. Es una adrenalina tremenda grabar veinte escenas por día. Entrás en un estado de creatividad muy lindo. Es una gran gimnasia porque tenés que salir a resolver, más que a actuar”. El artista cree que “está buenísimo” ponerse objetivos grandes por delante, aunque no por eso hay que olvidarse del día a día. “De acá a cinco años quiero multiplicar todo lo que hago, pero no me desespero. No hay que perder de vista los pasos que uno va dando y lo que va haciendo en el medio, que es muy importante para una meta superior”, dice el actor, que el año pasado, durante el éxito de Sueña conmigo, se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires.

“Duermo seis horas, con toda la furia”, cuenta Ramundo. Sin embargo, reconoce que siente la necesidad de hacer varias cosas: “Me cuesta filtrar y decir ‘esto no lo hago’. Pero la verdad es que me pongo a pensar detalladamente en mis días, y hago lo que quiero hacer. Grabo una tira, voy a una reunión, está todo bien. Por eso no estoy estresado. Hago de todo, pero estoy tranquilo. La felicidad que tengo de hacer las cosas me permite tomármelo con alegría”. Si bien el actor se siente pleno, el año pasado atravesó una situación que lo angustió. Tenía todo previsto para ir a vivir a México por una importante posibilidad laboral, pero el proyecto “se cayó”. Así fue que redescubrió una faceta suya: “Surgió salir a ayudar en una etapa en la que yo estaba medio bajoneado. Me llegó la propuesta y la verdad que ahí empecé a renovar la energía. Me daba cuenta de que a mí me hacía bien ayudar, que hacer algo por el otro me hacía salir adelante. Aprovechando que venía de hacer Sueña conmigo, que había sido un éxito, también se me ocurrió armar un festival al que vinieron más de 450 personas”. Así, desde hace más de un año y medio, todos los miércoles Ramundo va a la parroquia San Cayetano del barrio de Belgrano, donde participa de “La noche de la caridad”. En grupos, salen a cuatro puntos fijos a repartir comida y ropa. Para reforzar su colaboración, a fines de 2011 y en mayo pasado organizó festivales solidarios: “Ahí canto yo, tocan unos amigos que tienen bandas, armamos un buffet para vender comida, mi viejo ayuda a hacer los chorizos


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“La responsabilidad empresaria es dar trabajo, apostar e invertir. Las empresas necesitan las reglas del juego claras y también que les marquen el paso”

y los patys, mi mamá está en la caja y mis hermanos y amigos atienden a la gente. Así recaudamos fondos, ropa, alimentos no perecederos y demás para repartir en los lugares a los que vamos”. ¿Cómo llegaste ahí? Llegué por un amigo que es muy amigo del cura de ahí. Nos invitó un miércoles y empecé a ir. Después, por cuestiones de grabación o trabajo, algunas veces no podía ir. Entonces se me ocurrió organizar los festivales y aprovechar la convocatoria que uno tiene por la televisión. Lo organicé yo, luego se lo propuse a mis amigos y a mi familia, que se sumaron a ayudar. Fue maravilloso verlos a ellos dando una mano. ¿Te dan los tiempos para estar en todo? Sí, me voy acomodando. Lleva tiempo, pero cuando es una cuestión solidaria la gente se suma. Uno tiene la idea, pero solo no podés hacer nada en la vida. Yo manejo los fondos, entrego las cosas a la gente que necesita. Me parece fundamental esa línea directa, saber a quién va a ir, quién lo va a administrar. Por eso yo estoy detrás. ¿De dónde te nace esta necesidad de ayudar a los demás? Desde chico, al ir a un colegio católico, fui a hogares infantiles a misionar, y siempre me interesó. Cada vez que tuve la oportunidad de ir, fui. Ahí me di cuenta de que había otras realidades, que había otros pibes que no tenían la suerte que tuve yo de

tener los viejos que tengo. Fue descubrir otra parte de la sociedad. Después me empecé a dar cuenta de que yo podía hacer algo desde mi lugar. En este sentido, lo más fuerte que le pasó a Ramundo ocurrió tres años atrás, cuando con un amigo daba clases a chicos de entre 12 y 16 años en el Instituto de Menores San Martín. “Veíamos a los pibes del paco. Nos traían a diez chicos para que les diéramos clases y había tres que se quedaban dormidos, otros que no entendían nada y otros tres que querían jugar, que buscaban otra realidad”, relata. A esos que querían jugar, los agarraba y los llevaba a otro mundo: “La actuación tiene eso de maravilloso, que es creer y crear otro mundo. A mí, ver esa situación me impactó mucho. ¿Qué va a ser de esos pibes dentro de diez años? ¿Cómo van a ser los hijos de esos chicos? Hay toda una parte de la sociedad de la que me pregunto qué es lo que va a pasar. ¿A dónde vamos a ir a parar? Ahí es donde uno asume su responsabilidad y ve qué es lo que puede hacer desde su lugar. Yo me puse a enseñar teatro”. ¿Cómo fue la experiencia? Estuvo buenísimo. Ahí me picó el bichito de la responsabilidad y me empecé a cuestionar qué es lo que podía hacer. Es una realidad que existe en mi ciudad. No me puedo hacer el distraído y mirar para otro lado. Todo parte de ahí. No digo que toda la gente tiene que salir a hacer algo. Pero el día que te pica el bichito, no podés mirar para otro

lado. Cada uno puede ayudar desde su lugar, no hace falta hacer magia. Hay gente a la que le pica y otra a la que no. Yo empecé a estudiar sociología y después me recibí de abogado. O sea, tengo una movida social adentro mío. En el colegio me gustaban las ciencias sociales, no las matemáticas. ¿Qué te gustaría lograr? Quiero llegar a armar una ONG que enseñe oficios. Hoy tengo una acción directa, que es dar comida o ropa de forma puntual. Pero necesito algo más, a esa gente quiero darle los medios para que tenga trabajo. Mi viejo no me regaló un departamento. Me enseñó a laburar y a romperme el lomo. A la gente no hay que ayudarla asistencialmente, hay que darle trabajo. Todos tenemos que aportar. Y las empresas también pueden hacer lo suyo. En materia de RSE, ¿cómo ves a las empresas? En lo ambiental está claro: se puede producir lo mismo gastando un poquito más, ganando un poquito menos y cuidando el medio ambiente. La responsabilidad empresaria es dar trabajo, apostar e invertir. Las empresas necesitan las reglas del juego claras y también que les marquen el paso. El empresario quiere ganar plata. Pero si produce más tiene que emplear más personas. Pasa que decirle hoy a una persona que gane menos dinero es algo absurdo porque estamos en una sociedad capitalista. El empresario también quiere seguir creciendo en lo suyo. Pero la responsabilidad fuerte es del Estado, que tiene que decir cómo son las cosas.


TURISMO RESPONSABLE

BARBADOS Colores que se multiplican tierra adentro en una isla abrazada por playas paradisíacas, en un país de raíces africanas, costumbres inglesas y sabores caribeños.

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TURISMO RESPONSABLE

M

uchas otras islas del Caribe tienen sol y playas paradisíacas, hoteles de lujo, vida nocturna y shoppings libres de impuestos. Barbados, la isla más al este de las Antillas Menores, lo incluye todo y más: su identidad está formada por su patrimonio histórico, arquitectónico y natural. Esta pequeña isla nación, otrora colonia británica, mide apenas 35 kilómetros de largo por 23 de ancho. Abrazada por un mar tornasolado que va del turquesa al verde esmeralda, la isla recibe, de un lado, las tranquilas aguas del mar Caribe, y del otro, las desatadas olas del océano Atlántico. Tierra a la vista En otros tiempos, debió de haber sido muy diferente la fisonomía de esta isla caribeña. Por ejemplo, cuando hace siglos los portugueses navegaban por sus mares y, en una visita, la nombraron por primera vez “Os barbados”. A bordo del catamarán Tiami, que navega por las tranquilas aguas del mar Caribe en el lado oeste de la isla, nada de lo que se ve en sus costas hace alusión al nombre de la isla. La clave –al decir de uno de los tripulantes del Tiami– se encuentra en el interior de la isla: enormes higueras con raíces aéreas que cuelgan de sus copas hasta el suelo. Los ingleses llegaron en 1625 para quedarse. La colonia se cubrió de plantaciones de algodón, tabaco y, a partir de 1630, caña de azúcar. El boom de la industria

azucarera desencadenó el comercio de esclavos africanos para trabajos forzosos –en la actualidad, más del 90 % de los barbadenses son descendientes de personas de distintos países de África– y estimuló la economía y la infraestructura insular. Las pintorescas casas “Chattel” son de madera de colores y se ven a lo largo de toda la isla. En la época colonial, se podían remover y trasladar fácilmente de una plantación a otra. Antes que en el resto del mundo, en 1834 se abolió la esclavitud en Barbados y a fines de 1966 obtuvo su independencia de Inglaterra, dentro del marco de la Commonwealth. Más tarde, la vida moderna adornó el perfil de la isla con sus colores y su pompa. Sobre playas de fina arena y entre frondas tropicales, hoy relucen modernos hoteles y restaurantes, terrazas y decks de madera bajo floridas pérgolas. Bridgetown, la capital Barbados se divide en once parroquias: St. Lucy, St. Peter, St. Andrew, St. James, St. John, St. Joseph, St. George, St. Thomas, St. Michael, St. Philip y Christ Church. La capital, Bridgetown, se encuentra en la parroquia de St. Michael. El centro histórico de Bridgetown fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011. Un buen plan es dar paseos ociosos por el downtown y apreciar sus edificios históricos. La capital es, tal vez, la parte más british de la isla. El Parlamento, el tercero más antiguo de la Commonwealth; el monumento al almirante Nelson,

más antiguo que el de Trafalgar Square, en Londres; y el impresionante y ultramoderno Kensington Oval, meca del cricket en las Antillas, relatan parte de la historia de la isla. Sin ir muy lejos, la Broad Street conserva fachadas victorianas que, en su interior, albergan shoppings libres de impuestos. En la entrada de uno de los dos puentes que cruzan el puerto Careenage, un gran arco conmemora la independencia del país y cierra el capítulo de 338 años de colonialismo inglés. Delicias del mar Hacia el este, en las costas de St. Joseph, donde el Atlántico golpea la isla con sus olas, el adormilado pueblito de pescadores Tent Bay linda con la espumosa Bathsheba Beach, un hito para la comunidad surfer del mundo. Sobre una colina que desciende en gradas hacia la playa de Tent Bay, se aloja el hotel boutique y restaurante Atlantis, con una terraza ubicada de cara al mar, donde barquitos de colores flotan serenos hasta la próxima hora de pesca. Desde las primeras generaciones, familias enteras de barbadenses pescan flying fish (considerado el plato nacional), mahi mahi (también conocido como dorado), wahoo, merlín y barracuda. Lo atinado aquí es pedir la pesca del día. Como en el resto de los salones y las terrazas de los hoteles y restaurantes de Barbados, todo entra por los ojos: frente a un plato bien servido, en una mesa bien puesta y con vista al mar, el paladar se adueña del ambiente.


TURISMO RESPONSABLE


Snorkel con tortugas marinas El catamarán Tiami parte del puerto Shallow Draught, al suroeste de la isla, y el itinerario bordea la costa oeste hacia el norte. Durante el viaje se ofrecen tragos y se sirve el almuerzo y el té. En la bahía Paynes se tira el ancla, y los pasajeros, listos con sus chalecos flotantes, máscaras y snorkels, se zambullen en el agua a nadar con las tortugas marinas, cebadas por la tripulación que les arroja pescado para atraerlas. Las tortugas están en situación crítica y enfrentan ciertos desafíos, como el robo de huevos, el avance de la edificación sobre las playas –donde nidifican– y las redes de pesca. El proyecto Tortugas Marinas de Barbados protege la especie desde hace más de 25 años e intenta recuperar sus poblaciones locales, para alcanzar los niveles necesarios que aseguren la continuidad de sus funciones ecológicas, sin que esto signifique dejar de ofrecer a los habitantes de Barbados las oportunidades para el uso sustentable del recurso. El proyecto tiene su sede en la Universidad de las Indias Occidentales (Campus de Cave Hill) y lleva a cabo su misión a través de la investigación, la educación y la divulgación pública, así como el seguimiento de las hembras anidadoras y de juveniles y crías. Tanto el gobierno como organizaciones no gubernamentales y el sector turístico se toman con seriedad la tarea y están comprometidos con el cuidado de las tortugas marinas. Conversaciones con el jardinero

¡Música maestro! Exclusivo de Barbados, el Landship es una danza cultural que representa, a través de la mímica, los movimientos de un barco en el mar y de su tripulación, con impresionantes giros de cadera que derivan directamente de ritmos africanos. Los barbadenses tienen cintura para el baile. La prueba está en el escenario del Plantation Restaurante, que rebasa de energía, música y colores. Los trajes de los bailarines son dignos de un carnaval. Mientras transcurre la cena, el show recorre la historia a través de performances musicales e imágenes proyectadas en pantallas gigantes. Sobre las tablas se suceden desde los ritmos africanos hasta los hits de la estrella pop internacional Rihanna –la niña prodigio de Barbados–, pasando por ritmos propiamente caribeños como el calypso.

En la parroquia de St. Joseph, existe una porción del edén que tiene dueño. Anthony Hunte es un jardinero talentoso y un personaje encantador. A pesar de su gran tamaño, este hombre, descendiente de las primeras generaciones de ingleses, se mueve como un duende a través de las terrazas naturales y caminos laberínticos de su jardín. Entregado a su pasión por las plantas desde los 27 años, pasó casi dos tercios de su vida recolectando semillas de diferentes lugares del mundo para crear su propia porción del edén. Intercaladas con la vegetación autóctona (como cocoteros y mangos), conviven especies exóticas de Indonesia, Tailandia, Filipinas, Holanda y países de África (la lista sigue); Anthony habla de cientos de miles. Cada tanto hay descansos escondidos en la espesura, donde es posible sentarse a disfrutar entre otros invitados: picaflores, mariposas, lagartijas y monos. Muy cerca de allí, el hermoso Jardín Botánico Andrómeda, a cargo del Barbados National Trust, es atravesado por un río que forma piletas naturales y cascadas en medio de un vergel. Lo más significativo es su asombrosa variedad de orquídeas.


TURISMO RESPONSABLE

A grandes profundidades, grandes alturas En Harrison´s Cave, en la parroquia de St. Thomas, un trencito eléctrico (sin techo) transporta a los pasajeros a través de túneles naturales en las profundidades de una cueva. El vehículo avanza entre estalactitas y estalagmitas milenarias, piletas naturales y cascadas que musicalizan el recorrido. En la parroquia de Christ Church, se puede visitar el museo del Concorde (Barbados Concorde Experience): un hangar donde descansa el avión franco-inglés que, entre otros destinos, unía Londres y Barbados en cuatro horas y diez minutos. Los visitantes abordan el avión, con boarding pass en mano, visitan la cabina y se ajustan los cinturones. La parafernalia está muy bien lograda y la imaginación remonta vuelo, aunque el avión estuvo en el aire, por última vez, en 2003.

Naturaleza pura En el norte de la parroquia de St. Peter, la naturaleza luce todo su esplendor. En los terrenos de la otrora majestuosa Casa de Farley Hill (1818) –hoy una mansión en ruinas escondida en un bosque de caobas, en lo alto de una colina–, el Parque Nacional Farley Hill incluye la casa y sus jardines, con bellas vistas a la escarpada costa Atlántica. Pegada al parque, del otro lado de la ruta, la Reserva de Vida Salvaje es un bosque de caobas en donde se puede observar la flora local y a los animales en su propio entorno natural. Aquí viven varias especies en estado salvaje, desde mamíferos, reptiles y aves hasta peces tropicales.

El mono verde (procedente de Senegal e introducido en la isla en el siglo XVII) es la estrella. También hay iguanas, tortugas, ciervos, liebres, flamencos, loros, pavos reales, tucanes y pelícanos. La entrada a la reserva incluye el acceso al contiguo bosque Grenade Hall y a una torre desde donde se obtienen unas impresionantes vistas de la isla hacia los cuatro puntos cardinales. La torre, construida sobre un terreno elevado y con ventanas en todas las direcciones, se utilizaba, en el siglo XIX, para la comunicación: advertir de la llegada de barcos o de las rebeliones de esclavos. En cambio, a través de los caminos del bosque Grenade Hall –perfectamente señalizado– se descubren los poderes curativos de las plantas y las diferentes especies de árboles.


Información útil Cómo llegar La compañía aérea brasileña GOL tiene un vuelo semanal desde Buenos Aires a Barbados, con escala en la ciudad de San Pablo, en Brasil. El vuelo sale todos los sábados por la mañana desde Aeroparque y aterriza, al final de la tarde, en el Aeropuerto Internacional Grantley Adams (el más importante del Caribe oriental), en la capital de Barbados, Bridgetown. Vale 1135 dólares (sin impuestos). GOL: Tel.: 0810-266-3131; www.voegol.com

respetarlas para evitar accidentes. Por el contrario, del lado del Atlántico (en las costas norte y este) no se recomienda alejarse mucho de la costa. Hay que prestar especial atención a un árbol, el manzanillo, cuyos frutos parecen pequeñas manzanas verdes, pero son tóxicos y, su jugo, en contacto con la piel, produce ampollas o quemaduras. Son reconocibles por una banda roja pintada alrededor del tronco. La protección solar es indispensable para las excursiones largas y al aire libre, incluso cuando está nublado. Dónde comer Cómo moverse La isla cuenta con una profusa red de caminos (1600 km asfaltados) que unen la capital con el resto de las parroquias. Lo ideal es alquilar un auto (por un promedio de 250 dólares a la semana) y moverse libremente. Hay que tener en cuenta que, al estilo inglés, se maneja por la derecha. Stoutes Car Rental: Kirtons, St. Philip, Barbados. Tel.: (001-246) 416-4456; (001-246) 416-4457 - info@stoutescar.com - www.stoutescar.com Moneda local: Dólar de Barbados. Conversión: un dólar estadounidense equivale a 1,98 dólares barbadenses. En todos los negocios aceptan dólares estadounidenses. Algunas recomendaciones Las playas del oeste y sur son muy seguras para nadar. En algunas, sin embargo, hay zonas delimitadas con boyas amarillas para los bañistas. Es fundamental

Pisces Restaurant, St. Lawrence Gap, Christ Church, Barbados, Tel.: (001-246) 435-6564, www.piscesbarbados.com Champers Restaurant & Wine Bar, Skeetes Hill, Christ Church, Barbados Tel.: (001-246) 434-3463, www.champersbarbados.com Cena Show en Plantation Theatre, St. Lawrence Main Road, Christ Church, Barbados, Tel.: (001-246) 621-5048, www.plantationtheatre.com Waterside Restaurant, St. Lawrence Gap, Christ Church, Barbados, Tel.: (001246) 418-9750, www.watersiderest.com The Beach House Bar & Restaurant, Holetown, St. James, Barbados, Tel.: (001246) 432-1163, www.thebeachhousebarbados.com


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El arquitecto sostenible En el área de la gestión, Daniel Silberfaden es quizás el arquitecto que mejor ha comprendido que sostenible es aquello que puede mantenerse por sí mismo.

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l Arq. Daniel Silberfaden ha ocupado la presidencia de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) en dos oportunidades, al igual que el Decanato de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo. Es un hombre de acción que gestiona los recursos del mundo de la arquitectura como si fuese el CEO de una empresa. Reconoce que para llevar adelante cada proyecto es indispensable buscar el apoyo económico de diversos actores; por eso, seduce con sus ideas a miembros del gobierno y del empresariado, y a otros organismos que suelen acompañarlo. Silberfaden habla de una sustentabilidad en términos ciudadanos y es por ello que puso a todo su claustro a trabajar en la Ciudad de Buenos Aires, barrio por barrio.

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¿De qué manera la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo se compromete con los parámetros de sustentabilidad?

Hemos marcado desde el inicio de la propia facultad dos o tres ideas básicas con respecto a ciertas cuestiones que tienen que ver con lo contemporáneo. Por un lado, la fundación de nuestra facultad (en 1994) coincidió con los primeros grandes movimientos globales de concientización sobre la finitud de los recursos naturales del planeta. Por el otro, resulta evidente que la construcción en general y la ciudad en particular son grandes consumidores de energías en muchos aspectos no renovables. En ambos sentidos, teníamos una misión y una responsabilidad que nos impulsaban a adecuarnos a formas o sistemas que disminuyeran el impacto de nuestra actividad. Entonces, a partir de eso y sin ningún papel escrito, comenzamos una convocatoria de profesionales y se fue creando un grupo donde hubo mucha coincidencia respecto de la manera de revertir la situación reinante hacia un impacto neutro o positivo. Nos interesó analizar de qué manera se construye, con qué materiales, cuál

es el impacto que genera la elección de un procedimiento u otro para poder materializar una obra, y también el después, esa realidad que genera la obra construida. Ahora se habla de sustentabilidad en términos ciudadanos. ¿Cómo bajan al campo práctico este tema de la “sustentabilidad en términos ciudadanos”? En la Universidad de Palermo, cada año-académico dejó de ser pensado como “2011”, “2012” o “2013”, y comenzó a trabajarse en año-barrio: “Almagro”, “Parque Patricios” o “Chacarita”. Esta fue una de las consignas que establecí al asumir como Decano, tras tomar conciencia de que somos una facultad de 700 alumnos y 150 profesores, que es un número interesante pero no ilimitado. Pensé la manera en la que se podía concentrar la sinergia de trabajo entre los alumnos de primer año y de quinto, con la meta de asumir diversos proyectos en un ámbito común. La propuesta fue analizada con


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el arquitecto Daniel Chain, Ministro de Desarrollo Urbano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y con otras autoridades, que incluso hoy día colaboran como profesores en nuestra casa de estudios. A raíz de estos trabajos, cada fin de año se crea un libro que nuclea los proyectos más interesantes, acompañados de una mirada crítica de los profesores, quienes entendemos este trabajo como un aporte desde el mundo de lo pedagógico, pero no de lo profesional, aun existiendo la posibilidad de llevar a cabo dichas ideas. Creemos que es un aporte para generar una cierta porosidad entre lo que sucede dentro y fuera de la universidad, esto genera necesariamente un intercambio con los vecinos, las autoridades y la ciudad. Esto es sustentabilidad en términos ciudadanos. ¿Cómo se batalla con los requerimientos del cliente cuando chocan con los parámetros sustentables? En mi caso en particular, por los años de trabajo y la coherencia profesional, los clientes me llaman sabiendo cómo pienso. Por cierto, yo he ido cambiando mi manera de pensar, pero siempre dentro de un marco de coherencia donde esta cuestión de

la sustentabilidad no es un discurso, sino un procedimiento dentro de mi estudio. En algunos casos hemos podido avanzar más y en otros menos, pero siempre con una clara conciencia de los parámetros de sustentabilidad. Cuando nos llaman, ya saben que trabajamos de esta forma. Su estudio estuvo a cargo de la remodelación del emblemático edifico La Defensa (sede de Casa FOA 2010, Edición Bicentenario) ¿El patrimonio cultural está por sobre los parámetros sustentables? En el caso de La Defensa, tuvo lugar un proceso previo muy largo. Caía de narices que esa era un área protegida y que el edificio tenía una protección de fachada que, junto con un patio interno, era lo único original que le quedaba. El estudio decidió dividir la obra en dos acciones. La primera de ellas fue demoler todo lo que se le había agregado a la casa original, que era muy malo desde todo punto de vista y representaba casi 2000 m² de demolición de estructura de hormigón. Aquí se presentaba el dilema, pues dicha demolición era muy poco sustentable y significaba un gran gasto de energía de mano de obra. Pero consideramos

que era necesario corregir esa situación anormal para proteger este edificio, que es parte de nuestro patrimonio cultural. Por otro lado, la segunda acción estaba integrada por la remodelación de un edificio de repetición muy simple, que igualaba la altura del edificio original. Quisimos recomponer la idea de tres patios con una mirada contemporánea, y la caja, que incluía la fachada. Consideramos que debíamos trabajar con piezas metálicas y modulares, precisamente para que el proceso industrial tuviera lugar fuera del ámbito de la ciudad o del área protegida. Todas las piezas se trajeron y ensamblaron allí. Básicamente, era crear una nueva fachada para un edificio antiguo que no la tenía. Después, se terminó de realizar un trabajo de reconstrucción muy complejo. En lo personal, fue un aprendizaje enorme con un resultado en el que logramos nuestro objetivo. Su gestión al frente de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) marcó un quiebre en la manera de conducir los intereses de sus pares ¿Cuál considera que fue la clave del éxito? La SCA es la entidad más antigua que tienen los arquitectos en Argentina, la madre de todos los


“Nadie es dueño de una verdad demasiado contundente y así lo siento en mi vida. Aspiro a que realmente los más jóvenes y nuevos vengan con este impulso y mirada fresca...”


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consejos, los colegios y demás sociedades. Nació a mediados de 1880 y es, en términos formales, la gremial de los arquitectos. Es una entidad voluntaria que no es sinónimo de “matrícula” (los arquitectos tienen la obligación de estar matriculados en el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo [CPAU]). En su ADN está esa sensación de que “nosotros fuimos los primeros” y hemos sido los que logramos que ustedes vivan. Es una entidad muy respetada que aloja a los estudios más importantes del país. Los estudios nacen y se reproducen gracias a los concursos de arquitectura, y te diría que la SCA es el inventor o impulsor primero de dichos concursos. Hay un libro maravilloso que editó la SCA que resume ciento y pico de años de concursos, y de la proporción de proyectos premiados que se han construido se puede reconocer media ciudad de Buenos Aires. Comencé mi primer mandato en 2004, luego de ganarle, de manera ajustada y sorpresiva, a un grupo de arquitectos notables. A partir de allí, sabíamos que debía producirse un cambio radical, pues la SCA estaba

planteada como una fábrica de dinosaurios: seguía fabricando algo que ya no existe, con la creencia de que sí existe. Por ende, había que corregir ese modelo y para ello se necesitaba una nueva generación que no estuviese contaminada por aquella forma fundacional de la entidad. Debían comprender que la SCA ya no era un club de amigos, sino una institución con empleados, responsabilidades y la necesidad absoluta de generar dinero para sustentarse. Hoy día, las entidades con socios que cuentan solo con dos o tres actividades, lo único que hacen es perder socios, dinero y, finalmente, quebrar. Entonces, encontramos una fórmula para solventar ese problema, que fue asociar a las empresas vinculadas con los grandes estudios y la construcción. Comenzamos con una serie de desayunos con empresas, donde la SCA les daba un espacio para poder difundir sus productos e intereses frente a un público muy concentrado y selecto. Así fue creándose una especie de sinergia entre los arquitectos, las empresas y la SCA, que fue propiciando un clima positivo en un momento

positivo del país. Cuando asumí mi segundo mandato (2007-2010), gracias a un triunfo electoral más holgado, pude ocupar casi la totalidad de los cargos con gente que no había “heredado”. A partir de ese momento, el carro ya no dependía tanto de mí para avanzar, pues contaba con un grupo formidable con mucha fuerza. El primer período fue de mucho trabajo y el segundo, de formación de equipos. Un poco lo que está ocurriendo ahora en la Universidad de Palermo. Que cada equipo sea en sí mismo un fundador de actividades o nuevas formas de pensamiento. El viento te va corrigiendo el rumbo, lo importante es tener en claro hacia dónde se navega. Mi tarea es tener una visión panorámica y ver que todo esté activado. Nadie es dueño de una verdad demasiado contundente y así lo siento en mi vida. Aspiro a que realmente los más jóvenes y nuevos vengan con este impulso y mirada fresca, y los que están más tranquilos y asentados sientan la inquietud de que ellos también deben hacer algo, creo que ese pensamiento es muy motivador.


¿Ocurrió algo similar con el Museo de Arquitectura (MARQ)? El que creó el MARQ fue mi padrino, el arquitecto Julio Keselman, fallecido el año pasado. Fue una persona enorme, a quien considero como “el presidente” emblemático de la SCA. En la década de los noventa, el gobierno nacional cedió lo que era la torre donde las viejas locomotoras cargaban agua, una edificación preciosa, como toda esa arquitectura inglesa. Gracias a la visión del Arq. Keselman es que hoy tenemos el único museo de arquitectura que existe en Argentina. Con el paso de los años, fue perdiendo su impronta y se arraigó en la conciencia de los miembros de la SCA el hecho de que el MARQ era considerado una mochila de costosa manutención. Cuando asumí, designé un equipo de gente brillante –Hernán Bisman, Marta García Falcó, Guiomar de Urgell− que empezó a generar sus propios recursos para solventar las muestras y exposiciones que allí tenían lugar. Bajo la gestión actual del arquitecto Enrique García Espil, el MARQ continúa siendo un lugar

de referencia, y son muchos los profesionales y los artistas que quieren tener colgada su obra allí. ¿Por qué le apasiona tanto el mundo editorial? Primeramente, porque me encanta editar libros y revistas. Creo que esa actividad tiene una cosa muy de arquitectura, desde el contenido, el contexto y la construcción. Fue en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo donde nació la revista Arquis, que cambió la visión que en ese momento existía de las publicaciones de arquitectura, que eran básicamente muy parecidas a las revistas de diseño en cuanto a lo singular, lo bello, lo fotogénico. Arquis cambió la perspectiva y planteó estos términos: la ciudad, la gente y la arquitectura. Entonces, el arco resultó más importante, interesante y completo. Cuando veo un edificio y lo vinculo con las personas y con la ciudad, pasa a ser un mejor edificio que si lo entendiera solo como un objeto. Empezaron a intervenir otros intereses, conocimientos y profesiones, y surgió en una revista en donde escribían

filósofos, antropólogos, economistas, arquitectos, urbanistas, etc. En segunda instancia, porque en su forma de financiación, la búsqueda de recursos se asemeja a la de los arquitectos y sus obras. Y en tercera y última instancia, creo que todas las actividades humanas son efímeras si no se publican o dejan un testimonio. Luego de sus dos mandatos en la Sociedad Central de Arquitectos (2004-2007/2007-2010), de su participación activa en el Museo de Arquitectura, y en medio de su segunda gestión como Decano de la Facultad de Arquitectura de la UP, Daniel Silberfaden es un profesional que provoca opiniones encontradas. Muchos de sus pares lo admiran y están dispuestos a escudarlo en cada uno de sus proyectos, otros tantos no dudan en criticar su filosofía de gestión, quizás agresiva o empresarial. El punto en común entre unos y otros es reconocer en él a un hombre de acción, con la cintura necesaria para manejar con mano firme el timón de cada barco al que se ha subido.


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Dando crédito a los valores En tan solo 15 años de vida, Tarjeta Nevada logró posicionarse como líder en el mercado de tarjetas de crédito de Mendoza, San Luis y San Juan. Aquí, la filosofía empresarial de un hombre que supo inspirar a muchos otros.

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osé Luis Innocenti nació hace 58 años en el departamento de Guaymallén, en la provincia de Mendoza; es licenciado en Administración de Empresas y creador de Tarjeta Nevada, la elegida por la mayoría de los mendocinos. Cuando PRESENTE pensó en entrevistarlo fue por su exitosa carrera profesional, para que nos contara cómo logró posicionar a su empresa, quizás con un sello algo regionalista, en un mercado tan internacionalizado como el de las tarjetas de crédito, en el que los grandes son bien grandes. Con ese objetivo nos sentamos a conversar en el bar del hotel donde se alojaba en Buenos Aires. A los pocos minutos de encendido el grabador, el emblemático caso de Tarjeta Nevada pasó a ser una consecuencia natural de un sujeto con valores claros y mente lúcida, que, fiel a un estilo, probablemente hubiese tenido el mismo éxito en cualquier otro tipo de emprendimiento. Viene de

una empresa familiar que nació desde el trabajo. Su tío, el fundador del grupo, tenía un almacén mayorista y en 1963 fundó el segundo autoservicio que existió en Mendoza. Allí, con tan solo 14 años, José Luis empezó a trabajar por las tardes, recibiendo los envases de vidrio, en una época en la que el plástico era de ciencia ficción. Luego, lo pusieron frente a una maquinita a embotellar aceites. Su tío asoció a su padre y allí nació Vea, lo que años más tarde se convertiría en la cadena de supermercados que finalmente Disco adquirió en 1997. El nombre fue una ocurrencia de su tío, que cierto día observó con detenimiento el escudo que llevaban José Luis y su hermano en el pecho cuando regresaban de la colonia de vacaciones. El escudo decía VEA (por “Vacaciones en actividad”). El tío pensó un rato en esas tres letras y consideró que eran las apropiadas para bautizar a su emprendimiento: Vea, Víveres Económicos Autoservicio. De aquello a lo de hoy, el siguiente trecho.

¿Cuándo y cómo surgió la idea de crear Tarjeta Nevada? Cuando llegaron las grandes cadenas de supermercados, teníamos que fidelizar a nuestros clientes. Mi oficina estaba frente a Falabella, y yo veía cómo sus clientes usaban la tarjeta CMR. Así surgió la idea. Nos contactamos con Banco Galicia, quienes tenían parte de Tarjeta Naranja. Nos presentaron a David Ruda, el dueño, una excelente y generosa persona, que nos aportó su conocimiento. Nos dimos la mano y listo. ¿Quién eligió el nombre “Nevada”? A mí se me había ocurrido un nombre fantástico, que era “Fiel”, porque reflejaba la consigna de fidelización. Me sugirieron que hiciésemos una encuesta, y “Fiel” fue un término que se asoció exactamente con “alimento para perros”. Allí surgió, entre otros, el nombre de Nevada.


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¿Y el eslogan “Sé que te tengo”? El primer eslogan que tuvimos era “Bien nuestro” y lo sacamos de la AFJP Fecunda, de la cual yo había sido director. Pero nos quedó chico cuando nos presentamos en otras provincias. El “Sé que te tengo” nació de una reunión de gerentes y, como yo soy un gran visionario, dije que no iba a funcionar… (risas). Por suerte, tengo poco poder de persuasión y quedó ese eslogan. ¿Usa la tarjeta o paga en efectivo cuando nadie lo ve? Siempre la uso; estoy convencido de que el plástico va a terminar reemplazando al billete, ese es nuestro gran competidor y no las demás tarjetas, pues estas hacen crecer el mercado. Tarjeta Nevada tiene una imagen de marca con tilde regionalista, ¿es un acierto o un error? Tarjeta Nevada nació en Mendoza porque conocíamos a su gente, pero estamos presentes en doce provincias. Es la primera elección de la gente en Mendoza, San Luis y San Juan. Cuando la creamos, veíamos que los bancos les mandaban el saldo de la tarjeta a sus clientes y les decían: “Ud. tiene dos copas de champán gratis en el restaurante Lola”. Para nosotros, ofrecer ese tipo de premios era un error, porque había gente que no conocía Lola, ni tomaba champán. Pensamos en un producto que hablara el idioma de la gente y que diera bonificaciones, descuentos y servicios. ¿Hay una fórmula del éxito? Saber que uno nace capaz y puede mejorar, el límite y el miedo se los pone uno mismo. Hay esfuerzo, trabajo, estudio, inteligencia, e indudablemente, suerte. Lo más lindo de subir un cerro es el trayecto y no estar en la cima. En ese trayecto que subió… Que sigo subiendo, porque el día que diga “llegué” es cuando empezaré a descender. Vamos de vuelta: en ese trayecto que sube, ¿cómo fue armando su equipo? Armamos un equipo de diez personas y empezamos en un departamento que me prestó mi padre, en pleno centro. Como era residencial, subimos los escritorios a la noche para que no nos vieran. Después,

“Nos contactamos con Banco Galicia, quienes tenían parte de Tarjeta Naranja. Nos presentaron a David Ruda, el dueño, una excelente y generosa persona, que nos aportó su conocimiento. Nos dimos la mano y listo”


cada tanto, me llamaba el portero para quejarse porque hacíamos ruido. Eran chicos de entre 18 y 20 años. Yo tenía 40 años. Sabía de qué familias venían, que eran buenas personas. Eran estudiantes con ganas de comerse la calle. Aún recuerdo a la madre de una de las chicas, que se acercó y me preguntó: “José Luis, ¿esto es serio? porque la estoy mandando a mi hija a un departamento…”. ¿Qué fue lo primero que hicieron? Compramos escritorios, un pizarrón, tres computadoras y mucho papel. Y allí, a diseñar estrategias y a empezar a copiar a los exitosos, ver cómo lo hacían ellos. Tener confianza en uno mismo, meter horas de trabajo y mucho tiempo para levantar a la gente cuando se caía. No se les debe vender a los demás una ilusión desmedida, porque si no, el fracaso también será desmedido. Hemos aprendido que aquello que no salió como esperábamos nos alentaba a hacerlo dos veces mejor, “en cada crisis hay una oportunidad”.

“Pensamos en un producto que hablara el idioma de la gente y que diera bonificaciones, descuentos y servicios” ¿Qué entiende por responsabilidad social empresarial? Algo que empieza primero por tu ámbito de trabajo, yo no puedo ser solidario con el de afuera si no soy solidario y entiendo al de adentro. Es crear un buen ámbito donde todos nos abrazamos, festejamos los cumpleaños, donde nos conocemos y valoramos como personas. Es cumplir a rajatabla la ley, pagando en término. Siendo responsables con nuestros proveedores, cumpliendo con nuestra palabra. En el orden todo es más fácil, el desorden es carísimo. ¿En algún momento le pasó de estar haciendo bien las cosas y que lo golpeara la realidad? Sí, nos pasó con la crisis de 2001-2002, aquella fue la primera vez que tuvimos que echar gente. Mi familia y yo hemos sido siempre generadores de fuentes de trabajo.


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“Uno en la vida puede ser combativo, competitivo, cooperativo o colaborativo, en cada una de esas maneras de ser ponemos energía”

La Fundación Nicolás Cuando su hijo mayor falleció, en 2003, Innocenti decidió mantenerlo vivo en el recuerdo, continuando de alguna manera la labor solidaria que venía realizando Nicolás desde el Banco de Alimentos de Mendoza. Se contactó con un ex sacerdote amigo, Hugo Munafó, y le planteó su inquietud. Él lo vinculó con Luis Pagani, presidente de Arcor, quien lo invitó a conocer el funcionamiento de la Fundación Arcor. Aprovechó la gran convocatoria que tenía Nicolás en vida, y, además de sumarle a la cruzada sus otros hijos, sumó a ella muchos amigos de su hijo. Empezaron a colaborar con otras instituciones y fundaciones, y así fueron mejorando la eficiencia

de cada emprendimiento y consiguiendo dinero para concretar cada proyecto. Descubrieron que todos procuraban lo mismo y solo faltaba un hilo conductor que multiplicara las fuerzas. Innocenti habla de las “cuatro C”. Explica: “Uno en la vida puede ser combativo, competitivo, cooperativo o colaborativo, en cada una de esas maneras de ser ponemos energía. La diferencia es que cuando soy combativo, gasto una energía terrible en querer hacer bolsa al otro; cuando soy competitivo, gasto una energía terrible en querer ganarle; cuando soy cooperativo, ayudo, pero intento que el otro haga lo que le digo yo; y por último, cuando soy colaborativo, pongo lo mejor de mí y vos también”.


“La alegría se contagia tratando bien a la gente, respetándola, hablándole claro, riéndose, siendo igual que el otro, sintiéndolo, entendiéndolo y escuchándolo”

Trabajamos para vos, para que vos puedas trabajar Tras la crisis de 2001, organizaron una escuela de formación (que aún sigue funcionando), en la que, durante varios días, los empleados de Tarjeta Nevada capacitaban a otros jóvenes. En esos talleres (organizados dos veces por año) se les daban pautas sobre la atención personalizada al cliente, el manejo de una caja o el puesto de teleoperador. A muchos de esos jóvenes los terminaban contratando y a otros les dieron las herramientas para afrontar de mejor manera la búsqueda laboral.

La importancia de trabajar con alegría Cuando José Luis Innocenti fundó Tarjeta Nevada, pensó en dos valores fuertes e innegociables: orden y respeto. Seguramente esos dos pilares hubiesen bastado para llevar adelante el proyecto, pero tal vez, el espíritu de su equipo de colaboradores no sería el mismo en la actualidad de no haber incorporado un tercer valor, la alegría. José Luis Innocenti Colegio: Martin Zapata Universidad: Licenciado en Administración de Empresas, UCA (Universidad Católica Argentina) Posgrados: Programa de Alta Dirección en IAE Business School; Curso Gerencial en el MIT (Massachusetts Institute of Technology); Curso de Alta Gerencia en la Universidad de Columbia Idiomas: Español Hobbies: Pescar Lo que más disfrutás: La familia, mis hijos, mis amigos y la pesca Lo que te conmueve: La risa de mis hijos, Matías, Gonzalo, Laura, Francisco le dan sentido a mi vida, además de mi compañera Claudia quien es el timón de mi camino

¿Cómo surgió la incorporación de la alegría como valor fundamental de la firma? A raíz de un cambio en la gerencia general, apareció una persona que yo conocía desde hacía tiempo y que trabajaba en la actividad bancaria, Pablo Kemec. Él fue quien le supo poner alegría a la empresa, una parte emocional que le faltaba a la tarjeta. Hasta ese momento, la gente venía trabajando bien, pero la incorporación de ese valor significó un cambio total. ¿Esa alegría se logra con beneficios económicos? La motivación con un premio económico es tan fugaz que la puede ofrecer cualquiera. Así como la elección de un producto es más emocional que racional, lo mismo ocurre con la elección del trabajo. Si la decisión es tomada por dinero, es muy triste, a nadie le resulta grato soportar un trabajo solo por el beneficio económico. Lo mejor es que el trabajo sea considerado un placer. La alegría se contagia tratando bien a la gente, respetándola,

hablándole claro, riéndose, siendo igual que el otro, sintiéndolo, entendiéndolo y escuchándolo. En la medida en que se escucha al otro, se comprende qué es lo que desea y así resulta mucho más fácil poder hablarle. José Luis Innocenti nació, creció y se hizo a sí mismo en Mendoza. El tipo se levanta todos los días a las siete de la mañana y recorre cuatro cuadras para llegar a su oficina. Seguramente, al llegar a Tarjeta Nevada, saluda a sus colaboradores campechanamente, por el nombre de pila, con respeto y alegría, porque eso es lo normal, ¿o existe otra manera de tratarlos? Así, con don de gente y una mano que se estrecha firme. Al mediodía, desanda el camino para compartir el almuerzo con alguno de sus hijos. Luego, una siesta ligera, esa religión de provincias. Más tarde, de nuevo al trabajo, hasta las ocho o nueve de la noche, cuando finalmente el hombre regresa a su hogar. En ocasiones, se entrega a la lectura (antiguamente mucha Economía, pero desde que perdió a su hijo, la literatura es otra). Si la noche es de jueves, la cita es con los mismos amigos con quienes, desde hace ya doce años, se mienten descaradamente en un juego de truco en el que han llegado a sentarse hasta ocho o diez jugadores al mismo tiempo, en un invento propio para no dejar a ninguno fuera de la partida. Orden, respeto y alegría; de eso parece tratarse todo, de valores.


ONG

“Tenemos todo para que nos vaya muy bien” Fernando Straface es uno de los fundadores de CIPPEC, una ONG dedicada a mejorar la calidad de las políticas públicas en el país. Su objetivo, afirma, es articular el sistema político, la sociedad civil y el sector privado.

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n el Congreso de la Nación se mueve como si estuviera en su casa. Es que allí Fernando Straface –fundador y Director Ejecutivo de CIPPEC, Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento– y su equipo suelen asesorar a los legisladores (sin cobrar ningún arancel) y participar de los debates de comisión. De hecho, hace unas semanas formaron parte de la discusión por los sistemas de votación. Fueron invitados por la Comisión de Asuntos Institucionales para brindar una posición y analizar su impacto. Aunque bromea diciendo que si pudiera, cambiaría su carrera académica para ser tenista, Straface muestra pasión por lo que hace y aclara que tiene una fuerte vocación pública. Con 38 años, ha recorrido ya un largo camino. Politólogo de profesión, vivió siete años en Estados Unidos,

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hizo un máster en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard y trabajó como consultor para el Banco Mundial en el BID. En 2001, junto a Miguel Braun y Nicolás Ducote, fundó CIPPEC. Desde sus inicios, CIPPEC fue pensada como una organización independiente y apartidaria. ¿Qué es el CIPPEC? Es un centro de políticas públicas, lo que en Estados Unidos se conoce como un think tank, un tanque de pensamiento. Es una institución que trabaja para mejorar la calidad de las políticas públicas del país; trabaja en temas sociales, institucionales y económicos. La fundamos en el 2000 tras advertir que en Argentina faltaba una institución que le aportara a la política calidad de análisis, una propuesta de política pública tendiente a mejorar la calidad de la discusión. La política en Argentina

discute mucho, pero en términos personales, sobre el pasado. Discute poco sobre las orientaciones estratégicas de la política y las mejores prácticas entre países. El objetivo que nos fijamos fue articular el sistema político, la sociedad civil y el sector privado. Entre los donantes que colaboran con CIPPEC tenemos empresas como Metrogas, Intel, Fiat, Telecom y Aeropuertos Argentina 2000. ¿Cómo se financian? Tenemos un presupuesto anual de 14 millones de pesos. Lo hacemos con aportes del sector privado, empresas que apoyan la misión de CIPPEC. Las empresas no apoyan ningún proyecto en particular y mucho menos una posición del CIPPEC. El 40 % de los recursos de CIPPEC provienen de empresas. Tenemos más de 150 empresas que nos apoyan porque es parte de su concepto de responsabilidad


ONG

social. Entienden que un mejor marco institucional y una mejor calidad de gobierno mejoran los entornos en los cuales las empresas desarrollan sus negocios. Claramente a las empresas les va mejor cuando los países tienen una agenda de desarrollo más ordenada. También nos financiamos con un 30 % de aportes de la cooperación internacional, de fundaciones y de embajadas, y en otro 30 % con proyectos que hacemos con gobiernos. A veces, no solo tenemos la oportunidad de poner en discusión un tema, sino también de implementarlo. Trabajamos con 17 provincias en todos los sectores geográficos y políticos que se le ocurran; Salta, Misiones, Córdoba, Buenos Aires, Chubut, Río Negro y Santa Fe son algunas de ellas. Con las provincias establecemos convenios de colaboración para el desarrollo de políticas, que se transforman en “bienes públicos”. CIPPEC no tiene una “oferta de servicios” a provincias, sino que buscamos apoyar alguna política estratégica de la provincia que coincide con la agenda de políticas que promueve CIPPEC. Por ejemplo, la evaluación del voto electrónico en Salta; la implementación de la boleta única en Santa Fe; los balances de gestión educativa en Río Negro, La Rioja y Santa Fe; la capacitación en Chaco y Chubut, etc. CIPPEC puede ser contratado tanto por el Ministerio de Educación,

como por el área de Desarrollo Económico de una provincia. La ONG tiene reglas que autolimitan el tope que tiene para trabajar con gobiernos. “Los recursos que provienen del gobierno nunca pueden ser más de un 35 % de los ingresos de CIPPEC”, afirma Straface, y explica que para mejorar la calidad de vida de las personas, CIPPEC necesita interactuar mostrando déficits y colaborando en la implementación de una buena política. Para Straface, es imposible colaborar en la implementación de una buena política y no perder independencia ni capacidad de señalar cuando se observa que algo no está bien. “En la medida en que te desbalanceás mucho hacia la implementación, se pierde distancia como para hacer señalamientos con independencia de criterio”, indica Straface. Por esta razón, cuando trabajan con empresas tienen reglas preestablecidas que garantizan la independencia de opinión. En CIPPEC las empresas no compran un proyecto en particular. Hay muchas compañías a las que les interesa contribuir en temas de educación. Para esto, CIPPEC tiene una agenda que le permite ofrecer apoyo al sector privado. También existe una estructura de donantes; respecto de esta, Straface y su equipo tratan de que ninguno tenga una posición muy preferencial en la estructura de financiamiento.

¿Cuál es el foco de CIPPEC en la actualidad? Tener en cada sector una agenda de políticas prioritarias. Después, dentro de esas políticas, hay algunos proyectos insignia. Trabajamos mucho en temas de coparticipación federal de impuestos, entre ellos, cómo fijar los arreglos fiscales gubernamentales. La distribución del financiamiento entre la nación, las provincias y los municipios está en el centro de la distribución del poder político en la Argentina y del vínculo que los gobernadores tienen con la nación y con cada uno de los municipios que están bajo su jurisdicción. Trabajamos para mejorar esa distribución, para hacerla más equitativa, más previsible; es un eje de trabajo central para nosotros. También nos importa mejorar la calidad de la representación política, es decir, la forma en la que los partidos representan a la ciudadanía y la calidad de los liderazgos políticos. Esto implica mejorar la calidad del sistema de votación, hacer más transparente el financiamiento de campañas, elevar el nivel de la discusión política en el marco de una elección ¿Cómo intervienen? A través de varias formas, que a veces recorren todo un ciclo. Una de ellas es la capacidad de analizar un tema, de estudiarlo, de agregarle


100 Políticas para potenciar el desarrollo (Edición literaria a cargo de Laura Zommer, Carolina Nahon y Dolores Arrieta). En este libro editado por CIPPEC se condensan 12 años de análisis e investigaciones de la ONG en áreas claves de políticas públicas. Entre sus capítulos se encuentra “Aportes para garantizar el acceso a una vivienda adecuada”. Leemos allí: “El desafío es diseñar una política integral que articule diferentes actores, mecanismos y estrategias, y que aborde la problemática de la vivienda y el hábitat de manera sostenible y sustentable. Proponemos sancionar un marco legal que reemplace el criterio de vivienda deficitaria por el de vivienda adecuada; formular una política que fomente el desarrollo urbano sostenible y sustentable; crear una red de vivienda y hábitat para el desarrollo sustentable que articule actores y estrategias e impulsar un modelo financiero combinado de subsidio, ahorro y crédito, como medidas clave”.

calidad a la información que hay sobre ese tema en el país. En Argentina, los políticos discuten con muy poca evidencia. El corto horizonte que, en general, tiene la acción política en nuestro país hace que la pelea se dé mucho más sobre temas de coyuntura y posiciones de corto plazo. No se miran los temas a largo plazo. Hay que agregarle a la política visión de largo plazo. Para eso, hay que estudiar los modelos y su impacto. Otro modo de intervención es lo que nosotros llamamos la estrategia de la incidencia, y se centra en dialogar, vincularnos, tener capacidad de intercambio con quienes toman decisiones sobre esas políticas, por ejemplo, los legisladores del Congreso, pero también con el Ejecutivo. Y muchas veces, con el sector privado que está involucrado en ese sector.


ONG

“Tenemos más de 150 empresas que nos apoyan porque es parte de su concepto de Responsabilidad Social”

También trabajamos con la implementación. Hay veces que logramos unir un buen análisis con la propuesta política que tenemos en las provincias y nos sumamos a implementar. Esto puede ocurrir porque CIPPEC presenta un tema y una provincia o un municipio responde a ese diagnóstico y pide ayuda, o porque viene un gobierno con esa demanda a CIPPEC y nos presenta el desafío. La última forma de intervención es el monitoreo y la evaluación. La política pública mejora en la medida en que haya alguien controlándola, visibilizando los éxitos y también los déficits, generando información relevante para activar a los públicos interesados en esas políticas. ¿Interaccionan con políticos? Claro, especialmente. CIPPEC es contratada por el sector público y los políticos. Queremos impactar en quienes se desempeñan en la función pública. Por eso trabajamos con el Poder Legislativo, el Ejecutivo, el Judicial y quienes tienen roles de representación política. Desde líderes partidarios hasta parlamentarios. Nos interesa mejorarles el marco de comprensión que tienen sobre las distintas políticas públicas sobre las cuales deciden. ¿Cómo es capacitar a un político? Si bien tenemos proyectos de escuelas de gobierno en las provincias, no me gusta usar la palabra “capacitación” porque suena muy patronal, como si los políticos fueran a la escuela. Los políticos son muy inteligentes. Lo que tratamos de hacer es que los marcos de evidencia, de información, de opciones


“Lo que tratamos de hacer es que los marcos de evidencia, de información, de opciones con los cuáles eligen políticas públicas sean más complejos y estén más orientados a entender los efectos a largo plazo de lo que deciden”

con los cuales eligen políticas públicas sean más complejos y estén más orientados a entender los efectos a largo plazo de lo que deciden. ¿Son permeables los políticos a la hora de recibir asesoramiento? Sí, hay que insistir en el concepto de que hacer buena política pública también es hacer buen negocio político. El político tiene un interés primordial de representar a su comunidad y, a partir de eso, lo que hay que alinear es que esa representación esté orientada a mejores rasgos de política pública, más que al beneficio. Trabajamos mucho en la profesionalización del Estado. No hay país que se quiera desarrollar que no tenga un Estado que trascienda a sus gobiernos. Nos preocupa mucho que las instituciones del Estado permitan el desarrollo de carreras y que la gente no cambie de posiciones con cada cambio de gobierno. Por eso, uno de los proyectos que tenemos en varias provincias son los esquemas de formación de los altos mandos del Estado. ¿Como ve CIPPEC al país? Como un gran marco de oportunidades externas e internas. De hecho, en los últimos nueve años

nos fue bastante bien, crecimos a tasas del 6 %; mejoramos los indicadores sociales con respecto a 2001. Hay muchas condiciones para que nos vaya muy bien, pero hay un gran desafío en lo que respecta a cómo la Argentina planifica su agenda de desarrollo. A corto plazo, el mayor desafío de los actores políticos es poder tener una mirada a largo plazo, más allá de defender sus intereses; tener objetivos claros como país. La inversión en educación en los últimos ocho años fue la más alta en toda la historia argentina, esto es superdestacable, representa más de seis puntos del PBI. La participación del Estado en la vida económica de la Argentina es la más alta de toda la historia. Otro desafío se vincula con la calidad institucional del país. Desde hace varios años, el mundo nos vuelve a abrir una oportunidad, el mundo va a seguir demandando lo que Argentina puede producir, hay capacidad de financiamiento en el mundo de la inversión. Los países antes desarrollados están viendo cómo salen de la crisis, por lo tanto expulsan inversión hacia otros destinos. A la región le va muy bien, a nuestros vecinos les va muy bien. Tenemos todo para que nos vaya muy bien.


CARA A CARA

1. Tres palabras que definan responsabilidad social empresaria. Conciencia, prójimo (el otro), planeta.

están convencidos de que hoy las empresas tienen que ser responsables, tanto en términos del impacto social como ambiental.

2. ¿Con qué personaje o suceso histórico/social identificás una buena gestión de RSE? Con Yvon Chouinard, de “Patagonia”, y Alex Pryor, de “Guayaki”.

7. Comunicación de RSE, ¿marketing o replicabilidad? Lo ideal es que sea inspiracional para la replicabilidad. Pero muchas veces hay cosas que se comenzaron para mostrar y después resultaron ser la imagen de la empresa, y si ser responsable por marketing comienza a ser la imagen de una empresa, creo que no es malo empezar por ahí.

3. ¿Qué libro le recomendarías a un gerente de RSE? The Responsible Company: What We´ve Learned from Patagonia´s First 40 Years, de Yvon Chouinard y Vincent Stanley∙ 4. RSE, ¿moda o realidad? La RSE puede ser moda si no se la incluye dentro de los valores de la empresa, si no atraviesa a la empresa desde su core. Todavía no hay una masa crítica de empresas que estén trabajando de esta forma. 5. No puede faltar en la oficina de un gerente de RSE… Es muy difícil poder cambiar la cultura de las empresas, por eso es muy importante en un comienzo que exista la oficina de RSE en las grandes firmas. En las medianas, es mucho más fácil no incorporarlas porque la cultura la imprime el emprendedor/ empresario, y él es el que puede marcar el rumbo de los valores empresariales. 6. ¿Qué obstáculos debe superar un nuevo gerente de RSE? Todo depende de la cultura de la empresa y del convencimiento de la alta dirección, es decir, si lo hacen porque de lo contrario estarían mal vistos o si

Ana Estenssoro Directora Ejecutiva del Espacio de Negocios Inclusivos Universidad Torcuato Di Tella

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8. ¿Cómo podemos contribuir los ciudadanos y consumidores con la RSE? Todos debemos hacernos cargo dependiendo del rol que estemos jugando, con el buen uso de las energías, siendo consumidores responsables, mirando qué hacemos con nuestros residuos. Cuando somos empresarios o gobierno, lo mismo. Esto no es responsabilidad de uno, es de todos como individuos y habitantes de este planeta que es nuestra casa. 9. ¿Cuál es la empresa socialmente más responsable del mundo? Hay muchas compañías responsables y creo que la responsabilidad no es una competencia, uno es responsable o no lo es. 10. ¿Somos un país socialmente responsable? A la Argentina todavía le falta mucho para ser socialmente responsable: nos falta crecer como ciudadanos y darnos cuenta de que los empresarios, los trabajadores, los gobernantes, todos tenemos un papel, un deber y una responsabilidad con nuestro país, nuestros recursos y nuestros hermanos.


1. Tres palabras que definan responsabilidad social empresaria. Responsabilidad, empresa y sociedad. 2. ¿Con qué personaje o suceso histórico/social identificás una buena gestión de RSE? Martin Luther King, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi. A nivel nacional, Juan Carr, Abel Albino y los ciudadanos anónimos. 3. ¿Qué libro le recomendarías a un gerente de RSE? Liderazgo y capital social, de Alejo Sison; Primero, las personas, de A. Sen y B. Kliskberg; y Dar sentido a la empresa, de P. Del Bosco y M. Paladino. 4. RSE, ¿moda o realidad? Depende de qué entiendo por RSE. Desde la perspectiva integral es una realidad que debe articularse en toda la cadena de valor: ad intra y ad extra, con la comunidad y los stakeholders. 5. No puede faltar en la oficina de un gerente de RSE… Nómina de empleados, clientes, proveedores, características y necesidades del lugar: comunidad, país y región. Este recordatorio: “La RSE es una visión de los negocios que integra el respeto por los valores éticos, las personas, la comunidad y el medio ambiente en el contexto de sus operaciones diarias y en el proceso de toma de decisiones estratégicas. Yo soy quien gerencia esto”.

6. ¿Qué obstáculos debe superar un nuevo gerente de RSE? La dificultad para estar presente en el modo de tomar decisiones en todos los niveles de las organizaciones, particularmente en el core de la estrategia empresarial y de los procesos vinculados con la cadena de valor. Si es una acción más y el gerente de RSE puede ser como artículo de cosmética, o el que se ocupa de reclamos y asuntos sociales. 7. Comunicación de RSE, ¿marketing o replicabilidad? Es loable que se muestre para ser replicable. Sin embargo, se ha abusado de estas acciones y se las ha tomado como palanca del marketing o como vidriera de que “soy bueno”. 8. ¿Cómo podemos contribuir los ciudadanos y consumidores con la RSE? Siendo amplificadores de acciones buenas. Es necesario conocer y alentar las buenas prácticas de las organizaciones: pago de salarios justos, respeto por las personas y su dignidad, lucha contra el trabajo infantil; es decir, las que fomenten el bien común. 9. ¿Cuál es la empresa socialmente más responsable del mundo? Kimberly Clark, Bimbo, Gas Natural Ban. 10. ¿Somos un país socialmente responsable? Somos un país con sentimientos solidarios. Nos falta ejercitar la responsabilidad en la propia labor diaria, tarea que será buena si está bien hecha, con respeto, con calidad y transparencia, sin transigir frente a acciones de corrupción de mayor o menor escala.

Mag. Silvia Carolina Martino Coordinadora de Estudios de la Facultad de Ciencias Empresariales Universidad Austral


Empresas responsables

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Una pyme que piensa a lo grande Pablo San Martín es socio director de SMS, una firma nacional con actividad en toda América Latina, que ofrece servicios de auditoría y asesoría fiscal. “Exportamos metodología argentina”, dice orgulloso.


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“Tenemos la necesidad de entrenar permanentemente a los miembros de la organización y también tenemos una división muy fuerte de capacitación, abierta a la comunidad”

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a humedad y el sopor de un cielo color acero aplastan a Buenos Aires. Se siente en la piel al caminar por las calles porteñas una mañana de hiperactividad; se palpa con la mirada desde el décimo piso de este edificio sin lujos ubicado a pocas cuadras de San Telmo y otras tantas de Constitución. Aquí funcionan las oficinas de San Martín, Suárez y Asociados (SMS), donde un balcón terraza ofrece una imponente vista de la avenida 9 de Julio. Quien recibe es uno de los que hacen honor con su apellido a la firma. Pablo San Martín, alto, de mirada franca y discurso sin vueltas, inició este proyecto el 5 de octubre de 1987 (dispara la fecha con precisión), un año después de haberse recibido de contador público en la Universidad de Buenos Aires. Lo armó desde cero, junto a un compañero de trabajo, Rubén Suárez. Se jugó todo por el proyecto. Trabajaba en una firma importante, Pistrelli, Díaz y Asociados (representante en la Argentina de Arthur Andersen), a la que renunció, no sin antes hacer un trato con su socio: hasta que consiguiera clientes,

compartirían su sueldo. “Por suerte, a los tres meses ya le empecé a devolver”, reconoce San Martín, oriundo de Ramos Mejía, 49 años, tres hijos (uno de 19, que estudia Biología, una de 16 y uno de 12). Los comienzos fueron en una oficina en San Telmo y el objetivo era construir una empresa que brindara servicios, con el foco puesto en las auditorías, las consultorías y los asesoramientos fiscales. Hoy tiene el orgullo de encabezar una gran compañía en el rubro, donde la clave es que, contrariamente a las que monopolizan el mercado, esta es ciento por ciento argentina. Y aún más: “Exportamos metodología argentina”, infla el pecho San Martín, en referencia a que SMS opera en toda América Latina. “Nosotros siempre nos consideramos más grandes de lo que realmente éramos; esa fue una de las claves”. ¿Cómo es realmente el abanico de una actividad tan amplia como compleja? De manera didáctica y clara, San Martín abre el juego y despliega el panorama de SMS, a la que en varias ocasiones durante la charla definirá como pyme, como un modo de diferenciarse de los grandes monstruos

que copan casi todo el mercado. Y detalla: “Somos una firma de auditores y asesores fiscales. Hay distintos roles en unos y otros. El rol como auditor es el de resguardar lo que se conoce como interés público. Porque el auditor le da ciertas seguridades a la comunidad integrada por los accionistas, los empleados, los acreedores, los proveedores, los financiadores de una empresa, a cualquier persona que tenga un grado de interés. Hay un depósito de confianza muy fuerte en una empresa. La función del auditor es, con una mirada externa, dar ciertas seguridades (no absolutamente todas) de que la información financiera que prepara la compañía está de acuerdo con las normas contables. En el área impositiva, una firma de estas características es una articulación entre el contribuyente y el fisco. El trabajo fuerte que tiene una firma de contadores en el asesoramiento fiscal es ir indicándole a la compañía cuáles son los lugares más seguros por los cuales se puede mover, cuáles son los límites legales…la idea es contribuir a las eficiencias fiscales, ayudar a pensar los negocios en términos impositivos”. Pero San Martín aclara que no termina allí la paleta de servicios que ofrece la firma. “Después hay ramificaciones muy importantes, porque al ser prestadora de servicios que tienen que ver con el interés público, debe haber un conocimiento muy grande de la organización. Diría que es la firma que más conoce a una empresa. Por ejemplo, una agencia de prensa y comunicaciones conoce ciertos aspectos; una firma de auditores se mete en todo: conoce de la logística, de temas contables, de la estructura financiera, de la estrategia (porque el auditor tiene que opinar sobre la continuidad de la compañía). Por esta razón es


muy normal que una firma de auditores derive en tareas de consultoría, recursos humanos, sistemas. Aquí contamos con diez o doce departamentos, entre ellos finanzas corporativas, precios de transferencias, un área de outsourcing (tercerización), otra de recursos humanos...”. El relato de San Martín es esclarecedor y se dirige a otra de las actividades que desarrolló a la par de su carrera profesional: la docencia. No resulta extraño, entonces, que otra de las actividades de SMS sea la de capacitación. “Tenemos la necesidad de entrenar permanentemente a los miembros de la organización y también tenemos una división muy fuerte de capacitación, abierta a la comunidad. Es que tenemos materiales preparados, docentes... De ahí surge el tema de dar cursos a empresas en lo que se llama educación corporativa. Doy un ejemplo para ponerlo en términos tangibles: un dermatólogo puede aprender de alguna especialidad dermatológica en una universidad, puede hacer una práctica hospitalaria o también puede ir a un laboratorio (de especialidades dermatológicas, por ejemplo) que dicte

algún curso para dermatólogos. Bueno, desde la práctica de la profesión, nosotros damos un aspecto educativo que se complementa con los otros. Es difícil obtener en el ambiente universitario los mismos conocimientos que los que puede tener alguien que está todo el tiempo en la práctica. Y nosotros estamos en la trinchera”, explica nuestro entrevistado. Para San Martín, el ejercicio de la docencia tiene que ver con un compromiso personal con la comunidad y consigo mismo. Desde el jardín de infantes hasta que se recibió de contador público, recibió enseñanza pública. “De no haber sido por la educación pública y gratuita, yo no hubiera podido llegar a donde llegué”, se sincera. “Di clases en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad de El Salvador, actualmente doy clases en un programa que tenemos en conjunto con la Universidad de Bologna”. ¿Qué te brinda personalmente dar clases? En mi caso, es un tema de evolución: yo soy un producto del Estado. Siempre sentí que tenía la

obligación de devolverle algo a la comunidad que me ayudó. Entonces, durante muchos años di clases. Cuando cumplimos 20 años de la firma, decidimos no hacer un cóctel para clientes (como se acostumbra a hacer en estas ocasiones), sino destinar el dinero que hubiésemos gastado en eso a efectuar una donación para remodelar un aula de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, donde varios de acá hemos cursado. Es muy rica la interacción con los alumnos. Desde el punto de vista humano, no tengo dudas de que se disfruta. Pero no siento que me enriquezca en términos profesionales, si bien tener que explicar un tema te obliga a fortalecer ciertos conceptos. RSE, una marca de fábrica San Martín toma la palabra y primero brinda una visión certera que desmitifica cierta ligereza con la que se toma el término ‘responsabilidad social empresaria‘. “Nosotros sentimos que tuvimos responsabilidad social desde antes que se pusiera de moda esta denominación. Cuando empezó


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Pablo San Martín Colegio: comercial de Ramos Mejía Universidad: Contador Público - UBA Idiomas: Inglés Hobbies: soy un lector compulsivo. Me gusta dedicar tiempo a la lectura, compartir tiempo con amigos y desarrollar actividades en contacto con la naturaleza. Tu héroe de ficción favorito: Gilgamesh. Por su valor y su profunda amistad con Enkidu. Palabras o frases que usás más: “es mejor quedarse callado y pasar por tonto antes que abrir la boca y confirmarlo”. Lo que te hace reír: muchas cosas. Creo tener buen sentido del humor. Pero si tuviera que elegir algo, me quedaría con el Manual de zonceras argentinas de Arturo Jauretche, y los programas de Mr. Bean (Rowan Atkinson). Lo que más disfrutás: una buena obra de teatro, una cena con amigos. Lo que más te gustó hacer en tu vida: haber encontrado siempre el tiempo necesario para compartir actividades con mis hijos.

a popularizarse el término, apareció como una innovación, pero la realidad es que la responsabilidad social empresaria nace automáticamente con la empresa, es decir, desde el momento en que hay un ciudadano en algún lugar del mundo que decide organizarse como empresa. En algún punto me hace un poco de ruido que se levante tanto el término desde el punto de vista del marketing o para mejorar la imagen de una compañía. Siempre hemos tenido una vocación de participar en el debate público, en las acciones ciudadanas, porque primero nos definimos como ciudadanos, después como profesionales y por último como profesionales organizados en una empresa”. SMS cuenta con varios programas de donación, cuya premisa es “ayudando al prójimo nos ayudamos a nosotros mismos”. Algunas de las acciones son la recolección de tapitas plásticas para la Fundación del Hospital Garrahan; la colecta interna


para la Asociación Auca Lihuen para el comienzo de clases, donde la firma duplica lo recaudado por el personal; la ayuda a la Asociación San Miguel de Catamarca para el Día del Niño. También cuenta con programas de fomento del deporte y la cultura (como el auspicio a deportistas o equipos, como así también el apoyo a la publicación de libros y a la realización de muestras fotográficas o de otras ramas del arte), con iniciativas de concientización para la Semana Mundial de la Salud o en campañas de vacunación, y también con programas de acción social a través de los servicios que SMS brinda. A diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos o en Europa, la profesión que abraza Pablo San Martín parece no tener —frente a los ojos del Estado— la misma importancia que otras. El socio director de SMS profundiza, con evidente malestar, en esta cuestión: “El doble papel del contador público, de resguardo del interés público y de asesor fiscal, tiene una responsabilidad enorme en la comunidad. Sin embargo, la actividad del contador público no goza en la Argentina del prestigio que sí tiene en otros lados. Una de las razones es que quien debería ejercer el poder de policía, no controla. Por lo tanto, es una profesión a la que se percibe más laxa de lo que debiera ser”. Al estar involucrada en el desarrollo total de innumerables empresas de distintos ramos, SMS le permite a San Martín estar al tanto de qué rumbo está tomando no solo el país, sino toda la región en la que opera. “Nosotros nacimos y al poco tiempo se vino una crisis brava”, recuerda, en referencia a los turbulentos hechos de 1989 (hiperinflación incluida), que desembocaron en la salida anticipada del entonces presidente Raúl Alfonsín. Luego vino lo peor, la crisis de 2001. “Ahí sinceramente pensamos que no salíamos. De hecho, distintas voces del extranjero tenían miradas apocalípticas con respecto al futuro de nuestro país. Sin embargo, en dos años pudimos torcer el rumbo gracias al esfuerzo de la gente. Hoy podemos hablar de que, más allá de las ideologías o de los partidos, hay un proyecto de incluir a la gente. La inclusión, eso es algo importantísimo”, destaca San Martín. Inclusión, devolución a la comunidad, prestar servicio. Algunos de los principios innegociables que San Martín se juró defender a capa y espada allá por 1987, cuando su aventura de armar una gran empresa de servicios era un sueño difícil de imaginar.


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Apuesta por el agua

Educar por medio del cine

Resumen de RSE

Junto a las organizaciones World Wildlife Fund o Fondo Mundial para la Naturaleza (también conocida como WWF, por sus siglas en inglés), WaterAid y Earthwatch, el HSBC anunció en junio pasado el lanzamiento a nivel mundial del Programa por el Agua. La iniciativa cuenta con una inversión global de 100 millones de dólares, a lo largo de un período de cinco años. A nivel local, la empresa y la Fundación Vida Silvestre Argentina –representante local de la WWF– desarrollarán un programa con el mismo fin. El objetivo del programa es beneficiar a las comunidades necesitadas llevándoles agua potable y mejores servicios sanitarios. La empresa trabajará junto a las ONG en ríos y humedales de cinco regiones de América del Sur, Asia y África.

Disney y Cimientos –fundación para la igualdad de oportunidades educativas– se unieron para que más de mil chicos provenientes de familias en situación de vulnerabilidad socioeconómica pudieran disfrutar de una mañana de cine. El 12 de junio, más de mil chicos que cursan el primer año del nivel medio en distintas escuelas en las que Cimientos desarrolla sus programas tuvieron la oportunidad de ver Chimpancés (la nueva película de Disneynature), en una avant première exclusiva que se realizó en simultáneo en tres salas del conurbano bonaerense. Los chicos disfrutaron de la película junto a los docentes de las escuelas y a voluntarios de Cimientos. Además, las escuelas recibieron material de capacitación, que consistió en un kit educativo con el cual los alumnos trabajarán las enseñanzas de la película a través de la promoción de valores de conservación de la vida silvestre, con actividades basadas en la investigación. Cimientos es una organización sin fines de lucro que desde hace 15 años trabaja intensamente para que todos los chicos en situación de vulnerabilidad socioeconómica puedan terminar la escuela secundaria. En 2011, más de 16 500 chicos participaron de los programas, de manera directa o por medio de organizaciones aliadas.

Durante 2011, Energizer llevó a cabo de manera exitosa diversas acciones en materia de RSE. Basándose en el concepto de “Esto sí es positivenergy”, la empresa transmite su nueva plataforma de comunicación y se involucra con las comunidades mediante estas acciones. Una de ellas fue la Energizer Night Race, una carrera en la que los participantes iluminaron la pista con linternas head lights. Esta iniciativa contó con una donación de 11 millones de horas de luz con linternas a luz solar, destinadas a familias y escuelas de alrededor del mundo que carecen de servicios eléctricos. En el país, la distribución de dichos productos está a cargo de la Asociación de Padrinos y Alumnos de Escuelas Rurales (APAER). De esta forma se beneficiaron 60 escuelas y más de 2500 alumnos, y se distribuyeron casi 500 linternas. Otra de las actividades de la empresa es la publicación del calendario “Yo Sueño”, un almanaque que la marca comercializó a beneficio de la asociación Manos en Acción, en el que se representan los meses del año con sueños de niños que pertenecen a la asociación. Cada uno de ellos tuvo un valor de $1 y se beneficiaron 150 chicos. “Pilas rosas” es otra iniciativa de la empresa, en la que se desarrollan pilas Energizer Max de color rosa para ayudar a concientizar sobre la importancia de la detección temprana del cáncer de mama. Parte de los fondos recaudados por su venta fueron donados al Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (MACMA). Por último, Energizer tiene una alianza con el Instituto Oral Modelo, con el fin de otorgarle un valor agregado a las pilas auditivas que se utilizan en audífonos.

FUENTE: Cimientos

Para llevar adelante el proyecto a nivel local, el HSBC proveerá financiamiento y promoverá la capacitación y el voluntariado de sus empleados en torno a la temática del agua, el cambio climático, el consumo y el valor de los bosques como protectores de cuencas hídricas. Las metas del proyecto son la implantación de 18 000 árboles por año, la recuperación de 30 hectáreas de bosques nativos al año en sitios de relevancia para la provisión de servicios ambientales y la recuperación de la capacidad del sistema natural. FUENTE: Nueva Comunicación

FUENTE: Ver y Comunicar


Nueva campaña “Héroes”

Certificación ISO 50001

En favor de la educación

Docentes, padres y médicos son los héroes reales elegidos por los argentinos. Entre las personalidades públicas, Juan Carr fue el de mayor nivel de reconocimiento entre los encuestados por su trabajo hacia la comunidad. Siete de cada 10 argentinos señala, además, que los héroes reales contemporáneos contribuyen a un mayor grado de felicidad colectiva. En el contexto de su nueva campaña, “Héroes”, Coca-Cola solicitó a TNS este estudio que profundiza sobre la figura del héroe real y actual. Históricamente, Coca-Cola ha expresado su punto de vista sobre temas relevantes para el mundo, con mensajes optimistas. “Con Héroes seguimos profundizando en nuestra mirada optimista sobre el mundo y sobre las personas, invitándolas a ser protagonistas del cambio, a hacer que lo extraordinario suceda”, comenta Katzi Olivella, gerente senior de marketing de bebidas gaseosas de Coca-Cola de Argentina. “Las historias que presentamos son algunas de las muchas que ocurren alrededor nuestro, con miles de héroes anónimos que todos los días trabajan para el bien común”. En el marco de esta campaña Coca-Cola reconoció el trabajo de diferente “héroes” reales que silenciosamente trabajan a favor de la comunidad.

ABB, empresa global de ingeniería líder en tecnologías eléctricas y de automatización, anunció a mediados de junio la certificación ISO 50001 de su sistema de gestión de la energía en la planta de Valentín Alsina (Buenos Aires). De esta forma, se convirtió en la primera empresa del país en obtener dicho reconocimiento. Disponer de un sistema de gestión de la energía certificado en su principal planta productiva del país (50 000 m² cubiertos; 650 empleados) le permite a ABB iniciar un proceso de mejora continua apto para implementar los controles energéticos correctos. Esto involucra identificar las áreas en las que es posible reducir el consumo de energía mediante la aplicación de acciones simples tendientes a promover prácticas de eficiencia energética y así disminuir los costos asociados. Con la incorporación del sistema de gestión de la energía, ABB se convirtió en la primera empresa del país que opera bajo la cuádruple certificación de gestión de la calidad (ISO 9001); gestión ambiental (ISO 14001) y gestión de la seguridad y la salud ocupacional (OSHAS 18001). El proceso de implementación contó con un equipo de gestión de la energía, el cual involucró a todas las áreas de la empresa. Como parte de la implementación, se capacitó a todo el personal de la planta y a los contratistas estables, se fijó una línea de base energética, se establecieron indicadores de desempeño y se definieron metas y objetivos de reducción. El plan de uso eficiente de la energía contempla el reemplazo de luminarias y mejoras de infraestructura en la totalidad de la planta a partir de este año.

Banco Columbia y Fundación Ruta 40, ONG dedicada a apoyar el desarrollo integral de las comunidades de escuelas rurales situadas en las cercanías de la Ruta Nacional N.° 40, llevaron a cabo una campaña para colaborar con la Escuela N.° 53 de Jujuy. El sábado 19 de mayo, un grupo de empleados de Banco Columbia, acompañados por familiares, realizaron una jornada de voluntariado en el marco del Programa de Voluntariado Regional del área de RSE de Banco Columbia, que fue coordinada por Fundación Ruta 40. La actividad se realizó junto a alumnos y padres de la escuela N.° 53 Marcelino Vargas, situada en la localidad de La Ciénaga (Jujuy).

*Foto. De izq a der: Federico Schnoller, Juan Iramain, Julián Weich, Katzi Olivella, Silvina Bianco. FUENTE: Urban PR

FUENTE: Mora y Araujo Grupo de Comunicación

Durante las semanas previas a la jornada de voluntariado, empleados del Banco Columbia recolectaron alimentos no perecederos, material didáctico, libros, elementos de educación física y los elementos necesarios para desarrollar un taller de costura y tejido, además consiguieron una biblioteca. Gracias a su colaboración, se pintó un aula, pupitres y pizarrones, también se colocaron lámparas, paneles de corcho en las aulas, barrales para las cortinas y estanterías. A fin de contribuir con el comedor de la escuela, se entregó material para techar el horno de barro y se donaron utensilios de cocina. Además, los voluntarios instalaron aros de básquet en el patio de la escuela. La jornada estuvo coronada por un almuerzo preparado por los padres de los alumnos, que compartieron con el equipo de Banco Columbia y Fundación Ruta 40. FUENTE: Feedback PR – Comunicación y Prensa


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RSE virtual

Resumen de prácticas sustentables

Avon lanzó el blog corporativo llamado Avon’s Calling, dentro de su programa de RSE. Entre los bloggers que publicarán cada martes está el equipo de RSE de Avon, incluyendo a Tod Arbogast, vicepresidente de Sostenibilidad y Responsabilidad Corporativa, y Susan Arnot Heaney, directora ejecutiva de Responsabilidad Corporativa. También publicarán colaboradores de otras áreas de Avon y de fuera de la empresa, entre los que se encuentran algunos interlocutores de los programas filantrópicos, como Avon Hello Green Tomorrow.

Abbott presentó su Memoria de Responsabilidad Social Corporativa (disponible en www.abbott.es), que refleja que el 42 % de todas las inversiones en España se dedicaron a la investigación y el desarrollo, y que un 5 % de los empleados trabaja en investigación, con especial enfoque en las enfermedades crónicas. “Consideramos a la responsabilidad social empresaria como una oportunidad para integrar los principios y las mejores prácticas en la esfera comunitaria, medioambiental y empresarial, con el esfuerzo diario de todas nuestras divisiones”, señaló Esteban Plata, presidente de Abbott España. El texto también destaca que la iniciativa más representativa de Abbott fue el Informe Bernat Soria, que recopila las opiniones, las expectativas y los retos identificados por los líderes del Sistema Nacional de Salud (SNS), a fin de destacar posibles soluciones para su sostenibilidad, como por ejemplo, la implicación de todos los agentes que intervienen en él. La Memoria de Responsabilidad Social Corporativa refleja, además, que la empresa redujo las emisiones de dióxido de carbono hasta en un 78 % en los últimos años, a través de la mejora de la eficiencia energética, el cambio a combustibles bajos en carbono y el impulso de la energía renovable. Abbott puso en marcha un Plan de Eficiencia Energética Ambiental. Este plan, que incluyó diversas actividades, permitió un ahorro anual de 165 MWh y la reducción de 140 toneladas métricas por año en las emisiones de carbono.

Por las comunidades más necesitadas

A través de este lanzamiento la empresa difundirá ideas, noticias y perspectivas relacionadas con los tres ejes de la misión de Avon: empoderamiento de la mujer, sustentabilidad y filantropía. “Estamos orgullosos de lanzar el blog como el último paso en nuestro camino de ser transparentes y ofrecer un diálogo con nuestros grupos de interés –dijo Arbogast–. Avon tiene una larga tradición como agente de cambio global y en cuestiones diversas, como la deforestación o la violencia doméstica. Parte de nuestro éxito se debe a que compartimos esta información”. El primer post fue publicado por Heaney y trata sobre la relación entre la productividad de los trabajadores, el altruismo y el compromiso. En el párrafo final de ese post se lee: “Si los blogs hubieran existido en 1886, cuando fue fundada Avon, estoy segura de que nuestro fundador, David H. McConnell, habría sido un blogger entusiasta…”.

Bajo el lema “Un techo para mi país” de la organización sin fines de lucro TECHO, empleados de FedEx Express se unieron al proyecto de construcción de tres viviendas en Altos de Howard y Arraijan (Panamá), que se pondrá en marcha a fines de julio. TECHO es una organización sin fines de lucro compuesta por jóvenes, presente en 19 países de América Latina y el Caribe. A través del trabajo conjunto de familias que viven en la extrema pobreza y jóvenes voluntarios, TECHO tiene como objetivo superar la pobreza en barrios de la región. Este proyecto de construcción, enmarcado en la política de RSE, se llevó a cabo gracias a la colaboración de empleados de FedEx Panamá, quienes se unieron a los jóvenes de TECHO para aportar su grano de arena en la construcción de viviendas y ayudar a familias necesitadas en las comunidades de Altos de Howard y Arraijan.


Bolivia

Suecia

Brasil

Nuevo producto para la higiene

Certificación TI

Juventud por la sustentabilidad

En junio pasado se lanzó al mercado Alcosgel, el primer producto boliviano con enfoque de RSE. Este emprendimiento es la suma de los esfuerzos del Ingenio Azucarero Guabirá y el Grupo Alcos, y tiene como beneficiarios a miles de niños de Bolivia.

TCO Development, la organización internacional para la TI sustentable, anunció a fines de junio los primeros productos de TI que logran la certificación de sostenibilidad de TCO Certified de nueva generación (www.tcodevelopment.com). Centrándose en la responsabilidad medioambiental, social y económica, TCO Certified es el primer programa de su clase que mejora su certificación medioambiental con requisitos orientados a la RSE en las plantas de producción de productos TI. Desde el comunicado de los nuevos requisitos en marzo de este año, varias marcas de TI trabajaron para mejorar su compromiso en RSE, lo que se ve reflejado en los primeros productos que cumplen los nuevos requisitos. Mientras aumenta la preocupación por las condiciones laborales en las plantas de fabricación de TI, TCO Certified requerirá ahora que los fabricantes demuestren su compromiso con las convenciones ILO, y que cumplan todos los requisitos medioambientales, ergonómicos y energéticos. Las plantas de producción necesitarán mostrar progreso hacia el cumplimiento de las convenciones ILO mediante auditorías sociales independientes y compromisos con programas como el EICC o el SA8000. Los criterios de TCO Certified están diseñados para asegurar que la fabricación, el uso y el reciclaje de los productos de TI se ajustan a las exigencias medioambientales, sociales y económicas. El programa es una herramienta útil para que los compradores profesionales logren una compra de TI sostenible más fácil y, como todos los modelos de producto están verificados en una planta de pruebas independiente, los compradores pueden tener la seguridad de que los productos que seleccionan cumplen las expectativas.

Alrededor de 100 adolescentes y jóvenes (de 15 a 30 años) de 11 estados brasileños y de más de 18 países de Latinoamérica, Europa, África y América del Norte contribuyeron con la Agencia Joven de Noticias Internacional, que estuvo presente en Río+20, en ocasión de celebrarse la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible y la Cumbre de los Pueblos por la Justicia Social y Ambiental, eventos que tuvieron lugar en Río de Janeiro entre el 15 y el 23 de junio.

Alcosgel, un alcohol en gel para la higienización de manos, es el resultado de una alianza estratégica entre dos empresas que forman parte del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible (CEDES), fundación empresarial que promueve el programa “Sembrando Salud”. El objetivo del citado programa es mejorar la calidad de vida de los bolivianos y elevar los niveles de nutrición, particularmente en la población infantil. En una primera etapa, Guabirá y Alcos producirán tres millones de sobres mensuales de Alcosgel, además de otras presentaciones, que serán comercializadas entre el público en general en todo el país. Alcosgel apoyará al programa “Sembrando Salud”, que promueve CEDES-Bolivia, para mejorar la calidad de vida de los niños del país. “Decidimos integrar acciones empresariales con responsabilidad social a través de CEDES, para fortalecer un programa que reducirá los niveles de parasitosis y desnutrición infantil del país”, sostuvo Mariano Aguilera, presidente de Guabirá. La parasitosis es uno de los flagelos que afecta directamente a la población infantil de ese país. Los diferentes estudios realizados en Bolivia determinan que siete de cada diez niños están afectados por parásitos, los que se reproducen, entre otros factores, por la falta de higiene en las manos.

La iniciativa contó con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Provincia Autónoma de Trento (Italia), y se desarrolló en colaboración con diversas organizaciones de Brasil y América Latina, como BemTV y Catavento Comunicación y Educación, y las argentinas Fundación TierraVida y Ecomanía. Parte de los participantes desembarcaron en Río para el Youth Blast, encuentro preparatorio de jóvenes organizado por el Major Group de Niños y Jóvenes de la ONU para Río+20. Luego de completarse el grupo, las actividades de formación y preparación para la cobertura educomunicativa y colaborativa se llevaron a cabo en uno de los principales eventos realizados por la ONU. Los adolescentes y jóvenes fueron divididos en distintos grupos, entre ellos texto, foto, video, audio, periódico mural y “fanzine”. Con el apoyo del Laboratorio del Activismo, un grupo de jóvenes creó acciones que se incorporaron a la cobertura. Todo el material producido se divulgó en la página de la Agencia Joven de Noticias (www.agenciajovem.org), en la de la Campaña Río+Vos (www.riomasvos.org) y en las páginas y redes sociales de las organizaciones que colaboraron en la iniciativa.


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