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Federico Gama


Islas Marías La serie Islas Marías fue realizada en 1993 en la Colonia Penal Federal Islas Marías, ubicada en el Océano Pacífico, a 12 horas en barco partiendo del Puerto de Mazatlán, Sinaloa. Islas Marías es una cárcel sin rejas pero con inmensos “muros de agua”. “La isla me sedujo a tal grado que no pude pensar en lo que registraba, no intelectualicé el documento fotográfico, me fue imposible hacer un inventario de lo que ahí sucedía como era mi intención. Me dejé llevar únicamente por la experiencia pura del documento, es decir, por la intención de capturar lo que estaba frente a mí, por la emoción que me producían algunas cosas, acciones o situaciones. Conforme pasaba el tiempo, mis ojos y mi alma respondían a la soledad y el aislamiento, al encierro de una prisión sin rejas, y mi cámara ejecutaba casi automáticamente lo que la emoción de la mirada le ofrecía. Al final, después de un mes con la incertidumbre de no saber cuándo regresaría al continente, no quería saber ya nada de los presos ni de la isla, y destinaba mis últimos rollos de película fotográfica a los fantásticos paisajes que a diario construía, y deshacía el mar sobre la arena, como una danza siempre igual, siempre distinta. Nadie podía saberlo porque era un lugar prohibido para los presos y para la gente libre, era un maravilloso y triste espectáculo que sólo yo podía contemplar”


“Lo terrible no es lo que imaginamos como tal: está en lo más sencillo, en lo que tenemos más al alcance de la mano” José Revueltas.

Federico Gama llegó a las Islas Marías a tomar fotos y video con ojos para ver. Durante el mes que estuvo ahí pasó por cada una de las fases que pasan los que llegan a prisión. Al mes ya le andaba por irse, nada mas quería ver. La nostalgia por el “Continente” lo embargaba. Las fotos y vivencias de Gama en la isla me han invadido, pareciera que voy a escribir sobre algo que viví. Federico y su cámara pasearon, y me lastimaron con las amarguras y rencores de los personajes que retrató. Sus fotos son sentidas, no pensadas. ¿Estuve en ése vasto y solitario penal del Pacífico? No, y sin embargo imagino el contraste de su belleza y libertad de la naturaleza, con las vidas en cautiverio. En los tiempos de José Revueltas se llevaban a todos los comunistas en “cuerdas”. Ahora hay aproximadamente mil doscientos hombre; la mayoría no pasa de treinta años. Muchos chavos banda. “ Soy de Barrio, dice Federico, soy de ellos, hicimos contacto por medio del lenguaje, envidiaron mi pelo largo, le dieron un significado de libertad”. Jóvenes que de la prepa, pasan a la prisión, como si fuera lo más natural. Le fue fácil abrirse camino entre ellos, su físico y su manera de ser lo ayudaron. “Comía iguanas como todos. No pude ser distinto. Comí con ellos, para no marcar diferencias. Llegue con más interés en la gente que en el lugar.” La Marina tiene custodia de la Isla. Preso el que cuida y cuidado. Yo no me puedo ir de la Isla, pero tu tampoco, tienes que cuidar que no se escape. Pero los celadores y directivos pueden salir en avionetas al “Continente” dos veces por semana.


Los viernes, día de barco: gran júbilo en la isla , llegan cosas, comidas, cuerdas de nuevos presos , comida. Una linda Casa de la Cultura recién inaugurada, una biblioteca iniciada por Pepe Revueltas a los veinte años que llegó por primera vez a la Isla. El fotógrafo nunca quiso imponer modelos, sólo vio, miró, sintió, aceptó, los escuchó y después, cuando todo esto penetró dentro de él, lo plasmó en las fotos, que si sabemos ver, veremos. Hasta en la arena se han dibujado lágrimas. La arena llora. Se duele de tanta vida cercada, tantos planes sin alas, tantas alas sin cuerpo. Debe haber en la isla un depósito de alas que serán recogidas allaaaaaá, cuando la condena se cumpla, si acaso no se han agujerado, oxidado o si se hubieran cansado de esperar. Entrando los presos pasaron a paquetería a guardar sus alas y a caminar, así desalados, porque en estos casos, las alas dan mucho quehacer inútil. Y después, a contar cada día desde que llegan, cuantas semanas, meses llevan, y cuantos días, semanas meses, para irse. La medida es: cuándo ingresé, y cuándo me iré, lo que importa es que pasen los días. No les queda más que ayudarse los unos a los otros cuidarse de no quedar dormidos las tres veces al día que hay que pasar lista y firmar, por que de no hacerlo a la hora, habrá castigos. Federico me metió a la Isla, a sus rencores, reproches. Me llamó para ver si escribía algo sobre sus fotos. ¿Y que tal si no me gustan? Pensé. Luego agregó que las fotos eran sobre las Islas Marías, y ya me gustó más… Estuvo en la Isla un mes. Un mes, treinta días, treinta mañanas, treinta atardeceres. ¿Qué tipo de fotógrafo será? ¿Será una persona sensible? ¿o será un cuate que hace click, nada mas? O es un humanista ¿Qué vio, qué sintió, cómo se fue acercando a la gente? Llegó a mi casa acompañado de Blanca Juárez, su isla propia. Llegaron dos en uno. Uno en dos. Dos. Uno y uno.


El director del penal tuvo buen ojo para ver que Federico iba a hacer un buen trabajo de imágenes; vio cuántas ventajas se conjugaban en este joven con vocación. Como vemos en sus fotos, Federico resulto ser todo un profesional, con las cualidades de un fotógrafo impecable, con el don de gentes para irse metiendo; ágil nadador que se desliza entre presos, empleados, funcionarios. Federico captó el dramatismo de una vida de preso en un solo retrato: el de Nicolás. “Por eso te veo con rencor - parece decir con cada parte de su cuerpo – te veo con amargura. Capta la soledad y el encierro, que convierten al hombre en un cínico, que no tiene nada que guardar. “ Sí, si soy un preso de las islas, pero cualquiera de ustedes puede estar aquí, en mi lugar”. La mirada rencorosa, culpabilizadota. Soy todavía un hombre. “ Hay – dice Federico – cierta complicidad entre el fotografiado y el de la cámara. Yo estoy tratando de decir eso que tú me quieres decir, o quieres que yo diga, voy a hablar de tu frustración retenida durante años.” Federico nos lleva a pasear por la isla, por las playas, carreteras, los diferentes campamentos, por el de mujeres, que son muchísimo menos. Por las casas donde viven las que siguieron a su marido, o de los hombres que siguieron a sus mujeres. Hay un sentido erótico muy fuerte en la Isla, el adulterio es lo más natural. Es tal la escases de mujeres, que el hombre tiene que reprimir el sexo, cansan sus cuerpos para adormecerlos hasta el agotamiento y no permitirse sueños; no son libres ni en el sueño, que implicaría sueños eróticos. Las mujeres son algo aparte. Son, en la isla, todas hermosas. Cuando los presos son llevados por primera vez a la Isla, van sintiendo, el cielo baja, baja, los va aplastando, se les va sentando en la cabeza hasta obligarlos a acuclillarse. Será por eso que tantos encuentran en esa posición simiesca, mayor descanso. Aquí están los que pecaron, por las bajas y por las altas pasiones, por la avaricia, el amor al dinero y al poder. Federico logró imágenes que no podemos olvidar, que se nos clavan en el cuerpo. En las Islas Marías el sentido de las cosas cambian;


los presos no ven en el mar la libertad; para ellos, es precisamente el mar, el que los aísla. El mar deja de ser el equivalente de la paz y la belleza, para ellos el mar no es una imagen poética. Es el mar, lo que no quieren ver. Hay un hastío del mar. Aquí cuando el agua se despeña y se desploma en forma de cascada infranqueable, se convierte en forma de barrotes que derriban cualquier vuelo. El agua los rodea, rodea la Isla, separa al hombre libre del hombre que cometió un delito. Quedaron obligados a permanecer. El significado de las olas mansas, se alrevesa allá, cerca del Puerto de Mazatlán. Desde que el agua les angostó la vida, viven para sobrellevar la cuenta de los días que llevan y los que faltan para salir. Así miden el tiempo. De un mundo grande pasan a uno pequeño. Isla que los aísla de los demás, que les rompe sus planes, sus proyectos. La arena llora con ellos, llora su dolor la impotencia de tener que posponer la vida, los sueños. Fotos abstractas de la arena tomó Federico el último día de estar ahí. Retrató el dibujo que el viento y el tiempo hicieron en la arena. Hay mil novelas en blanco escritas sobre la arena. Aquí están las fotos que no existían hasta que alguien que sabe ver, las encontró. Rosa Nissan


“Mira que te miro” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


“El abuelo” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


“Sobre mi corazón desierto” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


“Ojo que se asoma” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


“Simientes” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


“La muerte es un arból que crece pa’ dentro” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


“Desposados” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


“Rastros de dioses marinos” De la serie Islas Marías 1993 Plata/Gelatina 53 x 65 cm


12- D Una de las categorías que yo manejo en la fotografía documental para registrar la vida urbana de la ciudad de México es algo que he denominado “nodos de identidad”, lo cual consiste en registrar elementos identitarios que sirven de eje y apoyo para unir a uno o más de mis proyectos, y la Virgen de Guadalupe es precisamente un elemento simbólico que nos conecta en muchas de las expresiones de la cultura y subculturas del país. El doce de diciembre (12-D) confluyen jóvenes de muy diversas y variadas “tribus urbanas, suburbanas, rurales e indígenas”, algunas hasta antagónicas. Es un día mágico de devoción, sincretismo, fanatismo y de “mexicanidad” para festejar el santo de la virgen de Guadalupe. 12-D es un proyecto que se encuentra en proceso y lo inicie en 2007. La idea es cumplir 12 años, del doceavo mes, del día doce durante doce horas. No se puede entender a los peregrinos ni su penitencia sin ser peregrino de alguna forma.


“La fiesta” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Rostro de la nación” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“El orgullo” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Mirada al sur” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Dueño de la noche” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Identidades” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Los devotos” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“El d’moño” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Guadalupunk” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“La espera” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Hijo mío, madre mía” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


“Divina comedia” De la serie 12 D 2007Impresión digital 76 x 52 cm


Lafontaine #73, Polanco MĂŠxico, DF + 5290 6345 5290 6346 info@patriciacondegaleria.com www.patriciacondegaleria.com


Federico Gama / Patricia Conde Galería  
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