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UN NIÑO EN SANLÚCAR DE 1931 A 1937 En julio se cumplen 70 años de la entrada de las tropas en Sanlúcar y con ellas, el final de la República. Ocho jóvenes de E.S.O. (José Luis, Iván, Marcos, Rocío, Macarena, Jesús, Miram y Borja) acompañados de Pedro Lobato, conversaron con Manuel Galán Núñez, de 83 años, Secretario local de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica sobre sus recuerdos de aquellos momentos que vivió con 12 años. Después, otro grupo (Rocío Torres, Rocío Jurado y Juan Antonio López) contrastó algunos datos en el Archivo Municipal. despedidos. Yo no vi incendiar ninguna iglesia durante la República. Hubo un conato de incendio en la puerta de Capuchinos. Yo pienso que algunos incendios de iglesias de aquellas fechas fueron provocados para que el Ejército interviniera.

La escuela. Era un colegio nacional de Bonanza. Era muy distinta a la de hoy. Entonces había muy pocos medios. No iban muchos niños a estudiar. La suya era solo para niños. En su escuela sólo había una clase. Estaba detrás del cuartel de carabineros de Bonanza que hoy ya no existe. Su maestro se llamaba don Bernardo 1 . Los libros de entonces no tenían gráficos, usaban enciclopedias. Se utilizaba pizarras y pizarrines para escribir. También había cuadernos. Existían colegios nacionales como los de la calle Escuela 2 y también escuelas religiosas durante la República como la de los Hermanos de las Escuelas cristianas, la Huerta Grande, el colegio de la Caridad… 3 La infancia. En aquellos tiempos se explotaba mucho a los niños. No había seguridad social, ni seguro de accidentes, ni pensión de viudedad… Había mucha necesidad y los niños tenían que trabajar. Lo pasaban mal. Por ejemplo, por las calles pasaban burros y caballos y no había basureros. Algunos niños recogían los excrementos para los “mayetos” a cambio de la comida. Yo tenía un tío cura que me buscaba trabajos; a veces de monaguillo, recadero… Yo vivía en Bonanza y tenía la playa a 15 metros. El verano de 1936 lo pasé como otro cualquiera, bañándome o cogiendo coquinas. Los niños en aquel tiempo trabajaban en todo. Como hoy se ve por la tele niños de países pobres.

Las mejoras sociales. Las condiciones de trabajo eran muy duras. Había mucha gente en sindicatos pero costaba mucho trabajo conseguir mejoras sociales. Por ejemplo, en el convenio de la vid del año 1936 se tenía una jornada de 9 horas y medias. Los trabajadores negociaban para tener 6 “cigarros” (descansos de quince minutos). En aquel tiempo había intención de mejoras pero tuvieron lugar pocas. Recuerda cuando se cogía el paro en comida. No se daba dinero. Entonces había mucha solidaridad entre los trabajadores, las familias y los vecinos. Si alguien estaba necesitado, por poco que tuvieran los demás, por lo menos, se daba comida para los niños.

La religión. Yo hice la Primera Comunión. Eso fue antes de la República. Era una religión impuesta porque los trabajadores que no fueran a misa los domingos, eran La participación y la confrontación de ideas. 1

Se trata de Bernardo Sánchez de Miguel. Continuó como Maestro Nacional en Bonanza hasta su traslado voluntario a Pontevedra. 2 El año 1931 la República creó varias escuelas nacionales en Sanlúcar, entre ellas la de La Jara. 3 En el año 1934 el Gobierno de la República encargó un censo de las escuelas nacionales y religiosas a los Ayuntamientos para ver cuántas escuelas serían necesarias para sustituir a los colegios religiosos. En Sanlúcar se necesitaban 5 escuelas.

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En los años 30 la gente estaba muy dormida. En 1931, con la República, todo eso cambia. Los que sabían un poco ilustraban a los que no sabían. Había mucho analfabetismo. Se dan mítines en los campos. Mucha gente se apunta a los sindicatos y partidos. Había muchos deseos de que las cosas cambiaran. Había mucha participación, la gente se interesaba por las cosas que estaban pasando. Se comentaban en las barberías. En 1936 había


enfrentamientos dialécticos muy grandes anarquistas (CNT), falangistas, requetés…

entre

Del 18 al 21 de julio de 1936 Mi tío cura estaba muy enterado de política. Tenía miedo a la reacción de la gente cuando saltó el Movimiento. En una reunión otros dos curas (Cuadrado y España) le dijeron que ellos no tenían miedo y le enseñaron debajo de las sotanas uno un pistolón y el otro un machete. En esos días no se quedaba a dormir en la iglesia. Se vino a casa de mi madre. Cuando tenía que irse a la iglesia para la misa me dijo mi madre que lo acompañara. Pasó un camión de escopeteros y uno le dijo: “Padre Núñez si yo quisiera ahora…” y lo apuntó con la escopeta. Me puso detrás de él y no pasó nada. Las escopetas que había estaban muy controladas. En los grupos de escopeteros no habría más de 4 o 5 escopetas en todo el camión. El 21 vino de Jerez un grupito de falangistas y lo tirotearon en el Palmar y se volvieron para Jerez. Por la tarde volvieron con camiones requisados cargados de “moros”. Las tropas venían bien armadas. Vendrían con una consigna. Llegaron al Cantillo mataron a gente y nadie más les hizo frente. Los niños de entonces estábamos menos preparados que los de ahora. Vivimos aquello sin tener conciencia del peligro. La gente al pasar la tropa desaparecía y nadie sabía donde se metía. Todos los que podían estar fichados por pertenecer a partidos o sindicatos se fueron de Sanlúcar. La gente estaba por los cañaverales el 21 de julio. En Sanlúcar solo recuerdo un bombardeo, de un avión a un barco que vino hasta aquí para taponar la entrada de los barcos hasta Sevilla. La represión La familia de mi madre era de derechas. La de mi padre era de izquierdas. Fusilaron a cuatro Galanes que eran primos hermanos de mi padre. A casi toda la familia le pasó algo. Una mujer de mi familia fue maltratada. Le dieron un purgante, la pelaron y la tuvieron barriendo la Plaza Cabildo. Ni a mi padre ni a mi madre les pasó nada. Mi padre era muy pacífico, sin ideales, preocupado por su casa. En mi casa sí pasamos hambre. Los fusilamientos se realizaban fuera de la ciudad. Cuando los familiares de los fusilados iban a la cárcel, los carceleros o los mismos presos les decían que se los habían llevado al Puerto. Iban a la cárcel del Puerto y allí no estaban. Sin embargo se corría la voz enseguida de que habían aparecido fusilados en tal sitio. Los dejaban en las cunetas un tiempo para sembrar el Página 25

pánico. Luego los enterraban en fosas comunes sin placas ni nada, como si no hubieran existido. Casi todos los traían a una parte del Cementerio Católico de Sanlúcar que se había dejado para los que morían por suicidio, accidentes… Un domingo mi padre me llevó al campo en borrico para coger chícharos... Bajando Cuesta Blanca un conocido le dijo “Manolo vuélvete”. Seguimos adelante y había siete fusilados en la cuneta. Mi padre volvió el borrico y ya no fuimos a trabajar. Después del 37 Después del 37 hubo muertes producidas por maltrato. Había muchos confidentes falangistas. Si alguien bebido hacía algún comentario o blasfemia podía recibir una soba. Algunos no sobrevivían más de 3 meses a la paliza. Después de la sublevación militar hubo opresión y desconfianza. Nadie se fiaba de nadie por miedo a los confidentes. A los niños nos hicieron falangistas a todos. Nos pusieron la camisa azul con el “cangrejo” de la Falange. Yo, por desgracia, también la tuve que llevar. Yo creo que le represión fue tan dura porque coincidió con líderes brutales en el mundo (Hitler, Mussolini, Franco…) que se ayudaron entre ellos. Creo que la II República pretendió mejorar la vida del trabajador. Creo que fue un avance en la historia. Era un gobierno democrático en tiempos difíciles. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Sanlúcar de Barrameda Lo que pretendemos es que se reconozcan a las personas muertas y olvidadas tanto tiempo. Que se les haga un enterramiento aunque sea común donde figuren sus nombres y que se les considere como luchadores por la paz y la justicia. Hasta ahora hemos conseguido que el Ayuntamiento coloque un monolito en defensa de los luchadores por la libertad en la Plaza de la Paz. Hemos localizado a muchos familiares de estas personas pero, aún hoy, hay familiares que no quieren ni hablar de este tema. Parece que siguen teniendo miedo.

Un niño en 1936  

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