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8 NOTA

>LA PRENSA DOMINGO 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

Reúne la UNAM su amplia oferta cultural y científica en un programa Por Carlos Paul

L

a amplia y diversa oferta cultural, artística y de divulgación científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha sido reunida en el programa denominado En contacto contigo, con la finalidad de acercar a los estudiantes de bachillerato, licenciatura y posgrado a la música, danza, teatro, cine, artes visuales y literatura, entre otras actividades. Se trata de una iniciativa dirigida únicamente a estudiantes de la máxima casa de estudios. Esta primera edición se desarrollará del 27 al 30 de septiembre en 10 sedes. Incluye más de 550 espectáculos y 500 artistas participan en ella. Se busca aprovechar lo que ofrece cada dirección (de danza, teatro, música y literatura, entre otras), así como lo que los museos y centros culturales depen-

alumnos y sus padres, se les preguntó, ¿cuál es su contacto con el arte?, ¿qué tan frecuentemente asiste a un concierto, a una obra de teatro o a un museo o qué libros habían leído?; “los resultados muestran algo que todos conocemos: vivimos en una cultura en la que apenas se reconoce y rara vez se celebra el arte y a los artistas”, explicó Uriarte. “Si tomamos al azar a cualquier joven y le preguntamos por Ernesto de la Peña o Gustavo Dudamel, lo más probable es que su nivel de conocimiento sea inferior en esos casos, pero es diferente si la pregunta se hace, por ejemplo, por El Chicharito. Hoy día casi ningún niño o joven se entera de lo que ocurre en las artes y sobre todo en las ideas científicas. Casi todo se ha reducido al entretenimiento

Busca acercar a los universitarios al arte y las humanidades dientes de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM. “La idea es formar profesionales más creativos y sensibles; estudiantes más conscientes y mejor capacitados para generar propuestas creativas más ricas que si solo se dedicaran al estudio de su disciplina. El programa mostrará también la relación íntima del arte con las matemáticas, la física o las ciencias sociales. Se propone a los estudiantes de la UNAM una visión del conocimiento como experiencia integral, donde conviven las ciencias, las humanidades y las artes.” María Teresa Uriarte, titular de Difusión Cultural, dio a conocer el programa el pasado miércoles en la Sala Nezahualcóyotl, del Centro Cultural Universitario.

LA CULTURA

TRASCIENDE LA ECONOMÍA

Mediante una encuesta aplicada a

comercial, al futbol, a los chismes de los famosos o a la nota roja. El poco reconocimiento a artistas, pensadores y científicos ha empobrecido a nuestra cultura. “No estoy en contra del entretenimiento –aclaró–, pero se debe recordar que el mercado pone precio a todo; y el papel de la cultura va más allá de la economía.” En contacto... busca lograr que el disfrute de las artes se convierta en parte de la cotidianidad de los estudiantes. “Por separado se tienen algunas estadísticas sobre la asistencia a algún espectáculo o museo, pero ahora se tendrá una clara y confiable sobre cuántos estudiantes de la UNAM asisten a su oferta cultural y científica”, detalló Uriarte. Para participar se debe ingresar a la página www.cultural.unam.mx y ahí ingresar a la liga En contacto contigo.

> LA PRENSA DOMINGO 14 de octubre de 2012 Año 14 No. 735

Entregan premio a Sabina Berman

en la Feria del Libro de Fráncfort

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or su obra "La mujer que buceó dentro el corazón del mundo", la dramaturga y escritora mexicana Sabina Berman recibió el premio LiBeratur, en el marco de la Feria del Libro de Fráncfort, en Alemania, uno de los encuentros libreros con mayor prestigio en el mundo. El reconocimiento a la también narradora, directora de teatro y de cine fue entregado este domingo 7 de octubre, luego de que el fallo había sido anunciado en septiembre pasado. En su decisión el jurado alabó la perspectiva inhabitual que toma Berman en su narración de una chica autista. De esta manera, añadió, logra una descripción precisa de la lógica generalmente vigente en la sociedad de la explotación y aprovechamiento, lo que consigue sin llegar a ser moralizante. Resaltaron los miembros del jurado su manera de narrar, aguda y realista, a veces surrealista y muy a menudo lleno de humor. El arma más agudo contra la memez y la insensibilidad, asentaron, lo encuentra Berman en su lenguaje preciso y sin emociones, que ha sido traducido excelentemente por Angelica Ammar al alemán. De acuerdo con datos de su biografía difundidos por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y de algunos sitios electrónicos, incluido el "blog" de la autora, Sabina Berman nació en 1956, hija de Enrique Berman, destacado industrial, y la psicoanalista Raquel Goldberg. Estudio psicología y letras

mexicanas en la Universidad Iberoamericana, así como dirección escénica en el Centro de Arte Dramático A.C. (CADAC). Su obra ha sido premiada en varias ocasiones, destacando su texto "Mariposa" con el Premio de Poesía Pluridimensional Juguete, 1974, y "Ocho cuartos igual a dos humores, Premio de Poesía Pluridimensional Máscara, 1975; año en el que ganó el Premio de Cuento Latinoamericano convocado por el Año Internacional de la Mujer. Entre sus obras galardonadas destacan "Yankee", "Herejía" y "Rompecabezas", premiadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes, lo mismo que "La tía Alejandra", que le valió el Ariel al mejor guión, otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Tal vez su obra escénica más conocida es "Entre Pancho Villa y una mujer desnuda", que ella misma trasladó al cine en 1995. Asimismo, ha explorado la literatura para niños, con creaciones como "Caracol y Colibrí"; "Un árbol de humo" y "La maravillosa historia del niño pingüica, de cómo supo su gran destino y comprobó su grandeza" y "Los ladrones del tiempo", que es una adaptación de la novela "Momo", de Michael Ende. La obra premiada, "La mujer que buceó dentro el corazón del mundo", ha sido traducida a más de 13 idiomas.

Por Paula Carrizosa

Nueve de octubre


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n d i c e Ernesto "el Che" Guevara Foto: Archivo

pag. 3

Mo Yan sorprende al mundo con su Nobel de Literatura

María Moreno

La universidad secreta

José Cueli

La Cruz y la espada

Carlos Manuel Álvarez

Nueve de octubre

• DIRECTORIO •

Lic. Felix Garza Elizondo Director General Mtra. Adriana Quintana Coordinación General Consejo Editorial MARTíN MENDO CANTÚ (†) OLGA FRESNILLO OLIVARES GRACIELA RAMOS DOMÍNGUEZ

¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligando a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?

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por Eduardo Galeano

omo de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar pag. 4 en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión. ¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede? ¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligando a seguir expiando el pecado de su libertad, pag. 6 que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa? ¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban haitianismo en el siglo diecinueve? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el pag. 7 mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza? ¿O será porque esa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales? Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños. ¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no van a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada, y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita. ¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás? ¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

Este artículo está dedicado a Jorge Marchini

Artículo 7

>LA PRENSA Domingo 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

d i t o r i a l

La amenaza haitiana

De nuestra portada

Yanet Aguilar Sosa

>LA PRENSA Domingo 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

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Nueve de octubre

uando yo nací, el Che Guevara ya estaba muerto y su retrato había aparecido en la portada de la revista Life. Hay, ciertamente, pocos rostros tan impresionantes como los rostros de este hombre. Contadas imágenes o palabras provocan una compresión y un sobrecogimiento semejantes a los que sobrevienen con esas fotografías en las que siempre, sea en una posición u otra, en este o en aquel país, como un secreto que no resiste más, se deja ver la estampa misma de la sugestión. Perdonen la confidencia, pero yo he llegado a su persona desde los terrenos más pueriles, desde las situaciones menos épicas. En caso de que quieran decir algo, ¿qué es lo que dicen los rostros del Che? ¿Hacia dónde, por ejemplo, miraba aquella tarde de 1960 en que Korda lo tomó desprevenido y lo incrustó con fiereza en todas las banderas y todos los pulóveres del

por Carlos Manuel Álvarez

sus actos históricos también. Pero tampoco son sujetos de esquina. (No dejen, estudiantes, que los engañen con ninguna de estas farsas.) El Che recorre el continente en moto, y no podía sospechar, tan muchacho como era, que ese viaje era un viaje sin retroceso, un trayecto sin fin. En primera instancia, recorrer Latinoamérica es una acción natural que muchos otros han hecho antes y después. El Che no sabrá nunca que terminará en México y, por más que se lo haya pensado madrugadas enteras, no sabrá tampoco cómo es que cae en la Sierra Maestra, y después en La Habana, y luego en la ONU, y más tarde en el Congo, y Europa del Este, y de nuevo La Habana, y casi finalmente Bolivia, y por último la muerte, y con la muerte el símbolo que es. Así como otros entran al ruedo del crimen, o de la diplomacia, o del aburrimiento, en algún momento el Che Guevara

¿En qué momento justo los héroes se convierten en héroes? En ninguno. No hay, a pesar de las efemérides, momentos justos. El Che es el único muerto que no me parece muerto. mundo? Los sucesos de La Coubre complementan las connotaciones dramáticas que por sí solas se desprenden de su cara, y hacen que olvidemos algo. El Che observaba los cadáveres, el mar de cubanos rabiosos, el hecho consumado y sin retroceso, el hombre envuelto en el vertiginoso remolino de la historia, el paso del tiempo, las víctimas como causa, pero también como azar, y así, sin que hayamos reparado nunca, la inmanencia le viene porque no mira la guerra con la gravedad o la cercanía de los estadistas, sino con la gravedad o la cercanía de los poetas. El Che era el Che, y era, además, Byron. Hoy no. Hoy es otra cosa. Y esa condición oblicua no es exactamente la que prende en los eternos rebeldes, en las descafeinadas barricadas contemporáneas, en los adolescentes incendiarios. Los héroes corren dos riesgos gravísimos, siempre latentes. Primero: el hecho de sobrevivir a su propia heroicidad. Segundo: el hecho de no sobrevivirla. Primero: el hecho de que se les mitifique en vida. Segundo: el hecho de que se les mitifique en muerte. Todos los mitos son malos arquetipos de mitos anteriores, los cuales, a su vez, fueron reproducidos sobre el mito de Prometeo, tan falaz. Los grandes hombres no son grandes hombres. Sus actos íntimos son comunes. Sus actos públicos y

entró al ruedo de las epopeyas. Un ruedo, en esencia, igual a los demás. Si el crimen cambia la vida de unos pocos, la diplomacia la vida de nadie, y el aburrimiento la vida personal, las epopeyas cambian la vida de millones de personas, y esa es, visto así, la única diferencia, puramente cuantitativa. Sin embargo, hay otro rasgo distintivo: el rasgo poético. Que no se define en los hechos, sino en el pensamiento. No se define en subir al Granma, sino en la decisión de subir al Granma. No se define en irse a Bolivia, sino en convencerse de que es imprescindible irse a Bolivia, y que para ello tan solo se cuenta con lo que cuenta el resto. Es decir, un cuerpo y un ideal (todos tenemos un ideal, por mezquino que sea). Que tus actos individuales tengan una finalidad colectiva es la verdadera distinción de estos hombres. Entender el destino de la humanidad como tu destino. O darle, en suma, esa explicación. Lo que hace héroe al héroe es la completa disposición hacia empresas que rebasan sus límites físicos de sujetos normales. Lo que los hace sujetos normales es que a pesar de subordinar la realidad a pretensiones impensadas por el resto, no pueden hacer otra cosa que iniciar las revoluciones de cero, paso a paso, casi inconscientemente, con la misma inexplicable y ordinaria secuencia que alguien comienza un libro, o planifica un atraco, o termina una casa. ¿En qué momento justo los

héroes se convierten en héroes? En ninguno. No hay, a pesar de las efemérides, momentos justos. Los héroes se convierten en héroes en el momento que se explican poéticamente. ¿Qué hay, pues, más épico que un poeta? Pero también, ¿qué hay más absurdo? El asesinato del Che marca el fin de una época, y no deja de ser un acto ejecutado por un rapaz subalterno, un gatillo llevado hacia atrás por un don nadie. Cuando se mitifiquen las ideas, siempre tan férreas, y no los hechos, siempre tan manipulables, entenderemos a plenitud esa aparente contradicción. La retórica pública establece un orden falso, lleno de imprecisiones y alarmantemente vacío de luminosos detalles. Tres mínimas escenas hacen que para mí el resto de la vida del Che adquiera las connotaciones que supuestamente se pide que tenga. Las tres son en los meses finales de su vida. La primera cuando le dice a Aleida March, antes de irse para Bolivia, que eso es lo único que le puede dejar, lo único íntimamente suyo. ¿Qué? Una cinta con su voz, donde se escucha un poema de Vallejo y otro de Neruda. Pensemos en todo lo que el Che ha vivido, pensemos en el hombre que se ha ido convirtiendo, en todo lo que ha viajado y en toda la política internacional que ha hecho. Y pensemos luego en cómo lo único íntimamente suyo son esos versos escritos por otros, a esas alturas escritos por nadie. La segunda ya en Bolivia, en plena guerrilla, cuando se aparta y trepa en un árbol y se roba tiempo para revisar un libro. Y la tercera, escena que no aparece en ningún lugar, y que no es la fotografía bíblica con ojos entrecerrados de la revista Life, son esos segundos finales en los que el Che yace amarrado en un piso de tierra, de una casa presumiblemente de adobe, sucio, barbudo, en el corazón de la selva sudamericana, definitivamente por el suelo sus utopías, segundos en los que el mundo lo ha dejado solo, segundos en los que no recibe los aplausos de la Asamblea General, segundos durante los cuales nadie marcha por ninguna ciudad con su rostro en ninguna bandera, segundos en los que nadie llega y paga unos dólares y dice hágame el favor de tatuarme al Che Guevara, segundos en los que adelgaza considerablemente, pero no sufre hambre, segundos en los que sueña, en los que se vuelve intermitente y duro como una roca, en los que ni siquiera descubren sus huesos, en los que su guerrilla ya no existe, en los que piensa en Rosario o en sus hijos o, tal como aseguró, en Cuba, aun cuando no sepamos si en verdad lo hizo, segundos en los que sabe que va a morir a manos de vulgares soldados y sabe además que no existe ninguna escapatoria. Nada de esto lo he aprendido en los oradores de devoción gratuita. El Che es el único muerto que no me parece muerto, pero que duele como si lo acabaran de rematar.


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La Cruz y la espada

edicado a buscar libros usados, en estas pasadas patrióticas fiestas patrias, me encontré en una de mis compras en la calle de Donceles un artículo de principios de siglo pasado, en la Ilustración Americana Española, 1906 que a lo largo de la revista dedicaba prolijos ensayos a la polémica sobre quién había sido el personaje que más brillo dio a España; El Cid Campeador, o Miguel Cervantes Saavedra y su Quijote. Más allá de los personajes, el tema fue, ha sido y seguirá siendo la discusión entre el mundo externo (alta tecnología, neoliberalismo, globalización, logofonocentrismo, violencia guerrera) o el mundo interno (la intimidad, la ternura, la justicia natural, la

representante de los andariegos desfacedores de agravios y enderezadores de entuertos. En la misma forma que existen legiones de fanáticos que se la conceden al gran soñador que traspasa siglos, firme en su literatura abierta a los que lo leen y lo siguen leyendo, siempre actual. Lo importante implica que fueron dos grandes de España lo de menos es quien fue más. Uno y otro acometen empresas inspirados en su idea del bien común. Don Quijote lucha con molinos de viento, con corambres de vino, o con ovejunos rebaños. Ideas que seguramente le provienen (imaginarias o reales) que fueron la simiente de la que habría de brotar esa rica imaginación posterior, porque sobre

lo imaginario y lo real que actualmente es difícil e imposible separar un elemento del otro y reconstruir los elementos de que se sirvió para pintar sus cuadros que siguen asombrando al mundo. En tanto que Rodrigo Díaz de Vivar, "el Cid", guerrea contra ejércitos efectivos, acaudillados por reyes moros, Cervantes se mueve en el mundo de los sueños a impulso de quiméricos afanes. "El Cid" se agita en la vida de su época y sus dichos y hechos tienen calor guerrero; el uno es sombra; el otro organismo con músculos privilegiados, robusto y soberbio empuja hacia delante y es sangre joven. "Don Quijote" concibe grandes planes sin poseer jamás medios para realizarlos salvo con su pluma única, en contraste "El

¿Cómo encontrar una autonomía entre ambos mundos ? libertad). ¿Cómo encontrar una autonomía entre ambos mundos que impida a un mundo esclavizar al otro? "Si España se declara descendiente del Cid y el Quijote, la tierra castellana estima que para lustro de su abolengo le basta antes que con la ideal figura nacida en las voluptuosidades delirantes y soñadoras de Miguel de Cervantes Saavedra con el sentido de la realidad fecundo del precursor de Gonzalo de Córdoba y Hernán Pérez de Pulgar. No cabe duda de que hay puntos de semejanza entre los arrestos caballerescos del hidalgo manchego y los del esforzado hijo del conde Diego Laínez." Más existiendo semejanzas, hay quienes aun en la comparación dan ventajas al ganador de Valencia, sobre el último

todo en literatura, nunca hay que de nada nazca y no existe la generación espontánea. No es imposible (Felipe Pérez y González, "la ilustración española y americana, agosto 1906) que hubiera guardado en el fondo de su memoria, en estado inconsciente, el vago recuerdo de cierta caballería cristiana publicados en 1570, en su villa natal presentando la contraposición de los desvaríos y ficciones de Amadis y semejantes. Esta impresión perdida se reavivó de repente como suele ocurrir, al choque de otra impresión reciente y análoga". Por mi parte, dice Pérez González, "supongo alguna sugestión externa, aquélla u otra; discurso de un loco, vista de un tipo grotesco, capaz de producir el impulso inicial". En el fondo Cervantes mezcla de tal manera

Cid Campeador" consigue cuanto se propone, al hallar en su propia fuerza el adecuado elemento para dar buen fin a los audaces dictados de su mente. El caballero de la triste figura,tiene el cuerpo pequeño y enfermizo pero grandes las capacidades de su fantasía y soñar. El "héroe de mil batallas tiene proporcionadas la grandeza del alma y el cuerpo y para lo que ambiciona cuenta con bravura y fuerza descomunal". Más allá de la genialidad de estos seres, la discusión se torna baladí de quién es más valioso. Lo que me asalta es ver cómo se repite una y otra vez la polémica entre objetividad y subjetividad. Por lo que a mí toca, si de elegir se trata me coloco en el bando de la locura genial de Cervantes y su Quijote.

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Mo Yan

Por José Cueli

Lamenta FCE deceso del poeta peruano Antonio Cisneros

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nte el fallecimiento del poeta peruano Antonio Cisneros, quien murió hoy a la edad de 69 años, a consecuencia de cáncer pulmonar, el Fondo de Cultura Económica (FCE) lamenta la sensible pérdida. A través de un comunicado el FCE informó que próximamente publicará "Antología poética", volumen realizado bajo la edición de Peter Elmore, donde se reúne una selección de lo más destacado de la obra de Cisneros, entre ellos, "Destierro" (1961) y "Un crucero a las islas Galápagos" (2005). El literato que solía afirmar "uno de los oficios más gratuitos que conozco es la poesía. Se hace por amor al arte", nació en Perú y perteneció a la Generación del 60 de la literatura de su país natal, siendo uno de los poetas más reconocidos y publicados de la agrupación. A lo largo de su vida se desempeñó como periodista, cronista, guionista y catedrático; recibió entre otras distinciones, los premios Nacional de Literatura y Pablo Neruda, además fue condecorado con el nombramiento Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. En 2004 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Letras "José Donoso", que otorga la Universidad de Talca de Chile y el Casa de las Américas en 1968, en Cuba. Recientemente se desempeñó como director del Centro Cultural Inca Garcilaso, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Su obra se caracterizó por tener un sentido del humor irónico, una de las más fértiles e innovadoras de Perú y de toda la literatura en lengua española. Entre sus obras destacan "Canto ceremonial contra un oso hormiguero", "Agua que no has de beber", "Las inmensas preguntas celestes", "Comentarios reales", "Como un carbón prendido entre la niebla", "A cada quien su animal" y "El caballo sin libertador".

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Por Yanet Aguilar Sosa

sorprende al mundo con su Nobel de Literatura

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o Yan, el Premio Nobel de Literatura 2012, casi es un perfecto desconocido en México, aun cuando se trata de un narrador con una escritura portentosa e historias de primerísimo nivel. Tras el anunció de Peter Englund, titular de la Academia Sueca, de que el autor de “Las baladas del ajo” se convertía en el ganador 109 del máximo galardón de las letras universales, ningún mexicano

podía salir del azoro. Ellos fueron quienes llevaron a Mo Yan a España, en 2008, durante una semana, y también quienes han publicado los últimos siete libros del narrador que vive en Pekín y que ha sido llamado el “Kafka chino”. Mo Yan, que significa “el que no quiere hablar” o “no hables” (que remite a una infancia silenciada), es el seudónimo habitual de Guan Moye -su verdadero nombre- es un escritor muy

Mo Yan, que significa “el que no quiere hablar” o “no hables”, es el seudónimo habitual de Guan Moye -su verdadero nombre- es un escritor muy ligado a América Latina, sus lazos son estrechos con el realismo mágico. pudo salir corriendo a las librerías porque los libros del escritor chino nacido en 1955 no se venden en México y sólo llegarán hasta dentro de algunos días, procedentes de España. La historia fue distinta en España. Luego de darse a conocer la noticia, los libros de Mo Yan se agotaron en 10 minutos. El narrador chino, “reservado, tranquilo y de un humor muy particular”, fue el primer sorprendido y desde la casa de su padre, según dijo Englund, afirmó: “China tiene muchos autores excelentes, cuyos destacados trabajos podrán también ser reconocidos en el mundo”. La sorpresa del mundo fue mayúscula no sólo se trata de un escritor poco conocido -como lo fue en su momento su compatriota Gao Xingjian-, sino también porque los derechos de la publicación de sus libros en español los tiene Kailas, una pequeña editorial española independiente que no

ligado a América Latina, sus lazos son estrechos con el realismo mágico. Ese valor fue destacado por el jurado del Nobel, que valoró su obra que “ha sabido mezclar el realismo alucinatorio con cuentos populares, historia y contemporaneidad”. Ángel Fernández Fermoselle, director de Kailas, la editorial que desde su fundación en 2004 se rige por el lema “El arte de leer, el arte de pensar”, dice en entrevista telefónica desde Madrid que Mo Yan es un autor con una capacidad narrativa muy singular, que poseen pocos autores. “Es un hombre que efectivamente se acerca en alguna medida al realismo mágico de García Márquez, que a ustedes les queda tan cercano, esa es una de las virtudes de su literatura, es un hombre que ha personalizado de algún modo ese realismo mágico convirtiéndolo en realismo alucinatorio, como dice la academia sueca, que es un término in-

teresante”, señala el editor que tiene en su catálogo -conformado por 105 títulos- una buena cantidad de exponentes de la literatura oriental.

Autor de portentosa voz

La obra de Mo Yan es suculenta, atractiva, potente. Lo confirman sus obras “La vida y la muerte me están desgastando, Grandes pechos, amplias caderas”, “Shifu. Harías cualquier cosa por divertirte y Rana”, su más reciente novela. El hispanista chino Zhao Zhenjiang, que ha traducido obra de Pablo Neruda, Octavio Paz y Gabriela Mistral, dijo que Mo Yan es uno de los escritores más importantes y representativos hoy día en China. “Ha sido bien influenciado por la literatura hispanoamericana, especialmente por García Márquez, Vargas Llosa y Juan Rulfo, o sea, el realismo mágico”. Lo afirma Ángel Fernández, su editor en español, quien define la obra de Mo Yan como piezas repletas de virtudes, gran riqueza en el lenguaje y masificación de los personajes. “Mo Yan se maneja en su universo con una maestría absolutamente envidiable, tiene el mérito tremendo de lograr plasmar con sencillez asuntos que son verdaderamente complejos”. Ante las críticas de Ai Weiwei, quien lo llamó “escritor del régimen” y dijo que Mo “es parte del sistema”, Ángel Fernández dice que quien señala eso es que “no ha leído profundamente a Mo Yan”, quien “siempre ha hecho una “crítica sutil”. Los lazos de Mo Yan con América Latina abarcan fuerte a México. Cuando Edgardo Bermejo era agregado cultural en China conoció y conversó con Mo Yan gracias a su amistad con el mexicanista Zhen Zhongyi; recuerda que le habló de su interés por Juan Rulfo, a quien había leído puntualmente y le contó pasajes de su novela La tortura de sándalo, inédita en español. Aun cuando las obras del Premio Nobel de Literatura 2012 llegarán a las librerías mexicanas en una o dos semanas, a través de Cauce Libros, esa distribuidora con sede en Madrid, asegura que las novelas de Mo Yan se conseguirán en Gandhi, en Gonvill, Fondo de Cultura Económica y RGS libros.


4 Entrevista

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La universidad secreta

El escritor francés hablará de interculturalidad en el Hay Festival. "El arte del país siempre ha estado del lado de la justicia y el valor" "Ganar el Nobel no cambió mi manera de escribir, pero ahora tengo la sonrisa de mi banquero", asevera El Nobel de Literatura 2008, quien participará en el Hay Festival Xalapa 2012, dijo que Veracruz es un estado que ha vivido experiencias difíciles y siempre logró sobrepasar las dificultades

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Por María Moreno

Historia del héroe y el traidor

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ué es ser joven? Mariano Moreno hizo la revolución a los treinta y dos años, Claudio María Domínguez ganó el programa Odol Pregunta a los nueve, Remedios Escalada se casó a los catorce, el Petiso Orejudo empezó a matar a los doce (o le hicieron la cama). Siempre se es joven en relación con algo, significa estar adelantado para...: sólo hoy la juventud es un factor independiente que se convoca para el ejercicio de tres acciones (una pasiva): votar, comprar y morir. El primer libro de Juan Ignacio Boido se llama El último joven. Título extraño: ¿homenaje subliminal al joven que fue entre sus mayores, que no pasaban los cuarenta años (Juan Forn, Rodrigo Fresán, Alan Pauls), cuando él debutaba en Página/30 con una nota sobre el teleteatro y salía a patear los cuarenta grados de ese verano en decenas de entrevistas? ¿O algo más patotero? Que ya no hay jóvenes, que los que pretenden serlo no lo son o que ya no quedan, salvo ése del título que no es el de ningún cuento, pero que aparece como muerto dentro de un batallón de poetas (“habló de la manta de lana en que se envolvió el último joven del batallón de poetas”). El último joven, sus cuatro cuentos (“Todo tienen algo con su nombre”, “Y lo demás escrito en las estrellas”, “Lo que dejamos atrás” y “Poco después de abandonarlo todo”) y una nouvelle (“Teddy Hernández entra en la literatura”) se parecen a una reconquista, la de todos esos registros y personajes que la literatura argentina ha declarado en extinción (¿anda por ahí algún otro libro de autor cuasi-imberbe (como autor) en donde se mencionen chimeneas enfrentadas y cuadernos forrados con lana de oveja, avionetas privadas y la Divina Comedia traducida (mal) por el General Mitre?). Los cuentos de El último joven son maravillosos, de acuerdo con las cautelosas categoría de Todorov, y lo que es seguro es que bien podrían integrar la Antología de la literatura fantástica de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

La usina

Página/30 fue un laboratorio de escritores, una especie de hotel Algonquin en donde, con el camuflaje del periodismo de largo aliento –entonces no se llamaba crónica–, se vivía en literatura, todo por una cierta cantidad de consumidores que se abalanzaban sobre el video que acompañaba la revista y que provocaba un sentimiento mezcla de coleccionismo, cinefilia más o menos genuina y pijoterismo (el combo era barato). Es así que la revista venía a ser el packaging que, de contrabando, estaba firmado por los mejores escritores y artistas con ganas de pasarse de los límites de la columna o de la nota y, encima, poner a prueba sus teorías prêt-à–porter. –Para mí la redacción de Página/30 fue como una universidad secreta. Por esa oficina en el fondo del diario pasaban todos. Además, veías a los escritores como en ningún lado. Charlie Feiling, Alan Pauls y Rodrigo Fresán, como editores, pensaban al servicio de otros y es muy raro ver a los escritores pensar al servicio de otros: en cierto modo, era verlos pensar lo que otros iban a escribir. Y ése terminó siendo mi trabajo como editor: pensar sobre lo que van a escribir otros. ¿Y la facultad? –La facultad fue la oportunidad de leer libros que sólo podía leer dentro del espacio académico: un poco adquirir la conciencia de una tradición sin volverse demasiado clásico.

Pero ojo, El último joven no es un libro anacrónico, simplemente se sustrae a la fecha como el mito y los cuentos que se cuentan una y otra vez y cuyo contexto desaparece en la memoria de millones de niños ayudados a dormir a los largo de miles de años. No bloguea ni es hospitalario con los géneros menores de la cultura de masa, ni hace minimalismo autobiográfico, ni realismo atolondrado, ni peronismo arty. O sea, si el generacional es un corte precario pero operativo, con él hay que hacer un corte de mangas. Pero infiltra por ahí al personaje de Bolaño, el Messenger, algún sospechoso de menemismo, sólo que Boido es un maestro de la alusión. En los textos de Piglia, la figura del último está asociada a la del traidor, alguien que vive el dilema fatídico entre conservarse y consumirse o cambiar de mano y sobrevivir. En tu libro hay una especie de “traición” a las estéticas que se esperan ahora en un primer libro o en un autor “joven”. –Este no es el libro del editor de Radar. Tampoco es un libro escrito contra nada. En principio, diría que mi juventud está enterrada: Página/30 cerró justo cuando empezaba Internet, con lo cual nada de todo lo que hice ahí existe. Y a partir de que fui editor de Radar, en 2002, tuve que ponerme el traje de adulto. De alguna manera, me siento demasiado joven para el siglo XX y demasiado viejo para el siglo XXI. Por mi trabajo quedé más bien vinculado con la generación de arriba, y eso además me volvió más solitario.

BB: Borges y Bolaño

Si la deuda con Borges fue una angustia para acreedores que hoy comienzan a parecérsele también físicamente y no sólo por tics que incluían el de la fatiga del verbo fatigar, Boido, quien podría ser su nieto, está liberado: –Todo lo que Puig habilitó para la literatura argentina, para mí ya estaba naturalizado. Copi era lo que yo veía en Urdapilleta y Tortonese. Fogwill me había mostrado el modo de hablar de la vida cotidiana y la intimidad en un país donde todo parece estar, todo el tiempo, acechado y atravesado por el gran relato, el de la política. Y lo hizo con la contundencia de la cultura del rock que tanto buscás en la adolescencia: con un lenguaje y un sonido propios. Por eso yo después me acerqué a Borges como al viejito del geriátrico sentado en un rincón, al que nadie daba bola. Y fue Roberto Bolaño el que me lo señaló, un escritor que para mí fue como si aparecieran los beatniks, porque revitalizó la literatura, le devolvió un aliento continental y en el fondo, me

parece, quería convertirse en el mejor escritor argentino. Para mí, Bolaño es el gran lector de Borges. Yo pensaba: ¿en qué se parecen? Si uno lee sus primeros libros uno no entiende bien cómo ellos dan ese salto que después los convierte en los autores que son. Creo que es cuando se vuelven lectores de sí mismos y de sus derrotas de juventud. Los dos son poetas vanguardistas, uno es más un anarquista, republicano de la Guerra Civil, el otro viene de la izquierda de Allende, pero en cualquier caso se vuelven mitólogos de esas derrotas de juventud; es decir, se vuelven los escritores que leemos hoy en el momento en que aceptan que su juventud terminó. Hay en El último joven una presencia de los sueños prefreudiana, como una vida paralela que es preciso vivir más que descifrar, un hipnótico uso de la enumeración caótica borgeana –nada más inapropiado que este adjetivo en una figura retórica cuando se empeña en enlazar cosas que combinan aunque parezcan lejanas y enfrentadas– como la que enlaza la lengua secreta de los guaraníes y de los negros en la guerra del Paraguay, quienes ignoraban que los otros la conocieran, con la que rezaban los chinos milenarios ante una cruz, el infierno de hielo de los vikingos con el paraíso de nieve de los esquimales puestos en ósmosis misteriosas, el mismo tono en donde un solo hombre parece hablarle a otro hombre desde un punto del tiempo, pero para siempre. En el libro haya muchos sueños, pero parecen prefreudianos. –No quise que fueran sueños alegóricos o simbólicos, sino que se fusionaran con naturalidad con el relato. Un día escuché cómo funciona el ideograma y lo que entendí me pareció que eso era la literatura para mí: algo que produzca placer y sentido al mismo tiempo, un impacto estético, emocional e intelectual que se imprime en la mente del que lo mira. Y yo me preguntaba: ¿cómo escribir si somos tan conscientes de todo, si tenemos tanta idea de la tradición y además hay una industria de la vanguardia? ¿Hacia dónde te replegás para decir algo sincero? Que tenga que ver con tu experiencia, pero que no sea completamente confesional porque yo tampoco creo que cualquier anécdota sea literatura. La única certeza que tenía era que la literatura no deja de ser una voz, porque al final, cuando le arrancás las contratapas y las solapas a un libro, cuando no leés las críticas, cuando te quedás sólo con el interior y no sabés de quién es, queda una voz y ésa es la voz de la conciencia. Con tapas o sin tapas, todo el libro está impregnado por una nostalgia por lo extinguido. –Si te gusta la literatura en Argentina, sí o sí

desarrollás una relación con eso: armar una biblioteca es buscar libros viejos, saldados o descatalogados, muchos libros que el sistema va dejando de lado. Cuando vos te das cuenta de la cantidad de libros que escribieron en la antigüedad, ¿cuántos llegaron hasta nosotros? De los presocráticos nos quedaron sólo fragmentos. Y están los libros que sólo llegan a nosotros a través de la palabra de otros. La literatura argentina también está signada por libros desaparecidos, ¿no? La novela que Borges nunca escribió, la novela que Walsh estaba escribiendo y nunca apareció... Estas cosas te llevan a tener nostalgia por libros que ni siquiera conociste. Otra rareza de Boido autor: Teddy Hernández (“Teddy Hernández entra en la literatura”), Gran Gatsby criollo al que el narrador le sospecha matufias político-financieras, es el que da una magnífica lección que fusiona teatro griego, drama político e investigación inédita, con la puesta en escena en su campo de un monólogo teatral lleno de palabras perdidas por el tiempo, una especie de Antígona en la plegaria de una mujer ante una cerámica con la figura de un soldado. El poder y el arte-literatura ya no están separados como en las facilidades de cierto pensamiento de izquierda contemporáneo. –Hubo una escena que me emocionó mucho. Un día, hablando con Lilia Ferreyra, yo le pregunté por el libro de Walsh que había sido secuestrado en la ESMA y ella me recitó la primera página de memoria. De alguna manera, también hay algo de Lilia en esa mujer de la escena. A mí siempre me pareció que en los pañuelos blancos había una dimensión tan mítica que quise buscar una escena en la que resonaran. Pero, ¿cómo escribir sobre las Madres de Plaza de Mayo, más allá de que trabajara en Páginal12, sin impostar una conciencia? ¿Cómo hacerlo? Para mí, las tragedias del siglo XX nos dejaron con tres tipos de narradores: el sobreviviente, el testigo y el investigador. La conciencia, me parece, es el arma más poderosa de la literatura: es ese punto en el que los tres confluyen, esa membrana que capta todo: la mirada que sobrevive al mundo y la que se investiga a sí misma. ¿El último joven es lo que querías escribir? –Creo que uno nunca escribe el libro que planeaba escribir. Una vez escuché a Piglia decir que lee los primeros libros de los escritores, porque ahí está todo. Es una teoría, como muchas. Pero creo que tiene algo de razón: si ese paso se da con honestidad, ahí está todo: el tono, el tema, la mirada, la visión del mundo. Por eso te digo que el libro es una suma de mis obsesiones. Yo, por ahora, no tengo más obsesiones que ésas.


4 Entrevista

>LA PRENSA Domingo 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

La universidad secreta

El escritor francés hablará de interculturalidad en el Hay Festival. "El arte del país siempre ha estado del lado de la justicia y el valor" "Ganar el Nobel no cambió mi manera de escribir, pero ahora tengo la sonrisa de mi banquero", asevera El Nobel de Literatura 2008, quien participará en el Hay Festival Xalapa 2012, dijo que Veracruz es un estado que ha vivido experiencias difíciles y siempre logró sobrepasar las dificultades

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>LA PRENSA Domingo 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

Por María Moreno

Historia del héroe y el traidor

¿Q

ué es ser joven? Mariano Moreno hizo la revolución a los treinta y dos años, Claudio María Domínguez ganó el programa Odol Pregunta a los nueve, Remedios Escalada se casó a los catorce, el Petiso Orejudo empezó a matar a los doce (o le hicieron la cama). Siempre se es joven en relación con algo, significa estar adelantado para...: sólo hoy la juventud es un factor independiente que se convoca para el ejercicio de tres acciones (una pasiva): votar, comprar y morir. El primer libro de Juan Ignacio Boido se llama El último joven. Título extraño: ¿homenaje subliminal al joven que fue entre sus mayores, que no pasaban los cuarenta años (Juan Forn, Rodrigo Fresán, Alan Pauls), cuando él debutaba en Página/30 con una nota sobre el teleteatro y salía a patear los cuarenta grados de ese verano en decenas de entrevistas? ¿O algo más patotero? Que ya no hay jóvenes, que los que pretenden serlo no lo son o que ya no quedan, salvo ése del título que no es el de ningún cuento, pero que aparece como muerto dentro de un batallón de poetas (“habló de la manta de lana en que se envolvió el último joven del batallón de poetas”). El último joven, sus cuatro cuentos (“Todo tienen algo con su nombre”, “Y lo demás escrito en las estrellas”, “Lo que dejamos atrás” y “Poco después de abandonarlo todo”) y una nouvelle (“Teddy Hernández entra en la literatura”) se parecen a una reconquista, la de todos esos registros y personajes que la literatura argentina ha declarado en extinción (¿anda por ahí algún otro libro de autor cuasi-imberbe (como autor) en donde se mencionen chimeneas enfrentadas y cuadernos forrados con lana de oveja, avionetas privadas y la Divina Comedia traducida (mal) por el General Mitre?). Los cuentos de El último joven son maravillosos, de acuerdo con las cautelosas categoría de Todorov, y lo que es seguro es que bien podrían integrar la Antología de la literatura fantástica de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

La usina

Página/30 fue un laboratorio de escritores, una especie de hotel Algonquin en donde, con el camuflaje del periodismo de largo aliento –entonces no se llamaba crónica–, se vivía en literatura, todo por una cierta cantidad de consumidores que se abalanzaban sobre el video que acompañaba la revista y que provocaba un sentimiento mezcla de coleccionismo, cinefilia más o menos genuina y pijoterismo (el combo era barato). Es así que la revista venía a ser el packaging que, de contrabando, estaba firmado por los mejores escritores y artistas con ganas de pasarse de los límites de la columna o de la nota y, encima, poner a prueba sus teorías prêt-à–porter. –Para mí la redacción de Página/30 fue como una universidad secreta. Por esa oficina en el fondo del diario pasaban todos. Además, veías a los escritores como en ningún lado. Charlie Feiling, Alan Pauls y Rodrigo Fresán, como editores, pensaban al servicio de otros y es muy raro ver a los escritores pensar al servicio de otros: en cierto modo, era verlos pensar lo que otros iban a escribir. Y ése terminó siendo mi trabajo como editor: pensar sobre lo que van a escribir otros. ¿Y la facultad? –La facultad fue la oportunidad de leer libros que sólo podía leer dentro del espacio académico: un poco adquirir la conciencia de una tradición sin volverse demasiado clásico.

Pero ojo, El último joven no es un libro anacrónico, simplemente se sustrae a la fecha como el mito y los cuentos que se cuentan una y otra vez y cuyo contexto desaparece en la memoria de millones de niños ayudados a dormir a los largo de miles de años. No bloguea ni es hospitalario con los géneros menores de la cultura de masa, ni hace minimalismo autobiográfico, ni realismo atolondrado, ni peronismo arty. O sea, si el generacional es un corte precario pero operativo, con él hay que hacer un corte de mangas. Pero infiltra por ahí al personaje de Bolaño, el Messenger, algún sospechoso de menemismo, sólo que Boido es un maestro de la alusión. En los textos de Piglia, la figura del último está asociada a la del traidor, alguien que vive el dilema fatídico entre conservarse y consumirse o cambiar de mano y sobrevivir. En tu libro hay una especie de “traición” a las estéticas que se esperan ahora en un primer libro o en un autor “joven”. –Este no es el libro del editor de Radar. Tampoco es un libro escrito contra nada. En principio, diría que mi juventud está enterrada: Página/30 cerró justo cuando empezaba Internet, con lo cual nada de todo lo que hice ahí existe. Y a partir de que fui editor de Radar, en 2002, tuve que ponerme el traje de adulto. De alguna manera, me siento demasiado joven para el siglo XX y demasiado viejo para el siglo XXI. Por mi trabajo quedé más bien vinculado con la generación de arriba, y eso además me volvió más solitario.

BB: Borges y Bolaño

Si la deuda con Borges fue una angustia para acreedores que hoy comienzan a parecérsele también físicamente y no sólo por tics que incluían el de la fatiga del verbo fatigar, Boido, quien podría ser su nieto, está liberado: –Todo lo que Puig habilitó para la literatura argentina, para mí ya estaba naturalizado. Copi era lo que yo veía en Urdapilleta y Tortonese. Fogwill me había mostrado el modo de hablar de la vida cotidiana y la intimidad en un país donde todo parece estar, todo el tiempo, acechado y atravesado por el gran relato, el de la política. Y lo hizo con la contundencia de la cultura del rock que tanto buscás en la adolescencia: con un lenguaje y un sonido propios. Por eso yo después me acerqué a Borges como al viejito del geriátrico sentado en un rincón, al que nadie daba bola. Y fue Roberto Bolaño el que me lo señaló, un escritor que para mí fue como si aparecieran los beatniks, porque revitalizó la literatura, le devolvió un aliento continental y en el fondo, me

parece, quería convertirse en el mejor escritor argentino. Para mí, Bolaño es el gran lector de Borges. Yo pensaba: ¿en qué se parecen? Si uno lee sus primeros libros uno no entiende bien cómo ellos dan ese salto que después los convierte en los autores que son. Creo que es cuando se vuelven lectores de sí mismos y de sus derrotas de juventud. Los dos son poetas vanguardistas, uno es más un anarquista, republicano de la Guerra Civil, el otro viene de la izquierda de Allende, pero en cualquier caso se vuelven mitólogos de esas derrotas de juventud; es decir, se vuelven los escritores que leemos hoy en el momento en que aceptan que su juventud terminó. Hay en El último joven una presencia de los sueños prefreudiana, como una vida paralela que es preciso vivir más que descifrar, un hipnótico uso de la enumeración caótica borgeana –nada más inapropiado que este adjetivo en una figura retórica cuando se empeña en enlazar cosas que combinan aunque parezcan lejanas y enfrentadas– como la que enlaza la lengua secreta de los guaraníes y de los negros en la guerra del Paraguay, quienes ignoraban que los otros la conocieran, con la que rezaban los chinos milenarios ante una cruz, el infierno de hielo de los vikingos con el paraíso de nieve de los esquimales puestos en ósmosis misteriosas, el mismo tono en donde un solo hombre parece hablarle a otro hombre desde un punto del tiempo, pero para siempre. En el libro haya muchos sueños, pero parecen prefreudianos. –No quise que fueran sueños alegóricos o simbólicos, sino que se fusionaran con naturalidad con el relato. Un día escuché cómo funciona el ideograma y lo que entendí me pareció que eso era la literatura para mí: algo que produzca placer y sentido al mismo tiempo, un impacto estético, emocional e intelectual que se imprime en la mente del que lo mira. Y yo me preguntaba: ¿cómo escribir si somos tan conscientes de todo, si tenemos tanta idea de la tradición y además hay una industria de la vanguardia? ¿Hacia dónde te replegás para decir algo sincero? Que tenga que ver con tu experiencia, pero que no sea completamente confesional porque yo tampoco creo que cualquier anécdota sea literatura. La única certeza que tenía era que la literatura no deja de ser una voz, porque al final, cuando le arrancás las contratapas y las solapas a un libro, cuando no leés las críticas, cuando te quedás sólo con el interior y no sabés de quién es, queda una voz y ésa es la voz de la conciencia. Con tapas o sin tapas, todo el libro está impregnado por una nostalgia por lo extinguido. –Si te gusta la literatura en Argentina, sí o sí

desarrollás una relación con eso: armar una biblioteca es buscar libros viejos, saldados o descatalogados, muchos libros que el sistema va dejando de lado. Cuando vos te das cuenta de la cantidad de libros que escribieron en la antigüedad, ¿cuántos llegaron hasta nosotros? De los presocráticos nos quedaron sólo fragmentos. Y están los libros que sólo llegan a nosotros a través de la palabra de otros. La literatura argentina también está signada por libros desaparecidos, ¿no? La novela que Borges nunca escribió, la novela que Walsh estaba escribiendo y nunca apareció... Estas cosas te llevan a tener nostalgia por libros que ni siquiera conociste. Otra rareza de Boido autor: Teddy Hernández (“Teddy Hernández entra en la literatura”), Gran Gatsby criollo al que el narrador le sospecha matufias político-financieras, es el que da una magnífica lección que fusiona teatro griego, drama político e investigación inédita, con la puesta en escena en su campo de un monólogo teatral lleno de palabras perdidas por el tiempo, una especie de Antígona en la plegaria de una mujer ante una cerámica con la figura de un soldado. El poder y el arte-literatura ya no están separados como en las facilidades de cierto pensamiento de izquierda contemporáneo. –Hubo una escena que me emocionó mucho. Un día, hablando con Lilia Ferreyra, yo le pregunté por el libro de Walsh que había sido secuestrado en la ESMA y ella me recitó la primera página de memoria. De alguna manera, también hay algo de Lilia en esa mujer de la escena. A mí siempre me pareció que en los pañuelos blancos había una dimensión tan mítica que quise buscar una escena en la que resonaran. Pero, ¿cómo escribir sobre las Madres de Plaza de Mayo, más allá de que trabajara en Páginal12, sin impostar una conciencia? ¿Cómo hacerlo? Para mí, las tragedias del siglo XX nos dejaron con tres tipos de narradores: el sobreviviente, el testigo y el investigador. La conciencia, me parece, es el arma más poderosa de la literatura: es ese punto en el que los tres confluyen, esa membrana que capta todo: la mirada que sobrevive al mundo y la que se investiga a sí misma. ¿El último joven es lo que querías escribir? –Creo que uno nunca escribe el libro que planeaba escribir. Una vez escuché a Piglia decir que lee los primeros libros de los escritores, porque ahí está todo. Es una teoría, como muchas. Pero creo que tiene algo de razón: si ese paso se da con honestidad, ahí está todo: el tono, el tema, la mirada, la visión del mundo. Por eso te digo que el libro es una suma de mis obsesiones. Yo, por ahora, no tengo más obsesiones que ésas.


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La Cruz y la espada

edicado a buscar libros usados, en estas pasadas patrióticas fiestas patrias, me encontré en una de mis compras en la calle de Donceles un artículo de principios de siglo pasado, en la Ilustración Americana Española, 1906 que a lo largo de la revista dedicaba prolijos ensayos a la polémica sobre quién había sido el personaje que más brillo dio a España; El Cid Campeador, o Miguel Cervantes Saavedra y su Quijote. Más allá de los personajes, el tema fue, ha sido y seguirá siendo la discusión entre el mundo externo (alta tecnología, neoliberalismo, globalización, logofonocentrismo, violencia guerrera) o el mundo interno (la intimidad, la ternura, la justicia natural, la

representante de los andariegos desfacedores de agravios y enderezadores de entuertos. En la misma forma que existen legiones de fanáticos que se la conceden al gran soñador que traspasa siglos, firme en su literatura abierta a los que lo leen y lo siguen leyendo, siempre actual. Lo importante implica que fueron dos grandes de España lo de menos es quien fue más. Uno y otro acometen empresas inspirados en su idea del bien común. Don Quijote lucha con molinos de viento, con corambres de vino, o con ovejunos rebaños. Ideas que seguramente le provienen (imaginarias o reales) que fueron la simiente de la que habría de brotar esa rica imaginación posterior, porque sobre

lo imaginario y lo real que actualmente es difícil e imposible separar un elemento del otro y reconstruir los elementos de que se sirvió para pintar sus cuadros que siguen asombrando al mundo. En tanto que Rodrigo Díaz de Vivar, "el Cid", guerrea contra ejércitos efectivos, acaudillados por reyes moros, Cervantes se mueve en el mundo de los sueños a impulso de quiméricos afanes. "El Cid" se agita en la vida de su época y sus dichos y hechos tienen calor guerrero; el uno es sombra; el otro organismo con músculos privilegiados, robusto y soberbio empuja hacia delante y es sangre joven. "Don Quijote" concibe grandes planes sin poseer jamás medios para realizarlos salvo con su pluma única, en contraste "El

¿Cómo encontrar una autonomía entre ambos mundos ? libertad). ¿Cómo encontrar una autonomía entre ambos mundos que impida a un mundo esclavizar al otro? "Si España se declara descendiente del Cid y el Quijote, la tierra castellana estima que para lustro de su abolengo le basta antes que con la ideal figura nacida en las voluptuosidades delirantes y soñadoras de Miguel de Cervantes Saavedra con el sentido de la realidad fecundo del precursor de Gonzalo de Córdoba y Hernán Pérez de Pulgar. No cabe duda de que hay puntos de semejanza entre los arrestos caballerescos del hidalgo manchego y los del esforzado hijo del conde Diego Laínez." Más existiendo semejanzas, hay quienes aun en la comparación dan ventajas al ganador de Valencia, sobre el último

todo en literatura, nunca hay que de nada nazca y no existe la generación espontánea. No es imposible (Felipe Pérez y González, "la ilustración española y americana, agosto 1906) que hubiera guardado en el fondo de su memoria, en estado inconsciente, el vago recuerdo de cierta caballería cristiana publicados en 1570, en su villa natal presentando la contraposición de los desvaríos y ficciones de Amadis y semejantes. Esta impresión perdida se reavivó de repente como suele ocurrir, al choque de otra impresión reciente y análoga". Por mi parte, dice Pérez González, "supongo alguna sugestión externa, aquélla u otra; discurso de un loco, vista de un tipo grotesco, capaz de producir el impulso inicial". En el fondo Cervantes mezcla de tal manera

Cid Campeador" consigue cuanto se propone, al hallar en su propia fuerza el adecuado elemento para dar buen fin a los audaces dictados de su mente. El caballero de la triste figura,tiene el cuerpo pequeño y enfermizo pero grandes las capacidades de su fantasía y soñar. El "héroe de mil batallas tiene proporcionadas la grandeza del alma y el cuerpo y para lo que ambiciona cuenta con bravura y fuerza descomunal". Más allá de la genialidad de estos seres, la discusión se torna baladí de quién es más valioso. Lo que me asalta es ver cómo se repite una y otra vez la polémica entre objetividad y subjetividad. Por lo que a mí toca, si de elegir se trata me coloco en el bando de la locura genial de Cervantes y su Quijote.

>LA PRENSA Domingo 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

Mo Yan

Por José Cueli

Lamenta FCE deceso del poeta peruano Antonio Cisneros

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nte el fallecimiento del poeta peruano Antonio Cisneros, quien murió hoy a la edad de 69 años, a consecuencia de cáncer pulmonar, el Fondo de Cultura Económica (FCE) lamenta la sensible pérdida. A través de un comunicado el FCE informó que próximamente publicará "Antología poética", volumen realizado bajo la edición de Peter Elmore, donde se reúne una selección de lo más destacado de la obra de Cisneros, entre ellos, "Destierro" (1961) y "Un crucero a las islas Galápagos" (2005). El literato que solía afirmar "uno de los oficios más gratuitos que conozco es la poesía. Se hace por amor al arte", nació en Perú y perteneció a la Generación del 60 de la literatura de su país natal, siendo uno de los poetas más reconocidos y publicados de la agrupación. A lo largo de su vida se desempeñó como periodista, cronista, guionista y catedrático; recibió entre otras distinciones, los premios Nacional de Literatura y Pablo Neruda, además fue condecorado con el nombramiento Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. En 2004 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Letras "José Donoso", que otorga la Universidad de Talca de Chile y el Casa de las Américas en 1968, en Cuba. Recientemente se desempeñó como director del Centro Cultural Inca Garcilaso, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Su obra se caracterizó por tener un sentido del humor irónico, una de las más fértiles e innovadoras de Perú y de toda la literatura en lengua española. Entre sus obras destacan "Canto ceremonial contra un oso hormiguero", "Agua que no has de beber", "Las inmensas preguntas celestes", "Comentarios reales", "Como un carbón prendido entre la niebla", "A cada quien su animal" y "El caballo sin libertador".

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Por Yanet Aguilar Sosa

sorprende al mundo con su Nobel de Literatura

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o Yan, el Premio Nobel de Literatura 2012, casi es un perfecto desconocido en México, aun cuando se trata de un narrador con una escritura portentosa e historias de primerísimo nivel. Tras el anunció de Peter Englund, titular de la Academia Sueca, de que el autor de “Las baladas del ajo” se convertía en el ganador 109 del máximo galardón de las letras universales, ningún mexicano

podía salir del azoro. Ellos fueron quienes llevaron a Mo Yan a España, en 2008, durante una semana, y también quienes han publicado los últimos siete libros del narrador que vive en Pekín y que ha sido llamado el “Kafka chino”. Mo Yan, que significa “el que no quiere hablar” o “no hables” (que remite a una infancia silenciada), es el seudónimo habitual de Guan Moye -su verdadero nombre- es un escritor muy

Mo Yan, que significa “el que no quiere hablar” o “no hables”, es el seudónimo habitual de Guan Moye -su verdadero nombre- es un escritor muy ligado a América Latina, sus lazos son estrechos con el realismo mágico. pudo salir corriendo a las librerías porque los libros del escritor chino nacido en 1955 no se venden en México y sólo llegarán hasta dentro de algunos días, procedentes de España. La historia fue distinta en España. Luego de darse a conocer la noticia, los libros de Mo Yan se agotaron en 10 minutos. El narrador chino, “reservado, tranquilo y de un humor muy particular”, fue el primer sorprendido y desde la casa de su padre, según dijo Englund, afirmó: “China tiene muchos autores excelentes, cuyos destacados trabajos podrán también ser reconocidos en el mundo”. La sorpresa del mundo fue mayúscula no sólo se trata de un escritor poco conocido -como lo fue en su momento su compatriota Gao Xingjian-, sino también porque los derechos de la publicación de sus libros en español los tiene Kailas, una pequeña editorial española independiente que no

ligado a América Latina, sus lazos son estrechos con el realismo mágico. Ese valor fue destacado por el jurado del Nobel, que valoró su obra que “ha sabido mezclar el realismo alucinatorio con cuentos populares, historia y contemporaneidad”. Ángel Fernández Fermoselle, director de Kailas, la editorial que desde su fundación en 2004 se rige por el lema “El arte de leer, el arte de pensar”, dice en entrevista telefónica desde Madrid que Mo Yan es un autor con una capacidad narrativa muy singular, que poseen pocos autores. “Es un hombre que efectivamente se acerca en alguna medida al realismo mágico de García Márquez, que a ustedes les queda tan cercano, esa es una de las virtudes de su literatura, es un hombre que ha personalizado de algún modo ese realismo mágico convirtiéndolo en realismo alucinatorio, como dice la academia sueca, que es un término in-

teresante”, señala el editor que tiene en su catálogo -conformado por 105 títulos- una buena cantidad de exponentes de la literatura oriental.

Autor de portentosa voz

La obra de Mo Yan es suculenta, atractiva, potente. Lo confirman sus obras “La vida y la muerte me están desgastando, Grandes pechos, amplias caderas”, “Shifu. Harías cualquier cosa por divertirte y Rana”, su más reciente novela. El hispanista chino Zhao Zhenjiang, que ha traducido obra de Pablo Neruda, Octavio Paz y Gabriela Mistral, dijo que Mo Yan es uno de los escritores más importantes y representativos hoy día en China. “Ha sido bien influenciado por la literatura hispanoamericana, especialmente por García Márquez, Vargas Llosa y Juan Rulfo, o sea, el realismo mágico”. Lo afirma Ángel Fernández, su editor en español, quien define la obra de Mo Yan como piezas repletas de virtudes, gran riqueza en el lenguaje y masificación de los personajes. “Mo Yan se maneja en su universo con una maestría absolutamente envidiable, tiene el mérito tremendo de lograr plasmar con sencillez asuntos que son verdaderamente complejos”. Ante las críticas de Ai Weiwei, quien lo llamó “escritor del régimen” y dijo que Mo “es parte del sistema”, Ángel Fernández dice que quien señala eso es que “no ha leído profundamente a Mo Yan”, quien “siempre ha hecho una “crítica sutil”. Los lazos de Mo Yan con América Latina abarcan fuerte a México. Cuando Edgardo Bermejo era agregado cultural en China conoció y conversó con Mo Yan gracias a su amistad con el mexicanista Zhen Zhongyi; recuerda que le habló de su interés por Juan Rulfo, a quien había leído puntualmente y le contó pasajes de su novela La tortura de sándalo, inédita en español. Aun cuando las obras del Premio Nobel de Literatura 2012 llegarán a las librerías mexicanas en una o dos semanas, a través de Cauce Libros, esa distribuidora con sede en Madrid, asegura que las novelas de Mo Yan se conseguirán en Gandhi, en Gonvill, Fondo de Cultura Económica y RGS libros.


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n d i c e Ernesto "el Che" Guevara Foto: Archivo

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Mo Yan sorprende al mundo con su Nobel de Literatura

María Moreno

La universidad secreta

José Cueli

La Cruz y la espada

Carlos Manuel Álvarez

Nueve de octubre

• DIRECTORIO •

Lic. Felix Garza Elizondo Director General Mtra. Adriana Quintana Coordinación General Consejo Editorial MARTíN MENDO CANTÚ (†) OLGA FRESNILLO OLIVARES GRACIELA RAMOS DOMÍNGUEZ

¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligando a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?

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por Eduardo Galeano

omo de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar pag. 4 en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión. ¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede? ¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligando a seguir expiando el pecado de su libertad, pag. 6 que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa? ¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban haitianismo en el siglo diecinueve? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el pag. 7 mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza? ¿O será porque esa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales? Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños. ¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no van a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada, y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita. ¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás? ¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

Este artículo está dedicado a Jorge Marchini

Artículo 7

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d i t o r i a l

La amenaza haitiana

De nuestra portada

Yanet Aguilar Sosa

>LA PRENSA Domingo 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

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Nueve de octubre

uando yo nací, el Che Guevara ya estaba muerto y su retrato había aparecido en la portada de la revista Life. Hay, ciertamente, pocos rostros tan impresionantes como los rostros de este hombre. Contadas imágenes o palabras provocan una compresión y un sobrecogimiento semejantes a los que sobrevienen con esas fotografías en las que siempre, sea en una posición u otra, en este o en aquel país, como un secreto que no resiste más, se deja ver la estampa misma de la sugestión. Perdonen la confidencia, pero yo he llegado a su persona desde los terrenos más pueriles, desde las situaciones menos épicas. En caso de que quieran decir algo, ¿qué es lo que dicen los rostros del Che? ¿Hacia dónde, por ejemplo, miraba aquella tarde de 1960 en que Korda lo tomó desprevenido y lo incrustó con fiereza en todas las banderas y todos los pulóveres del

por Carlos Manuel Álvarez

sus actos históricos también. Pero tampoco son sujetos de esquina. (No dejen, estudiantes, que los engañen con ninguna de estas farsas.) El Che recorre el continente en moto, y no podía sospechar, tan muchacho como era, que ese viaje era un viaje sin retroceso, un trayecto sin fin. En primera instancia, recorrer Latinoamérica es una acción natural que muchos otros han hecho antes y después. El Che no sabrá nunca que terminará en México y, por más que se lo haya pensado madrugadas enteras, no sabrá tampoco cómo es que cae en la Sierra Maestra, y después en La Habana, y luego en la ONU, y más tarde en el Congo, y Europa del Este, y de nuevo La Habana, y casi finalmente Bolivia, y por último la muerte, y con la muerte el símbolo que es. Así como otros entran al ruedo del crimen, o de la diplomacia, o del aburrimiento, en algún momento el Che Guevara

¿En qué momento justo los héroes se convierten en héroes? En ninguno. No hay, a pesar de las efemérides, momentos justos. El Che es el único muerto que no me parece muerto. mundo? Los sucesos de La Coubre complementan las connotaciones dramáticas que por sí solas se desprenden de su cara, y hacen que olvidemos algo. El Che observaba los cadáveres, el mar de cubanos rabiosos, el hecho consumado y sin retroceso, el hombre envuelto en el vertiginoso remolino de la historia, el paso del tiempo, las víctimas como causa, pero también como azar, y así, sin que hayamos reparado nunca, la inmanencia le viene porque no mira la guerra con la gravedad o la cercanía de los estadistas, sino con la gravedad o la cercanía de los poetas. El Che era el Che, y era, además, Byron. Hoy no. Hoy es otra cosa. Y esa condición oblicua no es exactamente la que prende en los eternos rebeldes, en las descafeinadas barricadas contemporáneas, en los adolescentes incendiarios. Los héroes corren dos riesgos gravísimos, siempre latentes. Primero: el hecho de sobrevivir a su propia heroicidad. Segundo: el hecho de no sobrevivirla. Primero: el hecho de que se les mitifique en vida. Segundo: el hecho de que se les mitifique en muerte. Todos los mitos son malos arquetipos de mitos anteriores, los cuales, a su vez, fueron reproducidos sobre el mito de Prometeo, tan falaz. Los grandes hombres no son grandes hombres. Sus actos íntimos son comunes. Sus actos públicos y

entró al ruedo de las epopeyas. Un ruedo, en esencia, igual a los demás. Si el crimen cambia la vida de unos pocos, la diplomacia la vida de nadie, y el aburrimiento la vida personal, las epopeyas cambian la vida de millones de personas, y esa es, visto así, la única diferencia, puramente cuantitativa. Sin embargo, hay otro rasgo distintivo: el rasgo poético. Que no se define en los hechos, sino en el pensamiento. No se define en subir al Granma, sino en la decisión de subir al Granma. No se define en irse a Bolivia, sino en convencerse de que es imprescindible irse a Bolivia, y que para ello tan solo se cuenta con lo que cuenta el resto. Es decir, un cuerpo y un ideal (todos tenemos un ideal, por mezquino que sea). Que tus actos individuales tengan una finalidad colectiva es la verdadera distinción de estos hombres. Entender el destino de la humanidad como tu destino. O darle, en suma, esa explicación. Lo que hace héroe al héroe es la completa disposición hacia empresas que rebasan sus límites físicos de sujetos normales. Lo que los hace sujetos normales es que a pesar de subordinar la realidad a pretensiones impensadas por el resto, no pueden hacer otra cosa que iniciar las revoluciones de cero, paso a paso, casi inconscientemente, con la misma inexplicable y ordinaria secuencia que alguien comienza un libro, o planifica un atraco, o termina una casa. ¿En qué momento justo los

héroes se convierten en héroes? En ninguno. No hay, a pesar de las efemérides, momentos justos. Los héroes se convierten en héroes en el momento que se explican poéticamente. ¿Qué hay, pues, más épico que un poeta? Pero también, ¿qué hay más absurdo? El asesinato del Che marca el fin de una época, y no deja de ser un acto ejecutado por un rapaz subalterno, un gatillo llevado hacia atrás por un don nadie. Cuando se mitifiquen las ideas, siempre tan férreas, y no los hechos, siempre tan manipulables, entenderemos a plenitud esa aparente contradicción. La retórica pública establece un orden falso, lleno de imprecisiones y alarmantemente vacío de luminosos detalles. Tres mínimas escenas hacen que para mí el resto de la vida del Che adquiera las connotaciones que supuestamente se pide que tenga. Las tres son en los meses finales de su vida. La primera cuando le dice a Aleida March, antes de irse para Bolivia, que eso es lo único que le puede dejar, lo único íntimamente suyo. ¿Qué? Una cinta con su voz, donde se escucha un poema de Vallejo y otro de Neruda. Pensemos en todo lo que el Che ha vivido, pensemos en el hombre que se ha ido convirtiendo, en todo lo que ha viajado y en toda la política internacional que ha hecho. Y pensemos luego en cómo lo único íntimamente suyo son esos versos escritos por otros, a esas alturas escritos por nadie. La segunda ya en Bolivia, en plena guerrilla, cuando se aparta y trepa en un árbol y se roba tiempo para revisar un libro. Y la tercera, escena que no aparece en ningún lugar, y que no es la fotografía bíblica con ojos entrecerrados de la revista Life, son esos segundos finales en los que el Che yace amarrado en un piso de tierra, de una casa presumiblemente de adobe, sucio, barbudo, en el corazón de la selva sudamericana, definitivamente por el suelo sus utopías, segundos en los que el mundo lo ha dejado solo, segundos en los que no recibe los aplausos de la Asamblea General, segundos durante los cuales nadie marcha por ninguna ciudad con su rostro en ninguna bandera, segundos en los que nadie llega y paga unos dólares y dice hágame el favor de tatuarme al Che Guevara, segundos en los que adelgaza considerablemente, pero no sufre hambre, segundos en los que sueña, en los que se vuelve intermitente y duro como una roca, en los que ni siquiera descubren sus huesos, en los que su guerrilla ya no existe, en los que piensa en Rosario o en sus hijos o, tal como aseguró, en Cuba, aun cuando no sepamos si en verdad lo hizo, segundos en los que sabe que va a morir a manos de vulgares soldados y sabe además que no existe ninguna escapatoria. Nada de esto lo he aprendido en los oradores de devoción gratuita. El Che es el único muerto que no me parece muerto, pero que duele como si lo acabaran de rematar.


8 NOTA

>LA PRENSA DOMINGO 14 de octubre de 2012 / Reynosa, Tam.

Reúne la UNAM su amplia oferta cultural y científica en un programa Por Carlos Paul

L

a amplia y diversa oferta cultural, artística y de divulgación científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha sido reunida en el programa denominado En contacto contigo, con la finalidad de acercar a los estudiantes de bachillerato, licenciatura y posgrado a la música, danza, teatro, cine, artes visuales y literatura, entre otras actividades. Se trata de una iniciativa dirigida únicamente a estudiantes de la máxima casa de estudios. Esta primera edición se desarrollará del 27 al 30 de septiembre en 10 sedes. Incluye más de 550 espectáculos y 500 artistas participan en ella. Se busca aprovechar lo que ofrece cada dirección (de danza, teatro, música y literatura, entre otras), así como lo que los museos y centros culturales depen-

alumnos y sus padres, se les preguntó, ¿cuál es su contacto con el arte?, ¿qué tan frecuentemente asiste a un concierto, a una obra de teatro o a un museo o qué libros habían leído?; “los resultados muestran algo que todos conocemos: vivimos en una cultura en la que apenas se reconoce y rara vez se celebra el arte y a los artistas”, explicó Uriarte. “Si tomamos al azar a cualquier joven y le preguntamos por Ernesto de la Peña o Gustavo Dudamel, lo más probable es que su nivel de conocimiento sea inferior en esos casos, pero es diferente si la pregunta se hace, por ejemplo, por El Chicharito. Hoy día casi ningún niño o joven se entera de lo que ocurre en las artes y sobre todo en las ideas científicas. Casi todo se ha reducido al entretenimiento

Busca acercar a los universitarios al arte y las humanidades dientes de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM. “La idea es formar profesionales más creativos y sensibles; estudiantes más conscientes y mejor capacitados para generar propuestas creativas más ricas que si solo se dedicaran al estudio de su disciplina. El programa mostrará también la relación íntima del arte con las matemáticas, la física o las ciencias sociales. Se propone a los estudiantes de la UNAM una visión del conocimiento como experiencia integral, donde conviven las ciencias, las humanidades y las artes.” María Teresa Uriarte, titular de Difusión Cultural, dio a conocer el programa el pasado miércoles en la Sala Nezahualcóyotl, del Centro Cultural Universitario.

LA CULTURA

TRASCIENDE LA ECONOMÍA

Mediante una encuesta aplicada a

comercial, al futbol, a los chismes de los famosos o a la nota roja. El poco reconocimiento a artistas, pensadores y científicos ha empobrecido a nuestra cultura. “No estoy en contra del entretenimiento –aclaró–, pero se debe recordar que el mercado pone precio a todo; y el papel de la cultura va más allá de la economía.” En contacto... busca lograr que el disfrute de las artes se convierta en parte de la cotidianidad de los estudiantes. “Por separado se tienen algunas estadísticas sobre la asistencia a algún espectáculo o museo, pero ahora se tendrá una clara y confiable sobre cuántos estudiantes de la UNAM asisten a su oferta cultural y científica”, detalló Uriarte. Para participar se debe ingresar a la página www.cultural.unam.mx y ahí ingresar a la liga En contacto contigo.

> LA PRENSA DOMINGO 14 de octubre de 2012 Año 14 No. 735

Entregan premio a Sabina Berman

en la Feria del Libro de Fráncfort

P

or su obra "La mujer que buceó dentro el corazón del mundo", la dramaturga y escritora mexicana Sabina Berman recibió el premio LiBeratur, en el marco de la Feria del Libro de Fráncfort, en Alemania, uno de los encuentros libreros con mayor prestigio en el mundo. El reconocimiento a la también narradora, directora de teatro y de cine fue entregado este domingo 7 de octubre, luego de que el fallo había sido anunciado en septiembre pasado. En su decisión el jurado alabó la perspectiva inhabitual que toma Berman en su narración de una chica autista. De esta manera, añadió, logra una descripción precisa de la lógica generalmente vigente en la sociedad de la explotación y aprovechamiento, lo que consigue sin llegar a ser moralizante. Resaltaron los miembros del jurado su manera de narrar, aguda y realista, a veces surrealista y muy a menudo lleno de humor. El arma más agudo contra la memez y la insensibilidad, asentaron, lo encuentra Berman en su lenguaje preciso y sin emociones, que ha sido traducido excelentemente por Angelica Ammar al alemán. De acuerdo con datos de su biografía difundidos por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y de algunos sitios electrónicos, incluido el "blog" de la autora, Sabina Berman nació en 1956, hija de Enrique Berman, destacado industrial, y la psicoanalista Raquel Goldberg. Estudio psicología y letras

mexicanas en la Universidad Iberoamericana, así como dirección escénica en el Centro de Arte Dramático A.C. (CADAC). Su obra ha sido premiada en varias ocasiones, destacando su texto "Mariposa" con el Premio de Poesía Pluridimensional Juguete, 1974, y "Ocho cuartos igual a dos humores, Premio de Poesía Pluridimensional Máscara, 1975; año en el que ganó el Premio de Cuento Latinoamericano convocado por el Año Internacional de la Mujer. Entre sus obras galardonadas destacan "Yankee", "Herejía" y "Rompecabezas", premiadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes, lo mismo que "La tía Alejandra", que le valió el Ariel al mejor guión, otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Tal vez su obra escénica más conocida es "Entre Pancho Villa y una mujer desnuda", que ella misma trasladó al cine en 1995. Asimismo, ha explorado la literatura para niños, con creaciones como "Caracol y Colibrí"; "Un árbol de humo" y "La maravillosa historia del niño pingüica, de cómo supo su gran destino y comprobó su grandeza" y "Los ladrones del tiempo", que es una adaptación de la novela "Momo", de Michael Ende. La obra premiada, "La mujer que buceó dentro el corazón del mundo", ha sido traducida a más de 13 idiomas.

Por Paula Carrizosa

Nueve de octubre


Ecos de Cal