Encuentro 13
La presencia del Espíritu Santo en la Oración de Jesús
Público objetivo: Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula: Valoramos la docilidad de Jesús para dejarse conducir por la acción del Espíritu Santo.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z Para ti, ¿qué es la oración? z ¿Cada cuánto hablas con Dios por medio de la oración? z ¿Te sientes obligado a orar o disfrutas de ese momento con Dios? z ¿Cómo podrías mejorar tu oración?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos Lucas 4,1-13 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús, respondiendo, dijo: “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”.
Compartimos z La presencia del Espíritu Santo resalta, de modo especial, en la oración de nosotros y
la de Jesús, acompañándonos en la experiencia más íntima para que esta sea dirigida a Dios. z Este don es recibido en el Bautismo, es deber de cada uno redescubrir y cultivarlo
para que la obra del Espíritu Santo sea realizada en cada uno de nosotros.
En comunidad, guiados por el Espíritu Santo
Referencia: https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/191071_alianza_g6_issuu
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z Existen diversas maneras de hacer oración, buscando entablar un diálogo o
conversación con Dios, ya sea para pedir perdón, dar gracias o encomendar algún proyecto.
TIEMPO EN FAMILIA z Enseña a tus hijos cuál es la importancia que tiene la oración en nuestras vidas. z Crea un espacio, por ejemplo, antes de cenar, al iniciar el día o antes de dormir,
para realizar una oración en familia. z Pídele a cada uno que, en voz alta, comparta su oración, seguido de un
Padrenuestro, un Avemaría y la oración familiar que consideren necesaria como: Ángel de la guarda.
ORAMOS Señor, aquí estoy delante de ti, para ponerme en tus manos, para decirte que te amo y que sin ti mi vida es muy difícil. Amado Señor, quiero agradecerte por este día y por todas las cosas que me has regalado, me pongo en tus manos, bendíceme y guíame, no permitas que me aleje de ti. Amén.