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construyendo

Organización y Conciencia de Clase

LAS COMUNICACIONES REVOLUCIONARIAS: HERRAMIENTA DEL MILITANTE CONSTRUCTOR PAG. 01 DISCURSO PRONUNCIADO EN EL FUNERAL DEL COMPAÑERO DANTE CAMPANA

N°3 – Junio - 2009

Trabajadores de la ciudad y el campo, pobladores, estudiantes…

¡Uníos!


construyendo Organización y conciencia de clase Revista elaborada por un grupo de trabajadores, estudiantes, pobladores artistas populares y ambientalistas como contribución al debate político, ideológico, fraterno y democrático en el seno del pueblo politizado.

periodicoconstruyendo@yahoo.es

Trabajadores de la ciudad y el campo, pobladores, estudiantes…

¡Uníos!


LAS COMUNICACIONES REVOLUCIONARIAS: HERRAMIENTA DEL MILITANTE CONSTRUCTOR


I. Introducción

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más de 3 décadas de la instauración del Modelo de Acumulación Neoliberal en nuestro país, las nefastas consecuencias para el campo popular continúan hasta el día de hoy. La desconstitución de la clase obrera y del Pueblo chileno en general, proceso agudizado con la salida inter-burguesa a la dictadura, constituye el principal y primer desafío a enfrentar en la búsqueda de la construcción del Pueblo creador de una nueva sociedad. La consiguiente necesaria (re)constitución de la clase, abarca múltiples aristas que, en virtud de la actual situación en la que se encuentra el Pueblo y las organizaciones con pretensiones revolucionarias, develan un largo camino que, no obstante y con altos y bajos, se ha

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empezado a recorrer. Las movilizaciones masivas de los últimos años, al menos, hacen concluir en ese sentido. Sin embargo, mientras esté pendiente la tarea de generar Organización y la Conciencia (de sí y para sí) del Pueblo chileno, las aspiraciones de la emancipación de los trabajadores y trabajadoras, quedará siendo sólo eso, una pretensión. En los números anteriores de esta revista, se han planteado ciertos aspectos principales que consideramos de importancia conversar, discutir y analizar en el actual escenario de la organización popular. Por un lado, hemos insistido en la necesaria e ineludible superación del colectivo como centro de atención políticosocial, en la búsqueda de organizaciones mayores (es decir, que abarquen la realidad

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social en su plenitud); y por otro, se ha defendido y propuesto el respeto por los distintos espacios de construcción político social y la capacidad de la organización revolucionaria de dar cuenta de cada uno de ellos, sin sobrellevarlos, con el fin de generar síntesis efectivas de la realidad social. La Organización Revolucionaria, debe quedar claro, no se agota simplemente con la definición de su estructura orgánica, pues ésta nunca termina de construirse. La Organización Revolucionaria no se agota en la orgánica política, sino que abarca toda la amplitud y la magnitud de la praxis de la clase trabajadora1 y sus sectores aliados, es decir, del Pueblo en su conjunto, cuestión que reviste un carácter histórico. Pensar en moldes inamovibles significaría, en definitiva, no ser dialéctico, aparte de demostrar una comodidad teórica y práctica. Ahora bien, entre los distintos aspectos sobre los cuales se erige la Organización Revolucionaria, no tratadas 1

La categoría Marxista de “Praxis”, viene a señalar a la esfera de lo que es propio del ser humano, aquello que lo constituye como lo que es (Kósik). En este sentido y siguiendo a Gramsci, se trata de la categoría central de la actividad revolucionaria. Es lo que va “autoproduciendo” al hombre y la mujer en el acto mismo de ser ellos y hacer ellos la realidad, es “el desarrollo dialéctico de las contradicciones entre el hombre y la materia”, que, a su vez, “parte ya como resultado de la Praxis histórica anterior”. Es la unidad entre la práctica y la Teoría, es el quehacer social consciente. La Praxis Revolucionaria es aquella que va dirigida en pos de la transformación permanente de la realidad humano social y de la realización de la sociedad sin clases y de la libertad humana. Así, entonces, no toda práctica política es Praxis Revolucionaria, pero toda Praxis Revolucionaria lleva dentro de sí a la práctica política.

anteriormente en esta Revista, las Comunicaciones Político-revolucionarias se presentan como elemento fundamental del quehacer revolucionario de ella y como elemento constitutivo de la misma. Al mismo tiempo creemos que, a pesar de lo archiconocido del tema, su tratamiento en el medio de la izquierda revolucionaria chilena ha sido y es hoy todavía, superficial, plagado de lugares comunes y con una implementación la mayor parte de las veces errónea. Creemos que se hace necesario un tratamiento sistemático y científico del tema en comento, pues las Comunicaciones Revolucionarias presentan rasgos especiales, ya que buscan un fin o tienen por objeto cuestiones totalmente distintas a los de las comunicaciones burguesas. El objetivo que nosotros vemos para las comunicaciones, en este período, lo hemos denominado y planteado como el apoyo a la constitución de la clase, para que ésta sea capaz de crear sus organizaciones políticas, sus Orgánicas y su Programa. De las Comunicaciones Revolucionarias tratará, entonces, este número de la Revista “Construyendo”.

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II. Emisor y receptor, a quién y con quienes nos comunicamos

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ara empezar a tratar este tema, es necesario señalar que, al hablar de comunicaciones nos referimos esencialmente al proceso social que busca dar a conocer algún hecho social y que busca una respuesta social, es decir, una relación, no bastando la sola información unilateral (cuestión que ha sido olvidada o soslayada, a pesar de lo sencillo que parece el planteamiento, por la mayor parte de los que dedican esfuerzos en comunicar). Las comunicaciones no se llevan a cabo sólo entre individuos, sino que las clases o sectores de clase también se comunican; las características de esta comunicación, sus fines y sus destinatarios, sin embargo, no son siempre los mismos. Como se señalaba anteriormente, las Comunicaciones Revolucionarias (o con pretensiones revolucionarias) buscan o debieran buscar objetivos diametralmente 04

opuestos a las burguesas; estas últimas están destinadas: a) a mantener la hegemonía capitalista, y por ende, b) a ser utilizadas como meros aparatos de control: desarrollados por los explotadores y dirigidas a los explotados para justificar la explotación o, incluso, como medio de que se vale un sector de la clase dominante para señalarle a los subalternos de su propia clase qué hacer, qué pensar, qué decir. En el caso de las comunicaciones proletarias la aspiración pasa a ser la de servir como herramienta hacia la liberación, por ello, tanto el emisor como el receptor, debe ser la propia la clase trabajadora (al menos en un principio). En este primer marco de acercamiento, no interesa “convencer” a los explotadores (aun cuando inevitablemente se generen respuestas políticas y sociales de la clase enemiga), puesto que las comunicaciones en este caso se presentan como medio de

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agitación, propaganda y formación política en el seno del Pueblo trabajador, con el fin de ir cimentando la anhelada independencia de la clase, en un proceso consciente de destrucción de la conciencia burguesa. El discurso clasista elaborado en nuestros medios comunicativos, se realiza o debería realizarse de cara al Pueblo, principalmente con fines educativos, entendiendo esto como la forma de ir abriendo espacios, tanto en conciencia como organizativos, de la propia clase, a fin de superar su estado de desconstitución. Lo que se quiere decir, en definitiva es que en momentos de aplastante victoria de los sectores dominantes y de escasa capacidad de contraataque, en todos lo ámbitos y en especial en el de las comunicaciones clasistas, debemos entender que nos vemos obligados a trabajar al interior de nuestro Pueblo, no pretender disputar en campo enemigo, donde saldríamos mal parados; debemos copar nuestro espacio y recién luego de esto, que demorará largo tiempo, salir a disputar. Como todo proceso social, las comunicaciones no son unilaterales, emisor y receptor establecen una relación recíproca, dinámica, incluso en silencio de una de ellas. Y es justamente esta relación dialéctica, la que las Organizaciones revolucionarias deben conocer y hacer carne en sus Comunicaciones, para poder responder efectivamente a las interrogantes del Qué, cómo, cuándo y a quién comunicar. En este orden de ideas, se hace necesario manifestar un cierto orden a la hora de comunicar, y que se puede resumir en la expresión “no anteponer la caja a los zapatos” o bien “no recortarse lo pies para

que calcen los zapatos”, es decir, no se trata de comunicar por comunicar, o de agitar por agitar, es imperante distinguir hacia quien nos dirigimos y en qué espacio de construcción lo hacemos. Existen muchos casos en que luchadores políticosociales yerran en su actuar y se lanzan (nos lanzamos) a comunicar sin tener un plan de comunicaciones, desarrollando “comunicación al lote”, sin distinguir los

objetivos de cada medio de comunicación ni el receptor a quién va dirigida la comunicación, mezclando todos estos elementos y pretendiendo que de este enredo “algo habrá de resultar”, cuestión que es fundamental evitar en esta materia como en toda práctica de carácter político clasista. Por ejemplo, esta Revista va dirigida a ciertos sectores del “Pueblo politizado”, medios propagandísticos y agitativos distintos habrán de utilizarse, entonces, para comunicarnos con el “Pueblo no politizado”. El anteponer la caja,

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siguiendo con la analogía anterior, significaría intentar comunicarse en un idioma ajeno, muchas veces sólo conocido por una pequeña franja de organizados; tratar cuestiones no reconocibles por parte importante del Pueblo (aturdido por la explotación, la incultura y los prejuicios pequeño burgueses o lumpen-proletarios); enviar mensajes que no se pueden escuchar o lanzar consignas que no se pueden ejecutar (en medios humanos no “politizados” con anterioridad) y que, por muy lindas que suenen, no son representativas del Pueblo, etc. Las Comunicaciones deben ser, entonces, a nuestro juicio, el resultado de una discusión que refleje la síntesis de la experiencia teórica y práctica de todos los ámbitos de la vida social del Pueblo. Por ende, intentar apurar los procesos, errar los objetivos, no saber a quién comunicar (ya sea por medio de consignas, rayados, boletines, revistas de discusión, etc.), daría como resultado medir mal nuestras fuerzas, así como los niveles de conciencia y combatividad popular y significaría elaborar las comunicaciones para nosotros mismos (los convencidos y “para la foto”) en vez de dar la lucha de cara al Pueblo. Constituye, en fin, la negación de la esencia de la comunicación, según lo ya planteado al comienzo de este punto. En el actual estado de la lucha de clases, las Comunicaciones Populares deben ir dirigidas a nuestro Pueblo, entendiéndolas como una herramienta que permita la apertura de espacios para la construcción político-social y de cuadros político-sociales, ése es su objetivo. Pero, según se dijo, no debemos pensar en las Comunicaciones Revolucionarias, como 06

piensan las comunicaciones los partidos burgueses o las organizaciones burguesas (léase CPC, SOFOFA, etc.). Los objetivos de la Organización Revolucionaria, al hacer comunicación son o deben ser opuestos diametralmente, por su contenido y objetivos, a la comunicación burguesa, por más que en ocasiones utilice los mismos medios técnicos e información que ella. Entonces, a diferencia de las comunicaciones burguesas cuyo objeto es consolidar la dominación, las Comunicaciones Revolucionarias deben ser un medio para la liberación y no deben ser consideradas tan sólo “contrainformación” o medios de dar informaciones que no se ofrecen en otro lado. Sin embargo, y a pesar de lo antedicho, en la discusión sobre las Comunicaciones Revolucionarias, tienden a plantearse (por parte de los luchadores políticos y las organizaciones sociales), con mayor regularidad, las preguntas o interrogantes (y a poner la mayor atención) en lo referente a los medios e instrumentos técnicos a través de los que ha de realizarse el proceso comunicativo, omitiendo de esta forma, la diferencia entre la técnica y el método, confundiéndolos. El Método Revolucionario, la dialéctica del proceso comunicativo, es reducido, o bien a la horizontalidad del método (horizontalismo burocrático) o bien a la depuración técnica (mails, blogs, Internet, uso de modernas técnicas de comunicación, aplicación de la retórica, etc.) o, incluso, a una mezcla de ambas posibilidades. Se piensa muchas veces que la novedad está en la tecnología, no en los objetivos ni en el método. El objetivo ya está planteado líneas arriba, el Método es el de analizar la

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realidad social en su conjunto y acercarse a ella concretamente, según las exigencias del espacio a que se pretende llegar y politizar en la medida que dicho espacio lo

permita, sin alterar artificialmente sus límites, de lo contrario nos perderemos, cuestión que generalmente nos ha ocurrido en la izquierda en estos últimos 20 años.

III. Las categorías y los distintos espacios de construcción

S

e ha planteado por algunos compañeros, la urgencia de retomar en la actualidad política, las categorías básicas que, históricamente, han sido utilizadas en la práctica política. Es necesario establecer, en todo caso, que no siempre se entiende lo mismo en relación con las categorías que se utilizan popularmente para designar el conjunto del quehacer comunicativo de la Organización Revolucionaria o de la izquierda independiente, en su caso. Las “Categorías” deben ser reflejo de la interacción del hombre y la mujer con

su medio, para incidir en él con intención de revolucionarlo, interacción extremadamente compleja, donde el ser humano se relaciona con su medio como individuo, en su condición de ser colectivo y finalmente, en su condición de ser histórico. Se vuelve útil, entonces, hacer uso de ciertas cuestiones que fueron debatidas en tiempos en que la complejidad, por su amplitud, de la Comunicaciones Revolucionarias, hizo de esta cuestión algo de la “orden del día”, como lo era la época del avance popular en el intervalo que va desde el año 1968 y 1973.

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Por otro lado, también manifiesta su carácter oportuno y útil la comprensión de los diversos “mundos” o espacios que presenta la realidad social, sobre todo dada la amplia gama de medios de comunicación que pretenden hoy “comunicar revolucionariamente o rebeldemente” al Pueblo, con mejor o peor suerte. Así, los diversos “modos” de que se vale la Comunicación político-revolucionaria se entrelazan con los diversos espacios o niveles en que se desenvuelve la práctica política.

Si bien, no deja de ser un tanto esquemática la propuesta comunicacional, es preciso indicar que cualquier intento o propuesta de Comunicaciones debe contener o ser precedida, a lo menos, de tres cuestiones o elementos:

a) Diagnóstico mínimo, y previo, de la realidad en la que se pretende incidir, b) Diseño de un “plan de comunicaciones”, destinado a los diversos “eslabones” de la totalidad social, c) Una organización política encargada de “dirigir” esta labor, y que sea quien esté a cargo del plan. El hecho de que sea necesaria la existencia de una Organización política previa al “plan” es vital, porque se trata de la realización de una parte de la práctica política organizada. No se concibe, verdaderamente, la realización de un plan de comunicaciones políticas sin la existencia de la mencionada Organización que las conciba, promueva y dirija. Lo anterior no quiere decir que sea necesario que ejecute todas y cada una de las partes del plan, de lo contrario, se trataría de un acaparamiento político-práctico de la labor, impidiendo el libre desarrollo de la actividad comunicativa del Pueblo en sus diferentes niveles, cuestión por lo demás de muy recurrente y equivocada práctica. De esta forma es posible indicar la existencia de un ámbito directo de la acción cotidiana y común de los individuos que comprende el espacio (se refiere tanto al lugar como a la actividad) en que los individuos se desenvuelven día a día, en el

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cual se reconocen con sus pares como integrantes de una determinada estructura social; los estudiantes en sus centros educacionales, trabajadores en sus industrias, es donde el individuo tiene algo que hacer, etc. Es este espacio en donde se generan las primeras formas organizativas, muchas veces aceptadas o cooptadas por el Sistema; centros de alumnos, sindicatos, por nombrar algunos (integrantes de la institucionalidad). Sus demandas, por lo general, presentan un carácter economicista. Las comunicaciones por ende, deben reflejar, necesariamente, sus particularidades con la autonomía necesaria, que represente las demandas del lugar correspondiente, y que nazca de los que viven diariamente allí. Por esto, en el espacio o nivel local, los errores que se cometan son parte del aprendizaje, de las primeras experiencias de la naciente organización independiente de nuestro Pueblo en este tiempo. Es importante que se manifieste la mayor libertad, creatividad y flexibilidad en la Comunicaciones realizadas en este Nivel de comprensión de la realidad social. Mientras, en el espacio en el que el individuo se siente y se sabe parte de un sector social más amplio, que podríamos definir como parte estructural de la sociedad, la comunicación asume otros niveles de especificidad y de generalidad, a la vez. Así tenemos, por ejemplo, a los

estudiantes, los pobladores, los trabajadores. El nivel de organización y de politización es mayor al del espacio local, la persona ya no comprende y reivindica como válida sólo a la demanda inmediata, sino que reconoce su actividad como parte de la actividad de la clase y se reconoce en cierta medida como parte de ella (lo que no significa necesariamente que tenga la conciencia de clase propiamente tal). Ejemplo, el estudiante se organiza no sólo contra el rector de una Universidad determinada, sino contra los empresarios de la educación, etc. Consecuencia de lo dicho, las comunicaciones pierden autonomía mientras ganan en amplitud (temática y espacial, en contraposición al Nivel local). Toma importancia fundamental la propaganda y la formación teórica. Entonces, el discurso y la estética ya no son particulares, y deben reflejar a todo un sector del Pueblo, con el fin de crear un Referente (organizativo y de conciencia), que sea capaz de dar nacimiento a una tendencia política al interior del sector social

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en cuestión. Las comunicaciones en este espacio son para todos los trabajadores, para todos los pobladores, todos los estudiantes, etc., y deben buscar conseguir el objetivo político señalado. Corolario de la amplitud del mundo social, de su organización y de la conciencia de la totalidad de la realidad humana, existe un ámbito de la praxis revolucionaria en que la autonomía de las comunicaciones se

identifica o se manifiesta como la autonomía y la independencia de la clase. El individuo toma conciencia de sí, de su rol políticosocial, de su capacidad y pretende hacer, conscientemente, la Historia. Las comunicaciones de este espacio son el fiel reflejo de la organización popular; la identidad tanto en el discurso como en la estética debe darse en su máxima expresión. La Comunicación Revolucionaria habrá de dar, entonces, cuenta de ello y deberá afianzar el poder de la clase en su conjunto. Aquí se realiza la síntesis de todos los sectores, la Organización se plantea o presenta con un discurso hacia el Pueblo, hacia la Clase de los trabajadores. Las 10

comunicaciones, entonces, son el resultado y producto de la síntesis de todos los sectores que forman nuestro Pueblo y no potencian las diferencias ni las especificidades, sino la unidad de clase. El discurso y la comunicación global deben acentuar su énfasis en la teoría de la Revolución en Chile y Latinoamérica, en los aspectos globales de la clase en su lucha en contra del Capital y la clase de los capitalistas.

Así, luego de esta pausa explicativa de las Comunicaciones Revolucionarias y exposición meramente pedagógica de los diversos espacios de construcción y lucha popular, podemos sintetizar lo dicho acerca de la Agitación, Propaganda y Formación, de su forma y contenido, así como de su objetivo, de la siguiente manera:

1° AGITACIÓN: Dice relación con aquellas iniciativas que comprometen la existencia de cada ser humano, es decir, con aquellas acciones a través de las cuales éste se valoriza como ser individual, transformando

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su mundo cotidiano y el de quienes directamente le rodean. Este espacio limitado y pequeño de la lucha social es en donde se expresa en forma concreta la singularidad y la infinita diversidad y especificidad del hombre y la mujer y es el lugar en donde pueden y deben asentarse las raíces más profundas de la democracia popular. En este espacio o nivel de la vida

social humana el conflicto de las clases genera una amplia gama o variedad de temas en que resulta necesario influir, entre los que destaca la identificación de las necesidades inmediatas y sus síntesis en lo que se ha denominado tradicionalmente como pliego de peticiones o plataformas de lucha. Hablamos de la lucha de un sindicato por mejora de salarios, de una junta vecinal o de los fines de variadas juntas de vecinos, uniones comunales, carreras universitarias, etc. La Agitación da origen a comunicaciones muy diversas, pero y pesar de ello, con algunas características comunes: a.- El origen particular de sus mensajes o contenidos,

b.- El carácter limitado de su espacio geográfico de difusión y tiempo de vigencia, c.- La utilización de técnicas simples y materiales de bajo costo y de fácil obtención. La agitación encuentra su fuerza en el conocimiento detallado y profundo de las características propias de ese pequeño espacio social en donde el hombre y la mujer emprenden sus acciones directas. En la capacidad de recoger efectivamente estos componentes propios de ese lugar y nivel, y de los seres que lo habitan (recursos, capacidades, lenguaje, valores, estética, etc.) para integrarlos a su diseño y producción. No se debe permitir que las orientaciones y la forma de la agitación sean predominantemente determinadas por elementos extraños al espacio en que han de manifestarse, como lo sería, por ejemplo, pretender decidir, por parte de un grupo de intelectuales orgánicos, la hora en que un grupo de trabajadores ha de agitar a sus propios compañeros de trabajo, o el lenguaje y la estética con que han de hacerlo. La Agitación es, al fin y al cabo, la utilización de técnicas y materiales simples, para divulgar mensajes que convocan al ser humano a emprender acciones directas, destinadas a valorizar su condición de individuo en la lucha por transformar su entorno social inmediato. Esta clase de comunicaciones solo pueden elaborarse en

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estrecha relación con esa realidad particular que es, al mismo tiempo, su origen y destino final. Sin embargo, el hecho de que la Agitación sea de carácter particular o de limitada vigencia en el tiempo y en el espacio no quiere decir que no se pueda, por ejemplo, generar agitación en todo el país respecto de alguna cuestión de relevancia. Lo que se quiere decir es que en los diferentes lugares el objetivo de la Agitación tendrá una forma particular de manifestarse, puesto que deriva de la situación particular de los lugares, sigue sus tiempos políticos y surge de los diferentes niveles de organización y conciencia de los emisores y destinatarios. La comprensión de la relación dialéctica entre modo, medio y nivel en que se hace la Agitación se revela como fundamental para el logro de los objetivos de esta parte del todo comunicativo.

2° PROPAGANDA: La propaganda compromete recursos mucho más complejos de construcción de identidad y de reconocimiento de intereses comunes. Convoca a modificar la realidad social a fragmentos amplios de clase o del Pueblo, ya sea en su condición de sector productivo (estibadores, pesqueros, forestales, mineros, etc.), de franjas que cruzan transversalmente la sociedad (mujeres, estudiantes) o incluso la totalidad del universo popular (salud, previsión, alimentos, etc.) Encuentra su razón de ser en la temática que emerge de la confrontación de clase protagonizada por

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grupos humanos amplios, escenario donde se construye la condición de Sujeto Social. Sus temas centrales son la promoción y difusión de aquellas formas de lucha, organización y pensamiento que se proyectan más allá del espacio o nivel sectorial, local o particular, constituyendo referentes válidos para segmentos mayores de la población. En este sentido se puede decir que es el principal instrumento con que cuentan las clases explotadas para socializar en forma amplia la Teoría y la Práctica que son capaces de generar, con independencia de clase, en el transcurso de sus luchas. En el enorme universo de sus temas, destacan en forma especial aquellos relacionados con la construcción y difusión de las políticas populares, sectoriales y nacionales. Ya sea en sus etapas iniciales, por ejemplo, en la mera defensa de los intereses de los distintos sectores de la clase, en la resistencia a la profundización del modelo explotador o en sus fases más avanzadas, por ejemplo, difundiendo propuestas de reforma y modificación de las estructuras de la sociedad, a través de las cuales se constituye el “programa” del proyecto social alternativo. Sus comunicaciones se caracterizan por sus espacios de difusión amplios y de prolongada vigencia, comprometiendo las mayores inversiones posibles en tecnología y materiales. La Propaganda, en su especificidad, nutre su fuerza y potencia y su capacidad de comunicación en el tratamiento diversificado de los temas, con especialización, profundidad y realismo. El uso de los mejores elementos tecnológicos

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existentes no significa, en caso alguno, la necesidad de que se utilicen las “técnicas” burguesas más modernas. Así, por ejemplo, no debe utilizarse la “moderna” técnica periodística de escribir “entre avisos económicos”. La propaganda es el principal instrumento mediante el cual se socializa en forma amplia la experiencia obtenida por las diferentes franjas del Pueblo, como fruto colectivo de sus luchas, contribuyendo en forma efectiva al proceso de acumulación de fuerza social y programática. Orienta y conduce la utilización de la fuerza acumulada en el transcurso de la confrontación de clase. Debe, por tanto, entenderse que no se propone a la Propaganda como una Agitación más grande, elevada o más amplia en cuanto al sector en que se desenvuelve su quehacer, sino a estadios diversos de confrontación y socialización de la práctica popular.

3° FORMACIÓN O EDUCACIÓN POLÍTICA (LA TEORÍA REVOLUCIONARIA): La formación, como se plantea en esta propuesta, está relacionada principalmente con los fundamentos valóricos y científicos del proyecto de Revolución social. Convoca al hombre a buscar respuestas a las interrogantes más esenciales, generales y permanentes de su existencia colectiva. Lo convoca a conocer su pasado, caracterizar cuidadosamente su presente y a encontrar en éste las posibles proyecciones del futuro social. La Formación comprende, así, un conjunto de comunicaciones que permiten a la mujer y al hombre asumir y comprender su condición de sujeto histórico, de ser humano, condicionado por determinaciones que van más allá de su realidad particular inmediatamente comprendida. Le permite

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comprender el devenir probable de la sociedad humana. Es por excelencia la puerta de entrada del conocimiento científico acumulado en la Historia de la humanidad, en todas las expresiones que sean necesarias, para nutrir el proyecto social en desarrollo. Es, además, un instrumento poderoso para la recreación permanente de los valores alternativos al sistema capitalista de medios de producción social.

diseño general que oriente en su totalidad el proceso global de acumulación de fuerza social y programática, integrando a todos los sectores explotados y marginados de la sociedad actual. Así como una propuesta que permita enfrentar el problema de la construcción del Poder desde la perspectiva de los sectores mencionados. Las tácticas del periodo también surgen como consecuencias de este diagnóstico y no como meras respuestas a coyunturas.

Tal vez, se puede decir que la formación es la Gran Escuela de las clases explotadas, es el esfuerzo mayor, destinado a sistematizar el conocimiento global que se adquiere o genera en torno a la lucha por el triunfo del proyecto social en desarrollo y de los valores que anuncian la nueva sociedad. Es el lugar reservado para el debate profundo en torno a los fundamentos del gran proyecto revolucionario, la convergencia de las diversidades y la Síntesis. En definitiva, es en este espacio donde se construyen los cimientos más sólidos de la independencia de clase. En el contexto de un proyecto social revolucionario en desarrollo, la adquisición o generación de diversas formas de conocimiento, tiene finalidades prácticas y, si bien, esto se manifiesta de muchas maneras, no se puede dejar de destacar, al menos, las siguientes:

C.- LA FORMACIÓN COMPRENDE UNA CANTIDAD VARIADA Y DIVERSA DE COMUNICACIONES, con un espacio de influencia territorial y de vigencia temporal y temática de la mayor amplitud posible. Difunde los elementos globales capaces de dar coherencia al conjunto del proyecto social revolucionario. Sin embargo, lamentablemente, su realización práctica, y las técnicas y metodologías que le son propias, contradicen su vocación de amplitud y globalidad, debiéndose optar en la mayor parte de las ocasiones por focalizar su esfuerzo en la capacitación política de los constructores del movimiento social o de “la columna de cuadros”.

A.- EL DIAGNÓSTICO GENERAL, con la identificación de las características estructurales de la sociedad, su contexto, origen y posible evolución y desarrollo. B.CONSECUENCIAS DEL DIAGNÓSTICO. La más significativa: la definición de la “estrategia”, como instrumento fundamental para lograr un 14

En relación a los “aspectos prácticos de la Teoría”, es decir, al Modo de su realización, cabe señalar que aquí los componentes de la particularidad humano social se ven reducidos a su mínima expresión, priorizándose los componentes de la globalidad. Así la estética reviste una importancia relativa menor que en los casos en que se ha de usar la Agitación. Como se puede colegir con facilidad, la formación pese a su generalidad asume caracteres de particularidad, toda vez que es compleja la formación homogénea en un mundo heterogéneo. Así, por regla general y sin

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que sea una cuestión obligada o de principio, la Formación asume formas restringidas como Escuelas, talleres, jornadas, encuentros, debates, etc. Lo sustancial en este caso es no entender cada uno de estos medios como fines en sí mismos, como “la” formación del Pueblo. Lamentablemente, durante largos años en nuestro país se ha entendido a la Formación como equivalente de Educación popular poblacional, cuestión que ha provocado un reduccionismo en esta materia de graves consecuencias políticas. Otro modo común de formación política que asume mayores proporciones numéricas son los Folletos, Libros, Revistas de discusión y Análisis. Lo fundamental en este caso pareciera ser, por la individualidad con que cada uno asume lo estudiado, fomentar el estudio sistemático y coordinado de ello, a fin de que asuma los caracteres de globalidad correctos.

EL SISTEMA Después de haber planteado que las comunicaciones que nos interesan se pueden clasificar, al menos, en tres categorías básicas, diferentes unas de otras, es dable preguntarse ¿será posible concebir la existencia de un mensaje medianamente complejo, en el marco de una de las categorías mencionadas desvinculadas de las otras? Al parecer la única respuesta posible en base a la observación o experiencia es no. ¿En que pie queda entonces el enunciado de categorías, si cualquier comunicación con algún grado de complejidad generalmente compromete a la totalidad de ellas, ya sea de manera explícita o implícita?

El asunto se vuelve complicado, y quizás podamos encontrar alguna forma de respuesta satisfactoria, si se cambia el enfoque de análisis, y en vez de concentrarnos en la descripción de las parcialidades, nos aproximamos a comprender las comunicaciones como un sistema indivisible, donde las categorías se entrelazan y entrecruzan en una interrelación compleja. Si se pudiera graficar de alguna manera la forma en que se articulan las categorías para dar origen a un sistema comunicacional, (apelando más a la imaginación que al rigor científico) se podría decir que se asemejan a tres círculos concéntricos que se contienen unos a otros con distintas importancias relativas, según la perspectiva de la cual se observe. Si se pudiera observar el sistema, teniendo como punto de referencia la categoría formación, tal vez podríamos decir que es la puerta de entrada del conocimiento históricamente acumulado, y a su vez de síntesis de la experiencia recogida en el transcurso de la lucha. En ella se generan los principales componentes globales (esencialmente teóricos) capaces de articular y dar coherencia al conjunto. Vistas desde aquí las cosas, los elementos propios de la categoría, se irradian hacia la propaganda y la agitación, en un viaje que va desde la generalidad a la particularidad, donde los componentes globales se modifican y adaptan gradualmente, impregnando con su esencia espacios sociales cada vez más diversos, particulares y concretos. Teniendo como observatorio la categoría de la agitación, se podría decir,

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que esta representa la puerta de entrada de la diversidad del sistema (y la puerta de entrada de la estética), las comunicaciones que aquí se generan, en los espacios reducidos propios de esta categoría, representan los últimos grados de adaptación de las políticas generales, al lugar concreto donde deben encontrar finalmente su razón de ser. La agitación irradia hacia la propaganda y la formación, la riqueza de la diversidad con sus componentes particulares, en un camino convergente de síntesis, cada vez más profunda, y cada vez más amplia en sus consecuencias. Finalmente teniendo como referente la categoría de propaganda, con su amplia capacidad de difusión, se podría decir que ella se nutre de la influencia de ambos

polos, de la generalidad y de la particularidad, de la globalidad y la diversidad, para escapar del espacio social reducido y proyectarse con comunicaciones poderosas y potentes, al espacio social amplio, directamente relacionado con los procesos de acumulación de fuerza social y programática. Entendidas de esta perspectiva, las comunicaciones se articulan como reflejo del proyecto social alternativo, con sus carencias y riquezas, tan dinámicas y variables como pueden ser los procesos sociales. Su definición y desarrollo es parte del desafío político que compromete al conjunto de las clases explotadas, en su condición de auto constructores de los instrumentos necesarios para el logro de un nuevo orden social.

IV. Las comunicaciones revolucionarias en la actualidad nacional

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n definitiva, y de acuerdo a lo ya dicho, en tiempos de fin de un largo periodo de reflujo y comienzos de los primeros pasos de resurgimiento de la Organización de los trabajadores, en tiempos de debilidad de las organizaciones sociales, en que el enemigo de clase es fuerte, pero se encuentra relativamente disminuido por la crisis económica mundial, la importancia de las Comunicaciones Revolucionarias que las organizaciones populares hacen al Pueblo y del estudio por parte de las organizaciones de la realidad 16

material, es demasiado influyente y nunca se insistirá lo suficiente en que deben ser hechas de forma correcta. Esa corrección la dará, por un lado, la coherencia entre la comprensión de la realidad social a la que se pretende comunicar con lo comunicado efectivamente. No puede, por ejemplo, plantearse hoy la teoría de la Gran Marcha china al Pueblo chileno del Siglo XXI. Es decir, se exige siempre el análisis político de la realidad social y la incidencia de la

CONSTRUYENDO ORGANIZACIÓN Y CONCIENCIA DE CLASE


comunicación en la tarea de construcción revolucionaria. De manera que pueda existir realmente el actuar concreto en la situación concreta. Por otro lado, esta coherencia nace también de la correcta relación entre lo comunicado (y la forma de su comunicación) y el sector en que han de producirse las consecuencias buscadas por la Comunicación política. Así, no se puede hacer propaganda política, sin agitación en el sector, toda vez que la propaganda será palabrería vacía, carente de significado para el supuesto receptor social e inútil para la consecución de los objetivos del periodo. Si nuestro diagnóstico nos indica que la inmensa mayoría del Pueblo chileno no es más que un dato estadístico y que su conciencia de clase es en realidad subalterna a la de la burguesía, no pueden aplicarse a rajatabla las teorías y prácticas de hacer política revolucionaria ni de comunicación revolucionaria de otros períodos de la lucha de clases chilena y útiles bajo otras condiciones. Lamentablemente, la mayor parte de las organizaciones políticas de nuestro país y la mayoría de los luchadores políticosociales hemos sido incapaces, la mayor parte del tiempo, de comprender esta cuestión y se ha actuado como una simple reedición de lo pasado, violentando el análisis dialéctico y concreto de la realidad en la que se lucha y, por ende, las prácticas se ven desfasadas y sin capacidad de incidir en la realidad, ni siquiera en la más microscópica. Por otro lado, un completo acercamiento a este tema pasa, necesariamente, por la exigencia de que el proceso comunicativo se manifieste con la misma amplitud y rigurosidad, dentro de la

misma Organización Revolucionaria. Debe, insoslayablemente, realizarse al interior de la Organización el mismo trabajo político que se hace hacia el exterior. La práctica de la más amplia democracia, en la medida de las tareas asignadas y la disciplina resultante de las decisiones adoptadas; la comunicación y la capacidad de incidir en el quehacer revolucionario; la formación permanente de los militantes; la posibilidad real y cierta de asumir tareas más complejas; el trabajo y el combate en conjunto con el Pueblo, etc., son cuestiones esenciales y pilares constitutivos de la Organización Revolucionaria y la distinguen de aquellas organizaciones que formalmente pretenden tener este carácter. Se exige, en el fondo, que la amplitud y la complejidad de la tarea revolucionaria se manifieste al interior de la Organización y en los propios militantes, pues de lo contrario es imposible cumplir con el objetivo de la Revolución.

CONSTRUYENDO ORGANIZACIÓN Y CONCIENCIA DE CLASE

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UNIDAD, MEMORIA, ACCIÓN

¡REVOLUCIÓN!


Construyendo organización y conciencia de clase N° 3