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2 #editorial

enfoque de oriente

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El virus real es más grande

l brote de un virus en la China ha partido la historia en un pedazo más. Aunque hace 7 siglos lo hizo la peste negra, la que se considera la peste más devastadora de toda la humanidad, esta no invadió al mundo entero. La universalidad del Covid-19 propone múltiples discusiones que siempre nos hemos venido dando, a veces en las aulas, otras veces en las calles, unas más en las asambleas, cabildos o encuentros en comunidad; hay una pandemia mayor que es el odio, y de él deriva la indiferencia, la explotación, el abuso de las autoridades, la violación a los Derechos Humanos, el silenciamiento de la vida y no de los fusiles, de las maquinarias, de las retroexcavadoras, del ruido trágico de la muerte. El tiempo parece pisarnos la cola cada vez que miramos las estadísticas como un acto vago en la comprensión de lo que nos sucede. ¡Hay que ver la preocupación colectiva por un contagio, y no por el asesinato de líderes y lideresas! Pareciera que la tranquilidad de no sentirse en riesgo es suficiente para desinteresarnos por el mundo. ¡Cuántas alarmas encendidas por un virus que se aferra a los pulmones, cuando existen tantas razones que dejan sin aliento! Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, en Colombia -aún con subregistro- contamos 261.619 personas asesinadas en medio del conflicto armado. Del 1 de enero de 2019 al 22 de agosto de 2020 hemos contado 93 masacres. En lo que va del año, 508 mujeres víctimas de feminicidio. Y tenemos 39.787 muertes por Covid en el territorio colombiano. Proponer un debate alrededor de la vida nos exige tiempo, experiencia y valentía; y parece que aún no estamos a la altura de la situación. Estos tiempos han develado lo que siempre ha sucedido: los derechos se nos proponen en la paridad, en lo que resulta justo y humano, pero se disuelve entre las categorías y las formas como hemos construido el mundo: el sexo, la raza, el país, la clase… siguen enquistadas las prácticas capitalistas, las lógicas machistas y patriarcales, y estos son asuntos adheridos, difíciles de debatir y de refutar por separado. Y resulta un poco terco, pero seguimos creyendo, porque hubo un momento en que juramos vencer. Como medio de comunicación compartimos estas páginas que son una vez más un regalo a la memoria, a aquella que leeremos, y esperemos, no miremos de la misma manera en un futuro cercano. Es una ofrenda y homenaje a quienes siguen

Directora: Mariana Álvarez López direccion@enfoquedeoriente.com Contacto: 3226693229 Diseñadorxs: Enfoque de Oriente Editora general: Manuela Betancur Pérez info@enfoquedeoriente.com

insistiendo en un mundo justo, en unos países soberanos; a quienes luchan por la autonomía de nuestros pueblos y la libertad de nuestros ríos; a lxs que siguen poniendo en juego la vida aún conociendo las consecuencias que nos recalcan el paso en falso que hemos dado en la historia y cómo nos conformamos con evolucionismos primarios que al momento de la verdad no agotan el problema de raíz, el mental, el cultural, el político, el social. Que sea este un llamado a seguir resistiendo en nuestro territorio, por su defensa, por la vida; que sigamos creyendo en la palabra dicha, escrita y pintada como una acción anti-coyuntural, que tiene sus cimientos en el reconocimiento de todxs como sabedorxs. El Covid pareciera susurrarnos al oído que no le interesan las segmentaciones y que va por todo, sin dejar rincones baldíos. Cree que es solo un contagio y se aferra a los cuerpos con el temor a que le olvidemos. Hay quienes tienen sus miradas fijas en él, y es probable que por ello siga acompañando esta nueva anormalidad; pero lo que aún no ha comprendido siendo un virus, y nosotrxs siendo sociedades, es que todo lo que nos sucede, todos los años, a todas las horas, todo el tiempo (y ya que insistimos tanto en la idea del 2020) todo lo que nos ha sucedido en este ciclo es una revelación de todo lo que hemos hecho mal, algunxs -déjenme decirlo- con más responsabilidad que otrxs. Quienes negocian con la salud, privatizan la tierra, comercializan el agua, matan los ríos y silencian los liderazgos, mienten cuando dicen poder dormir tranquilxs. Sin embargo, hay un mensaje aún más grande. Es este un punto crucial para una revolución múltiple, de todas las formas, las que hemos enunciado, por las causas que defendemos, por todo aquello que reconocemos justo, por todas las que ya hemos jurado, y entre tantas: una revolución espiritual. El mundo está enfermo y su enfermedad es el verdadero virus que se expande y mata todo aquello que toca. El real virus es más grande y la mejor forma de combatirlo es haciendo de la digna rabia un primer escenario comunitario que nos convoque a las acciones concretas, a los procesos sólidos y al abandono del miedo en la compra-venta masiva de los poderosos que nos han hecho creer que la historia es una simple y llana coyuntura. ¿Qué nos traerá el año que viene? El 2021 nos dará lo que hagamos de él. EO

Colaboradores y colaboradoras en esta edición: Santiago Castañeda. Laura María Arias.

Martín Carrasco Peña. El Txuz de Perú. M.Ruíz Fotógrafo. Juan Pablo Benavidez. Carlos Hernando Olaya. Juan Alejandro Echeverri.

Mónica Hernández. Edwin Correa. Yeison Orozco. Colectivo Antorcha. Arnobis Montoya Z. Corporación Adagio. Laura Osorio R. Manuela Betancur P. Organizaciones sociales del O.A

Portada: Collage. Fotografías de Brayan Montoya, El Txuz de Perú y Mujeres de Oriente.

Facebook: Enfoque de Oriente Twitter: @EnfoqueOriente Instagram: @enfoquedeoriente info@enfoquedeoriente.com www.enfoquedeoriente.com Enfoque de Oriente es el espacio para la visibilización de los textos que se publican; sin embargo, quien los escribe es total responsable de lo que allí se dice.


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Crisis

Por: Santiago Castañeda.

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unca me había percatado de lo rápido que crece la mata de enredadera de mi vecina, parece que se fuera apoderando de todo el balcón, de toda la casa y ella no se da ni por enterada. Así andan los pensamientos últimamente, enredados, en caos, como nubarrones que cierran el entendimiento, ruido estridente que no deja escuchar. Pensar mucho no es comprender diría el abuelo, por eso el prefiere ir con mañita y con paciencia, cuidando las palabras del reguero de saliva innecesario, tal vez porque la crisis ya es una vieja conocida y lleva más de ocho décadas viendo alegrías y tristezas, y al final el ojo aprende a ver lo fundamental. Crisis civilizatoria, económica, ecológica, política, sanitaria. Crisis, crisis, crisis, Es la que respira este mundo y retumba en los muros, y entonces aparecen profetas que anuncian la destrucción apocalíptica, tecnócratas que tienen la solución en recetas conocidas o algún empresario que le ordena al títere de turno salvar su economía. Me siento, prendo el computador y trato de entender esta tragicomedia, leo un par de artículos, me saturo de noticias y al final termino por entender muy poco, entonces me recrimino por no haber estudiado lo suficiente y no tener las herramientas analíticas para sacar conclusiones. Pienso en los recibos, me lleno de ansiedad y pienso. Respiro, miro a la ventana y veo el balcón de la vecina, mañana será otro día.

Fotos web.

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Mujeres libres en peligro de extinción

Por: Laura María Arias Restrepo.

«Lo personal es político» Kate Millet.

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asta noviembre de 2020 , el Observatorio de Violencias contra la Mujer de la Fundación Feminicidios Colombia contó 180 víctimas de feminicidio, de los cuales No Es Hora De Callar registró 99 mujeres y niñas víctimas entre el primero de enero hasta el 18 de junio de este año , es decir, en medio del confinamiento por la pandemia. Por eso, que yo esté escribiendo este artículo el día de hoy y que ustedes puedan leerlo no es un simple ejercicio, de hecho, es casi un milagro en medio de un contexto de violencia contra las mujeres como el que vivimos. El 25 de noviembre de 1960, las hermanas dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, defensoras de la democracia, fueron brutalmente asesinadas en República Dominicana, luego de ser interceptadas por agentes del Servicio de Inteligencia Militar del régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo. En 1993, con base en estos hechos, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, definida como «todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada» . ¿De qué manera se ha naturalizado la violencia contra las mujeres? ¿Por qué nos parece normal atribuirles unas características específicas a las mujeres? ¿Qué ideal de mujer se ha construido socialmente? y, ¿cuáles son las causas o razones de las ideas que constituyen ese ideal? Es importante reconocer que desde que los seres humanos llegamos al mundo somos atrapados por un entramado de relaciones sociales y, por tanto, de concepciones y valoraciones preconcebidas culturalmente. Llegamos como criaturas que dependen del cuidado de otros para vivir. Lo cual, es a su vez, estar abiertos a integrar las costumbres y comportamientos de esos otros, quienes a partir de sus percepciones y construcciones deben enseñarnos el mundo, su funcionamiento y sus normas. Histórica y socialmente las mujeres no hemos sido reconocidas en espacios públicos donde se pueda escuchar o leer nuestra voz, en la medida en que «naturalmente» se cree que hay unos espacios que le pertenecen a las mujeres, porque se nos atribuyen unos roles con base en el sexo, como si este fuera lo que nos determinara a ser madres, esposas, novias, trabajadoras domésticas, y a estar destinadas sólo al ámbito privado sin posibilidades para incidir en las decisiones que nos afectan. Pregúntense a cuántas mujeres han leído en su vida, cuántas escritoras y pensadoras han estudiado.

Fueron necesarias muchísimas luchas feministas para que las mujeres pudiéramos hacer un proyecto de vida diferente. Por ejemplo, Olympe de Gouges, presentó la Declaración de los derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791, cuyo artículo X dice «La mujer que tiene el derecho de subir al cadalso, también debe tener el derecho a subir a la tribuna», y el 3 de septiembre de 1793 fue guillotinada. Así mismo, el 8 de marzo de 1908, 129 mujeres que estaban en huelga en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, por exigir una reducción de la jornada laboral a 10 horas, un salario igual al de los hombres y mejores condiciones de trabajo, murieron en un incendio después de que el dueño de la fábrica ordenara cerrar el edificio para que ellas desistieran. Culturalmente, la violencia contra las mujeres ha sido un asunto invisibilizado y justificado a partir de canciones, juegos, objetos, chistes, imágenes, etc. ¿Recuerdan ustedes la letra de canciones como esta?: «Arroz con leche, me quiero casar, con una señorita de la capital, que sepa coser, que sepa bailar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar» o también el juego de manos del que aún pueden verse registros en YouTube de niños y niñas cantando: «Don Federico mató a su mujer, la hizo picadilla y la puso en un sartén, la gente que pasaba sabía que apestaba, era la mujer de don Federico» . Lo más impactante de las dos canciones anteriores es que las cantan en hogares infantiles o Centros de Desarrollo Infantil – CDI– convirtiéndose estos en lugares donde niñas y niños llegan a aprender y a recibir conocimientos que están reproduciendo y legitimando prácticas que limitan a las mujeres en sus posibilidades de ser y elegir, y que en últimas coartan su libertad. Cifras y contexto de las violencias contra las mujeres Según el informe Estudio Global de Homicidios 2019 (Vienna, 2019) publicado en julio de 2019 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, un total de 87.000 mujeres fueron asesinadas intencionalmente en 2017 . En América Latina una mujer es asesinada cada dos horas por el hecho de ser mujer . En Colombia, entre enero y octubre de 2020 el Observatorio de Feminicidios Colombia registró 508 casos de mujeres víctimas de violencia feminicida , la cual es definida como la forma más extrema de violencia contra las mujeres; 4 de cada 10 asesinatos de mujeres (39,2%) fueron cometidos en la vivienda y 3 de cada 10 (31,4%) en la vía pública . Además, según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, una mujer es asesinada cada dos días y medio por su pareja o expareja. En Antioquia, cada día, en promedio 11 mujeres sufren violencia sexual .


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Cada mes se ha registrado un aumento de casos de violencias contra las mujeres y aún más en medio de la pandemia, esto sin contar con el subregistro debido a la falta de un sistema unificado de información y debido a que no siempre se denuncia, ya sea por temor o porque no se investiga de manera pronta y adecuada por parte del Estado o porque hay complicidad de parte de la sociedad con respecto a este tipo de violencias al normalizarla, justificarla o guardar silencio. Las cifras de violencias contra las mujeres presentadas de manera general seguramente no surten efecto en medio de un contexto de violencia como el que vivimos. Pero ¿cuál es la razón por la que dichas cifras resultan alarmantes? El método utilizado para eliminar a las mujeres ha sido apuñalarlas, asfixiarlas y quemarlas , lo cual constituye feminicidio, delito tipificado por la Ley Rosa Elvira Cely o Ley de Feminicidio y definido como «causar la muerte de una mujer por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género» y que se encuentra en el artículo 104 A del Código Penal. El feminicidio es la expresión más extrema de la violencia contra la mujer; se trata del «asesinato de mujeres por hombres motivados por el odio, el desprecio, el placer o la suposición de propiedad sobre las mujeres» . Así, se diferencia del homicidio en tanto que este sería el asesinato de una mujer o de una niña sin importar las circunstancias de sexo. Anteriormente, se decía que todo lo que afectaba a las mujeres debía ser resuelto en privado, que nadie podía intervenir en los problemas de pareja, aún cuando la vida de las mujeres estuviera en riesgo. Sin embargo, cabe recordar que desde el 2008 la violencia contra las mujeres es investigable de oficio según la Ley 1257, y en el 2012 se eliminó el carácter de conciliable y desistible de la violencia intrafamiliar con la Ley 1542. Esto quiere decir que una vez interpuesta la denuncia por la víctima o por un tercero ya no se puede retirar. Como sociedad estamos en la obligación de denunciar ante las autoridades competentes cualquier hecho de violencia contra las mujeres que conozcamos, de lo contrario estaríamos incurriendo en el delito de omisión de denuncia, tipificado por el Código Penal colombiano. Para las mujeres salir a la calle solas es una odisea, casi siempre nos vemos expuestas a alguna situación de acoso, ya sea a través de los mal llamados «piropos» o a ser desaparecidas o asesinadas. Hace varios años, mientras iba caminando a mediodía, un hombre me manoseó entre los pantalones. Lo que más me espantó de este episodio fue ver que varias personas se rieron al verlo y no hicieron nada, mientras que yo balbuceaba un insulto en defensa propia . ¿Qué les da el derecho a llamarnos o tocarnos sin nuestro consentimiento? No importa cómo estemos vestidas, no importa la hora a la que estemos fuera de casa, ninguna persona tiene derecho sobre nuestras vidas y ser mujeres no puede significar la negación de nuestra humanidad.

Foto: Juan Pablo Tobón.

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#lapáginavioleta

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Duele despertarse y encontrarse con noticias de una mujer menos y duele más identificar las causas de su desaparición: por ser libres, por decidir, por pensar, por ser y por estar por fuera de la norma social. Hay un deseo de «tener» al otro como cosa, hay una exigencia constante que se le hace al otro de que sea conforme al ideal que se ha construido imaginariamente, que anula la diferencia y borra su singularidad; y un deseo por asegurar lo que es imposible: el amor del otro. La violencia contra las mujeres desconoce que somos «seres abiertos a las posibilidades» Jacques Lacan, psiquiatra y psicoanalista francés nos decía que «Nada falta en lo real», es decir, somos nosotros y nosotras quienes a partir de las interpretaciones que hacemos de la realidad decimos que le falta una u otra cosa, somos nosotros y nosotras quienes construimos un universo simbólico , pero a lo real nada le falta. Ante los ojos del patriarcado a una mujer le faltaría voluptuosidad, pero a la otra delicadeza, pero a la otra feminidad, etc. eso faltante ante los ojos del universo simbólico de la masculinidad ha puesto a las mujeres al servicio de los hombres. Por eso Lacan también decía que «la mujer no existe», pues no hay una sola forma de ser mujer, y por ende existimos las mujeres, es decir, cada una con su singularidad y diversidad. El ideal de mujer madre, esposa, femenina, romántica, superpoderosa, etc. es un constructo social imaginario, inalcanzable, que pretende imponer a las mujeres una manera de ser a partir de creencias, visiones y percepciones del Otro del patriarcado; ese constructo imaginario, por tanto, no es real y puede cambiarse en el devenir de la historia. Hoy muchas hemos decidido romper con ese horizonte que nos trazó el patriarcado y al que muchas de nuestras ancestras estuvieron condenadas; hoy hemos decidido reconocernos seres humanos abiertos a las posibilidades, como diría Heidegger, y hacer un proyecto de vida propio.

«No se nace mujer, se llega a serlo» decía Simone de Beauvoir, y qué bello es poder entender lo que eso significa, saber que es con base en nuestro sexo interpretado por la ideología patriarcal que se nos oprime:

nacemos con vagina y útero, hembras humanas, y el Otro del patriarcado, busca que devengamos dóciles, pasivas, inútiles; se nos oprime a partir del género que nos es impuesto, coartando nuestras posibilidades de ser en la apertura de las posibilidades humanas. El género está basado en las construcciones sociales que asignan roles diferenciados con base en el sexo a hombres y mujeres, y supone que las mujeres emanan feminidad y los hombres masculinidad. De ahí parte la apuesta por eliminar el género como aquel que constituye la opresión sobre las mujeres, pero esto no equivale a desconocer que los hombres y las mujeres existimos, sino a reconocer que los hombres y las mujeres no somos esencias. Por otro lado, es importante tener presente que los mal llamados crímenes pasionales, en realidad son una forma de ejercer control sobre los cuerpos de las mujeres, ya sea por celos o por suponer «infidelidad». Con la Ley 599 de 200 se eliminó la figura del uxoricidio por adulterio que establecía una rebaja de la sanción penal en caso de infidelidad.


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enfoque de oriente De igual forma, es fundamental que los medios de comunicación visibilicen que la violencia contra las mujeres no es un hecho aislado, sino sistemático, pues negarlo y señalar a los presuntos agresores como enfermos o justificarlos, es una manera de culpabilizar a las mujeres. Por el contrario, se debe hacer énfasis en los tipos de violencias, contextualizar los hechos y dar a conocer la legislación vigente y las líneas de atención en casos de violencias contra las mujeres. A veces no puedo dormir tranquila porque es inevitable ver una noticia de una mujer brutalmente asesinada. Mujeres con una historia y proyectos que ya no serán porque así lo decidió un tercero ajeno a su vida. Cada vez que vean una noticia así, piensen que puede ser su madre, su hermana, su tía, su hija, su sobrina, su compañera, su amiga, su novia, su esposa, etc. ¿Qué podemos hacer desde ya para evitarlo? Es importante que hablemos de estos temas en nuestras familias, en nuestros entornos, que comencemos a entender las formas en que nos hemos relacionado socialmente (las cuales no son inmutables) y cómo éstas han ayudado a reproducir los estereotipos de género y la violencia contra las mujeres; que los hombres sepan que tampoco hay una única forma de ser hombres y que la masculinidad y la feminidad no son propias de un sexo u otro. Además, es urgente que el gobierno reconozca y declare la Emergencia Nacional por Violencia contra las Mujeres, lo cual facultaría al presidente para expedir decretos con fuerza de ley destinados exclusivamente a conjurar los efectos de la crisis humanitaria por violencia contra las mujeres y a impedir que sigan extendiéndose. Hay que insistir en que para que las mujeres podamos habitar una vida libre de violencias se requiere que el Estado tome medidas para prevenir, atender y protegernos de éstas, y que todos los seres humanos, habitantes de este planeta, actuemos en favor de la defensa de la vida en todos los sentidos, interviniendo desde nuestros entornos: el arte, el trabajo, la escritura, la política; desde nuestros colectivos y organizaciones.

¿Dónde denunciar o buscar ayuda? En caso de conocer hechos de violencia contra las mujeres o ser víctima de violencia como mujer, existen varias entidades y líneas de atención a las cuales se puede acudir: Entidades: • Hospitales. • Comisarías de Familia. • Fiscalía, CAIVAS (Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual), URI (Unidad de Reacción Inmediata). • Inspección de Policía. • Oficina de la autoridad de género de tu municipio. • Personería Municipal. • Casas de Justicia. Líneas telefónicas, WhatsApp, correos y App: • Línea 155 – Línea nacional de atención gratuita a mujeres víctimas de violencia. • Línea 122 de la Fiscalía General de la Nación. • Línea 141 en caso de violencia intrafamiliar contra niños, niñas y adolescentes. • Línea 123 Mujer en el Área Metropolitana; en Antioquia se puede solicitar apoyo en Hogares de Protección a las líneas 300 894 66 61, 300 894 54 01 y 300 894 72 15 o al correo hogardeproteccion@cerfami.org.co; en Medellín a las líneas de WhatsApp 3214677071 y 3053192872. • En Rionegro la línea 3103009247 y 3103008721. A través de la aplicación Rionegro Seguro se puede comunicar con el Centro de Monitoreo y Control de la Alcaldía de Rionegro y reportar casos de violencia intrafamiliar. De igual forma, es importante ubicar la autoridad de género del municipio. Finalmente, existe una App llamada “Ellas” que cuenta con un botón de pánico y en la cual se pueden conocer tipos de violencias, rutas y líneas de atención.


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ELLAS SIEMPRE HAN ESTADO: LAS MARCHAS EN PERÚ Por: Martín Carrasco Peña. Ciudadano peruano.

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os momentos de tranquilidad eran cuando disparaban gas lacrimógeno”, comenta Karina. Desde la avenida Abancay, el sonido de los tambores fue superado por el disparo de las bombas lacrimógenas y el vuelo de los helicópteros. La ciudad se cubría de blanco y las voces más firmes gritaban a los más asustados: ¡No corran! ¡No corran! Protegidas por máscaras y cartón pegado al cuerpo, ellas iban conteniendo a la multitud para que nadie retrocediera. Las marchas tienen sus reglas: espacio retrocedido por la gente, espacio ganado por la policía. Y ahí estaban ellas ¿De dónde habían salido? Fue un lunes 9 de noviembre que sucedió lo que nadie se esperaba: habían destituido al presidente Martín Vizcarra por presuntos actos de corrupción. El escenario no era nuevo, las intenciones de vacancia habían sucedido y fracasado tantas veces que lograron que la gente normalizara una herramienta legal que fue diseñada como un recurso extraordinario en la Constitución peruana. - Había un señor que vendía DVD y ese tipo de cosas. Entonces, yo tomo la imagen y veo que a Vizcarra lo habían vacado. Yo seguía contando los votos, pero a Vizcarra ya lo habían vacado, ya se había llegado a los votos.

En el Perú basta con conseguir un número determinado de votos en el Congreso para poder destituir a una persona del cargo más importante del Estado. Karina se encontraba en la tienda de su hermana, una artista plástica a quien califica como apolítica. La reacción pareció ser unánime en la galería donde se ubica la tienda; las personas paralizaron su andar, sacaron sus celulares, compartieron noticias, dejaron de comprar y preguntar precios. El virus había desaparecido, aunque la vacuna aún estaba lejos de llegar. De pronto, una voz resume lo que todos ya habían pensado: “¡Hay que salir a las calles!” Y Karina no podía creer que fuera su hermana, la apolítica. Chiara se encontraba en la casa de su prima aquel día de la vacancia, Marcela no había salido de su casa desde que empezó la cuarentena obligatoria dispuesta por el gobierno. Ninguna, nadie había previsto el escenario. El Perú aún se encontraba en proceso de sobrevivir al virus sin ser derrotado por el hambre y el desempleo. La pandemia nos ha situado como uno de los países más golpeados en la región y en el mundo, pero también ha sincerado la debilidad de nuestro sistema. Los números que habían dejado de estar en rojo en nuestra economía eran un engaño; nuestro superávit sólo parecía existir si manteníamos los caños cerrados para educación y salud.

Fotografía: El Txuz - Perú.


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Fotografía: El Txuz - Perú.

Las consecuencias las hemos pagado, nuestros más de treinta mil muertos hablan de nuestro fracaso. Es ese el escenario en el que un Congreso, con una de las aprobaciones más bajas entre las instituciones públicas, se atrevió a vacar a un presidente que, a pesar de los errores evidentes en su manejo de la pandemia, contaba con una alta aprobación, justamente por su enfrentamiento al mismo Congreso que terminó por sacarlo del poder. Desde las nueve de la mañana, Karina estuvo en la Plaza San Martín -plaza histórica en cuanto a espacios de concentración para manifestaciones políticas-. Llegó con amigas con las que nunca había estado antes en una marcha. Había poca gente. A unos metros de ella, y sin conocerse, estaba Chiara. Ambas forman parte de ese grupo de jóvenes entre veinte y treinta años a la que la socióloga peruana Noelia Chávez ha designado como la “Generación del Bicentenario”. Karina tiene 24 años y es estudiante de ciencias políticas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La presencia e importancia política de esta universidad en la historia del país es de larga data; por fruto de ello ha sufrido reiteradas clausuras. El testimonio de su peso político ha quedado reflejado en las obras de Vargas Llosa con Conversación en la Catedral, en las antimemorias de Alfredo Bryce Echenique o en las entrevistas a Martín Adán. Pero, la presencia de la política en Karina viene de antes. - Yo vengo de una madre política que sí ejerció bastante la política. Ella trabajó como coordinadora de la marcha de los 4 suyos, en esa época. Entonces, yo sí crecí en un ambiente bien político. En mi anuario de sexto de primaria figura que quiero estudiar ciencias políticas. La marcha de los 4 suyos, como se conoció a la manifestación en contra de la segunda reelección de Alberto Fujimori, fue una de las más importantes en la reciente historia política del Perú. Simbolizaba el vencimiento del miedo ante un gobierno que mandaba a comprar lo que le incomodaba y mataba al que osaba tener principios. - Por un lado, tenía a mi mamá que era como progre, por así decirlo, en esa época; y por otro lado, tenía a mi papá que era totalmente lo opuesto: fujimorista al mango; y yo, estaba en el medio.

El fujimorismo es una pieza clave para entender la estructura social y política del país. El sistema actual del Congreso del Perú es heredero de él, el tipo de sujeto social que lo compone se debe a su estructura, la Constitución que permite con tanta facilidad derrocar a un presidente es su Constitución, producto del golpe de Estado que dio en 1992. Es más, toda la crisis política actual se origina cuando la hija del exdictador Fujimori, ahora en prisión, se negó a aceptar la derrota en las elecciones presidenciales de 2016 ante Pedro Pablo Kuczynski (PPK). Posteriormente, sus congresistas, con mayoría en el Congreso, intentaron vacarlo. La historia de cómo se salvó de la vacancia la conoceríamos luego, cuando vimos los videos en donde se negociaba los votos que salvarían al entonces presidente Kuczynski a cambio de la libertad de Alberto Fujimori, dirigido por su otro hijo político: Kenji Fujimori. Esto terminaría con la renuncia de PPK al cargo y la aparición en escena de su vicepresidente Martín Vizcarra, quien no tardaría en verse enfrentado al Congreso. El final de ese enfrentamiento terminaría con Martín Vizcarra disolviendo constitucionalmente el Congreso de la República y convocando a nuevas elecciones. El problema es que sin una reforma política, esta acción lo único que pudo lograr fue cambiar de actores, pero no de guión. En efecto, el nuevo Congreso vió disminuida la presencia del fujimorismo, pero los nuevos ingresantes tenían su propia agenda que entraría en conflicto con la del ejecutivo. Esta agenda incluía el control sobre el Tribunal Constitucional, impedir la reforma educativa universitaria y facilitar proyectos ilegales como la minería informal, el tráfico de tierras, entre otros. Es ese el fujimorismo que abraza la familia de Chiara, de 29 años. Su familia, a quien califica de extrema derecha, se ubica en el sector A/B de la economía peruana. Sus estudios escolares los realizó en el Hiram Bingham, uno de los diez más exclusivos del Perú. ¿Qué lleva entonces a alguien de padres fujimoristas y de extrema derecha a salir a marchar?


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10 Dos momentos vienen a su mente mientras recuerda. El reencuentro a los dieciocho años con una amiga del Hiram Bingham que terminó en Los Reyes Rojos, un colegio de clase media en Lima que tiene como nombre el título de un famoso poema del poeta peruano José María Eguren. Este colegio tiene una propuesta educativa alternativa; digamos: de sensibilidad social. El reencuentro con esta amiga, cuando ya era estudiante de sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú (una de las universidades más caras del país), motivó en ella nuevos intereses. Su primera marcha sería precisamente con ella y contra PPK, por quien había votado años antes. Su segundo proceso sería un viaje a Italia que duraría tres años, donde conocería y formaría amistad con gente de distintos distritos de Lima, de clases sociales que jamás podrían pagar una mensualidad del Hiram Bingham. Marcela tiene treinta y dos años, es de clase media y sus padres son fujimoristas. Al menos su madre y el esposo de su madre. Marcela viene de padres separados “nadie me enseñó ni a amarrarme los zapatos”, me comenta. Estudió en diversos colegios; el motivo no deja de ser interesante “tenían miedo de que mi abuela me vuelva a secuestrar para llevarme donde mi papá”. Su interés por la política empezó hace poco. No es el único cambio, años atrás también se besó por primera vez con una mujer, poco después se acostó con una. Su bisexualidad es un episodio que su madre sabe, pero no comenta. Fingir que no existe algo que incomoda ha sido la estrategia del Perú para afrontar sus problemas. Pasar la página, como pedía uno de los congresistas que votó a favor de la vacancia que costó la vida de dos jóvenes. Por ello es por lo que la batalla por las memorias es una consigna muy importante en un país que opta por olvidar lo que en el fondo no se puede olvidar. La memoria sobre lo sucedido durante las marchas es precisamente una nueva batalla.

“Sólo éramos unos cientos, no estábamos haciendo nada” y de pronto empezaron a disparar. La gente estaba calmada, sentados en la plaza esperando ver a la gente llegar que no llegaba. “¿Por qué nos atacan si no estamos haciendo nada?” le reclamaba una amiga a Karina. Después de aquel martes había quedado claro que la represión iba a ser más violenta de lo usual. Ese mismo día, Manuel Merino había juramentado al cargo de presidente y salió con unos lentes negros que parecían augurar su forma de gobierno. El estilo del dictador al menos lo tenía bien trabajado. La primera marcha nacional fue convocada para el jueves 12 de noviembre. Chiara se había organizado con Marcela y estuvieron desde las cuatro de la tarde. Karina se concentró en el local feminista de Casa Bagre. Las bombas y los heridos empezarían después. - El jueves, lo peor que pasó fue el helicóptero que bajó en plaza San Martín y comenzó a tirar gas. Lo peor es que no salía humo, pero de la nada todo el mundo comenzó a vomitar. No sabíamos qué hacer y había un policía motorizado que se cayó porque se sentía mal, y se cayó con todo y moto, y la gente lo ayudó. El testimonio de Karina es compartido por Chiara y Marcela. Aquella noche se reportó que fueron millones en las calles de todo el país; el miedo estaba ahí, pero ya no paralizaba. Las bombas lacrimógenas empezaron desde temprano, las calles se habían cubierto de un humo blanco que impedía observar el terror más adelante. La gente sangraba, vomitaba y caía en las calles, pero en los canales de televisión la noticia era que el cajero automático de un banco había sido destruido.

Fotografía: El Txuz - Perú.


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La consigna era bastante conocida, se trataba de criminalizar la protesta. “Yo no lo procesaba en ese momento” me comenta Chiara “lo que hice fue prepararme para el sábado”. A Marcela le costó dormir “me hubiera gustado que alguien de mi familia me preguntara cómo estaba”. Ese mismo jueves empezó a circular por las redes un video de lo que en ese momento se pensó que era el primer asesinado del régimen de Merino. La noticia fue desmentida poco después. Sin embargo, el muchacho del video estaba en cuidados intensivos. Todas coinciden en que el sábado 14 de noviembre, el día de la segunda marcha nacional, la represión había sido mayor, mucho mayor. ¿Cómo era posible? Un gobierno asustado había legitimado el uso de la fuerza, una policía maltratada salarialmente hacía catarsis contra la población que debía defender. Los heridos iban aumentando. - El jueves llegamos a la intersección de Piérola con Abancay. Era bomba tras bomba, fácil descansaban unos cinco minutos y luego volvían. Había momentos en los que ya no podías respirar por cuadras. Chiara ya había sido gaseada en anteriores marchas, pero esta era la primera vez que veía ese grado de ferocidad. “Mis ojos se pusieron blancos, tuve que vomitar, me hallaba encerrada entre las calles” me comenta Karina. - En una esquina, escondido, me encuentro con un policía con su arma que me estaba mirando. Entonces yo me he quedado cara a cara con él y me asusté mucho y lo único que hice fue levantar las manos, empezar a retroceder y sólo lo miraba como diciendo “no estoy haciendo nada”. Retrocedí, me di la vuelta y me fui corriendo. Marcela hace un breve silencio cuando lo recuerda, “me escribieron: la única salida es por el Sheraton, sal ya”. Esa noche la marcha cobró sus primeras vidas en Inti Sotelo y Bryan Pintado.

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- Inti pasó por mi costado, ahí me di cuenta de que la cosa fue pendeja. Yo ya había socorrido a un pata que tenía una herida; yo tenía bastante gasa en mi mochila, toda la gasa que yo le puse se mojó. Cuando yo vi mi mano y la veo toda llena de sangre también dije: ¡mierda! Me acuerdo que levanté la mano, vinieron los paramédicos y se llevaron al chico. Y justo cuando estoy alejándome un poco para Azángaro lo sacan a Inti. La gente que lo vio ya sabíamos que había pasado algo grave porque el pata estaba amarillo. Entonces fue bien feo y no dejaban de disparar y sólo escuchaba disparos y disparos, minutos interminables de disparos. Entonces, tú sabías que, así como él, había más gente solamente cubriéndose con cartón. Aquella noche ninguna durmió. Karina tenía activada su ubicación en el celular junto con la gente de su brigada durante ocho horas y veía cuáles compañeros aún estaban en la marcha. Chiara organizaría una rifa junto a activistas y artistas para recaudar fondos para los heridos. Marcela no dormiría tampoco esa noche, ni las siguientes. El domingo, después de confirmadas las muertes de Inti Sotelo y Bryan Pintado, Manuel Merino de Lamas renunciaría a la presidencia. La marcha más grande que ha tenido el Perú tuvo que perder dos vidas para que su reclamo sea escuchado. Muchos participaron, muchas estuvieron ahí. ¿Tuviste miedo por ser mujer? No, me responden todas. El periodista Marco Avilés ha destacado de estas manifestaciones la participación de diversos segmentos de la población, muchos de ellos subestimados, invisibilizados o caricaturizados: universitarios, k-popers, tiktokers, indígenas, barras de fútbol y feministas, entre otros. Vale agregar la importante presencia de mujeres trans, entre otros representantes del sector LGTBIQ; quienes entre todos lograron constituir una marcha de todas las sangres, como la novela de Arguedas. ¿La presencia de tantas mujeres es un fenómeno nuevo o lo nuevo es recién darnos cuenta? - Yo creo que la presencia de la mujer siempre ha estado en las marchas, yo tengo amigas que siempre han estado en las marchas. Las más aguerridas en el bloque hip-hop o incluso las mismas compañeras de los grupos feministas forman sus propios bloques. Sí creo que hubo una fuerte presencia de las compañeras, pero siempre han estado. Ahora, mejor organizadas, definitivamente sí. Mejor preparadas, sí. Pero siempre han estado.

Fotografías: M.Ruiz - Fotógrafo del Perú.


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Lo público

Por: Juan Pablo Benavides.

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a reciente indignación colectiva que se levantó como respuesta a la pretensión de la Alcaldía municipal de San Carlos de vender a particulares el balneario San Antonio, entre otros bienes públicos, demostró la necesidad de profundizar en la reflexión sobre lo público y nuestras formas de asumirlo. Las redes sociales del municipio permitieron que en una misma pantalla hicieran gala a las posturas más variopintas, desde el regionalismo histriónico hasta el mercantilismo desinhibido. Aunque había expresión, no se puede afirmar que haya habido diálogo, sin embargo, no se escatimó en palabras de todos los colores. Es triste, sin embargo, que —como nos suele suceder— no se haya desbordado el análisis de los límites de la coyuntura, y la pregunta por lo estructural haya quedado intacta. Lo que pudo ser un encuentro municipal alrededor de la cuestión Pública languideció hasta degenerar en una solución a medias y un evento público con “p” minúscula. Lo más usual es hablar de esto —de lo público— comparándolo u oponiéndolo a lo privado, definiendo lo primero como una versión inferior de lo segundo. La cuestión no plantea ninguna novedad. Entre los pilares ideológicos del neoliberalismo se encuentra la caracterización de lo público como lento, lleno de burocracia asfixiante, débil, de mala calidad, negativo, flaco, incapaz y adjetivos afines, mientras que lo privado es de buena calidad, efectivo, rápido y positivo en términos generales. No es deseable ignorar que más que una caracterización de la realidad actual, esta distinción es secundaria a un proceso deliberado de sabotaje de lo público; no es destino ineludible el que lo Público sea lo que es (y en sentido negativo, no sea lo que ahora no es) sino, consecuencia de una larga tradición de privación de sus posibilidades de despliegue. Son sistemáticamente debilitadas las ofertas públicas de todo tipo (salud, educación, recreación, cuidado ambiental) para justificar la renuncia del Estado a asumir la responsabilidad en su gestión y cederla al sector privado, disminuyendo las posibilidades de que su administración sea la respuesta a necesidades concretas y pase a ser una gestión para el lucro. En esos aires construidos de derrota que parecen emanar de lo público es fácil para cualquier gobernante vender el territorio. Por eso, blindarlo, implica disipar y ayudar a desmantelar ese mito infinitamente repetido, según el cual las empresas, esos agentes externos, son la respuesta a los problemas internos. Ser capaz de tratar lo público y lo privado como conceptos históricos nos permite desmentir un espectro, pero no es el único fantasma ideológico que debemos enfrentar. La definición de lo público en términos de propiedad también es problemática, pues reduce a sobremanera un concepto que incluye mucho más que la pertenencia de un bien a un grupo social y, a diferencia de la obviedad mencionada en el párrafo anterior, muchos miembros del movimiento social parecen asumirlo así. Algo no es público únicamente porque no sea propiedad de alguien en particular, ni porque en contraposición sea propiedad de todo un país o territorio. Algo es público, algunos sostenemos, porque actúa como satisfactor de necesidades comunes. Aunque esto parece no tener mayores implicaciones,

Fotografía: Arnobis Montoya Zuluaga.

cambiar el marco de interpretación de lo público desde la propiedad hacia la esfera de las necesidades compartidas permite redefinir las prioridades organizativas y aumenta la fuerza de las luchas reivindicativas. Si empezamos a defender lo público no cómo una propiedad de la que no tenemos las escrituras, sino como un potencial satisfactor de necesidades, nos veríamos obligados primero que todo a identificar esas necesidades y después, a realizar ese potencial. Una cuestión como la del balneario de San Antonio obligaría a investigar de qué manera y qué tipo de necesidades insatisfechas — no sólo básicas— se podrían solucionar con ese balneario. Las necesidades son amplísimas e incluyen, desde algo vital como el acceso al agua potable hasta la recreación y el esparcimiento. Así, asumiríamos que un bien solo es público en el momento en que se realiza como satisfactor de necesidades compartidas. Muchos de los “bienes públicos” del municipio en este momento son construcciones abandonadas, tierras ociosas y potenciales atascados y por ende, no son en efecto Públicos, con “p” mayúscula. Defender lo Público se convierte bajo esta otra mirada, no únicamente en una lucha por el reconocimiento jurídico de la propiedad colectiva sobre algo, también por el desarrollo de formas de organización diversas que permitan poner esos bienes en cuestión al servicio de los sujetos con necesidades y a la satisfacción real de estas. Así mismo, otro prejuicio que limita nuestro entendimiento de lo Público es su supuesta dependencia del Estado y su administración. No hay ningún motivo para suponer, al menos en este momento de la historia, que el Estado represente el interés por la realización de lo Público, por lo que son las mismas comunidades en los territorios las que están llamadas a ser sus guardianas y ejecutoras. Esto no significa negar la responsabilidad estatal ni mucho menos, pero sería ingenuo depender de un gobierno para darle sentido a lo común. Nos podemos preguntar ¿quién es el sujeto de lo público? Si decimos que no es el Estado, nos podríamos ver tentados a responder que es la sociedad, pero aquí radica otro de los problemas ideológicos, quizás el más grande al que nos enfrentamos. Aunque se usan como sinónimos, hay una diferencia real entre sociedad y comunidad. Mientras la primera hace referencia a la compleja interacción de individuos e intereses en un área determinada, la segunda parte precisamente de lo común, y si hay algo común son en última instancia las necesidades. La organización social difiere de la organización comunitaria en que esta última trasciende la individualidad. El sujeto de lo público no puede entonces ser la sociedad - siendo esta una abstracción de la interacción de individualidades - sino la comunidad: las personas concretas con necesidades organizadas alrededor de la satisfacción de las mismas. El balneario de San Antonio, al final, no fue vendido. Fue, eso sí, cedido a cajas de compensación familiar. Si las escrituras siguen siendo públicas es distinto a realizarlas como tal. Al igual que el balneario, otros bienes del municipio entre los que se encuentran la Plaza de mercado, que podría ser el corazón del desarrollo municipal, siguen siendo públicos sin sustancia. Es deber de la comunidad organizada darle sentido a las palabras.


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Foto: Luis Hurtado.

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Minería en El Carmen de Viboral: una amenaza a la autodeterminación Por: Mónica Hernández - Edwin Correa - Yeison Orozco Integrantes del Colectivo Antorcha.

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ada su ubicación, así como su composición topográfica y su diversidad ambiental, el Oriente antioqueño ha sido históricamente un escenario atractivo para emplazar proyectos de desarrollo para la región y el país. De acuerdo a lo anterior, se considera necesario ejemplificar este fenómeno con un acercamiento al caso específico de El Carmen de Viboral, siendo este último, un contexto a analizar respecto a la tendencia extractiva que ha caracterizado a la región durante las últimas décadas. Para este análisis es necesario describir en un primer momento un esbozo de la categoría de movimiento social y hará mención de algunos actores que han servido como articuladores en los procesos de resistencia. También tener presente los factores políticos asociados al desarrollo del proyecto: y hacer un recorrido por los hitos más relevantes de la coyuntura por la cual atraviesa el proceso de resistencia de No a la Minería en El Carmen de Viboral.

Movilización social en contra de la minería en el Oriente antioqueño La minería como punto de inflexión, ha desvestido históricamente el carácter extractivo del sistema capitalista, y a través de la estructuración de proyectos diversos se impone en la construcción y deconstrucción social de los territorios. Así, desde una perspectiva geohistórica, las poblaciones que han habitado estos espacios vividos, concebidos y percibidos, denotan en su máxima expresión las consecuencias socio-ambientales de la presencia de estos proyectos, y en el marco de la contienda, emergen procesos de resistencia que se agrupan con objetivos comunes y que derivan de escenarios convulsos de desigualdad y lucha, en donde los bienes comunes y las formas de habitar los espacios viven transformaciones diversas. En este punto, toma relevancia lo que Mafessoli en 1995 denomina como estilo, que se puede comprender como un sentimiento colectivo que va determinando y diferenciando la esencia de las agrupaciones diversas que se instauran en el marco de la resistencia, sus objetivos, su agencia y sus alcances.


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enfoque de oriente Específicamente en el Oriente antioqueño, se han fortalecido dos movimientos de resistencia importantes en la defensa del territorio: el Movimiento Cívico del Oriente antioqueño - durante las décadas de los 80s’ y 90s’ - y el Movimiento Social por la Vida y la Defensa del Territorio (MOVETE) desde el 2013 -. Estos dos movimientos son referentes de resistencia y lucha en el Oriente Antioqueño, sus objetivos han estado vinculados a la defensa de los diferentes contextos de la región en beneficio de las comunidades y de los entornos que habitan. Por lo dicho anteriormente, será importante mencionar que estos se han expresado en diferentes municipios de la subregión, incluyendo El Carmen de Viboral. Por supuesto, en este contexto específico, también han surgido subjetividades políticas agrupadas que han consolidado los diferentes procesos de lucha y resistencia durante la historia del municipio, algunos con un componente cultural y artístico más fuerte. En este momento crucial para El Carmen de Viboral, en el que una vez más la integridad del territorio se ve amenazada por la posible ejecución de un proyecto de extracción minera en las veredas La Chapa y La Florida, y la vigencia de 8 títulos mineros más, los horizontes venideros son difusos, pero con fuertes escenarios de integración comunitaria. Con el paso del tiempo, la minería ha cumplido un papel fundamental en el crecimiento económico de muchas regiones. Sin embargo, y para el caso del Municipio, el uso del suelo y la vocación económica no han estado soportados en dicha actividad. Es precisamente en este punto, en el que la materialización de megaproyectos basados en la extracción y explotación, encuentran escenarios álgidos de resistencia ciudadana. Los líderes y habitantes sustentan sus principales argumentos en relación al saqueo del patrimonio natural e impactos ambientales desfavorables. Esto, sin mencionar que las actividades generadas por la minería, destapan el telón y dejan en evidencia una ausencia del campo estatal colombiano, el cual, pierde fuerza y legitimidad en los habitantes del territorio a través de la seguridad territorial y la defensa integral de las comunidades. Por el contrario, exaltan la incapacidad de agencia y la transferencia de la institucionalidad en otros actores tales como la empresa. Antecedentes y análisis técnico y político del proyecto minero Para entender el proceso histórico de defensa del territorio y protección de los bienes naturales comunes, es necesario recordar dos coyunturas que han adelantado acciones en este sentido. La primera es el plan departamental de aguas, que tuvo lugar entre los años 2009 y 2010, en la cual la comunidad carmelitana se movilizó en contra de unas medidas que venía impulsando el gobierno departamental frente a la gestión del recurso hídrico, que eran interpretadas por la ciudadanía activa, como acciones dirigidas a socavar la soberanía sobre la gestión del recurso hídrico por parte del municipio y los acueductos veredales. La segunda coyuntura refiere al proceso de movilización denominado “Mesa No a la Minería”, desarrollado en el 2015, a raíz de la constatación de un aumento en las concesiones mineras por parte de las autoridades gubernamentales como la ANLA y la Secretaría de MInas del Departamento de Antioquia. Este proceso consistió en una plataforma de articulación en la cual diferentes colectividades e individualidades trazaron diferentes acciones de resistencia orientadas al campo jurídico, comunicacional y de movilización social. De manera paralela a procesos de movilización ciudadana pero no necesariamente relacionada, la entidad ambiental CORNARE, expidió los Acuerdos Nro. 320 del 28 de mayo de 2015 “Por medio del cual se redelimita el área de ‘la reserva forestal protectora regional Punchiná’ en la región del Oriente Antioqueño” y el Nro. 323 del 5 de julio de 2015 “Por medio del cual se declara el Distrito Regional de Manejo Integrado Cerros de San Nicolás, sobre áreas identificadas como zonas excluibles de la minería en virtud del Decreto 1374 de 2013 y se dictan otras disposiciones”, a través de los cuales se logra la exclusión de actividades mineras al -aproximadamente- 70 % del

territorio carmelitano. Afirmar que estas medidas responden exclusivamente a la presión ejercida por la ciudadanía, sería francamente una exageración, sin embargo desconocer su importancia e incidencia constituiría un lectura miope políticamente. Es allí donde dicho ejercicio de resistencia, encuentra una reactivación en el presente año 2020, pues una serie de acciones administrativas por parte de la entidad ambiental CORNARE, dieron vuelta atrás a la protección del territorio alcanzada en el 2015. De manera sorpresiva, e incluso poco difundida, en el año 2018, CORNARE expidió el Acuerdo Directivo Nro. 376 del 26 de julio de 2018 “Por medio del cual se realindera el Distrito Regional de Manejo Integrado ‘DRMI’ Cerros de San Nicolás y se sustrae definitivamente un área dentro del DRMI”, incluyendo en la sustracción los territorios donde ahora se pretende realizar el proyecto de explotación minera denominado “EXTRACCIÓN MINERA DE GRAVAS DE CANTERA, EN EL MUNICIPIO DE EL CARMEN DE VIBORAL” y un total de 290,86 hectáreas. Entrando en el campo del análisis, esbozamos entonces brevemente algunos planteamientos de tipo técnico y político, que han suscitado la preocupación y alarma de la ciudadanía. En primera instancia, se ha llamado la atención frente a algunas de las consideraciones que motivaron el Acuerdo Nro. 376 de 2018, pues en este se establece que: “Mediante solicitud, con radicado N° 112-0151 del 18 de enero de 2018, el señor Jorge Humberto Restrepo Zuluaga […] solicitó ante CORNARE la sustracción definitiva de un área de 7,11 ha. Ubicada en el municipio de El Carmen de Viboral; corregimiento La Chapa […]”. Resulta paradójico que CORNARE estableciera en el Acuerdo Nro 323 “que […] la reserva temporal delimitada por el Ministerio sobre Los Cerros de San Nicolás, correspondiente a un área de especial importancia ecológica para la conservación de los bienes hídricos de los afluentes La Cimarrona, La Madera, La Espinosa, La Pereira y Pantanillo, las cuales abastecen acueductos veredales en los municipios de El Carmen de Viboral, La Unión, La Ceja y EI Retiro respectivamente, y que tienen influencia en las cuencas Rio Negro, Buey-Piedras, Samaná Norte, debe ser declarada como área protegida permanente, bajo la figura de Distrito Regional de Manejo Integrado, que excluya el desarrollo de actividades mineras”, y tres años después sustente la sustracción de un territorio bajo la consideración de que el propietario de una concesión minera, solicita la sustracción de 7.11 hectáreas que “involucran tres nacimientos de agua, dos de los cuales son utilizados por una bocatoma veredal aguas abajo”. Dicha contradicción encuentra sentido cuando se vincula al análisis la dimensión política, la cual si bien no es completamente demostrable, sí permite una mirada más integral con base en la cual es posible formular hipótesis que encuentran asidero en la cultura política clientelar, infortunadamente característica de la sociedad colombiana. Al realizar una pesquisa en la web es posible evidenciar que entre los vinculados al proyecto se encuentran un excandidato a la alcaldía de Rionegro por el partido conservador, un ex secretario de planeación del municipio de Rionegro vinculado al Centro Democrático y un ex concejal del municipio de El Carmen de Viboral por el partido de la U, todos con relación a las maquinarias clientelares más importantes de su respectivo municipio y de la región. Este entramado político, aún cuando no presenta evidencias concluyentes, sí permite presumir la capacidad de incidencia de los vinculados en la ejecución del proyecto sobre las entidades del nivel regional ante las cuales se tramitó algún tipo de requerimiento, como lo son la licencia ambiental frente a la Corporación Autónoma Regional CORNARE – actualmente en trámite – y la servidumbre minera otorgada por la administración municipal de El Carmen de Viboral, en cabeza del ex alcalde Néstor Fernando Zuluaga, 7 días antes de finalizar su mandato y con una retribución de apenas un salario mínimo trimestral y un pago mensual en especie con materiales de extraídos de la mina.


Cronología y acciones desarrolladas en el marco de la actual coyuntura La coyuntura por la que actualmente atraviesa el municipio de El Carmen de Viboral, tiene como punto de partida el 23 de septiembre de 2020, cuando los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de las de las veredas La Florida y La Chapa recibieron por parte de la firma consultora Alfa y Omega una invitación para la socialización del avance en los estudios para el licenciamiento ambiental de un proyecto de extracción minera de materiales en el sector conocido como “La balastrera”. Esta serie de reuniones se llevaron a cabo entre el 3 y el 8 de octubre de 2020, dirigidas a las comunidades de las veredas potencialmente afectadas y con carácter de socialización, espacios en donde se pudo evidenciar un profundo rechazo a esta iniciativa sobre todo por el inminente impacto en la vocación económica de las comunidades y la afectación a los bienes naturales comunes de la zona. Tomando como precedente el proceso de resistencia popular en contra de la minería llevado a cabo en el 2015 y años anteriores, la comunidad ha venido prestando especial atención a este proceso y elevando el carácter del debate a un asunto de interés público. Estas acciones han permitido la articulación de diversas organizaciones como el nodo del MOVETE en El Carmen de Viboral, la JAC de La Chapa, el Colectivo Antorcha, el Colectivo Viboral Biodverso, habitantes de la vereda La Florida y un importante número de jóvenes carmelitanos, quienes han desarrollado diferentes acciones encaminadas a la reflexión y resistencia frente al proyecto minero. Ante el nivel de respuesta dado por la comunidad, el 14 de octubre se realizó el foro “Minería, Territorio Rural y Medio Ambiente”, impulsado por el Concejo Municipal, donde por primera vez se logró una contextualización abierta del proyecto a toda la municipalidad. A este foro, de carácter informativo, se invitó a la Secretaría de Minas de Antioquia, a CORNARE, a la firma Alfa y Omega, a líderes de las comunidades potencialmente afectadas, y a organizaciones sociales y colectivos para presentar sus posturas respecto al tema. En las intervenciones por parte de los habitantes y organizaciones sociales se pudo evidenciar rechazo y vehementes críticas orientadas a la manera como surtió la firma Alfa y Omega el proceso de socialización de impactos y afectaciones, y la actuación de la entidad CORNARE a través del Acuerdo Nro 376 de 2018 donde sustrajo de la protección del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) el territorio donde se desarrollará el proyecto minero. De manera paralela a este espacio, se llevó a cabo un plantón en el que un número considerable de habitantes del municipio alzaron su voz en contra de la minería. Posteriormente en marco de este proceso de movilización se acordó la realización del plantón frente a la sede de CORNARE, llevado a cabo el 23 de noviembre del presente año, en correspondencia a la acción regional en el marco del XII Festival del agua, convocado por MOVETE exigiendo que las directivas escucharan a la comunidad. En esta oportunidad recibieron una respuesta negativa por parte de tal entidad, aduciendo riesgos de incumplimiento de protocolos de bioseguridad. No obstante lo anterior, el 5 de noviembre se logró concretar en la vereda La Chapa un cabildo comunitario en el que los habitantes de la vereda hablaron con CORNARE y establecieron un diálogo en el que pudieron socializar las posturas y lograr una mejor comprensión de las implicaciones del proyecto, los criterios que regirán el proceso de evaluación

que aplicará la entidad para el licenciamiento ambiental del proyecto, y la propuesta de convocatoria de un comité para verificar la entrega de los requerimientos por parte de los interesados en realizar la explotación minera. Asimismo, el pasado 22 de noviembre se realizó una jornada artística y cultural en la vereda La Chapa, con el ánimo de articular a la comunidad, y fortalecer el proceso de apropiación en favor de la defensa del territorio. Con base en los análisis y la descripción realizada frente al proceso histórico de movilización ciudadana en defensa del territorio y de los bienes naturales comunes, es posible concluir que la autodeterminación de la vocación productiva del territorio y de un modelo de desarrollo acorde a los modos de vida locales, constituyen una apuesta de la comunidad carmelitana por la construcción de un municipio que alcance una relación armónica entre las comunidades y el medio ambiente, resistiendo a cualquier proyecto extractivo que amenace este equilibrio, sintetizado en la consigna: “Sí a la vida, No a la minería”. Referencias bibliográficas Maffesoli, M. (1995) A contemplação do mundo. Porto Alegre: Artes e Ofícios

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Por la defensa de los bienes comunes naturales: NO MÁS HIDROELÉCTRICAS en nuestros territorios

Por: Carlos Hernando Olaya R. Integrante del Movimiento social por la Vida y la Defensa del Territorio - MOVETE.

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os empresarios del sector eléctrico además de funcionarios públicos que se benefician de las rentas del Estado, lo mismo que grupos de interés particular, sostienen que las hidroeléctricas son una fuente de energía limpia. En contraste rigurosos estudios* demuestran que las hidroeléctricas, sean estas grandes, medianas o pequeñas, afectan negativamente los territorios, producen un deterioro ambiental irreversible y propician agudos conflictos sociales. En general entre los problemas más frecuentes asociados a las hidroeléctricas se encuentran los siguientes: Ocasionan el desplazamiento de las personas que viven en el área donde se construyen: Muchas veces, deben trasladarse pueblos enteros para la realización de estos proyectos, mientras que a las personas que permanecen en la cuenca del río se les restringe el acceso al agua, la tierra y el libre tránsito por los caminos de la zona intervenida. Al respecto, se constata que las áreas que se intervienen con hidroeléctricas son de gran importancia para la población humana, animal y forestal que se han adaptado a esos ecosistemas. Al reducirse el tamaño de estos terrenos se presenta un cambio en el uso del suelo, con lo cual estas poblaciones se ven obligadas a trasladarse de lugar o a desaparecer. Adicionalmente las hidroeléctricas son una de las infraestructuras más costosas para generar energía, por lo cual, para producir a un precio competitivo el kilovatio hora instalado, los constructores deben reducir costos de instalación y no hacerse cargo de las graves afectaciones socio ambientales que producen estas obras. También es frecuente que se necesiten obras extras, no planeadas o soluciones repentinas para problemas no previstos en el diseño original. Al fin y al cabo de lo que se trata es de dominar la naturaleza “a la brava”, algo que no es tan simple como algunos manifiestan olímpicamente, y de lo cual, los promotores de represas alardean, tal como fue presentado por algunos medios de comunicación cuando fue desviado el Río Cauca para la construcción de la represa de Ituango, en donde hoy se ven claramente las consecuencias de esa visión estrecha y arrogante de los auspiciadores de este tipo de obras, con lo cual han quedado profundamente afectados los habitantes de esta área y en gran medida la misma empresa propietaria del proyecto.

Fotografía: Arnobis Montoya Zuluaga.

En conclusión, los impactos negativos asociados a la construcción de hidroeléctricas son evidentes y se pueden sintetizar así: - Deterioro grave e irreversible en las cuencas hidrográficas. - Afectación del derecho de propiedad o del uso territorial de comunidades históricamente asentadas en un territorio. - Apropiación privada y despojo de los bienes comunes como son los ríos, las zonas de pesca y de recreación, las praderas de cultivo, la minería artesanal, los caminos ancestrales y demás. - Restricción del acceso a fuentes de agua para las poblaciones ubicadas río arriba y abajo del proyecto. - Deforestación y pérdida de biodiversidad florística y faunística. - Cambios en el microclima local debido a que se eleva la humedad relativa y se genera una mayor radiación solar reflejada por los espejos de agua. - Pérdida de terrenos y áreas agrícolas, bosques, pastos, humedales, caminos ancestrales, zonas de recreación y turismo comunitario local. - Afectación en la pesca debido a los cambios en el flujo y calidad del agua asi como la interrupción de la fuente de alimentación y el bloqueo de la migración para la reproducción de los peces. Entonces como la pesca en el río disminuye, comúnmente se introducen nuevas especies que alteran el ecosistema local. - Las represas lesionan la economía y las manifestaciones culturales y cotidianas de la población, llevando a la pérdida de patrimonio histórico y cultural. - Erosionan el suelo lo que eleva la sedimentación, el aumento de lodos y la producción de gases de efecto invernadero, por la descomposición de material vegetal. - Se presenta irrupción de foráneos (constructores) de costumbres ajenas a la zona de influencia. - Ocurren problemas de saneamiento y de salud en los campamentos de construcción. - En general se presenta dislocación de la vida de la gente establecida en la zona intervenida con proyectos hidroeléctricos. Por lo anterior, las comunidades y defensores de los ecosistemas insistimos en que se debe acudir a un tipo de generación energética de menor impacto y de menor costo, comenzando a buscar desde ya, una transición energética que supere el modelo extractivista que se ha impuesto en nuestros territorios.

*Ver entre otros: “Efectos de hidroeléctricas: urge una visión integral”. En: Pesquisa Javeriana. 23 de mayo de 2018. https://www.javeriana.edu. co/pesquisa/efectos-de-hidroelectricas-urge-una-vision-integral/ Rico, Guillermo. “Hidroeléctricas en Colombia: entre el impacto ambiental y el desarrollo”. Mongabay. 6 junio 2018. https://es.mongabay. com/2018/06/hidroelectricas-colombia-hidroituango/


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Churimo vivo, Churimo libre

#territorio

enfoque de oriente

Por: Juan Alejandro Echeverri.

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an Rafael sabe lo que significa perder un río... amputarle una extremidad fluvial a la madre tierra. Represar un río es como privar de algún sentido a un ser humano, o cambiar una bocanada de aire por unos cuantos pesos. Aun así, el embrujo del mercantilismo ambiental no descansa en la modernización de su lenguaje, hace sumas y restas mientras duerme, diagnostica la fauna humana local, y usa lo peor de la publicidad para que sus presas caigan en la trampa de su camuflaje burocrático. El progreso publicitado y financiado por el interés económico privado huele a mierda de perro, y es sinónimo de retroceso. La dictadura del tecnicismo académico y científico sigue retando y compitiendo con la naturaleza, y autoproclamándose dueña de saberes y procesos que corresponden a la naturaleza, y a quienes encontraron y entendieron la forma de cohabitarla sin alterar su armonía. “El río [Churimo] es un hilo conductor que teje territorio […] Un entramado de relaciones sociales y ecosistémicas que generan vida”, dice Carlos Esteban Giraldo, integrante del colectivo Somos del Río y habitante de la vereda Arenal de San Rafael. Sobre ese pilar fundamental de la economía distributiva sanrafaelita, esa vena fluvial que oxigena con sus aguas al río Cirpes, la empresa Clear Waters S.A.S quiere construir una pequeña central hidroeléctrica que no está obligada a tributar impuestos al municipio. La corporación autónoma regional que vende lo que debería cuidar, y el empresariado criollo disfrazado de “funcionarios”, quieren hacer del Oriente Antioqueño una despensa hidroeléctrica. La región genera casi el 30% de la energía que consume y vende el país; una presunta nación que no es capaz de, al menos, iluminar cada rincón del maltrecho territorio. Ni los ríos, ni las montañas, ni la gente del Oriente soportan un proyecto hidroeléctrico más. La hidroenergia, sus financiadores y promotores están en deuda con el pueblo del Oriente Antioqueño. “EPM le entrega dos mil millones de pesos al año [a San Rafael], y la ciudad de Medellín se queda con toda la plata que debería regresar a un municipio que genera la energía”, anota Fredy

Morales Clavijo, defensor de derechos humanos e integrante de la Veeduría Socioambiental de San Rafael. No es que la lucha esté perdida, es que la contienda es desigual y desleal. Mientras la gente de a pie hace malabares para enfrentar las promesas incumplidas y satisfacer necesidades básicas insatisfechas, el territorio es subastado en escritorios y fincas de veraneo. Uno de los mandamientos del proyecto de desarrollo institucional que se ha impuesto, y se quiere seguir imponiendo, dice que en todo negocio hay ganadores y perdedores. Ganan siempre los que compran y explotan nuestros bienes, y pierde el pueblo que en una mano recibe las limosnas de los ganadores y en la otra las consecuencias de su ambición inquebrantable. ´San Rafa´no quiere que ahora le arrebaten también el río Churimo. Por la importancia social y cultural, y porque es el único río en el Oriente Antioqueño con 500 metros de organales, ecosistemas de flora inexplorados por la ciencia. Es el Churimo un entorno prístino que alberga especies únicas en el planeta. Del 30 de octubre al 1 de noviembre, la Veeduria Socioambiental, el colectivo Somos del Río, y muchas otras voluntades del municipio, realizaron su segunda asamblea, marcharon, bailaron, sembraron árboles en la ribera del Churimo, firmaron acuerdos para proteger la biodiversidad del afluente, y recogieron 156 derechos de petición para que la audiencia pública ambiental del proyecto hidroeléctrico sea presencial y no virtual como estaba estipulado días antes de radicar tales derechos de petición. Los habitantes del Oriente nunca han tenido la oportunidad de soñar su propio territorio. La guerra y el corporativismo les han violado hasta el derecho a participar en la toma de decisiones. El pueblo grita porque nunca quisieron escucharlo. Esos gritos son también canales por los que se manifiesta el agua y el territorio. Está en juego la autonomía y la participación en la planeación del territorio. Planeación que hasta ahora ha sido simple y llana imposición. Los actores civiles y sociales de San Rafael se preguntan hoy por hoy qué es un río libre. Los tegüalas [es decir las y los guardianes del territorio] tienen claro que las hidroeléctricas amenazan la vida del río y de todo el territorio.


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Adagio: una extensión activa en el Oriente antioqueño P

odríamos decir que todos los proyectos nacen a la luz de las necesidades, de lo que nos resulta urgente. En el 2010, un grupo de personas con una lectura común: la necesidad de tener espacios alternativos e independientes para la gestión de la cultura en el municipio de La Unión, se convocaron para dar vida a la que hace 10 años se conoce como Adagio, inicialmente colectivo y desde el 2017 Corporación, una propuesta que ha fundamentado su quehacer e incidencia en escenarios políticos, la planeación estratégica, la generación de eventos artísticos y espacios de encuentro con sentido social, la creación de contenidos artísticos, y la promoción de la cultura como sector primordial en el desarrollo social de la subregión del Oriente antioqueño. Durante los 10 años de existencia, la Corporación ha sobresalido por acciones puntuales como la vinculación laboral de artistas y gestores/as jóvenes de la región y profesionalización del sector cultural; la transversalización del enfoque de género y diferencial en la gestión de la cultura; la creación de contenidos alternativos a la oferta institucional; la incidencia política en espacios de discusión públicos y comunitarios; la articulación con diferentes organizaciones sociales para la ejecución de proyectos. A lo largo del camino son varias las personas que han aportado a este proceso creativo, que es también de incidencia social y política. El equipo de la Corporación Adagio en función de acciones y proyectos es interdisciplinario y cuenta con diferentes profesionales que nutren el proceso desde diferentes áreas, con un factor común: el reconocimiento del arte y la cultura para el cambio social. Edison Orozco, por ejemplo, aporta a los procesos desde la escritura con carácter histórico patrimonial; y por su parte habla de una proyección puntual: “Creo que Adagio puede explorar el campo de la educación, y sobre todo el encuentro con otro tipo de saberes originados desde las comunidades; en ese orden de ideas

la intención es propiciar encuentros entre formas epistémicas de ver el mundo”. Asimismo, Eisen Hawer López Chica, como comunicador y periodista, busca aportar al ámbito cultural del Municipio y de los territorios que habita; como también director de la revista Kronópolis, cree en la escritura como una manera de aportar al desarrollo de las comunidades desde el contar de las historias. Por su parte, Laura Osorio Restrepo, quien es psicóloga con enfoque socialcomunitario, comenta: “espero que Adagio sea una búsqueda continua, una exploración permanente. Un lugar para pensar el mundo y construirlo. Un espacio para defender la vida en los territorios”. En el primer año de acción, los integrantes de la Corporación Adagio pasaron por diferentes tiendas del municipio, pidiendo un apoyo de $10.000 con el objetivo de recoger fondos para pagar impresiones, transporte y materiales para un cineforo que se hacía en el parque principal. Nadie les conocía y les miraban extrañados. Han pasado 10 años, y ahora les reconocen por las distintas acciones que han emprendido. Ahora, la creación, gestión y ejecución de proyectos es la que permite contar con recursos técnicos y una retribución económica para el equipo como reconocimiento a su trabajo y entrega. Cuando hablamos de estos procesos a lo largo del tiempo hay siempre algo que insiste también en salir a la luz: la constancia. “Comprendí que el reconocimiento y la experiencia se ganan de a poco y con constancia. El camino que hemos recorrido no ha sido sencillo, comprendimos que en el trabajo social se inicia de cero y deben ganarse de a poco las cosas, enfrentándose a hacerlas y mostrando capacidades” comenta Patricia Orozco, directora, fundadora de la Corporación Adagio, y gestora cultural egresada de la Universidad de Antioquia. Si bien la Corporación Adagio nace y actúa de manera permanente y natural en el municipio que le vio nacer, en parte por el poco o nulo compromiso de los entes administrativos, su presencia se expande por otros municipios del Oriente

Fotografía: Juan Manuel Gallego - Parte del equipo de trabajo Corp Adagio.

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en el marco de proyectos puntuales que son posibles gracias a los grupos de ejecución que se renuevan o convocan para dicho fin; pues hasta ahora Adagio no cuenta con un grupo consolidado para todos los proyectos, justamente porque los recursos no aseguran procesos a mediano o largo plazo. “Hemos trabajado en otros territoios identificando necesidades y aliados, caso puntual: las Juntas de Acción Comunal, con ellas hemos trabajado en temas de memoria, por ejemplo. Hemos hecho eventos, procesos investigativos y formativos, pero siempre de la mano de actores del territorio que sí tienen un trabajo de base y que nosotros ayudamos a fortalecer” menciona la directora de Adagio. En las distintas acciones emprendidas, entre ellas eventos con sentido social, como se mencionaba en un inicio, una de las experiencias que ha marcado el quehacer de la Corporación fue la inauguración de la exposición fotográfica Retratadas, en el parque principal de La Unión, en agosto de 2017. Re-tratadas es un homenaje a las mujeres víctimas de feminicidio y violencias machistas. Una de las historias es la de Sandra. El día de la exposición asistieron al evento su mamá y su hija. “Cuando destapamos la foto ellas lloraron y muchas personas alrededor también. Quedaron muy agradecidas por el trabajo que hizo Alexandra Zuluaga, quien fue la encargada de la investigación. Fue muy emotivo. Ese día también comenzó un nuevo capítulo para la Corporación: el trabajo con enfoque de género”, cuenta Patricia. En cuestiones de género el abordaje es amplio y en ocasiones espinoso; porque hay cosas de las que no queremos hablar como sociedades, o que nos han obligado a no querer escuchar. Sin embargo, insistir en estos temas, y más aún en un territorio como el Oriente antioqueño, no solo es una resistencia, también una puerta abierta para el reconocimiento de otros mundos posibles, mundos con sentido desde el reconocimiento de las diversidades, entre ellas las sexuales,

Fotografía: Alejandra Castaño - Festival Mujeres, arte y resistencia. 2020.

trabajo al que también se ha dedicado la Corporación de la mano de colectivos que comparten sus aprendizajes en los trabajos de base en distintos municipios. Es larga la lista de logros, experiencias y aprendizajes, además de los retos: gestionar recursos en la región en condiciones diferenciales en tanto a capacidad instalada, y a diferencia de otras organizaciones con más trayectoria y reconocimiento en el ámbito político, económico y de relaciones públicas; sostener procesos con recursos limitados para proyectos de corto tiempo de ejecución y sin suficiente capacidad física instalada; tener una dirección multi-labores al no contar con un personal de planta… entre otros. Sin embargo, es esto lo que revela a su vez el cumplimiento de un objetivo primero, la misma razón del nombre de la corporación: ser un Adagio. Adagio es una pieza musical cuyo tempo es lento pero a la vez majestuoso. Generalmente se llama así al segundo o tercer movimiento de una sinfonía o un concierto. Es así como la Corporación, consciente de que transformar desde la cultura es un proceso lento, a través del tiempo proyecta una gestión exitosa y sobretodo dotada de sentido, es decir: majestuosa. De esta manera, celebramos que en el Oriente antioqueño hayan procesos que desde la constancia y la lectura del territorio tracen acciones para su desarrollo y evolución. La Corporación Adagio tiene unas #NuevasManeras de actuar en el territorio a partir de la conjugación de lenguajes artísticos y las discusiones públicas y políticas. Ha encontrado y compartido desde el arte reflexiones alrededor de la memoria, el feminismo, las disidencias sexuales, los derechos humanos, y es eso exactamente lo que puede diferenciarla de otras organizaciones artísticas y culturales en el territorio. Adagio es la expansión viva de un escenario para la memoria, los géneros y las diversidades sexuales.

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El teléfono número ocho Por: Manuela Betancur Pérez.

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ra 1972 cuando Elena* y seis primos se vistieron de trajes blancos y negros, entraron a la iglesia sin el cuerpo de Cristo y salieron con Él en sus estómagos, directamente a la celebración, ya nada silenciosa, motivada por su primera comunión. A medida que la música del tocadiscos se iba silenciando y las voces se hacían murmullos, se acercaba la hora decisiva y más emocionante que como ritual se hace al final de una fiesta: la hora de abrir los regalos. Elena tuvo diferentes tipos de regalos, de los que los niños esperan y otros, que al parecer disfrutaban más los grandes que los pequeños. Juguetes, dinero, monedas, billetes; plata, que fue a parar a un fin nada esperado por una niña para esa época. “Es que este teléfono es suyo, porque lo compramos con la plata que le dieron en la primera comunión” fueron las palabras que le dijeron sus padres cuando instalaron el teléfono en su casa. “Era uno de esos teléfonos de bocina gris, duró muchos años”, dice Elena, recordando. Para entonces en Rionegro existían 10 teléfonos particulares instalados en los lugares oficiales más importantes: la alcaldía, el comando, la casa cural y en las casas de los que, por cercanía y por facilidad económica, podían. “Mis papás habían comprado un lote detrás de la catedral y después construyeron una casa ahí”. La casa donde llegó uno de los primeros teléfonos de Rionegro por la posibilidad de acceder a la red y de pagar los 250 pesos que costaba la conexión. En 1947 el gobierno había comprado La Compañía Telefónica Central para crear la Empresa de Telecomunicaciones Telecom y fue sólo hasta 1950 cuando inició la comercialización de los sistemas privados de telefonía; sin embargo, las comunicaciones telefónicas en su mayoría se debían realizar a través de centrales telefónicas que para 1970 eran 889 en el país, una de esas ubicada en Rionegro. “Usted mostraba el número del teléfono al que iba a llamar, le marcaban, le llamaban, pero usted tenía que pedir cita para poder hacer las llamadas en la Oficina de Telecom”, cuenta Elena. La casa de los López se volvió un punto de encuentro para los rionegreros,

especialmente en los sábados que era día de mercado y salían todas las personas de la zona urbana y rural. Aquel teléfono fue testigo de llamadas a Medellín, de madres a preguntar por sus hijos, de familiares esperando noticias de sus enfermos, de enamoradas añorando los minutos en los que la voz de su enamorado pasaba, como si fuera magia, de una manera idéntica por un cable delgado. Nadie olvida la sensación de temor e intriga que llega en el momento de emprender algo nuevo, sentimientos que no eran ajenos en los visitantes del teléfono de Elena. “La gente nos preguntaba, ¿cómo lo cojo? Y a uno le tocaba tenérselo en la oreja hasta que hablaran y le perdieran el miedo”. Después de eso venía preparar los oídos para escuchar a la gente casi gritar, porque el hecho de asimilar que podían hablar en un tono normal sin que la otra persona dejara de escucharlos, era un ejercicio que implicaba varias citas con el teléfono de disco de marcar. Elena recuerda que “le decíamos a mi abuela: abuela que pase donde la tía que está llamando de Medellín, entonces se quitaba el delantal y se peinaba, como si la vieran; era un asombro escuchar la voz del otro y decir ¡ay sí, es igual… es su voz!” Desde que era una niña, el padre de Elena le enseñó a reconocer las letras y los números, por eso cuando llegó el teléfono y Elena tenía siete años y su hermana Sofía* tenía cinco, se podían encargar de lidiar con aquel artefacto que era acertijo para la mayoría de personas. “Cuando iba gente nosotras le marcábamos y cuando contestaban decíamos: «ah, un momentico, ya le van a hablar desde Rionegro»... Y la gente asustada, que cómo esas niñas tan chiquitas sabían manejar ese aparato”. Aparato por el que los López nunca cobraron para usar , porque “no era un negocio, era un servicio”. En 2015, Rionegro tenía un total de 26.462 líneas de teléfono fijo y los rionegreros hablaban aproximadamente unos 80’008.923 minutos en un año. Pero, para 1972 existían 10 líneas que se memorizaban sin ninguna dificultad porque tenían la misma secuencialidad que cambiaba en el último dígito: 710001, 710002, 710003… hasta llegar al diez. En la actualidad la conectividad es un motor primordial, más en tiempos en los que las relaciones se basan en lo remoto y digital; sin embargo, no es este el motivo para olvidar que existió una primera vez, una primera llamada, un saludo, una palabra, una carta o un email. No es el momento para olvidar la sensación abrumadora de lo desconocido, de recordar el pasado que nos carga de presente. Por eso, esta es la historia de la línea telefónica 710008, la del teléfono número 8 que existió en Rionegro. ________ *Los nombres que corresponden a esta historia han sido cambiados para comodidad de las protagonistas de esta historia.


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Por: Laura Osorio R. Integrante de la Corporación Adagio.

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as acciones articuladas abren puertas y construyen puentes, por eso trabajamos junto a la Mesa Diversa Otras Voces de Sonsón (municipio del Oriente antioqueño) en este proceso que busca la visibilización y el reconocimiento de diversidades sexuales y de género, porque no se trata únicamente de saber que estas personas existen, también de permitirles espacios dignos de habitar en los territorios, así como consideramos valioso el reconocimiento propio desde los lugares de enunciación de quienes participaron en esta construcción colectiva. La Mesa Diversa de Sonsón tiene sus antecedentes en un evento artístico realizado en el 2012 que visibilizó a la población LGBTI en el espacio público, año en que Mario Cardona puso en discusión la inclusión de estos sectores en los temas presupuestales del Concejo municipal, adquiriendo por primera vez un recurso económico, y logrando que a partir de la siguiente administración se hablara de esta población en los planes de gobierno. Para ejecutar el recurso debían tener una organización, y fue así que Rogelio Marulanda impulsó la creación del colectivo Mundos Diversos que iría consolidándose desde el 2013 como Mesa Diversa, con el apoyo de Esneda Galvis, quien coordinó el grupo y sigue participando activamente.

“No es dar voz a los que no la tienen. Es callarse para poder escucharla”. Carlos Skliar. Agradecemos a Esneda Galvis, Diego Alejandro Morales, Estefanía Marín, Mario Cardona, Alberto Londoño y Luisa Blandón, así como a todas las personas que integran la Mesa, por su presencia y su palabra en este proceso. Agradecemos a quienes conocerán en las siguientes páginas por poner sus cuerpos, por sus narrativas orales y corporales, por permitirnos acercarnos a otras maneras de ser en el mundo. También a Patricia Orozco, Alejandra Castaño, al Fondo Lunaria Mujer y a la Revista Kronópolis por acompañar este caminar. Lo que mostramos aquí no es la totalidad de estas personas, son fragmentos importantes de las vidas que están constantemente construyendo y transformando, posibilitando que otras formas de amar y de habitar el mundo atraviesen sus existencias. Sus cuerpos que han sufrido violencias basadas en género y/o enmarcadas en el conflicto armado colombiano, también han resistido en defensa de la vida. Les invitamos a suspender los prejuicios, los esencialismos y las determinaciones para escuchar (con todo el cuerpo) otras voces.

Este es un producto de: Cuerpos, Memorias y Resistencias, proyecto de la Corporación Artística, Social y Cultural Adagio, ganador de la convocatoria Cultura y Enfoque Diferencial 2020 del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia y la Gobernación de Antioquia.


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Laura Bustamante Jiménez

e transforma a través del color y el amor por los S animales. Su conciencia sobre las injusticias que atropellan al ser, ha despertado el deseo de estudiar

derecho para construir otras posibilidades. Se reconoce como bisexual. “Uno siempre carga con el miedo pero cuando uno escucha de la familia: ‘Te vamos a apoyar. No te vamos a juzgar’, yo creo que con eso uno queda contento y se le quita el miedo de encima”. “La Mesa en este pueblo ha hecho demasiadas cosas. Todos tienen su historia de vida y todos son grandes personas. Saber que no soy la única, que hay muchas más personas que están unidas conmigo y que todos vamos a crecer”. La voz de Laura amplifica la potencia de reconocer a otras personas desde sus singularidades.

Jey Marín Toro

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esde su espíritu, que desafía las injusticias y abraza la tranquilidad, descubre una pasión por la salud mental y un deseo de acompañar a otras personas en la complejidad de sus vidas. Se reconoce como hombre trans. “Yo siempre sigo lo que me hace feliz”. “El apoyo que he recibido de la Mesa ha sido muy importante. Siempre están ahí para uno". La voz de Jey le hace eco a la defensa de la autonomía sobre los cuerpos. Su cuerpo vibra en el fundamento del respeto como carácter vital.

Juan José Castaño Betancur

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n el captar paisajes, dibujar y pintar realidades, construye su lugar en el mundo, donde también quiere hacerle espacio al diseño gráfico, y en el que desea estar siempre acompañado del fútbol. Se reconoce como chico trans. “La persona siempre debe mostrarse tal cual es, sin miedo. Sentirse bien consigo mismo, orgulloso de lo que es cada día”. “La Mesa de Diversidad ha sido un gran paso para hablar de estos temas, para que el municipio sea más abierto a estas cosas y haya apoyo”. La voz de Juan José ha inspirado que otras voces, antes aplastadas por el miedo, se eleven.


Jorge Humberto Muñoz

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ncuentra en la amistad la familia, en el trabajo la persistencia, y en su vida la fuerza. Su ser restablece la importancia de la participación ciudadana en el cuidado territorial. Es comerciante. Se reconoce como homosexual. “Riesgos hemos corrido toda la vida y seguiremos corriendo”. “En la Mesa se tratan muchos temas de actualidad que son de interés para el fortalecimiento de la persona. Hay muchas cosas por hacer: programas de sensibilización, pedagogía y orientación”. La voz de Jorge es tenacidad. Su existencia germina en terrenos áridos que él no para de regar.

Diego Alejandro, Alejandra o Alexandra Cardona Saldarriaga

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us múltiples identificaciones cuestionan lineamientos sociales. Las percepciones artísticas y los conocimientos históricos que ha recogido, narran la diversidad y las violencias. Se reconoce como trans, de género no binario y queer (cuir). “Decido hacer lo que yo quiero ser”. “La Mesa siempre ha sido vinculante, incluyente. Hemos hecho muchas cosas pero faltan más. También es necesario que participe más gente”. La voz de Diego Alejandro, Alejandra o Alexandra refleja la amplitud en las posibilidades del ser

Edison Guarín Valencia

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e descubre en el arte y el arte hace lo mismo con él. Percibe la importancia de incidir en los espacios que habita. Es instructor de danza, gestor cultural y coordinador de la Mesa Diversa. Se reconoce como homosexual. “Mis derechos van hasta donde empiezan los del otro. Cuando mis actitudes empiezan a afectar al otro, yo me tengo que reinventar. Yo no soy solo en este mundo”. “Lo que hemos hecho ahora con la Mesa ha sido mostrarla más académica, más educativa, y con presencia en diferentes escenarios del municipio”. La voz de Edison habla de la lucha personal como motor de resignificación de la vida.

Natalia Arcila López

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lberga la conciencia de su existencia híbrida y cambiante, sabiendo que es la construcción de lo que ha vivido en compañía de otras personas. Es psicóloga. Se reconoce como una mujer que ama a otras mujeres. “Mientras yo esté dando amor todo va a vibrar de una buena manera. El amor nos salva”. “Es necesario atender estos temas y construir respeto frente a esto que somos, hasta que dejen de reconocernos sólo por nuestra orientación sexual”. La voz de Natalia es un despliegue de luz y una expansión de amor.

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alabalusa es un festival cultural independiente que surge en el año 2013 en el municipio de El Carmen de Viboral como homenaje a Juan Pablo Tobón, amigo, compañero y artista. Su objetivo desde entonces ha sido promover e impulsar las diferentes áreas artísticas locales, como la música, el teatro y la pintura, brindando un espacio de muestra para la población con artistas del pueblo y del Oriente antioqueño, buscando apoyar a quienes contribuyen al desarrollo territorial desde el arte y la cultura. Como plataforma de visibilización del talento musical propiamente, el Halabalusa ha servido como escenario de presentación, nacimiento y crecimiento de aproximadamente 78 bandas locales y regionales que han participado a lo largo de los años, representando municipios como La Ceja, La Unión, El Retiro, Marinilla, El Santuario, Rionegro, Caldas Antioquia, y el Valle de Aburrá, en la diversidad de sonidos y géneros musicales con bandas de rap, rock, reggae, ska, punk, música parrandera, orquestas de salsa, chirimías, entre otros. Esta diversidad ha permitido convocar a diferentes públicos, de diversas generaciones y gustos, demostrando una vez más que el arte es una bandera que nos une, y que el Halabalusa es un espacio de convivencia para la memoria, el encuentro y el encuentro comunitario. Este 2020 el festival celebró su octava versión, dando así prioridad y reconocimiento a tres bandas del municipio de El Carmen de Viboral que en su mensaje proponen rimas conscientes en favor de la memoria de los nuestros y la defensa del territorio. En esta oportunidad, Sin Frenoz, Rostro sin rastro y Rapzulina tuvieron el chance de grabar en sonido dos de sus canciones, una de ellas también en formato audiovisual. Estas producciones audiovisuales se presentaron en la transmisión en vivo el pasado 15 de diciembre, y por concurso, Rostro sin rastro ganó la grabación en el TEC Estudio. ¡Felicitamos a la banda ganadora, a las bandas participantes, a los y las artistas que habitan el territorio y creen en la cultura como camino a la transformación! ¡Felicitamos y agradecemos a todo el equipo del Halabalusa por hacer posible una versión más del festival que nos recuerda la importancia de la memoria y el poder del arte!


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Manifiesto de un Oriente por la vida Por: Organizaciones del Oriente antioqueño.

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ice el artículo 2º de la Constitución, que son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño, en el marco de la conmemoración que hace el mundo el 10 de diciembre Día Internacional de los Derechos Humanos, nos preguntamos de 2020 desde El Carmen de Viboral, ¿cuándo será que el gobierno actual va a aplicar la Constitución?, ¿cuándo va a aplicar por lo menos este segundo artículo de la Carta?, ¿cuándo nos van a preguntar a los habitantes del Oriente antioqueño y de todas las otras regiones de Colombia qué tipo de desarrollo queremos para nuestros territorios? ¿Cuándo va a facilitar la participación de todos y todas en las decisiones?, ¿cuándo va a empezar a trabajar para que convivamos pacíficamente?, ¿cuándo su gobierno y las fuerzas armadas y policiales van a protegernos a todas y todos los que vivimos en Colombia? O ya que solo interesan los temas económicos, ¿cuándo es que va a promover la prosperidad general? Y la respuesta que hemos obtenido hasta ahora es que nada va a hacer este gobierno mediocre que tiene por política la omisión. Nada va a hacer porque

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho. El que agradece que en la tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros tengan razón. Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo. Los justos - Jorge Luis Borges.

el “aprendiz de embrujo” está en el poder, porque de todos los buenos muchachos que rodeaban al No. 1087985, sólo él garantizaba la obediencia y la subordinación completa, la completa estulticia y la completamente nula generación de ideas propias. Como sabemos que no nos van a preguntar qué es lo que queremos para nuestros territorios, pues para el gobierno de turno su trabajo se reduce en tener a gusto a 3 o 4 banqueros, unos cuantos industriales, unos pocos terratenientes, unas cada vez más numerosas mafias politiqueras que se están tragando el Estado y supuestamente orientan a las fuerzas militares para que asesinen y desplacen a la gente humilde de Colombia, y entonces premiar a las manzanas podridas del ejército, la policía y a sus hijos no reconocidos: los paramilitares. Como no nos van a preguntar cómo soñamos vivir en nuestras veredas y municipios, en nuestros territorios y regiones, hoy les vamos a decir cómo: Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño queremos vivir en paz. Una paz en donde quepan todos y todas; una paz negociada, no una paz armada. Una paz en la que no sea delito manifestarse, disentir, opinar, protestar, pensar diferente, vestir diferente, sentir diferente; no queremos vivir en esta falsa paz en donde los guerrilleros, los paramilitares, las bandas criminales y los delincuentes organizados controlan cada centímetro del país con la anuencia de las autoridades y los gamonales políticos de cada región. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño decimos no más guerra, y exigimos al gobierno que no ataque más los acuerdos de paz, que deje trabajar a la JEP, que proteja a los firmantes y sus familias,


#movimientosocial

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enfoque de oriente que proteja a los líderes y lideresas, defensores y defensoras de los derechos humanos, de todas las regiones. Le exigimos al gobierno que respete los aportes internacionales para la paz y se siente de una vez a negociar con el ELN. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño no queremos más jóvenes asesinados porque el gobierno nacional y las administraciones locales no tienen políticas laborales claras y oportunidades educativas y formativas efectivas para quitarle los jóvenes a las bandas delincuenciales. Es hora de prestar toda la atención al cuidado de la vida y de generar las condiciones culturales y económicas para que el microtráfico y la cadena del narcotráfico, no siga haciendo de las suyas con lo mejor que tenemos en el territorio: nuestras juventudes. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño no queremos más violencia contra las mujeres. Que se detengan los feminicidios ¡ya! Exigimos del gobierno nacional y de las alcaldías locales mensajes claros en el sentido de proteger la vida e integridad de las mujeres; que su compromiso no se quede en el discurso y en las palabras incluyentes; exigimos que sus actos las reconozcan como sujetos de derechos. Hoy le decimos al gobierno nacional que no queremos “NI UNA MENOS”, que exigimos que se acabe por fin el machismo de estado que no quiere entender que el mundo cambió y las mujeres tienen capacidades únicas y derechos iguales. Queremos que cese la violencia hacia nuestro cuerpo y los cuerpos feminizados, hacia nuestra integridad física, mental, social y sexual. Queremos dejar de ser juzgadas por las decisiones que tomamos sobre nuestros cuerpos y que sea este, nuestro primer territorio, donde podamos explorar con plenitud y libertad lo que se nos ha negado por tanto años. Reivindicamos y honramos las luchas de todas las feministas en la historia, pero reconocemos que ayer, tal como hoy, se nos silencia con violencia cruda, censura y muerte. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño exigimos que las autoridades, sobre todo a los agentes de la Policía Nacional, respeto por la población LGTBI y exigimos campañas masivas de educación para que las comunidades cambien su mirada sobre esta población en riesgo crítico por el ocultamiento y silenciamiento consciente de que son víctimas por una cultura que no quiere salir de sus esquemas conservadores ultramontanos. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño exigimos al gobierno nacional respeto por la vida de los líderes y lideresas sociales; exigimos que las autoridades militares y de policía cumplan con sus

funciones y les cuiden, les protejan, que no actúen de manera omisiva dejando que los delincuentes de todos los extremos les asesinen, cuando no es que la misma autoridad les silencia para luego cobrarlos como falsos positivos, revictimizando su dignidad, mientras las comunidades a las que pertenecen quedan huérfanas, llenas de miedo y de rabia. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño exigimos respeto a la vida de los defensores y defensoras de los derechos humanos y garantías para su labor. Esta no es una exigencia pequeña pues las comunidades de esta subregión entendemos que todos y cada una de las personas que componen esta Colombia que se desangra por la desidia y la indolencia de sus autoridades, tiene la obligación y el derecho de convertirse en cualquier momento en una defensora o defensor de derechos humanos. Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño, le planteamos frontalmente a CORNARE que no queremos más hidroeléctricas, ni PCHs, ni minería en nuestro territorio. El Oriente ontioqueño tiene una vocación verde, ambiental, agrícola, campesina y por lo tanto, la visión desarrollista-economicista-extractivista no cabe en nuestro territorio. Le decimos igualmente al gobierno que no mate nuestros ríos, que los deje libres; exigimos el respeto al agua como bien común de la vida. Exigimos que no contamine nuestro aire y el de nuestros hijos, le pedimos que no encemente nuestro verde; que entienda de una vez que no es solo nuestro futuro el que está en juego, es el futuro de la humanidad el que estamos arriesgando con cada inversión extractivista que no considera al medio ambiente, y pasa por encima de la naturaleza.

No estamos pidiendo más información sobre los proyectos, simplemente no queremos más proyectos extractivistas que destruyen la naturaleza del Oriente antioqueño.

Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño exigimos mejor educación y gratuidad desde el primer año de colegio hasta el último semestre de la universidad. La educación es la garantía mínima para que algún día hagamos realidad la democracia que soñamos; la garantía para que se acaben las violencias que nos destruyen desde los hogares en forma de violencia intrafamiliar, de género, infantil... Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño no queremos más policías abusivos. No queremos más persecuciones por pensar distinto. No queremos más estigmatización por ejercer nuestro derecho a la manifestación y a la protesta. No queremos la extranjerización de la tierra; no queremos más descampesinización.


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Los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño entendemos la situación de afugias del sector salud en orden a lo laboral del gremio y al desmantelamiento del sector; por lo tanto, exigimos del gobierno central un compromiso serio para garantizar los derechos laborales de este gremio y el derecho a la salud de toda la población. No es suficiente la seguridad democrática armada para sacar el país adelante; la seguridad que nos va a llevar a vivir en paz es la seguridad social y la solidaridad humana: que el gobierno entonces garantice salud, vivienda, educación y oportunidades de trabajo digno ¡ya! Señor Presidente, son muchas las tareas que deja pendientes mientras se dedica a defender delincuentes como su jefe, los banqueros involucrados en Odebrecht, los Char, los Pulgar, al señor Martínez Neira, los Ramos Botero, y todos los demás. Mientras se dedica a defender, respaldar y proteger a policías asesinos como los que cometieron la masacre del 9 de septiembre en Bogotá, o a los soldados que violan y matan niñas y niños; mientras se dedica a entregar el país a las multinacionales y a los bancos; mientras le sube los impuestos a la clase media y se los baja a los poderosos, algunas tareas se quedan sin hacer, como la restitución de tierras y el retorno de las víctimas que salieron desplazadas por la muerte y la guerra en el Oriente de Antioquia; las instauración políticas de atención humanitaria para la población migrante y en situación de extrema vulnerabilidad -en particular de los hermanos venezolanos ante lo cual el

Estado Nacional ha guardado un silencio cómplice con manifestaciones xenófobas que no pueden seguir prosperando en nuestro territorio regional-; el establecimiento de una Renta básica para que las personas en la recuperación de la economía puedan seguir accediendo a los servicios de salud, alimentación y educación; el hacer efectivo el derecho a la expresión y a la libre protesta de los pobladores de los territorios, en particular de los colectivos culturales juveniles, el establecimiento de circuitos económicos cortos como el de la compra local, por la sostenibilidad de la cultura y de la economía campesina en particular… Pero, usted no está haciendo la tarea que el pueblo reclama; usted no es el presidente de los colombianos, usted es el encubridor de quienes posan de honestos por tener unos pesos robados o por hacer parte del Estado. Y, mientras tanto, los grupos armados al margen de la ley merodeando y realizando actividades públicas que pueden ser controladas por la fuerza pública estatal. La corrupción se campea y en muchos casos es invisibilizada en los escenarios de lo público municipal, departamental y nacional. Hoy, más que siempre, en el marco de la conmemoración Internacional de los Derechos Humanos, los habitantes de los 23 municipios del Oriente antioqueño le decimos SÍ a la paz, SÍ a la vida, SÍ al diálogo, SÍ a la democracia cierta, aquella que se construye desde la base, con y para las comunidades.

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Edición 281 | Enfoque de Oriente  

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