Encuentro 18
Jesús me invita a su cena Referencia: https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/191066_alianza_g3_ issuu_0b72ecbc8dfa57
Público objetivo: Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños. Descubrir el amor que Jesús nos tiene al quedarse con nosotros en la Eucaristía.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z ¿Sabes cómo se quedó Jesús entre nosotros? z ¿Te alimentas constantemente del cuerpo de Cristo?
PARA REFLEXIONAR Escuchamos el Evangelio según san Lucas 22,14-20 Jesús, habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: “Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes; hagan esto en memoria mía”.
Compartimos z Jesús había dicho: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus
amigos” (Jn 15,13). Por eso nos entregó su cuerpo, pues es en el cuerpo donde se hace visible y patente el Amor y todo servicio. En el cuerpo radica el mejor lenguaje del Amor con sonrisas, abrazos, apoyo a los demás, etc. z Como familia, ¿de qué nos gustaría que Jesús nos liberara? z Nos proponemos en familia identificar los signos cristianos que tenemos en casa y
darles un uso adecuado para que cumplan su función de recordarnos cómo vivir en paz practicando la caridad entre nosotros.
Jesús me invita a su mesa
Objetivo de la Cápsula:
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z Al saber que iba a morir, Jesús no quiso que nos quedáramos solos, y en la cena
que celebraba con sus apóstoles demuestra su amor instituyendo la Eucaristía al transformar el pan y el vino en su cuerpo y su sangre, que desde ese momento es la nueva alianza sellada con la sangre de Cristo. z Nosotros tenemos cerca a Jesús, está en un lugar muy especial que se llama
“sagrario”. z Cada vez que vayamos al templo busquemos el lugar donde está, arrodillémonos
frente a Él en el sagrario y démosle gracias por haberse quedado con nosotros en la Eucaristía.
TIEMPO EN FAMILIA z Procuremos participar, como familia, en la celebración eucarística del domingo. z Escribamos una oración a Jesús dándole gracias porque se quedó con nosotros en la
Eucaristía.
ORAMOS Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de ti. Amén.