TALLER: HABILIDADES BÁSICAS DE ACOMPAÑAMIENTO Coach Héctor Sampieri Rubach 3a Semana
Preguntas efectivas
Obje%vo: PracCcar la construcción de preguntas a través de la revisión de un caso de análisis. Instrucciones: 1. Lee con atención el caso presentado a conCnuación. 2. Si Cenes únicamente un nombre (Por ejemplo Pedro), trabaja pensando las preguntas que harías al esposo; si Cenes dos nombres (Ana María), trabaja pensando las preguntas que harías a la esposa. 3. Posteriormente complementa los ámbitos de preguntas que podrías efectuar conforme se te indica. Recuerda buscar preguntas de aprendiz y no de juez, conforme plaCcamos en la sesión.
Discusiones de alcoba -¿Qué te sucede?- Preguntó Elizabeth a su esposo cuando lo vio entrar a casa, con la mirada perdida y la cabeza inclinada hacia el piso. El malhumor era evidente. –“Nada”- Fue la respuesta que medio escuchó, pues el tono de voz, aunque contenía mucha energía acumulada, era muy bajo. Como si no quisiera el oyente ser escuchado en sus cavilaciones. Ella ya sabía la razón, otra noche de quejas y sin sabores había llegado. Suspiró profundamente, y siguió con lo que hacía. Cenaron, y sin mayor preámbulo subieron a su habitación. Ella tenía la esperanza de poder dormir pronto. Pero Javier no podía dormir. Estaba recostado, con los brazos enmarañados y dijo sin prestar mucha atención a su esposa: -“Estuve plaCcando con mi hermana María, y llegamos a la conclusión que Pedro quiere hacer todo en la empresa y no nos deja parCcipar. ¡Eso no está bien! ¿Acaso no quedamos los tres a cargo de la empresa de mi Papá? ¿Acaso no la levantamos entre los tres para asegurar su existencia y la herencia para nuestros hijos? ¡Es un necio! ¡Tendremos que intentar arrebatarle el control! ¡Las cosas no pueden seguir así!” En cuanto terminó de hablar, se dio la vuelta y se quedó profundamente dormido. Elizabeth, hubiera querido decir algo. ¡No hubo oportunidad! Le costó conciliar el sueño. Javier era el hermano menor de María y de Pedro. Los tres fueron nombrados herederos de la empresa familiar a la muerte de su padre. Ellos comparCeron la dificultad de salir adelante frente a los acreedores y proveedores; la empresa estaba en una seria crisis. Muchos desvelos y sinsabores tuvieron que vivir para regresarle la estabilidad de antaño al negocio familiar. Cuando eso sucedió, cuando las cosas volvían a la normalidad, Javier pensó en sentar cabeza. Ya sus hermanos mayores tenían familia propia. Era su turno. A parCr del matrimonio de Javier con Elizabeth, y la llegada de sus hijos, la parCcipación en la empresa se veía disminuida y cada vez más las acCvidades fundamentales habían ido quedando en manos de Pedro quien, a pesar de
su familia, vivía para el trabajo. Javier pensó, con el paso del Cempo, que él, como su hermano mayor, debía concentrar su atención en la empresa y pasó cada vez más Cempo en la oficina y cada vez menos en casa. Veladamente pensaba que su esposa y sus hijos eran una distracción frente a los importantes retos empresariales que debería afrontar pronto. Cada noche que comparian era lo mismo. Sesiones monotemáCcas. Se podría decir que Elizabeth era el paño de lágrimas de Javier. Lo consolaba y lo animaba, pero no pocas veces se senia inconforme de no poder plaCcar con su esposo sus propios retos y desajos del día a día. Siempre era la agenda y los problemas de Javier, lo que comparian antes de dormir. Ella hubiera querido pedir su apoyo con el colegio de los niños, con alguna de las clases curriculares de las tardes o con esos arreglos pendientes en la casa que se habían ido quedando, mes con mes, y que parecían no solucionarse nunca. Y de pasar Cempo juntos, como pareja, como antes, ni qué decir. No había oportunidad. Javier vivía para el trabajo y las cosas de la casa, y de los hijos, eran responsabilidad de su esposa y madre de sus hijos. Elizabeth, una noche, ya seriamente molesta por la acCtud de Javier, decidió iniciar la conversación planteando “su propia agenda”. Tenía guardada una lista de temas, parecía orden del día de una intrincada junta de negocios. Punto por punto fue detallando las fallas, errores y omisiones de su marido respecto la vida de la familia. A cada reproche, una mueca, un gesto o una respiración pronunciada, a modo de bufido, por parte de Javier se hacía presente en la habitación. Había tensiones acumuladas de ambas partes, y con poca habilidad en dominio de emociones, ambos sucumbieron a la molesCa y al enojo. El alba se asomó por la ventana y Elizabeth y Javier, con una energía alimentada por el orgullo, conCnuaban discuCendo y recriminándose; idas y vueltas de información que no se transformaba más que en amargas frases aventadas contra el otro buscando encontrar el punto frágil, ¡donde doliera! No recordaron la hora de entrada de las escuelas, y los hijos les sorprendieron gritándose cada vez más fuerte. La discusión terminó, no por ganas de solucionarse, sino porque los niños tenían hambre, no habían ido a la escuela y habría que atenderles. Elizabeth se dispuso a cumplir el papel que la vida parecía haberle trazado. Javier se duchó, comió algo rápidamente y se dispuso a llegar a la oficina para “retomar el control que había perdido”. Por la tarde, con el cierre de la acCvidad laboral, Javier se dirigió a casa pensando que le esperaba una terrible secuela de “conversación” de la noche anterior. Al llegar, la casa lucía callada y quieta. En la mesa, una nota. Habían salido todos al cine y a cenar fuera, le habían dejado comida descongelada lista para ser calentada. Javier se dispuso a cenar. Era la primera noche en años en que no tenía con quién hablar de las tropelías de su hermano mayor. De pronto, cayó en cuenta: ¡Había dejado pendiente, desde meses atrás, arreglar la gaveta de la cocina donde guardaban los cubiertos! -“Podría hacerlo ahora”, se dijo a sí mismo. Pero no se levantó, ahí, cenando solo, se quedó esperando a ver qué podía ser diferente.
A. Preguntas para descubrir los anhelos del corazón (sen%do de vida, metas, sueños, proyectos, situación ideal, valores, ideales).
B. Preguntas para descubrir el estado actual de la persona, en este momento de su vida (creencias, pensamientos, sen%mientos, percepciones, opiniones).
C. Preguntas para descubrir acciones transformadoras que, mediante el acompañamiento y el trabajo personal del acompañado, puedan ayudarle a pasar de la realidad actual a un acercamiento al sen%do y propósito de vida.
D. Preguntas para descubrir las relaciones interpersonales significa%vas, las alianzas y los obstáculos del contexto, así como la comprensión de la persona respecto los roles y papeles que %ene dentro de grupos y sistemas de relación.