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Era mรกs que solo hablar Inspirado en una historia de Gualjoco Por Pedro Ramirez Abril 2018


Un día como cualquiera en la localidad de Gualjoco. La mañana se ha hecho notar con el radiante sol de los meses de septiembre. El calor es intenso a tempranas horas y augura que alguna tormenta tropical está cerca. La gente ha comenzado a llegar a la escuela pública donde ya muchos están desde tempranas horas. Muchos no saben que podrán ser vistos fuera de donde están, al llegar han notado que los carros de la televisora local están estacionados junto a otros vehículos y hasta ese momento se dan cuenta que podrán ser vistos por la transmisión televisada. Fue todo inesperado, aconteció hace apenas dos días y la preparación tuvo que hacerse con lo que se tenía a mano. La familia Aguilar y conocidos han llevado a la escuela las sillas y mesas para que los asistentes estén lo más cómodo posible, sobre todo los de mayor edad. Las bebidas y comida en las mesas ayudarán a hacer del momento algo más llevadero. Los niños que han llegado, los mismos que llegan a diario a la escuela, juegan en su patio de siempre, saben que hay un evento por comenzar, aunque muchos no saben muy bien de qué se trata, son prudentes y hablan suave cuando corren y se esconden en sus juegos. Muchos de los asistentes recuerdan esos mismos arboles donde de pequeños también jugaron, se ven como en sueños por medio de sus hijos o nietos los que revolotean ahí, con la misma confianza que ellos tuvieron muchos años atrás. 1


Norman preparó todo con la televisora, él será parte de los anfitriones y por eso ha delegado sus funciones a los compañeros de trabajo. Los reporteros tienen los equipos electrónicos del canal en sus lugares, las pruebas de audio y video las hicieron y sólo esperan la orden para comenzar a hacer las tomas del evento. Los Aguilar con tareas asignadas ya están preparados, los que hablarán tienen sus escritos en papel revisado por otros para evitar sobresaltos en el momento de intervenir. Controlar las emociones será el reto durante el evento, todos quieren escuchar de viva voz lo que la familia quiere expresar. Los televidentes tienen sus televisores encendidos, el canal ha anunciado que la transmisión será de aproximadamente dos horas. Los que llegan buscan los mejores lugares para ver y escuchar, la comunidad tendrá algo que recordar desde este día. Lo transmitido quedará grabado para que quienes no hayan podido asistir, o ver la transmisión, puedan después hacer memoria del momento. Sobre todo, se ha pensado en los más jóvenes de la familia que querrán ver lo que sucedió aquel día. Norman ha tenido presente hasta el último detalle. Los Aguilar han preparado el evento con momentos precisos: palabras iniciales de bienvenida, oración al Padre celestial, memorias al homenajeado, palabras especiales y responsables de hacerlo. Norman, hijo de la homenajeada, es 2


quien se ha propuesto para decir las palabras especiales. Desde pequeño el talento de orador salió a flote, quizás fue por ver la soltura de su madre en la enseñanza, fue maestra de educación primaria por mas de treinta años. Muchos de la familia estuvieron de acuerdo con quien diría las palabras especiales, otros tenían dudas por la emotividad del momento, pero no dijeron nada, había mucho que hacer y poco tiempo para entrar en argumentaciones. Dos horas antes de iniciar el evento, Norman fue a su casa para prepararse y descansar brevemente. Los preparativos con el canal de televisión lo habían alterado un poco por la cantidad de detalles que implica una transmisión televisiva. Familiares que estaban hospedados en su casa tuvieron el detalle de preparar algo de comer y tomar para cuando el llegara, ellos saldrían a continuar apoyando en la escuela con lo que hiciera falta, al solo llegar él se irían y así fue. El saludo al llegar fue rápido, casi al instante salieron los que estaban ahí. Luis Alonso estaba con Norman en la escuela y lo acompañó a su casa, el trayecto es corto, apenas a cinco minutos caminando, tenía algo que decirle y no había encontrado el momento apropiado, sabía que el resto de la familia saldría al solo llegar su sobrino y por eso tomó la decisión de ir con él. La mesa del comedor tenia un jarro con agua helada, se notaba que la acababan de sacar porque la mesa no estaba mojada con el agua que suda y 3


chorrea. Unos paquetitos de galletas saladas también estaban puestos en la mesa junto a un pequeño bote con jalea de mango que seguro alguien lejano a la familia lo llevó y puso ahí sin que alguien de la familia notara el detalle. Norman no come azúcar y la persona que lo llevó seguro no conoce este detalle. “Mira lo que te trajeron” dijo Luis Alonso a Norman, era un pan baguette, “ah de haber sido tía Tere, siempre que viene de Tegus me trae” dijo Norman. Se sentaron en la mesa y comenzaron a platicar sobre la gente que estaba en la escuela. Luis Alonso le comentó sobre esa gente que llegó y que tenia muchos años sin ver, esas familias que dejaron del todo Gualjoco para no regresar a visitarla y esta ocasión los había traído de nuevo. Pasaron quince minutos de plática corrida entre Luis y Norman para que llegara un momento de silencio, estaban secos de tanto hablar y ahora tomaban lo que les habían dejado, Luis agarró un paquetito de galletas y las comió con algo de jalea, Norman solo tomó agua. Los sonidos de las mordidas a las galletas saladas, los tragos de agua y los profundos suspiros se escuchaban con intensidad en aquel corto silencio. Las miradas estaban ahora dirigidas hacia los rincones de la casa donde había fotos familiares, las sonrisas de esas imágenes transportaron las mentes de ambos para olvidar casi por completo porque estaban ahí. El sonido de una rama de coco que cayó cerca rompió el momento, “uy tío Luis, me tengo que preparar” dijo Norman. Luis 4


despertó también de los recuerdos y vio a Norman que se levantó para ir a su cuarto, se quedó sentado en el comedor desde donde pudo ver el traje negro y la corbata gris que Norman usaría ese día. La corbata se la había regalado cuando se graduó de su maestría, recuerda que le dijo en ese momento: “Norman, te admiro por lo que has logrado, eres un gran profesional y ahora admiro tu elocuencia para expresarte, las palabras que dijiste en tu graduación me movieron el alma”. El tiempo que Norman tomó para arreglarse sirvió para que Luis regresara de nuevo a navegar en los recuerdos de las fotos, de pie pudo ver los detalles de estas y fue ahí donde vio algo que no había visto antes, la mirada penetrante de Norman hacia su mamá el día en que ella salió de la escuela para no regresar mas a dar clases. Al momento salió Norman de su cuarto con el traje y la corbata puesta, “vámonos tío” dijo mientras todavía se miraba el nudo de la corbata en el espejo de la pared que da a los dos cuartos de la casa. Luis lo mira a través del espejo donde se arregla, sin decir nada fija la mirada del tío de siembre, del que supo darle un consejo cuando él se lo pedía, ahora le daría uno sin que Norman lo pidiera, sin esperar mucho le dice: -

Norman, dame unos minutos antes que nos vayamos.

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Por el tono de voz Norman supo que algo tenía preocupado a su tío. Ambos quedaron viéndose de frente por unos segundos. Su tío continuó: -

Creo que usted debería delegar las palabras especiales a alguien más, será un momento muy emotivo y me parece que otra persona podría leer mejor lo que tú has escrito, igual sabrán que lo escrito es de tu autoría. Recuerda que Nelson, Milton o yo podemos tomar tu puesto en este momento, es buena hora para que nos digas y medio nos alistemos.

Norman se quedó perplejo. Apenas unos minutos antes había ensayado en su mente lo que diría, sentía un entusiasmo muy grande de hacer saber a muchos lo que solo a la familia compartía en las celebraciones privadas, supo dos días antes que si antes solo la familia sabia ahora serían muchos fuera del entorno familiar los que sabrían las fuertes emociones que él albergaba. -

¿Como se le ocurre tío? Usted sabe bien que el primer vinculo acá soy yo, todos esperan escucharme, está en el programa que envié a la televisora y se ha anunciado. Mas allá de lo que piensen de mí, es mi responsabilidad, siempre he sido responsable con mis obligaciones y no dejaré de serlo.

Nunca había hablado así a alguien mayor de la familia y menos a Luis Alonso. Fue un momento muy intenso que le hizo olvidar ese vínculo tan 6


fuerte con su tío, con su casa, con sus primos y primas, ahí donde pasó interminables horas de su infancia jugando después de asistir a la escuela. Norman salió camino a la escuela, no dijo nada, iba con mayor decisión a pronunciar aquello que con tanto cuidado había escrito. Luis lo miró salir y se quedó en silencio, tuvo presente desde el inicio que podía suceder lo que pasó. Sin molestarse, sin hacer juicios de lo sucedido y sin pensar en el asunto, se aseguró de cerrar las puertas de la casa y salir para la escuela. A paso lento y meditativo caminó, miraba la soledad de las casas al pasar, casi la totalidad de la gente ya estaba en la escuela y solo personas muy mayores podían verse en escasas casas. Pensó Luis Alonso el porqué algunos pueden ver hasta dos centurias de la historia del hombre y algunos apenas al nacer se vuelven a ir. El silencio fue el que delató a Norman a lo lejos, la voz cansada de una anciana vecina le platicaba desde el corredor de una de esas casas solitarias, él permanecía en la puerta que da a la calle, le escuchaba sin interrumpirla. Luis Alonso pudo ver aquello, se detuvo para no acercarse más y esperó con la serenidad que siempre tiene. De nuevo volvió a pensar en la vida, ahora se preguntaba si el podría ser capaz de ver más avances de la ciencia, hacer energía de lo inimaginable, cura de enfermedades imposibles, estudiar sin ir a la universidad. Una cosa le llevó a la otra. Recordó la 7


primera noticia que leyó sobre los avances de la tecnología en una revista mecánica popular de 1973, la pudo ver rápidamente de manos de uno de sus maestros del colegio técnico donde estudió, en su portada tenía una noticia, “la mini computadora llega a su casa”, recuerda haberse preguntado sobre que podía hacer una mini computadora. El internet llegó a Honduras a principios de 1990 y fue en esos primeros años de la década que Norman entró a la universidad en la ciudad capital, en sus vacaciones le hablaba de eso, del internet y ahora más, sobre que podían hacer las computadoras. Miró a Norman frente a su vecina, alguien que sin duda compartió mucho con él durante sus años de vida, la sonrisa de Norman hacia ella lo decía todo, se podía ver desde lo lejos que estaba, aunque sin dar una pista de lo que ella pudo decir en ese breve momento. Con vos fuerte, Norman se despidió de ella: -

Muchas gracias, otro día vengo a verla con más tiempo

Solo eran cinco minutos de camino a la escuela, pero la calle hizo que el tiempo se volviera eterno. El día anterior había llovido torrencialmente, así llueve desde septiembre hasta finales de octubre. El corto trayecto de calle de tierra tenía todavía pequeños charcos con agua y había que rodear algunos grandes charcos o bien saltarlos. Norman rodeaba algunos charcos, saltaba otros, con calma caminaba mientras Luis Alonso iba atrás de él sin 8


saberlo. La pulpería ubicada al terminar la calle le recordó que debía llevar agua en bote para el evento y se desvió momentáneamente para comprarla. De lejos notó el gran charco al frente de la pulpería, se anticipó a rodearlo, subió la pequeña grada del mostrador y pidió le vendieran el agua. Un niño rápidamente le atendió. Norman dio vuelta para salir de la pulpería a la escuela, vio de nuevo el gran charco y se detuvo para rodearlo como antes, sin darse cuenta venían varios niños en sus bicicletas jugando a las carreras sin importar pasar por los charcos que hubiera, fue inevitable para Norman apartarse con rapidez evitar que los chicos llenaran de agua con lodo su traje. Luis Alonso, a unos quince metros, observó y quedó tan atónito como Norman al ver que estaba bañado en lodo, sin dejar pasar mucho tiempo Luis Alonso le gritó: -

Vamos rápido a su casa, todavía se puede cambiar

Acababa de ver su reloj y había calculado el tiempo que faltaba para el comienzo del evento, habían minutos de sobra previstos para cualquier incidente, ahora se tenían que usar para regresar a la casa y buscar nueva ropa. Norman olvidó por completo lo que pasó con Luis unos minutos antes en su casa y siguió la orden de su tío, saltó sobre el charco y rápidamente se dirigió a su casa. Luis Alonso ya se había adelantado, tenía la llave para entrar y llego antes para abrir la puerta de la 9


entrada. Norman pasó rápidamente a su cuarto y comenzó a quitarse la ropa llena de lodo. Luis Alonso respetó el silencio impuesto por Norman anteriormente y no hizo pregunta alguna, se sentó en la silla del comedor y tomó agua que todavía permanecía helada. Tenía su mente en blanco, miraba los objetos de la casa sin que estos lo llevaran a tener recuerdos. Norman se quitó la ropa con la mayor rapidez posible, entró a su baño para limpiarse la cara de algunas marcas de agua con lodo que aquellos niños traviesos le dejaron y se dirigió a su ropero para buscar las opciones para ponerse. Dos trajes adicionales estaban en el ropero, uno gris y otro azul, optó por el gris y comenzó a buscar la camisa que mejor le pareciera. Pasó una a una, de izquierda a derecha, al llegar al penúltimo gancho pudo ver que el siguiente era la de su traje de niño, el que su mamá le compró para celebrar la graduación de sexto grado en esa escuela donde daría las palabras especiales. Sin pensar nada, Norman rompió en llanto, su voz fuerte fue escuchada por Luis Alonso que hizo se levantara de la silla del comedor para entrar al cuarto. Lo vio sentado en el piso con el traje pequeño en sus manos, lloraba sin consuelo. Como una presa de agua que de pronto se rompe y deja ir todo el líquido sin que exista algo que lo detenga estaba Norman. Luis se acercó, se inclinó y tocó su hombro para preguntar que pasaba, entre llanto Norman contestó: 10


-

No quiero creer lo que me pasa tío, ahora siento no poder ir al evento. Hace poco pensé que sí podía controlarme, pero no tío, no puedo contenerlo más, es mi mamá. Mi vecina me lo acaba de decir, las cosas no volverán a ser igual.

Julia, la mamá de Norman acababa de morir, su funeral estaba por comenzar en la escuela. A solo unos minutos, había que buscar a alguien para que diera las palabras especiales. Fue poco el instante que Norman pasó en el piso, pero en su mente transcurrió toda su vida. Imágenes se cruzaron en una combinación de eventos felices y tristes, aquellos que le dejaron lágrimas de felicidad y de tristeza, momentos que se volvieron inolvidables. Luis Alonso de pie junto a Norman, acompañó aquel momento como pocas veces en su vida, ante la escena pensó sin decirlo: “el silencio es mejor en estos momentos”. El aire movía las ramas de los árboles, era cas​i ​lo único que se escuchaba dentro de la habitación. Norman dejó de llorar y se quedó en silencio con los ojos cerrados, Luis esperó pacientemente hasta que la mirada se le dirigió, Norman entonces terminó de decir lo que las lágrimas le cortaron un instante atrás. -

Siento ha quedado desnudo lo que soy, usted sabe que todos conocen mi carácter de otra forma, no así, quebrantable como cualquiera, llorón como un niño cuando se toca el punto débil. Mi mamá era todo para mí, me tocaron el 11


punto que pocos conocían, ahora lo saben, ella era todo para mí. Norman quedó en silencio y comenzó a recordar lo que hace apenas un año había sucedido cuando Julia se jubiló de trabajar como docente. En la misma escuela donde harían el evento previo a su entierro había sido el evento para celebrar el fin de su larga carrera formando a niñas y niños de Gualjoco. La jubilación fue para ella un momento de gran alegría, había hecho planes con el tiempo que tendría, era de especial atención su mamá con quien hicieron un equipo para sacar adelante a sus hermanos, luego tuvo a su hijo e hizo como hija a su hermana menor cuando esta cumplió cuatro años. Norman escuchó innumerables veces los grandes deseos de su madre por visitar México, tierra donde se filmaban la mayoría de las telenovelas que ella miraba por las noches. Norman tuvo interés por visitar esa tierra del norte gracias a su mamá que lo tenía al tanto de todo lo que había en ese país. Años mas tarde Norman tendría un contacto más cercano con ese país, aunque en ese momento no tenía una mínima idea de cómo sería. Un año antes de la jubilación los preparativos estaban en la mente de Norman, pensó en el evento y como este sería de gran interés para la familia y conocidos. Habían sido años que ella trabajó ahí y él, como único hijo varón, se sintió siempre muy orgulloso y seguro por la sombra de ella durante todo ese tiempo. El 12


recuerdo de los primeros años que viajaban desde el casco urbano, donde vivieron los primeros años hasta que Julia construyó su casa en las cercanías de la escuela, eran memorables. El viaje lo hacían a primera hora de la mañana, caminaban un corto trayecto desde la casa que se encontraba al este de la iglesia católica hasta la estación de buses en las cercanías del mercado central. Los tres eran muy conocidos en ambos lugares, en Gualjoco y en el casco urbano de Santa Bárbara. Los comerciantes locales les tenían especial aprecio por ser siempre muy educados y cumplidores de sus compromisos. Norman supo siempre esto, lo muy queridos que eran y lo mucho que apreciaban a Julia por su respeto y jovialidad. La celebración de su jubilación debía ser lo mejor y para eso se preparó, todos debían saber que él tenia el temple de ella y también la inmensa admiración que le tenía. La escuela se preparó de igual forma para el evento de despedida y Norman fue parte de quienes dirigieron las palabras hacia ella. Todos los presentes conocieron en vivo las habilidades de Norman, se había titulado de universidad unos años antes y ya era muy conocido por su trabajo en medios de comunicación, pero pocos le habían visto en persona. Fueron radiantes, llenas de vida las palabras que con mucha seguridad y temple dirigió a su madre por celebrar la culminación de su vida como docente. Desde ese momento Norman fue conocido por eso, por su temple, pero ahora estaba ahí, sin poder mantener el temple por 13


el que le conocían, había que tomar una decisión sobre quien debería tomar las riendas del evento funerario en la escuela. El resto estaba arreglado, solo eran los momentos cruciales de dejar memorables palabras en las mentes de quienes seguirían el evento en vivo, y por medio de la transmisión televisiva, los que estaban en juego. El silencio fue el momento para que Luis fuera al comedor y traer agua para Norman. Sintió debilidad por aquella escena vivida y se sentó por un momento en la silla del comedor, su temple se vio movido y sintió quizás las mismas debilidades que Norman sentía en ese momento. Se sirvió agua para él y mientras la tomaba miraba nuevamente las fotos que antes de salir para la escuela había visto. Ahora las fotos se miraban diferente, ahora miraba con mayor detenimiento las expresiones de Norman y se daba cuenta que lo aparente es solo la sombra de lo real. Recuerdos de sencillos gestos infantiles de Norman hacia su mamá se venían a la mente de Luis que dejaba ir su mente a los incontables momentos vividos con Julia y su hijo en su más tierna niñez. Para la mente el tiempo puede resultar infinito, así fue el breve momento en que se sentó solo para tomar agua y agarrar fuerzas para la pequeña meta de ese momento, llevar agua a Norman, animarlo a levantarse y hablar sobre el evento. Tomó el último sorbo de agua que quedaba en el vaso, se levantó de la silla, sirvió agua para Norman y se dirigió al cuarto 14


donde había dejado a Norman en el piso. Al llegar vio que se había levantado y estaba de pie, tenía puesto otro traje, se miraba al espejo fijamente, respiraba a ritmos pausados y de forma profunda para recuperar el semblante perdido minutos atrás. Luis Alonso lo miró sin decir nada, se acercó lentamente, puso el vaso con agua en la mesa de noche junto a la cama y con voz suave le dijo: -

Acá tiene un poco de agua por si quiere

Norman miró el vaso con agua y tomó un poco para lavar la espesa saliva que todavía tenía. Dirigió la mirada hacia su tío, se acercó y le abrazó fuertemente. En ese momento ambos sabían que habían botado una carga emocional que habían sostenido desde el momento que recibieron la noticia de la partida de Julia. Era momento para pensar que hacer. La mente de ambos estaba nula al respecto, los recuerdos familiares con Julia habían ocupado los breves minutos que fueron infinitos en la mente de los dos, pero eso dio cabida a pensar de forma abierta. Con la mirada frente a frente Norman rompió el silencio. -

Creo que podría hablar en el acto, pero en ese caso necesito que usted esté a la par mía y que diga una parte de lo que he escrito.

Esto seguía el plan casi como estaba establecido desde el principio, solo que Luis Alonso tendría que formar parte y ya no se sentía tan fuerte como cuando llegó donde Norman a proponerle que 15


delegara esa tarea a alguien más. En aquel momento, menos de una hora antes, había hecho la propuesta a sabiendas que Norman iba a mantener su postura de ser él quien hablaría en el acto. Su mente no se preparó para estar al frente, dirigirse a los presentes y mantener la firmeza emocional. Luis Alonso escuchó lo que dijo Norman y se quedó en silencio. La mente la llevo hacia el acto, al frente de todas las personas con las miradas puestas en él, se miraba con el mismo sentir que tenía en ese momento en el cuarto de Norman. En definitiva, se sentía vulnerable de estar al frente. Recorrió en su mente a todos sus hermanos que los miró por la mañana y hablaron algunas cosas del acto, pero en ningún momento sobre la posibilidad que alguno de ellos tomara el papel que ya estaba asignado a Norman. Era claro que le tocaba a él ante el poco tiempo que ya quedaba, rompió el silencio y asintió con la cabeza apretando sus labios. Norman le devolvió su agradecimiento de la misma forma, en silencio y solo asintiendo con la cabeza. -

Ya tío, es hora de irnos, agarremos a este toro por donde se debe, nos toca a nosotros.

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Era mas que solo hablar  

Personajes de Gualjoco en Santa Bárbara con intensas emociones alrededor de la temprana partida de uno de sus miembros. Ficción inspirada en...

Era mas que solo hablar  

Personajes de Gualjoco en Santa Bárbara con intensas emociones alrededor de la temprana partida de uno de sus miembros. Ficción inspirada en...

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