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Nº 674 Medellín, abril de 2018 Vigilada Mineducación

DIRECCIÓN DE COMUNICACIONES • almamater@udea.edu.co • ISSN 1657-4303

Ciudadela universitaria U. de Antioquia 50 años 20 datos sobre el origen de un proyecto visionario Páginas 12 y 13

¡Cónchale vale! Foto: Andrea Quintero C.

Los venezolanos buscan opciones en Colombia Página 8

Especial ALMA MÁTER

En el laboratorio los investigadores de la U. de Antioquia exploran opciones para mejorar el medio ambiente.

Lengua, literatura y creación en la Universidad

El aire que padecemos, el aire que producimos

Página 16

Las medidas adoptadas cada tanto por las autoridades ambientales no parecen suficientes para contrarrestar la contaminación del aire que respiran más de tres millones de personas en el valle de Aburrá. Se requiere, sin duda, tomar decisiones más drásticas, a más largo plazo y más imaginativas para que los antioqueños puedan tener un aire que beneficie, no que perjudique, la salud del ser humano, de los animales y del medio ambiente.

Editorial Universidad de Antioquia, con más de 300 títulos en la Filbo 2018 Páginas 21-24

Páginas 4-7

El Consejo Superior Universitario y el Consejo Académico invitan al acto de posesión del rector de la Universidad de Antioquia, para el período 2018-2021, el médico veterinario JOHN JAIRO ARBOLEDA CÉSPEDES Lunes 9 de abril de 2018 • 4:00 p.m. • Seccional Oriente


Gestión

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Gestión universitaria en 2017 CONSEJO SUPERIOR UNIVERSITARIO Luis Pérez Gutiérrez, Gobernador del Departamento y Presidente de la Corporación • Mauricio Alviar Ramírez, Rector • Antonio Yepes Parra, Representante del Presidente de la República • Ana Milena Gualdrón Díaz, Representante de la Ministra de Educación Nacional • Elvia María González Agudelo, Representante del Consejo Académico • Gabriel Agudelo Viana, Representante Profesoral •Carlos A. Giraldo Giraldo, Representante de los Egresados • Hernán Moreno Pérez, Representante del Sector Productivo • Jaime Restrepo Cuartas, Representante de los exrectores • David Hernández García, Secretario General. CONSEJO ACADÉMICO Mauricio Alviar Ramírez, Rector • María Patricia Arbeláez Montoya, Vicerrectora de Investigación • Luz Stella Isaza Mesa, Vicerrectora de Docencia • Carlos Alberto Palacio Tobón, Vicerrector de Extensión • Fernando Tobón Bernal, Vicerrector Administrativo • Gabriel Mario Vélez Salazar, Decano Facultad de Artes • John Jairo Arboleda Céspedes, Decano Facultad de Ciencias Agrarias • Sergio Iván Restrepo Ochoa, Decano Facultad de Ciencias Económicas • Nora Eugenia Restrepo Sánchez, Decana Facultad de Ciencias Exactas y Naturales • Hernando Muñoz Sánchez, Decano Facultad de Ciencias Sociales y Humanas • Edwin Carvajal Córdoba, Decano Facultad de Comunicaciones • Luquegi Gil Neira, Decano Facultad de Derecho y Ciencias Políticas • Elvia María González Agudelo, Decana Facultad de Educación • Lina María Zuleta Vanegas, Decana Facultad de Enfermería • Jesús Francisco Vargas Bonilla, Decano Facultad de Ingeniería • Carlos Alberto Palacio Acosta, Decano Facultad de Medicina •José Pablo Escobar Vasco, Decano Facultad Nacional de Salud Pública • Ángela María Franco Cortés, Decana Facultad de Odontología • Juan Carlos Alarcón Pérez, Decano Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias • Luis Javier Castro Naranjo, Representante Profesoral ante el Consejo Académico • David Hernández García, Secretario General. Invitados: María Patricia Arbeláez Montoya, Vicerrectora General (e) • Sandra María Turbay Ceballos, Directora de Posgrado • Luis Alfonso Escobar Trujillo, Director de Regionalización • José Ricardo Velasco Vélez, Director Escuela de Microbiología • Margarita María Gaviria Velásquez, Directora Escuela Interamericana de Bibliotecología • Paula Andrea Echeverri Sucerquia, Directora Escuela de Idiomas • Berta Lucía Gaviria Gómez, Directora Escuela de Nutrición y Dietética • Francisco Cortés Rodas, Director Instituto de Filosofía • Gloria María Castañeda Clavijo, Directora Instituto de Educación Física y Deporte • Carlos Alberto Palacio Tobón, Director (e) de Planeación y Desarrollo Institucional • Adriana González Moncada, Directora de Relaciones Internacionales • Adriana Patricia Arcila Rojas, Directora de Bienestar Universitario • Adriana Lucía Valderrama Patiño, Directora Jurídica (e) • Adriana Astrid Zea Cárdenas, Directora de Auditoría Institucional • Alma Nury López Patiño, Directora de Comunicaciones.

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as directivas de la Universidad de Antioquia, encabezadas por el rector saliente Mauricio Alviar Ramírez, adelantarán el miércoles 4 de abril de 2018, a partir de las 9:00 de la mañana, la audiencia pública de rendición de cuentas sobre la gestión adelantada en 2017 en los diferentes frentes de trabajo, tanto en los ejes misionales de docencia, investigación y extensión, como en los administrativos. ALMA MÁTER presenta algunos datos relevantes consignados en el informe Gestión y resultados sociales 2017, que da cuenta del compromiso y de los aportes de los distintos estamentos universitarios con el desarrollo de la región y del país.

Docencia La Universidad implementó 16 estrategias para fortalecer la forma-

ción humanística y la permanencia de los estudiantes en sus programas académicos. Por primera vez el Sistema de Bibliotecas prestó atención 130 horas continuas en las épocas de exámenes parciales y finales. En 2017 la Alma Máter graduó a 4.884 profesionales, 488 magísteres y 112 doctores en las distintas áreas de conocimiento. La gestión institucional en docencia en 2017 también se refleja en 41 programas de pregrado con acreditación vigente, 14 más radicados en el Consejo Nacional de Acreditación, 16 en proceso de autoevaluación para acreditación inicial (14 en modalidad presencial, entre los cuales se cuentan 5 programas de regiones y 2 programas en modalidad virtual), 18 en proceso de autoevaluación para renovar acreditación. Al desarrollo académico contribuyó

la oferta de 1.292 cursos con uso de las tecnologías de la información y la comunicación, y 35 proyectos académicos y administrativos virtuales.

Regionalización En 2017 La Universidad obtuvo del Gobierno nacional 18.000 millones de pesos que hicieron base presupuestal. Así, fue posible la creación de 30 nuevas plazas de docentes ocasionales, dos asignadas a la seccional Urabá. Se ofrecieron por primera vez los pregrados Ciencias Culinarias e Ingeniería Aeroespacial en la seccional Oriente, y Tecnología Agroindustrial en las seccionales de Urabá y Oriente; se obtuvo el registro calificado de Ingeniería Energética. Se abrieron 53 plazas de docentes de tiempo completo adscritas a la Dirección de Regionalización —seccionales de Urabá, Bajo Cauca, Oriente y Suroeste—, una a la Facultad de

Ciencias Exactas y Naturales, y siete a la Facultad de Ingeniería, para un total de 61.

Posgrado Los estudiantes matriculados en posgrado en 2017 sumaron 3.745, lo que representa un crecimiento del 20% con relación con 2016: 674 estudiantes en doctorado, 1.781 en maestría, 475 en especializaciones clínicas, médicas y quirúrgicas, y 815 en otras especializaciones. Los posgrados de la Universidad suman 210 programas. Los posgrados ofrecidos en las sedes regionales fueron: Doctorado en Ciencias del Mar (Urabá), Especialización en Derecho Administrativo (Oriente), Especialización en Salud Ocupacional (Caucasia), Especializa-

ción en Auditoría en Salud (Urabá), Especialización en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario (Urabá), Especialización en Derecho Procesal (Caucasia), Maestría en Salud Colectiva (Apartadó), Maestría en Educación (Apartado, Oriente, Caucasia, Andes y Magdalena Medio), Maestría en Ciencia Política (Oriente). Se otorgaron 97 becas de maestría que cubrieron los derechos de matrícula y 15 de doctorado con la cobertura en matrícula, sostenimiento, pasantía en el exterior y gastos de presentación de la tesis. La Dirección de Posgrado financió la movilidad académica de 67 docentes visitantes y 113 estudiantes, con una inversión de 296 millones de pesos.

Investigación Se adelantaron más de 1.000 proyectos de investigación por $259.803 millones, con la participación de 940 estudiantes de pregrado y 500 de posgrado, así como de 755 profesores. La Universidad administró recursos externos para proyectos de investigación por $139.000 millones. En 2017, la Universidad financió 22 proyectos de investigación en regiones de Antioquia en contaminantes emergentes, construcción de paz, seguridad humana y alimentaria, salud mental, identificación de flora y fauna, entre otros asuntos. Se publicaron alrededor de mil artículos en revistas científicas. La Universidad administró recursos externos para proyectos de investigación por $139.000 millones, de los cuales, $19.000 millones fueron aportes realizados por las empresas colombianas y $9.000 millones por otras instituciones de educación superior, representados en recursos frescos y en especie. Se destaca la gestión de $62.000 millones correspondientes a proyectos en ejecución financiados por Colciencias, entre otros.

Extensión Con el fin de afianzar el desarrollo universitario se formó a 818 gestores en innovación y emprendimiento. La U. de Antioquia lideró la participación en campamentos emprendedores, iniciativa a la que se sumaron 1.287 universitarios. En procesos de incubación se inscribieron 124 iniciativas y se hizo acompañamiento empresarial a 480 proyectos empresariales. Desde la visión de promover la cultura y las artes entre los universitarios y el público en general del área metropolitana y en las sedes regionales, se realizaron 1.279 actividades, acogidas por cerca de 90.000 espectadores. El modelo de innovación de la Universidad fue decisivo para la concesión de 8 patentes concedidas,


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22 derechos de autor, 7 acuerdos comerciales, 16 contratos I+D aplicada, 4 spin-off (una creada y tres en postulación), y 32 acciones de aseguramiento y protección. La Universidad cuenta con un acumulado de 112 patentes (47 concedidas y 65 en trámite), 54 derechos de autor registrados (31 relacionados con software y 13 con obras), 29 contratos de licencia y 549 mil millones de pesos obtenidos por concepto de regalías. Cuenta con 120 tecnologías disponibles y 145 contratos de investigación aplicada en innovación.

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Mejora infraestructura en las seccionales

Relaciones internacionales La cooperación académica, científica y cultural se evidenció en la movilidad internacional y nacional de 2.700 estudiantes. La Universidad recibió a 499 estudiantes de otros países y facilitó que 541 propios participaran en programas de movilidad en otras instituciones. En 2017, los profesores de la Alma Máter beneficiados con movilidad académica sumaron 947, con una participación de 688 en eventos internacionales, 93 como profesores visitantes, 53 en estancias de investigación, 44 en estudios de doctorado, 25 en cursos cortos, 18 en misión académica, 13 en pasantías o prácticas, 6 en gestión de convenios, 3 en estudios de posdoctorado, 2 en estudios de maestría y 2 más en programas de doctorado. En la actualidad cuenta con 323 convenios internacionales activos con instituciones de los cinco continentes.

Bienestar Se registró la participación de 2.018 estudiantes y de 505 empleados en los cursos de arte y cultura para el bienestar. Se inauguró el gimnasio al aire libre en Medellín y la unidad deportiva en la Sede de Estudios Agroecológicos y Ambientales de Carepa. El programa Tejiendo redes contó con 39 iniciativas para integrar y proyectar el talento artístico de todos los universitarios. La Universidad realizó la caracterización de los estudiantes, mediante una encuesta en la que participaron 13.834 estudiantes, con el fin de orientar políticas y estrategias para la convivencia y el bienestar e igualmente para afinar asuntos relacionados con la academia y las condiciones y calidad de vida de los estudiantes. A través del Sistema de Estímulos Académicos, SEA, la Universidad benefició a 4.473 estudiantes, con una destinación de recursos estimados en $6.395 millones, a los cuales se suma el descuento en la matrícula, otro de los beneficios derivados del programa.

Bloque 3 de laboratorios en la seccional Oriente.

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n marzo, las directivas de la Universidad de Antioquia pusieron a disposición de la comunidad universitaria de la Seccional Oriente, en el municipio de El Carmen, un nuevo bloque de laboratorios básicos y especializados. El bloque 3 tiene un área de 7.800 m2 y está integrado por tres módulos, cada uno de tres pisos, así: módulo 1: de ingeniería y tecnología agroindustrial, tecnología biomédica y gestión en salud e ingeniería bioquímica; módulo 2: laboratorio de física básica, química básica y especializada, biología básica y especializada, nutrición, cocina demostrativa y microbiología básica y especializada; módulo 3: técnico, donde se encuentra la subestación eléctrica, zonas de almacenamiento de reactivos, cuartos fríos, cuartos calientes, áreas de lavado, unidades sanitarias con duchas y cocinetas para empleados, cuarto de compresor y cuarto bomba de vacío de red de gases especiales y medicinales, terraza como cubierta para almacenamiento de equipos y escalera metálica exterior de servicio. Para dotar y adecuar los laboratorios se gestionaron recursos por empréstito con Findeter, por valor de $13.752.302.859, para cubrir los gastos de compra e instalación de mobiliario especializado para laboratorio, compra e instalación de sistema modular para oficinas, gases especiales, aire acondicionado, red de voz y datos, seguridad electrónica, señalética, cabinas de extracción de gases, compra de equipos y vidriería.

Segunda fase de la ciudadela en Apartadó También contribuye al crecimiento y a la consolidación de la Universidad en las regiones de Antioquia la entrega que se hará el 4 de abril de 2018 de la segunda

etapa de la ciudadela universitaria de Urabá, en el municipio de Apartadó. En la región, la Universidad de Antioquia cuenta con instalaciones propias dotadas de condiciones técnicas y tecnológicas en tres municipios: Turbo (Sede de Ciencias del Mar, Apartadó (Ciudadela Universitaria) y Carepa (Sede de Estudios Ecológicos y Agroambientales), para favorecer la ampliación de cobertura, mayor oferta y diversidad de programas de pregrado y posgrado y el desarrollo de proyectos de extensión e investigación. La primera etapa de la sede en Apartadó fue entregada a Urabá en febrero de 2015, gracias a las gestiones y aportes del departamento de Antioquia, las administraciones municipales de la región y al lote donado por el gremio bananero. En la fase inicial se hizo entrega de 8 aulas de pregrado, 2 de posgrado, 3 laboratorios de ciencias básicas, un bloque de administración (temporal), salones para artes, una terraza de estudio, portería y bloque técnico. La segunda etapa comprende un bloque administrativo (se libera el anterior y se convierte en aulas), pasarela de estudio, pasarela de circulación, cafetería y un polideportivo cubierto con dos canchas multifuncionales para la práctica de deportes como fútbol sala, baloncesto y voleibol. La inversión en obras ascendió a $8.882.574.328 y en interventoría a $552.165.950. Además, se está gestionando una adición al contrato de obra por $1.164.052.363 para construir una planta de tratamiento de residuos sólidos y otras obras necesarias. Para la construcción de esta obra se gestionaron recursos del Plan de Fomento a la Calidad, derivados del impuesto a la renta para la equidad, Cree.

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ESPECIAL / La contaminación del aire

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•Una de cada 6 o 7 muertes en Medellín está asociada al aire contaminado.

Por STIVEN ARIAS HENAO Periodista stiven.arias@udea.edu.co

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unque la contaminación ambiental causa rinitis, neumonía, asma, disfonía y otros problemas, los expertos coinciden en que las implicaciones en la salud pública van más allá del orden sintomático. Elkin Martínez López, médico investigador del Grupo Epidemiología de la Universidad de Antioquia, señala que “cuando el aire sucio producido por la combustión ingresa al organismo, las partículas de carbón que penetran en la tráquea, los bronquios y los alvéolos, impiden el necesario intercambio del oxígeno al respirar, ocasionando la enfermedad más clásicamente relacionada con el aire contaminado: la enfermedad pulmonar obstructiva crónica — Epoc—”. Dichas partículas quedan atrapadas en el organismo, y a ellas se agregan las muchas que puedan ingresar durante el resto de la vida. Respecto a la frecuencia de esta problemática en Medellín, el profesor Martínez advierte que según los certificados de defunción expedidos en la ciudad, anualmente ocurren en promedio 1.000 decesos por Epoc. “Los médicos somos incapaces de revertir ese efecto acumulativo más allá de recurrir a expectorantes, broncodilatadores, antinflamatorios y oxígeno”, señala. “Por otro lado —agrega Martínez— cuando las partículas de carbono azufrado y otros elementos tóxicos asociados se atascan en el pulmón, se produce una irritación química en el tejido, que crece desordenadamente, generando cáncer. Aunque el tejido puede ser detectado con radiografías al alcanzar el tamaño de un grano de maíz, para entonces solo quedan meses de vida”. La Organización Mundial de la Saldu, OMS, también reconoce el riesgo de las partículas ultrafinas, que pueden pasar de los alvéolos

capilares al sistema circulatorio. Debido a los factores químicos que el organismo libera ante estos cuerpos extraños, se desarrolla una especie de trombo que puede obstruir la circulación, especialmente en las arterias coronarias y las cerebrales. El resultado puede ser un infarto cardiaco o cerebral. Según el profesor Martínez, esto ocurre como consecuencia de la inhalación circunstancial directa de aire contaminado en un día crítico, especialmente en personas que ya presentan un nivel importante de arterosclerosis. “En nuestra área metropolitana mueren entre 18 mil y 20 mil personas anualmente, de las cuales 500 corresponden a cáncer de pulmón y 1.000 a Epoc. Por problemas cardiovasculares fallecen aproximadamente 6 mil, de las cuales al menos 1.500 están asociadas a la inhalación de gases tóxicos. Así que, de ese universo de 18 mil a 20 mil muertes anuales, 3 mil están relacionadas en alguna medida con la inhalación de aire contaminado; o lo que es lo mismo, una de cada 6 o 7 muertes en Medellín está asociada al aire contaminado. La OMS reconoce que de las muertes ocurridas anualmente en el mundo, 1 de cada 8 están asociadas al aire contaminado”, afirma el profesor Martínez. Según Martínez, el aire sucio produce enfermedad y muerte por exposición lenta y prolongada o aguda de corta duración. “Se acepta científicamente —dice— que con solo 10 µg/m3 (10 microgramos por metro cúbico) de PM2.5 aumenta el porcentaje de muertes por distintas causas: 4% para mortalidad general, 6% por enfermedad cardiorrespiratoria, 9% por Epoc y 14% por cáncer de pulmón. Los niveles usuales de estas partículas en la ciudad alcanzan hasta siete veces ese valor en la mañana de un día normal, y hasta 15 veces en un día más contaminado”

La complejidad detrás del problema El profesor Juan Gabriel Piñeros, médico, doctor en salud pública y coordinador del Grupo de Salud y Ambiente de la Universidad de Antioquia, advierte que “efectivamente hay una relación entre la contaminación del aire y la apari-

Foto: Luis Javier Londoño Balbín

Cuando respiramos veneno ción de ciertas enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Los cánones de investigación en esta área indican que los fenómenos de enfermedad por contaminación son locales y varían en virtud de la dinámica social y demográfica de las poblaciones que habitan un territorio”. Por ejemplo, los niños con déficit nutricional de Medellín pueden generar infección respiratoria amplia, diferente a los organismos de niños sin desnutrición de la ciudad o de otros territorios. “La construcción de análisis a partir de los datos ambientales y de salud que tiene la ciudad, y la disponibilidad de distintas técnicas estadísticas, dan cuenta de un problema que requiere urgente intervención, pero que puede que no tenga la magnitud que se manifiesta con otros análisis”, señala Piñeros. De acuerdo con este investigador, hay que entender la comple-

jidad detrás del problema y darle un peso adecuado para intervenirlo correctamente. “Por ejemplo —dice—, en el impacto real del PM2.5 en el infarto. La contaminación es uno de muchos factores involucrados, reconociendo que la literatura científica mundial habla de derivaciones cardiovasculares y respiratorias, como el proyecto Escala, que hace un análisis de efectos en la salud de distintas ciudades latinoamericanas por exposición de días”. Así, pues, aunque las miradas médicas como el aire contaminado y sus efectos en la salud adviertan preocupación y prudencia, lo importante es estudiar el problema y tomar medidas en función de quienes son especialmente susceptibles, en particular la población infantil, los mayores de edad y los trabajadores informales callejeros que inhalan en pleno, semáforo a semáforo, el aire contaminado del Valle de Aburrá.


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Innovación e investigación en favor del aire

Por ANDREA QUINTERO CARDONA Periodista andrea.quinteroc@udea.edu.co

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a trayectoria de la Alma Máter en investigación y su robusto equipo científico, allanan el terreno de las propuestas e intervenciones universitarias para enfrentar la crisis ambiental del Valle de Aburrá. Los académicos no han pasado de agache frente a esta problemática y, con rigor investigativo, han aportado al estudio del fenómeno desde múltiples enfoques. ¿Qué tanto las autoridades ambientales escuchan y tienen en cuenta la voz de la academia, sus innovadoras propuestas y el resultado de sus investigaciones? La pregunta queda en el aire y las respuestas, como suele amanecer el aire que respiramos todos los días, pueden ser opacas. Por ahora, presentamos aquí novedosas propuestas de tres grupos de investigación de la Alma Máter.

Cáncer y biondicadores, en la mira de Gaia El Grupo de Investigación en Gestión y Modelación Ambiental —Gaia—, es coordinado por el investigador senior Francisco Molina y conformado por estudiantes de posgrado. Uno de sus proyectos es el de “Estimación de riesgo de cáncer por exposición a reconocidos carcinógenos asociados al material particulado PM10”, financiado por Colciencias y apoyado por la Secretaría de Salud de Medellín, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y la empresa privada Gestión y Servicios Ambientales. “Estamos creando una infraestructura técnica para medir los hidrocarburos aromáticos policíclicos, que son compuestos cancerígenos transportados por el PM2.5 y PM10 —explica Carlos Ramos, estudiante del Doctorado en Ingeniería Ambiental de la Universidad de Antioquia—. Pretendemos saber cómo se comportan en el tiempo y evaluar cuál sería la oscilación de las concentraciones en periodos críticos; todo para definir normativas y otras disposiciones que pueda tomar la gestión pública”. De forma paralela, Gaia evalúa los efectos de los hidrocarburos

en la salud a partir de daños genéticos y mutaciones que posibilitan procesos de carcinogénesis. Otra de sus investigaciones, en tanto, se concentra en una alternativa de bioindicador de la calidad del aire, es decir, en un organismo cuyos cambios morfológicos, fisiológicos y genéticos permiten detectar así mismo un cambio en las condiciones de la atmósfera. De acuerdo con Margarita Jaramillo, estudiante del mismo doctorado, los líquenes son excelentes bioindicadores, ya que los humanos comparten material genético con este grupo de organismos, constituidos por un hongo y un alga; por tanto, ciertas técnicas permiten demostrar que si en ellos se genera un daño genotóxico (en el ADN) y citotóxico (celular) debido a los niveles de contaminación, lo mismo puede pasar en otro ser vivo. También, el grupo trabaja —en conjunto con el Grupo de Manejo Eficiente de la Energía, Gimel—, en la evaluación ambiental del uso de combustibles oxigenados como el biodiésel (con materia prima de aceite de palma), una alternativa planteada a nivel mundial para disminuir la producción del PM, al adicionarlo al diésel convencional en diferentes proporciones. Actualmente en Colombia se usa hasta el 10 % de biodiésel en el combustible, dependiendo de la zona geográfica.

El aire, un tablero para modelos El Grupo de Investigación en Ingeniería y Gestión Ambiental —Giga— es otro equipo científico que trabaja sobre la calidad del aire. Es liderado en su línea de calidad del aire por Mauricio Correa, investigador y jefe del Centro de Extensión Académica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia. “Trabajamos con modelos matemáticos y software para estimar la calidad del aire —señala Correa—, es decir, unas ecuaciones organizadas y una plataforma donde resolverlas permite pronosticar qué pasaría con los niveles de concentración de los contaminantes si se presenta cierto escenario meteorológico o si las emisiones aumentan en cierto porcentaje”.

A esto se le llama modelación de dispersión y transformación de contaminantes. Sirve, por ejemplo, para pronosticar los efectos de la medida del pico y placa. En Giga trabajan también con modelos epidemiológicos que estudian el impacto de la contaminación atmosférica en la salud —y en la economía—, partiendo de los datos que recogen las estaciones de monitoreo o los modelos de dispersión. Además, trabajan la modelación en temas de emisión vehicular, lo que significa que dependiendo del modelo y la categoría de un vehículo, se plantean escenarios diversos, como qué pasaría si todos usan solo gasolina o diésel, si para disminuir las emisiones se eliminan vehículos o el 50 % de estos son eléctricos.

¿Le pongo aditivo? Los aditivos se ubican entre las tecnologías más conocidas actualmente para enfrentar las crisis de la contaminación atmosférica, ya que su aplicación no impide, en cierta medida, continuar con el uso de automóviles y la producción industrial. Estos compuestos químicos actúan como un catalizador —compuesto que acelera la reacción—, oxidando más fácilmente el PM o reduciendo otros contaminantes. El Grupo Química de Recursos Energéticos y Medio Ambiente —Quirema—, desarrolla actualmente un aditivo para incorporarle al diésel y a crudos pesados, utilizados en el sector transporte e industrial. Según el investigador Alexander Santamaría, “no puedo decir que los aditivos son la mejor alternativa, todos los desarrollos universitarios deben ponerse en la balanza para medir su valor económico, impacto ambiental, versatilidad y facilidad en la implementación”. El Grupo también trabaja en un filtro catalítico cuyo objetivo es filtrar el hollín que se produce en los motores de los vehículos. El filtro, como los aditivos, también oxida y reduce el PM. Otra de tantas alternativas propuestas desde la Universidad de Antioquia, que demuestran que las mejores soluciones son aquellas que se complementan.


ESPECIAL / La contaminación del aire Por LUZ MARINA RESTREPO URIBE Periodista luz.restrepou@udea.edu.co

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l 6 de marzo de 2018 el Área Metropolitana del Valle de Aburrá — Amva—, emitió la declaratoria de estado de alerta nivel III ante el deterioro en la calidad del aire en Medellín. Para algunos expertos, sin embargo, la declaratoria es apenas un paño de agua tibia sobre una problemática para la cual aún faltan medidas que aborden el asunto de raíz, y en la que también falta que se involucren de manera decidida la industria, el parque automotor, las administraciones municipales y los ciudadanos. La declaratoria implicó restricciones a la movilidad de vehículos que usan combustibles fósiles; para ello se aumentaron los dígitos del pico y placa, y se amplió el horario que lo rige habitualmente. Según Gustavo Cabrera, profesor de la Facultad Nacional de Salud Pública y quien lidera la iniciativa Movilidad Segura Colombia —Mosecol—, si bien medidas como esa contribuyen a mejorar las condiciones del aire que se respira en el Valle de Aburrá, son insuficiente. Previo al estado de alerta se había declarado, el 22 de febrero, la emergencia ambiental. En esta, además de la restricción vehicular, se tomaron otras medidas dirigidas a la industria, cuyas chimeneas contribuyen a la contaminación del aire. Dichas medidas estaban orientadas a intensificar el control y vigilancia de fuentes fijas y a suspender aquellas que no cumplieran con la norma. Además, las empresas no podían realizar mantenimiento preventivo en los equipos de control de emisiones atmosféricas. Entre los factores que contribuyen a la polución está el auge vehicular, que coincide también con un incremento sostenido en las ventas de carros y motos. En el Valle de Aburrá, según Cabrera, se otorgan alrededor de 365 matrículas por día, que significan cerca de 35 mil nuevos emisores circulando al año. Con una industria en expansión y sin mayores controles por parte de los entes que regulan, es apenas lógico que se presenten situaciones de alerta como las vividas a comienzos de marzo del presente año. El Amva cuenta con distintos planes para atender situaciones críticas como esta. Entre ellos el Plan operacional para enfrentar episodios críticos de contaminación atmosférica —Poeca—, definido el 24 de enero de 2018

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Por el aire: muchos planes, pocos compromisos • El principal problema es la ciudad en la que vivimos y hemos construido durante mucho tiempo.

Foto: Luis Javier Londoño Balbín

por la Junta Metropolitana; el Plan integral de gestión de contaminación del aire —Pigeca—; y el Pacto por la calidad del aire. El Poeca busca reducir los niveles de polución en un mínimo de 24 horas. Esta estrategia de descontaminación del aire hace parte del Plan estratégico de ordenamiento territorial, proyectado hasta 2030.

De otra parte, el Pigeca es una hoja de ruta que incluye metas de calidad del aire a partir del trabajo conjunto entre los distintos actores que habitan el territorio, tanto institucionales como públicos y privados. El Pacto por la calidad del aire, firmado en 2007 por las autoridades ambientales —Amva y las

corporaciones autónomas regionales— y la comunidad, buscaba desarrollar acciones tendientes a mejorar la calidad del aire, la salud pública y el bien social de la región con el compromiso de todos los actores, sectores productivos, entidades públicas y privadas, autoridades de transporte y tránsito, empresas de transporte, gremios industriales, universidades, basa-


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do en el respeto a las personas, elevando la calidad de vida de los habitantes. Según el profesor Cabrera, estos planes requieren articularse mediante una política integral de movilidad. Esa articulación debe reconocer la trascendencia de reducir la contaminación del aire al contar con iniciativas que promuevan una movilidad saludable, segura y sostenible, con planes y programas orientados a la implementación de ciclo-rutas, el uso compartido de automóviles, incentivos para la movilidad eléctrica, la renovación del parque automotor que hace uso de combustibles fósiles y un control más riguroso a las revisiones técnico mecánicas en los centros de diagnóstico automotriz.

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Fuentes emisoras de contaminantes

• Móviles: las que más aportan, en su orden, a la contaminación del aire, son: camiones, volquetas, motos 4T, buses y autos.

• Fijas: pueden ser tuberías, zanjas, pozos o chimeneas de fábricas.

Ciudades para las personas Para Diego Restrepo, arquitecto con maestría en estudios urbanos regionales, las medidas tomadas por el Amva han sido ineficaces por su condición de temporalidad. “Oímos decir ‘es que la topografía de Medellín’ o ‘es que el clima de esta época’. Pero la deficiente calidad del aire no es culpa de la naturaleza”, advierte. Según el arquitecto, “el principal problema es la ciudad en la que vivimos y hemos construido durante mucho tiempo. Medellín fue pensada para el vehículo, para la economía, pero no para las personas”. Para Restrepo, una ciudad de las personas sería estructurada a partir de las necesidades de sus habitantes: incluyente, donde prime el interés general y no el particular, como ocurre hoy. Tanto para el profesor Cabrera como para Restrepo, las medidas para mejorar la calidad del aire deben considerar desde el mantenimiento preventivo que es necesario hacerle a las vías públicas, hasta medidas drásticas para las empresas que con su labor industrial impactan negativamente el medio ambiente. También, llaman la atención sobre los problemas que genera un porcentaje importante del parque automotor circulante, con más de quince años en servicio. Adicionalmente, habría que evaluar el impacto del uso del gas natural domiciliario. Los expertos coinciden en que la solución está, por un lado, en manos de las instituciones que tienen la obligación de proponer políticas públicas que realmente impacten la calidad del aire que se respira; y, de otro, en los ciudadanos y los buenos hábitos que estos promuevan respecto al tema socioambiental, por ejemplo, el uso de transporte compartido y la bicicleta, así como caminar y disfrutar de los espacios públicos. En definitiva, empezar a defender y definir una ciudad pensada y construida para las personas.

PM2.5: principal contaminante • Es el que más deteriora la calidad del aire en el Valle de Aburrá. De tamaño microscópico, es el más dañino para la salud. PM significa material particulado. • Contiene partículas de combustión, compuestos orgánicos, metales, etc. • Según la OMS, el PM2.5 puede penetrar los pulmones y causar la muerte. Favorece las enfermedades cardiovasculares y está asociado con el desarrollo de la diabetes.

Factores que inciden en el Valle de Aburrá • Topografía: el entorno montañoso no facilita una circulación horizontal de las masas del aire. • Meteorología: en marzo se pasa de la temporada seca a la lluvias. Las capas de nubes de baja altura ocasionan la acumulación de contaminantes. • Demográficos: crecimiento exponencial de la población producto de la migración del campo a la ciudad.

• La radiación solar incide en la superficie • Calienta el suelo y la parte baja de la atmósfera • El aire asciende y con él los contaminantes ascienden • Y son arrastrados por los vientos alisios fuera del valle de Aburrá

Monitoreo de la calidad del aire • Permite informar a la población sobre la calidad del aire en escalas que sean comprensibles. En nuestro caso dichas escalas se presentadas en 6 colores. Por ejemplo: verde/buena, amarilla /moderada, naranja/dañina a la salud de grupos sensibles, roja/dañina a la salud • El Valle de Aburrá cuenta con una red de monitoreo con un total de 64 estaciones. • El monitoreo mide elementos contaminantes: monóxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, partículas menores a 10 micrómetros, partículas menores a 2.5 micrómetros y ozono troposférico. • En 2015 los días con episodios por PM 2.5 en el Valle de Aburrá con alerta naranja fueron 120, mientras que en alerta roja fueron 18. En 2016 los días con alerta naranja fueron 64, mientras que en roja fueron 28, diez más que el año anterior.

• Se reduce la cantidad de radiación solar incidente en la superficie • El aire y los contaminantes no ascienden lo suficiente • Los contaminantes permanecen en el valle y no son arrastrados por los alisios • • Las concentraciones de contaminantes y PM aumentan Gráficos: Área Metropolitana del Valle de Aburrá


Problemática social Migración Colombia referenció 550.000 venezolanos entre legales e ilegales en territorio colombiano a diciembre 2017. Ahora, se estima que podrían sumar dos millones.

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¡Cónchale vale!

cumentos, figura como el destino no fronterizo, después de Bogotá, con mayor número de venezolanos, lo cual se explica porque los inmigrantes son de origen citadino, con formación profesional. Según la Acnur, se está dando un flujo mixto, dado que llegan venezolanos y colombianos que estuvieron refugiados o asilados en Venezuela.

Por ELIZABETH CAÑAS RODRÍGUEZ Periodista elizabeth.canas@udea.edu.co

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Miedos y amnesias

Foto: Fredy A. Ramírez

a perplejidad que denota la expresión venezolana es la misma que inspiran las cifras, las dificultades para la atención de los inmigrantes, los límites jurídicos y las condiciones sociales que implica la llegada de venezolanos al país. Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Cidh, expidió la Resolución 2/18 sobre la condición de migración forzada de personas venezolanas y, al tiempo, el gobierno de Estados Unidos anunció ayudas por 2.5 millones de dólares a Colombia para la atención alimentaria y en salud a los migrantes venezolanos. Sin embargo, aunque la mencionada resolución define los parámetros sobre el asilo, protección y permanencia, quedan muchos asuntos por afinar para el tratamiento y no acaba de establecer qué hacer en el día a día para atender el drama migratorio. “Como investigadores nos enfrentamos a una realidad distinta a las migraciones propias del conflicto interno, a los desplazamientos y a la reubicación poblacional en el país. Incluso hay asuntos no enmarcados jurídicamente y se ha tenido que implementar soluciones a la medida de los acontecimientos”, dice Astrid Osorio Álvarez, coordinadora del Programa de asistencia legal para las personas con necesidad de protección internacional, de la Universidad de Antioquia. En lo que va corrido de este año, el programa ha atendido cerca de 200 casos no solo en el aspecto jurídico, dado que la Universidad trabaja con organizaciones de atención a migraciones y garantes de los derechos humanos. Especialmente, por la complejidad y la multiplicidad de asuntos que se derivan, la profesora Osorio Álvarez observa que, “preocupa en Medellín cómo hacer expeditas

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“Los venezolanos, no venimos a quitar nada a nadie, pero estamos aquí para mejorar las condiciones, la idea es tener las mismas oportunidades que cualquier inmigrante. Mi padre hizo parte de los colombianos que emigró a Venezuela desde los años 80’, buscando futuro y aprovechando la bonanza petrolera y, en cambio, los que estamos llegando aquí la mayoría somos profesionales y si las cosas cambian en Venezuela, somos muchos los que queremos volver”, manifiesta Almary Gutiérrez, contadora pública y estudiante del pregrado Filología Hispánica en la U. de Antioquia. las ayudas y los trámites, atender a mayores de edad, como población no suficientemente considerada dentro de las normativas e, igualmente, brindar empleo a quienes están llegando”. Por su parte, Sebastián Díaz Parra, coordinador de la Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, en Medellín afirma que “en la lógica de la protección internacional hay crisis fáciles de entender, como por ejemplo el caso de Siria; no es esta

la misma condición de la migración venezolana”. Colombia concedió en dos ocasiones permisos especiales de permanencia a la población venezolana para facilitar el acceso a los servicios de salud, a la atención humanitaria e incluso al trabajo. Medellín, donde alrededor de 24.000 personas tienen papeles para regularizar su condición migratoria, pero muchas otras carecen de pasaporte y demás do-

Es ingratitud e incongruente dejar de pensar que muchos de los que consideramos venezolanos tienen sustrato colombiano. Según la profesora Gloria Elena Naranjo Giraldo, de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia, un 30% de los inmigrantes venezolanos que han llegado a Medellín serían realmente población de origen venezolana; un 40%, colombo-venezolanos que siguen unidos por familia y costumbres, y un 30% restante son colombianos retornados, así hablen venezolano. “Las políticas de atención de los venezolanos tendrían que reconocer la historia particular que entraña esta situación y que, entre otros asuntos, está precedida por el asentamiento de industria venezolana en Colombia”, afirma Naranjo Giraldo, y asegura que del 30% de inmigrantes venezolanos, muchos de ellos son los que tienen empresas que se trasladaron tras las disputas con el gobierno venezolano y se radicaron en Bogotá, pasando en cinco años de 50 a 550. En la migración de venezolanos —señala la profesora— son visibles los miedos al extraño, a las diferencias, al otro que habla distinto, a perder trabajo; y a la seguridad, porque se cree que alteran la convivencia. Pero también hay un miedo político, atizado de manera errática por los medios, sin considerar la dimensión cultural e histórica con el hermano país. “Hay desconocimiento, no se habla de la estadía de colombianos en Venezuela durante la bonanza petrolera y también de la solidaridad con los colombianos pobres y desplazados por la violencia que pudieron reconstruir su vida y establecer su familia en ese país”, subraya Naranjo Giraldo.


Investigación

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• La Corporación para Investigaciones Biológicas busca fortalecer sus actividades para conjurar la crisis financiera. Por ELIZABETH CAÑAS RODRÍGUEZ Periodista elizabeth.canas@udea.edu.co

S

on tantas las tareas como muchos los asuntos por hacer para asegurar el salvamento económico, el futuro operativo y científico de la Corporación para Investigaciones Biológicas, CIB. “Todavía no estamos en punto de equilibrio, pero con los recursos originados en los servicios que presta la Corporación, se ha reducido en los dos últimos años el déficit, que pasó de $3.000 millones a $1,500 millones”, dice su director, Pablo Javier Patiño Grajales. Hace dos años la CIB recibió apoyos económicos de las universidades socias: mil millones de pesos por parte de la Universidad de Antioquia, 210 millones aportados por la Universidad Pontificia Bolivaria, 500 millones de la Universidad de Santander y otros 500 millones de Sapiencia en representación del Colegio Mayor de Antioquia. Estos montos, y otros 500 millones de partida adicional que otorgó Colciencias, fueron significativos, pero no definitivos. “Esos recursos fueron suficientes para resolver el problema de flujo de cajas y solventó la situación. Ahora, la entidad busca alternativas para la viabilidad financiera y gestiona con las universidades que la integran acciones para aumentar los ingresos, sin descontar que no se puede apartar de su vocación científica”, dice Patiño Grajales. En la actualidad, los ingresos más significativos en las cuentas de la CIB, se originan en la prestación de servicios a un poco más de mil pacientes del Programa VIH Sida que financia Savia Salud a través del régimen subsidiado en procesos de diagnóstico, seguimiento, implementación de tratamiento, evaluación y efectos del mismo. Por este concepto se perciben poco más de 700 millones mensuales. “Esto nos permite aprender y tener flujo de caja; implementar líneas de investigación alrededor de un tema que ha sido parte de la vocación misional de la CIB e, igualmente, cumplir con la formación y transferencia de conocimiento que durante 48 años ha inspirado a la Corporación”, señala el director. La CIB ha tenido dentro de sus prioridades financieras en los dos últimos años, la cualificación de su fondo editorial CIB, tarea que inició

Foto: cortesía CIB

CIB: entre la dedicación científica y la pericia financiera con la línea editorial sobre fundamentos de medicina en los 70’ y gracias a la cual son más de 50 títulos que se ofertan en el mundo, con la perspectiva de crecimiento, dado que se reestableció la alianza con la Organización Panamericana de Salud, OPS, y que la CIB se asoció al Programa ampliado de libros de texto y materiales de instrucción, Paltex, que coordina la OPS. Resolver la situación financiera obliga a aumentar los demandantes de servicios en la línea de investigación biomédica, biotecnología vegetal, control biológico y, a futuro, dedicar el esfuerzo a asuntos como la resistencia a los antibióticos, cáncer, nano-biología. También, propiciar las condiciones para que los investigadores puedan gestionar recursos internacionales. Un asunto fundamental para la CIB es ajustar su labor a la transición investigativa que hace curso en el mundo, donde el estudio de la tuberculosis y los hongos han perdido relevancia. Por ello, observa Patiño Grajales, “hay que recoger la historia y convalidar con

las demandas lo que se mueve en las ciencias biomédicas. Es un tema complejo no solo de la CIB, sino también para el país”. Añade que “al futuro de la CIB le puede convenir no solo el cambio de gobierno en el legislativo como en el ejecutivo, que pueda dar una nueva oportunidad al conocimiento como asunto vital para la transformación social y económica; que además considere una política estatal con recursos para mantener activa a la comunidad científica del país y evitar su anquilosamiento”.

Problemática Según el director, el problema financiero de la CIB más significativo fue el recorte y suspensión de líneas de financiación que se tenían con Colciencias. Desaparecieron los recursos que se obtenían del programa Fortalecimiento de centros de investigación y desarrollo tecnológico y de varios concursos de mérito que no se abrieron. Colciencias solía dar para sostenibilidad de la CIB cerca de $1.000

millones cada dos años; para financiar, otros 4.000 millones en proyectos, de los cuales le quedaban a la CIB para la administración de los mismos, un 7%, es decir, unos $280 millones. En 2017, sólo se logró contar con un proyecto por $600 millones y obtener en recursos $42 millones. Lo que debería pasar para beneficio de la CIB y de otras entidades dedicadas a la investigación es que sumados a los recursos propios de la investigación se destine un porcentaje adicional para que las instituciones puedan administrar sus proyectos. Este in-balance de la actividad científica en el país —dice—, explica en gran parte el por qué las universidades y otras instituciones se ven obligadas a co-financiar los grandes proyectos de investigación. Para la CIB, dice, “la situación se ha agudizado por la pérdida de capacidad financiera y en consecuencia de la capacidad de acompañamiento en la gestión de ciencia, tecnología e innovación”.


Investigación

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Foto: Comunicaciones Facultad de Ingeniería

Chaleco que permite la medición de los signos vitales de la persona, electrocardiografía, saturación de oxígeno y presión arterial no invasiva.

Chaleco para la medición de signos vitales • Un dispositivo que monitorea los signos vitales en pacientes es el nuevo desarrollo del grupo Gibic de la Facultad de Ingeniería que le permite al personal médico efectuar una nueva metodología de seguimiento a los usuarios en los centros de salud.

Por CARLOS ARTURO BETANCUR VILLEGAS Periodista de la Facultad de Ingeniería arturo.betancur@udea.edu.co

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a Superintendencia de Industria y Comercio otorgó la patente para la creación “Sistema de monitoreo de signos vitales vestible, con interconexión que incluye dos brazaletes de insuflado en cada brazo”, desarrollada por los investigadores Alher Mauricio Hernández Valdivieso y Fabián Andrés Castaño Úsuga, del Grupo de investigación en bioinstrumentación e ingeniería clínica, Gibic. El equipo consiste en un sistema que permite medir los signos vitales de un paciente en cualquier lugar mientras el afectado realiza actividades cotidianas. Se trata

de un monitor de signos vitales con características similares a los que se utilizan en los hospitales, solo que el del Gibic es un chaleco que se puede llevar en la ropa, de manera que el paciente puede desplazarse por toda la casa. Así, los datos de signos vitales como actividad cardiaca, presión arterial y saturación de oxígeno del usuario quedan alojados en un servidor para ser procesados y, en caso de alertas, el sistema reporta alarmas al médico o a los familiares si alguna variable se aleja de su valor de referencia. El chaleco monitor, fabricado con telas producidas en Colombia, dispone de un sistema electrónico con tarjetas y sensores distribuidos en el cuerpo del paciente. El peso del equipo es de aproximadamente libra y media, y al estar distribuido por el tórax resulta cómodo para la persona que debe portarlo, en comparación con un monitor de signos vitales convencional que pesa entre 2 y 4 kilogramos.

La primera versión de este sistema fue entregada en 2009 y a partir de ese momento inició un proceso de mejoras continuas para potenciar la adaptación original y adecuarla a las necesidades que identificó el grupo. De esta forma los investigadores del Gibic– reciben con satisfacción este anuncio por parte El anuncio de la Superintendencia de Industria y Comercio motiva al Gibic a trabajar en la “adaptación de las metodologías y herramientas de la ingeniería para el avance de la tecnología en las disciplinas biológicas y médicas”, expresa el profesor Mauricio Hernández, y agrega: “lo que hoy nos patentan es un sistema que ayudará a las personas adultas en condición de riesgo referente a su salud”. De acuerdo con Hernández, quien es el coordinador del grupo Gibic, la percepción de los médicos y de los administradores hospitalarios ha sido muy buena porque ven el potencial de la nue-

va tecnología. “Este sistema tiene mucha aceptación, la gente confía más en nuestro conocimiento y en las herramientas que potenciamos y desarrollamos en el país. Estamos convencidos de que generará una transformación positiva en la forma de hacer el seguimiento a los pacientes”, afirma el investigador. La patente fue posible gracias al apoyo del Fondo Nacional de Regalías, que financió su desarrollo, y a Ruta N Medellín, que mediante la convocatoria Patentes N apoyó el proceso de registro de propiedad intelectual, junto con el Programa de Gestión Tecnológica de la U. de Antioquia. Desarrollos como el chaleco para monitorear los signos vitales, otros biomateriales, materiales protésicos, materiales cerámicos y poliméricos para ingeniería de tejidos los presentará el Gibic en EXPOIngeniería2018, que se realizará del 16 al 19 de octubre en el Centro de Exposiciones y Convenciones Plaza Mayor y en el Teatro Metropolitano de Medellín.


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Tdah en hermanos en alto riesgo Por FREDY A. RAMÍREZ Periodista alonso.ramirez@udea.edu.co

• Las familias interesadas en participar en el estudio pueden llamar a los teléfonos 2192106, 3503431882 y 3108454396.

E

l trastorno por déficit de atención e hiperactividad —Tdah—, es el más común en la psiquiatría infantil, caracterizado por la dificultad que presenta la persona para mantener la atención, por el exceso de actividad motora y por la falta de control de los impulsos. El modelo de etiología multicausal sugiere que el Tdah se debe a la interacción de múltiples factores de riesgo, genéticos y ambientales, que producen vulnerabilidad y favorecen el desarrollo de la patología. El Grupo de Investigación en Psiquiatría —Gipsi— de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y la Facultad de Psicología de la Universidad CES, adelantan el proyecto Características clínicas, marcadores genéticos, y factores psicosociales que predicen trastorno por déficit de atención e hiperactividad - Tdah en hermanos en alto riesgo. El propósito del estudio, que cuenta con financiación de Colciencias, es buscar los factores de adversidad que se presentan en las personas con Tdah y en sus hermanos, mediante entrevistas, escalas y material genético. Para cumplir con el objetivo se recolectará una muestra de 180 personas entre los 8 y 19 años, hermanos de personas diagnosticadas con el Tdah. Se examinará a los hermanos y a los padres biológicos mediante evaluaciones clínicas semiestructuradas, escalas de auto-reporte y una muestra genética por enjuague bucal. El investigador principal del estudio, el experto en psiquiatra infantil Juan David Palacio Ortiz, precisa que se analizará específicamente al grupo de hermanos que presentan Tdah, o algún trastorno psiquiátrico, o los asintomáticos, para comparar los grupos, “con el fin de determinar qué características están asociadas con el Tdah y su severidad”. El Tdah se asocia a asuntos relacionados con el embarazo, como

Foto: Fredy A. Ramírez

las infecciones virales maternas, la prematurez, el sufrimiento fetal agudo, así como al materno de alcohol o de drogas. Uno de los factores de mayor asociación al Tdah es el consumo de tabaco durante el embarazo. La médica, magíster en neuropsicología y Ph.D. en infancia y adolescencia Marta Isabel Martínez Zamora, uno de cada cinco niños en Antioquia padece el Tdah, un 17 % de este grupo poblacional, mientras que a nivel mundial es el 10 %. “Solo en 2017 en la Clínica Ces se atendieron 39.000 consultas psicológicas a niños”, afirma la la co-investigadora del proyecto. Por otra parte, existen factores que están relacionados con la aparición o la severidad del Tdah, como la disfunción de pareja severa, el bajo nivel socio económico, las familias numerosas, la criminalidad del padre, el trastorno mental de la madre y la institucionalización del niño (albergues infantiles, hogares sustitutos, etc.). Palacio Ortiz señala que los estudios de asociación familiar demuestran que los factores genéticos contribuyen de manera importante en la etiología. “El riesgo de presentar la patología si se tiene

un hermano afectado es de 5 a 7 veces mayor. Y casi un 50 % de los niños con Tdah tienen algún padre con historia del trastorno”, explica. De acuerdo con la doctora Martínez Zamora, se podría hallar que cerca de un 80% de los hermanos de alto riesgo presente algún trastorno psiquiátrico, y que la mayoría presente Tdah. Solo un 20% de hermanos en alto riesgo no presentará psicopatología. “Se espera encontrar como predictores del Tdah en estos hermanos en alto riesgo, un índice de adversidad psicosocial mayor y un nivel de resiliencia menor que en los hermanos que no desarrollan el trastorno”, dice, y agrega que el estudio plantea algo novedoso con respecto a la influencia de factores genéticos y ambientales, y es la medición de la percepción diferencial de experiencias medioambientales entre los dos hermanos biológicos: estilo de crianza percibido por cada miembro en una familia o las características del sistema de amigos y compañeros que están cerca de cada individuo, la cual es una variable que ha sido escasamente estudiada. “Al respecto —asegura el investigador principal— se han

realizado algunos estudios en genética molecular, y muy pocos estudios a nivel clínico, los cuales generalmente describen un riesgo mayor de presentar Tdah y otros trastornos psiquiátricos”. Martínez Zamora complementa que un estudio realizado en México evaluó las características clínicas y la adversidad psicosocial. Estudios de genética molecular han proporcionado evidencias indirectas de la asociación de algunos genes candidatos con el Tdah como el gen receptor de dopamina y el gen transportador de dopamina. “A nivel genético utilizaremos el diseño de análisis de pares de hermanos, un método de análisis de ligamiento no paramétrico que permite evaluar la cantidad de alelos compartidos (identidad por descendencia) en los hermanos”, concluye Palacio Ortiz. La evaluación dura entre 2 y 3 horas, y se tiene previsto la culminación del estudio para enero de 2020. La determinación de factores predictores individuales podría permitir desarrollar nuevas líneas de investigación y estrategias preventivas psicosociales para los hermanos en alto riesgo.


Campus

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El campus, ícono

Vista desde las altas montañas que enclaustran a Medellín, la Ciudad Universitaria de la Universidad de Antioquia tiene un protagonismo innegable: los techos terracota sobresalen entre una generosa extensión de árboles y zonas verdes. Como el viaducto del Metro, como el simbólico edificio Coltejer, como la imponente Catedral Metropolitana, el campus se ha constituido en ícono de georreferenciación en la ciudad. Tras cincuenta años de construido, además, constituye un lugar entrañable en la historia y la vida cotidiana de miles de personas. A medio siglo de camino, retomamos aquí 20 datos particulares de su proceso de concepción y ejecución.

20 datos sobre el origen d 4.

2. Por PEDRO LEÓN CORREA OCHOA Periodista leon.correa@udea.edu.co

1. “La Universidad de Antioquia en particular, puede estar segura que cumpliré el juramento prestado el día que me otorgó mi grado académico; y con la ayuda de todos los miembros: directivas, profesores y alumnos, seguiré luchando por su engrandecimiento”, dijo Ignacio Vélez Escobar el 15 de enero de 1961, cuando asumió como Gobernador de Antioquia.

En 1963 Ignacio Vélez Escobar fue nombrado rector de la Alma Máter. En 1965, tras una huelga prolongada, fue retirado de ese cargo y nombrado Jefe de programas de desarrollo, con un peso de sueldo. A Vélez Escobar se le considera un visionario, principal promotor de la construcción de la Ciudad Universitaria.

3. En construcción y dotación los costos de la Ciudad Universitaria ascendieron aproximadamente a 127 millones de pesos, algunos de esos recursos surgieron así: • 25 millones de pesos donados por la Asamblea Departamental, luego de la venta del Ferrocarril de Antioquia. • 5 millones de pesos de un crédito flotante del Instituto para el Desarrollo de Antioquia. • 5 millones de dólares de un crédito con el BID, cancelado por la Nación. • 15 millones de pesos aportados por la Universidad.

Foto: Luis Javier Londoño Balbín

“¡Y cómo van a juntar a todos esos tipos! ¡Eso es muy peligroso!”, recuerda César Valencia Duque que decían las fuerzas locales de derecha ante el proyecto del campus. Valencia, quien dirigió la Oficina de Planeación de la Universidad, se refería a las revueltas de los estudiantes. “De la Facultad salían echando piedra y así llegaban al centro. Volvían miseria el centro”, recordaba.

5.

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15. 13.

11. La distribución de Ciudad Universitaria se basa en el concepto griego del ágora, entendida en nuestra tradición urbanística como plaza mayor de un pueblo. Allí se erige la escultura El hombre creador de energía; alrededor están el teatro, la alcaldía (es decir, el bloque 16 o administrativo) y cuatro barrios: ciencias exactas y naturales, humanidades, artes e ingenierías.

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12. Se concibió con un impacto social de parque. Los domingos sería visitado por padres de familia y sus hijos. El robo de equipos y las manifestaciones de estudiantes en los años setenta, sirvieron para justificar su posterior cerramiento con mallas.

Su concepción incluyó la asesoría de un equipo norteamericano de expertos en campus, contratado por la Fundación Ford. Los críticos argumentaban una supuesta intención de “agringar” la Universidad.

14. La construcción empezó en 1966. Los arquitectos que participaron en la ejecución fueron Juan José Posada, Ariel Escobar, Augusto González, Edgar Isaza y Raúl Fajardo.

Uno de los asesores extranjeros fue Harold Gores presidente del Educationa Facilities Laboratories. En 1967 visitó los avances. D esa visita escribió: “si cont núan cumpliendo el restan 40 % de la Universidad en forma extraordinaria que h caracterizado el primer 60 %, habrán creado una uni versidad que será clave pa el diseño de universidade en todo el mundo”.


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o cincuentenario

de un proyecto visionario 6.

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7.

Para la construcción del campus se negociaron aproximadamente 314.843 metros cuadrados con el municipio de Medellín. La escritura fue firmada en junio del 1965.

El terreno seleccionado era pantanoso y tenía el antecedente de un negocio fracasado entre el Municipio y el Instituto de Crédito Territorial. Vélez Escobar se empecinó en demostrar que aquel no era problema, que la capa de fango correspondía a inundaciones del río Medellín. Y así fue, a metro y medio de la superficie era una mina gigantesca de material de playa.

8. La unidad arquitectónica, según Cesar Valencia, se logró gracias a que todo el periodo de concepción y ejecución estuvo liderado por un mismo equipo. “Austeridad” fue la premisa fundamental: sin enchapes innecesarios, ni pintura. Además, se aprovechó el cascajo del subsuelo y de una de las fincas de la Universidad trajeron la piedra gris.

17. 16. El Teatro Universitario no estaba concebido en el proyecto inicial. Sobre la marcha propusieron economizar recursos para destinarlos a su construcción. Costó cuatro millones de pesos. La arcilla y el entramado de los ladrillos, fueron inteligentemente seleccionados para evitar costos y garantizar su excelente acústica.

El Teatro Universitario también está diseñado sobre el principio de teatro griego, con la silletería en forma de circunferencia, porque la onda se esparce de tal forma que llega a todo el auditorio.

Es uno de los primeros proyectos del país con planeamiento paisajístico. Para la arborización y los jardines contrataron a un ingeniero agrónomo y a un especialista en árboles. Esto, en parte, favoreció que no se considerara la instalación de aire acondicionado, lo que representaría hoy altísimos costos de mantenimiento.

19.

18. La construcción del campus no solo coincidió con un propósito de expansión física, también se dieron importantes reformas académicas. En este tiempo se crearon varias facultades y se abrieron nuevas carreras.

10.

9.

Al campus se le imprimió un sello de respeto por el peatón, por ello se mantuvieron alejadas las zonas de tránsito y parqueo vehicular.

20.

En 1960 la Universidad tenía 1.497 estudiantes. La apuesta era llegar a 10.000 en 1971. También aumentó el número de profesores de tiempo completo y de medio tiempo: de 113 en 1960, la institución pasó a 518 en 1971.

En 1968 empezó el traslado de la Universidad a las nuevas instalaciones de la Ciudad Universitaria. Se inauguró formalmente en 1969 y tres años después, en 1971, se concluyeron en su mayor parte los trabajos de construcción.

Fuentes: González M. Alberto y Buitrago M. Ángel Gabriel. Ciudad Universitaria, Universidad de Antioquia, 2010. Álvarez E. Tiberio. “Voz y presencia de Ignacio Vélez Escobar”. En: Universidad de Antioquia. Historia y presencia, 1998.


Opinión / Análisis

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El lenguaje y clima electoral Por JUDITH NIETO Profesora de la Facultad de Medicina judith.nieto@udea.edu.co

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l ambiente político que se respira actualmente está marcado por un lenguaje que da cuenta de las tendencias de pensamiento dominantes y de aquellas que aspiran a volverse únicas. Sin lugar a dudas, el lenguaje es un calco de la realidad, y desde él surge y hasta se altera la percepción cultural, social o política del mundo. Indiscutiblemente, siempre se ha respirado un clima retórico desfavorable en épocas electorales. Este ambiente ha permeado visiblemente el discurso político del país, sobre el que hoy cae una bruma que impide el manejo del lenguaje adecuado, ya si proviene de algunos aspirantes, ya si este es manifestado por los electores. Basta observar cómo la diatriba, la ofensa y el lenguaje soez fueron los protagonistas de la cotidianidad vivida previo a las justas legislativas realizadas el pasado 11 de marzo. Escenas marcadas por el atropello verbal y físico a candidatos, ciudadanos, periodistas y fuerza pública se transmitieron continuamente en los diferentes medios oficiales y sociales, a lo largo de las campañas electorales para Senado y Cámara del 2018. Estos acontecimientos dan cuenta de cómo la mentalidad tribal emerge cada vez que aparece el otro, ese otro que piensa diferente, ama diferente

y cree diferente; ese otro convertido, por quienes no comparten su singularidad, en peligroso, amenazante, inconveniente y temido. En consecuencia, el miedo pasa a un lugar privilegiado en el ambiente electoral y se convierte en el imperativo que indica cómo actuar, con quién estar, a quién aplastar y, en lo posible, a quién eliminar; y para ello se acude a la vía física o a la retórica. Así, principalmente con la retórica, la neblina verbal se esclarece en la insidia, el insulto y el odio, como hasta el momento ha predominado en los discursos de algunos candidatos y, particularmente de muchos electores desinformados que actúan animados por la emoción, no por el pensar. Este es un ambiente preocupante, que tiene que ver con el escaso uso público de la razón, como lo enseñó Kant en su ensayo “¿Qué es la ilustración?”. En esta reflexión de 1784, el filósofo alemán respondió a esa pregunta a partir del concepto libertad: “La Ilustración es la libertad de hacer en todo momento uso público de la propia razón” (Kant, 2011, p. 1.). Se trata de una libertad alcanzada cuando es posible emanciparse de cualquier tipo de tutelas, para permitir el logro del trabajo independiente y la madurez característicos del argumento kantiano; una libertad que no nos es innata, pero que se consigue en cuanto el sujeto puede acceder a su formación. En tal sentido, me atrevo a señalar que en Colombia hoy, y desde siempre, esta libertad ha sido la gran ausente; en consecuencia, ese vacío ha contribuido significativamente a enrarecer el lenguaje y a convertir el discurso que alienta el debate político en fuente de manifestación de odio, más que de inconformi-

dad. Las escenas y mensajes actuales elaborados a partir de diferentes lenguajes dan buena cuenta de ello: de la ausencia del uso público de la razón para intervenir con libertad y sin miedo en la polémica propuesta por un sistema político y democrático como el nuestro. Entonces, cuando se carece de la libertad que permite actuar con racionalidad, se está expuesto a que el clima lingüístico contamine y dañe el discurso político; porque el lenguaje puede ser manipulado con fines ideológicos —algo que no es nuevo, ni ajeno a ningún país, ni a ningún sistema—, lo que genera una reacción emocional conducente a la creación de empatías y temores, sentimientos que serán definitivos a la hora de sufragar. Así, se elige con la emoción, no con la razón. Sin embargo, es lo propio de una sociedad con una actitud premoderna y profundamente patriarcal. Para esta afirmación, me apoyo también en los hechos de lenguaje que con estupor he escuchado, contemplado y hasta recibido —sí, también he sido objeto de la perfidia— durante este primer periodo electoral de 2018, marcado, infortunadamente, por la afrenta conducente a animar la retórica narcisista. De lo anterior, se deduce que parte de la sociedad electoral nacional de hoy está alejada de la Ilustración e instalada en un presente marcado por “diversas formas de progreso”, pero aferrada a la nostalgia de un pasado nada mejor al actual. Es una sociedad proclive a ser asistida por el miedo infundido desde el lenguaje; ese miedo que la paraliza para actuar con libertad, para respetar al diferente y para vivir en democracia.

Reconciliación como confianza cívica Por ALONSO CARDONA ARANGO* alonsocardona59@gmail.com

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ada la profunda división de la sociedad colombiana producida, por una parte, por el prolongado conflicto armado y, por la otra, por la solución, la reconciliación de los colombianos es una necesidad imperiosa, pero también es un objetivo de largo plazo; la reconciliación es, más bien, un horizonte, un punto al que se tiende y tal vez nunca se alcance. Un ejemplo es el caso de Irlanda del Norte. En Belfast, su capital, algunos barrios están divididos por un muro, construido para evitar que republicanos católicos y unionistas protestantes se atacaran unos a otros. Aún hay puertas que se cierran en la noche y los fines de semana. El Acuerdo del Viernes Santo suscrito en 1997, que puso fin al conflicto armado, estableció que 25 años después, en 2022, se realice un referendo entre los vecinos del muro para definir si están de acuerdo en tumbarlo. Veinte años después del acuerdo, apenas el 7% de las escuelas están integradas por católicos y protestantes. El concepto de reconciliación, además del largo plazo, se entiende en su dimensión social y política, no personal, subjetiva o espiritual. Hacia esa reconciliación social se avanzará lentamente en la medida que se desarrolle el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, la justicia integral para la paz, la apertura democrática y la reforma rural integral a favor de la población campesina, como lo estableció el Acuerdo final para

la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. No obstante, la construcción de paz se vuelve sostenible cuando la sociedad civil, más allá de los acuerdos firmados entre grupos armados y gobiernos, se apropia de ella y se dispone a reconstruir el tejido social roto por el conflicto armado y la polarización. De hecho, una parte significativa de la sociedad civil tomó en sus manos la construcción de paz: apoyó la negociación, votó sí en el plebiscito, se movilizó para pedir que sea respetado el acuerdo, recibió a los miembros del partido de la Farc como ciudadanos con derechos a expresarse políticamente. Toda la sociedad ha sentido el efecto real de la disminución de la violencia, de los muertos y del miedo. Otra parte de la sociedad mantiene diferentes grados de desconfianza frente al acuerdo y frente a las Farc. Contra toda evidencia, cree que no se han desarmado ni abandonado la lucha armada, que la voluntad popular fue burlada después del plebiscito, que el acuerdo es ilegal e ilegítimo y que los derechos que adquirieron los excombatientes a una justicia transicional y a su participación política es una dádiva inmerecida. Esa parte ni siquiera ha pensado que la oposición hizo hasta lo imposible para debilitar el gobierno, justamente cuando se necesitaba una sociedad unificada para adelantar la negociación a nombre de toda la nación. Lo más grave es que hay una minoría induciendo a la ciudadanía a que desconozca las normas constitucionales y legales ya adoptadas por el Estado para implementar el acuerdo. Esta conducta ha agudizado la polarización, en medio de la cual 282 defensores de derechos humanos y líderes sociales perdieron la vida en 2017

—según la Defensoría del Pueblo—, 50 personas pertenecientes al partido de la Fuerza Armada Revolucionaria del Común, Farc. Los enfrentamientos entre grupos de simpatizantes y adversarios de candidatos, el conato de asonada en puestos de votación el 11 de marzo por falta de tarjetones para las consultas, exigen prender la alarma de alto riesgo y confirman que un sector de la sociedad no acepta la coexistencia con los excombatientes y prefiere el castigo para el cierre del conflicto. (…) Pero para coexistir, incluso esta diferencia tan profunda sobre el Acuerdo de paz se debe tramitar con un espíritu diferente, avanzar hacia la reconciliación y hacia la no repetición del conflicto. Y eso se puede lograr si todos los actores respetan las instituciones democráticas. Si todos tenemos esa confianza podemos tramitar democráticamente la polarización hacia una sociedad pluralista, capaz de incorporar todos los puntos de vista e intereses de la comunidad. En eso consiste la reconciliación asumida como confianza cívica. No implica perdonar a nadie, ni estar de acuerdo con la opinión de nadie, sino respetar las instituciones, desterrar las vías de hecho y la violencia, permitir que todos ejerzan los derechos otorgados por la Constitución y la ley. La confianza cívica es horizontal, entre ciudadanos, pero también es vertical, del Estado hacia los ciudadanos. Necesitamos un estado confiable, que garantice los derechos a todos los ciudadanos y cumpla la misión de suministrar bienes públicos para la convivencia. (…) *El autor es integrante de Conciudanía, organización que, a su vez, hace parte de la Plataforma de seguimiento político de Antioquia, Sepa.


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El estreno de la Farc

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Memoria, territorio y Universidad*

Por GERMÁN DARÍO VALENCIA AGUDELO Profesor del Instituto de Estudios Políticos german.valencia@udea.edu.co FREDY ALEXÁNDER CHAVERRA COLORADO Estudiante del pregrado en Ciencia Política fredy.chavera@udea.edu.co

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esde la década de 1980 las Farc deseaban cambiar “las botas por votos”. Esta intención fue evidente a partir de las negociaciones de paz que inició en La Uribe, Meta, con el gobierno de Belisario Betancur. Desde aquel momento y hasta la firma del Acuerdo del Teatro Colón, en noviembre de 2016, se observó una demanda constante de las Farc para que se les permitiera participar en política. Por eso, una vez en La Habana, insistieron para que en el Acuerdo Final quedara explícita la disposición de que, una vez dejaran las armas, pudieran transformar su organización en partido político legal. Y así ocurrió. En agosto de 2017, una vez finalizado el programa de desarme y desmovilización, se creó el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común —Farc—, la nueva plataforma partidista para competir en democracia por ocupar cargos de elección popular. Sin embargo, como un estímulo para facilitar su reincorporación política, el Acuerdo les otorgó ciertas condiciones excepcionales y transitorias de participación, entre ellas, 10 curules en el Congreso de la República, cinco en Cámara y cinco en Senado, por dos períodos electorales (2018-2026), sin necesidad de superar un umbral mínimo de votos. Fue en esta dinámica electoral donde el pasado 11 de marzo se presentó el debut de la Farc en la política nacional. Los antiguos líderes y comandantes participaron como ciudadanos y encabezaron las listas al Senado y Cámara, entre ellos Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Victoria Sandino, Olmedo Ruiz y Jesús Santrich. Y, aunque los resultados electorales no fueron los esperados —pues su listado sacó 52.532 votos para el Senado, equivalente al 0,34% de la votación válida, y para Cámara 32.636 equivalente al 0,21%—, todo el país ganó. La fotografía de Iván Márquez depositando su voto en las urnas nos recordó que, a pesar de la larga espera, el fin de la guerra es posible. Que la consecución de la paz por la vía de la negociación política es alcanzable. Que otorgarles a los alzados en armas incentivos, como el de la participación en política, permite quitarle muchos hombres a la guerra y además evitar el aumento de millones de víctimas. En definitiva, el estreno de la Farc en la política nacional debe considerarse por todos como uno de los mayores acontecimientos de nuestra historia. Por ello, debemos insistir en las negociaciones de paz con el ELN y también en el respeto a todas aquellas personas que han decidido sensatamente dejar las armas y buscar el apoyo popular a través del sistema electoral. En este mismo camino, esperamos que la participación de la Farc en el Congreso durante los próximos ocho años sea destacable; que los diez congresistas del nuevo partido se articulen como una bancada seria, propositiva, crítica y rigurosa en su función de control político; y que esa buena labor tenga como premio una opinión pública favorable y el mantenimiento de la Farc como un proyecto político viable en el largo plazo.

Por JOHN MARIO MUÑOZ LOPERA** Presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia

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as secuelas de la guerra en Colombia no son asunto del pasado; están presentes y lo estarán por mucho tiempo más, no solo por la continuación de la guerra por otros actores o las disidencias de los grupos que pactaron el acuerdo de paz en La Habana, sino porque la tramitación, la aceptación y el perdón pasan por la memoria histórica como un hecho de un pasado terrible, que habita el presente y habitará el futuro de tantas víctimas de las violencias en el país. Las negociaciones con las Farc han reducido sustancialmente las muertes, desapariciones, desplazamientos y demás desmanes que trae la guerra con este grupo armado; no obstante, las causas y otros actores del conflicto armado siguen vigentes y activos en buena parte del territorio. Son décadas de violencia que no han permitido construir una nación moderna, pero menos tramitar y desentrañar los hechos de violencia de estas décadas de horror en el país; un punto fundamental para empezar a conjurar este drama es la memoria histórica. Hablar de memoria presupone indudablemente hablar de recuerdos; la memoria está conectada a ellos, son pequeños hilos que van ayudando a construir el relato de algo que sucedió, algo que importó, que ya no está o que anhelamos; esos pequeños hilos frágiles y fuertes hacen que la memoria sea una paradoja, a veces tan débil y quebradiza, otras tan fuerte y tan sentida, tan llena de significados. ¿Por qué el acto de recordar se vuelve tan escurridizo en unos y tan decidido en otros? Quizá porque el acto de recordar implica un ejercicio voluntario, de traer a la luz, al presente, todo aquello que quedó oculto en nuestra memoria, aquello que nos hizo gratamente felices o aquello que quizá queremos olvidar porque duele, porque ha hecho profundas heridas en nuestra alma; porque hay sucesos que simplemente se quieren olvidar, se pueden olvidar, y que algunos quieren que olvidemos; pero contradictoriamente estos motivos pueden ser también los que alientan el recuerdo, recuerdo que luego se convierte en memoria, mi memoria, tu memoria, nuestra memoria. Como dice Halbwachs, “el recuerdo es en gran medida una reconstrucción del pasado con la ayuda de datos tomados prestados al presente y preparada, además, por otras reconstrucciones hechas en épocas anteriores de donde la imagen de antaño ha salido ya muy alterada [...]. No hay en la memoria vacío absoluto, es decir, regiones de nuestro pasado hasta tal punto fuera de

nuestra memoria que toda imagen suya no pueda relacionarse con ningún recuerdo, y sea una imaginación pura y simple, o una representación histórica exterior a nosotros” (196: 210). El territorio es fundamental no solo desde el significado del espacio, sino en los referentes sociocultural, comunitario y familiar, se debe dar la voz a tantas personas que desde la distancia miran con añoranza lo que pasó con sus vidas, sus seres queridos, sus amigos, sus dinámicas; esto va más allá de una atención puntual, es el reconocimiento y la construcción de lo acontecido para buscar caminos de resarcimiento institucional y social. Memoria y territorio son dos elementos indisolubles, que se requieren para llegar no solo a un proceso de reconocimiento de la tragedia de la guerra para tantas víctimas, sino que son la urdimbre para destejer el pasado doloroso, aceptar y vivir el presente incierto y tener la posibilidad de un futuro, con una tramitación menos hostil de lo vivido, son espejos de la resignificación del cuerpo y el recuerdo, del dolor situado. En síntesis, una forma de reconocer al otro en su corporalidad individual, emocional y social. La Universidad, llegó tarde al proceso de la paz, lo hizo más por la presión externa que por un proyecto sistemático y profundo de la lectura académica y de intervención de sus posibles acciones; han sido más ejercicios puntuales y coyunturales que propuestas de largo aliento que articulen instituciones, disciplinas y propuestas, propio del deber ser de la Universidad, por su presencia regional y porque Antioquia en las últimas décadas ha sido uno de los departamentos epicentros de la guerra. La carencia de iniciativas sistemáticas, la falta de voluntad política, no han permitido que estas propuestas se proyecten sólidamente en la Alma Máter. La función de la Universidad, en relación con la memoria y el territorio, debe ser no solo investigar estos acontecimientos como lo viene haciendo, sino liderar procesos en las diversas dependencias que han trabajado estos temas, articular saberes con base en investigaciones pertinentes y con impacto social; esta institución debe trabajar para resignificar el territorio y la memoria, como forma no solo de resarcir a las víctimas de la guerra, donde sus derechos han sido conculcados, sino de pensar en el acompañamiento a través de la memoria de reconocer y lograr que otros reconozcan la tragedia humanitaria que se ha vivido, y ver en el territorio una nueva esperanza para un trabajo que debe iniciarse o continuarse de manera responsable y permanente, desde la diversas sedes que tiene la Universidad en zonas donde el conflicto ha sido más fuerte. Referencia Halbwachs, Maurice, (1968). Traducción de un fragmento del capítulo II, la memorie collective. Reis: s.d. 65-95. * Texto correspondiente a la columna “Ágora”, responsabilidad de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia, Asoprudea. ** Doctor en gobierno y políticas públicas


Opinión / Análisis

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Presencia del egresado*

Lengua, literatura y creación en la Universidad Por EFRÉN GIRALDO** Escritor, profesor investigador capodistria@gmail.com

El fomento de las capacidades creativas supone una oportunidad para fijar la lengua, a través del uso de sus potencialidades estéticas, expresivas y antropológicas. Otras razones son más de orden sociológico y cultural. La literatura como hecho social merecería una formalización profesional en la academia, de manera similar a como ocurre con las artes, que encuentran en la universidad uno de sus espacios naturales de incubación.

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na vieja creencia sostiene que la Universidad es el lugar donde se estudia la literatura, el espacio donde tienen lugar la crítica y la teoría, se fomenta la lectura profesional y establecen los valores y jerarquías. Mientras que la producción y la invención, la creación, la apuesta estética, el riesgo, el experimento y la búsqueda, vienen de una especie de afuera constitutivo: el mundo editorial o, incluso, el espacio donde solo habita el creador genial, socorrido por las fuerzas de la inspiración. En los últimos años, los programas de escritura creativa han venido ganando terreno en el ámbito universitario. Lo que empezó hace algunas décadas como un espacio limitado de extensión tiene ahora una presencia fuerte en programas formales de pregrado y posgrado. Y, de hecho, es un componente infaltable en la agenda amplia de los estudios literarios, entendidos ahora como una cadena que incluye creación, producción, distribución, consumo y patrimonialización. Este surgimiento se explica por razones de tipo pedagógico y psicológico. El fomento de las capacidades creativas supone una oportunidad para fijar la lengua, a través del uso de sus potencialidades estéticas, expresivas y antropológicas. Otras razones son más de orden sociológico y cultural. La literatura como hecho social merecería una formalización profesional en la academia, de manera similar a como ocurre con las artes, que encuentran en la universidad uno de sus espacios naturales de incubación. Existe también una razón derivada de la vieja distinción epistemológica entre teoría y práctica, pero que, bien mirada, proviene del sentido común. La aproximación a los problemas creativos implica el desarrollo de una aguda conciencia crítica, además del aprestamiento para un oficio. Del mismo modo, la vocación por la escritura se relaciona con una inclinación por la lectura. En Colombia, la creación ha sido hasta ahora desdeñada en los currículos de lengua y literatura y su aparición ha sido esporádica o informal. Los talleres literarios propiamente dichos son recientes, aunque actualmente hay varios programas de maestría en escritura creativa y algunos pregrados que incluyen una opción o área en creación. Lo que en los años sesenta empezó como un deseo de agrupación de los escritores es ahora un campo fértil para atraer estudiantes al ámbito literario. Estudios recientes muestran cómo entre los oficios más codiciados por los

jóvenes que desean estudiar humanidades están los de librero y escritor1. Esto obedece a que, quizás cada vez más, la creación se ve como una opción de vida feliz y apasionante. Aunque, más allá de lo puramente coyuntural, y de la simple moda, hay argumentos complementarios para privilegiar la enseñanza de la creación con palabras. En primer término, el vínculo con lo creativo favorece una apropiación genuina del mundo del libro y ayuda a la agrupación societal en torno al hecho literario. Como todos los otros grupos, el de los creadores literarios cae bajo lo órbita de la profesionalización. Por otro lado, se contribuye al perfeccionamiento del instrumento lingüístico por vía de un estímulo a una innovación estética, apoyada en la racionalidad que promueve la academia. La tan cacareada relación entre investigación y creación tiene en la escritura creativa uno de sus puntales. De la misma manera, la apuesta por la formación de escritores agencia una conciencia crítica sustentada en el deseo de participación en una tradición. La literatura puede tener un lugar más amplio en el currículo. Y una manera de hacerlo es dar entrada a estrategias didácticas y recursos que aprovechen el potencial de la creación. Los argumentos económicos y de campo cultural no deben desdeñarse: con un estímulo formal a la invención y la escritura, se da impulso a las economías de base creativa y se apoyan formas de generación económica conectadas con los derechos de autor, la cultura, las artes y el patrimonio. La creación artística es un componente infaltable en cualquier sociedad del conocimiento, y se convierte en alternativa económica y laboral en momentos de vaivenes macroeconómicos o crisis de materias primas. Sin embargo, los argumentos sociales, antropológicos y filosóficos son más importantes. Si entendemos que la literatura es una actividad humana fundamental para las necesidades del espíritu, al estimularla la universidad gana una forma más potente de influir en la sociedad y la cultura. Y lo puede hacer a través de lo más vivo que tenemos: el espacio de posibilidades de la lengua y la metáfora.

* Columna promovida por el Programa de Egresados de la Universidad de Antioquia. **Egresado de la Licenciatura en Español y Literatura (1999), de la Maestría en Historia del Arte (2006) y del Doctorado en Literatura (2012).

Egresado de la Universidad de Antioquia: actualice sus datos para recibir información de la Alma Máter. Envíe a programaegresados@udea.edu.co su nombre completo, cédula, correo, celular y teléfono fijo. O comuníquelos al teléfono (57-4) 2198995.


Cultura

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Premios Nacionales de Cultura Universidad de Antioquia

50 años en el alma Por ÓSCAR ROLDÁN ALZATE Jefe del Departamento de Extensión Cultural oscar.roldan@udea.edu.co

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os Premios Nacionales de Cultura Universidad de Antioquia han llegado a su edición 50. Su origen está íntimamente ligado a la génesis de la Ciudad Universitaria, la cual se comenzó a habitar finalizando la década del 60. 1968, bisiesto. Este año pasaron cosas memorables. El mayo francés, por ejemplo, gritó a los cuatro vientos consignas que desde las calles parisinas iluminaron la senda de las resquebrajadas utopías modernas. Ese asunto de ser, además de iguales, sujetos autónomos, distintos, sirvió de telón de fondo para que las disciplinas sociales y humanas reclamaran un sitial al lado de las ciencias y, muy especialmente, para que se comenzara a reconocer al otro diverso, para que la cultura se quitara las incómodas zapatillas y se volviera simplemente cultura, y que las artes empezaran a evadir el molde clásico que las enmarcaba con laminilla de oro o las instalaba altas, en basamentos inalcanzables. Desde ese año las esculturas se humanizaron, se fueron a la calle a reclamar justicia con jóvenes que inundaron las ciudades con su altivez y visión de futuro inquieto. Seamos realistas, pidamos lo imposible fue una de esas frases que resonó en el globo. En Colombia, al igual que en el resto de América Latina, las consignas fueron atentamente escuchadas, e incluso aplicadas. Pero ese 68 lo hicimos propio, lo convertimos en un año de quiebre con hechos que hoy tenemos grabados muy adentro. La ciudad de Medellín, con apoyo decidido de la empresa privada, presentó una bienal de arte que cambió el espectro de la cultura de “un país cerrado”, como lo llamó Marta Traba refiriéndose a la escasa hospitalidad brindada a los fenómenos foráneos por parte de las élites. Pocos saben que la primera Bienal de Coltejer inauguró el edificio que hoy por hoy alberga nuestras

colecciones patrimoniales. El Museo Universitario fue sede central de las dos primeras bienales de arte, e imprimió su carácter a este evento que hoy es recordado como un hito de la historia cultural de nuestro país. Ese mismo año, la Ciudad Universitaria comenzó a ser el sitio de peregrinación académica de las juventudes paisas. La cartografía del Valle de Aburrá cambió, pues esta casa bicentenaria mudó muchas de sus sedes al norte de la ciudad. Ese mismo año, y con la idea de extender el fervor del arte que despertó la Bienal, el Instituto de Artes Plásticas, génesis de la Facultad de Artes, abrió la senda de una de las políticas institucionales más queridas en la Universidad de Antioquia en materia de cultura, los Premios Nacionales de Cultura. Ese año se convocó al primer Salón nacional

de artistas jóvenes colombianos, el cual otorgó premios en pintura, dibujo, escultura y grabado. Mariana Varela, Raúl Marroquín, Éver Astudillo, Javier Restrepo y Marta Helena Vélez fueron algunos de los artistas premiados en esa primera edición, de una dinámica que cincuenta años después ha alcanzado 130 premios convocados, en siete diferentes categorías y 17 modalidades que cubren el amplio espectro creativo de las artes, los estudios y la gestión cultural, algo que se consolida como la más completa oferta de incentivos a la creación brindada por una universidad pública en Colombia. Y es que es difícil encontrar una voluntad institucional similar en el panorama nacional, que reconozca que los esfuerzos en materia de incentivos a la creación es a la vez una forma de extender a las

comunidades cercanas al claustro lo más noble del conocimiento: la inspiración que la creatividad humana alcanza a través de las artes y de los fenómenos de la cultura. Llegar al cincuentenario de los Premios es arribar también a un lugar de la memoria colectiva de la vida de la institución y su relación con la sociedad; es tocar el alma de la Ama Máter de los antioqueños, pues en esta fecha se juntan anhelos con logros colosales de muchos artífices que apostaron por una institución humanista, comprometida con la diversidad de la creación, evidente en el conocimiento que conserva, alimenta y recrea. Quizá por azar o por designio, este año se convoca nuevamente al Salón Nacional de Artes en su edición 44a. Premio originario y que en esta ocasión quiere hacer énfasis en uno de los medios más nobles de las artes: el dibujo. Por su parte, el cuento es la modalidad citada por el 36° Premio Nacional de Literatura; y cierra la lista de la convocatoria regular el 8° Premio Nacional de Investigación y Gestión Cultural, con la modalidad en estudios en cultura. Una cuarta modalidad, con características especiales, será testimonio para la historia, teniendo en cuenta la efemérides que vivimos: el Premio Campus 50, escultura monumental, se convoca buscando dotar al parque artístico universitario de un testigo que señale el camino que traza hoy la academia en conjunción con la sociedad. Campus 50 es la oportunidad para conmemorar por partida doble la vida de la Universidad, y en este sentido espera que los artistas escultores del país se dispongan a pensar los nuevos retos de la universidad del siglo XXI, especialmente los referidos a un panorama de reconciliación nacional, donde la naturaleza y la conciencia ecológica serán garantía de bienestar para nosotros y las futuras generaciones.


Cultura

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PARÍS. De Saint-Denis a Giverny – Una historia de catedrales, palacios y jardines –

Foto: Sara Fernández

Por CARLOS ARTURO FERNÁNDEZ URIBE Profesor de la Facultad de Artes carlos.fernandez@udea.edu.co

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l programa de “Viajes académicos - Proyecto de turismo cultural” es una actividad de extensión universitaria que surge de la Maestría en Historia del Arte. En coherencia con los objetivos del posgrado, el proyecto busca favorecer una aproximación profunda y real al arte, la historia y la cultura de las regiones visitadas. En efecto, desde la perspectiva de la disciplina de la historia del arte es indispensable no solo hacer reflexiones teóricas acerca de los fenómenos artísticos sino, ante todo y como punto de partida, entrar en contacto con las obras mismas. En el contexto contemporáneo, el acercamiento al arte se ha desplegado a través de recursos que hace pocos años eran imposibles de imaginar. Hoy podemos asistir en directo a los procesos de restauración de las grandes creaciones del pasado, como ocurrió con el “David” y con el “Moisés” de Miguel Ángel; o ver en primera fila los desarrollos de una excavación arqueológica en México o en Egipto. Incluso podemos visitar de manera virtual muchos de los principales museos del mundo y disfrutar del

mismo modo de grandes exposiciones, como ocurrió con la muestra de las esculturas de Fernando Botero en los Campos Elíseos de París. No es exagerado decir que la nuestra es la generación humana que más obras de arte ha conocido; nunca antes existió una persona, por erudita y sabia que pudiera haber sido, que a lo largo de su vida viera tantos productos artísticos como los que puede hoy disfrutar cualquier persona a través de una conexión a internet. Sin embargo, el contacto directo con las obras de arte es una experiencia irremplazable, de la misma manera que jamás el correo electrónico podrá sustituir el placer y el potencial comunicativo de la conversación cara a cara con una persona que amamos. Porque, en definitiva, lo que buscamos frente a la obra de arte es la posibilidad de desarrollar una experiencia estética que nos ponga en comunicación con ella, nos permita dialogar y, en definitiva, amarla. E.H. Gombrich, quizá el más reconocido historiador del arte del siglo XX, lo señalaba con claridad: “No es necesario decir que si existe un campo de conocimientos imposible de dominar únicamente a través de las lecturas, es el de la historia del arte. Cualquier amante del arte buscará una oportunidad de viajar y pasar tanto tiempo como le sea posible contemplando monumentos y obras de arte”.

Por eso, aunque a nadie se le ocultan las dificultades que entraña un proyecto de esta clase, la Maestría en Historia del Arte plantea sus viajes académicos. A partir de 2012 hemos realizado 11 viajes a Italia, Egipto, Turquía, Grecia, India, las ciudades imperiales de Europa central, Portugal y Marruecos. En estos programas se da un énfasis particular al conocimiento del arte y de las manifestaciones culturales que se han desarrollado a lo largo de la historia, lo mismo que a los testimonios que nos revelan los procesos y vicisitudes del pasado. Por eso, prestamos una especial atención a los espacios urbanos que concentran las principales creaciones artísticas y arquitectónicas de los pueblos, sus manifestaciones políticas y religiosas, sus museos, monumentos y sitios arqueológicos. También privilegiamos el contacto con la naturaleza y los paisajes más característicos de las distintas regiones, con la certeza de que la convivencia con la naturaleza es un elemento determinante de la cultura. El viaje PARÍS. Entre Saint-Denis y Giverny –una historia de catedrales, palacios y jardines–, entre el 23 de junio y el 11 de julio de 2018, recorre un arco temporal (“entre Saint-Denis y Giverny”) que abarca desde la aparición del gótico hasta las manifestaciones del arte contemporáneo, recordando el espacio privilegiado que

París ocupa en esa historia. Pero, además, queremos insistir en que, tras la religión de las catedrales, se impuso el poder de los palacios; y que esos intereses más terrenales llevaron al disfrute de la naturaleza en los jardines y al descubrimiento del paisaje por el arte del siglo XIX que, al menos parcialmente, sentó las bases de las estéticas contemporáneas. Los participantes en un viaje cultural se preparan espiritual y conceptualmente para aprovechar todas las experiencias que el viaje les puede ofrecer. Esa preparación se logra a través de cursos, charlas, lecturas y demás modos de información, propuestos desde la coordinación del programa para abrir los sentidos y la mente al mejor aprovechamiento de la experiencia que se enfrenta. En el curso del viaje, los profesores acompañantes mantienen un diálogo permanente con los viajeros para ayudar a consolidar la vivencia del encuentro con la historia, la cultura y el arte. Esta es una propuesta para vivir intensamente una inmersión profunda en la historia del arte y la cultura, dirigida a todas las personas interesadas, vinculadas o no a la Universidad de Antioquia. Informes: en la página de la Facultad de Artes, en el portal web www.udea.edu.co, teléfonos 2198887 o 2195887, 3117334222, y (1) 3172919 ext. 125.


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Un “case” por la cultura Por ANDRÉS FELIPE GALLEGO P. Comunicador Programa Cultura Centro cultura.centro@udea.edu.co

Investigación en ciencias sociales, humanidades y artes. Debates para su valoración Medellín, Fondo Editorial FCSH / Universidad de los Andes, 2018. Editores: Gabriel Vélez Cuartas; Carlos Andrés Aristizábal Botero; Carlo Emilio Piazzini Suárez; Lina M. Villegas Hincapié; Gabriel Mario Vélez Salazar; Rodolfo Masías Núñez. Disponible en impreso y en e-pub

El problema de la validez en la investigación en las ciencias, el humanismo o el arte moderno se ha convertido, en el último siglo, en un problema que pasa de la solidez de los argumentos o la consistencia de la obra creada, a las configuraciones sociales de las redes en las que se gesta ese conocimiento. Cuando investigar se observa como un problema social, político y comunitario, el problema de la verdad se convierte en un asunto de valoración social sobre el resultado ofrecido, después de procesos altamente formalizados. Justo esta transformación es la que permite que la investigación en las artes y las humanidades entre en tensión, en la definición de lo que significa investigar, con la investigación científica experimental.

El psicoanálisis en diálogo con la epistemología: un programa de investigación Medellín, Fondo Editorial FCSH, 2018. Autor: Juan Manuel Uribe Cano. Disponible en impreso y en e-pub

Si no se puede revisar el psicoanálisis con las herramientas propias de la ciencia, con las epistemologías y sus criterios de validación, no podrá decirse que se eleve por encima del estatuto de un saber pseudocientífico, religioso y lleno de vericuetos propios de saberes gnósticos, de los saberes para iniciados y constituidos desde cenáculos diferentes a los centros de la ciencia y la universidad.

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Cómo vamos? y ¿Qué falta? fueron las preguntas que guiaron el encuentro que en días recientes sostuvo el rector saliente Mauricio Alviar Ramírez con representantes y líderes de entidades y organizaciones que hacen parte de la Alianza Cultural por el Centro, para evaluar el pacto de voluntades firmado por cerca de 60 instituciones en 2017, las cuales decidieron apostarle a la consolidación de la agenda cultural del Centro de Medellín con visión transformadora del territorio. Pilar Velilla, gerente del Centro, resaltó el papel que asumió la Universidad de Antioquia como promotora de la Alianza, y coincidió con Sergio Restrepo, gerente del Claustro Comfama, en el rol articulador destacado que la Alma Máter ha cumplido entre las entidades firmantes del acuerdo. Velilla subrayó el compromiso de la Universidad con el Centro de la ciudad al trasladar una dependencia y talento humano para reactivar la agenda cultural en el Paraninfo. Néstor López, director de la Corporación Ateneo Porfirio Barba Jacob, enfatizó en la necesidad de retomar actividades que “en su momento hicieron que asistir al Paraninfo fuera casi una obligación para las personas interesadas en la cultura”. Trajo a la memoria programas de referencia y que están en el imaginario colectivo como el Martes del Paraninfo. Juan Carlos Sánchez, director del Teatro Pablo Tobón Uribe, valoró la presencia de la Universidad en la Alianza como una participación que ha propiciado la integración y un clima de cooperación y trabajo conjunto entre centros culturales de pequeño, mediano y gran formato, más allá de la competencia. Óscar Vidal Cagigas, gerente administrativo del Banco de la República, manifestó la necesidad de una política que garantice la presencia activa de la Universidad de Antioquia en el Centro de Medellín como una apuesta perdurable. Al respecto, Jorge Mario Puerta, director ejecutivo de Corpocentro, expresó que “ha faltado hacer visible lo que se está haciendo, porque muchas cosas no se cuentan. Sin duda lo mejor que nos pudo haber pasado fue tener a un grupo de instituciones del Centro y trabajando por él”.

En la misma dirección, Juan David Belalcázar, director de la Casa centro cultural, afirmó que aún falta hacer más evidente la premisa del Paraninfo como espacio de puertas abiertas, para que la ciudad sepa que cuenta con “un oasis en pleno centro”. Mónica Pabón, directora de Funpades, invitó a enriquecer la presencia institucional en el Centro mediante la reflexión frente a la educación y la responsabilidad de la sociedad en su conjunto como cuidadora de este espacio de ciudad. “El compromiso que asumieron la Universidad de Antioquia y Comfama al apadrinar la Plazuela de San Ignacio debe ser replicado por otras instituciones que se comprometan con el espacio público, y esto solo se logra a través de la reflexión y la educación”, indicó Pabón. Cristóbal Peláez, director del Teatro Matacandelas, enfatizó en la necesidad de habitar el Centro y destacó que “con presencias como la Universidad de Antioquia desde

el Paraninfo, Comfama desde el Claustro y el mismo tranvía que le ha dado vida peatonal a Ayacucho tenemos una nuez que se puede estar convirtiendo en modelo”. Ahora —agregó— “lo que necesitamos es tener más instituciones activas porque ya hemos visto que con programas como Caminá pa’l Centro, donde se ha visto la unión de las instituciones, se le ha dado al Centro un papel de espacio casi turístico para no turistas, visitantes que vienen de Medellín y se sorprenden al ver lo que tenemos en el Centro”. Los asistentes coincidieron en destacar que el liderazgo académico y la tradición de una institución como la Universidad “alma máter de todos”, es parte de la garantía de una labor que trasciende su rol episódico y permite ir alcanzando los anhelos sociales de transformación, convivencia e inclusión en el largo plazo, a través de la cultura como fuerza movilizadora por su gran componente ético y estético en el territorio. Foto: cortesía Programa Cultura Centro


Publicaciones / literatura

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Óscar Hernández: la sonrisa del poema Por LUIS GERMÁN SIERRA J. Coordinador cultural de la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz german.sierra@udea.edu.co

Foto: Jairo Ruiz Sanabria

Colombia es un país donde todos somos iguales, aunque hay unos más iguales que otros”, se dice por ahí, irónicamente, para significar que, pese a la demagogia de las frases hechas, en este caso la desigualdad está “vivita y coliando”. Lo anterior viene a cuento porque el poeta Óscar Hernández Monsalve, autor de una obra relativamente extensa en los géneros de poesía, cuento, novela, reportaje y artículos de prensa, y con no pocas páginas memorables en ese conjunto, nunca tuvo trascendencia nacional; muy poco (o nada) se le mencionó en los círculos literarios del país. Y no conozco una antología (tal vez en alguna de las que hizo Rogelio Echavarría) de poesía colombiana donde se le incluya. Un escritor inexistente, inmerecidamente, fuera de Antioquia. Es probable que a la crítica del país y a los antólogos les hubiera parecido un poeta muy local, de palabras muy comunes y corrientes y muy coloquiales (lo mismo que ocurrió con Tomás Carrasquilla, por ejemplo, y por poco con Fernando González). Aunque otros artistas y otros escritores hayan reconocido su importancia y hayan sido amigos suyos, como el propio Fernando González, Dora Ramírez, Carlos Castro Saavedra, Manuel Mejía Vallejo, Fernando Botero, Fernando Charry Lara, Juan Manuel Roca, Lucía Donadío, Santiago Mutis y Jairo Morales, entre otros. Menos mal que Hernández Monsalve (Medellín, 1925-2017) tenía magnífico humor y con gran bonhomía le restaba importancia a ese desconocimiento. Nunca le importó la trascendencia y el deslumbramiento. Nunca creyó en los premios y los reconocimientos, aunque recibió algunos. Creyó, con razón, que todo eso era superfluo ante la obra misma, ante lo que realmente significaba la creación. Y era un gran crítico de la realidad que lo circundaba. Basta leer sus columnas periodísticas donde se ocupaba, con excelente humor, de la cotidianidad, de las noticias “trascendentales”. O en las contadas entrevistas que concedía, donde se despachaba contra las “ofensas de la realidad”.

Se desempeñó en varios oficios, como quien baila muy bien y se le mide gustoso al ritmo y a las parejas que vengan. Fue libretista, actor de televisión y de cine, boxeador,

tangófilo, futbolista, fundador y director de varios medios, traductor, imprentero, columnista de prensa, escritor. En poesía es el autor de un libro, Las contadas palabras, de 1958,

que es como un clásico de las letras de nuestra región (en el resto del país es posible que conozcan ese título, pero el libro, seguro, no se conoce). Y ese poema, que le da título al libro, es como un ABC de toda su poesía y de toda su literatura, a decir verdad. “[…] conocemos apenas muy contadas palabras, / sabemos dos o tres o cuatro… / hombre, caballo, alambre, arroz. / Que digan los poetas: / Atardecer, crepúsculo, navío; / nosotros no entendemos más que cuatro palabras, / la última es arroz. […]”. No conoció las poses de escritor (aunque su elegancia era singular) y por eso su decir era elemental, como el de Castro Saavedra, como el de Neruda, tal vez como el de César Vallejo, a quien leyó y a quien escribió un bello poema. Sus libros fueron publicados por editoriales independientes (Sílaba editó varios de sus títulos), por la Imprenta Departamental de Antioquia, por la Universidad Nacional de Colombia, por la Universidad Externado de Colombia. Y poco más, aunque no menos importante, porque en algunas ocasiones él mismo armaba sus libros y se los entregaba en la mano a sus amigos. Artesanía impagable. Fernando González dijo que “Óscar Hernández es como casa sin puertas y por eso vive en él la realidad, la vida”. Y por eso no es importante que, cuando murió, casi no fue noticia (ni para los medios ni para otros escritores) que hubiera muerto uno de los poetas más importantes de Antioquia y del país. Es probable que ellos se ocupen de asuntos más trascendentales y de otras famas. Pero en él vive “la realidad y la vida”, qué duda cabe.

Las contadas palabras Escribe, hermano, escribe para que hagamos un poema, pero ha de ser escrito con las manos, con nuestras manos de hombre. ¿Y por qué así un poema, con tan pocas palabras? Porque todas las cosas deben hacerse así, como Dios hizo el mundo, con su fe, con sus ojos y con su voluntad. Además, conocemos apenas muy contadas palabras, sabemos dos o tres o cuatro… hombre, caballo, alambre, arroz. Que digan los poetas: atardecer, crepúsculo, navío; nosotros no entendemos más que cuatro palabras, la última es arroz.

Hay que escribir para los hombres, para el ladrón y para el santo. Los hombres del mundo dicen sencillamente: hombre, caballo, alambre, arroz. Que este poema, hermano, sea claro a los ojos de los que no comprenden: atardecer, crepúsculo, navío. Y es que todos los hombres, iguales a nosotros entienden solamente: hombre, caballo, alambre, arroz. Desde la humilde esquina de mi casa mi mano grande dice adiós y se mueve en el aire para todos. Decid conmigo, amigos: hombre, caballo, alambre, arroz.


Publicaciones Novedades Editorial UdeA

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U. de Antioquia, con más de 300 títulos en la Filbo 2018

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omo en anteriores ediciones, este año la Editorial Universidad de Antioquia también se hace presente en la versión 31 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, del 17 de abril al 2 de mayo de 2018. Los visitantes al stand 548 A (Corferias, pabellón 3, nivel 2) disponen de una oferta de más de 300 títulos del sello Editorial Universidad de Antioquia, además de una muestra de las publicaciones de las unidades académicas de la Universidad, de la Corporación para Investigaciones Biologías —CIB— y de la Fundación San Vicente de Paúl, así como de los suvenires de la Tienda Universitaria.

La vinculación de la Universidad a esta nueva edición de la Feria del Libro de Bogotá incluye la realización de actividades académicas como la presentación de cuatro de los 42 títulos novedades del sello Editorial, a saber Certeza de lo imborrable. El cine en busca sentido (volumen 2) de Santiago Andrés Gómez Sánchez; El eco de las cosas de Juan José Hoyos; Cuatro novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, y Los invisibles de lo visible. La imagen explicada de Ana Cristina Vélez. Los lectores de ALMA MÁTER y los asistentes a la Filbo 2018 puenden encontrar en este especial los títulos de las novedades y un acercamiento a la obra de algunos de los autores.

Cuento libros Por CARLOS VÁSQUEZ T. Jefe del Departamento de Publicaciones de la Universidad de Antioquia

Si alguien me preguntara le diría. Qué estoy leyendo. Los libros que llevo. Mi padre se asombraba con mis libros. Él no iba a leerlos, celebraba verme ahí, con ellos. Y hacía lo que fuera por darme libros. Incluso me regaló los estantes para que los libros estuvieran conmigo. Y diría, los libros que he contado, lo que equivale a rodear los amores. Los secretos momentos, los libros

se relatan, se entregan, se comparten. Las dos orillas de un libro somos tú y yo. Y también están los libros que me han contado y que, para guardarlos de la muerte, no leeré. Los libros del hombre enamorado y a solas. Hay libros que sirven para llamar a alguien o conservar un lugar anotado y sereno. Quedan libros que he esperado por años, hubo un momento en que supe que no llegarían. Y entonces me puse a escribir para no enfermar de esa ausencia. Libros en otras lenguas, en todas las lenguas de la tierra, menos en una: la lengua para escribir el libro de uno, ese idioma que no se aprende nunca. Prefiero leer.

La política farmacéutica en Colombia y su relación con el TLC con Estados Unidos (1992-2012) Un análisis a partir del institucionalismo histórico

Escribir es la sequía, el alma que agoniza y comprende. Está el libro que va por la sangre. El libro de no saber cuántos serán los días al fin. Qué tal sería conocer el día exacto y la hora. Eso ningún libro lo dice, aunque haya uno que se acerque, el libro amado, el temido libro de la fecha que a cada uno le toca. Si alguien me dijera: lo sé, me emplazaría, iría lejos para no escuchar su dictado. La lectura es un oráculo y el más antiguo pregunta lo que todos sabemos: las tres posturas, las edades que se suceden y meditan la sangre. Mis manos se ahogan entre los libros. Mis oídos nadan y meditan su orilla.

¿Y ahora qué lees? Leo lo que no se puede decir. Los libros de lo extremo, la humillación, la catástrofe. Y pienso: solo ésos existen y si en mis manos estuviera, elegiría los libros de la mudez, de la soledad extrema. Aquellos que denuncian el hombre hasta dónde cae. Leo libros rabiosos y lúcidos. El día después de la catástrofe. El hombre es un ser del sin fondo y es por eso que inventa escribir. Para gritar y decir una vez. Libros de luz incontenible. Palabras que gotean el silencio sediento. Agradezco haberlos hallado. Aunque me priven de leer cualquier cosa. Son

Y llega uno y se estrella con un montón de cosas

La seguridad del paciente en la práctica odontológica

La inserción profesional de profesores de ciencias naturales

Un análisis de las atenciones inseguras en odontología en instituciones docencia-servicio en Colombia

muy pocos. Ondean el viento de la hora terrible. Y me pregunto: ¿Puede ahí haber gratitud? Más bien lamentación, pues qué libro que merezca ese nombre no reza y ruega y se queja. Cuál no pide y reclama y exige. La lectura es la dignidad de la respiración. Un libro, dice Kafka, es un hacha en un bloque de hielo. Siempre queda saber si se lee mientras algo sucede, si se lee en el momento, o por momentos o un momento después. Cada cual debe averiguarlo. Entre tanto, le toca a uno saber su día y su hora. Aunque no haya libro que lo cuente. Eso lo envuelve el corazón y lo calla la sangre.

Estilística educativa Experiencias investigativas sobre estilos de aprendizaje y estilos de enseñanza


Publicaciones Novedades Editorial UdeA Juan José Hoyos Naranjo

“Mirando los libros que había leído, recordando las historias que contaban mis compañeros, cruzando de un lado a otro los puentes entre el pasado y el presente que ellos me habían tendido, pensé esa noche, antes de dormirme: los periodistas somos trabajadores de la memoria. Y la memoria no es un atributo secundario de nuestra mente. Es nuestra principal cualidad. Perder la memoria es olvidarnos de nosotros mismos. Recordar, y sobre todo recordarnos, es ir tejiendo uno tras otro los hechos que son nuestro pasado. Ellos son los que nos permiten saber lo que somos, construir nuestra identidad. Y la identidad es lo que perdura. Es lo que nos permite darle un significado a lo que recordamos.” (Juan José Hoyos Naranjo, “El periodismo y la memoria”) Profesor Juan José, ¿cómo hizo la selección de las crónicas que conforman El eco de las cosas? —La hice pensando en mi oficio de periodista, en los temas que han ocupado mi atención durante los últimos años y recordando algunos personajes que han marcado mi vida. Por eso traté de reunir en este libro reflexiones sobre el periodismo, la memoria colectiva, la música, la relación del hombre con los animales y con la naturaleza y retratos de algunos personajes inolvidables como Fernando González, Manuel Mejía Vallejo, José Manuel Arango, Alberto Aguirre… y otros amigos que por fortuna siguen vivos como Helí Ramírez y Víctor Gaviria… Por más de veinte años fue profesor de periodismo en la Universidad de Antioquia, ¿qué extraña? —Extraño el salón de clases como sitio de encuentro con los estudiantes y todavía sueño con él muchas noches. Pero extraño sobre todo la biblioteca, la editorial, los pasillos, el campus universitario: esos lugares que también son aulas y espacios de encuentro con los estudiantes: la relación más hermosa y misteriosa de este oficio. Una relación en la que supuestamente uno enseña y ellos aprenden, pero en la que uno es el que en verdad aprende.

Ana Cristina Vélez

Ana Cristina Vélez, usted califica su primera novela Amor en la Nube como feminista, anticatólica y anticonsumo… —No deja de sorprenderme el que muchas mujeres digan con orgullo que no son feministas. Gracias a unas pocas, muy valientes y aguerridas, tenemos libertades y derechos que no se conocieron nunca antes en la historia de la mujer (desde que se escribe la historia), y todavía falta mucho por hacer, no para lograr la igualdad (no es una cuestión de igualdad sino de justicia), sino para tener los mismos derechos; por ejemplo, el derecho a un salario igual al de los hombres por el mismo trabajo desempeñado. También me interesa que cambie la idea imperante de virtud en la mujer, una idea maquinada por el hombre. Más que anticatólica, la novela es anticreencias: controvierte las creencias no racionales, movidas por cualquier tipo de fe o pensamiento mágico. Por otra parte, es una novela anticonsumo, porque es necesario repensar este tema. Los seres humanos somos los depredadores más grandes del planeta y seguimos consumiendo como si los recursos fueran infinitos. Es importante reconocer que el deseo de tener y acumular más cositas es un deseo muy “animal”. ¿Por qué centró su novela en la búsqueda de pareja por Internet? —Tuve la experiencia de buscar pareja por medios virtuales y me pareció muy interesante. No hay que tener miedo, es una herramienta potente para combatir la soledad. El amor es un factor generalizado de sufrimiento, y es bueno contar con métodos para disminuirlo y aumentarlo, en dosis que tomamos bajo nuestro propio riesgo. ¿Cómo describe a Teresa, la protagonista? —Teresa siente la presión de la soltería y trata de resolver ese asunto. Es escéptica, franca, luchadora y disfruta la vida.

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Margarita Valencia

A propósito de Cuatro novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, que hace parte de la colección Biblioteca Clásica para Jóvenes Lectores, ¿tiene sentido publicar clásicos en un contexto editorial? —Tiene todo el sentido, sobre todo para una editorial universitaria (y aprovecho para saludar la colección de la Editorial Universidad de Antioquia). El humanismo se nutre por igual de los clásicos y de quienes los enfrentan y los critican. Formar lectores es un ejercicio largo y complejo que incluye el acceso a los libros, el acompañamiento amoroso y discreto de un maestro y el tiempo para procesar lo que leemos, para gozarlo, para desecharlo, para convertirlo en parte nuestra. Es un proceso costoso para una sociedad que además aborrece al pensador crítico que resultará de todo eso. ¿A qué debe atender una editorial universitaria? —Creo que la publicación de textos universitarios en journals está experimentando variaciones que podrían conducir a una mayor circulación del conocimiento. Pero son pocas y muy marginales y las universidades siguen siendo rehenes de grupos como Pearson o el RELX Group. Mientras tanto, muchos de los fondos universitarios en Colombia van a la deriva. Algunos han creído que el mejor camino es travestirse de editores independientes, y publicar a nuevos escritores, por ejemplo, o colecciones de poesía, a sabiendas de que no tienen capacidad de circulación ni responsabilidades económicas. Otros siguen haciendo las mismas colecciones que publicaban hace veinte años, los mismos falsos libros académicos hechos de afán y sin ningún cuidado (ni intelectual ni editorial) y los siguen guardando en los mismos depósitos. Muy pocos se han sentado a pensar en su público natural, el universitario. Los que lo han hecho, prosperan. Los otros se codean con los intelectuales y opinan en foros y malean el mercado del libro. ¿Hoy “ya no se lee”? —Yo soy de las que cree que hoy se lee más que nunca. Y que eso está generando formas de lectura, de escritura y de publicación que se escapan a las normas establecidas y que llenan de pavor a los dueños de la palabra escrita.


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La gestión de sí mismo El sujeto contemporáneo producido por el neoliberalismo es aquel que debe saber que cuenta con unos recursos humanos que lo habilitan para generar ingresos, pero, al mismo tiempo, reconoce que está sometido, como cualquier empresa, a los riesgos e incertidumbres inherentes al mercado; en consecuencia, es un sujeto que debe hacer gestión de sus capacidades y asumir los costos y los riesgos psíquicos y materiales de su supervivencia, convirtiéndose en empresario de sí mismo y desresponsabilizando al Estado. En este contexto, La gestión de sí mismo indaga por la forma como gobierna el neoliberalismo y por cuáles son las tecnologías que utiliza para transformar a cada individuo en emprendedor, en particular por medio de las neurociencias y las psicociencias. Ello implica abordar cuestiones como las siguientes: a qué formas de relación consigo mismo y con los otros son llevados los individuos dentro del neoliberalismo y de qué forma participan las neurociencias y las psicociencias en este proceso; qué modos de existencia son adoptados por los individuos bajo la racionalidad neoliberal; si las tecnologías de autoayuda realmente son tal; si estamos tan enfermos como lo dejan ver los sistemas de clasificación de las enfermedades mentales; si efectivamente el ser humano es un sujeto libre, autocontrolado y razonable y si, por tanto, la articulación de neurociencias y psicociencias asegurará la felicidad humana; y, en últimas, si el sujeto emprendedor es en verdad un individuo autorrealizado. La gestión de sí mismo es un importante aporte a la comprensión de nuestra situación individual y social actual desde lugares analíticos que involucran la relación problemática y polémica entre lo político, lo económico y lo psicológico. (La gestión de sí mismo. Ética y subjetivación en el neoliberalismo de Mauricio Bedoya Hernández. Editorial Universidad de Antioquia) ¿Cómo se relaciona la “gestión de sí mismo” con el emprendimiento y la empresa? —El libro parte de la constatación de que el mundo entró en una nueva forma de conducirse y conducir a cada individuo desde hace varias décadas: esto es, el neoliberalismo. Éste no es, esencialmente, un modelo económico, ni una ideología, ni una política de Estado propiamente dicha, sino una racionalidad de gobierno; es una forma de poder que elabora sistemáticamente un conjunto de instrumentos, técnicas, enunciados, dispositivos y estrategias para lograr que los ciudadanos nos comportemos de una cierta manera: que seamos emprendedores o, lo que es lo mismo, empresarios de nosotros mismos. El neoliberalismo precariza la vida de los individuos en la medida en que hace que los estados se desentiendan de las seguridades ontológicas (salud, vivienda, empleo, etc.) de las que otrora era responsable. Tal precarización ha corrido de la mano con dos discursos que cada vez calan más profundo en la mente de las personas: “Tú eres responsable por todo los aspectos de tu vida” (o, lo que es igual, “El Estado ya no es responsable por nada de lo tuyo”) y “Tú eres empresario de ti mismo, tu vida entera es tu propio capital”. ¿Qué le queda entonces el sujeto? Aprender a vivir en una selva de empresarios de sí mismos, compitiendo entre ellos; hacerse consciente de los recursos de los que dispone para ser una empresa de sí, cultivar esos recursos y desarrollar otros nuevos; enrolarse en un mercado del automejoramiento que cada vez exige más, y, en fin, volverse gestor de sí mismo. Por eso, la gestión de sí mismo y la individualización total de la existencia confluyen alrededor del emprendedor contemporáneo. ¿El sujeto emprendedor es en verdad un individuo autorrealizado? —El neoliberalismo produce un cierto tipo de subjetividad, a saber, el empresario de sí mismo, ofreciéndole la promesa del bienestar total y el logro de la felicidad. Para ello, se apoya (confisca, diría yo) en una serie de saberes que, usados de una cierta manera, parecieran hacer posible la fabricación de ese sujeto emprendedor. En el libro abordo privilegiadamente los discursos “psi” y “neuro”. Por el influjo de la medicina, el deseo de algunos sectores de las psicociencias ha sido tornar visible la subjetividad humana, haciendo observable el mundo interior de cada sujeto. Las neurociencias ofrecen esa promesa, sosteniendo que el mundo interno, antes esquivo, azaroso e incognoscible, puede ser conocido a partir de la descripción del sistema nervioso central. De este modo, los malestares humanos pueden eliminarse neuroquímicamente (psicofármacos) para lograr que cada ser humano sea feliz. ¿Es cierto que reduciendo la subjetividad humana a una configuración neuronal se logrará la felicidad? Por otra parte, el neoliberalismo articula la gestión de sí mismo y la autorrealización. Ser empresario de sí, volverse competidor, tornarse en el consumidor de productos que lo hagan más competente, hacerse comprador en el mercado del mejoramiento de sí, todo ello, ¿significa que el individuo contemporáneo puede autorrealizarse? El libro busca dar respuesta a estas preguntas. ¿En qué consiste la ética creativa que usted postula? —La forma neoliberal de gobierno busca que todos los ciudadanos funcionemos como empresa de sí y que, para ello, nos normalicemos alrededor del precepto: “Debes ser competidor”. ¿Qué efectos se producen? Muchos, pero enfatizo dos de los que, dentro del texto, abordo: por una parte, si cada individuo es una empresa, las relaciones sociales se empresarizan: el otro pasa a ser cliente, proveedor, competidor o coach. El deterioro del vínculo social es el primer efecto. Por otra parte, la autoexigencia ilimitada para ser cada vez mejor lleva a que este neosujeto se enferme. En conclusión, el sujeto único, fabricado alrededor de lo-mismo (el emprendimiento, la competencia y el consumo ilimitado) termina siendo sujeto sufriente. ¿Desde dónde es posible pensar una alternativa? Sostengo en el libro que la subjetividad constituida alrededor de lo-mismo es una subjetividad sufriente, mientras que aquella que va deviniendo alrededor de lo-otro puede entrar en el mundo de los posibles, de las alternativas, de la pluralidad en las formas de ser y vivir, de la creación de modos de vida que se resisten a la captura neoliberal. Alrededor de esto introduzco mi concepto de ética creativa y lo antepongo al de ética heteronómica. (...)

Certeza de lo imborrable El cine en busca de sentido

La voluntad para emprender Modelo de formación E3

El arte: un paraje de decisión A propósito de Heidegger

Evolución El legado de Darwin

El reportaje como metodología del periodismo Una polifonía de saberes

Tres monjes budistas [110 haikus]

Nietzsche y Artaud Estudios de filosofía del arte

Lectura crítica de Toá y Mancha de aceite Búsqueda identitaria en César Uribe Piedrahita


Publicaciones Novedades Editorial UdeA

Los juegos del retorno

Seis historias de Madrid

Elias Canetti Metamorfosis e identidad

Psicoanálisis e intervención psicosocial

La universidad colombiana Horizontes y desafíos

Raros

Administración y gestión de organizaciones deportivas

Álgebra lineal con el uso de MATLAB

Manual de armonía aplicada al teclado

Elementos de geometría euclidiana

Paz, democracia y educación

Los invisibles de lo visible

Las muertes del cine colombiano

Amor en la Nube

El esplendor y el miedo

La gestión de sí mismo

Construcción racial y de género en la poesía de la Revolución cubana, 1959-1989

Nº 674, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Medellín, abril de 2018

Movimientos

Poesía de Roberto Juarroz

El eco de las cosas

Problemas de la teoría del conocimiento

Garrapatas

Cuatro novelas ejemplares

Hölderlin La intimidad del Medio hespérico

Altamar

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Migrantes de ida y vuelta

Pasión por la totalidad

Discursos de enemistad

Cuando la felicidad costaba dos pilas

Relatos tradicionales de la cultura catía

Alma Mater 674  
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