Encuentro 13
Soy hijo o hija de Dios Referencia: https://issuu.com/ppceditorial.mexico/docs/191062_alianza_g1_issuu
Público objetivo: Adultos: Padres de familia, Padrinos, Abuelos, Catequistas y otros responsables de la formación espiritual de los niños.
Objetivo de la Cápsula: Vivir con alegría la pertenencia a Dios: somos sus hijos.
¿EN DÓNDE ESTAMOS? z ¿Has experimentado a Dios como Padre, bueno y misericordioso? z ¿Te has puesto a reflexionar sobre lo que significa ser hijos de Dios? z ¿Vives verdaderamente como hijo de Dios?
Escuchamos Malaquías 2,10 ¿No tenemos todos a un mismo Padre? ¿No nos creó el mismo Dios?
Compartimos z Para entender en qué medida Dios es nuestro padre, pensemos en las figuras
de nuestros padres, pero, de alguna manera tenemos siempre que “refinarlas”, purificarlas. z Ninguno de nosotros ha tenido padres perfectos, ninguno; como nosotros, a nuestra
vez, nunca seremos seres perfectos. Todos tenemos defectos, todos. Vivimos siempre nuestras relaciones de amor bajo el signo de nuestros límites y también de nuestro egoísmo, por lo que a menudo están contaminadas por deseos de posesión o manipulación del otro. z Por eso, cuando hablamos de Dios como “padre”, mientras pensamos en la imagen
de nuestros padres, especialmente si nos han querido, al mismo tiempo tenemos que ir más allá. Porque el amor de Dios es el del Padre “que está en los cielos”, según
Soy hijo de Dios
PARA REFLEXIONAR
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la expresión que nos invita a usar a Jesús: es el amor total que en esta vida solo saboreamos de manera imperfecta. z Nadie debe dudar que es destinatario de este amor. Nos ama. “Me ama”, podemos
decir. Si incluso nuestro padre y nuestra madre no nos hubieran amado, -es una hipótesis histórica- hay un Dios en el cielo que nos ama como nadie en la tierra nunca lo ha hecho ni lo podrá hacer.
TIEMPO EN FAMILIA z Agradezcamos a Dios Padre por el amor que nos tiene, y por la familia que nos ha
dado. z Cada noche, antes de dormir, recemos un Padrenuestro y pidámosle que nos ayude a
vivir como auténticos hijos suyos.
ORAMOS Gracias, Padre, por todo el amor que me tienes, por la vida y la familia que me diste. Permíteme ser un auténtico hijo tuyo, que sepa amar como tú nos amas. Amén.