__MAIN_TEXT__

Page 1

877

Diciembre

“Jesucristo es nuestra Esperanza” (1 Tm 1, 1)

Novena de Navidad

Su nacimiento nos alegra (Lc 2, 1-14)

$ 1,200

DOMINGO 29 DE NOVIEMBRE DE 2020 VALOR SAN JOSÉ DE CÚCUTA, NORTE DE SANTANDER, COLOMBIA. FUNDADO EN 1956

Vea también Pág. 2

Preparad los caminos del Señor, el ADVIENTO Pág. 3

Encuentra en esta edición

Año 2021: Jesucristo es nuestra Esperanza Diócesis de Cúcuta

Emisora Vox Dei Cúcuta

La Diócesis de Cúcuta acompaña a los damnificados del invierno Pág. 5

Actitudes para vivir el Adviento en tiempos de dificultad Págs. 12-13

María, la llena de gracia Periódico La Verdad


2

Editorial

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

Preparad los caminos del Señor, el ADVIENTO Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid Obispo de la Diócesis de Cúcuta

V

ivimos tiempos difíciles, y en medio de la crisis de salud que ha provocado la COVID-19, la terrible situación invernal que ha hecho sufrir a muchos, nos disponemos a iniciar un nuevo Año Litúrgico, ya que el calendario de las celebraciones de la Iglesia se rige, no por la sucesión de días y meses que se registran en el almanaque, sino por una forma muy especial de contar el tiempo, el cual se basa en la fecha de la Pascua y que ordena todas las celebraciones en un ciclo colmado de signos y celebraciones que constituyen el Año Litúrgico, en este caso ya el 2021. Hemos concluido el Año Litúrgico con la Solemnidad de Cristo Rey del Universo y comenzaremos este domingo, el santo Tiempo del Adviento. La Iglesia del Señor está llamada a dar gloria a su Dios. Su misión es anunciar con la Palabra, la vida y el culto, la presencia de Dios en la historia, manifestar a Cristo glorioso en medio de las realidades del mundo, celebrando visiblemente su triunfo sobre la muerte. Ya lo decimos en nuestras celebraciones: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor Jesús. Este es el centro de nuestra fe y, hacia este anuncio gozoso corre y trabaja todo nuestro plan pastoral, queremos poner a Jesús en el corazón y en la vida de todos los hijos de la Iglesia. Iniciamos el Año Litúrgico con el tiempo del ADVIENTO, esta vivencia de la liturgia, nos pone de frente a las celebraciones con cuatro semanas que preceden la santa Navidad, que siempre tiene fecha fija: el 25 de diciembre. La preparamos con un Tiempo de gracia que va permitiéndonos escuchar en la Palabra y celebrar en la li-

turgia diaria, un camino recorrido por los profetas, animado por los consejos sabios de los Apóstoles, e ilustrado con la narración histórica de dos acontecimientos: el primero, el nacimiento de Jesús en la historia; el segundo, la segunda venida del Señor, la que esperamos como consumación de la historia humana y victoria definitiva de Dios.

Hay signos muy especiales para este Tiempo:

En primer lugar, el mismo tiempo ya es un signo. Cuatro domingos y cuatro semanas que nos recuerdan la preparación del pueblo de Israel para la llegada del Mesías, la voz de los profetas que anuncian la presencia del Señor y Salvador, la figura protagónica de San Juan Bautista que va disponiendo el El tiempo preparatorio se lla- resto de Israel, es decir, los pocos ma Adviento, se usan vestiduras que aún esperaban la salvación, y moradas, se leen los profetas que que quiere advertir sobre la inmianuncian a Cristo, se prepara su nencia del inicio de la misión de venida con oraciones que le di- Jesús. Es central en el adviento cen al Señor que venla figura de María, la ga nuevamente: “Ven, Virgen fiel, la Madre “Es tiempo de Señor Jesús”. Se desde la esperanza, que anuncio de la taca en este Tiempo, la se convierte en sigo Palabra en una Virgen María, que nos de fidelidad y en mopredicación enseña a esperar con delo de fe para todos fe la segunda venida esperanzadora, en nosotros. del Señor. una promoción Adviento de muchos y muy Nuestro Son cuatro domingos debe ser una escuela significativos de Adviento. En ellos de caridad, iluminada momentos de se celebra la esperan- evangelización”. por la fe y la esperanza y la alegría de saber za, nos debe renovar que el Señor llega con en el deseo de ser presu poder y con su paz sencia del Señor en el a inundar los corazones de los que corazón de tantos que sufren, ser ama con la luz de la vida, con la signo del amor de Dios en la vida fuerza renovadora de su amor. de quienes nos muestran en su rostro doliente la llamada del Señor, El Adviento se celebra en las cua- a vivir más fraternalmente, a estro semanas anteriores al 25 de tar cerca de los enfermos, de los diciembre, comenzando, precisa- niños, de los ancianos, de tantas mente en esta última semana de realidades en las que este tiempo noviembre. Nuestro ADVIENTO de celebración y de alegría se ve hemos de vivirlo en la realidad ensombrecido por el flagelo de la concreta de una sociedad que ne- enfermedad y la pandemia. cesita reavivar la esperanza, promover una experiencia de caridad Es tiempo de anuncio de la Palabra con tantos signos de dolor como en una predicación esperanzadora, los que vive el mundo, vivir estos en una promoción de muchos y días en la promoción de la frater- muy significativos momentos de nidad que, a la luz del Evangelio evangelización: la Fiesta de la Inse llama: caridad. maculada, fiesta de luz y de esperanza; la Novena de Navidad, que Presidente Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid Obispo de la Diócesis de Cúcuta Director Pbro. Diego Eduardo Fonseca Pineda

Administrador Pbro. César Augusto Prato Parra Equipo de Redacción C.S. Isabel Obando Pbro. Samuel Alexis Arias Meza

entre nosotros es “madrugarle a la esperanza” para abrir con el clarear del día unas jornadas de anuncio del Evangelio y de gozosa proclamación de una fe que reconoce en Jesús el que nos libra “de la cárcel triste que labró el pecado” y el que quiere ser “consuelo del triste y luz del desterrado”. Desde ahora, los invito a usar con gran alegría, todos, la Novena de Navidad que ha preparado el Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta y que pueden encontrar en sus parroquias. Adviento es entonces una escuela de esperanza, una escuela de confianza, unas jornadas en las que adornamos el corazón con la luz de la fe y llenamos nuestras vidas con la certeza del amor de Dios que nunca abandona a sus hijos amados. En este tiempo nos llenamos de luces, de signos externos, que nos tienen que llevar a Jesucristo, que es la “luz de las gentes”, que alumbra la tiniebla del pecado y del mal en el mundo. Él pone su luz dónde hay tristeza, muerte, desesperanza. Que vivamos con respeto y silencio, con esperanza este tiempo que nos prepara a un encuentro con el Evangelio viviente del Padre, Jesucristo mismo. Miremos al pesebre con esperanza, con los ojos puestos en la Santa Virgen y en San José, que se dedican a servir a Dios, esperando al Salvador y Redentor. Buen ADVIENTO para todos, para sus familias. ¡Alabado sea Jesucristo!

Fotografía

Pbro. Luis Jesús García Velasco Sem. Héctor Gabriel García Torres

CCDC / Internet

Diseño y diagramación Harold Antonio Castellanos Mojica

Vanguardia Liberal

Impresión


Vida Pastoral

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

3

La Diócesis de Cúcuta acompaña a los damnificados del invierno L

a Diócesis de Cúcuta, atendiendo el compromiso cristiano de encontrarse con el necesitado, a través de diversas iniciativas ha ejercido la caridad de Cristo, acompañando espiritual y materialmente a los más vulnerables, ya sea en situación de pobreza; a las personas que sufren las consecuencias del fenómeno migratorio; víctimas del conflicto; y quienes soportan carencias por la pandemia; entre otros. La Iglesia Católica ha acudido a los conjuntos residenciales Los Arrayanes y Rincón del Rodeo, al barrio 23 de enero y asentamiento Los Canarios, lugares en donde el invierno ha ocasionado múltiples desastres. A través del Banco Diocesano de Alimentos (BDA) y la Casa de Paso ‘Divina Providencia’, la Diócesis de Cúcuta ha brindado a la fecha: 14.076 raciones de alimento; 756 mercados; colchonetas; cobijas; pañales; entre otros artículos necesarios. El BDA está adelantando un censo para continuar llegando a estas comunidades y apoyar a los afectados. En Norte de Santander, las autoridades civiles junto a organizaciones públicas, privadas, y la Iglesia

Católica, se han unido para ejecutar acciones que mitiguen las necesidades por las que están pasando las personas que perdieron sus pertenencias. Por lo que, se invita a la ciudadanía a donar alimentos no perecederos, útiles de aseo, colchonetas y ropa en buen estado.

Tragedia en Los Arrayanes La noche del martes 17 de noviembre, llovió fuertemente en San José de Cúcuta, afectando gravemente las estructuras de las periferias de la ciudad, lo que ocasionó no sólo pérdidas de bienes materiales, sino que, cobró la vida de seis personas (tres en el barrio 23 de enero y tres en el barrio Cuberos Niño). Entre las 9:00 y 9:30 de la noche, la quebrada Tonchalá se desbordó e inundó rápidamente el conjunto residencial Los Arrayanes, ubicado en el anillo vial occidental en la comuna 8 de Cúcuta, además de arrasar más de cien viviendas del barrio 23 de enero y otros asentamientos cercanos. La presencia de la Diócesis de Cúcuta en esta comunidad es testimonio vivo de dos rostros, el que sufre la tragedia y la mano que tiende ayuda. Y es que, precisamente en Los Arrayanes queda la casa cural

del Centro de Evangelización Santo Tomás Apóstol, allí vive el presbítero Leonardo Mendoza Gélvez, quien acompaña pastoralmente a las familias de La Fortaleza, Ciudad Rodeo, El Talento, San Isidro y sectores aledaños. El padre Leonardo relata que esa noche, en medio de la incesante lluvia escuchó bastante ruido y gritos afuera de la vivienda, por lo que abrió la puerta y descubrió el panorama, el agua inundaba todo a su paso y ya estaba entrando a la casa, fue en cuestión de minutos que le cubrió las rodillas y en un momento, llegó al techo. “En mi instinto de conservación, debía abandonar todo y buscar subir rápidamente a otros pisos (…) Ya estando a salvo y ver que muchas familias debían hasta partir los vidrios de sus casas para poder salir, perdiendo todo, me generaban sentimientos de frustración, pero la gracia de Dios me llevaba a la oración y a invitar a los demás a través de las redes sociales, a orar por esta comunidad, por las familias”, contó el padre Leonardo. Junto a él, aproximadamente 180 familias perdieron sus enseres, objetos valiosos y documentos importantes.

Testimonio de vida cristiana

“Esta vivencia personal me hizo

comprender totalmente el Evangelio”, expresa el sacerdote Leonardo Mendoza, ya que después de ese desastre, sólo posee dos mudas de ropa, pero “para ser feliz uno no necesita demasiadas cosas, sólo necesita a Dios”. Desde la fe, realiza una lectura de los hechos y observa que este es “un llamado especial a la conversión”; aunque son millonarias las pérdidas, “hay que aferrarse a la fe”. Explica que este llamado para volver a Dios, “nos conduce a poder redescubrir el misterio mismo que descubre el corazón del hombre... Reconstruyamos, pero reconstruyamos con Cristo en el corazón, reconstruyamos con Dios”.

“La caridad de Cristo nos urge”

Desde el mismo instante de la tragedia en Los Arrayanes, el padre Leonardo estuvo todo el tiempo acompañando a sus vecinos, a su comunidad. Al día siguiente empezó a colaborar con toda la logística para asistir a las familias damnificadas, recibiendo las ayudas que llegaban de las parroquias, personas de buena voluntad y el Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta. Donde asegura que se demuestra que “la caridad de Cristo nos urge” (2 Cor 5, 14), como lo dice san Pablo.


4

Vida Pastoral

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

Seminaristas de la Diócesis de Cúcuta afianzan su camino hacia el sacerdocio

En la preparación para el sacerdocio, los seminaristas de la Diócesis de Cúcuta en sus distintas etapas de formación, van reiterando su compromiso de servir al Señor y a su Iglesia. De esta manera, durante este mes han sido partícipes de importantes ceremonias, que los acerca a la configuración con Cristo Sumo Sacerdote. El pasado martes 10 de noviembre, en la capilla del Seminario Mayor San José, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo de la Diócesis de Cúcuta, presidió la Santa Misa, donde realizó la bendición e imposición de sotanas a los seminaristas Adrián Arias, Óscar Ibarra y Nelson Peñaranda, quienes cursan I de Configuración y reiteran su compromiso de seguir a Jesús. En la misma ceremonia, los seminaristas de II de Configuración: Clement Jaimes, Freddy Medina, Cristian Molina, Víctor Noriega y Rubén Soto, recibieron de manos del señor Obispo, el Rito de Admisión a las Órdenes Sagradas, confirmando su deseo de completar la

E

n cierta ocasión un hombre susurró: “Oh Dios, habla conmigo.” Y un ruiseñor comenzó Pbro. Onofre a cantar, pero el Peñaranda, hombre no lo oyó. columnista Entonces, el hombre repitió: “pero, Dios mío, habla conmigo.” Y el eco de un trueno se oyó. Mas el

formación sacerdotal, de caminar en la santidad, sirviendo generosamente a los hermanos. En una segunda ceremonia, el día jueves 12 de noviembre, en el Seminario Mayor se celebró la Sagrada Eucaristía, donde Monseñor Víctor Manuel Ochoa otorgó el Ministerio del Lectorado a los seminaristas Clement Jaimes, Freddy Medina, Cristian Molina, Víctor Noriega y Daniel Carreño, quienes adquieren la responsabilidad de proclamar las lecturas de la Sagrada Escritura (excepto el Evangelio) en la Eucaristía y demás celebraciones litúrgicas, y de continuar profundizando en el conocimiento de la Palabra de Dios, y así, transmitir su amor por las Escrituras. Por su parte, los seminaristas William Castilla, Samuel García, Manuel Jiménez y Hanner Damar Villarreal, fueron bendecidos con el Ministerio del Acolitado, instituidos para servir en el altar y crecer en el conocimiento y meditación del misterio de la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Los seminaristas de la Diócesis de Cúcuta: Joel Arley Díaz, Luis Francisco Salazar Cucaita, Víctor Julián Flórez Ortiz y Jesús Fernando Fajardo Castellanos, que adelantan su formación en la ciudad de Roma (Italia), recibieron el pasado domingo 22 de noviembre, en la Solemnidad de Cristo

Rey, el Ministerio del Acolitado, conferido por Monseñor Joël Mercier, secretario de la Congregación para el Clero. La Sagrada Eucaristía se celebró en el Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae y fue transmitida por sus redes sociales. La Iglesia Particular de Cúcuta los estuvo acompañando en conexión y espiritualmente, con la oración, para que continúen respondiendo con valentía al llamado que el Señor les ha hecho, y así crezcan en la fe, el servicio; y en un futuro próximo sean nuevos y santos sacerdotes.

Dios habla contigo hombre fue incapaz de oír. El hombre miro alrededor y dijo: “Dios mío déjame verte. Y una estrella brillo en cielo. Pero el hombre no la vio. El hombre comenzó a gritar desesperadamente. “Oh Dios muéstrame un milagro y un niño nació”. Pero, el hombre no sintió el latir de la nueva vida. Entonces el hombre comenzó a llorar y a desesperarse: “Dios mío tócame y déjame

saber que estás aquí conmigo. Y una mariposa se posó suavemente en su hombro. El hombre espantó la mariposa con la mano y desilusionado más que Adán en el día de la madre, continuó su camino, triste, solo, miedoso y más aburrido que mico en un bonsái. Aquí podemos preguntarnos que es tener fe. No solamente

creer en algo si no creer en alguien y ese alguien es Dios. Se necesita valor para confiar. Lo opuesto a la fe no es la incredulidad sino la desconfianza y el temor. Ese temor nos hace aferrar a cualquier cosa que esté a nuestro alcance. La fe nos lleva a seguir al Señor de la vida que nos acompaña. Esa fe es una tarea que debemos expresar en nuestros actos.


Especial

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

5

Actitudes para vivir el Adviento en tiempos de dificultad portante mirar la propia vida y hacer un examen de conciencia, callando el ruido exterior e interior, permitiendo escudriñar todo aquello que hace tomar distancia del Señor. La conversión sincera conduce a un cambio de mentalidad, permitiendo dejar ese hombre viejo y revestirnos del hombre nuevo, para salir de la oscuridad a la luz. También se debe dejar la indiferencia con el prójimo.

Por: Sem. Héctor Gabriel García Torres

L

a humanidad experimenta un tiempo difícil a causa de la pandemia de la COVID-19, donde se vio colapsado el sistema económico, llevando al desempleo. También, la ola invernal ha dejado a miles de damnificados. Estas y otras difíciles realidades por las que atraviesa el mundo, nos deben llevar a dejar entrar a Jesucristo en la vida de las personas, para que, sintiendo su presencia, se practique la caridad con los más necesitados y podamos preguntarnos: ¿Qué estoy haciendo o espero hacer por los pobres y marginados? En estos tiempos de miedo, incertidumbre, de tristeza, no se debe dudar que el Señor camina con cada uno de nosotros y que, la Iglesia nos ofrece el Tiempo del Adviento para transformar la vida y volver la mirada al Señor. La Iglesia con el Tiempo del Adviento, da inicio al Año Litúrgico, para preparar la venida del Salvador, que se encarnó para la salvación de la humanidad. El término Adviento viene de latín ‘Adventus’, que significa llegada o venida, manifestando que se debe estar vigilantes. Al saber que un miembro de la familia o un ser querido viene de visita, se prepara todo el hogar para que se sienta cómodo. Así es como el Tiempo del Adviento es un tiempo para caminar e ir al encuentro con el Señor y así contemplar la gran fiesta de la Navidad: el Nacimiento de Jesucristo. Al vivir este Tiempo Litúrgico de preparación se debe abrir el corazón y quitar las barreras que impiden el encuentro con el Mesías. El Tiempo del Adviento tiene un sentido importante para la vida cristiana y se debe tener cuidado con las corrientes de la sociedad que desvirtúan el sentido, porque a pesar de la pandemia y de las catástrofes que están sucediendo, seguimos como si nada y la sociedad continuará imponiendo la necesidad de adquirir

Esperanza

objetos materiales, cayendo en el Oración consumismo. Es un periodo privilegiado para los cristianos, que nos llevará a recordar que el pasado es En este Tiempo de Adviento y por celebrar y contemplar el nacimiento las circunstancias que se están vide Jesús en Belén. El Salvador, que viendo, no se puede dejar a un lado se hizo humilde y pobre, se hizo la oración; que el bullicio, el conhombre, igual a todos, sumismo, materialismo excepto en el pecado, “La Iglesia con el y los quehaceres no esto, para la salvación impidan acercarnos al Tiempo del de la humanidad. Este Señor. El cristiano no Adviento, da tiempo impulsa a vivir puede caer en una culinicio al Año el presente, Sin olvitura que quiere sacar darnos de Jesucristo. Es Litúrgico, para a Dios de su vida. La preparar la necesario estar siempre oración debe ser como venida del en vela para reconocerlo decía Santa Teresita y caminar por sus cami- Salvador, que se del Niño Jesús “un imnos, de verdad, justicia y encarnó para la pulso del corazón, una amor. Este tiempo ayu- salvación de la sencilla mirada lanzada da a preparar el futuro hacia el cielo, un grito humanidad”. para la Parusía, o segunde reconocimiento y de da venida de Jesucristo, amor tanto desde dencubierto de gloria y con poder para tro de la prueba como desde dentro juzgar a vivos y muertos. de la alegría”. La oración realizada en familia conlleva a la unidad, diáPara los cristianos el Adviento es logo y paz. un tiempo de preparación para la venida de Jesús, que se puede vivir Conversión teniendo en cuenta cuatro actitudes que nos llevan a un encuentro con Cristo en estos tiempos de dificul- Se debe sentir la necesidad de estad. Estas son: la oración, conver- tar cerca de Él, de pedir perdón por sión, esperanza y alegría. los pecados que alejan e impiden un acercamiento con el Señor. Es im-

Cuántos desánimos, fragilidades, decepciones, caídas ante las dificultades que se experimentan a diario, llevan a perder la esperanza. Son momentos que no deben apartar a los cristianos de Dios. Este Tiempo de Adviento debe propiciar la esperanza, como decía el Papa Francisco: “una esperanza que no decepciona porque está fundada en la Palabra de Dios. ¡Una esperanza que no decepciona sencillamente, porque el Señor no decepciona jamás! Él es fiel”.

Alegría Se está viviendo un tiempo difícil donde las personas buscan sobrevivir y sacar adelante a sus familias. Ante estos momentos ¿será bueno manifestar la alegría del Adviento por la venida de Jesús? Totalmente sí. No se puede callar la alegría, porque no es una alegría efímera, sino que es un llamamiento para una renovación interior. Esta alegría no se puede confundir con la reunión familiar, de amigos o allegados. Que este Tiempo de Adviento que la Iglesia nos invita a vivir, todos aceptemos la invitación a permanecer vigilantes, es decir, a salir de la zona de confort, de la comodidad y la rutina, para que teniendo una buena preparación espiritual, Jesús no nazca solo en el pesebre, sino en cada una de nuestras vidas.


6

Especial

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

“Jesucristo es nu Jesucristo es la imagen visible de Dios Padre. Él

nos dice: Quién me ha visto a mi ha visto al Padre (Jn 14, 9). En Él contemplamos el rostro amoroso del Padre Celestial. San Mateo nos insiste que en Jesús se cumplen las Sagradas Escrituras, la promesa que mantuvo la esperanza de Israel por generaciones, de siglo en siglo, que le permitió vivir todas las etapas de su historia con la certeza y la seguridad que el Señor Dios que los eligió en Abraham, los sacó de la esclavitud, los llevó a poseer una tierra que mana leche y miel, que los alentó en el exilio, que los hizo volver a su tierra, no los defraudaría, porque su Palabra es eficaz. Al tomar el Evangelio de san Lucas, la lectura atenta

Diciembre

Su nacimiento nos alegra

nos revela en la persona del Señor Jesucristo el rostro misericordioso del Padre. En cada gesto, cada acción, en cada enseñanza, vislumbramos que el Padre nos ama, nos acoge y nos sentimos invitados a vivir como buenos hijos suyos, “sean misericordiosos como es misericordioso del Padre celestial” (Lc 6, 36). Descubrir en la misericordia el rostro de la presencia de Dios y en el ejercicio de esta, haciéndonos prójimos del pobre, del débil, del necesitado, nos permite llenarnos de alegría y así, fortalecemos nuestra esperanza. Al escuchar que san Marcos en la orilla del lago nos dice: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; convertíos y creed en la Buena Nueva»

Enero

Febrero

Su Palabra nos fortalece

Volvamos a Él

Novena de Navidad

Epifanía Día de la Palabra

Ceniza

En diciembre, el nacimiento de Jesús nos alegra. Al reconocer en la fragilidad del Niño del Pesebre, nuestra fragilidad, cultivamos la esperanza, que con Él seremos conducidos a la meta querida por nuestro Padre Dios.

En enero, el misterio de la Epifanía y la Celebración del día de la Palabra, fortalece nuestra esperanza, debido a que sentimos a Dios Padre que nos habla en su Palabra.

En febrero, la celebración del Miércoles de Ceniza nos ofrece la oportunidad de avivar nuestra esperanza al iniciar el camino cuaresmal, que es el camino de vuelta a Dios.

Marzo

Abril

Mayo

(Lc 2, 1-14)

Caminemos tras sus huellas (Jn 12, 20 -33)

Cuaresma Marcha del Perdón

En marzo, el espíritu cuaresmal, nos pone a caminar tras las huellas de Jesús, para que nos levantemos y permitamos que la esperanza nos jalone hacia adelante con firmeza.

(Mc 1, 14-20)

(Mc 1, 12-15)

Su Resurrección nos llena de Gozo (Lc 24, 35-48)

Y con María, unidos en oración

Pascua | Vialucis

Mes Mariano

En abril, la vivencia de la Pascua nos alienta, porque la resurrección de Cristo nos llena de gozo y hace renacer la esperanza de vida.

En mayo, como los primeros discípulos unidos en oración con María, la Madre del Señor, se fortalecen los vínculos de unidad que nos abren al horizonte de la espera en el Señor, en medio de la comunidad cristiana.

(Hch 1, 12-14)

(Mc 1, 15); y al narrar el l ros discípulos nos sentimo Jesús cada día, y a no des para que siguiéndolo po como el centurión: «Verd era hijo de Dios» (Mc 15, 3

Los escritos de san Juan n brir que Jesucristo es el “H que es “la luz de mundo” vida” (Jn 6, 35); “la resur 25); “el pastor bueno que (Jn 10, 11); “el camino, la v De manera que solo creyen eterna.


uestra Esperanza” (1 Tm 1, 1)

Julio

Agosto

Permanezcamos en su amor

Su verdad nos hace libres

Seamos comunidad

Semana de la familia

Día de la Independencia

Fiesta Diocesana

En junio, la celebración de la Semana de la Familia permitirá que en los núcleos familiares tan golpeados por tantas situaciones en esta pandemia, florezca nuevamente el amor, a fin de seguir juntos en Cristo el camino de la vida.

En julio, la celebración del Día de la Independencia nos permitirá renovar el amor a la patria, el propósito de construir una mejor nación, en la justicia, la paz, la equidad, el progreso y la libertad, para volver a creer y esperar en Jesucristo.

Septiembre

Octubre

Ropopompom, ropopompom. Cuando Dios me vio tocando ante Él, me sonrió.

Yo quisiera poner a tus pies Algún presente que te agrade, Señor. Mas tú ya sabes que soy pobre también, y no poseo más que un viejo tambor. ¿Por qué tan doliente lloras? ¿Por qué mi Niño, por qué? /Si quieres venir a mi alma, ven que yo te arrullaré./

Los zagales y zagalas

CORO

En septiembre, la Semana Bíblica y la Semana por la Paz, nos permitirán ver la realidad con los ojos de la fe y firmes en Jesucristo seremos artesanos y constructores de la paz y la reconciliación.

(Ef 4, 30-5, 2)

El camino que lleva a Belén, lo voy marcando con mi viejo tambor. Nada mejor hay que te pueda ofrecer. Su ronco acento es un canto de amor.

Ropopompom, ropopompom. ¡Ha nacido en un portal de Belén, el Niño Dios!

¿Cuáles son tus sueños? Dime, alma mía. Más, ¿qué es lo que murmuras? Eucaristía.

Manojillo de rosas y de alelíes, ¿qué es lo que estás soñando que te sonríes?

CORO

/Duérmete que del alma Mi canto brota y un delirio de amores es cada nota./

(Mc 8, 27-35)

Semana Bíblica Semana por la Paz

(Jn 8, 31-38)

/Los zagales y zagalas, al Niño vamos a ver, Con pitillos y tambores, mostrándole gran placer/

El camino que lleva a Belén baja hasta el valle que la nieve cubrió. Los pastorcillos quieren ver a su Rey; le traen regalos en su humilde zurrón.

El tamborilero

Yo soy un pobre gitano, que vengo de Egipto aquí, /y al Niño Jesús le traigo un gallo Quiquiriquí. /

Al Niño recién nacido todos le traen un don, /yo soy pobre y nada tengo: le traigo mi corazón. /

¡el Redentor de las almas! /

Y nos conduce a la paz

Duérmete, vida mía mientras te arrullo.

Cancionero de Navidad 2020

Y así mes a mes, vamos desgranando nuestra certeza de que “Jesucristo es nuestra esperanza” (1 Tm 1,1).

Junio (Lc 1, 57-66.80)

8

El Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular de Cúcuta (PEIP), nos ha ejercitado en “la lectura de los signos de los tiempos” que nos lleva a proclamar y testimoniar a Jesucristo; a recorrer en su presencia y siguiendo sus huellas, el calendario sin estrenar del 2021, con la seguridad de que “la esperanza no nos defrauda” (Rm 5, 5).

Ropopompon, ropopompom. En tu honor frente al portal tocaré con mi tambor.

nos van llevando a descuHijo de Dios” (Jn 20, 31); el ” (Jn 8, 12); “el pan de la rrección y la vida” (Jn 11, da la vida por las ovejas” verdad y la vida” (Jn 14, 6). ndo en Él tengamos la vida

Estos tiempos que vivimos, han sacado, como dice el Papa Francisco: “…lo mejor y lo peor de nuestros pueblos y lo mejor y lo peor de cada persona”. Enfrentarnos a la realidad de la muerte de manera tan cercana y comprobar la fragilidad del ser humano, nos ha llenado de miedo y de incertidumbre. Ante esta situación, es necesario, que los creyentes en Jesucristo, renovemos nuestra fe y esperanza en Él. Que nos pongamos en pie, con firmeza y gozo, que anunciemos que “Jesucristo es nuestra esperanza”; que incluso en el sufrimiento tengamos claro, que la gloria que nos espera es tan grande que nos anima ante el presente.

En agosto, la Fiesta Diocesana, vivida en los distintos espacios de comunión y participación, nos ayudará a centrarnos en Jesucristo, nuestra esperanza, para dar testimonio de su amor y su presencia.

Noviembre

Y nosotros Con Él, la vida sus misioneros nunca muere (Mc 10, 17-27) (Jn 6, 37 – 40) Ha nacido en un portal llenito de telarañas, /entre la mula y el buey,

llamamiento de los primeos invitados a caminar con salentarnos en el camino, odamos llegar a confesar daderamente este hombre 39).

Mes misionero

Solemnidad de Todos los Santos | Conmemoración de los Fieles Difuntos

En octubre, mes misionero, seremos llamados a llenar las calles, las plazas, las casas y los nuevos espacios de la vida del hombre de hoy, con el testimonio de los creyentes a fin de anunciar a Cristo con alegría y valentía.

En noviembre, el espíritu propio de este tiempo favorecerá centrar la mirada y la vida personal, familiar y comunitaria en Jesucristo nuestra esperanza para alcanzar la certeza de la vida eterna; de la convicción profunda que con Él la vida nunca muere.


2

Cancionero de Navidad 2020

Zagalillos CORO Zagalillos del valle, venid, pastorcillos del monte, llegad. La esperanza del Dios prometido ya vendrá, ya vendrá, ya vendrá. /La esperanza, la gloria y la dicha La tendremos en Él: ¿Quién lo duda? Desdichado de aquel que no acuda con la fe que le debe animar./ CORO /Nacerá en un establo zagala, pastorcitos, veníd adoremos; hoy venimos y luego volvemos, y mañana nos puede salvar/. CORO

Campana sobre campana Campana sobre campana y sobre campana una. Asómate a la ventana, verás el Niño en la cuna. CORO /Belén, campanas de Belén. Que los ángeles tocan ¿Qué nuevas me traéis?/ Recogido tu rebaño ¿A dónde vas, pastorcito? Voy a llevar al portal requesón, manteca y vino. Campana sobre campana y sobre campana dos. Asómate a la ventana porque está naciendo Dios. CORO Caminando a medianoche ¿Dónde caminas, pastor? “Le llevo al Niño que nace como Dios, mi corazón”. CORO

Los peces en el río La Virgen se está peinando entre cortina y cortina. Sus cabellos son de oro, y el peine de plata fina. CORO Pero mira cómo beben los peces en el río. Pero mira cómo beben por ver al Dios nacido.

Vamos pastorcitos CORO

Cancionero de Navidad 2020

7

/Dan, din, dan, las campanitas sonando están./

Llegando la nochebuena, lanzan alegres al viento una plegaria amorosa anunciando al Rey del Cielo.

Cada mañana en la torre de la iglesia campesina, las campanaas se despiertan, a pesar de la neblina.

Vamos, vamos, vamos, vamos pastorcitos. Vamos, vamos, vamos, vamos a Belén y veremos todos al Dios del amor, con el perfume del alma y los homenajes de la adoración.

A la nanita nana

Pimpollo de canela, lirio en capullo.

CORO

/Calla mientras la cuna se balancea. A la nanita, nana, nanita ea./

/A la nanita, nana, nanita, nana, nanita ea. Mi Jesús tiene sueño, bendito sea, bendito sea./ Fuentecilla que corres clara y sonora ruiseñor que en la selva cantando llora.

CORO

En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna /La Virgen y San José/, y el Niño Dios en la cuna. CORO Entre tanto San José, lo acaricia en sus brazos, /y la Virgen María/, lo acaricia en su regazo. CORO Pastorcitos gran noticia grata nueva voy a dar, que tres reyes del Oriente/, se dirigen al portal. CORO

En la capilla hay repiques En la capilla hay repiques de campanas navideñas y en el pesebre una Virgen desvelada sufre y sueña. Contempla al Niño dormido, mira su frente serena y una sonrisa ilumina su carita de azucena. CORO


Dale vuelta a tu corazón, y llénalo de amor.

Ven a cantar, ven a cantar, que ya llegó la Navidad. Ven a cantar, ven a cantar, que ya está aquí la Navidad. Gira el mundo, gira el reloj, gira el viento, el mar y el sol.

CORO

Alzo mi copa aquí, para brindar por ti, y desearte lo mejor. Navidad, feliz Navidad, vuelve a casa, vuelve al hogar. Navidad, feliz Navidad. El calor de hogar.

Hacia Belén va una burra, rin, rin. Yo me remendaba, yo me remendé Yo me hice un remiendo, yo me lo quité. Cargada de chocolate.

Otro año que queda atrás, mil momentos que recordar. Otro año, mil sueños más hechos realidad. Los problemas vienen y van y al final todo sigue igual. No hay montaña que pueda más que la voluntad.

/María, María, ven a acá corriendo que los pañalitos se los han llevado./

CORO

Y al Niño que está en la cuna, rin, rin Yo me remendaba, yo me remendé Yo me hice un remiendo, yo me lo quité. Los pañales les han robado

En el portal de Belén, rin, rin. Yo me remendaba, yo me remendé Yo me hice un remiendo, yo me lo quité. Los gitanillos han entrado.

/María, María, ven a acá corriendo Que el chocolatillo se lo están bebiendo./

CORO

Lleva su chocolatera, rin, rin. Yo me remendaba, yo me remendé Yo me hice un remiendo, yo me lo quité. Su molinillo y su anafre.

Hacia Belén

Cancionero de Navidad 2020

Ven a cantar

6

CORO

/Tres reyes vienen también con incienso, mirra y oro, a ofrendar a Dios su bien con el más grande tesoro/

CORO

/Vamos todos a cantar Con amor y alegría, porque acaba de llegar de los cielos, el Mesías/

CORO

/Los pastores de Belén vienen a adorar al Niño, la Virgen y San José los reciben con cariño/

Tutaina tuturumá. Tutaina tuturumaina tutaina tuturumá turumá tutaina tuturumaina.

CORO

La malvada mula, con sus finos dientes /le comió la paja, al Niño inocente./

CORO

CORO

Tutaina

En una colina, con la nieve fría reposa la noche, la Virgen María reposa la noche, la Virgen María.

/Salve Reina y Madre, salve dulce amor /Del jardín del cielo, la más bella flor/

CORO

Salve Reina y Madre

La Virgen está lavando con un poquito de jabón. Se le han picado las manos, manos de mi corazón.

CORO

La Virgen está lavando y tendiendo en el romero. Los angelitos cantando, y el romero florecido.

Beben y beben, y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer.

Cancionero de Navidad 2020 3


4

Cancionero de Navidad 2020

(Mc 1, 15); y al narrar el l ros discípulos nos sentimo Jesús cada día, y a no des para que siguiéndolo po como el centurión: «Verd era hijo de Dios» (Mc 15, 3

Mi burrito sabanero

Los escritos de san Juan n brir que Jesucristo es el “H que es “la luz de mundo” vida” (Jn 6, 35); “la resur 25); “el pastor bueno que (Jn 10, 11); “el camino, la v De manera que solo creyen eterna.

(Mc 1, 12-15)

y los dos extasiados contemplan aquel ser. Cancionero de Navidad 2020 5

para Ioar de gloria toda una eternidad.

Dios del cielo, Señor del universo, que la tierra nos muestre el camino. Dios del cielo venimos a adorarte, el que ofrenda el alma mía.

En mayo, como los primeros discípulos unidos en oración con María, la Madre del Señor, se fortalecen los vínculos de unidad que nos abren al horizonte de la espera en el Señor, en medio de la comunidad cristiana.

Cuando los reyes...

Pastores venid

Mes Mariano

Dan, don, dan, din, don (3 veces).

(Hch 1, 12-14)

CORO

Es tan lindo el niñito, que nunca podrá ser, que su belleza copie el lápiz y el pincel; pues el Eterno Padre con inmenso poder hizo que el Hijo fuera / inmenso como Él./

CORO

Pastores venid, pastores llegad adorad al Niño, adorad al Niño que ha nacido ya.

CORO

En abril, la vivencia de la Pascua nos alienta, porque la resurrección de Cristo nos llena de gozo y hace renacer la esperanza de vida.

Y con María, unidos en oración

En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna; la Virgen y San José y el Niño que está en la cuna.

Ábreme tu pecho Niño, ábreme tu corazón que hace mucho frío afuera, y allí solo hallo calor.

Pascua | Vialucis

CORO

CORO

Al Niño miró la Virgen, a laVirgen San José, al Niño miran los dos, y se sonríen los tres.

Su Resurrección nos llena de Gozo (Lc 24, 35-48)

Los reyes magos

Mayo

Cuando Ios reyes, vieron al niño. En un portal cerquita de Belén. Se confirmó la tradición más fiel que habla de su gloria. Hasta la eternidad.

Abril

Cuando lo reyes vieron al niño. En un portal cerquita de Belén. Sin vacilar el mundo va de fiesta y cada corazón musita esta oración.

Marzo

Dios del cielo que hiciste la mañana y también que brille más el sol, Dios del cielo bendice nuestra almas, Tú que traes el amor.

En febrero, la celebración del Miércoles de Ceniza nos ofrece la oportunidad de avivar nuestra esperanza al iniciar el camino cuaresmal, que es el camino de vuelta a Dios.

Cuando lo reyes vieron al niño en un portal cerquita de Belén, Él es la fuente, la luz resplandeciente. Señor omnipotente la Gloria eres Tú.

En enero, el misterio de la Epifanía y la Celebración del día de la Palabra, fortalece nuestra esperanza, debido a que sentimos a Dios Padre que nos habla en su Palabra.

Dan, don, dan, din, don (3 veces)

En diciembre, el nacimiento de Jesús nos alegra. Al reconocer en la fragilidad del Niño del Pesebre, nuestra fragilidad, cultivamos la esperanza, que con Él seremos conducidos a la meta querida por nuestro Padre Dios. Ya las campanas tocan la fiesta Porque ha nacido Dios, el Salvador. El Sol de Dios de rayos su fulgor,

Ceniza

En marzo, el espíritu cuaresmal, nos pone a caminar tras las huellas de Jesús, para que nos levantemos y permitamos que la esperanza nos jalone hacia adelante con firmeza.

Antón tiru riru riru

Volvamos a Él

Epifanía Día de la Palabra

Cuaresma Marcha del Perdón

CORO

Febrero

Novena de Navidad

(Jn 12, 20 -33)

/Con mi burrito sabanero, voy camino de Belén/. /Si me ven, si me ven, voy camino de Belén./

/EI lucerito mañanero ilumina mi sendero/. /Si me ven, si me ven, voy camino de Belén./

CORO

Enero

(Mc 1, 14-20)

Caminemos tras sus huellas

/Antón tiru riru riru. Antón tiru riru ra/ /Jesús al pesebre vamos a adorar/

Duérmete Niño chiquito que la noche viene ya. Cierra pronto tus ojitos que el viento te arrullará.

CORO

Tuqui, tuqui, tuqui, tuqui, tuqui, tuqui, tuqui. Apúrate mi burrito que ya vamos a llegar.

Al escuchar que san Marcos en la orilla del lago nos dice: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; convertíos y creed en la Buena Nueva»

Su Palabra nos fortalece

(Lc 2, 1-14)

Duérmete Niño chiquito que tu Madre velará. Cierra pronto tus ojitos porque la entristecerás.

Su nacimiento nos alegra

Tuqui, tuqui, tuqui, tuqui, tuqui, tuqui, tuqui, tu. Apúrate mi burrito vamos a ver a Jesús.

Al tomar el Evangelio de san Lucas, la lectura atenta

Diciembre

nos revela en la persona del Señor Jesucristo el rostro misericordioso del Padre. En cada gesto, cada acción, en cada enseñanza, vislumbramos que el Padre nos ama, nos acoge y nos sentimos invitados a vivir como buenos hijos suyos, “sean misericordiosos como es misericordioso del Padre celestial” (Lc 6, 36). Descubrir en la misericordia el rostro de la presencia de Dios y en el ejercicio de esta, haciéndonos prójimos del pobre, del débil, del necesitado, nos permite llenarnos de alegría y así, fortalecemos nuestra esperanza.

/Con mi cuatrico, voy cantando, mi burrito va trotando./ /Si me ven, si me ven, voy camino de Belén./

CORO

Vamos pastores vamos

CORO

/Vamos pastores, vamos, vamos a Belén/ a ver en ese Niño, la gloria del Edén/.

iEse precioso Niño! Yo me muero por Él. Sus ojitos me encantan, su boquita también.

El Padre le acaricia; la Madre mira en Él,

nos dice: Quién me ha visto a mi ha visto al Padre (Jn 14, 9). En Él contemplamos el rostro amoroso del Padre Celestial. San Mateo nos insiste que en Jesús se cumplen las Sagradas Escrituras, la promesa que mantuvo la esperanza de Israel por generaciones, de siglo en siglo, que le permitió vivir todas las etapas de su historia con la certeza y la seguridad que el Señor Dios que los eligió en Abraham, los sacó de la esclavitud, los llevó a poseer una tierra que mana leche y miel, que los alentó en el exilio, que los hizo volver a su tierra, no los defraudaría, porque su Palabra es eficaz.

CORO

Jesucristo es la imagen visible de Dios Padre. Él

Ya dormido en el regazo de María, el Salvador va soñando dulcemente, música y cantos de amor.

CORO

“Jesucristo es nu


Especial

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

uestra Esperanza”

llamamiento de los primeos invitados a caminar con salentarnos en el camino, odamos llegar a confesar daderamente este hombre 39).

nos van llevando a descuHijo de Dios” (Jn 20, 31); el ” (Jn 8, 12); “el pan de la rrección y la vida” (Jn 11, da la vida por las ovejas” verdad y la vida” (Jn 14, 6). ndo en Él tengamos la vida

11

(1 Tm 1, 1)

Estos tiempos que vivimos, han sacado, como dice el Papa Francisco: “…lo mejor y lo peor de nuestros pueblos y lo mejor y lo peor de cada persona”. Enfrentarnos a la realidad de la muerte de manera tan cercana y comprobar la fragilidad del ser humano, nos ha llenado de miedo y de incertidumbre. Ante esta situación, es necesario, que los creyentes en Jesucristo, renovemos nuestra fe y esperanza en Él. Que nos pongamos en pie, con firmeza y gozo, que anunciemos que “Jesucristo es nuestra esperanza”; que incluso en el sufrimiento tengamos claro, que la gloria que nos espera es tan grande que nos anima ante el presente.

El Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular de Cúcuta (PEIP), nos ha ejercitado en “la lectura de los signos de los tiempos” que nos lleva a proclamar y testimoniar a Jesucristo; a recorrer en su presencia y siguiendo sus huellas, el calendario sin estrenar del 2021, con la seguridad de que “la esperanza no nos defrauda” (Rm 5, 5). Y así mes a mes, vamos desgranando nuestra certeza de que “Jesucristo es nuestra esperanza” (1 Tm 1,1).

Junio

Julio

Agosto

Permanezcamos en su amor

Su verdad nos hace libres

Seamos comunidad

Semana de la familia

Día de la Independencia

Fiesta Diocesana

En junio, la celebración de la Semana de la Familia permitirá que en los núcleos familiares tan golpeados por tantas situaciones en esta pandemia, florezca nuevamente el amor, a fin de seguir juntos en Cristo el camino de la vida.

En julio, la celebración del Día de la Independencia nos permitirá renovar el amor a la patria, el propósito de construir una mejor nación, en la justicia, la paz, la equidad, el progreso y la libertad, para volver a creer y esperar en Jesucristo.

En agosto, la Fiesta Diocesana, vivida en los distintos espacios de comunión y participación, nos ayudará a centrarnos en Jesucristo, nuestra esperanza, para dar testimonio de su amor y su presencia.

Septiembre

Octubre

Noviembre

(Lc 1, 57-66.80)

Y nos conduce a la paz (Mc 8, 27-35)

(Jn 8, 31-38)

(Ef 4, 30-5, 2)

Y nosotros Con Él, la vida sus misioneros nunca muere (Mc 10, 17-27) (Jn 6, 37 – 40)

Semana Bíblica Semana por la Paz

Mes misionero

Solemnidad de Todos los Santos | Conmemoración de los Fieles Difuntos

En septiembre, la Semana Bíblica y la Semana por la Paz, nos permitirán ver la realidad con los ojos de la fe y firmes en Jesucristo seremos artesanos y constructores de la paz y la reconciliación.

En octubre, mes misionero, seremos llamados a llenar las calles, las plazas, las casas y los nuevos espacios de la vida del hombre de hoy, con el testimonio de los creyentes a fin de anunciar a Cristo con alegría y valentía.

En noviembre, el espíritu propio de este tiempo favorecerá centrar la mirada y la vida personal, familiar y comunitaria en Jesucristo nuestra esperanza para alcanzar la certeza de la vida eterna; de la convicción profunda que con Él la vida nunca muere.


12

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

María,

Por: Pedro Andrés Daza Correa, Licenciado en Teología Dogmática

A

l contemplar a la Santísima Virgen María y hablar de sus virtudes, no podemos más que dirigir la mirada a Dios de quien emanan todas las gracias. La Iglesia que responde a la inspiración del Espíritu Santo y al mandato divino de enseñar todo lo que contiene el depósito de la fe según la revelación (cf. Mt 28, 16-20) ha resaltado cuatro atributos en María Santísima, los cuales no agotan la gracia que la Virgen Madre posee (cf. Lc 1, 28). Estos son proclamados para que los fieles al celebrarlos se llenen de alegría por tan excelsa Madre que hemos recibido y al mismo tiempo, sean conducidos por Ella a Cristo su Hijo (cf. Jn 2, 5), quien nos abre el camino a la patria celestial para gozar junto a Él y su Madre por la eternidad. Cada uno de los dogmas de fe que la Iglesia ha proclamado sobre la Virgen María vienen puestos a causa de Jesús, pues es a través del Hijo como se puede descubrir el verdadero lugar de María en el plan de Dios, como lo narra el texto sagrado “al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María” (Lc 1, 27). El primer atributo mariano y base de los otros tres dogmas que atañen a María Santísima es el título de María como Madre de Dios, que en griego se expresa con la palabra Theotokos, que traduce: la que dio a luz a Dios. De esta forma el título de Madre de Dios subraya que Cristo es Dios y que realmente nació como hombre, asumiendo su humanidad en el seno de María. El Verbo eterno se encarnó en las entrañas purísimas de la Virgen, con esto se entiende que la Maternidad divina resalta la divinidad del Hijo; no porque María como Madre pueda producir dicha divinidad, sino más bien, porque Dios al tomar la carne de María para realizar el milagro de la Encarnación hace a María no solamente Madre de la humanidad de Cristo, sino de Cristo todo entero, es decir que María es Madre de Cristo Dios y Hombre. Esto que acabamos de decir está testimoniado con mucha claridad en los Evangelios, por ejemplo, en Jn 1, 1.14 “En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a

la llena de

Especial

gracia

Dios, y la Palabra era Dios... y la Palabra Como ya hemos afirmado, la maternidad se hizo carne y habitó entre nosotros”. divina es la causa o razón de todas las otras Este texto de Juan muestra la condición di- gracias que Dios ha concedido a María; invina - humana de Cristo y si miramos más cluso es la medida y el fin de todas ellas. Por adentro del Evangelio de Juan podremos ello, podemos ver el segundo dogma o grapercatarnos que la divinidad de Jesús es pa- cia que se puede atribuir a María Santísima, tente sin ir en detrimento de su humanidad; su virginidad perpetua, lo cual es el fruto luego el Evangelista Lucas nos enseña que natural por ser la elegida para ser la Madre esa condición se produce en María y que de Dios Hijo. María es verdaderamente la Madre de Dios; ya en Lc 1, versículo 31a; el ángel anuncia Ciertamente este segundo título de María que es María la que concebirá y dará a como la siempre Virgen, no le quita nada luz un hijo y el nombre que le debe poner al verdadero ser de madre, porque ella ha es Jesús que significa Salvador y el único aportado a su Hijo todo aquello que una maque puede salvar es Dios. Por dre da en orden a la existencia lo tanto, Jesús el Hijo de María de un hijo, desde el momento es Dios; es más, el ángel sigue “...la Virgen de la concepción, pasando por diciendo en el versículo 32 y 35 la gestación y concluyendo en María no que será llamado Hijo del Al- tuvo pecado... el dar a luz. Por otro lado, esta tísimo e Hijo de Dios. por lo tanto, maternidad de María, tal como realizada y revelada por estuvo llena fue El Papa emérito Benedicto VI Dios, es totalmente excepcional, en la audiencia del 2 de enero de la gracia de milagrosa e irrepetible, porque de 2008, nos recuerda que la Dios y siempre es indudablemente una materunidad de verdadero Dios y mantuvo esa nidad virginal. María, la Madre gracia”. verdadero hombre, se mantiede Jesús, es totalmente y siemne. El Concilio Vaticano II por pre Madre-Virgen. La fe eclesial su parte toma la maternidad dicondensa toda esta verdad según vina como el marco para estudiar el papel de la expresión: “Virgen antes del parto, en el María en el misterio de Cristo y de la Iglesia, parto y después del parto”. Desde la persdedicándole el capítulo VIII de la constitu- pectiva neotestamentaria la virginidad comción sobre la Iglesia Lumen Gentium; des- porta la entrega total de la persona, alma y tacando que la maternidad es biológica y cuerpo, mente y corazón a Jesucristo. Es un al mismo tiempo ha tenido lugar por la fe. don brindado por el Señor, y no impuesto, De este modo, podemos ver cómo la Virgen que supone una llamada y una elección prefue predestinada desde la eternidad para ser via, que consagra a la persona al servicio de Madre de Dios (cf. Is 7, 14; Mt 1, 23), pero Dios, una realidad que vemos completasiempre unida a la encarnación del Verbo, mente realizada en la virgen María. tema que también desarrolla el Catecismo de la Iglesia en el numeral 488. Dentro de este tema de la virginidad encontramos lo que se llama la virginidad Indudablemente la dignidad de la Materni- del alma. Esta presupone no sólo la dad Divina está vinculada a la dignidad del integridad total de la mujer (virginidad término de esa maternidad. María concibe del cuerpo), sino la voluntad de conseren sus entrañas y da a luz al Hijo de Dios, var siempre tal integridad. Por lo tanto, su dignidad es del todo singular. Y si no hay una firme voluntad de consagrar hay ser más grande que Dios omnipotente a Dios su virginidad. Esta entrega y eterno, no podemos imaginar una mayor de corazón indiviso constituye el mujer o madre para el mismo en la perso- elemento formal e intencional de na del Hijo, y esto sin olvidar que no es una la virginidad. Si tiene como es dignidad que María se da a sí misma, sino el caso de la Virgen-Madre una que esta dignidad es donada por la dignidad razón sobrenatural -propter regpropia del Hijo, y encontramos su solidez num caelorum (por el Reino de en la medida que profundizamos en la es- los Cielos)- entonces adquiere trecha unión que hay entre María y Jesús, un sentido trascendente y sobreen esta estrecha unión no podemos imaginar natural. otra realidad por debajo de Dios superior a María. Es así que la Iglesia enseña como verdad revelada la virginidad de

María, es decir en ella hay una absoluta y perpetua integridad corporal y su virginidad de alma, es decir, la plena y exclusiva unión de su alma con el Señor. Se nos muestra de este modo que María concibió milagrosa y virginalmente por el poder omnipotente de Dios, por lo que Jesús no tuvo padre humano: María dio a luz sin perder su virginidad en el nacimiento de su Hijo; por último que María, después del nacimiento de Cristo, permaneció virgen durante toda su vida terrestre. Testimonio de esta Virginal existencia lo podemos corroborar en los textos sagrados, incluso del Antiguo Testamento en Is 7, 14 encontramos que el profeta afirma inspirado por Dios “he aquí que la virgen concebirá y dará a luz a un hijo a quien le pondrá por nombre Emmanuel”; en este texto vemos como las formas verbales concebirá y dará a luz se aplican a un mismo sujeto: la virgen y este mismo texto es citado por el Evangelista Mateo en el capítulo 1, 23. Pero también en el Nuevo Testamento podemos ver en Jn 1, 13 que nos dice “el cual no ha nacido de las sangres, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios”, mostrándonos el modo en que el Verbo tomó carne en María, sin menoscabar su virginidad consagrada a Dios. Podríamos mencionar algunos puntos de encuentro entre estos dos primeros dogmas que ayudarán a comprender también los dos siguientes: por un lado la virginidad de


Especial

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

María manifiesta la iniciativa absoluta de Dios en la Encarnación. Por lo tanto, Jesús no tiene como Padre más que a Dios; Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María (cf. Lc 1, 35), ya que es el nuevo Adán que inaugura la nueva creación, como expresa Pablo en 1 Cor 15, 47: “el primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo”.

• En la persona de María sólo el alma fue inmune a toda mancha de pecado original, es decir, no contrajo el pecado original; por lo tanto, ni su mancha, ni el reato de culpa y de pena. El dogma se refiere a la concepción pasiva de María, es decir, en el seno de su madre y alude al mismo momento de la concepción, o sea, cuando se produce la infusión del alma.

Contemplando la eterna voluntad de Dios sobre la Virgen-Madre del Verbo eterno, no podemos más que abrirnos con toda claridad y gratitud al tercer dogma que tanto llena de alegría en estas épocas a nuestras comunidades parroquiales, el dogma de la Inmaculada Concepción. Lo que significa este dogma es exactamente lo siguiente: que la Virgen María, desde el momento que ella fue concebida, fue preservada de toda mancha de pecado original. Además, implica que ella permaneció sin pecado durante toda su vida; de ahí la expresión de la iglesia ortodoxa que llaman a María la panagia (Παναγία), la toda santa.

• El hecho de ser preservada de pecado original fue un don absolutamente singular, que por omnipotencia divina la sustrajo a la

La total santidad de María que es lo que expresa el dogma de la Inmaculada, es un momento interno de la Maternidad divina, Maternidad que como hemos afirmado ya, es indisolublemente biológica, al mismo tiempo, plenamente humana y sobrenatural, e incluye una participación perfecta en la misión redentora del Hijo. Esta definición dogmática tiene entonces dos aspectos fundamentales, uno que es de contraste: la Virgen María no tuvo pecado y el otro es de afirmación: la Virgen María por lo tanto estuvo llena de la gracia de Dios y siempre mantuvo esa gracia. María recibió este privilegio de quedar libre del pecado original en vista a su Maternidad divina, y por los méritos de su Hijo Jesús, no por los suyos propios. Fue una gracia de Dios, totalmente gratuita, en vista a que ella iba a ser la tierra virgen que recibiría al Verbo y le daría su propia carne. El Papa Pío IX al promulgar el 8 de diciembre de 1854 este dogma de la Inmaculada Concepción usó la siguiente formula: “Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda Mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por todos los fieles.” Podríamos subrayar algunas afirmaciones de la anterior definición dogmática:

La Maternidad Divina

También en el Evangelio de Lucas 1, 28 el ángel se dirige a la Virgen con un saludo especial: Ave gratia plena (alégrate llena de gracia), por este saludo del ángel que designa a María, como afirma el término griego la kecharitomene (la llena de gracia), se ve necesario que haya tenido la plenitud de la gracia desde el primer momento de la concepción, de lo contrario no podría ser llamada “llena de gracia”. Y continúa Lucas 1, 42 “bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”, resaltando así la relación que se da en la bendición de María y la

La Virginidad Perpetua

Los Dogmas Marianos

La Asunción de María ley general de todos los hombres. La causa meritoria de la Inmaculada Concepción es el mérito de Cristo.

La Inmaculada Concepción bendición de su Hijo: la exaltación de la Virgen procede de la santidad de Jesús, su Hijo.

Como fundamentos bíblicos podemos ver Por lo tanto, la gracia inicial otorgada a Maen el libro del Génesis 3, 15 donde Dios ría fue una digna preparación para la maternidad divina. Aun la gracia anuncia inmediatamente desconsumada de los santos no es pués de que acontece el pecado “...los dogmas todavía digna preparación para de Adan y Eva, que habrá una de fe que la la maternidad divina; por lo Mujer y una descendencia con la cual el demonio no podrá te- Iglesia ha pro- tanto, la primera gracia de Maner ninguna relación, la palabra clamado sobre ría supera ya a la gracia de cualla Virgen quier ángel o santo. Tal plenitud utilizada es enemistad, es decir que el pecado no podrá tocarla María vienen por lo tanto no excluye que en ni a ella ni a su descendencia. puestos a cau- María no hubiera aumento de Vemos en este texto anunciada sa de Jesús...” gracia, pues ella también fue viadora y no podía estar en peor la relación de María con el pecacondición que cualquier justo, do, pues esa enemistad es total, para quien cabe la posibilidad absoluta y radical y se puede deducir con claridad también que la descendencia de la de un continuo aumento de gracia. Se puede Mujer a la que el Génesis se refiere es con- afirmar así que la plenitud de gracia inicial cretamente Jesucristo quien no tuvo pecado de María no fue infinita y que en consecuencia podía crecer. como afirma la Carta a los Hebreos 4, 15.

13

Por último y no menos importante, sino como resultado evidente de las gracias antes mencionadas en María, tenemos el dogma de la Asunción de la Virgen a los cielos. Esta verdad dogmática mariana, significa que ella fue asunta (llevada) al cielo en cuerpo y alma. María fue asumida por Dios en su Reino celestial, ella vive para siempre en la eternidad junto con su Hijo en el Reino del Padre Eterno. Ella la primera redimida por Cristo, fue redimida de forma eminente, con una perfección que abarca todos los misterios de su existencia, desde su concepción y nacimiento hasta su glorificación. Al igual que el ser terreno de Santa María, su glorificación sólo encuentra marco adecuado en su referencia maternal a Cristo y al puesto que, como Madre, ocupa en la historia de la salvación de los hombres. El misterio de la Asunción de María está indiscutiblemente relacionado con el misterio de la Ascensión del Señor. Esto lo ponen de manifiesto la bula Munificentissimus Deus y la encíclica Ad caeli Reginam. Se trata de una relación de causa a efecto: en la Asunción de la Virgen resplandece el triunfo de Cristo manifestado en su Ascensión a los cielos. Hay que enseñar, no obstante, que se trata aquí de una semejanza, de una relación analógica. Si Cristo después de su Resurrección subió al cielo, por el principio de analogía, María fue asunta para reinar con su Hijo en el cielo. Y como testimonio de la Sagrada Escritura a este respecto no podemos dejar de citar el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, también escrito por el evangelista Juan, en dicho libro en el capítulo 12, 1 una vez más aparece la “Mujer” de la promesa del Génesis 3, 15, la cual está engalanada con los atributos de la Patria Celestial, vestida de sol y con la luna bajo sus pies, es decir bajo una condición gloriosa, totalmente distinta a la antigua Eva. Si bien, esta misma Mujer vestida de sol puede ser referida a la Iglesia como Madre de los cristianos, no podemos dejar de aplicar también la imagen a la misma Virgen Madre del Verbo eterno, a la cual el mismo Jesús llamó “Mujer” y a quién es claro que no dejaría de lado en esta última etapa del plan de salvación. Pidamos a la Virgen Madre de Dios que nos acompañe con su intercesión, para que cada uno de nosotros los bautizados, podamos hacer fructíferos los dones que hemos recibido de Cristo gracias ella. No solamente para nuestra propia vida, sino que guiados por nuestra excelsa Madre Santísima podamos también cooperar en la salvación de todos.


14

San JosĂŠ de CĂşcuta, noviembre 29 de 2020

Publirreportaje


Liturgia

San José de Cúcuta, noviembre 29 de 2020

15

Por: Sem. Jesús Fernando Fajardo Castellanos, estudiante Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, Roma.

nuestra mirada hacia el Señor para contemplar y estar atentos a lo que nos revela.

I Domingo de Adviento Mc 13, 33-37 La incertidumbre del futuro, de lo que vendrá, es una de las sensaciones que muchas veces nos desorienta. El Señor nos impulsa, con sus enseñanzas y exhortaciones, a estar a la espera; una espera que, dependiendo de cómo se esté desenvolviendo nuestra vida, puede ser gozosa o puede ser un tormento. Aun así, el hecho de ser llamados a estar en vela, nos llena de la esperanza de que aún podemos acercarnos al amparo del Altísimo para permanecer con Él y encontrar en Él la fuerza y la sabiduría necesaria para la vida. Es una llamada al cambio, a la conversión.

II Domingo de Adviento Mc 1, 1-8 La figura de Juan el Bautista nos adentra más fuertemente en este Tiempo del Adviento. Esta espera a la que estamos llamados nos sorprende por los prodigios que desvela: el Señor se abre camino, hace su vía en un lugar tan incierto como lo es el desierto; su manifestación rompe toda barrera, toda limitación terrera, se abre paso en medio del imposible. Y ante este magnífico evento estamos llamados a la conversión, a girar

“Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo” (Hb 1, 1-2). El Adviento se presenta como un tiempo de gran esperanza. Dios que en su infinita bondad y libertad se revela al hombre, lo hace por medio del lenguaje humano, abajándose y haciéndose semejante a nosotros para redimirnos. Ante la posible llegada de algún pariente muy apreciado es normal que junto a la alegría se adopten una serie de comportamientos que nos sacan de la cotidianidad: organizamos con más detalle la casa, nuestro modo de vestir y de comer, pero sobre todo adoptamos una actitud de espera e incertidumbre por el hecho de que desconocemos el momento exacto para el que nos preparamos. El Adviento tiene su comienzo en el domingo más cercano a la fiesta de san Andrés Apóstol (30 de noviembre) comprendiendo cuatro domingos y dos momentos: el primero que va desde su inicio hasta el 16 de diciembre y que medita sobre la segunda venida del Señor en su Gloria; el segundo que abarca desde el 17 hasta el 24 de diciembre y se centra sobre la primera venida del Salvador. Con todo esto, el Adviento es el Tiempo Litúrgico que nos ayuda a meditar sobre el misterio de la doble venida del Señor: la primera, por la que se encarnó en

El Adviento es el tiempo en el que esperamos el regalo más hermoso que Dios nos haya dado, Él mismo, su Hijo hecho carne. Pero

¿Qué es importante saber del adviento? En esta edición hablaremos de algunos detalles propios de este tiempo…

el seno de la Virgen María, para nuestra redención; y la segunda que se realizará al final de los tiempos.

personajes representantes de la esperanza mesiánica: el profeta Isaías, Juan Bautista y la Santísima Virgen María.

Este tiempo posee una dinámica propia, que se procura una actitud de espera y que amerita una preparación. El morado, como color litúrgico, acompaña este tiempo que solo en el tercer domingo (domingo de Gaudete) se puede sustituir por el rosado, color de la alegría por la ya muy pronta llegada del Mesías. Durante la misa no se recita el Gloria, aunque si se mantiene el Aleluya.

De igual modo, el lenguaje cultural y religioso, con sus himnos, villancicos, la novena, los adornos nos disponen a estar preparados y alegres. Pero que, con todo esto, no olvidemos preparar nuestro corazón al gran Dios que se ha hecho hombre en un humilde pesebre y en el seno de una humilde familia. Este, el obrar del Salvador, es el ejemplo que debemos seguir, acompañándonos al mismo tiempo de una consiente súplica al buen Dios, para que prepare nuestros corazones a su llegada.

Las lecturas para este tiempo invitan a vivir la esperanza en la venida del Señor y destacan tres

Apuntes misioneros - Tanto la cuaresma como el adviento son tiempos de un profundo examen. Meditemos en retrospectiva y en el hoy ¿Cómo estoy en mi relación con Dios? ¿Qué me ha impedido estar más cerca de Él? ¿Cómo prepararme para acogerlo en mi vida?

- Este Tiempo de Adviento es una renovada invitación a la oración, la abstinencia y la limosna. Porque todo acto de amor hacia Dios es y debe ser un acto de amor hacia nuestros hermanos.

Dinámica:

Recorta la última imagen del rompecabezas, únelas y decora creativamente. Tráelo al Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta (Calle 9 # 8-87 barrio El Llano). ¡Quedas participando por un premio!


15 al 30 de

Felicidades en su fiesta patronal Los medios de comunicación de la Diócesis de Cúcuta, se unen con alegría en la presentación de las comunidades parroquiales, anunciando las fiestas de su santo patrono. En esta oportunidad, felicitamos de manera especial a los bautizados que se congregan en la parroquia: Cristo Rey. Les animamos para que continúen creciendo en la fe y dinamismo pastoral, de la mano de su párroco.

Fundación: Febrero 17, 1997 Fiesta Patronal: Último domingo del Tiempo Ordinario Párroco: Carlos Arturo Vega Blanco Barrio: 20 de Julio

Noviembre

Sacerdotes

15: Iván Gustavo Urbina Rodríguez 22: Rito Antonio Botello Gallo 26: Pedro Alejandrino Botello Ortega 28: Óscar Alexis Pérez Morales

Feliz Cumpleaños

Cristo Rey

47 años de experiencia REMACHADA DE BANDAS - TRABAJOS INDUSTRIALES, AGRICOLAS Y MINEROS RECTIFICADORA DE DISCOS Y CAMPANAS - VENTAS AL MAYOR Y DETAL SERVICIO MANTENIMIENTO DE FRENOS

Av. 7 #0-61-63 Frente al Terminal. Telf.: 5728789/5834356 Telefax: 5725497 Cel: 3134561308 - Cúcuta, Colombia E-mail: frenoshugo@hotmail.com

Dr Pollito TRABAJAMOS POR LA EXCELENCIA DISEÑAMOS TRANQUILIDAD Y BIENESTAR

´

Profile for La Verdad Periódico de la Buena Nueva

Edición 877  

Edición 877  

Advertisement