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INSTRUCCION PASTORAL SOBRE LA INICIACION CRISTIANA, LA REINICIACION CRISTIANA, LA FIESTA PATRONAL Y EL JUBILEO DE LAS CUARENTA HORAS

DIÓCESIS DE CUAUTITLÁN


"Al desembarcar Jesús, vio Jesús un gran gentío, sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas". (Mc 6, 34).

Ante el vasto número de adultos no bautizados que se presentaron al inicio de la vida de nuestra Diócesis de Cuautitlán -numero que sigue aumentando- mi predecesor el Sr. Obispo Don Manuel Samaniego Barriga, instituyo Centros Catecumenales cuya finalidad seria preparar a los no católicos a incorporarse a la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Con respecto al Sacramento de la Confirmación, en la Instrucción Pastoral del 1 de Noviembre de 1986, leemos: "Necesitamos renovar el Sacramento de la Confirmación. La mayoría de las celebraciones, masivas e impreparadas, realizadas en medio de la confusión y, a veces del tumulto, causan inconformidad y molestia, entre los Sacerdotes y entre los Fieles más conscientes. Muchos se apresuran a traer a sus hijos a confirmar, preocupados de que reciban cuanto antes los Sacramentos que un cristiano debe recibir; pero la edad de los niños y su gran número, hacen con frecuencia imposible una celebración ordenada y decorosa. Parece que los organizadores de las fiestas patronales consideran la Confirmación como un recurso para atraer multitudes". En este mismo tono, señalaba la falta de una adecuada catequesis, culminando con la afirmación: "E/ resultado viene a ser una Iglesia en la que un número considerable de cristianos, pasivos y carentes de educación en la Fe, son católicos 'a su manera', que viven alejados por completo de las exigencias del Evangelio, ni tienen en cuenta las promesas de su iniciación Cristiana. Son el terreno fértil donde cosechan numerosos adeptos del proselitismo desatado de las sectas"; actualmente podemos añadir, de algunos grupos políticos o lideres sociales comprometidos con estos. Dando continuidad a esta reflexión iniciada hace 21 años acerca de la Iniciación Cristiana, del Sacramento de la Confirmación y ahora, dada su correlación, podemos añadir de la Fiesta Patronal y el Santo Jubileo de las Cuarenta horas, consciente de mi responsabilidad episcopal 1, veo oportuno dar a conocer la presente INSTRUCCION PASTORAL que incluye dichos elementos para dar unidad, desde las parroquias, a nuestra vida y misión como Iglesia servidora del Reino. 1 CIC 756 § 1. Respecto a la Iglesia universal, la función de anunciar el Evangelio ha sido encomendada principalmente al Romano Pontífice y al Colegio Episcopal. § 2. En relación con la Iglesia particular que le ha sido confiada, ejerce esa función cada Obispo, el cual ciertamente es en ella el moderador de todo el ministerio de la palabra; a veces, sin embargo, algunos Obispos ejercen conjuntamente esa función para varias Iglesias, según la norma del derecho.


"¡Ay de mi si no evangelizara!" (1Cor 9, 16).

Hemos vivido diversos momentos como Iglesia que camina en estos años del 2005 a 2008.

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En nuestra Diócesis de Cuautitlán, la llegada del Obispo y participación en el acontecimiento de Aparecida, la nueva Estructura en Zonas Pastorales y Decanatos, la preparación y realización del XIII Congreso Adolescencia Misionera, primer evento de esta naturaleza en nuestra Iglesia Particular que nos deja con la deuda de responder a los dones del Señor 2. Los cambios que se han venido dando en la Estructura de la Conferencia del Episcopado Mexicano, potenciando las Provincias Eclesiásticas y la reorganización de la Comisiones y las Dimensiones Episcopales y su referente a nuestra Diócesis. La preparación, realización y proyección de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y el Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, del 13 al 31 de mayo del 2007. La promulgación de las Encíclicas del Papa Benedicto XVI: ‘Dios es Amor’ y ‘Sobre la Esperanza Cristiana', así como de la Instrucción Pastoral ‘El Sacramento de la Caridad'.

Nuestra Iglesia Particular ha acogido estos eventos como grandes estímulos que la llevan a recomenzar desde Cristo3 el camino para ser en verdad una Iglesia Comunión4 y Misión5. Tomamos conciencia del papel de cada miembro de la Iglesia que, por su vocación como seglar, consagrado, ordenado, es un agente evangelizador. Estamos llamados a aprovechar todos los momentos que la Providencia nos pone delante para anunciar el Evangelio. De manera que es importante que tanto la Iniciación y Reiniciación Cristiana, como la Fiesta Patronal y el Jubileo de las Cuarenta Horas, sean en la Parroquia, Cuasi parroquia, Misión Pastoral, oportunidad aprovechada para realizar su tarea como Parroquia misionera, comunidad de comunidades.

2 No me refiero solo al número de participantes o al impacto de los eventos masivos. Me refiero sobre todo a la conciencia que tomamos de ser Iglesia Misionera, la contemplación de tantos niños y adolescentes que quedan esperando continuar su encuentro con Cristo y no la mera recepción de sacramentos.

3DAp 12/3: A todos nos toca recomenzar desde Cristo³, reconociendo que "no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva".

4Ibíd. 156: La vocación al discipulado misionero es con-vocación a la comunión en su Iglesia. No hay discipulado sin comunión. Ante la tentación, muy presente en la cultura actual, de ser cristianos sin Iglesia y las nuevas búsquedas espirituales individualistas, afirmamos que la fe en Jesucristo nos llegó a través de la comunidad eclesial y ella "nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia Católica. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunion" 4. Esto significa que una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y de comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa. 5Ibíd. 163: En el pueblo de Dios, "la comunión y la misión están profundamente unidas entre si... La comunión es misionera y la misión es para la comunion" 5. En las iglesias particulares, todos los miembros del pueblo de Dios, según sus vocaciones específicas, estamos convocados a la santidad en la comunión y la misión.


“¡Conviértanse, el Reino de Dios ha llegado!” (Mt 4, 17) Para poder cumplir con esta tarea es necesario que todos los agentes entremos en un proceso de conversión permanente 6, para motivar a todos los fieles, con nuestro testimonio y vivencia gozosa del Evangelio, a participar en la nueva etapa que la Iglesia está llamada a realizar. Es motivo de gozo recibir el Reino como Buena Noticia en Jesucristo; lo será también el poder trasmitirlo a través de nuestra vida y apostolado para poder atender al número de habitantes que sigue creciendo de manera constante en nuestras comunidades7: No hay un pronóstico que diga que este crecimiento se detendrá. Y toca a cada uno de nosotros participar activamente en el anuncio del Reino. ¡Es urgente nuestra Conversión Pastoral! 8 Asumir otro modo nuevo de vivir nuestra fe, salir de nosotros mismos, interesarnos por los demás. Mirar a cada sector de la población como a nuestro prójimo llamado a la Salvación. Debemos comenzar por el Anuncio que ha de ser escuchado, para que ilumine y llame a la Conversión y sea celebrada la Vida Nueva. “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos”. (1Jn 3, 14)

Después de escuchar el parecer del Presbiterio, del Consejo de Gobierno y del Consejo Pastoral, de conocer el trabajo de Consagrados y Laicos en las distintas comunidades, así como de valorar la preparación, organización y celebración -desde el Kerigma, la Catequesis y la Liturgia- de la Iniciación y Reiniciación Cristiana, del Santo Jubileo, de la Fiesta Patronal, veo de gran urgencia promulgar la siguiente INSTRUCCIÓN PASTORAL9 en cuatro partes: I.

6Ibíd. 14: El Señor nos dice: "no tengan miedo" (Mt 28, 5). Como a las mujeres en la mañana de la Resurrección, nos repite: "¿Por qué buscan entre los muertos al que esta vivo?" (Lc 24, 5). Nos alientan los signos de la victoria de Cristo resucitado, mientras suplicamos la gracia de la conversión y mantenemos viva la esperanza que no defrauda...

7 Ibíd. 17: Nuestra alegría, pues, se basa en el amor del Padre, en la participación en el misterio pascual de Jesucristo quien, por el Espíritu Santo, nos hace pasar de la muerte a la vida, de la tristeza al gozo, del absurdo al hondo sentido de la existencia, del desaliento a la esperanza que no defrauda. Esta alegría no es un sentimiento artificialmente provocado ni un estado de ánimo pasajero. El amor del Padre nos ha sido revelado en Cristo que nos ha invitado a entrar en su reino... 18: Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado...

8Cfr. Ibíd. 365: Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe...

9 Cfr. RICA n. 44: Corresponde al obispo, personalmente, o por un delegado, establecer, dirigir y fomentar la organización pastoral del catecumenado y admitir a los candidatos a la elección y a los sacramentos...; c. 838§ 4. Al Obispo diocesano, en la Iglesia a él confiada y dentro de los límites de su competencia, le corresponde dar normas obligatorias para todos sobre materia litúrgica. Exhortación Apostólica Postsinodal “El Sacramento del Amor” n. 39:…En primer lugar el Obispo diocesano: en efecto, él, como “primer dispensador de los misterios de Dios en la Iglesia particular a él confiada, es el guía, el promotor y custodio de toda la vida litúrgica”.117 Todo esto es decisivo para la vida de la Iglesia particular, no sólo porque la comunión con el Obispo es la condición para que toda celebración en su territorio sea legítima, sino también porque él mismo es por excelencia el liturgo de su propia Iglesia...


La Iniciación y Reiniciación Cristiana, II. El Sacramento de la Confirmación con su Programa, III. El Jubileo de las Cuarenta Horas y IV. La Fiesta Patronal. Pido que todos, los hermanos fieles Laicos, Consagrados, Diáconos y Presbíteros, acojan con espíritu de fe y de Comunión Eclesial la presente INSTRUCCIÓN PASTORAL. Dejemos que el Espíritu nos conduzca para ser testigos del Amor del Padre y convocar a quienes habiten nuestra Diócesis a quienes busquen al Señor, a conocer y vivir ese mismo Amor del Padre. Nuestra tarea sea una expresión de nuestra fe que ha llegado a la madurez en Cristo, para participar, por la evangelización, en la edificación del “Reino de la Verdad y de la Vida, Reino de la Santidad y de la Gracia. Reino de la Justicia, del Amor y de la Paz”10. Encomendamos a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, quien se mantuvo constante y asiduo en su formación en la fe por cerca de siete años, antes de su encuentro con la Dulce Señora del Cielo, y en su fidelidad al Obispo, que nos acompañe en este camino de crecimiento para ser Iglesia formadora de discípulos y misioneros. A los dos días del mes de Febrero de 2008, Festividad de Presentación del Señor. +Guillermo Ortiz Mondragón Obispo de Cuautitlán Sr. Pbro. Salvador Castañeda Pérez Vicario General

Sr. Pbro. Juan Manuel Martínez Merlos Delegado Episcopal para Agentes

Sr. Pbro. Celso Ramírez León Delegado Episcopal Para acciones Pastorales

Sr. Pbro. Samuel Macías Chávez Delegado Episcopal Zona Pastoral San Buenaventura

Sr. Pbro. Rogelio Blas Resendiz Delegado Episcopal Zona Pastoral San Isidro Labrador

Sr. Pbro. Jesús Hernández Nieves Delegado Episcopal Zona Pastoral San Pedro Apóstol

Sr. Pbro. Martín Mejía Soto Delegado Episcopal Zona Pastoral San Francisco de Asís

Sr. Pbro. José Alfredo Ramírez Alegría Delegado Episcopal Zona Pastoral La Purísima Concepción

10 Prefacio de Cristo Rey


Sr. Pbro. Gerardo Medrano González Canciller

LA INICIACIÓN Y LA REINICIAICÓN CRISTIANA,

EL JUBILEO DE LAS CUARENTA HORAS Y LA FIESTA PATRONAL


En nuestra Diócesis existe el interés y la tradición por la Celebración del Sacramento de la Confirmación. Por esto hemos tomado como eje la catequesis para este Sacramento y así vivir la Conversión Pastoral para ser los testigos que nos pide el momento11. Sin embargo, al ir profundizando a través de los Cursos de Formación Permanente12 y de los Ejercicios Espirituales 13 en estos dos años, nos hemos dado cuenta de que se trata de algo mucho más amplio. Se trata de una verdadera Conversión Pastoral en el contexto de Aparecida 14 y comenzar por nuestro encuentro con Jesucristo15. Para lograr dicha Conversión Pastoral, necesitamos vivir la iniciación y reiniciación cristiana que nos lleve a todos, agentes y destinatarios, a establecer procesos permanente de Misión 16. La Teología Pastoral y la experiencia nos dicen que fieles atendidos en grupos pequeños tienen mayor posibilidad de despertar a un compromiso serio con Cristo para responder a las diversas vocaciones.

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DAp 144: “Al llamar a los suyos para que lo sigan, les da un encargo muy preciso: anunciar el evangelio del Reino a todas las naciones (cf. Mt 28, 19; Lc 24, 46-48). Por esto, todo discípulo es misionero, pues Jesús lo hace partícipe de su misión, al mismo tiempo que lo vincula con Él como amigo y hermano. De esta manera, como Él es testigo del misterio del Padre, así los discípulos son testigos de la muerte y resurrección del Señor hasta que Él vuelva. Cumplir este encargo no es una tarea opcional, sino parte integral de la identidad cristiana, porque es la extensión testimonial de la vocación misma” 145 “Cuando crece la conciencia de la pertenencia a Cristo, en razón de la gratitud y alegría que produce, crece también el ímpetu de comunicar a todos el don de ese encuentro con Cristo, testimoniarlo y anunciarlo de persona a persona, de comunidad a comunidad, y de la Iglesia a todos los confines del mundo (cf. Hech 1,8)”

12 El Curso 2006 se centró en el Tema Iglesia Comunión y Misión, destacando la dimensión evangelizadora. El Curso 2007 se centró en el Tema La Iniciación y la Reiniciación Cristiana.

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En vista de la urgencia de retomar la Identidad Sacerdotal, los Ejercicios Espirituales del 2006 se centraron en la Plegaria Eucarística, recorriendo todas las Anáforas con el Método de la Lectio Divina. Para el año 2007 nos centramos en la Exhortación Apostólica Postsinodal “El Sacramento del Amor” del Papa Benedicto XVI.

14 DAp 365: Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe”. En esta misma línea están los números que siguen hasta el 370, que conviene leer con atención.

15 El encuentro con Jesucristo es nuestra novedad permanente. Sólo renovándolo podemos descubrir nuestra verdadera identidad como Iglesia y cada uno como discípulos. Cfr. DAp 136-142, especialmente 243.

16 DAp 276: “La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requiere una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia. Miramos a Jesús, el Maestro que formó personalmente a sus apóstoles y discípulos. Cristo nos da el método: “Vengan y vean” (Jn 1, 39), “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). Con Él podemos desarrollar las potencialidades que están en las personas y formar discípulos y misioneros…”


Es necesario que cada templo sea Centro de Iniciación y Reiniciación Cristiana para hacer de la Parroquia comunidad de comunidades17. Las Capillas, Rectoría y Misiones Pastorales tienen la prioridad evangelizadora. Desde la parroquia, han de crearse equipos pastorales con los fieles que surgen en cada templo18. Es la tarea del Decanato impulsar y coordinar este trabajo eclesial. En nuestra Diócesis se ha dado un gran dinamismo en la formación de catequistas. Los movimientos y organizaciones han capacitado muchos laicos. Hay gran disposición para dar los pasos para un proceso que forme discípulos y misioneros. Sacerdotes y laicos han dado gran importancia a la preparación para los sacramentos de Iniciación Cristiana, aunque no siempre con la conciencia ni motivación para presentar el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía como proceso íntimamente concatenado y fundamental 19, ni con referencia a la vida cotidiana. Se percibe la falta de atención y presencia de los sacerdotes en este campo. Dialogando con papás y padrinos, mirando hacia el futuro de sus hijos y ahijados, ellos toman conciencia de la necesidad de una educación integral más sólida, que les permita vivir una vida cristiana más plena ante los retos del mundo. I.

LA INICIACIÓN Y REINICIACIÓN CRISTIANA “Yo les transmito lo que a mi vez he recibido” (ICor 15)

Después del Anuncio de Jesucristo muerto y resucitado (Kerigma) la catequesis es un proceso permanente que continua en das etapas fundamentales, la Inicial y la Permanente, o de Adultos 20 Habiendo revisado diversos catecismos, profundizado en la Evangelización como Identidad y Misión de la Iglesia, presento un Programa cuya finalidad es ofrecer a toda la comunidad diocesana los elementos fundamentales para la Iniciación Cristiana. 17 Ibíd. 170: “Entre las comunidades eclesiales, en las que viven y se forman los discípulos misioneros de Jesucristo, sobresalen las Parroquias. Ellas son células vivas de la Iglesia y el lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tienen una experiencia concreta de Cristo y la comunión eclesial. Están llamadas a ser casas y escuelas de comunión. Uno de los anhelos más grandes que se ha expresado en las Iglesias de América Latina y El Caribe, con motivo de la preparación de la V conferencia General, es el de una valiente acción renovadora de las Parroquias a fin de que sean de verdad “espacios de iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes” .

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Ibíd. 172: “La renovación de las parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión. Toda parroquia está llamada a ser el espacio donde se recibe y acoge la Palabra, se celebra y se expresa en la adoración del Cuerpo de Cristo, y así, es la fuente dinámica del discipulado misionero.

19 Exhortación Pastoral Postsinodal “El Sacramento del Amor” n. 17: “...A este respecto, como han dicho los Padres sinodales, hemos de preguntarnos si en nuestras comunidades cristianas se percibe de manera suficiente el estrecho vínculo que hay entre el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía…”

20 Ibíd. 289: “Sentimos la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades un proceso de iniciación en la vida cristiana que comience por el kerigma y guiado por la Palabra de Dios, que conduzca un encuentro personal, cada vez mayor, con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre10, experimentado como plenitud de la humanidad, y que lleve a la conversión, al seguimiento en una comunidad eclesial y a una maduración de fe en la práctica de los sacramentos, el servicio y la misión”.


El contenido ha de ser presentado en la perspectiva catecumenal, de tal manera testimonial y viva, que provoque en los candidatos, sus papás y padrinos, el deseo de recibir unos y renovar otros, los sacramentos de acuerdo a su edad y otras circunstancias, y dar una respuesta libre y consciente al llamado que Dios hace a través de la Iglesia, a convertirse en discípulos y misioneros 21. Es necesario vivir la conversión personal integral: espiritual, humana, intelectual y pastoral. El primero que ha de prepararse es el presbítero. El camino es la meditación y estudio desde la fe de la Sagrada Escritura, a través de la LECTIO DIVINA, para que su ministerio sea confesión de su fe 22. Preparar así catequistas, prepararse junto con ellos, permitirá que la catequesis sea anuncio testimonial que provoque en el candidato el deseo del encuentro con Cristo y la Iglesia, para vivir como discípulo insertado en una comunidad misionera, testigo en el mundo por su vida de fe. La memorización de oraciones y otros elementos doctrinales será consecuencia de, primero, meditar desde la fe los Misterios que se van comprendiendo y asumiendo; segundo, la asistencia a la Eucaristía dominical. De esta manera, podemos superar la reducción de la catequesis a la mera memorización de conceptos que pocas veces comprende el candidato -niño, adolescente, joven, adulto- y menos encuentra el significado, para su vida ordinaria. ¡No basta asistir! ¡Hay que vivir! Enseñara orar a quienes quieren ser discípulos de Jesucristo, no se limita a cuidar la memorización de oraciones. Es enseñar a dialogar con el Padre, por el Hijo en el Espíritu. En este punto es importante promover el rezo del Santo Rosario en familia, con una guía que ayude a descubrir su sentido kerigmático; alimentará, bajo la mirada.de María, el encuentro con Jesucristo. Debemos seguir lo previsto por el CIC y el RICA, teniendo en cuenta los señalamientos que nos hace el Documento de Aparecida. El Obispo se ha reservado la celebración de los Sacramentos de Iniciación Cristiana en la Iglesia Catedral y señala fechas al año para esto, de modo que se ha de prever el tiempo 21 Ibíd. 290: “Recordamos que el itinerario formativo del cristiano, en la tradición más antigua de la Iglesia, “tuvo siempre un carácter de experiencia, en el cual era determinante el encuentro vivo y persuasivo con Cristo, anunciado por auténticos testigos” 11. Se trata de una experiencia que introduce en una profunda y feliz celebración de los sacramentos, con toda la riqueza de sus signos. De este modo, la vida se va transformando progresivamente por los santos misterios que se celebran, capacitando al creyente para transformar el mundo. Esto es lo que se llama “catequesis mistagógica”.”

22 Ibíd. 248-249: “Se hace, pues, necesario proponer a los fieles la Palabra de Dios como don del Padre para el encuentro con Jesucristo vivo, camino de “auténtica conversión y de renovada comunión y solidaridad” 12. Esta propuesta será mediación de encuentro con el Señor si se presenta la Palabra revelada, contenida en la Escritura, como fuente de evangelización. Los discípulos de Jesús anhelan nutrirse con el Pan de la Palabra: quieren acceder a la interpretación adecuada de los textos bíblicos, a emplearlos como mediación de diálogo con Jesucristo, y a que sean alma de la propia evangelización y del anuncio de Jesús a todos…”


suficiente -al menos un año- para una catequesis completa 23. El Presbítero, por tanto: 1. Presentará los candidatos ante el Obispo cuando haya investigado su situación y tenga la certeza de que no han recibido los sacramentos de Iniciación Cristiana. 2. Distribuirá los candidatos en grupos de acuerdo a su edad y seguirá el programa de catequesis. 3. Debe tener en cuenta que: a. El RICA prevé la realización de algunas etapas; éstas deben llevarse a cabo en la propia parroquia (no en las capillas) 24. b. Los candidatos con sus papás y padrinos serán convocados por el Rector de la Catedral para una catequesis específica respecto al Rito de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana. c. El acta de esta Celebración será firmada por el Obispo, inscrita en la Parroquia de procedencia en un Libro propio de los Sacramentos de Iniciación. II. EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN “El Espíritu del Señor está sobre mi porque me ha ungido, y me ha enviado…” (Lc 4, 18)

En lo que respecta a la Celebración del Sacramento de la Confirmación, ya hemos venido haciendo algunos ajustes. El presbítero debe: 1. Separar la celebración del Sacramento de la Confirmación de la Fiesta Patronal, con la finalidad de dar a cada una la importancia que tiene para la evangelización de la comunidad, de acuerdo a la orientación dada en el 2006 para realizarse en el 2007. 2. A partir del 2007, a través de una Convocatoria, invitar al Inicio de la

Catequesis, (no para la celebración del Sacramento) durante un mes, es oportunidad para realizar un Visiteo en todo el territorio parroquial, incluidas capillas.

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RICA. Es necesario que el Sacerdote, con los fieles, estudie las Observaciones Previas, de modo que sea presentado pedagógicamente a los Candidatos antes de comenzar su Iniciación Cristiana.

24 Ibíd. II Ministerios y Oficios, n. 41 “... por eso la comunidad local debe ayudar a los candidatos, a los catecúmenos y a los neófitos durante el recorrido de su iniciación, en el precatecumenado, en el catecumenado y en el tiempo de la ‘mistagógica’, especialmente...” (Es necesario estudiar todo este apartado completo).


3. Terminado el mes de convocatoria, hacer lista de los que acepten el

llamado y presentarla en la Curia, junto con el Programa y fecha de inicio de la Catequesis. Esta será la forma de presentar ante el Obispo a los Candidatos. 4. La edad del Candidato para la Confirmación es de al menos 12 años de

edad. Es urgente tener en cuenta que: a) los primeros que deben entrar en una profunda conversión pastoral

somos los Agentes laicos, consagrados, ordenados. b) sólo así podremos comunicar con caridad asertiva y firme claridad todo este proceso; tal vez haya personas cuya reacción pueda ser hasta violenta; esto no es motivo para cambiar las convicciones que, por responsabilidad pastoral, debemos asumir en bien de los fieles, aun cuando ellos mismos no los comprendan en un primer momento ni lo pidan o deseen así; no podemos cometer la injusticia de dejarlos en su ignorancia. c) ayudará mucho que la Convocación para la Catequesis se instrumente con material gráfico (trípticos, hoja parroquial, boletín, cartel etc.), que explique globalmente el significado del llamado a la Santidad, la misión que implica recibirlo, así como la tarea y compromiso de los papás y Padrinos para con el Ahijado y en la comunidad. Se trata de un verdadero Anuncio en el que participen presbíteros y catequistas. d) Es importante que en todo templo, quien recurra en cualquier momento a buscar información reciba la misma comunicación. Como Iglesia tenemos el compromiso de atender a los laicos para que sean en el mundo presencia de Cristo; darles espacio para que, comprometidos y formados, colaboren como luz del mundo en tareas urgentes de la diócesis: visitadores, catequistas, animadores de liturgia, de la caridad, de formación de comunidades, de atención a migrantes (tanto los que llegan como nuevos habitantes como los que van de paso), de familias, de jóvenes especialmente los que se preparan para el matrimonio; promover las vocaciones al laicado, la vida consagrada y el sacerdocio ministerial dentro de y con las comunidades que surjan. Destacamos la importancia de una auténtica catequesis mistagógica, de modo que el candidato asuma en su vida el sentido de los signos que celebra en


la fe y se proyecte en su vida de manera permanente, convencida y con la fuerza para dar testimonio de Jesucristo25. Los sacerdotes que en su Parroquia tienen la Catequesis permanente por grados o etapas, revisarán su Programa, lo completarán y, sobre todo, asumirán la actitud catecumenal. Esto lo verificará directamente el presbítero, lo discutirán en su decanato y lo presentarán al Consejo Pastoral de la Diócesis para tomarlo en cuenta, a través del encargado zonal de Catequesis. Dada la realidad de la población en nuestra diócesis, es urgente que papás y Padrinos inicien o reinicien su vida Cristiana. III. EL JUBILEO EUCARÍSTICO DE LAS CUARENTA HORAS “Se reunían asiduamente a la Enseñanza de los Apóstoles a la Comunión, a la Fracción del Pan y a la Oración.” (Hech 2, 42)

La Eucaristía dominical, en la que participan muchos laicos, es espacio de fe que educa a la vida cristiana 26 Convoca laicos que por nuestro ministerio, pueden desear la reiniciación cristiana para que se encuentren con Cristo en la Iglesia, surjan comunidades de fe y caridad fundamentadas en la Palabra y los Sacramentos. 25 Exhortación Apostólica Pos sinodal “El Sacramento del Amor?’ n. 64 ‘…Precisamente por ello, el itinerario formativo del cristiano en la tradición más antigua de la Iglesia, aun sin descuidar la comprensión sistemática de los contenidos de la fe, tuvo siempre un carácter de experiencia, en el cual era determinante el encuentro vivo y persuasivo con Cristo, anunciado por auténticos testigos. En este sentido, el que introduce en los misterios es ante todo el testigo. Dicho encuentro ahonda en la catequesis y tiene su fuente y su culmen en la celebración de la Eucaristía. De esta estructura fundamental de la experiencia cristiana nace la exigencia de un itinerario mistagógico, en el cual se han de tener siempre presentes tres elementos: a) Ante todo, la interpretación de los ritos a la luz de los acontecimientos salvíficos, según la tradición viva de la Iglesia... b) Además, la catequesis mistagógica ha de introducir en el significado de los signos contenidos en los ritos. Este cometido es particularmente urgente en una época como la actual, tan imbuida por la tecnología, en la cual se corre el riesgo de perder la capacidad perceptiva de los signos y símbolos. Más que informar, la catequesis mistagógica debe despertar y educar la sensibilidad de los fieles ante el lenguaje de los signos y gestos que, unidos a la palabra, constituyen el rito. c) Finalmente, la catequesis mistagógica ha de enseñar el significado de los ritos en relación con la vida cristiana en todas sus facetas, como el trabajo y los compromisos, el pensamiento y el afecto, la actividad y el descanso. Forma parte del itinerario mistagógico subrayar la relación entre los misterios celebrados en el rito y la responsabilidad misionera de los fieles. En este sentido, el resultado final de la mistagógica es tomar conciencia de que la propia vida es transformada progresivamente por los santos misterios que se celebran. El objetivo de toda la educación cristiana, por otra parte, es formar al fiel como “hombre nuevo”, con una fe adulta, que lo haga capaz de testimoniar en el propio ambiente la esperanza cristiana que lo anima. Para desarrollar en nuestras comunidades eclesiales esta tarea educativa, hay que contar con formadores bien preparados. Ciertamente, todo el Pueblo de Dios ha de sentirse comprometido en esta formación. Cada comunidad cristiana está llamada a ser ámbito pedagógico que introduce en los misterios que se celebran en la fe. ..”

26 Exhortación Apostólica Postsinodal “El Sacramento del Amor” 72 “… La fórmula de san Ignacio —“vivir según el domingo”subraya también el valor paradigmático que este día santo posee respecto a cualquier otro día de la semana. En efecto su diferencia no está simplemente en dejar las actividades habituales, como una especie de paréntesis dentro del ritmo normal de los días Los cristianos siempre han vivido este día como el primero de la semana, porque en él se hace memoria de la radical novedad traída por Cristo…” y 73 “… Los Padres sinodales conscientes de este nuevo principio de vida que la Eucaristía pone en el cristiano han reafirmado la importancia del precepto dominical para todos los fieles como fuente de libertad auténtica, para poder vivir cada día según lo que han celebrado en el “día del Señor” En efecto la vida de fe pesa cuando ya no se siente el deseo de participar en la Celebración Eucarística en que se hace memoria de la victoria pascual Participar en la asamblea litúrgica dominical, junto con todos los hermanos y hermanas con los que se forma un solo cuerpo en Jesucristo, es algo que la conciencia cristiana reclama y que al mismo tiempo la forma. Perder el sentido del domingo, como día del Señor para santificar, es síntoma de una pérdida del sentido auténtico de la libertad cristiana, la libertad de los hijos de Dios…”.


Nuestra Diócesis sigue siendo casa para muchos nuevos habitantes que buscan realizar su vida más plenamente, superarse. Ofrezcámosles, como Iglesia, ante todo el servicio del Anuncio de Jesucristo; acojámoslos en nuestras comunidades para que vivan, celebren y proclamen su fe 27. Por gracia de Dios conservamos gran devoción a la Eucaristía Este don debemos cuidarlo, no solo mantenerlo, sino darle cada vez más su sentido de acontecimiento parroquial que fortalece la unidad de todos los fieles en torno a Cristo Eucaristía 28. Cuidemos que todos logren una participación activa y fructuosa 29. El Jubileo de las Cuarenta Horas ha de ser un momento de gran convocatoria a todos los habitantes de la Parroquia para renovar su encuentro con Cristo y descubrir y profundizar el sentido de la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia30. Es importante hacer el enlace entre la Eucaristía del Día del Señor, la Fiesta del Corpus Cristi y el Jubileo de las Cuarenta Horas. No son realidades desarticuladas de la vida parroquial, pues la Eucaristía es punto de llegada en la 27 DAp 168: “La Diócesis, en todas sus comunidades y estructuras, está llamada a ser una “comunidad minisionera” 17. Cada Diócesis necesita robustecer su conciencia misionera, saliendo al encuentro de quienes aun no creen en Cristo en el ámbito de su propio territorio y responder adecuadamente a los grandes problemas de la sociedad en la cual está muerta. Pero también, con espirito materno está llamada a salir en búsqueda de todos los bautizados que no participan en la vida de las comunidades cristianas.”

28 Ibíd. 176: “La Eucaristía, signo de la unidad con todos, que prolonga y hace presente el misterio del Hijo de Dios hecho hombre (cf. Fil 2,6-8), nos plantea la exigencia de una evangelización integral. La inmensa mayoría de los católicos de nuestro continente viven bajo el flagelo de la pobreza Esta tiene diversas expresiones: económica, física, espiritual, moral, etc. Si Jesús vino para que todos tengamos vida en plenitud, la parroquia tiene la hermosa ocasión de responder a las grandes necesidades de nuestros pueblos. Para ello, tiene que seguir el camino de Jesús y llegar a ser buena samaritana como EL Cada parroquia debe llegar a concretar en signos solidarios su compromiso social en los diversos medios en que ella se mueve, con toda “la imaginación de la caridad” 18...”

29 Exhortación Apostólica Postsinodal “El Sacramento del Amor” 53. “..Sobre todo, no ayuda a la participación activa de los fieles una confusión ocasionada por la incapacidad de distinguir las diversas funciones que corresponden a cada uno en la comunión eclesial. (158) En particular, es preciso que haya claridad sobre las tareas específicas del sacerdote. Este es, como atestigua la tradición de la Iglesia, quien preside de modo insustituible toda la celebración eucarística, desde el saludo inicial a la bendición final. En virtud del Orden sagrado que ha recibido, él representa a Jesucristo, cabeza de la Iglesia y, en la manera que le es propia, también a la Iglesia misma. (159) En efecto, toda celebración de la Eucaristía está dirigida por el Obispo, “ya sea personalmente, ya por los presbíteros, sus colaboradores...”. 55. “...No se puede esperar una participación activa en la liturgia eucarística cuando se asiste superficialmente, sin antes examinar la propia vida. Favorece dicha disposición interior, por ejemplo, el recogimiento y el silencio, al menos unos instantes antes de comenzar la liturgia, el ayuno y, cuando sea necesario, la confesión sacramental. Un corazón reconciliado con Dios permite la verdadera participación. En particular, es preciso persuadir a los fieles de que no puede haber una actuosa participatio en los santos Misterios si no se toma al mismo tiempo parte activa en la vida eclesial en su totalidad, la cual comprende también el compromiso misionero de llevar el amor de Cristo a la sociedad. Sin duda, la plena participación en la Eucaristía se da cuando nos acercamos también personalmente al altar para recibir la Comunión. (169) No obstante, se ha de poner atención para que esta afirmación correcta no induzca a un cierto automatismo entre los fieles, como si por el sólo hecho de encontrarse en la iglesia durante la liturgia se tenga ya el derecho o quizás incluso el deber de acercarse a la Mesa eucarística. Aún cuando no es posible acercarse a la comunión sacramental, la participación en la santa Misa sigue siendo necesaria, válida, significativa y fructuosa En estas circunstancias, es bueno cultivar el deseo de la plena unión con Cristo, practicando, por ejemplo, la comunión espiritual, recordada por Juan Pablo II (170) y recomendada por los Santos maestros de la vida espiritual. (l 71)”

30 Ibíd. n. 15 “...La Eucaristía es, pues, constitutiva del ser y del actuar de la Iglesia. Por eso la antigüedad cristiana designó con las mismas palabras Corpus Christi el Cuerpo nacido de la Virgen María, el Cuerpo eucarístico y el Cuerpo eclesial de Cristo. 34 Este dato, muy presente en la tradición, ayuda a aumentar en nosotros la conciencia de que no se puede separar a Cristo de la Iglesia. El Señor Jesús, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio por nosotros, ha preanunciado eficazmente en su donación el misterio de la Ig1esia” y también DAp 175: “Siguiendo el ejemplo de la primera comunidad cristiana (cf. Hch 2,46-47), la comunidad parroquial se reúne para partir el pan de la Palabra y de la Eucaristía y perseverar en la catequesis, en la vida sacramental y la práctica de la caridad 20. En la celebración eucarística, ella renueva su vida en Cristo. La Eucaristía, en la cual se fortalece la comunidad de los discípulos, es para la Parroquia una escuela de vida cristiana. En ella, juntamente con la adoración eucarística y con la práctica del sacramento de la reconciliación para acercarse dignamente a comulgar, se preparan sus miembros en orden a dar frutos permanentes de caridad, reconciliación y justicia para la vida del mundo”.


iniciación Cristiana y de ella surge el impulso misionero 31 para salir al mundo y cada cristiano se Luz en su vida y trabajo insertado en la sociedad. El Jubileo tiene su centro en la Pascua del Señor. Los fieles piadosamente observaban el ciclo de los 40 días que encierra la tradición judeocristiana. El número 40 hace referencia al Diluvio, a la trayectoria del Pueblo en el Desierto, a la penitencia de los profetas, y culmina con el tiempo del mismo Jesús en el Desierto; equivale a una generación, a un cambio de vida. Es el sentido que permanece en la Iglesia para prepararnos con la oración, la conversión y la purificación. Desde el Viernes Santo, a la hora de nona, se comenzó el tiempo de purificación para culminar con grande gozo en la Resurrección del Señor. Así surgió la Cuaresma, que está relacionada también con el Camino de Iniciación Cristiana, el Catecumenado. La adoración eucarística de las Cuarenta horas, tiene su origen en Roma, en el siglo XII. Esta costumbre, marcada desde su inicio por un sentido de expiación por el pecado (Cristo permanece cuarenta horas en el sepulcro), recibe en Milán durante el siglo XVI, un gran impulso a través de San Antonio María Zacarías (+1539) y de San Carlos Borroneo (+1584). Clemente VIII, en 1592, fija las normas para su realización. Urbano VIII (+1644) extiende esta práctica a toda la Iglesia. El Acta de la Junta que la Real Audiencia celebró el 30 de mayo de 1532 atestigua que el Convento de Cuautitlán se construye hacia el 1530, pues está presente el Prior Fray Alonso de Herrera, elegido en el capítulo custodial celebrado en Pentecostés de aquel año. Tal vez desde la llegada de los misioneros en 1522, no se haya celebrado el Santo Jubileo con sus normas y frecuencia como ahora lo conocemos. Lo cual no significa que no hubiera devoción a la Eucaristía, pues los misioneros franciscanos, siguiendo la enseñanza de San Francisco, la conservaban y promovían en medio de los nuevos cristianos que, en su raíz religiosa, habían vivido el anhelo profundo del encuentro y la comunión con el Verdadero Dios por Quien se Vive. Juan Diego lo alcanza de tal manera que el Obispo le concede comulgar tres veces por semana. Al iniciar esta nueva etapa, con gozo constatamos la frescura de la fe y devoción a Cristo presente realmente en la Eucaristía, tradición arraigada en nuestras comunidades. Sin embargo no hemos. Aprovechado suficientemente este tiempo de gracia para educar en la fe a la comunidad parroquial. Su sentido 31 Exhortación Apostólica Postsinodal “El Sacramento del Amor” n. 51 “Después de la bendición, el diácono o el sacerdote despide al pueblo con las palabras: Ite, missa est... La expresión “missa” se transforma, en realidad, en “misión”. Este saludo expresa sintéticamente la naturaleza misionera de la Iglesia Por tanto, conviene ayudar al Pueblo de Dios a que, apoyándose en la liturgia, profundice en esta dimensión constitutiva de la vida eclesial.”


penitencial, camino de oración y conversión, ha de ayudar a la comunión y a la participación de todos los grupos, equipos, servicios parroquiales a centrarse en Cristo. Es necesario revisar donde ya exista e instituir el Santo Jubileo de las Cuarenta Horas en las nuevas comunidades. Pido a los señores Decanos que revisen el calendario existente y lo completen incorporando las comunidades que falten, de modo que el curso del año esté animado por esta celebración en cada comunidad parroquial que redunda en bien de toda la Diócesis.

IV. LA FIESTA PATRONAL “Sean santos, como su Padre celestial es Santo”. (Mt 5, 48)

A lo largo de la historia de la parroquia destaca su finalidad evangelizadora, formadora de la comunidad, creadora de un ambiente que da pertenencia y solidaridad a los fieles. Los primeros discípulos del Señor van cómo misioneros evangelizando en los diversos territorios y, poco a poco, los que se convierten forman las comunidades. Así el evangelio se va inculturando, la Iglesia con su misión se va encamando en cada realidad. Después de la persecución, Constantino acepta a la Iglesia corno religión oficial. De la sólida formación en la Didajé y el Catecumenado, al pasar al modelo de cristiandad, en donde se identifica el territorio con el de los miembros de la Iglesia, disminuye la profundidad de la educación en la fe. La comunidad pierde fuerza misionera, destacan los aspectos de territorio, beneficio y jurisdicción. En este contexto viene la primera evangelización a nuestras tierras. Los misioneros, con gran creatividad, tratan de resolver el desafío para la evangelización al encontrar comunidades con otra lengua, aisladas, con fuerte religiosidad, que nunca han oído hablar de Cristo. Crean la figura de las doctrinas, en donde el sacerdote reúne a los habitantes de una comunidad para adoctrinarlos, precisamente, de modo que estuvieran preparados para recibir los Sacramentos. Poco a poco se fueron construyendo primero Ermitas y, después, templos parroquiales. Fue el momento de la elección de un santo patrono que fuera signo de comunión y pertenencia para la comunidad que ya se había formado 32. El Santo 32

DAp 273: “También los apóstoles de Jesús y los santos han marcado la espiritualidad y el estilo de vida de nuestras Iglesias. Sus vidas son lugares privilegiados de encuentro con Jesucristo. Su testimonio se mantiene vigente y sus enseñanzas inspiran el ser y la acción de las comunidades cristianas del Continente. Entre ellos, Pedro el apóstol, a quien Jesús confió la misión de confirmar la fe de sus hermanos (cf. Lc 22, 31-32), les ayuda a estrechar el vínculo de comunión con el Papa, su sucesor, y a buscar en Jesús las palabras de vida eterna. Pablo, el evangelizador incansable, les ha indicado el camino de la audacia misionera y la voluntad de acercarse a cada


Patrono es una imagen de Cristo en alguno de sus Misterios, de la Virgen María en alguna de sus advocaciones o de algún santo o santa. Su vida, ejemplo e intercesión se fue dando a conocer. Así cada templo tiene su patrono. A cada capillita le llega su fiestecita, es una frase que la tradición ha acuñado desde hace mucho tiempo33. En el contexto de la religiosidad popular, que gracias a Dios y a la Virgen de Guadalupe todavía encontramos en nuestra Diócesis, la imagen misma de los santos posee una fuerza o poder que es atraído a su favor por los devotos través de rezos (novenas), peregrinaciones y visitas a su imagen en el templo, de sacrificios y ofrendas como veladoras, donativos. Para los fieles, en esta etapa de su fe, son importantes los signos que pueden ser vistos y tocados: el incienso, la luz de las veladoras y cirios, el agua que moje a la persona y a la imagen al ser bendecidas. Debemos hacer caso estas expresiones, estudiar el significado real para ellos en su religiosidad. Es el punto de partida para la iniciación o reiniciación cristiana que debemos acoger en el proceso mistagógico. ¡No destruir! ¡No tolerar, ni solo mantener! ¡Acogerlos! ¡Evangelizarlos!34 Con frecuencia decimos: así son, tienen sus creencias. Tal vez, durante nuestra formación sacerdotal, no logramos una síntesis personal que nos llevara a trascender nuestra religiosidad inicial, heredada de nuestra familia y ambiente, integrando el proceso consiente de fe de la Teología. No tenemos los elementos para ayudar a los fieles a evolucionar hacia una fe madura. Esa es una tarea urgente de nuestro ministerio, que también implica un aspecto de nuestra conversión pastoral. Se nota en quienes viven una devoción personal y procuran implantarla en los fieles de su comunidad y, de ahí, construir templos con esa advocación o misterio. Cosa que provoca conflicto es cambiar el nombre del titular o hacerlo a un lado para dar más atención a la devoción personal. Todo esto va en detrimento de la unidad en la comunidad, crea confusión. realidad cultural con la Buena Noticia de la salvación. Juan, el discípulo amado por el Señor, les ha revelado la fuerza transformadora del mandamiento nuevo y la fecundidad de permanecer en su amor”.

33 Cfr. RITOS Y FIESTAS DE LOS ANTIGUOS MXICANOS Fr. Diego de Durán (Editorial Innovación, S. A. México, 1980) nos relata que, desde la época de la conquista, en los barrios se procuraba celebrar con igual o mayor entusiasmo a la imagen del dios que se veneraba en el templo principal. Esta es, pues, costumbre antiquísima. La vemos aún en fieles que ante una imagen que se “aparece” o una nueva devoción, de inmediato desean construirle al menos una ermita.

34

DAp 258: “El Santo Padre destacó la “rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”, y la presentó como “el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina” 24. Invitó a promoverla y a protegerla. Esta manera de expresar la fe está presente de diversas formas en todos los sectores sociales, en una multitud que merece nuestro respeto y cariño, porque su piedad “refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos rueden conocer” 24. La “religión del pueblo latinoamericano es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular” 24, profundamente inculturado, que contiene la dimensión más valiosa de la cultura latinoamericana”.


Dios llama a la santidad a través de la Iglesia. La veneración de los santos tiene como finalidad reconocer su vida y virtudes, pasar de la devoción externa, material, a su imitación, para vivir el bautismo como ellos, llegando a la santidad. Son intercesores, modelos que nos ayudan a seguir a Cristo y caminar hacia la unidad en Él como Iglesia peregrina en la fe 35. Esto pide una evangelización permanente y estructurada, a los fieles cercanos a nuestra labor pastoral, como son los agentes, los que se preparan a los sacramentos, los que están en los grupos, y los que asisten a la Eucaristía dominical. Es de justicia dar el paso de la religiosidad popular a la conversión para hacer de cada parroquia comunidad de comunidades, formadoras de discípulos y misioneros. Aquí ubicamos la Fiesta Patronal. Es un momento festivo para toda la parroquia, oportunidad para animar a los agentes y grupos en un proyecto pastoral que fortalezca el caminar de la parroquia como inicio y el punto de llegada de las etapas de evangelización de toda la comunidad Entre los pasos que pueden darse están: 1. Convocación de laicos para su formación misionera. 2. Envío de grupos de visitadores a recorrer sectores de la parroquia. 3. Envío de equipos de visitadores, de anuncio del Kerigma como inicio de

procesos. En este momento de Conversión Pastoral, propiciado por una mayor conciencia de nuestro, ser Iglesia Comunión y Misión, impulsado por el Acontecimiento de Aparecida y activado en nuestra Diócesis por la Celebración del XIII Congreso de la Infancia y la Adolescencia Misionera, estamos llamados a centrar la mirada en la Parroquia como Centro de Evangelización y Misión permanente, impulsor de la Pastoral de Conjunto y de una Diócesis Misionera. El Misterio de Cristo con distintas expresiones, las Advocaciones de la Virgen María, la vida y el ejemplo de los Santos, Custodios y Modelos como Patronos, serán expresiones vivas de fe que impulsen la comunión y la misión de cada centro evangelizador. El Domingo, Día del Señor, fortalece la vida parroquial iluminada por el testimonio e intercesión del Santo Patrono; será oportunidad para 35 Ibíd. 275: “Nuestras comunidades llevan el sello de los apóstoles y, además, reconocen el testimonio cristiano de tantos hombres y mujeres que esparcieron en nuestra geografía las semillas del Evangelio, viviendo valientemente su fe, incluso derramando su sangre como mártires. Su ejemplo de vida y santidad constituye un regalo precioso para el camino creyente de los latinoamericanos y, a la vez, un estímulo para imitar sus virtudes en las nuevas expresiones culturales de la historia. Con la pasión de su amor a Jesucristo, han sido miembros activos y misioneros en su comunidad eclesial. Con valentía, han perseverado en la promoción de los derechos de las personas, fueron agudos en el discernimiento crítico de la realidad la luz de la enseñanza social de la Iglesia y creíbles por el testimonio coherente de sus vidas. Los cristianos de hoy recogemos su herencia y nos sentimos llamados a continuar con renovado ardor apostólico y misionero el estilo evangélico, de vida que nos han trasmitido”.


acoger a quienes han inmigrado de otros sitios pero que siguen conservando la relación con el Lugar con ocasión de la Fiesta Patronal.

CONCLUSIÓN “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio” (Mc 16, 15)

La incorporación del Sacramento de la Confirmación a la Fiesta Patronal tuvo su sentido por la gran extensión de las Diócesis, el menor número de templos, lo cual propiciaba que el obispo tuviera menos oportunidad de visitar las comunidades36. En la actualidad tanto el obispo como sus delegados están más cerca de las distintas comunidades para atenderlas, los medios de transporte y vías de comunicación ha evolucionado para mejor. La mayor participación del laicado ha sido clave en la formación. La Convocación para iniciar la Catequesis para el Sacramento de la Confirmación es otra oportunidad para un verdadero visiteo pastoral en todo el territorio parroquial y el inicio de los procesos de evangelización, de iniciación y reiniciación cristiana. Los presbíteros son pocos. Hago un llamado específico a ellos a consolidar la comunión del presbiterio. El número de parroquias en poco tiempo va a superar al número de presbíteros. Por eso es necesario capacitamos para el trabajo en equipo y dar a la Pastoral de Conjunto su sentido pleno en nuestros Decanatos. Tenemos que mirar con creatividad la cura pastoral en las parroquias 37. 36 Cfr. Sr. Ob. Manuel Samaniego Barriga, Instrucción Pastoral sobre el Sacramento de la Confirmación, 1 de Noviembre de 1986. Diócesis de Cuautitlán, párrafo 8vo.

37 DAp 201: “La renovación de la parroquia exige actitudes nuevas en los párrocos y en los sacerdotes que están al servicio de ella. La primera exigencia es que el párroco sea un auténtico discípulo de Jesucristo, porque sólo un sacerdote enamorado del Señor puede renovar una parroquia. Pero, al mismo tiempo, debe ser un ardoroso misionero que vive el constante anhelo de buscar a los alejados y no se contenta con la simple administración.” y 202: “Pero, sin duda, no basta la entrega generosa del sacerdote y de las comunidades de religiosos. Se requiere que todos los laicos se sientan corresponsables en la formación de los discípulos y en la misión. Esto supone que los párrocos sean promotores y animadores de la diversidad misionera y que dediquen tiempo generosamente al sacramento de la reconciliación. Una parroquia renovada multiplica las personas que prestan servicios y acrecienta los ministerios. Igualmente, en este campo, se requiere imaginación para encontrar respuesta a los muchos y siempre cambiantes desafíos que plantea la realidad, exigiendo nuevos servicios y ministerios. La integración de todos ellos en la unidad de un único proyecto evangelizador es esencial para asegurar


La fe de los fieles aún viva, está desafiada, sobre todo en los niños 38, adolescentes39 y jóvenes40, por la invasión de ideologías de individualismo autosuficiente, materialismo, hedonismo y relativismo; nos piden una planeación pastoral para hacer, con la confianza en el Espíritu y su acción en nosotros, desde la responsabilidad de nuestra fe, más eficaz y productivo nuestro ministerio, en términos de evangelización. El Decanato ha de propiciar la respuesta eclesial que active procesos misioneros en cada parroquia. Existen laicos formados, convencidos, comprometidos, que ya colaboran. ¡Son necesarios más! Tenemos la oportunidad del contacto con adultos y jóvenes que se acercan a pedir ser iniciados a la vida cristiana o a completarla, que participan en la Eucaristía dominical y los que son ya parte de otros grupos y equipos. Nuestra meta es organizar una Misión Diocesana que provoque el cambio necesario para que cada Templo sea centro de Iniciación y Reiniciación Cristiana, y toda Parroquia, Cuasi parroquia, Rectoría, se convierta en una verdadera comunidad de comunidades, en donde pasemos de la preparación para los sacramentos a la Misión Permanente. Al final de la presentación de esta INSTRUCCIÓN PASTORAL decimos con los Obispos en Aparecida: 360. La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás. El Evangelio nos ayuda a descubrir que un cuidado enfermizo de la propia vida atenta contra la una comunión misionera”.

38 Ibíd. 439: “Vemos con dolor la situación de pobreza, de violencia intrafamiliar (sobre todo en familias irregulares o desintegradas), de abuso sexual, por la que atraviesan un buen número de nuestra niñez: los sectores de niñez trabajadora, niños de la calle, niños portadores de HIV, huérfanos, niños soldados, y niños y niñas engañados y expuestos a la pornografía y prostitución forzada, tanto virtual como real. Sobre todo, la primera infancia (0 a 6 años) requiere de una especial atención y cuidado. No se puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de tantos niños inocentes”.

39 Ibíd. 442: “Merece especial atención la etapa de la adolescencia. Los adolescentes no son niños ni son jóvenes. Están en la edad de la búsqueda de su propia identidad, de independencia frente a sus padres, de descubrimiento del grupo. En esta edad, fácilmente pueden ser víctimas de falsos líderes constituyendo pandillas. Es necesario impulsar la pastoral de los adolescentes, con sus propias características, que garantice su perseverancia y el crecimiento en la fe. El adolescente busca una experiencia de amistad con Jesús.”

40 Ibíd. 444: “Por otro lado, constatamos con preocupación que innumerables jóvenes de nuestro continente atraviesan por situaciones que les afectan significativamente: las secuelas de la pobreza, que limitan el crecimiento armónico de sus vidas y generan exclusión; la socialización, cuya transmisión de valores ya no se produce primariamente en las instituciones tradicionales, sino en nuevos ambientes no exentos de una fuerte carga de alienación; su permeabilidad a las formas nuevas de expresiones culturales, producto de la globalización, lo cual afecta su propia identidad personal y social. Son presa fácil de las nuevas propuestas religiosas y pseudo religiosas. La crisis, por la que atraviesa la familia hoy en día, les produce profundas carencias afectivas y conflictos emocionales”, y 445: “Están muy afectados por una educación de baja calidad, que los deja por debajo de los niveles necesarios de competitividad, sumado a los enfoques antropológicos reduccionistas, que limitan sus horizontes de vida y dificultan la toma de decisiones duraderas. Se ve ausencia de jóvenes en lo político debido a la desconfianza que generan las situaciones de corrupción, el desprestigio de los políticos y la búsqueda de intereses personales frente al bien común. Se constata con preocupación suicidios de jóvenes. Otros no tienen posibilidades de estudiar o trabajar, y muchos dejan sus países por no encontrar en ellos un futuro, dando así al fenómeno de la movilidad humana y la migración un rostro juvenil. Preocupa también el uso indiscriminado y abusivo que muchos jóvenes hacen de la comunicación virtual”.


calidad humana y cristiana de esa misma vida. Se vive mucho mejor cuando tenemos libertad interior para darlo todo: “Quien aprecie su vida terrena, la perderá” (Jn 12, 25). Aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión. 361. El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre. Por eso, pide a sus discípulos: “¡Proclamen que está llegando el Reino de los cielos!” (Mt 10, 7). Se trata del Reino de la vida. Porque la propuesta de Jesucristo a nuestros pueblos, el contenido fundamental de esta misión, es la oferta de una vida plena para todos. Por eso, la doctrina, las normas, las orientaciones éticas, y toda la actividad misionera de la Iglesia, debe dejar transparentar esta atractiva oferte de una vida más digna, en Cristo, para cada hombre y para cada mujer de América Latina y de El Caribe. 362. Asumimos el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. Necesitarnos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Por eso, se volverá imperioso asegurar cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad “para que el mundo crea” (Jn 17, 21). Cuautitlán, México, a 2 de Febrero de 2008. Fiesta de la Presentación del Señor.

¡Que seamos con San Juan Diego, Discípulos y Misioneros!


TEMARIO GUÍA DE PREPARACIÓN PARA LA

LA INICIACIÓN CRISTIANA

LA REINICIACIÓN CRISTIANA

EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN


EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

DIÓCESIS DE CUAUTITLÁN

TEMA Marca las grandes etapas en el camino de fe. OBJETVO SEÑALA LA INTENCÓN DE CADA ETAPA QUE EN GENERAL ES PROPIACIAR EL ENCUENTRO CON CRISTO PARA QUE LA PERSONA SE ADHIERA A ÉL POR LA FE COMO DISCÍPULO Y MISIONERO EN LA IGLESIA COMUNIÓNY MISIÓN ES LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS SUBTEMAS Son pasos específicos que el candidato debe dar en orden al objetivo, animado por el testimonio personal del Presbítero y del Catequista, unido a la Palabra que anuncia, formando la comunidad entre los participantes. Pueden abarcar una o más sesiones de catequesis, hasta lograr las metas METAS Son propuestas que el candidato ha de aceptar o rechazar a partir de un discernimiento claro que le permita madurar su adhesión personal a Cristo, bajo la guía del Espíritu Santo en la Iglesia. en el contexto de Aparecida. TEXTOS La Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia que el catequista prepara como Lectio Divina y que transmite, en el contexto de Aparecida, como testimonio personal de fe: anuncio lo que creo. ELEMENTOS


Los signos, símbolos y actividades que acompañan el proceso. La asistencia a la Misa dominical del candidato con sus papás y padrinos es parte del proceso mismo. Se programará un encuentro entre el obispos y los Candidatos, sus Papás y Padrinos. SIGLAS DE DOCUMENTOS: CATIC: Catecismo de la Iglesia Católica DAp: Documento de Aparecida RICA: Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos.

TEMA 1: Kerigma OBJETIVO QUE LOS PARTICIPANTES RECIBAN EL ANUNCIO DE JESUCRISTO Y SEAN MOTIVADOS A SEGUIRLO PARA QUE INICIEN UN CAMINO DE CONVERSIÓN A ÉL SUBTEMA ENCUENTRO CON JESUCRISTO Y CONVERSIÓN INICIAL I. 1: La Creación META: Descubrir que Dios es Creador y Padre de todas las cosas y que desde el inicio tiene una especial relación con el hombre y la mujer. Gén 1-2; AM 4, 13; Jer 10, 6-16; Is 40, 21-26; Sal 104. CATIC 282-289; 290. 295. 296. 299. 301. 306-308 ELEMENTOS: Destacar la Belleza y Bondad de la Creación. I. 2: Pecado META: Descubrir, a la luz de Jesucristo, el Pecado como realidad que implica la responsabilidad personal y social. Gén 3-4; Ex 17, 3-7; Ro 5, 12-21; 1Cor 2, 16. CATIC: 385-389, 396-405, 407-488; 1849-1851; 1852-1853 ELEMENTOS: Destacar el Signo del Agua I, 3: Jesucristo META: Anunciar a Jesucristo, amor de Dios, Muerto y Resucitado por nuestra salvación. Gén 35, 1-7; Jn 1, 35-42; 3, 16-18; Hech 2, 14-36; 3; 13, 13-41. CATIC: 549-603, 631. 638. 647. 651-655 ELEMENTOS: Destacar el Signo de la Cruz.


I. 4: Conversión. META: Anunciar el perdón de Dios en Cristo e invitar a la conversión Mc 2, 15-17; Lc 15; Ef 1, 7. CATIC: 160; 545; 591; 639; 1886-1889 ELEMENTOS: Destacar el Signo de la Luz I. 5: Santidad META: Descubrir el llamado a la Santidad que Dios hace a cada uno. 1Sam 16, 1-13; Ez 37, 12-14; .Jn 4, 5-42; Ro 5, 1-8. CATIC: 953; 1474-1475; 2011; ELEMENTOS: Destacar el Signo del Aceite

ESCRUTINIO

¿ACEPTAS A JESUCRISTO COMO TU SALVADOR?

¿QUIERES SER SU DISCIPULO Y CONOCERLO MÁS?


TEMA II: Historia de lo Salvación OBJETIVO QUE LOS PARTICIPANTES PROFUNDICEN EN EL MISTERIO DE DIOS A LO LARGO DE LA HISORIA DE LA SALVACIÓN Y LO CONOZCAN CAMINADO CON ELLOS. SUBTEMA CAMINO DEL DISCIPULADO II. 1: Abraham y la fe en la Promesa META: Que el candidato descubra que la fe es una respuesta personal de adhesión a Dios que lo busca a través de su Palabra. Gén 2, 1-11 Gén 15, 1-18; 1, 1-17 CATIC: 144-147; 59-61 ELEMENTOS: Destacar la importancia de la fe inicial y compartir las tradiciones familiares y del lugar de origen de la familia misma. II. 2: Moisés y el Éxodo META: Descubrir que Dios llama a cada uno a actuar con Él en la historia. Ex 3, 1-10 CATIC: 62; 205-208


ELEMENTOS: Destacar el compromiso que supone creer en Dios como una acción de servicio en casa o fuera de ella a los necesitados, pobres, enfermos... III. 3: Pueblo de Israel META: Descubrir que la elección del Pueblo es un llamado al amor de comunión. Ex 6, 2-13; 19, 3-8; 20, 1-21. CATIC: 63; 210-213 ELEMENTOS: Soy una persona elegida por Dios, valoro haber nacido en ambiente católico. IV. 4: Alianza y Mandamientos META: Descubrir que por fa Ley de Santidad pertenecemos a Dios como su Pueblo Dt 6, 1-7; Ex 20, 1-21; Cf. Mt 5, 20-48.6; CATIC: 121; 288; 309; 357; 709-710; 2052-2557 ELEMENTOS: Destacar el sentido de las fiestas y el desarrollo de la moral y la fe en la comunidad.

II.5: Reinado de David META: Descubrir la tensión entre la fidelidad a Dios y la inclinación a vivir sin Él. 2Sam 7. 18-29. 12, 1-24 CATIC: 2578-2580 ELEMENTOS: Destacar el sentido y la repercusión de una decisión u opción de vida. II. 6: Elección del Profeta META: Descubrir la fuerza de la Palabra y la misión del Profeta. Jer 1, 4ss. CATIC: 105-108; 109-111 ELEMENTOS: Destacar el valor de la Sagrada Escritura en la Iglesia. II. 7: El Espíritu Santo y los Profetas META: Descubrir al Espíritu Santo artífice de la vocación y misión del profeta. Am 3, 8.7, 15: Jer 20, 7-9; Jonás CATIC: 2581-2584 ELEMENTOS: Señalar la relación entre oración y discernimiento. II. 8: Mesianismo META: Descubrir la Promesa del Salvador como esperanza de vida.


Is 52, 13-53. 12. Gén 3, 14-15. CATIC: 131-133 ELEMENTOS: Entrega de la Sagrada Escritura como Promesa.

ESCRUTINIO ¿DESCUBRES QUE DIOS ESTÁ PRESENTE EN TU VIDA Y TE LLAMA A SU AMISTAD? ¿ACEPTAS BUSCAR LA AMISTAD DE DIOS COMO ÉL TE BUSCA?

TEMA III: JESUCRISTO OBJETIVO QUE LOS PARTICIPANTES CONOZCAN A CRISTO (Cfr. EN) Y SE DECIDAN A VIVIR EL DISCIPULADO EN CONVERSIÓN PERMANENTE SUBTEMA DISCIPULADO Y CONVERSIÓN PERMANENTE III. 1: Jesús y el Espíritu Santo: Anunciación y Encarnación META: Descubrir en María la fe y adhesión al Espíritu Santo para acoger la Palabra. Lc 1, 26-38; Jn 1,14; 1Jn 4,2; 1Tim 3,16. CATIC: 148-149; 963-975; Cf. 2673-2679; 461-463 ELEMENTOS: Ubicar el Ángelus y el Rosario en el Proceso de Iniciación Cristiana y ver a María, creyente que busca a Dios.


111 2: Infancia de Jesús META: Descubrir la vida familiar de Jesús como dimensión de su Encarnación. Lc 2, 51-52. CATIC: 527-534 ELEMENTOS: Ubicar la importancia de la educación familiar y la vocación personal. III. 3: Tentaciones META: Descubrir que Jesús opta por el Reino, en obediencia a la Palabra. Mt 4, 1-11; Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-13. CATIC: 538-542 ELEMENTOS: Renuncia a los ídolos personales; destacar dependencias al dinero, al afecto y al sexo, al poder. III. 4: Juan el Bautista META: Descubrir la figura del Bautista como enlace de los dos testamentos Jn 1, 19-34. CATIC: 523 ELEMENTOS: Juan Bautista, ejemplo de compromiso con el Reino de Dios que brota el sentido de la verdad, la justicia, la fidelidad a Dios. Alusión a valores familiares y sociales

III 5: Bautismo de Jesús META: Descubrir al Espíritu Santo unido a la persona de Cristo. Mt 3, 13-17; Mc 1, 9-11; Lc 3, 21-22. CATIC: 2670-2672 ELEMENTOS: Presentar la oración bajo la acción del Espíritu. III. 6: Jesús y la Misión del Padre. META: Comprender que el Espíritu Santo guía a Jesús en su Misión. Lc 4, 14-15. CATIC: 689-690; 702 ELEMENTOS: Destacar el sentido del Discernimiento bajo la acción del Espíritu. 111 7: Anuncio del Reino META: Descubrir que el Espíritu Santo envía a Jesús a su Misión. Lc 4, 16-22. CATIC: 727-730


ELEMENTOS: Presentar los elementos del Reino de Dios que se actualizan en la vida diaria, en el testimonio de compromiso familiar, social. III. 8: Llamado Conversión META: Descubrir el llamado fundamental al seguimiento de Cristo. Mc 1, 15; Hech 2, 38; Sal 51; Jn 6, 44; 12, 32 CATIC: 545; 591; 1427-1429 ELEMENTOS: Destacar el sentido de la vestidura “nueva/blanca”. III. 9: La multitud y Jesús META: Descubrir que todos podemos seguir a Jesús, de lo superficial al discipulado. Mt 5, 1; Mc 3ss, 7ss; Jn 6, 5ss. CATIC: 581; ELEMENTOS: Destacar la responsabilidad personal y el respeto al ritmo de fe de cada uno. III. 10: Bienaventuranzas META: Descubrir que Dios nos llama al abandono total en su amor. Mt 5, 1-12 CATIC: 2053; 2544-2547 ELEMENTOS: Destacar los apegos que pueden dificultar la confianza en Dios. III. 11: Bienaventuranzas META: Descubrir que el discípulo se convierte en testigo Mt 5, 13-16

CATIC: 782; 2821 ELEMENTOS: Celebrar el Rito de Entrega de la Luz. III. 12: Bienaventuranzas META: Descubrir que el seguimiento de Cristo es un cambio de mente y de corazón Mt 5, 17-7, 29 CATIC: 592; 1967; 2262; 1434; 1965-1974 ELEMENTOS: ¿Qué cambios descubres en tus actitudes y en tu conducta a partir de tu fe? III. 13: Envío de los 72 META: Descubrir que el enviado debe tener confianza en el Reino. Mt 9, 38; Lc 10, 2 CATIC: 2611 ELEMENTOS: Visiteo misionero en el territorio parroquial: anunciar lo que creo.


III. 14: Jesús educa a sus discípulos META: Descubrir que Jesús enseña y provoca un cambio total. Mt 13; Mt 19, 5; 24, 3; Mc 10, 24; Jn 2, 11; Lc 13; 6 CATIC: 66; 8, 31; 520 ELEMENTOS: Destacar la realidad de cambio en la vida de cada persona. Es el momento para la Celebración Comunitaria de la Penitencia con los ya bautizados, con el que señala el Ritual de la Penitencia (Buena Prensa 2002, págs. 55-79). III. 15: Cómo sigue el discípulo a Jesús META: Descubrir que ser discípulo de Cristo pide conversión permanente Lc 14. CATIC: 2232-2233; ELEMENTOS: Destacar el sentido espiritual y devocional de la Peregrinación. Visita a la Casa de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. III. 16: Elección de los 12 META: Descubrir que el llamado de Jesús es a vivir con Él un encuentro permanente en comunidad. Jn 1, 15; Lc 6, 13 CATIC: 765 ELEMENTOS: Destacar la vocación personal a seguir a Cristo y valorar su incorporación a la comunidad. III. 17: La Samaritana META: Descubrir los ídolos y la exigencia de dejarlos. Jn 4; CATIC: 720; ELEMENTOS: Celebrar el Rito que destaque el Signo del Agua y renuncia a las supersticiones. III. 18: El Ciego de Nacimiento META: Descubrir a Cristo como Luz Jn 9 CATIC: 697; Cfr. 547-550 ELEMENTOS: Celebrar el Rito del Signo de la Luz como aceptación de la vida en Cristo. III.19: La Resurrección de Lázaro META: Descubrir a Cristo como Vida Jn 11 CATIC: 638-639 ELEMENTOS: Celebrar el. Rito de Entrega de la Vestidura Blanca.


III. 20: La Institución de la Eucaristía META: Descubrir el sentido de la vida eucarística. Lc 24; CATIC: 610-618; 1337-1344 ELEMENTOS: Destacar la oración eucarística. III. 21: La Resurrección de Cristo META: Descubrir la promesa de la Resurrección en Jesucristo. Jn 20; CATIC: 647-655 ELEMENTOS: Confrontar mi realidad familiar y social con el cambio de vida que voy realizando.

ESCRUTINIO ¿ACEPTAS A JESUCRISTO COMO CENTRO DE TU VIDA? ¿ESTÁS DISPUESTO A CONOCERLO MÁS, SEGUIRLO Y ADHERIRTE A ÉL?

TEMA IV: La Iglesia OBJETIVO QUE LOS PARTICIPANTES DESCUBRAN LA IGLESIA UNIDA INTIMAMENTE A CRISTO, CONTINUADORA DE SU MISIÓN. SUBTEMA DISCIPULADO Y MISIÓN IV. 1: Pentecostés META: Descubrir ¡a acción del Espíritu Santo en la Iglesia como activador de su Misión. Is 11, 1-4; Gál 5, 16-17. 22-23. 24-25; Hech 2, 4-12


CATIC: 731-736 ELEMENTOS: Retiro Espiritual en silencio para profundizar en el encuentro con el Espíritu Santo y sus dones y frutos. IV. 2: María en la Iglesia META: Descubrir la importancia de la Madre de Jesús y de sus discípulos en la Iglesia. Hech 1, 13-14 CATIC: 721-726 ELEMENTOS: Recordar las devociones marianas y la peculiaridad de la Virgen de Guadalupe. IV. 3: La predicación de los Apóstoles META: Descubrir que el Espíritu transforma interiormente a los discípulos en apóstoles. Hech 2, 14-36 CATIC 73; 751-752: ELEMENTOS: Rito de la Luz destacando la dimensión de testigos de Cristo. IV. 4: La comunidad de Jerusalén META: Descubrir que en la Iglesia la conversión lleva a la comunión y a la misión. Hech 2, 37-41. 4, 32-35; 1Cor 3, 5-9; Hech 13, 1-3 CATIC: 738-740; 849 ELEMENTOS: Hacer referencia a la Primera Evangelización en México y dar a conocer la Imagen (la personalidad) de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

ESCRUTINIO


¿ACEPTAS SEGUIR A CRISTO EN LA IGLESTA? ¿QUIERES VIVIR EN IGLESIA BAJO LA GUÍA DEL ESPÍRITU?

TEMA V: Los Sacramentos de Iniciación Cristiana OBJETIVO QUE LOS PARTICIPANTES DESCUBRAN SU VIDA SACRAMENTAL COMO ACTUALIZACIÓN Y PUNTO DE LLEGADA DE UN CAMINO DE FE QUE SE CONTINUA.


V. 1: Palabra, Liturgia y Vida META: Descubrir la liturgia en la vida de la Iglesia. Hech 2, 42-47; 1Cor 11, 17-34 CATIC: 1091-1092; 1145 ELEMENTOS: Distinguir el Signo del Símbolo, conocer el Ciclo Litúrgico. V. 2: Cristo y la Iglesia Sacramento del Padre META: Descubrir el Sacramento y ¡os Sacramentos en la Iglesia Jn 14, 9; 1, 1-8; CATIC: 1099-1100; 1118; 1153 ELEMENTOS: Conocer la correlación entre los distintos sacramentos, su sentido progresivo y complementario. V. 3: Los 7 Sacramentos: 3 de Iniciación, 2 de Vida y 2 de Servicio META: Descubrir la interrelación de los sacramentos y la centralidad de la Eucaristía. Mc 4, 11; Mt 13, 11; Lc 8, 10; CATIC: 1210-1212 ELEMENTOS: Destacar que los Sacramentos son puntos de llegada de un proceso de fe. V. 4: El Bautismo META: Descubrir la importancia de mi opción por Cristo. Ro 8, 29; Gál 3, 27 CATIC: 1213; 1226-1228 ELEMENTOS: Destacar la libertad, la fe y la conciencia. V. 5: El Bautismo META: Descubrir mi fe personal en Cristo y la Iglesia: Pertenencia. 1Cor 12, 13; Ro 8, 9 CATIC: 1229-1233; 1267-1270 ELEMENTOS: Conocer el Rito del Bautismo y sus implicaciones en la vida cristiana.

V. 6: El Bautismo META: Descubrirme como Templo del Espíritu. Ef 4,30; 1Cor 3, 16-17; Ro 8, 9 CATIC: 1234-1245; 1253-1255


ELEMENTOS: Profesión de Fe ante la comunidad en una Eucaristía Dominical, preparando a los fieles que asisten a la misma. Entrega solemne del Credo en una Celebración Eucarística dominical. V. 7: La Confirmación META: Descubrir mi vocación a la Iglesia Cuerpo de Cristo. Hech 8, 15-17. 11, 5-6; Heb 6, 2 CATIC: 1285; 1296-1301 ELEMENTOS: Destacar la adhesión libre y consciente a la Iglesia. V. 8: La Confirmación META: Descubrir la vida en el Espíritu que suscita ministerios y carismas en la Iglesia. Ro 8, 14; 1Cor 12, 4-11; 14, 26-33 CATIC: 694-701; 1302-1305; 1309 ELEMENTOS: Conocer el Rito de la Confirmación y sus implicaciones en la vida del discípulo misionero de Jesucristo: responsabilidad y apostolado. V. 9: La Confirmación META: Descubrir el significado del encuentro con el Obispo en la Iglesia. 1Cor 12, 27-30 CATIC: 1312-1314 ELEMENTOS: Organizar un encuentro del Obispo con los confirmandos, sus papás y padrinos. Conviene que esto se prevea por Decanatos o Zonas Pastorales. V. 10: La Confirmación META: Descubrir que soy miembro de la Iglesia Comunión y Misión. Ef 4, 3-6 CATIC: 722; 1288-1289 ELEMENTOS: Distinguir la “comunidad Iglesia” (explicando la estructura eclesial) de las demás realidades llamadas comúnmente comunidades: urbana, rural, sociológica, política, étnica... V. 11: La Confirmación META: Descubrir que Dios tiene un proyecto vocacional para mí. Mc 3, 13; Lc 9, 59-62; 2Cor 12, 4-13; Ap, 22, 20

CATIC: 2683; 2684


ELEMENTOS: Distinguir y relacionar la vocación en la Iglesia y la realización personal en el mundo. V. 12: La Eucaristía META: La Eucaristía Cena del Señor Mt 26, 26; in 13, 1-17; 1Cor 11, 20 CATIC: 1322. 1324-1327 ELEMENTOS: Conocer el Rito de la Celebración Eucarística.

ESCRUTINIO FINAL ¿ESTÁS DISPUESTO A CONOCER MÁS LA VIDA DEL ESPÍRITU SANTO? ¿ACEPTAS BUSCAR AL ESPÍRITU SANTO PARA DEJARTE CONDUCIR POR ÉL COMO LO HIZO JESÚS, EL HIJO DE DIOS? ¿RECONOCES QUE TU VOCACIÓN A LA SANTIDAD PIDE UN CONTACTO CONSTANTE Y DIRECTO CON EL ESPÍRITU SANTO?

TEMA VI


LA EUCARISTÍA EN LA VIDA DEL CATÓLICO OBJETIVO DESCUBRIR QUE EL DON DE JESUCRISTO LO RECIBIMOS Y DA VERDADERO FRUTO CUANDO VIVIMOS EL AMOR. VI. 13: La Eucaristía META: Descubrir la Eucaristía como Sacrificio del Señor Mal 11; 1Cor 11, 24ss; 1 Pe 2,5; Hech 13, 15; CATIC: 1335-1344 ELEMENTOS: Destacar que en Cristo se revela el amor primero. VI. 14: La Eucaristía META: Descubrir la Presencia real de Cristo en la Eucaristía Jn 6, 35-53; Lc 22, 19 CATIC: 1373-1381 ELEMENTOS: Destacar el sentido de la Adoración al Santísimo. VI. 15: La Eucaristía META: Descubrir que la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia. 1 Cor 11, 17-34; Hech 2, 42-46 CATIC: 2180-2188 ELEMENTOS: Ubicar el sentido del “Domingo” en la Iglesia. VI. 16: La Eucaristía META: Descubrir la relación entre la Eucaristía y la Misión de la Iglesia 1 Cor 10, 16-17. 11,26; Mt 25,40 CATIC: 2443-244 7 ELEMENTOS: Destacar el testimonio de la Caridad individual y comunitaria. VII. 17: La Eucaristía META: Descubrir el sentido del compromiso social del cristiano a partir de la Eucaristía. Hech 2, 42-47; 4, 32-37; Sant 2. CATIC: 2408-2413; 2419; 2426-2428 ELEMENTOS: Destacar el compromiso de los cristianos en a vida social. (DSI)


ESCRUTINIO ¿CREES QUE CRISTO ESTÁ REALMENTE PRESENTE EN LA EUCARISTÍA?

¿CONSIDERAS QUE NECESITAS DE LA EUCARISTÍA PARA TU VIDA?

¿ASUMES LOS COMPROMISOS QUE SE DERIVAN DE LA RECEPCIÓN DE LA EUCARISTÍA EN TU VIDA COMO CIUDADANO?


ANEXO

PREPARACIÓN Y CELEBRACIÓN LITÚRGICA DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN


La Liturgia Católica es rica en elementos pedagógicos y en el marco de la vida cristiana, que implica el crecimiento constante en la fe, ayuda a una catequesis permanente. Cada celebración litúrgica debe ser para todos, incluido el Presidente, un momento de encuentro con Cristo, de transformación personal como miembro de la Iglesia, de fortalecimiento de la convicción misionera. Su preparación implica una adecuada Convocatoria y culmina el día de la Celebración; implica la preparación del Ministro, los Catequistas, el Equipo Litúrgico (monaguillos, acólitos, Lectores, Coro). A continuación presento una lista de puntos a tomar en cuenta. 1. Instrucciones que los Señores Decanos han de cuidar que se observen respecto a la Convocatoria, dadas las experiencias que hemos vivido, doy las siguientes: a. Toda información sobre las Confirmaciones sólo estará visible durante el mes que dura la Convocatoria, pasado este mes debe ser retirada para no confundir a los fieles; b. Entregar la lista de interesados que inicien la catequesis, junto con el Programa de la misma. El Obispo señalará la fecha de la Celebración del Sacramento, que se informará sólo a quienes están en la Catequesis inscritos desde el principio; c. Instruir acerca de estos pasos a todo el personal auxiliar: secretario, sacristán, catequistas, de tal manera que puedan dar información clara y en la caridad a los fieles; d. Habiendo recorrido todo el territorio con la Convocación señalada, serán menos los que busquen esta información y los podremos atender de manera personalizada. 2. Durante la Preparación cada Sacerdote debe prever y revisar personalmente, de acuerdo al Programa, los siguientes elementos: a. Celebrar en la parroquia, con la Catequesis Mistagógica propia, los signos del Agua, la Luz, la Palabra, la Oración (Padre Nuestro), el Aceite, y catequizar sobre los gestos y ministro como la Imposición de manos, el Obispo, la Comunidad presente en la Asamblea Litúrgica; b. Esto implica conocer y usar los Rituales de la Celebración Eucarística -por eso la participación en la Eucaristía dominical- y el del Sacramento de la Confirmación, en el que se concentra -por los diálogos, signos y gestos- todo el proceso de fe; c. El obispo puede ser invitado, reuniendo a catequizandos de varias parroquias en el decanato, para que él mismo presida alguna de estas celebraciones; d. Los padrinos tendrán oportunidad de conocer y dialogar con sus ahijados, de modo que creciendo en el conocimiento mutuo, puedan cumplir con su tarea de acompañar la fe de sus ahijados, siendo testigos de Cristo en el mundo. e. La Celebración del Sacramento de la Reconciliación i. El Programa señala un momento propio de la Catequesis sobre el Pecado, la Penitencia y la Reconciliación, cuya finalidad es formar la conciencia moral de los fieles. ii. Asimilada la catequesis, viene la Celebración Comunitaria del Sacramento de la Reconciliación, de acuerdo al Ritual en su II Forma, para ayudar a los fieles a valorar el sentido comunitario del efecto del pecado y de la vuelta a la Casa del Padre.

a


iii.

Pido se pongan de acuerdo los sacerdotes del Decanato para poder realizar con serenidad, decoro y dignidad dicha celebración. Tal vez para muchos fieles es la primera vez que se acercan a este Sacramento, para otros, especialmente papás y padrinos, una oportunidad de retomar el camino de la Conversión Permanente. f. El Canto dentro de la Liturgia i. Los temas doctrinales también pueden ser asimilados a través del canto, de modo que conviene que los confirmandos aprendan el canto propio de la Liturgia. ii. En caso de que se prevea la incorporación de un coro, conviene que éste sea de la Parroquia y conozca el sentido de la Celebración. iii. El sacerdote preverá el orden de los cantos que se harán en la Celebración. g. La Celebración del Sacramento de la Confirmación. i. Los signos y su distribución. 1. El centro de los espacios son el Altar, la Cruz, la Sede; 2. El presbiterio es sólo para el obispo, los presbíteros y el diácono; 3. Los demás ministros laicos –lectores, monitor, monaguillos, acólitos- se acercarán sólo cuando deban cumplir su función; conviene capacitarlos de manera adecuada; si por algún motivo no hay laicos capacitados, es mejor no improvisarlos para una celebración. 4. El Santo Crisma debe estar en un lugar visible y digno; 5. Los objetos de ornato han de ser adecuados y no deben impedir ni el movimiento de personas, ni la visibilidad de los signos a los fieles; sobriedad y elegancia son requisitos de la expresión litúrgica; 6. La Procesión de Ofrendas ha de ser un signo visible de participación de los fieles, destacando que las ofrendas consisten en Pan, Vino, Agua, dones para los pobres, frutos de la tierra solamente; cinco personas máximo que se eligen de entre los confirmandos, sus papás y padrinos. 7. El número de asistentes ha de ser relativo al espacio que se tiene para que puedan participar de manera activa y fructuosa: a. los confirmandos han de ser ubicados cómodamente con sus padrinos, y los papás tengan su espacio, b. el lugar de la celebración será o el Templo o el Atrio, c. el Obispo, al señalar la fecha de Celebración, definirá la necesidad de hacer o no varios grupos (tandas), en función del número de candidatos en la lista inicial. h. Edecanes: i. ii.

Es un equipo que ayuda a ubicar la asamblea, especialmente, ancianos y personas necesitadas de apoyo; Tendrán en cuenta que ese día llegan personas que no son de la Parroquia, no frecuentan ahí la Eucaristía, no conocen el espacio y, seguramente, el Rito a celebrarse.


b

i.

Padrinos: i.

ii.

iii.

j.

Son personas que han recibido ya el Sacramento de la Confirmación y, en consecuencia, tienen conciencia del Don del Espíritu Santo y la vida de fe para ser testigos y compañeros de camino en la fe de sus ahijados; Casados o solteros practicantes, o con disposición de serlo, a partir de su respuesta personal y libre a la catequesis recibida, que ha de ser la misma de la iniciación o reiniciación cristiana completa; Con al menos 18 años de edad y madurez en su personalidad para asumir este compromiso, por lo que se les pide su asistencia total a la Preparación:

Fotógrafos: i. Lo ideal es que no haya fotógrafos durante la Celebración de la Eucaristía y del Rito de la Confirmación; ii. Si el sacerdote les permite estar, debe educarlos en la fe y ubicarlos en la Celebración Litúrgica con anticipación; iii. Desde el inicio debe formarse a los fotógrafos en el sentido y valor de la celebración del Sacramento, han de tener su educación en la fe. iv. En concreto, el requisito para aceptar un fotógrafo, es que haya aceptado todas estas exigencias de nuestra fe y liturgia.


I instruccion pastoral